+18 Original Fic Mirada de Ángel -7-

Tema en 'Fanfics y Roles Yuri' iniciado por I-AM-WOLFIE, 3 Jul 2018.

  1. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE Este es tu imperio a cambio del amor.

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    Un poquito u3u bueno si va algo rápido pero recuerda que el fic ya casi lo termino ñame

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  2. Ramón el licantropo

    Ramón el licantropo

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    Esta es la segunda historia que leo de tu autoría y debo admitir que es maravilloso ver tu forma de narrar incluso el detalle que le pones, me provoca una dicha que poco podria describir con palabras. podria decir que hasta me volví adicto a tus historia . Gracias por dejar tu huella en este foro y probocar en más de uno ese sentimiento de empatía y emoción por sabes que sucederá luego, te mando una felicitación y espero con mucha emoción y ancias el siguiente capitulo desde ahora fanatico @Ramon el licantropo
     
  3. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE Este es tu imperio a cambio del amor.

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    Me alegra que te gusten, espero que mis futuros proyectos te agraden también. nwn
     
  4. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE Este es tu imperio a cambio del amor.

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    :3 Sigamos con una chica bien entrometida x3 pero le trae energía a esto.



    V



    Nereida estaba en su habitación, confundida, no podía ni estudiar de estar pensando en lo que ocurrió días atrás, cuando Sarah tocó su cuerpo y la besó, tanto que su cuerpo no olvidaba la sensación del terciopelo de sus guantes y la suavidad de sus manos. No entendía que le ocurría, sentía una emoción al estar cerca de Daphne, pero, Sarah le causaba una vibración y una sensación de minimizarse cuando la tenía a su lado, madre e hija le causaban sensaciones que había desconocido, y esa era su duda ¿Acaso estaba atrayéndose por ambas? Lo reflexionaba y reflexionaba, daba vueltas por su cama y mordía su almohada al no poder concentrarse, ni siquiera en esa noche libre podía calmar sus ansias. La joven decidió darse un baño, se vistió con un short de licra y una camiseta de resaque, recostándose en la cama, pensando que eso la relajaría, pero no, por lo que decidió ir hasta la cocina del local, para prepararse una taza de té, sorprendiéndose al ver que estaba Rebecca, la DJ, metiéndose por la puerta trasera con una maleta.


    - Rebecca ¿Qué haces tan noche por aquí? -
    Preguntó Nere buscando una toalla al verla empapada.

    - ¡Achu! Dios, está lloviendo con todo afuera. -


    - ¿Te pasó algo? ¿Por qué la maleta?
    - Preguntaba Nereida mientras la rubia se secaba y le mostraba una enorme sonrisa.

    - Pasaré un tiempo aquí, tuve que salirme de la casa. -


    - ¿Te escapaste también? -


    - Nah, para nada, mi hermana recién tuvo un bebé y lo llevó a casa para que mis papás conocieran a su nieto, pero ¡Como llora! -
    Hablaba Rebecca jalando sus mejillas de forma dramática. - ¡No puedo dormir en mis días libres y para colmo, piensan quedarse por un buen! -

    - Oh, perdón, si pensé otra cosa. -


    - Tranquila… La jefa me dio oportunidad de quedarme y me prestó una copia de las llaves de la parte trasera, pero no tuve tiempo de llamar aquí porque mira.
    - Mostró la rubia el celular apagado. - Ya no los hacen como antes, se me agotó la batería en un santiamén… ¿Y tú que hacías despierta a estas horas? -

    - Yo… Sólo iba a prepararme algo de té. -


    - Bueno, ya que te di un susto, déjame ayudarte
    . - Dijo la rubia dejando su maleta para ayudarle a la inquilina.


    Tras servirse el té, ambas jóvenes se fueron a la habitación de Nereida, al menos, la presencia de Rebecca le haría distraerse un poco de los pensamientos que tenía. La rubia se sentó en una silla frente a la cama de Nere y acomodo su celular para cargarlo, sonriéndole al apenas notar que estaba con ropas muy ligeras.


    - ¿Ya estabas por dormir? -

    - Trataba… No he dormido bien en unos cuantos días. -

    - Sí, es difícil dormir en una cama que no sea la ajena. -


    - No es eso, sólo… Ya sabes, eso de tener pensamientos dándole vueltas a una en la cabeza. -


    - Eso le pasa a todas, cuando tengo ese problema, me hago un té de jazmín o de manzanilla, en vez de este de limón. -

    - Ya veo… - Susurró Nere quien no sabía de qué hablar, ahora que lo pensaba, casi no hablaba con Rebecca, quien terminando los turnos salía corriendo.

    - Mmm… Lindo cuarto. -


    - Gracias, aunque no es mío, me lo presta la señora Daphne, no le he querido adornar, se me ha olvidado pedirle permiso. -

    - Se me olvidaba, siempre eres así. - Dijo Rebecca subiendo sus piernas a la silla para acomodarse.

