Original Fic El legado de un emperador (Capítulo 4)

Tema en 'Zona creativa' iniciado por Gorgona Eye, 5 Oct 2017.

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    Gorgona Eye

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    Hell-o gentesilla, estuve un día sin internet hace unos días y aburrido me puse a escribir algo que se me ocurrió de a saber dónde, realmente no tengo idea de a dónde va a llegar esto, pero espero hacerlo lo mejor posible ya que soy medio novato con esto de escribir.

    Prólogo


    Los humanos en una última y desesperada ofensiva, lanzaron el mayor y más poderoso de sus ataques en contra de la Necrópolis, aquella gigantesca estructura kilométrica donde los Mayores reyes demonios del mundo y su Emperador, aguardaban.

    Una guerra que llevaba ya más de 200 años, los humanos habían ido perdiendo poco a poco su terreno y estaban siendo presionados como nunca en su historia, los demonios y criaturas monstruosas les estaban llevando al borde de la completa aniquilación. Hasta el nacimiento de los Pulsar.

    Fue el término acuñado a objetos encantados caídos del cielo, aquellos que lo tomaban ganaban habilidades más allá de la comprensión humana así como una nueva esperanza para toda una nación, con sus fuerzas renovadas confiaron en que los Pulsar serían aquello que inclinaría la balanza a su favor, pero no fue todo tan bien como hubiesen querido.

    A pesar de todo, muchos humanos acababan consumidos por el abrumador poder de los objetos y morían al no saber usarlos correctamente, a causa de ello no fueron capaces de manejarlos y usarlos apropiadamente, no solo muriendo en batalla, sino que sus propios enemigos empezaron a usarlos en su contra una vez los tomaban, quedando todo en un futuro tan negro como lo era en un principio.

    Sin embargo, la llegada de cuatro héroes brindó una nueva esperanza, usando los Pulsares más poderosos combatieron a los demonios y comandaron a las legiones humanas hacia la Necrópolis, donde los cuatro héroes enfrentaron a su emperador y sus siete reyes, el mayor de los males para la humanidad.

    No se sabe que pasó ese día, no se sabe a ciencia cierta nada más allá de lo que los libros contaban, pero lo cierto es que tanto el emperador de los demonios como los cuatro héroes desaparecieron sin dejar rastros, los demonios y monstruos se retiraron mientras que los humanos regresaron a sus tierras y festejaron. Un período de paz y renacimiento había comenzado.

    Ahora, el 15 de Septiembre de 1094, en la ciudad de Stonegold, todos se preparaban para conmemorar los 50 años del día en que los héroes se sacrificaron para detener a los demonios que casi habían acabado con la humanidad.

    Bueno, es todo por ahora, seguramente subiré el primer capítulo para este mismo fin de semana si es que el Internet no se va (que me pasa últimamente), en fin, si alguien se pasa por aquí y ve esto ¡Gracias por leer!
     
  2. Autor
    Gorgona Eye

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    Ahora sí ,primer cap...

    Capítulo 1 – Contratada



    StoneGold se levantaba de júbilo por un día tan especial y aclamado, cincuenta años cumplidos tras la caída del emperador demoníaco era más que motivo suficiente para celebrar esa fecha donde los cuatro héroes dieron fin a una era oscura para la humanidad, habían pancartas, globos y demás parafernalias para celebrar, incluso una representación teatral en el centro de la ciudad para recrear la forma en cómo ellos consideraban fue la pelea final.


    Entre las celebraciones y algarabías, había un restaurante que se estaba preparando para recibir a sus clientes en júbilo.


    - ¿Y qué oferta daremos hoy, Roger?

    - El primer pedido es gratis y el resto a 50% de descuento.

    - ¿En serio? Esto se va a atiborrar...

    - Por algo me aseguré de tener suficiente inventario.



    Marcus Roger, dueño de un restaurante de una zona céntrica y concurrida de la ciudad Stonegold, un hombre bastante tranquilo aunque con un semblante engañosamente frío. Alto, ojos marrones, de cabellera negra y soliendo vestir de forma sencilla limitándose a una camisa y pantalones con sandalias sobre un mantel de cocinero era considerado uno de los mejores cocineros así como dueño de uno de los restaurantes más famosos de la ciudad gracias tanto a las ofertas que solía dar en días festivos como a su compañera de trabajo.


    Inari Bloodlust, considerada la segunda al mando del restaurante gozaba de una figura que era la envidia de cuanta mujer la observara, aunque baja comparada al promedio y de un aspecto facial más de infantil que de adulta, sus curvas, escote y forma elegante de caminar acompañada de un vestido negro de una sola pieza que llevaba poco más abajo de las rodillas, cautivaba el corazón de cuanto hombre la mirase. Su larga y lisa cabellera de blanco puro y sus ojos dorados eran ya de por sí una rareza que solo acentuaba su belleza, teniendo además una personalidad bondadosa y gentil acompañada por una suave voz. Era, para cierto disgusto de Marcus, una de las razones principales por las que su local era tan famoso (de mano de hombres principalmente).


    - ¿Coloco eso como promoción en el letrero entonces? Espero que no te arrepientas.

    - ¿Piensas que acabaré arruinado?

    - No, pero sí estresado.


    El principal problema del restaurante “Culinaris Shock” era la cantidad apabullante de gente que asistía cuando eran días festivos, gracias a las grandes ofertas que hacían en estas fechas y a la gran calidad de su comida, no era raro que trabajaran literalmente hasta la media noche. Incluso una vez llegar a trabajar por casi 24 horas seguidas, provocando que el local cerrara un par de días por agotamiento, simple y llanamente. Marcus acabó con la cabeza metida en un cubo de agua fría por horas producto de un gran dolor de cabeza.


    - Si eso sucede, tú te encargas –aunque lo hizo en broma, a Inari no le cayó bien del todo.

    - Claro, ¿Quién mejor que yo para soportar las metidas de pata que provocas? –le miró con el ceño fruncido, provocándole un suspiro resignado.

    - Bien, bien, Colocaremos que el horario de trabajo es hasta las diez de la noche, una vez llegue esa hora no se reciben a más personas, ¿te parece bien?

    - Estupendo -comentó con cierto sarcasmo.

    - Bien, puedes escribirlo bajo la oferta de hoy si quieres.




    Inari calmadamente fue a colocar el letrero en la entrada del local que conectaba a una de las calles principales por donde carretas y personas pasaban, incluso siendo las siete de la mañana estaba todo más animado, obviamente por el día en el que se encontraban.



    - Con esto bastará –dijo para sí misma la co-dueña del restaurante, posicionando un gran letrero blanco con la promoción mas el aviso al lado de la puerta de modo que no obstruya la entrada ni salida de las personas, pero fue solo voltear y darse cuenta de que ya habían al menos diez personas en fila tras suya–. Bienvenidos sean, Culinarius Shock abre sus puertas el día de hoy –se inclinó respetuosamente en reverencia.



    Inari tuvo que hacer esfuerzos para abrir la puerta y alejarse para no ser arrastrada por las personas que entraron.


    Como efecto dominó más y más personas entraban al local, en cuestión de minutos más de la mitad de las mesas se encontraban ocupadas y tanto Marcus como Inari trabajaban a todo lo que daban para atender lo más rápido y preciso posible, al menos debían agradecer que la cantidad de personas el día de hoy, al menos durante esa hora, no era tan grande como esperaban, usualmente todo se llenaba y acababan atiborrados.


    Ya sea por preparativos de ese día o porque estaban ocupados en otros asuntos, ambos agradecían la “poca” gente que había, pudieron atenderlos relativamente rápido sin más complicaciones, más allá de los silbidos de algunos hombres cuando veían a Inari y los golpes/gritos de las mujeres para con sus maridos/novios.



    - Oye, no fue un mal inicio el de hoy –comentó Marcus quien se encontraba en la cocina un poco tras el mostrador cuando vio a Inari entrar.

    - Solo es el inicio del día, ya verás por la noche –le respondió con tono cansado.

    - ¿Y dónde diablos se supone que está ese crío?

    - ¿Evan? ¿Ya olvidaste que le diste el día libre?

    Evan Stain, un muchacho en sus quince que había solicitado un puesto para trabajar como ayudante en el restaurante a tan solo dos horas de colocar un anuncio, fue aceptado y puesto bajo la tutela de Inari para servir correctamente a los clientes, aunque torpe y descuidado al principio, con el tiempo logró volverse alguien competente.


    Pero aun así había días en que no era suficiente.



    Para el medio día, la cantidad de personas en el establecimiento había llenado todas las mesas y hasta había una cola afuera que se mantenía en espera, Inari estaba empezando a la fatiga de ir moviéndose y atendiendo a tantas personas. Llegado a un punto, se cansó y decidió probar uno de sus tan curiosos hechizos para ayudarla en esta ocasión, tal y como en cualquier día con exceso de trabajo. Levantando su mano derecha y apuntando al cielo con su dedo índice, exclamó en voz baja.


    - “Whisperer shadow”


    Tal como terminó de decir el encantamiento pequeñas criaturas brillantes y traslúcidas se formaron alrededor de ella las cuales comenzaron a cargar con los distintos platos que ya estaban listos y entregándolos a sus respectivas mesas, la gente gustaba de cuando la mesera invocaba tales criaturas, pues además de tener un aspecto encantador, Inari realizaba una especie de baile mientras lo utilizaba, aunque esto no era más que una fachada.


    Incluso más y más clientes llegaron, los festejos y atracciones principales iniciarían a partir de las 9:00 y apenas eran las 5:00, Inari ya tenía inconvenientes para mantener a sus Whisperer activos por tanto tiempo, notándose cuando estos comenzaban a trabajar más despacio a medida que el tiempo progresaba.


    Aunque curiosamente, una clienta lo notó y se acercó sin que ella se diera cuenta, realizó un cántico e Inari recuperó sus fuerzas, extrañada se miró a sí misma y a varias direcciones, topándose con una joven muchacha de largo pelo rubio y ojos verdes con traje blanco y un adorno de flor blanco en su pelo.


    - ¿Hola? –le saludó algo dudosa, la joven solo le sonreía.

    - ¿Te sientes mejor, verdad? –preguntó, descolocándola.

    - ¿Fuiste tú la causa de esto? –ante la pregunta, la muchacha asintió.

    - Soy una maga restauradora, mi especialidad es magia de vida, esto fue un hechizo de restauración –dijo con actitud alegre y campante.


