Misión C "¡Kya, robaron mis pantaletas!" Hielo&Hueso

Tema en 'Naruto World' iniciado por Sheliak, 10 Ene 2017.

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    Sheliak

    Sheliak Thorns.

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    El sonido mecánico de la lavadora se había convertido en música para sus oídos.

    La kunoichi de Tensai, acostumbrada al trato servicial que había recibido durante toda su vida, jamás se había visto en la necesidad de aprender usar aquel aparatejo del infierno, sin embargo, ahora sentía una satisfacción enorme al poder manejarlo por sí misma. Sonrió inconscientemente al tiempo que llevaba la cesta de la carga ya lavada de su ropa para dormir y la ropa interior hasta su balcón para colgarlas en los tendederos. Después de dicho trabajo, volvió a la sala, subió los audífonos de su cuello hasta sus oídos y se recostó en el sillón a esperar que pasaran los diez minutos que tardaba el aparato en detenerse.

    Sí, cada vez más independiente.

    El sonido de timbre en la puerta se unió a la melodía pop en su cabeza. Sheliak no se preocupó en absoluto.

    Solo había dos personas que podían tocar el timbre de su casa como personas normales y sin necesidad de anunciarse al portero del conjunto residencial; su repartidor e, irónicamente, Nouhime Kaguya –aunque ésta última lo hiciera más para molestar–.

    ― ¡Voy! ― Exclamó volver a colocar los auriculares en su posición inicial y levantarse hasta la puerta.

    La esculpida morena aparecía sonriente y pícara en tras la entrada.

    ― Hola, rubia.
    ― Hola, Nou, ¿qué se te ofrece?
    ― ¡Oye! ¿Dónde están tus modales de princesa? ―Preguntó irónicamente y con falso deje de ofensa en su rostro. Después de recibir la primera torcida de ojos –extrañaba esa manía de la rubia, no podía negarlo– volvió a sonreír cínicamente, adentrándose sin permiso alguno dentro del hogar de la chica y sintiendo aquel molesto, pero conocido frío. ― ¿Qué pasa?, ¿no puedo extrañar a mi compañera?
    ― Claro que puedes, solo que tú no extrañas ni a tu madre.
    ― Cada vez me conoces más, princesita ― dijo guiñándole un ojo. ― Pero, te equivocas esta vez, si quería saber dónde estabas, si estabas bien al menos. Supongo que me he acostumbrado a ti.
    ― Ooook… ― respondió un tanto incómoda ante la declaración, pero barrió sus pensamientos al instante, volviendo a levantar muros en su personalidad. ― Cosas mías.

    La Jounin la miró fijamente durante unos segundos antes de encogerse de hombros y tirarse sobre el sofá. Jamás entendería como Sheliak podría sentirse cómoda en aquella pequeña caja de fósforos de paredes blancas y piso de granito después de haber vivido en una mansión.

    Sheliak suspiró, sabiendo que la morena no se iría así como así: retiró sus audífonos y los dejó sobre la mesa y se sentó frente a ella, dispuesta a conversar un rato. No podía negarse a ella misma que también extrañaba aquella actitud desinhibida.

    Sin embargo, el sonido de la lavadora llamó primero la atención en ambas.

    ― Oh, ¿lavas, rubia?
    ― Sí ― respondió tranquilamente.

    Nouhime admiró todo el ritual de la heredera; desde el colocar la manguera de la lavadora dentro del lavadero para que el agua drenara, hasta como acomodaba la ropa húmeda en una cesta a sus pies. Como volvió a llenar de agua el aparato, colocando una nueva cargar y la ponía nuevamente en marcha. Todo aquello, admirando la preciosa figura que lo ofrecía dentro de aquella franelilla de tirantes y ese holgado mono de ¿seda? No lo sabía, pero era una tela muy fina, para su placer.

