Evento Trama Gaze of the abyss | Hiiro, Akenuri, Issei & Tye | La telenovela de las 6

Tema en 'Naruto World' iniciado por Schroeder, 14 Nov 2018.

  1. Autor
    Schroeder

    Schroeder Bloodstream

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    Era la primera misión que aceptaba en meses, no lo habría hecho de no ser porque la mismísima anciana Mizukage se la entregase en persona y le especificara que era de carácter urgente. Viajaría hasta otro continente, hasta las inmediaciones del País del Hierro para encontrarse con un shinobi afiliado a la Niebla quien les entregaría información valiosa.

    Einarr se sentía patoso, imbécil. Pero ese era un detalle que no le haría saber a su acompañante.

    Mi querida madre te ha explicado las reglas del clan —dijo el chuunin tras una sonora carcajada.
    ¿Es esa una pregunta o una afirmación sin sentido? —Issei le fulminó con una mirada mientras saltaban de una rama a otra.

    Los frígidos tenían por objetivo llegar hasta la costa de la isla más grande de Mizu no kuni para abordar un asqueroso barco pesquero. En favor de pasar desapercibidos, viajarían en él como parte de la mercancía. Entre tanta especie marítima por al menos Yuki varón dejaría de oler como un viejo cantinero de algún bar de mala muerte; Yuki femenino lo agradecería.

    Estúpida, tendrás que engendrar a tres hijos de puta con sangre pura para complacer a los altos mandos —prosiguió Tye sin borrar una sonrisa socarrona del rostro—. ¿Tienes idea de cómo conseguir eso?
    No me interesa lo que tu madre y los dem...

    Issei no terminó de halar porque el chico le había empujado por la espalda, haciéndole perder el equilibrio y caer hacia el abismo que representaba el bosque. La kunoichi sacó rápidamente un kunai que clavó en el tronco más cercano; su peso provocó una rasgadura vertical en el mismo hasta que consiguió detenerse. Enseguida sus pies se llenaron de chakra, escalaría de vuelta hacia arriba, pero ni bien dio un paso Einarr apareció muy cerca de ella, colgando en el aire gracias a su manrikigusari extendible. El chico estaba de cabeza tal cual hombre arácnido y exhalaba su aliento en el rostro de la fémina.

    Para engendrar hijos de puta de verdad, tienes que coger con un Yuki de verdad —sus afilados colmillos salieron a relucir en un despreciable gesto que, sin embargo, no consiguió intimidar a la Issei. Esta lanzó un cuarteto de shurikens que provocaron que Tye se sustituyera por un cúmulo de hojas secas.

    Entre insultos y alegatos, retomaron su camino puesto que la misiva en puño y letra de Nashla decía que otro par de shinobis les estarían esperando a cierta hora en el puerto de salida, y no tenían permitido llegar tarde.




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  2. Reira

    Reira You've forgotten about us.

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    Y ese era un punto más en contra del por qué se arrepentía firmemente al quedarse en Kirigakure. Pero lo que más desagradable le parecía de todo eso, era tener que compartir su espacio con ese tipo con tan malos modales. ¿Acaso nunca se callaba? A ella en realidad no le interesaba lo que tenía que hacer para reproducirse, esas charlas ya las había tenido con su tío y en realidad habían sido muy incomodas...

    —¡No me interesa saber cómo se reproducen usted los Yuki! — Gritó por enésima vez la de baja estatura a la espalda de Tye, mismo que se adelantó antes que el enojo de la genin incrementara y las estacas que le enviaba pudieran dar en el blanco.

    —También eres un Yuki, enana, siéntete honrada — mencionó el varón elevando su voz, un poco más serio, pues al Issei mencionar el nombre del clan como si ella no perteneciera a él fue como traición.

    —¿Honrada del clan que mató a mis padres? Claaaaro.

    Claramente ese detalle no lo sabía, sin embargo dejó pasar el comentario pues ese asunto le valía mierda, si los mataron seguramente fue por hijos de puta. Y con ese pensamiento sonrió.

    —¿Mira, esa no es Hirro la que está ahí? — La pregunta tan natural por parte de su compañera temporal hizo que el pie del mayor, quien estaba por posarse sobre la rama del árbol continuo, siguiera de largo, provocando que la fuerza de gravedad lo llamara al tierroso suelo, que por suerte y cosas del destino las habilidades ninja de Einarr se durmieron al escuchar aquel nombre(?) y no pudo reaccionar para caer con decencia. Issei por el contrario, avanzó en su andar para evitar morir ese día.

    La buena suerte de Kazuki resplandeció al divisar no muy lejos de ahí el lugar que tenían como destino y así Tye no la aplastaría como cucharacha.

    _____

    Sevadormir. Hago efectivo mi pergamino rojo(?)

     
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  3. Lionel

    Lionel While we can dream, there always be hope

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    Akenuri había estado en Kirigakure no Sato por algunos días, bueno, varios días desde que acompañó a Issei a ese lugar. Aprovechó a visitar a su padre y a pasar algunos día con él y su hermano Ryu quien estaba allí desde hacía varias temporadas. Estaba a punto de regresar cuando se enteró de una situación que le pareció interesante y decidió aceptar acompañar a algunos shinobis.

    Eh, Hiiro, no sabía que estarías aquí también ─señaló el amanta de los zorros acariciando a Kijat mientras veía hacia el pequeño bosque mientras acomodaba algunas cosas dentro del barco junto con los mercantes.
    Bueno... ─pareció vacilante en decir─, lo mismo podría decir de ti ─sonrió. Aunque Ringo estaba seguro que todo esto tenía que girar entre Tye, seguramente, decidió esperar a que apareciera los otros integrantes del grupo.

    No pasó mucho para que a lo lejos sonara un alboroto entre los árboles a lo que Akenuri y Hiiro suspiraron, ya que conocía prácticamente de quien podría ser esos gritos, no estaban lejos de allí así que podían claramente identificar una de las voces. «Ese tonto», sencillamente dejó escapar un suspiro la pelirroja. Byakko simplemente sonrió para encontrarse con su "querido amigo", aunque no parecía venir solo.

    Oh ─reconoció cuando aterrizaron en el claro, a la otra persona que venía con él─. ¿Iz?
    Akenuri... ─dijo algo sorprendida, pensó que quizás había regresado a Arashi.
    Maricón ─comentó acercándose al otro albino y le dio una sonrisa pícara a la pelirroja─, Hiiro...

    VerwestVerwest ReiraReira BishamonBishamon si hay algo que deba cambiar, avisen por discord xD
     
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  4. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Picture perfect memories
    Scattered all around the floor
    Reaching for the phone ‘cause, I can’t fight it anymore
    And I wonder if I ever cross your mind
    For me it happens all the time

    Así como lo habían planeado en silencio, los hermanos Miyazaki abrieron un pequeño espacio de su concierto instrumental para acotar algunas canciones, unas pocas. Hiiro yacía frente al micrófono principal, casi acariciándolo entre la voz y sus suaves manos. Paseó sus orbes purpuras de largo a ancho por el teatro repleto de fanáticos de distintas edades, dándose cuenta de que todos correspondían con una sublime atención y el silencio sepulcral que más tarde se rompería con el inicio del estribillo.

    It’s a quater after one, I’m all alone and I need you now
    And I said I wouldn’t call but I’m a little drunk and I need you now
    —También le acompañaba su hermano Chiho con ciertas partes—
    And I don’t know how I can do without, I just need you now!
    I just need you now!

    Poco a poco fue desplazando su mente hacia aquello que le sirviera de inspiración para unir líneas, modificar versos o palabras y adaptar mejor la canción. Sus fratrías no lo sabían, pero tras su llegada a Kirigakure que fueron a presentarse ante la Mizukage para ponerse a la orden (respecto a la situación de los ojos robados y desaparecidos), Hiiro les había dicho que iría al baño y en su trayecto se topó con el hermano de Tye. Al principio se hizo la desentendida, empero Khalf ni bien pasó a su lado cuando la agarrara de un brazo para que girara en su dirección. Los dos quedaron sumamente cerca con la mirada puesta en el otro.

    —Te ves distinta —dio un paso hacia ella, en contraparte Chihiro lo dio hacia atrás—. ¿Qué haces aquí?
    —No te importa.
    —Mi hermanito no parece estar necesitándote —sonrió de lado en conjunto al descenso de temperatura. Habanero rodó los ojos y por inercia frotó sus manos por sus propios antebrazos.
    —¿Y qué me importa? —Le veía con hastío.
    —No te importa a ti, pero a mí sí —posó su mano en la pared que yacía detrás de la fémina con la intención de acorralarla—. Ese hijo de puta se metió con algo que me pertenece —seguía creyendo que lo de la prostituta era broma de Einarr, pero para la ocasión le convenía utilizarla para lograr sus propósitos—. Se metió con mi puta…
    —Bueno, ¿qué no se las compartían? —Quiso sonar bromista e inmutable.
    —Que casualmente es una puta pelirroja —Hiiro se le quedó viendo como si tratara de gritarle alguna cosa que se le quedara trabada en la garganta, mas lo que atinó a hacer fue pegar un manotazo a la mano de Yeti que tenía un mechón de su cabello escarlata, el cual humedeció con sus poderes—. Además estaba podrido en alcohol, qué puto putísimo asco. Tye es un miserable hijo de la gran puta —se burlaba a sus anchas en medio de la conmoción de la extranjera—. Encima, ¿quién querría estar con un patético chuunin de mierda? Pobre diablo.
    —Tengo que irme, ¿te quitas?
    —Un día de estos, vas a coger conmigo.
    —Nunca.
    —Piénsalo, qué buena venganza sería —se acercó agresivamente para robarle un beso que no pasó de los labios ni duró más de un par de segundos. La de Kumo no pudo esquivar o moverse con decencia, por lo que lo único que hiciere fue encogerse de hombros como si le hubiese estremecido el que todo ocurriera tan rápido.

    Al verse sola y más repuesta, pasó el dorso de su mano por su boca para limpiar los residuos de ese desagradable contacto.

    Por preferencia no reveló nada sobre ese encuentro porque Chie explotaría y perdería la cabeza; no quería que su hermano se metiera en problemas con esa familia frígida, sobre todo porque Khalf era el hijo favorito de la líder del mismo. Tampoco quería que su hermano malinterpretara las cosas como sucedió antes, cuando la acusó de haber elegido Kirigakure porque Einarr estaba ahí.

    Al salir se instalaron en un hotel en el centro y no pasó un día completo para que alguien se presentara frente a la puerta del cuarto. Un ANBU de la aldea les dejó un pergamino en el piso que iba de parte de Kotaro y los otros monjes. El mismo tenía información relacionada con los ojos de Rikudou y pedía de favor que solicitaran el permiso para trabajar en el Agua de ser necesario. Chiho refunfuñó; ¡sabía que pasaría! Que se aprovecharían de ellos.

    […]

    Actualmente

    Entre sus dedos yacía el mismo rollo que le hubieran facilitado desde Kumogakure con información importante; también se encontraba sola en el puerto, a la espera de sus compañeros de turno. El resto de sus familiares no estaban allí porque la kunoichi prácticamente se escapó del lado de ellos; sentía la necesidad de alejarse por un rato de las quejas del coqueto y la exagerada vigilancia de Chie. Ya lidiaría con las reprimendas del monótono.

    El capitán del barco pesquero la había invitado a subir para que no se quedara como una huérfana a la espera de un milagro, empero solo pensar en el horrible olor a pescado crudo mataba todas ganas de aceptar su invitación. Fue amable al decirle que no tenía ningún problema en esperar abajo.

    El primero en llegar fue Ringo; vaya, quién lo diría. No fue muy evidente su expresión de sorpresa. Luego la voz de cierta persona en exceso conocida por ambos, principalmente por Vendetta, fue imposible pasarla por alto. ¿Por qué siempre tenía que hacer escándalo a la hora de presentarse en un sitio? Era una supuesta necesidad de darse a notar cuando su aura gélida daba abasto para lo propio. Por un miserable instante Hiiro se sintió torpe e intentó darse la vuelta, esconderse detrás de Akenuri o subir al barco. Pensarlo demasiado le restó tiempo y pasó; tenía a Issei al frente, otra sorpresa, y a Tye. De fondo escuchó el saludo que compartiera el zorruno con el par recién llegado, pues el chuunin de Arashi no perdió tiempo para preguntar qué hacía Kazuki allí. Ella también tenía curiosidad sobre el caso del varón.

    —¿Van a subir o no? —El dueño del barco les vociferó prácticamente pidiéndoles que lo hicieran porque ya iba a zarpar. Amablemente, Akenuri respondió por todos e invitó al equipo a abordar.
    —Ya escuché, maricón —pasó por su lado no sin dejar de golpear su hombro. Ringo carcajeó por lo bajo.
    —Este Tye… nunca cambia.
    —Es despreciable —comentó Issei, siendo Hiiro la única que le escuchara—. Qué bueno que van ustedes porque no lo soportaría —avanzó.

    Chihiro fue la última en subir.

    Justo antes de que el navío encendiera los motores unas cuantas personas sin identificación subieron a bordo pero no por el lado convencional.
    Como había quedado estipulado, los shinobi se tendrían que quedar en el área de cargamento asquerosamente repleto de pescado y otros mariscos. El aroma era desbordante y abrumador; la poca ventilación no estaría de su lado. Solo a las féminas les traspasó un escalofrío de los pies a la cabeza. Hiiro sacó un perfume con olor dulce, digno del otoño, y echó un poco sobre un pañuelo. A Iz también le ofreció uno.

    —Par de ñoñas —bufó Pecho Frío mientras mantenía su mirada clavada en la pelirroja.
    —Déjalas, hasta para mí es incómodo este olor tan concentrado…
    —No puedes ser más maricón de lo que ya eres —ahora una mofa.
    —Deberías dejar que Hiiro te eche un poco, lo necesitas —tanto la aludida como el peligris la observaron aunque con distintas expresiones—. Apestas a alcohol.
    —Estás mal, niña rata —sonrió de dientes afuera—. Tienes problemas de respiración, porque no huelo a puto alcohol.
    —De hecho sí —el otro chuunin olfateó cual animalito.
    —¡Apártate, hijo de puta!
    —No sabía que tomaras, Tye —añadió el varón.
    —Yo no… —respiró hondo; sentía que todas las miradas yacían puestas sobre él cuales jueces de la vida—. Yo no tomo esa mierda —díjoles entre dientes, pero cuando sus ojos se encontraron con los iluminados de Habanero sintió repulsión y escupió—. ¡Sí! —Bramó. —¡Sí tomé, ¿qué mierda les importa lo que yo haga con mi puta vida?! Qué maldita desgracia que tengan que soportar mi asqueroso olor —fingió sufrimiento—. Hijos de la gran puta.
    —No te enojes, no te juzgamos por eso —apenas puso unos dedos sobre el hombro derecho de Einarr y este movió el brazo con violencia para rechazar el contacto.
    —Déjame en paz, maricón.
    —Yo sí te juzgo.

    Se hizo el silencio bajo la inquietud de todos. Iz optó por mantenerse al margen echándose a un lado; para nadie sería sorpresa si Yuki hombre perdía el estribo en ese preciso instante y se le iba encima a la jounin, mas el de cabellera larga estaba mentalizándose en ese escenario por si acaso tendría que intervenir. En un comienzo intentó que Ters no diera más de dos pasos hacia el frente, ya luego fue difícil detenerle. El shinobi que representaba Kirigakure estaba a escasos centímetros de la artista dispuesto a responder… si tan solo las palabras salieran por su boca. Hiiro, en cambio, no tuvo obstáculo alguno para continuar parlando.

    —Nunca habías tomado —el hombre endureció la mirada—, ¿por qué ahora?
    —¿Y a ti qué? ¿Te crees perfecta, estúpida?
    —Chicos… mejor calmémonos un poco —ninguno le hizo caso.
    —¿Cuál será tu próximo vicio?
    —Serás la primera en saberlo —las respuestas iban y venían rápido.
    —Hueles a puta…

    La nariz de Miyazaki se encontraba tan roja como sus mejillas. Enseguida movió sus pies para ir hacia dónde se encontraba la genin. Issei se había sentado en el suelo, con la espalda pegada a la fría pared que en nada le afectaba por la temperatura. Las palabras de Khalf habían regresado desde que su igual en sexo mencionara lo del olor peculiar en el gélido, cosa que parecía confirmar lo dicho por Yeti. Había pasado un par de días desde ese encuentro de todos modos y lo que le daba a pensar a Hiiro era que Tye no lo hizo una o dos veces… pudiera ser que tuviera rato ahogado en ese mal.

