Historia Misión C Pacto de Fe | Rinha Pawa

Tema en 'Naruto World' iniciado por Xayah, 1 Dic 2016.

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  1. Autor
    Xayah

    Xayah Ya ponme el sol en la boca.

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    PACTO DE FE
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    La jounin masajeó sus sienes tratando de aligerar el dolor de cabeza, aunque la constante agitación de la carroza haciéndola tambalear de lado a lado no era la mejor aliada. Al frente de la joven, un ANBU con mirada de resignación la observaba, tratando de empatizar sus actuales sentimientos, por más que le costaran.

    Touma no era un hombre sentimental, pero siempre hacía su mayor esfuerzo por tratar con cariño a sus familiares, sin embargo, desde el exilio de la castaña todo se había tornado frío e incómodo en su relación. Rinha parecía mostrar una faceta totalmente diferente a la que llevaba por dentro, el ANBU no la había obligado a ir en contra de su voluntad, ella aceptó; ¿entonces por qué actuaba como niña obligada?

    Podía entender sus demonios, regresar a un hogar donde te juzgaron de asesina, donde te trataron de basura y enferma. Donde siempre reinó más el odio que la fraternidad y el amor, y donde el único calor familiar fue dado por dos personas de las miles que había. Rinha siempre buscaba ocultar todo bajo una mirada serena, pero él la había visto nacer, caminar por primera vez, cumplir un año más de edad, llorar, gritar, sonreír… Al él no le engañaba, se estaba rompiendo por dentro.

    Necesito que mantengas silencio al entrar en la vecindad ―Touma admiró la mirada filosa de su familiar sin ningún ápice de remordimiento. ―, no queremos problemas innecesarios.
    ¿Entonces para qué quieren que vaya? ¿Para qué todos me miren como un maldito bicho raro?
    Para que finalices tu desarrollo como Pawa, una vez después de eso, serás libre de irte a donde quieras. No tendrás que volvernos a ver más nunca.

    Un vacío se instaló en el pecho de Grimmjow, hace mucho tiempo creyó que el rencor hacia los de su sangre estaba en el olvido. Creyó que no le volvería a doler más nunca recordar sus caras de desaprobación e incluso de tristeza, Touma se había pasado con aquel comentario pero lo que no sabía Rinha es que en el fondo a él también le dolía, porque a fin de cuentas, para el ANBU ella fue una hija.

    Se adentraron a la Niebla bajo un melancólico atardecer. El rostro de la jounin palideció, sus energías vitales se apagaron, era el juramento de los sabios sobre ella, la maldición colocada para todo aquel que se prohibiera entrar al hogar del clan y osara hacerlo. Su clavícula comenzó a arder y los nervios crecieron por dentro, el juramento era un veneno contra el sello maldito, con cualquier cosa corrupta que tocara el suelo sagrado de la vecindad.

    Las miradas de terror, desaprobación, sorpresa y amargura no se hicieron esperar, Rinha no bajó la mirada, totalmente orgullosa de mantenerle el contacto visual y causar, aunque sea, intimidación en los cuerpos ajenos. Touma carraspeó en señal de que mantuviera la compostura y Yang lo cumplió sin rechistar.

    "¿Qué hace ella aquí?"
    "Creí que la habían desterrado."
    "Regresó la traicionera a nuestras tierras… ¡Por Yggradasil!"
    "Mamá, ¿quién es esa mujer?"
    "No acerquen sus hijos a esa bestia."

    La portadora del sello maldito inhaló y exhaló sumida en su mundo, era esencial mantenerse a raya, dejar que todas las personas desahogaran sus malestares y permanecer el máximo tiempo posible callada. El camino hacia el santuario de los sabios pareció una eternidad, por más que tuviera memorizada como la palma de su mano el sendero. Se dio cuenta, ante su orgullo, de que lo mejor para soportar la rabia y pena era bajar la mirada, tenerla fija en el suelo cual prisionero siendo llevado a la silla eléctrica mientras era abucheado por la multitud. ¿A qué había venido entonces? ¿Por qué aceptó ir con el varón? ¡¿En qué maldito impulso había caído?!
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    Pacto de Fe (C)

    Descripción de la misión: Aún así después de su exilio, Rinha ha mantenido el contacto con Touma Pawa. Sus hazañas no han sido de oídos sordos para los sabios del clan, y a pesar de que no se le permite regresar a la vecindad por temor de sus familiares, los superiores hicieron un juramente con Renji desde que la castaña era un infante: ayudarla a crecer espiritualmente.

    Touma ha detectado que es el momento de enseñarle el siguiente paso de experiencia a la jounin sobre su línea sucesoria. Por lo que tras conversarlo con Renji y discutirlo con los sabios, decidieron otorgarle los conocimientos más profundos del meiton a Rinha aunque esto conlleve un pacto de sangre.

