Evento Trama Gaze of the Abyss | Rinha & Luka

Tema en 'Naruto World' iniciado por Shulman, 13 Nov 2018.

  1. Autor
    Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

    Registrado:
    7 Dic 2015
    Mensajes:
    3,400
    Temas:
    202
    Calificaciones:
    +1,174
  2. Autor
    Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

    Registrado:
    7 Dic 2015
    Mensajes:
    3,400
    Temas:
    202
    Calificaciones:
    +1,174
    [Versus: Pergamino verde]

    Tras saberse la noticia de que en el sector 10 alguien había atacado y robado el preciado tesoro que el Shogun mantenía allí resguardado, muchas de las tropas samurái comenzaron a moverse por toda Modan con la finalidad de buscar aquello que se le fue arrebatado a su líder: unos preciados ojos. En su caso, Galatea tuvo que viajar al país de las Olas acompañada de un teniente llamado Ryoga, el cual era una perfecta compañía para ella al ser una persona callada y que expresaba, a su parecer, serenidad absoluta con su inexpresivo rostro.

    Finalmente habían llegado a su destino, y lo mejor era que ya la noche cubría el poblado en el que comenzarían con su investigación. Gracias a algunos rumores, pudieron identificar un burdel en el cual un hombre importante para su búsqueda había hecho una parada. Galatea no quería ingresar a un lugar como aquel, pero resultaba necesario para su misión hacerlo; según sus informantes, a ese sitio llegó un hombre muy feliz y que, después de muchas copas de vino y diversión con las mujeres, soltó información que logró asustar a sus concubinas temporales.

    Pero tuvieron que ingresar al sitio tanto ella como su acompañante. Ryoga fue el primero en comenzar a observar el rededor, mientras que Galatea caminaba pasiva pero imponentemente hacia el mostrador en el cual se encontraba una mujer, la recepcionista del sitio, la cual no llevaba puesto más que un top negro, una blusa de seda blanca sobre ésta (prácticamente transparente) y un hilo dental rojizo. Hikami, pese a su fría personalidad, no pudo evitar toser por la incomodidad que sintió al ver a una mujer vestida así frente a él.

    Me gustaría la compañía de una de sus mejores chicas ─soltó Galatea con una sonrisa pícara─. Mi amigo y yo queremos disfrutar de un tiempo con alguien capaz de darnos algo de placer antes de seguir nuestro camino ─al terminar su petición, la recepcionista no pudo evitar corresponderle la expresión lujuriosa con una propia. Aquella mujer destilaba un aire de elegancia lasciva bastante excitante a su parecer.
    Por favor, suba las escaleras junto a su acompañante y cruce a la derecha; verá la habitación cuatro ─le indicó─. Enseguida le enviaremos a la mejor chica que tenemos.

    Como se les pidió, subieron a la planta superior y nada más al estar arriba se dieron cuenta de que era un pasillo largo horizontal; por ello se les había pedido que fueran al lado derecho. Buscaron el cuarto que les correspondía, pero Galatea no pudo evitar ser sorprendida al notar que alguien la llamaba. Volvió su mirada hacia el lado izquierdo del pasillo, notando que un sujeto de cabello marrón la apuntaba con una botella de licor en la mano.

    ¡Eres tú, ¿no es así?! ─La samurái enarcó una ceja─. ¡Tú eres la puta que viene a hacerme compañía! ─Al gritar aquello, una risotada proveniente de la misma habitación llamó la atención de Ryoga mientras que Galatea se indignaba. Se acercó un poco más a la puerta abierta y, al asomarse, notó que un chico acompañaba a aquel hombre; parecían ser familia con aquel aspecto que tenían… Una familia que posiblemente pronto sería asesinada por burlarse así de su General.
    ¿Disculpa?
    ¡Así es! ─Gritó borracho el hombre, levantándose de su asiento─. Hace rato pedí que una puta viniera a acompañarme, ¡hip! ─En ese estado, a aquel hombre le daba risa tener hipo así que no dudó en reírse─. ¡Y aquí estás, preciosura!

    Luka Hakugaku encontraba divertida aquella situación, pero no pudo evitar sentir a alguien mirándolo tan fijamente como si él se tratara de su blanco principal. Volvió su mirada hacia el muchacho que acompañaba a la mujer y, tras hacer un reconocimiento sutil y rápido con sus ojos, entendió que aquellas personas no eran el tipo de gente con la cual querrían meterse; definitivamente no saldrían ilesos de un enfrentamiento contra ellos, se notaba a simple vista.

    Yangwoo-oniisan ─aquel había sido el nombre que Luka había decidido ponerle a Rinha cuando se encontraban en situaciones peligrosas; en aquel caso, estaban ellos dos solos contra dos sujetos que no tendrían ni el más mínimo remordimiento de asesinarlos─, no creo que esa señorita se tu compañía. Deberías de…
    ¡Pero qué dices! ¡Esta preciosura es de seguro la mejor puta de este burdel!
    Es suficiente ─Ryoga observó a su superior y notó cómo ésta tomaba empuñadura de su espada.

    Antes de que se pudiera desatar una batalla campal en aquel sitio, pues Luka estaba listo para ir por sus pertenencias y atacar, la recepcionista llegó a la planta y llamó a seguridad. El guardia no tardó en subir y advertirles a todos que en aquel sitio lo que menos querían era pelea y que para eso podían irse afuera e, inclusive, había muchos locales alrededor en los cuales podían enfrentarse.

    La tensión que pudo haber existido entre ambos bandos fue disipándose poco a poco, y la mujer que recibió a Galatea y su compañero les acompañó hasta la habitación que les correspondía, donde se encerró con ellos.

    Bien ─Galatea recuperó la compostura y miró a la mujer de tanga roja, sonriéndole─. ¿Tú serás nuestra compañía?
    Claro, me estaba preparando para ello ─sonrió juguetona, acercándose peligrosamente a la fémina de Tetsu no Kuni.

    Ryoga se posicionó frente a la única puerta por la que podía salir la prostituta una vez ésta se distrajo con Galatea, impidiéndole realizar tal acción en un futuro.