    La siguió con la mirada hasta que la muchacha se perdió en el balcón… y gritó-

    ― ¿Qué pasa? ― Cuestionó una vez se adentró al mismo espacio, miró a todos lados… y no había nada.
    ― Me… me han robado.
    ― ¿Qué?
    ― Falta… falta… ― Nouhime pudo notar como las pálidas mejillas de su compañera se teñían de un furioso rojo. Siguió su mirada y ésta apuntaba hasta la cuerda donde colgaba la ropa interior… encontrándose con dos ganchos vacíos.

    Kaguya no pudo evitar que la comisura de sus labios se elevara, sintiendo unas incontrolables ganas de reírse.

    ― ¿Una pantaleta?

    […]​

    ― Así que alguien robó tu ropa interior…
    ― Sí.

    El dúo de hombres volvía a estallar en risas. O al menos Rui lo hacía a carcajada suelta. Toshio era un poco más comedido, pero aun así no podía aguantarse.

    Sheliak aguantaba las ganas de congelar toda la maldita aldea, aunque sentía que el calor que emanaba su cara podía derretirla de nuevo. La vergüenza estaba consumiéndola.

    ― Bueno… nunca habíamos tenido un robo parecido, así que mejor te encargas tu misma ― esta vez fue Toshio.
    ― Yo la acompaño ― Nou se unía. Ni loca se perdía este espectáculo.
    ― Bien… suerte con Hentai Kamen ― la rubia giró sobre sus talones, pisando fuerte y tomando por la muñeca a su amiga para arrastrarla con ella. Las risas pudieron escucharse hasta que salieron de la torre.


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  2. Nouhime

    Nouhime Tu infierno es mi edén.

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    El dúo femenino retornó al escenario del crimen en busca de alguna pista que pudiera conducirlas hacia el perpetrador. Mientras inspeccionaba el balcón con fingida minuciosidad, Nouhime se cuestionaba qué clase de pantaleta había hurtado el ladrón. Bastaba con observar a Lindberg para descartar la ropa interior de encaje, era demasiado recatada y seria. Decían que las chicas calladas eran las más atrevidas en la intimidad, mas no era el caso de la rubia. Por el momento nadie la había ayudado a descubrir su lado oscuro oculto, cosa que no tardaría en suceder si dependía de Viuda Negra.

    Sheliak era una mujer refinada, seguramente poseía una colección de bragas delicadas y de colores sobrios y, tal vez, también guardaba calzones de abuela para ocasiones especiales. La sola idea de una Reina de Hielo desfilando en prendas íntimas estiradas le generaba una mezcla de ternura e hilaridad. No podía morir sin presenciar dicha escena.

    ―Deja de holgazanear, Nou. Esto es serio.
    ―Estoy realizando un estudio detallado del área, no quisiera obviar ningún detalle ―Viuda Negra simuló sentirse ofendida, mas no consiguió ablandar el ceño fruncido de la chuunin. Realmente se estaba tomando el asunto muy en serio.
    ―Bien, ¿qué has encontrado entonces? ―Puso las manos en sus caderas, mientras su pie golpeaba el suelo rítmicamente.
    ―Bueno ―por un instante la jounin deseó tener estrabismo. De esa manera uno de sus ojos mantendrían el contacto visual con Sheliak, al mismo tiempo que el restante se encargaría de escudriñar la estancia con el propósito de salir airosa de la situación. Debía dejar de beber sake por las mañanas porque el alcohol comenzaba a atrofiarle el cerebro.
    ―Olvídalo ―bufó hastiada ―. Afortunadamente yo sí me concentré en lo que vinimos a hacer y hallé esto ―le enseñó un montó de envoltorios de dulces. Nouhime reconoció de inmediato los paquetes dado que Minami compraba esas chucherías para sus pacientes más jóvenes.

