Fanfic Entrenadores Legendarios - Yedh Art 1 [Kwon's alive!!]

Tema en 'Poké Fics' iniciado por Kwondhe, 6 Oct 2011.

  1. Kwondhe

    Kwondhe oguó Moderador Staff Boom!

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    Pues eso, yo dije que la tercera era la vencida, pero por circunstancias ajenas a mí tendrá que ser vencida la cuarta... aunque por ahí dicen que no hay quinto malo (?) Naaaaaaaaaah, no se preocupen, no importan las veces que sea, este fic no muere.

    Y como soy malo y quiero nuevos lectores, lo coloco otra vez desde el principio.

    Una última cosa antes de dejarles el primer capítulo: ¡¡¡GRACIAS A TODA LA GENTE QUE POR PERFIL ME PREGUNTÓ SI LO VOLVERÍA A PUBLICAR!!! Eso es lo mejor que puedes recibir cuando escribes, que tus lectores pidan más xD


    Bueno, aquí vamos de nuevo, capítulo 1:




    CAPÍTULO UNO: “El Novato”​


    El sol se asomaba desde las montañas del este, haciendo que las débiles sombras nocturnas se alejaran lejos, hacia el oeste. Los rayos de dorada luz iluminaron de forma oblicua el tranquilo pueblo, donde la vida rutinaria comenzaba otra vez.
    La gente salía de sus casas para realizar las tareas que todos los días debían hacer, los niños pequeños se preparaban para ir a la escuela, las tiendas abrían sus puertas, las personas se saludaban mientras se dirigían cada uno a sus respectivos destinos.
    Un nuevo día había llegado a Hoenn. Con él, el inicio de una gran historia, en uno de sus más apacibles y tranquilos pueblos.

    A las orillas del lugar, a un lado de la zona boscosa que delimitaba el pueblo, llamaba la atención un edificio excepcionalmente pulcro, pintado de blanco, con tres plantas de altura y ventanales por todos lados. Sobre la entrada principal un letrero rezaba: “Laboratorio Pokémon”. Adentro, en su despacho personal, sentado tras un escritorio lleno de papeles desordenados y extraños instrumentos, estaba un hombre alto y un poco robusto, de cabellos castaños. Este era el mismo hombre que, en cualquiera de sus días comunes se levantaba temprano a comenzar con sus investigaciones; sin embargo aquél día no era común, era muy especial. Se sentía un poco nervioso y decepcionado, y como prueba de ello el enorme tarro de café que tenía entre manos, seguramente para calmar estos sentimientos.
    - ¿Por qué no has venido? - se preguntó en voz alta, tras un largo suspiro.
    Luego de esto dio otro prolongado sorbo de café, con la esperanza de que esto acortara su espera.
    - Bien, creo que estoy exagerando – se dijo, consultando su reloj de pulsera -, sólo está retrasado… ¿veintitrés horas con cuarentaicinco minutos?
    Dejó caer la cabeza mientras gemía de tristeza, hasta que su frente encontró el escritorio con un sonoro golpe.
    - Tú no eres así - murmuró, sin moverse ni un ápice y sin importarle el dolor en su frente -, y yo que estaba tan emocionado.

    Atrás del laboratorio, muy cerca relativamente, se situaba su casa: una muy colorida, construida con madera; tenía dos pisos y un hermoso jardín. A los Pokémon salvajes les gustaba mucho visitarlo, tanto que era rara la ocasión en la que no se veía a ninguno allí, y esa no era la excepción. Algunos Zigzagoon y Seedot jugaban entre las flores mientras el día seguía avanzando.
    Una de las ventanas del segundo piso estaba abierta, el viento se colaba por ahí, meciendo las cortinas hacia adentro. Esa era la habitación de un muchacho muy puntual y educado, aseado y estudioso. Pero ese muchacho no estaba, levantándose temprano se había marchado de casa sin que nadie se diera cuenta. Ni siquiera se ocupó de tender su cama y recoger el poco desorden de su habitación, como siempre acostumbraba.

    Estaba lejos de ahí, tendido sobre una de las verdes colinas que rodeaban las casas, con la cabeza sobre los brazos. Desde ahí podía apreciar el panorama sobre las copas de los árboles: una cadena de lejanas montañas en el horizonte Este, tras las que debía estar ciudad Slateport. El chico cerró los ojos mientras sentía un escalofrío… ese sitio figuraba estar muy lejos de casa, lejos de todo lo que él conocía y quería; lejos de los largos días de investigación y de las comparaciones de memos aprobados por el Instituto Pokémon.
    Se sentó de pronto, asustado, sin abrir los ojos, pensando en que estaba actuando de mala manera. Se apartó un poco el gorro que atravezaba por su frente y se secó el sudor con el dorso de la mano; tendía a sudar cuando estaba nervioso. Volvió a dejar la cinta en su posición original, acomodando su cabello negro hacia atrás. Abrió por fin sus ojos claros y se levantó.
    - Papá está muy contento con esto – dijo, repitiéndolo por centésima vez, aunque ahora no entre sus pensamientos sino en voz alta -, no puedo decepcionarlo.
    Se puso a andar colina abajo, pensando en cómo lo recibiría después de que el día anterior hubiese faltado a su cita en el laboratorio, y andar evitándolo todo el tiempo con cualquier excusa.
    Normalmente ese era su sitio favorito en todo el mundo, sin embargo, la visión de su futuro había cambiado un par de meses atrás, cuando cumplió los doce años. Normalmente, se estimaba que los chicos de diez ya estaban preparados para ser entrenadores, pero lo había rechazado dos años seguidos, a pesar de que todo mundo le contaba lo genial que era viajar por el mundo conociendo los secretos de los Pokémon.
    Como si necesitara que alguien se lo aclarara. El chico de doce lo sabía de sobra: los Pokémon eran su vida y pasión, pero era muy diferente descubrir sus secretos en el seguro y cómodo laboratorio de su padre que viajando por el mundo expuesto a miles de peligros y quién sabe cuántas cosas más. Era mejor leer esos libros que traían de lejos, investigando de los extraños Pokémon de regiones distantes… pero ahora su padre, el Profesor Birch, de forma arbitraria, había decidido que su propio hijo estaba preparado para iniciar su viaje.

    Brendan sintió un segundo escalofrío, sólo imaginarse lo lejos que estaría de su familia, viajando solo para entrenar… ¿entrenar? ¡¡¿A qué clase de bárbaro le gustaba echar a pelear a los Pokémon?!! ¡¡¿Cómo era posible que él, Brendan, se iría de casa para seguir el ejemplo de aquellas brutas personas?!! Los pies le comenzaban a pesar.
    Para cuando estuvo enfrente de la puerta del laboratorio sentía que en vez de tenis tenía un par de bloques de cemento. Tragó saliva. Luego de respirar y exhalar profundamente se encaminó hacia adentro.
    La primera persona en ver fue Víctor, uno de los ayudantes de su padre. Era un investigador egresado de la Universidad en Estudios Pokémon (UEP), que por capricho del destino había conseguido una plaza en uno de los Laboratorios Pokémon más famosos de la Región. Era algo ufano, pues su amplio conocimiento en el campo de Ecosistemas y Relación Pokémon; pero muy buena persona, y especialmente atento con Brendan, con quien solía platicar mucho al respecto.
    Tenía la mano izquierda dentro de uno de los bolsillos de la larga bata blanca, con la otra sostenía unos informes que leía vivazmente, y que, por la expresión en su rostro, no lo terminaban de convencer.
    Brendan tosió para llamar su atención. En respuesta, Víctor levantó la mano ociosa y con ella hizo un ademán para indicar que lo esperara. Luego de unos minutos dio un manotazo en el escritorio con los papeles impresos que acababa de leer.
    - ¡Que ridículo! - exclamó, indignado - ¡Estos idiotas del Instituto y sus teorías alienígenas! ¡¡¿Cómo se les puede ocurrir decir que la evolución Beedrill-Sunflora no es convergente?!! ¡Está clarísimo!
    - Amhhh - gimió Brendan, esperando no alterarlo más.
    Víctor se volvió para mirarlo, su expresión cambió radicalmente.
    - ¡Brendan! - gritó, luego de tartamudear un poco - ¡Ya estás aquí! ¡Deja que el Profesor Birch lo sepa!
    - Está en su oficina, ¿no es así? -preguntó el chico -, descuida, yo iré a verlo…
    - ¡¡No!! - se apresuró a contestar el ayudante, empujándolo lejos del sitio de la oficina principal - Mejor espéralo aquí, no tardaré.
    Cuando Víctor se hubo ido, el muchacho arrastró una silla, la verdad era que no tenía ninguna intensión de buscar él mismo a su padre, por ello había llamado la atención de Víctor, como pretexto. Pensó que lo mejor sería que alguien avisara a su papá de su presencia, así éste tendría la oportunidad de planear mejor su actitud. La verdad era que cuando algo se presentaba de golpe, nadie sabía cómo era que el Profesor Birch se comportaría. Así era como Brendan había planeado evitar el regaño de su padre por haber faltado el día anterior.
    Momentos después llegó Víctor, seguido del Profesor, quien tenía una hoja de papel pegada en la frente, debía haberse quedado sobre ella demasiado tiempo.
    - ¡Brendan! - exclamó, radiante.
    - Hola - saludó el chico, levantándose al instante y mostrándole la palma de la mano, al parecer su padre no estaba enfadado con él ni un poquito por no haber asistido.
    - ¡Sabía que vendrías! - exclamó Birch, rodeándolo con sus brazos y levantándolo con relativa facilidad, lo movió de un lado a otro mientras que restregaba su rostro contra el de su hijo - ¡Debiste tener algo muy importante que hacer ayer, ¿no es así?!
    - ¡Papá, tu barba me raspa!

    Birch pidió a Víctor esperar afuera, como si lo que estaba a punto de suceder fuera más un momento atesorable en una bella relación Padre-Hijo que el momento en que un novato más elegía a su primer Pokémon.
    Momentos después los dos entraban en una habitación blanca. Sobre una mesa de madera descansaban dos Pokébolas. Brendan las examinó con cuidado… el que hubiera sólo dos significaba algo que se había planteado toda la noche.
    - Bien - comenzó el profesor, ratificando las sospechas de su muchacho -, May si vino ayer, tu madre te debió de haber contado que me salvó de un grupo de Poochyena.
    - Sí, lo hizo - mintió Brendan, porque ni con su Mamá había hablado -, es la niña de Petalburg, ¿no?
    - La hija de Norman - dijo Víctor -, todos en el pueblo dicen que debido a que su padre es el invencible nuevo líder del Gimnasio Petalburg tiene un brillante futuro como entrenadora.
    << Sí, May, la prodigiosa hija de Norman, bla bla bla - pensó Brendan, hastiado, a él no le gustaba dirigirse a ella como “la hija de Norman”, como no le gustaba que a él lo llamaran “el hijo del profesor” -, seguro ella ya tiene miles de Pokémon, ¡qué va! >>
    - Yo tenía la esperanza de que viajaran juntos - rió Birch, rascándose la cabeza -, ¡pero qué se le va a hacer!
    - Porque tal vez me podría contagiar algo de ese supuesto talento, ¿me equivoco? - inquirió el chico, al que empezaba a irritarle el asunto de May.
    El profesor cesó su risa como si le hubieran tapado la boca con un corcho.
    - Lo lamento - dijo, bajando la mirada.
    - Descuida, Papá - dijo Brendan, posando su vista en las Pokébolas que tenía frente a sí.
    Birch se decidió a dejar su error atrás continuando con lo que le tenía que decir a su hijo.
    - Ella inició su viaje con un chico llamado Ash…
    - ¿Otro novato? - preguntó Brendan, desconcertado - ¿Cómo es que todavía quedan dos Pokébolas?
    - Pues Ash no es un novato - contestó el profesor, con el puño sobre el mentón -, es el mismo Ash que peleó hace unas semanas en la Conferencia Plateada de Johto, seguro lo viste.
    - Ahhhhh, sí - fingió Brendan mientras asentía con la cabeza muy lentamente, no le gustaban las batallas Pokémon y ver por televisión la transmisión del torneo anual más importante de Johto no había llamado su atención.
    - Aunque está volviendo a sus inicios, lo cual es muy interesante para un entrenador experimentado - continuó el Profesor –, después de participar en la Liga Pokémon de la Meseta Añil y de haber entrado en el Salón de la fama de la Liga Naranja, decidió que debía comenzar de nuevo trayendo a Hoenn sólo a su primer Pokémon: un Pikachu…
    - ¿Un Pikachu su primer Pokémon? - repitió Brendan, interrumpiendo a su padre - Entonces no debe ser tan buen entrenador, a estas alturas del partido y todavía con un Pikachu…
    - Un Pikachu bastante fuerte, por cierto - prosiguió Birch, ahora él interrumpía a su hijo -, fue capaz de achicharrar la bicicleta de May con un solo ataque… aunque entonces estaba sobrecargado.
    - Pues si tan genial es debería evolucionarlo - insistió el chico, desviando la mirada, pretendiendo ser un experto.
    - Espero que algún día lo conozcas - le dijo su padre -, cuando sepas lo que implica ser un entrenador.
    Brendan torció la boca, la idea de ser entrenador y viajar no le terminaba de gustar. Sólo podía explicarse que un Pikachu fuerte debía evolucionar para ser más fuerte. Pura y simple lógica.
    - Pero para ello tendrás que elegir a tu primer Pokémon - puntualizó Birch, extendiendo el brazo hacia fuera para mostrarle sus opciones -. El de la izquierda es Treecko, tú sabes muy bien que entre los tres Pokémon iniciales que se dan en Hoenn es el más rápido y con habilidades de aprendizaje de distintos tipos de ataques más elevadas, es decir, uno de estos bien entrenados y luego de que evolucionen pueden incluso aprender ataques Dragón, Oscuro e incluso Eléctrico. El otro es el pequeño Mudkip, es el más lento, pero su capacidad defensiva lo compensa, además de que tiene un poder de ataque excelente y de que al evolucionar adquiere las características de un tipo Tierra, así que será inmune a cualquier ataque Eléctrico, aunque su debilidad hacia los Hierba se duplicará. ¿Cuál de los dos eliges?
    - Mhhhhhhh…
    Brendan meditó un poco: sólo quedaban los tipo Hierba y Agua, así que estaba claro que May había elegido a Torchic. Si elegía a Treecko era seguro que sería fácil elevarlo de nivel, ya que como su padre lo había dicho, podía aprender ataques que cualquier otro Pokémon de su tipo normalmente no aprendía, aunque si algún día se enfrentaba a May estaría en clara desventaja… Por otro lado estaba Mudkip, el Agua, cuando se convirtiera en Swampert aprendería el terremoto y sería devastador para el Pokémon de May, aunque este fuera ya un Blaziken… ya había tomado una decisión.
    - ¡Elijo a Mudkip! - exclamó, convencido, tomando la Pokébola de la mesa y levantándola sobre su cabeza.
    - Me parece muy bien - dijo Birch, sonriendo y con una gota de sudor en la sien -, pero la Pokébola que tomaste es la de Treecko.
    El chico se puso colorado, bajó la Pokébola a la mesa y tomó la otra.
    - ¡Elijo a Mudkip! - volvió a exclamar, aunque esta vez fue menos fuerte.

