Misión C Engaño | Kiseki + Jiman

Tema en 'Naruto World' iniciado por Angelo., 9 Sep 2018.

  1. Autor
    Angelo.

    Angelo. where's the fun in playing fair? Moderador

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    La espalda de un ave prestada era perfecta para descansar mientras se transportaba alguien de Otogakure hasta cualquier parte de Modan, aunque lo único malo de todo el asunto de viajar era la siempre presente idea de ser interceptados por alguien con ojos lo suficientemente buenos como para entender de dónde venían. Curiosamente, en esa ocasión, Kiseki estaba bastante confiado en que esa pequeña idea no tendría cabida alguna en su misión, pues no estaba haciendo nada de alto perfil, y nisiquiera estaba acompañado por alguien de su escuadrón o de algún subrecinto importante de la aldea.

    -
    Deberíamos llegar en unos minutos a la zona boscosa cercana al punto de entrega. Ahí dejaremos a la hermosa ave que nos han prestado y procederemos con el plan - explicó Michibiki. - Esta criatura nos esperará para huir de la escena cuando tengamos el químico en nuestras manos, aunque lo único que todavía no me he decidido es si debemos entrar camuflados o si será mejor utilizar algún genjutsu poderoso para dejar a todos fuera de combate el suficiente tiempo como para actuar libremente. - se quedó pensativo después de hablar, imaginando las posibilidades de sus acciones en el campo de batalla.
    -
    Gracias por acompañarme en mi primera misión - finalmente habló el genin que estaba con él, sonriente y bastante dispuesto a seguir cualquier plan que diese el albino. Eso, particularmente, hizo que Monban mirase hacia su rostro y le sonriera ampliamente. - ¿Qué? - Preguntó curioso el aludido por la mirada ámbar de su superior.
    -
    Me has dado una muy buena idea... estamos en tu primer mandado oficial de la villa, por lo que sería muy imprudente de mi parte el quitarte esta oportunidad de aprendizaje, así que los planes los harás tú. ¿Qué te parece?
    - Yo...
    - ¡Excelente! Soy todo oídos

    El dúo quedó en silencio un par de minutos, pues en verdad, el de mayor rango quería ver las capacidades de su subordinado y el genin apenas podía hablar sin que el albino frente a él le diese una mirada inquisidora que analizaba cada palabra que salía de su boca. Así compartieron el vuelo hasta que quedaron adentrados en una zona increíblemente frondosa, donde el pájaro acompañante se quedó descansando sobre una copa cercana mientras que los ninjas bajaron al suelo y se prepararon para iniciar su pequeña travesía.

    Al norte de su ubicación, a casi un kilómetro, se encontraba un largo camino que unía las fronteras entre ambos países, por lo que era seguro que podrían ver pasar a los que transportaban el paquete por ahí. Ahora, la araña blanca no planeaba decir una sola palabra sobre la misión a menos de que viese que era estrictamente necesario. Le parecía divertido ver como un novato lidiaba con esas cosas.


    ShulmanShulman
     
  2. Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

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    Primera misión y ya su superior le estaba poniendo a cargo, qué genial, ¿no? A decir verdad, Kiseki Michibiki era un sujeto bastante interesante y, a la vez, lo suficientemente siniestro como para hacer que algunos ninjas temieran nada más de escuchar su nombre. Conocía a personas que temblaban cada que se mencionaba su apellido por las calles de Otogakure; la Araña Blanca era una persona audaz que ejecutaba a la perfección sus misiones y, de alguna u otra manera, influía en diversos actos de maneras inclusive atroces que, para él, solo era arte en su máximo esplendor.

    Era un honor (o al menos eso era lo que cualquier imbécil y estúpido de Otogakure pensaría) compartir su primera misión con un hombre como Michibiki. No obstante, no le parecía correcto que el mando cayera sobre sus manos; era imprudente. ¿Tenía experiencia ejecutando ciertas estrategias? Sí, por algo había sido aceptado en la villa del Sonido, pero en la mayoría de sus encargos anteriores e individuales siempre conoció la información de sus objetivos y trabajó en algo en base a ello. Wells les había dado detalles que podrían ser de utilidad para la misión, sí, pero ello no era de mucha ayuda: la mujer que recibiría el cargamento era su conocida, no se llevaban bien… y trabajaba con unas diez personas, si mal no recordaba. La científica era ilusionista y médico… Pero no conocían su paradero.

