[FC] Demonio, una historia diferente cap :! Naruto, los nueve novatos y los exámenes

Tema en 'Naruto Fanfics' iniciado por silent19, 18 Nov 2011.

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  1. silent19

    silent19 New Member

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    Este fic lo subo xq me gusta a demas de ser un clasico sin presedentes en la historia de los fic en forosdz por eso lo subo y estoy tratando de comunicarme con el autor dantefx para q me de los ultmos 5 capitulos de este fabuloso fic disfrutenlo​

    Intro.

    En la aldea de konoha se encontraba un niño de aproximadamente unos ocho años era un día común por la aldea o al menos para los demás niños.
    El pequeño niño de nombre Uzumaqui Naruto estaba hace unos minutos jugando en el parque cuando de repente unos padres que se encontraban por el lugar vieron que el “niño zorro” se encontraba muy cerca de sus pequeños lo que motivo a los padres para llevárselos a casa sin antes reprenderlos por andar cerca del rubio esto hizo la mayoría de padres que sin tener en cuenta al pequeño rubio lo dijeron frente a el. El niño sin saber porque lo despreciaban salió corriendo y en estos momentos estaba vagando por la aldea tratando de comprender porque un niño como el era tratado de esa manera tan cruel.

    Esta no era la primera vez siempre los aldeanos lo trataban igual con miradas de odio nadie lo quería cerca, no tenia amigos en la academia a la cual asistía y ningún adulto se acercaba y si lo hacían era solo para insultarlo o amenazarlo, su vida era de lo mas lamentable quizás el único en la aldea que se ocupaba por el era el viejo Hokage que en ocasiones lo ayudaba y si no fuera por el ya hubiese muerto debido al hambre o a una que otra golpiza sin sentido de parte de los aldeanos , sin duda el niño había madurado rápido al no tener padres no recordaba nada de alguna persona que lo haiga cuidado cuando era pequeño y los pocos recuerdos que tenia era desde que el Hokage le mostrase la casa actual donde vivía. El rubio sobrevivía gracias a una pensión que el viejo le daba y acerca de la comida lo más cercano a una comida casera era los fideos instantáneos que compraba, en verdad era muy triste su vida en ocasiones en las noches lloraba al sentir su soledad y quedaba mirando a la luna sintiendo que no había razón para su existencia pero a pesar lo duro de la soledad en las noches siempre se levantaba con una sonrisa pensando que ese día seria mejor esa era su esperanza diaria aparte que tenia mucha energía y por alguna razón desconocida para el no importaba que tan lastimado estuviese siempre sus heridas se curaban y lo había descubierto después de que un grupo de aldeanos casi lo matasen el día que se recordaba al mas grande héroe de Konoha esa fue tal vez la ocasión mas deplorable que hubiese habido en la aldea uno que otro agresor después de ver el estado del niño de 5 años se arrepintió de sus actos pero otros solo querían seguir hasta matarlo y lo hubiesen hecho a no ser porque un grupo de Kunochis que pasaron por ahí vieron lo que una turda enfurecida le hacia al niño tan tierno. Cuando lo llevaron al hospital de Konoha estaba seriamente herido casi no podían creer los doctores que estuviese vivo con heridas que a un ninja experimentado ya lo hubiesen matado.
    “es imposible que siga vivo, en verdad es un monstruo”

    - “díganme como se encuentra el niño”

    “esta vivo pero su condición es …….. pero Hokage-sama quizás no deberíamos salvarlo” decía otro medico cuando recibió un fuerte golpe por parte del viejo

    - “estúpido si el muere por falta de atención ustedes también lo harán tras el” decía el viejo acercándose a cama del niño pero cuando llego no pudo contener una lagrima traicionera bajase por su mejilla “como te hicieron esto pequeño *perdóname no pude protegerle*” se recriminaba el viejo Hokage pero al siguiente día estaba tan sano que no daban crédito desde ese instante al pequeño le dieron sus casa actual esa y otras muchas otras situaciones como la vez que no comió por una semana cuando tenia 6 años y ningún aldeano lo ayudo eran innumerables, tristes y dolorosas recordar esa situación pero mientras caminaba el estaba recordando por alguna razón hasta que algo lo despertó, era un grito de lo mas desgarrador y venia de una dirección cercana así que decidió ir a averiguar que era ya que la voz parecía la de otro niño igual a la de el sin saber que ese seria el mayor error de su corta vida y el comie
    nzo de una nueva historia.

    ---------- Mensaje agregado el 18/11/2011 a las 19:28 ----------

    si alguien sabe su correo me lo mandan x mp c los agradeceres con mucho gusto
    Última edición: 9 Oct 2012
  2. jean05

    jean05 Invitado

    los cap k te faltan aparecen en narutouchiha.com
    y dantefox se llama ahi kyuubi-tales y se conecta casi siempre por la noches en esa web
  3. Alucard Nosferatu

    Alucard Nosferatu New Member

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    un clasico que me encanta espero que puedas hablar con el autor xq quede con ganas de mas todavia
  4. Luigi Yagami

    Luigi Yagami Digimon Tamer/Sabertooth Mage

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    joder yo quede faltando los ultimos cao de este super fic....espero qeu logres hablar con el dantefox xD
  5. Yuri Nakamura.

    Yuri Nakamura. Amando a la muerte.

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    Bastante bien, con algunas faltas ortográficas, además de que te recomendaría que des un espacio entre párrafos para que no se vuelva tedioso leer.

    Con los diálogos, después de guión siempre lleva letra inicial mayúscula. Aunque claro sin el permiso del autor original, no es tan fácil hacer cambios, así que espero que pronto tengas respuesta suya.

    Nos vemos hasta entonces, gracias por la invitación.
  6. Neozigma

    Neozigma New Member

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    aparto cu*ve que es un fanfic* meh...interesante...algo aburrida pero interesante
  7. Holmen

    Holmen New Member

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    Hola Silent, soy un viejo lector de este grandioso fic, paso a decirles a todos una malas notias yo me puse en contato con Dantefox hace barios meses atrás para saber si lo iba a subir en Fanfiction.net y el me dijo lo siguiente.

    En cuanto a demonio, lamento eso pero siento que hacerlo de nuevo ya no tendría la misma fuerza que tenía cuando lo hice. No sé si me explicó. Lastimosamente el final de esa historia pues solo lo sé yo y una persona más (mi prima), quien siempre estaba pendiente y leía el capítulo antes que nadie, es decir, antes de publicarlo. En todo caso, esa historia puede tomarla cualquier User, de cualquier foro, y, si desea terminarla, pues gracias. De verdad lo lamento, en serio, pero si la reescribo no sería la historia que plantee. Aunque pueda recordar casi todo, jamás tendrá el sentimiento que le puse cuando la escribí, puesto que ahora se me puede ocurrir nuevas ideas, o no tan buenas, o puedo omitir cosas. Espero que puedan entender, pero prefiero dejarla así. Lamento mucho eso, pero, quien sabe si alguien pueda hacerlo mejor que yo.

    eso me contento en el capitulo 19 de Itami no Satsu que esta en la pagina ya dicha, esto lo pone al final del capitulo, es una lastima ya que el ya había dado los titulos de las conti que faltaban, pero si tu vas a agarrar la historia yo tengo hasta el ultimo capitulo publicado por él, solo mandame un mp si no los tienes y yo te los mandare, era solo eso Bay Bay
  8. silent19

    silent19 New Member

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    woaw no pense q esto fuera tan leido
  9. anbufox9

    anbufox9 New Member

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    Demonio, una historia diferente es un clasico entre los clasicos de forosDz fue el primer fic que yo ley y por el que me huni a la pagina para comentar, ya muchos han intentado con permiso del autor o sin el seguirlo desde distintos puntos de la historia, ya que dantefox es un autor que aunque tarda en continuar los fic simpre lo hace.
    Si mal no recuerdo el mensaje suyo antes dicho, fue tras el robo de su ordenador, y la perdida de una serie de capitulos ya escritos. Esto lo deprimio e hizo que dejara en hiptus otros 2 fic que tenia y este dijo que no tenia pensado continuarlo por el momento (aunque todavia hay los que tenemos esperanza en que vuelva con el, todo es posible, y ya a demostrado que aunque lo plagien o versionen el original simpre gana)
    En estos momentos mantiene activo Itami no Satsu que es un fic igual de bueno o mejor si es posible.
  10. silent19

    silent19 New Member

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    Bueno para todos los fanaticos de este fic aqui les dejo la primera parte disfrutenlo :D

    Sin honor.​

    — ¿Hermano por qué lo hiciste?

    — Para probar mi capacidad.

    — Sólo por eso.

    — Sí, y ahora… — activando su sharingan — ¡tú!

