Misión A Loma en peligro [Taiga Shiba]

Tema en 'Naruto World' iniciado por Blair, 24 May 2018.

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  1. Autor
    Blair

    Blair スパークル Moderador

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    Taiga se masajeó el puente de la nariz repetidamente mientras escuchaba la lista inmensa de cuestiones urgentes a tratar, Kizashi estaba frente al escritorio del dirigente, leyendo el informe que tantos dolores de cabeza parecía provocarle al jinchuuriki. Genio se detuvo para inspeccionar el rostro de Shiba, el cual permanecía serio, demasiado, Hatake se debatía entre las cosas que podía decir para…

    ¿Seguimos sin noticias de Rinha o Luka? – El peliverde interrumpió los pensamientos del otro ANBU presente, Rengar no pudo hacer más que negar con la cabeza, sintiéndose analizado a fondo bajo la mirada rojiza de Yin. – Vale.
    ¿Estás…?
    ¿Tú qué crees? – Suspiró audiblemente, acto seguido se puso de pie y se acercó hacia una de las ventanas, mirando el paisaje que brindaba la misma. La aldea seguía su rumbo, a pesar de que Taiga sintiese que las cosas se hubieran detenido de golpe tras la abrupta desaparición de su mejor amiga y uno de sus alumnos, ¿qué demonios había pasado? ¿Estarían bien? Miró de reojo la marca que yacía en la parte interna de su brazo, aquella que compartía con Rinha. – Pero no puedo dejar la aldea así sin más, confío en que ustedes la están buscando. Si los dos dirigentes desaparecemos de pronto, no sé qué podría suceder. – Aquella frase tomó desprevenido al de cabello gris, en sí le sorprendía que Taiga estuviese actuando con la cabeza fría, en lugar de impulsivamente como lo habría hecho anteriormente, especialmente porque se trataba de Rinha y Luka.

    Creo que hay que empezar a asignar misiones si queremos lidiar con todo esto antes de que termine la semana.
    Y antes de que se acumulen más cosas. – Agregó el peliverde, suspiró nuevamente y se giró, recargando la espalda en el marco de la ventana y cruzándose de brazos, ahora veía directamente a su acompañante. – ¿Puedes encargarte de eso? Pretendo hacerme cargo personalmente del percance en la montaña. – Hatake le dedicó una mirada al instante.
    ¿Necesitas que alguien vaya contigo?
    No – ni lo pensó –, me haré cargo yo. Supongo que quiero algo de espacio y también acción para dejar de pensar tanto, si me quedo en esta oficina más tiempo me voy a volver loco.
    Hai. – No era que estuviera muy de acuerdo con el razonamiento del taijutsuka pero, por otro lado, sabía que ese era su modo de desahogo y Arashi requería a Shiba cuerdo con la ausencia de Pawa. El aludido no dijo más y salió de la oficina en rumbo a su habitación, dejando a Kizashi con la tarea de repartir el resto de los deberes entre los shinobi de la aldea – Taiga no tardó mucho en alistarse y acto seguido, subir al piso más alto de la torre, donde invocó al Thunderbird y abandonó el lugar en un silencioso vuelo.

    […]

    Al menos media hora había pasado desde que Nariko se alzara en vuelo y hasta ahora, salvo recibir la ubicación a la que se dirigían, no había escuchado más palabras salir de la boca de su invocador; esa situación, obviamente, preocupaba a la maternal ave. La emplumada hizo un ligero sonido para llamar la atención del jinchuuriki, sin embargo, esto pareció no surtir efecto alguno puesto que el varón seguía simplemente absorto en sus pensamientos.

    Taiga. – Llamó más directamente, no hubo respuesta. Nariko respiró hondo y volvió a decir el nombre del jinchuuriki, en esta ocasión el aludido respondió con un simple sonido. – ¿Qué sucede?
    ¿De qué?
    Te comportas raro. – Soltó un suspiro, el peliverde repitió aquel acto.
    Rinha desapareció.
    ¿Uh?
    Eso, simplemente se desvaneció de un día para otro junto con Luka. Tengo ninjas buscándolos a ambos, pero hasta ahora no han tenido éxito. – Nariko no contestó, ahora comprendía la actitud del dirigente de la Tormenta y la verdad no estaba muy segura de qué decir, cualquier frase podría desatar una explosión mental en el taijutsuka y realmente no haría que ninguno de los dos mencionados reapareciera mágicamente, así que optó por guardar silencio respecto al tema. El resto del trayecto se llevó de ese modo, en un mutismo que no era incómodo para ninguno de los dos – Shiba sabía que Nariko estaba ahí para él si necesitaba hablar, así como la invocación estaba al tanto de que el peliverde prefería no tocar el tema si no podía hacer nada al respecto.



