Quest D Reconstrucción || Dylan Tanneberger & Gomamon

Tema en 'Digital World' iniciado por Maka Evans, 1 Sep 2017.

  1. Autor
    Maka Evans

    Maka Evans ¡Wubba lubba dub dub!|| Lord of Shipping

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    Y ahí estaba la pequeña flor, moviendo de un lado a otro sus macetas y algunas decoraciones de jardín destruidas que había dejado aquel ultimo enfrentamiento en la ciudad. Ya comenzaba a entender porque muchos le decían que no fuera a vivir a la ciudad, que no podría con tanto movimiento y ajetreo. Realmente no creía poder pero...

    Pero agradecía que la central enviara Tamer para ayudarle a terminar de levantar su casa... de nuevo


    "Reconstrucción”

    a) NPC que la solicita: -
    b) Descripción de la misión: Cuando ocurren batallas en medio de la ciudad, en especial entre Digimon evolucionados, es normal que ocurran daños a las calles y casas cercanas a la zona de combate. La Central anda solicitando voluntarios que ayuden en la reconstrucción de algunas de las zonas afectadas
    c) Descripción del campo de juego: Ciudad
    d) Objetivos a cumplir:
    • Seguir las ordenes del (o los) encargado(s)
    • Ayudar a reconstruir la zona asignada de la forma que les indiquen
    e) Notas
    • Quest General: Puede ser tomada por el Tamer nuevamente incluso después de haberla superado
    • Hay trabajos de todo tipo, desde reconstruir, limpiar o hasta pintar

    Plazo: 7 días.
    Número de Post: 3
    Tamer:
    Dylan Tanneberger & Gomamon
    Digivice: Adventure

    VerwestVerwest
    puedes iniciar <3
     
  2. Verwest

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    Hola —saludó la germana a la Floramon que tenía enfrente. ¿Se trataba de la misma a la cual había ayudado en el herbolario días atrás? — Vinimos a ayudar —cuando el Digimon extendió su mano y se presentó con su nombre, Dylan concluyó que se trataba de otro ser de la misma especie.
    Gracias por venir, mi casa está totalmente destruida —sollozó la de flores.
    No te preocupes esbirro, la reconstruiremos muy pronto —intervino la foca. La humana largó un suspiro y se alejó de los digitales para explorar los escombros que quedaban de lo que había sido una choza de madera.

    De reojo, Tanneberger observó a Gomamon parloteando con el otro ser y decidió alejarse un poco más. La verdad es que la rubia seguía algo molesta con su compañero debido a las acciones suscitadas en su anterior Quest. Ikkakumon había actuado con una actitud agresiva, violenta, amenazando con asesinar a otros Digimon de menor rango, y Dylan reprobaba totalmente ese comportamiento. Después de todo, la heroína siempre había estado a favor de resolver cualquier conflicto de manera diplomática, mediante el diálogo y no la fuerza.

    Al agacharse para tomar un madero casi tan largo como su propio brazo y analizarlo de cerca, una brisa fresca de aire sopló acariciando sus mechones y también llevándose su sombrero de paja estilo pescador. La humana miró hacia su costado y descubrió entonces al de cabellos naranja quien había atrapado dicho accesorio para la cabeza. El acuático se acercó a ella y se lo ofreció de vuelta.

    Gracias —musitó apenas la rubia. Su mirada se hallaba perdida en el suelo.
    Dylan, mírame, ¡Dylan! —instó la foca, pero era como si la Tamer hubiese perdido de repente su sentido del oído. La teutona ignoró al Child y dio media vuelta para avanzar un par de pasos— ¡Dylan! —Gomamon le alcanzó y se aferró a ella tomándole con sus garras de la ropa— ¿qué es lo que sucede? Apenas has hablado conmigo en días.
    Tenemos mucho trabajo por hacer. Haré una lista de los materiales que necesitamos y mientras tanto, ¿podrías ir limpiando un poco el terreno? —si bien el tono de voz de la europea siempre había carecido de emoción, el pelinaranja era uno de los pocos seres o personas que conseguían detectar en él una pizca sobre el estado de ánimo de la heroína, pero en aquellos momentos no podía encontrar nada. La voz de la de ojos verdes sonaba más apática de lo normal, lo cual confundió severamente al acuático. El Digimon bajó su mirada y soltó a su Tamer antes de alejarse de ella casi a rastras— . Tendremos qué trazar antes de comenzar a construir.
    Me encargaré de limpiar los escombros —dijo el Child con el ánimo por los suelos.
    Gracias —respondió la humana antes de marcharse.

