Quest C Evento Northern Lights [Shin & Serah]

Tema en 'Digital World' iniciado por Takerudark, 30 Dic 2016.

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    Takerudark

    Takerudark Esposo Canon de Hoppie

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    Cualquier duda, vía PM por favor.
     
  2. Claire.

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    Ese día en la mañana, el dúo de traviesos de Nastrand's Maze -Serah y Dracumon- acababan de salir de la Central de Tamers y ahora se dirigían al Museo de File City. Estaban en pleno día de Navidad y había un encargo necesario que, por ser pedido en tiempo de festividad, ofrecía más paga que las normales, de modo que la chiquilla de falso cabello rubio no dudó en tomarlo; después de todo, dinero de más nunca le venía mal.

    Entonces... ¿no conoces al alcalde de esta ciudad? —preguntó la chica mientras llevaba su cabeza en alto con una bonita sonrisa en su rostro y sus manos sujetas detrás de la cintura baja, mientras caminaba con ánimo por un costado de la calle. Su camarada iba siguiéndole el paso.

    Solo sé que es un viejo muy barbudo kesh, kesh —respondió el virus.

    ¿Un viejo? Pero dijeron que era un Digimon en la Central —insistió ella, deslizando la mirada curiosa hacia él.

    Ya lo verás, kesh, kesh —fue lo único que dijo.

    La sonrisa ensanchada en la cara de Dracumon no era casualidad: le interesaba bastante conocer un poco al alcalde de File y dónde vivía, aunque dentro de sí conservaba un nostálgico recuerdo. Fue cuando llegaron a la morada del Ultimate que Dracumon pudo recordar un fragmento de su vida pasada: había estado allí en ese lugar antes realizando alguna broma pesada, pero no lograba recordar exactamente qué o con quién. Justo en ese momento no podía detenerse a indagar un poco pues el alcalde los esperaba en su oficina, pero se aseguraría de hacerlo luego.

    Luego de que el par de novatos se presentaran en la recepción del Museo, una amable Sistermon Blanc los condujo hasta el tercer piso del recinto y los llevó a la habitación donde trabajaba el alcalde. Al entrar, Serah fue la que quedó un poco más sorprendida por la apariencia de este: se trataba de un pequeño viejito con una gran barba que no dejaba ver su rostro y que usaba bastón, el cual se presentó a sí mismo como Jijimon. Tanto la Tamer como el Digimon se miraron al verlo y soltaron una risita baja, pero de inmediato la chica comenzó a hacer lo que mejor sabía hacer: fingir.

    Nos alegramos de conocerlo señor Jijimon, estamos aquí para su encargo —dijo ella bajando el rostro y sonriendo dulcemente. Dracumon se mantuvo en silencio, sabía que Serah era la mejor para ser la cara "comercial" de ambos. El anciano digital hizo una seña con la mano y se acercó a ella poco a poco.

    ¡Oh! Siempre me alegro de que Tamers novatos se ofrezcan de buena gana para ayudar a mi hermosa ciudad —recitó sobando su barba—. Me alegra que jovencitos como ustedes están dispuestos a ayudar incluso en estas fechas —la estadounidense subió la cara y le sonrió.

    ¿De qué se trata el trabajo? —preguntó de modo dulce. El Ultimate se volteó y caminó a paso lento hasta su escritorio para pasarle una hoja, en cuando la recibió la joven comenzó a ojearla.

    Pues bien, el encargo es ir hasta Freezeland —comenzó con la explicación el alcalde—. Verán, siguiendo las costumbres humanas desde hace tres años, hemos estado haciendo un espectáculo para File cada año que es realizado con la ayuda de algunos Ikkakumon que viven en esa zona —relató e incluso señaló a la pared de su oficina. De estas colgaban un par de fotografías del evento del año anterior en el que una hermosa aurora boreal se cernía sobre la ciudad, también había otra donde el mismísimo alcalde estaba en medio de un grupo de grandes seres cuadrúpedos y largos colmillos, cuerno y cabello blanco. Serah dio unos pasos para ver las fotografías y el anciano continuó—. El negocio está pautado ya, solo hay que ir allá, buscar a la manada de Ikkakumon y hablar con el líder de ellos: recordarle los detalles y cuál será su pago, en el papel que te di está todo detallado —culminó y la chica se giró a verlo.

    ¿Tú que piensas Dracu? —preguntó ella viendo a su camarada y luego la hoja.

    Parece sencillo, kesh, kesh —respondió simplemente.

    De acuerdo, lo haremos —dijo la adolescente mirando al anciano y este le sonrió antes de asentirle—. Nos marcaremos ahora mismo entonces —nunca antes había estado en Freezeland pero tenía ganas de explorar. Aun así, el alcalde la detuvo antes de que diera un paso.

    ¡Oh, espera por favor, espera! ¡Aún no llega el otro Tamer! —informó llamando la atención de ella, quien de inmediato volteó sus falsos esmeraldas hacia él.

    ¿Hm? ¿Otro Tamer? —cuestionó.

    Por supuesto. Pedí dos voluntarios a la central, seguro no debe tardar en llegar el segundo enviado —respondió y justo en ese instante la puerta del lugar se abrió. Sistermon Blanc venía entrando de nuevo y todos voltearon a verla.

    Señor Jijimon, un humano de la Central —sentenció haciendo una reverencia y dejando que el humano y su camarada pasaran por el umbral de la puerta.

    Buenos días, mi nombre es... ¡...! —el albino se detuvo en el acto cuando al pasear sus orbes azulinos por la habitación reconoció a la adolescente. El Terriermon que venía sobre su cabeza fue quien bajó de modo animado para caer al suelo y correr hacia la chica mientras daba saltitos.

    ¡Mira Shin! ¡Es la chica del otro día, la de la tienda de cartas! —tanto la fémina como el varón abrieron los ojos como platos y fue la chica quien se lanzó sobre el orejón, lo agarró entre sus brazos y le dio una vuelta animada mientras lo acercaba a ella.

    Shh ―le dijo en un susurro y Terriermon comprendió, si decía algo de aquel robo se meterían en problemas, tanto ellos como Shin también. El pequeño Child sonrió y le guiñó el ojo para luego volver al suelo y saludar a Dracumon, el cual sonrió de modo divertido, tal vez ese Terriermon le caía bien o tal vez solo lo veía como la victima perfecta para una broma.

