Misión S Evento Shin Sekai Taisen [Final & comentario de moderación]

Tema en 'Naruto World' iniciado por Milo 9000, 5 Dic 2016.

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    Milo 9000

    Milo 9000 Moderador

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    Arashigakure no Sato convocó una reunión urgente en el País del Té, a la que asistieron todos los líderes de aldea. En esta reunión, la villa convocante informó acerca de la presencia de un ejército samurái en territorio del País del Rayo, quienes aparentemente resguardan un arma de enormes proporciones, y no solo eso: también se detectó lo que parece ser una vasija bijuu en posesión de los hijos del Hierro. Para enfrentar la creciente amenaza y unirse en torno a una idea duradera de preservación, los líderes de aldea acordaron tras una larga deliberación, la firma del Pacto del Té. Dicho tratado establece una Alianza Shinobi, el nombramiento de la Aldea del Té como sede, y la conformación de un ejército para expulsar a los samuráis del País del Rayo.

    Los líderes de aldea han escogido el simbólico poblado Kazetoshi como punto de encuentro de la Alianza Shinobi. Tras lograr una aclimatación efectiva al contexto del País del Rayo, el ejército de la Alianza partirá hacia una batalla campal contra los hombres del Shogun.

    Links de interés:

    Evento - Noticia - ¡Shin Sekai Taisen! ¡Inscríbete ya! [Información pre evento] | Página 2 - Naruto World | Foros Dz
    Trama - Libre - [Pre evento] Cha No Meiyaku | Pacto del Té - Naruto World | Foros Dz
    Evento - Sekai Taisen [Rol general] FINAL - Naruto World | Foros Dz


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    ¡Bienvenidos al tema oficial de Shin Sekai Taisen! Este tema nos acompañará desde el principio hasta el final del evento, para cualquier rol general, aclaraciones y premiaciones en el ocaso del mismo. Advierto que serán separados en escuadrones & divisiones durante el transcurso de esta nueva aventura, ¿cuál es la dinámica? Entérense más adelante.

    Mi post contiene la información/instrucciones/reglas que necesitan para comenzar a participar. En un segundo post publicaremos el inicio de la trama, les pido que estén atentos a los post con membrete de "Trama oficial" porque serán imprescindibles para entender el desarrollo del evento.

    Notas

    Es obligatorio apartar post, pero tienes máximo tres horas para editar. Etiqueta a los usuarios cuyos personajes usarás en el apartado, de tal manera que el resto pueda participar sin tener que esperarte (ya que en teoría tu escrito no les afectará en nada).

    Los participantes del evento podrán realizar misiones con normalidad, queda a su juicio.

    Hemos decidido reservar el contenido de la premiación para el final. Lo que deben saber por ahora es que el evento fungirá también como exámenes chuunin, que habrá premios especiales por actividad (mínimo 4 post), y que se entregará un bijuu / sello maldito al personaje más destacado. Si participarán con dos personajes en el evento, denle importancia a ambos.

    Los temas de Mercado Ninja, Logros y Actualización de Fichas serán actualizados bisemanalmente hasta que finalice el evento, salvo excepciones especiales a discreción de la moderación.

    Rose.Rose. SphinxSphinx Rosie.Rosie. CottonmouthCottonmouth MadaraMadara Mr. RagerMr. Rager Zero-AZero-A OwainOwain St. MikeSt. Mike Milo-samaMilo-sama LightCoconutLightCoconut BishamonBishamon Kari WalkerKari Walker RygartRygart Lionel™Lionel™ DarberDarber DrKodaDrKoda YukiiYukii Nero.Nero. Tori VegaTori Vega DimariaDimaria MirtoMirto Hevans~Hevans~ Kari WalkerKari Walker everydayeveryday DrKodaDrKoda M4xM4x GETHEL ®GETHEL ® ShioryShiory Knight NekoKnight Neko BelgiumBelgium JudasJudas NoirExorNoirExor CallixteCallixte OctoberOctober TōkyōTōkyō SheliakSheliak SakuraSakura ASRIEL DREEURRASRIEL DREEURR KiyoeKiyoe YasuoYasuo ChloeChloe TMDTMD GabachoGabacho ElderBiscuitsElderBiscuits MiyamuraMiyamura

    Pd. No coloco sus fichas porque lo haré cuando coloque los escuadrones pero si quisieran buscar alguna:

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    ¡El evento oficialmente comienza!
     
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    Milo 9000

    Milo 9000 Moderador

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    Trama oficial
    El poblado Kazetoshi era uno de los lugares más simbólicos para cualquier ninja. No en balde, años atrás, Kazetoshi se había constituido en último bastión rebelde contra el régimen samurái, que conquistó el País del Rayo bajo el implacable mandato del Shogun por décadas. Allí fue donde la Alianza Ninja original fijó su punto de encuentro, previo a arrojarse a una gran batalla campal contra los hijos del Hierro por el dominio de la nación del norte. Lo que pasó después es historia. Lamentablemente, dicha Alianza perdió fuelle a medida que el tiempo deparó conflictividades diplomáticas y el surgimiento de nuevas villas poderosas.

    Ahora, la situación no era muy distinta. Como si el destino pretendiese agasajar tal enfrentamiento, una nueva y poderosa Alianza Shinobi volvía a reunirse en Kazetoshi, decidida a detener los planes del Shogun por reconquistar el país; pero más importante que eso, había dudas y temor entre los líderes de aldea, respecto a los reportes de una presunta arma de grandes proporciones bajo el control de los samuráis, y causaba aún más preocupación el hecho de que tuvieran en su posición una vasija bijuu. Las suposiciones eran miles, pero solo una verdad: debían actuar rápido.

    Kitakakita, el líder de Kazetoshi, recibió el arribo de la primera expedición shinobi, proveniente de Iwagakure. Cerca de doscientos soldados acompañaban a Risho Mikazuki a través de uno de los impresionantes puentes del poblado.

    La estructura de Kazetoshi era una delicia surrealista para cualquiera. Al momento de su construcción, los arquitectos tomaron en cuenta un diseño que les permitiese trazar una defensa efectiva contra los samuráis, quienes en esos tiempos no poseían armas tan sofisticadas como las de hoy en día. Con eso en mente, decidieron construir el poblado entre tres altos picos, tan altos que las nubes les cubren como una falda a una mujer; Kazetoshi es muy parecida a varias gigantescas arañas de concreto colocadas unas sobre otras, apoyándose en las rocas para permanecer suspendidas en el aire. Para llegar, es imperativo escalar las tres montañas que, debido a su verticalidad, constituyen un reto solo asumible por un shinobi entrenado.

    Los hijos del Hierro jamás lograron superar su obvio impedimento, es decir, su incapacidad para moldear chakra y escalar como lo haría un ninja. El Shogun planteó varias maneras de hacerlo, pero todas ameritaban una operación tan engorrosa y larga que, desde arriba, los soldados de Kazetoshi podrían neutralizarlos antes de llegar. Por supuesto que en la modernidad, si el País del Rayo estuviese bajo el yugo de Sanrou, el poblado habría caído en poco tiempo.

    [​IMG]

    ―Bienvenido, Tsuchikage-dono ―dijo Kitakakita, realizando una reverencia―. Recuerdo su rostro la primera vez que vino, aunque aún no estuviese al mando. Tengo buena memoria para los rostros.
    ―Lo mismo digo ―contestó Risho―. Nuestro viaje ha sido largo y agotador como previmos, ¿han llegado los demás?
    ―Kirigakure y Tensaigakure estarán aquí en media hora según mis cálculos ―Kitakakita era un excelente ninja sensor con habilidades telepáticas, por lo que conocía perfectamente todos los movimientos de su entorno―. Respecto al resto, tardarán un poco más. Imagino que no querrá perder tiempo, podría acompañarme a la torre, allá está mi equipo estudiando los detalles de la operación.

    El mandatario indicó a sus tropas que recorrieran el poblado y se relajaran un rato. Había mucho por ver, pues desde que la vieja Alianza expulsó a los samuráis de la nación, Kazetoshi se había armado de tiendas de todos los tamaños y colores; era frecuente ver vendedores de chocolate, dulces, y toda clase de postres en la zona. Kitakakita les explicó que ese mes, el poblado celebrara una actividad de intercambio de regalos por las festividades de año nuevo. En retribución por lo sucedido hacía años, ofreció a los ninja un descuento de 50% en cualquier artículo que quisiesen comprar para regalar a su persona –o personas- especial. Parecía una oportunidad irrechazable, pues estaban a las puertas de un gran conflicto bélico y lo único que todos querían era olvidarse de eso por un rato.

    ---

    No quiero usar a muchos personajes porque no quiero invadir su privacidad (?). Que escogiese a Iwagakure es una mera casualidad, pero se entiende la intención. Las otras aldeas pueden dar por hecho que ya llegaron o narrar su llegada, da igual, no se detengan por detalles. Los líderes de aldea deberán dirigirse a la torre, pero si quieren participar en el rol libre “informal” pues usen alguna técnica de clonación.

    El evento comenzará por esta fase: durará dos días hasta el 8 de diciembre. Imaginen que es un gran rol libre, su participación aquí es opcional, pero podrían divertirse (eso sí: no se desgasten). No lo evaluaremos a la hora de determinar la premiación, pero no descarto que su actividad sea valorada de otra manera.

    Tal cual sucediera en Sekai Taisen, en esta ocasión Kazetoshi está celebrando los preliminares del año nuevo. Su tradición es intercambiar regalos con una persona, o en todo caso, regalar. Puede ser cualquier persona, desde tu pareja, hasta un amigo, e incluso un desconocido, ¡o varios!

     
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    Última edición: 15 Dic 2016
  3. Sphinx

    Sphinx スパークル

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    Taiga miró a todos y cada uno de los ninjas presentes aquel día, se encontraban reunidos en la planta baja de la torre administrativa, Rinha estaba a un lado esperando a que dijera las palabras finales antes de partir de la aldea, a fin de cuentas, a Shiba se le daban más las charlas motivacionales para ir a combatir. Cosa que harían ese día. Tasmania estaba un tanto preocupada, pensando de fondo en la estructura que hubieron inaugurado hace no mucho atrás, el día que le habían entregado sus bandas representativas de la aldea a los shinobi y kunoichi; la cual ahora portaban con orgullo en distintos sitios elegidos por ellos mismos, pero la cargaban consigo como si fuera lo más preciado.

    Sé que les pedimos acompañarnos a algo muy peligroso, pero aprecio mucho que se hayan presentado hoy aquí. Es un orgullo para nosotras que estén dispuestos a hacer este viaje, quiero pedirles solo una cosa… Tengan mucho cuidado. Cuando regresemos, lo haremos con la frente en alto y una gran victoria para nosotros, habremos protegido a nuestras familias, amigos, aldea y país.
    No se puede detener la lluvia con las manos. ─ Pawa habló de pronto, extendiendo su mano y cerrando el puño frente a sí.
    ─ Demostrémosle a esos samuráis que la Tormenta no puede ser detenida, mucho menos nos quedaremos quietos esperando a que nos ataquen. ─ Los gritos masivos se escucharon y luego un silencio absoluto, menos de quince minutos después, los de Arashigakure ya caminaban hacia el exterior de la aldea, listos para emprender su viaje hacia el País del Rayo.

    […]

    Eso tomó más de lo esperado. ─ Taiga suspiró audiblemente, una tormenta bastante fuerte los había obligado a reducir la velocidad en su trayecto marítimo; si bien sus navíos eran de primerísimo nivel y preparados para ese tipo de climas, no podían irrespetar por completo el mar y por ello mismo cuidaban el modo en que lo enfrentaban. Tampoco tenían un deseo de muerte antes siquiera de llegar al campo de batalla, al menos ya habían llegado, se transportaban en ese momento a pie y con rumbo a las montañas que conformaban la inmensa estructura de Kazetoshi. Muchos de los ninjas miraban el lugar con asombro, la gran mayoría no había salido de Ame no Kuni antes y eso, en definitiva, era algo digno de apreciar.
    Bienvenidas Taiga-san, Rinha-san. ─ Kitakakita recibió a ambas mandatarias apenas las vislumbró en las cercanías, Pawa hizo un gesto en respuesta, Shiba hizo una reverencia muy similar a la que él había hecho al saludarlas.
    ¿Quiénes están aquí?
    Kirigakure, Tensaigakure e Iwagakure ya llegaron ─ informó, ambas chicas cruzaron miradas, al menos no habían sido las últimas en llegar ─. Si fueran tan amables de acompañarme a la torre, allí están los líderes que ya llegaron.
    ¿Y nuestra gente? ─ Shiba inspeccionó al mandatario, quien explicó lo mismo que le había dicho al líder de la Roca; la ilusionista le siguió el paso a Kitakakita luego de escuchar lo del evento que transcurría en el área en esas fechas, mientras que Tasmania se permitió un minuto más para informarle a los ninjas del tiempo libre con el que contarían en ese momento. Recomendó, además, que lo aprovecharan al máximo para recuperar sus energías luego del largo viaje que habían hecho para llegar hasta allí, todos debían estar en el mejor estado posible a la hora de la “verdad”.



    Tomé en cuenta lo que puso Milo de que ya iban a llegar Kiri y Tensai, so básicamente llegaremos después de ellos dos (? -se va a dormir-
     
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  4. Jolie

    Jolie Porn is good.

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    ¿Quién diría que al final, lo que habían dicho esos samuráis sería verdad? Fue cierto después de todo el hecho de que aún derrotándolos, el plan ya estaba en curso y ellos eran tan sólo un pequeñísimo eslabón que, aunque importante, no interesaba tanto en realidad. El número de ellos debía ser alarmante para tener la necesidad de que se tuviera que formar una alianza shinobi para defender las tierras del Rayo. Hana arrugó la nariz mientras cavilaba. Luego de bajarse del asombroso navío que los había transportado hacia el sitio de encuentro -mucho mejor que el que habían tomado para dirigirse a Arashi-, el grupo se desplazó a la sede de Kazetoshi en Kaminari no Kuni a pie. Después de todo el tiempo que estuvieron en ese turbulento viaje producto de las tormentas que azotaban el país de la Lluvia, llegar a un lugar despejado como el Rayo fue como un alivio. Dentro de todo. El mal sabor en su boca constaba del hecho de que había pasado muy poco tiempo desde que ella y Nick habían desertado de Rakugakure; y con el punto rojo marcado en Kaminari para sí sería algo incómodo el reencuentro con alguno de sus integrantes y ¿quién sabe? Tal vez quisieran asesinarla y todo(¿).

    Observó a la castaña y la pelinegra de mayor rango mientras se alejaban con el misterioso anfitrión. Al ver a Tasmania darse la vuelta e indicarles que descansaran, supuso al instante que entre todos los mandatarios y representantes (en el caso de Raku, puesto que le parecía ilógico que Rick fuese personalmente con lo imbécil que podía ser). Allí estaban los dos, metiéndose hasta el cuello en una batalla que probablemente no era suya; recordó cuando casi moría siendo sólo una Genin por proteger a un dictador en el que no podían confiar. Sólo esperaba que no se repitiera la historia con la Tormenta y pudiese, al menos, descubrir un poco más con Rinha las cosas ocultas que necesitaba para averiguar el paradero del asesino de su hermano.

