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Ascenso Labyrinthos [Takanabe Ringo]

Tema en 'Digital World' iniciado por Masaru, 21 Abr 2017.

  1. Autor
    Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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    Aunque la prueba aún no había dado inicio oficialmente, aquellas duplas que estaban reunidas en ese amanecer ya podían notar que todo, desde el escenario hasta el "ambiente" que se sentía era notablemente distinto al de los exámenes anteriores. Habían madrugado para presentarse en el Castillo de Lord HolyAngemon, donde un asistente se encargó de guiarlos por unas escaleras hasta su ubicación actual: Una especie de mazmorra o camino subterráneo, amplio, iluminado con antorchas y que tenía en su fondo un imponente arco que señalaba la entrada a algo más. Y ahora, ahí estaban, esperando diligentemente a que el joven que sería su instructor diera el tradicional "discurso" a los presentes. Aspirantes que, como ya todos habían notado, eran muchos menos que los que solían presentarse a las pruebas de Charles y Christa, menos de una decena de duplas. Una muestra clara de qué muy pocos lograban llegar hasta esa etapa.

    - Si han llegado hasta aquí es porque han aprendido, sea durante los examenes de ascenso anteriores o por cuenta propia en sus misiones, el significado y los riesgos de tener el título de Tamer - comenzó Yuunagi una vez que su reloj marcó la hora correcta, cortando cualquier somnolencia o bostezo de los aspirantes presentes - Han explorados diversos paisajes, enfrentado a muchos oponentes y terrenos hostiles y superado misiones en las que sus vidas o la de alguien más ha estado peligro. Antes de explicar el examen, quiero felicitarlos por haber llegado a este punto.


    Los presentes soltaron contestaciones poco coordinadas como respuesta a las palabras del instructor. No es que no hubiera agradecimiento, simplemente tenían sus mentes ocupadas en procesar su situación y lo que vendría a continuación.

    - Detrás de mi se encuentra la entrada del "Laberinto", una construcción antigua prácticamente interminable que, a pesar que ha sido visitada por centenares de Tamers en estos años e incluso más Digimon previo a nuestra llegada, hasta el día de hoy no ha sido posible descubrir su origen, propósito o siquiera trazar un mapa de su interior. Se trata de un lugar peligroso e impredecible, en el que un descuido puede significar perderse ahí por siempre.


    Silencio. Algunas miradas se apartaron del instructor para concentrarse en el arco, pero ninguno de los presentes intentó interrumpir el discurso.

    - Charles les enseñó a adaptarse a los diferentes terrenos que ofrece el Mundo Digital , por más extraños o cambiantes que sean - continuó Graife - Christa les enseñó la supervivencia en territorios hostiles donde los recursos son escasos y todo, incluso otros Tamers, son enemigos. Ambas son cualidades que todo Tamer debe tener y sin las cuales no estarían aquí, ante mi y este Laberinto, esta mañana. Sin embargo, en ambas ocasiones tenían algo muy importante: Información. Sabían de mano de los instructores, de la Central o incluso de rumores e historias de otros aspirantes a lo que se enfrentaban, así como qué podían o debían hacer para superar las pruebas. La capacidad de recolectar y usar información es también una cualidad esencial de un Tamer, sin la cual ustedes seguramente no habrían completado la mayoría de las misiones que han tenido. No obstante, la dependencia a la información también es una debilidad fatal. No todo se apega a los conocimientos, experiencias o estrategias de un Tamer o su compañero. En el Laberinto verán pruebas claras de eso.


    Yuunagi tomó una pequeña pausa para relajar su garganta, mientras que un asistente se acercó a los aspirantes, entregándoles mochilas con provisiones para su "expedición".

    - En una misión donde la información es escasa, engañosa o falsa, solo el Tamer capaz de adaptarse puede prevalecer -
    reanudó el castaño con firmeza - Esto es lo que se pondrá a prueba en esta ocasión: Su "adaptabilidad" a situaciones desconocidas e inesperadas. Se adentrarán al laberinto y tendrán 36 horas para salir de él, sorteando todos los obstáculos que este tenga preparados para ustedes. ¿Cuáles son? Ni yo mismo podría decirlo. Hasta el momento no han existido dos reportes de viajes iguales y las versiones de los exploradores han sido tan vastas y distintas que lo único seguro es que el Laberinto es impredecible y siempre cambiante. Las experiencias que cada uno vivirá ahí dentro serán diferentes, pero necesitarán de la misma habilidad para superarlas. Háganlo y pertenecerán a la verdadera "Elite" de los Tamers. Es todo.





    "Labyrinthos” [Ascenso]​
    a) Instructor: Yuunagi Graife
    b) Lugar donde debe ser tomada: Folder Continent - Holy Angel Citadel
    c) Descripción de la misión: En las profundidades del Castillo de Lord HolyAngemon existe una puerta que dirige a una escalera que recorre metros bajo tierra. Al final de esta se encuentra el mayor secreto que la Ciudadela puede ofrecer: Un magnífico, amplio y legendario laberinto, que se extiende por kilómetros subterráneos del continente Folder. Los aspirantes al rango Elite se adentrarán a este misterioso laberinto, donde deberán hallar una de las salidas en un plazo de 36 horas, sorteando todos los peligros y sorpresas que el laberinto les puede ofrecer.
    d) Descripción del campo de juego: Holy Angel Citadel
    e) Objetivos a cumplir:
    • Encontrar la salida del laberinto antes que transcurran las 36 horas
    f) Datos Extra:
    • Requisitos: Solo puede tomarse si el Tamer es rango Expert y ha completado 35 Quests satisfactoriamente. De estas 35, al menos 10 deben ser de Rango C y 5 de Rango B. También debe haber completado 3 Raids.
    • Quest de Ascenso: Los Tamers con rango [Special] pueden recibir la recompensa de la Quest sin tener que tomarla (Es imperativo que tengan los requisitos reunidos)
    • El laberinto es una estructura gigantesca, capaz de albergar en sus pasillos Digimon de gran tamaño sin ningún inconveniente y con espacio suficiente para moverse. Los muros están hechos de una extraña aleación parecida al Chrome Digizoid, que las hacen imposible de ser destruida por los ataques de cualquier Digimon.
    • El laberinto está habitado por Digimon salvajes de variados tipos y niveles, siendo predominantes los Adults y Perfect (sin embargo se han reportado hasta Ultimates en su interior). Estos Digimon muestran una conducta extraña, ya que no hablan, y en ocasiones aparecen y desaparecen de la nada, como si se trataran de fantasmas. La gran mayoría de estos son hostiles, más algunos parecen ignorar Tamers y Digimon por completo, como si no estuvieran ahí.
    • Además de los Digimon "fantasma", el laberinto está plagado de trampas, y los muros tienden a cambiar de lugar constantemente, haciendo inútil el trazar un mapa del recorrido. También ha demostrado ser capaz de mostrar ilusiones o los miedos de los que lo recorren, por lo que no siempre lo que muestra puede ser considerado real
    • A pesar de ser totalmente subterráneo, hay zonas del laberinto en las que se puede encontrar cuerpos de agua (lagunas, ríos) y todo el techo refleja la luz del exterior, como si estuviera a campo abierto.
    • Al principio de la tarea Yuunagi les entregará una mochila con agua y comida para un día, así como un dispositivo. Este objeto funciona como un "transportador", el cual envía al Tamer y a su Digimon instantáneamente a la entrada del laberinto en caso que estén en peligro o perdidos. Sin embargo, accionarlo significa quedar descalificado del examen.
    • Entrarán al laberinto a las 6 AM, deberán encontrar una salida antes de las 6 PM del día siguiente. De no hacerlo, el transportador se activará, sacándolos de ahí y descalificándolos del examen
    • En caso de fallida, no se podrá volver a tomar esta Quest en un plazo de dos semanas
    g) Recompensa:
    80 Puntos o más: Ascenso al rango Elite + 700 Bits

    Tamer: Ringo & Betamon
    Digivice: iC
    Plazo: Un Mes
    Mínimo de Post: No hay

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    La enorme habitación era iluminada por varios candelabros y cada uno de ellos contenía docenas de velas. Las paredes, casi tan negras como el vacío, tenían diferentes jeroglíficos grabados. La razón por la que no se hacía una instalación eléctrica en este lugar, era precisamente para preservar el arte rúnico que lo decoraba y su valor histórico. El piso también estaba hecho de un material similar, y según los rumores, era una aleación tan fuerte como el Chrome Digizoid. Cuando Yuunagi terminó de hablar, se apartó y dejó que otra figura caminara entre los aspirantes. Llevaba puesta una túnica de color blanco con bordados plateados, gracias a su capucha y por las penumbras del cuarto, era imposible ver su rostro. Vestía sobre esa prenda una armadura dorada de juego completo y a pesar de que caminaba con mucha fluidez, no producía ningún sonido. Si se usase una palabra para describirle, esa sería "divino". Se trataba de alguien que todos conocían, Lord HolyAngemon. Esta enigmática figura se detuvo en frente del grupo y lentamente elevó sus brazos para dirigirse a los Tamers y sus Digimon. — ¡Gracias por venir una vez más mis queridos aventureros! —su voz cargada de solemnidad mostraba muy bien su estatus como la entidad más importante de la ciudad. — Como buen anfitrión, es mi deber darles la bienvenida a "Labyrinthos". He revisado los antecedentes de todos ustedes, y tengo la fe de que volverán para contarnos vuestra propia versión de la prueba —El líder sagrado estaba muy interesado en esa estructura subterránea, era muy natural para él patrocinar una actividad relacionada a la investigación. Bajó una de sus manos y con la otra señaló la puerta de la mazmorra. — El examen comienza en este instante. Recuerden que no están obligados a entrar de inmediato. Pueden hacerlo cuando sientan que estén listos, pero tampoco desperdicien demasiado tiempo con preparaciones innecesarias. ¡Buena suerte! —y con esas palabras, el ángel desapareció. No quedó claro si usó algún item de teletransportación, o era una habilidad única del regente. De todas formas, todos los presentes comprendieron que ya podían proseguir, aunque prefirieron no hacerlo de momento. En su lugar se dispersaron por toda el área.

    Betamon examinaba a cada participante con rigurosidad. Normalmente ignoraría la presencia de dichos seres, sin embargo, en Hel Island aprendió que los otros Tamers tenían el potencial de convertirse en obstáculos. No quería sorpresas, por eso se preparaba mentalmente para enfrentarlos en algún momento. En total había siete parejas, y a cada una se les había asignado un clip con un número. El suyo y el de su Tamer era el cinco. — Esto es un concurso de fenómenos Master. Me complace decir que eres de lo más normalito aquí —escupió el verdecito con un poco de cansancio.

    ¿Es así~? —preguntó la distraída con su clásico tono perezoso. Ringo, de cuclillas, comenzó a revisar las provisiones que les entregaron. Todo lo que no le gustaba, lo reemplazaba con fruta que compró el día anterior. — ¿Alguno te llamó la atención~? —se refería a los participantes. El anfibio respondió de inmediato.

    Sí, un par de ellos —con su aleta dorsal señaló a las dos duplas. La primera era otra japonesa, la número tres. Parecía tener más o menos la misma edad que Takanabe. Su cabellera pelirroja estaba atada en dos largas colas de caballo. Por otro lado, su sentido de la moda era un tanto cuestionable; vestía una falda plisada corta, y la chaqueta de su uniforme reposaba sobre sus hombros como una capa. En lugar de usar una playera, lo único que cubría sus pechos era un vendaje de color rosa pálido. En otras palabras, parecía una exhibicionista. De cualquier manera, no fue por eso que llamó la atención del acuático. Irradiaba un aura cargada de absoluta confianza, en contraste, su compañero se ocultaba tembloroso detrás de sus piernas. Era un Tyumon. — ¿Cómo diablos superó el ascenso a Medium con ese ratón de pacotilla? —por muy fuerte que sean sus posibles evoluciones, era bien sabido que esa era una de las especies nivel Child con menos potencial ofensivo.

    ¿Suerte quizás~?

    Ni puñetera idea, si nos cruzamos quizás le pregunte. En cuanto a los otros... ¡mira Master, el grupo de allá! —le susurró de forma muy animada. En la esquina se encontraban tres matones conversando. Bueno, en realidad, parecían más mafiosos que simples bravucones de segunda. Uno de ellos, el número uno, era la viva imagen de Hitman. Con la cabeza rapada, unas gafas de sol y un traje negro. Incluso tenía guantes de cuero ideales para el combate cuerpo a cuerpo. Más importante aún, su camarada era otro Betamon. — Jeje, me pregunto si será uno de los míos —Ringo formó una leve sonrisa al notar el animado tono del verdecito. — Seadramon es nuestra evolución más icónica, aunque si evoluciona en una basura como Ikkakumon se convertirá automáticamente en mi enemigo.

    Uno atrae lo que piensa~.

    Sí sí, lo que tu digas. Ah, parece que ellos van primero... ¿Hmm? —un detalle más relevante llamó su atención. Los tres Tamers con pinta de malhechores avanzaron como grupo en dirección a la entrada del laberinto. — ¡Espera, ¿van a hacer la prueba juntos?! —no tuvo cuidado de contener sus palabras, todos en la sala le escucharon e incluso llamó la atención de uno de los aludidos. Sin embargo, eso no le importó y prosiguió con su queja, esta vez dirigida a Yuunagi quién observaba todo desde atrás con un gesto aburrido. — ¿¡Es siquiera posible hacer eso?!

    No hay ninguna regla que lo prohíba —se limitó a contestar el instructor. — La meta es que encuentren una de las salidas, utilicen el método que crean conveniente para lograrlo.

    ¡Imposible! —volvió a negar Betamon con su vena sien a punto de estallar. ¿Qué sentido tenía el examen si no podía medir sus destrezas individuales?

    ¿Tienes algún problema con nosotros renacuajo? —el tipo que respondió la replica del cuadrúpedo se acercó a él con pasos agigantados, mientras mantenía sus manos ocultas en los bolsillos. Su cara tenía grabada una enorme sonrisa, pero parecía que nunca dejaba de fruncir el ceño. A diferencia de su socio con cabeza rapada, el era rubio y su traje blanco como la nieve. En cuanto a su número, era el cuarto y su compañero parecía ser un Gaomon.

    Es mejor no hacer una escena~.

    ¡Silencio Master! —la distraída intentó advertirle, pero éste la ignoró de inmediato. — ¡La historia se repite una vez más...! —recordó su estadía en Hel Island. Allí conoció a un sujeto llamado Gregory Horde, que superó la prueba sin batallar ni una sola vez. Lo que esa banda de mafiosos iba a hacer, era similar en cierto sentido. — Lo veo venir, voy a entrar en esa puta mazmorra para sudar sangre, mientras que estos bastardos la completan como si estuviesen en un día de campo.

    El número cuatro bufó con desgano, se acercó todavía más al anfibio y se agachó para hablarle cara a cara. — Señorita, ¿este Digimon tiene algún tipo de retraso? —palmeó la frente de Betamon como si sintiese mucha pena por él.

    Humano inferior... ¡No sabes con quién estás tratando! —casi escupe bilis al decir esas palabras. El agarre del rubio se volvió más fuerte, en ese instante, canalizó un poco de su aura (rojiza) y paralizó por completo el cuerpo del acuático. — ¿¡Q-.!?

    Haha, sí que sabes como tocarme los huevos. Escucha bien niñato, de ninguna forma, ni yo ni mi grupo tenemos interés en compararnos con un ser tan estúpido como tú. Como vuelvas a molestarme con tus delirios, no vas a salirte solo con una "adverenciannng" —la última palabra la masculló con ira e incrementó la presión sobre sus dedos. Cortó la linea. El aturdimiento provocado por su aura se disipó y el Child se preparó para lanzarle un Dengeki Biririn. No obstante, Takanabe fue más rápida al comprender sus intenciones. Con un movimiento de su mano, activó su Digivice y desfragmentó a Betamon para almacenarlo dentro.

    ¿¡Master?!

    Lamento su actitud, por favor perdónelo~ —Ringo no era tonta, no iba a permitir que el marino alimentase un bucle de pura negatividad nada más al empezar. Sus quejas no eran constructivas, no valía la pena darle la razón. Miró de reojo a Yuunagi para ver como reaccionaría y vio como éste suspiraba. Parecía disgustado, pero como el examen ya había comenzado, no iba a intervenir en riñas tan pequeñas.