    Aunque tomada fuera de lugar, agradeció la ayuda de tan peculiar jovencita, siguió atendiendo a las personas con sus whispers, aunque ya no danzaba, en su lugar tuvo una pequeña idea.


    - ¿Cómo te llamas?

    - Destina, Istiore Destina, un placer señorita Inari –se presentó alegre. Ella bien conocía a los dos personajes del local, algo común dada su notoria fama.

    - Bueno Destina, me gustaría que también ayudaras al cocinero, si no es mucha molestia.

    - ¿Pero no se molestará si entro allá? –claro que le encantaba, pero no quería recibir un grito de “largo de aquí”, había escuchado un par de momentos en que el cocinero Marcus se salía de sus casillas.

    - Si eso sucede, yo iré y lo dejaré sin poder sentarse por un mes –le guiñó el ojo divertida, la muchacha no entendió bien su comentario, pero prefirió ignorarlo.


    Mirando hacia la dirección del a cocina notó a Marcus salir con un par de platos y decir un par de frases para luego regresar de inmediato al interior, armándose de valor le siguió rezando para que no le regañe, o bueno, que al menos no la regañase tan fuerte.


    - Este no es lugar para los clientes, pequeña.

    Ni tan siquiera se había terminado de asomar cuando de alguna manera el hombre ya sabía de su presencia.

    - Ah… Es que… pues…

    - ¿A qué viniste? –Marcus ni la miraba, no porque la despreciase o estuviese de mal humor, es que literalmente estaba tratando con cuatro hornos más los preparativos de cada plato y no quería acabar con ninguno quemado.

    - S-solo vine a ayudar, es todo.

    - ¿Ah?


    Destina, más movida por el nerviosismo que por otra cosa, realizó el mismo cántico llenando de vitalidad a Marcus quien por un momento frenó sus actividades para mirar asombrado a la joven rubia.


    - ¿Qué hiciste?

    - S-soy maga, mi especialidad es la magia de la vida –explicó con algo de nerviosismo.

    - Vida eh…


    Marcus la observó por un momento con rostro imperturbable, lo que la hizo sentir incómoda por un momento.


    - Dices que vienes a ayudar.

    - Así es señor…

    - Entonces…



    Tomó dos de los platos sobre la larga mesa frente a la cocina y se los dio a Destina, quien le miró extrañado.


    - Llévalas al mostrador y di esto “pedidos de la mesa ocho y doce listos” –ordenó.

    - ¿Eh? Pero yo…

    - Menos charla y más movimiento –dijo al tiempo de que le daba la vuelta y le daba pequeños empujes para que se moviera.



    Y así, durante casi una hora, Destina estuvo transportando los platos de comida desde la cocina hasta el mostrador logrando que Marcus tuviera más tiempo para atender la cocina, y cuando finalmente se permitieron el lujo de descansar un momento, el cocinero llamó a la joven para hablar con más calma.


    No es que la intentara intimidar, pero su semblante rígido daba la impresión de estar enojado, cosa que Destina creía en su mente por lo que se negaba a mirarle directamente.


    - Debo decir que nos has ayudado a aliviar el trabajo de hoy, jovencita –le agradeció.

    - Bueno… gracias…

    - Me llamo Marcus Roger y soy el dueño de este local, y tu nombre es…

    - Ah… ¡Istiore D-Destina!


    Marcus notaba el claro nerviosismo de la muchacha, por lo que la tomó de los hombros y con un tono más suave, prosiguió.


    - Bien Destina, no tienes que estar tan tensa, no estoy enojado ni nada, a decir verdad tengo una cara de cemento que ni yo mismo me tolero –su comentario la hizo reír un poco, pese a que esta intentó aguantarse.

    - Perdone, es solo que sería lógico si usted se enojara porque un desconocido irrumpió en su cocina sin siquiera decir nada.

    - No te falta razón, pero al menos no es mi caso.


    Se alejó de ella ahora que se encontraba más calmada.


    - Bueno, ahora puedes decirme la verdadera razón por la que decidiste hacer todo esto.

    - ¿Eh? –la rubia le miró extrañada.

    - Aunque tu intención fue noble, dudo que solo hayas decidido venir aquí para hacer únicamente eso, ¿hay algo que me quieras contar al respecto?


    Istiore sintió su cara enrojecerse al notarse descubierta.


    - Bueno… En realidad sí hay algo…

    - ¿Y eso es?

    - Me gustaría saber si… tiene un… un, ¿vacante para nuevo empleado?


    El hombre enarcó una ceja, observando a la joven que había inclinado su cuerpo hacia adelante en una petición silenciosa. Era verdad que había solicitado un ayudante pero eso fue hace casi dos meses, quizás seguía pensando que todavía estaba disponible o algo así. Sin embargo la idea de un nuevo ayudante no le vendría tan mal, especialmente de alguien que se tomó todas estas molestias para ser tomada en cuenta.


    - No recuerdo haber colocado una notificación solicitando un nuevo empleado últimamente –Destina se tensó, imaginando que sería rechazada– Pero me gustó tu desempeño, supongo que podría ponerte a prueba.

    - ¿Eso es un sí? –dijo levantando su rostro con mirada soñadora.

    - Hay trabajo que hacer –dijo al ver un whisperer acercarse e informarle sobre nuevos pedidos– Hoy estaremos hasta la noche, espero que tengas buen aguante.

    - ¡Claro jefe!


    Marcus no pudo evitar soltar una leve risa por ser llamado de tal forma, al pasar el día y mientras los clientes y pedidos volaban miraba a la joven entusiasta realizando su temporal labor de transporte, no estaba seguro de si su petición era a causa de la necesidad de un ingreso extra o algo más, pero ya le preguntaría en otro momento.


    Imaginó, además, que Evan no se iba a mostrar indiferente cuando conociera a su tan linda “nueva compañera de trabajo”.



    Con esto termino por ahora, volverè algún día de la próxima semana, nos vemos!
     
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    Gorgona Eye

    Gorgona Eye

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    Segundo capítulo, me salió un tanto largo así que lo dividí en dos partes para que no sea tan pesado.

    Capítulo 2 – Carta



    Finalmente tras un día agitado Marcus declaró el cierre del restaurante a las diez en punto tal y como había establecido, pese a las quejas de las personas que aún no habían sido atendidas estas no tuvieron más remedio que irse ante la férrea postura del dueño.


    - Creo que ya podemos tomarnos un descanso…

    - Por favor… lo necesito…


    Inari y Marcus se encontraban sentados y estirados en las sillas del restaurante mientras se abanicaban con las manos, Destina al ser la menos afectada los socorría con un poco de magia de frío para relajarles, denegó de seguir usando magia de restauración en ellos dado que no era en absoluto recomendable sobrecargar el cuerpo por tanto tiempo.


    - ¿Esto sucede siempre que hay días festivos? –preguntó la rubia moviendo sus manos para generar una suave ventisca en sus superiores.

    - No, usualmente es peor –respondió Marcus con desgana.


    Curiosamente la puerta del local se abrió provocando un suspiro de enojo en Marcus quien estaba listo para ponerle las cosas claras al cliente que estuviese en la entrada, pero para su sorpresa (y agrado) acabó topándose con una cara conocida.

    Evan Stain lucía un traje de gala de colores predominantemente negro sobre una camisa blanca, corbata bien ajustada y cabello perfectamente peinado, sin embargo en su rostro lo único que había era enfado y frustración.


    - Te ves encantador Evan –le elogió Inari.

    - Gracias –dijo seco mientras se alborotaba el pelo casi con desesperación.

    - Sé que hay que vestirse bien pero, es un festival, no hay que ser tan formal, digo yo –comentó Marcus.

    - ¡Díselo a mis viejos! –gritó enojado sentándose en la primera silla disponible que vio, aún sin percatarse de la presencia de Destina al no estar mirando nada en particular.

    - ¿Cena familiar?

    - Con todo Dios cubriendo cada rincón de la casa, no me molestaría de no ser porque a último momento se les ocurrió que debía llevar estas… cosas… –miró con repulsión su propia vestimenta.

    - En mi opinión, luces bastante bien, no creo que sea tan malo si solo es por un día, ¿no lo crees? –comentó Destina.


    Evan buscó con la mirada la dueña de aquella voz, encontrándose con los ojos esmeraldas de la rubia observándole.

    El color rojo invadió la cara de Evan quien rezaba que la tierra se lo comiera.


    - ¿Sucede algo? –le preguntó curiosa.

    - …N-nada en especial, ¿por qué?

    - Te pusiste rojo de repente.


    Marcus ya se había imaginado una escena así, sintiendo que debía poner las cosas claras desde el inicio, se levantó e hizo además a la joven rubia de que le siguiera, quedando frente a Evan quien parecía querer matar al cocinero con la mirada.


    - Permíteme presentarla, ella será desde ahora tu nueva compañera en el trabajo –informó, para deleite/horror/fascinación del muchacho.

    - Me llamo Istiore Destina, encantada de conocerte –extendió su mano en señal de saludo.


    Evan por un momento fue incapaz de reaccionar y solo podía quedar embobado por la belleza de aquella jovencita que le extendía la mano, pero no fue hasta que sintió la patada no tan discreta de Marcus en su rodilla que reaccionó y correspondió el saludo de la rubia.


    - Evan Stain, es un gusto –dijo de forma acelerada aguantando soltar una mueca de dolor. Ella soltó una leve risa.

    - Demos lo mejor, ¿está bien?

    - Claro.


    Inari quien también se había acercado notó que Evan no soltaba la mano de la joven, por lo que decidió aprovechar para molestarlo.


    - Pequeño Evan, ¿tanto te gusta la sensación de su mano que no la sueltas?


    Como un click, el pelinegro deshizo el agarre y mantuvo un aspecto impasible.


    - No te lo pondré fácil –le dijo de forma retadora.

    - Ohh, que temerario, me pregunto si podrás –le sonrió maliciosa, pensando en lo que disfrutaría de molestarlo.


    - No quiero tonterías en el restaurante –interrumpió Marcus con voz tajante–. Destina, el horario es desde las ocho de la mañana a tres de la tarde, nosotros trabajamos desde las ocho hasta las doce, por lo que si asistes a estas horas se te dará una paga adicional, deberás saber que estas horas son algo totalmente opcional y está a tu criterio si quieres aplicarlas o no.


    - Comprendo, no tengo inconvenientes con el horario –aclaró la joven.

