Misión C Harder, Better, Faster, Stronger | PartyHard | Miyazaki

Tema en 'Naruto World' iniciado por C. Underwood, 23 Nov 2017.

  1. Autor
    C. Underwood

    C. Underwood s m o o t h Moderador

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    Había pasado casi un mes desde la última ocasión que saliera del país por diversos motivos, entre ellos uno que no estaba en sus planes y que no pudo dejar pasar porque la vida misma se encargó de ponérselo en frente. Como si le dijera por enésima ocasión que estaba destinada a verlo; sin importar dónde o por qué.

    Pero tuvo que cagarla.

    Hiiro no quería recordar su última experiencia con Ters en el Agua, sin embargo su gran empático cerebro y sus afanes de manejar estrictamente sus horarios, la llevaron a observar el calendario de mesa que reposaba en su escritorio. Un fin de semana al mes, ocasionalmente dos (dependiendo las ocupaciones de ambos), ella iba a Mizu a... sus retiros espirituales. Así le llamaba a sus encuentros con Einarr para que Chie no se pusiera como energúmeno; quien lo conociera diría que eso era imposible, pero si tallar una sonrisa en una piedra no lo era... mucho menos eso.

    Miyazaki mujer estaba cuasi deprimida. Estaba enojada, muy, muy enojada por dentro. Sus mofletes estaban encendidos, más de lo habitual. Abrazaba con fuerza la almohada que tenía entre su torso y piernas, casi escondiendo su rostro allí. Y no solo el haber recordado lo que pasó con Yuki la puso así... -alguien tocaba la puerta de su cuarto con cierto ritmo; sabía quién la buscaba por eso porque lo hacía siempre y siempre que tuvieran una misión-. Chihiro había soñado con el ninja de Kiri y no fue nada decoroso.

    —¡Voy!
    —Hiiro san, ¿estás o... —Habanero I reparó en la imagen desaliñada de su hermanita, pareciéndole muy extraño que estuviera en esas fachas—. ¿Te sientes bien? —Sin previo aviso, Chie abrió un poco más la puerta del cuarto con la intención de ver mejor a la muchacha. Cuando quiso evitarlo, el varón se dio cuenta de otra cosa que le dejó enmudecido. La kunoichi juró que le vio endurecer la frente. —Sigues con ese suéter...

    'Ese suéter', la razón por la que el trillizo mayor se tornara tan similar a un objeto inanimado que no reflejara alegría absoluta, lo trajo Vendetta de su última misión con el demonio de Tye. ¿Pero por qué le causaba molestia? Simple. En la parte trasera, en el centro, yacía el símbolo del clan gélido de la Niebla; le pertenece o en pasado (¿?) Al shinobi que le hacía sacar lo peor de sí. Por un lapso importante de minutos, el dueño del Shamisen se enfrascó en dudas mentales sobre la relación que pudiera tener la única niña de sus hermanos con el patán ese... no era la primera vez; y en cada ocasión era más intenso.

    —¿Reunión de hermanos? —Por suerte Chiho había aparecido antes de que el no tan monótono dijera algo. —Gracias por invitar, como siempre.
    —¿Ya te dijo Chie que tenemos misión? —El aludido llevó un dedo hasta su boca con dejo pensativo. Ella lo había dicho tan rápido que no dio mucho tiempo al menor de los Miyazaki para que reaccionara debidamente. —Mejor me arreglo cuanto antes para así partir temprano -rio un poquito, otra vez interrumpiendo a sus hermanos—, así que nos vemos en la sala.

    Cerró la puerta casi en la nariz del mayor por segundos o minutos. El chuunin no entendió nada que no fuera más obvia que la razón de que su hermana buscaba la manera de escabullirse de algo. En eso, Chie lo miró antes de soltar un soplo. Tal vez, su hermana escapaba de alguien...

