+18 Original Fic Oficina, café y amor. (4)

Tema en 'Fanfics y Roles Yuri' iniciado por I-AM-WOLFIE, 4 Nov 2018.

  1. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

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    Era la clásica escena de una oficina, en la hora de descanso, las tres secretarias principales al servicio de la gerencia, estaban platicando sobre como sería su nuevo gerente, ya que, al anterior lo habían despedido por historias sobre acoso a las trabajadoras, aunque, no distaba mucho de la realidad, porque a veces, podía pasar que más de una mujer hacía uso de sus armas para conseguir lo que quisiera, y si no lo tenía, esas armas también servían para matar, al menos, en el ámbito laboral.

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    - Espero que sea soltero, así no digan nada si me invita a comer.
    - Dijo una mujer de cuerpo exuberante tras su vestido, con el cabello teñido con tonos azules.

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    - Yo estaré feliz con que no nos diga nada sobre teñirnos el cabello, don Rafaelo decía que nos quedaba el azul ¿O no, Mirta? -


    - Cierto, aunque siempre dijo que se veía mejor un azul intenso a ese color infantil que te pintas, y Diana, ya no eres una niña ¿Qué es esa modita de usar coletas? -


    - Que anticuada eres, a los hombres les encantan las chicas con coletas. -


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    - Tan sólo espero que sea un buen hombre, agradable y guapo, ya estoy cansada de tener puros hombres gordos y groseros como jefes. -
    Habló una mujer que parecía ser la más madura de las tres.

    - Sobre todo guapo ¿Imaginan si un feo se te insinúa? Asco. -


    - Tampoco es como si aceptes acostarte con alguno ¿O no? Sabes las reglas, falda corta, escote bajo, enseñar, pero no dar, puedes conseguirlo todo sin dar nada a cambio. -


    - Solamente lo digo… No es como si yo alguna vez lo hiciera con alguien del trabajo. -


    - Yo tampoco, me gusta darme a desear, pero, solamente con un estuche y anillo de diez mil dólares dentro, acepto entregarme. -


    - No pides nada. -


    - ¿Acaso tú nunca tuviste algo muy cercano a uno de tus jefes, Gina? -


    - Una vez.
    - Contaba Ginebra sirviéndose café, sin dejar de sonreír. - Fue antes de conocer a mi esposo, era un hombre guapo, rico, sensible, detallista, el jefe ideal, me entregué a él pensando que en verdad nos amábamos. -

    - ¿Y que pasó? Cuenta, cuenta. -


    - Pues… Era demasiado perfecto, resultó ser bisexual y tenía un amorío con su chofer, a la semana que se descubrió todo, ellos huyeron.
    - Suspiró la mujer tomando un trago de su café. - Que desperdicio, hasta le hubiera ofrecido compartirlo, hombres así no se encuentran, si ven uno así, chicas, no lo suelten. -

    - Señoritas, la nueva gerente acaba de llegar, les pido que se comporten, mi trabajo depende mucho del suyo. -


    - Ya lo sabemos Eugene. -
    Contestó Mirta tallándose la frente, pensando. - ¿Por qué no te corrieron a ti junto al gerente? Una cosa es que seas la encargada de puntualidad y efectividad y otra es que estén jodiéndonos la vida. -

    - Disculpa, Eugene ¿Dijiste nueva gerente? ¿Es una mujer? -

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    Las tres mujeres se acercaron a la encargada, quien sacó un cigarro y lo encendió, antes de cruzar sus brazos y empezar a fumar calmadamente. Aunque no se llevaba del todo bien con ese trío, sabía que el trabajo de las secretarias titulares tenía que ser efectivo para que, al darle la cara a los socios de la empresa, estos no le reclamaran.


    - Es alguien cercana a uno de los socios, es inteligente, dedicada, muy bien preparada, aunque es una novata en lo que respeta a la gerencia de una empresa de la talla de Modas Marquezine, se espera lo mejor de ella por su currículo. -


    - Que mal que sea una chica. -


    - ¿Acaso te molesta eso? -


    - No, nada.
    - Contestó Diana rotando sus ojos al pensar. - Adiós a los bonos y vacaciones regaladas, de mujer a mujer no se le puede sacar nada, y ni loca me haré amiga de mi nueva jefa, dirán que seré la soplona de la oficina. -

    - Miren, justo ahí viene. -



    Mirta, Diana y Ginebra se sorprendieron al ver a una chica, de aproximadamente 1.50 metros de estatura, de cabello rojizo oscuro, unos grandes ojos azules, de cuerpo pequeño, posiblemente, una adolescente, vistiendo unos jeans con tirantes, unos zapatitos que se le veían coquetos, camisa de manga corta y una corbata. Las mujeres volteaban para todos lados, quizá era la hija de la nueva jefa, fue cuando vieron a Eugene acercándose para darle la mano.


    - Es un honor darle la bienvenida, licenciada Mannes ¿O le llamo doctora? -


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    - Gracias, licenciada me agrada más, jeje… No lograba dar con el piso, me dijeron que era el piso veinticinco, pero el ascensor anda muy lento y se detenía a cada rato, te pido de favor que me des el número de los mecánicos que trabajan para la empresa o a quienes suelen llamar, por favor.
    - Sonreía la joven mientras Ginebra sacaba un cuadernillo de su bolsillo para tomar apuntes.

    - Espere un minuto ¿Está chiquilla es nuestra nueva jefa? -


    - No soy una niña, para su información, tengo veinticinco años.
    - Dijo la licenciada inflando sus mejillas, mientras las otras se reían.

    - Nooo… Cosita, mira como infla sus mejillas. -


    - Se parece tanto a mi hija, que linda es.
    - Hablaba Ginebra apretándole las mejillas a su jefa quien se ponía roja del coraje.

    - ¡No hagas eso! Tengan respeto por favor, me llamo Cris Mannes, y soy la nueva gerente de esta oficina, mucho gusto, aquí está mi tarjeta. -


    - Eugene, dinos que es una broma ¿Cómo va a ser posible que esta enana que dice tener mi edad va a ser nuestra jefa? -


    - ¡Qué mas respeto! ¿Sabes lo difícil que fue que me dejaran entrar a mi propia oficina? !Me pidieron una identificación de mayoría de edad! -
    Exclamó Cris jalándole las coletas a Diana.

    - ¡Oye, deja de jalar mi cabello! -


    - Perdón, no era mi intención. -


    - Sé que su aspecto es algo… Peculiar, pero, la licenciada es una mujer preparada, tiene un doctorado en administración de empresas y es de entera confianza de uno de los socios mayoritarios. -

    - ¿No será por qué es hija de uno de los socios? -

    - ¿Qué les pasa a ustedes? -
    Preguntó la pelirroja con una cara algo triste, mirando a las tres. - No quiero tener discusiones en mi primer día, sé que es difícil para ustedes tener un nuevo jefe, pero, podemos llevarnos bien. -

    - Lo que digas, pequeñita. -


    - Oigan, más respeto para su jefa, licenciada, si usted me ordena, ahora mismo solicito un descuento para las tres. -


    - Ey, Eugene, sabes que si nos descuentan a nosotras también va para ti. -


    - Ya, no… No es necesario. -
    Suspiró Cris para luego sonreír, con las manos en la cintura. - Ya verás, me ganaré su confianza, seguro piensan que por como luzco, no estoy capacitada para esto, ya verán, ya verán, jeje. -


    Las secretarias estaban algo decepcionadas, al no tener a un varón frente a la gerencia, no podrían hacer uso de sus trucos de seducción para ganarse ciertos privilegios, y peor aún, tendrían que trabajar bajo las exigencias de quien, a su forma de pensar, era una colegiala. Cris no se rindió ante eso, por lo que, día tras día, intentó demostrarles a ellas que era independiente, madura y trabajadora, aunque, eso le causó más problemas de lo que pensaba. Intentó usar tacones, pero, nunca los había usado y más de una vez tuvo accidentes, se vistió más formal, solamente les causó ternura y risas, intentó mostrarse estricta sin llegar a los castigos, lo único que ganó fueron pellizcos en sus mejillas y ser tratada como una niña.

