Misión C Queda entre Familia - Usami y John / Rakugakure no Sato

Tema en 'Naruto World' iniciado por M4x, 8 Ene 2017.

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    Un bostezo alargado, una cantarina jovencita y un encargo por atender. El dúo emprendía viaje hacia la residencia Hammer and Forge; extraño nombre para un clan meditó Usami, con la esperanza de darle propia solución al conflicto encargado. Los por qué y los cómo, no habían sido especificados y precisamente esa era la tarea dada por el Tenmo: Hammer and Forge suministraban de armamento indispensable para el desarrollo militar y ocupaban un puesto casi asegurado entre la familias más poderosas de la aldea. Respetando esa posición fue que vieron imperativo atender la situación con rapidez. John trató de apaciguar su creciente necesidad de bostezar pero este era más fuerte, aún así trató de disimular en presencia de la fémina de los Senju.

    ¿Conoces a el clan John?— el aludido asintió y de paso hizo girar sobre el cuello sobre su rotula provocando el chasquidos de los huesos. Usami arrugó levemente la frente.

    Fueron de las primeras camadas de Clanes que se unieron al fundarse la aldea. Según tengo entendido al Tenmo le interesaba principalmente sus técnicas de fundición y forjado de armas— explicaba Kumi con detalles— .Pero eran peculiares puesto que constaban de dos “divisiones especializadas”— remarcó con sus dedos— La mitad del clan se especializaba en la fundición de metales y en su purificación, mientras que el resto se ocupaban en moldearlas para convertirlas en armas u cualquier otro utensilio militar. Por eso mismo el clan se llama, Hammer and Forge.

    Suena como que el mayor trabajo lo tenían la división de fabricación.— la chica nunca en su vida había presenciado la creación de un Kunai, Shuriken o Katana. Pero se aventuraba a imaginar que el trabajo más demandante debía ser el acondicionamiento de los aceros.

    Ambos transitaba a paso común por unos de los caminos externos a la cuidad de Rakugakure no Sato, su destino quedaba a una hora a pie así que no tenían prisa por llegar. Confiaban en que, fuera cual fuese el desencadenante del descontento, ellos pondrían fungir como buenos negociantes. Además, últimamente pasaban mas tiempos juntos y se habían hecho buenos compañeros, más no aún amigos.

    Relativamente cierto, pero la rama Forge son genios en el manipuleo de los metales y el fuego. Podría decirse que las técnicas que utilizan para purificar el metal son como un arte secreta y prohibida. Siendo técnicamente perteneciente de la misma familia, ninguno de la rama Hammer tiene conocimientos o mucho menos permiso de aprender sobre ello.

    ¿Cómo sabes tanto?—preguntó curiosa Usami, no veía a John como alguien detallista o tan siquiera conocedor del ambiente. Tal vez lo había juzgado mal a pesar de su apariencia tosca y descuidada.

    Fui yo quien los invitó a unirse a la aldea— Senju alzó la cejas con sorpresa, John prosiguió— Antes fue asistente de una herrería, trabajé por unos meses pero aprendí bien la profesión. Luego me uní a Rakugakure no Sato, y el Tenmo al conocer mis habilidades me ordeno que vaya a reclutarlos.

    Ahora que lo pienso— inquirió con más curiosidad la fémina de los Senju— Me cuesta creer que no fueras shinobi antes de estar en Rakugakure no Sato.

    Nunca dije que no lo haya sido.

    ¡Ajá! Tal como sospeché. ¿Entonces perteneciste a alguna aldea? ¿A cuál? ¡Dime!— los detalles anaranjados de su chaqueta daban la impresión de que ella tuviera orejas, tal como si fuera un conejo lo cual hacia la situación más tierna y graciosa. John sonrió de lado, con algo de tristeza, algo que ella notó pero fue efímero el momento, pues su voz sonó bastante animada y grave, el tono normal del grandote.

    Terminemos la misión y prometo contarte ¿Trato?

    ¡Sip!


    YukiiYukii siguele!
     
  3. Yukii

    Yukii ❥❥ Queen of Disaster. Diseñador Oficial

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    No tardaron mucho en llegar a la residencia. Se hallaba en una colina privilegiada como era de esperarse de aquellos que fungían un papel importante dentro de la aldea, sin embargo no fue la bella arquitectura ni el tamaño lo que llamó la atención de ambos chunin. Sí, el sitio era extenso y se veía trabajado amén del talento del clan y es que no solo era el hogar, sino el taller de manufactura principal. Pero lo primero que saltó a los fue el fuego cruzado que se extendía a lo largo del patio. Hermosas estatuas dedicadas a embellecer la parte frontal del recibidor ahora estaban postradas en tierra y una que otra degollada por el intercambio de armas arrojadizas. Sin importar que se tratase de la familia de forja o de purificación, ambas disponían de un amplio armamento.