    Esta noche los sabios han permitido olvidar lo que una vez hizo Rinha y cumplir su juramento, haciendo responsable a los líderes del clan de cualquier consecuencia futura.

    Objetivos:
    - Regresar a Kirigakure junto a Touma.
    - Realizar el ritual.

    Notas:
    - Con esta misión se activará el modo extra.
    - El ritual es excéntrico, Rinha deberá hacer un pacto con las plantas si desea obtener los conocimientos más profundos del meiton.
    - El ritual está hecho para obtener un modo extra del Kekkei Genkai..


    A C L A R A C I O N E S

    -Fichas de los lideres de Clan (Renji & Touma): pueden estar sometidos a constante edición por los que les recomiendo solo guiarse de las apariencias y ir imaginando la personalidad a medida de que prosiguen la lectura.
    -Esta misión tenía espirada su fecha de tope, pero pedí una prórroga al moderador para postear el último post tiempo más tarde.
    -El último post es muy largo a comparación de otros, no fue ninguna mal calculo de palabras, quería que fuera más largo que los otros dos por mucho (los troleo, love guys) [?
    -El Modo Extra ya está permitido, solo me falta que corrijan esta MH para poder empezar a usarlo. ;3;
     
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    Última edición: 28 Dic 2016
  2. Milo 9000

    Milo 9000 Moderador

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  3. Autor
    Xayah

    Xayah Ya ponme el sol en la boca.

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    * Cursiva significa pasado


    Mojó la pluma de tinta, pasándola luego por el fino papiro al tiempo que articulaba una vieja oración, aquella que la daba vida a sus palabras. Cada letra comenzaba a brillar con intensidad de un color dorado que poco a poco se oscurecía hasta alcanzar el ónix. A su alrededor sus hermanos, los demás sabios del clan formando un circulo entre todos mientras extendían sus brazos diestros al frente, generando de sus palmas una neblina oscura que se dirigía hacia el centro del círculo. Ahí estaba la causante de tantos males en la vecindad, asesina de Tenshirama Pawa, una maldecida por Yggradasil y prodigio corrupta.

    Tyer terminó de escribir la última palabra que daba vida a su juramento, prendió el cuenco de madeara en llamas y luego cerró el papiro al tiempo que mirada fijamente los ojos de Rinha; en esos orbes ya no había luz ni felicidad, parecían estar destinados a siempre caer en la corrupción y la maldad, si no, ¿por qué habría matado a su familiar? Al único que siempre le mostró una faceta diferente al resto de los demás jóvenes del Clan. Él la había estado observando por mucho tiempo, era su deber como sabio mantenerse al tanto de todos los pasos que daban los frutos de Yggradasil. Asegurarse que los próximos líderes y futuros Pawa caminaran bajo el sendero correcto, pero desde que vio el nacimiento de esa chica, desde que la vio dar sus primeros y crecer, dominar las artes del meiton, supo que no sería normal y que su vida no sería fácil.

    Y ahí la tenía, frente a él con un rostro de desprecio y odio profundo, con todas las intenciones de saltarle encima y asesinarlo como Tenshirama. Pero no lo permitiría, no dejaría que hubiera ninguna muerte más en el Clan a manos de esa bestia.

    He aquí los testimonios de tu maldición. ―alzó el papiro hacia el frente, dejando que la ojimiel lo observara como que sus iguales. ―Una vez se quemen el castigo comenzará a tener efecto. No eres bienvenida en este lugar, Rinha Pawa, deberás huir lejos de aquí si no quieres que el veneno te mate.
    Tus pecados no serán perdonados ni tus problemas remediados, has traicionado el trato de los sabios.

    La ira comenzó a crecer en la joven, viéndose sumida paulatinamente en el odio. Mordió su labio inferior como método de autocontrol, pero no sirvió de nada, la sangre comenzó a brotar de la zona apenas se percató de que su furia no era normal y fácil de mantener en línea. Bajó la mirada y las convulsiones empezaron, el sello que había en el centro de sus clavículas comenzó a brillar con fuerza.

    Yo… Yo no… ―Trataba de decir entre los espasmos de dolor que causaba la prolongación por todo su cuerpo del sello maldito, su voz se volvió ronca. ―¡YO NO LO MATÉ!

    Mírate… Eres un demonio, lo asesinaste y te engañas tratando de convencerte de que no lo hiciste, no lo quieres reconocer. ―Dijo una de las mujeres, Rithe, con una seriedad fulminante. El círculo de sabios intensificó su técnica de fuinjutsu: la neblina que salía de sus palmas eran una especia de cadenas que mantenían aprisionadas a la menor. ―No puedes controlar tu corrupción, ya no perteneces a este Clan.
    Que el castigo comience.

