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    Shiroyasha-shi

    Shiroyasha-shi

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    Buenas a cualquier persona que haya entrado a este tema. Una misión que he escogido y espero poder llevar a cabo.
    Nuestro moderador ResdioResdio ha propuesto una actividad para avivar NFF, y parece ser que he sido el primero en participar. De la misma manera, invito a todo aquel que esté interesado a que vea la temática de la actividad http://fdzeta.com/temas/tablon-de-misiones.151984/
    Esta misión... realmente no se quien la encargó, yo solo la tomé...

    En fin. Aquí les dejo esta historia con las siguientes especificaciones:
    Peticion 01.

    Personajes: Naruto como principal. Secundarios cualquiera.

    Pairing: Cualquiera.

    Universo: Alterno.

    Linea de Tiempo: Naruto Adulto, antes de casarse.

    Genero: Accion, Drama, Suspenso.

    Clasificacion: MA +18

    Especificaciones: Naruto con poderes ninja en el mundo actual, pero ocultando la naturaleza de sus poderes. Su vida diaria y sencilla cambia totalmente debido a un evento que no se esperaba y que lo obliga a usar lo que el mantenia oculto.


    Capitulo 1.
    .
    Memento Mori.
    .
    >Cuando estás a punto de morir vez tu vida pasar frente a tus ojos…<
    .
    El gran faro del muelle iluminaba la vista hacia el horizonte, el cielo se encontraba totalmente despejado para suerte de aquellas dos personas que caminaban a paso lento por la arena a orillas del mar, cada paso que daban los acercaba al final de su viaje, era debido a ello que sus piernas se movían lentamente con el pretexto de querer disfrutar de la noche.

    ―Entonces dígame, Sr. Uzumaki― los gestos de su rostro eran rasgos notorios de la burla con que se dirigía a la persona que caminaba a su lado ― ¿A cuántas chicas a traído a este lugar?

    ― “ushhh”― inhaló fingiendo incomodidad, realmente no se esperaba ese tipo de pregunta y debía manejarla de la mejor manera posible ― “hmmm”― nuevamente solo dejaba salir pequeños sonidos de su boca. Introdujo las manos dentro del short de un llamativo color naranja y cerró uno de sus ojos haciendo la cabeza a un lado y torciendo la boca ―Déjame recordar…

    ― “Jeje”― rió con burla. Le gustaba ponerle en situaciones incomodas ya que siempre hacia ese gesto que tanto le encantaba. Dio unas zancadas grandes para posicionarse frente a él y presumir nuevamente aquel vestido blanco hasta las rodillas que había comprado especialmente para ese día ― ¿Tanto así?― cuestionó ampliando su sonrisa antes de girar nuevamente agarrando firmemente la cinta de sus sandalias que llevaba en manos.

    Él simplemente soltó un pequeño bufido, no podía comprenderla del todo, eso de preguntar y no esperar por una respuesta era muy típico de ella… pero eso no le disgustaba.

    Apretó el puño dentro de su bolsillo, agarró su blanca camisa del pecho y comenzó a agitarla queriendo refrescarse, por alguna razón estaba muy impaciente esa noche, tanto que el sudor no paraba de escurrir por su cuerpo.

    ― ¡Te estás quedando atrás!― le gritó unos metros más adelante ― ¡El último en llegar al muelle invita la cena!― vociferó antes de agarrar su sombrero de playa para comenzar a correr y que este no se le fuera con el viento.

    ―Eh… ¡Oye!― comenzó a correr detrás de ella. Le siguió pero la arena en sus sandalias no le permitía correr a gusto. Comenzó a quitarse una dando pequeños brincos con un solo pie repitiendo el proceso con el otro.

    Ella no dejaba de sonreír. Le parecía divertido todo este asunto y más al lado de Naruto. Desde que lo conoció ese día no había sido presa del aburrimiento, al menos estando acompañada con él.

    El camino de arena se había terminado, tenían que subir una pequeña colina cubierta con césped para así llegar hasta los tablones de madera que componían el muelle.

    ― ¡Oye!― gritaba el chico consiguiendo llegar finalmente. Se detuvo para observarla un momento. El viento cerca del agua del mar era un poco más intensificado, su vestido se hacía a un lado pegándose a la figura curvilínea de su cuerpo y dejando ver un poco más arriba de sus rodillas, la brillante piel de sus piernas que se iluminaba con la luz de la luna y esos dorados cabellos que adornaban ese luminoso par de ojos.

    ― ¿Y?― preguntó entrecerrando los ojos al ver que se había detenido unos pasos frente a ella ―Aún no respondes a mi pregunta.

    ―Ni siquiera me diste la oportunidad de responder― dio un paso al frente y ella dio un paso atrás.

    ―AH-ah-ah― negó con su dedo índice moviéndolo de un lado al otro ―Esa no es una respuesta.

    ―Ten cuidado. Si caes al agua…― dio otro paso al frente y ella dio otro para atrás.

    ―Esa tampoco es una respuesta― recalcó mordiendo sus labios y negando de nuevo.

    ― “ahh”― suspiró desganado. Regresó el pie a su lugar. Cruzó su brazo derecho por su tórax y con su mano izquierda acarició su barbilla ―Hubo una… bueno, ella fue la que me trajo aquí realmente.

    ― “Hoo” ¿Enserio?― interrogó intrigada dando un paso al frente ―Cuéntame más…

    ―Bueno. Ella fue la primera mujer en mi vida y la he amado… corrijo, y la sigo amando como el primer día en que la conocí.

    ―Ho-ooo― le había costado poder pasar saliva. Ciertamente no se lo había esperado pero no debía extrañarle que él hubiera tenido otras conquistas. Después de todo ella también fue una adolescente, todos tienen amoríos en la escuela y/o universidad ―Y… ¿Qué más?― preguntó algo temerosa, después de lo escuchado temía que le echara sal a la herida.

    ―Pues… ella me enseño muchas cosas. En serio, muchas cosas― enfatizó alzando los brazos y extendiéndolos hacia los lados.

    ―S-si…― definitivamente le había puesto demasiada sal. Las llagas comenzaban a abrirse.

    ―Si. Y espero ponerlas en práctica contigo― la distancia entre ellos se había hecho tan corta, lo suficiente como para que consiguiera agarrarla de los hombros y mirarla directamente de manera impotente. Sonrió al ver por su cuello como había tragado por el susto.

    ― ¿Q-que planeas?― interrogó con duda expresando inquietud pero a la vez algo de excitación por la rudeza en su persona.

