Misión C Urgente

Tema en 'Naruto World' iniciado por Blair, 21 Jul 2018.

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  1. Autor
    Blair

    Blair スパークル Moderador

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    Kageyama se removió en el asiento con bastante incomodidad y ansiedad, ¿de qué quería hablar la Kage con él? ¿Lo regañaría por haber abandonado el examen de ascenso? Se encogió en su sitio mientras seguía esperando la llegada de la mandataría, haciéndose un lío interno mental y emocional por el desconocimiento del motivo de haber sido llamado. Se frotó las manos, se acomodó los guantes, revolvió el pelo, cada movimiento que hacía delataba su nivel de ansiedad y el hecho de que se sobresaltara al escuchar la puerta abrirse fue la cereza del pastel; se levantó como si un resorte lo hubiese impulsado del asiento y se giró cuasi robóticamente para encarar a la de mayor rango.

    N..N…Nashla-sam..¿n? – Tartamudeó, la azabache le sonrió ligeramente y le apuntó el asiento, como dándole “permiso” de volver a sentarse; Sho se masajeó el cuello por sobre las vendas y volvió a acomodarse en la silla.

    Gracias por venir. – Se sentó tras su escritorio y buscó algo entre los papeles que tenía allí, dejando al varón en silencio al otro lado del mueble. El chuunin evitaba mirar a la mayor a los ojos y el mutismo que se prolongaba lo hacía sentir bastante mal; se las arregló para calmarse un poco, lo suficiente para dejar de moverse tanto, aunque dudaba que ese estado le durara mucho. Uchiha se tomó su tiempo en lo que estuviera haciendo sin decirle nada al albino y tras unos largos, cuasi tortuosos minutos para Sho, la de ojos malditos finalmente encontró lo que buscaba y se lo pasó por sobre el escritorio a su subordinado.

    ¿Qué es esto?
    Una misión, ¿ya olvidaste lo que eran? – Kuro instantáneamente se hundió en la silla, desde que regresó de los exámenes jounin no se había dignado a hacer nada, aunque había supuesto, o más bien deseado, que nadie se percatara de su ausencia. Se había equivocado. La kage lo miró mientras éste se dignaba a estirar el brazo para tomar lo que ella le había puesto en frente, Kageyama leyó su contenido e hizo un gesto de consternación casi al instante, ¿es que Nashla estaba loca?

    ¿Nashla?
    ¿Sho?
    ¿Estás consciente de a quién le estás encargando esto? ¿Debo recordarte que literalmente abandoné a dos niños en un lugar llamado El Bosque de la Muerte? Soy un inútil para este tipo de cosas, es una pésima idea. – Dejó el escrito sobre el mueble y se echó para atrás en su asiento.

    Sé a quién se la estoy dando, Sho. – Esta vez su gesto fue un tanto más intenso, el de menor rango se tensó. – Irás con alguien más, debe estar abajo esperando o llegará pronto. Te lo encargo. – Se puso de pie y posó su mano en el hombro del albino, el cual tragó saliva pesadamente antes de volver a tomar el pergamino, no era del tipo de negarse y eso Nashla lo sabía. El menor se puso de pie y sintió la mirada de Uchiha a su espalda, se apresuró a salir de la oficina para no alargar más el asunto y cuasi se lanzó por las escaleras para bajar rápidamente hacia donde debería encontrarse con su acompañante para la misión.

    Se revolvió el pelo con una obvia desesperación mientras miraba en varias direcciones, ¡ni siquiera sabía con quién iría a la misión! Al instante se encogió de hombros, ¿por qué había aceptado ir en primer lugar? Realmente no es como si la azabache le hubiera dado opción, pero él podría haberse negado, ¿Cierto? Neo se deslizó por entre su ropa, saliendo por el cuello de su playera y recargándose allí, sin exponer su cuerpo por completo.

    ¿Qué misión será? – Cuestionó el pequeño animal, sin embargo, la llegada de una desconocida justo frente al par hizo que el albino no contestara la pregunta de su amigo. La chica los miraba de manera muy apacible, como distante, el taijutsuka al instante se puso nervioso.
    ¿De casualidad eres con quien iré de misión? Me dijeron que buscara a un chico de cabello blanco y vendajes. – El aludido tartamudeó y luego desvió la mirada, tratando de no verla directamente a los ojos.
    Sí, es Sho, le dijeron que aquí encontraríamos a quien nos acompañaría a la misión. – El acompañante animal fue quien respondió, llamando la atención de la joven que no le había despegado los ojos al chuunin. Éste no dijo nada, no le preguntó su nombre, simplemente le entregó el pergamino de manera bastante torpe, casi tirándolo al suelo en el proceso.



    Este post no debe ser tomado en cuenta para el conteo de los mismos, es mera introducción

    ShulmanShulman
     
  2. Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

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    Escucha, si te sientes mal en algún momento ─la chica llamó la atención de su compañero con aquello─, no dudes en decírmelo.

    Después de aquello, la conversación llegó a su fin y ellos corrieron hacia la salida más cercana de Kirigakure y por la cual podrían llegar más rápido a su destino. Sho ni siquiera preguntó el nombre de la muchacha, aun cuando su compañero animal le incitaba a hablarle para conocerla más. Para él no era fácil hacer amigos, estaba acostumbrado a quedarse callado hasta que los demás lo notaran e, inclusive, prefería mantener su boca cerrada con la intención de evitar tartamudear o balbucear estupideces; quedar en ridículo… Estaba acostumbrado al rechazo, pero no era algo que le gustase vivir todos los días.

