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Fic Colectivo Durkheim Crisis [Toxic Dystopia Ƹ̴Ӂ̴Ʒ ] [☆]

Tema en 'Colectivos, Roles y Proyectos en Equipo' iniciado por Amaki, 13 Abr 2017.

  1. _Eric_

    _Eric_ Buscador de calcetines desparejados

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    [​IMG] Rabsun Mok

    -Wow, ya estaban hablando de sublimaciones, rasgos evolutivos, mundos interiores y monstruos mentales y todavía no nos hemos fumado nada- Pensaba Rabsun mientras escuchaba la disertación de Baru acariciando distraídamente a su planta, al parecer la jefa de todo este asunto, o por lo menos la más ruidosa. – O aún peor, ¡igual ellos sí se han fumado algo antes y no han invitado!!!.

    El friki de lo verde frunció el ceño y se aguantó las ganas de pedirles un poco de “eso que se habían tomado ellos”



    Usó una hoja que llevaba y comenzó a mascarla. El mundo se llenó de bellos colores y su mente pareció flexionarse. Podía oler las luces, y ver los sonidos. Las palabras de Baru eran espirarles multicolores como las de una aurora boreal. Los cínicos comentarios de Ryrio eran ondas purpuras en un estanque.

    -Ahora si que está interesante esta vaina- Sonrió beatíficamente el chico. Su mirada vagó por la habitación hasta fijarse en una joven de épicas proporciones y pelo rosado que estaba sentada cerca de él. De hecho estaba sentada en dos sillas, que pugnaban por no ceder ante la corpulencia de la muchacha. La chica, María, parecía tan anonadada como el resto por los videos y la extraña explicación.

    -Oye, chica pelo color gerbera gamesoni, alias margarita africana.

    -¿Me dices a mi?-La joven miró tímidamente en su dirección- Mi nombre es María.

    -Rabsun-Repuso señalándose a sí mismo. Luego continuó.-Está largo esto, pero igual va mejor si te tomas una.

    El chico extendió la mano hacia ella. En su palma había una de las hojas que estaba mascando. María la miró con una mezcla de curiosidad y espanto. Luego denegó con un gesto:

    -Esto… gracias pero mi hermano siempre me ha dicho que no acepte nada de chicos desconocidos, en especial si sonríen demasiado y tienen las pupilas como dos discos de 45 revoluciones.

    Rabsun se encogió de hombros.

    -Igual pensé que te vendría bien, tienes mala cara. ¿Y el dragón rosado ese de tu lado tampoco quiere?

    -Si me disculpas voy a moverme un poco más allá, al otro lado de la habitación, por ninguna razón en especial…-Repuso la chica, retirándose lentamente.


    :101::101::101:

    Mientras seguían explicando la situación en la que se encontraban Rabsun estaba con el pensamiento en otro lado. Mientras hablaban su mente seguía buscando al esquivo numero aureo mientras calculaba los números de la interminable espiral logarítmica de la concha del un nautilus

    La conversación se había movido ya hacia otro lado. Tras las primeras explicaciones acerca de los misterios escondidos de la escuela ahora avanzaban hacia el laboratorio de un genio del mal, al parecer. Por el camino encontraron una cara conocida: la del chico que ofrecía entradas con tanto éxito como el de Rabsun reclutando miembros para el club de gastronomía alternativa. Rabsun no quiso interrumpir la conversación mientras hablaban, más que nada porque le imponía la Barubeast, pero si que susurró.


    -Espero que al menos lo de las entradas fuera cierto. Mi pequeña Jolie se sentiría muy decepcionada si Papa no cumple lo que le prometió- Mientras decía esto abrazaba de forma protectora a su pequeña planta- No quiero que se cree un trauma por no poder ir al espectáculo y debido a que se sienta abandonada por su Papá acabe haciendo una de esas locuras que se ven en las películas de Disney, como unirse a una banda de fantasmas, escaparse de casa en un barco pirata o algo así…

    Quien parecía más sorprendido por la aparición de Twelve era Reiji.


    -Sorprendente, pensaba que no decía nada más, como Pikachu. Quizá es que es tipo siniestro como el meowth de Aola- Decía pensativo. Al escucharlo Rabsun se acercó a él, con gesto curioso. En tono académico le preguntó:

    -No conozco esa tipología clasificatoria. ¿Es de Harvard, o de la Sorbona?

    -No, es de Pokemon- Repuso animado el otaku. Despues procedió a hablarle de un lugar con ratas amarillas que lanzaban rayos y pokebolas. Rabsun no entendía mucho de ello, pero lo de bulbasaur y el látigo cepa le parecía cool.

    -Te lo explicaré con ejemplos, tú serías tipo planta. Ese tipo- señaló a Emil- Sería tipo siniestro, Sofía sería tipo fantasma, y así sucesivamente.

    Rabsun le palmeó el hombro con afabilidad.

    -No tengo ni idea de que hablas pero como sigo bajo los efectos de la “Hierba divertida” me parece todo muy cósmico, bro. Ultra-cosmico.

    Con todo ya habían llegado al laboratorio de ciencias, donde se encontraron a otro personaje aún más estrafalario con otra delirante explicación que darles:

    -¡Ahora si que se pone interesante!-Dijo Reiji, relamiéndose al ver toda esta tecnología suelta por ese lugar.

    -¿Eso es un secuenciador de adn? ¿Y eso un irrigador con matraz erlemeyer?? He debido de morir e ir al nirvana -A Rabsun tambien se le caia la baba ante todo lo que había en ese lugar

    -No creo, pero te puedo ayudar en eso- Dijo Emil acercándose con sonrisa aviesa.

    Una voz mecánica interrumpió con impaciencia, instándoles a entrar.

    -"Los tres frikazos de ahí, dejen de babear sobre mis aparatos"

    -¿Por qué hemos de hablar de Armas? Paz , dudes, hagamos el amor y no la guerra-Repuso haciendo el símbolo de la V con la mano.

    Durante las explicaciones tambien se enteraron de que el genio del mal había perdido su Magnum opus en una apuesta hecha mientras estaba bebido. Rabsun intentó consolarlo sin mucho éxito.

    -Te entiendo, bro, ¿A quien no le ha pasado de comer algo que no deberías y acabar teniendo que volver a nado tras despertar subido en la antorcha de la estatua de la libertad con una bolsa de malvaviscos, sin llevar nada más puesto que tus piercings y un tatuaje de un cactus sonriente en un lugar donde nadie debería usar una aguja?... Como adendo, la antorcha no es real, no sirve para asar malvaviscos de la libertad.

    -"Mejor vete a regar algo por ahí"

    -¿En serio tienes algo que regar??? ¿Dónde??? Hace falta abonarlo tambien??.-Ahora Rabsun parecía emocionado, aunque el tipo se alejó sin decirle nada.


    :101::101::101:

    Tras todas estas novedades que les habían lanzado sin descanso, los chicos debían estar agotados mentalmente. Le concedieron un descanso para asimilar todo lo que les habían contado. Los chicos aprovecharon estos momentos para conocerse.
    El chico de las “W”, alias Franco, parecía más amistoso de lo esperado, pero su lenguaje dejaba algo que desear. Rabsun se había visto obligado a tapar con sus manos ambos lados de su planta Jolie.


    -Te pediría que moderes ese lenguaje, hay menores presentes y no quiero que mi pequeña aprenda según que palabras.

    -Conchetumare es casi como Hola, culiao.

    -Bueno, no me opongo a que Jolie aprenda idiomas…

    Aparte de la chica peso pesado Maria y Franco, tambien pudo conocer a Kristina, la joven que le gustaban los animales, y a Reiji y Jesus, dos tipos que al parecer veían ratas amarillas lanzando rayos, ninjas que se multiplicaban, gente con cola volando en nubes, robots con tetas o titanes que devoraban gente ( Y todo ello sin haberse fumado nada antes, o eso decían) .

    Incluso llegó a conocer a una chica llamada Sofía, en cuanto se dio cuenta de que no era un perchero. Mientras hablaba con Jesús y Reiji había dejado su planta y luego su chaqueta colgadas en lo que pensaba era una percha. Para su sorpresa cuando recuperó la chaqueta de su uniforme debajo estaba el rostro de una muchacha con ojos levemente llorosos.


    -Hola, soy Sofía…-Dijo tímidamente.

    -¡¡¡Aaaah, un espectro ha aparecido!!!! ve hacia la luz, ve hacia la luz!!

    -Por favor, deje de colocarme sellos de purificación en la cara, estoy viva-Decía la joven con ojos llorosos. Rabsun ya le había colocado dos sellos en la frente con caracteres taoístas y le estaba pegando un tercero en la barbilla mientras hacía signos de purificación con la otra mano.

    -¿Están seguros de eso? Puedo hacerle una autopsia para asegurarnos- Emil había aparecido detrás de ellos enarbolando un afilado bisturí. Su mirada era bastante perturbadora.

    -¿Eso no se le hace a un cadáver? ¿Y si está viva?-Le preguntó Rabsun.

    -Bueno, en teoría tras la autopsia no creo que lo estuviera…-Agregó el muchacho, afilando el bisturí de su mano.

    -Agradeceria que no me autopsiaran mientras aún sigo viva. ¿Es que todo el mundo me va a hacer bullying?

    Rabsun se acordó finalmente de ella y le pidió disculpas. Comenzó a despegarle los sellos de purificación que le había colocado en la cara.


    -Perdona, no te había visto.

    -No te preocupes, me pasa a menudo…

    -De todas formas debo decirte que eres un perchero bastante pro. ¿Has pensado dedicarte profesionalmente a ello?

    -En realidad esperaba dedicarme al fúbol- Repuso la chica, enrojeciendo mientras miraba hacia abajo. Su pie trazaba círculos en el suelo. Rabsun la miró con gesto pensativo.

    -Interesante. Así que aspiras a ser atleta profesional. ¿qué tipo de dieta hipercalórica usas para aumentar tu fibra muscular? ¿Cuándo ha sido la última vez que te han medido tu IMC? ¿Tu bebida isotónica contiene suficientes minerales para recuperar tus metabolitos?

    -¿Eeeh? ¿Metaboqueeé?

    Rabsun lanzó un largo suspiro. Mientras movía la cabeza hacia los lados decía con gesto desconsolado

    -Eso me imaginaba, los atletas tienden a sobreexcederse sin cuidar su alimentación. Has tenido suerte de encontrarme.-El naturista levantó el dedo, señalando a la muchacha- Tu cuerpo todavía puede ser salvado mediante una dieta equilibrada y proporcional a tu índice de masa corporal!!!! Yo, apóstol del gluten free y bajo en lactosa, estoy aquí para salvar tu cuerpo!!!

    -¡Eeeeeh!! Espera un momento, me gusta la carne, y el gluten, la leche, fibra y demás…

    Rabsun enarcó la ceja un momento, para luego encogerse de hombros.


    -Puedo trabajar con ello, además un aporte multiproteínico está indicado para los atletas de élite. En cuanto al gluten salvo que seas celíaco sus aportes son necesarios así que serán incluidos en tu dieta. ¿Hay alguna alergia en especial que tengas? – Rabsun ya había sacado un planning y estaba tomando notas sobre la muchacha. Sofía no estaba acostumbrada a llamar la atención, y ciertamente el cambio a recibir este tipo de atención era demasiado:

    -¿Dieta? P-p-p-pero no necesito p-p-perder peso… además No recuerdo haber dicho que estaba de acuerdo en…

    -¡Claro que no! No es ese tipo de dietas- Denegó el chico con un gesto- Será un calendario nutricional con los aportes necesarios para que una atleta como tú pueda ganar más mása muscular y resistencia, y para recuperar rápidamente los metabolitos perdidos durante el ejercicio… Comencemos por lo básico, ¿Sabes que el tomate es una fruta?

    -P-p-p-pero…

    -¡El cuerpo de un atleta ha de ser lo más importante! ¡El Qi ha de fluir por todos tus chakras! ¡tu cuerpo es un templo!, y por tanto en él sólo debe entrar comida aprobada por los dioses!

    -¡Y como es un templo debemos vestirla de miko!!! Yo puedo prepararlo- Yisus se había unido al escuchar hablar de templos.

    -¡Secundo la moción, con suma violencia!!-Agregó Reiji.

    -1Creo que eso no tiene nada que ver pero como sigo con el subidón de las setas me gusta la idea!!-Se unió Rabsun.

    -¡EEEEEEEEeeeeeeeh????-Gritó la desamparada muchacha.


    :101::101::101:


    Los chicos siguieron charlando y conociéndose durante un rato. Luego fueron subiendo a la plataforma luminosa que les había indicado Raziel.

    Rabsun no estaba en absoluto convencido de todo lo que le estaban contando. Esto contradecía lo que conocía del mundo, tanto terrenal como espiritual, asi que se subió con franco escepticismo y esperó a que las luces de la plataforma lo envolvieran.

    Todo se volvió blanco…

    El mundo se destruyó en mil pedazos ante sus ojos para volver a reconstruirse en el tiempo que dura un parpadeo.

    En un instante estaba en la atestada sala de Ciencias, y un momento después se encontraba en lo que sólo podría definir como otro mundo




    Música del Post

    [​IMG]
    Mundo Artificial #2 [Tree of Memories]

    Es un bosque bastante frondoso y lleno de verdor, bastante oscuro donde hay animales y criaturas mágicas menores (duendes, aves, etc). Ellos son los familiares, algunos son peligrosos, otros no, de todos modos lo mejor es tener cuidado. El bosque es sumamente hermoso y acogedor, lo que resalta en éste es una casa de dulces donde puedes reposar y hacerte atender por una amable mujer que parece ser una bruja, pero oh... no entremos en detalles. Sin embargo, para salir tendrás que vagar por el bosque y encontrar al jefe, claro, si los familiares de éste te lo permiten.


    -Vaaale… esto me recuerda a aquella vez que mezclé esas pastillicas azules con absenta. Pero al menos esta vez no hay volcanes escupiendo dinosaurios. Quizá debería sentarme a que se me pase el subidón...

    Mientras decía esto no podía evitar mirar en derredor ante la exuberancia de la vegetación. Aunque todavía sin llegar a creérselo comenzó a pasear entre las plantas del lugar, fascinado por ello. No podía parar de tomar notas.

    -Esto es incluso demasiado. Si esto es una alucinación opiácea es la mejor que he tenido… No puede ser que yo me esté inventando esto

    Era un bosque inmenso con largos baobabs repletos de lianas, enormes hongos del tamaño de un hombre y arbustos con flores de colores vivos, con frutos anaranjados. Era como es sueño húmedo de cualquier botánico.

    Y Rabsun podía caminar por él, tomando muestras y apuntando todo en su libreta…

    No pasó mucho tiempo hasta que se dio cuenta de que había movimientos en la periferia de su campo de visión. Pequeñas figuras que se movían entre la maleza.

    Rabsun avanzó de un salto y apartó las hojas de un arbusto, para encontrarse cara a cara con una extraña ave. Esta abrió el pico.


    -Vaya vaya, hola pequeño. ¿Tanto te molesta que camine por tu territorio?

    Como respuesta el ave abrió su pico y comenzó a morder su brazo.

    -Ñam ñam ñam

    -Vaya, si que son territoriales estos pájaros imaginarios… Aparte tienen esos salientes quitinosos en el pico, como los dientes de las ocas. Que curioso- Dijo mirándolo más de cerca.

    - Ñam ñam ñam ñam ñam

    -Aaaau!, eso duele- Repuso el chico finalmente, dándole un empellón. El ave cayó de bruces-Lo siento, fue un reflejo, esto me va a dar muy mal karma.

    Rabsun fue consciente de una cosa, podía sentir los latigazos de dolor que venían de la zona de su brazo, donde le habían mordido. ¿Cómo podía sentir dolor en una ensoñación? Esto era real, o al menos lo suficientemente real como para que pudiera sufrir daño.

    El ave se levantó de un salto. Con gesto amenazador abría y cerraba las alas. No solo eso, sino que había comenzado a emitir lo que a Rabsun le parecían gritos de alarma.


    -Tranquilo, no quiero hacerte daño, paz, dude

    El ave respondió a este comentario intentando morder de nuevo a Rabsun. Esta vez el chico se apartó y el ave se llevó sólo un trozo de su ropa. Aparte de ese peligro evidente, los gritos del ave habían atraído a otro grupo de ellas, que tambien abrían las alas de forma amenazadora.

    -En otra vida he debido de hacer algo horrible para tener tan mala suerte- Dijo el chico. Sin pensárselo mucho se dio la vuelta y golpeó la flor de antes con fuerza. Una enorme nube de polen llenó el ambiente. Rabsun se había colocado la camiseta sobre la cara, tapando nariz, boca y ojos. Bajo la cobertura de la nube salió corriendo. Como caminaba a ciegas no se dio cuenta de que avanzaba hacia un saliente. Sus pies se encontraron conque el suelo había desaparecido y solo había aire. El joven cayó lanzando un grito. Chocó contra la rama de un árbol que lo dejó sin respiración, rebotó hacia el tronco de otro y luego cayó al suelo, en medio de una acumulación de enormes hongos.

    Le dolia todo tanto que no podía ni gritar. Su brazo izquierdo emitía ruidos sordos y estaba en una postura extraña. Su cabeza le daba vueltas.

    Esto era real… muy real

    Las aves se habían reunido de nuevo y daban vueltas por encima del lugar donde había caído. Rabsun se dejó arrastrar y comprobó el lugar. Aguantando el dolor abrió la bolsa dejó caer las muestras vegetales que había tomado . Rebuscando encontró unas hierbas para hacer una improvisada compresa. Otras hojas las masticó hasta hacer una pasta que colocó sobre ésta. Sobre una piedra raspó una raíz hasta quitarle la cáscara y luego la mordió, colocándola bajo su lengua. Siguió caminando. Poco a poco los efectos de la raíz narcótica hicieron su efecto y su dolor no fue tan extremo.

    Para su sorpresa las aves habían dejado de perseguirle. Quizá tuviera algo que ver conque había llegado a un claro donde había una vivienda extraña. Sus paredes y techo se confundían con el bosque. Si no fuera porque estaba frente a su puerta ni la habría visto. Una mujer lo miraba desde la entrada. Se acercó y tomó cuenta de sus heridas. Rabsun musitó unas frases de agradecimiento mientras ella lo apoyaba junto a uno de los hongos. El chico no pudo evitar tomar un trozo del mismo y probarlo
    .

    -No deberías tomar eso- Dijo la mujer- Son tóxicos para los no iniciados.

    -¿Bromeas? Me tomé media docena de otros peores en Tijuana. Estos pegan bastante menos, además todavía estoy con el subidón de la raíz.

    -Eres un ser curioso, chico. ¿Quién te ha herido ahí? ¿El cazador te ha hecho eso?-Dijo señalando a sus piercings.

    -Nah, esto fue en un fin de semana en Ibiza. No conozco a ese cazador.

    La mujer seguia hablando como si no hubiera escuchado nada de lo que decía RAbsun.

    - Has tenido suerte de encontrar este claro, pues hay un mal más allá de mi refugio. Es mejor que no sigas la senda del bosque porque…. QUIERES DEJAR DE COMER ESOS HONGOS Y ESCUCHARME????

    -Perdón, es que tienen su punto, aunque no les iría mal algo de ajo.

    -Ahora,a tento a lo que te voy a decir.

    -Lo veo difícil porque ahora llevo como seis narcóticos distintos por mi torrente sanguíneo pero lo intentaré…

    -Este es mi hogar, el refugio del claro, aquí no se atreven a entrar ni los duendes ni el malvado cazador. Es el único respiro en este bosque, donde la belleza oculta la muerte de los desgraciados exploradores que… ¿DONDE CARAJO VAS AHORA ???? ESCUCHA CUANDO TE HABLAN!!!!!

    Sin hacer mucho caso a la bruja, el hipernarcotizado Rabsun se encontraba en el límite del claro, observando fascinado una enredadera con hojas amarillentas.

    -Fascinante, esto es un tipo desconocido de opium rosácea… y aquello ha de ser la criscentia resemsis, que se consideraba extinta hace siglos. Por lo que veo es cierto que sus flores son venenosas, las usa para atrapar insectos. Me llevaré algo de su savia… Oh, y esa es…

    Yendo planta tras planta como una abeja, Rabsun se iba alejando más y más del claro, adentrándose en el bosque. La bruja montó en cólera. Entró en su casa a buscar una escoba. Tras subirse a ella emprendió el vuelo para caer sobre un sorprendido Rabsun. La bruja chochó contra el muchacho, lanzándolo contra uno de los troncos.

    -¡Santos Hare krishna, dadme un respiro!- Dijo el muchacho.

    Sin embargo la mujer no parecía querer dárselo, pues dio la vuelta para abalanzarse de nuevo sobre el chico. Este comenzó a correr en dirección contraria. Para abrirse paso empujó una enorme rama que estaba en su camino. Siguió corriendo y, una vez liberada, la rama volvió a su posición anterior con gran fuerza, alcanzando a la mujer que lo perseguia y derribándola de la escoba. Rabsun se acercó y tomó notas sobre ello:


    -Vaya, había leído que lo de que las brujas volaban en escobas era una metáfora del medioevo para decir que usaban el mango para untarse opiáceos y administrarlos via vaginal, consiguiendo así “volar”; pero parece que aquí se lo tomaron por lo literal.

    Sus pensamientos se vieron interrumpidos por una voz rasposa y muy masculina a su espalda.

    -¿Has sido tu quien ha derrotado a la bruja?

    Esto lo decía un enorme ¿hombre? Con atuendo de leñador, enormes barbas, anchos hombros y una enorme hacha.

    Rabsun se colocó el lápiz que llevaba para apuntar en la boca y lanzó un largo suspiro.

    -Creo que ya voy captando como va este mundo. ¿hay algo que te pueda decir ahora que evite que intentes partirme en dos con tu hacha?

    -De hecho no.

    -Lo imaginaba-Dijo el chico antes de salir corriendo.

    El leñador era mucho más rápido de lo que su considerable tamaño pudiera parecer. Lo alcanzó en dos zancadas y usó el mango de su hacha para golpear sus piernas. Rabsun cayó ruidosamente al suelo. Una vez allí el leñador movió su hacha en un gran arco y lo golpeó, mandándolo rodando varios metros mas allá, como si fuera una bola de cricket.

    Con sonrisa de suficiencia se acercó y lo pateó para evitar que se levantara de nuevo. Luego preparó su golpe final. Rabsun todavía tenia su cuerpo lleno de narcóticos de distintas clases en un coctel espectacular, asi que apenas sentía el dolor. Esto no evitaba el daño y por supuesto iba a notarlo mucho en cuanto se pasaran los efectos, pero ahora mismo estaba pletórico. Quizá por eso el leñador no esperaba que se recuperara tan rápido. Rabsun se levantó y se movió con rapidez, agarrando la pierna del hombre.

    Hasta un pacifista como Rabsun tenía su límite. Incluso los veganos hippies tienen un instinto de supervivencia que hace que se revuelvan como gato panza arriba si su vida está en peligro.

    Antes de que pudiera recuperarse hundió el lápiz con todas sus fuerzas en el muslo del hombre. Este lanzó un grito y lo apartó de una patada. Rabsun fue rodando por el suelo. El Leñador lanzó un nuevo grito enojado y se arrancó el lápiz del muslo. Luego levantó su hacha para acabar con su adversario… y esta cayó al suelo. El enorme leñador avanzaba dando tumbos. Abria y cerraba los ojos, intentando enfocarse.


    -Si, cuesta un poco acostumbrarse a esas hojas- Dijo Rabsun, señalando el lápiz que se había arrancado. Estaba manchado por la pasta de las hojas que Rabsun había estado masticando. Rabsun esquivó al narcotizado leñador y se arrastró fuera de su alcance.

    -A ver si ahora me dejan explorar en paz, porque menudo día...




    Por ahi aparecieron todos, algunos con menciones otros con participación más larga. Para cualquier cosa avisen.


    [​IMG]AmakiAmaki TaKaTaKa El post por fin
    [​IMG]velvetvelvet Sofia, ve hacia la luz!!
    [​IMG]zXArtemisXzzXArtemisXz [​IMG]IceIce Los Otaku rangers
    [​IMG]CorventCorvent Ahora ya sabemos que es tipo Siniestro
    [​IMG]LeoLeo LOL
    [​IMG]SenryūSenryū Se presentó a la peque.

    AhkilendraAhkilendra Tambien sale por ahi
     
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    Última edición: 7 May 2017
  2. Autor
    Amaki

    Amaki Desempolvando~

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    Velvet.Velvet. LeoLeo AhkilendraAhkilendra zXArtemisXzzXArtemisXz CorventCorvent IceIce _Eric__Eric_ TaKaTaKa SenryūSenryū

    El plazo para postear TODAS LAS FASES es hasta el 11 de Mayo horario español, luego de eso no se permitirá postear porque se estará escribiendo la actualización

    Los que están esperando sus armas y su jefe de la segunda fase, los recibirán antes de la media noche del horario español de hoy, ya que es un trabajo pesado y a Taka y a mí también nos gusta disfrutar nuestro domingo (?) En caso de no completarla antes del 11 de Mayo, bueno...

    Lamentamos los inconvenientes~
     
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  3. zXArtemisXz

    zXArtemisXz I watch from the shadows

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    Por supuesto, el trío conformado por el hada, el dragón y el remolino de agua tan solo era una pequeña entrada para luego enfrentar el verdadero peligro… un clásico. Igual y no era nada bueno que una roca gigante viniera tras de mí o me lanzara piedras del tamaño de un balón de básquet, supongo que si mi abuela pudiera verme en estos momentos me daría una paliza por estar tan emocionado al correr por mi vida. Ni estando en esta situación parecía que me tomaba en serio la gravedad del asunto, rayos, tal vez al final de cuentas no era un otaku sino más bien un pinche suicida.

    Como sea, el tal Dorome me sacó de mis pensamientos en el momento que hizo temblar el suelo al lanzarme una roca, sin embargo esta paso de largo por un par de centímetros. Suerte para mí, supongo. Me dolía el cuerpo, estaba sudando frío y estaba cansado, pero tenía dos opciones correr o enfrentarme a esa cosa con la cual tenía poca posibilidades de salir victorioso, difícil decisión... Vale, no era tan difícil, pero si no me enfrentaba a esa cosa no iba a ocasionarme el quiebre emocional que necesitaba para obtener mi arma. La vieja roca Dorome se volvió nuevamente una roca redonda para empezar a rodar y quizás tratar de aplastarme, sin tiempo que perder decidí escalar una pared cercana para alejarme del golpe. No pensé que fuera una mala idea hasta que el jefe colisionó contra el muro haciéndolo resonar y por consiguiente desestabilizándolo un poco, ese “poco” fue suficiente para hacerme caer sobre la espalda de Dorome, rebotando y yendo directo al suelo.

    Silencio, humano, GUARDA SILENCIO. – Alzó la voz el monstruo hecho de roca.

    Santa madre de las tortillas. – Decía incorporándome, sin embargo cuando estuve de pie ya la mole venía de retroceso por lo que me intenté cubrirme con los brazos extendidos pero me dio de lleno y me arrastró un poco causándome quemaduras en las palmas por la fricción.​

    Otro nuevo cambio en la roca se hizo presente, esta vez regresó a su forma en dos pies y no perdió el tiempo para volverme a atacar, con su brazo me golpeó y me mandó a volar… Genial, segunda vez que me hacían eso. Caí de espaldas contra un árbol por lo que sentí un ligero crujido en mi interior, un par de segundos después moví los dedos de mis pies pensando en que había sido mi columna, por fortuna no fue eso lo que se rompió, tal vez me había deshecho una o dos costillas. Gemí y tosí un poco por el dolor también porque me había entrado tierra en la boca, cuando tosí mi cuerpo se estremeció y sentí varios espasmos. Ok, oficialmente estaba en problemas. El dolor no me iba a permitir volverme a levantar tan rápido como usualmente lo hacía, así que estaba relativamente vulnerable y a merced de Dorome.

    La chingada madre, así no es como debería morir un héroe. – Murmuré un tanto frustrado. – Ni siquiera tuve chance de atacar, que jodido.

    Poco a poco sentí las vibraciones en el suelo y justo frente a mi venía la vieja roca en forma de esfera achatada dispuesta a triturarme. No voy a mentirles, estaba acojonado, tan acojonado que pensé en mi abuela y como ella tal vez podría detener a esa mole con solo sus manos, oh sí, esa era una de las cosas que envidiaba de mi vieja, su pinche fortaleza. Ahora sí, nunca sería un chavo bara pecho peludo como ella y todo porque moriría joven en una maquina creada por el paralitico sádico.

    ¿En serio te vas a dar por vencido tan fácil?

    Bueno, he corrido un extraño maratón para llegar aquí por lo que estoy supremamente cansado y adolorido como para levantarme. – Respondí… un momento ¿quién chingados había hablado?​

    ¡Vamos, Jesús! Así no es como moriría un héroe.

    Oh rayos, estar de cara a la muerte me hace tener alucinaciones. – Decía viendo como las cosas a mi alrededor sucedían en cámara lenta.​

    Dorome levantaba el polvo del suelo creando un fino rastro de humo justo detrás de él. Tal vez la escena me resultara interesante si no fuera yo el que estuviera en peligro inminente.

    Jesús, extiende tu brazo y llámame.

    ¿Llamarte? ¿Y cómo te llamas? – Pregunté extendiendo mi brazo izquierdo al frente.​

    No lo sé, eso debes decidirlo tú.

    Ah bueno… – Vale no tenía ningún nombre en mente y debía pensarlo rápido o se iba a agotar mi tiempo. – Ven a mí, Hikari.

    Luego de ello, algo comenzó a materializarse en mi mano. Cuando estuvo armado por completo me di cuenta de que se trataba de una Katana blanca que resplandecía en una tenue tonalidad blanca, este brillo me envolvió con su calidez y sentí como mis heridas externas empezaban a curarse.

    [​IMG]

    Wooooooooooow. – Grité apretando mi arma e incorporándome de golpe, lo que hizo que me doliera un poco la espalda. – joeputa, auch.

    Deberías moverte antes de que la mole termine de llegar.

    Alcé la vista y Dorome estaba sobre mis narices por lo que me hice a un lado viendo como la roca golpeaba el árbol que había estado detrás de mi… el mismo con el que me había roto algunos huesos. Al contrario que conmigo, el árbol cedió ante la colisión de Dorome sobre él.

    MALDITO HUMANO, MUERE Y GUARDA SILENCIO. – Resonó nuevamente la voz de la mole.

    Ajajaja. – Reí de forma nerviosa mientras me incorporaba con piernas temblorosas. – ¿Crees que puedas cortar rocas, Hikari?

    Querido, no dejes que te aplaste.

    Entendido. – Asentí colocándome en la tradicional pose samurái de ataque, con ambas manos sujetando el mango del sable, colocándome de lado y teniendo el filo apuntando a mi hombro.​

    Debía admitirlo, Hikari era ligera y me hacía sentir como si pudiera lograr imitar los movimientos que sabía sobre los ataques con katana gracias a Rurouni Kenshin.

    Dorome se transformó nuevamente en el monstruo de dos pies y rugió causando que la tierra vibrara, pero por la firmeza de mi postura, no deshizo mi equilibrio. A continuación, este se aproximó a mí para mandarme a volar como lo había hecho un minuto atrás, sin embargo esta vez no estaba solo ni vulnerable. Cuando la mole estuvo lo suficientemente cerca de mí, realicé un corte transversal hacia abajo con toda mi fuerza, seguidamente sentí como si cortara mantequilla. El viejo ruco dio un alarido de dolor mientras yo daba un par de pasos hacia atrás viendo lo que había hecho.

    W-WOOOOOOOW. – Alcé la voz alternando mi vista entre la katana y el brazo del jefe final. – Casi me siento como Ichigo Kurosaki.

    MALDITO MOCOSO. – Respondió Dorome nada feliz por lo que había hecho. – ¡TE MATARÉ!

    Oh no, ahí viene el cañón. – Hablé viendo como apoyaba sus pies en el suelo para volverse un cañón. – Aunque ni tan buena puntería tiene. – Me encogí en hombros.​

    ¡Jesús, hazte a un lado!

    Sin pensarlo dos veces me eché al suelo escuchando como una roca pasaba no muy lejos de mí y cayendo al otro lado de la montaña. Eso había estado muy cerca, tal vez no debía subestimar nuevamente a mi rival. Al escuchar un gruñido por parte de la mole, me incorporé por… ya había perdido la cuenta, pero iba a seguir levantándome ahora que sabía que podía defenderme.

    ¿Estás bien?

    Sí. – Asentí sujetándola nuevamente con ambas manos pero esta vez con el filo al frente. – Acabemos con esto, ¿te parece?

    Confío en que sabrás como enfrentarlo.

    Vaya, gracias.

    Dorome lanzó otra roca que venía directo hacia mí por lo que recordé las posturas iniciales del Kendo. Alcé a Hikari sobre mi cabeza y di un paso al frente dejándola caer justo frente a la piedra, esta se partió en dos y pasó de largo a ambos lados de mí. Oh si, era un otaku, no un suicida.

    Conservaba el dolor en mi torso así que debía hacer algo antes de que se agravara mi situación. Lo único que se me ocurría en ese momento era ir de frente y rebanar al viejo, supuestamente debería de ser fácil ya que en su forma de cañón era más bajo que su forma en dos piernas aunque mientras más alto más dura es la caída… o algo así.

    Empecé a correr hacia el cañón, pero obvio Dorome no me iba a permitir acercarme tan fácil, este disparó varias rocas las cuales esquivé, una haciéndome a un lado y la otra cuando me tiré en el suelo, pero ¡hey! era bueno levantándome, ya le había cogido práctica. Sostuve la katana con mis manos y sonreí, parecía como si a Hikari le agradara verme así porque comenzó a brillar tenuemente.

    ¡Vamos con todo! – Dije dando un salto y alzando el sable sobre mi cabeza. – Ahhhhhhhh.

    Escuché el sonido del metal cortando a Dorome, este último gritaba de dolor. Por un segundo me dio un poco de lastima, pero él quería matarme así que se me paso. Una vez aterricé en el suelo con respiración entrecortada, observé como el cañón se había partido en dos e iniciaba a volverse arena.

    Bien hecho.

    WOOOOOOOOOOOW. – Grité completamente entusiasmado alzando la katana. – ¿Lo viste, Hikari? ¿Lo viste? Fue como en los anime, me… no, ¡nos volvimos héroes, como en los anime!

    Felicidades. Cuento contigo para blandirme.

    Gracias por… por ser tú, eres genial. – Oh si, algunas veces podía ser muy sentimental. – Llevémonos bien.

    De pronto una luz me cegó, por lo que para cuando abrí los ojos vi que me encontraba nuevamente en el mundo real. Mi cabina se abrió y di un par de pasos al frente para salir. Noté que todo estaba muy movido en ese lugar, primero vi las camillas donde estaban Franco, Sofía y Kristina, vaya, ellos también lo habían pasado muy mal. Luego vi a Baru acercarse a mí, su cara lucía preocupada, pero no era para más, lo que quedaba de mi ropa estaba en jirones ensangrentados, sin embargo mis heridas externas habían sido curadas por Hikari. Sentí un poco de frio… ah cierto, no tenía camisa, ni hablar del estado de mis pantalones y con eso me refiero al enorme hueco que había en mi trasero.

    ¡Estás bien! – Dijo sorprendida Bárbara viéndome de arriba abajo. - ¿Cómo es posible?

    Eh, ni tanto. – Respondí colocando mis manos sobre mis posaderas para ocultarlas. – Creo que me rompí algo pero no sé qué, deberían hacerme unos rayos x para asegurarnos. Ah sí, no es por querer se exigente pero ¿podrían facilitarme algo con qué cubrirme?


    --------
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    Amaki

    Amaki Desempolvando~

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    SenryūSenryū


    ¿Por qué? ¿Por qué todos me dejaban sola? ¿Por qué mis únicos amigos no eran reales? Incluso si río, si lo intento, soy constantemente dejada atrás. Nada tiene sentido, absolutamente nada, por eso en mi soledad lloro, lloro sin poder hacer más. Lloro porque nadie se acerca a mí, lloro y los únicos que me consuelan son ellos... las miles de sombras que salen de mi cabeza, ellos me susurran palabras de aliento, palabras de tranquilidad, ellos son mis amigos y siempre me protegen, siempre... siempre... si los tengo a ellos no necesito a nadie más, a nadie más, por eso; ¿por que estás aquí? ¿Has venido a burlarte de mí? No te lo permitiré, no te lo permitiré... ¡¡¡¡¡NO TE LO PERMITIRÉ!!!

    Mundo Artificial #8
    Ghost Town

    De un momento al otro, la gran chica de cabellos rosas fue rodeada por una infinidad de sombras que la mandaron hacia atrás, haciéndole tropezar, las sombras eran afiladas y atravesaban su cuerpo como miles de cuchillas sin parar. La muchacha intentó usar su fuerza para sacarse algunas que eran tan solidas como el acero, no obstante, sólo pudo quitarse una de tantas, pues las demás se difuminaron en el piso como sombras. La chica se levantó y notó el dolor real de los cortes y como el líquido carmesí caía de su cuerpo, su primera reacción fue escapar de esos horribles seres, no obstante, los amigos sombra no se lo iban a permitir y la siguieron, iniciando a cortarla o incluso morderla, uno se sostuvo de su brazo insistentemente, dispuesto a devorarle el brazo y casi lo logra, pero la muchacha se lo logró quitar, al igual que los otros que la sostenían e incluso poco a poco la elevaban hasta el techo, golpeando su cabeza una y otra vez contra éste.

    ¿P-por qué? —se preguntó la chica, sin entender porque las criaturas sombrías le hacían tanto daño, cuando por fin pudo bajar, volvió a correr con terror, sintiendo como su asma poco a poco iniciaba a hacerle malas jugadas, no podía morir ahí, no podía.


