Rol Nothinville

Tema en 'Fanfics y Roles Yaoi' iniciado por Sirlanca, 22 Nov 2017.

  1. Autor
    Sirlanca

    Sirlanca If I had a hearth

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    NOTHINVILLE
    Advertencias: Terror / Psicosis / Muerte / Pasado-Presente / Yaoi / +18




    • ¿Qué tienen en común Renville, Jerusalem´s Lot y Nothinville además de encontrarse unidas por el bosque Oso pardo y las cuevas de Cherkaw? Claro, las leyendas urbanas y mitos que siempre parecen ir acompañados de muertes a manos de seres sobrenaturales, imposibles de describir mediante palabras o dibujos pero que tanto a niños como adultos les puede impedir dormir por varias noches.

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    • La época es actual y el clima es lluvioso la mayor parte del año, así como alternando entre fresco y frío, quizá los días más calurosos son en mayo, junio, julio y agosto pero son realmente contados.

      La carretera puede ser peligrosa en época de lluvias si se viaja a una velocidad imprudente.
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      Algunas veces es mejor olvidar y no voltear hacia el pasado, como hace diez años…


      Thomas era un brabucón, los niños que le seguían lo hacían más por miedo que por gusto, jugar con el siempre significaba acabar con heridas que debían fingir que se habían hecho por accidente para que los adultos no se angustiaran.

      Pero ese día fue diferente, como cada semana Thomas imponía un reto a quien sacara la pajilla más corta, esta vez su estúpida idea fue que el perdedor se parara al borde de la cornisa del campanario durante un minuto.

      El elegido, era Bekha quien se negó con lágrimas y suplicas mientras volteaba a ver al resto de sus compañeros totalmente aterrado, Thomas enfureció, su paciencia siempre era limitada y actuaba con violencia, esta vez no fue la excepción, agarró al pobre diablo que se negaba a seguir sus órdenes, lo golpeo frente al resto de los niños, hasta que una vocecita exigió temerosa que dejara en paz al chico. Thomas no dudó en ver iracundo al grupo para saber quien se atrevía a ordenarle parar, soltó a su presa solo para agarrar del pelo a Eric que había osado hablar y arrastrándola hasta el borde del campanario le dijo que ella tomaría el lugar de Bekha.

      Durante el forcejeo el niño logró zafarse del agarre de Thomas no sin perder algunos cabellos por la fuerza con la que este le había sujetado, Thomas trastabillo hasta quedar de espaldas al vacio.

      Por un instante los ojos de todos los niños lo vieron agitar los brazos y por poco caer, sus corazones sintieron que en ese momento por fin habría paz en Nothinville sin la presencia de Thomas.

      Pero Thomas no cayó, casi orinándose en los pantalones sonrió victorioso, pero algo en los corazones del resto de los niños les hizo dar un paso al frente con las manos extendidas y entonces Thomas sintió como era empujado brutalmente al vacio, sus ojos bien abiertos apreciaron cada una de las infantiles caras que le mostraban odio puro.

      Thomas cayó sin siquiera emitir un chillido, su cuerpo azotó contra el pavimento en un golpe seco y cuando la gente dio cuenta del cuerpo, los gritos no se hicieron esperar mientras que en el campanario, los niños voltearon a verse unos a otros con sentimientos encontrados pero lo cierto es que ninguno se arrepentía.

      Cuando los adultos preguntaron qué había ocurrido, las historias de los niños no tenían cabos sueltos, Thomas cayó desde la torre de la iglesia, había resbalado desde la cornisa del campanario sin que el resto de los niños que lo acompañaban pudieran ayudarlo.

      Pronto la noticia dejó de ser el centro de atención, estaban ocurriendo cosas muy extrañas en Renville, el pueblo vecino de Nothinville. Las desapariciones de los habitantes de aquel pueblo aumentaron alarmantemente así como fenómenos que los lugareños preferían asociar a animales salvajes o alteraciones del clima otros pocos aseguraban que se trataba de la primavera negra. Al año siguiente Renville se volvió un pueblo fantasma lo que obligó a la policía del condado a cerrar ese tramo de carretera que conectaba a Nothinville con Renville y Jerusalme´s Lot, allá ya no había nada más que casas y negocios vacios. Pero quizá el morbo de la gente o paranoia colectiva hacía que ahora los lugareños de Nothinville aseguraran sufrir también de fenómenos extraños al igual que en Jerusalem´s Lot.

      Gente desaparecida que reaparecían muertos en los lugares más insólitos en perfecto estado o con ausencia de uno que otro órgano, gente sombra que acosa desde las esquinas a los niños, ruidos anómalos que asustarían hasta el más valiente guardabosques, mujeres hermosas sin pies que danzan a media noche, gritos provenientes del viejo hospital mental Birchow.

      Lo cierto es que aquellos niños que lanzaron a Thomas desde el campanario, acordaron no decir la verdad de lo que hicieron, y aun con las horribles pesadillas acechándolos cada noche, crecieron, algunos teniendo la suerte de marcharse y otros no teniendo más opción que quedarse en Nothinville mientras cosas extrañas siguen sucediendo día a día.

      Pero todo vuelve y nos obliga a enfrentar el pasado queramos o no.




    • Nothinville: Un agradable y tradicional pueblo estadounidense, localizado en Dakota del Norte y rodeado de espesos bosques que en su pasado fueron tierra de los indios americanos Choktaw al igual que Renville y Jerusalem´s Lot; cuenta con comisaría, hospital y escuela hasta nivel secundaria, la apariencia del pueblo mezcla el pasado con el presente lo que le vuelve un lugar ideal para vivir si quieres estar lejos de las grandes ciudades. Además de que las carreteras no resultan peligrosas más que en época de lluvias y neblina (cosa que es casi la mayor parte del año), pero se puede llegar al pueblo más cercano en menos de una hora por si no encuentras lo que necesitas en la tienda. Tanto la comisaría como la iglesia cuentan con sistema de radio para anunciar mensajes importantes a todo el pueblo.

      Pero es mejor recordar que en Nothinville no todo es miel sobre hojuelas, la gente parece evitar el tema de que cada año se reporten personas que desaparecieron sin dejar rastro alguno como si la tierra se los hubiera tragado por completo o que hagan locuras como cuando el señor Sander aun con 83 años, asesinó a su esposa a hachazos y luego se voló la cabeza con su escopeta tras gritar como poseso, que aparezcan animales destazados, los niños eviten estar solos en cualquier sitio y su marcada creencia en dios, puede resultar bastante escabrosa…
      Si bien se cuenta con electricidad, internet y señal de celular, en noches de tormenta suele irse la luz, además de que en algunas zonas del pueblo la señal es terrible.
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      Renville: Ya nadie se atreve a ir para allá, olvidado por dios y quien quiera que haya vivido allí, se volvió un infierno hace diez años y aun ahora parece seguir así. De los tres pueblos que componen el territorio, es el que se localiza más adentro del bosque y solía llegarse a el por la carretera principal de Nothinville y de Jerusalem´s Lot en la desviación de la derecha.
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      Jerusalem´s Lot: Si tomas la primera desviación a la izquierda, llegarás a este pueblo. No es muy diferente en su aspecto a Nothinville,y tampoco es raro que entre lugareños se conozcan pues los adolescentes de Nothinville y Jerusalem´s Lot suelen acudir a la preparatoria del condado y en caso de emergencias, también al hospital.
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    • El bosque del oso pardo: Como muchos bosques de E.U; es bastante grande al punto que varios condados se han repartido el territorio para su resguardo y vigilancia en caso de extravió o ataques de animales salvajes; Afortunadamente las carreteras que se han creado a través del bosque, se mantienen en buen estado para su uso; sin embargo, hay zonas bastante espesas y peligrosas del bosque que ni los exploradores más experimentados se atreven a recorrer tan confiadamente aun cuando se guían por los totems como puntos de referencia. Sobre todo porque el Bosque del oso pardo contiene diversas leyendas que es difícil negar que existan, no solo son alimentadas por las viejas costumbres de los pobladores, son leyendas que existían desde la época de los Choktaw. Quizá la más escabrosa y extraña sea la del Willow, una leyenda que se compartía fuertemente con Renville antes de que este pueblo se volviera fantasma.
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      Cadena de cuevas, entrada Cherkaw: Complejas y bastante peligrosas bajo el bosque y que parecen extender sus brazos por Nothinville Renville y Jerusalem´s Lot, su exploración prácticamente se ha visto interrumpida durante siglos a causa de extraños acontecimientos como el hecho de que a pleno día, el cielo se pusiera completamente negro y cayera una tormenta tan fuerte solo a la entrada de aquel sitio , o bien ruidos siniestros que hacen retroceder al más valiente seguido de episodios de psicosis y paranoia para concluir en suicido o retorcidos homicidios. Se cree que en el interior de Cherkaw, hay un manto acuífero que termina drenando a un profundo hoyo sin fin, pero no hay registros confiables de esto. En algunas partes se puede apreciar arte de la tribu india que habitaba estas tierras antes de desaparecer.
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      Lago Marshow: Ideal para ir de pesca y relajarse o incluso nadar en los pocos días calurosos de Mayo y Junio, aparentemente inofensivo, es mejor mantenerse cerca de la orilla aun que seas el mejor nadador del mundo si no quieres enredarte con la vegetación del fondo y terminar ahogado como Sue May o Larry Trickman quien antes de morir le dijo a sus amigos que algo le había rozado la pierna.
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      Antiguo hospital mental Birshow: Fundado en 1901, tuvo una vida demasiado trágica tanto para su personal como pacientes, incendios, suicidios, violaciones y muerte aun perfuman su ambiente mediante cama y sillas de ruedas abandonadas, fue clausurado en 1978 pero eso no ha evitado que el edificio haya sido víctima de vandalismo y ritos extraños. Se dice que han visto luces en el edificio cosa que es imposible pues no hay celador alguno que cuide del horrible lugar.
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      Si, si la parte aburrida de todo rol pero tan necesarias y vitales para que todos juguemos adecuadamente.


      1.- Las mismas del foro, NO FLOOD, NO SPAM.


      2.- RESPETO, una cosa es llevarte con tu amigo del alma y otra muy diferente ponerte a insultar a los demás por qué no te pelan, o de plano estás mal de la cabeza.


      3.- PROHIBIDO METAROL: Nadie lee la mente de otros, si hay una escena de pelea entre dos pjs, tendrán que ponerse de acuerdo quien es el que vence a quien o bien lanzar los dados para saber quien tiene la ventaja. Ej: el jugador 1 tira los dados y sale 4, en su acción lanzó un puñetazo, el jugador 2 tira los dados y sale un 6 entonces podría esquivar el puñetazo del pj del jugador 1, pero si le salió un 3 entonces su pj obviamente recibiría el daño.


      4.- PROHIBIDO USAR LOS PJS DE LOS OTROS JUGADORES SIN SU AUTORIZACIÓN PREVIA: quita la posibilidad de acciones especificas de los jugadores, respeten.


      5.- DUDAS SUGERENCIAS Y ACLARACIONES POR MP


      6.- Si leíste las reglas y tu ficha está lista, mandame un mp diciendome cual es tu película de terror favorita.


      7.- EN CASO DE AUSENCIA: es conveniente que avisen para no estar preocupados por ustedes (Ok no), una ausencia injustificada y por más de 7 días será igual a la muerte de su pj.


      8.- SEAN CREATIVOS: si quieren agregar algo que no hay dentro del esqueleto del rol, pueden contactarme y decirme la idea que les surja para hacer más interesante los eventos o desarrollar el rol hacia algún lado en específico. En cuanto al desarrollo de sus pjs solo pueden tener uno por jugador, pero pueden apoyarse de NPC si es necesario… solo no abusen.


      9.- DIVIERTANSE




    • El Willow: ¿Qué es, de donde viene o por que causa tanto miedo? En realidad son tantos mitos alrededor de él que se ha vuelto una leyenda muy fuerte entre los habitantes. Algunos afirman que es el mismísimo diablo y que las cuevas conducen al infierno, otros aseguran que es el mayor miedo, que los animales sagrados del bosque lo encerraron en las cuevas de Cherkaw para evitar que siguiera haciendo daño a los hombres con las diferentes formas que toma para corromper la razón. Si bien hay algunos escépticos, nadie se atreve a ir a confirmar que el Willow exista en las cuevas de Cherkaw.
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      La primavera negra: La mayoría cree que solo se trata de tontas supersticiones retomadas de las leyendas de los Choktaw, los Choktaw creían que el Willow traía consigo una niebla que enfermaba las mentes y corazones de los hombres para deborárlos cuando están llenos de miedo. Por eso danzaban y oraban cada tres ciclos de luna llena para pedir a sus dioses que mantuvieran encerrado a aquel diabólico ser bajo las cuevas, clavando totems a lo largo del bosque con la intención de que aquella criatura no pudiese abandonar su morada.
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    • · Nombre

      · Edad: Entre 18 y 21 años ya que todos son adultos ahora si es que pertenecen al grupo que jugaba con Thomas, si no forman parte de este grupo, su personaje puede tener desde los 18 años en adelante.

      · Sexualidad: homo, hetero, pansexual, lo que tu desees


      · Empleo: Comisario, vendedor, constructor, talador, reportero, está estudiando para ser abogado, escritor, arquitecto, lo que tu desees ser, incluso amo de casa, de alguna forma debes o debías ganarte la vida ya sea en la ciudad o en el pueblo, aun que Nothinville no necesita realmente de profesionistas con un posgrado y que sepan hablar cinco idiomas o hayan viajado a Alemania pues es un pueblo sencillo.


      · Descripción del personaje: Como es, cuanto mide, que color son sus ojos, a veces describir algún detalle ajeno la imagen como un lunar en un lugar poco habitual o incluso cicatrices enriquecen al personaje


      · Imagen: Máximo 4 y spoiler


      · Descripción psicológica: ¿Arisco, retraído, sociópata, esquizofrénico, obsesivo compulsivo, sufre de fobias, es un hijo de perra o una dulce palomita? ¿Fobias, filias? Todos somos humanos, con virtudes y defectos así que piensa adecuadamente cómo se comporta tu personaje, asienta las bases y desarróllalo en el rol.


      · Historia: Recuerda que es originario de Nothinville ¿Pertenecía al grupo de Thomas o no?,¿Veía y escuchaba cosas de pequeño? ¿Se quedó en el pueblo o prefirió irse y ahora que es lo que le trae de regreso a semejante lugar? ¿Cree o no en cosas paranormales? Tal vez prefirió olvidar todo y hacerse el ignorante de lo que pasa en Nothinville, pero recuerden una cosa, el pasado siempre regresa a nosotros.


      · Extra: ¿Algo no cuadraba en los puntos anteriores? Anéxalo aquí




    • · Nombre: Eric Gispelle



      · Edad: 20 años



      · Sexualidad: Bisexual



      · Empleo: Estudiante universitario de segundo año, químico farmacéutico.



      · Descripción del personaje:
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      Mide 1.78 y pesa 72kg, su cabello es rubio y ligeramente ondulado en un corte algo desordenado pero juvenil que enmarca su rostro de mentón angulado, sus rasgos son más parecidos a los de su madre, algo suaves pero con un atractivo toque masculino que se ha ido acrecentando con los años. Sus ojos son de un expresivo color miel aun que a la sombra se ven mas obscuros casi de un tono marron.

      Su complexión es delgada por más que coma, cintura estrecha, espalda amplia y con los huesos de la cadera y clavículas marcadas bajo la piel, ha intentado hacer ejercicio para aumentar su masa muscular pero no ha tenido éxito más que el de tonificar su musculatura.

      Tiene un tatuaje que va desde el cuello de lado izquierdo, bajando por sobre su hombro y va a lo largo de su brazo hasta el dorso de su mano izquierda.

      Su vestimenta no es la gran cosa, camisetas, pantalones de mezclilla y calzado cómodo junto a parkas abrigadoras para el clima frio y lluvioso al que está acostumbrado.


      · Descripción psicológica:


      · Eric es alguien que no se mete con el mundo si este no se mete con él, le desagrada en exceso los bravucones y opta por mantenerse lejos de ese tipo de personas lo mejor que se puede. No da importancia al qué dirán de él e incluso si la gente se mete en sus asuntos hace cosas para incomodarlos en serio con tal de que le dejen en paz. Es protector con quienes quiere y haría lo que fuera por sus seres queridos.
      A pesar de ser tan joven, tiene serios vicios como el cigarro y el alcohol, ha probado algunas drogas pero no como para engancharse.

      Si la juzgas solo por su aspecto, te llevarás la sorpresa de que es muy puntual y responsable además de que no le gusta el desorden. No es una chico difícil de complacer en realidad, solo necesitas llegar a él con un paquete de cervezas y sin actuar como un idiota para ganarte su amistad, en verdad Eric puede ser dulce, paciente y cariñoso en los momentos más íntimos, suele estar de buen humor la mayor parte del tiempo aun que cuando trata de recordar cosas del pasado no puede evitar sentir un gran malestar en la boca del estómago mientras su cabeza parece llena de una neblina que le impide recordar detalles precisos.

      Es bisexual, ha tenido algunas relaciones series pero nada del otro mundo como para perder la cabeza, sabe que los príncipes o princesas azules no existen pero nunca está de más algo de afecto.

      Ama la comida italiana así como el pay de zarzamora y los dulces de gomita, sobre todo los panditas rojos, en cuanto a bebidas prefiere el refresco de cocacola con limón.
      Siempre fue más apegado a su padre, de él aprendió a empuñar un arma cuando llegaba a acompañar a Elliot de cacería además de que le gustaba escuchar las historias que el hombre solía contarle sobre los indios que vivían en esas tierras antes de que los colonos llegaran.

      Tiene un poco de complejo de Electra( Si, Electra, no Edipo) y masoquismo, tal vez si está más trastornado de lo que ella misma creé pues en el fondo siente dios le castigó quitándole a su padre por no sentir arrepentimiento al matar a Thomas. Es pluviofilo y ha olvidado una buena parte de aquellas memorias amargas al jugar con Thomas y el resto de los chicos.

      · Historia:


      Eric es hijo único de Matilda Briston, enfermera del hospital del condado, y Elliot Gispelle, profesor de la primaria de Nothinville, su infancia siempre la había considerado normal aun cuando también era víctima de los maltratos de Thomas como el resto del grupo, nunca supo realmente por qué no abandonaba y aún ahora se lo pregunta, quizá el miedo que Thomas era capaz de infundir siempre la hacía desistir de tratar de decirle a Matilda o Elliot algo, o la horrible idea de ser tratado como paria por los otros niños del pueblo, y que tonto fue al permitirle a Thomas gobernar sobre el durante tanto tiempo, que le hiciera tanto daño como para quebrar su espíritu.

      Ese día siguió a Thomas hasta el campanario mientras su corazón se encogía de terror al solo pensar en qué clase de macabro juego querría jugar aquel niño con ellos. Solo pudo agradecer en silencio al no sacar la pajilla más pequeña mientras sus grandes ojos llorosos veían al de su lado en una silenciosa mirada cómplice de apoyo.
      Thomas jamás participaba sacando una pajilla y la única ocasión en que alguno de los niños se atrevió a reclamar ese detalle, sufrió tan terribles consecuencias que ningún otro se atrevió a replicar.


