Especial Navidad El sueño de Snover [Edwin y Devlin]

Tema en 'Pokémon New Adventure' iniciado por everyday, 1 Ene 2017.

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    everyday

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    El sueño de Snover

    Descripción del trabajo: Recientemente se han escuchado casos de un pokémon que roba adornos de los árboles de navidad, por la noche, en silencio, dejando un rastro de nieve. Claro, cuando se marcha, es imposible seguirle ya que todo el lugar está nevado. Se sospecha de que se trata de un Snover que desea evolucionar y convertirse en un árbol de navidad, para ello, requiere de todo lo que se le coloca a uno de verdad.

    Objetivos:

    - Hallar los objetos robados.
    - Intentar una forma de que Snover cumpla su sueño.

    Datos extras:

    - Snover es difícil de encontrar y en el bosque se confunde fácilmente con un árbol normal.
    - Las familias están enfadadas porque la mayoría de adornos son herencia de sus padres o abuelos.

    Recompensas:

    - 750 Pks
    - De 2 a 3 niveles para los pokémon participantes
    - MT Viento Hielo

    LeafLeaf y Mikazuki HikariMikazuki Hikari adelante, pueden comenzar, diviértanse o-o/
     
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  2. Leaf

    Leaf Keep calm and drink tea ♥

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    La suave, gélida y húmeda brisa se colaba a través de la ventana del ferrocarril con rumbo a Vridia e impactaba contra el rostro de Devlin, quien en uno más de sus viajes a través de Aleria, se había visto en la necesidad de perseguir a Penguin-san; su normalmente inseparable dolor de cabeza, quien persiguiendo el aroma dulce en uno de los vagones del anterior tren rumbo a Vridia había acabado marchándose a bordo; nuevamente sin que el rubio pudiera hacer nada al no tener boleto y los guardias impedirle el paso. Cuando por fín obtuvo el pase, el tren se había ido y por supuesto, con él también el enano azul; Ciertamente durante unos instantes pareció tentadora la idea de dejarlo a su suerte, pero de algún modo el de ojos aguamarina acabó en su actual situación mirando a través de la ventana y escuchando el pitido de la máquina de vapor anunciando su llegada a aquella ciudad que inesperadamente, ahora lo sorprendía gratamente. Cierto era que antes había estado en lugares con nieve, pero ninguno como Vridia en su temporada invernal que llena de adornos de temporada, muñecos de nieve, luces y ese aroma a navidad en combinación con los azulados espejos de hielo que cubrían sus canales, parecía calentar una parte profunda en el alma del normalmente desinteresado entrenador.

    [Momentos antes...]

    En la central de Vridia el tren de la mañana había llegado ya y al interior del vagón de equipaje, Penguin-San se encontraba sujetando parte de su recompensa: La última de las golosinas después del atracón digno de coma diabético que se había dado antes; era el caramelo más apetitoso, azul, dulce y perfecto para el pequeño pokémon; llevaba reservándolo desde el momento en que lo vio y en algún punto se había convertido en su tesoro, su gema, su santo grial. Hasta el punto en que temía devorarlo sin más ¡era demasiado perfecto para ello! Si, lo iba a comer en algún momento y era ese momento, pues tenía su boca liberada de todo sabor gracias a una galleta integral que ingirió por error y debido a ello la pureza de su joya azucarada no se vería afectada, pero, apenas dio un ligero tirón a la envoltura, su momento a solas con su "precioso" se fue al garete gracias al mozo del tren que abrió la compuerta revelando así al ladrón con "las manos en la masa" y rodeado de envolturas.
    —¿Mamá, esos son mis dulces? — La voz de la víctima inocente reveló la gravedad del delito; pero el patán en cuestión no iba a esperar hasta que lo capturasen así que guardó celosamente su pequeña y efímera joya bajo el gorrito que usaba en climas fríos y de un par de saltos sobre algunas cabezas llegó hasta el exterior de la terminal, saltó sobre alguien más para llegar a algún tejado y entonces desapareció de la vista de todos dejando tras de sí solo una estela de caos, llanto e incredulidad.

    [...]

    Apenas bajar del tren, Devlin tomó su mochila del vagón de equipaje y comenzó una suave nevada. Los copos de nieve cayendo y atravesando los cielos en un vals suave hasta llegar al suelo eran una de sus cosas favoritas del invierno, aunque, sabía bien que no había llegado para turistear: su principal objetivo era encontrar a Penguin-san y regresar a Laveris para continuar con lo que había venido a hacer, así que salió de la estación tan solo para asombrarse con la vista de las calles o más bien canales que por ser invierno, se habían convertido en espejos de hielo sobre los que la gente patinaba para moverse de un lugar a otro o solo para divertirse. Sin lugar a Dudas Vridia tenía un muy merecido puesto dentro de sus ciudades más interesantes para turistear, pero, no fue muy largo el tiempo para deslumbrarse, pues tan pronto volvió la cabeza: ¡Boom! nuevo lío para llevar; un chico de ojos de color dispar había chocado contra el rubio a una alta velocidad empujándolo en el proceso, si, pero siendo la suerte de este ser derribado al chocar contra Devlin que poseía una estructura casi de jugador de fútbol americano.
    —Lo siento, perdí a mi Zigzagoon y seguí sus huellas hasta aquí. ¿por casualidad lo has visto? — Preguntó y se disculpó a la vez este joven. Su cabello castaño oscuro, piel nívea casi vampiresca y facciones delicadas pero a la vez nítidas le recordaban a la científica que el de ojos aguamarina conoció en Hibiscus, cosa que lo puso un poco tenso obligándolo a limpiar sus anteojos debido a su manía y después tenderle la mano para ayudarle a ponerse de pie respondiendo después:
    —No, no lo he visto. De hecho, ¿no has visto tu a un Piplup cerca? — Devolvió una pregunta al heterocromático que negó con la cabeza. No obstante la doble negativa, sus preguntas pronto encontraron sus respuestas, pues corriendo por la acera de enfrente iba Penguin-san entre chillidos y disparos burbuja detrás de un pequeño Zigzagoon que sujetaba el gorro del pingüino pokémon y corría a toda prisa.
    —¡Ahí está! — Dijeron al unisono los entrenadores echándose a correr en la misma dirección que el par de pokémon.
    —Siento que mi Piplup esté atacando a tu Zigzagoon — Se disculpó el chico Ledger.
    —Siento que mi Zigzagoon le haya robado el gorro a tu Piplup — Revirtió la disculpa el otro entrenador sin parar de correr por entre las calles nevadas y mirando ambos un repentino giro de los pokémon perseguidos hacia la derecha perdiéndolos de vista momentáneamente, siguiéndolos girando también y ¡Zas! Chocando con un Snover que derribó sin problema al par de entrenadores, cayendo este también y soltando al aire muchos adornos navideños.
    —Lo sentimos — Se disculpó el chico de cabello castaño oscuro ayudándole a levantar junto con Devlin los artefactos y echando nuevamente carrera para dar alcance al par de prófugos, notando a su vez a un niño gritando "detente"; no prestaron atención puesto que no se refería a ellos así que continuaron tras el par hasta que y tras una persecución de al menos 20 minutos por la ciudad, el Zigzagoon fue acorralado por el enano diabólico que estaba disfrutando del momento mostrando una sonrisa demencial, con el ceño fruncido y golpeando su aleta izquierda contra la derecha en plan bully escolar. —¡Devuelve eso! — Ordenó de pronto el de piel porcelana haciendo que el travieso mapache pokémon soltase el gorro y devolviendo el rostro de víctima a Piplup que se abrazó a su gorro con ternura, lo comprobó encontrando su preciada joya de glucosa y lo colocó de nuevo en su lugar entre lágrimas.
    —Ladron que roba a ladrón... — Suspiró Devlin mientras sujetaba al pingüino y lo colocaba dentro de su abrigo. —Bueno, gracias por ayudarme a recuperarlo, no creo que hubiera terminado bien sin tu ayuda. — Confesó. —¡Ahora que caigo!, soy Devlin Ledger, ¿y tu eres? — Se presentó y preguntó, obteniendo por respuesta el nombre de Edwin Fereira y dando la mano a su nuevo conocido a quien esperaba invitar a tomar un café, pero antes de siquiera sugerirlo, un hombre salió desde detrás del par de entrenadores.
    —¿Son entrenadores? — Preguntó un hombre casi desesperado. —S-Si lo son, necesito su ayuda... — Entonó sujetando a ambos por el abrigo y casi arrodillándose...