    Shin rápidamente disimuló cualquier mueca de impresión, a continuación el alcalde le explicó de qué trataba el trabajo y que la joven que sería su compañera por ese día tenía todos los detalles. Mientras el anciano hablaba, las miradas furtivas entre los azulinos del chico y los esmeraldas de la joven delataban que ninguno estaba muy a gusto de volver a encontrarse de nuevo, aunque aquello fue pasado por alto por el alcalde. El único que parecía feliz con la idea era el pequeño orejón y era obvio: moría por ver como se desarrollaba una "relación de pareja" entre los humanos en primera fila. Al ser despachados por Jijimon la chica escondió una risita en sus labios viendo de reojo al albino, tal vez sería divertido molestarlo un rato después de todo.




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  3. Light.

    Light. Una persona ya me hace caso (?)

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    Al final del día, lo último que esperas es encontrarte con la secuaz ladrona que te dio tantos problemas en un trabajo. Nadie estaba muy contento, al menos entre los humanos. Cuando Jijimon terminó de hablar, ambos Tamer se retiraron y Sistermon los guió hasta afuera del edificio. Nadie decía nada, solo se escuchaban los pequeños "kesh, kesh" de Dracumon mientras Terriermon se limitaba a sonreír plácidamente.

    Esperamos que regresen pronto con buenas noticas―se despidió la amable Sistermon mientras dejaba al cuarteto afuera del lugar. Shin miró a la fémina solo para darse cuenta de que ella lo veía a él.
    Bueno, te veré en Freezeland―musitó el albino, tomando a su conejo y dándose media vuelta.
    ¿Dejarás que una chica indefensa como yo vaya a Freezeland sola?―comentó la joven, adoptando la pose más vulnerable que tenía.
    Eres todo menos indefensa―zanjó el varón comenzando a caminar. La chica infló ligeramente las mejillas.
    ¿Y como planeas que nos encontremos si vamos por separado?―comenzó a seguirlo.
    ¡Oh, yo se, yo se!―habló el orejón. Se removió para soltarse del agarre y después comenzó a buscar entre las ropas del Tamer, sacando el aparato que buscaba y alejandose de él antes de que pudiera detenerlo―Agrégate aquí―Terriermon le extendió el dispositivo, un D-Terminal.
    Mandar a tu Digimon a pedirme el número cuando deberías hacerlo tú, que vergüenza. Si tanto querías hablar conmigo solo tenías que pedirlo...
    ¿Pero que demonios dices?

    El de la máscara se acercó, tomando su D-Terminal y examinando lo que había puesto en él: "Serah" se leía. Subió la mirada para encontrarse con los esmeraldas de la chica, apartando la mirada de inmediato. Guardó el contacto y se hecho el aparato al bolsillo nuevamente, cargó a su conejo para colocarlo sobre su cabeza y comenzó a caminar hacia el Monte Infinito, de ahí tomaría algún camino para llegar al área nevada, era lo más rápido.

    ¿Porque me sigues?―suspiró cansado el varón. La chica detrás de él rio por lo bajo, pero mantuvo la compostura.
    No se de que hablas, yo voy a Freezeland por este camino―comentó de forma inocente. Terriermon y Dracumon rieron un poco.

    Se había rendido al cabo de unos metros, de todas maneras iban a tener que hacer el trabajo juntos así que no tenía sentido seguir comportándose de esa manera. La esperó un poco para comenzar a caminar a su lado. Pronto, Terriermon comenzó a conversar con ella y con Dracumon, aunque no era nada serio.

    Nos conocimos hace poco―explicaba el conejo―apenas llevamos un par de meses como compañeros.
    Ya veo, no es mucho tiempo―comentaba Serah.
    Si, cumplirá 20 este año ¿Te gustan mayores? Shin es mayor, creo...
    Pero que tonterías dices ahora...―el varón tomó al orejón entre sus brazos, tapándole la boca.

    Dracumon y la falsa rubia rieron ligeramente ante la escena. Shin se sonrojó ligeramente por el comentario de su camarada y continuaron el viaje de la misma manera, cada cierto tiempo el chico tenía que callar al conejo, que no dejaba de insinuar lo que podría pasar entre ambos Tamer. Pasado un poco más de medio día ya habían recorrido buena parte del camino y el frío característico del lugar comenzaba a sentirse. La fémina temblaba cada pocos segundos al no estar abrigada para el clima.

    Empieza a hacer frío, kesh, kesh―Dracumon observaba el camino por el que habían llegado, pateando una pequeña piedrita. En su mente, ese piedra empujaría una más grande y esa otra aun más grande, pronto se haría un derrumbe por la montaña que le arruinaría el día a alguien... pero por desgracia no pasó.
    ¿Que esperaban de Freezeland?―musitó el varón, mirando a la chica que se entretenía ligeramente al ver su aliento frente a ella.
    Si tan solo hubiera un caballero...―empezó Serah, sonriendo ligeramente. Puso ojos tiernos y se rodeó con los brazos. Shin suspiró.
    Bien, bien... de todas formas no me molesta tanto el frío.

    El albino se quitó la chamarra, extendiéndosela a la fémina quien en vez de tomarla se colocó de espaldas al varón, este la miró confundido unos segundos hasta que cayó en cuenta de lo qe quería, que él se la colocara. Masculló por lo bajo, se acercó y le colocó la vestimenta en los hombros, la chica sonrió y le abrazó el brazo, sorprendiendo al chico. ¿Cómo carajos había acabado así?

    Así los dos no tendremos frío―explicó Serah mientras comenzaba a caminar, jalando al albino, quien se resigno.

    Otro poco de camino y ya podían ver Freezeland a lo lejos, solo quedaba bajar por la montaña y buscar a la manada...


    Claire.Claire.
     
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  4. Claire.

    Claire. Love Light<3

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    No pasó demasiado para que finalmente el dúo de Tamers tocara las congeladas tierras de Freezeland y el manto blanquecino se extendiera frente a ellos. Lo cierto es que era un paisaje bonito: los árboles estaban cubiertos de nieve y el suelo también, a lo lejos podían verse unas pequeñas casas con forma de iglú de las cuales salía un hilo de humo blanquecino por la parte superior y por entre los árboles pudieron ver un bonito Digimon semejante a un alce, que tan pronto los observó se marchó corriendo.

    Shin intentó simplemente seguir su paso firme e ignorar los constantes comentarios de su camarada o de la chica que tenía prendida de su brazo con afán. De cuando en cuando bajaba la vista levemente para verla a ella sobre su hombro y, cuando notaba que ella se daba cuenta, volvía la mirada adelante frunciendo el ceño. En su cabeza iba el nombre de la chica en el D-terminal: Serah. Gracias a su máscara no se vio, pero una leve sonrisa se dibujó en sus labios, la cual rápidamente desapareció.

