Misión B Historia El llamado de Gekkōin [Taiga Shiba]

Tema en 'Naruto World' iniciado por Sphinx, 24 Dic 2016.

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  1. Autor
    Sphinx

    Sphinx スパークル

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    Taiga se detuvo en seco repentinamente, provocando que Tego casi derrapara y se cayera debido al abrupto cambio de velocidad; el felino regresó trotando, mirando con un gesto confuso a su mejor amiga, quien en esos instantes tenía una mano apoyada en su sien y los ojos cerrados ¿qué estaría pasando? El jaguar le jaló parte de la playera, haciendo que la jounin abriera los párpados de golpe y mirara fijamente al cuadrúpedo.
    Lo siento, creo que es cansancio…

    «No lo es.»

    Se sobresaltó, estaba ya acostumbrándose a tener una voz constantemente dentro de su cabeza, pero lo que sí no se esperaba era que, de pronto, una nueva “persona” pudiese hablarle directamente de ese modo ¿quién era? No reconocía la voz, ¿Sería una habilidad telepática como la del Hokage? Arrugó el entrecejo y miró a su alrededor, aun sin comprender el origen de lo que escuchaba dentro de sí.

    «¿Quieres venganza, o me equivoco?»

    ¿Venganza? ─ Shiba siguió intentando localizar el origen de aquellas palabras, pero no había nadie en su campo de visión, ni un alma, solo ella y el exótico felino que conocía de toda la vida. Tego ladeó la cabeza, Taiga simplemente respiró hondo. ─ ¿Quién eres y de qué hablas?

    «¿Estoy en lo correcto?»

    No sé a qué te refieres exactamente.

    «Quieres venganza, ¿no? De aquella persona que te derrotó, no solo de él, también de los samuráis…»

    Yin abrió los ojos más de la cuenta, ¿cómo sabía? ¿Quién era? Llevó su mano inconscientemente hacia donde portaba su ninjato, pero no lo desenfundó.

    «Puedo ayudarte, solo tienes que hacerme un favor, después te prestaré el poder que necesites.»

    ¿Un favor? ─ Lentamente fue alejando su mano de donde estaba su arma, internamente estaba pensando la propuesta, ¿qué clase de poder? Si esa persona, o lo que fuera, sabía de sus dudas y deseos de venganza internos, ¿sería muy fuerte? ¿O quizá era una trampa? Estudió distintas posibilidades en su cabeza, repasándolas una y otra vez como si eso fuera a resolver sus dudas mágicamente, diciéndole “sí, ésta es la correcta”, evidentemente eso no sucedió. Arrugó el entrecejo nuevamente.

    «Un favor…» Tasmania se quedó estática de pronto, ¿qué acababa de pedirle? ¿Qué clase de ente era el que estaba en su cabeza? ¿En realidad era una persona o…? Se mordió el labio inferior, el único modo de saberlo era investigando, bien podría ser una trampa, bien podría ser lo que parecía. Alguien ofreciéndole poder a cambio de algo más. Lo pensó unos momentos más, ¿valdría la pena el riesgo? Se llevó la mano al mentón, lo pedido por quien quiera que fuera era algo que, honestamente, no habría esperado escuchar. Por algún motivo le causaba una sensación extraña que no sabía describir; miró a su mejor amigo, quien durante todo ese tiempo había permanecido expectante a la aparente conversación que la kunoichi tenía con el aire, y luego se agachó para acariciarle el espacio entre las orejas.

    Tomaremos un pequeño desvío. ─ Informó, el jaguar ladeó la cabeza nuevamente, mas no dudó ni un instante en seguirle el paso cuando la dirigente de la Tormenta comenzó a correr en una dirección distinta a la que habían estado siguiendo antes de la abrupta interrupción.

    La misteriosa voz dictaba instrucciones, distancias, direcciones a tomar, cosas por evitar, seguía sin mencionar su nombre o el motivo en sí por el que había elegido comunicarse con la jounin, mas Taiga tampoco hacía demasiadas preguntas por el momento, se las estaba guardando para cuando se encontrara con su interlocutor. Si es que lo hacía. El atardecer les dio alcance más rápido de lo que Shiba hubiese querido, estaban muy lejos de Arashigakure y ni siquiera había avisado que no regresaría aun, por lo que decidió detenerse un momento para escribir una carta y enviar un ave con el mensaje de vuelta a la Tormenta, al menos de ese modo podría avisar de su retraso y que estaba viva.

    Cuando reanudó la marcha, sin percatarse, comenzó a recordar muchas cosas, desde su pelea con Dan hasta su casi muerte en el País del Rayo. Ganeshka, el renegado de los Anuar, los samuráis, la dimensión paralela a la cual había viajado hace meses atrás junto con Shinta, Rinha y Kiseki; ¿cómo había sobrevivido a todo eso? Casi podría decir que por suerte y decisiones de último minuto que, si bien no habían sido las mejores, habían sido acertadas y fructíferas para mantenerla con vida. Escapar, o la repentina retirada de su contrincante: nunca por haber vencido directamente. Shiba apretó los puños, no importaba qué tanto entrenara, qué tanto se esforzara, cada vez que una situación peligrosa se le venía de frente, le demostraban de nueva cuenta que no era lo suficientemente fuerte.

