Especial Jaladoween La invitación de la bruja [Alec & Andrell]

Tema en 'Pokémon New Adventure' iniciado por Velvet., 8 Oct 2018.

  1. Autor
    Velvet.

    Velvet. I challenge my fate!

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    La invitación de la bruja [Especial Halloween]
    Descripción del trabajo: El Centro Pokémon de Mahula ha estado entregando cartas a varios entrenadores por petición de la Capitana Fantasma. Ha dado la casualidad que tú has recibido una y, por lo que pone dentro, has sido invitado a una cena en la vivienda de Alice Kefeston. Abajo del todo, además de darte algunas indicaciones, pone que eres el número ocho y que habrá un total de doce personas. Es una gran oportunidad para conocer a la misteriosa muchacha, así que no te lo piensas perder. ¡Pero ojo! No se lo puedes contar a nadie, debes ir sin nadie -otro entrenador o amigo- y solamente podrás llevarte a un pokémon.

    Una vez has llegado hasta la mansión, un hombre mayor ha verificado que hiciste caso a las indicaciones de la carta y entonces una puerta metálica ha empezado abrirse. Al entrar, te has enterado de que no podrás irte hasta que se haga de día: pasarás toda la noche en la vivienda.

    Tras un poco de exploración o charla con otros entrenadores (eran un total de doce, incluyéndote), un altavoz os ha guiado hasta la gran mesa donde se llevará la cena. Y todos habéis aguantado la respiración cuando Alice ha ocupado su asiento. Todo iba bien, parecía una velada como otra cualquiera, hasta que la capitana ha pedido ser la primera en probar la comida, pues no desea que sus invitados se lleven una mala impresión. Y al dirigir la cuchara hasta su boca y tragar, sus ojos se han puesto blancos y su cara se ha estampado contra el plato.

    No tiene pulso. Ha muerto.

    Las luces de la sala se han apagado diez segundos y al encenderse nuevamente, habéis visto una frase escrita en las paredes: Sois los siguientes.

    Objetivos:
    - Sobrevive a la noche.

    Datos extras:
    - El trabajo se puede hacer en party de 2, las diez personas restantes pueden ser NPC vuestros -que hayáis creado antes- o que os inventéis en el momento.
    - Recordad que sólo contáis con un pokémon.
    - La mansión tiene multitud de escondites, trampas y habitaciones varias que parecen atracciones de miedo. Tienes una y mil oportunidades para sobrevivir.
    - Las entradas y ventanas están completadas cerradas, no hay manera de escapar de la mansión.
    - Las luces se apagan y encienden cada dos por tres, hay veces que incluso iréis a oscuras.
    - Los pokémon fantasma que vivían dentro de la mansión se han puesto nerviosos, piensan que vosotros sois los culpables de la muerte de su querida amiga.
    - En algunas habitaciones hay pociones para los pokémon y en los baños siempre encontraréis un botiquín, pero no hay suficientes para todos, esto puede traer discusiones entre los entrenadores presentes.
    - El trabajo finaliza cuando el altavoz anuncia que ha llegado el día (a las seis de la mañana). Habrá un post sorpresa tras la evaluación.

    Recompensas:
    - 1000 Pks
    - +10 niveles para repartir a cualquier pokémon (tanto en PC como en el Equipo)
    - +5 niveles para el pokémon que participó (no se le puede dar de los +10 a este)
    - +4 contadores de huevo (tanto en PC como en el Equipo)
    - +2 MT Tipo Fantasma
    - Ticket Habilidad Oculta para Pokémon Fantasma (x2)

    Notas:
    - No hay mínimo de Posts.
    - La evaluación será un comentario simple para verificar que no se realizó con prisas, es posible negar todos los premios si se considera que el desarrollo no fue el adecuado.
    - Los objetos que dan niveles, puntos de amistad o cualquier cosa de estas, no funcionan.
    - Se puede llevar el Pokémon elegido aunque esté en la PC, pero especificad al SOLICITAR el trabajo cuál será.
    - Este trabajo se puede pedir hasta el 30 de octubre y tenéis hasta el 7 de noviembre para finalizarlo.
    - No es necesario estar en Mahula para pedir el trabajo. Disponible en todos lados.