    - ¿Siempre soy así?-


    - Sí, a veces, parece que no puedes hacer algo sin su aprobación o que todo lo que está a tu alrededor tiene su nombre, como para que tengas que preguntar antes de hacer algo. -

    - No lo sabía… -


    Nere agachó su rostro por un instante, no había pensado que se comportaba así, tal vez, podía incomodar a las demás por ser tan pegada a Daphne, o siempre preguntarle por todo. Rebecca notó que la chica se tomó muy a pecho esas palabras, pero no lo decía, así que, más o menos comprendió a donde iba eso.


    - Nere, no te pongas así, no te lo dije para mal. -


    - No… Tienes razón, debería de tener un poco más de confianza, o seré una carga para ella. -


    - Mmm… Deberías de preocuparte menos por eso ¿No lo crees? Tienes tus propios deseos, gustos, decisiones y metas, no es sano pensar en darle gusto a alguien a todas horas. -
    Preguntó Rebecca mirando fijamente a Nere. - te lo digo por experiencia. -

    - ¿Por experiencia? ¿También tratabas así a la señora Daphne? -


    - Para nada… -



    La rubia estiró sus brazos antes de darle otro sorbo a su té, también lo había notado, no platicaba mucho con Nereida, más que nada, era porque siempre estaba detrás de Daphne en la mayoría de su tiempo, como si fuese su sombra. No era una mala chica, pero, creía que no le hacía bien ser así, ya que, le recordaba un poco a como se portó ella.


    - Hace años, tuve un novio, era lo máximo, cualquier chica de mi colegio se moría por él, pero era mío, mi novio, el más guapo y más genial chico de todos…
    - Hablaba Rebecca rememorando su noviazgo. - creo que un té no me sirve para contar esto ¿Me traes una cerveza? -


    Nere tenía curiosidad por la historia, además, sería una falta de respeto no escucharla, por lo que corrió al bar y sacó un paquete de cervezas, se lo entregó a Rebecca y volvió para dejar el dinero de la compra, regresando y sentándose en su cama agitada por los viajes.


    - Gracias…
    - Dijo la rubia abriendo una lata. - Te decía… Tenía el novio perfecto, pero, sabía que no era la única interesada en él, así que hice todo lo posible por hacerlo feliz, por hacerle ver cuánto apreciaba que él me diera la oportunidad de ser su novia, le entregué mi primera vez, le daba todos los regalos y como tonta soñadora, no dejaba de llamarle en la mañana y la noche, para que fuese la primera y la última en escuchar cada día. -

    - Suena como algo muy lindo. -


    - No es lindo, era estúpido.
    - Rio Rebecca tomando de la cerveza, le sonrió a Nere y le señaló con su dedo índice. - Está bien apreciar a una persona, pero, no significa que debas vivir dependiendo de ella o su aprobación y afecto, y eso lo entendí cuando rompió conmigo, rompió porque dijo que “No podía devolverme todo lo que yo le daba”, “No soy digno de ti”, ¡Bah! A los días, me enteré que estaba con una tipa fácil de otra escuela. -

    - Que mal… Fue muy hipócrita de su parte hacerte eso. -


    - Si, pero, la culpa fue mía... No digo que la jefa te vaya a tratar mal de repente o te saque de aquí, no le ha hecho a nadie eso, todas tenemos el derecho y libertad de irnos de aquí cuando queramos, lo que me pregunto es ¿Qué quieres ganar siendo así? -


    - Yo no quiero ganar nada, sólo… Es gratitud. -


    - La gratitud ya se la das al trabajar para ella, al ser tan buena chica como lo eres, al ayudar a su hija con sus clases ¿No lo crees? Perdón si te digo todo esto de repente, pero, casi no hablas más que con ella y su hija, seguro las demás lo ven como algo lindo que estés tras la jefa, a mí, la verdad, me incomoda, no porque lo vea malo, sino, que no quiero que alguien pase lo que yo. -


    - Pasar lo que tú… Pero, no es la misma situación ¿O sí? -


    - No lo entiendes, no me gusta que alguien bueno, alguien que piensa que ser tan fiel a lo que aspira de esa persona, salga lastimada, no me gustaría verte decepcionada. -



    Nereida pasó saliva al escuchar esa palabra, decepcionada, procesó la información poco a poco, hasta que entendió, el afecto que sentía hacía Daphne, era de agradecimiento, pero, estaba pensando demasiado en ella al punto de que no se daba cuenta que era algo confuso y casi imposible, ella era una mujer que le llevaba quince años, madre de familia, lograda, era un sentimiento que le nacía, pero tal vez, no debía de brotar.


