Misión D El mensaje de la botella

Tema en 'Naruto World' iniciado por KaruAkary, 3 Oct 2018.

  1. Autor
    KaruAkary

    KaruAkary DIB - ESC - LOVE<3

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    "El mensaje en la botella" (D)
    Recientemente, unos enamorados se enviaban cartas por medio de aves mensajeras. No obstante, decidieron que esta vez lo harían por medio de mensaje en botellas. Ridículo, ¿no? Pero el amor actúa de manera muy misteriosa. Ahora que la enamorada, que reside en Kirigakure, ha perdido su día esperando el mensaje de su amor, que reside en una pequeña isla cerca de la Aldea del Agua, por lo que ha pedido ayuda para localizar dicho mensaje perdido.
    Objetivos:
    -Encontrar el mensaje en la botella.
    -Calmar la desesperación de la chica.
    Datos Extras:
    -La chica ha perdido la calma debido a que no ha conseguido encontrar el mensaje, luego de que ella, por accidente se molestó con el chico, y está desesperada por saber si están bien en su relación. Es por eso, que estará fastidiándote durante todo el trayecto hasta que encuentres el mensaje al menos que la calmes.
    -Aparte de lo anterior, la chica sufre de fuertes ataques de ansiedad.
    -El mensaje puede estar en cualquier lado de la isla principal de la región, unos niños afirmaron verlas cerca de las costas unas horas antes... Pero no se acuerdan dónde.
     
  2. Autor
    KaruAkary

    KaruAkary DIB - ESC - LOVE<3

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    Sus manos empezaron a temblar cuando volvió a releer la misión de la que estaba encargada, por defecto el pergamino que sostenía empezó a moverse junto a ella. ¡Era su primera misión! ¡La primera de muchas que vendrían! No podía evitar reflejar en su cuerpo cuanta alegría le traía ese hecho…

    Vale, tenía que controlarse.

    Sus pies se detuvieron al notar que se encontraba justo al frente de la casa de la chica de su misión, según el pergamino tendría que ayudarla a encontrar una botella que su enamorado había enviado para ella; Karua empezó a cuestionarse si era una práctica común enviarse botellas con notas en su interior. A lo mejor sí, ella no lo sabía puesto que no estaba enamorada.

    Hasta que por fin llegas — espetó una muchacha de cabello cobrizo saliendo por la puerta de aquella pequeña casa.

    Se le veía unas terribles ojeras en ambos ojos, sin contar lo desarreglada que estaba, su cabello que seguramente en otro momento pudo haber sido sedoso y rebosante de vida, ahora era opaco y… ¿esos eran cortes mal hechos por una tijera común? De hecho ni siquiera tenía ropa para salir, traía un atuendo que tranquilamente podía definirse como un pijama y una cara de pocos amigos.

    Ella no se veía de un muy buen humor que digamos.

    Disculpa —empezó Karua para aligerar el ambiente—, tuve algunos inconvenientes para llegar a tu casa porq-
    No me interesa.
    ¿Eh?
    ¡Lo único que quiero ahora es encontrar esa nota! —gritó la muchacha mientras sostenía la puerta entre sus manos con tal fuerza que sus nudillos se pusieron blancos— ¡Tu estas aquí para ayudarme, no trates de socializar!

    La ninja tuvo que subir su mano hasta su cuello y sobarlo con algo de incomodidad ¡Que carácter tan voluble!

    Está bien no te preocupes… Te prometo que te ayudaré a encontrar la nota de tu pareja.
    ¿De verdad? —la chica de pronto había dejado de sostener la puerta y le mostraba la mirada más esperanzada que alguna vez había visto en una persona. ¿Ya había mencionado que tenía un carácter voluble?

    ¡Te lo aseguro! —prometió Karua dándose ánimos a sí misma y de esta forma lograr completar la misión con éxito. Ella dio media vuelta y avanzó un tramo hasta alejarse de la puerta principal de la muchacha de su misión— Por cierto me llamo Karua, ¿Cuál es tu nombre, linda?
    Nana.
    Muy bien, Nana. Es hora de marcharnos.

    Sin dejarle tiempo siquiera a pensar, Karua siguió caminando el tramo faltante hasta llegar al camino de grava que las llevaría cerca de las costas. A lo mejor con un paso rápido y constante, llegarían en media hora.
    Le dio tiempo a Nana el suficiente para prepararse; la chica le había gritado en el último momento que la espere unos segundos mientras se ponía los zapatos pero Karua tenía que ser sincera consigo misma.

    Se notaba de lejos, a pesar de la desaliñada apariencia de Nana que esta era una joven hermosa en edad de casarse. Jamás en su sano juicio una mujer de ese porte saldría a las calles con la mirada lagañosa y en ropa de dormir. Karua hizo el ademán de estirar el brazo y ver un reloj imaginario en su muñeca derecha solo para divertirse a sí misma.

