Evento Especial Snow Fairy [Isabelle Benett & Renamon]

Tema en 'Digital World' iniciado por Kira, 30 Dic 2016.

Estado del tema:
Cerrado para nuevas respuestas
  1. Autor
    Kira

    Kira Speed Star

    Registrado:
    20 Abr 2006
    Mensajes:
    4,221
    Temas:
    408
    Calificaciones:
    +1,273
    "Snow Fairy” [Especial]



    a) NPC involucrado: Eve Santaclaus
    b) Lugar donde debe ser tomada: -
    c) Sinopsis: Recorriendo Freezeland en un día normal, has tenido la suerte de toparte una vez más con Eve y Blitzen. Esta vez no están en medio de un trabajo navideño, sin embargo si están algo ocupados en una especie de "Búsqueda" personal. Al parecer Eve vio a un "conejo con bufanda" entre la nieve y ahora está más que dispuesta a encontrarlo. ¿Por qué? Porque era lindo y navideño, ¿Por qué más? Blitzen cree que es un Cutemon y, de ser así, encontrarlo no será nada fácil. Bueno, no tienen nada mejor que hacer, ¿por qué no acompañarlos un rato? Tal vez vean un Cutemon en el proceso
    d) Escenario: Freezeland
    e) Objetivos:
    • Ayudar a Eve a encontrar a Cutemon
    f) Notas:
    • Requisitos: Haber completado la Crónica "Christmas with SantaClaus"
    • Encontrar a un Cutemon no es una tarea fácil. Son muy elusivos y tienen la capacidad de detectar sonidos gracias a sus sensores
    • Tengan cuidado. Los Cutemon son Digimon codiciados y nunca se sabe cuando alguien más podría ir tras ellos. Depredadores incluídos
    g) Recompensa:
    85+ Puntos: Cutemon Acompañante



    ■■■
    Isabelle Benett & Renamon [D-Arc]
    NPC: Eve Santaclaus
    Acompañante: Patch
    Mínimo de post en Solo: 3
    Tiempo Límite para Completarla: 7 días

    DimariaDimaria adelante, puedes comenzar ~
     
  2. Madara.

    Madara. Markie

    Registrado:
    1 Oct 2011
    Mensajes:
    3,417
    Temas:
    228
    Calificaciones:
    +2,401
    Solo fue un simple estornudo, ninguna señal de algún resfriado pero para Renamon significó una hecatombe, muy exagerado por supuesto. La chica de cabellos castaño se frotó las manos, muy a pesar de utilizar guantes de lana no pudo negar que el frio en aquel lugar era de temer pero no se arrepintió viajar hace dos días allá para visitar a Yukidarumon.

    El noble Digimon se tomó la libertad y el apreciado gesto de invitarla a su cabaña, fue el pretexto ideal para salir de la rutina y vacacionar en las tierras blanquecinas de Freezeland, dicho sea de paso, para que Patch conociera un poco más del mundo y se divirtiera aunque el pequeño bribón hacía exactamente lo que Renamon le prohibió realizar: Comer los cristales de nieve que caían del cielo. Esos fragmentos que al bebé le parecieron fascinantes.

    — ¿Pero porque no quieres comerlos? —cuestionó el menor abriendo toda la boca para permitir que los fragmentos blancos cayeran en su lengua. Los saboreó y luego ingirió—. No tienen sabor pero es gracioso que se enfríe la boca.

    —Te vas a resfriar—contestó Bennet escondiendo las manos dentro de los bolsillos de su abrigo—, y no queremos causarle problemas a Yukidarumon.

    —Él dijo que podíamos jugar sin alejarnos de casa—brincó el pequeño quitándose la bufanda que Isabelle le compró para Navidad—, además hemos ayudado armar el árbol y cuidamos de los niños que están en la cabaña.

    —Lo sé pero si comes mucha nieve te va a doler la cabeza y también el estómago—la peruana se acuclilló y recogió la bufanda. Sonrió tiernamente cuando Tokomon corrió a sus brazos—. Estoy segura que no vas a soportar pasar tiempo en cama, ¿acaso ya olvidaste cuando estuviste en el hospital?