    A causa de la gran popularidad de los caramelos en la aldea del Horizonte era imposible averiguar dónde o quién los había comprado. Sin embargo, los envases vacíos eran más que suficientes para reducir el rango etario del culpable considerablemente y, por lo tanto, también el número de sospechosos. Hone Onna sentía pena del muchacho que había robado las pantaletas, nunca antes había visto los ojos azules de Lindberg brillar con tanta furia. Verla estallar de ira sería un espectáculo único, cruzaría los dedos para que sucediera.

    Después de discutir acerca del hallazgo resolvieron entrevistar a los vecinos, a lo mejor alguien había logrado ver al pervertido o tenía información útil. Rápidamente se arrepintieron de la ocurrencia. Varias personas fingieron no encontrarse en sus hogares como si fueran de una secta religiosa. Aquellos que se dignaban a atenderlas les cerraban la puerta en la cara antes de que lograran emitir palabra alguna o divagaban acerca de asuntos irrelevantes que no tenían ninguna relación con el crimen. Ni las amenazas de una furiosa morena habían servido para conseguir datos útiles, solo llegaron a la conclusión de que Sheliak residía en un barrio de idiotas.




    SheliakSheliak
     
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  3. Autor
    Sheliak

    Sheliak Thorns.

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    ― ¿Pero qué le pasa a estas personas? ― El tic en la ceja izquierda de la rubia era una señal inequívoca de que estaba por agotar su reserva de paciencia.

    Nouhime sonreía como quien espera un delicioso bocadillo.

    ― Eres mala vecina.
    ― No soy mala vecina; no molesto ni me meto con nadie. De hecho, ni siquiera hablo con nadie.
    ― Eso es ser una mala vecina.

    Lindberg chasqueó la lengua a la vez que reviraba los ojos. Cruzó ambos brazos sobre su pecho y empezó a taconear con su pie izquierdo. ― Bien, ¿y ahora que hacemos?

    ― Si es un simple ladrón pervertido, no debe abarcar mucho perímetro. Así que, quizás, intentó robar a alguien más, ¿alguna vecina buenorra de otro bloque? Qué no compartan espacio contigo, claro. No quiero que nos vuelvan a cerrar la puerta en la cara.

    La Chuunin boqueó un par de veces antes de emitir algo como un «ugh» y salir caminando con brusquedad en dirección al bloque de departamentos vecinos. La morena escondió una pequeña carcajada y le siguió el paso. Sin duda, estaba disfrutando de esta misión.

    Las del horizonte llamaron a un total de seis departamentos y a punto estuvieron de darse por vencidas hasta llamar al séptimo; una peli roja de ojos verdes y rostro pecoso salió a su encuentro y Sheliak debió clavar su tacón en el pie de Kaguya, evitando así que alguna palabra aduladora o malsonante saliera de su boca. La chica del departamento ladeó su rostro hacia la derecha, extrañada por actitud de sus visitantes, la rubia se percató de que podrían cerrarle las puertas en las narices una vez más y decidió hablar antes de que eso sucediera.