    Lo dejaré pasar esta vez. Recuerden no meterse en el camino de Soul Ring. —el de traje blanco se dio la vuelta y se reunió con sus otros dos socios. El último de ellos, el número dos, observó toda la escena con indiferencia, como si estuviese acostumbrado a esa clase de espectáculos. Tenía una complexión muy similar al cuarto y también era rubio, pero a diferencia de éste último, él vestía mucho más informal y su cara estaba tatuada. En cuanto al Digimon, era acompañado por un Commandramon. El número uno, con su carácter estoico, ordenó el avance del equipo y juntos ingresaron a la cueva. Los demás participantes miraron expectantes sus figuras hasta que desaparecieron en las penumbras. Al final, si querían recolectar algún tipo de información, debían primero experimentarla ellos mismos. La número tres y el número seis (un niño de apariencia corriente y su Falcomon), fueron los siguientes en comenzar.

    Ahora la habitación solo contaba con el instructor, su Digimon y dos duplas de aspirantes. Ringo volvió a liberar a Betamon y éste le habló bastante decepcionado.

    Tienes que apoyarme más Master, ese infeliz se ha mofado de mi y debe pagar con agonía.

    Harás que nos descalifiquen, eso es ya parte del pasado~. Si el destino quiere que ajustes cuentas, entonces obrará en consecuencia~ —dijo ella.

    Fanática... —y con eso, el asunto sobre el pequeño rocé que tuvo con un matón concluyó y volvieron al problema fundamental. — ¿No te molesta que vayan a superar la prueba en equipo?

    Una carcajada muy similar a la de cierto Dracumon resonó en la sala. Provenía de un Keramon, que nadaba en el aire con movimientos bastante siniestros. — Parece que todavía no lo entiende, ¿no es así Profesor? Ka ka —rió al tiempo que compartía su opinión con su Tamer; un anciano con aspecto de científico loco. El viejo, con una voz muy ronca, se aclaró la garganta y comentó:

    Jovencitos, ¿han revisado los testimonios de los antiguos aspirantes?.

    ¿Qué tratas de decir abuelo?

    El hombre con bata de laboratorio suspiró y meditó si debía o no explicarles la situación. A pesar de que era una molestia, sus valores como profesor le decían que el conocimiento se generaba para ser compartido. — En toda la historia de Labyrinthos, hasta el momento no hay registros de que alguien haya podido completar la prueba de forma grupal. ¿Por qué crees que es eso?

    Eso es... —a riesgo de no parecer más tonto de lo que ya era, prefirió guardar silencio y esperar la respuesta.

    Tengo la teoría de que el propio laberinto aísla a las personas. Incluso si entran juntos como los miembros de Soul Ring, eventualmente terminaran cada uno por caminos diferentes. Es por eso que no existe una regla que prohíba la colaboración. ¿No es así, joven instructor?

    ... —Graife sintió que era mejor no contestar. A menos que fuese realmente necesario, no iba a dar información gratis. El séptimo estaba en lo cierto, aunque la razón por la que no crearon una regla que impidiese la colaboración, era porque deseaban saber si siquiera era posible completar el ascenso en equipo. Ni Yuunagi ni Lord HolyAngemon tenían control de lo que sucedía allí adentro, por eso existían muchas cosas que todavía desconocían. — ¿Seguros que quieren seguir desperdiciando su tiempo? Ya han pasado quince minutos.

    Kukuku... —el científico ahogó una pequeña risa, se acomodó los lentes y agregó: — Mi investigación previa también me mostró que fueron muy indulgentes con esas 36 horas. El año pasado, una persona completó la prueba en tan solo cinco horas, creo que tengo tiempo para charlar un poco.

    ¿¡Cinco horas!? —Betamon no pudo ocultar su asombro. Para un laberinto que debía ser ridículamente extenso, ese record era algo muy complicado de superar. ¿Habrá tenido suerte? De ser el caso, ese Tamer debía ser el consentido de Yggdrasil. ¿Y si lo superó con pura habilidad? El anfibio no quería compararse con alguien que no conocía, pero eso solo significaba que dicho aspirante estaba por encima de los demás rango Expert.

    En silencio, miró como aquel conocido como "El Profesor" caminó en dirección a la oscura escalera subterránea.

    Parece que somos los últimos. ¿Vamos Betamon~?

    S-sí... —el anfibio se mostró un poco más nervioso. Hel Island le quitó toda su arrogancia, ahora estaba en una etapa en la que incluso podía estar sobrestimando el desafío.

    [​IMG]

    MasaruMasaru tengo que entrar en ritmo. Ejem, este post no es relleno... creo.
    PD: como Lord HolyAngemon no tiene ficha, aproveché para ponerle las ropas de Tyrael (?)
     
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    Última edición: 12 Jul 2017
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    Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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    Una escalera de caracol rodeaba la enorme columna que descendía por decenas de metros bajo tierra. En la pared, al lado del primer peldaño, yacía una antorcha. Ringo la tomó y la encendió antes de continuar. Para Betamon, atravesar los escalones era un coñazo. Su fisiología le obligaba a saltar y eso podía ser considerado peligroso. Por eso fue almacenado dentro del iC y liberado una vez que llegaron a la base. Notaron que esta parte de la estructura era muy similar al cuerpo de un faro. En el fondo se encontraron con la primera decisión del laberinto: diez caminos distintos.

    Joder, ya empezamos con los juegos mentales. ¿Cuál es el correcto? —un sudor frío recorrió la frente del anfibio. La japonesa por su parte ni se inmutó. En su lugar buscó algo en el interior de su mochila. — ¿Qué haces Master?

    No te preocupes Betamon, hoy vine muy preparada~ —hizo una pose de victoria que desentonaba con su gesto perezoso y bufó con algo de orgullo. — ¡Tachan~! —sostenía un par de dados. Cerró el puño, lo sacudió y luego lanzó los pequeños objetos de azar. — Tres y seis~. Tocar ir por la novena entrada~ —decidió luego de ver el resultado.

    Qu-... ¿Es en serio? —él no tenía mejores ideas, pero de algún modo no se sentía correcto confiarle sus cuerpos al destino de esa manera. Se preguntó si algún otro participante también iría por el mismo sendero que ellos, aunque de momento no parecía que fuese a recibir la respuesta a esa incógnita. Prosiguieron según lo planeado, el túnel se fue ensanchando cada vez más y en el techo empezaron a aparecer piedras lumínicas. Cientos de miles de ellas simulaban un cielo estrellado, algunas eran verde esmeralda y otras tan azules como el zafiro. Gracias a esta iluminación natural, pudieron abandonar la antorcha. Consideraron llevarla consigo, pero era más una carga que un seguro. Por otro lado, las paredes se volvieron más simples en comparación con las de la cámara del inicio (sin jeroglíficos). — Al menos tengo espacio —apreció el anfibio. Debía haber una distancia de cincuenta metros entre el suelo y el techo. — Master, creo que es buen lugar para empezar —Takanabe asintió frente a la propuesta del verdecito. Materializó un poco de aura en su mano y la canalizó a través de su camarada. El Digisoul forzó la siguiente etapa del acuático y después de emitir una luz cegadora, se transformó en Seadramon. Sube.

    Sí~ —la japonesa trepó por su lomo y se sujetó de la aleta dorsal. Para ella, viajar así era como usar un barco de vela. Marcharon a una velocidad constante de quince kilómetros por hora. Si Labyrinthos era tan inmenso como decían los rumores, esperaban que fuese varias veces más grande que Holy Angel Citadel. Recorrerlo a pie sería una tontería, incluso si hubiesen trampas más adelante, no podían darse el lujo de ser tan cuidadosos.

    Los minutos pasaron y el trayecto continuó sin inconvenientes, cosa que era inquietante a su manera. El aire se tornó más pesado y húmedo, les costaba llenar los pulmones. Algo iba mal. ¿Qué era ese sentimiento de inseguridad que invadía el cuerpo de la serpiente? — (¿Cuando aparecerá el próximo desvío?) —Seadramon entrecerró sus ojos con nerviosismo y apretó sus dientes. Estructuras de este tipo debían tener tantos caminos como ramas un árbol, eso es lo que normalmente esperarían. ¿Entonces por qué no vieron otra ruta desde que entraron en la novena puerta? Si bien el sendero era amplio, el hecho de que fuese totalmente recto era desconcertante en más de una forma. — (No... estoy pensando demasiado las cosas. Joder, esto no es propio de mi) —para distraer su mente comenzó una conversación con Ringo. — Por cierto Master, ¿no habría sido mejor aliarnos con alguien más antes de entrar? —si no puedes con ellos, úneteles. Todavía estaba algo resentido con los miembros de Soul Ring, pero eso era porque él no contaba con ese privilegio. En el fondo también quería formar un equipo y que las cosas fuesen más fáciles, admitía que ese lado suyo era un tanto hipócrita.

    No tenemos contactos Seadramon~, no somos nadie aquí. Creo que nos habrían ignorado~ —no lo dijo, pero ella tampoco esperaba que otros aspirantes le dieran una mano luego del drama que montó su compañero. — Como mucho debimos venir con alguien más a la prueba~ —comentó al tiempo que se encogía de hombros.

    ¿Qué tal de Amelia? Desde hace meses que cumple con todos los requisitos.

    Hmm~, nop, tampoco creo que funcionase~ —sentenció ella. Amelia Rouseff era una conocida de rango Expert con la que tenían buen trato. Sin embargo, a causa de su Picodevimon, ella jamás podría participar en el ascenso. Ese Digimon conocido como el "Vigía Flotante" tenía una fobia extrema a los ambientes cerrados. Siempre se mantenía en el aire, dónde era más libre que nadie. Pero cuando alguien intentaba bajarlo de su nube, perdía los estribos y se volvía incontrolable. Una pena, además de ella ningún otro nombre se les venía a la mente. Para Law todavía era muy pronto, considerando que no hace mucho superó su desafío en Hel Island, necesitaba madurar un poco más. — Oh~, eso me recuerda que no hablamos con ellos desde ayer~ —el día anterior incluso recibió palabras de ánimo por parte de las tres hienas. Con mucho cuidado de no perder el equilibrio, revisó su mochila y de allí sacó el D-Terminal. Al menos les iba a mandar un mensaje a los miembros de Nastrand's Maze para avisarles que se encontraba bien... bueno, ese era el plan — ¿Mm? ¿Está roto~? —el aparato no encendía. La distraída era algo torpe con la tecnología, no sabía que hacer cuando esta clase de problemas se presentaban. Sacudió la pequeña maquina y le dio un par de golpes, pero eso tampoco funcionó. — Oh bueno, todo lo que tiene forma se romperá algún día~ —no le importaba mucho, después de todo, apenas le daba uso. Cuando se lo comentó a la anguila, éste se sintió de la misma manera: indiferente.

    [...]​

    ¿Cuanto tiempo pasó? Lo que al principio comenzó como un miedo irracional, ahora se había convertido en una certeza. No tenían reloj, pero ambos conocían bien sus cuerpos. A juzgar por el ritmo de su digestión, creían que transcurrieron dos horas desde que inició el examen. No encontraron trampas, desvíos ni a otros participantes. Seguían avanzando por el camino número nueve. Ya ni siquiera eran cuidadosos con la velocidad, Seadramon aceleró hasta alcanzar los cincuenta kilómetros por hora. Se estaba alterando, su vena sien palpitaba sin control y se oía el crujir de sus dientes.

    ¡Joder joder joder! —lo peor de todo es que ni siquiera reunieron ningún tipo de información relevante. Ahora solo les quedaban no más de treinta y cuatro horas para terminar. El acuático sentía que una soga imaginaría se cerraba sobre su cuello, no podía quitarse de encima esa sensación de que todo su esfuerzo se iba a ir por el drenaje. — ¡La salida... ¿Dónde está?!

    ¿Y si volvemos? Quizás los dados se equivocaron~.

    ¡¡Tonterías!! ¡Llevamos dos horas volando, tenemos que estar cerca del maldito final!

    ... —Ringo suspiró por la terquedad de su socio. ¿Cómo podía convencerlo de que se tomara las cosas con calma? Cuando llegaba a ese estado, era propenso a tomar decisiones erróneas. Sentía que debía ponerle un freno cuanto antes por su propio bien. Tampoco podía decir que no le entendiese. Por lo que ellos sabían, este sendero podría no terminar nunca y eso aplicaba cierta presión psicológica sobre sus mentes. Si al final solo les esperaba un callejón sin salida, entonces significaba que desperdiciaron una cantidad de tiempo importante. — Creo que los dos sabemos la verdad —los instintos de ambos les indicaban que esa no era la dirección correcta. Ninguno podía quitarse de encima ese mal sabor de boca que les daba seguir avanzando. — Es una lástima que nos hayamos equivocado, esta parte del laberinto es muy bonita —susurró. A la velocidad que viajaban, las luces emitidas por las piedras en el techo parecían estrellas fugaces, además, el hecho de que casi toda la zona fuese exactamente igual, le daba cierto aire de armonía y elegancia. — ¿Hm~? ¿"Igual"? —esa palabra despertó algo en la mente de la distraída, tuvo un presentimiento, una idea. — Seadramon, necesito que hagas un pilar de hielo~.

    ¿Qué? ¿Por qué demonios quieres que gaste energía en eso? —rugió algo molesto.

    Solo hazlo~, tengo una corazonada~.

    El marino chasqueó su lengua y aceptó resignado. Después de reducir su velocidad considerablemente, usó su Water Breath para invocar una enorme columna de agua. Luego, activó con un golpe de cola el Chilblainds y congeló gran parte del liquido, formando una enorme y deforme carcasa helada.

    ¿Contenta? ¿Qué se supone que haga con esta cosa ahora?

    Nada, solo déjala ahí. Ya podemos seguir~.

    ... —estuvo a punto de maldecir a su Tamer y mandarla al demonio. Pero logró frenar esos impulsos cuando consideró que no era justo desquitarse con ella, por muy inconsciente que fuese, no se lo merecía en este momento. De cualquier modo, después de avanzar otros quinientos metros a toda velocidad, comprendió lo que quería verificar su Tamer. — ¡I-imposible! —allí, en el suelo, yacía el mismo trozo de escarcha que dejó atrás.

    Yo tampoco quería crearlo, parece que entramos en un bucle~ —explicó con calma. — Si hubiésemos ido a pie quizás habríamos notado que el camino se repetía —en otras palabras, esta zona era la viva imagen de la cinta de Moebius. Una dimensión o un portal invisible a simple vista, que después de atravesarlo, te obligaba a repetir el mismo recorrido de forma indefinida. Esto iba mucho más allá de las expectativas, cuando dijeron que en el interior podían existir ilusiones, no esperaban que fuesen de tal nivel. Si el desafío era tan impredecible, ¿cómo deducía uno cuál era la opción correcta? ¿Qué diferenciaba a los Tamers capacitados y dignos de ser Elite de los que no? El acuático se encontraba furioso. La humillación que sentía en estos momentos era equivalente a la que sufría cuando insultaban su especie. Con su rostro deformado por la rabia, y esperando que su Tamer se equivocase desde el fondo de su corazón, retrocedió para ver la verdad con sus propios ojos. Cerca de un kilómetro después, el túnel comenzó a volverse más angosto y oscuro. En el suelo encontraron la antorcha que dejaron atrás y vislumbraron la novena puerta que daba con la habitación del comienzo.

    HAHAHAHA —se reía para no llorar. Al final Takanabe tenía razón. Salir de esa pesadilla infinita era tan simple como dar marcha atrás por dónde vinieron. — ¡Te las voy a cobrar todas juntas maldita mazmorra de los cojones! —se sentía estúpido al enojarse con una estructura que ni siquiera estaba seguro de sí tenía voluntad o no. De todas formas buscaba desahogarse. Gritar a todo pulmón le permitió calmar su mente y ver que el error había sido suyo. De-evolucionó y con una mirada más seria habló. — Vamos Master.

    Al ver una actitud más flexible en su compañero, la japonesa se mostró complacida y asintió. Todavía podían empezar de nuevo.

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    Última edición: 12 Jul 2017
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    Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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    "Empezar de nuevo" no sería la forma correcta de describirlo. El desafío de Labyrinthos suele ser mucho más cruel que eso. Cuando crees que comienzas a entender las mecánicas tras el funcionamiento de la mazmorra, ésta misma te golpea de forma simbólica. Al final te tragas tus planes, tus expectativas y tus quejas. Siempre fue así, solo aquellos que realmente no se prepararon estuvieron verdaderamente listos.

    "Abandona las expectativas y entrégate al destino."​

    Tch —Betamon chasqueó su lengua y escupió un par de palabras. — Cada minuto es menos sorprendente.