      Pero esta vez algo la obligó a abrir la boca y gritar a Thomas que parara, fue tarde cuando se dio cuenta de lo que había hecho pues Thomas le sujetó del cabello y tironeando de este sin piedad le jaló hacia el borde del edificio. Pudo ver que en los ojos de Thomas imperaba la locura mientras forcejeaba por su vida, logró soltarse de este mientras las lágrimas corrían por sus mejillas debido al dolor que punzaba en su cuero cabelludo pero esperaba con todo su corazón que el chico cayera al vacio.
      En el instante en que Thomas recuperaba la estabilidad, su cerebro pareció desconectarse de toda razón y junto a los otros niños, alzó sus manos para empujar a Thomas hacia su muerte.

      Sus padres no trataron de sacarle más información sobre qué había ocurrido ese día en el campanario, incluso le consolaron creyendo que Thomas era un querido amigo y su muerte la había dejado desconsolado, pero el motivo por que Eric solía ponerse a llorar por las noches, no era por Thomas, no señor, era porque siempre escuchaba como bajo su cama algo se arrastraba y arañaba la base de esta.

      Una tarde mientras iba en el asiento del copiloto con su padre, le confesó a Elliot que en realidad no sentía ninguna pena por la muerte de Thomas, como si un dios quisiera castigarle, su padre volteó a verle totalmente sorprendido y fue un grave error apartar la mirada de la carretera pues cuando se dio cuenta, un hombre se lanzó de entre los árboles pidiendo ayuda. Elliot giró violentamente el volante para esquivar al hombre pero fue demasiado tarde, Eric gritó horrorizada no solo por el brusco movimiento si no que parte del cuerpo del hombro chocó contra el parabrisas antes de salir volando por los aires. Elliot perdió completamente el control del vehículo y fueron a estamparse contra los árboles.

      Elliot falleció casi al instante al igual que el hombre al que había atropellado, Eric sobrevivió de milagro con algunas heridas que le obligaron a estar internado en el hospital por casi un mes. Después de eso, su madre y el se mudaron de Nothinville, el dolor de perder a Elliot era demasiado para ambos, sobre todo para Eric. Sobre el hombre que su padre había atropellado, fue identificado como Mattew Arris, un joven originario de Renville que había sido reportado como desaparecido desde hacía un año.


      Eric hizo su vida lejos de Nothinville, olvidó en parte a Thomas y a los otros chicos, también los rasguños bajo su cama, sin embargo, eligió volver a Nothinville durante sus vacaciones de la universidad, la razón es muy simple, la fecha de aniversario de la muerte de su padre está muy cerca y desea verlo.

      Extra:

      · Lo único que conserva de su papá es la navaja suiza que el hombre solía llevar siempre consigo.

      Sabe usar el rifle de caza, algo útil de los días en que llegó a acompañar a Elliot de cacería.

    • En un rato subo las imágenes de los NPC´S ...

      Bekha Torrens: El más joven del grupo que seguía a Thomas con solo ocho años de edad, fue el último niño elegido durante el juego para cumplir el reto hasta que Eric abogó por él, tras el incidente se volvió retraído, y fue mucho peor cuando a los trece años se cayó de las escaleras de su casa fracturándose así la columna a la altura de las lumbares, desde entonces se ha visto obligado a usar silla de ruedas y rara vez sale de su hogar.


      Ezra Gispelle: Padre de Elliot Gispelle y abuelo de Eric, es el único familiars de Eric que queda en Nothinville, es dueño de una pequeña tienda de conveniencia y es conocido en el pueblo por su jocoso humor aun que tenga una expresión mortalmente seria, tiene afición por la cacería. Su mujer Gladis, falleció hace un par de años.


      Louis Callahan: Alcalde de Nothinville, un hombre de sonrisa aparentemente amable que parece dispuesto a escuchar, no creé en lo paranormal, de hecho opina que todo son rumores para atraer turistas.


      Thomas Deacon: LLeva muerto diez años pero para algunos, su recuerdo sigue bastante presente y les atormenta día y noche. Tenía 11 años cuando cayó desde el campanario, quizá era un psicópata desde muy temprana edad.


      Gregorie Simmons: Actual dueño del bar Perros rabiosos, tiene 34 años y siempre es amable con sus clientes, aun cuando suele escuchar muchas cosas, prefiere mantener la boca cerrada.


      Elizabeth Ramos: Encargada de la biblioteca, es una mujer inteligente y agradable de 32 años, con buena memoria para los detalles que la gran mayoría considera inútiles o innecesarios. Es prima lejana de Alex Mabin


      Sussie Langman: Secretaria del alcalde Louis Callahan, y amiga de la esposa de este, es una mujer bastante amable incluso cuando está de mal humor.


      Leonor Malkovich de Callahan: Esposa de Louis Callahan, es una mujer bastante excéntrica que gusta de conversar hasta por los codos y leer las cartas aun que acude cada domingo a misa sin falta, la única persona que parece controlarla y hacerle callar es Louis.


      Alex Mabin: Desapareció a los 17 años sin dejar rastro tras investigar en la vieja casa de los Masson, ayudaba a Bekha en su investigación sobre Nothinville y la relación que podría sostener con lo acontecido en Renville.


      Elliot Gispelle: Padre de Eric Gispelle, solía dar clases en la escuela primaria de Nothinville, era querido por sus alumnos y respetado por los adultos del pueblo, era un hombre culto y amable que amaba a su hijo con todo su corazón. Solía gustar de ir a cazar y cocinar. Falleció en un accidente de auto cuando trató de evitar atropellar a un hombre en la carretera.


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      Bueno, se que muchos dirán, oye Sirlanca, este tema ya lo has abierto muchas veces y con nombres distintos, o temáticas similares... sigo sin aprender y además quiero un rol de terror que combine elementos lovecraftnianos con Poe y King así que ... aquí está, esto es por diversión, para disfrutarlo y aterrorizarse al máximo.
      ¿Oye en esta historia hay relación con Renville y Jerusalem´s Lot y es necesario que haya participado en esos dos roles antes?
      Si y no, en realidad este sería un nuevo capítulo centrado en Nothinville, lo ocurrido en Renville fue hace aproximadamente 10 años y obviamente conforme se avanza, se irá desvelándo que ocurrio en dicho pueblo y como afecta tanto a Nothinville y Jerusalem´s Lot, no se estresen ... aun.
     
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  2. So_Chibi

    So_Chibi Dudando de la mismísima existencia.

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    Hola... si... Me reservo el primer personaje por que puedo(?)

    Diamon Mortmorency

    · Edad: 21
    · Sexualidad: Bisexual

    · Empleo: Estudiante universitario de Arquitectura.

    · Descripción del personaje: Mide alrededor de 1.85, de contextura delgada y músculos poco marcados mas no escuálido. Tiene una amplia espalda, producto de varios años de natación, y una cintura estrecha. De manos diestras y dedos finos, es una persona que destaca más por su destreza que por su fuerza. Es ágil y veloz, mas no tiene gran resistencia.Rostro de rasgos afilados, piel blanca mas no pálida; la coloración de la misma es un tanto más oscura alrededor de los ojos lo que da la impresión de tener ojeras permanentes. Sus ojos son de un tono gris muy oscuro, casi negro si no se ven con buena luz. De cabellera naturalmente blanca, habiendo heredado cierto rasgo de albinismo de su madre. Usa lentes desde muy joven ya que su vista jamás fue buena; sin ellos realmente poco puede ver de cerca y no más que manchas de lejos. Tiene lentes de contacto, pero no es usual que los use. Su blanca piel esta surcada por toda una colección de tatuajes y probablemente no se detenga hasta dar color a todo su cuerpo. Tiene tres cicatrices idénticas hechas adrede desde la base del cuello hasta la espalda baja, sobre la columna.
    · Imagen:
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    · Descripción psicológica: Puede que de lejos se vea algo arisco, pero lo cierto es que Diamon es realmente un buen chico. Es una persona sociable a la cual en general no le cuesta acercarse a la gente o hablar de cualquier cosa. A veces puedes verlo perderse un momento en su mente o medio dormido en los lugares más extraños, lo cierto es que duerme muy poco y esto suele jugarle malas pasadas a su mente. Es un poco paranoico, aunque intenta disimularlo, siempre tiene la sensación de que lo están siguiendo o de que algo lo observa, eso no ayuda a que pueda dormir; además de que las pesadillas son otro tema de importancia en su vida.

    Siempre admiro a su padre, a pesar de todo lo que este llego a hacer, una parte de él realmente cree estar maldito de algún modo. Tiene algunos comportamientos un poco obsesivos como cerrar y trabar las puertas de los armarios antes de dormir, no le gustan las puertas entre cerradas; o la dejas abierta o la cierras del todo. Así, un montón de pequeños detalles que por lo general no molestan a nadie pero que suelen ser de vial importancia para su paz mental.

    Adora los días de lluvia y no le molesta para nada mojarse hasta los huesos bajo la misma. No es fan de las cosas muy dulces, no fuma y si puede elegir prefiere una buena cerveza negra ante cualquier bebida alcohólica. El café se podría considerar su mayor vicio y casi de vital necesidad para su persona. No existe en las mañanas hasta tomar una buena taza bien caliente. Es un excelente nadador y el agua realmente es algo que disfruta.

    Le desagradan las películas de terror y los dramas lacrimógenos, considera que en la vida ya hay muchas cosas malas como para ponerse a ver eso. Prefiere los libros a las series, casi no ve televisión. No le gusta que la gente "aparezca de la nada", más de una vez termino golpeando sin querer a algún amigo que se le acerco en el mayor de los silencios para hacerle una broma.

    · Historia: El linaje Mortmorency es tan antiguo como el mismo pueblo. Ya en el momento de fundar el lugar ya había un antepasado de la antigua familia allí. Por desgracia para quienes llevan su sangre el hombre se encargó de limpiar el lugar, de la forma más sangrienta, expulsando a los nativos de aquella tierra. Las viejas historias cuentan que fue muerto por un grupo de aquellos a los que tanto perjuicio había causado y que su sangre fue maldita en ese momento. Si tanto querían esas tierras entonces no podrían salir de ellas, los Mortmorency estaba atados por la sangre a aquel lugar maldito y no importaba que tan lejos fueran los herederos, siempre regresaban; pues no había escape para ellos. Se dice que siempre ha habido un vástago de esta familia en el pueblo, sin excepción, y que de igual modo todos han muerto de formas horriblemente violentas. La salud mental no es el rasgo más característico de aquellos que portan la maldición, que pareciera no diluirse con las generaciones, sino al contrario envenenarlos más y más.

    Artemas Mormorency, el padre de Diamon, fue la prueba en vida de cuanto se había degradado la línea de sangre. El hombre era listo y siempre conto con una buena reputación en el pueblo, mas en su mente siempre peso aquello que su familia arrastraba desde hacía siglos. Su obsesión cobro nueva forma con el nacimiento de su único hijo, no quería que el pequeño sufriese aquello con lo que el mismo cargaba. Poco a poco dejo de ser el hombre que era, buscando hasta en los rincones más perversos la forma de poder librar al más joven de la familia de aquella maldición. Aunque lo impulsaba el más puro amor por su heredero, su desequilibro a veces lo hacían demostrar aquello de las formas más obtusas.

    Diamon, como la mayoría, también formaba parte del grupo de Thomas. Mas de una vez había terminado lastimado por intentar parar a aquel pequeño demonio. Hoy en día pensaba en aquellas cosas y no entendía por qué no había dejado de juntarse con aquellos niños y ya. Estar solo era un placer si tenía que compararlo con las cosas que había visto hacer a Thomas o incluso lo que había sufrido en propia piel. No lamento aquella muerte, lamentaba más que hubiera vivido lo suficiente como para hacer mella en todos ellos a tal punto de que nadie dudo en empujarlo.

    Su familia se fue fragmentando poco a poco, su padre cada vez parecía más perdido en su obsesiva búsqueda y su madre poco podía hacer para fingir normalidad en el hogar. El hombre del que se había enamorado ya no estaba allí. La gota que colmó el vaso fue cuando la mujer encontró a su esposo en el sótano en medio de alguna especia de ritual pagano, Diamon yacía inconsciente en el centro de la habitación con el torso descubierto y unos intrincados cortes hechos a lo largo de su columna. La sangre se derramaba sin que el hombre hiciera nada para detenerla. Entre canticos en alguna lengua ya olvidada por el hombre, parecía en trance, ajeno a todo lo que lo rodeaba. Ese fue el día en que Diamon partió del pueblo.

    Su vida en general fue normal, sin contar las pesadillas y todas aquellas peculiaridades que ya eran tan parte de él. Creyó que jamás regresaría a aquel pueblo olvidado por dios; mas claramente estaba equivocado. Hace pocos días se enteró de la muerte de su progenitor, el hombre había sido encontrado en el linde del bosque; muy cerca de su casa. Al parecer se había arrastrado con sus últimas fuerzas para escapar de lo que fuera que había prácticamente destrozado su cuerpo. La muerte calma no estaba reservada para los de su familia. Ahora debía darle un último adiós a Artemas y cerrar de una vez aquel capitulo para ya no regresar.



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    Alexander Dockson

    · Edad: 29

    · Sexualidad: Pansexual


    · Empleo: En general vive en el bosque, de lo que el bosque le da. Suele vender pieles de los animales que caza para comprar cosas que venden en el pueblo.


    · Descripción: Alex es, ciertamente, un tipo de buen tamaño; con su nada despreciable 1.95m de altura, más de una vez alguien se asustó al confundirle con alguna criatura poco amigable del bosque. De espalda amplia y brazos fuertes, no es la persona a la que retarías a una pelea; pues es tan fuerte como uno podía suponer al verle. Sus músculos están bien definidos, producto del arduo trabajo de toda la vida; muy diferente a las personas infladas de anabólicos y gimnasio. De tez clara mas no pálida y piel curtida, su cuerpo esta surcado por buena cantidad de cicatrices; cada cual con su buena historia. Pese a que a primera vista puede resultar intimidante, solo hace falta dar un vistazo a su suave sonrisa para darte cuenta que es un cordero en piel de lobo.

    Nadie puede negar que es un hombre de buen ver, no solo por su cuerpo trabajado, sino también por su agraciado rostro de rasgos bien marcados y masculinos. Su cabello es de un tono rubio rojizo y algo ondulado, suele llevarlo corto y un tanto esponjado arriba. De mirada amable, por lo general, sus ojos son de un verde oscuro profundo, con una ligera aureola dorada alrededor de la pupila. No es raro verle con barba de un par de días, no es una persona que ponga gran empeño en su imagen. El simplemente se deja ser sin preocuparse demasiado por lo que los demás piensen.



    · Imagen:
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    · Descripción psicológica: Es una persona de pocas palabras, más que nada porque no está acostumbrado a hablar demasiado con la gente. De carácter distendido y humor chispeante, es alguien fácil de tratar y que en general no busca problemas con nadie. Aparenta ser paciente y relajado, pero muchas veces se encuentra a si mismo refrenando sus impulsos y controlando sus ansias; pues sabe que el seguir sus impulsos sin pensar puede ser fatal en muchas situaciones. Es sincero y muchas veces no sabe cómo tratar con las personas, lo social no es exactamente su fuerte. Su nivel de atención a los detalles y su entorno, cuando está en el bosque, es directamente proporcional a su despiste en la ciudad; simplemente se puede decir que aquel no es su entorno, y aun así disfruta sus pequeñas incursiones al pueblo. Que su vida sea solitaria no quiere decir que más de una vez no hubiera deseado simplemente quedarse en Nothinville y cambiar de vida, aunque sabe que luego de un par de días comenzaría a asfixiarle la falta de libertad y la pesadez que allí se respira.

    No es fácil hacerlo enojar, pero una vez molesto es mejor correr, su agresión suele canalizarse de forma física y más de uno pudo comprobar su sorprendente fuerza al molestar al grandulón hasta el punto de hacerlo explotar. Claro que uno puede notar cuando va por mal camino, antes de desatar una hecatombe, su rostro es bastante expresivo y en sus ojos se puede leer con total facilidad cuando algo no le agrada. Las cosas más pequeñas suelen hacerlo feliz, no es una persona difícil de contentar. Le gusta mucho escuchar, especialmente cuando las personas pueden contarle cosas interesantes y el mismo se considera un pésimo consejero. Rompiendo un poco con el estereotipo de musculoso sin cerebro, es una persona ávida de conocimientos; que, si bien no tuvo una educación formal como tal, adora leer y aprender.

    Es alguien supersticioso que respeta las viejas creencias y entiende de los caprichos de la naturaleza. Sabe de los peligros que acechan en la oscuridad, en las profundidades del bosque, y también sabe que las cosas deben seguir su curso, él no debe interferir. Todo esto no significa que no tema a lo desconocido o que su piel no se erice del terror ante visiones de cosas que están muy lejos del mundo natural, simplemente esta algo más curtido que la mayoría de las personas pues ha vivido rodeado, en la misma boca del lobo.



    · Historia:
    Su primer recuerdo es escuchar a la anciana que le crio cantar una canción de cuna en un idioma inentendible para él. Lo poco que sabe de su pasado es que aparentemente se perdió en el bosque junto con su madre cuando aún era muy pequeño para recordarlo. La anciana le conto que alguna criatura los había atacado, dejando muy malherida a su madre; quien apenas logro vivir un par de días antes luego de ser hallados. La anciana mujer tomo a su cargo al pequeño Alexander, criándolo como si fuera suyo y enseñándole todo lo que sabía.

    Tallou era descendiente Choktaw y había pasado toda su vida en aquellos bosques que antaño habían pertenecido a los suyos. Probablemente nadie conociese aquella zona como la anciana mujer. La cabaña que habitaba estaba perdida en la espesura del bosque, sin ningún camino que pudiera guiar a nadie allí; había que conocer muy bien la zona y notar las señales para encontrar la recóndita vivienda.

    La historia de Alex no era mucho más compleja que eso, vivió absolutamente aislado, con Tallou como única compañía; hasta la muerte de la mujer. Desde ese día, poco a poco fue saliendo a la sociedad; con todas las dificultades que podrían esperarse, pues, aunque no era un animal iletrado si era un ser mucho más tosco que o que la gente de Nothinville acostumbraba. En la actualidad está mucho mejor adaptado y lleva con mayor soltura la dualidad de su existencia, incluso cuenta con un par de buenos amigos en el pueblo.



    · Extra:



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    Última edición: 22 Dic 2017
  3. Devian Lilith

    Devian Lilith Hero of Charity

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    · Nombre: Keith Vickery

    · Edad: 21 años

    · Sexualidad: Pansexual

    · Empleo: Asistente del sheriff

    · Descripción del personaje: Un muchacho que siempre sobresalió por su altura desde pequeño y a su edad mide 184 cm, con un peso de 75 kg. Es atlético, sin llegar a lucir tosco. De músculos bien marcados, especialmente sus bíceps y abdomen, que tienden a sobresalir incluso sobre ropa un poco holgada gracias a su espalda amplia. Se le puede considerar pesado, fuerte y resistente. Ha labrado su buen aspecto gracias a constante adiestramiento físico, realizando una rutina de ejercicio completa al menos cuatro veces al día.

    Tiene ojos celestes y cabellos azulados, de una variedad que con el contraste de luz apropiado pueden aparentar ser grisáceos, sobre todo en las sombras y lugares con baja iluminación. Mechones que caen rectos a los lados de su perfilado rostro, de mentón amplio y nariz respingada, mezcla de rasgos masculinos y finos.



