Rol DIGIMON DESTINY REVENGE

Tema en 'Fanfics Digimon' iniciado por mimi_sakura, 28 Sep 2016.

  1. Kirari

    Kirari El Destino del Milagro ♡

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    Había cosas que Haine detestaba pero, sin duda, las personas provenientes del Reino Fuego eran las que encabezaban su lista. Todo el tiempo correspondiente a la reunión se encontró ansioso y necesitado de salir de inmediato. El sonido de la puerta abriéndose llamó su atención y una esperanza palpable se mostró en el rostro del General cuando vio a Strabimon cruzar la puerta, al menos con su compañía se le haría menos pesado; sin embargo su felicidad lo abandonó cuando notó el rostro más bien preocupado del digimon.

    Strabimon se movilizó con sutileza entre los presentes intentando reducir su ya llamativa entrada. Se detuvo una vez que se encontró a lado de Haine y mantuvo la mirada en el Rey por ese lapso, conocedor que, de comunicar algo en ese momento sería escuchado por las personas cercanas. Haine lo miraba de soslayo sin levantar mayores sospechas, conocía con demasía las actitudes del ser digital y sabía que algo andaba mal.

    Cuando unos minutos corrieron, Strabimon levantó su nueva tabla de madera y escribió en ella, fingiendo tomar nota de las indicaciones dadas por el Rey y como era una acción que acostumbraba no levantó la menor sospecha. Con cuidado la deslizó hasta donde Haine fuera capaz de verlo y este tuvo un enorme autocontrol para no tener una impresión que llamara la atención.

    Para su buena fortuna la reunión término mucho más rápido de lo que pensó y salió de inmediato del lugar sin importarle que una o dos personas lo saludaran en el proceso, en su mente había alguien mucho más importante. Strabimon lo siguió al mismo ritmo.

    ¿Hace cuánto lo sabes? ― Cuestionó rumbo a la salida principal. Su tono entre furioso y consternado relució entre sus palabras. Aunque el enojo fuera más hacía si mismo que para con los demás.

    Gatomon me notificó, aparentemente cuando la distinguimos adyacente a los portones… ― Cayó observando la reacción del humano.

    Maldita sea, debí haberlo premeditado, ¿dónde está Gatomon?

    Justificando su ausencia. ― Respondió―. Le aseguré que la encontraríamos.

    Hiciste bien, nadie debe enterarse que no está dentro del Castillo; sin embargo no creo que aguante mucho más sin ir a buscarla. ― Meditó por un momento y una alerta se activó en su mente―. Strabimon, si nuestras dudas de anoche son reales, la princesa corre peligro fuera de las barreras del castillo.

    Strabimon notó, más por la temperatura que por su visión, que la mano de Haine contaba con fuego sin tono ni olor, observó al General con reprobación pero la decisión en sus ojos cayó cualquier reprimenda.

    Las llamas invisibles de Belcebú convocaran la curiosidad por su calor. ― Comentó Strabimon.

    Lo sé. Las enviaré para que la encuentren, no para que quemen todo a su paso. ― Acotó observando el fuego que escapa de su mano, invisible para todos y al menos por un tiempo, intangible también.

    Podrían encontrarnos, Haine, aquel no era el deseo de tu madre.

    Mi madre no permitiría que dejara ir lo que aprecio. ― Sonrió al digimon―. Murió porque no pude protegerla, pero la princesa está viva y no dejaré que eso cambie.

    Strabimon sonrió.

    Quizá estaba errado. ― Confesó Strabimon.

    El fuego sin ser notado cruzó calles y avenidas en todo el perímetro que correspondía al Reino de Terra. Haine las seguía de cerca, sabía que el fuego de Belcebú conseguiría encontrarla siguiendo su esencia. Strabimon hizo una particular observación: Haine era un General que estaba fuera de su lugar indicado y, aunque quizá los habitantes del Reino no conseguirían diferenciar los uniformes que marcaban la diferencia entre un rango y otro, miembros cercanos como Caballeros, Escoltas, o Cadetes identificarían de inmediato su identidad, sin contar claro, a miembros retirados o aquellos que ejercían otra profesión aparte de la estipulada. Además, Strabimon portada un uniforme similar.

    La sangre de Haine se congeló cuando sus llamas lo llevaron a los barrios bajos del Reino y los peores escenarios cruzaron su mente en una mezcolanza entre frustración e ira ante el ente que había osado en llevarla a esos lugares.

    A lo lejos la distinguió frente a un chico que, aparentemente, él no conocía. Su mente no proceso nada más que su deseo de desear protegerla y se acercó con violencia.

    Sus movimientos fueron rápidos, pero los del desconocido no fueron menores. Antes de que Alice pudiera siquiera notarlo, Strabimon la tenía tras su espalda y Haine chocaba su espada, aún con la funda puesta, contra lo que parecía ser un filoso cuchillo.

    Oh, vaya, ¿qué es esto? ― Cuestionó hasta cierto punto divertido el desconocido.

    Dame una razón por la que no debería matarte. ― Habló entre dientes el General.

    ¡Haine! ― El grito de la princesa llamó la atención de él de inmediato―. ¡No estaba haciéndome daño! ― Pronunció, siendo aquello lo primero que cruzó su mente―. Me estaba ayudando a conocer el reino… ― Confesó tímidamente―. ¡Por favor no lo lastimes! ― Agregó, recobrando su seguridad.

    Haine pasó la mirada de la princesa al desconocido ante él, en un intento por analizarlo.

    Es tal como ella dice. ― Comentó despreocupado―. Deberías buscar relajarte un poco.

    Dice la verdad. ― Pronunció Strabimon quien, aparentemente, tenía buen ojo para ese tipo de situaciones, como si fuera capaz de ver la naturaleza detrás de las personas; aunque sabía que había algo más, eso no modificaba que sus intenciones no eran diabólicas.

    Haine retiró la espada enfundada y la regresó a su lugar con mayor tranquilidad. Observó su alrededor encontrándose con miradas inquisitivas y dubitativas, había hecho un escándalo en vano y se reprimió mentalmente. A su vez, miró a los otros, buscando a aquellos que notó un día antes, no había ninguno.

    ¿No merezco una disculpa? ― Comentó el desconocido pero Haine era muy orgulloso como para otorgarla y contrario a ello lo fulminó con la mirada. Strabimon quien estaba cerca de ellos sonrió.

    ¡Lo siento mucho, joven Izanagi! ― Exclamó velozmente Alice. El chico rio.

    Debiste comentarme que tu novio era un General. ― Dedujo erróneamente.

    Alice se revolvió, nerviosa.

    Esto, a decir verdad yo estaba… él es…

    Haine suspiró resignado y apoyó su mano en la cabeza de la chica.

    Es mi hermana. ― Mintió Haine―. Vino de visita por la celebración y la perdí de vista, temía que algo le hubiera pasado.

    Alice lo miró con ilusión y Strabimon sonrió acompañado por la complicidad.

    Nuestro padre estaría realmente preocupado si algo le ocurriera; sin embargo siempre y cuando permanezca cerca mío no tendríamos ningún problema. ― Comentó más para Alice que para los demás.

    Alice le sonrió como agradecimiento.​


    ¡Espero que esté bien! ♡

    Aoi SlayerAoi Slayer
    mimi_sakuramimi_sakura
     
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  2. Aoi Slayer

    Aoi Slayer

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    Alice había aceptado la oferta de Aoi que fuera su guía por la ciudad, claro que primero el chico empezó a pensar que debían salir de aquella área, a pesar de no estar muy alejada de áreas trascurridas aquella zona pertenecía ya a los barrios bajos.

    Supongo que primero debemos salir de aquí — dijo el chico cuando de golpe un hombre de cabello negro y uniforme llego y arremetió contra Aoi sin decir palabra.

    El hombre resultó ser un general y sin desenfundar su espada ataco, Aoi no llevaba consigo sus espadas pero como de costumbre llevaba consigo un cuchillo de tamaño moderado el cual uso para bloquear su espada. Luego de aquello Alice intervino antes que algo de los dos se lastimara, por Aoi no hubiera habido problemas a decir verdad él estaba disfrutando el tener a alguien que le siguiera el paso. Luego de intercambiar algunas palabras aquel general dijo ser el hermano de Alice.

    Bueno supongo que está bien, pero — dijo el ojis-rojos mientras miraba los alrededores y aquellos que residían aquella área mirándolos — supongo que también servirá como una venganza por no disculparte — dijo confundiendo a ambos, tanto a la peli-roja como al peli-negro que usaba uniforme.

    ¿Venganza? ¿A que se refiere joven Izanagi? — Pregunto Alice con algo de confusión en su rostro, mientras que el General Haine, el cual Aoi había reconocido fácilmente se colocaba en una postura medio en guardia, demostrando la desconfianza que le tenía al joven.

    Jmm, supongo que lo primero en realidad será arreglar eso — dijo mientras se acercaba a Alice, ignorando a Haine y su claras intenciones de atacarlo si hacia algo sospechoso — No es joven Izanagi, es Aoi, que me llamen por mi apellido me suena raro — dijo mientras con un movimiento veloz tomo a la joven de la muñeca y la levanto cargándola como si fuera una princesa y rápidamente saltando de pared en pared para elevarse y llegar a los techos — segundo debemos salir de esta área, oiga señor general síguenos el paso si puedes — como cuando subió volvió a usar su elemento trueno y entrenamiento para mejorar sus capacidades y velocidad para empezar a correr y alejarse del área.
    — Vuelve aquí mocoso — grito el general mientras empezaba a correr desde abajo para tratar de seguirlos, pero la gente le dificultaba seguirlos debido a que ellos se movían por los techos donde no tenían interrupciones, el le dio una orden con la vista a su compañero para que subiera detras de ellos pero antes que este lo hiciera una flama de fuego paso por el lado de ambos haciendo que se detenieran, pero cuando miraron en la direccion de donde habia llegado aquella flama no habia nadie.

    ¿Joven Izanagi que estás haciendo? — le pregunto Alice mientras se aferraba con fuerza del chico con miedo de caerse debido a la altura.

    Jajaja tranquila, esta es mi venganza, aparte si te encontró una vez lo hará de nuevo — dijo mientras la miraba a ella y luego volvía a mirar al frente — ademas no creo que alguien escape del palacio para luego andar con un guarda espaldas detrás suyo todo el día Alice-Ojou-chan, princesa de Terra.

    Ehh, p.. pero como — dijo confundida y más al ver que ya había sido descubierta no solo por Haine que descubrió que se escapó del palacio real sino también por un chico que acababa de conocer.

    jajaja tranquila, ya lo sabía desde el inicio, bueno no realmente cuando te vi en peligro no me di cuenta pero luego de ayudarte me di cuenta quien eras, y aparte, el general aquel tengo entendido que no posee ninguna hermana — dijo mientras mostraba una sonrisa y empezaba a bajar de los techos en un callejón para que otros ciudadanos no lo vieran.

    Realmente lo siento no era mi intención engañarte — dijo la chica mientras, mientras Aoi la bajaba al suelo — pero ¿cómo es que sabes tanto sobre Haine también? — esta pregunta altero un poco a Aoi, el no podía decirle que sabía todo esto debido a toda la información que conocía de todos las personas relacionadas a la familia real de cuando estaba bajo el cuidado de la asociación de asesinos que lo entrenaron, debido a que estos tenían información de los antiguos generales, como los actuales y futuros candidatos y Haine alguna vez estuvo en la lista de futuro general.

    jaja bueno ya sabes siempre hay rumores e información sobre esas cosas, ya sabes solo chismes jaja — rio con algo de nerviosismo esperando que ella creyera su mentira — pero bueno el caso es que es debe ocultar mejor su identidad Alice-Ojou-chan, claro solo para evitar problemas — dijo mientras se quitaba su abrigo y se lo pasaba a ella — ten usa esto, es grande por lo que cubrirá tu cuerpo bien, y con la capucha podrás cubrir tu cabeza y de ser necesario ocultar su rostro en caso de ser necesario.

    A gracias, pero esto no es necesario joven Izanagi.

    Creame es mejor así, si algún otro guardia o general te descubre, solo podrían ser problemas para mí, además que sería peligroso que algún criminal te descubriera verdad — dijo con una sonrisa relajada — además estamos cerca de nuestro destino, una cuadra, además ya se lo dije es Aoi, A-O-I, es algo extraño que me llamen por mi apellido.

    Luego de aquello la joven princesa de Terra se colocó el abrigo del joven ojis-rojos como él lo sugirió y salieron de aquel callejón para dirigirse a su destino que no resulto ser otro que el restaurante donde él trabajaba.

    Supongo que querrás probar algo rico en el festival así que no hay mejor lugar que est.. — antes de que el terminara de hablar un cuchillo paso por un costado suyo y se incrustó en la pared atrás de él.

    Aoi-kun ¿pensé que te había dejado en claro que no quería verte por aquí hoy? — aquel cuchillo había sido aventado por nada más ni menos de la dueño de aquel pequeño restaurante Aki la jefa del joven.

    Aki-san eso es peligroso podría herir a alguien, principalmente a mí — dijo Aoi mientras seguía sonriendo.

    Si quisiera darte apuntaría a tu cabeza, ahora alcánzame el cuchillo — dijo mientras seguía cocinando, debido a la hora aquel lugar se encontraba algo desolado.

    Supongo que está bien — dijo mientras tomo el cuchillo y se lo paso a su jefa — Aki-san puedes darme algo para mi amiga — dijo señalando a Alice quien trataba de evitar que la reconocieran con la capucha de aquel abrigo.

    Joven Iza — Ella se detuvo al ver la mirada del chico la cual era una sonrisa sombría — Dijo Aoi-san ¿Qué hacemos aquí?

    Pues esperaremos a que el irrespetuoso general nos encuentre — fue lo que dijo mientras se sentaba y Aki les pasaba a ambos un plato con comida — Aunque tal ves se le dificulte rastrearte, con mi abrigo puesto, ya que esta hecho de una tela especial que ibita que la persona que la usa sea detectada fácilmente con cualquier magia o habilidad de rastreo especial — esto ultimo lo dijo en vos baja para que la chica no lo escuchara.

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    RolOff.
    mimi_sakuramimi_sakura jajaj e secuastrado a una princesa xD nah pero si la lleve lejos de un general que le cayo mal a mi pj con su actitud de ataco y no me disculpo :v
    KirariKirari Haine debera encontrarnos pero esta ves se le dificultara rastrear a Alice, suerte encontrandonos xD
     
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    mimi_sakura

    mimi_sakura

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    No se esperaba que aquel joven la llevase lejos de Haine, aunque no estaba para nada molesta, al contrario estaba ansiosa de poder seguir disfrutando del recorrido por toda la Ciudad de Terra, aunque no podía negar que le preocupaba de cierta manera, como podría aquello enfadar al General Ratzenger; reconociendo que los generales de su padre eran hombres y mujeres u digimon que se tomaban muy enserio su cargo, por lo que significaba que incluso matarían por protegerla de cualquier individuo desconocido para sus ojos, y aquel joven no era la excepción. Por lo que pedía a los dioses a que Haine no estuviera molesto por la repentina actitud del muchacho de llevarla lejos a otro punto.

