Misión C ¡Putas al poder! || Shinta, Hana & Nick

Tema en 'Naruto World' iniciado por DrNaoto, 28 Dic 2016.

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    DrNaoto

    DrNaoto Me, Myself & I

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    Aquel hombre se encontraba orinando sin pena en la esquina de un edificio, vaciaba el tanque que tanto había llenado con la botella de ron que se encontraba en su mano derecha. Oh, pero qué deleite, el borracho sentía como aquel inaguantable líquido salía de su cuerpo lentamente, la sensación era espectacular. El amigo del individuo se encontraba sentado en la acera, esperando a que Joseph terminara de mear, estaba un poco estresado. Finalmente, el ebrio número 1 subió el cierre de su pantalón, sí, había terminado de hacer lo que la naturaleza le pedía, así que fue al lado de su compañero.

    ¡Necesito sexo, ahora! —Gritó el apodado Naoto, levantando su brazo para dar más énfasis a su frase, aunque a los minutos se cayó debido al poco control que poseía en sus extremidades, sí, apenas sabía lo que hacía. Joseph se quedó observando a Emanuel durante un rato, bajando de su cabeza hasta su entrepierna, oh, realmente lo deseaba. A pesar de su borrachera, el heterosexual del dúo cerró sus piernas y empujó ligeramente al otro.


    Ya deja la mariquera, pendejo de mierda —El varón habló sacando sonrisas, sin saber que había causado una pequeña grieta en el homosexual de closet, quién para seguir con su mentira solo rio de manera nervioso, ¿acaso lo había descubierto? No, eso era imposible. El silencio se mantuvo en la escena, hasta que una hermosa dama de cabellera negra pasó caminando delante de los tipos, oh, esas curvas eran un deleite para Emanuel, para Joseph no tanto, aunque claro que la miró para engañar a su amigo —¡Vaya, pero mira ese cuerpo!


    ¡Mami, quisiera que fueras Blackberry! —Naoto hizo referencia a un nuevo celular que acababa de salir al mercado en Modan, gracias a la alta tecnología de ese mundo. Tanto Emanuel como la fémina vieron fijamente al gritón, esperando una respuesta por su parte; la mujer estaba un poco indignada, mientras que el borracho se encontraba riendo al saber lo que diría Joseph tras aquello, no pudo evitar aguantar las carcajadas —¡Para que me toques la bolita!


    Las risas escaparon de ambos hombres alcohólicos sin cesar, oh sí, lo habían hecho de nuevo, les encantaba llamar la atención de damas hermosas para decir ese tipo de comentarios, lástima que estas huían tras aquello. Sin embargo, sin que lo supieran, esta vez sería totalmente diferente, las cosas cambiarían para ellos drásticamente tras aquella frase. Para cuando los tipos se percataron, la azabache se encontraba delante de ellos, mostrando sus enormes pechos y una sonrisa que lograría encantar a cualquiera. Emanuel sintió como su coso se empezó a levantar poco a poco, oh por dios, ¿eso era un sueño o era verdad? Tenía esos enormes melones a tan solo centímetros de sus manos. Joseph solo sentía asco ante aquello.

    Parece que ustedes son un par de cómicos, ¿o no, guapos? —Preguntó la de labial rojo.


    Pues claro que sí —Afirmó Manu tras dar un codazo a su compañero, aunque un eructo luego se escapó por su boca, pero poca atención le tomó al mismo.


    ¿Saben? Tengo una amiga un poco deprimida, su novio la dejó, ¿ustedes serían tan amables de ir a su casa para levantarle el ánimo? —Los senos de la fémina se agitaban tras cada palabra, embobando totalmente a Emanuel, quién con su cabeza afirmó y sonrió sin dudarlo. La de ojos rubí se levantó, ya que se encontraba en cuclillas, y empezó a caminar hacia la derecha con la esperanza de que el dúo la siguiera —Vamos, chicos, es por aquí.


    Maldita perra, estaba cerca de chupársela —Quejó Joseph en silencio, totalmente molesto.


    El homosexual suspiró al ver que su amigo se encontraba tras la fémina de cabellera negra y que usaba tacones, parece que tendría sexo esa noche, aunque no del que tanto deseaba; bueno, a lo mejor tenía suerte y le veía al pito a Manu. Tomó algo del ron que tenía en su mano y corrió para juntarse con aquel par, a quienes había visto meterse en una esquina oscura. En aquel lugar, la fémina tocó cierta puerta de madera escondida entre las penumbras, para que la misma fuese abierta por otra dama, también muy hermosa, que decidió hablar de inmediato.

    Hola, muchachos, y bienvenidos a PUTAS AL PODER INCORPORATED —Sonrió y giró hacia un lado su cabeza.


    ¿Qué coño? Los hombres voltearon sus cabezas al sentir como unas presencias se acercaron a ellos, pero ya era muy tarde. Los ojos de Joseph se abrieron de par en par cuando observó a dos damas más, unas nuevas que no conocía, quienes a gran velocidad llevaron trapos hasta sus bocas, para que sin poder evitarlo ambos borrachos quedaran inconscientes. Sí, los habían drogado. Entre las cuatro féminas cargaron los dos cuerpos desmayados para adentrarlos en ese lugar desconocido y perdido en la noche, el cual en un par de segundos cerró sus puertas.

    [. . .]

    Shinta leía aquel pergamino fijamente, no quería perder ningún detalle de la misión que le habían asignado en ese entonces. Akaru se encontraba al lado del masculino, siendo rodeada por Yami como de costumbre, sin duda aquellos dos eran inseparables, tal para cual, los mejores hermanos del mundo humano y el espiritual. Delante del médium se encontraban Hana y Nick, quienes de igual manera habían sido llamados para la realización de aquel encargo extraño.

    ¡Putas al poder! (C)

    Descripción: Acosadores, violadores, borrachos; existen mucho tipos de hombres que causan más que sufrimiento a las mujeres, sin importar edad, tamaño, color de piel ni otras cosas. Son la peor de la basura que existe en este mundo. Un grupo de amigas, que solían ser prostitutas en un bar de mala muerte en Arashi, han sufrido demasiados abusos, cosa que ya las tenía cansadas, ellas necesitaban venganzas. Así nació, “PUTAS AL PODER INCORPORATED”, una organización que trabaja en las sombras, asesinando a esa clase de hombres en el anonimato. Se sabe que su causa es noble, pero matar a diestra y siniestra es un delito de gravedad, es por eso que se les debe detener ahora.

    Objetivos:
    – Buscar pistas sobre PUTAS AL PODER INCORPORATED.
    – Encontrar la base secreta de la organización de damas.
    – Aniquilar a todas las putas rebeldes y llevar tras las rejas a las más dóciles.

    Datos Extras:
    – Se sabe que la organización está conformada por unas 50 putas.
    – Existen cinco putas con rango similar al Genin, con especialidades varias.
    – Existe una puta, la líder, con rango igual al Chuunin, especializada en el Genjutsu.
    – El resto de damas poseen conocimientos avanzados de armas, pero no usan Jutsus.
    – Las putas son inteligentes, por lo que llevan a los hombres a su base secreta antes de matarlos.

    ¿Puedes terminar de leer? —Preguntó Kikkawa al ver como su homólogo en rango tardaba en leer la descripción y demás datos de su misión, por dios, era demasiado lento en eso. ¿Acaso él estaba buscando cada estúpido detalles? La verdad era que sí, Kasumi trabajaba de esa manera y posiblemente lo haría de por vida. Un suspiro escapó por la boca de la fémina al ver que el otro aun seguía con el pergamino en mano, casi ignorándola, cosa que de igual forma era así.


    Estoy con ella, tienes que apresurarte —El estilo de la cabra no era insultar, pero cada minuto estaba más cerca de hacerlo, le estresaba demasiado Shinta, simplemente no era capaz de tolerar ni un poco de él. Esta se encontraba moviendo su pie de manera agitada.