    Que nunca sería suficiente.

    ¿Qué podría hacer esa misteriosa voz por ella? Si acaso cumplía su palabra y le daba la fuerza que necesitaba para derrotar a todos aquellos que, en el pasado, la habían derrotado, entonces el precio a pagar valía la pena. Al menos eso era lo que creía en ese momento, quizá, si es que aquel desconocido en realidad planeaba darle poder y no emboscarla aprovechando que se dirigía sola hacia él. Taiga se mordió el labio inferior, ¿en serio estaba considerando esa propuesta? Evidentemente sí, porque estaba siguiendo las instrucciones de aquella voz sin reclamos, quería ser más fuerte.

    SphinxSphinx [Ficha]

     
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  2. Lionel

    Lionel At time, somethings never changes Moderador

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    SphinxSphinx ¿necesitas pase? Si es así, sigue.
     
  3. Autor
    Sphinx

    Sphinx スパークル

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    ¿A dónde exactamente es que me llevas?

    «Ya vas a llegar.»


    Aquello confundió a la dirigente de Arashigakure, no había nada a su alrededor, estaba por llegar a la costa del país y desconocía, según lo que sabía de la geografía de Ame no Kuni, de algún sitio por el lugar. Literalmente la estaba dirigiendo a ninguna parte, quizá quería ahogarla en el mar: sus pensamientos se detuvieron al instante, cuando notó una bruma intensa entre toda la lluvia, aquel escenario le recordaba a Kirigakure. Siguió caminando, concentrada en su entorno, pronto perdió el sentido de la orientación ¿de dónde había venido? Todo se veía igual, lluvia y niebla alrededor y ningún punto del cual guiarse, incluso el mar se escuchaba en otra dirección, ¿cuándo había cambiado de rumbo?

    ¿Dónde diablos…? ─ Tego se detuvo después de que Shiba lo hiciera, mirándola con la misma curiosidad que lo hubo hecho desde hacía más de una hora, cuando la jounin se frenó repentinamente para hablar con el aire. El felino tenía sus dudas internas sobre la salud mental de su mejor amiga, quizá ya se le había zafado un tornillo.

    «Sigue adelante, ya falta poco.» Tasmania respiró hondo y continuó “a ciegas” por el camino que la voz le decía, la niebla poco a poco se hizo menos espesa y entre la oscuridad y la lluvia, comenzó a vislumbrar unas figuras que llamaron su atención. ¿Eran casas? Maltrechas, pero parecían, como si fueran los restos de una aldea. ¿Dónde estaba? El mar se escuchaba muy fuerte, estaba cerca de una de las costas del país, ¿en cuál? Se acercó más, observando con especial atención las estructuras y lo abandonado que se veía el sitio; sin embargo, cuando pensó que estaba en un sitio sin pobladores, vislumbró en el interior de una de aquellas maltrechas casas una pequeña luz, era fuego. Al acercarse para poder ver mejor, notó a un trío de personas sentadas alrededor de una controlada fogata.

    ¿Hay gente viviendo aquí? ─ Los pensamientos de Shiba llegaron de golpe nuevamente, ¿desde cuándo había gente en ese lugar? ¿Cuántos habría? Estaban viviendo en condiciones deplorables, el lugar estaba en pésimo estado y en un sitio donde ni ella misma sabía que existía un poblado pequeño. No estaba en ningún mapa, nada, era casi como un pueblo fantasma. La chica retrocedió lentamente, cuando la voz básicamente le ordenó que siguiera avanzando, Yin chistó por lo bajo antes de continuar su andar, tratando de no distraerse demasiado por las múltiples casas que veía con la característica luz del fuego iluminando débilmente por debajo de la puerta. ─ ¿A dónde me trajiste?

    «En dos metros da vuelta a la izquierda y camina hasta el final.»

    Vale… ─ La chica hizo lo dicho, caminando los metros faltantes antes de girar a la izquierda y luego caminar por una calle igual de espeluznante y vacía. El recorrido iba ligeramente ascendente, hasta llegar a una especie de sitio que estaba medio alejado del resto, la neblina nuevamente se combinaba con la tormenta de aquella noche; no tardó en detectar una estructura que parecía, más o menos, una iglesia. Alzó una de sus cejas, pues justo a un lado, con muy pocos metros de separación, había una especie de cementerio. ¿Qué clase de persona había hecho la planeación de ese lugar? Estaba todo en espacios reducidos, como si hubiesen querido ocupar la menor cantidad de terreno posible.