    Pasada la semana, parecía que el último piso de esa oficina estaba en zona de guerra, Cris contra sus secretarias. Mientras sus compañeras se pintaban las uñas, Ginebra revisaba las tareas de su hija que le mandaban por correo, notando que había dejado al lado de su escritorio, la tarjeta de presentación de su pequeña jefa, le dio cierta curiosidad saber de ella, al menos, quien era esa persona con quien tenía conexión entre los socios. Decidió entrar a su perfil virtual, sorprendiéndose que en verdad era una persona organizada, no mostraba más allá de una vida normal, sencilla, pero, hubo un detalle que le dejó impactada. Había una foto en su perfil, salía ella y a su lado, una mujer, que no se le veía su rostro, posiblemente, por que era más alta que Cris, eso era lo de menos, el estado de relación que ella ponía era “Casada” y en orientación tenía “Mujeres”. Eso era toda una novedad, la mujer de treinta y cinco años, con mayor experiencia laboral y de seducción que sus amigas, acomodó su escote, dejando ver un poco su sostén de encaje, subió su falda un par de centímetros y caminó hacia la oficina de la gerente, sorprendiendo a las chicas al ver esa actitud en plan de seducción.

    Dentro de la oficina, Cris miraba la foto de su esposa en el celular, suspirando y recostando su cabeza en el escritorio, dándole vueltas a su móvil y cerrando los ojos, pensando en que hacía mal, tenía las esperanzas de hacer un buen papel, su esposa confiaba en que lo haría, y no quería fallarle, no solamente por su relación y su confianza, también, por ser una de las socias y su desempeño le afectaría.


    - Magda…
    - Suspiró Cris al mencionar el nombre de su esposa, apagando la pantalla de su celular. - ¿Cómo le haré? No quiero pedirte ayuda, te prometí que podría con este puesto ¿Acaso no tengo liderazgo? ¿O soy muy exigente? -

    - Buenos días, licenciada ¿Gusta un café? -


    - Ah… No, jeje… No puedo tomar café, luego no puedo dormir. -


    - Tenemos café de malta y descafeinado, seguro esos puede tolerar ¿O no?
    - Sonrió la mujer acercándose a Cris, quien estaba sorprendida por su actitud, pero recordó que era quien más le mimaba y tapó sus mejillas.

    - ¿No me vas a pellizcar la cara, verdad? -


    - ¿Quién me cree? Soy una profesional, perdone si me he portado así con usted, tan sólo, me recuerda mucho a mi hija, por lo alegre y linda que es. -


    - Oh, bueno, jeje… Gracias…
    - Habló Cris mientras veía que Gina se sentaba en una silla a su lado, cruzando sus piernas de forma muy sexy, provocándole un sonrojo. - Am… Ginebra, creo que tu uniforme es muy corto. -

    - ¿Lo cree? A mi me parece bien. -


    - Deberías de buscar otro, hay modelos lindos en el catálogo y para ustedes son gratis, al ser mis secretarias personales. -


    - ¿En serio? Eso no lo sabía.
    - Dijo sorprendida la mujer, con las manos en sus rodillas y pensando. - Ahora vamos por buen camino, ropa Marquezine regalada, creo que sigo en la jugada. -

    - Oye… Ginebra… ¿Por qué me odian? -


    - ¿Odiarla? -


    - Sí… -
    Susurró la pelirroja agachando su cara, causándole cierta tristeza a Ginebra, que, al ver esa cara de niña, le recordó un poco a su hija. - Por más que trato de demostrarles que soy alguien preparada, que en verdad quiero que nos llevemos bien como jefa y secretarias, pero, me rechazan ¿Acaso no les agradó? -

    - No, no es eso, es una mujer muy simpática, es por la novedad de tener un gerente mujer, nunca nos había tocado trabajar con una gerente como líder, así que no sabemos como reaccionar. -


    - Oh… -


    - Ya verá que, con el tiempo, nos podemos llevar muy bien. -


    - Eso espero, jeje. -


    - Así que, quite esa carita triste, ahorita le traeré su café.
    - Habló Ginebra llevando su mano sobre la mejilla de Cris, limpiando sus lagrimas mientras ella le miraba tiernamente. - Perdone si se lo pido, pero ¿Puedo salir un poco más temprano? Tendré una reunión escolar en la secundaria de mi hija. -

    - No, no me molesta, jeje… -


    - Muchas gracias, jefa. -



    La mujer salió de la oficina, moviendo sus caderas de forma coqueta, dejando algo confundida a Cris por eso, esa forma de mover las caderas era la misma que usaba su amada esposa cuando buscaba convencerla de algo, seguramente era su imaginación, extrañaba tanto a Magdalena y aun faltaban días para que volviera de su viaje a Barcelona, y, sus manos y consoladores no eran suficientes para consolarla.

    Mirta y Diana se sorprendieron al ver que la mayor del equipo, salía de la oficina estirando sus brazos y sonriendo con cara de triunfo, caminando relajada hacia la zona de cafetería, empezando a preparar una taza de café de malta y otra taza de café negro. Las chicas sospecharon que pasó algo ahí adentro, por lo que salieron de sus escritorios para dirigirse con su amiga, quien les miraba con picardía.


    - ¿Qué pasó? ¿Acaso se irá? -


    - Para nada, pero, conociéndola mejor, hasta cae bien. -
    Hablaba la mujer escondiendo su sonrisa tras la taza, mientras las otras dos sospechaban algo.

    - Ya, suéltalo ¿Qué ocurrió con ella? -


    - Nada, nada… Digamos que, las cosas no han cambiado, chicas, será pequeña y parece ser más vivaz de lo que aparenta, pero, verá que no hay nada más sensual que una sexy madre, madura y que con toda mi paciencia y experiencia, le podré ayudar a sentirse apreciada y mimada en la oficina. -


    - ¿Qué? ¿Estás hablando de coquetear a esa mocosa?
    - Exclamó Mirta sorprendida sin alzar mucho la voz.

    - ¿Acaso eres… -


    - ¿Yo? No, pero, ella, sí. -


    - Nooo. -


    - Ajá.
    - Dijo Ginebra tomando de su café, para luego, señalarles con su dedo índice su computadora. - Revisen su perfil, ella está felizmente casada… Con una mujer. -

    - ¿Qué? No puede ser ¿Es lesbiana? -


    - Exacto, así que, señoritas, seguimos en el juego. -


    - Quien lo diría, como que me empieza a caer bien esa chiquilla. -


    - Ya hasta la veo como la amiga de mi edad que tanto esperaba. -


    - Espera ¿A que te refieres con eso, Diana? -
    Reclamó Mirta marcando el paso con sus brazos cruzados.