    Hmn~, concuerdo. Creo que alguien no quiere que nos vayamos~ —ambos se referían a los cambios frente a sus ojos. A pesar de que regresaron por donde vinieron, allí, en ese cuarto, ya no estaba el enorme pilar ni las escaleras. El techo ahora era iluminado por las piedras fluorescentes de antes. También desaparecieron otras seis puertas, dejando solo cuatro de las diez que había en un principio. En otras palabras, no podían usar el mismo pasadizo que conectaba con el castillo de Holy Angel Citadel para volver. Ringo entonces recordó los objetos que le entregaron antes de iniciar la prueba. Se quitó la mochila y buscó entre sus pertenencias. Un pequeño aparato tenía la función de teletransportarla a ella y su compañero a una sala segura. Poseía una luz de color verde, que parpadeaba con intervalos de dos segundos, era la prueba de que funcionaba. — (Lo olvide por completo, ¿por qué?) —pensó. Antes no vio ese pequeño destello que emitía, eso le hizo pensar que quizás, en aquel momento, no funcionaba correctamente. — (Oh bueno, no se puede confiar en la tecnología) —típico de alguien que jamás usó un celular en su mundo. Desde el principio ella viajó por todas partes sin depender de esa clase de artículos. — Por cierto Betamon, ¿Por dónde vamos ahora? ¿Uso los dados~?

    Olvídalo. Tuviste tu oportunidad, ahora me toca a mi.

    ¿Y cómo sabrás cual es el correcto~?

    Instinto, creo... solo observa —el verdecito cerró sus ojos, disminuyó el ritmo de su respiración y se concentró en la habitación. Ni él mismo sabía lo que buscaba, solo quería algún tipo de señal, algo que le ayudase a elegir. Estuvo así por minutos hasta que por fin habló: — ¿Lo sientes Master? Viene de la tercera puerta.

    Esto es... ¿viento~? —una brisa casi imperceptible provenía desde dicho sendero. Las corrientes de aire podían significar dos cosas: Uno) Hay circulación entre el exterior y el interior. Dos) Hay cambios en la presión atmosférica gracias a unas variantes en la temperatura. Betamon no era tan inteligente ni sabio como para comprender el significado tras esa explicación, pero eso lo compensaba con su propia experiencia y punto de vista.

    Exacto. Agua Master, por la humedad en el aire estoy seguro —uno siempre confía más en las cosas con las que está familiarizado. No importaba si terminaba en otro callejón sin salida, incluso eso podría ser considerado exitoso si al menos hallaban un pequeño lago o estanque. — Aquí el suelo es tan duro como el Chrome Digizoid, si el agua se filtra por algún lado me gustaría verlo —lo sabía porque su Water Tower no funcionaba, algo impedía la invocación de ese elemento desde la tierra.

    Luego de tomar la decisión, avanzaron sin mirar atrás. La ruta número tres se fue ensanchando al igual que la nueve. Betamon volvió a transformarse a Seadramon y esta vez decidió que mantendría esa forma por un largo tiempo. No quería seguir gastando energía en un proceso tan complicado como la evolución.

    La buena noticia es que, a medida que continuaban, comenzaron a aparecer distintas bifurcaciones. Ahora sí parecía más un laberinto y por lo tanto, la desagradable sensación que sintieron antes en el bucle infinito ya no estaba. Por si las dudas, y para evitar que se repita el mismo error, marcaron el suelo con pequeños bloques de hielo. Las paredes volvieron a ser un poco más complejas, no tenían jeroglíficos pero sí contaban con una decoración muy particular: básicamente repetían un patrón de lineas formando miles de cuadrados.

    Otra encrucijada~, ¿sacamos los dados~?

    ¡Qué no! El viento se está haciendo más fuerte, seguimos por la derecha —quizás se debía a la falta de peligros evidentes, pero de un modo u otro, la mente de la serpiente se relajó un poco más. — (Bien, solo debo confiar en mis decisiones, no te alteres por un par de trucos mentales Seadramon) —se repitió a sí mismo, tratando de condicionarse para mantenerse sereno. Por supuesto no iba a ser fácil si continuaban apareciendo imprevistos unos tras otros. Algo detuvo el avance del dúo. Un ruido espantoso, similar al de un enjambre moviéndose en conjunto, resonó en todo el lugar.

    La japonesa bajó del lomo de su camarada y apoyó su oído en una de las paredes. — Viene del interior... —afirmó. Estaba claro de que se trataba de alguna especie de Digimon, ¿pero que clase de monstruo se estaría moviendo en tales cantidades? Debían ser cientos de ellos, arrastrándose los unos sobre los otros. Lo que más temía el par, es que diesen con algún pasillo que los condujese directos a esa horda desconocida. Si bien eso parecía un mal presagio, ellos continuaron avanzando. Al cabo de quince minutos llegaron a una enorme habitación. — Wow~ qué bonito~ —comentó la japonesa, su voz se extendió por toda el área gracias al eco. El cuarto tenía forma de domo y su diámetro debía rondar los trescientos metros. En el centro yacía una plataforma de roca cuyo radio alcanzaba los setenta y cinco metros. El resto era inundado por agua de manantial que fluía por las paredes de forma constante. Por alguna razón, la luz del exterior se filtraba hasta aquí. — ¿Arriba está la salida~?

    No, mira más de cerca Master —había irregularidades en el techo que lo diferenciaban de un cielo azul normal. Sería correcto compararlo con un espejo sucio. Por último, dos puentes de roca conectaban con el ring. A Seadramon le pareció ver dos figuras misteriosas al otro lado de la habitación. Iba a llamarlos, pero un estridente sonido atrajo su atención.

    *Ting*

    Un pequeño objeto metálico cayó del "cielo" e impactó en el centró de la habitación. Era una moneda de oro. Entonces un milagro ocurrió: piedras preciosas de todo tipo comenzaron a llover en forma torrencial, el espectáculo no se detuvo hasta que se formó una inmensa montaña de tesoros.

    ¡H-hermoso! —la anguila, maravillada por lo que veía, ni siquiera cuestionó la irreal situación. Su faceta consumista se activó y cuando pensó en llevarse este "recuerdo" de regreso a casa, se dio cuenta de que las sorpresas no terminaron. En el aire se materializó un enorme digimon que descendió con movimientos gráciles. Su piel brillaba con la misma intensidad que el sol y sus alas le daban un aspecto divino. De la tierra brotó otro ser muy parecido, pero con una temática totalmente distinta. Un dragón rojo con aspecto de rabioso cuyos alaridos eran insoportables. Como si fuesen enemigos naturales, ambas entidades colisionaron nada más al verse, creando una poderosa onda expansiva. — ¡¡...!! ¡Megidramon y Goddramon!

    ¿...? —el miedo en la voz de su compañero fue algo inesperado para la distraída. Ella no conocía a esas especies, por lo tanto, no tenía la más mínima idea de la amenaza que representaban. De hecho, al ser más pequeños que MegaSeadramon, se veían más débiles desde su punto de vista.

    ¡No hay forma de que pueda lidiar con ellos, nos largamos Master! ¡Fue un error venir aquí! —derribar su confianza fue sencillo, solo se necesitó de la presencia de dos Ultimate. Cuando el acuático volteó para mirar la salida, se dio cuenta que ya no estaba. — ¿¡Otra vez?! —¿En que momento desapareció? ¿Por qué no hizo ningún ruido? Se preguntaba. Su mente dejó de funcionar cuando supo que Labyrinthos quería obligarle a presenciar este enfrentamiento entre colosos. Empezó a titiritar por el pánico, un tipo de terror que no solo le afectaba psicológicamente, sino también físicamente.

    Escóndete —Ringo reaccionó más rápido que él. Activó su iC y almacenó a su socio dentro. Al quedarse sin montura, ella cayó y se zambulló en el agua, dejando solo su cabeza en la superficie. Mientras las ráfagas de viento creaban un turbulento oleaje, Takanabe observaba con calma al tiempo que se sujetaba del puente de piedra. La pelea entre ambos monstruos continuaba y ninguno parecía tener ventaja sobre el otro, no obstante, cuando parecía que llegaría a una resolución, repentinamente se desvanecieron sin dejar rastro. — ¿Ara~? —el ambiente se calmó, los daños en el terreno se repararon y las montañas de riquezas se esfumaron. — ¿Una ilusión~? —cuestionó. En vista de que el peligro pasó, decidió volver a materializar a su compañero. La serpiente apareció enrollada sobre su propio cuerpo y ocultaba su cabeza en su viente. Él habría dicho que eso era patético, y seguramente lo haría luego, pero a ella en ese momento le pareció adorable, como si tuviese una mascota enorme. Con un par de palmaditas, intentó tranquilizarlo. — Ya ya~, ya estás a salvo~.

    Seadramon abrió lentamente sus ojos y comprobó que efectivamente el "tifón" acabó. Cuando se dio cuenta de lo que hizo, comenzó a toser para ocultar su vergüenza.

    Kakakaka, ¡no esperaba ver a ese bravucón muerto de miedo! —una carcajada despectiva vino desde el otro lado del cuarto.

    ¡U-ustedes! —replicó el marino todavía un poco nervioso. Se trataba del participante número siete y su Keramon. Le pareció verlos antes de que aparecieran esos dos espectros. — Ellos no fueron una ilusión... ¿¡Qué hacen aquí?! ¡Explíquense!

    No estás en posición de exigir nada, kaka, pequeño cobarde.

    ¡Guu--! —no pudo contradecirle eso. Mostró debilidad en frente de unos posibles enemigos, era uno de los peores casos.

    Qué impaciente y altanera es la juventud —suspiró el viejo conocido como "El Profesor".¿Qué tal si nos presentamos primero antes de intercambiar información?

    [...]​

    Wallace Brode, un estadounidense de sesenta y un años. Profesor de química en una universidad de renombre hasta que llegó al Digital World, dónde no tardó en formar lazos con la facción científica y hacer crecer su influencia. Incluso llegó a tratar varias veces con el infame Thomas Crombelle, aunque por supuesto, esta información no la reveló. Él les contó que cuando entró al cuarto la salida también desapareció y se quedó encerrado. Para encontrar la forma de continuar con su camino, investigó todo lo que pudo. Debajo del anillo de agua se encontró con un suelo casi indestructible. Buscaron algún tipo de pasadizo secreto, pero sus esfuerzos fueron en vano. Sin embargo, afirmó que después de este evento ya tenía una teoría que podía ayudarles a escapar.

    Takanabe también se presentó, incluso le contó un poco de su vida antes de convertirse en Tamer. No obstante, a diferencia del número siete, ella no tenía mucho que decir sobre la mazmorra ya que las dos primeras horas estuvieron atrapados en un bucle infinito.

    Un loop... Kukuku, interesante —el viejo más que pasar el examen, quería satisfacer su propia curiosidad, no le importaba si se quedaba aquí atrapado por semanas con tal de explorar a fondo el laberinto. Aunque bueno, eso podía ocurrir a la par de su ascenso. — Debo registrar estos datos de inmediato, incluso la más mínima información puede ayudarme a resolver un futuro rompecabezas —sacó una pequeña grabadora de bolsillo y comenzó a registrar todo lo dicho como un maniático.

    ¿Funciona bien~? —eso le recordó que su D-Terminal se averió, quizás podía dárselo para que lo revisase. Volvió a buscarlo y notó que ahora encendía con normalidad. — ¿...? Que raro~.

    No le des mucha importancia Master, esas cosas andan cuando les da la gana —comentó el verdecito sin real interés. El profesor por otro lado parecía cautivado por la incógnita. Meditó en silencio por unos segundos mientras su digimon nadaba a su alrededor. El ambiente se puso incomodo, incluso unos niños podían notar lo difícil que parecía ser tratar con el viejo.

    Jovencita, ¿algún otro aparató tampoco respondió como deseabas dentro del bucle?

    No sé, solo intenté usar el D-Termin-ah~ —y entonces recordó que en aquel momento no se percató de la luz parpadeante del teletransportador, información que compartió de inmediato.

    Kuku, entiendo. ¿Significa eso que el bucle te aísla de este plano dimensional? ¿O había un campo magnético que impedía que funcionasen? Si fuese así, ¿que lo causaría? —soltó otra vez su retorcida risa, y como si fuese un reflejo, Keramon también le imitó.

    Se lo están pasando bien, ¿no Seadramon~? —le susurró la distraída a la serpiente con una sosa sonrisa.

    Te lo dije al principio Master, aquí hay puros fenómenos... —acotó él.

    Estoy satisfecho jovencitos. Ahora comenzaré el primer experimento—el anciano volvió a encender su grabadora y empezó a emitir un aura de color purpura. Canalizó esa energía a través de su digivice y evolucionó a su Keramon en Infermon. — ¿Cómo debería llamar esta prueba? "Batalla por la victoria", ¿quizás?

    MasaruMasaru otro post, presiento que dentro de poco le cogeré el ritmo, solo necesito un poco más de presión (?) Luego corrección.

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    Última edición: 12 Jul 2017
  7. Autor
    Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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  8. V.G.Tizza

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    No tardaron en comprender lo que pretendía Wallace, en respuesta, Ringo y Seadramon retrocedieron con la guardia en alto. El profesor se veía satisfecho con esa reacción, pero todavía vislumbraba un poco de confusión en los ojos de los jóvenes, por eso decidió aclarar el malentendido. — Esto será por el bien de todos —prometió al tiempo que adoptaba una postura más respetuosa. Generalmente caminaba un poco jorobado, pero cuando la ciencia y la investigación llamaban, mostraba su faceta seria. — Les pregunto polluelos, ¿cual creen que fue el propósito de la ilusión? ¿Dónde estamos?

    ¿Propósito? —repitió el acuático todavía incapaz de ver más profundo. — ¿Por qué habríamos de saberlo? No tiene caso buscarlo, estoy seguro de que es algo aleatorio y sin significado.

    Kukuku, temo que no estoy de acuerdo. ¿Qué hay de ti Takanabe? ¿No se te ocurre nada? —el viejo la señaló y esperó una respuesta por su parte.

    Hmm~, creo que estaban simulando una batalla de coliseo~ —dijo ella después de pensar un rato.

    Correcto —afirmó Infermon, continuado con la hipótesis de su Tamer. Según su opinión, la plataforma de piedra fue destinada a servir como ring, mientras que el agua cumplía el propósito de ofrecer diversidad táctica. La mayor prueba que tenían de esto, es que tanto el viejo como el arácnido fueron atrapados en esa sala por más de una hora, cosa que no cambió hasta que apareció la distraída. La alucinación era la advertencia de un combate venidero, pero... ¿qué significado tenían las riquezas? La serpiente sabía que era muy común que las especies Dramon se interesasen por tesoros y piedras preciosas, incluso en la mitología de Ringo era una superstición popular. No obstante, aquí representaban el "trofeo" que ambos Perfect debían disputar. No era literalmente oro ni nada parecido, sino otro tipo de premio: la salida.

    B-bueno, no voy a negar que tiene sentido —titubeó el marino. Una llama fría empezó a brotar en el interior de su ser. Que su pesimismo se volviese realidad le molestaba de gran manera. En un principio creyó que los participantes eran obstáculos potenciales, ahora esa "verdad" se tornaba cada vez más innegable. — Joder, al final Master tiene razón —"uno atrae lo que piensa". — ¿Y bien? ¿Cómo decidiremos al ganador?

    El primero que pierda el conocimiento será el perdedor —contestó el anciano con un tono carente de empatía. Él mismo lo dijo, esto no era más que otro experimento. Acostumbrado a la prueba y el error, no le importaba sacrificar la fuerza de su propio socio con tal de encontrar una solución. Si había una emoción predominante en su rostro, esa sería la euforia. Infermon actuaba cual reflejo, manifestando esa misma postura. A ese Digimon le gustaba copiar conductas.

    [...]​

    Con un área de trecientos metros a la redonda, fue sencillo mantener a los Tamers en un lugar seguro. Según el deseo de Brode, se posicionaron los dos juntos en el extremo del primer puente, pues él quería compartir sus opiniones con Ringo y ella aceptó. Una vez más, sacó su grabadora y susurró. — Comienza el experimento número uno —ni bien terminó de decir eso, activó una pistola de bengalas que trajo consigo. Gracias a la luz del sol su brillo fue mitigado enormemente, pero de igual forma ambos gladiadores la notaron. MegaSeadramon, quién evolucionó previamente con ayuda del Digisoul y el Emblema, se elevó decenas de metros y contempló al monstruo insectoide con curiosidad. ¿Qué tan fuerte sería? Imaginaba que compartían el mismo nivel, pero según su ideología, la raza sería lo que marque la diferencia.