    Ficha de los entrenadores: Alec Payne y Andrell Siegfried
    Alec: Ralts
    Andrell: Dedenne

    Cosmic-boyCosmic-boy everydayeveryday Adelante, no mueran
     
  2. Cosmic-boy

    Cosmic-boy Who's that chick?

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    ¿El número 8? Entonces hay mínimo 7 más que asistirían a esa extraña cena, suponía Alec. Hacía mucho tiempo que no iba a algún evento medianamente formal, sólo alguna que otra boda o cosas por el estilo, pero ni siquiera había sido mucho antes de iniciar su viaje como entrenador pokémon. Afortunadamente, la carta era muy específica. Se trataba de una velada temática de Halloween, en una vieja casa en Mahula bastante conocida, totalmente gótica y siendo el lugar perfecto para dar una cena fiesta o lo que sea Alec se sentía interesado en saber cómo era por dentro y claro, a su anfitriona, Alice Kefeston.

    Sólo debía llevar un pokémon y al principio el muchacho pensó en traer a Typhlosion como acompañante, pero quizá a velada requería una presencia más sutil, fue por ello que se decantó en llevar a la pequeña y dulce Ralts. No tardó mucho y se apresuró a ir al Centro Pokémon más cercano para obtener la pokéball de la pequeña hadita, dejándola salir de la misma.

    ¡Hola Ralts! ―Saludó el muchacho. La pequeña estaba algo desconcertada, pero cuando volteó a ver al muchacho se le dibujó una gran sonrisa en su rostro― También me da gusto verte ―agregó el muchacho, habiendo escuchado esa frase en su mente de forma telepática―, ya nos pondremos al día, ahora tenemos que prepararnos para una fiesta.

    El chico supuso que se trataría de una fiesta formal, así que se apresuró para rentar un traje, saliendo del sitio ya cambiado. Payne se observó al espejo antes de salir, satisfecho con cómo había quedado y volvió a buscar la carta en su bolsillo, para recordar la dirección de la casa. Pasaron un par de horas en lo que dejaba sus pertenencias en el centro pokémon, así como el resto de las pokéball para dirigirse hacia la pintoresca manción en cuanto la noche había caído sobre Mahula.

    El punto de encuentro que mencionaba la carta los llevó hacia un auto, donde un chofer lo recibió amablemente, anunciándole que un segundo pasajero estaba por llegar. No pasó mucho tiempo hasta que llegó el susodicho, un chico de cabello rubio y un pequeño roedor en los brazos.

    Hola, mucho gusto, soy Alec Payne ―se presentó el pelinegro, estrechando la mano para saludarlo.
    Igualmente, soy Andrell Siegfried ―sonrió atento―, y él es Nico.
    Ne-ne ―saludó Dedenne, alzando las manitas, definitivamente ese ratoncito sí que era tierno.

    Los chicos estuvieron un rato hablando, sobre sus aventuras, sus pokémon y demás experiencias como entrenadores. Parecían entusiasmados por la cena que la Capitana Fantasma iba a dar. Llegaron dentro de poco hasta la gran casa, caminaron hacia la puerta de enfrente donde el mayordomo los hizo entrar. Lograron ver otros chicos llegar, así como algunos que ya estaban en la casa. Dentro de poco daría inicio la cena.

    []​

    Hubo un silencio sepulcral que duró unos segundos, nadie entendía lo que estaba pasando, pero algo sí quedaba claro aun siendo difícil de creer, la chica estaba muerta. Después de la grotesca escena donde la anfitriona se sacudía producto del supuesto veneno su cabeza se desplomó contra la mesa, parecía ahora una muñeca de trapo. Todos estaban perplejos, fríos y congelados por la impresión. Una chica rompió el silencio emitiendo un aterrado grito, provocado por la oscuridad que llenó la habitación una vez que las luces se apagaron. Cuando las luces volvieron, la escena no era más cálida, pues había algo escrito en la pared.

    “Son los siguientes”

    Se hizo un caos, casi todos comenzaron a gritar, otros simplemente se levantaron de sus asientos corriendo hacia la entrada principal, aterrados por el mortal mensaje. Un par de chicos llegaron primero, hasta la puerta, pero por más que intentaron jalar de ella no lograron abrirla.

    Poochyena, ¡usa Bola Sombra! ―Pidió uno de los jóvenes.
    Duskull, ¡Tinieblas! ―Indicó el otro.