    · Imagen
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    · Descripción psicológica: Keith es sociable hasta cierto punto. Llega a un lugar y se hace notar con un saludo generalizado para remarcar su presencia como virtual figura de autoridad. Se dirige a las personas con respeto, siempre que le paguen con la misma moneda, y no tiene conflictos en establecer pequeñas charlas casuales, guiar la conversación con preguntas de su interés o ponerse al corriente con los cotilleos del pueblo a través de las encantadoras y comunicativas damas de Nothinville. Sin embargo, tiene la prudencia suficiente para economizar palabras, responder con murmullos, recurrir a silencios y, sobre todo, evadir cualquier clase de pregunta demasiado personal. Así como le gusta estar al corriente de la vida de otros, prefiere que los demás no sepan mucho sobre de él. No es de extrañar que hasta sus más cercanos conocidos apenas puedan referir uno que otro pasatiempo, sus actitudes y comportamientos usuales, pero pocos llegan a conocer sus ideas y pensamientos más profundos.

    Desde pequeño se le inculcó a ser discreto con respecto a su vida y ha mantenido esa costumbre por buenas razones. Sentiría una extrema vergüenza que sus vecinos descubrieran que debajo de ese hombre de aspecto imponente yace un crío mucho más miedoso que en sus años pueriles. Ha perdido la memoria de cuando empezó a dormir con las luces prendidas por temor a aquello que vive en la oscuridad. También duerme con una linterna y su arma de fuego bajo la almohada por precaución a las recurrentes e inexplicables fallas eléctricas a mitad de la madrugada. Hace años retiró todos los espejos de su casa tras los constantes sobresaltos que éstos le provocaron y desde entonces apenas y revisa su aspecto físico con la pequeña superficie reflectora de su encendedor metálico. Creyó que al volverse policía superaría la constante atmósfera de miedo que envuelve a Nothinville pero sólo consiguió la fortaleza necesaria para sobrevivir día a día. Una de ellas es ignorar aquellas desgracias que no le afectan directamente, pues de intentar evitarlas sabe que solo lo empeoraría; no hablar de más, controlar los rumores sobre fenómenos sobrenaturales haciendo como que nunca tuvieran lugar pero al mismo tiempo recomendando a la población que se mantengan en sus hogares a partir de las 10 de la noche. Un tácito toque de queda que solo pocos se atreven a romper, a expensas de sus propias consecuencias.

    Evidentemente el paso de los años le ha cobrado factura a su cordura. El cigarro y el alcohol se han vuelto sus mejores amigos. A diario fuma dos veces al día, por lo menos, y cinco o más en las peores jornadas. De igual forma se presenta todas las noches al bar de los Perros Rabiosos para consumir por lo menos un tarro de cerveza. Se ha vuelto muy cercano a Gregorie, quién es lo más cercano que tiene a una familia, aunque la mayoría de sus conversaciones se centran en las peripecias que cada uno vive en el trabajo. Enmascara sus preocupaciones con un semblante frío y seco pues en nada ganaría alimentar la paranoia del pueblo, prefiriendo lidiar con su propio estrés maldiciendo, mordiéndose los dedos, tirándose de los cabellos o alguna otra manía que le brota espontáneamente. Lo más preocupante es su reciente fascinación por la sangre que ha procurado mantener bajo control yendo de cacería los domingos por la mañana, y sin alejarse demasiado.

    Su relación con el poder es complicada. Como miembro de las fuerzas policiales locales su deber es salvaguardar la paz y el orden, pero el chico está lejos de ser perfecto y al igual que el resto de los oficiales, le ha sido muy fácil ceder a las tentaciones de la corrupción. Un soborno por aquí y por allá no le hace daño a nadie, sobre todo si solo tiene que hacerse de la vista gorda para ignorar un pequeño traspié. También ha ignorado deliberadamente llamadas de ayuda cuando considera que algo “extraño” está involucrado. Desarrolló la necesidad de mantener el control y cuando alguien, que no sea sus compañeros o superiores lo cuestiona, puede desencadenar un brote de rabia. El abuso policiaco no es novedoso para él, y tampoco aceptar favores cuestionables a cambio de dejar marchar a los infractores menores.


    · Historia: Keith formó parte de aquella pandilla de niños disuelta que vivieron bajo el tormento de Thomas, aunque lo cierto es que esa no fue su primera experiencia de cerca con la violencia. Su padre era alcohólico y abusivo, los golpeaba a él y a su madre desde que tenía memoria. Se gastaba el dinero de la casa en su vicio y a veces los dejaba encerrados en el sótano sin comer. Con él aprendió que no debía a hablar de los moretones que él y su madre llevaban bajo las ropas con los vecinos, y a su vez se calló cualquier rasguño o marca del que volvía luego de “jugar con sus amiguitos”. Sufrir a manos de Thomas sólo añadía un nuevo abusador a su vida, uno que en ocasiones consideraba misericordioso en comparación del que dormía en la habitación de al lado. Fue por eso que nunca se molestó en rebelarse, pues para él no tenía sentido intentar librarse de una tunda cuando otra le aguardaba en casa.

    No obstante, su sentido de supervivencia se activó cuando vio al muchacho balanceándose por su vida. Quería arrojarlo y sentirse acompañado por el resto de sus, entonces, amigos, lo hizo tener el coraje para dar ese crucial paso, el de empujar a Thomas al vacío y librarse de él de una buena vez. Lo único que lamentó esa noche fue no poder deshacerse de su padre con la misma facilidad.

    Con el pasar de las noches cosas extrañas comenzaron a suceder. Al principio le atribuyó los extraños ruidos de pasos en la planta baja a sus padres pero tras emigrar una noche al baño se dio cuenta por los cuerpos dormidos que ellos no tenían nada que ver en eso. Fue esa misma noche cuando una extraña figura se asomó por el reflejo del espejo al lavarse las manos arrancándole un grito que desembocó en una nueva paliza. Los fenómenos extraños se acentuaron con el peculiar chillido de algo raspando contra la superficie cristalina de su ventana, como si un grupo de uñas largas y afiladas se esmeraran pos destrozarle los oídos a punta de chirridos, pero era algo imposible considerando que dormía en la planta alta y por ende nadie podía alcanzar su ventana.

    A los 13 años su familia fue agitada por la repentina muerte de su padre en situaciones extrañas para la comunidad, pero que para él no tenían nada de especial. Recordaba perfectamente esa época porque durante ese tiempo, por toda una semana, su madre lo enviaba a dormir sin cenar, no permitiéndole si quiera asomar a la cocina. Al cabo de siete días su padre acabó hospitalizado y al poco tiempo murió. Keith nunca se atrevió a preguntarle por el asunto pero sabía que le había puesto algo en la comida, que ella también se cansó de los abusos y decidió terminarlos por su propia cuenta.

    Empero el final feliz nunca le llegó. Escuchaba voces y hablaba de sombras que se mecían por el pueblo y que nadie más era capaz de mirarlas. Chillaba sobre la existencia de bestias en los alrededores hasta el grado de que tuvieron que internarla por esquizofrenia paranoide. En última instancia se suicidó cuando su hijo tenía 16 años y éste, al quedarse desamparado se vio en la necesidad de pedir auxilio al alcalde y las autoridades del pueblo para conseguir un oficio pues sus escasos familiares de fuera no estaban dispuestos a hospedarlo. Ese abandono por parte de su familia lejana y los chicos que emigraron del pueblo provocó que en él creciera cierto resentimiento, incluido hacia aquellos que seguían ahí como Behka, con quién nunca se molestó en retomar vínculos.

    Se convirtió en aprendiz de oficial de policía, un recluta en entrenamiento, y ahogó sus frustraciones en ejercicio, poniéndose en forma para su futura profesión. Poco a poco se fue ganando la simpatía del alguacil hasta ir escalando cargos y volverse asistente del sheriff. En la actualidad es un vigilante conocido en todo el pueblo que tiene la costumbre de visitar el cementerio local una vez al mes, para llevar rosas a su madre y asegurarse que tanto Thomas como su padre siguen enterrados.

    · Extra:
    Está adiestrado en el uso de defensa personal, un poco de combate cuerpo a cuerpo necesario para inmovilizar sospechosos y, claro, el uso de armas de fuego de bajo calibre.
     
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  4. Akihiro Yamada

    Akihiro Yamada Shut up already

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    · Nombre: Harry Walker

    · Edad:
    19 años.

    · Sexualidad: Bisexual.

    · Empleo: Estudiante universitario de Medicina.

    · Descripción del personaje: Mide 1,75 cm. (lo cual es muy estresante para él pues quiso llegar siquiera al 1.80 cm. pero ni siquiera con tratamientos ha podido crecer más). Pesa alrededor de 60 kg. Sus ojos realmente no tienen un color definido pues dependiendo generalmente de su estado de animo estos cambian de color entre azul y verde. Dueño de una piel blanca-rosácea prefiere no exponerse mucho al sol.

    · Imagen:
    Ordenado por etapas desde niñez a la actualidad.
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    · Descripción psicológica: Un poco retraído, realmente no le gustan los espacios donde se encuentren muchas personas, por eso el es más nocturno, pues el silencio y paz reinan por esas horas. Un habido lector, devora novelas en cuestión de días, sus temas favoritos son generalmente el romance, comedia y fantasía, pero no le agrada los temas paranormales en absoluto. Es preferible no tocar esos temas con el pues suele alterarse mucho, tampoco le agrada hablar de su niñez, prefiere mirar siempre para el futuro. Realmente es un tipo bastante creativo, pues a menudo suelen escurrirles ideas geniales, pero de ahí a cumplirlas... esa es otra historia. Generalmente suele tener una sonrisa tímida en el rostro y suele ser muy amable, un poco sumiso gracias a Thomas y a sus padres fuertemente influenciados por la religión no suele llevarle la contraria a nadie y aunque lo ha intentado siempre termina sintiéndose muy mal y se encierra por días.

    Bastante responsable y puntual. Es alguien que si se compromete en hacer algo no descansará hasta que este cumplido, no tiene ningún vicio aparte de leer pues sus padres le arraigaron tan fuertemente que todo eso era del diablo por eso nunca sintió necesidad de probar drogas ni alcohol. Y para acabar no le gusta la oscuridad, el bosque y ningún tipo de luz tenue que exista en esta misma.


    · Historia: Los Walker eran conocidos en Nothinville por su fuerte fe en la religión. Por fuera se veía una familia bondadosa, respetuosa, bien educada, en resumen eran como la familia perfecta que siempre ayudaba al mas necesitado y asistían todos los domingos a misa. Pero esa solo era una fachada, tras aquella perfección se escondía algo realmente macabro. Tanto su padre como su madre habían llegado al borde de la demencia en su fanatismo por la religión. Pensaban que todo lo relacionado al mundo exterior era creado por el maligno. Y cuando nació Harry las cosas empeoraron, pensaban que el demonio quería arrebatarle a su preciado hijo en todo momento así que lo protegían envolviéndolo con rosarios, bañándolo en agua bendita en vez de agua corriente y nunca lo dejaban solo. Cuando creció no lo dejaron asistir a la escuela regular, pues pensaban que allí enseñaban maldades que el maligno inculcaba, así que lo educaron en casa, sin ningún permiso de poder salir a menos que fuera urgente y tuviera que estar acompañado por papá o mamá. Lo castigaban severamente si es que no respondía bien o demoraba mucho en responder. Y si la respuesta no era exactamente lo que su padre había dicho entonces le iba peor. No estaba permitido ver televisión y tampoco tenía juguetes así que sus tiempos libres se la pasaba leyendo.

    Asi fue creciendo hasta aquel fatídico día en el que Harry hartó de esas cuatro paredes decidió escapar de casa. Salir aunque fuese solo por un minuto y sentir el aire fresco, era ya de muy noche pero no le importó pues era la única hora en la que su padre o madre no estaban pegados a él. Abrió la puerta despacio, para no hacer ningún ruido y salio descalzo, la primera ráfaga de viento en el rostro fue algo que lo emocionó tanto, se sentía libre, que nadie le diría que debía hacer ni como debía hacerlo. De pronto en medio de la oscuridad vio una luz amarillenta muy potente pero lejana, le causo mucha curiosidad saber que era y de donde provenía así que empezó a acercarse lentamente a aquella luz. Pero entonces la luz empezaba a alejarse bastante rápido, Harry también aceleró el paso sin darse cuenta que esa luz lo llevaba hacia el bosque. Cuando ya había avanzado un buen trecho y sus piernas no parecían soportar más decidió parar y regresar a casa. Pero cual era el camino, solo habían arboles a su alrededor y las sombras en medio de la oscuridad que parecían crear figuras fantasmales a su alrededor. Y tambien ¿A donde se fue aquella luz? Pronto sabría su origen sin imaginar que aquello terminaría en un terrible accidente.

    Aquellas que había desaparecido misteriosamente volvió a aparecer, pero esta vez parpadeaba y parecía tener intención de acercarse. Lentamente empezo a avanzar hacia Harry que empezo a pensar que tal vez no había sido la mejor idea perseguirla. Se dio cuenta que la luz se dividió en dos y mientras mas cerca estaba iban tomando la forma de dos ojos incandescentes. Que parecían pertenecer a una bestia, pero nada tenía que ver con un oso o un lobo no, parecía que tuviera cuernos. Que por su enorme hocico lleno de filudos dientas discurría baba, y que sus patas parecían ser de distintos tipos de animales. Se sintió frágil, desprotegido y con un tremendo miedo, ese miedo que experimenta una presa que esta a punto de ser cazada. La bestia corrió, a medida que se acercaba sus enloquecidos ojos parecían advertirle del peligro inminente. Harry sintió que ese era el final pero en medio de la oscuridad apareció su madre en pijama y que corría en dirección a él. La vio por unos instantes justo antes de que ella se pusiera adelante la bestia la atacará, escucho el crujir de los huesos de la pierna de su madre. El grito de dolor y desesperación que lanzó su madre justo antes de que la bestia la arrastrará hasta el fondo del bosque mientras ella rogaba por ayuda.

    Harry fue encontrado días después llorando y abrazado a uno de los totems que había en el bosque. No había rastro de su madre. Ni siquiera un trozo de tela de su fina pijama de seda. Este evento hizo que el padre de Harry cambiase drásticamente, parecía estar fuera de si en todo momento. Susurraba cosas sin sentido y maldecía o aveces gritaba y se ponía a perseguir a su hijo por toda la casa. Posteriormente fue llevado a un orfanato pues su padre no estaba calificado mentalmente para cuidar de él. En ese entonces fue cuando conoció a Thomas por primera vez. No tenía ni idea del calvario que sufriría hasta el incidente del campanario. Aún en la actualidad le remuerde la idea de que halla matado a alguien, no ha vuelto a entablar conversación alguna con nadie de su grupo a excepción de Camille y Nicole. Sabe que hay algo en el bosque que aun ansía su sangre y también sabe que algún día vendrá en su búsqueda. Solo espera estar muerto para cuando eso pase.

    · Extra: Se ha entrenado mucho en defensa personal desde los 10 años pues aunque sea muy inteligente sabe que sino puede defenderse solo nadie lo hará por el.

    Ha tenido una relación sentimental muy poco duradera con Charlotte, aunque actualmente siguen siendo buenos amigos


    · Nombre: Camille Scarleth McFarland "Camille Foster "

    · Edad:
    18 años.

    · Sexualidad: Bi-curiosa.

    · Empleo: Super modelo para "Beauty Queens Agency"

    · Descripción del personaje: Mide 1,70 cm. lo cual es bastante bajo para la industria del modelaje pero a sabido abrirse camino gracias a su talento y a su ímpetu. Mantiene su peso entre los 40 a 55 kg. a base de una dieta muy estricta. Cuida mucho de su rubia y sedosa melena al igual que de su blanca piel para estar siempre perfecta. Dueña de unos ojos azules grandes cual zafiros que realzan las suaves curvaturas de su rostro. Parece tener la cara de un ángel.

    · Imagen:
    Ordenado por etapas desde niñez a la actualidad.
    (Usen su imaginación y piensen que son la misma persona por favor, me demoré un buen rato en hallar estas imágenes)
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    · Descripción psicológica:
    De plano es una chica bastante segura de si misma, alegre y muy sociable. No le agrada para nada las personas abusivas o muy presumidas. Y no dudará en hacer afrenta aquellos que abusan de las personas mas débiles.

    Contrariamente a lo que muchos piensan Camille es bastante inteligente y ha demostrado en muchas ocasiones que no solo es una cara bonita. Pues gracias a su pasado (el cual ya no odia por cierto) se ha convertido en una gran ayuda para su agencia de modelaje. Ella sabe lo que vale y no dudará en pedir lo que merece. Aunque a veces siente remordimientos sabe que su acciones no podrá cambiarlas aunque quisiera.


    · Historia: "De chica nerd solitaria a popular y envidiada"
    Camille de pequeña nunca tuvo muchos amigos, pues pasaba la mayor parte del tiempo leyendo libros o resolviendo ejercicios de matemática. Sus padres estaban orgullosos de ella pues era una niña prodigio, pero a medida que iba creciendo empezaron a preocuparse por su falta de amistades. No querían que su hija pasará el resto de su vida encerrada viendo películas o resolviendo ejercicios, así que un día decidieron que Camille saldría a jugar aunque no quisiese. Fue ahí donde conoció a Thomas, nunca creyó haber sentido tanta humillación en su corta vida al estar cerca de ese niño. Con lágrimas en el rostro regresó corriendo a casa y dijo a sus padres que no volvería a jugar en la calle con otros niños nunca. Pero sus padres, bastante disgustados, no le dieron tiempo a explicar los abusos de Thomas. Desde entonces en adelante siempre era forzada por sus padres a "jugar" con Thomas. Pero todo acabaría en aquel fatídico día en el campanario, ella no se arrepiente de nada, pues considera que era lo justo.

    Tiempo después gracias a sus conocimientos logró salir de Nothinville. Ya afuera decidió que no sería mas la "nerd" del salón y empezó a retocarse y cuidarse constantemente. Pronto una agencia de modelaje la descubrió y la llevo a Los Angeles donde reside actualmente, su dulce sonrisa, mirada segura y carácter fuerte hicieron que rápidamente subiera en el barco de la fama. Todo era maravilloso para ella, las pesadillas eran menos recurrentes y casi ni hablaba con Harry ni Charlotte, un poco más y hubiese olvidado Nothinville de no ser por la pequeña nota entre sus cosas la cual decía: "Sé lo que hiciste en Nothinville hace 10 años" Sintió que se iba a desmayar. Recordó todo justo como si hubiese pasado en ese mismo instante ¿Quien dejo la nota? ¿Con que intención dejo ese mensaje? Y mas importante ¿Como pudieron verla? si en el pueblo solo su circulo de amigos estuvo presente en aquel accidente. Volteo la hoja y encontró otro mensaje el cual estaba escrito con tinta roja: "Siempre visionas al futuro, pero tu pasado te perseguirá en todas partes y no te dejará en paz hasta el día de tu muerte ¿QUIERES RESPUESTAS? Nothinville te las dará..." Lo demás estaba demasiado borroso como para entenderlo, pero algo tenía muy en claro. Debía regresar a Nothinville para enmendar sus errores y poder vivir en paz consigo misma, tenía que, y que no se derrumbara esta nueva vida que tenía gracias a un estúpido bullie.

    · Extra: En algún momento se sintió atraída por Harry pero en ese entonces non se sentía bonito y por ende sin ninguna oportunidad de éxito con él.
    Su relación con su grupo de amigos en Nothinville es casi nula pues apenas y si habla con Charlotte y Harry.
    · Nombre: Charlotte O´neil.

    · Edad: 19 años.

    · Sexualidad: Heteroflexible.

    · Empleo: Estudiante universitaria de Arquitectura.