    — ¡Ahhhh! ¡No me muestres estas cosas por favor! — Gritó a todo pulmón.

    — Si quieres vengarte: ódiame, despréciame, estúpido hermano… y cuando tengas unos ojos iguales a los míos, ven a buscarme. — Señaló monocorde el prodigio del clan Uchiha, dejando a su hermano menor inconsciente, desapareciendo en la sombra.

    En ese preciso momento, por las puertas del norte, Naruto entraba al barrio Uchiha. Se extrañó. Por lo general ese lugar siempre estaba cerrado, lo sabía puesto el abanico de colores rojo y azul en lo alto de la puerta, era inconfundible.

    — Eh, ¿por qué no habrá gente? Está todo muy oscuro. — Se introdujo más en el barrio Uchiha. La noche, a pesar de tener una gran luna, parecía tener cierto tono mordido, fatal. Naruto, ante la espesa oscuridad provocada por el paso de unas inmensas nubes violáceas, no tardó mucho en tropezar. Las nubes lentamente fueron llevadas por una ventisca y la luna nuevamente empezó a brillar con fulgor, más, la blanca luz, rápidamente se tornó rojiza al reflejar un líquido espeso y asqueroso regado por doquier. Ante ese efecto macabro, Naruto levanto la mirada y lo que observó, lo dejó absorto. — ¿¡Qué diablos es esto!? — Articuló amedrentado mirando la dantesca escena. Era horrible: decenas de cuerpos cercenados, rotos, mutilados. Con rapidez se levantó y comenzó a retroceder. Al hacerlo cayó encima de uno de los cadáveres, ensangrentándose así de pies a cabeza y manchando todo su cuerpo. Por instinto se alejó de la masacre arrastrándose hacia atrás, tenía el
    rostro despavorido. Entonces sintió que se topó con algo, temeroso viró la cabeza y miró a alguien.

    — ¡Eres tú!, ¿qué paso aquí? — Tartamudeó al hacer la pregunta.

    —Ah… — ¿¡Qué te sucede!? ¡Oye, me escuchas! ¡Te estoy hablando Sasuke! — En el instante que terminó de pronunciar el nombre, el susodicho cayó desmayado. Velozmente se adelantó y lo sostuvo entre sus pequeños brazos, evitando así que Sasuke fuese a parar al suelo. Se irguió como pudo y trato de despertarlo. — Estas bien... Oye Sasuke, despierta. — Le daba golpes en el rostro en un intento desesperado, tenía mucho miedo y no sabía que pasaba. Esa situación era demasiada para niños tan inocentes. Pasados unos cuantos segundos, su impotencia se hizo más notoria al oír unas pisadas provenientes de la entrada del barrio.

    Ante su temor, y con la desesperación de salvar su vida y la de Sasuke, él pequeño recogió una katana que estaba en la mano de uno de los cuerpos. La espada estaba manchada con sangre fresca. Le prestó muy poca atención a ese detalle y la empuño de forma amenazante con determinación. Pensó qué quién hizo eso, había vuelto.

    — ¿Quien anda ahí? — Preguntó con un hilo de voz. — ¡Respondan! — Aclaró con falsa valentía. Si bien la respuesta sonó ronca y sorprendida, con una frase repugnante que él conocía bien:

    — Es ese niño.

    — ¡Tú, maldito demonio, ¿hiciste esto?! ¡Pensar que eres sólo un niñato! — Dijo otra voz diferente de la primera.

    — ¡Seria mejor matarlo, pero tengan cuidado, si él pudo hacer esto, podría también matarnos a nosotros! — Increpó otra voz, un poco más aguda.

    — ¡No, será mejor llevarlo ante el Hokage! Recuerden la ley, además el consejo dictará su sentencia. — Concluyó un nueva voz, más seria y ronca.

    — ¡Pero capitán! , tenemos la oportunidad y... — Animó la voz primera voz que expresó aquella frase tan odiosa.

    — ¿¡Crees que no lo sé!? ¡Pero el Hokage no lo verá de la misma forma! Créeme, así será mejor. — Al concluir la plática, cuatro sujetos aparecieron desde la negra vacuidad. Todos poseían marcaras que recordaban a animales. Naruto los había visto en alguna ocasión, escuchó decir a los mayores que se llamaban ambu, sin embargo sabía que no serían amigables gracias a la conversación anterior. Antes de poder decir algo, lo cuatro sujetos los rodearon como si de alguien extremadamente peligroso se tratase. Entonces uno de ellos, le dio tal golpe en el estómago que lo dejó inconsciente.

    — No fue difícil.

    — Debe estar cansado de matar — Clamó con odio el de la voz fina para después patearlo, provocando que el niño gire un par de veces en el suelo.

    — Maldito demonio, tú acabaste con mi padre y ahora haces esto. Lo golpeó otra vez, enviándolo más lejos. Se acercó para continuar, pero el capitán lo detuvo. — ¿Por qué capitán? ¡Déjeme acabar con él!

    — ¡Lo he dicho ya! Lo llevaremos con el Hokage, él ahora es un prisionero. — Refutó zanjando el asunto. — Lo que tenemos que hacer ahora es buscar sobrevivientes, tiene que haber alguien más aparte de este pequeño— Alzó a Sasuke y lo miró con tristeza. — «Demonio maldito, ¿no fue suficiente destruir la aldea?»

    Pasaron varios minutos. Al cuarto de hora, los tres se reportaron con el capitán.

    — Señor, no hay sobrevivientes. Todos están muertos. No puedo creerlo, el clan más poderoso de Konoha exterminado por un niño. No, mejor dicho, por el Kyuubi.

    — ¿Quieres decir que este pequeño es el último Uchiha? — Expuso con una voz llena de odio y dolor.

    — ¡Imposible! — Comentó incrédulo el de la voz fina.

    — No hay duda. — Miró hacia Naruto todo ensangrentado y con la Katana en la mano. — Él acabo con todos. ¡Maldición, llegamos justo a tiempo! Sino, probablemente lo hubiese matado. — Ilustró lo último señalando a Sasuke.

    — Debemos ir en este momento a ver al Sandaime. Esta noche es una de las más tristes en Konoha. — Se lamentó el capitán. Recogió a Sasuke en brazos y se dispuso a partir. Pero antes regresó levemente la mirada y ordenó al de la voz aguda: — ¡Lleva a ese maldito!

    — Con gusto. — Esbozó una sórdida sonrisa y se acercó al niño tirado en el suelo. Lo volteo con otra patada y le amarró una soga a los pies, luego le ató las manos en la espalda y empezó a caminar arrastrando al pequeño, como si de basura se tratase. — Está listo. ¡Vámonos!— Enunció con gusto, con una sonrisa, y se adelantó al equipo.

    OoOoOoO​

    Desde la torre del Hokage, una luz amarillenta se fugaba desde el despacho del Sandaime. La ciudad dormía completamente, haciendo que esa única luz se pudiera divisar desde muy lejos. Y, del mismo modo, ante el silencio taciturno de la aldea, la voz exaltada de Sarutobi se escuchaba fuerte y desesperada, como el rugido de un león viejo y dolido.

    —¡¡¡Ustedes me quieren decir que Naruto mató a todo el clan Uchiha!!! ¡¡¡Son IMBÉCILES o qué!!! ¿¡Cómo un niño podría hacer algo así!? ¡Díganme dónde está! ¡Y por su bien, espero que esté bien!

    — Está en un lugar seguro, Hokage-sama. — Respondió ligeramente temeroso el de la voz aguda.

    — ¡Tráiganlo! — Dictaminó impávido.

    — No podemos. — Declaró el capitán decidido.

    — Acaso desobedecerás una orden mía. — Los ojos de Sarutobi se encogieron a tal punto que, los cuatro hombres, pensaron tener en frente suyo una bestia disfrazada, la cual estaba colérica y dolida. Se sintieron atrapados y temerosos. Una pausa densa hizo mella es sus corazones, no se atrevían a hablar siquiera, más, cuando la puerta se abrió, los ambu pudieron respirar nuevamente.

    — Sarutobi, ¿dudas de las palabras del mejor grupo ambu de Konoha?

    — A simple vista podemos concluirlo, sólo ese monstruo podría ocasionar tal genocidio.

    — Hmp… lo único que desean, concejales, es deshacerse de él. No desaprovecharan esta oportunidad ¿cierto? — Mencionó con el mismo tono, no así, los ancianos consejeros habían vista muchas veces ese rostro. Serian idiotas al no temerle, pero, por otro lado, le conocían mejor que nadie.
    — Nuestra misión es mantener al pueblo a salvo.

    — Cómo lo dice Homura, no es nada personal. — Aclaró la anciana consejera.