    Luego de este gran momento (parecía serlo más para el Profesor Birch que para su propio hijo), salieron de la habitación. Afuera los aguardaba la madre de Brendan, Pauline, quien tenía la mochila de su hijo y un nuevo atuendo de viaje.
    - ¡Mamá! - exclamó el chico, desconcertado.
    ¿Cómo se había percatado que estaba ahí? Si fue al laboratorio sin decirle fue porque tenía una poderosa razón para no hacerlo.
    El motivo de la llegada de la mujer estaba justo detrás de ella: Víctor le sonreía al muchacho y le saludaba estúpidamente agitando una mano.
    - ¡¡Hola amor!! - gritó ella, tan emocionada que corrió a abrazarlo - ¡¡Estoy tan contenta por ti, cariño!!
    << Ojalá yo pudiera estarlo tanto como tú >>
    - Mira - le dijo, mostrándole todo lo que le había traído -, tennis para correr, una mochila nueva, ropa de entrenador deportiva y resistente, tu cepillo de dientes, jabón, shampoo, la fibra de baño, comida para el viaje, agua…
    Brendan lanzó un suspiro, nadie parecía estar triste porque se marchara, al contrario, parecía que todos lo querían lejos pero si ya.
    - Supongo que debo ir a cambiarme - murmuró.
    Desganado, tomó su ropa nueva y caminó hacia el baño.
    - Deja ahí la que te quites - le dijo su padre, cuando el chico iba a medio camino -, más tarde la recogeremos por ti, no queremos que te distraigas.
    - Claro - contestó, con voz baja y apagada.
    Cerró la puerta del baño detrás de él, produciendo un sonido ligero y que sólo él pudo escuchar. Se recargó en ella y se dejó caer poco a poco. Estaba a punto de abandonar su vida… ¿acaso era el único que se sentía triste ante tal situación? Quería evitar despedidas, si tenía que irse quería hacerlo sin que nadie se diera cuenta, y por eso no había notificado a su Mamá.

    Minutos más tarde se miraba en el espejo del baño, la ropa no estaba tan mal: un nuevo gorro, el elástico era color verde esmeralda y tenía un esbozo blanco de una Pokébola, la parte de arriba blanca, como el anterior; una camisa negra con símbolos rojos de más Pokébolas; pantalones negros con gruesas líneas grises; un par de tenis nuevos color rojo y verde; un cinturón con portador de Pokébolas; y para finalizar la nueva mochila, como el gorro, era color verde esmeralda, además de que era de una sola asa, que le atravesaba el pecho cuando estaba vistiéndola.
    Suspiró profundo antes de salir de ahí.

    Caminaba en dirección a la estancia mientras se acomodaba el cabello. Ahí ya lo esperaban su padre y madre. Al parecer Víctor se había ido a continuar con el trabajo del día.
    - ¡Qué guapo te ves! - le dijo Pauline.
    - Gracias, Mamá.
    Birch se adelantó a él, mientras le mostraba un objeto rojo con botones blancos y verdes, una esfera azul rodeada de un par de líneas blancas que simulaban una Pokébola. Era una Pokédex.
    - Este es mi regalo para ti - le dijo -, ésta Dex está actualizada con datos de Pokémon que ni conoces, contiene además tus datos y tu número ID de Entrenador Oficial. A partir de ahora eres un entrenador con Registro.
    Brendan pasó un trago de saliva.
    - ¿Y qué sería un entrenador sin Pokébolas? - continuó su padre, sacando de la bolsa de su bata cinco esferas reducidas - Estas son otro regalo, pero para obtener más deberás ganar batallas y conseguir el dinero con qué pagarlas.
    El chico asintió, sintiendo escalofríos, además de preocuparse de ganar batallas para no perder el dinero que tenía, debía no sólo de preocuparse de Pokébolas, sino de antídotos, descongelantes, despertadores, pociones, curador de parálisis, curador de quemaduras, resucitadores… Si seguía tragando tanta saliva terminaría por exprimir sus glándulas.
    - Por mi parte - dijo Pauline, mientras se acercaba a su hijo -, yo te daré esto.
    Ella le entregó un aparato parecido a la Pokédex que le había dado el Profesor Birch, sólo que este era más pequeño y era de color anaranjado, además de que éste se abría hacia arriba.
    - Es un Pokénav - explicó -, Devon lo acaba de poner a la venta, te mostrará el mapa de Hoenn y registrará los números telefónicos de la gente que conozcas. Me permití grabar el de la casa para que llames de vez en cuando.
    - Gracias, Mamá - respondió su hijo, sintiendo que en la garganta se le formaba un nudo ciego.
    Entonces aparecieron todos los ayudantes de su Padre, tenían una enorme pancarta que levantaban, mientras lo despedían. “Suerte, Brendan, tú eres nuestro campeón”. El chico tuvo que hacer un enorme esfuerzo para evitar llorar.
    Nuevamente, obra de Víctor.
    - ¡Hasta luego, Brendan! - exclamó - ¡Seguramente te volverás muy fuerte y aprenderás mucho!
    - Gracias, chicos.
    El muchacho de ojos claros dio media vuelta, tratando con todas sus fuerzas de mantenerse así, fuerte ante la gente que creía en él, guardándose el llanto para que no vieran lo débil que era, prometiéndose que a pesar de que no era lo que él mismo hubiese deseado lo haría lo mejor que le fuera posible.

    Caminó por el pueblo tardándose la más que podía, mirando a aquella gente que tardaría tiempo en volver a ver. Luego de una hora se detuvo en la cima de la colina por la que el camino subía. Miró hacia abajo, a las casas y a la gente. A su lado un letrero decía: “Pueblo Oldale, diez kilómetros”. Estuvo de pie frente a su pueblo un instante, luego respiró lo más profundo que podía, tratando de llevarse consigo aquél fresco aire de Raízchica.

    *~----------------------------~*


    Para leer los demás capítulos da click en los links siguientes, redireccionan a los post donde los puse (siento que estén llenos de otro texto xD).

    Busquen el spoiler con la enumeración del capítulo al final de cada post, ábranlo y se desplegará el texto a leer en el mismo formato que el capítulo 1 puesto en este mismo post.











    Ídem con los post que contienen cada uno de los ARTs:











    Este post se irá actualizando añadiendo los links a cada uno de las actualizaciones.



    [​IMG]
    Última edición: 15 Ago 2014
  2. Primaster

    Primaster

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    Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa lo estaba esperando TwT
    Est fic me encanta xD (se nota, no?) Nunca me cansare de el, en especial por eso de que nunca lo terminas xD
    Si eres malvado D: ¿otra ves desde el cap 1? T_T
    Claro que te rogaron por publicarlo, este fic es de lo mejor :D
    Cuenta con que lo leere de nuevo, bye
  3. Tegami

    Tegami Staff Boom!

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    Así comienza la aventura de Brendan... otra vez, suspiro un lector que llego más allá del capítulo 40...
    Ja ja
    Que nostalgia me da leer este capítulo otra vez ,pero por primera vez agradezco tener mala memoria.
    Nos estamos leyendo, saludos.
  4. DZ_Lord

    DZ_Lord

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    Wiiiiiiiiiiii, me encanta tu fic, lo había leido antes que el foro cerrara y me encantó, me puse a llorar cuando ya no lo pude seguir leyendo T_T *snif* pero ahora podré seguir leyendo, síguele pronto porfaaaaaaa
  5. Darkdan

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    sip, empezando de nuevo yo estoy...:p, jejeje bien a ver si la cuarta es la vencida o tal vez no? , como sea no importa cuanto tiempo me tome, volveré a leerla otra vez y llegare al tan ansiado y elusivo clímax algun dia jejeje, mientars tanto la seguire con cada publicacion o quizas cada dos?, bueno hata pronto sayonara :ninja: ups, no hay caritas ninja asi que estas :) :)
  6. Kwondhe

    Kwondhe oguó Moderador Staff Boom!

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    ¡¡Muchas gracias a los cuatro!! Esperaba un nuevo lectorcito, pero bueno, vamos a darle tiempo xD

    Seh, soy malo, quiero más lectores xD Gracias, Pri, te estaré esperando con cada capítulo ;D

    ¿De verdad llegaste a tanto? No reconozco tu nick, pero debes ser de cuando lo publicaba por primera vez. ¡¡Bienvenido otra vez!!

    Otro que no reconozco, mis disculpas xD ¿O acaso no comentaste en el tema la vez pasada? Bueno, como sea, un gusto que estés por acá, espero seguir leyendo tus coments.

    Darkdan!! Yo sabía que no faltarías, rayos, qué lector tan fiel, te lo agradezco millones. Bueno, espero que esta sea la definitiva.



    Y bien, el capítulo 2 de una vez porque no creo que el 3 llegue pronto.


    CAPÍTULO DOS: “El novato en problemas”​


    El cielo de Hoenn había cambiado de color periódicamente a medida que el tiempo avanzaba. En la mañana un joven entrenador había iniciado su propia aventura, sin saber lo que el futuro le deparaba, triste por su partida e ignorante, a la vez, de lo que su ausencia provocaría en el corazón de las personas que dejaba.
    Pauline y Birch, sus padres, miraban el camino que su hijo debía haber seguido para llegar a la salida norte del pueblo, ambos con una gran tristeza y nostalgia. No era fácil decirle adiós a un hijo, pero ellos lo habían hecho alegres, para mostrarle que confiaban plenamente en él y que sabían que lo haría muy bien. La luna ya brillaba en el cielo despejado y salpicado de estrellas.
    - Sabías desde el principio que él no estaba muy entusiasmado con la idea de ser entrenador – planteó ella, en un susurró.
    - Lo supe incluso desde antes de tomar la decisión - contestó Birch, luego de un suspiro.
    - Después de todo había rechazado la idea durante dos años, ¿por qué se lo permitiste? ¿Por qué no obligarlo desde el mismo momento en que cumpliera los diez?
    - Esperé que cambiara de idea - dijo Birch, cerrando los ojos -, un muchacho tan joven como él no puede estar metido en un laboratorio ayudándole a su padre todo el día. Tiene que conocer el mundo, enfrentar problemas y resolverlos él mismo.
    - Pero todo el tiempo prefirió no irse - insistió Pauline -, él amaba lo que hacía contigo en el laboratorio.
    - Yo sé bien lo que amaba - dijo el Profesor -, puede que parezca un poco atarantado de vez en cuando, pero soy su padre después de todo, ¿no?
    Pauline no evitó reír.
    - También sé de sobra lo que odiaba - continuó Birch -. Lo que menos le gustaba era que lo llamaran “el hijo del Profesor Birch”, era muy duro para él vivir bajo la sombra de su padre, reconocido solamente por el talento que creían había heredado de mí. Pero el camino de Pokémon no está sólo en los libros, hay mucho más por descubrir por sí mismo que todo lo que pueda leer en los reportes de otros investigadores, o de los memos diarios de Instituto.
    - Creo que te comprendo - asintió Pauline -, ser entrenador es sólo un paso para que sea un gran investigador, ¿no es así? Y tienes la razón, como siempre, Brendan tiene que aprender de Pokémon por contacto propio y por experiencia.
    El hombre suspiró profundamente, antes de dejar escapar su mayor temor con respecto a lo que su joven hijo decidiera con su futuro.
    - Así es… ahora lo único que me preocupa es que ser entrenador le guste tanto que cambie de parecer sobre los investigadores…
    Pauline rió otra vez.
    - ¡No seas dramático, en cualquier cosa que elija ser tenemos que apoyarlo!
    - Sí, pero, ¿no sería grandioso que fuera tan famoso como su padre? ¡Birch e hijo! ¡Brendan y padre! ¡Lo mejor de lo mejor! ¡Los dos ases de la investigación Pokémon sean padre e hijo!
    Pauline volvió a reír.
    Lo que ninguno de los dos imaginaba era que en esos precisos instantes su hijo corría desesperado hacia Oldale con su Pokémon herido…