    —Bueno, deberíamos hablar sobre lo que sepamos de la misión —Ringo también se unió a las chicas.
    —Yo tengo esta información —la músico les mostró el pergamino—. Es una investigación que realizaron algunos ninjas de Kumo en la que propone que hay samuráis regados en Modan, así que nos podríamos encontrar alguno por ahí… ellos parecen estar buscándolo con la misma insistencia que nosotros.
    —¿Nombres o algún detalle en particular de estos sujetos?
    —No, eso no. Estos samuráis fueron vistos en Kaminari.
    —¿Tan lejos? Digo, no está tan retirado pero… —las mujeres miraban al de Arashi con la misma expresión seria.
    —Creo saber por dónde vas y sí. Como dicen que es un poder ocular el que se han robado y en el Agua hay una fuerte presencia de personas con doujutsus… —Akenuri se cruzó de brazos.
    —Esos hijos de puta pueden estar aquí —concluyó Tye dando en el clavo.
    —Y en otros países donde existan estos clanes… —agregó Kazuki.


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    Schroeder

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    Ver a la cabezona abordar el mismo barco que él era algo que le reprocharía a su puta suerte durante toda la vida. Einarr se sentía jodido, y para poder aplacarlo un poco salió de la recamara llena de pescado y se dirigió a la cabina de control. ¿Qué clase de marinero no contaría con una botella de ron entre sus pertenencias? Era una apuesta casi segura. Más que nunca necesitaba la bebida para borrar el desagradable sabor de boca. Apenas se alejaban de la costa, el frígido se deslizó por la cubierta hacia su destino y derribó la puerta con una sola patada. Adentro encontró algo que despertó sus sentidos, haciendo que el alcohol saliera más rápido por los poros en la piel; por un instante estuvo sobrio.

    Había sangre desperdigada por todas partes, pero a quien perteneciera no se encontraba ahí, pues no había ningún cuerpo tampoco cadáver. Tye se mantuvo estático con los ojos bien abiertos.

    ¿Qué puta mierda? —de fondo podía escucharse el relato de un partido de shinobi soccer en una pequeña tv encendida. Kirigakure FC en contra de Tensai United. Claramente los de la Niebla iban ganando siete a uno, el peligris recordó algún juego similar entre Brasninja y Deutshinobi. Ese efímero y superficial detalle le hizo sentir feliz por un instante; una sonrisa ladina se enmarcó en su boca.

    Se encogió de hombros, de pronto todo le importaba un cuarto de carajo y comenzó a buscar en las gavetas y estanterías del sitio.

    No obstante, al cabo de un rato y no conseguir lo que deseaba, la cordura amenazó con volverse a salir de control. Einarr congeló la habitación y tras un grito desesperado, cientos de agujas de hielo salieron expedidas hacia todas partes. Una de estas tantas, por fortuna o desgracia, chocó contra un extraño dispositivo implantado en una de las velas del barco ocasionando una fuerte explosión. Instantáneamente el frígido se echó al piso y recubrió su espalda con una gruesa capa de hielo. El gordo mástil cayó como en cámara lenta sobre el barco con la vela como una bandera en llamas.

    Los demás shinobis aparecieron por la esquina de su ojo con gestos varios de consternación. A quien consiguiera descifrar primero el chuunin fue a Miyazaki: Chihiro le miraba con una molestia, como si él fuese el causante de aquello. Tye cerró sus puños, apretó su dentadura y soltó una grosería al aire.

    ¡Hija de la grandísima puta! —se levantó únicamente para buscar la manera de escapar del navío, pues los daños ocasionaron un agujero en un costado por donde el agua se estaba colando, se hundirían pronto.

    Desde el otro lado Akenuri a Issei examinando los hechos encontraron más dispositivos como el primero: no eran algo que un shinobi pudiese manipular. Todos colocados en distintas partes del barco y listos para explotar, probablemente una vez que se encontrasen en medio de la nada; en mar abierto.

    Debemos transbordar —señaló el albino quien increíblemente mantenía la calma.
    ¿Ves algún otro barco cerca de aquí? —Issei sí que sentía pánico.
    ¿Qué estamos esperando? —Hiiro por poco les arrastra a cuestas.

    Ringo invocó algunas aves y el trío tomó vuelo. El shinobi restante se lanzó a las frías aguas justo antes de que todo atrás se convirtiera en mil pedazos.




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  6. Lionel

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    Todos se detuvieron al ver que hubo una “leve” explosión, de la que pensaron que fue Tye el responsable. Aunque, al llegar, notaron eso… sin duda había algo más que estaba intrigándolos y no pasó mucho para que pasaran de un barco a unas de las invocaciones aladas de Akenuri.

    ¡¿Con un demonio?! ─exclamó el aún medio borracho ninja antes de que los demás viera de nuevo donde había quedado el barco─, juro que yo no hice eso ─se excusó claramente, cual borracho ante un acto (?). Aún estaba en las heladas agua… pero no le hacía nada al pobre gélido ni para quitarle el guayabo.

    Me imagino que fue tu culpa, en primer lugar ─destacó Issei mientras lo miraba gélidamente desde una de las invocaciones de nivel 3 de Akenuri.
    Si yo no hubiese hecho lo que hice, seguramente hubiese sido peor ─afirmó con él con arrogancia, miró a Hiiro quien estaba observaba los resto del barco al igual que Akenuri sin decir mucho.

    ¿Qué habrá pasado con los marineros? ─indagó la pelirroja algo curiosa por el destino de los mercaderes mientras Pecho Frío soltó un suspiro.
    Mientras buscaba, encontré algo de sangre no tan fresca… pero no había ningún marinero ─afirmó, ahora Ringo lo miraba algo disgustado─, ¿qué te pasa, Maricón?

    Algo aquí no tiene sentido… ─todos, en este punto, estaban de acuerdo con él incluido el albino Yuki enguayabado.

    Tras un breve análisis por parte de Hiiro y Ringo, todos pudieron ver las implicaciones. ¿Por qué unos mercaderes los atacaron, o planeaban hacerlo al llegar al mar abierto? Aunque, claro, si eran mercaderes. Ese detalle hizo que los pelos de todos se erizaran un poco. ¿A caso pudieron haber sido los samuráis? Eso concordaría bastante con la sangre que vio Tye en el piso, posiblemente ellos hubieran sido aquellos mercaderes. Espías, más precisamente. Seguramente no eran personas de alto fuego, o mejor dicho, preparados para el combate abierto; pero el hecho de que no fueran tontos… realmente no era sorprendente. Entonces tuvieron que admitir que, si no fuera por Pecho frío, realmente no hubieran resultados salir airosos del sitio dado que, bajaban la guardia en algún momento, hubiesen muerto en una posible explosión.

    ¿A dónde nos dirigíamos exactamente? ─preguntó Ringo, algo desubicado puesto que había accedido con muy poca información salvo que tenía que ver con unos ojos especiales.
    Tanaka no Shima ─reconoció Hiiro antes de darle la mano a Tye para que subiera a la invocación, que, por supuesto negó. El orgulloso Yuki prefirió hacer uso de las tortugas, su propio contrato, antes de ceder ante la pelirroja quien soltó un suspiro de resignación─, deberíamos ir para allá.

    ¿La ciudad portuaria? ─preguntó Ringo más confundido.
    Nashla quería que investigáramos la destrucción de un pequeño asentamiento dentro de la isla ─respondió Hiiro─, uno que fue destruido y que supuestamente tenía la marca de los samuráis por doquier.

    Ya veo.

    […]

    No pasó mucho para que llegara a Tanaka no Shima, de allí en adelante fue ir por tierra para evitar sospecha, no sin antes tener que detener a Tye de comprar más alcohol, la verdad, eso estaba preocupando mucho al grupo debido a que ese encargo debía ser tratado como algo sigiloso. Enviaron a Kirigakure un mensaje en un cuervo de Ringo para decirle a Nashla de unos posibles espías de los hijos del hierro en Kirigakure, cosa que también era preocupante.

    ¿Qué querrán esa gente en Kiri? ─se preguntó Issei mientras dejaba escapar un bostezo, ella estaba cerca de Ringo y bastante lejos de Tye el cual estaba siendo “controlado” por la Miyazaki para que dejara su necedad.

    Lo más probable es que haya algo que busquen allí ─suspiró el albino mayor─, lamento haberte dejado atrás por varios días… supongo que vivir con el clan Yuki no es muy bueno que digamos.

    Ni que lo digas.

    Tomaron el camino al bosque yendo por las áreas más boscosas para evitar ser encontrados, no obstante, todos se pusieron en guardia en cuanto escucharon unas hojas moverse a su alrededor. No estaban a más de un 300 metros de distancia del pueblo cuando fueron emboscados por algunos samuráis que suponía que estaban guardando el perímetro.

    Tye se giró cuando tuvo que salir del camino de uno de los ataques elementales ocasionados por una de las espadas de un Teniente que estaba acompañado de diez guerreros más. Ringo se volteó a ver junto a Issei solo para notar que estaban rodeados. El Chuunin de Arashi sacó sus Ninjatos mientras la albina alcanzó a usar dos Kunai.

    Hiiro cargó hacia ello con Taijutsu principalmente, Tye, por otro lado, andaba como alma que llevaba el diablo. Comenzó a congelar el área cercana a él para lanzarse al Teniente en batalla. Miyazaki se encargó de golpear a sus oponentes posteriormente con el Katon Zukokku, siendo que algunos los esquivaron y contraatacaron lanzando un corte elemental de Raiton que se dirigían justo a donde estaba ella. Habanero ladeó tomando un salto para realzar otro jutsu. El primero fue efectivo para eliminar a dos de ellos mientras ahora concentraba en los otros dos esquivando sus ataques.

    Ringo e Iseei peleaban junto contra los otros seis. Akenuri había logrado usar el Suiton: Homatsu Rappa sobre los tres que tenían en frente y le dijo a Iz que se encargara de ellos antes de que reaccionara. «Cambio» tan rápido como dijo eso, Byakko cambió de lugar con Kazuki haciendo uso ahora de la Degradación de la sangre y el Dansu no Suraisu, cargó de frente contra los otros a una velocidad que le permitió atacar a uno de ellos y atravesarlo con su espada tan pronto para hacer lo mismo con el segundo. En cuanto al tercero, este reaccionó lanzando un corte de viento que por poco, si no lo esquivaba, le hubiese dejado mal. Se acercó y lo atravesó, pero por la adrenalina, no sintió que también le había dado en la pierna.

    Maldito ─con Iseei, la chica había logrado acercarse con un jutsu de Raiton logrando electrocutar a la mayoría dejándolos inconscientes. Hiiro, había acabado con los suyos mientras veía a Tye atravesar al último con su Chidori─, ¿estás bien? ─le preguntó a Genin quien asintió y luego miró a los demás.

    Creo que si no hubiera sido por el parloteo de Tye, seguramente no nos hubieran descubierto ─declaró molesta Iz mientras cruzaba los brazos sobre su pecho, a decir verdad, Hiiro estaba también preocupado por ello.

    Deberías comportarte ─añadió la Habanero en son de regaño─, deja las cosas infantiles para otra ocasión.
    Yo n- ─Pecho frío no pudo responder cuando alguien más se acercaba a ellos, eran tres personas─, malditos samuráis ─se puso en guardia solo para ser recibidos por personas que no eran los que esperaban. Venía de la dirección del pueblo, claramente. Al principio pensaron que eran refuerzos de los hijos del hierro, pero cuando escucharon llamar a alguien del grupo, la tensión bajó.

    ¿Byakko-sama? ¿Qué hace aquí? ─preguntó inquisitivamente una chica de albina de orejas de zorro pequeña que llegó con otros dos miembros del clan Ringo que tenían trajes negros y estaba dejando únicamente su cabello blanco y sus ojos al descubierto.

    ¿Candy? ─respondió Ringo aún sorprendido─, eso debería preguntarte a ti.
    Cierto ─se llevó la manito a la cabeza y con el puño cerrado se golpeó─. Estaba investigando un incidente que había ocurrido hace dos noches. Estábamos por regresar a Arashi de hacer algunos hallazgos acerca de clan Mothu, cuando vimos a unos Samuráis acercarse al pueblo ─mencionó atrayendo la atención de todos─, vimos que lo atacaban y nos mantuvimos al margen, solo para ver que buscaban un templo.

    ¿Un templo? ─preguntó Issei confundida.
    Si Iseei-sama ─llamó la mayor a la menor haciendo que se avergonzara─, estaba escondido por un fuerte Genjutsu y una barrera. Disiparon la ilusión pero no la barrera. Han estado intentándolo por dos días desde entonces. Me imagino que debe ser algo muy importante, no había visto que ellos se comportaran así antes. Hemos estado vigilándolos y cuando sentimos que había una batalla supimos que algunos Shinobis habían venido a investigar… aunque nunca pensé que fuera usted.

    Y tú, pequeña puta, ¿quién demonios eres? ─Hiiro le dio un golpe en la cabeza a Tye para que respetara a los menores, aunque ella era claramente la mayor del grupo, lo que hizo que se riera.

    Mi nombre es Candy, soy el Tercer General del clan Ringo y ¡la encargada de la biblioteca más grande de todo Modan! ─dijo con mucho orgullo.
    Ajá, pero podrías llevarnos a ese lugar ─comentó Hiiro mientras se acercaba a ella y esta asintió.
    Vengan por aquí, conozco un atajo ─mencionó antes de los demás lo siguieran.

    […]
    En el camino, Candy curó la herida de Akenuri para que quedara bien luego de haberse dado cuenta de que el soldado lo hirió con algo que tenía veneno. Gracias a Kurenai-sama lo trataron a tiempo para evitar cualquier cosa, mientras que los otros dos miembros del clan Ringo se llevaron los cuerpos de los tres soldados que no murieron. Se lo entregarían personalmente a la Mizukage para que les sacara información.

    Luego de haber llegado al pueblo, notaron cuan destruido estaba. Candy les enseñó a lo lejos donde estaba el templo. Había bastantes samuráis en la zona, era un campamento. Quizás era posible que hubiera algún general o peor aún… un Hoshokusa. Ringo mandó un avecilla de nivel uno para ver a lo lejos que era lo que estaban haciendo. Estaban a una distancia considerable para evitar ser descubiertos, pero todavía en lo cercano para poder divisar a lo lejos, los movimientos de los samuráis.

    Hay un Tori junto al templo… y unas extrañas escrituras que no logro leer ─mencionó él.
    Al parecer, hay más de lo que se puede ver ─mencionó Hiiro suspirando.

    La cuestión estaba en qué hacer ahora.

    NPC Candy
    http://fdzeta.com/temas/biblioteca-de-npc-no-se-admiten-antagonistas.70431/page-17#post-3057036


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  7. Autor
    Schroeder

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    Candy Candy les dijo que más valía pasar desapercibidos para entrar a la biblioteca, pues a pesar de los destrozos todavía quedaban asentamientos urbanos en los alrededores y si una batalla se desataba, los civiles sufrirían las consecuencias.

    Creemos una puta distracción para esos garlopos ─propuso quien no sabía expresarse sin insultos.
    ¿Y revelarles que estamos en alguna parte de esta isla? ─rebatió enseguida la pelirroja─ Qué estrategia tan tonta.

    Enseguida se desató un enfrentamiento visual entre ambos jóvenes. Para Tye, las palabras de Hiiro eran un claro ataque a su corta inteligencia, motivo por el cual fallase sus exámenes de ascenso y a su vez era eso lo que creara una barrera invisible hecha a costa de orgullo, desprecio, rencor y cualquier cosa negativa entre él y la kunoichi.

    Porque Tye no es nadie... es un tipo ordinario, sin chiste, sin fama, sin aspiraciones, un chuunin que tal vez no llegue más lejos. La gente dirá que me conformo con poca cosa.

    Tras un grito lleno de rabia, el frígido se desplazó en un abrir y cerrar de ojos hasta la músico tomándole de los hombros toscamente. Esta no pudo reaccionar a tiempo por lo repentino del momento, pero cuando lo hizo colocó sus manos sobre las muñecas del varón para hacerle comprender que ella también podía participar con mucha dignidad en ese juego en el cual se medían fuerzas. Akenuri habría intervenido para calmar los ánimos de no ser porque Issei le advirtiera con un gesto de su mano diestra y un rodar de sus pupilas que aquella era una escena bastante normal entre los retorcidos amantes.