    —¿Quién diría que justo en nuestro aniversario nos tocaría un evento de esta magnitud? —La voz de Takanashi la sacó bruscamente de su fuero interno, volteando sus rubíes a él y sonriéndole.
    Sí, siempre nos tocan días turbulentos, ¿por qué será? —No pudo evitar engancharse como una niña en su brazo.
    No sé, yo que quería morsear todo el día en la cama comiéndome este chocolatito blanco. —Le susurró al oído, dándole un beso en el cuello mientras la abrazaba repentinamente de la cintura. Rapunzel no pudo evitar reír, marcando los hoyuelos en sus mejillas con un adorable carmín.
    Estoy enferma de los samuráis —rodó los ojos, rodeando igualmente sus brazos flojamente en la cintura de su fortachón, metiendo las manos en los bolsillos traseros de su pantalón—. Pateemos traseros de hierro y volvamos a morsear.
    Sí, te lo merecés, mi Minina. —Nick subió una mano y acarició la tersa piel albina del pómulo de su morena de orbes rojos, para luego inclinarse levemente y robarle un pico en los labios. Hana sonrió nuevamente y le besó la nariz.
    ¿Creés que Raku asista?
    Y, sí. Es el país del Rayo después de todo. Si Sona Noten estará aquí, creo que lo más lógico es que ellos también lo estén, ¿No? Son la aldea del Rayo, después de todo.
    Creo que Noten no tiene nada que ver, después de todo los de Raku no la reconocen como su Raikage; lo dijeron hasta el cansancio. —dijo Rapunzel, con aburrimiento, mientras ponía los ojos en blanco y luego apartaba la vista de Lobo Gris, mirando a su alrededor—. No sé por qué siguen al idiota de Rick como imbéciles, ¿qué tiene de especial un loco controlador que adora una puta mazorca? Ni que diera la cara por ellos o algo. —Una breve carcajada emergió de la garganta de Takanashi al recordar al tal Tomo-sama. Esa gente sí que estaba loca.

    Vieron a la gama de shinobi y kunoichi de distintas aldeas expectantes, curiosos. Esperaban encontrarse con gente poderosa y trascendental. Tal vez aquella “guerra” serviría como un paso más en su trayectoria; crecimiento personal y laboral, tal vez.


    Mr. RagerMr. Rager Post ghei y rellenoso, quien se quiera unir go.
     
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    Última edición: 6 Dic 2016
  5. Sakura

    Sakura Sweet Girl Diseñador Oficial

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    Sakura Minami

    MadaraMadara Rosie.Rosie. Mr. RagerMr. Rager NouhimeNouhime ASRIEL DREEURRASRIEL DREEURR

    Los verdosos cristalinos de la Chuunin se clavaron en los afilados picos; las nubes rodear el poblado, resguardándolo. Sus mejillas estaban sonrojadas a causa del frio abrupto; movió ligeramente sus manos, frotándolas entre ellas y posicionándolas en su boca, donde sopló aire caliente, necesitaba calentarlas. La suave pero congelada brisa no paraba de mecer su largo cabello dorado. El vaho salía de su abertura cada vez que respiraba o intentaba hablar. Estaba asombrada por el hermoso paisaje, pero odiaba aquella temperatura con toda su alma…

    Nouhime no paraba de mirar fijamente a la menor, habían tenido un viaje largo y cansado, y ella se veía tan radiante como cuando salieron del Horizonte.

    ¿Me estás escuchando? —Minami giró su rostro, sonrió.
    Lo siento, jeje… ¿No es hermoso todo esto?
    Sería más hermoso si tuviera un bar con… —Kaguya sonrió al ver que su petición se hizo realidad—. Mira, un bar.
    No empieces… Quiero hacer turismo.
    El bar tiene cristalera, y calefacción. Seguro puedes ver la aldea desde allí.
    Nou…
    ¡¿Qué?! Tengo los pezones más afilados que una Katana…

    Sakura suspiró, se rendía pronto de hecho. Había visto como Ruigetsu y Toshio partían a un lugar diferente, la persona que los recibió les dijo que debían ir a una torre donde se congregaban todos los líderes, pero se preguntaba si habían obedecido. La médica sonrió e hizo una especie de señal para indicar a su amiga que irían al bar, esta sonrió, agarrándola por el cuello en un brazo comenzó a medio arrastrarla hasta el local.

    Huesos estaba totalmente furiosa, Sangre contenía la risa todo lo que podía. El sitio estaba abarrotado de ninjas, a todos se les ocurrió la misma idea.

    Lo siento, no hay más sitio…
    Oye, tú… —Sakura tuvo que detener a la Taijutsuka, la cual estaba a punto de golpear al camarero. Pero entonces alguien apareció a espaldas de las Kunoichis, sorprendiendo al trabajador.
    ¡Raikage-sama!
    ¿Seguro que no hay una mesa? No nos importa compartir —sugirió la peli rosada.

    El camarero comenzó a arreglarlo todo, dándoles quizás la mejor mesa del local, se situaba en la cristalera, así Sakura podría ver el paisaje y mantenerse calentita. Además, los asientos eran un sofá muy cómodo. Al ser quizás la mesa más grande del sitio, les tocó compartirla con algunos ninjas más, concretamente tres.

    Todos se sentaron y comenzaron a pedir bebidas. Nouhime pidió Sake, quizás el más fuerte que tuvieran, Sona un zumo de naranja, Sakura un chocolate caliente y el resto… Bueno, los demás eran Hana y Nick de Arashigakure y Daisuke Uchiha; Hoshigakure. Las del Horizonte nunca habían visto esas caras, así que no sabían muy bien como entablar conversación. Minami se fijó en sus peticiones, la chica pidió un refresco de limón, y lo que parecía su novio uno de cola. El miembro de las Estrellas se quedó en silencio, leyendo un libro, ¿Cuál sería?

    Pues… Feliz navidad a todos —dijo Sakura, llamando la atención del grupo, extrañamente—. O eso creo…



    Iruha Uchiha

    SphinxSphinx ElderBiscuitsElderBiscuits

    Maldita sea el momento en que tuvo que meterse en esta mierda. Un viaje de días, subidas y bajadas, iba a matar a alguien pronto. Debía centrarse en buscar a su hermana, la cual no había visto desde que llegaron a Kaze como se llame, ni le importaba. Seguro se había fijado con ese poco hombre de esa maldita aldea que nunca debió nacer. Sin poder contener su furia, golpeó una basura que tenía cercana, llamando la atención de todos.

    Se había arrepentido de aquello, chasqueó su lengua y se fue de allí con las manos en los bolsillos. Estaba empezando a darle igual todo, incluso Haruhi, ¿quería irse con ese tipio? Pues perfecto, no le importaba, que fueran felices y comieran perdices, él simplemente se desahogaría con alguna chica o chico y ya. En su cabeza la posibilidad de matar a Shinta también estaba presente, sería grandioso ver su garganta rajada, intentando articular palabra alguna mientras que la sangre salía disparada a chorros… Sí, eso sería satisfactorio.

    De repente, su paseo por la nueva aldea se fue interrumpido por un chico con sonrisa en la cara.

    Eh amigo, lo siento no me fijé.
    La próxima vez que te choques te partiré las piernas…
    Oye que… —Ishida miró donde se encontraba, uno de los puentes colgantes de la aldea—. ¡Tío, tío estamos súper alto!

    Iruha pasó de él, ¿acaso el mundo estaba de acuerdo con ponerle todos los idiotas de el en medio? Volvió a caminar fijándose en que no podía hacerlo con naturalidad, el oriundo de Kiri se había enganchado a su pierna.

    Tío no me dejes aquí…
    ¡Me da igual! ¡Suéltame!

    Uchiha comenzó a arrastrarlo sin intensión alguna por todo el puente, dejándolo por fin en tierra firme. Iruha pensó que ese chico en Iwagakure se moriría. Cuando todo había parecido acabarse, una chica molesta se acercó a él, con intenciones amorosas, como siempre… Normalmente el portador del Sharingan las ignoraba, pero estaba tan sumamente cabreado que no podía aguantar a una de esas tontas encima suya. La miró fulminándola con sus rojizos ojos, y le gritó para que se largara.

    Oye tío, eso fue duro… —dijo Ishida.
    Me la suda, déjame en paz… —Uchiha giró sobre sus talones, quería largarse de allí ya, pero entonces una voz lo detuvo.
    ¡Tú! —Jin lo miró de reojo. Era otro tipo raro, rodeado de chicas, una de ellas estaba llorando, era la que estaba molestándole anteriormente—. ¿Hiciste llorar a esta chica?
    ¿Y qué si lo hice?

    De repente, Zeth se lanzó cual torpedo a por el Iwagakurense, golpeándole la mejilla con un puñetazo. Este lamió la sangre que caía por la comisura de sus labios y activó su Sharingan.

    Hijo de…

    Y como resultado, una pelea a puñetazo limpio se formó en el lugar, llamando la atención de todos. Empezaba bien aquello.
     
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  6. Sombra.

    Sombra. where's the fun in playing fair?

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    Kiseki Michibiki (Rose.Rose. SphinxSphinx )

    El caminar del modista pasó desapercibido por casi todos los que se encontraban dentro de la torre, algunos ninjas, otros simples civiles. Las vistas de ese lugar eran una fuente de enorme inspiración para el jounin, quien se encontraba de un muy buen humor, independientemente de las extrañas circunstancias que lo llevaran a ese lugar. ¿Una conglomeración de ninjas destinada a trabajar por un mismo fin? Eso sonaba muy utópico para ser verdad. La última vez que algo similar sucedió, el peliblanco apenas era un genin que se vio lanzado al país del Hierro en una odisea terrible. ¿Los bijuu estarían involucrados nuevamente? Los detalles parecían algo difusos, incluso después de haber conversado un poco con Nashla. ¡Oh, bueno! Ya estaba allí y sabía que tenía que hacer algo antes de que todo el trabajo comenzara.

    Las conversaciones que se oían en todo el edificio eran verdaderamente fascinantes, incluso un poco perturbadoras. El miedo a los samurai se mantenía presente en los que estaban versados en las amenazas cercanas, pero los ignorantes se encontraban muy alegres por las festividades próximas.

    -
    ...al menos ya estamos todos aquí - musitó una voz muy conocida para el de ojos ámbar. Su sonrisa felina apareció al instante, casi tan rápido como un parpadeo. - Lo único que queda por hacer es esperar y descansar.
    - Tch, no es como si pudiéramos relajarnos mucho - otra voz familiar respondió.
    -
    Ojos abiertos, oídos atentos - Yojimbo resonó en la mente de su amo.
    -
    Lo sé, Yoji.

    Las fundadoras de la Tormenta se encontraban frente a lo que parecía ser la entrada de una habitación para reuniones. ¿Algo habría pasado allí? Poco probable, el tiempo de llegada entre aldea y aldea no era lo suficiente como para asistir a alguna comitiva secreta, aunque eso era una lástima para el curioso genjutsuka, quien se mantuvo tras una esquina por los momentos. Rinha, muy apta para sentir chakra, no iba a estar analizando todas las fuentes energéticas dentro del edificio, por lo que Kiseki se sintió cómodo esperando el instante correcto para aparecer.

    -
    ¿Los demás ya saben dónde se hospedaran? - Yin preguntó
    -
    Se supone que ya deberían haber conocido sus cuarteles, por lo que asumiré que sí - replicó Yang
    -
    Señorita Pawa - la suave voz de un conocido hizo que Rinha se volteara. - ¿Alguna vez podremos encontrarnos bajo condiciones normales? Parece que cuando nos reunimos hay caos a nuestro alrededor... ¿estaremos malditos? - Rió el albino, que ya se había dignado a aparecer.
    -
    ¡Kiseki! - La portadora del sello sonrió. - Vaya que decidieron traer gente importante para esto.
    - No lo dude, por algo ustedes están aquí... y una que otra florecilla me ha comentado que en el país del Té se hicieron algunas conversaciones importantes, ¿no?
    - Siempre tan bien informado - Shiba comentó, agradada con la visita.
    -
    No sólo eso, sino que también vengo bien equipado - el botánico habló, metiendo las manos dentro del hermoso kimono imperial que portaba. Al momento sacó dos objetos con delicados lazos alrededor de ellos, presentándolos a las mujeres como presentes. - Feliz casi año nuevo, por si acaso morimos antes.

    A Taiga le entregó un rollo de vendas bordadas con detalles dorados, algunos formando figuras animales y otros dibujando caracteres de antiguos lenguajes. Obviamente Michibiki tomó en cuenta que Tasmania utilizaba mucho las manos, después de todo era una taijutsuka digna de reconocimiento. Aquél instrumento de primeros auxilios podía venirle útil a cualquiera en un momento crítico, además, era muy lindo y no se le vería mal a un herido.

    Rinha, por su parte, recibió un collar de cuencas negras, idéntico al que portaba el hombre, pero de colores contrarios. La mala budista del peliblanco era una reliquia familiar pero curiosamente consiguió una muy similar mientras paseaba por tiendas espiritistas. ¿Por qué le regalaría eso a la manipuladora del meiton? Pues el negro le iba bien y uno nunca sabía cuando alguien requeriría de purificación... ¿no?


    Sayuri Idara (DrKodaDrKoda)

    - La última vez que te vi parecías un poco menos capacitado para ir a la guerra - rió la joven médico mientras inspeccionaba de arriba abajo al médium de la Tormenta. La sonrisa de la rubia se dibujaba ampliamente, de forma similar a la del personaje anteriormente narrado. Aunque ambos chuunin pertenecían a la misma aldea, casi nunca se veían, lo cual era curioso. Tras su traslado a Arashi, la origamista no había tenido mucho contacto con personas además de Rinha (cuya mención no es adecuada ya que entre ellas había otro tipo de contacto). - Aún sigues pareciendo poco capacitado, pero no creo que mueran... tan rápido - volvió a carcajear.
    -
    ¡No digas eso! - El joven miró a los lados, preocupado de las miradas que estaba recibiendo por la potente voz de Idara. - Ambos hemos crecido desde la última vez que nos vimos, ¿no? Ahora somos mejores ninjas y...
    - Sí, sí, mejores ninjas. Vamos, no te engañes, tú siempre supiste que ambos llegaríamos lejos. Ahora, lo que quiero saber es que tan lejos vamos a llegar. ¿Morirás tú primero o lo haré yo? ¡Ah! Que emocionante es ir a la guerra - se exaltó.
    -
    ¿En serio? ¿No crees que la situación es algo seria para andar emocionándose por este tipo de cosas?
    - Te tomas muy a pecho las cosas que digo, tal vez por eso te lleves mejor con los muertos que con los vivos - le dio un ligero golpe en el hombro antes de percatarse que a lo lejos un par de sujetos se estaban cayendo a puñetazos. - Ah, mira, allá está alguien que conozco - sonrió. - No iré a saludar porque parece estar un poco ocupado... ¡por cierto! ¿Escuchaste? ¡Unmei y Kiseki Michibiki están aquí! No puedo creer el calibre de celebridades que voy a poder conocer por el simple hecho de ser convocados a algo tan tonto como la guerra. ¡Galáctico!
    - ¿Galáctico?
    - ¡Sideral!
    - ¿Ah?
    - ¡ESTRATOSFÉRICO!
     
