Criador Navidad Vendiendo helados...calientes [Cinia Hasselot]

Tema en 'Pokémon New Adventure' iniciado por Luigi, 1 Ene 2017.

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  1. Autor
    Luigi

    Luigi Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi

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    Vendiendo helados… calientes.

    Descripción de la labor: Vanillite es un salvaje que aparece en la época navideña para tratar de entender su aspecto, pues en verano el sol le perjudica mucho y se esconde en el bosque a la espera de que nieve. Pero tiene en mente la imagen de varios niños comiendo helados, al parecer muy contentos, y desea preparar él mismo ese clase de alimento dulce, sin saber que es muy difícil que en esos días alguien coma. ¡Pero no está dispuesto a rendirse!

    Objetivos:

    - Preparar postres que se vendan en navidad.
    - Hacer feliz a Vanillite.

    Datos extras:

    - Vanillite no se acercará a ninguna casa que tenga la chimenea encendida, cualquier rastro de calor le aterroriza. Tendrás que enseñarle a no temer tanto.
    - Vanillite es un salvaje amistoso que solamente desea hacer feliz a otros.

    Recompensas:

    - Hasta 10 puntos de criador (mínimo 3 posts)
    - MT Granizo


    ShioryShiory go(?)
     
  2. Shiory

    Shiory -다시 시작하는 거야-

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    Navidad, una de las festividades más esperadas del año. La nieve y los bonitos adornos de estas fechas eran elementos que proporcionaban una gran emoción a la joven Hasselet. Mientras caminaba por las iluminadas calles de aquél pueblo junto a su fiel amigo Kou, la
    rubia no pudo evitar pensar en su familia en Ciudad Feather. Se preguntó qué estarían haciendo sus padres, puesto que tenía más de un año sin verlos, y su hermano. ¿Estarían todos juntos disfrutando de la chocolatada caliente con malvaviscos como todos los años? También evocó lo que ella estuvo haciendo en la Navidad pasada e inevitablemente un rostro en particular se dibujó nítidamente frente a sus ojos. Aquél chico de serio semblante rubí y cabellos castaños que no veía desde hace tanto tiempo le revelaba una inmensa nostalgia que no había sabido que llevaba en su
    interior hasta ese preciso momento.

    —Aliester…—murmuró la fémina llevándose inconscientemente la diestra a los labios, intentando sentir en vano ese calor que alguna vez compartieron, e inmediatamente sonrió con amargura al darse cuenta de ello—. Con suerte debe acordarse de mi cara—dijo antes de acariciar la cabeza de su compañero y seguir con su paseo. Había sido un encuentro corto de un día nevado, pero lleno de emociones fervientes que habían servido para alumbrarlos en una dimensión alterna y oscura, donde al final parecían haberse abandonado esos sentimientos.

    Justo en ese momento, cuando parecía que su alma seguía llenándose de recuerdos negativos, un pequeño brillo amarillo incidió en los orbes femeninos, llamando su atención. Al levantar la vista y ver a su costado, notó que se trataba de una especie de lámpara sobre una mesa dentro de una
    pequeña panadería que a la vez poseía un sector de café que se podía ver a través de la ventana,aún desde la calle. Al acercarse más pudo notar que su color ambarino era simplemente hermoso, y al estar introducido dentro de un jarro lleno de algún líquido transparente le daba un efecto más encantador. ¿Sería sólo eso lo único que la llevó a entrar y sentarse a pedir una cocoa caliente? Pues claro que no lo era.

    Cinia tocó con el índice el frasco del brillo familiar y sintió el tenue pero reconfortante calor que abrazaba suavemente su dedo algo entumecido por el clima invernal de afuera. Cerró los ojos un momento para borrar la silueta del muchacho de la bufanda y dejar que naturalmente la del varón del parche tomara forma desplazando a la anterior.Y entonces se dio cuenta. De quien más quería saber ahora mismo no era ni su familia ni el joven del abrigo negro, sino que era Storm. Su compañía en ese último año le había dejado buenos recuerdos y le había ayudado a crecer como persona y entrenadora.

    Mientras ahora sonreía ligeramente, perdida enese alumbre ambarino que le recordaba tanto a su compañero, Marshtomple avisó de la llegada de la bebida caliente junto a unas galletas con
    motivos navideños. Sólo entonces pudo apartar la vista de la mesa y dar una ojeada general del lugar mientras el anfibio se dedicaba a soplar el mismo contenido en su taza. Se podría decir que
    no era un mal sitio, ya que se veía limpio y bien decorado. No obstante,la falta de clientela en plena época navideña indicaba que algo no iba muy bien ahí, puesto que las calles se veían muy transitadas y había notado que en otras cafeterías la gente ocupaba cada rincón disponible. Mas se
    diocuenta del problema al darle una probada a las galletas mal decoradas sobre las que el azulino no dudó en expresar desagrado total; pues su sabor dejaba mucho que desear y hasta algunas venían
    con el dorso quemado o el glaseado reseco. Por suerte la bebida chocolatada tenía un sabor agradable; no era nada del otro mundo pero en definitiva placentero.

