Misión D La Caramella/Juro Katsuki/Kumogakure.

Tema en 'Naruto World' iniciado por Alessandri, 11 Jun 2018.

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  1. Autor
    Alessandri

    Alessandri There's no cure for being a cunt.

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    La Caramella (D)

    En la aldea ha abierto recientemente un local que se especializa en dulces de muchos tipos. La gente ha quedado muy encantada con el puesto porque les presenta una gran variedad, no solo dulces nacionales sino que extranjeros. Algunos se creen que son de un lugar desconocido en el mapa. El caso es que los dueños no se dan abasto con la clientela; por ello solicitaron la ayuda de un ninja que pudiese moverse con rapidez y agilidad por la aldea para buscar los ingredientes necesarios para los dulces, también para trasladarlos a donde sea necesario.

    Objetivos:

    -Buscar los ingredientes que hagan falta (a elección del participante).
    -Repartir varios encargos en algunos puntos de la aldea.

    Notas:

    -Todo es dentro de Kumogakure, incluso la búsqueda de los ingredientes.
    -En total son tres encargos a repartir.
     
  2. Autor
    Alessandri

    Alessandri There's no cure for being a cunt.

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    La tienda estaba a un par de horas y media de abrir cuando llegó Juro, sonriendo casual mientras que se dirigía a la parte posterior del local sensación. Golpeó la puerta de staff un par de veces como había acordado el día antes, momento en que el cliente y el ninja se vieron para definir los términos de lo que debía hacer el shinobi. Lo primero era presentarse a trabajar, después, ayudar con el inventario para determinar qué faltaba.

    La puerta no tardó en abrirse y de ella salir una mujer de baja estatura y ligeramente robusta, pelos marrones y una sonrisa encantadora. La mujer frente a él era la dueña del local "La Caramella", quien abrazó cordialmente al genin apenas le vio.

    -¡Qué bueno verte temprano! Pocos se toman los compromisos tan seriamente como tú, Juro-kun- el ninja de sombra sonrió halagado y simplemente se inclinó de manera breve en cortesía.

    -Por favor, no halague gestos tan mínimos. Es el deber de un ninja el exceder las expectativas de su cliente- no perdiendo más tiempo, la dueña de la dulcería invitó a pasar al muchacho, quien curioso comenzó a pasear su mirada por el interior del lugar. Adentrado en un pequeño pasillo de madera, a su izquierda, había una puerta que daba hacia los vestidores, mientras que a su derecha se encontraba la entrada hacia el cuarto de cocina.

    -¿Voy a necesitar uniforme, señorita Shunkoro?- enrojecida por la cortesía y apariencia del castaño, la mujer replicó.

    -Oh, no no, tu no vas a necesitar meterte a la cocina. Lo que harás es ir a la bodega que está al fondo a la izquierda- luego de decir eso, la fémina le dio a Katsuki posesión de una lista con todos los ingredientes y una cierta cantidad al lado del nombre -Si el ingrediente está bajo la medida que aparece en la lista, hay que ir a comprarlo- sin perder tiempo, el joven fue de inmediato a atender el asunto, a paso rápido y diligente.

    La bodega no era muy grande, lo que sí tenía eran varios cajones con hierbas, azúcares, harinas y ramas aromáticas que servían como ingredientes para las populares preparaciones de la tienda. Una a una, Juro fue revisando los cajones y tomando religiosa atención con respecto a las medidas, si había siquiera un milímetro menos de lo que debía, el ninja del rayo lo anotaba sin siquiera dudar. Mientras hacía el inventario, el shinobi no podía evitar pensar en lo complicado que debía ser atender las materias primas y cocinar, mucho para la mujer y su marido, pero estando el último enfermo y siendo la tienda tan popular como era, cerrar no era una opción si querían obtener dinero, sobre todo cuando parte de este iba a ser invertido para la recuperación del hombre.

    Luego de unos cinco minutos de revisión exhaustiva, el chico se devolvió a la cocina, donde asumía la dueña iba a estar. Ella se encontraba en efecto en el cuarto de preparaciones, haciendo su propia labor de limpieza antes de empezar. Sin esperar a que ella se levantase a prestarle atención, el muchacho comenzó a citar los ingredientes que hacían falta casi de memoria, dudando sólo en aquellas flores cuyos nombres eran ligeramente complicados.

