+18 Original Fic NOVA ERA -EPÍLOGO-

Tema en 'Fanfics y Roles Yuri' iniciado por I-AM-WOLFIE, 24 Abr 2018.

  1. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

    Registrado:
    20 Oct 2006
    Mensajes:
    10,069
    Temas:
    455
    Calificaciones:
    +1,810
    ¿Esto quiere decir que nunca se va a enterar?
     
  2. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    u3u No te puedo decir, juejuejue.
     
  3. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    Sigamos =3



    9.
    "las lagrimas al inspirar, al nacer
    se tornaran en lagrimas de muerte,
    una hoja que cae..."






    Era mañana cuando Magna y Ankhara eran guiadas a un comedor, ambas vestían solamente camisones blancos y lencería del mismo color, como si fuesen doncellas en voto de matrimonio. En la mesa, les esperaba Madre, sentada en la silla principal, las otras manifestaciones de ellas sentaron a las dos prisioneras, mientras la mujer les invitaba a probar bocado con su mano.


    - ¿Dónde está Elphis?
    - Preguntó Magna mientras Madre cambiaba su sonrisa por una mirada seria.

    - Ella se siente algo indispuesta. -


    - Tú… ¡Maldita! ¿Cómo te atreviste? -



    Magna se paró de golpe y fue sentada por dos de las mujeres que estaban detrás de ella y una de esas le soltó una fuerte bofetada, haciendo que soltara algunas lágrimas por el impacto.


    - ¡No tienes derecho a levantarle la voz a tu madre! -

    - Déjennos a solas.
    - Ordenó Magna haciendo que las demás salieran, tomó de la cintura a Ankhara para sentarla en sus piernas y empezó a alimentarla, mientras la niña le miraba con unos ojos apagados al estar a la merced de ella. - así, tienes que comer. -

    - Maldita… ¿Cómo te atreviste? ¿Por qué nos haces esto? -


    - Te voy a contar una historia, hija mía… Hace eones, dos entidades crearon este mundo, dos seres que provenían de distintos puntos del espacio, de la oscuridad y de la luz, Necros y Anima, mis padres, padres de las criaturas que conoces como humanos. -



    La emperatriz escuchaba atentamente la historia, mientras veía como Ankhara era alimentada con ternura, era de la primera vez que veía que esa mujer la tratara con tanto cariño y cuidado, ya que desde que habían llegado solamente se había dedicado a violarlas y doblegarlas.


    - Esos simios con razón eran el orgullo de mi padre, para mí, no eran más que hormigas, pero, para mi madre, eran seres tan frágiles y tan peligrosos para sí mismos, que debían de ser cuidados.
    - Contaba Madre mientras limpiaba la boca de Ankhara. - Necros era demasiado demandante, engreído, nunca estaba satisfecho con todo lo que hacía Anima por el bienestar del mundo, para él, siempre debía haber un equilibrio, aunque eso significara acabar con creaciones bellas de mi madre, él mató a miles de criaturas que nunca conoció el hombre de hoy ni tú, con tal de asegurar la presencia de los humanos. -

    - ¿Así que tú solamente sigues lo que aprendiste de él? -


    - Por el contrario, odiaba eso, ellos no se dieron cuenta que, al nacer, tenía la virtud del tiempo, ni vida ni muerte eran capaces de lo que yo podía hacer, podía ver el pasado y futuro a mi antojo, fue cuando vi que mi madre tenía razón, los humanos eran seres inmundos, que sí se les dejaba solos, acabarían con todo lo creado, para asegurar que la vida siguiera como tal, los humanos no podían pasar más allá de las eras de las aleaciones.
    - Habló Madre haciendo que Magna apretara sus puños. - Sabes que es cierto, ya lo vivieron ustedes, dejaron que los humanos llegaran a conocer el plomo, la pólvora, el núcleo mismo de los elementos ¿Y de que sirvió? Estuvieron a punto de matarse, sino fuera por qué esta pequeña monstruo erradicó a casi toda la población y reinició el progreso del hombre, tendría que haber intervenido. -

    - Si ya sabías que pasaría ¿Por qué no se lo dijiste a tus padres? -


    - ¿Crees que no lo hice? Pero, siempre los padres son necios e ignoran a los hijos, sólo mírate, renegándote a tu madre cuando debes de obedecerme… Me dio mucha frustración, el estúpido de mi padre estaba dispuesto a sacrificar toda la naturaleza tan bella que mi madre creó por mantener a su creación favorita, no lo soporté más, amaba demasiado a mi madre como para verla sufrir al perder todo lo que ella quería, pero, al mismo tiempo, me dolía ver que estaba más preocupada por los humanos que yo. -


    - ¿Por eso los mataste? -



    Madre terminó de alimentar a Ankhara y la recostó en su pecho, frotando su cabello albino y besando su frente, para luego, mirar con una sonrisa a su hija, quien estaba molesta por todo lo que escuchaba.


    - No tuve otra opción, tenía que enmendar los errores que ellos cometerían, mi padre por ser un necio y mi madre por ser obediente a él, hay un momento en que debes de tirar todo lo que tienes y empezar desde cero, eran ellos o el futuro del mundo que crearon y me pidieron cuidar, me obligaron a tomar una decisión que me dolió más que nadie… Yo sola no podría vencer a mi padre, pero, pudiendo manifestar mis otras yo de otros tiempos, fue suficiente para poder acabar con él, pensé que con su muerte bastaría, yo cuidaría del mundo y de mi madre… Nunca pensé que ella lloraría tanto por él y decidiera quitarse la vida… Ella… ¡Ella prefirió morirse con él! ¿Te imaginas lo que sentí?
    - Gritó Madre empezando a llorar por el coraje de recordarlo. - ¡Mi amada madre, a quien quise liberar de todo este tormento, prefirió morir que ser libre! -

    - ¡No seas estúpida, ella no prefería morir, tú le arrebataste a la persona que amaba! -


    - Nunca lo vas a entender, lo que una hija haría al ver a su madre sufrir por culpa de quien se supone que amaba. -


    - Tú eres quien no lo entiende, por qué no sabes lo que es el amor, nunca has amado a nadie. -


    - Claro que he amado, amé a mi madre porque me creó, por qué fue dulce, gentil, noble, aunque me hizo entender que todo eso no sirve de nada para controlar un mundo, te amo a ti, porque eres el fruto de mi vientre, por qué te concebí para estar a mi lado, y a cierto modo, amo a esta pequeña abominación, por qué es el producto de mis errores y al mismo tiempo, un recordatorio de que, si las cosas se salen de control, con ella me basta para volver a reiniciar las cosas.
    - Hablaba la diosa mientras Magna se aguantaba las ganas de golpearla. - Así como entendí que amo a esa niña, ella es el recuerdo de todo lo bueno que alguna vez mi madre quiso ver en los humanos, pureza en el corazón, hay tanta pureza y esperanza en ella que no lo soporto y al mismo tiempo me recuerda tanto a mí cuando era tan ingenua. -

    - ¡Nada de eso es amor, eres una narcisista! ¡Todo tiene que ver contigo, dices que amaste a tu madre por qué te dio la vida, a mí por qué soy tu hija, a Ankhara por ser tu error y Elphis por qué te recuerda a ti, eso no es amor, es ser egocéntrica! -

    - Tal vez sea así, pero, no sería una diosa si no lo fuera ¿O sí? -


    Magna apretó sus puños mientras Madre bajaba de sus piernas a Ankhara, limpió los restos de comida de sus labios y les dio un suave beso. La diosa se puso de pie y miró fijamente a su hija, quien sentía la impotencia de no poder hacerle nada.


    - ¿Sabes por qué eres tan débil? Tu poder se ha ido disminuyendo, hija.
    - Dijo Madre acariciando la mejilla de Magna. - tu poder hubiera sido tan grande como el mío, pero, has sacrificado mucha energía para preservar un balance en la magia de la tierra, para evitar que el humano destruya más de lo que puede cuidar, pero, de nada sirve eso, no puedes observarlos a todos, tarde o temprano, nuevamente uno de ellos aprenderá a usar la pólvora, aquello que llamaran bombas, el petróleo los volverá locos por el consumo de los recursos naturales… Deja de hacerlo, abandónalos a su suerte, es lo mejor que puedes hacer por ellos y por tus seres queridos, ahórrate el dolor de pensar que fracasaste al protegerlos cuando ellos mismos buscan destruirse. -

    - No puedo… Hice una promesa de no odiarlos por lo que le hicieron a Euridice, más ahora que sé que sé que hice bien, por qué sino, sería igual que tú. -


    - En verdad, no eres más que una niña, podrás decir que has vivido miles de años, pero no has aprendido nada. -
    Respondió la diosa tronando sus dedos para que las otras entraran por la puerta y sujetaran a Ankhara y Magna de sus brazos y hombros. - da igual, cuando logre acabar con ese imbécil que quiere ser humano, nada me detendrá, tomaré el control de todo nuevamente… No te preocupes, tu familia y tú tendrán una vida feliz a mi lado. -

    - ¡Nunca, no permitiré que te acerques a ellas! -


    - Diviértanse con ellas, la niña se ha portado muy bien estos días, pueden tratarla con más cuidado. -


    - ¿Y a nuestra hija? -


    - Pueden follarla tan fuerte como quieran. -



    Madre vio cómo se llevaban a ambas prisioneras a las habitaciones, así que se dirigió al cuarto de Elphis, donde ella dormía profundamente. La mujer se sentó a su lado y frotó su mejilla antes de besar su frente, seguro no recordaría del todo lo que pasó en la noche, pero, al despertar, con tocar sus manos, sabría que había sido marcada por ella.


    - No necesitas a ese monstruo a tu lado, eres mía, Elphis, un corazón tan puro como el tuyo solamente se ensuciará al estar a su lado.
    - Susurró la mujer tomando el rostro para besar los labios de esa niña.


    A decenas de leguas del estrecho de Regalea, un carruaje seguía su curso, tirado por una gran loba blanca que parecía algo molesta, ella iba siendo montada por una joven albina y curvilínea, mientras que, dentro del vehículo, dos niñas con características de lobo iban abrazadas de una preciosa guerrera rubia.


    - Vamos Agelus ¿Vas a estar así todo el viaje? -


    - Hmm… No puedo creerlo, mi abuela me va a regañar por tu culpa, se supone que debía de cuidar todo el tiempo a mis tías, y a la primera oportunidad se las ofreces a tu prima. -
    Hablaba la loba mientras Schmerz jugaba con sus orejas.

    - No tienes por qué molestarte, sólo míralas, están contentas con Schmelt, además, ellas las cuidará bien. -


    - Los cuentos eran ciertos, ustedes las brujas son malas. -


    - Seré mala pero bien que por las noches.
    - Susurró Schmerz al oído de la loba haciendo que sacudiera su cabeza y le diera un escalofrío.