    Habían llegado aun pequeño local en el cual el ambiente era tranquilo y pocas personas podía verse, observo como Aoi intercambio unas palabras con una mujer que parecía ser la dueña del lugar, a lo cual parpadeo un par de veces al ver como les eran entregados un plato con comida. Sería la primera vez que comería algo que no fuera del palacio, por lo que se emotivo de ver algo distinto a lo que usualmente le daban en el palacio.

    Supongo que no está acostumbrada a esto, pero le aseguro que es lo mejor que probara —Comentó el joven con una sonrisa despreocupada.

    Alice le miró por unos instantes sonriéndo, junto sus dos manos agradeciendo por el alimento a todo ser sagrada que hubiese en su mundo. Ansiosa se llevo el primer bocado de alimento a su boca en el cual sus ojos brillaron intensamente a la vez que se sonrojaba encantada ante el paladar de la comida.

    ¡Está delicioso! —Expreso con total sinceridad.

    Aoi sonrió, no era la primera vez que escuchaba algo como ello, pero el saber que se trataba de la princesa de Terra, era un honor sentirse orgulloso de su trabajo y su jefa, la cual siempre se esmeraba de dar lo mejor en su restaurante.

    Me alegra que le guste, no por algo aquí se sirve uno de las mejores comidas en Terra. —Expreso con orgullo ante el negocio de su jefa.


    Alice no lo negó, asintió segura por las palabras del joven, dispuesta en seguir comiendo. Parpadeo un par de veces para observar a su alrededor, seguido que volvió su atención hacia el oji rojo que de igual manera comía tranquilo, notando la ausencia del compañero.

    Aoi-san... ¿y su compañero? —Preguntó con preocupación viendo al muchacho.

    Descuide. Agumon sabe apañarse solo, además el sabrá encontrarnos. —Comento Aoi de lo más despreocupado.



    PALACIO REAL.

    Como podía quedarse tan tranquila sabiendo que la princesa no se hallaba por el palacio y peor estaba en la ciudad. A parte de que había sido algo tedioso tener que informar acerca de la ausencia de la joven princesa, primeramente por que el principe del fuego se había atrevido a irrumpir los aposentos de la chica y ante ese echo, le había costado sacar al susodicho de la habitación a parte de informarle que la joven princesa se encontraba ocupada por las preparaciones de la noche, esperar no era la suyo, mucho menos cuando se trataba de la princesa y la sola idea de que era ultrajada o peor aún que otra persona le hiciese algún daño, no se lo perdonaría al punto de sentirse molestia consigo misma por haberla perdido de vista, aún repitiéndose mentalmente que no debia haber bajado la guardía y menos en un día como aquel. Se detuvo por unos instantes mirando por el ventanal, sabía que el General Haine, era de confianza y más, porque aunque no necesitaba que se lo dijesen, aquel hombre cuidaba y protegía de la princesa, sin que se lo pidiesen al igual que su compañero Strabimon, les otorgaría a ellos al menos media hora. Si en caso tal no aparecían, ella misma iba ir a buscar a la joven princesa.


    CIUDAD DE TERRA/ PLAZA PRINCIPAL.

    Desde que era muy pequeña su madre siempre le contaba las diversas anécdotas acerca de sus paseos en la capital Terra. Ahora podía entender, porque su madre siempre amo todo lo relacionado al reino y su gente e incluso admiraba tanto a esas personas que luchaban días tras día para ganarse su vida honradamente. Observo curiosa por la plaza un pequeño puesto en el cual llamó la atención del pelinegro seeñalando hacia aquel puesto curiosa y como una niña pequeña queriéndo ir hacia tal lugar

    — ¿
    Podemos ir allá? —Preguntó con timidez señalando tal puesto que le había llamado su atención.

    Supongo que no hay ningún problema —Contesto Aoi sin restarle importancia para encaminars hasta dicho lugar en el cual observo curioso, los distintos objetos que vendían en aquel local.





    KirariKirari
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    Darkness94Darkness94 En este caso solo enfoque que Alice y Aoi se dirigen hacia donde se encuentra Alastor junto con Renamon
     
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    Última edición: 4 Nov 2016
  4. Darkness94

    Darkness94 Nadie se encuentra a uno mismo sin perderse antes.

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    La mañana paso volando y las ventas se mantuvieron altas para el pelinegro, gran parte era a si asistente rubia la cual se estaba encargando de despachar y atender a los clientes. Era mas conveniente así, una cara bonita siempre atraerá clientes sin importar si lo que se vende no era nada del otro mundo. Renamon acostumbra ponerse ropa especifica para verse mas atractiva y así atraer gente al puesto, era una táctica que habían empleado desde hace tiempo. En esta ocasión llevaba un vestido casual sin embargo que la hacia lucir linda y daba una imagen amable, en contraste a su personalidad verdadera.

    [​IMG]

    Para sorpresa del pelinegro a diferencia de otros puestos el suyo era mas frecuentado por milicianos, aventureros o guerreros, casi no habían llegado civiles, pese a que tenia cosas que suelen atraer a la gente común como ropa y joyería; no es que el muchacho se quejara, a final de cuentas ellos pagaban bien y rara vez le intentaban regatear, solo se le hacía curioso. El chico suponía que era porque era uno de los pocos que vendía armas que no fueran imitación y pociones reales, no simples imitaciones o falsos remedios, también le atribuyó a que era el único en toda la avenida que probablemente tenía ambas cosas, lo que llamaba la atención.

    -Maestro ya es algo tarde, creo que deberíamos comer algo.- hablo Renamon.

    -Tienes razón ni siquiera desayunamos.- entonces tomo una bolsa de su gabardina y saco algunas monedas de plata y una de oro, era mas que suficiente para comer algo lujoso.

    -Ve a comprar algo de comer, yo cuido hasta que regreses, después me voy yo.- hablo Alastor tranquilamente.

    -Muy bien maestro, ya regreso.- contesto la rubia mientras se iba y se perdía en la multitud.

    El rato paso, no hubo muchas ventas, la mayoría de la gente solo llegaba a echar un vistazo, en eso llego una chica rubia, ojos aguamarina, un hermoso vestido blanco con detalles negros y una cinta azul adornándolo, llevaba el pelo recogido con un moño a juego con la cinta de su vestido, junto a ella un muchacho castaño de su edad, llevaba ropas casuales y una espada corta enfundada; la chica se quedo viendo la joyería mientras el chico miraba con curiosidad los distintos frascos de los brebajes, sin embargo Alastor pudo notar como el chico le daba miradas desconfiadas durante algunos segundos, claramente por sus complexión y postura eran militares de algún rango medio o alto, además el muchacho era muy precavido en cuanto a los artículos que tenia, principalmente las pociones.

    -¡Mira Akito!- dijo la chica emocionada mientras tomaba una gargantilla de plata adornado por lo que parecía un zafiro como dije. -¿No es bello?- el chico tomo la pieza para verla.

    -Es uno de mis mejores trabajos señorita, me tomo semanas pulir la piedra para que quedara completamente limpia y con esa forma, digamos que esa joya es especial.- hablo Alastor amablemente.

    -¿Y cual es su costo?- pregunto la chica, el pelinegro lo medito unos minutos.

    -50 piezas de oro… como le dije la pieza es especial.- le contesto a la chica, lo cual sorprendió a la chica, era un precio alto para una joya de plata, aun con el zafiro el precio era elevado.

    Entonces la rubia miro con ojos suplicantes al castaño con la típica mirada de cachorro, el pobre muchacho lo único que hizo fue dar un suspiro y pagar por la alhaja.

    -Muchas gracias señorita, vuelva pronto.- se despidió Alastor con una sonrisa, mientras veía como la pareja se alejaba entre la multitud, el podía jurar que el muchacho lamentaba por dentro, lo cual le causo mucha gracia.

    -Valla maestro, era de lo mas caro caro del inventario y aun así lo vendió, seguro ese muchacho se sintió estafado.- hablo una voz detrás de el, a lo que Alastor se carcajeo un poco.

    -Dudo que dure, pronto se dará cuenta que el precio lo valía, a final de cuentas ese collar tenia un pequeño encanto de protección, ningún animal salvaje o criatura mágica débil se le acercara, además detecta venenos, a mi parecer 50 monedas oro era justo, mas si valoraba a la chica, en su línea de trabajo algunas protecciones extras no están de mas.- contesto el chico aun con una sonrisa en la cara.

    -Si hacia todo eso, ¿no era muy barato 50 monedas?- pregunto su digimon .

    -No Rena, si hubiera sido mas caro no se vende, no somos una joyería, así que no podemos dar precios tan altos, pensarían que son falsos o de mala calidad, además no gaste ni un centavo en crearla.- le contesto.

    -Aun así pobre chico, el pago la alhaja.- algo divertida por la situación.

    -Para nuestra desgracia la mayoría de los hombres siempre cederemos a los deseos de una mujer solo para complacerla.- hablo Alastor divertido.

    -¿Usted se incluye maestro?- pregunto Renamon.

    -Para mi desgracia si, Rena.- dijo con falsa tristeza.-en fin, su problema no el mío, voy por algo de comer y un trago.- declaro Alastor despreocupadamente mientras iba a la carreta y tomaba su bastón, haber vendido algo tan caro lo puso de buen humor, tomo 4 monedas de oro y algunas monedas de plata y cobre, el alcohol jamás fue barato, menos en épocas de fiesta, después tomo 20 monedas de oro y un libro de pasta negra con algunas inscripciones en la portada. Alastor abrió el libro en una pagina en blanco, indujo trapazo algo de su energía y un circulo de luz azul apareció en el papel, se podían ver varios símbolos en el, entonces el puso las monedas sobre el circulo y estas en un leve destello desaparecieron dejando el mismo símbolo que formo grabado en el papel como si fuera un dibujo hecho de tinta después metió el libro en su gabardina.
    [​IMG]

    -¿Va alguna otra parte maestro?- pregunto Renamon.

    -Si, ocupo sangre de dragón para mi siguiente trabajo, iré a ver a un conocido de mi maestro, así que si se hace tarde recoge todo y llévalo a la posada, si deseas puedes alcanzarme, en el mapa esta marcado el lugar, o si prefieres vete al festival en todo caso.- le contesto Alastor.

    -Entendido maestro, cuídese.- contesto Renamon.


    Alastor se caminaba entre la multitud buscando un buen lugar para comer, finalmente llego a un bar, el local era grande sin embargo conservaba ese ambiente de comodidad, había bastante gente sin embargo y para su sorpresa el ambiente era alegre y en paz, algo raro en un bar, peor bueno aun era temprano, entro al establecimiento y se sentó en una de las esquinas del local debido a la falta de lugares y espero a que lo atendieran mientras leía la carta, en eso una chica pelirroja se acerco a atenderlo.

    -¿Qué va a ordenar señor?- hablo la pelirroja en tono amable.

    -Kotori…- leyó la identificación de la chica.- quiero una orden de bistek de res, un tarro de cerveza.- pidió.

    -Muy bien en un momento se lo traigo.- concluyo la mesera.

    Estaba de mas decir que el muchacho estaba seguro de que tardarían bastante en su orden, pero el hecho que el lugar estaba tan lleno daba una buena imagen por lo que esperaría pacientemente, en eso noto como algunas personas se le quedaban viendo, mas que nada a su bastón, probablemente el diseño llamo bastante la atención, decidió ignorar las miradas curiosas sacando un pequeño libro de bolsillo, era un pequeño libro de historia de la ciudad, Renamon casi lo amenazo de leerlo, que así podrían encajar mejor en la ciudad y también conocer los mejores lugares para establecerse, así como las zonas menos convenientes.

    -Aquí esta su orden.- hablo la misma pelirroja, tan absorto estaba el pelinegro en su lectura que no se dio cuenta del tiempo.- ¿Algo más que desee ordenar?- pregunto amablemente la mesera.

    -Cuando acabe esto me podrían traer su bebida más fuerte.- hablo el muchacho.

    -Claro no hay problema, ¿va a querer la botella o solo un trago?-pregunto.

    -La botella por favor.- contesto.

    -Okey, se la traeremos cuando acabe su comida señor.- contesto la mecerá mientras se retiraba a atender mas mesas.

    El muchacho prosiguió a comer la comida la cual era bastante buena, parecía casera, algo raro en un restaurante-bar, después de varios minutos termino sus alimentos y su bebida, entonces le trajeron la botella que encargo con un pequeño vaso, entonces vertió el liquido, la bebida era algún tipo de vodka o aguardiente, el muchacho procedió a beber sin mas.

    Después de un rato termino la botella completa, a lo que cualquiera pensaría que se encontraba borracho, el muchacho agradeció su resistencia al alcohol, prosiguió a pagar, se sorprendió que solo fueron 3 monedas de oro y 7 de plata por todo, viendo el sobrante dejo la moneda de oro que le sobraba como propina a la mecerá y se retiro del lugar.

    El pelinegro empezó a caminar por las calles dirigiéndose a los barrios bajos a ver a su contacto, sin embargo el chico decidió mejor regresar con Renamon, su contacto era otro mago, y la ubicación era la casa del mismo, Alastor decidió ir mejor acompañado, los magos podían ser muy codiciosos muchas veces y seria malo empezar una pelea dentro de la ciudad con un festival importante en marcha.

    Con Renamon.

    Renamon se encontraba con una cara de aburrimiento, debido a que se acercaba la apertura del festival, la gente empezó a dirigirse a la plaza principal, había muy poca gente, la mayoría solo echaba un vistazo.

    Entonces una chica joven de pelo rojo de porte elegante junto a un muchacho pelinegro de ojos rojos se acercaron al puesto, la chica se puso a ver curiosa cada una de las mercancías, mientras el muchacho se enfocó más en las armas.

    -¿En que puedo ayudarles?- pregunto Renamon con tono amable.

    -¿Es todo lo que tienen?- pregunto el muchacho viendo algunas espadas y cuchillos, no parecía muy convencido con el inventario.

    -No señor, sin embargo el dueño podría mostrarle, sin embargo salió y no se cuando regrese.- contesto Renamon.

    -¿Disculpe que es lo que tiene este brazalete?- pregunto la chica pelirroja mientras sostenía un brazalete de oro con detalles en platino y una piedra violeta adornándolo.