    - Bien –Marcus se estiró para relajar tensiones– Supongo que ahora podemos darnos un tiempo para nosotros.

    - Ciertamente, ya quiero ver los eventos –secundó Inari– Supongo que ya tienen planes ¿Cierto? –preguntó mirando a Evan y Destina.

    - Yo tengo que volver con la familia, si digo que les ayudé tal vez no me crucifiquen.

    - Que exagerado –comentó Destina con gracia.

    - Un poco, seguramente.


    Dicho eso, Marcus e Inari cerraron el local y salieron rumbo al centro de la ciudad donde a pesar de ser de noche cada rincón posible estaba lleno de vida, puestos de comida, recuerdos, ropas, inclusive réplicas de los Pulsars, todo entre una gran algarabía que a veces no permitía a alguien escuchar su propia voz.


    Por otro lado, ambos jóvenes caminaron rumbo a sus respectivos hogares para celebrar junto a sus familias, en el caso de Evan al encontrarse a tan solo cinco manzanas de distancias en línea recta de su lugar de trabajo no tenía tanto problemas en “escaparse” en situaciones de emergencia.


    - ¿Vives por aquí, Destina?

    - De hecho –levantó su brazo derecho y señaló hacia adelante– Vivo más o menos a un cuarto de kilómetro de distancia desde aquí.

    - Vaya, entonces tienes suerte de tener el trabajo tan cerca –en cierto modo, lamentó no haber iniciado la conversación anteriormente.

    - Fue pura suerte, el dinero nos vendría bien mientras nos terminamos de asentar.

    - Comprendo.



    Evan finalmente llegó a su hogar despidiéndose de Destina y deseando que la pase bien con su familia, el joven ingresó a su hogar ya preparado para cualquier reprimenda, en ese momento cayó en cuenta de que había un detalle.


    - … Olvidé el traje en el restaurante…


    Sí, definitivamente iba a morir ese día.

    .

    .

    .

    Entre tanto, Inari y Marcus habían llegado a la gran plaza central, ubicada justamente en el centro de Stonegold, donde pese a haber puestos de todo tipo e incluso magos enseñando trucos simples a niños, el evento principal residía en una representación teatral del día en que los héroes derrotaron al Emperador demoníaco y salvaron al mundo de una era de oscuridad y desolación.


    Su gran fuerte era la utilización de la magia para dar una mayor espectacularidad a la obra y la hacía especialmente popular, dirigida además por Dan Montaine, un hombre con más de treinta años de experiencia en el mundo teatral.


    - Parece que la obra va a empezar en breve –comentó Inari.

    - Iré por algo de beber mientras tanto –dijo Marcus quien se retiró a un puesto cercano a cumplir su demanda.

    - Te esperaré aquí.



    Inari notó a un curioso personaje entre el grupo de actores que representarían la obra sobre la gran tarima en la que se encontraban, no podía distinguir si era hombre o mujer al estar cubierto por una capa negra y capucha, incluso su rostro estaba cubierto por una máscara blanca con tres orificios que simulaban los ojos y la boca.


    Sin saber el porqué, sintió una extraña incertidumbre por su presencia, no era incómoda precisamente, pero ahí estaba.


    Las luces se apagaron de repente, señalando el inicio del evento principal, en la gran tarima estaban cuatro personas con armaduras pesadas y los Pulsars que llevaban los héroes de aquella época; El “Ojo Negro”, un colgante que confería al usuario control de los elementos. La “Lanza de Albion”, una lanza totalmente blanca con una hoja desproporcionadamente grande que según dicen “tiene la fuerza del Sol”. La espada “Hurricane” con el poder de cortar montañas. Y finalmente el collar “Ironheart”, capaz de invocar una armadura impenetrable.


    Aunque debía admitir, los “actores” que representaban a los “héroes” no le parecían precisamente fieles, el equipo estereotipado del chico bonachón portando Hurricane, un gigantón puro músculos con la Ironheart, la princesa buenamoza y su lanza de Albion, y un idiota narcisista que no paraba de mirarse a un espejo portátil que traía mostrando el Ojo Negro.


    Por otro lado, los demonios eran representados monstruos clásicos de alas y cuernos y gran musculatura, variando en el color de piel, armas, tamaño y poco más, mientras que el emperador era algún tipo de Gigante carnoso y además, poseía cuatro brazos con cuatro espadas…


    Definitivamente los demonios declararían una nueva guerra si viesen eso…


    - Inari, cuando tu alma ande en el limbo no dejes el cuerpo tirado por ahí .la voz de Marcus la sacó de sus pensamientos.

    - ¿Hace cuánto llegaste?

    - No mucho, pero por más que te llamaba no respondías –dijo ofreciéndole una bebida que había traído extra, cosa que la mujer agradeció– Y bien, ¿Qué te hizo viajar por las nubes, acaso fue el distinguido panel de estrellas de la obra?



    Inari no pudo evitar soltar una carcajada.


    - Si, su espectacularidad me dejó anonadada –y hasta cierto punto, era técnicamente cierto.

    - Pese a lo ridículo del elenco de los héroes, debes admitir que su vestimenta y las réplicas de los Pulsars son bastante decentes.

    - Sí, al menos compensan un poco eso. Por otro lado…


    Observaba a aquellos que representaban a los demonios, la mujer de blanca cabellera no podía entender cómo es que esos seres podían estar ahí, a no ser que se tratara de una sofisticada magia nueva.


    - No están vivos, pero tienen magia –comentó.

    - ¿Serán obra de algún titiritero? –cuestionó Marcus.

    - Pues debe ser uno excepcional tomando en cuenta la carencia de hilos o de alguna resonancia mágica que los conecte –hasta donde sabía, el arte de manipulación de muñecos no estaba muy desarrollada, principalmente por lo poco práctica que era a veces si no se tenía un gran conocimiento y poder nato.


    Fueron en esos momentos en los que divagaban sobre tal asunto que cierta persona se les acercó acompañada de alguien más...



    - Hola se nuevo señor Marcus, señorita Inari –saludo Destina luciendo un vestido verde de bordes blancos que combinaba con sus ojos y llegaba poco más arriba de la altura de sus rodillas, venía acompañada de otra joven más alta que ella, de cabello rubio más claro y facciones similares. Vestía una camisa blanca y una falda negra larga

    - Oh, hola querida, es bueno verte por aquí –correspondió Inari.

    - Andaba contemplando las tiendas y les vi de reojo, por cierto, ella es mi hermana –dijo refiriéndose a la persona que le acompañaba.

    - Un placer, me llamo Rebeca Istiore –saludo con tono cortés.

    - Marcus Roger, un gusto.

    - Inari Bloodlust, igualmente.


    Aunque el ambiente daba para una conversación más amena, el sonido de trompetas y bombos provenientes de los alrededores de la tarima así como un oscurecimiento de los alrededores indicaron el inicio del mayor evento de esa noche.


    - ¡Damas y caballeros! –habló con fuerza Dan Montaine– Ahora me complace en anunciar el inicio de la recreación de la legendaria batalla en que los héroes, quienes en nombre de los druidas, los dragones y la humanidad dieron sus vidas para derrotar a los demonios que buscaban llevar al mundo a una era de eterna oscuridad, devastando nuestras tierras y corrompiendo a todos los seres vivos, inclusive nuestros hermanos contra quienes nos vimos forzados a luchar para lograr la paz que hoy día podemos disfrutar y en donde seguiremos trabajando para que las futuras generaciones no tengan que sufrir por las mismas calamidades que pasaron nuestros padres y abuelos durante aquellos oscuros años. Sin más que agregar tras esta breve presentación, dejo vía libre a la inicialización de este acto conmemorativo.



    Tras eso, el cuarteto contempló con asombro a los cuatro héroes manifestar las habilidades de los Pulsars, el portador del ojo negro formó cinco esferas a su alrededor, cada una representando los elementos fuego, rayo, tierra, agua y viento. el segundo miembro levantó su lanza y esta emitió un gran resplandor que sin embargo no resultaba cegador ni molestaba en absoluto, la gran espada del tercero se imbuyó con un aura rojiza y el cuarto cubrió su cuerpo con una gran y pesada armadura que además podía conferir al usuario una fuerza inmensa.


    Así mismo, una barrera invisible se levantó a lo largo de la tarima para evitar dañar al público.


    - ¿Pero qué es eso, no se supone que son réplicas? –dijo Inari asombrada.

    - De serlo, no son un simple adorno –agregó Marcus entrecerrando su mirada– Aun así, no creo que sean las originales, en su sano juicio nadie dejaría usarlas para una simple obra teatral sin mencionar el peligro gigantesco que suponen.

    - Entonces, ¿serán los de nueva serie? –se preguntó Rebeca.

    - ¿Nueva serie? –cuestionó Inari.

    - Dicen que en el reino de Ambrose estaban fabricando réplicas de los Pulsars para formar guerrero especiales que servirían para combatir alguna futura guerra si esta se llegar a presentar, aunque nada de esto está del todo confirmado, solo rumores –explicó Destina.

    - Pues aparentemente no parece ser una simple sarta de rumores –razonó Marcus.



    Los cuatro héroes combatieron primero contra los seis reyes demonios quienes armados con hachas, tridentes y enormes martillos lucharon con lo “mejor” que tenían, sin embargo fueron rápidamente despachados cuatro de ellos por los héroes y sus objetos.


    Uno acabó partido a la midad.

    Otro fue incinerado desde dentro.

    El tercero acabó con la cabeza aplastada.

    Y el cuarto acabó hecho cenizas por un gran despliegue de poder elemental.


    La gente estaba anonadada y gritando de júbilo por semejante espectáculo, les resultaba increíble los movimientos y el realismo con el que los demonios caían uno tras otro, recalcando además los breves gritos de agonía que estos lanzaban antes de caer inmóviles al suelo.


    - Esto era algo que… no me esperaba… –dijo Marcus con su atención totalmente fijada en el evento.

    - Sí… –fue todo lo que Inari alcanzó a decir



    Los dos reyes restantes no tardaron en caer al igual que el resto, quedando únicamente el emperador como barrera final para alcanzar la paz, los cuatro se lanzaron sobre el monstruo el cual valiéndose de sus armas se las arregló para bloquear a cada uno de ellos e incluso logró dañar la armadura Ironheart.


    La mujer del grupo de acercó para intentar socorrerlo, pero inesperadamente el emperador la atravesó desde la espalda con una de sus espadas y arrojándola a un lado, cayendo inerte al piso.