    En ese momento se escuchó la campanada de la puerta del local siendo abierto,tras lo cual una pequeña cara blancuzca se asomó tímidamente a ver el interior. El dúo forastero se interesó en la criatura en forma de un cono de helado entrando y avanzando alegremente por el local para
    pararse frente al mostrador y tocar del pequeño timbre dorado.Tras aquello la señora de unos cincuenta años que momentos antes se había encargado de servir a sus clientes se hizo presente,
    saludando familiarmente a ese pokémon.

    —¡Vanillite! Qué bueno verte de nuevo—sonrió amablemente.

    —Vanni, van—se alegró también el pokémon, quien enseguida le entregó una especie de escultura de hielo que se asemejaba mucho a un cono de helado.

    —Ah…sigues repartiendo tus helados—musitó ella tomando con algo de duda el objeto—. Muchas gracias—Tras eso,el tipo hielo notó la presencia del par viajero y se acercó sin vacilación hacia ellos.

    —Hola, amiguito—saludó la criadora sintiendo curiosidad.

    —Marshtomp, marsh—la secundó el de agua, aunque quedó un poco desconcertado al recibir sin presagio alguno un cono de hielo entre sus aletas—.¿Marshtomp…?—Pero lo mismo había
    sucedido con su entrenadora.

    —¡Vanillite! Ellos son clientes—se exaltó la señora y corrió hacia donde se encontraba el grupo, disculpándose inmediatamente—. Lo siento, él no pretende hacer ningún tipo de daño. Sólo quiere hacer feliz a las personas.

    —Descuide, no nos molesta—tranquilizó la joven—. Veo que su Vanillite es muy amigable— expresó al ver que el pequeño le tomaba la mano y le sonreía como si la conociera desde antes.

    —De hecho, no es mi pokémon…—negó la dueña de la tienda y comenzó a explicar la situación cuando los viajeros mostraron interés en el asunto.

    —Ya veo—asintió Hasselet—. Así que este Vanillite vive en el bosque de aquí cerca y desde hace unas semanas ha comenzado a repartir helados intentando alegrara la gente. ¿Correcto?

    —Sí, pero como verán, no muchas personas han aceptado su regalo. Yo me he amigado con Vanillite porque le he aceptado varias veces sus postres…pero realmente no puedo comerlos con
    el frío que ha estado haciendo últimamente—explayó sintiendo lástima por el pokémon helado que aún así seguía visitándola sin perder esa inocente sonrisa—. Realmente me gustaría ayudarlo a cumplir ese sueño. Me rompe el corazón verlo triste porque nadie quiere comerlos…

    —Nosotros los ayudaremos—se ofreció la rubia tras pensarlo un poco—. Soy una criadora, no puedo ignorar a un pokémon triste. ¿Verdad que te sumas, Kou?

    —¡Marshtomp!​
     
  3. Shiory

    Shiory -다시 시작하는 거야-

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    Ups, me había olvidado de tirar mention xDU LuigiLuigi
     
  4. Autor
    Luigi

    Luigi Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi

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  5. Shiory

    Shiory -다시 시작하는 거야-

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    Al momento de ofrecerse lo había hecho con mucha energía y ánimos, pero el ligero sentimiento de arrepentimiento comenzaba a surcar la mente de Cinia. Ya llevaba más de dos horas recorriendo las calles principales del poblado junto a Kou y Vanillite, acompañando a este último en el infructuoso intento de repartir las paletas heladas a los transéuntes con los que se iban topando. A pesar de que algunos terminaron aceptando el inusual ofrecimiento, al pequeño salvaje eso no le había producido ningún tipo de satisfacción, puesto que no obtuvo las felices expresiones que deseaba ocasionar.

    Por otra parte, la rubia ya había bajado hasta la frente el gorro sobre su cabellera y hasta había cerrado la cremallera de su chaleco naranja para intentar no sufrir tanto por el gélido clima, pero el haber estado caminando en la intemperie luchando contra las bajas temperaturas que le arrebataba constantemente el calor corporal la tenía fatigada. El anfibio también se mostraba algo agotado y parecía que la bufanda naranja que tenía puesta no le estaba siendo suficiente, por lo
    que desde hacía varias cuadras venía avanzando cerca de su entrenadora mientras tenía un moco colgando de la nariz.

