Especial Kingdom of Lucifer [Samali Winters]

Tema en 'Digital World' iniciado por Masaru, 4 Dic 2016.

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    Masaru

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    "Kingdom of Lucifer” [Especial]
    a) NPC que la solicita: -
    b) Lugar donde debe ser tomada: Cualquier ciudad
    c) Descripción de la misión: Es una calurosa tarde y tanto el Tamer como el Digimon tienen una asignación que hacer en la casa de la bruja, Witchmon. Originalmente la idea simplemente es ayudar a ordenar su amplia biblioteca pero ¿Que pasará cuando el Tamer empiece a revisar entre los libros mágicos de la bruja? Por alguna razón, aquella pluma que el Tamer consiguió tiempo atrás ha empezado a brillar
    d) Descripción del campo de juego: Casa de Witchmon -> ???
    e) Objetivos a cumplir:
    • Ordenar la biblioteca de Witchmon
    • ???
    f) Datos Extra:
    • Quest Progresiva: Los Objetivos y Datos Extra van cambiando a medida que se desarrolla la Quest
    • Quest disponible en modalidad Individual
    • Para realizar esta Quest el Tamer debe poseer una "Angel's Feather" en su inventario. También debe haber completado al menos cinco Quests
    • Una vez terminada la Quest, la pluma desaparece del inventario del Tamer, haya superado la Quest o no
    • El calor que hace dentro de la casa de Witchmon es insoportable
    g) Recompensa:
    90 Puntos o más: Medalla + Oportunidad de crearse un Tamer con un Lucemon de compañero (Ya sea borrando su personaje actual o como su 2do/3er personaje)
    95 Puntos o más: Oportunidad de transformar el Digimon del Tamer en Lucemon


    Ficha: Samali Winters
    Digivice: iC
    Mínimo de Post: No Hay
    Plazo: 1 Mes

    KiyoeKiyoe puedes comenzar. Avísame cuando termines el primer objetivo. Éxito
     
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  2. Autor
    Masaru

    Masaru ~ Supermoderador

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  3. Kiyoe

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    El grupo del agua no tenía muy claro cómo es que habían terminado yendo a Metal Empire; en sus años en ese mundo habían pasado en esa ciudad muy poco tiempo, pero eso había bastado para que se convirtiera en una caja de malos recuerdos para ellas. Suponían que había sido una decisión subconsciente, como un intento no admitido por afrontar los hechos; como fuera, ya que estaban ahí podían al menos aprovechar el tiempo y hacer algún encargo sencillo.

    Samali iba mirando el suelo para ahorrarse el ver las fábricas que había por todas partes; Palmon miraba al frente solo para evitar que se tropezaran con algo o alguien. Habían aceptado hacerse cargo de la organización de la biblioteca de Witchmon, que parecía ser muy amplia; el encargo sonaba sencillo, tranquilo, y podrían pensar en otras cosas por algunas horas. La bruja vivía en el centro de la ciudad, para alivio de las chicas, y estas no tardaron mucho en llegar a su casa, ubicada al final del mercado principal.

    —Buenas, pasen —las recibió la de Witchenly cuando llamaron al timbre.

    Lo primero que las golpeó nada más entrar fue el cambio de temperatura; Metal Empire nunca presentaba un clima frío por estar en una zona desértica, pero la temperatura se hacía bastante más soportable en esa época del año; ahí, en cambio, parecía que acabaran de llegar de nuevo al verano de golpe. Samali miró alrededor para distraerse del cambio brusco. La puerta principal daba a una tienda cubierta de botellas de cristal con líquidos diversos y pesados volúmenes de magia, aunque Samali sospechaba que estos eran más para aparentar que otra cosa, los libros importantes no estarían al alcance de clientes.

    —¿Buscan alguna pócima? Tengo una especial en la que comencé a trabajar hace poco —empezó a decir ni bien traspasaron el umbral, encaminándose hacia el mostrador. Palmon se acercó a examinar las pociones, abanicándose sutilmente con una mano.

    —No, de hecho estamos aquí por un encargo —contestó, tentada a alzar del estante una pócima de un sospechoso color violeta.

    —Ah, ¿el de ordenar mi biblioteca? Muy bien, muy bien —asintió la adult—; llevo un rato esperándolas. Vamos, las llevaré hasta ahí.

