Fic Colectivo Plus Ultra! {Sin cupos}

Tema en 'Colectivos, Roles y Proyectos en Equipo' iniciado por Ryuichi, 8 Jun 2017.

  1. Judas

    Judas The busy and stressed guy. Moderador

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    [ Clase de Arte y Música ]

    — Música del salón —

    Luego de clases como estudios sociales, matemática y prevención de riesgos probablemente los alumnos del curso 1-A empezaban a sentir toda la presión de la U.A. Nadie dijo que sería fácil ¿Cierto? Ni siquiera eñas clases supuestamente normales. Tenían mucho que enseñarles y meterles en sus mentes como jovencitos pubertos y en crecimiento que eran y sin embargo, probablemente ya algunos tenían el espíritu decaído tras la clase de Victoria, por más educativa que esta fuera. A esas alturas ya habían conocido a tres profesores y les faltaba el cuarto antes de la hora del almuerzo o receso.

    Luego de prevención de riesgos recibieron la indicación de dirigirse a lo que más tarde confirmaron con sus propios ojos, era un amplio salón blanco. Alargado y que de pared a pared presentaba orgullosamente varias pinturas. Algunas enmarcadas elegantemente, todas de distintos tamaños y formas, sin dejar demasiado espacio entre la una y la otra, cubriendo casi por completo cada espacio del blanco muro. Algunas simplemente estaban apoyadas en ellos o cubiertos por telas como prueba de que no estaban terminadas y sin embargo, había suficiente espacio entre pared y lo que era el centro del salón. No tenían por qué tocar las obras maestras en su intento por ocupar los asientos pues eso es lo que estaba en el centro del lugar.

    Largas mesas de madera blanca que dejaban perfectamente que al menos seis personas se sentaran en ellas y aun así tuvieran un espacio cómodo, tres de cada lado para ser exactos. Estas tenían el ancho suficiente para permitir esto y además, debían utilizar bancos algo altos para ocupar su respectivo lugar pues no eran muebles pequeños, de hecho funcionaban también como cajones pues poseían divisiones bajo lo que sería la madera superior que fungía como mesa y dentro de las mismas, se encontraban latas repletas de pinceles, lápices, y toda clase de útiles escolares así como distintos accesorios que pudieran cumplir la función de decorar o crear, a excepción de las pinturas que parecían estar en otra parte.

    No muy lejos de allí se encontraban varios atriles con sus respectivos bastidores blancos colocados prolijamente sobre estos, listos para ser utilizados. Todo indicaba que tenían dos opciones pues las mismas mesas tenían sobre ellas una pila de papeles bien organizada a cada lado.

    Para los más curiosos no pasó desapercibido el que, por más grande que todo ese espacio fuese, parecía cortado a la mitad por una larga cortina negra. No hubo rastros del profesor al menos hasta que todos decidieron sentarse a esperar por unos instantes, distrayéndose un poco por la música que se escuchaba en alguna parte del salón, probablemente saliendo de algún equipo o reproductor detrás de aquella cortina, por la que también se asomó el docente a cargo.

    —Así que ya llegaron –fue lo primero que dijo, haciendo a un lado la tela y volviendo a dejarla caer, sin darles mucha oportunidad de ver que había al otro lado- Aaah ~ Las lindas caritas de alumnos nuevos ¡Es un placer conocerlos! Soy el profesor Zelgius Crypt –se presentó allí donde estaba, la mayoría podían verlo y escucharlo perfectamente, no es que la música estuviese a un volumen fuerte o intrusivo, otros tuvieron que darse la vuelta sobre sus lugares debido a su ubicación en las mesas. El profesor vestía su mismo traje elegante de siempre, juntando sus enguantadas manos por delante de si y manteniendo la postura perfectamente erguida- O como se me conoce más popularmente fuera del colegio, Lust. Imagino que el casco no da mucha chance a errores –en efecto, a diferencia de otros héroes que podían salirse de su papel con solo cambiar sus ropas, Zelgius siempre mantenía el mismo casco o uno muy similar, así que era fácilmente reconocible- espero que no les moleste mucho escucharme un momento, tengo algunas cosas que decir –y levantó un dedo en alto para empezar a moverse.

    Pasó a estar cerca de las ventanas, a una distancia más prudente para que nadie tuviese que ponerse en una posición muy incómoda para seguirlo con la mirada.

    —Probablemente piensan que una clase de Artes y música no es muy importante ni les ayudará en nada a ser héroes, eso no me sorprendería y tampoco serían los primeros en decirlo –la voz del profesor, a pesar del casco que rodeaba su cabeza era perfectamente clara y mantenía su misma posición relajada- Sin embargo poco a poco descubrirán la utilidad de esta clase, todo a su debido tiempo. Aunque no lo crean, mucho de lo que aprendan aquí podrán aplicarlo a futuro en su carrera profesional, escojan lo que escojan. Como el resto del profesorado a su cargo es mi deber prepararlos a mi manera, darles herramientas y sobre todo algo útil con lo que puedan trabajar, con esto intento decir que no les haré perder el tiempo a menos que ustedes mismos quieran perderlo –explicaba sin un estivo de pena pero tampoco de amenaza, solo estaba siendo sincero- Me sentiría honrado si este espacio les resulta útil para relajarse y soltar un poco su genio creativo –y al decir esto movió los dedos en el aire a un lado de su cabeza- Así que aquí es donde podrán soltarse y alocarse todo lo que quieran, no voy a censurarlos ni a prohibirles nada...excepto por algunas reglas que ya mencionaré.

    Entonces carraspeó y se llevó las manos a la espalda.

    —¿Ven los cuadros que les rodean? –y permitió que volvieran a poner atención a las pinturas expuestas.

    —¿Usted los hizo? –preguntó Haine, al parecer el más cómodo en esa clase de ambiente.

    —No, son de otros alumnos, muchos de ellos de cursos superiores al de ustedes. A eso va mi primera regla –empezó a explicar Lust- aquí encontrarán mucho material y obras en proceso que tienen terminantemente prohibido destruir, si no quieren buscar problemas con sus respectivos dueños, claro. Deben respetar el esfuerzo ajeno, lo cual no significa que yo no pueda sancionarlos también si esto ocurre. Obviamente voy a pedir que tengan cuidado con todo lo que utilicen aquí, traten a cada objeto como si fuese suyo. Pero tengo bien en consideración que los accidentes ocurren, llevaremos las cosas lo más amenamente posible

    Entonces empezó a caminar por los lugares libres del salón-

    —Por supuesto algo de desorden nunca viene mal, puede resultar hasta inspirador, pero asegúrense de guardar y en todo caso limpiar todo lo que utilicen. Esto es Japón, niños. Hasta los pequeños de tercer año de primaria se encargan de la limpieza y el orden de sus respectivos salones, no me hagan repetir ni recordarles cosas tan sencillas –aquello último si lo dijo en un tono como si se sintiera ofendido de tener que mencionar algo tan simple, probablemente indicando entre líneas que no tenía paciencia para lidiar con la ruptura de esa regla. No era su madre para estar recordándoles el que tenían que hacer el aseo- Como ya saben todo uso de Quirk e iniciar peleas en las áreas autorizadas no está permitido, eso incluye este salón...Por último...

    Tomó algo de aire antes de ir con la última regla-

    —No permito prejuicios, insultos ni cualquier clase de crítica destructiva dentro de este salón en lo que refiere al trabajo ajeno. Puedo ser paciente con los primeros dos puntos pero no voy a serlo con este último. Si el trabajo de un compañero sea gráfico o musical no les agrada, intenten expresarlo de la mejor manera posible o si no tienen nada agradable que decir, mantengan cerrada la boca –eso último si sonaba como una orden más que una sugerencia o advertencia, el hombre de traje incluso se llevó una mano al pecho al expresar aquello- el arte en sus distintas expresiones debe ser respetado, si no lo entienden entonces simplemente no gasten saliva en ello, sigo siendo la autoridad de este salón, cualquier comentario, gesto o expresión que tenga el objetivo de desacreditar, insultar o bajar los ánimos de alguno de sus compañeros tendrá la repercusión de ser despedido de este salón, con su respectiva baja en calificación, claro está...no intenten aprovechar un hueco legal con sarcasmos e ironías, los detesto profundamente –y por fin sacó las manos detrás de su espalda y dejó aquel tono de voz que había utilizado en aquella última regla, el cual se había visto de más sombrío y hasta pesado- ¡Es todo! No voy a repetirme a futuro así que espero que recuerden todo –de un momento a otro su voz era sumamente alegre y hasta un poco elevada. Todo lo que les había pedido era fácilmente mantener una buena educación, no iba a privarlos de ser ellos mismos siempre y cuando no fuesen crueles el uno con el otro y respetaran el trabajo ajeno, a eso se había reducido todo- Si alguien tiene alguna duda, puedo contestarlas antes de presentarles su primera actividad.

    —¿Entonces podemos usar todo lo que hay aquí? –la pregunta vino de Gou que levantó la mano alto.

    —Porsupollo –respondió nuevamente animado el sensei- si necesitan llevarse algo pueden pedirlo...pero tampoco tomen mucho la costumbre de llevarse cosas por siempre fuera del salón –y se llevó una mano a lo que sería su mejilla- no usaremos el otro lado del salón hoy, pero si la próxima clase –les dijo refiriéndose a lo que había del otro lado de la cortina.

    Mientras escuchaba a algunos alumnos o respondía preguntas, buscaba algo en muebles cercanos hasta finalmente volver a su posición original con algunas revistas.

    —Pasemos a la tarea de hoy, es importante, si no vamos a ello pronto se enojarán conmigo por quitarles tiempo –y mientras revisaba, levantó una de las revistas que mostraba un artículo de un héroe al azar como portada- hoy van a diseñar su traje de héroe.

    Hubo varias expresiones de emoción, así como empezaron a hablar entre ellos y los más extrovertidos hasta festejar en el lugar. Al menos la gran mayoría de ellos querían ser héroes, por obviedad actividades así les despertaban el entusiasmo.

    —La academia tiene un convenio con especialistas en esto, su trabajo no es solo confeccionar trajes sino también preparar cualquier tipo de dispositivo especial que necesiten para utilizar o potenciar su Quirk, no lo olviden –les recordó dándole golpecitos con el dedo a la revista- deben tener muy en cuenta el diseñar un traje que se amolde a sus necesidades y con el que se sientan cómodos...tanto física como mentalmente –con eso quizás se refería a la autoestima o que podían elegir tanto llamar la atención como pasar desapercibidos si así lo querían- En sus mesas hay libros de referencia para quien no sea muy versado dibujando –y empezó a caminar dejando algunas revistas sobre las mesas- aquí les dejo esto por si necesitan algo de inspiración. Papel y toda clase de herramientas para dibujar están igualmente a su alcance, pero si necesitan alguna otra cosa pueden pedirla Igualmente, pónganse cómodos donde gusten...siempre y cuando sea aquí dentro, tampoco salten por la ventana –y río un poco al imaginar eso- una vez ya lo hicieron así que ahora me veo obligado a aclarecer todo lo que digo –vaya senpais raros que tenían- Ante cualquier cosa yo estaré aquí....¡Ah! A propósito. Siempre podemos trabajar con música de fondo en lo que refiere a tareas de arte, si me dejan escoger siempre a mí por lo general será clásica o bandas sonoras para no interrumpir su concentración. Pero si gustan pueden traer algo de las suyas para compartir, aunque tendrán que turnarse por clase.

    Zelgius tomó lugar cerca de una de las ventanas donde se acomodó frente a un atril con una gran hoja extendida, ya había sujetado un lápiz en sus manos cuando llamó a la persona que, supuso, tendría problemas desde un principio y que si no se apresuraba, ya sabía que su hermana saltaría a decir algo.

    —Qiang Wu Yong ¿Cierto? –nombró en voz alta haciendo que el pelirrojo se pusiera de pie por acto reflejo- acercaté, por favor.

    Sabía perfectamente que de todos los presentes sería el único con problema semejante. Alguno podía no saber dibujar o tener problemas para darse a entender, en ese caso también podría dar una mano pero alguien ciego era otro nivel. Zelgius esperó que el muchacho notara la presencia del banco a una distancia relativamente corta de él, no obstante sin robarle espacio personal.

    —Estoy al tanto de tu situación y entiendo que no puedes llevar a cabo la tarea que acabo de asignar. Tu hermana podrá ayudarte en opiniones si así lo deseas pero te recomiendo que intentes poner lo mejor de ti ahora –nuevamente, no sonaba duro, más bien parecía una mamá aconsejando a su niño con ese tono de voz que usaba- un traje es algo que puedes cambiar más adelante pero tampoco de forma tan seguida. Es algo muy personal y que te concierne solo a ti, voy a necesitar saber tus opiniones y gustos...a menos que desees trabajar con arcilla.

    —Dudo ser bueno en eso –negó con la cabeza el pelirrojo, bajando un poco la misma pero no por eso cambiando los ánimos del profesor.

    —Entonces el plan B –y sin perder más tiempo, Lust empezó a bocetear sobre su papel- vas a tener que confiar en mi habilidad de dibujo, aunque te aseguro que no es mala. Voy a seguir tus indicaciones y también a hacerte varias preguntas ¿De acuerdo? Abortaremos todo el dibujo si la idea no te convence y empezaremos de nuevo.

    —Está bien...-como el muchachito no sonaba muy seguro, Lust tuvo que insistir.

    —Esto es como una visita al doctor, Qiang. Si te cohíbes, no hablas u ocultas cosas no podremos resolver la problemática de forma efectiva –y se cruzó de piernas apoyando un codo sobre la rodilla y el mentón sobre la mano- mis preguntas no serán taaan personales, he hecho esto antes, solo necesito saber un poco más de ti para asegurarme que el resultado te gusta...Si no confías en tu sensei entonces ¿Que te queda? –y todo aquello lo continuó con su voz alegre pero especialmente esa última oración- Todo está bien, tu solo confía.

    Al menos la forma en que la clase empezó le aseguraba que un hombre que prohibía semejantes cosas como ser desconsiderado e hiriente con el prójimo, mucho menos iba a burlarse de lo que sea que diga o diseñarle un traje de payaso. No le quedaba más que responder las preguntas.

    Sin embargo si algún estudiante lo llamaba tendría que ponerse de pie y dejarlo por unos minutos, aunque eso le serviría para pensar muy bien y re-organizar sus ideas con respecto a su traje de héroe.



    Todas las instrucciones de la clase están en el post, lean -lololololol-

    Como dije, en partes del post hice referencia a la voz de Zelgius. Edité su ficha para agregar entre los extra, los link de los dos tonos de voz que usa, para que sepan cuando está feliz y normal y cuando ya suena a "this shit is real" para sus alumnos (?).

    Cumplí con la clase de Zelgius /o/ luego lo de mis alumnos cuando vea las demás clases.

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  2. Devian Lilith

    Devian Lilith Hariningen

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    [​IMG]
    Primer día libre
    Ayano(DigimasterDigimaster) | Darko(RyuichiRyuichi)


    Tener a Demeter de su lado era una bendición tanto como una maldición. Podía hablar con él sobre su hogar familia, rememorar viejas experiencias que ambos compartieron y afianzarse a su pequeño y peludo cuerpo cada que requiriera afecto para sobreponerse a la nostalgia o buscar consuelo en momentos de debilidad. Además también funcionaba como una mascota guardaespaldas que nunca le fallaría. Un protector fiel que lo cuidaba desde bebé.

    No obstante, esto también planteaba severas desventajas, porque Demeter podía ser un bastardo hostil contra aquellos que no les simpatizaba. El primero en la lista era Fenyang Sadiki, cuarto crush adolescente del latino. El más pasional de todos.

    A Clovis le palpitaba con tanta fuerza su corazón que sorprendía como no se manifestaba una representación mágica y caricaturesca de éste; que le brotara del pecho, acosara a su crush y le impulsara a confesar sus sentimientos como el protagonista de In a Heartbeat. El egipcio lo había cautivado. Clovis quería pasar tiempo a su lado y el pensamiento de saber que compartirían hogar hasta que se graduaran afloraba en él la más pura de las sonrisas.

    Se sentía feliz de tener tanto a Demeter y Fenyang en su vida, pero le deshacía saber que no se llevarían bien, que sin importar lo mucho que se esforzara sólo los lastimaría forzándolos a convivir. Aun así, guardó un poco de esperanza en el futuro. Quizás el tiempo les enseñaría tolerancia.

    Por favor, no seas malo con él —suplicó al minino tras la presentación. Tenía a Demeter entre los brazos y la mirada perdida en Fenyang a la distancia.

    ¡Fue él quien empezó a perseguirme! —Demeter tenía razones de sobra para estar rabioso. Recibía sermones cuando respondió para defenderse—. ¿Y por qué te pones de su lado? —inquirió.

    Era habitual que sus amos, cualquiera de los Roux-Espadas, le reprocharan sus desconsideradas travesuras y defendieran a las víctimas de Demeter. En situación era diferente. Lo sabía con certeza por la forma en que Clovis estaba comportándose. No era él mismo de siempre y sospechaba que ese individuo mitad perro tenía algo que ver en todo eso, aunque de momento sus sospechas fueran infundadas.

    Porque no se supone que estés aquí —contestó serio—. Tú fuiste quién se metió a hurtadillas a mi maleta y salió corriendo tan pronto la abrí para explorar un lugar en el que no deberías de estar. Si por lo menos te hubieras quedado cerca del cuarto habría sido posible para mí explicarte la situación y presentarte a Fenyang como era debido.

    Por un par de segundos Demeter le sostuvo la mirada, tras lo cual alzó su mentón orgulloso con los párpados cerrados.

    No me interesa conocerlo.

    Clovis suspiró. Intentar razonar con su gato era una completa pérdida de tiempo ya que Demeter era famoso por encapricharse llevando la contraria, y la única excusa que requería era su propia satisfacción.

    Tan distraído estaba por la discusión que ni se percató cuando una chica apenas más alta se le acercó. Tenía el cabello oscuro, ojos púrpura y una extraña máscara metálica cubriéndole un ojo. Con la actitud más déspota que Clovis hubiese escuchado en su vida, la susodicha le soltó en la cara que ella sería la mejor estudiante y que lo dejaría mordiendo en polvo. Consecuente a este efímero encuentro, dentro de Clovis se encendió un ardor desconocido.

    Mocosa insolente. —Demeter decidió no intervenir durante el discurso de la chica por considerarla una molestia insignificante. Fanfarrona y creída que debería de esforzarse para pisarle los talones a su niño en el ámbito académico—. Apuesto a que la reprueban la primera semana. ¿Tú qué piensas, Clovis?... ¿Clovis? —El gato observó con sus dorados ojos al muchacho rígido como una estatua, con los labios fruncidos, semblante irritado y ojos chispeando de furia. Una reacción usual entre sus parientes cada que alguien cometía el monumental y estúpido error de desafiarlos en sus áreas de experticia, nada recomendable para aquellos humanos incapaces de resistir el espíritu competitivo ariano y el metodismo perfeccionista capricorniano que corría por las venas de la armada.

    Clovis, como era de esperarse, no dijo nada en ese instante. Cerró los brazos alrededor de su gato y juntos subieron hasta su nueva habitación. Soltó a Demeter en libertad tras cerrar la puerta y colocó su computadora personal sobre el escritorio. La encendió y esperó a que cargara con los dedos martillando sobre la lisa superficie de madera al compás del subyacente enfado que lo poseía.

    Pobre Ayano en desgracia. No tenía idea en lo que se había metido.

    Desde tiempos arcaicos, antes de que Vincent adquiriera una reputación honorable y Narciso se labrara un nombre dentro de las artes interpretativas, los Roux-Espadas desarrollaron un intenso vínculo entre su pasión y el orgullo. Cada que alguien osaba subestimarlos se juraban a ellos mismos que les harían tragarse sus palabras, consiguiéndolo en el 90% de los casos.

    El patriarca de la familia, Vincent Roux, fue primero en dar demostración de ello apenas meses antes de enfrentarse al mercado laboral por la vía correcta, tras sobrevivir a un pasado precario sumergido en la ilegalidad.

    Cid cree que nunca obtendré mi título de grado y me quedaré desempleado por siempre. ¡Le demostraré que no es así! —palabras vanas que se transformaron en hechos incuestionables. Sólo por el placer de cerrarle el pico a su hermano.

    Narciso pasó por una experiencia similar durante la filmación de uno de sus primeros proyectos.

    Estaba repasando mis líneas en tranquila soledad mientras bebía un café en el área de producción cuando de repente se me acerca este tipo y comienza a “aconsejarme” sobre que debería tener más presencia en el set, creyéndose todo un experto porque tenía el estelar de la película. Dijo que mi estatura es una limitante terrible y que al paso que iba este sería el papel más memorable de toda mi carrera, que mejor me olvidara de esta profesión. —Sobraba decir que durante toda la recapitulación anecdótica las venas de su frente palpitaban rabiosas en todo su esplendor.

    ¿Quieres matarlo o qué solo pierda las piernas? —La comprensión de Vincent fue lo más conmovedor de la noche. Eso no significaba que su pareja se vengaría manchándose las manos de sangre.

    ¡No! —exclamó Narciso exaltado—. Lo que quiero es callarle la boca y que se arrepienta de lo que dijo. ¡Si lo que quiere es presencia, eso le daré! A partir de hoy seré tan bueno que si termino por opacarlo, no me dolerá. Se arrepentirá de lo que dijo. —Para nada se esperaba de que en el futuro, el propio Cisso le robaría papeles por su desenvolvimiento en los castings.

    ¡Ese es mi Narciso! —Charizard celebró su arrebato de furia justificada.

    Y así, los retoños de esos dos se fueron moldeando a su imagen y semejanza.

    Un chico de mi salón dijo que las chicas no podemos unirnos al equipo de Rugby. Voy a humillarlo tan fuerte en las clases de educación física que el entrenador no tendrá de otra que darme su puesto —Monica-Isabelle no se iba con rodeos.

    En las prácticas de natación un dude dijo que estoy ganando las carreras porque el resto me la deja fácil por ser una chica. Uy, el dude no sabe lo que le espera en las regionales —Dana-Helena se convirtió en capitana del equipo y a partir de ahí acumuló medallas en las competiciones.

    Hay una chica en ballet que me “sugirió” ausentarme de las audiciones para la presentación semestral porque mi arabesque no es tan prolijo como debería ser. —A su queja le siguió un grito de entera frustración—. ¡Voy a practicar todos los días de aquí a las audiciones y me quedaré con el protagónico! —Cheryl-Elizabeth cumplió su promesa, demostrando que con empeño y dedicación podía afinar sus movimientos y ser reconocida por ello.

    Pero como suele pasar siempre hay alguien que se va por los extremos.

    Acabo de volver del centro comercial y les garantizó que jamás me había sido víctima de semejantes injurias en toda mi vida —declaró la pelirroja ofendida a niveles inhóspitos que no cualquiera era capaz de alcanzar—. Me encontraba haciendo lo mío, revisando prendas bonitas y lo último de la temporada, cuando de repente se me acerca una trabajadora. Al momento imaginé que venía a asesorarme en busca de su comisión. Lo que hizo fue empezar a molestarme con indirectas sobre como esa ropa se ajustaría a mi figura, que con el tamaño de mis senos lo mejor era que reconsiderara mis opciones y buscara una tienda más acorde a mi categoría. ¡¿Pueden creerlo?! —gritó alarmada y perdiendo los estribos ahí mismo. Seguiría con sus gritos y reclamos. Así era como Fashion Police expresaba su enfado—. ¿Qué clase de servicio al cliente es ese? Ella es una vil asalariada y yo una probable compradora de la que saldría el dinero para pagar sus miserables deudas. ¡Lo que hizo no tiene perdón ni justificación!

    Si algo sabían sus hermanos por viva experiencia, era que meterse contra Flareon iba niveles más allá que el sonado jugar con fuego. No, eso quedaba reservado para detalles insignificantes como una partida de Monopoly o juegos de azahar. La comparativa más simple era meterse a un incendio con las ropas empapadas de gasolina y tubos de aerosol inflamables adheridos al cuerpo. Sus familiares ya podían imaginarse el triste desenlace que la trabajadora tuvo. Aun así se atrevieron a preguntar por el final del cuento.

    ¿Y qué hiciste? —nada más con oír eso a ella se le infló el pecho de orgullo.

    Le dije en sus narices que si íbamos a ponernos clasistas, habría que empezar porque mi barniz de uñas estaba 20 categorías por encima de ella. Que si esa era su forma de aproximarse a la gente a la que le pagan por complacer, entonces no llegaría lejos en la compañía, de hecho no pasaría otro día trabajando para ellos —y su rostro se iluminó con una confiada sonrisa nada más de recordar sus siguientes movimientos—. Dicho esto me puse en contacto con su supervisor y con el supervisor del supervisor, mantuve mi berrinche hasta que la sucursal tuvo que tomarse un receso de operaciones para atender mis alegatos. Como era previsible que no tenían idea de con quién estaban hablando, y de que el personal de seguridad en cualquier momento me obligaría a retirarme por la fuerza, me tomé la libertad de tomarle fotos a la descarada y aquellos que la defendieron, subiendo el precioso collage de rostros a mi página de Instagram anexando una explicación de lo ocurrido. La fortuna me sonrió y en cuestión de minutos la prensa amarilla se encargó de regar la noticia a través de sus plataformas online. Para cuando el apellido de papá Narciso salió a flote en la conversación tenía al CEO de la compañía al teléfono pidiéndome disculpas por este desastroso malentendido que una de sus más inexpertas empleadas provocó, y que, por favor, reconsiderara mi posición y accediera a un monedero electrónico gratuito como cortesía para reparar los daños.

    Oh, no.

    Oh, sí. —Como siempre, la ambiciosa heredera se salía con la suya—. Le respondí que yo no vivía de limosnas, pues me gusta ganarme el dinero con el sudor de mi frente. Al fin y al cabo, si quería comprarme algo, lo hubiese hecho desde el principio, pero me detuve para hacerle un favor. Quería que apreciara la clase de personal incompetente en el que estaba desperdiciando su dinero. Ella fue despedida y sus superiores suspendidos, con una grave amonestación en sus perfiles laborales. —Lo que en lenguaje vulgar se traducía como misión cumplida—. Y todo eso porque no supieron respetar a su clientela. Si eso ocurrió con alguien tan esbelta como yo, no quiero ni imaginarme por lo que tuvieron que pasar otras personas de tallas grandes al entrar en esa tienda antes que yo. —Ella tenía su punto, por más tempestuosa que fuese su manera de manejar revanchas.

    Mientras iniciaba su sesión de Skype, Clovis debía decidir cuál rumbo vengativo tomaría.

    Primero debía declarar su testimonio.

    Hermanas, acabo de pasar por una situación desagradable. —El ardor de la ofensa continuaba punzándole en el alma.

    Considerando las siete horas de diferencia horaria entre Japón y Francia, lo más natural era que las cuatro estuvieran dormidas siendo allá las tantas horas de la madrugada. Por ende sería desconsiderado de su parte esperar una pronta respuesta. Ellas leerían el mensaje una vez que estuvieran despiertas, hasta entonces no le hacía ningún daño a nadie que se desahogara en la conversación grupal.

    Hace unos minutos descubrí que Demeter se coló a mi maleta y me vi en la necesidad de presentarlo con el resto de mis nuevos compañeros. Todo iba bien hasta que una maleducada desconocida, que ni si quiera tuvo la decencia de presentarse, se acercó hasta mí para decirme que ella iba a ser la mejor estudiante de la Academia, que yo tenía que esforzarme por estar a la par de ella y que estaría por encima de todos… ¡¿Cómo puede existir gente tan molesta en el mundo?!

    En un dramático giro de eventos cuatro luces de inicio de sesión se iluminaron y el mensaje de queja fue leído por todas. Cada una elaboró su rápida respuesta. Su hermanito las necesitaba y ellas no lo defraudarían.

    BURN THE BITCH AND DANCE OVER HER MOTHER’S DEAD BODY!!!! —Fashion Police iba, como siempre, sin rodeos.

    Si la who en cuestión quería hacerse la ruda pues Clovis tenía que ser diez veces peor que ella. Debía destruirla física y espiritualmente. Y lo más importante, debía disfrutarlo mientras lo hacía. Sin remordimientos tempranos. Pura destrucción apocalíptica a su alcance.

    Sácale los dientes durante las prácticas de combate y dile al profesor que fue por error. A mí me funcionó —Nigga Force también aprobó el uso de la violencia, al menos dentro de un contexto dónde fuera permisible y en el que no le costaría una expulsión inmediata por pasarse de la raya.

    Dana-Helena respaldaría a las dos.

    Hace muchos años en una de nuestras escapadas de fin de semana con nuestros primos conocimos a una agrupación yakuza que bien podría darte la mano. Por otro lado, si me lo preguntas a mí, yo creo que esa chica te tiene miedo. Piénsalo, tú ni si quiera la conoces y ella hizo todo lo posible para que notaras que existe. No necesito conocerla para saber que transpira desesperación. —La nueva perspectiva brindaba por la sirena resultó más reconfortante de lo que tenía pensado, todo porque dio en el clavo con su comentario.

    Él estaba en una posición de poder. Terminó el examen teórico antes que ella y la asustó. Aquella amenaza fue un burdo intento por parte de la muchacha para recuperar el control de su vida. Clovis tenía que reconfigurar su pensamiento y ubicarse por encima de ella. Se lo merecía por su notorio esfuerzo.

    La última consejera consideró que no valía la pena detenerse en el asunto.

    La mejor venganza que puedes tener es continuar brillando en tus estudios como hasta la fecha. Concéntrate en tu aprendizaje, desarrollo de habilidades y crecimiento como pro-héroe. Con eso conseguirás el reconocimiento de tus compañeros y profesores, además servirá para mantener silenciada la lengua venenosa de esa engreída jovencita. Tienes todo a tu favor, frijolito.

    Las jinetes del Apocalipsis habían hablado. Para entonces su alma recuperó la estabilidad que le hizo falta luego de aquella conmoción.

    Tan grande fue su distracción que ni si quiera les había comunicado lo mejor que le sucedió durante ese día. Su corazón le decía que debía ponerlas al tanto.

    Gracias por sus consejos hermanas. Ahora sé lo que debo hacer. —Con esa corta respuesta ya podía pasar a noticias más positivas—. Había otra cosa que quería decirles. Es sobre el chico que les hablé la otra vez. —Tenía enormes ganas de compartir su felicidad con ellas, deteniéndose tan pronto recordó que allá en Francia seguía siendo de madrugada. Sus hermanas merecían primero un merecido descanso—. Mejor se los digo más tarde, no es tan importante. Descansen.

    Una a una se fue despidiendo y cerrando sesión.

    KILL HER WITH FIRE!!! —fue el último texto que le enviaron antes de mandar a internar su laptop.

    Demeter, ¿es en serio que planeas quedarte a vivir conmigo? —Valía la pena preguntar. El gato era famoso por manejar su propia agenda política llena de intereses egoístas. Y una parte de Clovis seguía creyendo que el gato alcanzaría a sus padres en el aeropuerto esa noche.

    Llegó la hora de romperle la burbuja.

    Así es. Tus padres me encomendaron tu seguridad y creo que será divertido para mí pasar un tiempo en Japón. Vincent se enojará conmigo si vuelvo a subir de peso, por lo que no tienes que preocuparte de que coma demasiado. Mantendré mi dieta.

    Tal afirmación esclareció las dudas del muchacho, restándole por solucionar dilemas secundarios con respecto a su nuevo inquilino.

    ¿Tienes ganas de ir al baño?

    No, ¿por qué? —El felino se lamió una pata.

    Bien, porque necesitamos conseguirte un sanitario. —Lo que se traducía en una caja de arena, arena para gatos y un modesto aromatizante para neutralizar el mal olor—. Vayamos de compras antes de que se haga tarde.

    Tenían toda la tarde para hacer esa tarea, aunque debían darse prisa para no cruzar antes del toque de queda.

    Con efectivo en los bolsillos, Clovis y Demeter salieron del cuarto y sin ir más allá del pasillo pues una distracción fue suficiente para demorarlos. Un chico de cuernos voluminosos y presencia gris se instaló en la habitación de enfrente. Dio unos pasos en su dirección y le dio la bienvenida, junto con las indicaciones que Donatello les brindó esa mañana. Tras esa intervención se marchó con Demeter a la ciudad, a expensas de perderse el almuerzo con todos.

    Tomaron un taxi después de atravesar la U.A. Barrier para llegar rápido a la zona dónde abundaban las tiendas de mascotas. Gracias a las salidas previas con Shayla, Clovis estaba familiarizado con los alrededores y sabía bien dónde buscar. Por experiencia, lo primero que hizo junto con Demeter fue recorrer diversas tiendas para comparar precios y calidad de productos, pudiéndose ahorrar con ello unos cuantos yenes.

    Para cuando volvieron a entrar en una de las tiendas que visitaron, el vendedor ya podía garantizar que haría una venta. Fue ahí cuando Demeter también se soltó.

    Quiero eso —dijo—. Y eso otro. También aquello.

    Clovis rodó los ojos buscando paciencia.

    Demeter, no vinimos aquí por caprichos. Vinimos por un baño.

    ¡Pero merezco juguetes! —gimió con falsos ojos llorosos, todo fuera por apelar al débil corazón del adolescente. Y tuvo éxito.

    Está bien. Sólo uno.

    ¡Yay!

    En total, Clovis compró un baño para gatos tipo Onsen con caja incluida, dos costales de arena y un ratón de juguete, a sabiendas que Demeter lo sustituiría a final de la semana por perseguir mariposas o cazar animales silvestres alrededor de la residencia.

    Mientras pagaba la cuenta, su celular vibró anunciando un mensaje de Shayla. Era corto y trataba sobre otro estudiante de la casa.

    Qiang acaba de informarnos que es ciego y un poco susceptible con el tema. Lo mejor es evitar ahondar en detalles. —Leyó Clovis en la pantalla—. Que tengas un buen viaje de regreso.

    Gracias. Ya voy en camino —respondió.

    Para cuando salió de la tienda seguía dándole vueltas al asunto.

    ¿Quién es Qiang? —le preguntó a su gato.

    Ni idea. —Demeter tampoco sabía la respuesta.

    En vez de retornar a la residencia, Clovis se distrajo viendo los numerosos puestos de un mercado local. Se veía una multitud de chucherías baratas. Valía la pena investigar y sacarle provecho a lo que fuera que encontrara.

    Acompáñame.

    Si la fortuna estaba de su lado, volvería con humildes presentes para sus amistades.





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    Jiao|Quiang(JellyJelly) | Pandora|Zane(JudasJudas) | Eugene(NoirExorNoirExor) | Ellie(DigimasterDigimaster)


    Perdona mi ignorancia y completa falta de sensibilidad, pero los únicos ciegos que he conocido en mi vida llevan consigo un perro lazarillo o un tubo de metal. A veces ambos. ¿Tú no los necesitas? —mejor aprovechar la ronda de preguntas que hundirse en arrepentimiento para el atardecer.

    El minúsculo pelirrojo se encogió todavía más en su puesto. Mas su hermana brincó para resolver la incógnita de Dolores.

    Qiang es un experto en sentir las vibraciones del suelo y su quirk le ha servido para mejorar mucho en ese aspecto. No necesita ninguna de esas cosas —habló Jiao cruzada de brazos y sonriente. Estaba convencida de sus propias palabras por más que la realidad le llevara la contraria.

    No te lo discutiría de no ser porque recuerdo, como si hubiese sido ayer, todo el trabajo que le costó abordar un triste autobús inmóvil. Cuando se trata de cosas con un mínimo de elevación deja de ser un experto. Y no lo digo yo, lo dice la ciencia.

    La naturaleza sobre protectora de Jiao salió a flote. Ella no quería que su hermano fuese percibido como un debilucho, aunque Dolores también tenía razón en cierto aspecto y por eso nadie lo malinterpretó.

    Jiao. Tómatelo con calma, Lola sólo está haciendo una pregunta. —Pandora salió a mediar la situación.

    Antes de que el tono de la conversación se elevara hasta los cielos, el propio Qiang salió a dar explicaciones sobre su condición y estilo de vida.

    No quiero que la gente tenga lástima de mí —dijo—. Llevando un bastón a dónde quiera que vaya, todas las personas se darían cuenta de mi ceguera y me tratarían diferente por ello. No quiero que me definan mi ceguera… Y sobre los lazarillos, prefiero a los gatos.

    Las orejas de Fenyang resonaron con esa última declaración. Dolores comprendió el punto de vista del niño chino. No obstante, ella también consideraba prudente abordar la discusión desde otro ángulo así hiriera susceptibilidades.

    Voy a decir algo duro y frío como mi piel, sin ánimos de ofenderte a ti o a tu hermana; que considero necesitas escuchar y cuánto antes mejor. —Se tomó un momento para carraspear y ordenar sus ideas antes de continuar—. Yo soy una mujer homosexual, y hasta que la ciencia pruebe lo contrario, asumo que nací de esta forma. Justo igual que tú con tu ceguera. Y de la misma forma que te pasa a ti, hay gente que me trata diferente por la manera en que soy, excepto que no se trata de lástima, yo les produzco asco, desagrado, repulsión y hasta los escandalizo más que por ser una muñequita de cristal. —Una triste realidad a la que día a día debía hacerle frente, igual que Qiang—. La cosa es que yo tampoco quiero que se me juzgue o se me reduzca por mi sexualidad, pero eso no depende de mí, sino de las personas. Ellos son quienes deciden si nos ven como seres humanos o como una condición andante. Lo que sí te puedo decir es que si estás tan convencido de que la sociedad te tratará diferente, entonces lo harán porque tú ya te redujiste a tu condición desde antes. No hay más que decir.

    Su discurso fue severo y trasparente, tal como lo había advertido. Con una bonita moraleja sorpresa reservada para el final.

    Te recomiendo que empieces por aceptarte cómo eres. Que seas ciego es tan relevante como tu altura o color de cabello, apenas y sirve para identificarte con los ojos. Lo que importa es lo que hay dentro de ti; tus sueños, ideas, sentimientos y todo lo demás. Yo, por mi parte, voy a tratarte de la misma forma que hago con el resto. Y te doy mi palabra de que el asunto de tu condición no será replicado por mis labios, de la misma forma que no sacó del closet a adolescentes inseguras. Que tengas un gran día y espero que en el futuro puedas dejar tus inseguridades sobre el tema atrás.

    Se despidió para trasladarse hasta la cocina en busca de un vaso de agua. Curioso que frente a situaciones demandantes como la de tener una charla profunda experimentara la necesidad de refrescarse, cuando la mayoría de sus procesos fisiológicos ya se habían detenido para ese entonces.

    Debe ser psicosomático o algo así. —Era una vulgar opinión sustentada entre varias cosas que le podían salir cuando navegaba online, si bien estaba a km de ser una experta en el tema.

    Durante un cuarto de hora se mantuvo aislada, sin intenciones de regresar para tratar de sonar más amable. Ella sabía que con el pasar de los días su quirk la hacía cada vez más racional y fría, tanto que su honestidad podía confundirse con una grosería. Necesitaba corroborar si su condición estaba empeorando.

    Pandora seguía siendo migas con los gemelos. En cambio, Zane estaba libre. Por lo poco que interactuaron, podía darse a la idea de que si ella lo había estropeado él se lo restregaría en la cara. Una apuesta segura.

    Zane, dime la verdad. ¿Me excedí o mi brutal honestidad entró dentro de los parámetros de lo aceptable?

    No fue algo malo —empezó su respuesta el azabache—, pero fuera de lo que hayas dicho o con qué intención fue, nadie te lo pidió —aquello pudo ser algo duro, no muy distinto de como Dolores tocó el tema hace tan solo unos momentos—. Aunque su confesión se vio abierta a intercambios y tus palabras no cruzaron la línea de la grosería, tal vez si lo hicieron en la confianza inexistente que tiene a cualquiera de nosotros —expresó refiriéndose a que en términos sencillos, ninguno de ellos se conocía lo suficiente para dar un consejo de vida o regaño al otro y que a muchas personas, cerradas por razón a o razón b, caía como la patada.

    Bien, no fui grosera. Eso es lo todo lo que necesitaba saber. —Batió las manos como quién se limpia el polvo de ellas, absuelta de toda culpa—. Abusar de la confianza es mi talento, señor ojeras. Cuando quieras vuelvo hacerte un sándwich.

    Se esfumó antes de dar tiempo a una réplica inteligente.

    Más tarde interceptó a su buen amigo Eugene de una forma inusual que ella hubiese preferido evitar. Dolores tenía pegada la vista a su celular, única pieza de tecnología individualista que poseía, su exclusivo nexo con el internet y la comunidad en línea. Caminaba sin prestarle atención al camino mientras presionaba el teclado digital, percatándose de la existencia de Eugene hasta después de chocar con él.

    Perdón. No te vi.

    Me doy cuenta de eso. —Carcajeó un poco mirando con suma curiosidad como la chica, quieta en el lugar del choque, se mantenía absorta en su celular. Una vez más sacó su puntero láser y jugueteó con los cabellos de la muchacha mientras ella hacía lo mismo con la aplicación abierta.

    Pasaron un minuto y medio de silencio tras lo cual ella levantó el rostro.

    Terminé mi juego y ahora tú terminarás el tuyo.

    Dame un segundo. —Fueron 27, mas ella se los debía—. Listo. ¿Qué jugabas en tu cel?

    Candy Crush. Así de desesperada estoy —confesó—. Soy pobre, o al menos dejé a mí familia en la bancarrota. Y mi laptop no está arrancando como debe. Tengo miedo de haberla descompuesto entre tanto tiempo que no la usé por depender de los manga cafés.

    Las computadoras no deberían descomponerse por falta de uso —opinó él—. ¿Podría echarle un vistazo?

    Con gusto, siempre que prometas no verterle encima ectoplasma antes o después de revisarla.

    Tenían un trato.

    Luego de cinco minutos Eugene se percató de la enorme cantidad de polvo que tenía acumulada entre la ventilación. Sospechando que ahí radicaba el problema, fue precavido para desatornillar la computadora, abrirla y limpiar su interior. Lola cruzó los dedos cuando terminó.

    Dio resultado. La operación fue un éxito y ella era libre para volver enviciarse con tus dedos.

    ¿Es suficiente con que me ampute la mano para pagarte o me vas a exigir todo el brazo? —Lola volvió a robarse una carcajada del albino.

    Por el momento estoy bien así. Tal vez en el futuro te pida un poco de sangre. —Ella le dedicó una sonrisa juguetona.

    Pues te vas a quedar con hambre porque apenas y se me inflan los cachetes. Ya, en serio, ¿hay algo que quieras en compensación? —Él reiteró que estaba bien—. Ok, entonces me aprovecharé de tu generosidad un poco más. Me quedan como 50 gigas de memoria. ¿Qué juegos me recomiendas?

    Pasaron buena porción de las tardes comentando sobre diversos multijugadores de los que Eugene tenía conocimiento y aquellos que ambos conocían por experiencia también.

    Bien esta charla ha sido de lo más ilustrativa. —Reconoció Dolores tomando su laptop entre manos—. Es hora de que te deje en libertad para que puedas ir con Nephilia o se hará la impresión equivocada.

    No tenía pensado ir con Nephilia.

    Ay, ajá. —se jactó—. Hasta yo puedo reconocer cuando dos tórtolos son compatibles. ¡Ve por ella, tigre! —Le dio dos palmadas suaves que se sintieron como duros puños en la espalda. Y partió a su habitación.

    El almuerzo corrió por cuenta de Ellie, una chica dulce y encantadora que un obvio problema de auto confianza. Su inseguridad la hacía más atractiva, según Lola. Una verdadera pena que su gaydar no recibiera ni la más mínima señal positiva por parte de ella. ¿Por qué todas las chicas tiernas e inocentes tenían que ser heterosexuales? Si bien había más bellezas compartiendo la mesa, Ellie parecía ser la única con un angelical aura de pureza a su alrededor que provocaba apapacharla hasta hacerle ver que estaba en un lugar seguro dónde podía expresarse y crecer a gusto. Así fuese más alta, Lola no tendría problemas en expresarle cariño y amabilidad.

    Tuvo que esperar hasta el anochecer para hablar en privado con ella. Por un tiro de suerte se convirtieron en vecinas inmediatas dentro de la sección de habitaciones femeninas. Lola pidió la primera a su alcance porque le daba pereza pensar en seguir caminando tras subir las escaleras. Y algo que aprendió en tantos años asistiendo a colegios exclusivos para señoritas, fue que entre más encerradas estuvieran las chicas, más dramáticas se volvían. Se deleitaba la pupila con la mayoría de ellas, prefiriendo conservar un poco más la imagen de ninfas perfectas llenas de virtud que habitaba en su mente, antes de encarar la realidad y reparar en las imperfecciones de todas ellas.

    Lo que hacía a Ellie diferente es que era tan trasparente que sus debilidades salían a relucir tan rápido como sus defectos. Por ello se atrevió a hablarle cuando estaban en el pasillo, antes de que la norteamericana entrara en su habitación.

    Sé que es la enésima vez que escuchas esto, pero una más no hará daño. Gracias por el almuerzo. Te quedó delicioso.

    Ellie dio un respingo en su lugar y con mucha precaución fue girando la vista hacia la chaparrita colorida de pie a pocos metros de ella.

    No hay de qué. Me alegra que les haya gustado.

    No hay de qué y gracias a ti por prepararlo —insistió Dolores—. El día que gustes puedo prepararte un té de hierbabuena. Te ayudará a relajarte y destensar esos músculos. —La indirecta hacia sus nervios se leía entre líneas, mas no fue recibida de mala manera.

    Sí… Gracias. —No tenía idea de cómo responder o qué decir, algo natural considerando su inferior desarrollo de habilidades sociales.