    La noche acababa llegar, dejando atrás a la colorada luz vespertina que rociaba de oro los bosques cada tarde. Brendan había caminado todo el bendito día y ni rastros de Oldale. El letrero a la salida de Raízchica decía que estaba a diez kilómetros, pero el chico juraba que por lo menos había caminado mil. Ahora estaba tumbado junto a un árbol, descansando. La reserva de agua que traía en su cantimplora estaba peligrosamente baja, además de que todos los sándwiches que Pauline le había preparado ya eran cosa del pasado. El muchacho miró hacia el sur, al camino que había recorrido y luego miró al norte, al que todavía le faltaba por caminar. Se puso de pie luego de un titubeo.
    - ¡Nunca llegaré si sigo aquí, sin hacer nada! - se dijo, para darse ánimos - ¡Ahora soy un entrenador, se supone que tengo que aguantar esto y más!
    Se puso a caminar otra vez, a la orilla del camino que lo llevaría a Oldale. En el transcurso de todo el día habían pasado varios vehículos que seguían su ruta, pero como todo buen chico vergonzoso y tonto, no se había atrevido a pedir un aventoncito hasta el pueblo. Había ido ahí de vez en cuando, pero siempre lo hizo con sus padres y en alguna especie de transporte con motor de combustión interna, ¡no podía ser que en más de diez horas hubiese caminado tanto! ¡Un solo kilómetro se caminaba en cuestión de veinte minutos! ¡¿Por qué demonios él tardaba tanto?! Había salido del pueblo en la mañana… no, eso no era cierto, para empezar había llegado tarde al laboratorio, encima se tardó ahí otro buen rato, y para finalizar se había ido despacio por Raízchica debido a la nostalgia que sentía. Tomando todo esto en cuenta debió salir de ahí más o menos a las tres o cuatro de la tarde… y suponiendo que en una hora se hagan tres kilómetros, debía haber llegado ahí entre seis con veinte y siete con veinte, más o menos el tiempo en el que anochecía… ¡debía estar muy cerca!
    El hacer estos cálculos lo animó mucho, sólo tenía que andar un poco más y encontraría el deseado pueblo Oldale. Pero se detuvo tan repentinamente como se había levantado. La noche era clara y se podía ver sin problemas, no había nubes en el cielo y las estrellas plateadas brillaban con intensidad. ¿Un entrenador se decía? ¡¡Pues debía ser el único en el mundo entero que se había tardado más de cinco horas en conocer a su propio Pokémon!! Se sintió un poco avergonzado consigo mismo.
    - Bueno - se dijo, rascándose la nuca -, no es tan malo, lo haré ahora mismo.
    Tomó la primer Pokébola de su cinturón, oprimió el botón de expansión y la arrojó enseguida. Una luz blanca salió de ahí y se moldeó rápidamente, adquiriendo la forma de un pequeño Pokémon de Agua.
    - ¡Mudkip-mud! - exclamó el pequeñín, alegre.
    Era cierto que el chico no quería ser entrenador, pero no evitó sentir una enorme emoción al ver salir a Mudkip de su Pokébola. Fue un momento tan mágico y especial que su corazón latía como si estuviera montado en la montaña rusa. El simpático Pokémon se puso a corretear de un lado a otro, mientras lanzaba débiles chorros de agua por todos lados.
    - ¡Qué bonito es! - exclamó el chico, con ojos brillantes.
    El Mudkip ni siquiera sintió el cambio de ambiente, Brendan esperaba que se asustara luego de que no viera el laboratorio al que estaba acostumbrado, pero en vez de ello, parecía que sentaba bien experimentar un sitio diferente.
    El novato se aproximó hasta él y lo cargó.
    - ¡Hola! - le dijo, sonriéndole - Yo soy Brendan, y voy a ser tu entrenador.
    En respuesta Mudkip le lanzó un chorro de agua a la cara. El chico se fue de espaldas de la sorpresa.
    - ¡¡¿Por qué hiciste eso?!! - exclamó, mientras se incorporaba de un salto.
    El Mudkip se sentó sobre el piso y lo miró directamente a los ojos, mientras movía rítmicamente su aleta trasera. Brendan lo miró también, como si aquella tierna e inocente mirada fuera un desafío a muerte. Entonces se le ocurrió una idea, hurgó en la bolsa trasera de su pantalón y de ahí sacó la Pokédex que su padre le había regalado.
    - Yo sé de ti, pero al parecer no lo suficiente.
    Abrió el aparato y éste se encendió automáticamente, el escáner hizo el resto del trabajo. Luego de que un timbre extraño sonara, una voz electrónica salió de la bocina de la Pokédex:
    “Mudkip, el Pokémon pez de lodo. Cuando está en tierra, puede mover pesos enormes como grandes rocas, plantando sus cuatro patas en la tierra y empujando con la cabeza. La aleta de su cabeza es muy sensible y funciona como radar, puede sentir el movimiento del aire y el agua para detectar lo que pasa alrededor de él sin usar sus ojos. Bajo el agua respira con las agallas que tiene en las mejillas.”
    - Sí, sí - canturreó Brendan, arrogante -, todo eso ya lo sabía, estúpida cosa, quiero saber más sobre la manera en que se comporta.
    Se la pasó así un rato, apretando botones y desplazándose en el menú del aparato, hasta que encontró una opción que decía: “Conducta Pokémon”. Al ingresar en la ahí aparecieron más títulos: “Pokémon agresivos por naturaleza”, “Pokémon primerizos y su conducta”…
    Esta última opción fue la que Brendan eligió. La voz electrónica volvió a sonar:
    “Algunos Pokémon recién capturados pueden portarse rebeldes, o pueden tener miedo. La manera para tratar con ellos es que el entrenador demuestre cercanía y confianza. Deberá educarlo teniendo constante contacto, enseñándole que es su entrenador y que recibirá cariño y cuidado de él. Algunos otros Pokémon expresan su cariño atacando a su entrenador, en especial si son pequeños. El problema de conducta es más difícil controlar si el entrenador es novato.”
    - Y ahora me lo dices.
    Brendan miró otra vez a su Mudkip, mientras volvía a guardar la Pokédex. El pequeño abrió la boca a su máxima capacidad, mostrándole el interior, lo hizo sin emitir ni un sonido.
    - ¿Ahora qué tienes?
    Del interior llegó el sonido del rugir de su estómago.
    - ¿Tienes hambre?
    El Mudkip asintió, sin cerrar la boca ni un poco. Brendan se cruzó de brazos, en todo el día sólo había pensado en él mismo, en su estómago y en su propia sed. Ni siquiera se había tomado la diminuta molestia de pensar en que ahora era un entrenador Pokémon y que debía velar por el bienestar de su compañero.
    - Lo lamento - le dijo, agachándose frente a él y rascándose la nuca -, pero no tengo comida ahora. Mira - señaló con el dedo al norte, por donde el camino seguía -, por allá hay un pueblo y no estamos muy lejos, dentro de poco estaremos ahí y podrás comer todo lo que quieras, ¿qué te parece?
    La lengua del Mudkip salió y le lamió la cara de arriba abajo.
    - Gracias, supongo - dijo el chico, un poco asqueado. Se levantó y sacó la Pokébola de su Pokémon -. Como estás cansado y hambriento será mejor que aguardes en tu refugio, aquí estarás cómodo y seguro.
    El rayo rojo salió despedido del centro de la Pokébola, pero el Mudkip lo esquivó saltando a un lado.
    - ¡Maaaaaaaaaaaaaaaaaaad! - gritó, prolongadamente.
    - Prefieres estar afuera, ¿eh? - supuso Brendan - Pues bien, no veo ningún problema en caminar juntos.
    Se puso en marcha, y en seguida su Pokémon lo fue siguiendo, como un polluelo que sigue a la gallina.
    << ¿Que para un novato es difícil? Creo que tendrán que editar eso, programadores tontos >> se dijo, realmente satisfecho.

    No pasaron otros veinte minutos cuando, a lo lejos, vieron luces de casas entre las sombras. Esto puso a ambos realmente alegres.
    - ¡Mira eso, Mudkip! - exclamó Brendan, loco de felicidad - ¡¡Es Oldale!!
    - ¡Maad!
    - ¡Vamos! - indicó el chico, con un puño en el aire.
    Corrieron rápidamente, mientras la luz eléctrica del pueblo alumbraba mejor el camino. Desde ahí vio el centro Pokémon, grande y blanco, como el laboratorio de su padre, sólo que este tenía una enorme Pokébola en el techo que alumbraba el pueblo entero.
    Estaban a punto de llegar, cuando una sombra saltó de entre los arbustos del camino. Era otro Pokémon, les gruñía, agresivo, mientras se acercaba a la luz. Brendan se recuperó del susto luego de un momento, trató de identificar a su agresor.
    - Eso es… un Poochyena – dijo, recordando el incidente que escuchó su padre había tenido el día anterior -, ¡genial, ahora uno quiere atacar al hijo también!
    - ¡Mudkip! - exclamó su Pokémon, interponiéndose entre el extraño y su entrenador.
    Para cuando el Poochyena hubo entrado en la clara luz, Brendan descubrió algo increíble: era de color amarillo ocre, salvo su hocico y sus patas, que eran café oscuro, además de que sus ojos eran azules, cuando normalmente eran amarillos.
    - ¡Pe-pero…! - tartamudeó el chico, atónito - ¡Los Poochyena son comúnmente grises!
    Inmediatamente sacó su Pokédex, luego del escaneo rápido, la máquina emitió la descripción:
    “Poochyena, el Pokémon mordisco. Éste Pokémon persigue tenazmente a su presa si ésta escapa, hasta que quede completamente exhausta. Morderá todo lo que se mueva a simple vista. Este Pokémon es omnívoro; tratará de intimidar a su enemigo erizando los pelos de su cola.”
    - ¡Eso ya lo sé, cosa estúpida! – gritó, agitando el aparato entre sus manos, como si con eso entendiera el tipo de información que el muchacho requería - ¡Quiero que me digas por qué es de otro color!
    Buscó en la base de datos con rapidez, momentos en los cuales los dos Pokémon se gruñían.
    - ¡Aquí está! – dijo al fin, presionando el botón y esperando un poco antes de que la voz extraña surgiera de la bocina.
    “Pokémon brillantes. Los llamados Shynis son Pokémon únicos, raros porque el color de su piel, pelaje, ojos, etcétera, es distinto que el resto de su especie. Se dice que hay solamente uno de estos en cada millón de individuos. Capturarlos es muy difícil ya que son extremadamente raros, así que si ves uno, suerte, entrenador.”
    Entonces sonrió, ¡su gran oportunidad había llegado! ¡Tenía que atrapar a ese raro Pokémon! ¡Sería su primer intento!
    El Poochyena se lanzó en su contra mientras aún estaba distraído; sus colmillos brillaron con la luz, dirigidos hacia su rostro, pero Mudkip lo desvió con una embestida.
    - ¡Cielos, Mudkip, eres genial! - agradeció, impresionado.
    - ¡Mudkip!
    Brendan sentía que tenía toda la ventaja, solamente tenía que debilitar a su adversario y lanzarle la Pokébola, conocía los ataques de Poochyena y los de Mudkip.
    - ¡Muy bien, Mudkip, probemos una pistola de agua!
    Mudkip lanzó un impacto de agua, pero el Poochyena lo esquivó hábilmente corriendo en torno a él hasta que se posicionó por uno de sus flancos, acto seguido lo atacó con una embestida. Mudkip rodó algunos metros.
    - ¡No, Mudkip! - gritó el muchacho, mientras corría en su auxilio.
    Mientras tanto, Poochyena lanzó un aullido.
    - Eso es… el aullido aumenta el ataque - murmuró Brendan -, eso quiere decir que las próximas embestidas serán más fuertes.
    Mudkip se levantó, dispuesto a continuar.
    - ¡Espera un momento! - le dijo su entrenador - ¡El aullido es un ataque que Poochyena aprende cuando es de un nivel elevado, no podrás vencerlo!
    Mudkip se adelantó y se plantó frente a su adversario, enseguida lanzó un adorable gruñido. El Poochyena lo vio y retrocedió unos pasos.
    - ¡Increíble! - dijo Brendan, analizando el efecto que tenía ese ataque - ¡Ese gruñido ha devuelto el ataque a su normalidad! ¡Bien, ahora Mudkip, Hidrobomba!
    Mudkip exhaló profundo preparándose para un súper ataque, el Poochyena lo miró, intimidado, retrocediendo cada vez más… Mudkip liberó el ataque… sólo un bostezo.
    - ¡Uy! - se dijo Brendan, con los dedos en la boca - ¡Olvidé que es de nivel aún muy bajo, aún no aprende la Hidrobomba!
    Esto le devolvió la confianza al Poochyena, que enseguida se lanzó con otra embestida.
    - ¡Mudkip, hazte a un lado!
    Mudkip se apartó, apenas pudo evitar el ataque, ya que había sido de muy lejos, sin embargo, uno más cercano no fallaría, ya que Mudkip no era tan rápido.
    - ¡Es tu oportunidad, otra Pistola de Agua!
    El Pokémon de Agua lanzó otro ataque, debido a que la distancia entre él y su contrincante era corta, la Pistola de Agua dio en el blanco. Fue ahora Poochyena quien salió rodando algunos metros.
    - ¡¡Bien!! - gritó Brendan, sacando una de las Pokébolas vacías que guardaba en su cinturón, y arrojándola antes de que el salvaje se reincorporara - ¡¡Ve, Pokébola!!
    La esfera bicolor absorbió al Pokémon salvaje, luego cayó al piso. Mudkip y Brendan la miraban con expectación, conteniendo la respiración, nerviosos. Una gota de sudor resbaló de la frente del chico, pero él tenía los puños apretados y no tenía tiempo de secarla.
    La Pokébola se movió una vez, luego de ello se mantuvo quieta un momento, se movió otra vez, arrancando de la garganta del novato un gemido; se movió una vez más, la gota de sudor bajó por un lado del ojo y se deslizó por su mejilla, dejando un rastro brillante, finalmente llegó a su barbilla, donde pendió un momento… al momento en que ésta cayó, la Pokébola se rompió y de ahí salió el Poochyena.
    - ¡¡Demonios!! - rugió Brendan.
    El Pokémon Oscuro se lanzó contra Mudkip, con el hocico abierto.
    - ¡Un ataque de bocado!
    Mudkip contraatacó con otra pistola de agua, pero el Poochyena la esquivó y atacó el cuello del pequeño Mudkip.
    - ¡¡¡NOOOOO!!!
    Mudkip se desmayó. Poochyena se apartó de él un poco. Brendan corrió hacia su Pokémon y lo cargó entre los brazos.
    - ¡Mudkip! - le habló, desesperado, mientras lo movía.
    Un destello lo distrajo, el Poochyena que tenía frente a él brillaba mientras su cuerpo se agrandaba. Su hocico se alargaba y su cola crecía, haciéndose más lanuda, junto con el resto de su pelaje; sus orejas se hacían puntiagudas y sus patas largas y gruesas, con cuatro poderosas zarpas al final de cada una de ellas.
    - ¡¡Evoluciona, es un Mightyena!!
    El chico se levantó de inmediato, con Mudkip en brazos tuvo que emprender la retirada.
    El Mightyena levantó su feroz mirada, lo había conseguido, sabía que evolucionaría pronto y había estado buscando un oponente para lograrlo. Ahora que ya había cumplido con su cometido regresó al bosque.