    —Odié la comida, tenía un horrido sabor.

    —Entonces no provoques enfermarte—agregó Renamon sin dejar de mirar por todo el campo blanquecino. Había algo que llamó su atención, un ruido que la alertó—; ya es momento de volver a la cabaña.

    Los ojos de Renamon se enfocó en el paisaje, la tormenta de nieve no fue tan severa como la noche anterior pero el cielo grisáceo no le provocó tranquilidad, todo lo contrario, los ruidos que pudo captar le inquietó ya que según Yukidarumon no era muy común ver a tantos Digimon de distintas clases, muy al contrario del Bosque Inquebrantable. Sin embargo, los últimos reportes de avistamientos sobre Tamers y sus compañeros que se les consideraban peligrosos rondaban por aquellos territorios.

    — ¿Ocurre algo? —cuestionó Isabelle al notar la postura petrificada de su compañero.

    —Será mejor volver a la cabaña—contestó. Lamentablemente no pudo captar algún aroma, su nariz yacía fría y el hecho de aspirar le provocaba estornudar así que se limitó en usar sus sentidos auditivos—. Debemos ayudar a Yukidarumon a preparar el desayuno de los niños.

    Bennet siempre estuvo acostumbrada al comportamiento de su amiga, con aquel carácter serio y solitario, pero fiel y obediente sin duda alguna. Empero, existía momentos en que la personalidad de Renamon se notaba mucho más extraña que nunca, y esa era una de esas ocasiones. Postura rígida, mirada cautelosa y garras afiladas expuestas como advertencia de alguna amenaza inminente.

    No obstante, Patch captó un sonido particular. Movió la cabeza y de un salto se liberó de los brazos de su amiga; el sonido que inundó de curiosidad al bebé lo llevó a ignorar el llamado de la peruana y la kitsune, sus patitas no se detuvieron para nada, solo siguió firme a correr a como diera lugar, sin tomar descanso ni esperar que lo sujetaran.

    De pronto, pudo olisquear esa dulce aroma entre lavanda y canela. No había duda de que una presencia familiar se estaba aproximando.

    — ¡Patch detente! —Vociferó Bennet sin dejar de correr torpemente sobre la nieve— ¡No te alejes!

    —Se está adentrando al bosque—gruñó la kitsune sujetando de la mano a su Tamer para que no tropezara—. Con el color de su cuerpo no podremos distinguirlo.

    —Ni siquiera lleva su bufanda—Izzy avanzó sin importarle los obstáculos, sabía que era muy peligroso para un pequeño en andar solo—; tengo un mal presentimiento.

    Avanzaron sin importar anda, Bennet no iría a permitir que Tokomon se perdiera y menos en buscar peleas puesto que también poseía conocimiento de las advertencias de Yukidarumon, de ninguna manera debían de alejarse de la propiedad del gran Digimon de nieve.

    —Puedo oler su rastro. En grado mínimo pero lo presiento—comentó Renamon tras detenerse justo en el límite del bosque y la frontera territorial de Yukidarumon—. Alguien está con él.

    Isabelle se quitó los anteojos pues le incomodaban limpiarlos a cada momento. Sacó su Digivice por si las circunstancias lo ameritaban, se llenó de valor y corrió, siendo seguida por Renamon. Tal vez…, Patch se halló con algún Tamer renegado.

    — ¡Cuidado!

    Y el grito detuvo a la humana y a la kitsune. La voz femenina les perturbó pero cuando Renamon se dio cuenta de quién era…, fue demasiado tarde. El cuerpo pesado de una chica y un Digimon cayeron sobre Bennet y la child de pelaje amarillo.




    KiraKira *3*
     
  3. Autor
    Kira

    Kira Speed Star

    Registrado:
    20 Abr 2006
    Mensajes:
    4,221
    Temas:
    408
    Calificaciones:
    +1,273
  4. Madara.

