Conjunta Misión C Mala sociedad [Kuroi Uchiha & Kojiro Ishida]

Tema en 'Naruto World' iniciado por Kanra, 13 Sep 2017.

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    Kanra

    Kanra Not that awesome

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    Las altas cumbres de Kaminari no Kuni vestían de frondoso verde, que partía desde sus puntos más altos hasta las faldas y los pequeños valles que se formaban entre ellas, la escena distaba diametralmente con los blancos paisajes a los que estaba acostumbrado Kojiro en Tetsu no Kuni. Bajaba una de las montañas siguiendo un sendero natural por el que le habían dicho que llegaría a una posada, donde aparentemente estaría su contacto en el país, un joven oriundo del territorio que lo ayudaría a llevar a cabo la misión. ¿A él? En realidad ayudaría a un ronin a sueldo que había tomado la misión, o al menos eso es lo que tenía que decir.

    Años llevaba viviendo en la clandestinidad, el entrar a Otogakure solo había provocado que esto fuera una decisión formal y no una necesidad. Desde que los hombres del nuevo Daimyo del feudo al que servía su padre comenzaron a buscarlo a él y su familia había tenido que ocultar su identidad, luego al llegar a Modan había tenido que ocultad sus orígenes en razón de los recientes conflictos entre el continente y su país, y ahora se encontraba en la aldea del sonido, que cuyos fines demandaban la clandestinidad absoluta de sus miembros. A este punto tampoco había mucho que ocultar, la persona que había sido durante los últimos años era un conjunto de un sin fin de mentiras e invenciones. Lo único auténtico en él eran sus convcciones.

    Finalmente llegó a un punto llegó a un punto del sendero en el que daba una curva, al virar por esta las tenues, pero cálidas luces de la posada se asomaron por el camino. Entró, por primera vez en su viaje sacó la mano de la empuñadura de su katana, era una mañana señal si iba a encontrarse con un contacto desconocido. En sus intrucciones decía: "Te esperará en la mesa con la vela más brillante", lo cual no era muy claro dado que todas las mesas tenían el mismo tipo de vela, aunque aquella interrogante tan solo duró hasta que miró al fondo del salón. Había una mesa contigua a la chimenea, el contraste entre las llamas y cómo la vela de aquella mesa se posicionaba frente hacía que la luz tralusciera a través de la vela, contrastando entonces con todas las demás. En la mesa estaba sentado un joven solitario, quien ni siquiera se había vuelto a ver quien acababa de entrar.

    Kojiro simplemente caminó hacia aquella mesa, en el camino pidió un té verde y se sentó.

    ¿Tú eres el ninja de Rakugakure?—preguntó esbozando una sonrisa sibilina—, yo soy Kanra, ronin a sueldo—espetó de inmediato sin esperar una respuesta.

    Vaya, así que eres tú—El semblante del shinobi no pareció alterarse, ni siquiera interesarse mucho. Sin embargo la pausa seguida a su saludo delataban un poco de ansiedad por comenzar a trabajar.
    Bueno, pues a lo que nos toca—anunció—, nuestra misión es ubicar a un armero que trabajaba para uno de los Daimyo de la zona, el cual robó planos y secretos respecto de las investigaciones armamentísticas que habían estado realizando en el último tiempo, por lo que nuestra misión en este momento es de eliminarlo—Las mentiras salieron sin mucho esfuerzo, no le gustaba mentir pero la traición sólo podía percibirse por los afectados, por lo que usarla de fundamento respecto de terceros era un ejercicio más que infertil. Además de que dotar al objetivo de la misión de ciertos grados de culpabilidad ayudaría a que no se hagan demasiadas preguntas—. El tipo es cauto, se vino a vivir acá hace no mucho, pero es difícil de ubicar, sabemos que es más o menos por este sector, ya sea en un pequeño poblado o cerca de él. Es claro que tiene que vivir de algo, y según su disciplina dudo que esté dedicando a algo distinto que hacer armas, estará haciendo herramientas a lo mucho...—siguió explicando.
    Las instrucciones que me dieron a mí son que también hay que eliminar a su familia, ¿es eso efectivo?—Al pronunciar aquellas palabras la expresión del shinobi de Raku permaneció igual que antes, sin alterarse en lo más mínimo.
    Sí, es así, después de todo estamos hablando de traición, no es algo que los Daimyo se tomen bien, o al menos no es algo que dejen de tomarse personal.
    Sí, supongo que es así, aunque pocas veces había escuchado de una misión tan drástica—Era claro que la premisa que había expresado no convencía del todo a su acompañante, pero de todas maneras la forma en la que estaba planteada la misión no daba mucho margen para ocultar la animadversión de verdaderos villanos, como eran los de su aldea.
    Sí, supongo que no todos tenemos gobernantes racionales—Aquella fue la primera verdad que Kojiro dijo esa noche. Otogakure no era su fin, sino una herramienta y por lo pronto estaba regido por un manojo de imbéciles.
    En esta zona hay alrededor de tres poblados, en los senderos que los conectan y circundan hay bastantes viviendas donde se realizan todo tipo de trabajos y servicios, si está en esta zona podemos averiguarlo. Lo idóneo sería que no esté directamente dentro de un poblado, sería más fácil ejecutar la misión—comenzó a explicar el Uchiha, quien conocía la zona—, de todas maneras las montañas son boscosas y permiten una huída de ser necesaria.
    Entonces será mejor que partamos, debe estar dedicándose a algo similar a lo que solía hacer, tenemos que fijarnos en encontrar a un armero o artesano del bambú, aunque más bien viene a ser casi un ingeniero, pero acá debe estar sobreviviendo con un perfil bajo. Tampoco creo que esté ocupando su nombre real, pero de todas maneras puede que sirva que lo sepas: Es Kaede—El ojo de Kojiro brilló con un poco de determinación, estaba por fin ejecutando la que sería la primera de sus misiones en estas tierras extrañas.