    Brendan corría por el camino junto al bosque, con su pequeño Pokémon herido. Tenía que llegar pronto al Centro Pokémon, tenían que curar a Mudkip… ¡Todo había sido su culpa! En todo el día no había pensado en que su Pokémon debía tener hambre, en que atenderlo era primero que comer él solo… pero pasó todo el día pensando en sí mismo… ¿Por qué había sido tan egoísta? ¡Tal vez si le hubiese dado de comer no hubiese sucedido esto, su Mudkip había estado hambriento y no había peleado con todas sus fuerzas!
    Corría mientras pensaba en todo esto, apretando a su Mudkip contra su pecho, sintiendo que a pesar de ser novato era el peor entrenador de todos los tiempos.
    El pueblo ya estaba cerca, pero de entre las sombra del bosque surgió un extraño resplandor rosado… una segunda sombra, ésta mucho más grande, corría tan rápido que lo derribó luego de un tremendo choque. Mudkip cayó más allá.
    Brendan estuvo aturdido un momento, cuando se dio cuenta de que encima de él había otro chico, también atontado por el golpe.
    - ¡¡¡Apártate de mí!!! - gritó Brendan, haciendo a un lado al extraño.
    Éste recuperó el sentido de inmediato. Se puso de pie de un salto, rápidamente, miró en todas direcciones con desesperación.
    - ¡Ay no! - gimió, mientras se dejaba caer de rodillas sobre el piso - ¡Lo perdí!

    *~----------------------------~*​




    Y... ¿nadie notó que por fin le cambié el cabello a Brendan en esta versión? Chale. Bueno, luego de meditarlo conmigo mismo decidí adaptarme a como nintendo diseñó al personaje y ponerle el cabello negro, eso que tiene arriba es un gorro. Un cambio de importancia al fic, aunque no sé de qué manera hará bromas Cross con él ahora xD
  7. Jovat

    Jovat

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    El mode otra vez pone su fic! xD
    Bueno, yo ya había seguido este fic con anterioridad,
    pero no estoy seguro is comente alguna vez.
    De todos modos ya comento aquí xD
    Muy buen trabajo, me gusta recordar los viejos capítulos.
  8. Keil

    Keil

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    por cuarta vez este fic esta en linea!!! no se porque pero...

    creo que este fic no quiere ser terminado, pues de tres intentos de completarse por alguna extraña razón no se termina (¿será que tus escritos tienen mente propia?) Me lo leeré ahora que tenga un momento

    P.D. lo primero que pensé cuando se reabrió el foro fue en este fic y en otros temas que me falta visitar XD
  9. Tegami

    Tegami Staff Boom!

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    A mi se me hizo extraño lo del cabello, pero mi mala memoria me dijo (nah, desde el antes tenía el gorrito) y yo le creí... ja ja
    Todo va descuerdo al plan... lento pero seguro.
    Ah si, leí tu fic la ultima vez que lo publicaste, solo que ahora hice otra cuenta...
    Saludos.
  10. Primaster

    Primaster

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    Ahora tiene el cabello como Ruby no?
    Igual, el que importa es Cross >w< ya quiero el proximo cap para que aparesca el Rey de la Risa de este fic xD (ok, el y Brendan o en su defecto "ella", ya sabes quien, Capitulo 19 xD)
    Esperando el capitulo 3 en 3... 2... 1...
  11. Hao

    Hao

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    ¡Oh no juegues! Ver este fic de nuevo por aqui este fic, que recuerdos me trae, juro que este fic es uno de los que siempre se extraña ¡y lo podre leer de nuevo! Y no importa que tantas veces lo pongas, simpre habra alguien que lo lea!!

    Ahora a leer!
  12. Mastersson

    Mastersson

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    ya habia visto el fic pero ahora me anime a leerlo y bueno ya lei los 2 capitulos, se ve interesante la historia de Brendan, encontrarte un pokemon shiny a la primera seria de mucha suerte lastima que Brendan falló en eso pero bueno ojala y se reponga junto a su Mudkip, a esperar el siguiente capitulo, saludos
  13. Kwondhe

    Kwondhe oguó Moderador Staff Boom!

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    Que yo recuerde no comentaste u_ú
    Así que me debes todos esos post y tendrás que redimirte en este nuevo tema (?). Nah, gracias por venir a comentar xD

    ¡¡Hey, lector de la primera generación!! Bueno verte por acá en la cuarta y esperemos última versión, estaré esperando leerte por acá ;D

    ¿Y cuál era tu niiiiiiiick? Quiero saber o_ó
    Ok, mientras gracias por andar por acá, espero no abandones.

    Exactamente, como Ruby, y recordemos que éste se basa en el Brendan del videojuego, así que he de apegarme a ello. Ahaha, yo sabía que ese tipo de cambios no importaría a menos que fuera Cross el modificado. Para nuestro regocije ése sí lo inventé yo y no pienso cambiarle nada (ni a quienes salgan en el capítulo 19 ;D)
    Chido que andes por aquí de nuevo, Pri, nos andamos leyendo.

    UHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH... ¡¡HAO!! De mis primeros lectores, ahí por el 2008 que era un mocoso user que no sabía cómo poner spoilers xDDD
    Oye, bueno verte por acá, supe que nos abandonaste por irte a escribir fics de Naruto (?). Y por cierto, jamás comenté en ese oneshot que escribiste, soy un mal amigo. Pero no seas igual que yo, ¿eh? Estaré esperando leerte por estos lares, y por qué no, a ver si te animas a colgar algo en el foro, aunque no sea tu viejo fic.

    Uy, de lo que te perdías, sino pregúntale a los lectores de antaño. Ok, no, modestia ante todo xD ¡¡Gracias por leer y bienvenido!! Espero con mucha ilusión que no seas lector que abandone y andes leyendo por aquí cada vez que ponga capítulo (como hoy).




    Recuerden todos, primer tema del 2008 alcancé 49 capítulos posteados de los 50 que escribí. El segundo tema de principios del 2010 ni me acuerdo. Tercer tema del mismo año, 2010, cinco capítulos publicados.

    Tengo cincuenta ya listos (justamente en la recta final de esta historia), así que no se preocupen, hay mucho material.

    Les dejo el tercer capítulo:





    CAPÍTULO TRES: “Maestro”​


    El misterioso chico, que había salido entre los arbustos, vestía un chaleco gris con franjas negras sobre una playera blanca de manga corta, un pantalón azul y tenis deportivos de colores azul y rojo. Su cabello alborotado era castaño claro, un poco largo, suficiente como para llevar atada en la nuca una pequeña coleta. Tenía grandes ojos color marrón claro, y por la cara que traía a leguas se notaba que no podría ser alguien de quien se deba tener cuidado.
    Brendan estaba tan desconcertado por la aparición de este extraño personaje que por un momento se le olvidó lo mal que su Mudkip estaba. El otro chico se levantó mientras exhalaba un profundo y largo suspiro, luego sacudió sus ropas de todo el polvo que durante el día habían acumulado. Luego de mirar a su alrededor descubrió al pequeño Mudkip en el piso, esto pareció alterarlo.
    - ¡Por todos los cielos! – exclamó, señalando con una exagerada y superflua pose - ¡Un pequeño Pokémon herido!
    A Brendan le dio un respingo, a su mente llegó de sopetón el asunto de su Mudkip, así que reaccionó como si le hubiesen dado una descarga eléctrica. Ambos chicos corrieron donde el pequeño tipo Agua estaba, tendido e inconsciente.
    - ¡Vaya, un Mudkip! - dijo el extraño, analizando la situación y hablando para sí mismo - Mhh, no parece muy fuerte todavía, además de que no es la zona donde normalmente habitan, supongo que es el “Starter” de algún novato… Creo que fue víctima de un ataque de bocado… Por estos rumbos los únicos Pokémon que le pudieron haber hecho esto son Poochyena y Mightyena, juzgando el tamaño de la mordida diría que fue la preevolución. Para utilizar el bocado de manera tan hábil debió ser un Pokémon con alto nivel, ¡¿a qué clase de idiota se le ocurre poner a pelear un pequeñín tan débil con un Poochyena que seguramente está a punto de evolucionar?!
    - A mí - murmuró Brendan, aceptando que el idiota era él, y aún más porque tenía todo aquello en mente y continuó la batalla. Ni siquiera tomó en cuenta la asombrosa capacidad de deducción que el otro muchacho poseía.
    - ¡¡Ah!! - gritó el especulador, alarmado, pues hasta el momento había ignorado la presencia del entrenador, por lo que se asustó en un principio.
    - Pero no me importa lo que pienses - le dijo Brendan, indiferente, tomando a Mudkip en sus brazos otra vez -, debo llevar rápido a mi Mudkip al Centro Pokémon.
    - ¿Entonces tú eres el entrenador? Lo siento… - se disculpó el otro chico, siguiendo a Brendan, que ya empezaba a caminar.
    - ¡Esto no es fácil! - dijo Brendan, agresivo - ¡Soy entrenador desde la mañana y ya tengo muchos problemas para que andes entreteniendo!
    El otro chico se detuvo y tronó los dedos, en señal de que había comprendido la situación perfectamente.
    - ¡Un novato-novato! - exclamó - ¡Con razón!
    - ¿Con razón qué? - preguntó Brendan, dando media vuelta y mirándolo - ¿Y qué se supone que quiere decir “novato-novato”?
    - Oye, no es tan grave - le dijo el otro chico, acercándose mientras esculcaba su mochila, buscando algo – Un novato-novato, o sea, los entrenadores que no tienen más de una semana desde que recibieron a su primer Pokémon. Es un término que yo me inventé.
    - ¡¡¿Cómo que no es tan grave?!! - gritó Brendan, realmente enojado - ¡Mi Mudkip está muy grave, fue atacado por un Pokémon salvaje y tú me entretienes aquí! ¡Y no me importan las etiquetas que te inventes!
    - ¡Aquí está! - dijo el otro muchacho, quien parecía no haber escuchado una sola palabra que Brendan decía. Se acercó al Mudkip y le colocó la punta del spray en la boca entreabierta, y luego roció un poco en todo su cuerpo - Es una poción, no restaurará mucha de su energía, pero sanará sus heridas y nos dará tiempo para llegar al Centro Pokémon.
    Brendan frunció el ceño, ahora no sabía si sentirse enfadado o agradecido.
    - ¿Lo ves? - le dijo el muchacho, regalándole una caricia al Mudkip - No es tan grave, tu Mudkip estará bien.
    - Pues… gracias.
    - No te preocupes, estos son el tipo de errores que todo “novato-novato” comete - lo tranquilizó él, con una enorme sonrisa.
    Brendan se dio la vuelta y comenzó a andar otra vez, la verdad era que se había apenado un poco y prefería no mostrar su cara.
    - Sí, supongo que todos los cometemos.
    - ¡Claro! Es decir, ser novato y ser idiota es completamente normal, van de la mano, ¿entiendes? Digo, ser novato y no ser bruto es una contradicción, todos los novatos tienen que ser imbéciles, pretenden ir por cosas demasiado grandes para ellos sin darse cuenta que necesitan experiencia. En verdad que nunca en mi vida he visto a un solo novato que no esté estúpido, todos lo son, ¡en serio!
    - ¡¡Ya te comprendí!! - exclamó Brendan, se había ido poniendo rojo mientras el otro chico hablaba.
    - Ah, lo siento – se disculpó, mientras se sobaba la nuca -, entonces, te diriges a Oldale, ¿no? Yo también tenía pensado ir ahí a pasar la noche.
    - Sí.
    Pasaron unos instantes en los que el otro muchacho esperó que Brendan dijera algo más.
    - No eres un chico de muchas palabras, ¿eh? – rompió el silencio.
    - No.
    La situación era un poco incómoda, así que el chico intentó otro tema.
    - Y… ¿lo capturaste?
    - ¿Qué?
    - Al Poochyena, seguro que tuviste una batalla para tratar de atraparlo.
    - Lo intenté, pero rompió una de mis Pokébolas, cuando huí de él estaba evolucionando, pensé que vendría tras de mí ya que persiguen a su presa hasta que ésta no pueda más.
    - Bueno, algunos Poochyena que está a punto de evolucionar sólo buscan oponentes para lograrlo, tal vez sólo quería eso de ti… aunque no entiendo cómo fue que supo que tenías un Pokémon contigo.
    Brendan se detuvo en seco.
    - Es que… saqué a mi Mudkip para que caminara un rato conmigo – murmuró.
    - Eso puede ser un poco peligroso en terreno salvaje, los Pokémon silvestres pueden sentirse celosos de los que son entrenados y algunas veces los atacan, para evitarlo debes de tener por lo menos un Pokémon fuerte para que te proteja, pero como eres novato me imagino que el único que tienes es ese Mudkip.
    Brendan emitió un gruñido antes de reanudar la marcha.
    - Sé que es difícil comenzar solo - le dijo el chico -, yo mismo inicié mi viaje sin ayuda de nadie.
    - Espera, ¿también eres entrenador? - preguntó Brendan, sorprendido.
    - Sí, estoy haciendo un viaje por Hoenn. Ya había estado aquí, pero quiero algunos Pokémon de la zona. ¿Cuál es tu meta como entrenador?
    - No lo había pensado - contestó Brendan, reanudando la marcha, sintiéndose en alguna especie de interrogatorio -, entrar a la liga, supongo.
    - Para ello tendrías que ganar por lo menos ocho medallas, ¡¡¿piensas desafiar a Norman de Petalburg?!!
    - ¡Claro que no! - exclamó Brendan, como si le hubiesen preguntado si se lanzaría por un precipicio - ¡Si no pude vencer a un simple Poochyena mucho menos venceré a un entrenador tan experimentado como Norman!
    - Bueno, ahora aceptas que te hace falta entrenamiento, eso es bueno… ¡¡Ya sé, tengo una excelente idea!!
    - ¿Eh?
    El otro chico asintió, con el puño apretado.
    - Mañana por la mañana tu Mudkip estará completamente restaurado, yo te podría enseñar algunos trucos, ¿qué dices?
    - No lo sé, ahora sólo quiero descansar, ha sido un día muy difícil.
    - Bien, consúltalo con la almohada y mañana me dices.