    Tyer soltó el papiro en el cuenco, dejando que se consumiera en el fuego. Rinha empezó a soltar jadeos de dolor hasta el punto de empezar a gritar, sentía que su piel se quemaba, porque a pesar de no estar siendo atacada con fuego directamente, ese papel era una especie de muñeco vudú, un juramento colocado sobre ella.

    “Cada que pises estas tierras, serás quemada hasta consumirte y ser cenizas; ¿la fuente? Tu odio. Huye lejos si no quieres ser calcinada por tu propia ira.”

    [ . . .]

    Yang se encontraba en la cima de un árbol recostada de su tronco, justo de aquel que de pequeña le gustaba visitar, el gran árbol del Clan situado en el centro de la vecindad. No había ni una sola alma (además de la de ella) en las calles, todas las casas de su alrededor permanecían en silencio y a oscuras, eso le afirmaba que ya todos se encontraban descansando.

    Miró su pecho, visualizando ese tatuaje entre sus clavículas que tantos problemas en la vida le había traído. Podía sentir que estaba en el infierno, pues a pesar de ser de noche y con una temperatura fresca según Touma, sentía calor, mucho calor, uno que la sofocaba poco a poco. Su odio, como había decidido llamar el sabio esa noche a sus pecados, no eran tan lamentables ahora porque hace mucho se había rendido al sello maldito, aceptando su poder y controlandolo, pero eso no significaba que el juramento se deshiciera alguna vez, jamás lo haría, estaba destinada a quemarse en esas tierras si permanecía mucho tiempo en ellas.

    Escuchó unos tenues pasos por la zona no visible de aquella gran vista, teniendo que girarse para mirar detrás del tronco del árbol. Hacia ella venía una serena Renji, el corazón de Rinha dio un vuelco.

    Que nostalgia verte allá arriba ―comentó la líder del Clan, cruzándose de brazos al tiempo que una leve sonrisa aparecía en sus labios―, de pequeña no te gustaba bajarte de ese árbol, era tu zona de confort.
    Sé perfectamente que significaba este árbol para mí. ―bramó la jounin, volviendo a esconderse tras el tronco de la planta, no siendo perceptible por los ojos de Renji, pero si por su sensor de chakra.

    La meijin hizo uso de su agilidad y subió al tronco donde se encontraba la castaña con una velocidad pasmosa, tanto que en un solo parpadeo Rinha ya la tenía de frente. Los orbes miel se encontraron con los violeta, muchos lo tildarían de un duelo de miradas pero ambas sabían que era cualquier cosa menos eso.

    Renji admiró el paisaje de la vecindad y Rinha optó por hacer lo mismo.

    Es peligroso que estés aquí. ―soltó la mayor con seriedad, Rinha chistó. ―Asustarías a los demás con tu presencia, eso generaría problemas con los sabios.
    ¿Qué importa? Respiro y ya genero problemas, parpadeo y mi piel se quema.
    Cuida tus intenciones. Solo me preocupo por ti.
    Siempre te has preocupado por mi… ―susurró Grimmjow con melancolía.

    El silencio volvió a reinar entre ellas y la mayor giró su rostro hacia la ojimiel. ¿Esa era Rinha? ¿La chica que crió con Touma? Ya no veía luz en su mirada, aquel brillo en sus ojos parecía solo ser el reflejo de ambición, su voz había cambiado al igual que su manera de expresarse aunque el tono sereno parecía siempre acompañarla aún. Era una mezcla contradictoria: palabras rudas acompañadas de tonos tranquilos.

    Me enteré de que fundaste una aldea. ―avisó la meijin, volviendo a mirar el paisaje nocturno.
    Si no tienes a donde ir, crea tu propio hogar. ―respondió Rinha, pudo percatarse de un suspiro fugaz en su antigua tutora.
    Tienes un hogar, pero desafiaste las reglas de él. ―la menor estaba a punto de responder a lo dicho por la mayor, pero esta no la dejó hablar a tiempo― Ya va a empezar el ritual, debemos irnos.


    Milo-samaMilo-sama pase, plis
     
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    Última edición: 23 Dic 2016
  4. Neji.

    Neji. No sé, me sabe a mierda

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  5. Autor
    Xayah

    Xayah Ya ponme el sol en la boca.

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    La joven Pawa entró al oscuro templo alumbrado por una inmensa cantidad de velas de todos los tamaños y formas. Un olor peculiar inundaba sus sentidos, manteniéndola en un estado de tranquilidad que atentaba con sumergirla en los brazos de Morfeo. Pudo mirar los rostros de los sabios gracias a la luz de las velas: todos casi llegando a la vejez, de pelos canosos aunque algunos aún mantenía el color característico. El ambiente le impedía mostrarse firme ante algunas expresiones de desaprobación (el resto las mantenían neutrales).