    ―Aquella mujer me enseñó algo que ahora quiero poner en práctica.

    ―Espe… ¡¿Enserio quieres hacerlo aquí?!― exclamó con un gran rubor que cubrió su nariz y mejillas ―No es que no quiera… pero aquí hace frío.

    ―Eso viene después― sonrió comprendiendo perfectamente lo que pensaba, no era un idiota.

    ―Entonces… ¿De qué hablas?― ladeó la cabeza demostrando confusión.

    ―Lo que esa mujer me enseñó fue a tener coraje― regresó la mano a su bolsillo para extraer una pequeña caja de forro negro. Se inclinó para poder colocar una de sus rodillas en el suelo de madera y mantuvo los ojos cerrados con el cuerpo erguido al frente.


    «Esto de las bodas son un dolor de trasero, literalmente», aquel hombre comprometido se hallaba sentado en uno de los sillones de la tienda departamental. Llevaba ahí ya desde hace unas cuantas horas, tanto que sentía que su trasero ahora era plano. O que la línea estaba desapareciendo ― ¿Acaso es a propósito que hacen incómodos a los sillones de este lugar?― se preguntó removiéndose ― ¿O será que de tantos hombres que se han sentado aquí ya lo dejaron incomodo?

    ― ¡Cariño!― le llamaron desde el otro lado de la cortina ― ¿Qué te parece este?― la cortina que dividía el probador se fue corriendo poco a poco permitiéndole ver primeramente el brazo de la que en un par de meses sería su mujer a toda ley.

    Sus azules ojos le brillaron, finalmente la vería con el vestido puesto, apretó el respaldo del sillón inclinándose cada vez más al frente, incluso presionaba los dedos de sus pies por las ansias.

    ― ¡NO!― gritó otra voz femenina desde el otro lado del probador y un bolso de color vino salió directamente a su rostro golpeando de lleno.

    ― “Ghu”― gimió el rubio haciendo su cuerpo para atrás por el repentino impacto a su rostro y sosteniendo ahora el bolso en sus brazos.

    Ino finalmente había corrido la cortina teniendo la esperanza de que su prometido viera lo hermosa que se veía, quería saber su opinión, con tan solo ver su rostro se daría cuenta de lo que pensaría, para ella Naruto era como un libro abierto. Pero sus planes se vinieron abajo cuando las dos mujeres que habían entrado con ella se lo impidieron. Una lanzó el bolso y la otra cerró la cortina de nuevo.

    ― ¡Maldición, mamá!― exclamó Naruto levantándose de su asiento para dirigirse al probador ― ¡Voy a entrar!
    ― ¡Que ni se te ocurra hacerlo, Uzumaki Naruto!― rugió su madre haciendo que se detuviera al poner su mano en la cortina.

    Lo dudó por un momento. Su madre podría ser cariñosa y complaciente pero si se presionaba el botón equivocado podría hacerla estallar. A pesar de su belleza natural a pesar de la edad ella seguía siendo una bomba andante. Las curvas en su cuerpo conseguían hacer que varios hombres la voltearan a ver, especialmente al vestir el uniforme de doctora, varios de sus compañeros habían intentado más de una vez llamar su atención pero durante toda su vida ella solamente estuvo atenta a dos cosas, su trabajo y principalmente su hijo.

    ― ¡No dejaré que veas a mi hija con el vestido puesto antes de la boda!― rugió de igual manera la otra mujer.


    ― ¡Mamá!― Ino infló las mejillas con molestia por la actitud de su madre, tanto ella como su futura suegra exageraban con ello ― ¿Por qué no puede?

    ― ¡Es de mala suerte!― respondió de inmediato.

    Naruto bufó vencido, no podía contra ellas. La madre de Ino, según las palabras de su hija, había trabajado como adivina cuando era más joven, cosas como el hipnotismo y hablar con los muertos era algo que supuestamente ella hacía. Incluso quiso leer su mano un par de veces en el pasado pero Ino no se lo dejo permitido, por suerte. Viendo otros aspectos, agradecía que madre e hija se parecieran mucho, era preferible a que tuviera más rasgos de su padre. Tan solo en el aspecto físico… estaba muy agradecido de que hayan ganado los genes de su madre a los de su padre.

    ― “fhuu”― suspiró en derrota ―De acuerdo. Pero será mejor que Ino escoja el vestido, tiene que gustarle a ella para que me guste a mí.

    Del otro lado. La mencionada sonrió alegre por lo que recién había dicho y ambas señoras se dieron cuenta de ello, con el solo hecho de verla sonriendo lo entendieron.

    ―Sí. Sí― su madre se asomó por un lado e hizo el amán con su mano para que se fuera, como si estuviera alejando a algún animal ―Tu solo debes preocuparte por pagar el vestido. Escogeremos el más caro.

    ―Si no son ustedes la que lo van a usar. Dejen que Ino lo escoja a su parecer― se dio la vuelta e introdujo las manos a los bolsillos del pantalón comenzando a caminar para alejarse del lugar «Espero que se compadezca de mí o no quedará nada para nuestra vida de casados»

    Kushina lo veía alejarse, ahora era tan alto, hace tiempo que debió dejarlo de ver como un niño pero no podía hacerlo. Ahora su niño se iba a casar. Debía comenzar a verlo como un hombre, estaba orgullosa del hombre que había hecho. Nueve meses de embarazo, labor de parto, labor de madre, escuela, gastos… todo había valido la pena con tal de poder verlo crear su propia familia.

    Él no se percataba de la mirada de su madre, en vez de ello, caminaba de manera paralela al cristal de la ventana para observar a través de ella, las luces iluminaban las calles de la ciudad permitiendo que la oscuridad de la noche no afectara en la visión.

    ―Mi ciudad…― susurró al momento en que se detuvo colocando una mano sobre la gruesa capa de vidrió que era resistente a cualquier golpe. Sus labios se torcieron y sus parpados lentamente fueron juntándose para así finalmente cerrar los ojos.

    El claxon de un taxi se escuchó, las voces de las personas fueron claras para sus oídos, las pisadas en algunos charcos y el agua corriendo hacia las coladeras fue acompañada con el leve tono de las ruedas de un camión blindado haciendo fricción rápidamente contra el asfalto, el embriague y el cambio de velocidad se adelantó a las llantas que derrapando y rechinando dieron vuelta en la avenida para cambiar de ruta.

    Las sirenas de una patrulla estuvieron presentes en todo momento, aunque solamente para los oídos de aquel que se mantenía pasivo puesto que las personas de fuera y dentro del local aún no conseguían escuchar algo de lo que él ya estaba enterado.