    Ambos jóvenes terminaron sus bebidas y salieron de la posada, los cuadros de luz que producían las ventanas del lugar se fueron quedando atrás a medida que ellos avanzaban por el sendero, su primero destino sería el poblado de Byakurai, la cual no tenía más de quince casas y era la más cercana. Asimismo era el primero dentro de los tres destinos que se ubicaban todos dentro de un valle circundado por las imponentes monatañas de Kaminari no Kuni.

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  2. Yuudai

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    Era evidente por qué una aldea como Raku necesitaba que temas relacionados a una aldea antagónica tanto ideológica como pragmáticamente se solucionaran de la manera menos convencional, otorgando como resultado quizá lo más fatídico para dicha comunidad, y es que así se trata la política Shinobi por más que en situaciones bélicas o de conflictos interno simulen un tierno codo a codo mientras se esconden una daga para apuñalar al otro en el momento menos previsto. Rakugakure entregó información “objetiva” y lo más expositiva posible en razón de los datos que manejaban ellos gracias a equis factores que para Kuroi no son de interés: como el espionaje, la venta de información, etcétera. La información que manejaba Uchiha era menos delirante que la teoría conspirativa que parecía haberle entregado su compañero, suponiendo que Kuroi no estaba al tanto de la misión. A lo mejor eso no fue presupuestado por Kanra, el hecho de que Raku también manejara información, pero Uchiha no tenía interés de pararse contra su compañero asimilando su versión sin dejarse persuadir porque sí, porque el orgullo es primero: Kuroi no se iba a comprometer ni en términos sentimentales ni morales hacia los implicados en el caso por más que hubiesen asesinado a su padre y a su hermano, ningún factor persuasivo era realmente de interés para el muchacho. ¿Qué más da? Si quiere aparentar tener el control un rato y creer que lo manipula, que lo piense, que lo sienta, más no verá hechos tangibles porque ni aunque Rakugakure no hubiese entregado su versión del caso, no le haría ningún favor a nadie salvo a él mismo.

    ¿Sabes cuál es el principal problema del País del Rayo y sus aldeas? —Preguntó Uchiha, mientras realizaba un sello de manos después de morderse un dedo.

    Imagino que las montañas, pero eso es variable entre problema y ventaja. —Respondió Kanra, observando el sello que realizaba Kuroi— ¿Kuchiyose?
    ¡Kuchiyose no Jutsu: Pacto con los Mapaches! —Uchiha reposó su mano derecha en el piso, hincando sus rodillas.

    Una docena de mapaches hizo aparición. Eran todos pequeños, siendo su estatura un vaivén entre los 30 y los 40 centímetros en cuatro patas. Un mapache en concreto color naranja, idéntico a un Panda Rojo, sobresalía del resto.

    Aku, ¿puedes decirles que se mantengan en los al rededores boscosos de esa villa?

