Se Busca Misión A EIJI ASAKURA | Esdesu

Tema en 'Naruto World' iniciado por Ultraviolence, 26 May 2018.

  1. Autor
    Ultraviolence

    Ultraviolence I R I D E S C E N T Diseñador Oficial

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    EIJI ASAKURA
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    Proveniente de unas de las regiones más heladas y casi inhabitadas de aquel país, Eiji nació en el seno de una familia pequeña que se dedicaba a la herrería de armas y herramientas necesitadas en la región. Desde pequeño demostró grandes capacidades en el uso de armas, tanto largas como cortas, además de un gran deseo por aumentar sus capacidades y superar/derrotar a aquellos que le superaban en poder. Con tan solo diez años se mudó a Sanrou en busca de mejorar, siendo acogido por un Hoshokusha del antiguo Shogunato que se encargó de entrenarlo en las artes de la katana. No se conoce la razón, pero asesinó a su maestro cuando tuvo la capacidad suficiente para blandirse en batalla contra él, con tan solo catorce años, y huyó del país al no tener más cosas que aprender. Llegó al territorio de los shinobi donde, aprovechando que nadie conocía su historia, los samurái no se atrevían a reportar al exterior que uno de los suyos había vencido a uno de sus guerreros más poderosos, para aprender las artes ninja y aumentar mucho más sus poderes ¿Sus crímenes? Además de ser un samurái y estar donde no debe, se reporta que, después de aprender lo que necesita, elimina a quien le brindó tal conocimiento.
    Localización: Frontera sur de Ame y Tsuchi no Kuni.


    Estadísticas:

    Ninjutsu: 12
    Taijutsu: 18
    Genjutsu: 7
    Medicina: 8
    Chakra: 10
    Velocidad: 15
    Fuerza: 12
    Elementos: Doton, Raiton, Suiton | Hasta Jounin.

    Especialidad: Taijutsu | Hasta Jounin.
    Escuela Legendaria: Buyo buki y derivados, Chidori y derivados | Completas.
    Katana:
    Luego de vencer a su maestro robó la espada que este poseía. Según cuentan los rumores se trata de una katana que cuenta con la capacidad del manejo del medio ambiente, siendo capaz de manejar flora y fauna a voluntad; ya sea haciéndola crecer, usándola como ataque, defensa e inclusive regenerar energía o curar heridas utilizando la vitalidad de estas. No importa el ambiente en el que este, puede manejar cualquiera.

    Recompensa Máxima: 400 Ryo's | 4 PR.
     
  2. Autor
    Ultraviolence

    Ultraviolence I R I D E S C E N T Diseñador Oficial

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    El viaje para atravesar Tsuchi no Kuni era larguísimo pero solamente así podrían llegar hasta el País de la Lluvia. Un trayecto bastante aburrido y casi innecesario tomando en cuenta que seguramente existía un montón de criminales pululando en Kaminari o incluso en sus proximidades ¿Qué necesidad de cazar a un fugitivo hasta el otro extremo del continente? Si bien Setsuna era bien conocida por dar persecución a fugitivos de Modan, éste era aún un poco más especial y casi una prueba personal para lo que se avecinaba. Se trataba de nada más y nada menos que un samurái; los especímenes favoritos de los Samsara a la hora del desayuno.

    Mira el lado bueno, será como practicar tu tiro al blanco. Cuando menos te lo esperes serás toda una experta en el arte oculto de desollar sa-.

    Ya basta ―cortó la pelirroja justo antes de empinarse la cantimplora. Hiei era un bocazas, de hecho no dejaba de preguntarse cómo era que iba a soportarlo todo el camino. Si llegó a pensar que Hitsugaya era un mal bromista Cerberus era peor y el doble de escandaloso.

    No seas modesta. Imagina lo rico que será despellejar al paralítico de Ivar. Ahh ―jadeó y un poco de saliva escurrió por la comisura de sus labios, lo limpió de inmediato con el dorso de su mano―, tengo una invocación adecuada para eso. Mira. Primero traigo una araña enorme que estire sus extremidades ―hizo un ademán simulando una telaraña de acero y luego a la mantis para cortarle toda la dermis, porque sí, debe ser parsimonioso. No tendrá chiste si lo hago rá-.