    El templo se encontraba en total desalojo de muebles, más allá de mesas y objetos rústicos (lo que estaba al alcance de la vista de Rinha). Había relieves artísticos en las paredes, muestras de algunas leyendas o eventos históricos del Clan.

    Grimmjow estaba hipnotizada por el aroma, por el ambiente oscuro y silencioso. Renji sujetó su brazo con firmeza, la meijin si entendía lo que le ocurría a su ahijada: estaba siendo sumergida en los efectos de alguna técnica meiton para sedarla y mantenerla siempre bajo control porque, en definitiva, ya no poseían ningún tipo de confianza hacia su persona.

    Dejen de anestesiarla, no podrá hacer el ritual en ese estado. ―pidió con firmeza, internamente estaba molesta porque tenía un trato con los sabios y este no implicaba ningún tipo de técnica para retener la voluntad de la castaña.
    Si eso deseas, solo estábamos probando la técnica. ―insinuó Rithe.
    Ella no es ningún conejillo de indias.
    Otogakure no piensa lo mismo.

    La líder del Clan inhaló aire con una inmensa paciencia, no queriendo discutir ahora mismo tal asunto con esas personas. Por alguna razón aquellos seres se encargaban de guiar los pasos de la familia, por más que ella tuviera la última palabra ellos eran sus consejeros y los mayores solían acatar sus órdenes sin rechistar, respetando su poder político.

    Rinha estaba sumida en un nirvana potente, en el sentido más vulgar de la expresión: totalmente drogada. Renji sabía que se trataba de un jutsu, ninguna droga era capaz de sumergir a una persona al mismo instante en sus efectos y aseguraba que se trataba de una técnica prohibida del meiton porque ambas compartían una línea sucesoria que las hacía inmune a los genjutsu comunes.

    La castaña poco a poco recobró el sentido del habla y la capacidad de reflexión, su tranquilidad era tan absoluta que ni se percataba o interesaba de lo que anteriormente debía hacer en ese templo, ignorando también el calor ambiental que sentía alrededor. Renji la guió por un sendero oscuro que en varias zonas tenía grietas en el techo por donde entraba la luz de la luna; la jounin creyó cerrar los ojos solo un momento, pero cuando los volvió a abrir estaba en un ambiente totalmente diferente y con sus cinco sentidos bien atentos. Se exaltó rápidamente, alejándose de la que alguna vez fue su tutora y mirando a todos los presentes gélidamente, así era Rinha, prefería mantenerse serena por fuera pero al menos dejaba demostrar sus verdaderos sentimientos a través de sus ojos.

    ¿Dónde estoy? ―cuestionó mirando todo a su alrededor, el lugar estaba demasiado espacioso, casi no había nada en esa habitación. Lo que más llamó su atención fue lo que había al frente de ella: una especie de estanque, del otro lado, una estatua de una figura humanoide con túnica, Rinha no tenía ni idea de quien se trataría pero era la misma vestimenta de los sabios.

    [​IMG]
    Estás donde debes estar. ―contestó Tyer amablemente, Rinha quiso estrangularlo. El odio se apoderó de su mirada, su piel comenzó a quemar de nuevo con fuerza… Debía controlar sus emociones.
    Aquí será el ritual. ―respondió sorpresivamente Touma, apareciendo de una esquina oscura del cuarto, Yang cruzó miradas con el ojiverde, quien le sonrió como habitualmente lo hacía.
    Prepárate. ―avisó Renji con seriedad, alejándose de la menor.

    Todo empezó con rapidez, los sabios llevaron a Rinha hacia una mesa de piedra ubicada en uno de los laterales de la habitación. Ahí la esperaba una pluma con tinta y un pergamino, al principio dudó en confiar en esas personas que ya la habían condenado a un infierno (literalmente lo hicieron), pero quiso consolarse a sí misma rápidamente.

    “Después de tantos demonios, no cualquiera te quema” pensó serenamente. Abrió el pergamino y su sorpresa se demostró ante sus ojos -un poco más abiertos de lo habitual-.

    Es el pacto con las plantas ―dijo Tyer―deberás realizarlo si quieres proseguir con el ritual.
    ―Pero yo ya tengo pacto con las plantas.


    Una de las sabias sonrió.

    Este es un pacto diferente, cariño.

