Misión B Historia Sodoma & Gomorra: Penitencia y Castigo|Suicide Squad

Tema en 'Naruto World' iniciado por Jellal, 7 Dic 2016.

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    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

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    OwainOwain guianos hacia la luz del drama
    YukiiYukii
     
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  2. Krause

    Krause Leave me. Moderador

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    ¿Cara o cruz?

    La moneda giró en el aire bajo una mirada esmeralda, su poseedor esperaba de forma ansiosa su resultado. ¿Importaba? Para muchos quizás no, pues la suerte no era más que una alternativa para aquellos indecisos desesperados; afortunadamente, Sein no formaba parte de aquel selecto grupo de perdedores. ¿Entonces para qué? Era simple: sólo quería reafirmar por medio de la suerte aquello que ya venía pensando desde hacer algún tiempo. Por qué entonces, sería la confirmación absoluta del universo y significaría que estaba destinado a ser. El ovoide siguió suspendido en el aire, hasta que dejó de dar volteretas de forma caprichosa y se dejó caer como si fuera un peso muerto. Ante el silencio de la sala, el choque del metal contra la palma del Jounin parecía haber producido un eco bastante ensordecedor en toda la sala, aunque aquello sólo era producto de la tensión que se vivía en ese cuarto.

    -Cara.-Dijo. Alzando su mirada y encontrándose con sus invocaciones reunidas, perros y monos, quienes le veían expectante.-Ya saben qué hacer.

    Y no tuvo que decir nada más para que todos los animales se pusieran en marcha. La escena parecía sacada de algún libro del Apocalipsis, pues de la ventana salieron un montón de animalejos en busca de quién sabe qué. Sólo en la habitación permanecieron algunos, entre ellos Kuro y Kenshiro, quienes interrogaban a su amo con la mirada. ¿En serio estaba haciendo todo eso sólo por un mito, un rumor? Sabían que su amo no tuvo los mejores meses de su vida, pero que se decidiera así de la nada era preocupante para ambas invocaciones. Aquel actuar no era propio de Hunter, por lo que seguro tenía más intenciones escondidas de las que les dijo en un principio, pero no era su deber presionar. Si querían saber, ya todo se daría con el tiempo.

    -Si me permite mi opinión, mi señor.-Pidió la palabra el mono, recibiendo un gruñido de molestia por parte del can. ¡Era su culpa que todo se haya descontrolado! Esos simios no sabían ver en las consecuencias a largo plazo, no confiaban en sus instintos y creían saberse cercanos a los humanos sólo por algunas coincidencias genéticas. Si Kenshiro lo hubiera secundado cuando Sein les dijo de sus intenciones, nada de aquello estaría pasando.- ¿No cree que haya poca o nula información acerca de ese mito? Lo escuchó de un viajero extranjero, por lo que hay muchas posibilidades de que el sitio en cuestión junto con sus datos esté en otro continente, quizás en otro país.

    -No me dijiste eso cuando te explaye mis motivos, Kenshiro. Ya es tarde para que me hagas cambiar de opinión.-Espetó el cobrizo.-Además, no conocemos la historia de Kaminari no Kuni. Es obvio que aquí hubo algo más antes de que fundáramos Raku. Es un mar de posibilidades.

    -Aunque encontrásemos libros o textos con la ubicación de Sodoma y Gomorra, ¿de que serviría? Seguro aquellas ciudades ya no existen o son meras ruinas. En cualquier caso, sería una pérdida de tiempo.-Secundó Kuro con severidad. Quería mucho a Seinshin, mas aquella expedición se le hacía una estupidez.-Sé que nos dijo que buscaba poder, pues ese extraño mencionó que aquel lugar tenía capacidad para otorgar grandes facultades a quién sobreviviera sus pruebas. ¿Pero para qué quiere más? Ya es general, tiene una aldea a su nombre.-Enumeró el cuadrúpedo, tratando de hacerlo desistir.

    -No lo tengo todo. Me falta una cosa.-Gruñó el Jounin, dejando perplejas a sus invocaciones. ¿Qué le podría hacer falta si había nacido en cuna de plata?

    Pero Hei sabía que estaba incompleto y había perdido aquello gracias al ronin. Se sentía fracasado e inútil, pues no importaba que tanto hiciera, Setsuna y Bjorn se unirían cada vez más. Y eso le disgustaba en lo más profundo de su ser. Porque para él Samsara era un premio jugoso, uno que dejó escapar por estupideces varias mientras se lo entregaba en bandeja de plata a Ikari; pensó que, cuando éste perdiera la memoria, quizás Himekami volvería a sus brazos, dándole la razón y dejando que el samurái se perdiera solo en su amnesia y oscuridad. Pero al parecer no, no fue así.

    Al contrario, la pérdida de memoria de “Blue” los atrajo aún más y terminó por culminar su relación. Lo supo en cuanto vio la mirada dorada de Setsuna perderse en los orbes de Nobu; a ninguno le parecía importar el pasado, el futuro o tan siquiera el presente, sólo estaban ahí, disfrutando de su compañía mutua aún si por cuestiones crueles del destino debían ser enemigos a muerte. Sin reparar en los rumores o cuchicheos de los demás; sólo ellos dos contra el mundo, un lugar frío e incoloro que por todos los medios trataba de opacar lo que sentían.

    Y él odiaba ver su felicidad. Odiaba estar hundido en un mar de sombras y miseria. Odiaba sentirse menos por culpa de un don nadie que traicionó a su patria y se fue a ofrecerle sus servicios al mejor postor en Modan. Y si él no podía ser feliz, salirse con su premio y seguir con su vida, entonces nadie lo haría. Aunque significara romper de una vez y para siempre Suicide Squad; aunque los aldeanos lo odiaran, aunque tuviera todo el mundo en contra. Si él no tenía lo que quería, no lo tendría nadie.

    Iba a matar a Setsuna Himekami, costase lo que le costase. Porque él estaba roto, ya no tenía salvación, la locura lo estaba matando. Y si él se iba al infierno, al menos se encargaría de quitarle su persona más preciada a Nobu y arrastrarla al fuego eterno con él.



    Hola, drama (?). Nero.Nero. YukiiYukii
    Pues como es la mera introducción, con que pongan que se encuentran y siguen a las invocaciones de Sein (y por ende se enteran que están buscando información de libros, textos y eso para encontrar las ciudades) está perfecto. Ya después de que se enteren de que buscan los pactos, postearé yo y vamos a dar comienzo a un jugoso drama (?)
     
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  3. Erza

    Erza Appetite for seduction Diseñador Oficial

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    El tintineo de una cuchara era el único sonido que existía entre ambos, era rítmico y su labor dentro del fino contenedor de cerámica era el del revolver el café una vez que el azúcar cayó al fondo. Una taza idéntica estaba a unos cincuenta centímetros, emanaba vapor pero ni siquiera había sido tocada. Se mantenía a la sombra del cobrizo, tan muda como él. El silencio era algo incómodo, desde aquella misión las cosas ya no habían sido las mismas para Amatsukami o, como le llamaban las malas lenguas, Suicide Squad. Los lazos que una vez consumaron estaban por romperse, pendían de un delgado hilo. Lamentablemente, la situación apremiaba y no existía espacio para una debida reconciliación, la intervención en el País del Rayo auspiciada por las aldeas de todo Modan era un evento que terminaría uniéndolos a fuerza. La orden fue dada por el Tenno y el equipo debía contestar a favor de Rakugakure. Asuntos políticos aparte, Setsuna allí por una razón distinta.

    Había decidido llamar a Sein. Una reunión, un encuentro para ellos dos a fin de aclarar algunos puntos importantes si es que deseaban desempeñar un buen papel en todo el asunto internacional. El café era una excusa para tener un tiempo a solas con él. Por supuesto que el cobrizo estaba enterado de lo sucedido en la rehabilitación de su compañero, como general estaba al tanto de los movimientos de los Gyazara y, dicho sea de paso, apoyó la moción desde las sombras. Del resultado no estaba muy seguro, se guardó mucho hermetismo y supuso que esa reunión poseería algunas aclaratorias. Bjorn había abandonado el sector militar hacía un par de semanas, su actividad disminuyó y, según se enteró, incluso sus excursiones a Sion. Qué sorprendente cambio. Muy en el fondo deseó que ella abriera la boca y se disculpara arrepentida, pero eso no pasaría ¿Verdad? No importaba lo que hiciera Bjorn, ella lo seguiría para cuidarle las espaldas. La miraba, expectante y con una dosis de rencor.

    Gracias por asistir― Samsara habló finalmente al mismo tiempo en que dejaba la cuchara de lado. Su voz sonaba calmada, se veía preparada para las preguntas de Sein, así que continuó. ―Como sabrás, tenemos que cumplir las órdenes del Tenno. No hay opción. Pero dado que iremos juntos, los tres, hay unas cuantas cosas que debes saber.

    Qué conveniente ―soltó aire por la nariz a manera de bufido y echó el cuerpo para atrás, acomodándose en el respaldo. Sí, lo veía venir ¿Quería pedirle algo? Quizás era su oportunidad para destrozarla. ―Es sobre Bjorn ¿Cierto? ―rodó los ojos.

    Sí. ―Por supuesto, siempre era sobre él. Setsuna ya debería saber que desde ese día le valía un carajo, vamos que lo había demostrado al darle las pasillas, un pase hacia la muerte. Simplemente las cosas habían salido mal y bueno… sobrevivió. No, no se arrepentía. Sí, solo de no haberle clavado un kunai en la garganta para asegurar su victoria. Inicialmente no era nada personal, pero dado el sendero de los hechos comenzaba a creer que de verdad lo odiaba y ya no solo a él. No dijo nada, siguió escuchando ―. Es una larga historia pero, en resumidas cuentas, ha perdido la memoria. Cree que aún es un samurái. Olvidó todo lo vivido en Modan ―. Hunter quiso sonreír pero eso hubiese sido demasiado obvio, es decir, que si no recordaba su vida en Modan, tampoco a ella. Qué tragedia. Parecía que las cartas se le habían revertido a la pelirroja, se lo merecía. Se merecía el sufrimiento de haber sido olvidada. Hasta entonces el varón le dio un sorbo a su café ―. Y como sabes, tenemos una misión. Quiero que lo tomes en cuenta porque quizás hable incoherencias.

    Siempre lo hacía ―se burló antes de otro sorbo. Era divertido mirar la delicadeza con que Setsuna intentaba tocar el tema.

    Necesito que estés informado. No te pediré que lo cubras o ayudes, solo que no lo delates. Eso es todo. ―Esdesu no iba a hablar de Blue y su pasado, mucho menos del encuentro con Ryu o Kurisu. Bastaba con darle información puntual a Hunter para la misión internacional y porque tarde o temprano ellos dos tendrían que encontrarse. No sería bueno que Kouhei ignorara el asunto del todo.

    Entonces debo callarme y fingir que estamos con el mismo yonki inútil de siempre ―la provocó, pero Setsuna ni se inmutó y bebió de su café, no tuvo más que interpretar su silencio ―. Bien, de todos modos no tenemos más asuntos de misiones aparte de este. Si lo dejas bien amaestrado para el día de la junta no deberías preocuparte. Y dime ¿Qué piensa de ti?

    Somos amigos ―no, no daría detalles―, y confía en mí. Eso es suficiente.

    Claro, claro. ¿Desde cuando eres mentirosa, Setsuna? Has cambiado mucho.

    Tienes razón ―sinceró y después buscó sus ojos ―, pero a pesar de todo, quiero que seamos un equipo. Quiero mantenerlo unido.

    Qué líder tan noble ―sarcasmo. El enojo se avivó en su interior, lo había buscado solo para eso, para hablar del idiota de Ikari. ¡Como si le importara! Aun así, decidió fingir un poco ―. En fin, haré lo que me dices. Pero que te quede claro que yo no soy como tú, no seré su niñera.

    Entiendo, gracias. Si puedo hacer algo por…

    No ―cortó tajante ―. Ya has hecho suficiente ―dijo y después de puso de pie. No era una burla más, hablaba en serio. Aquella plática había sido el empujón que necesitaba para tomar la decisión. Hacía días una idea había estado bailando en su cabeza y ahora los hechos se confirmaban. Para destruir a Amatsukami tendría que acabar con ella y para eso, necesitaba encontrar un par de ciudades. No era del todo una locura, Raku había resultado ser un antiguo asentamiento tal como lo decía la leyenda, aquellos sitios no eran diferentes. Encontraría el poder necesario para curarse de esa enfermedad que le estaba matando lentamente y para cuando se dieran cuenta sería demasiado tarde. Asistiría solo a la búsqueda, no necesitaba a nadie más. ―Nos vemos.

    Poder. Venganza.



    Varios monos se colgaban en los estantes de libros, las criaturas en primera instancia asustaron a la concurrencia, pero una vez confesaron sus motivos todo tuvo sentido. La encargada, inicialmente aterrorizada por la horda de animales, lo primero que se le ocurrió fue llamar a los generales. Después de la basta publicidad de su heroísmo fue su pensamiento más lógico. No tardaron en llegar a pesar de ser un encargo menor.

    Lo siento, de verdad ―se disculpó la mujer en cuanto el dúo llegó para encargarse del problema ―, creí que eran una amenaza pero en realidad solo buscan libros.