    -Mmm... la mayoría de esos ingredientes no son un problema pero- la mujer suspiró en resignación -La esencia de Absenta Verde sólo se vende a las afueras de Kumogakure, en una...- en mitad de contar su predicamento, la mujer vio a Katsuki tomar nota de manera célere, detenerse y volver su mirada de vuelta a ella.

    -¿En una...?- inquirió el shinobi, esperando que la señora continuase con su dictar de la dirección. Alarmada la mujer sacudió la cabeza y protestó.

    -¡No! No hay que conseguir eso, está a dos horas caminando. Sólo llegando ya estaremos abriendo- el chico se encogió de hombros y contestó.

    -Tendré que correr en vez de caminar entonces- el chico parecía no entender el punto de la mujer, pero se veía resuelto a conseguir el ingrediente. Shunkoro se rindió ante la insistencia del muchacho y le dio la dirección exacta antes de agregar.

    -Vas a ir SÓLO después de conseguir el resto de los ingredientes ¿Entendido?- cual militar frente a su general, el joven se paró firme e inclinó. Luego de brindársele las direcciones aledañas para conseguir los ingredientes más cercanos y el dinero pera adquirirlas, el ninja de la nube partió en su misión.
     
  3. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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  4. Autor
    Alessandri

    Alessandri There's no cure for being a cunt.

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    La carrera fue constante, su corazón bombeaba sangre a la máxima expresión mientras corría de un lado a otro. Fue a la panadería por harina de almendras, a la florería por buenas esencias, al almacén por vainilla y estractos saborizantes, también por mermelada y frutos del mercado. La velocidad del shinobi era sorprendente, al tope de su rango, maniobrando de manera habilidosa con toda la carga encima mientras esquivaba transeúntes u objetos en el camino.​


    -Uff- soltó el Genin tras saltar a una persona en uno de los tantos puentes colgantes de la villa, utilizando la cuerda como soporte antes de volver a relocalizar su caída y aterrizar con gracia. Las cosas podrían haber sido mucho peores, pensaba el shinobi, por fortuna estaba ejecutando esta ardua tarea durante la mañana y no a la hora peak del tránsito en la villa.

    Fue media hora de ir y venir hasta que el castaño consiguió todo lo que necesitaba, volviendo a la tienda de dulces con todo en sus brazos. Era un milagro no sólo el tiempo, sino que el que hubiese podido balancear tanto objeto entre tanta actividad física. Sudando a gota descarada, y cómicamente manteniendo una cara de póker mientras lo hacía, Juro se reportó.

    -Señorita Shunkoro- llamó a la puerta el novato, golpeando dos veces antes de ponerse a esperar. La respuesta tardó pero llegó finalmente, la dueña estaba comprensiblemente ocupada haciendo los dulces por sí misma. Cuando la mujer abrió, vio sorprendida la cantidad de materias primas que traía el ninja de la nube. Con una sonrisa nerviosa al verlo en ese estado, la mujer tartamudeó.

    -Q-que dulce... n-no esperaba que... trajeras todo de un solo viaje- Katsuki sacudió la cabeza y depositó los elementos a los pies de la puerta, entonces se enderezó firme y respondió.

    -Ir y volver por cada elemento hubiera sido una pérdida de tiempo, confiaba en mis capacidades físicas para desplazar, cargar y balancear las materias primas. Además, no merezco crédito todavía, falta la esencia de absenta verde- antes de que la mujer protestase, el joven se dio la vuelta y corrió a toda su velocidad para ir a buscar la tienda en la dirección que se le había dado.

    Mientras se desplazaba a toda velocidad por las recién despiertas calles de la aldea, el Katsuki hizo un recuento. "Debí tardar 36 minutos con las materias primas, alrededor de 5 minutos con el inventario, total de 41 minutos. Me queda una hora y 49 minutos antes de que abra la tienda". Inteligente, el muchacho comenzó a mirar al cielo mientras corría, esperando con ansias un evento en particular.

    -Vamos... vamos- podía sentirlo, su paso se ralentizaba y comenzaba a faltarle el aliento, sólo necesitaba que apareciera uno. Mientras corría, sus plegarias fueron escuchadas y avistó un ave volar en su dirección. Ni corto ni perezoso, Juro arremetió contra la pequeña sombra del pájaro y se sumergió en esta, logrando descansar mientras el ave lo llevaba a su destino.