    - Nere… ¿Te gusta la jefa o no?
    - Señaló Rebecca mientras abría otra lata, por su rostro, notó que era cierto. - si me ves como amiga, te digo que la olvides. -

    - Yo… No sé lo que siento por ella… Sólo, me siento agradecida, quisiera devolverle lo que ha hecho por mí, admiro mucho la persona que es y… -


    - Ya, no ocupas explicar más, ponlo sólo como afecto.
    - Rio la rubia mientras miraba a Nere por encima de su lata. - yo que tú, mejor me fijo en la persona que no ha dejado de mirarte desde hace tiempo. -

    - ¿Una persona? ¿Quién? -


    - ¿No lo has notado? Si es la comidilla de las chicas de aquí, todas dicen que le gustas. -


    - ¿Le gusto? ¿Puedo saber a quién? -


    - A Sarah. -
    Dijo Rebecca haciendo que Nereida se pusiera sonrojada, provocándole una risa. - ¡Así que ya había algo! -

    - ¡No, no es nada! ¡No lo sabía! -


    - Ajá, esa cara lo dice todo, así que no sólo la mamá, también te revuelve la cabeza su hija. -


    - No, por la señora Daphne solo es estima, por Sarah es… -


    - ¿Si? -



    La castaña no pudo decir más, no por pena, sino, porque en su garganta había un nudo, no sabía que decir sobre eso, tal vez, por la señora Daphne, era solo admiración y aprecio, pero ¿Qué sentía por Sarah? ¿Qué opinaba de ella tras lo ocurrido hace días y de lo cual nunca platicaron?


    - Yo… No sé… Sarah, es muy linda conmigo, pero… No sé qué piensa de mí… -


    - Entonces ¿Sí paso algo entre ustedes dos? -
    Insistía la rubia tomando de su cerveza, mientras la joven agachaba su cara. - perdón, estaba emocionada, casi no hablas conmigo y hablé demás. -

    - No… Discúlpame a mí… Tienes razón, todas trabajamos aquí, juntas, pero, me enfoco tanto en mis estudios y en otras cosas, que se me olvida tratar de hablar con ustedes más seguido. -


    - Eres una chica agradable, Nere, las demás me correrían de aquí porque dicen que soy algo chismosa, pero tú, me escuchas y me escuchas con apenas cruzar pocas palabras desde que nos conocemos, eso me agrada.
    - Contestó Rebecca tomando otra cerveza, sin dejar de mirar a la chica. - te lo digo de buena fe, pensar tanto en los sentimientos te lastima, yo qué tú, decido pronto que es lo que siento por esas mujeres. -

    - ¿Se me nota mucho? -


    - De la jefa, lo sospechaba, pero, de Sarah, lo sospechaba de ella, no de ti, pero tu cara me dice que puede que hay algo muy pero muy privado como para que ustedes no se hablen tanto como antes lo hacían. -


    - No había notado que ves mucho lo que hacen todas. -


    - Jajaja, desde la altura donde trabajo, alcanzo ver todo, además, con dos redbull en el cuerpo, estoy más que despierta cuando guío la música. -


    - ¿En verdad crees que le guste a Sarah? Ella parece ser una chica muy sofisticada, no creo que se fije en alguien como yo. -


    - ¿En verdad quieres saberlo?
    - Sonrió Rebecca haciendo sonrojar más a la chica. - No lo sé, pero, lo sospecho, ella siempre está mirándote cuando venimos, siempre pregunta por ti, y hasta la fecha, no recuerdo a nadie más que la lleve de compras o de paseo. -

    - Pero eso es lo que hacen las amigas, ella se ha comportado muy linda conmigo, me dice que le agrada cuando le explico las clases y tal vez es sólo eso… -


    - Espera, ahí está otra vez, eso que no me agrada de ti, ya te dije, no tienes que hacerte menos, eres linda, la más linda de este sitio mi parecer, así como eres, y si Sarah se porta así contigo, es porque le gusta algo en ti, pero no creo que sea que te sientas por todo. -


    - Yo… No es mi intención… -


    - ¿Has intentado platicar con una profesional, Nere?
    - Preguntó la rubia mirando fijamente a la castaña. - Sobre lo que pasó con tus papás, y porque ese miedo que tienes, es como si pensaras que no mereces nada. -

    - No lo he pensado, tal vez, es solo temporal, ya sabes, apenas tengo un mes fuera de casa y… -


    - En verdad ayuda, a mí me ayudó con lo mío, te podría recomendar a mi psicóloga. -


    - ¿A tu psicóloga? ¿Vas con psicóloga particular? -


    - En realidad es mi tía, no me cobró nada por atenderme pero, se que no cobra mucho, si quieres otro día te llevo para que platiques un poco con ella, te hará bien. -

    - Gracias… -

    - Bueno, me llevaré a estas niñas.
    - Dijo Rebecca cargando las latas restantes. - puedes llamarme solo Rebe, y cuando ocupes ayuda o hablar de algo, puedes llamarme. -

    - Gracias, Rebe. -


    - ¡Cierto! ¿Tienes un bolígrafo? -


    - Sí, deja te lo doy. -



    La rubia le tomó la mano a Nereida y le anotó un número, para luego, reírse tapando la cara como si hubiera hecho una buena broma.