    Y ese llanto desgarrador no ayudaba, a medida que ese llanto se intensificaba, aumentaban los amigos sombras que volvieron a penetrar su piel, sacando sangre como si su cuerpo fuera hecho de mantequilla y, de nuevo, otra sombra se abalanzó a su brazo, ella lo lanzó a la pared, haciendo que este desapareciera pero más amigos sombras venían por su espalda, dispuesta a penetrar sus órganos internos y asesinarla.


    Porque tú... porque tú... ¡Vienes a burlarte de mí! —entonces la figura femenina con forma de sombra hizo acto de presencia y volvió a llorar. De su espalda, más amigos sombras aparecían, dispuesto a hacer daño a la chica —. Deberías... deberías... ¡Tan solo morir!

    [​IMG]

    —Una chica sola.

    Sí, ella era... Alone Girl. La que no tardó en extender los amigos sombras que salían de su cuerpo como tentáculos y atravesaron el cuerpo de la chica que tenía en frente en una escena bastante lastimera y grotesca.


    Entiendo que postearas rápido por tus líos, pero parte del reto era usar el ingenio para sobrevivir a los familiares, en tu post no vi eso, así que tuve que hacerlo yo. Es una cosa que haré con cualquiera que no cumpla los retos y yo... yo soy mucho más sádica que ustedes, aunque de todos modos intenté ser amable xD
     
  5. TaKa

    TaKa Tadokoro, Takadoro, Takakoro, Totakeke~... (?)

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    _Eric__Eric_


    Este mundo en el que vivo, este bosque rebosante de tanto verdor, tanta naturaleza, tanta... "vida" no es más que una simple epifania, tu dices ser alguien quien conoce todo acerca de mi especie, la flora, tan ávido para querer incluso saber más ¿Para qué? No importa cuanto te esfuerzes, siempre serás "uno más", jamás serás especial, jamás nadie apreciará lo que tanto haces por ellos ¿Convivir con el resto de tus congéneres? No, matarse unos a otros mediante la regla de "El más fuerte" no es convivir, nuestra gran madre Gaia intentó guiarnos por el camino de la rectitud, pero nosotros la desobedecimos como siempre, este libertinaje ya nada lo puede detener... nada, salvo la erradicación de todos...

    Lo siento, madre... pero ya no lo soporto más...

    Rabsun aún se movía de a poco, burlarse al Leñador mediante tácticas naturistas fue algo bastante ingenioso pero claro, siempre porque su oponente era igual a él, sabía los pro y contra que hacen esas plantas contra el organismo humano pero ¿Y si ahora tuviera que enfrentarse a un organismo no-humano? La tierra alrededor de Rabsun comenzó a temblar, aunque con los sentidos bastante "tocados" gracias a los narcóticos que él mismo se había suministrado no logró prever como su pierna era tomada por una enredadera y mandado a volar varios metros de manera vertical.

    - ¡Los seres que habitan este bosque serán los primeros en irse contigo, madre! - la voz fue grave y autoritaria, inclusive bastante macabra que hizo sufrir un ligero escalofrío al portugués vegano, era un gran árbol, parecía que de sus hojas colgaban uvas, muchas de ellas, hasta ese entonces (en la vista aérea) pudo notar que este se levantaba en lo más profundo de un lago y que sus raices eran cual tentáculos, con puntos de succión y se revoloteaban al son del viento.

    [​IMG]



    - El mundo esta podrido, no importa cuanta belleza haya en el exterior... ¡El mundo está podrido por dentro! - Se agitó como gelatina y sus hojas se propulsaron hacia delante, Rabsun (quien aún no amaestraba el arte de evitar cosas en pleno vuelo) recibió unos cuantos cortes generales en todo su cuerpo, raspaduras de tan frágiles pero letales hojas que no solo le apuntaron a él, sino que mataron a 5 aves que estaban más arriba en dirección del muchacho, eso no es todo, el árbol nuevamente lo tomó con una de sus raíces y lo propulsó hacia quien-sabe-donde del bosque.

    - ¡Ya nada! ¡Nada se puede salvar! ¡En la muerte está la redención! ¡Discúlpense con Gaia, discúlpense! - el árbol comenzó entonces a destruir todo lo relacionado con el bosque, no creía en nada más que sus pensamientos, en querer cumplirle a una entidad que quizás, tan solo quizás, exista en algún libro antiquísimo... por no decir, imaginario.

    Oh no, Rabsun, esto no son drogas, ni siquiera cuando te drogas la contaminación de la mente no llega a los niveles donde los árboles llegan a realizar un acto sobrenatural.
     
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  6. Ice

    Ice ﴾͡๏̯͡๏﴿ O'RLY?

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    El enorme felino tomó un pedazo de piel de mi hombro y lo retiró como papel de mi cuerpo; el dolor que sentí fue inigualable, tóxico y terrible. Grité, no pude hacer más, lágrimas llenaban mis globos oculares, quería ir a casa, realmente quería estar en mi hogar e ir llorando a los brazos de mi madre como cuando era niño. Oka-san... ¿Será acaso que iré a tu lado hoy? Creo que sería lo más sensato, ni tú ni yo cumplimos jamás las expectativas de papá, por eso enfermaste, por eso kami te llevó con él. Siempre odié a otou-san por eso, siempre presionándote, siempre buscando que seas perfecta, como yo... sí, como yo. Porque para él siempre fuiste únicamente su esposa, cuando tú eras Reiko, sí, un nombre tan hermoso que yo tomé y que siempre quise para mí. Ahora ya no iba a necesitarlo, podría ir contigo y estar en tus brazos. Quizá otou-san estaría mejor sin mí, sin mis constantes cambios de humor y mi sarcasmo irreverente. Nunca fui un buen hijo ni un buen amigo, es verdad, no era más que un Judas horrible que pensaba en manipular a todos por dinero.

    Soy una basura.

    —Kimochiwarui...

    No, no iba a permitirme terminar así. Así que en un ataque de locura mordí una de las patas de ese enorme felino que me mostró sus dientes, aproveche eso para tirarle la botella rota en su rostro e huir, sosteniendo mi herida del hombro. La bestia me perseguía y sabía que sería inútil continuar con este juego donde yo era el ratón, un vil alimento para aquel neko.

    Baka... —susurré hacia mí mismo por pensar en que podría hacer algo. El felino gruñó y logró crear una tormenta que poco a poco me lanzaba hacia atrás, me sostuve de un poste de luz, pero éste por fin cedió y fue llevado hacia atrás —. ¡Yameteeee!

    —¡Meaaaaaaaaaw! ¡Es hora de comer!
    —el monstruoso gato aprovechó, superando la tromenta y se abalanzó hacia mí, dispuesto a devorarme ahora sí. Su rostro estaba sangrante, ya sea sus mandíbulas por el pedazo de carne que sacó de mi hombro, como su rostro por el golpe que le di con la botella rota; pero su cantidad de líquido vital era inferior a la mía que estaba a un paso de perder el brazo, mi rostro sangraba y se hinchaba por los fragmentos que cayeron en él y las constantes magulladuras que obtuve por las tormentas; estaba sucio, mojado y en condiciones patéticas. Seguro mis compañeros estaban mejor.

    —D-debo huir —volvió ese pensamiento en mi cabeza, a medida que el gato corría hacia mí.

    “Korosu”
    —¿Anata dare?

    “Extermínalo”
    —¡Ahhh! —me subí inmediatamente a un poste de luz, esa voz seguro era signo de que me estaba volviendo loco; y que ese gato me siguiera seguro no ayudaba a que mis sentidos se mantuvieran mentalmente estables —. ¡Tasukete!

    “Tsk...”
    —Tú, voz... lo que sea... ¡Tasukete!

    “¿Kono te do da na, ne?”
    —¿Eh? ¡Claro que sí! ¡Es todo lo que puedo hacer! ¡Soy sólo un simple humano! ¡Un niño tonto sin talento! —los rugidos del gato movían el poste de luz y la nueva tormenta era terrible, haciendo que el soporte donde estaba iniciara a caer de a poco —. ¡Tasukete! ¡Tasukete! —grité, con mis ojos llenos de lágrimas, tenía miedo, mucho miedo.

    “Abayo”
    —N-no me dejes... ¡Onegai! ¡No me hagas esooo!

    Esa voz, no comprendía de donde venía, pero tenía una voz ruda algo potente, digna de alguna clase de boss yakuza, su lenguaje era increíblemente carente de piedad y con una maldad terrible. Sea quien sea, no era mi ángel guardián, sino un demonio proveniente de lo más bajo del Inframundo que me llevaría al Infierno cuando fuera devorado por ese gato monstruoso.

    “Inochi ga oshika nai yo da na”

    ¡Claro que quiero vivir! ¡Quiero vivir! Q-quiero... —No pude terminar mi frase, cuando el poste se rompió y caí desde esa altura, el gato saltó, dispuesto a rebanarme con sus garras, miré hacia el cielo en el cual caían nubes y cerré los ojos tomando mi pecho —. Kimi no shini basho wa koko da...

    “Je... Osoi”
    La risa ruda llenó mi cabeza, antes de que algo saliera de mi corazón y se impregnara en mi brazo como un virus doloroso que me hizo gemir; un calor como ninguno invadió mi extremidad, tan potente que sentí mi piel friéndose en vida.


    I-itai... —susurré, pero no tuve tiempo cuando el gato se abalanzó hacia mí. Mi brazo se movió por cuenta propia, mostrando un cañón de monstruosas dimensiones que cubría todo mi brazo derecho.

    [​IMG]

    ¡Itai, itai! ¡Itai, itai! —grité, a medida que sentía mi brazo quemarse por culpa de esa arma, mis lágrimas se hicieron notorias otra vez, ¿así se sentía invocar un arma? Era horrible, tenebroso y muy doloroso. Lloré como nunca en mi vida y sentí como una energía similar al láser se acumulaba en el arma, quise correr, pero mi brazo se movía por cuenta propia, hasta que un enorme rayo salió del arma, quemando la cola del gato que se volvió cenizas.

    ¡Meaaaaaaaaaaaa! —gimió el pobre animal, y yo retrocedí, pero mi arma controlaba todo mi brazo y quería más y más. Incluso si el llanto del felino invocó una tormenta enorme que me quería halar hacia atrás, pero mi brazo estaba inmóvil y señalando al felino que se quiso defender.

    ¡Y-yamero, Aoi-chan! ¡Yamerooo! —lloré, intentando que el arma me obedeciera o siquiera poder quitarmela pero no podía, no podía, ni siquiera podía moverme para huir del gato —. ¡Yamerooo, Aoi-chan! —gemí con dolor y miedo, estaba desesperado —. N-no quiero... no quiero más de esto, duele... duele... y basta... basta...

    “¿Omae ga kowai no ka? El hecho de que me temas significa que te temes a ti mismo. Mataremos a ese infame y nos haremos más fuertes. Mucho más fuertes, luego mataremos también a esos infames que conociste hoy. ¿No quieres eso?
    ¡Basta! Por favor... —grité con todo mi ser, pero mi arma no se detenía y volvió a emitir ese brillo azulado que pronto siguió al gato. Mi rival ya no sentía esta batalla como justa, estaba siendo terrible, peor que él y huyó.

    “Namen na”
    —¡Aooooi-chaaaaan!

    El arma volvió a cargar ese láser, ese incandescente láser que provocaba que mi brazo quemara como nunca, las ampollas que se estaban formando en mi extremidad eran digna del gato que corría lleno de ampollas con la piel viva rodeando su deformado cuerpo, hasta que recibió de lleno aquel ataque brutal.

    “Nasakenai”
    —P-por favor, Aoi-chan... no más... no más...


    Por un momento se detuvo y pude acercarme al mínimo que yacía casi muerto en el suelo con todo el cuerpo desfigurado, me sentía mal como una criatura horrible, era cierto, ese ser me quería comer pero ahora yo... le di un castigo del todo desproporcionado.

    T-tú... monstruo... —susurró.

    No... no... —susurré mientras caí de rodillas —. ¡BASTA!

    Mi arma con voz de yakuza volvió a activarse y mi brazo se llenó de una energía negra que se convirtió en un enorme láser que quemó a mi enemigo y, no sólo eso, todo el lugar terminó llenándose de un fuego terrible que incendió gran parte del lugar. Los letreros caían y muchas cosas estaban quemándose y yo, en medio.

    “Ridículo”
    Y diciendo eso, mi arma se esfumó de mi brazo, desapareciendo en fragmentos de luz, dejando sólo una chamuscada extremidad llena de ampollas mientras yo miré al suelo, en un lugar cubierto de fuego y olor a carne quemada, en medio de toda esa destrucción, de todo ese dolor y sólo pude llorar desconsoladamente, antes de dar un grito horrible al cielo y volvió a llover.

    —Yo... no quiero volverte a usar... nunca más.

    Y antes de que me diera cuenta estaba en el laboratorio de Raziel, una camilla me esperaba y vi a mi negro tomodashi que me sonrió, yo no hice ninguna mueca. Había logrado invocar mi arma, al final demostré no ser tan inútil como Llun y... aún así... ¿Por qué me sentía tan mal? ¿Por qué me sentía tan miserable? Cierto, porque entre más rápido captaba que esa arma era un fragmento de mi mente, más me daba cuenta que era un ser sumamente horrible.

    Supongo que de verdad... soy una persona horrible—me dije a mí mismo, antes de que mis quemaduras me hicieran desmayarme.



    AmakiAmaki TaKaTaKa, si querían traumar al idiota de Reiji dándole un arma tan brutal y desobediente, lo lograron xDDD
    AhkilendraAhkilendra LeoLeo Velvet.Velvet. _Eric__Eric_ SenryūSenryū CorventCorvent zXArtemisXzzXArtemisXz

    Aoi-chan habla como Yakuza, así que no usa el "ore" usa el "omae" que es una forma despectiva de usar el "tú" ;_;

    -Kimochiwarui = Desagradable, nauseabundo, repugnante
    -Korosu=Mátalo
    -Anata dare?=¿Quién eres?
    -¿Kono te do da na, ne?= ¿Es esto todo lo que puedes hacer?
    -Abayo= Adiós (Forma ruda de decir adiós)
    -Inochi ga oshika nai yo da na= No debes querer vivir más
    -Kimi no shini basho wa koko da= Tu tumba será aquí mismo
    -Osoi=Lento
    -Itai= Duele!
    -¿Omae ga kowai no ka?= ¿Me tienes miedo?
    -Namen Na= Ni lo intentes
    -Nasakenai=Vergonzoso
     
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  7. _Eric_

    _Eric_ Buscador de calcetines desparejados

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    Música para la escena de Rabsun Mok



    [​IMG]

    Mundo Artificial #2 [Tree of Memories]​


    Había que reconocer que el monstruoso árbol era impresionante. En el sentido de “Titánico y demencial ser vegetal de destrucción asegurada a cualquier forma de vida en veinte metros a la redonda”. De una altura espectacular, el Ent se asemejaba a un gran árbol con forma vagamente humana, con los nudos de su corteza similares a los músculos contorsionándose y las hojas de su copa una larga cabellera. Dos largas ramas a modo de brazos se movían, aplastando todo a su alrededor. Parecía que de sus hojas colgaban uvas, muchas de ellas. El ser se levantaba en lo más profundo de un lago y sus raices eran cual tentáculos, con puntos de succión y se revoloteaban al son del viento.


    El enorme árbol se movía con la agilidad de una gigantesca máquina de segar y la brutal eficiencia de una apisonadora, destruyendo todo a su alrededor.

    Rabsun se asomó de entre las ramas del árbol donde había acabado tras ser lanzado por el enorme árbol. Escupió un par de hojas y miró con gesto anonadado como el gigantesco Ent atravesaba a dos de las aves en pleno vuelo, usando la punta afilada de una de las ramas que hacían las veces de las manos del ser.

    -Wow, es increíble… capacidad de tracción, reacción estimular orientada… ¿Cómo es posible? Sera un injerto de planta atrapamoscas con baobab gigante?... Diablos, ahora me arrepiento de haber perdido mi lápiz, necesito apuntar esto. Lo nombraré Adansonia monstruosis!!!

    [​IMG]
    [/Spoiler]
    Entre el vuelo de la caída y la emoción, la mente de Rabsun se había despejado totalmente. El chico seguía mirando fascinado como el gigantesco Ent destrozaba todo el lugar. Bajo el árbol donde estaba pasaban los duendes del lugar, intentando en vano escapar de la destrucción causada por el Titán vegetal.

    -¡No son más que parásitos que destruyen el reino de Gaia, Arrepentios y sufrid el castigo de Madre Tierra!!!

    Rabsun se quedó quieto, intentando racionalizar lo que estaba viendo.

    -No importa como lo mires, la Adansonia monstruosis está hablando… No hay forma de explicar esto racionalmente- El chico cogió su libreta de notas y la apartó hacia un lado- Y por muy buen material que tuvieran esos hongos no hay forma de que esto no sea real. Por impresionante que pueda ser, ¿En qué lio me he metido?

    -¡Arrepentios e implorad el perdón de Madre Gaia!!!
    -Bramaba el árbol. No solo las ramas estaban destruyendo todo, sino que las raíces horadaban la tierra, quebrándola y abriendo grandes surcos. Cada vez que movía las raíces se formaban pequeños temblores que se transmitían en derredor. Poco a poco ese avatar de la naturaleza estaba reduciendo todo a polvo y escombros.

    -
    Tengo que verlo más de cerca- Dijo el chico. Intentó descolgarse del árbol pero un súbito temblor le hizo perder el equilibrio y cayó rebotando al suelo. Se levantó renqueante. Uno de los animales del lugar pasó junto a él corriendo a la desesperada. Casi atropella al pobre Rabsun.

    -¡Eh, cuidado!-Dijo el muchacho. Un momento después, una gran raíz tentacular salió del suelo y tomó en el aire al ciervo, partiéndolo en dos y arrastrándolo hacia el fondo del lago.

    -Esas raíces subterráneas han.. han… horadado la superficie. Esto es científicamente ridículo, no hay forma que unas raíces hagan eso!!-Protestaba el muchacho. Sin embargo tenía la prueba delante de sus ojos.


    “Rabsun Mok, muévete ahora mismo de ahí”
    Era una voz que nunca había escuchado antes, pero al tiempo le resultaba muy familiar, intima.

    -¿UH? ¿Cuándo me tomé un alucinógeno? Espera, estaban las hojas de la alegría, las setas…-El joven comenzó a contar con los dedos. Desde debajo de la tierra unos surcos comenzaron a converger en su dirección desde tres lados distintos.

    “¡Sal de ahí ahora, Rabsun Mok!”


    Inconscientemente el chico comenzó a correr al escuchar la voz. Eso lo salvó de las raíces, que surgieron justo en el sitio donde había estado segundos antes.

    -¡Cona que o botou!!!!-Gritó el chico – Que caralho passa coa árbore. Non posso ficar aquí.

    El chico miró en derredor, aunque no parecía haber ninguna salida evidente. Rabsun gritó para pedir que lo sacaran de ese lugar de vuelta al mundo real, pero no hubo respuesta. Tampoco volvió a escuchar esa extraña voz que lo había advertido.

    -Parece que dependo de mí mismo… ¿Pero qué esperan que haga? No hay forma de escapar y tampoco puedo atravesar esa trampa mortal de raíces a no ser que me crezcan alas en los próximos minutos y… Espera.. ¿Alas?

    El joven sonrió y desandó el camino que había recorrido para llegar allí, evadiendo como podía las raíces, buscando a quien podría ayudarle.


    :101::101::101:


    Su búsqueda se vio recompensada cuando llegó al claro de la bruja y se encontró allí a dos figuras conocidas. Una de ellas era la extraña bruja de la escoba, el otro el aún tambaleante tipo barbudo al que Rabsun llamaba Leñador. La mujer aun lucía la nariz rota por el golpe con la rama.Nada más verlo la bruja tomó su escoba e hizo ademán de golpearlo.

    -¡Has vuelto! ¿Es que no has tenido bastante? No solo has envenenado al Cazador sino que además has entrado en el bosque, despertando al Guardián.

    Rabsun levantó las manos en gesto apaciguador.

    -De acuerdo, Lo siento mucho. No era aposta, pero ahora quiero ayudar. Si no trabajamos juntos acabaremos siendo abono para el Ent.

    -Nadie puede ayudarnos ahora que ha despertado el guardian, extranjero. Sólo nos queda esperar.

    -Espere, parece preocupada por el Cazador. Puedo ayudarle y así podrán pasar juntos el tiempo que les quede.


    La bruja dejó la escoba hacia un lado y le permitió acercarse. El Cazador aún estaba medio atontado por la droga, pero Rabsun sabía exactamente qué hacer.

    - Sólo necesita unas anfetas para pasar la blanca… con esto bastará

    Las pastillas machacadas en un líquido blanquecino hicieron levantarse al cazador y comenzar a vomitar, aunque parecía más despejado. Tambien más enojado y con ganas de matar a Rabsun.

    Lo levantó en vilo, asi que rabsun tuvo que ponerlo a dormir de nuevo inyectándole otra dosis de narcótico, lo que le hizo ganarse un buen escobazo.

    -Esta bien, está bien, lo despertaré de nuevo, pero que no intente matarme.

    Las raíces aparecieron de nuevo por el claro. Ya habían crecido varios cientos de metros, ahora ya casi llegaban al claro. La bruja y Rabsun arrastraron el corpachón del hombre fuera de allí y Rabsun volvió a administrarle la medicina. Mientras esperaban Rabsun y la bruja estaban charlando.

    -Nadie puede detener al guardian. Ahora solo podemos quedarnos y esperar al fin de nuestro mundo. Es la ley natural.

    -¡Me niego a admitir que eso es natural, se ha saltado como doce leyes naturales en la última media hora!!! Además está destrozando todo este bello ecosistema. Hasta los tornados o tsunamis son destructivos, pero al tiempo caóticos e impredecibles. Este ser es preciso y especifico, es una máquina de savia, corteza y hojas con un plan establecido. Un robot de madera. No podrás convencerme de que eso representa a la madre tierra. ¡No es mejor que las empresas taladoras del Amazonas!


    El joven miró enojado al enorme Ent. Lo que antes era un bello bosque y un casi perfecto lago ahora era una masa informe de cascotes y rocas. Ese ser estaba destruyendo un auténtico tesoro natural de valor incalculable.

    -Eso no es posible, el guardian ha despertado por la contaminación del lugar y ahora borrará todo nuestro mundo del mapa.

    -Espera.. ¿La contaminación dices? Claro, he visto que estaba enraizado en el lago mientras me lanzaba de un lado a otro
    -Dijo el chico pensativo- Quizá no está tan desapegado a las leyes naturales como pensaba. Aboa, creo que tenemos una oportunidad

    -¿Cómo que aboa?, si tengo cuaren.. trein… digo, veintinueve años no más

    -Bruja, no estoy tan colocado como para creerme eso…

    -Cazador, puedes acabar con él ahora mismo.


    El hacha bajó con rapidez y destrozó la roca donde estaba sentado Rabsun.

    -Tienes mucha ira contenida, man. Debes dejar que el Qi fluya o te cerrarás los chakras…

    -¡YO LO MATO!!!

    -Esperad, esperad, tengo un plan que podría hacernos sobrevivir. Además prometieron ayudarme si desintoxicaba al cazador. Verdad, bella dama de torso juvenil para su edad?


    La bruja suspiró y detuvo al cazador.

    -Está bien, Cazador, déjalo ya. ¿Acaso quieres pasar tus últimos momentos así?

    -Soy un cazador, bruja, si he de morir será matando.


    Rabsun les señaló entonces hacia la enorme figura del Ent.

    -Yo no soy rival para ti, si quieres morir matando, ¿Por qué no lo haces con un rival épico?

    -¿Acaso estás loco? Nadie en este mundo puede hacerle sombra al guardian.

    -bueno, quizá es que no tenían un vegano hasta ahora- Repuso el muchacho, esbozando una sonrisa pícara.



    :101::101::101:


    Aunque su plan lo habían calificado varias veces de “Locura” “Suicidio” y “Fumada mental”, la bruja y el Cazador no tenían muchas posibilidades. Finalmente aceptaron seguir al muchacho, ella para honrar su promesa, él para lograr una última batalla digna de un guerrero.

    A petición de Rabsun habían desmontado la puerta de la casa de la bruja, y luego habían hecho un rápido vuelo para tomar unas rocas de un claro cercano. La bruja y el cazador no entendían bien su finalidad, asi que se habían dedicado a pulir sus armas y la escoba mientras Rabsun hacía sus preparativos. Al contrario que ellos, iba sin más armas que la mochila cargada a su espalda, llena de los materiales que había requisado.

    -Llevo mi arma aquí dentro, no se preocupen. Es el arma más poderosa de los humanos- Repuso señalando hacia su cabeza.

    Mientras el cazador avanzaba abriéndose paso a hachazos por entre las raíces, La bruja y Rabsun volaban fuera del alcance de ellas. Contaban conque el Cazador mantuviera distraído al Ent el tiempo suficiente.
    Agarrada a la bruja, ambos planearon a toda velocidad a ras de las copas de los arboles para no ser vistos. A Rabsun le daba la impresión de que chocarían con estas, pero la pericicia en el pilotaje de la bruja era espectacular. Pronto llegaron al lago.

    -Ahora será peligroso, en el lago estamos a plena vista- Dijo la bruja- Agarrate

    Tomaron velocidad y salieron de entre los arboles, avanzando junto a la superficie del lago.

    -Filho de mãe-Dijo Rabsun dando un largo silbido. Desde tan cerca la figura del enorme Ent era impresionante. Incluso parecía haber crecido aún más desde que comenzó a destrozarlo todo, como si se estuviera alimentando de aquello que destruía.

    El chico abrió su mochila y comenzó a lanzar las rocas amarillas que había en ella sobre el lago.

    -¿Qué llevas ahí? Huele a huevos podridos.

    -Es el sulfuro. Puede ser un ser monstruoso e imposible, pero sigue siendo una planta, Veamos que tal le sienta un baño de sulfuro en sus raíces…


    En efecto la contaminación del lago parecio llamar su atención, pues abandono todo lo que staba haciendo para concentrarse en los dos que volaban en la escoba. El Ent se giró entre crujidos, haciendo temblar la tierra. Extendió sus ramas contra ellos dos. La bruja zigzagueaba y evadía hacia los lados a toda velocidad. Las ramas , enormes como columnas se extendían a su alrededor, Eran demasiado grandes para seguirlas esquivando eternamente, y finalmente fueron alcanzados cerca de la costa. El golpe los derribó y cayeron al lago. Rabsun salió pronto a la superficie, chapoteando y buscando a la bruja, pero no encontró rastro de ella.

    Pronto pudo notar un gran temblor y las raíces tentaculares comenzaron a salir del suelo, amenazantes. Rabsun solo podía protegerse con su mochila, no podía correr más que ellas en el agua. Cerró los ojos y se preparó para recibir el golpe mortal, pero este no llegó. En su lugar escuchó un grito de guerra, y un chapoteo.

    -¡Muahahahaaaaaa!!!

    El cazador se había abierto camino hasta él y estaba atacando las raíces con gran saña, usando su

    -Realmente me prometiste una última batalla épica. Has cumplido, extranjero, ahora sal de aquí.

    Rabsun tomó la mano que le extendía el cazador y se arrastró hacia la orilla. Las raíces se reagruparon y comenzaron a crecer de nuevo en su dirección. El hacha del cazador se movió con rapidez y segó la mas cercana.


    -Son interminables-
    Gruñó el barbudo cazador, jadeante por el esfuerzo y las heridas.

    Rabsun se movió con rapidez y se acercó al brote que el cazador había cortado. Sin contemplaciones sacó uno de los clavos de cobre de la mochila y lo clavó en la raíz. Esta se removió. La zona se tiño de marrón y dejó de crecer. A los pocos minutos comenzó a pudrirse.

    -¿Qué magia es esta?

    -No es magia, ¿No sabes lo que pasa cuando clavas metal en un árbol? Con el tiempo se pudre y se envenena. En el caso del Ent tiene un crecimiento absurdamente acelerado, así que la toxicidad le afecta a gran velocidad tambien. Su mayor fuerza es su gran debilidad. Te dije que mi mejor arma era esta-
    Repuso señalando hacia su cabeza.
    La risa del gigantón barbado resonó en todo el lugar. Le dio un par de palmadas amistosas en la espalda, que Rabsun sintió como si le hubiera roto un par de costillas. Despues el cazador tomó su hacha, un par de clavos y señaló hacia el Ent.

    -Entonces acabemos con el, el honor y la gloria nos esperan. Que nuestra muerte sea gloriosa.

    -Preferia no morir si eso...


    Asi avanzaron los dos, con el gigantón usando su hacha por delante y Rabsun a su espalda. El vegano no pudo evitar pensar:

    -No acabo de entender por qué nos mandan a luchar a nosotros, ¿no seria mejor uno de estos grandullones, todo musculos, sonrisas vitaldent y armas enormes?

    “¿De verdad crees que eso es fuerza?”

    Dijo la voz desconocida de nuevo.

    “Es solo un loco que camina riendo hacia su propia destrucción. La propia fuerza viene del deseo de vivir, no del deseo de malgastar tu vida por la gloria, el reconocimiento o razones estúpidas”

    -Si tu lo dices…

    “¿Es que no quieres vivir?”

    Retumbó la voz en su cabeza.

    El cazador y Rabsun seguían avanzando hacia el cuerpo principal del ent. Pero las raíces eran interminables, y poco a poco el cazador se iba cansando, y se estaban quedando sin clavos. El desenlace de la pelea estaba cerca, y sabían como acabaría.

    El Ent se impacientó con los dos mosquitos que lo molestaban y retiró las raíces. Entre temblores dirigió su cuerpo principal hacia ellos. Rabsun y el cazador solo pudieron ver como dos enormes ramas caian hacia ellos. Fueron barridos del lugar. Mientras caia Rabsun pudo ver al cazador empalado en una de las ramas. Tenia la sonrisa de felicidad de aquel que ha pasadoa la otra vida sin arrepentirse. Rabsn cayó al lago. Las raíces lo rodearon, hundiéndolo más y mas. La superficie era un punto de luz cada vez más lejano…

    “¿Es que no quieres vivir?”

    La voz aún retumbaba en su cabeza.

    -Foder, caralho que si-Gritó el muchacho.

    “Esa es la verdadera fuerza”

    La caída del chico se detuvo, y pudo sentir un calor extraño en su mano derecha, seguida de un tirón. Algo se había enroscado en su mano. Era un abrazo fuerte, pero cálido al mismo tiempo.

    El “algo” de su mano se extendió hacia arriba, hacia la superficie, y tiró de el con tanta fuerza que arrancó las raíces que lo mantenían apresado. El chico salio hacia afuera, izado hacia un árbol cercano. Lo que estaba aferrado a su mano tambien estaba atado a la rama, y lo había sacado de allí.

    Rabsun escupió con fuerza y se quitó los cabellos mojados del rostro. Pudo ver entonces que en su mano había aparecido un largo latigo de un extraño color negro brillante. Su textura era escamosa como si fuera una enorme bamba negra. Para sorpresa de Rabsun los extremos del latigo habían crecido unas espinas que se habían aferrado a las ramas y a su brazo para tirar con mas fuerza. Rabsun movió la mano y las espinas se retrotrayeron al interior del látigo sin dejar rastro en la impoluta superficie escamosa del mismo.


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    -¿Quién eres?-preguntó el muchacho

    "Soy tu arma, chico, y sabes mi nombre. Estaba en tu cabeza cuando me llamaste"

    -Vasuki, la reina naga de las sierpes que decoraba el cuello del dios Shiva- Murmuró el muchacho. El chico le dio vueltas de un lado a otro-Aha… ¿entonces mi arma es un cinturón de cuero?. Ahora en serio, ¿donde está mi arma?

    “¿Cinturón? ¿CINTURON? Soy un arma legendaria, Vasuki, el latigo de luz solar con capacidades fotosintéticas, hecho de un material 100% reciclable y amigable con el medio ambiente”

    -¿Y cómo se supone que he de usarte contra el árbol gigante de madera? ¿Colgandome a sus ramas?

    -¿Arbol has dicho? ¿No es un ser de carne?

    -Nop

    “…”

    -…

    “Te dejaré a ti la estrategia”

    -¡Era lo que pensaba, eres totalmente inútil para esta pelea!!!!

    “¿Cómo te atreves a llamar inútil a Vasuki, el najaraja que servia directamente al dios Shiva!!!”

    -¡No lo digas con tanto orgullo, Si te he puesto yo el nombre hace cinco minutos!!!!

    La discusión se vio interrumpida por la llegada del Ent. Aun debilitado todavía seguia siendo un enemigo fiero, dispuesto a acabar con todo ser viviente a su alrededor.

    -Los pecados contra la madre Gaia nunca serán perdonados- Bramaba el ser arbóreo.

    Las enormes ramas se extendieron en su dirección, casi ocupando todo su campo visual. Su arma actuó como si tuviera voluntad propia, y tiró de su brazo. Su latigo se extendió hacia un lado y el cuerpo de rabsun salió volando hacia un lado, hizo una pirueta y se agarró a las ramas del Ent. Ayudado por esto, Rabsun comenzó a correr por el lateral del enorme brazo del ent hasta su parte superior. Rebuscó rápidamente en su mochila buscando más clavos. El ent movió su otra rama para aplastarlo, haciendo un movimiento de pinza entre ambos. Vasuki se extendió de nuevo, tirando hacia arriba y agarrándose a la superficie del enorme ent. Rabsun salio volando hacia un lado. Detrás de el las dos ramas habían chocado, formando una larga nube de astillas.

    El ent lanzó un quejido de dolor. Al entrechocar sus ramas se había clavado profundamente a si mismo los clavos que RAbsun había dejado. Aulló de dolor al notar como una podredumbre color marrón se extendía por su brazo. El ent se agarró la mano y partió su rama infectada, arrojándola hacia un lado.

    -Eso le ha dolido- Dijo Rabsun.

    “Si quieres sobrevivir no dejes que se recupere, Rabsun Mok”

    Rabsun hizo restallar el latigo y atacó de nuevo. Tomó impulso para descolgarse hacia un lado y allí clavó otros dos clavos de cobre. La reacción de podredumbre y el color marrón comenzaron a extenderse por la superficie.
    El Ent bramaba furioso. Esta vez hizo bajar la rama en la que Rabsun estaba subido hasta casi la superficie del lago. Entonces las raíces comenzaron a salir de él, extendiéndose en su dirección. Una de ellas le agarró la pierna. Rabsun lanzó un grito y le clavó uno de los clavos de cobre. La raíz se retiró lanzando un sonoro chillido.

    El Ent había logrado retardar su movimiento lo suficiente para poder mover una de sus ramas para aplastarlo. Rabsun se giró y pudo distinguir un enorme rostro hecho de madera detrás de él, mirándolo con ojos llenos de odio. Como si sintiera el peligro, Vasuki tiró de su brazo de nuevo para apartarlo del peligro, esta vez por muy poco. La gigantesca rama lo alcanzó de refilón, con tan mala suerte que alcanzó la mochila con los clavos, que cayó al suelo.

    -NOOOOOO!-Rabsun gritó extendiendo la mano al ver que la mochila con su única carta de triunfo caia hacia las aguas del lago. No solo eso, sino que el Ent estaba levantando su rama para aplastarlo de nuevo. Todo parecía perdido cuando un rayo plateado apareció sobre el agua. Avanzando a toda velocidad, el rayo alcanzó la mochila en el aire, giró y tomó altura.

    -¡Bruja, estás viva!!!!-Dijo Rabsun al reconocer a su voladora compañera.

    -Nunca subestimen a una bruja- Dijo ella en tono triunfal. Ejecutó una complicada maniobra para esquivar al Ent y tomó altura. Una vez allí arrojó la mochila hacia el rostro del Ent.

    Rabsun hizo restallar el la´tigo y Vasuki voló hacia allí, enrollándose en torno a los clavos. El joven loser agarró el mango con las dos manos y tiró con fuerza hacia abajo. Los clavos volaron hacia el ojo de la criatura y se clavaron con fuerza en ese lugar, atravesando la dura corteza.

    El ent se removió, lanzando gritos furiosos. Un tono amarronado y podrido se estaba extendiendo por su rostro, pasando hacia los lados. La madera se podría y caia al suelo. El ser se estaba desmoronando, y todos con él. Rabsun perdió el equilibrio y cayó. Sin nada a que agarrarse, se sumergió en el lago, rodeado por los enormes trozos de ent que caian a su alrededor.


    El chico cerró los ojos y extendió las manos para protegerse. Fue entonces cuando notó algo duro. Abrió de nuevo los ojos y miró en derredor. Estaba herido, mojado y agotado, pero ya no se encontraba en el lago, sino en la plataforma del salón de ciencias de nuevo. Su arma había desaparecido de su mano, dejando unas marcas circulares en su muñeca.

    -Jolie, papa ha vuelto a casa. Vivo- Sonrió el muchacho.
     
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    Última edición: 7 May 2017
  8. Corvent

    Corvent |><(((((ಠ> ... Deal with it!

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    Un caso colectivo de tumores en el cerebro, esa era la única explicación para todo lo que la supuesta líder del Consejo estudiantil y el par de miembros del club de periodismo les decían, al menos eso creía el joven Emil, que ya estaba pensando en reportarlos y que le permitieran abrirles la cabeza, algo muy interesante tenía que haber ahí.

    ¿Mundos mentales? ¿Poderes especiales? Emil ya hasta había considerado que él mismo podía haber sido víctima de uno de los susodichos tumores. Toda la explicación había sido acompañada de cosas que realmente se escapaban de lo normal, pero luego de pensarlo unos segundos, Enache comenzó a considerar que tal vez aquello no era tan demente. En una escuela donde los hacían llevar brazaletes para conocer su estado mental y donde una rata era más respetada que el mismo director, quizás realmente podía existir algo como un mundo mental, o algo que se le pareciera y que aquellos locos hubieran llamado así.

    Pero más importante que todo aquello, ¡quién había decidido que él era un perdedor! Era cierto que no se llevaba mucho con la gente, pero además de eso, el de las orejas disparejas no consideraba que tuviera nada de raro.