    A Witchmon no parecía afectarle en nada la temperatura de su casa y se movió enérgicamente hacia una puerta en una esquina, cubierta con una cortina oscura. Las amigas la siguieron algo más lento y aprovecharon el corto trayecto para presentarse adecuadamente. La biblioteca estaba en el piso de arriba y se trataba de una habitación que fácilmente podría haber sido la mitad de la casa; las estanterías llegaban hasta el techo y estaban atestadas de libros, aunque muchos tomos habían acabado en pilas en el suelo o amontonados sobre la mesa de lectura, de forma que había muchos huecos irregulares en las repisas.

    —Cuando investigas hechizos no tienes mucho tiempo para ordenar —se excusó la bruja, encogiéndose de hombros ante la visión caótica de la sala. —Generalmente los ordeno por orden alfabético de autor y luego por orden alfabético de título, si dicho autor tiene varias publicaciones. Tómense su tiempo, estaré en la tienda.

    —Antes de que se vaya —interrumpió Samali— ¿Podría bajarle a la calefacción? La temperatura es algo incómoda…

    —La calefacción no está encendida —contestó la dueña de casa, le sonrió y se fue, dejándola a cuadros, ¿cómo podría no estar encendida si ni afuera a pleno sol hacía tanto calor?

    —Parece que tendremos que trabajar así —se lamentó Palmon.

    Apsará bajó la cabeza con resignación y se recogió el cabello en un moño alto para tratar de que le diera algo de aire en el cuello.

    —Comencemos por ver qué hay en las estanterías, así luego podremos clasificar los libros fuera de lugar y comenzar a ordenar cuando terminemos eso.

    —De acuerdo, yo tomo esta de acá. —
    la planta se fue a una estantería a su derecha y se encaramó a una escalerilla de mano.

    Hacerse una idea de la ubicación de los libros que aún tenían la suerte de estar en una repisa fue la parte sencilla; enderezaron los caídos, quitaron objetos que no debían estar ahí, sacaron los que habían terminado en un estante equivocado y se dispusieron a recolectar y clasificar los que estaban desperdigados por toda la sala. La mayoría de los tomos eran de magia y resultaban incomprensibles para las dos amigas, pero había algunos interesantes relacionados con diversos aspectos del Mundo Digital, aunque ambas trataron de no entretenerse mucho leyendo.

    Casi una hora después, Palmon tenía las hojas atadas juntas por encima de la cabeza para refrescarse un poco y Samali se había remangado el suéter casi hasta los hombros, lamentando no poder hacer lo mismo con los skinny jeans. Sus movimientos se debatían entre terminar rápido para salir de ahí pronto y no acalorarse de más para no colapsar antes de haber terminado. Quizá pedirle agua fría a la anfitriona no fuera mala idea.

    —Saly, mira esto —llamó la planta, inclinada sobre un libro que había encontrado abierto en la mesa de lectura, detrás de varias pilas. Había dejado a un lado los libros que cargaba para mirar mejor las páginas.

    —Espera dejo esto en su sitio —contestó la humana, resoplando con una alta pila de libros de A.S. Witchen entre los brazos.

    Los dejó en el estante correspondiente y se limpió la frente con un pañuelo, deseando haber venido en traje de baño; tirando de la tela del suéter para abanicarse el torso, se acercó a la mesa de lectura y se inclinó sobre el libro. El tomo mostraba una ilustración a dos páginas de plumas de distintas formas y colores, con las propiedades de cada una listadas en la parte inferior. Palmon le señaló una específica.

    —Esta se parece a esa pluma que obtuvimos hace un año ¿no? La que todavía no sabemos para qué sirve —dijo, sonriendo.

    La humana recordó a qué pluma se refería tras pensarlo un poco. No tenían ni la menor idea de qué utilidad podría tener, pero en el mundo digital muchos objetos no eran lo que parecían, así que la habían guardado de todas formas, esperando averiguar más al respecto en el futuro; sin embargo, conforme el tiempo pasaba, casi se había olvidado de ella. Curiosa, la joven echó mano a su Keychain y navegó por los objetos hasta que encontró el que buscaba, sacándolo.