    - Es el número de Sarah, por si quieres mandarle un mensaje de buenas noches. -


    - ¿Qué? Pero yo no se lo he pedido. -


    - Tranquila, lo tenemos aquí porque a veces la jefa nos pide que le llamemos para saber dónde está, porque no responde cuando le llama, no sabes cómo se pone cuando se enoja por su hija. -


    - ¿Y si se enoja porque le mando un mensaje sin pedirle su número? -

    - ¡Sonríe! -


    La rubia sacó su celular y le tomó una foto por sorpresa a Nereida, quien tenía una cara sonrojada por ser presionada a mensajearle a Sarah. En un segundo, el sonido de un mensaje le hizo reaccionar a Nere, quien se puso más roja al sospechar que pasaba.


    - ¿Qué hiciste? -


    - Nada que no me puedas agradecer después, chao, y diviértete. -


    - ¿Qué voy a hacer?
    - Pensó Nereida al ver que su celular sonaba y veía una pregunta escrita. - ¿Es cierto lo que me dijo Rebecca? ...¿Cierto qué? -


    ¿Qué era cierto? Se preguntaba Nereida, sin saber que, del otro lado de la ciudad, Sarah estaba en su cuarto, mirando la foto que le había mandado Rebecca, una foto donde salía la hermosa chica a quien besó y tocó sin meditarlo, llena de sonrojo y una mirada de ensueño. Ella sabía que Rebecca se quedaría en el local por unos días, y sentía que ella sospechaba algo, ya que le dijo en un mensaje anterior que no se preocupara por Nereida, que la respetaría. La foto que le mandó, venía con un mensaje corto, pero muy profundo: “Ey, mira la cara que puso Nere cuando le pregunté que sí le gustabas, creo que no ocupó decirme un sí ¿O no?”

    Sarah no supo que responder, solamente reaccionó abriendo la laptop de su mamá y buscó el directorio para ver el número de Nereida y cuando quiso mandarle un mensaje para saber si era una broma, sólo le nació esa pregunta: ¿Por qué lo preguntó? Y peor aún ¿Qué le respondería ella?







    :d Veremos si los planes de Rebecca ayudan de algo a estás niñas Xd.
     
  5. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

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    Lo que me sigue incomodando es lo del tiempo. Apenas lleva un mes (o algo así) en ese lugar y usas expresiones de tiempo muy absolutas, como si llevara ahí meses o años. Fuera de eso, parece que todo está muy definido.
     
  6. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE Este es tu imperio a cambio del amor.

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    :'v merezco un sape por eso.

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  7. Autor
    I-AM-WOLFIE

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    :3 Sigamos que ya casi acabamos.



    VI


    A la mañana siguiente de su estadía, Rebecca le insistió a Nereida que le acompañara a realizar unas compras, logrando que la castaña fuese con ella ya que era día libre para las dos. Poco sabía ella que la rubia tenía algo planeado, porque le encantaba alborotar el panal, como se dice en algunos pueblos. Mientras caminaban en dirección a un parque cercano al local, la sonrisa de Rebe crecía, preocupando a Nere respecto a que estaría pensando esa chica tan parlanchina para sonreír así.


    - ¿Ocurre algo, Rebecca? -


    - Nada, ya casi llegamos.
    - Dijo la rubia jalando de la mano a Nereida, mirando que, al lado de la fuente del parque, estaba alguien a quien llamó.

    - ¿Por qué no contestas? Eres quien pide vernos temprano aquí y no … Nereida… -


    - Sarah. -



    Sarah y Nereida se quedaron en silencio, ambas mirándose con cierta vergüenza. Al creer que irían de shopping, la ojiverde se había puesto ropa para lucirse como siempre le gustaba hacer, unos leggings azul oscuro acompañados de una blusa de tirantes color blanca y un saco a juego del pantalón, todo acorde al color de su bolso blanco azulado y sus zapatillas blancas. Nereida, creyendo en la mentira de la rubia de ir a una tienda departamental nueva, usó una falda de jeans y una blusa de botones sin manga, color crema, ropas que Sarah le había comprado y que le dijo que quedaba bien con una diadema de tela del mismo tono.


    - Ups ¿Qué creen? Me salió un imprevisto, pero seguro que ustedes dos estarán bien sin mi ¿Cierto?
    - Sonreía la rubia mientras Sarah le jaló para hablarle al oído.

    - ¿Tú planeaste esto? -


    - Vamos, es tu oportunidad de arreglar lo que tengas con ella ¿O me dirás que no te hizo feliz la foto que te mandé anoche? -


    - Sarah, si… Si te molesta que esté yo, lo entenderé. -


    - No es eso, sólo… -


    - ¡Ay ya, váyanse juntas!
    - Dijo Rebe empujando a Sarah hacia Nereida, caminando rápidamente para pedir un taxi y dejarlas juntas.