    — Tal vez hubiera sido mejor que me hubieran llamado por robarme las ranas del laboratorio de nuevo. —murmuró Emil.

    — ¡Kero!

    La atención del de cabello bicolor se dirigió a la rubia de muletas. Ya había escuchado un croar varias veces y estaba seguro que venía de ella, pero no fue hasta ese momento cuando vio una parte de la rana que se intentaba ocultar en la bufanda de la muchacha. Tal vez la chica quería llevarse su proyecto de ciencias a casa.

    Pero ahora había alguien más que llamaba su atención, alguien que para variar no era un animal. Sus compañeros estaban bien, pero la que se llevaba el premio era aquella chica de figura voluptuosa y notable vitalidad, al menos eso decía su constante ceño fruncido. Seguro alguien como ella tenía un saludable organismo con el cual jugar, de solo pensarlo una sonrisa aparecía en el rostro del rumano.

    […]

    Aquel lugar de alta tecnología era todo lo que un fanático de los mundos futuristas podía desear y luego de haber hablado con algunos de sus compañeros, la mayoría de estos comenzaron a entrar uno por uno en la máquina del tipo con complejo de Stephen Hawking. Al ser activada, los sujetos desaparecían, supuestamente entrado a la simulación en la que sufrirían su trauma.

    — Esto, presidenta, ¿se supone que en los mundos mentales hay monstruos raros y cosas así?

    — Bueno… —la chica pareció algo reacia a contestar, pero fue en ese momento que aquella familiar voz sintética se dejó escuchar.

    — No se moleste con estas basuras, solo un idiota preguntaría algo así de obvio. Los mundos mentales son proyecciones del subconciente, por lo que no se puede esperar cosas normales. —indicó Raziel, configurando su Magnum Opus para que el siguiente estudiante entrara.

    Aquel comentario sin duda había sido uno que pretendía rebajar a Emil mientras lo insultaba, pero no había hecho más que motivarlo a entrar en la máquina. Sin duda, el mundo se volvía más pequeño cada vez que leía sobre otros animales y especies, pero ahora le decía que habían decenas de mundos con criaturas extrañas.

    — Ah, pero la primera es una simulación, así que no podré abrir nada realmente, ¿o sí? —murmuró el deprimido.

    — Hey, está bien que seas basura, pero no te tienes que quedar tirado como una. Solo falta que tú entres a la simulación y no tengo todo el día. —señaló Raziel, sin si quiera mirar a Emil.

    Cuando miró a su alrededor, notó que el resto ya se había ido. Sin pensárselo dos veces, el muchacho se subió a la plataforma para que sin ningún aviso o advertencia una luz comenzara a rodearlo, cegándolo al mismo tiempo.

    […]

    La visión del rumano se recuperó lentamente. En un principio todo se veía borroso, pero luego de unos instantes notó que se encontraba en una calle de piedra, en el exterior. Todo se veía extremadamente real, lo que lo hacía dudar de que aquello realmente fuera una simulación.

    — ¿Me habrán drogado y dejado en algún lugar cercano de la ciudad? —dudar no le servía de mucho, a fin de cuentas, ya se había tragado el cuento de los mundos mentales en el momento en que vio como el primero de sus compañeros desapareció en el Magnum Opus— En fin, ya que estoy aquí, habrá que buscar a esas criaturas. —dijo animadamente el de orejas disparejas, sonriendo ampliamente y comenzando a recorrer el lugar.

    Mundo Artificial #5

    Armless Girl

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    Aquello parecía una antigua ciudad europea, como muchas otras que había visto el muchacho. A simple vista el lugar podía parecer abandonado, pero no mucho tiempo pasó para que Emil se diera cuenta que no era así. Una que otra persona podía verse caminando lentamente para luego desparecer en algún callejón.


    — ¿Y qué se supone que debo hacer aquí?, no hay ni bestias, ni monstruos… ¡mierda ni un animal común hay!, ¡me estafaron! —se quejó el de cabello bicolor, pateando el suelo. Debía haber algún objetivo que debía cumplir, o algo que le fuera a provocar su el susodicho trauma para liberar su arma— Quizás mi trauma sea que no voy a poder diseccionar nada. —mientras más lo consideraba, más terrible parecía, pero no estaba seguro de que lo conocieran tanto como para que supieran lo que hacía en la “mesa de trabajo” de su habitación.

    Sin ninguna pista de cómo continuar, Emil intentó hablar con alguno de los errantes que circulaban por la ciudad, pero estos no tenían ninguna intención de contestar. No era un problema de lenguaje o desinterés, aquellos seres ni si quiera lo miraban, incluso cuando el joven los sujetaba, como si de muñecos vacíos se trataran.

    Cuando el de los piercings comenzaba a dudar del supuesto sistema de simulación y su perfección, sintió como una gota de agua cayó sobre él, para que luego otras le acompañaran hasta convertirse en una suave per constante llovizna. Lo único que le faltaba para amenizar su situación era una lluvia.

    — Hey, no sé qué hacer. ¿No me pueden dar una pista?

    Ante su petición, unos estruendos acompañados de un haz de luz se hicieron presentes. Aquello había sido un rayo, uno que cayó en las cercanías de la ciudad, específicamente revelándole a Enache algo que no había visto: una mansión. Si el clima de la ciudad no hubiera sido uno tan malo, probablemente esta hubiera sido más fácil de encontrar. Esta misma se encontraba en una colina a la que daba una de las salidas de la pequeña ciudad, por lo que era claro que aquél era su objetivo.

    Varios minutos pasaron para que el rumano llegara a la edificación, la cual agradeció fuera el lugar al que debía ir, al menos para resguardarse de la lluvia. En cuanto llegó a la puerta, el muchacho intentó abrirla, pero esta no se movía en lo más mínimo, hasta que, de golpe, las puertas dobles se abrieron de par en par, dejando salir desde el interior de la mansión un frío aire, uno que dejaba en vergüenza al clima exterior y que hizo que un escalofrío recorriera el cuerpo de Emil.

    — Si quieren resfriarme lo van a conseguir. —habló el chico mientras entraba al lugar, tras lo cual las puertas se cerraron igual de violentamente que cuando se abrieron y una risa de mujer se escuchó resonar— ¿Fantasmas?, ¿en serio? De todo lo que podían crear, usan a los únicos a los que no se puede cortar.

    El lugar se encontraba en penumbras, pero de un momento a otro, las luces se encendieron, revelando un enorme recibidor, bastante elegante y bien mantenido.

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    — Supongo que tengo que recorrer el lug-

    Las palabras de Enache fueron cortadas por el sonido de pasos acercándose por una de las puertas laterales, revelando a lo que parecía ser un hombre bien vestido, con el típico atuendo de mayordomo de la antigüedad, pero sus ojos estaban en blanco y su piel era tan pálida que hasta parecía papel, algo que, viniendo de Emil, era decir bastante.

    El muchacho descartó la presencia del sujeto, suponiendo que era igual que el resto de habitantes del pueblo, pero de súbito, el de uniforme dejó escapar un gruñido. Acto seguido, más pasos, esta vez mucho más rápido se dejaron escuchar. Por la misma puerta que había aparecido el sujeto, otros dos iguales a él y dos maids con apariencias igual de insípidas aparecieron, mostrando los dientes y con el ceño fruncido.

    — Ah, esta es la parte en la que corro, ¿no?

    Ni bien entendió lo que sucedía, Enache corrió hacia las escaleras frente a él, pero los sirvientes comenzaron a perseguirlo con igual agilidad. Un par de estos tropezaron al comenzar a subir las escalas, pero el resto continuó su persecución del intruso, acercándose cada vez más a él. Al ver que estaba por ser alcanzado, Emil sujetó uno de los candelabros que había en los pasillos de la mansión, preparado para usarlo como arma, pero en cuanto se dio vuelta, una maid y un mayordomo se lanzaron a morderle las manos, haciendo que soltara el ornamento.

    Sintiendo un intenso dolor Emil comenzó a patear los rostros de los sirvientes, logrando liberar su mano derecha, recogiendo el candelabro del suelo para liberarse de la maid. Pero el tiempo no se había detenido y otro de los mayordomos mordió el antebrazo izquierdo del rumano. Un buen golpe con su improvisada arma fue suficiente para liberarse del nuevo atacante, para finalmente continuar con su escape.

    Era claro que había cometido un error al intentar pelear, pero escapar tampoco le iba a servir por mucho tiempo. En ese instante, la risa que escuchó cuando entró a la mansión se escuchó de nuevo y una de las puertas del pasillo por el que corría se abrió. Fue instintivo, pero algo le decía que debía entrar y en cuanto lo hizo, la puerta se cerró tras de él.

    Golpes y arañazos que parecía iban a derribar la puerta, se escuchaban y Emil colocó todo su peso en esta para tratar de evitarlo. Al cabo de un rato, estos se calmaron hasta detenerse por completo. Enache cayó sentado al piso, dejando caer el candelabro.

    La habitación en la que estaba era completamente oscura, sin ventanas, por lo que no podía ver nada. Lo único que sentía era un retumbante dolor proveniente de sus manos y en menor medida, de su antebrazo izquierdo. El muchacho palpó sus manos una contra la otra, confirmando que un líquido pegajoso que debía ser su sangre las cubría, por suerte para él no parecían estar rotas y la adrenalina hacía su trabajo, permitiendo que aun las pudiera mover ignorando el dolor.

    — Ah, de qué sirve estar herido si no si quiera puedo ver. —se quejó el muchacho con una risilla cansada.

    — Oh, permíteme.

    Una voz rasposa y resonante se dejó escuchar, haciendo que Emil abriera sus ojos de par en par. Las luces del cuarto se encendieron, permitiendo ver lo que era un cuarto no muy grande con sus muros repletos de libros, pero aquello no era ni de cerca lo más importante. Una enorme sobra con una figura ligeramente definida se hallaba frente a Emil, con múltiples brazos y unos ojos brillantes.

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    — Genial, hasta aquí llegué. —declaró sin dudarlo el de los piercings— Al menos creo que en ninguna vida pasada morí asesinado por un espectro. —Emil abrió sus brazos y cerró los ojos esperando lo inevitable— Haga lo suyo señor fantasma.

    — Mmm, creo que te confundiste un poco, si quisiera asesinarte ya lo habría hecho. No soy un fanático de la tortura. —replicó la sombra alejándose un poco de Enache.

    — ¿E-eh?, y yo que ya me había preparado mentalmente para morir, aguafiestas. —contestó el chico algo molesto y parándose del piso.

    — No te apresures, bien puedes morir todavía. La mayoría de los habitantes de este lugar está obsesionado con los brazos, y no lo digo en una buena manera. —explicó el fantasma, señalando con una de sus manos las del chico.

    — ¿Y tú no?

    — Bueno… no como los demás. —habló el espectro— Puede que sí en algún pasado, pero no ahora.

    — ¿Cómo así?, ¿te volviste civilizado? —el joven Emil estaba cada vez más interesado, tal vez no todo era tan terrible en la mansión.

    — Pues, hace mucho perdí la memoria y lo único que recuerdo es que algo tengo que ver con esta mansión. Me quedé en esta pequeña biblioteca tratando de descubrir qué me ata a este lugar, pero nunca lo supe, el problema es que ahora parezco estar confinado a este cuarto y no puedo salir por mi cuenta. Es ahí donde necesito tus brazos.

    La expresión del rumano cambió instantáneamente, que lo mataran era una cosa, pero que lo dejaran vivo sin brazos era una muy diferente.

    — Bueno, fue un gusto conocerte, ahora me voy. —el muchacho intentó abrir la puerta, pero esta no se movía en lo más mínimo. Fue ahí como sintió que el espíritu acercaba su cabeza a su hombro para hablarle.

    — Tranquilo, solo necesito que me lleves por la mansión y te permitiré salir de aquí. Poseeré algún objeto y tú me llevarás por ahí. A eso me refiero cuando digo que necesito tus brazos.

    — O-oh, deberías haberlo dicho antes. —Emil consideró la propuesta, pero seguía el asunto de que si salía los sirvientes lo atacarían.

    — Esos seres no te atacarán si no te ven, solo tendrás que esconderte de ellos. Yo te ayudaré si aceptas mi propuesta. ¿Trato hecho? —el fantasma extendió su mano para estrechar la de Emil, que luego de unos segundos y sin estar completamente convencido respondió.

    — Trato hecho.

    El ahora dúo salió de la habitación, espectro incluido dentro del candelabro con el que el rumano había llegado a la habitación. Cerciorándose de que no había nadie antes de salir, el joven caminó por el pasillo, ahora sin ningún mayordomo salvaje.

    — Y bien, ¿a dónde vamos?

    — Creo que el ático debería ser el lugar correcto, pero no estoy seguro.

    Ni bien el fantasma había terminado de hablar, una puerta a unos pasos de ellos se abrió, acompañada de la característica risa de mujer. El par se acercó a mirar, solo asomando la cabeza del de las orejas disparejas por el pórtico, ahí tres altas sombras miraban por una ventana, emitiendo unos sonidos guturales.

    [​IMG]

    — Creo que aquí no es. —declaró Emil, dándose la media vuelta y corriendo lejos de la habitación, solo para escuchar unos agudos gritos tras de él.

    — ¡Corre, muchacho! ¡Si te atrapan me quedaré como candelabro en el piso por el resto de mis días!

    — ¡¿Y a mí qué me importa eso?! —se quejó Enache escapando tan rápido como sus piernas y debilitada resistencia le permitían.

    Mientras escapaban sin tener una idea clara de dónde ir, nuevamente la infame risa se dejó escuchar, abriéndoles una puerta de las incontables en el pasillo. Si bien estaba la posibilidad de que hubiera otro monstruo ahí, también era cierto que los gritos de sus perseguidores se acercaban cada vez más, por lo que el de las orejas disparejas decidió arriesgarse y entrar en la habitación, cerrando la entrada tras de sí. Los gemidos pasaron de largo la habitación en que se encontraba, por lo que asumió que había perdido a las sombras.

    — Y bien, ¿dónde estamos ahora?

    Al girarse, con una mueca en el rostro, el pálido chico vio como una enorme garra era apuntada a su rostro y un ser grotesco lo miraba. Aquello parecía un humano, uno al cual le había crecido una araña desde el interior, pero su sorpresa fue aún mayor cuando este habló.

    [​IMG]

    — Ah, Agust, eres tú. Tiempo sin verte. —habló la criatura retirando su garra.

    — ¿Eh? —dijeron al unísono Emil y el candelabro en su mano.

    — ¿Vas a verla con ese humano? —preguntó el monstruo. Fue en ese momento que el par entendió que a quién le hablaban era al ser dentro del candelabro.

    — A-ah, sí. ¿Cómo crees que esté ella? —preguntó el fantasma, tratando de seguir la conversación con el juego de pronombres.

    — Pues, quién sabe, pasa la mayor parte del tiempo en el ático.

    — P-pues, justo íbamos al ahí. —interrumpió Emil. La mirada del humanoide se fijó en el muchacho y luego de unos segundos habló.

    — Hey, Agust, ¿puedo quitarle los brazos al humano?

    — ¡No! Esto, lo necesito. Tuve un pequeño percance y lo necesito para que me lleve.

    — ¿Por eso está en esa cosa? —cuestionó la criatura— Bueno, ¿qué tal solo uno de los brazos?

    — Oye, que hablan de mi como si no estuviera.

    — No creo que se pueda. Ya sabes cómo son estos humanos, les quitas un brazo y se mueren desangrados en minutos. —continuó el espectro ignorando las palabras del rumano— Bueno, en ese caso ya nos vamos.

    — Sí claro, esperaré al próximo que venga. —se despidió el monstruo araña.

    Una vez fuera de la habitación, ambos Agust y Emil dejaron escapar un largo suspiro. Todo estaba siendo agotador mentalmente, además de que Enache ya no sentía que iba a aguantar mucho más. El dolor en sus manos y brazo había comenzado a dolerle más y sinceramente, las heridas no eran nada del otro mundo como para quedarse mirándolas.

    — En fin, al ático será. —declaró el muchacho.

    — Asegúrate de que no te vean los sirvientes.

    — A, claro, cómo olvidar a los sirvientes.

    AmakiAmaki TaKaTaKa bueno, aun si no alcanzo a la siguiente fase fue divertido hacer el post XDu
    AhkilendraAhkilendra IceIce zXArtemisXzzXArtemisXz _Eric__Eric_ SenryūSenryū LeoLeo Velvet.Velvet.
     
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    TaKa Tadokoro, Takadoro, Takakoro, Totakeke~... (?)

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    CorventCorvent


    ¡Ah! Pero que bonita e irónica que puede ser la vida ¿no es así, pequeño Emil? Tu amas disecar, tu amas diseccionar, amas abrir animales, poniendo en riesgo sus vidas para poder darte ese placer de conocer su interior, siempre abriendo innumerable cantidad de animales, poniendo en riesgo sus vidas solamente para saciar tu sed de conocimiento ¿crees que no lastimas a nadie? ¿qué es por un bien mayor?

    Pues déjame decirte algo, "rarito": Yo también tengo sed de conocimiento, aunque en mi caso "mirar" no termina de saciarme jejeje...

    Una nueva carcajada inundó aquella sombría mansión, abriéndose nuevamente las puertas hasta el ático, era bastante curioso que el funcionamiento de dicha mansión fuese manipulada por risas (bastante macabras cabía destacar), Emil y su compañero fantasmagórico en forma de candelabro se vieron a sí mismos antes de escuchar pasos, muchos pasos por el corredor que estaba tras sus espaldas, apareciendo cuatro sirvientes más que tenían un único objetivo: ver quien se quedaban con sus manos.

    Como era de esperarse, el perdedor no se quedó ahí esperando su cruel destino como lo hubiese hecho alguno de sus antepasados, se largó a correr y subió al ático en muy pocos segundos, la puerta rápidamente se cerró a tal punto que llegó hasta a darle en las nalgas las puertas mientras se cerraban.

    Una carcajada más se hizo presente, y luego otra, y una tercera vez... cada una era más estruendosa que la otra.



    - Oye, sí, oye tu... por aquí~ - Emil comprendió que era la voz de una niña, pero no importaba por donde viera, no la estaba encontrando, miró a la izquierda, a la derecha, atrás... y nuevamente a la derecha, donde apareció la muchachita, viéndolo fijamente.

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    - Oye ¿Me regalas tus brazos? -
    Se rió de nuevo, como si le hubieran contado el mejor chiste jamás escuchado, esto hizo que el de las orejas irregulares dieron varios pasos hacia atrás y el ruido de los sirvientes se hiciera más fuerte, a punto de abrir las puertas del ático.

    - Vamos, no te preocupes, solo quiero tus brazos por un momento, como ves... estás "al alcance de una mano" - ahí estaba otra vez la ruidosa carcajada de la pequeña, pero era cierto, no tenía manos, resultaba un ser más que fascinante para Emil, pero había algo que no encajaba realmente ¿Por qué tan feliz? Como si le hubieran leído la mente, la chiquilla contestó.

    - ¿Sabes porque me fascinan tus brazos? Porque una vez les dices a quien los tiene que les arrancarás sus brazos comienzan a llorar, a suplicar, vamos~ no le estoy haciendo nada malo a nadie, las manos son prescindibles, son mi pasión, ver como la sangre sale a borbotones por el cuerpo cuando lo despegas, ¡ah! Me pone en éxtasis - una nueva risa aun más psicópata llegó, el suelo se abrió de distintos lugares, varios mayordomos y sirvientas aparecieron frente a Emil quien se aferraba al candelabro.

    Era como una de esas películas de zombies pero, aquí todos estaban locos... quizás en otras circunstancias Emil estaría también con mucha curiosidad, pero la voz de la chica, sus intenciones y, sobre todo, que esta vez él funguía como sujeto de estudio no le sentaba nada bien.

    Vamos Emil, sé que puedes echarle "una mano"... pero cuidado, capaz no vuelvas a recuperarla
     
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  10. Senryū

    Senryū Caballero Comandante

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    Perdonen las faltas.


    .......................

    Apayo!—gritó Maria al sentir su carne siendo cortada


    Maria no entendía muy bien qué pasaba, no sabía por qué esa chica creía que quería quitarle todo. Sintió su sangre escurrirse por cada extremidad, se sentía crucificada, lo cual hacia la escena bastante graciosa y se imaginó a su compañero Jesús llorando a sus pies, aquello le hizo reír pero al hacerlo su cuerpo se rasgó más y la sangre salió de su boca.

    —¿De qué te ríes? ¿Te estas burlando de mí? —Alone Girl, que hasta ese momento estaba “calmada”, volvió a alterarse al escuchar la leve risa de su rival— ¡No te basta con robarme todo!

    La chica de cabello rosa sintió ser lanzada por el aire a gran velocidad, sólo un edificio pudo detener su avance, la caída complemento el daño de su cuerpo; ahora el líquido rojo le impedía ver con claridad. Se limpió con su gorra y trato de levantarse pero su sobre peso le hizo notar un dolor añadido pues tenía el pie y el hombro derechos destrozados por las sombras, las cuales, en justo momento se reunieron frente a ella. La chica quiso correr y lo consiguió solamente un metro antes de que el dolor le hiciera ceder y llorar.

    —¡Maldita sea! —gruño entre dientes mientras torpemente trataban de sostener con fuerza las zonas malheridas. Por otra parte, Alone Girl se acercaba otra vez y el llanto volvió a ensordecer a Maria— ¡Ahhhg! ¡Cállate!

    —¡Quieres quitarme a mis amigos!

    — ¡Llorar no evitará que lo haga! —gritó María con enojo sin saber que eso provocaría una reacción más agresiva en las sombras. Los ojos de Alone Girl brillaron a través de las manos que tapaban su rostro e inmediatamente las sombras saltaron y se mantuvieron sobre ella por segundos; todo pareció transcurrir más lento, lo suficiente para que los ojos de la mestiza se abrieran completamente en entendimiento. Todo su cuerpo se movió por inercia y gracias a la adrenalina, corrió lo más rápido que pudo, sin mirar atrás pues sabía de todos modos que, si se hubiera movido un segundo más tarde, su cuerpo estaría fuertemente clavado al suelo. Pocas sombras la siguieron tratando de detenerla, aunque pudo quitárselas de encima con una fuerza que no sabía de donde provenía. Un minutó más tarde encontró la aparente tranquilidad dentro de un contenedor de basura.

    —Se supone que tengo que eliminarla, ¿verdad? —se quejó entre jadeos y gemidos dolorosos— Si hubiera puesto atención a su explicación... Además, todo sería más fácil si no tuviera a esos “amigos”, ¡y si no llorara todo el maldito tiempo!

    Maria comenzó a enfadarse, había pocas cosas que le hacían enojar de verdad y los lloriqueos y dramas eran unos de ellos. Claro que existía una razón para eso, pero no quería pensarlo en ese momento.
    Su mala fortuna hizo que el asma atacara sus pulmones produciendo un eco en el contenedor semi vacío, y su peor fortuna logró que ese mismo contenedor fuese sostenido en el aire para después ser conducido sin precaución por varias calles: pegaban en cada esquina y su cuerpo rebotaba, al igual que sus heridas se infectaban por la basura a su alrededor. Fue hasta ese momento que se dio cuenta de la cantidad de sangre que había estado perdiendo, todo su ser comenzó a cansarse, a querer dormir, sus fuerzas estaban a punto de desvanecer a tal grado que no sintió el contenedor detenerse ni la sombras rodear su cuello para levantarla a metros del suelo frente al enemigo, sus extremidades también se vieron apresadas.

    —Vas a morir ahora —grito la chica solitaria entre llantos—. Nadie me quitara a los únicos amigos que tengo, lo único que poseo. Ellos son los únicos que me comprenden.



    Esa última frase activó un recuerdo en la memoria bloqueada de Maria: recordó el día en el que sus supuestas amigas le prepararon una sorpresa. Ese día tendría que reunirse con ellas en el parque frente a la escuela para después dirigirse al cine, cuando llegó todo era risas y felicidad hasta que la vieron, entonces sus rostros se tornaron serios y algunos mantuvieron una expresión de asco.

    — ¡Por Dios! ¿Qué te has puesto? ¡Pareces prostituta barata! —dijo la líder, las demás comenzaron a reír.

    — ¿Po-po-por qué? ¿Me puse algo mal? —si en ese momento la chica con sobre peso había ganado algo de confianza, esta se desvaneció en segundos.

    — ¡Uggh! Sólo mírate. Con ese short y esa camisa sin mangas dejando ver tus piernas y brazos gordos.

    — Y ese maquillaje que te pusiste es un asco —habló otra con un acento “fresa”.

    —Yo... yo... Lo vi en un tutorial... —la figura de la chica se encogía a medida que hablaba. Toda su inseguridad la aplastaba.

    — ¿De qué? ¿De cómo hornear puercos? — más risas y esta vez una lagrima salió de sus ojos.

    — La próxima vez... yo... no me vestiré así.

    —Bien, pero ahora no puede venir con nosotroas. Vete.


    El recuerdo se desvaneció, abrió los ojos un momento para ver como la chica sombra sonreía histéricamente mientas lloraba.


    — Ellos no me defraudaran. Estarán conmigo siempre.

    Otro recuerdo; esta vez era la azotea de un edificio viejo del instituto. No parecía mayor a los 9 metros de altura. Después de los eventos pasados Maria hablaba con sus amigas como si nada hubiese ocurrido. Ahora, en el precioso circulo de amistad estaban incluidos algunos chicos. Hablaban de sexo, lo común entre populares.

    —Entonces... —comenzó uno de los chicos— ¿Cuándo y con quien perderás tu virginidad?

    — ¿Yo? —Maria supo que aquella pregunta no traería nada bueno.

    —No hay otra virgen aquí. Dinos, ¿con quién planeas hacerlo?

    —Na-nadie.

    — ¡Oh, vamos! No seas aburrida. Nosotros te podríamos ayudar, ¿verdad, chicos?

    — Uff, claro —dijeron los demás, la burla estaba implícita.

    — Yo le ayudo —dijo un chico en específico, el color de su cabello era negro y sus ojos azules. Se acercó ella con intenciones nada buenas— ¿Yo te gustó, no?

    —N-no —y era verdad, Maria pensaba que el chico era inteligente y por eso le gustaba hablar con él pero de gustar, nada.

    —No mientras, estamos entre amigos —la ansiedad que esa situación le provocaba le impidió notar que el chico y ella caminaban por la azotea —Eres una chica intrigante.

    —...




    — Pero solo hay una cosa que no puedo sacar de mi cabeza desde hace tiempo... ¿Las ballenas rebotan? —la maldita sonrisa que vio en el rostro del chico sería algo que jamás olvidaría, no pudo dejar de verla ni cuando se sintió caer del edificio, o cuando su cuerpo chocó con el concreto. No la dejó en paz cuando se encontraba internada en el hospital. Tal vez... esa sonrisa fuese la única cosa que jamás la abandonaría.


    Sus padres se preocuparon, al igual que su hermano, pero cuando les explicó la situación ellos simplemente contestaron: “Es tu culpa por juntarte con gente como esa”, su hermano no fue diferente, al ser novio de una popular rechazó a defender a su hermana frente a los que le hicieron eso.


    Regresó de nuevo a su presente, donde ninguna de esas personas había pagado y seguían acosándola porque no eran lo suficientemente inteligentes para darse cuenta de su cambio. El aire estaba a punto de irse de sus pulmones y la sangre, de su cuerpo, pero el llanto desgarrador le devolvió algo de vitalidad.

    — Oye... ¡¿No te cansas de fastidiar? —sin saber de dónde, una fuerza desconocida fue absorbida por su cuerpo, ahora liberarse de sus ataduras no sería un problema, solo le basto aplicar un poco de esa fuerza para “romper” y arrancar las sombras de su cuerpo. Alone Girl envió a más de sus amigos a atacarla, pero con fuerte golpes se deshizo de ellas, miró a la chica con furia— ¡Tus sombras no son más que una ilusión! —cuando sólo uno de sus pies se mantenía apresado, Maria lo aprovechó para ganar impulso y saltar; mientras lo hacía las sombras volvieron a rodearla, sus manos se digirieron hacia atrás, a su costado como si sostuvieran algo, ese algo se formó de una luz que salió a gran velocidad de su pecho.

    “Sí. Déjalo salir todo”

    Una voz grave y rasposa habló en su mente.

    “Deja salir esa furia”

    No tenía idea de quien era, y poco le importaba pues lo único que deseaba era acabar con todo.


    “Te doy mi poder. ¡ACABA CON ELLA!”

    El arma apreció en sus manos y con un giró de su cuerpo destrozó a los secuaces. Los restos de sombras se desvanecieron como humo hacia el cielo. Alone Girl nunca estuvo tan asustada al ver a alguien a los ojos, porque los ojos que ahora veía estaban tan llenos de odio que el vacío que sentía se transformó en miedo.

    — ¡TUS MALDITOS LLORIQUEOS NO EVITARAN QUE ALGUIEN TE LASTIME! Y de algo estoy segura: ¡NO EVITARAN QUE YO TE ELIMINE!

    Maria cayó al suelo y enseguida se lanzó contra la chica, esta, que sabía lo que venía, trató de cubrirse pero todo su poder no fue lo efectivo contra el mazo. Alone Girl sintió su cuerpo crujir, sintió aquella fuerza golpear sus piernas, sus brazos, su cabeza una y otra vez, una y otra vez… hasta que ya no sintió nada, como siempre quiso.
    Maria seguía golpeando el cuerpo sombra, no sabía si aquel ser seguía vivo o si alguna vez pudo sentir dolor físico, lo que sí sabía era que desea seguir golpeando hasta que seseara su sed de sangre. Ni sus ojos ni su sinrisa eran kas usuales, ya no era la Maria con el ceño fruncido, era alguien que se mantenía escondida en lo profundo, pidiendo a gritos destrucción.


    “Vaya, lo has logrado”

    —¿Quién eres? —preguntó antes de detenerse.


    “Me llamó Drack. Me sorprende lo rápido que acabaste con ese...ser

    —A mí me sorprende estar viva. Ahora solo quiero dormir y comer.

    “!Y yo, que sigas mostrando esa determinación. Juntos lograremos mucho”

    —Vámonos —dijo y entró por la puerta de la casa más cercana. Al abrirla, una luz la cegó, le permitió abandonar ese asqueroso lugar y regresar al laboratorio, ahí pudo ver que la mayoría de sus compañeros ya habían salido. Buscó a Kristina y al encontrarla en una camilla, se desmayó, no por la preocupación sino por saber que lo había logrado.
    ...............................

     
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  11. Corvent

    Corvent |><(((((ಠ> ... Deal with it!

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    — Bueno, creo que estás jodido, chico. —habló el candelabro.

    Un mayordomo intentó abalanzarse contra el muchacho, pero este logró esquivarlo, dándole un golpe por el objeto poseído.

    — N-no moriré tan fácil, ¡mucho menos perderé mis brazos!

    — ¿Ah?, esperen. —a las palabras de la chica sin brazos, todos los sirvientes invocados se detuvieron, sin dejar de rodear al rumano— Agust, ¿qué haces con ese humano?, se supone que debías traerme gente del pueblo para al menos entretenerme, para eso te creé, aunque supongo que ya te estropeaste y olvidaste tu propósito.

    El de las orejas disparejas miró al candelabro en su mano, pero hubo un silencio incómodo por varios segundos.

    — ¡Ah!, ¿solo eso era? ¡Yo creía que era alguien importante aquí! — se quejó el espectro encerrado.

    — En fin, ya no te necesito, ahora tengo a este humano. Cuando le quite los brazos y se muera lo usaré a él. —la nigromante rio, poniendo en marcha a sus sirvientes nuevamente.

    — Chico… tienes que vivir, ¡no me quiero quedar como candelabro por siempre!

    — ¿Y cómo pretendes que haga eso? —el muchacho miró como los zombies se acercaban a él, lentamente. La muchacha de cabello oscuro sabía que su presa no tenía escapatoria y pretendía disfrutar el momento— Morir comido por zombies sería nuevo, pero… Me quieren quitar los brazos y que muera desangrado, eso ya lo he hecho en una vida pasada.

    — ¿Eh?

    Agust estaba completamente confundido ante las palabras de Emil, tanto así que ya estaba seguro que el chico había enloquecido por lo terrible de la situación.

    “¡Hmmp!, aquel que disecciona, a punto de perder sus brazos y su vida, que insufrible”​

    — No te pongas engreído ahora, candelabro inútil. —se quejó el de las orejas disparejas.

    — ¡Y-yo no dije nada!

    “Y yo que creía que eras alguien digno de usarme”​

    — Ya me volví loco.

    “Loco o no, lo importante es vivir y analizar otros seres, ¿no? Eso es lo que querías y si aún lo deseas, puede que decida ayudarte”​

    La extraña voz terminó por hablar con una carcajada. Sin duda no era Agust. ¿Sería otro fantasma que pretendía ayudarlo y que era menos inútil que su compañero actual? Uno de los zombies se lanzó al muchacho, pero esta vez no hubo tiempo para esquivarlo, por lo que el putrefacto cadáver logró morder el brazo del rumano, haciendo que soltara el candelabro en el proceso con un grito de dolor.

    — Y-ya qué. Un fantasma más, uno menos… ¡si de algo sirves ayúdame!

    Una luz salió desde el corazón del rumano dirigiéndose a cada una de sus manos, para luego comenzar a concentrarse y tomar una forma más concreta.

    Armless Girl frunció el ceño mientras le ordenaba a sus zombies que atacaran en conjunto al muchacho. No sabía que era aquello que había aparecido, pero algo le decía que no era nada bueno, al menos no para ella. Antes de que el de las orejas disparejas pudiera si quiera ver lo que había en su mano derecha, sintió una sensación familiar, por lo que no dudó en usar aquello para cortar el rostro del zombie que mordía su antebrazo, que en un instante soltó a este.
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    — Oh, qué buena calidad, balance y precisión —alabó Emil, jugueteando con el bisturí que ahora llevaba consigo, uno que, aunque más grande de los que había visto o usado hasta entonces, se sentía natural.

    — Qué más esperabas de mí. —se jactó el objeto. En ese momento Enache estaba seguro de que aquello era la supuesta arma que debía liberar según Raziel, no solo otro fantasma inútil— Ahora, despedaza a esos.

    Los no muertos se acercaron ferozmente a Emil, pero este ahora tenía una manera de defenderse. El rumano comenzó a lanzar cortes con su nueva arma a diestra y siniestra, logrando al menos mantener a raya a sus oponentes, pero otros que no había visto aparecieron por su espalda, mordiendo la mano en la que llevaba otro objeto que aún no había usado. Nuevamente el de cabello bicolor cortó la mejilla del zombie liberándose de él.

    — ¿Cómo haces eso? Mis sirvientes no deberían sentir dolor como para que te suelten —inquirió la chica de cabello largo.

    — Pues, si los músculos que mueven la mandíbula son cortados, obvio que no tendrá fuerza para morder, incluso siendo zombie.

    — Chico, aprovecha y córtate tú mismo conmigo donde estés lastimado. —habló el bisturí— No te preocupes, alguien tan habilidoso como yo no te herirá, muy por el contrario.

    El instrumento rio y el rumano, sabiendo que aquellas cosas no eran normales le hizo caso, pasando el instrumento a lo largo de todo su brazo izquierdo, llegando hasta su mano. Las heridas provocadas por las mordidas comenzaron a cerrarse lentamente, algo que advirtió la muchacha sin brazos.

    — Acaben con él, ¡ahora! —declaró la necromancer. Le gustaba disfrutar de los rostros de desesperación de sus víctimas, pero aquel muchacho había hasta comenzado a sonreír escalofriantemente.

    Emil comenzó a correr de los zombies que lo perseguían mientras parecía comenzar a revisar el maletín blanco que llevaba en la mano opuesta a la que llevaba su arma. Aquel objeto también había sido invocado por aquella luz, por lo que no podía ser nada bueno, al menos no para la Boss. Mientras sus invocaciones perseguían al muchacho, ya había enviado otras que le cerrarían el paso desde el otro lado, todo iba a terminar, hasta que vio como el chico extraía un par de jeringas del maletín.

    — Entonces esto debería ayudar. — aun corriendo, el muchacho se inyectó ambos fluidos directamente en el pecho.

    — ¿Pero qué-

    Fue en ese instante que lo vio. El muchacho que hasta hace unos momento parecía estar en su límite comenzó a correr aún más rápido, dejando atrás por mucho a sus perseguidores y en cuanto llegó frente a los que le iban a cerrar el paso, dio un salto por encima de estos, cayendo pesadamente al otro lado, pero retomando su carrera, ahora dirigiéndose hacia la chica.

    — ¡A-alejate! —exclamó la manca, haciendo aparecer cerca de diez mayordomos frente a ella, pero esta vez Emil no los saltó. Con movimientos rápidos y fuertes, comenzó a cortar las cabezas de los familiares, haciéndolos caer uno por uno.

    La chica comenzó a retroceder, llamando más y más sirvientes, pero estos eran derrotados por Enache, esquivándolos para luego cortar ya fuera los tendones de sus piernas o directamente atacando su columna, inmovilizándolos de esa forma.
    No pasó mucho tiempo antes de que la chica se viera arrinconada contra uno de los muros, con un jadeante Emil frente a ella. En ese momento el rostro de Armless Girl no era uno de malicia, sadismo o de enojo, era uno de miedo, de hecho, el de la sonrisa ahora era el rumano. Un rápido latir de corazón comenzó a escucharse, proveniente del pecho de Enache.

    — ¿C-cóm-

    — Adrenalina y supresores de dolor combinan muy bien, ¿sabías? Aunque creo que podría estallarme el corazón si sigo así. —explicó el de cabello bicolor para luego reir y mirar fijamente a su enemigo— Controlas a esas cosas con tu voz, ¿no? Me pregunto qué tendrán de especial tus cuerdas vocales.