    -Veo que es perceptiva señorita. - Alastor hablo mientras se acercaba al puesto, el pelinegro le sorprendió que la chica se percatara del aura que desprendía el objeto, no tenia caso cubrir la naturaleza de algunos objetos que vendía a esta chica, presentía que le traería problemas si lo hacia.- Esa pieza creara un barrera que protege al usuario de proyectiles y hechizos de poder medio, aunque tarda 37 horas en recargarse.-

    -¿Y la supuesta barrera si sirve?- pregunto la pelirroja escéptica, tomo el brazalete y se lo lanzo a Renamon, entonces saco un pequeño cuchillo y se lo lanzo sin mas , para sorpresa de los 2 presentes; Renamon parecía indiferente y ni siquiera se movió, entonces una barrera verde, similar a un cristal apareció antes de que el cuchillo impactara haciendo que rebotara hacia el suelo, Alastor rápidamente tomo su bastón y lanzo un par de bolas de fuego pequeñas, las cuales al impactar desaparecieron, después la barrera desapareció, ahora ambos estaban sorprendidos.

    -Me tomo enserio mi trabajo señorita, por lo que no se debe preocupar, no vendo artículos defectuosos o mal hechos.- Alastor detestaba que dudaran de sus trabajos.- La barrera solo durara 10 segundos y será estática, no podrá moverla de lugar.-

    -Maestro, muchacho pregunta si tiene mas armas.- dijo renamon, Alastor analizo al ojis-rojo.

    -¿A que te dedicas?- pregunto sin mas.

    -¿Eso importa?- le contesto el menor algo molesto.

    -Tengo una política, las armas que no están en muestra no las ofrezco a civiles, tu entiendes, si alguno hace alguna idiotez o se muere por causa de las mismas yo salgo perjudicado.-

    -No soy militar pero le aseguro que se manejar perfectamente un arma.- contesto el menor con tono serio, Alastor suspiro, era claro que el muchacho estaba entrenado, afortunadamente había poca gente, podría hacer demostraciones mas fácilmente.

    -Rena tráeme el libro de pasta azul.- ordeno, enseguida la rubia fue a la cerreta y trajo dicho libro.

    -Algún tipo de arma en especifico.- pregunto Alastor.

    -Preferiría algo ligero.- contesto el otro chico.

    Alastor abrió el libro, ambos miraban atentos como cada página tenía el mismo símbolo grabado, entonces vieron como el comerciante se detuvo en una pagina, puso su manos y con un pequeño destello algunas armas aparecieron, había un par de dagas, una espada corta, una nodachi y un par de sai.

    -Es todo lo que tengo, cada una está hecha de un metal que permite trasmitir energía.- Alastor tomo una de las sai y le traspaso algo de su poder, una serie de líneas a lo largo del arma empezó a brillar en color plata brillante.-La nodachi ademas dificultara bastante la sanación si causa alguna herida, incluso si se usa magia o alguna poción, solo una sutura o una cauterización la detendría, se podría decir que es una hemorragia segura.- la chica miro con cierto temor el arma.

    -Es lo mejor que tengo ahorita de armamento ligero, sin embargo si no te convence, puedes traerme algún arma de tu preferencia y yo mismo la mejoro, claro que tendrá un precio dependiendo el trabajo.- ofreció el comerciante.

    -¿Y cuanto sale el brazalete?- pregunto la chica, quien había estado callada mientras le explicaba al ojis-rojo.

    -100 monedas de oro por el brazalete.- Alastor volteo a ver al pelinegro.- las sai, las dagas y la espada cuentan 30 monedas de oro, las armas comunes están 5 monedas, la nodachi cuesta también 100, aunque les puedo bajar el precio a 80 monedas- ambos palidecieron por los costos.

    -¡Finalmente te encontré mocoso impertinente!- se escucho una voz claramente enojada.
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    Lo se soy un carero xD
     
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  5. Kirari

    Kirari El Destino del Milagro ♡

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    Aunque su lado racional se encontrara procesando la enorme cantidad de castigos que ganaría de haber perdido a la heredera al trono, su lado irracional estaba más bien maldiciendo y recreando posibles escenarios de tortura que le causaría a aquel que la secuestro en primer lugar. El joven ahora conocido y maldecido por el buen general Haine había escapado con la princesa en sus brazos por medio de los tejados y, en consecuencia, tanto él como Strabimon habían culminado perdiendo su pista.

    Opino que fuiste burlado. ― Pronunció Strabimon a su espalda.

    A veces tu manera de decir lo obvio me hace rabiar, Strabimon. ― Respondió con la vena de su cabeza a punto de explotar. Las llamas de Belcebú no tardaron en aparecer en su mano, sin embargo en esa ocasión ninguna de ellas salió en búsqueda de la esencia correspondiente a Alice.

    ¿Será un hechizo de protección?

    Haine se limitó a absorber las llamas en silencio y centrar su atención a su alrededor. Aun se encontraban ubicados en los barrios bajos del reino y aunque eso no sería del todo un problema, ese día en particular se encontraba realmente ansioso al respecto. Por un instante incluso, su mente embalsamada, agradeció al entrometido por sacar a la princesa de ese lugar con tal efectividad siendo que la fecha, visitas y las presencias ajenas al reino Terra merodeaban sin que él conociera su verdadera finalidad.

    Avanzó entre la multitud con un nerviosismo palpable para Strabimon, pero oculto para la mayoría de las personas que no conocían al General con tanto tiempo, como él desde su nacimiento. El digimon buscó en su mente una manera efectiva de localizar a la princesa in levantar mayores sospechas en el castillo o bien, llamar la atención de los demás.

    Strabimon. ― El digimon se limitó a asentir ante Haine, cuyo semblante se había visto extrañamente modificado con facilidad―. Este ambiente pesado… ¿no te suena familiar?

    Mentiría si lo negara; sin embargo lo que sugieres puede ser peligroso.

    No creo que los ciudadanos de Terra convoquen a un golpe de estado, ellos aman a su Rey y su descendencia, pero hoy no solo están ellos en el Castillo. No todos los nobles son correctos, ni todos los reyes son justos.

    El alarde del Rey del Fuego puede engendrar tumultos en el poblado.

    Haine se revolvió.

    Necesitamos encontrar a Alice.

    ¿Y advertirla?

    No, ¿viste su felicidad? Sería un monstruo si me atreviera a arrebatársela, nos limitaremos a protegerla y actuar si la amenazan.

    Ratzenger chasqueó la lengua, levemente irritado. Paseó su mano por su frente, levantando su flequillo, volteó a ver al digimon a su lado y suspiró.

    Supongo que es tu turno.

    Strabimon sonrió, enorgullecido de sus propias habilidades.

    [ . . . ]

    ¡Finalmente te encontré, mocoso impertinente! ― se escuchó una voz claramente enojada. Aoi sonrió, divertido.

    Parece que nos han descubierto. ― Pronunció sin borrar su sonrisa de sus labios. Haine acortó pronto la distancia que los dividía y, aunque destrozarlo era su mayor deseo, se contuvo―. Debo admitir que me sorprende que nos descubrieras tan pronto. ― Aceptó. Strabimon realizó una rápida verificación del estado de la chica y tras observar la capucha sobre ella no tardó en deducir que aquella había sido la obstrucción ante las llamas del humano.

    ¿También quieres comprar algunas armas? Te puedo ofrecer muy buenos precios. ― Inquirió un desconocido y quizá, dueño del reciente lugar; sin embargo la verdad estaba muy lejos de tratarse de ser una forma de vender mercancía, sino más bien de proteger su preciada tienda de un disturbio que podría arruinarla.

    Haine lo observó con una mirada fulminante, no estaba de humor y estaba muy lejos de querer ocultarlo. Strabimon, contrario a él, se acercó a observarlas con curiosidad.

    No venimos aquí a comprar.

    Pero tampoco a pelear. ― Declaró el digimon apacible y observó con tranquilidad a la princesa―. No queremos que tu hermana presencie escenas horrorosas ¿verdad?

    Haine murmuró monosílabos sin sentido y se resignó. Miró al responsable del secuestro chocando sus ojos malva directo en los carmesí, fue solo un segundo en el que sintió que aquel chico perforaba su interior con rudeza pero sin éxito; quizá era que las llamas dentro de él era lo suficientemente densas como para denegar el acceso a su mente y cuerpo.

    Maldijo en sus adentros, sabedor de que su orgullo le dolería más tarde, extendió la mano sin fijar su atención directa en él.

    Esta es una tregua. ― Confesó con su mano extendida―. Pero si vuelves a hacer este tipo de juegos absurdos, no me contendré. ― Pronunció de una forma sutil por la presencia de Alice, que, de no ser por ella, seguramente habría calcinado al chico sin miramientos, aunque, algo le decía que no habría muerto sin pelear.

    Strabimon observó la escena con curiosidad, definitivamente Alice era un buen incentivo en la nueva vida del inexperto humano.
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    ¡Listo! ♡
     
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  6. Aoi Kuran

    Aoi Kuran Tan corto es el amor y tan largo el olvido

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    Holis a todos, con el permiso de Mimi me uno espero nos llevemos bien :61:

    Nombre/Apellido: Aya Karnstein

    Edad: 22

    Aspecto físico:
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    Biografía: Nacida en la cuna de una familia de baja clase, Aya fue la tercera y ultima hija del matrimonio, quienes eran unos campesinos que laboraban en una región en la frontera del reino y en donde lamentablemente no llegaba la influencia pacifica de la capital y la tiranía era evidente: los ciudadanos de baja clase eran despreciados e ignorados por los regentes. Bajo estas condiciones la vida de la familia de la chica fue dura pero aun así era feliz, de esta manera transcurrieron 8 años hasta que un dia llego al lugar lo que mas temían los habitantes y por lo que mas peleaban con los nobles: los bandidos, quienes masacraron el lugar mientras que los nobles simplemente se escondieron tras su castillo e ignoraban las suplicas de la plebe; fue en este ataque donde la chica lo perdió todo: su casa arrasada y su familia asesinada ademas de quedar gravemente herida. Tras el ataque el lugar quedo devastado y la niña se encontraba mirando el cielo mientras esperaba la muerte pero para su fortuna una caravana de gitanos paso por allí y vio a la niña aun viva, por lo que decidieron curarla, lograndolo justo a tiempo. En cuanto se recupero de las heridas, Aya se sintió agradecida con aquellas personas, ademas de nacer en ella un odio por las clases nobles por haber permitido aquella tragedia, en cuanto se recupero del todo aquellos gitanos decidieron llevarla consigo al ver que no tenia ningún lugar al cual volver.

    Tras 12 años entre aquellos gitanos, quienes se habían vuelto su familia, la chica aprendió a usar aquella magia oscura que practicaban las brujas adivinas ademas de defensa personal con los maestros de cuchillos que viajaban con ella y a pesar de que era feliz alli, Aya decidio que queria encontrar a los responsables de lo ocurrido con su familia por lo que decidio dejar al grupo que la acogio, quienes lo aceptaron con tristeza, para iniciar la busqueda de aquellos bandidos en la capital de terra, de donde se supone son originarios. Luego de 2 años de estar reuniendo información descubrió que estos habian sido ejecutados por el rey, cosa que la alivio ya que por fin habían recibido lo que se merecían y por fin tendría tiempo para vivir su vida, por lo que decidio quedarse en Terra como una adivina ambulante con un puesto en la plaza principal y fue alli donde conocio y accogio a un pequeño Guilmon, quien se convertiría en su fiel acompañante y mano derecha. Actualmente reside en la capital.

    Personalidad: Se muestra como alguien algo reservada, sarcastica y desconfiada, en especial con los desconocidos y mas aun si son hombres, aunque una vez la conocen la gente puede ver su verdadera naturaleza, la cual es alegre, suave, dulce y amable. Cuando trabaja muestra una faceta y fachada de total alegria aun cuando deteste a la persona que tiene al frente. Odia todo lo que tenga que ver con los nobles, debido a su arrogancia y actitud superiores de algunos hacia con los demás, así también por el hecho que en parte los nobles que eran los regentes en la región donde viva fueron responsables de no haber hecho nada por el pueblo cuando fueron atacados por bandidos. Es alguien muy liberal y soñadora incapaz de permitir que un hombre la domine y cuyo anhelo secreto es encontrar al amor de su vida y tener un hogar feliz, como en los cuentos de hadas. Lo que mas le da miedo es el ser separada de su unica familia: Guilmon.

    Gustos:

    - la lectura de libros arcanos

    - experimentar haciendo pociones

    - Observar la noche y las estrellas

    - la cocina

    - la música

    - los niños pequeños

    Disgustos

    - los nobles y todo lo relacionado con ellos

    - los bandidos y las personas crueles

    - los dias calurosos y muy soleados

    Profesión temporal: Bruja y adivina

    Habilidad: Alto nivel de maná: Aya posee una gran cantidad de energia magica en su interior, se cree que desciende de algun mago o hechicero muy poderoso del pasado.

    Habilidad con armas o invocación hacia algo o algún don especial: Aya puede usar magia y hechizos tanto luminosos como oscuros teniendo preferencia por los ultimos. Debido al tiempo que paso con los gitanos es capaz de usar armas ligeras efectivamente para defenderse aunque no le agrada mucho el combate fisico. Puede comunicarse con los murcielagos. Como ultimo recurso y si su magia falla o es tomada por sorpresa, Aya posee una hoja oculta en en brazalete que tiene en la mano izquierda para defenderse y con la que es muy habil.

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    Color de digivice: Negro con detalles rojos

    Elemento sagrado: Vacio

    Extra:


    - tiene un paraguas para salir cuando hace mucho sol

    - su hojas oculta fue un regalo de despedida que recibió por parte de los gitanos y la valora mucho ya que le recuerdan sus días con ellos

    - sus colmillos son curiosamente afilados como los de un vampiro pero mas alla de eso no es nada especial

    COMPAÑERO DIGIMON.

    Guilmon:
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    Personalidad: Es muy caballeroso y servicial con quienes lo rodean, ademas de ser leal a Aya, a quien llama mi señora o ama a pesar de las quejas de esta. Es muy receloso con aquellos que se acercan a su señora y no dudara en atacar a aquel que se atreva a lastimara. A veces es algo tosco y frio debido a su dura vivencia antes de conocer a Aya.

    Historia antes y después de conocer a su elegido: Guilmon nació en las calles de la capital de Terra, en donde tuvo una dura infancia en donde tuvo que enfrentarse a distintas adversidades como tener que vivir en fríos callejones, robar comida para sobrevivir y aguantar los insultos de los nobles. A pesar de que odiaba vivir así, nunca se resigno a morir y siguió adelante sin saber que un dia tras un desmayo por falta de comida, este fue rescatado por una joven de ropas negras, quien le dio comida y al escuchar la vida del digimon lo acogió en su hogar como su mano derecha, cosa que Guilmon nunca olvido siendo el día mas importante en su vida, razón por la cual se volvió totalmente dedicado y leal hacia su salvadora, a quien ve como su señora y a la madre que nunca conoció. Actualmente trabaja con ella en el puesto que esta tiene en la plaza de la ciudad

    Gustos:

    - los lugares tranquilos

    - la música

    - la pintura

    - el pan dulce (fue lo primero que Aya le regalo para que comiera)

    Disgusto:

    - las personas arrogantes

    - aquellos que intentan hacerle cosas malas a Aya

    - los lugares frios (le recuerdan su vida en las calles)



    Extra:

    - sabe tocar algunos instrumentos y a veces le toca solos a Aya para relajarla cuando esta estresada

    - sabe dibujar y siempre lleva consigo un cuaderno de dibujos

    Apariencia Humana:
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  7. Aoi Kuran

    Aoi Kuran Tan corto es el amor y tan largo el olvido

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    Había sido un día agitado el de hoy, aunque también podría decirse que ha sido de los mejores a nivel laboral ya que mi puesto de trabajo fue visitado casi el triple de veces gracias a toda la gente que viene al festival del aniversario de los héroes de Terra, lo que significaba el triple de ganancias para mí, ¡yeii!, aunque no podía decir que fue del todo perfecto, pues no faltaron los borrachos que se acercaron solo para mirarme el busto o decirme obscenidades.