    Cambiando de carril rápidamente, un camión blindado de color negro arremetía con fuerza a varios de los autos que, sus conductores, no se esperaban ser golpeados por algo tan grande causando así grandes desastres por la ciudad, daños materiales e inclusive algunas bajas civiles. Personas a las que los conductores no les prestaban importancia.

    Los oficiales, dueños de la patrulla que lo perseguían, recientemente habían solicitado refuerzos a la central, es por ello que debían seguirles la pista para así no perderlos por nada del mundo. Dicho camión transportaba algo que nunca en su vida se habían imaginado ver, luego de echar un vistazo por la ventanilla trasera supieron que debían detenerlos. Desgraciadamente los conductores del vehículo se percataron de la intromisión de los uniformados decidiendo arrancar y emprender su huída.

    Metiendo el embriague y haciendo un cambio brusco de velocidad, el conductor del camión giró el volante para que el vehículo derrapara en el asfalto y golpeara de costado un auto que mandó a estamparse en la cafetería aplastando a unos jóvenes que estaban bebiendo café tranquilamente en la mesa más cercana a la ventana.

    «No puedes salvarlos a todos», pensó con aflicción desviando su cara a un lado al sentir como las vidas de aquellos chicos se apagaban.

    El camión siguió con su camino, subiéndose a la acera y aplastando a cuanto peatón estuviese en su camino, por su parte la patrulla debió de frenar puesto que la calle principal era bien conocida por su abundante tráfico, los oficiales bajaron y de inmediato comenzaron a correr, algo inútil considerando la velocidad en que aquellos iban.

    Pero al parecer la suerte estuvo de su lado. Queriendo cruzar para poder escapar, un camión de basura chocó por uno de sus costados llevándolos directamente hacia el edificio departamental después de haber perdido el control.

    Las sirenas alertaron a la gente que volteaba rápidamente al camino. Las encargadas de la tienda se acercaron queriendo ver el origen de aquel alboroto. El estruendo del choque había sido impactante, la recepción del edificio había sido destruida, después de todo ahora tenía a un camión blindado y un camión de basura adentro.

    La alarma contra incendios del lugar fue accionada para dar aviso a los residentes, los cuales estaban más que enterados de que algo había ocurrido, los veinte pisos del lugar habían retumbado, como si un terremoto hubiese ocurrido.

    ― ¿¡Pero que acaba de pasar!?― exclamó Kushina caminando apresurada hasta su hijo deteniéndose a su lado para observar igual de impactada que las empleadas la escena del frente.

    Las demás patrullas llegaron poco después comenzando a dirigir a la gente queriendo despejar el lugar, como siempre, los curiosos se acercaban queriendo ver más de cerca a pesar de las advertencias de los hombres de uniforme azul.

    ― ¡Abran sus ojos y destapen sus oídos!― la voz a través de un megáfono hizo eco en todo el lugar deteniendo el bullicio de las personas que atentas prestaron atención ― ¡Durante miles de años la humanidad ha sido engañada y corrompida por falacias que gente hipócrita impregnó en nuestros antepasados!―

    Poco a poco se fue haciendo visible el color de la túnica de un hombre, el mismo hombre que traía consigo el megáfono frente a su boca, la prenda se arrastraba por el techo del camión de basura y su rostro estaba cubierto por tela de la misma, inclusive su cabeza dejando solamente al descubierto la parte de sus ojos para poder tener una visión clara.

    ― ¡Nuestro propósito es hacerles saber la verdad! ¡No somos terroristas! ¡Nosotros fuimos enviados por la diosa de la luna para proclamar su palabra!― exclamaba caminando de un lado a otro y señalando a las personas que en silencio escuchaban sus palabras ― ¡Fuimos enviados del cielo y regresaremos a él, con nuestra creadora!

    ― ¿Y este loco quién es?

    ―Deberían darse prisa y sacar a las personas de ahí.

    ―Vámonos de aquí. Esto puede ser peligroso.

    Naruto estaba concentrado intentando escuchar claramente a los oficiales de policía, había salido de la tienda departamental y cruzado la calle para ver más de cerca, su sentido del oído alcanzaba distinguir las voces de los ciudadanos pero quería concentrarse aún más.

    Un BMW de color azul oscuro se detuvo al no poder seguir andando por la carambola que se produjo con el accidente, el motor del automóvil se apagó y ambas puertas frontales se abrieron permitiendo que las dos personas bajaran.
    El conductor estiró los brazos al frente para acomodar el saco de su traje color negro, abotonó el botón del frente y acomodó el nudo de su corbata para estar bien presentable. Cerró la puerta y se dirigió hacia la malla improvisada que los policías habían levantado.

    Su compañero, este con un traje de tono café, lo siguió hacia la escena.

    ―DIP de Konoha― del bolsillo interno de su saco extrajo lo que parecía una cartera de cuero, la sostuvo frente a él para abrirla y mostrarle que había una placa dentro de ella ―Uchiha Itachi.― les dijo su nombre para que el oficial se hiciera a un lado y le permitiera el paso al de pelo negro.

    ―Hoshigaki Kisame― su compañero también hizo lo mismo, el de azul se acercó un poco más entrecerrando los ojos para ver la foto en la parte inferior de su cartera, esa cabellera azul y los dientes afilados que mostraba al sonreír le hacían casi imposible creer que alguien con ese aspecto esté dentro del Departamento de Inteligencia Policial de Konoha ― ¿Qué ocurre? ¿Acaso pintaron garabatos en mi rostro?

    ―N-no…― repuso su postura, no quería enojar a un detective, alguien con un mayor rango que el suyo ―Adelante detective.

    Naruto cerró los ojos reconociendo la voz de aquel hombre, se trataba de Itachi, el hermano mayor de uno de sus compañeros de escuela, hace algunos años que no le veía, después de todo había perdido contacto con muchos de sus antiguos compañeros y amigos.

    Prestó atención, hace mucho que no lo veía pero sabía que se había forjado una gran reputación gracias a su esfuerzo y dedicación, lo conocía muy bien como para saber que era cierto… además de ser el hijo del Sargento Uchiha, alguien muy conocido en Konoha.

    Aquellos dos policías que perseguían el camión blindado se acercaron a él, debían dar un informe breve y concreto de lo que habían visto, los puntos más importantes para que ambos detectives estuvieran al tanto de todo.