    Cálmate, Hana, ya debe estar por terminar —Nick decidió hablar para relajar a su novia, esto a la vez que se encontraba sentado en un banco y acariciando a Aiko, su loba.


    Kasumi finalmente cerró el rollo, haciendo que tanto Hana como Akaru hicieran un gesto que de tan solo verlo era obvio que expresaba un “aleluya”. Shinta miró de reojo a su espectro y la mujer que le acompañaría durante esa misión, por dios, era tan iguales, no quería imaginarse cómo iba a ser pasar todo un día con aquellas dos malhumoradas e intolerantes féminas. Bueno, esperaba ser capaz de finalizar el encargo lo más pronto posible. La pareja se quedó observando al Shinobi de mayor reputación, esperando que este dijera su primera palabra en todos los minutos que habían estado juntos, ¿acaso no podía soltar sonidos de su boca?

    ¡¿Vas a hablar, maldito mudo?! —Arqueó su ceja.


    Por lo que leí, todas las víctimas han sido vistas por última vez en la zona residencial de la aldea —Comentó el del clan Ikaru sin hacer caso a Kikkawa, de momento quería simplemente ignorarla, era lo mejor, a no ser que la cosa se pusiera más intensa. A Hana casi se le escapa una vena por la cabeza al ver que el azabache simplemente omitió su comentario, o sea, ¿quién coño se creía para hacer ese tipo de cosas? ¿El rey de Modan? La fémina abrió su boca para hablar, pero el muchacho solo la interrumpió antes de que comenzara —Supongo que ese será el mejor lugar para investigar, ¿no?


    Entonces a la zona residencial será —Nick sonrió y se puso de pie, ya tenían un lugar por donde empezar la búsqueda de las putas, algo era algo, ¿no?


    Beta empezó a caminar sin esperar la aprobación de la chica de cabellera negra que desde un inicio se había metido con él, no le dejaría que le molestara, al contrario, le haría a ella la vida imposible. Los dientes de Rapunzel crujieron ligeramente y sus ojos llenos de ira observaron a Lobito, ¿acaso no pensaba apoyar a su novia? ¿Eh? Nick observó a la chica un poco sorprendido, no recordaba hacer nada malo como para recibir aquella mirada de Hana, quién después de unos segundos suspiró, ok, tan solo no podía estar molesto con el del mechón verde, era simplemente imposible para su persona. Los brazos de la Kunoichi rodearon el cuello de su novio, a la vez que empezaban a caminar, pero a escondidas ella estaba buscando una forma de joderle la existencia a su nuevo compañero, era como un objetivo secundario que se planteó en la misión.

    Esto se va a poner bueno —Pensó Akaru, viendo fijamente a los tres ninjas involucrados en la misión.


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    MadaraMadara Mr. RagerMr. Rager Os odio a ambos :>_>:
     
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    Última edición: 11 Ene 2017
  2. Pitt

    Pitt Mad Man

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    Les habían asignado aquella misión justo en el horario del almuerzo, por lo que en el camino se detendrían en algún lado para comprar comida y seguir el viaje a la zona residencial dicha. La lluvia se cernía en la aldea como de costumbre, las bocas de tormenta eran un sistema avanzado y se tragaban toda el agua durante todo el año sin atascarse, era impresionante. La gente caminaba tranquilamente por las finas y adornadas calles con sus paraguas, los mercados ambulantes tenían sus techos para cubrir la mercancía y todos los negocios; sin importar qué vendiesen, tenían paraguas de todo tipo. Obviamente, el equipo llevaba los suyos para cubrirse de la constante tormenta. Por otro lado, Aiko caminaba al lado de sus dueños con cierta mueca de molestia, mojarse las patas todo el tiempo no era muy cómodo que se diga.

    -
    ¿Qué pasa, reina? –Hana notó las orejas de la cachorra un poco bajas, acariciándole el lomo.
    -
    Me parece que no le gusta que se le mojen las patas, se le nota mucho al caminar. –rió el de mechón verde, iba de la mano con su pareja.
    -
    Bueno, yo le voy a conseguir unas lindas botitas negras, ¿shí? –La canina le respondió con un ladrido, levantando las orejas con emoción. Hana realmente amaba a esa cachorra.
    -
    Ya casi llegamos, faltan unas cuadras. –Shinta estaba concentrado en la misión, no quería platicar mucho con la pareja para no fomentar el carácter de la morocha, pero sabía que en algún momento tendría que hacerlo.

    La zona residencial era común y agradable, los pequeños edificios con pintura negra resistente a la corrosión, los detalles e ilustraciones en rojo y sobre todo, las lámparas del mismo color adornaban el lugar. Era algo que tenía Arashi, la lluvia podía deprimir a muchos pero por alguna extraña razón, el ambiente de ese lugar hacía que todo luciese hermoso con la lluvia. Comenzarían a preguntar a los mercantes, ellos rondaban la zona por casi todo el día y podrían brindar información de cómo progresa el lugar a medida que se acerca la noche. Aprovecharon el instante para acercarse a un carrito que vendía perros calientes con gaseosas, los ojos de Nick brillaron al ver las latas de las dichas bebidas.

    -
    Disculpe, señor, tenemos unas preguntas para hacerle. –Ikaru detuvo al hombre mientras observaba la comida del carrito, sus espectros lo seguían sin decir nada.
    -
    ¿Ah? Claro, ¿en qué puedo ayudarlos? –El señor tenía como unos cincuenta años mínimo, estaba vestido con una capa negra para la lluvia y un sombrero de paja en forma de disco, su rostro expresaba humildad y gentileza.
    -
    Mientras les hacemos las preguntas, prepárenos unos perros calientes –Hana se adelantó al tímido, el señor simplemente asintió y comenzó a preparar el almuerzo de los chicos-, ¿vio mujeres comportándose extraño en la noche? Tenemos informes de que muchas están secuestrando hombres borrachos o que buscan diversión, se sabe que muchos son abusadores, pero no todos.
    -Me han mencionado del problema y la semana pasada me he quedado hasta más tarde para comprobar los hechos, y efectivamente; he avistado mujeres con ropa aún más ligera que la tuya, prendas transparentes o literalmente en topless –El mayor entregó la comida a cada uno de los ninja, comenzando a destapar las latas de gaseosa para cada uno-, es como si estuviesen en vísperas de descuento y se estuviesen ofreciendo como carne de matadero, es muy extraño.
    -Ya veo, quiere decir que tendríamos que esperar a la noche para poder divisarlas. –Takanashi dio un mordisco a su comida, masticando con alivio por el hambre que tenía.
    -Exacto –asintió el de capa negra-, ya tienen sus almuerzos muchachos –los tres le dieron la paga al hombre-, si necesitan algo más estaré dando vueltas con mis compañeros. –señaló al resto de los carritos, había de todo tipo y colores.
    -No se haga problema, señor. –sonrió amablemente Lobo Gris, tomando de su gaseosa.
    -Por favor, me llamo Yamazaki –hizo reverencia junto con su sombrero de paja-, si me necesitan, aquí estaré. –continuó con su camino, la gente le llegaba para comprarle.
    -Hay que idear un plan, que no sea Shinta el que tenga que pensar por favor, no quiero morir de aburrimiento. –habló finalmente la cabra humanoide, prefería mil veces que aquellos extraños hicieran la misión por él, detestaba que fuese tan inútil a veces. Su hermano lobo se limitó a reírse a carcajadas.
    -Emm… -El morocho de ojos negros agachó la cabeza con cierta pena.
    -Tranquilo Ikaru, no dejes que se burlen te di, arriba ese ánimo. –Nick intentó inspirar confianza en el tímido, haciendo que éste le sonriera de una manera que le provoco asco a Grinch.
    -Amor.
    -Dime, Leoncita.
    -Intenta no hacer eso de nuevo, casi me traumo. –La morena juraba que aquello parecía más un acto gay que uno de compañerismo.