    - Vamos, ustedes ya son señoras, que van tus treinta y treinta y cinco de Gina con mis jóvenes veinticinco, es obvio que la jefa se sentirá más cómoda con alguien de su edad. -


    - Si claro, si lo que ella quiere es verse como una persona adulta, sería estúpida que se junte con la que le gusta peinarse con coletas. -


    - ¿Me estás diciendo estúpida, maldita vaca? -


    - ¿Vaca? Envidias que estás sean naturales, no como las tuyas. -


    - ¡Ginebra! Dijiste que lo ibas a mantener en secreto. -


    - Yo no sé de que hablan, con su permiso, le llevo un café a mi querida jefa.
    - Dijo Ginebra llevando la taza en una pequeña bandeja, con azúcar y crema, mientras las otras dos se jalaban del cabello detrás de ella, pensando. - Tal vez, si traigo a mi hija, podrían hacerse amigas y eso serían puntos extra para mí. -











    Y así, empieza esta aventura de la pequeña Cris :3 queriendo triunfar profesionalmente, con un trío de secretarías muy particular.
    BloodyMoon QueenBloodyMoon Queen :3 Te invito a seguir esta nueva historia, que viene a ser un sucesor de las historias del bar nwn/.
     
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    Última edición: 4 Nov 2018
  2. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

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    LOL Esas secretarias que averiguan de todo un poco. Veamos qué tal le va a Cris.
     
  3. Hourouka

    Hourouka ¡¡¡EXCELSIOR!!!

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    Como siempre, escribes tantas historias al mismo tiempo que se me hace imposible seguirlas todas. Voy a probarlo con esta, la que más interés me genera. Con esas tres secretarias detrás de su jefa, has hecho un harem, un género que me gusta. Pero además es diferente, porque está la temática de jefa y empleadas, la jefa está casada (con la esposa teniendo que aparecer) y las secretarias ni siquiera son lesbianas. Quiero ver cómo se desarrolla.

    Y debo preguntarte también de dónde sacaste las ilustraciones. Parecen fanarts de series de anime (reconozco algunos personajes), sacados de alguna web dedicada a ello. Yo me paso por esos lugares, porque me gusta ver ilustraciones buenas y estas captaron mi atención.
     
  4. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

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    :3 Sigamos.






    SEGUNDA TAZA







    La tensión parecía haber desaparecido en la oficina, Cris pensaba que por fin las chicas se habían dado cuenta de su capacidad como líder, pero, estaba muy lejos de ser cierto. Escotes, piernas, sonrisas, jugueteos, enseñar un poco de más el inicio de los glúteos, un poco la lencería, miradas, a cada instante, Cris era bombardeada por las coqueterías de sus secretarias, sin que ella se diera cuenta de que estaban tratando de seducirla, no es que fuese lenta o tonta, simplemente, no tenía ojos para ninguna otra chica que no fuese su esposa. Para Diana y Mirta, se les dificultaba al no tener más armas de donde agarrar para tratar de ganarse favores con su jefa, en cambio, Ginebra, más experimentada y con el punto a favor de ser madre de una hija con una personalidad similar a Cris, le era más fácil tratarla, dándole confianza hacia esa mujer.


    - No puedo creerlo, otra vez vas a salir temprano ¿Y yo cuándo? -


    - Te lo dijimos, a la jefa no le gustan los senos postizos. -


    - Vuelves a mencionar eso y le cuento a todo el mundo tu enamoramiento con el cartero. -
    Dijo Diana con una sonrisa de vagancia, haciendo que Mirta se enojara.

    - ¡Rafael era un galanazo! No importa que ganara poco, estaba guapísimo y era muy amigable. -


    - Si… Qué lástima que lo ascendieran y lo pasaran a la oficina del Norte. -


    - Gina ¿Cómo le haces? ¿Acaso a esa chica le gustan las maduras? -


    - Mmm… Es la experiencia, chicas, no todo es enseñar, hay que tener buena palabra y saber que necesita nuestro jefe, en este caso, esa pequeñita necesitaba alguien quien le motive y se sienta apreciada, no dista de ser como una niña queriendo demostrar que ya creció. -
    Hablaba la mujer con una sonrisa y una mano en su mejilla tocándole suavemente. - Me pregunto si quiere ser adoptada. -

    - Gina ¿Acaso si… -


    - No, claro que no, solamente, la veo como una hija, aunque, mi plan no cambia, sé que, si sigo así, pronto me verán con un coche nuevo y vacaciones adelantadas. -


    - ¿Y si uso una falda más corta? -


    - Ya lo intenté y parece no funcionar, me pregunto si es porque siempre anda como dispersa. -


    - Tal vez, tiene muchas ocupaciones ¿No te has fijado que casi no nos ha pasado trabajo? -


    - Hasta eso, me agrada, se nota que sabe de esto, no como los otros que hasta para hacer un oficio nos pedían ayuda, puros buenos para nada. -


    - Eso lo hacían porque ese es su trabajo ¿Por qué están aquí de inútiles? -
    Dijo una morena con cigarro en mano. - Pónganse a trabajar, rápido, que vendrá alguien muy importante. -

    - Siempre dices eso y nadie viene, y ya deja el cigarro, Eugene, a nadie le gusta una mujer que fume tanto y que se vista como trabajadora de funeraria. -


    - Mi novio no opina lo mismo. -


    - ¿Novio? ¿Estás saliendo con alguien? ¿Tú? La mujer más fría y aburrida que conocemos ¿Saliendo? ¿Es alguien de aquí? -


    - Ya lo conocen, salgo con Rafael. -
    Contestó Eugene suspirando y sonriendo, con sorpresa para las otras dos.

    - ¡Nooo! ¿Con Rafael? -


    - No me jodas, Rafa nunca saldría con una mujer insípida como tú.
    - Señaló Mirta obviamente celosa, mientras Eugene sonreía en forma burlesca.

    - No piensa eso de mí en la cama. -


    - ¡Jodida bruja, no sólo me jode en el trabajo, también en mi vida amorosa! -
    Pensaba la secretaria queriendo jalarle el cabello a esa mujer, cuando escucharon unos tacones en un ritmo fijo.

    - Bueno, chicas, le llevó su café a la licenciada. -



    Mientras Ginebra servía el café de malta y se dirigía a la oficina de Cris, las demás se asombraron con la hermosa joven pelirroja, de brillantes ojos azules y un atuendo mezclado de casual y formal, de camisa y corbata negra y medias del mismo color, con un vestido a rayas café y beige, terminando con un suéter de lana color pardo, dándole un aspecto de timidez que se acentuaba por sus mejillas rojas.

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    - Buenos días ¿Se encuentra la licenciada Mannes? - Preguntó con cierto rubor.

    - Creo que está ocupada, vuelva más tarde. -


    - ¡Lo siento, no la esperábamos tan temprano! Tome asiento si gustas. -
    Dijo Eugene tirando el cigarro para apagarlo con su zapato y ofreciendo su mano a la pelirroja. - Buenos días, doctora. -

    - ¿Doctora? Un segundo ¿No eres Magdalena Mannes? -


    - Sí, así es. -


    - Guau !Se me hizo conocer a alguien famoso! -


    - ¿Quién es ella?
    - Preguntó Mirta a Diana que estaba sorprendida.

    - ¿Cómo que quien es ella? Es el rostro de nuestra empresa, la super modelo misteriosa, Magdalena Mannes, le dicen así porque es un misterio todo alrededor de su vida ¿Es cierto que le han ofrecido millones por irse a la competencia y diario le marcan para saber su decisión?. -


    - No soy una super modelo, no me gusta ese término, y créeme, es algo molesto lo de esas llamadas, parecen que no saben que significa NO.
    - Contestó Magda mientras alzaba la cabeza al escuchar una vocecita en la oficina. - ¿No hay problema si paso? -

    - Claro que no, todas las puertas están abiertas para usted. -


    - Gracias. -



    La pelirroja caminó emocionada hacia la oficina, dejando confundidas a Mirta y Diana por la manera tan sumisa de actuar de Eugene, casi como si tuviese miedo de esa joven mujer, por lo que rápido se acercaron a ella mientras sacaba un cigarro sin que sus manos dejaran de temblar.