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    everydayeveryday
    Mikazuki HikariMikazuki Hikari por fin acabe sorry la tardanza owo
     
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    Última edición: 2 Ene 2017
  3. Mikazuki Hikari

    Mikazuki Hikari Hay que despertar del sueño, ¡A trabajar!

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    Ciudad Viridian… La pequeña Venecia como la llaman algunos, una ciudad cuyo ambiente particular me atrapo, llevo varios meses viviendo en este lugar y realmente no me arrepiento de haberme quedado… Quizá, porque necesitaba un tiempo para meditar mis verdaderos objetivos, ¿Que deseaba realmente? ¿Por qué lo deseaba tanto…? ¿Y cómo lo lograría entonces? , quería encontrar a mi hermano perdido… Pero también quería que se enorgulleciera de mi también, pues por ello… Estoy aquí, habiendo ya cumplido 16 años, me sentía más fuerte que nunca, las épocas navideñas habían transformado a la ciudad por completo, nieve entraba por las ventanas del centro Pokemon cuando se encontraban abiertas, los canales completamente congelados, un montón de nieve sobre cada puente de piedra en la ciudad, le daba un aspecto único a esta hermosa ciudad…

    —Oye Yitan, ¿Deseas salir a jugar un rato afuera? Te mereces un buen descanso después de tanto entrenamiento. —
    Exprese con cierta tranquilidad.

    Vistiendo ropa de invierno, una larga bufanda alrededor de mi cuello me protegía del frío, Yitan parecía ser tan energético y rápido como siempre, no parecía afectar en lo absoluto el frío del invierno, pensé en sacar a Explotaro para que le hiciera compañía y no se congelara pero este salió corriendo como si hubiera leído mi mente, asustado solo pude correr fuera del centro Pokemon y mirar a mis alrededores intentando encontrar a mi compañero quien había escapado de mi.

    —¡Y-Yitan! ¡Tienes que jugar cerca de aquí! …Es realmente fácil perderte de vista, debería llamarte Robín Hood… Ufff… Aunque tu no le das a los pobres...—
    Suspire, el tranquilo día había acabado para mí.

    Las primeras pisadas sobre la nieve que había dado habían desaparecido ya… Así como Yitan, no perdí mas el tiempo y comencé su búsqueda, <<No podría estar realmente lejos>> fue lo que pasó por mi cabeza, nada más lejos de la realidad pues aun pasando por un puente hecho de piedra adornado por la bella blanca nieve, al llegar al extremo y mirar a mis alrededores… No encontraba ni un solo rastro de mi compañero, solo pisadas de niños quienes jugaban y patinaban felizmente por el lugar siendo vigilados por sus madres con mucho cariño, agite mi cabeza, no podía perder más el tiempo, al acomodar mis gafas y mirar más de cerca el juego, pude notar cierto patrón de huellas, parecía ser reciente, entonces en la lejanía pude escuchar el típico gruñido de un Zigzagoon, sin duda era de Yitan, comencé a correr persiguiendo el rastro de huellas, no quería que se alejara mucho más.

    —Yitan… Espera un segundo… No te puedes alejar tan… ¡A-Ahh! —
    Aunque, no podía ser tan fácil, repentinamente choque contra algo, me fui hacia atrás cayendo, afortunadamente la nieve me amortiguó, confundido, solo pude levantar la vista, observando así contra qué pared había chocado…


    Y no era realmente una pared de concreto ni nada por el estilo, aunque fácilmente la podía comparar con alguna, era un chico, acomode mis lentes para poder observar mejor, de cabellera rubia, ojos de color esmeralda y una complexión que parecía ser realmente fuerte y alto, al caer en cuenta de lo que había sucedido, solo pude disculparme por lo ocurrido.

    —Lo siento, perdí a mi Zigzagoon y seguí sus huellas hasta aquí. ¿Por casualidad lo has visto? —
    Pregunte y me disculpe al mismo tiempo, no era lo más ortodoxo pero… Realmente estaba preocupado por la situación de mi compañero.

    El entonces me tendió la mano en ayuda para levantarme, sin dudarlo un momento tomé su mano y apoyándome de ella logré ponerme de pie nuevamente, antes de poder agradecer el gesto él me habló.

    —No, no lo he visto. De hecho, ¿no has visto tú a un Piplup cerca? —
    Pregunto el chico devuelta, curioso… Pero yo tampoco tenía la respuesta así que negué con la cabeza.