    No solo Marcus y el grupo estaban anonadados, la gente también soltaba gritos de asombro y pánico, algunos incluso pidiendo que ayudasen a la mujer, pero nada de esto detuvo la obra que se llevaba a cabo.


    Seguidamente el usuario del ojo negro lanzó llamaradas de fuego contra el gigante quien apenas y parecía recibir daño, pero logró distraerlo para que el héroe del Hurricane le cortara un brazo, cayendo este pesadamente al suelo provocando un grito en el monstruo.


    Los héroes del Ojo Negro y Hurricane aprovecharon el momento para atacar a la bestia, pero esta reaccionó a tiempo y bloqueó el ataque de ambos forzándolos a alejarse y evitando varios tajos en el proceso.



    - Son muy buenos, lástima que sean tan callados –opinó Marcus.

    - Ciertamente… –siguió Inari.



    El emperador, exhalando un extraño gruñido, aumentó su masa muscular así como tamaño, tomando por sorpresa al héroe del Ojo Negro que acabó partido en dos de un corte limpio. La heroína de la lanza ya recuperada mostró una cara de miedo cuando presenció la escena al igual que sus compañeros pero estos no tuvieron tiempo de lamentarse pues la criatura cargó contra ellos viéndose forzados a esquivar.


    El héroe del Ironheart ahora fungía como el escudo humano mientras los dos héroes restantes se abalanzaban con sus mejores ataques contra el emperador quien a pesar de su aumento de fuerza se vio obligado a retroceder al sentirse abrumado, pero en un descuido por parte de la heroína, el gigante abrió un boca de su pechó y expulsó una gran esfera negruzca que impactó de lleno en ella, cayendo su cuerpo en el suelo y consumiéndose en cuestión de segundos, quedando únicamente la Lanza de Albion.


    - Maldito… ¡Maldito Seas! –gritó el héroe de la Hurricane, curiosamente el único diálogo dicho por nadie más allá de alaridos y gritos.


    Con marcada furia cargó contra la bestia quien volvió a lanzar más esferas negras pero todas eran evadidas/cortadas, el gigante perdió el equilibrio cuando el héroe del Ironheart tomó una de sus piernas y la levantó, haciendo al gran demonio caer de rodillas. Momento aprovechado para que el héroe de la Hurricane cortara su segundo brazo.


    - Es… fantástico –comentaba Destina, absorta tanto como su hermana.


    La gran bestia enfurecida empezó a dar embates de manera descontrolada, logrando golpear al héroe de la Hurricane quien fue salvado por el héroe de la Ironheart, aunque este último acabó atravesado a la altura del pecho por una de las espadas del gran demonio.


    - Acaba con esto –fue lo que dijo antes de ser lanzado a un lado, inerte como sus compañeros.



    Quedando únicamente “él” en pie, se levantó, y con una mirada llena de determinación cargó contra el demonio para acabar de una vez con la carnicería, bloqueando y esquivando, retrocediendo y avanzando, se movió tan rápido como pudo y usando las propias manos de su enemigo como apoyo llegó hasta su cabeza y la rebanó con su Hurricane.


    El gran monstruo finalmente cayó derrotado, anunciando el fin de la guerra y el inicio de la paz, una paz que ninguno de los héroes podrían disfrutar, pues el único que quedaba de pie cayó víctima de las heridas de la pelea.


    El silencio se mantuvo por casi treinta segundos hasta que las luces volvieron a la normalidad y la barrera se levantó, cuando eso sucedió se escucharon gritos por todas partes, el cuarteto de Marcus y compañía acabó tapándose los oídos producto de tan repentina algarabía.


    - Arg… Debo admitir que es algo que no voy a olvidar fácilmente –dijo el cocinero intentando recomponerse.


    - Ni mis tímpanos tampoco –comentó Destina-. Pero fue sin duda una obra increíble en varios aspectos.

    - Te acompaño en el sentimiento hermana.

    - Debo decir que no me esperaba algo tan realista, pese a la poca habla de los participantes –siguió Inari.



    En eso, Rebeca notó a un muchacho joven aproximarse hacia ellos, portando una carta en su mano, y zonas rojas en la cara.


    - ¡Jefes! –gritó, llamando la atención de los tres.

    - Oh, Evan que… ¿Qué te pasó en la cara? –habló Inari quien se acercó para inspeccionarlo, estaba algo hinchada.

    - Digamos que fue una… pelea de gatos…

    - Una en la que perdiste –soltó Marcus con cierta gracia.

    - Ya, no te rías de su desgracia –la mujer peli-blanca iluminó sus manos tenuemente en una luz verdosa, la cual ayudó a reducir la hinchazón de la cara del joven– Esto debería bastar.

    - Gracias –fue su sencilla pero honesta respuesta.

    - Vaya, no sabía que supieses usar magia de curación –mencionó Destina quien tenía planeado hacer exactamente lo mismo.

    - Solo este y un par más, pero no es la gran cosa.



    En eso, Evan le muestra la carta a Inari quien algo confundido la toma, y nota que va dirigida hacia ella.


    - Oh –miró a Evan– ¿Una carta de amor?

    - Escucha, ya sé por dónde van los tiros, puedes ahorrarte el resto.

    - Ay Pero que rudo…


    Entre que Inari abría y leía la carta, Destina se encargó de presentarla su hermana a Evan, mientras Marcus se acercaba a Inari con cierto interés.


    - Parece que tienes un admirador secreto.

    - ………

    - ¿Inari?



    La pregunta de su compañero quedó en el aire, la mujer observaba totalmente centrada y con rostro serio las palabras de aquella misteriosa carta, lo cual despertó cierta alarma en Marcus.


    - Marcus –le dijo en voz baja.

    - ¿Qué sucede?

    - Necesito salir un momento –se levantó con lentitud y le encaró con rostro neutro– ¿Podrías…? –miró de reojo a los tres jóvenes un par de metros más allá quienes no parecían haber notado su situación.

    - Yo me encargo.

    Dicho eso, Inari guardó la carta y se encaminó rumbo a un lugar desconocido, el cual solo sabía ella y que estaba plasmada en las letras dentro de aquella carta.


    Aunque no lo pareciera en principio, uno de los tres jóvenes sí que se había percatado de su actitud, pero por uno u otro motivo, se mantuvo ignorante en ese momento.

    Es todo por ahora, quizás tenga errores porque el word a veces auto-corrige lo que no debería (y de mano propia para qué engañarme), ya nos veremos luego... algún día... sí...
     
  4. Gonzalo Sparda

    Gonzalo Sparda No importa contra que te enfrentes NO TE RINDAS

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    Bueno por donde comienzo, usar fantasía ya que estas usando magia es algo que me encanta ya que para mi el genero de fantasia es bueno no importa lo que digan pero me iré de las ramas si sigo hablando, la idea esta buena: una guerra contra los demonios y un líder demoníaco me agrada bastante, y eso de que paso un tiempo luego de esa batalla y que se celebra un festival en conmemoracion son buenas ideas y bueno espero poder leer la continuacion de esto y claro espero que se vaya poniendo bueno cada vez mas a medida que avance la historia
     
  5. Autor
    Gorgona Eye

    Gorgona Eye

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    Gonzalo SpardaGonzalo Sparda: Me alegra que te guste y gracias por tomarte tu tiempo en leer esta historia y claro, espero también complacer tus expectativas a futuro sobre esta (debo dejar de hablar tan formal).

    Continuando, e aquí el capítulo 3...

    Capítulo 3 – Blanco.


    Marcus regresó con los tres jóvenes que parecían estar discutiendo lo que vieron hace unos momentos sin prestarle mucha atención a su alrededor, hasta que Evan, al notar la llegada de Marcus pero no de Inari, comenzó a tener la duda.


    - ¿A dónde se fue Inari?


    Ante la pregunta, Destina empezó a mirar a todos lados, comprobando que la mencionada efectivamente no se encontraba, su hermana también la buscó con la mirada, sin éxito.


    - Supongo que a atender a ese “admirador secreto” –le respondió con tono relajado.

    - ¿No será peligroso para ella ir sola? –preguntó Destina algo preocupada.

    - Ella será muchas cosas, pero no es para nada una mujer indefensa –respondió indiferente, aunque casi parecía sentir orgullo.

    - La jefa en realidad ha tenido que lidiar muchas veces con que los clientes se quieran propasar con ella, así que de cierta manera “entrenó” en el restaurante –comentó Evan con cierta gracia.

    - Oh, eso no parece agradable –dijo Rebeca, Destina opinó igual.

    - Bueno, gracias a eso se ha ganada el respeto "y miedo" de los clientes de manos resbalosas –comentó Marcus para la gracia de los jóvenes.


    Con esa pequeña charla, volvieron a su pequeña charla anterior, aunque ninguno notó que el rostro de Marcus demarcaba cierta preocupación, era verdad que Inari se podía defender muy bien ella solita, pero la cara que mostró no era la que mostraría ante un pervertido idiota.

    Inari había llegado a la entrada de lo que parecía un local de antigüedades, su ubicación no era la mejor pues se encontraba en una zona cerrada y poco transitada, además de que los grandes edificios de frente al local creaban un aire poco atractivo. El letrero de la entrada decía “antigüedades e historias”, algo ambiguo.

    Suspirando cansada entró, era un lugar no muy grande, pero surtido de objetos y libros así como lo suficientemente bien colocado todo para no dar sensación de atiborramiento, caminando al frente llegó al mostrador, donde estaba un hombre ya en sus años limpiando un libro.

    Inari viendo al viejo hombre distraído en su trabajo, intentó llamar su atención, pero ni siquiera llegó a abrir la boca del todo cuando fue interrumpida por él.


    - Bienvenida, señorita Inari –le dijo centrando su atención en ella.

    - … –la mencionada le mostró la carta que recibió, no causando una reacción aparente– ¿Fue usted quien me envió esto? –preguntó con un tono serio, casi frío, no acorde a su personalidad habitual.

    - Veo que mi mensajero fue eficiente –comentó tomando la carta y guardándola tras el mostrador.

    - ¿Acaso era un tipo totalmente cubierto y una máscara?

    - Lo dices como si no lo hubieras recibido personalmente de él…

    - Exactamente.


    El hombre suspiró con cierta decepción, pero le daba igual, el mensaje había sido entregado.