    - Eugene ¿Por qué la tratas así? Es sólo una modelo. -


    - ¿Una modelo? ¿Eres estúpida?
    - Habló Eugene tratando de sacarle chispa a su encendedor. - Magdalena Mannes es la inversionista mayoritaria de la empresa, ella está por encima de todas, además de modelo, es una doctora en gestión empresarial y ciencias económicas. -

    - ¿Qué? ¿Por qué nunca nos contaste de eso? !Debí de peinar mejor mis coletas! !Pudo ser mi oportunidad de entrar al modelaje!-


    - ¡Por qué apenas lo supe esta mañana que me contaron que vendría! Dios ¿Acaso son idiotas? Pónganse a trabajar, dios... Me vio fumando, espero que no me corran.
    - Hablaba la morena verdaderamente nerviosa, caminando con la cabeza gacha a su cubículo.

    - Guau, nunca había visto a Eugene actuar así. -


    - ¿Y si escuchamos a que viene con la enana? -


    - ¡Chance y viene a correrla! -



    Las dos secretarias se acercaron a la puerta, mientras la modelo dudaba si entrar o no, abriendo un poco la puerta, sonriendo al ver a Cris, trabajando con su minilaptop rosa, revisando documentos, como toda una empresaria, le causaba ternura verla así, mostrándose como lo que era, pero, su rostro cambió a uno serio y frío, al notar una cosa, una taza a su lado que podría contener café, bebida que ella no debía tomar, además, una mujer madura de exhuberante cuerpo, muy cercana a la pelirroja y sentada en el escritorio, en tono seductor.


    - Ginebra ¿Me alcanzas el informe del mes pasado? -


    - Ya lo hago, licenciada. -
    Dijo la mujer dándole la espalda, moviendo sus caderas al alcanzar el anaquel, siendo ignorada por Cris.

    - Si no alcanzas, puedo llamar a Eugene. -


    - ¡Sorpresa! -
    Gritó Magda al entrar a la oficina, haciendo que la carita de Cris se iluminara y se levantara de su silla para correr a abrazarla con fuerza.

    - ¡MAGDA! ¿Qué haces aquí?


    - Vine a ver a mi nueva gerente. -


    - ¿Pero no tenías una pasarela?
    - Preguntó Cris levantando su rostro, mientras Magda acariciaba su rostro con una sonrisa de amor.

    - La cancelé, no podía soportar más el no verte, más cuando vas empezando en este puesto. -


    - Jeje, gracias… Me ha ido bien, al principio tenía problemas, pero, las chicas ya me ven como su jefa y me tratan bien. -


    - Sí, ya lo veo.
    - Habló dulcemente Magda, volteando a ver con cara de enojo a Ginebra. - ¿Qué esperas para irte de aquí? ¿No ves que platico con mi esposa? -

    - ¡Perdón! -



    Ginebra salió rápido de la oficina, cerrando la puerta, intimidada por esa mirada, se notaba que a esa mujer no le agradaba para nada que estuvieran cerca de Cris, como si oliera que estaba haciendo, fue cuando reaccionó al mismo tiempo que vio la cara de sorpresa de sus compañeras de trabajo.


    - ¿Qué? ¿Esa chiquilla está casada con esa super modelo? -


    - Deja eso, Diana ¡Es la esposa de la socia mayoritaria! ¡Nunca la van a correr!
    - Susurraba Mirta mientras las tres trataban de escuchar al colocar su oreja en la puerta. - No puedo creerlo, como esa mujer tiene ojos para esa mocosa ¿Se imaginan si hubiera sabido que la socia mayoritaria es lesbiana? Mi vida hubiera sido arreglada si le coqueteaba. -

    - Pues, la licenciada es linda y simpática, creo que le gustan así y no, como tú verás. -


    - ¿Acaso no me vio? Yo tengo mucho más que ella, tal vez es ciega. -

    - Ay, Diana, ella es natural ¿Quién quiere a una chica de goma? -

    - ¡Qué solamente aumenté mi talla, mujer vaca! !Y no son implantes, es trasplante de grasa!-


    - Shh, cállense que no escucho nada. -



    Dentro de la oficina, Magda tenía sentada en el escritorio a Cris, atrapándola en sus brazos mientras la besaba con una pasión, que hacía que la gerente se pusiera más roja de la cara que del cabello, sus caricias parecían buscar más allá, tratando de detenerla al estar así en la oficina, pero, esa misma situación lo hacía más erótico.


    - ¡Espera! Magda… Aquí no.
    - Suspiraba Cris por el hombro de Magda, sintiendo como le besaba el cuello suavemente y se separaba de ella para ver su rostro. - Jeje… También te extrañé mucho. -

    - Perdón por reaccionar así, me emocioné al ver lo feliz que te veías al trabajar. -


    - Jeje, estoy haciendo lo mejor que pueda, aunque a veces siento que las chicas aún me ven como si fuese una niña, ya me tratan mejor y han trabajado bien, la gente de las subdivisiones es muy amable y creo que estoy haciendo un buen papel. -


    - Ya después yo revisaré que tan bien lo haces, recuerda, aunque eres mi esposa, no voy a tener consideración en decirte tus fallas. -
    Hablaba Magda rodeando la cintura de Cris mientras ella sujetaba sus hombros.

    - Lo sé, y me hace feliz que me digas eso, no quiero que piensen que por ser tu esposa estoy aquí, quiero demostrar que me gané el puesto y que puedo hacerlo bien. -


    - Así se habla… Por cierto, como socia y tu jefa inmediata, te pido que corras a esas tres.
    - Sonrió la modelo haciendo que Cris diera un brinco de hipo por ese comentario repentino.

    - ¿Qué? Pero si las chicas hacen un buen trabajo. -


    - Sí, pero esa manera de vestir no es la apropiada, dan mala imagen a la gerencia. -


    - Bueno, les pediré que se pongan otro modelo. -


    - No es el modelo, son esas zorras. -
    Susurró Magda entre dientes, mirando con enojo hacia otro lado.

    - ¿Qué dijiste? -


    - Nada, nada, dejaré que tú lo platiques con ellas ¿Qué te parece si paso por ti a la salida? Vi tu coche en la casa, así que pensé que has estado viniendo en taxi y no puedo dejar que mi nueva gerente ande así. -

    - Jeje, sabes que no conduzco cómoda, eso de poner libros para alcanzar a ver no me ayuda por qué luego no alcanzo los pedales, pero Mirta se ha ofrecido y ella es quien me trae y me lleva todos los días. - Rio tiernamente Cris mientras no notaba la mirada de coraje que Magda liberaba.

    - Mirta ¿Eh? Debería de agradecerle personalmente que sea tan… Considerada. -


    - Entonces ¿Nos vemos por la tarde? Hay trabajo que hacer. -


    - Cierto, cierto, nos vemos por la tarde, pasaré a platicar con unos modistas y me retiraré. -


    - Oki. -


    - Pero antes…
    - Murmuró la modelo sujetando el rostro de Cris para volver a prenderse en sus labios, mordiendo el inferior de forma sensual, sonriéndole al mirarse mutuamente. - Te amo. -

    - Y yo a ti, jeje… -



    Cris acompañó a Magdalena hasta la puerta, cerrando despacio y suspirando de alegría al ver que su esposa había acortado su viaje para estar con ella, eso le motivaba a trabajar con mayor entusiasmo. Al momento de que la modelo salía de la oficina de su esposa, vio a todas las secretarias en sus escritorios, se paró en medio de la sala de espera, con una mano en la cintura y levantó su otra mano, tronando los dedos con gran fuerza, haciendo que todas le prestaran atención.