    - Es toda una metiche. -


    - Sí… -



    Hubo un silencio entre las dos, tenían días que no se hablaban, por la vergüenza que sentían. Sarah no comprendía que le ocurría, todo el tiempo pensó que era heterosexual, no obstante, se atrevió a tocar de más a Nereida y le gustó, no sentía atracción por otra chica en especial, pero, con ella era algo distinto. En el caso de la bailarina, estaba confundida sobre que pensar, tras la plática con Rebecca, iba pensando que lo que sentía por Daphne, la madre de esa chica, era agradecimiento y admiración la cual confundió con algo más, pero, sobre Sarah, no solamente disfrutaba de su compañía y su forma de tratarla, sus ojos verde jade, su mirada, su voz y esas caricias que le llevó a vibrar, le hacían sentir que tenía una atracción sexual hacía ella, podría ser que le gustaba y se negaba a ello por ser hija de la mujer que le extendió la mano.


    - ¿Quieres una soda o un helado?
    - Preguntó Sarah tratando de actuar como siempre.

    - Sí… Sarah… Yo. -


    - Ya, no te preocupes, no me molesta lo que hizo Rebe, no fue nada malo ¿O sí? -


    - No, no fue nada malo. -


    La ojiverde notaba que, de nuevo, Nereida estaba comportándose nerviosa, tal vez, se sentía incomoda con ella, pero, eso no lo sabría si no platicaba con ella, tenía que demostrarse a sí misma, que no le temía a confrontar ese sentimiento naciente. Sarah le tomó la mano, tomando por sorpresa a la castaña, a quien guío hasta una fuente de sodas dentro del parque. Tras comprar unas bolas de nieve, Sarah la llevó hasta unas bancas cercanas, sentándola a su lado, ya que sabía que tenía que guiar el momento.


    - Espero te gusten, no son tan buenos como los del centro comercial, pero algo es algo. -


    - Sí… Aunque con una bola de helado bastaba.
    - Susurró Nere agachando un poco su rostro, reaccionando a un chasquido de dedos.

    - ¿Te han dicho que no debes de ser así? Te lo dije, que dejaras de pensar que no mereces las cosas. -


    - Perdón… Rebecca me dijo que me presentaría a una tía de ella, una terapeuta, creo que iré. -


    - Sí, sería bueno para ti… -


    - Sarah… -


    - Nere… Creo que es obvio porque estamos así de incómodas ¿O no? -
    Dijo Sarah suspirando y mirando fijamente a la cara de esa chica que le encandilaba con su rostro sumiso. - ¿Te molestaste cuando te toqué? -

    - Yo… No… No me molesté, solamente… Yo… No entendí porque lo hiciste y por qué no te dije nada en el momento. -


    - Ni sé porque lo hice.
    - Contestó la ojiverde comiendo de su helado, para luego, volver a ver a Nereida que estaba atenta a sus palabras. - Es la primera vez que me pasa esto… ¿Cómo supiste que te gustaban las chicas? -

    - Sólo… Mi corazón me hacía sentirme cómoda al lado de las chicas, no me he enamorado de alguna, pero, mis sentimientos me lo dicen, que me atraen las mujeres. -


    - Ya veo… Tal vez, debí preguntarlo a alguien con más experiencia. -


    - Perdón. -


    - No, no es tu culpa… Solamente, puedo decirte que, tal vez me gustas. -
    Dijo la chica de ojos verdes haciendo que Nereida pusiera esa cara roja que vio en la foto, provocándole una sonrisa. - ¿Yo te gusto, Nere? -

    - ¡No sé! ¡No sé! -


    - ¿Y porque reaccionaste así? -
    Rio Sarah al ver que Nereida evitaba mostrar su rostro y apretaba su falda con una mano, comiendo el helado rápidamente. - ¿Qué tipo de chica te gusta a ti? -

    - Creo… Creo que siempre me gustaron chicas como … Como tú. -


    - ¿Cómo yo? -


    - Sí, eres tan segura de ti misma, tan relajada, tan linda, a donde vas, seguro que eres el centro de atención y todas te siguen queriendo ser como tú, esa amiga en la que todas pueden confiar y que toda quisiera tener como amiga o … Algo más. -



    Sarah sonrió por esa respuesta, no esperaba que ella tuviera esa admiración hacia su persona. Sin dudas, Nereida era una chica muy guapa, no sólo era bella físicamente, su dulzura y su inteligencia eran un plus que cualquiera quisiera tener como pareja, pero, si algo no le parecía a Sarah sobre ella, era su inseguridad, cosa que quería tratar de remediar, quizá, porque, en verdad le gustaba esa chica.


    - Nere… Sí te digo que me gustas ¿Que me dirías? -


    - Yo… Te diría, que agradezco eso, pero, tal vez, alguien como tú, podría estar con alguien mejor que yo. -


    - ¿Y por qué piensas que habría alguien mejor que tú? Eres muy bella, Nere, la chica más bella que he visto, eres muy lista, tanto para ser la mejor de tu clase, eres servicial y siempre te preocupas por quienes aprecias, lo he notado hacía mi madre y hacía las chicas del local ¿Por qué según tú no eres la mejor? -


    - Porque…
    - Titubeaba Nereida, sintiendo como su mano era apretada fuertemente por Sarah, levantando su rostro y viendo un rostro serio en ella.