    Es suficiente. Ya podrás matarlo después. Concéntrate en esta misión ―en ese momento la mujer extendió el mapa a la luz del fuego para ubicar mejor su posición en el camino, quedaba poco para llegar a la frontera con Amegakure. El simple hecho de pisar ese terreno le resultaba interesante y traía a su mente los sucesos en Otogakure donde las mandatarias de la Tormenta quedaron expuestas como traidoras. Se preguntó si acaso, durante la persecución del criminal, hallaría algo importante que reafirmara su postura respecto al ambiente político de tensión que se vivía. Aunque sus ojos estuviesen puestos en el mapa, hasta entonces su atención regresó al papel y con la punta del dedo trazó la ruta que les llevaría a una entrada al siguiente país. Estaba muy lejos de Kaminari y a punto de abandonar terreno de “aliados”, por lo cual debían ser cuidadosos al momento de infiltrarse. De cualquier forma Ame era demasiado grande ―. Descansaremos un par de horas más y retomaremos el camino, aquí hay una cordillera que nos puede servir y no está muy lejos de la última localización del sujeto.

    ¿Y si nos vamos volando? ¿Qué quieres? ¿Un pterodáctilo o algo con plumas? ―Setsuna ignoró la sugerencia, ya habían recorrido buena parte del camino en invocaciones pero dado el punto tendrían que ser discretos, al menos así el factor sorpresa les jugaría a favor. Viejos artilugios del oficio. Lo que menos deseaba era perderle la pista a Eiji a pesar de tener un excelente rastreador a su lado. Hiei ensanchó la sonrisa mientras miraba cada movimiento de Esdesu, no dejaba de parecerle divertido el hecho de que hubiese tomado ese encargo aunque le hiciera atravesar todo el puto continente. Sabía que en el fondo estaba forzándose a hacerle frente a los samuráis. No se trataba de temor al enfrentarles, sino más bien, alguna correlación que afianzaba con el maldito yonki. Entonces, cada vez que mataba a un samurái estaba más cerca de superar aquella barrera que le impedía mirar a Bjorn como lo que era: un insecto. Tamahone relajó el cuerpo y recostó la cabeza sobre sus brazos, que a la vez se reposaban sobre un tronco ―. Deberías dormir un poco. Mañana te daré más detalles del desmembramie… ―no alcanzó a terminar su frase, preso de un paroxismo repentino, una iluminación fulminante. Sus pupilas se contrajeron, se quedó con la boca abierta por dos segundos hasta que pudo hilar las palabras y reaccionar ― ¿Has pensando en el canibalismo? Aunque ellos no cuentan como personas.

    Voy a descansar. Guarda silencio ―imposible pedirle quedarse quieto. El rubio desvió la mirada un tanto indignado por no ser secundado en ninguna idea, jamás pensó que sería realmente difícil hacer un viaje con Setsuna. Rangu y Hitsugaya lo hacían ver tan divertido. De cualquier forma no dormiría, cada vez estaban más cerca de cumplir con su propósito en Raku y la excitación le hacía imposible hacer más que dormitar.
     
    Última edición: 31 May 2018
  3. Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

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  4. Autor
    Ultraviolence

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    Atravesar la cordillera no fue complicado, aun si tuvieron que hacerlo a pie. La noche les albergaba con un gran manto y su quietud se conjugaba con el sigilo de sus pasos. Setsuna no pudo evitar sentir nostalgia al atravesar Tsuchi no kuni, era como si aquellas tierras le recordaran sus inicios de genin cuando recién escapó de Soragakure. Pasaron varios kilómetros para que el verdadero clima de Amegakure se dejara sentir, casi les resultaba familiar. Humedad, truenos, olor a lluvia, con todo, Hiei fue capaz de seguir un débil rastro. Los rumores eran ciertos y el sujeto rondaba el lugar, seguramente moviéndose a través de los pequeños poblados de la frontera queriendo pasar desapercibido ¿O no? Según su modo de operación, asesinaba a sus maestros una vez tomaba lo que quería, en todo caso la pregunta era ¿Existía por allí alguna persona de la cual pudiese obtener algo? Eso debía ser porque la discreción no era su fuerte, es más, acorde al perfil psicológico mostrado, el sujeto en cuestión debía ser un pedante orgulloso que, una vez con un beneficio y sintiéndose superior, asesinaba a su mentor como forma de rebelión o muestra de poder. Pensar en que lo hacía para evitar que el conocimiento se traspasara sería absurdo. O tal vez, aquellos que se convertían en su sensei notaban algo que nadie debía y por ello los asesinaba. Vaya samurái tan suicida, queriéndose hacer el importante en tierra de ninjas, desafiándoles en sus propias tierras.