    …La situación no estaba yendo a ningún lado, o al menos eso fue lo que pensé antes que nuestras incógnitas si vieran resueltas repentinamente por la acera del frente pudimos observar como un Piplup corría tras Yitan, chillando y lanzando múltiples ataques burbujas los cuales el Zigzagoon esquivaba con agilidad, llevando consigo un pequeño y tierno gorro de navidad, no tuve que pensar mucho para entender qué había sucedido.

    —¡Ahí
    está! —Gritamos al unísono antes de echarnos a correr.

    Entre tanto no pude evitar disculparme con él mientras jadeaba algo cansado, el hizo lo mismo, sin parar de correr ambos por aquellas calles llenas de blanca nieve, nuestros compañeros dieron un giro a la derecha y nosotros intentamos seguirles el paso lo mas que pudimos pero terminamos por chocar contra un Snover, los tres caímos y un montón de adornos navideños salieron volando por los aires.

    —¡Lo sentimos! —
    Me disculpe al momento, y juntos ayudamos a levantar aquel montón de cosas solo para que al final saliéramos corriendo, entre tanto pude escuchar como una voz decía “¡Detente!” Pero no le di mayor importancia al no dirigirse hacia mi persona, tras 20 minutos de una dura persecución llegó un momento en donde aquel Piplup logro acorralar a Yitan, acercándose a paso lento tal cual oficial corrupto encontrando a un ladrón del cual abusar… O al menos algo así había visto en alguna película.

    —¡Devuelve eso! —
    Le ordene a mi compañero quien no hizo más que dejar el pequeño gorro y correr hacia mí totalmente despreocupado, solo pude suspirar, todo había acabado…

    —Ladrón que roba a ladrón… Bueno, gracias por ayudarme a recuperarlo, no creo que hubiera terminado bien sin tu ayuda. —
    El confeso, aunque no pensé que hubiera ayudado mucho.

    —¡No es nada realmente! Más bien debería agradecerte a ti, yo no creo haber podido encontrar a mi escurridizo compañero sin tu ayuda. —
    Confesé, mientras observe que Yitan se estaba durmiendo sobre la nieve, ¿Sus energías se habían agotado ahora?, en realidad, lo dudaba.

    —¡Ahora que caigo!, Soy Devlin Ledger, ¿Y tú eres? —
    Se presentó el chico y me pregunto, no tenía ningún problema en responder.

    —Me llamo Edwin Fereira, ¡Es un placer! —
    Me presente alegremente.

    Todo parecía ir bien después de aquella movida… Realmente… Movida, pero otra vez, quizá estaba pensando muy rápido pues antes de poder decir otra cosa más, quizá… Invitarle a comer algún pokelito, un señor vino con un rostro que reflejaba miseria pura.

    —¡¿S-Son entrenadores…?! —
    Pregunto desesperado aquel señor.

    Y entonces aquel hombre se arrodillo frente a nosotros, sujetando nuestros abrigos, como si estuviera suplicando por ayuda preguntó con aquella voz desesperada “S-Si lo son, necesito ayuda.”, yo solo pude asentir con la cabeza nervioso, no sabía cómo reaccionar realmente, pero al ver mi confirmación el señor rápidamente se levantó con una gran sonrisa mientras le salían lágrimas de… ¿Alegría? Él nos abrazó con fuerza.

    —¡M-Muchas gracias a Giratina! —
    Sin comentarios al respecto, solo palmeó su espalda con nerviosismo.

    —¿Qué sucedió para que necesite la ayuda de unos entrenadores? —
    Pregunte, aun siendo abrazado por el señor.

    El entonces me soltó, no dijo nada por un minuto entero… Se quedó en total silencio con la cabeza hacia abajo… Al levantarla, otra vez estaba llorando y entonces repentinamente tomó a Devlin por los hombros y entre sollozos comenzó a explicar… No hacía falta decir que Devlin no estaba del todo cómodo con todo.

    —L-La estrella de navidad de la tatarabuela XVIII de mi suegra fue robada por un S-Snover… Es una estrella que fue pasada de generación en generación, tiene forma de un Staryu y s-si no la recupero… E-Ella… E-Ella va a… P-Por favor auxilio, E-El futuro de mi familia y de mi vida está en juego… P-Por favor… E-Ella… —
    El señor comenzó a balbucear.

    —Señor ¿Puede calmarse un momento y respetar un poco mi espacio personal…? —
    Expreso Ledger realmente incomodo, la verdad… Lo entendía.

    —Este inútil no podrá explicarles nada, déjenmelo a mí. —
    Se escuchó una fuerte voz, una señora se acercó a nosotros apoyándose de un bastón de madera y con el golpeo al extraño señor haciendo que cayera el suelo directo a la nieve, ella se aclaró la voz y comenzó a hablar.

    —Un curioso y adorable Snover ha estado robando los adornos navideños de toda la ciudad, nadie sabe dónde se esconde, es realmente escurridizo… Recientemente robo una pertenecía muy preciada para mi… ¿Creen poder capturarlo y hacer que devuelva todo lo robado chicos? —
    Dijo la señora mientras colocaba su pie sobre la espalda del señor, este gemía adolorido.

    ¿Un Snover robando adornos navideños? Un problema curioso por donde lo mires, ahora que lo decía, eso explicaba la ausencia de luces navideñas sobre los puentes y otras cosas que deberían estar adornando a esta bella ciudad.

    —Esto es realmente algo repentino pero… Por mí no hay ningún problema, puede contar conmigo y con mis compañeros, ¿Qué dices tú Dev? —
    Le pregunté a Devlin.

    El se quedo un momento pensativo… Mientras tanto y sin darse cuenta su Piplup se había escapado se abrigo caminando hacia la señora, tomó el vestido de la señora y lo agito un par de veces para llamar su atención, usando ojos tiernos y una sonrisa que derretiría a cualquier persona, aquella señora no pudo evitar soltar un grito por la ternura de aquel Pokemon.

    —¡Prometo darles grandes recompensas a sus pequeños y adorables compañeros! En especial a ti… Awww, cosita preciosa… —
    Dijo aquella señora acariciando la cabeza

    —Los ayudare también, no es como que pudiera negarme realmente. —
    Dijo el entrenador súbitamente.

    —¿Qué te lo impide? —
    Indague un poco en sus palabras.

    El simplemente apunto al adorable pokemon pingüino, yo solo pude observar algo confundido, ¿A qué se referirá exactamente?

    —Tienes un compañero realmente adorable. —
    Le comente, sin saber qué más decir.

    —Solo te diré que las apariencias engañan. —
    Expreso sin aclarar nada más.