    No importa qué tanto se esforzaran sus pokémon, sólo lograban hacerle pequeños e insignificantes rasguños a la puerta, era como si estuviera reforzada cual fortaleza medieval. Otro grupo de chucos revisaron las ventanas, era la misma historia. El cristal no era uno ordinario, repelía todos los ataques, incluso hizo que las Hojas Navaja de un Bellsprout revotara contra su entrenador, causándole algunas cortadas en los brazos.

    Ralts, quédate cerca de mí ―pidió el muchacho, levantándose de la mesa, una vez que cayó en cuenta de todo lo que sucedía.
    Alec, ¿a dónde vas? ―Preguntó Andrell.
    Tenemos que salir de aquí, la chica está muerta, ¡alguien la asesinó! ―Exclamó preocupado.
    Quedémonos juntos, hasta ahora parece que nadie ha logrado encontrar alguna salida, estaremos más seguros juntos.

    Tanto Payne como Siegfield asintieron, observando por última vez y con cierta lástima el cuerpo inerte de Kefeston. Por un momento Alec estaba deseoso de vengar tan atroz acto de maldad, pero por ahora lo más importante era salir de la mansión, o al menos encontrar un lugar seguro.

    Corrieron hasta uno de los pasillos, encontrándose con un obstáculo, un Shuppet y un Drifloon frente a ellos, parecían bastante molestos. Habían notado lo que sucedió con la Capitana Fantasma, ellos sabían que los intrusos lo habían hecho, ¿quién más? Ni siquiera dieron tiempo a los chicos de decir una palabra cuando hicieron obvias sus intenciones hostiles. Drifloon comenzó a girar rápidamente, lanzando un viento oscuro, era el movimiento Viento Aciago. Por otro lado, Shuppet disparó un rayo oscuro desde sus ojos, Tinieblas.

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  3. everyday

    everyday Moderador

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    El viento oscuro sacudió a los entrenadores y sus Pokémon, evitando que los humanos pudieran moverse dejándolos vulnerables al ataque de Tinieblas ejecutado por Shuppet un instante después. Ralts al ver aquello no pudo evitar actuar sin recibir una orden de su entrenador. La pequeña de tipo psíquico manifestó múltiples hojas multicolor a su alrededor, para después lanzarlas en contra del rayo de energía oscura del enemigo, produciendo que esta se dispersara en todas direcciones una vez que la colisión se llevó a cabo.

    —¿Por qué nos atacan? —preguntó Andrell cuando, tras el ataque, lograron apartarse del pasillo y se metieron a la primera habitación con la que se encontraron.

    —Apuesto a que vieron lo que sucedió con la Capitana —soltó Alec, quien en esos momentos cargaba a su Ralts en brazos y verificaba que no se hubiera lastimado tras el breve combate—. Deben de creer que nosotros tuvimos algo que ver.

    —Pe-pero si ni siquiera nos acercamos a ella…

    —Al parecer eso no les importa a ellos —chasqueó la lengua—, rápido, agáchense.

    Alec jaló del brazo al rubio para que ambos quedasen ocultos detrás de un largo sillón, en ese momento Drifloon ingresó al lugar, paseando la mirada por todo el sitio en búsqueda de los dos varones que les habían burlado. El escondite seleccionado por los entrenadores de poco serviría si el fantasma llegaba a posarse sobre sus cabezas, bastaría con que bajase la mirada para dar con ellos. No obstante, en ese mismo momento las luces comenzaron a parpadear hasta el punto en que se apagaron por completo. El volador soltó un bufido de molestia para entonces dar media vuelta y regresar por donde había llegado. Los dos chicos suspiraron aliviados e incluso soltaron una risa nerviosa, no obstante, lo que les había salvado el pellejo ahora se volvería en su contra.

    Todo estaba sumergido en una densa penumbra, una que les dificultaba ver más allá de un par de centímetros delante suyo. Si bien la luz de la luna lograba filtrarse por las ventanas, esta apenas y servía para iluminar. Gritos provenientes de los otros huéspedes se escucharon a la lejanía, así como una serie de golpes y estallidos que sugerían un enfrentamiento. ¿Cómo diablos una velada que a primera instancia parecía tan normal terminó en algo digno de convertirse en una película de terror?