    Rinha volteó hacia la dueña de esa voz, se trataba de Rose, la mujer que le ayudó a controlar el primer nivel incompleto del sello; A ella no la odiaba, todo lo contrario, sentía que le debía mucho en la vida ante ese gran gesto que le demostró en el pasado. Ningún sabio reprochó la forma amistosa en que su hermana trataba a la exiliada, entre ellos jamás se cuestionaban las actuaciones, pensamientos o decisiones del otro porque cada sabiduría en la vida tenía su forma y estilo.

    Hm, está bien, lo firmaré. ―aseguró tomando la tinta.

    Trató de leer las palabras del testimonio pero estaba en un dialecto desconocido para ella, chasqueó la lengua hastiada y solo se dedicó a firmar el papel, y apenas terminó de realizar la última letra de su firma, esta brilló con una intensidad repentina. Rinha sintió una energía extraña por su cuerpo, como si hubiera sido expuesto a una gran cantidad de chakra.

    Pero ahí no terminó el contrato:

    Rose reveló una daga de entre las mangas de su túnica, acercándola a las muñecas de la castaña. La menor reaccionó con agilidad analizando la situación: si pensaba cortarles las muñecas y ninguno realizaba ningún gesto extraño, no debía peligrar su vida; en esos momentos el autocontrol habitual de Rinha se hacía notorio, pues cualquiera perdería la compostura ante una daga acercándose a cortar su muñeca.

    ¿Sorprendida? ―dijo la mayor, haciendo un corte limpio en cada muñeca. Rinha elevó su mirada miel hacia la de Rose, dejándola puesta ahí con concentración. Esta vez no tendría ni idea de qué sucedería.

    La sangre que debía brotar con violencia de las venas jamás hizo acto de aparición, comenzando a provocar que Rin se formulara mentalmente mil y un razones para eso, pasando desde la idea de estar muerta a la de algún secreto para cortar en las muñecas sin tocar las venas. En lugar del líquido carmesí apareció uno oscuro, denso y de lento escurrir que identificó como meiton, ¿ese era la energía extra que sentía en su cuerpo? Rose tomó sus manos y las dirigió al testimonio donde dejó que el líquido cayera y lo manchara, Rinha no le vio ningún efecto visual, pero a nivel sensorial se sintió intimidada... ¿Seguro era un pacto de las plantas o era un nombre metafórico para referirse a algo peor?

    En un instante, las heridas dejaron de gotear, e incluso, cuando Rinha quiso verlas, ya no estaban, como si jamás las hubieran cortado.

    Los sabios vieron el momento de empezar la parte más importante del ritual y casi todos miraron a su hermana Rose como la más indicada para el siguiente paso por lo que la anciana se dirigió de nuevo a la pensativa mujer.

    Renji y Touma observaban todo en total silencio en unas esquinas oscuras de la habitación, sin ninguna intención de intervenir en nada. Ellos pasaron por un método similar aunque cada quien tenía algo personal y característico en el ritual.

    Rin ―pronunció la mujer, la mandataria de la Tormenta giró su cuerpo para mirar a la mayor, teniendo que agacharse para quedar más de frente a su estatura, no es que Rose fuera una enana pero Rinha en promedio de mujeres sí era bastante alta. ―Sé que tal vez esto te molesta, incluso puede ser que te niegues de principio… Pero deberás desnudarte por completo si quieres hacer el siguiente paso.

    Grimmjow meditó unos segundos antes de contestarle con tranquilidad a la sabia.

    ¿Por qué debo desnudarme?
    Se necesita regresar a la forma en que fuiste traída el mundo, tal como lo hace la madre tierra con las plantas y rocas.

    La jounin asintió en silencio, no tenía pudor ni ninguna maldita ética o moral que le molestara para mostrarse sin nada frente a un público. Aunque su mente morbosa y perversa fue sorprendida ante la profesionalidad de todos los presentes… Ninguna mirada lujuriosa a su cuerpo, ni siquiera una de reproche u horror al ver la cicatriz producía por Taiga en su pierna; todos mantenían sus expresiones neutrales y firmes.

    Escuchó un sonido que parecía el del agua transcurriendo por algún lugar. Buscó el líquido por toda la habitación pero solo se encontró con el gran estanque del medio siendo llenado por algo oscuro y peculiar… Lo vio todo con intuición: debía entrar en ese tanque.

    Los sabios se percataron de su agilidad para entender la situación, Tyer le indició una señal a Rose de continuación. Todos dejarían que ella se encargara de ese ritual porque era quien de ellos más tenía un lazo fuerte con la menor.

    Sumérgete en el meiton, Rinha, y si confías, el aire no te faltará.

    La castaña hizo lo pedido, el líquido era tibio y denso, tomo una gran bocana de aire antes de entrar por completo. Dejó de escuchar ruido, cerró sus ojos con fuerza y aguantó la respiración… ¿Y ahora qué?