    ¡Voy! —exclamó a todo pulmón la anguila. Chispas revolotearon alrededor de su casco, su espada alcanzó el rojo vivo y un instante después disparó un poderoso Thunder Javelin. La lanza eléctrica era lo suficientemente poderosa como para hacer explotar a un humano, un Child o un Adult débil en mil pedazos. Sin embargo, oponentes como Infermon resultaban más problemáticos. Su fisiología le otorgaba cierta resistencia natural a las descargas. Al igual que una tortuga, retrajo su cuello y extremidades, formando un capullo inexpugnable. El relámpago impactó con éxito, pero la energía fue desviada y por lo tanto, no sufrió daño alguno. — ¿¡Esa parte de su cuerpo es una armadura?! —le sorprendió que su arma principal no funcionase, pero también esperaba que el rival no fuese derrotado solo con eso. — ¡Entonces te voy a enterrar bajo el hielo! —abrió sus fauces en un angulo de casi cien grados. Cualquier criatura que fuese más débil que él, habría visto su vida pasar delante de sus ojos solo con contemplar esa escena. Una sensación similar a la que sienten los humanos cuando les apuntan con un arma de fuego por primera vez. Pero...

    Ka ka —ante la inminente ráfaga de escarcha, el arácnido salió disparado de su posición. Sus patas le otorgaban una tracción increíble y por lo tanto, mayor velocidad. Con esa capacidad de salto no necesitaba envidiarle nada a las criaturas voladoras. Recorrió decenas de metros hasta que dio con la pared y se aferró a ella. Luego se arrastró por la misma con una agilidad endemoniada, no parecía importarle la gravedad.

    Vaya trucos interesantes tienes... ¿Correr por las paredes? Eres justo como una araña —igualita las que vio en su viaje al mundo humano. — ¡¿Entonces yo soy el exterminador?! —el enemigo dejó de lado su pasividad y tomó la iniciativa. Su máscara rotó ciento ochenta grados, abrió su boca y de allí exhaló un gas oscuro. Lo curioso de la nube es que estaba completamente cargada de electricidad, cuando se acercó lo suficiente a el marino, un par de rayos fueron canalizados hasta él. — ¡No va a funcionar! —el cuerno en su frente fungía como pararrayos, no solo eso, sino que también podía reabsorber las descargas enemigas para usarlas a su favor. Medio segundo después de adquirirlas, se las devolvió.

    ¡¿...!? —la secuencia fue tan rápida que no pudo resguardarse dentro de su coraza. Ahora el voltaje recorría sus cables, y si bien tenía una resistencia innata, la sobrecarga le causaba un fuerte malestar.

    ¿Jo? —el profesor hizo un gesto de sorpresa, no esperó en ningún momento que el otro sujeto de pruebas usase una habilidad no registrada en los libros de texto. — ¿A qué Guild dijeron que pertenecían? —cuando les vio hacer ese escándalo al inicio del examen, pensó que se trataba de un bufón y una niña ignorante, pero ahora habían logrado captar un poco su atención. Takanabe jamás albergó sentimientos negativos contra los otros participantes, por eso podía hablar con ellos como si fuesen clientes recurrentes de su taberna.

    Nastrand's Maze~, ¿nos conoce~? —preguntó ella con un tono divertido.

    — No —sentenció el otro humano de forma inmediata. — Pero veo que tienen el nivel necesario para que nos pongamos serios. Con lo poco que han mostrado, estoy seguro que las técnicas de este MegaSeadramon son superiores a las de Infermon —un elogio repentino, si el aludido lo hubiese escuchado, se habría puesto muy contento. Vaya mente más simple. — Pero... si tu compañero es la lanza definitiva, entonces el mio es el escudo supremo. Ah, y no intento presumir —la estadística defensiva del monstruo amorfo era alta incluso en comparación con Digimon de su propio nivel.

    Quizás sí, quizás no~ —comentó la japonesa con desinterés. Es cierto que la serpiente era excelente peleando desde largas distancias y torpe en un rango menor. Pero su mejor arma era la capacidad de convertir el rencor en energía, en otras palabras, su absurda vitalidad. — Él es como un zombi, puede aguantar mucho~.

    Kuku, supongo que no es buena idea empezar una batalla de resistencia entonces. Un dato interesante.

    Ambos colosos continuaban atacándose desde lejos, ninguno tenía problemas reales para esquivar, por eso decidieron que era tiempo de cerrar distancias. Suelo, paredes, techo, estos terrenos no representaban un desafío para el insectoide. Cuando estuvo a veinte metros de su objetivo, disparó su Hell's Grenade varias veces. MegaSeadramon tuvo que llevar sus reflejos al límite para alejarse, su cuerpo se contrajo de manera anti-natural y como si se tratase de un látigo, evadió dos tiros. El segundo incluso rozó su lomo, arrancando varias escamas en el proceso. También causaron mucho daño colateral, pulverizando la roca del ring y levantando toneladas de agua. Los datos no paraban de sangrar, pero al acuático no pareció importarle. Se concentró en la tercer bala y la contrarrestó con un otro relámpago inigualable. La colisión de estas dos fuerzas provocó una explosión que incluso opacó la luz del sol. Cegado por el enorme brillo, tuvo que retroceder con el fin de evitar que su rival aprovechase esta oportunidad. No obstante, fue demasiado tarde.


    [...]

    Al mismo tiempo, Wallace se encogió de hombros y suspiró. — Vaya, miren la hora que es... —observó su reloj y luego hizo una mueca de disgusto. — Temo que el experimento deberá finalizar antes de tiempo —sacó su propio Sound Linker y le susurró un par de instrucciones a Infermon. Luego, hizo uso de su lector de cartas, deslizando la tarjeta ideal para terminar el encuentro.

    [...]

    Incluso sin tener una clara idea de la posición de su oponente, y haciendo caso omiso de una de sus piernas paralizadas, la araña de cables avanzó por el tejado con movimientos erráticos. Notó que logró posicionarse encima de su blanco, entonces se dejó caer en picada con todas sus fuerzas. Su cuerpo se cubrió de un metal que la anguila conocía muy bien: Chrome Digizoid. Agitó sus extremidades simulando una turbina, y gracias a la fuerza cinética que eso generaba, el impacto fue mucho más devastador. — ¡Capullo Taladro! —su propia Custom Technique.

    ¡¿GHA-?! —MegaSeadramon no tuvo ni tiempo de sentir dolor. El mundo frente a sus ojos se tornó de color blanco y de la misma forma que un ancla se hunde en el fondo del mar, cayó y se estrelló contra la plataforma de piedra.

    [...]

    Treinta segundos pasaron hasta que recobró el conocimiento. Su visión borrosa no le permitía entender lo que sucedió. La agonía no tardó en llegar, se retorció en el suelo y gritó igual que una ballena herida. El otro Perfect colisionó contra él a una velocidad absurda, pero lo peor de todo fue que el impacto se produjo justo en su nuca. Natural que quedase fuera de sí mismo por medio minuto.

    Vaya... Me quito el sombrero ante ustedes Takanabe, veo que no exagerabas —opinó Brode consternado. — El hecho de que pueda desmayarse sin de-evolucionar es una clara prueba de su enorme vitalidad —el científico creía que si la pelea continuase a partir de ahora, sus probabilidades de ganar se irían reduciendo constantemente. Los "cabeza de carne" como el marino se volvían más peligrosos mientras más avanzaba el combate. Incapacitarlo en los primeros movimientos fue la decisión correcta. Y por supuesto, este enfrentamiento se definía al momento que uno perdía el conocimiento. La distraída frunció sus labios y se rascó la cabeza con inquietud. ¿Qué le iba a decir a su compañero? Todo sucedió en un parpadeo, ¿cómo podía darle soporte así? Debió al menos intentar advertirle en el momento que escuchó las intenciones del profesor. — ¿Puedes oírme MegaSeadramon? —le preguntó al adolorido Digimon. — ¡Mira, el experimento fue un éxito! ¡Han aparecido dos caminos! —nada tan satisfactorio como tener la razón. — Debo darles las gracias por su colaboración, si nos encontramos en un futuro menos bélico, tengan por seguro que se los pagaré —era sincero. Habría dicho lo mismo incluso si Infermon perdía. — Bueno, creo que es privilegio del ganador elegir su destino —él y su camarada marcharon hacía las escaleras, sus figuras no tardaron en desaparecer entre las penumbras.

    MegaSeadramon apretó sus dientes para ahogar un gemido espantoso. Todavía no comprendía del todo la situación y un sentimiento desagradable impregnaba cada fibra de su ser. — I-imposible...y-yo... ¿perdí?

    MasaruMasaru



     
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    Masaru

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  10. V.G.Tizza

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    Entre lo que acababa de suceder y ser golpeado por un camión cisterna, MegaSeadramon habría preferido lo segundo. Toneladas de peso impactaron en su nuca a gran velocidad, incluso luego de varios minutos, le costaba recomponer tanto su vista como su mente. Postrado en el suelo y sin mover un solo músculo, susurró para su persona. — ... ¿Cómo lo permití? —palabras llenas de lamento. ¿Cuál fue su error?

    No te mortifiques Seadramon, a veces hay oponentes más poderosos, eso es todo~ —Takanabe solo quería animarle. Apoyó su espalda contra las escamas del reptil y esperó. No negaba que tenía algo de responsabilidad por lo ocurrido. No... sería más correcto decir que ella poseía el poder de cambiar esa situación pero no hizo nada.

    La anguila prefirió no creer en eso. Culpar a su Tamer no sería diferente de mentirse a sí mismo, después de todo, Ringo siempre fue una variable que él nunca incluyó en la ecuación.— ... —la miró con frialdad y resopló con desgano. Por mucho que le gustaría desquitarse, seguía siendo incapaz de colocarla como objetivo de su ira. Fijó sus ojos en las cercanías de la entrada y entonces lo entendió: — ¡El agua! ¡¡El agua joder...!! —repitió a todo pulmón para luego callarse y apretar bien fuerte la mandíbula. El crujir de sus dientes reflejaba muy bien el sentimiento que le invadía. Aquel anillo liquido estuvo desde el comienzo y él lo desperdició. En otras palabras, en lugar de tomar vuelo y pelear, debió aprovechar mejor el terreno. Su subconsciente buscó una forma de desgastar a Infermon usando una posición segura en el aire y eso fue el error. Tomó una decisión que desencajaba con su agresiva personalidad. — Me puse nervioso por este estúpido laberinto y olvidé mi lugar de origen... ¡Agh! —chasqueó su lengua y bajó la cabeza con vergüenza. El odio por los Digimon territoriales no opacaba el cariño que tenía por su elemento — Mi amada tierra natal... no volveré a darte la espalda —la próxima vez correría los riesgos si eso significaba tomar una pequeña ventaja. Apartó cualquier pensamiento del ascenso y se concentró en no volver a deshonrarse de esa manera. — ¡Andando Master, la salida no vendrá si nos quedamos aquí!

    Oh, me sorprende lo rápido que te recuperaste de esta derrota Seadramon~ —dijo la distraída. Se la veía contenta, ahora su compañero emanaba buenas vibras.

    ¡No perdí! Yo-¡...! —se interrumpió a sí mismo por una repentina jaqueca. Iba a decir que si la batalla hubiese continuado, habría tenido las de ganar. Prefirió evadir ese vergonzoso tema e ir a por su siguiente prioridad. — Mira, las puertas están abiertas. Las dos.

    ¿Por cuál vamos~? —ambas entradas tenían escaleras, una descendente y la otra ascendente. Estando bajo tierra, la gente pensaría que la segunda les llevaría a la superficie, pero eso no era cierto. Labyrinthos desafiaba toda lógica existente, incluso podían terminar yendo más profundo si trataban de subir. La japonesa le comentó que Wallace eligió la primera, probablemente buscaba alargar su estancia en la mazmorra tanto como le fuese posible, así de excéntrico era.

    ¡Decidido, tomaremos el mismo camino! — mostró sus puntiagudos dientes y formó su característica y perversa sonrisa. No le molestaría volver a encontrarse con esos dos, de hecho, quería verlos de nuevo y causarles un par de problemas. — Me pregunto de que forma nos van a pagar por el favor que les hicimos... No puedo esperar —comentó mientras se relamía sus colmillos.

    ¿Jugando al villano~?

    ¡A callar!


    [...]​

    El sendero elegido se volvió de repente más estrechó. El Perfect volvió a su forma adulta ya que avanzar de otro modo era imposible. Notaron que las escaleras comenzaron a desplazarse no solo por las paredes, sino también por el techo. Les daba grima esta decoración tan particular, parecía querer imitar una especie de espiral, aunque ignoraban el significado que pudiese tener. Después de descender por diez minutos, empezaron a creer que algo iba mal. ¿Otro loop? Cuando consideraron dar marcha atrás, un suceso repentino logró que lo reconsideraran. — ¿¡Kya-a?! —los pies de Takanabe dejaron el suelo y su cuerpo fue atraído hacía arriba. Tuvo que girar sobre su propio eje y caer como un gato para evitar una lesión en su cabeza. Para Seadramon todo fue tan rápido que ni tuvo tiempo de reaccionar, por supuesto, un pequeño golpe como ese era incapaz de incrementar su ya insufrible jaqueca. — ¿Q-qué pasó~? —se preguntó la japonesa. Seguían por el mismo camino, pero ahora parecían estar subiendo.

    Lo que ves Master... ha cambiado hasta la puñetera gravedad —cosa que no le sorprendió tanto como el chillido adorable que soltó su Tamer. — Maldito instructor, sus palabras eran ciertas. La información que reunimos no sirve de nada. ¡Es basura!

    No te rindas todavía~ —negó la distraída con su cabeza, era muy pronto para maldecir. — Podemos usarla, aquí y ahora~.

    ¿? Explica cómo.

    Hay una distorsión en la gravedad, ¿no? Con solo ver las paredes podemos decir que esto se volverá a repetir~ —la serpiente soltó un cumplido e hizo una expresión de entendimiento. Tenía sentido, pero también creía que guardar ese tipo de expectativas sería malo si uno se aferraba demasiado a ellas. Gracias a este cambio decidieron no volver y poner a prueba la teoría de la humana. Ringo recordó una conversación que tuvo con una de sus clientas habituales meses atrás, decidió que era buen momento para compartirla. — ¿Sabes~? Me han dicho que las personas siempre están en busca de respuestas y etiquetas~. Incluso lo desconocido puede volverse más familiar luego de recibir un nombre.

    ¿...? —el acuático no captó su punto, así que la dejó continuar sin interrupciones mientras ascendían.

    Amelia una vez me dio un ejemplo de esto: Dime, ¿qué es la gravedad~?

    Hasta yo sé algo tan básico Master. Es la ley que dicta que los objetos más grandes atraen a los pequeños.

    Sí, así funciona básicamente~. ¿Y por qué~?

    ¿"Por qué", dices?

    ¿Por qué un objeto grande tiene que atraer uno pequeño~? ¿Y si fuese al revés? ¿Seguiría siendo eso gravedad?

    E-eso es... —en otras palabras, podían explicar el fenómeno pero no su causa. Labyrinthos es como una caja negra llena de incógnitas y pocas respuestas. Si esto fuese un desafío individual y mental, Takanabe tenía grandes posibilidades de superarlo. Pero aquí estaba atada a su camarada, cuya inestabilidad podía volverse un problema. Ella siguió explicando: aquí una ley tan fundamental como la gravedad era vilmente violada, lo mismo podía suceder con el espacio y el tiempo. Pero incluso en este circo carente de física existían los patrones. El deber de los dos era detectarlos y observarlos con calma. A través de la prueba y error, se volvía posible desentrañar los misterios tras su mecanismo, incluso Wallace logró hacer un avance después de estar atrapado en ese domo por más de una hora. — ¿Entonces quieres intentar lo mismo que el viejo?

    Exacto~. Hay muchas cosas que no sé, especialmente de mi lado espiritual. Creo que con paciencia las respuestas llegaran solas~.

    Bien Master... Espero que tengas el doble de paciencia para afrontar esto.

    Ah... —llegaron al próximo puzzle. Ambos contemplaron un cuarto de proporciones épicas. Se extendía de punta a punta con unos cincuenta metros cuadrados, pero la distancia entre el techo y el suelo parecía superar los dos kilómetros de altura. Se asemejaba a un prisma gigante, uno con innumerables entradas. Lo peor de todo es que la arquitectura literalmente imposible confundía la percepción del par: Decenas de escaleras conectaban con todas las puertas, cada una con su propia gravedad ajena a las demás. Ringo recordó haber visto un cuadro similar en el mundo humano. Se refería a "Relativity", creado por M.C.Escher. No conocía el titulo de la obra, pero como casi todo el mundo, vio alguna referencia similar a lo largo de su vida.