    —A como están las cosas, lo mejor será separarnos del resto de invitados —Alec llegó a aquella amarga conclusión, provocando que su Pokémon le viese con un semblante de duda—. Con todo lo que está sucediendo, todos estarán histéricos, puede que incluso se estén peleando entre sí…

    —Y también están los Pokémon de la mansión —asintió con pesadez el rubio—. Hasta que no se revele al verdadero culpable, ellos querrán vengar a la capitana —soltó en un susurro.

    —Como sea, a mí no me interesa mucho resolver el misterio —se levantó un poco, solo lo suficiente para que sus ojos sobresaliesen de la figura del sofá: tal como lo sospechó, no era capaz de ver nada, salvo unas manchas negruzcas por doquier—. Ahora el problema será movernos, este lugar no estaba muy lejos del salón principal, cualquiera podría llegar aquí en cualquier momento. ¿Alguna idea, Andrell? —Volvió a tomar asiento en el piso.


    —Bueno… No traje ninguna lampara —esbozó una sonrisa nerviosa. Entonces algo se le vino a la cabeza, sus ojos se movieron con rapidez tratando de encontrar a su ratoncillo—. ¿Nico?

    —¿Ne ne? —Preguntó, moviendo sus bigotes.

    —¿Podrías crear chispas eléctricas en tus mejillas, como si creases un impactrueno, pero sin lanzarlo?

    Al principio la pregunta del rubio le resultó curiosa y extraña a Alec, pero entonces comprendió cuáles eran sus intenciones. El hámster asintió mientras seguía las indicaciones de su entrenador, comenzó a reunir energía en sus mofletes y pronto esta comenzó a manifestarse a su alrededor como chispas, este proceso creaba unos ligeros destellos que, apareciendo de forma constante, fungían como una especie de veladora eléctrica.

    —Bien pensado —felicitó el pelinegro.

    —De todas formas, lo mejor será utilizarlo solo durante ciertos plazos, lo suficiente para saber por dónde pisamos —recomendó el rubio—. Si alguien está cerca y nos ve con Dedenne podría atacarnos.

    —De acuerdo —asintió.

    Gracias a Nico los chicos pudieron saber que estaban en lo que parecía ser era una vieja habitación atiborrada de objetos variopintos, mesas, banquillos, sillas, libreros, mesas, sofás, incluso un par de camas: ese sitio les hacía sentir que se encontraban en un museo de antigüedades, aunque debían admitir que sus dueños no les prestaban la atención suficiente, pues una capa de polvo cubría todo y la madera de algunos muebles ya comenzaba a pudrirse, incluso algunos ya presentaban agujeros y otros más ya estaban siendo devorados por insectos.

    —Odio los retratos —confesó Payne mientras seguían una pared atiborrada por estos, esperando que pudiesen encontrar alguna puerta que los comunicase a otra habitación o pasillo—. A veces siento como si las personas en ellos me mirasen —esbozó una sonrisa ladina.

    —¿En serio? —el rubio también sonrió—. Yo también, de niño giraba algunos retratos —se rascó la mejilla y soltó una risa nerviosa, como aquel que se siente avergonzado de hacer una confesión—. Me sentía incomodo… Aunque, para serte sincero, ahora mismo me siento igual que en ese entonces…

    A Siegfried se le ocurrió girar la mirada hacía la pared. Casi se le detiene el corazón cuando se percató que alrededor de veinte figuras dibujadas en aquellos retratos y cuadros mantenían sus globos oculares fijos en ellos. Alcanzó a estirar la mano y detener a su compañero sujetando su hombro, el pelinegro arqueó una ceja y se giró dudoso.

    —Tienes que estar bromeando —ni siquiera Payne comprendía lo que estaba sucediendo ahí, pero la sorpresa pronto se convirtió en una ligera molestia—. ¡Ralts, encárgate de ellos!

    La Pokémon de vestido blanco se iluminó con un destello azul y acto seguido disparó su energía psíquica, empleando su movimiento de Confusión hizo que todos aquellos cuadros se agitasen y después cayesen pesadamente sobre el suelo. Por el sonido pudieron concluir que más de alguno se había estropeado en aquella maniobra, pero a ninguno pareció realmente importarles aquello. Por un instante todo pareció volver a la normalidad, más pronto las cosas volverían a ponerse bizarras: varios ojos flotantes comenzaron a materializarse justo donde los restos de los cuadros se encontraban tirados en el suelo. Los espías revelaron sus identidades al cuarteto, todos eran bolas de gas con grandes ojos y bocas: eran Gastly.