    — Mentira. — Refutó con simpleza, se acercó a su escritorio y extrajo su pipa. Con un movimiento pausado, contempló tenazmente a sus antiguos compañeros de equipo. Sabía que no podía intimidarlos, pero bien valía la pena intentarlo.

    — No importa si nos crees o no. La sentencia ya ha sido dada. Ni tu puedes hacer algo, esto ya se discutió con el feudal del fuego. — Respondió con sutileza la anciana Koharu.

    — Su destino esta trazado. — Culminó Homura.

    — « ¿¡El feudal del fuego!?» ¿Cómo es posible que el feudal lo sepa? — Rápidamente escrutó la mirada de los presentes. No logró leer a los consejeros, no por nada fueron temibles shinobis en su tiempo, sin embargo uno de los ambu se delató al mover su mano izquierda en un pequeño tic que no podía borrar. Cómo Hokage, él lo sabía. Y conocía a cada shinobi de su aldea. — Ya entiendo, primero fueron con el consejo.

    — Si, dado su posición respecto al demonio, hicimos lo que creíamos más conveniente. — Respondió el de la voz fina, lo hizo puesto los ojos del Sandaime lo arrinconaba con fervor.

    — Eso no importa… lo importante es que en reunión de emergencia, lo discutimos y se le fue avisado al feudal. — Inicio Homura.

    — Y hace diez minutos nos ha sido dada la sentencia. —Terminó Koharu.
    — ¿Cuál es?

    — Pena capital. — Respondieron al unísono, con tranquilidad perturbadora.

    — ¡Qué! — Gritó furibundo. — ¡¡¡Están dispuestos a matar a un niño de ocho años frente a toda Konoha, ¿están locos?!!!

    — Está decidido. No hay nada que podamos hacer.

    — Además, él no es un niño… es el Kyūbi.

    — No lo permitiré… — Pronunció peligrosamente suave.

    — Ya lo dije, —carraspeó Homura— ni siquiera el Hokage puede salvarlo.
    — Entonces lo veré por última vez. — Ordenó.

    — Crees que somos tontos, tratarías de salvarlo. Lo verás ésta tarde, en su ejecución. — Emitió con cierto tono satisfecho Homura.

    — ¡Malditos!; ¡cómo pueden matar a un niño de buenas a primeras, incluso a los prisioneros se le da más tiempo!

    — Ésta no es una situación común. Perdiste Hiruzen. — Con esas palabras, Koharu cortó la discusión. Segundos después el escuadrón ambu y los dos consejeros se retiraron. Sarutobi los miró hasta que la puerta se cerró. Debía estar tranquilo, no debía prestar atención a esa voz homicida en su interior, y, sobre todo, debía salvar al pequeño.

    — ¿Qué puedo hacer?, no puedo permitir tal absurdo, no sería justo después de lo que hicieron. — Se sentó en su silla, giró con ella y vio el rostro del Yondaime iluminado por la rojiza luna.

    A cierta distancia de la torre Hokage, en un cuarto oscuro, apenas alumbrado por esa misma rojiza luna, un pequeño niño se levantaba adolorido. Esa noche fue…, no había palabras para describirla. Lo castigaron con veinte azotes en su indefensa espalda, después lo interrogaron con crueldad para oírle decir lo que querían; llegados a un punto, el niño no soportó el dolor ni el cansancio mental, y admitió el horroroso crimen. Seguido lo arrojaron a una celda lóbrega para que se desangrara. Horas después, cuando despertó, se vio cubierto de sangre seca; a pesar de que se curaba rápido, aún le quedaban marcas en la espalda, sólo era un despojo humano, y lo que más deseaba en esos instantes era la muerte. Fue entonces cuando escuchó una voz desde su interior. No pudo comprender que decía, pero esa voz era muy ronca y gruesa, como si un fuerte viento azotara un lugar pequeño y frágil.

    — ¿Quién anda ahí? — El miedo hizo presa de él y con mucho nerviosismo, al no oír respuesta, continuó: — Muéstrate… por favor.

    — Tranquilo mocoso, soy un amigo. —Se oyó claro desde esa voz gutural y portentosa.

    — ¿Amigo? Yo no tengo amigos.

    — ¡Eso es cierto! — Dijo burlón, con delicia. — Pero puedes creerme: ¡Yo soy lo más parecido a un amigo que jamás tendrás!

    El pequeño dudaba de las palabras, sentía que se burlaba de él. Si bien su corazón saltaba ante la mención de que alguien quisiera ser su amigo.

    — Si eso es cierto, entonces dime en dónde estás y cómo te llamas. — Murmuró con inocencia.

    — Yo siempre he estado contigo, mocoso. ¿Por qué crees que sigues con vida después de que te lastiman tanto, eh?

    — No entiendo, yo he estado solo desde que recuerdo, además ¿dónde estás? No te puedo ver. — Como respuesta una risotada tenebrosa retumbó por doquier, y, con la misma voz burlesca, su aspirante a amigo contestó:

    — Mocoso, estoy aquí, en tu interior. Siempre estoy contigo; aunque no es mi gusto ciertamente — Enfatizó lo último con seriedad.

    — ¿En mi interior? Tal vez… ¿Eres mi conciencia, o quizás…?

    — ¡No!, no soy nada de lo que tú crees, pero estoy unido a ti… irremediablemente.

    — ¿Qué es irremediablemente?... bueno, no importa. Dime, ¿tienes un nombre?
    — ¿Un nombre? Ulm… Los humanos me llaman Kyūbi.

    — Te llamas así — rió — ¡Que coincidencia!, a veces escucho a los adultos que me llaman así. Oye, ¿que eres tú?

    — Olvidaba que no eres muy inteligente.

    — ¡Oye!

    — De cualquier modo, aunque te lo explicase, no lo entenderías. Pero si puedo decirte que soy la razón por la cual tu aldea te aborrece. — Rió con gracia. Esperó que el niño se enojara y le insultara, total, seguía siendo un patético humano, sin embargo la respuesta que oyó, no la esperaba.

    — Ah, ya veo, entonces es por ti. Pero no importa, eso hacen los amigos ¿cierto? — Dijo con tanta seguridad e inocencia, que el Kyūbi no hizo comentario alguno de su falta de cerebro.

    — ¿No me odias, mocoso? Te he dicho que la aldea te detesta por mi causa, y te quedas tan tranquilo.

    — Ya lo he dicho, tú dices que eres mi amigo, y me has ayudado. No podría odiarte. — Esas palabras sorprendieron al zorro demonio, no daba crédito que tuviera un corazón tan puro. Una risotada igual, pero tan diferente a la vez, inundo sus oídos.

    — Mocoso ingenuo…, dejémoslo la charla para después. Ahora necesito que cierres los ojos y te concentres lo más que puedas en tu estómago.
    — ¿Para qué? No tengo hambre.

    — ¡Sólo hazlo!

    Naruto no quería hacer enojar a su nuevo amigo, fue así que se concentró en su estómago. Pasados algunos instantes despertó en un lugar oscuro. Se levantó y miró una zona grande. Temeroso empezó a caminar, pero rápidamente se perdió ante las decenas y decenas de pasadizos que existían en ese extraño sitio. No obstante, algo le instigaba e instintivamente tomaba un camino inexistente para cualquier otro. Al cabo de unos cuantos minutos llegó a una enorme estancia. Y, ahí, al fondo, observó una gigantesca puerta.

    — ¿En dónde estoy? — Se preguntó con asombro, y no paso mucho para que la voz de su amigo, se escuchase nuevamente. Por increíble que pareciese, el sonido salió desde detrás de esos barrotes.

    — Acércate mocoso. — Naruto obedeció. Cuando estaba cerca, una inmensa garra surgió chocando contra las rejas de la puerta. La sola uña era monstruosa, además el áspero gruñido que él ser dio, hizo que cayese al suelo totalmente enajenado: asustado al punto de casi mojar los pantalones y maravillado como nunca antes. — Lo siento, son mis instintos. — Dijo petulante el colosal zorro al lograr su cometido.

    — ¡Me asustaste!— Expresó con una mezcla de temor y excitación. — ¡Vaya!< ¡eres sorprendente!, ¡enorme!, ¿¡y un zorro!... pero eres algo deforme? ¿no?

    — ¿¡Deforme!? — Indagó molesto.

    — ¡Sí, mira: —apuntó con su dedo— tienes una, dos, tres… ¡nueve colas!, y yo que sepa, los zorros tienen solo una! — Como respuesta el zorro se carcajeó con diversión pura.

    — Mocoso, eres divertido. Ningún humano se ha atrevido a hablarme, siquiera a mirarme, y tú me tratas de una forma tan irrespetuosa. En verdad me agradas, pero éste no es momento para eso. Te he hecho venir por otra razón. Si no hacemos algo, desapareceremos.