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    Última edición: 6 Dic 2016
  7. Lionel

    Lionel At time, somethings never changes Moderador

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    Akenuri Ringo

    La ida al mar fue espectacular. Ringo jamás había pasado tiempo en altamar como aquel día, siendo un día parecido, cuando se perdieron al tratar de hallar a Arashigakure no Sato… Sin embargo, los aires de tensión de su persona estaban elevados y todo el asunto de los Samurái, lo perturbaba en el sentido de no saber lo que le esperaba. Ni cuenta se dio de cuando bajaron del barco y Rhina, junto a Taiga, les ofrecieron la idea de relajarse en lo que esperaban, según el albino, su desgracia. No obstante, el chico de los ojos rojos miró donde se hallaban y el esplendor de la ciudad vislumbró con ánimo su corazón. Debía admitir con gran interés que si seguía preocupado por la guerra, se perdería de lo bonito de la vida, aunque no le preocupaba morir, aquel acto de desasosiego en su alma le robaba el gozo de la existencia.
    ──
    Ahmm… ──suspiró con ganas de ver a su alrededor──, Sayuri ──dijo al ver a la rubia sensual quien estaba muy concentrada hablando con otro chico, uno que creía recordad de sus misiones y una en particular en la casa del Daimo. Miró a su derecha y allí estaba Anba junto a Amaya, la médica que y, una de las pocas personas en Arashi con un carácter, que según él, difería del resto de los demás──. Anba… ──decidió ir a saludar.
    ──
    Ah, pero si es Akenuri. ──resopló con gracia al ver a un compañero de misión. Amaya, de cierta forma, también le saludó aunque no se acostumbraba a su presencia──, ¿qué te parece el lugar?
    ──Es muy bonito, en verdad ──atañó con un resoplido para mirar su magnificencia en todo──, pero… Ahora en lo que pienso es comer algo. Por alguna razón creo no haberlo hecho… ──prorrumpió meditativamente llevando su mano al mentón.
    ──
    Pero si no comiste cuando veníamos para acá e incluso te llevaron comida, ¿y no te diste cuenta?
    ──Ah, no ──ambas sonrieron de medio lado──, estaba tan absorto en el hecho de los samuráis que no me fijé.

    Ambas féminas entendieron aquello y de hecho, era extraño no sentirse así pero luego concordaron con la declaración: “pero mejor es centrarnos en el ahora que lo que pueda suceder”. Ryu, quien andaba por allí, junto a su amigo (y miembro del equipo Alef) tomaron la iniciativa de ir a comer dangos a un restaurante. De camino, Amaya se encontró con unos shinobis de Iwagakure no sato, unos chicos del equipo Pekaboo y de paso, saludaron a uno de sus miembros llamado Isamu, quien había estado con ellos de misión un par de veces. Igualmente, vislumbraron a viejos camaradas de Kirigakure como fueron Ichida, Tye y una chica de Kumogakure llamada Hiiro. Aquel ambiente tan agradable hizo que se reconfortaran todos y se estrecharan un poco más los lazos entre aldeas.

    ──
    Que linda víspera para lo que se viene ──meditó el chico al ver que más gente llegaba y llegaba siendo que cada uno hablaba con otros anexándose e yendo a otro lugares para pasar el rato.


    NoirExorNoirExor KiyoeKiyoe BelgiumBelgium JudasJudas CottonmouthCottonmouth BishamonBishamon CallixteCallixte DarberDarber YasuoYasuo Tori VegaTori Vega DrKodaDrKoda ElderBiscuitsElderBiscuits OctoberOctober

    Me pareció bonito mencionar a todos los que he conocido ♥ No toqué sus tramas planeadas, solo dije que estaban por allí xD.

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  8. Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

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    Cerró los ojos un par de segundos. Escuchó las pisadas de las botas de los milicianos mientras adoptaban la posición de firmes. Blue Ikari jugaba lo mejor que podía al líder ninja y, en honor a la verdad, no se le estaba dando tan mal. Después de todo, el régimen militar del Tenno no era diametralmente distinto al de los hombres del Shogun ni mucho menos. Quizás lo más distinto entre ambos ejércitos, en cuanto a costumbres, era lo abombado de sus pantalones.

    —¡Tengamos razón o estemos equivocados!—los soldados de Rakugakure rugieron como una única bestia. Tras realizar el saludo marcial, acataron la orden de dispersarse por Kazetoshi en busca de comida, recreación y descanso luego de un viaje que si bien no había sido pesado en cuanto a distancia, sí anímicamente. Era la primera guerra en la que la aldea se involucraba y muchos de sus elementos jamás habían pisado un campo de batalla. Como aliciente, se les había permitido participar en las festividades de fin de año y se les recordaba que antes de mañana debían dejar todos sus pendientes en orden.

    —Generales, ¿nos acompañan? Algunos líderes ya están esperando dentro.—acotó Kitakakita a espaldas de Setsuna, Sein y Bjorn. Con el ejército de Raku en orden, sólo quedaba poner a los hombres del Tenno al tanto de la situación. Los detalles aguardaban en la sala donde se llevaría a cabo la primera reunión oficial de la alianza, en la torre a sus espaldas.
    —Tsk, acabemos con esto.—Sein fue el primero en ponerse en marcha pero antes de que el mandamás de Kazetoshi pudiera ponérsele delante para escoltarlo, el cobrizo le frenó con una mirada desdeñosa.—Puedo encontrar el camino solo.—que hubieran accedido a ayudar en contra de los samurái no lo obligaba a aguantar las pesadas delicadezas diplomáticas.

    El sujeto suspiró hondo haciendo acopio de toda su paciencia, intentaba prepararse mentalmente para recibir a las personalidades más chocantes del mundillo ninja. Y pensar que esto sólo era el comienzo. En cuanto a la mujer del grupo, pidió un momento.

    —Cómo guste. Con permiso.—Kitakakita hizo una pequeña reverencia antes de seguirle los pasos a Sein, no fuera a ser que al bárbaro se le antojara desfogar su ira contra los jarrones más caros de la propiedad.



    Bjorn había quedado unos pasos más apartado de la escena. Observaba con cierto asombro la arquitectura de la aldea. En sus labios un cigarrillo. Los brazos apoyados sobre un barandal que separaba el patio frontal de la torre del desnivel del resto de la aldea. Los tacones de Himekami repiquetearon sobre el adoquín hasta su encuentro. Se quedó a su lado, adoptando una postura contemplativa similar. El silencio que se instaló entre ambos no era incómodo, al contrario, encontraban calidez en la simple compañía mutua.

    Blue dio una calada honda. Se apartó el cigarro y exhaló despacio. A continuación, la mano de la kunoichi atrapó la de él y se acercó el tabaco a los labios sin quitarlo de los dedos del varón. La nicotina inundó su sistema enseguida, distendiendo los músculos de su cuerpo.

    —No sabía que fumaras.
    —No lo hago.—respondió la pelirroja dejando que el humo escapara por entre sus labios entreabiertos. Blue sonrió tras la sutil insinuación.—Estás preocupado.—no era una pregunta, no había que leerle el alma para notarlo. Y es que ella sabía que para él el asunto no era cosa sencilla. Los samurái pudieron haberlo desterrado pero lo habían criado, y ese sentimiento de arraigo aún permanecía en él.
    —Confundido.—convino el samurái llevándose la mano al cabello y desviando la mirada. Había algo que tenía que decirle pero no sabía cómo. Nunca había sido bueno con las palabras pero a estas alturas ¿qué más daba? Si morían mañana nadie recordaría su pequeño episodio bochornoso y si sobrevivían, bueno, entonces había valido la pena. Se giró para mirarla.—Escucha. Ya que los soldados se han ido de compras, creí que sería buena idea que tuviéramos nuestro intercambio de regalos personal.—Setsuna lo miró en silencio mientras de su ropa extraía una pequeña bolsa de lona, del tamaño de la palma de la mano. Contenía algo plano y rectangular, quizás una hoja de pergamino o una delgada lámina de madera. El saco era de fina tela negra y ponía "Yakuyoke" en ideogramas tradicionales blancos. Hasta ese momento notó que Blue traía uno igual colgado del mango de su espada. Lo tomó entre sus dedos con delicadeza, como si al mínimo roce fuera a desquebrajarse. Pero lo único que se desquebrajaba era el corazón de Setsuna, que latido tras latido se le antojaba más frágil.
    —Aleja todo mal.—explicó el varón.—Te ayudará en el campo de batalla, pero recuerda no abrirlo nunca o no funcionará más.—pero a Setsuna no le hacían falta más datos. Ella sabía bien que se trataba de un omamori, un amuleto tradicional que los nacidos del Hierro traían consigo y con el que buscaban el favor de sus deidades. Los había visto tantas veces llenos de sangre, reposando sobre los cadáveres que ella misma había causado.
    —Es peligroso.—su voz fue tajante. Quería conservarlo, lo desea con toda su alma. Pero como siempre, veía más allá del presente inmediato. Se lo arrimó al samurái.— Si lo ven crearán que estamos traicionando a la alianza.
    —Y de haber podido te lo hubiera enviado por el celular pero dudo que los dioses bendigan imágenes en jpg.—Blue envolvió la mano de Himekami con la suya y el amuleto quedó encerrado en la palma de la mujer.—Sé que para ti estas son tonterías supersticiosas, pero me sentiría más tranquilo si lo llevaras encima. Oculto.

    Esdesu le dio un nuevo vistazo. Suspiró y lo acercó hacia su pecho, aun cubierto en su totalidad bajo su mano. Sus ojos encontraron los miel de Ikari. Sus cuerpos se atrajeron de forma magnética. Ahora que tenían el aliento de la muerte soplándoles en el oído, el calor del otro era lo que más necesitaban. Blue se inclinó sobre ella, los labios entreabiertos de la mujer lo invitaban a devorarlos, a saciar su sed en ellos. Sus labios casi se tocaban.


    Un carraspeo ajeno los sorprendió en el momento menos oportuno. Se trataba de Kitakakita quien sabrá dios cuánto de aquello había escuchado, pero Setsuna, que no era creyente ni de las deidades de los samurái ni de Tomo-sama ni de ninguna otra entidad todopoderosa, rezó porque no se hubiera enterado.

    —¿Generales?—apremió él. Ikari lo miró de soslayo y suspiró.

    —De vuelta a la oficina.—ironizó.
    —Gracias.—murmuró la mujer dejándole un beso en la mejilla.


    YukiiYukii
    OwainOwain
     
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  9. NoirExor

    NoirExor "Albino-master" Moderador

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    Tras haber arribado a su destino en compañía de una considerable fuerza shinobi, el albino posó por un momento sus ojos en la torre a la que supuestamente debía dirigirse y luego advirtió que Kazetoshi al fin y al cabo seguía siendo tal como la recordaba, ya habían transcurrido años desde que había puesto un pie en ese lugar tan magnifico, la nostalgia se apoderaba de su ser cual si pudiese rebobinar una cinta de video y ver claramente su contenido. Sin embargo, a pesar de que le agradaba lo que veía eso no hacía juego con su expresión que cada tanto cambiaba a una entretenida y al borde de la risa. Hubiese sido grosero el reírse ante la presentación de Kitakakita, pero aun así el caballero fantasma no podía negar que su nombre era bastante gracioso y el solo pensarlo ya dibujaba como mínimo una sonrisa. Era un buen comienzo para este breve periodo de relajación que tendrían antes de que la verdadera batalla fuese librada. Muchas cosas pasaban por la mente del mandatario de la roca y eso incluía el participar en esta pequeña celebración de año nuevo, pero por otra parte debía asistir como uno de los líderes de aldea a esta junta en cierto edificio. Por esta vez en vez mandaría un clon de sombras hacía la torre con tal de estar en dos lugares al mismo tiempo, tenía mucho que curiosear y mucho que rememorar.

    ...

    “Como bien sabrán, hoy día estamos aquí para brindar nuestro apoyo a la alianza de shinobis que nuevamente se encuentra en este lugar, como un firme bastión que no piensa ceder ante la insistencia de los hijos del hierro. Nosotros como el cimiento de esta gran montaña somos imprescindibles, porque si caemos, nuestros enemigos avanzaran destruyendo cualquier resistencia que ha de ser fútil y eventualmente eliminaran todo aquello que ustedes más quieren de Modan y de nuestra preciosa aldea oculta entre las rocas. Pero amigos... ¿Acaso dejaremos que eso ocurra? ─ En ese instante los ninjas de inmediato contestaron con un "NO" rotundo dejándose llevar por las palabras del joven ANBU que les dirigía y buscaba encender sus espíritus ─ ¡Por supuesto que no! Bajo la máscara de la paz y la justicia el país del hierro ha ido antes a nuestras tierras en el pasado, amenazando con suprimir nuestra identidad y nuestra libertad. Y yo digo que no debemos dejar que vuelvan a tener hacía nosotros ese trato tan altanero, se lo digo a ustedes Shinobis de Iwagakure, ¡ahora es cuando debemos unirnos con los demás ninjas como una sola fuerza y la victoria habrá de garantizar la seguridad de todo lo que aman! ... ¡¿Acaso no es esa nuestra misión en la vida?!”


    El albino más allá de sentirse orgulloso se ruborizó un poco ya que la voz interior de su arma parasitaría Erzebet al parecer estaba aún riéndose de que el joven kage pudiese dar semejante discurso motivacional poco después de que la fuerza militar de la roca arribase al país del rayo, y quien sabe, a lo mejor eso mismo fue la fuente de la fortaleza que necesitaron para llegar antes que otras aldeas al lugar del encuentro.


    ─ No te burles Erzebet, sabes que tuve que hacer eso para ayudar a nuestros ninjas. La guerra es una bestia cruel que cuando se desata produce bajas en ambos bandos. ─ declaró el ANBU que ahora caminaba entre las calles de Kazetoshi vislumbrando varios puestos que ofrecían recuerdos preciosos para los visitantes. ─ Al menos todos tendremos algo de tiempo para relajarnos un poco y despejar nuestras mentes.