    El grupo de ninja caminó hasta llegar a una pequeña plaza, ésta tenía bancos techados para descansar, una fuente de agua enorme adornaba el centro del hermoso parque. Las plantas y arbustos que lo engalanaban eran especiales, soportaban fuertes lluvias y florecían en todo momento sin importar las condiciones. El equipo se tomó su tiempo para terminar de almorzar, luego platicarían sobre el plan.

    -Bien, yo digo que antes del anochecer nos camuflemos como ebrios y nos dejemos atrapar. –Hana estaba sentada de costado en las piernas de su chico, teniendo su pecho apoyado en la mejilla de éste.
    -Pero eso quiere decir que entraremos en combate directamente. -Habló Lobo Gris, teniendo medio rostro aplastado literalmente por el top de su mujer. Aiko estaba a un lado del banco, aliviada de que sus patas podrían secarse por un momento.
    -No vamos a matarlas, ¿o sí? –Shinta frunció el ceño, no quería asesinar a nadie, después de todo eran mujeres hartas del maltrato haciendo justicia por mano propia.
    -Si imponen resistencia e intentan hacer algo estúpido, creo que no tendremos otra opción –tosió levemente-, recuerda que estamos haciendo una especie de acto policial. –sonrió al sentir los dedos de la morocha jugar con su mechón. Su compañero suspiró profundamente, le agobiaba aquel comentario de Takanashi.
    -Sólo queda esperar a que anochezca y podamos divisar más detalles nocturnos de este lugar -tomó el rostro de su Lobito-, mientras tanto, voy a comer mí postre. -mordió sus labios varias veces, empezando con picos suaves y luego comiéndole la boca como dios manda(?). Su chico simplemente la abrazo de la cintura, correspondiéndole con el mismo deseo.
    -Esto es incómodo… -Ikaru tomó un poco de distancia, dejando que la pareja hiciera lo suyo. Sacó un caramelo de su bolsillo para pasar el rato.
    -A ti te incomoda todo, estúpido. –Se burló nuevamente Akaru, cruzada de brazos al lado de su dueño.
    -Espero que se peleen. –rió el lobo, simplemente quería divertirse.


    MadaraMadara DrKodaDrKoda
     
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  3. Jolie

    Jolie He give me the good shit that make me not quit.

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    Entre beso y beso, sensación de vómito e incomodidad: la noche llegó, cubriendo con su manto las calles mojadas de Arashigakure. Algo que agradecían a lo más sagrado el médium y los espectros, quienes ya no podían con tanto acaramelamiento. Nick y Hana, agarrados de la mano, se acercaron a su compañero acompañado, quien se encontraba a unos cuantos metros contando los minutos para irse a su casa; dentro de todo aquellos instantes de silencio le sirvieron para reflexionar -junto a los entes- sobre lo que sería la misión. Ajá, esperarían que llegara la noche pero, ¿y después? Lo ponía nervioso tener que interactuar con aquellas despiadadas mujeres, tener que hablarles pero… tener que hacerse el hombre seductor, cosa que por obvias razones no le salía en lo absoluto. Él no era ese tipo de "tipo".

    —¿Terminaron? —preguntó Akaru, cruzada de brazos con una mueca de aburrimiento, dirigiendo su mirada a donde estaba el dúo extranjero.
    Ajám —soltó Hana con una sonrisa torcida y venenosa, la cabra bufó con molestia—. ¿Qué vamos a hacer por fin? —inquirió tranquilamente, estaba de muy buen humor, habían pasado una tarde fresca y agradable, incluso tomando un poco de helado. Aiko movía la cola de un lado a otro junto a su amo, mirando con las orejas bien paradas a sus compañeros.
    Dentro de poco saldrán las prostitutas a venderse, calculo que cerca de la media noche; a esas horas es que se empiezan a ver tipos borrachos por ahí. —informó el de mechón verde, Rapunzel alzó una ceja y lo miró de reojo.
    ¿Y vos cómo sabés?
    Eh… recuerda que cuando éramos niños vivía en la calle, sé mucho.
    Sí, sabés mucho. —Hana se cruzó de brazos, con una mueca de desconfianza y desdén.
    Ay, por favor, amor. —Se quejó, haciendo cara de angustia, ¿se iba a poner con el drama? ¿Cuántas veces le había contado la historia? Parecía que Rapunzel sólo lo hacía para atormentarlo, y la verdad era que lo lograba fácilmente.
    E-eh, creo que Hana debería mantenerse aparte con Aiko, no será creíble si nos ven con una mujer. —interrumpió el médium, no estaba de humor para las discusiones tontas de los morochos, y la verdad era que quería terminar la misión rápido y con éxito.
    Shinta tiene razón. —Takanashi se puso del lado del de pelo negro, intentando desviar la atención del tema a Rapunzel; error.
    Claro, ¿eh? Querés ir solo para estar con las putas ésas; qué obvio que sos, qué poco respeto me tenés.
    Hana, basta. —Nick se puso las manos en la cara con frustración, llorando fingidamente; en parte ese odio y celos irracionales le causaban risa, pero no dejaban de ser molestos; y lo peor era que ella insistía. Yami simplemente se reía de ambos y Akaru sonreía con burla, cruzada de brazos junto a su hermano. Se le veía en la cara la sátira a Hana, era obvio que sólo quería molestarlo hasta hacerlo rabiar. Por otro lado, Shinta se tomó los ataques de Kikkawa a su novio literales, poniéndose nervioso, ¿de verdad iban a tener discusiones maritales justo en el momento cumbre de la infiltración?
    E-eh, chicos…
    Cállate, mudo. —ordenó bromista, señalándolo; Kasumi arrugó la nariz con incomodidad.
    Hagamos algo —comenzó Nick al ver la cara de insatisfacción del de orbes azabaches—, Shinta y yo nos infiltramos, vos te quedás afuera por si necesitamos apoyo y cuando esté despejado te avisaremos para que entrés.
    Olvídalo, Nicky Jam, vos no te vas a ir sin mi escolta —jodió nuevamente, con una sonrisa torcida —; enviaré con ustedes algunas de mis avispas, así sabré qué pasa allá adentro —pausó, mirándolos a ambos y luego viendo a la cachorra de año y medio—. Aiko y yo nos quedaremos afuera, ustedes entren.
    Me parece bien, entonces hagamos eso. —asintió Akaru, siendo secundada por Yami, y finalmente, Shinta -aunque este último realmente no quería entrar-.

    Después de breves toques técnicos, el trío se dispersó; Nick y Shinta se dirigirían a las calles menos pobladas, más llegándose hasta los barrios bajos donde la aglomeración de putas era mayor, tenían algunos ryos guardados en los bolsillos por si ellas pedían el pago por adelantado. Hana los seguía junto con la perra en la oscuridad, de vez en cuando ambos shinobi de la Tormenta podían sentir esos intensos ojos rojos sobre sus anatomías, algo tranquilizador pero espeluznante al mismo tiempo. Ikaru estaba nervioso, inquieto e inseguro, no sabía a ciencia cierta cómo se trataba a esas tipas, ¿cómo se suponía que debía actuar para parecer convincente? Ni siquiera tenía cara de hombre necesitado por sexo, ¿no deberían estar borrachos? Miró de reojo a su acompañante, quien lucía claramente relajado con las manos en los bolsillos e hizo un mohín con la nariz, quizás como él estaba acostumbrado a lidiar con su mujer, sabía cómo lidiar con las féminas y parecer… ¿seductor? Por supuesto que lo era…

    Un par de horas pasaron, ambos se pararon en una esquina de la oscura calle, el reloj de muñeca de Takanashi marcaba exactamente las doce y cuarenta y cinco de la madrugada; y algunas siluetas femeninas con trajes excesivamente exóticos y reveladores caminaban por las aceras de la preciosa ciudad. El dúo de varones se recargó en la pared bajo un farol. Nick se había encargado, junto a Akaru, de darle algunos consejos al menor, quien escuchaba atento a la forma de actuar pero con un rostro horrorizado y poblado en sonrojo, ¿¡qué!? ¿Debía mirar lascivamente a las mujeres? ¿Qué tipo de respeto era ése? Cada vez que veía una pasar por la calle del otro lado su corazón daba un vuelco, haciendo que el rostro de la cabra espectral fuera de aburrimiento a incredulidad: ¿¡en serio iba a ser tan inútil!? Finalmente, y luego de esperar y lanzar piropos a las doncellas vendedoras de placer: una de ellas, de figura esbelta, enormes atributos que resaltaban demasiado por debajo de la escasa ropa que portaba; unos largos mechones rojizos que le llegaban poco más debajo de los glúteos, llenos de bucles de muñeca, ojos afilados de un intenso tono azul celeste y mirada insinuante dentro de unas despampanantes facciones: la mujer era simplemente hermosa, se podría decir que perfecta físicamente; era como una muñeca de porcelana con ropa de cabaretera.