    · Descripción del personaje: Mide 1.80 cm. Y pesa tan solo 48 kg. de contextura delgada pero voluptuosa, realmente no tiene problemas con ningun estilo de ropa pues siempre le quedaran bien.


    · Imagen:
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    · Descripción psicológica:


    · Historia:


    · Extra:
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    Última edición: 1 Dic 2017
  5. Kenma

    Kenma

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    Bueno, ya le envié a SirlancaSirlanca la película favorita por MP y le dio like, así que supongo que está bien postear mi ficha (?.

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    Milo Medici
    18 años || Bisexual
    Estudiante de periodismo


    APARIENCIA: No sólo se hace notar con su actitud, sino también con su apariencia. Pasar junto a él y no distinguir esos cabellos tan particularmente cortados y coloreados es difícil; de un castaño original, ha teñido las puntas y algunas mechas de rubio; lo lleva corto por detrás, con algunos mechones largos enmarcando su rostro, de los cuales el derecho supera al izquierdo y, en ocasiones, cubre uno de sus ojos.

    También es imposible pasar desapercibidos esos almendrados ojos color miel, por sobre todo muy expresivos y enmarcados por espesas y largas pestañas. Incluso su piel es suavemente blanca, en un perfecto balance que no llega a rozar el insípido pálido, pero que resulta ciertamente problemática al ser rosácea. Aunque podría llegar a negarlo a muerte y fruncir seriamente el ceño, es visible y evidente la vergüenza cuando se refleja en sus mejillas con una intensa coloración rojiza, también apreciable los días de mucho frío o aquellos calurosos en que se ha expuesto al sol.

    Si se observa atentamente su físico, podría deducirse que su estatura promedio rondaría el metro sesenta (1.67 exactamente) y su peso fluctuaría alrededor de los cincuenta y cinco kilogramos. Sus piernas y brazos son finos pero torneados y musculados, igual que el resto de su cuerpo que, si bien parece débil cuando lleva muchas prendas encima, resulta atractivo cuando la escasez de ésta permite apreciar el trabajo que ha hecho en el gimnasio.

    Su extravagante personalidad se traslada a la ropa que usa, siempre variada, colorida y moderna. Los accesorios como collares, pulseras, y piercings en las orejas nunca faltan.

    Tiene tatuado un trisquel en la espalda, entre los omóplatos, y las iniciales de su familia poco más debajo de la clavícula. También tiene algunas cicatrices de su infancia en partes del cuerpo que no se notan a simple vista, a menos que esté semi desnudo.

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    DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA: A pesar de tener un pasado que podría considerarse traumático, Milo destaca con un temperamento sumamente explosivo. De buena apariencia, pero a menudo sarcástico. Él no teme decir lo que piensa y actuar firmemente según sus convicciones, aunque éstas vayan en contra de las normas y el imaginario social; debido a esto, no es extraño que a menudo se vea envuelto en situaciones conflictivas, e incluso peligrosas, lo que normalmente se denominaría “un chico problemático y/o rebelde”; aún más, puede decirse que tiene el 'don' de leer en las personas sus verdaderas emociones, llevándole la mayoría de las veces a poner éstos en palabras que resultan claramente chocantes para los demás, que ven al descubierto su interior. Gracias a ello, en más de una ocasión ha escuchado decir que "corrompe a las personas".

    Al momento de socializar, es capaz de hablar con confianza, e incluso bromear. Así como no se guarda para sí lo que piensa, tampoco lo que siente: “La vida es demasiado corta y las formas de expresarse demasiado diversas”, suele decir. Se considera un alma libre, difícil de domar, difícil de comprender. Su imaginación siempre está funcionando y he de ahí que se piense una persona soñadora, idealista, que buscará con todas sus fuerzas cumplir sus deseos. Sumamente inteligente y perseverante, jamás se rendirá ante alguna dificultad y hará hasta lo imposible por proteger lo que más quiere y alcanzar las metas que se ha propuesto.

    Otro detalle patente en su personalidad es su esencia caprichosa; si quiere algo, lo tendrá, no importa lo que deba hacer o decir para obtenerlo. De tal modo, podría decirse que no conoce límites, mas eso no significa que sea un chico imprudente que no analiza la situación y determina cuál es el mejor movimiento para llevar a cabo. A menudo utiliza la expresión “qué problemático” para referirse a actividades o situaciones que no le parecen interesantes en absoluto y que considera requieren mucho esfuerzo innecesario.

    Tiene una autoestima aceptable, lejos de ser egocéntrico en un sentido completo de la palabra, amante de todo lo que tiene que ver con el arte y evidentemente orgulloso de todo lo proveniente de ello. Cuando es hora de elegir a sus amigos o pareja es muy selectivo. Si la persona le inspira confianza y ve algún potencial en ella, se mostrará más abierto y sacará a relucir aquel lado que prefiere mantener lejos del conocimiento público: su esencia extremadamente celosa y posesiva, demasiado infantil.

    Inquieto por naturaleza, siempre buscará algo para hacer porque el aburrimiento podría literalmente matarlo. Gracias a esa hiperactividad ha conseguido variados conocimientos y destrezas, al igual que experiencia para comprender a los demás y comprender la esencia de las noticias, y sacar el máximo provecho a su carisma innato.

    Al ser bastante liberal y despreocupado, también vive su sexualidad sin tapujos. Siempre le ha gustado probar todo tipo de placeres y relacionarse con distintos tipos de personas, sin distinción de su género. A pesar de ello, aún no ha conocido a alguien “especial” que le hiciera sentir lo que muchos de sus conocidos le han relatado: las famosas “mariposas en el estómago”; en caso de aparecer, probablemente su primera opción sería mantener la distancia por no saber cómo reaccionar exactamente. Al acostumbrarse a la idea, quizás lo pensaría como un reto a vencer y eso alimentaría su interés, dejándose llevar poco a poco por la corriente.

    HISTORIA: Su familia consistía en su madre, Rebecca, y su hermano mayor, Luca. Para la gente del pueblo, eran una familia normal –a pesar de no tener un padre– y agradable, pero no sucedía lo mismo puertas hacia adentro. La salud mental de Rebecca era débil, igual que la salud física de su hijo más pequeño, a quien sobreprotegía constantemente.

    Durante su tierna infancia, Milo nunca supo lo que era salir fuera, ni tratar con otros niños; su experiencia se reducía a lo que su hermano, tres años mayor, le contaba. Luca formaba parte del grupo de Thomas, así que a menudo traía historias para él, o así fue hasta que ocurrió aquel incidente del campanario.

    Desde la muerte de Thomas, su vida familiar se tornó aún más horrible. No era extraño que su madre tuviera episodios de locura y los golpeara a causa de visiones que no estaban allí, pero sí lo fue la noche en que, tras una alucinación descontrolada, asesinó a Luca acuchillándolo varias veces y casi hizo lo mismo con Milo, que alcanzó a escabullirse de la casa a pesar de sus heridas y ser socorrido por unos vecinos.

    Después de eso, no supo cuánto tiempo estuvo inconsciente realmente. Cuando despertó, ya no estaba en el hospital de Nothinville, sino en uno de Washington, con el que parecía ser su padre acompañándole. Por lo que escuchó a escondidas, su madre se suicidó después de lo que había hecho y su padre, Marcus, tomó la custodia y se encargó de que le ofrecieran los mejores tratamientos para que tuviera una condición física saludable.

    Los siguientes años fueron triviales. La relación con Marcus, que había vuelto a casarse y le había dado dos hermanos pequeños, paulatinamente se volvió buena, como si nunca hubiesen estado separados, y los recuerdos de su vida en Nothinville se tornaron borrosos, como si sólo fueran pesadillas que atacan de vez en cuando.

    Actualmente, al cursar el primer año de la carrera de periodismo, decidió volver al sitio del que todo mundo hablaba en las redes y en la televisión, con el fin de llevar a cabo una pequeña investigación para un trabajo escolar. Sin embargo, hay una fecha que también está próxima en su cronograma de viaje: la muerte de Thomas y, poco tiempo después, la de Luca.

    EXTRA:
    Gustos/Disgustos:
    A pesar de ser un chico, adora las cosas bonitas, da igual lo que sea. Si él lo considera bonito, va a quedar completamente fascinado con ello; no importa si es objeto, persona o animal.
    La noche, pero no cualquier noche. Aquella que más le gusta contemplar es la que sólo se tiene el privilegio de ver en las lejanías de la gran ciudad, en esos campos abiertos donde no hay nada más que árboles y aire fresco, con la oportunidad de ver claramente las estrellas y las constelaciones.
    La comida picante. Ekaterina, su madrastra, siempre le recordó lo desagradable que podía parecer esa afición suya a cubrir con chocolate las verduras picantes como el chile, que él era capaz de comerse después sin ningún malestar ni remordimiento.
    El arte. Le encanta asistir a museos, todo tipo de conciertos y ballets, o disfrutar de la presentación de algún libro.
    La gente sincera. Esas personas que son capaces de concordar en palabra y acción son las que se llevarán su eterna admiración, aún más si saben reírse de sí mismas.
    Iniciarse en nuevas aventuras y conocer gente nueva. Los retos.
    Los niños, ya que tiene dos hermanos pequeños que son gemelos, de diez años.
    Los animales, sobre todo los pájaros y los gatos.
    Beber de vez en cuando, pero sólo tragos dulces y no muy fuertes. Es pésimo a la hora de caer borracho; más de una vez terminó en situaciones incómodas que ni siquiera recordaba.
    El clima frío y lluvioso.
    Las cosas que no considera bonitas.
    La gente que se burla de los demás con intenciones de dañar.
    Los que impiden la libertad a los otros.
    Las personas completamente superficiales, que no sienten pasión ni emoción por lo que hacen. Es algo que le tiene agotado.
    Los insectos venenosos.
    Los truenos, les tiene pánico.
    Las mentiras y la hipocresía, pese a que él mismo suele recurrir al engaño para conseguir lo que quiere.
    Aquello que considera “problemático”.
    Fracasar en sus metas.
    Que le digan qué hacer.
    El humo del cigarrillo.

    En períodos de mucho estrés desarrolla problemas alimenticios que perjudican su salud.
    Usa lentes de contacto, debido a que es algo miope.
    Su cuerpo desprende un natural y suave aroma floral, algo similar a la mezcla de flores blancas y cítricos.
    Es zurdo.
    Adora a los gatos y tiene como mascota a uno llamado Doyle.
    Durante su adolescencia aprendió Jeet Kune Do, aunque rara vez lo utiliza.
    Siempre lleva una cámara consigo, dispuesto a captar cualquier prueba o indicio de misterios.
    Detesta estar sudado o sucio y, aún así, siempre termina de esa manera porque no piensa al momento de escabullirse en cualquier tipo de lugar en busca de cosas nuevas.
     
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  6. Autor
    Sirlanca

    Sirlanca If I had a hearth

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    Ok, antes que nada una disculpa por la tardanza pero ya voy a dar inicio a esto antes de que me cacheteen ...

    [SIZE=6][COLOR=#660000]MI INTRO[/COLOR][/SIZE]​
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    Había conducido por horas y cuando finalmente llegó a aquel pueblo olvidado por dios y hasta el mismo diablo, no tardó en caer dormido profundamente en la cama que su abuelo había preparado para el, haciendole olvidar el escalofrío que había sentido al pasar el cruce que separa el camino hacia Renvill y también que le había parecido ver algo semejante a un cervatillo raquitico y de aspecto enfermizo parado a un costado del camino pero no se detuvo o si quiera trató de verle por el retrovisor pues la obscuridad de la noche parecía deborar todo tras el y podría consumirle también si no se daba prisa en salir de la carretera.
    Cuando despertó, lo hizo sintiéndose entumecido de las extremidades, al parecer no se había movido toda la noche, el cansancio había sido demasiado o quizá el extraño sueño que había tenido; meneó la cabeza para despejárse y salir de la cama, era muy temprano para levantarse en vacaciones pero sabía que no podría dormir más aun que lo intentara, al bajar las escaleras y entrar a la cocina, el olor a huevo revuelto y pan tostado le hizo alzar la cabeza para olfatear con gusto lo que el viejo hombre había cocinado.
    - Buen día ¿Que tal dormiste?
    Preguntó Ezra al tomar un plato y servir una buena porción de huevo junto al pan.
    - Muy profundo, tanto que no recuerdo bien que soñé -
    Exclamó el rubio al tomar el plato que le era ofrecido y llevarlo a la pequeña mesita de madera desgastada, apenas si cabían cuatro personas allí con las rodillas chocando unas con otras, pero estaba bien para Ezra quien apenas si recibía visitas.
    - ¿Una pesadilla quizá? - Sugirió el mayor al servir dos tazas con café, en la mesa ya estaban puestos los cubiertos y dos vasos junto a un pequeño jarro con jugo de naranja - Dicen que cuando no recuerdas lo que soñaste es por que tu cerebro quiere protegerte de una pesadilla.
    El más joven de los dos había tomado una tostada y dando una buena mordida asintió a lo dicho mientras tomaba asiento - Supongo que si... aun que no era tan malo al inicio, o al menos lo que recuerdo, estaba frente al lago de aquí del pueblo.

    - ¿El lago Marshow? - El rubio asintió - Bueno, no sería raro, solías ir a jugar seguido allá con los otros niños ¿Y luego? - Ezra también había tomado asiento y comenzaba a picar su desayuno mientras prestaba atención a su nieto.
    - ¿Ah si? - No pudo evitar fruncir suavemente el entrecejo tratando de recordar que tanto iban a hacer el y los otros chicos a ese lugar además de lanzar piedras para ver que tan lejos llegaban y quien formaba más ondas pero allí era imposible nadar la mayor parte del año, el agua era muy fría como para causarte hipotermia y neumonía si no tenías cuidado - Estaba de pie allí frente al lago y el agua apenas tocaba mis pies e iba descalzo, pero mis pies eran muy pequeños como los de un niño y en medio del lago había un bote solo que no había nadie en el o eso me parecía hasta que escuché ladridos... y ya, eso es lo que realmente recuerdo.
    Concluyó dejándo un momento su pan para tomar la taza de café y soplar el negro líquido con la intención de enfriarlo un poco pero tan pronto bebió tosió e hizo gestos de asco, estaba amargo y no tenía ni un grano de azucar, sus muecas solo lograron hacer reir al anciano.
    - Esta cosa no tiene azucar - Se quejó a lo que Ezra rápidamente contestó que solo los verdaderos hombres toman café sin azucar no sin revolverle el rubio cabello y dejárlo más despeinado de lo que estaba, por un segundo se sintió ofendido al ver que su abuelo le seguía considerando un niño, el mismo niño que se marchó tres meses después del accidente de su padre.
    - Hay azucar en la despensa de allí y también algo de crema aun que mejor checa la fecha de caducidad, solo las visitas me piden esas cosas.
    - ¿Tu no vas a desayunar? -Preguntó el rubio al levantárse para buscar ambas cosas y preparárse el café como le gustaba, no le había pasado desapercibido el hecho de que el viejo hombre no tenía un plato con comida.
    Ezra negó antes de desaparecer su poblado bigote tras la taza - Debo ir a abrir el negocio y asegurárme de que se quede trabajando en lo que voy a la alcaldía para la junta del consejo ciudadano - Definitivamente el hombre no lucía muy feliz con la idea, si seguía formando parte de este era por que tenía el ojo sobre Louis y uno que otro para que no se pasaran de listos - Pero podríamos vernos a la hora del almuerzo y comer juntos - Ofreció el mayor con una sonrisa a su único nieto - ¿O tienes algo importante que hacer?
    - Pues aparte de recorrer el vecindario, causar problemas como joven rebelde que soy para asustarlos a todo y que sepan quien manda - Exclamó con tono jocoso pero pronto bajó la mirada hacia su plato- ... Iré al cementerio, solo un rato para decir hola.
    Ezra lo miró con sorpresa y cierto dolor en los ojos, carraspeó - Pensé que esperarías hasta el día del aniversario.
    El ojicastaño solo alzó los hombros - Lo se pero... creo que sería mejor verlo solo un momento ¿Sabes?
    El mayor sabía que no podía impedirle a su nieto visitar la tumba de Elliot, pero le preocupaba que el menor fuera solo y no solo eso, ese día se llevaría a cabo el entierro de Aemas, aquel que fuera el mejor amigo de Elliot hace tantos años atrás. Una verdadera desgracia lo ocurrido a aquel hombre, al final perdió la cabeza sin nadie de su familia cerca y no los culpaba en absoluto.
    - De acuerdo, solo ten cuidado ¿Si? - Pidió dando unas palmaditas sobre la mano de su nieto.

    Ezra le había ofrecido que usara su auto para ir al cementerio pero eso no era necesario, el mismo había traido un jeep, ideal para hacer el largo viaje desde Virginia hasta Dakota del sur así que podría ir a donde le placiera sin preocuparse por conseguir transporte alguno, aun que la gasolinera quedara hasta Jerusalem´s Lot, tan pronto llegó a la calle que llevaba al cementerio, buscó donde estacionarse encontrándo lugar justo a un lado de la reja que separaba el cementerio de la calle, el resto estaba ocupado por autos aparcados y es que en verdad parecía que todo mundo evitaba ese lugar a propósito, quizá por superstición o una señal de no estacionarse que no divisó por ningún lugar. Al bajar del auto y asegurárse que tenía puesto el seguro, se subió la cremallera de la chamarra, la temperatura no rebasaba los dieciseis grados y las nubes tapaban los rayos del sol amenazando con soltar una pequeña lluvia sobre la cabeza de los pobladores.
    Había olvidado que el clima allí siempre era traicionero, podía amanecer despejado con el sol brillando intensamente y en menos de una hora el cielo se nublaba impipiendo que se disfrutara de un día caluroso. Pero para el estaba bien, le gustaba la lluvia, solo esperaba que no lloviera tan fuerte como para tener que refugiarse el resto del día.
    Miró la entrada y por un segundo se sintió intimidado ante el par de rejas negras postradas a los lados para permitirle el paso, no es que fuera religioso y considerara los cementerios como algo sagrado, pero lo cierto era que sentía que en el primer momento en que entrara a aquel lugar y pasara cerca de una tumba, los muertos saldrían estirándo sus huesudos y podridos brazos para jalar de el asegurándo que pertenecía a allí, y quizá lo harían tan rápido que no le darían tiempo a gritar o moriría infartado por el susto, y cuando alguien mas pasara por allí, ignorarían que bajo la tierra yace su cuerpo junto a los otros muertos.
    - Ok, ya me estoy malviajando - Murmuró al dar los primeros pasos por el camposanto, manteniendose siempre dentro del camino de adoquin y lo más lejos de las tumbas como si eso fuera a protegerle, al mirar a la derecha pudo observar un pequeñísimo grupo de personas vestidas de negro, con razón había varios autos estacionados afuera.
    ¿Así de pequeño habría sido el funeral de su padre? No estuvo presente ese día pues permanecía hospitalizado tras el accidente de auto que había sufrido, su madre solo había ido un par de horas y de inmediato regresó para estár a su lado sin dar algún detalle sobre el funeral.
    Sin querér se quedó de pie mirándo en dirección al grupo hasta que un par de gotas cayeron sobre su nariz, parpadeó confundido mirándo al cielo y tan pronto dió cuenta de que se había soltado una suave lluvia, se acomodó la capucha no sin antes dar un último vistazo hacia aquella gente sin reconocer, solo una cabellera blanca le hizo pensar que quizá si había uno allí a quien conocía, pero ya habían pasado varios años y quizá lo estaba confundiendo con alguien más.
    Metió las manos en los bolsillos buscando su cajetilla de cigarros y el encendedor mientras retomaba su camino para encontrár la lápida que correspondía a la tumba de Elliot Gispelle.
    -------------

    Ok, al fin pude!!! Por ahora es de día, son entre las nueve y diez de la mañana, el clima es fresco y el cielo esta nublado, apenas empezó a lloviznar. En la alcaldía se llevará a cabo una reunión del comité ciudadano, osea que si son pobladores de Nothinville y mayores de edad, pueden formar parte de este :3 cualquier duda, ya saben manden msjs en el grupo y les contestaré pronto, por cierto, la otra moderadora del rol es So_chibi, también pueden contar con ella, besos.
    PD: También hice un tracklist en youtube por si quieren inspiración XDDD

     
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  7. Kenma

    Kenma

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    A pesar de que había nacido y vivido allí varios años, se sentía un completo extraño. Tratándose de un pueblo pequeño, con más personas alejándose de ahí que yendo a residir, debería conocer a prácticamente todos los habitantes, pero no lograba reconocer ni a uno, ni siquiera a sentir que los rasgos de este o aquel le sonaran familiares. No era para menos. Probablemente, a él tampoco le reconocerían, salvo que hubiesen visto al pequeño niño que salió arrastrándose de su casa, al borde de la muerte.