    Soy Dolores. Puedes llamarme Lola. Ten buenas noches, Ellie.

    Buenas noches a ti también, Lola —en esta ocasión sí supo que decir sin importar que su voz se oyera atropellada.

    La chica diamante le dedicó una brillante sonrisa de despedida.





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    Ellie(DigimasterDigimaster) | Gou(RyuichiRyuichi) | Mención a muchos


    Por obra de un milagro legendario, Leslie Greenwood se convirtió en un estudiante de la U.A. El futuro le sonreía claro por una vez en la vida, para luego darle la espalda cuando quedó asignado a las residencias escolares. Su grupo estaba plagado de monstruos, creaturas feroces e inhumanas que amenazaban con extinguir su vida en el menor de los descuidos. Cada uno más peligroso que el anterior, todos horrorosos y abominables.

    Por suerte, su hada madrina del bosque lo bendijo con dos modestas asistentes para alegrar la insufrible vida que le esperaba.

    Tú y Gou son como las hermanastras malvadas que nunca quise… excepto que son very nice y bonitas.

    Gracias, Leslie. —Ellie todavía no se acostumbraba del todo a la singular personalidad del peli verde. Detalles como esos, dónde le profería halagos pequeños e ingeniosos, lo hacían agradable. Ambos eran nerviosos, se comprendían en ese aspecto, por más que el resto de las acciones de Leslie tuvieran una naturaleza inexplicable para ella—. ¿Qué haces? —Su curiosidad pudo más que ella.

    Desde hace un rato Leslie llevaba observando a sus compañeros de casa, redactaba algo en una libreta y más tarde volvía a examinarlos con los ojos. Era como si estuviera estudiándolos.

    Estoy haciendo una guía de supervivencia. Ve a tu alrededor, mate. ¡Estamos rodeados por fucking monstruos! —gritó exasperado. Tenía el mal hábito de perder la compostura desde joven; frente a tantos individuos intimidantes se convirtió en una compulsión imposible de frenar—. Those damn cunts want me dead, I know it. —Una exageración que con el pasar de los días amenazaba con convertirse en una realidad indiscutible—. Ven conmigo. Es mejor que tú también lo veas.

    Arrastró a su amiga consigo por toda la casa hasta hallar un pequeño rincón dónde nadie más los viera. Las habitaciones no eran seguras pues, si los veían entrar juntos a alguno de los cuartos, levantarían sospechas. Mismo caso con los baños. Se ocultaron en el piso de hasta arriba, vacío y sin un uso asignado. Ahí cerraron la puerta y Leslie empezó su explicación.

    Sus extraños dibujos, nada detallados y de composición superficial confundieron a Ellie. Sino fuera porque también le puso nombres a los muñequitos de palitos con caras disgustadas, no habría podido distinguir quién era quién.

    La chica araña —Nephilia—, es malvada y está hambrienta de carne humana. ¡Es capaz de arrancarte un brazo si te descuidas! —Leslie impregnó tanta emoción en su sentencia que fue imposible para Ellie no cubrirse su brazo izquierdo como si quiera protegerlo de la caricatura en el papel—. El Sasquatch ese, que nos persiguió cuando llegamos, también es terrible. Te arrancará la cabeza y se limpiará los dientes usando tus huesos como mondadientes.

    Ellie trató de no sobresaltarse pero las historias de terror siempre la ponían nerviosa, y en ese cuarto sucio y oscuro, las palabras de Leslie resonaban dentro de ella como una película de espantos.

    Luego tenemos al hombre lobo. Él intentó atacarme a las afueras de mi recamara. Si algún día amanezco sin vida, ¡él es el responsable! —gritó sosteniendo la libreta con la imagen de un Fenyang mal dibujado sobre la hoja, y por ser caso del adorable chico perruno su amiga se mostró más escéptica.

    No sé. Para mí él es una buena persona. Recuerdo que fue muy tierno conmigo durante el examen práctico y mientras cocinaba. —Leslie hizo oídos sordos a sus palabras necias.

    Si algún día caes en la maldición del hombre lobo, no digas que no te lo advertí. —Cruzó los brazos haciéndose el digno por unos segundos. El listado de espectros prosiguió—: El niño brujo con su gato poseído, el remake del Cuervo, el que tiene la marca de la bestia por todos lados y ese al que llaman vampiros. ¡Todos son malvados y peligrosos! Necesitaremos muchas balas de plata y estacas de madera si queremos librarnos de ellos.

    Ella quiso suponer que las insinuaciones sobre genocidio era una simple broma, porque ¿de dónde sacaría esa cantidad de materiales?, para empezar. Por otro lado, ella también reconocía que varios de ellos se le hacían intimidantes y no se atrevería a hablarles a menos que se viera forzada a ello. Leslie podía estar atravesando una fase similar, expresando su desconcierto con rayones y delirios. Tenía una imaginación muy grande él solo.

    ¿Hay alguna otra chica que te de miedo? —Sus últimas menciones fueron varones. Valía la pena indagar ese punto.

    Sí, sí, sí, mate. Está la Terminator que enviaron del futuro y esa loca salida del averno que se ríe como homicida serial. —Dos féminas intensas que también hacían que Ellie flaqueara sus piernas. Ella le dio la razón para asustarse de las dos.

    Sin previo aviso, la puerta de la habitación se abrió de un súbito movimiento que los hizo brincar, abrazarse el uno al otro y gritar como las bebitas lloronas que ellas. Creyeron que serían los primeros en morir dentro de esa película de terror a la que llamaban vida, cuando en realidad no había ningún asesino que quisiera arrebatarle sus vidas. Se trataba de la pequeña Gou que llevaba tiempo buscándolos por toda la casa, y al no encontrarlos se preocupó por ellos.

    Les dio tiempo que asimilaran su llegada antes de interrogarlos sobre qué hacían ahí de una manera muy elocuente.

    ¿Por qué juegan a las escondidillas y no me invitan? —Cruzó sus brazos con un fingido puchero en el rostro.

    G-Gou… ¡Nos asustaste! —chilló ella.

    You fucking cunt! ¡Casi nos mandas al hospital! —gimió él, con la respiración entrecortada y el corazón bombeando a mil por hora hasta que logró tranquilizarse—. Tienes suerte de ser de chocolate —frase que en lenguaje coloquial se entendía como que no le haría nada, por ser inocente—. A la próxima te lanzó un zapatazo.

    A la próxima yo me escondo y ustedes me buscan.





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    Shayla(ArisuDokuroArisuDokuro) | Haine(RyuichiRyuichi) | Jean-Pierre(Miss LSDMiss LSD) | Fenyang|Pandora(JudasJudas) | Drachen(YuukuruYuukuru)


    No entiendo porque tenemos que dividirnos las tareas cuando es más fácil que cada quién haga lo suyo y asunto arreglado —bufó Valter tras oir el asunto de la dichosa tabla que Darko se empeñó en hacer.

    Si nos dieron esa instrucción debe ser por una buena razón. Si cada quién va preparando sus cosas uno por uno sería un desperdicio de recursos y tiempo comparado con hacer una comida generalizada para todos —replicó Shayla siendo la voz de la razón.

    Bien, cooperaré.

    Se resignó a ser parte del clan porque sabía de antemano que resistirse le ocasionaría más problemas que fluir con la corriente. Aprovechó para ser el primero en levantarse y anotar su nombre durante la cena de los miércoles. Ningún otro día. Detrás de él Shayla suspiró y ese movimiento fue más que suficiente para ofenderlo.

    ¿Qué pasa? ¿Tienes algún problema conmigo? —La facilidad con que se puso a la defensiva sorprendió.

    Para nada, Valter. Miraba a la tabla, no a ti. —Shayla reflexionaba sobre las desventajas de dejar que una agenda de esa importancia se llenara por opiniones aleatorias y caótico descontrol. Podía haber sujetos que apenas si hicieran el esfuerzo y otros que fueran explotados. Su sentido del deber le dictaba que alguien tenía que darle una mejor organización, y si nadie más se animaba, lo haría ella—. Estoy considerando que antes de escribir nuestros nombres, debemos investigar que puede hacer cada uno de nosotros. De esta forma podremos repartir las responsabilidades equitativamente.

    Si se tardan en apuntar es problema de ellos —opinó Valter—. Yo puedo cocinar, lavar superficies y pisos siempre que sea de lunes a jueves. Quiero los fines de semana libres.

    Y de la misma forma que tú, otros podrían pedir lo mismo y al final nadie haría nada sábado ni domingo —explicó Shayla con sensata perspectiva que perdió su fuerza por la súbita intervención de Clovis desde la mesa.

    ¡Yo puedo los domingos!

    ¿Lo ves? Él puede.

    Shayla actuó como la mujer madura que era sin dar su brazo a torcer.

    ¿Qué dices si me ayudas con las entrevistas y de esa manera también te cercioras de tomar los turnos que gustas con las actividades de tu preferencia de lunes a jueves?

    Bien. —De mala gana se unió al proceso de entrevistas que improvisó junto con Shayla antes de que todos se fueran a dormir.

    En mi país solía operar como un sirviente y ninguna de mis tareas implicaba cocinar —explicó Fenyang al par de varones a cargo de la tabla de tareas—. Creo que estoy capacitado para hacer la limpieza —concluyó en espera del veredicto.

    Eres un pésimo sirviente.

    ¿Wan? —Las orejas de Fenyang reaccionaron a la dura crítica de Valter..

    Las sirvientas y los mayordomos europeos manejan un mínimo conocimiento culinario. Desde mi punto de vista, eres malo en tu campo —opinó.

    Le aseguró que fui uno de los mejores en mi rango. Fue por esa razón que me eligieron como escolta del príncipe Asim. —Para Zellweger esa información era irrelevante. Darko le concedió el beneficio de la duda.

    ¿Qué actividades realizabas en tu país de origen? —preguntó Shayla imaginando que ahí radicaba la solución al conflicto de ambos chicos.

    Era un soldado.

    Ah —exclamó Valter. Ahora ya lo entendía—. Pudiste empezar por eso. Nosotros te llamamos.

    Fenyang agradeció la entrevista con una corta reverencia mientras un europeo seguía repasando sus anotaciones sobre la tabla y el otro tomaba control de la situación.

    ¡Siguiente! —Jean-Pierre se presentó al llamado de Valter.

    Saludó, se identificó y expuso un breve resumen sobre su basto currículo hogareño. Uno de los mejores. Era un bichito con corazón de oro y excelente disposición para los quehaceres… Empero, un bichito al fin y al cabo. Valter tuvo que reparar en ello por cuestiones de higiene personal.

    Tengo una duda. —Su frío escrutinio puso en alerta al francés y hasta Darko arqueó una inquieta ceja—. Espero que la respondas con toda honestidad. —Por alguna extraña razón aquello sonaba más a una amenaza que a una parodia de entrevista laboral.

    Jean-Pierre se aflojó un poco el cuello de la camisa.

    ¿De casualidad se te caen los pelos a la hora de cocinar? Porque eso sería de muy mal gusto por no olvidar antihigiénico. —Una duda valida que merecía ser puesta sobre la mesa dado que ninguno estaba familiarizado con los hábitos de cuidado personal del resto de los desconocidos. En retrospectiva, había hecho falta preguntarle a aquellos que no sabían preparar alimentos si por lo menos les enseñaron a lavarse las manos en primer lugar.

    Le aseguro, joven Zellweger, que soy muy cuidadoso con respecto a mi higiene personal y la comida que preparo. De mis brazos hasta los codos sólo tengo piel. No pelos.

    ¿Te estás haciendo el listo conmigo? Porque no soy estúpido, amigo. Sé muy bien lo que veo. —Su tono amargo de voz puso a la defensiva a Jean-Pierre, se meditó que lo más conveniente era pedir una disculpa para evitar altercados.

    Lo lamento, mi intención no era ofenderlo. Sólo trataba de explicarle la situación.

    Repito —habló Valter con voz tajante—, sé muy bien lo que veo. Tus brazos están limpios, con pelos y plumas saliendo del resto del cuerpo. Mi cabello no es tan largo y aun así cabe la posibilidad de que alguno se me caiga mientras cocino. Por lógica, contigo esa probabilidad se multiplica.

    Le garantizo que tendré el más excepcional de los cuidados —insistió Jean-Pierre—. Ni un solo pelo o pluma será derramado sobre sus comidas. He aprendido a tener eso bajo control con el pasar del tiempo.

    Bien. Pero si notó algo así en mi comida, te retiraremos de la cocina —advirtió el rubio sin escrúpulos.

    Para eso tendríamos primero que votar —intervino Shayla—. En ese tipo de situaciones todos tendrían derecho a expresar su punto de vida.

    Bien, votaremos y te retiraremos de la cocina —concluyó el suizo por su cuenta. Shayla ofreció palabras de alimento para minimizar cualquier posible daño en cicatrices emocionales que su co-entrevistador hubiera provocado. Jean-Pierre ofreció las gracias por su atención antes de partir y fue sustituido por Haine.

    ¿Qué sabes hacer?

    De todo un poco. Vivía con mis abuelos así que tenía que ayudarles para el mantenimiento de la casa en todo lo que pudiera. Mi único problema sería para las raciones, nunca he cocinado para tanta gente.

    Yo tampoco —reconoció Valter—. Se te ven bien los tatuajes —opinó con un pulgar arriba en señal de aprobación. Haine se lo tomó bien a pesar de la sorpresa. Que dos personas le dijeran el mismo día algo positivo sobre sus tatuajes era un nuevo record, si bien la actitud sería del segundo en nada se comparaba con la calidez del primero.

    Para cuando terminó la entrevista Valter ya tenía al alemán en un mejor concepto.

    Prefiero que él haga los desayunos al peludito.

    Prejuzgar es malo, Valter. Jean-Pierre merece una oportunidad y sigue siendo muy pronto para fijarle un horario a cualquiera de los dos —Shayala se mantuvo barajeando posibilidades, por el bien de todos. En ese instante un moreno de ojos marrones se acercó para formar parte del ritual.

    Oí que están encargándose de quién hace qué cosa en la casa y vine a participar. Me llamo Drachen, por si no lo sabían —dijo al percatarse que el sujeto sentado al lado de Valter le era un completo desconocido. Darko hizo gala de sus sofisticados modales para presentarse durante un breve intervalo —. Bueno, para ser honestos no sé cómo se cocina y dudo que mi quirk sirva de algo ahí. Creo que hasta podría descomponer una licuadora por equivocación —reconoció con su pesimismo característico y una mano rascándose la nuca—. Limpiar no requiere mucha ciencia. Puedo hacer eso.

    El par de críticos intercambiaron fugaces miradas entre ellos antes de dar su veredicto.

    Nosotros te llamamos —le dijeron pues a fin de cuentas su situación era similar a la de Fenyang.

    Con él ya entrevistamos a la mayoría de los caballeros. Faltan las damas —informó Shayla mostrándo su listado de nombres y habilidades.

    Eso no debería ser ningún problema —creyó Valter—. Las chicas suelen ser buenas en la cocina porque sus padres les enseñan desde jóvenes a hacerlo.

    No tenía idea de la sorpresa que les esperaba.

    En un inhóspito giro de la vida, los jóvenes resultaron estar más adiestrados en tareas del hogar que las señoritas. ¿Quién lo diría? Los amos de casa del siglo XXI eran una realidad.

    Para el ocaso Valter tenía cosas más importantes en que pensar. Un debate interno se llevaba a cabo dentro de su cabeza y aunque la costumbre le dictaba resolverlo a solas, con un trozo de madera que tallar entre los dedos y la cabeza empeñada en dar con una solución, decidió que por esta vez no estaría mal buscar una segunda opinión.

    Pandora, ¿puedo hablar contigo?

    ¡Claro que sí, Valter! —Ella lo acompañó con una sonrisa en el rostro. Estaba más que dispuesta a hacerle compañía y que la iniciativa procediera de él lo hacía más significativo.

    Valter era muy reservado con sus cosas, valoraba la privacidad con tanto esmero que, si bien lo que tenía que preguntar no era trascendental, prefirió hacerlo hasta que ambos estuvieron a solas. La invitó a las afueras de la residencia aprovechando que ni si quiera Skye patinaba en las cercanías. Valter tomó asiento sobre los escalones y Pandora lo imitó.

    ¿De qué querías hablar conmigo? —preguntó ella. Él maldijo no tener un cigarro a la mano pues consideraba que con un poco de nicotina las palabras le fluían de la boca sin obstrucciones. Tuvo que conformarse con rascarse la cabeza hasta que su cerebro quiso cooperar.

    ¿Piensas seguir trabajando ahora que estás en la U.A.?

    —respondió la muchacha—. Pienso hablar con el dueño del taller para que me deje ayudarle después de clases.

    Ya veo. ¿Tienes idea de cada cuando irás a trabajar?

    No todavía. —Pandora reconoció sin pena.

    Gracias al tiempo que trabajaron juntos, ella se volvió buena para leerlo. Ella sabía que estaba preocupado y tenía interés en cuestionarlo sobre eso sin convertirse en una molestia. Tuvo que recordar que si Valter la llamó para hablar entonces él también tenía cosas que decir. Decidió darle un empujón para ayudarlo.

    ¿Tú también vas a seguir trabajando?

    Me gustaría. Todavía no estoy seguro. —Se desatoró el seguro de su garganta y con ello sus pensamientos salieron a flote—. Verás, jamás he sido un estudiante brillante comparado con muchos de los que están aquí. De hecho, estoy sorprendido de haber pasado el examen teórico. Creí que pasar el examen de selección sería más difícil. Me equivoqué, lo más difícil será mantenerme dentro. Soy un alumno regular, tener un empleo de medio tiempo me haría más difícil las cosas, no lograría un promedio adecuado y tampoco me concentraría como se debe en el trabajo.

    ¿Entonces te vas a concentrar en tus estudios? —Indagó una vez más ella y él negó.

    Quiero trabajar por lo menos el domingo que tenemos libre, porque tampoco creo resistir la vida aquí sin conseguir fondos a largo plazo. Veré si logro convencer a mi jefe de carpintería para que me emplee sólo un día a la semana. Tener un mísero salario es lo de menos.

    Pandora sostuvo la mirada por unos segundos sobre Valter, impresionada por el tiempo que invirtió en pensar sobre su futuro. Ella apenas y pensaba una cosa, lo hacía o se lo proponía, ni si quiera se había puesto a considerar cuestiones de horarios y paga. En ese instante la actitud del rubio la conmovio.

    ¡Eso es muy maduro de tu parte, Valter! —Y por mero impulsó se arrojó hacia él para envolverlo en sus brazos.

    ¡Oye, espera! —él no sabía cómo reaccionar a la invasión a su espacio personal. Tampoco fue cruel como para desplazarla sin una pizca de tacto—. Pandora, ¿qué haces?

    Nada, nada. Sólo reconozco que eres un chico muy maduro e inteligente. Estoy segura de que te irá bien en el empleo dónde decidas quedarte. —Adornó su rostro con una sonrisa irremediable sin aflojar el abrazo. Una oportunidad así podría tardar en llegar.

    Y como ella bien aprendió a cuidado de las monjas, «mejor pedir perdón que pedir permiso».





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    Ellie(DigimasterDigimaster) Shayla|Evelyn|Asim(ArisuDokuroArisuDokuro) | Fenyang(JudasJudas)


    Clovis retornó tarde a la residencia, ver baratijas y curiosidades consumió más tiempo del que pensó. Para entonces ya todos habían almorzado, se perdió la primera convivencia grupal con el grupo, mas quedó a gusto con su decisión. La idea de pasar el resto del año escolar con 24 individuos continuaba alimentando sus inseguridades, en nada cambiaba que estuviera familiarizado con algunos de ellos. En conclusión, fue bueno para su psiquis evitar compartir mesa con todos ellos.

    Para la cena sería otro asunto.

    Como tenía sus prioridades bien claras, lo primero que hizo de regreso fue armar el onsen que compró. Una bonita fachada de madera que contendría la caja de arena de Demeter en su interior. Como de antemano sabía que más de uno le reprocharía si la dichosa caja y sus olores quedaban en medio de la sala o los pasillos, optó por convertir la lavandería en la zona de aseo de Demeter.

    ¿Por qué no la armaste en tu cuarto? —Clovis enmudeció a la pregunta.

    No quiero que mi cuarto huela a gato.

    Demeter ya se imaginaba a que se debía ese cambio, mas omitió cualquier comentario malintencionado.

    Su baño quedó listo.

    [​IMG][​IMG]

    Ya era hora. Vengo aguantándome desde que veníamos en el tren de regreso. —Demeter se adentró en su merecido dominio mientras el niño de sus ojos salió para darle privacidad.

    A diarios limpiaría la caja. Tres veces al día de ser necesario.

    Ya en la cocina encontró la ración que le correspondía y lo recalentó en el microondas. Tras comer, quedó satisfecho. Lavó sus trastes sucios y se secó las manos. Por último fue en busca de la responsable de esa tarde luego de pedir informes a sus conocidos.

    La chica de cabello anaranjado era dueña de un interesante contraste, una altura consideraba que le daba presencia junto con una candidez pueril enmarcada en todo su rostro. Lucía amable y de trato fácil. Clovis no tendría ningún problema en acercarse y hablarle. Y eso fue lo que hizo.

    Te llamas Ellie, ¿verdad? Yo soy Clovis. —Saludó a la chica extendiéndole la mano. Ella correspondió el gesto con genuina timidez—. Lamento haber perdido la comida, tuve que salir por cuestiones de mi gato.

    Oh. Me parece que quedó un plato para ti en la cocina.

    Sí. Acabo de comer —dijo—. Venía a agradecerte por la comida. Te quedó deliciosa. Muchas gracias.

    Un ligero rubor rosado iluminó las mejillas femeninas. El cumplido cayó sobre ella elevando su confianza, y sin querer ser maleducada, se apresuró a responder tan reconfortantes palabras.

    No hay de qué. La cocina es parte de lo que me gusta hacer. Estoy muy entusiasmada de que a tantas personas les haya gustado mis platillos.

    A mí también me gusta cocinar de vez en cuando, aunque dudo tener tan buen sazón como tú. Ojalá mejoré en el futuro para ser tan bueno como tú. Eres una gran cocinera Ellie —la pobre estaba que casi le daba un infarto ahí mismo, pero sacó fuerzas de lugares desconocidos para ella con el fin de recibir los cumplidos sin echarse a correr.

    ¡G-Gracias! —Lo único que sus labios pudieron pronunciar.

    Momento de Clovis para retomar su lista de pendientes.

    Tenía cuatro gemas simplistas, de una estética agradable. Entregaría estos pequeños obsequios que a cuatro personas con las que ya se había relacionado, tres de su genuino interés y una a la que debía de ofrendar por obligación moral. Se lo decía su cerebro.

    Las primeras en la lista fueron Evelyn y Shayla. Les permitió la entrada a su vida el mismo día y desde entonces fue conociéndolas poco a poco. Entre numerosas noches de desvelo mensajeándose durante el tiempo en que no se miraron los rostros fue haciéndose a una idea de las personalidades de cada chica, y con base en ello seleccionó dos piedras modestas que asoció a ellas de inmediato. Poco o mucho, el color de sus cabellos tuvo algo que ver.

    Ambas muchachas charlaban amenas en la sala. Le dieron la bienvenida a su amigo con los brazos abiertos integrándolo a la charla con una facilidad que a Clovis le hizo recordar la confianza que sentía en su casa.

    La idea de poder tratar con ellas con semejante confianza le sentó bien a su faceta insegura.

    Si me permiten, hay algo que me gustaría compartir con ustedes —Shayla y Evelyn le concedieron la palabra—. Me limitaré a ser descriptivo porque no soy bueno con los discursos. Mientras fui a la ciudad por las provisiones de Demeter me distraje viendo curiosidades locales y entre ellas un pequeño puesto de piedras llamó mi atención. Seleccioné entre todas dos que me recordaron a ustedes aunque admito que están a kilómetros de ser un lujo ostentoso. Espero les gusten.

    A disposición de ambas extendió dos minúsculas caja de regalo, de las que sólo bastaba con levantar su tapa para mirar el contenido. Una espinela roja para Shayla y ámbar en forma de joya para Evelyn. Clovis no era ningún experto en minerales y tampoco en las propiedades místicas de las gemas; empero, basó su juicio en una ráfaga de bienaventurada intuición. El gesto les llegó al corazón a ambas.

    ¡Clovis, me conmueves! —exclamó Shayla con la gema tan intensa como el color de sus cabellos dando vueltas entre sus dedos—. Atesoraré tu obsequio con fervor. Eres un ser humano de lo más detallista, pocas personas se habrían tomado la molestia de darme un regalo a pesar de que apenas nos estamos familiarizando. Muchas gracias. —Como muestra de afecto, ella se estiró hacia él para darle un caluroso abrazó que lo llenó de felicidad.

    Tocó el turno de Evelyn, cuyo ámbar sostenía con enorme anhelo.

    ¡Y yo estoy encantada! Siempre he venerado la generosidad de las personas, sin embargo un regalo tuyo es excepcional. Infinitas gracias, Clovis —ella también se prendió de él con un abrazó hasta quedar satisfecha—. La próxima vez que vea algo que me recuerde a ti, te lo compraré. No aceptó argumentos en contra.

    Está bien —replicó él con una sonrisa de oreja a oreja—. Eso fue lo que yo hice.

    La charla se extendió un poco más hasta que empezó a hacerse tarde. Clovis no había desempacado y tampoco hecho ejercicio. Sólo tendría tiempo para hacer una cosa así que sacrificó su rutina de acondicionamiento físico para ordenar un poco su habitación. Se sentó en la mesa con todos a la hora de la cena y tras ello acudió en busca del príncipe egipcio, tocando la puerta de su habitación.

    Asim, ¿puedo robarte un minuto de tu tiempo, por favor?

    Por supuesto que sí, Clovis. Adelante. —Sin importar el tono desinteresado de su habla, Clovis no perdía de vista en ningún momento que Asim era miembro de la realeza egipcia y como tal podía ser susceptible a algunas de sus acciones. Con base en ello evitó distraerse con el interior de su cuarto manteniendo su vista centrada en el anfitrión—. ¿Qué puedo hacer por ti? —le preguntaron. Clovis tragó saliva.

    Sé que esto sonará bastante inusual dado que nos conocimos hace menos de 24 horas, pero te traje un regalo. —Puso las manos al descubierto y con ello la diminuta cajita de regalo color verde.

    Oh my. —Asim se dio el lujo de hacerse el sorprendido, aceptando el paquete sin medias tintas—. Veamos que tenemos por aquí. ¡Una gema!... Ojo de gato —concluyó tras un rápido vistazo contra luz.

    Sí. Fui a hacer unas compras y luego me distraje viendo los alrededores. Recordé que me ayudaste con la riña de Demeter y Fenyang en la tarde y que mencionaste tu gusto por los gatos. Por eso cuando vi el ojo de gato pensé en regalártelo.

    Muchas gracias.

    El príncipe lo aceptó de buena gana, y sin embargo la conciencia de Clovis lo empujaba a ser más revelador sobre el asunto, a no dejar cabos sueltos que pudieran malinterpretarse. ¿Qué pasaría si Asim se hacía la idea de que quería comprarlo?, aún con una joya tan simplista como esa. Clovis necesitaba ser explícito.

    Antes de que esto se haga un mal entendido, y a expensas de sonar como un maleducado, tengo que confesar que no fuiste el único al que le compré regalos. También les obsequié unas gemas a mis amigas Evelyn y Shayla, y tengo pensado darle una a Fenyang. Me disculpo por mi impertinencia de antemano.

    El rostro del príncipe se llenó con un júbilo inaudito que desembocó en una sonrisa traviesa, una que anunciaba las ganas de querer jugar con la mente del pequeñín porque se veía tan inocente y tan torpe a la vez que intentaba ganar su simpatía, no porque Asim estuviera dentro de su rango de interés, sino porque para infortunio de Clovis él estaba metido en la ecuación que era la vida de Fang. No obstante, contuvo sus travesuras por esa noche y le dejó marchar en paz.

    No hacía falta que dieras explicaciones, aunque apreció tu sinceridad y el hecho de que en implícito me dices que no buscas una relación por conveniencia conmigo. Lo respeto y lo agradezco. ¿Hay algo más que pueda hacer por ti, Clovis? —el quinceañero negó—. Buenas noches, entonces.

    Buenas noches, Asim.

    Si sobrevivió al cadenero, podía afrontar al perro.


    Limpió la caja de Demeter, se dio un baño refrescante y aprovechó la sensación de limpieza con aroma de bebé para acudir al cuarto de Fenyang con su último regalo entre manos y vistiendo su pijama azul rey. Dio tres toques a la puerta y esperó.

    ¿Wan? —Fenyang habló desde el otro lado.

    Soy yo, Clovis. ¿Puedo hablar contigo un momento? —Esperaba no haberlo importunado justo en medio de su sueño.

    Adelante —se escuchó la voz de Fenyang desde adentro.

    El cuarto de Fenyang seguía tal cual lo habían dejado los miembros del staff de la academia. Paredes blancas y los muebles que venían con la habitación por default, nada más ni nada menos. Las ventanas estaban abiertas y las cortinas a los lados por lo que solo la luz de afuera iluminaba aquel espacio cerrado, el propio foco del interior estaba apagado. Fenyang miraba hacia la ventana, dando la espalda a la puerta y sentado sobre la cama, con la distinción de que no llevaba nada encima, ni una sola prenda. Al menos eso era lo que podía verse a duras penas pues lo único que lo cubría era la cola felpuda que movía de un lado a otro.

    Apenas giró la cabeza a un lado para verlo de reojo cuando escuchó que la puerta se cerraba.

    ¿Necesita algo de mí, joven Clovis? —preguntó dándose la vuelta, por suerte, apoyando las manos entre las piernas cruzadas una debajo de la otra.

    Sacré Bleu! —Clovis cerró la puerta tras de sí para asegurarse que nadie más observara a Fenyang al descubierto por error. Su propia cobardía lo hizo mantener la mirada contra la puerta —. Lamento si estás –o-ocupado —tartamudeó—. Puedo regresar mañana. No fue mi intención interrumpirte —maldijo por lo bajo, mas carecía del valor necesario para salir por su propia voluntad sino hasta que lo echarán de ahí.

    No interrumpes nada, solo estaba por dormir —explicó como de costumbre sin inmutarse—…¿Lo incomodo?

    ¡N-no! —Clovis lo encaró, con el rostro colorado, y una vez que reparó en la anatomía del adonis se volvió incapaz de separar sus ocelos del magnífico oasis que tenía a su disposición. Se llevó una mano a los labios —. Es sólo que… —La explicación se quedó a medio camino. No tenía idea de que decir o que pensar. De pronto su existencia volvía a reducirse a nada en presencia de Fenyang.

    Fenyang, Fenyang…

    Con esa torneada piel de ébano negro recubriendo cada centímetro de su tentadora musculatura. Los brazos tonificados, las gruesas piernas, el abdomen marcado.

    Clovis luchaba contra sus más bajos instintos por sostener la mirada clavándola en sus zafiros, por respeto que Fenyang se merecía, pero su voluntad era débil y él era un simple muchacho aprendiendo a interpretar las señales confusas que su cerebro le mandaba en relación al moreno. Sus hermanas le explicaron que él era su crush. Y en un irónico giro del destino estaba frente a su crush, desnudo y a solas, sin una sola interrupción que los interrumpiera, bajo el confidente manto de la noche.

    Por primera vez en toda su vida, Clovis se sintió como la protagonista de un cuento romántico, de esas novelas juveniles que Cheryl-Elizabeth tanto adoraba leer y la hacían suspirar. Tenía la imagen del hombre perfecto frente a sus ojos y podía estar seguro de que saliendo de ahí ese cuadro permanecería gravado en su memoria para siempre. Ni en sus wildest dreams hubiese pensado que eso le ocurriría a él.

    Yo… —se aclaró la garganta. Era tan difícil abrir su corazón ahora más que nunca—. Te traje un obsequio —reveló con nervioso aplomo exponiendo una cajita de regalo azul con detalles dorados, justo como la combinación de prendas que acostumbraba a vestir e igual que la mezcla de maquillajes con que Fenyang adornaba los ojos. En medio de la oscuridad del cuarto sintió que era una señal—. Ojalá te guste. Lo vi y me recordó a ti… —Su voz se apagó y una lágrima traicionera asomó antes de tiempo por su ojo una vez que contempló el rechazó. La borró de su mejilla tan rápido como pudo, esperando que Fenyang descubriera el obsequio.

    Una piedra lapislázuli tan azul como los ojos del soldado egipcio.

    Fenyang puso sus orejas de punta, claro que el objeto le llamó la atención así que, para mal de males de Clovis, tuvo que ponerse de pie y acercarse a observar el objeto. El asombro fue obvio.

    You’re so big —Clovis se llevó una palma a la boca. Solo un ciego como Qiang habría sido incapaz de notar la calidad de atributos por las cuáles Fenyang podría sentirse orgulloso. En cambio, el egipcio estaba tan concentrado en su obsequio que ignoró los indiscretos halagos.

    Con la mirada fija en la caja, la tomó con mucho cuidado y luego la acercó a sí para inspeccionarla con más detenimiento, hasta se notaba que la estaba olfateando más sin apegarla a la cara. Tenía demasiada curiosidad para siquiera preguntar si podía abrirla, así que lo hizo, contemplando la piedra azulada en su interior.

    Nunca me habían regalado nada… Menos algo así. —Abrió un poco más los ojos de lo normal como si aquel pequeño objeto lo sorprendiera—. Es muy bella, muchas gracias. —Y de inmediato realizó una reverencia—. Es muy amable de su parte hacer obsequios a alguien como yo.

    No hay de qué. Tú eres el amable por aceptar algo de un humilde desconocido. —El guerrero tuvo una reacción positiva—. Cuando la vi me recordó a tus ojos, son hermosos y brillantes como ningún otro par que haya visto. Dime, ¿te gustó?, ¿o preferirías otra cosa? —Clovis permaneció en su lugar, abrazado a sí mismo, con sus orbes clavados en los ajenos en espera de la respuesta.

    Me gusta, en realidad creo que es hasta demasiado. Voy a cuidarla muy bien, se lo aseguro —y volvió a cerrar la cajita y acercarla un poco más a su pecho, sujetándola con ambas manos. Se podía saber que no mentía por la forma en que movía la cola con su nuevo regalo.

    «Nada es demasiado si es para ti», pensó Clovis en sus adentros. Su sonrisa adquirió tanta fuerza que podía iluminar la oscuridad de la habitación, hasta que la desnudez de Fenyang fue objeto de su atención otra vez.

    Seguir ignorando el elefante en la habitación habría sido un insulto a su inteligencia, especialmente considerando que cada tres o cuatro segundos se detenía a mirarle la trompa. Mejor tomar medidas de una vez para evitar futuros malentendidos

    ¿Duermes desnudo? —Era la asociación obvia asumiendo que ambos se habían preparado para dormir de acuerdo con sus propias costumbres.

    De hecho, así es —respondió el otro dándole la espalda a Clovis, buscando un sitio donde dejar la pequeña cajita pero al final se conformó con volver a sentarse en la cama, aun sosteniéndola—. Lamento si lo incomodo con eso, de donde vengo no es nada raro, al menos entre hombres —se excusó bajando un poco la cabeza. Supuso que no era necesario hablar de duchas comunales o vestidores a los que por obviedad se estaba refiriendo.

    A mí no me incomodas. Por mí podría verte desnudo durante todo el dí… —Utilizó un sonoro manotazo para cerrar sus labios. Su primer ataque de diarrea verbal en la vida, de muchos que tendría por delante—. Disculpa. No sé de dónde salió eso —reconoció a expensas de quedar expuesto como un degenerado.

    Tuvo que limitarse a concentrar su rango de visión en el suelo haciendo círculos con el pie, infantilizando sus movimientos para ser percibido como un individuo inofensivo antes de continuar. Estaba jugando en un terreno peligroso en el que debía ser precavido.

    La cuestión es que otros chicos sí podrían incomodarse, y ni hablar de las chicas —continuó—. Se exaltarían y te pedirían que te colocaras algo encima antes de hablar. Incluso podrían ofenderse por tener que lidiar contigo en cueros, así que yo te recomendaría que te vistieras un poco antes de atenderlos… —De repente su virginal inocencia se fue por el excusado y un nuevo arrebato de seguridad se apoderó de él—. Sin embargo, conmigo puedes charlar tan desnudo como te apetezca. —Aprovechó el silencio para relamerse los labios y dejar que una corriente de aire entrara por el cuello del pijama sin mover si quiera los botones—. Lo que trato de decir es que me gustaría conocerte más a fondo y quisiera que en el futuro tú también te animes a conocerme. Creo que lo mejor para eso es que ambos nos sintamos cómodos alrededor del otro y, bueno… si ello implica adaptarnos a la desnudez del otro, está bien para mí.

    «Adaptarnos a la desnudez del otro» sería enmarcado en una placa de platino y colgaría en medio de toda la sala del chateu familiar bajo la leyenda de la mejor frase de ligue jamás inventada por un miembro del clan Roux-Espadas.

    Hasta que compartiera el chisme con sus hermanas para que se murieran de la risa, la respuesta de Fenyang a ese dilema era lo más importante.

    No… estoy seguro de haberlo entendido todo pero creo que sé a lo que te refieres —asintió leve con la cabeza—. Tendré eso en cuenta, creo que el príncipe Asim me hubiese llamado la atención de no haberlo sabido antes. Gracias por advertirme.

    Descuida, a mí me gusta ayudar en todo lo que sea posible. Siéntete con la confianza de venir a mí cuando lo necesites. En caso de que yo no conozca la respuesta o sepa que hacer, te acompañaré hasta dar con la solución —ofreció con todo el fervor de su corazón encaminándose a la salida. En vez de despedirse se atrevió a un último movimiento osado—. Fenyang, considerando lo poco que sabes de mí. ¿Dirías que te agrado? —si la respuesta era afirmativa, significaba que su vínculo iba por buen camino.

    ¿Por qué no sería así, joven Clovis? —le pareció extraño que alguien le preguntara que pensaba de ellos. De dónde venía, el sirviente escuchaba, obedecía y callaba, poco importaban sus emociones o su punto de vista personal—. No ha hecho nada para desagradarme.

    ¿De verdad? ¡Qué alivio! —Se pasó una palma por la frente, quitándose las penas imaginarias—. Tenía miedo de que pensaras que soy un acosador o algo por el estilo. Me da gusto saber que no es así —o tal vez era muy pronto para cantar victoria.

    No debes preocuparte por eso —antes de que se fuera, se aseguró de decir lo que le rondaba por la cabeza hace unos minutos—. No quiero quitarle más minutos de su tiempo ni de sueño. Le aseguro que lo compensaré por el obsequio.

    Soy feliz con tu compañía —declaró ya sin pena e incluso atreviéndose a examinarlo a detalle por última vez. Una situación así corría el riesgo de ser irrepetible en la vida. Debía llevarse la firmeza de su cuerpo gravada en la memoria—. Te deseo buenas noches, Fenyang. Cuídate mucho y que tengas dulces sueños. Me hizo muy feliz hablar contigo, ojalá que en el futuro podamos repetir la experiencia con más calma. Que descanses —le dedicó una sonrisa fugaz antes de partir.

    Descansa, ten buenas noches. —Él bajo un poco la cabeza y las orejas en señal de despedida.

    Al otro lado de la puerta se dejó caer de un sentón, suspirando como la colegiala enamorada que era. El rostro le brillaba de rojo una vez más y sabía que la estúpida sonrisa adornando su rostro no se le borraría hasta quedarse dormido. Emprendió retirada rumbo a su habitación dónde un intrigado Demeter aguardaba por él.

    ¿Dónde andabas?

    Por ahí —contestó Clovis. Ni de broma le diría que acababa de volver de la habitación de Fenyang y mucho menos que lo vio desnudo en primer plano. A quién si le facilitaría esa información sería a sus queridas hermanas tan pronto tomó su celular y abrió el chat grupal—. Chicas, no van a creer lo que acaba de pasarme. Ni una palabra de esto a nuestros padres.



    Martes
    Donatello(RyuichiRyuichi) | Zelgius(JudasJudas)


    Nuevo día, nueva misión.

    Tenía unas ojeras pronunciadas e hinchadas las bolsas de los ojos. Consecuencia de haberse desvelado hasta las dos de la mañana con sus hermanas repasando incontables veces los hechos asociados con el perro exhibicionista. Las bromas repletas de insinuaciones sexuales fueron tan abundantes como los «what if…» sobre escandalosas situaciones hipotéticas. Toda esa exploración sobre sus gustos y preferencias se sintió fenomenal. Y lo mejor es que fue entre familia, un conjunto de hermanas que lo apoyaban y respaldaban desde el otro lado del mundo.

    Y prometieron guardar el secreto —recordó en voz alta. Sin temor a que sus indiscreciones propias de la edad salieran a flote podía concentrarse en su tarea autoimpuesta.

    Salió a primera hora de la mañana, después de desayunar, para merodear las instalaciones en busca de todo el profesorado asignado a su grupo. Recurriría a todos sus recursos disponibles, empezando por preguntar a otros profesores con los que ya había tenido contacto. Se encontró a Jett patrullando, quién le recomendó acudir a la enfermería de Donatello pues él estaba más al tanto de las actividades de los otros miembros del staff.

    La doctora corazón lo recibió con los brazos abiertos. Dentro también encontró a quién sería su primer objetivo de la tarde, Zelgius Crypt, el profesor que dio el discurso durante el examen práctico. Se emocionó por estar frente a uno de sus ídolos.

    Ohayōgozaimasu, Mamma Donna! Crypt-sensei.

    Queridito, no hay necesidad de ser tan formal —dijo Donatello con su usual tono maternal—. ¿Qué puedo hacer por ti?

    Vine a preguntarle sobre el paradero de varios profesores. Pero antes de que me responda, me gustaría aprovechar que Crypt-sensei se encuentra aquí para pedirle un pequeño favor si no es molestia. —El enmascarado dio un paso al frente con aire magisterial.

    Un favor para un alumno de nuevo ingreso no debe ser nada difícil. ¿Te llamas Clovis, verdad? —Recordaba su fotografía dentro de las discusiones de los candidatos—. Llámame Zelgius. ¿Qué puedo hacer por ti? —El estudiante reveló la libreta especial y una pluma que cargaba consigo, abriéndola en una hoja reservada para la firma de Lust.

    ¿Me regala su autógrafo? —Su sonrisa de fanático derramó inmensurable alegría sobre la mañana de Zelgius, a quién de la forma más masculina posible se le escapó un grito de niña emocionada.

    KYAAA!!! —Dio brinquitos de alegría y se giró hacia Donatello para compartir la emoción con él—. ¿Escuchaste lo que dijo? ¡Me pidió mi autógrafo!

    Claro que sí, corazón. A mí me pidió el mío el día de ayer, y por lo que deduzco tiene planeado conseguir uno de cada miembro de la U.A. ¿Es eso cierto? —Clovis asintió la cabeza. Sus intenciones eran claras y no lo avergonzaban.

    No creí que tuviera fans. No me habían pedido mi autógrafo antes. —Lágrimas caían por fuera de la máscara y el rubor empapaba sus mejillas debajo de ésta. Firmo de la forma más detallista que pudo y devolvió la libreta a su dueño —. ¡Gambate, Clovis-chan! Esfúerzate mucho en el colegio.

    Así lo haré, Zelgius-sensei.

    Donatello y Zelgius le facilitaron la información que necesitaba y se despidió de ellos. Debía darse prisa pues varios de los profesores se marcharían tan pronto terminara la jornada laboral, a eso de las 3:30 de la tarde.



    […]
    Victoria(Miss LSDMiss LSD)


    El modesto gimnasio que abarcaba la mitad del segundo piso de su residencial grupal en nada se comparaba con las enormes instalaciones del gimnasio público que fue construido de forma independiente detrás del Departamento de héroes. Diseñado para que tanto los estudiantes como los profesores se mantuvieran en forma, con equipo básico y avanzado para satisfacer las exigencias individuales.

    Una mujer tempestuosa y rebelde entrenaba con una exigencia tan grande que a nadie debería de sorprender su complexión tosca y gruesa. Pequeña, no por eso menos peligrosa. Con un vocabulario soez y temperamento tan volátil que sólo un tonto se acercaría a interrumpirla en medio de su rutina.

    El tonto del día fue Clovis.

    Amaru-sensei.

    Ella no lo escuchó o de plano lo ignoró. Tuvo que ser más insistente.

    No molestes, pelotudo —respondió tajante, subiendo y bajando pesas creyendo que el mosquito humano partiría lejos de ahí. Cosa que no pasó.

    Esto no tomará mucho tiempo. Sólo quería pedirle su autógrafo. —Aquello obligó a la mujer a detener sus ejercicios. Colocó las pesas en su lugar, se limpió el sudor de la frente, miró al chico de abajo por arriba y permaneció en silencio por unos cuántos segundos.

    ¿Para qué mierda quieres eso, Pibe? —Clovis no era ajeno a las groserías. Eso no significaba que estuviera acostumbrado a recibirlas y menos con una actitud tan tosca, aunque logró mantener la compostura de todas formas. Ella le mostró los dientes para intimidarlo e intentó ahuyentarlo barriendo el aire con una mano—. Shu, shu~. —Retornó a su labor con las pesas—. Saca buenas notas en el próximo semestre y te daré mi estúpida firma en un estúpido papel.

    Una promesa era mejor que nada.

    Está bien —se resignó—. Habría preferido tenerla desde ahora, aun así me esforzaré mucho para conseguirla en el futuro. —Llantú tenía la firme intención de ignorar cualquier palabra que el muchachillo le dijera, sin esperar que de un modo tan improbable la cosa daría un giro dramático en instantes—. Sólo quiero que sepa que la admiro mucho y me sentiré muy honrado de aprender de usted durante sus clases.