    Einarr y Hiiro estaban tan cerca que sólo bastó una exhalación del primero para escarchar las mejillas de la segunda. Las manos del hombre se deslizaron en un movimiento rápido y recalaron en el cuello de la fémina.

    ¿Te crees muy lista, maldita escuálida? ─sonrió con cinismo─ No sé qué puta mierda haces aquí, ¡y no me interesa! ─por instantes alzó su voz─. La mismísima Mizukage me ha asignado esta misión, si no quieres seguir mis órdenes más valdría que te marches a tu puta aldea nubarrosa cuanto antes.
    Aléjate de mí ─pronunció la jounin entre dientes─, apestas ─como niño pequeño, el frígido hizo exactamente lo contrario. Se acercó más a ella y se colocó cerca de su oído para continuar hablando.
    Abre bien los ojos, estúpida, porque te mostraré lo que soy capaz de hacer...

    Una patada en la boca del estómago que quizá había tardado un poco en llegar. La de mayor rango pudo haberse sacado a su captor en cualquier segundo, pero su deseo de saber lo que aquél tuviese para decirle nubló sus sentidos, dotándole de paciencia. El peligris pasó su mano por el cinturón buscando un arma y cuando desenfundó su hacha de guerra, Ringo dio un paso al frente.

    Ya basta, no puedes tomar decisiones por tu cuenta porque venimos en equipo, Tye.
    Tu equipo de niñas mariconas, maricón de mierda ─espetó el shinobi furioso. Aún así en su mente reconoció que Akenuri tenía un punto: no podía dirigir aquella agrupación, y tampoco quería. Guardó su arma y bajó los brazos─. Hagan lo que les digan sus mamis, garlopos maricones.

    Escupió a uno de sus costados, descendió la temperatura y con ello se despidió, tomando un camino alterno.




    Lo bueno es que no verá a Hiiro en un ratito :woow:
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  8. Lionel

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    Versus

    Sung Hee miraba las nubes, estaba aburrida con tanta algarabía que tenían los soldados que la rodeaba por lo que decidió ir un rato a leer algún pergamino. A decir verdad, muchos la ignoraba cuando estaba por allí fastidiando así que se dedicó a la lectura y, por un breve momento, echó un vistazo al cielo. Estaba azulado, pero había signos de nubarrones oscuros y entonces notó un pájaro. ¿Por qué un pájaro, más específicamente un cuervo, estaría por allí? Entonces decidió fijar la vista al bosque donde se dirigía, algo le pareció sospechoso y se levantó para observar a los demás.

    Estaban ocupados tratando de romper la barrera. Camino para observar a otro Teniente, un hombre en la treintena llamado Okasuke Mangetsu. Era un sujeto reservado al igual que algunos más. Estaba con otro chico con el que había cruzado palabras antes, pero que también era algo obstinado para entablar una conversación. Infló sus mofletes y decidió caminar hacia ellos. Descansaba, así que serían perfectos para “ir a dar una vuelta”.

    Oh, ¿qué hacen chicos? ─indagó para romper el hielo.

    Tomando un descanso ─respondió el mayor mientras que el de menor rango se limitó a asentir.

    Oh, ¿enserio? Qué bueno, necesito que me acompañen un momento ─ella le explicó sus sospecha a ambos y estos accedieron a ir al lugar. Luego de haberlos convencido, decidió guiar el camino para tender una emboscada a quien estuviera por allí─ ¡Síganme! ¡Al final del arcoíris! ─aunque, los dos parecieron extrañado por el comportamiento infantil, la siguieron.

    […]

    Justo como había pensado Hyu, allí estaba algunos ninjas espiándolos. Al parecer no tenían ningún motivo para atacar… por los momentos. Así que se quedaron allí observándolos un momento. Los dos sujetos que habían ido con ella estaban preguntándose qué iba a hacer la Teniente con ellos.

    ¿Qué piensa, Sung Hee? ─preguntó uno de ellos, a saber el de mayor rango.
    Sería bueno separarlos y jugar un rato con ellos ─afirmó─, sería divertido, ¿no?
    ¿Cómo? ─añadió otro más, entonces ella le pasó varias bombas somníferas y de humo─, ya veo.
    Como estamos un tanto lejos del campamento, no será tan escandalosos para llamar la atención ─mencionó con una sonrisa.
    ¿No deberíamos informar a los altos mandos? ─indagó un momento el soldado con cierta preocupación.
    No te preocupes, podemos matar a esos Sasukis sin problemas. Y… ─e interrumpió el siguiente reclamo para añadir lo siguiente─, si no… simplemente regresamos por refuerzos solo para matarlos entre todos.

    Ya veo.

    […]

    Tal como Sung Hee había dicho, la bomba somnífera y venenosa hizo que todos se apartaran rápidamente del lugar. Ella notó como los dos albinos salían en una dirección mientras que la pelirroja y la otra niña se quedaban en la otra. La mayor rango rápidamente se dio cuenta de que habían sido descubiertos por lo que emprendió la retirada hacia otro lado luego de evitar se sofocada por una ráfaga de Raiton proveniente de la espada del soldado.

    Encárgate de ellas ─le dijo a Magetsu y a Seito, el soldado, esas palabras─, yo iré por los otros Sasukis que parecían amantes ─sonrió mientras salía tras los albinos con idea de divertirse un rato con ellos.

    El plan de dividir y conquistar, siempre funcionaba.

    BishamonBishamon ReiraReira VerwestVerwest listo, cualquier cosa me dicen por discord.
     
    Última edición: 17 Nov 2018
  9. Reira

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    Issei trató de seguir a Ringo, pero una insignificante roca le hizo tropezar y perder de vista a su contrario genjutsuka, sabía que por obligación debía estar acompañada ya que su rango no ayudaba en mucho con las habilidades de sus enemigos. Y ciertamente era en este tipo de situaciones que se prometía a si misma que si salía bien entrenaría más de lo que ya lo hacía (que era poco, muy poco)

    Es más, si salgo de esta molesta isla aceptaré los entrenamientos del clan ─ Musitó incorporándose rápidamente, aunque a decir verdad la vieja Ruura le había dicho que por OBLIGACIÓN debía ir a ellos, así medirían su nivel.

    Sacudió su traje y con toda la buena intención trató de avanzar, sin embargo el filo de una espada se interpuso justo frente a ella, muy cerca de su cuello. El dueño del arma se ocultaba tras un roble a su derecha y poco a poco fue caminando para dejarse ver pero sin mover su arma.

    Qué linda niña, ¿dónde están tus padres? - preguntó mofándose de la albina, claramente por su estatura, pues el hombre la sobrepasaba.

    Estarán buscándome, supongo. ─ respondió con sorna, a lo cual notó la molestia en el samurai.

    Qué tonta, ya verás... ─ El hombre llevó el mango de la espada hacia su pecho con la intención de rebanarle su linda cabecita, sin embargo fue la kunoichi más rápida dejándose caer.

    El pequeño cuerpo de la ahora Kirigakurense cayó de rodillas y apoyándose del camino helado creado de sus pies, se permitió deslizarse lo más rápido que pudo. Zigzagueando entre la vegetación logró alejarse lo más que pudo, dándose cuenta que su enemigo era lento, y todo gracias al gran cuerpo que poseía.

    ¿Eres lento... seguro podrás seguirme? ─ Preguntó, esperando ganar terreno para encontrar a uno de sus compañeros de misión, no le convenía pelear sola pues quizá el grandote ya habría pedido refuerzos.



    Ahora a ver que sale en los dados de este día D:​
     
    Última edición: 17 Nov 2018
  10. Autor
    Schroeder

    Schroeder Bloodstream

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    Moviéndose por su cuenta, Einarr sentía más libertad de actuar bajo su propio instinto. Y yal como supuso entrar más profundo a las inmediaciones de la aldea le llevó a toparse con otra banda de Samurais. Por más que deseara causar el alboroto más grande de Modan y liberar sus poderes de manera desenfrenada, en el fondo reconocía que era más fácil y conveniente mantener su perfil bajo. Igualmente siempre había valorado las misiones de infiltración y espionaje por encima de las batallas; esa era la especialidad de un Yuki. Escondido detrás de unos arbustos, no hizo ni un solo ruido ni siquiera al respirar, miró a los enemigos marchando y cuando estuvieron a una distancia prudente, levantó una mano a la altura del pecho y la otra la colocó en el piso.

    El shinobi hizo sellos con una sola extremidad, al tiempo la otra comenzó a desprender un manto gélido que creció rápidamente hasta colocarse debajo de los pies de quienes aún marchaban. En un instante, todos se detuvieron y quedaron petrificados. Lo siguiente fue que hizo los sellos para un kage bunshin; Einarr se partió en tres. El original y los clones degollaron a quienes estaban a su merced sin apenas ensuciarse.

    ¿Qué sigue, pedazo de mierda? ─preguntó uno de los clones.
    Seguro querrá que nos pongamos estos trapos maricones ─dijo el otro.
    Si ya saben lo que tienen que hacer, ¿por qué no cierran la puta boca y trabajan? ─el original estaba exasperado.

    Su plan de trabajo surgió en su cabeza desde antes de que decidiera invocar a sus copias, por lo que estas debían tenerlo también en mente. Soltó un bufido y le arrancó la cabeza a uno de los samuráis para poder arrebatarle el casco: era una sola pieza que cubría toda la cabeza y tenía un visor en forma de rectángulo a la altura de los ojos. A duras penas sacó los pedazos de carne y el cráneo con lo que la manga de su mano dominante sí que resultó salpicada de gotas rojas, soltó otro insulto cuando de pronto sintió la mano frígida de uno de sus ‘otro yo’ en el hombro.

    Tu y yo, hijo de puta, podemos compartir pensamientos y memorias ─afirmó aquél con una risilla burlezca. Joderse a sí mismo era tan divertido o más como joder a otra persona.
    Brillante deducción, garlopo miertero, ¡vuelve al trabajo!
    Tu sabes lo que sucedió con esa puta ─prosiguió en un tono más bajo. El original abrió un poco más sus ojos antes de empujar a su copia para hacerle tomar distancia.
    ¡Abres tu asquerosa boca una vez más y me cortaré una puta pierna para que no puedas volver a caminar nunca! ─gritó con algo de moderación, temía que aún hubiese presencias enemigas a la redonda─. Apresúrense maricones de mierda.


    ---


    El plan era simple, lo difícil sería lo bien que pudiese ejecutarlo el shinobi y sus partes. El trío disfrazado de samuráis marchó por el bosque dejando atrás los cadáveres de los legítimos dueños de sus ropajes menos uno: Tye clon número dos cargaba sobre sus hombros el cuerpo desnudo del más grande de aquellos tal cual si fuese el pavo obtenido en una tarde de cacería. Al entrar al pequeño pueblo semi fantasma, divisaron siluetas dispersas de aldeanos que huían pavorosos de su presencia. Einarr lo tenía claro: debía colarse en esa biblioteca o templo protegida por una barrea de fuinjutsu sí o sí. Caminó hasta allá y se topó con otros samuráis en el proceso; los peligrises solamente agachaban un poco su cabeza a modo de saludo, tragaban en seco y predicaban insultos en la mente para seguir su trayecto sin atraer atenciones. No obstante, al alcanzar el límite de su destino: el domo de chakra sobre la locación deseada, notaron que no sería tan fácil colarse. Con su dedo índice lleno de Hyoton, uno de los peligrises tocó la barrera; inmediatamente su extremidad salió fuertemente expedida en sentido contrario. Sería imposible abrirse puerta mediante la fuerza bruta, así como también sería imposible no interactuar con los hijos del Hierro quienes hacían guardia en las cercanías.

    Einarr original se colocó al frente de los otros dos y paseó su mano sobre la empuñadura de la espada samurái. Simplemente estaba exhalando humo. ¿Cómo rayos podría manipular esa cosa si los del Hierro utilizaban una diferente energía? O un diferente chakra. Las lecciones de geografía e historia en la academia nunca fueron sus favoritas.

    ¿Qué hacen aquí? ─preguntó el que resguardaba, estaba acompañado de otros tres enemigos─ Vuelvan a su patrullaje.
    Encontramos a este shinobi muerto en el bosque ─dijo Tye mientras uno de sus clones tiraba el cadáver que viniera cargando sobre el piso.
    ¿Por qué está desnudo?
    Robaron sus pertenencias y ropa.
    Sus heridas no parecen hechas con una espada samurái.
    Exactamente. Debemos mostrárselo al jefe.
    ¿Al jefe?
    Al teniente.
    ¿Al teniente?
    ¡Al encargado de la puta librería!

    Detrás de sus visores, los hijos de Hierro originales miraban con extrañeza a quienes batallaban por no ceder ante sus impulsos y congelar todo el sitio, desatando un evento digno de juegos de invierno. Einarr líder soltó su espada y estiró sus nudillos, preparado para cualquier plan de contingencia. Dentro de ese casco y traje era difícil respirar, tenía calor y se sentía tan apretado como un maricón en skinny jeans. Su enemigo mas próximo dio un paso al frente y todo estaba a punto de irse al carajo cuando repentinamente una explosión a sus espaldas, dentro del bosque, les hizo experimentar a cada uno de ellos un respingo. El samurái principal más que cualquier otro se alertó y dedujo que había problemas.

    ¡Vamos a ver qué esta sucediendo! ─dijo el mismo, tras lo cuál sus subordinados corrieron con él en dirección al foco de la batalla.

    A Tye le pareció divertido tanto alboroto puesto que había sido la escuálida quien alegara no crear distracciones de ese tamaño, aún así el trío se hizo a un lado para despejar el camino de los enemigos. Toda vez que pudieron verles las espaldas, los frígidos no dudaron en poner en práctica su puntería con una serie de seenbons gélidos directos al cuello. Uno de los clones tuvo la mala fortuna de apuntar a la espalda alta de su víctima, con lo cual se ganó las burlas de los otros dos Einarr. De esa manera dicho samurái seguía con vida retorciéndose como un gusano en el lodo, los frígidos urgieron en limpiar la escena antes de que alguien se diera cuenta.

    ¡Mátalo de una buena vez, hijo de grandísima perra! ─dijo el otro clon.
    Espera, pedazo de garlopa ─el original detuvo a quien amagaba con rematar a su presa─, tengo una miertera idea.
    Par de imbéciles, ¿creen que podrán obtener información de este nauseabundo maricón? ─habló el Tye restante.
    Pregúntale si tiene putas.
    Y alcohol.
    Y la manera para destruir el fuinjutsu.



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    Última edición: 17 Nov 2018
  11. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    País del Hierro – día de los hechos (el robo de los ojos).

    —No, no, no… no —entre cada negativa agotaba una pequeña cuota de pausa en la que se dedicaba a echar un vistazo rápido a los soldados y tenientes puestos a su disposición antes de su partida.

    Kanaye Kuronama era un joven samurái de renombre, al menos el suficiente para poder ser enviado a otros lugares de Modan con un encargo importante e indiscutible. De cualquier modo nunca se le hubiera ocurrido rechazar la oferta de ser uno de los principales en el servicio de búsqueda de lo que, imperdonablemente, se robaron de aquel país frío. Para tal misión necesitaba gente capacitada en apariencia y destrezas porque lo que más odiaría en toda la vida a partir de ese momento sería fallar en lo mismo que sus supuestos conocidos, porque sin pizca de empatía señaló la ineptitud de los samuráis que murieron por manos de los hurtadores.