    - Supongo que no necesito explicar el por qué le cité aquí, ¿verdad?

    - “Se avecinan tiempos de guerra, si deseas conocer más detalles, ven a esta dirección” –repitió Inari parte del mensaje escrito– Si no tuviera ese nombre al final, lo habría ignorado por completo…

    - Me alegra saber que mi nombre, Yarn Necross, sigue siendo importante –comentó con cierta gracia.


    Inari se sentía impaciente, pero también algo nerviosa, por un lado, la idea de una nueva guerra era un tema serio y delicado, por otro, ¿quién en su sano juicio se atrevería a eso?


    - Por favor deme los detalles de lo que ha sucedido –pidió, aunque con tono calmado, se notaba cierta incertidumbre en su temple.

    - Se han visto movimientos no autorizados de personal deambulando no solo por los poblados humanos, sino que incluso han realizado movimientos dentro de la zona prohibida.

    - La zona prohibida…



    La zona prohibida, fiel a su nombre, era un lugar del centro del continente en el cual nadie podía acceder, principalmente porque era una zona donde por algún motivo las leyes naturales no parecían aplicar, zonas con temperaturas extremadamente altas al lado de gélidas, gravedad aumentada varias veces la normal y hasta zonas casi carentes de oxígeno, eran solo unos cuantos de los fenómenos extraños que allí ocurrían.


    - ¿Por qué querrían adentrarse allí en primer lugar?

    - No estoy seguro y nadie parece saberlo con certeza, pero varios grupos de avanzada se han movilizado para intentar dar con estos insurgentes. A pesar de que soy consciente de la prontitud al notificarle de esto, consideré igualmente oportuno que alguien de la más alta estirpe conozca estos detalles, y siendo que vive en esta ciudad de humanos, puede que incluso acabe notando a nuestros evasivos “compañeros”.

    - ¿Y desde cuándo comenzó todo esto?

    - Aproximadamente hace un mes, del cual se han visto seis avistamientos confirmados y otros doce en “posiblemente”.


    Inari lo meditó, ciertamente no era nada lo suficientemente concreto como para dictaminar nada, no veía algo tan grave como para que una guerra surgiera nuevamente, por lo que la duda se consechó en su mente.


    - Pero al menos algo importante debería haber ocurrido de estos “avistamientos”, de otra forma no estarías diciendo que un conflicto tan grave amenazara con formarse –explicó con bastante razonamiento.

    - El primer caso que nos permitió percatarnos de este “grupo”, es a causa del hijo de Belial –la mujer arqueó una ceja, intrigada.

    - ¿Y qué hay con él?

    - Fue asesinado –aquella noticia cayó en Inari como un balde de agua helada, a pesar de ello mantuvo su semblante imperturbable–. Su muerte, al parecer, no fue más que una mera advertencia, o amenaza si prefiere llamarlo, del mismo modo varios libros y armas encantadas desaparecieron tras esto, escuché de varias muertes de personas importantes en reinos humanos, pero de ellos no puedo dar confirmación real.

    - Definitivamente esto no puede quedar impune –espetó con rabia–. Yo misma iré y…

    - No tiene que molestarse, Lady Inari –dijo Yarn deteniéndola– Yo soy uno de los que está a cargo de las investigaciones, y aunque suene arrogante puedo asegurarle que no hay mejor persona que yo para este tipo de trabajo.

    - Hmph, viniendo de alguien tan distinguido como usted, es algo que no puedo negar.

    - Bueno, como un ex-rey Demonio, puedo decir que así es –soltó con cierta gracia– Solo estaré en esta ciudad por hoy, pero mi informante le mantendrá al tanto, de todas formas usted tiene otros asuntos que atender, ¿cierto?


    Inari mostró una mueca, esa forma de hablar le daba a entender que sabía exactamente lo que hacía desde hace tiempo, no era lo mejor ni lo que le hubiese gustado en un principio, pero disfrutaba mucho de su trabajo y le tiene cierto cariño tras tanto tiempo invertido. Y el que pueda verse amenazado la inquietaba, especialmente…


    - Entonces creo que esto es todo, supongo que será hasta otra ocasión que nos veamos –dijo tras un corto silencio. La mujer de cabellera blanca se dirigió a la salida, pero se detuvo al escuchar las palabras del hombre del mostrador


    - mi subordinado, Ram, contactará con usted cuando tenga algo importante que notificar. Que tenga un buen día, "Gran zorra blanca" –Inari giró su vista hacia él y se le quedó mirando por un tiempo más largo de lo que se consideraría “cómodo” sonriendo de manera poco amistosa.

    - Sabe, los humanos suelen acuñar el término “zorra” de forma despectiva a las mujeres, ¿estará dirigiéndose a mí bajo esa estirpe? –Yarn sonrió.

    - Me pregunto, siendo criado bajo una cultura ajena a la humana, poder expresarme de esa manera a usted. E incluso de ser así, debo ser un loco suicida para provocarla de una manera tan obscena.


    Inari no dijo nada, solo se limitó a dar la vuelta y salir del establecimiento cerrando la puerta tras de sí, Yarn quedó solo y suspiró cansado, preguntándose por el porvenir del mundo.

    Marcus se encontraba llegando al restaurante luego de una noche un tanto agitada, los tres jóvenes se quedaron en el festival a disfrutar un rato más con sus familias, sin embargo él no era tan adepto a esos eventos por lo que decidió irse temprano pese a las quejas de los chicos, para cuando abrió la puerta del restaurante, notó a Inari llegando con paso calmado.


    - Tenías preocupados a nuestros compañeros, ¿puedo preguntar lo sucedido? –le dijo ya con la puerta abierta.

    - Bueno, supongo que podríamos hablarlo después, me siento algo cansada –dijo pasando de largo, pero Marcus puso una mano en su hombro impidiendo su avance, haciendo que esta le mirara confundida.

    - Procura recordar que no estás sola, yo siempre estaré a tu lado para apoyarte sin importar las circunstancias –Inari sonrió con dulzura ante sus palabras.

    - ¿Qué es esto? Te has vuelto más sensible de repente.

    - Cuando no hay nadie cerca, tampoco soy una roca, Inari –soltó irónico.


    Inari, movida por un impulso, rápidamente se acercó y depositó un beso en su mejilla dejándole sorprendido, susurrando un “gracias” y retirándose al interior del establecimiento. Marcus le miró alejarse hasta perderse por un pasillo al final, antes de ingresar y cerrar la puerta con llave.

    .

    .

    .

    La salida del Sol desde el horizonte anunciaba un nuevo y flagrante día, en las calles ya más calmadas se podían apreciar restos de la gran celebración que finalizó hace unas pocas horas, Marcus se preparó para recibir a abrir el restaurante y recibir a los clientes, siendo ligeramente sorprendido por la llegada de Destina, pero especialmente, de Evan.


    - Buen día, vaya puntualidad Destina, sí que eres dedicada –le alabó, ganando una sonrisa de parte de la mencionada, e indignación de su compañero de trabajo.

    - ¿Y yo qué? –le reclamó.

    - Es la primera vez que vienes tan temprano sorete, lo cual me resulta muy… interesante –Evan le miró deseándole una muerte lenta y dolorosa.

    - Por cierto, ¿cómo está la señorita Inari? –preguntó Destina algo preocupada.

    - Estoy bien y lista para empezar –respondió la mencionada acercándose desde el mostrador, luciendo una camisa de manga larga y falda, todo de un color café claro.

    - Ese atuendo le queda bien –le alabó con sinceridad.

    - Y a ti también te queda el tuyo.


    Aunque no existía como tal un uniforme en Culinarius Shock, ambos muchachos llevaban prendas similares en diseño aunque adaptados a su sexo correspondiente obviamente, con los colores predominantes blanco y rojo, mientras Evan usaba una camisa con chaqueta encima y pantalones, Destina llevaba camisa sin chaqueta y una falta hasta las rodillas.


    - Incluso sus ropas hacen juegos entre sí –comentó la mujer mirando a ambos.

    - Fue idea de Destina, pensó que sería más cómodo trabajar usando algo prefijado en vez de variar a cada momento.


    La co-dueña del restaurante miró los diseños por un momento, con algún que otro detalle, pensó que podrían ser un buen agregado para el local y daría una mejor presentación a sus miembros.


    - Oye Marcus –le llamó Inari.

    - Dime.

    - ¿No te gustaría usar estos diseños como un uniforme oficial?

    - Hmmm –Marcus examinó de arriba abajo a ambos jóvenes quienes miraban expectantes, hasta que finalmente habló– ¿Por qué la pregunta? Si te gustó, los vas a poner igual –dijo con aire de derrota.

    - Muy bien chicos, Marcus está de acuerdo con la idea –expresó felizmente.

    - ¿Ven?


    Tras aquella pequeña charla y unas cuantas risas trabajaron en un ambiente animado y cálido, los días pasaron sin que ocurriera nada extraordinario, alguna que otra pelea de parejas y patadas dadas a los mirones que se acercaban demasiado a Inari, nada fuera de lo común. Hasta que un día…


    - Marcus…

    - ¿Sí?

    - ¿No crees que deberíamos… hacer algo con…? Ya sabes… –dijo con cierta irritación.

    - Ah…


    Ese día particularmente, Inari notó a una persona encapuchada escondida en unos arbustos cerca del restaurante y los había estado observando desde la mañana hasta ese mismo momento siendo casi las ocho de la noche. Sin embargo habían varios problemas con este sucedo, primeramente no hay arbustos, ese loco directamente llegó con todo y arbusto encima, tenía unos binoculares en una mano y un pequeño arbusto en la otra. Obviamente llamaba la atención de la gente al estar literalmente en medio de la acera, provocando risas al principio, pero luego miedo y repelús cuando el mismo sujeto seguía ahí durante horas simplemente observando el local.


    - Muy bien, vamos a ver qué demonios pasa –dijo Marcus, quien internamente admitía sentirse inquieto.


    Cuando salieron y decidieron confrontarlo, el sujeto saltó de golpe del arbusto en dirección a Inari, la cual casi por instinto reaccionó pateándole a la altura del estómago con tal fuerza que salió despedido varias calles de distancias, detenido únicamente por un muro que terminó agrietando.


    - Te excediste –le reclamó Marcus suspirando.

    - ¿¡Y que esperabas si me salta encima de esa manera!? –contraatacó con tono indignado.