    —¿Qué te hizo ahora? —Sí, porque Chiho siempre culparía a la fémina antes de creer al torpe como responsable de algo.
    —Le digo que no me gusta su relación con... extranjero san —conste que la palabra 'extranjero' era usada como despectivo por el pelirrojo emisor—. Ya hasta usa su ropa.
    —Es solo un suéter —se encogió de hombros, descubriendo después que Chie no compartía su postura—. Relájate.
    —No quiero que lo use.
    —Seguro no lo usará en la misión.

    [...]

    Todo estaba listo: dinero suficiente para la gran aventura que les esperaba; boletos guardados, instrumentos en su lugar. Incluso hasta ropa porque pasarían varios días fuera de casa. Quien los viera pensaría que se irían de vacaciones o por lo menos quien viese al más coqueto de los tres, pues usaba unos pantalones cortos, camisilla y apenas colgó un abrigo sobre su cuello porque en el pergamino avisaba sobre la baja temperatura de la zona. Pero en su cabeza fiestera solo existía la palabra calor y sudor. Estaba ridículamente listo.

    —¿En serio nos quedaremos aquí hasta que Hiiro se quite el suéter? —Danzó su mirada entre sus fratrías.

    A Chie se le metió el capricho de no dejar salir a nadie hasta que la pelirroja se cambiara de ropa, pues ella había escogido usar pantalones cortos (también) que ni se notaban porque el suéter Yuki le quedaba ancho y largo; cubría parte de sus muslos. Como Chiho, usaba unos tenis casuales y llevaba gafas y el cabello recogido en una gran moña alta... empeorándolo todo, porque el símbolo del clan de Pecho Frío resaltaba más.

    —Pues yo no tengo problema con quedarme —Habanero II se sentó en uno de los sofás y como si nada revisó las uñas de una de sus manos.
    —¿Estás loca, mujer? ¡Se trata de la fiesta más importante del continente! ¡¡Es una ganga!!
    —Chiho san, es una misión.
    —Blablablá —bufó—. Entonces vámonos tú y yo, Chie.
    —No —Hiiro alzó una ceja en conjunto con el más pervertido—. Si no vamos los tres, nadie sale.
    —Bien, entonces nos quedaremos aquí —la kunoichi movió sus brazos con falsa celebración, casi burlándose de su hermano menor.
    —No —otra vez, Habanero II y III miraron al I—. Es una misión súper importante y debemos ir. Kotaro san confía en nosotros.
    —Ok, vámonos. —Vendetta se puso de pie y junto a Chiho se encaminaba hacia la salida.
    —No.
    —¡Ya basta, Chie! Todo te parece mal...
    —Lo único que me parece mal, es que uses ese suéter.
    —A ver, a ver —el de ojos dorados se puso en el centro de sus dos familiares—. ¿No vamos a un lugar frío? —De hecho, el torpe llevaba puesto un suéter de lana y un pantalón largo, ancho, muy parecido a un pijama. Hasta usaba un gorrito de nieve. —Déjala que use lo que quiera.
    —Pero, Chiho san...
    —Se nos hace tarde —el mayor miró a su hermanito antes de mover su vista hacia la rebelde de la familia, a ojos de Chie.
    —Si al volver tiras el suéter, está bien... —Hiiro entrecerró sus ojos aunque no se notara que lo hiciera, mas que cruzara los brazos fue suficiente señal para evidenciar su desacuerdo. Ho hizo un sonido con su garganta, motivándola a dar una respuesta que apaciguara las aguas.
    —Está bien.

    Eso debería tranquilizar mentalmente un poco al ilusionista de la familia, quien fuese el primero en salir de la residencia. Chi no podía creer que su hermana hubiera aceptado tan fácil y rápido la petición del otro Habanero y por eso creó rápidamente una hipótesis que resolvió en cuestión de nada:

    —No lo harás, ¿cierto?
    —No.

    Y salió antes que él.


    Este post no cuenta para la evaluación; es solo para poner en contexto la relación entre los hermanos (?)