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  4. Cosmic-boy

    Cosmic-boy Who's that chick?

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    Los Gastly se dispersaron alrededor de los entrenadores, bloqueando cualquier posibilidad de escape mientras reían macabramente entre una danza aterradora, clavando sus miradas en aquellos individuos que, para ellos, eran culpables de la tragedia sucedida. Al ser pokémon rodeados y empapados en el ocultismo de la muerte, no estaban tristes porque su amiga hubiese fallecido, más que nada había furia en su interior por lo que habían hecho esos intrusos, por ahora sólo reían por lo que maquinaban hacer con los entrenadores y sus pokémon.

    ¡Ralts, Doble Equipo! ―Solicitó el muchacho, acercándose a la pequeña hada psíquica para protegerse.

    La pequeña alzó las manitas y tras iluminarse un instante, liberó una decena de réplicas que se dispersaron alrededor de Alec y Andrell, desconcertando a los fantasmas. Dos de ellos lanzaron un rayo oscuro desde sus ojos, impactando a un par de señueloz con Tinieblas, haciéndolos desaparecer. Entretanto los Gastly se ocupaban del Doble Equipo de Ralts, Andrell y Nico también se pusieron al ataque. Dedenne usó carga, cargando electricidad en sus pequeñas mejillas para lanzar un ataque potenciado, además de que logró resistir cuando un Tinieblas lo alcanzó, debido a que la misma Carga le proporcionaba una defensa especial reforzada.

    ¡De-deeeee! ―Gritó el ratoncito, mientras lanzaba un fuerte Impactrueno a los Gastly más cercanos, haciéndolos retroceder.
    Bien hecho, Nico ―felicitó el rubio a su pokémon.
    Tenemos que abrirnos paso hacia la salid…―el chico fue interrumpido por una terrible sensación, uno de los Gastly se había escabullido hacia su espalda, atacándolo con un Lengüetazo. De pronto, el pelinegro cayó de bruces al suelo, paralizado por el ataque fantasma.

    ¡Raaalts! ―Emitió la pequeña del vestido blanco, corriendo hacia su entrenador. Rápidamente los Gastly se habían deshecho de las réplicas señuelo de Doble Equipo. Antes de que Ralts pudiese hacer algo, un par de ojos fantasmagóricos se aparecieron frente a ella, haciéndola caer en Hipnosis, quedando profundamente dormida.

    Algo tramaban, pues estaban inmovilizándolos uno por uno para hacerles quién sabe qué, Andrell no podía permitirlo, pero poco a poco los Gastly se iban acercando más, Nico y él eran los siguientes.

    Lo siento Alec, Ralts ―musitó observándolos, para después dirigirse a Dedenne―. Nico, usa Carga Parabólica ―pidió.
    Deeeeee ―el ratoncito se envolvió en electricidad, disparando rayos que volaron hasta impactar a cualquiera que estuviera en su paso, incluidos los entrenadores, Ralts y todos los Gastly.

    El pokémon psíquico despertó de su sueño al recibir el daño de la electricidad, abrió los ojos desconcertada por lo sucedido, para después observar algunos Gastly que aún atentaban con hacerles daño. Alec también se levantó, con los pelos de punta debido a la descarga eléctrica, se aseguró de que Ralts estuviera bien y tras confirmarlo, le indicó un nuevo ataque para usar. La asustadiza psíquica alzó las manos, estaba preocupada por la batalla, esos Gastly se veían aterradores y toda la situación le causaba conflicto, no había podido proteger a Alec incluso cuando estuvo más vulnerable, paralizado por ese Lengüetazo. Quizá si hubiera estado más tranquila hubiese visto venir esa Hipnosis. Ya no importaba, estaba consciente de que ahora no debía fallar así que se concentró en realizar el ataque que Alec le pidió y lo hizo. Ralts alzó las manos y materializó mágicamente una ráfaga de hojas lumínicas verdes, afortunadamente estas no fallarían, impactando en uno de los fantasmas mientras Dedenne se ocupaba del resto usando Impactrueno.