    Tasmania notó una especie de luz a través de la neblina, dentro del cementerio, a un lado de la capilla abandonada. Caminó con el jaguar andando detrás de ella, teniendo cuidado de no pisar los acumulados de tierra que obviaban que ahí debajo había un cuerpo enterrado; la joven arrugó la nariz, había un olor espantoso en ese lugar, a juzgar por el estado de toda la minúscula población, era probable que solo hubiesen metido los cuerpos bajo tierra y ya, dejándolos descomponerse así sin más y por ende, provocando ese hediondo olor. La taijutsuka se cubrió la boca y la nariz con la mano, continuando con su camino hasta llegar a la luz que, no sabía por qué, había seguido. Era como si la atrajera, cual imán, hasta allí.

    «Me encontraste.» El anillo emitió un brillo repentinamente, como un verdoso oscuro combinado con azul igualmente opaco, Shiba se puso en cuclillas y extendió su mano para alcanzar aquella pieza de joyería. El anillo estaba sobre algo similar a una lápida, “pegado” a la misma por unas cuantas lianas delgadas y una especie de papel parecido a los sellos explosivos, aunque ese tenía un escrito distinto sobre sí. Cuasi arrancó el objeto de su sitio, rompiendo el papel para luego observar con atención lo recién obtenido, girándolo varias veces y mirando a través de él, como tratando de analizarlo enteramente para llegar a alguna especie de conclusión; evidentemente su mayor duda involucraba saber qué era esa cosa y quién estaba hablándole desde hacía más de una hora. Entrecerró los párpados, cuando repentinamente escuchó un crujido detrás de sí y se puso de pie al instante, girándose tan rápido como se había levantado y mirando directamente a quien ahora estaba allí. Se trataba de un hombre, estaba parado de una forma un tanto torcida, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia la izquierda y encorvado un poco hacia atrás, como si le costara manejar su propia columna para erguirse derecho.

    In…va…sor. ─ Sus dientes castañeaban, como si se estuviera muriendo de frío, en realidad su cuerpo en general se veía escuálido, tan mal cuidado como el resto de la pequeña villa.

    ¿Uh? ─ Shiba dio un paso atrás, con el anillo aun en su mano, ¿por qué retrocedía? Apretó la mandíbula, sentía un muy mal presentimiento, éste empeoró instantáneamente cuando el pedazo de roca donde había estado posicionado el anillo se quebró en dos y el papel desprendía una luz verdosa a la par que se quemaba enteramente, dejando un rastro de humo negruzco como único recuerdo de su existencia. ─ ¿Qué está pasando? ─ Miró el artilugio como si se tratara de una persona, exigiéndole una explicación, Tego comenzó a gruñir intensamente y aquello llamó la atención de la jounin; Taiga alzó su cabeza, encontrándose frente a sí, entre la neblina, al menos una docena de personas con las mismas características que el primero en llegar: cuerpos semi esqueléticos, parecían muertos de hambre, tiritando como si tuvieran frío y con posturas chuecas. Un escalofrío le recorrió toda la espina dorsal.



    pase please~
     
  4. Lionel

    Lionel At time, somethings never changes Moderador

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  5. Autor
    Sphinx

    Sphinx スパークル

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    Joder, ¿qué es esto?
    «Quieres mi poder, ¿no es así?» Taiga vaciló un instante, se encontraba honestamente preocupada por la situación en la que se había metido. El maldito anillo seguía emitiendo esa voz, la gente a su alrededor tenía una apariencia terrible y poco a poco éstos cortaban distancias con ella. ¿Qué debía hacer? Tragó saliva, dio otro paso hacia atrás y Tego repitió el acto de retroceder, aunque él de cualquier modo seguía estando medio metro delante de su amiga y no planeaba dejar que se le acercaran demasiado.
    Explícame qué sucede primero.
    «¿Lo quieres o no?» Shiba dudó, recordando por instantes lo que le había dicho aquella voz antes de llegar allí, lo que quería a cambio, ¿debería acceder? Arrugó la nariz de nuevo, por reflejo se había quitado la mano de la boca al retroceder y eso solo había provocado que el espantoso olor volviera a invadir sus fosas nasales. «¿Dudas de tu venganza? O, será, ¿estás dudando del poder que puedo darte? No me gustan los que no tienen el valor de concretar sus deseos… ¿Tan débil eres?» Tasmania gruñó por lo bajo.
    ¿Qué debo hacer?
    «Ponte el anillo.» Y lo hizo. Cómo desearía no haberlo hecho. Antes de siquiera poder procesar lo que ocurría, unos pinchos salieron de la parte interna del anillo, encajándose en el dedo de la taijutsuka y sonsacándole un quejido audible a la par que la sangre comenzaba a brotar de la herida, cayendo al suelo y generando una cantidad considerable de bruma verde azulada similar al brillo que había desprendido el objeto cuando Taiga lo había encontrado. Se mordió la lengua para resistir el dolor y una sensación extraña recorrió su cuerpo entero, era un impulso repentino de pelea, lleno de odio y deseo de sangre que descolocó a la de cabellos negros. Aquello “despertó” a Rei al instante, siendo ella quien tomó el control del cuerpo tan pronto como Shiba perdió el conocimiento.