    ¿Para qué? —El pequeño animal se cruzó de brazos, parándose en sus dos patas.
    Aku, necesito que me hagas caso. Manténganse en los al rededores, nadie tiene que salir ni entrar sin que lo sepamos. Es una orden.
    ¿Y que hay si nos ven?
    Pues se vuelven invisibles, los hipnotizan, ¡lo que sea carajo! —Kuroi se levantó de las cuclillas en las que se encontraba para hablar con el animal— No discutiré más contigo. Si ven a alguien y lo sodomizan, quiero que me busques y me avisen. No se arriesguen sí parece demasiado fuerte porque sabrán que andamos detrás de alguien, pero no creo que ese sea el caso.
    Si algo sale mal es culpa tuya. —Aku se alejó en dirección a la aldea, tomando la senda más oscura y camuflada entre la fauna de los espesos bosques.
    Sí, conforme a la pregunta de hace rato, las montañas son el principal problema o ventaja. Mira este poblado en particular —Señala como una cadena de montañas le encerraba entre ellas y el bosque, dejando como única salida viable la dirección en la cual se acercaban los ninjas como sendero que, hacia este y oeste, se extendía conectando con las dos aldeas restantes— Esto es una desventaja. No sé en qué consista Kaede, pero yo tengo mis propios métodos para estas cosas.
    No creo que sean factibles de plano —Ironizó Kojiro, refiriéndose a la actitud de su invocación— Pero sí, espero no choquemos en la praxis.

    Kuroi solo guardó un molesto silencio ante el comentario de su compañero, de todas maneras ya habían rodeado la aldea y cualquier acontecimiento dentro de esta no pasaría inadvertido para el equipo. Siguieron el sendero que los llevaría hacia la comunidad, mientras la ausencia de palabras era la dueña del ambiente. Un semblante de una especie de mezcla entre la confianza y la ansiedad, quizá con dotes de curiosidad, estaba presente en el rostro de Kanra, al contrario del rostro de Uchiha quien mantenía sus facciones ausentas de expresión alguna.

    ¿Qué hay si no está haciendo nada que involucre su antigua profesión? —Kuroi quebró el silencio.

    Hay que buscar en bares, lo más accesible sin que terminen por sospechar de nosotros. No somos ningún policía ni autoridad local. De todas formas, sería muy difícil que haga otra cosa.
    ¿No robó planos importantes? ¿Qué haría en soledad con armas de bambú, si no malgastar dicha información? —Cuestionó Uchiha, cercano a entrar en paso dentro de la pequeña villa.
    Es solo una posibilidad la que mencioné, no hay que cerrarse a ninguna otra opción. —Respondió Kanra con cierta incomodidad y molestia hacia su compañero— ¿Por qué no podía actuar según su apariencia y guardar silencio un rato? —Pensó.

    Allí estaban ambos, ya concluido el breve viaje por el sendero y admirando la arquitectura local. Herrerías pocas, si no nulas, mucha desocupación u ocio público a simple vista. Se reducían las alternativas en la varianza del laburo, es decir, el sujeto en búsqueda estaba recluido a solo una o dos herrerías, pero aumentaban las posibilidades de ser visto o escuchado por cualquiera de los sujetos que, no en menor cantidad, vagaban por las estrechas carreteras de tierra, tocaban algún instrumento de cuerdas afuera de un bar o restaurante de poca monta en fin de recibir limosnas, o el simple personaje doméstico que cargaba con una inmensa canasta repleta de ropa a vender en una feria local. Mucho ruido por parte de los artistas urbanos y de la gente protagonista del vagabundaje: parecía más una misión de infiltración sobre pasar desapercibido entre tanta multitud austera.

    KanraKanra
     
  3. Autor
    Kanra

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    El poblado era pequeño, pero su distribución resultaba caótica y con la cantidad de gente que casualmente había esa ocasión lo resultaba aún más. La calle donde estaban se encontraba repleta de personas, colores y luces. Debía estar en curso alguna clase de celebración o festival, dada la decoración que además cubría las calles. Fueron caminando a lo largo de las calles, lo mejor era recorrer un poco antes de ponerse a preguntar, aparentar que estaban en el lugar por la celebración, finalmente llegaron a una suerte de plaza, donde las personas parecían concentrarse en mayor magnitud, así como también todos los artistas, espectáculos y artilugios. Kuroi dio una rápida pasada con sus ojos por el lugar. El aparente festival estaba lleno de estructuras, un escenario. Por otro lado, también había muchos comerciantes y compañías enteras de artistas, o sea, que tenía que haber muchos caballos para transportar mercancía y personas. Sin duda los herreros estarían activos, esta festividad tenía que ser una oportunidad de negocios más que buena, entre las piezas y herramientas necesarias para las estructuras, como también los carros y carga y herraduras, tenían que tener bastante demanda. Definitivamente tendrían que estar funcionando.