    En ese momento tras dar vuelta a una de las esquinas el kage se encontró de frente con un gran espacio abierto gobernado por una gigantesca fuente de agua y unos cuatro arboles radiantes y bien cuidados que estaban ubicados en posiciones de noreste, sureste, suroeste y noroeste; todo un espectáculo el que algo así pudiese mantenerse a esta altitud, pero el albino en realidad no se había enfocado del todo en estas decoraciones por mucho tiempo, sino que estaba más atento a lo que advertía del otro lado de la fuente conforme la rodeaba. Se trataba de un grupo grande de ninjas además de otro que particularmente se acercaba. Risho conocía bien a cada uno de esos rostros que a decir verdad formaban parte de la fuerza ofensiva de su aldea que había decidido venir a este lugar, el observar sus rostros que parecían despreocupados e incluso contentos hizo pensar al ANBU sobre la buena situación en la que se encontraban, siendo que Peekaboo había llegado a participar en un evento bélico como este pero gozando de un rango y experiencia muy superiores a los del Mikazuki cuando estuvo en este lugar años atrás.

    Sin más el mayor se les acercó, siendo detectado por los menores que le observaron cada uno a su manera. No podría haber llegado en mejor momento, ya que justo tres personas conocidas se encontraban con el equipo de jounins de Iwa: Akenuri Ringo, Anba Von Gottschalk, Amaya Narukami y por otro lado aparte Kazukiriki Kaitzu.


    ─ Bueno, veo que han estado ocupados recorriendo este lugar tan acogedor. ¿Cómo han estado? ─ saludó el de mayor rango siendo recibido por Piero primeramente quien se acercó al mandatario y realizo un curioso gesto que los demás no entendieron del todo.
    ─ ¡Sempai! Estamos bien, aunque a ti te noto con una cara algo larga. ─ dijo el de mayor edad en Peekaboo habiendo ejecutado previamente un “saludo secreto” con el Mikazuki quien además dejó salir una pequeña risilla.
    ─ Pero Risho-dono, acabamos de llegar al poblado hace como una hora. ─ espetó el shinobi veloz de cabellos azules teniendo en cuenta que sí, no hace mucho se había separado para inspeccionar Kazetoshi pero estuvieron juntos durante todo el trayecto desde Iwa a Kumo.
    ─ Creo que Risho-san está buscando a alguien especial. ─ prosiguió la kunoichi de cabellos rosados, Setsuka, quien se anticipaba y sabía de ese algo que Nidaime ciertamente buscaba, se trataba de una conocida Narukami con la que deseaba encontrarse y mucho.
    ─ En eso tienes razón, pero no debe andar lejos de aquí. Me complace que se encuentren tan relajados en este lugar, y eso va para ustedes también. ─ El kage de albinos cabellos esta vez no solo se dirigió a Peekaboo sino también a los otros cuatro shinobis presentes, tres de ellos no eran de su aldea pero igualmente les conocía. ─ … Kiki, deberías vestirte con algo que abrigue un poco más, casi hasta me da pena verte.
    ¡Lo sé R-risho! ...aunque por esta vez y aprovechando que aún no empezamos un enfrentamiento, quise llevar lo que me gusta. Igualmente es más abrigado que otros que tengo. ─ confesó la kunoichi de la roca quien estaba de buen humor en ese momento y al parecer seguía teniendo dificultades para referirse al kage solo por su nombre y no formalmente por su titulo.
    ─ Por otra parte me acuerdo de ustedes, estuvimos juntos en una misión en Ame no kuni y con Isamu si no mal recuerdo. Anba, Akenuri. ─ llamó la sombra de la tierra saludando a ambos ninjas con un sencillo apretón de manos a modo de saludo cordial. ─ Y tú también Amaya, tengo entendido que Peekaboo ha encontrado su cuarto miembro no oficial. ─ comentó el venenoso dejando salir una sonrisa simpática y haciendo un gesto de “ok” con su dedo pulgar.
    ─ Si, de hecho estábamos pensando en la pose. También teníamos pensado secuestrarla. ─ espetó el Nagakage quien para sorpresa fue observado con algo de sorpresa por parte de los dos ninjas de la tormenta, la Gottschalk y el Ringo.
    ─ ¿Piensas secuestrar un ninja de nuestra aldea? Pues nosotros estamos aquí para impedirlo. ─ contestó el albino de la lluvia con una leve sonrisa en forma de desafío que Isamu se tomó para bien.
    ─ Bueno, en realidad… hace poco fui por voluntad propia a su torre para asistir a esa fiesta suya. No hace falta que me secuestren si yo visito cada tanto ─ le recordó al superior de Iwa la manipuladora de sangre de la tormenta, sin embargo Risho recordaba ese acontecimiento con tristeza y felicidad, limpiar la torre había sido doloroso al final.
    ─ A propósito, tengo el presentimiento de que hay algo que quería decirnos. ─ interrumpió la kunoichi de la tormenta de cabellos rubios que no dejaba de observar con cierta curiosidad una pequeña caja que el ANBU traía consigo desde que le vieron acercarse.

    El de mayor rango entonces acercó el objeto a su propio rostro, se trataba de una cajita negra de al menos 30 cm de largo y tan solo 20 de ancho. Al parecer había algo de valor escondido ahí dentro pero Genkishi no dio más vueltas al respecto y abrió la caja con cuidado para enseñarles, después de todo lo que ocultaba en su interior había estado esperando precisamente este instante.

    ─ En realidad supe que en este lugar se celebraría este pequeño evento de fin de año, así que decidí con algo de ayuda hacer estos obsequios para ustedes. ─ confesó la sombra de la tierra atrayendo la atención de los shinobis y poco a poco dejando en manos de cada uno aquel pequeño regalo que estaba dedicando no solo a los ninjas que le eran preciados por ser de su aldea sino también a otros con los que había tenido la oportunidad de compartir una misión interesante. ─ He preparado estos pequeños talismanes con la forma del logo del clan de cada uno… Para Akenuri he hecho uno de Aguamarina, otro de Apatito para Anba, uno de Cianita para Kazukiriki y otro de Amatista para Amaya. ─ explicó el albino entregando los presentes que tenía a cada uno de los mencionados. ─ finalmente, tengo uno de Cornalina para Ikuto, uno de Calcedonia para Isamu y otro de Labradorita para Setsuka.

    A partir de ese momento el kage simplemente retrocedió un paso atrás para dejar que los ninjas admiren el pequeño regalo, cada símbolo estaba hecho de una piedra diferente y por lo tanto se suponía aportaban propiedades distintas. Era un obsequio muy propio de Iwagakure, ubicada en el país de la tierra que era conocido por su gran variedad de gemas y piedras especiales.

    ─ Espero que sea de su agrado, y claro, que les vaya bien en esta difícil tarea que nos caerá encima luego de estas horas de descanso. ─ concluyó el venenoso contento de haber dado a cada uno lo que había reservado para ellos. Esperaba a continuación el partir en busca de Akashiro y quizás entregar los obsequios que le quedaban en su caja oscura.


    -----
    Post done!
    BelgiumBelgium JudasJudas KiyoeKiyoe CallixteCallixte
    Tori VegaTori Vega Lionel™Lionel™ Espero no les moleste el que haya incluido a sus personajes un momento aprovechando que en el post de Lio se acercaron por un instante a Isamu y su equipo ^^
     
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  10. Erza

    Erza ❥❥ Queen of Fairies Diseñador Oficial

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    Una serie de lámparas ceremoniales adornaban el recinto proporcionándole una luz seca, una luz que iluminaba completamente el pasillo de camino hasta la sala principal donde se llevaría a cabo la reunión con los demás mandatarios. Se notaba que todo estaba aliñado para recibir a los poderosos representantes. Lo mejor de lo mejor. Himekami caminaba con firmeza sobre el pasillo de mármol, el sonido de sus pasos repiqueteaba al ritmo del movimiento de los tablones de su falda blanca como parte del traje de gala que, tanto ella como los demás generales, portaba. Su pequeño tesoro, el regalo de Bjorn, había quedado guardado en uno de los pliegues del saco.

    Gracias ―agradeció ella con sosegada paz, casi en un murmullo a su acompañante más cercano. Kitakarita iba un par de metros adelante como respetando su privacidad, sobre todo después de la escena en que los hubo encontrado, lo que menos deseaba era incomodarlos así que se limitó a ser el guía. El nacido del Hierro se sonrió levemente, cabía mencionar que un aire de galantería lo envolvía ahora que avanzaba con la barbilla levantada y las manos cruzadas por la espalda. Un porte digno de la milicia ―. Lo llevaré conmigo―lo aceptó al fin. No importaba si funcionaba o no, era un regalo y no lo despreciaría. Después de todo estaban en una situación en que podrían no salir vivos. Las órdenes del Tenno habían sido claras: Dar todo el apoyo para que ese bijuu quedara del lado ninja. No importaba el precio ―. Prometo darte algo más tarde. No me esperaba eso del… ―pausó un momento e intentó no ruborizarse manteniendo la vista al frente con ese gesto arrogante que la caracterizaba ―… lo del intercambio ―completó.

    No hay cuidado. Si te soy sincero se me ocurrió hace poco.

    Pero fue un lindo detalle ―. Su cabello escarlata serpenteaba a cada contoneo.

    De pronto, fue la silueta de Sein lo que apareció al torcer por un pasillo, se había quedado estancado mirando algunos de los cuadros que adornaban el sendero que, entre más se acercaba al sitio en cuestión, más opulento se volvía. Él parecía ser el que menos entendía eso de las relaciones diplomáticas, pues su gesto grosero para con Kitakarita no había pasado desapercibido para ninguno.

    Tardaron mucho ―fueron sus palabras a modo de queja, lo que menos deseaba era compartir una sala con ninjas apretados, peor si lo hacía solo. La mirada doraba de Setsuna cayó sobre él a modo de regaño y éste desvió el rostro soltando un bufido. De en balde que el cobrizo luciere como todo un príncipe si sus modales eran los de un bandido rebelde. El insistente contacto visual lo obligó a voltearse y tomar la compostura pertinente, como si eso hubiese sido suficiente para recordarle el motivo por el cual estaban allí. Sí, la misión, el Tenno, el bijuu. Al parecer él no necesitaría un amuleto, sino dos. Hunter tomó lugar entre ambos, emparejándose a la comitiva a regañadientes. Las formalidades no eran lo suyo y seguir órdenes tampoco. Así pues, con el ceño fruncido, anduvo con ellos hasta que unas ostentosas puertas se abrieron frente a ellos, alguien ya estaba allí o, mejor dicho varios.

    La mesa que se plantaba en el centro de la habitación hacía acopio de múltiples personalidades, eran las mismas caras que las de la reunión pasada y aun las que faltaban. Kitakarita los anunció como un buen anfitrión. Allí se podía apreciar ya a la pareja de Uchiha, el Tsuchikage y las líderes de Arashigakure. La pelirroja pudo identificar a Taiga, se notaba muy diferente a la última vez que la vio, se preguntó si la recordaba o si siquiera valía la pena rememorar su efímero encuentro. En ese momento la situación era muy distinta para ambas.

    Bjorn Ikari, Setsuna Himekami y Sein Kouhei, representantes de Rakugakure. ―El varón extendió la diestra invitándoles a pasar y tomar asiento. Ellos correspondieron con un gesto de agradecimiento y adelantaron los pasos para terminar situados a un costado del dirigente de la Roca. Qué ironía, esa había sido su primera casa. Uchiha varón los miró con no poca desconfianza, la Aldea del Rayo parecía ser la más recelosa, no sabían mucho de ella y hasta se le antojó que, quizás, ellos ya sabían de los samurái mucho antes del anuncio de Arashigakure. Simples premisas, por supuesto. Devolvió el rostro hacia donde estaba Nashla, alcanzando a entrelazar sus dedos con los de ella por debajo de las miradas, una clara manera de asegurar que, pasare lo que pasare, todo estaría bien.

    Por su lado, Risho los recibió con una sonrisa, encantado de mirar caras nuevas. En el encuentro pasado no había tenido oportunidad de saludarnos formalmente pero ahora la suerte le favorecía, pensó. El carácter extrovertido del albino parecía dotarlo de un magnetismo inexplicable y una habilidad sinigual para crear lazos sin esfuerzo.

    Bienvenidos ―saludó.

    Gracias, Tsuchikage-dono. Qué honor conocerlo y compartir este recinto con usted―. Una suave sonrisa se formó en los labios femeninos.​


    Nero.Nero. OwainOwain
    NoirExorNoirExor hola o/
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    ----------------
    Usami Senju

    Mientras tanto, los jóvenes de Raku se divertían en el festival que estaba en pleno apogeo ¡Ropa, comida y sake!¡¡Todo con descuento! Las manos de Airin y Usami se entrelazaron para hacer una danza ridícula a fin de festejar los bajísimos precios ¡Qué increíble! Comprarían todo lo que les permitiese el bolsillo. Kimonos, sandalias, una buena cena, dulces y recuerdos del lugar. Hasta Mosarus estaba divirtiéndose robando las sobras de los contenedores de basura y atormentando a vírgenes incautas.

    Si tienen calculado que si mueren en el enfrentamiento no podrán usar nada lo que compraron ¿Verdad? ―habló la chica suicida en su papel de aguafiestas. En su mano había una brocheta contra la cual luchaba por enfriar, aunque quizás si se la comía lo suficientemente caliente pudiera morir. Quien sabe, el mundo estaba lleno de posibilidades. Hansu le pasó la mano por los hombros, estaba más alegre de lo normal y era evidente por el rubor en su cara, producto del sake, qué decir, de la garrafa de sake que colgaba de su costado.

    Sobame… digo, Tsuna, Tsubame. Eso. Dame un poco de eso ―abrió la boca pidiendo que lo alimentaran. Los ojos taciturnos de la pelimorada bailaron entre la comida y los labios del neko alegre, así que no perdió la oportunidad de maltratarlo un poco dejándole ir la albóndiga de carne caliente. El mudo observaba la escena con una bolsa de papas fritas en la mano, pero éstas se le cayeron al escuchar el estridente grito de Tessui por quemarse la lengua. John rio. No es que no quisiera divertirse, pero parecía ser el más consiente de todo lo que se fraguaba, no pudo evitar mirar hacia la torre ¿A qué clase de acuerdos llegarían? Ya estaban allí, era seguro que un enfrentamiento se avecinaba. En seguida, una voz chillona lo extrajo de sus pensamientos.

    ¿Qué opinas de este? ―era Usami que extendía un vestido tradicional delante de él. Los tonos eran pálidos, recordaban a un pétalo de flor de cerezo, sin embargo él no sabía nada de eso, para él todos eran iguales. Sudó un poco. Podían preguntarle de conocimientos de Taijutsu pero no de gustos femeninos o moda. Por suerte, Airin lo salvó soltando un comentario.

    Es demasiado monótono. Deberías buscar algo más alegre. ¿Qué tal ese? ―las manos de la pelipúrpura se metieron en el mar de opciones para extraer uno más colorido y de color azul, la parte inferior tenía grabados de olas. Senju lo pensó por un momento, concluyendo con llevarse los dos. ―Además, puedes prestármelo, aunque tú estás más gorda.