    ¿Puedo ayudarlos, bombones? —inquirió, sensual; paseándose en frente de ellos y moviendo sus caderas con un insinuante contoneo—. Los he estado observando aquí solitos como en búsqueda de algo…
    Creo que ya encontramos lo que estábamos buscando. —respondió el de mechón verde, con una mirada entre seria y penetrante, y una sonrisa torcida que derretiría la entrepierna de cualquier mujer; la dama se mordió le labio inferior y luego volteó a ver al más bajo, quien graciosamente intentaba hacer lo que Takanashi le había indicado: observarla, se sentía personalmente asqueado por la ropa que llevaba, una dama no debería andar en esas fachas y muchísimo menos vendiéndose. Al menos aquel era un trabajo, debía aceptarlo. Nick notó que la pelirroja miraba a su compañero como esperando que dijera algo, y conociendo el nerviosismo que podría estar experimentando Shun, decidió tomar control de la situación—. Mi amigo es un poco tímido, pero desde que te vio me dijo que quería estar a solas contigo. —insinuó, rápidamente la de orbes celestes sonrió, volteando su mirada a él.
    ¿Y vos, bombón? —La verdad era que encontrar a dos hombres tan hermosos y con tan perfecto físico no era usual, y muchísimo menos que estuviesen sobrios; debía admitir que la idea de llevárselos le provocaba un poco de morbo, quizás sería un servicio placentero que disfrutaría.
    Yo considero que los tres podemos pasar un muy buen rato, preciosa. —La sonrisa seductora de Nick era tal, que desde la sombras, la morena de ojos rojos sintió un picor pequeño… pequeñísimo, tan pequeño que tenía ganas que agarrar a esa zorra y arrastrarla entera por toda la aldea y luego picarla en pedacitos; así de pequeño. Chasqueó la lengua al ver cómo la puta se acercaba a su hombre.
    Entonces tu amigo y vos pueden venir conmigo… y así, vemos qué pasa~ —canturreó la fémina, apoyando su busto en el pecho del morocho de ojos grises, quedando así muy pegada a él; Shinta miraba a Nick con alerta, se sentía con más trauma de que Kikkawa apareciera de la nada a provocar un asesinato que de lo que iban a hacer.
    No te vas a arrepentir. —sonrió, tomándola de la mano—. Llévame, preciosa; llévanos.
    Sí, bombón~ —La pelirroja sonrió triunfal hacia las mujeres que se encontraban esperando en distintos puntos, después de lo que se había murmurado de Putas al Poder Inc., muchos se habían abstenido a frecuentar las calles en búsqueda de sexo y las “ventas” habían bajado. Pero sí, a veces uno que otro se colaba y así podían hacer sus fechorías. Dos pájaros de un tiro, rió en su interior. No se imaginaba que el que ríe de último, ríe mejor. Cuando ésta se dio la vuelta, Nick cruzó miradas discretas con Kasumi, quien asintió muy levemente. Se meterían en la cueva del lobo.


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    Última edición: 5 Ene 2017
  4. Pitt

    Pitt Mad Man

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    Desde antes de encontrar a la dama -incluso desde antes que comenzaran con el plan-, Shinta había hecho que sus compañeros espirituales fuesen invisibles para el resto de la humanidad. Claro que esto no impedía que él los viese riéndose por su actitud tan poco masculina, más de una vez notaron la mirada de extrañeza de la pelirroja; tenían que aguantarse las ganas de burlarse ya que si lo hacían, pondrían en riesgo al pobre muchacho. Por otra parte, el morocho de mechón verde caminaba con naturalidad, no tenía por qué estar nervioso si sus chicas lo estaban vigilando muy de cerca. Lo único que le incomodaba era el agarre de la mujer de ojos azules, sabía que Hana estaba teniendo un ataque de rabia en ese momento pero por más molesta que estuviese, tenía que seguir la corriente a la situación porque de lo contrario los descubrirían. En ese momento, la kunoichi de cabellos largos -quien se encontraba estratégicamente ubicada en uno de los techos de lugar junto con Aiko-, realizó una mordedura en su dedo para poder invocar a una pequeña avispa; ésta se mantuvo cerca de su invocadora para evitar que la lluvia la tumbara. La morocha utilizó otro jutsu para conectar su vista con la del pequeño insecto, ordenándole que fuese detrás de Nick.

    -¿Pensabas que te iba a dejar entrar sin que yo pudiese ver lo que haces con esa puta? No, papito, para nada. –Con el ojo izquierdo tenia vista del exterior del lugar, mientras que con el derecho tenía visión de trescientos sesenta grados gracias a los avanzados ojos de la avispa. Aiko estaba recostada justo al lado de Hana, ambas estaban agazapadas en el techo para no ser vistas.

    La avispa voló en caída lo más rápido que pudo, poniéndose debajo de los pequeños espacios que tenían las cornisas de las casas. De ésta forma logró llegar a los cabellos de Nick, quien no se dio cuenta de la presencia del pequeño insecto. Rapunzel pudo ver que los muchachos se dirigían a lo que parecía ser un callejón con muy poca iluminación -la distancia en la que estaba no le daría problemas por el momento, ya que no había interferencia alguna en su ojo derecho-, apenas pudo notar una puerta. La mujer de ropaje ligero tocó la susodicha con la mano libre, mientras sostenía al grandote del brazo con la otra, provocando que una pequeña compuerta se abriera y dejara ver unos ojos morados muy llamativos.

    -Dios, estos no están borrachos y para colmo son hermosos –Aquellos orbes se afilaron atractivamente, algo que hizo que el dúo shinobi se cuestionara un poco, ¿qué iba a pasar? La puerta se abrió, dejando ver la figura de la mujer detrás de ésta-. Bienvenidos bombones, les aseguro que van a tener una noche muy salvaje. –La mujer estaba completamente desnuda, excepto por la parte baja y por los pies, llevaba lencería de primera y unos tacones que cualquier mujer envidiaría. Su figura era parecida a la de su compañera -salvo por las gigantescas caderas-, su piel era apenas bronceada y su cabellera azul le llegaba hasta las caderas.
    -Vamos, quiero tratarlos como reyes, ustedes no son como el resto de los clientes. -La pelirroja sonrió de oreja a oreja, había cambiado de opinión en el pequeño transcurso del camino; definitivamente eran chicos que sólo buscaban un poco de cariño.

    Todo estaba oscuro, lo único que sentían era el agarre de la muchacha que los guiaba en lo negro; los tacones y los zapatos resonaban en la penumbra, podían oír varias pisadas, probablemente provenían de más de esas mujeres; pero lo más extraño de todo, era que no se escuchaba absolutamente nada, todo estaba en silencio. Antes de que pudiesen analizar mejor la situación, una puerta se abrió de golpe frente a ellos, dejándoles ver una cama Queen Size y unas luces rojas muy suaves, el aroma en el interior era embriagador y dulce.