    ―Mamá. Ve a ver si Ino ya se cambió… será mejor que nos vayamos de aquí― puso su mano en su hombro y le miró directamente a los ojos para mostrarle cuan seriamente estaba hablando.

    ―Comprendo― asintió con la cabeza y le dedicó una mirada firme pero antes de irse le agarró amabas manos y las apretó con fuerza ―Mantente a salvo―

    ― ¿Huh?― al escucharla no supo de lo que hablaba. Una de sus cejas se alzó y demostraba extrañeza en su mirada pero antes de poder preguntarle sobre lo que se refería le soltó la mano y se regresó apresurada donde la prometida de su hijo, ella no pudo salir puesto que traía el vestido puesto y el quitarlo sin ayuda tardaba demasiado.

    El observó a su madre queriendo descifrar el porqué de lo dicho pero al escuchar a Itachi volvió su concentración al frente, anuló el ruido extra y las demás voces solo para escuchar su conversación.

    ―De nuevo es Otsutsuki― afirmó Kisame viendo y escuchando el discurso del hombre de la túnica ―Observa Itachi, la marca en su muñeca― señaló cuando el sujeto había extendido el brazo al frente dejando ver su muñeca, ya que el guante no la cubría y la manga de la túnica era muy holgada, en ella se alcanzaba a ver un símbolo.

    otsutsuki.png
    ―Silencio― pidió Itachi al oficial que quería escuchar el discurso del tipo para tratar de averiguar cuál era su propósito.

    ―Detective.

    ―Silencio― repitió estando más atento al discurso, al oficial lo ignoraban completamente puesto que Itachi sabía perfectamente que algo estaba por ocurrir, con los movimientos de su mano le dio indicaciones a su compañero que con un asentimiento de cabeza le afirmó que había entendido el mensaje.

    ―Ustedes tres, síganme― ordenó Kisame, después de todo tenía la autoridad para dar órdenes. Con una mano agarrando el arma que traía debajo del saco se dirigió por un costado hacia el agujero hecho en el edificio.

    ―Pero…

    ― ¡La vida y la muerte no son más que un engaño para la humanidad! ¡Esta no es la verdadera vida! ¡La muerte ni siquiera existe!

    ―Detective Itachi…― finalmente consiguió llamar su atención ―Hay niños adentro―

    Los parpados del detective se ensancharon de golpe.

    Naruto hizo lo mismo, abrió sus ojos rápidamente recuperando el sentido y concentrándose solo para escuchar varios y cortos latidos acompañados de respiraciones agitadas, no había prestado atención a todos los detalles sin tomarle importancia a lo que había dentro del camión llegando a suponer que solamente era dinero que había sido robado
    .
    ―Carajo― se lanzó al frente empujando a cuanta persona estuviera en su camino.

    ― ¡Y nuestra misión es llevarlos con ella!― terminó su discurso tirando el megáfono y quitándose la túnica para mostrar su cuerpo desnudo lleno de tatuajes y marcas de cicatrices por todos lados, pero lo más llamativo e impactante para todos fue el chaleco cubierto con explosivos ― ¡Kaguya-sama ha hecho su llamado!― tomó el interruptor ― ¡Alégrense ustedes que han sido cubiertos con su manto! ¡Ella nos llama!

    ― ¡Y nosotros debemos seguirla!― gritaron a coro algunas de las personas que estaban entre la multitud abriendo sus chamarras y/o gabardinas para mostrar un chaleco idéntico al suyo.

    Los gritos no se hicieron esperar y, algunos que reaccionaron más rápido que otros, comenzaron a correr tirando de la mano a la persona más importante que estaba con ellos, otros incluso preferían dejarlos ahí con tal de poder salvarse ellos mismos.

    De inmediato los policías tomaron sus armas, todos con una Glock 39 puesto que es el arma reglamentaria para todos los que están en servicio y apuntaban a cualquiera que tuvieran más cerca siendo difícil el poder mantenerlos en la mira puesto que los civiles corrían de un lado a otro por la desesperación.

    Sin poder evitarlo, uno a uno comenzaron a estallar en pedazos y llevándose a cualquier persona que estuviera a cinco metros a la redonda de cada uno, algo no muy impactante pero si lo suficiente como para llevarse consigo a un pequeño grupo que estuviese cerca.

    Naruto era empujado por las personas, agarró la pañoleta gris de una mujer a la que ni siquiera le importó, la colocó encima de su cabeza llegando a cubrir la parte superior de su rostro, dígase ojos y nariz, y amarró las puntas detrás de su cabeza.

    Corrió esquivando a cada uno, divisó al primero y se abalanzó contra él con la rodilla en alto golpeando su pecho y sosteniendo su mano para que no presionara el botón. Utilizó su peso para tirarlo de espaldas y lo golpeó en el rostro, uno solo de sus golpes bastó para dejarlo inconsciente.

    ― ¡Nos veremos allá, hermanos míos!― exclamó el hombre arriba del camión de basura levantando el interruptor y observándolo con una gran sonrisa de emoción.

    Itachi apuntó rápidamente colocando el dedo en el gatillo y disparando al hombro del tipo con gran precisión, el impacto y dolor le hizo soltar el interruptor.

    ― ¡Ghaa!― gritó ― ¡Kaguya-sama lo dijo en sus escrituras! ¡Se negaran a creer! ¡Es por eso que nosotros fuimos escogidos!― pateó el techo del camión de basura ― ¡Espero que los perdone cuando la vean en persona!― recibió un disparo en la cabeza por parte de Kisame.

    “Pip” Naruto torcía el brazo de otro hasta el punto de llegar a quebrárselo “Pip” volvió a escuchar exaltándose al percatarse de ello “Pip” volteó a varios lados con desespero “Pip” mantuvo la vista al frente, soltó al tipo y corrió con gran velocidad hacia al camión de basura.

    La puerta trasera del mismo comenzó a elevarse permitiéndole a Itachi ver un poco a través de la rendija.
    ― ¡Kiii-saaa-meee!― exclamó corriendo a un lado.

    “Ka-chik” Naruto quedó a unos metros cuando escuchó el accionar del gran aparato esférico que estaba dentro.
    Una gran explosión se produjo, el suelo vibro como si de un terremoto de gran magnitud se tratara, los cristales de la avenida retumbaron tanto como para hacerlos estallar en mil pedazos, el edificio entero se tambaleo como si de gelatina se tratara, las cimientos del mismo habían sido destrozados con la explosión haciendo que el edificio entero se viniera abajo y después fuera cayendo lentamente hacia atrás sobre los demás edificios deteniéndose al impactar contra uno pero dañándolo drásticamente.