    Espera, ¡¿Queeeeeeeeeeeeé?! ―La azabache volteó ofendida. Kumi se dio una palmada en la frente, allí iban de nuevo. Hiryu adelantó las papitas al grandote, parecía ser el único que sabía apreciar el espectáculo.

    Las dos están gordas ―agregó la suicida. Y bueno, es que comparada con ellas y sus curvilíneas proporciones, era la más delgada. Hansu dijo algo pero fue imposible de entender, ya por el alcohol en su sangre o la quemadura en la lengua.

    No comiencen, estamos en una aldea ajena ―John parecía el niñero. Pero no fue hasta que las dos chicas se mostraron dispuestas a comprobar sus teorías que realmente pusieron a Big One en un aprieto. Sudó.

    A ver, fíjate quien está más gorda. Toca aquí y luego acá ―ambas se levantaron la blusa a una altura prudente, pero de todos modos el taijutsuka quedaba como un pervertido por donde quiera que se viese. La gente que pasaba alrededor y aun otros ninjas, los miraron raro―. Anda, verás que tengo razón.

    Yo... eh… ―se rascó la sien y tragó duro. Hansu alargó las manos queriendo ser él quien hiciera las pruebas, pero simplemente ese no era su día, Mosarus cayó de desde quien sabe dónde estampándolo sobre el suelo y es que un lagarto de dos metros no era nada ligero. Tsubame sintió envidia, en un solo día el neko había tenido más oportunidades de morir que ella en toda la semana.​


    Knight NekoKnight Neko Kaze no NekoKaze no Neko M4xM4x GETHEL ®GETHEL ® ShioryShiory
     
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  11. Kiyoe

    Kiyoe Lost between the pages

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    Amaya mantuvo una mezcla de emociones durante todo el trayecto hacia Kazetoshi. Principalmente dominaban el nerviosismo, el miedo y la emoción, además de cierto toque de orgullo. El orgullo venía principalmente de que la aldea que se había convertido en su hogar diera información vital para defender al continente y la enorme respuesta de sus compañeros a la convocatoria de las líderes. La emoción era por participar en el evento y ayudar tanto al mundo shinobi del cual formaba parte como a su aldea y compañeros. El nerviosismo de equivocarse y poner a alguien a su cuidado en peligro y el miedo normal ante las amenazas… al menos ella ya tenía una buena porción de amenazas a su vida y podía manejarlo un poco mejor.

    Cuando por fin llegaron a la aldea, la albina se cuidó de mantenerse cerca de Anba todo el rato y evitar a sus padres que debían estar por ahí en algún sitio, pues a estos les había sentado terrible que decidiera unirse a la guerra siendo solo Genin. Al contrario que ella, Kaon no había respondido a la convocatoria por pensar que su rango era muy bajo para el desafío. Les habían dado un tiempo libre para caminar por ahí y comprar cosas, y la albina pensó de inmediato en encontrar a Peekaboo y presentárselos a Anba, para que todos sus amigos se conocieran; podría comprar regalitos para todos, además, aprovechando que tenía más dinero de lo normal. La verdad, ni siquiera tuvieron que buscarlos, como si fuera planeado Akenuri llegó a hablar un poco con ellas y en cuestión de minutos apareció Peekaboo.

    ―¡Amaya-chan! ―como siempre, Piero la envolvió en un abrazo de oso y lo mismo hizo Tsuka poco después, Isamu saludó de forma algo menos efusiva y además saludó también a Akenuri y Anba, ¿ya se conocían? mejor así.

    ―Tsuka-chan, Piero-kun, les presento a Anba, es mi compañera de equipo ―comentó, sonriente― y Akenuri es un compañero de aldea. Anba, Akenuri, ellos son Piero y Tsuka, son shinobi de Iwagakure y mis amigos; a Isamu ya lo conocen, él es compañero de equipo de ellos.

    ―Un placer ―
    contestó la chuunin, alzando una mano.

    ―Hola ―saludó Akenuri.

    El grupo llevaba unos minutos hablando cuando Risho-senpai apareció, saludando además a una chica que estaba cerca de ellos pero que Reiki no conocía de nada, tenía puesta ropa un tanto sugerente y tartamudeaba un poco, parecía agradable. La conversación se desarrolló amenamente, con Tenshi sumamente divertida ante la cara de sus compañeros por el “secuestro” mencionado por Isamu. Luego sacó para ellos unos talismanes de diversas piedras y formas; Amaya tomó el suyo con la forma de su símbolo de clan y se quedó´observando las facetas de la amatista mientras Risho explicaba.

    Podría haberlo abrazado de la felicidad, pues le conmovía que él hubiera pensado en ella y le hubiera mandado a hacer un regalo tan bonito y con tanto significado, pero se contuvo, que al fin y al cabo se trataba del Tsuchikage en persona. En su lugar, se inclinó en una reverencia.

    ―Muchísimas gracias, Risho-sama ―dijo y luego se colocó el collar mientras los otros expresaban su agradecimiento; la piedra tintineó levemente contra el símbolo de plata que ya llevaba y la albina apretó ambos en su mano.

    El venenoso aseguró que no era nada y que esperaba una vez más que les fueran útiles y poco después buscó forma de zafarse de los agradecimientos formales, desviando la atención hacia los puestos comerciales que rodeaban la plaza; tenían mucho rato para relajarse, algo podría mirar por ahí mientras tanto.



    NoirExorNoirExor, Tori VegaTori Vega, Lionel™Lionel™, JudasJudas, BelgiumBelgium, quería hacer la introducción de Amaya antes de seguir xD por eso no usé mucho a los demás. Me quedó cutre, pero escribo esto de madrugada, tengan piedad :'3 en los siguientes me redimo(?)

     
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  12. Milo-sama

    Milo-sama I never knew daylight could be so violent

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    Chihiro Miyazaki

    Luego de haber regresado de la reunión en el país del Té, Kotaro y los demás monjes pusieron en marcha su forma de responder ante el pedido de colaboración de Arashi. No contaban con una numerosa fila de ninjas, pues apenas empezaban a recuperar fuerzas tras la devastación que los mismos hijos del Hierro causaron algún tiempo. De hecho, el jinchuuriki se mostró increíblemente nostálgico, como en contadas ocasiones se dejaba ver por personas cercanas; solo que esta vez, la nostalgia rebasó los límites de la discreción y más de uno percibió que el de cabellera azul estaba triste.

    Para la ocasión, Sara fue quien diera el discurso motivador hacia los aldeanos, quienes revivieron la experiencia cruda de haber sido sometidos al yugo samurái y/o perdido seres queridos. Fue ahí cuando los hermanos Miyazaki se enteraron de lo que había vivido su líder. Hiiro no se aguantó las ganas por saber exactamente lo que había pasado y, con confianza, preguntó a la monje después del anuncio de partida.

    —Fue horrible lo que le pasó a Kotaro san —Hiiro y Ho dieron la razón al mayor de los trillizos—. Y es mucho más increíble saber que no busca venganza en sí.
    —Nosotros la haremos por él y los demás en la villa.
    —Primero asciende a chuunin y hablamos —obvio, la única fémina del grupo fue quien lanzara ese comentario a modo de burla, para suavizar la situación o encender una chispa.
    —Eres jounin de milagro.
    —Blablablá —movió su mano dominante simulando una boca.
    —Hiiro san, Chiho san, vayamos a prepararnos.

    Todo ninja que iría al campo de acción contaba con un reducido tiempo para alistarse e ir a la entrada/salida de la villa. Allí se encontraba Kotaro, con un semblante un poco mejor del que se le había visto en la comisión. Tras la revisión y de cerciorarse de que todo estuviese en perfecto orden, el peliazul mencionó un par de palabras necesarias para reavivar la esperanza en quienes a partir de ahora se convertirían en héroes de la aldea; con un grito de guerra iniciaron el recorrido hacia Kazetoshi.

    Los hermanos músicos yacían realmente emocionados aunque Chie no lo mostrase visiblemente. Corrían tratando de no quedarse detrás, pero sin apresurarse tampoco, entre los demás miembros de su residencia. Podían jurar que todos estaban mentalizados para enfrentar lo que pronto tendrían qué, quizá la experiencia que les dejó el pasado encuentro cara a cara con Tetsu les enseñó a ser más fuertes de espíritu. Justo eso era lo que debían demostrar los instrumentalistas también.

    Si se les viese movilizarse desde las alturas, el grupo parecía de esos que participaban en maratones. El camino por el que Kotaro les llevaba era plano; él conocía muy bien varios atajos para arribar en la zona anfitriona sin tener que escalar montaña alguna, salvo las que vendrían a continuación. Cabe decir que Kazetoshi se ubicaba relativamente cerca de Kumogakure.

    Inari dio la señal para que al llegar al empinado tumulto de tierra empezaran a escalar sin menguar la velocidad. Ver a los primeros shinobi subir, seguidos por más y más, haciendo la alusión de que realmente era sencillo alcanzar la cima, impresionó a los trillizos. Por suerte se habían asegurado de atar a Chie, pese a que el mayor se negara porque le daba alguito de vergüenza, con una soga en su torso, asegurada en la misma parte corporal de los otros hermanos.

    —¿Listos? —preguntó la Jounin, justo cuando su pie y el de Chiho dieron el primer paso hacia arriba.

    La brisa mecía el cabello rojizo de cada uno de ellos, alentando la adrenalina que seguro se les había disparado al saberse recorriendo una zona un tanto especial por su ubicación. Si miraban hacia los lados podían apreciar parte de lo que conformaba el horizonte del país; incluso podían apreciar un poco de la Nube y hacer justamente eso, encontrarse con un par de nubecillas que se desvanecieron al chocar con sus rostros.

    Chie hacía lo humanamente posible por no enredarse entre sus propios pies, aunque una que otra estaca de piedra que sobresalía lo suficiente para hacer tropezar a alguien, amenazaron con llevarle a besar el suelo o a caer al vacío, arrastrando consigo a sus hermanos. Estaban tan alto que la sola idea de pudieran caerse y no poderlo evitar al sujetarse con algo, le daba escalofrío.

    Al llegar al tope de la empinada, el trio dio un salto final para caer dentro de lo que sería suelo de Kazetoshi. Los tres no se dieron el chance de tomar un poco de aire antes de visualizar el rededor de la villa; era hermosa, exótica y muy diferente a Iwa, Kumo y cualquier otro lugar que hubiesen visitado en sus misiones. A lo lejos escucharon la voz de su líder, quien les pedía que disfrutaran el tiempo de recreo que tendrían mientras los cabecillas de cada aldea terminaban de afinar detalles. Asimismo, Kotaro dio la noticia de la celebración que estaba llevando a cabo la aldea, una que resultó ser curiosa para los hermanos; nunca habían celebrado algo como eso de víspera de año nuevo.

    Kari WalkerKari Walker Hevans~Hevans~

    Nota: no tomé en cuenta especialmente a nadie porque solo quise narrar la llegada del mejor trio musical de Modan B ) pero no quiere decir que no puedan mencionar a mi personaje, por lo menos, en sus post (los que deseen, como Lionel xD). Haré lo posible por responder.

    Les debo un regalo a:
    Mis hermanos Chie y Chiho
    Sayuri
    Light
    Y al cabezón de Tye.

     
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  13. Milo-sama

    Milo-sama I never knew daylight could be so violent

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    Nashla Uchiha

    Llegar al país del Rayo por vía meramente marítima no era la mejor de las opciones. El recorrido para los que residían en el país del Agua fue más largo que el pudieran recorrer otros partícipes del evento bélico, pues lo necesario fue llegar a tierras del país liderado por Risho Mikazuki y desde ahí tomar otro barco para llegar a destino. Gracias a que el Tsuchikage lo dejara todo preparado, Nashla no tuvo que tardar más de lo normal en el proceso de trámite de transporte marítimo de la Tierra; tomando en cuenta que requeriría el servicio de más de un navío.

    Mientras sucedía el trayecto, Uchiha mujer aprovechó para dirigirse a los más cercanos a su liderazgo: los de Kirigakure puramente hablando. Como era conocido, gran parte de la Niebla no simpatizaba con los que residen en Tensai por lo obvio: una aldea fundada y co liderada por un traidor, en la que vivían ninjas que intentaron afectar el sistema y que, irónicamente, se vieron en un unión con personas del clan Hozuki, uno de los principales involucrados en la afrenta interna. Pese a que los últimos no eran mal vistos, desde que los no simpatizantes se enteraron de su alianza con la parte Uchiha tri maldita, toda buena impresión se fue al caño.

    Nashla les recordó por qué estaban de camino hacia el país del Rayo y por qué cuasi de la mano con los del Horizonte; ambas aldeas se necesitaban mutuamente para salir adelante en lo que les deparaba el futuro. Sus vidas, la de sus seres más amados, todo lo que se conoce como existencia y que se considere ser shinobi o parte de serlo, peligraban. Si los usuarios del chakra yacían en riesgo, ¿qué sería de los que ni siquiera lo podían moldear un poco? Era el momento de guardarse los resentimientos y de aprender a aceptar la ayuda del prójimo. Lo mejor de esta alianza era que nadie le debería nada a otros por haber ofrecido su servicio; la mayor de las recompensas para cada shinobi y kunoichi que se encontrase en el barco sería: continuar aportando sus hazañas para el libro de la vida.

    «No les pido que se den la mano, abrazos, besos, con los de Tensaigakure; solamente les pido que presten atención al verdadero enemigo y luchemos juntos para derrotarlo», fue una de las últimas frases dicha por la Nidaime antes de que atracaran en el muelle del país afectado.

    Las tropas avanzaron por el sendero que entre ella, Toshio y Ruigetsu, con el consejo de personas como Shigeki, el siempre doble cara de Juno y la prima de Rui, trazaron. Kaguya era el que tenía mayor experiencia pese a que Hogaku había visitado en algunas ocasiones el país por eso de que Hoshi y Tensai eran cuasi amigas aliadas, pues él justo era el kage en Kirigakure para cuando sucediera la pasada intervención al país. Quién lo diría… nuevamente regresaba a los orígenes del caos; en ese instante recordó que su sucesora apenas era una adolescente con rango chuunin. El tiempo realmente volaba y volaba para bien, entre tantos altos y bajos.

    Y pisar Kazetoshi fue lo que abriera paso a la remembranza, no solo por parte del pelirrojo Shodai, también por parte de Ruigetsu, quien comandara junto a quien alguna vez fue su Mizukage directo y la misma Nashla. Brevemente los líderes mencionados se echaron un vistazo cómplice, como si se hubiesen coordinado para decirse sin palabras lo que estaban pensando: habían crecido realmente.