    ¿Libros? ―Blue se asomó más allá. La colección era basta, podría pasarse el resto de su vida leyendo los contenidos. Desde el suelo hasta el techo, pilas y pilas de material. ¿pero, monos? Allí el orden era pulcro, aliñado. Sería fácil perderse entre tantos pasillos o bien, morir aplastado por alguna de esas pilas. El área despedía un olor a madera y algunas personas salpicaban la estancia un tanto recelosas por los simios.

    Invocaciones ―repuso la jounin. Curiosa por la explicación de la bibliotecaria, echó un ojo a la situación. Ciertamente, los mamíferos estaban en orden buscando quien sabe qué con cierto apuro. Brincaban a través de los anaqueles y treparan hasta las secciones más altas buscando algo. Himekami activó una de sus habilidades para extraer información de los animales, de sus ojos emanó un brillo dorado, suficiente para definir la situación―. Pertenecen a Sein. Sodoma y Gomorra. Ubicación ―dedujo pronto.

    Sein ―repitió el peliazul. No, no había tenido un encuentro con él aunque recordaba su cara gracias a los recuerdos esporádicos. Por supuesto que también rememoró la escena con Touken, donde ambos confesaron sentir algo por la pelirroja. Al fin lo conocería. Obviamente, él esperaría ver a Bjorn, al yonki, el drogadicto.

    Sí, del que te hablé. Creo que tendremos que hacerle una visita.

    Nero.Nero. OwainOwain
    PD: esta misión se sitúa cronológicamente antes del evento =D
     
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  4. Krause

    Krause Leave me. Moderador

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    Los monos iban pasando a la oficina en fila india, llevando entre sus manos documentos de diversas índoles; geográficos, históricos, incluso religiosos. Todos aquellos textos que al menos mencionaran el nombre de esas famosas ciudades que habían captado la atención de su amo. Obvio que los primates más simples no entendían mucho de lo que leían, o más bien, no entendían nada; pero tenían las suficientes neuronas para distinguir esas dos palabras únicas. Varios de los papeles eran antiguos, por lo que procuraban cargarlos con sumo cuidado para que no terminaran deshaciéndose al transportarlos.

    La verdad es que nadie se esperó que la recolección de información fue tan fructífera. Ahora el mito tenía un estado sólido, y por tanto, era alcanzable. Los registros le decían que hubo algo hace mucho tiempo en Kaze no Kuni; metrópolis de gran esplendor que atraían a propios y extraños, pero que desaparecieron hace algún tiempo. Ya fuera por castigo divino, ya fuera por la destrucción total de ellas. Poseían fama en diversas categorías, aunque la más resaltante era el hecho de que se decía que los regentes de esas tierras eran capaz de potenciar una Línea Sucesoria hasta su máximo estado, otorgándole así a sus usuarios capacidades inimaginables.

    Sein parecía un niño con juguete nuevo; estaba emocionado y extasiado cada que leía algún otro pedazo de información que cortésmente sus invocaciones ponían delante de su escritorio. Era un manjar intelectual exquisito, sin embargo por muchas maravillas que estuvieran plasmadas en los papiros, la ubicación exacta de dichas urbes seguía siendo un misterio. Las supuestas coordenadas que alguna vez vio hojeando los manuscritos cambiaban de forma constante, pues al parecer los historiadores no se ponían de acuerdo. Lo único que sabía, era que se alguna vez estuvieron en el País del Viento.

    Necesitaba algo concreto ya, si tardaba más Setsuna y Bjorn se enterarían de sus verdaderas intenciones. Era algo que no podía permitir, pues si eso sucedía todo su plan se iría al caño. Y lo más seguro es que también con ello fuera desterrado; pues, atentar contra la vida de un general era un grave delito, no importaba si el perpetrador era otro que ostentaba el mismo título. Quiso bufar de la desesperación, debía salir esa noche; y sus planes no habían cambiado. Iría con o sin coordenadas. Al diablo todo.

    -Mi señor, Himekami-dono e Ikari-dono desean verlo.-La voz de Kenshiro lo sacó de sus cavilaciones. Hunter alzó la mirada; el mono tembló. Los ojos del humano habían cambiado a un gélido tono azul, como si en ese mismo instante las intenciones de Hei fueran matar al simio. Entonces, Kenshiro comprendió que la búsqueda de poder de su amo había llegado demasiado lejos; tenía que pararlo antes de que todo fuera consumido en un vórtice de destrucción y desesperación. Ahora entendía a qué se refería Kuro con ello.

    -Hazlos pasar.-Dijo con voz autoritaria. El mono obedeció y abrió un poco más la gran puerta por la que los pequeños monos estaban pasando. De forma casi inmediata, las invocaciones menores se detuvieron e hicieron a un lado, pues el aura que desprendía la fémina era suficiente para evitar molestarla. ¿Era una mezcla de decepción y molestia lo que percibían?

    Setsuna entró con toda la intención de sacarle la información necesaria, aunque esperaba hacerlo de una manera política y civilizada. No quería usar ningún jutsu en él, pues creía que Sein era lo suficientemente listo para saber que de querer, simplemente podía violar su alma saber lo que necesitaba. Sí, ya no eran unidos como antes, pero aún se preocupaba por él, aunque el cobrizo no lo viera de esa manera.

    Bjorn por su parte estudió su entorno. Después volteó su mirada hacia dónde se encontraba el menor del grupo; sus facciones no concordaban con los recuerdos que tenía de él, aunque aquello tenía sentido. Ya que el incidente pasó cuando aún todos eran Chuunin; sin embargo, sus rasgos ya maduros aún mantenían cierto patrón que lo hacía reconocible. Así que ese era su famoso compañero, el ladrón y el estratega. Presentarse de nuevo sería extraño, pensó. No obstante el menor ya debía de estar enterado de la situación, por lo que cualquier formalidad debería ser obviada.

    -No sabía que fueras una rata de biblioteca. No te recuerdo así.-Rió de forma leve, tratando de aminorar un poco el ambiente pesado que se sentía. Hunter lo vio de reojo como si el cobrizo lo quisiera asesinar con la mirada; cosa que no estaba muy alejada de la realidad. Cortó su risa y una mirada seria se apoderó de él; como samurái había sido entrenado para detectar amenazas posibles antes de que tomaran acción contra su señor. Y ahora que veía bien, Seinshin reunía varias características de eso.

    -Supongo que vieron a mis monos.-No era una pregunta, era una afirmación en toda regla.

    -¿Qué es Sodoma y Gomorra, Sein? ¿Por qué tanto ímpetu con saber su ubicación?-Himekami no se anduvo con ningún rodeo. Entre más pronto supieran las razones cuasi obsesivas por encontrar ese par de ciudades, quizás hasta podrían brindar ayuda. No lo decía, pero una parte de ella se sentía un poco culpable; sentía que debía compensar a Hei por algo, aunque fuera mínimo.

    -Estoy enfermo.-Dictaminó, y aquello no era del todo erróneo. Claro, jamás diría que estaba enfermo de poder y necesitaba encontrar su objeto de deseo para calmar sus ansias de asesinato.-Me enteré que aquellas ciudades tienen la cura para mi maleficio. Es necesario que las encuentre; antes creía que eran sólo un mito, pero los documentos que me han traído mis invocaciones prueban lo contrario. Aún no sé su ubicación exacta, sólo sé que alguna vez estuvieron en Kaze no Kuni.-Zanjó, terminando de cerrar uno de los papiros que tenía entre sus manos.-Aunque he tomado una decisión, partiré en la noche.-No supo porque tuvo ese deseo imperioso de comunicarles el momento exacto en que se iría; ¿quizás una parte muy oculta de él esperaba que lo detuvieran? ¿Aún los apreciaba?

    -Iremos contigo.-Dijo Ikari. En serio que algo no le agradaba de todo ese discurso, parecía pre-fabricado para dar lástima. No se fiaba del Jounin y, por lo que podía ver, Setsuna tampoco, aunque ella estaba un poco más dispuesta a darle el beneficio a la duda.

    -No es necesario. Yo puedo solo.-El tono que impregnó su voz era ligeramente más autoritario y demandante.-Raku no puede quedarse sin todos sus generales. Si eso era todo lo que venían a preguntarme o decirme, ya pueden retirarse.-Les dio la espalda, esperando que se fueran. Cuando escuchó unos pasos salir del despacho, se volteó y reanudó sus lecturas.

    Kenshiro se acercó a los ninjas una vez estuvieron a una distancia segura de la oficina de Sein. Poseía un papiro entre sus manos, uno que había tomado de sus otros súbditos sin que Hunter se diera cuenta de sus acciones; Ikari fue el primero en darse cuenta de su presencia, por lo que al confundirlo de con una amenaza se dio la vuelta, espada en mano, listo para acabar con la vida del simio de ser necesario.

    -Alto, soy un amigo.-Musitó la invocación, alzando las manos para mostrar un que venía con intenciones pacíficas.-Les pido me escuchen.

    -Habla.-Gruñó el ronin. No se fiaba de las palabras de la invocación del cobrizo.

    -Quiero que ayuden a mi señor. Se ha desviado del camino y temo que si encuentra lo que busca sea demasiado tarde.-Les mostró el pergamino que llevaba en una de sus manos.-Aquí tengo la ubicación exacta de las ciudades, lo robé de uno de los monos de bajo rango para dársela a ustedes. Así podrán seguirlo y llevarán una ventaja considerable; no puedo decir más, pero por favor, ayuden a Sein. Está a punto de hacer una tontería.-Y con ello dejó caer el trozo de papel y dio una voltereta para escapar del filo del yonki. Esperaba que Setsuna y Bjorn le hicieran caso, eran su última esperanza antes del declive total del menor.

    Nero.Nero.
    YukiiYukii
    Tienen las coordenadas exactas de las ciudades gracias a la invocación de Sein. Su trabajo es seguirlo sin que se de cuenta cuando salga en la noche. Obvio que Sein estará más ciego que una porque sólo sabe las aproximaciones. Claro, el viaje no será apacible porque hay que atravesar mucho terreno antes de llegar a Kaze, pueden desviarse y conseguir muchísima más información sobre las ciudades (como su fin verdadero, su historia oscura, etc). ​
     
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  5. Autor
    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

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    El Pais del Viento era un lugar eminentemente árido. Apartir de los viente kilómetros después de Ta no kuni, el paisaje se volvía estepa, con una escasa cantidad de catus, plantas y animales endémicos. Luego, viente kilómetros más al sur, comenzaba el verdadero desierto. Un lugar desprovisto de toda vida, donde lo único que se movía eran las dunas, cambiando siempre de posición y forma, evitando que se tuviera un punto de referencia y provocando que el perderse fuera más fácil.

    Setsuna y Bjorn se habían aprovisionado lo mejor que habían podido en su paso por País de los Campos de Arroz. De aquello transcurrió cerca de cuatro días porque habían partido la misma noche que el mono les dio las coordenadas, la misma que Sein se marchó. Sabían qué había tomado la ruta marítima por lo que suponían que no se lo encontrarían en el camino. Y es que el trayecto no les preocupaba sino el destino. No dudaban de la capacidad y la tenacidad del cobrizo, sabín que aun sin las coordenadas, él llegaría por sus propio medios. La mejor form de ayudarlo, dado que ya los había rechazado una vez, era llegar a las ciudades perdidas antes que él para comprobar su existencia y su fiabilidad.

    Un guía del lugar los había acompañado hasta bien entrado el desierto pero se negó a ir más allá, decía que era territorio peligroso y que ni los lugareos solían frecuentarlo, ahí no había nada más que muerte pues el sector que buscaban era bien conocido como una zona de tormentas de arena perpetua. Ahí la arena nunca se acentaba y no se sabía porqué, pero atinaban a decir que tenía que ver con jutsus. Durante el trayecto, Himekami intentó traer a colación el tema se Sodoma y Gomorra, pero el guía se limitó a decir que aquello no era más que un mito pasado de generación a generación, que como esa había otras tntas leyendas infantiles como la existencia del Umu del desierto o una aldea de la arena. No inistieron más.

    Desde que el guía se fue, durmieron de día y viajaron de noche, usando las estrellas como guía. El frío calava los huesos pero por lo menos era más soportable que el ardiente sol. Iban montados en uno de los escorpiones del ronin, ellos aguantaban mejor las condicioones del desierto que los mamíferos, con lo que pudieron salvar una gran distancia en un tiempo relativamente corto.