    Bien, si contamos media hora de camino hasta las costas para preguntar por información, mas el tiempo que Nana se demorara arreglándose… tendremos suerte si salimos de acá a las dos de la tarde.

    La ninja pelirroja esta vez consultó un verdadero reloj de bolsillo que siempre traía consigo.

    Y… son las diez de la mañana. Esto será pan comido.
     
  3. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Por si acaso, no tienes que esperar a que te den pase ;) y cuando termines, colocas el link en el tema de reporte de misiones.
     
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  4. Autor
    KaruAkary

    KaruAkary DIB - ESC - LOVE<3

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    Tal y como supuso, la señorita que había solicitado la misión salió de su hogar aproximadamente a la una de la tarde. Karua ni siquiera se había molestado en tocarle la puerta para apurarla, de hecho se entretuvo todo ese tiempo checando uno de los libros que traía consigo Aprende a lanzar kunais a zonas vitales: Para idiotas, ella no iba a negar que las referencias en dicho libro eran divertidas. Estuvo segura de que aprendería mejor de esta manera.

    Estoy lista.

    Karua solo había volteado a ver a la señorita una vez, sus ropas habían cambiado, se había alisado el cabello y era muy probable que hubiera arreglado sus uñas… oh espera… también se las había pintado. Vaya sorpresa eh…

    La pelinegra, quien también se había pintado los labios de un exagerado rojo, pronto camino hasta donde estaba la ninja y la incito a seguirla. Nana sabia que la muchacha a la que habían encomendado su misión solo serviría para levantarle el ánimo; por Dios, es decir, nada mas había que mirarla de reojo para notar que era una debilucha cualquiera, probablemente lo único que tuviera de bueno era su paciencia y su optimismo. Por otra parte, no había absueltamente nada mas en que destacarla.

    Con esos pensamientos en mente, Nana le dirigió una mirada fría y de reproche. La pelirroja solo sonrió en su dirección, tratando de que su sonrisa pareciera verdadera.

    Iremos a las costas —empezó Nana para sorpresa de la ninja que no esperaba una conversación tan pronto… conociendo su carácter voluble y extraño—, si tenemos suerte encontraremos a alguien que pueda ayudarnos… que de verdad pueda hacerlo y no decir chácharas.

    Karua sintió que esa indirecta tal vez… era demasiado directa, pero lo dejo estar.

    Nana, quien había tenido muchas horas para pensar dentro de casa, mientras se alisaba el cabello, descubrió que la esperanza que Karua le había dado era tan solo palabrería, algo que seguramente todos los ninjas tenían que hacer con sus clientes. Con esa idea supo que esa muchacha pelirroja tan solo sería un estorbo, un estorbo que le daría palabras de aliento, si. Pero una carga que dificultaría su progreso en encontrar la carta de su amado.

    Estaba pensando —comenzó Karua al ver que el aura de la muchacha empezaba llenarse de cólera y frustración— que tal vez podríamos ir más rápido si fuéramos corriendo… señorita Nana, ¿usted estará en la condición para poder seguirme el…?

    ¿Por quién me tomas? —le regaño Nana— Por supuesto que no tendré problemas, es más, será mejor que sigas mi paso. He de confirmar que seas una ninja de verdad.

    Está bien.

    Nana empezó a correr con Karua siguiéndole los talones; la pelirroja pudo notar que la chica estaba respirando por la nariz, corría con las piernas ligeramente abiertas y la mirada hacia abajo como si temiera tropezarse. En algunos momentos arrastraba los pies sin notarlo y muy pronto, si seguía corriendo así, alcanzaría su límite y caería deshecha. Karua no quería decirle nada por temor a que se enzarzara con ella, no quería tener ningún malentendido. Hizo un sello de mano sin que Nana lo supiera, y pronto junto a ella, apareció un Kage Bunshin. El clon pronto hizo un Henge, tomando la apariencia de un ninja totalmente vestido de negro y la mirada endurecida, era alto y bastante amenazante, justo como Karua quería que se viera. Haciéndole un guiño, el clon se metió entre los árboles para esperar su señal.

    Nana, espera un momento, por favor.

    Ahora que es lo que…

    En el camino, por la dirección del bosque —dijo Karua tratando de parecer convincente—, encontré cortes en las ramas superficiales, los note cuando corríamos. Se veía incluso desde mi posición, me parece que… tenemos compañía.

    Como si de magia se tratara, un kunai cayó justo frente Nana haciéndola empalidecer.

    Es hora de correr, Nana.

    De un movimiento certero puso a la chica de largos cabellos azabaches sobre su espalda para empezar a correr lejos de allí. Nana no quería voltear, de verdad que no, pero su curiosidad fue mucho más grande, así que movió su cabeza solo unos centímetros para ver a su persecutor.