    —Hmmm… pues se parece, pero no es exactamente igual —concluyó tras compararlas y miró las propiedades de la retratada en el dibujo. —Quizá haya otros —añadió, pero las páginas a ambos lados de esa trataban de cosas diferentes. Medio decepcionada, dejó la pluma a un lado y cerró el libro para ver el nombre del autor y clasificarlo junto a lo demás.

    —Eh, mira, está brillando —se sorprendió Pal, alzando una vez más la pluma, que emitía un resplandor suave pero inconfundible.



    MasaruMasaru, done
     
  4. Autor
    Masaru

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    A medida que el dúo observaba la pluma se hizo evidente que el brillo de esta iba aumentando. Originalmente fue tenue, pero rápidamente fue intensificándose hasta el punto que se volvió cegador, desdibujando el mundo para el par. Antes de poder reaccionar debidamente de alguna forma, la confusión provocada por el fenómeno provocó que perdieran su noción de espacio al punto que no sabían si seguían de pie en alguna superficie real. El calor y el olor a libros viejos fueron reemplazados con la nada, al igual que cualquier otro sonido hasta dar paso a una sordera total. Samali trató de tomar su Digivice, sin embargo su cuerpo no le respondió. Estaba sin opciones, atrapada en ese "vórtice" de luz sin saber que había ocurrido o, peor, que pasaría a continuación.

    [1]​

    El sonido de la campanada de un reloj retumbó en el ambiente, dispersando la luz como neblina y regresando el sonido al mundo. Samali se halló a sí misma en medio de una multitud desconocida. Se encontraba en la plaza de alguna clase de pueblo medieval, rodeado de personas que lanzaban expresiones de rabia y rencor hacia el centro de una plataforma. En ella, una joven de cabello rubio y ropas harapientas estaba apresada por una guillotina, cuyo filo colgaba peligrosamente sobre su cabeza emitiendo el reflejo de la luz del sol. Aún sin entender que estaba pasando la Tamer no le tomó más que unos segundos entender que estaba presenciando: El preludio de una ejecución.

    [2]​

    La segunda campanada hizo que Samali mirara hacia la torre del reloj, donde las manecillas marcaban las 3 PM. Al parecer estaban esperando que el sonido acabara para llevar a cabo la sentencia. Al devolver la mirada al suelo sus ojos se toparon con quien estaba a su lado, una figura que cubría su rostro con una capucha. A diferencia del resto de la multitud, esa persona no maldecía ni provocaba a la condenada, lo que la llevó a inclinar la cabeza con curiosidad para espiar en su interior. Se encontró con el rostro de una chica, idéntica a la que estaba en la guillotina, con caminos de lágrimas surcando su rostro.

    - Por qué causé esto...
    [3]​

    La tercera campanada fue acompañada por las últimas palabras de la acusada, un gesto que aumentó la ira de quienes la querían muerta. Luego, el sonido del acero cortando el aire llenó el ambiente, seguido por un enfermizo ruido al hacer contacto con la carne y luego el golpe seco de "algo" cayendo en un recipiente. Vítores y aplausos llenaron el ambiente, todos provenientes de los espectadores, a excepción de esa solitaria persona que solo aumentó su llanto, ignorada por el resto.

    [¿Se puede prevenir?]
    [...]
    [¿Lo puedes prevenir?]​

    Un nuevo resplandor se encargó de borrar el escenario, llevando a Samali una vez más a la nada. Segundos después todo volvió a la normalidad, encontrándose junto a Palmon en un lugar desconocido. La biblioteca de Witchmon había desaparecido, quedando únicamente un callejón oscuro lejos de los transeúntes. A la derecha, las personas caminaban sin prestar atención alguna a aquel desvío. Una fortuna, a decir verdad, ya que eso le daría tiempo al dúo de procesar que había ocurrido. ¿Que había sido eso? ¿Donde estaban?