    Ahí fue cuando su coraza se quebró.

    Yo…

    Como buen bravucón de cubierta bruta con relleno cremoso e interior suave, sucumbió a los cumplidos del transparente muchacho, deteniendo sus ejercicios mientras el cuerpo se le llenaba de color, difícil de distinguir gracias a su tez oscura, si bien por dentro ella se convirtió en un mar de nervios. Sus emociones la traicionaron y ahora debía cubrirse la cara con una mano para apaciguar esas ganas de matarlo por decirle una sarta de estupideces que estimularon sus fibras sensibles.

    ¡Agh! —Arrugó la cara y se puso de pie—. Ocupa tu tiempo en cosas más útiles, mocoso.

    Se marchó frunciendo el ceño como la vil cobarde sentimentalista que era.



    […]
    Cassandra(Nick WhitefangNick Whitefang) | Akemi(JellyJelly)



    La biblioteca de la U.A. era un lugar impresionante. Cuna del conocimiento y fuente del saber dónde Clovis ya podía verse perder horas y horas leyendo sin parar hasta quedar exhausto. Por ahora tenía que dejar ese pensamiento de lado y buscar entre los pasillos vacíos a una persona en particular. Encontró a la rubia de ropajes oscuros leyendo en una de las mesas. Se acercó a ella y procuró no ser demasiado brusco al momento de interferir con su lectura.

    Nordström-sensei, disculpe la molestia. Me gustaría hablar con usted. —solicitó con un tono de voz bajo aceptable para el lugar dónde se hallaban. Cassandra cerró su libro y giró hacia él portando una sonrisa amable. La interrupción no la perturbó en lo más mínimo.

    Gusto en conocerte, extraño. ¿Qué puedo hacer por ti?

    Me llamó Clovis —dijo—. Soy nuevo estudiante de la clase 1-A y quería saber si me regalaría su autógrafo. Soy un gran admirador suyo como del resto del magisterio.

    Gracias. Apuesto a que los demás profesores se sentirán tan halagados como yo por firmar tu cuaderno. —Eso era una mentira. Sin embargo, ella no lo sabía—. ¿Me repites tu nombre completo?

    Clovis Elías Roux-Espadas. —La razón detrás de su solicitud se debió a que su firma fue personalizada. Incluyó una dedicatoria con el nombre del muchacho.

    Aquí tienes, Clovis. —Devolvió el cuaderno—. Asegúrate de poner mucha atención en clases, nos estaremos viendo a diario.

    Lo haré, Nordström-sensei. Siga disfrutando de su lectura. Hasta pronto.

    Hasta la siguiente semana, Clovis.

    De vuelta en las áreas verdes se topó con el profesor Saito, quién disfrutaba escuchar el sonido de las aves a su alrededor. Lo abordó sin problemas.

    Eres un chico muy noble por pedirme algo así. Con gusto te daré mi autógrafo.

    Eso hacía cinco en total y el pendiente de Victoria.

    Por lo que tenía entendido otro de los profesores también pasaba sus ratos de ocio al aire libre. Había que seguir buscando por ahí.



    […]
    Clarice
    Hannibal


    El séptimo autógrafo de Clovis dependía de la accesibilidad de cierto albino que reposaba bajo las ramas de los árboles cercanos al edificio principal. Mataba su tiempo libre de dos formas, leía o dibujaba; ese día fue la segunda. Una más de sus exóticas creaciones tomaba forma sobre el blog tamaño carta, con base en el grafito del lápiz. Cuerpos óseos de aspecto terrorífico que en la naturaleza misma no tendrían razón de ser o existir obsesionaban a Hannibal, quién podía valerse de su quirk para darles movilidad, resistencia y un propósito fijo, transformándolos en esqueletos monstruosos que combatían el crimen de la mano de su titiritero.

    Clovis llegó hasta él y asomó sus indiscretos ojos por encima del cuaderno, atraído por la curiosidad y el misterio de la obra. Al asomarse, reconoció que el profesor era bueno. Un detallista obsesionado con el sombreado y los contornos.

    Es usted muy talentoso, Van Doorne-sensei —dijo haciéndose notar. Hannibal ya lo había identificado desde hace rato, así que ni se inmutó teniéndolo al lado.

    Gracias. Invertí dos años de mi vida en una relación desastrosa para aprender a dibujar con el fin de que en 10 años pudiera satisfacer los estándares artísticos de un adolescente inoportuno sin criterio propio. —Tras la humillación verbal se dignó a mirarle el rostro—. ¿Qué quieres?

    Disculpe mis modales. Mi nombre es…

    No te pregunté quién eres. Dije, y cito textualmente: «¿Qué quieres?». —Las presentaciones estaban de más considerando que Hannibal recordaba su rostro de entre los aspirantes que le tocó evaluar. Tampoco se necesitaba ser un genio para deducir que Clovis debía tener una vaga idea general sobre con quién estaba hablando. Su petición lo puso en evidencia.

    Quería pedirle su autógrafo —comentó con pluma y libreta en mano.

    Patético —calificó el héroe profesional—. Dame eso —le arrebató las cosas de la mano con un movimiento violento. Lo primero que hizo fue revisar el contenido de todo el cuadernillo y, tal como pensó, estaban recolectadas las firmas de otros miembros del staff. No es que le molestara o le importara, era una simple cuestión de corroborar su hipótesis—. Te recomiendo que partiendo de aquí busques a Kawaguchi Ayumu antes de que se marche con la última campanada. Halágale sus zapatos, eso siempre la pone de buen humor. —Sembró la mentira dentro del inocente y aun así se resistió a firmarle—. Eres Clovis Roux-Espadas, ¿cierto? Dime, muchacho. ¿Cómo hace alguien, que apenas rasgó el puntaje mínimo en el examen práctico, para conseguir un 100% perfecto de calificación durante la prueba teórica en un envidiable margen de tiempo? ¿Hiciste trampa?

    ¡Claro que no! —gritó como si su vida dependiera de ello—. Yo sería capaz de hacer algo así. Estudie durante casi un año para ese examen, con el apoyo de mi familia. Me esforcé todos los días para prepararme. El resultado, del que estaría muy orgulloso si se tratara de una calificación perfecta, fue producto de mi esfuerzo y nada más. Se lo aseguró.

    Su expresión constipada le decía al profesor estaba siendo honesto y también era un indicio de lo susceptible que era al escrutinio público. Eso lucía prometedor, así que Hannibal continuó tirando del hilo

    Si dices la verdad, entonces no tendrás problema con que te someta a un improvisado examen de cultura general… A menos que tengas algo que ocultar. —Clovis no dijo nada. Se mantuvo erguido, esperando—. Bien, empecemos. Factoriza n6–3n3–18.

    La respuesta es (n3+3)(n3−6). —No hizo falta que garabateara en su cuaderno. Su mente fue más que suficiente para realizar las calculaciones.

    El Gakunenbetsu kanji haitōhyō abarca, ¿cuántos kanjis?

    1,006.

    ¿Y qué es un soneto?

    Una composición lírica de 14 versos, divididos por lo general en cuatro estrofas, dos cuartetos y dos tercetos. Los cuartetos siguen la estructura de ABBA ABBA. Las rimas de los tercetos suelen variar de acuerdo al país de origen.

    Hannibal asintió complacido.

    El manejo de conceptos por parte de Clovis ya daba por satisfecho al evaluador, sin embargo hacérselo saber haría que se confiara antes de tiempo. El trabajo del profesor era prepararlo para lo imprevisible y doloroso que podía ser la vida de héroe. Tenía que continuar con su farsa hasta el final.

    Una onda formada en una cuerda tiene una longitud de onda de 10 cm y un periodo de 2 s, ¿Con qué velocidad se propaga?

    5.00 cm/s.

    Nombre de la estructura de doble membrana que interviene en la síntesis de ATP.

    Mitocondria.

    ¿Cuál es el número atómico del Tantalio, su tipo de elemento y ubicación en la tabla periódica? —Clovis tuvo que activar todavía más su memoria para dar con la respuesta.

    Tantalio, símbolo Ta. Su número atómico es el 73, es un metal de transición y se encuentra… en el grupo 5, periodo 6.

    Demostró tener un dominio aceptable de las ciencias naturales, área en que su evaluador se especializaba. Faltaban las ciencias sociales. Geografía, historia universal e historia de Japón.

    ¿Qué provoca el calentamiento global?

    El aumento y retención del bióxido de carbono en la parte inferior de la atmósfera, producto de la actividad del hombre.

    ¿Un principio básico de la Ilustración?

    La razón como instrumento para conocer el mundo.

    Nombre del clan que dominó la política japonesa del Período Heian (794-1185) a través del monopolio de posiciones regentes.

    Fujiwara.

    Su record de respuestas fue impecable, y él mismo lo sabía. Desestimó las acusaciones en su contra, haciendo gala de su saber al mismo tiempo. Un brillante día para Roux-Espadas que prometía ponerse mejor.

    Por otro lado, detener la prueba ahora mismo sería una oportunidad desperdiciada a ojos de Hannibal. Qué tan lejos estaría dispuesto a llegar Clovis para probar su valía era un asunto que merecía ser explotado. La cultura general podía abarcar más áreas de las consideradas y apenas era mediodía. Un poco de presión adicional no haría daño a nadie.

    Planeta con mayor número de satélites naturales.

    Júpiter, con 69 lunas confirmadas a la fecha.

    Dame el nombre de tres comedias.

    La comedia de las equivocaciones, Sueño de una noche de Verano y Le Bourgeois gentilhomme —pronunció esa última con perfecto acento francés.

    Presumido —dijo Hannibal, sonriendo—. ¿Quiénes fueron los tres filósofos griegos de la escuela clásica?

    Sócrates, Platón y Aristóteles.

    Sigmund Freud propuso la teoría del desarrollo cognoscitivo, ¿cierto o falso?

    Falso, fue Jean Piaget —repuso Clovis, añadiendo una justificación su respuesta—: La teoría de Freud es del desarrollo psicosexual.

    ¿Quién es el padre de la informática moderna?

    Alan Turing.

    ¿Cuál fue la primera religión monoteísta?

    El judaísmo.

    ¿Quién inventó el aeroplano?

    Los hermanos Wright.

    ¿Cuál es el órgano más grande del cuerpo humano?

    La piel.

    ¿Qué serie de televisión se inspiró en artistas renacentistas para nombrar a sus protagonistas?

    Las tortugas ninjas —jadeó cansado.

    En ese momento Hannibal se puso de pie, cegado por frustraciones que sólo él comprendía, cruzando la línea de lo establecido para agredir al muchacho con un golpe sobre la cabeza utilizando su propia libreta de los autógrafos. Clovis se sobó la zona del daño incapaz de concebir una razón o justificación para ser víctima de ese ataque. Su corazón era tan noble que ni si quiera fue capaz de pedir una explicación, limitándose a observar al profesor con su rostro confundido mientras esperaba que por lo menos le regresaran su cuaderno antes de marcharse por dónde vino.

    Tras un abismal silencio, Hannibal lo confrontó.

    ¿Cómo demonios alguien con tu capacidad intelectual desperdicia su ingenio durante una competencia de patear hojalatas móviles y desaprovecha la colosal oportunidad de apantallar al staff de la U.A. con un plan detallado que involucre una serie de toma de decisiones que le haga arrasar en la aniquilación de robots pre-programados? ¿Cómo, eh? ¡¿CÓMO?!

    El asunto no supo que pensar ni que decir. Se sentía cada vez más minúsculo con cada segundo que pasaba siendo observado por el juez. ¿De verdad lo había hecho tan mal en el examen práctico?

    No lo sé —reconoció a expensas de su herido orgullo—. Supongo que tuve miedo y tardé en adaptarme al campo de batalla en comparación con los demás… Estoy acostumbrado a combatir cuerpo a cuerpo con otras personas. De dónde vengo entrenamos para incapacitar al enemigo, sin ocasionarle daño permanente; y mis puños por sí mismos no podían penetrar en las armaduras de los robots. Hice lo que pude con lo que tenía a mi alcance. —Aunque hubiese llorado ahí mismo, la inclemencia de Hannibal no se habría reducido, y la razón era muy simple, Clovis había conseguido lo que pocas personas en la vida, con excepción de unos cuántos compañeros de trabajo; decepcionar a Van Doorne antes de conocerlo.

    La falta era inexpugnable, irremediable e imperdonable, por ello sufriría hasta que lograra recuperar el respeto que nunca le tuvieron, o bien, sus penas desaparecerían una vez que desertara de las filas de la academia para no volver. Lo que ocurriera primero.

    Una tercera opción, que implicaba a Hannibal aburriéndose de él y de hacerle la vida miserable durante su formación académica también podía ser puesta en consideración como la tercera y más improbable de las posibilidades. Él hombre amaba los métodos poco ortodoxos para formar el carácter. Frente a él se erguía su nuevo conejillo de indias por los próximos tres años.

    Era tiempo de hacerlo entrar en forma.

    Tienes un bendito quirk energético y apenas hiciste uso de él para salvarte el pellejo. ¿Cuál es tu mediocre justificación infantil? —No había otra forma de llamar a sus excusas. Clovis tragó saliva.

    Mi singularidad me permite dar vida a objetos inanimados. En el caso de robots y otros objetos tecnológicos puede producir chispazos de inteligencia artificial por un tiempo determinado. Los villanos de la prueba carecían de sentido de preservación, si utilizaba mi poder pude haber alterado eso para mal. Carezco de dominio sobre los objetos que altero, estos pudieron volverse más violentos e impredecibles. Varios de los aspirantes pudieron salir heridos de gravedad de haber abusado de mi quirk. Estoy convencido de que tomé la decisión correcta en aquel momento —reafirmó con una inesperada sensación de seguridad recorriendo su cuerpo. Por desgracia aquello no aplacaría la frialdad del profesor.

    Ese es un pensamiento considerado. Estúpido, pero considerado. Das por sentado que tienes la prominente capacidad para producir un escenario apocalíptico en una prueba estandarizada y controlada por héroes profesionales mucho más experimentados que tú, cuando las contadas ocasiones que empleaste tu poder requeriste de una demandante concentración y los efectos producidos apenas fueron palpables. —Otra vez lo humillaron y Clovis resintió tanto las críticas que se abrazó a sí mismo en aras de mantener la compostura. Su fragilidad era endeble—. Oh, no llores. Eso sería una pérdida de energía lamentable. ¡Aprobaste! ¡Ya estás aquí! Y ahora aprenderás por las buenas o las malas, de preferencia la segunda, el uso correcto de tus átroces habilidades para hacer de este planeta un lugar un poco menos miserable de lo que ya es. Te garantizo que lo conseguirás porque yo mismo me aseguraré de ello, así tenga que recurrir a los métodos más dolorosos y crueles que se me permita emplear dentro de los vacíos legales que encuentre en el reglamento académico. Florecerás a partir de la humillación, el dolor y las lágrimas. O renunciarás para emprender una brillante carrera como bibliotecario.

    La pecaminosa alegría que portaba orgullosa no daba pie a discusiones. Fue una decisión deliberada que él tomo y por tanto al otro le restaba el camino de la sombría resignación que pronto supo interpretar.

    Asumo que se me está negando cualquier otra opción, ¿correcto?

    Pediste el derecho cuando te acercaste a mí sin permiso. Y para enfatizar que hablo en serio, a partir de este instante te trataré como la niñita llorona que eres.

    Ubicados en la misma página, y el holandés satisfecho con su nuevo juguete para torturar, llegó el momento de satisfacer la petición que dio comienzo a toda esta peripecia. Una hoja en blanco de un cuaderno especial fue caligrafiada por Hannibal durante más tiempo del que uno hubiese esperado. Aquello fue un largo texto y no la inocente firma que le habían pedido. Sin tener la cortesía de mirarle a los ojos extendió la libreta cerrada a su dueño.

    Clarice, your case file —Clovis la retiró de sus manos—. Goodbye, Clarice.

    Tal como lo prometió, lo trataría como una niñita.

    Más adelante, examinando el contenido de su cuaderno se dio cuenta de que en ningún momento recibió el autógrafo que había solicitado. En realidad tenía un mensaje singular que a Clovis le produjo unos cuántos escalofríos.


    Dear Clarice,

    Congratulations on your new journey of discovery.

    Perhaps you are wondering if my words would have a significant meaning in your future. I can assure you that will be the case. The days in the Academy give strength to the weak, knowledge to the stupid and a shining form to the most underrated rough diamond that have ever been blessing with the opportunity of sitting in one of its classrooms. You, my dear, are one of them. Though I am positive that you will learn, soon or later, not even the worst school day of your short life can be compared with the merciless path of destruction that a single villain is capable of forging around him. A childish hero in formative years will believe in achieving victory, but only a fool would underestimate an unknown enemy in the flower of her youth. Keep that in mind.

    It is my wish to you to have a ray of good luck in your future. You will need it in order to survive the hardworking challenges your professors will put against you, including myself, of course. Most of them will be easy at first, not for that you should take it for granted. Time will came when it feels like climbing one of the seven wonders. Do not feel pity for yourself then, tears will only spoil your flawless face and you are too young for that. Take pride in your own accomplishments, Clarice. I promise I will enjoy our future talks and mind games. Your current self has a magnificent potential that would be an insult not to take advantage of, and I am egotistical enough to prevent this privilege from falling in the hands of mundane instructors. Therefore, this is it, a pact between you and me.

    With your growing wisdom and proper dedication perhaps you think you’ll become the hero you want to be? I can assure you that your development will be superb if you are willing to avoid the easy way. Do as I tell, Clarice, not matter the suffering. You will find yourself in an exhausting stress comparable with the twelve labours of Heracles. Let me remind you a place in Olympus cannot be awarded otherwise. I myself promise to play the devious Hera you deserve, until the glorious day of your graduation. It is delightful to think about it. But I am not evil or good. I am.

    Do not believe what others say of me. Believe only what you feel.

    Regards,

    Hannibal Lecter M.D.


    […]
    Ayumu(ArisuDokuroArisuDokuro)


    Una experiencia surrealista al día era demasiado pedir.

    Tras sobrevivir su primer encuentro con un sociópata disfrazado de súper-héroe se vio a la tarea de confrontar a una de las eminencias más grandes del ámbito profesional japonés. La heroína conocida como Memento poseía el currículum más envidiable de todos, haciéndola digna de que se erigieran altares en su nombre por esa simple razón. También estaba su prominente notoriedad en el ranking de héroes nacionales que esparcía su fama sin necesidad un esfuerzo adicional.

    La mujer pretendía recargar sus reservas de cafeína a través de un delicioso frappuccino preparado en la cafetería para profesores del edificio principal. Su manera de revisar el reloj indicó que llevaba prisa. Clovis no podía gastar ningún segundo más así que se acercó justo cuando la mujer se llevaba la pajilla a la boca. Esa primera probada debía dejarle un buen sabor de boca que hiciera más fácil la interacción entre ambos.

    Ohayō gozaimasu, Kawaguchi-sensei. Lamento irrumpir en su apretada agenda de esta forma. Sólo quería acercarme para decirle que la admiro mucho y sería un gran honor para mí que me concediera su autógrafo, por favor —Ayumu rodó los ojos de aquí al martes de la siguiente semana.

    Al final aceptó el bolígrafo y la libreta que el niñato usaba de escudos tras soltar un quejido de aburrimiento.

    Me llamo Clovis Elías Roux-Espadas —sí, ella ya lo sabía gracias a su incomparable capacidad memorística. Recordaba como si hubiese sido ayer el examen dónde el enano tuvo el infortunio de caer entre los aspirantes que le correspondía evaluar, haciendo equipo con dos féminas mucho mejor preparadas que él para destruir villanos de metal.

    Firmó con tanta indiferencia que su revisión de la hoja en blanco, por cuestiones legales de seguridad, pasó desapercibida.

    Tiene bonitos zapatos —dijo la pulga. Ayumu cerró en seco el librillo.

    No hay nada peor que un adulador —escupió por completo el asco que la pasiva frente a ella le provocó.

    Perdón. Van Doorne-sensei me dijo que le gustaía oír eso.

    Ah, entonces sólo eres crédulo. —Aquello no sonó como un cumplido porque nunca lo fue. La emoción de Clovis por conseguir otro autógrafo se apagó—. Ten. Asegúrate de no perderlo a diferencia de tu dignidad —respingó ella a punto de partir de no ser porque la garrapata se le aferró una vez más.

    —Sensei, quisiera preguntarle una última cosa. Tiene que ver con preparación profesional. —Como ella sabía que tarde o temprano volvería a insistir con eso, decidió ahorrarse la cacería estilo Tom y Jerry para iluminarlo con su sabiduría.

    Te escucho.

    ¿Qué tengo que tener en consideración en caso de que quiera cursar una carrera demandante después de graduarme en la U.A.? —preguntó a sabiendas que nunca es demasiado pronto para meditar sobre el futuro y tomando como referencia a la experta en mezclar la profesión de pro-héroe con envidiables credenciales académicas—. Algo así como medicina… Neurocirugía.

    Esa fue, de hecho, una pregunta inteligente. Tanto que Ayumu casi se impresiona.

    Casi.

    Sin embargo, que fuera sensato como para plantearse incógnitas a largo plazo no significaba que ella alentaría sus ilusiones infantiles. Por el contrario, ella misma rompería su burbuja de fantasía para plantarle muy bien los pies en la tierra. Eso era hasta un favor viniendo de ella.

    Sé realista y si vas a escoger otra carrera, que sea algo que te sirva —decretó—. Si vas a ser héroe y después meterte de neurocirujano sin un quirk que sea útil en el campo de la medicina, mejor salte de la U.A. y estudia para ser doctor —dura, pero útil. Clovis memorizaría ese consejo por el resto de sus días de instituto—. También ten medidos los tiempos. Si bien es cierto que te graduarás primero de héroe, en el hipotético caso de que lo consigas, eso no significa que una vez con diploma en mano podrás meterte en otra cosa porque se te da la gana. Debes planearlo bien. Recuerda que los héroes novatos son esclavos del gobierno y se aflojan la correa cuando son lo suficientemente independientes para ganarse la vida por otros medios además del cheque del final de mes. Para llegar a eso primero debes conseguir una buena base de fans y escalar en el ranking nacional. Así que dedícale prioridad y aprovecha que eres joven.

    Comprendo. Gracias por sus palabras.

    El «de nada» se lo llevó el viento. Ya le habían quitado valiosos minutos de su tiempo como para seguir desperdiciándolos en el principiante.

    Clovis contempló como salía de la cafetería con más admiración que antes.



    […]
    Kazmer|Akio(RyuichiRyuichi) | Kalina(DigimasterDigimaster) | Mavra(NoirExorNoirExor)


    Restaban cuatro profesores por visitar ese día y por lo que tenía entendido todos ellos frecuentaban el edificio principal, al que solicitó acceso en la entrada para buscarlos portando su I-D escolar.

    Outburst paseaba como un espectro errante entre los pasillos, atado a la academia hasta el toque de queda tras el cual dividía su tiempo entre patear traseros, cobrar cuantiosas sumas de dinero y convivir con su familia. Clovis se acercó. La única razón por la que le firmaron un pedazo de papel fue porque tuvo la prudencia de no pedirlo como una púbera cabeza hueca en un concierto de algún descerebrado ídolo pop.

    ¡Muchas gracias! —A Kazmer le valieron los agradecimientos. Continuó matando el tiempo hasta que llegara la hora de salida.

    En total oposición a él, Kalina fue un sol de luz radiante cuando establecieron contacto.

    Mucho gusto. ¿Puedo ayudarte en algo? —La rubia no perdió tiempo en interceptarlo. Un alumno en esa área debía significar que requería asesoramiento con sus trámites escolares. Grata fue su sorpresa cuando resultó ser una situación diferente.

    Angelov-sensei. Me sentiría muy feliz si pudiera concederme su autógrafo.

    ¿Mi autógrafo? ¡Maravilloso! Estaré encantada de dártelo. —Accesibilidad era una de las virtudes que le sobraban—. ¿Cuál es tu nombre?

    Clovis Roux-Espadas —respondió gustoso.

    Gusto en conocerte, Clovis. En caso de que estés buscando a otros profesores para recolectar sus autógrafos, la oficina del director Ueno está arriba, Mavra debe pasar tiempo en la azotea con sus binoculares y Kazmer estaba dando vueltas por los alrededores.

    Sí, al profesor Outburst me lo topé antes que usted. Muchas gracias por su apoyo. —Una educada reverencia sirvió para demostrar lo mucho que apreció el apoyo de la búlgara.

    No hay de qué. Hasta pronto.

    Lo más sensato era buscar primero al director. Un hombre tan ocupado como él debía tener miles de expedientes y documentos por revisar, aprobar y organizar. Creía que con un poco de suerte podría hacerse un espacio de dos minutos para atenderlo. Depósito todas sus esperanzas en ese pensamiento y acudió a la oficina, anunciando su presencia con ligeros toques sobre la puerta.

    Pasa, por favor —invitó el adulto. Clovis quedó cautivado por el exquisito diseño interior de la habitación, tradicional y de muy buen gusto. Dentro, uno podía sentirse desconectado del resto de la academia—. Acércate. Toma asiento y cuéntame qué puedo hacer por ti. ¿Te gustaría un poco de té?

    Sí, por favor. —Estaba desorientado. La escena era opuesta en todo sentido a cualquier expectativa que se formó durante los últimos minutos. El director le brindó una cálida bienvenida y por si fuera poco le ofreció una deliciosa taza de té cuyo sabor quedó impregnado en sus papilas. El dulce aroma de las hierbas armonizaba perfecto con el resto de la habitación—. Arigatōgozaimasu, Ueno-sensei

    Al director le encantaban las visitas, uno podía deducirlo por lo gustoso que se veía en compañía. Su expresión facial era serena, una mezcla de aire paternal y madurez modesta que producía una sensación de comodidad en sus invitados. Clovis se sintió arrullado por unos segundos hasta que el hombre le recordó porqué estaba ahí.

    ¿Qué es lo que te trajo a mi oficina, muchacho? ¿Ha surgido algún inconveniente durante tu estadía?

    En lo absoluto, sensei. Esto tal vez le parezca un poco infantil. —Sobre la mesa colocó sus materiales—. Vine aquí a pedirle su autógrafo. Me honraría si me lo concediera, por favor. —Siguiendo las costumbres japonesas, Clovis se inclinó hasta hacer una reverencia que a juicio de Akio estaba de más.

    Ah, es solo eso. —Sus preocupaciones se desvanecieron, y las de Clovis hicieron lo mismo tan pronto firmó una de las hojas—. No te quedes así. Continúa bebiendo tu té —mencionó con una ternura similar a la que le brindaban los tíos de Clovis durante las reuniones familiares. Tal reflexión le hizo pensar sobre la familia del héroe. ¿Tendría pareja e hijos o viviría solo? De momento, lo más respetuoso que pudo hacer fue permanecer callado mientras el propio director ordenaba sus ideas—. Ahora que recuerdo hay algo que se me ha olvidado comentar a varios de los estudiantes que tienen un trabajo de medio tiempo. Considerando que mucho de nuestro alumnado es de origen extranjero no debe ser extraño. Sin embargo, es necesario que pasen a discutir a mi oficina para tratar asuntos relacionados con permisos especiales para aquellos que trabajen hasta tarde. ¿Serías tan amable de hacerles llegar el mensaje a los chicos de tu grupo?

    ¡Por supuesto que sí, Ueno-sensei! Puede contar conmigo. —Nada lo hacía más feliz que demostrar su utilidad a otras personas—. Le agradezco mucho por el té y su firma. Haré llegar el mensaje tan pronto vuelva a la residencia, sólo tomaré un pequeño tiempo para ir a buscar a la profesora Arkana antes de volver.

    Descuida, pequeño. Tienen el resto de la semana para venir a verme. Que tengas un excelente día.

    El estudiante omitió decir su nombre pues consideraba que para el director sería un dato trivial e innecesario. Él no iba a aparecerse a darle clases como el resto de los docentes a quienes visitó. Podía prescindir de su identidad hasta que Clovis se formara su propia reputación en el colegio.

    En la azotea del edificio unas fuertes brisas de aire lo saludaron apenas asomó la cabeza. Suerte que no tenía miedo a las alturas o eso le habría dificultado acercarse hasta su última instructora. Las razones que la llevaban a estar ahí eran un enigma que se agudizó tan pronto corroboró los rumores de que llevaba una capa de cera sobre los ojos que en nada la limitaban para ver a través de sus binoculares. Inclusive había un telescopio a unos metros de ella.

    Este no es el mejor lugar para un estudiante. ¿Por qué has venido aquí? —Explorar y estar perdido fueron las primeras conjeturas que la profesora formulo dentro de su cabeza. De haberse tratado de una cara familiar habría apostado que venían a buscarla ella, mas como ese no fue el caso, asumió lo que consideró más coherente.

    Vine buscándole a usted, profesora Sénnikova. Me llamo Clovis. Soy estudiante de la clase 1-A y su admirador. Quisiera pedirle su autógrafo. —Ella experimentó una breve conmoción seguida por un estallido de júbilo que la hizo dar saltos de emoción en su sitio. Se acercó para firmarle esbozando una sonrisa de oreja a oreja.

    Como héroe profesional aún tengo mucho camino por delante, así que no creo que valga mucho.

    Para mí sí. Planeo quedármelo —dijo obteniendo su libretilla de vuelta.

    Clovis, quiero que mantengas tu entusiasmo y te esfuerces en mis clases. ¿De acuerdo?

    Le aseguro que así será.


    |Clase 1-A / Los que trabajan|


    Gracias por atender mi llamado. —La de Clovis fue una introducción de pulcros modales. Aprovechó la hora de la comida para comunicar el recado del director—. Quiero informarles sobre un aviso que me hizo llegar el director esta mañana al pasar por su oficina. Como desconozco quiénes pueden o no cumplir los criterios relacionados con la noticia, preferí esperar a que todos se reunieran.

    ¡Dilo de una vez! —demandó un irritado Valter a quién las explicaciones largas producían dolores de cabeza y aburrimiento.

    Sí, disculpen… El director me pidió que notificara a todos aquellos que tienen un empleo de medio tiempo, que por favor pasen a su oficina a comunicarse con él para verificar cuestiones sobre horarios, permisos y otras cuestiones asociadas a ustedes. Dijo que tenían toda la semana para ello, aunque yo les recomiendo acudir cuanto antes —los cuchicheos se iniciaron a medida que procesaban la información.

    Ya veo… Gracias por el aviso. —En esta ocasión la voz del suizo tuvo un tono mucho más amable que el primero. No era para menos siendo que él era uno de los involucrados. Al mismo tiempo le sirvió de recordatorio para poner en orden sus planes.

    Yo me salvé. —Otros, como Dolores, se limpiaron las manos en el acto.

    Leslie, a diferencia de todos ellos, manifestó su paranoia. Para él había gato encerrado y no era ese monstruo encantado que dormía con Clovis.

    ¿Qué hacías en la oficina del director, brujo? —preguntó el mezquino australiano—. ¡Ya sé! Intentaste embrujarlo para evitar que te expulsara por tus herejías. Muy astuto, brujito, muy astuto —farfulló el bastardo seguro de sus acusaciones, las cuales apenas se sustentaron por unos segundos en el aire antes de ser aplastadas por las irrefutables pruebas que exoneraban a Clovis de cualquier crimen.

    ¿Eh? No. Fui a pedirle su autógrafo.

    Los kanjis que coleccionó respaldaron su historia.





    [​IMG]
    Skye(Nick WhitefangNick Whitefang) | Ayano(DigimasterDigimaster) | Eugene(NoirExorNoirExor)


    El aviso de Clovis le cayó como anillo al dedo. Terminó de comer y subió a su habitación para alistarse. Aprovecharía el trayecto para hacer un poco de ejercicio, para ello requería sus zapatillas deportivas y ropa cómoda para trotar. En una mochila aparte cargaría su desodorante, así no apestaría a sudor cuando hablara con el dueño del taller de carpintería.

    A las afueras se encontró a Skye. Vivaz como siempre, patinando de un lado a otro, y aun así atenta como para reconocer que el chico tenía intenciones de correr. Su naturaleza juguetona la impulsó a ofrecerse de compañía.

    ¿Vas de salida? ¿Qué tal una carrera? —propuso retadora con una amplia sonrisa ensanchada en su rostro.

    Voy a la ciudad. Y sólo un tonto aceptaría una carrera contra ti —canturreó Valter estirando sus extremidades—. La compañía me sienta bien.

    Entonces es una carrera sin prisas —insistió ella.

    Valter trotaba al margen de la acera y Skye patinaba con envidiable facilidad cerca de él a veces adelantándose y otras regresando para mantener la atmósfera movida a su alrededor. Una charla amena entre los dos era posible, así que ella aprovechó la ocasión.

    ¿Qué música te gusta?

    Rock, Metal céltico, eurodance —contestó él entre trotes—. Son los principales. ¿Y a ti?

    Fuck, rock y el drum and bass. Deberíamos intercambiar nombres de artistas y grupos alguna vez.

    Seguro. También me gusta patinar por cierto —añadió, recordando lo divertido que era pasear por las calles de suiza entre ruedas, de la misma forma que Skyea lo hacía a su lado—. Una pena que ya no tengo patines. Cuando consiga un par de ruedas nuevas, aceptaré la carrera.

    ¡Es una promesa entonces!

    Tomaron caminos separados llegados a la U.A. Barrier. Valter emprendió marcha a la ciudad mientras que Skye se regresó a la casa. Para cruzar el puente tomó uno de los vehículos disponibles que contaba la academia, aprovechando para recuperar fuerzas durante el viaje.

    Cuando llegó al taller se enfrentó a una dura negociación sobre el sueldo y las horas de trabajo. Valter tuvo que acceder a las condiciones impuestas si quería recuperar su pequeño espacio en el taller aunque fuese por un día. Ello significó aceptar laborar un poco más de ocho horas los domingos con una paga reducida a la que le ofrecieron en un principio.

    Ni hablar. A veces se gana y otras se pierde.

    Mató las frustraciones corriendo desde la U.A. Barrier hasta la residencia, disminuyendo su velocidad a medida que se agotaba. Ya no se encontraba de tan mal humor, y el agua fría de la ducha sirvió para serenarlo. Su única espinilla en el camino fue Ayano, una vez más exaltándose por nimiedades y dispuesta a posicionarse por encima de otros con su actitud desafiante. Valter decidió tomarle la palabra.

    Si te crees tan buena, ¿por qué no aceptas una competencia de vencidas conmigo?

    ¡Acepto el desafío! —De un ágil brinco se posicionó al otro lado de la mesa, frente a Valter, con su brazo más que en posición—. Ya verás lo mal que te irá por meterte conmigo. No hay forma de que puedas derrotarme. ¡Soy más fuerte y ágil que tú!

    Patrañas. Deja de balbucear empecemos.

    Tres, dos, uno, y dio comienzo la despiadada competencia, con público cautivo alrededor que hacía apuestas entre ellos. Ayano era una contrincante formidable, fuerte y hábil, con una técnica decente aunque débil en comparación con la de Valter. Él se llevó el primer punto.

    ¡Otra vez! —insistió la japonesa sin dar su brazo a torcer. El resultado fue el mismo, como la manera de Ayano para enfrentar la derrota—. ¡Otra vez!

    Para la tercera victoria ella empezó a frustrarse.

    Ughh. ¡Ahora sí ya me encendiste! —amenazó como quién despierta a un titán de su séptimo sueño. Valter no estaba impresionado.

    ¿En serio? Bien, pues cambiemos de brazo. Esta vez con la mano izquierda. —Ella aceptó con toda la intención de defender su orgullo, fracasando.

    La riña llegó a su fin con la intervención inesperada de Naya en la puerta, seguida por una cena deliciosa que apagó los humos.

    En 24 horas le correspondería cocinar a él para todos los presentes, y ahora que lo pensaba, su sazón no era tan buena como el de otros chicos. Se le ocurrió acercarse a alguno de ellos que tenía mejor dominada esa habilidad, y que carecieran de una pronunciada cornamenta sobre sus cráneos. Peludito y el estirado gris daban mala espina.

    Eugene. ¿Puedo hacerte una pregunta?

    Ya la estás haciendo —jugueteó un poco el rumano. La cara de disgusto de Valter demostró que no se lo tomó nada bien—. Disculpa. ¿Qué es lo que quieres preguntarme?

    Es un asunto complicado. —Se rascó la nuca meditando sus palabras. Si le preguntaba cómo es que se cocina quedaría como un tonto y no estaba de humor para eso—. Busco consejos de cocina. ¿Tienes alguno que me sirva? Es para mejorar.

    Pues… —Eugene guardó silencio. Era cierto que era bueno pero creí que le hacía falta más experiencia para dar consejos. Se rascó un poco la barbilla debajo de la bufanda intentando dar con una respuesta sensata. No la consiguió, así que dijo lo primero que se le ocurrió—. Pide ayuda a alguien o sigue recetas al pie de la letra. Es lo único que se me ocurre por ahora.

    No era lo que tenía en mente, pero lo aceptó.

    Gracias.

    Por nada, Valter. Sólo procura no incendiar la cocina mañana. —Si las miradas mataran Eugene ya estaría más empalado que un turco otomano a merced de Vlad Tepes—. Era otra broma —se excusó, partiendo de la vista del chico con mal carácter.



    Miércoles
    Akio(RyuichiRyuichi)


    Al día siguiente se presentó en la oficina del director. Planeó omitir ciertos detalles de la discusión con su patrón pues poco o nada tenían que ver con lo académico.

    Buenas tardes, ¿puedo pasar? —preguntó desde la entrada. Su japonés se pulía con los días, no así sus modales europeos bien arraigados. El director le permitió el paso.

    ¿Cuál es tu nombre muchacho?

    Valter Zellweger. Soy otro de los chicos con trabajo de medio tiempo.

    Gusto en conocerte, Valter —dijo.

    Mientras se ponía de pie, señaló un lugar alrededor de la mesa dónde el rubio pudiera esperar sentado. Akio fue a revisar entre sus archiveros hasta dar con el expediente correspondiente. Lo llevó consigo hasta la mesa con paso taciturno dónde comenzó a realizar las anotaciones pertinentes que colocaban a Valter dentro de la categoría especial.

    ¿Dónde y cada cuando trabajarás?

    En un taller de carpintería dentro de la ciudad. Logré arreglarme con el dueño para que sólo tenga que presentarme los domingos. Será casi todo el día, pero seré capaz de llegar antes del toque de queda.

    Entiendo. —Luego de hacer las anotaciones pertinentes, adoptó una posición más examinadora. Una parte instintiva de él se preocupaba más de los chicos de lo que le gustaría demostrar. Preguntar era una virtud que se le daba bien y estaba dispuesto a hacer uso de ella siempre que la considerara pertinente. Esta fue una de esas ocasiones—. El horario que reportas es afortunado, y al mismo tiempo muy limitado para ser considerado un empleo. ¿Estás seguro que no quieres llegar a un mejor acuerdo con tu empleador?

    Nah, así estoy bien —respondió con una informalidad que para otros hubiera significado una tremenda falta de respeto. Por suerte, Akio era un hombre justo y considerado que no se ofendió—. Prefiero dedicarle más tiempo a los estudios. Quiero mantenerme aquí los tres años.

    Sobró la necesidad de discutir otro asunto.

    Eso es todo, joven Zellweger. Puede retirarse.

    Gracias por su tiempo, director.

    Su reunión resultó mejor de lo que hubiera imaginado, sirviéndole también como un fuerte referencial a futuro. En caso de obstáculos no dudaría en acudir al hombre por consejo u orientación. Quién sabe. Tal vez hasta podría ganarse su aprobación por pura suerte.



    […]
    Haine(RyuichiRyuichi) | Drachen(YuukuruYuukuru)


    A este hermoso momento en la vida de Valter se le podía llamar de una sola forma…

    Paz.

    Regresar a la residencia y encontrar una inusual tranquilidad dominando el ambiente reconfortó su espíritu. ¿Quién iba a pensar que la salida voluntaria de la mayoría de las chicas traería un cambio tan positivo? Se entregó a él, e insistió que sus demás compañeros a apreciar la maravillosa situación.

    Deberíamos hacer esto todas las semanas. Mandar a las chicas a otro lado una vez al día.

    Las chicas y Leslie fueron quienes decidieron salir a la ciudad —le recordó Haine, uno de los tantos moradores de la sala común en ese momento.

    También estaban Clovis y su gato en otro extremo de la sala. El chiquillo con su cabeza sumida en un libro y la mascota intimidando al de los tatuajes con su afilada mirada.

    Clovis, ¿por qué no fuiste con las chicas? —cuestionó Demeter. Desde hace un par de días desconfiaba al permitir que su niño se rodeara de muchachos, dos en específico.

    Ellas querían salir a divertirse y a mí me dio pánico acompañarlas. Es mejor así, las hubiera aburrido con mi presencia. —Demeter desaprobó su razón en triste silencio.

    Valter podía sentirse estable alrededor de los dos jóvenes porque al igual que él evitaban los escándalos. No se lo pensó dos veces en tomar asiento entre ellos, prendiendo la televisión y buscando un canal deportivo que ver para entretenerse. Puso el volumen en ceros pues las voces de los comentaristas le eran imprescindibles y de esa forma los otros dos también podían proseguir con sus habilidades artísticas en armonía.

    El gustó le duró hasta que los gritos de Jiao llegaron a sus oídos. Fenyang y Jean-Pierre tuvieron otro de sus juegos toscos que alborotó las alocadas hormonas de la pelirroja. Valter arrugó el entrecejo con una mano sobre su sien.

    ¿Por qué no se la llevaron con ellas? —refunfuñó por lo bajo. Los gritos de wanko-chan esto y el otro agotaron su paciencia. Ya no tenía buen humor para seguir viendo el televisor. Lo apagó, caminó hacia el origen de los alaridos y les pidió, con la mejor educación que tenía en ese momento, que bajaran el volumen de sus voces para que todos pudieran convivir en armonía—: ¡¿Quieren callarse de una vez?! ¡Si van a comportarse como animales salgan al jardín, maldita sea! —Aquello fue más bestia que las carreras sobre los pasillos. La buena noticia es que a ninguno los amenazó de muerte.

    En todo caso su sentido del bienestar ya estaba roto y con volver a aplastarse frente al televisor no lo recuperaría. Optó por revisar el gimnasio, dulce morada anti estrés dónde podía canalizar su violencia en formas de crecimiento más positivas. Fue una pena que al estar ahí continuara sintiéndose vacío. Tras revisar entre los materiales didácticos que les proporcionaron encontró un balón de soccer y bajó con él a la planta baja.

    ¿Alguien quiere salir a patear el balón?

    Yo pasó —se excusó Haine. No deseaba ser receptáculo de tanta negatividad.

    Ahm… Yo puedo. —Clovis prefirió anexarse tras poner su libro a un lado con el separador en la página correspondiente. Sabía por experiencia gracias a su padre que la gente más tosca y violenta podía amansarse con un poco de espíritu competitivo y una sesión de ejercicio. En ese aspecto Valter le recordaba a Vincent.

    Salieron y aprovecharon la pavimentada acera vacía para ponerse a jugar, colocando porterías imaginarias dentro de sus cabezas y desplazándose de un lado a otro con el balón rodando entre sus talones.

    No eres tan malo —dijo Valter. Las presiones que Clovis ejercía sobre él para arruinarle su juego eran dignas de reconocerse.

    Gracias. Tú tampoco lo hace mal. —El chiquillo contaba con la destreza suficiente para robarle la pelota de vez en cuando y hacer sus anotaciones. Tenía que admitir que se estaba divirtiendo.

    ¿Oigan, puedo jugar? —Drachen que ya llevaba unos segundos mirándolos desde la puerta de la residencia quiso probar su suerte. Ver sin participar le resultaba aburrido.

    Seguro. Hagamos penales —propuso Valter.

    Las reglas eran simples, el lugar de portero se rotaba dependiendo de quién anotara gol. Lo más satisfactorio de la experiencia es que ninguno de sus dos compañeros se intimidaba al momento de que impregnaba fuerza en la pelota que salía disparada como bala de cañón. Tanto Clovis como Drachen se esforzaron por detener los tiros con sus manos o pies, el dolor del impacto era lo de menos. Valter les pagó con la misma moneda cuando fue su turno de fungir como arquero.

    Horas más tarde, sudados y agotados, entraron por bebidas para refrescarse. Agua simple para Roux-Espadas y sodas de su preferencia para los otros dos. Aquella experiencia los dejó satisfechos.

    Te ves pequeño, pero sabes lo que hace. —Un halago extraño por múltiples razones, empezando porque venía de Valter. Clovis lo aceptó de todas formas—. Debes hacer mucho deporte en casa.

    Cuando se puede juego con mis padres y mis hermanas. Ellos fueron quienes me enseñaron soccer y otros deportes. —Vaya, los padres que eran dignos modelos de crianza sí existían y no eran un mito de internet como el suizo supuso.

    Suena a que te llevas bien con ellos. ¿Cuántos dices que son en tu familia?

    Somos ocho contando a nuestro gato. Mis dos padres, mis cuatro hermanas, Demeter y yo.

    Yo apenas podía aguantar a mis padres por diez minutos. Ni me imaginó cómo debe ser crecer con tantas personas —opinó Valter antes de girarse hacia Drachen—. ¿Qué hay de ti? ¿Quién te enseñó a estar en forma?

    Mi madre —dijo el pelinegro luego de llevarse a los labios su vaso—. Ella es un poco tosca y siempre está llena de energía. Supongo que eso la hace una buena maestra.

    Ya veo.

    Entre los presentes se instauró un pesado silencio que Clovis prefirió cortar cuando se le dio la oportunidad. Valter había estado escarbando en sus datos familiares y por la forma en que su fría cara miraba al vacío parecía que su historia carecía de cualquier similitud con la de ellos dos.