    - de solo recordarlo me chispan los nervios- pensé totalmente enojada


    - mi señora, ¿sucede algo malo? - me interrumpió la voz de mi joven asistente y mano derecha, lo que me hizo calmar y suspirar un poco


    - tranquilo Guilmon, no me pasa nada, además ¿cuantas veces te he dicho que no me llames "mi señora"? yo no soy superior a ti, ni eres mi esclavo o sirviente como para que me digas así


    - eso no importa, gracias a su noble corazón estoy vivo y por ello estoy en eterna deuda con usted- me contestó Guilmon haciendo una reverencia, por un momento pensé en discutirle, pero era inútil, él lo seguiría haciendo, así que simplemente me quedé callada, le acaricie sus cabellos rojizos y decidí dejarlo así por ahora, ya que en ese momento llegaron un cliente más, era una mujer mayor cuyas prendas finas la identificaban como una noble, lo que me faltaba para empeorar el día


    - buenas tardes señorita, he escuchado muchos buenos rumores de que usted predice la fortuna de la gente- me saludó la mujer mientras me preguntaba algo tan obvio si de verdad había leído el letrero del local, aunque por lo menos parecía ser alguien agradable y no una arrogante como la mayoría de mujeres de esa clase que han venido aquí


    - así es milady, puedo revelarle los misterios que las cartas me muestren, no es siempre seguro que sea así, pero no suelo fallar, entonces ¿le gustaría contratar mis servicios? - le pregunté a la mujer con mi habitual sonrisa de negocios, a lo que la noble me respondió si con su cabeza, ¡Genial!, de seguro esta consulta me dará lo de dos o tres corrientes.


    Tras despachar a la noble noté que Guilmon estaba mirando fijamente los puestos de feria que había por toda la plaza, en verdad es como un niño, pero aun así tenerlo a mi lado me hace sonreír todos los días, él es toda la familia que tengo aquí sin contar a la caravana, quizás estén en otro reino ya. Volviendo al tema de Guilmon, al verlo tan concentrado decidí darle un poco de tiempo libre


    - Guil, ¿me podrías hacer un favor? - lo llame mientras le indicaba que se acercara con mi mano


    - por supuesto- me contestó el mientras asentía


    - ve allá y pásate por todos los puestos, tráeme lo que más te guste de todos- le dije mientras le pasaba unas cuantas monedas de plata, cortesía de aquella señora, lo que hizo que mi asistente de cabellos rojos y ojos verdes sonriera


    - ¡¿en serio?!…digo, como ordene ama- exclamo feliz en un principio antes de fingir seriedad, en verdad eres un pequeño mentiroso, ¿qué tiene de malo que te diviertas?


    En cuanto Guil salió disparado hacia las tiendas, en especial al puesto de pan dulce, recosté mis brazos en la mesa de mi local y me quedé observando bastante entretenida a la gente que visitaba la feria mientras jugaba con mi cabello, cuanta felicidad desbordaban, algunos iban con sus familias e incluso había parejas allí, por alguna razón empecé a sentir envidia de ellos


    - no pienses en eso Aya, de seguro algún día conoceré a un chico, y será Bishounen, si, y por supuesto no puede faltar que también sea especial y tierno, estoy segurísima- pensé esas palabras para distraer mi mente hasta que vi algo que capto mi atención: en toda la entrada de un callejón, el cual era la puerta a la peor zona de la ciudad habían varios sujetos acosando a una chica, aunque al verlos más detenidamente ya sabía quiénes eran: eran esas tres basuras que acosaban a la gente en esa zona, y en especial a las mujeres


    - parece que tendré que darles otra lección- o era lo que pensaba hasta que vi que dos personas estaban dispuestas a ayudarla: el que estaba más cerca era un joven de cabello negro a quien yo distinguía: Izanagi Aoi, sin duda alguien con quien no quisiera tener problemas, aunque no es que le tenga miedo, después de todo si me lo propongo también puedo causar la misma impresión que él. Por otro lado, está un joven espadachín al que nunca había visto, este tenía el cabello y los ojos de color café claro, pero a diferencia de Izanagi, el emitía un aura más elegante, como si se tratara de un noble o un caballero, ¿quién sabe? Al cabo de unos minutos aquel malentendido se resolvió: a pesar de que el espadachín de la esquina opuesta había desenvainado su espada no tuvo que usarla ya que Izanagi se encargó de la situación intimidando a aquellos tres tipejos, en serio, esos tres nunca aprenden.


    - menos mal que no se atrevieron a hacerle nada a esa niña o probablemente los habría envuelto en una pesadilla eterna- fue lo que se me vino a la mente mientras de manera inconsciente liberé una pequeña sombra de color negro de mi mano. Espero que no me hayan visto o probablemente sería llevada a la iglesia por practicar artes negras


    Luego de haber intimidado a los canallas, Izanagi se llevó a la chica del lugar mientras que el otro joven regresó a la banca donde estaba sentado antes de que llegara al lugar otra joven de cabellos rubios. Ahora que lo pienso ese joven estaba sentado allí con varias bolsas, como si esperara a alguien. Podía ver que la chica estaba vestida con una pieza que se veía era de calidad a leguas, lo que me hizo caer en cuenta de que era obviamente eran personas de la nobleza, que fastidio.


    - creo que ya vi suficiente, esperare a que Guil vuelva para reanudar el negocio


    Fue la conclusión a la que llegué mientras me disponía a entrar en el local y sentarme en la silla, cuando de manera inesperada aquella chica arrastro al pelicafé hacia las tiendas que estaban en este sector, mas específicamente hasta mi tienda


    - ¿es en serio?, yo intentando quitarme de encima lo de una pareja y ahora estos dos vienen para acá- susurré algo molesta mientras ponía mi sonrisa fingida, posiblemente por la pinta que tenían seguro serán de esos nobles molestos y arrogantes a los que odio tratar


    - entremos a esta tienda de magia, necesito algunas opciones de fragancias, además he escuchado que la propietaria es muy famosa por su lectura del Tarot- fue lo que dijo aquella chica, por un lado, me gusta que mi nombre sea famoso porque eso significa mejor situación económica para mí, pero por otra parte hace que empiecen a llegar visitas nada agradables para mi persona


    - la verdad es que no creo en esas cosas, los destinos los forjamos los mismos hombres con nuestras acciones- esas fueron las palabras de aquel espadachín, muy bonitas, pero como puede decirlas alguien como tú que lo ha tenido todo en la vida. En fin, decidí que los atendería rápido para quitármelos de encima, después de todo odio a las personas como estas, solo piensan en sí mismas y nada más, no saben lo que es tener que sufrir para conseguir lo que quieres


    - bienvenidos madame, caballero ¿en qué les puedo servir? - los saludé lo más agradable y natural que me era posible fingir


    Alex KnightbladeAlex Knightblade espero no te moleste que te amargue el rato :v

    Aoi SlayerAoi Slayer eres conocido de Aya, o por lo menos ha escuchado de ti

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    mimi_sakura

    mimi_sakura

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    Sonrió al ver como Haine y Aoi se daban la mano, no quiso intervenir, seguro ambos se estaban dando la oportunidad de conocerse y no pudo evitar sentirse feliz por ello. Volvió su atención hacia el puesto en el cual observo las demás joyas y ropas que vendían aquel mercader, realmente las cosas estaban algo costosas,aun así parecían ser objetos interesantes. Su mirada permaneció perdida tomando entre sus mano un pequeño adorno flor de cabello en el cual cierto recuerdo lleno su mente por unos momentos, recordando como tiempo atrás alguién especial en su vida le regalaba obsequios como esos en sus cumpleaños. Volvió a colocar el objeto en el mismo sitio que lo vió, y no pudo evitar sentirse nostálgica al instante.

    ¿Está bien? —Pregunto Strabimon que era el que más cercano se encontraba en la joven observandola a cada momento y pudo notar la expresión en la princesa.

    ¡Por supuesto, estoy bien Strabimon! —Expresó con una gran sonrisa sobre sus labios la joven que escondía su identidad bajo una capa.

    El digmon solo sonrió sin motivo de indagar más en el asunto.

    Escuche que el rey del fuego y su hijo, yacen en el reino. —Expreso una mujer en murmuros al lado de su esposo, mientras pasaban cerca del lugar.

    Alice observo a la pareja por unos instantes, su mirada se volvió a opacar, esa noticia tenia un claro significado. Su padre había tomado la decisión de invitar a la familia real del Fuego y con ello seguro hacer oficial su compromiso con el principe del fuego; de cierta manera era por ello que había querido salir del palacio para no querer toparse con el principe del fuego y su padre. Y con sin darle permiso a nadie, ni mucho menos avisar empezó a caminar con rapidez adentrándose entre la multitud de personas.

    Alastor que era un solo observador miro divertido la escena para luego dirigir su atención hacia la joven que se habia retirado seguido volvio su atención hacia ambos muchachos. Strabimon que había estado cuidando a la chica se volvió a distraer mirando las armas hasta que su mirada volvio hacia la joven princesa, en este caso no hallandola en el lugar y aquello lo hizo perturbarse.

    —Si buscas a la joven no hace unos momentos se fue —Fueron las simples palabras de Alastor.



    ★☆☆☆☆​

    Alone no era de lo que poseía una paciencia y mucho menos le gustaba que le dieran vueltas ante una respuesta; con brazos cruzados sus ojos se enfocaron directamente hacia la joven rubia por unos momentos para luego mirar a su alrededor de la habitación y supo que su hermana menor, no se hallaba en su habitación.

    Gatomon...¿Donde está mi hermana?

    —Decidió tomarse una ducha en los baños termales del tercer piso. —Mintió la digimon que sonrió queriendo no mostrar ni una pizca de nervios—Me comunico que no la molestarán, porque quería estar lista para la noche.

    El principe achico la mirada. A lo cual la gatuna en forma de mujer se le erizo la piel buscando una rapida respuesta.

    Ya sabe... debido a su cumpleaños —Pronunció sin borrar esa sonrisa de sus labios.— ...La princesa está ansiosa de recibir muchos regalos.

    Cuando salga dilé que yo necesito hablar con ella —Ordeno él de manera seria a lo cual empezó a caminar justo hacia la salida dejando por completo sola a la digimon.

    Gatomon suspiro aliviada viendo el salir del principe de la habitación. Dirigió su atención hacia fuera del balcón, esperando que el general y Strabimon, hayan podido encontrar a la joven princesa, porque no quería ni saber que sucedería si el rey supiera que su hija estaba en la ciudad sin su consentimiento y más en un día importante, como lo era aquel día.



    ★☆☆☆☆
    Se detuvo en seco al sentir como habia caído al suelo al chocar con alguién más pequeño que ella dejando caer lo que tenía aquel pequeño de cabellos rojizos y ojos verdosos tenía consigo en sus brazos.

    ¡Lo lamento! —Se disculpo rápidamente a la par que ayudaba al niño en recoger una gran cantidad de diversas formas de pan que habia dentro de unas bolsas transparentes.

    ¡Yo tampoco me fije, lo siento mucho! —Expresó el pequeño avergonzado a la vez que era ayudado por la joven.—No es necesario...

    Descuida también ha sido mi culpa, por no fijarme —Aseguro la peli roja de manera que se levanto junto con el niño para entregarle el último plastico con pan en la bolsa y no pudo evitar colocar una mano sobre la cabeza del menor. Su mirada se dirigio directamente hacia el menor.— Tu eres...¿un digimon?

    Heh... ¿como lo sabe? —Pregunto curioso y sorprendido el pequeño Guilmon.

    Solo lo supuse —Respondió ella con una sonrisa a lo cual miro a su alrededor dandose cuenta que se encontraba una vez más sola, miró a todas partes intentando localizar a Haine, Strabimon o al mismo Aoi. Sin embargo parecía que lo único que había echo era alejarse de ellos tres sin darse cuenta.

    Señorita ¿le ocurre algo? —Pregunto curioso Guilmon a lo cual observo como la joven estaba mirando a todas partes.

    En realidad... me perdí de mis amigos —Expresó ella mirando al pequeño con una sonrisa.— Ahora no tengo la menor idea donde están —Admitió ella buscando con su vista a los

    Ya veo. Si quiere puedo ayudarla —Comentó con una gran sonrisa el pequeño digimon.

    ¿Enserio? Te lo agradecería. Ah, mucho gusto, mi nombre es Alice —Se presentó la peli roja sonriendo amablemente al pequeño niño. Lo bueno era que al traer el abrigo de Aoi, era poco probable ser reconocida por los soldados que en esos momentos caminaban por el lugar.

    Yo soy Guilmon —Esta vez se presento el ser digital. Alice, sonrió.

    Se hallaron sentados comiendo felices los panes que había comprado Guilmon, olvidando por completo que estaban en busca de los amigos de la peli roja. Como si se conociesen toda su vida Alice y Guilmon conversaban felizmente trivialidades como lo interesante que se veía todo lo relacionado al festival en conmemoración a los heroés.

    ¿Adivinadora? —Curiosa observo al pequeño de cabellos rojizos que se comía por quinta vez un pan entretenido. Sonrió al sentirse como una hermana mayor junto a

    Si, mi señora predice la fortuna —Expreso alegremente el digimon a la vez que sonreía sincero ante sus palabras.

    La fortuna se escucha interesante —Alice no pudo evitar sentirse emocionada por escuchar las palabras del pequeño pelirroja a lo cual se levanto ansiosa de poder ir a ese lugar— Me gustaria ir, Guilmon. ¿Crees que podamos?

    Claro. —Afirmó el pequeño digimon feliz para tragarse por completo el pan que tenía en sus manos.

    Y antes de que ambos dieran inicio de ir hacia donde se encontraba la adivinadora de fortuna. Una persona desconocida con una larga túnica y capa los detuvo colocándose delante de ellos. Alice dió paso hacia atrás, sintió una mala sensación colocando al pequeño peli rojizo detrás suyo.

    Princesa. Hasta aquí llega su recorrido.

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  9. Aoi Slayer

    Aoi Slayer

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    Aoi miraba con reproche a Haine, a pesar de haber aceptado su tregua al momento que ambos se tomaron de la mano él había empezado a ejercer presión en su agarre como queriendo probar al joven al igual que para demostrar lo poco que le agradaba y debido a aquello sin que ellos se dieran cuenta Alice se había ido sin decir nada ni saber hacia dónde se dirigió.