    Para Serah, en cambio, el viaje se le había hecho super divertido. Podía darse cuenta que el albino estaba nervioso y por eso sonreía por lo bajo mientras falsamente fingía frío y afirmaba que necesitaba "calorcito" para no congelarse. Lo mejor de todo era que el varón parecía comerse todo el cuento y ceder a sus caprichos, lo cual para la pequeña Farron era entretenido. Dracumon, por otro lado, iba caminando por sobre la nieve y la ensanchada sonrisa que solía tener estaba encorvada hacia abajo. Algo de escalofrío comenzaba a recorrerle el cuerpo y no estaba seguro de que la sensación le gustaba, pues en su vida anterior había vivido en Metal Empire o en el desierto cercano a este, lugares conocidos por ser calurosos o templados; hasta ahora no lo sabía, pero estaba decidiendo en ese momento que la nieve y el frío no le gustaban.

    Luego de un rato caminando, el dúo finalmente llegó a la tan nombrada Villa de Kamakura, donde de inmediato se dieron a la tarea de comenzar a preguntar en los puestos de bebidas calientes el lugar en los que podían conseguir a las manadas de Ikkakumon.

    ¿Ikkakumon? No creo que los encuentren para aquí —les dijo un SnowAgumon que atendía el puesto—. Tendrán que ir más lejos —se giró para mirar a un costado y entonces apuntó con su garra allá—. ¿Ven aquella zona donde el cielo se ve más oscuro? —el cuarteto siguió con la vista la dirección que apuntaba el Digimon para fijar la atención a esa zona, siendo Shin y Terriermon quienes asintieron—. Hacia allá está el Cabo de Hielo y la costa a las aguas congeladas, es probable que los encuentre por esa parte—informó y sonrió.

    Serah le agradeció con una falsa sonrisa amable y entonces el equipo marchó a donde les habían indicado. En el camino pudieron recorrer parte de la villa y ver a diferentes clases de Digimon típicos de esa zona como por ejemplo Penmon, Gizamon, Gabumon o SnowGoburimon; también muchos humanos. Al parecer, las fechas hacían que hubiera más gente por los alrededores buscando el clima invernal, quizás intentado sentirse más como en casa.

    Fue luego de unos minutos más, gracias a la guía de un Icemon -el cual les indicó que si seguían por el Mercado de Trueque de los Mojyamon podrían dar con el Cabo de Hielo-, que finalmente el dúo de humanos y sus camaradas pudieron tener una noción más certera de a dónde ir. Para ese entonces Dracumon estaba de un pésimo humor: se hallaba abrazándose a sí mismo, sus delgadas piernas le temblaban y sus pies y cabeza estaba fríos.

    No aguanto esto —musitó en tono rasposo, ganándose la atención de la joven. Así que fue Shin quien dio la idea de buscar algunas prendas en el dichoso Mercado de Trueque antes de continuar.

    Fue de esa manera que pudieron hallar en una tienda algunas ropas para cubrirse mejor del frío de esa época; de modo que Shin consiguió un manto corto para él mismo y un traje peludito para Terriermon. La jovencita tomó un manto largo para ella y unas botas que se adecuaban al pie de Dracumon, junto con una chaqueta de capucha con el mismo adorno peludito que el de Terriermon. Estando un poco más cubiertos ya no tendrían que sentirse tan desprotegidos en la zona a la que iban a ingresar.

    Antes de salir del mercado hacia la costa de las aguas congeladas, preguntaron en algunas tiendas por los Ikkakumon a un Mojyamon algo malhumorado y este solo les dijo que tendrían que buscar todo el día para encontrarlos. Aun así decidieron que buscarían con cuidado, después de todo, unos seres de tan grande tamaño seguro no eran difíciles de ver a la distancia.

    En todos ese tiempo y desde que entraron a la Villa de Kamamura, el albino pudo notar un breve cambio en el acto de la adolescentes. Aunque seguía sonriendo de modo dulce y animado, ya no estaba sobre él acosándolo, sino que parecía más interesada en la misión que tenían. Aquello generó una duda en él: ¿Qué clase de persona era ella? Se preguntó mirándola de reojo mientras caminaban con cuidado por encima de las capas de hielo que cubrían el Cabo. La había conocido en una misión de hurto a una tienda de cartas, en la cual pudo ver que tenía más de una treta bajo la manga para salirse con la suya y ahora estaba allí, colaborando para una tarea que había pedido el mismísimo alcalde de File City. Algo en todo aquello se le hacía extraño y no podía dejar de preguntarse cuáles eran los motivos de aquella chiquilla.

    Tal vez... tal vez ella era igual que él, imaginó por un instante, tal vez buscaba hacer el bien según sus propios métodos. Después de todo, él mismo también había hecho aquel trabajo de irrumpir en la tienda y robar las cartas y, aún así, él no era un vándalo. Tal vez la chica no era tan mala compañía como había pensado desde el principio, se dijo a sí mismo y no se dio cuenta de que su mirada se había quedado fija sobre la pequeña rubia mientras meditaba en eso. Fue Terriermon quien le dio un suave jalón a una mejilla y sonrió de forma pícara cuando el de cabello blanquecino alzó su vista para verlo.

    ¿Qué pasa? —fingió solo estar distraído, pero el orejón le señaló hacia adelante.

    Mira Shin, allá están las aguas congeladas —avisó.

    Tanto el dúo de Black Jack como los de Nastrand's Maze se detuvieron en seco. Efectivamente estaban en el límite de Freezeland, la zona más fría en las que el hielo cedía para dar paso a una capa de agua helada que mecía suavemente pedazos de estos sobre ella.

    Bien, hemos llegado. Esos Ikkakumon deben estar por aquí cerca —dijo la de ojos esmeralda mirando a los alrededores mientras se ponía las manos en la cintura y giraba sobre sus pies, buscando con la vista.



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  5. Light.

    Light. Una persona ya me hace caso (?)

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    Se miraron a los ojos, podían sentir la respiración del otro, sus latidos acelerados. Apenas se dieron cuenta de las lentillas que el otro utilizaba, aunque en el caso de Shin era más que obvio, incluso el varón se dio cuenta del ligero tono rosado del que era portador el cabello de la fémina, no lo había notado porque nunca la había examinado con tanto detenimiento. La chica parecía querer decir algo, pero las palabras no salían de su boca, un sonrojo cubría sus mejillas, el primer sonrojo sincero que había visto por parte de ella. La máscara del chico estaba ligeramente caída, casi revelando su rostro por completo, si ella quisiera podría quitársela y dejarlo al descubierto, después de todo tenía una mano en su rostro, justo a su mejilla que igualmente despedía un ligero color rojo por el sonrojo que el mismo producía... ¿Como habían acabado así?