    ―¿Sabías que estaba enfermo?―preguntó el peliazul tras ofrecer a la mujer un poco de agua en una petac de cuero. De haber sido Bjorn el que le invitara, Setsuna se la hubiera pensado dos veces dado que no quería repetir el episodio del agua mágica de Tomo-sama en su vida.
    ―No, no lo sabía.―dio dos pequeños sorbos, debían racionar.
    ―Entonces es más extraño aún. No se ve enfermo.
    ―Ya. En el mundo shinobi hay fuerzas que afectan esquemas más allá de lo físico. Por ejemplo, la mente y el alma.―en parte lo dijo para convencerse a sí misma. Es cierto que durante el tiempo que había compartido con Sein nunca lo había visto enfermo, pero no quería dudar de su palabra.
    ―Es más que eso. Sentí algo extraño en él.―confesó Blue. Luego suspiró, haciendo acopio de toda sus fuerzas para lo que estaa apunto de decir, no quería que Himekami lo tomara por celoso. No se trataba de eso.―Recuerdo que hace mucho tiempo, en el Pais del Hierro, durante una misión de escolta asistí a un baile de caridad en la capital. Se reunían los Señores más influyentes entorno al Shogun. Yo por supuesto no fui invitado a cenar, me quedé custodíando un de las alas del jardín. En fin. Vi a uno de los concejeros de guerra salir a fumar. Parecía un hombre completamente normal en una noche como cualquiera. Pero cuando se acercó a mí, pude notar que llevaba en las manos un pañuelo cubierto de sangre. Me dio el pañuelo y el número de una habitación. Dijo que había tenido un pequeño accidente y que necesitaba que le ayudaran a limpiar el desastre. Uno de los hijos del Shogun era el pequeño accidente. Casualmente era quien ocuparía el puesto del concejero una vez lo obligaran a retirarse. Nunca volvía a ver tanta sangre saliendo de un cuerpo, y eso en nuestra profesión es difícil.―soltó aire por la nariz a manera de burla. Setsuna le miró sin decir una palabra. No hacía falta. Sabía a lo que quería llegar. Aun así lo dejó continuar. Por un momento pensó en la posibilidad de que hubiera recordado cuando Hunter intentó matarlo.―Cuando entramos al despacho de Sein, sus ojos me recordaron a los de aquél hombre.
    ―Ya veo, crees que es un peligro.―no podía culparlo.―Sé que puede parecer mezquino. Y claro que sé lo que es importante para él, sé que le importa el poder, no soy tan ingenua. Pero ha demostrado su lealtad con la aldea. A pesar de todo, él nos ayudó a fundar Rakugakure. No podemos simplemente abandonarlo a su suerte, es parte de este equipo.―era inevitable rememorar en u cabeza los episodios donde Hunter se había mostrado interesada en ella. En especial cuando dijo que la amaba bajo la influencia de Touken, era virtualmente imposible que hubiera mentido y eso sólo complicaba las cosas para todos.― En realidad no me importa si existe tal cosa como su enfermedad, si quiere encontrar esas ciudades, lo ayudaré porque puedo hacerlo.
    ―De acuerdo. Si confías en él, yo confío en ti.―Blue murmuró esas últimas palabras con intención de salvar la distancia entre sus labios y los de la fémina.―Sin embargo, no le quitaré el ojo de encima al señor de los monos.
    ―No esperaría menos.―la sonrisa de Setsuna terminó por atrapar la boca del ronnin. Saboreó sus labios, nunca terminaba de acostumbrarse a ellos. Arrimo su cuerpo al de él, una de sus maos le sosuvo el rostro y luego se perdió entre sus cabellos.

    Pero no pudieron convertirse en la primera pareja en hacerlo sobre una invocación porque la brisa comenzó a arreciar. Tanto que a los pocos segundos una capa densa de arena lo cubrió todo. Se taparon boca y nariz con la ropa que llevaban encima. Pero resultaba practicamente imposible ver hacia dónde iban. Era una tomenta de arena salida de la nada. Habían llegado.

    La invocación desapareció, no tenía caso conservarla. Himekami se abrazó al samurái. Blue hizo sellos de manos y liberó una pequeña contración de aire alrededor de ambos como una cúpula que mantuvo la arena al margen mientras caminaban. El problema es que el efecto duraba poco y había que repetir la operación de tanto en tanto. Continuaron avanzado a pesar del fuerte viento. Tanto las cadenas de ella como los tentáculos de él reptaron por la zona en busca de algo. Estaban sobre las coordenadas exactas. Pasaron casi cino minutos. El clima era intolerable. Estaban por abandonar la búsqueda, salir de la zona y reanudarla después, cuando se hubieran quitado la arena de cada rincon de sus cuerpos. No obstante, los tentáculos dieron con algo. Se aproximaron. Era un pilar antiguo de unos cuatro metros de altura. No había nada en su base ni a su alrededor. Sólo estaba ahí para marcar algo. Lo examinaron, no tenía nada especial. Era roca sin más. No fue hasta que a Bjorn se le ocurrió escalarlo que encontró un sello justo en la cima. Le hizo señas a la mujer para que también se acercara.

    ―Un hiraishin.―le comicó ella por genjutsu. Claro. Nadie había encontrado la puerta a la ciudad porque no existía una puerta. Se llegaba a través de teletransportación. Intercambiaron miradas. Hubo una cuenta mental y ambas manos tocaron el sello. Sus cuerpos desaparecieron en una centella blanca.


    Luego lo reviso.

    YukiiYukii
    OwainOwain Sein puede usar al guía para averiguar a qué coordenadas han ido.

    Go, drama, go.
     
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  6. Erza

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    En un parpadeo estaban estacionados a la mitad de un desfile, Setsuna tuvo que tomar al ronin de la mano para hacerlo salir del sendero de los carros alegóricos que no tenían intenciones de detenerse. A tropezones alcanzaron la acera para tomar un lugar del concurrido espacio y es que era complicado poder asimilar el contexto ¿Un sello teletransportador en medio del desierto? ¿En dónde estaban entonces? ¿Fiesta? Apenas giraron el rostro para hacerse una mejor idea del lugar a través del desfile -aunque el pestilente olor ya les brindaba una primera mala impresión-, descubrieron que no se trataba de una celebración cualquiera.

    Hubo un alarido que los tomó por sorpresa. ¿Un accidente? No, allí el único accidente eran ellos.

    Los carros alegóricos no iban cubiertos de flores o adornados con colores llamativos, es más, ni siquiera iban acompañados de música, el único sonido que acompañaba a la comparsa eran los gritos de dolor. ¿Qué mierda? Un sujeto vestido de negro sostenía un látigo y con él golpeaba la espalda de una mujer desnuda, se mantenía arrodillada atada de manos y pies. Alrededor, una serie de sujetos bailaban con máscaras extrañas llenas de cuernos, provocando un mugido extraño, celebrando cada vez que los azotes reducían la carne femenina a una masa sanguinolenta. La pelirroja quiso hacer algo al respecto pero Blue la tomó de la muñeca, invitándole con un movimiento a que observara mejor. Aquel espectáculo no era el único fuera de serie, no se trataba de un caso aislado, sino que toda la festividad rondaba en torno a ello. El siguiente escenario era una rueda de madera donde un hombre estaba atado, estirado de sus extremidades como si desearen arrancárselas una por una. Rogaba por auxilio, de sus ojos salían gruesas lágrimas que se mezclaban con el escurrimiento nasal, se le notaba pálido. Pero eso no era lo único que lo atormentaba, a unos metros de él existía una caldera cuyo contenido era incierto, pero hervía. Y así, a lo largo de la calle se miraba una fila de tormentos de la cual todos eran partícipes, el público que se aglomeraba en las aceras lanzaba botellas de vidrio, rocas y basura a las, de por sí, ultrajadas víctimas para participar del festín. Risas, gritos, gente ebria, personas orinando en la calle, otros copulando en las esquinas, sangre escurriendo por las alcantarillas y niños perdiéndose en algún rincón. El descontrol era total. ¿Dónde estaban? ¿Cómo las gente podía estar alegre en semejante ambiente? Había una línea entre disfrutar de los vicios y el placer, pero aquello degeneraba en lo asqueroso. Himekami sintió náuseas al estar rodeada de tanta podredumbre. Es más, a nadie parecía importarle que hubiese dos extraños entre ellos, una pareja de que de pronto apareció en medio de la calle. Todos estaban tan inmersos en su festín carnal que poco o nada les interesaba si al otro día no amanecían por congestión alcohólica. La perdición en su máxima expresión, la vida nocturna en Sion era decente y de alcurnia a comparación de lo que allí se vivía. Todos parecían concientizar la tortura, la muerte y el abuso ¿Qué había en la cabeza de esa gente? ¿Dónde estaba la justicia? Ciertamente, ellos no eran una rectitud de personas pero existía una diferencia en matar en pelea a hacerlo completamente por placer ¿O es que había un significado oculto?

    De improviso, una mano atravesó la muchedumbre y apretó los pechos de la jounin, cosa que no la sobresaltó, en realidad lo consideró normal tomando en cuenta que allí todo el mundo era un degenerado. ¿Un loco? ¿Un ebrio? Los ojos del yonki buscaron a lo que sería su próxima víctima pero a juzgar por los dedos que apretujaban las tetas de Setsuna, se trataba de una mujer y una muy vieja. Pero ¿Dónde estaba? Entonces, de entre el montón de gente emergió una figura sonriente cuya piel plegada le daba apariencia de una vela derretida. Sus brazos eran anormalmente largos y eso era exacerbado por su baja estatura (unos ciento treinta centímetros), de tal forma que entonces sus dedos casi le llegarían a los tobillos. Unas cuantas hebras blancas adornaban su cabeza grasienta. Las cuencas de la anciana eran oscuras, quizás por una frente muy prominente, pero era difícil mirar sus ojos. No tuvo reparo en magrear las curvas femeninas ni miedo de los ninjas que, a toda vista, eran muy distintos a los nativos. Quizás ya había vivido demasiado y la muerte ya no era una opción, sino una necesidad.

    Suélteme―demandó la jounin en tono frío. Si no lo hacía en menos de tres segundos le rompería esos brazos más secos que una rama. De todos modos, ella comprendía que no se trataba de una mujer normal ¿Una bruja tal vez? No necesitaba hacer uso de sus habilidades para darse cuenta que era un alma corrompida. Su misma morfología la delataba, aunque claro que no había pasado desapercibido para ellos que allí la gente era extraña y no solamente por sus costumbres.

    Oh sí, sí, perdona ―dijo apartando los dedos lentamente. Mantenía la sonrisa, su falta de dientes fue visible, así como sus encías podridas ―. Es que eres tan―pausó, buscando el adjetivo correcto ―jugosa.

    Basta ―cortó tajantemente retrocediendo un poco. Estuvo a punto de colocar los brazos delante de sí ante la atención excesiva sobre su cuerpo, pero eso hubiese mostrado debilidad.

    ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué están matando a la gente? ―Ikari soltó la pregunta al aire no solo obtener una tentativa respuesta, sino para desviar el tema. La anciana ni se inmutó y habló con soltura. En aquella ciudad no había secretos, no existía nada digno de ser protegido.

    Es nuestro festival ―torció los dedos en un ademán de ansiedad, deseosos de volver a acomodarse sobre el tibio cuerpo de la mujer, mas la mirada del ronin la hizo retroceder―, una vez al año se abre la puerta del infierno y es necesario ofrecer buenos tributos. De esta manera inician los juegos de sangre, donde el ganador se lleva un gran…

    Poder ―completó el peliazul, despertando el interés de la anciana. ¿Así que ya tenían conocimiento de ello? Ahora quedaba claro el motivo de su presencia en ese lugar, eran competidores. Cada año muchos viajaban hasta allí en búsqueda del elixir de Ryuchi, o como lo llamaban comúnmente: sangre de dragón. Capaz de dotar al individuo de un poder más allá de los dioses. Por supuesto, aunque aquello era una vez cada trescientos sesenta y cinco días, el último registro del campeón que logró pasar todas las pruebas y sobrevivir a la pócima databa de unos cien años. No serían los primeros turistas que llegaban seducidos por la idea de poder sin saber a lo que realmente se estaban enfrentando. Lo menos que podía hacer era guiarlos hasta el evento y hacerse de unas monedas en el acto. Zeref estaría complacido de recibir tan buenos sacrificios, casi se le hizo agua la boca de imaginar la sangre caliente del varón quemándole la garganta, tan llena de vida, como hierro líquido.

    Son inteligentes ―rio un poco para sí―, no cualquiera llega hasta aquí.

    ¿Puede hablarnos más al respecto?

    No, mi pequeña luciérnaga ―respondió con amabilidad, sonriéndole a Setsuna. Esa respuesta era de esperarse, eran unos completos extraños allí, pero estaban preparados para las negativas. Bastó un sello para que la cadena escrutadora de la fémina brotara de su brazo silenciosamente, pero la anciana se adelantó interponiendo su mano y colocando la otra en sus propios labios. ―Ni lo pienses. La luz atrae a los monstruos ―pero obviamente los eslabones habían traspasado la carne de la anciana, terminando por introducirse en su cuerpo para extraer la información. No es como si fuese rápida o pudiese hacer algo al respecto, pero bastaron unos cinco segundos para que Esdesu retirara su jutsu. Mantuvo la mirada fija en la vieja tratando de interpretar lo que había visto, no se trataba de simples pecados o recuerdos horrorosos, de hecho, el apenas penetrar el alma de la señora le recordó a cuando lo hizo con Bjorn. Era una mezcla, una masa sin identidad, ni pasado, ni futuro, abierta a quien deseare internarse en la oscuridad. En algún momento se le antojó que trató de succionarle su propia alma. Ella le sonreía esperando leer algo en las facciones de la joven―¿Y bien? ¿Hiciste algo? Me siento igual.

    No ―respondió estoica ―. ¿Hablará?