    El sentimiento no se esfumó, ni siquiera con la presencia de Kitakakita cuando se presentó todo contento por tener a Shigeki frente a él. Saludó a la nueva Mizukage (no tan nueva, solo que él no la había visto en persona como tal) y a los líderes del Horizonte. Enseguida dio el aviso de que Risho se encontraba en el edificio que ocuparían para concretar los procederes y a la par de eso, para los demás ninjas, se llevaba a cabo un evento nacional por víspera al año nuevo.

    Entonces Nashla lo recordó.

    […]

    A la espera de que llegaran los demás partícipes de la mesa de planeación, Uchiha mujer decidió ubicarse un rato en el porche del tercer piso del edificio. Desde ahí podía ver parte de la pintoresca villa, escuchar al barullo de personas codearse entre sí, la música, percibir los colores y uno que otro aroma. Además de que allí se sentía tranquila; desde que llegó, no pudo sacarse de la cabeza un recuerdo en particular.

    —Ha pasado un tiempo, ¿no? —Shigeki se colocó a su lado, sujetándose del barandal del balcón y fijando su mirada en algún lado de la zona baja.
    —Apenas era una chuunin; sabía que podía morir en esa guerra…
    —Pero no dejaste que eso te carcomiera. Tenías razones por las cuales sobrevivir —le regaló una sonrisa sincera y cargada de complicidad porque la pecosa entendió la referencia de Kaguya—. Alguien te esperaba en casa.
    —Y continúan esperándome —esta vez, la joven madre se refirió al fruto del amor que existe entre quien le esperase hace años y ella—. Esperándonos.
    —Lo harás bien.

    Nashla se giró un poco para agradecerle a su antecesor por sus palabras. Él había pasado justamente por lo mismo y quizá no encontrado exactamente a alguien que le llenara de positivismo; para entonces era un principiante en guerras, aunque cabe destacar que su homóloga en Konoha y quien fuese la kage para entonces que representara al Fuego, era hoy en día su esposa. Como despedida momentánea, Huesos despejó la frente de la azabache retirando parte de sus flequillos; con el mismo cariño con el que hubo realizado ese gesto para la misma época, años atrás, besó su frente. Nashla no se esperó eso, otra vez.

    —Te dejo en buenas manos. —Uchiha mujer no entendió la referencia hasta que escuchó a Cachos saludando a Genjin y a éste a punto de evitar que el más adulto hiciere algo para asustarle, como era costumbre.
    —¿Desde cuándo Shigeki te besa en la frente? —Nashla sabía que su marido no dejaría pasar ese detalle, como todo hombre quisquillosamente celoso.
    —No lo hace con frecuencia.
    —Ah, pero lo ha hecho antes… vaya.
    —¿Qué insinúas? —E inesperadamente Uchiha varón la tomó de la cintura para apegarla lo necesario a sí y poder recrear lo mismo que hiciere el pelirrojo. Toshio besó la frente de su esposa, logrando sacarle un sonrojo que debatía su origen entre la impresión o la vergüenza sin sentido. —¿Sh-Shio? —Sus orbes azules yacían como platos.
    —No es el único…
    —Lo sé —el antiguo Red reposó su frente sobre la de su mujer, entremezclando sus mechones con los de ella; todavía su mano se encontraba en la espalda baja de la misma—. Por cierto, hay algo que quiero darte.
    —¿Sexo? Porque lo acepto sin pensarlo.
    —¡No seas idiota! —Le gruñó por lo bajo; le apenaba horrible hablar de esas cosas en lugares públicos, así solo escucharan ella y su marido. Su cara yacía roja.
    —Y tú no seas odiosa; sabes que también quieres.
    —Tal vez… —desvió su mirada para satisfacción del padre de sus bebés—. Pero no se trata de eso; es cosa seria.
    —El sexo es cosa seria.
    —¡Shio! —El shinobi terminó separándose a tiempo porque la mandataria le lanzó un golpe que por fortuna no le alcanzó. Era probable que estuviese cargado de chakra (¿?) ya que se encontraba nerviosa. —¿Me dejas terminar? —Su persona favorita asintió. —Cuando tuve que venir a este lugar para justamente asistir a la guerra de entonces, se celebraba otra fiesta nacional. No era exactamente igual a la que nos comentó el líder de la aldea, pero… me recordó que yo no tenía a nadie que fuese especial para regalarle algo. —La postura de la Mizukage estaba más relajada; su mirada se encontraba inmersa en la de su marido y viceversa, ambos con expresiones no tan serias pero sí pendientes el uno del otro. En ese instante, Pecas extrajo de su portarmas un chocolate. Lo miró por breves segundos antes de extenderlo hacia la persona que más amaba. —Quise llevarte uno aquel entonces, pero lo perdí en medio de una batalla. Sé que no puedes comerlo, solo que… —y el azabache lo tomó, agradeciendo en el acto—. Quise aprovechar que por fin estás aquí, conmigo, en un evento similar.
    —¿Te dije que te amo? —Ambos carcajearon un tanto, antes de terminar por acercarse nuevamente como yacían antes de las bromas. La pecosa rodeó el torso de Hogaku, casi ocultándose en el pecho de éste.
    —No me molesta que lo digas de nuevo.

    Los dos se quedaron en silencio de repente, disfrutando del abrazo que se regalaban bajo la fiel y buena amiga soledad, ya que pronto empezarían a llegar los demás líderes y sería un poquito más difícil mantener la vibra cariñosa en asuntos realmente serios, en mayúscula.

    —Te amo —pronunciaron al mismo tiempo.



    Milo-samaMilo-sama :<33:
    JudasJudas (Shigeki) St. MikeSt. Mike (todo antes del [...]).

    Nota: #AprovechandoElRolLibreAndo
     
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  14. ASRIEL UCHIHA

    ASRIEL UCHIHA Gensō no ishi Hoshigakure

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    Nervios eso era lo que se sentia en Hoshigakure no Sato, los shinobis se estaban preparando para la nueva batalla que se avecinaba contra los Hijos del Hierro. En el barrio Uchiha no era la excepcion, Todos se reunieron en frente de la residencia del Lider de los Uchiha, desde alli Milo y Daisuke miraban a todos con una seriedad nunca antes vista. El chunin tomo un paso al frente, carraspeo un poco su garganta y comenzo a hablar

    —Hermanos, hermanas hoy es un dia sumamente importante no solo para las Estrellas, sino tambien para nosotros.— Todos escuchaban atentamente — Dentro de unos minutos partiremos con nuestros compañeros hacia Kazetoshi, alli nos encontraremos con los demas shinobis de los distintos paises— Hizo una pequeña pausa para recuperar oxigeno —Una vez reunidos, esperaremos a que nuestra lider nos de la orden para el ataque contra aquellos que osan destruir todas las esperanzas que hemos forjado en el Pais del Rayo— Algunos vitoreos se oian entre la multitud. —Por eso vamos a demostrar cuanto hemos entrenado para este momento— Un gran estruendo se escucho de todas las bocas de los Uchihas

    (...)

    Los genins y algun que otro shinobi junto a los civiles se quedaron en la aldea, el resto comandados por Daisuke se fueron en direccion a Kazetoshi. Sona se fue por un camino alternatvo junto a su hermano y Zera Ootsutsuki, el camino no era tan largo y menos de hora y media toda la delegacion de Hoshigakure habia llegado, Kitakakita saludo formalmente a todos en especial a Daisuke.

    —¿Sona-Sama ya ha llegado?— Pregunto con cierto aburrimiento, el mandatario de la aldea respondio afirmativamente, avisando tambien de la presencia de Iwa, Kiri, Arashi, Raku y Tensai. Este antes de retirarse invito a todos los shinobis a que se encontraran con el gusto de comprar lo que desearan en las tiendas debido a los festejos de año nuevo y que habia unos descuentos especiales.

    (...)

    Todos se habian ido a comprar sus cosas, Daisuke porsu parte se habia ido a comprar un paquete de cigarillos para llenar sus pulmones con aquel humo cancerigeno que tanto le agradaba.

    —¡Raikage-Sama!— Eso llamo la atencion del chunin quien fijo su vista en donde habia oido tal grito, y efectivamente unos cuantos metros adelante de ella, se hallaba Sona Noten sin su hermano y la lider de los Ootsutsuki, lo cual le extraño por unos momentos pero no le tomo mucha importancia, quizas no se queria encontrar con los demas lideres aun y dejo a los demas libres por la aldea.

    Se reunio junto a ella y otras personas que habian alli que no conocia, tiro su cigarrillo y los pisoteo. Entro con las personas, cuando iba a entrar, le miraron con mala cara y el solo fastidiado porque seguro pensaban que se iba a colar, el no queria pero les metio en una ilusion para que lo dejaran pasar. El se reunio nuevamente con los demas sentandose al lado de la usuaria de los huesos y mientras esperaba su pedido de un cafe se dedico a continuar con su lectura obligatoria de su libro mas preciado.

    —Esto... Feliz navidad... Eso creo— El solo levanto su vista desinteresadamente hacia la chica que habia hablado para cortar el silencio que habia desde un comienzo. Daisuke solo bajo un momento su libro, para recibir su cafe, tomo un pequeño trago antes de volver a posar su vista en la chica que estaba con la cabeza agachada

    —Gracias... de igual manera te deseo una feliz navidad... Eh— Como no conocia a esa chcia tuvo que preguntar su nombre para conocerla al menos
    —Sakura...Sakura Minami— Uchiha solo asintio ante la nueva informacion que obtuvo, sin olvidar sus modales se presento para no quedar mal ante ella —Mucho gusto, soy Uchiha Daisuke— Una vez se presentaron, ambos decidieron conocer mejor a las demas personas que estaban con ellos, para el pelinegro era beneficiante conocer a nuevos amigos ya que los pocos que tenia, o habian muerto o estaban desaparecido y los demas apenas hablaba con ellos porque no tenia motivos salvo si era para entrenar algun jutsu importante.

    Supo que quien estaba a su lado era Nouhime Kaguya y al frente de el, de manera romantica, quizas mas de la que el pudiese soportar -aunque el quizas no se daba cuenta que hacia lo mismo con su esposa, solo que no lo aceptaba o se hacia el idiota para no acordarse- eran Hana Kikkawa y Nick Takanashi dos shinobis de Arashigakure pero que anteriormente fueron reclutas de Rakugakure, una de las aldeas mas odiosas para el ya que ellos se negaban a aceptar que Sona Noten sea la Mandataria del Pais del Rayo. Pero se calmo ya que ellos ya no tenian nada que ver con aquella aldea y tampoco queria causar un conflicto global justo en un momento sumamente tenso.

    Sintio que Sona le miro con una cara en la que reflejaba que no dijiese nada estupido frente a todos ya que podria sufrir en cuanto esta guerra con los Samurais culminase, por lo que se quedo callado mientras seguia disfrutando su cafe al mismo tiempo que continuaba con su lectura. Solo hablaria si querria dar una opinion o algo por el estilo.

    SakuraSakura
    NouhimeNouhime
    MadaraMadara
    Mr. RagerMr. Rager
    Rosie.Rosie.

    Post hecho, si quieren pueden continuar, a los demas que llen lamento cualquier error, total luego lo corrijo (antes de que me acuerde ya estare haciendo otra cosa xv)
     
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    Última edición: 7 Dic 2016
  15. Belgium

    Belgium Jiayou <3 Moderador

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    Akashiro Narukami
    Partir hacia el País del Rayo con aquel objetivo de enfrentarse contra los hijos del Hierro, definitivamente acobardaría hasta al más valiente. Empero ellos habían escogido aquel camino shinobi, la ruta que implicaba arriesgar sus vidas en son de sus ideales, y eso era a lo que se estaban dirigiendo; la albina posó sus amatistas sobre sus compañeros de aldea, más jóvenes que ella y hasta con rangos inferiores al suyo. Una sonrisa se pinceló en los labios de la manipuladora de sangre al apreciar a los menores con una serenidad en el rostro, aunque sabía que el miedo en el fondo los invadía; Akashiro misma había asistido como genin en la guerra pasada, el optimismo formaba parte de ella pero de igual manera el temor se instauraba en ciertos momentos, era una reacción natural que ella comprendía, aún así le enorgullecía la actitud de los rocosos.

    —¡Roquitas! —Llamó la taijutsuka, atrayendo la atención del grupo de shinobi que dirigieron sus miradas hacia su superior sonriente. La curiosidad embargó los rostros de Haruhi y Setsuka, mientras el interés se pinceló en los varones: Piero, Isamu e Iruha además de Kiki; los shinobi observaron cómo Weiss rebuscaba entre sus bolsillos hasta el momento que pudieron ver cómo piedras resplandecientes colgaban de una cadena.
    —¿Joyas? —Inquirió Uchiha varón, recibiendo una negativa de Narukami.
    —¡No son cualquier joya! —Respondió con entusiasmo. Solcito no tardó en extender una kunzita a Haruhi, piedra que poseía la inicial de la hermana menor del azabache—. En realidad desde hace tiempo tenía preparado esto, pero no tenía oportunidad que todas las roquitas estuviéramos juntas. —Sonrió—. Todos poseemos un camino que decidiremos seguir, algunos se quedarán, otros querrán migrar, pero al fin y al cabo Iwagakure es aquella casa de la que algunos carecemos y hasta desconocemos; nuestro inicio es la aldea por más que terminemos viviendo bajo el legado de otra. Decidí darles una piedra a cada uno de acuerdo al color de sus miradas~ ¡quien sabe! Tal vez se tiñan el pelo y no tiene gracia —bromeó—. Este lugar fue el comienzo de algo que buscamos culminar ahora, yo fui genin la primera vez que pisé Kazetoshi y ahora soy ANBU, esto demuestra los años que han pasado y la lucha que mantenemos en el tiempo; todos los que lucharon a nuestro lado en esa época ya no se encuentran en la aldea, pero eso no quiere decir que no sean roquitas, lo seguirán siendo. —La manipuladora de sangre estiró sus brazos hacia arriba, como una señal de ánimo y victoria—. Esta es una nueva generación y confío en que serán los mejores, sé que Iwagakure queda en buenas manos~ —canturreó Kyuuketsuki, destilando nostalgia en su mirada y quienes la conocían bien, eran conscientes que en el fondo, los amatistas reflejaban una señal de tristeza, frustración.
    —Hablas como si fuera la última vez que estaremos juntos, Akashiro-Senpai~ —canturreó el arlequín de manera bromista, aunque para sus compañeros y la misma ANBU, no pasó por alto aquel pequeño tono de resondro en su voz que pasó desapercibido para los demás rocosos.
    —¡Tienes razón! Todos volveremos a nuestro hogar y compartiremos un evento después —afirmó la albina con una amplia sonrisa, colocándose como collar aquella roca amatista con la letra A—. Adelante, espero les guste sus regalos~
    —Claro que sí —
    respondió Jan admirando con maravilla la kunzita que resplandecía al igual que sus orbes, la genin dirigió una dulce sonrisa hacia su hermano que atinó a asentir mientras observaba el rubí con la "I" tatuada.
    —Muchas gracias, Akashiro. Lo apreciaré siempre —pronunció Kiki, rodeando su cuello con el ónix.
    —¡Eres la mejor, Akashiro-Senpai! —Vitoreó Sakasu.
    —Realmente es un hermoso regalo, Senpai —pronunció Setsuka con una sonrisa.
    —Espíritu rocoso, eh —musitó Isamu.
    —Iwagakure es nuestro hogar, no lo olviden. Deberíamos dividirnos, seguramente tendrán amigos con los cuales juntarse; Piero, Kiki, Isatsu, no le digan a Risho que me han visto, ¿de acuerdo? —Aquel pedido extrañó a los menores—. ¡Oh, oh, antes que lo olvide! ¡Isamu, Setsuka, sus collares son a juego como una pareja~!
    —¡¿Qué?!
    —E-¡¿Eh?!