    Descripción de la misión: Cada año se realiza un festival de música electrónica en el norte del País del Rayo, donde se presentan distintos DJ's y hay varios conciertos de la misma temática. El festival ha ganado gran popularidad no solo en Kaminari, sino en los demás países, razón por la que miles de turistas viajan ahí (lo cual es muy bueno para la economía turística). El problema es que, tras investigaciones, se ha detectado un grupo delictivo en la zona, el cual se aprovecha de que muchos de los presentes son jóvenes buena onda que solo quieren divertirse y caen en la tentación de las drogas que estos delincuentes distribuyen. Sabemos que esto está ocurriendo porque varios chicos (en lo que va del festival) han sido internados en el hospital por sobredosis e incluso un par ha muerto.

    Objetivos:
    -Ir al festival de música y hacerse pasar por jóvenes alivianados y buena onda que solo buscan divertirse.
    -Investigar por sí mismos quiénes son los dealers y desmontar a ese grupo de terroristas contra la salud.
    -Evitar que más jóvenes caigan en el mundo de las drogas.

    Notas:
    -Al festival todavía le quedan unos tres días de actividad, y todo el tiempo hay conciertos.
    -Es al aire libre pero hay muchos hoteles por la zona.




    #QuieroPR's #LasMisionesCNoMeDanPR's
    Kari WalkerKari Walker Hevans~Hevans~ :3131:
    VerwestVerwest te menciono porque el post está relacionado con Tye :57:
     
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  2. Kari Walker

    Kari Walker Into you

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    Se tomaron su tiempo para llegar al sitio de la fiesta, ubicado en el norte del País del Rayo. El trayecto fue tranquilo… pero incómodo. Habanero I no podía dejar de fruncir el entrecejo cada que sus orbes escarlata se posaban sobre la insignia del clan Yuki sellado en ese horrendo suéter, evidencia clara de que le pertenecía a Tye, el roba hermanas. Hiiro sentía el mar humor rodeando a su hermano mayor y claro, esa expresión de pocos amigos que no era frecuente ver, excepto si se trataba de Einarr. Tanto Chihiro como Chiho no decían nada, simplemente lo dejaban ser, aunque el coqueto se sentía fastidiado al estar en medio del conflicto de esos dos, ya que él era más ajeno y desinteresado. Si fuera por él, Habanero II podría coshar con quien se le diera la gana, ya que no tenía por qué estar vigilándola; eso era lo que criticaba de su hermano mayor, el que fuera tan aferrado a eso y no dejara a la fémina hacer y deshacer a su antojo. La sobreprotegía, vaya.

    Sin embargo, Ho pronto dejaría de preocuparse por esos dos ya que el festival de música estaba a la vuelta de la esquina. En cuanto pudiera, él se alejaría y disfrutaría del acomodo gratis. ¿La misión? Que se encarguen los más responsables del trío, ya que tanto se jactaban de ser jounin y blablablá –inserte aquí pensamientos ardidos de un chuuninsucho bulleado-. En cuanto la música se hizo evidente aunque estuvieran en la lejanía, los ojos dorados del trillizo más pequeño se iluminaron y en un dos por tres salió corriendo en dirección a la fiesta. El ilusionista gritó su nombre en vano y tanto él como la kunoichi tuvieron que salir disparados detrás de él. Lo alcanzaron rápido, ya que el médico se detuvo en la mera entrada, pese a que no era una tal cual:

    Se trataba de una zona extensa, de varias hectáreas, cercada por bosques de pino. Dentro de esa misma cerca natural se hallaban muchos hoteles también esparcidos en forma circular, todos con diferentes diseños (unos de concreto, otros como si fueran cabañas de madera, de varios pisos, pequeños, con balcones, sencillos, etc.) y, justo en medio de todo, yacía un enorme escenario donde en ese momento tocaba un DJ bastante conocido: David Guetazuka. En el resto del grandísimo espacio estaba la gente dispersada (muchísima, tanto que hasta era difícil caminar) y varios puestos de comida y bebidas, independientes a los que ya estaban dentro de los hoteles. También existían puestos de souvenirs con playeras de los distintos músicos y demás accesorios. Y para cerrar con broche de oro esta descripción obligatoria, es necesario mencionar a la cadena de montañas nevadas situadas al fondo de todo, fungiendo como el escenario perfecto pero también proveedor de un frío que al parecer nadie sentía debido al calor de la música.