    Varios escombros volaron destrozando algunos de los locales que se encontraban en la avenida, había charcos de sangre en varias partes del suelo que brotaban de algunos pedazos de pared que se encontraban incrustados en el suelo, los cables eléctricos se retorcían cual serpiente agonizante por el camino y el agua no dejaba de brotar de los hidrantes.

    Nada había quedado ileso, los carros destrozados, agujeros en el asfalto, tuberías rotas… había sido un desastre.

    Un tumulto de pared se movió, los pequeños pedazos de piedras comenzaron a removerse cayendo al suelo desde un gran pedazo de escombro que se había mantenido completo y ahora estaba en la espalda de Naruto.

    Sus piernas flaquearon por un momento y el, junto con las tres personas que estaban a su lado, podrían quedar aplastados. Una varilla que salía del concreto estaba incrustada en su pierna, era por ello que no podía apoyarla bien.

    ―Largo… de aquí…― apretó los labios una vez que les había dicho pero la fémina mayor no podía mover sus piernas, mucho menos los dos niños que ella abrazaba ―Puta madre…

    Una patada a la puerta de un vehículo bastó para que esta cayera, Itachi se había lanzado dentro de él entrando por la ventana que tenía el cristal abajo, una decisión muy arriesgada viendo como algunos de los coches a los lados habían sido aplastados por escombros. Pero al momento de ver el aparato explosivo fue la mejor opción que tuvo, así se protegió de las llamas que habían salido justo después de la explosión, pero no se había salvado, su brazo izquierdo estaba doblado en la dirección equivocada, producto del golpe que se dio con la onda expansiva de la implosión.

    Observó el escenario, muy deprimente a su parecer, se acercó al lugar de la explosión viendo solamente el fuego ardiente en el lugar y la sorprendente imagen de un edificio doblado hacia atrás como si de una hoja de papel se tratara.

    ― “ghu”― agarró su brazo cuando este golpeó contra un poste que sobresalía del suelo, le dolió cuando se balanceó ―Esto ya está más allá de lo que hacen en Otsutsuki. Malditos cabrones.

    Itachi continuó caminando, después de ver que su compañero seguramente no sobrevivió, lo único que quedaba por hacer era buscar algún sobreviviente, los bomberos llegaron enseguida, con su ayuda sería más rápido y productivo, ellos estaban capacitados para este tipo de desastres.

    Se detuvo al ver como un gran pedazo de pared se tambaleaba, se acercó un poco exaltándose al ver que se iba levantando cada vez más, dio unos pasos hacia atrás viendo que sería aplastado si permanecía ahí, rápidamente se alejó unos metros más para observar cómo caía el escombro levantando una cortina de polvo.

    Tosió cuando entro a sus pulmones, alejó el polvo de su rostro agitando su mano y abrió los ojos una vez que nada se los obstruía y consiguió ver la silueta de una persona acercándose a él, inconscientemente llevó su mano al forro de su pistola pero esta ya no estaba ahí, la había perdido.

    ―Oi― habló rudamente la silueta, acercándose más hasta salir de la cortina de polvo. Lo vio de pies a cabeza, seguramente se trataba de un civil puesto que vestía con unos pantalones de mezclilla, camiseta blanca y una chaqueta café con varios bolsillos en ella, dedujo que era un civil por la manera tan casual en que vestía. Pero el aura que desprendía de su cuerpo decía todo lo contrario, algo autoritaria y dominante para alguien normal. Lo más destacable era el hecho de traer la cabeza cubierta así como la mitad de su rostro, y más aún el orificio en su pierna del que brotaba una línea de sangre ―Tu eres policía ¿no?―

    ―Si― se mantuvo firme ante todo.

    ―Cuida de ellos, es tu trabajo― puso a los tres en el suelo observando más detenidamente a la mujer resaltando sus cabellos rubios causando que un flash cruzara por su mente. Rápidamente viró en busca de algo, no sabía en qué dirección mirar puesto que ahora todo estaba irreconocible, observó el edificio en el cual había ocurrido todo y, con temor, se giró para observar el lugar en que se encontraban las personas que más le importaban alzando las cejas, abriendo y cerrando la boca y con su mano temblando miró el local.

    El poste de luz que estaba frente a él había caído rompiendo el techo por la mitad, el agua que brotaba del hidrante se había electrificado con el regulador que contenía la electricidad y los cables estaban tan estirados que estaban a punto de reventar.

    ―Esto no puede estar pasando― se dijo a sí mismo corriendo directamente hacia allá.

    ― ¡Hey! ¡Es peligroso!― Itachi gritó más sin embargo no pudo hacer nada para detenerlo, un par de bomberos llegaron con él y se hicieron cargo de los tres civiles. No perdió de vista al tipo y se acercó un poco para poder verlo mejor.


    « ¿¡Es enserio!?», pensaba Ino totalmente conmocionada, más sin embargo no lo quería aparentar.

    ―Yamanaka-san… “fhu”― exhaló para tranquilizarse, abrió los ojos y levantó la cabeza solo para ver cuán roja estaba, incluso le temblaban los labios. No pudo contener una sonrisa al verla tan nerviosa ―Ino…― habló firme y directo espantándola en el proceso ― Aceptarías…

    ― ¡Sí!― respondió apresurada sin dar oportunidad a que hiciera la petición. Se dejó caer a él apresando su cuello con ambos brazos y atrapando salvajemente sus labios con los suyos.

    Por el peso, y el hecho de que Naruto no estaba firme, se fueron cayendo de espaldas. Azotando contra la madera soltó la caja en su mano, él estaba inerte en aquel beso que recibía que ni siquiera se percató de ello. Colocó ambas manos en sus caderas y fue en ese momento que se dio cuenta.

    La luz del faro atravesó la pequeña gema de color violeta que tenía el anillo alertando así al rubio sobre el peligro.
    Con fuerza, se sentó de golpe manteniendo a Ino sobre sus piernas, no pareció importarle su rudeza, era todo lo contrario, le gustaba cuando entraba en esa faceta. Era por ello que no se soltaba de su cuello.

    ― ¡El anillo!― alertó quitándosela de encima regalándole un pequeño empujón para que golpeara con el suelo.
    Quiso levantarse pero el anillo estaba por caer entre el espacio de las tablas. Ino se molestó por el gesto anterior y por venganza atravesó su pie entre sus piernas. Se cubrió la boca con ambas manos para contener la risa.

