Original Fic M/M La teoría del hilo rojo

Tema en 'Fanfics y Roles Furry/Yiff' iniciado por Yuki Tiger, 21 Ene 2018.

  1. Autor
    Yuki Tiger

    Yuki Tiger Do not think twice... ♪

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    Bueno, una historia que escribí para LeafLeaf

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    Capítulo 1: Encuentros // Isacc.
    Las puertas del enorme tren se abrieron ante mí y me dejaron descubrir la enorme ciudad a la que había viajado durante bastantes horas, y que estaba a punto de convertirse en mi nuevo hogar permanente. Tenía entendido que aquella era la más grande del mundo ¡Y vaya que lo era! La parada del tren, que discurre por absolutamente todas las secciones de la Ciudad Gigante, disponía de ni más ni menos que cien kilómetros de vías ecológicas. Al salir del transporte metálico fui recibido con la visión de enormes rascacielos, tan grandes que dolía el cuello de solo intentar observar sus últimos pisos; también había tiendas por doquier de casi cualquier índole, paradas de taxi literalmente cada diez metros y una flora de lo más abundante, más que en cualquier otro sitio que había visitado en mis veintisiete años de vida. En definitiva, una obra de bioingeniería digna de renombre.

    Di un par de pasos dubitativos para comenzar a buscar con la mirada a quién se supone me iba a recoger. El tamaño de este sitio me intimidaba a la par de que me asombraba: ¡Era casi una locura que esto hubiera sido obra de las personas! Y entonces vi al león que era un amigo de la infancia. Se hallaba debajo de una lámpara que titilaba con luz menguante ante la luz del amanecer. Tenía años que no lo veía y era muy diferente: media aproximadamente dos metros, de cuerpo musculoso y mirada gentil cubierta por un par de anteojos de pasta negra. Llevaba puesto un elegante traje con saco gris y pantalón negro, todo a juego con una camisa blanca y una corbata azul. Lo único que permanecía igual era la tonalidad de su pelaje: color marrón claro en su mayor totalidad, excepto en ahora larga melena y la punta de la cola, que tenían una coloración sepia suave. En sus patas llevaba un cartel que ponía mi nombre en una caligrafía exquisita: Isacc Flock.
    Y no me fue necesario llamar al león, pues este me reconoció enseguida y alzó su musculoso brazo para saludarme.
    —¡Cuanto tiempo sin verte, Isacc!— gritó jovial el fortachón, sonriendo de oreja a oreja. Aún conservaba el acento peculiar de su país de origen.
    —Poco más de diez años, diría yo— comenté con cierto tono burlón para, nada más acercarme, abrazar a quién había sido y seguía siendo mi mejor amigo —¡Parece que alguien se pudo en forma!— le di unas palmadas en la espalda para demostrarlo.
    —Ya ves— dijo él separándose del abrazo para enseñar su enorme bíceps —Le agarré el gusto a ejercitarme, cosa que tú no has hecho para nada. De hecho, estás casi igual que la ultima vez que te vi— exclamó sin dejo de burla y señaló mi metro y ochenta centímetros de delgada humanidad. Lo golpeé en el hombro entre risas en contestación a su comentario.
    —En verdad, me alegra verte de nuevo, Baldwin— dije ya cuando las risas desaparecieron y con un verdadero toque de nostalgia y añoranza. Diez años. Eso era bastante tiempo, y sabía de muchos conocidos míos que las amistades morían con tanto tiempo de separación; pero con Baldwin era diferente, pues en su gentil expresión podía notar perfectamente la euforia y emoción que lo invadían en esos momentos… y quizá algo aún más profundo, a juzgar por el tenue brillo en los ojos violetas del felino. Entonces estos, por un segundo se toparon con los míos. Pude percatarme de cómo el rubor comenzaba a subir por mis mejillas y para disimularlo señalé a un enorme edificio al azar —M-mira ¿qué es ese edificio?
    —¿Eso de ahí?— Baldwin siguió mi mirada y señaló el mismo rascacielos que le indicaba —Eso de ahí es una planta de tratamiento de residuos…
    —Vaya— conteste, rogando por que no se me quebrara la voz —Cómo aquí todo es enorme me pareció q-que podría ser cualquier cosa— mi amigo dejo salir una ligera risita —¿Qué es tan gracioso?
    —Qué en la fachada del edificio dice que es, y en letras MUY grandes— explicó el de bigotes cubriendo su hocico en un intento de acallar las risas —También me alegro de verte, Isacc— y la ahora serena y familiar sonrisa de Baldwin me inundó el pecho con un calor que ya tenía mucho tiempo que no sentía… Desde quizá el último día que lo había visto, hace tiempo. Al ver que no le respondía, el fornido león se rascó la nuca en gesto avergonzado —Perdona mis modales ¿Tienes hambre?
    —Muero de inanición— y mi estómago retumbo, asintiendo a mi comentario.