    ¿Tú con quién aprendiste a hacer deporte, Valter? ¿Tus amigos, tal vez?

    ¿Amigos? —Eso fue gracioso—. No, yo diría que fue la vida.



    […]
    Asim(ArisuDokuroArisuDokuro)


    Llegó su turno de hacer la cena esa noche, tal como él mismo se había propuesto hace dos días atrás. Siguiendo el consejo de Eugene se mostró abierto a recibir un poco de apoyo. Por eso antes de hacerse dueño de los sartenes hizo un llamado a los otros chicos.

    Quién quiera darme una mano es libre de hacerlo.

    Yo lo haré. —Asim se puso de pie y lo acompañó a la cocina. Valter nunca se imaginó que su voluntario nunca había puesto a hervir si quiera un poco de agua en su vida.

    ¿Me repites qué sabes hacer?

    No mucho —expresó Asim con cero vergüenza—. En mi hogar nunca me dejaron tocar una estufa o algo por el estilo. Esperaba que pudieras instruirme. —Valter cerró los puños y se tensó por unos cuántos segundos antes de aceptar lo que le había tocado. Fue su culpa por no ser más específico desde el comienzo.

    Bien. Haremos fondue de queso, eso es fácil. —Derretir quesos a flama baja y comerlo con trocitos de pan no requería tanta ciencia—. Oh, espera, olvidé que tenemos que cocinar para todos. La fondue queda descartada.

    ¿Puedo saber por qué? —Asim no conocía las características del platillo, por eso sentía curiosidad.

    La fondue es un plato para cuatro personas, más o menos. Para llenarles las barrigas a todos necesitamos 6 caquelons y con suerte encontraremos uno —razonó imaginando que el equipo que tenían era general y no especializado en una cocina específica, si acaso la japonesa—. Mejor friamos salchichas y papás con queso gratinado encima.

    Tú dime y yo obedezco —jugueteó el príncipe.

    Se repartieron las tareas por la mitad, cada uno cortando las salchichas mientras las papas se freían. Ocuparon una enorme bandeja dónde vertieron los ingredientes y encima una variedad de capaz de queso para que se gratinara. Gracias al ojo astuto de Asim incluso añadieron ajó y otras hierbas para darle sabor.

    No sueles cocinar con especies, por lo que veo —Valter negó.

    Supongo que a eso se debe mi mal sazón.





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    Shayla|Evelyn(ArisuDokuroArisuDokuro)


    La tribu femenina sabía cómo divertirse, desapareciendo cualquier escéptico pesimismo que Dolores estuviera conservando desde el momento en que la invitaron a salir. Admitía que en un principio toda la idea de salir entre chicas le daba inseguridad, no porque fuerce un pedazo de diamante incapaz de controlar sus impulsos al estar rodeada de tanta bella jovencita, sino porque las escuelas católicas le enseñaron que las chicas tienden a ser exclusivas en el ámbito social. A ellas nunca las verás tirarse a los golpes como neandertales masculinos porque son muy sutiles para labrar sus guerras. Ellas arman grupos mutuamente excluyentes desde los cuáles se lanzan miradas asesinas, chismes infundados y comentarios mezquinos.

    Lola creyó que algo similar ocurriría pero, ¡oh!, sorpresa, sorpresa, la segregación sucedió mucho antes. El primer grupo provisional formado fueron las divas del karaoke —más el accidente de Leslie—, en el que ella misma se incluyó. El segundo implicaba a todas aquellas almas que por una u otra forma no estaban ahí. Su vaga noción de psicología femenina insistía en ello, al resto de las muchachas les costaría hasta lo imposible ganarse la confianza que hasta Leslie recibiría esa tarde, con un par de excepciones si acaso. Nephilia por ser la comadre de Pandora y Clovis por obvias razones.

    De hecho, esas razones hace tiempo que llamaban su atención. Sino aprovechaba ahora, nunca no lo haría.

    Hola, damas. Perdonen mi súbita interrupción. —La educación ante todo.

    Evelyn y Shayla tenían un vínculo palpable que estaba por encima de cualquier otro. En días recientes la cercanía entre la irlandesa y Gou amenazaba con rasgar su importancia; no obstante, hasta que se probara lo contrario, la cercanía entre de Nassu y McRemitz era superior. Y a expensas de hacer un mal terció mientras perdían el tiempo en la arcada, era mejor presentarse como lo que era, una extraña frente a dos amigas.

    No interrumpes nada, Lola —aseveró Evelyn—. Todas estamos pasando el rato juntas. Eres parte de la diversión. ¿Qué era lo que querías preguntarnos?

    —La pobre mexicana pareció ser víctima de una garrotera—. Discúlpenme, de nuevo. Mi cerebro no quiere cooperar. Estuve pensando toda la semana como acercarme a hablar con ustedes y ahora que por fin lo conseguí no tengo idea de qué decir. —Como una persona que prefería aceptar el ridículo en vez de pelearse contra él, se echó a reír de su propia desgracia.

    ¿Lo mejor de todo? Ninguna la prejuzgó.

    Entonces respira, exhala y rebobinemos la conversación. ¿Cómo estás, Lola? —La jocosidad de Evelyn no tenía igual. Lola juraba que volvía a trastabillar, Evelyn tomaría lugar al lado suyo y fungiría como su ventrílocua para superaba el estrés. Por suerte no fue necesario.

    Estoy como me ves, enana y radiante. Aunque nunca tan deslumbrante como nuestra querida amazona de cabellos de fuego. Mujer tus genes son superiores a los míos —reconoció con la humildad que la caracterizaba.

    Y eso que no has visto a su madre —brincó Wilhelmine en el acto con celular en mano lista para exhibir los tesoros de su galería digital—. Parece que su familia descubrió el secreto de la eterna juventud y no tienen interés en compartirlo. —Los orbes de Dolores amenazaron con salirse de su sitio luego de comprobar que el enunciado era verdadero.

    Shayla, con el debido respeto que tú, tu familia y tu madre se merecen… Hot damn!

    No offense taken —repusó Shaya—. My father knows better.

    En cuestión de segundos Lola ya se sentía más que integrada a la conversación. Una broma picaresca salía de sus labios y cualquiera de las dos la bateaba de regreso con la misma picardía. La experiencia resultó enriquecedora.

    Así que así es como opera la magia —escapó de sus labios rosados embriaga por el dinamismo de las dos señoritas

    Oh, no. Mi quirk lo reservó para ocasiones especiales —continuó jugando Evelyn. Shayla tuvo la perspicacia suficiente para adivinar que era otra cosa.

    Creo que se refiere a otro tipo de magia. ¿Cierto, Lola?

    En efecto, querida Shayla. Habló de la magia que generan ustedes dos en conjunto, con sus hermosas presencias y divinos comentarios. La magia que tienden a derramar sobre cierto muchachito más alto que yo y que por misterios del destino no nos acompañó… ¿Es gay, cierto? —Evelyn se achicó de hombros y Shayla proporcionó la respuesta apropiada.

    Yo creo que eso tendrías que preguntárselo en persona.

    Tienes razón, lo haré cuando desarrollemos la suficiente confianza para no intimidarnos. Mil perdones por la osadía. —Ambas aceptaron la disculpa—. El punto al que quería llegar es que Clovis parece que encaja perfecto con ustedes. Es toda una maravilla. Y lo digo en el sentido de que ustedes tres, estando juntos, despiden un aura regia de respeto; como si fueran las plásticas del salón, pero son todo lo contrario a ellas. Gentiles, educados y humildes. Hacen que los meros mortales como yo nos orinemos en nuestros pantalones. ¡Somos indignos de tanta belleza!

    Shayla y Evelyn compartieron miradas en cómplice silencio, con un deje de sorpresa interior. Imaginaron que sí daban cierta imagen paseando con Clovis, pues vistazos indiscretos no les hicieron falta desde la primera vez que recorrieron la ciudad juntos. Sin embargo, nunca se les cruzó por la cabeza que dieran una impresión tan magnificente, o por lo menos se lo adjudicaron al estatus real de Evelyn y la posibilidad de que los transeúntes la reconocieran al cruzar las calles. Ahora quedaba claro que el asunto no era tan simple como pensaron.

    ¿Puedo ser la Karen del grupo? —La pregunta de Lola robó risas fáciles en las otras dos.

    Considerando que Evelyn se crío en una cuna multicultural, Shayla era la imagen de un alma sabia en cuerpo joven y Clovis tenía un serio problema de adicción a la literatura, eso dejaba a Dolores muy atrás en breviario cultural. Ni como discutirle que encajaba en el puesto de Karen.

    Yo no veo problema. Aunque debo señalar que Clovis es muy delicado con respecto a las novedades —dio a conocer McRemitz—. Ha tardado en adaptarse a los cambios inclusive con nosotras.

    Confío en que las raíces latinas de ambos los harían llevarse bien —opinó de Nassu—. Ambos tienen ascendencia mexicana, después de todo.

    Es mexicano. —Dolores se llevó una mano a la frente, en una dramatización exagerada de su genuina sorpresa—. Y yo aquí perdiendo el tiempo intentando adaptarme a los europeos cuando debí acercarme a él y proclamarlo mi traductor. Oh, bueno, más vale tarde que nunca —concluyó para sí—. A propósito, la otra vez me entretuve googleando tu nombre, Evelyn. Sorry, no pude con la tentación. ¿De verdad solías ser una princesa o lo sigues siendo? No entiendo muy bien el asunto de la abdicación al trono.

    Se podría decir que solía ser una princesa y ya no lo soy, en el sentido estricto de la palabra. En mi casa y mi familia todos los que conozco me siguen tratando de la misma forma, pero en Wikipedia ya no aparece “princesa” antes de mi nombre en los títulos.

    Wow, que dramático… ¿Ha cambiado tu visión de la vida desde entonces?

    En lo absoluto. Princesa o no, soy la misma de siempre.

    Las tres habrían continuado la conversación hacia otro destino de no ser por un alma inoportuna que se atravesó en el camino.

    ¡¿Alguien dijo princesa?! —Leslie irrumpió sin un mínimo de consideración, aniquilando cualquier rastro de atmósfera de la amistad que por casualidad se haya formado en esos cinco minutos que las muchachas compartieron. Y si se lo preguntaban, diría que no estaba arrepentido—. Digan dónde está la princesa. Tal vez ella sepa cómo conseguir al unicornio.

    La princesa está aquí —Lola y Shayla vendieron a Evelyn sin pena ni culpa, apuntándola con sus dedos. Los ojos de Leslie brillaron más que el cabello de la tapatía.

    ¡Una princesa de verdad! ¡Esto es un milagro! Sabía que por alguna buena razón mi hada madrina me envió a esa casa de locos —reflexionó en voz alta. Tras ello retornó su atención a la heredera luxemburgués —. ¡Que emoción!

    Así es, Leslie. Soy la princesa Evelyn de Luxemburgo. —La razón por la que ahora se adjudicaba honores que ya no le pertenecían era que desde su punto de vista tomarle el pelo a Leslie era válido. Él quería un individuo de la realeza para cultivar sus fantasías y ella aceptaría con modestia interpretar ese rol. De hecho, Asim también hubiese sido de gran ayuda de no ser por la ausencia que lo imposibilitaba—. Inclínate y di mi nombre tres veces para que no desaparezca —solicitó a modo de ficticia leyenda para su entretenimiento.

    Princesa Evelyn, princesa Evelyn, princesa Evelyn. —Leslie le rezó mejor que a la virgen maría y de ahí en más no disminuiría su extremo acosador —. Dime la verdad. ¿Es cierto que la princesas vuelan como perdices cuando los cisnes cantan a la luna?

    Sí, pero sólo durante la luna creciente.

    ¡OH! ¿Y es verdad que tienes un unicornio volador con melena arcoíris que te lleva a los jardines para regar las plantas?

    Tengo siete, uno para cada día de la semana —se jactó Evelyn. Para entonces Dolores y Shayla le dieron espacio a ella y su nuevo fan número uno.

    ¿Qué me dices de tu familia? ¿Eres prima de Cenicienta o de Rapunzel?

    Ambas.

    You’re a fucking lucky cunt, mate!

    El acoso iba para largo.



    […]
    Ellie|Ayano(DigimasterDigimaster) | Gou(RyuichiRyuichi) | Skye(Nick WhitefangNick Whitefang) | Pandora (JudasJudas)


    Es obvio que yo gané. Mis habilidades superiores me garantizaron la victoria. —Ayano estaba convencida de que en el último round de karaoke ella fue la mejor, como siempre.

    Su rival tenía una opinión diferente.

    Claro que no. Digan que yo lo hice mejor, chicas. —A Skye también le gustaba la competencia, y ganarle a Ayano era un bonus extra.

    Las demás se vieron obligadas a votar para llegar a una conclusión.

    Bien, bien. Mi turno. —Dolores se puso de pie y avanzó hasta la máquina de karaoke para probar su suerte como solista.


    No attorneys
    To plead my case
    No orbits
    To send me into outta space
    And my fingers
    Are bejeweled
    With diamonds and gold
    But that ain't gonna help me now

    I'm trouble
    Yeah trouble now
    I'm trouble ya'll
    I disturb my town
    I'm trouble
    Yeah trouble now
    I'm trouble ya'll
    I got trouble in my town

    La letra empezó a correr casi de inmediato junto con la música. Unos versos sencillos de memorizar seguido por un coro salvaje y rebelde que a la mexicana le sentaba más que bien.

    You think your right
    But you were wrong
    You tried to take me
    But I knew all along
    You can take me
    For a ride
    I'm not a fool out
    So you better run and hide

    I'm trouble
    Yeah trouble now
    I'm trouble ya'll
    I got trouble in my town
    I'm trouble
    Yeah trouble now
    I'm trouble ya'll
    I got trouble in my town

    Dolores entonó la segunda estrofa con parsimonia pero no fue sino hasta el segundo coro que la muchacha se encendió en el escenario empeñando toda su energía en la canción, animando a sus compañeras a que entonaran los coros.

    Con franqueza, Socorro del Quevedo podía verse en un futuro rompiéndole los cuellos a los villanos con esa música de fondo, justo como el icónico vídeo de P!nk que la marcó desde la primera vez que lo vio.

    Listo para el que sigue. —Se despidió del escenario y la máquina de karaoke.

    ¡Yo voy, yo voy! —Leslie saltó para ganar el siguiente turno.

    Ni diez segundos pasaron para que las chicas se arrepintieran de haberle permitido poner sus labios cerca de un micrófono.

    El karaoke no es el fuerte de Leslie. —¿Y en qué cosa era bueno, Gou?—. Ellie, ¿por qué no subes a ayudarlo?

    ¿Y-yo por qué? —La norteamericana se exaltó por sus propias inseguridades, no porque le diera pena ajena ayudar a su amigo… o tal vez sí.

    Porque tú tampoco has pasado a cantar —refutó Gou sonriente.

    Vamos, Ellie. Cualquier cosa es mejor que él. —Ni lenta ni perezosa, Pandora tomó del brazo a la insegura castaña para llevarla arrastrando hasta el karaoke—. ¡Leslie, perdiste! Nos toca a nosotras.

    No fucking way, mate! I came here first. —El aussie amenazaba con rebelarse pero ninguna le tenía fe a sus amenazas. Pandora lo asustó y él regresó corriendo para ocultarse debajo de la mesa.





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    Sábado
    Fenyang(JudasJudas) | Haine(RyuichiRyuichi) | Shayla(ArisuDokuroArisuDokuro)


    Sábado, o día del lavado, como lo conocían en sus casa. Recolectó su ropa sucia de una semana, la puso en un canasto y Demeter le ayudó a abrir la puerta para que pudieran acudir a la lavandería. Sin embargo, un pensamiento fugaz se le ocurrió.

    Espera aquí un momento. —A medida que caminaba hasta la habitación del principio, el entrecejo de Demeter se hacía más pronunciado. Clovis tocó la puerta y se presentó—. Buenos días, soy Clovis. —Eran las ocho de la mañana del fin de semana. No le sorprendería si el dueño de la habitación seguía en su séptimo sueño.

    Por favor, espere. —No fue el caso. Estaba despierto—. Adelante. —Tras unos segundos de espera le permitieron el acceso.

    Con base en lo aprendido el día lunes, Fenyang se tomó la molestia de ponerse algo encima antes de recibir visitar. Mejor así, Clovis tampoco estaba de humor para distraerse en fantasías cuando tenía deberes por delante.

    ¿Qué puedo hacer por usted, joven Clovis?

    Ya casi es una semana y todavía no me tuteas —vociferó Clovis más para él que para el otro, aunque denotando su punto—. En realidad vine aquí para ofrecerte ayuda. Estoy por lavar mi ropa y pensé que podría aprovechar y lavar la tuya de paso. ¿Qué dices?

    ¿Wan? —Fenyang se quedó pensando—. Suena a darle mucho trabajo. Detestaría incomodarlo.

    En realidad es menos trabajoso juntar la ropa. Las lavadoras gastan menos energía y se ahorra agua y jabón. —No mentía, esa era una realidad—. Pero si no quieres, está bien. —Clovis se mantuvo en posición hasta que Fenyang tomara una decisión.

    Espere, por favor —Fenyang aceptó. Como no tenía muebles que le estorbaran recolectar su ropa sucia fue de lo más fácil—. ¿Dónde la pongo?

    Clovis le indicó que su bote de la ropa sucia estaba fuera de su habitación, que si la ponía toda junta le sería más fácil llevarla a la lavandería. Empero, Fenyang decidió que lo mínimo que podía hacer era bajar el bote él mismo. Era una tarea simple que podía hacer sin tener que lidiar con la tecnología desconocida de la lavadora y la secadora. Bajó por delante de Clovis quién se detuvo en el pasillo.

    ¿Debería preguntarle a Asim? —se preguntó en voz alta. Luego negó—. Es muy temprano para ver el sol —dijo. Y es que el estar en presencia del príncipe le producía sentimientos de inseguridad por considerarse no estar a su altura. No es que le guardara rencores a Asim por eso, sólo que no sabía cómo digerir esas emociones negativas.

    A quién sí se atrevió a consultar fue a Haine, tocando su puerta cerrada frente a las escaleras. Llamó dos veces sin obtener respuesta, y si bien estaba la opción de que él pudiera estar en los pisos inferiores, se atrevió a dar un vistazo en el interior de su habitación. Las luces apagadas y cortinas de la ventana corrida junto con el bulto pronunciado sobre la cama le indicaron que dormía. O por lo menos estaba haciendo eso hasta que la luz del pasillo le tocó el rostro.

    ¿Qué sucede? ¡¿Clovis?! —Se exaltó tan pronto miró al menudo muchacho en la puerta, con mil y un pensamientos culpables rondando su mente. Su gato debió comentarlo lo de la otra vez y ahora él estaba ahí para comprobar la existencia del dichoso boceto. ¿Con qué excusa se defendería?

    —Lamento haberte despertado, Haine. Quería preguntarte si querías que lavara tu ropa, es todo.

    ¿Lavar su ropa? For real?!

    El alemán no sabía si aquello era bueno o malo, sólo que de un nivel muy personal. Implicaba dejar que Clovis examinara sus calzoncillos.

    Lo que pasa es que en mi casa estamos acostumbrados a lavar la ropa en conjunto. La de mis hermanas, mis padres y la mía. Por eso pensé en hacer más o menos lo mismo aquí. —Una explicación razonable. Haine ya podía recuperar el color y la normalidad en su rostro.

    ¡Ah! ¡Por eso! —Se habría limpiado el sudor de la frente de no ser porque eso lo habría expuesto, según su propio criterio—. No es necesario. Yo hacía los quehaceres domésticos viviendo con mis abuelos. Estaré bien.

    Entiendo, en este caso me retiro. Y perdón por haberte despertado. En serio lo lamento —De todas las preocupaciones que el tatuado tuvo en el último minuto esa fue la menor—. A propósito, tienes un bonito cuarto. Se ve que el arte te apasiona. —Otro halago salido de la manga que lo tomó desprevenido. Lo conmovía y al mismo tiempo le avergonzaba un poco—. ¿Hay algo que te gustaría de regalo?

    Podría decirse… me esfuerzo en mejorar. —1.21 giga “wats” después reaccionó a lo último—. ¿Un regalo? ¡¿Para mí?! —Esta conversación le estaba haciendo mucho mal. Una parte de él le decía que todo esto no era más que una fantasía, un sueño y que pronto despertaría sin Clovis en su puerta ni la presión de encarar sus preguntas. Lástima que no era el caso—. ¿Puedo saber por qué? —No es que fuera desconfiado, pero todo esto era muy bueno para ser verdad. Necesitaba una prueba para corroborar la realidad de la situación.

    Por suerte Clovis se la dio.

    Mis padres y mis tías me enseñaron que los detalles sinceros son buenos y necesarios para cultivar buenas relaciones. Quiero que seamos amigos y me parece que un regalo sería un bonito gesto de mi parte para probártelo. No tienes que contestarme ahora, puedes hacerlo cuando algo se te ocurra. Descansa —así sin más se despidió cerrando la puerta. Una suerte pues Haine tampoco tendría de que contestar a ese planteamiento—. Tal vez deba regalarle una piedra negra, un ónix.

    Corrió hasta abajo para alcanzar a Fenyang, comentándole la razón por la que se había tardado. Ahora que Clovis le prestaba suma atención pudo notar algo de lo cual no se percató allá en la habitación. Fenyang traía colgando algo del cuello. El lapislázuli que Clovis le regaló, ¡y por voluntad propia! El corazón del franco-mexicano se volcó de felicidad.

    De verdad te gustó mi regalo… —suspiró y Fenyang asintió.

    La marea de hormonas se le subió una vez más hasta la coronilla, quería arrojarse hacia él y abrazarlo con fuerza. En cambio, le permitió marcharse en paz luego de prometerle que su ropa quedaría impecable. Los ojos de enamoraron permanecieron en su lugar aun después de que Sadiki salió. Estaba embriagado de fantasía y lo hizo notar al acercarse hasta el bote de ropas sucias extrayendo una prenda del tope.

    Fenyang… una camisa de Fenyang. —Tomó el objeto en cuestión y se lo llevó hasta el rostro, aspirando su aroma hasta llenarse los pulmones con la viril esencia del egipcio—. Que bien hueles —repitió, como un adicto a la morfina.

    No obstante, la miel sobre hojuelas era incapaz de ser eterna. McRemitz entró en la habitación con su propia carga de ropa para asear cuando sus ojos verdes se toparon con el chico en medio de un acto inapropiado.

    La culpa lo incentivó a arrojar la prenda y esconder las manos tras la espalda, como un niño al que atrapan con las manos en la masa.

    ¡No es lo que parece! —Así de fácil confesó su culpabilidad—. ¡Puedo explicarlo! —podía y aun así sería insuficiente para justificarse.

    Por el amor a todo lo bueno, Shayla conservó la calma hasta el último momento.

    Terminó de adentrarse a la lavandería, puso su carga sobre una de las lavadoras, cerró la puerta con seguro para garantizar privacidad y procedió a sermonear con la cordura de una sobreviviente que experimentó en carne propia los males del acoso sexual.

    Estaba decepcionada. Clovis podía deducirlo en su mirada.

    Clovis, eres mi amigo y te quiero, pero eso es espeluznante y una violación a la privacidad de Fenyang —argumentó precisa y disciplinada. Bajo su guardia esas cosas no podía pasar inadvertidas ni si quiera por ser la primera vez que ocurría—. Que no tenga decoro no significa que sea un pedazo de carne. Como alguien que se ha enfrentado a un stalker antes quisiera pedirte que reconsideres tu conducta y encuentres otra manera de calmar el espíritu de tus pantalones, de lo contrario la próxima vez voy a denunciarte y reconsiderar nuestra amistad.

    ¡Auch!

    Lo más doloroso fue la última parte. Clovis se encogió en su sitio a medida que procesaba lo grave de la situación.

    Él no quería perder a Shayla. No quería que lo viera con esos ojos con los que sólo se puede ver a un criminal de la peor bajeza y, lo más importante, no quería lastimarla con sus actos como acababa de hacer. Ella tenía razones de sobra para estar molesta, y las cosas que le dijo lo hicieron reflexionar. Eso no estaba bien, no era lindo y mucho menos deseable. ¿Qué hubiera hecho en caso de que Fenyang hubiese regresado? Sólo porque él era ajeno a la mayoría de las convenciones sociales no significaba que mereciera ese trato tan despectivo, reduciéndolo a un pedazo de carne tal como Shayla dijo.

    Se sentía sucio y miserable, pero lo más doloroso es que sentía que defraudó a Shayla y eso lo derrumbó por dentro. Quería llorar, mas sabía que eso no solucionaría nada. Apretó los puños y levantó el semblante para enfrentar las consecuencias como un hombre.

    Tienes razón, Shayla —enunció a pesar del tono frágil de su voz—. Me arrepiento de lo que hice. Está mal y bajo ninguna circunstancia volveré a repetirlo. —Modoso, se acercó hasta ella—. ¿Podrás perdonarme? —Ella examinó sus ojos oscuros. Carecían de maldad y abundaba el arrepentimiento en ellos. Merecía una segunda y última oportunidad.

    Sí. —Los labios de Clovis formaron una sonrisa conmovida a punto de estallar en sollozos alegres—. Pero es con Fenyang con quién debes disculparte, no conmigo —recalcó disciplinada.

    Y Clovis reconoció que era verdad.

    Me disculparé con él, lo prometo. Primero quiero tranquilizarme y hacer lo que le prometí que haría. Se lo debo. —Shayla no objetó. Le daría tiempo al tiempo, por ahora ella también retomaría sus obligaciones tras destrabar la puerta de la lavandería.

    En compañía de Shayla, Clovis recuperó la compostura. Trato a la ropa sucia como lo que era, sin fetichismos ni obsesiones. Y mientras las telas daban vueltas dentro del centrifugado, aprovechó el ruido de las máquinas para dejar salir el nudo de su garganta.

    En días recientes he estado experimentando cambios que ni yo mismo entiendo —musitó—. Nunca antes me había sentido así, nunca antes había hecho algo como lo que viste. Es la primera y la última vez que sucede, ¡lo juro! Es sólo que… ¡Agh! —Se llevó las manos a la cabeza y estrujó sus cabellos con fuerza, sin intención de tirar de ellos empero—. Creo que estar tanto tiempo lejos de casa me está volviendo loco.

    Era una posibilidad comprensible, aunque aceptarla implicaba tapar el sol con un dedo. Ignorar una realidad evidente de la que Shayla podía darse cuenta sin estar en sus zapatos y que Clovis, por una u otra razón, evadía o no procesaba de manera adecuada. Habían hecho las paces, más o menos, así que ella le dio una pista.

    Son cambios propios de la edad, variaciones hormonales que acontecen en la adolescencia. Es normal que te sientas de esa forma pero tus actos consecuentes no lo son. Debes aprender a tener un mejor autocontrol y no ceder a tus impulsos de esa forma. —Clovis absorbió los consejos de la mejor forma que pudo. Al mismo tiempo eso generaba más dudas en él.

    ¿Las fantasías están bien? —preguntó el ignorante.

    Siempre y cuando aprendas a distinguir el límite con la realidad, que nunca pierdas de vista que es una fantasía —recalcó Shayla—. Si quieres puedes armar una bonita historia de amor dentro de tu cabeza, eso no significa que puedas obligar a otros a cumplir o comportarse de acuerdo con tus expectativas. Y lo que es más importante, si alguna vez decides probar tu suerte y tratar de materializar tus deseos en la realidad, debes aprender a aceptar la respuesta que te den, así sea una negativa. Un no es un NO. Inmutable, irremediable e inevitable. No puedes hacer cambiar a la persona de opinión ni intentar ganártelos con buenos actos. Debes de aceptar el rechazo sin cuestionar las razones por las que esa persona no te considera un buen candidato para entablar una relación interpersonal.

    Lo mismo que con las amistades —concluyó Clovis en voz alta—. Una relación es de dos, es lo que dicen mis padres. No puedes formar un vínculo si el otro no está dispuesto a ello, sea del tipo que sea. No puedes agradarles a todos y tampoco todos pueden agradarte. Lo mismo pasa con las relaciones de pareja, puedes querer mucho a alguien y esa persona verte de forma distinta, o a su vez alguien puede quererte mucho y tú te sientes incapaz de corresponderle. Así son las relaciones humanas.

    Exacto —confirmó McRemitz. Más tranquila al saber que el chico de verdad estaba aprendiendo.

    Gracias, Shayla. De verdad, muchas gracias por tu amistad.

    Ni lo menciones, Clovis.



    […]
    Jean-Pierre|Akane (Miss LSDMiss LSD) | Ayano|Ellie (DigimasterDigimaster) | Fenyang(JudasJudas)


    Un hecho fundamental que podía disminuir la culpa contra el mismo era que de lejos se llevaría el título del inquilino más problemático de todos. Cruzando por la cocina, después de entregar la ropa de Fenyang, limpia, seca y doblada sin arrugas, encontró a Leslie amenazando a Jean-Pierre con una de las escobas, por enésima vez en la semana.

    ¡Muere bestia horrorosa! —Clovis le negó hasta la más mínima oportunidad de acertar un golpe. Intervino a tiempo, desarmando al muchacho en dos movimientos y amenazándolo con el arma que le arrebató de los dedos. Leslie huyó como la rata que era—. ¡Ellie, el niño brujo va a encantarme con su escopa embrujada! —la buena noticia es que los daños fueron mínimos.

    La mala es que también había otras alimañas.

    Akane reafirmaba cada día que era un pedazo de mierda humana con patas. Cada que abría la boca, derramaba un poco de la porquería que tenía dentro sobre otros. Y claro, Jean-Pierre por una u otra razón figuraba entre sus listas de objetivos.

    Clovis, de corazón noble, intervino en defensa de su apreciable compañero. Akane se marchó una vez que quedó satisfecha con esparcir su miseria. El franco-mexicano permaneció ahí para brindar el apoyo emocional que consideró necesario.

    ¿Te encuentras bien, Jean-Pierre? No deberías dejar que Akane te trate de esa forma.

    Oh, Clovis, lamento mucho las molestias que te ocasionó. —Desde su perspectiva, él era el responsable de todo. Lo gracioso es que era tan patético que ni si quiera se molestaba en cambiar su miserable situación—. Ella sólo me molesta a mí, no deberías de preocuparte. Lo que Akane dice… es irrelevante. —Mentía y mentía. Como buen saco de cobardía era susceptible hasta la más mínima de las críticas, eso hasta Quiang podía adivinarlo. Esa actitud tan sumisa era lo que lo convertía en blanco perfecto de injurias y maltratos, de las que él ni se defendía.

    Por otro lado, para Clovis ese asunto iba más allá de las excusas que el meta-morfo pudiera ofrecer.

    Esto no es sólo porque se meten contigo, es una cuestión de principios. Reaccionaría igual ante cualquier tipo de injusticia —dejó muy en claro el chico, con sus ojos destellando determinación—. Si somos incapaces de detener actos inmorales en nuestras narices durante nuestros años de formación, ¿qué clase de héroes seremos en su futuro?

    En pocas palabras a él se le sudaba los complejos del cobarde y el aire de superioridad de la escoria del salón. Actuaría según su moral porque era tener sentido común.

    Como si fuera poco, tuvo la mala suerte de tener a Ayano de testigo, quién no pudo mantener su boca como de costumbre.

    No importa cuando hagas para mejorar. Yo estaré siempre por delante de ti. ¡Que te quede claro!

    Para bien o para mal, la paciencia de Clovis se agotó segundos antes, por lo que no le dolería contestarle a la japonesa con una cucharada de su propio chocolate.

    Yo no tengo nada de qué preocuparme. Tuve un resultado perfecto en mi examen de conocimientos y terminé antes que tú. La misma historia se repetirá de aquí hasta el día de graduación. No importa que tanto estudies, te esfuerces o entrenes. Siempre voy a terminar antes que tú y con una mejor calificación. Deal with it.

    Sobra decir que Ayano se transformó en una fiera por la frustración. Balbuceó cada cosa que se le cruzó por la cabeza. Estaba encendida, de una manera tóxica y poco habitual, como un perro rabioso echando espuma por sus fauces. Clovis perdió la cuenta de a cuántos retos absurdos lo desafió en los siguientes dos minutos.

    La campana lo salvó cuando se escuchó el timbre de la puerta.

    Durante los últimos días distintos compañeros suyos recibieron entregas a domicilio de muebles y otras cosas que encargaron. Ese día tocó su turno. Su colección de pertenencias fue enviada desde Francia a Japón. Ya sólo tenía que llevarlas a su habitación y desempacar.

    Son muchas cosas —Ellie fue una de las curiosas que se asomó.

    La mayoría son libros —explicó Clovis—. Creo que también algo de ropa.

    Uno más que se acercó, por estar sumido en el aburrimiento y receptivo a la novedad, fue Fenyang. Su cerebro canino asocio las cajas con trasporte, y eso a su vez con tareas y encargos de su vida en Egipto. Obligaciones que hace tiempo no recibía y necesitaba con urgencia para sentirse normal. Dio un par de pasos entre la multitud hasta salir.

    Joven Clovis, por favor, permítame transportar sus pertenencias sanas y salvas a su habitación. Es lo menos que le debo por asear mi indumentaria.

    Roux-Espadas dio un sobresalto en su lugar. Sabía que debía de disculparse con su crush pero ese no era el momento ni el lugar apropiado. Accedió porque la cola y orejas de Fenyang bajaron ante una negativa inicial. Luego de eso se menearon frenéticas de un lado a otro y continuó así mientras elevaba cajas y cajas. Una de ellas, la que decía material frágil, fue subida por Clovis. Se trataba de su violín. Fenyang permaneció en el cuarto aun cuando ya no había más cajas que buscar.

    ¿Gusta que lo ayude a desempacar? —ofreció. Sentirse útil lo llenaba de vida.

    ¿Seguro que está bien para ti? —Fenyang asintió—. Bien.

    Fueron unos agobiantes minutos de silencio en el que los ruidos de cajas abriéndose y libros acomodándose en el exterior. El librero del cuarto se llenó en minutos, y aun así restaban miles de cajas selladas con libros dentro. Siguieron con las maletas extras llenas de ropa. Fenyang acomodó con mucho cuidado las prendas hasta llenar las distintas secciones del closet. Aquí el espacio fue justo el necesario. Clovis le pidió que permaneciera un poco más, yendo hasta la puerta y cerrándola para tener un poco de privacidad. Se sentó sobre la cama con los codos sobre las rodillas y las manos dando soporte a su cabeza.

    Tengo que confesarte algo —dijo—. Es personal, vergonzoso, estúpido y ofensivo. Espero puedas perdonarme. De antemano quiero que sepas que lamento mucho que haya pasado —la cola perruna se movió con recelo.

    No veo razones para enfadarme con usted, joven Clovis. Ha sido una de las personas más amables conmigo desde mi llegada —eso era cierto aunque también podía cambiar con lo siguiente que el europeo dijera. Concluyó que lo mejor era afrontar el hecho sin demoras, tal como lo hizo con Shayla.

    Yo… yo tomé una camisa tuya y la olfateé de manera inapropiada cuando saliste de la lavandería. Me disculpo por eso y prometo que no sucederá jamás. Lo siento mucho.

    ¿…Wan? —Otra vez, el perro seguía sin ver la gravedad de la situación—. Yo también olfateo cosas —reflexionó desde su canina humanidad—. No creí que hubiera algo de malo en eso.

    ¿Eh? No lo hay. Pero lo mío es diferente

    ¿En qué sentido? —Fenyang no se la estaba dejando fácil.

    ¿Tenía que explicarle paso por paso porque estaba mal? Eso parecía.

    Y su culpa moral con forma de McRemitz le impidió negarse.

    Lo que yo hice podría considerarse un acto de acoso ya que nunca ofreciste tu consentimiento para que lo hiciera. Cuando tú olfateas a las personas, ellos son quienes te dicen sí puedes hacerlo o no.

    Ya veo. —Con esos términos generales Fenyang se dio una idea—. Si quiere puedo otorgarle una muestra de mi colonia, así ya no tendrá que olfatear mis prendas para identificar el aroma. —Clovis se llevó ambas manos a la cara con violencia. Un doble facepalm.

    Es cierto que me motivó el olor de tus camisas pero fue porque olía a ti, no la colonia por sí misma. Habló de que cuando la colonia se mezcla contigo adquiere una nueva esencia que se me hace muy atractiva y bueno… —El color se le subió a las mejillas—. El punto es que ya no voy a hacer eso. ¿Me disculpas?

    Wan —Le dio una respuesta afirmativa por compromiso. Seguía sin entender.

    Gracias.



    […]
    Zane|Pandora(JudasJudas) | Shayla|Evelyn(ArisuDokuroArisuDokuro)


    Descargó sus frustraciones sexuales de la única manera que sabía. Explotando su cuerpo en la caminadora, haciendo pesas y en el resto del equipo de gimnasio a partir de las seis de la tarde. Realizaba una hora y media de acondicionamiento físico diario, siempre a la misma hora. Trabajó hasta que todo su cuerpo quedó empapado de sudor y de ahí iría al baño a tomar una ducha.

    Subir a cambiarse, bajar a cenar, hacer un poco de tiempo y por último a la cama.

    Casi como en casa.

    Como siempre, a menos que tuviera que hacer la cena. Entonces la rutina variaba un poco.

    ¿No te han dicho que pareces un robot? —La voz pertenecía a un muchacho de cabellos negros que lo observaba desde otro punto del gimnasio de la casa. Esbozando una sonrisa confiada en la cara, como si pudiera leerlo.

    Su nombre era Zane, y a pesar de ser vecinos de habitación rara vez intercambiaban palabras. Esa noche se alteró el patrón.

    ¿Por qué lo dices? —Si bien le respondió, Clovis no detuvo en lo más mínimo sus ejercicios. Dividió su atención entre sus músculos y la voz de Zane.

    Porque todo lo que haces parece cronometrado —dijo sin complicaciones—. Entras aquí a la misma hora y sales a la misma hora. Lo mismo cuando te bañas, te despiertas, limpias la arena de tu gato y hasta cuando te vas a dormir si mi suposición es correcta. Es como si no pudieras hacer otra cosa que lo que sabes o te programaron para hacer.

    Entre suspiros entrecortados y su nula capacidad para leer el rostro de Grimsbane, la frustración se fue haciendo más y más grande dentro de Clovis, hasta convertirse en un eco interno imposible de callar. Se puso de pie y salió de ahí a paso rápido, sin despedirse o voltear a verlo, mucho antes de su hora rutinaria. Bajó por agua y bebió hasta saciarse.

    Cerca de ahí estaba Pandora junto con los gemelos. Se acercó a ella a costa de ser inoportuno.

    Pandora, ¿puedo hablar contigo un momento?

    Claro. ¿Qué necesitas? —La morena parecía estar de buen humor.

    Es privado —dijo él.

    Pandora lo acompañó mientras Jiao hacía comentarios sobre el mal olor que lo acompañaba. Producto del sudor sin lavar.

    ¿Cómo es la cosa con Zane? ¿Le gusta causar problemas como Akane o sólo lo malinterprete? —La germana parpadeó con los ojos bien abiertos.

    ¿Zane te dijo algo? ¿Se metió contigo?

    Puede ser. —Clovis cruzó sus brazos. No sabía ni que pensar.

    Ay, no le hagas caso. Zane siempre es así con todos. Le gusta jugar bromas a los demás. —Pues su broma se metió con la frágil mente de Clovis en un momento de debilidad—. Ignóralo, o mejor síguele la corriente. A él le gusta el cariño tosco. Si no me crees pregúntale a Lola.

    La explicación sirvió lo suficiente para que Clovis se relajara. Agradeció la disposición de la chica antes de partir a las duchas, sumergiéndose en jabón y el agua caliente hasta quedar pulcro de los pies a la cabeza. Ya en su habitación se refrescó la piel hasta dejarla oliendo a bebé. Previo a la cena se unió a sus dos amigas tomando asiento al lado de ellas.

    Ya me disculpé —inició.

    ¿Y cómo lo tomó él? —inquirió Shayla.

    Ni si quiera supo que estaba mal. Tuve que explicárselo despacio.

    No me sorprende.

    Sólo Evelyn era ajena al asunto y como era de esperarse manifestó su desconcierto.

    ¿De qué están hablando?

    Hormonas —respondieron Clovis y Shayla al unísono compartiendo una sonrisa fugaz entre ellos.

    Si siguen guardando secretos entre ustedes, yo también me buscaré a alguien para compartir información exclusiva —amenazó Evelyn. Aunque todo en sí era una broma, sus dos amigos no dejaron pasar la oportunidad para molestarla.

    Pero si ya tienes a Leslie —le recordó Shayla—. Fiestas de té y unicornios por doquier.

    Te peina el cabello hasta dejarte como Rapunzel~ —secundó el diablillo francés.

    Con amigos como esos, ¿quién necesitaba enemigos?

    Tengo una pregunta que hacerles —Clovis firmó la paz con Evelyn antes de tiempo. Sus dos amigas esperaron por la interrogante—. ¿Creen que haya algo de malo en ser metódico y organizativo? —Ninguna de las dos tuvo que preguntar para adivinar que hablaba de sí mismo. Cada una se lo pensó antes de expresar una opinión.

    El defecto que yo lo veo es que si en algún momento, por la variable que sea, la rutina diaria de la persona organizada sufre un cambio abrupto, entonces corre el riesgo de sucumbir a la frustración fácilmente, porque las cosas no siguieron el patrón usual —repuso Shayla manteniendo la visión de fuera en el enunciado.

    El metodismo y la organización producen obvias ventajas de mantenerse —reconoció Evelyn—. Lo importante es tener una mente flexible para hacer frente a los posibles obstáculos inesperados.

    Palabras suficientes para que Clovis durmiera en paz esa noche.



    […]
    Domingo

    Eugene(NoirExorNoirExor) | Gou|(RyuichiRyuichi)



    Se comprometió a asear toda la sala común los domingos por la mañana y tenía planeado cumplir su promesa. Barrer y trapear el piso, rociar limpiador sobre las superficies antes de limpiarlas con un trapo húmedo y luego uno seco. Sacudir las esquinas para desvanecer telarañas y de ser posible guardar a las tejedoras en un frasco que más tarde sería entregado a Nephilia. Arrancar el cochambre de la estufa, verificar que no quedaran trastes sucios dentro del refrigerador, sacar la basura, sacudir los muebles. Esas y otras tareas complementarias ejecutó el franco-mexicano a primera hora de su último día de vacaciones previo al inicio oficial de clases. Todo al compás de una música alegre cuya letra sería difícil de entender para varios.

    Dolores era una de las pocas que sí la comprendían, y que además estaba familiarizada con ella del todo.

    No creí que te gustara la cumbia —habló la tapatía recostada sobre uno de los sillones para no estorbar.

    Papá Cisso pone de todo un poco los domingos. Paquita la del barrio, Pimpinela, etc. Creció con esas canciones cuando vivía en México y pasa la tradición a nosotros.

    Parece ser que lo llevamos en la sangre. ¡Bendito orgullo mexicano! ¡AHUEVO CABRONES! —exclamó airosa con los brazos hasta el cielo. Clovis se contagió de su optimismo, él mismo reconocía que pese a vivir en Francia tenía mucho de México en su crianza de alguna forma.

    ¿Crees que deberíamos hacer enchiladas un día de estos? —la propuesta de Clovis se ganó una sonrisa diabólica.

    Yo diría que primero les hagamos tacos con salsa de la que no pica. Si sobreviven, enchiladas. Si lloran, mejor lo evitamos.

    Tienes razón.

    Ella se puso a ver la tele. Una pena que hasta allá no llegaran las retrasmisiones de «En familia con Chabelo», para completar el cuadro latino.

    El continuó limpiando, esta vez las escaleras. Subió al segundo piso y limpió con el trapeador el pasillo que conectaba del gimnasio a los baños. Ahí fue cuando se topó con Eugene que iba rumbo a la planta baja o al menos eso creyó Clovis al principio. Eugene tomó asiento sobre los escalones del segundo al tercer piso y contempló a su compañero aseando la plantar.

    ¿Sucede algo, Eugene? —preguntó tras varios segundos de sentirse observado.

    Nada, Clovis. Sólo me causa curiosidad como te esfuerzas para todo lo que haces —El contraste de su estatura con las actividades demandantes lo hacían sentir tierno de cierta manera, y eso representaba consecuencias a largo plazo en la vida del vampiro.

    Cuando Clovis acabó se dejó caer en los sillones de la sala. Debió haber tomado un libro de su cuarto para matar el tiempo leyéndolo. Empero, Gou capturó su atención. No era la primera vez que la veía hacer estiramientos sobre humanos y contorsiones extravagantes, ella era experta en eso y a veces las realizaba sin darse cuenta, consecuencia de su estilo de vida circense. Clovis estaba convencido de que podía aprender una o dos cosas de ella, sólo necesitaba dar el primer paso.

    ¿Podrías darme consejos para mejorar mi elasticidad? Me gustaría ser un poco más flexible —De mente y cuerpo, para ser exactos.

    Seguro. Hagamos yoga. —Era el mejor procedimiento para enseñarle a otro, a juicio de la acróbata.

    ¿Te parece bien a las cinco de la tarde? Me serviría para calentar antes de mi horario de ejercicio, aunque queda muy justo a la cena —meditó él en voz alta—. Tal vez tres días a la semana. Martes, jueves y sábado. No quiero saturar tu tiempo.

    Como quieras. Tú dime cuando estés listo —A fin de cuentas ella era libre y flexible.

    Él, rígido y metódico.



    […]
    Evelyn(ArisuDokuroArisuDokuro)


    Mañana iniciaba clases formales en la U.A.