    ¿Qué mierda? ¿Quién eres tú? ─ Anuar miraba el anillo que ahora adornaba su dedo índice izquierdo, ignoraba la sangre, pero no el hecho de que había algo dentro de aquel artefacto. Miró de reojo a los aldeanos, quienes se movían de modo extraño hacia ella, como si fueran marionetas controladas por algo invisible; chasqueó la lengua y miró a su alrededor, ¿qué diablos había estado haciendo la imbécil de Taiga mientras ella dormía? ─ Contesta, carajo.
    «Gekkōin. Interesante, desconocía que tenías una personalidad dividida, aunque no es a ti a quien quiero, trae de vuelta a la otra.» El varón finalmente tomó forma, dentro de la mente de Rei, era como si viviera dentro de su cabeza: era un hombre, ¿con cuernos? Anuar cerró los ojos sin importar que los extraños humanos se movían hacia ella, lo hacían con una velocidad sumamente reducida, quería concentrarse en el recién llegado a su interior.
    ¿Gekkōin? ¿Qué clase de nombre es ese?
    «No tengo ningún asunto contigo.» Gruñó, su imagen se volvió más clara para la contraparte de Shiba, parecía un hombre, se veía alto, aunque desconocía si era simplemente un producto de una ilusión o realmente se trataba de alguien de gran altura; usaba pantalones, botas y una clase de chaqueta/capa alargada que llegaba hasta sus muslos aproximadamente, las mangas de las mismas estaban recogidas, dobladas apenas unos centímetros debajo de sus codos, además portaba unos guantes sin dedos, todo el conjunto era de color negro. Unos cuernos negros salían de la parte frontal de su cabeza, curvando un poco y terminando evidentemente en una punta que a leguas se notaba filosa, su cuerpo se veía bien cuidado, más notoriamente en la parte frontal, sus músculos estaban bien marcados y delineados en el estómago, subiendo paulatinamente hasta llegar a otros bien formados pectorales. Finalmente estaba su rostro, una sonrisa que de inmediato activó el mal humor de Anuar, además de unos ojos intensos y rojos; su cabello era blanco y revuelto. Del costado izquierdo de su cara, empezando en la parte baja de su ojo, tenía una especie de marca de color negro que le llegaba hasta la barbilla.
    Si estás en mi cabeza, evidentemente tienes asuntos conmigo.
    «Cállate.» Ordenó, los ojos violetas de la joven obviaron la ira que le invadió de golpe, sin embargo, su cuerpo se sintió débil y antes de poder hacer algo, estaba nuevamente dormida y Taiga había recuperado el control de la situación. Tasmania respiraba agitadamente, apoyada sobre sus rodillas, sentía que en cualquier momento perdería el equilibrio o volvería a perder el conocimiento ¿qué era lo que estaba pasando? Sentía que algo la había jalado de vuelta de donde sea que se había ido, obligándola a despertar y controlar por, quizá primera vez, a Rei. «Tienes que demostrarme que eres digna, o te mataré, me alimentaré de tu energía hasta que no quede nada más dentro de ti.»

    ¿De qué hablas?
    «¿Quieres mi poder? Entonces mátalos a todos, éstos malnacidos me tenían encerrado, ellos me metieron en éste estúpido anillo.» Gekkōin hablaba con repudio, coraje, emociones que eran enviadas directamente a la azabache y que de un modo u otro intentaba controlar. ¿Por qué asesinaría a gente de su país? ¡Gente inocente! Apretó los puños, controlando lo mejor posible esos impulsos que el demonio imbuía en su cuerpo. Era tan condenadamente difícil. Le tentaba mucho la idea de hacerlo simplemente, de todos modos, vivían en la miseria, ¿no? Al menos podría terminar con ese sufrimiento, un estilo de vida tan deplorable.

    Gekkōin sonrió dentro de la mente de Shiba.

    El anillo emitió un brillo intenso cuando tres de los aldeanos ya se encontraban a escasos centímetros de Yin, dos de ellos se abalanzaron sobre el cuerpo de la chica, encajando sus uñas y dientes en el brazo y costado de la azabache respectivamente; Tego peleaba con el tercero, usando sus garras para provocarle cortes intensos y hacerlo caer al suelo.

    La dirigente de la Tormenta hizo un movimiento rápido, el cual lanzó varias llamas verde-azuladas desde el filo de la recién aparecida espada. La marca que yacía en el rostro del demonio había aparecido en el rostro de la chica, además de que sus colmillos se habían hecho ligeramente puntiagudos, el varón comenzó a reír intensamente. Bajo los pies de la jounin había aparecido una especie de sello, tenía forma circular y muchos escritos formaban el borde de la figura, el interior tenía un montón de líneas que Shiba no comprendía del todo; pero aquello pareció significar más problemas, pues repentinamente los aldeanos parecieron perder la lentitud con la que se habían movido hasta ahora. Comenzaron a correr rápidamente hacia la kunoichi, quien se vio imposibilitada de saltar hacia atrás por una “barrera” invisible delimitada por el sello que brillaba en el suelo y desprendía humo verde-azulado en todas direcciones.