    Les diré lo que necesiten, pero salgamos de aquí. Esto es un aquelarre, aunque nada comparado con el de hace cinco años, ese sí era un… ―sus palabras se perdieron cuando su pequeña silueta dio la vuelta y se hundió entre la muchedumbre y el ruido. A los shinobis no les quedó más que seguirla a sabiendas de que sería imposible mantener una conversación en medio de tanto alboroto.



    Fue complicado no perderla. En algún momento llegaron a pensar que había muerto atropellada entre el gentío, pero siempre aparecía no muy lejos. Al final, los condujo hacia una tienducha alejada de la calle principal y de la fiesta. Por supuesto que aún era posible escuchar el griterío de fondo. El sitio se veía viejo y polvoriento, en realidad como si un cliente no hubiese pasado por allí en años. Era pequeño y estaba lleno de artilugios que iban desde amuletos del tamaño de un pendiente hasta amarillentos esqueletos enteros colgados de un perchero. Al fondo, un estante y un mostrador que guardaba los objetos más costosos y aparentemente especiales. También existía una mesita con sillas pequeñas, todo cubierto por una tela de terciopelo rojo.

    Pasen, pasen ―invitó la vieja que movía sus pies con rapidez, es decir, para su edad. Ikari curioseó un poco entre los objetos, rescataba un sable corto que a todas luces parecía haber sido traído de Tetsu no Kuni. En realidad, parecía más una tienda de antigüedades. Tras las insistencias, tomaron asiento, esperaban que todo aquello valiera la pena, de lo contrario estaban perdiendo el tiempo. ¿Qué podía decirles la vieja? Con suerte y no ocupaba la ocasión para hacerles parte de sus delirios. Pero no, la anciana estaba muy lúcida, alcanzó un libro y lo abrió delante de ellos. En la tapa se apreciaba una escritura extraña. Lo abrió en el índice ―. ¿Y bien? ¿Qué desean saber de Sodoma y Gomorra? ―los jounin se miraron. Estaban en el lugar correcto.

    Lo referente al poder. Hablaste de los juegos y la puerta del infierno.

    Ya veo, sí, sí. Tengo todo lo que piden, pero hay un precio ―mientras decía eso, hacía deslizar las páginas antiguas entre sus dedos, de tal forma que el libro pasaba de principio a fin en cuestión de segundos. Bjorn puso una bolsa con monedas sobre la mesa. Eso debía ser más que suficiente, pero la cabeza de la anciana negó y empujó con la mano el dinero de vuelta a su dueño. ―Yo quiero otra cosa. Una pequeñez que seguro no les molestará.

    Habla.

    Quiero su futuro ―. Los dos quedaron descolocados. Ella se vio en la necesidad de aclararse, era obvio que no estuviesen acostumbrados a esos términos, claro, eran turistas, qué tonta ―. Me refiero a que quiero leer su futuro. ¿Para qué? Bueno, soy una anciana ya, no puedo ir a ningún sitio, así que me gusta enterarme de los destinos de la gente que pasa por aquí. De esta forma miro el mundo exterior, vivo de nuevo, no sé si me explico. Es algo completamente tonto pero que para mí tiene mucho valor.

    ―Está bien ―aceptó la pelirroja, no es como si creyeran en eso o afectase su estadía ―. Primero las preguntas.



    Podría decirse que al salir de allí ya no eran los mismos. Ahora sabían hacia dónde dirigirse y a quién buscar, incluso comprendían que la ambición de Sein había llegado demasiado lejos ¿Qué clase de cura podía hallar allí? Pura enfermedad. Por el contrario, el cobrizo tenía planes siniestros al intentar enredarse en aquellos juegos demoniacos y nada bueno podía salir de ello. Ahora entendían a qué se refería el mono que los interceptó: Hunter en realidad iba a hacer una tontería. Pero ellos estaban allí para detenerlo. Bjorn deslizó los ojos hacia la mujer mientras andaban por las callejuelas adyacentes a la celebración, aún se observaban escenas grotescas aunque en menor medida y a pesar de todo ello la mente del varón no podía dejar de pensar en lo que la anciana les había dicho. Era algo distinto a lo de los juegos, su futuro. Había augurado una pérdida y aunque no quisiera pensar en eso, no podía estar tranquilo. Sus dedos se enredaron con los de Himekami. Ella correspondió al agarre con tranquilidad y se sonrió. ​


    Nero.Nero. ya no puse "eso", tendrá que ser en un flashback.
    OwainOwain que llegue Sein a la ciudad, ya descubrimos su teatro (?), aunque no sabemos su propósito final.
     
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  7. Krause

    Krause Leave me. Moderador

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    “El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”

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    El viento soplaba levemente, haciendo que las pequeñas olas que se formaban bajo sus encantos acariciaran apenas el madero del barco. Era una calma apacible, pero sospechosa; Sein lo sabía. Tanta quietud no era normal, sus años como shinobi lo habían preparado esperar lo peor de la más inocente situación; pues en eso se basaba su oficio. En su mente ciertamente pensó que su equipo lo seguiría, pero no había rastro marítimo de ellos; quizás, sólo quizás, podría cumplir sus objetivos como quietud. Pero eso sería ser demasiado soñador e idealista. Porque aunque no quisiera admitirlo, en sus planes siempre había un hueco por donde Bjorn y Setsuna se colaban.

    Cuando su navío quedó encallado en la arena, producto del largo viaje, supo que ya no había tiempo que perder en divagaciones o en pensamientos negativos. Kaze no Kuni se erguía de forma imponente ante él, con sus formaciones arenosas, sus bestias incontrolables y, sobre todo, el secreto que con más celo se empeñaba en resguardar el país: la llave para que su miseria acabara de una vez por todas. La cura que tanto ansiaba. Se relamió los labios en cuanto se imaginó el dulce néctar que probaría una vez culminara las pruebas.

    Sus pies se hundieron rápidamente en la arena en cuanto bajó de su transporte; bufó, más que nada porque no estaba acostumbrado a ese terreno tan blando y cambiante. Sentía que con cada paso que daba la tierra lo tragaba para imposibilitar su meta. Sin embargo, la desagradable sensación duró si acaso unos cuantos segundos. Quiso invocar un perro para ayudarse en la travesía, pero eso provocaría que ambos terminaran enterrados en un terreno desconocido.

    Pero había un problema; ¿A dónde ir? Después de la geografía, no tenía las coordenadas para ubicarse hacia su destino. Entonces, podría estar dando vueltas en círculos sin ningún resultado aparente. Bufó con molestia, aunque se calmó cuando divisó entre las pequeñas tormentas de arena que se formaban en el desierto lo que parecía ser una figura encapuchada y distante. Al parecer venía de algún lugar; y tenía pinta de ser un nativo de las tierras.

    Se abalanzó sobre él como lobo hambriento, pues aunque no sabía con exactitud sus razones para andar deambulando por ahí, no podía desperdiciar la oportunidad de tener un mapa humano que lo acercara cada vez más a su destino. El extraño se sobresaltó y quiso huir, pues la mirada de Hunter parecía la de un monstruo sediento de sangre, lleno de odio y rencor. Su primer instinto cuando se encontró con un kunai en su garganta fue gritar, pero el desierto era tan grande y tan despoblado que su grito de agonía se mezclaría con el árido viento y se esfumaría en un santiamén; no tenía escapatoria.

    — ¿Qué haces tú aquí? —Gruñó el Jounin, como si aquellos dominios le pertenecieran y aquel no fuera más que un intruso en sus tierras sagradas.

    —Sólo sirvo de guía para los viajeros que quieran saber más sobre los secretos del desierto. —Contestó el hombre visiblemente asustado. El ceño del guerrero se frunció. Y temió; ¿habría soltado información que no le correspondía?

    — ¿Quién estuvo antes de mí? —Indagó con brusquedad, encajando más el filo del arma en la carne del infeliz, haciendo brotar un pequeño hilo de sangre a causa de la acción. Hunter no era bobo, sabía que no había guías deambulando el desierto por que sí; alguien debió haberlo buscado y contratado. Y eso tenía una razón de ser; ¿estarían buscando lo mismo que él?

    —No sé sus nombres. —El hombre sudó frío. —Se adentraron en la zona de tormentas interminables; buscaban el mito de Sodoma y Gomorra. ¡Eran una pelirroja y un peliazul, es todo lo que sé! —Sollozó. No quería morir, no así. Era demasiado joven.

    El cuchillo fue retirado con rapidez, pues las palabras de aquel hombre fueron como un shock eléctrico para el Jounin. ¿Sería posible qué…? Se tomó la cabeza, le dolía; ¡¿Por qué carajo nunca lo dejaban en paz?! Una rabia indescriptible lo embargó. Golpeó la arena; ellos, siempre tras él. Siempre cuidándolo aunque no quisiera; como ratas, sabandijas que nunca se van. Pero ya no más.

    — ¿Por dónde? —La pregunta pareció más una orden que un cuestionamiento. Su voz se había distorsionado, parecía la de un verdugo antes de ejecutar a su víctima. Recibió un par de coordenadas más o menos exactas acerca de dónde podría encontrar el lugar que buscaba. Tendría que correr si no quería que Setsuna o Bjorn ganaran aquello que tanto buscaba antes que él; no lo permitiría.

    Tenía todo en contra suya; el tiempo, el ambiente. Los áridos paramos de Kaze no eran para alguien extranjero; los gránulos de arena tapaban la respiración, el terreno dificultaba la caminata y el ardiente sol era imperdonable. Setsuna y Bjorn habían arribado algunas horas antes que él, por lo que era casi seguro que ya habían encontrado las ciudades y habían investigado un poco sobre sus rituales y costumbres. En resumen, estaba jodido. Ya no podía seguir mintiendo, pero aún la esperanza que guardaba no estaba rota.

    Una esperanza negra y podrida que ya lo había terminado por arrastrar hacia la locura.

    Cuando se iba a rendir, cuando su deseó ya no daba para más, encontró el lugar que tanto buscaba. Tormentas de arena arremolinadas una sobre otra haciendo una capa de arena casi imposible de atravesar, como si fuera una especie de fortaleza. Extendió una de sus manos como si aquello fuera lo más precioso del mundo, cual joya prohibida; su extremidad desapareció entre el viento, el resto de su cuerpo le siguió.

    […]

    Las ciudades pecaminosas se callaron de un segundo a otro, la sangre dejó de brotar, las parejas dejaron de copular, como si todo se hubiera detenido en el tiempo. Nadie movía un músculo, nadie se apartaba de su lugar; Setsuna y Bjorn eran los únicos seres humanos que al parecer presentaban una movilidad normal. Era extraño. Todo ocurrió minutos después de que hablaron con la bruja esa. ¿Acaso los habría traicionado? Su respuesta la obtuvieron segundos después.

    — Son competidores desde el momento que pusieron un pie aquí. —Rió la vieja, delineando las curvas de la pelirroja. —Nunca debieron venir. —Bjorn se volteó a la amenaza, dispuesto a matar a la susodicha, pero en cuanto giró todo su cuerpo la anciana ya no se encontraba. Había desaparecido.


    — Así que, han venidos a mis dominios. —Se escuchó una voz gruesa, pero no había nadie en particular de quién proviniera el sonido.


    De pronto el cielo se rasgó, dejando una grieta sanguinolenta por donde diversas almas en lamento salieron en búsqueda de carne fresca. A pesar de ser seres incorpóreos, las almas poseían dientes y garras, y no dudaron en abalanzarse contra los pobres humanos congelados. Arrancando sus cabezas, comiendo sus entrañas, sacándoles los ojos. Los destrozaron, los partieron por la mitad y se regocijaban con los trozos de carne saltando en una lluvia grotesca; se peleaban por las mejores partes de los habitantes y reían de forma descontrolada.


    Varios intentaron acercarse a la pareja, aunque se alejaban rápidamente antes de intentar algo. No por el hecho de que el poder de los ninjas los intimidara; joder, ellos si querían los podían hacer explotar desde adentro. No, simplemente que ellos no estaban muertos como los demás.


    De la grieta emergió una gran figura rojiza, con colmillos y cuernos, garras. Uno de sus seis ojos hacia donde se encontraban los ninjas. Una sonrisa socarrona se perfiló en sus labios monstruosos.


    — ¿Por qué almas como ustedes vagan en mi purgatorio? —Indagó con voz ronca. ¿Purgatorio? —No son mis competidores habituales.


    — ¿Dónde rayos estamos? —Demandó saber el yonki. Todo eso ya era demasiado bizarro, surreal.


    —Muertos, como todos los demás. Esta ciudad despareció hace milenios. —Soltó otra estruendosa carcajada. —Esto es un loop que contiene sus últimos momentos, instantes que yo controlo. Todos aquí están condenados. —Mentira, no podía ser cierto, aquel ser sólo estaba jugando. — ¿No me creen, cierto?


    Responder ante aquello sería inútil, al parecer esa criatura leía sus pensamientos, sus deseos, sus temores. Era el diablo o algo muy cercano a eso. Simplemente su poder estaba más allá de su comprensión.


    — ¿Qué planeas hacer? —Pregunta tonta por parte de Himekami, aunque de cierto modo acertado. Ellos eran meros mortales, obviamente no tenían comprensión de lo que estaba pasando.