    Eso quiere decir que eres la mejor prostituta, ¿no? ─La mujer sonrió al chico, que fue quien preguntó─. Entonces debes de saber muchos secretos y otras cosas interesantes de tus clientes. Nosotros venimos por información; no por placer.
    ¿Qué? ─El shock fue grande, puesto que la fémina que antes le había coqueteado sutilmente ahora se encontraba parada frente a ella con la intención de sacarle cualquier información posible─. No puedo revelar nada de lo que mis clientes hayan dicho, yo…
    Entiendo la política de tu trabajo, pero eso no le importa a mi Shogun ─aquello hizo tragar en seco a la prostituta. Galatea iría directo al grano:─. No quiero hacer de esto un drama enorme y mucho menos que la sangre corra por los pasillos de este burdel; comienza a hablar de inmediato y dime lo que sabes sobre el robo de unos ojos… de aquellos a los que llaman “Rinnegan”.

    HathawayHathaway démosle mai lov
     
    Última edición: 26 Nov 2018
  3. Hathaway

    Hathaway Waiting for you, Anpanman!

    Registrado:
    11 Jul 2012
    Mensajes:
    2,448
    Temas:
    141
    Calificaciones:
    +1,354
    Pergamino rojo: buena fortuna.


    “Te explicaré todo lo que quieres si haces lo que te pido: ve a buscar tus cosas más valiosas y has un bolso con provisiones… Nos sumergiremos en un viaje largo.”

    Estas palabras de la líder de la Tormenta fueron las últimas que resguardó con recelo en su memoria Luka antes de dejar su hogar; palabras que aún le atormentaban. Meses habían pasado desde su llegada al País donde se habían establecido. Recordaba bien el día en que salieron de la villa, al principio corrió, y luego, cuando dejó de oír a Rinha transpirando por la conmoción, siguió caminando. Marchó por las faldas de las montañas con su protectora, sin atreverse a volver la mirada hacia el lugar que habían dejado atrás, sin saberse que realmente huían de una cacería.

    Hasta llegar a donde estaban.

    La nevada había empezado dos días antes. O puede que tres; ya no se acordaba. Aquella mañana, al pasar frente a un templo vacío, se había levantado una brisa desoladora sobre el valle. En aquel momento, el viento cobró nuevas fuerzas y las nubes, al separarse, le mostraron un cielo tan transparente y azul que por un instante creyó estar en la época veraniega de la Tormenta. Conocía aquel cielo. Hace meses lo había contemplado sobre la Torre del Consejo. Pero no estaba en Ame no Kuni. Aquí, el viento era antipático a veces.

    Hakugaku se envolvió el cuerpo con los brazos, tratando de recordar el calor del hogar. El abrigo mantenía la tenue nieve a raya, pero el aire helado se colaba de todos modos. La soledad invisible serpenteaba a su alrededor y se le metía hasta el tuétano de los huesos. Al acordarse de lo lejos que estaba de sus seres queridos sintió que sus tobillos perdían fuerzas.

    Enterró las manos en los bolsillos y sus yemas heladas juguetearon con las shuriken que guardaba allí, en busca de distracción. Ya que por frío no sería, le gustaba ese clima.

    Tengo hambre. Eso es todo —dijo, a nadie y a todos a la vez—. Solo se trata de eso…

    Y como en respuesta a sus palabras, a varios metros de allí, sonó un estruendoso llamado de su nombre. El responsable, un hombre esbelto y andrajoso, asomó la cabeza por la entrada de su refugio.


    [ . . . ]

    Se metió a la boca la carne asada que había preparado su superior, su mandíbula subió y bajo las veces necesarias para hacerla fácil de pasar por su garganta. No estaba acostumbrado a la carne de siervo, pero a falta de encontrar vacas por esas tierras, acudían a otros mamíferos.

    Yangwoo, el espectro masculino de Rinha físicamente, destrozaba la carne con más destreza, como si su vida dependiera de entrenar a sus dientes para triturar en segundos hasta una en estado crudo. Su semblante amargado confundía al mago rúnico, se suponía que debía estar feliz.

    ¿Qué esperas para hacer la pregunta qué tanto quieres? —Cuando a Pawa solo le faltaban tres mordeduras para terminarse la carne de su hueso, adelantó las interrogativas de su protegido. Incluso si sabía que serían desagradables.
    ¿Por qué qué esa cara? Ayer cogiste como tanto quisiste después de lloriquear la ausencia de Sona entre litros de alcohol.

    Sí. Fue netamente desagradable.

    Escuchar ese nombre estando sobrio aumentó el peso de la melancolía que cargaba sobre su espalda desde hace meses. Tal vez la única palabra capaz de hacerle sentir en segundos el calor de la imponencia y ansiedad en su pecho.

    Pero esta vez su gesto absorto en seriedad de esa mañana no se debía por completo a pensar en su musa, si no a lo escuchado la noche anterior.


    [ . . . ]


    El sudor de otros cuerpos era algo que después del sexo le daba una sensación de resguardo cómodo a Yangwoo, fue por eso que apretujó entre sus brazos el delgado cuerpo de la mujer que descansaba sobre él.

    Ambos transpiraban, era la sexta vez que lo hacían y la primera vez que realmente se tomaban un descanso, o tal vez el punto en que ya le ponían fin. Ninguno lo sabía responder aún, estaban muy cómodos disfrutando de la compañía del otro.

    Una vez que el efecto del alcohol se disipó en horas de acción sexual, Rinha volvía a tener en buen funcionamiento todos sus sentidos y consciencia.

    He estado dentro de lugares donde la luz del sol no te toca y aún no sé tu nombre. —Masajeó los muslos de la rubia antes de decidir reacomodar sus cuerpos: aún con ella entre sus brazos, giro el suyo propio hasta estar recostado de lateral y permitirle su brazo como almohada, luego con su mano libre tomó las sábanas que les rodeaban, arropándose a ambos con ellas.
    Issei. —Respondió en una melodiosa entonación la ojiazul. —¿Es el momento de presentarnos como personas civilizadas y darnos un apretón de manos?
    No hay necesidad, acabamos de fornicar de todas formas menos como personas civilizadas… Ah, yo soy Yangwoo.


    La gracia se apoderó de ella en forma de risas. Su cliente de esta noche era, en lo absoluto, un hombre encantador.

    Bien, Yangwoo. —saboreó el seudónimo entre sus labios a medida que delineaba con uno de sus dedos la zona superior de su pectoral diestro. —¿Qué te trajo hasta aquí?