    — ¿Desaparecer? Tal vez sea lo mejor, nadie me quiere. No le veo inconveniente.

    — ¡Tal vez tú quieras morir, pero yo no! Aún no puedo permitírmelo. Te he dicho que estoy dentro de ti, y mientras el sello del Yondaime esté aquí, no puedo salir. Así que necesitaré que saques éste sello por un momento. Con eso podremos escapar y destruir toda la aldea. Nos vengaremos, y terminaré lo que empecé hace ocho años.

    — Yo… no, no puedo hacer eso… No puedo dejar que destruyas la aldea.

    — ¿¡POR QUÉ NO!? ¡Estos estúpidos humanos te ejecutaran sin piedad por algo que no hiciste, ¿y te quedaras sin hacer nada?! — Gruñó rabioso.

    — Lo sé, aun así no quiero hacer daño a nadie; aunque me hayan tratado mal, no quiero que nadie muera. Además, no tengo miedo a la muerte, eso lo perdí hace tiempo. Perdón Kyūbi-san. — Culminó desapareciendo.

    — Mocoso, ahora entiendo por qué terminé dentro de ti; a pesar de todo lo que te han hecho, aún quieres salvar a esta estúpida gente. Lo que más me sorprende es que no tengas ningún temor a tu destino — rió con satisfacción. — ¡Creo ya es la hora! Pero no te preocupes Uzumaki Naruto, no permitiré que mueras; aunque a ti no te guste, aprenderás a odiar—poco a poco la luz se desvanecía, y sólo quedaba la inmensa sonrisa de esos peligrosos dientes, junto con el brillar escarlata de sus temibles ojos carmesí. Y, con ese aspecto de pesadilla, habló para sí: — Tenlo por seguro, yo me encargare de eso… mocoso.

    En el mundo real, Naruto había sido despertado por el Ambu de la voz fina.

    — Ya es tiempo. Hoy es tu fin monstruo. Pagarás por todo lo que has hecho. — Señaló con satisfacción mientras le empujaba delante de él. — Sabes, disfrutaré viendo el espectáculo. Por fin será vengada la muerte de mi padre.

    — Ahora entiendo; aunque yo no lo haya hecho nada, debo cargar con las cosas malas que hizo Kyūbi-san. Bueno, creo que éste será mi fin. — Expresó relajado a la par que esbozaba una sonrisa nostálgica. Por un momento el Anbu de la voz aguda se congeló y sintió una opresión en el pecho al oír esas palabras. Dejó de verlo como un demonio y sólo miró al triste e indefenso niño que estaba frente a él.

    — «No puede ser. Acaso… ¿esto es culpa?» — Rápidamente fue sacado de sus pensamientos cuando se encontró con su compañero de escuadrón. Acto seguido dio un empujón a Naruto. No debía dejarse engañar.

    La mañana avanzó velozmente y la tarde llegó. El Sandaime estaba en el hospital tratando de hablar con el pequeño Uchiha que estaba, literalmente, en otro mundo. Tenía la mirada perdida, efecto del shock psicológico de ver a toda su familia muerta. No obstante, una pregunta de Sarutobi lo sacó de sus pensamientos y respondió de forma tímida:

    — No fue él.

    OoOoOoO​

    La ejecución pública era sólo guardada para los peores criminales y traidores de la aldea. Dejándoles sentir a esa condenada escoria humana; la humillación, vergüenza y brutalidad de una muerte sin honor e indigna. Muchos de los aldeanos estaban en el lugar, la mayoría eran personas que habían perdido algo en el ataque del Kyūbi, y uno que otro curioso. También se encontraban varios shinobis; si bien era una suerte que no se permitiese a niños, la ley lo prohibía. Mucho más por el horrible episodio que se estaba llevando a cabo en ese día negro.

    Trataron a Naruto como si fuese el peor criminal de la historia. Traía unos grilletes enormes, en tanto su mirada se hallaba postrada en el suelo. Muchas mujeres, y unos pocos hombres, sintieron pena por el niño, pensaron en la edad: no era más grande que sus propios hijos. Indignados, gritaron desconformes por el trato que imaginaban había recibido al ver sus ropas manchadas de sangre, pero eran acallados por otros aldeanos y shinobis, quienes argumentaba que era la sangre de todo el clan Uchiha, que en verdad era un demonio, y si lo dejaban vivo, los próximos serian todos en la aldea.

    Después de la pequeña discusión, varios se retiraron a sus casas. No querían ver acto tan inhumano y asqueroso, pero aun así, mucha gente esperaba con ansias la muerte de quien para ellos: mato a un hermano, a una madre, a un padre, quizás a una hija o novio. Cada uno tenía sus razones, y todo lo que había en ellos era venganza. Y esa pútrida sensación bestial y primitiva, no les dejaba ver con claridad sus actos. Así pues, Naruto fue llevado a una zona elevada donde se encontraba el consejo de la aldea.

    — Uzumaki Naruto, por el crimen de genocidio y la exterminación del clan Uchiha, se te ha sido sentenciado a la pena capital, sin tener ningún tipo de derecho a un juicio. ¿Cómo te declaras?

    El niño no dijo nada, sólo miraba el suelo.

    — Tu silencio lo declara, ¿tienes algo que decir?

    — Quiero…, quiero que mi muerte no sea tan dolorosa, por favor. — Pidió con una expresión casi de sonrisa.

    — Está bien. — Concedió Homura, luego continuó: — Tu muerte será rápida e indolora, será por medio de nadami kiu yashin (técnica del sueño eterno). Técnica por demás humana, utilizada en guerra para sacar del sufrimiento al herido incurable. Será como dormirse. — Eso no evitó que algunos aldeanos protestasen.

    — Gracias. — Susurró el niño, al anciano consejero.

    El viejo empezó a realizar los sellos despacio, mientras los realizaba, por primera ocasión en el día se preguntaba si lo que hacía era lo correcto. Ya era tarde para eso, su mano estaba lista con la técnica. La técnica daba una descarga eléctrica al cerebro, haciendo que éste se apagase y el sujeto se durmiera. Un sueño del cual nunca despertaría. Era una técnica muy piadosa debido a que era utilizada con aliados. Su mano brillaba con un chackra verde. Homura se acercó a la frente del niño despacio, casi temblando, cuando de pronto se escuchó un fuerte grito:

    — ¡¡¡Deténganse!!! ¡Tengo pruebas que el niño no es culpable!

    Todos volvieron la mirada a la procedencia de esa voz. Miraron asombrados al Sandaime, quien traía consigo al último Uchiha, sin embargo fue tarde, la mano de Homura topó la frente del indefenso Naruto.

    El pequeño sintió como una corriente cálida invadía su indefenso cuerpo, poco a poco empezó a cerrar los ojos. El grito que había escuchado, mejor dicho, la voz, le era familia; y a pesar que ésta seguía hablando, también se iba desvaneciendo, como si esa persona se estuviese alejando. Cuando la voz se apagó completamente, se encontró a si mismo entrando en un lugar que parecía un campo muy hermoso, tranquilo y sereno; no sentía nada: ni dolor, ni tristeza, y la soledad que hasta ese momento había experimentado, se retiraba para dar paso a una nueva sensación de bienestar. Ante aquel espectáculo y las emociones sentidas con fuerza, se preguntó en dónde se hallaba. Parecía que aquel lugar era sólo para él, y remembró todos los eventos que lo habían llevado hasta ese momento. Entonces, de un momento a otro, todo se volvió oscuridad. La tierra en frente suyo se agrietó, el cielo se oscureció y grandes nubes rojas aparecieron. Sintió como el suelo se rompía bajo sus pies, dejándole caer en una inmensa oscuridad hasta llegar a un sitio que reconocía vagamente: era el lugar donde había encontrado a él ocasionador de todas sus penumbras, pero en ese momento, en vez de la gran reja, sólo había un espejo no más grande que él. Cuando se acercó, miró su reflejo y las condiciones en las cuales estaba; se aproximó un poco más, de pronto una mano salió del espejo y le agarró por el cuello.

    —¡¡¡Estúpido, moriré por tu debilidad!!! — Gritó enardecida una voz desde el espejo.

    — ¿Quién eres tú? ¿Eres Kyūbi-san?

    — ¡¡¡NO!!!