    — Jugar. Romperlos—Y no hubo oportunidad a réplica, dos agujeros negros llenos de lamentos y sangre se abrieron bajo sus pies. — Tanto a ustedes como al recién llegado—Y fue lo último que dijo antes que sus manos entrelazadas se separaran y vieran por el rabillo del ojo como Sein era absorbido por la misma cosa que ellos. —Quién gane tendrá derecho a reclamar lo que sea de su gusto. —Musitó con una mueca diabólica, ya a nadie en particular.



    ¿Pero a qué precio? Porque Triggon no se conformaría con la sola diversión de verlos retorcerse y aullar de dolor. Sus encomiendas tenían un intercambio mucho más justo.



    YukiiYukii Nero.Nero.
    Fueron separados todos, las pruebas infernales serán una combinación de tortura física, psicologica y moral. Podrán aparecer temores, secretos, fantasmas del pasado, todos vívidos y con claras intenciones matarlos/lastimarlos. El chiste es que sus pj tengan un horrible desgaste emocional. Dejo sus pruebas a la elección dramatica. Yo al final posteo, like always (?). El chiste es tratar de acabar antes que Sein para que no consiga lo que quiere
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  8. Autor
    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

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    Sangre. Las manos de Blue estaban manchadas de sangre. Cuando abrió los ojos y su vista se enfocó, se encontró a sí mismo de rodillas en el piso. Las manos de temblaban arrítmicamente. ¿Dónde estaba? ¿Y qué había pasado? Sus sentidos se sentían tan embotados como cuando despertó en aquel laboratorio subterráneo. La gente gritaba a su alrededor, lo vitoreaban. Alzó la mirada, estaba en una especie de arena de coliseo con una multitud de almas mirándolo. Un escenario de cielo oscuro alumbrado únicamente por columnas de fuego e incendios aleatorios, había una cortina de humo por todos lados y el piso estaba compuesto de una especie de lodo rojo, como si la tierra estuviera empapada de sangre que jamás se secaba.

    —Felicidades.—la voz de Triggon retumbó en cada rincón de la arena, no tenía que esforzarse para que sus palabras se hicieran escuchar fácilmente por encima del griterío enloquecido, así de grande era su pode en aquél mundo de pesadillo. Ikari achinó los ojos hacia el palco pero sólo atinó a ver una silueta corpulenta sentada en la silla debido a la oscuridad que le rodeaba, que rodeaba a todos, que ya no tenía que ver con la falta de iluminación sino con un carácter malévolo.
    —¿Por qué?—alzó el samurái poniéndose de pie. Sentía las costillas molidas.
    —Por ganar, por supuesto.—aquél rio.—Has superado las pruebas como nadie en cien años lo había hecho. No puedo decir que me sorprende, desde que caíste aquí supe que eras un morador de la oscuridad como todos aquí.—su mano tétrica se alargó señalando en dirección al peliazul, pero más específicamente, hacia sus simbiontes que bailaban enloquecidos. Bjorn se dio cuenta de que acababa de salir de uno de sus peligrosos ataques producto de los simbiontes.
    —Oh, mierda. ¿Qué hice esta vez?
    —Sólo lo que debías. Ni más ni menos.—la mano de Triggon hizo un rápido ademán hacia un lado y, con ello, todo el humo que los rodeaba se disipó en un instante como llevado por una fuerte corriente de aire. Aso fue perfectamente visible el área de combate.

    El samurái se giró sobre sus talones despacio, siguiendo con la mirada un rastro de destrucción. Un sentimiento funesto se instaló en su espina dorsal. Sus pupilas temblaban. Sólo podía repetirse que aquello no podía ser, que el destino no existía, que todo aquello no era más que una mala broma o un genjutsu. Sin embargo, ahí estaba. Abrió los ojos de par en par dejando que la escena penetrara toda de golpe en su mente.

    A la izquierda, el cuerpo de Setsuna en un charco de su propia sangre, los ojos abiertos ya sin vida lo miraban, una espada le atravesaba el estómago. A la derecha, Sein, arrodillado y con una mano estirada en dirección a la mujer, sus dedos humeaban como si acabara de lanzar un poderoso ataque que puso fin a la vida de la mujer. Bjorn dejó de respirar y las voces a su alrededor se escucharon opacas. Su sangre hervía. Las voces en su cabeza eran ensordecedoras. Los simbiontes se movían a su voluntad y un santiamén, Blue se lanzó contra el moribundo Sein. Aterrizó violentamente sobre él y comenzó a golpearle la cara una y otra vez a puño limpio. Primero la piel del rostro se rasgó bajo sus nudillos, dejando la carne expuestas. Luego todo se llenó de sangre. Sein intentaba defenderse, trataba de alejarlo con las manos pero le era imposible. Sólo podía limitarse a atragantarse con su propia sangre. Ikari no dejó de golpear, incluso cuando sus propios huesos estaban siendo destrozados contra la estructura ósea, porque no sentía el dolor físico sino el emocional de ver a Setsuna sin vida, un malestar que le atravesaba el pecho y lo quemaba por dentro. Escuchaba alaridos pero no sabía que venían de su propia garganta. Él es quien bramaba. Y continuó haciéndolo hasta que el rostro del cobrizo no fue reconocible ya.

    Entonces se apartó de él. Todo le daba vueltas. Sentía unas irrefrenables ganas de vomitar. Miró hacia las gradas, todos celebraban su despliegue de violencia. Excepto una persona, la bruja. Estaba sentada en las primeras filas y aunque sonreía, ni siquiera se había puesto de pie.

    —Te lo dije, chico, ¿o no? Te dije que eres portador de la oscuridad y arrastrarás a todos contigo al abismo.—la voz de la anciana retumbó en su psique. Se refería a parte de la profecía que les había compartido en su tienda.
    —Doble muerte no te concederá doble premio. Pero te agradezco el espectáculo.—Triggon soltó una sonora carcajada. Estaba tan divertido con la muerte como su público.

    ¿Doble muerte? Blue se acercó desesperadamente al cuerpo de Himekami, a trompicones. Entonces lo entendió. La espada que atravesaba el cuerpo de la mujer era de hecho su katana. Tocó el mango, ahí estaban los mismos grabados. La sangre que manchaba sus manos desde un principio, pertenecía a Setsuna. Blue había matado a Himekami, no Sein, él probablemente sólo intentaba alcanzarla. Ikari apartó en un sólo movimiento la espada. Luego tomó a la pelirroja entre sus brazos. Mierda. Mierda. Mierda. Sentía que el aire no le alcanzaba para respirar. Se sintió asqueado de sí mismo. Si tan sólo hubiera podido tener más control. Más poder sobre los simbiontes y no ellos sobre él, nada de eso hubiera pasado.

    —Perdóname. No debí quedarme, sólo empeoré las cosas para ti. No debí conocerte. Lo lamento tanto.—le susurró Blue mientras le cerraba los parpados con suavidad. Su voz se quebró por un momento.

    —¿Estás listo?—el demonio apareció detrás de él como tele transportándose. Ikari depositó con cuidado el cuerpo de Esdesu en el suelo y recogió la katana.

    —No quiero esto.—dijo con voz ronca, mirando al sujeto por el rabillo del ojo.

    —Entonces toma el poder para cambiarlo. Por tanto tiempo has negado la oscuridad dentro de ti que convertiste en alguien débil, incapaz de salvar a nadie. Ahora yo te ofrezco una oportunidad de tomar mi lugar. Gobernarás aquí y lo mejor de todo es que podrás tener su alma para siempre.—murmuró Triggon y con un chasquido de sus dedos, provocó que un ente saliera del cuerpo de Himekami. Luego este fue tomando forma hasta convertirse en la propia Setsuna. Ahí, de pie frente a Bjorn. El alma de la kunoichi se arrimó hacia el cuerpo del samurái, dejándose caer sobre su pecho.—Su alma es libre pero tú puedes retenerla aquí, contigo, toda la eternidad. Y lo único que debes hacer es escuchar a las voces dentro de tu cabeza, morador de la oscuridad.

    Los dedos de Setsuna se cerraban sobre su pecho. Podía percibir el aroma floral de sus cabellos invadiéndole la nariz. El calor de su cuerpo proveyéndole de una sensación de bienestar. Pero luego miró a las almas en las gradas. Eran la viva imagen de la degradación. Violencia, dolor, muerte. En ese lugar no había más que enfermedad y podredumbre.

    —¿Desde cuándo eres un moralista? Traicionaste a tu nación, a tu esposa. Le diste la espalda a Ryu. Tú hiciste que Sein se consumiera así mismo intentando superarte y luego lo mataste.—claro que el demonio sabía los más oscuros secretos del trío, para él eran como leer un libro abierto, al menos Setsuna y Sein. Bjorn por sus simbiontes era prácticamente inmune a la lectura de mentes pero qué importaba cuando todo lo que necesitaba saber para manipularlo estaba en los cerebros de los otros dos.— Viste al mundo arder pero ¿qué importa lo que le pase a los demás siempre que Nobu Ikari pueda tener lo que quiere? Vamos, un poco de compañía para la eternidad que te aguarda aquí.

    Entonces un recuerdo atravesó la mente de Blue. El malestar en el rostro de Setsuna cuando recién llegaron ahí. Estaba visiblemente afectada mientras contemplaba las grotescas escenas del desfile, como si quisiera salir corriendo pero se obligaba a seguir. Y luego estaba Sein. Es cierto, no confiaba en él y no lo conocía demasiado, pero sentía que Bjorn lo tenía en alta estima. Y Blue lo había matado por nada más que furia ciega. Blue había llegado para destruir lo que Bjorn había logrado, sus lazos. No era tarde para hacer una última cosa por ellos. Aferró su katana dejó que el filo viajara hacia atrás, donde se enterró en el estómago del demonio en un sólo y calculado movimiento.

    —Libéralos. A ambos. Ahora.—demandó.
    —Imbécil.—Triggon rió.



    Un nuevo agujero se abrió bajo los pies del nacido del Hierro y de nueva cuenta fue succionado. El aterrizaje de Bjorn no fue amable. La altura era considerable y no hubo paredes de las cuales agarrarse. Sólo los simbiontes pudieron amortiguar el golpe. Estaba de vuelta en la arena pero completamente solo. No había sangre. Todo había sido una prueba.
     
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    Última edición: 27 Dic 2016
  9. Erza

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    Divagar en soledad era algo que había hecho por toda su vida. Un único objetivo en la mente era todo lo que le hacía despertarse cada mañana, para colmo, dicho propósito ni siquiera le pertenecía. Había sido tatuado con fuego en su psiquis a base de repetición y privaciones. Sí, al inicio quiso, como todos los niños de su edad, ser una buena kunoichi. Alguien destacable, digna de confianza y capaz de ayudar a los demás. Eso era lo que se reflejaba en sus ojos cada vez que miraba las graduaciones de la pequeña academia, apenas un puñado. Soragakure no era necesariamente grande, de hecho hacía lo posible por mantener oculta, casi en el olvido como una forma de proteger al clan Samsara. El sueño de varios consistía en ir más allá, conocer el mundo y conquistarlo. A Setsuna le bastaba con convertirse en alguien útil. No es que no tuviese mayores aspiraciones, pero el simple hecho de cumplir con el deber dentro de la aldea despertaba un anhelo silencioso.

    Aferró los dedos a los barrotes de la cerca de su casa, hacía frío como cada tarde. Una nubecilla de vapor escapaba de su boca amén de la respiración emocionada ahora que el mejor momento del día se acercaba. Los ojos abiertos y atentos. Se paraba de puntitas para no perderse nada. Entonces aparecían como en cada crepúsculo, el grupo de estudiantes de la academia terminaba su clase y en grupos de amigos regresaban a sus hogares, platicando de los jutsus, riendo entre ellos y haciendo poses ridículas. Incluso identificaba cada apodo dado a los profesores. Jugueteaban con los shuriken y de vez en cuando platicaban sus sueños en voz alta. Ella los escuchaba con atención. Se decía que algún día tendría amigos, cuando sus padres le permitiesen salir de casa. Comprendía que mantenerla resguardada era simple precaución, era muy pequeña, se lo repetía a sí misma cada vez que terminaban con la discusión de siempre. Pero ese día sería distinto. Cuando los vio alejarse corrió hacia adentro entre trompicones, llena de emoción. Sonreía. Pasó por los pasillos de madera y entró a su habitación hasta al grado de casi resbalar, se arrojó a la cama y debajo de la almohada encontró un papel amarillento, uno que había guardado desde hacía mucho. Un pedazo de basura para tantos, pero significaba un tesoro en sus manos. Lo llevó hasta la cocina para mostrárselo a sus padres, lo alzaba como un estandarte. Había esperado tanto tiempo. Apareció en el umbral de la sala, apurada.

    ¡Mañana cumplo la edad mínima para entrar a la academia! ―gritó rebosante, interrumpiendo el té de la tarde. Sus padres voltearon a verla con calma, como si su voz no hubiese llegado a taladrar sus oídos por el volumen. Luego intercambiaron miradas. El varón dio un sorbo a su té guardando la compostura.

    Setsuna. Tú no irás a la academia.