    Lloverá ―aseguró el rubio elevando la barbilla ―y si no nos apresuramos voy a perder su olor. Te dije que usáramos las invocaciones ―para entonces el sol comenzaba a despuntar en el horizonte, brindando los primeros rayos de sol.

    No te atrevas a perderlo.

    Tsk ¡Mujer! ¡Te dije que usáramos el av- ―un dedo de la pelirroja se encargó de mantener unidos los labios del invocador. Él hizo amago de querer morderlo mas la mirada seria le hizo detenerse, como un perro que debe ser entrenado y recién entiende los gestos de su amo para conducirse.

    Tranquilo. Debemos ser sigilosos. No pierdas el rastro y muévete. Es una orden sencilla que hasta tú puedes seguir.

    ¡Oiiiiii! ¿Por quién me tomas? ―gruñó y aunque afiló la mirada contra Setsuna, ella se adelantó por el sendero sin darle mayor importancia a su indignación. Insistía ¿Qué mierda le veían Rangu y Hitsugaya de excepcional? Bufó por la nariz y siguió a la mujer al tiempo en que movía las manos e invocaba a un grupo de sabuesos que le ayudan a seguir el olor. A juzgar por la frescura tendría un día que el sujeto había pasado por allí, lo cual no tenía mucho sentido ¿A qué estaba jugando? Apretó los dientes sintiendo repugnancia por los samuráis, aquello no sería más que una práctica divertida antes de eliminar las pestes de la aldea.



    El humo tardó en dispersarse amén de la mezcla contenida en su pipa, era más que tabaco denso. La nube ocultó el rostro del hombre por unos segundos y la víctima hubiese deseado que esa estela permaneciera por más tiempo a fin de evadir la mirada maldita de su captor. En su rostro llevaba esculpida la saña de un ser que no tiene remordimientos ni límites, un hijo de puta nacido para matar. Eiji volvió a aspirar profundamente inhalando las hierbas especiales, las guardaba un par de segundos como desenado asimilar su elixir y después lo soltaba con la parsimonia de quien no le teme a nada, ni siquiera a la muerte. Esta vez la nube dio directo en el rostro del capturado, provocándole una tos por la sensación de ahogo. Se retorció un poco intentando liberarse de sus ataduras, le resultó inútil, no hacía más que magullarse las manos.

    ¿Qué quieres de mí? ―inquirió finalmente el anciano, quizás resignado a morir ¿Quién arriesgaría su vida para salvar a un alma decrépita que se marchita? Consideró haber vivido lo suficiente y lo agradecía, aunque le avergonzaban sus últimos años. Entre mujeres y alcohol malgastó el dinero fruto de sus hazañas, deseando olvidarse de su pasado para ser un viejo como todos. Un rabo verde que levantara las faldas de las mujeres y desangrarse hasta el desfallecimiento. No obtuvo respuesta y se limitó a escupir a su captor, por supuesto aquel cúmulo de saliva jamás alcanzaría el rostro de Eiji, pero al menos encontró lugar en sus pies. El escupitajo cayó en su dedo pulgar y escurrió hasta la hendidura de sus dedos bajo la mirada atenta del samurái. Lo siguiente fue el sonido de una masa cayendo. El cuerpo entero del anciano aterrizó bruscamente después de que le propinaran una patada en el rostro que no solamente hizo que un par de dientes saltaran de su boca acompañados de un chorro de sangre, sino que le arrebató la vida de forma instantánea. Tuvo un par de convulsiones y ya. Su cuerpo inerte no fue más importante que cualquier roca que adornase la cueva por casualidad.

    Asakura ni se inmutó. Si no era capaz de sobrevivir a uno de sus golpes mucho menos de enseñarle algo. Ese viejo, Hamura Ichigaka, había sido un sobresaliente espadachín, ilustre en la forja y maestro en técnica. Era una lástima que de ese héroe solo quedase un cascarón rancio e inservible. En fin, tendría que buscar a alguien más en su interminable camino en búsqueda de poder. Un día, un día no solamente tendría la capacidad de derrotar a cualquier Hoshokusha, sino que se apoderaría del Shogun y entonces sería el emperador. Se arrepentirían de haberlo desechado, de enviarlo con los ninjas creyendo que allí, en Modan, lo iban a matar. Vaya ilusos. Volvió a aspirar de su pipa. No estaban haciendo más que fortalecerlo.

    Cada día un poco más cerca.


     
  5. Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

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    Pase~
     
  6. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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  7. Autor
    Ultraviolence

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    Sí, sí, lo continuaré chamita
     

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