    Repasó la mayoría de sus asignaturas durante la semana para no ser tomado por sorpresa, restándole una sola asignatura para ese día. La más complicada de todas a su juicio.

    Pero sino practico hoy, mañana haré el ridículo —se recordó a sí mismo subiendo hasta el tercer piso con violín en mano. Mejor a solas que lidiar con todas las miradas sobre él, para terminar cometiendo un garrafal error en medio de sus ensayos.

    Demeter caminaba al lado suyo fungiendo como su eterno apoyo moral.

    Lo harás bien. Sólo tienes que relajarte —Sabias palabras, pues ansioso ni en sueños lograría entonar las notas más fáciles.

    Se encerraron. Por esta ocasión Clovis ensayaría de pie, aprovechando la libertad de espacio que le daba el sitio vacío. Tomó la vara con la mano izquierda y verificó la afinación de su instrumento. Hace más de un mes que no le ponía los dedos encima. Todo parecía estar en orden, así que empezó a practicar unos acordes sencillos hasta retomar el ritmo perdido por la falta de práctica. Siguió con una melodía completa que se sabía de memoria y terminó bien.

    Ahora prueba con otra —animó el gato recostado en una de las esquinas.

    Clovis practicó y practicó sin excederse, haciendo pausas y descansos cuando lo consideró apropiado. Estaba tan concentrado en su arte que ni si quiera se percató cuando la puerta del cuarto se abrió, permitiendo la entrada a una discreta Evelyn que le pidió a Demeter con los dedos que por favor guardara silencio, para no interrumpir a su amigo. Cuando Clovis terminó, recibió unos merecidos aplausos por parte de su público.

    ¡Bravo! —animó la joven, culpable de todos los crímenes y sin intención de arrepentirse—. Lo lamento mucho, pero no pude resistirme. Mi oído está bien entrenado así que seguí el origen hasta dar contigo. Espero no haberte asustado. —Extrañamente no lo estaba, si bien se sintió un poco desubicado—. Si continuas practicando estoy segura de que podrías tener un futuro brillante en el área, como complemento a ser héroe, por su puesto.

    Gracias… —Fue inevitable que tardara más tiempo del deseado en reaccionar—. Está bien, no molestas aquí. Admito que estoy sorprendido pero en el buen sentido. Y doble gracias por tus palabras de apoyo.

    Son sinceras. Eres bueno —recalcó sonriéndole dadivosa—. ¿Hay algo más en lo que planeas practicar? Quizá pueda hacerte de ayuda. —Como si aquella hubiese sido su señal, Demeter metió su garra en el asunto.

    Que cante, que cante.

    ¡Demeter! —Clovis lo reprendió, no por ello las risas del gato y su amiga se esfumaron mientras su rostro se tornaba cada vez más rojo—. Admito que tenía pensado ensañar mi voz.

    ¿Cantas? ¡Qué maravilla!

    No mucho, mis hermanas tienen mejores voces que yo. —Aunque sonara a una crítica pesimista era la verdad—. Y de mi padre mejor ni hablemos… ¿Estás segura que quieres oírme cantar?

    Siempre que a ti no te incomode —expresó Evelyn.

    Clovis aceptó, pues a fin de cuentas ya empezaba a sentirla como su familia y eso significaba que podía lidiar mejor con el pánico escénico si se trataba de ella. Pensó en una pista y la idea lo avergonzó.

    Advierto que será de Disney y es un poco cliché.

    Descuida. Yo canto de lo mismo —aclaró Evelyn.

    Sin más demoras que su propio corazón tambaleante, Clovis reunió el valor y aire en los pulmones para comenzar. Cantaría la versión en francés por esta ocasión.


    Je ne vois pas les choses de la même façon,
    Comment est-ce qu'un monde qui fait d'aussi beaux objets
    Peut être aussi barbare?

    Tous ces secrets que j'ai gardés
    Ne crois-tu pas que les fées m'ont comblée?
    Ne crois-tu pas que je suis bien trop gâtée par la vie?
    Vois ces trésors, vois ces merveilles
    Toutes ces richesses qui brillent comme des soleils
    En voyant ça tu te dis : "Oui, c'est un paradis!"

    J'ai des gadgets, des trucs chocs, des trucs chouettes
    J'ai des couics et des couacs à gogo
    Tu veux un tire-baba ? J'en ai des tas!
    Mais tout ça m'indiffère et m'ennuye

    Moi je voudrais parcourir le monde
    Moi je voudrais voir le monde danser
    Le voir marcher sur ses... Comment ça s'appelle? Ah! Pieds…
    On ne va nulle part en battant des nageoires
    Il faut des jambes pour sauter et danser
    Flâner le longs de ces... Comment ça s'appelle? Rues…

    Si l'homme marche, si l'homme court,
    S'il peut sur terre rêver au grand jour
    Comme j'aimerais si je pouvais partir là-bas
    Je donnerais tout ce que j'ai pour partir d'ici
    Pour caresser les grains dorés du sable chaud
    Les hommes comprennent, j'en suis certaine
    Et leurs filles peuvent aimer sans frayeur!
    Femmes sirènes, femmes humaines, j'ai fait mon choix!
    Moi je veux savoir, moi je veux pouvoir poser des questions et qu'on me réponde
    Qu'est-ce que le feu ? Pourquoi est-ce qu'il... Quoi déjà? Brûle!

    Un jour viendra, je partirai, je partirai sans aucun regret
    Vivre sur terre, loin de la mer
    Partir là-bas.
     
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  3. Digimaster

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    “Departamento de Héroes.

    Segundo piso”
    Feat Todos los alumnos.



    Se encontró en su camino al aula para impartir la primera clase del año escolar. Nunca se imaginó que sería la primera en ver los rostros de quienes serían sus alumnos por los próximos años, así que no tenía nada de tiempo que perder. Vestida de forma casual, una blusa amarilla y falda larga a cuadros, acompañada de unas zapatillas cómodas, y cargando una carpeta con la lista de asistencia. Kalina estaba ansiosa a su propio modo para tratar con los alumnos y conocerlos de una vez por todas, no solo de vista como en la supervisión del examen práctico, sino ya a un nivel más personal.


    Se halló en la puerta del respectivo salón, no tardó demasiado en abrir la puerta y entrar de forma calmada, o al menos así parecía hacerlo, y situarse frente al escritorio, llegando a sus pupilas los distintos rostros del grupo que tendría a su cargo por la siguiente hora.


    - Se nota que es la primera hora del primer día de clases, lo veo en sus caras. – Algunos rostros soñolientos estaban presentes, necesitaban acostumbrarse a levantarse temprano así que la búlgara lo entendía. – Tienen suerte de que les toque mi clase que si fuera educación física. – Dejó el comentario al aire, algunas cuantas risas se hicieron presentes.


    Agarró la tiza y se volteó a la pizarra a sus espaldas. Escribió tanto en kanji como alfabeto su nombre de pila y de superhéroe.


    - Para quienes no me conocen, me llamo Kalina Angelov, proveniente de Bulgaria, quizás me conozcan mejor como Elastischna. Yo les estaré impartiendo la materia de ciencias sociales, y sé lo que deben estar pensando: “Ah, es solo ciencias sociales, no nos servirá de nada para ser héroes, equis, hagámosle el feo”. No por el hecho de que estemos en la U.A signifique que van a descuidar cosas tan fundamentales como las matemáticas o la historia, todos ustedes aún son jóvenes en crecimiento y que necesitan conocer todo tipo de cosas fundamentales que algún día les será útil en su vida diaria.


    Nuevamente se volteó a la pizarra para escribir, esta vez puso una lista concisa de lo que serían las reglas.


    - Hay que seguir un protocolo así que, por obligación, hay que esclarecer las normas de la clase. Primero, no estar sacando su celular durante la hora, en realidad no tengo nada en contra de ellos pero me gustaría poder contar con su apoyo. Segundo, respetar a los demás, es algo obvio así que nos saltaremos esa y… - Empezó a revisar las demás, eran todas cosas comunes que no se debería dar la molestia de explicar. – Bueno, ya saben, espero se porten bien y todos estaremos en paz y armonía. – terminó con una sonrisa, algunos gotones se presentaron entre sus alumnos. Uno de ellos levantó la mano - ¿sí?


    - ¿Tiene algún plan de estudios o como vamos a llevar la materia? – Reconoció al chico de la pregunta como aquel que le pidió un autógrafo hace unos días. Tenía un aura de estudioso así que lo tomaría en cuenta.


    - A eso íbamos ahora. – Escribió el nombre de la materia en la pizarra. – Las ciencias sociales son una rama bastante amplia. Ya todos ustedes saben lo que abarca: geografía, historia mundial, de Japón, leyes. En realidad, es algo que les exigirá bastante leer y estudiar, por supuesto que ese sería el caso si tuvieran a un aburrido profesor calvo y con lentes, pero conmigo es otro caso. – Exclamó positivamente. – No nos vamos a pasar la hora leyéndoles capítulos de libros que los pondrán a dormir o pedirles que se lean tales capítulos para la siguiente clase. La verdad es que con mis clases me encanta que los alumnos desarrollen su sentido de autonomía, que por su propia cuenta investiguen, conozcan acerca de los temas y sean capaces de poder responder cuando les pregunte, puede que en algunas clases realicemos debates acerca del tema de la sesión, también realizar dinámicas para que la hora sea amena y productiva. Ahora mismo es como si estuvieran en nivel parvulario, están dando sus primeros pasos dentro de la academia así que iremos lento, pero poco a poco iremos subiendo, meterle salsa de la que pica, hasta que al final del curso ya hayan alcanzado el nivel supersaiyajin, tanto que ni siquiera yo me veré en la necesidad de impartir la clase cuando ustedes ya podrán hacerlo solos. Por supuesto que igual debo marcar tareas y ese tipo de cosas, que luego Akio me puede regañar por hacer parkour con ustedes. – Nuevamente se presentaron risas.


    La mayoría ya captó a su modo como se trabajaría con la búlgara en sus clases, la información fue más que suficiente. Ahora ya comenzaría a ahondar el tema en cuestión.


    - Cada uno tiene su propia definición de lo que son las ciencias sociales. No solo aquí les enseñaremos geografía e historia, uno de los propósitos de la materia, una competencia a ejercer y cumplir para el fin de curso es el de prepararlos en su formación para el momento en que finalmente salgan a la calle y ejerzan su profesión como los héroes que aspiran a ser. Una visión muy común que tienen los jóvenes es que los héroes solo salen a combatir villanos y recibir halagos por ello ¡Error! – Formó una gran equis con ambos brazos. – Deben coordinarse con organismos gubernamentales, hacer papeleos, mantener comunicación con la policía, bomberos. En realidad conlleva un esfuerzo más grande del que tienen pensado. En realidad… - hizo señal de que se acercaran un poco, casi susurrando. – Hacer todo eso me da una gran flojera pero es parte de nuestro trabajo, así que aunque no le guste deben hacerlo, por supuesto que muchas otras cosas como valores y demás las verán en su clase de ética así que no le quiero quitar su tiempo. – Soltó unas cuantas risas. – Regresando al asunto, además de enseñarles los conocimientos básicos de la materia, tenemos una labor general, el que ustedes puedan crecer, tanto como héroes y como seres humanos, que desarrollen su potencial al máximo, que al final, la decisión que tomaron sea de su gusto y no se muestren amargados al aparecer frente a público como ciertos héroes que conozco. – En algún lugar, Kazmer debe de haber estornudado.


    Borró la pizarra y escribió las instrucciones a realizar, como es apenas su primer día de clases, no les complicará la vida de buenas a primeras, ella estuvo en los zapatos de todos ellos en el pasado, así que no les pondrá algo trabajoso.


    - Fácilmente les pude marcar que se aprendan las normas de trabajo de los superhéroes pero hoy seré benevolentes con ustedes. Ya me conocen, ahora yo soy la que quiere conocerlos, así que vamos a presentarnos. Digan su nombre, país de procedencia si son extranjeros y, quiero que me digan cómo es que ustedes piensan contribuir en la sociedad cuando ya tengan sus licencias de héroes, lo que tengan en mente, yo les escucharé tan claro como pueda. Ahora, comenzamos desde la primera columna a la derecha.


    Se sentó en el escritorio, dispuesta totalmente a escuchar las respuestas de sus alumnos, capaz y habrá quienes les sorprendan sus razones para ayudar, ya sea de buena o mala manera.


    La instrucción de la clase está en el post, igual no es nada del otro mundo, así será tener clases con Kalina, festejen los lunes (?) Bueno, ya después iré haciendo el post con Ayano y Ellie, cualquier cosa, avisen. Bye bye.
     
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  4. ArisuDokuro

    ArisuDokuro In the forces of stupidity

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    Después del Examen

    Con: Clovis (Devian LilithDevian Lilith)
    Fenyang (JudasJudas)​

    Anunciado el término de la evaluación, cada aspirante sin lesiones severas se movilizó a su propio paso para despejar el área. Algunos lentos, exhaustos ya desvanecido el boost de adrenalina; otros en un andar regular, apenas teniendo que centrarse en normalizar sus respiraciones pues contaban con buena estamina; por supuesto, no faltaron los que necesitaron unos momentos tendidos en el suelo para recuperar fuerzas y ser capaces de arrastrarse de vuelta a los vestidores.

    Shayla se encontraba satisfecha con su desempeño, más no se conformaba. No iba a esperar el veredicto de los jueces para aplicar la crítica constructiva. Repasando los hechos, notó que hubo algunos momentos en los que pudo haberlo hecho mejor; su ejecución y toma de decisiones no fue totalmente equivocada, pero tampoco fue totalmente correcta.

    ¿Qué hubiera hecho si aquello no fuese una prueba, un campo de entrenamiento, sino la metrópolis que ella conocía? Se había aprovechado de que sus adversarios eran robots, por ello no se había molestado en contenerse tanto a la hora de atacar; sin embargo, no podría hacer lo mismo con las personas de carne y hueso. Necesitaba empezar a desarrollar un estilo de combate que generara menos daño colateral.

    Evelyn tampoco fue indulgente consigo misma en su evaluación personal. Su desempeño no había sido excelente, aunque fue decente para la dificultad que tuvo que afrontar. Hizo lo que pudo en sus condiciones y ser consciente de esto le generó sentimientos contradictorios. No tenía nada de qué avergonzarse y no lo hacía; si algo la contrariase, sería el hecho de que sin el sable que Shayla amablemente forjó para ella, conseguir más allá de la puntuación estándar habría sido un sueño.

    No la malentiendan, estaba agradecida por la mano amiga y no encontraba vergüenza alguna en ser ayudada por otra persona. También era consciente de que, con o sin ayuda, se las habría arreglado para pasar así fuera con el puntaje mínimo. Estaba al tanto de sus propias habilidades. No obstante, tenía que ser realista en ese sentido; en un combate no se tenía expectativas tan altas sin un arma en la mano.

    Abrazó esa impotencia y se cambió de vuelta en las ropas con las que había llegado.

    Por su parte, Asim no estaba ni preocupado o inconforme con su desempeño. Tras desactivar su Quirk para deshacerse del polvo estelar que restringía como cadenas al Zero Point, se colocó a sí mismo en el aire. Por supuesto, en vez de marcharse sin más preguntó al par que lo acompañaba si necesitaban ayuda para bajar o si estos podían hacerlo por sus propios medios.

    Eugene respondió poniendo manos a la obra y saltando del robot. Cualquier plan que tuviera bajo la manga los reflejos del egipcio se lo echaron a perder, pues el primer instinto del próximo faraón fue alzar una pequeña ráfaga de polvo estelar a pocos metros del suelo, evitando que el impacto fuera mortal.

    Un pequeño aviso para la próxima —dijo el moreno tras posar los pies en el suelo.


    Gracias —a pesar de que el albino había tenido todo bajo control desde el principio, Alghieri estaba agradecido y aunque su rostro no lo demostró, sus palabras hicieron el trabajo por él—. Honestamente, pensé que lo lograría —añadió tras incorporarse con un leve tinte de humor en la voz.


    Haine fue más cuidadoso y usó su látigo de tinta para descender, como si el robot fuera una montaña y aquello escalado a rapel. Eventualmente llegó al otro extremo de su arma, por lo que no le quedó más opción que balancearse un par de veces antes de saltar. Asim evitó su colisión de la misma manera en la que había ayudado a Eugene minutos atrás.

    En lugar de tomarse personal el exagerado suspiro de alivio del azabache, se tomó la libertad de darle unas ligeras palmadas en la espalda.

    Felicidades joven Assassin, haz completado el tutorial del Salto de Fe.




    Reunión de Profesores
    Con: Akio (RyuichiRyuichi )​

    La sirena sonó, los robots se detuvieron y muchos egos se desinflaron.

    Momento de elegir a los ganadores de los Juegos del Hambre.

    A esta la conozco —típico de Memento, salir con algo inesperado. En su diestra se alzaba el folio de Shayla McRemitz—. Sería poco profesional de mi parte si la juzgo, así que no lo haré —tampoco era necesario, pues a fin de cuentas fue la primera persona que Jack Skellington había aprobado, lo que tratándose de él no era poca cosa. Si la muchacha pasaba el juicio del Verdugo I, no había mucho que Verdugo II pudiera decir.


    Lo dijo más que nada para preservar la transparencia. El proceso de selección debía ser justo, inflexible y sin favoritismos e intereses personales de por medio. Todos sabían que la japonesa podía juzgar a la joven como a cualquier otro aspirante, pero Ayumu era conocida por tener su propia forma de hacer las cosas, y le gustaba hacerlas bien.

    Sus acciones eran legal y moralmente aceptables, por lo que Ueno asintió para que continuase.

    Las fotos de Evelyn y Clovis se desplazaron sobre la superficie de la mesa segundos después.

    Me llamó más la atención la chica —empezó, dispuesta a explayarse en éste caso en particular por una sencilla razón: la japonesa apreciaba los aspectos técnicos, no estaba juzgando simplemente en base a poder puro. Seguro, el no haber tenido una vista completa de las Singularidades ajenas podía considerarse un ‘problema’ a los ojos de algunos, pero para eso Kazmer los haría llorar sangre en la primera clase del semestre. El punto de la prueba era evaluar quién valía la pena, lo suficiente para ganarse el derecho de ser aspirante a héroe—. Evelyn de Luxemburgo, su Quirk no es necesariamente un secreto de Estado. Se vería mal si la Familia Real hubiese querido esconderlo —añadió más que nada para informar a quien no estuviera enterado de quién era la muchacha—. Leí su expediente y dice que su Singularidad no es del tipo que puede usarse para el ataque, además de ser inútil en máquinas, lo que concuerda perfectamente con lo que vi de ella. Controlar a otros aspirantes distrayéndolos de sus propias evaluaciones a su vez podría haber sido considerado como acto de villanía.


    Los jueces más blandos de corazón capaz habrían sido un poco más comprensivos dependiendo de cómo la chica hubiese usado su poder y el contexto de la situación, pero Memento le habría dado un enorme, gordo y rojo cero de haber sido el caso. Aquello en su libro no ameritaba ni siquiera un: «no nos llames, nosotros te llamaremos».

    Pude ver que lo usó un total de dos veces: para ayudar a sus compañeros y evacuar a los que se quedaron petrificados en medio del camino de destrucción de la copia artificial de Godzilla —sus acciones eran heroicas viesen por donde las viesen. Por último, la heroína profesional revisó sus anotaciones personales antes de finalizar el veredicto—. Demostró buen juicio, facilidad de adaptación y pude apreciar que sus reflejos son buenos. Su trabajo en equipo fue prolijo y aunque contaba con desventajas, prevaleció por su cuenta —era simplemente raro escuchar a Ayumu decir cosas objetivamente buenas de una persona—. Tiene futuro si se especializa en protección al público y situaciones de rehenes, pues básicamente tiene una habilidad de ‘negociación’ infalible, eso asumiendo que tenga suficiente confianza para aspirar a una carrera solista. Como Sidekick, muchas Agencias pelearan uñas y dientes por ella para que estimule a sus héroes en batalla.


    Era turno del siguiente.

    Clovis Elías Roux-Espadas.


    Ese breve lapsus con Evelyn fue demasiado bueno para algunos, por lo que ya se habían preparado mentalmente para que el próximo fuese menos palabras bonitas y más calcinamiento.

    De la Liga de la Justicia, él es el Aquaman valiéndose por sí mismo en medio del desierto —¿Ni una pistola de agua le daba? Cuanta maldad—. Su quirk puede ser usado en máquinas, por lo que su mediocridad es inexcusable, pero su justificación se encuentra vagamente dentro del marco de lo entendible. El pequeño enclenque probablemente empezó a entrenar hace unos meses —oh, si la mujer supiera. Clovis debía agradecer a su estrella esa noche el que Ayumu no tuviese idea cuántos años llevaba preparándose para éste día—. Pude ver que tiene algo de experiencia en combate por su lenguaje corporal, pero no suficiente; al menos no al nivel de un primer año tras prácticas. Probablemente fue la primera vez que peleaba en un combate real en toda su vida —revisó sus notas una vez más—. Bueno, no se orinó en los pantalones en todo el examen, así que le daré el beneficio de la duda. Tiene potencial, pero está tan verde que sólo sirve de pisapapeles por ahora.


    Conclusión: quemado, pero con un poco de Aloe Vera al final.

    Dolores del Socorro. Tiene el cabello pero no el cerebro hecho de diamantes, por lo menos —traducción: era el límite de la mediocridad, la regla con la que iba a medir a los demás para saber de qué lado del espectro se encontraban, la balanza que decidía si estabas o no demasiado gorda para el vestido por el que te mataste de hambre aunque no fueras de su talla—. Sin técnica, claramente sin experiencia y de pensamiento muy simplista. Tiene suficiente sentido común para no desperdiciar energía inútilmente y sacarle provecho a su condición, pero sin ponerse idiotamente en peligro.


    Pasó al próximo pobre diablo.

    Pandora Blume —nada más oír la pronunciación de ese nombre y varios supieron que era la primera oveja para sacrificio a la orden del día. Aquí empiezan los desmembramientos de verdad, supuso la mayoría—. Mucha fuerza bruta, poca materia gris —así la condenó—. Fue de las primeras en sacar ventaja al comienzo de la prueba, de ahí en más fue una espiral de decadencia, no a nivel de combate pero sí en todo lo demás —sintetizando, era Bart Simpson pero con las lolas de Pamela Anderson—. Le sobra potencia y le falta estrategia, rescatable sólo porque no era totalmente ignorante de las personas a su alrededor —ninguno fue tan ingenuo para considerar lo último como un rayo de esperanza en el discurso, ni siquiera los más optimistas—. Temeraria y demasiado descuidada sobre su propia seguridad, pudo acabar lesionada a causa de su imprudencia si no la hubieran salvado. Yo no la llamaría a menos que Godzilla se aparezca y aún entonces me lo pensaría —infortunadamente, esto no era sobre lo que Memento quería, sino sobre lo que el mundo necesitaba. Por eso la estaba recomendando.


    Jean Pierre de Lacroix fue la siguiente víctima.

    Una desgracia, una vergüenza y una deshonra —cada palabra fue una bala cargada con repudio, con el único propósito de destruir la autoestima de alguien que ni siquiera se encontraba presente—. Chico Bestia es como su nombre lo dice: enorme, fuerte y con el coeficiente de un jugador de rugby a la hora de pelear. Su habilidad de transformación es un arma de doble filo. ¡Ni un Magikarp en tierra podría lastimarse tanto apropósito!


    Si lo desprecias tanto, ¿por qué lo recomiendas?


    Lo desprecio como peleador, pero si aprende a manejar ese Quirk, podría ser un buen rescatista o parte de una unidad de soporte en operaciones especiales —dijo, reiterando que no estaba ahí para satisfacer sus propios intereses.


    Y por último…

    Qiang Wu Yong. Sopesando el hecho de que es una pasiva mentirosa y acomplejada, sus habilidades de navegación y desempeño en campo abierto no son tan mediocres como el resto de su persona. Está entrenado. Tiene técnica, pero sigue siendo un enclenque si lo comparo con Roux-Espadas, pelea mejor pero se queda corto de estamina —y como Hannibal no se había tomado la molestia ni de escupir en esta pequeña escoria de la sociedad por respeto a su amigo el Director, era el trabajo de Ayumu masticar al aborto fallido, escupirlo y pasarle la suela de sus zapatos por encima—. Es un lego en el arco del pie a las dos de la mañana. Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho —podría haber seguido dedicándole la letra de aquella canción mexicana, pero tanta atención no se merecía—. No por su discapacidad, si no por los complejos que lo llevaron a mentir y falsificar su documentación en primer lugar. Si fuera por mí lo habría descalificado y vetado de poder aplicar, no sólo para el Departamento de Héroes sino para cualquiera de los cuatro departamentos, de por vida —se tomó una pausa sólo para evitar alterarse—. Pero ya que nuestro Director pulled a Yisus, me limitaré a decir que la falta de autoestima de Qiang Wu Yong será su perdición y la de sus compañeros; si no supera sus malditos complejos, alguien resultará herido, o muerto, por culpa de su necedad. Si persiste en ocultar su ceguera no dudaré en tratarlo como el lastre que piensa que es.


    Van Dorne sólo tenía un comentario para la ocasión:

    ¡Denle una cerveza a ese hombre!




    Día del Examen Escrito
    Con: Pandora (JudasJudas) & Jasmine (JellyJelly)​

    Tres días posteriores al examen práctico y aquella encantadora salida con sus nuevos conocidos, Evelyn se encontró nuevamente sobre sus pasos hacia las puertas de la U.A.

    La poca afluencia de estudiantes no le pasó desapercibida en su trayecto. En comparación a la primera prueba, donde encontrar un rostro familiar era como buscar una aguja en un pajar, la ausencia de personas hacía resaltar a cualquiera que estuviese pasando por allí. Hasta cierto punto la entristeció la implicación que daba ver el campus casi desolado: los sueños, ideales y metas de muchas personas habían sido tirados a la basura ante el primer obstáculo en el camino… por nadie más que sus propios dueños.

    Ensimismada en sus pensamientos casi no se percató de la presencia que se aproximaba, al menos hasta que el ruido de un motor y una corneta interrumpieron la paz en los alrededores.

    ¡Hey, a un lado! —la advertencia le llegó con tiempo suficiente para poder apartarse del camino, dejando a la figura motorizada aparcar frente a la muralla que marcaba el inicio del campus de la U.A. La persona en cuestión no era otra sino una fémina de largos cabellos azabaches y orbes dorados que quedaron al descubierto al retirarse el casco que protegía su rostro—. ¡Hola! Lo siento por eso, pero estabas en el camino y no quería atropellarte por accidente.


    No hay problema —en primer lugar, fue su culpa no haberse hecho a un lado con antelación por haber bajado la guardia. Asi se expresó—. Debería haber sido capaz de escuchar que te acercabas desde el principio, tengo la culpa por distraerme.


    Nah, no hay problema —la azabache le restó importancia tras asegurar su medio de transporte—. Mucho silencio, ¿verdad? —comentó para dar a entender que comprendía la situación—. Da para pensar.


    Es una pena que tantos se hayan dado por vencidos fácilmente.


    La muchacha de ojos dorados se encogió de hombros.

    Si no pudieron afrontar sus resultados en la prueba práctica y dar la cara hoy, eso sólo prueba que no tenían lo que se necesita —cuanto menos competencia mejor para ella. Eso no lo mencionó para evitar sonar aprovechada, pero no es como si sintiera remordimiento al respecto; si otros iban a darse el lujo de correr con la cola entre las patas ella no tenía por qué tenerles pena—. ¡Mi nombre es Pandora, por cierto!


    Evelyn, mucho gusto —estiró la mano para presentarse, más fue recibida con una sonora palmada en la espalda.


    ¡No hay necesidad de ser tan formal! —Pandora declaró sonriendo de oreja a oreja—. Suponiendo que las dos pasemos y nos asignen al mismo salón, vamos a ser compañeras, así que no hay por qué actuar tan rígidos. ¡Y si no, pues aun así! Tenemos la misma edad.


    Es verdad —le concedió la razón, reflejando la sonrisa ajena—. Supongo que fue la costumbre.


    ¿Qué? ¿Tus viejos son súper estrictos o algo así?


    Podría decirse que lo son —aunque las clases de etiqueta en nada se les habían subido a la cabeza—. De dónde vengo mi familia proviene de un legado antiguo, así que hay que actuar acorde.


    Ay no, que paja —así fue como la azabache se compadeció de su nueva conocida—. Pues tú tranquila y suéltate que no le voy a decir a nadie —le guiñó el ojo con complicidad.


    Gracias, Pandora.


    Juntas se adentraron hacia el lugar donde se llevaría a cabo la prueba, separándose cada una por su lado cuando llegó pues sus asientos, lamentablemente, no estaban cerca el uno del otro.

    Espero que te vaya bien en el examen —le deseó la rubia de todo corazón antes de que se separaran.


    Eso espero yo —a ver qué haría si no quedaba.




    Con: Jasmine (JellyJelly)​

    Había llegado el día prometido y ahí estaba Asim, fresco como una lechuga. Fenyang ni para esto podía darse el lujo de sudar aunque todos supieran que apenas y conocía de japonés, así que le tocaba a Rehema sentir los nervios por ella y los dos sacos de testosterona previamente mencionados.

    Estás demasiado tensa —declaró el heredero egipcio—. Relájate un poco, de nada sirve exaltarse ahora.


    Sus palabras tuvieron el efecto contrario.

    ¿Relajarme? Estoy relajada, Amo. Ha, ha, ha —la muchacha soltó una risa forzada—. ¿Lo ve? Soy el avatar de la relajación.


    Su comportamiento tenía razón de ser, por supuesto. A diferencia de los dos varones que la acompañaban, ella no había logrado obtener un puntaje alto; en lo que a Rehema respectaba estaba vetada del Departamento de Heroicos, pero no por eso se daría por vencida con la prueba escrita, había presentado una forma para el Departamento de Estudios Generales en caso de que aquello llegase a pasar.

    Descuida, sé que lo harás bien.


    Era obvio que Asim era el más preparado para la prueba; pero en cuanto a conocimientos y capacidad de aprendizaje se trataba, Rehema podía quedarse con el segundo lugar tranquilamente. De los tres, Fenyang era el que contaba con más dificultades, pero igual tenía tantas oportunidades como los demás aspirantes de aprobar.

    Al llegar a las instalaciones tuvieron que separarse. Coincidentemente, Fenyang y Asim tenían números vecinos, por lo que se sentaron juntos mientras que la joven sirviente tuvo que buscar su lugar en otra parte de la sala. Cualquier esperanza de conversación entre ambos egipcios murió en el instante que el joven asignado al lado de su guardaespaldas empezó a mirar al mencionado con ojos soñadores.

    Ay, la adolescencia. Se sentía un poco mal gozando el espectaculo a sabiendas de que Fang no tenía idea de que el otro claramente le estaba coqueteando, pero no es como si Harakthy fuese a meterse en medio y matar las posibilidades del otro de interactuar con otras personas.

    Disculpeme —una voz a su derecha le llamó la atención.


    La joven al lado de él se aclaró la garganta, emitía un aura tranquila pero su expresión denotaba algo de vergüenza. Antes de poder preguntar qué se le ofrecía, ella extendió su mano. En su palma abierta yacía un collar de cuero con un dije de oro.

    El mismo que se había puesto en la mañana.

    Enarcó una ceja, intrigado. No había notado el accesorio faltante y eso era decir bastante. Lo habría sentido si éste se le hubiera caído en el camino; sin embargo, examinando el objeto tras recibirlo de vuelta, era obvio que se lo habían arrancado. Lo cual sólo hacía más misterioso todo el asunto. Si fue robado por otro ser humano, por lo menos debería haber sido capaz de sentir la presión del objeto, a menos que el ladrón tuviese un quirk de dedos largos o algo por el estilo.

    No estaba culpando a la muchacha de lo sucedido, pero era obvio que ella tenía las respuestas que estaba buscando. Sintiendo su desconcierto, y al mismo tiempo probando su punto, la rubia contestó la pregunta que se alzaba en el interior de su mente:

    Mi pájaro tiene costumbres cleptómanas, lo lamento.


    Ah, he allí la respuesta. El responsable no era otro que la codorniz que reposaba en el hombro de su compañera de asiento. Asintiendo para sí mismo, decidió aliviar el ambiente con un comentario inofensivo:

    Mi perro es sobreprotector y no entiende la tecnologia, creia que el modo vibrador de mi celular significaba que el aparato iba a explotar —¿Lo más triste? Estaba diciendo la verdad. Técnicamente. Fenyang era parte perro, así que no había mentiras ahí—. Estas cosas suelen pasar, no te preocupes.


    Pfft... —la muchacha suprimió su risa con el dorso de su mano, de lo contrario esta resonaría por la sala y atraería la atención de los otros—. Oh, lo lamento, sonó divertido... —le ofreció una sonrisa, ahora más relajada tras haber aclarado el asunto—. Me alegro que comprenda —dicho esto encaró a su problemática mascota—. Bandido, discúlpate.


    El ave la vio, prácticamente diciendo «¿Tengo que hacerlo? Me da paja» con la mirada. El ceño fruncido de la muchacha fue suficiente respuesta. Bandido encaró a Asim esta vez.

    Lo siento.


    «Lo siento, pero volverá a pasar. Mejor acostúmbrate» el príncipe leyó entre líneas, pero no se lo tomó a mal.

    Disculpa aceptada, Bandido —y sonrió como si no hubiera pasado nada—. Llegados a éste punto sería una descortesía no presentarme —por lo mismo le tendió la mano a su vecina—. A pesar de nuestro inesperado inicio, es un placer conocerlos. Mi nombre es Asim Harakthy.


    Jasmine McCloud —la joven correspondió el gesto.


    …​

    Shayla apenas fue consiente del tiempo transcurrido. Nadie podía culparla pues, con la graduación a la vuelta de la esquina, los resultados de su examen de ingreso se fueron al fondo de su mente a causa de las preparaciones mundanas. Por más sencilla que fuese la síntesis del asunto, como en cada evento de tal índole, las cosas habían sido extenuantes y apresuradas hacía el final.

    La graduación fue muy sencilla, acorde al sistema japonés. Infinitamente aburrida en palabras de su madre. El alumnado se reunió el auditorio, los graduados presentaron sus respetos, la ceremonia tuvo lugar y se les entregaron sus diplomas.

    Acabado el acto en sí, los estudiantes fueron libres de vagar por última vez en el recinto. Para despedirse de sus compañeros en años inferiores, revisar los mensajes personalizados en la pizarra del aula o confesarse como en un mal anime de slice of life.

    Y todavía falta la fiesta de la Asociación de Padres —decir que se encontraba exausta sería el eufemismo del siglo. Para cuando finalmente pudo abordar el sedán de su madre, lo único que quería era tomar una pequeña siesta. Consecuencias de que toda la gente que se negó a hablarle en esos años decidiera repentinamente juntar valor para hacerlo ese mismo día.


    ¡Hablando de la fiesta! —Mayu se asomó desde la parte trasera aprovechando la brecha entre el asiento del conductor y el copiloto. Cierto, también tenían que llevar a la mencionada a casa. Sus padres no fueron capaces de asistir a la ceremonia—. ¿Algún acompañante de último minuto del que deba ser informada? Son muchos botones los que llevas ahí, Shayla~ —apuntó sin reparos al regazo de la mencionada.


    Oh, hush —y con una mano la envió a estrellarse en los asientos de la parte posterior del vehículo. ¿Se sintió culpable? No. Privilegios de amigas de la infancia—. No todos son declaraciones, Mayu.


    ¡Dejame soñar, estoy en secundaria! —reclamó sus derechos de ser una estúpida adolescente, porque bueno… era una estúpida adolescente.


    Estabas —la corrigió con buen humor.


    Aún no respondes mi pregunta, Shayla. ~


    No, Mayu —suspiró, una sonrisa de rendición en sus labios—. No hay ningún cambio de planes del que debas ser informada. La noche libre de testosterona sigue en pie.


    Apreciaba que algunos de sus compañeros hubieran tenido el valor de decirle a la cara lo que sentían respecto a ella, pero no por eso iba a corresponderles. Ella no era una protagonista de manga shoujo que iba a salir con la mentira de que los había amado a primera vista desde el primer año. Al contrario, el romance escolar le era tan irrelevante en la escuela media, que ni de último en su lista de preocupaciones figuraba. Se los había explicado de manera más bonita, obviamente, pero los había rechazado de forma clara y concisa.

    Sin embargo, admiraba el progreso de Mayu al ser capaz de bromear sobre el tema luego de aquella terrible experiencia personal.

    ¿No chicos? ¡Excelente! —su madre manifestó su aprobación sobre la agenda con un giro al volante en la siguiente intersección. Ahí se veía el camino a casa alejándose por el retrovisor—. ¡¿Quién quiere comida grasosa y poco saludable?! —la pregunta era mera formalidad, pues ya era obvio que estaban camino al local más cercano de comida rápida que tirara el GPS.


    Shayla no iba a matar el buen ambiente. Suspirando, anunció:

    Puedo usar algo de comida chatarra para bastecer mis reservas.


    …​

    Cuando la carta de aceptación de la U.A. le llegó, todo el vecindario terminó por enterarse. Ni bien acabó de felicitar a Clovis por su respectiva aceptación, su madre entró a su habitación y la arrastró hasta el patio de la casa; la mayoría de los vecinos se encontraban presentes, y cómo no, si la cuadra entera le hizo una fiesta para celebrar las buenas noticias. La noticia se había regado como polvora.

    La mayoría de los conocidos de los de la familia también se presentaron, por lo que a Shayla terminaron lloviéndole felicitaciones, cumplidos y ocasionales obsequios de conocidos y extraños a partes iguales.

    Para cuando le marcó a Tara, era obvio que sus padres ya le habían ido con el chisme:

    Felicitaciones, Shayla. Los resultados de tus esfuerzos han dado frutos —distinguir el orgullo en el tono de su hermana le trajo una sonrisa al rostro.


    Gracias, Tara. No sabes cuánto significa para mí.


    Mayu fue una historia un poco diferente. Haber sido la última en enterarse no le hizo mucha gracia. Then again, era su culpa por apagar su celular y leer sus mensajes con siete horas de retraso. Pese a todo, su éxito le sirvió de motivación personal.

    ¡Yo también me esforzaré, ya verás! ¡Oirás de mí en unos años! —con esa promesa los días de secundaria de Shayla McRemitz llegaron a su fin.


    …​

    La agitación no disminuyó en los días que siguieron. Había papeleo que hacer, cosas que empacar y se debían arreglar los detalles de la mudanza con la escuela, enviando sus pertenencias con anticipación para evitar que el cacheo correspondiente supusiera un retraso de las cosas que no era capaz de trasladar por sí misma. El procedimiento estándar para aquellos que no iban a ir literalmente con lo que tenían encima y ya.

    Su madre parecía tener otras prioridades, though:

    ¿Ya has pensado en tu nombre de Héroe? —aquella era la pregunta de la semana que estaba presente religiosamente a la hora de la cena.


    Mamá, apenas me aceptaron —había quienes decidieron sus nombres heroicos desde que tenían uso de razón, había quiénes cruzarían ese puente al llegar a él y había quienes, como la pelirroja, no querían nombrarse en vano—. Y por última vez, no me voy a llamar Gal Gadot.


    ¿Y qué tal Lynda Carter? —su madre no se rindió.


    No —la adolescente se mantuvo firme en su decisión—. Y tampoco Diana Prince —añadió antes de que la sugerencia fuera hecha.


    ¡No dije nada! —Bridget alzó ambas manos y puso una cara inocente—. Además, era una pregunta válida.


    Nunca dije que no lo fuera —señaló—. Pero en estos momentos el diseño de mi traje me tiene más preocupada.


    Que Shayla normalmente no se preocupara por la ropa no aplicaba para esa situación en particular. Había muchos elementos a tener a consideración, pues el traje sería lo primero con lo que la gente la asociaría. Crearía la base de su imagen. Teniendo esos detalles en consideración, había muchas cosas para preguntarse. ¿Qué tipo de mensaje quería enviar? ¿Con qué deseaba ser asociada? ¿Qué diseño sería el más práctico? Sabía que no tenía que apegarse a un diseño en específico, que los héroes hacían modificaciones a sus trajes antes y aún después de su debut, que sus acciones dirían más que cualquier otra cosa a la larga. Pero la gente difícilmente olvida la primera impresión.

    Como si hubiera estado esperando por ese momento desde el comienzo, su padre la vio con ojos esperanzados.

    De hecho…


    Papá, ya hablamos de esto —su tono suave prometía un rechazo inminente, aunque no sería el primero—. Lo aprecio, en serio, pero me rehúso a que diseñen mi traje de heroína —y no lo decía porque lo creyera injusto. Que su padre fuera un diseñador y su madre creara todo tipo de gadgets, ambos parte de otras ramas de la industria heroica, no era algo por lo que se sintiera acomplejada. Eran trabajos como cualquier otro—. Es un concepto en el que quiero trabajar por mi cuenta, eso es todo.


    Para gente que se había opuesto a su elección de carrera desde el comienzo, sus padres sin duda estaban excitados con el porvenir. Shayla apreciaba su apoyo y en otras circunstancias no habría vacilado en aceptar su ayuda y sugerencias, pero primero deseaba pensar en esos aspectos de su futura carrera sin recibir algun tipo de influencia externa. Antes de la orientación y recibir el visto bueno, quería aportar algo completamente suyo para crear la escencia del símbolo que deseaba ser.


    …​

    Evelyn has changed the groupchat name to The Three Musketeers

    Evelyn: To live is to die. What’s the meaning of life, then? Is it real or it’s just a dream?

    Shayla: Evelyn, ¿no es de madrugada en Luxemburgo?

    Evelyn: Buenos días, Jayla. Me siento honrada con tu presencia. Debe ser difícil hablar desde el futuro.

    Shayla: ¿Sólo son un poco más de siete horas…?

    Clovis: ???

    Clovis: ¿Jayla?

    Evelyn: Jean + Shayla.

    Shayla:

    Shayla: Okay, just one question.

    Shayla: Why.

    Evelyn: Jeans are comfortable and pretty.

    Shayla has changed their username to Jayla.

    Jayla: I didn’t do that.

    Clovis: Me neither.

    Evelyn: :)

    3:30am​

    Evelyn: Jayla

    Evelyn: Tengo una pregunta existencial.

    Jayla: Shoot.

    Evelyn: Creciste en Japón, ¿verdad?

    Jayla: Así es.

    Evelyn: So, ¿tus padres se trasladaron desde Europa por las oportunidades que el mercado laboral de Japón tenía para ofrecer, o…?

    Jayla: Oh.

    Jayla: Mi padre es japonés, de hecho.

    Jayla: Mi mamá se graduó de la U.A. Del Departamento de Soporte.

    Jayla: Al principio se quedó para estudiar las técnicas de ingeniería. Pero al final, es como dices. Muchas agencias de Heroes de renombre se encuentran aquí.

    Evelyn: Makes sense.

    Jayla: Y antes de que lo preguntes, mi papá se casó dentro de la familia de mi mamá así que tuvo que tomar su apellido.

    Jayla: Ellos, uh, son territoriales.

    Evelyn: ???

    Jayla: Aguarden un momento, será más fácil que les muestre.

    Jayla:
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    Evelyn: Arriesgándome a sonar superficial, tengo que satisfacer mi curiosidad… ¿Estos estándares altos de belleza son la norma en tu familia, Shayla?

    Evelyn: Porque la beldad de tu prima no parece ser obra de su quirk. O el Photoshop.

    Evelyn sabía que no era quién para hablar, sobre todo cuando el quirk de su madre era un glamour las 24/7. Pero las preguntas existenciales estaban para ser hechas, y la princesa tenía suficiente sueño encima para hacerlas sin preocuparse por el velo del decoro.

    Jayla: .

    Jayla: Esa es mi mamá, LOL.

    Evelyn: My point, exactly.

    Jayla: Respondiendo con toda seriedad, no estoy segura. No soy tan ignorante para obviar el hecho de que mi familia tiene… em… una manera apropiada de trabajar la genética. Pero dudo que tenga algo que ver.

    Jayla: En la familia de mi mamá son normales los rasgos draconianos, though. Ya sea quirks de transformación que permitan cambiar a parte dragón, algun tipo de manipulación elemental o incluso si no es el caso, algun tipo de guiño en los rasgos físicos es común. Iris afilada, colmillos, cuernos, garras.

    Jayla: That stuff.

    Evelyn: So.

    Evelyn: they’re furrys or fursonas?

    Jayla: Evelyn, you’re too drunk. Go home.

    12:40pm

    Evelyn: Mis más sinceras disculpas a los dos, el Jetlag se me subió a la cabeza.

    Evelyn: Estaba un poco nerviosa y no pude dormir durante mi vuelo.

    Clovis: Todos hemos estado atrapados una o dos veces en ese limbo existencialista, no te preocupes.

    Jayla: Somos humanos, la privación del sueño nos afecta a todos. No es necesario pedir disculpas por ello.



    Dormitorios

    Con: Jean Pierre (Miss LSDMiss LSD)
    Pandora (JudasJudas)​

    El día en que sus sueños dejarían de ser sólo sueños había llegado.

    Con la mayoría de sus pertenencias transportadas a los dormitorios, lo que quedaba por trasladar era su equipaje de mano y ellos mismos. Así pues, no fue extraño que todos los estudiantes llevaran algo consigo. Sobre todo teniendo en consideración que la mayoría de los estudiantes eran extranjeros.

    De lejos Evelyn fue la estudiante más sobrecargada. Con un bolso de mano y un carrito hotelero para su equipaje, que lejos de parecer maletas y bolsos lucían como cajas y cofres. Por supuesto, tal exageración tenía su coste y éste no tardaría en llegar, en forma de la rampa a un lado de las escaleras; puede que la rubia estuviera lejos de ser una debilucha, pero ni ella podía contra la gravedad.