    Pero… dijeron que podría cuando tuviese la edad necesaria ―hubo silencio de parte de ambos, eso la desconcertó. Apretó el papel entre los dedos y trató de ser madura, como siempre le habían pedido a pesar de ser una niña―. Vale. Entonces… entonces esperaré otro año. Solo es un año. Está bien. Yo lo entiendo ―. Miró el anuncio viejo del periódico y se despidió mentalmente de él, tendría que volver a guardarlo hasta que fuese el momento.

    No entiendes. He dicho que no irás a la academia. Ni este año, ni el siguiente. Nunca. Traeremos a alguien que te enseñe todo lo que necesitas.

    Yo no quiero eso ―hizo un mohín y respiró profundo para no comenzar a llorar. Las cosas se tornaban peores cuando sucedía. La mirada de su padre cayó sobre ella, esperando la primera lágrima.

    Tendrás lo mejor de lo mejor. Eres privilegiada. No tienes por qué estar con esos mocosos. Solo perderías el tiempo. Hago esto porque te quiero. Lo sabes.

    Haber escapado de Soragakure fue lo mejor que pude hacer. Solo así pude ser libre y hacer amigos. Ahora sé la verdad y entiendo por qué hicieron todo eso, pero cometieron un error al no decirme quién era yo. Durante mucho tiempo fui un alma solitaria. Sobresaliente. Perfilada. Perfecta. Una triste existencia que vivía por propósitos ajenos. Hasta que conocí a Bjorn y Souta. Después a Sein. Incluso odiar a Maverick me ayudó a recordar lo que era sentir.


    La mujer abrió los ojos, el campo de batalla estaba lleno. Demasiada información en un solo impacto. El caos se cernía sobre una llanura, no importaba hacia donde mirase, la lucha era feroz y ella estaba en medio de ella. Se puso de pie y le llevó varios segundos darse cuenta de que aquel era un escenario de guerra: ninjas contra samuráis. El momento había llegado. La Alianza convocó al combate para librar a Modan del arma oculta de los hijos del Hierro. No recordaba cómo llegó hasta allí, pero lo cierto fue que tuvo que defenderse para no morir aplastada por el fuego cruzado. Lo siguiente fue tratar de encontrar a Blue. Era vulnerable, le costaba moldear el chakra, solo se servía de un puñado de jutsus. Demonios. Por eso no quería que fuera a la guerra, le hubiese gustado alejarlo y encerrarlo en un frasco, oculto en donde nadie lo viese, pero ese hombre era un terco sin importar su nombre. Una repentina explosión a sus espaldas le hizo saltar y a la vez, salir despedida por la onda expansiva. Extendiendo la mano derecha hizo tierra y después dio una pirueta para caer de pie. Sucedió en cámara lenta, cuadro por cuadro, su cabello rojizo cayó como una cortina sobre su espalda.

    Un tintineo familiar sacudió sus sentidos. Por alguna extraña razón el suave sonido había podido sobresalir de entre toda la hecatombe, como si sus oídos estuviesen entrenados para ello. Volteó para comprobar su premisa. Acertó. La espada que descansaba en la cintura del samurái se había visto sacudida al andar de su portador, pero esa agudeza fue familiar. Blue la desplegó en un solo movimiento, apuntándole. Sus ropajes ya no eran los mismos, tampoco existía porta-shuriken en su pierna. La tela era más bien tradicional.

    Te encontré ―mencionó con firmeza y sin dejar de amenazarle. Esdesu no pudo entender, le costó darse cuenta que su compañero de equipo volteó su bando, traspasando su lealtad hacia el enemigo. No se explicaba de qué manera, si se suponía que era un ronin. Un desechado. O quizás eso era lo que a ella le gustaba pensar para reconfortarse y convencerse de que no había manera de que volviera a Tesu no Kuni, y la dejara. Apretó los puños. Necesitaba una explicación. De pronto, la espada vieja de Blue se transformó en un resplandor, dando lugar a una hoja mucho más ancha cuya empuñadura era de oro. De alguna forma lo habían convencido. No, lo estaban manipulando.

    Blue. Despierta. ¿Qué te han hecho? ―el aludido enarcó una ceja y aunque mantenía las mismas proporciones en su cara, podía adivinar un ego desbordante que terminó por aplastar la sinceridad en las facciones de Blue y al ente taciturno de Bjorn.

    ¿A mí? Nada ―bufó por la nariz, burlón―, de hecho deberías preguntarte qué te hicieron a ti. ―Esdesu retrocedió. Aquel no podía ser Blue, su tono de voz no era solo impersonal, sino ajeno. Era como si no la recordara. Hizo sellos de manos y una formación brillante apareció en su palma tomando la forma de una cuchilla. Aquel era un usurpador. En ese momento, apareció un teniente, lo supo por los cuernos y lejos de atacar al peliazul, se inclinó ante él, postrando una rodilla en el suelo.

    General Ikari. Permiso para desplegar las tropas.

    Adelante. Que no quede ninguno vivo.

    El aire escapó de sus pulmones, succionado en un instante. Se congeló. Sí, Bjorn era un general pero de Raku ¿Por qué le reverenciaba un teniente samurái? ¿De qué se había perdido? Apretó el arma entre sus dedos y lanzó la primera estocada para hacer retroceder al impostor. La espada interceptó rauda y desplegó una onda oscura que ella pudo interpretar como una manifestación nueva de los simbiontes.

    Yo soy Bjorn, Blue, Nobu. Como quieras llamarme. Un espía.

    Cállate ―la pelirroja desplegó sus cadenas, pero él lo tenía predicho, la conocía demasiado. No solo estaba en una etapa de negación, sino bloqueada. Le fue sencillo envolver los eslabones con sus parásitos y, como esperó, explotaron conjuntamente ―. Tú no eres Bjorn. Jamás.

    De no haber sido por ti jamás hubiese podido llegar hasta las salas de la Alianza. Encontrarme contigo fue lo mejor que me pasó. Comportarme como un inútil drogadicto o un hombre sin memoria hizo que te convirtieras en mi sombra, siempre cuidando mis pasos. Si no me hubieras llevado a la enfermería donde estaban los representantes de las aldeas, nunca hubiésemos podido eliminar al Hokage, Raikage, Mizukage y al Tsuchikage de una. Hasta Toshio estaba allí. Acabar con un dios me convertirá en una leyenda. Y tú. Sí. Tú, me guiaste hasta ellos en su momento más vulnerable. Te estaré eternamente agradecido ―entonces volvió a extender su arma ―, es una lástima que no pueda perdonarte la vida. ¿Sabes? Te aprecio un poco y eres hermosa. En otra vida hubiera podido enamorarme de ti en verdad.

    La sensación fue como la de una bala caliente perforando su pecho. Setsuna se cubrió con ambas manos la zona de la marca, un ardor insoportable comenzaba a consumirle. Se le doblaron las rodillas y cayó al suelo entre jadeos ¿Qué era eso que sentía? Se ahogaba. Ikari siguió hablando pero fue incapaz de escucharle. La había traicionado. Cuando realmente creyó haber encontrado a alguien que la acompañase por la vida, resultó ser una mentira. Le había parecido haber visto la luz al hallar un motivo para vivir, uno propio que le ayudase de sobrellevar la responsabilidad de generaciones. En el fondo, era una persona sencilla que no pedía demasiado. No ansiaba el poder, tampoco puestos altos, solo un propósito. Y ese día lo perdió. Percibió los pedazos de su alma derrumbarse. Su visión se tornó borrosa.

    Puedes matarlo si quieres―se escuchó una voz cavernosa que heló toda la escena, incluso al dolor, dándole un respiro. Las batallas quedaron congeladas, pero ella se movió y abrió la boca buscando aire para sus pulmones oprimidos. ―Te ayudaré en tu venganza. Levántate. Tú no pierdes.

    Yo no pierdo ―repitió en trance y se puso de pie. La guerra estaba en pausa. Triggon apareció desde el fondo y caminó pausadamente hasta donde estaba ella y le colocó una mano en el hombro, con la otra le ofreció una espada de color sanguinolento. Bastaría tomarla y cortarle la cabeza a Bjorn para terminar con la pesadilla, con su dolor. ¿Sería capaz de vivir con tal verdad? Lo menos que podía hacer era cobrar el favor.

    Todo fue falso. Toma. Hazlo ya. Mátalo. No pierdas la oportunidad. Estás obligada a regresar a la oscuridad de cualquier manera. Allí estas a salvo. ―La jounin alargó la mano y tomó el arma, era pesada y quemaba sus manos pero el simple contacto le hizo sentir poderosa, capaz de borrar a Bjorn con un solo movimiento. Borrarlo de sí misma. ―Pronto.

    Setsuna se mordió el labio inferior. Se veía a sí misma como una tonta por creerse tanta idiotez, ¿Cómo es que jamás se dio cuenta? pero en el fondo atesoraba los buenos recuerdos. No estaba segura de querer olvidarlos aunque le provocaran dolor. No estaba segura de querer matar a quien la hizo feliz aunque fuese a base de mentiras. Ella le quería y su verdad era más que suficiente. La espada realizó un movimiento de tal forma que terminó incrustándose en la carne, pero no en la de Bjorn. Cayó de rodillas una vez más, encorvándose por el quemante dolor que se anidaba en su pecho y se extendía por todo su cuerpo, la sangre brotaba y el rojo se mezcló con el del su cabello. El arma se desvaneció dejando una gran abertura. Tan rápido como se desangraba, la sensación de alivio llegó. Quizás era porque estaba muriendo. No quería nada más. Prefería morir que dañar a quien amaba. Su silueta cayó hacia al frente, reconocía que se rendía. Sin embargo, al dejar libre su cuerpo el suelo se deshizo provocando una caída larga que supuso, sería su última sensación.



    Abrió los ojos de golpe nuevamente. Estaba tendida en el piso, en la arena. Lo supo porque los gránulos se pegaban a su mejilla a causa de las lágrimas que la humedecían. Aspiró profundamente para comprobar que estaba viva y enderezó el cuerpo entre temblores. Se limpió la cara. Le costó discernir que se trataba de otra realidad. Entonces alguien le hizo sombra, era Blue. Lo miró.​


    Nero.Nero.
    OwainOwain te había dicho que haría el de Sein, pero creo que mereces tu momento de intensidad.
     
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  10. Krause

    Krause Leave me. Moderador

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    A su alrededor sólo había tinieblas, oscuridad y un mar. El agua salada le llegaba hasta los tobillos, pero por alguna razón le impedía la movilidad. Se sintió extraño; no había recuerdos de la niñez, no había peleas o sangre; ni tormentos psicológicos como pensó. Simplemente estaba rodeando de una capa de nada, que permanecía inerte, sin acción o consecuencia.

    Avanza

    Aquello fue el único ruido presente en todo ese extraño escenario. Cuando se dio cuenta, el mar se tornó de un color anaranjado; y aunque dicho cambió le sorprendió, no le tomó la importancia debida. Hizo lo que la extraña voz le ordenó y continuó hacia adelante, fuera a donde fuera; no tenía idea alguna del destino, pero estaba curioso por conocerlo. El ambiente cambió segundos después; ya no había agua, ni negrura, ni un destino desconocido o sin final. Ahora Sein se encontraba en Rakugakure no sato, en lo que parecía ser una ceremonia de ascenso; había dos figuras en lo más alto de los pilares, recibiendo los aplausos y la euforia del público.

    Pero él no estaba entre los coronados, sólo era uno más del montón. Aguzó su vista un poco más, tratando de entender todo ese bullicio; ¿quieres eran los venerados? Cuando logró captar a quienes pertenecían esas dos figuras, su corazón dio un vuelco. Eran Bjorn y Setsuna; el primero, portando la capa de Raikage, la segunda, portaba un vestido blanco y unas flores. No había que ser estúpido para darse cuenta que estaba sucediendo. Era una conjunción entre boda y ascenso; Blue era el nuevo mandatario del país del Rayo. La pelirroja, su mujer y quién le acompañaría por el resto de sus días. Un dolor indescriptible se instaló en su pecho; la rabia lo consumió. ¿Por qué el bastado debía tener toda la maldita suerte del mundo? ¿Dónde quedaba él, maldita sea?

    Y entonces el nuevo Raikage habló, con una seriedad y tacto nunca antes visto.

    -Sé que han sido tiempos difíciles para Rakugakure, sobre todo después de la locura de Sein e intento de asesinato a los altos mandos.- ¿Estaba escuchando bien?- Pero el ladrón ya no está más. Erguiremos la Aldea de los escombros, nos encargaremos de eso.

    ¿Por qué el bastardo tenía que arrebatarle sus sueños y aspiraciones? Sabía que desde la pérdida de memoria de Bjorn, él era más bien visto como una amenaza por su comportamiento extraño y acciones erráticas. Blue estaría dispuesto a matarlo si la vida de Setsuna o él estuvieran en gran peligro; era un secreto a voces. ¿Ni una palabra de condolencia o de reconocimiento? ¿Solo iba a quedar en el olvido mientras Blue disfrutaba de lo que alguna vez le debió pertenecer? No, no lo aceptaría. Jamás.

    Mátalo, mátalos a todos.