    El bisturí de Emil se acercó lentamente al cuello de la ahora indefensa chica, que en un último intento de supervivencia ordenó a sus sirvientes restantes que atacaran al rumano. Los zombies mordieron las extremidades del chico, tanto piernas como brazos, pero este ni si quiera pareció notarlos.

    — Ah, no puedo mover bien los brazos, puede que te haga más daño del que debería, pero debo saber qué tienes ahí.

    — Conocimiento por disección. —sentenció el arma.

    — E-espera, detente. Te dejaré ir, ¡sí eso, te dejaré ir! ¡Solo vete de aquí! —pidió Armless girl con lágrimas comenzando a brotar de sus ojos. Jamás permitiría que alguien que la hubiera humillado así escapara, pero si el muchacho le creía podía tener una oportunidad de matarlo. Pero sus suplicas llegaron a oídos sordos y el instrumento quirúrgico se hundió en su garganta, lanzando sangre sobre las mangas de Emil que simplemente miraba con fascinación su nuevo “juguete”. Entre un grito ahogado por viscosos fluidos, la voz del arma se dejó escuchar una vez más, aunque ni él mismo estaba seguro de si su usuario lo escucharía.

    “Mi nombre es Herophilos. Espero grandes cosas de ti, Emil Enache”​

    […]

    Todo se volvió negro. El rumano no supo en qué momento su disección había terminado, pero ahora sentía su cuerpo tirado en el frío piso. Con dificultad miró a su alrededor, aquello era el club de los gamers. Emil intentó levantarse, pero sus brazos temblaban al intentar moverlos.

    — Creo que me pasé un poco, puede que tenga músculos desgarrados. —murmuró para sí mismo. Aquel coctel de químicos le había permitido ir más allá de sus habilidades naturales, pero su cuerpo pagaba el precio después, pero a final de cuentas, estaba de vuelta al mundo real. La visión de algunos de sus compañeros se lo confirmaba, aunque todos parecían estar heridos de una u otra forma— ¡A-ah!, no ahora cuerpo, es el momento perfecto para jugar con ellos.

    Sus suplicas fueron en vano, pues de ninguna forma estaba en condiciones de moverse en ese momento. Por lo menos estaba vivo, así que tendría otra oportunidad en un futuro, o al menos eso esperaba.

    AmakiAmaki TaKaTaKa There, sí se pudo! XD
    IceIce zXArtemisXzzXArtemisXz LeoLeo _Eric__Eric_ AhkilendraAhkilendra SenryūSenryū Velvet.Velvet.
     
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  12. TaKa

    TaKa Tadokoro, Takadoro, Takakoro, Totakeke~... (?)

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    Todo se movía peligrosamente gracias al puchero de la gran princesa azucarada, realmente estaba molesta, no, quizás molesta no sea la palabra que mejor describiera su situación… estaba completamente encabronada, como si una ira ciega le dominase, Llun se había vuelto a ocultar tras una de las paredes de aquel lugar, sus manos temblaban mientras intentaba aferrar todas sus fuerzas en el cuchillo que aún portaba.

    Podía escuchar claramente las palabras tan llenas de maldad por parte de la muchachita, era increíble como el castillo no se desmoronaba ante el peso de la de cabellos rosas y mirada psicópata, esos “te odio” que le lanzaba perforaban sus tímpanos continuamente.

    La princesa azucarada no se fue con pequeñeces, usando los lazos como látigos para golpear las paredes con suma fuerza, abriendo huecos en ellos y destruyéndolos, Llun fue obligada a salir de su escondite así.

    - ¡Ya te vi! – mencionó la princesita mientras estiraba su mano velozmente hacia ella, pero antes de poder atraparla en su palma, la periodista puso el cuchillo por delante, la enorme muchacha solamente sintió un piquete similar al de una abeja: no generalmente mortal, pero si te hace reaccionar.

    La niña se puso a hacer una rabieta nuevamente con sus pies, generando más temblores que hicieron trastabillar a Llun y la imposibilitaron de andar.

    - ¡No es justo, no es justo, no es justo, no es justo! ¡Caballero! ¡Tú y tu lagarto gigante hagan algo! –

    - ¡Sí, mi lady, vamos! –
    quizás fue porque la orden tenía que ver con la princesa azucarada pero el dragón negro si obedeció y bajó sumamente en picada hacia Llun quien no pudo evitar ser sostenida por las garras de la bestia, la chica pataleaba para intentar zafarse, pero no lo estaba logrando.

    Lágrimas se le salían de los ojos mientras miraba como el dragón no quería comérsela, sino que simplemente se dirigía en dirección a la cabeza de la princesa azucarada quien comenzaba a ser afectada por su propia locura (¿o será acaso su forma de ser normal?) y abría y cerraba su boca rápidamente, como si se tratara de una trituradora, el dragón negro escupía mucho fuego por su boca muy cerca de Llun, como si quisiera prepararla “ahumada” para su dulce princesa.

    La desesperación se podía ver en su rostro, agitaba el cuchillo a todo lo que podía, impactó un par de veces en la escamosa piel del dragón, pero la dureza del mismo le hacía muy difícil para el pequeño objeto abrirse paso.

    - N-No, por favor, por favor no –


    - ¡Jajajajaja! ¡Te dije que pagarías, insensata! ¡Jajajajajjaja! –


    De pronto la muchacha solo sintió como la gravedad hacía efecto, dejó escapar un grito mientras se acercaba a su destino.

    - Realmente… ¿así acabará todo? Ryrio… Baru… Chicos… – imágenes de cada uno de ellos cruzaron por su mente, de sus (hasta entonces) tres años en Durkheim, todas sus vivencias y experiencias tanto buenas como malas, todo eso parecía acabarse en unos pocos segundos; Llun miró hacia abajo, la princesa azucarada seguro que lo estaba pasando genial, cumpliendo lo que había prometido y esperando degustar algo exquisito…

    Llun intentó hacer un último movimiento desesperado tras ver el cuchillo que aún le acompañaba.


    Умереть! (Por si acaso, esto significa "muere")


    Gritando en el poco acento ruso que aún le quedaba a la periodista lanzó el cuchillo hacia abajo, algo bueno de una persona gigante es que su boca se asemeja a un pozo, lanzar cosas dentro de ella no es nada difícil y de pronto la princesa azucarada cambió su expresión triunfante a una de desesperación ya que el cuchillo, ayudado por la velocidad de la gravedad y el impulso que le dio Llun, se enterró muy profundo en su lengua y, como toda persona normal, sacarse algo desde muy dentro de la boca resulta en una tarea bastante difícil.

    Se movió de su lugar, haciendo que Llun fallase en entrar a su boca, rebotando en su ropa y cayendo al suelo a una menor velocidad que antes, pero golpeándose aun fuertemente, el impacto fue seco, incluso ella sabía que se había lastimado su brazo izquierdo.

    - ¡Mi princesa! – Gritó el caballero sobre el dragón, viéndola sufrir, dirigió su mirada a la extranjera quien aún estaba en el suelo - ¡MALDITA! – Cayó en picada, el dragón le obedecía y estaba dispuesto a tragársela entera, la desollaría, la trituraría, la perforaría y degustaría como un pedazo de carne más.

    - N-No… – la mirada suplicante de Llun era notoria, buscaba como levantarse a pura fuerza de voluntad, pero temía no ser suficiente, el dragón se acercaba peligrosamente, no se sentía con fuerzas como para poder evitarlo…

    El jinete, al ver que el dragón no tenía intenciones de detenerse al ver como el suelo se acercaba peligrosamente intentó hacerlo obedecer, cabe destacar que falló olímpicamente, lastimándose en el proceso pero también golpeando a Llun, haciéndola girar aun más en el piso hasta dar fuertemente con la pared contigua.

    - ¡INSOLENTE MUJER! – Los nervios de Llun se crisparon, la voz de la princesa azucarada volvía, su rostro denotaba cierta locura, de su boca salía una cantidad prudente de líquido de frambuesa, parecía como si en el intento de retirarse el cuchillo de la lengua se cortó más de lo que inicialmente había ocurrido.

    La desesperación era grande y creciente, la princesa decidió ya no andarse con juegos y tomó a la pequeña Llun mientras le apretaba con su puño, sus gritos inundaron aquel lugar.

    - ¡Te has osado a lastimarme! ¡Como dulce princesa que soy te doy la sentencia más cruel, muerte por tortura! – y de pronto comenzó a azotarla contra cualquier objeto que se le ocurriese, paredes, piso, lo que se pudiera ocurrir, inclusive contra el dragón y su jinete quienes estaban inconscientes en el suelo, Llun era golpeaba sin cesar.

    - ¿P-Por qué? ¿Por qué no aparece? Yo… Yo… – su mente estaba dudando de sí misma, estaba deseperada, su miedo comenzaba a superar su raciocinio, especialmente porque ya anteriormente sabía que había llegado a su quiebre, a su instinto de supervivencia…


    - Eres… ¿Eres tú? –



    - ¡P-Por favor! ¡Te necesito! O sino yo… yo –






    Al final, si bien Llun estaba en la fase crítica del quiebre mental y su instinto de supervivencia estaba al máximo… ella realmente dejó de pelear, dejó de aferrarse a la vida con sus propias manos, la desesperación de un deprimido puede llegar a ser algo demasiado influyente, la negatividad puede sobreponerse a todo, inclusive al mismo instinto de supervivencia.

    Llun yacía ya con pocas fuerzas en las garras de su captora, su cuerpo en general estaba sangrando, moretones también eran fácilmente reconocidos y no se le notaban muchas fuerzas y eso lo sabía la princesa acaramelada, quien la miraba como una sádica a un dulce.

    - ¡Jeje! Eso te pasa por querer meterte conmigo, maldita… ahora, la touche de grâce – nuevamente se la acerco a la boca, esta vez sí estaba dispuesta a arrancarle la cabeza con los dientes, pero antes de poder lograrlo, unas explosiones suscitaron en la palma de la gigante, fueron tantas y grandes que tuvo que soltar a su presa, donde un rápido destello negro la tomó en los aires antes de que chocase contra el suelo.

    Llun seguía consciente y sus ojos a duras penas vieron a uno de sus salvadores; esbozó una sonrisa demacrada por su estado al chico con rostro de pocos amigos de Ryrio, éste la miró de reojo y la dejó en un lugar aparte.

    - Te dije que ibas a morir aquí, de no ser porque la bruja me lo pidió de rodillas no estarías aquí, así que no intentes ni darme las gracias –

    - P-Pero Ry… ¿No te… encargarás del jefe del mundo? –

    - ¡Bah! la bruja tiene controlado todo esto, a mí solo me dijo que te llevara fuera –
    a lo lejos, las explosiones parecían no ser alteradas por la distancia, al igual parecía volver a llover fragmentos de dulces, hasta podría decirse que pequeños pedazos del Castillo Negro, de entre lo que caía pudo reconocer parte de la vestimenta de la princesa azucarada, o incluso partes de ésta… estaba completamente carbonizada ¿en serio sus ataques eran así de devastadores?

    Unos pocos minutos bastaron para que pudieran salir del Magnus Opus, ahí Llun (quien aún seguía en brazos de Ryrio puesto que en serio no tenía fuerzas ni para levantarse) pudo ver el resultado de sus compañeros de segundo año, todos sufrieron en el mundo mental, unos más que otros.



    Llun bajó su cabeza, Baru ya había llegado igualmente y estaba junto a Ryrio y Llun viendo su estado.

    - Llun – susurró la líder del consejo

    - Ryrio, llévame a la enfermería ¿sí? Y-Ya terminé… mis exclusivas – su voz en ese momento podría decirse que se la podía llevar el viento, tenía mucho en su cabeza pero especialmente dolor… no solo físico, sino emocional. Ryrio no tenía de otra, de cierta manera llegaba a comprender su estado, pero igualmente miró a Llun, también se le notaba preocupada pero asintió a aquella mirada, así sin más, el club de periodismo dejó a los demás y partieron a donde su presidenta había solicitado.


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    Amaki

    Amaki Desempolvando~

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    —Bisturí.

    Una voz suave pero profunda invadió un lugar perfectamente iluminado, donde las paredes blancas adornaban todo el panorama, alrededor de la zona se hallaban diferentes contenedores y frascos que contenían tejido orgánico flotando en alguna clase de líquido. Varias camillas y, en ellas, cuerpos, reposaban tranquilamente sin moverse ningún centímetro, algo totalmente normal considerando su naturaleza cadavérica. Si bien el lugar estaba entoldado de una brutal calma, el sonido del objeto punzante cortando suavemente la piel era relajante pero a la vez perturbador; el dueño de esa voz no estaba solo y su acompañante sólo veía todo entre maravillado y confundido.

    Aspirar —volvió a hablar la voz profunda, y como era de esperar el otro individuo obedeció filtrando el liquido que salía de aquel cuerpo en descomposición —. Sutura... —Los hilos que recibió el galeno no tardaron en llegar y él se encargó de penetrar la piel del difunto con tan fina hebra que juntó los músculos ya deteriorados de aquel cadáver —. Biopsia culminada con éxito — comentó nuevamente, antes de llevar el cuerpo hacia una cámara frigorífica para cadáveres, la cual abrió, mostrando otros cuerpos demacrados de diferentes formas —. Muchas gracias por la ayuda, Four.

    Maravilloso... —terminó de decir, absorto en lo que acababa de ver con sus ojos carmesí, todo aquello le resultó tan dionisíaco que su corazón todavía latía muy rápido, tanto así que por un momento temió estar sufriendo alguna clase de hiperventilación —. Nunca creí que el señor Zero me concedería el honor de ver en persona al grandísimo Gild, debo decir que me siento tan emocionado como una adolescente viendo a su ídolo~

    —Tonterías, hiciste un trabajo esplendido; me alegro haber tenido algo de compañía
    —sonrió el otro —. Este trabajo tiende a ser algo solitario, mis niños no merecen ver a papá siempre en esta situación tan deplorable, así que es mejor actuar solo en algunas circunstancias.

    —El señor Zero se siente muy honrado que trabaje con nosotros, aún si su proyecto puede ser algo controversial.

    —No lo ayudaría si esto no tuviera un beneficio para mí y mis niños, él lo sabe muy bien
    —aclaró el rubio, dando una leve sonrisa —. ¿Y tú? No suelo preguntarle a los números el porqué de su decisión de trabajar para Zero, pero no deja de resultarme algo curioso.

    —¿Oh, yo? Es un se-cre-to~
    — su voz cantarina hizo que el rubio subiera sus hombros, pero el muchacho de anteojos dejó de sonreír y procedió se acomodara sus gafas y suspiró —, pero le tengo particular interés a este proyecto, podría ser de gran utilidad a los míos en el futuro, y siendo así... pues... ¿Qué puedo decir? Vale la pena.

    —El sentimentalismo barato no lleva a nada bueno a la larga, ese es el motivo por el que me desligué del consejo estudiantil
    —explicó suavemente y sonrió de forma bastante aterradora —. Salvar a otros tiene un precio, uno muy alto que en algunas circunstancias...

    Me niego a pagar.

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    Una observación bastante frívola si me permite decirlo —rió el otro, cubriéndose el rostro —. ¿Aunque quién soy yo para cuestionarlo? Sólo soy un número cuatro —el susodicho miró su mano, en la cual había un reloj—, y tengo una misión, una muy aburrida, por cierto... ¿Sabe? A veces envidio al pequeño Twelve~ Yo también quería vigilar a los novatos, aish, ¿por qué el señor Zero no me deja esos trabajos? Los míos son taaaaan aburridos.

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    —¿Novatos? —preguntó Gild, algo confundido.

    —Oh, sí, sí, señor Gild... ¿Qué no lo recuerda? Un nuevo año significa nuevos reclutas para el Consejo Estudiantil y para nuestra encantadora líder~

    —Pobres niños, ya siendo parte de una realidad que no eligieron pero que será necesaria para su ingreso al mundo adulto. Una horrible prueba del destino por sus errores del pasado.

    —¿Crees que todos sobrevivan al final de este año, señor Gild?

    —No me gusta apostar sobre vidas humanas, es algo que no es permitido en mi club
    —dijo, severo —, pero la realidad me hace negar. Si el mundo real es peligroso, ¿qué queda para los mundos que son la representación de la desdicha y miseria de la humanidad? Tan solo nos queda esperar que otra masacre no se avecine en Durkheim. Y que las T de tragedias no vuelvan a esta escuela teñida de sangre.

    —Ha sido un placer conocerlo, señor Gild
    —dio una leve reverencia el número y extendió su mano —. Es hora de proseguir mi misión.

    —El placer fue todo mío, Four
    — rodeó la mano de su interlocutor y sonrió.

    —Oh, por favor, llámeme Hannibal, sigo siendo humano, lo somos todos los números bajo las máscaras —terminó y se retiró.

    El número cuatro salió del lugar, siendo iluminado por las luces que provenían de las puertas siendo abiertas, dejando al individuo vestido de blanco en medio del lugar rodeado de cadáveres e instrumentos médicos. El susodicho se quitó los guantes y se puso otros antes de caminar, dispuesto a salir también, pero se detuvo y vio uno de los cadáveres que estaban frente a él.

    —Lo siento...

    Y diciendo eso, se retiró, iluminado por las luces de las puertas.

    * * * * * * * *


    A pesar de los los múltiples eventos que ocurrían en Durkheim diariamente, era innegable que dicho lugar era aún una institución educativa con su propia normalidad y cotidianidad; al menos eso pensaban los estudiantes de primer año, niños inocentes, ignorantes del hecho de que estaban siendo observados y viviendo su vida con normalidad, sin preocuparse por nada más que no fuera estudiar y prestar atención a la clase, como ahora, en la clase de Sor María.

    ¡Ah! La clase de ética, necesaria para entender los significados netamente variables del bien y el mal y como éstos se relacionan con la moral y el comportamiento humano; una clase sumamente importante para encajar en la sociedad, ya que gracias a ella podemos darnos una idea de cómo los demás se interpretan unos a otros.

    Una clase que, si bien no enseña valores académicos, si enseña valores morales que ayudan a fijar la personalidad de cada uno; enseña reglas y patrones que no están obligados a seguirse en los distintos puntos de la vida, pero que permiten fomentar el “buen” juicio y el sentido común.

    ¡Quiero duuuuulceeees!

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    …​

    Sí, esa frase no fue “éticamente” correcta en una situación de clases. La voz de una muchachita fue la que dijo esa frase de forma muy baja para que Sor María no la escuchase, sus bellos ojos azules no parecían tener tanta vida en estos momentos, era como si su llama de vivir se apagara poco a poco, hasta que la voz de un muchacho con cierto tono portugués le llegó a sus oídos.

    — Vamos, no te agobies, Evangeline; si quieres podemos jugar un juego, si ganas te daré algunos caramelos que conseguí del festival de ingreso – dijo el moreno, un brasileño llamado Paulinho.

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    — ¿Eh, caramelos? ¡Sí, le entro!

    —¡Ah, pero calma, dulce señorita! Si quiere jugar, tendrá que pagar una cuota de entrada, serán 0.50 dólares por oportunidad ¿te parece?
    —esta pregunta hizo que Evangeline, la muchachita rubia, inflara sus mejillas con aire.

    — ¿Y volvemos a ello, Paulihno? Si no estuviese en un predicamento con mis niveles de azúcar no lo aceptaría —dijo la chica mientras daba sus monedas al varón de tez morena con una sonrisa en su rostro.

    — Evangeline, tú y yo sabemos que eso no es cierto, ahora jugaremos a cara o cruz, si sale cara tu ganas y si sale cruz, pierdes ¿entendido?

    —¡Lo que sea por esos dulces!

    —Bien, bien, pero baja la voz ¿sí? Aquí no hay devoluciones


    En otro lado de la sección, específicamente en la esquina derecha había tres estudiantes quienes hacían todo lo posible para poner toda la atención a Sor María a pesar de estar tan alejados, dos muchachas y un varón, siendo una de las féminas la que más sobresalía por estar en una silla de ruedas y le faltaba una de sus extremidades inferiores; intentaba leer en calma la lección del día… pero era imposible ya que la otra muchacha parecía no darle tanta relevancia a la materia.

    —¡Wow, Goldia, pero que lindos lápices! Vamos, préstame uno ¿sí? ¿Sí? Prometo que no lo perderé de vuelta, anda ¿Sí? No seas malita

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    Aliki… — dijo la discapacitada mientras se sobaba la cabeza, a su cabeza no le gustaba tener tanto ruido cerca.

    —Anda, Goldia, si quieres incluso puedo llevar tu silla de ruedas ¿sí? Sabes que lo haría.

    —Son lápices bastante comunes, incluso tú tienes unos parecidos.


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    Parecidos, si… ¡Pero no se comparan a los tuyos! Por cierto… ¿Aún está en pie lo de la pijamada de hoy? ¡Llevo unas historias bastante interesantes acerca de maquillaje que quisiera que nos probáramos juntas y…! —El ruido de un libro golpeando un escritorio cercano detuvo a la muchacha de seguir hablando; el varón de ese grupo quedó observando a Aliki con cierto fastidio, se acomodó los lentes cuadrados que tenía y reclamó.

    ¡Por la ideología de Ciudad Centro, Aliki! ¿Podrías calmarte un poco? Ese comportamiento es el que puede enviarte a tener un puesto de trabajador promedio, o en el peor de los casos, hacer que YO tenga un puesto de trabajador promedio. Si tanto quieres un lápiz de esos, toma —y el muchacho tomó el lápiz de Goldia quien en vano intentó evitar que lo tomase y se lo lanzó a Aliki.

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    —¿Ves? Problema resuelto.

    —Thiago… –
    Aliki susurró el nombre del varón antes de sonreírle… y lanzarle el lápiz en toda la frente —. Eso no se hace ¿ok? Solo porque Goldia sea quien es, no puedes tomar sus cosas por la fuerza, tienes que aprender a pedir, no hay que someter – el muchacho se frustró al escucharla, pero no fue como la frustración que sentía Goldia en ese momento.

    —Por favor tierra, trágame.

    —Oh Goldia, pero si la tierra traga a una persona quiere decir que estaría sacrificándose a largo plazo para que la tierra tenga nuevo abono y ésta pueda nutrir de mejor forma a todas las plantas ¿En serio estás dispuesta a eso?
    —una voz suave intentó llegar a oídos de la discapacitada, lográndolo increíblemente, Goldia simplemente suspiró mientras bajaba la cabeza.

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    —No, Fiora, era simplemente un decir… mejor pon atención a la clase ¿Quieres? –

    —P-Pero… ¿no crees que hubiera sido tan bello?


    En la parte delantera de la sección, una muchachita intentaba tomar apuntes ya que Sor María era una ávida al método de enseñanza tradicional, según ella: “lo digital era cosa del diablo” Bueno, sea como sea, se le notaba a esta chiquilla que tomar apuntes no eran lo suyo y, si bien estaba escribiendo, realmente eran dibujos.

    —¿Qué te parece Tabitha? ¿No te parece hermoso?... ¿Me preguntas qué es eso? ¡Oh vamos! No juegues así, esa eres tú… ¿Qué tu cabello es plateado? ¡Claro que no! ¿Te lo has vuelto a pintar? ¡Te lo he dicho varias veces! El pobre de Cory no es capaz de andar dándote tantos lujos, él aún va a la escuela… ¿Eh? ¡Cory, no la defiendas!

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    Esta Tamy… sí que le encanta hablar consigo misma —pensaba para sí mismo su compañero de banco al quien todos conocían como “la calva del poder”… o Krillin, o ya en el mejor (y más común de los casos) El Caillou, por tener sus dos características más prominentes: ser realmente bajito y tener ni un pelo de tonto… especialmente no tener pelo; este también estaba escribiendo en su libreta, pero no exactamente la clase, sino que más bien un intenso régimen de entrenamiento, el bajito realmente gustaba de exagerar, solo a él se le ocurriría hacer 400 sentadillas luego de correr 8 kilómetros cuesta arriba.

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    Prácticamente una buena cantidad de estudiantes no le hacían caso a la maestra de ética y ella lo sabía, haber dado clases desde hace ya mucho tiempo le brindaba sabiduría, esas arrugas que cargaba no eran solamente para aparentar, no, esas arrugas significaba que ella lo sabía todo, después de todo “aquí no se mueve una hoja sin que ella lo supiera de antemano” no necesitó ver siquiera hacia atrás, solamente tomó una tiza y la lanzó directamente a la calva de Caillou a una velocidad sobrehumana.
    Después de ese primer golpe, parecía que la tiza tenía vida propia, yendo rápidamente en dirección a Tamy, sacudiéndole el cerebro seguramente; dio en la frente de Fiora, impactó su pupitre y le dio en la mejilla a Aliki y Goldia a la vez que daba fuertemente en la mesa de la discapacitada, la tiza se partió en dos… una en dirección a Thiago que pudo evitarlo, aunque se le cayeron los lentes en el proceso y el otro pedazo de tiza dio en la parte trasera de la cabeza de Evangeline y terminó en la nariz de Paulihno. Y decían que Sor María ya estaba para el retiro… retiro sus polainas.

    Evangeline Lionheart, Paulihno Pereira, Tamy Foster, Aliki Meimarakis, Goldia O’Connor, Caillou y Fiora Maxwell, a todos ustedes los quiero fuera de mi aula de clase, no hacen nada más que perder el tiempo… ¡Tú también, Jack! ¡Ni creas que no te miré que te echaste a dormir una vez comencé a hablar! Anda, levanta tu perezoso rostro y/o trasero del pupitre y afuera del salón – la madre estaba bastante molesta, su rostro era peor que ver al mismísimo Godzilla en 3D, los chicos intentaron contestar a sus acusaciones pero lo pensaron dos veces…

    ¿Realmente querían enfrentarse al poder de Sor María? Se levantaron de sus asientos (menos Goldia, quien fue auxiliada por Aliki) pero antes de salir, ninguno esperaba que tuvieran a un último “ángel de la guarda”.


    Me disculpa por lo que voy a decir, Sor María, pero no puede sacar a casi el 50% de los estudiantes, en serio, eso va en contra del artículo 15, segundo párrafo de los derechos y obligaciones de…

    —Thiago d’Saint, tú también, fuera del aula, estarás en castigo junto con todos ellos hasta que yo lo diga, que yo recuerde, en mi clase yo mando.


    Bueno, digamos que a ese ángel no le fue tan bien… sintió que algo se rompía dentro suyo, y ahora él y otros ocho condenados más estaban esperando de pie en las afueras del aula de primer año hasta que su maestra les retirara la sanción, los rostros de todos eran bastante desanimados, como si hubieran hurtado algo y los hubieran encontrado con las manos en la masa.

    —La regamos, chicos… y aún siento el golpe con la tiza en mi cabeza.

    —El Caillou tiene razón… aunque bueno, en mi caso la culpa la tienen este par.

    —Oh vamos, Goldia, no exageres ¿sí? Ya sabes que Sor María nunca ha tenido la paciencia de una hermana ¿Verdad, Thiago?

    —Todo mi record perfecto, mi historial limpio y pulcro de ética… ahora manchado por el cruel sentido del humor de la vida ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué les pasan estas cosas a las personas tan buenas?

    —Thiago, no inventes, no es como si…

    —Loca de los dulces, tu no entiendes ¿verdad? Él simplemente está siendo realista, un acto como este simplemente fue un filtro que la sociedad creó y preparó con sumo cuidado y cautela para ejecutarse en este momento con el fin de saber realmente quienes somos, ya fuimos manchados por el sistema y cualquier evento “perfecto” ha sido retirado de nuestro ser… o eso creo
    —habló el llamado Jack con voz inexpresiva.

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    —¡NOOOOOOO! ¡MI VIIIIDAAA! ¡Aliki, devuélvemela! ¡Devuélveme mi vida perfecta!

    —¡A-Ay, Thiago! Deja de agitarme como si fuera una gelatina, además, no debes hacerle caso a Jack, ya sabes cómo es de pesimista.

    —No soy pesimista, soy realista.

    —¿Tan realista como para saber exactamente que acabamos de ser “podados” de los altos estándares de la sociedad?

    —Y luego me dicen que yo soy la loca ¿no es así “Cory”, “Tabitha”? Yo no me ando inventando cosas locas como Fiora, por ejemplo.

    —Todos te escuchamos, Tamy, deja de hablarte a ti misma ¿quieres? Al menos si estoy castigada, déjame tener al menos un poco de paz
    – Goldia se sobaba su cabeza, en serio, ella era prácticamente la única chica “mentalmente sana” de ese grupo, ella… y al parecer Paulinho quien, a pesar de haber sido castigado, aún tenía una mueca graciosa en su rostro… quizás él también estaba chiflado.

    —Ah, esto sin duda me trae recuerdos.

    —No es como si fueran recuerdos bastante agradables, Paulie.

    —Je ¿Tan fácil fui de ser descubierto? Realmente he estado perdiendo el toque.

    —No, no lo es, es que entre tanto ruido, tu rostro silencioso es en lo único que me hace no perder la cordura
    – cualquiera que escuchara eso creería que realmente Goldia le estaba lanzando un piropo al brasileño, pero este no fue el caso, Paulinho suspiró por lo bajo.

    —Sí, es que todo este alboroto me recordó a mi amigo, Oz – de pronto todos decidieron callar, quizás porque ya no tenían nada más que parlotear… o simplemente querían conocer la historia del de tez morena, después de todo, estar en primer año significa que estarías con tus compañeros de salón al menos por 5 años más, así que entre mejor se conocieran, más llevadera serían sus vidas.

    —¿Oz? No suena a nombre de humano.

    —Claro que no, Fiora, era mi mascota, un perro bastante cariñoso que mi tía odiaba sin razón aparente; como todo en mi vida, las decisiones suelen decidirse en base a apuestas… y ahí lo perdí hace unos días, aún estoy afectado por ello.

    —¿Qué pasó con el perrito?
    – preguntó curiosa Evangeline, con un rostro triste.

    —No lo sé, seguro lo envió a la perrera o algo así, nunca fue amante de las mascotas – un nuevo suspiro por parte de Paulinho hizo ver a todos que realmente le había afectado mucho al chico, no fue hasta que Aliki pisó fuertemente el piso que todos recobraron parte de su vida.

    —¡Entonces es nuestro deber ir a por ese perrito! ¡Después de todo, Paulinho lo necesita! ¡Así que, manos a la obra!

    —E-Espera un poco ¿Quieres? ¿Es qué acaso quieres meterme en más problemas?
    — oh no, Thiago no permitiría que nuevamente Aliki lo metiera a él en otro de sus grandes líos, le importaba un comino realmente si iban hasta la china a encontrar al canino, pero se le miraban las ganas de la griega de inmiscuirlo en esta travesía.

    —Solo iremos a la perrera a ver a Oz… ¡Y luego raptarlo! –

    —¡¿Qué?!
    – todos gritaron al unísono.

    —¿Qué? ¿Es qué acaso no ven a Paulinho? Él sufre, yo no puedo permitir que un compañero de salón esté tan triste y decaído ¿No lo crees, Caillou? –

    —B-Bueno, sí, no podemos dejarlo todo así nada más… ciertamente necesita nuestra ayuda –

    —¡Así se habla, Krillin! –

    —Ustedes vayan y diviértanse, no quiero saber nada de mascotas.

    —Oh, Goldia, pero los perritos son tan adorables, seguro que una mascota no te vendría mal ya que…

    —Aliki
    – el tono usado por la nacida en Letzenburg que se hallaba en silla de ruedas, realmente detuvo la siempre radiante viveza de la griega, fue una voz bastante agobiante – por favor, te lo pido, déjame fuera de esto – por un momento, la chica dudó… realmente dudó de su accionar.

    —Y-Yo me quedaré cuidando de ella, así también los cubriremos en caso que pregunten por ustedes – mentir realmente era malo, pero si con ello iba a evitar seguir manchando su récord casi perfecto, entonces Thiago usaría cualquier método.

    —“Cory” dice que no servirá – Thiago volteó a ver a la estadounidense con preocupación – “Cory” dice que no puedes justificar algo así, especialmente porque si lo haces y nos descubren, tu récord se mancharía aún más –

    Un golpe bajo… si, uno muy bajo.
    —N-No, claro que no, a-aún puedo amp-ampararme bajo la ley…

    —No hay ley o estatuto que pueda salvarte de esta, Thiago ¿qué clase de escuela sería si uno pudiera mentir libremente?


    ¡No ayudas en nada, Jack! – explotó de manera graciosa d’Saint contra el canadiense quien no parecía siquiera asombrado, solamente bostezó en consecuencia.

    - Bueno, a mi no me importa quedar manchada si eso significa que seré la que se quede aquí, como lo mencioné antes, vayan y diviértanse chi… ¡O-Oye! – la reservada y seria Goldia se sintió un poco sonrojada al ver que alguien le había levantado de su silla y comenzaba a cargarla en sus brazos al mejor estilo princesa.

    — ¡P-Paulinho! ¡Suéltame en este instante!

    —Tranquila, si te llevamos en brazos nos moveremos más rápido, te lo apuesto –

    —¡Nosotros nos encargaremos de que tu silla no sea descubierta, vamos Evangeline! –

    — ¡Voy detrás de ti, Caillou!
    – y ese par fue a esconder la silla en el último lugar donde alguien pudiera buscarlo… el baño de las chicas (si, Evangeline la guardó, tranquilos, el pelonchas de Caillou tiene dignidad… aunque la idea fue suya)

    Sin un medio como volver a movilizarse de manera normal, Goldia no pudo hacer más que cubrirse el rostro con sus manos ¿Por qué el destino le gustaba jugar así con ella? Lo único que deseaba era pasar su curso escolar de la manera más amena y tranquila posible, pero estos chicos no se lo iban a permitir… bueno “al mal tiempo, buena cara” así que tuvo que resignarse a seguirlos.

    — ¡Bien! Que la operación perro-moreno-dulce-discapacitado… ¡bah! Es muy largo para decirlo, que esta fiesta comience –

    — ¿Pero qué tenemos aquí? ¿A dónde piensan que van?
    – después de la voz de Evangeline, le secundó una voz masculina que no le pertenecía a ninguno de los de primer año, ahí, frente a ellos estaba lo que parecía ser un segundo Jack, solo que este era más alto, se le miraba más lleno de vida y, porque no, hasta más guapo con su cabello negro bien peinado y esos ojos escarlatas brillantes, vestía pulcramente el uniforme escolar y se le miraba una banda naranja cruzando su pecho.

    —¡Fillmore, guardián del pasillo! –

    —Le has fallado al nombre, querida, es más probable que el pequeño, falto de cabello, sea más ese personaje que yo, pero sí, yo soy.

    —Hermano ¿Qué tienes que hacer aquí? Pensé que las clases de cuarto año te tenían atado.

    —Oh, por supuesto que sí, justo ahora estoy haciendo trabajo para ello
    – dijo mientras señalaba su banda que lo acreditaba como miembro de la moral pública.

    He leído de ustedes, el comité de la moral pública, quienes evitan que causen mayores desastres los alumnos de grados inferiores, porque los superiores están demasiado ocupados con sus estudios que no pueden causar caos, tú… ¡Hannibal Smith! – Todos quedaron con sus ojos como platos, las palabras de Evangeline eran demasiado exactas.

    [​IMG]

    —¡Maldición! ¡Evangeline está tan privada del azúcar que ha comenzado a devorar información útil! – El Caillou era el más impactado. Hannibal dejó escapar una pequeña sonrisilla, ciertamente la situación se ponía entretenida.

    —Bueno chicos, sé que están castigados así que tendré que hacerle una pequeña compañía, después de todo, Sor María me dijo que no podía quitarles el ojo de encima – Y mientras todos quedaban en shock porque un nuevo obstáculo se les interponía en su camino, Thiago se alegraba en demasía…

    Pero claro, las cosas nunca saldrán tal y como el “señorito odioso” lo quiere.

    —¡Rápido, dispérsense! – Todos (incluido Thiago, quien fue halado de su camisa por Aliki) corrieron en dirección opuesta a Hannibal… todos menos Jackal (quien había dado la orden de escape), El Caillou y Tamy.

    —Yo me quedaré a defenderlos! ¡Será todo lo del comité de moral que sea, pero no nos detendrá en obtener al Orbe Z, mejor conocido como Oz! –

    —¿Huir? Es mi hermano
    – dijo sin mucho problema Jack – No huiré de él.

    —Jack… “Tabitha” dice que huyas o te va a cortar el brazo.

    —¿Eh?

    —Así como lo oíste, hermanito… huye o tus brazos serán míos
    - ¡Ese no era su hermano que tanto quería! Tenía una especie de sed de sangre, oh, en serio… sus ojos parecían ver sus manos como sus nuevos juguetes médicos, Jack no era tan asiduo a ese sentimiento que rápidamente miró a Tamy, ésta asintió y le indicó un camino a seguir por el cual ambos corrieron como si su alma se la llevara el diablo.

    Hannibal estaba jugando, por supuesto, ciertamente jugar con los alumnos de primero siempre era algo divertido, y hoy quería tomarlo todo con calma ya que después de todo era un día espléndido. Rápidamente Hannibal intentó tomar de la cabeza a El Caillou, pero éste con su tamaño y movimientos elusivos le estaba “complicando” la labor.


    —¡Vamos, no te muevas, ¿no ves que te quiero agarrar?! —canturreó haciendo alusión a una serie televisiva de hace tiempo; no fue hasta después de una serie de intentos que logró su cometido, una vez en ello, el varón levantó a El Caillou con sus manos, quien gritaba desesperado, en serio no esperaba ser atrapado tan pronto —. Te tengo~ -

    —¡AHHHH, GOLDIAAA! – Aliki y Evangeline pudieron escuchar el grito desesperado de su compañero con suma claridad (los demás también pero en menor medida)

    —¡Krillin! —gritaron el par de féminas que bien se conocían el segundo apodo de El Caillou, el resto los miraron con unos rostros de “¿qué diablos está pasando aquí?”

    —¡Krillin se ha sacrificado por nosotros! ¡No podemos decepcionarlo!

    —¡Tal y como lo dijo Eva! Encontraremos el Orbe Z y pediremos que reviva a Krillin.

