Leyenda Urbana Leyendas de Parras Coahuila

Tema en 'Foro de Terror, Magia y Sobrenatural' iniciado por Freedom_Private, 26 Abr 2012.

  1. Freedom_Private

    Freedom_Private

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    A continuacion aqui presento una delas leyendas de Parras de la Fuente Coahuila. Lugar localizado en el norte de Mexico.


    LA DAMA MISTERIOSA DEL PANTEÓN DE SAN JOSÉ.

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    Quien no conocía en Parras al Sr. Don Enrique López, el propietario del mas antiguo sitio de automóviles, "El sitio Reforma".
    Don Enrique nos dice, miren les voy a contar algo muy misterioso que me acaba de pasar, apenas la semana pasada, y lo que les voy a contar pues créanmelo porque les aseguro que es cierto.
    Venia yo en mi coche de la Hacienda del Rosario, a donde había ido a dejar a uno de los señores Madero y llegando a la placita me detuvo un señor con aspecto de agente viajero, con un portafolio en la mano quien me dijo, que cuanto le cobraba por irlo a dejar a la Hacienda de San Lorenzo, que le urgía mucho estar allá para tratar un negocio que traía entre manos.

    Eran ya las once de la noche, entonces no había carretera y el camino a San Lorenzo pasaba por enfrente del panteón de San José, seguí
    pasando Camiseta y a San Lorenzo se entraba por un sitio abierto en medio de dos cerros que se llamaba y aun se llama así ; El portezuelo.

    Habiendo dejado a mi cliente emprendí de inmediato mi regreso, a la ciudad. Iba ya llegando frente al panteón de san José cuando, en el silencio de la noche escuche las doce campanadas de la campana de la fabrica. Ya llegando frente al panteón de San José divise un señora que hacia señal de que me detuviera, pero yo no ví de done salio esta persona, pues cuando la ví ya estaba parada a la orilla del camino.

    Al acercarme me dí cuenta que era una señora muy bien vestida, hasta podría decir que elegante, quien traía un ancho chal, con el que se cubría y al detenerme le abrí la puerta, del coche y se sentó en el asiento trasero, pero siempre con la cara cubierta, como ella no me hablaba yo tampoco le dirigí la palabra.

    Seguimos el camino a la ciudad y ni ella ni yo hablamos y la dama misteriosa, con la mano me iba señalando por donde habría de seguir. Entrando por la calle Mina llegamos a la calle de Madero y me indico que tomara esa calle llegando hasta frente a la Placita del Beso y frente al portón de la mutualista; Benito Juárez me indico que me detuviera y así tapado el rostro antes de bajar del auto me entrego una moneda grande, bajo del coche y se dirigió el portón de la mutualista que como digo estaba cerrado.
    La ví que iba llegando al portón pero, ante la curiosidad de la moneda, le di un vistazo y la ví atravesando la madera de la puerta.
    Última edición por un moderador: 21 Ago 2014
  2. Nya-ou

    Nya-ou

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    Sinceramente ... YO no me habria detenido a recoger a alguien a esas horas de la noche y mucho menos frente a un panteon XD
  3. wess

    wess

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    muy buena historia
    y la verdad que nika
    recojo a alguien del panton a esa hora
  4. Freedom_Private

    Freedom_Private

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    LA MISTERIOSA LAVANDERA DE LA PUERTA DEL SINDICATO.

    Autor: Don Gabriel Robledo Luna (QPD).

    E la humilde barriada donde pasé mis primeros años, como en las barriadas de todos los pueblos, siempre hay una persona que por la edad y la forma agitada de su vida, es la que se recuerda siempre para obtener conocimientos de relatos de misterio, de tragedia, trascendencia histórica o de cualquier otra índole.

    En nuestra barriada, pues, también teníamos una persona de ese tiempo que lo era nada menos que un señor ya entrado en años de nombre Don Eleuterio Vielma, a quien cariñosamente llamábamos: "don Lute", todos los del barrio.

    Por las noches de verano principalmente nos juntábamos la chiquillada del barrio y nos colocábamos a cada lado de la acequia, por donde día y noche pasaba el agua que iba a regar todas las frondosas huertas de los alrededores.

    Una de tantas noches en que nos dimos cuenta de que nuestro amigo estaba de magnifico buen humor, pues acababa de contar a las personas mayores una de sus aventuras de juventud, entonces toda la chiquillada le pedíamos que nos contara uno o alguna de esas leyendas, o aventuras de su vida de las que tantas veces contaba a las gentes mayores del barrio.