    Quizá estaba siendo un poco dura con su compañero, pero la rubia pensaba que era mejor así. De lo contrario, no podría desenvolverse en su labor con soltura y comodidad. Necesitaba más tiempo y un poco de espacio para descifrar cómo le haría saber al de cabellos naranja lo que pensaba y lo que estaba sintiendo. Qué complicado era todo.

    Qué pereza —dijo para sí misma mientras anotaba en una libreta las cosas que necesitarían para rearmar aquél lugar: tablones de madera, clavos, herramientas y sobretodo mucha ayuda. La teutona tenía algunos conocimientos sobre la construcción debido a que era fanática de la arquitectura clásica. Enseguida le entregó la lista a Floramon, y ésta muy amablemente vació sus bolsillos -el dinero era financiado por una aseguradora Digimon- para comprar todo aquello— Tal vez ahora puedas tener una casa más grande —propuso Tanneberger llevándose la mano diestra a su barbilla.
    Vivo sola, así que en realidad me gustaría que mi hogar fuese pequeño y acogedor —expuso la semi-planta digital, tras lo cual se marchó para llamar a la central y solicitar más Tamers.

    DTB se mantuvo de pie observando su alrededor y pensando que, a continuación, tendría que afrontar unas largas y exhaustivas jornadas de trabajo. La orden de los materiales y la ayuda tardaría horas en llegar, así que ¿sería mejor tomar ese tiempo como un descanso anticipado? O tal vez lo mejor era colaborar con el pelinaranja que todavía seguía removiendo los escombros... Meditaba sobre ello.

    ¡Dylan! —La foca esbozó una enorme sonrisa cuando visualizó a la rubia a su lado, ayudándole a cargar una pesadísima viga de madera.
    Por favor, no quiero hablar —pronunció la humana entre dientes, lo que provocó que el gesto alegre del acuático se esfumara al instante. Ambos prosiguieron trabajando en silencio.



    Maka EvansMaka Evans pase pls​
     
  3. Autor
    Maka Evans

    Maka Evans ¡Wubba lubba dub dub!|| Lord of Shipping

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  4. Verwest

    Verwest It's obvious, be honest

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    Durante el segundo día de trabajo, el lugar se había convertido en un auténtico patio de construcción. Una veintena Digimon y Tamers vestidos con chalecos y cascos de protección se desplazaban de un lado a otro colocando los maderos, preparando las pinturas, moviendo las máquinas que apuntalaban con pernos, clavos y tornillos la estructura del nuevo hogar de Floramon.

    Dylan formaba parte de una pequeña cuadrilla que se dedicaba a afinar detalles como los marcos de las ventanas y puertas, el barandal de la escalerilla y el jardín exterior. Aunque la fuerza física no era su punto más sobresaliente, se las arreglaba para poder desempeñarse más que correctamente. Junto a otros dos jóvenes, un Armadillomon y un Lopmon, terminaba de instalar una moldura hecha de caoba alrededor de la última puerta. La rubia tomó el martillo de su cinturón de herramientas y comenzó a remachar mientras los demás sostenían dicho material.

    Está listo —dijo la teutona al finalizar.
    Por fin —expresó un varón de mechones grisáceos que le llegaban hasta la altura del hombro.
    Ahora debemos pintar —propuso Lopmon. Los demás asintieron.

    Después de conseguir algunas cubetas y brochas, la misma cuadrilla se dispuso a colorear los trabajos que habían hecho. Comenzaron con el barandal de la escalera, que si bien podría resultar tedioso porque contaba con muchas figuras y detalles pequeñísimos, para Tanneberger era relajante. La mujer movió su pincel con extrema parsimonia, observando cómo la madera absorbía a través de sus poros las gotas de pintura hasta tomar un pigmento impropio de su naturaleza. A pesar de los ecos y ruidos de fondo ocasionados por maquinarias y trabajos más pesados, la heroína era casi imperturbable, hasta que de pronto el trastabillar del Armadillomon que trabajaba a su lado le hizo reaccionar, pues dicho Digimon había derramado su cubeta de pintura empapando la indumentaria de la germana.

    Mira lo que has hecho, ¡tonto! —Soltó molesto el de cabellos grisáceos, quien al parecer era el compañero del digital con caparazón. Este último agachó la mirada y se disculpó múltiples veces.
    Lo siento, lo siento. No fue mi intención, prometo que lo arreglaré.
    ¡Cállate, inútil!