    Un susurro mortal, una salida efectiva. Una voz que le seducía el alma y le provocaba cometer actos impunes; sin embargo, siendo sinceros, su alma ya hace tiempo que estaba corrompida por el odio y el dolor. Quizás esa voz no era más que su consciencia forzándole a tomar acciones para liberarse de esa carga de una vez.

    Aniquila. Destruye. ¿Por qué siempre tienes que ser relegado por ellos?


    Tenía razón. Siempre era relegado cuando no se trataba de cosas importantes; sólo ellos dos contra el mundo, sin llamarle. Simplemente yéndose por donde mejor les pareciera. Ellos y Souta; se sintió como un reemplazo para su compañero muerto. Recordaba las anécdotas le eran narradas, todas teniendo al difunto como parte de ellas; por él estaban en Raku. Por él se habían salvado de Maverick; por él se unieron como equipo. ¿Es que acaso sólo era una pieza rota condenada a no encajar para siempre? ¿Qué acaso no era eso, un simple reemplazo? No tenía muchas memorias significativas con ellos. Era un cascarón vacío.

    ¿Qué esperas?

    Alzó la vista por mera inercia, pues sintió como una figura se plantaba ante él, detiendo el tiempo, el júbilo y las risas. Sein no le podía ver el rostro o el cuerpo, pues todo aquel estaba cubierto por una negra capucha; lo único que alcanzó a distinguir, eran sus ojos amarillentos y deseosos de sangre y sufrimiento. No había que ser un genio para deducir de quién se trataba; pero no le importó.

    No hubo intercambio de palabras entre ellos, Triggon materializó frente a él un arco hecho de oro y unas flechas oscuras. Los dejó flotando ante Sein, y como esperó, el humano las tomó. Hunter fijó su blanco: las cabezas de Blue y Setsuna. El demonio le vio complacido y se fue, puesto que ya no había nada más que hacer. Sin embargo, antes de desaparecer en un mar de tinieblas, vio como Hei disparaba ambas flechas y como estas acertaban en su blanco. Sonrió complacido. Mas aún no terminaba de jugar con el cobrizo.

    El júbilo se transformó en horror, las risas en lágrimas; sólo un tenue charco de sangre fue dejado por los cadáveres de los mandatarios. Y con aquel panorama, la visión se fue, dejando al Jounin de nuevo sumido en una burbuja negra. La oscuridad no duró mucho, puesto que en cuestión de segundos se encontraba en otro ambiente totalmente distinto.

    La lluvia caía, rauda. Setsuka era la imagen que tenía de frente; la kunoichi se veía triste, turbada, molesta. Pudo notar como unas lágrimas amenazaban con salir de los ojos de Fukuki, pero ella, como buena ninja, sabía guardarse esos sentimientos para después. Él no entendía, ¿Qué había pasado?

    -¿Por qué lo hiciste?-Preguntó la pelirosa. Sufría por dentro, y quería golpear al shinobi con todas sus fuerzas.-Dime, Sein ¡¿Por qué lo hiciste?!

    Sus palabras cobraron sentido para el varón segundos después. Miles de cadáveres estaban regados, había fuego y sangre por doquier. Kouhei reconoció el lugar después de algunos minutos, ubicándolo como el campo de arroz de Iwagakure donde alguna vez Akashiro lo llevara a entrenar. Detrás de la fémina, Iwagakure se consumía en llamas. Al parecer, ella y su equipo habían sido los únicos sobrevivientes de la masacre. Sein miró sus manos; sus palmas manchadas de sangre y ollín. Miró sus ropajes, rotos y con heridas superficiales. ¿Él había sido el causante de todo eso?

    -Tú no fuiste más que un instrumento, Setsuka.-El cobrizo ni siquiera pensó, lo dijo por mera inercia.- ¿Crees en serio que hubiera tenido aprecio por una debilucha como tú? Tú sólo fuiste el método, la llave.-Siguió con sus palabras hirientes.-Un medio para conseguir los tesoros de Iwa, hacerme de más poder. Tú aldea sólo fue un obstáculo en el camino.

    SLAP

    Sein se vio interrumpido por la bofetada de la fémina. Los ojos de la pelirrosa estaban cubiertos en lágrimas, incapaz ya de contenerse por mucho más. Ella había confiado en él, lo había apoyado; ¿todos sus recuerdos juntos no eran más que una farsa? ¿Un espectáculo de mal gusto? Se negaba a creerlo, pero las pruebas estaban ahí y negarlas sería defraudarse a sí misma.

    -No debiste hacer eso, Tsuka.-La llamó el cobrizo con aquel apodo cariñoso que antes solía usar con ella.-No debiste…

    La chica no pudo hacer una réplica, huir o hacer nada. Sein prácticamente había aprovechado el momento de debilidad de la kunoichi y le enterró su Dao en el estómago. A sabiendas que Fukuki era una ninja médico, no esperó a que la mujer procesara los hechos. Simplemente alzó su espada, dispuesto a traspasarle el cráneo.

    -Todo pudo haber sido diferente, Setsuka.-Y con ello enterró el filo en la frente de la mujer. Y la dejó ahí, muriendo y desangrándose mientras Iwagakure ardía en llamas y ella no podía hacer nada para impedirlo.

    Todo se volvió negro de nueva cuenta. Oyó aplausos lentos a sus espaldas. Giró.

    -Estoy orgulloso.-La figura era idéntica a su silueta, sólo que sin los detalles más finos y ojos rojos en vez de verdes.-Estás listo.-Y con ello la sombra sacó un kunai, enterrándoselo al susodicho en el estómago. Sein vio como de su herida brotaba una sustancia negra y viscosa, la cual al tocar el suelo corrompía toda el área alrededor suyo.

    Y entonces despertó.

    No se encontraba en la arena, sino en una extraña escalinata. Al parecer había caído en medio de ésta, pues sólo quedaban unos cuantos escalones antes de llegar a la cima. Por mera inercia siguió avanzando, a pesar de que unas nubes cubrían el destino del camino, por alguna razón se sintió atraído. No había ruido más allá de sus pasos, no había demonios o almas en pena; sólo él y su objetivo. Una tarima apareció justo antes de que el varón alcanzara el punto más alto. Sobre ella, tres piezas rojizas y latientes se encontraban en el suelo.

    Mi sucesor.

    Fue todo lo que pudo escuchar, pero no le prestó atención. Se acercó al desnivel y tomó las tres piezas palpitantes entre sus manos. Un portal se abrió justo debajo de donde yacían los trozos, y el cobrizo se vio obligado a adentrarse a él por mero impulso. Sin que el menor lo sospechara, otro portal igual se abrió en la arena que contenía a Setsuna e Ikari. Ellos, al no verse con ningún obstáculo de por medio, dudaron de entrar. ¿El tormento había acabado? Sus ojos escrutaron toda el área, tratando de encontrar algún desperfecto o signos de una trampa mortal. Pero no había nada. Sólo silencio de almas putrefactas.

    -Iré yo primero, luego me sigues.-Sugirió Bjorn. Y no esperó ninguna respuesta o preocupación de la mujer para saltar sobre el vórtice. Simplemente lo hizo. Himekami, al ver que aquello no había sido ningún detonante para cualquier evento desafortunado, le siguió.

    Se encontró a sí misma en la ciudad pérdida de nuevo, junto a Blue y Seinshin. Ninguno tenía daños, ella tampoco, pero el menor del trío tenía entre sus manos un artefacto algo extraño. ¿Era acaso un corazón? La forma que tenía lo hacía distante de parecer un órgano humano, pero su color rojo y sus palpitaciones le hacían pensar lo contrario. Sus dorados giraron para encontrarse con Triggon, su pecho brillando de forma tenue al compás del ritmo del objeto que traía el cobrizo.

    ¿Acaso ese era el corazón del demonio?

    -Veo que lo tienes.-Dijo el diablo, irguiéndose de su trono.-Rómpelo. Libérame.

    Toma mi lugar.

    -Sí, maestro.-Respondió Katsumi, apretando con sus dos manos el órgano para que dejara de funcionar.

    -Deja a sus almas atrapadas en esta ciudad infernal. Que se pudran, que vivan el mismo ciclo interminable.

    Y entonces tanto ella como Blue supieron de qué se trataba todo aquello. Cambio de lugares. Sein obtendría poder, sí, pero a cambio de su alma y libertad; el precio a pagar era vivir condenado a una ciudad con un ciclo interminable. Y arrastrarlos a ellos en el proceso. Quitarles su humanidad, así como él estaba a punto de perder la suya.

    -Es muy tarde para que hagan algo.-Musitó la bruja tras sus espaldas, riendo de forma enferma y maniaca. Para cuando se dieron cuenta, Sein ya había fragmentado parte del corazón, y se estaba acercando lentamente al demonio.

    -¡Quítaselo!-Le gritó a Blue de forma casi histérica, exasperada. Si los Samsara la vieran ahora, en ese preciso instante, la repudiarían. Pero no le importaba. Ya nada le importaba si tenía a Bjorn a su lado.

    Ikari entendió la gravedad de la situación. Corrió detrás del Jounin para tratar de arrebatarle el artefacto, pero fue repelido por una fuerza extraña. El ronin alzó la vista, encontrándose con que Hunter tenía un tatuaje negro cubriéndole la mitad de su cuerpo; flotando a su alrededor, se encontraban diversas armas legendarias, listas para atacar en cuanto el ex samurái se acercara nuevamente.

    -Rómpelo.-Incitó de nuevo el demonio.-Toma mi poder. Hazlos pagar. Por al final lo que les importa es su deseo egoísta de no perder su esencia, su alma. Tú no eres más que algo desechable. Te dejarán aquí, te abandonarán.


    YukiiYukii Nero.Nero.
     
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    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

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    Adivinaron que se trataba de la misma energía que había creado las ilusiones que los habían atrapado, porque exudaba una especie de aura enrarecida, una suerte de chakra oscuro y demencial, mismo que ahora pigmentaba la piel Sein como una mancha que lo iba carcomiendo.

    Ikari entonces intentó arrebatárselo usando a los simbiontes como extensión, esquivando las armas legendarias que empezaron a rotar entorno a Hunter. Pero las armas eran más rápidas que los tentáculos y al poco que estos se generaban, eran cortados. Setsuna y Bjorn terminaron por escapar de las espadas que volaban a su encuentro con toda intención de matarlos. Apuntaban a puntos vitales, Sein no estaba jugando, realmente estaba siguiendo las órdenes de Triggon.

    ―Toma el poder. Ahora.

    La simple orden bastó para que el shinobi empleara sus músculos a fondo para presionar el corazón. Éste cada vez hacia un sonido más fuerte según se rompía, como el alarido de mil almas al unísono. Blue hizo sellos de manos y, armado con su propia katana, corrió hacia la espalda de Sein evadiendo lo mejor que podía las espadas que danzaban en todas direcciones. Himekami hacía lo propio para despejarle el camino con sus cadenas doradas y permitirle ascender por la escalinata. El ronnin se ganó un par de cortes en su ascenso creyendo que la segunda puerta de taijutsu será suficiente para mandar al abismo al desquiciado demonio, sabía que alguna fuerza estaba ejerciendo sobre Hunter y trató de pararlo, cómo él mismo lo había hecho durante su prueba: atravesándolo. No obstante, los dedos del cobrizo apretaron el corazón del demonio con más fuerza. Otra fisura atravesó el objeto rojizo y una nueva ola de poder se dejó sentir en todo el lugar, desbalanceando al peliazul justo cuando estaba por estocar a Triggon. Blue entonces quedó colgado de una mano desde el pedestal, a los pies del cobrizo y del demonio.

    Sein lo miró hacia abajo. Una sonrisa de superioridad adornó su rostro cuando contempló a Ikari columpiándose al borde del abismo. Su satisfacción fue semejante a la que experimentó tras matarlos en la ilusión. Y lo mejor de todo es que Setsuna miraba desde abajo, haciendo una combinación de sellos de manos seguro para saber al bueno de Blue. Como siempre. Volvió su vista a Ikari, hizo aparecer un arma de chakra frente así y la hizo descender violentamente teniendo como blanco la mano de Bjorn, queriendo casi echarse a reír al pensar el dolor que le causaría a ese bastardo y a su ramera. La espada en efecto encontró la mano de Blue y éste no pudo evitar exhibir dolor en su rostro, pero por suerte, gracias a los simbiontes sólo había recibido la electrocución y no el corte. Aun así, fue obligado a soltarse, no sin antes lanzar un último tentáculo que rodeo uno de los tobillos de Sein, con lo que se lo llevó con él en la caída.

    Ambos terminaron en el piso adoquinado. Blue siendo amortiguado por los parásitos y rodando fuera del camino de Hei; Hunter experimentando una caída seca y quedando tendido en el suelo bocabajo. Raudamente, Setsuna blandió una de sus cadenas para sujetar la muñeca derecha de Sein, con la que le había visto sujetar el corazón durante el descenso, y jalarla. El brazo del varón se levantó por la fuerza. Su mano formaba un puño que, al abrirse, dejó escapar nada más que polvillo oscuro, ningún corazón ya. Los dedos se aferraron a la cadena despidiendo humo al tocarla, como si la carne hiciera contacto con el fuego, y la jaló hacia sí con una fuerza tal que Setsuna terminó atraída casi sin ninguna resistencia y al instante. Al final de camino el filo de una espada de chakra recién creada la espera y estuvo a punto de cortarla, de no ser por un escorpión de dos metros que se interpuso en su camino, atrapándola. Una invocación de Blue.