    —¿Estos son los únicos que quedan? —preguntó a alguien de su mismo rango encargado de ser el que repartiera a los guerreros disponibles. —Porque estoy dispuesto a ir solo si no hay nadie más.
    —No seas así y acata las órdenes del Señor.
    —Es que no estoy dispuesto a cargar con gente inútil —los de menor rango se mantuvieron en calma ante la infravaloración, y antes de que él o el otro sujeto intercambiaran más palabras Kanaye levantó el índice izquierdo pidiéndole que aguardara—. En el fondo no puede ser tan malo, ¿cierto? No lo había visto de esa manera —el general restante arqueó una ceja, pues su homólogo en rango miró a un lado y abrió los brazos mientras hablara; no pasó mucho para que empezara a verle como un demente.
    —¿Con quién estás hablando?
    —Con ellos —hizo un ademán con una mano dando a entender que esas personas yacían alrededor suyo.
    —Pero… no hay nadie.
    —Lo sé, es un ignorante —volvió a hablarle a alguien invisible refiriéndose al samurái que no podía ver a los receptores del muchacho.
    —Ya lárgate…

    El azabache pidió a sus subordinados que avanzaran rápido porque no estaría dispuesto a esperar a ninguno, pero antes de cruzar la puerta fue llamado de vuelta al interior de la oficina porque hacía falta especificar un detalle más. Sobre la mesa se encontraba un mapa desplegado con distintos corchetes de colores; los mismos significaban los sitios donde la presencia de clanes con doujutsu era innegable. Kuronama debía dejar por sentado hacia dónde iría y para no complicarse demasiado la existencia cerró los ojos y confió en sus amigos del otro mundo; ellos se encargarían de mover su mano para que su dedo acusador recayera en el destino que desearan visitar.

    —¿Mizu? No está tan lejos.
    —Esa isla… me es conocida —tocó su mentón.
    —En el puerto vas a recibir identificación falsa y bandanas para que todos utilicen haciéndose pasar por ninjas del Agua —quien le escuchara hizo una mueca de desagrado—. Nada de escándalos; mientras en la isla central y Tensaigakure no sepan que algo pasa, no van a inmiscuirse.
    —Qué ignorante eres, de verdad.


    Movió la mano para despedirse para no tener que escuchar al otro samurái en su intento de responderle.

    Kanaye pasó por delante de su grupillo, al que al final se le unieron otros hijos del frío: un sujeto que le superaba en más de diez años, otro varón que resultó ser todo lo inverso respecto a la edad y una chica de carácter alegre. Pero no nos hagamos tontos, a todos estos ya los conocía desde hacía tiempo, así que ver rostros familiares resultó placentero aunque no lo manifestara.

    —¿Tú serás el principal encargado de este escuadrón? —Se atrevió a preguntar el treintañero.
    —Si quieres puedes tomar mi lugar —se encogió de hombros y subió al barco, siendo seguido por el resto de samuráis genéricos que parecían tenerle más temor a él que a cualquier otro de los recién unidos.
    —¡Al fin vamos a partir! —Hye choco sus palmas un par de veces. —¡Qué esperan? ¡Suban, suban!


    A cada uno se le dio la identificación que en Sanrou pudieron construirles para que se hicieran pasar por oriundos del país que les recibiría. Lo que continuaba era cambiarse de vestimenta, enfundar las espadas en vainas más acordes a la que usara un shinobi o bien guardarlas en fundas anchas para que no pudieran discernir con solo mirar que dentro del equipaje yacía un arma de tal calibre. Ninguno perdió tiempo en hacer lo propio debida a la corta distancia que separaba un país y otro; en algún lugar visible se colocaron las insignias de Kirigakure y Tensaigakure, respiraron hondo por lo difícil que sería tener que mantener las apariencias, que a sus ojos la suya era superior, y esperaron a que el barco cruzara la línea límite que separaba las aguas.

    Sin embargo no estaba en sus planes el ser la prioridad de los encargados de velar por la seguridad desde distintas flotillas ubicadas en determinados metros, separadas entre sí para abarcar distancias considerables; por eso el barco que saliera del Hierro no lo hizo solo, sino que otros más pequeños igual zarparon pero, a diferencia del que ocuparan los protagonistas de este post, no iban llenos de personas.

    Toda vez que los shinobi reales fuesen a investigar por qué no se detenían ninguna de las pequeñas embarcaciones recibieron la sorpresa de un montón de flechas inhibidoras de chakra que se activaron con solo tocar el transporte. ¿La intención? A menos obstáculos, más fácil sería pasar. Si los ninjas no contaban con su fuente de poder, ¿cómo le harían tan siquiera para sobrevivir? Un grupillo samurái viajó en botes a los barcos con los heridos por las flechas para terminar el trabajo y aniquilarles.

    —¿Pero qué pasará con ellos si los descubren? —La preocupación de la teniente era genuina.
    —¿Qué más podría pasar? —Contestó el quinceañero con el desinterés en su voz. —Obviamente van a morir.
    —¡Qué…
    —Morirán por la causa, esa es su misión.


    […]

    Actualidad

    Hye, Seito, Okasuke y otros cuantos samuráis de relleno decidieron dar la vuelta porque, supuestamente, ubicaron a unos ninjas. Qué patéticos eran de dejarse ver, pensó Kanaye. Él prefirió dejarles toda la diversión porque sus intereses no estaban relacionados a un grupo estúpido, sino en encontrar al maldito ser que creara la barrera alrededor del templo antiguo que refugiara la isla entre sus bosques.


    Según el informe que tenían en Tetsu, allí (en Tanaka) existía ese majestuoso lugar antiguo al que muchos le rendían culto. Se decía que ir a ese lugar traería buena fortuna a los que creyeran en esas cosas espirituales, como eso de que existen divinidades en el cielo que sobrevivían a punta de plegarias y recompensaban a sus feligreses cumpliéndoles todas las peticiones. Sin embargo, lo que les llevara a ese lugar no era la falta de fe que tuvieran o sus deseos de ser perdonados por tantos pecados acumulados; en el caso de Kuronama las voces que solo él escuchaba le pidieron con insistencia visitar ese sitio. Y si fuera un templo sin chiste nadie se hubiera molestado en protegerle, ¿cierto? No al menos usando una gran cantidad de chakra.

    Bajo el disfraz de ser ninjas de la Niebla y el Horizonte pudieron recolectar información suficiente para proceder a lo que muchos llamarían destrozos; pues más de un residente del pueblo cercano al sacrosanto edificio afirmó que en ese lugar habitaron personas muy cercanas a Rikudou Sennin y por eso era milagroso.

    —¿Cómo vamos a encontrar a la persona capaz de quitar la barrera? —preguntó un equis.
    —Aplicando más terror —Kanaye respondía mientras observaba a la nada; parecía estar perdido en sus propios pensamientos, aun así pudiendo mantenerse atento a la conversación—. Ellos me han dicho que… —levantó la mirada al frente—, inundamos la isla.
    —¡¡Ellos!! ¿Quiénes son ellos?
    —¡¿I-inundar la i-isla?! ¡¿Qué dice?!
    —Podemos hacer que toda el área poblada del pueblo sea tragado por el mar si no cooperan.
    —Eso suena mejor… —todavía continuaba con la piel pálida de tan solo pensarlo.
    —Es hora de colocar los explosivos bajo tierra.
    —¡Convoquen a... —gritaba un samurái de rango promedio cuando de repente otro se acercó a él y al general en mando con la respiración agitada.
    —Están muertos… Kasabe y su gente, alguien los mató o fueron emboscados por varios.





    Aclaratorias importantísimas (?)

    Al final decidí explicar un poquito sobre la salida y llegada de nuestros principales oponentes a Tanaka. Ya luego puse lo que ha narrado Lio en su post del Versus y también puse parte de la situación que ha puesto Oct en este último post que hizo (Kasabe fue uno de los dudes que Tye mató). Ellos no saben que fue él (o sea, no saben su apariencia) pero como hay hielo por ahí...

    VerwestVerwest ReiraReira LionelLionel

    Dejo las fichas samuráis:
    http://fdzeta.com/temas/compendio-de-samurais.115613/#post-2605632 -- Kanaye
    http://fdzeta.com/temas/compendio-de-samurais.115613/#post-2605781 -- Hye
    http://fdzeta.com/temas/compendio-de-samurais.115613/page-2#post-3385504 -- Seito
    http://fdzeta.com/temas/compendio-de-samurais.115613/page-2#post-3385742 -- Okasuke
     
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  12. Lionel

    Lionel While we can dream, there always be hope

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    Akenuri había jalado consigo a Issei luego del ataque furtivo, uno que nunca vio venir. Cuando la tomó se aseguró de correr junto con ella entre toda confusión, sin embargo, la perdió después de que otra bomba de humo saliera de la nada y bloqueara su visión. Cuando regresó a observar percibió que no estaba allí sino una chica muy linda, samurái por cierto, que le sonrió antes de salir. Ringo tuvo que ir tras ella porque no podía permitirse que fueran descubiertos, eso podría traerles problemas más adelante.

    Así que decidiste jugar conmigo, Sasuki ─añadió la chica con un tono picarón, aunque en el fondo estaba lleno de odio disimulado.
    Ya veo ─suspiró Ringo analizando la situación, aquella chica probablemente los estaba distrayendo─, ¿cómo nos encontraste?

    Vi unos cuervos y me pregunté… ─hizo una pausa dramática mientras saltaba de rama en rama alrededor de Ringo, observando el terreno de un lado a otro y entonces sonrió─, ¿qué hacen unos cuervos por acá? Digo, no es que no sea posible… pero, desde que llegamos, nunca habían aparecido por acá. Así que decidimos investigar un poco. Con los ninjas, uno nunca sabe ─simplemente se encogió de los hombros y retrocedió algunas ramas.

    Akenuri decidió seguirla, pero no tardó en darse cuenta de cuál era su intención. Aunque muy tarde. Cayó por un deslizadero, un desnivel en el terreno que llevaba hacia un árbol y tuvo que reaccionar para evitar estrellarse con el.

    Oh, ¿qué pasa, Sasuki? ¿Te caíste? ─una sonrisa infantil creció junto a una risilla.

    Ringo meditó, estaba seguro que una batalla larga solo empeoraría las cosas. Tenía que acabar con ella lo más pronto posible. Echó un suspiro mientras la chica seguía moviéndose, pero sin atacar. Ella estaba jugando con él, como ya le había dicho. Se preguntó si sería bueno seguirle el juego y pagarle con la misma moneda. No obstante, aquella situación haría complicado aquello. Dejó que ella lo manipulara un rato para preparar un contraataque efectivo.

    Sabes ─volvió a hablar mientras seguía saltando por su entorno─, ¡Eres tan feo como Sasuki! ¡El ninja del país del fuego que quería vengar a su clan! ¡Pero al final el gran Masamune-dono acabó con su magnífica espada como yo lo haré contigo! ─estaba tratando de hostigar a Byakko, aunque el fondo se preguntaba… ¿quién demonios era ese tal Sasuki?

    Lanzó dos Kunai Espacio tiempo hacia ella, ambos los desvió y entonces pareció recurrir a otra táctica, una sucia. «Oh, me imagino que quieres librarte de mí e irte con preciosa noviecita», aquello molestó bastante a Akenuri. Ella vio logrado su objetivo. «Lástima que ahora ella podría estar muerta por los otros samuráis que cerca». Ringo dejó creerle que había mordido el cebo y fue contra ella.

    Una sonrisa se deslizó por su rostro al ver que había caído en su trampa. Saltó por encima de Akenuri deslizando sus manos en forma de X haciendo que Ringo quedara atrapado en una especie de telaraña que ella hizo con sus hilos y un cable retráctil, apresando a Byakko en el proceso.

    Opps, creo que te enredaste Sasuki ─añadió ella con cierta ponzoña en sus palabras─, ahora menos que menos tu noviecita podrá salir viva sin su príncipe azul.

    Ringo miró a su derecha buscando saber dónde había caído su Kunai. Notó uno de ellos a las 3 en punto unos metros detrás de dónde él estaba y el otro debajo. A pesar del dolor que estaba sintiendo, activó su Kitsuregan y se metió así mismo en un Genjutsu para que ignorase tal hecho y concentrarse mejor. Entonces pudo suspirar.

    Ya veo, eres uno de esos usuarios de técnicas visuales. ─dijo ella─, aunque no creo haber escuchado acerca del tuyo… ─se burló, Ringo simplemente mostró una sonrisa─, ¿qué te hace gracia? ─indagó molesta apretando más el amarre. La técnica se disipó cuando más dolor se presentó en su cuerpo, pero le había dado suficiente tiempo a Akenuri para terminar de atar cabos.

    Estás distrayéndome y atacándome a larga distancia… así que no eres buena peleando sino armando estrategias. No eres un combatiente pesado ─afirmó el con una sonrisa de superioridad que molestó a la albina de mechones negros.

    Da igual lo que pienses ─bufó apretando más.
    ¿Y si lo comprobamos? ─él la metió en Genjutsu que requería contacto visual y que le permitió una leve apertura para luego tele-transportarse hacia abajo. Ella salió de la ilusión no mucho (menos de 30 segundos) después solo para ver que el albino se había liberado y había sacado sus Ninjatos activando el efecto necrófago de ambos.

    Maldito Sasuki ─dejó caer su fachada y atacó de frente.

    Ambos chocaron sus armas, lo que hizo que las chispas volaran por doquier. Akenuri estaba adolorido en todo su cuerpo, su piel estaba rasgada y, si no fuera por el Inyu Shometsu, realmente no hubiera podido moverse bien. Ella avanzó por encima de él dando puñetazo que Ringo no pudo esquivar y que dio en su hombro dislocándolo. Corrió de nuevo hacia él y ahora este tuvo que ladear para volver a colocar su brazo en su lugar.

    ¿A dónde te fuiste? ─indagó molesta al ver desaparecer a Akenuri. Ringo había usado el Hiriashin no Jutsu. Se acomodó el hombro y sacó otros dos Kunai espacio-tiempo. Los agitó dándole la capa Dansu no Suraisu, cargó contra ella y lanzó ambas armas que obviamente repelió, no obstante, cuando lo hizo, justo en ese momento, Ringo se tele-transportó detrás de ella en el lugar que estaba su Kunai para usar el Ranton: Handosutōmu.

    Esa técnica la paralizó en el instante dándole la oportunidad a Akenuri de atravesar una de sus piernas y su brazo dominante para luego darle un golpe que la noqueó por completo.

    Me imagino que serás nuestra fuente de información de ahora en adelante ─tomó los hilos y los sellos de atadura que tenía ella y los usó para que lo escapara. Cortó parte de su ropa y las puso en las herida más no la curó. Se tiró en el suelo no muy lejos de ella, cansado y atrofiado. La mayoría de sus heridas habían sanado por completo y ahora restaba recuperar su fuerza antes de seguir.

    Entonces, en ese momento, el sonido de algo que parecía un cuerno lo alertó. Al parecer estaba convocando a todos en el campamento, ¿ahora qué estaba pasando? Según Candy, alguien había puesto una barrera alrededor del templo para protegerlo. Como más tarde le añadió cuando preguntó por ella, Tinkerbell le habló de que dicha barrera consumía el chakra de quien éntrese. Así que… ¿qué era lo que estaba protegiendo ese templo? ¿Sería posible que hubiense roto la barrera? No, eso no podía ser posible. La Tercera misma había dicho que, incluso para ella, sería un reto.

    ¿Qué están tramando, hijos del hierro? ─se preguntó preocupado, sus experiencias pasadas con los samuráis no habían sido buenas.

    ReiraReira VerwestVerwest BishamonBishamon usé mi pergamino rojo. Tenemos a un rehén por mi parte... y allí, en la llamada del cuerno es lo que puso Yii acerca de poner explosivos por toda la isla.


     
  13. Reira

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    La espalda del samurai fue enterrada en el terrero para dividirlo, por lo que causó que el mismo se dividiera, rápidamente la genin saltó a su diestra para evitar caer en la zanja formada. Los orbes azules notaron mientras caía que unos leves hilos amarillentos cobijaban el polvoriento suelo donde pretendía aterrizar.

    ─Oh, no, no ─ Musitó la pequeña al darse cuenta de la electricidad que le esperaba, sin embargo, no tuvo la oportunidad de pensar en algo rápido para evitar ser electrocutada.

    ─¡Morirás rostizada niña! ─ gritó excitado el contrincante de la ex Kumo.

    Issei hizo sellos de manos a medida que caía, también cerró sus ojos esperando que ese jutsu se realizará lo suficientemente rápido. Y fue cuando ya empezó a sentir un cosquilleo en sus dedos del pie que el cambiazo se realizó, dejando una roca del tamaño del puño en su lugar.

    La pequeña respiró aliviada y la sonrisa del hombre del hierro se desdibujó.

    La ahora kirigakurense se sentía estúpida cuando bien podía enfrentar al tipo y dar todo de sí para salir bien librada, pero esa impulsividad estaba quedando de lado cuando en la batalla pasada se percató que sus compañeros, (menos Einarr porque él si que era un idiota por completo) sabían medir sus fuerzas y saber cuándo y cómo combatir. Fuera la Iz de un inicio ya estaría sin chakra por actuar sin pensar. Ahora debía idear algo y eso era seguir su camino para perder al regordete hombre, mismo que se dispuso a cortar la distancia entre la Kunoichi.