    Y como si se tratase del destino, el mismo Snover del cual estábamos hablando paso por el canal congelado, patinando sobre él siendo perseguido por un niño el cual gritaba “Detente” de manera constante, seguido de este niño un Poochyena le acompañaba ladrando, solo pude escuchar “¡Te atraparé y me convertiré en el héroe de la ciudad!” Antes de que se alejaran aún más.

    —¿Ese Snover no lo habíamos visto antes? Deberíamos detenerles antes de que se lastimen.—
    Exprese con preocupación.

    Esperaba que ese niño no se lastimara, aunque patinara muy bien sobre el hielo, cosa que yo jamás podría hacer bien.

    —Supongo que el café de la mañana tendrá que esperar.—
    Dijo Devlin en un tono despreocupado.

    Y justo en aquel momento Yitan se despertó de su siesta y comenzó a correr a mi alrededor, parecía estar lleno de energía nuevamente, venía perfecto para la situación actual, al parecer un ladrón me ayudara a atrapar a un ladrón, ¡Con un ladrón!, valga la redundancia.


    —Así es, tendrá que esperar.

    […]

    LeafLeaf Lamento tardar también, ¡Sigamos adelante!
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    everyday

    everyday Moderador

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    Mikazuki HikariMikazuki Hikari LeafLeaf solo como recordatorio, en trabajos en party no es necesario que me mencionen o pidan pases, solo llámenme cuando hayan completado el trabajo y deseen que los evalue o-o/
     
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  5. Leaf

    Leaf Keep calm and drink tea ♥

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    Tras la captura de Penguin-san y el Zigzagoon de Edwin, la aparición de dos peculiares personajes que les explicaron al dúo de entrenadores la curiosa mala maña del Snover con el que habían tropezado, y el refinado poder de las técnicas de manipulación del pokémon pingüino, habían arrastrado nuevamente a Devlin hasta una situación comprometedora. Aunque, y para alivio del rubio, no se encontraba solo en esta ocasión; así que un poco obligado, pero un poco queriendo hacer algo también, aceptó, trayendo consigo y cual si esto fuere una palabra mágica, la aparición del Snover en cuestión que siendo perseguido por un infante con un Poochyena y deseos de grandeza, patinaba por los canales de la ciudad diestramente. Esta última acción, siendo preocupante para el joven heterocromático quien no sabía patinar.
    —Eso es un problema... — Gruñó Devlin un poco después al notar el pequeño pero crucial dilema de su acompañante, mientras que él se colocaba unos patines de hielo alquilados, tan rápido como podía y ayudaba a Edwin a ponerse unos también, para después posicionarse sobre el canal congelado haciendo equilibrio con las cuchillas y lo resbaladizo del hielo, tomando de las manos al joven de piel nívea y ayudándolo a mantener el equilibrio de la misma manera en que sus padres habían hecho con él cuando era pequeño.
    —Esto es difícil — Contestó a los intentos de Devlin el pelinegro, quien mantenía la vista en las cuchillas de sus patines y se sujetaba fuertemente de los brazos del rubio, que a su vez, pacientemente fijaba su vista en sus ojos y se deslizaba por el hielo con suavidad, invitando a Edwin a seguirle y ayudando en su estabilidad al sujetarlo por la mano mientras este se aventuraba cada vez más a hacerlo por propia cuenta.
    —Tus ojos en mi. — Replicó el rubio tirando de su acompañante al notar lo atento que estaba en las cuchillas, entretanto Penguin-san contenía casi inútilmente la risa ante la escena; siendo que él de manera prácticamente natural ya había conseguido agarrar ritmo sobre hielo a diferencia del confundido Yitan y el pequeño Quilava de Edwin, que al igual que su entrenador parecían tener problemas. El Zigzagoon por un lado corriendo a toda marcha sobre el hielo sin moverse un centímetro debido a lo resbaladizo, y el hurón de fuego consiguiendo avanzar sin poder dirigir un simple cambio de dirección pese a sus esfuerzos y estampándose con las paredes cada tanto.

    No obstante la escena y lo divertido que era el patinar por primera vez, no había el suficiente tiempo para ponerse a practicar patinaje y el talento de Edwin estaba claro que no era suficiente para tan solo en diez minutos seguirle el paso a Devlin, pero no podían seguir jugueteando más tiempo al instructor y los alumnos; ya habían perdido de vista al pokémon de nieve, sin embargo se escuchaba barullo cerca y si acababan por perder incluso ese indicador, podría ser que no consiguieran atraparlo y recuperar los objetos robados. Para entonces, Edwin apenas podía mantenerse en línea recta y girar un poco, así que sin más que ese conocimiento básico, el dúo partió siguiendo el sonido de la voz de aquel niño, dando así por fin con el pokémon ladrón desde el frente mientras el infante y su poochyena lo perseguían desde la retaguardia entre gritos obstinados.
    —¡Lo tenemos! — Festejó Edwin analizando posibles vías de escape para el planta-hielo, que ni bien se vió rodeado y notó las intenciones de los entrenadores que antes le habían ayudado, lanzó todos los adornos al aire, saltó y usó viento hielo contra el suelo atrapando los pies del par y del chiquillo también. Después, recolectó los objetos de nuevo en el aire, los abrazó firmemente y se marchó mientras que la tercia luchaba por liberarse del suelo helado.
    —¡Usa ascuas! — Ordenó de pronto el del cabello oscuro a su Quilava que ni bien lo escuchó asintió con la cabeza:
    —¡Quiii! — La bocanada de flamas era lo suficientemente débil para no derretir por completo el piso, y también lo suficientemente fuerte para permitir de nuevo el movimiento de todos, que al verse liberados continuaron en persecución.