    - ¡Schmerz, no digas eso! -



    Agelus se detuvo de repente, empezando a olfatear, así como las lobitas que se pusieron de pie, era un aroma similar al de Raviel, abuelo y padre respectivamente, pero, tenía un aroma más suave, como él de una mujer. De entre los arbustos, una chica de cabello platinado y cuerpo pequeño salió, de una altura mayor a la de Ankhara y unos ojos violeta, pero lo llamativo de ella, es que de su vestido celeste salía una cola lobuna y en su cabeza sobresalían dos orejas puntiagudas.


    - ¿Una hibrida? -


    - ¿Más hibridas? -


    - ¿Quién eres? -


    - Yo… ¿Quiénes son ustedes? ¿Saben quién usó ese hechizo temporal? -


    - Si sabemos… ¿Por qué hueles como a mi abuelo? -

    - ¿Tu abuelo? -

    - ¡Huele como a papi! -


    - ¡Si! Sniff, sniff, huele como a él. -
    Decía Himm mientras las dos movían sus orejas y cola, sorprendiendo a la chica por sus palabras.

    - ¿Papi? ¿También son hijas de Raviel? -


    - ¿También? ¿Eres hija de mi abuelo Raviel? -


    - ¿Abuelo? ¡Por Regalea! ¿Acaso mi madre no fue su única víctima? -


    Todas estaban sorprendidas por el encuentro, Agelus y compañía no sabían que se habían encontrado con Heiss, hija desconocida de Raviel, quien había salido en la búsqueda de su padre para descubrir como volver a su forma humana, ya que la hija que tuvo con su propia madre había nacido con rasgos de hibrida y quería ayudarle a controlar su forma.







    CHANCHANCHAN!!!
     
  4. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

    Registrado:
    20 Oct 2006
    Mensajes:
    10,069
    Temas:
    455
    Calificaciones:
    +1,810
    ¡Apareció Heiss! Jajaja, ay, qué bonito eso.
    Mmm, no sé qué pensar sobre lo de la Madre. Como ya te dije, pues es una diosa, puede hacer lo que quiera xD Pero igual no sé, no sé, algo hay ahí que me hace dudar (pero no sé qué es).
     
  5. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    Xd Más al rato subo conti, sigo en modo reposo, jaja.
     
  6. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

    Registrado:
    20 Oct 2006
    Mensajes:
    10,069
    Temas:
    455
    Calificaciones:
    +1,810
    ¡Aprovecha! :3
     
  7. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    Aprovecho para descansar o para escribir? XD
     
  8. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    Sigamos nwn


    10. "Si niegas tu memoria, dominarás el miedo,
    es la respuesta a tu oscuro pensar."





    El carruaje seguía su camino en dirección al estrecho de Regalea, trayecto que fue entretenido por la historia de Heiss a las demás que resultaron ser familiares desconocidas de ella. Agelus paró un poco para beber algo de agua de un arroyo cristalino, para luego, mirar a su hombro a esa joven de ojos violeta y cabello platinado, que resultaba ser una tía nueva.


    - Déjame resumir, tu madre fue violada por el papá de estas gemelas cuando ella era una joven brujjita, te tuvo a ti sin que él lo supiera, estás locamente enamorada de tu madre, aprendiste el conjuro para la concepción entre brujas, fornicaste a tu mamá y la preñaste, tu sangre de loba se despertó y ahora no puedes volver a ser totalmente humana, sigues fornicando a tu mamá y tuvieron una niña que nació peludita, con orejas y colas como las gemelas, lo que te convierte en ¿El padre? Si, sería el padre de tu propia hermana… ¿Es todo? -


    - Sí. -
    Dijo Heiss agachando sus orejas mientras las gemelas estaban entre los brazos de Schmelt mirándole curiosas.

    - Por chicas como tú es que tenemos mala fama las brujas blancas. -


    - Hmm… Lo dices cuando tú te aprovechaste de unas niñas. -


    - Desde lo que es la mentalidad humana, son niñas, pero, en su desarrollo como hibridas, ya son unas mujercitas. -


    - ¡No es cierto, nosotras tenemos un desarrollo como señoritas hasta los cinco años, ellas tienen cuatro! -


    - Un año más, un año menos, igual les gusta estar con Schmelt. -
    Habló Schmerz mientras las lobitas se acurrucaban entre los brazos de su prima.

    - Es que Schmelt huele muy bonito. -


    - Y es tan tibia. -


    - Si tienes una bebé con tu mamá ¿Por qué viniste aquí? -


    - Necesito saber cómo controlar esta forma, no quiero que mi hija ande con orejas y colas que recuerden esa sucia sangre de ese cerdo que se aprovechó de mi dulce madre…. No esperaba que de repente se congelara el tiempo, pero sé que mi madre ha de estar bien, su magia es mejor que la mía y se ha de haber protegido. -


    - Pues… Creo que tú sacaste mucho de tu padre más allá de la sangre de lobo.
    - Dijo Schmerz recostando sobre el cuerpo de Agelus.- en ese caso, mi esposa te puede ayudar. -

    - ¿Tu esposa? ¿Esta enorme loba?-


    - Sí, Agelus que es tu sobrina, ella puede cambiar su cuerpo, esta es la forma natural de ella, pero puede tomar forma humana e hibrida, vamos, Agelus, conviértete. -


    - Pásame mi ropa, por favor. -
    Habló la loba caminando hacía unos arbustos con Schmerz encima de ella, tras unos minutos, salieron ya con un vestido celeste y una sombrilla para protegerse las dos del sol por su albinismo.

    - ¿Cómo hiciste eso? ¿No puedes quitarte las orejas y cola también? -


    - Si puedo, pero, a Schmerz le gusta verme así. -


    - ¿Me puedes enseñar, por favor? -


    - Claro que puedo, pero, primero ¿Puedes ayudarnos, tía? -
    Preguntó Agelus tomándole las manos a la joven loba bruja.

    - La madre de Agelus, así como su abuela y la emperatriz de Regalea, fueron secuestradas por una mujer muy poderosa, necesitamos unir fuerzas para tratar de rescatarlas. -


    - No sé si pueda ayudarlas, nunca he combatido. -


    - Pero debes de tener mucho poder mágico, usar el conjuro de concepción es algo que no todas las brujas blancas pueden dominar, y tú lo hiciste desde pequeña. -


    - Esto no es sólo por ellas, necesitamos detener a esa mujer para evitar que haga lo que ella quiera. -


    - Yo… No hay muchas opciones ¿Verdad? -


    - Piénsalo, esa mujer se llevó a tres de las mujeres más bellas del reino, puede que tenga motivos para hacerlo.
    - Dijo Schmerz haciendo reaccionar a Heiss al escuchar la palabra bella.

    - ¡Mi madre, no! ¡No voy a permitir que esa mujer se acerque a mi madre! -


    - Esa es la actitud. -


    - Prima ¿Qué tal si descansamos un poco? -


    - ¿Un poco? -
    Preguntó la albina mirando a Agelus que respiraba agitada, por lo que la abrazó acercándola más.

    - Perdón, el Sol está muy fuerte. -


    - ¡Schmelt, lánzame una sábana o una capa! -


    Schmelt lanzó una capa a su prima para cubrir a Agelus y correr a las sombras de un gran árbol, siendo perseguidas por las demás. La guerrera se acercó a su prima y a su pareja, notó las quemaduras en su piel y empezó a usar su magia de sanación para ayudarla, mientras Schmerz frotaba el rostro de su amada princesa.


    - Perdóname, cuando tomo forma humana o híbrida, sabes que resiento mucho el calor. -


    - Ya, no te disculpes, también a mí me quema mucho el Sol, pero parece que cuando te conviertes en loba, la magia que uso para cubrir tu piel se pierde. -

    - ¿Usas una magia sobre mí? -

    - ¿Por qué crees que has soportado tanto camino?
    - Sonrió Schmerz besando en la boca a Agelus quien se sonrojó por la revelación.

    - Schmerz… -


    - Schmerz parece ser una chica mala, pero quiere mucho a Agelus. -


    - ¡Si!
    - Exclamó una de las gemelas provocando que la albina se pusiera más roja.

    - Es… Agradable. -


    - ¿Dijiste algo? -


    - Nada, sólo… Es agradable, son las primeras chicas con las que hablo así de cómodo, sólo he platicado con mi madre todo este tiempo y no me gustaba intercambiar palabras en el pueblo. -


    - Ahora eres parte de la familia, Heiss, no creo que mi abuelo niegue que eres su hija, menos cuando tienes su aroma. -


    - ¿Qué? ¡Yo no quiero que me reconozca ese cerdo! -


    - Bien, dejemos de discutir sobre la familia un rato, iré a cazar algo, hay que aprovechar que todos los animales no se pueden mover para comer en abundancia. -


    - ¡Te seguimos, Schmelt!
    - Gritó Himm siguiendo a la rubia junto a su hermana.


    Mientras las chicas seguían descansando en esa zona a escasas leguas del estrecho de la isla, Madre estaba en la habitación donde tenía prisionera a Elphis, teniéndola en sus brazos y acariciando su cabeza, disfrutando de ver su rostro dormido.


    - ¿Cómo es que algo tan puro como tú nació en esa inmundicia de tierra? Peor aún, que te enamoraras de ese malnacido.
    - Hablaba Madre mientras era observada por otra de sus presencias de otro tiempo.

    - Te estás encariñando mucho con esa niña. -

    - Es mía, me pertenece, sí ella existe aquí, es por qué es de mi propiedad. -

    - ¿Aun sabiendo que traerla aquí es provocar que él venga hacía acá? -

    - Tarde o temprano tendré que enfrentarme a él y lo sabes. -

    - Lo sé, pero estoy dispuesto a acabar con él de una vez. -

    - Sí lo haces, le destrozarás el corazón a esta niña. -

    - Lo sé también, por eso es que, ya que Magna sea una hija obediente, le pediré que borre la memoria de ella
    . - Dijo Madre mirando a su otra yo. - le haré olvidar el amor que tiene por ese monstruo, le pediré a Magna que altere sus recuerdos para que todo ese amor me pertenezca a mí. -

    - Es una excelente idea… ¿En qué te puedo ayudar para cumplirla? -

    - Cuando llegue él, tendré que pelear con ayuda de todas ustedes. -

    - Dalo por hecho. -



    La otra Madre se fue de la habitación, mientras la original tenía en sus brazos a Elphis que lentamente se despertaba por los besos en su frente de la rubia, a quien miró con nervios y miedo, tratando de soltarse sin poder contra la fuerza de sus brazos.