    Detrás de ellas, había un ninja sin ninguna banda puesta, de ropas negras desde los pies hasta la cabeza y unos ojos negros, opacos, y con mucha pinta de intenciones asesinas. Nana empezó a sentir que sus ojos se empapaban cuando el total desconocido asesino saco de entre sus ropas, cuatro shurikens que posiciono entre sus dedos, listos para lanzar.

    Nana grito… y muy fuerte.

    La ninja pelirroja procuro no mirar hacia atrás ni una sola vez, es decir, no tenía nada de qué preocuparse. Era solo su clon. Por lo que siguió corriendo sin sentir ninguna objeción hacia su persona de parte de la señorita cliente. Karua estaba segura de que la chica estaba aterrorizada, lo cual aseguraba que no se volvería a meter con ella si tenía otra cosa o en este caso un “asesino” que atrajera su atención.

    Karua corrió sin parar una hora completa hasta llegar a las costas, para entonces su clon ya había desaparecido, en mitad del camino¸ y Nana se había quedado en un estado de semi consciencia por el terror, sobre su espalda. La ninja pelirroja estaba realmente cansada, había corrido un largo trecho que caminando se hubiera hecho en muchísimo más tiempo, de hecho, de hace un buen rato que sentía las piernas dormidas pero había seguido corriendo por la adrenalina, obligándose a sí misma seguir y seguir sin detenerse. En consecuencia, no se podría mover en varios minutos, vaya… sus propios pies ya ni siquiera le respondían.

    Cayo al suelo de panza sin poderlo evitar.

    Nana despertó de su ensoñación y vio como Karua empezaba a agitarse sin control, respirando por la boca y sudando a montones.

    Oye… te ves terrible.

    Karua quiso responder sarcásticamente pero no tenía la energía ni las ganas de hablar.

    Pero, me salvaste, el sujeto ya no nos persigue —la pelinegra se sonrojo ligeramente—. Lamento haberte tratado mal, es solo que me pone tan nerviosa no saber donde esta esa carta… quiero decir, Hoshi y yo habíamos peleado hace algunos días, me había sentido miserable hasta que supe que me había mandado una respuesta por botella. Ese mensaje es muy importante porque…

    Karua se empezó a preguntar si ella seguiría hablando de sus problemas o la ayudaría a sacarla de la tierra donde estará tirada, para al menos ponerla en el pasto bajo una sombra.

    …ahí está escrito la situación en que nos encontramos ahora, quiero saber si él me… me termino o si por otro lado quiere olvidarse de todo este problema entre nosotros y seguir como siempre. ¡Estoy segura de que todo estará bien! Hoshi siempre fue amable conmigo, me traía regalos los fines de semana que nos vemos y…

    Karua trato de mover los dedos de sus manos, estaban algo entumecidos pero dentro de unos minutos ya podría apoyarse por sí sola.

    …siempre procuraba que yo estuviese bien —prosiguió Nana—, él es tan especial, es bondadoso, amable, cariñoso y detallista. Sé que me ama, se que todo estará bien pero… hubieron muchas noches en que me preguntaba si realmente me merecía un hombre como él. Ahora que nos ha pasado todo esto, no estoy segura como nos encontramos...

    Sus manos ya habían recuperado su movilidad, así que apoyando las palmas en el suelo se impulso hacia arriba con dificultad, ¡como dolía!

    ¿Entiendes ahora porqué tengo tanto miedo? —Nana sintió sus ojos empañarse nuevamente— Tengo miedo de que no sea lo que estoy pensando y en verdad se quiera alejar de mi…

    Karua, por fin sentada, se dio un momento para verla mientras su respiración se normalizaba.

    Nana.

    ¿Eh? —la pelinegra finalmente pudo verla a los ojos. Ambas cubiertas de tierra, una más que otra, los cabellos enmarañados y las mejillas sonrosadas por motivos distintos.

    Si aquel muchacho te deja, es porque de verdad es un idiota. Quiero decir, eres una muchacha preciosa, apuesto a que eres cariñosa y te esfuerzas en ser alguien de quien Hoshi no se avergüence —la ninja puso su mano derecha, aun temblorosa, sobre la mejilla de Nana, quien sin soportarlo más empezó a largar un reguero de lágrimas que empaparon la mano de Karua—. No solo él es especial, tú también lo eres. Asegúrate de recordar eso, ¿está bien?

    La cliente pelinegra solo asintió mientras se mordía los labios y desahogaba en lágrimas todo los sentimientos encontrados en ella, su tristeza, su curiosidad, su furia, el terror, el miedo al rechazo, su amor e incluso aquellos problemas ocultos que ni ella sabía que tenía muy guardados pero aun dolían.

    Lo soltó todo mientras se apegaba todo lo que podía a la mano caritativa que la pelirroja le daba. Tratando de fundirse con ella desesperadamente y fracasando en el intento. Por último, dejo que su calidez la abrigara y la alejara, mentalmente, de todas aquellas cosas que le dolían. Nana se sintió a salvo, ella finalmente estaba en paz.
     

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