    Una risa traviesa emergió de los labios de la jinchuuriki antes de dar uso de su escuela legendaria, desapareciendo ante la vista de los de menor rango. Narukami posó sus pies sobre uno de los edificios de Kazetoshi, aspirando de manera profunda a la vez que su mirada paseaba por toda la ciudad, con clara nostalgia; aquel lugar significaban muchos recuerdos para la albina, era una simple genin cuando había decidido unirse a aquella primera guerra contra los samuráis, de igual forma sus lazos con Risho y Shigeki comenzaron a evolucionar a partir de aquel evento, ¡sí que pasaba el tiempo! Los amatistas se desviaron hacia su abdomen donde reposaba el sello que la delataba como portadora de una bestia, también había sido por el conflicto que fue escogida como jinchuuriki.

    —Esto me provoca malos recuerdos —gruñó el mono en el interior de Solcito que rió ante la queja.
    —Por lo menos ya no formas partes de las filas de los hijos del Hierro.
    —Pero ahora estoy dentro de una exhibicionista.
    —Es peor que nada, ¿no crees?
    —Una exhibicionista que tiene una personalidad alterna dentro suyo que me cae peor que la verdadera.
    —Tampoco me agrada compartir espacio contigo, primate —
    espetó Kurai.
    —Respétame, loca.
    —¡Cálmense los dos! Si tuviera una arma parasitaria serían tres ahora que lo pienso...
    —¡No, gracias!
    —¿Ven? Si están de acuerdo en algo, se podrán llevar bien —
    molestó la de mirada amatista ganándose gruñidos como respuesta. Weiss cerró sus párpados, relajándose al mismo tiempo que silenciaba a ambos para concentrarse en sus propios pensamientos; un suspiro emergió de la manipuladora de sangre que lucía preocupada, su salud seguía siendo frágil y hasta el momento Risho desconocía sobre ello, debía decírselo más temprano que tarde. La mirada violácea se cristalizó, tenía miedo.


    Tranquis, los mencioné prácticamente cuando llegó todo Iwa a Kazetoshi así que no interrumpe con sus interacciones con los demás <3 En sí el obsequio de Akashiro a cada roquita, fue una piedra de igual tono de los ojos de la persona y tiene su inicial tatuada.
    JudasJudas NoirExorNoirExor SakuraSakura CallixteCallixte Rose.Rose.


    — — —


    Setsuka Fukuki
    Luego de aquel encuentro con miembros de Arashigakure no Sato, Peekaboo prosiguió su camino por obra y gracia de Cotton Candy que lucía emocionada, ¿la razón? Por lo que había escuchado, Rakugakure también asistiría por lo que tendría oportunidad de encontrarse con Sein, ¡ahora sí no podía decirle que era llorona! Además hasta donde recordaba, sus compañeros solo conocían al trío de fundadores de vista por los exámenes chuunin, mas no desde que Tsuka había entablado una amistad con Hei; sí, la pelirrosa hablaba de él con Piero e Isamu, sería una buena oportunidad para que se conociera y quien sabe, volverse amigos. Mientras tanto por el lado del Kouhei, la reunión era asfixiante, definitivamente no estaba hecho para ello, ¿qué podría hacer? Simple, reemplazarse por un clon de sombras y así nadie se percataría de su fuga.

    El cobrizo aspiró la libertad al hallarse en medio de las avenidas, sí, había sido buena decisión, además Setsuna era la mejor para tomar decisiones, era la cabeza cuerda de los tres. Fukuki paseaba sus jades por toda dirección, al punto que por su distracción, el pelirrojo y peliazul la perdieron de vista; ciertamente antes la joven hubiera entrado en pánico, aunque admitía que se sentía intranquila al hallarse sola sin Peekaboo de por medio, incomodidad que desapareció en el instante que cierto individuo entró en su rango de visión.

    —¡Sein! —Exclamó la pelirrosa al divisar al cobrizo caminando por una de las calles del poblado, quien ignoró su llamado, incentivándola para que tomara carrera y así abalanzarse a los brazos del ahora jounin, el mismo que parpadeó confundido al tener una anatomía femenina aferrándose a él. Los esmeraldas no tardaron en recorrer la silueta de la supuesta desconocida, más aún cuando Setsuka se alejó unos centímetros para curvear sus labios; Katsumi sonrió de lado al observar un lindo rostro, facciones que retrataban entusiasmo por él, un disparo al egocentrismo del taijutsuka.
    —¿A qué hora sales por el pan? —Preguntó el varón deslizando su índice por las mejillas de la kunoichi hasta que lo posó en el mentón femenino, alzándolo con el dedo para confusión de Fukuki que solo optó por parpadear con inocencia. Aquel resplandor de ingenuidad era como una incentivo que forzaba al Kouhei a cumplir su cometido, ¿cuál? Besar a la bonita joven que prácticamente se había ofrecido en bandeja de plata ante él, sí, aún no reconocía que la kunoichi era la llorona, como le decía el shinobi.
    —¿Seinshin? —Inquirió Cotton Candy al sentir cómo su mentón era tomado en su totalidad por la diestra del más alto, acercándola peligrosamente hacia su rostro. Las dudas incrementaban en la mente de la rocosa al intercambiar una mirada con el cobrizo, más aún cuando sentía el aliento del jounin cosquillear su rostro.
    —¡NOPE! —Cualquiera hubiera esperado que Piero se hubiera interpuesto entre ambos de ojos esmeralda, tal vez realizar una patada voladora al Katsumi, o tal vez aferrar a Fukuki hacia él, pero no, nadie hubiera previsto lo que estaba a punto de suceder. El arlequín lanzó una chancleta que impactó contra el rostro de Hei, provocando que retrocediera por el golpe—. ¡Isamu, te heredo el poder de la otra chancla! ¡Tírala! —Ordenó Ikuto, pedido que fue acatado por Nagakage, calzado que de igual manera se estampó contra las facciones del jounin del Rayo que terminó por caer de bruces.
    —¡Isamu! ¡Piero! —Reprochó Tsuka, dirigiendo sus pasos hacia sus compañeros para impedir que utilizaran más chancletas contra su amigo.
    —¡No me detengas Cotton Candy, tiene que pagar! —Exclamó el pelirrojo que blandía una chancla en su diestra para gracia de Fukuki, aunque de igual manera lo observaba con severidad.
    —Tu novio se pondría celoso, Setsuka —burló Cyclops, provocando que la pelirrosa inflara los mofletes.
    —¡Que Sein no es mi novio! —Protestó la roquita que soltó un quejido de dolor debido a que Isamu había arrancado uno de sus cabellos—. Un momento, ¿qué novio? —Preguntó Tsuka al percatarse de las palabras del peliazul.
    —Sein, ¿no?
    —¡Que no lo es!
    —... Una pregunta —
    musitó uno de los fundadores de Rakugakure sumamente incrédulo, aunque el nerviosismo comenzaba a embargarlo al haber escuchado el nombre de la joven.
    —Serán tus últimas palabras antes que mi chancle-...
    —Piero —
    llamó la jounin con dureza, un puchero se formuló en el rostro del payaso.
    —¿Qué? —Preguntó el veloz.
    —Tú... —El índice del cobrizo empezó a temblar al momento de señalar a la única mujer presente—, ¿Setsuka qué?
    —¡Ah no, no te permitiré más información de la debida!
    —¿Eh? Soy yo, Sein. Tsuka, la llorona, Setsuka Fukuki —
    contestó la pelirrosa, paralizando a los varones—. ¿Ya te olvidaste de mí? —Cierto rasgo de decepción se notó.
    —Imposible...
    —¡¿Este es Sein?! —
    Piero estaba al borde del paro cardíaco.
    —Tienes malos gustos para los novios.
    —Y yo que sí te recuerdo... —
    murmuró la jounin desviando la mirada, emanando un aura que era como si mil puñaladas de culpabilidad atravesaran al Katsumi, de igual manera esto provocaba que Ikuto quisiera utilizar nuevamente la chancleta, hasta Nagakage sentía molestia contra el cobrizo; sí, Setsuka podía influir más de lo que uno pensaría sobre el estado de ánimo de los presentes.
    —N-No es eso —tartamudeó Hei, deslizando su cabellera hacia atrás en señal de ansiedad—. ¡Estás muy distinta a la última vez que te vi! No te reconocí... —susurró el del Rayo que recordó lo que estuvo a punto de cometer minutos atrás—. ¡Lo siento, no quería asustarte, ni tocarte, ni pensé nada indecoroso en el lapso de eras una descono-...! —Chancleta al ataque—. ¡¿Qué te sucede?!
    —¡¿Qué tipo de persona eres?! ¡Cómo puedes tratar a una mujer así! —
    Exclamó Sakasu, señalándolo de manera acusadora.
    —Pero si tu haces lo mismo con las chicas de Iwagakure —replicó Isamu—. Y los chicos...
    —¿Estás insinuando que nuestro algodón de azúcar es igual a las y los demás? —
    Preguntó Piero curveando los labios con malicia, aunque al instante fingió lágrimas para así proceder a estrujar a Fukuki entre sus brazos y cubrir sus orejas—. No los escuches Cotton Candy, no te merecen.
    —¡Oye! —
    Protestaron al mismo tiempo, esmeraldas y ámbares se encontraron para intercambiar una mirada de donde parecían emerger rayos.
    —Suficiente —pronunció Setsuka, palabra que bastó para que se irguieran como militares. La pelirrosa negó con la cabeza, jaloneando las orejas tanto de Juggler y Blue Thunder, aunque Hei tampoco se libró del castigo—. ¡Creo que solo se conocen de vista! Piero, Isamu, él es Sein —presentó la kunoichi como si nada hubiera pasado, sonriendo amplia, sonrisa que logró que los varones estrecharan sus manos civilizadamente. Por ahora, claro.


    JudasJudas NoirExorNoirExor OwainOwain
    Quiéranse(?), no utilicé a Dio así que a Sein le espera otra sorpresa xDUu
     
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  16. Nouhime

    Nouhime Tu infierno es mi edén.

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    Kaguya no prestaba atención a las charlas simultáneas que entablaba el grupo que la rodeaba, siendo Minami quien respondía en su nombre cuando de vez en cuando alguien se dirigía a ella. No pretendía ofender a nadie, ni era personal, simplemente no le interesaba confraternizar. Había aceptado participar exclusivamente porque le prometieron que podrían poner en práctica sus pasatiempos favoritos: pelear y asesinar. No obstante, la batalla todavía no estallaba y el nivel de ansiedad en ella empezaba a elevarse a causa de la carencia de acción y las bajas temperaturas. Esperaba que los mandatarios tuvieran una justificación coherente para tanta pasividad porque la idea de regresar a Tensai era cada vez más tentadora.

    En un intento de distraerse paseó la mirada por el abarrotado recinto. La asaltó un ferviente deseo de arrancarle la lengua a todos los presentes, obligarlos a guardar silencio para ser capaz de escuchar sus propios pensamientos nuevamente y que dejaran de invadir su precioso espacio personal. Aunque pensándolo bien, lastimarlos solo provocaría más barullo. Sus ojos dorados se posaron en la silueta de un varón que se hallaba encogido tímidamente en la barra del bar, parecía tan poco confortable en medio de la muchedumbre como ella. Esbozó una sonrisa traviesa.

    —¿A dónde vas? —La rubia se sobresaltó cuando Nouhime se incorporó repentinamente.
    —Voy por más bebida, ¿quieres que te traiga un vaso de leche tibia?
    —Chocolate caliente, no leche tibia —sus mejillas se colorearon de un intenso carmín a causa de la burla.
    —¿Cuál es la diferencia?
    —¿El chocolate? —Murmuró tímidamente. La jounin dejó escapar una carcajada fugaz, rindiéndose a la adorabilidad de la controladora de sangre. De todas formas no permitiría que volviera a consumir alcohol, era un peligro para la sociedad en estado de ebriedad.
    —Ya regreso con tu lecho tibia con chocolate.

    Contorneando las caderas se aproximó al mostrador donde el gatito desamparado consumía café, atrayendo la atención del sexo masculino. Mientras aguardaba las infusiones que solicitó Viuda Negra inició una charla casual con el retraído muchacho, quien demostró al principio poseer una actitud más apasionada de lo que había imaginado. Minutos después regresó a la mesa que compartía junto a Kazuo, shinobi perteneciente a Arashi según dedujo por la bandana que portaba, y luego de una breve presentación continuaron charlando con normalidad.

    —¡Casi lo olvido! —Extrajo de su escote un paquete envuelto en papel de regalo con una moña roja provocando que la de ojos color esmeralda volviera a sonrojarse —. Feliz Navidad, Sakura —hizo entrega del obsequio —. Pensaba dártelo más adelante, pero si morimos no tendrás oportunidad de utilizarlo y sería un desperdicio.
    —Nou... No debiste molestarte... —Balbuceó incrédula. ¿Quién era ella y qué habían hecho con la verdadera Nouhime Kaguya?
    —Es cierto —se encogió de hombros —. Ábrelo de una vez por todas.
    —¡Sí, por supuesto! —Rompió el papel, revelando una caja de terciopelo. Con dedos trémulos la abrió, en su interior descansaba una pulsera de plata de la cual colgaban pequeños y brillantes dijes rosados con la forma de pétalos de cerezo.



    Corto y mierdoso :)

    SakuraSakura
    Rosie.Rosie.
    MadaraMadara
    TMDTMD
    Mr. RagerMr. Rager
    ASRIEL DREEURRASRIEL DREEURR
     
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  17. Sargento Brazzers

    Sargento Brazzers No leas esto

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    Kazuo se sentó en la mesa, tímido, a sabiendas de que no conocía a nadie de los presentes y teniendo en cuenta que, si por un lado, alguno de los presentes pertenecía a la misma aldea que el, bueno, mas bien el pertenecía a la misma aldea que ellos, dado que era el nuevo; era el de menor rango en la mesa y, eso le hacia sentirse un tanto mas cerrado.