    No pasaron ni diez segundos cuando aquella persona se reincorporó y corrió a una velocidad humanamente imposible hacia ellos, parándose justo a un metro de distancia de estos.


    - Este tipo…

    - ¿Le conoces?


    Inari le recordó como el mismo sujeto enmascarado del festival, portaba la misma máscara y el mismo atuendo de aquel entonces, la mujer sufriendo ya de un tic quería acabar con esta tontería de una vez.


    - Escucha, si quieres algo solo dilo, pero te suplico no hagas la anormalidad que hiciste hoy –dijo casi a modo de orden... o sùplica.


    El encapuchado torció su cabeza hacia un lado para luego levantar su brazo derecho y mostrar su pulgar en señal de aprobación. Luego metió su mano dentro de su túnica y de ella sacó, de un modo inexplicable, un letrero con un mensaje escrito que rezaba “¡Hola! Mucho gusto, me llamo Ram y soy el mensajero, vine para entregar una carta a la zorra blanca


    Marcus arqueó una ceja e Inari sentía unas fuertes ganas de reventarle la cabeza de un puñetazo al susodicho “Ram” por la inevitable sensación de que se burlaba de ellos.


    - Esto no se ve todos los días… –comentó Marcus con algo de gracia.

    - Al menos podrías mostrarte indignado –le reclamó la peli-blanca.


    Para cuando dirigió su atención al “mensajero”, se dio cuenta de que este le estaba ofreciendo una carta, exactamente igual a la primera que recibió hace ya varios días la cual tomó con algo de sospechas, tras tomarla en sus manos Ram sacó una trompeta bajo su capucha (nuevamente, Dios sabe dónde), la sopló aún con su máscara puesta y luego salió corriendo hasta perderse entre las calles de la ciudad.


    Inari y Marcus vieron por unos segundos con rostros patidifusos el lugar por donde Ram había huido, sin poder e vitar preguntarse qué diablos tenía ese tipo en la cabeza.


    - ……… –Inari leyó en silencio la carta, mostrando una expresión seria, neutra, y finalmente melancólica.

    - ¿Te irás? –preguntó Marcus ya imaginando su situación, viendo esto casi como un déjà vu.

    - Desafortunadamente sí –respondió sin ganas–. Y desafortunadamente, no puedo decir cuánto tiempo me tomará regresar.

    - Supongo que no aceptaras la compañía de un flagrante y apuesto caballero que te auxilie si algo sale mal.

    - No Marcus, recuerda que aún no hemos encontrado a ese hombre.


    A pesar de ser una situación tensa, incluso así ellos podían seguir bromeando, buscando alivianar el ambiente en un momento en que otros no lo considerarían correcto, por supuesto, esto solo aplica para ellos dos.


    - ¿A qué lugar de la ciudad irás esta vez?

    - A ninguna, voy para “allá” –miró hacia el cielo, apuntando aparentemente hacia la nada, pero Marcus sabía exactamente lo que se encontraba y a lo que se refería con ese “allá”.

    - No entiendo por qué si la situación es tan grave no me permitas participar –se quejó.

    - Porque para el mundo, tú has dejado de existir.


    La mirada del cocinero se volvió gélida ante esas palabras por un instante, instante que fue apaciguado por la mujer de cabellos blancos abrazándole.


    - Por eso, deja que me encargue de todo esta vez, tú ya hiciste mucho y mereces un descanso –el hombre suspiró, acariciando la cabeza de su compañera.

    - Simplemente no te excedas, es todo lo que te pido.


    Ella asintió con la cabeza enterrada en su pecho, para seguidamente separarse e ingresar lentamente al restaurante. En ese momento hubo algo que nadie más había visto, un secreto que solo ella y él conocían, y se manifestó cuando pequeñas protuberancias salieron de la cabeza de Inari, mientras que de su espalda, grandes bolas de pelo se abrían paso hasta desenvolverse en forma de esponjosas colas blancas con puntas grisáceas.


    Giró para contemplar a Marcus una última vez, siendo este testigo de la forma que aquella bella mujer le regaló.


    - Hace mucho que la mujer zorro no se presentaba ante mí –bromeó una última vez–. Cuídate.



    Inari, agitando sus colas suavemente y moviendo sus orejas animales asintió levemente, seguidamente un círculo brillante se forma alrededor de ella con escritos en su superficie inentendibles para el lenguaje humano, para seguidamente desaparecer como si nada estuviese allí en primer lugar.


    Marcus cerró el local más temprano de lo usual, una porque no había clientes, y otra porque de haberlos, no se sentía con ganas de hacer nada por esa noche, sintiendo el lugar tan grande y vacío como pocas veces lo ha sentido.

    Listo, ya se pueden entretener hasta el próximo capi, nos vemos!
     
  6. Gonzalo Sparda

    Gonzalo Sparda No importa contra que te enfrentes NO TE RINDAS

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    Primero deberías de dejar de ser formal jejejeje, el capitulo me gustó y más ese secreto de Irane que sólo Marcus conoce y esa transformación en zorro me gusto
     
  7. Autor
    Gorgona Eye

    Gorgona Eye

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    Gonzalo SpardaGonzalo Sparda: Bueno, siempre lo de tener una buena impresión supongo (?). Pero bueno, eso terminaré asiendo eventualmente XD


    Capítulo 4 ready.


    Capítulo 4 - Quiebre




    Muchos kilómetros al norte de Stonegold se hallaba una cadena de montañas que creaban un gigantesco cerro natural que dividía una cuarta parte del continente aislándola del resto del mundo, en el centro de dicho lugar se hallaba lo que parecía un castillo, pero referirse a esa estructura como castillo era no hacerle justicia a aquella edificación cuyo tamaño dejaba en ridículo aquella cadena de montañas que se encontraban delate suyo, una auténtica monstruosidad arquitectónica de casi dos kilómetros de alto desde la base hasta la más alta de sus torres y con más de 900 metros cuadrados de extensión.


    Aquella gran estructura de colores predominantemente negros y brillos de rojo y violeta con apariencia metálica era la famosa “Necrópolis”. El hogar del alguna vez Emperador demonio y base principal de las fuerzas enemigas de la humanidad así como lugar de reunión ocasional de los reyes demonios que servían a su señor, incluso con la guerra acabada, su imponencia no disminuyó ni un poco con el paso de los años.


    Dentro de esta gigantesca estructura, en una habitación grande y espaciosa, un grupo de cuatro figuras altas cubiertas en armaduras negras y armadas con espadones fungían de guardias y carceleros de un par de individuos aparentemente humanos, delante de estos se encontraba un hombre ya entrado en años sentado en un cómodo sillón tomando una taza de té caliente y a su lado derecho, la figura de una mujer alta, de cabello rojizo como el fuego y cuyas extremidades se asemejaban más a un reptil que a un humano, en su espalda claramente se distinguía un par de alas y cola, finalizando en unos ojos rasgados de color amarillo.


    Ram, a la derecha del hombre conocido como Yarn, se encontraba mirando imperturbable al par de sujetos capturados y custodiados por aquellos guardias, cuando repentinamente un círculo mágico apreció a un lado vacío de la habitación, Yarn y sus acompañantes así como los capturados miraron en aquella dirección, viendo la figura de una bella mujer de cabellera blanca con orejas y nueva colas de zorro manifestarse.


    - Bienvenida, señorita Inari –le saludó Yarn, la mujer dragón y Ram hicieron una reverencia a su dirección.

    - Gracias por el recibimiento –miró de reojo a los dos sujetos capturados, provocando un sentimiento gélido que recorrió sus espaldas– ¿Son ellos?

    - Sí.


    En ese momento, Ram dio un par de pasos y su sombra se expandió a su alrededor, de ella salieron dos seres humanoides completamente negros salvo por máscaras que cubrían sus rostros, cada uno de ellos emergió con un objeto en sus manos, concretamente un bastón y un arco en apariencia simples, pero con extraños grabados en su superficie.


    Dichos seres ofrecieron esas armas que Inari tomó, al hacerlo estos fueron “tragados” por la “sombra” de donde salieron. Inari inspeccionó detalladamente ambas armas, lanzando el bastón a Ram, pero destruyendo el arco.


    - Lady Inari, ¿Por qué destruyó el arco del cielo? –cuestionó la mujer dragón con semblante tranquilo.

    - Simple, querida Kana, era un Pulsar falso –respondió sin mucha motivación.

    - Siempre has tenido buen ojo para estas cosas... –le alabó Yarn.

    - Lo que me hace pensar que yo sería buena para colaborar en esto…

    - Oh vamos, estoy seguro de que eres buena para muchas cosas, y una de ellas estaba involucrada con los prisioneros de guerra, ¿no es así? –comentó el hombre mayor con malicia en su voz.


    Inari, en un tiempo más corto que el que le tomaría a una persona normal parpadear, ya se encontraba en cuclillas frente a los dos hombres capturados quienes temblaban de miedo ante la presión que la mujer ejercía, querían gritar, pero por alguna razón no salía ningún sonido de sus gargantas, y sentían que el ambiente estaba comenzando a enfriarse, haciéndoles tiritar.


    - “Obtener información” –dijo ella sin muchos ánimos, mirando de forma fría a los pobres diablos delante suya.

    - ¿Desea que le demos privacidad? –preguntó Yarn, recibiendo en respuesta un gesto de la mano de Inari que le instaba a restarle importancia.

    - No, de hecho, gracias por tener a dos en vez de uno, ahora sé que si uno de me muere por accidente, todavía puedo hacer hablar al otro –sonrió de una forma dulce, pero dicha sonrisa solo aumentó el miedo de los dos hombres cuyos destinos estarían marcados por una muy, pero que muy extraordinariamente larga y dolora sesión de “preguntas”.


    Incluso si hubiesen podido gritar, nadie les escucharía e incluso de haberlo, no había nadie lo suficientemente loco como para siquiera pensar en acercarse a la necrópolis.


    .

    .

    Dos Días después…

    .

    .


    Destina trabajaba como de costumbre sirviendo y atendiendo las órdenes de los clientes al igual que Evan, se acercaba la hora del almuerzo por lo que podría tomarse un pequeño descanso mientras Evan la cubría durante ese tiempo. Ella fue con su almuerzo a la parte trasera del local para comer tranquila, pero se sorprendió ligeramente al toparse con Marcus en el camino.


    - Oh, ¿Puedo ayudarle? –preguntó la joven.

    - Sí, de hecho, pero puedo hacerlo una vez termines de comer.