    —Evangeline, Aliki, por enésima vez, mi perro se llama Oz, dejen de darle nombres raros
    —pidió Paulinho aún intentando comprender todo lo que pasaba, no podía siquiera ni decirles que El Caillou ni muerto estaba… bueno, quizás muerto de miedo eso sí… tampoco podía llevarse alguna de sus manos a la cara porque en ellas llevaba a Goldia quien, en su honor lo hizo.

    —Uno menos, voy por el resto~ —volvió a decir Hannibal mientras dejaba a El Caillou recostado en un muro, se había desmayado, debía comenzar a regular un poco su mirada asesina… después de todo lo que tenía frente a él era un novato, no un distrés—. Jugar con ellos nunca hace daño, pero le tengo envidia a Twelve, ojalá Zero me hubiese dado su rol…ver a los nuevos reclutas siempre es fascinante, aunque de haberme elegido, Twelve no hubiera podido jugar con estos muchachos a como se debe, ya después me desquitaré con él – susurró antes de volver a su rol de “guardia de la moral pública”.

    Los de primero decidieron huir por todos lados de la escuela para no ser atrapados, y aunque Thiago y Goldia estaban ligeramente fastidiados con esto, la frustración de la chica simplemente era mayor a la del varón.

    Seguramente… los de segundo año lo han de pasar mejor… seguro hasta mejor me iría.

    Oh Goldia… cuan equivocada estás, querida.

    * * * * * *


    La situación en el Durkheim E-Sports Branch era grave; los mundos artificiales se revelaron un reto para los novatos los cuales estaban en camillas. La líder del consejo estudiantil inmediatamente dio una orden a Lassie, la cual se puso en una posición de alerta y puso su mano en su frente en una posición militar tremendamente disciplinada. La preocupación de la pelinegra era evidente y la chica con nombre de can no podía subestimar las órdenes de su superior.

    ¡Llama a Kisa, Lassie! —ordenó.

    ¡S-sí! —dijo ella, el sonido de los disparos se escuchó, el sistema de seguridad de la zona era infalible —. ¡Waaah! ¡E-estoy bien! —clamó, levantando una mano, debía ir inmediatamente a buscar a la albina.

    Lamentablemente, la chica con nombre de can tropezó con un peluche de Pikachu que se encontraba en el lugar, su cuerpo se abalanzó hacia adelante y no pudo mantener el equilibrio. Lassie quiso gritar pero notó que había caído en algo suave con un olor masculino que mezclaba el desodorante y alguna colonia fresca para nada intoxicante. Al abrir sus ojos se dio cuenta que vio una figura alta, eso la hizo perder el equilibrio aún más, pero el individuo frente a ella la sostuvo de la cintura y evitó que eso sucediera acercándola más a ella.

    —¡S-señor Gild! —dijo algo confundida con la cabeza aún girando y conteniendo un leve grito.



    —Vaya Raziel, nunca pensé que alguien tan honorable como tú entraría a un club que no es suyo sin ninguna invitación. Me sorprende que hayas decidido algo tan osado, sabiendo que es un grave delito y que Ari puede tomar cartas en el asunto apenas regrese — explicó el rubio de mayor altura, hasta que observó a los muchachos en camillas.

    —Gild luego... luego explicaré esta situación, ¿puedes ayudar a los chicos? — Barbara se acercó a Gild que entrecerró sus ojos y no dijo nada —. ¿Gild?

    —Andando, debemos ir a la enfermería de inmediato, mucho de estos chicos pueden morir desangrados mientras hablamos
    —explicó mientras corría y sostenía algunas camillas.

    [ * * * * * * ]


    Dos individuos habían llegado a la enfermería antes, el tiburón y la periodista se hallaban en la cama más alejada, mientras; sentado al lado, el gitano se encontraba observando a su jefa con un leve deje de decepción, la chica se hallaba meditabunda, triste y con los ojos rojos, había llorado demasiado, pero lo más triste era que esas lágrimas no eran algo nuevo, el año pasado una escena así ocurrió y todo aquello era un horrible dejavú que no quería volver a repetir y, sin embargo, allí se hallaba, siendo víctima de su nuevo fracaso. ¿Es que acaso estaba destinada a fallar? ¿Acaso jamás tendría su arma? Era algo que la atormentaba: ¿Por qué para todos era tan fácil y para ella no? Todos esos pensamientos aumentaron en auge, cuando un suspiro provino de su subordinado, Llun sabía lo que diría y aún así no se encontraba preparada emocionalmente para tolerar las próximas palabras del escualo.

    —No lo puedo creer —susurró Ryrio mientras veía a la chica en la cama, estaba llena de vendas que él mismo le había puesto —. Al final le diste la razón a Raziel.

    —Déjame sola
    —se cubrió Llun con una sábana —. No necesito más de esto...

    —No puedes esconderte toda tu vida, Llun
    —dijo el chico tiburón sosteniéndole la mano, impidiendo que ésta se cubriera más —. En algún momento de tu vida tendrás que afrontarlo, nadie puede ser tan inútil, sólo tienes que intentar hasta que...

    —¡¿Podrías por favor entender que todos tenemos un límite?!
    —gritó la chica con todas sus fuerzas, el gitano frunció su ceño.

    —¡Ni siquiera lo estás intentando! —respondió el de mirada desafiante —. ¡Todos pueden...!

    —¡Yo no! ¡Yo no puedo! ¡Así como tu jamás pudiste derrotar a Zero...!
    — y listo, una herida fue abierta en el tiburón que extendió sus ojos —. ¿Sabes qué? Sí, ambos somos perdedores, ambos lo somos porque yo no puedo sacar una estúpida arma y tú no pudiste derrotar a ese tipejo. ¡Quizá por eso trabajamos juntos! ¡Porque ninguno de los dos vale nada!

    —Tú debes intentar...

    —¡Todos tenemos un límite! ¡El mío es esta estúpida prueba y el tuyo fue Phantom Skater! ¿Por qué no puedes entenderme?
    —los ojos de la chica iniciaron a lagrimear y su voz se quebraba —. ¿P-por qué, Ryrio?

    —Porque tú no puedes saber cuáles son tus límites si ni siquiera has iniciado. ¡Entiéndelo! ¡Y deja de ser tan terca!
    —clamó Ryrio con fuerza —. Eres sólo una estúpida niña mim-

    Y entonces sucedió, un ruido secó llenó la habitación, un ruido potente y terriblemente imprevisto. Los ojos del escualo se abrieron más, lleno de sorpresa y, al darse cuenta, la mano de la chica llegó a su mejilla. Llun le había tirado una bofetada con todas sus fuerzas y sus lágrimas caían como ríos salados por sus ojos.

    —¡TÚ NO SABES DE LO QUE HABLAS!

    Ryrio no habló se quedó en silencio unos segundos y se sostuvo la mejilla, no dijo nada y Llun pronto se dio cuenta de lo que había hecho, quiso pedir disculpas pero una suave risa del varón invadió la habitación.

    —Eso... um... dolió —el búlgaro dio una media sonrisa.

    —Y-yo... Ryrio... lo... lo... lo sien-

    —No eres tan inútil como crees, esa bofetada dolió lo suficiente como para que te saque una denuncia
    —subió sus hombros y continuó sonriendo —. Y no lo digo para consolarte, eso sería una estupidez.


    Llun pestañeó tres veces sin comprender qué había sucedido, realmente no lo comprendía, pero se limpió las lágrimas con el antebrazo.

    Debes ser el único hombre feliz de recibir una bofetada, no lo comprendo. Realmente no lo comprendo. —la chica dio una suave sonrisa —. Gracias Ryrio.

    —No lo hice para consolarte, realmente me dolió la bofetada
    —dijo, serio —, Jefa ya lo sabes, ¿no?

    —¿Uh?
    —preguntó la chica.

    —Yo este año me gradúo, no estaré más para salvarte el pellejo ni para ayudarte con el club, tienes que aprender a caminar con tus propios pies o estarás jodida —su voz fue directa —. La bruja tampoco estará, y Raziel tiene muchas posibilidades de ser el nuevo líder del consejo, puede que lo odies pero tiene el mérito suficiente para serlo, estarás sola, realmente sola, por eso si te caes, levántate hasta que lo logres. Al final, sólo toca caminar, hasta el frente, eso hacia yo cuando Zero me hacia comer el polvo, levantarme y seguir intentando.

    —¿Aún lo sigues intentando? Incluso si dices eso, tú no lograste que Phantom Skater perdiera su puesto, tú no lograste...

    —Lo fastidié lo suficiente para sentirme bien conmigo mismo, con eso me doy por bien servido
    —dijo el chico tiburón —. Al final del día, Zero sabe quién soy y jamás osará confundirme con Dario. Y al final esa era mi meta, ¿no? Que alguien sepa que soy más que un clon de mi hermano mayor. Derrotarlo o no, bueno, es un tema más complejo, pero estoy satisfecho conmigo mismo por no lanzarme hacia atrás. Supongo que es una maldición que tengo por haber tenido de maestro a Adrien, soy demasiado terco para que los fracasos me hagan ceder. Continuar, sólo eso queda.


    El sonido tempestivo de varias camillas llegando alertó al dúo que pudo observar a un individuo con una cabellera rubia entrando frenéticamente al lugar y acomodando sueros y otros objetos médicos en la enfermería, ignorando magistralmente lo demás. Incluso se dio el lujo de tomar su brazalete y dar un mensaje con éste.

    —Kisa, favor de venir a la enfermería, tenemos un código amarillo, repito, tenemos un código amarillo.

    —Q-quiero... un balón de fútbol
    —gimió Sofia suavemente.

    —Y asegúrate de traer un balón —culminó Gild —... de fútbol.

    Gild inmediatamente corrió y movió uno de los cuadros de la enfermería, el cual era más bien una especie de mapa que ejemplificaba los sistemas corpóreos, en ella había un botón que mostraba un globo ocular metálico que se movía, Gild mostró su brazalete y el ojo bionico inició a escanear, liberando una especie de láser holografico azul. El lugar mutó, llenándose de un aura ligeramente amarilla que relajaba los músculos de los pacientes del rubio y algunas heridas superficiales se cerraban lentamente.

    —Uaaaaa... ¿Es que me fumé algo y lo olvidé? —dijo Rabsun, sintiendo ese efecto similar al de algunas drogas psicotropicas relajantes que había consumido de algunos hongos —. Se siente geniaaaal...

    —Es el efecto del Engelsflügel
    — explicó Gild veloz, sin desconcentrarse de su trabajo—. Es un acelerador de la reproducción celular y ayuda a la producción de células madres lo que ocasiona una curación veloz. Lamentablemente, su efecto desmesurado puede provocar la aparición de tumores o cáncer —El muchacho se acercó a Franco que poco a poco despertaba de la inconsciencia.

    —¿Dónde estoy? ¿Y quién eris weón?

    —Todo está bien, tranquilo...
    —Gild lo examinó —. Heridas de balas...

    —Señor Gild, disculpe la tardanza
    — Una figura casi fantasmal apareció en el lugar, cargaba un balón de fútbol que Gild tomó y se lo entregó a Sofia —. ¿En qué puedo ayudarlo?

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    ¡Oh! ¿Puedo ayudar yo también? No me encuentro taaan mal, y soy muy bueno con las ranas —susurró Emil, sus amigos conscientes temblaron al escuchar esa petición.

    —Tus músculos parecen tensos, debo hacerte una prueba toxicologica para crear un antídoto en caso de una sobredosis de estimulantes —explicó Kisa —, así que por favor, siéntate, no tardaré mucho, me aseguraré de que no sea doloroso y puedas ayudarnos si deseas.

    —¡Arrrrght! ¡Weeeeón! ¿Pero qué estás haciendo?
    —dijo Franco al sentir que estaba en una posición bastante extraña —. ¡H-hey!

    —Te estoy sacando las balas, es muy peligroso que estén dentro de tu cuerpo, luego te deberé hacer una TAC para determinar la posible ubicación de otras en tu sistema
    —Gild habló profesionalmente, y luego dirigió su mirada a otro lado, viendo al moreno —. Kisa, cuando termines con Emil, acércate al otro chico —dijo, refiriéndose a Jesús —. Él parece bien en el externo, pero necesitamos pruebas de cómo se halla en el interior.

    —¿Sabes mi nombre? —
    Emil entrecerró sus ojos, él en su vida había visto al rubio de cuarto año, éste asintió pero estaba tan concentrado en su trabajo que no dijo más.

    —¡Yo estoy bien! ¡Mi tomodashi Reiji no despierta! ¿No está muerto? ¡¿No?! ¡Reiji! ¡Reiji! —movió el mexicano el cuerpo del pequeño asiático que no daba señales de vida.

    —Yo... ayudaré... —dijo Llun —. ¡Cuenta conmigo, daddy!

    —¿Te sientes bien, pequeña? Incluso tú te ves en muy mal estado.

    —Um...
    —ella bajó su mirada —. Aún así... no puedo quedarme aquí mirando... ¡Ayudaré a Sofia porque prometió ayudarme con el periódico!

    —¿Tú como te encuentras?
    —preguntó Gild a María que asintió —. Me encargaré de tus heridas, sé que acabas de despertar de la inconsciencia, pero quiero que sepas que todo está bien y que nos vamos a encargar de esto. ¡Kisa! ¿Cómo se encuentra Emil?

    —Mejor, señor, acabo de darle un antídoto, no tiene heridas graves y puede ayudar.

    — Ohhhh, perfecto
    —Emil parecía estar en la gloria.

    —Ayuda a esta chica, por favor —ordenó Gild y se dirigió hacia Reiji —. No hay pulso... está clinicamente muerto ha sufrido un enorme shock —Gild se acercó e inició a hacerle un masaje cardíaco —. ¡Kisa! ¡Cuando termines prepara el desfribilador!

    —No... mi tomodashi no... ¡Apenas nos estábamos conociendo!
    —gritó Jesús algo triste por lo que estaba sucediendo.

    —Kisa, cancela la petición, la frecuencia cardíaca se está recuperando, el masaje cardíaco funcionó —suspiró, algo más calmado.

    —¿D-dónde estoy? —La tímida voz del japonés llenó el lugar —. ¿Eres un ángel? Woaaa... de verdad son muy hermosos.

    —¿Uh? ¿Gracias? No, no, soy Gild, el líder del club de ciencias: Área 2. Estuviste muerto por algunos minutos, bienvenido de nuevo a la vida
    —sonrió el alemán.

    —Tranquila, todo estará bien —Calmó Kisa a Kristina que todavía estaba confundida, la albina había cubierto su cuerpo con una sábana y le había conseguido algunas prendas, misma cosa para los demás, eran uniformes escolares nuevos —. Me encargaré de tus heridas y también las de su rana. Por ahora necesitaré suturar le herida de tu ojo. Lamento si te hago sentir algo de dolor...


    Así los deprimidos se encargaron de ayudar a los demás chicos a una gran velocidad, la ayuda que proveía del EF también era invaluable pues muchas heridas menores no serían un problema. Barbara suspiró calmada, y una leve sonrisa se posó en sus labios: felizmente ninguno de los novatos había perecido en su labor, eso la calmaba mucho, pues como líder del consejo estudiantil tenía que proteger a los más pequeños. Ryrio se cruzó de brazos, y guió su mirada suavemente hacia la pelinegra que miraba todo, estaba quieta y su sonrisa velozmente se borró, recuperando sus facciones preocupadas que al tiburón hacían fruncir su ceño, no era que le molestara verla preocupada, sólo que no había razón para estarlo. Los muchachos estaban bien y eso era lo primordial, al menos para ella, ¿no?

    —¿Qué te pasa? —le preguntó.

    —¿Uh? N-nada... —contestó Giolitti, mirando al suelo —. Sólo pensaba en lo mucho que trabaja Gild; parece estar en un trance cuando está cumpliendo su labor. Lo envidio un poco, siento que él hace un gran trabajo y ayuda a los muchachos, cosa que yo...

    —Tú no eres una deprimida, yo tampoco puedo ayudarlos. Nuestra labor consiste en salvar sus traseros con nuestras habilidades destructivas, no en curarlos
    —Ryrio era rudo, pero Barbara comprendía a qué se refería el tiburón —. En todo caso, bruja. Deja de mirar a estos chicos como si fueran tu último legado, no lo son.

    —¿Legado? No... para nada, no quiero tomarme ninguna clase de crédito por sus méritos personales
    —negó Barbara con las manos —. Ellos han logrado invocar sus armas sin ayuda mía y todo lo que lograrán será sin mí, no son mi legado, son chicos habilidosos con sus propios dotes. Yo sólo soy su guía.

    —Es tu última camada, ¿no? Luego de esto... los próximos novatos no estarán bajo tu ala protectora. Es normal si quieres darles una atención más cercana a estos chicos, pero la idea tampoco es que te conviertas en una segunda Adrien, tienen que aprender a sufrir y que la realidad no los golpee directamente como me sucedió a mí, a Gild y a mis compañeros.

    —Luego de esto... sí...

    —¿No sabes qué harás luego? Has sido la líder del consejo por demasiado tiempo, quizá cuando te gradúes puedas ser sencillamente tú y no la figura de autoridad que todos admiran.

    —...Como si fuera útil para otra cosa
    —sonrió la chica con un deje triste—. Siempre voy a admirarte, Ryrio. Tú sabes qué hacer con tu vida luego de graduarte, yo... aún, no tengo idea. Es difícil saber qué hacer con tu vida, cuando esta escuela, por mucho tiempo, ha sido mi vida.

    —Sólo haz las cosas que haces ahora, quitando esta labor en la escuela, luego tendrás tiempo para pensar en tu futuro.

    —No es que haga muchas cosas... sólo ayudar a los muchachos y estar contigo.

    —Eso no está mal.

    —Eres un gran amigo, Ryrio, gracias
    —agradeció la muchacha de cabellos negros, el tiburón no dijo nada. La líder dio una suave risita —. Por cierto, gracias por animar a Llun, ni yo hubiera podido hacer un trabajo tan bueno; me alegro que ella tenga alguien tan valioso como tú en su vida.

    —Eres igual a Dario, tsk
    —dijo él, mirando a otro lado —. Nunca entienden realmente cómo son las cosas.

    —De todos modos... creo que sé qué haré
    —ella susurró suavemente.

    —No me hagas enojar —entrecerró sus ojos el chico tiburón —. Ni siquiera deberías estar pensando en esa posibilidad.

    [ * * * * * ]


    Cuando Gild y Kisa terminaron, los chicos se hallaban llenos de vendas, algunas heridas menores y banditas que ocultaban algunas heridas, pero principalmente estaban vivos. Eso era lo primordial, Gild decidió apagar el EF y se sentó en un asiento, estaba sudando y respirando agitadamente al igual que Kisa; vario se cuestionaron por qué el deprimido mayor no había llamado a más chicos de su club, pero al parecer el mayor tenía sus propios motivos que no quería revelar. Ese tema se volvió poco importante cuando Sofia miró para todos lados, intentando buscar a la figura de Twelve, no lo había visto en el laboratorio cuando salió del Magnum Opus y lo más probable ahora es que se hubiera fugado con Splinter.

    —¿Dónde esta Twelve?

    —¿Twelve? Oh cierto, Four me dijo que estaba con ustedes
    —Gild se tomó el mentón y pensó en algo —. Lo más probable es que se haya ido a entregarle su reporte a Zero. Es un muchacho muy empeñado en su labor como Número, como todos ellos. Dignos de admirar si me permiten decir.

    —Tú eres el famoso Gild, ¿no? Raziel habló bastante ti
    —dijo Kristina mientras sostenía a su ranita.

    —¿Famoso? Vaya, no creí que lo fuese. Qué honor, que Rawwrziel piense en mí tan profundamente —ese tono de burla denotó a todos que Gild se mofaba también del chico en silla de ruedas.



    —Hablas del diablo y aparecen los cuernos. ¿Qué te trae a esta humilde enfermería, Raziel? —con una encantadora sonrisa, Gild recibió al inglés.



    —Sí, el señor Raziel tiene que decirles algunas cosas antes de...

    Lassie no pudo terminar lo que iba a decir, pues Raziel se inmiscuyó en su conversación.



    —Raziel — Barbara interceptó al inglés que quiso escribir algo, pero se detuvo unos segundos, dio la espalda a todos.



    —¿Verdadera naturaleza? ¿Es qué acaso no hace mundos artificiales y ya? —María no comprendía qué más pudiera hacer esa máquina, pero Raziel continuó dándoles la espalda a los novatos, no por miedo ni vergüenza sino para evitar ver sus rostros confundidos que únicamente lo hacían enojar.



    —A ver güero, más lentito... ¿Qué se supone qué es eso? —Jesús no comprendía lo que quería decir el chico en silla de ruedas, ya se esperaba un insulto acerca de su tono de piel o lo que sea, pero prefería eso que vivir con la duda.



    —Oye weón, ¿te creí que todos somos como tú? No se entienda una mierda.

    —Uh... lo que el señor Raziel intenta decir es que los mundos artificiales como tal... no son artificiales. Los mundos donde ustedes estuvieron, fueron mundos mentales reales con jefes reales y familiares reales, dichos mundos fueron alterados para agregarlos sin la necesidad de que el portador del mundo mental esté durmiendo. Es algo difícil de explicar, pero... es como si la Magnum Opus les dé las cualidades de los familiares, ayudando a que ustedes puedan entrar al mundo mental. ¡Uuuh! Sé que es algo curioso pero... este sistema sigue en beta, al igual que el Belzebub Encoder Language, el sistema B.E.L que ayuda a que el señor Raziel se pueda comunicar con ustedes. Verán el sistema de Adición Dimensional Doppler permite agregar objetos o personas dentro de los mundos mentales, pero no podemos quitar cosas... porque de hacerlo, podríamos alterar la estabilidad de dicho mundo, causando un enorme caos que puede determinar la muerte de los incursionistas y daños irreparables en la psique del popular
    —La explicación de Lassie era complicada, pero era mucho más entendible que la de Raziel —. Otra cosa es que sólo funciona en Mundos Mentales Inmaduros, o sea, en estudiantes de primer año que todavía no han formado una psique del todo estable y está en constante modificación. La ventaja del AAD respecto a únicamente entrar a los mundos mentales es la posibilidad de monitorear sus frecuencias cardíacas y ondas cerebrales en tiempo real, cosa que en incursiones normales no podemos hacer por la constante pérdida de señal debido a las ondas inestables de los mundos mentales. Es por eso que preferimos ese método para liberar las armas de los novatos.

    —Es decir... a ver parce... ¡¿Entramos a mundos mentales reales de estudiantes de primer año?!
    —Sofia no se lo podía creer.

    —esta vez fue Barbara la que habló, logrando que todos voltearan a verla —. Aquí en Durkheim tenemos una filosofía que ha pasado de generación en generación, lo pensó Adrien, el líder del consejo antes de mi persona y lo pensó, a su vez, mi líder del consejo estudiantil. Verán... —Barbara mostró un rostro serio que luego se fue enterneciendo de a poco —. Nosotros, estudiantes de Durkheim, debemos siempre proteger a los estudiantes más jóvenes, pues son ellos el futuro de esta academia, no... de la humanidad. Ustedes acaban de proteger a estudiantes de primer año de sus demonios internos, son los más pequeños de la escuela y ustedes son sus superiores; misma cosa sucederá con los estudiantes de tercero que deben protegerlos a ustedes.

    Lassie y Kisa asintieron silentes; Llun volvió a sentirse deprimida pero no dijo nada; al final era cierto todo lo que decía la líder del consejo.

    Y los estudiantes de cuarto deben proteger a los demás —Aquello llegó a Raziel y Gild que no dijeron nada; ambos eran líderes de clubs —. Y finalmente... nosotros los veteranos, debemos proteger a todos con nuestra vida: Yo, como líder del consejo, Zero como mi contraparte y Ryrio como un estudiante veterano.

    —Tsk
    —bufó el chico tiburón.



    Esto no dolerá —Lassie sacó una especie de pistola de la silla de ruedas de Raziel y la usó para liberar una especie de láser holográfico encima del pecho de la muchacha de grandes dimensiones que únicamente escaneaba —. Listo, arma registrada en el inventario. El escáner dice que nos encontramos delante de una peso pesado.



    —¡Sí, señor Raziel!

    La chica determinó los roles de todos y agregó aquella nueva función a los brazaletes de los chicos. Raziel escribió algunos insultos muy de mala gana, estaba pensando en retirarse luego de una última función, hasta que el chico sintió algo de peso encima de su silla de ruedas, Raziel emitió un suave gemido con su voz rasposa, no podía emitir palabras pero sí sonidos. Y era irónico lo mucho que se diferenciaba su voz sintética de sus sonidos bucales.




    Mi vida, no soy perra de Zero, yo tengo mi propio club —Oh sí, esa figura era nueva para los susodichos, era una chica alta y esbelta de cabellos castaños, con unos afilados dientes, estaba sonriendo, y se encontraba en la silla de ruedas de Raziel, rozando su mejilla contra la de éste —, pero puedo ser tu perra cuando quieras, nene~

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    —¡Pero si ya estoy con él! —canturreó Ostara.

    —Hola Ostara, hace un tiempo que no te veía, creo que desde la reunión que el Señor Zero hizo hace poco — saludó Gild con la mano alzada y una gran sonrisa.

    —Sí, donde demostraste tener ciertas fascinaciones raras, guil-guil~ Lo que tienes de hermoso, lo tienes de perturbador —dijo ella con una sonrisa, sin bajar de la silla de ruedas de Raziel.

    —Bueno, a veces las cosas más extrañas vienen en paquetes hermosos
    —dijo él, bromeando.

    —Oh, querido, a mí no me molestaría verte el paquete —aquello hizo que Gild se sonrojara hasta las orejas y no dijera nada, el rubio curandero se fue corriendo, al parecer era muy tímido con esos temas, Kisa lo siguió, quizá para tranquilizarlo. Ostara continuó rozando su mejilla con la de Raziel haciendo que éste la levantara con sus extremidades robóticas —. Ah, Raziel, eres mi hombre perfecto.

    —¿Uh? ¿Por su inteligencia y carácter fuerte?
    —preguntó Kristina, no encontraba otras cualidades en Raziel para que una chica se fijara en él, quitando eso, el rubio amante de la tecnología era un ogro de primera y más un demonio que una persona.

    —Por supuesto que no —negó la chica, rodeando su brazo en el cuello de Kristina —. ¿Es qué no lo ves? Es un hombre rico y destinado en morir en pocos años. ¡Es perfecto!

    —¿Y quién eres, weona?
    —preguntó el chileno, algo conmocionado por la nueva figura.

    —¡Pero si ya dijeron que me llamo Ostara! Buuuh, pero por ti me presento, precioso, amo tu acento — guiñó el ojo, causando un mix de desconcierto y asco en el chileno —. Los he estado viendo todo este tiempo, ¿sabes? Desde antes que entraran a la dirección —La chica se acercó a Reiji y lo tomó del mentón —. Siguiéndoles de cerca, muuy de cerca, sencillamente no me vieron, pero siempre estuve con ustedes. Eeeen fin, soy la líder del Club de Ocultismo, líder de los asociales, puedo leer el futuro y sé que no lo tienen muy radiante.

    —¿C-cuál es mi futuro? —
    tartamudeó Reiji, traumado con la idea de que las cosas le fueran mal.

    —Tu futuro... ummm... — la chica miró las manos del japonés, tenía las huellas dactilares quemadas al igual que los brazos que estaban cubiertos de vendas, al parecer las quemaduras que le dejó su arma habían dejado un daño más que sólo psicológico, sino que el dolor físico aún prevalecía —. Veo dos cosas, bueno... tres...

    —Oh dios no... si llega a cuatro es shi, el número de la muerte.

    —Sí, tres cosas, tranquilo...
    —explicó la chica seriamente —. Estás tú, está tu amigo de piel oscura y estoy yo.

    —¿Qué va a pasar?
    —Reiji estaba asustado y la gitana lo sabía, sentía el miedo del pobre asiático.

    —Tendremos un trío... ¡Lo vi claramente! —Shirai se quedó callado y el mexicano tosió un poco, logrando que Ostara riera a más no poder —. ¡Oh, por dios! ¡Son tan divertidos! Los voy a invitar a una de las incursiones de mi club, son las mejores, eh. ¡Jajaja!

    —Woaaa, esta mujer se ve que es libre como el viento, aunque por favor... Jolie es demasiado joven para escuchar estas cosas
    —dijo Rabsun, ocultando algunas hojas de su planta, a modo de taparle los oídos para que no escuchara esas propuestas.

    —Oh vamos, las plantas tienen que crecer algún día, precioso —dijo ella, dándole un codazo al portugués —. Por cierto, ¿hay algún asocial aquí? Me muero por saber, quién será el nuevo o la nueva miembro de mi club.

    —Eh... ¿Yo?
    —Sofia se señaló a sí misma y Ostara se acercó, la abrazó como un oso de peluche —. ¿Eh?

    Awwwn, eres adorable. ¡Te voy a raptar! Es más... —Algo sonó en el bolsillo de Ostara, era su celular —. Oh, es ese tonto de nuevo, ujum... cierto, Sofi-sofi, un regalo de tu jefa — la gitana se acercó a los labios de la colombiana y le robó un beso sin pensar en más —.Como les decía; están invitados a una súper incursión. ¡Tú también Ryrio! ¡Lleva a tu novia contigo!

    —Jódete Ostara, sabes perfectamente que la situación no es así con Barbara.

    —¿Eh? ¿Eh? No lo entiendo
    —La líder del consejo no comprendía que estaba sucediendo.

    —No te preocupes, aunque estés tomado, sabes que puedo atenderte cuando gustes, primito~ —dijo la gitana, guiñando el ojo.



    ¡Adios, tigre, grrr! —comentó Ostara mientras levantaba la mano. Raziel no dijo nada y sólo se retiró —, como les decía, los quiero invitar a una incursión muy especial. Zero me la dejó a mí, pero... ¿Por qué no invitarlos? Así de paso les muestro las bellezas de mi club, no crean que sólo Raziel se divierte.

    —Invita a los novatos, no a nosotros...
    —Ryrio clavó sus ojos en su prima, odiaba el carácter de la fémina de su familia que subió sus hombros —. Además si te la dejó Zero tiene cierto grado de peligrosidad que quizá sea demasiado alto para estos mocosos, no deberías ser tan imprudente.

    —¿Demasiado alto? ¿Nivel alto de peligrosidad? ¿Está Adrien por aquí? ¡Me pareció escucharlo!
    —se burló la gitana, mirando a su primo que gruñó y apretó los puños —, no fue una invitación realmente, ¿sabes? Fue una orden, una orden de Zero. ¿O no líder?

    —S-sí... es algo que Zero haría
    —agregó la chica, mirando al suelo.

    —Ya la escuchaste —completó Ostara, mostrando sus afilados dientes y sonriendo de forma triunfante, se acercó a su primo y puso dos dedos en el pecho de su pariente—. No lo contradigas, primito. ¿O quieres terminar muerto mañana?

    —Cállate
    —desvió su mirada —, en todo caso... ¿Por qué debemos ir la bruja y yo? No creo que requieras nuestra ayuda.

    —Pensé en ti porque eres miembro del club de periodismo, ¿no? Seguro a Llunita le interesará tener una buena noticia
    —sonrió la gitana, pero luego su sonrisa se volvió un rostro serio que se dirigió hacia Barbara —. En el caso de la líder, es porque la situación podría degenerar en un problema de orden administrativo si las cosas salen mal. Es algo que quiero evitar, pero si sucede, quiero tener a la líder del consejo como prueba fehaciente de que mi club hizo todo lo debido y que eso no ocasione problemáticas jerárquicas con Zero.

    —Comprendo, me presentaré
    —correspondió la muchacha con adornos en el cabello, asintiendo —, no quiero que haya problemas de esa índole en la escuela.

    —A las larvas... bueno... es necesario que conozcan todo tipo de incursiones y las de mi club son un buen inicio para que no desarrollen expectativas formales.

    —¿Dónde será el lugar de encuentro?
    —preguntó Llun, curiosa, quizá una exclusiva la animaría un poco luego de su reiterado fracaso.

    —En el Bosque Leuce... —dijo Ostara, levantando la mano, hasta que su móvil volvió a sonar —. Ojojo, debo irme... ¡Traigan bocaditos!

    —¡¿Es una incursión o un picnic, maldita loca?!
    —gritó Ryrio, cubriéndose la cara con una mano, pero su prima ya había desaparecido. Nadie se dio cuenta de cuándo sucedió eso, pero sin duda la fémina ya no se hallaba en la zona —. Arght, ¿por qué tiene que ser familiar mío? Tsk, necesito urgentemente un shakerato o voy a explotar... Oigan, novatos. A la salida, nos vemos en el Café Salvatore.

    —Gasté todo mi dinero en los boletos, weón. Además... ¿Por qué chucha nos invitas?
    —cuestionó Franco, era evidente que el gitano no era alguien que invitara a los demás así como así.

    —Sólo vayan, así toman un jodido café y se largan a sus casas, realmente necesitarán energía para sobrevivir a Ostara —tajó el muchacho, antes de retirarse.

    —¡Ryrio, espera! —dijo Llun, siguiéndole —. ¡Nos vemos en la noche, chicos! O en la cafetería... uh... lo que suceda primero.

    —Ryrio les quiere invitar algo, al parecer está tan cansado como ustedes, en todo caso pueden ir o no, dudo que les haga pagar algo
    —agregó la chica de cabellera negra—, lo que si será un evento al que no podremos faltar será a lo de la noche. Esperamos verlos, tengan un buen día y...

    Bienvenidos al Consejo Estudiantil.

    .
    .
    .
    .​

    [ * * * * * * ]


    Y así otro día había terminado en la Durkheim Academy y cuando el sonido agudo que significaba que las clases habían terminado llenaron el lugar. Cada alumno en su propia forma perezosa de ser se preparaba para irse, sosteniendo sus mochilas o preparando su ropa que guardaban en sus casilleros. Otro día había pasado para muchos, pero para los de segundo año era más que el primer día de escuela, era el comienzo de una aventura que los seguiría hasta que entraran al camino de la adultez, o sea, cuando se retiraran de dicha institución educativa. Entre pereza, y algunas burlas de los populares muchos de ellos se cuestionaban si realmente salvar a los susodichos valía la pena o era una vil pérdida de tiempo, pero luego negaban y llegaban a la conclusión de que no había elección.

    Y así cada estudiante de la academia se propuso a continuar sus actividades diarias, sabiendo que todo era el inicio. Muchos de ellos se fueron a sus casas, otros a perder tiempo en el Café de Salvatore y, otros, a fiestas o citas. La vida podía haberse teñido de una extraña novedad para los chicos de segundo año, pero sin duda regresar a sus moradas o sencillamente salir de ese lugar infernal ya los relajaba.

    Hasta que arribó la noche, oh, sin duda la noche traía cosas buenas y malas para muchos; pero cierta chica de familia gitana era alegría pura y más si se hallaba en un bosque casi abandonado en el que el riesgo de que los osos la atacaran era factible, las estrellas y la luna iluminaban su caminar y ella no parecía temerosa sino, por el contrario, bastante emocionada. Una de las ventajas de la oscuridad es que cualquiera podía desaparecer y tener las similitudes de una sombra, siendo capaz la creación de bromas más atrevidas que retaran hasta lo último los sentidos.

    Ostara —una voz profunda llenó el lugar, la chica sonrió, esperando que fuera alguno de sus invitados.

    [​IMG]

    Ah, pero sí eres tú, Saltencio—dijo ella algo frustrada.

    —¡Acuérdate mi nombre, maldición! ¡Pfff! ZA-CHA-RIE —el chico con cualidades oscuras y miles de artilugios de motivo satanico se sintió ofendido, más en el corazón que físicamente, pero ocultó eso, apretando fuertemente su carga que era similar a una mochila, mas era la funda de una guitarra—. En fin... ¿Haremos este trabajo... solos, cierto? Hasta salí rápido de mis lecciones de guitarra para poder venir y... —aquello fue dicho en un tono de voz más suave.

    —Naaaah, invité a muchos chicos lindos y chicas lindas —guiñó el ojo ella.

    —Grrr.... ¡No necesitamos más personas! ¡Con nosotros dos basta, Ostara! Es más... ¡Conmigo basta para cuidarte! —agregó él, señalando a la fémina con dos dedos los cuales además sostenían un cigarrillo.

    —Seeeh... sehhh.. Como sea, ¡también invité a mi primo!

    —Ese gitano de mierda, ¿a qué va a venir? ¿A robar?

    —Te escuché, Zacharie
    — El chico de dientes afilados apareció, sostenía una especie de bolsa de plástico. A su lado una chica se acomodaba el cabello y caminaba con cuidado para no pisar algunos conejos salvajes que corrían —. En todo caso... controla lo que dices — Ryrio se preparó para lanzarle una patada al muchacho llamado Zacharie, pero éste se quitó la funda de su guitarra y la usó como escudo.

    —¡Maldito animal! ¡Es por eso que los de tu tipo no deberían venir aquí! Gitanos de mierda que no trabajan —entrecerró él sus ojos, Barbara inició a reír suavemente más para no decir algún comentario incómodo que por otra cosa —. En todo caso, ¿qué traes? Espero sea algo bueno.

    —Hice unos ube cupcakes y algunos dulces.

    —Error 404 Masculinidad Not Found
    —se burló el muchacho de ropas darks —. Yo traje marihuana, un encendedor y algunas latas de cerveza.

    —Yo... eh... traje algunas mantas
    —dijo Barbara —, nunca se sabe si alguien puede sentir frío.

    —Perfecto, perfecto... ¿Y mis larvas? ¡Eso es lo que quería!
    —Ostara dejó en claro sus intenciones, Zacharie bufó hasta que él notó algo a lo lejos.

    —¿Y quién es ese? —preguntó, la oscuridad no dejaba ver bien, hasta que su cigarrillo se apagó, enojado el chico de gustos oscuros decidió usar su encendedor pero éste no funcionaba —. ¡¿Pero qué mierda...?!