    - ¿Por qué lo hiciste?
    - Preguntó Elphis tratando de soltarse, agitando sus piernas y mordiendo los brazos de la mujer. - ¡Yo soy la esposa de Lykos, sólo él puede tocarme! -

    - Eres una necia, olvídate de él, tu hija y tú pueden tener una vida digna a mi lado, sin preocuparse de estar al lado de una bestia que pueda descontrolarse en cualquier instante. -


    - ¡Lykos no es un monstruo! -
    Gritó Elphis dándole una bofetada a Madre, apretando sus pequeños puños y soportando las ganas de llorar del coraje. - ¿Por qué no puedes aceptar que haya amor entre él y yo? ¡Si nadie te ha amado, no te da derecho a criticar el amor de los demás! -


    Esas palabras fueron como flechas de fuego al corazón de Madre, quien se enfureció y acostó a la niña en la cama, empezando a romperle las ropas mientras ella gritaba por ayuda, lloraba porque alguien la detuviera, pero nadie llegaría, Madre estaba furiosa, siempre debía hacerse su voluntad, que esa niña no estuviese ni un poco doblegada a como lo estaban su hija o Ankhara, le llenaba de rabia. No le importaba si Lykos estaba más cerca de ellas, volvería a marcarla como suya, para hacerle entender a la fuerza sus sentimientos.





    Y Elphis lucha pero son golpes de niña contra una mujer u3u.
     
  9. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    Sigamos oAo


    11. -
    "Se disuelven los problemas y veo con claridad, lo importante en el mundo es tu amistad."




    El viaje de las chicas seguía su curso, acercándose al estrecho, el pase se veía demasiado escarpado, como si hubiese sido desplomado, así que tuvieron que dejar el carruaje, tomaron lo necesario, Agelus tomó su forma de loba blanca y las otras cuatro la montaron, quedando cada bruja con una de las lobeznas en sus brazos, siendo solamente Heiss quien decidió caminar al lado de la canina, ya que no se sentía todavía en confianza para subirse en su lomo.


    - Sujétense bien, nunca había caminado por terrenos así.
    - Dijo la loba blanca subiendo lentamente por las rocas. - se supone que debería de haber un camino. -

    - Seguro que ella derrumbó la ladera para mantenernos alejadas. -


    - Sniff… Sniff… Huele a mami. -


    - Sniff, sniff ¡Es cierto!
    - Exclamó Himm parándose sobre Agelus, siendo sujetada de la cintura por Schmelt. - ¡Por allá! -

    - ¿Puedes olerlo? -


    - No, mis tías tienen un mejor olfato que yo, es casi tan bueno como el de mi papá. -


    - Hay un tenue aroma parecido al de las niñas y un poco al aroma de mi madre. -


    - Es el aroma de mi abuela Ankhara, ella tiene una esencia similar, pero se puede notar que está impregnada de un aroma fuerte, que es él de mi abuelo. -


    - El aroma de ese perro maldito. -


    - ¿Tanto odias a tu padre? -


    - Que él no es mi padre, ese maldito se aprovechó de mi dulce madre y la abandonó por años. -


    - Por ahora, olvida todo el rencor que sientas por él, tenemos que concentrarnos en la pelea que tendremos.
    - Habló Schmerz mirando a su prima. - Schmelt ¿Qué clase de magia dominas? -

    - No soy tan buena en la magia, soy mejor en el combate cuerpo a cuerpo, aunque tengo cierto domino con la magia de fuego. -


    - Mmm, fuego, yo soy hábil en todas las artes menos la magia oscura, me gusta más la magia de aire, Agelus domina a la perfección la magia de hielo. -


    - Yo soy buena con la magia herbal y el control de las bestias. -


    - Tenemos una bruja que sabe de hierbas y bestias de las cuales no dispondremos aquí, magia de fuego que no es muy útil en estas alturas con poco oxígeno que alimente las llamas, así que sólo nos queda el control de aire y hielo a nuestro favor. -


    - ¿Y nosotras? -


    - Ustedes, véanse amenazantes.
    - Dijo la albina mientras las gemelas enseñaban sus colmillos y gruñían. - con eso bastará. -

    - Nos darán una paliza ¿Verdad? -


    - Sin dudas, yo no pude hacer mucho contra ella estando en condiciones óptimas, en un lugar así, se nos dificulta todo, si tan sólo estuviera uno de los mayores, ellos que equilibre la balanza. -


    - Sniff… Sniff… ¡Huelo a mi hermano! -


    - ¡Es Lykos, está cerca! Sniff… ¡Viene para acá! -


    - ¿Papá? ¿No fue afectado por el conjuro? -



    Schmelt sintió un escalofrío por su cuerpo, al mismo tiempo que Heiss, ambas se miraron y luego voltearon a ver a Schmerz, quien les devolvió una mirada seria. Las brujas blancas eran capaces de detectar la magia oscura y el peligro de las bestias oscuras, la presencia que venía hacia ellas era enorme, con una esencia llena de muerte y dolor, como si se tratase de un infierno viviente.


    - Schmerz ¿Quién es esa persona que viene hacia nosotras? Mejor dicho, que clase de bestia es.
    - Susurró la prima a la albina, mientras notaba la mirada de Heiss sobre ella.

    - Alcanzo a notar un poco su aroma, pero, su esencia y energía apesta a sangre ¿Acaso no lo pueden notar ellas? -


    - ¿Notar qué? -


    - Nada, sigue caminando. -
    Le dijo Schmerz a Agelus tapando sus grandes orejas con sus manos. - ellas no son capaces de detectar la magia oscura tan fácil como nosotras, Agelus es en parte una bestia oscura, pero algo en su sangre la purifica constantemente, creo que es la sangre de su madre. -

    - Su padre… ¿Quién es? -


    - Es el hijo mayor de Raviel, tu hermano mayor, Lykos, no sé qué tan fuerte sea comparado a esa mujer, pero, estando de nuestro lado, tenemos oportunidad. -


    - Schmerz ¿Acaso no lo sientes? Es un ser perverso, sólo sentirlo a lo lejos me tensa los músculos. -


    - Tiene un aire de maldad que sofoca ¿Acaso el padre de él tiene una presencia similar? -


    - No, tu padre es el rey de las bestias, pero, creo que lo más peligroso de él es su libido, no es nada comparado al padre de Agelus, hace unos años, fue él quien acabó con el último de los dragones. -


    - Había escuchado que el gobernador de Urs Maxima era un híbrido, pero, nunca pensé que su esencia fuese tan corrupta. -


    - Es un buen hombre, creo que juzgarlo sólo por su sangre sería tan mal como cuando nos juzgan a nosotras por ser brujas.
    - Habló Schmerz haciendo que ambas entendieran el mensaje. - Pero, tienen razón, la energía que emana de él es de pesadilla, me alegra que mi suegro me haya tomado como una hija más y no tenerlo como enemigo. -


    El viento arreció por lo que las chicas se escondieron en una caverna, esa ventisca helada no era normal, ya que iba en contra de la corriente del aire, por lo que dedujeron que era una más de las artimañas de la diosa. Schmelt logró encender una fogata preocupada por que las gemelas tuvieran frío, pero notó que tanto ella como Agelus andaban muy tranquilas, fue cuando recordó que Schmerz le había comentado que tenían ascendencia geglaceediana, por lo que el frío no significaba nada para ellas, a diferencia de que las altas temperaturas lastimaban su piel. La que padecía sufrir del frío era Heiss, quien fue cubierta por una capa que traía la rubia.


    - Quee… fríooo…
    - Decía Heiss temblando hasta sus dientes.

    - Es normal que para ti que te la has pasado en lo templado del bosque, no soportes estas temperaturas. -


    - ¿Cómo es que tú lo soportas tan fácil? -


    - Cuando estaba Patsy a mi lado, corrijo, mi hermana mayor, íbamos de viaje para entrenar juntas, tenía que hacerme más fuerte a como dé lugar ¿Qué hay de ti? -


    - Por el trabajo de mi padre, estuvimos un año en Geglaceed, con eso bastó para acostumbrarme a estas temperaturas. -


    - Voy a preparar un poco de sopa, con esa ventisca es mejor comer algo caliente para sentirnos mejor.
    - Dijo Agelus empezando a sacar de su mochila varias especias.

    - ¡Nosotras te ayudamos! -


    Agelus y sus tías prepararon la comida para todas, quienes, como una familia, se sentaron alrededor de la fogata para comer. Schmerz no quería comentarlo, aunque ya lo sabía bien su prima, con esa ventisca sería difícil avanzar, si llegaban hasta esa mujer, estarían débiles para intentar al menos ponerse de pie frente a ella, pero, no quería que su amada Agelus perdiera las esperanzas.


    - Sniff… Sniff… Viene alguien. -


    - No reconozco su aroma, hay demasiada humedad en el aire. -
    Habló Agelus mirando la entrada de la caverna, que, tras difuminarse la neblina, dejó a todas sorprendidas.

    - No se levanten, sigan con sus alimentos… Tú, pequeña loba, se buena niña y sírveme un plato. -

    Las jóvenes estaban congeladas del miedo, Madre estaba frente a ellas, con esa sonrisa que causaba tanto pavor, estaba ahí, como si fuese algo casual, esa mujer se había adelantado a su asedio y las tenía en una situación donde no había por donde huir.






    OAO CHANCHANCHAN, LES CAYÓ LA MIGRA, DIGO, LA MADRE!!
     
  10. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

    Registrado:
    20 Oct 2006
    Mensajes:
    10,069
    Temas:
    455
    Calificaciones:
    +1,810
    Era para descansar xD

    Lykos, Lykos, ¿qué pasará con Lykos cuando se encuentre con Madre? ¡Y qué bueno quedó el último capítulo!
     
  11. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    Sigamos con esta historia :3



    12. - "El camino está trazado, de sus errores debe aprender,
    le guiará la luz que aún guardaba en su interior."




    Madre probaba de la sopa que había preparado, sorprendiéndose por el gran sabor que tenía a pesar de haber sido hecho con tan pocos ingredientes. Las chicas miraban expectativas a esa poderosa mujer, que estaba sentada frente a ellas sobre una silla de plumas mágicas que ella había improvisado junto a una pequeña mesa.


    - Que exquisitez, tienes muy buena sazón, pequeña.
    - Dijo la mujer mientras Agelus se escondía detrás de Schmerz, ya que su cuerpo reaccionaba demasiado al erotismo que emanaba Madre.