    En cuestión de otros veinte minutos llegaron al centro Pokémon, luego de avanzar por algunas de las calles del pueblo. La estancia era grande y redonda, había macetas a los lados de la entrada y una fuente en el centro; junto a la pared, del lado derecho, había hileras de sillones, del otro lado había un grupo de teléfonos. También se podían apreciar varias mesas de computación con muchos equipos en ellas, pero por la hora todos estaban apagados; normalmente rentaban los aparatos a los entrenadores viajeros.
    Ignoraron todo lo anterior, se dirigieron directamente al mostrador, donde el chico del bosque hizo sonar una campanilla. Inmediatamente apareció la enfermera Joy, seguida de un par de Chansey.
    - ¿En qué les puedo servir? - preguntó amablemente.
    - Joy, hay un Mudkip algo herido - explicó el chico extraño.
    Brendan extendió sus brazos y se lo mostró, ella lo tomó y lo examinó de cerca.
    - No te preocupes, no está tan grave - le dijo, mientras lo examinaba de cerca -, eres un buen entrenador, fuiste muy precavido al usar una poción antes de llegar aquí, te felicito.
    - Ah… gracias – respondió, en voz baja, aunque el crédito no era de él y esto lo apenaba.
    - Quisiéramos pasar la noche aquí, si no es mucha molestia – se apresuró a decir el otro, sin que el asunto que apenaba tanto al otro lo molestara en lo más mínimo.
    - ¡Por supuesto! Arriba están las habitaciones para entrenadores, Chansey, acompáñalos por favor.
    - ¡Chansey! - respondió una de ellas.
    - Tu Mudkip estará bien por la mañana, sólo necesito que me dejes su Pokébola.
    - Gracias - respondió el chico, entregándole la Pokébola, ahora mucho más tranquilo.
    Mientras caminaban hacia las escaleras, siguiendo al Chansey, Brendan le preguntó algo al otro chico.
    - Oye, ¿conocías a la enfermera?
    - ¿Eh? ¡Ah, no! Verás, todas las enfermeras de todos los centros Pokémon se llaman Joy y todas son exactamente iguales.
    Brendan frunció el ceño.
    - ¿Estás siendo sarcástico?
    - Claro que no… por cierto, no me has dicho tu nombre.
    - Ah, yo soy Brendan, ¿y tú?
    - ¡Ay, sí, a mí también se me olvidó presentarme! – se dio cuenta el otro, rascándose la nuca - Mi nombre es Cross.
    - ¿Cross? ¡Qué nombre tan raro!
    - No te burles de mi nombre, ¿quieres?

    Ya había amanecido, Brendan y Cross habían pasado la noche en una habitación para dos, se durmieron luego de que Chansey les sirviera la cena ahí mismo, ambos se lo agradecieron muchísimo. El primero en despertarse fue el novato, se vistió en seguida y tendió su cama antes de salir de la habitación, como siempre acostumbraba. Luego salió de ahí a toda velocidad, le urgía saber cómo seguía Mudkip, así que atravesó el corredor como bólido y bajó las escaleras lo más rápido que pudo.
    - ¡Enfermera Joy! - gritó, cuando la vio tras el recibidor, acababa de atender a unos entrenadores viajeros.
    - Ah, el chico del Mudkip.
    Brendan patinó un poco sobre el lustroso piso del Centro cuando intentó frenarse.
    - Lo siento mucho - dijo el chico -, ayer estaba muy preocupado por Mudkip y se me olvidó decirte mi nombre, me llamo Brendan.
    - Lo sé, Brendan, tu padre habló al centro ayer por la noche, le dije que todo estaba bien.
    - ¡¡¿Mi papá?!!
    - ¡Sí! Imagina mi sorpresa cuando me enteré que eras hijo ni más ni menos que del famoso Profesor Pokémon de Hoenn.
    - ¡¡Shhh!! – pidió silencio el chico, agitando sus manos enfrente de ella – Por favor, preferiría que nadie se enterara de ello.
    - Lo lamento, guardaré el secreto. Tu Mudkip está completamente recuperado, aquí tienes.
    La enfermera cogió una de las Pokébolas de un aparador y se la entregó al impaciente chico.
    - Está como nuevo - le aseguró.
    Brendan tomó la esfera entre sus dos manos, con mucha emoción.
    - ¡Bien, Mudkip, puedes salir! - ordenó, lanzando la Pokébola al aire.
    Segundos después estuvo afuera, parecía el mismo animalito juguetón que conoció ayer. Correteó en círculos mientras disparaba chorros de agua. Brendan lo levantó a la altura de su cara.
    - ¡Me alegro mucho que ya estés bien!
    En respuesta recibió un chorro de agua en el rostro.
    - Mucho mejor de lo que esperabas - dijo Cross, quien se había venido acercando desde las escaleras, se le veía un poco soñoliento.
    Lanzó un profundo bostezo mientras estiraba los brazos. Luego se acercó al Mudkip, que acababa de ser dejado en el piso por su entrenador.
    - ¡Hola Mudkip, mucho gusto! - lo saludó, agachándose.
    El Mudkip abrió la boca, pero Cross lo señaló con firmeza.
    - No lo hagas.
    Mudkip volvió a cerrar la boca, mientras Cross le daba unas palmaditas en la cabeza.
    - ¡Eres un buen Pokémon! - le dijo, sonriendo.
    << ¡¡¿Por qué a él no lo moja?!! >> se preguntó Brendan, un poco decepcionado.