    Reaccionando a tiempo consiguió detener su caída con ambas manos, solo que una de las tablas estaba suelta y al golpear su orilla esta se levantó y golpeó su rostro lanzando el anillo hacia el otro lado del barandal.

    ―Maldita sea― balbuceó sobando su frente y siguiendo el anillo con la mirada. Se levantó y después de dar dos pasos dio un gran salto para cruzar el barandal e ir directo al anillo, el cual caía al agua.

    “Splassh” se escuchó el golpe. Ino se acercó al barandal y se recargó al frente, su preocupación era notoria al no localizarlo pero al verlo salir nadando de debajo del muelle se sintió aliviada.

    ―Eso estuvo cerca…― se decía Naruto mientras nadaba de espaldas y observaba el anillo que había atrapado «No creo que pudiera comprar otro…», suspiró levantando la mirada notando a la Yamanaka de pie en el barandal ― ¿¡Que crees que estás haciendo!?

    ― ¡WAA-HAAAA!― gritaba mientras caía sumergiéndose en el agua frente a él.

    ― ¡Oi!― vociferó desesperado al no verla salir espantándose al sentir que el tiempo andaba rápidamente. Respiró profundo y hundió su cabeza en el agua abriendo los ojos para ver sus dorados cabellos.

    Ino lo tomó por sorpresa agarrando sus mejillas y besando sus labios para quitarle el aire que guardaba. El beso debajo del agua duro unos cuantos segundos para que ambos emergieran a la superficie. Ino abrazando su cuello y Naruto abrazando su cadera mientras seguían pataleando para mantenerse a flote.

    ―Estás loca.

    ―Lastima. Ahora vas a casarte con esta loca.

    ―Jhe― sonrió al ver que le mostraba su mano para que le colocara el anillo y así lo hizo.

    ―Ya estoy esperando ansiosa por nuestra boda…


    ― ¡Ino! ¡Ino!― hablaba con desespero dando leves bofetadas a sus mejillas queriendo que la mujer en sus brazos despertara.

    En el centro del destruido lugar, por donde entraba la luz de la luna, Naruto sostenía a la mujer que amaba y en el suelo a su lado estaba la madre de esta… solo ellas dos.

    ― ¡Hey!

    ― ¡¿Están bien?!

    ― ¡¿Hay alguien ahí?!

    Naruto se mantuvo en silencio, levantó la cabeza entrecerrando los ojos al percatarse de algo, sus cejas se fueron uniendo y sus dientes rechinaron mientras componía la bufanda para que esta cubriera su rostro de nuevo.

    ― ¡Hay dos mujeres aquí!― gritó el bombero que entraba por el agujero que descubrieron al quitar unos escombros
    ― ¡Saquémoslas de inmediato!― se acercó a ellas para revisarlas ― ¡Traigan un par de camillas, deprisa!

    Itachi permaneció cerca, ahora todo estaba siendo iluminado por las linternas en los cascos de los bomberos y las luces de sus camiones, la electricidad había sido interrumpida debido al peligro del cableado, observó como sacaron a un par de mujeres pero no salió el sujeto encapuchado.

    ―Señor. Debemos atenderlo de inmediato― le dijo una paramédico dirigiéndole a la ambulancia.

    En el tejado de un edificio de tres pisos, dos siluetas observaban la desesperación causada por el acto terrorista de recién. La luna llena era de un color extrañamente rojizo ese día. Algunos relámpagos comenzaron a iluminar el cielo y las nubes liberaban pequeñas gotas de lluvia que poco a poco comenzaban a cubrir la ciudad.

    Dos sujetos, ambos vestidos de negro en un traje completo que cubría desde sus pies hasta su cabeza, ajustado a su cuerpo y con una cinta roja amarrada a su cintura de la cual colgaban unos cuantos bolsillos, y solamente uno de ellos llevaba un par de katanas en la espalda, la mujer.

    ―Imbéciles― observando la sangre que se limpiaba con el agua de lluvia, un sentimiento de irá se apoderó del hombre ―No puedo creer que esos estúpidos lo hicieran aquí― apretó con fuerza el saco que llevaba en el hombro.

    ―Tranquilízate. No todo ha sido en vano― le dijo ella agarrando su brazo para evitar que siga apretando aquello que había dentro del saco ―Nosotros la recuperamos, hemos cumplido con nuestra misión.

    ―Es verdad― se tranquilizó.

    ―Vámonos― ordenó para que el hombre corriera.

    Ella lo siguió, él dio un salto para dirigirse al techo del otro edificio, el cielo se iluminó por un relámpago permitiendo que ella viera la sombra de alguien más y el sonido del primer trueno de la noche se hizo presente.

    “KRkrkr-BUMMM”

    Naruto saltó desde las escaleras de incendio, un aura oscura lo rodeaba por completo dirigiendo toda su atención al tipo que transportaba ese saco.

    ― ¿Huh?― el desconocido hombre apenas giraba un poco la cabeza al notar recientemente la nueva presencia sintiendo como una mano se amoldaba a su cuello.

    ― ¡GHAA-AAHHHH!― su compañera también saltó interceptando al rubio enmascarado golpeando con la rodilla su cabeza y estrellándolo contra la pared.

    El hombre cayó de pie en el borde del techo mientras que la mujer perforó la pared con sus katanas para evitar caerse.

    ― ¡Llévatela!― ordenó para que el tipo asintiera con la cabeza y corriera de nuevo en la misma dirección.

    Naruto reaccionó, había quedado incrustado en la pared, vio la ventana por arriba de él, agarró el borde y se impulsó para girar hacia arriba y entrar por ella rompiendo el cristal.

    Ella escuchó el cristal rompiéndose alcanzando a ver su cabeza cuando entró, escaló para llegar al techo y corrió por el hasta llegar al borde y de un salto dejarse caer.

    Naruto salió del otro lado del edificio saltando hacia la pared del frente y aferrándose a ella con solo sus manos y pies como si de una araña se tratara, comenzó a subir hasta que sintió un delgado hilo metálico enrollándose en su cuello y jalando de él hacia abajo haciéndole caer.

    Golpeó con las escaleras de incendio, del otro edificio, un par de veces hasta que finalmente se estrelló en la tapa del contenedor de basura sumiéndola por el golpe. Quitó el cable de su cuello para que este cortara su mano cuando jalaron de él. Rodó a un lado para caer de pie en el suelo y observar a su enemiga.

    ―Tú no eres alguien normal― le dijo mientras giraba el kunai que tenía amarrado al cable ― ¡¿Quién eres?!― gritó lanzando el kunai directamente a su rostro.