    Madara. Markie

    Registrado:
    1 Oct 2011
    Mensajes:
    3,417
    Temas:
    228
    Calificaciones:
    +2,401
    —No hay nada malo de que preocuparse—las grandes manos frías del dueño de la cabaña acarició los cabellos de Izzy—, salvo que posees una cabeza pequeña. Solo estas aturdida por el golpe.

    —Lo siento, por favor, lo siento mucho.

    La causante de aquel incidente se mantuvo de pie, inclinada para ocultar su vergüenza aunque Isabelle se había cansado de repetirle que no estaba enojada con ella, ni siquiera la culpaba del accidente, pero Eve Santaclaus poseía un gran espíritu de bondad que al darse cuenta que la peruana yacía un poco mareada por su causa…, bien, los motivos de sentirse responsable la perseguirían durante todo el día.

    —Ha sido un accidente, soy consciente de ello—habló la chica de anteojos tras sentir un poco del tacto frio de Yukidarumon para bajarle el chinchón en la cabeza—. Sin embargo, deberías de tener cuidado, saltar encima de las personas o Digimon puede traerte problemas.

    —Es que estoy en una búsqueda—explicó Eve sentándose sobre el cómodo sofá, cerca de la chimenea—; Blitzen y yo paseábamos, y nos encontramos con un conejo de bufanda fucsia.

    —Creo que era un Cutemon—comentó Blitzen después de tomar un vaso de le chocolate caliente—, sí, estoy seguro que de ese Digimon se trataba.

    — ¿Cutemon? ¿Para qué quieres encontrarlo? —cuestionó Isabelle un poco incómoda, sabía de qué tipo de Digimon se refería ella, pero prefirió guardar silencio con respecto a ese detalle.

    —Ay, es tan lindo y navideño—Eve juntó sus manos, la voz dulce y tierna cautivó a más de uno en la sala—. Tiene una carita tan tierna, es como si estuviera hecho para ser abrazado, acariciado y ser consentido.

    Renamon y Blitzen ingirieron la saliva al imaginar a la pobre criatura siendo apretujado como un muñeco de felpa por esa joven hermosa. Sin embargo, a Isabelle no le pareció convincente que Eve se le antojara buscar a un Cutemon por el simple hecho de que le parecía bonito, porque para ella los Digimon no eran juguetes.

    —Sí. Lo que has visto es un Cutemon—habló Yukidarumon tras concluir con la curación a la Tamer de cabellos castaños—, a menudo pasean por los bosques de Freezeland en temporadas navideñas puesto que son atraídos por los humanos que se hospedan en mi cabaña. Tal vez son los villancicos que capturan su atención.

    — ¡¿Es enserio?! —En un tono alegre interrogó Eve, se acercó a Yukidarumon—. Oh por favor, invítalo a venir aquí.

    —Lo siento señorita—se disculpó el dueño de casa un poco sonrojado—, los Cutemon vienen aquí cuando lo desean. Nadie puede obligarlos a entrar, si ellos lo desean solo piden permiso y yo les ofrezco mi morada.

    —Chispas, entonces tendré que seguir con mi búsqueda.

    —No deberías de molestarlo—Isabelle se puso de pie, no ocultó su incomodidad aunque únicamente Renamon lo notó—, si no se deja capturar o prefiere alejarse de los humanos es porque tiene sus razones.

    —Los Cutemon son tímidos y prefieren mantenerse a distancia—Yukidarumon se dirigió a la mesa, abrió el termo y comenzó a servir el chocolate dentro de las tazas—, además son Digimon codiciados por algunos Tamers bandidos.

    Eve frunció el ceño y meditó por unos minutos. Ella no quería causarles daño, únicamente deseaba conocerlos e incluso recibir un abrazo. ¿Acaso era un pecado lo que añoraba? E Isabelle notó la expresión triste de Santaclaus, no sabía si era lo correcto pero los momentos que trabajó con Eve pudo concretar de qué se trataba de una buena persona.

    —Si solo quieres conocerlos, podemos ayudarte en la búsqueda—Bennet sacó los guantes de sus bolsillos y se los puso—. ¿Yukidarumon, únicamente se los puede ver en el bosque?

    —Desde luego, pero no se queden hasta el anochecer o la tormenta podría tomarlos desprevenidos.