    —Vaya que es sorprendente, ¿verdad, chicos? —sin aliento, Chihiro percibió el asentimiento de cabeza del cara de piedra, quien seguro estaba igual de asombrado que ella. Al no notar nada del tercer Miyazaki, los dos restantes voltearon hacia donde se suponía que se encontraba (a la derecha de Vendetta, estando el torpe al lado izquierdo) y lo único que visualizaron fue una flecha imaginaria y animesca señalando el sitio vacío.
    —¡¿Ah?! ¡¿Chiho-san?!
    —Déjalo, seguro se fue por su cuenta —la fémina rodó los ojos y se pasó la mano por la frente —. Hagamos el encargo y luego lo buscamos —Habanero I asintió, resignado —. Mira, ese sujeto le está vendiendo algo a ese chico —Hiiro señaló, de repente, a varios metros de distancia sobre la muchedumbre.
    —¿Dónde? —Inquirió el jounin, mirando al punto señalado. Como no podía observar nada claro, regresó su vista hacia su hermana mas lo único que encontró fue otra flecha imaginaria apuntando al sitio en el que antes estaba la chica —. ¡¿Hiiro-san?!

    A varios metros de ahí, Hiiro se escabullía entre la gente a paso acelerado. Usualmente no le hacía ese tipo de cosas a Chie (a Chiho sí) pero dadas las circunstancias actuales, prefería alejarse de su hermano favorito a tener que aguantar la tensión por culpa de un estúpido suéter que ella apreciaba. ¿Tan difícil era de entender? Dios, su hermano podía ser fastidioso cuando se lo proponía.

    De regreso con Chie, este miraba en todos lados en busca de su hermana, aunque ya sospechaba que salió huyendo a causa del conflicto por el estúpido suéter. Dios, esa chica podía ser muy caprichosa cuando se lo proponía, y estaba seguro que entre más le decía que se quitara la prenda, más se aferraría a ella.

    —Chihiro-san… —Resopló el jounin con un tono molesto. Todo era culpa de ese cretino de Yuki, ese maldito roba hermanitas.
    —Takeo, ¿ya viste a ese?

    Desde la distancia, donde había menos gente, un par de muchachos se quedaron viendo al malhumorado chico no tan neutral. Se enfocaron en las banditas de su rostro, que eran muchas.

    —Se nota que le entra duro al Krokodil como para tener todas esas heridas —el más alto del dúo se llevó una mano bajo la barbilla, analizando mejor al pelirrojo —. No manejamos esa pero podría ser un cliente potencial para las otras. ¿Qué? ¿Vamos por él?
    —Veamos que sucede.

    Unos cuantos pasos y ya estaban frente al jounin molesto, mismo que suavizó la mirada en cuanto se topó con esos tipos, mas pronto se alertó cuando uno de ellos se agachó a su nivel y acercó su boca al oído del ninja que, debajo de toda esa ropa, sostenía un kunai por si acaso.

    —Chiquillo, tenemos lo que necesitas.
    —¿Necesito?
    —No te hagas el tonto —
    no era necesario bajar la voz para no ser escuchado por otros, ya que la intensa música hacía el trabajo de camuflar todo —. Tachas, perico, marihuana, cocaína… No tenemos de la que te gusta pero te sorprenderá nuestra variedad.

    Habanero abrió los ojos como platos y retrocedió un par de pasos. Al parecer, encontró lo que buscaba más rápido de lo que pensó, pero fue tan inesperado que no sabía cómo proceder.

    —¿Vienes o no? —Inquirió el otro, ligeramente apurado. Estaban perdiendo tiempo valioso para vender mercancía a otros.
    —… Vale.

    Dijo el jounin sin pensar, siguiendo a los otros dos.