    — Entonces ¿¡quién eres!? — El aire escapaba copiosamente de sus pulmones, el agarre era muy fuerte, asfixiante; pero lo que más le impresionó fue ver a su agresor, aquel ser tan endemoniadamente fuerte, tenía su apariencia, y, si había alguna diferencia existía entre los dos, sólo se podía apreciar en los ojos: el tipo del espejo tenían unos ojos de color rojo endiablado, quemándose en la oscuridad como dos cigarros monstruosos y brillantes. Sintió un miedo primigenio, absoluto; ante ello, reunió valor y gritó desesperado: — ¡¡¡DÍMELO!!! Si eres Kyūbi-san, ya te pedí disculpas. — Entonces oyó una risa grave que venía desde otro lado de la habitación.

    — Hey mocoso, estoy por aquí.

    — Kyūbi-san, si tú estás ahí… entonces—miró con terror al ser enfrente suyo— ¿quién es él?

    — ¡Hahaha! — Rió gutural, con satisfacción— ¿No lo recuerdas? Pero si eres tú. ¿No lo ves?

    — ¿¡YO!?... ¡No, no puede ser!, ¿¡qué significa esto!? — El Kyūbi dio una risotada imponente. En ese instante su reflejo sacó medio cuerpo desde el espejo, para después atraerlo hasta acabar lo más cerca posible, apenas unos pocos milímetros separaban sus rostros.

    — ¡YO SOY TÚ! —Gritó iracundo esbozando una sonrisa perversa, luego completó ante el aterrado niño: — ¡Soy tu odio, tu soledad, tu tristeza y nostalgia!; y, ahora, principalmente, me he convertido…—la mano que lo sostenía por el cuello, fue deformándose hasta convertirse en algo inhumano, más parecido a una garra. La fuerza se multiplicó, casi perdió la conciencia, pero claramente pudo oír lo último: — ¡en tu fuerza!

    Fuera de esa realidad ilógica, en Konoha las cosas no estaban mejor. El Hokage llegó con suma tristeza hasta donde se encontraba el niño. Se abrió paso entre la estúpida multitud llevando al pequeño Uchiha de la mano. Cuando alcanzó el sitio, recogió a Naruto entre sus brazos; indignado observó la vida del pequeño escaparse, sin nada que pudiera hacer. Llegados a ese punto sintió vergüenza, horror y desprecio hacia las personas que se encontraban ahí. Quería decir tantas cosas a esa estúpida multitud, pero las palabras no bastaban para poder apaciguar su ira y culpa. Así pues se dirigió al consejo en voz baja:

    — ¿Estáis contentos? ¡Una vida inocente se perdió por su odio!

    — ¿¡De que hablas Sarutobi!? ¡El propio niño confesó el crimen!

    — ¡Ustedes sólo lo querían muerto! Era una carga demasiado pesada para ustedes ¿no? En que estúpida y desquiciada mente cabría la posibilidad que un niño, sin más que pequeños conocimientos ninjas, exterminara a unos de los clanes más poderosos de Konoha.

    — ¡Ni tú crees esas palabras Hiruzen! —Defendió Koharu a su compañero. — El Kyūbi fue encontrado en el lugar de los hechos. Todo apunta hacia él, además, el mejor escuadrón ambu dio fe de eso.

    — No perderé más tiempo con ustedes, ¡su estupidez no conoce límites! No comprendo por qué el Yondaime entregó, a imbéciles como ustedes, lo más preciado que tenía. —Dijo de forma parsimoniosa y cruel, acusando a todos los presentes. — Y en cuanto a que el niño haya aceptado, me han informado que lo hizo después de tortura mental y física.

    — Sarutobi; aunque no quieras aceptarlo, es el único sospechoso.—Refutó ofendido Homura.

    — ¿En verdad crees tus mentiras? Entonces, si eso es verdad, lo que este pequeño me dijo fue mentira. — Comentó señalando al niño a su lado.

    — ¿Quién es? — Mencionó Koharu, de forma acusadora.

    — El ultimo Uchiha. — Respondió el ambu de la voz fina.

    — ¿Uchiha? No murieron todos.

    — No, el pequeño se encontraba muy cerca de Naruto cuando lo encontramos.

    — Ya veo. —Sonrieron los concejales. Homura se acercó al niño y, más como afirmación, preguntó: — Has venido a ver como se hace justicia.

    Sasuke estaba al punto de la histeria, encubriéndola perfectamente con una calma terrorífica; tenía los ojos llorosos y mantenía la mirada centrada en el rostro de Naruto. — Él sólo…—incrementaba su voz—él sólo…— dijo más alto— ¡¡¡él sólo trataba de ayudarme!!! — Gritó a todo pulmón antes de caer desmayado por la impresión.

    — ¿Qué significa esto? ¡Oye, oye…! —Le replicó exaltada la consejera.

    —Yo lo explicare—pronunció con todo solemne Sarutobi. Se dirigió al pueblo y al consejo, mientras tanto Naruto era llevado en una camilla a la torre de Hokage. Sus ojos engullían una ira malsana, ominosa, deseando con fervor herir a los presentes, y si no podía hacerlo con acciones, serian con palabras:
    »En la tarde me dirigí al hospital para tratar de hablar con el pequeño Sasuke. No tengo que decir que su estado era devastador, mucho más por el ataque psicológico sufrido... — las personas empezaron a murmurar, cosas como: “Lo ven, disfruta matando”, “es un demonio”. No obstante, Sarutobi continuó vehemente: —…por ver a toda su familia muerta. Pero en medio de mis preguntas, un hecho lo sacó de la profundidad en la cual estaba sumergido, y ese sólo hecho demuestra qué incluso un niño que lo perdió todo, está más lúcido que una aldea entera de imbéciles. — El silencio se extendió por doquier. Sarutobi entonces cerró los ojos para transmitir sus recuerdos, casi y podía oír a Sasuke despertar de su letargo y exclamar:
    — ¡¡No fue él!!

    — Sasuke, tú…—Sarutobi no cabía en su asombro— ¿Qué dijiste?

    —No fue él. — Repitió más bajo.

    —Cuéntame lo que sucedió, una vida depende de esa historia.

    En ese instante, con gran esfuerzo, Sasuke le contó todo lo que había vivido desde cuando encontró a su madre y padre muertos, hasta el momento que su hermano le confesó todo. Sus motivos, su crueldad y aspiración.

    — ¿Qué hacia Naruto en ese lugar? — dijo tratando de asimilarlo todo.

    — ¡Quería ayudarme! ¡Él sólo quería ayudarme!

    —Bien—se levantó—tenemos una vida que salvar y un destino que proteger. «Por un momento pensé que tendría que revelarlo todo»

    —¡¡Eso es imposible!! — Gritó un consejero sacando de sus memorias al Sandaime. Ante ello, el Hokage abrió sus cansados orbes y retó con satisfacción a Koharu

    —Ustedes escucharon a Sasuke. El único que presencio el hecho, y por si fuera poco, señaló su hermano cómo el asesino. Y eso coincide con los reportes de cadáveres. Uchiha Itachi es al único que no se ha encontrado. No sé ustedes, pero veo más lógico que un Anbu entrenado, un prodigio shinobi y genio de su clan, haya perpetrado tal acto, y no un pobre niño inocentón que apenas y sabe arrojar un Kunai. Ahora lo único que podemos esperar es que el niño sobreviva, y dadas las circunstancias, pediré su renuncia. Si tienen algo de honor, qué lo dudo, la aceptaran. Por su parte—acusó a los Anbu que dieron testimonio— No vale la pena castigarlos, ¡esto quedará en sus corazones! En cuanto a ustedes gente de Konoha, ¡este día será recordado como el día que la gente humilló, maltrató y odió a un niño que sólo quería ayudar! ¡Me avergüenzo de éste pueblo, y puedo decir con certeza: es el día más negro de Konoha, el día en que sus habitantes, perdieron el honor!

    A todos les costaba asimilar lo sucedido. Simplemente no lo podían creer, se sentían basura, y que el cielo los condenara con una espesa lluvia, no ayudó en nada. Los tormentos de ese día los perseguirían por el resto de sus infortunadas vidas. El Hokage se abrió paso por entre la pequeña multitud.

    Para Sarutobi fue gratificante observar cómo todas las miradas apuntaban al suelo. Habían perdido el honor, la fe en sí mismos. Si bien esa tarde sería borrada de la historia del pueblo, en los corazones quedaría impresa, hasta el día de su muerte, tal atrocidad. No podían huir de eso, no podían huir de ellos mismos. El mayor castigo dado por Sandaime para su poblado, fue una dolorosa verdad.

    Al llegar a Sarutobi a la entraba de la torre Hokage, observó devastado el estado del niño. Tenía esperanzas en que el niño saldría de esa situación, pero cuando se acercó, no pudo creer lo que sus ojos advertían. Ese sería el comienzo, a partir de ahí, la historia de Uzumaki Naruto, cambió.
  11. Yuri Nakamura.

    Yuri Nakamura. Amando a la muerte.