    Vamos a una de las herrerías, no hay forma de que estén cerradas—Concluyó el Uchiha echando una mirada a su momentáneo compañero.
    Digamos que... ¿Somos guardaespaldas y queremos arreglar nuestras armas?—El tuerto alzó una de sus cejas.
    No hablemos de armas, somos comerciantes y estamos cotizando la estructura de una rueda.
    Perfecto—Terminó por concordar el ronin.

    Se echaron a andar por la calle, era algo difícil avanzar entre la muchedumbre, pero también era la cobertura perfecta para no solo avanzar, sino que además hacer preguntas. Entre tanto tránsito, tantas voces y movimiento, la capacidad de atención de quienes estaban experimentando el festival quedaba reducida a un par de segundos, imposible era casi ponerse a meditar luego de una interacción, y por lo tanto de ponderarla, pues segundos después dos o tres cosas más iban a estar demandando la atención de la persona en cuestión. En especial respecto de los comerciantes, quienes ante tanta demanda no pasaban más de un par de segundos frente a la misma cara.

    Luego de preguntar un par de veces en las calles llegaron a una de las herrerías del lugar, habían por lo menos ocho personas sobre el mesón de quien atendía haciendo preguntas o encargos. Ishida le hizo una seña con la cabeza a Kuroi para que avanzase por un costado a para ver hacia adentro. Kojiro por su parte se acercó al mesón, una vez ahí, entre el bombardeo de preguntas y comentarios de las personas que querían abordar al herrero, el ronin se acercó al dependiente encargado del papeleo, a un costado del herrero.

    Días agitados, eh—espetó simulando hastío.
    Es normal, es parte del festival, a todos se les avería algo o se les olvidó una cosa que tenían que preparar antes—respondió este ahogando una risa.
    ¿Y tú? ¿No ayudas al herrero? ¿No hay aprendices que ayuden a dar abasto?—preguntó entonces con falsa simpatía.
    Sí, hay un chico, pero es muy inexperto aún así que está dedicándose tan solo a las herraduras—reveló el dependiente.
    ¡Pues ese jovencito mejor que se apure en aprender!—Terminó por decir Ishida, y ya que no lo corrigieron respecto del calificativo de "Jovencito", supo que aquella herrería no era el lugar.

    Se alejó del mesón y se asomó hacia donde estaba el Uchiha, este al verlo solo respondió moviendo su cabeza de un lado a otro en señal de negativa. Tenía que ser la otra herrería.

    Nuevamente emprendieron rumbo por las diminutas calles del poblado, tomando cada uno de los recovecos ente las casas hasta llegar a la siguiente herrería. Era un lugar ligeramente más grande, también más caótico debido al festival, quizás podría estar albergando al fugitivo de Otogakure. Esta vez fue el turno de Kuroi realizar las interacciones mientras Kojiro rodeaba el lugar para ver qué podía encontrar. El de Rakugakure fue al mesón con el cuento de que estaba cotizando el arreglo de un instrumento de bambú, preguntando si tuvieran a alguien qué supiera trabajarlo. La respuesta fue negativa y debido a un alarde que el mismo dueño emitió sobre como este negocio familiar podía arreglar todo lo que fuera siempre y cuando fuera de metal, Kuroi pudo concluir que además era un negocio familiar y no trabajaban terceras personas ahí. Tuvieron que ir al plan B: preguntar en bares y posadas.

    Por el festival, la principal posada del lugar extendía sus mesas a lo largo de una importante porción de la plaza del pueblo, que se encontraba justo al pie del cordón montañoso. Ambos jóvenes se sentaron en una mesa que quedaba justo al costado de un pozo bastante grande, que era alimentado por un pequeño riachuelo que caía desde el cordón montañoso, la caída del mismo riachuelo estaba adornada por una gran rueda llena de pequeños vasos que captaban y la hacían girar, para así sumergir los otros vasos en el agua del pozo y, a medida que giraba, vaciarlos sólo para llenarse otra vez con la caída del riachuelo. Un complejo sistema para evitar que el agua no se estanque, pero muy vistoso. Kojiro permanecía absorto en la gran rueda mientras Kuroi miraba su vaso y conjeturaba respecto de cuantas posibilidades habían de que Kaede se encontrará en alguno de los otros poblados. De pronto el ronin se dio cuenta de algo, tanto la cañería como la rueda eran de bambú, y tanto el mecanismo como la hechura del mismo eran de una prolijidad que solo un experto podía lograr. No era artesanía, era funcional y sólida. Le hizo una seña a Kuroi para que esperara en la mesa, era mejor preguntar de manera discreta. Ishida fue a donde la encargada de la posada, haciendo como que quería encargar comida y en el entretiempo alabó la enorme rueda de agua y, con la excusa de querer una para la fuente que tenía en casa, preguntó quién la había hecho. El autor al parecer era un hombre llamado Katsura que vivía en el único templo que se encontraba en la zona y se dedicaba a cuidar y mantener el mismo.