    —Vaya, para la próxima asegúrate de traer algo que funcione
    —se mofó Ryrio, al ver al francés enojado e intentando usar su encendedor, hasta que se frustró lo suficiente para sentarse en el suelo y usar algunas ramitas, para crear un pequeño fuego que incendió unas ramas amontonadas —. ¿Oh? No creo que tus padres te hayan llevado al campamento de la iglesia para que enciendas fogatas que prendan tus cigarrillos.

    —Tú, jódete, gitano
    —comentó, acercando ligeramente otro cigarrillo y prendiéndolo.

    —Ah... este lugar esta todo oscuro... ¡Creí que me recogerías, Ryrio! —clamó Llun, abrazándose a sí misma y temblando por el frío.

    —Sacre Bleu... estás tan plana que creí que eras un hombre de lejos, Luna —comentó Zacharie, logrando que la de trenzas grises se sostuviera el pecho con algo de enojo —. Errores... errores... ¿A quién le importan? — y procedió a fumar el chico oscuro.

    —Déjala en paz, Zacharie, respeta sus medidas aunque se ponga relleno en sus pechos —Ostara dejó las cosas claras, pero no fue nada alentador para Llun sin duda —, sus pechos podrán ser falsos pero sus intenciones son buenas.

    —Lo sé, hay mucha falsedad en este mundo —
    tajó el francés.

    —Como tu relación con Ostara —agregó Ryrio en voz baja.

    —Cállate animal, para tu información... mi relación con ella es tan verdadera que tu tío me persiguió con una escopeta la semana pasada. ¡Él sabe que yo soy el único hombre en la vida de tu prima! —Zacharie lanzó un puñetazo en su pecho, orgulloso.

    —Vaya, eres el primer hombre que se alegra de que mi tío Svetoslav lo quiera matar, quizá si seas el adecuado —se burló el chico tiburón.

    —Por cierto, Ostara... ¿En qué consiste esta incursión? —Preguntó Llun, curiosa por saber lo que le diría la chica.

    —Lo diré después, por ahora tomémonos esto con calma y... ¡Hagamos un picnic! Y quizá algún ritual más tarde, ¿qué dicen? La noche es joven —guiñó el ojo y sacó la lengua —. ¡Oh, miren! ¡Ahí viene alguien! ¿Lo huelen? Huele a lar-va

    —¡Waaah!


    El primero en aparecer fue un chico menudo con porte pequeño y corte honguito, era el famoso Reiji que venía temblando y asustado. Él sabía de los rumores acerca de los osos, pero al ver a los jóvenes y una fogata en medio se tranquilizó, había llegado al lugar correcto. Antes de que pudiera decir algo más, Ostara se abalanzó hacia él en un abrazo enorme que más parecía una camisa de fuerza.

    —¡Llego el japo del grupo! ¡Yaaaay!

    Hasta que algo voló como un shuriken hasta la cabeza de la gitana: era un libro y de esa estela, un chico estaba gruñendo y enojado con tal acción desarrollada por la chica. Era Zacharie, de sus oídos prácticamente salia humo y al parecer estaba muy celoso por la escena que vio.

    —Ay... —Ostara se acarició el lado derecho de la cabeza —. Qué estricto eres, Zancarie.

    —¡Grrrr!
    —gruñó y recogió su libro sin decir más.

    —Oh vamos, no te enojes, tesoro. Recuerda lo que siempre te he dicho: Ellos son capillas, tú eres mi catedral —pero era inútil, el francés se cruzó de brazos y miró a un lado —. Vaaamos, lindooo.

    —¿...Lo dices en serio?
    —preguntó Zacharie desde el rabillo del ojo, con voz dubitativa, la gitana asintió —. B-bueno... ejem... ¿Y quién es ese chino?

    —Oh... Hajimemashite. Watashi ha Reiji desu
    —se presentó con una reverencia.

    Mira, chino, ya te odio, devoro mocosos como tú para el desayuno—y con ese comentario, Reiji quedó pasmado y miró a Ostara que rodeó el hombro del muchacho.

    Relax, él es mi amigo Zacharie —auch, ese comentario hizo mucho daño en el corazón del chico oscuro —, es el vice-presidente del club de ocultismo. Normalmente hacemos incursiones juntos. Es genial aunque no lo parezca.

    —Ah... ¿Mis compañeros?
    —preguntó el falso chino, y recibió de respuesta que los estaban esperando. A veces Reiji odiaba sus ideales japoneses de puntualidad, ahora estaba en medio de ese grupo de gente extraña totalmente solo, quiso salir corriendo, pero ahora era demasiado tarde.

    Y así, aquel grupo extraño decidió esperar a los demás. Quizá luego de todos esos horribles eventos que vivieron los novatos, ahora lo que necesitarían sería un lindo y relajante picnic a la luz de la luna, nada podría salir mal, claro, si se ignoraba el diminuto detalle de que la gitana había dejado claro que aquello era una incursión, ¿pero de qué tipo sería? ¿Y en qué consistiría? Sin duda, los novatos de segundo año descubrirían algo nuevo.

    - - - -

    Y se terminó esta actu, ¿larga? Quizá (?) ¿En qué consiste esto? Jojo, sé que muchos de ustedes quedaron exhaustos luego de obtener su arma, así que decidí darles un evento libre donde únicamente socialicen, pierdan tiempo, conversen y así nació esto. También pueden ir a sus casas, cuadrar con usuarios por si se quieren reunir en la casa de alguno (?) (O ir a la cafetería con Ryrio).

    Todos ustedes han sido invitados a un picnic a la luz de la luna y con una fogata en el Bosque Leuce (Vean Ambientación) donde podrán socializar con todos los personajes ahí presentes (sobra decir que en este evento yo también participaré [también Taka si quiere] y más de una vez, porque ando bastante inspirada y quiero escribir muchas cositas monas <3), sin embargo, no todo es lo que parece y este evento tendrá una fase dos donde... bueno... ¿Para qué quitarles el misterio?

    Personajes Nuevos:

    No disponible en el evento picnic lunar:

    Engel Von Gildensatzung [Líder del Área 2 del Club de ciencias]

    Disponibles en el evento picnic Lunar:

    Ostara Poniatowski [Presidenta del Círculo Arcano]
    Zacharie C. Frollo Du Moulin [Vice-Presidente del Círculo Arcano]

    .
    .
    .​

    ¿Oh? ¿Fichas de estudiantes de primer año? Les recomiendo leerlas, quizá en el apartado psicológico lean cosas que les hagan sonreír~

    Thiago d'Saint
    Aliki Meimarakis
    Goldia O'Connor
    Ramiro de la Torre
    Jackal Smith
    Evangeline Lionheart
    Fiora Maxwell
    Tamy Foster
    Paulinho Pereira

    Por cierto... ¿Se esperaban esa función del Magnum Opus? Jejeje, por cierto, hay nuevas palabras agregadas en la pestaña de Terminología que quizá les interese leer.

    Damn... Amaki... ¡Ryrio nos invitó un café! Sí, no es obligatorio asistir, no es ningún evento importante o... ¿quizá sí? Quién sabe, jajaja.

    ¡Nos vemos luego! Tienen una semana para postear en esta fase. Cualquier duda el Access Point o los Mp's personales ;)

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  14. Leo

    Leo Tranquility~

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    El cielo de la tarde lucía tan celeste como siempre. A su alrededor, adolescentes de todas edades iban y venían, embelesados en sus propias vidas, la mayoría pensando en lo que harían ahora que eran libres o cualquier estupidez clásica de los púberes. En perspectiva, su existencia era extrañamente relajante: no tenían que preocuparse de mucho, ni mucho menos arriesgarse por causas que no quisieran.

    Es impresionante cómo la vida podía cambiar de un momento a otro. Realmente no había forma de prepararse para lo súbito.


    Franco perdió su vista en el cielo de la tarde, ignorando por primera vez en mucho tiempo las burlas de los idiotas que tenía como compañeros. No reaccionó ni siquiera cuando uno de ellos le dio un golpe en la cabeza, cosa que los extrañó por un momento, pero luego descartaron con un “anda raro hoy” antes de irse.

    “Es como si este mundo no fuese de verdad.”


    Luego de recorrer una ciudad de alta tecnología, caer desde las nubes y casi morir más veces de lo que podía contar, la tranquilidad del momento después de clases tenía un gusto a falsedad. Luego de la locura que fue la atención médica recibida y los detalles sobre los mundos recién visitados, el chileno cayó silente. Solo se cambió por un uniforme que le proporcionaron en reemplazo del anterior, destrozado por las balas del Alcalde, y luego salió sin decir palabra alguna. Se sentía aturdido, como en el momento en que despiertas sin recordar nada. Si no fuese porque las heridas y quemaduras en sus manos todavía le dolían, probablemente estaría pensando ahora que aquella locura de antes había sido un mal sueño.

    Un zumbido lo hizo despertar de sus ensoñaciones. Era su teléfono. Al contestarlo, una voz animada le golpeó en el oído.

    -¡FRANCO!

    -Papá, no grites-
    replicó el menor, haciendo esfuerzos para no dejar salir su mal acento.

    -¿Todo bien? ¡Estaba tratando de llamarte hace tiempo!

    -¿Huh?-
    el muchacho se tomó un segundo para ver la pantalla de su móvil. El símbolo de llamadas perdidas estaba allí-Oh, lo lamento. No lo noté.

    -¿Estabas ocupado con clases?

    -…Algo así.

    -Está bien, no debí asustarme tanto, jajaja.

    -No importa. Gracias.

    -¡No es algo que se agradezca, genio! Por cierto, ¿estás bien? Se te escucha algo ahogado.

    -Estoy bie-ugh-
    el chileno se vio forzado a alejar el aparato de su oído y alejarse de la muchedumbre para que no lo vieran llorar. La conversación tan trivial con su progenitor le recordó que estaba vivo.


    Estaba vivo, se había salvado.


    La maraña de sentimientos no paró, incluso cuando el menor se mordió un brazo para que el sonido de los sollozos no se escuchara.


    -… ¿Franco?

    -Perdón, estaba tapando el paso y tuve que moverme-
    respondió el chico, haciendo mérito para no quebrarse-. Como sea, ¿por qué la llamada?

    -¡Cierto! Verás, voy a tener que quedarme hasta tarde en la universidad, tuvimos un par de problemas con el proyecto. Así que seguramente voy a llegar tarde, ¿no te molesta?

    -No, tranquilo. ¿Te dejo algo para comer?

    -No te preocupes, comeré algo aquí. Cualquier cosa llámame, ¿está bien?

    -Claro, papá. Ten cuidado, ¿sí?

    -Claro, campeón. Te quiero, adiós.

    -También te quiero, papá.

    -…


    -… ¿Qué?

    -¡WAHHH! ¡HACE TIEMPO QUE NO ME LO DECÍAS!

    -¡DEJA DE GRITAR EN EL TRABAJO Y CORTA, POR LA CRESTA!

    -¡Ahahaha! Okay, bye~



    Luego de colgar, Franco suspiró profundamente, limpiándose el rostro con las mangas de su uniforme. Esperaba que las cosas no fuesen así de difíciles a futuro, o no aguantaría mucho de este “trabajo extraescolar”.



    -¡Parce!

    -¡MIERDA!-
    el chileno dio la vuelta, buscando a la voz hablándole. Vio una tipa con muletas acercarse a lo lejos que no concordaba con la persona que imaginaba, por lo que se vio forzado a buscar sus anteojos para ver por fin a Sofía acercarse, acompañada de la argentina y su mascota.

    [​IMG]

    -¿Dónde estabas? te me esfumaste-preguntó la chica de coletas, observando con cuidado a su compañero-¿Te pasó algo con los ojos? Los tienes rojos.

    -E-Estoy bien, me entró algo-
    respondió, buscando desviar el tema-. ¿Y la pap-digo, la cabra ésta?-preguntó, señalando a Kristina.

    -Tengo nombre-replicó la argentina, algo molesta, mientras la rana entre sus manos croaba constantemente, como si también estuviese alegando.

    -Nos vinimos juntas a la salida en lo que el resto terminaba de arreglarse-aclaró la pequeña fantasmilla-¿Pa donde iba?

    -Pa' la casa, creo-
    se dijo el menor, algo desanimado. Habría preferido que su padre estuviese para tener a alguien con quien hablar.

    -¿Algo que hacer?

    -No.

    -¿Por qué no vamos al café, entonces?-
    Sofía pestañeó dos veces. El chico no estaba seguro de cómo responder, no estaba acostumbrado a interacciones sociales como aquella.

    -O sea… ¿ir donde el weon que parece tiburón?

    -Yo también quería ir-
    mencionó Kristina-. Tal vez podamos preguntarle algunas cosas.

    -Pueh…-
    el chileno debía ser sincero: pasar tiempo con ese tipo no era la mejor idea de una tarde tranquila, pero la mirada de su nueva amiga comenzaba a pesarle-¿Bueno?

    -¡Ya, vamos!



    El café de Salvatore no quedaba muy lejos de la academia, y era un sitio bastante agradable, por lo que prácticamente todos los estudiantes lo conocían. Durante el primer año de Franco fue usualmente un sitio donde podía jugar en paz luego de un molesto día de clases, pero desde que se peleó con unos tipos allí y el dueño los echó a todos a patadas que no se había atrevido a poner un pie en el local. Mientras Sofi y Kristina conversaban entre ellas como forma de animarse luego de tan cruda experiencia, el chileno se preguntaba si lo habían vetado de por vida. Por suerte, no tuvo que esperar mucho para averiguarlo: el trío ya se encontraba en la entrada.

    El exterior del local ya se encontraba prácticamente lleno: la mayoría eran estudiantes buscando relajarse después de clases. El interior se encontraba también en el mismo estado, por lo que el grupo no estaba seguro de a dónde dirigirse. Al menos hasta que vieron a la líder del periódico escolar hacerle señas con los brazos.

    -¡Hola chicos! ¿Están todos bien?-preguntó Llun mientras el resto se sentaba, al parecer recuperada tanto física como emocionalmente. A su lado, Ryrio le daba un sorbo a su shakerato sin siquiera alzar la vista.

    -Hemos estado mejor-respondió la argentina, suspirando. Maeve, en su regazo, parecía querer saltar para animarla, aunque la misma rana tampoco lucía el mejor de sus verdes.

    -Esta vaina ha estado bien jodida-admitió Sofía-, pero ya estamos mejor.

    -Me sacaron como seis balas pero toy bien-
    agregó Franco, obviamente con sarcasmo.

    -Entiendo…-la de tercero trató de continuar con la sonrisa-¿Y el resto?

    -Todavía estaban arreglándose cuando salimos-
    mencionó Kristina-, tal vez lleguen pronto.

    Un mesero interrumpió la conversación, ofreciéndole el menú a los recién llegados.


    -Uh… no tengo ni uno así que…-comentó el chileno, incomodado por la presencia del recién llegado.

    -Solo pide algo y deja de quejarte-replicó Ryrio de vuelta.

    -Ah, si lo poní así de amable.

    -¡Oh! ¿Tienen choripán?-
    la voz de la argentina clamando una comida familiar llamó la atención del menor.

    -¿En serio?

    -Sí, la descripción es la misma-
    agregó, mostrándole al muchacho dónde estaba.


    -¡Wena!

    -¿Choripan?-
    inquirió Llun, algo confundida.

    -Ah, es una comida argentina. Longaniza en un pan con chimichurri.

    -Pebre-
    interrumpió Franco-. Y es comía chilena.

    Kristina clavó la mirada en su compañero de clase por un segundo de extraño silencio.


    -Ché… el choripán es argentino.

    -¿Ah? No inventí’ weas, si es más chileno que loh porotos.

    -Pero no es cierto, incluso el chimichurri es de Argentina.

    -¡Esa weas es pebre por donde lo mirí!

    -¡Porque seguro copiaron la receta!

    -¡No te pongai’ peruana pa’ tuh cosas! ¡la wea es chilena, no insihtai!

    -¡Pero si es argentina! ¡Como las empanadas, el vino y los alfajores!

    -… no acabai de decir eso.


    En medio de la discusión (literalmente, Sofi había decidido sentarse en medio de ambos chicos de primero), la de coletas no estaba segura de qué estaba pasando, mientras la argentina y el chileno continuaban discutiendo sobre el origen de comidas con nombre curioso. Llun trataba de seguir la conversación, perdida entre la terminología de Franco y las réplicas de Kristina, mientras que Ryrio parecía molestarse con cada palabra que el par soltaba.

    -¿¡VAN A CALLARSE Y PEDIR ALGO DE UNA VEZ!?


    [*************]



    “Toda esta mierda es un invento tras otro.”

    Luego de su estadía en el café, el chileno decidió regresar a casa antes de… lo que sea que la excéntrica líder del club de ocultismo estuviese planeando. Mientras caminaba, el menor no pudo evitar repasar los sucesos que había vivido en “Perfection” y la idea de que dicho lugar no era en realidad una fabricación del demonio en silla de ruedas, sino un reflejo real de la psique de un chico de primer año. La idea era al mismo tiempo extraña y horriblemente aterradora, tanto por lo real del peligro como por la sensación de que alguien ahí afuera tuviera tantos problemas con la perfección. De por sí era un tema que era delicado para él, por lo que le afectó bastante la revelación de Raziel al respecto.


    “Pero si de verdad era un mundo mental de alguien, eso significa que eliminé al menos una parte del problema, ¿no?”


    La idea era extrañamente reconfortante. No le gustaba mucho la parte del trabajo que incluía ayudar a los populares, según él la basura de la humanidad, pero los de primero al menos no eran tan malos. No sabían nada, después de todo. Detestaba pensar como el “negro”, pero la idea de ser un héroe para alguien más llegó a su mente por un momento.

    No le desagradó.


    Sin darse cuenta, Franco chocó contra alguien. Era un muchacho de cabello rubio que al parecer también estaba perdido en sus pensamientos y que, al ver el rostro del mayor, comenzó a temblar en el acto.

    -¿Qué mirai?-preguntó el de cabello oscuro, irritado.

    -¡S-Soy un ciudadano decente, no tengo nada de valor!

    El comentario irritó al chileno.

    -¡NO SOY LANZA, WEON! ¡LÁRGATE!

    Obedeciendo, el rubio continuó su camino, no sin antes detenerse por un momento. Algo hizo que la mirada de ambos volviera a cruzarse, curiosa.

    "¿Por qué me parece…?"

    -… ¿Familiar?

    -¡QUE TE VAYAI!

    -¡LO SIENTO!


    Franco continuó su camino, sintiéndose estúpido por pensar como un protagonista otra vez. Detestaba sentirse como alguien heroico, mucho más luego de toda la mierda que habían vivido, y de la cual deseaba poder escaparse.

    Pero aun así, poder librar a alguien de la misma mierda que había pasado…


    …le dio una excusa para sonreír.



    [*************]



    Menos mal se le ocurrió traer un polerón grueso; la noche estaba algo helada, y la sensación se intensificaba dentro del bosque. Luego de llegar a su casa trató de descansar, pero el vacío lugar lo incomodó sobremanera, por lo que prefirió distraerse en la cocina. Para cuando ya había terminado una buena cantidad de galletitas y no tuvo nada más que hacer decidió ponerse en marcha hacia el punto de encuentro. Por algún motivo no tenía ganas de estar solo esa noche, y no es que tuviera muchas opciones tampoco.

    Había estado en el bosque Leuce antes, sobre todo por excursiones escolares. Aunque le gustaba el sitio, debía admitir que de noche lucía algo intimidante, pero el olor a tierra y las ramas resultaban reconfortantes luego de un mundo de metal. Tardó un tiempo, pero luego de algo de caminata por fin di con el punto de reunión, a juzgar por la fogata y las voces a la distancia.

    -¡Llegó otra larva!-Ostara fue la primera en percatarse de su presencia (para molestia del chileno, quien ya la tenía como una “mujer de la calle”). Ésta corrió a su encuentro para darle un abrazo, pero el muchacho no perdió tiempo y se movió a un lado, evitando la “colisión”-Aw, mi vida, no me evites, solo quiero darte amor~-replicó la gitana, para molestia de uno de los invitados.

    -Ni a misa contigo, maraca-bufó el menor, recorriendo con la vista el sitio. Estaban Bárbara, Llun y el tiburón, además de Reiji y un tipo que no había visto antes. Por su atuendo, probablemente miembro del club de los niños satánicos. La distracción, lamentablemente, le dio ventana a Ostara para por fin atrapar al chileno entre sus brazos, y de paso sentir su posterior. Franco dio un salto, asqueado-¡oye! ¿¡qué te dije!?

    -Timidillo, ¿eh? Tranquilo larvita, yo te quito la vergüenza-
    replicó la líder de los asociales, haciendo un guiño. Al de primer año se le revolvió el estómago.

    -Que weona mas puta-murmuró el menor, notando la expresión homicida del desconocido en su persona-¿Y vo’ qué mirai?

    -Pff, porque no era suficiente con el gitano, otro ladrón aquí-
    replicó con molestia el muchacho de atuendo oscuro, acercándose con tono amenazante. El comentario le cayó bastante mal a Franco, que detestaba el estereotipo de “lanzas” que en Europa les daban a los chilenos-. Escucha bien, mantente lejos de Ostara si no quieres que te-

    -¡CALLAO, GIL!-
    replicó Herrera, dándole un golpe al otro en la cara. El resto de los presentes frenó por un momento ante la escena.

    -¡Me golpeaste!-gritó el de negro, visiblemente molesto, para luego volver a Ostara-¡Me golpeó!

    -Chicos, por favor…-
    comentó Bárbara, algo nerviosa por la situación. Bastó que Ryrio, luego de recibir una mirada suplicante de la líder del consejo, diera un paso adelante para que la cosa no llegara más lejos. El tipejo no dejó de lanzar maldiciones y amenazas a Franco, incluso si sus ojos vidriosos parecían a punto de reventar en llanto.

    El chileno se cruzó de brazos y tomó asiento cerca de la fogata junto a Reiji, el único de su curso que había llegado hasta ahora. El japonés lo observó silente, algo nervioso. Ninguno de los dos había interactuado mucho, por lo que no estaba seguro si era buena idea iniciar alguna conversación o no.


    -¿Qué?-replicó Franco con su clásica cara de pocos amigos en cuanto notó que su compañero de clase lo miraba.

    -N-Nada…-respondió el otro, sin saber qué hacer.

    Silencio. Del otro lado, Ostara había por fin calmado a su compañero, mientras que Llun trataba de que Ryrio le diera algo de comer.


    -Uh… ¿F-Franco-san?-el japonés por fin alzó la voz.

    -¿Ah?

    -N-No es por molestar pero… ¿por qué…?-
    señaló éste al suelo, indicando que no estaba seguro por qué el otro había decidido sentarse junto a él.

    -Al de negro lo odio, la tipa es una puta y con esos tres andaría tocando el violín, así que…-el muchacho se detuvo en cuanto notó que el tiburón sacaba algo de una mochila-¡Ube cupcakes!-replicó en una voz ahogada, logrando apenas que la mayoría no lo escuchase.

    -¿Eh?

    -¡Son súper suavecitos y…!-
    el entusiasmo del chileno frenó de golpe en cuanto se dio cuenta que se estaba “soltando” demasiado-o sea… n-nah, no hagai caso.

    Reiji asintió, sonriendo nerviosamente. Al parecer no estaba seguro de lo que el chileno (que ahora se sentía un idiota por haber traído las galletas de canela que había preparado antes de venir) trataba de decir, como la mayoría de los que le escuchaba hablar.

    Por algún motivo, la reunión se sentía cada vez menos como la peligrosa incursión que se suponía iba a ser.



    *************************​

    Done bitchessssss~~

    TaKaTaKa AmakiAmaki no hay drama si hago más de un post, ¿cierto? hay algunas cosas que me dejaron con dudas así que dejé espacio para todo.

    zXArtemisXzzXArtemisXz CorventCorvent _Eric__Eric_ IceIce SenryūSenryū dejé a sus personajes un poco atrás en el asuntillo de después de clase porque no estaba seguro de qué querían hacer. Así que hagan lo que se les de la gana (?).

    Velvet.Velvet. AhkilendraAhkilendra les dije que metería a los choripanes de alguna forma xD

    Por cierto, Franco es un pinche nerd para los postres xD
     
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    Amaki

    Amaki Desempolvando~

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    La salida era un momento único donde los estudiantes podían relajarse, hablar y tirarse las mochilas mutuamente como dos estudiantes de primer año que se reían mientras lo hacían; esa imagen tan infantil era la viva representación de la inocencia más pura, una que los estudiantes de último año iban perdiendo en lo que se volvía su sendero a la adultez, poco a poco sus despreocupadas cabezas se llenaban de ideas de qué harían luego, a qué se dedicarían y a qué servirían a la sociedad. Una sociedad cada vez más competitiva y con mayores exigencias, entonces, uno rememoraba esos momentos de pura despreocupación con alegría, antes de resignarse, suspirar y darse cuenta que ya no eras aquel mocoso con sueños e ideas sin mucho sentido real. Quizá eso era lo que pasaba por la mente de Barbara al ver a todos aquellos estudiantes correr, sobre todo a los de primero, ¿alguno sería impopular? Y de serlo... ¿Sabría en qué se convertirían? Realmente ella sabía que ante esas preguntas la respuesta era una gran y enorme negativo, ella ya no estaría el próximo año, por mucho que su historial de experiencia la reclamaba como parte de Durkheim, así como Adrien o como muchos de sus compañeros, ella tendría que irse, ser adulta y elegir una carrera que le gustara. Era complicado, a diferencia de Ryrio, ella no era precisamente talentosa ni muy hábil en cosas que no incluyeran incursiones o funciones escolásticas.

    ¿Algo te preocupa? —Como siempre, el búlgaro la acompañaba a casa, él mantenía un semblante tranquilo y despreocupado, a lo que ella sólo sonrió y negó, antes de mirar al suelo —. Sabes que no eres capaz de mentirme.

    —Yo... sólo pensaba en lo que haré, es todo
    —agregó ella con una suave sonrisa, la fémina no estaba mintiendo, eso era cierto —. Estoy pensando en...

    —¡No pienses en eso! Ni siquiera lo insinúes —
    gruñó él, a lo que la mujer se calló y bajó su mirada —. Si quieres luego hablamos de eso en el departamento, pero no quiero que lo pienses como una alternativa, es más... ni siquiera debes pensarlo.

    —Yo... um... —
    la chica se detuvo y continuó mirando el pavimento, antes de que sus hombros se movieran, y sintiera un liquido caliente salir de sus ojos —. E-extraño a Adrien, es tan raro no verlo por los pasillos, sentir su voz en el Consejo Estudiantil, oler su perfume al abrazarme... yo... yo... realmente lo extraño mucho. Ya ni siquiera hablo apropiadamente con Allen, entonces me doy cuenta que... que... mis amigos y yo, ya no somos eso. Cada quien tomó su camino, y eso duele. Duele saber que Adrien ya es un adulto, que Allen está recluido en sus cosas y yo... bueno...

    —¿Cómo te es tan fácil nombrar a tanta gente que odio en una sola frase?
    —se cuestionó el tiburón mientras suspiraba —, no sé de Phantom Skater, pero Adrien... bueno, al menos sabemos que él está bien, no se merece tal situación pero lo está y...

    —¿Tú lo extrañas?
    —esa pregunta llegó de golpe ante el rostro del gitano que miró a otro lado y se acarició la nuca, algo frustrado por no saber qué responder.

    —Admito que sigue desconcertándome no haberlo escuchado en el pasillo, fueron muchos años, uno se acostumbra a escuchar ciertas voces...

    —Supongo que ya nos tocará a nosotros volvernos adultos al finalizar este año
    —sonrió Barbara, a lo que Ryrio asintió de mala gana —. ¡Y haremos muchas cosas de adultos!

    —¿P-perdón?
    —Ryrio tartamudeó algo confundido por lo que acababa de decir la chica de cabellera negra.

    —Ya sabes... como pedir un préstamo en el banco para que mientras estudias fotografía podamos, a su vez, crear una pequeña pastelería donde puedas vender dulces, ¿no sería lindo? Así no tendrías que depender de lo que te diga tu padre, serías un adulto y harías lo que quieras.

    —Oh, sí, pastelería, sí —
    asintió el gitano sin decir más, a veces odiaba que su prima hubiera perturbado tanto su mente con sus dobles sentidos —, entonces... ¿Serías mi socia?

    —Eso... bueno...

    —Sólo bromeaba.


    En el resto de la caminata el silencio se hizo presente, ambos hablaron de cosas como los novatos, los planes que Barbara tenía respecto a ellos e incluso algunas discusiones que incluían desde cosas bastante serias como la ideología de Zero a cosas tan banales como qué comerían al día siguiente, esa discusión fue bastante acalorada pues Barbara a veces no podía pronunciar los complicados platos que Ryrio le ofrecía y él se enojaba por sentir que hablaba en chino con alguien.

    Iré a bañarme que tengo que ir a la cafetería luego — explicó el gitano, yendo hasta la ducha a lo que la muchacha asintió —. ¿Irás?

    —N-no lo creo...
    —agregó ella con una sonrisa —, pero nos veremos en la noche.

    —Me parece bien
    —asintió antes de entrar a la ducha.

    Baru lentamente fue hasta la habitación, era pequeña y sólo había una donde un único lecho se hallaba en medio. Pocos lo sabía, pero ella dormía con Ryrio todas las noches, puesto que desde el accidente Toxic, los dos tenían pesadillas, por lo que al tener uno una pesadilla el otro lo despertaba y, con ese trato, ambos vieron innecesarios tener un segundo lecho. A veces Barbara agradecía en sobremanera tener un amigo como Ryrio, era gruñón, le decía bruja y le daba la contra muchas veces, pero... ¿Un amigo debía siempre darte la razón? Para nada, Baru sabía que ella era algo torpe y se dejaba guiar mucho por las emociones por lo que tener al gitano halandole las orejas no le resultaba algo malo. Una amistad como aquella sería algo que ella nunca cambiaría. Hasta que, pensando eso, decidió levantarse algo aturdida y con el cabello despeinado por haberse recostado de forma muy desordenada en la cama, notó que algunos adornos de su cabello estaban saliendose, por lo que decidió sacárselos y dejarlos en la mesita de noche, lugar donde Ryrio había dejado su cámara. Ella miró el lugar, antes de enfocar una carta con sus ojos negros, suspiró y la abrió: la dichosa carta tenía una mariposa monarca, símbolo del proyecto y era una invitación.

    “Dado los años de servicio a nuestro proyecto. El Estado le ofrece un puesto en la milicia de Letzenburg como forma de...”

    Entonces escuchó un sonido, Barbara rápidamente cerró el sobre, antes de suspirar.

    ¿Yo? ¿Una militar? Realmente... —Giolitti no dijo nada y continuó leyendo la carta sin pensar en muchas cosas hasta que sintió un peso en su espalda, y algunas gotas caían en su cuello, al igual que en la mesa de noche —. ¿Ryrio?

    —Deberías tirar eso... no trabajarás para el estado.

    —Yo... realmente quiero... es mi sueño.

    —Te conozco —
    tajó él, continuando el abrazo por la espalda —. Tu sueño jamás será asesinar personas.

    —No me conoces —
    dijo la chica de forma ruda.

    —No necesito conocerte para saber que no disfrutarías ser usada como un arma —agregó Ryrio con seriedad, antes de terminar el abrazo y acomodar su toalla —, antes preferirías morir que hacer algo tan repugnante como eso.

    —Ser militar no es ser un arma —
    agregó ella —, es un trabajo como...

    —Debo irme —
    terminó el chico de forma ruda —. ¿Quieres que tire esa carta por ti?

    —Me mandarán otra.

    —Y la volveré a tirar
    —dijo él, extendiendo su mano y recibiendo la carta de las manos de la chica.

    Pocos lo sabían pero cuando uno cumplía un trabajo tan esplendido al estado, éste normalmente “recompensaba” a sus peones con semejantes cosas y, bien o mal, el proyecto Monarca era un proyecto estatal con enorme importancia en todo el país y que poco a poco se extendía fuera de éste. Ryrio lo sabía bien, era tan consciente como Baru de eso, pero a diferencia de la mayor, él no recibió tal cosa y de hacerlo, hubiera refutado fervientemente; el camino de la milicia era duro y con el aumentar de la tecnología el terror podía ser peor. Pensar en esas cosas le aterraban, ¿cuándo esos términos vagaban en su cabeza? No hacía mucho tres años atrás cuando únicamente se preocupaba en llamar la atención de Adrien con nuevas técnicas de combate y, sin embargo, ahora se hallaba ahí, viendo a otros novatos formándose bajo la ley de Barbara, quien tenía los ideales de su maestro, de su “sempai”. Era tan odioso. Quizá por eso, como forma de comprender invitó a esos chicos a tomar un café, quizá él mismo se quería ver en los ojos ajenos y comprender qué perdió o que obtuvo al acercarse más y más al mundo de la adultez.

    ¿Por qué me preocupo tanto por ella? Baru es una adulta... maldición —tomó un sorbo de su shakerato antes de ver a los novatos que tenía en frente, viendo que tomar —. ¿Qué sucede con ustedes? Son buenos discutiendo pero para elegir algo son tremendamente lentos.

    —Weón es que no se entiende ni una mierda
    — tajó Franco, leyendo el menú.

    —Ché, algunas cosas están en italiano, entiendo que Salvatore sea tano, pero... — Kristina no terminó de decir lo que pensaba, antes de que Ryrio le arrebatara el menú.

    —¿Qué les gusta? —preguntó de golpe.

    —Yo quisiera algo dulce, parce —dijo la colombiana, a lo que Ryrio asintió.

    —Cualquier wea mientras tenga buen sabor, me interesa más saber si hay algún dulce decente.

    —¡Salvatore hace unos cannolis buenísimos!
    —concluyó la rusa, informando al chico tiburón que giró sus ojos, pues él ya lo sabía —, yo quiero lo de siempre. Mi café viennois.

    —Nunca lo acabas, Llun —
    suspiró Ryrio algo aburrido.

    —P-pero... tú pagas, no creo que eso importe, ¿no?

    —Increíble cuánto te aprovechas, como sea... ¿Qué les pareció todo?
    —preguntó el chico tiburón, dirigiéndose a los novatos.

    —¿Todo? Aún no llegan... —antes de que Sofia pudiera continuar, Ryrio negó.

    —Me refiero al Consejo Estudiantil... sé que parece una locura ahora, bueno... siempre será una locura, pero... —El chico tiburón le dio un sorbo a su bebida —, de alguna forma, ese nido de ratas que llamamos escuela se llega a extrañar cuando estás por irte, entonces, incluso ser casi asesinado por un estrés escolar te resulta algo digno de nostalgia.

    —Weon masoca.

    —No, no... realmente....

    —A mí todavía me sorprende haber entrado a la mente de alguien de verdad, ¿es posible saber quién es? Lo que vi en el laberinto... um, parece que es alguien con muchos problemas y me gustaría hablarle alguna vez
    —dijo Kristina con algo de tristeza.

    —Es muy difícil saberlo, quién sabe... quizá ya es alguien que conocen, pero se tendría que tener conversaciones muy íntimas con estudiantes de primer año para tener tal información —explicó Ryrio —, independientemente de quién sea, el hecho de ayudar a alguien al principio te hace sentir bien. Hasta yo lo sentí y más cuando Adrien... bueno, eso ya no es importante.

    —¿Quién chucha es Adrien? La tipa también lo mencionó y...

    —¡Adrien fue el anterior líder del consejo antes de Barbara! El año pasado de graduó. ¡Era un tipo muy fuerte y badass! Un otaku imparable, demasiado genial para existir. Cuenta la leyenda que derrotó 100 estrés escolares, él solo... ¡Sí, solo!
    —Llun contribuyó —. Hicimos un articulo de él hace poco, pero nadie lo leyó porque según ellos yo exagero mucho.

    —Adrien bueno... es de esas personas que ni siquiera puedes considerar un ser humano, era como si él... de alguna forma, hubiera nacido para asesinar distrés, era una máquina de asesinato, era... un cazador
    — completó Ryrio —. Fue mi líder del consejo, yo era su segunda mano debido a que eramos... ¿Buenos amigos? Sí, supongo que lo fuimos.

    —¿Qué pasó, parce?

    —Hay eventos que destruyen una amistad mejor que cualquier mentira, sólo eso diré
    —y con eso, procedió a beber su shakerato sin decir más sobre ese tema.

    [ * * * * * * * ]
    ¿Tan viril eres que no vas a comer mis cupcakes? Tranquilo, Zacharie, ellos no te van a quitar masculinidad. Mira, los novatos siguen intactos —se burló Ryrio, señalando al japonés y al chileno que disfrutaban los dulces que él hizo —. Así que... ¿Por qué no comes?

    — Aleja esa cosa asquerosa de mí
    —dijo el francés, frunciendo su ceño —. No quiero tu bola de carbohidratos en mi sistema, estoy haciendo una dieta proteica para desarrollar músculo... y así Ostara no se fijará en ningún otro —susurró eso, suavemente mirando a la fogata.

    Qué odioso eres, Zacharie - agregó Ryrio comiendo su cupcake —. Si te andas comparando con hombres como Gild es evidente que te vas a acomplejar, pero no dañes tu jodida salud o no rendirás en incursiones y deberemos salvarte el trasero.

    —Jódete, gitano de mierda. No necesito otro padre, tengo suficiente con el mío para que me estés jodiendo
    —corrigió el otro, bufando antes de mirar a los novatos —. Oigan... ¡Ustedes! ¿Cuánto tiempo llevan en el Consejo?

    —Eh... ¿Un día?
    —dijo Reiji algo nervioso.

    —Tsk, a ti ni te hablo, perro culiao

    —Los novatos vienen peores cada año, ese pendejo que me golpeó espero que sea devorado. ¿Lo escuchaste?
    —gritó, viendo a Franco.

    —Oh vamos, Sanchi, me recuerda a ti cuando te conocí~

    —¡No me compares con ese latino de mierda! Yo al menos tenía más cordialidad, pero que se puede esperar de un tipo así.