    "Kingdom of Lucifer” [Especial]​
    a) NPC que la solicita: -
    b) Lugar donde debe ser tomada: Cualquier ciudad
    c) Descripción de la misión: Es una calurosa tarde y tanto el Tamer como el Digimon tienen una asignación que hacer en la casa de la bruja, Witchmon. Originalmente la idea simplemente es ayudar a ordenar su amplia biblioteca pero ¿Que pasará cuando el Tamer empiece a revisar entre los libros mágicos de la bruja? Por alguna razón, aquella pluma que el Tamer consiguió tiempo atrás ha empezado a brillar
    d) Descripción del campo de juego: ???
    e) Objetivos a cumplir:
    • Ordenar la biblioteca de Witchmon
    • Averiguar donde están
    • ???
    f) Datos Extra:
    • Quest Progresiva: Los Objetivos y Datos Extra van cambiando a medida que se desarrolla la Quest
    • Quest disponible en modalidad Individual
    • Para realizar esta Quest el Tamer debe poseer una "Angel's Feather" en su inventario. También debe haber completado al menos cinco Quests
    • Una vez terminada la Quest, la pluma desaparece del inventario del Tamer, haya superado la Quest o no
    • El calor que hace dentro de la casa de Witchmon es insoportable
    • Se encuentran en un pueblo medieval desconocido y ajeno al Mundo Digital. Al parecer todos los habitantes son humanos (no hay presencia de Digimon cerca)
    • Hasta tener una mejor idea de que ocurre, lo ideal es mantener un bajo perfil. Eviten que Palmon sea vista, podría causar pánico
    g) Recompensa:
    90 Puntos o más: Medalla + Oportunidad de crearse un Tamer con un Lucemon de compañero (Ya sea borrando su personaje actual o como su 2do/3er personaje)
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  5. Kiyoe

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    Ambas chicas miraron la pared de roca con confusión; no era bloque ni ladrillo sino piedra; ¿quien construía con ese material esos días? Lentamente la visión medieval que habían tenido se fundió en el muro, dándoles cierto entendimiento de que probablemente no estaban en “estos días”. La primera en salir de la inmovilidad total fue la rubia, que retrocedió hasta que chocó con otro paredón y resbaló hasta el suelo.

    —No de nuevo, por favor —
    suspiró, cubriéndose la cara con las manos. No estaba emocionalmente preparada para enfrentar otras semanas en cualquier otra dimensión, ni para pelear contra nadie.

    Palmon miró a su Tamer con preocupación, preguntándose qué debía hacer, según había entendido, esa voz les había pedido que detuvieran la ejecución de esa chica, ¿no? Acarició el cabello de la joven brevemente y luego se deslizó hacia la boca del callejón en busca de algo de información; tuvo la precaución de mantenerse entre las sombras mientras oteaba la calle.

    Vio montones de personas caminando de aquí para allá, todos humanos; se fijó bien, pero no detectó ni un solo digimon entre la multitud; además, la ropa que vestía la gente era muy extraña; no se parecía en nada a lo que utilizaban las personas en el mundo digital, y mucho menos a lo que había visto en el mundo humano. ¿Otro país tal vez? No parecía.

    Se dio la vuelta y volvió a internarse en el callejón, Samali no se había movido ni un centímetro de su posición, lo cual seguía preocupándole. Antes de que todo ese infierno se desatara, probablemente su Tamer ya habría estado buscando una solución, pero…

    —Ranamon, Ranamon —llamó, tensa. Apsará la escuchó y contuvo la respiración, pero no se movió. Las cosas entre ella y Ranamon no estaban muy bien últimamente.

    —¿Qué? —contestó la guerrera, acababa de aparecer junto a su portadora y tenía los brazos cruzados, acompañados de un semblante frío. Miró alrededor y luego a Palmon— ¿no iban a ordenar una biblioteca?

    —Sí, pero de pronto hubo un luz muy brillante y terminamos aquí —
    explicó la planta—; antes de estar en este callejón vimos cómo le cortaban la cabeza a una chica, y una voz nos preguntó si podíamos evitarlo.

    —Ya veo… ¿y qué haremos? supongo que hay que salvar a la chica para volver —
    la acuática se volvió hacia Samali con una mirada gélida, la última discusión entre ellas aún estaba fresca.

    —¿Samali? ¿Qué opinas? —preguntó tímidamente Pal, volviendo a acariciar el cabello de su amiga. Winters suspiró y apartó las manos, levantando un poco la cabeza.

    —Si quien sea que hizo esto pretendía que salváramos a alguien, se equivocó al elegir —contestó, con la voz temblorosa—; no podemos salvar a nadie, así que lo mejor será que nos devuelva a la biblioteca.

    Ranamon apretó los puños, completamente exasperada.