    FlashBack -Unos minutos después de encontrar las aguas congeladas-

    Habían pasado un rato buscando pero aun no veían nada de utilidad, las observaciones que Terriermon le hacía a su Tamer eran más una forma disimulada de obligarlo a volver a ver a su compañera de Quest: la joven Serah.

    Al menos ya se su nombre—pensó para si. Terriermon sonrió al notar que la miraba lentamente.
    Oye, oye, buscamos Ikkakumon, aunque puedo llevarme a Dracumon si quieres—jugó el conejo. Su Tamer suspiró ante tal comentario, jalándole ligeramente las orejas, cosa que más que molestarlo le hizo gracia.
    No andes con tus ideas locas... solo la vigilo—se excusó el varón.
    Ajá, y yo soy un Omegamon.

    Otros pocos minutos hasta que el compañero de la fémina logró ubicar a las bestias que se supone harían el espectáculo en File. El cuarteto se acercó mientras anunciaban su llegada para no ocasionar malentendidos, pues sabían que esas áreas a veces podían resultar hostiles. Todos los miembros de la manada voltearon a verlos, reaccionando de diferentes maneras: uno se separó y se alejó ligeramente, otro los miró con duda e incluso podría decirse que su mirada era retadora, otro solo los ignoró, pendiente de atender a los Gomamon frente a él, el resto de la manada realizó una leve reverencia. Finalmente, un último se les acercó, respondiendo a su saludo con más cortesía que el resto.

    Soy el líder Ikkakumon de esta manada—saludó—¿En que puedo ayudarles, jóvenes humanos y compañeros?
    Venimos de parte de Jijimon—comentó la falsa rubia haciéndose la inocente, de entre sus ropas sacó un rollo de papel. Un contrato.
    Según entiendo—comenzó a explicar Shin—tienen un convenio con él para un espectáculo de luces en File.

    Ikkakumon alzó la ceja, comenzando a leer el documento que la fémina le presentaba. En efecto, su huella de Gomamon y firma estaban en aquel documento, de eso no había duda, solo había un pequeño problema...

    ¿A que se refiere a que no son los mimos integrantes que en Navidades pasadas?—Terriermon alzaba una ceja y una oreja.
    Verán, este año tres de nuestros miembros tomaron caminos distintos y tres más se unieron—comenzó a explicar Ikkakumon—hablaré con la manada para hacerles saber esto, seguramente recordaran el contrato, así que no habrá problema, pero respecto a los nuevos...
    Tenemos nuestras maneras de convencer... kesh, kesh—entre más grandes, más graciosa la broma.
    Si los convencen como dicen, entonces no habrá problema, pero no puedo partir a menos que todos estén de acuerdo.
    Bien ¿Y quienes son los nuevos?—Shin miraba al resto de los Ikkakumon.
    Tammie, es algo paranoico con los humanos, tengan cuidado. Temmie, es padre soltero, aquel con los Gomamon, los consciente mucho. Por ultimo está Timmie, no le agradan mucho los humanos, pero si logran hacerlo reír seguro se olvida de eso y les hace caso.

    Acordaron empezar por Tammie, suponiendo que era el Ikkakumon que se había separado de la manada y los miraba desde lejos. Se acercaron lentamente a él, con toda la tranquilidad del mundo, como si fuera una coincidencia que se hubieran encontrado.

    Hey—saludó el conejo.
    A-ah.. Hola—el Ikakkumon estaba intimidado o algo—No... No quieren comerme ¿Verdad?
    ¿Disculpa?—Serah alzó una ceja, confundida.
    E-escuche que los humanos comen carne de Ikkakumon... L-les advierto que si ese es el caso, yo—se colocó en posición de pelea, haciendo retroceder al grupo.
    Oye, oye, calma. ¿Quién dijo eso? Nadie come carne de Ikkakumon. Relájate un poco...—Shin se colocó instintivamente frente a la fémina, casi protegiéndola. Incluso Dracumon decidió no hacer bromas o saldría mal parado.
    ¿Por qué debería confiar en ustedes?
    Solo venimos a avisarte sobre este contrato, dime ¿Has estado en File? —comenzó Serah.

    Las dotes manipuladoras de la chica hicieron de las suyas. Poco a poco el portador de un cuerno comenzaba a relajarse y a dejar sus miedos de lado, al menos un poco. iría a FIle con la manada, estaría a salvo de cualquier humano que quisiera comerlo, pasaría un buen rato, comida gratis, tal vez alguna compañía de alguna Ikkakumon hembra. Era Navidad, el punto de todo eso era divertirse ¿no? Un poco de engaño, sonrisas, risas y el Ikkakumon estaba listo para ir, era impresionante lo manipuladora que podía llegar a ser la fémina.

    Te divertirás, ya veras—comentaba Terriermon, sonriendo.
    Como nunca, kesh, kesh—Dracumon dio una palmada a Tammie, una pequeña en señal de camaradería, pero este no se lo tomó así.
    ¡Aaaaah!

    El cuerno del Ikkakumon estalló, soltando un pequeño misil que voló por el cielo para después comenzar a caer de forma amenazante contra los presentes. Tammie se deshizo en disculpas por su error y su susto mientras todos se alejaban del ataque. El misil cayó cerca, aunque no de forma peligrosa, de los Tamer, ocasionando que Shin se arrojara sobre Serah para protegerla, quedando sobre su cuerpo...

    Fin del FlashBack

    Terriermon los veía emocionado, Dracumon confundido al igual que Ikkakumon... ¿Harían algo? (?)



    Claire.Claire. espero no haber exagerado o algo :v
     
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  6. Claire.

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    Serah se quedó mirando atentamente los ojos zafiros del varón y suavemente deslizó su atención a la boca de él, su máscara estaba levemente abajo y ella fingió un falso sonrojo, tal vez era hora de divertirse un poco con el albino. Sonrió de forma pícara y con su dedo terminó de bajar la máscara, destapándole los labios. Shin estaba sin habla, los tres Digimon presentes los observaban y Terriermon era el que tenía sus mejillas infladas de felicidad.