    Con ese dato, y sin saber qué hacer, Eve e Isabelle decidieron aventurarse en búsqueda de Cutemon junto sus Digimon. ¿Qué tan malo o difícil podía ser eso? Por lo menos no estarían demasiado lejos de la propiedad de Yukidarumon.

    .

    .

    .

    En ese momento, Isabelle quiso morderse la lengua, olvidar lo que dijo, evadir todo lo concerniente a buscar a Cutemon. ¡Ese trabajo era más difícil que vestirse de santa e ir a repartir obsequios! Había pasado más de dos horas mirando huecos de los arboles solo para darse cuenta de que no se veía ningún Cutemon. ¿Cómo es que ese pequeño podía esconderse? ¿Acaso tenía una base secreta debajo de toda la nieve? ¿Tal vez alguna madriguera como lo hacían las liebres para protegerse del frio?

    —Si Yukidarumon no nos hubiera afirmado del avistamiento de algún Cutemon, creo que sí estaría en la cabaña—comentó Patch sin dejar dar vueltas sobre la nieve, tal vez era el único que se divertía jugando—. Yo nunca he visto uno, ¿de verdad son bonitos?

    —Parecen conejos, pero son de un pelaje rosado. —Blitzen escarbó los montículos de nieve con la esperanza de hallarlo.

    — ¿Tú lo has visto Renamon? —cuestionó el bebé, se sacudió para quitarse el frio.

    —Desde luego—contestó sin mirar a los dos Digimon, solo se enfocó a realizar su labor—, pero solo a uno.

    Tokomon movió la cabeza de un lado a otro tratando de imaginarse al susodicho Cutemon, sin duda alguna la curiosidad de conocerlo creció mucho más. Por otra parte, Eve e Isabelle siguieron por su cuenta en la búsqueda del pequeño orejón, pero en un campo totalmente cubierto de nieve ¿qué probabilidades existía de hallar a uno?; de por sí, Bennet conocía algunas características del Digimon aunque no tan bien como su padrino. En esos momentos deseaba poder preguntarle algunas cosas acerca del mencionado.

    —Supongo que sabe que lo buscamos—musitó la peruana tras husmear en un hoyo que parecía una madriguera—, con esas largar orejas y los sensores que poseen pueden captar los sonidos. Tal vez por eso eluden a cualquier persona o Digimon.

    —Oh, ya veo—Eve se quitó su gorro navideño, sacó una liguilla y se ató el cabello—; lo dices como si lo conocieras.

    —Bueno…, podría decir que he visto uno.

    — ¡¿De verdad?! ¡¿Dónde?! ¡¿Cómo es?! —de inmediato, Santaclaus atacó con preguntas a la castaña, sin temor se acercó a ella y sujetó sus manos para mirar a los ojos.

    Esa expresión de ternura solo intensificó el grado de convencimiento a una muy sonrojada Isabelle.

    —Yo…, es que no sé exactamente el lugar en donde vive—mintió un poco, tampoco quería exponer al Digimon que conoció gracias a su padrino—. No creo que debas de seguir buscando.

    — ¿Por qué no? Yo no pienso lastimarlo.

    —Pero la manera en que actúas…Vamos Eve, si yo fuera un Cutemon te temería—contestó la chica delgada —; no todos los Digimon están acostumbrados a que los traten o vean como mascotas.

    Blitzen y Renamon dejaron de escavar, el tono de voz de Izzy llamó su atención. Mientras Eve solo intentó comprender la negatividad de la peruana, no era tonta sabía que existía algo en ella que le incomodaba hablar.

    —El Cutemon que conocí…, ella era el Digimon elegido de una persona especial. Claro que no la conocí a la perfección—suspiró la castaña, tampoco lo vio razonable en dar vueltas en el asunto—; sé que son adorables y muy amigables pero algunos son temperamentales, lo digo porque el Cutemon de esa persona lo es.

