Misión C Veneno nena | Yuu y Trillizos Miyazaki

Tema en 'Naruto World' iniciado por Kari Walker, 10 Ene 2017.

  1. Autor
    Kari Walker

    Kari Walker Into you

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    —¿No te parece que Kumogakure es una aldea interesante?
    —Tal vez —
    un ninja extranjero le dio una bocanada a su cigarrillo mientras caminaba junto a su compañero de misión —. No es tan avanzada como las otras potencias, pero no está mal del todo.

    Poco había pasado desde el final de la batalla contra los samurái en el territorio del Rayo, lo cual dejó estragos en dicho país, incluyendo a la aldea de la Nube. Varios ninjas pertenecientes a esta madre patria perecieron durante el conflicto, por lo que el ambiente de la villa era tenso en general; sin embargo, había que celebrar por aquellos que lograron salir con vida y que ahora dormían a esas horas de la noche, salvo sus excepciones. Y así como algunos shinobi y kunoichi de Kumo trabajaban bajo la luz de la luna nublada, lo hacían dos ninjas procedentes de Tangamandapiogakure, quienes tenían que parar en ese sitio para, al día siguiente, partir de nuevo hacia un destino todavía más alejado. Otra cosa buena que surgió del conflicto contra los hijos del Hierro fue el hecho de que existía un tipo de “alianza” entre las aldeas principales de Modan, situación que también afectaba para bien a pequeñas aldeas como aquella de la que provenían los dos visitantes nocturnos.

    —Busquemos una posada, quiero dormir ya —espetó el fumador, deteniéndose de repente al escuchar el ruido de una priedrecilla que se desprendió de los colosales cerros que rodeaban a la aldea. El ninja extranjero se quedó callado, observando el panorama.
    —Tranquilo, solo es una roca —su acompañante se rió y le dio unas palmaditas en el hombro —. Vamos a descansar.
    —Sí…


    Y en cuanto ambos se dieron la vuelta, una estela de tierra se levantó a su alrededor.

    —Estas no son horas para estar en la calle, tontos —vociferó un ente desconocido que no se dejaba ver. Su voz ¿de niño rata? ciertamente alertó a los shinobi que sin dudarlo desenvainaron un par de katanas como defensa. Al atestiguar esto, el atacante soltó una risotada tan infantil que resultó contradictoria con sus acciones —. No tiene caso que usen sus armas.

    A continuación, los ninjas las soltaron para después caer al suelo inconscientes. Su atacante fue tan rápido que les propinó un par de cortes apenas se deslizó entre ellos, algo de lo que no se percataron hasta que la pérdida de sangre fue notoria.

    […]
    Sara Maki, la monje de la Nube, hubo llamado al equipo Miyazaki y a Yuu Shara al complejo administrativo II (casi III) con la intención de comentarles sobre la oleada de ataques a ninjas foráneos que en los últimos días se habían estado suscitando. La única pista que se tenía hasta el momento era que el agresor poseía una velocidad anormal para alguien de su edad… pues se creía que se trataba de un niño (rata) dada la voz que los afectados escuchaban. Nadie estaba seguro del todo porque su rostro no había sido visto, ni mucho menos se sabía qué motivaba sus ataques; lo importante era capturarlo y acusarlo con sus padres, quienes tendrían que aparecer tarde o temprano.

    Con esa encomienda los cuatro ninjas salieron de la oficina y esperaron a que un par de horas pasaran para que el atardecer llegara, puesto que el niño actuaba mayormente durante las noches. Al estar listos se encontraron en el parque principal, cerca de la estatua. Ese era el punto de reunión de muchas personas pero para esas horas ellos eran casi los únicos ahí.

    Desde la pasada guerra, la actitud de los trillizos cambió, cosa que notó Shara porque no fue a la batalla (pues se torció el dedo menique y así no podía lanzar bien sus kunai). Quien más llamó su atención fue aquel con el que se sentía más cercano, ese cuyo semblante que usualmente era neutral, ahora se hallaba muy, muy, muuuuuy ligeramente preocupado. Sus cejas tenían una sutil curva y sus ojos rojos yacían perdidos en un punto del suelo al que en realidad no le prestaba atención.