    DTB pestañeó un par de veces, aunque sus orbes seguían enfocados en el líquido viscoso que cubría casi por entero su torso. Se sacó el chaleco de protección y descubrió que su ropa debajo de este también se encontraba un poco sucia. Suspiró y tomó un trapo para intentar secarse. Mientras lo hacía, no pudo ensordecer sus oídos ante los alegatos de su compañero de trabajo. No quería inmiscuirse en los problemas de otros, pero cuando el casi albino amenazó con agredir físicamente al Armadillomon, la rubia saltó y de inmediato se puso entre medio para evitarlo.

    ¿Qué haces? ¡Quítate! —Bramó el joven, quizá tenía problemas de ira.
    No le hagas daño, fue un accidente.
    Él es un incompetente y debe aprender. ¡De cualquier manera no es de tu incumbencia!
    Tranquilízate —a pesar del tono altivo y furioso con el cual el peligris hablaba, Dylan no variaba ni un poco en el suyo, manteniéndose en un espectro neutro. Esto provocó que el varón inconscientemente también modulara su voz, relajándose. Los demás integrantes del equipo de trabajo se encogieron de hombros, reacios a intervenir en la escena tensa.
    Como sea, me largo —dijo el hombre entre dientes y después giró media vuelta para marcharse. Armadillomon lucía aún afligido. Antes de avanzar para ir detrás de su Tamer, la germana le dedicó unas palabras por lo bajo:
    No dejes que te haga daño...

    No dejes que te haga daño. ¿Acaso no era muy cínico decir aquello de su parte después de haber estado tratando como a un costal de patatas a su propio compañero Digimon? La nadadora abrió sus ojos más de la cuenta idealizando que durante el transcurso de aquel día, se había obligado a sí misma a no pensar en Gomamon para no afrontar cuestiones complicadas. Porque su personalidad así lo marcaba: para ella era más fácil y confortable huir de los problemas, pero con el paso del tiempo había aprendido que estos siempre terminaban alcanzándote y golpeándote con el doble de potencia.

    Caminando por el sitio en obras, buscó con su mirada verdosa al de cabellos naranjas. El acuático debería encontrarse en la parte posterior de la zona puesto que le había visto unirse a una escuadrilla que construiría una pequeña piscina para Floramon en el patio trasero. Al cabo de minutos, sus oídos descubrieron lo que sus ojos no pudieron en un principio.

    Adelante, esbirros. Esos acabados son de color azul y no verde, ¡ordinarios! —Esa voz y ese vocabulario eran inconfundibles. El mamífero era el líder de un cuarteto de Digimon que ya habían cavado la fosa que serviría de contenedor, y ahora colocaban los azulejos para darle una linda apariencia.
    Gomamon —la foca se hallaba de espaldas, pero Dylan le vio respingar lo cual revelaba su inminente sorpresa— , ¿podemos hablar? —Unos segundos se fueron en silencio hasta que el digital se decidiera a dar la cara. Su ego y su orgullo herido le incitaban a mantener un gesto rígido, pero tan sólo mirar a los ojos verdosos de la humana hizo que su fachada se rompiera como un montón de pedazos de cristal.
    Dylan... —Gomamon desvió su mirada para no sentirse más frágil.
    Lo siento.



    Maka EvansMaka Evans
     
    Última edición: 2 Sep 2017
  5. Kira

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  6. Verwest

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    Tú y yo no somos asesinos.
    No maté a nadie.
    Pero amagaste con hacerlo.
    Solo intentaba demostrar mi poder, Dylan. Debí decirte esto antes: —la foca giró media vuelta y avanzó unos pasos— quiero ser más fuerte, ¡el más fuerte de todos! Deseo alcanzar de nuevo mi etapa Mega —las garras del mamífero, casi temblando, se clavaron sobre el suelo y lo rasgaron con mucha fuerza— Ya nadie lo recuerda... —agregó con voz muy baja.
    Gomamon —la rubia soltó un largo suspiro y tomó un momento para meditar sobre lo que iba a decir— . Sé que has estado entrenando a mis espaldas. Sé que, desde que volvimos, te encuentras ansioso, pero ciertas cosas requieren tiempo —mientras hablaba, Tanneberger había avanzado hasta su compañero lo suficientemente cerca para agacharse y poder peinar sus cabellos naranjas. El acuático sintió un escalofrío ante el sorpresivo gesto y de reojo se atrevió a mirar a su Tamer— . Y yo lo recuerdo —el ser contuvo la respiración un segundo— . De ahora en adelante entrenaremos juntos, escalaremos hasta la cima, pero para lograrlo debes comprender lo que siento cuando...
    Lo sé —interrumpió la foca, sus ojos verdosos examinaron el piso de nueva cuenta. Nadie mejor que él sabía los motivos por los cuales la teutona se resistía a arrebatarle la vida a cualquier Digimon o persona. El dolor que pudiese ocasionarle a los allegados de dichos muertos podía llegar a ser inmensurable— . Lo siento.