    Se aclaró un poco la garganta y procedió a decir las mismas líneas: ― Hola, disculpa las molestias, somos kunoichis de la aldea y estamos recaudando información para una misión, ¿podemos hacerte unas preguntas?
    ― Claro ― respondió cordial.
    ― Ahm… esto es un poco… vergonzoso… ― La Reina del Hielo volvió a ser víctima de su recatada actitud. Es que el solo explicar tan bochornosa experiencia hacía que su rostro se encendiera.
    ― Verás, Mérida, me balbuceante amiga aquí fue víctima de un robo, pero no de un robo común, le robaron sus pantaletas de señorita y estamos buscando al responsable. Por eso queríamos saber si había otras víctimas recientes.
    ― ¿Entonces no las perdí? ― Preguntó la chica y ambas kunoichi la miraron extrañadas. La mujer volvió a sonreír gigantesco, como si ser asaltada de esa forma fuera sinónimo de alegría. ― Oh, por dios, pensé que las había perdido, ayer escuché un ruido en mi cuarto de lavado y pensé que había sido mi gato Petunia, pero Petunia estaba en la sala y ahora que lo mencionan, cuando fui, hacía falta una pieza de mi ropa interior. Cuando me asomé por el balcón pude ver a un chico correr calle abajo con algo entre sus brazos, escondiéndolo.
    ― ¿Pudiste verle el rostro?, tamaño, edad, como iba vestido.
    ― Pues, la cara no, porque iba de espaldas, pero su cabello era negro, lacio y hacia un lado, no pasaba el metro setenta de estatura, así que quizás se trataba de un chico, adolescente… o de un señor enano. Llevaba ropa común, una camisa y pantalón oscuros, si distinguí una correa o algo así amarrado a su pierna derecha, como si fuera el sujetador de algo…
    ― ¿Un ninja? ― Lindberg exclamó de la nada, deteniendo la palabrería de la peli roja. Nouhime la miró como si hubiese perdido el juicio ― la promoción de graduados se caracterizaban por ser una cuerda de góticos locos que siempre iban vestidos de ropas oscuras y su cabello parecía siempre estar bañado en aceite y aplastado contra un lado de su rostro.
    ― ¿Entonces, qué propones?
    ― Torturar mocosos que creen que pueden masturbarse con la ropa interior de chicas desconocidas…​


    NouhimeNouhime
     
  4. Nouhime

    Nouhime Tu infierno es mi edén.

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    Tras despedirse de la despistada pelirroja, las guerreras se precipitaron fuera del edificio en búsqueda del sujeto descrito. Perseguir a un adolescente con las hormonas revolucionadas no era la aventura que Nouhime había imaginado en un principio, pero dado que no tenía mejores planes ese día no quedaba más remedio que acabar el trabajo. Además la ayudaría a sacarse de encima a los bobos líderes de Tensai, quienes la molestaban a causa de su pobre desempeño laboral. Había solicitado a Sakura que la diagnosticara por estrés, como símbolo de la gran amistad entre ellas, pero la muchacha era estúpidamente honesta, en especial cuando Toshio estaba involucrado, y se negó a ayudarla. Médicos corruptos abundaban, así que tarde o temprano hallaría uno que quisiera colaborar a cambio de dinero.

    Decidieron que la primera parada sería la academia shinobi con la esperanza de que alguno de los profesores identificara al pervertido. Debido a que era domingo el edificio estaba completamente desierto, aún así insistieron en recorrer las instalaciones por las dudas. El dúo femenino nunca había pisado una escuela ninja, ellas pertenecían a la generación anterior a la creación de las aldeas y, por lo tanto, fueron instruidas por sus familias en casa. Era increíble como habían cambiado las cosas en un par de años. Si el padre de la morena supiera que permitían que niños de diferentes clanes interactuaran como iguales, sufriría un infarto fulminante.

    Después de unos cuantos minutos se cruzaron con el conserje, un hombre bastante anciano y miope. Si bien, por obvias razones no pudo reconocer la descripción del sospechoso, les indicó amablemente donde podía encontrar a dos maestros. Durante la breve charla Sheliak creyó percibir que el viejo contemplaba el pronunciado escote de la jounin con interés, pero era imposible puesto que sus ojos eran blancos casi en su totalidad por culpa de las cataratas, ¿cierto?

    Con la inexplicable sensación de que había algo extraño en el empleado, las kunoichi marcharon hacia la siguiente locación. Se trataba de un modesto bar en el extremo opuesto de Tensai, sitio en el cual los profesores mencionados trabajaban cuando no enseñaban.