    —Mira que te estoy escuchando, sacoewea y te voy a...

    —Nooo de nuevooo —
    dijo Llun, sosteniéndose las trenzas.

    —¡Pelea, pelea! —gritó Ostara, alegre, moviendo los brazos.

    —Bruja... —Ryrio miró a la chica que tenía un rostro preocupado —. ¿Me das una manta?

    —N-no creo que sirva de mucho, pero adelante
    —la muchacha no comprendía que quería hacer el chico, pero inmediatamente el peso pesado se levantó y sostuvo a ambos chicos en cada brazo, ambos gritaron y lo maldijeron —. R-Ryrio...

    —¡¡¡USTEDES DOS YA ME TIENEN HARTO!!!

    —¡Suéltame, conchetumadre!
    —gritó Franco, furioso con el chico tiburón, pataleaba y gritaba con todas sus fuerzas.

    —¡Gitano de mierda, ni te atrevas a hacerme algo o te denuncio! ¡Ni te creas que las leyes de Letzenburg son tan permisivas como en tu país de ladrones!

    A pesar de los esfuerzos del gamer y del asocial, era inútil si se querían enfrentar al poderío de un peso pesado de quinto año que, sin esperar, usó la manta para atarlos a ambos y así crear una especie de camiseta de la reconciliación, muy popular entre hermanos. Obviamente ambos chicos pidieron ser liberados, pero el gitano sacó su mano y comió un cupcake.

    —Cinco minutos o alguien se debe disculpar si quieren liberarse antes —dijo el muchacho.

    —La vieja técnica del tío Lirio para controlar a mis primos, aprendes buenas mañas, Ryrio —rió Ostara y robó una de las galletas de canela del chileno.

    —Este castigo estaba fresco en mi memoria porque mi padre la usaba mucho conmigo y Dario. Ahora, hagan las pases o seguirán así —concluyó Ryrio, molesto. A lo que Barbara no supo si sonreír o ayudar a los muchachos —, y griten todo lo que quieran, ese nudo está muy bien hecho, soy un peso pesado después de todo.

    —Ay... uh...
    —Reiji tragó saliva y comió más dulces en silencio, ahora más que nunca no se quería meter en problemas.

    [ * * * * * * ]



    Haré más posts DDD:! Por fin pude hacer el desarrollo de personajes que quería ;;

    LeoLeo Ryrio ya se cabreó con Franco y Zacharie (??)
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    Cuando por fin abrí los ojos pude ver que la realidad estaba ahí. Cerré los párpados con fuerza, conté hasta cinco y luego volví a mirar.

    Para mi desconsuelo, la realidad seguía allí. Esa gris, ruidosa, apabullante realidad… cómoda como una cama de cuchillas, agradable como el sonido de las uñas rascando la pizarra.


    [​IMG]

    -Oh, mierda-Susurré. Cualquier efecto de todo lo que me había tomado se había evaporado ahora mismo y ahora me enfrentaba a la realidad sin ayuda química. Necesitaba moverme, salir de aquí, conseguir algo para acallar el dolor sordo que estaba surgiendo de cada poro de mi cuerpo cada artigulación, ese dolor que me rodeaba y me estaba aplastando.

    Estaba en una extraña estancia que tenía ese olor antiséptico característico de cualquier hospital del mundo, aunque en realidad debíamos encontrarnos en el instituto. Era una estancia repleta de diverso material médico y camillas, sobre las cuales estaban tendidos el resto de sus compañeros losers de segundo año. Llun, Ryrio y varias personas más estaban en el lugar. Destacaba un chico alto con bata blanca que parecía ser el doctor y su ayudante, una joven tambien de pelo claro. Vagamente recordaba voces que los habían llamado Gild y Kisa.

    Traté de incorporarme y el dolor me golpeó con fuerza. Tuve que darme un respiro y permanecer sentado antes de incorporarme. Una gota de sudor frio me bajo desde la frente hasta la mejilla y goteó desde la barbilla. Una corriente de nauseas que a duras penas pude contener subió desde mi estómago. Apreté los dientes y me forcé a mirar en derredor, buscando a Jolie.

    Mi pequeña estaba en la mesa cercana a la camilla. Era metro y medio, pero en mi estado podría estar a mil kilómetros. Lancé un gruñido e intenté incorporarme para acercarme, agarrándome al cuentagotas. Era como caminar por un mar de cuchillas afiladas, cada torpe paso era una agonía. Paré a descansar tras dos pasos. Todavía me quedaban tres más hasta llegar al lugar donde se encontraba Jolie.

    Algo se interpuso en mi campo de visión. Ahora miraba hacia abajo así que lo primero que vi fueron unos zapatos. Fui levantando la vista hasta llegar al rostro del chico que me estaba hablando. Sus palabras me llegaban deformadas, como si estuviera escuchando desde el fondo de una piscina. Supuse que me preguntaba por mi estado. “Ellos”, los batasblancas, hacían eso a menudo, aunque en realidad poco les importaba tu respuesta.

    -Me duele la realidad, ¿tiene algo para eso?

    El chico enarcó una ceja, algo confundido. Consultó la pantalla y anotó algo con el lápiz óptico.

    -¿Del uno al diez, cual diría que es su nivel de dolor?

    Estuve a punto de soltar una carcajada. Mejor reír que gritar.

    -¿Qué número le pondría a la sensación de tragarse unas bolas de alambre de espino llenas de abejas furiosas hechas de cuchillas, y en llamas?

    El hombre apretó los labios y apuntó algo en la pantalla. Mientras consultaba me forcé a dar uno, dos pasos más. Llegué hasta el lugar donde estaba Jolie. Me tambalee por un nuevo latigazo de dolor, asi que tuve que agarrarme a las esquinas de la mesa. Cerré los ojos esperando que remitiera un poco. Las nauseas y el dolor me hacían sentir como si el mundo estuviera dando vueltas. El sudor frío había empapado mi cabello. Notaba como se pegaba a mi cara. Al pasarme la lengua por mis labios resecos pude notar el sabor salado del mismo.

    El doctor me estaba hablando de nuevo. Mi cerebro estaba ocupado como para procesar todo lo que me decía, pero me hacía la idea general. Abrí los ojos y le dije:

    -Dejeme adivinar, la solución milagrosa que nos aplicó ese Engels-lo-que-sea incluía algo más que un regenerador celular. Aparte nos ha aplicado, un depurador sanguíneo, quizá algún tipo de filtrador de toxinas como carbón activo o algo similar…

    -En efecto, cualquier tipo de veneno, tóxico o narcótico debería haber sido neutralizado a estas alturas- Dijo el hombre- Me sorprende que lo haya deducido.

    -Más que deducirlo lo siento. Me siento sobrio, limpio- Repuse apretando los ojos de nuevo. Cualquier efecto de todo lo que me había tomado se había evaporado ahora mismo y ahora me enfrentaba a la realidad sin ayuda química- Supongo que no tendrá por ahí vicodina, codeína, oxicodona… cualquiera de esas me valdría por ahora.

    El doctor Guild entrecerró los ojos y estudió la pantalla con sus datos. Frunció el ceño al ver lo que ponía en ese lugar y luego me miró. Conocía esa mirada, la había visto cientos de veces.

    -Dejeme adivinar, los análisis muestran que estoy sano como una manzana Golden, así que no podrá prescribir nada.

    El chico carraspeó.

    -Comprenderá que no voy a prescribir ninguna sustancia controlada sin…

    -Ahorreme el discurso, ya lo conozco. Yo me encargaré-Lo interrumpí levantando la mano. Luego me giré para tomar la maceta donde estaba mi pequeña planta, Jolie. Estuvo a punto de caerse, pero la aferré con fuerza. Gild se había acercado para agarrarme, pero al ver la mirada que le había lanzado retrocedió un paso.

    Me aferré a mi planta y seguí caminando con paso torpe hacia el exterior del lugar. Me sentía como un buzo caminando por el fondo del mar. Todo era borroso, confuso, filtrado entre los latigazos de dolor y las nauseas. El chico seguía hablándome.

    -Deberías quedarte un poco más, haremos unas pruebas. O quizá podamos hablar.

    ¿Hablar? Casi solté una carcajada al escuchar esto.

    -No creo que quiera hablar conmigo cuando estoy limpio-Tras una pausa agregué- doctor.

    Guild se detuvo, sorprendido. No tanto por mis palabras como por la animosidad contenida que había destilado la última de ellas: había dicho doctor entre dientes, escupiendo la palabra casi como un insulto.
    Guild le hizo una seña a su asistente y dio la vuelta para colocarse frente a mi. No le costó mucho pues iba caminando lentamente, aferrado a mi planta.

    -Es mejor que te quedes hasta que te hagamos unas pruebas-Repuso mientras colocaba su brazo en mi hombro.

    Giré la vista y miré su mano. Esto hizo que la bola de ira que había en mi estómago estallara de pronto. Agarré su muñeca y le separé el brazo de un tirón. Di un paso amenazador hacia él y le espeté:

    -No me importa lo que crea. Aclaremos un par de cosas. Lo he entendido: Somos sus bitches, sus juguetitos, soldados enviados a pelear, conejillos de indias o experimentos según el dia, peones en los juegos de poder de la academia hasta que lleguemos a la adultez… No hay problema. No me importa. Seré un buen soldado y saltaré cuando haya que saltar, dispararé cuando haya que disparar, incluso gritaré “Señor si señor” cuando me lo ordenen. Todo lo que quieran… pero eso será luego. No necesito otro jodido perro alfa que me lo recuerde otra vez, lo que quiero es que se quite de mi puto camino…Ahora

    Guild entornó los ojos ya abrió la boca como si fuera a decir algo, pero finalmente se lo pensó mejor y se apartó hacia un lado para dejarme pasar. Solté su mano y salí por la puerta sin mirar atrás.
    Al llegar al pasillo no continue hacia las escaleras, sino que me acerqué hacia la ventana. Con esfuerzo la abrí, dejando que entrara el aire de fuera. Respiré hondo. De uno de los compartimentos de la maceta donde estaba Jolie tomé un par de hojas de mi alijo de emergencia y me lo puse bajo la lengua. Su conocido sabor me calmó un poco.

    Fue entonces cuando escuché una voz detrás de mí. Era Guild de nuevo.

    -No soy como los otros doctores que te hayas podido encontrar hasta ahora.

    Esbocé la mueca de una sonrisa y le dije sin volverme hacia él, en un tono que destilaba amargura:

    -Eso decían todos, al principio.

    Y luego salté hacia afuera. El aire y el sol de la cornisa fueron como un bálsamo. Duró poco tiempo. Saqué uno de mis cigarrillos de hierbas de la maceta de Jolie y lo encendí. Cerré los ojos y esperé a que lo que me había tomado hiciera efecto. El chico comenzó a tararear


    "Don't worry about the pain

    'Cause every little thing gonna be all right.


    Rise up this mornin',

    Smiled with the risin' sun,

    Three little birds

    Perch by my doorstep

    Singin' sweet songs

    Of melodies pure and true,

    Sayin', ("This is my message to you-ou-ou:")


    Singin': "Don't worry about a thing,

    'Cause every little thing gonna be all right!"


    Poco a poco, la realidad y el dolor fueron desapareciendo


    :101::101::101:

    Mientras tanto, Guild estaba comprobando con gesto frustrado la información de la pantalla. Llamó la atención de su asistente, Kisa.

    -El historial clínico del paciente Rabsun Mok está incompleto. No hay nada antes de los 14 años.

    La joven revisó sus archivos y comenzó a hablar. Su tono era 100% eficiente y aséptico. Casi resultaba más robótico que la voz artificial de Raziel.

    -Antes de esa edad vivía en una comuna, casi un culto. No hay ningún tipo de información previa a ello: historial, informes médicos, análisis, calendario de vacunaciones… ni siquiera estamos seguros de cuales son sus padres. Además parece tener talento en evadir los análisis y estudios que se intentan hacer sobre él, como análisis de sangre u orina. Sospechamos que los falsifica. O eso o está embarazado de dos meses.-Agregó la chica cerrando el informe.

    -Entiendo…-Repuso simplemente Guild. Chasqueó la lengua y apuntó varias anotaciones en la ficha de Rabsun.
    :101::101::101:


    Más tarde…

    Poco a poco el humo de mi cigarrillo de hierbas se había introducido en mi cerebro, ahogando entre su niebla la realidad y desensibilizándome. El mundo se había vuelto feliz y a color, la luz brillaba, los pajaros cantaban y todo era perfecto de nuevo…

    -Cooooosmico… ¿verdad Jolie?

    El viento hizo mover las hojas de su planta, como si asintiera. Respiré hondo, disfrutando de la paz y preguntándome si ahora debería comenzar por las pastillitas azules o por las setas. Realmente echaba de menos las setas del jardín mental. Esas si que petaban…

    Su paz se vio interrumpida por el sonido que produjo la estruendosa entrada de Ostara. La chica se asomó a la ventana y le lanzó una sonrisa traviesa. Rabsun dio un salto.

    -Woah!, casi se me salen los chakras del sitio del susto!

    -Hola guapo, creo que se te te cayó algo-Repuso enseñándole el celular que tenía en la mano.

    -Ah, mi teléfono - Dijo el chico recuperándolo- Seguro que con esto has ganado tu cuota de karma positivo por hoy. Con suerte evitarás reencarnarte en babosa en tu siguiente vida.

    -Espero que si- dijo la chica.

    -No sabia que lo había perdido, gracias.

    -No se como se te debió caer dentro de mi bolsillo de alguna manera, ahora debo irme, he de devolverle sus teléfonos al resto…-Dijo, haciendo una ademán para despedirse alegremente.

    -Espera, hay un montón de cosas siniestras sobre lo que acabas de decir…-comencé a decir, pero la chica ya se había marchado. Me pudo la curiosidad, así que entré de nuevo en la estancia del club. Por suerte el batablanca estaba ocupado al otro extremo, así que no tendría que hablar con él. Saludé los losers que quedaban en el lugar. Todos parecían estar recuperados. Al parecer algunos se habían ido ya a la cafetería donde les había invitado Ryrio.


    [​IMG]


    Maria, Reiji, Jesús y Emil todavía se encontraban allí. El chino estaba con su celular en la mano. Lo manipulaba con gesto ceñudo.

    -Parece que esa cleptómana de mujer ha intentado entrar en mi celular. Claramente no sabía que uso una triple encriptación y uberfirewall -Agregó con orgullo. Al parecer se había apropiado de todos los celulares de los loser.

    Rabsun se apresuró a comprobarlo y abrío su agenda. Al verlo soltó una exclamación y se lo enseñó al resto.

    -¡Miren, miren, tengo tres contactos en mi agenda, tres!!!

    Jesús lanzó un largo suspiro.

    -… Y lo dice en voz alta y con orgullo

    -Esperen, lo que quiero decir es que ha metido su número en mi cel. No solo eso, sino que me ha incluido en un grupo de whatssapp. Que ilusión.

    -Ahora que lo dices, tambien lo ha hecho conmigo. Nos ha metido a todos en un grupo- Dijo Maria, enseñándoles el cel.

    -Whatsapp? Bah, telegram o discord tienen mayor seguridad interna, y mejores protocolos-Protestaba Reiji.

    -Incluso me ha mandado un mensaje. ¡Miren, miren!!-Rabsun les enseñó con orgullo la pantalla.

    [​IMG]

    -Tambien nos ha mandado fotos de cuando hemos vuelto del viaje. Aquí sale el cosplay de Sofia, Jesús cuando apareció sin ropa, Oh, y salgo yo con la camiseta mojada pegada al cuerpo…

    -¿Qué ha hecho queee?!!-Dijeron al unísono Jesús y María mirando por encima del hombro del plantanerd.

    -Bueno, habrá que enviarle la contestación- Repuso Rabsun, comenzando a sacarse la camisa-Vaya, no lo hacia desde que me prohibieron crear el club naturista de la Durkheim bajo pena de expulsión. ¿Realmente el “martes sin pantalones ni calzones” era tan mala idea?-agregó con un puchero.

    -Reiji, haznos un favor y dale una pequeña charla acerca de los peligros de internet-Aconsejó Emil. Tras una conversación con el muchacho Rabsun se dirigió a la cafetería donde estaban Ryrio con Franco y compañía.




    Primer post, ya ire poniendo más
    para incluir a más gente y el picnic​
     
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    Última edición: 18 May 2017
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    Kristina, tras lo ocurrido en la enfermería, salió del lugar en silencio. Quería estar sola pues todo lo que había pasado en pocas horas era demasiado. Llegó a los baños de mujeres, se sentó y lloró en silencio.

    —No…puedo —sollozaba recordando su travesía por el laberinto y el encuentro con Asterión, se abrazaba asqueada por rememorar como el adefesio intento violarla. Soltó un grito ahogado al saber que esto sería lo que tendría que afrontar hasta graduarse.

    Estuvo en silencio por varios minutos no viendo más allá que las cosas negativas que le habían sucedido desde que piso este lugar, hasta que pudo recordar lo que Bárbara había dicho sobre la verdadera naturaleza de la Magnum Opus del ogro en silla de ruedas que era Raziel y luego sintió un peso sobre su cabeza que emitió un canto singular. Una sensación de calidez le embargó al sentir a Maeve que se opuso a la pesadez de esos recuerdos y memoró las palabras de cierto chico de cabello oscuro y con olor a yerba tostada:

    —Sigue a la rana. Aprenderás a cambiar para adaptarte y así limpiaras tu alma — La idea de Rabsun se dio cuenta de que había ganado conciencia de su ser y que estaba en la mente de Kristina como un meme temporal—¿Puedo trascender la carne y ser una idea temporal? ¡Cooooooooosmico!

    —Ok, eso fue extraño —consideró Kristina con una débil sonrisa en su rostro, quizás ella misma estaba tan loca como ellos. La lisiada cerró sus ojos—Salve a alguien…—la risilla se expandió levemente. Había pasado un infierno personal, para aliviar una vida de alguien de primer año. Si los mundos mentales eran las representaciones de situaciones en su interior ¿Qué clase de miseria estaría pasando a quien había ayudado? Rogaba que esto le ayudase aunque nunca le conociese. Más allá de toda esta locura pudo percibir dos cosas: que era querida y útil. Algo había nacido en ella en conjunto con la transformación de Maeve, quizás en cierto punto Rabsun tenía razón y ella misma se había trasformado aunque distaba de ser lo que tenía en mente.

    Se limpió su rostro, pero dio un saltito porque se tocó el pómulo en donde tenía las suturas.

    —Ay.

    —Kero.


    Ambas salieron del baño. La lisiada quería lavarse la cara en uno de los lavamanos pero sintió que tropezó con alguien.

    —¿Eh?

    —Oiga, cuidado.

    —¿S-Sofía? —
    Kristina pestañeó varias veces hasta que pudo figurar a su compañera poseedora de una capacidad única para pasar desapercibida.

    —Kristina ¿vaya vaina que nos toco? —preguntó la colorina, viendo que estaban solas en el baño.

    —S-si —negó la argentina mirando hacia un lado. En cierta forma al ver las vendas que tenía la asocial se arrepintió un poco de su propio egoísmo, pero rayos quería tener un momento para ella tras todo lo ocurrido. Comprendía si ella deseaba lo mismo —Eh…yo… ¿quieres que te deje?

    —No —
    le dijo tiernamente mientras miraba las banditas, vendas y sutura que la lisiada tenía consigo como en Maeve. Podía ver claramente que su compañera había llorado por lo ocurrido y eso era esperable —¿Estás bien?

    —He tenido días más locos, supongo —
    Kristina rió algo desganada.

    Ambas rieron débilmente, como una forma de darse apoyo la una a la otra.

    —Todo este tiempo estabas con nosotros y nunca te notábamos.

    —Recibo eso a diario —
    susurró Sofía encogiéndose de hombros.

    —Lo s-siento por no notarte en todo este tiempo.

    La asocial sonrió levemente:

    —No se preocupe, parce —contestó jugando con una de sus coletas— Mire que usted también tiene lo suyo con las muleticas esas —respondió cantada la colombiana mientras indicaba las muletas de Kristina—. Vi como se burlaban de usted y el mini-anciano a la entrada del colegio. Es feo lo que les hacen.

    —Recibo eso a diario —
    respondió ella viéndole a sus ojos. Pensaría uno que una conversación debía empezar con cosas buenas, pero esta lo hacía refiriéndose a que tan mal la pasaban.

    Tenían problemas distintos y caminos diversos para afrontarlos pero llevaban consigo la carga común de ser unas perdedoras y desplazadas u olvidadas por la sociedad que les vio nacer. Bajo la bandera de lo vil y despreciable para el mundo ellas se conocieron siendo el espejo del baño como testigo.

    —¿Quieres mi numero? —Ofreció la argentina —me gustaría conocerte más, pues eres con Kim una de las primeras mujeres que no me ve en menos por ser lisiada. Digo, si quieres.

    —No sea boba, parce y pasémonos numero —
    Sofía estaba contenta, pues su círculo social se había extendido un poco —Oiga, parce, ¿qué tal si vamos al café donde nos invitaron?

    —¿Dónde dijo mandibulin? —
    Sí, ese era el nuevo apodo que Kristina le había colocado a Ryrio pues por sus dientes se parecía en cierta forma a ese tiburón que veía en sus caricaturas de infancia: una cruza de Scooby Doo y Jossie and the pussycats.

    Las chicas salieron del baño de niñas hacia la salida. Era curioso como el resto de la gente ignoraba a Sofía y a la misma Kristina en ocasiones le costaba seguirla pues podía fácilmente perderse en el ambiente escolar. La colombiana le tomó y le indicó un casillero en donde se hallaba aquel chico que hablaba en chileno, él que al parecer tenía un humor de perros, comprensible dentro de todo lo que tuvo que haber pasado.

    Antes de salir, la Lisiada se fijó en un mural. Allí entre los avisos había uno perteneciente a la sección de los clubes con listas de ingreso. Los de música y de deportes estaban copados, parece que en Europa muchos le daban importancia a las artes y el físico. Sus compañeros no lo sabían pero ella tocaba el acordeón, algo impuesto por su abuelo, luego encontró un letrero del club de ecología, habían pocos miembros y un lápiz al lado de la lista en donde relleno la información con sus datos.

    [***]

    El Café Salvatorre, un oasis de relajación en medio del estrés secundario en donde diversas clases de estudiantes podían refugiarse para conversar alrededor de una mesa. Los ojos de Kristina se llenaron de ilusión al saber que uno de los platos era choripan con salsa de chimichurri, podría probar algo de su tierra, considerando que la cocina argentina también le compartía algunas cosas a la italiana.

    Todo hasta que el Chileno comenzó a decir incoherencias a los oídos de la argentina.

    —Si, lo acabo de decir —replicó la lisiada—la cocina chilena no dista de la argentina en sus carnes y bebidas, se inspiraron en nosotros.

    —¿Inspiraron? ¿me tai weando, lisia´? No me busqui weona papa frita —
    Franco pudo haberse levantado y golpearla en la cara, pero el comprendía que ella era una mujer y en segundo lugar una discapacitada— nosotros ya comíamos esas cuestiones antes que ustedes las tuviesen.

    —Me-me llamó Kristina, pibe, y no es mi culpa que busquen “inspirarse” en otros. El choripán es argentino y el pisco es peruano.


    —¿Qué la suavizai qla? Dices que robamos concha tu mare...

    La pobre Gasparín se encontraba en medio de una discusión de hermanos transandinos y es que incluso los mejores hermanos competían hasta en las cosas más triviales. Para su fortuna “Mandibulín” intervino con un rugido apoyado por el poder que le concedía su sangre gitana.

    Ella pidió una de las masas que había recomendado Llun y al probarla su rostro se le iluminó

    —Están deliciosas.

    —Claro, yo también tengo buen gusto en la cocina —
    comentó la deprimida inflando su pecho.

    —¡Ahora tení otra wea que vai a robar!

    —¡Cashate, ché! —
    masculló la lisiada comiendo como si no hubiese mañana.

    —Se pelean más que mis primos, ¿no son hermanos? —quiso saber el escualo peso pesado.
    Franco y Kristina se miraron el uno al otro:

    —Ni cagando.

    —No, como decís eso, ni en un millón de años.


    —Se pelean como tales, parces —opinó Sofia, quien conocía como podía ser la vida de hermanos aunque en su caso tuvo que ver como su hermano crecía rápido.

    Quizás esas cosas simples de la vida era lo que las responsabilidades y expectativas de lo que la sociedad imponía como adultez buscaban quitar a las personas. Esa chispa de espontaneidad y sinceridad que te hacia ser lo que eras: tú mismo. El Bulgaró tensó sus dientes ante esa idea y bebió un poco más de su shakerato. Luego vinieron las preguntas.

    [***]

    Una vez en su casa y tras haberse bañado y escogido un atuendo de su amplia selección de ropas de invierno. La argentina procedió a preparar comida para el picnic que tendrían a la medianoche: unos alfajores, frutas picadas y un termo con yerba maté para tal ocasión. Junto a ella estaba su nana ayudándole mientras tenían el televisor del comedor a todo volumen para escuchar el show favorito de la casa: Caso Cerrado con Ana María Polo.

    —¡ME ALEGRA QUE HAYAS HECHO AMIGOS MI KRISTINA! —No cabe de más decir que a nuestra querida argentina casi se le cae la mezcla de masa en la cabeza por la algarabía de su nana: Consuela Sufrimientos— AÚN RECUERDO CUANDO ERAS UNA NIÑA QUE SE HACIA EN LA CAMA Y…

    —Nana…por favor…no los digas a toda la cuadra.

    —¿YA DEBUTO MIJA? ¡NO OLVIDE QUE CON PROTECCIÓN NO HAY GUAGUA! —
    Le recordó apuntándole con su cuchara de palo.

    La argentina se sonrojó a más no poder ante la risa ruidosa de su nana, quien corría para ver el mate mientras tarareaba una canción feliz de su época y movía sus enormes nalgas con júbilo por el avance social de su cuidada. Quizás la decisión de Mariano, el abuelo de Kristina, fue beneficiosa para la niña pues estaban en medio de un nido de serpientes ponzoñosas por donde vivía y los nuevos aires de Letzenburg le estaban trayendo popularidad.

    Oh querida Consuela Sufrimientos, no es bueno albergar falsas esperanzas. Tú lo sabes, pero como buena protectora te albergas en ellas deseando que el universo se arrodille a tu voluntad de mujer esforzada.

    Nana y cuidada habían logrado hacer una buena ración de alfajores, de los cuales Kristina comió algunos para “controlar la calidad del producto” claro que esa excusa barata le valió recibir una tirada de pelo de parte de su cuidadora. Luego de aquella reprendida ambas prepararon la mochila para la reunión que tendrían en la noche.

    —YA MI NIÑA, SE VE HERMOSA. RECUERDE, NO SE EMPINE CON LA BOTELLA Y SI ALGUIEN SE LE PROPONE DIGA NO SI NO QUIERE Y SI INSISTE BASTONAZO EN LAS PELOTAS, ESO NUNCA FALLA —Dicho eso la mujer la lleno de besos y le hizo un leve cariño a Maeve, quien infló su quijada.

    Kristina camino hacia la parada de autobuses para ir al bosque de Leuce, llevar la mochila pesaba un poco más pues había decidido añadir un cambio de ropa por si acaso y un equipo de acampar. Cuando en ello sintió un abrazo por detrás que le hizo dar un respingo por la sorpresa.

    Se giró lentamente pensando que sería un ladrón o peor , pero nada más lejos de eso o a lo menos eso parecía pues delante de ella estaba una muchacha de cabello celeste y piel blanca que llevaba el uniforme de la escuela y algunas banditas en diversas parte de su cuerpo.

    —Ho…hola.

    —Hey ¿cómo te llamas? —
    preguntó sin tapujos la muchacha.

    —Kristina.

    —Aliki.


    El viento acarició la copa de los árboles. Kristina sintió que su corazón fue flechado pues ver a esa muchacha era como encontrarse con la expresión de la ternura, este día estaba resultando en toda una montaña rusa emocional para ella.

    —¡Me caes bien! —le comentó la griega que si bien rebozaba confianza el lenguaje de su cuerpo, en especial el movimiento de su pie raspando el suelo mostraba un poco de su disposición a tentar la suerte.

    —¿Vas en Durkheim?

    —Si —
    respondió animada la pequeña helena mientras colocaba sus manos detrás de ellas y se movía hacia adelante y hacia atrás.

    —Yo igual —replicó Kristina señalándose a sí misma.

    —¿Esperas bus?

    —Sí, tengo que volver —
    respondió la joven de cabellos azules, intentando ocultar el desagrado que eso le producía. Sus hiperactividad se redujo pero luego volvió a fijarse en la mochila que llevaba la lisiada—¿Vas de excursión?

    —Sí, voy de excursión. Me invitaron —
    río algo nerviosa—ya sabes, primera noche de nuevo años y todo e…

    —¡Yo quiero ir! —
    La muchacha se abrazo al brazo de Kristina —¡He escuchado que esas fiestas son geniales! ¡Chicos, chicas, bailes, noche y pura diversión! —añadió dando saltitos.

    Kristina tragó saliva. No, esta pequeña no sabía a donde quería meterse. Podía imaginarla siendo mirada por chicos y animales hambrientos. La lisiada alzo sus manos:

    —Eh…no, no depende de mí. Lo siento —Sí, le había apagado su esperanza de salir. Le dolía pero esa niña en verdad no sabía en lo que ella estaba metida— Te prometo que si pudiera yo te llevaría.

    —¡Bueno! —
    Replicó la muchacha empuñando sus manos— Ya llegará mi momento, además hay muchas cosas que se pueden hacer en primer año.

    —Por supuesto, una muchacha con tu animosidad puede llegar lejos —
    habló animada la lisiada, quien no podía evitar ser contagiada por la algarabía de la pequeña peliceleste.

    Las dos estuvieron en el paradero un momento. Había una especie de silencio respetuoso entre ellas hasta que la lisiada se atrevió a hablar.

    —Te…te puedo preguntar ¿Por qué el abrazo?

    Aliki pestañeó, consideró y luego sonrió

    —Me nació hacerlo.

    —¿Así nada más? —
    pestañeo la lisiada.

    —Sí. Me gusta expresar lo que siento.

    —Está bien, pero debes tener cuidado a quien mostrarle tu cariño.


    Ella inclinó su cabeza en reverencia:

    —Gracias —luego alzó su mirada a la argentina—Hey, ¿seamos amigas?

    Kristina rió débilmente, tratar con esta muchacha era como ir en una autopista a alta velocidad. Le señaló que se calmase con un movimiento suave de una mano:

    —¿Qué tal si vamos de a poco?

    Aliki sonrió, en su diccionario eso era un “si en proceso”. En el momento que llegó el bus, sin dudarlo ayudó a la lisiada a subirla y a darle un asiento. Un contraste a lo que Kristina sufrió en la mañana. En el viaje hablaron de cosas de chicas, su rana y la fascinación de la pequeña por el anime. A tal que Kristina recordó a cierto moreno mexicano por su forma en la que hablaba de mangas como: Sailor moon, Sakura Card Captors y Pretty Cure como de otras series que la argentina nunca había oído hablar en su vida.

    Cuando llegaron a un paradero Aliki se paró de su silla no sin antes despedirse de Kristina y diciéndole que la buscaría mañana para hablar de más cosas y que quería saber cómo le fue en la fiesta.

    —Es una buena niña.

    —Kero.


    La niña caminaba de vuelta a su casa. Su marcha feliz se redujo hasta detenerse a unos metros del lugar. Un par de lagrimas rodaron por sus mejillas, ahogó un sollozo que salió no sólo por los sufrimientos sino por los felices momentos que había tenido en su día de clases en esa academia: Goldia, Caillou, Evangeline, Thiago, Paulhinio, Tabhita, Jackal y ahora aquella muchacha que se decía Kristina. Empuño su mano y se limpió sus ojos con la manga de su camisa. Sabía que su tormento estaba a unos pasos pero en ella algo empezaba a surgir: no quería ser más una simple oveja esperando a su carnicero. Sonrío, y se afirmó en lo bueno que había vivido para mantener su alegría ante el juego tortuoso de cada noche, porque sabía que hallaría la forma de vencer a la bestia de dos caras.

    A medida que el bus se alejaba Kristina sentía una mezcla de expectación y esperanza. Quizás había algo bueno en toda esta locura.

    [***]

    El viaje al bosque Leuce había probado ser un desafío físico para Kristina. No sólo el terreno sino el hecho de que un oso intentó verle como cena por lo que tuvo que sacrificar algunos alfajores para salvar su trasero. Así la travesía la había dejado cansada y cuando llegó al lugar los presentes pudieron notar a una lisiada hiperventilada cargando una mochila abultada y una rana que croaba desinteresada tras haber cenado un grillo que estaba en una piedra.

    La lisiada cayó al suelo

    —Ah…eh…oso…cariñoso…ah…cariñito.

    Ryrio fue hacia la muchacha y le sacó la mochila para luego llevarle cual saco de papas hasta el lugar de la fogata.

    —Wuuuu, parece que un sortilegio ha sido invocado sobre tu persona mi pequeña larva —Ostara sonreía exhibiendo sus dientes hacia la muchacha.

    —Tsk, genial una lisiada como si necesitásemos otra carga.

    —Cierra la boca gil culiao.


    Llun se encargó de animar a la lisiada que volvió en si y vio a la joven rusa.

    —Gracias.

    —¿Qué te paso? —
    quiso saber la chica de cabellos plateados mientras le sacaba un par de ramitas de su bufanda.

    —Había llegado…entonces me puse a caminar a donde me dijeron y ejejeje…pues se me apareció un oso —
    la muchacha aún no estaba coherente por el susto por lo que abrió su mochila y sacó sus alfajores y el termo de maté— Eran más, pero el oso le tuve que dar la mitad o me comía.

    —Mejor que hubiese comido a esa novata inútil —
    replicó Zacharie.

    —Deja tranquila a la papafrita salame, culiao—Si bien Franco no concordaba en mucho con Kristina le caía mal que pateasen a un herido.

    —¿Es argentina? Pfft, un latino que pretende ser europeo eso es peor.

    —Corta tu wea, sacowea —
    Franco le tironeo fuertemente atrayéndolo hacia él pero no contaba con una buena condición física por lo que no pudo mover mucho al asocial aunque si logró molestarlo.

    Ostara se ofreció a hacerle un masaje relajante a la maldita lisiada, pero esto tenía un motivo más ¿cómo decirlo? Ah, sí, egoísta pues quería comprobar en carne propia las proporciones del cuerpo de la muchacha que si bien era discapacitada tenía sus cosas salvables. En cierta forma le sentía una envidia juguetona al líder del eco-club por quien se le incluiría, por ella se la robaría.

    La lisiada volvió al mundo de los conscientes y se sobresaltó al ver que Ostara le estaba practicando un masaje algo invasivo.

    —Bienvenida de vuelta, querida.

    —Eh…ah… —
    la muchacha se tapó la cara pues estaba roja como un tomate.

    —Kero, kero, kero —Maeve estaba dando saltitos sobre una roca pues sentía que su territorio había sido manoseado sin su consentimiento por una humana.

    Oh, Kristina tu vida es una montaña rusa.
     
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    Última edición: 19 May 2017
  18. TaKa

    TaKa Tadokoro, Takadoro, Takakoro, Totakeke~... (?)

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    Haber brindado ayuda a su ex-líder (y uno de sus chicos amados) Gild le había ayudado a despejar un poco su mente, claro, las palabras que anteriormente había recibido de Ryrio realmente le habían subido primeramente sus ánimos; Llun siempre ha tenido un gran amor por el chico de los dientes afilados, no por nada llevaba más de 80 confesiones hacia él, claro, todas infructuosas pero que al final de cuentas terminó forjando un lazo bastante curioso con el muchacho... sí, quizás no sea el chico más afectuoso que haya conocido en su vida, pero su carácter maduro muy raro en los chicos de su edad le había llamado la atención: era arisco, con un sentido del humor bastante seco y decía siempre lo que pensaba sin importar las consecuencias...

    Realmente sus palabras eran como una especie de enseñanza, especialmente después de cuando le abofeteó con todas sus fuerzas, aún sentía su piel en la palma de su mano.

    - Bobo - alcanzó a susurrar antes de que tropezara con una persona frente a uno de los pasillos de la escuela, era una muchacha de primero algo más baja que ella, sus ojos eran azules como el agua cristalina y un bello cabello rubio, se sobaba la parte trasera de la cabeza.

    - Oye, ¿no te lastimaste? -

    - Etto... ¿No deberías primero cuidarte a ti misma antes? -
    Y bueno ¿qué se podía esperar de una chica que estuvo en medio de una situación de vida o muerte? ¿un rasponcito? ¡No! La pequeña Llun, aun con todo lo que su daddy le haya curado tenía ciertas vendas y curitas en el cuerpo, nada que la hiciera ver como una escapista de un hospital psiquiátrico, pero si destacaba un poquito.

    - A-Aunque - agregó un poco más la de ojos azules - me ha dado un poco de mareos últimamente y he estado algo ansiosa - si bien Llun era considerada la "Reina de la Inutilidad", se defendía en ciertos aspectos, claro, no como otros pero digamos que tenía cierta noción de lo que podía pasarle a otros.

    - O sea... - los ojos de la periodista se abrieron como platos mientras inspeccionaba sin moverse el cuerpo de la muchachita - ¿estás embarazada? -

    Sí, dije que tenía "cierta noción" con lo que le pasaba a los demás, jamás mencioné de que acertara a primera vista; la rubia negó con su cabeza sin mucha alteración, a diferencia del rostro que mostraba Llun.

    - No seas tonta, soy muy joven para eso... es que he estado privándome de dulces y... -

    - ¡Aaaah! Pues eso ya tiene más sentido, joder, que me habías pegado un buen susto, toma -
    y del bolsito de donde guardaba la cámara sacó un par de caramelos.