    [​IMG]

    Esta mierda tiene más túneles que un hormiguero... —ya no tenía sentido quejarse, pero de igual modo lo hizo. Continuaron sin ningún tipo de juicio, poniendo a prueba su suerte. Recorrieron escalón a escalón y soportaron los continuos cambios de gravedad. Un pequeño percance apareció cuando se toparon con otros individuos. — ¡Atrás Master! —Seadramon elevó su guardia y encaró a los posibles enemigos. Dispersas por toda la zona, yacían inmóviles un grupo de Harpymon. Al igual que un girasol siempre mira hacia el sol, ellas no despegaban su vista de los aspirantes. — ¡¿Quién coño sois?! —sin respuesta. El silencio incómodo fue interpretado por él como una especie de desafío. — Que así sea entonces... —susurró con un tono sombrío. Abrió sus fauces y disparó un potente Water Breath. El torrente engulló la figura de una harpía por medio minuto. Cada segundo que la columna de agua impactaba contra la pared, debía significar una tremenda agonía para su objetivo. Detuvo la ejecución de su técnica para observa el estado de la víctima, no obstante, notó que ella se encontraba intacta, no se movió ni un milímetro. — ¿Q-qué demonios?

    Oh, ¿otra ilusión~? —ante la observación de su compañera, le dio un golpe de cola a la demi-humana: Su cuerpo fue literalmente atravesado cual espejismo. — Correcto~. No te molestes Seadramon, estás gastando tus energías.

    Por un lado fue un alivio, significaba que ignorarlas no supondría ningún riesgo. Pero por el otro, la presencia que emanaban se sentía muy real. Casi parecían cámaras de seguridad, vigilando constantemente hasta el más mínimo de sus movimientos. El dúo dejó atrás esas excéntricas apariciones y se adentraron por otro sendero esperando dar con la salida. Sin embargo, al igual que en los tres intentos anteriores, volvieron al mismo cuarto. La longitud de los pasadizos no cuadraba con la distancia recorrida. Ingresaron por una puerta que yacía veinte sobre el nivel del suelo, caminaron diez segundos y al salir de allí, notaron que la altitud se incrementó un kilómetro. Esta distorsión espacio/temporal era muy similar al bucle, con la diferencia de que aquí se desafiaban más las leyes de la física.

    La gran pregunta que invadió sus mentes fue obvia: ¿Cuanto tiempo estarían atrapados allí hasta que diesen con la solución del acertijo?

    MasaruMasaru las distracciones son poderosas estos días... he re-escrito este post tres veces, luego le doy otra corrección. Seguramente me quedó algún error gramatical.

     
    Última edición: 12 Jul 2017
  11. Autor
    Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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  12. V.G.Tizza

    V.G.Tizza Reflejo

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    Caminar de forma aleatoria por más de media hora hacía que sus esfuerzos pareciesen inútiles. El cuarto contaba con cientos de entradas e incontables escaleras. Cuando ingresaban por una puerta, el túnel y la distorsión espacial les traía de vuelta al punto de partida, pero en una altitud diferente . Lo peor de todo es que con las salidas idénticas, las unas de las otras, se volvía imposible memorizar cuál de ellas era un callejón sin salida. Dejar marcas de hielo tampoco fue una opción, Seadramon no poseía las energías suficientes para respaldar tal hazaña. No obstante, ni la japonesa ni el acuático parecían desesperados por esta situación. Ciertamente ellos avanzaban sin ningún tipo de criterio, pero eso era porque estaban más ocupados buscando patrones.

    ¿Cuales fueron los resultados de su meticulosa observación?
    1) Estuvieron de acuerdo en que para salir de este puzzle gigante, debían identificar el camino correcto entre muchos falsos. La dificultad para conseguirlo era incluso más alta que encontrar una aguja en un pajar.
    2) Sin importar a donde fuesen, no podían escapar de las ilusiones y sus penetrantes miradas. Les costaba creer que fuesen simples imágenes sin conciencia.
    3) Por último, abajo, en la base, hallaron un monolito de obsidiana cuya superficie tenía grabada una cantidad considerable de jeroglíficos.​
    Es inútil, completamente inútil —se quejó el reptil. Por mucho que la piedra fuese su mejor pista, eran incapaces de comprender o intuir el significado tras los garabatos que portaba. — Sería bueno saber que entrada usé para llegar hasta aquí. Así podríamos volver al domo y tomar la escalera ascendente... aunque seguramente sea en vano. Ya me imagino a la salida desaparecer en un parpadeo.

    Te lo estás tomando bastante bien~ —comentó sorprendida Takanabe, quién esperaba una rabieta más vistosa por parte de su camarada... de nuevo. ¿Tan poca fe le tenía?

    Ja —el aludido soltó una risa sarcástica. Por muy tranquilo que estuviese en el exterior, su interior seguía siendo un vaivén de emociones contradictorias. Su jaqueca, causada por la grave lesión en su nuca, tampoco le ayudaba demasiado a pensar. La zona en cuestión comenzaba a hincharse. Probablemente perdería su sensibilidad a todo menos al dolor. — Por cierto Master, ¿cuantas horas llevamos aquí?

    Hmm~ —Ringo se llevó la mano al mentón y meditó profundamente en base a su propia percepción del tiempo. — Ya empiezo a tener hambre~. Creo que falta poco para que alcancemos las cinco horas, quizás ya las superamos~.

    — Eso es... bastante malo
    —considerando que el bucle se chupó una buena cantidad de minutos, esperaban estar atrapados aquí por más o menos un periodo similar. De hecho, este acertijo era más complejo que el anterior, la situación podía ser más precaria. Vagaron por diez minutos más, buscando cualquier otro tipo de pista. Seadramon entrecerró sus ojos con incredulidad al contemplar la figura de un Harpymon. — ¿...? —era diferente de las demás. Su imagen parpadeaba, denotando que no era más que un holograma, mientras que las otras se mostraban indistinguibles de un Digimon real. Se acercó para examinarla de cerca. La tocó, fue traspasada. La olfateó, no sintió ningún olor. Le habló, y ella no le contestó. — ¿Por qué me mira con tanta intensidad? Me va a hacer un agujero en la puta cabeza si no para.

    ¿Será que responde a estímulos como las plantas~? —cuestionó la distraída también con algo de intriga.

    Eso espero. Este lugar es escalofriante, parece una jodida secta de mierd- —antes de terminar su insulto. La ilusión levantó una de sus garras y lanzó una potente patada directo al ojo de la anguila. Si no fuese porque éste último cerró su parpado por mero reflejo, le habría arrancado el globo ocular. — ¡¡Ngng-!! —la serpiente reaccionó e intentó masticarla, pero sus ataques físicos la traspasaron cual fantasma.

    ¿Estás bien? ¿Déjame ver~? —aún frunciendo el ceño de dolor, el acuático no tenía ninguna herida visible. Por suerte la harpía se detuvo después de eso.

    ¿¡Por qué diablos me atacó?! ¿¿Y por qué yo no puedo tocarla y ella a mi sí?!

    ¿Es realmente una ilusión~? — lo que planteó Takanabe fue aterrador. Si una alucinación era capaz de afectar todos los sentidos, ¿se podía decir entonces que era falsa? Lo mismo aplicaba al laberinto. Cuando lo reconsideraban con calma, no parecía tener sentido que semejante estructura existiese. Teniendo en cuenta la "realidad" y una "farsa indistinguible", ¿cual de las dos vale más? Naturalmente uno creería que la "existencia certera" tiene más importancia, pero pensar de esa manera era una muestra de ingenuidad. Lo falso aquí tiene un valor mucho mayor, en su deliberado intento por ser real, es más autentico que lo que trata de imitar. En otras palabras, no importaba que las Harpymon fuesen ilusiones, si ellas eran capaces de lastimar al dúo, entonces eran tan amenazantes como un Digimon corriente. — ¿Te encuentras bien~? ¿Este enorme muchacho te ofendió~? —se dirigía a la humanoide que les atacó. Su comportamiento fue poco usual, una pista. La alada no le respondió, se quedó en silencio como una estatua, sin despegar sus ojos del par. Takanabe se encogió de hombros y se rindió en el primer intento. — Creo que te quiere más a ti, inténtalo Seadramon~.

    Déjamelo a mi Master... —cuando el dolor en su ojo desapareció, él se aclaró la garganta y escupió sus duras palabras. — ¡Basura ridícula, ¿con quién crees que estás tratando?! ¡¿Te atreves a insultar al heraldo del mar?! —el marino entonces se apartó de ella de inmediato. Efectivamente le atacó de nuevo, parecía responder a los insultos y luego de agredir a su objetivo, volvía a su posición inicial. Pero entonces, ¿por qué no hacía lo mismo cuando recibía un ataque físico o elemental? El reptil se encontraba desconcertado. La poca información que poseían estaba repleta de agujeros, necesitaban encontrar la forma de llenar esos huecos. Por suerte y como dice el dicho, dos cabezas piensan mejor que una. — Aunque ahora si me gustaría que estuviese ese vejestorio aquí... —susurró.

    ¿Wally~?

    Vaya diminutivo le diste... Sí, él —especificó al tiempo que retrocedía y dejaba atrás esa molesta "ilusión". — Recuerda, fuimos por el mismo camino. Si llegó hasta aquí, ¿por que no lo vimos? No hubo muchos minutos de diferencia.

    Puede que Labyrinthos tenga otros planes para ellos~ —o quizás resolvió este acertijo en poco tiempo. Incluso pudo tener la suerte de escoger el camino correcto al primer intento. Pero, ¿en verdad funcionaba así esta sala? Parecía estar diseñada para encerrar a los aspirantes hasta que acabasen las treinta y seis horas. Recordando la fecha límite, Ringo pensó que era buena idea revisar tanto el D-Terminal como el teletransportador. Al igual que en el sendero número nueve, ninguno de los dos dispositivos funcionaba. ¿Fueron separados del plano dimensional conocido como "Digital World"? ¿O era solo un tipo de interferencia como el magnetismo? En cualquier caso, esta sala bloqueaba el único medio de escape con el que contaban. Y eso era malo, muy malo.

    Otros quince minutos fueron desperdiciados sin ningún tipo de progreso. Atravesaron túnel tras túnel y el resultado siempre fue el mismo. Cuando uno de ellos les condujo de nuevo a la base del cuarto, decidieron volver a inspeccionar el monolito de obsidiana. Los caracteres que tenía tallados eran ilegibles para la distraída y el gruñón.

    ¿Esto no es similar a lo que estudia FlaWizardmon?

    ¿Sorcery~? —también conocido como "high-level programming language". Una lástima que no les funcionase el D-Terminal, sino podrían preguntarle al mago de fuego que diablos decía allí. La japonesa acarició la piedra y usó el tacto para recordar los jeroglíficos grabados. Sin embargo... algo cambió en el cuarto. — ¿...? — la humana sintió que tocó algo que no debía. Todas las Harpymon a la vista no solo movieron sus cabezas en dirección a los aspirantes, sino que también giraron sus cuerpos de la misma manera.

    Espeluznante. No hagas nada extraño Master, si nos atacan todas juntas somos boleta —elevar su guardia de poco servía ante esta situación, ni siquiera valía la pena evolucionar para luchar contra oponentes invulnerables en una jaula casi-inexpugnable.

    No... está bien así Seadramon, no te preocupes~ —Takanabe curvó ligeramente sus labios cuando notó que existía una relación entre ese pilar y los hologramas. Adoptando ese punto de vista, los datos comenzaron a cuadrar: la vigilancia constante de las Harpymon, los caminos falsos, el hecho de que respondan a insultos y no a golpes. — Escucha, quiero que me sigas la corriente~. Tengo una corazonada~.

    ... ¿Qué tramas?

    [...]​

    Aquello no era una simple roca destinada a decorar la habitación. Se asemejaba más a un monumento o un altar. Enfrente de dicha placa, Ringo se arrodilló e inclinó con respeto. Su compañero imitó sus acciones. Manteniendo solo el resto de su cuerpo en alto, dejó que su cabeza tocase el piso. Al principio no hubo un cambio notable, pero la distraída insistió en que valía la pena seguir intentándolo. Luego de un tiempo, una a una, las ilusiones cercanas comenzaron a volar. Se acercaron a ellos, pero aún guardando cierta distancia. A pesar de que el par se encontraba nervioso, trataron de mostrarse inmutables. Estaban rezando. Si el dios en todo el Mundo Digital era Yggsdrasil, lo mejor sería rendir tributo hacía él. Una muestra de humildad que las harpías parecían aprobar. Por supuesto, no quedaba claro si el maestro de ellas era esa deidad o el propio laberinto.

    Nosotros rendimos culto a vuestro maestro y lamentamos toda ofensa causada desde el fondo de nuestro corazón —la japonesa dejó su perezoso acento para hablar con más claridad. — Así que por favor, permítannos saber dónde está la salida. — Como si las Harpymon estuviesen evaluando la sinceridad del par, esperaron sin mover un solo músculo. Seadramon comenzó a impacientarse, se sintió estúpido pero tampoco quería ser el primero en arruinarlo, por eso lo soportó. Y respondiendo sus expectativas, las vigías se elevaron al unisono y llevaron a cabo una sincronizada coreografía. Al terminar, se posicionaron al lado de una de las cientos de entradas. — Gracias —dijo la participante número cinco con completa humildad. No garantizaban que esa fuese la real, preguntar por ello podía ser considerado un insulto hacia esas guardianas así que no lo hicieron.

    Vamos Master —dejó que su tamer subiese a su lomo y voló en silencio. Cuando pasó al lado de las ilusiones, sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral. Si fuese capaz de sudar lo habría hecho.

    Al final, existían tres formas de salir de este lugar.

    La primera, deducida por el par, era mostrar sus respetos al laberinto y pedir una guía a sus vigías. La segunda era encontrar la entrada de forma aleatoria. Y la última, cosa que ninguno de ellos dos conocían. Era destruir el monolito de obsidiana, interrumpiendo el mecanismo que generaba los cambios de gravedad y creaba las distorsiones espaciales. Si bien es cierto que podían escapar por cualquier sendero de hacerlo, significaba también que tendrían un ejercito de Adult tras sus cabezas. Fue una suerte que esa loca idea jamás pasase por la mente del dúo.

    MasaruMasaru me pase un poquito de fecha límite, pero ya venía con la idea de pedir prórroga xD ¿Dos semanas está bien?

     
    Última edición: 12 Jul 2017
  13. Autor
    Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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    V.G.TizzaV.G.Tizza Te doy tres y me estoy arriesgando (?)
     
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  14. V.G.Tizza

    V.G.Tizza Reflejo

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    Salir de ese cuarto religioso implicaba que recibirían dos noticias, una positiva y otra negativa. Empezando por la buena, no se toparon con ningún tipo de distorsión espacio-temporal, cosa que al menos les garantizó un camino diferente a los anteriores. Para ellos, quizás, el único real entre cientos. La mala es que el túnel fue cubierto por penumbras. La iluminación del exterior no se filtraba ni tampoco había rastro de minerales fluorescentes. No obstante, bajo los pies de Takanabe fue invocado un círculo de luz, que se extendió hasta alcanzar los dos metros de diámetro. Sus lineas emitían un brillo intenso, capaz de apartar las sombras en un área de cinco metros a la redonda. El borde tenía unos caracteres grabados muy parecidos a los del monolito. Ringo creyó que se trataba de un diagrama ceremonial relacionado a lo oculto, aunque de por si, Digital World ya era una tierra de fantasía. Al costado izquierdo de la distraída, apareció una pantalla holográfica cuya superficie era atravesada verticalmente por una franja verde. En el centro yacía un pequeño y destellante punto rojo, que parpadeaba con intervalos de dos segundos.

    Naturalmente tal sorpresa detuvo el progreso del dúo. Ambos miraron con nerviosismo sus alrededores.

    ¿¡Qué tocaste Master?! ¿¡Una trampa?! —sí ella era la afectada, debía ser su culpa. Así funcionaba la lógica en su pequeño cerebro. Para bien o para mal, él tenía razón. Existía una razón en particular por la cuál la japonesa fue elegida y no el marino.