    Permítame ayudarla —dijo una voz masculina a sus espaldas, antes de que la luxemburguesa pudiese siquiera separar cuáles de sus maletas necesitaban el estricto uso del carrito y cuáles podía llevar por sí misma. Quien habló era de lejos la persona más alta y con la contextura más resaltante en la clase.


    Muchas gracias —no le quedó de otra que agradecerle su acción de buena fe, pues en cuestión de nada el muchacho ya se las había apañado para transportar sus cosas hasta el área común—. De verdad no tenías por qué hacerlo… —pausó para darle pauta al otro de presentarse.


    Jean Pierre de lacroix —así lo hizo el grandulón de buen corazón—. No fue nada.


    Evelyn Marie Wilhelmine Hildegard de Nassau —estas personas serían sus compañeros de clase, por lo que no tenía sentido alguno tratar de ocultar quién era. Además de que no había ninguna razón de peso para hacerlo—. Y lamento diferir, pero de donde yo vengo una buena acción no es nada insignificante.


    Sorprendentemente, el joven pareció reconocer su nombre. Si la forma en que sus ojos se abrieron ligeramente de más era cualquier indicación.

    ¿Podría ser que…?


    Evelyn de Luxemburgo para acortar, aunque ahora ese apellido no me corresponde —le confirmó sus sospechas con una sonrisa—. Llámame Evelyn, Jean Pierre. No hay necesidad de formalidades, los dos somos estudiantes y compañeros de clase —se adelantó a aclararle antes de que cualquier trato preferencial pudiera tener lugar—. De todas formas es imposible que no me tutees.


    Jean Pierre iba a protestar, más pronto cedió al darse cuenta de que la princesa, cómo no, tenía razón.

    Al ser de la realeza era normal tener hasta cuatro nombres o más, pero no un apellido propiamente dicho. El apellido de facto de la señorita y su familia era ‘de Luxemburgo’, la tierra donde habían nacido y que sus ancestros habían gobernado. ‘De Nassau’ dependiendo del caso y la línea de sangre; pero cómo la mencionada había renunciado a sus derechos dinásticos, aquel sin duda era el apropiado, mas el «Señorita de Nassau» se escuchaba redundante.

    Señorita Evelyn —decidió el francés, siendo lo más informal en sus estándares por ahora—. Un placer el conocerla.


    El placer es todo mío.


    ¡Hey, lo lograste! —las felicitaciones de Pandora le llegaron como una palmada en la espalda.


    Tú también —le sonrió de vuelta—. Tenías razón, al final terminamos siendo compañeras de clase.


    Bueno, ¡en algo tengo que tener suerte! —se rió de buena gana—. ¡Ven, te voy a presentar a Jiao y Qiang!




    Con: Haine (RyuichiRyuichi) | Eugene (NoirExorNoirExor) | Jasmine (JellyJelly)​


    Nos encontramos de nuevo —dijo percatándose de la presencia de Haine y Eugene en el grupo, ya finalizado el recorrido—. Me deleita ver que aprobaron.

    Digo lo mismo —comentó el rumano, sus palabras como siempre traicionando su expresión neutral—. Había empezado a cuestionarme si haber ido tras el robot de cero puntos tendría algún tipo de repercusión negativa, pero me alegra ver que no fue el caso.


    ¿Por qué ir tras un robot que vale absolutamente nada? —inquiró una voz para nada ajena al egipcio—. No me parece lógico.


    No había mérito en perseguir al villano de cero puntos, pero dejar que los otros aspirantes resultaran lastimados al dejarlo suelto tampoco era lo correcto. El robot fue puesto para representar un dilema moral y exponer qué tipo de persona somos —respondió el moreno serenamente—. Buenos días, Jasmine. Me place saber que seremos compañeros de ahora en adelante.


    Ah, por supuesto. Tiene sentido desde esa perspectiva —asintió la estadounidense—. El placer es mío.




    Con: Gou (RyuichiRyuichi) | Skye (Nick WhitefangNick Whitefang) | Dolores (Devian LilithDevian Lilith)​

    Que no haya habido peleas infantiles a la hora de distribuir las habitaciones casi podría haberse catalogado como empezar con buen pie el año. Casi, porque todavía tenían que sobrevivir el primer día juntos y aquel ni siquiera contaba, pues como estarían más ocupados en los arreglos de sus habitaciones las interacciones no prometían ser la gran cosa, salvo por aquellos que ya eran caras conocidas entre sí.

    Shayla había tomado una de las habitaciones en la cara frontal de los dormitorios, con una ventana que daba al exterior por la cual entraba luz natural a su habitación.

    ¡Holi, vecinoli! —una cara radiante y cabellera napolitana se asomaron tras un par de toquecitos en la puerta al cabo de dos horas—. Vengo a ser una buena vecina del frente y darte la bienvenida al barrio.


    Vaya, gracias. Me siento afortunada sabiendo que mi nuevo vecindario está lleno de buenas personas —le siguió el juego.


    Está muy chula tu habitación —comentó la japonesa tras echar un vistazo a los alrededores.


    En sí no era la gran cosa, al menos en la perspectiva de la pelirroja. No se había molestado en cambiar el color de las paredes, aunque quizá en el futuro se daría el tiempo de pintarlas de un verde manzana. Y como ya había arreglado el envío de sus muebles con anticipación, era de esperarse si la irlandesa tenía todo listo para esa tarde.

    Había algunos cuadros con fotos familiares por aquí y por allá, diplomas y otras cosas apostadas en las paredes. Como un organizador para sus creaciones de ofebrería y muebles de superficie reflectante que a su vez fungían como joyeros, ambos cuales enmarcaban un espejo que no abarcaba toda la pared pero sí ocupaba gran parte de la misma, además de un par de libreros a cada esquina en la pared donde su cama de madera de aspecto rustico reposaba.


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    ¿Tú crees?

    ¡Pero qué rad está tu cuarto! —silbó otra persona—. Perdonen me presento sin anunciar, pero la curiosidad me pudo. The name’s Skye Altair. Whatddya doin, gals?


    Tomando un descanso antes de terminar de organizar todo esto —respondió Shayla sin inmutarse ante la intrusión, alzando ambos brazos para señalar los confines de su habitación. Sus muebles ya estaban en orden y algunas de sus cosas se encontraban fuera, algunas en orden y otras a medio organizar, pero en sí le faltaba desembalar su guardarropa y sus libros.


    Si quieres una mano yo tengo dos para prestar —se ofreció Gou de buena gana—. Ya acabé con mi habitación, de todas formas —no tenía la gran cosa así que obviamente sería de las primeras en terminar. Natural que se aburriera y no pensara en usar la TV por todo el ruido que varios de sus compañeros seguían haciendo. Además, era una oportunidad para hacer migas.


    A mí todavía me queda algo de trabajo por hacer, pero puedo venir a echarte una mano cuando termine —Skye también se apuntó por el bonus de socialización.


    No aspiraba a dejar las cosas de su respectiva cueva en su lugar exacto, a fin de cuentas seguro lo terminaba desordenando mañana por la mañana. Le bastaba con dejar todo lo suficientmente despejado para no darle a su futuro yo una gran migraña. Tendría tiempo para matar después.

    Aprecio la intención, pero no quisiera retenerte —como Itō se había declarado libre era más que bienvenida a quedarse, pero McRemitz no quería entorpecer las preparaciones de su otra compañera por algo tan trivial. Dos personas eran más que suficientes de hecho.


    Nah, no prob sis! —aseguró la muchacha de cabellos rosados—. Soy más rápida que Wally West. Acabaré antes de que puedas decir la palabra más complicada que se te ocurra.


    ¡Parangutirimicuaro! —tres pares de ojos parpadearon antre la intromisón de Lola, que había pasado de casualidad y escuchado la conversación, siéndole imposible no meter su cuchara en la situación—. ¿Qué? Es un pueblo en México y buen trabalenguas.


    No tardaron en echarse a reir.




    Con: Pandora (JudasJudas) | Mencion de Zane​

    Un par de toques a llamaron su atención.

    Pandora no iba a mentir, cuando vio la cara de Evelyn casi no la reconoció. La muchacha ostentaba una apariencia lejos de la usual pulcritud con la que se le asociaba. Los mechones de su cabello cuidadosamente recogido se hallaban desarreglados, erizados por el frizz o pegados a los costados de su cara a causa de una delgada capa de sudor. Manchas de pintura púrpura cubrían su pálida piel de forma errática sin seguir un patrón.

    Ah, mis disculpas. ¿Estoy siendo muy ruidosa? —inquirió la princesa al ver a su compañera frente a su puerta.


    ¡SÍ! —se oyó quejarse a Zane, la pobre alma en desgracia que compartía pared con nada más y nada menos que su enemiga natural.


    ¡CÁLLESE QUE NADIE LE PREGUNTÓ! —gritó Pandora de vuelta, por el mero placer de meterse con él.


    La azabache sólo venía a decirle a la rubia de buena fe que el almuerzo estaría servido pronto, así que mejor bajaba el volumen para poder atender al llamado, pero cambió sus palabras al último segundo:

    ¿Todo bien por acá? ¿Necesitas provisiones de guerra o algo?


    No, está bien. En realidad ya terminé —su declaración provocó curiosidad en Blume, quien cómo no, aprovechó que tenía una puerta abierta de par en par para robar un pequeño vistazo dentro.


    Los muebles estaban cubiertos, probablemente para evitar que les cayera suciedad y evitar que se mancharan con la pintura púrpura que recubría las paredes, así que el cuarto lucía exactamente como el sitio en remodelación que era.

    … ¿Eso es un candelabro? —sus orbes alargados se agrandaron al notar la pieza colgando del techo—. ¿Cómo hiciste para subir eso?


    Me esforcé mucho —traducción: había usado una polea y fuerza no necesariamente de voluntad.


    Y así se ganó un punto en la escala de Respect sin siquiera intentarlo.




    Martes

    Wonder Woman y Elastic Girl no eran las únicas aves madrugadoras.

    Evelyn también se levantó con el sol, se estiró y hurgó entre sus pertenencias hasta encontrar lo que buscaba. Tras cambiarse a ropas más cómodas, abandonó los dormitorios con un estuche en mano. Tal vez era demasiado temprano para terminar los arreglos de su habitación, pero no para practicar.

    Buscó un lugar agradable para instalarse sin perturbar a nadie y comenzó a calentar. Al terminar abrió el estuche que llevaba consigo, revelando un sable; lo empuñó con firmeza y maniobró con la soltura de quien lleva años practicando el movimiento. Trabajó en sus bloqueos, estoques y se dedicó a mejorar su passata sotto hasta que se sintió satisfecha, regresando a la que sería la casa de los estudiantes por los próximos tres años para darse una ducha.

    Se prestó para ayudar a lavar los trastes tras el desayuno. Mejor tarde que nunca, así que a pesar de su torpeza en la tarea se esforzó en tratar de no romper nada. ¿Cómo era posible que instalar un candelabro no le quitara el aliento, pero batallar contra los remanentes de la grasa fuera más controversial que el final de temporada de Game of Thrones? Porque para lo segundo existían tutoriales de YouTube y páginas de decoración de interiores en línea.

    Sin más pendientes qué atender, se dedicó completamente a su tarea en stand by. No emergió desde las profundidades de su habitación hasta que dicho espacio fue completamente habitable.


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    Miércoles
    Con: Gou (RyuichiRyuichi) | Dolores, mención de Leslie (Devian LilithDevian Lilith) | Pandora (JudasJudas) | Ellie & Ayano (DigimasterDigimaster) | Skye (Nick WhitefangNick Whitefang)

    La salida entre féminas era todo lo que había soñado y más.

    Evelyn se encontraba maravillada con Shibuya, era la primera vez que tenía oportunidad de recorrer un lugar como aquel y además tan bien acompañada. Algo como eso sólo habría sido un sueño en Luxemburgo.

    Shayla compartía la alegría de su amiga, aunque también por motivos personales. A pesar de que estaba acostumbrada a que la invitaran a salir en grupos de seis personas o más —o toda la clase, inclusive—, como tal nunca había formado parte de un conjunto que no la viera como la líder de facto; estaba acostumbrada a ser la figura responsable, creadora de horarios y reglas para evitar que sus compañeros fueran víctimas de su propia inmadurez, así que ser parte del grupo de chicas y fundirse entre ellas como una más era una experiencia que no le molestaría repetir.

    Lamentándolo por Ayano, el karaoke tenía una reina y esta no tardó en reclamar su lugar:


    | Seven Nation Army |

    I’m gonna fight ‘em all
    A seven nation army couldn’t hold me back
    They’re gonna rip it off
    Taking their time right behind my back

    And the message coming from my eyes
    Says leave it alone
    leave it alone
    leave it alone
    leave it alone

    Don't want to hear about it
    ‘Cuz every single one’s got a story to tell
    Everyone knows about it
    From the Queen of England to the hounds of hell


    And if I catch it coming back my way
    I’m gonna serve it to you
    And that ain’t what you want to hear
    But hey! That’s what I'll do


    And the stains coming from my blood
    Says go back home
    go back home
    go back home
    go back home

    Holy fuck! —Skye se unió a las otras para aplaudirle por ese magnigico performance—. No te creía del tipo que escucha The White Stripes, ¡pero rockeaste esa canción!

    Yo podría haberlo hecho diez veces mejor —se jactó Ayano, a pesar de que todas ya la habían escuchado cantar y no había forma que en los siguientes diez minutos sobrepasara toda la experiencia y talento de Evelyn para ganarle en una mísera competencia de karaoke. Suponiendo que tuvieran una para empezar.


    Lo que te ayude a dormir de noche —desestimó Lola con tranquilidad, la única que le prestó atención por tener una de esas realizaciones que ya eran la norma desde que se vio rodeada por un montón de ninfas: I’m so gay.


    En vez de dejarse sumergir en halagos que merecía, la rubia desvió la atención de sí misma para continuar con la diversión:

    ¿Qué les parece si el siguiente número lo hacemos todas en conjunto? —ese ‘todas’ para bien o para mal incluia a Leslie, que si bien lucía como un indigente la mayoría del tiempo, hoy no era el caso. Gracias a la Santa Gou, el Hada de los Jabones le había hecho una visita en la Señora Ducha al intento de niño perdido y ahora pasaba como una chica más.


    No quiero —dicho niño perdido se negó, cruzadose de brazos.


    Ayano le siguió. Si bien no se cruzó de brazos de forma infantil y haciendo pucheros, sus acciones no eran menos inmaduras; quería probar que podía hacer un mejor número que todas ellas juntas.

    Ellie se mantuvo al margen porque si bien había cantado un par de canciones, eso no le había quitado lo introvertida. Decidió verlas y apoyarlas desde lejos.

    Las otras no dejaron que eso les arruinara el modo. Pandora se apropió del selector de canciones y sólo dejó que Evelyn se acercara a husmear lo que tramaba, Skye exclamó que no le importaba lo que decidieran con tal que fuera algo movido y tras discutirlo unos minutos, ambas seleccionaron una canción que las dejó satisfechas.

    Divididos los papeles y cada una en posición, Ellie le dio play a la pista para que sus compañeras comenzaran la interpretación.



    Start me up!
    Start me up!

    Pandora tuvo los honores de abrir con las chicas repitiendo la apertura. Detrás de ella, Evelyn se adueñó de la primera estrofa mientras el resto armonizaba.

    Oh Tommy used to work on the docks
    Union’s been on strike
    He’s down on his luck
    It’s tough
    Oh, so tough

    Gou y Shayla le hicieron el favor de relevarla por un momento para que recuperara el aliento, tomando el frente mientras el resto de las chicas se esmeraban apoyándolas, para no ser completamente opacadas antes de que llegara el tercer verso.

    Oh, we gotta (Hold on)
    Ready or not (Ready or not)

    You live for the fight when that’s (all that you got)

    Salió Shayla de escena y Pandora asumió el liderazgo con la japonesa mientras Evelyn, Dolores y el resto las complementaban.

    Start me up!

    We're halfway there
    Oh woah! Livin’ on a prayer

    El resto se rehubico y Pandora asumió el liderazgo, Lola se le unió a medio camino y al final Gou regresó del fondo para reclamar el derecho a cantar esa línea que ya consideraba suya. Pero no importó, pues al final Evelyn regresó al ataque y Dolores no tardó en unir fuerzas.

    If you start me up (Uh!)
    Kick on the starter give it all you got
    You got it (chh), you got it (chh; you got it)
    I can’t compete (Ooooo)
    With the riders in the other heats
    Yeah yeah! (Oh, we gotta)

    (Hold on) I'll make a grown man cry (Oh we gotta)
    I'll make a grown man (Got each other)
    Give it a shot

    Start me up!

    We’re halfway there
    Oh woah! Livin’ on a prayer

    Start me up!

    We’ll make it – I swear
    Oh woah! Livin’ on a prayer

    Livin’ on a prayer!

    Saltos, contoneos, solos y gitarras de aire. Se entregaron al espíritu del Rock’n’roll. Ellie aplaudía contagiada por el entusiasmo que demostraban sus compañeras, envidiando un poco esa confianza al mismo tiempo deseando ser parte de ello, cohibiéndose de sólo pensarlo. Quizá algún día.

    Ayano trataba de quitarse la amargura con u sorbo a su refresco.

    Gou saltó al frente de nuevo, como siempre seguida de cerca por la alemana. Evelyn y el resto no muy detrás.


    Oh we gotta!
    Hold o
    n, ready or not.

    You live for the fight when that’s
    (all that you got)

    Oooooh, (Start me up)
    We're halfway there (Woah! Livin’ on a prayer!)

    Livin’ on a prayer!

    Take my hand and we’ll make it I swear (Make it I swear, yeah)

    Oooh! Livin' on a prayer!

    Living on a prayer


    You gotta
    Start
    me up!


    No importa cuanto lo intentó en todas las rondas que siguieron, Hasegawa no pudo superar el girl power.

    ...

    Con: Valter (Devian LilithDevian Lilith)​

    Por una vez, la ignorancia no se traducía en incompetencia.

    Nos fue mejor de lo que esperaba —contempló Asim la creación que entre los pocos conocimientos de Valter y su nula experiencia habían logrado en conjunto.


    El rubio reconocía que eso pudo ir infinitamente peor, así que estaba satisfecho con lo que habían conseguido. El único fuego que ardió fue el de la estufa, nada se había quemado y la cena de hecho era comestible, hasta sabía un poco mejor de lo que Zellweger estaba acostumbrado.

    No estuvo mal para un niño mimado.


    Te contradeciría, pero sería una mentira tan grande como el Desierto del Sáhara —el moreno no iba a tapar el sol con un dedo. Tenía un montón de riquezas a su disposición, la educación de un noble, ropas finas, un título y un montón de sirvientes, por no hablar de ser reconocido como el heredero de todo Egipto. Así que en el estricto sentido de la palabra, sí: Asim era un niño mimado.


    De hecho, les había ido tan bien a pesar de todo que a Valter lo asaltó una cuestión al momento.

    ¿Hay posibilidades de que tu perro pueda hacer algo remotamente parecido? —era una pregunta válida. Es decir, de los dos egipcios el que se veía sin esperanza resultó de utilidad; tal vez el sirviente en realidad tuviera un as bajo la manga.


    Te animo a que lo intentes, pero te arriesgas a una explosión nuclear —dudaba que Fenyang pudiera llegar a esos extremos, pero su experiencia personal le decía que su sirviente probablemente sería un cocinero de manual, eso si es que no se basaba en puros instintos. Desde un incendio, la creación de venenos accidentales hasta una invocación expres a Cthulhu podía pasar, las posibilidades eran infinitas.


    How? —ese nivel de calamidad sonaba demasiado para ser real. Then again, personas como Leslie existían y llegaban a ver la luz del día.


    Fenyang no tiene sentido común.


    Sí, de eso es fácil darse cuenta —resopló el otro.


    Diría que es por haberse criado en un templo, pero la mayoría de los monjes y sacerdotisas no son ignorantes en los aspectos que él sí —se encogió de hombros—. Desconozco muchos de los detalles de su crianza así que no puedo hacer señalamientos. En cualquier caso, carece de sentido pensar en lo que fue o pudo ser. Feyang es como es y sólo hay que aceptarlo.


    Espera, ¿templo? —una ceja rubia se alzó en su dirección—. Dijo que era soldado. ¿Mintió? —se le arrugó el ceño ante esa posibilidad.


    No, servía en un templo y es un soldado —aclaró el príncipe antes de que la desconfianza de Zellweger lo hiciera replantearse sus opiniones sobre Sadiki—. Lo asignaron a mi armada personal y por eso es que tiene la misión de protegerme.


    ¿Qué? ¿No puedes hacerlo por tu cuenta?


    Sólo porque sea un príncipe no significa que todo en mi agenda es lecciones, diplomacia, viajes, reuniones de sociedad y lujos, Valter. Tengo educación militar desde los siete años —lejos de tomárselo como provocación, Harakthy respondió con la serenidad que lo caracterizaba—. Fenyang y yo no somos tan diferentes. Es sólo que al final del día, yo soy quien tuvo más suerte.




    _______​

    YAAAAAAAAA.

    Lo siento pero es mi post de la etapa pasada, lolol. Postearé en esta etapa obvio pero será un post chiquito a menos que todos los maestros del lunes milagrosamente posteen antes que yo.

    No interactué con todos los que tenía pensado, pero no quería hacer esto más largo de lo que ya es. Así que lo dejaré para luego.

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    Última edición: 19 Sep 2017 a las 22:54
  5. Devian Lilith

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    Sociales


    El corazón de Clovis palpitaba a todo lo que daba durante toda la conferencia de inauguración en el auditorio. Hoy daba inicio su formación como héroe profesional, el primer paso de una larga trayectoria que le ayudaría a alcanzar su sueño. Junto a la mayoría de sus compañeros puso atención al contenido del discurso, tomando con seriedad las indicaciones del director así como la designación de Outburst como profesor titular de la clase. Él era un hombre rudo, sin embargo, si lo habían puesto a cargo debía ser por una buena razón, y Clovis se encargaría de sacar todo el provecho posible de él como del resto del magisterio.

    Contrario a sus expectativas previas, comenzaron con una clase suave, gracias a que Elastina resultó ser una mujer comprensiva y dulce como un chocolate caliente en medio de una noche invernal. Los arropó con sus buenas palabras y se tomó el tiempo de conocerlos, hasta pedirles que revelaran sus razones para inscribirse en la U.A.

    Empecemos contigo, ¿de acuerdo? —Sentado al frente y del lado de la puerta, no era sorprendente que le concedieran el primer turno.

    Sí, gracias. —De ninguna forma se echaría para atrás—. Me llamo Clovis Elías Roux-Espadas, vengo de Francia, pero también tengo nacionalidad mexicana. El cómo pienso contribuir a la sociedad cuando me gradué es algo que aún no figuró en su totalidad, porque primero quiero explorar todas las posibilidades que se me brindan estando a la U.A.

    »Me inscribí sabiendo que quiero mejorar en el dominio de mi quirk y a la vez emplearlo para lograr un cambio positivo en la sociedad, pero hay tantos caminos para hacerlo que es difícil para mí elegir uno tan temprano. Héroe independiente, parte de un equipo de héroes, miembro de las fuerzas de rescate, en coordinación con la policía, etc. Quiero ser capaz de salir al mundo y cambiarlo para volverlo un sitio más justo, seguro y estable para las personas, generar algo significativo así sea en pequeña o menor escala, pero primero debo de aprender cómo hacerlo y estoy aquí para hacer eso. Aprender.

    Tras eso cedió el turno para que alguien más tomara la palabra. Dolores, sentada a sus espaldas, se acercó para susurrarle algo en el oído que le robó una sonrisa.

    Que buen discurso, mató todas mis ideas. Ahora cualquier cosa que diga se sentirá como que te copié.

    La tapatía estaba jugando, sus ambiciones estaban a kilómetros de ser tan enormes como las de Clovis. Ella diría lo primero que se le viniera a la mente cuando llegara su turno, así fuese brillante como su cabello o estúpido como los prejuicios de Leslie.

    Soy Lola. Vengo de Guadalajara, Jalisco; una ciudad de México. Y vine aquí porque, aunque el quirk es frecuente entre las mujeres de mi familia, todas mis antecesoras se han mantenido de brazos cruzados frente al estado del mundo y se me haría un desperdicio enorme de oportunidades seguir sus. Quiero ser una heroína, y pienso que lo más adecuado que puedo hacer con mis dotes es aprender a golpear villanos. Eso sería todo.

    Una simplista explicación que al menos tenía la decencia de reconocer. Lo suyo no serían los planes elaborados o el traer la paz mundial. Con patear traseros era más que suficiente para ella.

    Greenwood, de pereza imbatible y modales pedestres, se hallaba recostado sobre su pupitre emanando sonoros ronquidos como si no hubiese dormido durante la noche. Se mantuvo ajeno a la discusión de la clase hasta que llegó su turno, cuando uno de sus amables compañeros procedió a despertarlo con un golpe en la cabeza.

    ¡Auch! ¿Quién fue? —Toda la clase le observó y no con buenos ojos. Correspondió a la instructora tomar medidas con el asunto.

    Por favor, preséntate ante la clase, comenta tu nacionalidad y explica qué te trajo a la U.A. También apreciaría que a partir de ahora pusieras atención a la clase, de lo contrario tendremos problemas.

    La advertencia le entró por un oído y le salió por el otro. Si quiera le hizo hurgarse la cera de la oreja luego de un prolongado bostezo. Era tan insolente que veía su conducta como aceptable a pesar de las miradas reprobatorias a su alrededor.

    Me llamo Leslie Greenwood y soy un hada —se presentó—. Vengo de Australia que es una isla grandototota llena de muchas cosas horrorosas que me dan miedo. —Eso parecía explicar sus fobias infundadas, o parte de ellas—. Vine aquí para poder transformarme en un hada completa y aprender a usar mi polvo mágico para repartir felicidad, sonrisas y arcoíris a todas las hermosas personas de este mundo… ¡EXCEPTÓ A LOS HORRIPILANTES MONSTRUOS QUE ME PERSIGUEN! —Remató señalando a Ayano, Nephilia y Darko quienes ocupaban asientos yuxtapuestos al de él.

    Nada más heroico en la vida que llamar monstruos a tus compañeros de clase frente a tu profesor en turno. Habría sido peor estando el director presente.

    Entre los desapartados de la última fila estaba el desabrido rubio, apático durante la mayoría de la clase sin llegar al grosero nivel de Leslie. Se mantuvo despierto, aunque con mínimo interés por las motivaciones ajenas. Lo suyo fue una explicación breve.

    Valter Zellweger, suizo. Quise hacerme héroe porque era mejor que pudrirme en prisión por un delito menor.

    ¿Cuáles fueron los cargos exactos? —Dolores no se contuvo las ganas de indagar en el asunto, en nombre de ella y del resto de los curiosos en silencio.

    Hurto a mano armada… O quirk en mano. Como prefieran.



    Artes
    Gou | Ellie | Asim | Pandora


    Zelgius le probó a toda la clase que su reputación de villano no la tenía en vano. Así como podía ser uno de los profesores más accesibles de todos podía transformarse en un vengador despiadado si consideraba que ciertos límites eran transgredidos. En todo caso, sus términos fueron razonables y así llegaron al tiempo de la primera tarea: diseñar su traje de héroe.

    Esto va a ser más complicado de lo que parece —enunció Clovis apartándose del resto, su costumbre frente a dilemas existenciales.

    Quería que la elaboración de su traje fuese cien por ciento original y temía que escuchar ideas de otros contaminaría el proceso. Por ello tomó asiento y se empeñó en ignorar al resto del grupo.

    Lo mejor es comenzar con una lluvia de ideas. Tomar en consideración todas las opciones y luego hacer una selección cuidadosa de las mejores… Mejor las separo en categorías: ropa, colores y accesorios.

    Lo suyo era planear hasta la cosa más espontánea. Era el método que le funcionaba.

    Después estaban otros como Dolores a quienes ese simple planteamiento les generaba mayores incógnitas, al poner a prueba su creatividad y también su capacidad de planeación a largo plazo.

    Mierda —escupió en perfecto español con la esperanza de que el profesor la ignorara—. Y yo que deseaba postergar lo del nombre de héroe. Ahora tengo que poner a trabajar la cabeza.

    Ella decidió empezar con lo básico, preguntándose la cuestión opuesta a lo de Clovis: ¿qué es lo que no le gustaría? En este caso, con respecto a su nombre de héroe. Así que tomó un lápiz y en una hoja escribió cada idea cliché que se le cruzó.

    Diamanta, Diamond, Diamond Girl, Diamantina, Chaquira, Crystal, Crystal Gem, Gema, Emma, Jewel, Rainbowdash… En pocas palabras detesto que mi quirk me defina. Tengo que trabajar sobre como ocultarlo. —Considerando su brillo natural tenía un complicado camino por delante.

    En cambio, Leslie sabía lo que quería, mas no significaba que lo necesitara como se lo hizo saber el profesor de la clase luego de que el peliverde llegara corriendo contra él interrumpiendo su trabajo en privado con el discapacitado de la clase.

    ¡Profe, profe! Yo no necesito hacer este trabajo porque ya sé cómo quiero vestirme —Zelgius le pidió al otro chico que esperara mientras atendía al recién llegado. Compartió su entusiasmo recibiéndole con una amplia sonrisa, oculta tras la máscara aunque visible gracias a su tono de voz y lenguaje corporal.

    Maravilloso. Veo que viniste preparado. ¿Cómo va a ser tu traje?

    Quiero vestirme como Peter Pan —dijo sonriente con toda la tranquilidad del mundo. El profesor pudo intuir el porqué de su elección con suma facilidad. Era de lo más sencillo imaginarse al muchacho siendo un espíritu silvestre en ropajes verdes. Sin embargo, su lado crítico le forzaba a ser más exigente.

    Estupendo, chico. Es una sabía elección, pero también me pregunto si no hay algo que te gustaría agregarle para darle tu toque personal. Ya sabes un accesorio para hacerlo un poco más original.

    ¿Se refiere a pedir que lo hagan con hojas?

    Esa es una gran sugerencia, aunque me refería a un objeto que ayude a potenciar tus poderes al momento de que te encuentres en una misión. Piensa en tu quirk y en como potenciarlo, cuando tengas la respuesta vuelve conmigo y de preferencia trae un boceto a lápiz. ¿De acuerdo?

    ¡Aish! ¡Pues ya qué! —refunfuñó el pedazo de inmadurez—. Gente que me hace trabajar en vano.

    Con pesados pasos retornó a su lugar mientras murmuraba su descontento, con el suficiente volumen para que el profesor supiera que lo había puesto de mal humor. No obstante, era por su propio bien y en el futuro sabía que el chiquillo se lo agradecería.

    O por lo menos su consciencia lo dejaría dormir en la noche sabiendo que hizo lo correcto.

    Leslie intentó concentrarse en su tarea por quince segundos sin llegar a un resultado satisfactorio, tras lo cual se fue a molestar a sus conocidas más cercanas en busca de inspiración.

    Mates, help me. No sé dibujar y el profesor no me deja ser Peter Pan —se quejó con Gou y Ellie, sus confidentes de confianza a quienes por nada del mundo podría llamar amigas o todo se estropearía dentro de él—. ¿Qué hago?

    Peter Pan es cool. ¿Por qué no pudiste quedarte con el papel? —preguntó Gou curiosa aparatando los ojos un momento de su diseño. Leslie se cruzó de brazos todavía ofendido por la reprimenda.

    Dijo que tenía que pensar en mi quirk y en hacerlo más fuerte o algo así.

    No suena a una mala idea —opinó la inocente de Ellie, quién por ponerse del lado del profesor recibió una mirada fría que la hizo sudar—. Q-quiero decir, durante el examen sufrías mucho por tener que recibir golpes. Podías pedir algo para amortiguar el dolor y los golpes.

    Oye, esa no es una mala idea —reflexionó más convencido sobre el asunto, pero igual de flojo—. De todas formas necesito que me ayuden a dibujar o repruebo.

    No te preocupes, Leslie, te ayudaremos —aseguró Gou en nombre de ambas—. Mientras escribe lo que te gustaría vestir. Eso hará todo más fácil.

    Eso es sencillo. Un señor pantalón, dos señores zapatos y una señora chaqueta. —Escribió su listado sobre una hoja de cuaderno.

    Tal vez también deberías ponerle espejos, para que hagan más fuerte tu quirk —sugirió Ellie con toda la bondad del mundo y recibiendo el sello de aprobación de su amiga.

    ¡Sí! Leslie el chico espejo.

    Teniendo un buen consejo con qué trabajar fue fácil para las dos amigas apoyar en la terminación de su diseño.

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    Traje de chaqueta, pantalón y zapatos con fragmentos de espejo que potencien el uso de su quirk en un radio de 10 cm, para reducir el daño directo contra su persona.

    Del otro lado del aula, Valter terminaba su boceto. Él era metódico, sabía lo que le gustaba y la asistencia al taller de carpintería de una u otra forma le ayudó a pulir un poco sus trazos. Era un dibujo superficial aunque suficiente para dárselo a los diseñadores, incluía señalizaciones sobre color y sus medidas aproximadas. Empero, una segunda opinión le caería bien.

    Asim, ¿te molesto?

    Un poco —bromeó el príncipe—. ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Quieres que te devuelva el favor de la cocina enseñándote a dibujar? —Como buen príncipe heredero arrullado en una cuna de oro, Asim sería la desgracia de sus antepasados de no haberse vuelto versado en las artes. Si el suizo quería un poco de apoyo técnico se lo brindaría con gusto.

    Tienes suerte de que de hecho tenga un mínimo de decencia para esto, así que el favor me lo reservo para más adelante —advirtió Valter—. Échale un vistazo a esto y dime qué opinas.

    El moreno observó con ojo crítico el diseño sin llegar a los extremos. La temática del traje era sumamente subjetiva y Valter no parecía el tipo de muchacho que entre líneas preguntara algo como «¿crees que me hará lucir muy gordo?». Había otros con esa carga de superficialidad por ahí.

    Por mí está bien. Sencillo, práctico y eficiente. Un poco descubierto de los brazos para mi gusto, aunque ¿quién soy yo para juzgar? —y más considerando que sus tierras natales él, Fang y el 80% de los jóvenes de su edad pecaban de exhibicionistas irremediables.

    Necesito mis brazos descubiertos para emplear mi poder a la perfección. —Valter se sintió en la necesidad de explicar para justificar cualquier crítica.

    Eso lo explica —Asim sonrió con una mano rascándose la barbilla antes de devolver el cuaderno—. Deberías considerar un accesorio complementario, algo que te dé un poco de ayuda en situaciones difíciles dependiendo de tu quirk. Piensa en una debilidad y busca transformarlo en algo positivo.

    Con los ojos puestos sobre su propio diseño, Valter tuvo una epifanía.

    Ahora que lo mencionas afinar mi vista a larga distancia estaría bien, sobre todo si tengo que dispararle a algo que está muy lejos. Gracias.

    Ni lo menciones.

    Unos googles especializados en zoom debían bastar para resolver su dilema. Una vez que los anexó, entregó su boceto al profesor.

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    Armadura de piel ignífuga sin mangas, con hombreras a prueba de balas, botas de combate, zapatos negros cargo y visores especiales que aumentan el zoom de su visión ideales para disparos a larga distancia.

    Por su parte, Dolores también tuvo un ataque de inspiración que la ayudó a diseñar su traje ideal a pesar de que sus habilidades de dibujo fuesen mínimas. Se amparó del color negro de principio a fin y la buena noticia es que con eso fue más que suficiente. Era la respuesta perfecta a su dilema colorido, la antítesis perfecta a su naturaleza brillante y un homenaje a las femme fatale que trascendían más allá de las limitantes físicas de Lola, empezando por su tamaño diminuto y su falta de curvas.

    ¡Está listo! —exclamó victoriosa—. Más bien casi listo. Le falta algo de color en la parte superior.

    Pandora aprovechó sus cinco segundos de debilidad para ser una chismosa y asomarse por encima del hombro. Lo que vio la dejó impresionada.

    Dolores, no creí que así de grande era tu gusto por el negro.

    ¿La estaba jodiendo? No, es sólo que Pandora le señaló algo que ella ya sospechaba, sus atributos le daban mala imagen.

    Corazón, yo siempre que salgo de mi cuarto parece que voy a un funeral. Lo que pasa es que mis cabellos brillan más que un arcoíris, así que todos se confunden.

    ¡Es verdad! —Recién le caía el veinte a la motociclista—. Eres casi igual de darkz que Zane.

    Sí, y si no le pongo algo de color a mi traje sucumbiré a su mismo tipo de depresión. Necesito ayuda especializada, y mexicana. —Se puso de pie y se despidió de su amiga por el momento para después irrumpir al lado de su hogareño vecino—. Clovis, necesito que me ayude. Dime el nombre de cosas mexicanas.

    ¿Gastronomía, ciudades o algo más específico? —preguntó él sin apartar la vista de su libreta. Estaba en pleno proceso de trazado.

    La gastronomía me va a dar hambre y las ciudades dudo que ayuden. Quiero algo así como animales típicos de la región. Que causen respeto y admiración porque es muy probable que los seleccione como nombre de súper héroe. —Clovis levantó la vista.

    ¿De verdad vas a asignarme esa responsabilidad a mí?

    Por supuesto, eres la persona más confiable del grupo. Evelyn ya me demostró que es de esas chicas que no riega las selfies desnudas de una por el internet para evitar cargos de distribución de pornografía infantil pero sí se las enseña a sus familiares para que se rían con ella.

    Fair enought.

    Entiendo —musitó él volviendo a lo suyo—. Los Jaguares fueron importantes para la cultura azteca, los asociaban con el dios Tepeyóllotl que era una manifestación de Tezcatlipoca, además de que también estaba la elite guerrera conocida como Guerrero Jaguar.

    ¡Eso es! Mi codename será Jaguar. No soy fanática de los gatos, pero me acostumbraré. ¿Qué piensas?

    Uhm… —Ese sonido a Lola no le agradó—. Eres más como un Ocelote. Por el tamaño, digo.

    ¡Ey! —Sin importar cuando rezongara Lola, seguía siendo más pequeña que él por 11 centímetros—. Bonita forma de matar mi autoestima. ¿Otro animal que se te ocurra?

    Pues los armadillos son pequeños y tienen una cubierta resistente como la tuya.

    ¿Armadillo? Armadillo… —La chica reflexionó—. Me gusta; «Armadillo». Los malos escucharán mi nombre y pensarán que soy alguna clase de hobbit que rodará hasta ellos envistiéndolos cuando en realidad llegaré corriendo y ¡PUAH!, daño crítico directo a sus testículos… ¡Gracias, Clovis!

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    Bodysuit a prueba de balas con casco estilo motociclista con diseño de armadillo impreso en la cara posterior, también a prueba de balas; y zapatillas simples todo terreno.

    Por nada, Dolores —se sentía bien ayudar a la muchacha aunque también debía trabajar su propio diseño.

    Buscó algo que le diera libertad de movimiento en sus extremidades, que al mismo tiempo estuviera cubierto por todos lados y que fuese ligero para evitar la fatiga. En cuanto a los colores se decidió por el blanco con dorado y detalles en negro para un contraste óptimo. Llevar azul lo sentía sobrecargado. Era más fácil que lo asociaran con esperanza usando esa combinación. Su deseo era transmitir esa emoción a donde quiera que fuera.

    Y para mejorar mi quirk necesito algo que facilite mi concentración y no lo pierda con facilidad, además de que debe estar conectado a mi cabeza —meditó Clovis en voz alta—. Un casco es muy pesado, así que tendrá que ser… —Torció los labios—. Peor es nada —suspiró.

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    Armadura estilo japonesa, de diseño flexible para una óptima movilidad. Chaqueta y pantaloncillos cortos divididos que permiten máximo movimiento, armadura exterior en ambos brazos, armadura interior en la parte baja de las piernas y por debajo de las ropas del pecho, botas de combate; y medias oscuras ignífugas. Como complemento, un par de anillos de dorados de diseño yin yang que potencializan las hondas cerebrales alpha para facilitar el estado de concentración que requiere su quirk.



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    Ciencias


    Le tocaba adiestrar a la clase 1-A después del almuerzo, una hora conveniente porque si alguien llegaba más de cinco minutos tarde se daría el lujo de marcarlos como ausentes. Los retardos no existían en su vocabulario y era algo que lo llenaba de satisfacción mientras bebía un trago de leche bien fría para refrescarse la garganta. En cualquier minuto llegarían los frutos inmaduros, revitalizados después de una clase con Zelgius seguida por la hora del receso.

    12:45 y llegar.

    Muchos lo saludaron y él los ignoró, esencialmente porque todos usaron el débil vocablo de «sensei» para referirse a su persona. No podía esperar menos de un grupo de críos. Aguardó a que todos estuvieran sentados para ir hasta la puerta y cerrarla.

    En vista de que todos los asientos del salón se han ocupado omitiré el pase de lista reglamentado dado que todos los estudiantes correspondientes, asumo, están presentes. Este proceso arbitrario para verificar la asistencia permanecerá activo hasta que llegue el día en que algún inepto miserable entre ustedes sea incapaz de transportar su perezoso trasero al aura dentro del marco de hora admisible para ingresar al salón de clases, tras lo cual me veré en la penosa necesidad de reconocer sus existencias individuales y cotejarlos con base en la lista oficial en vez de identificarlos vagamente como Falso 1, Falso 2, Legado del mal y Error del sistema, por poner algunos ejemplos. —Las pedradas difamatorias fueron arrojadas a Zane, Eugene, Nephilia y Akane en respectivo orden. Lo peor de todo es que ninguno podía negar las certeras acusaciones.

    Los alumnos guardaron silencio mientras procesaban la información y él se peinaba el cabello. Sus nombres de civil y héroe estaban escritos en el pizarrón desde antes que entraran, así que las presentaciones sobraban. Tocaba el momento de tratar temas relacionados con la disciplina.

    Bien, damas, caballeros y Clarice —énfasis visual en Clovis—, procederemos con nuestra primera clase de la semana y para ello repasaremos unas simples reglas de convivencia que, si ustedes siguen al pie de la letra, me ahorrarán la necesidad de buscar un abogado para evadir cargos por intento de homicidio.

    »Número uno: Me llamo Hannibal y ustedes se referirán a mí usando ese mismo nombre. No señor, no profesor, no usando mi apellido y mucho menos con un apelativo innecesariamente grande como Doctor Profesor Hannibal. Tampoco se permite tratarme de usted, aprendan a tutear. En contraposición, yo me referiré a ustedes llamándolos por un nombre, y permítanme subrayar esto bien para que se les quede grabado: un nombre. Que no necesariamente puede ser el suyo, puede ser cualquier nombre, sustantivo o adjetivo que me dé un sentido de familiaridad con respecto a ustedes. Tómenos por ejemplo a Barbie —Evelyn—, Cuernitos —Darko—, Fido —Fenyang—, y por supuesto, la dulce Joselyn ubicada en el extremo izquierdo en el salón. —Para entonces a Clovis le quedó muy claro que Clarice no sería el único nombre de niña que debería soportar por el resto de sus días.

    Deben saber que siendo esta la regla número uno, no tomaré en vano cada infracción a la misma. Tienen un máximo de tres strikes a lo largo del ciclo escolar para llamarme de otra forma, así que acostúmbrense desde ya. Evítenme la pena de clasificarlos como débiles mentales, pues a partir de entonces perderán el poco respeto que les tengo, daré ignorada su existencia y mágicamente sus trabajos desaparecerán de mi portafolio una vez que llegue a casa para revisarlos. ¿Quedó claro? —los pupilos asintieron—. Bien, esto nos lleva a la regla número dos: si tras explicar un tema y llegar a la sección de preguntas, ninguno de ustedes, bastardos, tiene la decencia de esclarecer sus dudas, asumiré que entendieron a la perfección el asunto y lo daré por visto. Jamás de los jamases volveré a repetir los contenidos expuestos y mucho menos resolveré sus vacíos de ignorancia. Deberán recurrir a la biblioteca o a un blog de internet con fuentes dudosas para dar sentido a sus esquemas cognitivos, yo les sugiero el Rincón del Vago.

    Hannibal continuó señalando sus reglas simples. Tolerancia de cinco minutos para llegar a clase y salida del baño sin estar condicionada a permiso siempre que su salida se ejecutara con el mejor de los silencios. Los celulares estaban prohibidos con excepción de circunstancias extremas y en caso de ausencia, los únicos justificantes médicos aceptados por él serían los expedidos por el doctor de la institución. Las tareas debían entregarse en hoja blanca o cuadriculada, engrapadas, sin carátula, a mano, y con su nombre y grupo anotado en la parte superior de la primera hoja; no habría extensiones ni prórrogas de ninguna clase. Las participaciones, si es que las había, debían ser cortas y precisas, por lo que Jasmine ya podía darse por ignorada a partir de la tercera clase. Por último, sus clases se dividirían de la siguiente forma: martes y viernes para biología, jueves y sábado impartiría química y la física quedaría reservada para los días lunes porque todos odian los lunes así él les daría una razón más para despreciarlos.

    Les recuerdo que el índice de aprobación de los estudiantes de física es menor que el coeficiente intelectual grupal de la clase, así que no tienten su suerte. —A medida que revisaba su celular una sonrisa divertida asomó su rostro. Todavía quedaban 35 minutos de clase que explotar—. Antes de continuar permítanme contarles una anécdota curiosa que tuvo lugar en este campus, en este mismo salón de clases años y cuyos protagonistas fueron estudiantes que ya no se encuentran entre nosotros, pero que dejaron su huella marcada en los corazones de todos los profesores, incluido un servidor, y que afectuosamente rememoro como «el imbécil» y «la estúpida». This is their story.