    — ¡Lo besará, lo besará!— murmuró con emoción y evitando saltar para no distraerlos, reventaría de alegría si tenía la oportunidad de ver un beso de una pareja humana en vivo. Dracumon no entendía la emoción del orejón e Ikkakumon vio todo con un pequeño ápice de terror en su rostro.

    Shin tenía el corazón acelerado y solo vio como la fémina cerró sus ojos y juntó sus labios adelante, acercándose a él; el mayor abrió los ojos de par en par y su sonrojo se intensificó mientras echaba su cabeza atrás. No soportó la presión del momento ni de lo que la adolescente iba a hacer y un grito salió de sus labios, pero el que se escuchó gritar fue uno de los espectadores.

    — ¡Waaaa, se lo quiere comeeeer! —la exclamación de horror de Tammie llamó la atención de todos, ahogando el "¿Qué rayos vas a hacer?" de Shin al momento de tomar los hombros de la falsa rubia y alejarla. Terriermon casi dio un grito al cielo porque el cuadrúpedo de pelaje blanquecino había interrumpido todo y Dracumon estalló en risas al ver el pánico del Adult. Serah escondió una risita burlona llevándose la mano a la boca y volvió a fingir que estaba apenada; Shin la miro de reojo, levantándose deprisa y colocando la máscara en sus labios de nuevo, buscando desaparecer el calor que sentía en sus mejillas.

    El albino era el que parecía estar más apenado con todo el asunto y el que su camarada Terriermon estuviera encima diciéndole un montón de cosas vergonzosas referentes a la chiquilla solo lograba crispar más sus nervios. Serah se levantó del frío suelo y se reunió con Dracumon, ignoró la mirada fulminante de Shin y fijó su vista sobre Tammie, quien iba de un lado a otro gritando espantado por el "acto de canibalismo" de la chica. La pequeña Farron se llevó una mano a la frente sonriendo y lo detuvo, entonces procedió a explicarle que no iba a comerse al otro humano y tanto Terriermon como Shin escucharon desde donde estaban la conversación. El conejo orejudo giró en la cabeza de su camarada para mirar en dirección a Serah y el albino oyó lo que ella decía mirando por sobre su hombro.

    — ¿Beso? —preguntó Tammie curioso.

    — Sí, es una manera de decirle a una persona que te gusta —explicó la neoyorquina sonriendo de modo malicioso y viendo de reojo al varón.

    — E-entonces... Si, si... —el Ikkakumon se revolvió inquieto en su lugar—. ¿Si a mí me gusta Timmie, de-debería intentar comérmelo-DIGO, ¡besarlo!?— —pareció apenarse y Dracumon soltó un "kesh, kesh" haciéndosele sumamente graciosa la conclusión del Adult. Serah rió ante el comentario y asintió enérgicamente para, a continuación, ver al Ikkakumon aceptar ir a File si ella le enseñaba cómo eran esos besos. Ya tenían a uno de los tres convencidos y Serah volvió a reunirse con Shin y Terriermon, este último saltó sobre ella con entusiasmo y se posó sobre su cabeza, mientras que Shin no decía ni una palabra, aun avergonzado y algo molesto.

    —¿Pasa algo? —preguntó la chica de modo inocente meciéndose sobre sus pies. El otro la miró rápidamente evitando cualquier contacto visual con ella y soltó aire de modo pesado.

    —Mejor terminemos esto —se giró y comenzó a caminar en dirección a donde estaba el segundo Ikkakumon que debían convencer... según el líder se llamaba Temmie. El par de digitales y la americana siguieron al varón y observaron desde unos cuantos metros al objetivo: Temmie era padre soltero y alrededor de él jugaban tres pequeños Gomamon con alegría.

    El albino de inmediato le hizo una seña a Terriermon y este rápidamente volvió al suelo para trepar por un costado de él y llegar a su cabeza. Shin no dijo nada y solo caminó con tranquilidad hacia el Ikkakumon para hablar con él, Serah lo observó en todo momento sonriendo y soltó una pequeña carcajada por lo bajo al ver la reacción del chico por la broma que ella le había hecho. La pequeña Farron y Dracumon se quedaron ahí a observar, viendo cómo el humano intentaba hablar con Temmie; no podían escuchar que le decía pero veían que el Adult negaba con la cabeza y se volteaba. Serah entonces se inclinó y se puso de cuclillas al lado de su camarada.

    — Dracu, ¿piensas lo mismo que yo? —le preguntó sin quitar la sonrisa de su rostro. El aludido pareció pensarlo.

    — ¿Hm? ¿Que sería genial controlar esta manada de Ikkakumon para que causaran terror en File? Kesh, kesh, el alcalde barbón enloquecería —respondió. Serah rió ante el comentario.

    —No tontito, aunque sería divertido ver a ese viejito enloquecer —meditó mirando arriba—. Jajaja, pero no, hablo de esos Gomamon... Podemos usarlos para convencer a su padre, ese Digimon no parece que quiera escuchar a nuestro compañero de misión —dijo mirando atentamente a Ikkakumon y viendo como seguía negando a lo que le decía el albino—. Lo entretendré y tú haz tu magia —pidió girándose a ver al pequeño Undead y este asintió sonriendo anchamente.

    Serah de inmediato se irguió y colocó ambas manos detrás de su cintura, caminó a paso animado a donde estaba Shin y se posicionó a su lado. El muchacho la vio llegar y la miró de soslayo para entonces continuar la charla con Temmie.

    — Como le decía señor Temmie, la navidad es un tiempo muy feliz para todos y si ustedes se niegan a ir arruinaría la fecha para muchos... —explicó intentando convencerlo.

    — No, no. No me interesan las festividades de los humanos, tengo responsabilidad como padre de estos tres niños— señaló a los pequeños Gomamon que jugaban a un costado—, no los llevaré a un viaje tan largo y tampoco puedo dejarlos abandonados aquí—el par de humanos escuchó con atención lo que el Adult decía—. Nadie podría cuidarlos o darles de comer, esta fecha es de las más difíciles para conseguir alimento por lo frías que están las aguas congeladas y tengo que buscarles comida tres veces al día —decretó, firme en su decisión. El albino se le quedó observando y soltó un suspiro, no parecía posible que Temmie aceptara y si él no lo hacía, la manada no iría. Fue repentinamente que escuchó a la chiquilla a su lado hablar.

    —Uhm... ¿acaso está enterado de cual es el pago que ofrece el alcalde de File por ese encargo? —preguntó caminando a un costado y las miradas se posaron en ella, intentaba que el Ikkakumon quitara el ojo por un momento de sus pequeños. Terriermon fue el único que vio a Dracumon escabullirse por el lado contrario y reunirse con el trío de niños Gomamon.