    El Kekkei Genkai de los Katsuki funcionaba así, al contrario de los Nara que usaban las sombras para inmovilizar cuerpos, los del clan de Juro utilizaban estas como su escondite y arma. Dentro de la sombra del pájaro, el genin se sentía sumergido en una poza de color gris, desde la cual podía ver a través de una abertura con la forma del ave el mundo exterior. Aprovechó entonces de descansar, de meditar donde desembarcar hasta que el animal decidiese desviarse del rumbo.

    -¡Aquí!- el pájaro se desvió hacia el este, fue ahí que de golpe, Juro saltó desde la sombra cubierto de chakra líquido negro como esta. Con la respiración mucho más controlada tras el viaje de cuatro minutos, el muchacho asintió determinado y continuó su camino hacia las afueras de la Nube. Para cuando llegó a la tienda, había pasado sólo media hora gracias a su velocidad y la contribución del animal aéreo, pero si quería llegar a tiempo, debía descansar bien esta vez.

    Fue cómico para el distribuidor de esencias ver al genin sentado al lado de su humilde tienda cual estatua, cargando su energía poco a poco antes de continuar con su viaje. Quince minutos le tomó al Genin recuperar su aliento por completo, y otros cuarenta el regresar a la tienda ¡Una hora y veinticinco minutos! Había arrivado de vuelta con 24 minutos de sobra. Impresionada, la mujer recompensó al joven con la primera probada de algunos de sus caramelos; considerando que la azúcar era vital como motor para continuar con sus labores, el chico accedió con gratitud la ofrenda.

    Era hora de servicio y los clientes comenzaron a llegar, de a pares o solos querían probar aquellas delicias que ya eran parte de su vida cotidiana. Habiendo podido enfocarse en la cocina, la mujer pudo dar a basto gracias a su hábil mano y la colaboración del shinobi de la nube. Sin embargo los deberes del último no terminaban ahí, pronto comenzaron los pedidos a domicilio, encargos que se hacían para ocasiones como almuerzos o banquetes por adelantado antes de ser entregados.

    Listo para partir en cualquier momento, el shinobi estaba completamente enfocado en ser el mejor delivery boy que se pudiese, tomando la tarea tan en serio como un combate a muerte. Finalmente se le dio la señal, y desde la cocina Shunkoro trajo una caja cuidadosamente envuelta.

    -¡Calle Saitoh 231!- el chico asintió y partió de inmediato, tomando el paquete y dirigiéndose a la dirección, optando por utilizar los techos para desplazarse. Con la fuerza para dar grandes saltos y la velocidad para reaccionar ante las adversidades, las tareas restantes no fueron para nada complicadas.

    Los clientes recibieron su pedido satisfechos, y sin esperar agradecimientos luego de recibir la paga, se marchaba cual espejismo de vuelta hacia la dulcería. El veloz ninja volvía y se ponía en guardia para salir casi como en posición de salida a 100 metros planos, con un enfoque que parecía igualmente gracioso y perturbador. Otros cuatro pedidos vinieron a lo largo del día, los cuales el muchacho atendía con inmediatez.

    Aprovechando la energía del muchacho y lo poco que tardaba en sus quehaceres, la mujer le asignó trabajar en el aseo de la cocina. Encantado de ayudar, el disciplinado genin ni se inmutó cuando comenzó a hacer los trabajos de limpieza, dejando la cocina impecable minuto después de su uso, atendiendo hasta las mínimas partículas rápidamente. Era la hora de cerrar cuando la mujer suspiró aliviada.

    -¡Uy! No puedo creer que lo hicimos, buen trabajo Juro-kun- solemne cual príncipe, el joven se arrodilló en sumisión shinobi y asintió.

    -El placer fue mío, Shinkoro-sama- la mujer se sonrojó ante los modales y utilidad del joven, despidiéndolo mientras contemplaba mandarle un paquete de dulces personalizados algún día.


    FIN
     
  5. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Otra misión impecable. Lo único que tengo para puntualizar es que tomes en cuenta el detalle de que Kumo está entre montañas, así como sucede en NG. Este tipo de escenarios merece un poco más de descripciones a la hora de abordar una transición, tanto de salida como de entrada.

    Paga máxima.

    150 Ryos, 3 PRs.
    Para Kumo: 75 Ryos.

    AlessandriAlessandri
     
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