    Hevans~Hevans~ C. UnderwoodC. Underwood
    VerwestVerwest casi ni hablo de Tye, solo te menciono para que entres al tema dioquis :56:
     
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  3. Hevans~

    Hevans~

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    El fuerte resonar de las bocinas sonaba por toda la gran fiesta y causaba impresionante vibración en los tímpanos de los presentes, quienes no mostraban incomodidad alguna por la música estruendosa. La marea de cuerpos mantenía un calor corporal a los jóvenes y adultos que se movían al beat de la música electrónica creada el momento por DJ en el centro del escenario, tan impresionante era la cantidad de gente que no era extraño que la gente llegase a perderse entre el mar de personas; justamente eso había sucedido con el menor de los trillizos Miyazaki, aunque realmente había sido un tipo de auto sabotaje al haber seguido a una joven de extravagantes cabellos verdes que hubo llamado su atención.

    Resultaba ser que la fémina tenía novio, mismo que había perdido entre tanta gente, información que el pelirrojo solamente hubo tenido después de ya haber internado su lengua casi hasta la garganta de la de cabellera extravagante. Simplemente se había dado la vuelta e internado entre la marea de personas, solamente había aceptado la misión para divertirse, ya estaba decidido a que Hiiro y Chie cumpliesen la actividad, y no para tener problemas con novios celosos o cosas de ese estilo.

    De alguna u otra manera un vaso rojo con una bebida extraña, con un fuerte olor a alcohol, había aparecido en su mano mientras avanzaba hacia el centro de todo el bullicio, estaba casi seguro de que había recibido el vaso de un viejo extraño que seguramente quería secuestrar y violar a alguien, mas si eso pasaba no era su problema ni su culpa. Le di un sorbo al liquido y lo saboreó por unos momentos, se encogió de hombros ignorando el fuerte y curioso sabor que este tenía, obviamente alterado con alguna cosa extra al alcohol; nada que él, que a sus trece años ya andaba surcando por los bares de Iwagakure, no hubiese probado o haber sido sometido a antes.

    —¡Hey! ¡El de cabello rojo! — el aludido volteó a donde escuchó la voz que le describía— ¡Vente con nosotros!

    Se trataba de un grupo de jóvenes, de su edad o un par de años mayores, que se encontraba bailando y bebiendo al ritmo de la música. Los escaneó rápidamente notando como la mayoría de las chicas allí portaban shorts a medio muslo y extrañas coronas hechas de flores en sus cabezas, mientras que los hombres utilizaban playeras sin mangas y gorras con diversos mensajes en ellas; eso sí, a ninguno parecía importarle el frío del lugar de acuerdo con las vestimentas que utilizaban. A final de cuentas el coqueto decidió acercarse basándose en una importante y acertada reflexión: todos eran lo suficientemente atractivos para estar junto a su persona.

    No supo ni como ni cuando, pero de un momento a otro ya se encontraba en el centro del grupo bailando y restregándose con todos. Su vaso ya se había terminado, siendo sustituido por una manguera transparente que estaba conectada a un barril cercano a un grupo, aunque actualmente el chuunin se encontraba recibiendo tragos de cada bebida de sus nuevos acompañantes.

    —¡Weeeeee! ¡El rojito ocupa la iniciación!

    Chiho solamente asintió llevándose la punta de la manguera a la boca y esperando que el liquido del barril fluyera, siendo cuestión de minutos para que un líquido ámbar saliese del contenedor e inundara la cavidad bucal del de la Nube. Gritos de “fondo, fondo, fondo” eran emitidos por los otros jóvenes, mostrándose cada vez más y más emocionados por la capacidad del recién conocido para beber cerveza sin la necesidad imperante de respirar. Así pasaron varios minutos hasta que el galeno sacó el tubo de su boca y escupió tal fuente la bebida de cebada hacia el cielo.

    —¡Weeee! ¡Es con madre! — gritó un joven de cabellos grisáceos, cuya voz lenta y profunda ya demostraba su grado de embriaguez.

    La aparente líder del grupo, una pelirroja falsa de grandes pechugas y todo el porte de niña fresa, tomó al músico de la mano y lo haló entre la marea de personas hacia uno de los extremos, siendo seguidos por un chico y una chica de nombres innecesarios. Miyazaki no dijo nada, solamente se dejó llevar por la de cabellos teñidos esperando un faje o algo por el estilo de su parte, no es como si no hubiera notado como esta la miraba durante todo el intercambio.