    -Acuéstense y relájense, yo me encargo de prenderles las calderas. –La de obres azules cerró la puerta, volteándose a verlos con una sonrisa provocadora.
    -C-c-claro. –Shinta se sentó en el borde de la cama, total y extremadamente nervioso, ¿se lo iban a coger ahí nomás? ¿Le iban a estrenar el tulipán ahí nomás? Vaya manera de perder la virginidad. Sus compañeros espectrales se ubicaron a un lado de la cama, aquello sería un espectáculo digno de ver.
    -
    Está bien, bombón. –Disimuló Takanashi, mirando a su alrededor. Acompañó a su igual en rango, sentándose a una distancia relativa de él, observando al frente.
    -
    Quiero ver el dinero para asegurarme de que son niños buenos –La pelirroja se mordió el labio inferior al ver que los varones quitaron sus pagas de los bolsillos-. Ahora, disfruten la vista~ –Con un simple toque, la mini falda cayó al suelo, dejando ver el pequeño hilo que cubría su intimidad; luego subió sus manos al top semitransparente, bajando el cierre del mismo y dejando libre sus pechos, quedando literalmente desnuda frente a ambos.
    -
    ¡¿Qué?! ¡¿Y NO VAS A HACER NADA?! ¡TE VOY A MATAR, NICOLAS! ¡MÁS TE VALE QUE NO TE DEJÉS TOCAR PORQUE TE MATO CUANDO SALGAS DE AHÍ! –¿Qué mierda le pasaba? ¿Se iba a coger a la puta ésa? Eso no podía estar pasando, él no sería capaz… pero, ¿y si lo era? ¿Y si era capaz de encamarse con la prostituta? ¿Y si le daba morbo que lo estuviera viendo mientras se acostaba con otra? Maldito enfermo, maldito mujeriego, son todos iguales.
    -
    Desde acá te lo veo, lo tenés gigante, mi amor –La vendedora de placer se arrodilló, gateando hasta el de mechón verde y poniéndose justo entre sus piernas-. Te lo quiero dejar bien seco. –relamió los carnosos labios.
    -
    ¡¡MMMMMMMM!! –chilló en silencio la de orbes gatunos, aruñando el techo y arrancando pedazos del tejado con fuerza por los nervios y la impotencia. Aiko simplemente agachó las orejas, lloriqueándole para que se calmara, cosa que la morocha ignoró completamente por su cólera.
    -
    Mi amigo quiere primero. –detuvo a la mujer justo antes de que bajara el cierre, haciendo que ésta alzara la vista un poco sorprendida.
    -
    Tengo una idea, dejo seco a tu amiguito y después –Se alzó de entre sus piernas, pasando la lengua por el borde del rasposo mentón-, lo hacemos toda la noche hasta el amanecer. –rió divertida, no podía creer que le tocaran dos pedazos de bombones en una misma noche.
    -
    Yo te mato, Takanashi, te juro que te mato y te corto las pelotas para después ponerlas de adorno en la puerta de casa, ¡ASÍ SABEN QUE FUISTE UN INFIEL DE MIERDA! –Estaba roja de la arrechera(?), Hana casi no podía controlarse; quería que aquello se terminase de una vez para ir y patearle la cara.
    -
    P-p-pero yo no… -El corazón del pobre muchacho latía a mil revoluciones por segundo, no quería aquello y la verdad quería terminar con todo para irse a casa y dormir en su camita, aquella pelirroja lo ponía extremadamente nervioso, le tenía pánico. La chica simplemente se dedicó a morder su bulto por encima del pantalón, cosa que lo hizo chillar como niño de cinco años-. No, por favor. –La vendedora de placer rió a carcajadas, se estaba divirtiendo.

    Antes de que Ikaru sufriese de un infarto, Takanashi implementó un seco golpe en la parte derecha del cuello de la mujer, dejándola como un fiambre encima de su compañero. La había neutralizado, obviamente que no iba a matar a una chica que realmente no había hecho nada para lastimarlos, aquel momento fue extremadamente incómodo y juraría que Hana estaba a punto de explotar en ese mismo instante. Ya estaban dentro de la guarida de las putas, ahora sólo quedaba neutralizarlas todas y terminar con el genocidio clandestino.
     
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    DrNaoto

    DrNaoto Me, Myself & I

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    Un suspiro escapó por los labios de Shinta, logró sentir como una sueva brisa pasó por su cuerpo enterito al ver como las manos de la puta dejaron de acosarlo, por dios, libertad. Nick, después de ver la reacción de Kasumi, imitó su primer gesto, pero en esta ocasión no se trataba por estar en una buena situación, para nada, se podría decir que era todo lo contrario. Tras terminar el asunto con las prostitutas posiblemente iba a tener un peligroso encuentro con una dama de ojos gatunos y cabellera negra, si salía vivo de eso, podía considerarse un campeón; tal vez si grababa eso podrían considerarlo un posible candidato a Jounin, ¿no? O sea, no es como si cualquiera fuese ser capaz de lidiar con Hana cuando se molestaba.

    ¿Eh? ¿Qué tienes? —Preguntó el vidente al ver a Takanashi un tanto pensativo —¿Hana?


    Sí, es por ella —Se levantó de la cama para verificar el pulso de la puta.


    ¿Vas a estar bien cuando la veas?


    Sí, bueno, a lo mucho me corta el pene.


    Vaya, la tranquilidad con la que hablaba Nick era sorprendente para el Kasumi, quién juntó sus dos piernas en un instante de tan solo imaginar el dolor que le podría causar aquello. Shinta tragó algo de saliva, tenía suerte que Haruhi no era una persona así de agresiva, de serlo, posiblemente ya no estuviese con vida, aunque, el hermano sí que se parecía un poco a Kikkawa, ¿en qué? En que las miradas de ambos causaban temor en el médium, de solo imaginarlo un escalofrío pasaba por su cuerpo. Yep, Hana e Iruha eran seres de puro terror y pánico, dignos personajes para películas de terror: “Mi hermano es un asesino” y “Novia peligrosa”. La cabeza del Chuunin de menor edad se agitó, ya eran suficientes pensamientos sin sentidos, debía centrarse en la situación actual.

    Me dijiste que tienes una habilidad sensorial, ¿no? —Nick se acercó a la puerta, pegando su oreja a la misma para ver si era capaz de percibir alguna presencia cercana, uno nunca sabía si una de las putas estaba acechando en busca de alguien a quién coger —Nos sería de gran ayuda.


    El Ojo de Arashi afirmó con la cabeza, él disponía de ese tipo de capacidad desde hace ya un muy bien tiempo, aunque era extraño, aquella era una de las pocas habilidades Pawa que controlaba, a pesar de no saber que era uno de ellos. Yep, él no sabía que dentro de sí había un dominador de la energía nato, mas tampoco es como que no tuviese indicios de ellos; el hecho de hacer Jutsus de vez en cuando sin sellos y el poder sentir Chakra era un ejemplo de ello. Poco a poco, fue capaz de sentir todas las presencias que se encontraban en la casa enorme, muchas de ellas estaban bajo tierra, algo que sin duda llamó su atención.

    Sin contarnos a ti, a mí y… a ella —Señaló a la mujer en el suelo —Detecto alrededor de unas cuarenta y cinco mujeres, seis de ellas poseen un Chakra mayor al de un aldeano, tal vez puedan usar Jutsus; oh, y por cierto, tienes una avispa en la cabeza.


    Oh, shit, si ya estaba seguro que Hana se enojaría de solo pensar en lo que él pudo hacer allí, pues ahora estaba claro que esta lo iba a matar pues posiblemente vio todo lo que hizo la prostituta con su entrepierna (estaba al tanto de que el insecto era la invocación de Rapunzel); al menos la puta no abrió el cierre por completo. Tragó saliva, pero suspiró para tratar relajarse un poco, no podía perder la calma, no, él no era de esas personas como Shinta que de solo pensar en atacar a mujeres se ponía nervioso. Nick tomó a la avispa que se encontraba en su cabello y la puso en frente de él, de modo que Hana fuese capaz de ver como su novio le pedía que se acercara a la escena.