    «Taiga Shiba, es hora de que muestres tu valía… Ve contra lo que te enfrentas.» La marca en el rostro de Tasmania brilló ligeramente y un ardor pareció inundar el cuerpo de la taijutsuka, para su sorpresa, el panorama cambió. Los árboles que rodeaban el lugar parecían mucho más tétricos que antes, además de que estaban envueltos en las llamas que habían salido disparadas de la espada hacía unos momentos atrás; todos los cuerpos de los aldeanos tenían una sombra enorme detrás, moviéndolos, ¿qué eran esas cosas? La misma barrera que le había impedido a ella tomar distancia, evitó que los atacantes se le fueran encima y hasta ahora, parecía que todos ignoraban al jaguar independientemente de que éste hiciera sus mejores esfuerzos por llamar su atención y alejarlos de su mejor amiga.
    ¿Qué son esas cosas?
    «¿Importa? Morirán ellos o morirás tú.» Tras aquellas determinantes palabras, el sello desapareció por completo y los aldeanos pudieron cortar distancias con la azabache; Shiba retrocedió al instante, esa guerra interna que tenía ahora era mucho peor a la que había vivido múltiples veces con Rei. No era como si fueran dos personas distintas, Gekkōin literalmente combinaba sus propios deseos con los de Tasmania, haciendo aquello algo mucho más complicado, como si Yin estuviese peleando consigo misma.



    otro pase, por fa owo
     
  6. Lionel

    Lionel At time, somethings never changes Moderador

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    SphinxSphinx puedes mandar la mención también~
     
  7. Autor
    Sphinx

    Sphinx スパークル

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    Su deseo de venganza iba en aumento, no era el mismo que sentía contra los samuráis, no, era uno un tanto distinto… Lleno de rencor infundado por una cantidad mayor de años y experiencias a comparación de lo que ella sentía por los Hijos del Hierro, era incluso más grande que el que ella misma se había formado en torno al renegado de su clan, aquel que la había empujado contra la espada y la pared al punto que su propia personalidad se había partido en dos. Taiga sintió su sangre hirviendo, literalmente, como si en cualquier instante su cuerpo fuese a incendiarse.

    Por reflejo, la chica sostuvo el arma fuertemente, firme, su mirada se enfocó en las sombras detrás de los aldeanos. En su mayoría eran negras, pero conforme se iba acostumbrando a las formas de las mismas, lograba vislumbrar algunos colores que delineaban detalles y otras cosas ¿estaban dejando de ser simples sombras? Ella no había visto la marca que había sobre su rostro, pero ésta seguía emitiendo un brillo curioso, a la vez que transmitía una sensación de ardor a la jounin, ¿qué estaba ocurriendo?

    Una mordida repentina la sacó de sus cavilaciones, no había notado el instante en el que uno de “ellos” se le había acercado tanto, encajando sus dientes en la pierna de la kunoichi. Taiga gruñó y maldijo, viendo cómo la sangre salía de la herida en cuestión de segundos, ese cabrón sí que le había mordido con bastante fuerza. Mierda. ¿Qué demonios eran? Su brazo se movió por sí solo, como si tuviera mente propia, encajando su filo en el cuerpo del humano y luego elevándolo para que saliera nuevamente, hundiéndolo ahora en la masa oscura que movía al aldeano cual marioneta. Un sonido espantoso se escuchó, el cual alteró todavía más al resto de los presentes, ¿acaso se volvían más rápidos cada segundo? Shiba sintió el sudor escurrirse por el costado de su rostro, estaba preocupada, algo de miedo se combinaba con sus otras emociones. Aquella mezcla amenazaba con sacarla de quicio en cualquier momento.

    ¡Gekkōin! ─ Rugió entre dientes, desesperada por la situación en la que se encontraba y la poca, cuasi nula, información que recibía de parte del demonio. Debía admitir que estaba aterrada, había algo en esas criaturas que le ocasionaba escalofríos y pasaba todas sus barreras emocionales en cuestión de segundos, ¿alguna ilusión? ¿Simplemente el hecho de que casi literalmente eran monstruos? Lanzó un kunai con un sello explosivo a la par que retrocedía más, solo para ver con horror cómo es que éste atravesaba a la masa oscura, como si no tuviera materia, encajándose en un árbol detrás y explotando al señalamiento. La onda expansiva impulsó a los aldeanos, quienes hicieron un movimiento extraño a causa de ello mas no cayeron al suelo, sostenidos por las criaturas que tenían a sus espaldas. ─ ¡Gekkōin! ─ Repitió, insistente.

    «Mueren ellos o mueres tú, ya te lo dije. Si quieres mi poder y salir de aquí con vida, es lo que tienes que hacer.» La azabache se mordió el labio inferior al escuchar las palabras del varón y un nuevo escalofrío recorrió su espina dorsal. Se sentía extrañamente cansada, como si hubiese peleado por horas consecutivas, ¿quizá porque venía de otra misión y sus reservas no estaban al 100%? Otra mordida y Taiga sentía que estaba perdiendo el sentido, ¿en qué momento se acercaban tanto que ni cuenta se daba? Agitó la cabeza repetidas veces, a la par que nuevamente su brazo actuaba por sí solo y se encargaba del tipo que ahora le mordía cerca de la rodilla.