    - Vengan acá.
    - Dijo Magda con una mirada amigable que daba una sensación de ira, como esas sonrisas que disfrazaban la maldad.

    - ¿Qué sucede, doctora? -


    - ¿Quién de ustedes le sirvió café a mi esposa? -


    - Fui yo, pero es de malta, la licenciada me dijo que le hacía daño la cafeína.
    - Contestó Ginebra mientras la modelo le miraba de arriba abajo.

    - Muchas gracias, eres tan considerada… Para ser una calientapollas. -


    - Le dijo… Oh, dios.
    - Pensaba Mirta aguantándose las ganas de reírse, aunque su cara la evidenciaba, mientras veía como Ginebra fruncía su ceja molesta por el comentario.

    - ¿Y tú de que te ríes? Ese gafete… Así que tú eres Mirta. -


    - Si, encantada de conocerte. -


    - Querida…
    - Sonreía Magda para luego mirar con furia a la secretaria y apuntarle con el dedo índice. - Si vuelves a subir a mi esposa en tu coche, olvídate de volver a pisar una empresa en tu maldita vida. -

    - ¿Qué le pasa a esta mujer? ¡Es una psicópata! -
    Pensaba Diana jalando sus coletas mientras veía como la pelirroja suspiraba y llevaba ambas manos a su cintura.

    - Si me llego a enterar o veo que una de ustedes ande ofreciéndole su trasero a Cris, sabrán el significado de la muerte en vida, me aseguraré de que sientan vergüenza de volver a pedir trabajo, porque todo el mundo sabrá la clase de golfas que son ¿Entendido? -


    - Doctora ¿Puedo saber por qué esa acti… -

    - Y tú, has un buen trabajo y mantenme informada de todo lo que ocurra en este piso, de todo. -

    - Está bien, lo que usted diga. -


    - ¿Y qué esperas? Ábreme la puerta. -
    Ordenó Magda mirando con frialdad a Eugene, que corrió para abrir la puerta a la pelirroja.


    Las tres secretarias relajaron sus cuerpos tras ese altercado con la sorpresivamente celosa esposa de Cris, no podían creer que alguien que cuando llegó se mostraba todo un caramelo, resultara ser una bomba de tiempo de celos e ira. Las mujeres se dirigieron a la cafetería, tratando de digerir lo ocurrido, era demasiado saber que estaban trabajando para ella, que su jefa era esposa de la socia mayor y que sus planes de beneficios personales parecía irse a la deriva, pero, una parecía no importarle, la más chica de las tres, sacó su maquillaje y empezó a arreglarse nuevamente, haciendo que sus compañeras la miraran extrañada.


    - ¿Qué haces? ¿No escuchaste a esa loca? -


    - Claro que sí, dijo muy claro, si llega a enterarse, no creo que alguna de nosotras se lo cuente. -
    Sonrió Diana al empolvarse.

    - Es cierto. -


    - No entiendo como alguien tan adorable como la licenciada está casada con ese diablo vestido de ángel. -


    - ¿Y eso en qué te preocupa? Muy su vida ¿O no? -


    - Ya les he dicho, ella me recuerda mucho a mi hija, ojalá mi hija no termine teniendo mal gusto. -


    - Bien señoritas, esta noche invito la cena con mi bono de cumpleaños. -


    - ¿Cuál bono de cumpleaños? -


    - Él que acabo de inventar y que no me dieron, seguro la licenciada entenderá.
    - Habló Diana acomodando sus pechos para que resaltaran en el escote del uniforme.


    Ya por la noche, en la casa de Magdalena y Cris, la modelo estaba con una lencería de encaje rojo que denotaba su gran figura, estando recostada en la cama, leyendo los informes hechos por su esposa, mientras la pequeña pelirroja soltaba su cabello lacio y lo peinaba frente al espejo, vestida con una braga cachetera color rosa y un camisón del mismo tono, todo de encaje. Magda, cerró el cuadernillo y lo dejó al lado del buró, sonriendo al ver a Cris, había hecho un buen trabajo, le faltaba desglosar mejor algunos detalles, pero, para ser su primera semana, estaba bien.


    - ¿Y? -


    - Fue un buen trabajo, encontraste rápido cuales eran las divisiones que estaban teniendo un menor rendimiento y las acciones para mejorarlas. -

    - ¿En serio? ¿No lo dices por que soy tu esposa? -

    - Claro que no. -
    Sonrió Magda mientras Cris seguía peinando su largo cabello. - Lo haces muy bien, te dejé unas notas en el cuaderno, para que puedas mejorar en algunos detalles, nada más. -

    - Gracias, jejeje… Oh, Magda, se me olvidó decírtelo, en el trabajo, mamá llamó, me preguntaba si íbamos a ir a su cumpleaños este fin. -


    - ¿Le preguntaste si papá ya dejó de ser un imbécil? -


    - ¡Magda! Es nuestro papá. -


    - Dejé de verlo como tal cuando nos dijo eso ¿O no lo recuerdas?
    - Hablaba la modelo mirando con cierta molestia a Cris. - Se arrepentirán de lo que están haciendo… ¿Qué clase de padre le dice eso a sus hijas? -

    - Vamos, Magda, es que para ellos es difícil de aceptar, pero, seguro ya se calmó ¿O no? Si no fuera así, mamá no nos hubiera llamado... Incluso, no pareció reclamarnos cuando nos cambiamos de apellido al de mamá, y tampoco te ha dicho nada sobre los bienes de la empresa. -


    - Puede ser… Lo pensaré… -


    - Magda. -


    - Está bien, vamos a ir, pero, sólo por ti. -
    Sonrió Magda palmando la cama. - Ahora ven. -

    - ¡Si! Jejeje. -


    - Estoy orgullosa del trabajo que estás haciendo, espero mucho de ti, Cris. -
    Dijo la mayor al tener entre sus brazos a Cris, besándola en la boca mientras ella buscaba desabrochar su sostén. - No tienes remedio, traviesa. -

    - Te extrañé mucho, es tu culpa… Des… Desde la secu, tú me hiciste adicta a ti, jeje. -


    - Entonces, déjame darte más de esa droga. -
    Susurró Magda recostando a su hermana menor, deslizando sus manos para empezar a desnudarla. - Por cierto… ¿Despedirás a esas mujeres? -

    - ¿Qué? -


    - Nada, nada… -







    :3 Y así, entra Magdalena a la historia xd ¿Las secretarias podrán seguir su plan de bonos y trabajo fácil? Aún cuando tienen que cuidarse de esta preciosa y celosa modelo =d.

    [​IMG]




    QAQ Perdón, es que escribo mucho porque me emociono u3u y no dejo de estar pensando y pensando en historias. :3 Elegiste una buena historia para probar, ya que es ajena a todas las demás que he escrito (Solamente está el detalle de que Cris es descendiente de la protagonista de mi saga principal, pero no necesitas leer nada más nwn). Sip, es en sí, un fic con tintes harem y comedia, con un poquito de drama.
    Sobre las ilustraciones, siempre que empiezo un fic, antes de escribirlo, busco las imágenes que van acorde a lo que quiero para los personajes, casi siempre, uso de fuente Pixiv, danbooru y gelbooru (aunque estos dos contienen mucho hentai, hay buenos dibujos). =3 Te paso el link de la cuenta de donde saqué dichos dibujos, al menos de esta historia.

    「RARE STONE」のプロフィール [pixiv]
     
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    Última edición: 7 Nov 2018
  5. Hourouka

    Hourouka ¡¡¡EXCELSIOR!!!

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    Olvidé comentar el capítulo.