    Renamon se encogió de hombros al saber a quién se refería, sabía que no era un tema que le alegrara platicar a Isabelle. Y es que comprendía que el recuerdo de aquella mujer no solo inquietó a su Tamer sino que, en el tiempo que convivió con el tutor de ella, el recuerdo de la hermosa dama italiana aún palpitaba de dolor en la vida de aquellos que la conocieron.

    —Esa persona debió tener suerte—comentó Eve sin dejar de sonreír—, un Digimon tierno y adorable siempre tienen la compañía de una persona de noble corazón.

    —La esposa de mi padrino…lo fue—Bennet alzó la mirada hacia el cielo grisáceo y contempló como es que los fragmentos de nieve comenzaron a caer nuevamente—. Supongo que si un Digimon pierde a su Tamer puede deprimirse, eso es doloroso.

    — ¿Acaso ella…?—Blitzen intentó preguntar, lo dudó al ver que Renamon solo movió la cabeza para impedir que completara su curiosidad.

    Nadie intentó comentar acerca de lo dicho por la peruana, tal vez por la razón de que ninguno sabía o comprendía ese sentimiento de perder a un compañero al que vives unido durante mucho tiempo. Porque Isabelle sabía que la difunta esposa del hombre al que amaba como padre vivió muchos años en el Mundo Digital, tal vez desde los siete años.

    La nieve caía sobre los cuerpos de los aventureros como si fuera las gotas de la lluvia.

    Eve no emitió ningún gesto, solo se mantuvo pensativa. Le aterró correr con la misma desgracia, no sabía qué sería de su existencia si Renamon desapareciera de su lado. Igualmente Eve Santaclaus no supo cómo asimilar esa confesión, al ser la personificación de la Navidad tampoco tuvo la certeza de describir o experimentar esa emoción, y deseó nunca pasar por ese trágico momento ya que apreciaba mucho a Blitzen más que cualquier otra persona.

    — ¡Miren allá arriba!

    De pronto, la voz de Patch volvió a todos a la realidad. El pequeño brincó para indicar que miraran a la misma dirección que él.

    — ¡Es Cutemon!




    *3* KiraKira
     
  5. Autor
    Kira

    Kira Speed Star

    Registrado:
    20 Abr 2006
    Mensajes:
    4,221
    Temas:
    408
    Calificaciones:
    +1,273
  6. Madara.

    Madara. Markie

    Registrado:
    1 Oct 2011
    Mensajes:
    3,417
    Temas:
    228
    Calificaciones:
    +2,401
    La voz de Patch solo ayudó a que el Digimon volviera a huir, esta vez no dejó muchos rastros porque escapó a través de los árboles sin inmutarse a mirar a los aventureros. El Cutemon era bastante habilidoso y podía oír perfectamente cualquier sonido a pesar de la distancia, por ello es que sabía que las dos Tamers y sus Digimon iban detrás de él.

    —Yo quiero derribarlo—habló Patch, aunque seriamente sus burbujas de aire apenas lograría remover la nieve sobre las ramas de los árboles—, sé que podré.

    —Es muy valiente de tu parte—Eve se acuclilló para acariciar la cabeza del bebé—, pero no vamos a lastimarlo, es sería muy desagradable.

    — ¿No es suficiente para ti en verlo? —Cuestionó Bennet sin mirar a Santaclaus sino a los árboles para hallar nuevamente a Cutemon—. Solo debíamos buscarlo, no capturarlo.

    —Deseo verlo más de cerca.

    Isabelle suspiró ante la mirada suplicante de la peliplata, no podía negarse aún si lo deseara por lo que no tuvo más opción que volver a iniciar la búsqueda, tal vez el de orejas largas se le antojaría mostrarse.

    Caminaron por el bosque, la nieve cayó pero esta vez con mayor precipitación lo que anunció en desatarse una tormenta. No podían permanecer muchas horas rondando por la zona o terminarían sepultados por toda la capa blanquecina; la peruana se dedicó en sujetar bien la bufanda a su Tokomon para volver al trabajo de ayudar a Eve, estaba más que claro que no deseaba que su bebé pescara algún resfriado.