    La humana tomó asiento en el suelo, sobre el borde de la piscina casi terminada –un Agumon y un Picodevimon colocaban las últimas placas de azulejo-, junto a su compañero y continuó jugando con los cabellos naranja. Pasaron varios minutos en silencio durante los cuales Tamer y Digimon se dedicaron tan solo a disfrutar la presencia uno del otro. Tanneberger no sabía por qué, a pesar de haber acabado de aclarar sus disgustos y sus dudas, el ambiente con Gomamon seguía tenso. Alzó su mirada al cielo e intentó relajarse admirando el horizonte enrojecido de una tarde de verano cualquiera.

    ¿Estamos bien? —Preguntó la foca, luz del día se hallaba casi extinta.
    Lo estaremos —la rubia se puso de pie y tomó al mamífero en sus brazos. Floramon apareció brevemente para darles las gracias, pues la jornada de trabajo había culminado, su casa estaba lista y era tiempo de retirarse para descansar.

    Al día siguiente, los héroes se unieron a otro sitio en reconstrucción: una especie de guardería de Digimon. DTB decidió unirse a una cuadrilla que se encargaba de dar retoques de pintura a la fachada del edificio, y Gomamon, por su parte, procuró no aceptar trabajos distintos a los de su Tamer porque deseaba pasar más tiempo con ella. La humana se puso el casco de trabajo y un chaleco para no mancharse la ropa, y luego tomó dos brochas y un pincel para detalles pequeños. Junto a ella, el acuático cargaba con una gran cubeta de pintura. Enseguida ambos tomaron lugar del lado derecho del frontón del inmueble para reforzar ese tramo junto a otro joven pintor y su compañero Digimon.

    El aspecto rústico de la guardería iba desapareciendo al adoptar colores de tonalidades cálidas y alegres, gracias al esfuerzo de varios Tamer y Digimon en conjunto. De esa manera transcurrió la mañana por completo.

    Entre tanto, la teutona había descubierto que eso de pintar era, en definitiva, lo suyo: la calma, la manera rítmica con la cual realizaba dicha labor, era muy acorde a su carácter pasivo. Lo estaba disfrutando. Aunque la verdad sea dicha, también era un trabajo muy pesado. A cada cierto tiempo, la joven se detenía para tomar un respiro y para estirar su brazo, pues el músculo se entumecía y se cansaba fácilmente, en especial cuando se esforzaba en alcanzar partes muy altas para pintar.

    Yo te ayudaré, Dylan —la foca, después de haber percibido el cansancio de su Tamer, se trepó sobre los hombros de esta junto con la brocha de pintura para colorear un pedazo encima de ellos.
    Gracias —dijo la rubia, intentando mantener el equilibrio para no afectar el trabajo de su compañero y, sobretodo, para que este no cometiera algún descuido y derramara pintura sobre su cabello o su ropa.
    Han sido días muy largos —comentó un joven Tamer muy sonriente que se hallaba próximo a la germana. Ella le miró de reojo y quiso devolverle la sonrisa, pero tal gesto era muy difícil de materializar en su rostro.
    Y también agotadores —replicó Dylan solamente. Aquello dio pie a una pequeña conversación.
    Al menos la alegría de los Baby Digimon lo vale —el varón señaló con su mirada a los citados: los pequeños seres digitales dentro del edificio danzaban de un lado a otro, admirando su nuevo hogar casi terminado y charlando con cada uno de los trabajadores en la obra. Dylan podía observarlos claramente a través de una ventana— . Ellos estan tan feliz.
    Tienes razón —un leve atisbo de sonrisa se asomó al fin en la comisura de los labios de Tanneberger. Había sido inevitable: los sentimientos positivos que derrochaban los bebés eran contagiosos.