    Como se dijo que Magda tardaría unos días en llegar, imaginé que dedicarías uno o dos capítulos a los intentos de las secretarias de ligar con Cris y quizás hasta lograr algún avance. Pero hiciste un pequeño timeskip y ya llegó la esposa celosa y enfadada a defender lo que es suyo. Tampoco es que sus amenazas hayan intimidado a las hienas.
     
  6. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

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    :3 Preferí así porque es divertido el drama, además, las chicas ya saben que lo que hacen es toda una misión peligrosa, :d así que veremos cómo tratan de coquetear y ganar favores con Cris sin ser descubiertas.

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  7. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

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    Sigamos :3



    TERCERA TAZA






    Un día más en la oficina, y para Cris, las cosas empezaron a sentirse raras ese día, las chicas eran muy amigables, demasiado amigables con ella, miradas, muestras de piel, coqueteos, hasta creía que estaban tratando de seducirla, pero, seguro eran sus ideas, ellas no parecían ser lesbianas, además, había escuchado mas de una vez sus pláticas sobre galanes y romances, era claro que le gustaban los hombres. No obstante, tenía momentos muy incómodos y que le hacían aflojar el cuello de sus blusas, a veces, cuando se agachaban o buscaban en los estantes, dejaban ver sus piernas y el principio de sus traseros, inclusive, medio glúteo, aunque había insistido en que usarán uniformes más largos, no le habían hecho caso, tal vez, ellas estaban acostumbradas a andar así de ligeras, y por eso, lo tomaba como un coqueteo cuando era simplemente un problema de guardarropa, uno que tenía que solucionar.

    La pelirroja juntó a su equipo de trabajo en el área de cafetería aprovechando que no había mucho trabajo, arrastró un rotafolio y empezó a acomodarlo por su cuenta, respirando agitada por el esfuerzo, pero, logró controlar su respiración y mostrar una sonrisa ante sus trabajadoras.


    - Bien, chicas, las reuní aquí por algo muy importante. -


    - Ok, lo acepto, yo me comí sus donas, pero es porque nomás trae para usted. -
    Dijo Diana haciendo que Cris inflara sus mejillas.

    - ¡Así que tú te comías mis donas glaseadas! Am…Pero, no, no es ese el tema, es que… Veo que hay un problema… Con ustedes. -


    - ¿Con nosotras? -


    - ¡No con ustedes! Es su ropa ¿No creen que es demasiado… Reveladora? -


    - ¿Reveladora? Pero yo lo veo normal. -


    - En pocas palabras, la licenciada les está diciendo que son vulgares, que se vistan decente. -
    Mencionó Eugene dándole un sorbo a su café.

    - ¡EXACTO! ¡Vulgares!... ¡No, no quería decir eso! -


    - Pero, nunca tuvimos quejas de nuestros anteriores jefes. -


    - Bueno… Eso no lo sabía. -
    Hablaba Cris usando un señalador largo para levantar la hoja del rotafolio y mostrar una imagen. - Am… Miren, la medida de la falda debe de ser así, en caso del escote, la preferencia es abrocharse la camisa hasta el último o penúltimo botón y… ¿Me están escuchando? -


    Cris veía como las mujeres estaban cada una en sus cosas, Diana tenía su celular en la mano, Mirta se limaba las uñas y Ginebra estaba preparándose el café, todo eso provocaba que Cris cruzara sus brazos e inflara sus mejillas, era como si la actitud negativa de ellas volvía cuando se trataba de señalarles algo malo en ellas.


    - ¡Chicas, háganme caso! -
    Gritaba Cris golpeando con el señalador el rotafolio.

    - Jefa ¿No cree que solamente está algo celosa? -


    - ¿Celosa? -

    - Sí, usted… Como decirlo sin que le duela…. Es una niña, físicamente hablando, claro, creo que hasta la hija de Ginebra tiene más curvas que usted. - Hablaba Mirta mientras las amigas le prestaban atención. - Tal vez, al ver a sus bellas y sexys secretarias, se está sintiendo intimidada. -

    - ¡Claro! Es tan obvio, la licenciada, al ser tan pequeña, se siente cohibida al vernos a nosotras. -


    - Que linda ¿Por qué no me dijo eso? No pensé que mi belleza le causara esa impresión. -


    - Pero eso no tiene nada que ver. -


    - Vamos, licenciada, no tiene nada de malo en aceptarlo ¿Por qué no le hace como Diana y se pone implantes? -


    - ¡Qué no tengo implantes, mujer vaca! -
    Gritó la chica de coletas jalándole el cabello a la compañera.

    - ¡Oye, deja mi cabello! -


    - No les haga caso, se ve siempre linda, así como eres, pero, no te va usar esa ropa ¿No quieres que te preste ropa que mi hija dejó de usar? Te quedaría bien. -


    - ¿Por qué empezamos a hablar de mi cuerpo? ¡No me cambien el tema, chicas! Necesitan cambiar su vestimenta, no está bien. -


    - ¿Por qué no está bien? -


    - Por qué… Amm…
    - Trataba de hablarlo Cris, pero al ver las piernas y escotes de las chicas, cerró los ojos y apretó su pecho. - Aww… Diana, por tu culpa ahora me siento incómoda por eso. -

    - ¿Interrumpo algo? -



    Todas voltearon al ver a una preciosa pelirroja que llegaba a la oficina, la carita de Cris se iluminó al ver a su esposa, pero, casi al instante, puso una cara de preocupada que hizo reaccionar a Magda, que caminó rápido ha ella para abrazarla con fuerza, casi como un impulso de protección.


    - !Magda! -


    - Cris ¿Qué tienes? ¿Te sientes mal? -


    - No es nada, jeje… Amm… Estamos en una reunión extraordinaria, pero no avanzamos, jeje. -


    - Oh… ¿Y puedo saber el motivo de la reunión?
    - Preguntó Magda sentándose en una de las mesas, cruzando las piernas y sonriéndole a Cris, que se sonrojaba por la pregunta.

    - Mmm… Es sobre la ropa de trabajo. -


    - Interesante… Cuéntame más.
    - Dijo la modelo con una sonrisa amigable. - Espero que te refieras a la manera tan vulgar de vestir que tienen tus secretarias. -

    - ¡Exacto! … No, no es así como iba a decirlo. -


    - No sé, Cris, prometí dejar que siguieras con tu trabajo sin preocupaciones, pero, que tus secretarias anden vistiendo como actrices pornográficas, deja mucho que desear de la imagen de tu oficina. -


    - ¿Tan mal se visten? -


    - ¡Oiga, estamos presentes! -


    - ¿Y si un fin de semana nos acompaña de compras? Así, nos ayuda a elegir ropa que usted crea sea correcta. -
    Mencionó Ginebra haciendo que las chicas sonrieran al pensar en una oportunidad de oro para acercarse a ella de manera más casual.

    - ¡Esa es una buena idea! Am… Deja anoto… “Salir de compras. “-


    - Disculpen, pero creo que son lo suficientemente adultas para hacer eso por su cuenta, Cris no tiene tiempo para andar con unas gol… Haciendo compras sin sentido. -


    - Pero Magda, es lindo salir de compras ¿O no?
    - Hablaba Cris con una carita tierna, haciendo doblegar a la pelirroja, pero, tuvo una idea repentina.

    - Cris ¿Recuerdas que vamos a salir? -


    - ¿A salir? -


    - Ya sabes, nuestro viaje.
    - Sonrió Magda dulcemente, haciendo que la cara de Cris se pusiera con una enorme sonrisa.