    »El imbécil y la estúpida eran igual que ustedes, jóvenes, ingenuos y con muchas ilusiones por delante. Sueños que fueron ruinmente aplastados por cometer el inconcebible error de enamorarse el uno del otro. Ahora, sé que quizá piensen que estoy siendo exagerado. Un romance no significa el fin del mundo o que reprobaran cada examen sorpresa que les tenga preparado en el futuro, y en eso tienen razón. El problema no es el enamoramiento per se, sino las consecuencias imprudentes de esa explosión de endorfinas. Verán, imbécil y estúpida venían de hogares conservadores, cuyos padres les inculcaron una caga noción de responsabilidad y, por supuesto, nunca se tomaron la molestia de enseñarles sobre educación sexual.

    Cada uno de los oyentes reaccionó de acuerdo con su trasfondo familiar, prejuicios, expectativas y opiniones personales, mas todos pudieron adivinar hacia dónde se encaminaba esta historia.

    Como se estarán imaginando, pasó lo que no tenía que pasar. Por eso, en vísperas de su segundo año a nadie le extrañó que la estúpida comenzara a presentar síntomas inusuales y mucho menos alguien se sorprendió cuando la prueba de embarazo salió positiva. Aquello fue el preámbulo del caos —soltó en tono dramático—. La mayoría accedimos a tenerles consideración por lástima y porque nuestros sueldos dependían de ello, sobrevivimos a los nueve meses de gestación y rezamos porque todos los males terminaran con el parto, pero todo se volvió más caótico e insufrible a partir de ahí. La estúpida y el imbécil llegaron a ese punto de su relación dónde sólo quieres enviudar o divorciarte, así que optaron por el segundo camino. Fue ahí cuando la nación de los abogados atacó y todos sus compañeros de clase, junto con la planta docente, fuimos arrastrados a la corte de lo familiar como testigos, para determinar cuál de esos dos pelmazos tenía mejores aptitudes para ser padre soltero. Lo único rescatable de la experiencia es que casi me salgó con la mía logrando que enviaran al neonato a servicios infantiles tras lograr que el juez pusiera en tela de juicio las capacidades cognitivas de ambos. Desde entonces me juré que nunca volvería a pasar por el mismo círculo del infierno así que reorganice el plan de estudios para proporcionarles una clase de educación sexual antes de pasar a asuntos de verdadera importancia.

    Una bella fabula con una moraleja todavía más hermosa.

    La mayoría de los estudiantes tenían pinta de ser responsables, pero también se veían estúpidos como para cometer un error irreparable. No les daría el beneficio de la duda.

    Sin embargo, ni si quiera un hombre de mi calibre puede hacer esto sólo. Requiero el apoyo de una fabulosa asistente. —Se levantó y avanzó hasta la puerta, sabiendo que su invitado especial ya estaría aguardando del otro lado—. Binarios y hermafroditas, denle una cálida bienvenida a la hermana gemela menos atractiva de Donatella Versace.

    ¡Hola, mis amores! ¿Cómo han estado? —La intervención de Doctor D. fue recibida con agrado por todos, saludándole con todos los honores—. El día de hoy Hanni y yo les hemos preparado una clase muy especial de 30 minutos. Puede ser un tema muy controvertido, sobre todo para aquellos con valores familiares muy recatados. Sin embargo, es importante que tengan conocimiento sobre estas cosas en caso de que quieran comerse el lunch antes del almuerzo, picarones~. —Un guiño de ojos remató la insinuación—. Antes de empezar y para medir susceptibilidades, ¿hay alguien aquí que tenga profunda educación religiosa? —Dolores levantó la mano.

    Toda una vida de escuelas católicas. La buena noticia es que soy lesbiana, así que espantará a los bebés y todo lo demás.

    Gracias, Lola, por reafirmar mi punto de que todos son una bola de ignorantes —interrumpió Hannibal—. Ser lesbiana no te hace inmune a las enfermedades. Lesbianas pueden contraer VIH, Papiloma humano y toda clase de infecciones a través del intercambio de fluidos. Por supuesto que es una tarea laboriosa y complicada, en tu caso la probabilidad se reduce considerablemente gracias a tu resistente anatomía, pero confío que con la compañía adecuada y el cunnilingus apropiado eso se podría solucionar.

    Creo que entendí el punto. Soy tonta y mujer contra mujer no es tan seguro como la ficción te lo hace creer. —Dolores bajó la mano sintiéndose como lo que era, una ignorante en proceso de aprendizaje. El resto de sus compañeros fueron sabios como para omitir hacer más preguntar al respecto.

    Bien, ahora por favor, guarden la calma y no se vayan a espantar —pidió Donatello quién empezó a vaciar el contenido de la bolsa negra con la que había arribado sobre el escritorio del salón, exponiendo dos réplicas de órganos sexuales fabricadas con plástico y de color carne, para fines educativos—. Como pueden ver estos son unas réplicas de un pene y una vagina. A menos que suceda algo extraordinario de lo que no estemos enterados, ustedes deben estar familiarizados con alguno de los dos, linduras.

    O podrían pertenecer a ese reducido porcentaje extra-especial de intersexualidad y estar familiarizados con ambos. —Donatello codeó a Hannibal para que guardara silencio. Era su turno de brillar.

    Empecemos por las damas, ¿de acuerdo?

    Donatello explicó con precisión y sin pudor las partes del órgano reproductor femenino, sus características, funciones y, sobre todo, los principales signos y síntomas que podían manifestarse en caso de una infección. El propósito de esa charla era informar, prevenir y hacerlos sentir cómodos discutiendo sobre ese tema, así como resolver cualquier duda que se les atravesara a los pequeños en su momento. Nada mejor que la persona a cargo del departamento médico para exponer sobre el tema.

    Y recuerden muy bien lo que dijo, Donatello —exclamó Hannibal robándose la palabra antes de pasar al siguiente tema—. El clítoris es el único órgano diseñado por la naturaleza cuyo propósito exclusivo es el placer. No obstante, y como sus clases de historia debieron enseñarles, la concepción del placer femenino ha sido tan ampliamente aceptada por la humanidad que no es de extrañar la existencia de incontables testimonios acerca de la castración femenina a lo largo del mundo en plena época actual. Por eso exhorto a Anakaris, aquí presente que cuando ascienda el poder tenga la decencia de convertirse en una deshonra para sus machistas antepasados y se dé a la tarea de abolir permanentemente ese salvajismo en lugar de delegarlo a las buenas costumbres familiares.

    En pocas palabras, el futuro de las vaginas morenas del mañana residía sobre las manos del príncipe de Egipto.

    Te doy mi palabra de que así será —prometió Asim en voz alta.

    Continuaron con el pene de plástico, sus partes, funciones y también los síntomas que podían presentar dependiendo de las infecciones que pudieran contraer.

    Es importante que no asuman que cualquier aparición en el tronco es mala, a veces puede ser un absceso de grasa —les instruyó Mama D—. Para ello deben acudir a que les realicen una examinación médica para descartar cualquier riesgo severo. Además tengan presente que, a diferencia de lo que puede enseñarles cualquier peliculilla nocturna que vean por internet, también pueden sufrir fracturas aquí. No intenten nada extremo porque podría generarles heridas de gravedad.

    Si no nos creen pregúntenle a Jett porque estuvo incapacitado el semestre pasado —aquello era una vil exageración que sólo los más ingenuos se creerían—. Para terminar, chicas y pasivas del salón, recuerden que el miembro viril promedio es unos cuántos centímetros más pequeño que el modelo presentado, así que no tienen por qué temer… En caso de que sean alguno de los masoquistas afortunados con una pareja extra dotada, tres litros de lubricante deberían de ser suficiente para hacer maravillas por ustedes. —La idea mencionada incomodó a varios—. La razón por la que les presentamos este modelo es porque sólo así le gustan a su doctora, aquí presente.

    Ja, ja, Hanni. Que gracioso —se jactó Donna con ironía—. A mí me gustan más grandes.

    Nadie necesitaba saber eso.

    Para su siguiente ejercicio les pidieron que revisaran las bolsas negras que estaban bajo sus sillas y que casi nadie había notado, al vaciarlas se encontraron con una tira de condones, y claro, les enseñaron la forma correcta de abrirlo y colocarlo. Hasta eso tenía su ciencia.

    No obstante, había almas tan juguetonas como Pandora que acabaron por inflar uno de ellos como si fuese un globo común y corriente.

    ¡Miren chicos, que grande se ve! —En vez de regañarla, Hannibal y Donatello aplaudieron su entusiasmo.

    Como su amiguita acaba de demostrar, los preservativos son altamente resistentes y no se rompen con facilidad. Si pueden inflarse hasta ese tamaño, significa que no tienen excusa para no usarlo, a menos que tengan un quirk formidable. —El guiño de ojos del doctor provocó escalofríos en los más inocentes.

    Por su parte, Hannibal sacó una pequeña bolsa negra en cuyo interior había papeles de contenido dudoso que revolvía con una mano sin quitarles la vista de encima a sus estudiantes.

    ¡Rápido! ¡Las primeras diez personas en inflar su globo hasta reventarlo recibirán un premio! —Aquello fue suficiente para motivar a algunos, no todos, a cumplir con el reto. Muchos simplemente inflaron un poco uno de los condones antes de poncharlos con las manos. Cuando al menos ocho personas lo hicieron el reto se dio por concluido.

    ¿Qué me gané?, ¿qué me gané? —preguntaba Leslie brincando de la emoción en su pupitre a medida que Hannibal avanzaba hasta su lugar para hacerle entrega de su premio, uno de los papeles misteriosos. Apenas lo leyó, el profesor sonrió complacido.

    —Sífilis. —Le entregó su papel y avanzó hasta el siguiente “ganador"—. Herpes, VIH, Clamidia, Papiloma Humano, Gonorrea, Un embarazo… o aborto, dependiendo de tu decisión.

    Mientras Hannibal nombraba cada padecimiento seleccionado al azahar, Donatello hacía en la pizarra un cuadro comparativo que dividía a las infecciones entre aquellas generadas por un virus y bacterias; el embarazo quedaba en una categoría aparte. Explicó de manera general cuáles eran curables y cuáles eran sólo tratables, así como los últimos avances médicos para tratar el cáncer y casos excepcionales de personas que se curaron del VIH. Para finalizar dio normas generales sobre los cuidados que se debían tener durante el embarazo o el procedimiento para planificar un aborto dentro del marco admisible de 12 semanas, de preferencia menos.

    Deben tener presente, pequeñines, que muchas de estas enfermedades pueden contagiarse sin necesidad de involucrarse en actividades sexuales.

    Incluyendo el embarazo, siempre que sean niñas judías menores de edad y vírgenes. —Con un pellizco para nada suave, Donna le hizo guardar silencio.

    ¿En qué estaba? Ah, sí. Estas enfermedades se pueden transmitir vía sanguíneas y una de las razones más comunes son, desgraciadamente, las transfusiones de sangre mal supervisadas. Sus actividades como héroes pueden llevarlos a recibir constantes transfusiones sanguíneas dependiendo de sus actividades curriculares. La mayoría de las donaciones son examinadas con mucho cuidado, pero sigue habiendo un porcentaje escaso en el que la sangre donada está infectada. Tengan en mente eso siempre que terminen en un hospital. —Las palabras de Donatello sirvieron para hacer reflexionar a los más escépticos. Hannibal continuó con el último apartado de la clase.

    Ya les dimos razones suficientes para asustarlos y evitar que intenten copular entre ustedes o con otras personas de su elección. Sería más que suficiente dejar la charla hasta aquí, podrían acusarnos de estar sesgados y dar información parcial a ustedes, así que para equilibrar la balanza aquí están su TOP 10 de beneficios que producen las relaciones sexuales, incluyendo amarse a ustedes mismos.Also knows as masturbación, para dummies.

    Reducción de estrés, quema de calorías, mejora en el sistema inmunológico, relajante muscular, profundización de la relación de pareja y otras más conformaron la lista.

    En conclusión, chocolatines, no les estamos exhortando a que se dejen llevar por sus hormonas, en realidad entre menos lo hagan, más felices seremos todos. Sin embargo, y si de verdad no pueden resistir las ganas, háganlo bien.

    Y recuerda, Anunakis, castrar a tu perro no significa que jamás en la vida podrá copular, simplemente evitará que deje descendencia regada por todo el globo.

    Lo tendré en mente, Hannibal —Si Fenyang sudaba como negro internamente por las palabras de Asim no lo dejó ver. Hannes volvió a hablar a la audiencia, haciendo especial énfasis en el sector femenino.

    Chicas, quiero que sepan que no soy empático como el director, pero puedo darme una idea de cómo deben estarse sintiendo. Recibir indicaciones sobre cómo vivir su sexualidad por parte de un hombre de mediana edad y una mujer sin útero no es exactamente el modelo feminista que ustedes se merecen, por eso las exhortó a que busquen a sus profesoras extra clases para discutir a profundidad temas como neutralizar los cólicos y auto examinarse los senos. De hecho, sus docentes acostumbran reunirse cada luna llena en la cafetería para discutir las bondades que el estilo de vida Wiccan ha traído a sus vidas y a su flujo menstrual. Les sugiero que lleven su propia copa menstrual para no desentonar en la reunión.

    Su contraseña especial es Red Moon. Les darán galletitas de chocolate y un paquete de tampones si la pronuncian al presentarse. —Nadie sabía si la participación de Donatello en aquella explicación era parte de un trolleo masivo o era su manera de referir que Van Doorne no estaba exagerando. Dependería de las chicas más valientes averiguarlo—. Eso es suficiente por hoy. Si quieren más información podemos organizar un taller el fin de semana durante la octava hora para despejar cualquier cabo suelto. Hasta entonces nada de andar de traviesos~.

    Donatello guardó su material, Hannibal borró el pizarrón y los chicos pudieron conservar sus preservativos sin usar. De antemano podían pasar a la enfermería a recoger más muestras siempre que se les terminaran las provisiones. El doctor se despidió con un beso y deseándole lo mejor a los muchachos por lo que restaba de su día. Su profesor de Ciencias procedió a dar asignaturas extra escolares.

    Su tarea para mañana es investigar porque no los abortaron. Y su tarea de física para la próxima semana es realizar todos los problemas de la primera unidad. Son unos 150 de álgebra y trigonometría básica para que calienten las neuronas antes de que entremos en materia seria. ¿Alguna duda? —Silencio. Hermoso silencio—. Bien, entonces me retiro porque tengo otra clase que dar —guardando sus cosas increpó a Clovis—. Joselyn, si mi memoria no me falla su siguiente clase es con Outburst. ¿Estoy en lo correcto?

    Así es, Hannibal —tutear al profesor era una experiencia surreal a la que debía acostumbrarse contra su formación básica. Al neerlandés se le ocurrió una idea brillante.

    Bien, en ese caso les sugiero que permanezcan en sus asientos. Es el Homerun teacher y estará gustoso de ver sus disciplinados rostros sentados una vez que cruce por esa puerta. —Pobre bola de ingenuos—. Otra cosa, y que les quede bien claro. No porque allá nacido con dos cromosomas X significa que puedan tratarlo como una chica. Si actúa como hombre, se expresa como hombre y su cerebro procesa información como si fuera un hombre, es porque es un hombre así que acéptenlo tal y como es. He is not a she, HE is a man. —Jugar con la mente de los de nuevo ingreso y la identidad de género de los profesores era un clásico imperdonable—. Y como dato curioso pueden pedirle fotos acerca de su transición hormonal. Son altamente inspiradoras.

    Para cuando salió del cuarto y ninguno de los gusanos hizo el intento por salir, cantó victoria.

    Ingenuos.



    Deportes


    Kazmer los fue llamando sin un orden pre-establecidos. Clovis experimentó una enorme presión cuando llegó su turno. Era pequeño, lo que en rendimiento físico tendía a asociarse con un menor desempeño. Era su oportunidad de probarse que estaba en forma frente al profesor titular, no podía echarlo a perder.

    Sonó el silbato. Como era de esperarse, las primeras vueltas no presentaron ninguna dificultad. Pudo mantenerse estable hasta conseguir la número siete, de ahí en adelante todo se volvió más complicado. Presionó hasta el último instante sus músculos y cerebros tras cruzar la media de nueve, alcanzando a rasgar la diez con perfección. Tuvo que separarse para recuperar el aire después de eso.

    Valter pasó por una experiencia similar cuando fue su turno, llegando un poco más lejos que Clovis por apenas media vuelta. Dependería de Kazmer si le admitía el 10,5 o lo dejaba en 10 cerrado.

    Leslie fue una vergüenza y deshonra para la clase rindiéndose en el número 6 porque se había cansado. Todos ya podían dar por sentado que se ganó su entrada a la lista de chicos problemas desde el primer día, es más, hasta algunos podían apostar que Kazmer lo utilizaría como saco de boxeo para el final de la clase, sino es que para la próxima.

    Dolores se coronó por sobre todos alcanzando el máximo soñado de las 12 vueltas.

    Ella misma reconoció que fue más una cosa de suerte que de voluntad.

    Los pulmones y músculos de Diamante no duelen tanto como los de verdad, chicos. Suertecita pa’ la próxima y sigan participando.



    Cualquier duda o modificación me avisan, pero no incluí a casi nadie de todas formas xP
     
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  6. Autor
    Ryuichi

    Ryuichi

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    [​IMG]
    Jueves
    Sala de estar
    Con:
    Eugene (NoirExorNoirExor), Zane (JudasJudas), Leslie (Devian LilithDevian Lilith) pequeña aparición de Nephilia (Miss LSDMiss LSD)​

    Con manos en el suelo, codos doblados, rodillas en la parte posterior de los brazos y el peso de su cuerpo cargado hacia adelante, dejando que sus manos cargaran con toda su masa corporal. Ahí estaba ella, mirando tranquilamente la televisión —más bien escuchando—, mientras pasaban Hotel Transylvania.

    Casualidades de la vida que justamente Eugene apareciera en su campo de visión.

    ¿Cómo se ve el mundo desde esa perspectiva? —cuestionó el rumano, arqueando su cuerpo para poder ver el rostro de la japonesa.

    ¡Imagínate! Ahora sí que todos son titanes para mí —al menos la mayoría, increíblemente en la residencia de la clase 1-A habían más pequeñeces como ella—. ¿Qué haciendo?

    Sólo estaba buscando un lugar en el que estar tranquilo —comentó tranquilamente, sin querer haciendo que la acróbata se preguntara si debía dejarle la sala de estar. Ella podía adoptar posturas complicadas en cualquier parte, no era mañosa
    ¿Quieres que me vaya? —rápidamente el albino negó—. Por cierto, disculpa si no te llamé, no quería molestarte.

    Para nada, si te di mi número fue exactamente para mantener contacto independiente del futuro.

    Ah ya, para la próxima lo recordaré.

    Antes de que la conversación siguiese, el timbre del reciente hogar sonó.

    Discúlpeme, Gou —Darko apareció casi al instante, respondiendo a las posibles preguntas con la misma velocidad—. Estuve de compras por internet y acaban de llegar.

    La asiática cambió de posición, ahora con las piernas completamente paralelas al suelo mientras se sostenía con las palmas. Veía como los trabajadores entraban una caja detrás de otra, preguntándose cómo Kotnik metería todo en una habitación con apenas cinco metros de largo y cuatro de ancho.

    Más tarde su pensamiento desembocó en otro.

    Creo que debería conseguir un empleo de medio tiempo —declaró, llamando la atención del rumano que miraba curioso el desfile de cajas.

    ¿Por qué no haces números en la plaza? O quizá ser parte de alguna empresa que haga cumpleaños…—se llevó algunos dedos al mentón y miró hacia ningún punto en específico.

    Todo eso está bien, no obstante no sería un ingreso seguro —ella feliz se hubiese unido a alguna empresa dedicada a los eventos, pero difícilmente eso le aseguraba subsistir a la larga. No todos los meses tendría algún show que presentar, ergo no tendría dinero.

    Claro, tienes razón —asintió—. ¿Puedo hacerte una pregunta?

    Sure.

    ¿Crees que en un futuro podrías ayudarme con mi elasticidad? —eso la tomó por sorpresa.

    ¡Entonces podría cobrarte por ello! —soltó jocosamente.

    Claro, es lo justo —Eugene pareció no comprender el chiste, más la de cabello bicolor lo dejó pasar.

    Podría haber seguido la conversación, sin embargo una figura que le provocaba escalofríos hizo acto de presencia. Nephilia no parecía una mala muchacha, pero al momento de enterarse de su similitud con el mundo arácnido empezó a guardar distancia de su persona.

    Hola, Nephi —le saludó amablemente, volviendo a estar de pie como los demás mortales—. Los dejo, iré a preparar una merienda —en parte porque sentía sus manos y pies fríos, y porque tanto la italiana como el rumano parecían llevarse bien.

    Como su estómago le reclamaba, caminó hacia la cocina encontrándose con Zane sentado en uno de los taburetes dispuestos a lo largo de la encimera de centro. Como el muchacho parecía sumergido en la música y en su taza de café, Gou ni se molestó en saludar.

    Abrió el refrigerador, sacó un yogurt y buscó el cereal en la despensa.

    Menos mal no devoraste a uno de tus familiares —el helado napolitano entendió inmediatamente la referencia.

    Una vez lo hice pero las cosas no salieron muy bien —nadie la invitó pero se sentó junto al estadounidense—. Mi pueblo me juzgó y tuve que correr por mi vida. Las cosas fueron difíciles, pero me dejé crecer la barba y me uní al circo.

    Pensé que fuiste acróbata o algo así, lo digo porque eres media elástica —musitó un tanto cansado.

    Era la mujer barbuda sobre la cuerda floja. Por cierto, ¿tienes un trabajo? —Zane arqueó la ceja.

    —por unos segundos creyó que no recibiría respuesta—. ¿Por?

    Nada en particular, sólo que hace unos minutos me di cuenta de que sufro del síndrome Maldita Pobreza, por ende he estado pensando en qué trabajar.

    Heladería, es tu hábitat.

    ¿Trabajas en un cementerio? —vio un atisbo de sonrisa en el paliducho rostro de Zane, así que se dio por complacida—. Lo tomaré como un sí.

    El Cuervo no respondió enseguida, sino que pudo disfrutar de un último sorbo de café antes de que el encargado de darle ese mote se asomara por el umbral de la puerta. Grimsbane rodó los ojos en cuanto lo vio.

    Gou, debes alejarte de él ahora mismo —le advirtió el muchachito ocultando parte de su cuerpo detrás de la pared—. ¡Es peligroso, uno de los tantos monstruos de esta casa!

    ¿Qué acaso te golpeaste la cabeza cuando naciste, idiota? —Le escupió la pregunta sin anestesia—. Chu, chu, fuera.

    No lo chuchees —le comentó sin una gota de molestia, estaba comiendo, no iba a arruinar su merienda por eso.

    ¡ESO! Dile, Gou, dile —tras eso salió corriendo, probablemente buscando refugio tras Ellie.

    ¿Por qué te juntas con él? —seguramente no era el único en la casa que se preguntaba lo mismo—. Es lejos el más desesperante.

    Awww, ¿estás celoso? —Se llevó las manos a las mejillas igual que una colegiala enamorada, provocándole un tic en el ojo al pobre zombie—. Si te soy sincera, siempre supe que me amabas.

    Yo sólo quería disfrutar mi café y tengo que aguantar tonterías de este calibre —se quejó—. Ni que fueses la gran cosa, cabeza de helado.

    También te quiero.

    Viernes
    Edificio principal
    Con:
    Akio​

    Durante el transcurso del día anterior, la japonesa recurrió a la bolsa de empleos a medio tiempo en internet, marcando todos aquellos que le llamaban la atención. Finalmente se decidió por uno y envío su currículo rápidamente. Gou nunca había tenido un trabajo como tal. Le pagaban lo correspondiente a sus números, pero tampoco es que tuviese un contrato o algo similar, así que en cuanto vio que la postulación era para un vacante se apresuró.

    Sorpresivamente la contactaron ese mismo día, citándola a una entrevista para el día siguiente.

    ¿Otra sorpresa? Su hipotético jefe parecía ser uno más de los animales de felpa de la tienda, incluso su personalidad era demasiado adorable para ser verdad.

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    Ay, me gustas, Gou-chan —no solían otorgarle ese honorifico, así que lo sintió un poco ajeno más no dijo nada—. ¡Y más porque eres estudiante de la U.A.! Por supuesto que estaría encantado de tenerte aquí. ¿Cuándo puedes empezar?

    Whoa…ah, puedo empezar desde la próxima semana —«Jesus Christ, es tan esponjocito. Quiero 20.»

    ¡Oki dokie! ¿Qué tal el lunes, viernes y domingo? Como eres una trabajadora a tiempo parcial podemos modificar los días si llegas a tener un contratiempo, entiendo que los estudiantes de la U.A. pueden llegar a tener horarios apretados en el transcurso del semestre —definitivamente era la cosita más adorable que Itō haya visto en su vida, más cuando hablaba porque acompañaba sus palabras con graciosos movimientos de bracitos.

    Me parece excelente, le aseguro que no se arrepentirá —se permitió el impulso para tomarle la rechoncha manita. Un gesto muy efusivo para la sociedad japonesa, pero que la bolita de pelos no se tomó a mal—. Entonces nos veremos la próxima semana —recobrando la compostura le dedicó una reverencia y se marchó de la oficina.

    Ahora oficialmente era parte de Build-A-Bear Workshop.

    […]

    Al igual que otros compañeros, Gou tenía que hacer el papeleo correspondiente para que le dieran el permiso especial.

    Supo discernir de inmediato cuál era la oficina del Director, no había que ser un físico nuclear para darse cuenta, después de todo la puerta de ésta era totalmente diferente a las demás siendo la única corrediza —probablemente la única en todo el edificio—. Se anunció, recibiendo el permiso para ingresar. Al entrar se quitó los zapatos en la entrada.

    Buenas tardes, Director Ueno —reverencia como niña bien—. He venido por lo del permiso.

    Por supuesto, por favor toma asiento.

    Como le indicaron, Gou se sentó frente al escritorio esperando a que el Director regresara con el expediente a rellenar.

    Podríamos hacer todo esto ingresando los datos al sistema de la Academia, pero para asuntos legales siempre piden documentación física —explicó Akio, por supuesto valiéndose de su Quirk y años de experiencia con el alumnado—. Discúlpeme si le incomodé.

    Para nada. Por un momento me hizo creer que leía mi mente —Ueno sonrió suavemente.

    No es mi área, no obstante he aprendido a interpretar las emociones así que se podría decir que es cercano a eso —aclaró—. Por favor, rellena los campos requeridos.

    La manipuladora de portales fue rellenando todos los datos, en tanto bebía del té que el Director amablemente le ofreció. En tanto, el cincuentón trabajaba en la computadora.

    En tanto terminó le entregó el documento.

    Tres días a la semana, ya veo —examinó el resto de la ficha—. No esperaba que trabajaras ahí.

    La verdad es que yo tampoco —concordó.

    Todo está en orden, joven Itō. Espero nos veamos pronto.

    Igualmente.

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    Lunes
    Ciencias sociales
    Con:
    Kalina (DigimasterDigimaster)​

    No fue extraño que Haine eligiera sentarse en uno de los últimos puestos apegado a la pared. No le gustaba destacar, cosa difícil gracias a su prominente altura y ‘marcas del diablo’ por todo su cuerpo, además con los años se había habituado que los profesores le designaran el último puesto para que así no impidiera la vista a los demás alumnos.

    Agradeció estar rodeado por Valter, Fenyang y Drachen. Si bien el primero tenía una personalidad que solía provocar a los demás, Haine consideraba que tan malo no podía ser y no necesariamente porque apreció sus tatuajes. Con el egipcio no había tratado a cabalidad pues ambos contaban con una personalidad más bien introvertida; era difícil que el alemán se acercara a otro por cuenta propia, sin embargo le parecía un muchacho agradable. Con el tercero había tratado en más de una oportunidad y, hasta el momento, nunca tuvieron roces.

    Desde luego tampoco es que le tuviese tirria a ninguno de sus compañeros.

    No porque fuese un maleducado o desinteresado por la clase de la señorita Angelov, empezó inevitablemente a divagar en mil y un cuestiones, entre ellas el planteamiento que Clovis le había hecho la semana anterior. Sí, por enésima vez desde que pasó. Haine no le había dado una respuesta, al menos de momento, porque simplemente no sabía qué pedir y tampoco consideraba estar en posición para hacer algo como eso.

    Divagó hasta cayó en cuenta de que Kalina dio la primera gran y tormentosa tarea —al menos para él— de presentarse ante todo el salón. En circunstancias normales estaría nervioso sólo por su introducción, sin embargo ahora se le sumaba hablar sobre su futuro como héroe.

    Inevitablemente llegó su turno. Se levantó de su silla, tomó una bocanada de aire y empezó.

    Mi nombre es Haine Schlusser, provengo de Alemania, específicamente de la ciudad de Múnich —bien, ya tenía una parte lista. De momento no había titubeado, no obstante el nerviosismo caló y empezó a juguetear con la hoja de su cuaderno donde había estado bocetando—. Uhm…la verdad es que no me he puesto a pensar a cabalidad en cómo utilizar mi Quirk a futuro —reconoció ligeramente apenado, por suerte sus mejillas no se tiñeron de rojo—, sin embargo, teniendo en consideración los usos que puedo darle momentáneamente creo que me desempeñaría en protección al público.

    No te preocupes si aún no lo decides completamente, estarán aquí por tres años así que tienen tiempo de sobra para tomar la decisión correcta.

    Las palabras de Kalina le tranquilizaron y esbozó una pequeña sonrisa. Ahora estaba seguro de que la clase de Sociales sería de sus favoritas.

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    Como no podía ser de otra forma, Darko prestó atención a cada palabra pronunciada por Kalina, gracias a ella quedó con un gusto dulce en la boca porque parecía ser una de las profesoras quien tendría un modelo de enseñanza afable.

    Escuchó cada una de las presentaciones de sus compañeros y esperó pacientemente su turno.

    Mi nombre es Darko Bojan Kotnik —se introdujo inmediatamente después de Leslie, ignorando totalmente el insulto que Leslie le espetó segundos antes. No tenía energía ni ganas para tratar a un mocoso tan impertinente como él—. Provengo Liubliana, capital de Eslovenia. Es una ciudad pintoresca, teniendo un aire Ámsterdam, Praga o Viena; hay algunos castillos y una fortaleza medieval —explicó por si alguien de ahí aún ignoraba su lugar de procedencia—. Es muy temprano para decirlo aún, no obstante creo que iré por el camino de héroe independiente.

    De todas formas nadie querría hacer equipo contigo, demonio —le escupió Leslie.

    Eso es todo —desentendió al australiano y le dio el pase a Qiang.

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    Después de la presentación de Zane llegó su turno.

    Mi nombre es Itō Gou, pueden referirse a mí sólo con mi nombre, los honoríficos no se me dan muy bien. Soy japonesa —o eso se suponía—. Veamos…además de mi Quirk actualmente sólo cuento con mi agilidad, carezco de técnica en combate, por tanto considero que me desenvolvería bien en rescate y situaciones de rehenes.

    Parece que lo tenías pensado —comentó la rubia que tenían como docente.

    Sí, pensé en ello unas cuantas veces —reconoció con una media sonrisa—. Quizá en un futuro mi idea cambie, pero eso lo sabremos más tarde.

    Lo normal sería que lo hicieran, apenas están comenzando un largo y en ocasiones tortuoso camino.

    Artes
    Con:
    Ellie (DigimasterDigimaster), Leslie (Devian LilithDevian Lilith) y Shayla (ArisuDokuroArisuDokuro)​

    No podría decir que era una completa inútil en el tema, sin embargo, tampoco es que fuese versada en el dibujo. Tenía una imagen clara de cómo quería que fuese su traje de héroe, pero llevarlo al papel era una historia completamente diferente. Si no hubiese sido por la intervención de Leslie habría hojeado las revistas que Zelgius les facilitó, y si bien lo agradecía no quería verse influenciada por un diseño ya hecho.

    ¿Qué te pasa, Gou? —preguntó Ellie, probablemente notando como la japonesa no despegada la vista del diseño del chico hada.

    Digamos que tengo un bloqueo.

    Eso es porque tu cabeza es de goma —explicó Leslie, como si tuviese un doctorado en el tema—. El dulce bloquea tu creatividad.

    Por supuesto, eso debe ser —concedió la acróbata dándole suaves palmaditas en la cabeza al peli-verde—. ¿Ya tienes una idea, Ellie?

    La verdad es que no —admitió con las mejillas suavemente sonrosadas—, ojalá fuese buena en el dibujo como él.

    ¡NO! —chilló el jovencito—. Él tiene la marca del diablo por todos lados, Ellie. Seguramente esto no se le complica porque hizo un pacto, ¿Qué no es obvio?

    Haine no tiene relación con el diablo, mi hadita —le dijo cariñosamente antes de ir hacia el otro lado de la mesa en donde Shayla estaba—. ¿Cómo vas?

    Conservó su distancia para no resultar invasiva, no sabía a ciencia cierta si a la irlandesa le importaba que alguien más le echara un vistazo a su boceto.

    De momento sólo cuento con el concepto —confesó—. Si andas por aquí es porque terminaste el tuyo o simplemente te agobió no llegar a nada.

    ¿Qué comes que adivinas? —preguntó divertida—. Estamos en el mismo bote, sólo tengo el concepto…bueno, ni tanto porque al menos tú llevas algo.

    Tenía la preconcepción de que esta tarea no te costaría.

    Para dibujar soy bastante promedio, lo mío va más por caminar a través de la cuerda floja y cosas por ese estilo —y quizá algo relacionado a la música y danza.

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    Con: Jean Pierre (Miss LSDMiss LSD)​

    La clase de Zelgius fue un descanso para su alma después de la clase de Victoria, y no únicamente por la personalidad del maestro. Obviamente Haine era, seguramente, uno de los estudiantes que más estaba disfrutando de la clase.

    No tuvo necesidad de recurrir a las revistas facilitadas por Lust, creatividad no le faltaba al momento de ponerse a dibujar. Se puso de inmediato al trabajo, empezando primero la silueta más apegada a su anatomía; luego prosiguió con el resto del diseño que llevaba tiempo escondido en algún rincón de su mente.

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    Lo primero fue diseñar una máscara que probablemente le provocaría pesadillas a Leslie, pero necesitaba llevarla para que los contrincantes no viesen sus ojos. Una chaqueta larga abierta con detalles metálicos y una terminación desgastada, debajo de ésta tendría que llevar algo que le cubriese el resto de las zonas, para su comodidad tendría que ser de algún material apegado y respirable; pantalones rasgados en ciertos puntos y botas por sobre la rodilla que posiblemente le harían verse aún más alto.

    Los colores oscuros eran predominantes, obviamente. Lo único diferente fue que el reverso de la chaqueta era de color burdeo.

    Terminó su diseño sin dificultades, coloreándolo y haciendo anotaciones a un lado de la hoja para el equipo de diseño.

    Bien, ya estoy listo —anunció para sí, sin embargo sus palabras llegaron a oídos de uno de sus compañeros sentado cerca de él.

    Veo que terminó rápido —era Jean Pierre, otro de los estudiantes que le causaba terrores al peli-verde—. Si no es mucha la impertinencia, ¿podría ver su diseño?

    Schlusser titubeó. Jean Pierre no era un mal chico, al menos eso le decía el tiempo que llevaban conviviendo, empero siempre sentía un ligero temor de que los demás se burlaran de sus trabajos. Podía exponerlos ante gente desconocida sin problemas, pero con gente conocida era un cuento diferente.

    Por supuesto —dijo finalmente.

    Les mostró las hojas en donde plasmó todas sus ideas, llevándose una grata sorpresa cuando el francés esbozó una sonrisa.

    Incluso lo coloreó y todo. Hasta escribiste más detalles por aquí —observó.

    Sí, mejor que el equipo de diseño tenga toda la información sobre nuestros Quirks. ¿Crees que la máscara es muy aterradora? No quiero provocarle un paro cardiaco a Leslie.

    No creo que se dé el caso —negó con la cabeza—. De todas formas la máscara le quedó genial. Felicitaciones.

    Hehehe, gracias…aunque no creo que sea la gran cosa. Por cierto, ¿necesitas ayuda? Como terminé tengo tiempo.

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    Con: Eugene (NoirExorNoirExor)​

    El esloveno sí utilizó las revistas, hojeando varias de ellas antes de que una imagen empezara a formarse en su mente.

    ¿Encontraste algo que te guste? —Le preguntó el rumano, a su lado—. Ya has hojeado unas dos.

    Está en lo correcto. Aunque he notado que en la mayoría de las fotografías hay chicas de trajes apretados, si bien cuento con buen cuerpo no creo que algo así me sea conveniente —no lo decía por egocéntrico, sólo exponía la verdad.

    Sí, no te imagino con un bodysuit de licra —él tampoco, a decir verdad.

    Sin embargo, requiero algo que no me estorbe, lo que se traduce como estar expuesto —mientras hablaba empezó a bocetar, casi dejando que su mano se moviera con total libertad—. Ya sé.

    Sus trazos sin sentido alguno empezaron a formar, al fin, algo que sí estaba llenando sus expectativas. Darko necesitaba algo que le diera libertad de movimiento y que no corriese riesgo de rasgarse cuando se transformara, por tanto su diseño contaba principalmente de un pantalón apegado y botas por debajo de las rodillas; sobre la parte superior agregó unas cuentas cosas, que únicamente tenían como finalidad ser una adorno. También agregó una especie de cinturón con varios compartimientos para tener metal que comer, si la situación así lo requería.

    [​IMG]

    Con esto estoy bien, ahora sólo me queda colorearlo —sentenció.

    Ciencias

    Extrañamente Hannibal le agradó desde la primera palabra que escupió, ¿su simpatía hacia el duraría? Sólo el tiempo el tiempo lo diría.

    A diferencia de algunos, Darko no sintió especial alegría cuando vio que Doctor D. acompañaría al neerlandés; no tenía nada en su contra, pero al contrario del resto de sus compañeros, el esloveno no había tenido tiempo ni necesidad de interactuar con el doctor de la institución.

    Él se mantuvo al margen de cualquier reacción, no arrugó la cara ni tampoco se unió al mame de hacer globos con los condones. El sexo no le producía asco alguno y no entendía por qué a algunos de sus compañeros se apenaban con el asunto, que todos —o al menos a la mayoría— pasaría por eso en algún punto de su vida.

    Gou tampoco se espantó con nada de lo que ambos miembros del staff dijeron, sabía perfectamente cómo venían las bendiciones al mundo y cómo prevenir dichos milagros. Si Hannibal quería la tarea, la tendría. No sabía si lo del aborto era en serio pero qué más daba, le entregaría la hoja con razones si así lo quería, en cuanto al resto tendría que pedir ayuda porque sólo con la palabra ‘trigonometría’ le provocaba un nudo en el estómago.

    Una historia diferente se dio por parte de Haine. Había tenido ‘la conversación’ apenas entró a la adolescencia, sin embargo que se lo expusieran así hizo que se cohibiera un poco y que de ratos prefiriera enfrascarse en los dibujos de su cuaderno.

    [​IMG]
    P.E
    Con:
    toda la clase lolz​

    El profesor no se presentó, los regañó por llegar tarde y les hizo cambiarse en tiempo record en los camerinos del gimnasio. Apenas unos minutos en la clase y ya era claro que Kazmer era de esos que profesores que aterrorizaban a las almas más tímidas e inocentes, pues no se manejaba por un orden preestablecido.

    Cuando llegó su turno estaba decidido a no mostrarse débil ante el profesor a cargo de la clase, no quería terminar como el chico espejo y terminar siendo lanzado hacia un lado del gimnasio. Gracias a su altura pudo permitirse dar zancadas más largas, y si bien era un tanto vago encontrando motivación para entrenar, lo hacía tantas veces como podía; a raíz de todo pudo alcanzar hasta el 11.

    Darko tampoco tuvo un mal desempeño, empero se detuvo apenas su respiración empezó a entrecortarse. No quería llegar a su límite apenas iniciada la clase, así que apenas alcanzó 10 vueltas. Lo mismo pasó con Gou, quien se valió de la resistencia adquirida con años de entrenamiento pero que lamentablemente su altura no le ayudó mucho.

    Si Kazmer había guardado una pizca de esperanza por los futuros héroes, ésta se desvaneció en cuanto vio el desempeño de sus alumnos. Si bien algunos estuvieron dentro del promedio, se dio cuenta de que muchos llegaron dentro de ese parámetro con dificultad.

    Cuando el último de los chiquillos terminó su vuelta, gran parte de los estudiantes se le quedó mirando, encontrándose con un Kazmer sobándose el puente de la nariz con brusquedad.

    Alguno de ustedes podría explicarme qué demonios fue eso —no esperaba que alguien le respondiera, bien, porque se hubiesen arriesgado a entrar a su lista negra—. Escúchenme muy bien, espero que de aquí a fin de trimestre sean capaces de superarse o personalmente me encargaré de que los expulsen.

    Pero lo hicimos bien —se atrevió a decir alguien, no supo quién y no le importó.

    El próximo que me interrumpa quedará fuera de la clase —sólo para fines intimidantes desenfundó una de sus armas—. Entre ustedes puede parlotear todo lo que quieran, pero cuando yo hablo cierran el pico. Ah, sí veo que se preocupan más por hacer vida social que llevar a cabo las actividades que les dé, también quedarán fuera de la clase. ¿Quedó claro? —nadie respondió—. ¡Hice una pregunta!

    ¡SÍ! —respondieron al unísono.

    Ahora escúchenme con atención porque no repetiré las indicaciones. Ahora tendrán que correr a esas colchonetas, trabajarán en parejas; en un minuto tendrán que hacer la mayor cantidad de abdominales que sus cuerpos les permita. Cuando el silbato suene, cambian de posición —básicamente uno tenía que sujetar las piernas mientras el otro hacia contracciones abdominales—. Haré las series que estime convenientes. Cuando el silbato suene dos veces seguidas los quiero en posición para hacer flexiones, las indicaciones son las mimas que con los abdominales. Finalmente las dominadas —indicó hacia otro extremo del gimnasio en donde había una serie de barras fijas— serán igual, harán las que puedan en un minuto y las series que yo quiera.

    Zsoldos-Sensei —Skye habló luego de levantar la mano y de que Kazmer le diera el pase—. ¿No pararemos nunca?

    Tendrán un minuto para tomar aire y beber agua, si así quieren —fue su respuesta—. Si alguno no puede continuar se hace a un lado, si veo que alguno no sabe realizar los ejercicios como se debe yo mismo lo sacaré —lo que correspondía, no quería tener una alumno con una lesión muscular apenas comenzando el curso—. ¡Vayan! —el grito les hizo pegar un salto a algunos.

    Outburst suspiró pesadamente, dirigiéndose hasta su asiento con una Tablet en mano para ir anotando el rendimiento de los estudiantes, a su lado la cámara cuya grabación revisaría posteriormente por si algún detalle se le escapaba.

    ¿Por qué no está el traje de Gou? bc todavía no lo paso a digital xDDDD, en cuanto lo haga lo pondré en la ficha.
    El resto de la clase de Kazmer en el post, que sus niños suden (?)
     
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    Última edición: 18 Sep 2017 a las 00:08
  7. Miss LSD

    Miss LSD Persona NO - Integilente

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    OH, NO!
    Victoria con Naya, Zelgius y Saito

    El día había empezado aparentemente normal: un hermano menor que molestaba justo antes de salir al trabajo, ir al trabajo, saludar a Jett con insultos, hacer cosas del trabajo, sentarse en la sala de profesores como buena empleada… de trabajo (?)

    Su postura desparramada sobre la silla, suspendida en dos patas, leyendo por encima las líneas de los papeles en una de sus manos y masticando un pedazo de galleta que sostenía en la otra, dejaba ver que Victoria estaba en su momento de relax. Pero la presencia de Zelgius y Saito estaba lejos de permitirle eso (sin ofender), haciendo un esfuerzo extra para solo enfocarse en lo suyo. Esfuerzo que fue tirado por la borda cuando la curvilínea latina entro por la puerta comenzando a socializar con los demás. La colombiana tenia la habilidad especial de hacerla sudar en frió en ciertas situaciones o con ciertas palabras. Por alguna razón, se rehusaba a admitirlo tanto como a demostrarlo. No importaba cuanto la carcomieran sus nervios, su masoquista ser le pedía que se quedara a aguantar o incluso, a veces, a buscar su compañia para charlar.

    - ¿Has visto a los pastelitos nuevos? – preguntó el carnero de casco estrafalario con su voz tan gay como amorosa.


    - Si, nadie me había dicho que era tan lindos – respondió. Realmente no quería meterse ni participar en las sociales, aunque los tres presentes estaban dentro de las personas que más o menos le caían “bien”, simplemente no deseaba interrumpirlos con su mala onda. Pero la falta de pelos en su lengua, no le permitió guardarse sus comentarios.

    - Son tan lindos como mi trasero. – refunfuño por la bajo mientras se acercaba la taza de las que estaba tomando. Pero claro, todos la habían escuchado.

    - Eso tengo que comprovarlo – bromeó Naya, desconcertando completamente a Amaru. Aun cuando sabía que simplemente era una joda, como siempre hacia con casi todos, la tomo con la guardia baja, provocando que sorpresivamente termine escupiendo lo que estaba tomando y empapara por completo al semi pajarraco de al frente de la mesa. Ya sea por la vergüenza de la torpeza o de la persona que jugaba con ella, un leve sonrojo se apodero de sus morenas mejillas. Toda la cómica escena no tardo a colmarse de risitas.