     
  2. Bishamon

    Bishamon Just wild beat communication Moderador

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  3. Autor
    Blair

    Blair スパークル Moderador

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    Les tomó poco más de dos horas arribar al lugar, el sitio de donde habían solicitado ayuda era una villa al pie de la montaña, misma donde residían simpatizantes del ambiente – éstos habían llamado a más personas que compartían sus ideales al ver que una compañía había puesto sus ojos en la montaña que ellos cuasi veneraban. La llegada del ave llamó la atención de los susodichos, quienes reconocían la invocación por la fama que había alrededor de ella, sin mencionar la del ANBU que era el único conocido con esa ave.

    – ¿Taiga Shiba? ¿Usted tomará nuestra petición? – Incrédulo, un varón se acercó hacia el recién llegado con una inmensa emoción en sus ojos; el jinchuuriki asintió con un movimiento de cabeza a la par que bajaba de Nariko.
    – ¿Pueden darme toda la información necesaria? Además de decirme exactamente dónde están las demás aldeas de acá.
    – ¿Las demás aldeas?
    – Evacuaremos, por si acaso. Obviamente el plan es evitar las detonaciones, pero no quiero correr riesgos. – El ANBU le dedicó una mirada seria, buscando que no se negara a la evacuación; él prefería no correr riesgos y evacuar a toda la gente que corriera peligro era el plan de acción más sensato para cumplir ese objetivo.
    – Claro, claro… Le explicaremos a fondo lo que sucede. – Y sin decir más, el hombre se giró para comenzar a trotar con rumbo hacia un edificio, el cual parecía estar en el centro de la pequeña aldea. Yōkai le hizo un gesto al ave, la cual alzó el vuelo y se alejó mientras el dirigente se informaba de la situación – Nariko se haría cargo de vigilar el área y darse una idea de cómo era el entorno en sí, pues conocer el sitio también era importante para la misión. Tras perder a la emplumada de vista, el peliverde se apresuró a darle alcance a quien le había recibido en la pequeña aldea.


    Al entrar a la oficina, el mandatario de la Tormenta se encontró con un grupo considerable de gente en un espacio realmente pequeño – el lugar apestaba a sudor, además de que el ruido era por demás fastidioso al ser solo un montón de voces sobrepuestas, en un diálogo desordenado en el que parecía que buscaban simplemente hablar más fuerte que el resto sin escucharse realmente entre sí.

    – ¿Todos ellos son…?
    – Protectores ambientales, como yo. Amigos. – Se disculpó con un gesto y sin detenerse a pensarlo siquiera, se trepó a un escritorio y golpeó el mismo con el pie a la par que gritaba, provocando un silencio instantáneo, demostrando que era algo así como una especie de autoridad en aquel sitio. – ¡Taiga Shiba ha contestado nuestro llamado! – Anunció, provocando un grito en coro de parte de los allí presentes, el ANBU se sintió incómodo, pero no mencionó nada. – Hay que darle el informe completo de la situación, especialmente porque estamos contra tiempo.
    – ¡Hay bombas en varias partes de la montaña!
    – Según lo que sabemos, están puestas en puntos clave, mismos que provocarían un derrumbe terrible, pero que les permitiría…
    – ¡Hay que detenerlos, desactivar las bombas antes de que…!
    – ¡La montaña debe ser preservada! ¡Es parte importante del ecosistema del país!
    – ¡Piensa en los animales!
    – ¡Las familias! – Nuevamente los gritos comenzaron a sobreponerse entre sí y Tasmania se fastidió casi al instante; su gesto se endureció a la par que le dedicaba una mirada fulminante a quien le hubo dirigido hasta allí, no tenía interés de perder tiempo con el desastre verbal que se estaba desatando. El aludido entendió el mensaje y se apresuró a callar de nuevo al grupo de personas que se encontraba aglomerada en el lugar, juntando sus manos fuertemente para provocar un ruido apenas se hizo el silencio.

    – ¡Compórtense! – Ordenó, acto seguido apuntó a una persona en específico, era una mujer que se encontraba al fondo de la sala, junto a un escritorio un poco más grande que el resto. – Dalila, por favor…
    – Jefe… – La gente abrió paso, permitiendo que el shinobi de la Tormenta se acercara hacia donde se encontraba la aludida. – Taiga-sama.
    – Sin honoríficos, por favor. – Ella asintió. – ¿Qué puedes decirme, concretamente, de lo que está pasando?
    – Éste es el plano de la montaña – dijo, mientras desenrollaba el documento al cual hacía mención – sabemos las ubicaciones estimadas de la dinamita, de acuerdo a lo que hemos podido investigar. No es exacto, pero es bastante cercano.


    BishamonBishamon evidentemente ocuparé plazo extra (? x'D
     
  4. Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

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    BlairBlair qué bello él preocupándose de su estudiante ermozo

    Y de su amiwita, claro.

    Pase.
     
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