    —¡Ahí está! — Señaló minutos más tarde aquel chiquillo obstinado, haciendo al par de entrenadores volver el cuello y enfocarse en su objetivo, que aún más cargado que antes y sorprendido con "las manos en la masa", solo atinó a correr.
    —Antares, ¡alcanza y detén a ese Snover! — Ordenó lanzando una pokeball el rubio, liberando así al acérrimo enemigo de Penguin-san, que apenas salir con una pose de fortachón seguramente premeditada, voló velozmente en dirección a su destino, sin esperar encontrarse con el pequeño pingüino pokémon que, celoso y en gran parte, deseoso de hacerle saber a Devlin que no era necesario sacar a su némesis para algo tan simple, estaba empeñado en ganarle a Antares y llevarse el crédito. Esto por supuesto, pronto generó que el competitivo y arrogante pokémon tierra-volador acelerase en su vuelo, compitiendo así de igual a igual: Penguin-san por su lado como amo del deslizamiento en hielo y Antares del deslizamiento aereo.
    —¿Esto pasa seguido? — Interrogó el pelinegro para darse cuenta entonces que el pequeño pokémon arbóreo había tirado todos los adornos al suelo y se encontraba en carrera rumbo al bosque.
    —Levanta esos objetos y devuelvelos a sus dueños chico. — De repente Devlin habló al joven héroe para luego correr tambien mirando a Antares pelear con el enano azul.
    —¡Pip piplooop! — Parecía recriminar algo el pokémon acuático entre aleteos y manotazos, ante lo que el arrogante Gligar solo respondió colocando una de sus tenazas sobre la cabeza del pequeño y empujandolo haciéndolo resbalar lejos y caer finalmente en un montículo apilado de nieve.
    —Gliiii — Pareció bostezar el pokémon magenta y entonces volvió a los aires, dejando al azulado enfadado y con un rostro de frustración que pronto se convirtió en un par de ojos llorosos y chillidos de impotencia, la cual por supuesto y como siempre, descargó brutalmente contra Devlin al asestarle un aletazo en la mejilla que enrojeció la zona.
    —No soy culpable de que no hayas ganado. — Dijo de pronto el rubio con una expresión neutra que hizo por fin estallar a la pequeña bomba de frustración que lloró tímidamente y corrió a alojarse en brazos de Edwin.
    —Tiene algún complejo tsundere ¿eh? — Mencionó de pronto el chico del Poochyena, recibiendo a cambio la mirada asesina del pingüino pokémon que lo hizo retroceder un par de pasos y sudar en frío. — Te compadezco — Soltó de pronto el niño algo aterrado mientras que el heterocromático consolaba al caprichoso y Devlin se veía siendo regañado por Antares, que no podía pasarle por alto su neutralidad o desinterés por la conducta del ave.

    Un par de minutos más pasaron desde esa escena y para entonces, Devlin se encontraba tras el rastro del snover y con un par de problemáticas adicionales entre manos: Primero; estaba el hecho de que si bien había soltado la mayoría de los adornos, el níveo pequeñín no había soltado aún la estrella de la familia que se les encargó, lo que hacía pensar al de ojos aguamarina en la posibilidad de que este artefacto tuviese un valor adicional para él; segundo: ¿cómo podía evitar que no pasase de nuevo esa serie de hurtos una vez que se vaya? y tercero: ¿qué razones podía tener el blanquiverde para robar adornos?... Sin duda eran interrogantes que valía la pena analizar. No obstante...

    La nieve caía suavemente sobre la plaza central de la ciudad, en donde un ostentoso e imponente árbol navideño decorado e iluminado entre tonos dorados, verdes, rojos y destellos de brillante nieve acumulada en sus agujas, hacía ver el resto de la ciudad como menos que un mero tentempié comparado con el plato estrella. No obstante, el joven Snover no estaba interesado en robar sus adornos; contrario a ello, sus ojos brillantes y repletos de adulación hacían ver que algo en este coloso arbóreo llamaba su atención... Pero, ¿qué era?, no parecía sencillo de adivinar. No al menos hasta el momento de notar aquella estrella sobre el colosal monumento navideño ¡era idéntica a aquella estrella que el Snover inocentemente sujetaba entre sus manos! y con esto dicho, una cierta bruma de ternura y bondad llenó el ambiente para aquellos ahí presentes. Era como si una fuerte dosis de espíritu navideño y compasión llenase sus arterias y llegase a lo más profundo de sus corazones; ahora estaba claro para ambos ¡Iban a hacer para ese Snover, de esa navidad, una muy feliz navidad!...

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  6. Mikazuki Hikari

    Mikazuki Hikari Hay que despertar del sueño, ¡A trabajar!

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    Una nueva aventura algo… Movida comenzó después de aquel momento, sin duda llegué a sentirme como un completo estorbo por momento, no tenía idea alguna de cómo patinar sobre el hielo y el Snover se había ido directamente por el cristalino lago congelado de la ciudad, frío y sin experiencia ayuda, me vi siendo tomado por un brazo apoyándome de Dev para poder patinar a un ritmo que cuanto menos… Era realmente lento, mi compañero Yitan lo hacía con mucha más confianza, corriendo tan veloz como siempre aunque no avanzaba ningún centímetro, pero su espíritu era enorme y no se rendía… Mientras tanto yo entre tanto nervio no podía deparar ver a mis pies, finalmente, logramos dar con el Snover y el chico con su compañero Poochyena, recuperando la mayoría de adornos navideños faltando justamente el más importante, con el caprichoso Piplup entre mis brazos y algunas incógnitas más, decidimos adentrarnos en el bosque, nuestro trabajo no había terminado aún…

    —Yitan, necesito que te encargues de explorar el bosque, usa tu olfato, Snover no debe de estar muy lejos, ¿Entiendo? —Le encargué a mi compañero.

    —¡Zig! ¡Zigzag! —
    Comprendió el fugaz Pokemon mapache.

    Y con aquella simple orden dada, mi compañero se puso en a olfatear el suelo, buscando el rastro que había dejado aquel escurridizo Snover, quien al parecer se había metido en lo más profundo del frondoso bosque de pinos, cuando el veloz Zigzagoon logro localizar el rastro comenzó a correr siendo seguidos por mí y mis compañeros junto a Dev, el pequeño “Penguin-san” comenzó a quejarse por el brusco movimiento, Yitan entonces se detuvo, quedando al frente de un enorme pino el cuyo tronco comenzó a rasguñar.

    —¿Crees que esté por aquí? —
    Exprese dudoso.

    —No tengo ni la menor idea… —
    Respondió Devlin.

    —Qui… Quilava… —
    Explotaro comenzó a acercarse al enorme pino lentamente.

    Aquel curioso Quilava pronto se vio asustado por la caída de algo, enfrente de nosotros algo cayó de entre las ramas de aquel pino hasta el suelo cubierto de nieve, cuando este salto de su blanco escondite, se rebeló como el Snover que tanto buscábamos, con aquella enorme estrella entre sus brazos, sujetándolo como una madre a su hijo retrocedió con temor al ver como Explotaro avivo sus llamas para quitarse la nieve que tenía encima.

    —S-Snov… Snover… ¿Snov? —
    El escurridizo Pokémon de nieve se veía dudoso ante nuestra presencia.

    —Calmate… Mmm… Como… Podria comunicarme con él… —
    Me pregunté, mirando hacia todos lados.