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    Sentí un poco largo el capítulo, sin embargo muy bueno y vi mejoras en la ortografía, eso enriquece el escrito. En verdad me alegra que no tengas problemas con esta historia, gracias por el aviso.

    Espero la próxima actualización.
  12. Luigi Yagami

    Luigi Yagami Digimon Tamer/Sabertooth Mage

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    por chango man!!!! se me habia olvidado el ataque de ira e estupides andante que me dio cuando lei esto por primera vez jejejeje se agradece el reupload de esta genial historia
  13. Gabe

    Gabe New Member

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    Interesante, es una trama interesante, se ve que aqui el lado maligno es el que tendra el control, entonces me umagino que serria una trama con algo del Sindrome del Dr Jekyll y Mr Hide
  14. Dark Marmota

    Dark Marmota New Member

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    woooo nunca habia leido algo asi se ve interesante nunca habia oido de este fic ¡

    avisame cuando saques el prox cap quiero seguir leyendolo
  15. Holmen

    Holmen New Member

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    Hola, esta bueno repasar la lectura de grandes fics como lo es este, pero lastima que ya me lei como 11 veces esta historia es increible la trama que hay en ella, sin mas que decir me despido Bay bay.
  16. christian666

    christian666 Invitado

    Hola soy nuevo en esta historia pero dejame desirte ke este fic esta jenial aunque no he leido el otro me gustaria que lo continues lo mas rapido posible
    y me gustaria que me abisaras cuando subes la conti
  17. zorro dorado

    zorro dorado New Member

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    Tengo que decirlo: me gusta mucho este fic. Es de los mejores que he leido y ojala que ahora no quede inconcluso. Espéro y me avises para cuando subas la conti.
  18. silent19

    silent19 New Member

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    bueno amigos fanaticos dentro de un rato pondre la continuacion no c desesperen la paciencia es una virtud muy grandisosa
  19. silent19

    silent19 New Member

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    En la Oscuridad​
    Cinco años después.

    — “Eso es imposible…”

    — “Ustedes oyeron al pequeño…”

    — “Quiero que mi muerte no sea tan dolorosa…”

    — “¡¡¡Sólo quiso ayudarme!!!”

    Un grito que conlleva desesperación. El rostro de la muerte reflejado en un niño que por su inocencia pagó, y qué; a pesar de su destino, altivo se halló. Sin temer a lo desconocido desapareció, quedando sólo oscuridad en su lastimado corazón.

    Se despertó súbitamente, sudaba copiosamente y las imágenes aún estaban muy frescas en su memoria. Viró la cabeza y atisbó por la ventana el alba, poco más y el sol saldría.


    — Maldición—se llevó la mano al rostro y se dejó caer hacia atrás, observó el techo blanco de su habitación y meditó: — Otra vez ese sueño. No, es una pesadilla— Se levantó de un salto de la cama, caminó hasta el baño, abrió el grifo del lavabo y se mojó la cara. Al erguirse, detalló su rostro. —Jamás tendré paz—afirmó mirándose en el espejo, como si se preguntase si era una verdad absoluta. Fue quizá la quinta o sexta ocasión cuando se dio cuenta de los golpes en la puerta, debía serlo puesto los golpes eran más fuertes.

    —Demonios, quien será tan temprano. — Se dirigió hastiado hasta la puerta y la abrió de un solo golpe, al ver a la persona quién tocaba, únicamente pudo expresar aburrido: — ¿Qué haces aquí? — Giró su cuerpo y se introdujo a la casa, lo que menos deseaba era tener una conversación frívola. No así, la chica entró, tras unos cuantos segundos, buscando las palabras correctas y con las mejillas sonrojadas, se animó a hablar.

    — Lo lamento, de verdad. Pero como ayer dijeron que formamos equipo, pensé que sería mejor venirte a buscarte. Así iríamos juntos donde el sensei y pues… bueno… tal vez…, quiero decir, si tú quieres, nosotros, nosotros, podría… podríamos tener una… una…

    — ¿Una qué?

    — Una… una… —Bajó la mirada, discutió mentalmente consigo mismo, y, reuniendo todo el valor completó: ¡Una cita! — Cerró los ojos, avergonzada, tal vez por ello no advirtió que su compañero dejó de prestarle atención y entró a un cuarto. Nuevamente su valor no sirvió para nada.

    —No comprendo lo que dices, pero ya que viniste, espérame unos minutos. Me cambio y nos vamos.

    —Está bien—aludió deprimida.

    —Por cierto—escuchó desde el cuarto—espero estés preparada para la prueba de Kakashi.

    —Sí, si lo estoy. — Contestó aún triste por arrojar las palabras, y su valentía, al viento. —«Siempre tan frío y distante… ¡pero eso lo hace más lindo! ¿no?» — en medio de su epifanía, su molesta segunda conciencia rebatió: «dámelo a mí y no tardo nada en calentarlo.»—Su mejillas compitieron con las brasas ardientes de un volcán, y, ante las imágenes imaginadas, sólo pudo gritar de forma aún más vergonzosa, de ser posible.

    — ¡Qué sucede, Sakura! — Salió de la habitación y se extrañó oír tal grito ¿sugestivo?

    — Ah, bueno… es sólo que estoy emocionada por la prueba. «Y por estar contigo» ¡Silencio! No, no es a ti, bueno, sé que no hay nadie más pero… lo que quiero decir es qué… yo y ella, nosotras… — No podía avergonzarse más, en especial al divisar esa mirada con el ceño fruncido que él le daba.

    — Te comportas raro. Siempre lo haces. — Dijo pasando por un lado de ella, abriendo la puerta y emergiendo a la calle.

    — Soy… ¿rara? — Esas palabras le cayeron como una piedra de cien kilos.

    Incluso cuando salía de la casa, seguía repitiendo: — ¡Rara! ¡Rara! ¡Rara!...
    A unos cuantos metros de la casa del chico, Sakura lo alcanzó. Se posesionó a su diestra y caminaron juntos hasta el campo de entrenamiento número siete. Una vez ahí, se dedicaron a esperar a su sensei, además también ese día conocerían a su nuevo compañero de equipo. Según Kakashi, la razón de que su nuevo compañero no hubiese estado en la academia con ellos, fue porque había sido instruido por un maestro particular. No es necesario decir que eso no agradó al acompañante de Sakura.

    Después de esperar mucho, mucho, muchísimo tiempo; por fin su sensei hacia aparición. Lo peor fue la tonta y extraña escusa que puso al llegar, algo así como que los caminos de Konoha cambian conforme a la estación o algo por el estilo. Sus estudiantes, con el tiempo, aprenderían que no importase la situación, su sensei siempre haría lo mismo entonces.

    — Bueno como ya hemos perdido tiempo…— «que descaro, si fue por su causa» pensó Sakura —…haré las cosas lo más pronto posible. —Sacó un par de cascabeles. — Tienen que quitarme esto, y para hacerlo, tienen que venir con la intención de matarme ¿entienden?

    — Kakashi-sensei, no tendríamos que esperar a nuestro compañero «tal vez lo olvido» — Sakura, pero si… —antes de concluir su frase, el joven del equipo le interrumpió:

    — Pensé que estabas preparada Sakura. No me digas que no te has dado cuenta. Desde el instante en que llegamos, hemos sido vigilados por nuestro compañero de equipo.

    — ¡¿Qué?!

    — Además la persona que se ha estado escondiendo, es muy mala para eso. Pero que tú no la hayas detectado, significa que eres inferior, o quizás estés mal de la vista.

    — Yo… — Podría decirle que no tenía ojos para otra cosa si no era para él, pero no lo creyó conveniente por obvias razones.

    — Bueno, bueno. Eso no es importante, pero creo que es mejor las conozcan ¿no creen? — Giró hacia el Sur y habló fuerte a un árbol cercano. Al advertirlo, hasta Sakura se preguntó si de verdad no tenía algún problema de visión, y es que su camuflaje eran tan vistoso como una pelota roja en la nieve. — ¿El examen ya va empezar, será mejor qué te nos unas?
    Del árbol surgió una sombra, y pronto se posó en frente de su nuevo equipo.

    Para la sorpresa del integrante masculino, y desagrado de Sakura, era una joven.

    — Vaya, era de esperar viniendo de ti. En verdad los rumores son ciertos. — Enunció hacia el joven del grupo.

    —Con esa ropa, no es ningún cumplido. ¿Desde cuando un árbol tiene hojas ¡moradas!?

    — Hmm… Mi primera impresión de ti, déjame pensarlo… ¡Ya sé!: te odio.

    — Tsk…

    — Éste antipático-antisocial va a ser mi compañero — Le preguntó a Kakashi, el susodicho asintió y siguió leyendo su librito con devoción.