    - Gra… Gracias. -


    - Me encantaría saber que podrías preparar con todo lo que hay en mi morada. -


    - Mi mamá cocina mejor que yo. -

    - ¿En serio? Debería de ordenarle a ella que cocine para mí. -

    - ¿Qué haces aquí? -


    - Eres muy grosera para quién te brindó la inmortalidad.
    - Contestó Madre sin voltear a ver a Schmerz, disfrutando de su platillo. - Decidí venir antes de que cometieran suicidio al enfrentarse a mí. -


    Schmelt pensó que era el momento oportuno para atacar a la mujer al estar descuidada, lanzando un sablazo, pero fue detenido por las plumas mágicas de la diosa, las cuales quebraron su espada como si fuese una rama.


    - Qué descorteses son ustedes dos, se nota que son familiares, ni siquiera me dejan disfrutar del rico platillo que hizo esta lobita
    . - Hablaba Madre mirando a Heiss quien estaba atenta a lo que pasaba. - Tú… Esa esencia ¿Eres otra hija de Raviel? -

    - Él no es mi padre. -


    - Ya veo… Mis disculpas por lo que hizo mi sirviente, tuvo el pecado de probar el cuerpo de las mujeres y se hizo un ser lujurioso, por más sabiduría que le brindé, no dejó de ser una bestia hambrienta de sexo, en especial, de mujeres con una gran esencia mágica. -


    - ¿El abuelo es tu sirviente? -


    - Lo era, ahora, parece una mascota dentro de su propia familia. -
    Dijo la mujer limpiando sus labios con una pluma al terminar. - que delicioso, sin dudas, serás una buena cocinera en mi hogar, Schmerz es afortunada de tenerte como esposa. -

    - ¿Qué es lo que quieres? ¿Viniste a burlarte de nosotras? -


    - Claro que no, vine a hacerles una oferta. -



    Madre se puso de pie, extendiendo sus alas plateadas mientras las chicas guardaban distancia al pensar que les iba a atacar, pero, parecía que no era así, la mujer hizo aparecer en sus manos varios collares de plumas brillantes, las cuales compartió entre sus manos.


    - Les ofrezco que sean mis siervas, les perdonaré la vida a cambio de su fidelidad. -


    - Nunca aceptaríamos eso, yo soy fiel a Regalea, a mi pueblo. -

    - Esa estúpida obsesión de los humanos por darle más valor a sus orígenes que a su propia vida es lo que ha traído tanta muerte a ustedes, confunden la estupidez con heroísmo. -

    - ¿Crees que vamos a aceptar eso cuando tienes secuestrada a la familia de Agelus? -

    - No les he hecho nada malo, con gusto pueden acompañarme para averiguarlo. - Dijo Madre lanzando los collares de plumas frente a ellas. - pónganse los collares, eso les hará dignas de entrar a mi reino, no las obligaré a nada más que estar a mi lado, formaremos una familia nueva, una familia pura para mi hija, para Elphis, y para esa niña albina. -

    - ¿Pura? ¿Sólo por qué estaremos a tu lado seremos puras? ¿Cómo es eso? -


    - Me refiero, a qué será pura por qué no estará él en la familia, ese maldito ser que trae desgracias a todas las eras, todas ustedes estarán lejos de Lykos, dejaremos al libre albedrio a la humanidad, si ellos quieren morir, que lo hagan, ya no se sentirán obligadas a proteger a una raza destinada a matarse a sí misma. -


    - ¿Por qué odias tanto a mi padre? -


    - Por qué es alguien que solamente ensucia mi mundo. -


    - Lykos no ha hecho nada malo, es el mejor hermano de todos. -


    - Niñas, ustedes son muy pequeñas para comprender el peligro de ese monstruo que ven como su hermano. -


    - Si tanto lo odias ¿Por qué no lo matas? -


    - Schmerz ¿Por qué dices eso? Es mi papá.
    - Dijo preocupada la albina mientras Schmerz le sonrió.

    - Tranquila, no pienses mal, es claro todo esto, ella dice odiarlo y despreciarlo, pero, aun así, él sigue vivo ¿Sabes por qué? Por qué no puede vencerlo, le tiene miedo a tu padre. -


    - Hablas demasiadas estupideces, Schmerz. -


    - Sabes que digo la verdad, no estás segura de poder vencerlo, por eso te llevaste a su mujer y a su madre, para tener algo con que escudarte, eres una cobarde, usar una táctica tan baja, algo que incluso yo usé para hacerme de Agelus y que es tan reprobable, no me sorprende que me dieras este poder, soy igual de despreciable que tú. -


    - Estás colmando mi paciencia, pero, soy una diosa bondadosa, olvidaré tus ofensas si acceden a servirme. -


    - ¿Qué haremos? Agelus. -


    - Tengo miedo.
    - Susurró Himm abrazando a su gemela mientras Schmelt se paraba frente a ellas para cubrirlas.

    - Niñas, en cuanto les dé la orden, ustedes corren. -


    - Nadie saldrá de aquí sin mi permiso, decidan, servirme por voluntad o de manera obligada. -


    - En cuanto de la orden, te transformas y huyes de aquí. - Murmuró Schmerz al oído de la loba.

    - No, yo pienso pelear. -


    - Hazme caso, te llevas a las gemelas, Schmelt y yo la distraeremos, ustedes busquen llegar hasta donde está tu mamá. -


    - Schmerz. -


    - Heiss, te encargo a Agelus, sé que eres más fuerte de lo que aparentas, demuestra que eres una bruja blanca digna de tu poder. -


    - Está bien. -


    - ¡Ya!
    - Gritó la bruja albina quien chasqueó sus dedos, desatando un haz de luz dentro de la cueva que cegó a Madre.


    Agelus se transformó en loba aprovechando la distracción, Heiss sujetó a cada gemela de su cintura y corrió cargando a las lobitas, la albina usó su nariz para levantar a Heiss por detrás para hacerla subir a su lomo y poder escapar más rápido. La diosa apretó su puño reduciendo la cantidad de luz en la cueva, logrando cubrir su cuerpo con sus alas los golpes de ambas primas, quienes salieron de la caverna y usaron su fuerza para derrumbarla, tratando de enterrar a esa mujer.


    - ¿Crees que la vencimos? -


    - Lo dudo. -



    Una explosión lanzó todas las rocas por los cielos, las alas de esa mujer se abrían, retirando la tierra que cubría su cuerpo, se le veía bastante molesta por ese ataque sorpresivo, pero, al mismo tiempo, se notaba que le divertía ver los inútiles intentos de esas jóvenes al tratar de derrotarla.


    - Schmelt, mantente lejos de ella, tú no eres inmortal, un golpe bastaría para matarte. -


    - No te preocupes, no pienso matar a tu prima, sería una linda mascota, es la segunda humana que se atreve a levantarme la mano, la otra, fue la madre de tu esposa. -


    - ¿Qué tienes pensado? -


    - No tengo nada, sólo espero a que se alejen más, si es necesario, nos rendiremos. -
    Susurró Schmerz apretando sus puños al sentirse inútil frente a Madre. - mientras ellas estén bien, no me preocupa lo que pase conmigo, sé que piensas lo mismo por tus gemelas. -

    - ¿Creen que no sé lo que planean? Ellas no van a escapar, tener a cuatro mascotas tan lindas como ellas sería algo divertido, es irónico, pero, las descendientes de Raviel parecen ser más obedientes que mi sirviente. -


    - No permitiré que te acerques a mi Agelus. -


    - ¿Así como evitaste la muerte de tu madre? -
    Habló Madre provocando a Schmerz, quien se lanzó sobre la mujer que de un puño en el vientre la dejó sin aliento, sujetándole del cabello para levantarla.

    - Qué patética eres… Dime, Schmerz ¿Aceptarías servirme y pelear contra el padre de tu amada si traigo de vuelta a tu madre? -


    - ¿Qué dices? -


    - ¡No la escuches, es una mentira! -

    - Sabes que no miento, yo fui capaz de traer de regreso a Raviel, fui quien le dio otra oportunidad de vida a Norwell, puedo traerla de vuelta ¿No quisieras eso? Tener a tu madre de nuevo, como una eterna, nunca la verás morir y sufrir otra vez. - Hablaba la diosa mientras Schmerz empezaba a imaginar poder abrazar de nuevo a su mamá.

    - ¿En verdad puedes hacerlo? -


    - Claro que puedo, sólo tienes que convencer a tu esposa y a esas lobitas de que no les pasará nada malo, ambas saldremos ganando, tú tendrás a tu madre y a tu esposa a tu lado, yo podré ofrecerle una familia en mi reino a mi hija. -


    - ¡Schmerz, es una trampa! -


    - ¿Acaso no quieres ver a tu tía con vida? ¿No sería una felicidad para ti y tu madre que su hermana esté de nuevo en este mundo? -


    - Mi tía. -


    - ¡Schmerz! -



    La albina volteó, mirando que Agelus y las otras tres lobas volvían hacía la montaña, siendo custodiadas por otra mujer idéntica a Madre, seguro se trataba de algún tipo de magia, pero, la presencia mágica de la otra entidad era igual de poderosa que la primera, como si fuese real más que espejismo.


    - Me encontré a estas cuatro niñas, les pedí que fueran buenas y vinieran aquí. -

    - ¿Qué dices, Schmerz? ¿Aceptas mi trato? -



    Schmerz y Schmelt estaban calladas, no sabían que hacer ni que decir, por un lado, sabían que no podían confiar en alguien que fuese tan perversa como para jugar con la vida de las demás, pero, tener la posibilidad de traer de vuelta a la madre de Schmerz era algo que no podía perderse, era una oportunidad entre mil, algo que nunca podrían realizar alguna de ellas, ya que ni Seele podía intervenir con las almas del reino de la luz.


    - Acepta, Schmerz.
    - Dijo Agelus volviendo a su forma humana, cubriendo su desnudez con sus manos.

    - Agelus, no puedo, tenemos que salvar a tu familia. -


    - Pero, lo veo en tus ojos, quieres de regreso a tu mamá, si tienes la oportunidad, acepta… Confiemos en que mi papá logre vencerla, le podemos servir, pero, nuestro corazón seguirá de lado de mi papá. -


    - Esa esperanza… Me da asco, tienes la misma esperanza que tu madre, esa esperanza en una bestia inmunda. -


    - Es algo que tú nunca entenderás, por qué no fuiste humana. -


    - Tienes razón, no soy humana.
    - Habló Madre mirando a las jóvenes. - no necesito de la esperanza, cuando tengo poder para hacer lo que yo quiera, lo único que tienes los humanos, es eso, esperanza de que alguien les salve, de que las cosas estén mejor, se aferran a ella como garrapatas a la carne, como los árboles se aferran con sus raíces ante un tifón. -

    - Aunque un árbol sea arrancado de la tierra, volverá a crecer, así, nuestra esperanza volverá a surgir. -


    - Verán que estando al lado de mí, ya no necesitarán de ella. -


    - ¿Dónde está ella? ¿Cómo te atreviste a tocarla?-



    Todas voltearon al escuchar una voz que hizo sonreír a Agelus, de la neblina y nieve, se veía la figura de un joven con mayor altura que madre, quien sostenía su espada en la mano derecha y caminaba directamente hacía ellas.