    En aquel momento el moreno saco un cigarrillo del bolsillo superior de su camisa y sin pedir permiso a sus compañeros se lo encendió para no agobiarse tanto. Durante algún tiempo la conversación se tornó en torno al recién llegado a la mesa, quien con timidez respondía a las escasas preguntas, y cuando se referían a de donde provenía tenia que rehusar el contestar, dado que ni el recordaba esos datos.

    Tras un pequeño lapso de tiempo, la conversación se torno en preguntas sobre cuando comenzaría la acción, cuales iban a ser los objetivos y que posibilidad habría de que los Genins murieran en el intento, lo que hizo que el único presente se sintiera un poco cohibido.

    —no te preocupes—dijo Nouhime—seguramente sea una muerte rápida e indolora así que no creo que sientas nada—las palabras de la chica forzó una pequeña carcajada en algunos de los presentes, mientras que Kazuo se sentía un tanto tembloroso, pero no miedoso.

    —No te pases con el nuevo—habló Daisuke quien prosiguió con su trago mientras se reclinaba un poco en la silla.

    El tema en la mesa cambio y se tornó en una charla de anécdotas para que Kazuo conociera un poco la experiencia de los presentes.


    SakuraSakura
    Rosie.Rosie.
    MadaraMadara
    NouhimeNouhime
    Mr. RagerMr. Rager
    ASRIEL DREEURRASRIEL DREEURR
     
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    Última edición: 7 Dic 2016
  18. Reaper.

    Reaper. No sé, me sabe a mierda

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    Sona Noten

    - ¡Onee-san!

    Sona estaba muy ocupada observando el lugar al que había tenido que dirigirse como para atender al pequeño Miyamura, quien intentaba halar con insistencia a la mayor para ir a explorar el poblado. Pero la verdad era que Musa no confiaba en varias de las personas que estaban allí, y sus otros dos acompañantes, Zera y Ryuu, tampoco; el trío de experimentados estaba viendo alrededor con bastante desconfianza, había rostros desconocidos por todos lados, mientras que Modoru simplemente quería avanzar y mezclarse con las demás personas.

    - ¡Onee-san!
    -Shh, tranquilo, Modoru –después de silenciarlo con ternura, Sona acarició las hebras rubias del menor. Miyamura infló sus mejillas-. Ya nos aventuraremos a explorar el sitio, ¿sí?
    - ¡Sí!

    A continuación, Ryuu y Zera dirigieron sus orbes hacia un sujeto que avanzaba en dirección a ellos. Musa estuvo en contra de que sus compañeros le enfrentaran, impidiéndoles acercarse demasiado a su persona, pero les ordenó con un suave toque de sus cuerdas que se contuvieran y no hicieran alboroto; estaban allí para ayudar en la batalla contra los samuráis y no para iniciar una guerra interna, además, las actitudes hostiles no correspondían al comportamiento de ninjas de Las Estrellas.

    -Está bien, la escoltaremos y nos reuniremos pronto en la torre respectiva –afirmó Noten varón, despidiéndose del hombre que fue a hablar con ellos; Zera se acercó a su amiga mientras Ryuu terminaba de hablar con aquel extraño, tras lo cual el pelirrojo se reunió con ambas féminas.
    -Los líderes de las aldeas se reunirán en una torre de este poblado, creo que es la más grande y la central, para discutir acerca de cómo se procederá –explicó Zera, adelantándose a su homólogo en rango-. Pero no podemos dejarte sola.
    -Soy capaz de ir sola al encuentro, Tengoku –replicó serenamente la mandataria-. Sin embargo, no puedo dejar solo a Modoru –el chiquillo estaba viendo alrededor con sus ojos iluminados, ¡todo era bastante lindo y las personas parecían amigables!
    -Tampoco te dejaré sola, hermanita –añadió el varón más grande, luego miró al chiquillo al lado de su consanguínea-. Y tengo un plan para este pequeño “problema”.

    […]

    Una vez se hubo alejado de Ryuu, Zera y una copia de sí misma que había dejado al lado del pequeño Modoru, Sona procedió a adentrarse y mezclarse en el poblado, encontrándose con rostros desconocidos y familiares; otro clon de su persona para que este fuera al lado de Sakura Minami y Nouhime Kaguya, esperando que al momento de que este desapareciera pudiese brindarle de todas las experiencias vividas.
    Suspiró.

    Hacía tanto tiempo que no veía a la rubia y a la taijutsuka, lo cual le produjo nostalgia; su mente, como si estuviese en su contra, le obligó a visualizar varios recuerdos, imágenes donde se encontraba al lado de Rinha sonriendo, pasándola bien y defendiéndola. Sanaba sus heridas, tocaba sus melodías para la castaña…

    Tropezó con un cuerpo mayor debido a su distracción, retrocediendo unos cuantos pasos hacia atrás, estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no se había dado cuenta de adónde fue a parar su mirada. Dirigió la vista al frente, encontrándose con la expresión serena y seria de quien fuera su mejor amiga. Su corazón comenzó a latir con fuerza, sintió que sus pómulos poco a poco se teñían de un lindo color carmín debido al calor que comenzó a sentir; ¿nervios? No sabía por qué los sentía, ya había tenido que hablar con la mandataria de la Tormenta antes y esas sensaciones no las experimentó en dichos encuentros. Quizá… quizá fuera porque en ese momento no estaba relacionándose en el ámbito laboral con ella.

    -Lo… siento –tocó por fin-. No fue mi intención…
    -Claro que no lo fue –soltó Yang de inmediato, dejando a un lado la conversación que mantenía por un momento-. Hola, Sona.

    Sentía que su cuerpo comenzaba a temblar… ¡Joder! Se había preparado para un encuentro personal con ella varias veces, ¡incluso, escogió un…! Oh… cierto. Ya sabía cómo podía salir de esa incómoda situación.

    Retomó su compostura.

    -Hola, Rinha –una cálida sonrisa se dibujó en el rostro de la Raikage; era un gesto especialmente dirigido hacia ella-. Y disculpen mi interrupción, Kiseki-san, Taiga-san.
    -En lo absoluto –contestó el modista-. Tengo que hablar unas cosas con Taiga en este momento, por lo que si me permiten –las últimas palabras del albino vinieron acompañadas de una risa suave.

    Rinha comentó que ya los alcanzaría luego, pero antes de poder decirle algo a la muda, ésta se adelantó y tocó un poco su arpa:

    -Lamento haberte interrumpido así, estaba pensando en varias cosas… Y, de hecho, te estaba buscando –aquello no hizo que el gesto de la mandataria cambiase en lo absoluto; por dentro, el corazón de Rinha latía con un poco de irregularidad-. Yo… no sé cuánto tiempo más podrá pasar, y tampoco sé si después de esta guerra seguiremos vivas; menos si nos volveremos a ver –Rinha pudo jurar que, por un momento, la voz escuchada en su mente se quebró; Sona estaba haciendo un esfuerzo para dirigirse a la manipuladora de chakra-… Y quería darte esto –allí fue cuando Musa buscó entre sus ropas, sacando una pequeña ‘cosa’ envuelta en un lindo papel con motivos de estrellas.

    Al recibir el regalo, Rinha observó el mismo tocándolo suave y detenidamente, incluso podría decirse que nostalgia, tras lo cual se ayudó con una de sus uñas para romper un poco el papel y luego utilizar la mano con la que no agarraba el objeto para terminar de desenvolverlo. Sus ojos se abrieron un poco debido a lo que era.

    -Esto es…
    -Una armónica –sonrió la muda-. Pensé en regalarte eso por distintas razones –hizo una pausa, perdiendo su mirada en el instrumento de aire-. De hecho, iba a hacerlo después del suceso de Kirigakure, el torneo; te veía tan alejada de las personas, como si no quisieras saber nada de los demás –y suspiró, no quería romper en llanto allí, frente a la persona que amaba-. Muchas veces utilizamos la música para evadir nuestros problemas, y algo que siempre quise hacer yo fue enseñarte a tocarla, transmitirla. Y para serte sincera, hacerte entrega de este instrumento, que es uno que siempre he querido aprender a tocar… Refleja lo importante que eres para mí en mi vida, Rinha. Por esa misma razón te pido que, cada vez que te sientas sola, asustada, enojada... toques este instrumento y dejes que su sonido invada tu cuerpo para relajarte.

    La mandataria de la Tormenta quería hablarle, responderle con lo que realmente pensaba, pero una vez más fue interrumpida por la muda:

    -Y lo lamento, Rinha –aquello descolocó a la manipuladora de chakra por un segundo-. De verdad, lo lamento por todo.

    Después de eso, Sona giró sobre su propio eje para retirarse. Rinha se quedó estática allí por un momento, con el instrumento que la que una vez fue su mejor amiga le había regalado, pensando en lo que podría suceder a continuación.

    ¿Qué iba a pasar?

    Mención a Modoru (se fue con un clon de Sona y los "escoltas" de ella) MiyamuraMiyamura
    Participación de Rinha RoseRose
    Mención a Kiseki y Taiga CottonmouthCottonmouth y SphinxSphinx
    -Explota-
    #RiNa

    Luego pongo colores bonitos.
     
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    Última edición: 7 Dic 2016
  19. Gabacho

    Gabacho

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    Llegar al lugar tan alto no había resultado un problema para un guerrero adiestrado en las artes ninjas, pero su parte felina aún le respingaba un poco por la altura. Como buen felino, no le gustaba estar atrapado en las copas de los árboles, figurativamente hablando, y se ponía nervioso cuando pasaba por los puentes colgantes que comunicaban las cimas de las montañas.

    Justamente acababa de pasar uno de ellos cuando un súbito grito de “¡Tú! Le hizo levantar la ceja y mirar hacia el origen del ruido. Un par de jóvenes estaban envueltos en una pelea a puños, mientras unas jovencitas los veían, una de ellas abrazada a otra, mientras el resto aplaudía el despliegue de violencia viril. De entre la multitud, vio a un tercer joven y comprendió un poco del asunto: los tres eran ninjas y por sus protectores deducía que no de la misma aldea y… bueno, además estaba la multitud de chicas.

    Al acercarse un poco más, reconoció al apuesto ninja de la Hoja y supo que tendría que intervenir antes de que alguien más lo hiciera. Aspiró profundamente mientras caminaba hacia el encuentro y finalmente dejó escapar el rugido que tenía guardado, disipando la multitud y deteniendo la pelea en el acto.

    El genin, que antes del rugido estaba sujeto de su camisa y a punto de ser golpeado en la cara, cayó de trasero al suelo, donde se arrastró un poco hacia atrás mientras cubría sus oídos. El Uchiha lo había soltado al tiempo que con sus manos sostenía su cabeza e incluso se encogió hasta agacharse. El estruendoso sonido reverberó por los picos y las cumbres, pero poco hizo por ahogar la bulla que llenaba el lugar.

    — Muy bien, chicos, no es la manera de comportarse en una aldea extraña — reprendió el jounin, finalmente entrando en el campo de visión de los ninjas. El de la niebla, que también había sido afectado por el rugido y había retrocedido, dio un paso hacia adelante y soltó un “wow” por la técnica que acababa de presenciar. — Uno esperaría más de un ninja de la Hoja — murmuró, levantando su mano embebida en chakra verde para curar el labio inchado y la ceja abierta que tenía el joven de su misma patria. Éste lo miró con un poco de asombro por su entrada, pero rápidamente se convirtió en molestia y hastío, murmurando un “presumido” en vez del “gracias” que esperaba recibir. Volvió su mirada al Uchiha y le extendió la mano en saludo. Él tenía un golpe en el pómulo y seguramente se volvería moretón para el anochecer, así como un tajo en el labio inferior — Gabo Leos —se presentó —¿Y tú eres…?

    — Nadie que te interese — respondió, levantándose y regresando a su postura de chico cool.

    — Amargado — murmuró el jounin, cambiando la dirección de su mano hacia la dirección general del chico de la aldea de la Niebla — ¿Tú qué dices? — le ofreció la misma mano y él sí la tomó, aunque un poco escéptico que un jounin de Konoha quisiera trabar amistad con un genin de Kiri.

    —Ichida Norsch — replicó, sacudiendo la mano ofrecida, haciendo sonrreir al Leos levemente. Pero antes de que pudiera decir algo más, él se volteó y dirigió otras palabras a los peleadores.

    — ¡¿Por qué no arreglamos todo con unas cervezas?! — aulló para llamar la atención de los otros. El Uchiha que ya se encaminaba a otro lado alentó un segundo el paso. Si quería aceptar la invitación o si solo pensaba que el Leos estaba loco, eso no lo pudo descifrar solo. Mientras que el genin, al ver a su séquito diseminado, arqueó una ceja. — Yo invito — agregó al final, porque… ¿qué diablos? Todo estaba al 50% de descuento.


    Van!! ElderBiscuitsElderBiscuits SakuraSakura SphinxSphinx Oh! y por cierto, mi ficha está en link con la imagen de mi firma :p
     
    Última edición: 7 Dic 2016
  20. Zerito

    Zerito I'm a lazy man

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    Estaba nervioso aquel joven genin del clan Uchiha, si cualquier transeúnte le preguntaba si estaba bien, éste respondería de manera poco entendible, y es que, no todos los días se te avisa sobre una segura guerra contra el país del hierro, además el ambiente frío del lugar no ayudaba en nada. Su aliento se podía ver cada vez que suspiraba o articulaba palabra alguna.

    ── O-odio esto ──exclamó luego de sobarse la parte trasera de su nuca. Estaba un poco estresado, debido a que no sabía qué hacer en ese sitio tan lleno de comerciantes. Fue entonces que su estómago rugió un poco y tomó la decisión de ir por algo de comer.

    Entre tanto sitio para comer, Mamoru escogió uno en dónde servían carne a la parrilla. No sabía el por qué, pero ansiaba demasiado recibir ese sabor tan delicioso que desprende la carne cuando ya está en su punto… era un manjar que necesitaba en ese preciso instante. Se sentó en una mesa sólo ─como tremendo forever alone que es─ y encendió el asador que estaba en el medio de la mesa, el chico recibió su orden y se dispuso asar su alimento de colores rojos.

    Mientras dejaba la comida asándose pidió su bebida favorita── Si no es una molestia, ¿podría traer un poco de té de limón con algo de miel? ──pidió al camarero el cual contestó con un “no hay problema” mientras anotaba su orden y se marchaba a la cocina para preparar su bebida.

    El tiempo pasó y el chico quedó mirando su carne mientras se cocía── Me pregunto si ella también habrá venido para acá ──esas palabras salieron en una especie de susurro melancólico, el joven sacó de su bolsillo trasero una fotografía doblada. La desdobló y en ella aparecía una foto de él con su hermana mayor con la que estaba abrazado, parecían muy felices en ese tiempo. Fue entonces que el aroma a la carne lo hizo salir de ese trance nostálgico en el que estaba sumergido; guardó su fotografía y se dispuso a disfrutar de su comida.


    Uy que corto :v
     
    Última edición: 7 Dic 2016
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