    ―Bienvenidas ―saludó cordial una chica de melena de los colores del arcoiris ni bien ingresaron al local, esta se hallaba detrás del mostrador preparando tragos ―. ¿Qué puedo ofrecerle a las señoritas?
    ―Información ―rubia y morena se sentaron en los altos taburetes de madera colocados frente a la barra.
    ―¿Qué clase de información?
    ―Buscamos a un genin moreno, emo y pervertido, ¿le resulta familiar?
    ―Describen casi a la perfección a los Uchiha, excepto por lo último ―el comentario provocó la risa de Hone Onna ―. Hablando en serio, recuerdo a un niño que encaja con la descripción. Le gustaba levantar las faldas de sus compañeras, espiaba en las aguas termales y estoy segura de que estuvo detrás del robo de ropa interior a docentes. Nunca pudimos probar los dos últimos crímenes porque era bastante astuto, espero hoy en día aplique su talento en tareas más provechosas.
    ―Lamento decir que sigue en el mismo camino.
    ―¿Cómo se llama? ―Lindberg casi podía saborear la dulce victoria.
    ―Lo olvidé por completo, soy horrible memorizando nombres ―dijo apenada. De repente su rostro se iluminó ―. ¡Kou, ven aquí! ―Instantes más tarde un varón surgió de la bodega cargando cajas de provisiones.
    ―¿Qué sucede, Nana?
    ―¿Cómo se llamaba el chico pervertido de las aguas termales?
    ―Taro Takahashi, su apodo era Pantimedias Taro porque en una ocasión llevó a clase una revista porno de mujeres solo usando pantimedias. ¿Por qué preguntas?
    ―Parece que ha estado comportándose mal ―Kou no parecía sorprendido.
    ―¿Saben dónde vive o dónde podemos encontrarlo?
    ―Sus padres están divorciados, la madre mora en el centro y el padre en un edificio en el lado opuesto de la aldea, queda relativamente cerca de la academia, creo ―las kunoichi intercambiaron miradas de alarma, ¿el mocoso era vecino de Sheliak?. Nouhime tenía razón de llamarla mala vecina, prestar un poco de atención en las personas que habitaban el bloque quizás le hubiera ahorrado el estrés de la persecución.
    ―Muchas gracias ―se precipitaron hacia la salida, mas el llamado de Nana las hizo detenerse antes de que abandonaran el bar.
    ―Disculpen mi curiosidad, ¿cómo llegaron a nosotros? No muchos saben que trabajamos aquí.
    ―El conserje de la academia nos dijo donde hallarlos.
    ―¿Cuál conserje? La academia no tiene conserje ―Ambos profesores las miraron extrañados ―. El personal docente se turna para vigilar el lugar y el personal de limpieza no trabaja los domingos.

    ¿No existía ningún conserje? Aquella revelación descolocó a las kunoichi. ¿Quién era el hombre con el que charlaron? ¿Podía ser posible que el falso empleado fuera en realidad Pantimedias Taro?. Eso carecía de sentido alguno que las hubiera guiado a personas que lo identificarían, a menos que confiara en que ellas eran tan inútiles como los demás que intentaron pescarlo en el pasado. Fuese cual fuese su motivación para cometer un acto tan estúpido, cuando lo atraparan harían que se arrepintiera de cada acto sucio que hubiera cometido.

    Se marcharon sin más preámbulos, no había tiempo que perder. Durante dos horas se dedicaron a inspeccionar los posibles sitios que el muchacho podría frecuentar, entrevistaron a adolescentes que circulaban por la zona e incluso utilizaron a sus invocaciones para abarcar más terreno, mas no tuvieron éxito. El sol empezaba a ocultarse en el horizonte, así que las féminas optaron por regresar a la vivienda de Sheliak para comer algo y reponerse de la idea de que un novato las había derrotado.

    ―¿Qué sucede? ―Cuestionó la morena cuando la chuunin dejó de caminar abruptamente. Al dirigir sus ojos hacia donde su compañera observaba fijamente comprendió el motivo: un joven varón de cabello oscuro salía del apartamento contiguo al de Lindberg.
    ―¡Tú!
    ―¡Pantimedias Taro! ―A Nouhime le había encantado ese apodo, era pegadizo. Takahashi saltó en el sitio en cuanto escuchó que las kunoichi lo llamaban, comenzó a correr despavorido por el corredor rumbo al ventanal, pero picos afilados de hielo le cortaron el paso.
    ―¡Lo siento mucho! ¡Devolveré todo lo que robé, lo prometo! ―Se arrodilló a los pies de la rubia tembloroso. Esta acortó la distancia que los separaba y lo obligó a incorporarse de nuevo tomándolo por el cuello de la camisa.