    Baldwin me guió entre las vivas calles de la Gigante. La gente, humanos y bestias por igual, pasaban de aquí para allá con sus propios asuntos. Muchos se detenían a saludar a Baldwin y por ende, a saludarme a mí. Podía sentir la atmósfera de convivencia alrededor de todos los transeúntes; ya no era como el pasado, nunca más. Ahora humanos y bestias eran iguales, en parte gracias al león que tenía a mi lado y que me platicaba energéticamente de su local de comida favorito y de cómo me fascinaría. Hace un año, cuando mi amigo salió a las calles para defender los derechos de todos por igual, me llenó de un tremendo orgullo. Por esa razón mucha gente lo conocía y se detenía a dedicarle unas palabras. En las noticias lo mencionan como un león muy culto y extremadamente locuaz, que lucha por los que nadie quiere levantar un sólo dedo… Incluía no sólo a las bestias, sino también la comunidad LGBT, mujeres trabajadoras, extranjeros, y muchas más. ¿Cómo es que el felino tan tímido de nuestra infancia se transformó en alguien tan seguro, independiente… y fuerte? Tenía mucha curiosidad…

    Caminamos aproximadamente diez minutos, interrumpidos varias veces por más gente que le daba las gracias a mi amigo por sus esfuerzos, para luego abordar un tren diferente del que había llegado; este era un poco más pequeño y recorría la ciudad, no salía o entraba de ella. Fueron otros diez minutos en los que le preguntaba a mi amigo que eran muchos edificios y él, con un aparente casi completo entendimiento de la Gigante, saciaba mi curiosidad. Me emocioné bastante cuando me dijo que aquello no era ni el diez por ciento de lo que se podía hacer aquí, que lo más divertido estaba en otra sección y que esperaba poder llevarme luego, si el tiempo nos lo permitía.

    La conversación se cortó cuando fue hora de abandonar el transporte.
    —Bueno, son sólo otros cinco minutos de caminata… y ahora que lo pienso— las orejas de Baldwin se agitaban, señal de que estaba pensando en algo problemático —¿Te aseguraste de mandar tu equipaje a la dirección te envié?
    —¡Sí mamá! ¡Lo chequé por lo menos un millón de veces!— él río ante mis palabras y me dio un suave codazo en las costillas —¡No mamá, por favor! ¡No saques la chancla!
    La gente al pasar nos veía extrañados. La vibra formal que despedía Baldwin contrastaba bastante con la mía informal, pues llevaba puesto un chaleco verde sobre una playera azul con pantalones grises a juego. Y cómo añadido, los tenis de un antiguo show infantil que disfrutaba en compañía del león.