    —¿Pasa algo? —Inquirió el azabache, causando que el joven aludido espabilara y le devolviera la mirada. Los otros dos Habanero también reaccionaron ante el llamado, alegrándose de que en su caso nadie se diera cuenta de sus propias distracciones.
    —Ah, nada… —El mayor de los Miyazaki pestañeó varias veces con sorpresa y luego se relajó, pero al final una expresión de conflicto fue muy notoria, tanto que asombró a los otros. Lo que no sabían era que verían esa cara muy seguido de ahora en adelante —. De hecho… —Chie se rascó la nuca, preocupando al de apellido diferente, quizá poniéndolo nervioso por lo que podría decir. Pareció pensar algo que le costaba decir; finalmente desistió tras un suspiro —. No tengo nada, lo siento.
    —Últimamente estás muy raro —
    comentó la única fémina y su hermano no respondió.
    —Ya casi es de noche —intervino Chiho, quien miraba hacia el cielo.

    Y en efecto, la luna se alcanzaba a apreciar a pesar de que las nubes no permitían admirarla con facilidad.

    —Me sigo preguntando cómo es que nos encontraremos con el supuesto niño —Yuu se puso en pose pensativa —. Dudo mucho que intente hacernos algo porque solo ataca a extranjeros que están de visita; en nuestro caso, ya pertenecemos oficialmente a Kumo a pesar de haber pertenecido a otras aldeas con anterioridad.
    —Tendremos que atraerlo con algo sencillo.


    Hiiro tenía la idea de que siendo un niño, bastaría con usar el Henge no Jutsu en sus bandas ninja y ¡voilá! Niño tonto a la vista… Pero no. El infante que buscaban era uno muy astuto, demasiado inteligente para su edad. Itacho los espiaba desde muy cerca, puesto que estaba colgado del puente en el que yacían, pero por la parte de abajo, ¿quién diría que también manejaba a la perfección el chakra en sus pies? El chamaco chasqueó la lengua fastidiado por haber sido subestimado por ese cuarteto de idiotas, mismos que alcanzaron a escucharlo sin saber dónde estaba.

    —Hey, chica gorda —Chihiro abrió los ojos de golpe, denotando que en sus ojos púrpura la llama de la ira estaba naciendo —. No creas que me engañarás con tonterías de novatos como esas.
    —Pues sí tiene voz de niño rata —
    comentó el más apacible, volteando hacia toda dirección posible.
    —¡¿A quién llamas niño rata, cara de piedra?! —Chiho apuntó hacia la parte de abajo del puente en el que estaban, señalando que ahí estaba el niño.
    —Tranquilo, no hay necesidad de llegar a los insultos —Shiten quiso usar la cordialidad para llegar a un acuerdo con el chiquillo, el cual no estaba dispuesto a ser diplomático —; podemos evitar problemas hablando y…
    —¿Me lo dice el que come árboles?


    Yuu no comía árboles, o eso pensó con el ceño fruncido. No obstante, sus palabras le daban a entender que ya los conocía. Itacho escuchó el resoplido del más coqueto de los Miyazaki que quería aguantarse la risa por el insulto contra Shara, mas el niño todavía tenía más para disparar.

    —Oye, el que se está riendo —Chi calló de golpe —. ¿No eras tú el que salía del brazo de un hombre mayor de ese bar de mala muerte? El tipo se veía peligroso.

    Silencio. Los dos Habaneros más grandes enfocaron sus orbes sobre un súbitamente nervioso Chiho, mismo que apretó los labios tras escuchar al mocoso echándolo de cabeza. Sus hermanos no podían enterarse de lo que hacía por las noches, o bueno, por lo menos de las razones por las que hacía ciertas cosas que ponían su vida en riesgo.

    —Así es —la tensión familiar se rompió cuando el niño empezó a hablar con prepotencia —. Yo, el gran Itacho, no soy solo un niño común y corriente —soltó una risotada escalofriante —, y tengo mucha información valiosa que he recolectado por mí mismo. Por ejemplo, el de la cara plana se ha estado viendo con una persona a espaldas de sus hermanos… Para fines más personales, obviamente.

    Yuu posó sus orbes oscuros en la anatomía del descubierto ninja, el cual se mordió el labio inferior y frunció el ceño. Con esa reacción dejó bastante claro que el mocoso no estaba inventando nada, y el resto no sabía si sorprenderse por el dato incompleto o por su postura.

    —Y sobre la chica fea… —Itacho continuó, sobresaltando a la pelirroja. ¿Qué tendría que decir sobre ella? ¿De verdad era tan increíble como para conocer sus secretos? Por lo menos los que se desarrollaban en la aldea, sí.
    —¡Ya basta! —Exclamó el de ojos rojos con un semblante enojado, interrumpiendo al chamaco.
    —Esto se está volviendo más extraño —susurró Ho.
    —¡A mí nadie me calla!
    —¡Se esconderá si no nos apresuramos! —
    La jounin tenía la intención de usar su chakra para llegar a la parte de abajo del puente, pero al hacerlo ya no encontró a Itacho sino un sello explosivo clavado en la estructura con la ayuda de un kunai.