    - ¡Papá! -


    - ¡Agelus, no te acerques!
    - Gritó Schmerz corriendo para abrazar a su esposa antes de que corriera a los brazos de su padre.

    - Su aroma.. Apesta a maldad… -


    - Por fin empiezas a mostrar tu verdadero rostro… ¿Sabes cómo te llamaban en otras eras? Lykos, el emisario del caos. -


    - ¿DÓNDE ESTÁ ELPHIS?
    - Gritó Lykos mientras la atmosfera se sentía más pesada, el ansia de destrucción y muerte que mostró alguna vez Ankhara no se comparaba a lo que su hijo podría detonar.






    CHANCHANCHAN OAO!!
     
  12. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    Sigamos =3.



    13. - "Sólo tus sentimientos, te muestran el camino,
    tu alma es el precio que has de pagar."




    Las chicas corrieron aprovechando la oportunidad de la situación, ya que Madre se había concentrado en Lykos. El hombre caminó hacía la diosa, quedando ambos frente a frente, siendo ligeramente más alto que ella, eran los seres más altos que había en el continente, así como los que poseían el poder mágico para destruirlo todo en cuestión de minutos.


    - No sabes cuánto te desprecio, eres la esencia de la muerte, del caos, no mereces nada en este mundo, ni ser feliz, ni ser amado, sólo mereces el desprecio de todos. -


    - Dame a Elphis… A mi mujer. -
    Reclamaba el joven quien lentamente estaba siendo consumido por la ira.

    - ¿Tu mujer? Ella no es tu mujer, solamente sintió lástima por una bestia inmunda como tú. -


    - ¡DAME A ELPHIS! ¿POR QUÉ LA TOCASTE? -

    - Eso, demuestra quien eres, demuestra tu rabia, deja de engañarte a ti mismo. -


    Lykos soltó un puñetazo hacia Madre, siendo detenido por detrás por otras mujeres idénticas a quien tenía enfrente, empezando a pelear contra ellas. Las chicas pudieron sentir la presión en la atmosfera, corrían y volaban lo más que podían en dirección a donde estaba la presencia de Magna y Ankhara, mirando sobre la montaña un extraño palacio dorado que no habían visto nunca ahí.


    - ¡Corre más rápido!
    - Gritaba Schmelt a Agelus al estar encima de su lomo.

    - ¿Papá estará bien? -


    - No te preocupes por él, preocúpate por nosotras que, si no nos alejamos más, no sabremos qué pasará. -


    - En ese castillo está mami. -


    - Sniff, sniff, y mi tía Magna. -


    - ¿Y si otra de esas mujeres está ahí adentro? -


    - No huele como a esa señora, sniff, sniff, solo están mami y mi tía. -


    - ¿Y mi mamá? ¿Pueden oler a mi mamá? Parece que su olfato puede alcanzar hasta allá y el mío no. -


    - Sniff, sniff, no está. -


    - Mejor entremos y busquemos por todos lados. -



    Agelus desplegó sus alas para subir con las demás chicas al castillo, siendo acompañada por Schmerz. La puerta de ese palacio flotante estaba abierta, parecía que nadie estaba en el lugar, al entrar al vestíbulo, todas se miraron y afirmaron el separarse para buscar por todos lados, pues el aroma de esas mujeres se perdía por todo el lugar.

    Heiss corría tratando de encontrar a quienes buscaban, no sabía qué clase de mujer eran o como lucían, pero al no haber ninguna esencia en el ambiente y escuchar que no habría nadie más, era seguro que serían las únicas personas que encontrarían. Llegó a un cuarto, donde podía notar un aroma a sangre, abrió la puerta y se sorprendió al ver a una joven rubia, desnuda y encadenada en una cruz de tortura, con su cuerpo herido por lo que aparentaban ser latigazos, mordidas y rasguños, pero aún respiraba.


    - ¡Chicas,chicas! ¡Encontré a alguien! Por favor, no te mueras, no te mueras. -
    Hablaba la brujita tratando de quitar las cadenas de la rubia.

    - No voy a morir. -


    - ¡Emperatriz!
    - Gritó Schmelt al reconocer a Magna, ayudándole a bajarla de la cruz de tortura.

    - ¡Tía! Por Regalea, estás muy mal herida. -


    - Estoy bien… Esa maldita, quería obligarme a borrarle la memoria a tu mamá y a tu abuela… -


    - ¡Encontré a la reina! -
    Exclamó Schmerz trayendo en sus brazos a Ankhara quien se encontraba dormida. - Emperatriz ¿Qué le sucedió? -

    - Es una larga historia… Tenemos que salir de aquí, alejarnos lo más que podamos. -


    - Pero mi mamá. -


    - Tu mamá está al lado de esa mujer, ella …. Ella planea desatar una hecatombe. -


    - ¿Qué es una hecatombe? -


    - Una masacre… ¡Mi mamá, tengo que ir por ella! -


    - ¿Quién es esta niña lobo? -


    - Es una hija de mi abuelo. -


    - ¿Eres hija de Raviel? Por Regalea, ese perro, me fue infiel, digo, nos fue… Ah… Luego me explicas mejor, no soporto el dolor.
    - Hablaba Magna mientras era cubierta por una sabana con ayuda de Schmelt.

    - No puedo creerlo, que tan fuerte puede ser esa mujer para dejarla aquí. -


    - Es más fuerte de lo que creen… Si tan sólo tuviera todas mis fuerzas, podría pelear contra ella. -


    - ¿A dónde vamos, tía? -


    - Vayamos a las praderas, ahí estaremos algo seguras. -

    - ¿Y mi mamá? ¿Qué pasará con mi mamá? -


    - No le ocurrirá nada a ella, esa mujer quiere que tu mamá se olvide de tu padre, está obsesionada con ella, como si cambiarle de parecer redimirá sus culpas. -



    Lejos del castillo, Lykos peleaba contra todas las manifestaciones de Madre, quienes se habían concentrado contra él. Por más que trataba de golpearlas o clavarles su espada, eran demasiadas, y su fuerza era descomunal, causando que varias veces sufriera los impactos de los golpes que quebraban sus huesos. En la cima de una loma, frente a donde se llevaba la pelea a cabo, Madre sujetaba de los hombros a la pequeña Elphis, quien veía como su esposo estaba siendo apaleado por ellas.


    - ¡Detente, déjalo en paz! -
    Gritaba Elphis mientras trataba de soltarse. - ¿Por qué lo lastimas? ¡Él no te hizo nada! -

    - Claro que lo ha hecho, muchas de las desgracias del mundo son por su culpa, él no merece ser feliz ni ser amado, no merece nada. -


    - ¿Quién eres tú para decir eso? ¿Por qué odias que él sea feliz? -


    - Porque no tiene ese derecho, no es posible que exista un tiempo donde él sea feliz y yo nunca lo sea.
    - Dijo la mujer mientras Elphis no entendía sus palabras. - pronto lo verás, verás quien es verdaderamente a quien llamas tu esposo, y me dirás, si aún lo sigues amando. -


    Lykos seguía peleando contra las mujeres, sintiendo su piel rasgándose y su cuerpo destrozándose, en un momento que lanzó un sablazo sobre una de las mujeres, su espalda se quedó trabada entre las alas plateadas de ellas. Una tremenda patada en su vientre lo arrojó decenas de metros, separándolo de su espada, al tratar de ponerse de pie, vio como sus manos empezaron a llenarse de cabello y sus garras empezaban a emerger.


    - Eso eres tú, esta arma solamente oculta lo que eres, maldita bestia. -

    - ¡Pero ya no más!
    - Gritó una de las Madre, que rompió la espada de Lykos como si se tratara de un palillo de dientes.

    - ¡No! ¿Por qué lo hiciste? -


    - ¡Míralo! ¡Ese es tu esposo! -



    El hombre empezó a transformarse frente a todas, sus ropas se hicieron jirones hasta que tomó la forma de un enorme lobo, pero, era distinto a cuando lo conoció Elphis, Lykos ya era un lobo muy grande, ahora, su tamaño lucía mayor que él de su hija que lo había superado. El canino empezó a gruñir de rabia y sus ojos rojos brillaban como fuego, habían desatado a su bestia interior.


    - ¿Sientes odio, Lykos? ¿Me odias, verdad? Forniqué a tu esposa, le demostré que puede disfrutar con alguien más que tú, tú no la mereces. -


    - Dame a mi... Mujer. -


    - ¿Tú mujer? Eres más necio de lo que creía, sólo mírate, eres un monstruo, ella sintió lastima por ti, una bella jovencita como Elphis nunca daría su corazón a alguien como tú sino fuera por pena a tu podrido ser. -


    - ¡Dámela! -


    Lykos enfureció y dio un salto sobre una de esas mujeres, atrapándola en sus fauces, sacudiéndola despiadadamente para lanzarla contra el suelo, dejando horrorizadas a las demás. La bestia pisó el cuerpo de la herida, gruñendo hacia las demás, corriendo hacia ellas, que trataron de lastimarlo nuevamente, pero en esa forma, parecía que los golpes, magia y plumas filosas no le hacían rasguño. Otras entidades corrieron a asistir a la que yacía en la tierra, ya que su inmortalidad la salvó de perecer, pero, no así, sentir por primera vez el dolor.


    - ¡Maldita sea! -
    Gritaba la herida mientras era asistida por las demás. - ¡Mátenlo! -

    - No te muevas, es mejor que te regresemos a tu tiempo. -

    - ¡No me pienso regresar, quiero matarlo! -

    - ¡Está regresando! -


    La bestia arrojó a las otras dos mujeres, golpeándolas con sus fauces, con sus garras desnudó a la herida, y sin piedad, ensartó su falo en ella, empezando a violarla, Madre empujaba el cuerpo de Lykos con todas sus fuerzas, pero la furia y libido de ese monstruo era tal, que no pudo detenerlo, el dolor por sentir su enorme pene dentro de ella, era tal que sus gritos se escuchaban por todo el llano, el lobo estaba tan entrado en su violación, que ignoraba a las demás que encajaban sus plumas y lo herían de gravedad, era tal su libido y furia, que inundó sus entrañas con su lefa haciéndola gritar al sentir como si fuese aceite hirviendo.