    - No me hagas arrepentirme de decirte esto, pero… Yo no puedo enamorarme así, de alguien tan patética como tú que no ve lo linda que es. -


    - Tú… -


    - Sí, me gustas mucho, Nere, pero, no puedo tolerarlo, me asfixia que seas así, justo porque me gustas, es que más me molesta ¿Acaso no puedes entender que eres linda tal como eres? -



    Nereida creía que iba a llorar, la mirada de Sarah sobre ella, la intensidad de sus palabras, la forma en como apretaba su mano, esa chica estaba esforzándose por decirle lo que sentía, y en su mente todavía dudaba de lo que le pasaba por su mente, sus miedos sobre lo que le dijeron sus padres antes de escapar seguían latentes en su cabeza, ahí estaba la oportunidad frente a sus ojos, de demostrarle a ellos que no era cierto, que no era un monstruo, que nadie la iba a querer, frente a su persona, estaba Sarah queriéndola sacar de ese abismo.


    - Sa… Sarah… Tam… También me pareces maravillosa…
    - Susurró Nereida mientras le tomaba las manos a Sarah y le observaba tímidamente. - Pero… No sé si funcione, yo no he salido con nadie y… -

    - ¿Puedes dejar de dar excusas? ¿Te gustó? -


    - ¡Si! -


    - ¿Entonces? ¿Por qué no me lo dices? ¿Por qué tengo que jugar a adivinar lo que sientes? Tampoco sé si funcione, nunca me había pasado esto, pero… No puedo ser la única que tenga que esforzarse, no puedo estar hablando por ti. -


    - Sarah… -


    - Por ahora, trataremos de atender tus miedos ¿Si?
    - Sonrió Sarah haciendo que Nereida se sonrojara por esa sonrisa tan amigable. - ya después, cuando sientas más seguridad en ti misma, podremos avanzar. -

    - Gracias… Yo… En verdad quiero cambiar, Sarah, quisiera no ser así, pero, a veces, se me vienen las palabras de mis papás y tengo miedo. -

    - Nere, ellos dejaron de ser tus padres cuando te desconocieron y te golpearon, ya no debes de tener miedo, porque no estás con ellos, estás conmigo. - Dijo la ojiverde sujetando de los hombros a la castaña, quien se acurrucó en sus brazos, siendo abrazada por ella. - perdóname si tuve que ser directa, pero, una de las dos tenía que ser fuerte y dejarse de tonterías, no somos unas niñas para estar evitándonos más. -

    - No, tienes razón, has sido tan buena conmigo y, no debí de comportarme así, actuar como si me hubieses hecho algo malo, cuando… En verdad, me gustó. -


    - ¿Te gustó mucho? -


    - Sí… Más… El beso. -


    - ¿Un beso así? -
    Susurró Sarah sujetando la nuca de Nereida, robándole un suave beso.


    Ambas chicas cerraron sus ojos, disfrutando de la sensación de sus labios juntos, Sarah estaba aún confundida, pero, no iba a permitir que ese sentimiento le cambiara su forma de ser, siempre quería demostrar que podía tomar las riendas de su vida y de sus decisiones, tal cual lo hacía siempre su madre. Si su corazón le decía que sentía mucho por otra chica, no iba a dejar que eso la dominara, ni mucho menos, ceder a que Nereida dominara su mente, sino, al revés, sí así iban a ser su enamoramiento, se aseguraría de ser quien tuviera el control, tanto de la relación como de esa linda joven.

    Cerca del parque, Daphne conducía su coche, discutiendo con el padre de su hija con el uso de sus manos libres, ya que él insistía en verse con ella a pesar de las centenas de veces que lo rechazó.


    - No, Tony, no puedo, este fin de semana es el cumpleaños de mi abuela, justo ahora voy de compras para ver que le llevo… ¡Qué no! Puedo hacer las compras yo sola… ¿No tienes a otra mujer a quien enfadar? … No metas a nuestra hija en esto… Ok, Ok, puedes acompañarnos el fin de semana, pero sin insinuaciones ¿Si? -
    Hablaba por las manos libres la mujer, quien se detuvo por el semáforo en rojo. - Te llamo luego para decirte donde nos vemos. -


    Daphne suspiró al colgar, esperando el cambio de luces, pensando en que, si estaba bien invitar a Nereida con ellas, ya que no salía mucho, siempre se encerraba para seguir estudiando. La mujer tenía días que la evitaba, desde que la sorprendió masturbándose, le había excitado tanto verla desnuda y jugando con su cuerpo, que le provocaba fantasías, fantasías lésbicas, mismas que no le permitían mirarla con tanta comodidad, ella podría ser su hija y, aun así, fantaseaba con alguna vez tocarla. Su mente trataba de volver en sí, tal vez, mirando hacía el parque podría distraerse, pero no esperaba que se distrajera con algo más grande. Frente a sus ojos, en la banca al fondo de la fuente, estaban su hija y la chica a quien acogió y en quien tanto pensaba, besándose. No podía creerlo, pensaba que era una ilusión, fue cuando recordó la plática con su hija, a eso se refería, Sarah y Nereida, salían en secreto, su hija, salía con la chica que le causaba fantasías.