    — ¿De qué habla? —cuestionó el Adult y la adolescente sacó un papel de entre su ropa, entonces comenzó a leerlo.

    — "Pago: Seis meses de raciones de comida para la manada completa. Cada mes una comisión especial se encargará de traer la comida de la ciudad al hogar de los Ikkakumon el primer día del mes"—concluyó la chica, entonces miró al cuadrúpedo para mostrarle el documento y que él mismo verificara. El albino recordó haber leído eso pero antes de que dijera algo su camarada le llamó la atención en voz baja indicándole que mirara a un costado.

    —Parece que tenían un plan —murmuró riendo suavemente. Shin alzó una ceja viendo cómo el pequeño vampiro tenía reunidos a los tres niños alrededor de él: sus manos estaban extendidas y los globos oculares incrustados en ellas giraban suavemente. Mientras tanto, Temmie veía el contrato y quedó en silencio: tenía que admitir que era una muy buena paga, además de que eso aseguraría alimento para sus hijos por seis meses.

    —Hmm... parece un buen pago —murmuró—, pero... no podría conseguir quien los cuide mientras no estoy — dijo suavemente moviéndose para mirar a un lado. La falsa rubia dio un saltito para llamar su atención de nuevo.

    — ¡Llévelos! —dijo deprisa y Terriermon fue quien saltó a ayudar.

    — ¡Sí! Según lo que sé a los niños les encanta la navidad —afirmó y Shin asintió. En ese instante el trío de Gomamon llegó con su padre de modo animado.

    — ¡Papá llevamos a File!

    — ¡Queremos ver la navidad!

    — ¡Lloraré hasta que digas que sí!

    Aclamaron los tres, saltando sobre el lomo de Temmie y trepando hasta su cuerno para atosigarlo. La chica sonrió y se acercó a Shin, el albino miró con atención la escena y Dracumon se reunió con ellos, Terriermon bajó hasta el suelo y lo felicitó, diciéndole que esa técnica de hipnosis era genial.

    — Parecen buenos para manipular las cosas ustedes dos... —declaró el albino en tono neutral y sin mirar a la menor. Esta llevó su mirada a él y curvó sus labios en una leve sonrisa.

    — Por supuesto que no~ —dijo en tono cantarín e inocente, el otro no pudo evitar tomar aire profundamente y expulsarlo con suavidad. Los Gomamon lograron convencer a Temmie de llevarlos a con él a File a ver la navidad y finalmente solo quedaba Timmie: si lograban hacer que él aceptara, entonces podrían comenzar el viaje a File y cumplir su misión de modo exitoso.


    LightCoconutLightCoconut lala~ <3
    Este post era para ayer en la noche, pero bueh, ya sabes (?) xD
     
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  7. Light.

    Light. Una persona ya me hace caso (?)

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    Timmie, un Ikakkumon malhumorado que no gustaba mucho de los humanos, o al menos esa fue la definición que usó Temmie al preguntarle cómo identificarlo, poco tardaron en darse cuenta de la verdad de sus palabras. No tardaron mucho en encontrarlo, era el único que los miraba de modo desafiante, pero recordando las palabras del líder de la manada, si lo hacían reír se olvidaría de su odio por un rato y sería más fácil convencerlo y ¿qué mejor forma de hacerlo reír que con una broma?

    Dracumon se paró al frente del grupo, llamando la atención de todos a la par que el Undead creaba una bola de nieve en sus manos que poco a poco aumentaba de tamaño, obviando sus intenciones. Caminó con cuidado, tratando de ser visto por Timmie y escabulléndose, alejándose del grupo. Antes de que intentara algo, la chica intentó lo mismo que con Temmie: distraerlo; comenzó a acercarse, usando su don natural para fingir, proyectando una apariencia inocente y frágil, actitud que habría hecho que el más testarudo de los testarudos se apiadara de ella y se volviera una dulzura… pero no (?).

    Disculpe, señor—habló la joven, el Undead ya se encontraba detrás del Adult con una enorme bola de hielo.
    ¡¿Qué quieres?! ¡No me hables! ¡No soy señor, soy señorita! —exclamó bastante alto LA Ikakkumon, sorprendiendo ligeramente a la fémina por la revelación, pero se recuperó rápidamente, aclarándose la garganta.
    Mil disculpas, señorita, verá, vengo de parte de…—fue abruptamente interrumpida.
    ¡No! ¡No me importa, solo no! —se giró de pronto—¡Y tú ¿Qué crees que haces?! ¡¿Crees que estoy ciega?!

    La sorpresa del dúo se reflejó en sus rostros, Dracumon perdió el balance por la impresión y los gritos, cayendo de espaldas y siendo aplastado por la bola de nieve que iba destinada a Timmie, atrapándose a sí mismo. Serah corrió a ayudarlo, pues su baja resistencia al frío le saldría caro si no se apresuraba a sacarlo de ahí. Ikakkumon suspiró molesta y se marchó dando un par de pasos para alejarse un poco, cosa que Shin y Terriermon aprovecharon para acercarse al dúo de infames.

    No salió como esperaban—obvio Shin en un tono neutro. Terriermon bajó de su cabeza, ayudando al Undead a salir de su tumba de nieve.
    No me digas, genio—el sarcasmo era más obvio aún—¿Por qué no lo intentas tú?
    Oh, oh, yo quiero intentarlo—pronunció el conejo de pronto, alejándose sin esperar una respuesta.

    El verdusco caminó con un poco de dificultad por la nieve, hasta llegar a la Ikkakumon, llamando su atención al agitar sus enormes orejas. La blanquecina se acercó y agachó ligeramente para verlo y escucharlo mejor.

    ¿Qué necesitas, pequeño? —habló de forma casi amable la Adult.
    ¿Quieres saber un chiste? —inició e Ikakkumon asintió.

    De lejos, el trio miraba como Terriermon conversaba con la reciente descubierta señorita. Dracumon ya estaba fuera de la nieve y Serah se mantenía observando al albino pensando en alguna otra forma de hacerlo incomodar: ¿Tomar su brazo? ¿Un beso en la mejilla de despedida? ¿En los labios? ¿Una nalgada? Negó inconscientemente ligeramente, tenía que asegurarse de que fuera algo divertido pero que no lo ahuyentara por completo por si lo veía de nuevo, igual y podría abusar de él en alguna otra ocasión.

    Su mente divagaba hasta que el grito del Child verduzco la regresó al mundo real, el conejo regresaba después de que una furiosa Ikakkumon le amenazara con aplastarlo. Llegó hasta su Tamer, trepándose a su cabeza en busca de refugio.