    Shiro, por su lado, disfrutó de la armonía y calidez del silencio. A ella no le complacía mucho estar rodeada de personas que buscaran una conversación constantemente, pues, le gustaba concentrarse en ideas para sus experimentos y, además, prefería evitar relacionarse cualquier kirigakurense debido a lo que sabía que algún día podría ocurrir: su retiro, sin previo aviso, de la aldea de la Niebla. Le gustaba decir lo necesario, tal como lo dejó en claro al principio, cuando le comentó a su compañero que, si se sentía mal, se lo dijera de inmediato. No obstante, no sabía que el muchacho era un tímido en extremo, por lo que seguramente Sho se callaría cualquier comentario hasta que ella lo viera retorcerse en el suelo.

    Hey, chica ─al final, el compañero animal de Sho interrumpió el silencio; Shiro volvió su mirada hacia atrás, pues era quien encabezaba la carrera. Smoke no pudo evitar pensar en que ya se estaba tardando alguno en hablarle, pero respondió al llamado del petauro enarcando una ceja─. ¿Cuál es tu nombre? Necesitaremos llamarte de alguna forma.
    Oh, cierto, yo no me presenté ─contestó la muchacha, impulsándose hacia la rama de otro árbol─. Mi nombre es Shiro.

    El animal observó a su compañero, mientras éste estaba abstraído pensando en que era un bonito nombre el de la muchacha. Era un nombre bastante puro, ya que éste significaba “Blanco”; claro, ello dependía del kanji con el que fuera escrito, puesto que, con otro, podría significar “Castillo”. Como sea que estuviera escrito su nombre en su registro de nacimiento, éste era noble, puro e imponente al mismo tiempo.

    De repente, Sho tuvo que detenerse con rapidez debido a que la muchacha se había parado unas cuantas ramas más adelante. Kageyama no supo que llegaron a su destino hasta que vio cómo Seirei saltaba de su rama con la intención de tocar tierra firme; él la imitó y abrió los ojos de par en par cuando visualizó la casa perteneciente a sus clientes. Los kirigakurenses se acercaron a la entrada del hogar y fue Shiro quien llamó a la puerta con unos leves golpes. Ambos se fijaron en que, antes de que alguien se acercara a abrirles, una sombra se asomó por la ventana a ver de quién se trataba.

    Es mejor prevenir que lamentar ─soltó la rata que transportaba Sho en su ropa al ver lo que sucedía─. Oh, nos van a abrir.

    Shiro y Sho se encontraron frente a un hombre de no más de 35 años en cuanto éste abrió la puerta del hogar, dándoles acceso al mismo. El dichoso señor no dudó en pedirles que pasaran rápidamente, quería que la única entrada a su casa estuviera abierta el menor tiempo posible con el fin de mantener resguardada a su esposa embarazada y a sí mismo.

    Ambos kirigakurenses observaron el interior de la casa, era algo completamente minimalista; eso o que los dueños de dicho sitio todavía no se habían puesto a decorar por alguna extraña razón; las paredes del hogar ni siquiera estaban pintadas. No obstante, ¿a quién le gustaría vivir en un sitio tan alejado y pequeño? No tenía la intención de interrogarlos, pero a Shiro le sabía mal esa situación; no quería pensar en que estuvieran engañando a la Mizukage y a su aldea con la petición de auxilio, sin embargo, a partir de allí debía mantener los bien abiertos con el objetivo de evitar ser sorprendidos de alguna forma.

    ¿Dónde está su esposa, señor…?
    Hyong ─contestó el adulto con una sonrisa que, a ojos de Shiro, pareció forzada─. Ella estaba terminando de alistarse para salir; está en la habitación al fondo del pasillo, ¿quieren conocerla? ─Preguntó con la misma inquietante expresión.
    No, está bien así ─contestó la muchacha directamente, ignorando cualquier intención de Kageyama de contestarle al señor─. ¿De casualidad no tendrán una carreta o algo así en donde pudieran trasladarse?
    Claro que sí ─esta vez respondió una voz femenina. Todos volvieron su mirada hacia una mujer que no parecía tener más de cuarenta años; su barriga ya tenía un tamaño considerable, y fue algo que en realidad no los sorprendió, después de todo, ya tenía nueve meses y en cualquier momento podía romperse la fuente─. Está estacionada detrás, donde tenemos a los caballos para que la halen.
    Entonces, tenemos que movernos ─el pequeño compañero animal de Sho no supo por qué aquella muchacha estaba dirigiendo la misión, a fin y al cabo, ¿acaso su amigo no era el de mayor rango? Tenía que dar el ejemplo, pero era demasiado tímido como para decir algo─. Hay que apresurarse, no me gustaría que se dieran inconvenientes innecesarios como que rompa fuente antes de que lleguemos a nuestro destino; soy médico, pero no he atendido nunca un parto… No tengo conocimientos de cómo hacerlo.

    La forma tan directa en la que Shiro habló logró convencer a los adultos de mover su trasero hacia la salida y apresurarse a montarse en la carreta. La esposa del señor Hyong iría en la parte de atrás, mientras que él se encargaría de conducir a los caballos (y por lo tanto, el vehículo). Sho, por órdenes de su compañera, los escoltaría acompañando a la mujer embarazada dentro del carruaje; ella se encargaría de avanzar por los árboles con la finalidad de sorprender a aquellos que quisieran emboscarlos con sus armas blancas… las cuales disfrutaría de impregnar con sus esencias tóxicas.

    BlairBlair Tenemos para trama, porque Shiro ahora desconfía de la pareja too[?
     
  3. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    ShulmanShulman terminarás esta misión solo o la cierro?
     
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