    Joder. Una nueva sensación recorrió su cuerpo por completo, no quería morir, tampoco perder esa oportunidad que se había presentado frente a sí, ¿el miedo la haría estancarse? No. Apretó la mandíbula a la par que su cuerpo se movió con más libertad, como si por fin sus pensamientos y sus acciones concordaran, acordando pelear de vuelta y sobrevivir a aquella especie de prueba, o más bien, una venganza por parte del demonio que “utilizaba” a la jounin para llevarla a cabo. Una prueba para sí misma, ¿estaría dispuesta a hacer todo lo necesario para volverse más fuerte? ¿Para vencer a sus propios miedos y defender lo que quería sin limitarse a sí misma?

    Arrugó el entrecejo e hizo un corte más limpio que los anteriores, sin ser forzado por el demonio en su cabeza, deteniendo el avance de dos enemigos y fulminándolos luego con las llamas verde-azuladas que salieron del filo del arma; Shiba entrecerró sus párpados, observando algo curioso en el fuego que era desprendido por la espada, pero no tenía mucho tiempo para pararse a pensar al respecto en esos instantes. Dio un salto torpe hacia atrás, percatándose en cuestión de segundos que su energía seguía reduciéndose, se sentía exhausta y eso le preocupaba. La voz en su interior habló, informando un poco más a la posible “heredera” de su poder, provocando que Tasmania hiciera un gesto exasperado.

    ¡¿Por qué mierda no me dijiste eso antes?! ─ Taiga apretó sus puños y antes de reclamar más, escuchó con atención otra frase que el demonio tenía que decir, era una simple instrucción, pero lo suficientemente buena para que la azabache se tragara su enojo momentáneamente y se concentrara en el problema que tenía de frente. Movió su mano libre, provocando que la marca en su rostro brillara de nuevo y le causara ardor, tras lo que varias sombras del mismo color que las llamas expulsadas por la espada se arremolinaron alrededor de la kunoichi. Tres aldeanos sufrieron las consecuencias de aquella técnica defensiva, cayendo al suelo de golpe emitiendo alaridos de dolor, aunque Yin tardó un tanto en entender que los que se quejaban no eran los humanos, sino aquellas criaturas que los sostenían; poco a poco se fueron difuminando, hasta que su forma se perdió por completo y una especie de polvo negro fue “absorbido” por la espada.



    LionelLionel si andas, ocupo pase (?)
     
  8. Neji.

    Neji. No sé, me sabe a mierda

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    SphinxSphinx adelante, Lionel no es el único JE[?
     
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    Sphinx

    Sphinx スパークル

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    Shiba observó con atención aquello que se arremolinaba a su alrededor, a primera instancia creía que era una especie de fuego en constante movimiento, creando un escudo defensivo que no podía mover pero que, al ser tocado, hería a quien lo hiciera. Sin embargo, cuando prestó más atención, notó las distintas formas, voces e incluso rostros que se movían sin descanso, iban bastante rápido, pero los distinguía, ¿qué eran? Más y más dudas se abrieron paso en su mente, mas lo principal en ese momento era no morir.

    ¿Algo más que no me hayas comentado y sea importante? ─ Yin parecía haber calmado ya su guerra interna, aceptando la tarea que tenía de frente por dos motivos: supervivencia y fuerza. Ya había ido hasta allí, ¿por qué dudar al final? Además, aquellas personas parecían más títeres que humanos, ni siquiera la habían reconocido al verle directamente la cara, era como si se trataran de una simple marioneta que era controlada por esas cosas a sus espaldas. Incluso sus ojos se veían vacíos, sin vida, aunque respiraban y hablaban, no había señas de raciocinio en sus cuerpos. ¿Podría alguien enterarse de que los había asesinado? El lugar ni siquiera estaba en el mapa, sería su secreto y el de Gekkōin.

    La figura del demonio se manifestó a un lado de la kunoichi, un alarido en conjunto se escuchó por parte de los enemigos y éstos se movieron violentamente a la par que el de los cuernos sonreía ampliamente. Gekkōin sabía cómo terminar de preparar a su “heredera” y era sencillo, demasiado, aquellos imbéciles le habían puesto las cosas en bandeja de plata para que la taijutsuka borrara cualquier mínimo rastro de duda de su interior. Él se alimentaba de todo tipo de emociones negativas, especialmente del enojo y la venganza, bajo esas circunstancias sabía perfectamente que ambas saldrían a flote en todo su esplendor del interior de la líder de Arashigakure.