    - No tengo problemas en responderle ahora, no me molesta –insistió la joven



    Marcus caminó seguido de Destina al pasillo que iba dese la cocina y que conectaba al comedor personal que solían utilizar a menudo para tener privacidad, ambos se sentaron cada quien frente al otro, el cocinero se acomodó un poco antes de hablar.


    - Bien, usualmente no me importaría mucho este tipo de cosas, pero en tu caso, es algo especial… por decirlo así.

    - ¿A qué se refiere?

    - La razón real por la que decidiste trabajar aquí –Destina le miró de manera un tanto extraña por unos instantes–. Me refiero, valerte de ayudar a Inari en su momento para luego “solicitar” trabajo cuando no habían puesto ninguna solicitud de personal, incluso en el tiempo en el que había, ese puesto había sido ocupado por Evan seis meses antes de eso.


    Destina miró a un lado incómoda, Marcus no creía que ella estuviera en malos pasos, pero no le gustaba mucho la idea de que fuese tan reservada y no podía evitar sentir esa “mosca tras la oreja”, Evan solo quiere ganar dinero a fin de ser “independiente” de su familia, pero ella…


    - Bueno, es un poco… complicado –comenzó a relatar.

    - Si es tan complicado, puedes hacer como que esta conversación no existió –ofreció el dueño, recibiendo una negación por parte de la rubia.

    - Verá, desde que llegué aquí la situación no ha sido especialmente… fácil –comenzó a explicar.

    - Te escucho…

    - Mi familia es originaria del pueblo Tancera, hasta hace no mucho vivíamos de una forma tranquila, yo me desempeñaba como una curandera local por mis habilidades mágicas, hasta que un día, sin saber por qué realmente, deudas comenzaron a acumularse lenta pero indeteniblemente hasta que nos vimos forzados a abandonar nuestro hogar y vender nuestras pertenencias, no sé si mis padres estuvieron en algún tipo de trabajo turbio pero yo jamás fui capaz de descubrir nada y solo me mantuve con sospechas sobre lo que pudo haber sucedido, hasta que un día ellos comentaron que debíamos mudarnos urgentemente y así fue como, básicamente, terminamos aquí.

    - … –Marcus escuchaba atentamente, prestando atención a cada detalle de su historia.

    - Cuando llegamos, nuestra prioridad era conseguir dinero para lograr asentarnos tan rápida y sólidamente como fuese posible y todos nos pusimos a buscar un trabajo sobre cualquier cosa, mis padres acabaron trabajando en una tienda de ropa como despachadores, mi hermana en una herrería y yo, pues… aquí –comentó esto último con algo de vergüenza– A-Admito que mi intención provocar una buena impresión y tratar de ayudar cuando estaban en aprietos, no era premeditado, simplemente la oportunidad se me presentó a mis ojos y yo pues… –Marcus se levantó, caminó hasta el otro lado de la mesa, y con una ternura poco habitual en él acarició su cabeza, dedicándole una leve sonrisa para la consternación de la muchacha.

    - Está bien, creo que ya entendí tus motivos –se alejó y se dirigió rumbo a la cocina para preparar más platos para los clientes y claro, el suyo propio–. En un rato me tocará comer a mí, así que date prisa –dijo hasta finalmente irse. Destina le miró marcharse y suspiró antes de degustar finalmente su almuerzo con una sonrisa de tranquilidad.



    Ya pasadas dos horas y luego de que cada quien terminase de comer, los tres siguieron trabajando normalmente hasta las tres de la tarde, horario en que tanto Evan como Destina se retiraban. A diferencia de los días anteriores, Destina se marchó sola, ya que Evan había decidido quedarse y pasar horas extras en el restaurante, no por paga extra realmente, sino por un par de dudas que quería aclarar con Marcus.


    - Ya van a ser las siete, ¿está bien para ti quedarte a estas horas? –preguntó Marcus desde la cocina a Evan quien estaba detrás del mostrador.

    - Bueno, sin Inari, pensé que necesitarías una mano –comentó sin darle demasiada importancia, pero Marcus no se sintió convencido.

    - Bueno, no siempre va a estar aquí, a veces surgen cosas que requieren una atención en mayor o menor medida.

    - Sí, pero ya sabes, hay algo que me inquieta –ante sus palabras Marcus arqueó una ceja, podrá no ser el más listo, pero tampoco un idiota.

    - ¿Y de qué se trata?

    - Sé que puedo ser tachado de entrometido y todo eso, pero desde el festival Inari no parecía actuar como siempre, quiero decir, aunque la mayoría del tiempo estaba bien, a veces notaba como inquietud, como si algo le molestara y siento que algo tuvo que ver esa carta, no digo que sea nada grave pero… ehm…


    De cierta forma encontraba aprecio en que Evan se preocupara por Inari, tampoco es que pudiese culparle del todo, él se ha encargado de no detallar nada respecto al tema por asuntos más allá de su control, pero sentía que, al menos, debía tranquilizarlo hasta que Inari vuelva. Hablaría con ella e intentarían aliviar la situación.


    - Bueno, la verdad es que sí pasa algo, no es algo grave de por sí, pero es un asunto que involucra a algunos familiares cercanos. Verás, ¿conoces la antigua ciudad de Corsair? –respondió el cocinero.

    - Sí, la conozco –según tenía entendido Evan, fue la última gran ciudad que asediaron los demonios justo antes de que estos se replegaran, su difunto abuelo paterno era de esa ciudad, y fue milagro que su padre estuviese en Ambrose para ese momento.

    - Bueno, ella recibió la carta de uno de sus familiares quienes se salvaron del asedio de los demonios sobre esa ciudad y ahora viven en la fortaleza Montier...

    - ¿Entonces trabajan para la realeza? –cuestionó intrigado, Marcus suspiró


    Marcus inventó una historia sobre una deuda extrema y usar a su familia como moneda de cambio para otra familia, cuando concluyó, Evan parecía incómodo, en su interior hasta llegó a sentirse algo culpable por ser tan entrometido, pero Marcus, viendo la reacción que su falsa historia había causado, puso sus manos en los hombros del muchacho para calmarle.


    - Inari es fuerte, ella podrá salir adelante junto a su familia, y si necesita ayuda, para eso estamos nosotros –le comentó, sintiéndose algo incómodo por dentro por decir algo tan… cursi.

    - Supongo que tienes razón, jefe –Evan dio un largo suspiro para calmarse, mostrando seguidamente una mirada más determinada.

    - Bien, entonces con esto hecho, ve a atender a los clientes antes de que te apuñalen con los tenedores –Evan miró hacia atrás, y si bien habían clientes quejándose, la gran mayoría eran niños o pre-adolescentes.

    - Gracioso, gracioso…


    Evan regresó a su trabajo, marchándose una hora después de su charla con Marcus, el cocinero cerró a la hora establecida y se dirigió a dormir, pero a mitad de la noche fue despertado por un gran estruendo, se levantó confundido y alterado corriendo afuera del local para ver qué diablos pasaba, en su camino hubieron más estruendos y gritos de personas muy en la lejanía.


    Cuando salió, se encontró con varios seres humanoides amorfos de colores rojo y gris causando destrozos por todas partes, destruyendo edificaciones y atacando a toda persona que se encontrasen por el camino, estelas de humo y fuego se podían ver en el cielo y el sonido de espadas y gritos eran la música de ambiente de esa noche, alarmado fue corriendo en busca de Evan y Destina para verificar que estuviesen bien, pero un par de estos seres amorfos se interpusieron en su camino dispuestos a acabar con su vida en ese momento. Tenían una forma que recordaría a un monstruo rocoso, robusto e intimidante de dos metros de altura.


    - ¿Por qué están ustedes aquí? –preguntó, pero no recibió respuesta.


    En su lugar uno le embistió, Marcus a duras penas evitó su ataque, solo para recibir un golpe del segundo que lo hizo retroceder varios metros, había logrado cubrirse con los brazos, pero el dolor en estos por el golpe no era precisamente leve.



    - Inari, ¿dónde estás cuando se te necesita? –se cuestionó molesto antes de realizar un conjuro cuando la primera criatura intentó atacarlo de nuevo–. “Reversed”.


    Una pared cristalina rectangular se formó entre él y el atacante, cuando este intentó destruir el obstáculo, no solo no lo consiguió, sino que una fuerza salida del cristal lo golpeó y lanzó varios metros, cayendo en el suelo emitiendo un chillido.


    Su compañero intentó atacar, pero Marcus realizó el mismo hechizo de nuevo, consiguiendo el mismo resultado, sin embargo ninguno de los dos estaba herido de gravedad, solo estaban más furiosos por el daño.


    - Qué molestos –se quejó, preparándose para acabar con ellos, pero entonces…

    - Entonces me encargaré de ellos si tanto te molestan…

    - ¿Hmmm?


    Esa voz tan conocida para él se manifestó, cuando se dio cuenta ambos seres ardieron en llamas, chillando hasta convertirse en nada más que cenizas. Inari había aparecido a su lado, apuntando con sus dedos índices los lugares donde yacían las cenizas de los atacantes.


    - Llegas tarde –le dijo mirándola, aunque no en reproche.

    - Lo siento, vine tan rápido como pude –le observó con una cierta culpabilidad.

    - ¿Tienes alguna idea de lo que pasa?

    - Sí, pero por el momento tenemos que encargarnos de resolver esta situación primero, Voy a ir a buscar a Destina, ¿podrías encargarte de Evan? –preguntó algo incómoda, se sentía rara dándole órdenes a su “jefe”.

    - ¿No deberías hacer algo con tu apariencia primero?


    Inari aún conservaba su apariencia bestial, dando un bufido, su cuerpo emitió un ligero brillo y sus orejas y colas animales desaparecieron, adquiriendo su forma humana normal.


    - A veces me emociono de más y lo olvido.

    - Pues ahora tendrás muchos amigos con los que entretenerte.


    Apenas Marcus dijo esas palabras, varios monstruos aparecieron alrededor del dúo, suspirando, un círculo mágico rodeó a la pareja y seguidamente y a pesar de los ataques conjunto de los monstruos agresores, todos fueron incinerados casi al instante, afortunadamente dada la hora no habían personas que presenciasen eso, pero eso era lo de menos en ese momento, cada uno tomó rumbo a sus destinos con el fin de proteger a sus queridos empleados.

    .

    .

    .

    .

    .