    Enfrentamiento campal. Alguna situación había terminado por colmar el vaso y de pronto, ya no fueron solo discusiones o rabietas, sino una pelea. Los dos bandos se mantenían separados, uno en cada flanco, delimitados por apenas una pared de hierba ornamentaria que se interponía de forma impertinente y sin querer. Lo ridículo del asunto era que, aunque fuesen buenos herreros en el proceso de fabricación, eran pésimos usándolas. Ese minúsculo detalle había impedido que terminasen matándose entre ellos. De lo contrario, quizás ya no quedaría ninguno en pie. Los shinobis apenas se dieron cuenta apresuraron el paso para intervenir en el enfrentamiento. En primera instancia, Usami hizo abundar la vegetación entre ambos formando una pared densa en follaje que evitase el contacto visual entre ambos bandos. La gente involucrada no pudo evitar mirar con mala cara los recién llegados ¿A esos quién los había llamado?

    ¡Maldito Hammer! ¡Llamaron shinobis porque saben que no pueden hacernos frente! No tiene honor. ―Dijo un anciano del lado derecho, el más viejo del grupo.

    ―¿Yo? Forge traidor. Tú los trajiste porque no tienes ni el valor de matarnos ―contestó otro viejo de edad semejante, del lado izquierdo. La intervención de ambos vejestorios despertó un murmullo generalizado, a primera vista era evidente que esos dos cascarrabias eran los patriarcas de cada familia. John se lo afirmó a la menor. Los conocía, pero hasta donde recordaba siempre habían tenido buena relación. Para bien o para mal, tenían mucha influencia entre los suyos, así que bastaría un desacuerdo entre esos dos para despertar una enemista generalizada.

    Ve por Hammer, trata de tranquilizarlo ―pidió el castaño a Senju. Ella asintió, no tenía buena suerte con personas de la tercera edad, pero iba a hacer lo mejor. Caminó hacia la derecha del muro verde para hablar con el susodicho, todos los presentes tomaron sus armas, aunque algunos en realidad ni sabían cómo tomar una shuriken. John iría por Forge para descubrir el problema.

    Tranquilos, tranquilos. No los voy a atacar ―ella extendió las manos y esbozó la mejor sonrisa que pudo para hacerles saber que venía en paz.

    ¡Pero nosotros sí! ―uno de los varones tomó una espada y la blandió torpemente, de tal forma que la hoja afilada casi corta a su compañero.

    ¡Eres idiota o qué? ―gritó el viejo exasperado. Si no se calmaba igual le daba un infarto. Se acomodó el bigote y también la yukata conforme Usami se acercaba. Sí, le había tocado el rabo verde. Incluso hizo una seña para que la dejaran pasar y, como decía el lobo, mirarla mejor. El tipo asintió para sí, reconociendo que Raku estaba progresando en materia shinobi y luego se presentó amablemente. ¿No lo dije? Era algo bipolar, como la mayoría de los ancianos ―. Mi nombre es Furu Hammer ¿Cuál es el tuyo, linda chica?

    Usami Senju ―respondió con algo de nerviosismo. Los varones maduros que estaban allí se dieron un facepalm, murmurando cosas “Allí va de nuevo”, “Ese viejo nunca cambia” “No otra vez, por favor”. Los jóvenes estaban preocupados, chicos que rondaban la misma edad de la azabache. Qué ironía.

    Lindo nombre. Debes ser amiga del grandulón.

    Sí. John es mi amigo. Vinimos a investigar la pelea.

    Agh ―se volvió a tocar el bigote blanco ―, siempre se entromete. Pero no te preocupes, no pasa nada. Sucede lo de siempre, Forge es un imbécil ―más murmullos.

    Me… me gustaría saber más al respecto.

    Claro. Pasa. ¿No quieres té? ¿Galletas? ¿Carne añeja? ―guiñó el ojo.

    N-no. El té está bien. Gracias.

    Perfecto. Sígueme. Y ustedes ―dijo refiriéndose a los demás de su familia ―anden a trabajar. Ya.

    El pasillo los condujo por un jardincillo adyacente muy lindo, a pesar de tratarse de un taller y el hogar de muchos varones, el sitio poseía la delicadeza y el gusto de una fémina. Un jardín tan ordenado no podía haber sido imaginado por un hombre, pensó Senju. Mucho menos de esos bribones barbudos zarrapastrosos. Un sonido le hizo voltear y retrasarse al seguir al anciano, un chico rubio silbó. Eso la enojó ¡Creía que podía chiflarle! ¡Qué vulgar! El rostro de la chunin se volvió rojizo mientras cerraba uno de sus puños, dedicada a encontrar al responsable que evidentemente se escondía en los arbustos.

    Ven. No hagas ruido ―susurró el oculto.

    No. Serás tú quien haga ruido cuando te dé tu merecido.

    No, no. Cálmate. Solo quería llamar tu atención. El viejo Hammer jamás te dirá la verdad sobre la pelea. ―Esa confesión hizo que la chica se calmara ―. Verás, él es patriarca y nadie se atreve a contradecirlo, pero eso no significa que siempre tenga la razón. Lo mismo sucede con el abuelo Forge.

    Bueno, y qué cosas hace.

    Ehm ―lo pensó un poco, era algo vergonzoso, pero si él no abría la boca las peleas seguirían siendo continuas. Tomó valor y lo dejó salir de una vez ―Están enamorados de la misma mujer. Ella ni siquiera lo sabe, pero han entrado en conflicto por su atención. Su nombre es Kaoru.


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