    «Sí, mira allá.» Dijo simplemente mientras que su cuerpo era atravesado por los aldeanos, como si se tratara de un fantasma, no podían tocarlo y él simplemente veía con singular alegría cómo los ojos de Tasmania seguían la línea imaginaria que había sido formada por su dedo índice al hacer aquel comentario. Los rojizos orbes de Shiba se encendieron al instante como él lo había predicho, el agarre en la espada se hizo más evidente y Taiga dejó de pensar en si su imagen sería afectada por sus actos aquella noche.

    Tego estaba tumbado sobre uno de sus costados, respiraba, pero estaba inconsciente y con obvias heridas en su cuerpo; muy seguramente producto de su intento de defender a su amiga, obligando a los aldeanos a sacarlo de la ecuación antes de poder irse contra la jounin de lleno. Lo iban a pagar.

    Gekkōin esbozó un gesto de satisfacción y desapareció nuevamente, regresando su presencia al interior de la taijutsuka; los aldeanos se movieron y aunque su velocidad había aumentado con el tiempo, sus movimientos seguían siendo bastante primitivos y descoordinados, no les era posible seguirle el paso a la kunoichi. Menos ahora que ella había dejado de dudar y quedarse pasmada en su sitio; la azabache avanzó dando pisadas fuertes, recibió un par de mordidas, pero rápidamente se había librado de los humanos al cortar con la espada las sombras que tenían detrás. Sus cuerpos se desplomaron apenas perdieron aquello que los estaba controlando, parecían dormidos o inconscientes, no estaba segura, pero tampoco le importaba demasiado.

    Rebanó otra sombra sin esfuerzo y vio borroso de pronto, no estaba teniendo cuidado, le estaban robando más energía de la que debería permitirse; pero el simple hecho de ver a Tego en el suelo, respirando débilmente, le hacía hervir la sangre y no pensaba detenerse hasta que todos estuvieran en igual o peor condición al felino. Soltó una gran cantidad de aire fuertemente, cuasi bufando, a la par que se obligaba a moverse de nuevo en línea recta; la espada lanzó aquellas lengüetas de “fuego” desde el filo, al siguiente tajo, las llamas se quedaron alrededor del arma para ocasionar daño directamente. Shiba gritó con fuerza cuando más sangre escurrió de su cuerpo luego de ser alcanzada por varios a la vez, pero no se detuvo, de hecho, simplemente se limitó a rodear su cuerpo con aquella barrera defensiva que forzó a los agresivos a deshacer el contacto y retroceder antes de caer al suelo, las sombras que los habían estado manipulando se desintegraron y el polvillo negro fue absorbido por el arma.

    Aquello continuó hasta que por fin el último cayó al suelo, Shiba tenía la espada encajada en el suelo, utilizándola como soporte para mantenerse a sí misma en pie; su respiración era agitada, forzada, sentía niveles altos de cansancio y también el dolor invadía su cuerpo. La sangre se notaba en varios puntos, de hecho, manchaba gran parte de su cuerpo, no había tenido cuidado a la hora de pelear con tal de hacerlos pagar por Tego y ello había decantado en que su defensa había sido completamente nula, enfocándose únicamente en el ataque para deshacerse de ellos.

    Gekkōin se manifestó a un lado, sonriendo sutilmente sin despegarle los ojos de encima a la kunoichi.

    «Es bueno saber que la energía que sentí no me falló.»
    ¿Cómo sabías todo lo que me dijiste?
    «Estaré encerrado en un anillo, pero a diferencia de ellos yo tengo contactos y los usaba. Ellos preferían mantenerse… aislados.»
    ¿Qué sucedió? ─ Shiba esperaba respuestas, el demonio se cruzó de brazos.
    «Me alimento de emociones negativas y también de otros demonios…» Se relamió los labios, como disfrutando el aceptar abiertamente que se “alimentaba” de los de su propia clase. Yin arrugó el entrecejo y sintió otro dolor intenso, arrodillándose a un lado de la espada y tomando aire más profundamente, como si eso fuera a arreglar todo. «Pasaste la prueba, te otorgaré lo que prometí… Soy un demonio que cumple su palabra… Aunque quiero pedir una última cosa.»
    ¿Qué?
    «Destruye éste lugar por completo.» Taiga giró el rostro para verlo directamente, Gekkōin se acercó hacia ella y la tomó por la barbilla, provocando que la azabache levantara el rostro un poco más de lo necesario. «No me decepciones, comenzabas a gustarme.»

    […]

    Era una de las primeras veces que realmente hacía uso de sus conocimientos relativamente nuevos en medicina. Usualmente tendía a dejarle ese campo a otras personas, guardando sus propias energías y reservas de chakra para otro tipo de cosas, como la pelea directa basada en jutsus elementales y taijutsu; en ese caso, sin embargo, no tenía a nadie que pudiese curarla a ella o a Tego, así que lo había hecho por sí sola. Debía decir que para ser su primera vez practicando medicina, se sentía satisfecha; no era la misma sensación que le ocasionaba el uso de sus otras técnicas aprendidas con esfuerzo, pero era suficiente para sentir alivio por su salud y la de su amigo cuadrúpedo. Después de aquello, un despierto Tego y ella salieron de la villa guiados nuevamente por el demonio, Shiba miraba de vez en vez el dichoso anillo que contenía al no-humano, inspeccionándola como si la pieza de joyería le fuese a dar todos los detalles a causa de ello.