    Pawa vio la secuencia de toda una desventura pasar como película en dos segundos por su mente: Salir abruptamente del País de la Lluvia. Combatir con cuanto forastero imbécil se le cruzara en frente. Enseñarle a Luka como pescar un pez globo venenoso. Enseñarle a Luka como preparar un pez globo venenoso y luego como casi morir al digerirlo en el intento. Hospitalizarse por cuestiones de veneno de pez globo en el Viento. Refugiarse en el desierto y robar pertenencias de personajes importantes de la nación. Despertar por pesadillas de las amenazas de Renji. Dormir en charcos de lodo ebrio y despechado en callejones del Té. Escuchar a Luka parlotear el día siguiente cuando por fin la encontraba (esa era la peor de todas). Ser apuñalado millones de veces. Llorar. Matar. Ser abofeteado por miles de mujeres que conquistaba con mentiras a cualquier lugar que iba. Descubrir que podía durar días sin dormir pensando en su propio destino y suerte. En todo lo que había dejado atrás. Pensar en qué sería de Luka ahora que se había visto envuelto en todo esto.

    Sí, esas eran las cosas más destacables que pasaron fugazmente como recuerdos al escuchar aquella interrogativa.

    Soy geólogo, el joven que viste antes es mi ayudante. Viajamos por el mundo. —Lo que ella no sabía es que hace un mes era arqueólogo, hace dos carpintero y un sinfín de cosas más.
    Vaya, te cuento que aquí conseguirás estructuras terrenales de la litosfera muy interesantes.


    El castaño la miró fijamente a los ojos tras escuchar aquello.

    ¿Conoces de geología? —Era primera vez que se topaba con alguien que pudiera conocer de lo que sea que fuera y dijera ser su profesión. Todo se iba a arruinar en cuestión de minutos, porque él no sabía absolutamente nada de geología.
    Claro… No estudié ni nada parecido. Pero he tenido muchos clientes por estos lares, cada quien tiene una historia que contar.


    Bien un espacio para dirigir la conversación a otro punto.

    ¿Así que eres un arsenal de conocimientos adsorbidos? Interesante. ¿Esta es la vida difícil y diaria de una prostituta? —Se previó un reproche u ofensa, porque a pesar de su tono amigable, había conocido a pocas mujeres de ese oficio que le gustara que usaran su profesión para este tipo de frases. Y sin embargo, Issei reaccionó como cualquier otro tipo de comentario.
    Se puede decir que sí. Cuando entras en esta profesión y demuestras tener las agallas para permanecer en ella, se te abren muchas puertas indirectas. Una de estas es que siempre te enteraras de todo lo que ocurre en Modan —El silencio del varón más su semblante atento le transmitió el mensaje a Issei de proseguir con su explicación—. Muchas veces no tenemos que dar servicios sexuales, algunas personas solo desean compañía y alguien con quien conversar de diversos temas. Y también ambas cosas. —Yangwoo sabía que esa última descripción encajaba perfectamente con él.
    Vaya, entonces esto que tenemos entre ambos es solo algo más del montón. —Se hizo el afligido.


    Los ojos de su acompañante destilaron una emoción que Rinha no supo descifrar internamente, esa chica solo se le quedó observando al rostro por varios segundos sin decir ni reaccionar a nada al parecer. El par de orbes azules se paseaban por sus propias facciones, Rinha se preguntó cuál sería su reacción si supiera que realmente era una mujer “disfrazada” de hombre.

    He disfrutado tu presencia más que la de cualquier otro cliente que haya pasado por aquí, muy pocos se ven interesados en dejar de hablar de sí mismo y sus intereses para saber quién realmente está en frente. Algunos otros ni hablan, simplemente vienen a desahogar las ganas sexuales.
    ¿Y con todo esto vas a…?
    Hay algo que quiero contarte, se lo comenté a algunas de mis compañeras pero me gustaría saber qué piensas tú… —Él frunció el ceño e Issei solo siguió hablando—Tengo un cliente fijo que viene una vez cada cierto tiempo a estar conmigo, se enamoró de mi hace un año y desde entonces me corteja cada que puede con intenciones de privarme solo para él. Es una figura importante, forma parte del grupo de guardaespaldas de uno de los consejeros del Feudal del Té.


    Rinha entendió entonces hacia donde iban los clavos del asunto… Incrédula, se percató de que tenía entre sus brazos a una prostituta de alto precio que había estado también en brazos de muchas personas importantes. Una mujer que por los conocimientos que tenía valía una fortuna. Y ella, era la afortunada de ser elegida como mejor compañero a ojos de esa mujer, mejor compañía sobre todas esas figuras imponentes que la habían deseado.



    [ . . . ]


    Luka tomó el recipiente de agua y sirvió más en su vaso. Rinha simplemente miraba pensativa hacia un punto perdido de la mesa. Se había detenido un momento del relato sobre su interacción con Issei para refrescar palabras y miradas.

    ¿Recuerdas esos cuchicheos que escuchamos por el mercado de la aldea central? ¿Acerca de un robo de ojos?

    El controlador de sombras alzó la mirada con rapidez, asintiendo.

    Hablaban sobre unos ojos con forma de espirales. Seis ojos así robados.
    Sí, tal parece que todo es cierto y no solo rumores entre aldeanos chismosos. —El Jounin jugó con su hueso en el tazón de madera. —Este hombre, en su borrachera y ante el confort de su amante, contó los hechos. El asunto es más profundo de lo que preferimos ignorar… Porque va ligado al camino a Samsara.
    ¿Y qué sugieres? ¿Qué investiguemos al respecto? Porque me parece una idea excelente, no tenemos nada más que hacer.

    Yangwoo no esperó que las cosas escalaran a ese punto, que Luka quisiera meter manos en el asunto. Una flojera abismal se sentó sobre el peso ya de su melancolía. Lo que hacía falta.