    Salieron del Centro Pokémon media hora más tarde, luego de que desayunaron y se despidieron de la enfermera Joy, agradeciéndole por todas sus atenciones y por el cuidado que le había dado a Mudkip.
    - Entonces - comenzó Cross -, ¿has pensado en lo que te propuse ayer?
    - Pues… al principio no me convencías mucho, pero como a ti no te ataca Mudkip - miró al pequeño Pokémon que tenía junto a los pies -, creo que no me vendría mal uno que otro consejo.
    - ¡Buena decisión! - exclamó Cross, con alegre tono jovial.
    Corrió unos cuantos pasos, ahí buscó por todo el panorama mirando de izquierda a derecha y viceversa, con la mano en la frente, haciéndose sobra del sol. A lo lejos vio a un grupo de chicos, eran dos hombres y una mujer, todos con ropa deportiva. Eran algo mayores.
    - ¡Oigan, ustedes! - gritó Cross, agitando una mano y acercándose a ellos - Son entrenadores, ¿verdad? ¿A alguno de ustedes le interesaría una batalla?
    Brendan lo siguió, algo inseguro.
    - Estamos de paso solamente, muchacho – contestó uno de ellos, rápidamente.
    - Quizá en otra ocasión – agregó el otro, al mismo tiempo que bostezaba.
    - Me caen muy bien las victorias fáciles por la mañana - dijo la chica, mientras se tronaba los dedos.
    - ¡Oye, ¿qué estás diciendo?! – reclamó uno de sus compañeros.
    - No es para tanto, ni que nos fuera a llevar todo el día. Prometo que terminaré pronto con todo esto.
    - Si tú lo dices… pues adelante, pero no tardes – concedió el primero que había hablado.
    - ¡Excelente! - exclamó Cross, dio unos pasos hacia atrás y con una mano empujó a Brendan al frente - Éste de aquí será tu oponente.
    - ¡¡¡¿QUÉ?!!! - preguntó el chico, fuera de sí.
    - Vamos, demuéstranos de lo que eres capaz.
    La chica lo miró de arriba abajo.
    - No luce muy fuerte, pero bueno - suspiró, encogiéndose de hombros.
    - ¡Yo seré el juez! - exclamó Cross, corriendo a un lado de lo que sería el campo de batalla.
    - ¡Bien - comenzó la chica, sacando una Pokébola y extendiéndola -, soy Frida del pueblo Espina Negra, de Johto!
    Brendan tragó saliva, mientras daba un paso atrás.
    << ¡Esta chica viene de Johto, seguro trae consigo Pokémon raros de allá! >>
    - Yo… yo soy Brendan, del pueblo Raízchica - tartamudeó el joven.
    - ¡¡Bien, éste será un duelo uno a uno entre Frida de Espina negra y Brendan de Raízchica!! – anunció Cross, casi en un grito - ¡¡Comiencen!!
    - ¡Yo te elijo, Gligar! - gritó ella, invocando al campo al Pokémon.
    Enseguida Gligar salió de su Pokébola, planeando por el cielo con sus alas.
    - ¡Lo sabía, un Pokémon de Johto! - exclamó Brendan, mientras sacaba su Pokédex.
    “Gligar, el Pokémon escorpión cometa. Puede planear por los aires sin emitir el más mínimo sonido. Suele sujetarse a la cara de su enemigo usando sus pinzas y piernas, para luego clavarle su aguijón venenoso.”
    - No he leído mucho de él… es un tipo Tierra y Volador, eso significa que los ataques de Hielo le causarán daño cuádruple - murmuró, sin apartar la mirada del Pokémon -. ¡¡Bien, Mudkip, al ataque!!
    El Pokémon que había permanecido correteando cerca de sus pies obedeció su indicación y se adelantó a su posición en el campo de batalla.
    - ¿Sólo un pequeño Mudkip? - dijo ella, sin espantarse un poco - Creo que será mucho más fácil de lo que creí.
    - ¡Mudkip, pistola de agua!
    El Pokémon lanzó su primer ataque, pero Gligar lo evitó con facilidad, moviéndose a un lado.
    - ¡Gligar, contraataca con ataque de ala!
    Gligar tomó altura en el aire y luego bajó en picada.
    << ¡Claro - pensó Brendan -, esos ataques de Gligar son físicos, así que…!>>
    - ¡Mudkip, gruñido!
    Mudkip gruñó lo más tiernamente que pudo, pero esto no detuvo a Gligar, segundos después el ala se impactaba contra Mudkip, levantándolo varios metros en el cielo.
    - ¡Gligar, ataque de estrellas!
    El rayo de estrellas dio justo en el blanco mientras todavía no caía, causando más daño en el Pokémon del muchacho, que encontró el piso de manera pesada, pero se levantó casi enseguida.
    - ¡Debo aceptar que tu Mudkip es bastante resistente, pero tengo que terminar con esto - exclamó Frida -, Gligar, picotazos venenosos!
    - ¡Mudkip, evádelos! - ordenó Brendan.
    Mudkip corrió, evitando la primera tanda de picotazos, sin embargo, el rayo lo siguió por donde corría.
    - Mudkip, mientras Gligar ataca tiene baja la guardia, ¡prueba con un rayo de hielo!
    Esto impactó a Frida, quien abrió mucho los ojos.
    - ¿Mud-kip? - exclamó el pequeño Pokémon, sin dejar de correr.
    Brendan se tapó la cara con las manos.
    - ¡Olvidé que todavía hay ataques que no aprende!
    - ¡Tu Pokémon es de bajo nivel! - rió Frida - ¡Eres sólo un novato tonto! ¡Gligar, otro ataque de ala!
    Una vez más, Gligar tomó altura, luego bajó en picada, directo hasta Mudkip.
    - ¡Mudkip, gruñido!
    Mudkip gruñó una vez más, pero Gligar no retrocedió y lo golpeó nuevamente. El Pokémon de agua rodó por el piso, levantando una nubecilla de humo.
    - ¡No lo entiendo! - murmuró Brendan - ¡Mudkip ha gruñido dos veces, eso debió reducir el ataque de Gligar a la mitad, pero esos impactos de ala no parecen perder nada de potencia!
    - ¡Oye, novato, ser apuesto no te ayudará a ganar batallas! ¡¡Ahora, Gligar, guillotina!!
    Una de las pinzas de Gligar comenzó a brillar, el Pokémon volador tomó vuelo y se precipitó contra Mudkip, que aguardaba el golpe con las cuatro patas plantadas contra la tierra…
    - ¡¡Basta!! - gritó Cross - ¡Éste duelo ha terminado, la ganadora es Frida!
    Brendan se dejó caer sobre sus rodillas, con la cabeza baja. Sacó la mitad de su dinero del bolsillo, los entrenadores que perdían debían que pagar al ganador la mitad de lo que tenían.
    Frida regresó a su Gligar a la Pokébola, luego se acercó a Brendan.
    - Fue una buena batalla, después de todo - le dijo.
    - Claro que no - negó Brendan, sin levantar la mirada, extendiendo la mano con el dinero -, Mudkip no pudo golpear a tu Gligar ni una sola vez.
    La chica le cerró el puño con el dinero y se lo devolvió, sólo entonces Brendan se atrevió a mirarla.
    - Sólo necesitas un poco más de experiencia, te aseguro que dentro de poco serás muy fuerte. La próxima vez que nos veamos estaré dispuesta a darte la revancha.
    - Vamos Frida, tenemos cosas que hacer - dijo uno de los otros muchachos.
    - ¡Nos vemos pronto! - se despidió ella - ¡Suerte en su camino!
    Cuando los tres entrenadores se fueron Brendan buscó a Cross, él estaba con Mudkip, le acababa de dar una poción.
    Brendan se levantó y caminó hasta ellos.
    - Detuve el encuentro, no debes dejar que tu Pokémon se desmaye para saber que perdiste. Por cierto, esa era mi última poción, creo que debemos ir al PokéMercado para comprar más…
    Brendan le arrebató a Mudkip.
    - Lo siento mucho, Mudkip - se disculpó, mientras lo devolvía a su Pokébola.
    Luego se puso a caminar.
    - Oye, Brendan, ¿adónde vas? – preguntó, ahora sin seguirlo.
    - Me voy de aquí - le contestó éste, fríamente, sin dejar de avanzar.
    - ¡Un momento! - dijo Cross, desconcertado, pero sin moverse ni un poco - ¡Aún no termino contigo…!
    - ¡Pero yo contigo sí! - exclamó Brendan, deteniéndose para girar y verlo directamente a la cara - ¡Me metiste en una batalla sabiendo que no estaba listo, que sólo soy un novato! ¡Por culpa tuya perdí mi primera batalla real! ¡Ahora Mudkip está herido otra vez!
    Cross se levantó de un salto.
    - ¡Esa fue una prueba! - exclamó - ¡Tenía que medir tu potencial por medio de una batalla, tus prioridades como entrenador!
    - ¡Ahora ya no me importa, déjame en paz!
    Cross corrió y se interpuso en su camino.
    - ¡Dijiste que me dejarías darte unos consejos! - le dijo, ahora él era el molesto - ¡¡¿Cómo querías que lo hiciera sin saber cuáles eran tus errores?!!
    - ¡Ah, sí, me imagino que ya te has dado cuenta de cuáles son por medio de tu estúpida prueba!
    - ¡Claro que lo hice, novato, y temo decirte que reprobaste!
    - ¡Eso no me importa! - respondió Brendan, apartándose y caminando hacia otro lado.
    - ¡Pues debería! ¡El motivo de esa batalla no era que ganaras! - le gritó Cross, enfadado - ¡Para empezar, te preocupa más el hecho de ganar que tu propio Pokémon!
    Brendan se detuvo en seco.
    - ¡¿Creías que un entrenador se construía a base de victorias, señor primerizo?! ¡¡Claro que no!! ¡Casi nadie gana su primera batalla como entrenador, no seas pretencioso! ¡¡Te aseguro que aprenderías muchísimo más de una derrota que de cien victorias!! ¡Tienes en tu mente la idea de que todo el tiempo debes estar ganando, sin importarte que tu Pokémon se esté debilitando! ¡Brendan, yo fui quien tuvo que parar esa batalla! ¡¡Seguro sabías que no podías ganar, pero tu necio deseo de hacerlo te cegó y no pensaste en el bienestar de tu Pokémon, te aseguro pasó lo mismo cuando peleaste con ese Poochyena!!
    Brendan apretó los puños. Cross pasó junto a él y le acomodó un zape por media nuca.
    - ¡Oye! - gritó Brendan, mientras se sobaba.
    - Ese es tu castigo - le dijo Cross, mientras caminaba.
    Brendan lanzó un suspiro.
    - ¿Qué esperas? - preguntó Cross, haciéndole un ademán para que lo alcanzara - Te dije que todavía teníamos que pasar al PokéMercado para comprar pociones y cosas de esas.
    El chico caminó y emparejó su paso.
    - Creo que acabo de decidir que viajaré contigo.
    - ¿Ah, sí? - preguntó Brendan, aunque no parecía nada entusiasmado.
    - Síp, digamos que mientras estemos juntos como compañeros de viaje seré algo así como tu maestro.
    - ¿Mi maestro? ¡Deja de bromear!
    - No, no juego, no digo que aprenderás de mí, te digo que te enseñaré a aprender de ti mismo y de tus Pokémon…
    Los dos fueron caminando por la calle, juntos. Estaban a punto de comenzar un gran viaje.

    *~----------------------------~*​



    El cuatro llega el martes o antes si estoy de buenas y caen muchos post, seh xD
  14. Primaster

    Primaster

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    Cross destaca demasiado Kwon, es por eso xD
    Ahora es cuando comienza la fase "No eres mi maestro ¬¬*" de Brendan xD
    Y mejor ya no hablemos del capitulo 19, los spoilers son malos òwó
    Nos estamos leyendo por ahi, esperando el capitulo 4 en 3... 2... 1...
  15. Mastersson

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    Bueno parece que el buen Brendan consiguió a un maestro, a ver que tal le va, ojala y bien para que crezca como entrenador, y gracias por la bienvenida xD, aqui andare, nos estamos leyendo
  16. Tegami

    Tegami Staff Boom!

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    Nunca se me va olvidar lo del "sarcasmo" con la enfermera Joy, ja ja, por otro lado,
    ¡Mi personaje favorito apareció en escena!
    Y Brendan lleva :
    Ganadas : 0
    Perdidas : 2
    Haré un conteo je je
    Saludos.
    ---------
    PD : Olvida lo de mi antiguo nick, eso es cosa del pasado, lo que cuenta es el ahora je je.
    Última edición: 10 Oct 2011
  17. Kwondhe

    Kwondhe oguó Moderador Staff Boom!

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    Y bien, tuve que hacerle más correcciones al fic. Cuando estaba leyendo el capítulo recordé uno de los errores que siempre le quise cambiar y que, por weba, no lo hice: que cada Pokémon tuviera sólo cuatro ataques. Sé que es complicado y que le quita desenvoltura a las batallas, pero vamos, que sea lo más acorde posible a lo que es la franquicia. Y sinceramente, me reta como escritor xD

    Otra cosa, pondré la fecha (día/mes) en el título cada vez que actualice ;D


    ¡¡¡UNA COSA MÁS!! ¿Se acuerdan que, cuando publicaba por primera vez, subía dibujos del fic para ilustrarlo un poco?

    Pues no, ya no subiré más esos dibujos u_u Pero a cambio subiré otros nuevos, con los arts, igual, desde cero. No sé cada cuándo pueda traerles uno nuevo, porque, como sabrán, ya no es lo mismo dibujar que simplemente leer y darle una corregidita rápida a un capítulo que ya estaba escrito. Estoy con el primer dibujo, trataré de terminarlo en estos días, pero mientras les doy una probadita de cómo va:

    [​IMG]

    ¿Qué tal, eh? Mejoré mucho, ¿no? Para que no digan que hacer un manga para la Boom!! no te ayuda a mejorar xD (Por cierto, ¿leen la Boom!!? o_ó Es un gran proyecto, no dejen de hacerlo).



    Ya, luego de los avisos rápidos no tan rápidos y la publicidad idiota, a comentar sus hermosísimos post:

    Yo lo sé, qué mal que robe cámara, pobre Brendan (y lo digo porque es el prota). Ahaha, sí te acuerdas, qué bueno, pero shhhh, no spoilees xD


    Újules, aguántame otros cuatro capítulos, esto es más como una introducción para la trama principal, que creo yo, está bien intensísima xD

    Nada modesto el chamaco. ¡¡Gracias por estar aquí leyendo!! Yo siempre pienso que se aburrirán y se irán ;_;


    Sí, es uno de esos chistes que pienso sólo yo, por ser el escritor, entiende, me sacaste la espinita de que fuera un chiste desapercibido xD

    ¡¡Un contador de Brendan como entrenador!! Genial idea, como ni yo sé cómo esté el marcador hasta donde voy será muy interesante ver cómo progresa (no te preocupes, no me adelantaré xD). Bueno, pues, olvido lo de tu nick, aunque tenía curiosidad.




    Ok, ya, el capítulo:


    CAPÍTULO CUATRO: “Un pacto sin ser pacto”​


    Una vez más la noche había caído, los dos entrenadores se habían detenido a acampar en un claro del bosque, camino a Ciudad Petalburg. A pesar de que todo el día se la habían pasado caminando como peregrinos, Cross no dio indicios de estar ni un poquito cansado, al contrario, todo el camino se mantuvo incansable y alegre, con paso firme y constante. Por el contrario, Brendan se rezagaba muy seguido, le costaba mucho trabajo seguir a su nuevo compañero, le dolían los pies y se balanceaba de un lado a otro al caminar, como si estuviese ebrio.
    El paisaje había sido hermoso, un bosque de altos y verdes árboles, parvadas de Taillow en el cielo azul claro y despejado, Wurmple sobre los árboles, Seedot colgando de las ramas. Pero ahora, en la noche, el par de viajeros se tuvieron que detener a descansar. Encendieron una fogata (Brendan tuvo que conseguir la leña y Cross se había ocupado de encenderla mientras el otro chico buscaba agua en un río cercano) y calentaron algunos bocadillos que Cross tenía guardados. Mudkip también comió con ellos algo de la comida Pokémon que habían conseguido el día anterior en el PokéMercado de Oldale.
    Ambos chicos miraban a la chispeante fogata.
    - Lo que no entiendo - dijo Brendan, de pronto -, es cómo pude llegar a perder si tenía la ventaja sobre Gligar.
    Cross lanzó un suspiro.
    - Bueno, en las batallas Pokémon no suele ganar siempre quien tenga la ventaja por los tipos, aunque no niego que es un factor muy importante. Debes de tener en mente el nivel del adversario. En tu caso, Mudkip aún es de muy bajo nivel, aunque uno de sus ataques hubiese golpeado a Gligar no le hubiese hecho mucho daño.
    - Pero intenté prolongar más la batalla reduciendo el ataque de Gligar…
    - Ese fue otro error - lo interrumpió Cross -, aunque no te culpo por ello. Lo que necesita todo entrenador en una batalla es conocer bien las habilidades de su oponente para poder adecuar las de su Pokémon, es decir, aprender a manejar a tu Pokémon sean cuales sean las condiciones. Ahora, tal vez fue porque Gligar es un Pokémon propio de la región Johto, al ser raro era mucho más difícil para ti controlar la situación. Pensaste que debías reducir su ataque para que sus movimientos no tuvieran tanto efecto cada vez que impactaran en Mudkip, esa fue una buena idea y te aseguro que te hubiera funcionado si otro hubiese sido tu adversario, pero Gligar tiene una habilidad especial llamada Hiper Cutter que impide la reducción de su ataque.
    - Mh - bufó Brendan, al saber la causa de que los gruñidos de Mudkip no tuvieran efecto en su anterior adversario -, creo que debí consultar un poco mas con Déxter.
    - Eso te hubiera ayudado a evitar utilizar el gruñido, pero el resultado hubiese sido el mismo.
    Brendan desvió la mirada, ofendido.
    - Claro que no - lo contradijo, necio -, conozco muy bien a Mudkip y los ataques que aprende, te aseguro que lo hubiese manejado bien.
    - No seas arrogante, ¿de qué sirve que el entrenador conozca los ataques si el Pokémon no?
    Brendan hundió la cabeza entre los hombros mientras se ruborizaba.
    - ¿Lo ves? - preguntó Cross, con un tono de voz simple y seco - Gligar era muy fuerte para ustedes.
    - ¿Mud? - chilló el pequeño Pokémon, mientras miraba a su entrenador.
    Luego de devolverle la mirada, el hijo del Profesor Birch se puso de pie de inmediato.
    - Bien - comenzó -, si se supone que eres un entrenador me hubieses desafiado tú mismo.
    - Es que no es lo mismo - se excusó Cross, sobándose la nuca y sonriendo -, la perspectiva que tiene un juez del desarrollo de una batalla me pareció más adecuada para medir tus habilidades… además, si yo te hubiera retado el resultado hubiese sido el mismo.
    Brendan frunció el ceño.
    - Engreído - espetó.
    - No lo soy - respondió Cross, en vez de sonar ofendido sonaba cansado -. Escucha, no pretendo ser el mejor del mundo, pero sí soy mejor que tú, ¿por qué? Porque tú solamente llevas dos días siendo entrenador, yo tengo cuatro años en esto.
    Brendan se cruzó de brazos.
    - No te quise ofender, - se disculpó Cross - ¿qué te parece si mejor comemos? Los nuggets de pollo saben mejor a las brazas… ¡¡¡Mhhhhhhhh!!! - suspiró, luego de aspirar el olor que la sartén despedía.