    Buscando alguna forma de comunicación lo primero que pasó por mi cabeza fue dejar que algún Pokémon le ayudará a tranquilizarse, pensé en Piplup pero ahora se encontraba dormido en mis brazos, Yitan era muy impertinente, Explotaro era la única opción por lo que me agache lo mas que pude y me acerque a él, susurrando <<Necesito que le digas esto… >> Esperando que Snover pudiera entender.

    —Qui… Quilava… —
    El fogoso Pokemon intentó comunicarse con Snover.


    Siendo intimidado por las llamas en la espalda de mi camarada, Snover retrocedió hasta no poder hacerlo más, el enorme tronco del pino bloqueaba su camino, Quilava le hablaba con tranquilidad, poco a poco las cosas se fueron calmando y el pequeño Snover pasó a estar más tranquilo, abrazando la estrella que necesitábamos con fuerza, aun de todas formas se negaba a entregarla.

    —¿Por qué no puedes devolverla Snover? ¿Pasa algo con ella? —
    Pregunte dudoso de su comportamiento.

    El entonces apuntó hacia el gran pino, verde, aun con sus hojas en pleno invierno algunos le llaman el árbol “inmortal”, quizá por esto era su popularidad en Navidad, un árbol de navidad… El entonces colocó aquella lujosa estrella sobre su cabeza, con una gran felicidad reflejada en su rostro, el mensaje que quería entregarme estaba realmente claro.

    —Quieres… Ser un árbol de navidad, ¿No es así? —
    Supuse yo, aun con mis dudas.

    —¡Snov! ¡Snover! —
    Asistió el, saltando de felicidad aunque no muy alto debido a su gran peso.


    —Un deseo curioso, ¿Quién lo diría? —Expreso Devlin, aun sin darle mucha importancia al asunto.

    Entre tanta conversación Piplup al parecer había despertado, habiendo escuchado todo hasta el deseo de Snover, salto de mis brazos hasta correr hacia Snover, tomando sus brazos y agitándose, solo podía pensar en que él quería hacer algo… Apuntó hacia la estrella y gritaba con euforia “¡Pip! ¡Piplup!”, Snover comenzó a emocionarse y a saltar, ¿Qué le estaba diciendo?

    —Creo que le acaba de prometer que le ayudara con su sueño… —
    Dijo Devlin, voltee hacia él, ¿Hablaba en serio?

    —¿Tu crees? Eso es realmente considerado de su parte.


    —Claro, si no fuera porque lo hace por reconocimiento para incrementar su enorme ego sería considerado…


    Yo solo podía ver como el pequeño “Penguin-san” se engrandece ante todos los demás, como si fuera el salvador del sueño de Snover, evidentemente Devlin tenía algo de razón… Aunque, quería pensar que lo hacía también por el bien de Snover, pero, aunque fuera algo realmente lindo de su parte, teníamos algo de lo que encargarnos por lo que volví a agacharme hasta la altura del Pokemon helado.

    —Me parece muy genial pero… Aun así tenemos que devolver esa estrella a su dueño, es realmente importante… Pero, aún así, prometo que te ayudaremos, ¿Vale? ¿Snover? ¿Aceptas? —
    Le pregunté, con una sonrisa llena de positivismo.

    Entonces Snover me extendió la estrella por lo que la tome con cuidado, había aceptado, por lo que ya no quedaba vuelta atrás, Devlin soltó un ligero suspiro seguido de un “Supongo que no me puedo negar”, concluyendo así nuestra búsqueda decidimos volver a la ciudad, teníamos que encontrar a los dueños de la estrella por que le pensé en parar por el centro de la ciudad, donde se encontraba un gran y hermoso árbol de navidad, donde muchas personas se reunían para disfrutar de esta hermosa época.

    —¡Por aquí estamos! ¡Veo que trajeron la estrella! ¡G-Gracias a giratina! —
    Escuche un grito nervioso a mis espaldas.

    Al voltearme mis ojos se encontraron con el hombre de antes, nervioso como siempre se encontraba acompañado de su “suegra” la cual estaba sonriendo ampliamente, nos acercamos a ellos, Snover se escondió detrás de mi pierna pero aun así aquella señora logro verlo, antes de tomar la estrella decidió agacharse hasta su altura, poniendo aún más nervioso al Snover.

    —S-Snov… Snover…


    —Hola pequeño, ¿Por qué robaste mi estrella?, es realmente algo importante para mi familia así que la necesitaba… —
    Preguntó la señora con una voz llena de calma.

    El nervioso Pokemon solo pudo apuntar hacia el árbol, concretamente a la cima de este donde se encontraba la más brillante estrella que cualquiera se pudiera imaginar, de muchos colores, cualquier niño que se pasara la admiraba, como si fuera una estrella fugaz en el cielo nocturno, la señora se sorprendió por ello, sonriendo, se levantó y negó que le diera su preciado adorno.

    —La verdad es que no tengo algo con que recompensarlos, viendo que este adorable pequeño adora tanto a la estrella, incluso más que yo, entonces se las dejare, ¡Muchas gracias por la ayuda! Oye tú… Vámonos.


    —¡¿Q-Que?! ¡¿C-Cómo puedes decir algo como eso?! ¡Si es algo preciado para tu familia no puedes simplemente regalarla!


    Entonces… Aquel hombre fue jalado de la oreja de su suegra, gritando de dolor, aun así el hombre solo sollozaba sin más, parecía que no tenía otra opción que irse con el rabo entre las patas “¿Qué más da? Compremos una réplica, mi hija no se dará cuenta, mi amor por los Pokémon tiernos es demasiado grande...”, dijo la señora, y aun jalando la oreja del hombre se fue sin más, eso había sido un gran y curioso golpe de suerte.

    —Eso fue conveniente para el argumento… —
    Dijo Devlin, aunque no entendí a que se referencia exactamente.


    —No importa, lo bueno es que tenemos la estrella, ahora nos faltan otros adornos… ¿Qué tal si pedimos una donación para Snover? —Dije sin más, en realidad me pareció una buena idea.


    A Devlin no le importo mucho por lo que simplemente asintió, así que nos pusimos con ello inmediatamente, ahora todos tenían un cartel y Snover una pequeña caja, pero los problemas no tardaron en llegar, Explotaron conseguía atraer a los niños pero cuando avivaba sus llamas estos se asustaban, haciendo que sus padres se enojaran, Piplup en su arrogancia no aceptaba ninguno de las donaciones, quería algo que de verdad fuera bueno, y Yitan… El bueno… Corría… Y continuaba corriendo…

    —¿Donaciones para ese Pokemon ladrón? ¡Qué absurdo! —
    Era lo que decían usualmente las personas al ver a Snover.