    Esto no es un juego. Te lo comentaba porque te interesó comprender mi faceta mañanera.
    No, nadie dijo que lo fuera, Yangwoo-oniiiiisan. —extendió la vocal débil juguetonamente, cosa que chocaba al mayor y eso el mago lo sabía. —Quiero conocer más sobre ese camino a Samsara.
    ¿Y por dónde sugieres que empecemos? —No tenía ni un ápice de interés en todo eso, incluso si se trataba de un tema que se inmiscuía directamente con leyendas de Modan que ella conocía, pero ya la había cagado al soltar la lengua también como Issei y prefería callarse lo que sabía del Samsara para no emocionar más al aventurero de Dylan.
    Vamos a la aldea central, ahí debe haber una biblioteca… Empecemos por ver si hay información escrita de esos asuntos en las Olas.



    ShulmanShulman Luka y sus iniciativas rompe-ánimos de Rinha.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
    Última edición: 19 Nov 2018
  4. Autor
    Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

    Registrado:
    7 Dic 2015
    Mensajes:
    3,400
    Temas:
    202
    Calificaciones:
    +1,174
    [Pergamino rojo: buena fortuna]

    Era cierto que estaba emocionado, hacía tanto tiempo que no llevaba a cabo una misión que ya ni siquiera sabía por dónde empezar bien, pero el punto más lógico era investigar en una biblioteca aquellos temas de los cuales no sabía en absoluto. ¿Ojos con forma de espirales? En algún momento había escuchado de ellos, más allá de los rumores, como una leyenda que se le contaba a los niños para inspirarlos o hacerlos temer. No obstante, el hecho de que existieran debía ser algo bastante… peligroso, pues tenía entendido que éstos le brindaban a quienes los poseyera un poder tremendo. Pero jamás había leído acerca de ellos, lo único que hizo desde siempre fue eso: escuchar mitos, leyendas.

    Y gracias a su insistencia, Rinha había accedido a movilizarse hacia la biblioteca. El chuunin estaba desesperado por llegar a la iglesia de los libros para poder obtener información respecto a aquellos extraños ojos con espirales. Nada más llegar al dichoso lugar, el joven demonólogo solicitó a la mujer que estaba a cargo que le dijera dónde se encontraban los libros relacionados con clanes conocidos por utilizar sus ojos como herramienta principal en lo que respectaba a sus habilidades sanguinarias. Esa era la mejor forma con la que podía iniciar su investigación: analizando los dojutsu de las familias Hyuuga y Uchiha, por ejemplo. También, por curiosidad propia, solicitó libros a la bibliotecaria que tuvieran que ver con el clan Ootsutsuki; lo único que conocía de ellos era por Sona, y realmente no era demasiada la información que ésta una vez pudo brindarle.

    ¡Muy bien! Es hora de hacer una de mis actividades favoritas ─después de completar su oración, que en realidad la dijo en tono de voz baja puesto que respetaba el hecho de que otros leyeran sus propios libros, Luka se sentó frente a una pila de libros y tomó el primero de ellos para leerlo y ver qué podía sacar de él.


    Mientras tanto, Rinha paseaba por los pasillos de la biblioteca con la finalidad de encontrar algo interesante para leer. O al menos eso era lo que pensaba Luka. Ella realmente estaba buscando información, analizando otros títulos, respecto al Camino a Samsara y todo lo que conllevaban esos ojos. Eran codiciados, por lo que podía discernir, por el poder que pudieran concederle a su portador, pero no sabía exactamente qué clase de habilidades podría otorgar a quien los obtuviera.

    Volvió su atención a Luka por un momento para vigilar que éste se encontrara donde lo dejó leyendo, tal cual como si fuera su hijo (y pues, de cierta forma lo era en ese momento; tuvo que arrastrarlo innecesariamente a una travesía que no sabía si estaba preparado para afrontar). Luego dirigió su mirada a un libro blanco que casi parecía susurrarle. Tomó el título entre sus manos y al comenzar a leerlo abrió los ojos de par en par, obteniendo un concepto completamente sorpresivo para lo que ella hubiese podido pensar que Samsara significaba. Las palabras que estaban escritas allí indicaban que Samsara era el ciclo de nacimiento, vida, muerte y encarnación. Y era raro, no esperaba que ese fuera el verdadero significado detrás de aquello. No obstante, su alumno llegó a su lado con un libro en manos que le pareció muy llamativo, señalándole algo con una sonrisa:

    Es posible que nuestra investigación avance si interrogamos a un Uchiha o Hyuuga, ya que a los Ootsutsuki es difícil llegarles a sacar algún tipo de información ─comentó él con su típica alegría al haber descubierto algo─. Yo sabía, o bueno, sospechaba que esos clanes tenían algo que ver, es más que obvio que todos los dojutsus están conectados de alguna forma.
    Entonces, dices que debemos salir de aquí y buscar a algún miembro de esos clanes, ¿no? ─Luka asintió─. Conozco el lugar ideal, pero creo que nos tomará un poco llegar allí.
    Sé a cuál lugar te refieres, y estoy de acuerdo. No obstante, me llevaré estos libros para continuar con mi investigación.

    Ya tenían un avance de información, y además, un concepto interesante de lo que era Samsara. Era hora de avanzar.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
    Última edición: 26 Nov 2018
  5. Autor
    Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

    Registrado:
    7 Dic 2015
    Mensajes:
    3,400
    Temas:
    202
    Calificaciones:
    +1,174
    [Versus]

    Rinha mantenía la mirada fija ahora en quien fuera la persona con la cual antes se había encontrado en el burdel, cuando se encontraba completamente borracho. Aquella mujer se le hacía peligrosa a simple vista, aunque no tanto como su propia hermana; el aura que la rodeaba no provocaba que llamara la atención, de hecho, con su simple y fantástica elegancia incluso podía hacer retroceder a cualquiera que intentase pasarse de listo con ella y lo estaba demostrando en aquel momento, mientras preguntaba una dirección hacia la biblioteca. No entendía por qué esa mujer estaba allí, pero lo que sí sabía era que ni ella ni su protegido podían quedarse parados a menos que quisieran otro confrontamiento, esta vez más directo, con aquellas personas; sí, el mismo joven que antes la hubo acompañado a ella también estaba allí.

    Desafortunadamente para el varón mayor, Galatea le ubicó inmediatamente y no tardó en fijar su atención en éste. Rinha mantuvo su serenidad, moviéndose sutilmente para ocultar a Luka y también el libro que él traía consigo. No podía darse el beneficio de la duda respecto a que esa mujer y su acompañante también estuvieran buscando respuestas a los rumores de los ojos perdidos, así como al Camino a Samsara. Sin embargo, aquel movimiento que Pawa hizo no pasó desapercibido para la otra fémina; por más imperceptible que hubiese podido ser el cambio, por más natural que hubiera sido, la manipuladora de chakra no había podido esconder a su compañero como deseó.