    — ¡No sé quién eres!, pero no permitiré que le hables así, ¡entendiste! — La joven se acercó a su interlocutora; la detalló de arriba abajo, de un lado para el otro, la rodeo… mientras tanto, Sakura observaba extrañada su actitud. — ¿Que estás haciendo?— Profirió exaltada, incluso una vena en su sien se marcó ante la creciente ira.

    — También seré compañera de esta niña tan plana. Más parece un hombre ¿no?

    Kakashi asistió y dio la vuelta a la página.

    — « ¡¡¡ La mataré, la descuartizaré y cuándo esté enterrada, bailaré encima!!! » — Ésta vez te apoyo—susurró Sakura.

    Ahora que el equipo está completo— cerró su preciado libro—creo que lo mejor es presentarse entre ustedes y hablar un poco de sí mismos. Para ahorrarnos tiempo, yo empezaré... A ver… mi nombre es Hakate Kakashi, no me gustan muchas cosas, y bueno, no tengo interés en mucho.

    — ¡Simplemente encantador! — Expuso la joven.

    —Ahora tú niña.

    — Mi nombre es Haruno Sakura. Me gusta… —posó la mirada en el joven—, y odio…— arrojó con desdén la vista hacia su nueva compañera.

    — Que me dices tú — Se dirigió a. la más reciente presente.

    — Me llamo Kaishiro Zumi, vivo en Konoha desde hace tres años y en ese tiempo me convertí en ninja— se notó el orgullo en sus palabras, por lo general se necesita de cuatro o más años para graduarse de gennin. — Me gusta mucho todo tipo de comida, y desde ahora lo odio a él— Señalo al joven al lado suyo.

    — Tu turno.

    —Soy Uchiha Sasuke. No me interesa casi nada, y sólo tengo una ambición: matar a cierta persona y rehacer mi clan.

    — Qué tipo más sombrío— Expresó Zumi.

    — Muy bien, — se irguió— ahora que ya se conocen, no retrasaremos más esto. Tienen hasta al medio día. Así que equipo siete, ¡empezamos… ya!
    Algún lugar de la nación de la Tierra.

    Se podía observar a alguien en lo alto de un acantilado mirando fijamente hacia el cielo gris, disfrutando la fuerte lluvia que caía. Abrió los ojos y se pudo divisar unos ojos azules como el más frio hielo. El propietario de aquellos ojos gélidos, estaba parado en el filo del abismo, dejando que la gotas de lluvia golpee, como con una caricia, su rostro; y, las mismas, bajaban por su brazo hasta perderse en una espada que sostenía en su diestra. Las pequeñas gotas de agua escurrían hacia abajo un líquido espeso y rojizo en el cual estaba bañada dicha espada. Bajó la cabeza hasta una posición normal, después regresó tenuemente la vista hacia atrás. Ahí aún podía distinguirse un grupo de al menos veinte shinobis parcialmente muertos, parecía una carnicería.

    — ¿Por qué les mostraste piedad, Naruto?

    — No es piedad. Ellos sufrirán más, si viven con las heridas que tienen. Matarlos sólo acortaría su sufrimiento.

    — ¿Sus heridas?

    — Su cuerpo se curará, pero su mente nunca sanará. Los herí en su corazón, en su orgullo. Cómo shinobis, ya no servirán. Cuándo peleen, mi rostro verán. Y la vergüenza de ser derrotados como escoria, los carcomerá. Así, sin gloria, en batalla, como basura, morirán. ¿No crees que eso es divertido, — nuevamente cerró los ojos y permitió que la lluvia lo abrace con fervor—… Kyūbi-san?

    — Tal vez tengas razón, ellos se lo buscaron. Aun así, eres muy blando.

    — Di lo que quieras, Kyūbi-san. Además ya es hora de irnos. Ésta vez iremos al Este.

    — ¿Qué hay por allí?

    — Según el mapa, un pequeño país costero

    — Me gusta el mar.

    — ¿Enserio? Entonces te encantará el país de la ola. Lleno de malos tipos y muchas playas, puede ser interesante ¿no crees Kyūbi-san?—Colocó la espada en la vaina y saltó al vacío.

    Konoha
    El equipo siete estaba pasando por dificultades con Kakashi, en especial por el inexistente trabajo en equipo; aunque Zumi era muy buena Kunochi, no podía compararse con Sasuke. El Uchiha daba otra perspectiva a la palabra genio. Incluso Kakashi estaba impresionado, y ni que decir de sus compañeras.

    En tanto la prueba seguía su curso, alejados por unos doscientos metros, dos personas observaban el examen.

    — Zumi ha crecido mucho, Hokage-sama. — dijo el más joven de los dos hombres.

    — Tienes razón Iruka. — Se quitó la pipa de la boca. — Se ha convertido en una estupendo Kunochi, — exhaló el humo de forma parsimoniosa— y a pesar de su pasado, es una persona de buen corazón.

    — Tiene razón. Pero aún no lo comprendo bien. ¿Por qué no estudió con los demás estudiantes de la academia?

    — Por un capricho mío — Pronunció esbozando una sonrisa.

    — Es raro viniendo de usted, Hokage-sama. En especial que mantuviese oculto que es su instructor.

    — Lo hice pensando en su bienestar, y… — sus recuerdos divagaron libres, dejándolo con un semblante triste y nostálgico— después de lo ocurrido, la gente de Konoha trató de redimirse aceptando a Zumi como una igual; a pesar de saber lo que es, el pueblo por la culpa, la trata como una niña normal, y quienes sienten más de esa culpa, incluso la consienten. Tratan así de exorcizar sus demonios.

    — Se refiere a lo ocurrido hace cinco años.

    — Sí. Konoha trata de borrar esa historia y enterrarla, pero eso es algo que jamás se podrá hacer. Los hechos de ese día quedarán gravados en los corazones de quienes presenciaron aquella atrocidad, y en especial de aquel muchacho. — Señalo con la mirada a Sasuke, en esos precisos instantes enviaba un Katon Gōkakyū no Jutsu a
    Kakashi. — Pero gracias a eso, la pequeña Zumi logró sanar las heridas tan profundas que tenía, e incluso llegó a amar este pueblo como propio.

    — Entiendo Hokage-sama, sin embargo…

    — Entiendo lo quieres decir Iruka. El precio fue demasiado alto, creo que también por ello la hice mi estudiante. Cuando miro los ojos de Zumi, veo la misma pureza que había en los suyos. Al menos creo es esa mi manera de redimirme... en aquella ocasión, no pude hacer nada. Todas noches los recuerdos me persiguen, y en mi mente divagan una y otra vez esas imágenes. Incluso después de este tiempo, aún no consigo asimilarlas.

    — Hokage-sama, no fue su culpa. Lo puedo asegurar, yo estuve ahí; si bien en ocasiones no hubiese querido estar.

    — Parece que sólo fue ayer cuando entregué su corazón al demonio.

    Cinco Años antes.
    Se acercó a los médicos ninjas, y estos le dijeron que no había esperanzas. Al su lado atisbó a un Chūnin con una cicatriz en la nariz. Él le ayudó a llevar al niño al interior, y se quedó observando. De cierta forma, él podía entender en algo la soledad que había tenido que soportar Naruto.
    — ¿No hay tratamiento?

    —Lo sentimos Hokage-sama, no podemos hacer nada—Anunció el shinobi que tenía la distinción de jefe médico.

    —Lo siento pequeño, no pude hacer más por ti— e acercó al niño y acaricó su cabello— espero puedas perdonarme. —Declaró con lágrimas en los ojos. «Lo siento Minato, te fallé» Salió de aquel pensamiento cuando sintió como una pequeña mano se posaba encima de la suya.

    —No llores viejo. Tu eres el Hokage, se vería mal que alguien te viese derramando lágrimas por un demonio. —Dijo el pequeño niño, casi sin aliento, pero con una sonrisa sincera.

    —Naruto, si pudiera hacer algo. Si pudiera cambiar mi vida por la tuya. Si tan solo… — Alguna lágrimas bajaron por su arrugado rostro, lágrimas de impotencia; y así, antes siquiera de poder terminar su frase, ésta fue entrecortada. El niño comenzó a cerrar los ojos.

    —Tengo mucho sueño. Creo que dormiré un poco, viejo.

    — ¡¡¡Kyūbi!!! ¡Responde! — Gritó agarrándose con fervor a la última esperanza— No permitas que muera. ¡Sé que tú puedes hacer algo Kyūbi!

    —Sa… ru… to… bi—Detalló cada sílaba con voz pausada y tétrica— ¿Cuánto tiempo hace ya? Creo serán 8 años exactamente ¿no? — Expresó el zorro con tal voz, que dejó helados a los presentes.