    ¿Qué le dijiste? —preguntó el varón, mirando hacia arriba.
    Los chistes que escuche de los humanos en el café—respondió. La fémina y su compañero ladearon ligeramente la cabeza ¿Qué café?
    Ah, te dije que no escucharas lo que decían esos inútiles en BlackJack, ni siquiera dejaron propina y eran maleducados—mencionó el de ojos azules.
    ¿BlackJack? —cuestionó la fémina. Recordaba ver un café con ese nombre por uno de los caminos de File, pero nunca había entrado.
    Ahí vivimos y trabajamos—contestó el conejo de forma animada. Su humano lo tomó y lo bajó al suelo, caminando en dirección a Ikakkumon.

    Su compañero orejón intentó detenerlo, pero el humano le hizo un ademán para que lo dejara. Serah, infló un poco las mejillas ¿Sus bromas habían despertado en él alguna afición al suicidio? Porque Timmie no se veía para nada tranquila y parecía que si otro humano se acercaba acabaría con él. Miraron como se acercaba, alzaba las manos para demostrar que no se traía nada entre manos y… nada. Solo estaban parados, bastante lejos como para escuchar algo, pero pronto vieron como el blancuzco se iba calmando, aun mejor, comenzaba a sonreír y pronto escucharon una ligera risa salir de sus labios, hasta un sonrojo ligero. Terminó por asentir con ánimos para luego ir con el resto de la manada y Shin regresar con su pequeño grupo de espectadores.

    ¿Qué le dijiste? —Serah le mirada ligeramente impresionada, aunque no lo demostraba.
    Que le gustaba a Tammie y le quería besar, aceptó ir a File con la excusa de que si lo presionaba lo suficiente se le “confesaría” —explicó el humano, tomando a su conejo y comenzando a caminar en dirección al líder.
    Eso solo fue un comentario de Tammie ¿Qué pasa si no se le confiesa, kesh, kesh? —el Undead reía ligeramente al imaginarse la incómoda situación, sonriendo más cuando el albino alzó los hombros con poco interés.

    Hablaron con el líder, dándole la noticia de que los tres Ikakkumon que desconocían el arreglo ahora lo conocían y lo aceptaban. El líder hizo lo propio, explicándoles a todos de lo que iba el trabajo, así como la paga y demás cuestiones; con todo arreglaron, cerraron por fin el acuerdo: los Ikakkumon se pondrían en marcha de inmediato, pero tomarían un camino distinto al de los humanos, pues necesitaban más espacio por su tamaño, pero llegarían a tiempo para el espectáculo, terminando por separarse, finalizando su trabajo.


    Iban de regreso de Freezeland, atravesando ya el Monte Infinito. El atardecer se ceñía sobre ellos, encontrándose con un cielo rojo cuando se dedicaban a bajar con cuidado la montaña. Las ropas que habían conseguido para el frío ahora resultaban ser molestas, por lo que los Child se habían despojado de ellas y ahora se mantenían frescos, hablando entre ellos unos metros adelante.

    Oh, casi lo olvido—Serah se detuvo un momento, despojándose de su manta al igual que la chamarra que el varón le había proporcionado, regresándosela. El chico la tomó, percibiendo el ligero perfume de ella en la prenda.
    Lo había olvidado, este manto es bastante tibio—comentó mientras imitaba los movimientos de ella al sacarse el manto y colocarse la chamarra después.

    La joven extendió un brazo para acomodarle el cuello de su prenda azul, mirándolo a los ojos justo al acabar esperando alguna reacción incomoda por su parte, pero solo encontró una cara neutral, como la que había estado cargando todo ese tiempo desde que le quitó la máscara. Separó la mano de él, mostrándose ligeramente irritada.

    Vaya, si te pondrás todo serio por una broma no me imagino como eres con los demás—soltó la falsa rubia, pretendiendo continuar con su camino.
    Te he juzgado mal—habló el albino, la chica se detuvo, alzando una ceja.
    ¿A qué te refieres?
    He estado confundido respecto a ti, porque no logro entenderte—empezó—a veces eras tierna, otra malvada, otras veces linda. A veces me sacas de quicio y a veces me agradas.

    Silencio de nuevo ¿Cómo se supone que se responde a eso? La de ojos esmeralda miró al de ojos zafiro, quien le devolvía la mirada, después de escasos segundos de esa forma una pequeña risa salió de los labios de la fémina. Todo el asunto era ridículo.

    ¿De qué demonios hablas? Te golpeaste la cabeza con Tammie, seguro—comentó mientras reía ligeramente, comenzando a caminar de nuevo, pero fue detenida por el mayor por el brazo, obligándola a mirarlo.
    Tu cabello no es rubio, es rosa, lo vi cuando estábamos en la nieve, usas lentillas como yo…—habló de pronto, por un segundo, la chica se sintió vulnerable, casi tentada a llamar a Dracumon para que le ayudara—quiero conocer quién eres en realidad.

    La soltó, dejándola incomoda por la situación, cruzándose de brazos como si quisiera protegerse. Shin suspiró ligeramente, algo cansado, no se le daba bien eso de transmitir deseos o sentimientos, era mejor actuando… Miró al camino, Terriermon y Dracumon no estaban, seguramente se habían adelantado, muy adentrados en su conversación como para darse cuenta que sus Tamer no los seguían, después la miró a ella, inseguro de su siguiente acción.

    Se acercó de nuevo, bajando ligeramente el rostro a la par que su diestra subía, aprendiéndose a la máscara para bajarla y descubrir el resto de su rostro. Ya cerca, su siniestra rodeó la cintura de la falsa rubia, movimiento que alertó a la fémina.

    Pero ¿qué crees que…? —calló al ver el rostro del chico cerca.

    Las manos de la chica habían quedado atrapadas contra el pecho del varón, presionándolo para tratar de poner distancia entre ellos, pero la derecha del albino se había colocado a espaldas de la Tamer, reforzando su agarre. Acercó su rostro al de ella cada vez más hasta que apenas un par de centímetros separaban sus labios. Antes habría estado bien, porque era ella quien iniciaba y quien se divertiría, pero ahora…

    Suéltame o…—amenazó la fémina casi en un susurro, interrumpiendo sus palabras de nuevo.