    —Creo que debí haberlo pensado mejor… —
    Totalmente decepcionado, me senté en el suelo junto a todos mis Pokemon.

    —Snov… Snov…


    Snover parecía estar tan triste como yo, tenía la estrella sobre su cabeza, pero con una mirada triste, él simplemente observaba el gran árbol en silencio, viendo como muchas personas se reunían en el, eso me hizo tener una duda más… Así que decidí preguntar.

    —¿Por qué quieres ser un árbol de navidad, Snover?


    El apunto al árbol, pensé que se refería a la grande y hermoso que era, pero él no simplemente apunto al árbol, él apuntó hacia las numerosas familias felices que estaban debajo de él, todas reunidas, todas con una gran sonrisa en su rostro, ¿Será este su verdadero sueño? ¿Será este el porqué de ser un gran árbol de navidad?, Devlin también miraba el árbol pensativo, el frío de invierno, las risas de los niños y la sutil música navideña era lo que resonaba en el ambiente, más aparte de eso, algunos pasos llamaron mi atención, frente a nosotros se encontraba el mismo niño con su Poochyena de antes.

    —Hola… Ya devolví todos los adornos… —
    El parecía estar desanimado.

    —¿Sucede… Algo malo? —
    Pregunte, pero el chico solo puso una cara larga.

    El entonces se sentó junto a Snover seguido del que parecía ser su fiel compañero Poochyena, el Pokemon nevado lo miró con preocupación, yo simplemente lo mire confundido, y Devlin seguía sin estar al pendiente de la situación, cuando el chico soltó un largo suspiro, fue abrazado por el pequeño Snover, aquel chico lo miró sorprendido, pero se alegró por ello.

    —La verdad es que perseguía a Snover para tener algo de reconocimiento, quizá así logrará ser adoptado y saliera del orfanato. —
    Dijo el niño sin más, sorprendiéndonos tanto a mí como a Devlin.

    —¿Orfanato? ¿Quieres decir que no tienes padres? —
    Pregunté entonces.

    —La verdad… Es que si, pero tengo el sueño de algún día estar como esas familias todas reunidas y felices, aunque ahora esté con ustedes, tampoco está tan mal, ¿No? —
    Dijo el chico de manera despreocupada.

    —Dicen que los amigos también son familia, Snover aun sin ser el árbol de navidad que tanto quiere ser logró reunir a muchas personas, ¿No te alegra eso Snover?


    —S-Snov…


    El pequeño se veía algo avergonzado por todo, un intenso rubor en sus mejillas se vio presente, y muy claro por su pálida piel, estaba feliz eso sin dudarlo, abrazaba con fuerza la estrella que tanto adoraba, estaba seguro que algún día sería un gran árbol de navidad, brillante, y que reuniría a muchas personas felices… Estaba tan seguro, porque en ese momento sorpresivamente Snover comenzó a brillar, en una luz que a cualquiera segaría con solo verlo, como una intensa estrella en el cielo nocturno, cambiando de forma, haciéndose cada vez más grande como árbol que madura con el paso de los años, cuando la luz se dispersó, ya no estaba frente a nosotros aquel tierno Snover, si no un gran Abomasnow con la misma estrella sobre su cabeza y cargando felizmente al niño huérfano con uno de sus troncos o brazos, Poochyena ladraba por la sorpresa que se había llevado, y Piplup abrazaba la pierna de su entrenador por el susto que se había llevado también, mientras tanto Yitan corría alrededor del nuevo “Árbol de navidad”, quien felizmente cargaba al niño y bailaba, aquel niño que antes tenía una cara larga ahora se reía, se había reunido con un nuevo amigo.

    —¡Qui! ¡Quilava! —
    Explotaro avivo sus llamas, el estaba feliz.

    —El será un gran y hermoso árbol de navidad ¿No lo crees?, cumplí muy bien su objetivo, sin duda llegará a cumplir su sueño. —
    Le dije a Devlin con un tono de pura sinceridad en mi voz.

    —La verdad… No lo dudo, ahora no se si llamarle esto mala suerte o no.


    —Llámale “Efecto Snover”, ¿Suena bien?, yo creo que es algo realmente navideño y hermoso.


    —P-Piplup…


    —Pues a Penguin-san no parece hacerle mucha gracia.


    Luces, una estrella brillante y hermosa, una gran y admirable altura, eso no era lo que buscaba Abomasnow para ser un admirable árbol de navidad, para él era más que simplemente eso, él admiraba como ese árbol que a primera vista solo parece un adorno, hacía que tantas personas se reunieran y fueran felices con él, aquella era su búsqueda, y no había ninguna duda de que lo lograría… Ahora, yo era el que lo admiraba a él, yo tampoco debería rendirme a mi búsqueda tampoco…

    —El es un gran ejemplo, en esta hermosa navidad.


    [The END...]
    LeafLeaf
    everydayeveryday trabajo finalizado.
     
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  7. Autor
    everyday

    everyday Moderador

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    Debo felicitarlos por el trabajo aquí mostrado, he de decir que el apartado donde encontré mayor empeño fue el desarrollo, fue un buen detalle que comenzaran a trabajar la trama desde algo completamente ajeno a los objetivos del trabajo, esto hace que el lector se vaya familiarizando con sus personajes y hace más fácil la interacción con ellos, de modo que cuando el verdadero objetivo, perseguir y dar con Snover, esto llegó de forma calmada y nada forzada, fue realmente lo que ustedes deseaban “una mera casualidad” que se cruzó con sus personajes.
    En el aspecto narrativo también los felicito a ambos, tienen una escritura bastante amena y ligera de leer, cumplen con la expectativa de todo narrador: son concisos y transmiten sus ideas de forma clara y directa, las descripciones son fluidas y es fácil confundirse. El cambio de puntos de vista, teniendo primero un narrador en tercera persona y después cambiando a uno en primera también fue un cambio que dotaba fresco con cada post, haciendo que ningún post se percibiera similar al otro.
    Las interacciones de sus personajes fue sin duda la cereza del pastel, dotaron no solo a sus entrenadores, sino también a sus Pokémon, de vida y carisma. Me gusta felicitar a todos los escritores que logran transmitir al lector la esencia de su personaje, osease la personalidad y todo lo que el personaje representa, con solo meras acciones, y eso créanme no es fácil de conseguir a la primera.
    También aplaudo la interacción e importancia que le dieron a los NPCs de turno que colocaron, es decir, le dieron importancia a Snover y al niño del inicio, que tuve el temor que lo dejaran olvidado, pero incluso el tenía una historia que contar. Es bueno que las personas del entorno, al menos las que deciden colocar como NPCs tengan un poco de trasfondo o incluso tengan un poco de desarrollo, claro, sin opacar a sus propios entrenadores.
    Los felicito a ambos, creo que dieron un avance en el aspecto de Desarrollo e interpretación.