    ─Rayos... ─ Musitó ella girando sobre sus pies para seguir huyendo, eso mientras se le ocurría un plan, pero fue muy tarde, el tipejo al parecer había dado todo de sus capacidades para alcanzarla, tomándola por sorpresa de su brazo logrando ubicarse frente a la albina con toda la intención de golpearle su abdomen, sin embargo, la Raiton ya estaba lista para ejecutar una de sus técnicas mientras corría.

    Los ojos de la peli blanca se abrieron a la par de los de su enemigo, su intención era alejar al extranjero con esa estaca, nunca se imaginó que al no atravesar su armadura su hiero resbalaría hasta su nunca, clavándose en la pies.

    ─Maldita mosjnfcof-a ─ trató de articular, pero su propia sangre lo ahogó.

    ─Por Kami... ─ Iz trató de hacer algo cuando se alejó, sin embargo el ardor en uno de sus muslos le hizo reaccionar, tenía una cortadura algo profunda en su fina epidermis, pero aun así quiso tratar de ayudarlo, obviamente era ya demasiado tarde. Y recordó la manera en cómo su homólogo en clan hizo eso en la primer pelea que tuvieron ─ Yo no, quería que, yo...

    ─¡Caminen rápido malditos!

    Ok, Iz no tuvo la oportunidad de entrar en shock por la muerte de ese samurai gracias a ella, pues el griterío de niños a lo lejos le alertaron, aparte que también se oían maldiciones a todo pulmón por parte de alguien que, claramente era su enemigo también. Debía alejarse de ahí pues iban justo en su dirección pero... no podía dejar el cuerpo ahí para que lo vean y así alertándoles.

    Un par de minutos después...

    ─Este par de inútiles me dejaron solo con esta manda de estiércol... todo por un alboroto, después que les dije que seguro era un estúpido conejos, ─ Iba hablando solo el hombre que escuchó Issei a lo lejos, mismo que halaba de la cadena a un pequeño niño de sus muñecas. Esta cadena continuaba hasta atrás, uniéndose a las de una joven un poco mayor al niño, si mucho unos seis años y así unos cuantos menores más.

    ─Estúpido hombre... ¡Ya verá! ─ la niña molesta por ver que su captor maltrataba al infante, se tiró sobre él para evitar que lo siga haciendo, pero el mayor la devolvió a su lugar con una bofetada certera en su mejilla diestra.

    Iz apuño sus manos, pero no podía salir de su escondite hasta que su plan surgiera efecto.

    El invasor de aquella isla carcajeo mientras se giraba, mofándose de su acto, sin embargo la cantidad de mariposas aglomeradas sobre algo frente a él le hizo cambiar su expresión, pues de lo que llevaban en ese lugar no llegó a ver algo como eso, mucho menos en medio de su camino al campamento. Caminó sigilosamente mientras observaba detenidamente una que era peculiarmente más grande a las otras.

    El animal movía sus alas muy lentamente, el patrón en sus extremidades eran curiosamente llamativas, a tal punto que cuando llegó a un paso de ese montículo dejó caer la cadena que tenía en su mano. Su cuerpo se relajó de inmediato, dando a entender a la genin que era su turno para salir y hacer lo más conveniente; bajo la vista de los apresados salió de atrás de un arbusto tras el tipejo. Posó sus manos sobre la piel descubierta del tipo y dejó salir de ellas un par de estacas de hielo, la exclamación de los niños fue de asombro cuando la mancha roja salió disparada a cada lado del hombre para luego caer como costal de papas.

    La Yuki se giró para encarar a los niños, explicándoles que ella era una Kunoichi, que no temieran pues estaba ahí para ayudarles, pero al parecer su actuar les había asustado aún más, ella estaba casi igual que asustada.

    ─Es verdad, ella nos ayudará. ─ dijo la niña que quiso defender al otro menor.

    Iz curvó sus labios y cojeando se dirigió fuera de aquel camino con el quinteto de niños para ponerlos a salvo y claro, recolectar la información que era lo que en ese momento más necesitaba, sin embargo antes de que empezaran hablar, una fuerte explosión hizo presencia en todo el terreno, sintiendo el suelo que pisaban vibrar un poco.

    ─Ellos quieren algo para entrar al lugar sagrado, pero como no han obtenido información amenazaron con seguir matando, esta vez a los más chicos ─ informó la misma niña, Mika; así se había llamado frente a Yuki.

    ─¿Está vez con los niños? ¿Cómo es eso? ¿Ya han matados a otros? ─ preguntó perpleja.

    ─Ya mataron a los abuelitos, mi abuelo Teniki lo degollaron frente a nosotros... ─ habló el niños que iba liderando la fila de encadenados, empezando a derramar unas cuantas lágrimas.

    ─¿Dónde los querían llevar? ─ preguntó la mayor un poco inquieta, pues suponía la respuesta.

    ─Al campamento.

    ─¿Y de dónde vienen?

    ─Del refugio.

    ─¿Ahí tienen al resto de ustedes?

    ─Sí.

    ─¿A quién exactamente están buscando? ¿Por qué están matándolos? ¿Tiene algo que ver con la barrera en el templo?

    La última pregunta causó que las miradas entre los infantes se dispararan para diferentes lugares, la de Kiri asintió y dijo que no tenían que decirles si no querían, pero que era indispensable saber el lugar donde los tenían prisioneros y lo que más recordaran de sus enemigos.

    ─Está bien, eso sí podemos hacer... ─ y mientras escuchaba lo que los niños le indicaban, deseó tener a alguno de sus amigos con ella, incluso al insoportable de su nuevo y casi familiar.



    Listo, si eso no es algo de trama no se qué sea(?)
    Más tarde el vs t.t​
     
  14. Lionel

    Lionel While we can dream, there always be hope

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    Other Side
    Versus

    Kanaye estaba feliz con su loco plan aunque no lo mostraba exteriormente. Podría parecer un poco exagerado, pero era un buen incentivo para poder abrir esa barrera. Desde su llegada, los sobrevivientes se habían escondidos como ratas. La mayoría de los ninjas fueron acabados, si no todos, aunque sospechaba de que alguno que otro más hubiese quedado. Luego estaba ese otro punto, al parecer habían venido otros a ver qué pasaba. Podría ser molesto, pero se encargaría de ello pronto.

    ¿Dónde sucedió? ─indagó al sujeto que le informó acerca de los muertos, el tal Kasabe y su compañero.
    Aquí, en una parte del pueblo… ─dejó de jadear para mirar al encargado de la operación por unos momentos.
    Parece entonces que tenemos un número promedio de ninjas todavía ─Kanaye asumió que eran parte de las ratas que huyeron. Posiblemente estuvieran planeando algo en su contra─ ¿Aún no vuelve Sung Hee y los demás? ─indagó con el ceño fruncido, pero meditando en su opciones. Ellos negaron y él se levantó caminado hacia adelante antes de pararse en la entrada de su tienda de campaña improvisada─. Como sea, seguiremos con nuestro plan… aunque debemos buscar a esa chica, podría ser nos útil… si es cierto… ─los otros soldados parecían verlo extrañamente mientras conversaba consigo mismo─. Bueno, la prioridad es la prioridad. Llamen a todos los Samurái al campamento, les tengo una misión.

    Todos palidecieron nuevamente ante la idea que llevaría a cabo su general.

    […]

    El sonido del cuerno sonó. Todos los samurái pararon su trabajo y se fueron a reunir con el General Kanaye para su tarea. Mientras tanto, los Tenientes Okasuke y Hye, todavía no regresaron cuando el cuerno sonó. Kuronama quedó pensativo por un momento, luego enviaría por ellos. Aunque era probable que fueran capturados o, en el peor de los casos, estuvieran muertos. «Tsk» rechistó cuando se acordó del potencial que tenía Sung Hee. Aunque ella no tenía conocimiento de la habilidad de su espada, puesto que nunca la había manifestado, como su superior, Kanaye sabía que poder ocultaba dentro de ella y por ese motivo la volvía una de sus prioridades luego de haber colocado los explosivos.

    ¡Vayan! ─muchos usuarios enterraron sus espadas de Doton para hundir la superficie alrededor del pueblo, ocasionado un leve temblor que extendió varios metros alrededor del área. Luego de eso, solo quedaría colocar los explosivos para hundir todo el pueblo─, muy pronto esta barrera desaparecerá o lo hará todo el pueblo ─pensó con algo poco de cordura mientras en su mente se reía maquiavélicamente o eso especularon las personas que estaba a su alrededor.

    BishamonBishamon ReiraReira VerwestVerwest
     
  15. Reira

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    ─ Señor, ¿y si esto no da resultado? ─ habló uno de los más cercanos al Samurai mayor en rango.

    ─Usaremos el plan ´B´ ─ respondió con una casi medio sonrisa, mirando el camino por donde llegaría su segundo plan, sin embargo, algo le dijo que se estaba retrasando, pues el llamado ya había sido dado y el grupo de rehenes que solicitó aun no llegaban.

    Las cosas ciertamente se le estaban complicando, primero algunos de sus hombres habían desaparecido, sumándole que otros ya estaban muertos y ahora, el grupo de prisioneros no llegaba. ¿Pasaría algo con todo ellos en general? No, eso no podría llegar a pasar.

    ─Ustedes dos, vayan al refugio para saber por qué no están esos mocosos aquí. ─ ordenó a un par de hijos del hierro, mismo que no dudaron en ir por el sendero indicado.

    El par de Samurai caminaban algo nerviosos por el camino que apenas y se iba formando por el constate paso de sus pesados cuerpos, sabían que habían enemigos nuevos a los cuales no conocían quienes eran o qué habilidades poseían. El agarre de sus manos contra la empuñadura de sus compañeras de batalla era cada vez más duro.

    ─Suke, eres un moja pañales. Deja ya los nervios hombre que nada nos va pasar ─ habló el alto de los dos.

    ─Cómo van las cosas, hubiera deseado quedarme brillando las armaduras, esto no me trae buena espina.

    ─Gallin...

    ─¿Espera, esos no son...?


    El compañero de Suke; Ren, logró divisar a unos cuantos metros el cuerpo de alguien a medio camino, expuesto al aire libre como si no importara que lo vieran. Por lo que decidieron desviarse para revisar la zona, aparte de guardarse las espaldas, más la suerte les sonreía porque entre un gran árbol y arbustos lograron apreciar un pequeño grupo de niños, los cuales conocían de antes y una persona que no.

    ─¿Quién rayos es esa? ─ preguntó Ren, achicando sus ojos para lograr enfocar su vista en la persona que claramente había causado la muerte de uno de sus compañeros.

    ─Alguien que les rescató, seguro es del pueblo y...

    ─Puede ser la persona que busca el General, debemos dar aviso para que vengan a reforzar. Auch.

    Suke le había propinado una palmada en la parte trasera de la cabeza a su acompañante, claramente por la sugerencia, no podían hacer eso porque se podrían escapar. Serían ellos dos quienes capturarían a la mujer extraña y sería ahora antes que se percatara de ellos, así que con señales militares le indicó a Ren que rodearan el perímetro. Y a medida que se iban acercando, el de baja estatura logró escuchar parte de la conversación que tenían, empero, el mal paso que dio hizo que su pie quebrara una pequeña rama.

    El sonido pasó desapercibido por el grupo de infantes, más para la albina no, pues indicó que hicieran silencio con su dedo índice sobre su boca, acto que hizo maldecir al causante de la advertencia, siendo éste indicio el que provocase lanzarse sobre el grupo justo cuando diera el grito de iniciación.

    ─¡Entren ahora! ─ ordenó la chica, parándose de donde estaba para detener la estocada del arma larga.

    ─Así que eres una mugre ninja de Kirigakure, esto le gustará al jefe. ─ Sonrió, aprovechando que sobrepasaba el cuerpo de la fémina se fue inclinando más hacia ella, con la intención que su kunai se fuera aproximando a la blanquecina piel.

    ─Uy, te apesta la boca... ─ dijo con fastidio, tratando de disimular su cara de dolor en su pierna con el supuesto olor, sin embargo esto no le causó gracia al más grande, pues hizo presión aún más.

    Mientras el par forcejeaban, Ren salió de su escondite, confiado de tener la ventaja para ir por los niños, más nunca se esperó ser noqueado por la espalada; el caer del cuerpo hizo eco por lo que su compañero y su enemiga buscaron el origen del sonido, ¿qué había pasado?

    Suke se retiró de la chica en un saltó largo hacia atrás, así que tenía refuerzos ¿fue una trampa? Chaqueó la lengua y escaneó el terreno para saber qué había sucedido, más no halló nada más que una ninja confundida, igual que él.

    ─Más les vale que se entreguen, si no quieren morir...

    ─¿Por qué deberíamos hacerlo? ─ habló una pelirroja saliendo de un lado del árbol que estaba tras su compañera ─. Si ya ha muerto uno, ahora somos dos contra uno. ─ Obviamente habló mintiendo, pues el otro estaba inconsciente.

    Las dos mujeres hicieron contacto visual por unos segundos, por lo que a Ren no le gustó mucho ya que si su compañero estaba muerto significaba que la recién llegada era peligrosa. Estaba en desventaja, ¿o no?

    ─Creo que a los ninjas no les enseñan a contar... ¿verdad? Que ignorantes, sí ─ aquella voz hizo que su piel se enfriara más de lo que ya estaba, pero aun así sintió un fresco en todo su cuerpo, por lo que caminó o mejor dicho retrocedió en dirección a su mayor.

    La dos mujeres claramente tragaron grueso cuando se vieron rodeadas, pues el general había decidido ir a indagar por sí mismo el asunto que ordenó investigar, ya que un algo le decía que se encontraría con buenas predicciones para lograr abrir la barrera pronto y qué más encontrar un par de nuevas carnadas. Su sonrisa se ensanchó, sin embargo se borró cuando sus enemigas no mostraron temor alguno, la pelirroja más que la otra. Debía hacer algo rápido para mantener su ventaja arriba.



    Listo, cualquier error pues ya saben onde D:​
     
  16. Lionel

    Lionel While we can dream, there always be hope

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    Ringo estaba levantándose luego de su pelea con la Teniente. Tenía en un ojo en ella todo el tiempo, estaba temblando inconscientemente. Luego llegó Kijat trayéndole más información. El zorro sagrado le indicó que Issei se había infiltrado en el pueblo y que Hiiro y Candy se habían hecho cargo de los otros dos que estaba tras ellos, o eso fue lo último que el zorrito vio. No obstante, ellos no podrían con todos los samuráis. Dejó un Kunai marcado el lugar por si acaso lo necesitaba después y partió.

    Supongo que un ninja sabe cuándo pedir ayuda ─suspiró cargando con la Teniente, necesitaba estar en un sitio bastante alejado para convocar a sus aves y regresar a Kiri por refuerzos. No tardó mucho en salir del área y realizar la invocación de un Ave de nivel 3 la cual usó para retirarse y llevarse consigo a la albina de mechones.

    Mnn… ─gruñía mientras recobraba la conciencia, quizás era por la inestabilidad que proporcionaba estar sobre un ave que quizás se despertó, moribunda y con síntomas de desgaste y fatiga─, ¿qué me hiciste maldito, Sasuki? ─preguntó con un poco de tos ronca.

    Las heridas que tienen están envenenadas por un efecto necrófago de mis ninjatos. Es normal que tengas fiebre y no puedas moverte correctamente. Así no podrás escapar fácilmente ─aseguró Ringo mientras ella lo intentaba en vano, luego de un rato desistió.

    Por lo menos dime a dónde me llevas… ─trató de que sonara como pregunta en un suspiro. Akenuri decidió no responder… Ella no estaba preguntándole directamente, pero podía saber un poco sobre la impotencia de poder estar en su situación. Además, había tomado muchas medidas para evitar que escapara y sobretodo, apartando su espada de ella.

    Ringo la miró por un rato, si seguía así se iba a morir antes de llegar a Kirigakure. Decidió tratar sus heridas para que no fueran tan graves, pero aún así le imposibilitaran moverse. Lo primero era tratar de para el efecto necrofago. Ella intentó golpearlo, pero Akenuri la metió en un Genjutsu para evitar que se moviera y luego puedo hacer su labor médica.