    Tu realmente eres pésimo en tu trabajo general-san — dijo el ojis-rojo con tono de burla pero también algo de molestia.

    Tu mocoso, no tengo tiempo para tus bromas — dijo el general mientras trataba de usar sus llamas para encontrar rápidamente a la princesa pero le era inútil — ¿Tu dime que hiciste para que no pueda rastrearla?

    Ehhh y por qué crees que yo soy el culpable — claramente le mentía pero él no le diría la verdad a Haine — Jmmm al fin llego — dijo al ver como un pequeño dinosaurio naranja llegaba y cargaba con él dos objetos completamente envueltos en un manto cada uno y con lo que parecía un poderoso sello alrededor de esta.

    Lo siento jefe pero no son fáciles de encontrar las cosas que tu ocultas — dijo el digimon al llegar.

    No te preocupes, en cualquier caso es hora de actuar, ya que gracias a cierto general inútil terminamos perdiendo a alguien bastante importante — dijo el chico mientras tomaba ambos objetos y los colocaba en su cinturón atándolos.

    Él se acercó a aquel comerciante ignorando completamente a Haine quien estaba molesto por la forma de hablar del muchacho, cosa que Haine no dejaría pasar, intento sujetar a Aoi del hombro pero antes de darse cuenta todo se había dado vuelta y sintió como su cuerpo impactaba contra el suelo.

    Sabes estar enojado como estas ahora no te dejara actuar claramente, tanto tu como yo sabemos lo importante de esa niña, así que cálmate, toma unos minutos y cuando estés calmado empieza a buscarla.

    Aoi sigo su camino y le entrego a Alastor las 100 monedas de oro y tomo la Nodachi y se la coloco detrás por debajo de su espalda a la altura de su cintura — gracias por pagar el regalo General sin temperamento-san — dijo el chico para luego comenzar a correr seguido por su compañero Agumon, dejando a Haine y Strabimon.

    Haine empezó a buscar su monedero luego de oír las palabras de Aoi solo para darse cuenta que no lo tenía y luego mirar al mercante y al joven el cual al igual que antes subió a los tejados con facilidad y detrás de él aunque con algo de dificultad su compañero Agumon — ese mocoso — dijo con ira hasta que ambos desaparecieron de su vista.

    ………………………​

    Aoi se movia veloz mente segido de su compañero aunque algo lejos ya que no le podia seguir el paso a la velocidad de aquel joven.

    Tendria que haberle hecho caso a Aki-san — pensó el chico mientras recordaba su charla con aquella joven mujer de cabello rojo dueña de aquel restaurante y jefa suya.

    Flashback

    Un par de horas antes en aquel restaurante podíamos observar al joven peli-negro y oji-rojos hablando con su jefa.

    Aoi-kun, si te das cuenta quien te acompaña ¿verdad?

    Si lo se Aki — esta vez el chico había llamado a su jefa sin honoríficos lo cual era muy raro en él, además de que su expresión había cambiado a una completamente relajada pero su particular sonrisa no se podía ver.

    ¿Entonces por qué sigues con ella? Sabes lo que pasara si te descubren, estar con la princesa de este reino no es la mejor forma de mantenerte oculto.

    Sabes, estoy feliz que te preocupes por mí, claro que no podría esperar menos de quien conoce todo mi pasado e historia y la cual me ayudo cuando deja a la sociedad de asesinos pero — el chico miro por un segundo a la joven para luego sonreír — pero ella solo quiere un poco de diversión ¿porque no dársela?

    Aoi-kun, prométeme que dejaras pronto a esa chica, ambos dejamos a la sociedad hace mucho tiempo y hemos estado intentando tener una vida normal — ella miro al chico fijamente unos instantes antes de continuar — además tu mirada, puedo notar en tu vista un instinto puro con deseos de matarla.

    supongo que no se puede evitar después de todo desde que ellos me tomaron y me entrenaron con el objetivo de matarla a ella y toda su familia, pero tranquila no lo hare, una vez acabe el día no volveré a reunirme con ella y seguiré mi común vida de trabajo en este restaurante.

    Fin Del Flashback

    Jefe — No fue hasta unos segundos después que el chico salió de su mente y escucho a su compañero el cual ya estaba algo lejos debido a que el chico inconscientemente había aumentado demasiada la velocidad.

    Lo siento Agumon solo me sumergí demasiado en mis pensamientos.

    Jefe, ¿tiene algún plan de cómo encontrarla?

    mmm no realmente solo he estado buscando y viendo los alrededo.. — Antes de que pudiera terminar pudo divisar a la Joven Princesa, gracias a que llevaba puesto su abrigo no le costó reconocerla, pero también noto como la chica se posicionaba delante de un chico de cabello rojizo mientras que un extraño con una túnica se les acercaba.

    Aoi no lo dudo y rápidamente corrió hacia esa dirección por los tejados para hacerlo más rápido.

    Agumos cúbreme — le grito al digimon mientras este se posicionaba de forma que de ser necesario pudiera disparar sus llamas.

    ALEJATE DE ELLA — grito el chico mientras que con un paso rápido le propino un rodillazo en el rostro haciéndolo retroceder varios pasos.

    Aoi — dijo sorprendida la chica al ver al joven de nuevo, pero al igual que la primera vez que lo vio pudo sentir una aura extraña a su alrededor además de que le daba una extraña sensación de temor, por otro lado el chico peli-rojo se sorprendió por ver a Aoi ahí y más que nada ayudando a alguien, ya que él y su maestra nunca lo habían visto hacer algo como eso o al menos no de esa forma.

    El sujeto fue tomado por sorpresa pero rápidamente se recompuso y lanzo un golpe contra el chico el cual rápidamente bloqueo con su brazo, el joven no quería iniciar un combate en aquella zona y empezar a llamar la atención de la gente por lo que con un rápido movimiento lo sujeto del brazo y luego lo lanzo contra el muro del otro lado.

    Ahora hagamos esto rápido — dijo mientras tomaba a Alice y al chico peli-rojo al cual reconoció rápidamente — Agumon ahora — grito para su compañero el cual fijo como su blanco a aquel sujeto para realizar su poderoso ataque.

    Flama Bebe — dijo mientras una bola de fuego salía disparada su boca, el sujeto con la túnica rápidamente se cubrió para evitar el impacto.

    El chico por otro lado ya se encontraba al lado de Agumon pero sin bajar ni a Alice o a él joven digimon con apariencia humana siguió corriendo.

    Guilmon tu ama esta donde siempre ¿verdad? — pregunto mientras seguía mirando hacia adelante sin darse cuenta que aquel sujeto al cesar los ataques de Agumon el sujeto rápidamente había subido y había comenzado a perseguirlos.

    Aoi nos sigue — dijo Alice al ver como aquel hombre iba detrás de ellos.

    Esto es fastidiosos, Guilmon, Agumon les encargo a la ojou-chan — dijo para soltarlos a ambos — y tu Alice no te quietes el abrigo por nada del mundo, no sabemos si hay mas de esos sujetos buscandote y seria malo que les facilitaras el rastrearte, Agumon, Guilmon cuidenla.

    Aoi-san suerte — dijo el niño para tomar la mano de Alice y junto con Agumon empezaron a alejarse con dirección a donde se encontraba Aya, la compañera de Guilmon.

    Realmente es molesto, después de todo no debí involucrarme con la realeza de Terra.

    El hombre se acercaba rápidamente, pero el oji-rojos no se movia, Aoi solo espero a que aquellos 3 estuvieran lejos y a que ya no lo pudieran ver, una vez ellos ya estaban fuera del campo de visión fue cuando su sonrisa desapareció y en cambio una expresión seria apareció, sus ojos dejaron de mostrar brillo alguno.

    El extraño se detuvo al instante que vio los ojos del joven peli-negro los cuales ahora mostraban una expresión sin vida y opacos.

    Lamento que esto tenga que ser así pero acabare esto rápido — Aoi tomo ambos objetos que antes le había entregado Agumon y el sello fue liberado dejando al descubierto dos espadas idénticas excepto por su color ya que una era negra y la otra blanca, el sujeto retrocedo aun mas al reconocer aquellas armas.

    Las espadas demoniacas Kanshō y Bakuya! tu eres.

    Je veo que sabes quién soy — dijo mientras empezaba a acercarse — aquel que fue entrenado para asesinar a la familia real de terra, pero extermino a la mayor sociedad de asesinos solo por ira, así es eso soy yo — dijo mientras se acercaba lentamente.

    Era obvio que en aquel combate alguien moriría y Aoi no tenía planeado ser el que muriera.

    .........................................................................................................................................................

    RolOff

    mimi_sakuramimi_sakura Post listo
    KirariKirari eres libre de llegar a ayudar si deseas, aunque mi pj se encargara de acabar con la vida de el extraño, tambien esta en eleccion tuya si oiste sobre la verdadera identidad de mi pj, la eleccion es tuya :3
    Darkness94Darkness94 he realizado una compra, aunque con el dinero del pj de Kira xD
    Aoi KuranAoi Kuran Guilmon va de regreso con tigo y llega a Alice y a Agumon
     
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  10. Kirari

    Kirari El Destino del Milagro ♡

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    El interior de Haine vibró en una señal de alerta, la reciente presencia que le denotaba la experiencia no hizo más que aturdirlo por un par de segundos, suficientes para que el asesino lo diera por aniquilado en el piso y dejado con una deuda de una muy costosa reliquia. Tardó un par de momentos en incorporarse y darse cuenta que Aoi había ido en la dirección de Alice, si bien comenzaba a odiar a ese chiquillo, no cabía la menor duda de que por ese momento él tenía razón. Strabimon a su lado cubrió su nariz con su antebrazo ante la presencia de ese particular hedor.

    Esto no es solo un ataque. ― Comentó el digimon observando la dirección en la que se había dirigido el asesino―. Esta fragancia es…

    [ . . . ]

    La expresión de felicidad era tal que incluso los mercaderes de los alrededores sonreían contagiados por ella. A su lado su fiel compañera de viajes avanzaba un par de pasos por delante, deleitada con las tiendas de curiosidades por las que pasaban y en las cuales en un par de ocasiones se detenían; en ocasiones especiales, como aquella, su timidez era opacada fácilmente por su repentina emoción.

    Kaishin, ¿podemos comprar dos de estos? ― Cuestionó con genuina inocencia. El aludido se acercó a observar el producto bañado en oro de la tienda, inclinándose un poco para admirarlo.

    Era verdad que las conchas de mar eran hermosas y serían un perfecto regalo para su madre tras su retorno; sin embargo, el collar pequeño que estaba un par de artículos a la izquierda parecía ser mejor para su progenitora.

    Supongo que pode

    Sus palabras se ahogaron de manera repentina. Él no era un Caballero, o un miembro de alto rango en el ejército, pero como Escolta se había topado dos veces con ese tipo de sensaciones penetrantes, las experiencias así no se olvidaban con facilidad y justo en ese momento avivó esos recuerdos. Syakomon lo observó enderezarse y pasear la mirada por los alrededores, cerca de ahí, a las afueras, se encontraba el hogar de sus padres y, de alguna forma eso aumentó su repentina preocupación.

    Syaka, no te separes de mí, ¿está bien? ― La pequeña afirmó, aferrándose al humano como un sistema de protección.

    Kaishin escaneó hábilmente su entorno, parecía ser que no había nada diferente a lo habitual muchos metros a la redonda, pero su visión podía estar engañándolo. Él sabía que había algo malo muy cerca.

    [ . . . ]

    La humana castaña, que en realidad no era una humana, caminaba animada a lado de una chica de cabellos color fuego sujetados en una cola de caballo, portado en su cintura lo que la distinguía, si bien, como la mejor espadachín del reino y era reconocida por los demás a donde sea que fuera. Ambas llevaban algunas bolsas de sus recientes compras y un par de alimentos en sus manos, intentaban disfrutar su reciente día libre, disfrutando de las cosas que traía la celebración de los héroes.

    ¡Kotori, deberíamos hacer esto también el año entrante! ¡Es muy divertido! ― Apremió el digimon con una amplia sonrisa en sus labios.

    Supongo que podemos hacerlo. ― Comentó la chica―. Siempre y cuando me prometas entrenar muy duro, Hyakomon.

    ¡Claro que sí!

    La humana sonrió ante su reacción pero su sonrisa de deformó. Su atención fue directa a la avenida paralela y solo en un parpadeo después vio a una personas volar hacía ellas. Con gran velocidad empujó a Hyakomon contra el suelo, evitando a la entidad que cruzó el cielo sobre sus cabezas.

    Los escombros cayeron sobre ellas. Kotori fue la primera en levantarse observando a la digimon por debajo de su cuerpo.

    ¿Te encuentras bien? ― Preguntó rápidamente. Hyakomon asintió.

    ¿Qué fue?

    Tengo una leve idea.

    [ . . . ]

    Tome asiento y procederé a leer su fortuna. ― Indicó la bruja, guiando a la rubia hasta el lugar mencionado.

    La Comandante tomó asiento con una expresión de felicidad en sus labios, un par de pasos detrás, un Caballero observaba en silencio, esperando por igual las palabras de la dueña. La mujer barajeó un conjunto de cartas y, tras hacer tres montones de cada uno de ellos y volver a unirlos en orden descendente mientras oraba unas palabras, las extendió en la mesa.

    Adelante, elije tu prim

    ¡Mi señora! ― Su digimon entró velozmente al interior del lugar, sujetando con firmeza la mano de una mujer encapuchada. El Caballero se colocó en guardia por inercia pero la bajó cuando la mujer se colocó de pie con rapidez.

    ¡Guilmon! ¿Qué tienes, qué pasó? ― Cuestionó acercándose al chico que luchaba por recuperar su aliento.

    ¡Es afuera! ¡Afuera hay un mal hombre!

    Como si aquella fuera la contraseña. El Caballero sintió una sensación que cruzó su columna vertebral como un relámpago y centró su atención en la puerta del lugar.

    Leone, quédate aquí. ― La chica arqueó una ceja.

    ¿Qué dices, Akito? ― Se puso de pie―. Si hay algo afuera podremos encargarnos los dos.

    No traes contigo tu armadura ni tu arma. ― Comentó y la Comandante se observó, era verdad―. Voy a estar bien, solo quiero verificar que todo esté en orden. ― Centró su atención en el chico pelirrojo―. ¿De qué dirección vienes?

    Del Este, señor. Tres calles al Este. ― Akito asintió posando su mano en la cabeza del menor como agradecimiento.

    Akito salió de la tienda en la dirección indicada. Si su presentimiento era verdadero, el pueblo completo corría peligro. Una voz llamó su atención apenas entendible para él, era su digimon que, presuroso llegó a su encuentro.

    ¡Jefe! ― Pronunció, una vez que estuvo cerca suyo―. Hay unos hombres que están planeando algo malo, los escuché hablar hace unos momentos.