    - Generalmente son para cuando intento aguantar el hambre mientras tomo fotos para el periódico, pero te los doy -

    - ¡DULCES! -
    la pequeña se los arrebató, introduciéndolos a su boca para sentir ese dulce sabor que tanto le había sido negado por su familia, hasta por su hermana, sí, no eran muchos pero eso no le era de importancia; Llun sonrió un poco y decidió irse una vez escuchó el sonido que daba por terminado el día en Durkheim.

    - Nos vemos, pequeña, ve a casa con cuidado ¿sí? -

    - ¡Evangeline se irá con cuidado! ¡Tu también, momia-san! -
    La periodista casi se va de cara contra el piso al escuchar la respuesta, seguro demasiado anime ha visto esta mujer...

    ******

    Estaba en su hogar, su madre seguía trabajando así que era como siempre, ella en su total soledad, no quería pasar ahí esperando a que sea de noche para ir donde Ostara, la relación entre ambas muchachas era de cordialidad, aunque claro, la personalidad bastante... "sugestiva" de la gitana siempre había sido algo con lo cual lidiar, aunque siempre ha sentido que no tiene malas intenciones, ese rumor de "gitana maldita" siempre estaba sobre ella, como una sombra.

    - Bueno, conozco al "maldito tiburón" y no me llevo tan mal, creo que tengo una especie de don para llevarme con gente "maldita" - dejó salir una carcajada un poco forzada, no es que le cayeran mal, pero esa ironía al decir que está con gente "maldita" le llegaba un poco; miró el reloj, Ryrio les había dicho a los novatos que si querían podían llegar al Café de Salvatore, ella nunca se negaba, pero eso significaba que no le daría tiempo para llevar algo para "el picnic de Ostara" el cual también fue invitada; Llun tenía cierta habilidad para la cocina, pero claro, solamente para la cuchara rusa que era la que estaba más acostumbrada.

    - Será una especie de fiesta (muy rara, por cierto) así que algo de Ensalada Olivié no estará mal~ estoy segura que tengo los ingredientes acá... sí, bien; y me parece que mamá había hecho unos Bliní, así que solo me encargaré de hacer la ensalada - no tardó mucho, hizo lo que creía suficiente y escribió una pequeña nota que la pegó en el refrigerador de la casa antes de cerrar con llave y marcharse.

    *******

    Después de haber estado con Franco, Kristina, Sofía y Ryrio en el Café (y sortear una que otra dificultad con los carácteres tan explosivos del chileno y búlgaro) por azares del destino se había perdido, sí, no sabía si fue porque Ryrio había dicho antes que recogería a Barbara y les había dicho a los demás (una vez más) donde y como llegar, pero por querer llegar antes (y hacer tomar más fotos como la vez anterior) se perdió...

    - ¡¿Por qué es que me pasa esto a mi?! - lo peor es que no pudo llevarse consigo una linterna, tonta que puede llegar a ser Llun, ya que la cargó... aunque sin baterías, olvidaba que las había usado para el control remoto del televisor, bueno, ya no podía llorar en plato roto, solo le tocaba avanzar... aun cuando por cada 5 pasos que daba se atemorizaba al verse mover los arbustos cerca de ella y ahogarse no-se-cuantos gritos ya.

    Al fin llegó, donde fue recibida por quien consideraba el rarito del grupo de Ostara, y el amargado total: Zac, donde eso, en combinación con la situación en general que se encontraba, su mente no pudo dejar de pensar en una teoría.

    - Oye Ryrio... ¿no te parece que esto te suena a guión de película...? -

    - ¿Eh? -
    el búlgaro no era amante de las películas de horror por ser todo menos tenebrosas

    - Sí... tu sabes, no sabes cuando Jason o Freddy podría aparecer aquí... ¿hay una casa del lago cerca? -

    - Creo que el Café de Salvatore cuenta como casa cerca del lago, Llun -
    comentó Ostara mientras comía sin ningún problema los cupcakes de Ryrio -¡Oh Ryrio! ¡Estás mejorando tu cocina! Ya quiero saber en qué mas has mejorado, primito - fácilmente esto hizo sonrojar a Llun y Barbara, sin contar que volvió a encender la mecha de Zacharie, quien le lanzó una piedra al gitano en consecuencia.

    - No te acerques a mi musa, ladrón -

    - ¿Sabes qué, Llun? Si tu película de miedo conlleva muertes... no me molestaría que se llevara a este odioso de primero -

    - ¡Oye, oí eso, desgraciado! -

    - Creo que el wey lo hizo adrede, ¿cachas, no? -

    - A mi no me hables con tu español deforme de gorila ¿quieres? -

    - ¡¿Como me llamaste, hijo de...?! -

    - ¡Cállense! -
    vociferó Ryrio mientras se sobaba las sienes, realmente este par le estaba saliendo más crudo de manejar que con sus hermanos menores.

    - Mmmm espera un poco Llun, esta Memory Falls, que es una posada donde... - en ese momento algo le brilló a Ostara - ¡Oh, Llun! Pero qué atrevida~ y dime, quién es el afortunado? -

    - Conociendo a Luna es mínimo un maestro o el padre de algún rarito de nuestra clase -

    - Bueno, pues dicen que los mayores la tienen mejor... te lo puedo confirmar, Zaki lindo -
    todos se sonrojaron ante las declaraciones de Ostara (si, inclusive Franco) y Zac estaba que tiraba fuego por las orejas, Ryrio en cambio intentaba hacer esto lo más manejable posible... joder, que si este fuera un encuentro suyo todo esto no sería así.

    Llun decidió moverse hacia donde estaba Reiji y Kristina, de cierta forma eran quienes estaban un poco más apartados y algo "fuera de si" por todo lo sucedido (especialmente Kristina quien ya había sido manoseada sin poder hacer mucho para detener a Ostara), aunque no significaba que no pudiera hacerles una pequeña travesura.

    *FLASH*

    Una luz blanquecina que duró menos de una décima de segundo golpeó los ojos de la argentina y el japonés.

    - Extra, extra, tenemos a nueva pareja -

    - ¡¿nani?!-

    - ¡¿Q-Qué?! N-No, espera, ¿Quihaces? ¡Llun! -
    la mencionada simplemente sonrió un poco más tranquila, ah ¿por qué los humanos le temen a la cámara?

    - Tranquilos, quería simplemente hacer que no estuvieran tan metidos en sus pensamientos ¿y bien, qué tal se sienten? -

    - N-No lo sé -
    respondió la argentina mientras tomaba a Maeve entre sus manos - realmente no sé que pensar, estuvimos ahí, dentro de un mundo mental, dentro del problema de una persona... y le ayudamos - la periodista escuchaba en silencio, sentía una pequeña punzada en su corazón, ya que si bien ella ha entrado a incursiones, nunca ha podido resolver una misión en solitario, era una inútil para esas cosas y siempre requería la ayuda de otros... que los de segundo año ya pudieran haber hecho más que ella le dolía, pero no podía permitirse demostrar ese sentimiento.

    - Debo ser una buena estudiante y presidenta de club, demostrar mi apoyo a los de grado menor - se repetía mentalmente..

    - ¿Qué sintieron? -

    - Temor... mucho temor -

    - Reiji, lo sé -
    intentó consolar la argentina mientras dudaba si darle una pequeña palmada en su espalda, realmente no conocía mucho de la cultura japonesa en cuanto a afecto físico - se que te pudiste enfrentar a cosas que dieron mucho temor, pero -

    - No, no solo fue el mundo mental -
    las chicas se vieron a si mismas, pero ambas, sin decirse una palabra prefirieron no ahondar más en el asunto, el japonés se le miraba todavía como que algo tenía en su mente.

    - ¡N-N-No importa! Mira, toma, te doy un poco de mis Blinís - le pasaba una especie de pan que recordaba a un pancake pequeño, al igual que ofreció a la argentina, había todavía suficiente, no había nada de malo en comer un poquito desde ya ¿no? en el fondo de ello otra vez Zac y Franco eran detenidos por Ryrio mientras les decía por quien-sabe-cuanta vez que se comportaran mientras Baru reía nerviosamente y Ostara se acercaba a ella a susurrarle ciertas cosas... que seguramente no eran nada sanas



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  19. zXArtemisXz

    zXArtemisXz I watch from the shadows

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    Del 1 al 10, tenía que darle un merecido 10 a la aventura dentro de la maquinita de Raziel y añadirle otros 10 al pinche dolor de espalda que me había dado el golpe contra aquel árbol cuando el big boss me lanzó. A huevo tenía que haber algo de malo en todo esto, después de todo fue una pelea real en la cabeza de alguien. No les mentiré, me sorprendió mucho y me puse un tanto nervioso, digo, ¿y si hice algo mal y deje alguna secuela en el chavo? Aunque no conocía al escuincle de primero, igual y era un kouhai que debía proteger durante este nuevo año escolar… Con un demonio, iba a ser un mal senpai.

    Luego de que me vendaran el torso para mantener las costillas estables, me dieran un montón de pastillas contra el dolor o inflamación y me recomendaran ponerme hielito para cuando estuviera en casa, salí de la camilla donde había estado y me dirigí a donde estaba mi tomodachi quien todavía seguía inconsciente. Oh man, parecía que no la había pasado nada bien en el mundo que le toco. Me preguntaba cómo se había hecho esa horrible quemadura en el brazo, también si había logrado conseguir su arma… bueno, considerando que el señor simpatía en silla de ruedas no dijo nada como lo hacía con Llun, me parecía que sí.

    ¿Qué tal esta? – Escuché una voz conocida que me hablaba justo detrás de mí. Me obligue a respirar profundo y girarme.

    Hey, Emil… ah, yo lo veo bien. – Respondí un tanto dudoso ya que veía al chavo de pelos bicolor como muy feliz de tener cerca a alguien inconsciente.

    ¿Te importa si lo reviso… y tal vez lo abra un poco? Solo para asegurarnos de que está bien por dentro. – Explicaba dando un pequeño paso al frente y por la hermosa Belldandy, juro que sus manos temblaban de emoción, lo cual me dio mala espina.

    Preferiría que esperáramos a que despertara y él te respondiera. – Dije con una ligera risa nerviosa al tiempo que me interponía entre Emil y Reiji.

    Como quieras. – Se encogió en hombros para luego ver mi torso vendado. – Me resulta un tanto curioso que hayas regresado con el uniforme vuelto en jirones pero en realidad estés bien. Claro, exceptuando tus costillas rotas.

    Tuve suerte, supongo. – Hablé tapándome un poco con las manos como si fuera una niña escondiendo sus pechos, pero ¡hey! Con un sujeto como él no me sentía cómodo exhibiendo mi cuerpo.

    Suerte solo para ti. – Dijo un poco desanimado.​

    Luego de que Emil se apartó durante un rato de mi japonés amigo, decidí que no quería seguir desnudo en la enfermería, así que tomé uno de los uniformes que Gild nos había facilitado y me fui a vestir. Cuando regresé, Reiji estaba despierto y Rabsun había regresado a la enfermería con teléfono en manos, poco tiempo después apareció la chica con dientes de tiburón para darnos nuestros respectivos teléfonos celulares, en serio ¿qué rayos pasaba con esa chica? Por cortesía decidí intercambiar números con Emil, Rabsun, mi tomodachi, Reiji… y en contra de mi voluntad, me di cuenta que Ostara había añadido su número en mi lista de contactos.

    (***)

    Al dejar a Reiji en mejores manos en la enfermería ya que este se encontraba todavía aturdido por lo que sea que haya sucedido en la cabeza donde estuvo, recorrí los pasillos en silencio observando los novatos a mí alrededor… cosa extraña en mí el no estar ignorando a los alumnos. Me preguntaba a quien había ayudado, quien era el “padre” por así decirlo, del ruco Dorome. Dentro de mi pequeña expedición por los pasillos algo brillante llamó mi atención, ¡un chavo calvo! Era como ver un unicornio sin necesidad de fumarse algo como lo hacía el yerbatero. ¿Había encontrado al Krillin de la escuela? Quise acercarme al chamaco, pero en mi ensimismamiento no me di cuenta de que iba a chocar con alguien… y lo hice.

    Lo siento. – Me disculpe rápidamente tomando de los hombros a la chava con la que había tropezado. – ¡Ah, María!

    Ten más cuidado, tonto. – Respondió dándome lo que ella consideró un ligero empujón, pero con su fuerza no lo pareció, lo que termino por sacarme el aire y me dolieran un poco las costillas.

    Ay chingada madre. – Mascullé llevando mis brazos a mi torso mientras me inclinaba hacia adelante haciéndome un ovillo. – Más cuidado que estoy frágil.

    Pues tú tropezaste conmigo. – Oh si, ella tenía problemas de actitud. – ¿Cómo no pudiste verme?

    Estaba ocupado viendo a Krillin. – Dije señalando al calvo a un par de metros de nosotros. Cuando mi compañera giró para verlo, escuché como soltó un bufido y comenzó a reír. Eso era bueno, ¿no?

    Qué demonios. – Se carcajeaba María en medio del pasillo.

    Ammmm, ¿iras a la cafetería donde nos invitó Ryrio? – Pregunté notando como mi tocaya bíblica dejo de reírse y se volvió para verme. – Sera divertido, tal vez Sofía y Kristina estén ahí.

    ¿Y por qué quieres que vaya contigo? – Habló de manera tosca. Por el amor de Dende, esta persona era un poco difícil de tratar.

    Pues, ahora en contra de nuestra voluntad… bueno más tuya que mía, somos compañeros, ¿no? – Me expliqué pasando una mano sobre mi cabeza. – En algún momento tendremos que hablar y tal vez hasta llevarnos bien.

    María asintió en silencio, lo cual me sorprendió. Ambos salimos entonces del instituto rumbo a la cafetería, mientras caminábamos escuchábamos murmullos y no tan murmullos por parte de los estudiantes que nos veían juntos. Supuse que era bastante extraño ver como un otaku como yo andando con una chava grande como lo era María, pero eso no me importó, de todas formas las personas siempre hablaban, como si uno tuviera que amoldarse a sus expectativas.

    Al llegar a la cafetería, encontramos rápidamente a Ryrio, Llun, Franco, Sofía y Kristina, al parecer, Kristina y Franco dialogaban sobre de donde era que alimento. Oh si, nunca entendí nada de lo que decían ya que no estaba muy seguro de que chingados era la comida de la que hablaban. De hecho, no presté mucha atención a lo que habían estado hablando durante un momento puesto que me preguntaba cómo estaba Reiji, parecía que quería estar solo o algo así. Una mesera apareció frente a la mesa para tomar el pedido de María y el mío, esto me forzó a regresar al presente y fijarme en el menú.

    Tráigame un Mocaccino y un Brownie con un mousse de chocolate al lado, estoy seguro que esta noche no necesitaré dormir. – Dije bajando el menú con una sonrisa.

    Oye parce, ¿por casualidad eres fanático del chocolate? – Oí a Sofía que preguntaba con una media sonrisa mientras me miraba.

    No mucho, solo que he tenido el antojo desde que salí de la máquina de Raziel. – Asentía guiñándole el ojo.

    A mí me gusta el Milo. – Comentó la colombiana.

    La bebida de los deportistas, bieeeeen. Mi hermana de 9 años también lo toma, aunque ella no quiere ser futbolista. – Decía recordando el montón de pesas que había en el cuarto de mi vieja y las cuales estaba comenzando a usar Mariale.

    ¿Qué deporte practica? – Preguntó Kristina uniéndose a la conversación.

    Ah… lucha libre. – Murmuré en voz baja.

    ¿Qui wea dijiste? – Preguntó Franco colocando una mano sobre su oreja para oír mejor.

    Órale, dije lucha libre. – Hablé esta vez en un tono de voz lo suficientemente alto como para que todos escucharan. – Algún día quiere ser una profesional.

    ¿Tu hermanita quiere entrarle a la lucha libre? – Dijo Llun bastante sorprendida.

    No me digas, ella es la que te hace bullying en la casa. – Comentó Ryrio con cierta gracia.

    Eso sería patético. – Añadió María cruzándose de brazos.

    Solo porque sea un perdedor en la escuela no quiere decir que también lo sea en mi casa. – Respondí un poco indignado. – María y yo somos los mejores amigos y nos llevamos muy bien.

    ¿De dónde salimos amigos tú y yo? – Dijo mi voluminosa compañera alejándose un poco.

    Ah, no, mi hermana también se llama María. – Aclaré.​

    Continuamos conversando un rato más mientras esperábamos a los demás.


    ***
    AmakiAmaki TaKaTaKa por ahora lo dejaré hasta aqui, entre mañana y el domingo coloco el siguiente.
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  20. Ice

    Ice ﴾͡๏̯͡๏﴿ O'RLY?

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    De alguna forma, me era fácil estar con todos. Lo era, sí lo que era, por eso cuando Rabsun, María, Jesús y Emil decidieron charlar conmigo para mostrarme que, al parecer, Ostara había hurtado temporalmente nuestros móviles (que por cierto al mío no pudo ingresar, dado la ardua seguridad de mi aparato electrónico) realmente me sorprendí de lo mucho que era capaz de hablar con ellos, bueno, con mi tomodashi, negro-san, había ya cierto entendimiento que creía con el avanzar de nuestra... ¿Amistad? Sí, supongo que lo era, aunque era un término que aún no se hallaba en mi base de datos mental totalmente, pero creo que podía comprenderlo, en mayor o menor medida, dependiendo de los beneficios que me diera a largo o corto plazo. Ejem, creo que estoy pensando demasiado, cuando me di cuenta, ya Rabsun había partido a la cafetería, era increíble como todos deseaban ir a ver al chico tiburón, que a mí me causaba mucho terror.

    Claro, iría, pero más que todo porque el menú de Salvatore era carísimo y nunca tuve la oportunidad de ingresar adecuadamente y dado que Ryrio nos estaba invitando, supongo que era una buena oportunidad... económicamente hablando. No obstante, algo vagaba en mi mente, algo profundo que crecía con el avanzar del dolor en mi brazo derecho, quemaba, ardía, pero aún así intentaba sonreír porque si sabían la situación de mi arma, les bastaría sumar uno más uno, para que todos supieran que era una persona tan horrible que mi arma ejemplificaba eso.

    Oye tomodashi... ¡Reiji-kun! ¡Rei-rei! ¡Rei-san! ¡REIJI! —escuché que Jesús rompió mi trance mental y yo lo miré unos segundos con una sonrisa un tanto fingida —. Nos vamos a la cafetería... ¿Te apuntas?

    —Eh... uh... quizá más tarde, ahora tengo cosas que hacer, pero, arigatou por pensar en mí
    —culminé con gran educación, dando una reverencia. Antes de sentir la mano morena de Jesús en mi cabeza.

    Oye si tienes algún problema, puedes decirme, ¿sabes? Somos amigos después de todo —sonrió con mucha amabilidad a lo que asentí varias veces.

    Tsk, déjalo solo si quieres —complementó la chica voluminosa, algo en ella no me terminaba de caer bien, supongo que porque temía que, dada la misma nacionalidad con Jesús, ella tanteara la posibilidad de acercarse a él con argumentos parecidos y gustos similares, y perder a un amigo me hacía sentirme terriblemente celoso y territorial.

    —Eh, sí. Creo que Rabsun-san se adelantó —completé y señalé la estela dejada por el portugués —. Seguro los está esperando en la cafetería junto al resto de los chicos, vayan adelantándose, yo iré luego.

    —Okey, okey... ¡Pero te esperamos, Rei-san!
    — dijo Jesús, levantando su mano mientras se iba con Kim, yo hice lo mismo, y asentí varias veces.

    Y entonces procedí en una dirección opuesta al resto del alumnado, no estaba saliendo de la escuela: estaba entrando, sostuve mi mochila con fuerza antes de sentir que estaba a punto de resbalarme con algo: era una silla de ruedas, por un momento palidecí ante la idea de haber hecho una torpeza ante Raziel y me preparé mentalmente para una dosis de insultos cortesía del inglés favorito de la comunidad loser de la academia, no obstante, cuando caí, fue en un cuerpo suave con un delicioso olor; inmediatamente me levanté al notar la figura femenina carente de una extremidad de la muchacha.

    —¡G-gomene! —me disculpé inmediatamente, la chica clavó sus ojos rojos en mí.

    Ya... pasó —suspiró ella y no dijo más.

    Por un momento nos quedamos observándonos sin decir nada, el aire movió nuestros cabellos y sentimos algo pequeño pasar entre nosotros: era un gato. Tanto la chica como yo nos sentimos incómodos; pero algo fue diferente ahí. No quería verla asustada, algo en mí desde lo sucedido en Sad Cat no quería que los demás la pasaran mal, quizá ver a un monstruo como Cat Boss pidiendo piedad desarrolló una excesiva culpa en mi cabeza que se materializaba en actos como el que estaba accionando y ese era: sostener al minino en mis manos. Y la muchacha desconocida lloró.

    —No sé... por qué lloro, bueno, lo sé, pero... —ella se limpió las lágrimas y no dijo nada, sonrió —, este año escolar pinta desastroso y lleno de problemas, pero de alguna forma siento que pertenezco aquí. Es tan extraño. Yo deseaba la tranquilidad y...

    —Yo también
    —dije, mientras sostenía al minino y jugaba con él —. ¡Todo es tan raro! ¡Raro! ¡Raro! A veces sólo quiero gritar “¡Yamero!” y que el mundo pare.

    Y reí, reí como nunca mientras lágrimas salían de mis ojos, me sentía terrible pero a pesar de eso mis carcajadas eran sonoras, la chica también rió y sostuvo al gatito en sus manos. A lo que yo paré mi risa, y sentí una enorme carga en mi corazón, ¿por qué? ¿por qué? Entonces caí frente a ella y frente a su silla de ruedas, poniendo mi rostro en sus rodillas.

    —Este mundo... va demasiado deprisa.

    —Te comprendo... —
    ella acarició mis cabellos —, demasiado...

    —Sólo quiero algo de tranquilidad, pero parece que...

    —El destino no lo desea —
    complementó.

    —¿Qué debería hacer? Incluso gritar no sirve de nada y aún así...

    —Continuar —
    a pesar de ser tan joven, sus consejos eran muy maduros.

    —A pesar de que incluso soy una persona tan horrible que...

    —Nya
    —maulló el gato, antes de bajar hasta mí y rozar su cuerpo contra mi pierna, me levanté y lo sostuve.

    —Me parece que quiere estar contigo, no debes ser tan malo entonces —dijo ella y movió su silla de ruedas —, yo... debo irme. Fue un placer conocerte.

    —Reiji Shirai, estudiante de segundo año —
    me presenté.

    —Yo soy Goldia, estudiante de primer año —y diciendo eso, se fue, dejándome a mí con el felino.

    Limpié mi mejilla con mi antebrazo, aquel que estaba quemado y decidí proseguir hasta dentro de la escuela, preguntando a los maestros por alguien, incluso al personal de limpieza, hasta que me guiaron a la enfermería, lugar donde vi a Kisa preparándose para irse, me puse a un lado; ella no se dio cuenta de mi presencia así que se retiró sin decir más, Gild iba atrás de ella, no estaba usando su bata médica y su ropa casual era holgada pero incluso se veía bien con eso puesto, por un momento olvidé a qué venía, pues quedé pasmado con la imagen angelical del alemán, ¿cómo uno no se iba a acomplejar físicamente? Cuando un Adonis así vagaba por la academia, entre envidia y admiración algo me despertó de mi trance.

    —Nya —¿Mi gato? Maulló y logró captar la atención del rubio que volteó a mi dirección y me dedicó una mirada.

    —Oh, tú debes ser uno de los novatos. ¿Quieres hablar conmigo? —Negué con mi cabeza varias veces pero con mis labios dije “Sí” —. ¿Uh? — él parecía confundido, pero sonrió y entró a la enfermería —. Ven, no te preocupes por nada. Siempre estoy dispuesto a hablar, creo que todos necesitamos una dosis de diálogo de vez en cuando —diciendo eso, sonrió y provocó que yo lo siguiese, me senté en una de las camas de la enfermería mientras él prendía el pc del lugar —. Así que... ¿Qué sucede?

    —... —
    no dije nada, me sentía particularmente tímido frente a él.

    —Ya veo, se te dificulta conversar.

    —Es difícil... —
    completé con un suspiro —. ¡Me indigna que tú seas como un ángel bajado del cielo y lo primero que vi al salir de la inconsciencia fue tu rostro angelical dándome la bienvenida al paraíso y ahora me siento baka por ver que eres como todos! No, tú no. Eres tremendamente genial, o sea, ya los populares acomplejan con su perfección... entonces... ¿Tú por qué vienes aquí a acomplejarnos a los impopulares también? ¡Tal hermosura debería ser ilegal! Y lo digo con todo lo no homo que sale de mi alma. ¡En serio!

    —¿Eh? ¿Gracias? —
    Gild por un momento quedó pasmado por lo que dije, antes de cubrirse la boca suavemente y reír con enorme elegancia. ¿Hasta así debía verse tan genial? Que tipo más... más... bueno, eso, genial —, pero dudo que eso hayas querido decirme, para ser sincero.

    —Yo... no sé a quién decirlo y creo uh... que tú eres mi ángel guardián, me salvaste la vida, es por eso que te tengo confianza —
    dije algo avergonzado —. Sólo quiero saber... ¿Realmente las armas son parte de nosotros? Porque la mía...

    —Armas, ese es el tema de Raziel, pero intentaré responder esa duda con un innegable sí
    —suspiró él.

    —Entonces... realmente soy una persona horrible —bajé la mirada —, ¿si cambio mi arma cambiará también? Si me vuelvo mejor persona, Aoi-chan... —Gild me puso una mano en mis cabellos negros y subí la mirada.

    —Debes amarte tal y como eres, con tus errores, con tus defectos, incluso con tus vicios e imperfecciones. Así puede que comprendas mejor a Aoi-chan. No la odies por lo que haga o por lo que te cause, no deja de ser una parte valiosa de ti mismo.

    —Onegai... en serio... no quiero esta arma... ¡No la quiero!
    —grité y me cubrí el rostro con ambas manos —. Asesiné a un jefe de forma inhumana y cruel, e incluso Aoi-chan me hizo daño. ¿Por qué yo? ¿Es que así son todas las armas o...?

    —No llores —
    me dijo él con su voz profunda pero gentil —. Ni te odies, solo confía en que algún día podrás hacer las pases contigo mismo y entender mejor a Aoi-chan.

    —¿Así Aoi-chan será menos destructiva? Así ella podrá ser... ¿Como las demás?

    —No, eso jamás
    —completó Gild directamente y luego sonrió —. No conozco a Aoi-chan, pero cada persona es única, hermosa en su propia individualidad y es lo mismo con sus armas. No desees lo ajeno y ve a Aoi-chan como un tesoro, por mucho que su personalidad te cause problemas, ella es parte de ti y te seguirá gran parte de tu vida. Amar tu arma es esencial, porque es tan parte de ti como tu corazón o tu cerebro. Sé que quizá sea difícil para ti, todos hemos tenido dificultades en diferentes ámbitos. Quizá los demás no tengan problemas con sus armas, pero nunca veas la dicha ajena y ve lo que tienes en tus manos. Comprende a Aoi-chan y ámala tal y como es.

    —Eso... será difícil.

    —Enamorarse de otra persona tiende a ser muy fácil
    —Reiji se sonrojó por ese comentario, y negó con sus manos inmediatamente, quiso decir algo más, pero el médico de los impopulares rió suavemente —, pero enamorarse de uno mismo quizá sea más difícil, con algo de esfuerzo estoy seguro que querrás a Aoi-chan, dale tiempo.

    —...Bien...
    —dije y miré al doctor —, arigatou —sonreí —, de verdad eres un tenshi.

    —¿Uh? Soy humano como los demás, no digas tales cosas.

    —No, para mí no
    —negué con la cabeza y decidí levantarme, sosteniendo al minino.

    —Antes de irte... ¿Puedo hablar de algo contigo? —Me detuve, haría lo que fuera por él luego de haberme apoyado por el asunto que vagaba en mi cabeza y me torturaba. El alivio que me dio el alemán era algo que sin duda quería pagar.

    —Lo que quiera, Gild-sama.

    —Rabsun está en tu clase, ¿cierto?
    —noté cierto tono de preocupación, claro, había visto a Rabsun y era uno de mis compañeros de clase, conocido por “el yerbatero” por Jesús y por el volao' por Franco, en mi caso sólo era alguien gracioso que amaba las plantas; pero sí, asentí ante la pregunta del doctor —. Gracias al cielo... uh... él, bueno, creo que me odia por mi labor en el club, es comprensible, pero realmente quiero ayudarlo, cuando tengas alguna oportunidad... ¿Puedes convencerlo de venir aquí?

    —Gild-sama, eso suena como algo complicado, pero... ¡Cuenta conmigo!
    —le prometí y él suspiró aliviado, desordenando su espesa cabellera rubia —, ¿por qué se preocupa tanto por él?

    —Todos somos humanos
    —dijo él, acomodando sus cosas —, en algún momento de nuestras vidas todos necesitamos que alguien se preocupe por nosotros.

    Ahí me di cuenta, que Gild no sólo era un ser hermoso por fuera, sino que también lo era por dentro. Asentí, lo ayudaría con eso sin dudar ni un sólo segundo.


    —¿Cómo se llama tu gato, por cierto? —
    él jugueteó con el gatito que le seguía sus largos y níveos dedos con su pata; no había pensado en un nombre para el felino, pues recién había decidido tomarlo, seguro a mi padre no le haría nada de gracia, pero quizá una mascota ayudaría a que no me sintiera tan solo en casa. Pensé un poco y miré a Gild.

    —Se llama Cat Boss... ¡Boss! —agregué con una enorme sonrisa.

    * * * * * *

    Al llegar a casa, como siempre, no había nadie. Acomodé mis cosas, y me quité los zapatos, en el camino había comprado algo de comida para gatos para Boss, y se lo puse en un plato. Él maulló y devoró lo que tenía en su plato. Decidí prepararme para ir a la cafetería, pero antes miré que había en mi hogar, ya que en la noche tenía otra salida. Dios... ¿Desde cuando yo, Reiji, era tan social?

    Reiko... no te pongas celosa, al final la verdadera idol eres tú.

    Me dije a mí mismo, antes de ver que había arroz y algas nori, por lo que no tendría problemas en llevar unos onigiris en la noche. Decidí salir de mi morada, dejando a Boss, mi gato negro divertirse en casa. Cerré la puerta con llave y salí. Yo vivía en el barrio asiático, pues el trabajo de mi padre se hallaba en esos lares, por lo que al salir de él ya sea para ir a la escuela o a otros lugares, me sentía como saliendo del mundo. Estornudé un poco, ¿secuelas de haber sufrido las tormentas de Cat Boss? Quizá. Al llegar pude ver que ya varios estaban en la cafetería, evidentemente el primero en saludar fue Jesús que se dirigió a mí.

    —¡Tomodashi! ¡Ya te ves mejor! ¿Cómo estás?

    —Bien, negro-san... ¿Ya iniciaron a pedir cosas? Oh, realmente quiero probar las cosas de aquí
    —agregué.

    —Oe, chino... ¿no que los tuyos siempre tienen la wea de la puntualida'? —me dijo Franco.

    —Ah... es que estaba hablando con alguien. En todo caso soy japonés, chileno-san.

    —¡Oye no me seas infiel, Reiji! ¡Yo soy tu bro, más bro! —
    dijo Jesús, dándome un codazo.

    —Claro, aniki —le dije a lo que el moreno se sostuvo el pecho alegre.

    —¡Aniki! ¡Sí, eso me gusta más! ¡Jajaja! —rió Jesús a lo que María dio una media sonrisa.

    —Apúrate en pedir algo —claro, el que nos invitó se hallaba junto con Llun, miré el menú sin pensar en mucho, realmente no sabía qué pedir —, estás tan perdido como ese par —comentó, señalando a Kristina y Franco que parecían haber discutido por sus miradas el uno con el otro —. Bueno, pediré por ti. Salvatore, hazme un caffè marocchino.

    —Arigatou, Same-san
    —le dije con una reverencia, él comprendió lo que le dije. ¿Acaso sabía japonés? Aunque dado su amor por la comida que denotaba al saber los nombres internacionales de los alimentos no me sorprendía mucho. Ya que el sushi era famoso en Letzenburg y muchos platos que contenían carne de tiburón tenían el “same” como palabra base. O quizá tuvo algún amigo otaku...

    —Reiji, ¿cómo te sentirías si un chino dijera que el sushi es chino y no japonés? —me preguntó la argentina a lo que yo no supe cómo responder.

    —¿Continuai con la wea, papafrita? —escuché a Franco.

    —Eh... —no supe qué decir y vi a Sofia bebiendo su café tranquila.

    —Creo que se llevan bien —dijo la colombiana.

    —Imagino que el café en tu país es mejor, youkai-san —ella casi palidece por ese apodo y yo me tapé la boca —. Eh... no quise decir eso.

    —Ya me estoy resignando, parce...
    —suspiró —, pues el café de aquí está bueno, aunque el de Colombia levanta muertos, ¡te lo aseguro!

    —¡Prueba un cannoli!
    —Llun casi me mete esa cosa en la boca, era enorme y lo probé, era demasiado rico, y terminé quitandole los demás —, ¡te dije que eran buenos!

    —Kimochiiiiiiiii —dije, perdido en el sabor dulce de esas cosas. Antes de que mis ojos colisionaran con los de Rabsun que había pedido alguna bebida de soya – imagino - , me acerqué a él y le sonreí —, Jolie-chan se ve... ¿hermosa?

    —¿A qué sí? Hoy el día es bello y los unicornios están bastante activos, todo es tan coosmico
    —yo reí nervioso, iniciar una charla con él sí que sería un reto.

    Sea como sea, pronto, aquella salida a la cafetería se reveló ser muy entretenida pero el evento principal sería aquel que se avecinaba en la noche. Una parte de mí no quería que llegase la noche, porque aquel picnic a pesar de los nombres bonitos o el entusiasmo no dejaba de ser una incursión, una donde deberíamos usar armas y eso era algo que no quería ser. No quería ver a Aoi-chan, no deseaba sentir su ardor al devorar literalmente mi brazo. Tenía miedo de mí mismo y lo sabía, la desesperación llegó a tal término que ahora temía más invocar mi arma que las incursiones de per se, ¿por qué? ¿Por qué tenía que ser tan diferente? Odiaba eso. Entonces me di cuenta que así era en todo, me vi allí entre los latinos y los europeos, para ver que yo... que yo...

    Era demasiado diferente.

    * * * * * *

    La noche llegó y con ella todos mis miedos salieron a flote, la realidad es que temía cualquier cosa que pudiera suceder, pero más temía a Aoi-chan, pensando en eso, preparé algunos onigiris, los cuales puse en dos bentos y decidí irme; antes me puse una chaqueta obviamente. Ir al Bosque Leuce me causaba miedo, sobre todo por los rumores de osos y criaturas raras. Suficiente tenía con lo visto en Sad Cat para rememorar cosas monstruosas o agresivas en mi camino. Hasta que llegué al lugar de reunión, donde fui recibida por una alegre Ostara, debía admitirlo: ella era bastante guapa aunque algo liberal, a su lado estaba Llun, Ryrio, y Barbara. Oh, Barbara, me sonrojé al ver a la pelinegra. ¿Es que podía ser más hermosa? Con su cabello negro, sus ojos del mismo color, baja estatura, me recordaba tanto a mi madre y eso causaba que me sintiera tremendamente cohibido. Ese carácter tan dulce también me hacía estremecer. Estaba tan perdido en mis ensoñaciones que no noté al tipo de pintas oscuras que me miraba con enorme desprecio.

    —¡Larva! ¿Estás caliente?

    —¡A-ah! ¡C-claro que no! —
    dije, avergonzado.

    —Oh, pero te pusiste todo rojo.

    —¡Aléjate de Ostara, estúpido! —
    me dijo él de oscuro, antes de amedentrarme y decirme algunas cosas que me hicieron asustarme. Yo seguía siendo un nerd con limitaciones y demás.

    Al mirar a mi alrededor, noté que todavía no habían llegado mis compañeros, escuché alguna vez que los latinos tendían a ser maestros de la impuntualidad, pero nunca creí que lo viviría en carne propia. Suspiré y esperé, el primero en llegar fue Franco, el cual habló conmigo casi por primera vez, no parecía un mal tipo, al menos hasta que golpeó a Zacharie y Ryrio tuvo que intervenir, luego llegó Kristina y su rana, ella era genial, era bastante linda, no tanto como Barbara pero era algo digno de ver, obviamente jamás se lo diría, ante todo era un japonés educado, por muy fetichista que fuera en el fondo, mi código de solo involucrarme con seres 2D era claro, además mi único amor era mi diosa Lucoa.

    —¿A qué están ricos? ¡Tenemos casi los mismos gustos! —la rusa dijo eso con alegría y asentí. Realmente adoraba lo dulces que me daba Llun, eran siempre ricos.

    —¿Quieres probar algo de mate? —me ofreció Kristina, me sentía como prota de harem siendo rodeado de mujeres lindas ofreciéndome cosas.

    —Conchatumadre, no te muevas weon —oí quejarse a Franco que seguía atado a Zacharie.

    —Tú eres el que te mueves, ladrón hijo de puta — al escuchar eso, el chileno golpeó al francés moviéndose a un lado, y fue algo que imitó el sudamericano —. Quelle merde, je dois dîner avec ce connard ce soir!

    —¡Si vas a insultar debo entenderte, sacoewea!

    —¡Pues yo no te entiendo, animal malhablado! ¡Siente un poco lo que sentimos los demás!

    —Ahhh, que bello que nazcan amistades entre uno de mis chicos y una larva de Ari
    —Ostara parecía feliz y se ponía cada brazo en sus caderas —. Ya saben el dicho, hagamos el amor y no la guerra.

    —¡Ya me están cansando! ¡Les voy a poner una manta en la boca si continúan!
    —clamó Ryrio a lo que Barbara sonrió nerviosa.

    Vaya, todo esto se sentía particularmente familiar y en lo que veía todo, comía los dulces de Llun. Me sentía bien, era extraño, pero era así.


    [ * * * * ]​



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