    [. . .]

    Por un momento, Aiko creyó ver como algo de humo salió por la nariz de su dueña, ¿acaso habría sido su imaginación? Bueno, tal vez todo fue a causa del frío del lugar, ¿pero y si no? Jamás sabría si eso fue real o no, pues tras ello Hana le pidió que se moviesen en el acto, saltando así de techo en techo hasta aquel callejón donde Kikkawa vio que el par de varones entró. La dama y la loba ya estaban preparadas para saltar e ir al lugar, cuando sus ojos notaron como un trío de las putas se acercaron a la entrada de la guarida. Mierda. Y eso no era lo peor, sino que las muy desgraciadas parecían que iban a pasar un muy buen rato allí, ya que sacaron tranquilamente unos cigarros y luego empezaron a contar chismes de sus familiares, amigos y compañeros, oh, se divertían tanto.

    Malditas perras, no tengo tanto tiempo, pero tampoco puedo hacer un alboroto y coñacearlas.


    Hana mordió sus labios, bien sabía que detrás de la puerta se encontraba una puta supervisora, la vio cuando Nick y Shinta entraron en el lugar, no podía saltar y atacarlas como si nada. Fuck. Miró a su loba, quién movía la cola casi pidiendo a gritos ayudar, no quería alejarse de ninguno de sus dos amos, pero estaba al tanto de que estos necesitaban su apoyo, debía hacerlo. Rapunzel suspiró y se limitó a afirmar con la cabeza, aun sabiendo que si algo le pasaba a Aiko su novio la iba a matar, bueno, si es que él llegaba a sobrevivir después de que le cortara las pelotas.

    De manera muy diestra, la loba saltó entre ventanas y un basurero para bajar desde el techo hasta el suelo, para luego acercarse a la esquina donde se encontraban las molestas damas. Rugidos empezaron a escapar por el hocico de la mascota, para luego acercarse a aquellas mujeres con poca vestimenta, cosa que las hizo soltar chillidos de terror para salir corriendo de allí y lograr salvar sus vidas. Grinch sonrió, definitivamente Aiko era la mejor, no solo un animal más, se trataba de una gran compañera dispuesta a ayudar siempre. Ahora solo faltaba ver cómo iba a entrar a la base de las prostitutas sin ser descubierta. Fue entonces que algunos gritos desesperados llegaron a los oídos de Hana, ¿qué coño era eso? ¿Acaso su novio estaba asesinando a todas esas perras de mierda? Bueno, si lo hacía no se quejaba, era lo mínimo que él podía hacer luego de casi acostarse con una de ella.

    Nope, Nick no estaba haciendo eso.

    ¿Qué carajo? —Susurró Kikkawa al ver que la puerta que tanto observaba se abría, viendo a Takanashi salir de la misma, oh, sonrió ligeramente —Así que abriéndole las puertas a tu mujer, ¿no?


    Hana brincó al suelo tras soltar aquellas palabras a voz normal, no redujo su tono ni nada por el estilo, pues supuso que si Takanashi se encontraba en la entrada de tal manera todo andaba bien. El chico del mechón verde sonrió y observó de una manera un poco sádica a su novia, no, ninguna de las tipas de segunda que había visto adentro de ese lugar se podía comparar con ella; por su parte, Grinch pasó de largo dejando a su amante en la nada, sin decirle nada bonito ni corresponder a sus miradas, así fuese morbosas o románticas (ni se percató de ello), ambas le daban completo igual. De hecho, no le cortaba las bolas justo en ese instante porque se encontraban en una misión, de no estarlo, posiblemente ya tuviese una Katana en la mano y amenazando al Lobo Gris.

    ¿Dónde está Aiko? —Preguntó Shinta, sosteniendo y envolviendo con su Kusarigama a la que un par de segundos atrás vigilaba la entrada, sí, aquella dama de orbes morados y cabello azul.


    Correteando por ahí con algunas perras —Fue lo único que dice Hana, haciendo que Kasumi se pusiera a dudar un poco y arqueara su ceja, ¿a qué tipo de perras se refería? Una vez más, agitó su cabeza, no podía seguir pensado en cosas sin sentido, pero es que por dios, con ese par de novios parecía un trabajo simplemente imposible no hacerlo. Akaru solo se limitaba a ver toda la escena con un solo ojo, el otro lo mantenía cerrado, y ni de coña se pasaba para ver los pensamientos de su amo, seguro su mente estaba llena de pendejadas; Yami, por su lado, estaba recostado en el suelo sin hacer nada. La Kunoichi de cabello azabache miró hacia ambos lados, derecha e izquierda, luego de escuchar como su Lobito cerró la puerta —¿Seguros que estamos bien aquí adentro? ¿No hay más putas en esta planta? —Aquella última pregunta la realizó al ver como habían escaleras hacia arriba y unas para abajo, por lo que imaginó que las damas se desplegaban por toda la casa.


    Tranquila, las de de este nivel se encerraron ellas mismas en una habitación tras ser perseguida por una invocación de Shinta: un mapache.


    ¿Y qué hay con esta? —Señaló a la que estaba envuelta por una cadena, le dio una ligera patada para indicar a cuál se refería con más exactitud (no, realmente solo quería hacerlo).


    Oh, yo pensaba sacarle algo de información —Preguntó Shinta, un poco nervioso al decir aquello, no frecuentaba interrogar a las personas.


    Hana golpeó su propia cabeza con su mano al escuchar aquella bobada, la idea de buscar algo de datos sobre la caso no es que fuese mala, para nada, pero el que la iba a realizar sí que lo era. Lo primero que hicieran, tras la petición de Kikkawa, fue llevar a la puta a una habitación cerrada para luego quitarle una parte de la cadena de su boca y permitirle hablar. Tras unas fuertes cachetadas, la mujer poco a poco fue respondiendo las preguntas que la manipuladora de diamantes iba haciendo, Shinta ayudaba al saber cuando la fémina mentía gracias a su Yomitori y anunciado siempre que lo hacía, una habilidad sin duda muy útil en aquel instante. Las cosas fueron fluyendo, pero gran sorpresa se llevó el trío al enterarse que dos pisos arriba se estaba llevando un ritual en donde algunos rehenes iban a ser asesinados (ritual guiado por tres de las putas más poderosas y algunas otras sin importancia), mientras que bajo la tierra, en el sótano, la líder, con dos de sus sirvientes más fieles, estaban a punto de abandonar la casa.

    ¡Oh, Mierda! —Shinta mordió su dedo —
    No podemos hacer todo al mismo tiempo.

    Somos tres y dos situaciones, claro que podemos —El dedo de Hana golpeó la frente de Shinta repetidas veces, hasta que este, un poco molesto, se movió hacia un lado y suspiró, ¿acaso esa loca no podía dejarlo en paz? —A ver, tú y tus fantasmitas se encargarán de los rehenes; mientras que Nick y yo iremos contra la líder de esta mariquera.


    Parecía que ya todo estaba decidido, ¿no? Claro que Nick no tendría queja con la propuesta de la azabache, mientras que a Shinta, a pesar de que Kikkawa no le que caía para nada bien, no podía decir que aquella era una mala idea, no pensaba que lo fuese; mala suerte, quería encontrar algo para recriminarle solo para joderla. Tras cortar algo de su dedo y colocar algo se sangre en el suelo, el médium hizo sellos de manos e invocó tres hadas, las cuales se pegaron respectivamente en la oreja de cada uno de los ninjas, así permitiendo una vía de comunicación, por si acaso alguno lo necesitaba. Según el azabache percibió, en los pisos superiores se encontraban tres mujeres con rango Genin y una quincena de putas normales (los rehenes no los percibía, por alguna razón), tal vez agresivas; en los inferiores, la líder con rango Chuunin y un par más de Genin, y en el camino una veintena más de prostitutas peleonas. Mientras tanto, tenían unas cinco tipas encerradas en habitaciónes, posiblemente algunas putas se encontraban en las afueras del lugar, buscando nuevas presas, esperaban que Aiko fuera capaz de controlarlas.