    Primer segundo y sus labios chocaron, primero suave y ligeramente inseguros por parte del varón, mientras que Serah los mantenía estáticos y firmes, con renuencia a lo que pasaba mirando al chico. Tercer segundo, los labios de ella se relajaron un poco al igual que sus ojos, cerrándolos poco a poco, las manos en el pecho del albino ofrecieron menos presión mientras él la acercaba otro tanto, aunque ya sin poner la misma fuerza de antes para evitar que se separaran. Quinto segundo, las manos de ella subían lentamente con la intención de afianzarse a su cuello, los labios de ambos se movían ligeramente, con cautela. Séptimo segundo, las manos de la chica se mantenían firmes en el cuello de él mientras que las manos de él estaban en la cintura de ella, ambos con la intención de acercar al otro, sus labios se movían al ritmo que la chica indicaba, pues Shin pronto se vio derrotado frente a su inexperiencia en besos (?). Décimo segundo, se separaron ligeramente.

    Yo... no sabía cómo…—intentó excusarse el varón, pero Serah negó ligeramente con la cabeza.
    Me la debes—amenazó la de ojos esmeralda, se acercó de nuevo al varón, pero cuando le miró cerrar los ojos esperando otro beso se separó abrupta y descaradamente, riendo. Con todo y todo, seguía siendo divertido molestarlo y no era tan suertudo como para recibir dos besos de ella en un mismo día.
    ¿Q-qué? ¿Por qué? —balbuceó el mayor, confundido y atontado. La chica no pudo aguantar más la risa, soltando una carcajada, no creía que él podría haber tomado la iniciativa como lo hizo.
    Jijimon espera, Shin—canturreó, ya de mejor humor—tienes mi contacto ¿no? Entonces escríbeme.

    Le guiñó el ojo, retomando su camino, siendo seguido por el varón mientras se acomodaba la máscara nuevamente. Fuera como fuera, prometía ser divertido, al menos un rato, así que ¿Por qué no darle una oportunidad?


    Claire.Claire. espero no haberme pasado :v (?)
    TakerudarkTakerudark listo 8D
     
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  8. Kira

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    Debido a causas de fuerza mayor (?) yo evaluaré su misión. Disculpen la demora.


    Narrativa
    En este punto no tengo muchas observaciones que dar, ambos manejan una narrativa fluida, amena y fácil de leer, sin caer en redundancias ni en palabras que entorpezcan la lectura. De cualquier modo, quisiera comentar un detalle con respecto a la narración de uno de ustedes; LightCoconut, me agrada tu modo de escribir, pero sí te invito a explayarte más y a describir con un poco más de énfasis y detalle cada situación que se genera dentro de la misión. Tomaré como ejemplo tu último post, donde las descripciones fueron precisas y ayudaron a que la lectura estuviera más enriquecida en comparación a tu primer y segundo post. Esto te ayudará a pulir mucho más tus próximos escritos, tómalo como una sugerencia y consejo para enaltecer más tu narrativa, que ahora cuenta con un muy buen nivel, pero sé que aún puedes más. En este aspecto, con Claire no encuentro ningún problema, así que no hay comentarios al respecto. Ahora sí, ambos tuvieron sus deslices y faltas de ortografías en varias palabras a lo largo de sus posts, yendo desde escribir mal alguna palabra, ausencia de acentos o letras de más; pondré solo algunos ejemplos de cada uno como referencia y para cuidar estos detalles en futuros escritos, con darle una releída antes de publicarlo ayudará bastante. Claire: en cuando la recibió > cuanto la recibió, marcaremos > marcharemos, estaba > estaban, de la adolescentes > de la adolescente, sino > si no, miro > miró, navidad > Navidad (recordemos que es una festividad y va con mayúscula), llevamos > llévanos. En cuanto a LightCoconut: como > cómo, alejandose > alejándose, se > sé (del verbo "saber"), que > qué, se hecho el aparato > se echó el aparato ("hecho" es de hacer), porque > por qué?, rio > rió, resigno > resignó, recordaran > recordarán, consciente > consiente, ultimo > último, veras > verás. Ambos: 22/25

    Interpretación
    En cuanto al manejo de sus personajes, los NPC y del entorno en general no hubo ningún problema, supieron interpretarlos bastante bien de acuerdo a lo establecido en sus fichas y descripciones. Sin embargo, lo siguiente va para Claire, porque noté un hecho un poco fuera de lugar, no es de gravedad, pero a cuidar. Cuando están buscando información en el Mercado de los Mojyamon, Shin y Serah obtienen algo de ropa para refugiarse de las bajas temperaturas de la región, pero en ningún momento se menciona qué artículos cambiaron/tradearon por las vestimentas. Sé que en una quest así puede parecer algo sin importancia, y realmente no les restará ningún punto, pero sí es algo a cuidar porque pega en la interpretación misma de una de las zonas de Freezeland y esto podría repetirse a futuro con algún otro aspecto de mayor relevancia/importancia en otras misiones. De ahí en más, como ya dije, todo lo manejaron bastante bien y la convivencia entre sus personajes fue interesante de ver. Ambos: 25/25

    Realismo
    Nada que objetar en este apartado, las situaciones que crearon para que sus personajes se desenvolvieran estuvieran totalmente dentro de la realidad y la forma en que solucionaron el problema de confianza de algunos Ikkakumon fue de la mano con las personalidades e historias de sus personajes. 25/25

    Desarrollo
    Cumplieron con el número de post solicitados y cada uno contó con buena longitud, la suficiente para poder ir desarrollando la historia paso por paso sin verse apresurada o a la carrera. Igual, sin dejar tanto de lado el propósito de la misión impuesta por Jijimon, se ayudaron de la trama misma para desarrollar más sus historias personales y dar a conocer un poco más de las facetas/naturalezas de cada personaje; porque hasta ahora yo no había visto a un Shin que se sonrojara del modo en que acá sucedió y, como es la primera vez que evalúo a Claire usando a Serah, me ayudó bastante esta misión para ir conociéndola (una cosa es leer la ficha, otra es ver al personaje en acción) y me gustó lo que leí pues es un giro distinto al que venía leyendo con Light. Además, la historia que armaron con los Ikkakumon y los momentos de comedia que crearon no fueron exagerados, si no los justos para ayudar a convencer a los Digimon de asistir con la celebración de Navidad. Buen trabajo a los dos. 25/25


    Nota: 97/100 (ambos)
    Paga: 390 bits
    Fama: +2 puntos (Neutral/Infamia, respectivamente)
    EVO/Stats/Blast Gauge: No aplica

    Claire.Claire. LightCoconutLightCoconut sus fichas serán actualizadas a la brevedad posible

    MasaruMasaru listo ~
     
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  9. Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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