    Así que estás aquí, Yangwoo ─la samurái se acercó al ninja de manera lenta, siempre observándolo directamente a los ojos con la clara finalidad de imponerse sobre él, de desafiarlo─. ¿Qué vino a hacer un hombre como tú, un borracho descerebrado, a una biblioteca?
    Por muy raro que parezca, soy geólogo ─contestó, y con ello pensó que se quitaría de encima a la mujer, pero lo que hizo fue llamar más su atención. Si había algo que le interesaba a Galatea era tener información sobre todo y alguien como él podría proporcionarle datos interesantes de los distintos países de Modan, sobre todo de aquellos que ella no conocía todavía─. Estaba aquí de paso con la finalidad de pedir unos libros para mis futuros estudios, así que, con su permiso, señorita, procederé a retirarme con mi ayudante ─no obstante, Galatea se atravesó en su camino cuando éste intentó avanzar─. Señorita…
    ¿Tu ayudante es ese chico detrás de ti que está leyendo un libro del famoso clan maldito? ─Esta vez quien cuestionó al hombre fue el muchacho que acompañaba a Galatea, Ryoga─. Me impresiona que dos personas que estudian la geología también se encuentren interesados en escrituras de ese estilo, especialmente teniendo en cuenta que son muy largas, relacionadas especialmente con las habilidades sanguíneas de esas familias así como leyendas ─aquella palabra fue clave en la oración del samurái, puesto que logró tensar por un momento a Luka, quien no había dicho una palabra aún; sabía que era mejor hablar a Rinha en aquel momento─ que quizás pudieran ser ciertas.
    La historia del clan Uchiha es interesante, ¿qué puedo decir? ─Soltó Luka con su típica sonrisa, aunque todavía sus músculos estaban tensos y ese era un detalle que el samurái no podía dejar de tener en cuenta─. Yangwoo-oniisan creo que deberíamos irnos, ¿no? Se hará tarde y tenemos que tomar un barco, ¿recuerdas?

    Tras aquellas últimas palabras, la tensión que había entre ambos bandos aumentó de manera exponencial. Rinha sabía que Galatea, gracias a que le había dicho que era “geólogo”, ahora tenía interés en ella; esa mujer no era estúpida, podría querer aprovecharse de sus supuestos conocimientos acerca de los diversos países y lo cierto era que no sabía, al menos no en ese preciso instante, qué hacer para persuadir a la mujer que tenía en frente. Luka parecía que iba a cometer una estupidez debido a lo tenso que se encontraba.

    Tengo una pregunta que hacerte, Yangwoo ─Galatea soltó al de cabellos marrones para evitar que se sintiera amenazado, pero aun así sabía que eso era imposible─. ¿Podrías venir conmigo y mi compañero? Necesitamos ayuda en la búsqueda de algo y estoy segura de que un estudioso de la geología como tú nos podría beneficiar ─más que una petición, era una orden. Luka estaba seguro de que aquello no podía ser nada bueno, y estaba preparándose para tener que hacer algo en caso de que fuera necesario, pero la respuesta de Rinha lo sorprendió nada más escucharla.
    Será un placer, ¿señorita…?
    Galatea.


    HathawayHathaway
     
    • Me gusta Me gusta x 1
    Última edición: 26 Nov 2018
  6. Hathaway

    Hathaway Waiting for you, Anpanman!

    Registrado:
    11 Jul 2012
    Mensajes:
    2,448
    Temas:
    141
    Calificaciones:
    +1,354
    Pergamino rojo: buena fortuna.


    Rinha tenía los ojos fijos en el puerto del que había zarpado. Su mirada miel abarcaba la salida occidental del muelle y la apreciaba reflexiva. Estaba sujeta a la proa del barco desde donde observaba las naves que cruzaban las entradas y salidas en ambas direcciones. Respiró profundamente cuando sintió que sus cejas le temblaron airadamente en un tic nervioso.

    Se le estaba siendo verdaderamente difícil tolerar los acontecimientos que se le venían encima. ¿En qué maldito arrebato de amabilidad se le había ocurrido aceptar la petición de aquella mujer? Rinha destiló subestimación al pensar que sería cualquier cosa menos algo relacionado con los ojos de espirales.

    La única excusa que se le ocurrió a Rinha para separar los caminos de ambos dúos después de un tiempo, era informar que ahora mismo se encontraban en proceso de un trabajo solicitado por la Shodaime Raikage sobre la diferencia de suelos que podían haber en su país y otros, para la agricultura y para terminar por seleccionar con quien haría negocios de esa índole, siendo tan estricta como el solicitar un geólogo que se acercara personalmente a cada tierra vecina de su interés. Por lo tanto, no podrían trabajar a tiempo completo ni por mucho tiempo para Ryoga y Galatea.

    Ya lo que vino después fue verse seguidos a una distancia corta como la de sus sombras por el dúo de extraños hasta sus aposentos, recoger sus cosas y dirigirse al puerto en el cual tomarían un barco. La paranoia de Yangwoo venía conectada a la presencia de Renji siempre estable en sus miedos, y del cómo afectaría a grandes rasgos que por equis o ye motivo esa gente lograra dar con su verdadera identidad. De si estarían enterados de su desaparición mundial y demás.

    Luka por su lado tenía preocupaciones más ajenas, creadas por su asertiva intuición y el cómo sospechaba que se estaría manejando a nivel intercontinental la noticia en cada Aldea Ninja. Para casi nadie era un sorpresa que en el mundo de los shinobi hubieran conflictos y competiciones por el control de las cosas, en este caso, seguramente habrían muchísimos escuadrones en Modan pululando en sitios lejanos a sus hogares para investigar sobre la noticia que tenía conmocionada a todo el continente, y eso conllevaba a que, si habían otras personas tratando de llegar al mismo objetivo, se tuvieran que hacer “cargo del asunto”. Fue por eso que cuando el dúo de espadachines les mencionó su labor como ninjas termió por sentirse rígido, pensando en lo inevitable de una confrontación a largo plazo si descubrían quienes eran, que no eran simples y rutinarios civiles con profesión de geólogos.