    Destina miraba escandalizada a su alrededor, criaturas hostiles por todos lados atacando y destruyendo aquello con lo que se encontrasen, personas huyendo de una muerte segura, otras intentando luchar con lo que tenían. A pesar de su enorme extensión y gran cantidad de población, Stonegold no contaba con una gran armada para proteger los casi 45 kilómetros cuadrados de extensión, y de sus 1.2 millones de habitantes, pocos eran hábiles en las artes mágicas.


    “¡Ayuda!”

    “¡Por favor no me mates!”

    “¡Mamá, corre mamá!”


    Simplemente no entendía por qué sucedió algo tan grave de forma tan repentina, pero no tuvo tiempo de formular, varios de esos monstruos cuyos aspectos recordaban a ogros captaron su presencia y se dirigían directo hacia ella.


    - ¡Hermana! –Gritó Rebeca saliendo de su casa y colocándose al lado de Destina– ¿Qué está pasando? –demandó en tono agitado y con la respiración acelerada.

    - No tengo idea, pero si algo sé es que debemos encargarnos de acabar con estos engendros –dijo con un tono casi frío, a la par que hacía poses con sus manos en posiciones específicas– “Draining Root”.


    Del suelo emergieron raíces gigantes que aprisionaron a los invasores quienes en vano trataron de resistirse y seguidamente ambas hermanas vieron los cuerpos de estos reducirse hasta poco más que sus propios huesos, cayendo pesadamente al suelo. Destina suspiró, hacer ese tipo de hechizo tan de la nada y con tantos enemigos a la vez le resultaba agotador.


    - Oh, había venido con la intención de ser la heroína de la situación, pero aquí está más que controlado –Dijo una voz conocida para el dúo.


    A unos metros de distancia de ellas se encontraba Inari, observando el panorama antes de centrar su atención en las hermanas.


    - Señorita Inari, ¿cuándo…?

    - Ahg, ¿hasta cuándo lo de señorita? –se quejó la mujer de cabellera blanca con expresión de enojo.

    - Ah, bueno pero es que…

    - Al menos podrías intentar dejar ese hábito –le recomendó.

    - ¿Y el señor Marcus? –preguntó Esta vez Rebeca.

    - Fue a buscar a Evan, él también podría estar en peligro –le informó, a lo que Destina se levantó con mirada decidida.

    - Entonces iré a ayudarles. Rebeca, busca refugio dentro de la casa en lo que llego.

    - Oye hermana, yo también se pelear.

    - Vengan las dos conmigo, nos reuniremos con ellos –sugirió la camarera mayor.

    - Pero nuestros padres… –Rebeca fue interrumpida por su hermana.

    - Ellos no volverán hasta dentro de dos días de su viaje, solo podemos confiar en que esto solo esté ocurriendo en la ciudad –comentó la rubia con expresión firme.


    Inari miró curiosa las palabras de la muchacha, bastante confianza tenía para dejar a sus padres por ahí a su suerte, a menos claro que sean tan buenos manteniendo alejadas a las alimañas como ella, algo que consideraba lo más probable. Para cuando se dio cuenta, Destina ya estaba corriendo hacia el hogar de su joven compañero de trabajo, la mujer suspiró y junto con Rebeca le siguieron el paso.


    .

    .

    .

    .


    - ¡Mierda, mierda, mierda! –mascullaba Evan molesto haciendo fuerza sobre la barricada improvisada de la puerta de entrada que había creado.


    El joven y su familia estaban atrapados dentro de su casa, su padre, madre y dos hermanos habían sido despertados con los constantes estruendos. Alterado, el padre fue a ver afuera para ver qué había pasado, pero lo único que recibió fue el zarpazo de un extraño ser rojo con varias alas de metro y medio de alto, el hombre cayó al suelo adolorido. Alarmado, Evan tomó una maceta como lo primero que estuvo a su alcance y se lo tiró a la criatura golpeando su cabeza y consiguiendo alejarla, seguidamente sus dos hermanos menores y madre auxiliaron a su progenitor mientras Evan cerraba la puerta, le colocaba seguro y empezaba a obstruirla con todo lo que pudiese para mayor seguridad.


    La mujer atendía llevando a su marido al sofá de la sala de su casa con ayuda de sus hijos mientras Evan hacía de guardia, pero sin quitar el ojo de su padre, notando la sangre salpicando su ropa. Su hermano y hermana menor lloraban de tristeza y miedo, incapaces de reaccionar correctamente ante lo que sucedía


    - ¿Cómo te sientes, Dereck? –preguntó su esposa con una muy marcada preocupación en su rostro.

    - Bien Carla… duele mucho… pero estoy bien siempre que no me mueva… demasiado –le respondió respirando con pesadez–. Por otro lado… creo que hay que calmar a los niños primero –sugirió mirando a estos de reojo, estaban tiritando y no decían nada, pero era claro que su situación, al menos psicológicamente, era incluso peor que su estado físico.

    - Marilith, Jin –les llamó su madre a la vez que esta se acercaba–. Escúchenme, vayan al piso de arriba y resguárdense allí hasta que esto pase.

    - Pero mamá, ¿qué hay de ustedes? –replicó tercer hermano, Jin.

    - Nosotros iremos después de atender las heridas de su padre, ahora váyanse –ordenó sin sonar severa.


    Los niños, confiando en las palabras de su madre, obedecieron y fueron al piso de arriba. Golpeteos se sentían desde la entrada sellada, y los gruñidos solo provocaban escalofríos en Evan y sus padres.


    - Muy bien, Evan, tú también debes ir…

    - Mamá, puedes golpearme después si quieres, pero no me voy a mover de aquí hasta que ustedes suban y no lo voy a discutir –le dijo desafiante, en otras circunstancias su madre le habría dado su buen sermón con golpiza incluida, pero en esta situación volverse violenta no era algo que se debía hacer.

    - Pero hijo, entiende que…

    - Cariño –llamó su marido–. No le pidas que abandone a un ser querido a su suerte sabiendo de primera mano el peligro que corre, deja que al menos esta vez nos apoye, ¿te parece bien? –expresó razonando con su esposa–. Además, recuerda que heredó mi terquedad.

    - …No quiero decir nada, pero esto no sé cuánto va a aguantar si...




    Nuevos estruendos se sintieron y Carla casi se cae por la sorpresa, Evan usó su propio cuerpo para fortalecer la barricada improvisada, el joven sin embargo escuchó extraños chillidos por el otro lado de la puerta, pensando que quizás los seres estaban intentando entrar a la fuerza se preparó para lo peor, pero en su lugar hubo un largo silencio y, seguidamente, una voz muy familiar.


    - ¿Estás ahí Evan? ¡Responde! –habló Marcus desde el otro lado, tocando la puerta varias veces.

    - ¿Jefe? –el mencionado se mostró sorprendido así como los padres.

    - ¿El señor Marcus? ¿Qué hace aquí? –preguntó Carla, conocedora de la persona.

    - No lo sé, pero parece que todo se arregló del otro lado, debería ser seguro y…

    - Espera –Carla interrumpió a su hijo– ¿Cómo sabemos que no es una trampa de esas criaturas para atraernos?

    - No lo sabemos, pero no hay forma de… –de nuevo, fue interrumpido.

    - ¡Sal de ahí pedazo de virgen, Destina quiere hablar contigo!


    Listo, eso fue todo lo que el joven necesitó saber para determinar que no era ningún engaño. Con vergüenza y deseos homicidas liberó la puerta principal y la abrió, encontrándose a Marcus del otro lado.


    Cuando estuvo a punto de decir algo, se percató de que increíblemente Destina estaba con él, incluso Inari y Rebeca también estaban, todos en perfectas condiciones.


    - ¿Qué hacen aquí? –preguntó genuinamente asombrado.

    - Para ver como estabas, ¿no es obvio? –respondió Destina con una mezcla de indignación y preocupación–. Esto está ocurriendo en toda la ciudad y podrías estar en pe …


    Un quejido detrás de Evan alertó a ambos muchachos, la rubia se percató del hombre herido y casi como un imán fue de inmediato a socorrerlo, Evan la siguió junto a Rebeca para comprobar el estado del hombre mientras al mismo tiempo los padres agradecían la intervención de la muchacha, entre tanto Inari y Marcus miraban desde su lugar al particular cuarteto.


    - Creo que todo está controlado por aquí –dijo el hombre mayor en tono relajado.

    - Al menos no hay heridos fatales, esta vez…


    En su trayecto, tuvieron que detenerse varias veces para socorrer a personas que eran atacadas por los monstruos invasores, pero miraran por donde miraran era el mismo panorama y a pesar de sus intentos, no todos pudieron ser salvados no dejándoles otra opción que seguir, recordando que estaban yendo a contrarreloj.


    - Marcus… Estos seres de aquí… –le dijo Inari mirando los cuerpos de los seres de piel roja calcinados–. Son imps…

    - Hmmm, demonios de bajo rango. Y monstruos aparentemente mutantes –el cocinero le dedicó una mirada seria a su compañera– ¿Qué demonios está sucediendo? ¿Acaso los demonios quieren…?

    - No –le interrumpió, sabiendo lo que quería decir–. Los demonios no tienen nada que ver en esto, sé que esto puede sonar difícil de creer pero…



    En ese momento el sonido de fuertes pisadas empezó a hacer eco en el lugar, ambos miraron en dirección desde donde provenía el sonido, encontrándose con una criatura humanoide de casi cinco metros de alto, peluda, con un gran martillo y aspecto que recuerda vagamente a un toro, poseía un extraño collar en su cuello.


    - ¿Un minotauro? –dijo Inari sorprendida.

    - No sabía que podían ser tan grandes.

    - No lo son, este es el más grande que he visto nunca –Marcus la miró extrañado.

    - ¿Qué quieres de…?


    El rugido de la bestia le interrumpió, ambos vieron al minotauro levantar su arma para bajarla violentamente sobre ellos, Inari tomó a Marcus y saltó un par de metros hacia atrás evitando el ataque que acabó por causar un pequeño cráter en la zona de impacto.


    - Ya hablaremos de esto después –dijo la peli-blanca soltando a su compañero y tomando posición de batalla–. Primero debemos librarnos de él.

    - Ni me lo tienes que decir –le secundó Marcus siguiendo el ejemplo de la mujer zorro. Preparado para acabar con la amenaza.

    .
    .
    .
    .

    Listo, nos vemos hasta el próximo cap!
     
    Última edición: 12 Nov 2017

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