    Qué carreteras conectaban a Nothinville con Renville y Jerusalem’s Lot, dónde estaban la estación de policías, la alcaldía, el hospital, la escuela, las pequeñas tiendas, o alguna posada. No recordaba nada de eso. El único sitio que podría revivir, si se esforzaba un poco, era el interior de su vieja casa, y no es que tuviera la menor intención de volver allí; suficiente tenía con las pesadillas que, de vez en cuando, le oprimían el pecho y le congelaban los huesos.

    Al menos, el clima es bastante agradable. —murmuró, asomando la cabeza por la ventanilla del coche.

    Había viajado por la oscura carretera, guiado por un mapa sustraído de internet y su GPS, y arribado ya entrada la mañana. El sólo hecho de saberse allí le ponía inquieto, como si una mezcla de sentimientos se le arremolinaran en el estómago. ¿Qué clase de nueva aventura era esta? ¿Qué había más adelante? Para su familia, había viajado a Columbia en una pequeña expedición para un trabajo escolar, en parte, y como unas pequeñas vacaciones, en otra. Lo cierto es que, sin saber exactamente por qué, quería estar en el sitio que le vio nacer para este nuevo aniversario de la muerte de su hermano y su madre.

    ¿No se sentía como si Nothinville fuera un imán y cada uno de ellos una pieza de metal? Algo en el ambiente daba la sensación de que le habían atraído hasta ahí; después de todo, Luca ni siquiera estaba enterrado en el pueblo, sus restos habían sido llevados y depositados en una tumba en Washington. Su madre era una historia totalmente diferente. Ella sí residía en aquel cementerio rodeado de bosque, igual que su familia.

    Una posada… Una posada…

    Tras haber bajado del auto y que unas suaves y finas gotas rozaran su piel, comenzó a mirar en varias direcciones. Los aldeanos parecían con demasiada prisa como para fijarse seriamente en el forastero, y eso le hacía preguntarse si tendría lugar algún acontecimiento importante. Sacudió la cabeza. No era momento de distraerse, necesitaba encontrar, primero que nada, un lugar donde quedarse.

    ¡Bien! Preguntemos al azar. —se animó a sí mismo, en vistas de que nadie se le acercaría para preguntarle qué hacía en un rincón olvidado del mundo o si necesitaba alguna indicación.

    Entre la pequeña multitud que parecía dirigirse al edificio con un enorme cartel que rezaba “Alcaldía”, tomó a alguien por el brazo, casi a ojos cerrados.

    ¡Disculpa! ¿Podrías decirme dónde encuentro un hotel o una posada? —dibujó su mejor sonrisa, esperando que ese gesto excusara lo brusco y repentino de su actuar.

    ºº || ºº || ºº
    Sí, sé que ha sido corto y horrible, pero soy pésima con las introducciones. Ahora bien, ¿quién le da indicaciones al pobre? xD.
     
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  8. Devian Lilith

    Devian Lilith Hero of Charity

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    Ponerse en guardia era su forma de darle los buenos días a las extrañezas de su vida diaria, buscando la pistola y linternas bajo su almohada en un inconsciente movimiento de supervivencia. Aquel era un buen día, porque ambas pertenecías yacían en el mismo lugar en que las dejó. Encontrarlas tiradas al otro lado de la habitación era sinónimo de un mal presagio, pero no tan terrible como aquella vez en que el arma amaneció en la cocina y el cartucho de ésta debajo del sofá de la sala.

    Detenerse a reflexionar sobre ese tipo de acontecimientos era un desperdicio de energía y tiempo que no podía darse el lujo de malgastar. Por ello se concentró en afeitarse y lavarse la cara, para poder armarse con su uniforme, símbolo de poder y autoridad que le inyectaba la dosis de valor necesario, como si fuese alguna especie de un amuleto mágico. Una frazada mágica que lo salvaría de los monstruos en la oscuridad.

    Tomó su placa, sus armas y su sombrero vaquero antes de subir a la patrulla que el estado le proporcionó y conducir hasta la cafetería más próxima al ayuntamiento. Hoy se llevaría a cabo una reunión del consejo ciudadano y el sheriff quería a todo el personal alistado y en primera fila para salva guardar el orden. Como el viejo hombre decía «Siempre hay un loco que no sabe cuándo callarse». Y era en este tipo de circunstancias que los buenos oficiales debían mantener a todos a rayas antes de que se soltaran a golpes. Además el hermético ambiente de su casa siempre era deprimente para comer el desayuno.

    Buenos días, Jones —saludó Keith apenas cruzando la entrada viendo a su cocinero favorito detrás del mostrador.

    Keith, ¡¿qué sorpresa?! ¿Qué te trae tan temprano por aquí? —el hombre de edad media le dio la bienvenida con su sonrisa familiar. Jones estaba cerca de cumplir cincuenta pero siempre se jactaba de lucir unos diez años más joven. Se le inflaba el pecho de orgullo por estar bien conservado.

    Ya sabes. La junta dentro de una hora —explicó Keith tomando asiento frente al desayunador del demostrador. Le gustaba ese lugar pues le permitía conversar en confianza con el dueño del establecimiento, especialmente si requería acortar distancias para compartirse algún secreto—. El sheriff nos pidió llegar con anticipación. Ya sabes, quiere apoyar al alcalde y a su vez dar una buena imagen del departamento —que manchado o no por la corrupción seguía siendo respetado por todo.

    Te entiendo. ¿Y cómo quieres empezar este día tan ocupado? —preguntó apoyando ambas manos sobre el desayunador listo para escuchar la orden de su cliente.

    Dame lo de siempre y café caliente.

    ¡Un desayuno continental y café caliente para el oficial Vickery! —gritó para que el personal de la cocina pusiera manos a la obra robándole una sonrisa a Keith por referirse a él de esa forma tan propia—. Enseguida te lo traigo —prometió dándole un par de palmadas en la espalda antes de dirigirse a la cocina.

    Era un secreto a voces que el restaurante daba trato preferencial a ciertos clientes y los uniformados estaban incluidos. La placa venía con toda clase de beneficios, mismos que le sirvieron como incentivo para mantenerse a flote todos estos años. Keith inspiraba respeto, y eso podía deducirlo por la forma en que otros comensales lo miraban, a quienes saludó movimiento la punta del sombrero y con un ligero movimiento del mentón.

    El desayuno que Jones le trajó tenía de continental apenas el nombre, una suerte de treta publicitaria que servía para cobrar centavos extras por estar en el centro de Nothinville. Huevos con tocino y salchichas fritas, un par de waffles con miel, jugo de naranja, dos rebanas de pan tostada y el café caliente que había pedido para acompañar. Keith agradeció el servicio y se dispuso a saciar su voraz apetito en silencio. Sin embargo, Jones se sentía más conversador de lo habitual.

    ¿Escuchaste las novedades del día, Keith?

    ¿Tan temprano y ya hay novedades? —preguntó con una media sonrisa tras pasarse el bocado. Era increíble la velocidad con que viajaban los chismes en ese pueblo. Y eso que todavía no se cruzaba con la señora Callahan.

    Vieron un auto estacionar anoche afuera de la casa del viejo Gispelle. Al parecer su pequeño nieto vino de visita. Erwing, Henry, o algo así. A los vecinos se les hizo extraño. Cualquiera pensaría que nadie volvería por el viejo Ezra más que para entregar sus huesos.

    Ya veo —Keith hizo un esfuerzo por sonar lo más neutral posible. Aquella visita era sobresaliente, como Jones lo había hecho notar. No obstante, una parte de él deseaba dejar pasar la noticia y no quebrarse la cabeza pensando que Eric estaba de vuelta en el pueblo.

    ¿Qué lo traería de vuelta?

    Oye, Keith. Si mi memoria no me falla, y juro que luzco demasiado joven como para que eso sea posible, ¿tú y ese chico no eran amigos? Me parece que eran de la misma edad.

    Sí. Eso creo. —Se limpió los labios con una servilleta mentalizando un pacto de silencio. Por supuesto que se acordaba de Eric, del grupo, de Thomas y su fatídico accidente del que nadie se arrepintió ni ventiló con el pasar de los años. No es como si ver a Bekha andar en silla de ruedas por todo el pueblo le hubiera dado la oportunidad de olvidarse.

    Tenía grabada en la memoria los nombres de la mayoría de los chicos, sus caras y las direcciones de sus casas, hoy en día abandonadas a su suerte. Una parte de él tenía rencor por todos ellos. Se marcharon para ser libres, fuera de Nothinville, mientras que Keith tuvo que quedarse ahí, a pudrirse. A vivir un desperdicio de existencia que le daba nauseas, hasta el grado de dejar de importarle que era realidad y que una pesadilla en ese pueblo maldito sin salvación.

    Gracias por el servicio, Jones —dejó un par de billetes al lado de su plato sin esperar recibir el cambio. Pasó al sanitario y de ahí a su auto. Una lluvia ligera caía de los cielos.

    Estacionó cerca del ayuntamiento y se reportó con el sheriff de inmediato. Recibió instrucciones de patrullar las calles a pie junto con sus compañeros, cada uno dispersado en una sección diferente de las calles. Fue en ese transitar que una mano extraña lo sujeto del brazo.

    ¿Posada, dices? —Su primer impulso fue repetir la última palabra que escuchó, para confirmar que había escuchado bien. El segundo fue inspeccionar al muchacho de pies a cabeza sin ser demasiado cuidadoso como para no faltarle al respeto.

    El sujeto de voz suave tenía facciones delicadas que le hacían juego, cabello castaño teñido de rubio y una sonrisa que irradiaba luz en medio de ese día nublado. Definitivamente un forastero, y uno proveniente de muy lejos. La gente de esa área se caracterizaba por cargar con un aura deprimente que no se podía disfrazar, como si debajo de sus pieles fuesen grises por dentro. Keith se quitó esos pensamientos de la cabeza adquiriendo una postura firme.

    A la entrada del Nothinville hay un motel, pero si estás aquí significa que no lo viste. Es normal considerando que el estacionamiento está de espaldas a la carretera y su fachada no es la más vistosa de todas hasta pasadas las siete de la noche. —explicó con voz calmada distrayéndose un poco con las ropas del citadino y evitando verlo a los sus amplios y brillantes ojos. El contacto visual prolongado lo incomodaba cuando se trataba de civiles. Uno podía decir que se le veía apenado por la mirada del chico—. Si solo buscas pasar la noche, hay una casa que funciona como hostel cerca de Perros rabiosos, el bar más famoso del pueblo y cuyo dueño, Simmons, es buen amigo mío —comentó apuntando en dirección a los establecimientos con una mano mientras que la otra se mantenía aferrada al cinturón en su cintura—. Ahora que si lo tuyo es quedarte aquí por algunos días, te recomiendo el hotel que está a unas cinco calles hacia el este de aquí. Tienen problemas con el aire acondicionado pero es el único sitio donde podrás disfrutar de buena recepción de cable, a menos de que haya una tormenta en la noche. También tiene wi-fi.

    Keith sentía que algo se le olvidaba, pero no sabía que era. Tenía curiosidad por saber qué hacía un personaje como ese muchacho en un sitio tan dejado de la mano de dios como Nothinville, pero asumió que sería descortés considerando que ni si quiera sabía su nombre. Eso le hizo darse cuenta que el chico tampoco sabía el suyo.

    Que modales. Me llamo Keith Vickery, asistente del sheriff. A tu servicio —extendió su mano y le dio un apretón de manos. Estaba acostumbrado a los hombres rudos del lugar que no midió su propia fuerza. Las manos del chico se sintieron muy suaves y tal vez le había hecho daño sin querer. Ya se disculparía una vez terminaran de presentarse—. ¿Y tú eres…?


    Intro larga, pero ya quedó xD
    KenmaKenma interacción con Milo al final. Si no te gustan las opciones, puedes quedarte en la casa de Keith (?)
     
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  9. So_Chibi

    So_Chibi Dudando de la mismísima existencia.

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    Se había sentido inquieto la mayor parte del viaje, más bien desde el momento en el que se había enterado de la muerte de su padre. Tenía un mal presentimiento, aunque eso no fuera una novedad, y realmente se planteaba si había sido buena idea regresar a aquel lugar. El ultimo autobús, del día, a Nothinville lo dejo en la calle principal del pueblo. Había sido un largo viaje desde el otro lado del país, primero en avión y luego en bus, para estar finalmente en aquel pueblito gris y húmedo. No traía más que el equipaje justo para quedarse unos pocos días, venía a dar un último adiós y deshacerse por fin de la pesada carga que le suponía aquel lugar. Claro que una parte de si, la más supersticiosa, temía que una vez pisara aquella tierra ya no podría salir; pues era el último de su linaje y su sangre estaba atada a aquel pueblo. Al menos eso decían. Esa misma parte de su persona podía entender que había enloquecido de tal modo a su padre, a veces también temía estar perdiendo la cordura lentamente y por ello no podía permanecer allí. Ya no había nada que lo atase, nada ni nadie le obligaría a pasar su vida en aquel nido de pesadillas. Claramente no tenía la mejor imagen del pueblo.


    La mejor opción aquella noche había sido el hotel del pueblo, no estaba tan loco como para caminar hasta su antiguo hogar por las oscuras y desoladas calles de Nothinville. Recortada en el cielo nocturno, la silueta de la ancestral casa de su familia se erguia señorial e imponente a lo lejos. Aquel lugar había permanecido inmutable desde la fundación misma de Nothinville, el pueblo en si poco había cambiado desde sus inicios. La idea de ir a pasar la noche allí no le resultaba en absoluto tentadora. Quería creer que su padre había mantenido medianamente en condiciones el lugar, pero temía encontrarse solo entre aquellas paredes de madera que parecían respirar por cuenta propia y rodeado de sombras desconocidas que podían fácilmente alterar su, no siempre tan estable, equilibrio. No es que estuviese loco ni nada, solo era un poco precavido de más.


    La habitación del hotel resulto tan reconfortante y tranquilizadora como cualquier sitio en aquel lúgubre pedazo del mundo. Poco era lo que dormía en general y aquel lugar no ayudaba a acallar el insomnio producto de su creciente paranoia. La noche le erizaba los cabellos de la nuca, las sombras tomaban formas incomprensibles y tenebrosas, los sonidos hacían a sus ojos escudriñar con nerviosismo cada rincón temiendo encontrar algo que no debería estar allí. Apenas había logrado dormir un par de horas entre cortadas antes del amanecer; y con la luz de un nuevo día había logrado finalmente descansar, aunque fuese escaso tiempo. Aquella mañana era el entierro y su padre el invitado de honor, no podía retrasarse.


    Para la hora del funeral una fina capa de nubes había cubierto el fulgor del sol y una ligera llovizna humedecía el silencioso cementerio. Bastante apropiado, a su entender. Cerro los ojos, con el rostro hacia el cielo, cuando noto las primeras gotas de lluvia. Realmente necesitaba que el agua se llevase aquella pesada sensación que lo aquejaba desde instante mismo en el que había puesto un pie en el pueblo. Era curioso como sus males se acrecentaban aquí donde las raíces, la sangre y la carne lo reconocían como propio. Maldito en su linaje, temía que aquello que todos sabían y pocos se atrevían a creer fuera verdad. Frunció el ceño con molestia, reprendiéndose por dejar que las sombras tomaran partida en su menta con tal facilidad. No debía pensar en esas cosas, las maldiciones no eran reales; simples historias de viejas y locos. El solo debía arreglar sus cosas en el pueblo y partir para siempre, olvidar que alguna vez existió Nothinville.


    Bajo su rostro y miro a las pocas personas allí, sinceramente le sorprendía ver a alguien. Había esperado ser el único allí para dar el último adiós al hombre que le había dado su infame apellido, al causante de muchas de sus pesadillas y aun así una de las personas que más quería en este mundo. Unas pocas palabras fueron dichas, las condolencias no podían faltar y más rápido de lo que cualquiera hubiera esperado ya se encontraba solo; rodeado por las tumbas de sus antepasados. Aquel sector de la necrópolis estaba reservado para los de su estirpe y no eran pocas las tumbas que frente a él se encontraban; coronados por un ángel en roca que parecía verle con infinita pena. El conocía su destino. Diamon se negaba a aceptar que todo lo que se decía fuera verdad y el saldría de ese pueblo. No quedaría ningún Mortmorency allí. - Supongo que este es el adiós, me hubiera gustado poder hablar, aunque fuera una vez más. - Paso una mano por la húmeda roca, delineando las letras. - Aunque quizá sea mejor así. ¿Qué podrías haberme dicho en tu locura que no alimentase la mía? Se que descansaras en paz cuando salga de aquí para no regresar. -



    Miro por última vez la tumba de su progenitor, buscando memorizar todos los detalles, pues no pensaba regresar allí en lo que le quedaba de vida. Este era, en definitiva, el último adiós. Ahora solo quedaba una pequeña parada en su camino. Le parecía adecuado ir a dar sus respetos a quien en vida había sido la persona más cercana a su padre; la muerte de aquel hombre solo había acelerado el descenso a la locura de Artemas. No creía en ningún dios, pero si a alguien debía encomendarle el alma de su padre ese sería Elliot Gispelle; el sabría qué hacer y como guiarle. Era lo correcto o al menos así lo sentía. Camino por el húmedo cementerio entre las tumbas, intentando no perderse en el silencio de la muerte que buscaba abrazarlo y arrastrar nuevamente a su mente por sinuosos senderos. La lluvia se había acrecentado y era ella la encargada de mantener sus pies sobre la tierra, mentalmente hablando. De sus blancos cabellos caían pequeñas gotas que resbalaban por un abrigo que no era lo suficientemente impermeable como para evitar que el agua helada terminase calándolo hasta los huesos si desidia extender demasiado su estadía a la intemperie.



    Cuando finalmente logro encontrar la tumba que tantos rodeos le había llevado, se sorprendió al encontrar a alguien más en aquel lugar. No se podía decir que el cementerio fuese el lugar más concurrido de Nothinville, aunque siempre parecía haber una tumba recién cavada esperando por su dueño. Decidió esperar a unos pasos, apoyando la espada en el grueso tronco de un viejo roble, podía hacerse una clara idea de quien era aquella persona y no quería molestarlo. No mentiría diciendo que había deseado cruzarse con personas de su pasado y ciertamente no había esperado ver a aquel muchacho en el pueblo. -Curiosas coincidencias- Murmuro para sí mientras observaba al rubio; en otras circunstancias probablemente no lo habría reconocido.