    Repentinamente la superficie debajo de Sheliak tembló, por instinto soltó a Taro e saltó hacia atrás justo a tiempo para esquivar un pilar de piedra, quedando el genin del otro lado. La experta en taijutsu utilizó la potencia de Tetsu no Ken para romper la estructura de un solo golpe. Haciendo gala de su asombrosa velocidad, volvió a capturar al novato antes de que este siquiera diera dos pasos.

    Caída la noche, Reina de Hielo entregó a Taro Takahashi a las autoridades pertinentes junto a una mochila robosante de ropa interior femenina, de todos los gustos y colores. Satisfecha de haber hecho justicia, aceptó cenar en compañía de Minami y Kaguya luego de comprar pantaletas nuevas.
     
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  5. Milo 9000

    Milo 9000 Moderador

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    Hevans~Hevans~ ¿Habéis olvidado vuestro lustroso deber?
     
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  6. Hevans~

    Hevans~

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    Con la edad que me cargo uno ya empieza a olvidar las cosas.

    En la revisión general tengo que mencionar que la misión inició de una manera lenta en la primera mitad de esta, sin embargo supieron sacarla a flote gracias a las personalidades contrastantes de sus personajes, que a mi parecer fue lo que le dio más vida a la misión. Otra cosa es que, a pesar de ser una misión C, la dificultad con la que fue realizada y plasmada en sus post la hace ver más como una D debido al "enemigo" al que se enfrentaban y las situaciones por las que sus personajes tuvieron que pasar; por cuestión de post que hicieron la tomaré como C.

    Aviso que si tienen 10 en el parametro no dejaré explicación porque duh, estuvo bien (?). Así mismo que en algunas partes tendrán el mismo comentario.

    SheliakSheliak como comentario a parte de los parametros a evaluar, tengo que mencionarte unos errorcillos simples que me encontré entre algunos parrafos. Es algo simple de solucionar y seguramente pasa por escribir rápido y/o no releer lo que escribes, se tratan de equivocaciones el escribir principalmente en la conjugación o terminación de la palabra. Te digo, con escribir más lento y leer nuevamente se puede solucionar.
    Interpretación: 10/10
    Verosimilitud: 8/10 Comentario para ambas , fue puntuación de ocho por lo de la dificultad que mencioné.
    Trama: 6/10 Desarrollaste prácticamente todos los objetivos de la misión y tuss aportes a la trama fueron buenos, mas no vi algo que me sorprendiera en cuanto al agregado al enunciado.


    24 x 250= 6000/30= 200 ryos + 1 PR

    NouhimeNouhime a ti, solo no pierdas las ganas de escribir, lo digo porque se nota la diferencia entre el primer y segundo post.
    Interpretación:10/10
    Verosimilitud: 8/10
    Trama: 8/10 Desarrollaste prácticamente todos los objetivos de la misión y tus aportes a la trama fueron muy buenos ya que le agregaste momentos curiosos e inclusive divertidos, el hecho de que los maestros trabajaran en un bar por bajos pagos me destruyó interiormente de una buena manera (?).

    26 x 250= 6500/30= 217 ryos No gana PR por dificultad.

    250 ryos + 1PP para la chinchurrienta y marginal de Tensai

    Frank UnderwoodFrank Underwood ya puedes cerrar. La paga va para Chiho
     
  7. Nouhime

    Nouhime Tu infierno es mi edén.

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  8. Reaper.

    Reaper. No sé, me sabe a mierda

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    Asignado todo. Cierro.
     
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