    OAO
     
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  8. Ramón el licantropo

    Ramón el licantropo

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    OHHH MI DIOS... no tengo palabras que escribir solo mucha emoción por ver que mas sucede en las posteriores escenas. ( MUCHO YURI HARDDDD XD)
     
  9. Kissu

    Kissu مكسورة و تالفة Moderador

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    Con que Daphne no acabe con un hombre, todo bien xDD
     
  10. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE Este es tu imperio a cambio del amor.

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    XD Jajaja, no sé, jaja, creo que quedó claro que no confía en los hombres desde lo que le hizo su novio.
     
  11. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE Este es tu imperio a cambio del amor.

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    Pos ya casi acabamos :3



    SIETE





    Por la mañana, verlas llegar en su coche, despedirse con un beso delicado en los labios a escondidas por el callejón de la entrada trasera, por la tarde, mirarlas estudiando juntas, compartiendo risas y miradas, en la noche, ver a su hija hipnotizada al ver a esa bella joven bailando en el escenario. Era una sensación tan extraña para ella, ya que nunca lo había sentido, pero, sabía bien que podría ser, celos, estaba celosa, no podía entender porque, le celaba ver a esa chica sonriendo gracias a su hija, como si esa sonrisa debiese ser para ella. Apenas habían pasado tres días desde que las vio besarse, pero no podía superarlo ¿Por qué? Nereida era su protegida, nada más, pero, desde que la observó desnuda jugando con su cuerpo, sintió una gran atracción hacia ella, por primera vez, sentía gusto por una mujer, nunca le había pasado, ni siquiera con la insistencia de tantas chicas lindas con inclinación lésbica en el bar se le pasó por la cabeza que le atrajera otra fémina, y ahora, se encelaba de quien parecía ser la novia de su hija.


    - Jefa ¿Qué tiene? -


    - Nada… Perdonen…
    - Dijo Daphne mirando la hora. - Bien chicas, hora del descanso, coman y relájense todo lo que quieran, volvemos a las cuatro. -

    - ¡Si, jefa! -


    Daphne dejó el salón principal al sentirse algo tensa, así que decidió ir a descansar a una de las habitaciones de emergencia. Al caminar por el pasillo, pudo notar rápidamente la voz de su hija, pensó en avanzar rápido hasta el cuarto del fondo, pero, la curiosidad le ganó, quedándose al lado de la puerta para escucharlas y observarlas por la puerta que estaba ligeramente abierta.


    - Yo creo que así quedó bien.
    - Dijo Nereida al revisar un cuaderno, dándoselo a Sarah quien sonrió por la aprobación.

    - ¡Gracias! En verdad me has ayudado bastante, Nere, si sigo así, mi promedio será de nueve y con eso convenceré a mi papá de tener mi propio coche. -


    - Recuerda que debes de mejorar por tu bien, no por un premio. -


    - Pero que mejor si viene con premio.
    - Rio la ojiverde mientras Nereida empezaba a guardar sus libretas y libros. - ¿Cómo te has sentido? -

    - ¿Yo? -


    - Sí, ya sabes, por tu consulta. -


    - Oh… Sí… La doctora es muy amable, se nota que es tía de Rebe, es muy enérgica. -
    Sonrió Nere mientras Sarah le escuchaba atentamente.- Me dijo que lo mío no es algo grave mientras entienda que soy yo quien está provocándose ese temor, que poco a poco superaré lo que pasó con mis padres y que todo está en valorarme a mí misma y que aprecie el afecto que me dan quienes me rodean. -

    - ¿Entonces estás curada? -


    - No, no es tan fácil.
    - Rio Nereida haciendo feliz a la ojiverde por verla algo más relajada. - estaré yendo a platicas con ella, me estará enseñando técnicas de relajación y me recomendó hacer un poco de ejercicio más allá de bailar, algo que me saqué de la rutina, la doctora me dijo que es bueno de vez en cuanto cambiar las rutinas para salirme de mi zona de confort que desarrollé en este lugar al sentirme segura aquí. -

    - Si quieres te llevo al gimnasio a donde voy cada mañana. -


    - No es necesario, ya mucho haces por mí al pagarme la consulta. -


    - No aceptaré un no por respuesta, ya lo dijo tu doctora, pasaré por ti a las seis de la mañana. -

    - Bueno… -

    - No pongas esa cara.
    - Habló Sarah tomándole las manos a la castaña, quien le miraba con cierto rubor. - me alegra tanto verte más alegre, parece que por lo menos, hablarlo con esa doctora te hizo sentir mejor. -

    - Si, la doctora fue muy comprensiva, tengo que esforzarme en lo que me dice, recordar que uno puede amar a sus padres, pero no por eso significa que tengas que vivir tu vida a su manera, ya que por eso uno tiene capacidad para elegir y ser quien es. -


    - Así es, tú vales mucho, como todas las personas, lo que te hayan dicho tus padres no tienen que marcarte la vida para mal, mejor aún, tienes que esforzarte para demostrar que estaban equivocados. -


    - Gracias, Sarah, por ser tan paciente conmigo.
    - Dijo la castaña sin soltar las manos de Sarah, quien sonrió y le acarició tiernamente la mejilla.