    Naruto se hizo a un lado y el kunai pasó de largo pero regresó a la mano de ella cuando tiró del cable.

    ―Enserio eres algo… ¿Quién te mandó?― preguntó haciendo girar el cable de un lado a otro ― ¿Eres mudo?

    Se fue acercando poco a poco y lanzó de nueva cuenta el kunai que de nuevo Naruto esquivó haciéndose a un lado.

    Ella no pudo evitar sonreír al tensar el cable y hacer que el kunai chocara contra el metal de las escaleras y cambiara de dirección hacia la nuca de su enemigo.

    Naruto esperó el momento correcto para saltar dando un giro hacia atrás y caer de pie como si nada hubiese ocurrido.

    ― ¿Eh?― preguntó ella al caer al suelo en su rodilla sintiendo un dolor punzante en su pierna ― ¿Cuándo fue que…?― ensanchó los ojos al sentir como algo perforaba su otra pierna y le hacía caer de espaldas.

    Naruto se acercó mientras lanzaba al aire una moneda y la atrapaba de nuevo. Llegó hasta ella y pisó su mano para que no pudiera coger las katanas en su espalda. Se inclinó al frente y puso una rodilla en el suelo para acercarse más.

    ― ¿Quién eres?― interrogó quitando la tela que cubría su cabeza para ver el rostro de una mujer de mediana edad, de pelo negro y piel blanca ― ¿Cuál es tu propósito?

    ―Jejeje. Así que después de todo si puedes hablar― ensanchó los parpados y ahogó un gemido al sentir el dedo pulgar del enmascarado entrando en el agujero de su pierna mientras lo movía con brusquedad topando la carne por dentro de su piel.

    ―Esa no fue mi pregunta.

    ― “ghn”― gimió mostrando un gesto de dolor pero aún así queriendo sonreír ― ¿Por qué habría de responderte? Yo también te hice preguntas y no las respondiste-¡HAAAAA!

    ― ¿A dónde fue tu compañero? ― preguntó de nuevo observando que probablemente ella no hablaría ― ¿Cuál fue el propósito de todo esto?

    ― ¿Propósito?― lo miró confundido ― ¿Debe haber un propósito para la diversión?― comenzaba a reír a medida que hablaba llegando al punto en que las risas se convirtieron en carcajadas.

    ―No tengo tiempo para esto― levantó su brazo haciendo puño su mano reflejándose en la pupila de la mujer.

    ― “Hup”― se tragó el golpe que Naruto le dio.

    La lluvia azotó fuertemente la ciudad, el sonido de las ambulancias no cesó en toda la noche, los hospitales se llenaron a tal punto en que estuvieron saturados, la búsqueda de sobrevivientes duró dos días y en el muelle descargaban el contenido de un contenedor que tenía como destino final la empresa central de Konoha.

    En el hospital, Naruto se encontraba en la sala de espera, había pasado en vela los últimos dos días, había solicitado que a Ino y su madre se les llevara a un mejor lugar sin importar el costo, no le importó gastar todo su dinero con tal de que la mujer que amaba estuviera en las mejores manos.

    Y estuvo en ellas, la doctora era una antigua amiga suya, la misma que ahorita mismo entraba a la sala de espera donde él se encontraba.

    Dejó de caminar de un lado a otro para ir con ella, platicaron un rato más sin embargo el rostro de la doctora reflejaba pena, Naruto la escuchó atentamente solo para pasar su mano por su rostro y recargarse en la pared. La doctora puso una mano en su hombro e intentó tranquilizarlo antes de regresar.

    La jefatura de policía era un completo caos, reportes de saqueos, personas desaparecidas… era un sinfín de problemas haciendo que todo el departamento policiaco estuviera más que atareado.

    Dentro de la oficina, Itachi leía los informes de las carpetas, informes del atentado en el cual murieron docenas de personas. Tenía su brazo izquierdo completamente enyesado manteniéndolo dentro del cabestrillo que le daba soporte a su brazo para no tenerlo colgando.

    Llevó la carpeta a su escritorio y la abrió para seguir leyendo, ya había varias que había leído y aún no encontraba lo que buscaba.

    ―No hay ninguna declaración que lo mencione.

    ― ¿A quién estás buscando?― escuchó detrás suyo notando también el sonido del pasador de su puerta y el ruido que hacía la cortina al cerrarse.

    Lentamente agarró la pistola que tenía en el escritorio y la introdujo dentro del cabestrillo intentando que él no se diera cuenta.

    ―Pensé que no vendrías.

    ― ¿Hay algún motivo para que me estuvieras esperando?

    ―No… ninguno― se giró rápidamente buscándolo con la mirada.

    ―Aquí estoy― le dijo Naruto sentado en su silla y revisando su computador observando las fotos de lo ocurrido.
    Itachi se giró rápidamente, era imposible que haya estado ahí todo el tiempo puesto que él tenía una visión clara de ese lugar en todo momento antes de girarse hacia la puerta.

    ― ¿Cómo lo hiciste?― preguntó más curioso por sus habilidades que por sus motivos.

    ―Eso no interesa― dio “clic” con el mouse en una carpeta con la fecha del mismo día ― ¿Quién o qué carajos son esos Otsutsuki?


    ―No puedo decirte nada. Es información confidencial.

    Naruto se levantó de golpe lanzando la silla al momento y golpeando el escritorio para que las apiladas carpetas cayeran al suelo.

    Itachi sacó el arma de inmediato y le apuntó directamente al pecho quitando el seguro y manteniendo el dedo en el gatillo aplicando solo un poco de presión en este.

    “Toc-toc-toc” tocaron a la puerta e intentaron abrir queriendo girar el pomo varias veces.

    ― ¡Detective!― se escuchó una voz femenina desde afuera de la oficina, la misma que quería entrar ― ¿¡Se encuentra bien, detective!?

    ―Si― respondió de inmediato acercándose a la puerta ―Solo deje caer unas carpetas. No es nada.

    ― ¿Quiere que lo ayude?

    ―Está bien Izumi, yo puedo solo― cerró bien las cortinas para que así nadie los viera ―No te preocupes.

    ―De acuerdo. Tenga cuidado para la próxima― dijo desde el otro lado para después irse a su escritorio ―Itachi-kun sigue siendo muy torpe― sonrió con diversión.

    Adentro todo seguía igual.

    ― ¿Crees que eso me hará algún daño?

    ―No― respondió de inmediato ―Te vi correr por un charco de agua electrificada, levantaste un gran pedazo de escombro, tenías la pierna perforada y aún así corriste, entraste a este lugar sin que nadie se diera cuenta. Pero así al menos podré alertar a los demás si lo veo necesario.