    Para ser sincero, no tengo ni idea de lo que podemos hacer ─comentó Jiman. Michibiki se sorprendió alegremente por su honestidad, ¿qué mejor forma de entablar una buena relación con alguien de mayor rango que esa? Sin embargo, no le importaba en lo absoluto que el nuevo miembro de Otogakure no supiera de qué manera llevar a cabo la misión; el problema de ser el líder lo asumiría él en el encargo, mientras que el floreado se comportaría como un súbdito más para poder evaluarlo de la mejor manera posible─. No obstante, creo que camuflarnos con el entorno mientras nos movemos hacia el punto de entrega sería lo más ideal, ¿no?
    Si eso crees tú, entonces, vamos allá ─la sonrisa de alegría que Kiseki poseía le daba una mala espina a Jiman.

    A decir verdad, Jiman se sentía un tanto incómodo con la presencia de Michibiki en su misión; no era como que le tuviera algún tipo de rencor ni mucho menos remordimiento. Obviando el hecho de que era su superior y que le reconocían por las múltiples formas en las que había afectado a distintos países y distinguidas personas en múltiples lugares, Kiseki le parecía alguien con quien no era fácil congeniar; quería ser coqueto con aquel hombre a ver si podía acercársele de alguna forma, tener a alguien de “elite” a su lado podría servirle en cualquier momento… Pero simplemente no podía. Era como si una raíz lo retuviera de hacer algo completamente estúpido; como si las primeras impresiones le importasen por una vez en su vida. ¡Já! Maldición.

    Suspiró. Realmente le estaba desesperando el no poder soltar ninguno de sus famosos comentarios lascivos; ¿qué tanto le costaba? Él era así, perverso, morboso. ¿Quizá le daba un poco de miedo ser así con un ninja tan famoso por perseguir a otras personas que tenían un perfil parecido (pero no igual) al suyo? Las víctimas de Kiseki usualmente eran violadores y traficantes (por lo poco que había podido escuchar del florista), pero el médico no era ni uno ni lo otro. Entonces, ¿por qué se sentía potencialmente intimidado por aquel ilusionista de alto rango? Encontraba extrañamente atractiva la situación, pero no era algo que quisiera soportar por demasiado tiempo.

    En poco más de quince minutos de estar corriendo y, a veces, saltando para evitar ser descubiertos por cualquier transeúnte que vagara por aquellos caminos, Jiman y Kiseki se encontraron a las afueras del pueblo en el que se haría la entrega del químico con el que se realizaban los sellos especiales de Otogakure. Ambos pudieron darse cuenta de que éste no era más que un pequeño poblado cualquiera; ni siquiera podía decirse que era una aldea en crecimiento, sino una “pequeña parada” en los viajes que hacían los comerciantes. Lo que sí pudieron notar era que éste tenía unos cuantos lugares que a Kiseki le llamaron la atención: pequeños casinos. Le parecía algo interesante que, entre todas las cosas que podía haber allí, como múltiples posadas o, quizá, bares de mala muerte, hallara pequeños y no muy avanzados (al menos a simple vista; tendría que ir al pueblo e ingresar a ellos para saber qué había dentro) casinos. Pero ese no era su asunto en aquel instante; le importaba más su “líder de misión” y el primer encargo al que decidieron lanzarlo Wells y el resto de los mandatarios de la villa.

    El cargamento llegará en cualquier momento ─comentó Jiman. Su superior y él se encontraban parados sobre las ramas de unos arbustos, ambos expectantes, vigilantes, camuflándose lo más que podían con las hojas de los árboles, aprovechando por completo la sombra que éstos lograban proporcionarles.
    No veo por ningún lado a la mujer que, se supone, debería estar esperando a los que traen el químico consigo ─en efecto, Jiman tampoco veía a la conocida de Wells por ningún lugar, y eso preocupaba tanto a Kiseki como al ninja de menor rango.
    Creo que deberíamos retroceder un poco en cuanto a nuestros pasos ─aquello llamó la atención del albino─. Nos acercamos mucho al poblado corriendo por el bosque, y es porque pensé que la mujer que recibirá el químico quizá seguiría el protocolo de entrega adecuadamente… ¿Pero y si no es así? Quizá deberíamos regresar para verificar que la mujer no se halla encontrado ya con los que transportan el químico.

    El modista sonrió contento con la deducción del ninja de menor rango: podría no estar equivocado del todo. Sin embargo, antes de siquiera pensar en moverse ellos, haría uso de sus habilidades para invocar a sus fieles compañeros animales y bestias vegetales que hicieran el trabajo “sucio” por ellos; tenían que hacerse con ese químico y para ello deberían utilizar todo recurso a su disposición. No podían darse el beneficio de la duda y ser engañados.


    Angelo.Angelo. listo el primer postu.​
     
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