    SirlancaSirlanca
     
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  10. Kenma

    Kenma

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    Cuando sujetó a alguien al azar para pedir indicaciones, lo que menos imaginó fue que sería a un uniformado. Por un momento, se sintió tan estúpido que reprimió una risita hacia sí mismo; ¿acaso era un niño perdido pidiendo que le llevaran con sus padres o qué? Dejando ese detalle de lado, no pudo evitar observar de pies a cabeza a aquel hombre que, ciertamente, parecía demasiado joven para el puesto que ocupaba. Más que el color de sus ojos o de su cabello, le llamaba la atención su altura, como siempre que encontraba a alguien con ese tamaño; él, muy por el contrario, y muy a pesar de haberse atiborrado de leche durante años, nunca consiguió siquiera llegar al metro setenta.

    Si tuviera que hablar sobre algo más llamativo que la estatura del oficial de policía, eso sería la forma en que evitaba mirarle directamente a los ojos, a pesar de estar claramente escudriñándole. Su mente, inquieta y curiosa, apenas podía llevar el paso sobre los posibles alojamientos, deseoso de descubrir por qué, a pesar de que le estaba ayudando, era como si dibujase un muro entre ambos. Tenía un aura sombría, también, pero eso lo había percibido ya en, prácticamente, todas las personas del pueblo que vio pasar.

    Reaccionó completamente justo después del apretón de manos que siguió a la debida presentación. Era mucho mejor saber cómo llamarlo, ya que “oficial”, “uniformado”, “ese tipo”, “el grandote”, y adjetivos similares eran tediosos de usar cuando quería referirse a él. Por otra parte, además de alto, Keith era fuerte, la presión en su mano se lo dijo, y la ligera expresión en su rostro le dijo que creía haberle hecho daño; no le culpaba, a menudo le menospreciaban por su apariencia o su altura.

    Ah, sí. Mi nombre es Milo, Milo Medici. —volvió a sonreír, tan amistoso como solía ser.

    Ahora que lo pensaba… Keith se veía como alguien del rango de edad que Luca debería tener ahora. Si era antiguo habitante de Nothinville, ¿habría conocido a Luca? ¿Se acordaría de él? Por empezar, ¿alguien siquiera sabía que Luca tenía más familia que su madre? Eso, nuevamente, le traía la agridulce sensación de sentirse un completo extraño, perdido; no sabría ni para dónde tirar si tenía que buscar los alojamientos que el de cabellos azulados le había indicado.

    Sobre el motel, hostel, y el hotel… Me hablaste en chino avanzado. —confesó, riéndose de su propia torpeza.

    No negaría que buscar por sí mismo era una aventura tentadora, pero había conducido lo suficiente como para anhelar un baño, una cama, y dedicarse a otro tipo de excursión. La idea de tener un guía le atraía cada vez más, así podría saber cosas sobre el lugar que pudiera incluir en el trabajo de la universidad.

    No sé exactamente cuánto tiempo voy a quedarme, supongo que alrededor de una semana, o tal vez más. Todo depende ~ —su tono, a pesar de hablar con alguien que recién conocía, era juguetón y animado— Ya que eres un oficial de policía, ¿me guiarás?

    ºº || ºº || ºº

    Espero no haber vuelto a failear (?. Recuerden la fiesta con alcohol, drogas, y sexo muchas historias de terror (?.

    Devian LilithDevian Lilith
     
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  11. Akihiro Yamada

    Akihiro Yamada Shut up already

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    Es como un día cualquiera, o al menos eso creía Harry. Muy pronto iría a la universidad, se reuniría con Charlotte y después de tontear un rato por el pueblo, y pasar por alto a cualquier persona que haya formado parte del grupo de Thomas, todo sería como siempre. Empezó su mañana con cierto letargo, de pronto sonó su celular. Lo tomo y se sobresaltó un poco, en la pantalla ponía: “Camille” Eso sí que era extraño, habían pasado alrededor de 5 años sin saber nada de ella y de pronto ¡pum! Aparecía una llamada de ella. Contestó y escucho aquella voz dulce pero mandona despues de hace tanto tiempo, no había cambiado mucho, de hecho fue bastante directa: “Estoy en la entrada de Nothinville, ven a recogerme, te explicaré luego, así que apresúrate” Sonó el clic que anunciaba que la llamada termino. Revisó su bandeja de entrada unas cuantas veces más para asegurarse que realmente era ella. Pero al instante recibió otra llamada, era Charlotte: “Oye ¿ya te llamó? Es ella, regresó, después de tanto ¿A qué crees que haya vuelto? Quiero decir… viviendo en L.A. que necesito de un pueblito en medio de la nada. Ósea… es una modelo súper famosa y aquí no creo que hayan muchos fotógrafos. Bueno creo que estoy agobiando con muchas preguntas, tal vez mejor nos encontramos en la entrada de Nothinville. Nos vemos” Como casi siempre, lo único que hizo Harry fue despedirse y nada más. Ya estaba acostumbrado a escucharla.

    Se puso un abrigo pues el cielo parecía anunciar algo de lluvia.
    “Sera mejor que lleve un paraguas para ellas… conociendo a Charlotte… más vale prevenir” Se encamino sin mucha prisa, el tipo de clima frió siempre resulto ser su favorito. Había algo en el que lo alegraba. No muy lejos diviso a Charlotte, que ya era bastante llamativa por su gran estatura, que al verlo se acercó y saludo muy efusivamente “Ehh… pues… preferí esperarte… quiero decir… será más especial si nos encontramos todos y pues… mejor nos damos prisa. No ha dejado de mandarme mensajes diciendo porque demoramos tanto” Harry asintió, pero ni siquiera dio el primer paso cuando fue arrastrado por Charlotte a una gran velocidad, gracias a sus queridísimas kilométricas piernas, y llegaron a la entrada en un santiamén.

    “Ya está”
    dijo Charlotte “Ahora trata de ver a cualquier chica que usa polera holgada, unas gafas cuadradas enormes y tenga un aire de que desayuna, almuerza y cena libros” Divisó un rato pero no parecía haber nadie con esas características, solo había una chica rubia de muy buen mirar con una expresión de nerviosismo en el rostro que miraba constantemente a su teléfono celular. “Charlotte… bueno creo que esa chica podría ser Camille” “¿Pero qué estás diciendo?” agregó Charlotte con un tono sorprendido “Ella nunca usaría maquillaje, y no puede ver sin sus gafas, aparte creo que está muy desarrollada para ser ella” Harry solo logró escuchar la primera parte pues se acercó a aquella rubia que pareció verlo con cierta desconfianza “Hola Camille, un gustó en volver a verte” La rubia ladeo su cabeza pero de pronto pareció reconocerlo “Has tardado demasiado” lo miro enojada “Imagina que pudiese haberme pasado, pero de todos modos… es un alivio volver a verlos” Se acercó y lo abrazo tímidamente “Por cierto ¿Dónde está…" no pudo terminar de hablar pues Charlotte se le abalanzó encima “Eh McFarland… un buen tiempo sin vernos… te he extrañado mucho” Camille, que apenas pudo resistir tan fuerte abrazo atinó a responder “Cuidado Charlotte… has crecido demasiado, pareces una viga y por favor no me llames McFarland mi nombre ahora es Camille Foster” Después del gran reencuentro y de una que otra pregunta acerca de las vidas de cada uno empezó a caer una ligera llovizna “Creo que sería mejor buscar un hotel para que te quedases Camille, tal vez y nos puedas explicar el porqué de tu regreso” expreso con una ligera sonrisa mientras abría el paraguas que dio a Charlotte pues sino se quedaba con la cabeza expuesta a la llovizna

    Lo se, lo se esta muy corto y disculpen por la tardanza. Y pues, es algo nuevo el rolear para mi. Pero espero este entendible

    KenmaKenma
    Devian LilithDevian Lilith Bueno si van a buscar algún hotel espero encontrarme con ustedes, es decir todos mis personajes fueron del grupo de Thomas.
    SirlancaSirlanca Mencion a la master uu
     
  12. Devian Lilith

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    «Medici, Medici» se repetía insistente en su cabeza. ¿Dónde había escuchado ese apellido antes? No podía decirlo a ciencia cierta pero estaba seguro de que había estado familiarizado con algún Medici en el pasado, o tal vez estaba exagerando y confundiéndolo con algún otro apellido que tuviera una pronunciación similar.

    Por la forma en que Milo se expresaba podía decirse que era un muchacho jovial, despreocupado y, lo más importante, capaz de experimentar genuina felicidad en la vida. Algo que hace mucho no se veía por Nothinville. De hecho, Keith ni si quiera podía recordar alguna vez en toda su existencia que fuese capaz de sonreír con tanta despreocupación. Ese chico era un caso, y los casos así no se veían tan seguido por Nothinville, mucho menos durante una semana.

    Eso va a ser un poco complicado de hacer. Verás, estoy en medio de un trabajo. —Quería evitar dar la imagen de un policía insensible y descortés pero la situación actual no le daba demasiadas opciones. Lo menos que podía hacer era explicar su situación—. ¿Ves el ayuntamiento? —preguntó señalando al edificio central dónde las masas se estaban concentrando—. Hoy hay junta del consejo ciudadano y el sheriff nos pidió darle apoyo al alcalde. Tenemos que supervisar que todos se comporten y que la discusión no se transforme en pelea de bar. Tú entiendes.

    Cada palabra era sincera, estaba de manos atadas y poco podía hacer para zafarse de la situación. Estaba a punto de dar unas últimas disculpas y marcharse pero un fugaz pensamiento se lo impidió. Imaginó al chico deambulando por las calles a altas horas de la noche, inocente y aventurero, presa fácil de las irrealidades del pueblo que lo desaparecerían por días o semanas, para que cuando por fin lo hallaran estuviese muerto o falto de cordura. No podría soportar la culpa y el arrepentimiento de saber que pudo hacer algo para salvarlo. De menos, llevándolo al hotel, su conciencia estaría limpia.

    ¿Sabes qué? Cambie de opinión. Dame un minuto para arreglar las cosas. No tardo —evitó especificar detalles, pero su promesa de un pronto regreso debía bastar para que Milo comprendiera que se había ganado a su guía turístico, al menos por unos minutos.

    Keith evadió al Sheriff, acercándose mejor a uno de sus colegas en uniforme que patrullaba a unos metros cerca de ahí.

    Chris, necesito un favor. —Su voz demandante solo admitiría un sí por respuesta—. Cúbreme unos minutos con el viejo. Volveré pronto.

    ¡Oye, ¿a dónde vas?! —Su compañero le obligó a encararlo una vez más antes de partir—. Creí que habías ido al baño. ¿Qué traes entre manos? —Mentirle avivaría sospechas innecesarias. Su mejor opción era tratar el asunto con la verdad.

    ¿Ves el chiquillo que está allá? ¿El del flequillo colorido? —Señaló con el pulgar sobre su hombro en dirección a Milo sin despegar los ojos de su camarada—. Es un turista y está perdido. Parece que tiene déficit de atención porque ni si quiera puede llegar a registrarse al hotel solo. Me pidió que lo acompañara.

    ¡Haberlo dicho antes! Pero aprende decir las cosas como son: ese crío quiere llevarte a un cuarto de hotel. —Como era de esperarse la conversación subió de tono, con Chris asumiendo circunstancias comprometedoras apresuradas y Keith esbozando una sonrisa divertida. La idea no le desagradaba en lo más mínimo, y con esa brisa de lluvia enfriándole las pierna nada como una buena sesión de sexo matutino para entrar en calor y llenarse de vigor. Sin embargo, el servicio a la comunidad prevalecía—. Aunque admito que no está nada mal. Yo haría lo mismo en tu lugar si fuese una chica —complementó Chris haciéndolo sentir menos culpable.

    Pues bien, eso es todo lo que quería saber. Terminaré rápido.

    Sólo no lo hagas tan rápido, Romeo.

    Entre risas burlonas, Keith se despidió enseñándole el dedo de en medio.

    La conversación se llevó a cabo a una distancia considerable que impidió a Milo escuchar tales indiscreciones, si acaso pudo darse una idea de haber leído los labios del otro policía puesto que Keith se mantuvo de espaldas en todo momento. Al volver recuperó su porte confiado, con las manos reposando a cada costado sobre el cinturón.

    Asunto arreglado. Podemos marcharnos —confirmó con una sonrisa y mirando ahora en dirección al hotel—. No tengo mucho tiempo y como tu estancia será… larga, mejor te llevo al hotel de inmediato, y antes de que la lluvia empeoré. Supongo que traes equipaje y auto, los autobuses no son populares por aquí. Tú conduces y yo guío, o si prefieres puedo ser yo quién conduzca. Si estás muy cansado, claro — Todo era decisión de Milo.

    Ya en camino su instinto de policía le dijo que debía de comenzar a hacer preguntas. Un chico con toda la vida por delante y sin un plan de estancia resultaba demasiado sospechoso para visitar Nothinville. Buscar oportunidades laborales ahí era un insulto a la inteligencia. Los más listos venían, hacían lo que tenían que hacer y después se marchaban tan rápido como llegaron. Por más insultante que fuera su opinión, Keith no podía clasificar a Milo entre ellos. Era un cordero indefenso listo para ser devorado por los lobos de la colina.

    Mencionaste que te quedarías unos días, asumo que es por trabajo. ¿A qué te dedicas? —Un poco de charla casual serviría para satisfacer su curiosidad y tal vez para acelerar la partida del muchacho.


    KenmaKenma listo, te ganaste tu guía pero a ver como le pagas (?)
    Akihiro YamadaAkihiro Yamada podemos encontrarnos en el hotel si las chicas también piden habitación. Como Harry es el único que se quedó en el pueblo es al que Keith más identifica. Una vez que le mencionen los nombres de las chicas las identificaría, aunque también se mostraría sorprendido por lo mucho que cambiaron en todos esos años.
     
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  13. Kenma

    Kenma

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    Al parecer, el asistente del sheriff no conoció a Luca, o tal vez no lo recordaba; a él mismo se le dificultaba rememorar los nombres de los niños que formaron parte del grupo de Thomas, de quienes su hermano mayor solía hablarle mucho. Sus personalidades, su apariencia, incluso sus nombres podrían haber cambiado, le sería imposible identificarlos, aunque los tuviese enfrente.

    Esa pequeña distracción se esfumó cuando Keith se negó a ser su guía, señalándole el ayuntamiento y, con ello, todo el trabajo que tenía por delante. Los labios de Milo se fruncieron inmediatamente en un mohín enfurruñado, como el tipo caprichoso que solía ser la más de las veces cuando realmente quería algo. Estaba dispuesto a conseguirlo a toda costa, pero no fue necesario. No tenía idea de por qué y tampoco le importaba el motivo del automático cambio de opinión de su “salvavidas”.

    ¡No me moveré! —exclamó con una radiante sonrisa.

    Ni siquiera prestó suficiente atención a la charla y los gestos de la conversación que Keith parecía estar teniendo con un compañero. Su imaginación, siempre inquieta, ya podía idear los escenarios más provechosos en los que el de cabellos azulados le ayudaría: distintas ubicaciones dentro del pueblo, conexión con otras personas, historias; seguro que, al ser oficial, manejaba mucha más información que cualquier otro aldeano.

    Debería preguntarle cuándo es su día libre o a qué hora termina su turno… —murmuró en una charla consigo mismo. Llevaba la mano izquierda sobre el lado derecho de su cintura, y la otra mano en la barbilla, como pensativo.

    Apenas unos minutos después, Keith regresó. Y como era costumbre para Milo, se perdió en su propio mundo analizando aquella sonrisa que le había sido dedicada. Ese tipo no parecía de los que soltaran sonrisas por aquí y por allá, y ese gesto mismo que había hecho recién no daba la sensación de ser más que algo formal, como una máscara. Era un sentimiento que había percibido en varios de los transeúntes de Nothinville, como si una especie de magia negra impidiera que quienes allí vivían se desenvolvieran como realmente eran.

    Sacudió la cabeza, recordándose que tenía que prestar atención a lo que Keith le estaba diciendo, si pretendía que le hiciera compañía otras veces.

    Será más fácil que conduzcas, ya que conoces mejor el lugar. —rebuscó en el bolsillo y le lanzó las llaves, con un travieso gesto de sacar la lengua como un niño— Es el de allá. —señaló.

    A pesar de que había elegido el coche menos llamativo cuando lo compró, no dejaba de ser demasiado vistoso en un poblado como Nothinville, donde rara vez se veían vehículos y, si los había, parecían ser de los años ochenta o noventa. Ahora, probablemente, sería centro de chismes no sólo por su apariencia, sino también por su auto. Bueno, sería lo de menos, le serviría para entablar conversación con las personas.

    Al estar en camino, sus ojos inmediatamente se clavaron en el cristal de la ventanilla, observando la que había sido hasta hace sólo minutos una suave llovizna caer. Ahora comenzaba a parecerse más a una lluvia y los vidrios se empañaban ligeramente, permitiéndole garabatear sobre ellos.

    ¿Trabajo? —preguntó para confirmar, después de ladear la cabeza hacia Keith— Podría decirse. Estudio periodismo y tengo que presentar un informe.

    Un poco diferente de la imagen que había estado enseñando hasta ahora, su suave y melancólica sonrisa se centró en el frente, donde apenas contemplaba el camino que estaban siguiendo, las calles que no pudo recorrer en su infancia, las que nunca visitó después de mudarse a Washington. Todo este viaje era como reencontrarse a sí mismo y a ese pasado que pretendió olvidar por mucho tiempo.

    Tienes curiosidad, ¿no? De por qué alguien como yo está aquí. —volvió a mirar a Keith, ahora con una mueca más divertida. Adoraba leer a las personas, aunque algunas veces lanzara comentarios sólo para probar si acertaba con ellos— Te diré toda la verdad si me cuentas un poco sobre ti. ¿Siempre viviste aquí? ¿O te mudaste de alguna otra parte?

    No podía ser el único interrogado, no sería divertido. Además de eso, si conseguía ser un poco más cercano al asistente Vickery, más serían sus posibilidades de que le hiciera favores; tampoco es que pretendiera obtenerlos gratis, se lo pagaría de alguna forma.

    Supo que habían llegado al hotel porque identificó un cartel grande y luminoso en lo alto, que contrastaba un poco con el retoque de pintura que le hacía falta al edificio. No le importaba demasiado, a decir verdad, mientras tuviera las comodidades básicas y pudiera pasearse libremente… Bueno, sí, le importaba un poco, prefería una casa, un sitio donde pudiera presenciar todos esos fenómenos paranormales de los que hablaban en internet.

    Creo que vamos a tener que correr hacia adentro. Bajaré mi equipaje cuando pare la lluvia. —acotó, en vistas de que el agua parecía tener intenciones de caer con más insistencia por un rato más— ¡A la cuenta de tres! ¡Uno, dos, tres! —advirtió sin darle mucha oportunidad a Keith para pensarlo, y arrancó a correr fuera del auto.

    Fue un corto trecho desde el estacionamiento hasta la entrada, pero el suficiente para dejar sus ropas empapadas y su cabello poco más aplastado. A pesar de ello, se veía a Milo reír divertido, como si quisiera volver a salir y jugar bajo el aguacero.