    ―Ya veo― caminó a un lado siendo seguido por el cañón de la pistola. Llegó hasta la mesa de la esquina, puso un poco de hielo en un vaso y agarró la botella de whisky y comenzó a servirse ―Ahora dime…― tapó la botella y la regresó a su lugar ―Háblame sobre Otsutsuki.

    ―Te lo diré cuando te quites eso de tu cabeza. No puedo confiar en alguien que cubre su rostro.

    ―Y yo no puedo confiar en alguien que me apunta con un arma― dio un trago a su bebida ―Te diré que. Si me lo dices no le haré daño a esa señorita de ahí afuera.

    ― ¡Hm!

    ―Je― giró la cabeza a modo de que su oreja estuviera en dirección a él para escuchar los latidos de su corazón ―Parece que eso te afecta.

    Se quedaron en silencio por unos momentos. El detective puso más presión en el gatillo, dudando sobre lo que debía hacer.

    ― ¿Para qué quieres saberlo?

    ― ¡Había niños ahí adentro!― habló con más rudeza pero siempre manteniendo un tono de voz baja.
    No supo que responder. Esa información solamente la sabía él y sus superiores puesto que el oficial que le informó sobre ello había muerto. El que lo supiera solo aumentaba sus dudas.

    ― ¿Cómo lo…

    ― ¡Eso no importa!― le interrumpió ― ¡Tu no los escuchaste pedir ayuda! ¡No les escuchaste llorar! ¡Tengo que vivir el resto de mi vida recordando sus voces atemorizadas en mi cabeza! ¡No sabes lo que se siente!― se acercó hasta él para quedar frente a frente sin importarle que el arma hubiera quedado en su abdomen por la cercanía ― ¡Había tres niños y cinco niñas ahí dentro!

    ― “Glup”― tragó saliva al ver que los datos coincidían. Quitó el dedo del gatillo y colocó el seguro de nuevo ―No tengo mucho que ofrecerte.

    ―No importa que sea lo que tengas. Yo decidiré si me ayuda o no― dio unos pasos atrás para permitirle moverse.

    El Uchiha se dirigió al mueble del otro lado de la oficina, se agachó para abrir la puerta y de él tomó una enciclopedia, lo miró un momento y después la abrió demostrando un hueco entre sus hojas donde reposaba un CD.

    ―Esto es todo lo que tengo.

    ―Veré si me es útil― pasó caminando por su lado y le arrebató el disco.

    ―Espera― le detuvo siguiéndolo hasta la ventana ―Trabaja conmigo. Necesitas un compañero.

    ―Me muevo mejor solo― sacó una pierna por la ventana y se sentó en el marco de ella.

    ―Podría ser de utilidad. Yo también quiero detenerlos, mi compañero murió por culpa de ellos.

    ―Te buscaré si necesito algo más― metió el disco al bolso en la rodilla de su pantalón y sacó su otra pierna ―No soy muy de fiar de la policía― se hizo hacia adelante para dejarse caer.

    ―Es un idiota― se apresuró a la ventana ―Estamos en el piso treinta y cinco― sacó la cabeza mirando hacia abajo y después hacia arriba sin poder encontrarlo, solo entrecerró los ojos al ver directamente a la luz del radiante sol.

    “Pm” “PM” “PCK” se escuchaba en la habitación los golpes acompañados del sonido causado por la tensión de unas cadenas.

    En el suelo cayeron unas gotas de sudor, Naruto estaba solamente con unos pantalones de tela puestos, golpeaba incansablemente el desgastado saco de boxeo que con cada golpe se sacudía alejándose de él pero siempre regresando para recibir otro golpe.

    ― ¡GRGRIAA!― rugió impotente despegando los pies del suelo para dar un giro en el aire y patear el costal con su pie izquierdo haciendo que las cadenas se trajeran parte del techo cuando el costal salió disparado contra la puerta de fierro que se abrió un poco haciendo respingar a la persona que estaba dentro.

    En la otra habitación, una mujer estaba atada de pies y manos a una silla, lo único que cubría su cuerpo era el top que utilizaba debajo de su traje, algo ligero para así poder moverse libremente permitiéndole tener mucha más agilidad, y con un trapo cubriendo sus ojos era imposible el que pudiera observar algo, pero si pudo sentir cuando un poco de luz golpeaba su rostro cuando la puerta se abrió, por otra parte, escuchaba todo perfectamente, los golpes y los gritos de aquel que la había capturado hace ya un tiempo.

    ― “ahh” “ahh”― el rubio respiraba agitado, pasó su mano por su cabeza y las gotas del sudor saltaron de su cabello, se talló la cara mirando entre sus dedos la dirección en que había mandado el costal. Cerró los ojos por un momento y los abrió de golpe al ver la misma escena de siempre escuchando los gritos de los niños.

    En la esquina había una mesa en la que se encontraba una computadora, algo anticuada para la época. En el monitor resaltaban los informes de secuestros a menores, e incluso algunos jóvenes entre quince y veinte años. Todo esto en los últimos tres años, solo que esto había aumentado durante los últimos meses.

    Se acercó a la mesa y puso las manos en ella para recargarse y sostenerse, notó las cadenas en el suelo, regresó la mirada al frente y exhaló para tranquilizarse. Abrió lentamente los ojos mirando a la nada con su pupila dilatada. Se agachó por las cadenas y se dirigió a la entrada de la otra habitación.

    El rechinido de la puerta había alertado a la mujer de la silla, sus sentidos estaban al tope en ese momento e intentaba tranquilizarse para no verse débil, eso hasta que escucho las cadenas al caer al suelo.

    ―Comenzaré con una pregunta sencilla― habló fríamente dando unos pasos al frente arrastrando las cadenas por el suelo ―Para comenzar a conocernos.

    Con su pie empujó la puerta para que se fuera cerrando…

    ― ¿Cuál es tu nombre?

    La luz se extinguió en la habitación cuando la puerta se cerró completamente.


     
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    Última edición: 9 May 2018
  2. TOBI wants a cookie

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    Me encanto!!!!
     
  3. Garou01

    Garou01 "De pie, firme y dispuesto, venga lo que venga"

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    Nuevo fic, se ve interesante Shiroyasha-shi agregame por favor, suerte en este nuevo proyecto 9c42b9ebed2a0f3a62dd425fd06840a4f187b49f7ab397fc17bd2c0358577e6b.jpg
     

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