    —¿A dónde vamos? — cuestionó finalmente el ninja, notando como se desviaban a una de las partes menos pobladas de todo el evento.

    —Vamos por algo MaryJane susurró en su odio la líder— ¿Acaso no le entras?

    Habanero bufó, esta novata no tenía ni idea todo lo que había probado en los lugares nocturnos tanto de Iwa como de Kumo. Volvió a tomar la mano de la pechugona, halándola esta vez él hacia donde el olor de la hierba verde era más prominente. Comprarían algo, o ella lo haría porque él no estaba dispuesto a gastar su dinero en una sustancia tan equis, y si eso le involucraba con los objetivos de la misión, simplemente era un extra que no había planeado.


    C. UnderwoodC. Underwood te toca, Kari WalkerKari Walker
    VerwestVerwest ya eres parte de la misión (?)
     
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  4. Kari Walker

    Kari Walker Into you

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    Abrió los ojos y los cerró al instante en el que la luz del sol lo cegó. Tras unos segundos de espera, volvió a abrirlos, esta vez más lento. Pronto se dio cuenta de que estaba recostado en el frío suelo, siendo ya de mañana en aquel festival. Había menos personas que hacía unas horas pero la música seguía sonando sin descanso, a pesar que muchos de los asistentes al festival seguramente se encontraban en sus hoteles sufriendo los estragos del alcohol y la fiesta. O quizá eran como Chie, que terminó dormido a media plaza y sin recordar absolutamente nada de lo que hubo ocurrido desde que siguió a esos tipos sospechosos.

    —Mi cabeza… —Se llevó ambas manos a la misma, haciéndose un masaje en las sienes con sus dedos índice y medio. Todo le daba vueltas a causa de la resaca (o imaginaba que eso era) y tenía frío, descubriendo que estaba desnudo del torso.
    —¿Chie? —El aludido alzó la cabeza al reconocer la voz de su hermana. Esta yacía bien abrigada, a diferencia de él, y lucía atónita. Siguiendo la línea de la mirada violeta, notó las abundantes marcas de labial a lo largo de su piel desnuda, de tal forma que un rápido recuerdo sacudió su mente.
    —¡Oh, oh, oh! —Se puso de pie con un brinco y pasó sus manos por su torso para tratar de borrar las marcas. Se apreciaba espantado y nervioso, lo suficiente para que Hiiro pudiera ver esos sentimientos en su rostro.
    —Primero te desapareces y ahora esto —la fémina se cruzó de brazos en signo de reproche —. Te la pasas molestándome con Tye como si fueras el rey de la decencia y la castidad cuando al mismo tiempo te vas a disfrutar con las putas del festival —el trillizo mayor se puso pálido —. ¡Hipócrita!
    —¡No es así! —
    Varias gotas de sudor resbalaban por su piel y sus ojos temblaban ante las palabras de la jounin —. ¡Todo esto es un accidente, Hiiro-san!

    Se mostraba aterrado, no solo por los reclamos de Habanero II, sino por los flashazos en su mente que poco a poco iban uniéndose para trazar un recuerdo en concreto.

    —¡Dame más de eso, cabrón! —Le gritó a uno de los tipos que le proporcionaron unos ‘polvos mágicos’. El hombre al que le gritaba se hallaba al otro lado de la habitación del hotel, jugando póker con otros tres más.
    —Veo que lo disfrutas —le respondió, sin sacarse el cigarrillo de la boca.
    —¡Lo disfrutaría si estas perras hicieran mejor su trabajo! —Exclamó el extasiado pelirrojo, con sus ojos dilatados y una expresión maliciosa que nunca en nuestra maldita vida creeríamos que tendría. A continuación, las tres chicas que estaban junto a él en la cama se rieron fuerte y continuaron con el vaivén de besos sobre su pecho desnudo.