    ¡Eres muy lento, Keith! —le recriminó, sacudiéndose un poco antes de acercarse a la recepción.

    El encargado, un hombre mayor de poca cabellera, lentes, y sorprendidos ojos marrones, le miraba con mucha curiosidad. Lo que más debía llamarle la atención, desde luego, sería la compañía de Keith; en los pueblos pequeños todo mundo se conoce entre sí, y esta no debería de ser la excepción.

    Ah, estoy buscando una habitación. —levantó la mano, agitándola amistosamente en dirección al recepcionista— ¡Por dos días estará bien!

    ºº || ºº || ºº
    Devian LilithDevian Lilith prepara psicológicamente a Keith para soportar la hiperactividad (?.
    Akihiro YamadaAkihiro Yamada no coloqué ninguna respuesta del recepcionista por si querías meterte ahí <'3.
    ¡Espero que esté bien! Cualquier cosa, me dicen ~
     
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    Última edición: 18 Dic 2017
  14. Devian Lilith

    Devian Lilith Hero of Charity

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    Andando, entonces —dijo Keith tras atrapar las llaves que le aventaron con una mano. Cualquiera podía decir que era un experto en eso, ¿y cómo no serlo con las incontables veces que ese intercambio sucedía en la comisaría?

    ¡Diablos! Apenas daba unos pasos con el chico y ya lo estaba carcomiendo la culpa. El jefe iba a matarlo cuando se enterara de su pequeña fuga. Pues bien, más valía que su corta escapada con Milo valiera la penitencia que le esperaba.

    Lindo, carro. No se ven autos así tan seguido en Nothinville —silbó mientras caminaba para abrir la puerta del piloto—. De hecho no se ve nada como tú por aquí —dejó salir el cumplido sin un ápice de culpa. Se colocó el cinturón de seguridad encima y puso el vehículo en movimiento apoyándose del espejo retrovisor.

    Tan pronto como la lluvia intensificó, encendió el limpiaparabrisas para no perder rastro del camino.

    Reportero, ¿eh? —Con la mirada fija en la carretera su mandíbula, brazos y cuello se tensaron en ese momento—. No tienen buena fama por aquí —dijo Keith, agitando una de sus manos a medida que continuaba con la explicación—: Llegan, hacen un montón de preguntas, no les agradan las respuestas y al final se marchan luego de hacer enojar a todos los vecinos —o en el peor de los casos desaparecen por fisgonear dónde no debían, pero Milo no necesitaba saber eso—. Te recomiendo que no te metas en problemas, chico. —Atrajo la atención del estudiante hacia él mirándolo directo a los ojos—. Si lo haces, tendré que arrestarte. Y ninguno de los dos quiere eso, ¿verdad? —dijo, con una sonrisa divertida en los labios. Decidió ser suave con el chico diciendo aquello último con un ligero toque de coqueteo para que la atmósfera no se tensara demasiado entre ambos, a fin de cuentas el extranjero era inocente de toda culpa.

    Sin embargo, debajo iba la advertencia clara.
    Si Milo abusaba de la buena hospitalidad de los pobladores, Keith no se tentaría el corazón en esposarlo y llevarlo a una de las celdas de la comisaría. Aunque ya después podrían arreglarse para hacer su estadía menos cómoda o un poco placentera, dependiendo de que tan buen prisionero fuese el muchacho.

    Para su sorpresa, el del flequillo le ofreció un sano intercambio de información que ambos beneficiaba. Por supuesto que tampoco lo subestimaría, y Keith sería muy cuidadoso con sus palabras en caso de que el pequeño diablillo tuviera intensión de imprimir sus palabras en la columna de algún periódico pretencioso del exterior.

    Nacido y criado aquí. ¡Con orgullo! —Patrañas. Pero se sabía tan bien el guion de memoria que Milo nunca podría decir que estaba mintiendo—. Conozco a la mayoría de los pobladores, sino de nombre, de cara al menos. Sé los nombres de las principales familias de por aquí y sus direcciones. También tengo una vaga noción de las casas vacías del pueblo. —Los turistas y reporteros siempre pedían historias de las casas supuestamente embrujadas, así que prefirió saltarse la pregunta y decirlo como una banal curiosidad. No obstante, en el momento en que Milo le preguntara por leyendas lo mandaría a volar, diciéndole que esas son sólo un montón de supersticiones falsas de la internet, no más reales que Slenderman o Jeff The Killer—. Me gusta la cacería y me mantengo en forma haciendo todos los días ejercicio —con un poco de galantería flexionó el brazo para que sus tríceps salieran a flote aun debajo de la ropa—. Y sí, también fumo y bebo, pero esto último fuera del horario de trabajo, por supuesto.

    Para cuando llegó el turno del otro ya habían llegado a las afueras del hotel y la lluvia perdió toda misericordia con ellos. Keith sabía que ahora sí estaba jodido. Regresar empapado iba a empeorar su imagen frente al sheriff. ¿Valdría la pena esperar en el hotel hasta que el clima se ablandara un poco?

    ¡Oye, espera!

    Muy tarde.

    Milo ya había salido corrido sin dejarle otra opción que ir tras él si quería recibir respuestas. Salió corriendo y se llenó de agua en la parte baja de los pantalones y alrededor de la camisa, pero su rostro se mantuvo en su mayoría seco gracias a su sombrero cenizo.

    Ten tus llaves —se las entregó con un movimiento brusco, molesto con él por hacerse el gracioso.

    Se quitó el sombrero por un segundo para peinarse los cabellos húmedos hacia atrás.
    Un intercambio de miradas con el recepcionista bastó para que ambos se identificaran. El mutuo saludo estaba de más.

    Afuera, el sonido de los truenos atraía el recuerdo de su desgraciado futuro a manos de su colérico jefe.



    KenmaKenma ahí está la contestación del carro para que no andes con el pendiente (?)
     
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  15. Kenma

    Kenma

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    La forma en la que Keith le devolvió las llaves no le dio la impresión de ser muy amistosa. Más que seguro, la razón era haberse escaqueado antes de responderle las preguntas; después de todo, los habitantes de Nothinville no parecían muy encariñados con las bromas o las impulsivas jugarretas como las que había hecho.

    Suspiró y, mirando de reojo a su acompañante, se acercó a la recepción. Ahí esperaba el hombre mayor que, después del intercambio de miradas, ya había identificado a Keith. Lo curioso era que siguiera observando con insistencia, y no precisamente al más alto de los dos; escudriñaba a Milo como si su rostro le sonara de algún lado, pero no pudiera recordar de dónde.

    Dijiste que dos días, ¿no? —Milo asintió ante aquella pregunta, ladeando ligeramente la cabeza— Necesitaré el pago del primer día, el resto lo puedes cancelar al finalizar el plazo, o si prefieres renovar por unos días más. Oh, también necesito que pongas tu nombre aquí y firmes. —le indicó en un ademán experimentado, casi mecánico, extendiendo hacia él un libro de registro.

    Mentiría si dijera que no le sorprendía un poco que siguieran utilizando este método, estaba más acostumbrado al estilo “citadino”, donde, prácticamente, todas las transacciones se hacían por medios electrónicos. Apartando eso de su cabeza, rebuscó en sus bolsillos hasta dar con su billetera y extendió la tarifa que marcaba el pequeño cartel del mostrador, para después rellenar el registro.

    Ese pequeño instante fue como un “clic” para el recepcionista, que abrió los ojos de par en par, sin intenciones de disimular su sorpresa.

    ¿Eres el hijo de Rebecca Waynewood?

    Esa pregunta le pilló completamente con la guardia baja. No esperaba que alguien aún recordara a su familia, o, mejor dicho, que recordaran que él formaba parte de esa familia; nunca había salido al exterior, siempre encerrado en la casa por los temores irracionales de su madre. Sin embargo, si lo pensaba, no era tan extraño que los más ancianos se dieran cuenta: a diferencia de Luca, que lucía más como su padre, él había heredado muchos rasgos femeninos de su madre.

    Sí, soy yo. —respondió, con esa típica sonrisa amistosa, extendiéndole el bolígrafo y el cuaderno. No es que le molestara que le reconocieran y revelaran su identidad.

    ¿Viniste a visitar a tu madre? Jamás creí que volvieras a pisar este pueblo después de que tu padre te sacó de aquí.

    No del todo, estoy con un trabajo de la universidad. —confesó, llevando las manos a su espalda para entrelazarlas— Me gustan mucho las conversaciones, y estaré encantado de hablar con usted, pero manejé tantas horas que ansío una cama. ¿Cuál es mi habitación?

    Ah, perdona. Aquí tienes, es la 38. —el anciano sonrió levemente, como disculpándose— Soy el señor Adams, no dudes en contactarme si necesitas algo.

    ¡Gracias, señor Adams! Llevaré mi equipaje cuando la lluvia pare.

    Con un divertido guiño de ojo, lo primero que hizo fue prenderse al brazo de Keith y, prácticamente, arrastrarlo con él hasta el cuarto que le habían dado sin pedir su consentimiento. No creía que le fuera a molestar demasiado, siendo que tenían una conversación pendiente; además, ese pequeño intercambio con el hombre de la recepción debía de haberle despertado curiosidad.

    Al llegar a la puerta cuyo número marcaba 38, metió la llave y la abrió. Por dentro, igual que el edificio por fuera, se veía bastante simple. La decoración era sobria, los muebles eran sólo los necesarios, y resultaba perfecta para un par de días; si tenía suerte, encontraría hospedaje en la casa de alguien, y al hotel sólo vendría a dormir y tomar un baño.

    ¡No está mal! —se echó en la cama de dos plazas como si fuese una bolsa de papas, comprobando que era lo suficientemente cómoda— ¿Quieres probar también? —se recostó de lado, mirando con una media sonrisa hacia Keith.

    No olvidaba en absoluto todas las cosas que le había dicho dentro del coche: lo que pensaban los aldeanos sobre los reporteros, las advertencias sobre comportarse ilegalmente, el “orgullo” de haber nacido y crecido en Nothinville, las cosas que hacía, las que le gustaban. Antes o ahora, el asistente del sheriff debía de estarse preguntando si había hecho bien en auxiliarle.

    Se levantó de la cama y, antes de acercarse a la ventana, se quitó la sudadera mojada y la colgó en una silla.

    Ya lo dedujiste, ¿no? —sólo mirándole por el reflejo del cristal, sonrió quedamente— Solía vivir aquí. Mi madre era Rebecca y mi hermano mayor se llamaba Luca. Sólo éramos nosotros tres. —ese recuerdo no dolía, nunca dolió. Quizá porque lo reprimió muy dentro de su ser— Aunque, creería, debías haber tenido la misma edad que Luca, recordarás algún chisme sobre la madre desquiciada que intentó matar a sus hijos, ¿no? Mató a Luca, oh, y por unos pocos segundos a mí, pero soy tan testarudo que volví. —soltó una pequeña risita.

    Era la primera vez que hablaba de esto con alguien. En casa, con su padre, su madrastra, y sus hermanos, era como un tema tabú. Con sus amistades, nunca sintió la necesidad de mencionarlo, era una “vida” que había dejado atrás. Consideró esos pocos segundos de haber estado muerto como un nuevo renacimiento, una nueva oportunidad para salir del encierro, relacionarse con los demás, hacer cosas que le gustaran. A pesar de haberle quitado a Luca, lo que ocurrió le permitió abrir los grilletes y volar.

    Eeeentonces ~ Estoy aquí para hacer un reporte para una asignatura de la universidad, pero también para visitar por primera vez la tumba de mi madre. —esa era la verdad que le había prometido. Ahora, en ese sentido, ya no le debía nada— Oh, y puedo prestarte mis llaves cuando la lluvia calme, si prometes venir a recogerme mañana, o cuando tu turno acabe. —se giró para encararle, con una sonrisa más que traviesa.

    ºº || ºº || ºº
    Devian LilithDevian Lilith acá está <3 ~ A ver qué pasa :*0*:
    Akihiro YamadaAkihiro Yamada todavía vamos a toparnos con tus personajes, sólo que a la salida (?.
     
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  16. Devian Lilith

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    Mentiría si negara la enorme sorpresa que le causó esa corta conversación con el señor Adams. Sus cejas se salieron de lugar y formó una extraña mueca con la boca. Conocía ese nombre, Rebecca Waynewood. Era… la madre de Luca.

    Un escalofrío le recorrió toda la espalda mientras se tragaba la saliva de su paladar hasta quedar con la boca seca. ¿Era idea suya o aquello se sentía como si un viejo fantasma del pasado irrumpiera en la puerta?

    Con el pasar de los años, uno se vuelve supersticioso en Nothinville. ¿Qué tal si nunca fue una coincidencia que aquel muchacho lo tomara del brazo para orientarse en primer lugar y en realidad era una cruel broma del destino? Keith no sabía cómo adaptarse a la revelación de Milo, pero era un tanto perturbador que de todas las personas en la plaza, fuese específicamente él el elegido por el hermano de su viejo amigo muerto. Un hermano del que vagamente tuvo conocimiento.

    Como todos en el grupo de Thomas, rara vez se hablaban de sus familias entre ellos. Apenas recordaba una vez que Luca había dicho que estaba preocupado por volver a casa con su madre y su hermano.

    ¡Oye!

    El súbito movimiento de Milo lo sacó de sus pensamientos. Se dejó ser llevado por él hasta el susodicho cuarto, total, nada ganaría quedándose ahí en la recepción esperando a que la lluvia se detuviera.

    Durante todo el camino y hasta entrar a la habitación hizo memoria lo mejor que pudo. Cuando era pequeño la noticia sobre la muerte de Luca y su madre fue muy sonada por el pueblo, no obstante tuvo que esperar a convertirse en cadete para redescubrir las circunstancias de los fallecimientos. U homicidio suicidio que, durante su infancia, fue comprensible que se lo ocultaran. Ahora a su lado caminaba el único sobreviviente de aquella extraña noche. Y a quién las cosas parecían afectarle en lo más mínimo por la forma tan desinhibida en que lo invitó a sumarse a la cama.

    No creo que sea buena idea. Te empaparé las sábanas —Era una banal excusa, y sí había estado leyendo las señales que Milo le enviaba, la sugerencia de que se deprendiera de sus ropas no tardaría en llegar. Sin embargo, al menos por ahora lo mejor era enfocarse en su conversación pendiente. Keith quería respuestas.

    Lo vio dirigirse a la ventana y escuchó cada palabra salida de sus labios con suma atención. Era sorprendente la naturalidad con que Milo expresaba los hechos, sin rencor o miedo, más bien aceptación. Era inquietante porque las personas en Nothinville no podían ser así. Keith no era así. Él no podía hablar de las golpizas de su padre o como su cansada madre tomó venganza luego de tantos años de maltrato, como si fuera un sueño distante del que ya no tenía caso recordar. Su pasado era su cruz y culpa, estaba ligado a él como si fuese un grillete encadenado a sus pies. Eso le hacía sentir envidia por el inhóspito visitante.

    Es un ofrecimiento generoso pero no creo conveniente aceptarlo —dijo al tiempo que se dirigía hacia el muchacho, con pasos lentos y calmos, tanto como su voz—. Deje mi patrulla cerca del ayuntamiento, así me fuera en tu auto tendría que regresar con él y caminar en la noche hasta ir por ella. Es mejor ahorrarme esa vuelta nocturna caminando directamente de aquí para recoger mi auto y volver cuando termine mi turno. —Con eso ya le había prometido mantener contacto, así que Milo no debía de preocuparse por quedarse solo—. Además si regreso empapado puede que mi jefe se apiade de mí y no sea tan severo conmigo —desvió sus ojos a la ventana, admirando como las gotas golpeteaban con fuerza el cristal de ésta—. Si menciono tu nombre puede que incluso se le olvide el enojo.

    Era una asunción apresurada, aunque con cierta lógica de fondo. El grupo de Thomas era lo suficientemente popular por el pueblo. Por extraño que pareciese, un montón de chiquillos jugando juntos fue impresionante para muchos adultos en ese tiempo, y la noticia del accidente alrededor del campanario ayudó a inmortalizarlos en la memoria colectiva. Si decía que se ausentó para ayudar al hijo perdido de Rebecca Waynewood a adaptarse a este, su antiguo lugar de vida, apostaba que al viejo sheriff se le iría el color de la cara y hasta se atrevería a preguntarle a Keith con voz tambaleante «¿cómo está?». A lo que Vickery con sonrisa tranquila podría decir «Le hizo bien irse de aquí».

    Este… sigue siendo tu hogar, aunque ya no vivas aquí —trató de explicarle a Milo, con la mano rascándose la nuca—. Y en Nothinville, entre vecinos nos ayudamos, es una especie de regla comunal. Si el sheriff se entera que estás aquí y yo te ayudé a instalarte, no me dará una condecoración por el mejor policía hospitalario del pueblo, pero sí mostrará cierta simpatía en lugar de gritarme que soy un vago. Je —terminó con una sonrisa para mantener la armonía del ambiente.

    Había tantas cosas que quería decirle a Milo ahora que sabía quién era. Tantas que su cabeza era incapaz de decidir por dónde empezar. Hasta que consideró una prioridad corregir cualquier clase de malentendido inicial entre los dos.

    Quiero disculparme si fue rudo contigo al inicio —dijo, colocando su mano derecha sobre el hombro de Milo para inspirarle cierto aire de hermano mayor—. Admito que me puse a la defensiva al saber que eras reportero, por la costumbre, y lamento si fue hostil contigo. —Presionó un poco el hombro y después lo dejo ir—. Admito que tanto Luca como yo fuimos reservados sobre nuestras vidas y nunca nos conocimos a fondo, pero en honor a su memoria lo menos que puedo hacer es ayudarte en todo lo que necesites. Puedo darte un tour completo por la ciudad una vez que termine mi turno, y si necesitas ayuda con tu asignación de la universidad también puedes contar conmigo.

    La media sonrisa de sus labios podía revelar que en ese momento no hablaba como un oficial de policía, sino como Keith, un ser humano normal que buscaba ganarse la vida en el sitio que vivía, sin tantas formalidades ni aire distante. Estaba siendo lo más familiar que podía con Milo, exhibiendo una cara que hace años sentía que no mostraba al mundo. Era algo surrealista para él.

    También… ejem. Puedo llevarte a tu vieja casa si lo deseas. —Una parte de él le decía que era mala idea. ¿Qué clase de persona querría regresar al lugar dónde intentaron matarlo? ¡Solo un loco pediría eso!

    Por otro lado, Milo tenía derecho de ir si sentía curiosidad o una necesidad de dar respuestas. Los informes médicos y expedientes policiales estaban fuera del acuerdo, sin embargo. Una inspección a la propiedad era más fácil de agregar, sobre todo si legalmente su familia seguía siendo dueña del terreno como asumía que era el caso.

    Pensó en ofrecerle un techo caducando los dos días del hotel. Deteniéndose al reconsiderar que era demasiado pronto. Seguro tenía sueño y necesitaba descansar, y Keith debía volver a su trabajo cuanto antes.

    ¿Sabes? Ahora que te miro de cerca, puedo ver el parecido con tu hermano. —La tentación pudo más, y sin saber por qué llevó su mano izquierda hasta el rostro del chico, acariciando con una delicadeza increíble la mejilla derecha de éste, resbalando hasta el mentón para alzarlo un poco, clavando sus propios ojos azules en los orbes mieles del muchacho. Hipnotizado—. Sí… puedo ver algo de Luca en tus ojos.