    En eso, Gomamon saltó de los hombros de la nadadora para ir a rellenar la cubeta de esmalte. Dylan se mantuvo tranquila, intercambiando más palabras con el varón a su derecha mientras estiraba su antebrazo aún adolorido. De pronto, un rechinido sobre su cabeza llamó su atención. La joven despegó sus labios y alzó una de sus cejas; ¿qué era aquello que se movía como gelatina en medio de un terremoto? Madera. Un enorme tablón de madera, casi suelto. La fémina apenas lo vio venir: la viga sobre ella se desprendió de la estructura, lo cual le llevó de inmediato a cubrir su cabeza con sus brazos. ¡Pero qué torpe! ¿Por qué no se había lanzado hacia uno de sus costados para evitar el impacto?

    Todo fue como en cámara lenta: su digivice apareció en una de sus manos y alrededor de este se desprendió una energía muy luminosa que le rodeó por completo. Esto, a su vez, expelió dicho material al contacto, mandándole a volar lejos de la humana. El estruendo del tablón rompiendo la ventana recién instalada alertó a todos los presentes a la redonda. Y la rubia seguía brillando.

    ¿Qué sucedió? —Cuestionó el joven que charlaba con ella antes.
    E-esa cosa, estaba mal apuntalada —dijo Tanneberger revelando poco a poco su rostro lleno de miedo y confusión— . No quería romper la ventana, no fue mi intención.
    Activaste tu digisoul para protegerte, ¿estas bien? —la mujer asintió con la cabeza, la luz que emanaba se iba extinguiendo.
    ¡Dylan! ¿Estas bien? —Preguntó el Child acuático volviendo a la escena junto con un Gigimon y un Upamon acompañándole. La susodicha asintió por segunda ocasión.

    La heroína comprendía escasamente lo que estaba sucediendo, lo único cierto es que ahora tenía más trabajo porque era su responsabilidad reparar el cristal roto durante el accidente. ¿Digisoul? ¿Qué era aquello? No se atrevió a preguntar, en lugar de ello continuó con sus labores para olvidar cuanto antes el desafortunado incidente.

    Colocar la viga deshecha, instalar la ventana, seguir pintando. Otro par de horas se fueron hasta que el cuerpo debilucho de la heroína le forzase a detenerse para descansar una vez más. De cualquier manera, restaba poco o nada para terminar de embellecer la fachada de la casa. DTB tomó asiento en el piso cuando de pronto, una ovación y un centenar de aplausos le pusieron en alerta, pero las alarmas se apagaron al descubrir que todo se debía a que los trabajadores y los Digimon de la guardería estaban dando por concluida -al fin- la obra.

    ¿Ya terminamos? —La rubia pestañeó un par de veces.

    Todos continuaban celebrando, no obstante, la heroína creyó que sería prudente realizar un poco de limpieza, pues el lugar estaba hecho un caos: remanentes de materiales por todas partes, polvo, maquinaria. Los pequeños seres digitales no podría disfrutar su nuevo espacio entre tanto desorden y seguramente, tampoco podrían limpiar por ellos mismos. Dylan y Gomamon tomaron un par de escobas. Si bien el digital no sabía cómo utilizar dicha arma de limpieza, al menos se esforzaba intentando aprender, siguiendo los pasos de su Tamer. Pero con todo seguía siendo muy torpe.

    No se te da la limpieza —pronunció la teutona.
    Bah, es porque no suelo hacer estas cosas. Los seres inferiores limpian para el Rey del Digimundo —la humana suspiró con mucha tranquilidad: el sentido del humor o actitud pedante (¿) de la foca estaba volviendo a la normalidad. Eso tan sólo podía significar que el ambiente ameno entre ellos se estaba restableciendo. Los héroes terminaron de limpiar el portón de acceso principal al edificio, y aún desde ese lugar, podían escuchar los gritos y ovaciones de los Digimon y Tamer que seguían celebrando en la parte de atrás, en una especie de fiesta en el jardín recreativo de la guardería. DTB miró hacia ese lugar y el de cabellos naranja pensó que la humana estaría pensando en unirse a dicho evento social, después de todo habían trabajado como los que más y merecían celebrarlo. Aunque en el fondo, el acuático prefería seguir pasando tiempo a solas con su compañera. Su mirada cayó pesadamente al suelo.
    Nunca me gustaron las fiestas —confesó la joven, llevándose la mano diestra hasta su nuca. Dylan quizá jamás -durante toda su estancia en Digital World- había acudido a una reunión de esa naturaleza. Inclusive de vuelta en su mundo de origen tampoco recordaba haber sido tan sociable.
    Entonces —el Digimon tragó en seco—, ¿quieres ir a cenar conmigo?
    Preferiría comenzar a entrenar —los ojos del colmilludo adquirieron un brillo anormal.



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    Última edición: 7 Sep 2017

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