    —¿Entonces qué? ¿Te vas a quedar aquí sentada en espera de que vuelva a brillar la luz? —preguntó, molesta.

    —No sabemos dónde estamos, así que eso es lo más…

    —¡Deja de ser tan cobarde! —
    la rana malcriada estaba a un segundo de llorar de frustración; ¿cómo demonios todo había terminado así?

    —Ranamon, por favor…

    —¡Por favor nada! —
    tajó la aludida, ya con los lagrimones rodándole por la cara— No te elegí para que te hagas una pelota en cada situación difícil ni para que huyas.

    Samali respiró profundo, la decepción de Ranamon la lastimaba, hacerse su heredera era una de las cosas de las que estaba más orgullosa, pero luego de… ¿Qué otra cosa podía hacer? Ya había fracasado en proteger a alguien importante para ella, no podía esperar que tuviera éxito en proteger a una completa desconocida. Si acaso, lo mejor que podía hacer era intentar no poner a otras personas en peligro de nuevo, ni siquiera a Palmon.

    —Se razonable, Ranamon, solo trato de…

    —Tú sé razonable —
    volvió a interrumpir la milenaria—. Eras una cobarde cuando entraste a mi templo y te elegí porque superaste eso, porque creciste, y ahora te limitas a volver a tu cobardía. ¿Qué quieres que piense cuando tu nueva idea del encargo perfecto es ordenar una biblioteca? Y ahora prefieres sentarte a esperar a que te regresen a donde estabas en lugar de hacer algo por arreglar la situación, ¿te parece que eso es algo digno de mi heredera? Porque a mi no.

    Había dejado de llorar para que se le entendiera cuando hablaba, pero tenía cara de que podría ahogarla perfectamente a base de lágrimas. Esperó una respuesta, un cambio, algo, pero al ver que Samali se limitaba a mirar al suelo, pataleó en el aire con más lágrimas formando un charco en el piso. Al cabo de unos minutos dejó de patalear y la miró, furiosa.

    —Cuando decidas hacer algo con tu vida, háblame —zanjó antes de desaparecer.

    Palmon había permanecido completamente en silencio durante la discusión. Quería defender a Samali, siempre, pero sabía que Ranamon tenía razón; su amiga había regresado a tomar encargos lo más sencillos posible, a no arriesgarse y a mantener un bajo perfil, justo como antes… Que se negara a ayudar a alguien solo por el incidente con Ayden era demasiado, no parecía ella misma. Miró en todas direcciones, como si las paredes oscuras pudieran darle alguna forma de convencer a la humana de levantarse; sabía que si alguien podía hacer que se moviera era ella, pero tenía miedo de empeorar las cosas.

    Samali miraba la pared con un nudo gigante en la garganta; su aversión hacia las lágrimas era la única cosa que le impedía llorar en ese momento. Todo había ido de mal en peor ese año, todo; desde esa horrible visión en año nuevo hasta ese momento, todo era un asco. ¿Qué podía pasar a continuación? ¿Se quedaría encerrada en una habitación con Chris y el mandril por horas? ¿Se pelearía también con Palmon? Solo eso le faltaba, y sabía que no podría soportarlo.



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    Masaru

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  7. Kiyoe

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    —Samali… —intentó; por toda respuesta, la ninfa volvió a cubrirse la cara con las manos, como si estuviera avergonzada.

    Con un suspiro, la planta se sentó a su lado y esperó pacientemente, mirando las piedras sucias del suelo mientras daba a su Tamer la oportunidad de decir algo. La espera se alargó sin movimiento alguno, por lo que el ente digital decidió intentarlo de nuevo; al principio iba a exponerle los motivos por los que era importante que saliera del callejón, pero decidió decirle otra cosa, algo que había estado guardando para no ponerle más peso encima.

    —Sé que tienes miedo, que te sientes culpable por lo que pasó y que duele mucho —suspiró—; también yo fallé ese día, tampoco pude protegerle… así que supongo que en el fondo debes estar molesta conmigo por no sentirme tan culpable como tú.

    —Palmon —
    llamó, acababa de alzar la cara y tenía la alarma escrita en los ojos bien abiertos.