    No se detuvieron a esperar a ver si los espectros se recuperaban, simplemente los entrenadores salieron del sitio que antes parecía un buen refugio para esconderse del caos que se había causado. Era increíble lo que hacía el terror y la locura en tan poco tiempo, no estuvieron mucho tiempo escondidos y las cosas se veían mal. Había rasguños por todos lados, quizá el Charmeleon o el Meowth que vieron antes pudieron haberse enfrentado, después de todo sus respectivos entrenadores no eran el estereotipo de chico amigable y antes de la cena ya habían tenido discrepancias. Los tapetes estaban rasgados, la mesita estaba destrozada y el espejo de la pared, roto. Alguien se había ganado años de mala suerte, pensaba Alec en ese momento.

    Aún se escuchaban gritos no muy lejos de ahí, además de forcejeos, batallas pokémon más que amistosas se encaminaban a lograr un cometido más macabro, la frase de “la supervivencia del más apto” parecía lograr mucho en ese lugar.

    Andrell y Alec, junto a sus pokémon, comenzaron a caminar a paso apresurado alejándose más del comedor donde había sucedido todo, debían encontrar un sitio dónde ocultarse y que no estuviese asechado por fantasmas furiosos. Había una puerta abierta, pero algo había sucedido, la puerta de madera estaba agrietada, como si se hubiese abierto de forma violenta. Se acercaron a ver pero algo los interrumpió. Andrell se asomó en la puerta, se trataba del baño, había vidrios en el suelo pues el espejo estaba roto, además de un botiquín que probablemente estaba guardado en una gaveta abierta. Algo había sucedido, ¿pero qué?

    ¡Cuidado! ―Gritó Alec, al ver algo detrás de ellos, se trataba de una ráfaga de Hojas Navaja lanzadas por un Skiddo. El chico se lanzó hacia Andrell, empujándolo hasta hacerlo caer al suelo de forma dolorosa. El pelinegro se había llevado unos cortes en el brazo izquierdo, debido a las afiladas hojas. No eran heridas muy grandes y profundas, pero tampoco eran simples rasguños.

    Ni crean que van a quitárnoslo después de haber derrotado a ese idiota, ese botiquín es nuestro ―escupía el entrenador del siniestro Skiddo, acompañado de otro chico y su Geodude. Al parecer habían emboscado al chico que trataba de hacerse del botiquín, ni siquiera le dieron tiempo de tomarlo correctamente de la gaveta, pues el Lanzarrocas de Geodude lo había asustado al impactar contra el espejo del baño, rompiéndolo en mil pedazos. Claramente ninguno de los chicos estaba herido, pero habían comenzado a recolectar cosas de la casa que pudiese serles de utilidad. Los chicos se pusieron de pie, Alec se llevó la mano al brazo, cubriéndose las heridas de las navajas.

    ¡¿Qué creen que están haciendo?! ―Gritó Andrell, desconcertado al ver las heridas del pelinegro, pero pronto el reclamo del chico fue acallado cuando el Látigo Cepa de la cabra le rodeó el cuello, apretándolo.
    Cállate…―escupió el cruel chico.

    everydayeveryday Esponja, ¡¿enloqueciste?! xd
     
  5. everyday

    everyday Moderador

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    A Dedenne casi se le para el corazón al ver a su entrenador en aprietos. El ratoncillo frunció el ceño adoptando una mueca bastante molesta para alguien de su apariencia, sin dudar comenzó a tomar carrerilla hasta por fin alcanzar el rostro de su oponente, quien estaba indefenso al estar empleando su látigo cepa: el hámster se hundió en el rostro del planta quien se limitó a soltar un alarido de dolor. Su compañero rocoso quiso intervenir de inmediato para salvarle, más pronto una docena de hojas multicolores comenzaron a danzar a su alrededor, obra de Ralts, golpeándole en múltiples partes de su cuerpo y aunque intentó quitárselas de encima, pronto comprendió con desesperación que sería imposible.

    Andrell fue jalado por Alec para que se apartase de la batalla y no volviese a ser víctima de algún ataque enemigo, fue entonces cuando se percató de algo importante: debido a la conmoción nadie estaba vigilando la caja del botiquín. Payne se encaminó hacia la caja, pero justo cuando estaba por tomarla vio una figura acercándose a toda velocidad desde uno de sus costados, era uno de esos molestos entrenadores. El Ranger sonrió mientras se ponía de píe para acto seguido propinarle un puñetazo en el abdomen, todo el aire se le salió en una exclamación de dolor agudo.