    También lo sé, Dorumon. Los identifiqué hace unos momentos, aunque no estoy seguro de quienes son, sí sé qué cosa son. Démonos prisa antes de que sea demasiado tarde.

    [ . . . ]


    ¡Las espadas demoniacas Kanshō y Bakuya! Tú eres...

    Aoi mostró una media sonrisa.

    Veo que sabes quién soy—dijo mientras empezaba a acercarse—, aquel que fue entrenado para asesinar a la familia real de Terra, pero exterminó a la mayor sociedad de asesinos solo por ira. Así es eso soy yo. ― Se detuvo por un momento―. Ahora, ¿cómo debería matarte?

    ¿Matarme? Creo que estás algo confundido. ― Sonrió―. No puedes matar lo que ya está muerto.

    El encapuchado se acercó con una gran velocidad hasta Aoi quien movió sus espadas rápidamente cuando lo tuvo una distancia prudente para destruirlo; sin embargo sus armas lo atravesaron como si fuera un fantasma. El quejido de Aoi fue reemplazado por el fuerte golpe que atestó contra su cráneo, disparándolo contra la calle contraria levantando una gran cantidad de polvo en el proceso, mismo el cual Gatomon fue capaz de ver desde el castillo.

    El sonido de la madera quebrándose secundó al eco seco de su cuerpo azotando contra el suelo. El encapuchado se acercó nuevamente para golpearlo, pero en esa ocasión Aoi fue más veloz, incorporándose y colocando su espada a un costado, evitando el golpe directo de su contrincante.

    ¿Creías que caería dos veces? ― Sonrió el asesino―. Estás muy equivocado.

    Una sonrisa, apenas notoria, apareció en los labios del encubierto que, con fiereza, golpeó el vientre con su palma generando un leve quejido en el asesino, él estaba entrenado para que esa clase de golpes no le generaran el menor cosquilleo pero la sensación de vómito que le siguió iba contra todos sus pronósticos. Sus labios expulsaron el líquido vital de su interior generando un dolor punzante en su torso.

    El gran problema con ustedes los espadachines es que creen que basta con sus armas y fuerza para pelear, cuando hay mucho más que eso. ― Confesó soltándolo. Aoi azotó en el suelo con violencia pero tan pronto cayó se incorporó a tal velocidad apenas notada.

    Y el problema con ustedes los hechiceros es que creen que la magia es la respuesta a todo. ― Argumentó cortando con fiereza el cuello de su oponente que, en el último segundo, desapareció pero sus trucos no funcionaron, antes de que lo hiriera una fuerte onda de energía surgida de su arma salió disparada hacia el encapuchado quien, con trabajo, consiguió esquivarla perdiendo con ello parte de su capucha―. No eres tan bueno como dices ser. ― Se apremió.

    El desconocido se limitó a sonreír, poco a poco su figura se deformó mostrando una duplica de Aoi, sonriendo de una forma diabólica que helaba la sangre pero que al Aoi Original no lo movía ni un ápice.

    Mimetismo, vaya truco barato. ― Afirmó sus espadas―. Acabaré contigo.

    Declaró, abalanzándose. Sus pasos se detuvieron tras una luz que surgió del suelo, obligándolo a detenerse. Paralelo a él, el viejo dueño de armamento sujetaba un libro ante él y pronunciaba una serie de palabras en un posible dialecto muerto. Un grito aterrador escapó de la copia que se retorcía en el suelo, poco a poco su forma se modificó a la del encapuchado que ahora estaba inconsciente en el suelo. Alaster cerró su libro, con cierto grado de intranquilidad.

    Haine, quien iba a su lado, se acercó hasta el encapuchado y se colocó en cuclillas, retirando la capucha que cubría el rostro del ahora muerto asesino. La mirada del General se congeló en ese momento.

    No necesitaba ayuda, Sin Temperamento-san. ― Pronunció con tranquilidad desapareciendo sus espadas.

    ¡Oigan! ¿Están bien? ― Inquirió una voz desconocida llegando al lugar acompañada de otra chica a su lado. En una calle subyacente un joven de cabello negro y ojos azules apareció, acompañado de una pequeña de cabellos rubios.

    Esto fue… ― Una segunda voz que Haine reconoció como Akito, surgió de la avenida por la que él había llegado. Akito observó lo destruido de los alrededores y no tardó en deducir que un combate se había librado―. Ese de ahí es un asesino.

    Sí, algo así supuse cuando intentó matarme y que, por cierto, lo habría hecho primero si no me hubieran interrumpido. ― Comentó Aoi.

    En realidad, mocoso, solo el dueño de esa tienda habría podido. ― Pronunció Haine incorporándose―. Eso que viste no era mimetismo, era brujería de alto rango, si lo hubieras matado te habrías hecho el mismo daño. ― Confesó―. Este no es un asesino como los otros y tienen la enfermiza habilidad de cubrir la esencia de sus hechizos. ― Hizo una pausa y Aoi lo recordó, se había dejado llevar solo por un segundo y eso le habría costado más que una derrota porque aunque él era muy fuerte, los secretos de la magia eran aún cosas que no dominaba del todo―. No son asesinos como tú. ― Agregó las últimas palabras en un tono más bajo, procurando quizá que solo él lo escuchara―. La única forma de pararlo era que alguien como él lo detuviera. ― Agregó observando a Alaster.

    Es un asesino muerto. ― Comentó la pelirroja, Kotori, volviendo a guardar su espada en la funda de su cintura―. Pensé que no quedaban más de esos.

    Kaishin, quien estaba un par de pasos cerca, colocó a Syakomon a su espalda, pidiéndole en un susurro que no observara por un momento la escena.

    Asesinos que deforman sus rostros para evitar ser reconocidos, desprendiendo la piel de ellos y colocándola en desorden o aún peor, poniéndose piel ajena a la suya. ― Pronunció Akito observando que, efectivamente, el ahora cuerpo en el suelo tenía el rostro deformando y apenas podía ser reconocible―. Viven para morir y asesinan por goce.

    Me da curiosidad la manera en como supiste que era manejador de ese tipo de magia. ― Habló Alaster haciendo referencia a la fuerza mágica que empleó para detener al encapuchado.

    Strabimon tiene ciertas habilidades. ― Comentó Haine.

    ¡Haine! ¡Aoi! ― La suave voz de Alice resonó con fuerza y solo un segundo después apareció corriendo con Strabimon unos pasos por detrás de ella además de un acelerado Guilmon y claro, Agumon.

    Haine se apresuró a cubrir de nuevo el rostro del asesino evitando que Alice captara una imagen tan repulsiva en su memoria. La humana compañera de Guilmon, fue capaz de ver el rostro antes de que lo cubrieran, la verdad era que ella no había ido por gusto propio, pero cuando Guilmon corrió despavorido tras Alice no tuvo más remedio que seguirlos.

    ¡Strabimon! ― Recriminó Ratzenger―. Te pedí que la llevaras de vuelta.

    Tu querida hermana puede ser muy tenaz cuando se lo propone. ― Se excusó rápidamente el digimon.

    La aludida observó a las personas que estaban reunidas a causa del escándalo y después paseó la mirada a los desastres de alrededor, los locales estaban destruidos y había mercancía de ellos regada por todos lados.

    ¿Qué fue…? ¿Quién era? ― Inquirió Alice en suaves titubeos.

    En una oleada de oscuridad, el antes aparente fallecido, se desvaneció ante los ojos de los presentes.



    ¡Oficialmente estamos todos juntos! ¡Yey!
    ¡Gracias por esperarme! Si hay errores o cosas que deseen que retire o edite, no duden en decirme ♡

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  11. Darkness94

    Darkness94 Nadie se encuentra a uno mismo sin perderse antes.

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    Alastor suspiro cansado, el conflicto afortunadamente no paso a mayores, no sabría que le podría pasar si sellaba a un general en un libro.

    Al menos el mocoso se llevo algo.”

    -Rena, hay que recoger todo, estoy muy cansado de esto, además la apertura del evento empezara en 2 horas dudo que llegue mucha gente… aquí la población de verdad ama a su familia real.-

    -Muy bien maestro… por cierto; ¿no le preocupa que el supuesto general lo arreste por tener armas mágicas en venta?... el tipo tenia mucho mana para ser un simple guerrero, así que se debió percatar.-

    -Nah… el venia por la princesita.- no ocupaba ser un genio para darse cuenta que era una miembro de familia real, ¿desde cuando a un noble lo escolta un general de un país?, era obvio que era de la familia real.

    -Aunque hubiera sido hilarante dejar sellado a un general en un miserable libro.- hablo Renamon en tono divertido.

    -Si eso habría sido difícil de explicar, no muchos magos se dedican a eso… sin embargo la niña era una princesa, probablemente me ejecuten por hacerle algo así a un general y poner en peligro a una princesa.- siguieron recogiendo.

    -¿Y que haremos maestro?, apenas son las 6 de la tarde.-

    -Vamos al festival, que caso tiene estar en Terra y no asistir aunque sea una vez al festejo, pero antes iremos a ver a un contacto.- Finalmente recogieron todo y lo fueron a dejar en la posada y procedieron a ir a ver al contacto de Alastor.

    Empezaron a dirigirse a la zona roja de la ciudad, al caminar atreves de ese barrio pudo notar como la mucha gente los miraba fijamente, algunos grupos en los callejones, mujeres ofreciendo sus “servicios” y varias tiendas con artículos de dudoso origen, pudieron divisar algunos lugares donde vendían digimons y otras criaturas, pese a esto ninguno de los 2 se tomó siquiera la molestia de darle una mirada y siguieron su camino, finalmente entraron en un callejo y se pararon frente a un local el cual parecía abandonado varios años, les estantes estaban en mal estado y llenos de polvo, la mercancía se veía muy vieja además tenía un olor a madera podrida.

    El pelinegro toco la puerta 3 veces y espero; en eso salió un hombre mayor muy bien vestido y lo miro seriamente.

    -¿Que es lo que desean?- hablo el hombre en tono serio y sin emoción alguna.

    -Vengo de parte de Helios Brunestud a ver a su amo.- el hombre mayor no dijo nada solamente lo invito a pasar y se interno en el local.

    Dentro del viejo local había algunos aparadores con frascos extraños, diversos objetos y libros por todo el lugar, sin embargo Alastor sabía que no debía tocar absolutamente nada sin el consentimiento del dueño del lugar.

    En eso el hombre que lo atendió regreso.

    -mi maestro esta dispuesto a recibirlos, por favor sígame.- hablo con el mismo tono de antes.

    El aparente mayordomo lo llevo mas adentro del edificio, con forme se fueron adentrando el lugar se tornaba mas elegante, ordenado y limpio, en contraste con el exterior; finalmente llegaron la entrada de una habitación, la puerta era de madera fina con detalles en oro sumamente lujosos, el hombre mayor abrió la puerta, dentro de la habitación había un estudio sumamente lujoso, adornado con muebles finos, un escritorio grande y varios libreros, en ella un hombre de edad sentado cómodamente en un sillón leyendo un libro, el hombre miro hacia la puerta y sonrió.

    -Johan, retírate por favor, te llamare si ocupamos algo.- ordeno calmadamente el hombre, a lo que el mayordomo hizo una pequeña reverencia y salió de la habitación cerrando la puertas para darles mas privacidad.

    -Buenas noches joven Alastor y bella dama, mi nombre es Bertrand Strauss, su maestro me hablo de usted hace tiempo Alastor.- comento cordialmente el hombre.

    -Buenas noches Lord Strauss, mi maestro también me hablo de usted, e de decir que tiene un excelente gusto en cuanto a muebles.- hablo Alastor respetuosamente, el hombre frente al el era quien le surtía ingredientes a su maestro en el reino Terra, de hecho su maestro tenia varios contactos en cada reino, y por lo que se había percatado en su viaje, su mentor era conocido y respetado por muchos, al punto que cuando murió varios magos y algunos miltares fueron a presentar sus respetos cuando murio.

    -Gracias… e de decir que aun estoy algo sorprendido de lo que le sucedió al maestro Helios, y lo único que puedo decirle es que se sienta honrado y orgulloso, lo crea o no muchacho, el maestro Helios Brunestud pese a su avazada edad jamás tuvo un aprendiz o descendencia, fue enorme nuestra sorpresa al enterarnos que decidió trasmitir sus conocimientos a alguien mas y además adoptarlo como su propio hijo.- hablo el Strauss en tono alegre.

    -No se preocupe Lord Strauss lo estoy.- le contesto Alastor.

    -Llámame Bertrand o Strauss solamente, no me agradan mucho las formalidades si no se requieren.- Alastor asintió.-¿Y que lo trae por aquí?, dudo que solo sea para charlar, no vivo en la parte mas bonita de la ciudad.- hablo Strauss, no era extraño encontrar magos en zonas como estas debido a la privacidad y la falta de atención del gobierno, otro lugar donde encontrar magos era con el gobierno mismo.

    -Tiene razón Bertrand, se por mi maestro que usted comercia con ingredientes y artefactos raros, quisiera saber si tiene sangre de dragón.- Bertrand se quedó pensativo algunos minutos.

    -Creo que tengo, sígame… sin embargo la señorita no puede venir.- hablo Bertrand, entonces el hombre presiono un botón y uno de los estantes se movió dejando ver un pasadizo.

    “cliché…” pensó Alastor antes de seguir al mago mayor.

    -Rena espera aquí, te llamare si ocupo algo.- hablo Alastor.

    -Si maestro.- contesto la rubia.

    Entonces llegaron a una habitación llena de estantes, sin embargo a diferencia de los de la entrada, estos estaban en completo orden, limpios y con mucha mas variedad, vio a Bertrand checar diversos estantes hasta que tomo un pequeño frasco con un liquido rojo espeso.

    -Es todo lo que me queda, espero y sea suficiente.- dijo mientras enseñaba el frasco pequeño.

    -¿Y cuanto seria?- pregunto Alastor.

    -Usualmente no pido oro por este tipo de cosas, preferiría que me dieras algún ingrediente u objeto de igual valor, también soy un coleccionista por si no lo sabes.- dijo Bertrand, Alastor saco el mismo libro negro de su gabardina, lo abrió en una página con el mismo símbolo de antes, hubo un destello y entonces un gran bulto rojo apareció en la habitación.

    -Aquí tiene una piel de quimera adulta en prefectas condiciones, confió que sea suficiente pago.- declaro el pelinegro.

    -Es mas que suficiente… por cierto, curioso ese libro que traes, ¿dónde lo conseguiste?- pregunto el mago intrigado.

    -Yo lo hice, a diferencia de mi maestro que estaba especializado en alquimia y trasmutación, yo me enfoque en runas y sellado, el único problema es que aún me tengo que memorizar o dejar notas de que guarde en cada página.- contesto Alastor.

    -Interesante joven Brunestud, no muchos escogen esa area… mas que nada por lo duro que es tallar las runas, memorizar la simbología y lo caro que es practicarla.- declaro Bertrand.