    KenmaKenma Ahí tienes~ ¿Qué hará Milo? :*0*:
     
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  17. Kenma

    Kenma

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    Aún hoy, pese a que juraría que todos en Nothinville crucificaron las acciones de su madre, incluso pese a que su padre le guardaba rencor por arrebatarle a su preciado hijo, Milo no podía odiarla. Lo mantenía encerrado en su niñez, como si pudiera romperse ante el menor contacto con el exterior, y más de una vez lo golpeaba a causa de las alucinaciones, pero no lo hacía por ser una mala madre. Rebecca estaba desequilibrada, era inestable, y tenía muy pocos momentos de lucidez; pero, esos pocos momentos, era la mujer más amorosa, se veía su verdadera naturaleza, el amor sincero que profesaba por sus niños. Por eso se suicidó, porque volvió a la realidad y encontró sus manos manchadas con la sangre de sus pequeños ángeles.

    Dejó esos pensamientos de lado cuando Keith empezó a hablar. No quería aceptar el auto en préstamo, pero aún así volvería para seguirle acompañando. El primer atisbo de puchero que se dibujó en sus labios rápidamente se transformó en una sonrisa infantil. Le hacía ilusión, por fin, empezar a sentirse un poco más como alguien más de Nothinville y no como un simple extraño.

    Además, la persona que le ofrecía ayuda, efectivamente, había sido amigo de Luca, uno de esos amigos de los que, seguramente, le habló en el pasado. Y tampoco parecía el mismo sujeto del principio, como si empezara a entrar en confianza y tratarle con más naturalidad. No creía que fuese compasión por su trágica historia, sonaba más como… un pacto de hermandad para con Luca, esos del tipo “si es tu hermano, es el mío”. No lo objetaba, aunque sí tenía algunos desacuerdos con ello.

    Sin embargo, esas agradables sensaciones viraron a un genuino escalofrío que le recorrió la médula en cuanto le mencionó ir a su vieja casa. Ese sitio… No tenía nada particular en contra, no era supersticioso, pero tampoco brincaba de la alegría con la idea de volver allí. Ya no había absolutamente nada que le conectase a ese sitio, todas sus cosas y las de su madre y hermano habían sido llevadas a Washington cuando se mudó. Lo único que podía haber quedado eran recuerdos, imágenes que sólo en su cabeza recrearía.

    Tan pronto como ese escalofrío llegó, se fue. La mano de Keith, algo fría por haberse empapado en la lluvia, acarició su mejilla, y otro tipo de escalofrío le recorrió. No pudo evitar reír, quizá por los nervios, quizá por las ironías de la vida. Era muy diferente de Luca, tanto física como psicológicamente, pero que alguien les viera una similitud, aunque sólo fuese en la mirada… era lindo.

    Una nueva risita se le escapó, llevando los brazos a rodear el cuello de Keith. Era su culpa por quedársele viendo tan fijamente, como si buscara algo más.

    ¿Intentas seducirme? —preguntó, con una mueca más traviesa.

    No negaría que le resultaba atractivo y, también, algo intrigante. Se manejaba por ahí con una especie de máscara, pero en pequeñas muestras relucía un ser diferente, más cálido, por así decirlo. Sentía como si Keith no quisiera mostrar su verdadero yo, y llegar a verlo era demasiado tentador.

    Si estás tratando de seducirme, podrías empezar con ofrecerme hospedaje. No me apetece nada volver a mi vieja casa. —confesó, jugueteando con algunos de esos mechones azulados, enredándolos en sus dedos y volviéndolos a soltar varias veces— Pero… Ahora que lo pienso…

    Se apartó de él a propósito, virándose para registrar la habitación con la mirada, fingiendo estar pensativo. Al final, se sentó en la cama y dio unos golpecitos a su lado, cruzado de piernas y con la palma izquierda soportando su mentón, con la cabeza ligeramente ladeada. Era una clara invitación a acercarse.

    Sólo mencionaste un motel, un hostel, y un hotel, ¿por qué será ~?

    Sólo quería molestarlo un poco, no creía que un oficial de policía y, más aún, antiguo amigo de su hermano mayor, tuviera intenciones de avanzar sobre él. Bueno… Sí le había coqueteado un poco antes, aunque la situación debía de ser diferente ahora que sabía quién era. La “hermandad” era una porquería en momentos como este.

    Divertirse sonaba tan apetecible. Después de todo, afuera llovía a cántaros, estaban completamente empapados, y el frío les había calado hasta los huesos.

    ¿Vas a quedarte ahí parado? —una vez más, dio unos golpecitos a la cama— Si es por mojar las sábanas, yo ya lo hice. Sólo pediré que las cambien. —le recordó. En ese momento, algo más se le ocurrió y sonrió con malicia— ¿O es que tienes miedo de sentarte a mi lado? Debes estar pensando cosas como “es el hermanito de mi amigo, es como mi hermanito”, ¿no? Y no soy tan pequeño, aunque luzca de esta manera, mira ~

    Admitiéndolo abiertamente, lo estaba probando. ¿Qué tan lejos de la línea podía ir? ¿Cuánto podía aproximarse a Keith? Como si no estuviese haciendo nada del otro mundo, que en verdad no era nada extraño siendo hombres los dos, se quitó la camiseta que le quedaba para demostrarle, como había dicho, que no era “tan pequeño como lucía”.

    Querías disculparte por ser hostil conmigo cuando te dije que estudio periodismo, ¿no? Entonces, empieza por ser amigable y siéntate a mi lado, ¿sí? —ahora, la curvatura de su sonrisa era más suave, genuina, y amistosa. Ya no estaba siendo travieso.

    ºº || ºº || ºº
    Devian LilithDevian Lilith a ver qué hace Keith, sí ~ ¿sucumbirá o encontrará el autocontrol? :*0*:
     
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  18. Devian Lilith

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    Keith veía a Milo como un cervatillo del bosque. Justo cuando lo sentía tan cerca como para ganarse su confianza se apartaba libre lejos de él, y eso lo confundía. ¿Lo quería cerca o lejos? ¿O sólo jugaba con su mente por mera diversión?

    En parte quería seducirlo, pero sus acciones eran más que nada reflejo del momento. Un minuto quería encamarse con un perfecto desconocido y al siguiente tenía que procesar que tenían cierto vínculo en común. La idea de invitarlo a pasar la noche en su casa era escalofriante. Nunca había sido tan generoso con nadie antes y la posibilidad de que su rutina para dormir saliera a la luz también le incomodaba. Empero, tener a Milo como compañía en esa casa solitaria tampoco podía ser tan malo.

    Ahora mismo se debatía entre aceptar la cariñosa invitación o salir por la puerta. Eligió la primera, no sin antes retirarse el sombrero de la cabeza junto con la camisa mojada, para dejar ambas prendas reposando sobre el tocador, permaneciendo con la camiseta interior puesta. Se acercó hasta Milo y lo rodeó con su brazo derecho tras sentarse a su lado.

    La razón por la que mencioné esos tres lugares fue porque, al verte, pensé: «un chico tan bonito como él no debería quedarse por aquí mucho tiempo» —sinceró con la mirada perdida al vacío. Luego se giró en dirección a Milo—. Tú sabes a lo que me refiero. —La desgracia podía encontrarse debajo de cada piedra de Nothinville. Los forasteros no necesitaban saber eso, sólo tenían que marcharse antes de descubrirlo.

    El intercambio de miradas se hizo más profundo.

    Si quieres quedarte en mi casa hasta que termines lo que sea que tengas que hacer eres bienvenido —Le despeinó los cabellos sonriente en un gesto que era difícil de determinar si era amistoso o más personal—. No tengo la gran cosa que ofrecer pero supongo que te sentirás más cómodo que quedándote aquí… Y admito que me sentaría bien tu compañía. —Mejor decir eso antes que diera la impresión equivocada.

    Milo le había estado provocando mareos con su actitud indecisa y súbitos distanciamientos. Sabía que si no daba el primer movimiento él, en unos segundos el castaño se apartaría del abrazo solo para retarlo una vez más. Así que hizo lo que tenía que hacer. Tomó a Milo por el mentón de nuevo y acercó sus labios hasta los de él cerrando los ojos. Un suave y placentero tacto, apenas una probada de lo que estaba dispuesto a darle si Milo aceptaba.

    Sólo porque eres hermano de Luca no significa que vaya a detener mis avances contigo —le advirtió más confiado de sí mismo—. Además, fuiste tú el de la idea de traerme hasta aquí con intenciones, imagino, no tan inocentes... Sé que no eres un niño y no voy a tratarte como tal, Milo. No tienes por qué preocuparte por eso.

    Volvió a besarlo, tomando su rostro con ambas manos, acariciando sus mejillas mientras los labios de ambos se fundían entre ellos. Suave aún, pero con más pasión que el primero, aventurándose por primera vez a buscar la lengua del otro con la propia para saborearla con gusto.

    Se separó de él continuando embelesado por los rasgos finos del muchacho, atreviéndose en ese instante a peinarle sus mechones rubios para hacerlos a un lado del rostro, y tener una mejor vista de éste.

    ¿Y bien? ¿Debo volver luego de terminar mi turno para dejarte dormir o…? —Lo mantuvo abrazado con una mano, y con la otra empezó a propinarle suaves caricias sobre el pecho—. ¿Quieres que me quede un poco más?


    KenmaKenma Que Milo deje de hacerse el difícil (?)
     
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  19. Kenma

    Kenma

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    Tuvo que esperar un poco para ver la primera respuesta a su petición. Por supuesto, no se perdió ni el más mínimo detalle de los movimientos de Keith al quitarse el sombrero y la camisa, dejándolos en el tocador para, finalmente, hacerle compañía en la cama. Y no era cualquier compañía, era una muy próxima, lo suficiente para no dejarle escapar usando ese brazo que le rodeó y del que no intentó zafarse.

    Así que… Desde el principio estuviste mirándome. —murmuró después de escucharle, mordiéndose el labio inferior.

    No sería tan quisquilloso de negar que esa idea sonaba muy bien y que imaginar lo que pudo haberse estado recreando en la cabeza de Keith durante todo este tiempo le hacía perderse. Sólo necesitaba sumergirse fijamente en aquellos ojos azules que ocultaban más de lo que mostraban para perder la noción de su alrededor. El que dijo que los ojos son el espejo hacia el alma, fue porque nunca conoció al asistente Vickery; era la primera vez que tenía tantos problemas para leer a alguien.

    Lo que le trajo de regreso fue, una vez más, la voz de su acompañante ofreciéndole hospedaje en su casa. Tuvo el impulso de colgarse a su cuello con una felicidad infantil, pero lo reprimió al sentir la mano ajena revolver sus cabellos; le recordó, por un momento, a su niñez con Luca, quien a menudo tenía ese tipo de muestras cariñosas para con él, sobre todo cuando sufría las golpizas de su madre.

    Esa fue la perfecta oportunidad para Keith que, pillándole con la guardia baja, le tomó por el mentón y acercó sus labios, fundiéndose en un beso que le supo a demasiado poco. No era suficiente para grabar en su memoria el calor o el tacto de su boca, pero sí lo suficiente para acelerarle el pulso.

    No conforme con ello, también le aseguró que no se detendría sólo por el hecho de que fuera el hermano de Luca. Sin embargo, lo siguiente le hizo arquear la ceja, incrédulo. ¿Había dado esa impresión, realmente? Es decir, de verdad lo intentó provocar cuando estuvieron dentro de la habitación, pero no le había pedido compañía en el principio con la intención de que se acostaran.

    La protesta que amenazó con escapar de su boca se perdió en un nuevo beso. Ahora le daba un poco más que antes, con suaves caricias en su mejilla mientras sus lenguas se buscaban la una a la otra en lo que parecería una “batalla” por la supremacía. Atontado, permaneció con los ojos cerrados después de separarse, rodeándole el cuello con los brazos apenas Keith le regaló algunas caricias en el pecho.

    Primero que nada… —volvió a dejar en evidencia sus ojos color miel, clavándolos en los contrarios sin ningún titubeo— ¿Quién dices que te trajo hasta aquí con intenciones no tan inocentes? —enfurruñado, frunció ligeramente los labios. Contrario a ello, en ningún momento apartó los brazos que le mantenían lo suficientemente cerca del rostro de Keith.

    Ahora que sabía que ambos compartían deseos, se animó a tomar la iniciativa y, sin apartar su mirada, jugueteó con su lengua y sus dientes sobre los labios del de cabellos azules, distrayéndole de las manos que bajaban lentamente por su espalda, con el objetivo de llegar al límite de la camiseta para arrebatársela y quedar en iguales condiciones.

    Retenerte un poco más suena muy bien. —sonrió, despojándole al fin de esa prenda sin pedir ningún permiso. Siempre hacía lo que se le venía en gana— Que vuelvas después de terminar tu turno también suena genial. —con cortos besos en sus labios y mejilla, se encaminó a su oído— Me gustan las dos y las quiero. —susurró, dejando escapar, a propósito, su cálido aliento.

    Milo no se caracterizaba por ser pudoroso, precisamente, y no dudó en avanzar sobre su presa hasta sentarse en su regazo, frente a frente. Afuera llovía a cántaros, opacando cualquier clase de sonido que pudieran hacer y alejando los malos pensamientos de otros posibles huéspedes que, de hecho, poco le importaban. El escenario le excitaba, la persona a la que abrazaba y que le abrazaba le excitaba.

    Compartir tu casa también lo espero con ansias.

    Ese “también” fue tan travieso y poco inocente como el nuevo beso que inició a continuación, buscando con impaciencia la lengua de su amante para al fin poderse derretir en esa pasión que le empezaba a embargar. No era un niño, no era su primera vez, y desde luego sabía que Keith no le había mostrado absolutamente nada de todo lo que le podía dar.

    Perdido en el contacto de sus bocas, tanteó hasta dar con las manos del mayor y él mismo las guió hasta su espalda baja, e incluso un poco más abajo. Quería que estuvieran lo más cerca posible, quería sacarlo de esa perfecta actitud calma que venía mostrando, al menos en esos momentos. Quería ser el responsable de hacerle perder la cabeza.

    Hey, Keith… —susurró con la respiración algo agitada— ¿Y si te secuestro por algún rato? Ni siquiera lo notarán. —entre risillas traviesas, buscó ocultarse entre el cuello y el hombro del asistente, dejando algunas marcas a su paso.

    ºº || ºº || ºº
    Devian LilithDevian Lilith por la ventana no se va a escapar, contra la ventana quiere que lo ponga
    :16::16:
     
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  20. So_Chibi

    So_Chibi Dudando de la mismísima existencia.

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    Alexander

    El agua lo empapaba de pies a cabeza, aunque no se sentía realmente incomodo con ello; claro que el frio comenzaba a calarle y eso podía llegar a ser un tanto molesto. Hacia pocas horas había surgido de entre los árboles, después de pasarse una buena temporada en el bosque. Realmente no llevaba una buena cuenta del tiempo que pasaba en un lugar u otro, los días se deslizaban en su vida sin la mayor distinción o importancia entre uno y otro. Para él no había mucha diferencia entre un domingo o un miércoles, ni siquiera tenía muy en claro el número de años que llevaba en vida. Eran cosas en las que no había pensado hasta no tomar contacto con las personas del lugar y que realmente seguían sin afectar su vida como para tenerlos tan en cuenta. Lo que si sabía a ciencia cierta era que ya no le quedaba ningún dulce de los que había comprado en su última visita, necesitaba un par nuevo de libros y no le vendría nada mal una cerveza acompañada de buena charla.

    Contaba con algo de dinero, el suficiente para pasar unos días en el pueblo y reabastecerse de aquellos pequeños caprichos que allí podía encontrar. Había caminado sin rumbo, o más bien sin recordar exactamente la direccionen la que se encontraba el hotel, claro que el paseo no le molestaba. No se podía decir que Nothinville bullera de actividad, pero para alguien que no veía más que eventualmente alguna persona muy perdida en el bosque; aquel lugar podía llegar a ser casi apabullante. El cielo se iba oscureciendo, anunciando que la tormenta sería algo más fuerte que una simple llovizna, aunque aquello no era nada del otro mundo por esas fechas. Ajusto su pesado abrigo cuando el frio viento puso en evidencia lo mojado que se encontraba y haciéndolo apurar el paso. Ya había pasado el pequeño tumulto de gente en el ayuntamiento, hacia un rato, y por fin logro ubicarse lo suficiente como para terminar frente a su primero objetivo: El hotel.

    Si pasase más tiempo en aquel lugar o fuese más seguido al pueblo, podría decir que era un cliente frecuente del Hotel. Aunque no estaba muy lejos de ello, aquel lugar era su parada obligada y su provisoria morada cada vez que asomaba su rostro fuera del bosque. Había hecho muy buenas migas con el dueño del lugar luego de la charla de borrachos más extraña que había tenido en su vida, o al menos que pudiera recordar. Incluso el viejo recepcionista haba terminado por tomarle cariño a aquel extraño hombre que solía aparecer de la nada. Para cuando entro al reciento la lluvia ya caía con fuerza y las nubes negras tapaban el sol dando un aspecto aún más lúgubre a aquella deprimente localidad.

    Dejo un rastro de agua a su paso al acercarse a la recepción, su peculiar aspecto había llamado la atención de las pocas personas en derredor, claro que él no se percataba de cosas como esas. -Hace tiempo desde la última vez- Lo saludo el anciano de la recepción, su tono de voz delataba cierto reproche tras la pequeña y familiar sonrisa dedicada al recién llegado. -Ya creí que te habría devorado un oso- Alex soltó una carcajada y el verde de sus ojos brillo con diversión. -Ya quisieras- su voz era grabe y profunda. -Casi lo logra, pero no tuvo tanta suerte. Luego te contare. - Ciertamente tenía un par de nuevas historias que contar, el bosque estaba cada día más peligroso, sobrio y aterrador. Quizá esa había sido otra de las razones por las que había decidido ir a Nothinville, aunque no lo admitiría ni siquiera para sus adentros. Era as bien una reacción instintiva ante los horrores que parecían multiplicarse con el pasar de los ciclos. El anciano le tendió una llave, no queriendo mantenerlo más tiempo alejado de una buena ducha de agua caliente; se notaba que le hacía falta, aunque intentara no delatar el frio que calaba en su interior.

    Se adentro en los pasillos del hotel buscando la que sería su habitación por los próximos días, la numero 39. Iba murmurando los números a medida que pasaba frente a las puertas, acercándose a paso ligero a la propia. Probablemente fue una coincidencia, un juego del destino, el que la luz se cortase casi al llegar a su destino. De seguro fue más culpable su poca orientación, que el mismo destino, la que lo hizo girar en la oscuridad encarando la puerta 38 en lugar de la que le correspondía. Quizá fuera la providencia que hizo que los dueños de la habitación no se molestaran en cerrarla con llave o el poco conocimiento de cosas tan normales como que su habitación tendría que abrirse con la llave que se le había dado, a veces se le olvidaban cosas tan mundanas como aquella. Lo más curioso seguramente se podía decir que fue la coincidencia, pues en el instante en el que abrió la puerta, quizá con más fuerza de la que era necesaria, un rayo ilumino por un fugaz instante la escena de la habitación; que con el corte apenas y recibía la escasa luz que las espesas nubes permitían, dejando ver a aquella enorme y amenazadora figura entrando.

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    KenmaKenma
    Devian LilithDevian Lilith
    Bueeeeno, espero que les agrade mi intromisión. Quise regresarle un poco de oscuridad al tema para cortar con tanta dulzura(?)
     
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