    Fuera de la piscina, en el círculo de sabios:

    ¿Y las plantas? ―cuestionó Rose, Tyer las alzó para que su hermana pudiera apreciarlas. ―Bien, deja que entren al meiton.

    El hombre hizo lo pedido, lanzándolas en caída libre al estanque oscuro.

    Las ramas comenzaron a evaporarse como si de lava se tratara, dejando sus partículas por todo el líquido. De repente se vieron atraídas por una energía (el cuerpo de Rinha) y todas se dirigieron hacia ya, entrando por los poros de la piel de la castaña con frenesís. La chica que en un momento aguantaba la respiración con concentración lanzó un grito del dolor al sentir como si miles de agujas trataban de ser insertadas dentro de su cuerpo. El oxígeno rápidamente empezó a hacer falta y aunque intentó regresar a la superficie sentía que estaba en una zona totalmente profunda, tanto que nadaba y nadaba hacia arriba y no lograba llegar al aire libre. Su desesperación la llevó a abrir los ojos, tratando de averiguar por qué mierda no salía del agua sin importarle los efectos negativos que pudiera tener abrir sus parpados dentro de ese líquido oscuro, mas se encontró con la sorpresa de que visualizar dentro de un estanque como el meiton era idéntico al agua… Parecía transparente.

    Trató de volver a nadar pero el dolor se intensificó, aunque Rinha no lo supiera, se trataba de las miles de partículas de las plantas entrando por sus poros de piel. Rápidamente el shock emocional y agónico la llevo a un desespero intenso que lo único que hizo fue potenciar su posible estado de inconsciencia. Rinha comenzó a cerrar poco a poco sus ojos, ya sin fuerzas para intentar llegar a la superficie, ya entregándose a la muerte pues el ahogo había podido con ella.

    [ . . .]
    ¿Lo va a soportar? ―dijo alguien entre la multitud. Tyer sonrió, ironía pura para él ese comentario.
    Esta joven nos ha sorprendido en todos los ámbitos negativos y positivos… Preguntarnos si podrá con esto es… Una ofensa a nuestros conocimientos. No subestimemos su poder, no querremos otra sorpresa que dependiendo de sus pensamientos, será agradable o desagradable.
    Es una lástima que tanto potencial haya sido desperdiciado de esta forma. ―comentó Rithe, mirando fijamente el líquido oscuro.
    Perdonar es una elección ―Rose comenzó a dar su opinión de la situación―. Elegimos comprender, no sentirnos más dolidos, no guardar rencor y volver a confiar. Perdonar libera y nos libera. ―terminó con una sonrisa, y todos sus hermanos mantuvieron silencio antes sus palabras, reflexivos.

    En las esquinas, Touma y Renji suspiraron casi al unísono, el comentario de la sabia también dio vueltas en sus cabezas.

    [ . . .]

    La castaña estaba entre un hilo de lo consciente e inconsciente, escuchando voces lejanas en algún lugar. Permanecía boca arriba, hundiéndose más y más en el estanque, viendo una luz en la superficie imposible de alcanzar. Finalmente cerró sus parpados, dejó de sentir su propio cuerpo, el desmayo había llegado.

    Y la oscuridad se apoderó de sus sentidos.

    .
    .
    .

    “¿Crees poder lograrlo?”

    Una voz neutral le habló, no podía reconocer el género del dueño... Pero aquellas palabras retumbaron en su mente. Tensó sus músculos.

    “Despierta”

    Obedeció lo dicho sin rechistar, abriendo sus parpados de golpe y quedando atónita con lo que veía. Sintió que sus piernas flaqueaban, extrañamente no lo hicieron.

    Se vio rodeada de gigantes árboles, en un ambiente misterioso. No escuchaba ningún sonido a su alrededor y veía matorrales, arbustos, plantas de todo tipo. El suelo se mezclaba entre áreas de césped oscuro y tierra. No sentía peligro pero tampoco paz… No sentía nada.

    [​IMG]

    Tocó sus costillas, subiendo hacia el pecho. Recordaba estar ahogándose… ¿Habría muerto? ¿Estaría entre la línea del cielo y el infierno, el inframundo? Suspiró con un control inhumano de su estrés mental, en efecto debía estar muerta… Y el primer comentario que se le ocurrió al ser consciente de ese estado dejaría pasmados a muchos:

    Y no le regresé ninguna maldita broma a Taiga de vuelta…

    De repente sintió una energía diferente a la del reino plantae que la rodeaba, colocándose en alerta ante cualquier nuevo ser que se presentara. Misteriosamente no escuchó ruido ni vio nada extraño, solo sentía la energía.