    -A excepción de los costos no me ha representado el mas mínimo problema, de hecho me sorprende que haya tan pocos en Terra que practiquen esto, es sumamente versátil.- declaro Alastor emocionado.

    -Ya lo creo… ¿sin embargo por que un sello tan complejo para almacenar simples objetos?- pregunto Bertrand.

    -Nunca se sabe cuando se puede ocupar contener algo mas poderoso.- concluyo Alastor.

    -Muy bien… bueno y dejando el tema, ¿Qué te trae a Terra?- pregunto el hombre.

    -Pues me canse de estar viajando de un lugar a otro, así que decidí buscar un lugar donde establecerme, y pues no conozco muy bien los otros reinos, solo me quedaba el reino fuego y el reino tierra, el primero tiene varios problemas políticos y militares, por lo que Terra fue la opción mas viable.-

    -¿Planeas unirte a las milicia del reino?, con tu conocimiento serias más que bienvenido.-

    -Pues por lo pronto no, creo que me iría mejor como comerciante, además podría llevar mis investigaciones libremente, aparte no me gustaría estar bajo el mando de alguno “nobles” inútiles o bajo el desprecio por no tener sangre azul, pero si la oferta es buena a lo mejor la tomare.-comento Alastor, el mayor soltó una risa y procedió a acompañar a ambos a la salida.

    Al salir se dirigieron de nuevo al festival.

    -¿Y que hará con la sangre de dragón maestro?- pregunto Renamon.

    -Planeo mejorar a Gleipnir, la sangre de dragón tiene propiedades que suprimen la magia, de ahí gran parte de su resistencia a la magia de esas criaturas… -contesto Alastor.

    Entonces Renamon se detuvo en seco, parecía que estaba escuchando algo a la distancia, Alastor empezó a concentrarse y percibió 2 firmas, una conocida y otra que no era humana.

    -Hay un combate hacia el oeste, maestro.-

    -Si ya percibo las firmas de mana, una pertenece al mocoso de hace rato… la otra no es humana, tampoco es un digimon o criatura… es algo mas oscuro pero no alcanzo a diferenciar que es.-

    -¿que haremos maestro?- cuestiono Renamon.

    -Vamos haya, a cerciorarnos que el chico este bien.-

    Se dirigieron rápidamente hacia el punto donde se desarrollaba el combate, cuando llego pudo ver la zona altamente dañada, entonces vio como aquella cosa tomaba la forma del muchacho y el chico se preparaba para atacar, Alastor de inmediato saco un libro de su gabardina, ya había reconocido a la criatura y el hechizo que uso, recito algunas palabras y un circulo envolvió al doble de niño revelando su forma verdadera, se retorció y grito de dolor antes de desplomarse sin vida.

    -¡Oigan! ¿Están bien? - Inquirió una voz desconocida llegando al lugar acompañada de otra chica a su lado. En una calle subyacente un joven de cabello negro y ojos azules apareció, acompañado de una pequeña de cabellos rubios.

    Alastor y Renamon se acercaron al cuerpo para verlo más de cerca, escucho como Haine le explico a Aoi que hechizo uso y por que habría sido malo pelear contra la criatura mientras lo reprendia.

    -Un asesino muerto… pensé que ya no quedaban de esos.- escucho a una niña hablar, era la mesera de aquel bar en el que comió hoy, Alastor se alejo del cuerpo, y se dirigió hacia Haine.

    -Me da curiosidad la manera en como supiste que era manejador de ese tipo de magia.- Alastor le pregunto a Haine.

    -Strabimon tiene ciertas habilidades. – le contesto el general.

    Entonces vio como Alice se acercaba corriendo hacia Haine y Aoi, junto a ella una chica pelirrosa y un guilmon, vio como Haine discretamente cubrió el cuerpo para que la menor no lo viera, la princesa al ver la destrucción del lugar de inmediato pregunto que fue la causa.

    De repente una oleada de oscuridad cubrió el cuerpo y este desapareció sin dejar rastro, ante la sorpresa de todos lo presentes.

    -Mierda…- maldijo Alastor.

    -¿Qué ocurre?- pregunto Haine.

    -Tal como dijo la chica…- Alasto empezó.

    -Kotori… me llamo Kotori.- contesto la pelirroja.

    -Esta bien… como dijo Kotori, esa cosa era un asesino muerto, este alguna vez fue un humano el cual su cuerpo fue modificado, convirtiéndolo en un no muerto o un zombi consiente como lo quieran llamar, estos ganan la capacidad de cambiar de forma y usar magia a cierto nivel…-

    -¿A que quieres llegar?- pregunto Aoi.

    - A eso iba… ellos no desaparecen después de morir… probablemente alguien planeo esto, dejar el cuerpo nos habría permitido rastrearlo, probablemente haya más de ellos por toda la ciudad.- lo que dijo Alastor alarmo a Haine.

    -¡La presentación!- dijo Akito alarmado, todos voltearon a verlo.

    -Hace rato Dorumon escucho a un grupo de hombres sospechosos estaban planeando hacer algo, lo mas seguro es que sea durante la apertura del evento cuando la familia real este presente.- relato Akito en un tono serio, Alice se alarmo ante la declaración.

    -¿Sera un golpe de estado?- pregunto Kaishin al grupo.

    -Lo dudo, la gente del reino Terra incluidos su militares aman a la familia real, dudo que sea un golpe de estado.- hablo Aya.

    -No importa quien sea, mi familia está en peligro, ¿qué vamos a hacer?- esta vez Alice hablo la cual estaba muy angustiada al saber que su familia corría peligro.

    -Primero que nada tenemos que averiguar que planean para saber que hacer.- contesto Haine pensativo, sin embargo estaba claro que estaba muy preocupado.

    -Lo mas seguro es que hagan volar el lugar de la presentación como distracción a los guardias y altos mandos para que los asesinos entren sin problemas y acabe con la familia real rápidamente.- dedujo Alastor.- si no para que emplear personas normales si tienes a los asesinos muertos a tu servicio.-

    -En todo caso tenemos que encontrar las bombas, a esos hombres y a los asesinos muertos y detenerlos antes de que lleven a cabo su plan.- dijo Kotori.

    Haine se quedó reflexivo un momento.

    -Nos vamos separar en grupos se nos hará mas fácil llevar a cabo las tareas...- hablo Haine.

    -Dorumon y yo rastrearemos a los hombres, será mas rápido ya que ya hemos visto su apariencia y por donde andaban.- hablo Akito.

    -Bien…- entonces Haine volteo a ver a Aya y a Alastor.- ustedes 2 pueden usar magia... ¿pueden distinguir a los asesinos muertos?- ambos asintieron.- perfecto por que estarán disfrazados de gente común o incluso de militares, así que quiero que los busquen y los eliminen… no quiero a ninguno vivo.- dijo con un odio genuino.- ustedes les ayudaran a eliminarlos… tienen que ser rápido y preciso- le hablo a Kotori y a Kaishin.

    Haine volteo a ver a Aoi y suspiro, el general seguía molesto con el niño pero decidió anteponerse a su enojo y resentimiento contra el.

    -Es claro que te conocen y por la reacción, te ven como amenaza, por lo que supongo que tienes alguna idea de cómo trabajan...- Aoi asintió.- quiero que vengas con migo y con Alice, tu buscaras los explosivos que haya en el lugar de la presentación, también me ayudaras a proteger a la familia real en caso de cualquier imprevisto, yo avisare al rey sobre el posible ataque así que es muy probable que tengamos algo apoyo.- después se dirigió a todos.

    -Es claro que habrá alguna distracción para que los asesinos puedan entrar, por lo que si ven que su plan entro en marcha quiero que regresen y me ayuden a proteger a la familia real, el reino entero depende de esto.- hablo Haine en tono serio pero con cierta suplica en su voz.

    -No te preocupes lo haremos, no dejaremos que el reino Terra caiga.- hablo Kotori en tono tranquilizador, todos asintieron.

    -Bueno todos hay que ponernos en marcha que no queda mucho tiempo para la presentación.- sentencio Haine y todos se dispersaron a sus respectivas misiones.
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    Última edición: 11 Nov 2016
  12. Alex Knightblade

    Alex Knightblade I am the bone of my sword

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    Pasado el inconveniente de la chica, Akito guardo su arma y se dispuso a esperar a su compañera, quien al cabo de unos minutos llegó y lo arrastro hacia las demás tiendas de la alegre plaza, siendo la primera un local de magia y pociones


    - entremos a esta tienda de magia, necesito algunas opciones de fragancias, además he escuchado que la propietaria es muy famosa por su lectura del Tarot- dijo Leone
    entusiasmada, aunque el castaño no estaba igual de alegre. Al ingresar del todo en la tienda, Akito pudo ver como esta estaba repleta de pociones, runas mágicas y toda clase de artefactos arcanos

    - la verdad es que no creo en esas cosas, los destinos los forjamos los mismos hombres con nuestras acciones- le contestó Akito, quien ignoraba la presencia de la propietaria de aquel lugar, la cual no tardó en hacerse notar

    - bienvenidos madame, caballero ¿en qué les puedo servir? - los interrumpió la dueña de la tienda, lo que hizo que ambos se disculpasen con esta por haberla ignorado,a lo que la pelirosada simplemente respondió con un "no importa" mientras tenía en su cara una sonrisa un poco falsa en su rostro. Tras unos instantes la bruja se dirigió a ambos jóvenes, pero en especial a Leone

    - Tome asiento y procederé a leer su fortuna- les Indicó la bruja, guiando a la rubia hasta el lugar mencionado.


    La Comandante tomó asiento con una expresión de felicidad en sus labios, un par de pasos detrás, un Caballero observaba en silencio, esperando por igual las palabras
    de la dueña. La mujer barajeó un conjunto de cartas y, tras hacer tres montones de cada uno de ellos y volver a unirlos en orden descendente mientras oraba unas
    palabras, las extendió en la mesa.


    - Adelante, elije tu prim- se disponía a decir la chica hasta que inesperadamente entró a la tienda un niño pequeño de cabello rojo

    - ¡Mi señora! - Su digimon entró velozmente al interior del lugar, sujetando con firmeza la mano de una mujer encapuchada. El Caballero se colocó en guardia por inercia, pero la bajó cuando la mujer se colocó de pie con rapidez. Luego de la explicación del niño, quien resultó ser un digimon, Akito partió rápidamente al lugar que le había indicado el pequeño y para su sorpresa de camino se encontró con su fiel compañero, Dorumon.


    En cuanto llego al lugar vio que ya había varias personas reunidas allí, entre ellas un conocido suyo, el general Haine y su Strabimon, quienes eran de los pocos a los
    que el castaño podía llamar amigos y habían sido parte del reducido grupo que le había defendido ante el tribunal de caballeros que lo condeno por traición. Por otrolado y para su sorpresa también estaba aquel joven que le había vendido el collar para Leone. Aunque al principio le pareció que había sido estafado por aquel
    comerciante, luego se retractó al ver que este tenía unas runas de encantamiento alrededor de la cadena haciendo aquel collar una pieza valiosa.

    También estaba allí otro conocido del castaño, era un escolta con quien había trabajado hace tiempo protegiendo a una caravana de nobles, aunque el escolta solo tenía la responsabilidad de cuidar a la bella hija de uno de esos nobles. En otro pequeño grupo estaban una chica de cabello rojo que se le hacía conocida al castaño, pero no lo recordaba, así como también había otras dos mujeres: una de ellas era la joven del incidente en la plaza con los tres bandidos, cosa que era sospechosa para el castaño ya que no era normal que una persona se metiera en varios problemas en un solo día por coincidencia y por ultimo estaba la bruja de cabello rosa que los había atendido recientemente


    - ¡La presentación! - dijo Akito alarmado, por lo que todos voltearon a verlo captando su atención-Hace rato Dorumon escucho a un grupo de hombres sospechosos estaban planeando hacer algo, lo más seguro es que sea durante la apertura del evento cuando la familia real este presente. - les contó Akito a los demás en un tono serio lo que hizo que la chica de la plaza se alarmara ante las palabras del caballero. Tras una breve discusión entre todos para saber que hacer al respecto, el general Haine se quedó pensando por unos momentos hasta que rompió su silencio.

    -Nos vamos separar en grupos se nos hará más fácil llevar a cabo las tareas...- hablo Haine.

    -Dorumon y yo rastrearemos a los hombres, será más rápido ya que ya hemos visto su apariencia y por donde andaban. - dijo el castaño a lo que su fiel digimon asintió.


    En cuanto Haine les dio sus roles a los demás, estos se dispersaron por la ciudad


    - Dorumon, ¿tienes alguna idea de dónde empezar? - le preguntó el caballero a su digimon, quien asintió

    - podríamos ir a donde vi a esos granujas hablando- fue la respuesta de Dorumon antes de ser interrumpido por una presencia inesperada

    - disculpe señor, ¿puedo ir con usted? le seré de mucha ayuda ya que también he visto antes como era uno de los asesinos- era el pequeño de cabellos rojos y orbes verdes, Guilmon

    - Guilmon, ¿qué haces aquí?, no se supone que deberías estar con la bruj- digo, con tu señora- le preguntó Dorumon enfadado al pequeño debido a que estaba preocupado por su seguridad, lo que hizo que Akito sonriera antes de dirigirse al pelirrojo

    - es muy peligroso que te quedes conmigo pequeñín, será mejor que te lleve con tu amiga

    - ellos ya se fueron y no sé dónde está- le contestó Guilmon al caballero dejándolo sorprendido, mientras que Dorumon aún estaba algo molesto

    - Akito, sabes que puede correr peligro si viene con nosotros- le dijo el chico de cabellos cafés al caballero. A pesar de que sabía lo ciertas que eran las palabras de Dorumon, Akito también tenía en cuenta el hecho de que, si no lo llevaba con él, Guilmon correría un gran peligro por lo que, al meditarlo por unos instantes, el castaño llegó a una conclusión

    - de acuerdo, Guilmon vendrás conmigo, pero si ves que la cosa se pone fea te escondes en un lugar seguro, ¿de acuerdo?

    - entendido mi señor- asintió el pequeño con una sonrisa mientras bajaba su cabeza, lo que no le agradó mucho a Akito

    - llámame Akito, señor es algo incómodo y no es necesario que me hagas reverencia, yo soy un plebeyo al igual que tú, ¿vale? - le pidió el caballero al digimon de cabellos rojos, después de todo le molestaba que lo trataran como aquellos que le habían juzgado injustamente

    - como guste Akito-san- le contestó Guilmon al caballero antes de partir junto a este al lugar que le había indicado Dorumon, el puesto de Crepes de la plaza antigua de la ciudad.


    En cuanto llegaron, los tres pudieron notar que había poca gente allí


    - es aquí Akito, yo estaba comiendo crepés muy feliz cuando los vi reunidos en esa esquina, eran tres tipos con pintas de malandros susurrando cosas por allí- le dijo Dorumon a su compañero mientras le señalaba el lugar

    - Entiendo, entonces- se disponía a decir el castaño cuando de pronto se escuchó un alarido proveniente de atrás, lo que hizo que los tres se giraran hacia allí.