    Entonces el cuerpo de Hunter levitó. Subió muy alto. Más alto que la escalinata. El aura que le rodeaba era perfectamente visible y helaba la sangre. Entretanto, la silueta de Triggon se desvanecía, se convertía en materia oscura que se dispersaba mientras él reía abiertamente. Los habitantes de Sodoma y Gomorra comenzaron a acercarse al lugar proclamando el ascenso de un nuevo rey. La locura volvió a apoderarse del lugar, lo que la bruja supo aprovechar para escaparse ante la mirada de Setsuna.

    Los ojos miel de la kunoichi vieron a Sein perder su humanidad poco a poco, pero adquirir un poder que podía sentir incluso desde esa distancia. Una alma tan oscura como la suya le producía un malestar indescriptible.

    Sein abrió los ojos y un sinnúmero de armas fueron creadas a su alrededor, más de las que nunca le habían visto hacer. Llenaron el cielo negro con su resplandor pero la belleza de su brillo sólo ocultaba la sed de sangre de su portador quien, sin mediar palabra alguna, las hizo descender a una velocidad pasmosa. Las personas fueron acribilladas sin compasión, incluso las que vitoreaban el ascenso del nuevo señor. Las espadas se tiñeron de sangre. La carne despido un olor fétido producto de la electrocución. Los gritos llenaron el aire. El mundo comenzó a temblar y a colapsarse sobre sí mismo. Ahora Sein era el amo y señor de esas tierras y bastaba su sólo deseo para destruirlas o crearlas. Los edificios se derrumbaban, el suelo se partía.

    Blue abrazó a Setsuna y produjo una cúpula de biomasa de un tamaño considerable para proteger a ambos, pero al cabo de diez segundos de ser atravesada por las armas terminó por romperse. Una de las espadas pasó cortándole el antebrazo antes de que ambos pudieran escapar del área de acción de todas ellas. Sangraba copiosamente.

    ―No se irán.―sentenció el cobrizo dirigiendo su ataque de forma concentrada sobre ellos dos. Los ninjas tuvieron que huír por los callejones de la ciudad que al menos les brindaban algo de protección. Setsuna bailó los dedos y dejó que unas balas de agua emanaran de ellos hacia el cielo, en dirección a Sein. El suiton atravesó rápidamente el espacio pero el varón se recubrió instantáneamente con una especie de armadura. Eso no lo detendría, claro, pero el vapor generado les dio oportunidad de escabullirse, escondiéndose en uno de los edificios cercanos. Se pegaron a la pared esperando que Sein los hubiera perdido de vista.

    ―No podremos contra él.―sinceró Blue entre murmullos, mirando por sobre su hombro cómo el cobrizo se alejaba buscándolos. La tierra seguía temblando.―Ya sé porqué buscaba esto.
    ―No. Lo traeré de regreso. Su alma sigue ahí, sólo está atrapada.―debía haber algo que pudiera hacer, Sein pertenecía a ese núcleo de gente importante para ella, más de lo que él se imaginaba. No lo abandonaría a su suerte en este lugar de pesadilla.
    ―Tal vez pero no ahora. Debemos largarnos.―reiteró Blue intento hallar una salida con la vista. Tal vez si corían a donde habían llegado podrían tocar la marca de regreso.
    ―Sal. Te encontraré afuera.―dictaminó la fémina, estaba por dar el segundo paso fuera del escondite cuando Blue la tomó de la mano para frenarla y acercarla hacia sí. Suscuerpos se amoldaron el uno al otro mientras el ronnin le arrebataba un beso fugaz de los labios.
    ―No. Peleamos juntos o escapamos juntos.


    En ese momento el techo de la estructura se partió producto de un violento aterrizaje de Sein frente a ellos. El tatuaje negro ya cubría buena parte de su cuerpo. Y los miraba con una sonrisa demencial, como la que Triggon había dedicado en sus últimos momento.

    ―O moriremos todos juntos.

    Una espada fue lanzada entre ambos, separándolos. Bjorn trató de capturarlo en una explosión con sus simbiontes, pero entre más estallaba, más rápido se volvía Hunter para esquivar las detonaciones. Setsuna se lanzo hacia atrás chocando la espalda con uno de los muros a medio derruir. Entonces sintió una mano reptándole desde la espalda hasta sus pechos. Reconoció el tacto enseguida y se giró apuntándole con su chakram. La anciana le sonreía con las encías podridas. En su mano se extendía un pergamino con un símbolo en el centro. Himekami supo al instante que se trataba de el mismo jutsu que los había llevado ahí en primer lugar.

    ―¿Qué quieres?―Setsuna sabía que todo tenía su precio pero no tenía tiempo de escuchar los disparate de a anciana, miraba por el rabillo del ojo cómo Blue se las arreglaba para mantener a Sein a raya a duras penas.
    ―¿Recuerdas lo que les conté?―la revelación de su futuro, a eso se refería. Esdesu no lo había podido sacar de su cabeza.―Dígamos que quiero seguir viviendo el mundo exterior. Por ahora.

    Ikari le propinó una patada en la cara a Sein, éste dio dos paso hacia atrás. Se dio el tiempo de crear más armas mientras un exhausto Blue sostenía su katana frente a sí. Setsuna intercalo miradas entre él y el pergamino. No había más tiempo de pensárselo. Lanzó una cadena que se aferró al brazo del rooni mientras con la otra mano tocó el sello justo antes de que la lluvia de espadas de Hunter acribillara la pared hasta hacerla polvo completamente.


    Cayó sobre sus rodillas en el momento mismo en que dejaron atrás la interminable tormenta de arena. Su respiración era agitada. En su espalda había cargado el cuerpo inconsciente de Sein, que ahora reposaba en la arena como si estuviera dormido, aunque la terrible verdad era que su alma había quedado atrapada, quizás para siempre. Vio a Setsuna tenderse de rodillas cerca del cuerpo del cobrizo, persionar su pecho y transmitirle un aura dorada con las manos.

    ―Te traeré de regreso. Yo nunca pierda.―susurró para sí misma conteniendo una lágrima que pugnaba por recorrer su mejilla. El peliazul se incorporó a medias y colocó su mano sobre la se de ella. No hacían falta más palabras. Era una promesa callada, irían a las mismas puertas del infierno para recuperarlo, y juntos, ¿quién podría detenerlos?

    OwainOwain
    YukiiYukii

    FIN
     
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  12. Milo-sama

    Milo-sama Moderador

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    Una gran misión como me tienen acostumbrados. Intensa, interesante, distractora de realidades. Solo debo preguntarme ¿habrá más información sobre Sodoma y Gomorra? Es importante que en un futuro amplien lo que se conoce de estas ciudades pues aparecieron en la historia de manera sorpresiva. De todas maneras, ha sido una lectura disfrutable.

    YukiiYukii Separa los párrafos, tengo postestades para banear usuarios que no separan los párrafos y usan color blanco (?).

    OwainOwain

    Interpretación: Debo hacer hincapié en la importancia que se dio a la molestia/odio de Sein respecto a la relación Himekami-Ikari. Fue coherente según lo que ha venido siendo el desenvolvimiento de la historia, pues el personaje es bastante capaz de odiar hasta ese grado tal cual consta en su ficha (implícitamente). Adecuada interpretación de Setsuna y Bjorn. Hiciste una gran descripción de la aparición de los demonios en tu segundo post, elocuente y precisa, casi bíblica. Has hecho hincapié en los pensamientos y sentimientos de Sein, lo cual siempre es importante para aderezar la historia. Una historia no es nada sin sus personajes. 10/10

    Verosimilitud: Nada que acotar. 10/10

    Trama: La historia se plantea bajo la necesidad de Sein por conocer Sodoma y Gomorra, pues esa es la “solución” a sus problemas. No obstante, no se refiere en el escrito a cuál es esta respuesta exactamente sino hasta más adelante. Este puede ser un gran recurso para causar intriga en cualquier historia, pero debe reforzarse con recursos narrativos que lo permitan (más hincapié en mencionar esa solución, como “la solución”, por ejemplo); de lo contrario, sucede como en el presente caso que parece más bien un error de su autor no establecerlo desde el principio. Tengo la autoridad para cuestionar la coherencia de la historia (por ejemplo: es incoherente que Setsuna le robe un helado a Sein y por eso él quiera matarla), no para criticar su contenido por mis preferencias personales. Asimismo, tengo autoridad para criticar la forma en que se relata la historia: ese es el caso. Cabe destacar que lo que dije desde “No obstante” hasta “es el caso” no es válido a efectos de evaluación pues quiero que lo enfoques más como una sugerencia que como un examen.
    El interés de Kenshiro por devolver a su amo al buen camino fue el detonante de los acontecimientos; cuestiono la coherencia en que Kenshiro tomara la determinación de “darle la espalda” a su amo para salvarlo solo por una mirada, pues parece que el animal se dio cuenta de que su amo había llegado “demasiado lejos” solo por una mirada y eso es inconsistente. No es una razón de peso. ¿Es la gota que rebasó el vaso? No da esa impresión pues no hay antecedentes al menos en la narrativa.
    Asimismo, tu segundo post tiene un problema: los ritmos de la historia se aceleran indebidamente; comienzas con que la anciana “traiciona” a Setsuna y Bjorn, pero en el último post de Yukii ella parecía muy abierta a cooperar. ¿Por qué ese cambio tan brusco y sin vaselina? No fue natural, sin concordancia con lo anterior narrado. De allí en más sí fue un gran aporte a la trama, aunque no quedó claro lo de “todos están muertos”, “pero ustedes no”.
    Tu último post –buen cliffhanger- ha roto con los paradigmas de una misión historia de este estilo, pues esperaba que Sein se arrepintiera y desafiara al demonio en la ilusión o sueño, lo cual no sucedió. ¡Gratamente! 8/10

    325 Ryo's y 4 PR.

    YukiiYukii

    Interpretación: Adecuado uso de los personajes; resaltante interpretación de la “bruja”. Excelente descripción de Sodoma y Gomorra que permitió al lector imaginar el entorno y, a través de dicha descripción, transmitir valores/suposiciones/presupuestos al lector acerca de la naturaleza del lugar, es decir, pecados y excesos. Fuiste junto a Owain quien más utilizó los pensamientos y sentimientos de los personajes para dar sazón a la historia, lo cual se elogia. 10/10

    Verosimilitud: Nada que acotar. 10/10

    Trama: Tu primer post sirve para establecer el estado interpersonal entre Setsuna, Sein y Bjorn, lo cual era necesario para desarrollar la misión. En cuanto a tu segundo post debo decir que ha sido bastante satisfactorio, capaz de introducir al lector en la historia y hacer que se olvide del mundo exterior (Salvo por los párrafos largos color blanco, que entorpecen la lectura; no obstante eso no puedo criticarlo por razones legalistas). La introducción de los personajes en Sodoma y Gomorra, su encuentro con la misteriosa bruja, todo ha sido fascinante. La descripción del lugar ayudó mucho. Tu último post explora un miedo distinto y más novedoso en comparación al de Nero, mezclando infancia y situaciones de guerra. 7/10

    315 Ryo's y 3 PR.

    Nero.Nero.

    Interpretación: Una destacada representación de los personajes como siempre, en todo sus ámbitos. Estuviste prolijo pero limitado pues fuiste quien menos interés presentó en describir los entornos, en la anciana, entre otros. En general, te quedaste con usar los personajes y san se acabó. De todas maneras, tus post no daban para hacer otra cosa según entiendo por la estructuración de la misión. Considero que hubo cierta dejadez a la hora de plasmar los pensamientos o sentimientos de los personajes. 9/10

    Verosimilitud: Nada que acotar. 10/10

    Trama: Tu primer post fue transitorio desde punto A al punto B (sello de teletransportación), pero al menos hubo una conversación interesante y pertinente entre ambos personajes que permitió establecer el estado de alerta de Bjorn. Tu segundo post ha consistido en una buena prueba, pero tal vez demasiado rutinaria/clásica al explorar el miedo del personaje a matar a sus amigos, lo cual no es novedoso. Gran cierre de la misión con un final que deja en suspenso la continuidad de la trama y a Sein en un estado en el que tendrán que hacer un gran esfuerzo para justificar su regreso, si es que regresa. Sabes manejar perfectamente los tiempos y los ritmos para hacer que el lector cree uñas en su mente para comérselas. Considero que por la crítica al primer post (transición), aunado a una pesadilla rutinaria donde cabía algo muchísimo más provechoso, me impiden puntuarte con la perfección acostumbrada. 6/10

    290 Ryo's y 4 PR.

    PD: Todos hubiesen obtenido 5 PR pero la progresividad de reputación no me lo permite.

    525 Ryo's y 3 PP para Rakugakure no Sato.

    LionelLionel Ya que te gusta editar, edita (?). Avísame y cierro.
     
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  13. Lionel

    Lionel Never Give up Moderador

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    Se tuvo en cuenta sus bonos de Ryo's.
    Felicidades a OwainOwain Nero.Nero. Ya pueden pedir su MA a ANBU.
    Frank UnderwoodFrank Underwood
     
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