    N-no estoy segura~ —intentó recordar, pero nada se le vino a la mente. Al momento de entrar en el túnel, ella se bajó de su compañero y le dejó tomar el liderazgo por si se topaban con alguna trampa. En el momento que se desencadenó el suceso, ella no sintió nada extraño con su cuerpo. Esperaron un par de minutos con la guardia en alto, pero nada salió de entre las sombras para acecharles. La número cinco frunció el ceño y suspiró. — Vamos~ —no le gustaba mostrar actitudes paranoicas. — (¿Por qué me pongo nerviosa? Solo debo aceptar lo que me traiga el destino) —pensó. Decidió que tomaría el incidente como algo afortunado, después de todo, ese circulo arcaico les otorgaba un poco de luz. Incluso emanaba un aura cálida que reconfortaba su frío y húmedo cuerpo. Seadramon no lo notó, pero cuando su Tamer le ocultó de los dos Ultimate en el domo, se sumergió en el agua y hasta ahora no tuvo tiempo de secarse. Una persona común podría enfermarse, Takanabe en cambio aplicaba la respiración yóguica para mantener su temperatura estable. Podríamos decir que aún sin esta inesperada ayuda, ella se las iba a apañar de todos modos.

    El equipo de Nastrand's Maze esperaba más sorpresas por este trayecto y por supuesto, Labyrinthos cumpliría con sus expectativas. Mientras avanzaban, la serpiente tocó una baldosa plegable. Inmediatamente las paredes a su alrededor se abrieron, exhibiendo un mecanismo automático que disparó una potente descarga eléctrica. La energía impactó en el cuello del reptil, estimulando el dolor causado por su herida previa. — ¡¿...?! —apretó los dientes y aguantó el calvario. Cuando miró a su costado, vio que la trampa volvió a su posición inicial.

    ¿Te duele~? —la obvia pregunta de la distraída no fue muy útil.

    El Adult contrajo sus músculos, su tórax palpitaba sin control y su respiración comenzó a acelerarse. — ¡juju! —ya no contenía su sufrimiento, sino sus carcajadas. — jujuhaha, ¡¡BUAHAHAHAHAHAH!! ¡Así me gusta joder! —su alegría era sincera. — Por fin aparece una trampa normal Master. Creí que me iba a volver loco con tantas distorsiones y juegos mentales —no estaba de coña, prefería mil veces más tratar con este tipo de mecanismos en lugar que esos molestos puzzles. — Evolucioname Master. Cumpliré mi papel como carne de cañón —la japonesa asintió para luego proceder con la carga de Digisoul y la activación del Emblema. Si volaban existía la posibilidad de no activar ninguno de esos artilugios, pero también era probable que existiesen algunos sensibles al movimiento, por eso prefirió encarar todas esas adversidades. Además, el ataque elemental que recibió era equivalente al de un Child poderoso, en su forma Perfect serían incapaces de dañar sus duras escamas.

    Finalizada la transformación de su compañero, la jover tamer percibió un cambio en la pantalla holográfica. — ¿Ara~? ¿Qué tenemos aquí~? —el destello escarlata ahora era rodeado por un cuadrado amarillo. No parecía ser una coincidencia, una idea vino a su cabeza, para comprobarla, continuó caminando. Notó ahora que ambas figuras geométricas se alejaban la una de la otra. — ¡Oooh~! —era un mapa digital de la mazmorra. Tuvieron que detenerse una vez más para compartir con mucha calma esta escandalosa información.

    [...]​

    El círculo arcaico era la prueba más concreta de esa bendición/maldición. Al orar y mostrar humildad en la habitación de las escaleras, las Harpymon le otorgaron ese "regalo" a la distraída. MegaSeadramon, quién repetidamente las insultó no obtuvo nada más que el permiso de abandonar la sala con su compañera. Esto era extremadamente conveniente, sin embargo, existían una par de reglas que limitaban su utilidad y que por supuesto, los mercenarios desconocían:
    • La duración máxima era de una hora. Les quedaba la mitad de ese tiempo.
    • La bendición solo sirve dentro de estos túneles.
    • Si Ringo cae inconsciente, tanto ella como su compañero serán transportados dónde las harpías una vez más y perderán su favor.
    • La bendición atrae adversidades que pondrán a prueba al par.
    Por el contrario, pudieron deducir lo siguiente del mini-mapa.
    • El punto rojo la representa a ella y su posición actual.
    • Las franjas verdes representan los túneles. Al continuar avanzando notaron como comenzaban a bifurcarse de la misma forma que un laberinto tradicional; con muchas encrucijadas y caminos muertos.
    • Todas las trampas eran elementales: Hielo, fuego, electricidad, veneno, agua. Aparecen en el mini-mapa cuando son activadas, representadas por un cuadrado amarillo.

    Al principio la anguila insistió que todo esto era una conspiración del laberinto. Pero luego de ver en la práctica lo útil que era, terminó tragándose sus palabras. Sorteaban los obstáculos con facilidad, la oscuridad no era un inconveniente y elegían siempre el camino correcto. Todo fue a pedir de boca. Sin embargo, ese fugaz y efímero sentimiento de seguridad no era realista. Él comprendía que algo no cuadraba, la información que poseían era incapaz de explicar la buena voluntad de Yggdrasil. Pasados unos cinco minutos, el mapa de la distraída empezó a vibrar de forma extraña. La imagen fue deformada por el ruido y cuando se estabilizó, mostró cambios en la arquitectura.

    Hora de despertar del sueño parece... —musitó la serpiente viendo lo mismo que ella. Un punto azul emergió en la tabla, los caminos se cerraron de modo que esta pequeña luz pudiese llegar sin problemas donde la japonesa y el acuático. El silencio fue quebrantado cuando escucharon el sonido de unos pasos. — (Zapatos... debe ser un humano) —concluyó el Perfect. ¿Sería un enemigo o un aspirante neutral? De entre las sombras salió el participante número uno, con su traje negro y una postura casi militar. Su cara de pocos amigos podía rivalizar con la del marino. Sin embargo, algo más impactante se presentó en frente suyo. — ¡Vaya! ¡Mira que agradable sorpresa! —lo que vio allí fue a otro de su especie: WaruSeadramon. MegaSeadramon se separó de su tamer y fue a saludar a su compatriota. Era muy común que entre los suyos hubiese admiración y respeto, el lado fanático que mostraba a menudo el mercenario, en realidad era algo compartido por toda su raza.

    Ah-, espera —Ringo intentó detenerlo, pero sus palabras llegaron a oídos sordos. Ella lo entendió ni bien los vio, esos dos no traían buenas noticias, parecían poseídos por un mar de malas vibras. El único que se mostraba alegre en este túnel, era su iluso compañero. El número uno caminó con los puños bien cerrados, bajó el mentón al tiempo que elevaba su coronilla y balanceó correctamente el peso de su cuerpo con cada paso. Para este momento el cuerpo de Takanabe estalló en sudor, las señales de alerta en su cerebro se dispararon. El camino espiritual estaba fuertemente arraigado al sendero de las artes marciales. Durante su viaje en el mundo humano, pudo ver a muchos expertos en combate, y sin dudas, ese pelado era uno de ellos. — H-hola~ —no hubo respuesta. Las distancias continuaban cerrándose más y más. La quinta aspirante retrocedió un poco sin darle la espalda y trató de dialogar una vez más. Antes de que pudiese decir nada, el otro humano adoptó una postura de combate, extendió su palma y endureció los dedos. Luego, lanzó dicha extremidad directo al entrecejo de la joven Tamer. — ¡...! —para esquivarlo Takanabe se dejó caer hacia atrás y contorsionó su cuerpo lo más rápido que pudo. No evitó el ataque por completo, pues se ganó un corte en su mejilla. ¿Qué hizo para ganar la ira del desconocido? No lo sabía, pero sí entendía que él iba tras sus puntos vitales. El hombre no se detuvo allí, preparó una patada destinada a aplastar la traquea de la chica, ésta tuvo que ponerse de pie rápidamente y correr en la dirección opuesta. Los auriculares del Sound Linker reposaban en su cuello, se los colocó en la cabeza y le advirtió a su compañero. — [¡Enemigos Seadramon, ten cuidado!]

    ¿Master? —la anguila, concentrada en "charlar" con su congénere, no se percató de la situación en lo más mínimo. Se dio la vuelta y notó como el círculo de luz se alejaba en la distancia. — [¿A dónde vas?] —su Tamer corría lejos de él, eso no podía significar nada bueno. Nervioso, encaró de nuevo a WaruSeadramon y le preguntó. — ¿Qué pasó con los humanos? ¿Por qué se alejan? —tan enfrascado en su previa alegría, no cuestionó el humor del otro Perfect, quién no le devolvió ni una sola palabra. Ese fue su error y lo que dio origen a esta catastrófica situación. Sin el círculo arcaico cerca, las siluetas de ambos Digimon eran consumidas por las sombras. No obstante, como los seres abisales que eran, solo necesitaban un pequeño resplandor para ver perfectamente. El virus abrió sus fauces y allí se formó una energía todavía más profunda que la propia oscuridad: Darkstrom. — Tienes que estar bromeado...

    MasaruMasaru la triste historia de como un tal Tizza desperdicia la buena voluntad del rey demonio. Qué muchacho más imprudente.
    Los "[]" encierran diálogos de sound linker.
     
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  15. Autor
    Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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    V.G.TizzaV.G.Tizza Tales errores son normales en la humanidad (?) continúa
     
  16. V.G.Tizza

    V.G.Tizza Reflejo

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    Mark Sokolov nació en Rusia hace treinta y seis años. En el mundo humano, trabajó gran parte de su vida como guardaespaldas y desde muy joven pulió su cuerpo con duras artes marciales. Se convenció a sí mismo de que él no era más que una herramienta para este mundo, por eso abandonó cualquier rastro de su ego. Desde su vestimenta hasta su corte de cabello, todo fue decidido por otras personas. En esta dimensión las cosas no cambiaron, solo porque él era el más adecuado para tomar el liderazgo de Soul Ring, aceptó esa carga sin siquiera cuestionarla. Se trataba de una persona con un frío temperamento, incapaz de manifestar emociones. Su compañera, una Betamon amable y dedicada, buscaba cerrar las distancias entre sus corazones. Pero desde el principio fue un esfuerzo vano, ¿qué sentido tenía que un "objeto" como él tuviese amigos? No obstante, en este mundo existen personas que destacan al abandonar un rasgo de su humanidad. Carentes en muchas áreas y expertos en pocas. Asumiendo esa lógica, la leyenda de "Mark el Mueble" recién comenzaba y debía elevarse más en el futuro... a menos que encontrase su final en el laberinto.

    ¿Cuando fue que sucedió? Entre la existencia y la no-existencia, él no podía evidenciar ninguna diferencia. A pesar de que ahora estaría atrapado allí para siempre, seguiría acatando la voluntad de un ser superior y su propósito no cambiaría en nada. En otras palabras, él era un fantasma. Una sombra cuyo deber actual era poner a prueba al dúo de Nastrand's Maze según los deseos de las harpías. Si tuviésemos que darle un nombre a su ocupación, esa sería "sirviente de un vasallo". Para su Betamon fue igual, de ahora en adelante cumpliría su papel como herramienta. Por cierto, su forma Perfect nunca fue WaruSeadramon, sino Gigadramon. La razón por la que apareció otra serpiente, se debía a que uno de los miedos más grande de MegaSeadramon se estaba materializando: "No matarás a los tuyos".

    ¡¡M-MALDICIÓN!! —antes de que el torrente de oscuridad derritiese su cuerpo, la anguila le asestó un cabezazo y desvió el Darkstrom. Pudo sentir a ese flujo de negatividad rozar sus escamas. — ¡Detente, estás violando el tratado de Fraternidad! —la unión hace la fuerza, su especie no tenía permitido los conflictos internos, era algo básico que todos los Seadramon conocían. ¿Cómo peleaba contra un oponente que ignoraba el principio más fundamental?

    ... —el virus no le respondió. Como ilusión, no tenía ni el derecho de emitir una palabra. En un túnel de cinco metros de ancho y seis de alto, ambos forcejeaban. MegaSeadramon entrelazaba su cuerpo alrededor de WaruSeadramon, y éste último buscaba liberarse. El primero cargó electricidad alrededor de su cuerno, no para atacar, sino para generar chispas e iluminar la zona ya que su Tamer se encontraba fuera de rango.

    [¿¡Qué demonios está sucediendo Master?!]

    [...]​

    Al mismo tiempo, la japonesa detuvo sus pasos luego de superar los cien metros. El cansancio no fue lo que le arrebato su aliento, sino el susto de ser atacada de manera tan repentina. De cualquier manera, no podía avanzar más allá de ese punto, de hacerlo terminaría activando una de las trampas que sortearon con anterioridad. El número uno parecía saber de alguna forma que ella no tenía escapatoria, eso explicaba por qué caminaba incluso cuando cazaba a su victima. Tal muestra de superioridad fue un alivio para la distraída, le dio tiempo de aclarar su mente y de explicarle su situación al marino a través del Sound Linker. Su compañero no pudo contestarle debido a que tenía las "aletas" ocupadas con el otro Perfect, pero logró escuchar la poca información que ella le transmitió.

    Takanabe interpretó el silencio como un mal presagio, significaba que no podía esperar ningún tipo de ayuda por el momento. — (Entiendo tu pesar Seadramon...) —ella al igual que él, no quería pelear con uno de su especie. Contaba con una condición física excelente y una flexibilidad envidiable, pero en cuanto a batallas se refería, era malísima. Recordó la vez que enfrentó al asesino serial Jokermon. Pudo asestarle un golpe cargado de Digisoul, pero fue quizás, el puñetazo más débil y torpe de su vida. Eso no funcionaría contra un humano, solo podía soñar con defenderse de un artista marcial y salir ilesa. Básicamente la técnica marcaba una diferencia abismal entre los dos aspirantes. — (Ahí viene) —escuchó los pasos del hombre. Gracias a la iluminación del círculo arcaico, pudo vislumbrar su silueta. Llegados a este punto solo le quedaba una opción. Inclinó ligeramente sus rodillas y bajó su centro de gravedad. La ya no tan perezosa agudizó sus reflejos al máximo y esperó el ataque de Mark. Éste último comenzó a correr, cerró las distancias en un parpadeo e intentó asestar un golpe de palma justo en la mandíbula de la distraída. De ser efectivo, le sacudiría el cerebro y la dejaría inconsciente en un solo movimiento. No obstante, Ringo ya venía preparada para eso. Se inclinó todavía más, al punto que logró rozar el suelo con sus codos y efectuó una voltereta hacia delante, prácticamente intercambiando posiciones con su agresor. Dicen que puedes evadir un golpe retrocediendo, pero avanzando los evitarás todos. Por un instante, Sokolov reaccionó con lentitud y la número cinco aprovechó eso. — (¡Ahora!) —usó todo el peso de su cuerpo para taclear al ruso y empujarlo directo a la trampa eléctrica... — ¡...! —se equivocó. La joven sintió que chocó contra una pared, pues la postura del pelado no era algo que pudiese ser quebrado sin habilidad y entrenamiento.

    La situación cambió, un escalofrío recorrió la columna de Takanabe. Sabiendo que su plan falló, decidió alejarse. Pero Mark fue más rápido esta vez, agarró la chaqueta de su objetivo y mientras ella todavía se mantenía inclinada, le dio una patada en el estómago.

    Saltando hacía atrás, apenas logró minimizar el daño. Su liviano cuerpo fue arrastrado un par de metros por el suelo, allí, se retorció de dolor. Fue una suerte que su mochila amortiguase el impacto, pero ella no era Betamon, no estaba acostumbrada al sufrimiento. Si pudo responder a lo siguiente, fue porque su instinto de supervivencia gritaba con todas sus fuerzas. Sokolov no esperó a que se levantase, trató de golpearle la cabeza para dejarla inconsciente de una vez por todas. En respuesta, rodó y se levantó con torpeza, haciendo un esfuerzo enorme por no vomitar. Cojeando y con una mano en el abdomen, escapó en dirección a los Digimon.

    La ilusión no se apresuró, parecía que no valía la pena hacerlo por una presa ya acorralada. La siguió caminando cual robot.

    [...]​

    ¡Joder joder ¡JODER!! —MegaSeadramon se encontraba cubierto de heridas pequeñas, resultado de estar constantemente a la defensiva. Seguía siendo incapaz de ponerle una "mano" encima a su rival, aunque como premio consuelo, éste era más débil que el Infermon de Wallace. Dedujo que no pasó mucho tiempo desde que alcanzó su etapa Perfect, pues no parecía estar acostumbrado a esa forma. — ¡Detente ya, es mi última advertencia! —frase que le repetía por sexta vez. WaruSeadramon contrajo sus músculos, y como una cobra, la parte superior de su cuerpo salió disparada en dirección a su oponente. Abrió sus fauces de par en par y masticó las escamas del datos, quebrando algunas en el proceso y provocando un sangrado. Por supuesto, el perjudicado gritó de dolor y con movimientos erráticos se liberó una vez más. — (Esto es malo, muy malo...) —la ira, el combustible que usaba casi siempre para batallar, no se generaba en lo absoluto. Su respiración empezaba a fallar y sus respuestas se volvían más torpes. — Patético, parezco un saco de boxeo... —pensó que le llegó la hora de perecer. Si no mostraba intenciones de contraatacar, ¿para que seguir resistiendo? Justo cuando estuvo a punto de rendirse, vislumbró un pequeño círculo de luz. Era su tamer, ella se acercó usando la pared como soporte, por su expresión parecía estar soportando una gran carga. — ¡Master, vete de aquí, es peligroso! —palabras irresponsables, no existía lugar seguro dentro de este túnel.