    —Mash—se quejó al fin el de tipo agua tomando de la mano fría a su lado.

    —¿Hacemucho frío, no? —Se preocupó Hasselet y tomó un pañuelo para lidiar con la gota de la nariz de su amigo, aunque al siguiente segundo le volvió a bajar otro. Entonces, comenzó a buscar con la vista algo con lo que pudiesen calentarse.

    Para su mala suerte la chica no pudo localizar ninguna persona ni lugar que vendiese Hot Packs como para calentar al menos los bolsillos. Empero, en su lugar,el starter divisó algo y cruzó velozmente la calle para llegar a la siguiente vereda, dando con una agradable fuente de calor: se trataba de un barril de metal cortado a la mitad y anclado seguramente al piso en sus patas de igual material.

    Desconcertados, el dúo corrió tras él y al acercarse más pudieron notar que varias personas, pokémon y niños estaban alrededor de éste, contemplando las batatas que se asaban lentamente envueltas en papel aluminio directamente entre las brasas.

    —¡Stom, marsh! —se alegró Kou acercándose hacia ellos con una batata perfectamente asada que le habían regalado envuelta en una hoja de diario.

    —¡Batatas! —se emocionó la chica al ver el aperitivo frente a ella, pero sintió que alguien no parecía compartir su alegría—. ¿Qué pasa Vanillite?

    —Vani—temió el helado escondiéndose detrás de la pierna femenina y jalándola para que se aleje junto a él. De hecho,su preocupación aumentó notablemente cuando las llamas del abrasador crecieron repentinamente por un Ember utilizado por un Slugma de uno de los que se encontraban cocinando los tubérculos—. ¡Niii!—Ante la reacción natural del de tipo hielo, la fémina se agachó y lo cogió entre sus brazos para calmarlo a pesar del frío que eso le causaba a ella.

    —Tranquilo, tranquilo. No hay nada que temer—susurró acariciándole la peculiar cabeza en forma de espiral—. El fuego no te hará nada si no lo tocas—aclaró, logrando que los ojitos llorosos del salvaje hicieran contacto con sus magentas—. Además, puede ser muy útil—sonrió.

    —Marshtomp marsh—secundó el otro pokémon, pelando su botín y ofreciéndoselo al menor.

    Al principio se mostró dudoso, mas tras la insistencia de los forasteros Vanillite le dio un bocado.

    Por suerte el anfibio ya se había encargado de soplar lo suficiente para que la temperatura de la comida no fuese muy elevada, lo que fue perfecto para que no resultara desagradable para el gélido. Ante el nuevo sabor que acababa de experienciar, la mirada del cono pareció brillar y luego simplemente se dedicó a engullir ese pequeño manjar callejero. Después , miró a sus compañeros como pidiendo más; entonces la criadora le explicó que para eso debían acercarse a la fuente donde se estaban asando y, tras una larga pausa de duda, obtuvo el consentimiento del pokémon.

    Con cautela la chica dio los pasos sobre la calle siguiendo a su fiel starter con el chiquitín aún en brazos, acortando paulatinamente la brecha que los separaba de las llamas; pues no quería que se
    asustara y el intento resultase con peores consecuencias. Al principio pudo sentir el cuerpo tenso de Vanillite en su regazo, pero su relajación tras unos minutos fue notorio. Cinia esbozó una sonrisa un tanto maternal al presenciar que el heladito se había perdido contemplando las cautivantes llamas danzantes de diferentes matices rojos y naranjas. En ese momento se dio cuenta que sin importar si uno es un pokémon o un humano, la reacción ante el fuego es el mismo: genera miedo, pero a la vez es fascinante. Aunque eso le hizo intrigarse sobre cómo reaccionarían los de otros tipos ante los elementos a los que son débiles.

    Ya sin importar mucho el si les estaba
    yendo bien en la repartición de helados o el fatigante frío creciente ante la falta de sol, la joven Hasselet sintió que ese día se había dado cuenta de ese hecho interesante que le hacía crecer de a poco como criadora. Pero aún tenían una labor, por lo que los tres se apuraron en terminar su bocadillo mientras recalentaban su cuerpo y siguieron la labor por una hora más aprovechando que la gente comenzaba a poblar más las calles disfrutando el ambiente cada vez más nocturno. No obstante, sin importar la cantidad de personas que paseaban por las calles, el resultado fue el mismo que horas atrás.

    —Van…—se mostró triste el blancuzco ser ante la falta de progreso.