    “Dentro de ti…”

    Quería volver a hablar, preguntarle a esa persona qué hacía en su cabeza. Pero algo le indicaba que no lo hiciera, quiso pensar que era su instinto. La voz dejó de retumbar, la sentía cerca… Sentía que era alguien presente en el lugar.

    “¿Qué es lo que ves?”

    Un parpadeo, un solo parpadeo, y el ambiento pacífico cambio a uno distopico: los árboles, los arbustos, el césped, no había nada que se escapara de las intensas llamas de un incendio. Rinha se vio en la necesidad de correr, los arboles comenzaban a caer a su alrededor, amenazando con aplastarla en el proceso. Comenzó a saltar entre los que aún permanecían firmes y atados a sus raíces, evitando que el incendio del suelo llegara a su anatomía porque el fuego tampoco era su aliado, aparecía repentinamente por todos lados. El humo empezó a presentarse por el bosque, dificultándole la tarea de escapar con vida de semejante infierno.

    Hubo un momento donde vio imposible reaccionar a tiempo a una de las apariciones sorpresas de las llamas: se proponía a saltar una de las ramas, apoyando su mano en el tronco para tomar impulso, cuando el fuego se manifestó en el propio lugar donde mantenía su extremidad, quemándola de golpe con intensidad y haciéndole perder el equilibrio para caer al suelo. Miró la tenue aura de las llamas, esas luces que encendían el bosque.

    “¿Es tu alma una luz que se desvanece?”

    Sintió calor, mucho calor, ahora estaba rodeada del fuego. Su cuerpo dolía por la caída, creía haberse roto mínimo una vértebra. Se movió aún tirada, girando su cuerpo para quedar boca abajo, no podía moverse con normalidad, su espalda dolía con fuerza, el calor la sofocaba con potencia… De repente comenzó a ver ilusiones entre el fuego; casas de la vecindad a su alrededor que no eran invadidas por el incendio. Tardó en darse cuenta de lo que sucedía, pero cuando finalmente lo entendió, el enojo se apoderó de su cuerpo: estaba experimentando en el ambiente la maldición de los sabios.

    Gritó con fuerza, y no por el dolor, si no por la furia. El sello empezó a activarse hacia otro nivel no alcanzado antes: su piel comenzó a enrojecerse, mientras que la esclerótica de sus ojos se oscureció por completo y sus iris mutaban a un color celeste fosforescente.


    “Fortalecida por la ira… Endurecida por el calor”

    Su cabello comenzó a crecer más a medida que se grafilaba y sus ojos se vieron acentuados por unas líneas verdosas que se extendían hasta sus mejillas y orejas. Empezó a tener compulsiones a medida que el sello seguía brillando con más fuerza, sus uñas se oscurecieron, las enterraba con energía en la tierra ante la situación. Gruñó.

    Podía escuchar el latido de su corazón con claridad mientras el fuego cada vez se acercaba con más rapidez a su cuerpo.

    “Es más profundo… ¿Quién serás?”

    Su espalda se vio invadida por una mutación, aguantó el dolor a medida que dos alas negras gigantes salían brotadas de los omoplatos, ahora llenos de sangre. Estaba en pánico, no entendía que le sucedía a su cuerpo, entre el incendio y la situación empezó a creer que todo había sido una trampa para que los sabios la sellaran en un mundo distopico, en el propio infierno.

    “Cualquier cosa que encuentres…”

    ¡¡BASTA!! ―exclamó con salvajismo, el miedo llegó a otro punto extremista: la furia. Le valía poco si se estaba quemando, le valía la herida de su palma, le valía lo que sucedía a su alrededor. Estaba a punto de destruir todo a su paso con las más fieras técnicas que conocía, a destrozar el bosque hasta la última planta presente.

    Se levantó del suelo firme, dispuesta a acabar con todo lo que sucedía. No pensó lo que hacía, solo actuaba por intuición: empezó a concentrar una densa energía meiton en su mano diestra para comprimirla con la manipulación de la forma en una esfera. Los gruñidos no se hicieron esperar, soportando el tacto del fuego sobre su cuerpo.

    Y ahí seguía intacto el sonido de sus latidos, firme y claro.

    Cuando vio el momento oportuno, alzó vuelo con sus largas alas de dragón. Ya quien respondía era la ambición, el odio, el desprecio. Miró el bosque desde lo más alto, sus ojos adoptaron más fiereza al notar la forma que obtenía el ambiente desde arriba entre las zonas quemadas: el símbolo del meiton.