    Seadramon... huye... no podemos ganar... —mientras apoyaba la espalda contra el muro, se sentó y tomó su mochila para luego buscar el lector de cartas. No tenía muchas, así que fue fácil encontrar la que necesitaba: Chrome Digizoid MetalBody. La piel de su camarada fue cubierta por una aleación tan resistente como conocida.

    Sokolov volvió a alcanzar a Takanabe. Ella trató de levantarse y huir, pero sus piernas flaquearon y cayó al suelo. Notó que dejó caer su baraja en intentó recuperarla, no obstante, el ruso le pisó la mano justo antes de que lo consiguiese.

    Luego de escuchar ese gemido de dolor, para MegaSeadramon fue claro lo que estaba sucediendo. — ¡¡Bastardo!! —fátiga, estrés, temor, todo eso fue reemplazado por lo que más necesitaba en ese momento: rabia. WaruSeadramon se interpuso en su camino y no parecía tener intenciones de moverse. —¡Quítate del medio! —la escena anterior le ayudó a comprender que existía un crimen más grande que matar a uno de los suyos.

    "[¡Enemigos Seadramon, ten cuidado!]"
    "Seadramon... huye... no podemos ganar..."​

    En ningún momento ella pidió ayuda, siempre estuvo más preocupada por el bienestar de su camarada. ¿Cómo podía dejar que Ringo encontrase un final como ese? Siempre pensó que las peleas entre humanos debían ser resueltas por ellos mismos, pero... — ¡En el momento que no le dejaste coger las cartas se volvió personal! —gritó a todo pulmón. Waru lanzó otro Darkstrom, pero éste fue evitado por un margen muy pequeño, parecía que un ataque elemental no bastaría para detener el frenesí de la Serpiente de Sangre Caliente. El primero usó su mandíbula con la intención de frenarle, le mordió la nuca justo dónde tenía la herida producida por Infermon y aprovechó ese agarre para enredarse alrededor de su cuerpo. — Lloraré tu muerte... —el Chrome Digizoid protegió sus escamas de ese ataque, aún entrelazado al otro, usó su técnica "Winter Touch" para crear capas de escarcha sobre el virus. Al romperlas, un pequeño espacio apareció entre los dos, lo que le permitió zafarse de la constricción. Encaró a su propia especie y con la boca bien abierta anunció su final. — ¡Adiós! ¡Ultimate Stream! —una luz parpadeante se vislumbró en el fondo de su garganta, un mili-segundo después, salió disparado un poderoso torrente de energía. Literalmente traspasó la garganta de su objetivo. Al ser una muerte instantánea, WaruSeadramon explotó en una ráfaga de datos. — ¡Aún no termino! —continuó a toda velocidad con su meta inicial. Le tomó un santiamén llegar donde Sokolov. Cuando lo tuvo a rango, simplemente le bastó con tocarlo. El "Toque Invernal" hizo el resto del trabajo, congeló tanto su carne como sus huesos y se "rompió" cual escultura de hielo. Gracioso, ese humano fue una amenaza de muerte para la distraída, pero al Perfect no le tomó más que un parpadeo deshacerse de él.

    ... —la japonesa que seguía boca abajo en el suelo comenzó a tranquilizarse. No le dio las gracias a su compañero, por culpa de que ella sobrevivió, otro murió. Por supuesto, si el destino así lo quería, lo aceptaría. Una pena que ninguno de los dos se diese cuenta que batallaron contra ilusiones, de saberlo se habrían quitado el mal sabor de boca que les dejó esta resolución.

    El círculo arcaico llegó a su tiempo límite. Poco a poco fue perdiendo brillo, hasta dejar al dúo en la más absoluta oscuridad. En medio de ese silencio incómodo, MegaSeadramon le susurró unas palabras a su tamer. — Siento haber tardado tanto...

    MasaruMasaru ¿Podrás notar la referencia a Railgun? fue muy pequeña igual (?) xD


     
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    Última edición: 12 Jul 2017
  17. Autor
    Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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    V.G.TizzaV.G.Tizza Me creerías si te digo que aún no la veo? (?) Sigo teniendo anotada la referencia, eso si xD
     
  18. V.G.Tizza

    V.G.Tizza Reflejo

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    El rape es un tipo de pez que habita en las profundidades del océano, de tamaño pequeño, su mandíbula ocupa aproximadamente dos tercios de su cuerpo. No obstante, lo que más representa a esta grotesca especie, es la protuberancia que tiene en la frente, capaz de emitir un minúsculo y efímero destello. Al ser un animal casi ciego, este rasgo no tiene otro propósito más que servir de carnada. ¿Por qué se menciona esto? MegaSeadramon estaba haciendo algo parecido. En ese túnel cubierto de penumbras, solo podía vislumbrarse su cuerno. La estática era débil, tanto que ni podía de herir a un ser humano, pero producía la luz suficiente para que el abisal pudiese ver. Y lo más importante, el consumo de energía requerido para tal hazaña era casi nulo. Ya no contaban con la "bendición" de las harpías, por ende, tampoco recibirían otra prueba proveniente de ellas. Debían valerse de ellos mismos para salir de este mini-laberinto ubicado dentro de Labyrinthos.

    La anguila serpenteaba en silencio, asegurándose de no tocar ninguna parte del suelo o las paredes. Cada tanto activaba alguna que otra trampa sensible al movimiento, pero a su nivel las mismas ni le inmutaban. Sus recientes heridas ardían con intensidad, aunque de un modo u otro, él simplemente las ignoraba. Se encontraba más agotado mentalmente que físicamente, con Ringo sucedía algo similar. Ella solo necesitaba descansar un poco, por eso viajaba dentro de la cavidad bucal de su compañero. Existían dos razones para esto: Primero, Takanabe no podía montar a la serpiente poco después de que ésta usase el Winter Touch, pues sus escamas estaban más frías que el hielo y debía pasar un tiempo antes de que recobrasen su temperatura normal. Segundo, la oscuridad casi absoluta era un peligro para una chica herida, necesitaba permanecer en un lugar seguro por el momento.

    (Asqueroso... pero cómodo~) —pensó la japonesa, intentando ver el lado positivo de una sensación que no le gustaría volver a repetir en su vida. MegaSeadramon retraía su lengua para no tragar a su Tamer por accidente. Una vez probó esta forma de transporte con Dracumon, y éste no tuvo quejas más allá de lo desagradable que era.

    Pasó otra media hora. Sin prisas y con calma, recorrieron decenas de caminos muertos. Parecía que la situación de ambos no progresaba en lo más mínimo, pero ese pesimismo tomó otro rumbo cuando la serpiente volvió a detectar un aroma muy familiar. — (¿Otra vez?) —era la humedad y la frescura que sintió justo después de superar el bucle. Siguió ese rastro en el aire, para luego dar con un camino descendente. Notó que el brillo de su espada se reflejaba en el suelo, lo cual le llamó la atención. — (Esto es distinto... ¡Es agua!) —a primera vista se veía como otro callejón sin salida, pero al sumergirse en el estanque, comprendió que su profundidad era mayor a la esperada. No, sería más correcto decir que la mazmorra continuaba de la misma forma, con la única diferencia de que estaba inundada. Después de diez minutos más, la luz del exterior comenzó a filtrarse e iluminar la zona desde arriba. Creyendo que había dado con la salida de este puzzle, el acuático aceleró hasta llegar a la superficie. — (¡¿Q-qué demonios?!) —tardó un par de segundos en procesar lo que vio. Era una habitación que conocía muy bien: El Domo. Cuando su mente volvió a trabajar, se sumergió en busca del sendero que usó para llegar, pero el mismo desapareció sin dejar rastro. — (¡¡No de nuevo!!) —ni siquiera podía gritar de frustración, de hacerlo le rompería los tímpanos a la distraída que se encontraba entre sus fauces.

    [...]​

    Parece que todos los caminos llevan a Roma~ —comentó Takanabe al tiempo que se quitaba sus prendas babeadas. Miró su piel desnuda y avistó varios raspones en su costado izquierdo, además de un enorme moretón en el abdomen. La hemorragia no venía de los órganos sino del mismo tejido, lo cual era un alivio. Le costaba mover su dedo indice por un esguince que Mark le provocó cuando le pisó la mano. Se auto-diagnosticó, y llegó a la conclusión de que sus heridas eran molestas pero leves. — Bien Betamon, creo que es hora de que hablemos —con el fin de secar sus prendas, las dejó sobre la caliente plataforma de piedra que era iluminada constantemente por la luz del sol.

    Sí, ¿por dónde deberíamos empezar? —el verdecito se metió en el estanque con su compañera. Usó el Little Pond para regular la temperatura del agua alrededor de ellos, simulando un baño termal. La técnica ideal para sanar el cuerpo y recuperar energías. Su control sobre la misma era tal, que la mantenía de forma inconsciente. Ya acomodados los dos, preguntó: — ¿Qué le vamos a decir al regente? —Lord HolyAngemon prestaba su castillo a los aspirantes con el propósito de reunir información. Al final del examen, aprueben o no, él mismo les entrevistaría para conocer todos los detalles de su odisea. MegaSeadramon "mató" al número uno y su Digimon, un delito, y ahora que su cadáver no podía recuperarse, no tenían forma de justificar sus acciones.

    Diremos la verdad~. Sabes que soy un libro abierto~ —otra cosa en la que ella era malísima; mintiendo.

    Eso no es bueno Master, ¡no es bueno! ¡Nada bueno!

    Si ya entendí~ —le indicó que mantuviese la compostura. — Estoy más desconcertada por el hecho de que nos atacaran... —¿Qué hacía esa copia de Hitman en la oscuridad? ¿Cómo supieron la localización de los miembros de Nastrand's Maze? ¿Por qué intentaron tomar sus cabezas nada más al verles? Faltaba información, cosa que jamás conseguirían, pues todo fue parte de la prueba realizada por las harpías, un ilusión.

    Joder... —Betamon emitió un gemido cargado de tristeza. — Maté a un compatriota, ¿cómo voy a mirar a mi especie a la cara cuando vuelva al océano? —desde su perspectiva, WaruSeadramon la tenía fácil ya que no debía lidiar con eso. Comenzaba a comprender el por qué de sus acciones. Desde un principio el virus no se veía muy animado por pelear, era como si el humano le hubiese arrastrado a esa confrontación. Siguiendo esa lógica, terminó eligiendo a su compañero por sobre su raza. Se vuelve a recalcar que la realidad no era así, pero fue lo máximo que pudo deducir el anfibio con los pocos datos que tenía a su disposición. — Al final yo también te elegí por sobre los míos Master. No puedes morir ahora que he cruzado la linea. ¿Te quedó claro?

    ¿Tsundere~?

    ¡Qué no! Estoy siendo muy honesto ahora mismo —con la mente tan agotada, no quería esforzarse ni por ocultar sus sentimientos de "afecto". Suspiró de forma pesada y decidió zanjar ese tema allí mismo. En el pasado se habría vuelto loco por la sola idea de asesinar a un Seadramon, pero la situación requería de serenidad. Si madurar era un requisito para salir de aquí, lo haría cuantas veces fuese necesario. — Pasemos al siguiente tema, ¿cómo coño vamos a salir de aquí?

    No podemos, estamos en una "habitación cerrada" —termino que se le atribuía a un cuarto cuyo interior está completamente separado del exterior. Cualquier tipo de escape es imposible sin ninguna intervención desde fuera. Esa fue información básica que recolectaron con Wally antes de pelear contra Infermon. — Si no existen pasadizos secretos... vamos a tener que esperar a que venga otro par de aspirantes~.

    Pero... ¿cuando será eso? —en el peor de los casos podían acabar atrapados allí por el resto del examen.

    No lo sé~ —una respuesta que no ofrecía ninguna clase de tranquilidad. Sin embargo, la japonesa le sonrió al marino y habló con optimismo. — ¡No te preocupes, todo pasa por algo~! —sugirió que aprovechasen esta sala para descansar. Después de todo, en algún momento de esas treinta y seis horas debían acostarse a dormir. Aquí incluso podían darse un baño caliente y disfrutar de la luz solar. Comer también estaba dentro de sus planes.

    [...]​

    Tanto la mochila de Ringo como sus fundas individuales, tenían una protección impermeable para repeler el agua. Fue por eso que las cosas en su interior no se mojaron, ni tampoco el saco de dormir o su mat. Takanabe usó éste último objeto para preparar su rutina de yoga. Betamon la observaba al tiempo que él mismo reposaba para sanar sus heridas.

    ¿No tienes frío Master? —ella siempre le decía que las prendas se usaban para calentar y proteger el cuerpo, pero ahora mismo no vestía ninguna. No se apresuren tampoco. El verdecito al ser de una raza totalmente distinta, no veía ningún tipo de atractivo en la anatomía humana. Ni siquiera se sentía incómodo con esa escena.

    Estoy bien~. Sin ropa que estorbe soy más flexible —efectuar las posiciones con sus heridas le causaba dolor, pero ella no lo rechazaba. Se concentraba en esas molestias y liberaba la tensión a través de su respiración. Con los ojos cerrados, comenzó una extensa y agotadora secuencia de movimientos. Uno pensaría que el dinamismo era ideal para producir calor, y es verdad. Sin embargo, las posturas que requieren largos periodos de in-movilización son las que más hacen trabajar al cuerpo. Vapor blanco brotaba de la piel de la distraída, sudaba a mares. Sin darse cuenta empezó a emitir su Digisoul.

    ¿...? —al principio el sapo lo vio como algo normal. Aunque no tardó en darse cuenta que el aura de su compañera se volvió mucho más fuerte y prominente que de costumbre. Su color verde hoja resultaba precioso a la vista y tenía el don de relajar al los espectadores. — (Así que tú también has estado creciendo, ¿eh Master?)

    [...]​

    Antes de comenzar la prueba, Ringo desechó todas las conservas que imitasen los productos de origen animal de su mundo. Las terminó reemplazando con fruta y batatas cocidas. Vitaminas, minerales, carbohidratos, proteínas, ninguna de esas cosas sería un problema. Algunas bananas fueron aplastadas durante la pelea con Sokolov, pero igualmente se las comieron incluso si no eran más que puré. Después de llenar sus estómagos, ambos pensaron que este lugar al que nombraron como "El Domo", era un oasis dentro de Labyrinthos. Solo debían cuidarse de no acostumbrarse demasiado a este paraíso, pues esa zona de confort podía resultar siendo la mayor amenaza de las pruebas contra reloj.

    Cuando la ropa de la joven se secó, ella se vistió y preparó su bolsa de dormir. Parecía una adorable oruga dentro de ese saco. Betamon se sentó sobre ella y después de que se acurrucasen, los dos cayeron desmayados. No era de extrañarse, con la estresante mañana que tuvieron, la idea de tomar una siesta no podía ser rechazada.

    [...]​

    El anfibio, todavía algo soñoliento, abrió sus parpados y contempló sus alrededores. No tenía forma de saberlo con exactitud, pero ya habían pasado quince horas desde que comenzó el examen. La luz de sol ya no se filtraba, por lo que la iluminación pasó a depender de las piedras fluorescentes que yacían en el techo. Casi todas verde esmeralda o azul zafiro. No se percató de nada extraño en dicha escena, por lo que estuvo a punto de irse a dormir de vuelta. Al menos así fue hasta que escuchó un sonido metálico.

    ¡...! —abrió los ojos de par en par y saltó de forma instantánea, despertando a la despistada en el proceso. Una moneda cayó en el centro de la plataforma de piedra. Lo que comenzó con un pequeño artículo de oro, fue creciendo hasta que llovieron tesoros de diversos tamaños. — ¡Arriba Master, la ilusión ha comenzado! ¡Tenemos compañía!

    MasaruMasaru creí que viste Railgun porque usaste a dos lvl 5 para crear NPC del rol xD por eso lo mencioné.
    Sobre el post, la escena del baño no puede faltar. Y no, no es relleno (?)
     