    Habanero I se llevó las manos a la cabeza por segunda vez en esa mañana y su rostro reflejaba su lamento. Vergüenza era poco para describir sus sentimientos, pero era claro que lo padecía porque hasta su cara se tornó roja, para sorpresa de la kunoichi, misma que colocó sus manos en su cadera y alzó una ceja en lo que analizaba al chico desesperado.

    —Evidentemente soy la única que ha estado haciendo el trabajo —mintió con facilidad. En realidad, Chihiro no sabía que el shinobi hubo desaparecido porque ella lo hizo antes; no llegó a dormir al hotel, sino que anduvo de fiesta toda la noche y recién se recuperaba tras haber bebido un café muy cargado. Las ojeras bajo sus ojos no eran tan pronunciadas —. Aunque no he encontrado nada.
    —¿D-dónde está Chiho-san? —
    Preguntó el ilusionista, abrazándose a sí mismo tras sentir el viento frío.
    —Ni idea —Vendetta se notaba desinteresada, pues sabía bien de las mañas de Habanero III con las fiestas —. Ha de estar ebrio por ahí.
    —Eso no está bien.
    —Mira quién lo dice.

    —Sí, bueno… —El varón desvió la mirada de la de su hermana a causa de los nervios, pero en ello sus ojos rojos visualizaron un hotel a lo lejos. Otro flashback veloz… Ahí fue donde estuvo —. No eres la única que ha estado haciendo el trabajo.

    —Escúchame bien, pedazo de mierda mal digerida —el debilucho Miyazaki arrinconó contra la pared a uno de los dealers. Estaban afuera de la habitación de la lujuria, en el pasillo. De alguna forma las drogas hicieron que sacara la fuerza que tenía escondida para agarrar al tipo por el cuello de la camisa y someterlo a su voluntad —. Me importan diez hectáreas de madre si le tengo que pagar al tal Takeo de mierda ese, ¿entiendes? —sujetó fuerte el cuello del nervioso traficante —. Si me quiero largar de este chiquero, lo hago y punto. No te vas a meter en mi camino.
    —P-pero no puedes irte sin pagar...
    —¡A callar! —El pelirrojo le dio un rodillazo en su zona noble, provocando que el sujeto cayera al suelo hecho bolita. Bajo ese estado de drogadicción y alcoholismo, Habanero I no tuvo reparos en darle una dotación de patadas y luego salir huyendo a trompicones, con los ojos dilatados a más no poder y la apariencia de una bestia enferma.
    Quería vomitar. Simplemente quería vomitar, como si eso ayudase a desechar los recuerdos que iban apareciendo uno en uno. Ese no era el amable y neutral Chie, esa era una mierda de persona. Espera... en serio quería vomitar.

    —¡Mis zapatos! —Gritó su hermana sin poder reaccionar a tiempo.

    […]

    —¿Qué mierda ocurrió? —Uno de los hombres que sonsacó a Chie, Takeo, empujó contra la pared a un enclenque nervioso, uno de sus lacayos. Estaban situados en una habitación de hotel hecha añicos, donde al parecer la fiesta fue salvaje.
    —U-un grupo de jóvenes vinieron preguntando por mercancía —el sujeto sudó cuando Takeo le dio un puñetazo a la pared, muy cerca de su cara.
    —¿Qué jóvenes?
    —N-no recuerdo bien, solo hicieron un desastre y me robaron… —El dealer hizo una pausa al recordar algo —. Espera, recuerdo a un muchachito de pelo rojo. Era muy libidinoso.
    —Eso no me ayuda en nada, estúpido.
    —¡E-es todo lo que sé!


    Un golpe y listo, a dormir. Pero esa característica le hizo recordar a Takeo al chico que estuvo con él anoche, el cual por cierto no le pagó por todo lo que se metió. Tenía horas buscándolo para exigirle el pago, y al parecer también hizo estragos en otra de sus ‘sucursales’.


    C. UnderwoodC. Underwood Hevans~Hevans~ al último se refieren a Chiho, por si no quedó claro lo de 'libidinoso' xD
     
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