    “Debes preservar”

    Empezó a decaer como una bala hacia el lugar, extendiendo su mano al frente. Pronto sintió el calor del fuego tocar su piel al tiempo que rompía miles de ramas enredadas entre arboles hasta llegar al suelo, que una vez tuvo contacto con la esfera, dio paso al mar de efectos: una onda expansiva meiton comenzó a llevarse consigo todo a su paso, arrasando con todo objeto y ser presente, desapareciendo todo el bosque entero como si de una bomba nuclear se tratase.

    La oscuridad se apoderó del lugar ante ese campo que se creaba, que una vez concluído, dejó visualizar el lugar inhóspito que causó, vacío y con solo arena gris moverse por una tenue brisa bajo un cielo oscuro.

    La menor suspiró, su mente fue invadida por una migraña potente, de nuevo sintió la convulsiones del sello maldito. Miró como su piel regresaba a la normalidad antes de desmayarse.

    “No puedes temer a la oscuridad que está en lo profundo”

    [ . . . ]

    El cuerpo de Rinha comenzó a dirigirse hacia la superficie. Los sabios vieron con tranquilidad como el cuerpo de la inconsciente joven comenzaba a flotar… No podían tocarla, debían esperar a que ella misma despertara. La piel de la jounin estaba pálida y con moretones.

    Destruyó el plano astral ―dijo un sabio con seriedad―, eso nunca antes había pasado.
    Logró acabar con sus miedos, se entregó a lo que es. ―refutó Rose.
    Pasó la prueba, eso es lo clave. ―aclaró breve Tyer― preparen el bautizo, deberá ser marcada.
    ¿No han pensado en la gravedad del asunto? ―cuestionó Rithe, quien aún no podía creer que hubieran permitido que esa joven despertara tal poder en su cuerpo. ―Le hemos dado acceso a esta joven al mundo sagrado de nuestro Clan.

    Los líderes del Clan escuchaban atentos toda la discusión pero sin ningunas intenciones de intervenir, al menos Renji jamás lo haría si no era estrictamente necesario.


    No cualquiera puede entrar a ese lugar, si solo uno de nosotros lo ha logrado y es Rose.
    Esa joven es una prodigio corrupta, por supuesto que lograra acceder, y quien sabrá las consecuencias, si se repetirá la historia de Uwah.
    No te atormentes con esas preocupaciones ahora, hermana ―aconsejó Tyer―. Somos humanos y es normal que dudemos de nuestras acciones, pero esta vez, lo hecho es imposible de revertir.


    La discusión podía haberse extendido más tiempo pero todos sintieron la energía de la jounin potenciarse porque la causa era su despertar. Rinha respiró profundo antes de abrir sus ojos, un brillo violeta titiló en sus orbes antes de que se apagaran en oscuridad, finalmente regresaron a su tono natural.

    Ya nada era visto de la misma manera.

    .
    .
    .
    .

    Continuará…
     
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  6. Madara

    Madara Porn is good.

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    :7878:Mielda, menol. Admito que me dio ladilla ver lo largo de los post pero se me resumió mucho cuando los leí (?). Se me pararon los pelos y todo, y hey, eso no es fácil. #impaktada #anonadada #estupefakta

    ¿Qué quieres que te diga? Coño, odio corregir misiones perfectas (?)

    Trama:
    Como dije, se me pararon los pelos. Muy profunda, más de lo que se espera de una misión C, la historia fue muy bien llevada, dentro de lo que leí me pude sumergir en tu pozo de Meiton(?). Debo admitir que las imágenes y la música de fondo le dio un toque bastante interesante que me ayudó aún más. En fin, no sé qué decirte, no te puedo criticar nada, todo perfecto, te odio y ya. 10/10

    Verosimilitud:
    ¿De pana? 10/10

    Interpretación:
    ¿Ves por qué odio corregirte? Hasta yo tengo peos con esto, pana, qué peo, weón. Me encantó, simplemente me encantó, ¿eso es lo que quieres que te diga, perra? ¿Te gusta que te lo diga? Ok, ESTUVO PERFECTO, ATRAPANTE, ME SENTÍ DENTRO DE LA HISTORIA. Lo peor de todo… es que me arrecha pues, Ahora Rinha va a ser la verga pelúa destructora del universo, la que chasquea los dedos y explota todo pues, qué ladilla. Pero bien, muy bien, perfecto, maravilloso. 10/10

    Toma tu mierda, te odio.

    250 ryos (No te doy PR porque no te lo mereces –okno-)

    125 ryos para Arashi

    125 ryos para mi morocha sensual

    Hathaway.Hathaway. ¿sabes qué, mamagueva? Asígnate tu mierda, cuento tres y llevo uno.
     
  7. Autor
    Xayah

    Xayah Ya ponme el sol en la boca.

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    MadaraMadara Dios mío... ¿Por qué eres así?

    Bueno, asigno todo más tarde.
     
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