    […]

    Ya en Kirigakure, no fue muy difícil llegar a la torre de la Mizukage. Ringo tenía conocimiento de cómo hacerlo, había crecido allí anteriormente. No tardó en encontrarse con la situación de que Nashla no estaba, y con todo el alboroto de los ojos, eso ya lo pudo haber previsto. La Mejin era una mandataria que se preocupaba por su pueblo y su clan. Dos miembros de su clan estaban en la torre cuando él llegó, era los dos bibliotecarios que andaban con Candy. Ellos habían llevado a los tres samuráis que noqueó Issei a Kiri para que los interrogara y, junto a ellos, estaba la jefaza del Clan Yuki. Ringo la había visto desde lejos algunas veces, era Ruura.

    Al parecer trajiste a otro, bien hecho muchacho ─aun con su aire de superioridad, característico de su clan, al parecer no le do un apodo… todavía.
    Algo así… ─vaciló en decir, estaba con otros miembros de su clan que parecían estar a cargo del interrogatorio de los soldados samuráis─, necesitamos refuerzos.

    ¿Iz está bien? ─preguntó una voz que reconoció de inmediato, era Shion. Ringo asintió y ella pareció estar un poco preocupada, aunque lo disimulaba demasiado bien─. Supongo, qué más da… tendré que ayudarla.

    Seguro le encantará ver a su querida prima y muchos miembros de su clan ─dijo Ringo haciendo que todos se rieran, sobretodo Shion. Akenuri estaba al tanto de la actitud de Iz con ellos, pero ni modo, él no podía hacer nada más en esa situación─ y ustedes… ─señaló a los dos bibliotecarios quienes tenía el rango de Jounin─, también.

    Encontramos otros dos ─mencionó uno de ellos refiriendose a otros miembros del clan Ringo─, seguro podremos con ellos en un asalto pesado.
    Para mí funciona ─dijo Ruura─, entonces la situación se puso peor… ¿qué diablos tiene ese lugar que está atrayendo la atención de los samuráis? ─preguntó algo enojada─, quizás ella nos pueda decir algo…

    Yo me quedaré a ver qué información puede ser útil, enviaré un con ustedes y haré unas invocaciones para que los lleven al lugar. Luego los alcanzaré ─admitió Byakko mientras que los otros miembros de su clan seguían sus órdenes y los Yuki simplemente rezongaron, pero se unieron. Iban 4 de ellos y 4 del clan Ringo como refuerzos junto a un clon de Akenuri o eso pensó él que sería así─, eso debería ser suficiente… ─pensó─, ahora solo queda ver podemos sacarle a la chica.



    Sin embargo, las cosas nunca terminan como uno las piensas y siempre hay cambios de último momento...
    ReiraReira VerwestVerwest BishamonBishamon


     
    Última edición: 27 Nov 2018
  17. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Antes de la actualidad

    La emboscada samurái les había tomado por sorpresa y con la guardia ridículamente baja. En algún momento no pudo evitar pensar que todo era culpa de Tye por descarrilarse; la breve afrenta de la que él y ella fueron protagonistas mermó su atención en el rededor, y ahora yacía evadiendo estocadas que viajaban de un lado hacia el otro. Ya no tenía el Shakuhachi en sus manos, por eso al ladear por el lado izquierdo aprovechó para invocar su yari en versión compacta, encajándolo cerca del codo del sujeto. Era con ese brazo que maniobraba el sable, así que su intentona de ataque quedó a medio camino; no obstante, Hiiro golpeó la muñeca del samurái para que abanicara hacia el lado opuesto a ella, por donde justo se acercaba otro guerrero del frío. Siendo ese un ataque inesperado, terminó por lastimar al otro enemigo.

    Inmediatamente soltó un puñetazo cargado de chakra directo al pómulo descubierto del samurái. Ese lapso le dio oportunidad para verificar si tenía algún aliado cerca porque lo último que supo fue que Akenuri, Iz y Candy habían tomado rumbos distintos. Empero por el rabillo derecho de su orbe distinguió la presencia de la conocida del chuunin zorruno.

    Las dos atinaron a subir a los árboles para movilizarse con mucha más soltura, además de intentar ubicar al resto del equipo. No obstante se vieron imposibilitadas por otros ataques furtivos que alcanzaban alturas impresionantes. Más de un árbol cayó levantando polvillo, mezclándose con las brasas que viajaban a nivel del suelo. Gracias a Candy encontraron una brecha entre tanto desorden que les permitiría alejarse un poco de los de Tetsu.

    Lo mejor sería aguardar en la copa de un árbol frondoso.

    Fue desde allí que ubicaron a Issei junto a unos niños siendo emboscada por más guerreros del Shogun; por propuesta de la artista optaron por ser ella quien iría a ayudar a la de poderes helados, mientras que la ANBU tendría la tarea de ubicar al resto del equipo para sacarlas de algún aprieto de suceder. De hecho, Habanero hizo algo que nunca había hecho antes: entregarle su arma filial a una extraña.

    —Es evidente que los samuráis están en cualquier esquina —insistió para que lo tomara—. Cuídalo hasta que nos volvamos a ver —también movió sus dedos para formar los sellos pertinentes de una invocación—; ¡Kuchiyose no Jutsu! —Sus pies y palma se encontraban tocando la tierra. Delante de las kunoichi no apareció ningún animal, acorde al plan.

    Hiiro había llamado a sus escorpiones pero estos se mantendrían bajo tierra hasta que fuese necesario salir.

    [...]

    Actualidad

    Los más pequeños se reagruparon para acobijarse y mantenerse siempre unidos sin importar qué. Entre tanta tensión y cháchara dicha por los del Hierro, se les podía escuchar murmurando, titiritando, con los nervios de punta; sin dudarlo dos de ellos se agarraron de las prendas de las kunoichi e Issei y Hiiro endurecieron la facción cual afrenta para con los de armadura.

    —Esto no tiene por qué ser por las malas —quien hablara era un subalterno del general principal, pues Kanaye no tendría demasiada paciencia para negociar con ninjas estúpidas—. Ustedes se van de aquí, olvidando todo esto, nosotros haremos el resto y nadie sale perdiendo.
    —No me hagas reír —pronunció la jounin sin pizca de gracia en el rostro.
    —Ustedes conservarían su miserable vida, ¿no les importa eso?
    —¿Les importa conservar la suya? —Otra vez la pelirroja rebatió sin titubear. Iz prefería quedarse en silencio aunque secundando a su igual en sexo con sus expresiones; sentía que debía sacar más fuerza de su interior pero tampoco ser impulsiva.
    —Nosotros no tenemos nada que temer —más de uno rio—. ¿Qué no lo ves? Somos más y tenemos las de ganar.
    —Yo no estaría tan segura —el samurái rodó los ojos.
    —Escúchame bien, niña tonta —había dado varios pasos para poder sujetarle del mentón, apretarle y zarandearlo si era necesario. Los niños se espantaron; rápidamente la genin les pidió que mantuvieran la calma mientras ella misma lidiaba con sus emociones. Ese maldito hombre estaba ridículamente cerca y se sentía tan impotente de no poder hacer más que mirar cómo pretendía intimidar a la artista—. No tenemos todo el tiempo para perderlo con ustedes, ¿sí? Así que pórtate bien y no seas tan rebelde —Habanero le veía de lleno a los ojos; gruñó e hizo un movimiento brusco para soltarse, no sin antes lanzarle un escupitajo.

    Aquello le hizo merecer un golpe en la cara, cerca de uno de sus ojos. Kazuki se puso de cuclillas enseguida con la caída de la músico a pesar de la fuerte punzada que supuso el movimiento con su pierna lastimada; los nervios de todos los no samuráis se intensificaron, sumada la rabia de Vendetta.

    —Así me gusta, que reconozcan quiénes dominamos aquí —desenvainó su katana para apuntar al cuello de quien más le desafiara, provocando que los infantes derramaran más lágrimas—. Una más y me obligarás a dañar algo más que tu lindo rostro.
    —Ya te divertiste demasiado, Ryoga —ese era el nombre del guerrero de Tetsu y quien lo mencionara había sido su superior—. Vayamos al grano, porque me estoy aburriendo.

    El muchacho capaz de escuchar las voces del más allá caminó hacia el grupillo acorralado tan solo para posicionarse cerca y no tener que alzar el tono. En el fondo su intención era otra, simple, porque no era la primera vez (quizás tampoco la última) que se enfrentara contra los shinobi. Y por experiencia sabía que aquellas ratas escurridizas con las que su estirpe debía compartir Modan, tenían la capacidad y osadía de tener la manera de escuchar desde enésima distancia. Incluso ladeó la mirada a cada lado de las orejas de las féminas en pos de verificar si portaban esos ridículos aparatitos para comunicarse. Como no los tenían fue gracioso; más cómico cuando algún amigo invisible le dijera cuán tontos eran por haberse confiado así, que ni siquiera previeron una situación como esa o no se pusieron de acuerdo para mantenerse en interacción. Fue duro admitirlo, pero Hiiro e Iz le dieron la razón sin emitir palabra. Solamente lo pensaron.

    —Seguro ni siquiera tienen idea de lo que están queriendo encontrar —añadió Kanaye cuando no había ninguna frase que completar—. Patéticos ninjas.
    —¿Qué haremos?
    —¿A dónde está el resto de su equipo? —La pregunta llegó voraz. El general observó primero a quien le equivaliera en rango, mas se dio cuenta que podría ser sencillo conseguir la información con la peligris. Insistió con un ademán, obteniendo de ella que la temperatura descendiera. —Inyéctenles el líquido inhibidor de chakra y tráiganlos a todos, ahora.

    De nada valió el rechazar, patalear e incluso llegar a forcejar para que eso no sucediera. Pero con la latente amenaza de que aquellos niños podrían morir si no cooperaban y el montón de sujetos agarrándolas de las extremidades fue en vano. ¿Qué había sucedido? Kanaye se percató de lo que emanaba el cuerpo de Yuki y lo relacionó con la muerte de Kasabe y compañía. Frío. Hielo. Le constaba que en la isla debían haber más ninjas, sin contar con los ya de por sí residentes que se habían encargado de mantener a raya. Acorralados. El terror siempre resultaba útil en esos casos.

    Chihiro, Issei y los niños fueron llevados a un edificio desalojado y encerrados en una misma habitación porque según el de espada venenosa ellas podrían sacarles datos a los infantes. Solo una cosa necesitaban saber; no era difícil. ¿Quién había elevado la maldita barrera? Si los mocosos no tenían la respuesta, abogaban por que en cualquier instante saliese el autor intelectual y para lograrlo con más certeza anunciarían al resto de pobladores que hundirían gran parte de la isla dentro de determinado tiempo.

    Tanaka no Shima no era el único lugar para investigar, así que no les temblaría nada el pulso si decidiesen cumplir la amenaza.

    Por otra parte, ninguna de las féminas era buena calmando a los menores; eso de cuidar niños o darles conforte no era la especialidad de alguna, sin embargo nunca dejaron de pedirles que se tranquilizaran porque necesitaban por lo menos pensar en algo para intentar escapar y a más ruido Iz sentía que su pobre pierna explotaría del dolor; sería complicado sin la ayuda de chakra, mas no imposible. Si algo debían percibir los indefensos era que las dos se mantenían fuertes.

    —¿Vamos a morir? —Una única gota salada se escapó del orbe izquierdo de la niña que preguntara en nombre de todos sus iguales. Sus ojos se llenaban de líquido en conjunto al color rojizo que manifestara por ciertas áreas de su inocente rostro. Rogaba por una respuesta a su favor y las kunoichi no hicieron más que compartir miradas cómplices con el mismo deseo de los niños, pero más realistas. Kazuki bajó la cabeza aguardando silencio; con delicadeza Chihiro depositó su diestra abierta sobre la mejilla de la chiquilla, movió el pulgar un par de veces y secó la huella de su lágrima. No atinó a más, pues ni siquiera lo pensó dos veces.
    —No —la expresión de los pequeños cambió, iluminándoseles la cara. Habanero se dio cuenta de que su compañera de equipo le observó ipso facto casi con la misma curiosidad de los más jóvenes—. Confío en que nos encontrarán y ayudarán.

    La pequeñaja se atrevió a regalarle un abrazo a la jounin, desencajándola por tan repentino gesto afectivo. Se preguntó qué debía hacer; miró sus manos un segundo para el otro terminar reposándolas sobre la espalda de la niña. Issei dibujó una corta sonrisa que llamó la atención de la pelirroja. Al final las ninjas se ubicaron en un extremo del cuarto mientras el resto de cautivos intentaba descansar un poco.

    —Esto es incómodo —rompió el silencio la artista—. No soy buena con los niños y asumo que tú tampoco.
    —Así es —suspiró para después girar la cabeza hacia Hiiro. Estaba analizando la cortada en su piel—. Yo si pienso que podrías ser buena… digo, lo que hiciste estuvo bien.
    —Fue un impulso… odiaría tener que dejarles ahí lloriqueando —ahora la genin rio por lo bajo—. No es gracioso, ¿o sí?
    —¿Quieres tener hijos?
    —¡¿Por qué la… —casi exaltada levantó un poco la voz, pero al denotar la expresión de la gélida aguardó a que esta se explicara más.
    —Desde que llegué a Kirigakure, lo primero que hice fue conocer a ciertas personas del clan —se refería a los Yuki—, incluida Ruura —de solo nombrarla podía visualizarla perfecto en su mente; recordar su manera de hablar, lo que sucediese en medio de la reunión con un dioquis… irónicamente le recorrió un escalofrío; Chihiro bufó—. Y lo primero que me dijo fue que debía tener hijos y esas estupideces.
    —Está obsesionada con eso.
    —Qué horror —se cubrió la cara—, ¿vas a complacerla? —Vendetta parpadeó un par de veces.
    —¿Yo por qué?
    —Porque tú y el bocón de Tye… —movió sus índices como si cada dedo representara a los aludidos, les chocó simulando unión o interacción.
    —No —para Iz esa resolución apareció rápido—. Yo y Tye… no lo creo; no —lucía como si lo estuviera pensando pese a negarlo—. A él no se le da para nada esto de… —señaló a los niños—, así que dudo mucho que vaya a pasar; y yo, bueno… no solo soy kunoichi. Tener hijos podría dañar mi figura, qué horror.
    —Te arriesgaste demasiado con ese samurái, digo quizás no soy quién para decirlo —apuntó a la marca del golpe que recibiera Miyazaki, luego a la suya.
    —Fue a propósito —no diría a qué se refería, pues de suceder Issei se daría cuenta sin problema.
    —Pese a todos los inconvenientes, admites que sigues con él —otra vez esa mueca burlona y cómplice.
    —Nunca he estado con él —llevó su mirada hacia otro punto del no tan claro cuarto—. Es… casual.
    —Como una necesidad —eso sonaba fuerte y acorde, empero no iba a admitirlo—. Te enojas por lo que él hace, él se enoja por lo que tú pienses… para mí se gustan —la artista se cubrió la boca antes de que se le escapara una carcajada—, pero son tan tercos y necios que prefieren engañarse.

    No era la primera persona que le decía algo así; Ian, Tadeo, Chiho… hasta Chie lo sabía por más que prefiriese creer lo contrario. Juraría que el imbécil de Khalf lo intuía también y por eso no perdía el chance de hacer sus movimientos molestos. Cuándo se encontraría a la primera persona que le dijese lo contrario.

    —¿Por qué no lo admiten y ya?
    —Tye tiene una pelvis muy alegre, ¿quién podría tener algo serio así?
    —O sea que si dejara de ser alegre tú…
    —No lo sé. Para él tener novia es… ¿lo peor? Dice que es para maricones y no sé qué más.
    —Deberían intentarlo.
    —Issei, ¿qué dices? —Sus mejillas se habían enrojecido más. —¿Tú y Akenuri qué? —La pregunta hizo que la peligris también se sonrojara.

    De alguna forma debían limar los efectos emocionales que les estaban causando el cautiverio y la incertidumbre, pero pareciere que hubiesen llegado a un punto en la conversación algo difícil de continuar. Con cuidado de no hacer crujir la madera la jounin se acercó a la entrada de la habitación, posando su oreja derecha sobre la puerta; tenía el presentimiento de que aquello sería inútil, que los samuráis no iban a pecar de ingenuos. No hablarían justo allí.

    —¿De verdad nos quedaremos a esperar a que aparezca un príncipe azul?