    Ya amanecía, Brendan estaba dormido dentro de su bolsa de dormir, tranquila e impasiblemente. Lo que lo sacó de sus sueños fue un chorro de agua en la cara, se levantó de prisa, tosiendo y jadeando. Se recuperó poco a poco, tanto de la sensación de ahogo como de la sorpresa que le había ocasionado. Frente a él estaba su primer Pokémon.
    - ¿Por qué te empeñas en hacer eso? - le preguntó.
    Dio un largo y profundo bostezo mientras estiraba los brazos, luego se percató de que Cross ya no estaba en el campamento. Esto lo conmocionó un poco, miró a su alrededor una vez más, esperando que para entonces su nuevo compañero estuviera ahí, pero no vio nada, ni sus cosas, ni su bolsa para dormir, parecía que se había levantado más temprano y lo había abandonado en el bosque, solo y a su suerte.
    - ¡¡Bien, Cross - gritó, haciendo un círculo con las manos y hablando a través de él, para aumentar el volumen de su voz -, eres muy gracioso, ya sal de donde estés y termina con la broma!!
    No obtuvo respuesta.
    - ¡No puedo creerlo! - murmuró, sintiendo que el estómago se le contraía - ¡Me dejó, me dejó solo luego de decirme que viajaría conmigo!
    Muy en el fondo, Brendan se había alegrado de no tener que viajar solo, tal vez Cross era un poco pesadito de vez en cuando, además de ser presumido y pretender saberlo todo; pero el hecho era que no estaría solo, que tendría a alguien a su lado que era mucho más experimentado en esto de viajar y entrenar.
    El chico sacudió la cabeza de un lado a otro, deshaciéndose de todas las escenas que imaginó de Cross al alejarse de ahí, burlándose de él. Sabía que era muy pronto como para adelantar juicios y suponer que lo había abandonado. Dobló su bolsa de dormir y se colocó el gorro en la cabeza, luego de que todo estuvo perfectamente guardado y en orden (y de revisar que la fogata estuviera bien apagada), se dispuso a irse de ahí, cuando una voz familiar lo detuvo.
    - ¿Adónde vas? - le preguntó - ¿Pensabas huir de mí luego de lo bueno que he sido contigo?
    Brendan dio media vuelta, sintiendo un enorme alivio.
    - Iba a ir a buscarte - le dijo, recapacitando y sintiendo ahora un poco de enojo -, luego de que desperté y no te vi, creí que te habías ido.
    - No seas ridículo - bufó Cross, entrecerrando los ojos -, sólo les daba de comer a mis Pokémon, los llevé al río para que bebieran agua.
    - Es verdad, tú debes tener ya a tus seis Pokémon - murmuró Brendan, olvidando por completo todo el enojo que el malentendido le provocó - ¡¡¡¿Puedo verlos?!!!
    - Tal vez después - respondió Cross, pasando junto a él y emprendiendo el camino -, creo que ahora es más importante que tú te consigas otro, ¿no crees?
    - ¿Yo? - se señaló el chico, mientras iba tras su maestro.
    - Pues claro, ¿pensabas que todo el tiempo pelearías con Mudkip? Es necesario que atrapes a más Pokémon para que complementes tu equipo.
    - Eso lo sabía, pero luego de que no pude capturar a ese Poochyena pensé que Mudkip necesitaba más entrenamiento…
    - Ya habíamos discutido que el Poochyena que enfrentaste era demasiado fuerte para Mudkip, sólo necesitas fijar tu mirada en un blanco más apropiado, y el bosque que está entre Oldale y Petalburg está lleno de ellos.
    Ahora siguieron caminando, Cross le explicó que luego de un día Mudkip ya estaba como nuevo, no habría qué preocuparse por los estragos de su batalla con Gligar el día anterior. Sólo necesitaba plantearse la meta de capturar otro Pokémon para fortalecer su ya de por sí débil equipo.

    Brendan estaba un poco nervioso, no sabía cuál era el que debía capturar, analizaba los posibles candidatos en su mente.
    << Bien, mi padre me ha dicho que estos bosques están llenos de buenos Pokémon, tal vez atrape un Swellow, o un Mightyena, o un poderoso Vigoroth, tal vez pudiera capturar incluso a un Slaking, para ya no tener que evolucionarlo…>>
    Mientras caminaban, un objetó cayó de muy arriba, haciendo un agujero en el piso y alarmando a los viajeros.
    - ¿Qué es eso? - cuestionó el chico que hacía unos instantes cavilaba sobre su pronta adquisición.
    Cross se adelantó un poco y estudió al objeto café con gris.
    - ¡¡Qué bien!! – exclamó, señalando el proyectil en el humeante cráter - ¡Se trata de un pequeño Seedot, seguro que lo puedes atrapar!
    - ¡¿Cómo?! - vaciló Brendan, pretendiendo no haber escuchado lo que Cross decía - ¡¡¡¿Quieres que atrape a un simple Seedot?!!!
    - Sí, parece muy débil… ¡el candidato perfecto! Debió caer de una de las ramas de aquél árbol - dijo Cross, ignorando la negativa del otro muchacho.
    Mientras tanto, el Seedot se había levantado y se sacudía el golpe. Brendan lo miraba con algo de desprecio. Sacó su Pokédex y lo examinó:
    “Seedot, el Pokémon bellota. Seedot se adhiere a sí mismo de las ramas de los árboles y absorbe sus nutrientes. Cuando termina de comer, su cuerpo se hace tan pesado que no evita caer al piso con un sonoro golpe.”
    Ahora no le podía decir a su Pokédex “estúpida cosa”, ya que nunca había leído sobre los Seedot a causa de que no llamaban mucho su atención. Al menos ahora sabían por qué había caído al piso de manera tan ruidosa.
    - Escucha, Brendan - dijo Cross, tomando a su compañero y empujándolo contra el Seedot -, éste Pokémon es un tipo Hierba, como es fuerte contra tu Mudkip será la mejor opción en tu equipo.
    Brendan torció la cabeza, haciéndose a la idea de que en verdad capturaría al Pokémon que tenía enfrente.
    - ¡Vamos, antes de que huya!
    El novato tomó la Pokébola de su único Pokémon y la arrojó, enseguida apareció Mudkip, listo y dispuesto para el combate.
    - ¡¡Seedot!! - clamó el salvaje, adoptando un carácter agresivo.
    Seedot comenzó con un ataque rápido, Mudkip lo resistió sin muchos esfuerzos, cubriéndolo con la cabeza y con los pies firmes en el piso.
    Brendan seguía mirando al Pokémon tipo Hierba, sin muchos ánimos.
    - ¡¡Brendan, despierta de una vez, ordénale a Mudkip un ataque!!
    - Ahh… ¡Mudkip, embestida!
    Mudkip se lanzó contra su oponente, golpeándolo con todo lo que tenía. Seedot cayó y rodó, pero se recuperó, su cuerpo se tornó rojo mientras parecía que enfurecía.
    - ¡¡¿Está evolucionando?!!
    - No, sólo utiliza la Permanencia, almacenará el daño que reciba en dos o tres turnos y lo regresará doble, así que deberás apresurarte, no creo que Mudkip resista el golpe.
    - ¡Bien, Mudkip, embístelo otra vez!
    Mudkip se lanzó una vez más, y una vez más logró acertar el golpe con todo el poder. Seedot volvió a caer, pero se recuperó, su cuerpo volvió a resplandecer rojo mientras aguardaba.
    - ¡Vamos, Brendan, si no lo noqueas en el siguiente lo perderás! - advirtió Cross, con emoción.
    La verdad era que Brendan no se sentiría nada decepcionado si un simple Seedot huía de él.
    - ¡Otra vez, Mudkip, embístelo!
    Por tercera vez Mudkip cargó contra el enemigo, arrojándolo alto.
    - ¡¡Ahora!! - gritó Cross, animando a Brendan.
    El novato lanzó la Pokébola vacía y atrapó al Seedot en el aire. Cayó al suelo y se agitó una vez. Cross la miraba con los puños apretados; la esfera bicolor se movió otra vez, Mudkip ni siquiera parpadeó; se movió por tercera vez, Brendan la miraba con el entrecejo fruncido. Luego se esto se escuchó un sonido de que había sido sellada.
    - ¡¡Qué bien!! - exclamó Cross, dando saltos de alegría, mientras agitaba banderitas blancas con la cara chibi de Brendan sonriendo.
    - Para ya - dijo Brendan, con frialdad -, fue muy fácil.
    Cross estaba en el suelo y las banderitas ahora tenían la carita triste. El otro chico lanzó un suspiro mientras miraba la Pokébola que guardaba su nuevo Pokémon.
    - No se te nota muy animado - dijo Cross, al verlo -, ¡es el primer Pokémon que capturas!
    - Sí, cuanta emoción - gruñó el novato -, y yo que esperaba capturar un Slaking…
    Cross estalló en carcajadas.
    - ¡¡¡¿De qué te ríes?!!! - gritó Brendan, rojo de vergüenza, mientras miraba cómo su compañero se revolcaba en el piso, sobándose la barriga.
    Cross se levantó, secando las lágrimas de sus ojos.
    - ¡Ay, que buen sentido del humor tienes! - dijo, aún riendo y poniéndose en marcha - ¡Un Slaking! ¡Para la otra me cuentas uno de vaqueros!