    —No estés tan triste,Vanillite. A las personas les gusta el helado…pero no tanto en invierno. ¿Quizás deberíamos intentar decorarlas un poco más? —propuso la fémina analizando que la simple tinción del hielo congelado no parecía ser suficiente, obteniendo una afirmativa por parte de sus acompañantes—. Vamos, volvamos. —Por ende, regresaron a la panadería de la señora -que, por cierto, se llama Lianna-.


    LuigiLuigi Tú caia y corrige el título de la labor(?) Es Hasselet, no HasselOt -le pega-
     
    Última edición: 11 Ene 2017
  6. Autor
    Luigi

    Luigi Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi

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  7. Shiory

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    Para fortuna de los pies y cono(¿?) de los tres personajes, la caminata de vuelta no fue demasiado largo, ya que tomaron un camino derecho. Pero para cuando llegaron a la panadería se toparon con una pareja de jóvenes que salían de allí, aparentemente algo molestos; pues pronto sabrían la razón una vez dentro del local. En una de las mesas se encontraba la dueña del lugar limpiando con pesadez en sus movimientos la mesa recientemente ocupada donde se hallaban dos tazas vacías y varios platos de dulces que apenas habían sido tocados.

    —¿Niii? —se preocupó el helado al ver la cara larga y se acercó para ofrecerle una de sus paletas.

    —Muchas gracias, Vanillite— dijo la mujer y a cambio le ofreció de sus galletas, pero automáticamente el pokémon negó frustrándola una vez más.

    —¡Nadie quiere de mis reposterías! —vociferó ella antes de ponerse a llorar y comerse sus propias abominaciones creaciones—. Si están geniales—afirmó y les ofreció también a los forasteros.

    Siendo en parte por cortesía y también por curiosidad, Cinia optó por degustar del pastel de crema y bayass que evidentemente era lo que los recientes clientes sólo pudieron comer un bocado. Debía admitir que el aspecto era impecable, con esa cobertura nívea y suave a la vista sobre la que se alojaban glaseadas frutas para acompañar el aparente bizcocho esponjoso; ante la tentadora apariencia, el azulado y la fémina probaron un poco.

    No obstante, la pequeña sospecha que llevaban fue acertada; pues sintieron en la crema una textura arenosa, amargura en el bizcocho y acidez desagradable en las bayas. Hasselet se lo tragó para intentar ofender lo menos posible a la señora, pero Kou no pudo imitarla y terminó escupiéndolo sin poder resistirlo. Obviamente la mayor no tardó en deprimirse aún más.

    —A este paso tendré que cerrar el negocio. ¡Lo peor es que ni sé qué está mal! — lloriqueó retirándose a la cocina, rendida.

    —Marshtomp…—se lamentó el de tipo agua sintiéndose culpable y miró a su entrenadora como pidiendo ayudar a la pobre mujer.

    —Ahora tenemos que ayudar el doble— se quejó la aludida tomándose el fruncido entrecejo mientras pensaba. En eso, el cono se acercó y le ofreció otra paleta helada para intentar animarla, pero esta vez tenía un par de bolitas de nieve encima como decoración de bayas. Al ver eso, a la rubia se le iluminó la mirada y la idea perfecta para solucionar ambos problemas llegó a su mente—. ¡Lo tengo! — expresó y se dirigió con pasos livianos hacia la cocina junto a Lianna para
    hacerle una propuesta—. Lianna, le tengo una propuesta.

    —¿Qué pasa? ¿Quieres decirme que será mejor vender el local antes de irme a la bancarrota? —respondió poniéndose a la defensiva.

    —No es eso… lo siento si le ofendo, pero sus postres no son para nada buenos— se sinceró—. Pero sus chocolates calientes son excelentes. Sólo mire la mesa de antes, los clientes no habrán tocado casi nada de los postres, pero se terminaron toda la bebida.

    —Marshtomp, marsh— aseguró la idea.

    —¿De verdad?

    —¡Definitivamente! Y sabe, si sólo sus reposterías fuesen más sabrosos seguramente su pastelería sería un éxito. Además, tiene una habilidad de decoración impecable.

    —¿Pero de dónde voy a aprender a hornear bien? Es muy riguroso el poder entrar a una buena pastelería y que te enseñen, y los lugares donde se pagan para eso realmente no son suficientes para mantener una clientela constante.