    Renamon y Blitzen hicieron lo suyo pero sin éxito alguno, por lo menos la kitsune no vio ingenioso en saltar árbol tras árbol para evitar que toda la nieve depositada se les viniera encima; el compañero Digimon de Eve no tuvo más opción que escarbar la nieve con la falsa esperanza de hallar una nueva señal.

    Sin embargo, tras caminar de un lado a otro, a Renamon le llamó la atención de las huellas que habían más delante de las chicas, por lo menos podían parecerse a las de Patch salvo por la forma de las pisadas

    —Un momento. Deténganse todos—pidió la kitsune, se adelantó y observó el suelo cubierto de nieve. El grupo se detuvo tras la orden—. Intuyo que son las huellas de Cutemon.

    —Bueno, son diferentes a cada uno de nosotros—comentó Blitzen acercándose a ver las evidencias—, de modo que podremos afirmar que lo son.

    —Y vaya que lo es.

    Isabelle llamó la atención de todos por lo que se dedicó a señalar el motivo de su absorta expresión. ¿Acaso Cutemon estaba jugando con ellos? Las huellas estaban por todo el campo blanquecino, hasta los troncos de los árboles poseían las marcas lo que llevó a pensar que ese Digimon estaba divirtiéndose con ellos o más bien tomándoles el pelo, literalmente hablando.

    —Con tantas huellas ya no sabremos en qué dirección huyó—musitó Eve sin evitar tocarlas marcas sobre la nieve—. Es evidente que es muy escurridizo.

    —Con los sensores que tiene, es fácil que sepa dónde estamos—Blitzen se dejó caer sobre el cielo blanquecino—. A estas alturas voy a preferir quedarme a jugar.

    — ¿Y si nos separamos en grupos? —sugirió Santaclaus, aunque la mirada de desaprobación de su equipo destruyeron su idea.

    —No podemos estar mucho tiempo en el bosque—argumentó Bennet, metió las manos dentro de sus bolsillos para entrar en calor—; Yukidarumon nos sugirió en no alejarnos tanto de su propiedad, y ahora estamos haciendo todo lo contrario.

    De hecho, nadie debió profundizarse en esa zona sin la guía de un experto en el campo, pero la curiosidad podía más que todas las advertencias que se suscitaran de modo que Eve Santaclaus se vio asediada por la inminente gana de encontrar a Cutemon.

    Empero, en ese momento de decidir si seguir o abandonar la búsqueda, el derrumbe de árboles alertó a las chicas. Por la brusquedad de los golpes supieron que alguien estaba en un afán de destruir todo a su paso.

    —Esto es un ataque—murmuró Bennet, estiró los brazos para cargar a Patch—. ¿Puedes saber de quién se trata, Renamon?

    —Necesito acercarme un poco más.

    —No podremos marcharnos, si alguien está atacando, sea quien sea, la cabaña de Yukidarumon está cerca—comentó Blitzen un poco nervioso—. Tal vez pueda tratarse de un Digimon salvaje.

    Y eso era lo más aproximado a la realidad, solo que no imaginaron que el causante de aquellos sonidos estaba acercándose a ellos, la única razón de aquel problema recaía sobre un pequeño conejo de bufanda. El grupo se dio cuenta de ello, pero no se movieron de su lugar pues el pequeño corrió hacia ellos vociferando que se apartaran del camino.

    El Digimon que los perseguía llevó un mazo de hueso para destruir todo a su paso, ocasionando que la nieve sobre las ramas cayera abruptamente junto a los árboles que no resistieron los golpes.

    —Es Cutemon, debemos ayudarlo—dijo Patch con un tono miedoso—. ¿Qué harás Izzy?

    —Es un Hyogamon—informó Blitzen en tono relajado, miró a Eve la cual no evitó soltar un gemido—, siempre causan problemas.

    — ¿Lo conocen? —indagó Bennet.

    —Es un Digimon similar a Ogremon, solo que su habita son las tierras frías —respondió Santacluas—. Son algo torpes pero muy toscos, algo temperamentales al parecer.

    —Por esa enorme boca creo que quiere comerse a Cutemon.