    Última edición: 12 Jul 2017
  19. Autor
    Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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  20. V.G.Tizza

    V.G.Tizza Reflejo

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    Unas garras afiladas brotaron del suelo, apartaron la roca y permitieron que del foso emergiese una criatura demoníaca. Una vez más, Megidramon hizo su dramática entrada. Al mismo tiempo que gritaba, toda la habitación parecía estremecerse por su presencia. Takanabe se tapó los oídos por el estridente chirrido, siendo sinceros, ella prefería otro tipo de despertadores. Por otro lado, Betamon se quedó congelado en su sitio. A pesar de que su cerebro sabía que se encontraba en frente de una ilusión, no podía dejar de titiritar sin control. ¿Y qué si no era real? Las Harpymon tampoco lo eran e igualmente se mostraron capaces de hacerle daño. Acojonado, contempló como el Ultimate trepó la montaña de tesoros, intentando protegerla a costa de su vida. ¿De qué? Otra figura apareció en el extremo opuesto del ring. De brillante armadura, con un escudo casi tan grande como su cuerpo y una lanza por brazo. — (¿Y eso es...?) —se preguntó la japonesa, ella no conocía esa especie, se trataba de Dukemon. La ilusión transcurría de una forma un tanto diferente en comparación con la última vez, el papel de HolyDramon fue ocupado por otro virus y en esta ocasión el lagarto rojizo se encontraba como defensor. El caballero medieval desafió al Dramon con su postura, un segundo después se abalanzó con la intención de tomar su cabeza. Justo antes de que ambas entidades colisionasen, un destello se los tragó para luego desaparecer sin dejar ningún tipo de rastro (sin oro y sin daños colaterales).

    Aff —la calma retornó al cuarto y el anfibio pudo respirar una vez más con tranquilidad. Mientras aclaraba su ritmo cardíaco, sus nerviosos ojos escanearon toda la habitación. ¿Dónde estaban los otros aspirantes? En el momento que los encontró, notó que ellos lo hicieron primero. Una joven pelirroja se acerba con pasos largos. Detrás de su persona, le seguía un Etemon de aspecto tímido. Era la participante número tres. Antes, cuando la vieron en el sótano del castillo, llevaba al menos una chaqueta sobre sus hombros. Ahora lo único que cubría su pecho era un vendaje rosado, su mini-falda tampoco ayudaba mucho a la hora de resguardar su figura.

    ¿No tienes frío~? —Ringo estuvo un largo tiempo bajo la luz del sol, además de que conocía distintas técnicas de yoga que le ayudaban a conservar y generar el calor corporal. ¿Pero sucedía lo mismo con esta otra chica? A excepción del domo (durante el día), todas las zonas que la distraída y el gruñón visitaron eran bastante frescas. Mirando más de cerca, se pudo apreciar que su piel se encontraba llena de raspones y tierra. — Oh... —no necesitaba ser muy lista para entender que ellos no era los únicos enfrentando distintas adversidades.

    La número tres bufó con la nariz y afiló su mirada. — Les debe estar yendo bien si tienen tiempo para preocuparse por otros —señaló la bolsa de dormir detrás de los mercenarios y soltó una risita burlona. Su otra mano sostenía una linterna militar, que podía ser usada como garrote en combates de corta distancia. Con una precisión abrumadora, la giró sobre su eje cual cuchillo para luego tomarla de la empuñadura. Ese alarde de sus destrezas físicas era una prueba muy clara de que ella podía haber encarado a Mark mucho mejor que Takanabe. No obstante, dicha acción no fue una advertencia, simplemente jugaba con su objeto preferido. — Oh my, ¿no son ustedes los descuidados que provocaron a los rusos?

    A-ahórrate tus prejuicios. Tenemos una propuesta que hacerte, una que sacará nuestros culos de aquí —comentó el verdecito, aparentando ser duro a pesar de la lamentable exhibición que hizo momentos atrás. En parte estaba algo aliviado de poder recurrir al diálogo, significaba que podía usar la razón con este par de aspirantes.

    La pelirroja dibujó una leve sonrisa en su rostro y con un tono animado respondió. — Hmm ♪. ¿Qué debería hacer? ♪ —le dio un vistazo a Etemon, y éste parecía estar en contra por la forma que negaba con su cabeza. Por esa misma razón hizo caso omiso de su opinión. — Bien. Oigamos que tienen para decir.

    [...]​

    Furude Rakko, veintidós años, de nacionalidad japonesa. Durante los primeros quince años de su vida fue una chica corriente de la alta sociedad. Asistió a una escuela de élite exclusiva para mujeres y tuvo más de veinte estudios extra-curriculares, todos impuestos por sus padres. Naturalmente, cuando se ponen expectativas tan pesadas sobre una persona muy joven, las cosas no pueden terminar bien. Fuera del ojo vigilante de sus progenitores, comenzó a entablar relaciones cuestionable. Su moral se fue torciendo, la sola idea de hacer algo que su madre odiase se volvió muy tentadora. Con todas las habilidades de que desarrolló "gracias" a ellos, acabó convirtiéndose en la líder de un grupo de matones. Muy en el fondo sabía que lo que aprendió le sería de utilidad, pero ella sería la que decida dónde y cuando ejercer sus facultades. En el Mundo Digital también formó un equipo de delincuentes y hay muchos que están esperando el regreso de su jefa. Tyumon, su subordinado, es un Digimon introvertido e inseguro. Curiosamente y a pesar de que llora cada vez que pelea, tiene las agallas para enfrentar los desafíos que amenazan a su líder. Podríamos decir que quitando de lado su faceta asustadiza, su lealtad no es ninguna broma. Por supuesto, ninguno de los dos se presentó de esa forma ante los mercenarios. Lo único que Rakko le exigió a Ringo, fue que agregase el prefijo "sama" cada vez que se dirigiese a ella. La distraída nunca usaba honoríficos porque en el mundo humano pasó más tiempo fuera de su país que dentro. No obstante, no tuvo problemas con aceptar esa demanda. Para la delincuente el respeto era muy importante, podríamos decir que intentaba formar una mafia a su manera.

    Déjame recapitular Takanabe-kun. Es la segunda vez que llegan a este cuarto y tienen una vaga idea de como funciona gracias a la intervención de Brode-san, ¿correcto? —se cruzó de brazos y asintió en señal de entendimiento. Intentaba unir las piezas, pero habían cosas que no cuadraban. — Según ustedes la forma de salir de aquí es teniendo una batalla. Han interpretado la ilusión como un desafío planteado por el laberinto... Nop, no lo encuentro razonable.

    ¿¡Qué?! ¿¡Dices qué te estamos engañando?! —cuando el verdecito le replicó, ella le fulminó con la mirada. Un aura de opresión hizo retroceder al anfibio, nunca le sucedió eso con un humano. ¿Cuan imponente podía ser? — Quiero decir, ¿por qué te engañaríamos Furude-sama? —y dejó de pensar una vez más. — (¿¡Qué demonios acabo de decir?!) —fue una reacción instintiva. Pudo entender que el ego de esa japonesa era mucho más grande que el de cualquier individuo que jamás haya conocido. Literalmente el orgullo encarnado.

    Ha. No dije eso Renacuajo-chan. Primero, ¿cómo están tan seguros de que ésta es la misma habitación que ustedes visitaron antes? —les señaló con su dedo, casi de forma acusadora. Iba a evidenciar el malentendido de los dos jóvenes. — Según su relato, no llegaron por la misma puerta que antes y la ilusión que acabamos de ver fue distinta a la anterior. ¿Siquiera han pensado que las condiciones para salir de aquí pudieron cambiar? —se notaba un ligero rastro de desprecio en su voz. Desde la perspectiva de Rakko, todos eran inferiores a ella, algunos más que otros.

    Oh... —la del chándal rosa admitió que no analizaron tan profundamente las mecánicas tras esta zona. Asumieron lo que dijo Wallace como "verdad", y ni se esforzaron por encontrar otro camino.

    No he terminado. Hay una segunda parte en vuestra versión de la historia que me hace mucho ruido en la cabeza. La condición de derrota "el primero que acaba inconsciente pierde" fue establecida por Brode-san. ¿Acaso no entienden lo que eso significa?

    ¿? ¿Qué tiene de raro? ¿Es qué no adivinó y ya? —Betamon no podían ver más allá, seguía aceptando la realidad frente a sus ojos sin cuestionarla. Razón por la cual las ilusiones tenían tanto efecto sobre él. — ¡Furude-sama, si tantas dudas tiene, solo debemos poner a prueba la teoría! —debía ser la primera vez que el acuático le gritaba con tanto respeto a un humano que acababa de conocer.

    La pelirroja suspiró, no tenía caso intentar educar las mentes defectuosas. — Será la vía rápida entonces. Etemon, prepárate —ni bien terminó de decir esas palabras, algo inesperado ocurrió ante los ojos del dueto de Nastrand's Maze. El mono se arrodilló en frente de su Tamer y comenzó a suplicar.

    ¡P-por favor jefa! No quiero pelear si se puede evitar —con la frente pegada al suelo, soltó esas palabras desesperadas.

    ¿Razón? —preguntó con indiferencia la delincuente. Dependiendo de la respuesta, podía preparar un castigo para Tyumon más adelante.

    N-no, ¡no quiero matar de nuevo!

    ¡¿Qué?! —el anfibio no podía creer lo que acababa de escuchar. ¿Quién iba a asesinar a quién? ¿No solo la humana le veía sobre el hombro sino que también ese títere le menospreciaba? Él podía pensar en muchas formas de acabar con Etemon, y considerando la ventaja de campo que tenía, no se imaginaba perdiendo. — (Estúpido chimpancé, es mi oportunidad de redimirme, no lo arruines) —todavía tenía el mal sabor de boca que le dejó su batalla contra Infermon. Además, si vencía a este otro Perfect, creía que su Tamer se vería menos imponente.

    Rakko parecía satisfecha con la actitud de su subordinado. Incluso cuando éste quería evitar macharse las manos, ella alabó su forma de no mostrar debilidad. Se encogió de hombros y habló para sí misma. — Nada que hacer, supongo que la jefa tiene que salir a dar el ejemplo de vez en cuando. Takanabe-kun, tú y yo, ahora.

    ¿...? —la distraída, casi al margen de la conversación, inclinó su cabeza confundida.

    ¿No lo pillas? ¿Quién dijo que debían ser nuestros Digimon lo que peleasen? La primera que acabe inconsciente pierde —palabras peligrosas. La pelirroja giró con habilidad la linterna entre sus dedos. Con el sol fuera de partida, el domo se encontraba iluminado solo por las piedras fluorescente. La oscuridad era lo suficientemente profunda como para que la yogui fuese cegada por dicho objeto.

    Nerviosa, Ringo retrocedió. No quería acumular más heridas y mucho menos, malas vibras. Betamon estuvo a punto de saltar en su defensa, pero de algún modo el cerebro de la japonesa se las arregló para encontrar una salida pacifica. — Es-espera~. Furude-sama~, s-si podemos cambiar a los duelistas, ¿no deberíamos poder elegir el tipo de enfrentamiento~? —ni bien terminó de decir eso, la sonrisa de la bandida se extendió de oreja a oreja. Empezó a reírse a carcajadas, tanto que le dolía el estomago. Los mercenarios desconcertados, se quedaron quietos en silencio, sin saber como reaccionar.

    ¡Hahahayhahahayah! —no era la actitud que se esperaba ver en una delincuente o una niña rica. — ¡Ya entiendo! Así que de eso se trata. En serio, cada día me sorprendo más de mi misma —ignorando las miradas incómodas de los demás, ella continuó su monólogo. — Ahora las piezas encajan, vaya regalo más inesperado. Seguiremos tu idea Takanabe-kun, ¿cómo quieres resolver este enfrentamiento?

    ¿D-dados~?

    ¿Es en serio, Master? ¿Otra vez con lo mismo?

    [...]​

    Rakko y Ringo lanzaron un dado, la que sacase el número más alto, sería considerada la vencedora. La pelirroja consiguió un seis en su primer intento, mientras que la castaña solo llegó a obtener un cuatro. Como si fuese una broma de mal gusto, dos puertas aparecieron en el extremo izquierdo de la habitación. Una con una escalera ascendente y la otra con una descendente. Betamon no podía aceptar tal resolución, ¿por qué puñetas peleó antes si no hacía falta? Él sabía la respuesta, fue porqué dejó de razonar. Las ideas retorcidas de Wallace lo arrastraron a una vergonzosa derrota. Se dejó llevar por la corriente y acabó pagando un precio. A su camarada a veces le sucedía algo similar, de un modo u otro, Seadramon la terminaba llevando por un camino que ella jamás tomaría por su cuenta. — No... creo en que el fondo yo también quería pelear. Deseaba vaciar mi frustración sobre Infermon —susurró una reflexión. Antes de conocer a la distraída, jamás cuestionó ninguna de sus actitudes previas. Ella, a quién acusaba de ser inútil la gran mayoría del tiempo, era la causa por la que maduraba como individuo "inteligente".

    ¿No te alegra Betamon~? Sabía que los dados servirían de algo~ —comentó la japonesa con un tono alegre. Se bañaron, comieron, descansaron y salieron evitando un combate. Era difícil imaginar una situación más favorable. ¿Entonces por qué el anfibio se sentía tan vacío?

    Lo que digas Master, eres la MVP. ¿Y bien? ¿Los ganadores no van a elegir su ruta?

    Escojo la que no usen ustedes —dijo Furude con un tono seco. En otras palabras, les cedió el turno.

    Así, el dueto de Nastrand's Maze abandonaron el domo. Esta vez escogieron el camino ascendente, con la esperanza de no terminar en el mismo cuarto que las harpías de nuevo. Antes de que desaparecieran de la vista de Rakko, ésta pudo escuchar un último intercambio de palabras entre la distraída y el gruñón.

    Por cierto Betamon, no esperaba que también la llamaras "Furude-sama"~.

    ¿S-sí? Jaja, d-debo estar tan cansado que no me di cuenta.

    Pero si acabamos de despertar~.

    ¡Cansado he dicho!

    [...]​

    Los dos senderos desaparecieron tan pronto como llegaron. Rakko aprovechó la soledad para limpiar su cuerpo y cambiar los vendajes de su torso. Etemon permanecía a su lado, esperando ordenes cual mayordomo. Inseguro de si hablar o no, éste preguntó. — Jefa...

    ¿Qué quieres? —le contestó ella con una actitud estoica.

    ¿No debimos escoger un camino antes de que se cerraran?

    Pensar que eres mi subordinado más cercano y todavía no me entiendes... —la pelirroja suspiró resignada y le compartió una teoría que para ella era una certeza. Este cuarto, "El Domo", no atrapaba a los aspirantes y los obligaba a pelear entre ellos. Eso fue un error de interpretación. Lo que sucedía realmente, es que la habitación respondía a las expectativas de aquellos que estuviesen dentro:
    • Wallace creyó que el cuarto no tenía ningún tipo de pasadizo secreto. Se cumplió.
    • Wallace creyó que una pista aparecería si otros participantes se topaban con él aquí. Se cumplió. Las ilusiones no solo satisfacían esa necesidad, sino que también reflejaban un aspecto de la personalidad de los presentes. Megidramon para Seadramon, Holydramon para Infermon y Dukemon para Etemon.
    • Wallace trasladó sus creencias a los mercenarios. Por eso el ciclo volvió a repetirse de una forma casi idéntica.
    Pero eso significa qué... —comprendiendo el punto de vista de su líder, al mono no le quedó otra más que tragar saliva por la aturdidora verdad.

    Sí. Takanabe-kun y Renacuajo-chan acaban de desperdiciar una oportunidad dorada. ¿Sabes por qué? Porqué la próxima vez que se abra esa puerta, me llevará afuera de esta mugrosa mazmorra —nuevamente, las expectativas tenían poder. Rakko mostraba una fe absoluta por sus creencias, su elevada auto-estima iba a permitirle ser la primera en superar el desafío. Al menos en esta ronda de aspirantes. — Me caían bien esos dos niños. Una lástima, compartir este hallazgo con ellos habría sido contraproducente si no creían en mi—dos puntos de vista contradictorios no pueden coexistir en una zona dónde los deseos se hacen realidad. — Quizás en un par de horas los vea de nuevo. Si superan el examen los reclutaré...

    MasaruMasaru como dato curioso, Furude Rakko estaba pensada para ser mi segundo personaje en DW. Como es obvio, no podría mantenerla así que la hago NPC xD


     
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    Última edición: 12 Jul 2017

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