    —Pero supongo que en realidad no tengo tiempo de sentirme culpable —prosiguió la planta, como si su compañera no hubiera dicho nada—, porque tú eres más importante. Duele mucho, ¿sabes? Verte caer y derrumbarte de esa forma; siempre supuse que si caíamos, nos levantaríamos juntas. No imaginé esto.

    Se paró a tomar aliento, no esperaba una respuesta, pues probablemente la había dejado sin palabras. Rara vez tenía algún tipo de inconformidad, porque era feliz con su Tamer, y eran aún más raras las veces en las que decidía expresarlas. Pero esa situación le hacía sentir que explotaría eventualmente, aunque intentara contenerse para no lastimarla más. Había comenzado ya, así que siguió adelante.

    —A veces te miro y siento que estoy fallando —añadió. —Siento que todo mi esfuerzo por ayudarte, protegerte y crecer a tu lado está siendo en vano… Quizá pueda deshacerme de otras amenazas, pero no puedo protegerte de ti misma, no puedo evitar que te hagas daño.

    —Lo siento, lo siento mucho —
    suspiró la rubia, al borde de ponerse a llorar. Palmon se levantó y se paró frente a ella, tomándole las manos.

    —Si lo lamentas entonces has algo para remediarlo, aunque sea algo pequeño —dijo, con una pequeña sonrisa triste. —Ranamon fue muy dura, pero estoy segura de que ella está tan triste y preocupada como lo está molesta, quiere verte mejorar tanto como yo.

    —Lo sé…

    —Ayúdame a protegerte, por favor —
    siguió adelante. —Realmente me molesta tenerte en un callejón oscuro donde cualquier cosa puede pasar, en un sitio desconocido para nosotras, así que ayúdame con eso, levántate.

    Samali respiró muy profundo, subiendo la vista a la estrecha franja de cielo visible entre los edificios; buscaba recuperar la calma lo suficiente como para dejar de sentir que lloraría en cualquier momento y cuando lo consiguió, asintió y se puso de pie lentamente. Palmon la estaba mirando en silencio, con cierto toque de esperanza en los ojos. La rubia se sacudió el sucio de los pantalones, desdobló las mangas del suéter y se soltó el cabello, esperando que así fuera un poco menos evidente que estaba como una pegatina de tanto calor.

    —Entonces… pueblo medieval, supongo, dada la escena que presenciamos —comentó, haciendo un esfuerzo por poner sus pensamientos en orden.

    Todavía no estaba segura de poder hacer lo que querían que hiciera en ese lugar, pero al menos podía averiguar dónde estaban, por Palmon, y tal vez buscar un sitio seguro; no debía faltar tanto para el anochecer y dudaba que ahí aceptaran Bits. Con eso en mente se acercó a la boca del callejón y espió fuera, confirmando sus pensamientos con la arquitectura y la ropa de las personas que pasaban por ahí.

    Lamentablemente, si pusiera un pie fuera llamaría la atención apenas menos que Palmon, puesto que ni siquiera los hombres de ahí usaban pantalones lo bastante ajustados para ser una segunda piel; no habría nadie que considerara su vestimenta decente y quizá hasta llamaran a la policía por ofender la vista pública. Maravilloso.

    Alejando su mente de pensamientos tan negativos, la chica echó mano a su Keychain y buscó entre los objetos hasta encontrar la mochila donde guardaba su capa, pensando que sería una buena alternativa para cubrirse y pasar desapercibida. Palmon todavía no había comentado nada, se limitaba a mirarla pacientemente desde unos cuantos pasos atrás; quizá no quería arruinar el momento.

    —Tendré que salir y hablar un poco con la gente, la capa me servirá para ocultar la ropa. Tú deberías ocultarte en el iC, causarás una conmoción si te ven.

    —Por supuesto, pero ¿estarás bien sola?

    —No te preocupes, tengo que ayudarte a averiguar dónde estamos, así que no me sentaré en un callejón otra vez —
    le aseguró, mirando el suelo.

    Palmon asintió y se retiró al Digivice. La humana se puso la capa y salió a la luz del sol, tirando bien de los bordes de la tela para que no se abriera y expusiera la ropa que había debajo. Hacía lo posible por pasar como una ciudadana común y corriente disfrutando de un paseo, para no atraer atención innecesaria. No estaba muy segura de cómo haría para entablar conversación con alguien y preguntar, pero tendría que apañar.