    Pero el equipo no iba a quedarse de brazos cruzados así que actuaron rápidamente para ahuyentar, por lo menos, al agresor. Blitzen evolucionó a Chackmon y Renamon tomó su forma adulta: Kyubimon; no iban acabar con él, únicamente asustarlo.

    El pequeño Cutemon observó que el grupo que estaba buscándolo les ofrecía ayuda así que no dudó en esconderse detrás de Eve, tampoco podía correr por mucho más tiempo a causa de la herida que se hizo en un piececito.

    —Solo asústenlo ¿sí? No creo que sea bueno provocar sonidos tan estruendosos cerca de una colina. —sugirió Bennet un poco asustada.

    Los Digimon comprendieron el motivo del aviso así que no dudaron en terminar el conflicto de una vez. Chackmon usó un ataque de bombardeos de nieve logrando derribar a Hyogamon casi dejándolo perturbado, pero el Onibidama de Kyubimon logró que el Digimon saliera huyendo por temor al fuego.

    Definitivamente ese Digimon no iría a molestar a nadie durante un buen tiempo, y Cutemon estaría tranquilo sin la presencia de ese ogro.

    .

    .

    —Eso duele—Cutemon chasqueó la lengua al sentir las grandes manos de Yukidarumon sobre su pie—, sé más delicado.

    —Lo siento, pero es necesario bajar la inflamación—comentó el dueño de la cabaña siendo observado por Isabelle e Eve—. Me ha parecido curioso que un Hyogamon estuviera husmeando por el bosque.

    —No te debería asombrar, casi me convierto en su cena.

    Eve sonrió aunque al ver al “conejito de bufanda” se le enterneció el corazón mucho más. ¡Era muy hermoso para ser tan real!; Santaclaus no pudo evitar acercarse para acariciar sus mejillas aunque Cutemon no le agradó mucho el gesto noble.

    —No sé porque me vez como si fuera un muñeco.

    —Hasta tienes una voz encantadora—la hermosa chica masajeó las orejas largas del Digimon, hasta que algo llamó su atención—. ¿Qué esto?

    —No toques mi bandita. Me he golpeado así que aparta tus manos de allí.

    Isabelle aguantó la risa por el gesto gracioso que manifestó Santaclaus; sin embargo, no pudo evitar sentirse inquieta al notar que Cutemon la observaba como si se tratara de un bicho extraño.

    —Gracias por su hospitalidad—dijo el Digimon de orejas largas, se acomodó sobre el sillón cerca a la chimenea—, espero no le importe que descanse aquí. Recuperaré mis fuerzas y me marcharé.

    —Eres bienvenido cuando quieras—Yukidarumon acarició la cabeza del pequeño—. Bueno, ya que la tormenta se desató es mejor preparar algo de comer, los niños deben estar aburridos en tener que jugar en sus habitaciones.

    — ¿Puedo ayudarte en algo?

    —Me vendrá muy bien la ayuda.

    Eve y Yukidarumon se marcharon hacia la cocina, Blitzen y Patch prefirieron vigilar a los niños aunque en realidad les llamaba la atención las cosas que podía tener el dueño de la cabaña; Renamon no soportó estar de pie sin hacer nada así que solo avisó a su Tamer que vigilaría a Tokomon.

    Y en la sala solo se quedaron Cutemon e Izzy. El único sonido que podía escucharse eran el tic tac del reloj y las llamaras del fuego.

    —Es incómodo que sigas observándome. Solo es un golpe que me di. —Cutemon frunció el ceño.

    —Dis-disculpa—musitó la peruana, esa expresión del orejón le produjo inquietud—, es solo que me hacías familiar. Es todo.

    —Ah, entiendo—bostezó, apoyó un brazo sobre el sillón—; curiosamente pienso lo mismo. Supongo que si recuerdo algo de mí podré saberlo—Isabelle no supo qué decir—. Tuve un accidente y perdí la memoria así que hasta el momento solo estuve paseando por aquí hasta que tu amiga me vio. El resto ya lo sabes.

    —Imagino que ha sido un largo día.

    —Sí, y necesito dormir—bostezó, buscó comodidad en el sillón para poder tomar su siesta—; me gustaría que nadie me molestara. Me duele la cabeza y quiero estar mejor al despertar.