    Muy bien, en marcha —Nick miró a su novia antes de empezar a bajar las escaleras.


    El azabache de menor edad suspiró.

    Ok, Akaru, Yami, necesito su ayuda —Ambos espectros, entonces, se hicieron físicos, la cabra de manera casi inmediata sacó su arco y lo tomó en manos, mientras que el lobo empezó a girar por el cuerpo de su amo, permitiéndole no ser percibido por Jutsus o habilidades sensoriales de rango B o menor, no conocía las capacidades del enemigo, por lo que no estaba de más prevenir algún incidente. Tras aquello, el trío, invocador y espíritus, empezó a subir las escaleras.


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    Os sigo odiando MadaraMadara Mr. RagerMr. Rager

     
    Última edición: 11 Ene 2017
  6. Jolie

    Jolie He give me the good shit that make me not quit.

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    El trío de la Tormenta se dispersó, NiHa se dirigió hacia los pisos inferiores mientras Shinta y compañía comenzaban a desplazarse hacia los superiores. Las hadas empezaron a hacer su trabajo desde el primer momento, puesto que Hana escuchó los pensamientos directamente del de mechón verde y el médium simultáneamente; alzó una ceja al percibir la habilidad y supuso en seguida que se trataba de las invocaciones de Ikaru. Shinta estaba nervioso pero decidido, no se podría preocupar por él por ahora; otro caso era el de Takanashi, quien de vez en cuando la miraba de reojo con algo de terror… ¿Por toda la violencia que lo involucraba y pasaba por la mente de Rapunzel? Podría ser. Definitivamente lo iba a matar, pero luego.

    Bajaron las escaleras de metal con extremo cuidado, el ambiente frío comenzaba a sentirse en las profundidades del sótano del edificio; el lugar aún conservaba hileras de luces rojas pegadas en el techo. Todo estaba extremadamente silencioso, quizás demasiado. Terminaron de bajar y observaron que el final era una pared, a su derecha seguía por un largo pasillo repleto de puertas a sus costados; el lugar estaba muy pobremente iluminado, y al final había otro cruce desde donde se observaba una tenue luz destellante, ¿otra puerta?

    Hay que asegurarnos de que esas puertas estén vacías, probablemente nos estén esperando para emboscarnos. —pensó Hana, mirando seriamente a su pareja; el moreno sintió un escalofrío recorrerle la columna por la forma en la que se dirigió a él. Kayako llevó la mano a su bolso ninja, extrayendo un kunai y una esfera grisácea con una etiqueta blanca, con la apariencia de una granada. Le extendió la bomba a su compañero y sacó un sello explosivo, amarrándolo al mango del cuchillo. Probablemente sería una movida arriesgada, alertaría a las otras putas que no se encontraban en ese preciso lugar; pero ése era el truco. Si las mujeres que se hallaban arriba notaban que la fuente de sus problemas estaba en el sótano, se olvidarían por completo de Shinta. Intercambió su mirada con la de Lobo Gris y lo observó asentir, tomando el mango del cuchillo con precisión y lanzándolo hacia el pasillo. Al enterrarse al final de éste, el papel bomba se consumió, creando una aparatosa explosión.

    Ambos se ocultaron tras el muro de las escaleras, al instante escucharon algunos murmullos de mujeres -cosa que hizo sonreír al par de shinobi-; entonces Nick se puso bien en el borde de la pared y se agachó para dejar rodar la bomba luminosa hasta el grupo grande de féminas que se dirigía hacia ellos. Al escuchar los gritillos y chillidos de las prostitutas, Kikkawa esperó un par de segundos para realizar una serie de sellos y enviar un pulso de chakra por toda el área. Utilizando su jutsu insignia: Cursed Kasumi Jusha no jutsu. Un montón de anatomías de Rapunzel comenzaron a salir en ese instante de las paredes, el piso y el techo, aterrorizando a las putas; algunas fueron más valientes, intentando golpear a las morenas de piel albina, haciendo que éstas se deshicieran y dejaran en sus lugares un viscoso líquido negro semejante al petróleo, multiplicándose y deformándose de manera aterradora. Los gritos ensordecedores -como si las estuviesen torturando- comenzaron; pautando, por supuesto, la entrada del dúo de la Tormenta.

    De un solo movimiento, Hana desenfundó sus fieles Tessen mientras que Takanashi hizo lo mismo, pero con su Ninjato. Ambos se lanzaron a la carga y la sangre bañó el suelo y las paredes. Lobo Gris intentaba dejarlas mal heridas mas no matarlas, pero en su lugar, el espectáculo sangriento que estaba dando su amada era repugnante; sesos y tripas volaron por el lugar, bañando su tersa piel albina. Aquella faceta de su mujer era quizás la que más incomodaba al muchacho de corpulenta estatura: su rostro frío, carente de piedad y la soltura con la que ejecutaba a sus víctimas nunca terminarían de acostumbrarlo. Tenía miedo de que aún día, ella perdiera parte de su esencia y se volviera un ser carente de alma.

    ¿Qué mierda…? —escucharon ambos en su cabeza, la voz venía de cierto pelinegro de apariencia sensual.

    [···]

    El panorama que estaba frente a sus ojos era tan asqueroso, grotesco, vomitivo y desagradable, a la par de traumático, que la cara de Beta no pudo hallar la expresión correcta para dejar en claro todos los sentimientos que estaban aflorando en su estómago en ese momento. No sabía si vomitar, correr o desmayarse, o si debía hacerlo todo al mismo tiempo; pero definitivamente su mente y su salud psicológica no estaban preparadas para aquello.

    Era un enorme cuarto, que estaba después de pasar por un umbral circular donde alguna vez se encontró una puerta o similar; de bordes rojizos, desde la cual despedía un aroma a podredumbre increíble. Ikaru sentía que de tan solo oler aquel fétido aroma, sus vías respiratorias iban a infectarse con algún virus. La habitación se extendía como un largo y ancho pasillo, que luego terminaba en una cámara cuadrada; en conclusión, la forma era la de un martillo. Dentro, sus paredes eran de un rosa pastel, los pisos de granito blanco y justo al final había una enorme cama King Size con sábanas blancas. Claro que esto no era nada perturbador, pero agreguémosle las enormes manchas de sangre regadas por doquier -algunas viejas y otras frescas-; aparte de unas barras parecidas a los Pole de las bailarinas de cabaret en el centro, formando un triángulo que apuntaba a la cama: donde se encontraban tres mujeres manoseándose de manera extremadamente lasciva, con manchas de sangre y otros fluidos impregnados por todo su cuerpo, en la cama, en el piso y las paredes. Velas por doquier, entre la oscuridad y el ambiente helado, las luces de las velas le daban un aspecto tétrico y de secta a la escena. En la pared donde estaba apoyado el cabezal de la cama habían una serie de grafitis: los más llamativos eran los símbolos del género masculino con una enorme equis roja encima: acto de rechazo.

    Aquellos tubos centrales tenían tres hombres amarrados a ellos, estaban desnudos y pálidos; fue en ese momento que Shinta se dio cuenta de que era obvia la razón por la que no sentía la presencia de ellos: estaban muertos. Un enorme charco de líquido carmesí se extendía debajo de los cuerpos, estaba fresco; entonces Kasumi subió la vista y observó de dónde provenía aquel desangramiento -que, por supuesto, era la razón de la muerte-: habían cortado de tajo sus órganos genitales. Shinta entonces, con todo el trauma y la incredulidad del mundo, rodó su cabeza para observar a sus costados y vio un decenal… no, un centenar de penes -con sus respectivos testículos- clavados desde la mera base a las paredes, utilizándolos como su fuesen cuadros artísticos. La gama de los colores, la necrosis presente en los más antiguos, la gusanera y las moscas pululantes terminaron por hacer arquear al mayor de edad. Incluso en sus pensamientos las palabras se atropellaban unas con otras, estaba estupefacto; sabía que nadie entendería realmente lo que estaba pasando, ni siquiera sus entes -de no ser que claro, se encontraban con él-. Ikaru devolvió el estómago en el suelo, haciendo chistar a Akaru e intensificando el desagrado que estaba sintiendo Yami. Las putas -que hasta entonces no se habían percatado de la presencia del azabache-, salieron de su trance “erótico” y miraron hacia la entrada, alarmándose al ver al trío en la puerta.