    - ¿En serio? ¿SÍ? ¡Sí! ¡Le llamaré a mamá! -


    Cris corrió a su oficina rápidamente, quedando las chicas a solas con esa pelirroja que las miraba como si fuesen lo peor del mundo. Eugene, sintiendo el peligro, lentamente fue saliendo del comedor, hasta llegar a su cubículo para empezar a “trabajar.”


    - Bien, trío de perras, parece que no saben su lugar, más vale que se vistan como se debe ¿Acaso no se miran en el espejo? Hasta las putas se ven decentes a su lado. -


    - ¡Oiga, no voy a tolerar que me insulte! Se lo diré a mi abogado. -

    - Inténtalo. - Sonrió Magda con una cara digna de una villana. - Veremos sí consigues un abogado que quiera pelear contra mi ejercito de defensa. -

    - Doctora ¿Puedo saber por qué nos trata así? No hemos hecho nada para molestarla. -


    - Disculpe, señora, si quiere, puede irse a su puesto, no quiero que piensen que me meto con ancianas, no se preocupe, a usted ni la tomaré en cuenta. -


    - ¿Con ancia…
    - Pensó Ginebra forzando su sonrisa mientras Mirta se reía en su mente.

    - Háganme un favor y para el Lunes, que vuelva mi esposa, se encuentre con tres secretarias dignas de mi empresa, no con las tres cerditas. -


    - ¿Qué rayos le pasa? ¿Cree que porque es la dueña de la empresa y es la esposa de nuestra jefa puede venir a tratarnos así? ¿Cree que no tengo dignidad? -



    Magda le miró indiferente a Mirta, abrió su bolso sin siquiera ver cuanto dinero sacaba, aventándole los billetes en la cara a la secretaria, que quedaba pasmada por la acción.


    - Ahí está tu dignidad, júntala.
    - Sonrió Magda caminando a la oficina, dejando a la secretaria impactada.

    - ¡SI! Dinero ¡Oh my god! ¡Son billetes de quinientos euros! -

    - ¡Oye! ¡Me los tiró a mí! -

    - Vaya, que poco vale tu dignidad, Mirta. -


    - Estoy muy molesta, pero, comprando unas zapatillas nuevas me sentiré mejor.
    - Dijo Mirta agachándose para juntar los billetes, haciendo suspirar a Ginebra.

    La secretaría más grande caminó hasta la oficina de Cris, tocó la puerta, viendo que la cara fría de Magda se asomaba, con una mirada como diciendo: ¿Ahora que quieres? Era claro que no le había gustado su comentario respecto a su edad, era cierto que era la mayor, pero distaba mucho de ser una anciana.


    - Señora Mannes, sobre lo que usted me dijo, exijo una disculpa. -


    - Mm… -
    Expresó levemente Magda, sacando unos billetes y poniéndoselos entre los pechos de Ginebra que le miró impactada. - No sé bien como es, pero, así se les pone los billetes a las cabareteras ¿Verdad? Ve y cómprate ropa decente y luego hablamos. -


    Magda cerró la puerta de golpe, dejando a Ginebra con un tic en una de sus cejas, esa chica no solamente la había ofendido con la edad, la había tratado como si fuese una mujer de la vida galante. La odiaba, sin dudas, la odiaba, antes, quería coquetear a Cris solamente por favores, pero ahora, sin dudas, lo haría para vengarse, no podía estar a gusto consigo misma, pensando que esa dulce jovencita estaba casada con un ogro.


    - Cómo te odio, Magdalena Mannes.
    - Se gritaba en su mente Ginebra sujetando los billetes, estando a punto de lanzarlos, pero se detuvo. - Mmm… Tal vez, también me hagan sentir mejor unas zapatillas. -









    :d Magda siendo ella misma xd.
     
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  8. Lindskeym

    Lindskeym Sakey16

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    Me encanta tu fic, me atrapó desde el primer capítulo... Y Magda es todo un encanto de mujer
    Saludos ✋✋✋
     
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  9. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

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    :3 Gracias por el comentario, nwn/ Espero lo disfrutes mucho más así como yo lo disfruto al escribirlo.
     
  10. Hourouka

    Hourouka ¡¡¡EXCELSIOR!!!

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    Magda empezó bien, intimidando a la competencia. Pero debió seguir con más fuerza, al ver que ignoraron su aviso, en vez de rebajarse a sobornarlas. Además, lo hizo de un modo que solo las insultó, por lo que ahora insistirán aún más en robarla a su pareja.
     
  11. Autor
    I-AM-WOLFIE

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    Más que rebajarse, u3u de forma indirecta les llamó put@s xd. Magda sabe que no tiene rivales, Cris la ama muchísimo, lo que tiene es que no le gusta que ella esté con mujeres así a su lado, u3u y tranquis, apenas empezamos y falta más de ella y compañía. :3

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  12. Autor
    I-AM-WOLFIE

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    CUARTA TAZA





    En la casa de Magda, la modelo recién salía del baño y se ponía solamente una bata transparente, tomó su vino favorito y se fue a su escritorio particular, encendiendo su computadora, era una actividad que hacía diario desde que su esposa empezó a trabajar, por el cual, sabía bien que ocurría ahí ¿Qué hacía Magda en su casa teniendo tanto que hacer alguien con su categoría e importancia? Ver la cámara de seguridad que tenía instalada en la oficina de Cris y que ella no sabía.

    La pelirroja tomaba un poco de vino, cruzó sus piernas al subirlas al escritorio y miraba detenidamente a su preciosa esposa, a quien veía más hermosa que nunca con sus ropas de ejecutiva y su sonrisa al trabajar, pero, su imagen se ensuciaba cuando una de esas tres golfas se acercaba a ella. Qué más quisiera ella estar todo el día al lado de Cris, pero, también, quería que ella demostrara de lo que era capaz, que su lugar se lo había ganado por su inteligencia y virtudes.


    - Me pregunto, como se vería Cris en la oficina, con un vestido rosa y el cabello suelto.
    - Pensaba la mujer mientras miraba la cámara.


    En la oficina de Cris, como siempre, la pequeña mujer estaba concentrada en la computadora y tomando apuntes, mientras que Diana, inútilmente paraba su trasero al estar archivando cosas, buscando enseñar el principio de sus nalgas y su tanga, pero, Cris parecía ignorarla, nuevamente.


    - ¿Acaso está ciega? ¿Cómo es que no me está mirando el culo? Cualquier hombre ya me hubiera dicho que si me ayudaba para acercarse a mí ¿Acaso las lesbianas no tienen iniciativa? -
    Pensaba Diana subiéndose más la falda.

    - Am… Diana. -


    - ¿Sí? -


    - Se te subió la falda.
    - Rio algo sonrojada la licenciada, haciendo que la secretaria sonriera simulando vergüenza.

    - Disculpe, pero, tampoco es como haya problema ¿Verdad? Estamos entre mujeres. -


    - Pero yo soy una mujer casada.
    - Respondió Cris dejando sus gafas en el escritorio.

    - Ay, vamos, no es como si fuese malo que vea un poco ¿O no? ¿O me dirá que nunca le ha gustado otra chica que no sea su esposa? -


    - Amm… No, jeje, siempre he estado enamorado de Magda. -


    - Vamos, eso es imposible
    . - Hablaba Diana sentándose en el escritorio, cruzando sus piernas de forma coqueta a propósito, sin que Cris lo notara ya que, sin sus lentes, su vista no era la mejor.