    Aunque las cosas eran más peligrosas de lo que las reflexiones de Hakugaku intuían.

    Muy lejos de su pensamiento, la situación que se arremolinaba entre ellos era peor. Galatea no era estúpida, los oriundos de la Tormenta, sin saberlo ni remotamente imaginarlo, se habían tragado todo su farsa, ofreciendo sus “servicios geológicos” al otro par; unos integrantes del país del País del Viento y que bajo la autoridad de la feudal Farah estaban investigando sobre el “Rinnegan”, como se hacía llamar realmente a esos misteriosos ojos. Ryoga y Galatea tenían creada la mentira desde el momento en que zarparon del Hierro, porque tratándose de entrometerse en territorio enemigo, era mejor estar preparados para ocultar su identidad. Gracias a eso y que Galatea tenía información relevante del Viento tras una incursión riesgosa como General en el pasado, se le permitiría defenderse a ella y Ryoga de distintas cuestiones: saber que ropa utilizar si se harían pasar como oriundos de esas tierras, los gustos y tradiciones, el único problema a flote es que como suvenir de su anterior incursión, solo llevaba consigo una placa de Kaze no Sato que le sacó a un ninja después de arrancarle la cabeza en una batalla. Pero con el paso del viaje hasta las Olas, supieron justificar la cercanía de Ryoga a ella.

    En camino al bar de la nave, Luka se atrevió a preguntar sobre sus rangos, habilidades, armamento, incluso de qué tipo de relación tenían. Todo bajo una genuina curiosidad, pero los del Hierro sentían la indirecta demanda por estar a mano ante lo poco que sabían ellos sobre sus personas en comparación.

    Soy Jounin y mi compañero acá es un simple discípulo. —Ryoga asintió como confirmación a las palabras de su superior— Está interesado en aprender el arte de la espada.
    ¿Entonces no… es un ninja? —Yangwoo lo escudriñó disimuladamente.
    No, solo me interesa el arte del kendo. —explicó— Galatea es la mejor armamentista bajo la milicia de la Feudal.
    Ya veo —murmuró Luka entre labios, fijando en lo que se podía ver de la espada que sujetaba en su espalda la rubia. Su mango era de planta y delgado, pero el protector de cuero que escondía el arma daba entender que era grande, una especie de zanbato mucho más pequeña pero que no entraba en la categoría de katana ni de lejos. —Tu espada es muy… particular.
    Se la quité a un samurái en un enfrentamiento a muerte cuando invadieron el País del Rayo. Es mi mayor logro y el arma que me caracteriza. —Le sonrió al chuunin, sentándose en el mesón frente a él, Ryoga se sentó al lado de este último y Rinha al lado de la rubia—Fue difícil aprender a controlarla, pero ahora la considero como parte de mi extremidad cuando entro a batalla.

    Y de esa forma, volvió a engañar al otro dúo sin que se percataran.

    Increíble, veo lógico que la señorita Farah no haya dudado en enviarla a usted a investigar fuera del país sobre la noticia que mantiene alterada a Modan, y se nos será un placer ayudarlos —El dúo samurái asintió tras las palabras— pero me es una pena que debamos dejarlos a mitad de nuestro recorrido porque mi sugerencia como geólogo es que se bajen en el País del Fuego.
    ¿Por qué ahí? —interrogó Hikami.
    Como usted bien me dijo, el Clan Uchiha es portador de unos ojos muy particulares —Esta vez intervino Luka—, si lo que desean es investigar sobre el… Rinnegan —aún decir la palabra le sonaba mágica y rara en su boca—, el país del Fuego está lleno de miembros de ese clan.

    El teniente sopesó las palabras del castaño pero esta vez habló Galatea.

    Tengo entendido que ustedes van hasta el país del Rayo, ahí también hay una cuna de Uchiha, si no les molesta nos gustaría acompañarlos hasta allá, no somos muy conoceros de las tierras del Fuego a comparación de las del Rayo.

    Y era lógico, habían tenido que luchar ahí hace mucho tiempo.

    Bien, pero debemos volver a aclarar que al llegar a esas tierras, debemos dividir nuestros caminos, ya que la aldea que nos ha contratado no le gustará saber que en medio de nuestro labor estamos inmiscuyendo en otras cosas ajenas a sus intereses. —El Jounin se levantó de su sitio a medida que obtenía una aceptación de su plan por parte de Galatea sin más condiciones o peticiones. —Disculpen, voy a dejar las cosas en mi camerino y a descansar un poco —Se excusó el portador del En no Juin, alzando su mochila, la energía fulminante que destilaba la mirada de Luka hacia su persona le provoco una mofa interna muy difícil de contener, pero para buena suerte y disciplina del menor, él podría hacerse cargo de charlar a solas con el dúo acerca de geología, sus años de devorador de libros sobre Modan en Arashi por fin servirían de algo. —Nos vemos.

    Salió del sitio a paso suave, un poco más relajada por saber que al final todo había resultado mejor para ellos, ese dúo le había otorgado una información de la cual no se habían enterado por medios propios sin investigar bien, causa de un establecimiento permanente y alejado del mundo ninja en las Olas.

    Rinnegan... Con que así se llamaban esos codiciados ojos. Tal parece que el universo conspiraba a favor de Hakugaku, porque cuanto más se interesaba en saber sobre el asunto, más cosas clave descubría.

    Entró a su habitación y cerró con seguro dando un suspiro de cansancio, deshaciendo la transformación varonil en la privacidad absoluta. Se recostó en la cama que ofrecía el pequeño camerino y sacó de la mochila un libro de geología.
    Debía comenzar a instruirse en su dichada profesión, y también quería tener algo con que distraerse de lo que le deparaba.

    Porque estaba en rumbo hacia al Rayo, hacia Hoshigakure… Hacia Sona.



    ShulmanShulman
     
    • Me gusta Me gusta x 1
    Última edición: 19 Nov 2018
  7. Hathaway

    Hathaway Waiting for you, Anpanman!