    Tenía sentido, además, Kaede realmente había dejado Otogakure porque era un pacifista con un gran talento y pasión por la invención que la aldea había cooptado al ver uno de sus inventos en cuanto a pirotecnia a fin de aplicarlo a gran escala con fines bélicos. Era altamente probable que ese pacifismo que no podía borrar el dinero que El Sonido le pagaba fuera producto de una creencia religiosa y eso lo haya llevado a un templo. Y había algo más, el mismo kanji que se usaba para "Kaede" podía ocuparse para "Katsura". Tenía que ser él.

    Raudamente salieron del poblado con rumbo al templo. Comenzaba a amanecer cuando ya estaban llegando, en el camino Kuroi le dio la instrucción a sus mapaches de que rodearan el perímetro del templo. Las plantaciones de la finca que comprendía el templo contaban con un sistema de regadíos hecho con bambú. Estaban en el lugar correcto.


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  4. Yuudai

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    El sendero de arenisca que conducía hacia el templo estaba adornada por bellas piedras incrustadas simétricamente en los lados del camino. Los grillos y la humedad del ambiente, además de la suave pero gélida brisa que manoseaba el descubierto rostro de ambos encargados de la encomienda. En los cromáticos vitrales del templo se podía observar una leve refulgencia desde dentro, aquello daba a entender que velas se habían encendido entrada la madrugada y aún el esperma no las había consumido por completo, o por otra parte que recientemente los habitantes de dicho templo se habían levantado y el sujeto en cuestión junto a su familia estaban realizando sus actividades domésticas desde muy temprano. Una mirada cómplice entre el Kyofu y Kanra bastó para conmensurar la situación: sus víctimas se encontraban dentro de la edificación, o eso era lo que daban por sentado.

    No hay que derramar sangre dentro del templo. —Mencionó el tuerto con frialdad, casi como si se tratara de descuajar la cabeza de un animal.

    He hecho cortes más limpios que el agua cristalina con una hoja de papel. —Alardeó Uchiha sonriendo sádicamente, lo cual daba a entender de que su monstruo se había apoderado de su cuerpo aún sin activar su dojutsu. Era algo fuertemente psicológico.

    Kojiro solo sonrió levemente y desvió la mirada hacia los al rededores del templo, llamándole la atención un pequeño detalle que quizá no consideró trascendental por la mera casualidad del hecho. Se ahorró los comentarios y, tras llegar a las puertas del templo, lo rodeó para ver si existía alguna manera de entrar por atrás, quedando solamente el Kyofu frente a las toscas puertas de madera que daban la bienvenida al templo. Inmediatamente, encendió sus ojos de un rojo vivo y con una mueca de satisfacción desenfundó su Wakizashi. Por otro lado y breves momentos antes, Kojiro solo veía paredes de concreto sin ninguna abertura salvo un vitral que parecía tener un truco: era más un ventanal deslizable que jalándolo hacia arriba se podía obtener una salida o entrada, pero el espacio era aparentemente disminuido para alguien de contextura gruesa, tanto que incluso él mismo, que no era robusto en lo absoluto, dudaba de que sus dimensiones encajaran.

    Aquí hay algo.


    El ronin observó pequeñas manchas de sangre que estaban diametralmente distanciadas en la superficie hueco en el cual se encontraba el vitral, como si alguien con sus manos manchadas de sangre se hubiese apoyado allí. La superficie del ventanal deslizable también tenía pequeñas manchas en el borde.

    Es como si la hubiesen abierto de adentro, pero ahora está atascado. —Kojiro se largó unos segundos a pensar detenidamente— No, definitivamente no están adentro, y la sangre significa que… —Abrió sus ojos como platos y corrió rápidamente hacia Kuroi— ¡ESPERA, NO ABRAS! —Exclamó con urgencia.


    Kuroi ya le había dado una fuerte patada a la puerta, pero eso no había bastado para abrirla. Cargó todo su peso y en un brusco movimiento, justo en el momento donde Kojiro le intentaba detener, arremetió con su cuerpo contra la puerta, abriéndola. Unos breves sonidos de distensión producto de lo que parecía ser bambú bastaron para que, sumado al Sharingan y al aviso de su compañero, Kuroi se apartara sin antes obtener un rasguño en su mejilla de una hilera de bambús afilados como navajas que cayeron del techo como una trampa.