    «¿Lo harás?» El de los cuernos hizo la pregunta, ganándose un suspiro de Shiba quien asintió tras salir de aquel tétrico lugar. Una única y larga serie de sellos de mano significó el final definitivo de la aldea perdida, nunca había existido en el mapa y tampoco iba a existir en un futuro. Un incendio se extendió luego de que la técnica eléctrica hiciera su parte del trabajo, pero la imparable tormenta típica del país se encargó de apagar las llamas eventualmente, llevándose consigo cualquier recuerdo de lo que en algún momento figuró en esa parte del mapa. «Bien hecho.»



    Shulman.Shulman. lo sé pero no mencionaré a todos los JE para que me den pase, hay algunos que no les gusta recibir menciones para eso xD y Lionel me había dicho que lo podía mencionar a él (? eniweis, terminé~
     
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  10. Xayah

    Xayah ¡Ya ponme el sol en la boca!

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    Interpretación: a diferencia de misiones anteriores, se ha visto mejoría en este ámbito. Ya abarcas más su debido espacio y tiempo a los pensamientos de Taiga, como ellos la llevan a reaccionar de una forma con el entorno y por viceversa como este la hace actuar en ciertos momentos. Esta MH ha fungido como buen propósito para ampliar los datos acerca de la personalidad de la jounin, en ellos no existen unos como el (tan característico) que abarcó toda esta misión: ambición de poder. No sé si habrá sido por obviar pero en general, la personalidad de ambas (Taiga y Rei), solo explican lo básico de cada una. Para este ámbito todo quedará intacto, lo cuestionable se comentará en el los siguientes. [10/10]

    Verosimilitud: En este rubro mas hay que remarcar la poca importancia que se le dio al tema de las heridas, sí, las heridas.; esto se ve a causa de un solo factor que perjudica muchos otros: jamás se dio un estimado de la cantidad de “muertos vivientes” que rodeaban a la kunoichi. Por más que ella sea jounin no creo que tenga la capacidad, sin usar casi técnicas para escapar de una horda por-completo que la atacan con violencia y salvajismo; sí, por supuesto que sí puede con ellos pero el asunto radica en que a base de puro taijutsuju lo dudo, es más, Taiga ni utilizó esta vez su línea sucesoria (un gran soporte en taijutsu para acabar con estos seres). Y sí, al principio eran lentos, fáciles, pero luego tú mismo escribiste que la velocidad aumentaba, ¿y en qué me baso para decir entonces que se habían vuelto una amenazada? Fácil: dejaron inconsciente al felino. Si sus movimientos eran tan primitivos y solo se trataba de velocidad, no veo entonces como Tego, que es una especie de ninken con gran nivel de poder y puede compartir LS con ella, tampoco hiciera uso de la línea sucesoria para defenderla y terminara rendido en el suelo. Entiendo que lo que hayas querido hacer es destacar el modo despertar de la AP, pero sigo dudando que aún así en ese momento, Taiga no pensara en tomar ventaja con técnicas de su LS tan buenas como Crimson Shield. Luego las heridas fueron de nuevo recordadas al final de toda la misión diciendo que las estaba curando, y en todo el desarrollo de las escenas solo se tomaba en cuenta "cansancio". Si no lo crees, eres invitado a leerte de nuevo. [7/10]

    Trama: Después de analizar la dificultad de la misión, decidí el rango, ese que no querías que lo colocáramos al aprobartela. Será clasificada como rango B ya que no existió el verdadero peligro suelto para Taiga, además de que como tú muy bien dejaste plasmado en el trayecto de desarrollo: el exterminio de esas personas y destrucción de la aldea no afectaría a nadie. Fuera de eso, los primeros dos post fueron excelentes, ya al tercero comenzaste a decaer y a volver la trama tan lineal que hasta los objetivos a descubrir los adivinaba a la primera, no te salías de los parámetros innovando, sin contar que hubieroa miles de preguntas no respondidas en esta MH para el completo desarrollo de la trama: ¿Por qué Gekkoin la eligió a ella con certeza? ¿Por qué lo encerraron en un anillo? ¿Cuál es la historia detrás de todo eso? Uff, hay muchos huecos de vacíos en la trama que dejan al lector con dudas, cualquiera se calmaría si lee un "próximamente continuará" o se deja una nota de aclaración para los lectores de que tendrá segunda parte, ¡algo! Pero si no, claramente se prestará para muchas malinterpretaciones. [6/10]


    SphinxSphinx 268 ryos + 1 PR
    Arashi: 1 PP + 257 ryos

    Frank UnderwoodFrank Underwood
    SakuraSakura alguien asigne.

    Mi paga va para Haruhi
     
  11. Milo-sama

    Milo-sama Moderador

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