    - Ese es tu esposo, una bestia sedienta de sangre y sexo. -


    - Ese no es Lykos.
    - Dijo Elphis tratando de evitar mirarlo, pero la mujer le movía el rostro. - Lykos nunca haría eso. -

    - Ese es Lykos, míralo, no tiene pensamiento, ni voluntad, lo mueve la sangre y el deseo, entiende que él no es más que eso. -

    - No… No es verdad. -

    - Por fin, aceptarás que clase de ser es él que juraste amar. -


    - ¡Ese no es Lykos! ¿Por qué lo provocaste? ¿Por qué lo odias tanto? -


    - Yo no provoqué nada, esa es su naturaleza. -


    - ¡Mientes, tú lo provocaste, tú lo hiciste comportarse así! ¡Suéltame, te odio, te odio!
    - Gritaba Elphis dándole puñetazos de niña en el cuerpo a Madre, quien le miraba molesta.

    - ¿Cómo puedes decirme eso? ¿Acaso no estás viendo lo que hace? ¿Por qué no lo odias a él? -


    - Por qué ese no es Lykos, no es él Lykos que amo ¿Por qué eres así? ¿Por qué no puedes dejarnos ser felices? Te odio. -


    Madre sentía su corazón, por primera vez, dolido, había conocido el dolor físico y por primera vez sentía el dolor emocional, ni siquiera al mostrarle la verdadera identidad de ese monstruo, ella dejaba de amarlo, en cambio, la que antes fue una niña pura de corazón, había conocido el odio, odio reflejado hacia quien quería liberarla. No entendía nada, ya que Madre, desconocía lo que era el verdadero amor, ese que cegaba los ojos de Elphis ante el horror de ver la muerte y lujuria encarnada en su esposo.






    CHANCHANCHAN OAO FUE CUANDO MADRE CONOCIÓ EL VERDADERO TERROR!
     
  13. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

    Registrado:
    20 Oct 2006
    Mensajes:
    10,069
    Temas:
    455
    Calificaciones:
    +1,810
    El verdadero amor o la dependencia emocional xD (sé que Elphis lo quiere, pero en otras circunstancias podría tratarse de lo otro).

    Bueno, está muy emocionante el asunto. Quiero ver qué pasa, cómo se soluciona o así.
     
  14. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    =3 Nos acercamos al final.



    14. -
    "El declive de una civilización que en busca de algo mejor,
    no supo encontrar la luz que aún guardaba en su interior".





    La pelea seguía, todas las manifestaciones de Madre se lanzaban contra ese enorme lobo que las tiraba al suelo y arrojaba por los aires como si fuesen papel, la que fue violada por él, empezaba a vomitar y sentía su vientre ardiendo por el semen insertado en su cuerpo, teniendo que ser auxiliada por dos más, la furia que contenía Lykos por alejarlo de quien era su paz, parecía ser la muestra que quería saber la diosa sobre él, en esta vida, en esta línea del tiempo, aquel que sería el hecatombe de los humanos, había sido parcialmente purificado por la presencia de Elphis, ella era quien lograba contener la oscuridad dentro de su corazón. Odiaba eso, odiaba pensar que la esencia de su mamá, la diosa primordial, solamente existiera en ese mundo para ser un contenedor de males, para ser la última esperanza de una raza que debía ser fulminada por su codicia.


    - Arg…. Esto arde, mátenme. -
    Trataba de hablar la rubia que se retorcía en el suelo con el ardor en su vientre mientras las otras la sujetaban.

    - Trata de aguantar, no podemos permitir que él vea que nos puede herir. -

    - ¡Es como tener brazas en el estómago! -

    - ¡Ahí viene de nuevo! -

    - ¡No otra vez!
    - Gritó la herida mientras las demás salían volando, y al no poder huir, volvía a ser víctima del deseo sexual de esa bestia.


    La nube de polvo y magia oscura envolvía al campo de batalla, bastante como para que nadie pudiera ver lo que pasara dentro de ella, pero, el corazón de Elphis le decía que Lykos sufría, Madre lo había provocado, él no era malvado, era un lobo que quería estar a su lado, que quería ser feliz, tener una vida como un humano normal, algo que alguien que quería la fuerza absoluta jamás podría entender.


    - Ese monstruo es abominable, no sé qué tanto tardan en acabar con él. -


    - ¡Suéltame! ¡Quiero ir con él! -


    - ¿No lo estás viendo? Eso es tu esposo, un monstruo. -


    - ¡No! Tú lo provocaste, Lykos es bueno, tú le dijiste cosas malvadas. -
    Decía Elphis queriendo soltarse de las manos de Madre. -¿Por qué no quieres que él sea feliz? -

    - ¡Basta! -


    Madre tiró al suelo a Elphis quien le miraba con lágrimas, a la diosa le dolía demasiado que esa pequeña fuese tan necia, tan ciega a la realidad de la persona que amaba, a esa bestia sin alma y sin control, pero, era algo que no podía entender ¿El amor podía ser tan incondicional y podía tener alguien tanta esperanza en su corazón para negarse a la adversidad?


    - Déjame ir con él. -


    - Te matará. -


    - No lo hará, es mi esposo, mi Lykos. -


    - ¿Y si vas y él no te hace caso? Si por fin te das cuenta que él no es más que una bestia y un peligro para todos. -

    - No, Lykos no es un peligro para todos, es un peligro para él mismo, por qué no logra controlar su frustración, él no está lleno de odio, él siente tristeza. - Decía Elphis con lágrimas en los ojos, poniéndose de pie. -¿No lo escuchas? ¿No escuchas su aullido? Él está llorando, llora por qué tú no quieres permitirle ser un humano, porque le recuerdas el dolor de nacer así cuando él siempre quiso ser normal, para estar conmigo, el único ciego aquí, es él, que no recuerda que no me importa como sea él, que donde sea que esté, yo lo seguiré amando. -

    - No sé cómo puedes ser tan estúpida. -


    - No soy estúpida, sólo, estoy enamorada. -
    Sonrió Elphis mientras Madre volteaba a otro lado, cruzando sus brazos.

    - Ve, intenta razonar con él, pero, si intenta hacerte algo, yo misma lo mataré. -


    - Sí… Si Lykos no puede controlarse, yo… Te pediré que lo mates. -
    Dijo la niña sorprendiendo a la mujer. - sé que él me pediría lo mismo, él preferiría morir a hacerme daño. -

    - ¿Por qué confías en él? ¿No te das cuenta que él nunca fue bueno? -


    - No es cierto, él es bueno, Lykos siempre fue bueno. -


    - Sabes que te equivocas, ese monstruo tiene un alma corrupta, no hay luz en su corazón. -

    - Si piensas así, entonces, déjame encontrar la luz que guarde en su interior. - Habló Elphis parándose frente a Madre. - déjame ser quien pueda salvar su alma. -

    - En verdad, no entiendo, cómo es que puedes amarlo. -


    - Eso no se entiende, solamente, nace en mí, amo a Lykos, y por él, no me voy a rendir. -


    Elphis bajó por la pendiente con mucho cuidado, mientras la mujer sólo observaba su descenso, pensando en las palabras que dijo esa niña ¿Tanto confiaba en él? ¿Era en verdad dolor y tristeza lo que tenía ese animal o era odio? En sus otras líneas temporales, sin dudas, la rabia y el deseo eran lo que movían su corazón, pero, se sentía distinto, no solamente era más fuerte y grande que en cualquier otro momento, parecía un animal acorralado, asustado, confundido, era como si hubiera perdido… Lo más importante de su vida.


    - ¿A dónde va mi mamá?
    - Preguntó Agelus al ver a lo lejos a su mamá, que se acercaba a esa tormenta de magia negra y polvo. - ¡Mami, no vayas! -

    - No te escuchará, hay una barrera mágica que está encerrando lo más que pueda la presión que ejerce el poder de tu padre. -

    - ¿Qué? ¿Quién la puso? -

    - Fue ella.
    - Dijo Magna mientras iba sobre el lomo de la gran loba albina. - ella sabe que la fuerza de tu padre, tanto física y mágica, podrían destruirlo todo si llega a liberarse, a diferencia de Ankhara, que yo pude detenerla, no podría hacerle algo a él, ni siquiera todas ellas han podido detenerlo por más heridas que le causen. -

    - ¿Cómo puede ser tan fuerte? -


    - Esa mujer me contó que Lykos posee la esencia del dios primordial, el dios de la muerte, Necros, Elphis, tiene la esencia de la diosa primordial, Anima, la pequeña Elphis es la única que puede apaciguar el dolor de ese lobo. -


    - ¿El dolor? ¿Lykos sufre? -


    - A diferencia de ustedes, las demás hijas y descendientes de Raviel, él no puede tomar forma humana. -


    - ¿Qué? ¡Pero papá siempre ha sido humano! -


    - No es así, la espada que el poseía, fue una espada hecha con las garras de uno de los dragones que fueron creados por esa mujer, la magia contenida de esa garra, le permitía tener mayor control de la suya y al parecer, le daba la capacidad de adoptar la forma de un humano, aun no entiendo cómo puede pasar eso, tal vez, el dueño de esa garra era un dragón que tenía esa magia de transformación.
    - Explicaba Magna mientras miraban a lo lejos la destrucción. - Mientras tuviera esa espada cerca, él mantendría su forma humana, pero, no puedo sentir la magia de ese sable, es posible que esté destruido. -

    - Schmerz, cuida de mis tías, yo. -


    Iba a hablar Agelus, pero un golpe en la nuca la dejó noqueada, con cuidado, Schmelt y Schmerz recostaron a la loba blanca, mientras veían a Magna que confirmaba con su cabeza que había sido la opción correcta. Heiss no entendía que pasaba, unos días atrás se había convertido en papá de su propia hermanita, y ahora estaba viendo una batalla de dioses, lo único que tenía claro era a que bando pertenecía, por lo que rápidamente uso su magia para sanar las heridas de Magna.


    - Emperatriz ¿Podremos detenerlo? Mi madre y mi hija están en peligro si él se logra salir de este lugar. -


    - Todas estamos en peligro si él decide cambiar de blanco, todo depende de ella, de esa niña… Es triste, ni siquiera una diosa puede compararse a la bondad que tiene Elphis, es la esperanza que necesitamos para tratar de detenerlo. -



    Elphis se iba acercando, cubriendo su rostro del polvo y tierra que era arrojado, sus manos empezaban a recibir cortadas y golpes que se marcaban por su blanca piel, pero no quería detenerse, tenía que verlo, tenía que detener a Lykos, su corazón sentía como el llanto de su amado crecía y crecía, estaba asustado, tenía miedo, ella lo sabía bien, ese lobo, estaba temeroso de sí mismo, de lo que tanto él odiaba, de su propia esencia y poder.