    Mierda. —Uchiha tocó su herida para ver cuanta sangre había liberado la herida, que por suerte no era mucha— Estos mapaches de mierda no dijeron que no estaban. ¡Me cago en esos roedores inservibles! —Kyofu le dio un fuerte golpe al concreto del templo, hiriendo innecesaria y bruscamente sus nudillos.

    Quizá no los vieron salir, eso significa que aún estamos a tiempo para hallarlos. —Kojiro tomó uno de los bambús— Pareciera que los hizo apurado, hasta él mismo se cortó mientras los tallaba. —Lanzó una mirada dentro del templo: efectivamente se había trabado el ventanal deslizable desde dentro— Vamos, sé dónde podemos comenzar a buscar.

    La pista anteriormente visualizada e ignorada por el tuerto sirvió de pie para seguir el rastro al sujeto en cuestión y a su familia. Las plantaciones de finca con algunas manchas de sangre servían de orientación, inevitablemente entre la fugaz huida del susodicho y compañía tras anteponerse a una posible invasión e instalar trampas en su dominio, la prisa sería el principal enemigo y el factor que él no tomó en cuenta. Surgió la duda de cómo milimétricamente se anticipó sabiendo casi a cabalidad que llegaría gente a buscarlo, pero esas dudas no escaparon de la boca de ninguno de los dos, lo principal era encontrarle.

    A penas se adentraron en los al rededores boscosos, no fue difícil orientarse de ahí en más para Uchiha quien conocía el espacio, además de notar casi inmediatamente el movimiento en los arbustos y hojas de árboles originados por sus invocaciones. Se acercaron algunos mapaches al grupo de ninjas y comenzaron a guiarlos hacia un punto donde sospechaban ambos muchachos que se podría encontrar la familia como rehén. Ahí hallaron al hijo y a la esposa del sujeto en búsqueda, ambos inconscientes debido al genjutsu de los mapaches. Aku se manifestó entre la manada para dar algunas explicaciones.

    El tipo bajó la guardia y secuestramos a estas dos personas, probablemente las esté buscando.

    ¿Están muertos? —Preguntó Kanra, tomándole el pulso al chico.
    El chico no, pero no sé si la mujer. A penas les hicimos caer en un Genjutsu se desplomaron y ambos se golpearon en la cabeza, pero la mujer parece que se golpeó con más fuerza.

    Kuroi acudió a verificar la parte trasera de su cabeza, que había sido el lugar vulnerado por el golpe.

    ¿Fue con una roca? No hay sangre… —Kuroi dejó cuidadosamente el cuerpo en el piso y tomó su pulso— Quizá se trate de una hemorragia interna. Tiene un pulso débil, en cualquier minuto puede fallecer.

    Bueno, menos trabajo para nosotros. —Kojiro se puso de pie y le entregó un pedazo de bambú afilado a Uchiha.
    En cualquier minuto despiertan, no hace mucho que los encontramos. —Advirtió Aku, mirando condescendiente a la mujer— Se terminó nuestro trabajo. Será mejor que ustedes busquen al padre, no debe estar muy lejos de aquí. Después de todo, hasta los mapaches buscamos a nuestras crías si son secuestradas y estamos escapando.

    Cada una de las invocaciones fue desapareciendo lentamente, hasta ser Aku el último en desvanecerse. Kuroi, quien estaba sentado junto a los cuerpos, observó a Kojiro y asintió con su cabeza. El ronin se puso en marcha a buscar al sujeto.

    No pasó mucho tiempo para que volviera Kanra con la robusta figura de Kaede, este último se lanzó desesperadamente a los cuerpos de su familia pero fue intercedido por la planta del pie de Kuroi, quien amenazaba a su hijo con el pedazo de bambú.

    Un paso más y la dulce ironía matará a tu hijo. —Los ojos de Kuroi brillaban en un intenso carmesí. Kaede solo guardó un desesperado silencio y asintió lentamente.