    Chihiro curveó los labios, dejándola con la incógnita en el aire. Al ubicar a los niños pensó que estarían concentrados en lidiar con sus temores, alguno dormitando, empero sus púrpuras se clavaron en los olivos de un pequeño que no podía superar los diez años. Era uno de los más grandecitos. Había algo en esa expresión suya que invitaba a Habanero a no desprender su atención; recordó luego la asignación que les había dado el bastardo que la golpeara: sacarles información a los niños. Aquel hombre tuvo el fortunio de mofarse al hacer alusión a los métodos inhumanos que muchas veces usaban los shinobi, sin importar edad. La pregunta sobre quién era más importante se hizo presente: las usuarias del chakra o una pandilla de misteriosos infantes.

    —Necesitan confiar en nosotras.
    —No podrán hacer nada en contra de ellos —jamás se hubieran esperado una respuesta así, sin atisbo de duda—. No tienen chakra.
    —Seguro es temporal.
    —¿Cómo lo sabes? —El chiquillo endureció toda el área de sus ojos.
    —Porque ya me he enfrentado antes a los samuráis —Iz alzó un poquito más sus párpados—. En una de varias guerras. Lo que nos aplicaron no tiene efecto permanente y… —no quería decirlo porque sería dejar en potestad de unos críos algo que no merecían conocer—, efectivamente no somos las únicas ninjas aquí —eso ya era sabido por los del Hierro, pero era tiempo de darle una vuelta de hoja al asunto—. Sabemos que en esta isla hay otros shinobi… gente que alguna vez vivió en Tensai y Kirigakure —más de un pequeñajo compuso su cuerpo; sobre la jounin yacía más que un par de ojos mirándola—. Si no confían en nosotras, ¿cómo vamos a ayudarles a proteger lo más sagrado que tienen?
    —Deberíamos hablar —pronunció casi inentendible la niña que abrazara a Chihiro rato atrás.
    —¡No!
    —¿Qué hacían en la intemperie ante la presencia tan alta de enemigos? —Kazuki se unió al interrogatorio. Ella era la única que podía indagar al respecto porque fue la primera en encontrarles y ayudarles. —¿Hacia dónde iban?
    —Íbamos a…
    —¡Cállate! —El muchachito de ojos verdes oscuros cuasi gritó. —Ni los samuráis, ni estos shinobi son dignos.
    —Pero íbamos a… —encerró sus manos, apretando el vuelo de su sucio vestido—, ¡prefiero ayudar a los ninjas! —Se le salieron dos líneas líquidas de cada ojo tras apretarlos con fuerza.
    —¡Ellos no tienen a los demás acorralados! —el varoncito se había puesto de pie. —¡¿Cómo vamos a ayudarlos si no hacemos lo que esos idiotas quieren?!

    De estrépito alguien abrió la puerta haciendo que los más jóvenes respingaran. La peligris y la de hebras escarlatas se pusieron en guardia manteniendo al resto detrás de ellas. El antagonista que apareciere no era uno que hubiesen visto en otra ocasión; tenía la misma vestimenta que el fastidioso de Ryoga, así que asumieron que debían tener el mismo nivel. Este por lo menos no lucía fanfarrón.

    —Han pasado varias horas y nos gustaría saber si tienen lo que les pedimos —a uno de los niños le latió el corazón con demasiado frenesí.
    —No vamos a hacerles daño —declaró la frígida.
    —Obstinadas —sobó la parte superior de su nariz—. Kanaye san me ha pedido informarles que a media tarde todo el perímetro que abarca el poblado más cercano al templo, en consecuencia el mismo, dejarán de existir si no cooperan.
    —¡¡No!! —Hiiro se encargó de agarrar al niño de unos diez años.
    —Por supuesto que ustedes también —otra vez los jipíos hicieron eco—. Les quedan dos horas.

    […]

    La oscuridad de la época otoñal estaba cubriendo el cielorraso natural que se ceñía encima de las cabezas del verdadero autor de la muerte de Kasabe, sus clones y el ejemplar inútil de samurái que cargó consigo como rehén. Tye había tenido la dicha de no ser ubicado por ningún oriundo del Hierro toda vez que ocupara una casucha destruida. Por los muebles y el desorden imaginó que hasta hacía poco residían personas que disfrutaban de su miserable, aburrida y monótona vida; según la fotografía que colgara de la pared por donde se alzaba una chimenea supo los dueños debían ser los viejitos que posaran en ella.

    Para entonces su víctima tenía más de un hueso roto, un par de dientes extraídos y la mitad de una oreja cortada. Sangre por aquí y sangre por allá; lo que estuviera a punto de hacer a falta de información jugosa era usar una aguja helada para extirparle un ojo, empero de rabia la clavó en la uña del dedo más largo de su mano siniestra. El samurái ahogó el grito de dolor. El arma elemental había traspasado la piel, encajándose en el duro material que estuviese debajo de dicha extremidad.

    —¿Ya vas a hablar, hijo de la gran puta? —Yuki tenía un gesto maquiavélico, entre fuera de sí y su verdadero instinto si no estuviera más influenciado por el alcohol. Al final encontró una botella de vino en aquella casa. A veces soltaba carcajadas al ver la impotencia del enemigo, mas rápido aparecía el enfado; en un santiamén repitió lo mismo con otras agujas y otros dedos. —No te entiendo ni una mierda, imbécil… ¡habla claro, maricón asqueroso! —Le agarró del cuello de su vestimenta con la intención de alzarle, agudizando la gran molestia de su mano adherida a un pedazo de madera; cerca de su cara dejó escapar un eructo que hedía a pura bebida embriagante—. Maldita puta inservible —en su derecha hizo aparecer hielo en forma de una bola—; ¡perra de mierda! —Reventó su creación en toda la boca del ya lastimado hombre partiéndole los labios y otro grupo de dientes.

    Pecho Frío caminó hacia la pared más próxima con un tambaleo característico de persona ebria; echó los flequillos de su desorganizado cabello hacia atrás, esnifó antes de arrancarse un poco de su piel con ayuda de una mordida. En cuestión de segundos apareció Bourbon.

    —Apestas, pedazo de mierda.
    —Pregúntame si me importa —trató de sonreír maliciosamente—. Hijo de puta… —señaló al agonizante sujeto—, sé mi puto invitado.

    El can encajó sus dientes en el centro de aquel cuerpo, que cual ave de corral a medio morir arrastró para que se terminara de desangrar. Mientras tanto, su invocador no podía sentirse más frustrado porque su plan de investigar por su lado no estaba dando resultado. Una parte de sí reconocía que había perdido demasiado tiempo con el informante incorrecto.

    De repente escucharon el estruendo de una ventana romperse y no fue el único que se pusiera alerta, aunque trataba de no perder el equilibrio en medio de. Bourbon dejó de comer; fue el primero en ubicar al intruso que irrumpió en la vivienda por la parte trasera, quien al encuentro con el can pidiera que no le hiciera nada. No era enemiga.

    —¡Tú! —Se dirigió a Ters desde que le viera. —Tus amigas te necesitan.
    —Querrás decir sus putas… —arregló el de pelaje blanco manchado de rojo, lo que Candy reconoció como sangre. La chica hizo una mueca de desagrado que no pudo disimular ni un poco.
    —¡No sé lo que sean! Solo sé que también son conocidas de Byakko sama —Einarr fue figurando a las féminas de las que hablara la ANBU casi Meijin—. La chica de cabello gris y la chica pelirroja.



    Más sobre el plot por discord (?) Pergamino gris done.
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    Última edición: 25 Nov 2018
  18. Lionel

    Lionel While we can dream, there always be hope

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    No había pasado ni dos minutos cuando alguien se acercó a Akenuri, quien estaba algo preocupado y en la cara se le notaba mucho. Una chica se acercó y le colocó la mano en el hombro, era Shion quien estaba por preguntarle algo a Ringo antes de irse.

    Estás muy preocupado ─dijo reclamándole─, de verdad te importa mi prima, ¿no? ─ella indagó, pero no lo dejó responder─, deberías… de todas formas ustedes se gustan.

    Ah.. ett… ─Akenuri ni siquiera pudo decir ninguna palabra coherente ante aquella idea, lo que hizo fue sonrojarse. Eso le dio un punto a la Yuki.
    Entonces ven con nosotros, aquí no harás mucho. ─Ruura vio la escena y simplemente sonrió.
    Así que este tipejo de acá es el guarro de la nuevecita. Ojalá no pienses en cojerte a esa puta ─la cara de vergüenza de Akenuri no pudo ni siquiera compararse a un tomate, pasaba de ese color aunque la advertencia era una amenaza real si realmente sintiera algo por Iz... Pero, ¿lo sentía? Revisó todas la señales que tuvieron desde que se conocieron y llegó a la conclusión de que había algo en su interior que no deseaba perderla... Aunque supusiera enfrentarse a la matriarca del clan Yuki en algún futuro donde, dicha advertencia, pudiera tornarse una realidad─, anda vete mocoso. Además, si están en problemas, podrías llegar tarde si poder hacer nada.

    Ringo suspiró para calmarse, pensó un momento y le llegó una sonrisa a su rostro.

    Tengo una idea para llegar allí en un santiamén ─añadió─, ¿hay alguien que haya estado en el escuadrón de transporte durante la guerra contra los samurái que sucedió en Kaminari? ─la matriarca del clan asintió y rápidamente llamó a un ANBU que estuvo allí─, muy bien. Hagamos esto.

    Tras indicarle como iban a transportar a todos los implicados usando el jutsu de la alianza, ellos se colocaron en filas y se les colocó el jutsu Shiki para que luego realizar el Taiken Hiriashin a la isla donde Akenuri colocó el marcador –el Kunai espacio tiempo- y no tardaron en llegar dicho lugar.

    […]

    Malditas perras ─ese fue el quejido de todos los Yuki que hicieron al terminar la técnica, eso y dios sabe cuántas otras sandeces e insultos más. Shion estuvo algo mareada y los demás simplemente permanecieron estáticos para recuperarse de la técnica.

    Allí estaba en un bosque, no muy lejos del lugar en donde se encontraba bastantes revueltas. Los cinco Ringo, contando a Akenuri y los cuatros Yuki contando a Shion junto al ANBU de la familia de los Inuzukas; dejaron todas las conversaciones de lado para poder ver a que se enfrentaban.

    El bullicio provenía de varias partes.

    Ahora, ¿qué hacemos? ─preguntó Shion mientras Akenuri mandaba a explorar a algunos zorros y observar la situación, luego de un rato percibió cuán grave era el asunto.

    Debemos apurarnos ─llamó la atención de todos─, están colocando explosivos en varias partes del pueblo en varios orificios que hicieron. Me imagino que hundieron la tierra con sus espadas para hacer detonaciones. ─Todos los miraron y entonces el ANBU, a quien llamaremos Taki, decidió hablar.

    Sería bueno dividirnos en grupos pequeños para llegar a esos puntos y detener los explosivos. Debemos ser cuidadosos ─ese comentario fue dirigido hacia los Yuki─, ahora pasaré a explicar cómo nos dividiremos. Akenuri, necesitaré de tu apoyo para guiarlos.

    Desde luego ─comentó, pero por su mente pasó un pensamiento fugaz─, espero que estés bien Issei...

    Shion miró a Akenuri y ahora también tendría algo con que fastidiar a su prima.

    ReiraReira algo de salseo para continuar donde Yii lo dejó (?) BishamonBishamon VerwestVerwest cualquier cosa me dice por discord.​
     
    Última edición: 27 Nov 2018
  19. Reira

    Reira You've forgotten about us.

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    ─!Espere un momento! ─ Casi que gritó la albina, llamando no solo la atención de su enemigo, sino también de los niños y Hiiro, la cual le miró sin saber qué le ocurría a la de baja estatura ─. En realidad, no hemos podido sacarles información porque, de nosotras dos soy yo la que puede hacerlo pero... ─ apretó sus manos en puños tan fuertes que sintió sus uñas enterrándose en la piel, pues no era tan buena mintiendo y en esta ocasión requería que le creyeran.

    ─¿Pero?
    ─Mi técnica es por medio de un genjutsu y sin chakra no podemos hacer nada.

    El asombro por parte de los pequeños fue de temor, pues al parecer conocían las técnicas oculares y sus implicaciones o por lo menos los más grandecitos fueron los que dejaron escapar un sonoro suspiro. Por otro lado Hiiro enduró su fracción, pues si debían jugar a ser duros ella tenía que hacerlo bien. Se paró lo más recta que pudo, imitando el gesto de Issei, por lo que el de armadura no dudo en pasear sus orbes por todos los presentes.

    ─Ustedes los ninjas son iguales o peor de despreciables que nosotros. Todo para su conveniencia ─ habló curvando levemente sus labios ─. Está bien, lo que les han inyectado no durará mucho, cuando pase el efecto vendré nuevamente solo a inyectarla a ella, tú has bien el trabajo de sacarle información relevante a los mocosos y saldrán bien de esto ─ advirtió mientras observaba a todo en el cuarto ─. Sino, yo mismo le degollaré el cuello a uno por uno. ─ Y sin más salió cerrando la puerta con fuerza, provocando que los infantes dieran un pequeño brinco del susto.

    Con eso último el lloriqueo empezó de nuevo, y los dos niños que habían 'discutido' no dejaban de compartir miradas cómplices, donde el varoncito le quería decir un ''te lo dije'' a su compañera de tragedia.

    ─¿Qué fue eso? ─ indago la pelirroja cruzándose de brazos, a lo que Yuki solo se llevó sus manos al rostro porque ni ella sabía la respuesta, además la molestia en su pierna le estaba haciendo sentir calor, más del gusto suyo ─ ¿Sabes alguna técnica de las que nombraste? Porque de no ser así estaremos en problemas.
    ─La verdad es que no, ¡lo siento no debí abrir la boca! ─ la disculpa de la genin hizo que los menores se callaran y prestaran atención a lo que sus mayores decían.
    ─¿No nos van a hacer lo que dijeron, verdad? ─ Preguntó una niña un poco más chica del resto.
    ─Seras tonta, claro que sí, solo están actuando, todo este tiempo ha sido así. ─ Vociferó el más prevenido de los infantes.
    ─Claro que no, solo lo dije para ganar algo de tiempo, pero creo que resultó mal. ─ Kazuki se sentía mal, pues nunca había estado en una situación parecida, ni con los Motu fue así y mucho menos cuando habló con Ruura percibió tanta angustia.

    El silencio se volvió a romper, los pequeños no dejaban de pedir a sus papás y las dos mayores ni siquiera se esforzaron en consolarlos. Sin embargo los niños más grandes seguían en una discusión silenciosa por llamarla así, pues manoteaban y fruncían sus rostros con cada palabra que decía su contrario.

    ─¡Por tu culpa los han matado, te dije que les dieras el libros desde antes y...!
    ─Claro que no, tú no sabes por qué lo hice. Sabes que ellos no pueden entrar ahí porque si lo hacen todos nosotros vamos a morir.

    Las kunoichis no dudaron en seguir la conversación; que por su inocencia no se percataran que les estaban oyendo, intuyeron que ellos sabían más de lo que creían. Así que decidieron seguir escuchando ya que hablaban en susurros ruidosos(?), sin embargo, a medida que avanzaba su pequeña discusión, el volumen de sus voces para hacerse sentir fue incrementando, por lo que fue necesaria la intervención de ellas. Vendetta se acercó y posó su mano sobre el hombro del niño para que se calmara, empero, provocó que este lanzara su extremidad a otro lado.

    Tal acto fue presenciado por todos, haciendo que el llanto de los otros cesará. Issei amplió sus ojos por la sorpresa, pues ninguna de las dos se esperaba eso. Pero la pelirroja tan solo sonrió, volvió a posar su mano donde antes pero esta vez con más fuerza, se inclinó un poco para llegar a su altura y luego en un tono de voz muy serio le dijo que se callara, que si seguía gritando los oirían y de seguro irían por el dichoso libro.

    ─Es verdad, Riik, ya la oíste, dijo que había dicho eso por impulso ─ declaró la jovencita acercándose a Kazuki, le tomó de la mano y se giró para encarar a su igual en edad ─. Yo les diré todo lo que sabemos, pero no nos pidan que le entreguemos el libro.
    ─¡No...! ─

    La de mayor rango permanecía sosteniendo a Riik para evitar que siguiera gritando mientras Yumiko hablaba. Comentó que el creador de la barrera estaba bien resguardado, eso hasta recuperar las fuerzas perdidas por su técnica usada, pero que la localización de él nadie lo sabía, o por lo menos ellos no lograron escuchar ese dato. Iz quien batallaba por mantener sus ojos abierto;, debido al cansancio y falta de una buena siesta, preguntó.