    —Si me lo permite…—comenzó a hablar con cuidado la criadora—. Yo podría enseñarle. Resulta que sé hornear postres desde hace mucho tiempo— empero, la mujer no pareció convencerse del todo y hasta se mostraba algo ofendida. Entonces, la rubia rebuscó en su mochila su bolsita con unas galletas decoradas y con forma de caritas de Mudkip y se lo ofreció. Al final pensando que eso sería mejor que nada, la de mediana edad tomó una y se la llevó a la boca sin esperar demasiado. No obstante, su cara de sorpresa y agrado no fue posible de ocultar; definitivamente el poder aprender a hornear galletas así sería su mejor regalo del año. Así fue como la mujer decidió confiar en la forastera y comenzar con los preparativos para comenzar con el aprendizaje aunque tuviese que quedarse toda la noche despierta.


    […]

    A la mañana siguiente, aún con los ojos hinchados por la falta de sueño, Lianna estaba sonriendo de oreja a oreja viendo su primera tanda de galletas en forma de diversos pokémon y pasteles con decoraciones navideñas perfectamente horneados, esperando la aprobación de su joven maestra. La entrenadora también se encontraba cansada, puesto que fue una tarea ardua el que la mujer aprendiera a medir correctamente las cantidades a usar y se familiarizara con los niveles de temperatura de su horno; pero ahora era el momento de la verdad.

    Tomó una pequeña muestra de cada aperitivo y los degustó acompañándolos con algo del magnífico café que la mayor le había preparado. Todos miraron expectantes la escena esperando los resultados, y la alegría rebalsó en la cocina cuando Cinia asintió con una sonrisa. Empero, Lianna se dio cuenta en ese momento que algo había faltado en todo este éxito.

    —Pero, ¿qué hay con Vanillite? —se preocupó observando al heladito que le devolvió la misma mirada—. Y, viendo ahora, ¡estás en la cocina! — se sorprendió dándose cuenta recién ahora sobre el logro que el pequeñín había hecho, pues varias veces lo había visto rehusarse a entrar a la cocina donde hacía más calor o simplemente evitaba las casas con chimeneas a la hora de repartir de sus helados.

    —Vannn— se enorgulleció él señalando a la de mirada magenta, quien había dedicado varias horas de su desvelo en acompañar al gélido en terminar de superar su miedo ante el fuego y calor.

    —De nada— acarició la cabeza curva del cono—. Y en cuanto a los postres de Vanillite, podemos repartir muestras gratis para promocionar la panadería. Lo que quiere él es ver feliz a la gente comiendo helados, pero es casi imposible con este clima. Entonces, podemos repartir de las galletas con forma de Vanillite que ha horneado usted. ¿Estás de acuerdo?

    Ante la brillante idea de la fémina, todos parecían estar conformes y el pokémon aludido fue el que más emocionado se mostró; la sola idea de poder cumplir uno de sus sueños, aunque no sea de forma como la que esperaba, le hacía feliz.

    Habiéndose preparado bien, una vez más el trío salió a las nevadas calles pero con los ánimos renovados. La joven Hasselet se encargó de llevar varias bolsitas con muestras mientras que Kou llevaba colgado de su cuello un cartel con el nombre de la panadería-cafetería de la señora Lianna, además de una bandeja con las masas, y el amigable salvaje saltaba a su alrededor llamando la atención de la gente para atraerlos hacia el grupo. Una vez lograba esto, este último se encargaba de entregarles las bonitas galletas con su forma y con motivos de helado normal que habían añadido horas antes de salir.

    De esta forma la de orbes violáceos terminó su estadía bastante cansada, pero con un sentimiento de satisfacción y felicidad que sólo una labor como criadora podía ofrecerle. Por su parte, Kou también sentía la fatiga sobre su cuerpo, pero a cambio ver así a su compañera lo ponía muy alegre; Cinia acarició su cabeza y le sonrió con calidez para agradecerle su esfuerzo mientras seguían caminando hacia su próximo destino.


    LuigiLuigi Listo, ahora caia y corrígeme o3ó (también el Hasselot del título (?))
     
    Última edición: 22 Ene 2017
  8. Autor
    Luigi

    Luigi Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi

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    ShioryShiory boluda, ni enterado de que editaste el post.

    Realmente fue una labor amena de leer. Mis únicas observaciones van a que a veces un monosílabo iba pegado a una palabras Y que Vainillite se sintió mas como un extra que como parte de la historia además de que se sintió un tanto faltante de desarrollar ya que se sintió muy rápido el transcurrir de la situación... Eso y faltó una escena de Cinia y sus bragas al aire(?)

    7 puntos de oficio más MT granizo obtenidas.

    everydayeveryday, JullJull SoncarmelaSoncarmela todo listo.

    Quejas, dudas, warever por privado o3o
     
  9. Soncarmela

    Soncarmela Moderador

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    ShioryShiory Todo entregado
    LuigiLuigi +200 Pks por evaluación
     
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