    - Tú ¿Qué haces aquí? -


    - ¡Déjala pasar!
    - Gritó otra Madre quien arrastraba a la que había sido violada consecutivamente, que apenas estaba consciente. - ¡Ya me escuchaste, sí él te llega a lastimar, dalo por muerto! -

    - Lo sé. -



    La pequeña siguió caminando entre el polvo, las demás mujeres la vieron y decidieron retirarse, colocándose lejos de ella para recuperarse, dejando pasar a Elphis, quien no lograba ver nada, hasta que topó con algo duro y lleno de cabello, al levantar su rostro, se dio cuenta que estaba frente a una de las patas de un enorme lobo, más grande que su hija quien de por sí era tan grande como una habitación, los ojos de ese animal brillaban con un color rojo fuego y sus colmillos eran tan grandes como una espada. Aquella bestia acercó sus fauces a la niña, quien sonrió al verlo, dio un brinco para bajarle más su hocico y abrazó la nariz, dándole un beso.


    - Ya estoy aquí, Lykos, tranquilo… Tranquilo. -


    - El…Phis… El… Phis. -
    Susurraba el animal, que empezaba a soltar lágrimas y se tiraba al suelo para estar a la altura de la niña. - Tengo… Miedo, Elphis. -

    - Estarás bien, estoy aquí, siempre estaré para ti, Lykos, tú no eres un monstruo, eres mi querido Lykos, está mal que un caballero haga preocuparse tanto a una señorita como yo. -


    - Elphis… Elphis. -



    Lykos no paraba de llorar, mientras sentía el abrazo de Elphis en su nariz, las mujeres estaban sorprendidas, esa niña tenía en el suelo a ese animal de proporciones míticas, lo había hecho llorar con un abrazo y un beso, en vez de golpes y cortes ¿Eso era ella? ¿Paz y esperanza para aquel canino? ¿O era la paz y esperanza para todos los demás?







    OAO CHANCHANCHAN!!

    PD: u3u Ese dato de la espada de Lykos KissuKissu
     
  15. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

    Registrado:
    20 Oct 2006
    Mensajes:
    10,069
    Temas:
    455
    Calificaciones:
    +1,810
    Qué bonita esta parte ;w;

    Lo de la espada fue una buena explicación :3 Luego sí quedaba la duda jaja.
     
  16. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    :3 Sigamos



    15. - "Si tus manos rozaran mi cuerpo, sentirías hoy mi amor hoy por ti."



    El enorme lobo terminaba su llanto, consintiéndose al sentir las caricias de Elphis en sus fauces y sus suaves besos en su nariz. Madre estaba sorprendida, esa niña había sometido en el suelo a ese monstruo, que ni con todas las heridas sobre su cuerpo, sucumbió al embate. La pequeña, tomó su vestido y lo rasgó, con el retazo, empezó a limpiarle la sangre de su hocico, así como sus lágrimas.


    - ¿Ya estás tranquilo? -


    - Sí… Gracias, Elphis. -


    - No debes de asustarte, tú no eres un monstruo, eres mi querido Lykos. -


    - Pero… Ya no soy un humano, mi espada se rompió. -


    - No importa, eres un lobo muy necio y eso lastima a una señorita como yo. -
    Sonrió Elphis acariciando la gran nariz fría de Lykos. - Por más que pasa el tiempo, se te olvida que yo me enamoré de ese lobo con él que jugaba desde niña, nunca te dije que sólo te amaba por verte como un humano, te amo por tu gran corazón. -

    - Elphis… Te amo. -


    - Y yo a ti, Lykos. -


    - Quédate aquí. -
    Habló el lobo incorporándose con dificultad, mientras la jovencita le abrazaba una de sus patas gruesas como troncos de árbol.

    - No lo hagas, es lo que quiere ella, quiere que le demos la razón de que sólo eres una bestia. -


    - Tengo que hacerlo, tengo que hacerle ver que el amor que siento por ti es más fuerte que el coraje que siento por lo que te hizo. -


    - No me hizo nada a mí, Lykos, ella es quien se hace daño, ella es como tú.
    -Hablaba la niña mirando al lobo que se asomaba por su costado. - Se siente sola, perdida, sin nadie quien crea en ella, no es muy distinta a ti, pero nunca lo dirá, no puede aceptar que te envidia, que envidia a todas por tener lo que ella nunca tuvo o supo apreciar. -

    - No le haré nada de daño, confía en mí. -


    - Confiaré en ti, por favor Lykos, sácala de su soledad. -



    Elphis se apartó del enorme lobo, que desplegó sus alas negras y empezó a caminar lentamente, las demás entidades de Madre se apartaron de él, al darse cuenta que la bestia solamente buscaba a alguien específico para pelear, a la Madre del presente. Lykos empezó a correr, aumentando su velocidad hasta que dio un largo salto, lanzándose en dirección a la diosa, quien no esperaba que, en cuestión de un segundo, él se mostrara frente a ella, teniendo que brincar hacia atrás, pero no lo suficientemente rápido para evitar que él la tacleara, lanzándola con potencia contra su castillo.


    - ¿Quién es ese enorme lobo? -


    - ¡Es mi papá! -
    Gritó la loba blanca que volvía a su forma humana, siendo tapada con una capa que le daba Schmerz.

    - ¡Es Lykos, es nuestro hermano mayor, Heiss! -


    - ¿Ese es mi hermano mayor? ¿Entonces qué tan grande es papá? -


    - Tú padre es un lobo grande, un lobo con el tamaño de un león, pero, no es nada comparado con Agelus que mide el triple que él, mucho menos con Lykos que en su forma actual, parece medir lo que una casa.
    - Hablaba Magna sorprendida por el titán que se veía a lo lejos. - ese perro mugroso, de seguro ha de estar orgulloso del hijo que tiene. -

    - Schmerz ¿Puedes sentirlo? -


    - Sí, el aura negra que él despedía ya no se puede sentir, parece que pudo controlarse. -


    - ¿Acaso piensa detener a Madre él solo? -


    - No pienses en ir, tu padre tiene que resolver esto por su cuenta, por más que queramos ayudarle, es el único que ha podido herirla. -



    Lykos corría a través de los pasillos del castillo, persiguiendo a Madre quien volaba esquivando sus ataques, la mujer estaba asustada, había visto de que eran capaces esas fauces y garras, había sentido el dolor del impacto de aquella bestia, tenía que buscar una oportunidad para contraatacar, pero sería difícil cuando ese animal era tan rápido y sus sentidos estaban tan refinados.


    - Maldito monstruo ¿Ya pudiste verte? Esa es tu verdadera forma. -


    - Sí, soy un monstruo, pero, sigo siendo yo, no perdí mi corazón, Elphis me hizo ver la luz de nuevo, está vez, no caeré en tus juegos. -


    - Eres un necio. -
    Dijo Madre dándose vuelta para encarar a la bestia al estar en un enorme salón, usando su magia para aparecer a sus demás entidades. - ¡Ahora! -


    Entre todas, empezaron a encajar sus sables y lanzas sobre Lykos, que se sacudió con fuerza, lanzando a más de una contra los pilares del salón, atrapó a varias con su hocico, para azotarlas en el suelo y en las paredes, otras las arrojaba con patadas traseras y coletazos, era como si abejas estuvieran combatiendo a un escorpión, ambos animales podían causarle daño al otro, pero la coraza y tamaño del más grande le permitía convertirse en un gran reto para todo el ejercito que le atacaba. Madre comenzaba a sentir algo que no había sentido nunca, agotamiento, usaba demasiada magia para mantener sus otras manifestaciones en el presente, sumado a estar peleando contra Lykos, poco a poco su pecho se agitaba y su cuerpo se entumecía, hasta que llegó un momento en que se sostuvo de un pilar para no caer.


    - ¿Estás bien? -


    - ¡Cállate y sigue peleando! -
    Ordenó Madre a la otra, quien corrió a atacar, la diosa volteó hacía atrás, viendo a otra entidad, que estaba sentada contra la pared, tapando su boca. - ¿Por qué no estás peleando? -

    - No puedo, siento mi vientre hinchado y ardiendo, creo que estoy embarazada. -

    - ¿Qué? ¡No puedo estar embarazada de él! ¿Qué clase de engendro crees que nacerá de mí? -

    - ¡Cállate! ¡Mientras nosotras peleábamos, tú te escondías! Arrrgh… ¡Me duele tanto!
    - Gritaba la rubia retorciéndose en el suelo.


    Lykos notó el dolor de esa mujer, esa reacción y el aroma que despedía le hicieron saber los motivos de su dolor, por actuar propio, corrió hacía ella y la atrapó con cuidado en sus fauces, corriendo hacia una habitación para recostarla en la cama, tomando por sorpresa a esa versión de la diosa, que le miraba a sus ojos rojos.


    - ¿Estás bien? -


    - ¿Por qué me trajiste aquí? -

    - No quería que te hirieras. - Dijo el animal mirando a la rubia que estaba aún confundida.

    - Pero, soy tu enemiga. -

    - No puedes ser mi enemiga, cuando, puedo sentir que llevas dentro de ti, un retoño, no podría lastimarte cuando llevas semillas en tu vientre. -

    - ¿No recuerdas? -


    - ¿Recordar qué? -
    Preguntó Lykos quien fue callado repentinamente, cuando la pared del cuarto cayó y varias mujeres se lanzaron a él, pateándolo al mismo tiempo para sacarlo de la habitación.

    - ¡Esperen, chicas! -

    - ¡Cállate, inútil! Quédate ahí mientras peleamos. -



    La pelea siguió en el jardín del castillo, poco a poco, la cantidad de Madres se iba reduciendo al irse agotando, quedando heridas o noqueadas. La diosa del presente estaba cada vez más nerviosa, la energía de esa bestia parecía inagotable, su sangrado era profundo y eso no lo detenía, sus heridas eran de gravedad y parecía ignorarlas, no entendía que movía a ese monstruo a pesar de que los chorros de sangre le tapaban los ojos. Llegó un punto, en que Madre se percató que estaba sola, las demás la habían abandonado, estaban todas en el suelo, sin tener más fuerza. El miedo llegó a su piel en forma de vellos erizados, al sentirse acorralada por Lykos, que la llevó contra un pilar destrozado, frente a ella, las enormes fauces de ese lobo se abrían, provocando que cayera sentada, sin que sus manos y piernas pararan de temblar.


    - Se acabó. -


    - Aquí llega el fin… ¿De la última diosa?
    - Pensó Madre cerrando sus ojos al sentir el aliento de Lykos acercándose, pensando que sería devorada.


    Lykos pudo oler el miedo que esa mujer emitía, vio en ella algo que nunca esperó, lágrimas, Madre estaba llorando, en verdad, temía por morir, el lobo entendió que había sido suficiente. Cerró sus fauces mientras ella seguía cerrando sus ojos, y le dio una suave lamida en su rostro, limpiándole el rostro. Madre no entendía que pasaba, abrió sus ojos, y parpadeaba al sentir esa lengua húmeda recorriendo su rostro, cual limpió con sus manos, tallándose los parpados al estar incrédula, frente a ella, Lykos, todo malherido y sangrante, movía su cola y jadeaba, como si fuese un perro contento ¿Acaso estaba burlándose de ella?