    Para el mediodía estaban llegando a Ciudad Petalburg, un sitio hermoso y colorido, lleno de zonas verdes, parques con fuentes y kioscos, y muchos árboles por todas partes.
    Brendan, en vez de alegrarse se dejó caer sobre sus rodillas.
    - Por fin - suspiró -, luego de tres días, no puedo creerlo.
    Cross se adelantó un poco, al contrario de su compañero parecía muy entusiasmado.
    - ¡Cielos! - silbó, mirando de un lado a otro, admirando la belleza de Petalburg - ¡No recordaba que fuese así! ¡Vamos, Brendan, todavía tenemos que retar al líder del gimnasio!
    El otro chico se atragantó con su propia saliva y comenzó a toser desesperadamente. Tardó un buen rato en recuperarse.
    - ¡¡¡¿Estás demente?!!! - gritó, sintiendo un escalofrío terrible - ¡¡¡¿Cómo se te ocurre que podría ganarle a un monstruo como ese?!!!
    - No seas pesimista - le dijo Cross, dándole unos golpecitos en la espalda para animarlo -, eres malo, pero creo que todavía tienes esperanzas.
    - ¡¡Tengo sólo un Mudkip y un Seedot!! - lo contradijo - ¡¿Qué crees que podría hacer?!
    Cross se puso en marcha.
    - ¡Oye, no me dejes con la palabra en la boca!
    Brendan se enfadó y fue tras él. Cross lo ignoró un rato más, en los que caminó apaciblemente. Por fin, Brendan pareció cansarse de estar hablándole.
    - ¿Y bien, ya te desahogaste?
    El otro chico lo ignoró, se le ocurrió la excelente idea de ser ahora él quien no hablara.
    - Porque, me puse a pensar en todo el camino hacia acá - continuó Cross, con los dedos índice y pulgar sobando su barbilla, a diferencia del otro chico a él no le molestaba el silencio y la indiferencia -, y llegué a la conclusión de que lo del Slaking no era broma. ¿Pensaste en verdad que te obligaría a retar al líder del gimnasio? Claro que no, ya te había dicho que generalmente los novatos se fijaban metas demasiado difíciles.
    Brendan comenzaba a entender, capturar un Slaking en estado salvaje hubiese sido una proeza para un entrenador promedio con un equipo de mínimo tres Pokémon, claro que él no hubiese podido con su Mudkip. Tal vez no estuvo tan mal capturar un Seedot, después de todo apenas comenzaba como entrenador.
    - Eres un chico listo - continuó Cross -, me sorprende, la mayoría de los novatos no sabe ni qué tipo de ataques debe de hacer con su primer Pokémon, pero tú conoces muy bien las debilidades de tus oponentes y piensas rápido en el mejor ataque contra ellos. Te dije que habías reprobado en la prueba del combate contra el Gligar de Frida, pero la verdad es que te hubiera pasado con un seis.
    Supuso que ser el hijo del Profesor Birch y ayudar a su padre con sus investigaciones era una ventaja, pues era muy cierto que conocía mucho más de lo que cualquier otro novato sabría. En su anterior batalla intentó noquear a su oponente con un Rayo de Hielo, eso debió sorprender a Cross, lástima que su Mudkip no supiera el ataque todavía.
    - Así es, no es malo que te pongas metas grandes - prosiguió Cross, animado -, ¿recuerdas que te pregunté cuál era tu propósito como entrenador? Me dijiste que te gustaría entrar en la liga de Hoenn, aunque aquella vez no sonaste muy convencido. Pero no está mal, ¿dime qué clase de pretencioso dice desde un principio que será un maestro Pokémon? O aún peor, ¡que será el mejor del mundo! Lo mejor, según mi punto de vista, es irte fijando metas cada vez más difíciles, pero empezar por lo básico. Ahora mismo tu meta debería ser entrenar a tus dos Pokémon para elevarlos a un nivel decente.
    Era difícil ignorar a Cross, Brendan sabía muy bien que todo lo que decía era muy cierto, pero en vez de tomarlo como uno de los consejos que se supone recibiría de él, le irritó que fuese tan… tan acertado.
    - Presumido - murmuró.
    - No es presunción – se defendió el otro -. Si sigues con esa actitud ante tu sensei no progresarás mucho…
    - ¡Tú eres el único que se ha creído ese chiste del alumno y el maestro! – objetó Brendan, disgustado – Acepté que recibiría consejos de ti, pero no lo lleves a un nivel tan alto, ¿quieres?
    - Vamos, no te enojes, te saldrá acné… y si sabes lo que te conviene, será mejor que te hagas a la idea y te conviertas en un buen pupilo. Si yo te considero mi alumno pero tú a mí no tu maestro, es un pacto incompleto…
    - Como si eso me interesara – murmuró el otro, fastidiado, y comenzó a caminar en otra dirección.
    - Oye, Brendan, ¿a dónde vas?
    - Al centro Pokémon - dijo éste, algo irritado -, te veo allá.
    - ¿En serio? Pensé que vendrías a acompañarme.
    Brendan siguió caminando, ya sin prestarle mucha atención. Cross se encogió de hombros.
    - Tú te lo pierdes - dijo para sí.

    Pasó un rato caminando solo por la ciudad, pensando en todo lo que su compañero de viajes le había dicho y aconsejado. Estaba consciente de lo ciertas y precisas que eran las palabras que el otro decía para su bien como entrenador, pero no podía evitar sentirse irritado cuando recibía consejos tan obvios, cosas que él mismo pudo haber imaginado.
    De pronto, el chico de Raízchica se detuvo en seco: “…todavía nos falta retar al líder del Gimnasio…”
    - No será que… - se dijo, mientras una gota de sudor bajaba por su frente -, significa que… ¡¿Será cierto que se atreverá a desafiar a Norman?!
    Conocía la Ciudad un poco, por lo que echó a correr rápidamente hacia el gimnasio. Si era cierto que Cross estaba tan demente como para desafiar a Norman, eso tenía que verlo, no quería perder la oportunidad de ver cómo vencían a ese muchacho arrogante.

    Cross esperaba en uno de los extremos del campo de batalla, en el Gimnasio Petalburg, poco después apareció Norman, el líder. Su ayudante había ido a buscarlo luego de que el retador demandara una batalla. Cross estaba listo y con un aspecto de impaciencia y emoción.
    - Un retador, ¿eh? - preguntó Norman, sonriendo - Luces joven.
    - ¡Tengo catorce años! - exclamó Cross, señalándose a sí mismo - ¡Mi nombre es Cross y te aseguro que venceré!
    - Bien, como líder del gimnasio Petalburg es mi deber aceptar ésta batalla - dijo Norman, sin que su sonrisa se borrara de su expresión; sacó la primera Pokébola y presionó el botón de expansión…
    Brendan había llegado desde que Norman hizo su aparición, lo cual le alegró enormemente, se hubiese decepcionado mucho si se perdía del inicio, quería observar todo, de principio a fin, aunque lo hizo escondido de la vista de Cross, observando todo desde la puerta.
    - ¿Sólo catorce años? - preguntó, con un poco de sorpresa - Luce muy joven… veamos qué tan bueno es.
    Cross también sacó su Pokébola.
    - ¡¡Slakoth, a luchar!! - gritó Norman, lanzando su Pokébola.
    - ¡¡Sal ahora, Pinsir!! - gritó Cross, casi inmediatamente después.
    Ambos Pokémon aparecieron, aunque el único que parecía dispuesto a la lucha fue Pinsir, su oponente parecía más somnoliento. Brendan conocía muy bien a ambos Pokémon, ya que los dos habitaban la región de Hoenn, pero aún así sacó su Pokédex, tapó la bocina con la mano para evitar que Cross la escuchara y así asegurar su anonimato.
    “Slakoth, el Pokémon perezoso. Este Pokémon duerme prácticamente durante el día y la noche. Nunca cambia su estilo de vida, pero algunas veces suele viajar largas distancias nadando por los ríos. Su corazón late solamente una vez por minuto y es difícil verlo con otra expresión que no sea de somnolencia.”
    “Pinsir, el Pokémon escarabajo armado. Sus pinzas son tan fuertes que pueden partir gruesos leños con éstas, es capaz de levantar a sus contrincantes con facilidad, una vez que lo consigue es muy difícil que escapen. Duermen bajo la tierra en noches heladas, ya que detestan el frío. Sus movimientos de ataque se vuelven lentos y débiles si lucha en condiciones o lugares con baja temperatura.”
    - ¡¡Ahora comenzará esta batalla entre el retador, Cross, y el líder del Gimnasio de Ciudad Petalburg, Norman, será una batalla tres a tres y ganará el entrenador que derrote primero los tres Pokémon de su oponente, ahora comiencen!!
    - Creo que Norman se la ha puesto muy sencilla - murmuró Brendan -, tal vez sólo quiera medir sus habilidades…
    - ¡Puedes comenzar! - Norman cedió su turno.
    - ¡Bien, pero te arrepentirás! - exclamó Cross - ¡¡Ahora Pinsir, prueba con un Rompe Barreras!!
    El Pokémon tipo insecto se lanzó hacia el Slakoth balanceante, con el puño apretado y con una increíble velocidad.
    - Es astuto - murmuró Brendan -, ya que Slakoth es un Pokémon Normal el daño será doble.
    Pero, sorprendentemente, el Slakoth se inclinó tranquilamente, evitando el ataque y dejando vulnerable a su oponente por unos momentos.
    - ¡Ahora, Slakoth, Ventisca!
    El Pokémon obedeció al momento, una poderosa ráfaga helada salió despedida de su boca, provocando que Pinsir quedara inmovilizado y cubierto de nieve.
    El novato estaba realmente sorprendido de la habilidad del líder de Gimnasio, parecía que el padre de May era mejor de lo que había escuchado. Tragó saliva al pensar que su hija tal vez había heredado todo ese talento. Cross estaba en problemas, Pinsir era más débil en condiciones frías… Brendan sintió un escalofrío, el rostro de su compañero de viaje no era de preocupación, al contrario, tenía una enorme sonrisa en él.
    - ¡Pareces confiado! - inquirió Norman, confiado también.
    - Lo estoy - afirmó Cross -, ya que Pinsir es de mis Pokémon más confiables. ¡¡Ahora Pinsir, Danza de espadas!!
    Norman y Brendan experimentaron un sobresalto al mismo tiempo. El tipo insecto comenzó a girar rápidamente mientras la nieve que tenía encima salía despedida mientras éste recuperaba su postura inicial.
    - Aunque también estoy sorprendido - admitió Cross, más emocionado que antes -, ese Slakoth es mucho más fuerte de lo que luce, una estrategia bastante inteligente, cualquier entrenador caería en tu trampa. Ya que tu estrategia inicial es confundir al enemigo, optaré por hacer lo mismo. ¡¡Ahora Pinsir, Rompe Barreras!!
    Una vez más, Pinsir se lanzó con ferocidad contra Slakoth, tratando de no perderlo de vista.
    - La Danza de Espadas eliminó su problema de hielo y aumentó su ataque - dijo Brendan, impresionado, una gota de sudor bajaba por debajo de su banda -, ahora mismo ha decidido atacar sabiendo que Slakoth evade pero no se mueve tan rápido… Cross, creo que te subestimé, peleas al nivel de Norman.
    - ¡Eso no me asusta! - exclamó Norman - ¡Slakoth, Poder Oculto!
    Unas esferas color azul rodaron en torno a Slakoth, poco a poco comenzaron a extenderse.
    - ¡Te diré una cosa! - advirtió el líder - ¡El Poder Oculto de mi Slakoth es de tipo Fuego, como Pinsir es tipo Insecto, ¿crees que resista el ataque?!
    Las esferas salieron disparadas como torpedos cuando Pinsir se acercaba, explotaron en una llamarada intensa que provocó el calor aumentara tanto que los presentes se alejaran un poco. Detrás de una cortina de lenguas de fuego salió el Pokémon de Cross, dañado, pero no lo suficiente para dejarlo fuera de combate.
    - ¡Evádelo, Slakoth!
    Fue muy tarde, Pinsir golpeó al Pokémon perezoso y lo elevó por los aires. Cuando cayó lo hizo inconsciente.
    El juez levantó la bandera verde, del lado de Cross.
    - ¡Slakoth no puede seguir, el asalto es del retador!
    Brendan miraba con ojos desorbitados. Norman llamó a su Pokémon y lo felicitó en voz baja, luego procedió a elegir la segunda Pokébola.
    - Estoy muy emocionado - dijo, sin contener su temblorosa voz -, no eres un entrenador común y luchar contra oponentes fuertes me hace muy feliz. ¡Pero a partir de ahora voy en serio, prepárate! ¡¡Ahora es tu turno, Kangaskhan!!
    Cross se sorprendió un poco, aquél era un Pokémon raro de la región y no esperaba que Norman lo mostrara en combate. Brendan estaba más impresionado, tuvo la oportunidad de ver dos Pokémon raros en tan sólo dos días. Una vez más tomó el Pokédex y examinó al Pokémon recién convocado.
    “Kangaskhan, el Pokémon madre. Si uno de los pequeños Kangaskhan es atacado es seguro que su madre aparecerá y lo defenderá a toda costa, ya que siempre está en la misma área. Suele llevar a su crío en una bolsa ubicada en su abdomen llamada marsupia.”
    Brendan miró al Pokémon con expectación, ¿de qué sería capaz un Kangaskhan en manos de Norman? Si el tamaño y la fuerza de Kangaskhan y Slakoth variaban directamente de la habilidad de Norman, aquél Pokémon sería mucho más difícil de derrotar.
    Pero Cross lucía ansioso por que la segunda ronda comenzara.

    *~----------------------------~*​


    Eso es todo, los leo pronto ;D!!
  18. Primaster

    Primaster

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    Ah, el buen Seedot, ese pokémon tendrá sus buenos momentos xD
    Ahora hablando de otra cosa, creo que note algún cambio en la batalla, si no mal recuerdo Pinsir en lugar de Danza de Espada usaba Día Soleado, ese detalle me gusto por que le da más sentido al combate xD
    Y lo que siempre me gusto de este Capitulo es la indirecta a Ash que lanza Cross xD
    Esperando el capitulo 5 en 3... 2... 1...
  19. Tegami

    Tegami Staff Boom!

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    Por eso tipo de cosas Cross es mi personaje favorito ja ja ja.
    A mi me gusto más cuando Pinsir uso día soleado (pero me gusta que te pongas de reto que solo tengan los 4 ataques "reglamentarios").
    El dibujo de Brendan va bien, espero verlo terminado. Pero me gustaría ver uno de Cross (me intriga ver como es "realmente").
    Y por último:

    Brendan
    Ganadas: 1
    Perdidas: 2

    Saludos~
  20. Ardilla

    Ardilla

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    ESTO ES LO MEJOR... así, en mayúsculas y en rojo xD

    Cuando se cayó el foro me arrepentí enormemente de no haber guardado los capítulos en mi pc. Si ya vas por la 4º vez supongo que seguiras hasta que alguna vez puedas ponerlo entero xD. Me alegro mucho de poder leer esto de nuevo, es el mejor fic que he leído hasta ahora (y lo digo en serio; no he leído cantidades enormes, pero es algo), y me encanta la idea de poder leer el final ;)

    Ahora con el texto, Cross es un grande xD. Sinceramente no recordaba mucho esa pelea... pero en serio aparecía Kangaskhan?? Lo que si creo recordar era que esa pelea salía completa en un solo capítulo... creo ._.

    Cre que era más feliz cuando era ignorante y no sabía unos varios spoliers que se vienen para después... asi que voy a apelar a mi mala memoria :D

    Un saludo Kwon... te leo después ;)

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