    Caminamos por una hermosa calle adornada con fuentes de cristalina agua y árboles de frutos secos que servían de techo natural para las banquetas. En un letrero decía que todos podían tomar de las frutas. Intenté alcanzar uno y solo me gane un buen golpe en el trasero al caer. La bestia felina me ayudó a incorporarme y, casi presumiendo, saltó y atrapó dos frutos entre sus garras para luego aterrizar grácilmente.
    —Presumido— espete fingiendo molestia. Me ofreció uno de los frutos y nada más tenerlo en mis manos, comencé a devorarlo. Estaba delicioso.
    —De nada— contestó él risueño, enseñándome la lengua —Muy bien, ya llegamos.
    En concreto, el sitio no parecía un restaurante, sino más bien un puesto de garnachas a todas luces corriente que se había colocado dentro de una casa pequeña… hasta que vi la fila que salía del establecimiento y se extendía un par de cuadras a lo lejos —Tranquilo. Los dueños me conocen, espera aquí— la casa estaba del otro lado de la calle y Baldwin la cruzo no sin antes fijarse a ambos lados. Cuando llegó al establecimiento fue recibido por quién atendía la entrada con una sonrisa… ¿Cómo esa bola de pelos se había vuelto tan… genial? Los recuerdos comenzaron a invadirme casi instantáneamente, pero de una forma etérea y relajada.

    Sí… aquella bola de pelos, entonces regordeta y súper introvertida. Recuerdo muy bien cuando llego al salón de clases en nuestra primaria. Era la clase de segundo grado grupo B. Transcurría un día aburrido, como todos para un niño de siete años encerrado en una habitación para estudiar. Pero… me emocioné mucho al ver a nuestro nuevo compañero ¡Era una bestia! En nuestra escuela nunca había estado una sola y me daba mucha curiosidad saber cómo eran de cachorros. Aunque, cuando lo vi por primera vez me dio la impresión de que estaba muy triste, a pesar de que se veía muy nervioso e intimidado, se hallaba apenas cruzando la puerta cuando uno de mis amigos, o que creía mi amigo, de aquella época, llamado Gerla, gritó…

    —¡Hey! ¡Van a exhibir el zoológico de gordos en la clase!— dijo Gerla en tono burlón y despectivo antes de echarse a reír y provocar las risas de todos dentro del salón. Sus risotadas dejaban ver los varios dientes que le faltaban como ventas oscuras.
    —¡Geraldin! ¡Cuida esa boca o te mandaré a detención!— exclamó la maestra Wello y ante la mención de su nombre completo, el sin dientes se encogió de hombros, pues ahora las risa iban dirigidas a él —Y ahora, cómo estaba a punto de decir— la maestra carraspeó. Era una mujer de aspecto materno a quién todos los niños, incluido yo, la veíamos justamente como eso, nuestra segunda mamá, pues nunca nos dejaba de cuidar incluso fuera de las paredes de la institución —Les presento a su nuevo compañero. Su nombre es Baldwin Schmidt y es un león. Viene de un país muy lejos de aquí— Geral estuvo a punto de abrir la boca con intenciones burlonas, pero la estricta mirada de la señora Wello lo hizo arrepentirse en el último segundo —Está aquí por el programa de inclusión de bestias-humanos, así que quiero que todos se porten bien con él.
    —B-buenos días a todos— exclamó el cachorro de león casi en un susurro. Su forma de hablar era diferente o cómo diría mi mamá, “tiene acento extranjero” o eso creí que era. Además, sin una melena no lograba pensar en él como un león de esos que salen en la tele.
    —Muy bien Baldwin, espero grandes cosas de ti. Ve y siéntate...— la maestra comenzó a buscar lugares disponibles con la mirada.
    —¡Qué se siente aquí, señorita Wello! ¡Está disponible!— las bancas de la escuela eran todas compartidas, y a mi lado jamás se sentaba nadie a pesar de que me llevaba bien con todos.
    La maestra me dirigió una sonrisa y le indicó a Baldwin que se sentara a mi lado.
    —¡Rarito con rarito! ¡Animal gordo y animal gris! ¡Me sorprenderá si no los encuentro besándose en el recre- — un manotazo en la banca de Geral, que compartía con otro chico delgado llamado Feral curiosamente, corto en seco las palabras del chimuelo.
    —Geraldin, te vas a detención— y cuando este trato de replicar, la señorita alzó la voz. Cuando ella se enojaba ningún niño se atrevía a intentar llevarle la contraria —¡Ahora!— envuelto completamente en furia, Geral avanzó a paso lento hacía la puerta, no sin antes mirarnos a mí y al cachorro de león con profundo desdén —¡Y más te vale que estés ahí cuando terminen las clases!