    Al parecer había aparecido cerca de una calle principal, por lo que la cantidad de transeúntes por ahí era muy elevada; eso estaba bien, así llamaría menos la atención. Observó los recargados vestidos de una vitrina con lo que esperaba pareciera ojo de comprador y procuró que no se notara la especial atención que ponía a todas las señas y letreros que podía encontrar por ahí.

    Cuando mediante observación no consiguió averiguar más que el nombre de la avenida por la que caminaba, decidió entrar a una librería cercana y ver que podía sacar de ahí. Estaba limpio y ordenado y no había ahí nadie más que el dueño, que la saludó amablemente al entrar. Antes ya era obvio que no estaban en el mundo humano que ella conocía, pero al ver un mapa en la pared pensó que quizá ni siquiera estaban en una versión pasada de su mundo humano.

    —¿Busca algún libro en particular? —preguntó el dependiente, que tardó unos instantes en darse cuenta que no lo estaban escuchando. —¿o mejor algún mapa?

    —¿Eh? Perdone, me distraje un poco —se disculpó, apenada, al notar que le estaban hablando—; en realidad solo vine a curiosear, me gustan los libros.

    El dependiente señaló a modo de broma su peculiar acento y la dejó para que curioseara a gusto.



    MasaruMasaru pase please. Le pondré códigos a esto a una hora decente.
     
    Última edición: 13 Ene 2017 a las 01:38
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    Masaru

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  9. Kiyoe

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    Suponía que la librería estaba bien surtida, pues veía muchos ejemplares diferentes en las estantería repletas, pero no entendía la mitad de los títulos que leía, pues se referían a lugares y cosas que no conocía. Procurando que no se notara su desconcierto, se detuvo frente a la estantería que estaba marcada como “Historia” y leyó cuidadosamente, tratando de decidir cuál de todos esos lugares se refería al sitio en el que estaba.

    —¿Le interesa la historia? —preguntó el dependiente desde el mostrador, al ver que no avanzaba hacia las siguientes secciones.

    —Algo, sí, creo que sería bueno aprender un poco acerca del pasado de este país —replicó en un tono deliberadamente distraído— ¿tiene alguna sugerencia sobre por dónde debería comenzar?

    El dueño se le acercó y tomó un libro para enseñarselo, asegurándole que si no sabía mucho de la historia, ese ejemplar era el mejor para aprender lo más importante. “Breve Historia de Lucifen” se leía en la portada en letras doradas. Lucifen… no había escuchado ese nombre en su vida, pero era un avance; con curiosidad ojeó algunas páginas.

    —Usted no es de por aquí, ¿cierto?

    —No… llegué hoy —
    contestó, esperando que no comenzaran a preguntarle de dónde venía—; vine de vacaciones por un tiempo.

    —Eso lo explica —
    asintió el hombre—; aunque me sorprende que alguien venga aquí de vacaciones, como están las cosas…

    —¿Sucedió algo? Hace mucho que salí de mi país, no me he enterado de mucho por el camino —
    inquirió, interesada. Desde luego, había entrado en la librería con la intención de averiguar algunas cosas, pero no mediante leerse un libro completo, no tenía tiempo para eso, así que dejó el tomo donde estaba y se volvió hacia el trabajador.

    —Oh, no debería preocuparse —rectificó este— son solo habladurías, no tendrían porqué arruinar las vacaciones de una señorita.

    —No creo que me las arruinen, ya estoy aquí, después de todo —
    insistió—; además, a veces saber el presente es más útil que el pasado.

    Le daba igual si la tomaban por una chismosa mientras él accediera a darle información. Por un momento pareció que no iba a hacerlo, pero finalmente suspiró y se acercó un poco más.

    —Es solo que las cosas han estado algo tensas con los mandatos que vienen de palacio —explicó—; los impuestos suben cada vez más y los cobradores son implacables… la vida se hace más difícil, mucha gente no está contenta.

    —Suena grave… ¿al menos el dinero de los impuestos se invierte en beneficios para el país? —
    preguntó, intuyendo la respuesta.

    —Ya quisiéramos… lo único que mejora es el palacio de su majestad, el resto de nosotros no vemos ni un cobre —aclaró, con cierto resentimiento al pronunciar la palabra “majestad”.