    ¿P-pero… p-ero y mi mujer? —Balbuceó abrumado.
    Tu mujer estará bien. Hay una cosa que queremos saber.
    Espera… N-no es justo q-que mi familia…
    Tu familia no pagará por nada, Kaede. —Kojiro le dio unas palmadas en la espalda— Eso si cooperas.
    ¿Cómo supiste que estábamos tras de ti? —Cuestionó Uchiha, presionando con más fuerza el bambú contra el cuello del niño.
    E-es un pueblo pequeño, no hay m-muchos visitantes… —Kaede tragó con fuerza.
    ¿Entonces? —Kojiro le observó más de cerca— ¿Quieres decir que nos delatamos nosotros mismos?
    Sí fue un poco irresponsable…
    ¿Irresponsable qué, Kaede? —Kuroi no despegaba los ojos de la mirada del susodicho, obligándolo a que correspondiese dicha mirada. No quería que la desviase mientras hablara, no quería que les mintiera.
    Andar entrando y saliendo de c-cuanto local hallaron… El d-dueño de la posada es un buen amigo mío y t-tiene muchos cuervos p-para comunica- —Algo interrumpió la confesión del acusado: los ojos de su hijo abriéndose lentamente y, en respuesta, su garganta siendo cercenada por el bambú. El rostro de Kaede era de horror absoluto, desesperado casi sin poder conjeturar palabra alguna.
    Eso es todo. —Sentenció Kuroi, seguido de una puñalada en el pecho perpetrada por Ishida al pecho de Kaede.
    Ya sabemos a quién acudir para terminar esta misión. —Ishida sonrió levemente, pateando el cuerpo agonizante del inculpado.
    Qué triste que una posada se quede sin dueño. Hay que asegurarse de que no le haya dicho a nadie más.
    Sí, hay que apurarse. —Ishida devolvió su mirada hacia el convaleciente Kaede— ¿Y los cuerpos? Por ahí hay un río…
    Los mapaches pueden hacer el trabajo sucio. —Realizó unos sellos de manos, justo antes de morderse su dedo pulgar.

     
  5. Mimikyu

    Mimikyu I'll send a SOS to the world Moderador

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    Vaya misión, y lo digo en el buenísimo sentido de la expresión. Los dos hicieron un buen trabajo y sin duda alguna lograron que sus personajes se complementaran de tal forma que no lo hicieron ver forzado, tampoco como si todo fuese bueno entre los dos (ya que hubo momentos en los que manifestaron ciertas conductas que aunque mínimas dejaban ver que no siempre lo que decía o hiciera uno de los dos era de agrado del otro). ¿Y qué decir de la historia? Lo que más me agradó fue que el factor “Otogakure como aldea súper antagonista” no hiciera mella en el desarrollo y que realmente la posición de Ishida respecto a la villa se mantuviera bajo perfil. Además la forma peculiar de Kuroi (y sus intereses) también ayudó a que las cosas sucediesen así.

    Interpretación:

    KanraKanra: parte de lo dicho en la breve introducción te corresponde y recae en este apartado; buen uso de tu propio personaje, dejando en claro desde el principio la mecánica del mismo aunque fuese a modo de explicarle a tu compañero (a nivel de escritor) cómo funcionaba Ishida; ha sido una buena introducción la que has hecho. A Kuroi no lo dejaste atrás ni al menos, considerando que es mucho menor que tu personaje. Respetaste que es un muchacho pensante, capaz de ponerse al nivel de alguien que por obvias razones posee mayor experiencia de vida. Desarrollaste los paisajes, complementando los detalles que Yuudai abordó en su primer post, sobre todo al no hacer del pueblito uno plano. Debo reconocer que eres bueno con las descripciones, no solo a nivel de otorgar adjetivos a las personas, al ambiente… también al momento de llevar a los personajes a la acción, incluyendo a los no principales aunque hubiese sido bueno ver un poco más de uso para con estos, sobre todo del lado del sujeto que buscaban (básicamente manejarlo a la par en la que usaban a sus personajes principales) y esto porque sus movimientos quedaron en suposición-confirmación solo cuando llegaran al templo.

    Puntos: 8.8/10.

    YuudaiYuudai: empiezo diciéndote prácticamente lo mismo que le he dicho a tu compañero: buen manejo respecto a la interacción entre tu personaje y el de Kanra; no te quedaste atrás al abordar la psicología de Kuroi para dar a entender que no le importaba si Ishida le estuviera mintiendo o qué, su prioridad era cumplir la misión porque así lo quería. Fue esta forma de ser lo que hiciera las cosas más fáciles para tu compañero de Oto, algo que otorga puntos al realismo sobre que “no importa de dónde venga x o ye, las relaciones entre aldeas, etc. Mientras haya un interés común y ninguno interfiera en los planes del otro”; vaya, que no se trataba de hacerlos amiguitos. Admito que no me esperaba esa relación con los mapaches y Kuroi (¿?) tienes talento para describir el ambiente (ya lo he visto antes) ayudando a que el proceso de imaginarnos la travesía como lectores sea grata. En tu caso te tocó darle entrada directa al sujeto que buscaban y en ti recaerá el mayor peso sobre esto porque hubiese sido más favorable para la misión utilizarlo desde su perspectiva también, pues claro: se supone que este sujeto debía tener conocimientos para por lo menos defenderse viniendo de una villa del calibre de Oto y más cuando sabía que podían darle caza. Faltó peligrosidad de su parte, más allá de la trampa en su residencia que fue un buen agregando debo decir. Asimismo te menciono la participación de los mapaches respecto a la captura de la esposa y el hijo; no digo que no pudo haber sido fácil, pero dejarlo a afirmaciones sin algo que lo avale es un recurso simplista (y lo sabes).