    - ¿Por qué no me matas? ¡Anda, bestia inmunda! ¡Destrózame con tus colmillos!
    - Gritaba Madre, alzando sus manos para apretarle la nariz a Lykos. - ¡Violé a tu esposa, la ultrajé! ¡Viole a tu madre! ¡Mátame! Eso es lo que quieres ¿O no? -

    - Lo deseo, quisiera matarte, acabar contigo. -


    - Entonces ¿Qué esperas? Si no lo haces ahora, me recuperaré y no te daré tregua. -


    - Lo sé… Pero, no importa, estaré listo cuando pase eso.
    - Contestó Lykos mientras Madre le apretaba la nariz, gruñendo del coraje por recibir piedad de él.

    - ¿Por qué? ¿Por qué no me odias? ¿Por qué no me detestas? ¿Dónde está esa bestia que peleaba en el yermo? -


    - Esa bestia, debe de desaparecer, no puedo fallarle de nuevo a Elphis, no puedo dejar que mi miedo a perderla, a perderme a mí mismo, me controle de nuevo. -


    - No tiene sentido, tú no mereces ser feliz, no puedes tener un final así, donde tú seas bueno y yo sea la villana. -


    - No tienes que ser la villana, así como yo no tengo que ser un monstruo.
    - Hablaba el lobo mirando fijamente a la rubia, quien sentía sus ojos con ganas de llorar al ver los ojos rojos de ese animal, observándole con pena.

    - No me mires con esos ojos, no lo hagas. -


    - ¿Hacer qué? -

    - No sientas lastima por ti, no quiero tu lastima. - Habló Madre, quien, al intentar levantarse, cayó abrazando la pata de Lykos, sus energías estaban casi acabadas. - prefiero que me mates, a que me sigas mirando así, soy una diosa, tú, el monstruo que acabarás con todo en decenas de historias. -

    - Pero, aquí estoy, frente a ti, perdonando tu vida, deseando que pares esto, no tiene que ser así. -


    - Tú no lo entiendes, vives feliz, tienes todo lo que yo nunca pude tener, no es justo que tú seas feliz y yo nunca logre recibir el amor y la admiración que tu recibes, no es justo, que ella te ame. -


    - Es cierto, no es justo, no merezco el amor de Elphis, ni la bella familia que tengo, soy un monstruo, alguien que nunca podrá ser un humano de verdad, pero… No dejaré de sentirme dichoso por lo que tengo, aunque no logre volver a tener el cuerpo que tuve estos años, mi corazón seguirá teniendo los sentimientos de un humano, así como los que tienes tú. -


    - No me compares con los sucios parásitos que son ellos. -


    - Aunque odies a los humanos, tu corazón lo es, sentiste miedo, frustración, impotencia, dolor, odio, rencor, soledad, ira, por un instante, querías tener esperanza, esperanza de que no acabara contigo. -
    Dijo Lykos mientras Madre ocultaba sus lágrimas en el pelaje sangrado de la bestia. - ¿O me equivoco? Por primera vez, sentiste que no eras una diosa, que no eras tan fuerte como creías, tu confianza se desplomó y dentro de tu corazón humano, implorabas por qué me detuviera, por qué alguien te salvara… Ese temor, esa fragilidad, te hace humana, como, a mí me hace humano, temer hacia lo que soy. -

    - Tú no sabes cómo me siento. -


    - Lo sé, porque he vivido lo mismo que tú.
    - Hablaba Lykos recostándose en el suelo, al sentir su cuerpo agotado por tantas heridas, respirando lentamente mientras Madre se mantenía en cuatro patas, con las extremidades temblorosas. - sé lo que es sentirse solo, pensar que este mundo es ajeno a ti, tener miedo del futuro y retar al destino para lograr lo que tú deseas. -

    - ¿Ahora me dices que me entiendes? ¿Qué eres como yo? -


    - No somos iguales, sólo te digo, que… No estás sola… -


    - No lo entiendes, nadie sabe que existo, dejé de existir para todos cuando los eones hicieron que me olvidaran, mi hija logró que los humanos olvidaran a los elementos, a mi poder, dejaron de creer en mí, soy la última de mi clase, la última de los dioses… Si dejo de existir, nadie lloraría por mí.
    - Expresó Madre, cayendo recostada sobre el vientre de Lykos, al no poder moverse más.

    - Si tu vida se fuese, si tú dejaras de estar presente, ese día, mis ojos llorarían por ti. -


    - ¿Por mí? ¿Por qué? -


    - Por qué no pude rescatarte de tu soledad. -



    Madre volteó a ver al rostro del enorme lobo en el que descansaba, sus ojos apenas se mantenían abiertos, era como si por fin las heridas empezaban a debilitarlo. La mujer, sujetándose del pelaje de él, se movió con dificultad para alcanzar su cabeza, cayendo acostada sobre su cara, frente a uno de sus ojos que le miraba fijamente.


    - ¿Rescatarme de mi soledad? Sólo mírate, eres una bestia, nunca serás humano, no puede salvarte a ti mismo ¿Crees que podrías ayudarme a mí? -


    - Lo sé, no puedo ayudarme, así como tú no puedes ayudarte, pero… Sí te dejo aquí, sola, entonces, fallaría en mi sueño de ser un humano, por qué, un verdadero humano, no permitiría que alguien sufriera, trataría de ayudarlo, a como dé lugar. -
    Susurraba Lykos teniendo la vista nublada, mientras Madre se aguantaba las ganas de llorar.

    - ¿Por qué quieres ser un humano? Esos seres son despreciables, traicionarían a la primera que les das la oportunidad, no aprovechan lo que los dioses le dieron, se matan entre ellos. -


    - Muchos humanos perdieron su camino, pero, no porque ellos sean así, signifique que siga ese camino, yo me esforzaré por cambiar las cosas, aunque sea un grano de arena solamente, será un grano más en la montaña que será al futuro. -


    - ¿Qué si eres el único grano de arena que quiere elevar la vida de los humanos? ¿Qué si tu esfuerzo es desperdiciado? -


    - No importa, porque, al final, estaría feliz de saber que yo intenté lo correcto. -


    Madre se sentó descansando su espalda en el mentón de Lykos, era irónico que los que eran enemigos minutos atrás, ahora estaban tan agotados, que la compañía del otro les ayudaba a sentirse más aliviados. La mujer, se recostaba sobre el suave pelaje del lobo, reflexionando las palabras que le decía, sintiendo en su pecho, algo extraño, la calidez del animal, su voz, su mirada, ella podía notar que era sincero, pero ¿Por qué ese miedo a creer en él? ¿Podía creer en su enemigo?


    - ¿Crees que me perdonen? -


    - No, no creo… Pero, yo te perdonaré, y sí te sientes sola, yo te visitaré. -

    - Idiota… - Susurró Madre mientras miraba al lobo agotado. - no quiero sentir lástima de un lobo. -

    - No es lástima. -


    - No sabes cuánto te odio.
    - Dijo la diosa empezando a llorar, ya que su mente le permitía ver un nuevo futuro, donde cargaba en sus brazos a una bebé de cabello platinado y rasgos de loba. - odio está línea de tiempo. -

    - Te juro, qué sin importar lo que pase, yo estaré ahí, para ti… -


    - Sé que lo estarás… Lykos. -

    - ¿Puedo saber tu nombre? - Murmuró Lykos empezando a cerrar sus ojos, mientras Madre se acomodaba, acercando su rostro a la gran oreja del lobo.

    - Serás el único que lo sepas, porque… Seré la amante de mi enemigo… -


    - ¿Amante? -


    - Para ti, sólo para ti… Soy Gaia.
    - Susurró Madre revelando su nombre al lobo, que cerró sus ojos al agotarse.


    Gaia, miraba a Lykos, descansando al no poder aguantar más sus heridas, la diosa sabía que, en su futuro, había algo inesperado, ese enorme lobo se convertiría en el único con quien compartiría el tiempo, más allá de saber que era el rival ideal para su fuerza, sería su compañero de vida y a quien luego amaría. La mujer se quitó las ropas desgarradas, quedando desnuda, se acostó sobre el cuerpo del animal, frotando sus heridas, buscando curarlo, disfrutando de sentir su piel sobre el suave pelaje, de sentir la calidez de su corazón, el cual le daría un espacio a ella, a nadie más que a ella, a quien sería madre de sus hijos. Era una extraña sensación, un deseo de acelerar las cosas, fue cuando, en un acto del cual ella no entendía los motivos, empezó a controlar las hierbas y ramas del jardín, para recostar boca arriba al animal, para acomodarse sobre su vientre, sintiendo sobre tus áreas intimas, aquel enorme falo que poseía la bestia.


    - Lykos… Te daré una razón para que nunca me olvides, para que siempre me tengas presente… Mi amado Lykos.
    - Susurró la mujer abrazándose al animal, cerrando los ojos al empujar sus caderas hacía atrás, mordiéndolo para aguantar el dolor.


    Aquella bestia no sabría, que la lucha a muerte, terminaría con un acto carnal que uniría a la diosa y al demonio por la eternidad. La única forma en que ambas deidades llegaran a un acuerdo, era confirmar que sus corazones tendrían sintonía.






    :d Toda guerra acaba con sexo ¿?
     
  17. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

    Registrado:
    20 Oct 2006
    Mensajes:
    10,069
    Temas:
    455
    Calificaciones:
    +1,810
    Y así es como violaron a Lykos jajaja. Me pregunté cómo llegarían a esto.
    Creo que Madre es un ser tan desafortunado u_u
     
  18. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    Tanto ella como Lykos, Elphis al final los hizo tener la oportunidad de:
    Enamorarse
    Tener alguien en quien confiar
    Escapar de la soledad

    :3 Y pues ojo por ojo ¿O no? XD cuando andaba brioso él la violó

    Enviado desde mi Moto C Plus mediante Tapatalk
     
  19. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

    Registrado:
    20 Oct 2006
    Mensajes:
    10,069
    Temas:
    455
    Calificaciones:
    +1,810
    ¿Entonces Lykos sí ama a Madre?
     
  20. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE O-O¬¬ ¿Quién es la que anda ahí? Jajaja

    Registrado:
    26 May 2016
    Mensajes:
    2,810
    Temas:
    97
    Calificaciones:
    +807
    La va a querer, pero no amar como Elphis XD sino que la existencia de Elphis hizo que Lykos fuese el Lykos dulce y humano del cual Madre se enamorará

    Enviado desde mi Moto C Plus mediante Tapatalk
     

Compartir esta página

Cargando...