    Samali hizo otras preguntas sutiles y luego se disculpó, indicando que compraría algún libro en otra ocasión, porque se le había hecho tarde y sus padres la estaban esperando en la posada. En su despedida, el trabajador le aseguró que no se preocupara de lo que había dicho, que no debían afectarla a ella en nada. Salió a la luz de la tarde y trató de fijarse mejor alrededor. No tenía ningún recuerdo previo con qué comparar, pero intentó decidir si la gente se veía algo infeliz o preocupada; le pareció que sí, pero no estaba segura. Intentó también prestar oído a las conversaciones, ver si podía captar algo interesante en las palabras que se intercambiaban a su alrededor.

    Cuando decidió que no había mucho más que pudiera averiguar por ese método, volvió al mismo callejón en el que había aparecido y procuró que nadie la viera mientras se metía en este. Se detuvo entre las sombras y cuando estuvo segura de que ninguna otra persona se acercaba, sacó el iC, mirando a la pantalla.

    —Palmon —llamó, viendo de inmediato el rostro de su Digimon en esta. Dudó sobre si debía llamar a Ranamon; la situación le concernía, pero no quería arriesgarse a que le gritaran de nuevo.

    —¿Averiguaste algo?

    —Estamos en un sitio llamado Lucifen —
    explicó—; es un reino medieval y no creo que haya existido alguna vez en mi mundo humano. Aparte de eso, también sé que tiene una gobernante tirana y que la gente pasa penurias por eso… supongo que no es mucha sorpresa.

    —¿Podría ser eso un motivo por el que ocurre lo que debemos evitar? —
    preguntó la planta; Samali se tensó de inmediato.

    —No lo sé, no tengo idea de qué relación pueda haber —replicó, de forma ligeramente cortante. Palmon suspiró pero no insistió; tendría tiempo para eso luego. Quizá Ranamon pudiera ayudarle en la labor de convencimiento, para además limar algunas asperezas entre las dos.


    MasaruMasaru, objetivo listo
     
    Última edición: 13 Ene 2017 a las 01:42
  10. Autor
    Masaru

    Masaru ~ Supermoderador

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    "Kingdom of Lucifer” [Especial]​
    a) NPC que la solicita: -
    b) Lugar donde debe ser tomada: Cualquier ciudad
    c) Descripción de la misión: Es una calurosa tarde y tanto el Tamer como el Digimon tienen una asignación que hacer en la casa de la bruja, Witchmon. Originalmente la idea simplemente es ayudar a ordenar su amplia biblioteca pero ¿Que pasará cuando el Tamer empiece a revisar entre los libros mágicos de la bruja? Por alguna razón, aquella pluma que el Tamer consiguió tiempo atrás ha empezado a brillar
    d) Descripción del campo de juego: ???
    e) Objetivos a cumplir:
    • Ordenar la biblioteca de Witchmon
    • Averiguar donde están
    • Tratar de hallar alguna pista o explicación para la visión
    • ???
    f) Datos Extra:
    • Quest Progresiva: Los Objetivos y Datos Extra van cambiando a medida que se desarrolla la Quest
    • Quest disponible en modalidad Individual
    • Para realizar esta Quest el Tamer debe poseer una "Angel's Feather" en su inventario. También debe haber completado al menos cinco Quests
    • Una vez terminada la Quest, la pluma desaparece del inventario del Tamer, haya superado la Quest o no
    • El calor que hace dentro de la casa de Witchmon es insoportable
    • Se encuentran en un pueblo medieval desconocido y ajeno al Mundo Digital. Al parecer todos los habitantes son humanos (no hay presencia de Digimon cerca)
    • Hasta tener una mejor idea de que ocurre, lo ideal es mantener un bajo perfil. Eviten que Palmon sea vista, podría causar pánico
    • Sin pistas, lo mejor que se puede hacer es trabajar con lo poco que se tiene: Descubrir que es la chica de la visión o, en su defecto, encontrar la plaza vista, son los mejores puntos para empezar
    g) Recompensa:
    90 Puntos o más: Medalla + Oportunidad de crearse un Tamer con un Lucemon de compañero (Ya sea borrando su personaje actual o como su 2do/3er personaje)
    95 Puntos o más: Oportunidad de transformar el Digimon del Tamer en Lucemon

    KiyoeKiyoe there you go, 48 horas extra
     

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