    Puntos: 8/10.

    Verosimilitud: este apartado lo evaluaré en conjunto porque los dos supieron cuidarse bastante respecto a este detalle de “mantener lo que fuera coherente” acorde a sus posibilidades de encontrar al tipo, a sus capacidades de búsqueda; lanzaron ideas a la mesa para saber cómo proceder y el mejor detalle de todos respecto a este apartado (gracias a YuudaiYuudai): “explicar cómo fue que el sujeto supo que había movimientos raros que podrían ponerlo en peligro”, básicamente plasmar que existe un grado de inexperiencia en los personajes.

    Puntos: 10/10.

    Trama:

    KanraKanra: buen inicio de la misión, cargado de información básica y en el que quedaba claro cómo sería el proceder entre Ishida y Kuroi (aunque parte de eso se viera en el post de Yuudai también). Pero el contenido más fuerte yace en tu segundo post porque es ahí cuando “dan” con el paradero de quien buscan. Admito que por un momento llegué a pensar que te irías por lo típico pero gracias a Dios (¿?) que no fue así y lo digo porque Yuudai en su primer post puso en dudas si verdaderamente Kaede se mantendría siendo herrero cuando sabía que por esa razón podrían descubrirle, ampliando entonces el abanico de opciones sobre cómo se mantendría oculto este personaje; no obstante retomaste la idea de la herrería pero fue un buen detalle colocar que no le encontraron en ninguna y que por un detalle (como la rueda de bambú) surgieran nuevas “hipótesis”. No puedo decir que le dejaste la parte crucial de la misión a tu compañero porque gracias a tus aportes la trama pudo avanzar junto a detalles importantes para llegar al encuentro con el objetivo.

    Puntos: 10/10.

    YuudaiYuudai: supiste continuar el hilo de los post de tu compañero muy bien; si bien tu primer post se trató de sacar suposiciones sobre la situación de Kaede entre opiniones de Kuroi al respecto y respuestas de Kanra respecto a las mismas, hiciste que la misión no solo rondara alrededor de una sola idea (la herrería por ser un ex herrero de Oto). Ya en tu segundo post entregaste otra dosis de situación inesperada (así como lo hizo Kanra) al hacer que Kaede y su familia no estuviera en el templo aunque la trampa (como te dije antes) fuera una pequeña muestra de complejidad no comparable a la nula peligrosidad de atrapar a Kaede en el bosque. Entiendo que el rango de la misión, ni siquiera el enunciado falto de notas, fuese la justificación para que esto sucediera pero como he dicho en ocasiones anteriores: el rango no es un impedimento para escribir escenas más completas y complejas; lo que quiero decir es que si se enfocaron en los detalles y las fallas como novatos que son (a nivel de personajes) y los giros inesperados, debieron (debiste porque recae en ti) mantener la misma calidad respecto a la persecución-captura de Kaede en el bosque.

    Por último, buen final; ¿matarán solo a los chismosos o se desharán del pueblito completo? Porque bien lo pusiste: “—Qué triste que una posada se quede sin dueño. Hay que asegurarse de que no le haya dicho a nadie más.”

    Puntos: 8.5/10.

    PD para KanraKanra: pusiste que tu familia debía huir del nuevo feudal antes de llegar a Modan. Entiendo que coloques al país del Hierro en la balanza sobre si es parte de Modan o no, pero con lo que sí tienes que tener cuidado es sobre el sistema político que se maneja en Tetsu (?) no es el feudalismo. Te aconsejo leer el tema de ambientación, ahora yace más completo respecto a información.

    Pagas:
    Kanra: 240 Ryo’s. 3 PR’s.
    Yuudai: 225 Ryo’s. 3 PR’s.

    Para Oto y Raku: 125 Ryo’s y 0,5 PP.

    Paga para La Peque (ficha en firma)


    RuxxandraRuxxandra .Wolfe.Wolfe asigne el que pueda por favor.
     
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  6. Ninshuu

    Ninshuu Gran abuelo

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