    - En serio, jeje, amo a Magda desde hace años… Amm.. serian, trece años. -


    - ¿Trece años? Pero ¿Tendría doce años o no, licenciada? -


    - Jeje, sí. -


    - Rayos, nunca me había enfrentado a un amor desde la infancia.
    - Pensaba la secretaria subiendo más su falda, sin notar que Cris la mirara, hasta parecía ver al vacío. - ¿Acaso está ciega? ¡Tiene a un bombón frente a ella y ni voltea a verme! -

    - Licenciada, tiene una llamada de su esposa en la línea tres. -


    - Ah, ok, mm… Hola, Magda… ¿Eh? Si, dejé mis lentes de contacto en casa… Si, pero tengo mis lentes aquí… Jeje, ya sé que no veo bien sin los de contacto, pero luego me arden los ojos… Bueno… Oki, oki… Sí, esperaré a que me los traigas, ciao… -
    Colgó Cris el teléfono pensando. - ¿Cómo supo que no los traje? Seguro es intuición de esposa, jeje. -

    - Un minuto ¿Usted ocupa lentes de contacto? -


    - Am… Si, no veo bien sin ellos, al menos, para usar la computadora y ver documentos, estos lentes me ayudan, pero ya para ver con más detalle las cosas o las personas a más de un metro, ocupo los de contacto, jeje. -


    - Con razón. -


    - ¿Con razón qué? -


    - Es que, usted nunca me voltea a ver, pensé que no le era atractiva. -


    - ¿Qué? -


    - Digo, es lesbiana, le gustan las mujeres ¿O no? Significa que yo le podría gustar, no es cómo si me incomode, pero, sería algo normal tratándose de estar tanto tiempo juntas en el trabajo ¿O no? -
    Dijo Diana parándose frente a Cris, quien empezó a tener una risa nerviosa particular, que parecía ahogar. - ¿De que se ríe? -

    - Ay… No, jeje… Es que, no eres mi tipo. -


    - ¿No soy su tipo? -



    Diana salió con la cara pasmada de la oficina de Cris, mientras la pelirroja no paraba de reírse en el interior. Las chicas notaron como su amiga caminaba hasta su cubico, agachó su cabeza y empezó a llorar.


    - ¿Qué tienes?
    - Preguntó Ginebra mientras Diana jalaba sus coletas y volteaba a verla llena de lágrimas.

    - ¡Me dijo que no soy su tipo! -


    - ¿Acaso eres? -


    - ¡No lo soy! Pero da coraje, nunca me habían dicho que no le parezco atractiva a alguien, esa enana se nota que está ciega. -


    - Pues, no ve bien, siempre se pone lentes al trabajar, es claro que es medio ciega. -


    - Me refiero a que no sabe de lo que se pierde.
    - Señaló Diana jalando sus coletas y mirando a sus amigas. - Me alegra que tampoco se fije en ustedes, eso sería mi derrota. -

    - Disculpa, pero conmigo se le saltan esos ojos grandes que tiene al verme. -

    - Ajá, más porque ni siquiera enseñando media teta te mira, hasta te dice que te dará frío. -

    - Es buena idea. -


    - ¿Lo de enseñarle las tetas así sin pensarlo más? -


    - No, averiguar los gustos de la licenciada, así, sabríamos por donde llegarle, es obvio que, lo sexual no es lo suyo. -


    - O tal vez sí, me duele decirlo, pero su esposa es una super modelo, es una mujer hermosa, es duro pelear contra eso. -


    - Sí, pero debe de tener algo malo, imagina sí así se porta con nosotras, como ha de ser en la casa con la enana. -


    - Creo que es hora de que mami platique con la pequeña. -



    Ginebra acomodó su escote y caminó hacía la oficina de Cris, quien estaba sobre un banquillo, subiendo unas carpetas, la mujer aprovechó y sujetó de la cintura a la pequeña licenciada, haciéndole dar un brinco por el susto.


    - ¡Ginebra! Me asustaste. -


    - Pensé que podría caerse.
    - Dijo la mujer ayudando a bajar a Cris.

    - Gracias, jeje. -


    - Licenciada, tengo algo que preguntarle, pero, no sé si tiene tiempo. -

    - Pues… Tengo un poco de tiempo ¿Es algo importante? -

    - Muy importante.
    - Contestó Gina sentándose frente a ella, cruzando las piernas para enseñar sus cualidades. - ¿Qué clase de mujeres le gustan? -

    - ¿Ah? ¿Y esa pregunta? -


    - Es simple curiosidad, como le dije, me recuerda mucho a una hija que tengo, sus formas de ser son muy parecidas, y creo que tal vez, sea como usted, lesbiana. -


    - Am… Que curioso ¿Cuántos años tiene? -


    - Quince años, como madre, respetaría si lo fuese o no, pero, también quisiera que eligiera una persona de bien, por eso le pregunto ¿Qué clase de mujer le gusta? -


    - Bueno… Jeje, a mi me gusta Magda. -
    Dijo Cris con la cara sonrojada, sin que ella notara como Gina forzaba su sonrisa al escuchar ese nombre.

    - ¿Su esposa? -


    - ¡Si! Me gustan mujeres como ella, pero, como ella, ninguna, jeje. -

    - Es una mujer muy guapa, no lo niego, aunque su personalidad no es del todo agradable. -

    - Am… No es cierto, Magda es muy dulce. -
    Hablaba Cris mirando con ternura a Gina al hablar de Magdalena. - Ella siempre ha sido muy cariñosa, es atenta, es muy romántica, siempre tiene algo que decirme cuando lo necesito, mientras los demás ven en mí a una adulta en cuerpo de niña, ella ve en mi una mujer, aunque las personas creen que ella es fría y arrogante, es porque no la conocen, en el fondo, es la mujer más maravillosa de todas. -

    - ¿Hablamos de la misma persona? -


    - Cris… Que adorable eres. -
    Pensaba Magda limpiando sus lágrimas mientras veía y escuchaba todo desde su casa.

    - Pero, no lo sé, licenciada, aunque usted vea así a su esposa, notamos que es algo, peculiar por así decirlo. -


    - ¿En serio? Jeje, es porque no la conocen bien, no es muy buena haciendo amigas, creo que es porque tiene una mirada muy penetrante y muchas personas piensan que es mala, pero no es así. -


    -Creame, si fuera su madre, yo no la dejaría estar con una mujer como ella. -


    - Jejeje, si supiera que no es tan lejos de la realidad. -
    Rio Cris sonrojándose y rascando su mejilla.

    - Me preocupa que mi jefa inmediata, una chica tan delicada y dulce como usted, esté al lado de una mujer que se ve que es de poca paciencia. -


    - Gracias, Ginebra, agradezco que te preocupes, pero, soy una mujer adulta, decidí estar al lado de Magda desde hace mucho, porque nos amamos.
    - Sonrió la pelirroja mientras la castaña le miraba fijamente. - No comprendo porque toda la gente siempre me dice eso sobre ella, a veces, me cansa, es como si no quisieran vernos juntas… No hemos hecho nada malo más que amarnos. -

    - Tal vez, esa locura de amor no le deja ver las cosas bien. -


    - Jejeje. -


    - ¿Y esa risa? -


    - Es lo mismo que nos dice mi mamá. -



    Ginebra salió de la oficina al ver que en verdad, Cris no tenía cabeza para otra que Magdalena, cosa que complicaba cualquier plan de seducción, pero, eso no significaba que esa pelirroja fuese infalible, ya había un historial de quejas sobre su relación de por medio, lo que daba a entender que tenían posibilidades, aunque, ahora, más que coquetería, empezaba a verla más como una hija, a pesar de su edad, la veía como una adolescente, y como ella que era una madre de una adolescente también, le preocupaba que alguien como ella, estuviese al lado de una mujer como Magda, al parecer, los planes seguían pero con una nueva visión.










    Y Ginebra empieza ver más y más a Cris :d como una hija que cuidar de Magdalena.
     

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