    —Sí, esos son exactamente los años que llevas encerrado. Jamás pensé en volver a oír tu voz, y tampoco quería hacerlo, pero las circunstancias lo ameritan. Sabes muy bien que si muere, tú desaparecerás. Entonces, ¿Por qué no lo curas?

    —Viejo, estas senil. —Una enorme risotada inundo el lugar, fue grotesca y burlona, casi tanto como escalofriante. Una vez la risa desapareció, el Kyūbi continuó: —El sello del Yondaime depende de su voluntad, y su voluntad fue quebrantada por ustedes, estúpidos humanos—rió más. — Cómo van las cosas, estaré libre para la cena. Así podré…

    —El senil eres tú, zorro. Aún en su lecho de muerte, el niño tiene el suficiente espíritu para encerrarte. Prueba de eso es que no puede materializar chakra.

    —Viejo, eres molesto—comentó con diversión. — Pero tienes razón, aunque su espíritu es fuerte, su voluntad no lo es. Y pronto morirá, a menos qué...

    — ¿A menos qué? —Por fin una luz de esperanza.

    —A menos qué me lo entregues. — Decretó tajante.

    — ¿¡Entregártelo!? ¿A qué te refieres con eso, Kyūbi?

    —Ya lo has dicho, Naruto tiene un espíritu y potencial increíbles. Juntos haríamos grandes cosas, por eso lo quiero. Y por primera vez, apostaré mi existencia a tú decisión. Así que decide rápido, Hiruzen Sarutobi.

    — ¿Apostar tu existencia? Estás dispuesto a desaparecer junto con él « ¿Significa que podría liberarse del sello? ¿Por qué hace esto? »

    -— ¡Quiero a este niño, Sarutobi! Ese es mi precio —Sarutobi se sorprendió. Ante ello el Kyūbi soltó otra inmensa risotada. — Te preguntas cómo supe lo que estabas pensando. Es muy fácil adivinarlo viendo tu rostro.

    — Ya veo. Dime, ¿qué más deseas a cambio?

    — Nada más. Sólo necesito que hagas algo. — Aclaró triunfante.

    — Para salvarlo, haré lo que sea necesario.

    — Tranquilo Sandaime. Sólo necesito que dibujes el sello del fuego en su brazo izquierdo, con su propia sangre, eso es todo.

    — «No puede ser, acaso el Kyūbi… No importa, esta es la única salida» ¡Está bien! — Sarutobi sacó un Kunai e hizo un pequeño corte en una de las manos de Naruto. Después recogió un pincel y lentamente inscribió el símbolo del fuego en el brazo requerido por el demonio.

    — Ahora este es nuestro pacto— empezó a recitar el demonio: — La sangre que nos une, y el poder que compartimos, nos hará uno: nuestro deber, nuestro destino, nuestro legado. ¡Despierta, sucesor del fuego Uzumaki Naruto! — ni bien terminó de decir pronunciar dichas palabras, el sello, pintado con sangre, empezó a mezclarse con un chackra rojo que emanaba desde el cuerpo del pequeño. Y, poco a poco en su brazo fue tatuándose el símbolo del fuego. De pronto Naruto se levantó del golpe gritando enloquecido. Ese grito se oyó en toda el complejo, fue espeluznante.
    Un poco después el sello del estómago comenzó a girar desvaneciéndose, y dentro del mundo dónde el zorro estaba encarcelado, la jaula que lo contenía desapareció. Junto con la jaula, las marcas de las mejillas, a manera de bigotes, también se esfumaron. Poco a poco ese chackra rojo se iba evaporando alrededor del indefenso cuerpo de Naruto.
    Entonces despertó completamente, pero sus ojos ya no eran azules cálidos, si no unos azules fríos y muertos.

    — Na… Naruto, ¿Estás bien? — Preguntó confuso el Hokage, levantándose del suelo pues recibió una fuerte descarga de chackra que emanado el niño.

    — Si, me encuentro mejor que antes. — Respondió con una voz monótona, como si esa fuese la respuesta esperada. Sin embargo, al terminar de pronunciar esas palabras, nuevamente quedó inconsciente.

    — ¿Qué demonios paso? — Recriminó el Sandaime a sí mismo.

    — Él está bien, pero su poder, ¡mi poder! Es demasiado para su cuerpo. Por ahora lo mejor será que le enseñe a utilizarlo. Para eso necesitaré ir a mi templo en la parte sur de este país. — Rió— ¿crees que alguien podría llevarnos, viejo?

    — ¡Maldito demonio, lo tenías planeado! ¿Qué le has hecho?

    — ¿Yo?, absolutamente nada. El mocoso por si solo bloqueó sus sentimientos. Eso es mejor para mí. Una marioneta que controlar a mi antojo, pero no te preocupes, viejo. No tenemos la intención de destruir Konoha, por ahora… —Rió más, con burla — Cierto, contéstame ¿alguien puede llevarnos a mi templo?

    — ¡es un suicidio! Nadie que se aventure a tierras prohibidas, ha conseguido regresar. ¿Y quiere ir allá?, ¡es de locos!

    — ¡Yo iré! Permita ir Hokage sama. Así limpiare un poco mi honor, y también… también podré pagar por mi error — dijo el Anbu de la voz fina, entrando hasta el lugar.

    — ¿Estás seguro?, si vas, no volverás

    — Si, lo estoy… por favor.

    — Y nosotros lo acompañaremos. — Se oyó tres voces más. De uno en uno ingresó el resto del equipo. Ellos también querían redimirse a riesgo de su vida.

    — ¡Qué cuarteto más encantador! Se me van las lágrimas, primero casi lo matan, y ahora están dispuestos a sacrificar sus vidas por él. En verdad los humanos son interesantes. — Fustigó la voz del Kyūbi con ironía y mucha diversión.

    — No esperaba menos del mejor grupo Anbu de Konoha.— Exaltó con orgullo. Después de todo, seguían siendo sus ninjas. Shinobis con la voluntad del fuego.

    A la mañana siguiente, cuatro figuras desaparecían en el amanecer y del paradero de Naruto, jamás se volvió a saber.

    — ¿Se encuentra bien Hokage-sama?

    — Sí, estoy bien Iruka, sólo recordaba

    Para esas instancias, el examen ya había acabado con la aprobación del nuevo equipo siete. Sarutobi, quien se perdió en sus pensamientos, fue sacado de estos por la alegría de Zumi al ser por fin una Kunochi hecha y derecha, según sus palabras.

    Sin dejarse ver, giró sobre sí mismo y regresó silenciosamente a su despacho. Estaba satisfecho y entristecido; satisfecho por Zumi, entristecido por fantasmas del pasado.

    —Tienes su mismo espíritu, Zumi..

    — ¿Dijo algo Hokage-sama?

    — No, nada Iruka. Sólo desvaríos míos. «Naruto, espero que te encuentres bien, y qué ese espíritu no haya desaparecido» — El viejo Sandaime miró hacia la montaña Hokage. — Naruto… — susurró. En ese momento, un fuerte viento se llevó sus palabras.
    Este del país de la tierra.

    — Kage-bushin no jutsu. — Tres clones salieron y acabaron con un combo de patadas a dos adversarios que salieron de repente de entre los árboles, mientras el original, sin inmutarse, siguió por el camino. De pronto se detuvo, en el rumor del viento, le pareció oír su nombre. — Sombras del pasado me han recordado. — Expresó con tono frío. Seguidamente continúo con su camino. Los clones desaparecieron dejando tras ellos, casi muertos, a dos shinobis Chūnin de la aldea de la Roca. — Eso fue fácil. Al parecer alguien me está persiguiendo ¿quién crees que sea Kyūbi-san?

    — ¡Yo que sé, déjame dormir! Después de viajar por casi dos años, nos hemos ganado enemigos. La lista es bien grande.

    — Debe ser alguien con mucho dinero. Ha contratado varios shinobis de distintas aldeas. Qué más da, ninguno me divierte. — Proclamó con una sonrisa entrecortada— ¡Qué molestia!, aquí viene más basura. — El resto del equipo de los Chūnin antes derrotados, salieron a atacar. Naruto tranquilamente puso una mano en su espada, otro día más en su vida.

    Bueno espero que les guste una noticia dento de 2 semans les enviare la continuacion ya que estare ocupado hacindo unas diligencias asi q disfruten este capitulo y espero sus cometarios chao
  20. Luigi Yagami

    Luigi Yagami Digimon Tamer/Sabertooth Mage

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    se nota los cambios hechos ya que los priemros cap de este fic cuando salio eran en formato libreto.....se nota que estuviste ocupado reescribiendolo jejeje espero la conti
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