    - Lo siento – se disculpó con un mojado Saito. Sin saber ni que cara ponerle, termino por taparse la suya con una mano mientras mostraba los dientes por la molestia. Al mismo tiempo que levantaba el culo y se apresuraba a pasarle servilletas de papel. Para luego tomar sus cosas e intentar una huida.

    - Tengo cosas que hacer…

    - ¿ O si? – canturreo Lust. No engañaba a nadie, solo quería escapar para que no vieran como su fachada de mujer ruda y odiosa se desmoronaba cada vez más por el rubor que no paraba de aumentar, al igual que su nerviosismo. Necesitaba salir de ahí, si quería conservar algo de orgullo.

    - Callaté.- le respondió con su tono enojón pero no agresivo, su voz ni si quiera se había alzado. Sin detener su salida.

    10:10

    Abrió la puerta que los separaba de los ruidosos mocos y el silencioso pasillo sin nada de delicadeza, casi estampandola, dejando ver su figura morena y enana. Sin embargo, esperar ni una puta palabra, paso derecho a su lugar, en el medio del salón, con el ceño fruncido. Al menos, los pendejitos estaban bastante silenciosos hasta que uno se le ocurrió abrir la jeta.

    - ¿Un alumno? – preguntó algún desubicado haciendo alusión a su estura.

    - Tal vez se perdió…

    - Eso quisieras, pendejo – respondió, dejando las hojas y carpetas que llevaba en sus manos sobre la superficie de madera. Apoyando sus manos y sus brazos extendidos sobre el escritorio, justo antes de alzar la dura mirada hacia ellos. – Soy su profesora de prevención de riegos. Mi nombre es Victoria Amaru. - enderezo su postura.- A continuación, les explicare mis normas y reglas en mi clase – se cruzó de brazos. - Uno, prohíbo el uso de celulares. Dos, el que molesta se va a afuera, sin peros ni lorriqueos. Yo no estoy acá para que me rompan los huevos, sino para enseñarles. Son ustedes los que quieren ser héroes o graduarse, yo ya lo fui y lo hice… por algo soy su profesora. Si alguien habla cuando yo lo estoy haciendo o me interrumpe estúpidamente, de cualquier forma que me hagan perder el tiempo y la saliva… Me voy a la mierda. Antes de que cualquiera foca retrasada se ría haciéndose la vivarachita astuta, intentando que abandone cada una de sus clases. Lamento ahogarles la diversión, estúpidos. No es un recreo u hora libre lo que consiguen. Ya sean ustedes o yo, quien abandone este salón durante mis horas, seguiré puntuando su conducta. O sea, poniendo nota. ¿La diferencia? Si yo me voy por esa puerta – señalo está por si había algún retardado. - Sera las calificaciones de todos, sean responsables o no, las que bajen. – algunos quejidos se escucharon por debajo. El desconcierto era entendible, pero al fin y al cabo debían aprender a actuar como grupo. - Por lo que serán ustedes como compañeros, los que eviten el barullo del problemático. Tercero: Si estoy de buen humor y no los saco de las clases pero están jodiendo igual, les entregare un trabajo practico relacionado a esto, para darles una última oportunidad de no quitarle un punto a su nota final. Sino me lo entregan a tiempo o no hacen, se les considera otra falta y por ende se les quita otro punto, dos en total para el corqui que no sepa matemáticas. Cuarto: Me esforzare extra por aquellos que se esfuerzan aún más. Lejos de lo que creen, la materia no es fácil y un error puede echar a perder toda su nota en un examen. A pesar de eso, si veo que realmente dieron todo de sí y lo quieren seguir intentándolo. Puedo llegar a hacer una excepción, otorgándoles otra oportunidad. No se emocionen, mocosos, esto no es fácil de obtener de mi y mucho menos si intentan chuparme las medias. Quinto: quien tenga problema con mi forma de hablar, mis insultos, el entrenamiento riguroso, tanto físico como mental, que aplicare en cada uno. Lo invito a ir a la oficina de mechupaunhuevo y entregar el formulario de queja que pasara luego por la raja de mi orto. – hizo énfasis en la ultima palabra. A punto de dar por terminada su presentación, tomo varios papeles y los repartió uno a cada uno, pasando por cada pupitre.- Para finalizar, no soy buena con los nombres y mucho menos apellidos, acostúmbrense a mis apodos, pedazos de nenasa. – se detuvo en la parte de atrás del salón, reposando su peso contra la pared y volviendo a su postura de brazos cruzados.- Sobre sus mesa deposite un cuestionario… antes de que pregunten. Si, es una prueba Sorpresa~ - canturreo con simpatía tan falsa como moneda de tres pesos.- Al que veo copiando le parto el culo. Cuando todos entreguen revelare las respuestas correctas y les explicare el porqué de cada una...

    Usen sus putos sesos que de adorno no los tienen, la puta madre, porqué...
    - como si no fuera suficiente, agrego algo más.- todas tienen una trampa y solo tiene 20 minutos. - sonrió maliciosamente de medio labio como la arpía sádica que podía ser. Si bien la calificación en esta prueba no iría a ningún lado, solo le decía a ella a que nivel de descerebrados se enfrentaba, ellos no tenían porque enterarse. No les sacaría el peso de encima hasta terminar la clase.


    En todos estos escenarios y situaciones no tienes o no puedes usar tu quirk o la de cualquier otro. Tienes que actuar como un héroe ordinario.

    1. Encuentras una persona que se ha caído de una distancia importante o a estado en un accidente de tránsito. Su cuerpo obstaculiza el tráfico (puede ser de vehículos o personas) y los muy descerebrados poco considerados comienzan a quejarse o pasar de todos modos. Tu prioridad es cuidar del herido ya que no se encuentra ningún villano u conflicto en el lugar.
    a. Lo mueves del lugar a uno más seguro para satisfacer al resto de anormales y llamas a la ambulancia.
    b. Lo llevas tú mismo al hospital.
    c. Llamas a la ambulancia mientras te quedas a su lado sin tocarlo ni moverlo.
    d. Diriges el tráfico mientras esperas la ambulancia.

    2. Un incendio menor comienza en un galpón amplio y completamente abierto. No se ha detectado que o de donde se inició el fuego. Para apagarlo usas:
    a. Matafuegos de cualquier clase.
    b. Arena.
    c. Agua.
    d. Intentas privarlo de oxigeno con algún objeto.

    3. Estas en el medio de la ciudad, en la vía publica cuando se desata un sismo grado VI a VII, algunos civiles estúpidos que no logran acostumbrarse a los terremotos que azotan su ciudad cada un año, entran en pánico, como héroe decides guiar a un grupo a un lugar seguro. ¿Que lugar elegirías?
    a. Un lugar alto y lejos de una corriente de agua natural.
    b. un parque o plaza con árboles, alejado de cables o postes eléctricos que friten a más de uno.
    c. Lejos de edificaciones altas y balcones que posiblemente se desprendan alavergatodo.
    d. todas las anteriores.

    4. Otro incendio de mierda, esta vez dentro de un edificio, una niña se encuentra atrapada en el interior y aunque el fuego no es muy intenso, si lo es el humo. Logras encontrarla en el segundo piso. Para sacarla…
    a. Te tiras del balcón para demostrar todas tus habilidades de parkour.
    b. Corres como chango por el resto de pisos hasta salir por donde entraste con la niña en brazos. Entre más rápido menores problemas.
    c. Te retiras por el mismo lugar que entraste, pero gateando… sin olvidarte de la niña.
    d. Sales caminando con cuidado y tapando a la niña con una tela o pañuelo en su nariz y boca.

    5. Un perro (no miren a Feniang) ha quedado atrapado en el medio de un arroyo de poca profundidad.
    a. Usas una cuerda alrededor de la cintura antes de cruzar, porque eres un precavido sin aires de Indiana Jones.
    b. Solo lo cruzas, ya que no es muy profundo YOLO
    c. Tiras un lazo para tomar al cachorro y jalarlo hasta la seguridad de la orilla, de la cual no te has movido.
    d. No lo rescatas porque es un estúpido animal y no te interesan.

    6. Un auto volcó a un costado de la ruta. No hay tráfico ni pasa nadie. La victima es solo el conductor, quien se encuentra inconsciente, pero se encuentra sujetado y colgando del cinturón de seguridad. Una peligrosa cantidad de humo sale del exterior del automotor: tu…
    a. Llamas a emergencias y esperas paciente.
    b. Decides sacarlo, buscando la traba del cinturón y arrastrándolo.
    c. Intentas buscar de donde viene el humo y apagar el posible fuego, antes de siquiera mover al sujeto.
    d. Todas las anteriores son incorrectas o incompletas.

    7. Te encuentras a una persona a punto de saltar de un puente, quiere acabar con su vida por mariconeadas que no te incumben.
    a. Lo empujas al vacío, lo ayudas a terminar con su sufrimiento.
    b. Lo tomas sorpresivamente y lo jalas o empujas hacia un lugar seguro, inmovilizándolo.
    c. Intentas hablar con él hasta que acceda a bajar.
    d. Lo sorprendes y lo golpeas hasta dejarlo inconsciente.

    8.
    Estas dentro de un bar, eres el dueño, y está repleto de gente, cuando justo se ven atrapados en una fuerte tormenta (no pronosticada). Notas que los vientos son cada vez más fuertes.
    a. Le pides que se alejen de las ventanas y refugiarse tras objetos como mesas o paredes.
    b. Pides que se retiren y se vayan a su casa antes de que la situación empeore.
    c. Indicas que todos se suban sobre las mesas de maderas o sillas por si el lugar se inunda y cortas la electricidad.
    d. Cortas la electricidad, prendes velas e invitas a todos a relajarse con otra copa más.

    9. En un tiroteo, una persona se encuentra refugiada detrás de una delgada columna, claramente a entrado en pánico y tu estas justo en la siguiente columna.
    a. Intentas calmarlo sin moverte de tu lugar para no delatar su posición ni ponerte en riesgo.
    b. Le pides que corra hasta donde te encuentras para contenerla o a un lugar seguro mientras tú no te mueves del tuyo.
    c. Corres hasta donde esta esa persona para tranquilizarla.
    d. Pides que corra para una zona segura y tu corres para el lado opuesto, dividiendo la atención del tirador en dos.

    10. Hubo un pequeño desmoronamiento, un civil quedo atrapado, aunque asegura no estar dañado, esta atorado. Para rescatarlo:
    a. Quitas piedra por piedra desde la más alta hasta la más baja.
    b. Lo dejas en el lugar y vas a pedir ayuda.
    c. Cavas alrededor y por abajo del cuerpo de la persona para sacarlo.
    d. Intentas tirar de sus manos o torso.


    -------------------------------------------
    Ahhh~ lamento la demora. Primero que nada: no es necesario que respondan en sus post todo el cuestionario por cada pj. Dejare las respuestas correctas abajo, así ustedes pueden pensar directamente como les va, pueden agregar un porcentaje, ya que cada respuesta vale 10. Oooooo... si quieren tomarse el trabajo de poner la resolución de cada examen, yo misma contestare. Como gusten... Solo traten de ser realista con respecto al conocimiento que posee cada uno, por ejemplo, yo ya se que Nephilia tendrá un puntaje bajo. Pero no deben preocuparse. Esta nota es solo para que Llantu se guié, desde donde tiene que empezar a dar o explicar, etc.

    Cualquier pj mal usado, de los profes más que nada, me avisan~ y desde ya pido disculpas :13:

    Respuestas:
    1. Respuesta C
    2. Respuesta B
    3. Respuesta D
    4. Respuesta D
    5. Respuesta A
    6. Respuesta D
    7. Tanto la B como C son correctas
    8. A y C son correctas (pero incompletas)
    9. A y D son correctas.
    10. Respuesta A.
     
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    Última edición: 18 Sep 2017 a las 20:25
  8. ArisuDokuro

    ArisuDokuro In the forces of stupidity

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    | Semana Libre – Jueves |

    Oficina del Director
    Con: Akio (RyuichiRyuichi)​

    Dos toques a la puerta bastaron para atraer su atención.

    Pase.


    La entrada a su oficina se abrió poco después que musitó esas palabras, Akio levantó la vista para encontrar a uno de los alumnos de la Clase 1-A cerrar la puerta de su despacho y encaminarse hacia su escritorio. Naturalmente, lo invitó a tomar asiento y tomar el té con él. Asim aceptó.

    Buenas tardes, Director —saludó el moreno mientras Ueno cordialmente depositaba una taza del líquido humeante delante del más joven—. Me disculpo por presentarme tan entrada la semana, pero quería charlar con usted cuando estuviera menos ocupado.


    Así que esperaste a que los asuntos de tus compañeros fueran tratados primero —dedujo el mandamás sin insinuar nada en particular, sólo nombrando los hechos—. Ya veo —dio un sorbo a su infusión—, qué considerado.


    Mi percepción del asunto es más bien egoísta —admitió el moreno sin un atisbo de culpa, haciendo una breve pausa para imitar el gesto del adulto antes de continuar—. No quería arriesgarme a interrupciones innecesarias y que el asunto que debo discutir con usted quedara sin tratar, no es el tipo de conversación que se pueda dejar para después sin que tenga consecuencias.


    Te escucho.


    La verdad es que Fenyang, otra estudiante y mi persona entramos a esta escuela a espaldas de mi padre —directo y sin rodeos confesó su travesura adolescente, porque honestamente no llegaba a pecado y todo el procedimiento tuvo lugar dentro de las reglas, así que tampoco era un crimen—. Me aproveché de un vacío legal en las estrategias de mi padre para inscribirme en la academia sin su consentimiento. Naturalmente, mis acciones motivaron a dos de mis sirvientes de confianza a hacer lo mismo pese a que no se los ordené, pero me gustaría pensar que respeté su libre albedrío y los protegí de drama innecesario al no detenerlos —a fin de cuentas, su padre estaría más molesto de si no lo hubieran seguido que de la situación actual.


    Hmn, comprendo.


    Solamente quería ponerlo al tanto de la situación para evitarle sorpresas desagradables a usted y el resto del Staff —daba igual lo que estos pensaran al respecto, su deber como persona decente era avisar que habría un problema y se haría cargo de él; la escuela estaba involucrada sin saberlo pero él era el responsable y asumiría las consecuencias de sus actos. Su confesión era más una formalidad para evitar que las cosas se agitaran innecesariamente—. Tomaré la responsabilidad y evitaré que esto se convierta en un problema llegado el momento —declaró.


    Igual no había mucho que el Faraón pudiera hacer sin quedar mal en el proceso, Asim había tenido la osadía porque ya había considerado todos los factores y sabía que tenía la ventaja; su padre no se arriesgaría a insultar el orgullo japonés y crear fricciones en sus relaciones internacionales, no cuando la ONU todavía les tenía desconfianza porque sus antepasados se levantaron en armas, reinstauraron la monarquía, movieron la capital (again) y demás acciones que por un tiempo los hizo blanco de la aprensión de otros países.

    Akio lo escuchó con atención y sin juzgarlo, esperó a que terminara de hablar y cuando estuvo seguro de que el príncipe no añadiría nada más, habló.

    Le he extendido la misma oferta a varios de tus compañeros y tú no serás la excepción —empezó, colocando su taza de té sobre el escritorio para demostrar que era completamente serio—. Quiero que sepas que si realmente lo necesitas, puedes acudir a mí ante cualquier problema.


    Gracias por su comprensión, Director.




    Dormitorios

    Como todas las noches desde que se mudó, Shayla marcó a sus padres para hacerles saber que sí, estaba bien y no, no le enviaría fotos de sus compañeros masculinos a su mamá. Eso le pasaba por contestar la verdad la pregunta «¿Y hay chicos guapos?» en su momento.

    Me alegra escuchar que te estás divirtiendo —dijo su padre, quien había asumido cargo del teléfono porque su progenitora había salido a terminar unos pendientes en el taller. Normal que quisiera dejarlo todo listo antes de que la ‘temporada de nuevos héroes’ empezara—. Parece que después de todo, éste será tu año —su padre no estaba insinuando nada sobre su desempeño académico y ambos lo sabían.


    Todavía es muy pronto para decirlo —les daba el beneficio de la duda a sus compañeros, pero el semestre ni siquiera había comenzado—. Mi clase está llena de personas increíbles —en el buen y mal sentido—, pero quién sabe lo que pueda suceder. Sólo el tiempo lo dirá.


    Te quiero, hija.


    Yo también, papá.


    | Lunes |

    Ah, lunes. Inicio no sólo de sus sueños sino también del camino de pesadilla que los llevaría hasta los mismos. La emoción impregnaba los corazones de los primeros años.

    A ver si les duraba hasta el final del día.

    La primera hora con Elastichna parecía miel sobre hojuelas. Más de uno se estrellaría de cara contra el suelo cuando Arkana los reconectara al aburrido sistema escolar, y Llantu les diera su primera dosis de realidad antes de dejarlos abandonados a su suerte con Skeleton, quien indiscutiblemente les haría bully en las siguientes horas. Ni hablar de Outburst.

    Sep, todo un viaje de Guatemala a Guatepeor. ¿El lado positivo? Nadie tenía que encontrarse a Memento hasta el día siguiente, así que capaz el día no terminaba tan mal… siempre que no hicieran enojar a su profesor de homeroom.

    Sociales

    Buenos días —ante todo los modales básicos, más para presentarle respetos a la profesora que a sus compañeros, pues a fin de cuentas a estos les vio la cara a todos en el desayuno—. Ya que estamos oficiales, me llamo Evelyn Marie Wilhelmine Hildegard de Nassau.


    … ¿Pensé que Hildegard era el apellido? —la pequeña confusión de la docente era válida y así se lo hizo saber la rubia más joven.


    Mi situación es diferente a la de mi primo —explicó sin ahondar en muchos detalles—. Tengo dos apellidos oficiales cuyo uso varía según el contexto, pero usted entenderá que las circunstancias actuales convierten el apellido de la Casa Real de mi país en más un ornamento que otra cosa —Kalina asintió. Algo había oído al respecto, aunque no había prestado mucha atención por no ser de las que se la pasaban pendientes de los chismes de otros—. Evelyn Marie Wilhelmine Hildegard son mi primer, segundo, tercer y cuarto nombre respectivamente. Responderé a cualquiera, pero preferiblemente llámenme Evelyn a secas.


    Con eso aclarado, se limitó a proporcionar los datos que se le habían solicitado en un principio.

    Provengo de Luxemburgo y todavía no me he proyectado tan lejos en el futuro —admitió sincera—. Estoy segura de que terminaré colaborando con la policía y el gobierno en operaciones delicadas, pero más allá de las situaciones de rehenes aún es muy pronto para decir en cuál otras áreas me especializaré concretamente. No tengo dominio suficiente sobre mi singularidad para considerar protección al público como una opción todavía —traducción: sabía que la buscarían para investigaciones especiales, interrogaciones policiales y para ‘negociar’ con criminales, pero no necesariamente quería vivir de eso. Tenía muchas otras opciones y lo sabía—. De lo único que estoy segura es que no quiero ser la sidekick de alguien más; tampoco tener propios, para el caso. No tengo problemas con trabajar para otros o estar bajo tutelaje de alguien con experiencia durante un periodo razonable, pero si decido colaborar con otros, quiero que todas las partes tengamos un estatus igualitario.


    Lo que probablemente no sería el caso con Evelyn de escoger la ruta del sidekick, ya que debido a su singularidad, era probable que los veteranos sólo buscaran contratarla para que ella los hiciera quedar bien. Y aunque no le molestara ayudar a otras personas, la princesa no se dejaría ser tratada como una herramienta y mucho menos explotada por personas egoístas.

    Asumo que hablas en base al desequilibrio que existe entre el número de independientes y grupos dentro de la industria heroica —para la heroína fue fácil encontrar la lógica detrás del asunto, pero eso era de esperarse de una profesional.


    La gente prefería trabajar como sidekick de un héroe en específico para garantizarse un salario, pues en los equipos tendía haber peleas y separaciones, ya fuera por desacuerdos internos o por los honorarios recibidos. No todos los equipos funcionaban, por eso la gente prefería no arriesgarse en una industria que de por sí era tan competitiva como los deportes a nivel internacional, lo que daba lugar a que las agencias de una sola cara con un montón de compañeros fuera una cosa común estos días.

    Infortunadamente, como en cada área laboral existían jefes buenos y jefes malos. Evelyn estaba diseñada para atraer más del segundo tipo que del primero.

    Exactamente.


    Sin más que agregar tomó asiento y Shayla se colocó de pie.

    Mi nombre es Shayla McRemitz. Tengo nacionalidad irlandesa por capricho de mi madre que es de aquellas tierras, pero me críe y crecí aquí en Japón —no había necesidad de explayarse de más explicando el asunto; si alguien tenía curiosidad, ya le preguntarían luego—. Mi meta es abrir mi propia agencia heroica. Quiero contribuir a la sociedad no sólo peleando al lado de personas dispuestas a brinda su apoyo a mí persona, sino al resto de los ciudadanos. Y no me refiero sólo a salvar gente en ataques de villanos. Sólo porque tenga poder bruto a mi disposición, no significa que el campo de batalla es la única opción disponible para mí.


    ¿Qué te motivó? —Angelov la animó a que se expresara por el simple hecho de que era una oportunidad para que los otros chicos expandieran sus perspectivas.


    El sistema actual es deficiente —señaló la pelirroja sin temer que la juzgaran—. Las víctimas de abuso temen hacer denuncias porque la policía no se los toma tan en serio como deberían, las personas Quirkless son tratadas peor que los discapacitados (para los cuales no existen instituciones especiales en el país), porque nuestro sistema es clasista y si eres ‘diferente’ dentro de lo que ellos definen como normal, entonces creen que mereces ser marginado.


    Los que creyeron que se había quedado sin razones se llevaron una sorpresa al verla continuar.

    También hay demasiados prejuicios en torno a los Quirks, muchos deciden lo que vales según el tipo de singularidad que tengas y juzgan a la gente por ello, ni siquiera te conocen pero esperan que te conviertas en villano ‘porque tienes el Quirk de uno’ —si alguien además de Evelyn se sintió identificado con ello, no lo demostraron—. Los niveles de xenofobia han disminuido, pero se transformó en racismo contra las personas con Singularidades del tipo mutante y gente que posee rasgos que antes eran considerados anómalos —pedrada no intencional para Leslie, mas nadie se lo señaló. Igual el mencionado ni escuchando estaba—. Y discúlpeme si sueno arrogante o acusadora, pero muchos de los héroes actuales sólo quieren cinco minutos de gloria para ganar un cheque. Se sientan a disfrutar de la fama y no se preocupan por hacer su trabajo correctamente, algunos ni siquiera tratan de forma decente a sus fans, que son la razón por la que ascendieron en los rankings para empezar.


    No me ofendes querida, sé bien que lo que dices es cierto —la mujer joven le sonrió—. Y entiendo lo que dices sobre los héroes, hay que dar para recibir y no muchos lo hacen, tristemente. Pero ten en cuenta que ningún sistema es perfecto.


    Lo sé —aceptó sus palabras de corazón—. No soy tan ingenua para creer que puedo cambiar todo eso. Los héroes son humanos, envejecen y mueren. Pero los ideales son traspasados. Los héroes son conscientes de su fama, pero no muchos entienden realmente lo que esto significa o el impacto que tienen en la sociedad, que sus acciones pueden inspirar o destruir a alguien más.


    Me alegra ver a alguien tan joven con los pies bien puestos en la tierra, pero mejor dejemos esta conversación para otra clase —la profesora comprobó su reloj para mantener una pista del tiempo. Afortunadamente, Shayla no se había robado ni siquiera había llegado a robarse diez minutos completos.


    Por supuesto, perdón por tomarme más tiempo del necesario.


    Con Wonder Woman de nuevo en su asiento, el Príncipe de Egipto se alzó para ser escuchado.

    Me llamo Asim Harakthy, provengo de Egipto y no quiero ser un rey cobarde que se escude tras otras personas cuando el uso de la diplomacia no aplica. No quiero ser un gobernante impotente, pero tampoco quiero que mis acciones lleven a otros a la guerra —sintió la necesidad de explicar un poco la situación, por lo que así lo hizo—. Mi gente es supersticiosa, en algunos casos hasta el punto de lo irracional, así que un sistema en el que los quirks deciden tu lugar en sociedad es aceptado y por lo mismo el heroísmo no es exactamente popular —lo que viniendo de la tierra con mayor población nacional de África era coquetear con los problemas, pedirles una cita y dejarlos plantados—. Tenemos un par de escuelas pero nada excepcional, admito sin una pizca de orgullo que sólo están para cumplir con los tratados internacionales. Por cada héroe tenemos cincuenta veces más soldados.


    A pesar de lo dicho mantuvo su rostro impasible y el mentón en alto. No, Egipto no era perfecto, pero por lo menos estaban mejor que cuando eran una república. Algo es algo.

    Mi objetivo como profesional es cambiar esto, promover el heroísmo de forma que tenga un impacto cultural positivo al fundar un grupo similar a la Guardia Real, sólo que a disposición del pueblo. No pretendo incluir héroes en mi armada —primero porque enviaría el mensaje equivocado y segundo porque tenía señalado «MALA IDEA» con luces de neón. Cada cosa estaba perfectamente bien como estaban, una bien separada de la otra—, sólo quiero organizar a los escasos profesionales en mis tierras y promover un sistema más eficiente, pues el existente es bastante clasista, y eso no debe ser. Independientemente de las clases sociales y ocupaciones somos del mismo país, somos parte de una nación.




    Prevención de Riesgos

    La primera prueba del año les había sido arrojada a la cara de la mano de Llantu. Por supuesto, sólo los más ingenuos esperaban que de verdad el test valiera para sus calificaciones finales. Y aún si lo hiciera, no debería ser tan difícil de responder correctamente, a fin de cuentas todo lo que necesitaban era poseer suficiente sentido común.

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    Artes
    Con: Gou (RyuichiRyuichi)​

    Era la hora de la verdad.

    Tenía sentido que se encargaran de aquella tarea en particular en sus primeras clases. Cuanto más pronto diseñaran sus trajes, más pronto asistirían a las lecciones prácticas con una protección mejor que la de sus uniformes de educación física. Al menos algo de ventaja les daría.

    Shayla agradecía haber preconcebido el concepto de antemano: un bodysuit con protección anti-fuego bajo una armadura blindada. La idea general y los materiales eran un peso menos, por lo que sólo le quedaba preocuparse por el diseño.

    Al principio tenía un concepto greco-romano en mente, pues era el pensamiento natural que venía al tratarse de armaduras era ese —también culpaba a su madre y sus continuas referencias a Wonder Woman—, más pronto tuvo una epifanía que no deshonraría a sus ancestros. De ahí en más intentaba figurar cómo crear una armadura de estilo céltico que no le estorbara demasiado pero que la protegiera lo suficiente, hasta que Gou se le acercó.

    Yo tampoco soy muy buena dibujando —la única forma de arte para la que destacaba era el baile y eso más que nada era culpa de su tío Finin—, pero basta con que el diseño que entreguemos sea entendible. Las indicaciones en la hoja ayudarán a los profesionales a guiarse, así que no debería haber problemas si nos explicamos bien.


    Supongo, supongo.


    Evelyn sabía lo que quería y se había explayado lo suficiente para explicarlo a detalle en su hoja, sólo esperaba que no hubiera ningún problema a la hora de fabricarlo. Era una petición complicada a fin de cuentas y escondía mucho más de lo que se veía a simple vista, empezando por su solicitud de que fuese elaborado de un material hibrido, el cual sirviera como como protección contra el fuego y anti-balas.


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    Asim no había tenido ningún problema con su respectivo traje, teniendo en cuenta no es como si pudiera llevar mucha ropa encima considerando el clima de su tierra natal. Llevaría una capa que lo protegería no sólo del sol abrazador sino de las balas, sino también para compensar lo ligera de su armadura: guanteletes, grebas, protección en la cintura y las costillas. Su cuello, hombros y brazos estaban protegidos de la misma forma por una fibra oscura. Pantalones negros de lino because he can y un cetro heka del tamaño de un cayado para reafirmar su identidad.

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    Ciencias

    Pese a sus sarcasmos había quedado claro que Hannibal era un buen profesor. Uno estricto y con el cual siempre tenías que estarte cuidando la espalda, pero bueno al fin y al cabo.

    La lección fue informativa. Shayla no estaba interesada en tener hijos antes de los treinta, con el debido respeto a las mujeres que sinceramente pensaban que sentar cabeza era la cúspide de sus vidas, pero como bien Skeleton le había señalado a Lola: daba igual sus intereses e inclinaciones, ninguno estaba a salvo. Escuchó, absorbió y procesó la información con atención.

    Evelyn fue tomada con la guardia baja al comienzo de la charla, pero así de rápido como se sorprendió se recompuso, intentando rememorar las charlas de sus otras escuelas. El tema no era tabú pero no había sido tan explorado como en aquella clase.

    Asim disfrutó cada segundo de la experiencia de aprendizaje, aprovechando de que carecía de restricciones mundanas como inhibiciones atribuidas al sentido del pudor y vergüenza producto de la inmadurez. Era sólo una charla sobre sexo. Le agradó que Hannibal no tuviera rodeos para decir las cosas y por sobre todo, consideró la dinámica de lección bastante creativa.

    Por supuesto que la mayoría le perdió la fe al héroe luego de que los engañara de aquella manera. Shayla estaría en guardia de ahora en adelante para no tener problemas —ni con él ni con otros indirectamente causados por Van Dorne—, mientras que Evelyn prometió figurar cuándo el héroe estaba siendo cínico y cuándo simplemente sarcástico en lecciones futuras. Asim se limitaría a respetar las reglas del hombre y escuchar a su sentido común; ya había aprendido la lección, bastaba con poner el conocimiento en práctica.




    Educación Física

    Con: Dolores (Devian LilithDevian Lilith), Darko (RyuichiRyuichi) & Nephilia (Miss LSDMiss LSD)​

    Asim estaba para nada intimidado a pesar del ceño fruncido de Outburst. Le ofrecería All-Bran al pobre a ver si la expresión en su rostro mejoraba aunque fuese un poco, pero no tenía deseos suicidas. Partió con sonido el silbato.

    La prueba no sería tan horrible para los egipcios de la clase por una sencilla razón: llevaban años pasando por entrenamiento de combate quirkless y estaban acostumbrados al clima despiadado. Sin el sol abrazador y el calor de los mil demonios, lo que Kazmer les había pedido para calentar era una tarea bastante fácil. Su respiración se aceleró como su humanidad demandaba, pero ello no le impidió alcanzar la marca de doce.

    ¡Poder moreno!


    El príncipe ignoró las miradas de envidia que pocos de sus compañeros de clase le dirigieron y aceptó el hi-five de Lola con gusto.

    Evelyn llegó hasta el diez y paró cuando su respiración comenzó a tonarse irregular. Tenía más resistencia que eso, pero sabiamente decidió conservar sus energías.

    Shayla completó las doce vueltas con algo de dificultad al final, todo por el simple hecho de que quiso superar sus límites y no detenerse en la onceava. Más le valía aplicarse desde la primera clase si realmente quería mejorar su desempeño en esos tres años. Su cuerpo no estaba cansado, pero su respiración se encontraba demasiado acelerada. A base de enormes bocanadas de aire y lentas exhalaciones logró calmarse en lo que sus compañeros restantes hacían el test.

    Cuando clamaron que las siguientes actividades serían en parejas todo el mundo.

    Hey Lola, ¿me echas una mano?


    ¡Ya rugiste, pelirroja! —el Santo de los Gimnasios le estaba sonriendo a la mexicana hoy y ella no era quién para decirle que no.


    ¿Quieres ir primero o prefieres que yo lo haga? —típico de McRemitz tener en consideración a su compañera.


    La verdad me da igual —honestidad ante todo, Shayla apreció el gesto de Dolores con una sonrisa.


    En ese caso iré primero.


    Tampoco sin desperdiciar un segundo, Evelyn se aproximó a la persona más cercana a su posición actual.

    Darko, ¿correcto?


    Así es, ¿qué se le ofrece? —el esloveno ya se hacía una idea, pero no lo señaló—. No tenemos mucho tiempo así que por favor sé breve.


    Así lo pidió y así se le concedió.

    ¿Te importaría ser mi compañero? —preguntó la rubia sin complejos—. Si no tienes mejores ofertas, claro.


    Me abordaste tan rápido que no le diste la oportunidad a nadie —señaló—. No, no tengo problemas con emparejarnos para la actividad.


    ¡Excelente! —la joven juntó sus palmas feliz de la vida, sin molestarse por la cruda honestidad del otro.


    Asim se lo tomó con toda la calma del universo y literalmente le preguntó a la primera persona que le pasó por el frente:

    Nephilia, ¿hacemos equipo?


    La mujer araña apenas y parpadeó.

    Seguro, lo que sea —y con eso ambos se encaminaron hacia las colchonetas.


    Tal como indicó Kazmer, primero fue la serie de abdominales. Evelyn tuvo una marca buena sobre el promedio aunque no para resaltar demasiado, logrando cincuenta y tres en el minuto designado. Shayla la venció con una marca de sesenta y dos. Y Asim se coronó con un record de setenta y cinco abdominales.

    ¿Acaso eres humano? —inquirió la italiana con ironía.


    Según yo, sí —respondió Harakthy mientras cambiaban de posición, siendo el turno de Fisichella ahora—. Según las supersticiones de mi pueblo fui bendecido por Nut al nacer, soy la manifestación de Horus en la tierra, me volveré Osiris al morir y formaré parte de Ra. Eso o soy ya sea hijo de Ra o su reencarnación.


    Suena a demasiada paja —opinó antes de que Outburst sonara el silbato.


    La hora de las flexiones no fue muy diferente. Evelyn logró cuarenta y dos antes de alcanzar su límite, mientras que Shayla consiguió cincuenta dentro del tiempo estipulado. Asim iba a un ritmo normal, sin prisas para hacer el ejercicio como correspondía, por lo que consiguió sesenta y uno dentro del minuto.


     
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  9. NoirExor

    NoirExor "Albino-master" Moderador

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    [Lunes 9:20 a 10:10 am - Clase de Matemáticas]

    Un día nuevo acababa de dar inicio para prácticamente todos los estudiantes en las instalaciones, algunos volvían a encontrarse con las ya familiares aulas donde las clases tendrían lugar, jóvenes que ya se hallaban en su segundo o incluso tercer año de cursada, no obstante los alumnos de primer año siempre poseían esa mirada que dejaba ver su curiosidad e incertidumbre, no tenían idea de con quién o que se encontrarían siendo la primera vez que asistían a sus respectivas asignaturas. Aún era temprano y además de algunos rostros somnolientos que se paseaban por los corredores, también alguna que otra expresión de seguro se transformó en algo relativo a la decepción con solo dar un vistazo a la materia que ahora asechaba a los indefensos aspirantes a héroe. La ciencia de los números se encontraba mucho más cerca de lo que podrían haber imaginado, y ahora que el público se hallaba relativamente tranquilo en sus asientos tras la finalización de Estudios Sociales, ninguno esperó el repentino movimiento de las puertas que se cerraron abruptamente con un solo golpe. Las ventanas se oscurecieron cual si alguien hubiese cubierto los cristales con unas cortinas negras, pronto el lugar estuvo envuelto en penumbras…

    ─ Ahí va de nuevo… ─ dijo para sí misma cierta docente de cabellos rubios que ya había abandonado el salón hacía unos segundos, pero con solo escuchar el ruido de las puertas ya anticipaba lo que ocurriría.
    ─ No logro ver nada, es llamativo que hayan logrado algo así a plena luz del día ─ comentó en plena oscuridad la voz de Jiao, tenía un punto al percibir como muchos que ni un solo rayo de luz ingresaba por ventanas o debajo de las puertas. Ella como otros estarían a la expectativa de que sucedería a continuación, ¿a lo mejor era algún tipo de entrada triunfal?


    ─ ¿Se atreven a cursar matemáticas, eh? A lo mejor no les fue complicada la clase anterior, pero nada se compara al terror de los números y… ¡a mi presentación!


    Aquella voz femenina que todos alcanzaron a reconocer desde la prueba teórica acababa hace unos instantes de invadir ese lugar cuando una luz emergió desde detrás del escritorio del profesor al igual que una melodía del grupo Guns N’Roses y otros rayos de colores que hicieron de la tal “presentación” algo un tanto exagerado conforme la figura de Arkana hacía su aparición en el salón cual si hubiese atravesado el suelo desde abajo. Conforme las cortinas se retiraban y dejaban pasar la luz del día otra vez, las reacciones eran de lo más variopintas y algunos como Gou o Jiao aplaudían el curioso inicio de clases.

    ─…Ehm, esta no era la reacción que esperaba, y eso que me tomé la molestia de preparar todo por la madrugada, ¡pero gracias! ─ La profesora ahora disponía de la atención de todos los presentes, y ya habiéndose normalizado la situación podía dar inicio a la cursada ─ Confió en que todos me conocerán ya bajo el nombre de héroe “Arkana”, yo seré la encargada de enseñarles matemáticas. Disculpen lo de recién, confieso que para mí es común el que algunas personas teman a la materia que enseño o directamente no les agrade demasiado y por eso tengo la costumbre de cada tanto llevar adelante las clases de una manera didáctica y diferente. Entenderán a lo que me refiero muy pronto.

    La profesora que había estado hasta ese momento levitando a pocos centímetros del suelo entonces decidió tomar un descanso, apoyando ambos pies en el suelo y apoyándose en ese escritorio apostado en ese lugar para ella. Guardó silencio por un instante, había tratado de ser un tanto amigable y cautivadora con aquel espectáculo de luces pero a lo mejor había sido un poco excesivo, aunque los ánimos de aquellas dos chicas y alguno que otro alumno le ayudaba. En cuestión de unos segundos volvió a retomar la palabra, en parte la extraña mirada de la azabache ayudaba a imponer un ambiente quieto en ese lugar, debido a que no tenía ojos siquiera era posible el saber a quién observaba o miraba en primer lugar.

    ─ Creo que lo correcto es iniciar con algunos puntos que dejaré en claro, desde ya no creo que deba explicarles o enumerarles sobre las conductas que no toleraré, ya están lo suficientemente grandes para ello. Están aquí para aprender y yo como profesora me dedicaré en cuerpo y alma a esta materia y a su aprendizaje. Problemas personales se resuelven fuera del salón, además de que les pido mantengan una buena conducta… ─ la sinceridad de Mavra entonces afloró, quizás solo quería darles una sabía advertencia ─ como dato extra, la verdad es que cuando me veo inmersa en ambientes turbulentos no logro controlar mi quirk por completo, solo eso, ténganlo en cuenta.
    ─ Entiendo, ¿Pero se siente más cómoda si nos dirigimos a usted por su nombre de héroe? ─
    preguntó de esta manera uno de los chicos, uno que justamente tenía una gran estatura y unos cuernos, la profesora se llevó una mano a la boca cual dejando salir un pequeño “ops” ante la interrogante.
    ─ No me molestaría, no me hago problema en si desean llamarme Arkana o Mavra, incluso si no desean tutear por mi está bien, es normal desde que no nos conocemos tanto aún ─ contestó ella ahora comenzando a caminar lentamente de un lado a otro de la pizarra, en esta clase probablemente no la utilizarían ─ Y respecto a tu pregunta, Clovis, si, ustedes dispondrán de un programa de la materia donde estarán incluidos todos los contenidos, de hecho también he preparado el material que utilizaremos en clase, eso estará listo para nuestro siguiente encuentro.
    ─ ¿Acaba de leerme la mente? ─
    indagó el Roux-Espadas siendo que la fémina acababa de adelantarse a lo que iba a preguntar, sabía de sus poderes psíquicos y le parecía la opción más lógica el que ella hubiese registrado su pensamiento.
    ─ En efecto. Como podrán ver esa es una de mis virtudes, es difícil hacer trampas en mis exámenes en parte gracias a eso ─ acotó llevándose ambas manos a la cintura en una pose en parte heroica ─ Nos manejaremos con el material de estudio por una plataforma virtual de la propia UA, desde luego necesitaran conexión a internet.

    En eso nuevamente la de ropajes oscuros se quedó unos instantes en silencio, llevándose una mano al mentón como si estuviese pensando en algo, probablemente se había olvidado de algo o sentía que algo faltaba. Entonces, se percató y haciendo un chasquido con sus dedos terminó por ingresar dentro del salón de clases algo parecido a un cañón proyector de algún tipo, aquel trasto llamó la atención de más de uno pues su aspecto hacía pensar que era de última tecnología e incluso un prototipo.

    ─ Por otra parte no creo que necesiten presentarse conmigo. En verdad, los he estado observando en el examen práctico y también en el teórico, tengo cierto conocimiento sobre ustedes hasta cierto punto y confió en que nos llevaremos bien ─ confesó la docente a la vez que utilizaba su quirk para conectar el curioso aparato que había traído consigo a un toma corrientes y dejándole sobre su escritorio. De hecho esto de “poseer conocimiento sobre ellos” era algo que podía interpretarse de varias maneras ─ no me molesta que hagan sus tareas y demás trabajos en equipo, de hecho es una buena forma de encararlos. Si tienen dudas siempre estoy para resolverlas, mi deber como docente es que aprueben la asignatura, incluso si van por debajo del ritmo en comparación al resto.

    El trasto había ya comenzado a proyectar un haz de luz de amplio alcance cuya finalidad era barrer con todo el salón a manera de escáner, una vez este acabó, curiosas proyecciones comenzaron a materializarse en el aire, diversos números, símbolos algebraicos, graficas en un plano en diferentes dimensiones, objetos geométricos y demás estructuras relacionadas a la materia.


    ─ Ahora, yendo al grano respecto a nuestra clase de hoy, seré franca y les diré que tendremos una pequeña prueba que ejercitará sus mentes al mismo tiempo que me dará información que utilizaré para futuras jornadas. Ya han visto algunos ejercicios en la prueba teórica, pero esto no es ni por asomo algo tan aburrido como eso, ¿Recuerdan cuando les dije sobre llevar a cabo las clases de una manera didáctica y diferente? Bueno, esta es una de esas ocasiones ─ inmediatamente luego de estas palabras dichas por la psíquica, aquellas proyecciones holográficas en el aire comenzaron a moverse libremente por el salón de clases como si un fuerte viento las esparciera por el lugar y las azotara contra el otro extremo del aula, tales números y demás hologramas desaparecían cuando se estrellaban contra una pared, pero volvían a aparecer más constantemente, era como una lluvia matemática ─ Algunas ramas de la matemática inicialmente eran simples juegos durante épocas remotas, en si son un lenguaje formal, una herramienta que se utiliza incluso en cosas como la música. Hoy simplemente probaré su conocimiento al mismo tiempo que su velocidad de cálculo, hehe. La consigna es simple, elegirán un problema simple de los que permanecen estáticos en el aire en comparación a los números y símbolos que vuelan por doquier, la mayor parte de estos problemas son sencillos y no muy extensos: ecuaciones de primer grado, inecuaciones, funciones lineales, operaciones combinadas o aplicar propiedades de la potenciación por dar ejemplos. Una vez elijan una consigna, deben resolverla mentalmente y tocar con sus manos los números que conforman la respuesta. Tienen un plazo de quince minutos para resolver tantos como les sea posible pues irán apareciendo nuevos ejercicios cada cierta cantidad de segundos.

    Mavra en verdad tenía curiosidad sobre como Naya había construido un artefacto de proyección holográfica como este, pero por sobre todo también deseaba ver como sus alumnos nuevos sortearían este pequeño juego de velocidad sobre saberes que se supone ya deberían poseer. Los resultados de este juego le ayudarían a determinar en qué situación se encontraba cada estudiante en particular, la consigna estaba dada y solo bastaba con dar la señal de inicio. Esperó unos instantes por si alguno tenía dudas en sus cabecitas que necesitaran resolver antes de empezar con la actividad.

    ─ Muy bien, si no hay dudas ya, en sus marcas, preparados… ─ en ese corto intervalo antes del comienzo, la profesora subitamente se desplazó levitando hacía cierto alumno bajito de nacionalidad china, tocando su frente con ambos dedos de su mano antes de alejarse igual de rápido ─ ¡Que empiece el bombardeo numérico!


    "No te inquietes, compartiré mi "visión" contigo"

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    ----
    Tadah! eso es todo por ahora(?)
    Como verán, la primera clase de matemáticas esta servida. Francamente no sé si pueda postear con Eugene en esta etapa pero lo intentaré de todas formas.

    La consigna en la clase es simple, como ha dicho Mavra, gracias a un proyector avanzado que ha traído para la clase, existen varios ejercicios o consignas que cual letras o dibujos transparentes y flotantes se hallan flotando o levitando lentamente en el salón de clases, estas son de un color azul y deben escoger la que desean resolver tocándola. Luego deben resolver la consigna mentalmente y escribir la respuesta tocando números o símbolos que también pasan volando en forma aleatoria por el aula rápidamente y que son generados constantemente, tales números o símbolos son de color verde. Los estudiantes tienen quince minutos para resolver tantos ejercicios como puedan y desde luego mientras más hallan completado más la profesora estará al tanto de cuan bien preparados están.

    Los que han jugado Dangan Ronpa ya imaginaran que esto se parece al Hangman's gambit, por eso el ambiente musical(?) Suerte! XD

    PD: Qiang si puede ver las consignas y números que flotan. Le será sorpresivo en su momento pero desde el inicio de la actividad podrá ver en su mente la localización y especificaciones de los números y consignas. Obra del Quirk de la profesora, que ha conectado su visión con la Qiang. No será una visión perfecta como la que tienen todos normalmente, sino como una especie de mapa en tres dimensiones como los presentes en los editores de algunos juegos pero que aún así le permitirá ver formas y relieves, colores básicos, etc. Ejemplo:
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    Última edición: 19 Sep 2017 a las 12:02

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