    —Muy confiado detrás de tu Pokémon, pero en un mano a mano no son más que unos cobardes, ¿verdad? —le lanzó una mirada fulminante al otro chico, como preguntándole si él también deseaba unirse al combate, este solo desvió su mirada hacía Bulbasaur y Geodude, que seguían ocupados en sus propios combates—. ¡Bien, ahora Ralts, empújalos usando confusión!

    La pequeña psíquico hizo acopio de todas sus fuerzas y entonces lanzó un grito mientras manifestaba su técnica para darle un empujón a sus atacantes. No fue la gran cosa, como a Ralts le hubiera gustado, pero consiguió distraerlos lo suficiente. Cuando se recuperaron del golpe y miraron hacía la puerta se dieron cuenta de que el otro cuarteto ya se había marchado. Chasquearon la lengua con molestia y pronto una discusión entre los dos chicos comenzó a escucharse, al parecer uno culpaba al otro de que se hubieran largado con el botiquín.


    [. . .]


    —Puede que esto duela… —advirtió Andrell sujetando un algodón impregnado con alcohol.

    —Ve sin cuidado —le animó el pelinegro.

    Ralts tenía ambas manos sobre su boca, mientras observaba con desesperación y miedo como le sanaban la herida a su humano. Alec había tratado de calmarle diciéndole que no pasaba nada, sin embargo, sus muecas de dolor cada vez que el rubio colocaba aquel algodón en su piel parecía no ayudar mucho. Al final le pusieron una gaza sobre la herida, la cual se adhirió sin problemas a la piel sellando así por fin las heridas superficiales del chico.

    Ahora se encontraban en un armario de servicio que encontraron. Curiosamente, era bastante largo, lo suficiente para que los cuatro cupieran sin muchos problemas. Durante su estancia escucharon voces no muy distantes, las reconocieron porque eran las mismas de esos dos sujetos que los atacaron en el baño; después de eso solo hubo un silencio sepulcral que les incomodó bastante.

    —La gente está muy nerviosa aquí… —opinó Siegfried mientras se llevaba una mano al cuello, su hámster trepó sin muchos problemas por su espalda y comenzó a inspeccionar la zona, como si él fuese gran conocedor sobre heridas musculares—. Mira que atacarnos solo por un botiquín…

    —Creo que es lo más obvio si consideramos que estamos encerrados en una casa embrujada —suspiró con fuerza el pelinegro—. Es decir, mientras no encontremos una salida de este sitio, las cosas tan básicas como alimento o incluso medicinas son de gran importancia —apuntó con su barbilla la herida en proceso de sanación—. Esto no fue muy grave, pero una lesión más severa podría ser fatal en un sitio aislado como este.

    —Comprendo… —asintió con pesadez el criador.

    —Y además… —ahora su atención se posó en Rals y Nico, ambos Pokémon lucían bien, sus heridas tampoco eran graves, pero al ritmo que iban sería cuestión de tiempo para que fueran victimas del cansancio y cayesen derrotados—. Aquí no podemos usar más que uno de nuestros Pokémon, hay que tener cuidado de ahora en adelante.

    Un sonido les interrumpió. El hámster y la pequeña psíquica de inmediato adoptaron una posición defensiva, a pesar de no tener contacto visual con la posible amenaza. Con el paso de los segundos los humanos comprendieron que se trataba de un silbido; pero no es que alguien lo estuviera haciendo, al menos no un ser vivo, sino más bien era provocado por una corriente de aire que pasaba por una abertura muy pequeña. Alec comenzó a caminar con cuidado por el lugar, Nico de inmediato corrió para ponerse a su lado y asistirle, produciendo pequeños destellos con sus chispas para así iluminar el lugar. Se toparon con un montón de enseres para la limpieza tales como escobas, trapeadores, detergentes y toallas. Payne comenzó a apartar todo aquello, todo con tal de seguir la melodía del silbido. Se detuvo abruptamente cuando encontró frente a él marcas lumínicas que formaban un rectángulo casi perfecto: era una puerta y la habitación que estaba detrás suyo estaba bien iluminada.