    Mikazuki HikariMikazuki Hikari
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    LeafLeaf
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    Pokémon:
    Piplup: +3 niveles, +51 puntos de stats
    Gligar: +2 niveles, +50 puntos de stats

    Pueden repartir aquí sus puntos ganados, si omití a algún Pokémon en la ganancia de niveles menciónenmelo para revisar, en ocasiones se nos pasan cuando hay tanta participación de Pokémon o-o/
     
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  8. Leaf

    Leaf Keep calm and drink tea ♥

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    Coloco la subida de niveles por fin :'D

    • Pokémon: Piplup.
      Nivel: 12 + 4 + 3 = 19.
      Personalidad: Irreverente, sin sentido de la decencia o de los buenos modales, este piplup tiene una actitud que más que solo empeorar la mala suerte de Devlin es probablemente el causante de más de la mitad de los embrollos en que su entrenador se mete. No demuestra cariño o lealtad y aunque le obedece en batalla no deja de sorprender que toda esa maldad resida dentro de la dulce apariencia de un piplup. Sabiendo su encanto natural, es algo manipulador con los desconocidos y suele comportarse de manera dulce con estos. Odia estar en su pokeball y no es raro verlo peleando con Devlin sin motivos.
      Genero: Macho.
      Habilidad: Torrente.
      Apodo: Penguin-san
      Stats: 204. + 68 + 51 = 323
      Stats por nivel: 17.
      PS: 40 + 25 =65.
      Ataque: 16.
      Defensa: 28 + 27 = 55.
      At. Especial: 45 + 25 = 70.
      Def. Especial: 35 + 17 = 52.
      Velocidad: 40 + 25 = 65.
      Puntos de Amistad: 0/10
      Objeto: ---
      — Destructor.
      — Gruñido.
      — Burbuja.
      — Hidrochorro.
      —Picotazo.
      —Venganza.
      —Rayo burbuja.
    • Pokémon: Gligar.
      Nivel: 8 + 3 + 2 = 13
      Personalidad: Antares es muy orgulloso, arrogante y competitivo, le encanta mostrar su fuerza y disfruta de ello como un luchador en el cuadrilátero, tomando siempre sus batallas muy en serio. Con otros pokémon, Antares se comporta cerrado y arrogante, razones por las que choca mucho con Penguin-san especialmente, pues suele incluso burlarse de él por su actitud infantil y caprichosa.
      Por sus deseos de protagonismo, Antares suele salir sin permiso de su pokeball y meterse a la batalla, en ocasiones sin ser el más indicado lo que puede llevar a su entrenador a tener serios problemas. Aún con su actitud rebelde, Antares tiene un gran criterio en batalla y obedece las órdenes de su entrenador la mayor parte del tiempo; así mismo, detesta ver que Devlin sea tan sumiso con Penguin-san, al grado de mostrar su enfado cada vez que ve la poca voluntad de su entrenador a plantar cara ante el enano azul.
      Género: Macho.
      Habilidad: Inmunidad.
      Apodo: Antares (En honor a la estrella principal de la constelación de escorpio).
      Stats por nivel: 25.
      Stats: 200 + 75 + 50 = 325.
      PS: 35 + 25 = 60.
      Ataque: 55 + 25 = 80.
      Defensa: 30 + 25 = 55.
      At. Especial: 10 + 5 = 15.
      Def. Especial: 30 + 25 = 55
      Velocidad: 40 + 20 = 60
      Puntos de Amistad: 0/10
      Objeto: -
      — [MH] Tajo Umbrío.
      — [MH] Veneno X.
      — Picotazo Venenoso.
      — Ataque arena.
      — Fortaleza.
      — Desarme.
      — Ataque rápido.
     
  9. Mikazuki Hikari

    Mikazuki Hikari Hay que despertar del sueño, ¡A trabajar!

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    ¡Perdon por la tardanza!
    Pokémon: Quilava [​IMG]
    Nivel: 19
    Personalidad: Modesto, es un pokémon el cual prefiere detenerse y pensar las cosas con cuidado, como su entrenador es bastante calculador, y le gusta hacer sus movimientos bien ejecutados, si falla puede llegar a molestarse... Bastante, le gusta dormir sobre las piernas de su entrenador, es amigable con otras personas y pokémon que se encuentren, aunque a su vez es algo celoso con su entrenador, así que ten cuidado.
    Género: Macho
    Habilidad: Mar Llamas.
    Apodo: Explotaro.
    Stats: -
    Stats por nivel: 23
    PS: 50 + 10: 60
    Ataque: 50 + 14: 64
    Defensa: 44 + 11: 55
    At. Especial: 50 + 14: 64
    Def. Especial: 45 + 10: 55
    Velocidad: 45 + 10: 55
    Puntos de Amistad: 2/10
    Objeto: -
    -Placaje
    -Malicioso
    -Pantalla de humo
    -Ascuas
    -Ataque rápido
    Pokémon: Zigzagoon [​IMG]
    Nivel: 19
    Personalidad: Es un pokémon ladrón, así sin más, puede llegar a ser lo que sea por comida, así que ten mucho cuidado con el, aun así, es un pokémon firme y que no se rinde con facilidad aunque esté en frente del pokemon mas fuerte., ademas de eso, es muy veloz.
    Género: Macho
    Habilidad: Recogida
    Apodo: Yitan
    Stats:
    Stats por nivel: 13
    PS: 45 + 10: 55
    Ataque: 45 + 10: 55
    Defensa: 32 + 10: 42
    At. Especial: 13
    Def. Especial: 32 + 9: 41
    Velocidad: 41
    Puntos de Amistad: 0/10
    Objeto: -
    -Placaje
    -Gruñido
    -Látigo
    -Ataque arena
    -Golpe cabeza
    -Ojitos tiernos
    -Rastreo
    -Pin misil

    -Lanzó dado de 100 caras por la habilidad recogida de Yitan.
     
    Mikazuki Hikari tiró un dado de 100 caras por: Recogida Total: 21
  10. Autor
    everyday

    everyday Moderador

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    LeafLeaf Mikazuki HikariMikazuki Hikari sus fichas han sido actualizadas, favor de revisar que todo coincida, cualquier detalle faltante no duden en hacérmelo notificar para corregirlo en la brevedad.

    +325 pks por comisión asignados.

    Saludos!!! o-o/
     
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