    Maldito Shinta, ¡reaccioná! —Le gritó Akaru, dándole un fuerte golpe en la cabeza mientras veía cómo las tres mujeres se acercaban corriendo desnudas. Y se veían muy molestas.

    [···]

    —Me perturban un poco los pensamientos de Shinta, ¿estará en peligro? —inquirió Nick mientras corrían por el pasillo, llegando al final y viendo la salida por donde vieron que se colaba el destello blanquecino: había una enorme recámara con varios muebles -como una oficina-, el lugar era largo y majestuoso, y al final tenía una entrada circular a lo que parecía ser un túnel. Pero interponiéndose en el camino habían tres mujeres paradas con miradas desafiantes, ¿acaso eran la líder y sus secuaces?
    —¡Imbéciles, podrán hacer lo que quieran con esto, pero la corporación sigue en pie! —gritó la que intuyeron era la mandataria, puesto que se encontraba al frente y en el medio de dos rubias de aspecto sugerente y muy vulgar. La mujer era una morena de ojos violeta y piel tostada, graciosamente no se vestía como las otras, sino que traía un vestido largo negro que tapaba su anatomía y resaltaba sus atributos por lo ajustada de la prenda—. ¡Aki, Naomi: atáquenlos!”

    Las putas de cabellos dorados obedecieron a las órdenes de su líder, comenzando a correr hacia el dúo de morochos y realizando al unísono sellos de mano. Hana reconoció al instante las posturas del Katon y chistó, interponiéndose entre Nick y ellas; realizando los sellos de manos correspondientes y poniendo sus palmas al frente: creando así un espejo triangular de diamante; conveniente, puesto que el elemento que Hana intuyó fue correcto. Aki lanzó una gran bola de fuego que fue potenciada por una técnica de viento de su compañera, y se dirigió devastadoramente hacia los de la Tormenta, cosa que, por supuesto, el Hashigata mira fue capaz de contrarrestar. Nick miró a sus lados cómo el fuego ardiente era partido a la mitad y aprovechó para realizar el contraataque mientras su mujer lo cubría. Tomó ventaja de ese instante valioso y realizó sellos de mano, acto seguido: un cañón de acero se formuló en su brazo diestro, con un montón de ramas electrificadas visibles en él, comenzando a calentarse de tal manera que el metal se volvió rojo vivo. Hana se mantuvo en su lugar y también comenzó a hacer posturas de mano, realizando el mismo jutsu anterior: Cursed Kasumi Jusha no jutsu. La vieja confiable.

    Las prostitutas estuvieron a punto de realizar otro ataque devastador al ver que el anterior no había dado frutos, pero el pulso de chakra que les llegó las distrajo de tal manera en su ejecución que fue muy fácil para Nick rodar en el suelo fuera del escudo adamantino, apuntando a una de ellas (la usuaria del Katon) justo en la cabeza y disparándole: matándola al instante. Hana le imitó, pero con sus propias habilidades: sacando dos varillas electrificadas de diamante de sus muñecas y lanzándoselas en el pecho y el cuello a la restante, traspasándola y haciéndola caer al suelo.

    Ambos buscaron a la líder y la vieron corriendo por el túnel, pero claro que no la iban a dejar escapar tan fácilmente. Hana miró a Nick y éste asintió rápidamente con una sonrisa. Le encantaba que ella le diera esas tareas (?). Nick realizó los sellos y activó dos técnicas a la vez: Hachimon Tonkou: Kyuumon y Raiton: Satsuei Sokudo; de esta manera la velocidad a la que se empezó a desplazar fue brusca, potenciándolo a comparación de su desplazamiento normal, y por supuesto, alcanzando en un dos por tres a la mujer. El muchacho saltó en el aire, e impulsándose de la pared, fue capaz de caerle en la espalda, propinándole un fortísimo y doloroso golpe en todo el centro de ésta; quebrando -tras un alarido de la lesionada- su columna, inutilizándola por completo y dejándola en el piso hecha un auténtico trapo. Ni siquiera era capaz de sentir dolor. Nick desactivó en el acto sus puertas internas, jadeando mientras se volteaba y veía a su amada correr hacia él.

    [···]

    —¿Qué te pasa? —inquirió Rapunzel con una ceja alzada al ver la expresión perturbada de Shinta mientras bajaba las escaleras; casualmente el trío se había reunido casi al mismo tiempo, puesto que mientras tomaban el cuerpo de la puta cuadripléjica y retornaban hasta subir nuevamente los escalones a planta baja, vieron cómo Kasumi -junto a sus acompañantes- bajaba nervioso y cabizbajo desde el primer piso.
    Créanme, no lo quieren saber. —La cabra tenía un tic nervioso en su ojo derecho, aún no podía superar la asquerosidad de la escena enferma a la que se habían enfrentado; ¿hasta qué niveles de imbecilidad y perversión podría llegar el humano? No lo sabía, pero tampoco le interesaba. Estaba simplemente asqueada.
    ¿Ah? —parpadeó Nick.
    ¡Fue horrible! —exclamó Yami, para luego sonreír graciosamente hacia el de mechón verde, mientras lo señalaba como un niño—. ¡Fue como lo que te harán a vos! —Akaru no pudo evitar soltar una risa, al tiempo que Nick sentía un escalofrío en su columna y Hana sonreía de lado ante el nerviosismo de su amado. Y Shinta… bueno, Shinta aún no volvía en sí; quizás no volvería en un buen rato.


    MARDICIÓN AL FIN DrKodaDrKoda RikudouRikudou
     
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  7. Bum

    Bum No sé, me sabe a mierda

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    Holas, mis bebés hermosos y bellos. ¿Cómo están? Sé que sufrieron mucho esperando esta corrección porque algunos están ansiosos por realizar y por fin crear a su segundo PJ -mira a Mr. Rager-. Haré una corrección general; empecemos.

    Trama: Una misión sustanciosa, interesante y muy diferente a la que he venido leyendo con respecto a temáticas sexuales; putas, ¿quién lo diría? La razón de que estas mujeres se volvieran feminazis en extremo es sumamente válida, por lo que no hay nada qué señalar con respecto a eso. Cumplieron los objetivos a la perfección, sin apresurarse ni mucho menos estresarse ni adelantarse; la misión llevó un excelente ritmo y desarrollo, como acotación. 10/10.

    Verosimilitud: Nada que señalar aquí, todo bien~. 10/10.

    Interpretación: Creo que fue su mejor apartado. Me encantó cómo interpretaron a sus personajes y le dieron vida a las putas. Además, la actitud de Hana... xDDDD Es un personaje que siempre me ha gustado leer; pobre Shinta, pensé que le mamarían el güevo[?]. #NiALukaNiAHaruhiLesGustaEsto. 10/10.

    Paga máxima; 250 ryo's para cada uno.
    Para Nick 1.99 4 PR.
    Para Hana 4 PR.
    Para Shinta 4 PR.

    Arashigakure no Sato gana 375 ryo's y 1.5 PP.

    Al asignar, MadaraMadara , toma en cuenta la dificultad progresiva de cada personaje con respecto a su reputación, por favor. Me avisas para cerrar.
     
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  8. Jolie

    Jolie He give me the good shit that make me not quit.

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    Por cierto, ya asigné esta vaina Shulman.Shulman.
     
  9. Bum

    Bum No sé, me sabe a mierda

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    Cierro~
     
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