    —Claro, cuidaré de que nadie te moleste.

    Y allí quedó Cutemon, sus ojos no soportaron el mantenerse despierto por lo que se dejó caer en el país de los sueños. Isabelle se mantuvo de pie por unos minutos más al ver el cuerpo frágil del pequeño Digimon.

    Si algo tenía razón Eve era que Cutemon poseía una apariencia muy adorable.






    Al fin KiraKira *3*
     
  7. Autor
    Kira

    Kira Speed Star

    Registrado:
    20 Abr 2006
    Mensajes:
    4,221
    Temas:
    408
    Calificaciones:
    +1,273
    Narrativa
    Cuentas con una narración fluida y generalmente limpia, pues la sencillez con la que describes cada situación hace que todo tu escrito sea muy ameno de leer. Lo que sí debo resaltar es que en varias ocasiones te comiste signos de puntuación (omitiendo comas o puntos), hubieron varias palabras sin acentuar y al momento de usar el "¿Por qué?" a modo de interrogación, debe de ir separado y hubo varios ejemplos aquí en donde lo pegabas, ojo con eso. En sí, el mayor "entorpecimiento" que veo al momento de leer es la carencia de comas, lo cual hace que se pierda el ritmo de la narración y a veces uno como lector debe de ir haciendo las debidas pausas en su mente. Fuera de eso que hay que pulir, me gusta la sencillez y facilidad con la que expresas todo. 20/25

    Interpretación
    En este punto no tengo queja alguna en cuanto al uso de tus personajes, a quienes ya me he ido acostumbrando bastante gracias a la Crónica en general. Y de quienes, como te había comentado en una ocasión, me gusta mucho la sincronía-relación que mantienes entre Isabelle y Renamon por el contraste de sus personalidades. De Blitzen tampoco vi mucho problema, pero sí voy a comentar sobre Eve, ya que aunque su ficha nos dice que es muy bondadosa y la quest misma indica que quiere ver a un Cutemon por "lindo y navideño", siento que en su busqueda por el conejo se vio algo "torpe" y quizás hasta egoísta, pues lo único que deseaba era abrazarlo y hasta Isabelle tuvo que reprenderle eso. Sabemos que Eve tiene mucha energía, pero no la veo actuando tan así. 23/25

    Realismo
    Al ser una quest con una trama simple no hubo factores que hicieran peligrar este apartado. El único detalle que mencionaré es esto: "Porque Isabelle sabía que la difunta esposa del hombre al que amaba como padre vivió muchos años en el Mundo Digital, tal vez desde los siete años." Dentro del lore de Digital World, la llegada de los humanos en el Mundo Digital no se dio sino hasta hace 3 años aproximadamente (un poco más si se cuentan eventos previos como TNDK y Codebreaker). Así que, que la mujer haya vivido desde sus 7 años en el Mundo Digital es imposible. Te lo comento para que en futuras misiones y en tu trama personal lo tengas en cuenta, aquí el que lo mencionaras igual no tiene tanta "importancia", pero si para que en un futuro tengas eso en cuenta y lo modifiques de tal forma que se ajuste al lore. 23/25

    Desarrollo
    En este punto no tengo nadaque comentar, salvo que me gustó el modo en que desarrollaste la trama y al mismo tiempo la alineastw con la historia personal de tu personaje, haciendo que se viera en mucha empatía con Cutemon. Además de eso, me agradó bastante el modo en que se reencontraron con Eve y su visita a la cabaña de Yukidarumon. 25/25



    Total: 91/100. Quest aprobada.
    Paga: Realización de “EX” en Crónica Navideña. 85+: Obtención de Cutemon como Acompañante.

    DimariaDimaria felicidades ~

    MasaruMasaru listo acá
     
  8. Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

    Registrado:
    21 Oct 2005
    Mensajes:
    16,128
    Temas:
    1,293
    Calificaciones:
    +4,565
    Cierro acá~ o3o
     
Estado del tema:
Cerrado para nuevas respuestas

Compartir esta página

Cargando...