    Luego de aquel episodio de caos, el orden regresó a la clase, la cual continuó de forma normal. Aunque en ningún instante había dejado de intentar hablar con el nuevo ¡En su suéter naranja estaba el logotipo de Génesis Ultra! ¡El mejor héroe de todos!
    —Hola, me llamo Isacc y también me gusta Génesis Ultra— y cuando me quité el abrigo y revele mi playera, también de Génesis, por fin el cachorro me ofreció una tímida sonrisa y poco a poco fue abriendo su confianza para desarrollar una plática… cortada varias veces por la voz autoritaria de la maestra Wello, demandando atención. Su cola se movía de un lado a otro, expresando interés en mis palabras, que se convirtieron en mensajes en forma de papelitos que iban acompañados también por pequeños dibujos. Y así fue hasta que la maestra nos descubrió. Solamente que no nos envió a detención, pues le gustaba que alguien intentará trabar amistad con Baldwin ¡Y quién mejor que yo! ¡Qué era amigo de todos en el salón!
    —Me gusta mucho como dibujas...— comentó el león infante cuando el salón comenzaba a vaciarse, debido al comienzo del recreo.
    —No es para tanto. Simplemente dibujo lo que me gusta— conteste mientras guardaba distraídamente mis cosas en la mochila y la acomodaba en el compartimento dentro de la banca, a un lado de la de mi nuevo amigo —¡Pero si me acompañas en el recreo puedo enseñarte algo increíble!
    —Yo… planeaba quedarme a comer dentro del salón— espetó el león con una bolsa de papel llena de lo que supuse era su almuerzo. Ahora que lo notaba, Baldwin era como veinte centímetros más alto que yo, pues tenía que mirarlo hacia arriba.
    —Ve con él, Baldwin— comentó la maestra alzando la vista del libro que estaba leyendo —Podría mostrarte muchas cosas de la escuela.
    —¡Sí!— exclamé emocionado —¡La conozco como a la palma de mi mano!— el león pareció meditarlo un poco, pero finalmente terminó por asentir de forma casi imperceptible y con cierto rubor colándose por el pelaje de sus mejillas. Parecía uno de los tiernos gatitos que pasaban en los shows de televisión humana.
    —D-de acuerdo, iré contigo— y desvió la mirada. ¡Qué adorable!
    —¿Te han dicho lo adorable que eres?— le dije con mucha energía cargada en la voz. Entonces las orejas de él se alzaron por completo y por un segundo me pareció verlas rojas.
    —N-no…

    Tomé al nuevo de la mano y lo saqué del salón. El recreo duraba media hora ¡Tiempo más que de sobra para mostrarle todo! Y comencé por el área de juegos, donde habían instalado varios columpios, sube y bajas y un pasa manos, todos de metal con la pintura ya deteriorada por el tiempo y el uso. Luego pasamos a ver los laboratorios donde tomábamos clases de ciencias. En esas no me aburría para nada y a Baldwin pareció interesarle el lugar. Pero justo antes de entrar me dieron unas ganas tremendas de ir al baño.
    —Perdona Baldwin ¿puedes esperarme? Tengo que ir al baño— le comenté mientras saltaba en pequeños intervalos, lo que provocó una pequeña risita de mi amigo peludo.
    —Ve, yo aquí te espero— mientras me retiraba pude notar cómo él se colocaba el gorro de su suéter e intentaba ocultar su cola por detrás de su cuerpo, como si no quisiera que nadie supiera que era una bestia.