    Entonces Don Lute nos dice: yo creo que ustedes ya han oído contar a sus padres de la "Lavandera" que poco después de las 12 de la noche se aparece lavando a un lado de la puerta del sindicato que da a la orilla de agua, sin embargo yo creo que no lo han creído, ya que de día y noche las mujeres del barrio acuden a lavar su ropa, la que tienden en la cerca de las huertas cercanas.

    Pues bien dice "lute" yo como ustedes no creía en semejante cuento pues siendo yo trabajador de la hulera, infinidad de veces había pasado por ese lugar y ya fuera antes o después de las 12 de la noche, nunca había visto nada anormal, pero si en varias ocasiones que trabajando en el 2o turno de la guyulera, al venir para mí casa siempre pasaba cuando no a las 12:00 de la noche, a veces después de esa hora y varias veces a esa hora ví a una señora inclinada sobre su lavadero, lavando afanosamente y enjuagando de cuando en cuando las prendas lavadas, pensando que se trataba de cualquier señora de estos rumbos que aprovechaba la noche para estar más a gusto en su trabajo, nunca me preocupe por saber quien era y menos por saludarla, pues siempre pensé que se trataba de alguna persona de los barrios vecinos a quien por tal motivo yo no conocía a quien con mí saludo molestara.

    En una ocasión en que el segundo turno de la guayulera no laboró por serias descomposturas de la planta eléctrica, varios compañeros y yo en vez de venirnos a nuestras casas nos fuimos a la cantina entonces llamada "El Resbalón" famosísima y muy concurrida, donde nos tomamos una copa, entablando animada platica con todos los concurrentes, pero cuando empezamos a notar que empezaban a suscitarse discusiones violentas y temerosos que siguiera alguna pelea de las que en esa cantina sucedían muy seguido, que casi siempre resultaban sangrientas y trágicas, optamos por retirarnos, tomando mis amigos y yo por la calle de la orilla de agua, casi todos mis compañeros eran de esos rumbos, después de dejar en el "Puente de los Castillos" a mis últimos compañeros yo sólo me dirigía a mí casa por lo que tenía que pasar por frente a la puerta del sindicato.

    Era una de esas noches de luna llena, en como se dice había una luz, "como a la mitad del día". Poco antes de llegar al sitio donde se colocaban las lavanderas, divise a una persona, que colocada de aquel lado de la acequia, cerca de la puerta del sindicato, lavaba afanosamente y hasta oí el ruido que se hace al enjuagar la ropa.

    Esa noche, al pasar frente a la lavandera le dije: "Buenas noches, señora", sin recibir ninguna contestación, me seguí por el callejón de la orilla de agua, pero desde luego bastante disgustado por la actitud de la lavandera que no contestó mí saludo, pero sucede, que en esos momentos me acuerdo de lo que contaban en el barrio, de la misteriosa lavandera que veían en ese sitio, y animado por las copas que había tomado, decidí comprobar si esa lavandera era en verdad una aparecida o se trataba de alguna persona normal.

    Como la noche estaba tan quieta, empecé a escuchar cuando la campana de la fábrica, empezaba a dar las 12 de la noche. Deseoso de comprobar la misteriosa versión que circulaba por el barrio, volví frente a donde se encontraba la lavandera, entonces, hasta con voz mas fuerte le dije: Buenas noches, señora y me quede viéndola esperando la respuesta, pero cual no sería
    mi sorpresa que en vez de contestarme, la señora levanto los brazos, que yo ví, perfectamente que eran puros huesos descarnados, la mujer levanto la cara y se apretó con sus manos huesosas las sienes y entonces enseño la cara, tenia las mejillas descarnadas y los ojos en sus dos cuencas ondas brillaban, como dos brazas encendidas.

    En esos momentos oí un ruido a mis espaldas y al volver la cara, ví a un enorme perro negro que me miro con sus ojos que, desprendían enormes llamas y gruñía amenazadoramente. El perro se paso de largo y no obstante que la puerta del sindicato estaba cerrada lo ví desaparecer.

    Tremendamente asustado ante la visión del enorme perro que, me amenazaba me dí, la vuelta de inmediato para donde había visto a la lavandera, pero esa visión, también ya había desaparecido. No dejo de sobrecogerme de terror, al ver que la
    dama había desaparecido. Pues no era posible que entrara con el portón cerrado.
  5. wess

    wess

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    hey muy buena la historia
    tamare ver a una mujer huesuda labando ropa
    la proxima ves sera una mujer huesuda aspirando la alfombra de la escalera
  6. X-Mike

    X-Mike Having fun it's madness

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    Primera vez que la imagen de una mijer me perturba de esta manera

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