    El puente explotó.

    Yuu
    Chihiro
    Chiho
    Chie

    Claire UnderwoodClaire Underwood Hevans~Hevans~ BuckleyBuckley (deberías seguirle tú para que te liberes y le sigas a la otra que abriré).

    Esta misión es después del evento (aunque no di muchos detalles de lo que pasó a nivel general), para que transmitan los cambios que sus personajes pudieron haber tenido tras la guerra y los empiecen a desarrollar desde aquí. Yo ya puse un poco de lo mío.
     
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  2. Buckley

    Buckley

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    “Qué pendejo” pensó el Mokuton, convertido en un barril gracias a que el Kawarimi no jutsu ahora también te transformaba instantáneamente. Le sorprendió al principio puesto que eso nunca había sucedido, pero pensó que era conveniente para distraer; lo malo fue que el barril original era de pólvora y la explosión fue aun peor gracias a esto. Por su lado los Habaneros realizaron la misma táctica de escapar mediante el jutsu de sustitución en cosas menos letales como un costal de harina, un barril vacío y el cartel de un edificio, los cuales quedaron atrapados en el estallido y se hicieron polvo (en el caso de la harina esto ya había sucedido antes, la explosión no tuvo nada que ver).

    Chie estaba un poco impaciente, y su semblante no cambiaba de aquel que denotaba enojo, pero podía percibir que este genin rebelde era bastante susceptible a que sean autoritarios con él o lo criticaran. Si podía planear algún tipo de estrategia donde lo debilitaran a base de minar su equilibrio psicológico, tendrían éxito. Le dio la sensación de que por esto mismo era tan maldito: se sentía extremadamente inseguro de sí mismo y necesitaba reafirmar su sentido de importancia cometiendo fechorías. De pronto el de ojos rojos retiró su transformación.

    — ¡Aparece de una vez, enano rata mugrienta!

    — ¡DEJEN DE LLAMARME RATA! —el genin (no Chiho, el otro) saltó para lanzar una gran cantidad de shuriken al chuunin Miyazaki que se limitó a sacar su Tessen y dar un golpe en el aire. Éste lanzó unas ondas electromagnéticas que repelieron los proyectiles lanzados, yendo a parar a otros puntos. Yuu casi es alcanzado por uno, mas tuvo que anular el Henge para esquivarlo. Le hubiera dicho a Chie que fuera más cuidadoso pero sabía que no había sido intencional.

    El ninja Mokuton hizo el sello de la serpiente, apoyando sus manos en el suelo para crear una prisión; grande fue su sorpresa cuando el genin pareció percibir que iba a ser atrapado, corriendo a una velocidad pasmosa y golpeando a Shiten en el abdomen. Éste abrió mucho los ojos, no solo por la sorpresa sino por la pérdida repentina de aire, agarrándose la zona afectada con ambas manos. Levantó la mirada con odio, sacando su Bo para extenderlo en dirección al rebelde que pudo esquivarlo por su velocidad pero no vio que la mayor en rango aparecía de la nada para asestarle un golpe en la cabeza que lo estampó contra el piso.

    El chico se levantó enseguida, dando muchas volteretas en el aire a lo Dragon Ball y estaba muy furioso.

    — ¡MALDITA NINJA GORDA FRACASADA ESTÚPIDA! —gritó con todo el aire de sus pulmones, y luego se calmó. Hiiro estaba entre ofendida y divertida por aquella reacción—. Seguro que sus papás están muertos porque ustedes son unos fracasos andantes y prefirieron morirse antes que seguir un segundo más con vida, o seguro los abandonaron porque les daban asco.

    El trío habanero parecía querer comerse vivo a aquel chico, el cual parecía estar orgulloso de haberlos hecho enojar. Fue la primera vez que Yuu veía tan enojado a Chie, y fue Chiho quien les dijo que se calmaran.

    — Si dejamos que nos joda la cabeza, no podremos vencerlo —el niño rio.

    — Pero ustedes no podrán vencernos —el uso del plural hizo que los cuatro ninja ladearan la cabeza.

    — ¿”Nos”? —preguntó la chica.

    — No crean que estoy solo… Tengo un par de amigos que me acompañan —de pronto cayeron 10 bombas de humo que enseguida crearon una nube negra enorme.

    ¡Somos la banda Veneno!

    Se escuchó decir a muchas voces. De paso también lanzaron un par de sellos explosivos. Sí, les gustaba hacer explotar cosas.

    Kari WalkerKari Walker Claire UnderwoodClaire Underwood Hevans~Hevans~
     
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    Última edición: 20 Ene 2017 a las 09:35

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