    Corrí en dirección a los baños más cercanos. Y ahora que caía en cuenta, la escuela era más grande de lo que parecía. Hum, tal vez incluso no iba a poder mostrársela toda a Baw. También tenía que preguntarle si podía llamarlo así en forma amistosa, un diminutivo de su nombre.
    Llegué al baño, hice mis necesidades y me apresure a regresar a donde había dejado a Baw… pero este ya no estaba. Confundido, comencé a buscarlo por los alrededores con la esperanza de que, en un impulso de curiosidad, se alejara para averiguar cosas por sí mismo. Y así me la pase todo el recreo, incluso me olvidé de mi propio almuerzo. Revise primero los lugares que le enseñé, luego los que estaban más cerca y al final el salón y nada… Era muy extraño, puesto que él mismo se mostró reacio en principio a abandonar la habitación de enseñanza. Y entonces, el ruido de una campana interrumpió mis pensamientos. Era el aviso para volver a las aulas de clases, pues el recreo había concluido. Pero algo me decía que no debía de abandonar a mi amigo, tal como Génesis Ultra hizo en un capítulo en el que salvó a un grupo de personas de un derrumbe cuando los demás pensaban que no quedaba nadie cerca.
    —¡Génesis Ultra no abandona!— grité y avancé entre la oleada de niños que regresaban entre risas a sus salones. Mis pies me encaminaron a la zona más alejada y menos transitada de la institución, y entonces pude oír unos gemidos doloridos, suplicantes. En el programa, Génesis primero analizaba la situación antes de actuar y eso era lo que me disponía a hacer…


    —¡Hey, Isacc!— la voz de mi mejor amigo me regreso a la realidad. Se hallaba parado frente a mí extinguiendo lo que quedaba de la escuela en mi cabeza —Estabas en las nubes.
    —Lo siento, sólo estaba recordando— ya, pero que recuerdos. Parecían tan nítidos que incluso podría describirlos con precisión milimétrica. Y justamente eso me hizo sacar algo que tenía en mis bolsillos y que tenía un enorme significado para mi —Mira.
    —Vaya— expresó sorprendido el enorme felino pero a la vez visiblemente conmovido —Me sorprende que aún la tengas— entre sus patas sostuvo el pequeño trozo de estambre rojo que le ofrecí. Lo observaba con cariño. Entonces buscó en sus propios bolsillos y sacó otro trozo un poco más grande —Yo también tengo el mío.
    —La teoría del hilo rojo… Qué tiempos— la nostalgia me invadió por completo y amenazó con devolverme a la tierra de las memorias, pero la transición quedó interrumpida por los quejidos de mi estómago —Bueno Baw ¿Nos vamos a comer?
    Al escuchar que lo llamé por su apodo, Baldwin se sonrojó visiblemente incluso con su marrón pelaje, para luego sonreír de manera casi melancólica. Seguramente estaba pensando en lo mismo que yo, en los mismos recuerdos de una infancia ya hace tiempo superada y vivida.
    —Claro— se dio la vuelta y comenzó a caminar al establecimiento de comida, no sin antes también llamarme por el tierno apodo que me asignó de cachorro —Vamos Isa, que se te hace tarde.
     
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  2. torawolf

    torawolf

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    Oh vaya vaya, me gusto bastante, tiene mucho potencial, primera persona bien redactado, con un ritmo bastante moderado, esperemos a ver que sucede mas adelante.

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  3. DigeTokyoBear6

    DigeTokyoBear6 Acaricia mi panza X3

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    me gusto el competo de la historia que pese a que es el tipico amigos de la infancia enamorados me parece que sera diferente a los fic con tematica como esa ademas tengo mucha curiosidad por ver lo que pase, buen comienzo
     
  4. Ryuji Takeshi

    Ryuji Takeshi Hola, ¿Puedo abrazarte? :3

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    Un muy buen comienzo, interesante y te deja con ganas de más, me gustó que no bombardearas todo con exceso de información, cada detalle es preciso y en general muy bueno. Inicio Excelente.
     
  5. Leaf

    Leaf Keep calm and drink tea ♥ Moderador

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    Sabes de sobra lo que me ha encantado, me debes mencionar si o si cuando tengas el que sigue. He amado la historia, que la hicieras desde cero es magia pura, esque los personajes son taaan awww no se! los adoro.
     
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  6. RowenTheHyena

    RowenTheHyena [Hello,World!]

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    que bonita la historia me gusto mucho <3
     
  7. Hikari Roaring

    Hikari Roaring As your guardian, I will protect you, my love.

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    ¡Esto es tan tierno!, De verdad quiero continuar leyendo lo que sigue...
    Gahhhhh, hace mucho que no leía algo que me gustara tanto por aquí, que fuera puro amor.
     
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