    Registrado:
    11 Jul 2012
    Mensajes:
    2,448
    Temas:
    141
    Calificaciones:
    +1,354
    Pergamino gris: trama


    El llamado a su puerta en plena medianoche no sorprendió a la genjutsuka, quien seguía despierta a esa hora devorando los libros de geología que había tomado de la biblioteca en las Olas. Activo su aspecto varonil y entreabrió la puerta para descubrir a la persona interesada en verla.

    Oni-san —Luka no desaprovechó el proceso en que se abría la puerta y terminó por empujarla para entrar. Rinha lo miró indignada pero solo alzó los hombros y la cerró tras el chico. —Tú aceptaste que ellos vinieran con nosotros, lo mínimo que podrías hacer es hacerte cargo, ¿no?
    Tú querías saber más sobre los benditos ojos, lo mínimo que puedes hacer es hacerte cargo también, ¿no? —Se cruzó de brazos, regalándole una sonrisa socarrona. Luka bufó y comenzó a sacar de su mochila dos libros. —¿Qué es eso?
    Los tomé de la biblioteca.
    ¿Los robaste?
    ¿Y qué? Tú has robado en todos los sitios que hemos estado.
    Qué rápido te vuelves contestón, maldito mocoso. —Tomó entre sus manos uno de los libros del joven, abriéndolo en la página que tenía marcada con una servilleta doblada. —¿Hayashi no Kuni?
    Como lees. Fue una maravilla que empezáramos nuestra investigación por el país de las Olas. Debido a su poco interés con el Mundo Ninja, casi todos sus archivos de historia son relacionadas a las tierras de Modan y lo que sucedió antes de la Guerra entre Clanes.
    Ya… ¿Y el País del Bosque es…?
    La zona más antigua que esté históricamente registrada, y donde se encuentran las civilizaciones más viejas… o Tal vez lo que queda de ellas, no sé nada más porque no encontré datos actuales del país, solo esa información.

    Rinha alzó una ceja extrañada, ¿por qué nunca antes había escuchado de ese país? En las bibliotecas de la Niebla, incluso en Ame no Kuni, ni siquiera los Sabios del Clan Pawa le habían mencionado alguna vez ese sitio. Pero era legítima su existencia, ese libro daba fe de ello, sobre todo porque lo marrón de sus hojas indicaba lo viejo que era, al borde de que sus páginas se rompieran con una suave ventisca, si no es que se deshacían en polvo antes.

    Ya, entonces no sabes cómo llegar. —cerró el libro, volviendo a dejarlo en el escritorio.
    No… Pero estoy seguro de que conseguiremos la forma de saberlo.

    Yangwoo se acostó en su cama, colocando el almohadón sobre su cara para tapar cualquier entrada de luz. No quería que Luka observara su expresión y se emocionara, porque seguramente identificaría ese gesto suyo de estar maquinando algo.

    Tal vez mantener al muchacho entretenido en todo ese asunto del Rinnegan evitaría que la volviera a cuestionar, como en el pasado, acerca de su futuro. Ya a medias había intentado persuadir al varón sobre las razones de ese viaje por el mundo, Luka lo había tomado como peregrinaje de entrenamiento, esos donde los maestros se negaban a contarles a sus discípulos la verdad de las cosas cuando tenían las respuestas al frente, pero sabía que a veces el muchacho dudaba de esa hipótesis cuando se encontraba a Rinha ebria en callejones o se negaba a permitirle el tener contacto por cartas con sus seres queridos.

    Tenía la oportunidad de oro para que girara toda su atención en otra cosa, por lo que era su trabajo apoyar en eso. Empezaría a realmente ayudar al joven con la investigación.

    Yo conozco una forma de saber dónde es, pero haremos las cosas a mi manera. ¿Ok?
    Hey, hace unas horas ni te interesaba esto, ¿por qué deberíamos hacer las cosas a tú manera? —No era justo, y Rinha lo sabía.
    ¿Quieres mi ayuda o no?
    No es que quiera tu ayuda, te ordeno que me la des.
    Tú no me das órdenes.
    Es eso o que me ponga en contacto con Taiga-senpai.
    Tú no harías eso.
    Ponme a prueba.
    ¿Quieres morir?

    Luka chasqueó la lengua, dubitativo, pero al final respondió seguro.

    Tú no me matarías, si no todos estos meses valdrían una mierda.
    He hecho que muchas cosas en mi vida valgan mierda como para que me importe volverlo a esto también.
    ¿Me vas a decir como conocer la ubicación del país o no? —Dirigió de nuevo la conversación a donde quería, el del chakra meiton se sacó la almohada de la cara y se sentó en la cama, bostezando. Ya en otro momento le enseñaría al menor quien dirigía las cosas entre ambos, cuando colmara su paciencia.
    ¿Sabes quienes tienen información que hasta un feudal atesoraría poseer? Los Sabios líderes de cada animal llamado por un Kuchiyose, ellos pueden saber la ubicación del país.
    ¿Esa es toda tu ayuda? ¿Cómo pretendes que veamos a un Sabio líder?
    No sé, de eso te encargas tú, yo no conozco al Sabio líder de mis invocaciones, ni pretendo hacerlo por ti.

    Esas palabras no ofendieron ni un poco al castaño menor, acostumbrado a estas actitudes groseras de su mentora. Más si se molestó en reflexionar sobre la lógica de sus palabras, el tampoco conocía al Sabio líder de sus invocaciones, y tampoco creía que programar un encuentro con un Sabio líder de su parte fuera posible. Sin embargo, pensó en todas sus demás posibilidades e inevitablemente Noten fue la oportunidad más segura.

    Sona nos ayudará.
    ¿Disculpa? —La forma en que el cuerpo de Rinha se tensó al escuchar el nombramiento de la menor le causó risa interna al controlador de sombras. —¿No te parece suficiente con entrar en su aldea?
    No. —Respondió con simpleza— Ella tiene una relación estrecha con sus invocaciones, nos ayudará.

    La de mayor rango se relamió sus labios, aguardando para sí sola los nervios. Seguía sin tragarse el hecho de que estaba pasándose por el arco del triunfo la amenaza de Renji con acercarse a su musa, más era seguir el orden natural de los hechos o dejar en claro a Luka y a todos la verdad de las cosas, y eso era un lujo que no se podía permitir, no quería más testigos del asunto.

    Era ignorante de lo que era capaz Renji.