    ─Espera Yumiko, ¿todo lo que saben es porque escucharon a sus mayores? ─ no pudo evitar interrumpirla, pues no podían fiarse del todo con suposiciones de un grupo de niñatos.
    ─Ellos hablaron gran parte delante de nosotros, no es como si fuéramos a contárselo a cualquier extraño.
    ─Es eso exactamente lo que estás haciendo, traidora ─ el despectivo por parte de su contraparte hizo que la niña se encogiera de hombros y sus ojos empezaran aguarse.
    ─Pues está siendo más útil que tú para evitar que nos maten en unos minutos ─ Reprendió la mayor apretando un tanto su agarre como reprimenda a su patanería.
    ─Y dime, ¿por qué es tan importante ese libro?
    ─Y dónde está el resto de ustedes.
    ─No sigas... Por favor, lo pueden encontrar y forzarlo a deshacer la barrera, lo mataran. ─ La suplica está vez fue sincera, claramente el niño era muy cercano al creador de la barrera; explicando la actitud para con ellas y su desconfianza.
    ─Todos están resguardados por samurai's, nosotros logramos escaparnos, pero al ver que seguían matando sin importar qué, queríamos negociar con ellos entregándoles la libreta, pero uno de ellos apareció y nos encadeno... fue cuando nos encontraste. ─ informó Yumiko con la cabeza gacha.
    ─¿Ósea que ellos no están al tanto de la existencia de ese libro? ¿Por qué es tan importante?

    Riik intervino esta vez, cediendo un poco pues al parecer ni él sabía interpretar el contenido de esas hojas. La sacó del interior de su chaqueta y se la entregó a Hiiro, no sin antes dudarlo.

    ─Tranquilo, la devolveré, solo quiero verla. ─ Mientras la amigovia de Tye (?) ojeaba y prestaba atención a cada detalle a los garabatos en tinta de ese cuaderno, fue el jovencito quien continuo con la narración.
    ─Es mi hermano el que la creó, le dieron tiempo de hacerlo cuando alguien, un grupo de personas llegó ayudar. Pero se fueron y aparecieron muchos más enemigos, cuando ninguno habló sobre lo que ese hombre quería saber, empezó a... empezó a matarlos, uno por uno. ─ la mirada de Yumiko se achicó con las palabras achicada, quiso refutarle pero prefirió guardar silencio, de nada servia discutir nuevamente.

    Escuchar ese relato nuevamente hizo que la nueva integrante del Clan Yuki frunciera su entre cejo, y sin percatarse, de su cuerpo empezó a emanar la brisa helada características de su clan, pero fue Miyazaki quien se diera cuenta. Elevó su rostro de inmediato y llamó a su contraria para informarle; el efecto de lo que fuera inyectado en sus cuerpos estaba a nada de desaparecer y aún no habían llegado para hacer lo que la albina propuso. Entonces Iz recordó algo que podría serles de ayuda.

    ─El genjutsu que sé es uno que hace ver una cosa como si fuera otra, haremos eso con las jeringas y así no nos inyectaran. Mientras que con ustedes ─ miró a los niños ─, esperemos que nos crean que usamos la fuerza para hacerlos hablar, todo este bullicio podría servir de coartada.
    ─¿Y qué se supone que les hemos dicho?
    ─Que hay una manera de desactivar la barrera, pero que esta oculta en algún lado que ustedes sepan sea prohibido o por algún animal salvaje.
    ─¡El bosque maldito! ─ Al unísono todos los infantes concordaron.
    ─¿El bosque maldito?
    ─Sí, hay algunas flores que si las tocan, sueltan un polen que instantáneamente te hace dormir ─ habló uno de los niños más chicos, con voz misteriosa y algo de temor.
    ─Bueno, eso es lo que nos han dicho nuestros padres, pero igual ni los mayores se ofrecen a ir a ese lugar por semillas medicinales.

    Las ninja se miraron dudando, pero igual no tenían más tiempo para buscar otras opciones, así que rápidamente Issei tomó la libreta que anteriormente la Jounin había dejado sobre la mesa junto a ellos, empero, la guardó en uno de los dos porta armas para luego, tomar otra libreta que encontró junto a la anterior y dejarla donde antes la tenía el niño.

    ─Rápido, no la saques por nada en el mundo, ellos no deben saber de su existencia, ¿entendido?
    ─Sí.

    ...

    Los menores se sentaron juntos a esperar que llegara el momento de volver a ver su captor, Iz y Hiiro estaban muy cerca a la ventana. Issei mordía su labio inferior con intensidad por el dolor en su muslo, pero debía aguantar, pues el constante estrés que estaba viviendo no dejaba de preocuparse por los varones de su tan reforzado equipo de trabajo, y sí, no podía negarlo, se preguntaba si el borracho de Tye estaba bien, aunque no le vendría mal un par de golpes por bocaza. Y Akenuri, sabía que él era un poco más prudente y no tan impulsivo. Pero, fue con ese último pensamiento que recordó lo último dicho por su acompañante ¿Por qué siempre les preguntaban o insinuaban que entre ella y el otro albino había algo más? ¿Sería por la situación tan incómoda que había pasado en el cuarto de él y… Candy le comentó a algunos que llegó a oídos de otros más? No, porque su prima también había hecho ese comentario.

    —¿Puedo hacerte una pregunta? — dijo interrumpiendo los propios pensamientos de Miyazaki. La cual asintió sin más — ¿Por qué me preguntaste que entre Akenuri y yo qué? Es que, en realidad no lo comprendo, todos insinúan que entre los dos ocurre algo, cuando no es así, digo, él es amable con todos nosotros…
    —Sí que eres distraída, solo te digo que prestes más atención a las cosas que hace por ti. — dijo entre risas ahogadas la pelirroja.
    —Por mí… ¿Por mí? No te entiendo.
    —Ay, creo que dejarás a alguien en la friedzone. — dijo tapando su boca para no dejar salir una risa más sonora con la expresión de confusión en el rostro de la gélida.
    —¿En la qué? Hiiro, háblame con más claridad, por favor, no te estoy entendiendo — habló un poco molesta pues hasta el momento era la primera vez que oía esa palabra.
    —Bueno, ¿alguna vez te ha gustado alguien?
    —¿Cómo?
    —Dios, si que eres tapada en estos asuntos, mira lo que quiero decirte es que le gustas a Ak…

    Justo cuando Chihiro estuvo por dar otra explicación la puerta se abrió con un gran estrépito, dejando ver el hombre que les visitará anteriormente, agarraba una bandeja de metal en su mano libre pues en la otra tomaba con fuerza la empuñadura de su espada, dando a entender que estaría en guardia por si decidían darle una sorpresa. Con un ademán de su cabeza hizo que sus guardias se quedaran resguardando la entrada, con el portón abierto aún. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, la frígida ordenó a la niña que se sentará sobre una silla que estaría frente a ellos, así ella podría tapar la vista a los de afuera cuando el enemigo aplicara lo que pensara era la inyección con otro objeto.

    ─¿Cuándo se supone poder usar mi chakra? ─ interrogó la menor de las kunoichi cruzándose de brazos.
    ─Se supone que ya lo podrías usar, ¿o lo sientes? niña tonta ─ dijo mirándola mientras se reía, por lo que fue el momento justo en que ella movió sus manos para realizar el kokohi no jutsu y uno de los niños más pequeños tomaba el recipiente y hacia el cambiazo por un par de esferos. Miyazaki se posicionó frente al samurai para ser la primera, posteriormente se ofreció Kazuki, sorprendiendo un poco al de armadura, pues se suponía que ella realizaría un jutsu para hacer hablar a los mocosos.

    ─Ya lo hemos hecho.
    ─¿Por eso los gritos?
    ─Sí, no hizo falta la ilusión. Le diremos lo que sabemos pero nos dejará ir, sin chakra solo podremos correr, así que denos su palabra ─ dijo la de ojos celestes muy seria.
    ─También nos dejará ir con los niños.

    El hombre lo dudó un poco, pues esa petición debía consultarla con su mayor en rango, pero en vista de la falta de tiempo aceptó, sin embargo no era como si les fuera dejar ir de verdad, los matarían ahí mismo cuando escuchara lo que quería saber.

    ─Claro claro, lo que ustedes pidan. Ahora escupan todo lo que les dijeron los mocosos. No queda mucho tiempo.

    La mayor informó el lugar donde reposaba el pergamino sagrado y así poder acceder al templo sin recibir daños a causa de la barrera.

    ─!Muy bien! ─ la exclamación de victoria por el samurái fue de confianza, se dio la vuelta e hizo algo con sus manos ─ No los dejen vivos… Y no tarden mucho.

    Y tal como lo habían pensado, las kunoichi se prepararon para el ataque, empero, una fuerte explosión a no muy lejos de donde estaban hizo que todo se paralizara por un lapso de tiempo. ¿Qué estaba pasando allá fuera? ¿Serían sus compañeros los causantes de todo eso? O simplemente estaban destruyendo el lugar así como el mayor de sus enemigos había prometido.

    Aun así, las que pertenecieron a Kumogakure no desaprovecharían esa oportunidad para ser ellas las que actuaran primero.


    Ay, pues ya está resuelto lo del pergamino gris, creo que puse lo que se acordó, si hace falta algo pues me dicen xD
    Y sí, Iz aparte de ser perezosa es distraída D:​
    BishamonBishamon LionelLionel VerwestVerwest
     
    Última edición: 27 Nov 2018
  20. Autor
    Schroeder

    Schroeder Bloodstream

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    El demente de Kanaye les ordenó esparcirse en puntos colocados sobre un perímetro de medio kilómetro de radio, el centro era la el templo resguardado con fuinjutsu y dentro estaba también el pueblo semifantasma. Su trabajo era colocar oleajes de energía debajo de la tierra con ayuda de sus espadas doton no sólo para intimidar a los enemigos que quedasen cerca, sino también para crear una enorme explosión conjunta que destruiría los cimientos de la civilización y del templo. El proceso era lento, así que había un trecho de unos treinta minutos para que los rehenes de Ryoga y demás pudiesen abrir la boca y solventar los objetivos de manera pacífica antes que recurrieran a apretar el gatillo.

    Okasuke Mangetsu tenía ambas manos sobre la empuñadura de su espada, misma que estaba clavada desde la mitad de su filo hasta la punta en la fresca tierra. Junto a él había algunos arbustos que cubrían una ladera de casi diez metros de alto y más allá la costa. Cuando los explosivos que él colocaba en esa sección se activaran, toda esa meseta se hundiría hasta ser tragada por el agua salada y junto con ella todas las humildes chozas y aldeanos sobrevivientes. Sucios shinobis; estaba deseando ver tal espectáculo pronto.

    Carraspeó sintiendo un agujero en el estómago debido a la falta de almuerzo, un instante después el comunicador en su oído izquierdo emitió un leve sonido: había alguien del otro lado de la línea.

    Mangetsu-san, estoy del otro lado del perímetro. Esto es aburrido —la voz pausada y carente de energía delató la identidad del emisor—. Atchuu no ha regresado del bosque.
    Concéntrate en tu tarea, Kanabe —balbuceaba apenas moviendo los labios—. En lo que a mí respecta, esa ardilla molesta se puede pudrir en el mismísimo infierno. Si no es capaz de derrotar a unos shinobi de poca monta, no merece representar a los de Hierro.
    Bueno... —el otro joven meditó un segundo—. Tienes razón.
    Hagamos esto rápido para irnos de aquí.
    Sí.

    Ambos asintieron con un sonido afirmativo y tras ello, la transmisión por radio se acabó. Mangetsu tenía los ojos bien abiertos, le aquejaba un extraño presentimiento acerca de que los shinobi no se quedarían de brazos cruzados mientras ellos llevaban a cabo su plan maestro. Así pues estaba preparado para contener cualquier ataque sorpresa, llevaba puesta su armadura samurái más pesada y gruesa; para un hombre como él de complexión alta y fornida no era ningún esfuerzo extra. Se fueron un par de minutos en los cuales continuó en la misma postura (erguido con las manos recargadas sobre la espada que seguía infundiendo energía en el subsuelo), cuando de pronto una brisa muy fresca en el aire acarició sus mejillas. El samurái sintió su cuerpo adormecerse un poco, inclusive se entregó a la pereza por unos segundos, pero no fue nada que no pudiese resolver removiéndose enseguida y estirando las piernas.

    ¿Cuánto tiempo restaba? Comenzaba a desesperarse. Quizá otro poco de energía y los explosivos estarían listos. A cambio de ello su espada quedaría vaciada, inutilizable durante unos momentos, si bien eso era algo que nadie más tenía por qué saber.

    ¿Mangetsu? —el aludido volvió a carraspear y arrugó el entrecejo apenas visible por debajo del casco.
    Te dije que te concentres en lo tuyo, Kanabe —su voz se hizo más grave.
    Algo extraño está sucediendo.
    ¿Qué dices?
    Hay algo debajo de la tierra.

    Entonces Okasuke miró sus pies, puesto que quiso moverse pero no pudo despegar las plantas del piso: a su alrededor había un finísimo charco hecho hielo. Su sangre entró en ebullición. Después quiso desenfundar su arma enterrada en la tierra, pero tampoco pudo hacerlo ya que le faltaban fuerzas, era como si sufriese una parálisis parcial en todo el cuerpo. Enseguida aparecieron unos pequeños escorpiones escarbando hacia la superficie desde su derecha y se aferraron al frío hierro de su espada.

    N-no. No —el de Tetsu no Kuni se resistía a ser una presa fácil. Quienquiera que le hubiese puesto en aquella situación estaba a punto de rematarle— ¡NO!

    Utilizando toda su fuerza bruta se liberó del encantamiento, asió su espada y pateó a los arácnidos venenosos hacia abajo de la ladera. Se puso en pose de batalla y miró hacia todas partes para prevenir una agresión, aunque desafortunadamente no contaba con ojos por la espalda. El enemigo le embistió con rudeza, cayó de bruces y después un algo puntiagudo y angosto se clavó por detrás de su rodilla, atravesando la armadura y dejándole empotrado al suelo. Su terrible grito de dolor, no obstante, no fue capaz de acallar la risa burlesca de quien disfrutara ver su sangre mezclándose con el hielo que pasaba a forma líquida.

    Kanabe, ¡Kanabe! —habló a la desesperada por radio. El otro samurái no pudo responder porque su atacante le arrancó el casco y luego el aparato, llevándose también un pedazo de oreja. Más gritos de dolor.
    ¿Me escuchas, garlopo miertero? —Einarr arrojó el pedazo de carne lejos de ahí y se limpió la mano con sus propios pantalones. Otros escorpiones más pequeños emergieron y pincharon el cuello del que forcejeaba por ponerse de pie— La puta mierda, ¡¿me escuchas?! —alzar su tono de voz podría delatarle si es que algún otro hijo del Hierro rondaba cerca, así que el frígido se agachó y tomó por los cabellos al hombre, obligándole a mirarle— ¿Qué mierda es todo esto? ¿Cuál es su puto plan? ¿En dónde están los inútiles rehenes?

    Con el pie, Tye enterró todavía más su tantó en la articulación de su víctima. Era casi seguro que Mangetsu no podría volver a caminar con normalidad otra vez. No obstante no profirió mas gritidos, pues estaba furioso.

    ¿Quiéres saber q-qué es todo esto? —pronunció pausado para no dar signos de debilidad. En su mano izquierda seguía sosteniendo la empuñadura de su espada aunque no pudiese blandirla— Es un espectáculo —sonrió de dientes afuera con una osadía que hizo molestar al shinobi maldito.

    Einarr asestó su cara contra el hielo en el suelo y ese movimiento, casi en coordinación con el movimiento de la espada de Mangetsu, detonó la explosión.

    Las intenciones del jefe Kanaye eran que todos sus subordinados detonaran sus respectivos explosivos al mismo tiempo y, sobre todo, cuando él y los más altos en el mando estuviesen resguardados en una zona segura. Tal vez Okasuke había fallado en cumplir con ese objetivo; se detestaba por ello. Pero en una situación de emergencia más valía ver el panorama desde una perspectiva más amplia. Esperaba que sus compañeros hubiesen comprendido la llamada de auxilio.



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