    - También te agradezco que seas paciente conmigo, es la primera vez que me gusta una chica, no sé bien que hacer, que tan distinto es a salir con un chico. -


    - Tampoco se mucho, no tengo experiencia… En eso, el salir con alguien. -


    - No creo que sea distinto a salir con un chico, pero, es algo nuevo.
    - Río Sarah haciendo reír a Nereida.

    - Sarah… ¿Tu mamá lo sabe? -

    - Aun no se lo he dicho, no es como si ya salgamos como pareja, pero, pienso decírselo en el momento que se preste, decirle que estamos en plan de veremos. -

    - ¿No crees que lo verá mal? -


    - No lo sé, mi mamá nunca me ha criticado cuando salgo con alguien, por eso, quiero ir despacio, primero ayudarte con lo tuyo y luego, eso, formalizarlo.
    - Dijo la ojiverde acariciando la mejilla de Nere, acercándose para besarla suavemente en la boca. - seguro que hasta estará feliz por nosotras. -

    - Eso deseo, tu mamá ha hecho mucho por mí, no me gustaría que tenga una mala idea por esto. -

    -Nah, con tantas lesbianas y bis que hay aquí ¿Crees que le sorprenda? Además, ella ya sabía que tú lo eras. -

    - ¿Qué hay de ti? -


    - Pues, es distinto, eres la primera chica que me ha gustado, creo quien lo tomará con más sorpresa será mi papá, hasta estaba ilusionado con tener en algún momento un nieto, yo le dije que ni loca, no quiero tener hijos pronto y tal vez no los quiera.
    - Rio Sarah provocando una risa en Nere. - ¿Me imaginas con una panza? Por favor, jaja. -

    - Sí, no me imagino viéndote como mamá, no digo que seas mala madre, sino, que creo que tienes otras cosas en mente. -


    - Así es, hay muchos lugares que conocer, mucho que hacer…
    - Hablaba la ojiverde con una mirada nostálgica. - mi madre sufrió mucho por mí, no creo ser tan fuerte como ella ni tener la vocación de madre para hacer lo mismo… -


    Nereida se acercó a Sarah para abrazarla, tratando de calmarla ya que parecía afectarle en pensar que tal vez su madre criticaría esa decisión. Daphne siguió caminando, alejándose de esa habitación para acostarse en la cama del último cuarto, quedando pensativa, lo que sospechaba, era confirmado, Nereida y su hija estaban en plan de amores, un plan que le incomodaba, no por la preferencia de esas jóvenes, sino, que sentía cierto recelo hacía Sarah, verla tan feliz, tan contenta con Nere, sintiendo injusto que, al sentirse atraída por primera vez hacia una persona, otra ya estuviera delante y esa persona era su propio retoño. ¿En verdad era injusto? ¿Tenía derecho a pelear por algo que ni ella sabía que era? ¿Sólo era atracción o había algo más? Sin dudas, Nereida era una chica hermosa, una preciosa bailarina con un corazón dulce, pero ¿Sería lo mismo que su hija sentía hacía ella? Y dejando de lado a Sarah ¿Qué opinaba Nereida sobre ella? Era obvio que esa joven estaba feliz con su hija, por fin la veía sonreír de manera más natural ¿Era justo quitarles esa sonrisa por su confusión?

    Para la noche, Daphne terminaba de preparar la cena, había decidido irse temprano a casa y dejarle encargado el negocio a Charlie, sorprendiéndose al ver que su hija decidió quedarse. La mujer no sabía, que Sarah quería comentarle a su madre sus planes de amor con Nereida.


    - ¿Y eso que no saliste? -


    - No había porque salir. -
    Contestó la hija ayudándole a poner los cubiertos en la mesa. - Oye, mamá, quería platicar contigo sobre algo.-


    La mujer sintió una punzada en el pecho, ya presentía de que quería hablar su hija con ella, por lo que, sin pensarlo, sus palabras adelantaron el tema.


    - ¿Es sobre tu relación con Nereida? -


    - ¿Cómo lo sabes? -


    - Yo… Las he estado viendo.
    - Dijo la madre sentándose, quedando su hija a su lado, mirándola con expectativa y nerviosismo. - No pensé que … Ya sabes, que te gustaran las mujeres, Sarah. -

    - Mamá… Te juro que es la primera vez que siento esto, en verdad, me gusta Nere, quisiera poder avanzar lo nuestro, pero, primero, debemos de lograr que supere sus propias inseguridades, juntas lo lograremos. -


    - Ya veo… -


    - ¿Te molesta? -


    - ¿Perdón? -
    Preguntó Daphne estando algo ida por pensar en si Nereida ocupaba su ayuda.

    - ¿Te molesta que ella y yo intentemos salir? -


    - Yo…-







    OAO A UNOS CAPIS DEL FINAL
     

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