    ShulmanShulman
     
    • Me gusta Me gusta x 1
    Última edición: 19 Nov 2018
  8. Autor
    Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

    Registrado:
    7 Dic 2015
    Mensajes:
    3,400
    Temas:
    202
    Calificaciones:
    +1,174
    [Versus: Pergamino verde]

    Luka miraba a Rinha fijamente desde su posición, sonriendo al ver que ésta no se sentía completamente cómoda por la situación en la que se encontraba. La experta transformista no entendía cómo era posible que la mujer frente a ella, Galatea, fuera tan buena en los juegos de cartas; ya era la tercera vez que perdía contra ella, ¡¿y por qué?! Definitivamente no sabía qué hacer para darle un giro a la partida que en ese momento estaban jugando, ya que su compañero temporal (Ryoga) era un completo novato en ese tipo de cosas, o tal vez era un amuleto de mala suerte andante, porque sus mazos eran completamente horribles.

    La elegante mujer no podía evitar sentir diversión por lo que sucedía, pero no era algo que quisiera mostrar al cien por ciento; simplemente se burlaba de su adversario usando distintos comentarios que lograban ponerlo bajo presión al notar que no tenía salida hacia una victoria segura. Definitivamente el chico que estaba a su lado le daba muchísima suerte, y además, tenía conocimientos básicos pero muy útiles de lo que eran los juegos de cartas. Ese muchacho le sorprendía gratamente, sobre todo por la información que pudo brindarles acerca del país del Fuego y, además, lo que les llegó a explicar del Rayo y el mandato de la Primera Raikage, cuya fuerza provenía no sólo de la música que tocaba, sino de sus conocimientos médicos, su manipulación del chakra y la impresionante conexión que tenía con sus invocaciones. Galatea no estaba tan segura de viajar allí precisamente por lo peligroso que podría encontrarse con la Primera Sombra del Rayo o con su amante (quien fácilmente podría estar de visita), la manipuladora de energía de la cual se hablaba en todos lados debido a sus impresionantes habilidades y por ser la portadora de un Sello Maldito, especialmente al saberse que la aldea de la reconocida Musa vigilaba el continente desde los cielos.

    Ryoga observó analítico a su superior. Galatea se encontraba pensativa y, de cierta forma, anonadada en sus propios pensamientos. Parecía estar procesando muchas cosas al mismo tiempo en su mente y también tratando de maquinar algún posible plan para no ser reconocidos como samurái en el país del Rayo. La última vez que pusieron un pie sobre aquella tierra no fueron bien recibidos, además, él también estaba al tanto de que la Primera Sombra del Rayo, pese a no estar ejerciendo su puesto como tal en ese momento debido a su propia decisión de retirarse, no dejaba de estar al pendiente del país que decidió proteger y del cual hacerse cargo durante muchísimo tiempo. La aldea de la Nube o del Rayo mismo no habían aceptado su mandato, y era algo de lo que muchos se aprovecharon, pero no por ello desistió ni dejó que las tierras no gobernadas por un Feudal se fuesen abajo ni hubiera guerras civiles u otro tipo de conflictos internos.
    Básicamente, tenían que buscar moverse con cuidado. Era indispensable el pasar desapercibidos, como si fueran civiles o ninjas cualesquiera.

    Comenzó a escuchar una voz hablándole. Su mirada fija en su superior lo desconcertó, puesto que ésta parecía estar preguntándole qué sucedía con sus ojos; estuvo tan sumido en sus propios pensamientos que no había notado que era su turno para jugar.

    ¿Ryoga-kun? ─La voz de Luka terminó el ensimismamiento y logró traerlo de vuelta a la realidad─. ¿En qué pensabas?
    En nada ─soltó mientras evaluaba su propio mazo. Era cierto que se encontraba pensativo, pero no iba a hablar de lo que tenía en mente con aquellas dos personas. Además, realmente tenía que concentrarse en su próxima jugada, puesto que sus rivales en aquel juego se les habían adelantado.
    Bueno ─siguió hablando Luka─… Entonces puedo seguir hablándoles de lo que Galatea preguntó ─claramente Ryoga se había perdido parte de la conversación, pero con aquello seguramente se podría poner al día─. Es cierto que en el País del Rayo hay una cuna de Uchiha, pero, debido a que yo he pasado mi vida leyendo mucho de historia, les puedo asegurar de que si lo que quieren es información acerca del Rinnegan, lo mejor es ir a un País como el Agua o el Fuego ─y no era mentira, podía decir con toda seguridad que los registros más grandes de los Uchiha e, inclusive, los Hyuuga estaban en esos países─. En esos lugares se encuentran las cunas más grandes del clan de los Ojos Malditos y el de los Ojos Blancos. No obstante, sí es cierto que los clanes no accederían a revelar información que ahora mismo pudiera ser muy importante a extranjeros que vayan solo preguntando por allí por ese tema en específico. Y lo mismo pasa con los Uchiha del Rayo. Hoshigakure está oculta literalmente entre las estrellas, alcanzarla es algo imposible por medios normales, y aunque llegaran allí, dudo muchísimo que tanto la Shodai Raikage como los líderes de los tres clanes que allí residen y conviven en armonía compartan algo con ustedes solo porque puedan verle la cara de buena gente.

    Aquel chico hablaba como si conociera de primera mano la Aldea oculta entre Las Estrellas, y ello realmente le parecía bastante interesante a Galatea. Si bien era cierto que habían acordado que separarían sus caminos apenas llegasen al Rayo, mantener a alguien vigilándolos o siguiéndolos podía ser de bastante utilidad. Ryoga pensó lo mismo y, además, en que aquel muchacho podría ser de utilidad para su búsqueda más de lo que podría serlo el supuesto geólogo Yangwoo, que no había soltado una sola palabra que no fuera referente al juego.

    Ganamos ─soltó Ryoga al tirar su carta, impresionando a los varones, mas no a su superior. Galatea no pudo evitar sonreír con aquella frase pese a haber perdido la partida.

    Era obvio que no lo decía solo por el juego, sino porque habían encontrado a alguien capaz de guiarlos, sin saberlo, a lo que tanto anhelaban: los ojos perdidos; el Rinnegan.


    HathawayHathaway se prendió esta mierda.​
     
    • Me gusta Me gusta x 1
    Última edición: 26 Nov 2018

Compartir esta página

Cargando...