    Curiosamente, la puerta no tenía perilla, de modo que la única forma en que el chico intentó abrirla fue empujando, pero esto no fue suficiente. Decidido, Alec comenzó a embestir la madera usando su propio cuerpo, al ver que esto no era suficiente Andrell le ayudó, uniéndose incluso Dedenne con su movimiento de placaje. Entre los tres consiguieron que las oxidadas bizarras se rindiesen, haciendo que la puerta colapsara y cayese de forma aparatosa. La luz penetró al armario de servicio y cegó por un breve instante a los entrenadores, cuyos ojos ya se habían acostumbrado a la obscuridad de la mansión. Se quedaron atónitos cuando fueron capaz de mirar con normalidad.

    Delante suyo un túnel les invitaba a descender a lo desconocido a través de unas escaleras, toda la estructura estaba hecha a base de piedra y la luz estaba provista por una serie de antorchas que estaban colocadas cada pocos metros, de forma que no había rincón alguno que permaneciese en penumbra. Los jóvenes y sus Pokémon intercambiaron miradas entre sí, como aquél que no está seguro de lo que está haciendo.

    —Bueno, estamos atrapados en una maldita mansión con montones de fantasmas, ¿qué cosa podría salir mal si bajamos al sótano espeluznante? —preguntó Payne mientras se encogía de hombros.

    —Tal vez podamos encontrar otra salida por aquí —el rubio vio el lado bueno de todo aquello—, una que no esté sellada —se giró hacía el cuarto de servicio—. Aunque lo mejor sería que cerráramos esto, no sea que la luz llame la atención de alguien fuera… —le sabía mal que su comentario sonase tan egoísta, pero si el resto de los que asistieron a la cena actuaban igual que los sujetos en el baño… prefería volver a por ellos cuando encontrasen una salida.

    Volvieron a colocar la puerta en su posición, lo mejor que pudieron porque estaba arruinada, esperaban que el brillo que se escapaba a la otra habitación no llamase la atención de nadie más. Entonces dieron media vuelta y comenzaron a bajar los escalones. Les resultó curioso que las baldosas en el suelo soltaran un ruido hueco cada vez que las pisaban, pero ninguno le dio mayor importancia a este hecho, ni tampoco cuestionaron que la superficie de los mismos estuviera pulida a tal grado que resbalabas si no caminabas con cuidado. Pronto comprenderían el porque de esto, aunque claro, sería a las malas: un sonido tosco se escuchó, como el de una gran maquinaria activándose, de un momento a otro los escalones se sumieron en el suelo, formando ahora un enorme tobogán. Los chicos cayeron al suelo sobre sus cuartos traseros, aferrando a sus Pokémon a sus brazos y acto seguido comenzaron a descender, ganando velocidad con cada tramo que recorrían. Aquello hubiera sido muy divertido de inicio a fin, de no ser porque los entrenadores visualizaron a la distancia una gran plancha con picos que les esperaba impaciente.

    —¡Rápido Ralts, usa confusión para detenernos!

    Aunque dar la orden fue sencillo para Alec, para Ralts resultaba un gran esfuerzo: era muy complejo detener a varios cuerpos en movimiento; aunque intentaba frenarles en plena carrera, tras emplear su movimiento volvían a desplazarse sin más. El terreno estaba demasiado inclinado y liso como para que se detuvieran, así como así.

    —¡Hazlo solo en el tramo final! —gritó Andrell.

    Unos metros antes de que el tobogán los llevase hacía su inminente muerte existía una zona plana, esta solo contaba con un par de metros, pero si Ralts conseguía detenerles ahí no habría problema alguno de que comenzaran a seguir ganando velocidad. La psíquica se rodeó de un intenso brillo azul y con todas sus fuerzas trató de frenarlos. Los entrenadores y Nico no podían más que observar cómo se acercaban a los pinchos lentamente… Y entonces se detuvieron, quedando tan solo a unos centímetros de ser empalados. Ralts se desmayó en los brazos de su entrenador debido al esfuerzo; les había salvado la vida.



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  6. Soncarmela

    Soncarmela Moderador

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    Me comunican que me equivoqué con el último día del trabajo especial de Halloween. No es el 7, finaliza el 10. 10 de noviembre, todo ese día. Luego de eso, ya no habrá posibilidad de prórroga. ​
     
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