    HYYYAAAAAAAAAA


    Además de escuchar varios gritos y ver cómo la gente salía asustada, así como también desesperada de allí, Akito y los digimon pudieron observar a una mujer ser asesinada luego de ser atravesada en su abdomen por una gran espada. Lo único que pudieron hacer los tres era ver como la mujer escupía una gran cantidad de sangre mientras aquel sujeto encapuchado sacaba su gran hoja del cuerpo de la mujer


    - te encontramos niño, ahora escupe ¿dónde está la princesa? - rompió el silencio aquel enmascarado de gran tamaño mientras apuntaba su arma hacia el grupo. Las palabras de aquel sujeto habían dejado pensativo al caballero

    - ¿princesa? no me digas que esa chica de la plaza era...

    - ¡jamás se los diré!, no dejare que le hagan algo a alguien tan buena y linda como Alice-sama- exclamó Guilmon enfadado mientras asumía su forma de digimon, lo que hizo que el encapuchado gigante de la gran espada soltara una gran carcajada antes de recuperar su compostura

    - que gracioso eres, pensaba en matarte rápidamente y sin dolor, pero veo que tendré que ser más directo para que hables- amenazo sonriente aquel asesino que había empezado a caminar hacia Akito, Dorumon y Guilmon, lo que hizo que los tres se pusieran en guardia


    El primero en atacar fue Dorumon, quien lanzó su técnica "cañón de metal" aunque este fue fácilmente bloqueado por el espadón de aquel sujeto. Aprovechando que aquel sujeto había descuidado su posición de ataque, Akito le atacó usando su espada negra "Dark Sky" aunque aún así este fue interceptado por el misterioso encapuchado al bloquear el corte lanzado por el castaño usando el mango de su enorme espada


    - maldición, sabe defenderse con esa gran espada- susurró el castaño al ver bloqueado su ataque, mientras la silueta enmascarada sonrió a carcajadas

    - buen intento, pero no fue suficiente- dijo el encapuchado, quien se disponía a contraatacar al castaño

    - ¡Akito-san, Dorumon, a un lado...! - grito Guilmon antes de lanzarle al gigante encapuchado un par de bolas de fuego, las cuales a pesar de parecer insignificantes por alguna razón le habían hecho un gran daño

    - ¡mocoso!, te matare por eso- vociferó aquel sujeto al ver como unas grandes quemaduras le habían salido en su cuerpo. Por otro lado, Akito observó con asombro como tres bolas de fuego habían podido causarle grandes heridas al asesino

    - por supuesto, los no muertos odian el fuego y el calor, esa es una de sus grandes debilidades- pensó para sí mismo el castaño mientras ideaba un plan

    - Dorumon lanza los "cañones de metal" más poderosos que puedas sin parar y tu Guilmon, a mi señal dispara tus bolas de fuego- les ordeno el caballero a sus dos compañeros digimon mientras que el asesino encapuchado se recuperaba del daño. En cuanto Akito dio la orden, Dorumon empezó a atacar con su movimiento especial una y otra vez sin parar, lo que ralentizo el movimiento del asesino un poco

    - no servirá de nada mocoso, los matare a ti y a esas dos sabandijas- exclamó el enmascarado mientras se cubría la cara de los ataques de Dorumon y alzaba su mandoble dispuesto a matar al castaño, pero este sonrió ante la amenaza del encapuchado

    - puede que seas muy fuerte, pero, no significa que seas muy veloz- exclamo Akito mientras esquivaba el ataque del asesino antes de cortarle las manos con un espadazo, pero debido a que era un cadáver andante este no sangro ni sintió dolor, por lo que decidió embestir a Akito para matarlo como le fuese posible. Al ver el contrataque del encapuchado, Akito le dio la señal a Guilmon, quien lanzó su ráfaga de bolas de fuego contra el no muerto haciendo que este se replegara y se cubriese como podía de aquel fatal ataque, cosa que aprovecho el caballero para dar fin a la batalla cortándole las piernas para quitarle toda movilidad posible al asesino.

    - se acabó- le dijo Akito al moribundo asesino gigante, quien soltó una macabra risa ante esto

    - en eso te equivocas…caballero, esto es solo el comienzo, el inicio…de la tragedia jajajaja- le respondió el asesino cuya voz se entrecortaba por la gravedad de las heridas provocadas por el fuego de Dorumon. Ante estas palabras, Akito quedo confundido y enojado

    - ¡¿A qué te refieres con eso de que es tan solo el principio, con tragedia?! ¡explícate! - le exigió el castaño iracundo mientras le apuntaba con su espada al asesino en el cuello

    - no tiene senti...do, que te lo explique…pronto lo sabrás....y sentirás la desesperación, no solo tú....SINO TODA TERR- fueron las últimas palabras de aquel asesino antes de morir y desaparecer como había sucedido antes. Ante estas palabras el castaño quedo muy pensativo, que quería decir con sentir la desesperación, con tragedia, pero lo más importante, ¿que tenía que ver la chica de la plaza, la princesa, en todo esto? ¿acaso sería posible que estuvieran intentando...?

    - tengo que avisar al resto, si lo que creo es cierto la princesa está en peligro, Dorumon, Guilmon, hay que reunirnos con los otros y rápido- les dijo el caballero a los dos digimon, quienes volvieron a su forma humana antes de partir de regreso con los demás


    Aoi KuranAoi Kuran Guilmon se fue conmigo y lastimosamente no le paso nada :v
     
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    mimi_sakura

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    Hacia ya una hora que había vuelto al palacio y con ello su padre había ordenado reforzar la seguridad tanto del palacio como de la ciudad en el cual ahora Haine y el resto de los generales se encontraban en posiciones y precavidos de encontrar a las personas que eran parte de la rebelión en contra de la familia real. No pudo evitar sentirse inquieta debido a que su padre había ordenado a que no saliera de su habitación por nada del mundo, habiendo en la entrada de su habitación guardias, quienes restringirían la entrada a las personas no conocidas, y solo los generales, Gatomon y algunas servidumbre podrían visitarla hasta segunda orden. Era increíble como su padre había optado por mantener el orden y decidiera que el festival prosiguiera sin tener que posponerse de ninguna manera creyendo fielmente en sus generales, por lo que sus hermanos y su padre acudirían fuera del palacio para celebrar el festival con los habitantes de Terra como solían hacerlo cada año. Pero ese año era distinto, ya que habían personas desconocidas que iban tras sus vidas, y el solo pensarlo le hacia sentirse intranquila, por que era la vida de su familia.

    No pudo evitar caminar de un lado al otro como león enjaulado en su habitación viendo de vez en cuando desde su balcón la ciudad, quiso llorar, patalear e incluso hacer berrinches como cuando era tan pequeña para que le abriesen la puerta, pero estaba segura que aunque lo hiciera los guardias que custodiaban fuera de su habitación no iban dejarla salir. Escucho afuera una voz conocida que hablaba con los soldados y en cuestión de segundos Gatomon entro con una bandeja en sus manos.



    — Princesa, le he traído algo para que coma —Expreso con una sonrisa aquella mujer de largos cabellos rubios colocando la bandeja en una mesa y acercándose a la joven.


    — No tengo hambre. —Respondió con la mirada clavada fuera de su habitación para mirar a su amiga, la cual le acaricio la cabeza como si fuera una madre.—Gatomon.

    — Princesa, todo estará bien, estoy seguro que el General Haine y el resto de los generales podrán proteger al rey y a los príncipes. Confié en ellos —Expresó la humana-digimon queriendo transmitirle seguridad a la pequeña que estaba recargada en el muro con la mirada perdida hacia la ciudad.

    Alice no dijo nada. No solamente se trataba de su familia, pensándolo mejor también estaba involucrada las personas que yacían viviendo en la ciudad y los que la visitaban en sí. Y si lo que aquel hombre hechicero había comentado era cierto, los habitantes de Terra también podía estar en grave peligro. Como podría quedarse ella tan tranquila en su habitación, sabiendo el riesgo que correrían todas esas vidas inocentes, apretó sus manos para empuñarlas, ella solo era una princesa y por lo tal el luchar y combatir, no era lo suyo, su padre siempre le llamaba la atención debido a que como una princesa no debía empuñar las armas solo los guerreros lo hacían, por lo que aunque quiso aprender su padre se lo impedía.

    -.-.-.-.-.-.-.-

    Ojeo el libro que tenía en sus manos hasta que escucho pasos en el pasillo de su salón cerrando al instante el libro para desaparecerlo de sus manos, y bajar al suelo con calma como si se tratase de una pluma. Noto a unos metros al rey hacer una inclinación de saludo, normalmente la mayoría que pasaba por sus aposentos eran generales o soldado de clase alta en el cual siempre necesitaban algún tipo de ayuda con armas o hechicería, por lo que no era común que la familia real fuese visto en sus aposentos, aunque claro siempre había una excepción y se trataba de la joven princesa que tenía una manía de siempre visitarlo y leer los libros de magia o leyendas de los otros reinos o del mismo, los cuales siempre le encantaban a la menor, pero debido a su recaída, no la había visto durante esa semana merodear como usualmente lo hacia.


    — Diría que me sorprendiese su presencia, pues le mentiría —Comento el joven de mirada oscura ante el hombre que tenía al frente suyo.— ¿A que debo su visita?

    — Creo que lo sabes mas que nadie, Wizardmon —Fue la respuesta del hombre que sintió nostalgia al recordar que cuando era más joven solía visitar al hechicero y poder aprender más acerca de la magia en sí, pero debido a la muerte de su antecesor, había dejado de lado sus visitas tomando la obligación de un rey.

    — Incluso un hechicero no todo lo sabe, su majestad —el joven de cabello rubio camino junto con el rey hasta dar hasta el balcón del salón.— Sin embargo es inevitable, no ignorar ciertas presencias, normalmente la gente de Terra posee una presencia pasiva y armoniosa, mientras que los que han llegado a este lugar son seres que poseen sed de venganza. Su majestad siempre ha tenido enemigos que quieren verlo caer —Pronuncio el hechicero con la vista clavada hacia la ciudad y por ende miro de reojo al hombre que solo le escucho atento. El hechicero volvió su atención al frente.—Tal vez sea momento que una nueva leyenda vuelvan a resurgir en Terra.

    -.-.-.-.-.-.-.-.-.-


    Llantos, gritos, rodeada en un mar de llamas dio varios pasos buscando una rápida salida, quiso pedir ayuda más su voz parecía no salir en esos instantes se llevo su mano a su garganta, sintiendo gran miedo a la vez que se abrazaba asimisma y por si fuera peor las voces a lo lejos no paraban en ningún momento en escucharse haciendo la escena aun más escalofriante para la joven pelirroja. Se llevo ambas manos a su cabeza queriendo detener las voces sufribles, parecía que nadie podría ayudarla al menos eso lo pensó hasta que sus ojos dieron a lo lejos con una silueta, una silueta enorme e imponente que le miraba fijo y una sonrisa indescifrable surco sobre sus labios.



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    Volvió a mirar hacia su lado derecho notando que las llamas habían desaparecido para dar aparecimiento un extenso campo en el cual pudo ver un enorme ejercito de criaturas deformes y la mayoría oscuras. Al otro lado del campo otro gran ejercito de criaturas frente a ellos siendo liderado por un grupo de siluetas humanas pequeñas.

    ¿Qué estaba ocurriendo?¿Quienes eran?


    ...Princesa... ...Princesa...


    Abrió los ojos con sorpresa para enfocar su mirada hacia su lado izquierdo donde se encontraba una preocupada Gatomon justo a su lado derecho un hombre de cabellos castaños la examinaba cuidadosamente. Parpadeo un par de veces confundida notando que estaba recostada en su cama ¿como rayos habia llegada hasta ahí?

    —Takuya-sensei —murmuro. El hombre le miró y sonrió.— ¿Qué ha sucedido?¿Porque está...?


    — Ha tenido otra recaída, princesa. Descuide solo necesita descanso —Propuso este a lo cual se levanto para encaminarse junto con la compañera de la joven.—Su majestad ya no se encuentra en el palacio, por lo que tendré que yo mismo iré avisarle después del festival el estado de la princesa.


    — ¿Estará bien? —Pregunto Gatomon.

    — Solo necesita descanso, evita que se sobre esfuerce, supe que hoy salió del palacio, por lo que es importante que repose lo necesario —Comentó el hombre.—También necesita una buena alimentación, recuerda que no ha salido del todo del resfriado que le dio el día de ayer.

    — Fue mi culpa me descuide —Expreso con sinceridad la ojiverde con la vista clavada hacia el suelo, sintió la mano del hombre colocarse sobre su hombro, mirándolo serio.

    —No te culpes, tu siempre cuidas de ella, además el rey fue muy consciente de que la princesa se echo la culpa propiamente. Yo regresaré en unas horas para comprobar como sigue —Comentó el hombre.—Por lo que te la encargo, Gatomon.


    — Lo haré. Muchas gracias, doctor —Expresó con formalidad la mujer que esbozo una leve sonrisa para acompañarlo hasta la salida de la puerta, notando la presencia de Haine y Strabimon que conversaban con los dos guardias que estaban siendo reprendidos por el mismo General. No le sorprendía que esos dos no lo supieran, ya que había dramatizado de una manera tan alarmante a los guardias, los cuales tuvieron en minutos salir corriendo e ir en busca del médico olvidando sus posiciones. Lo que mas la alerto fue no ver respirar por varios minutos a la princesa, hizo que su corazón se le encogiera a punto de soltar a todo pulmón que había muerto, cuando no era así, vaya susto que se había dado.

    -.-.-.-.-.-.-.-.-


    Todas las entradas y salidas de la ciudad se encontraban custodiadas por caballeros, asi como las calles se veían aglomeradas de personas, digimon u seres mágicos, los puestos comerciales estaban a todo su esplendor llamativos para los compradores. Para los ojos ajenos el festival parecia lucir tan propio del reino, pacifico y tranquilo, con sus amables y atentos ciudadanos los cuales hacían lucir el festival de manera emotiva y alegre. Para los generales la pista de que en algún momento alguien pudiese ir en contra de la corona real los tenía precavidos y alertos ante ese posible atentado. Justo por los lugares más altos de las montañas del reino dos sujetos se preparaban para el golpe directo hacia el rey y su familia con ello un tercer sujeto encapuchado hizo presencia para observar a ambos muchachos, los cuales afirmaron al instante. En un codigo binario la tercera personas se envolvio en los cuales unos minutos después la presencia de un enorme e imponente digimon hizo presencia.

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    Bueno me costo un poco pero ahi les va.
    KirariKirari
     
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  14. Kirari

    Kirari El Destino del Milagro ♡

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    Haine suspiró una vez que el par de guardias asintieron ante su llamado de atención. Pasó su mano por su sien, calmando el dolor punzante que comenzaba a torturarlo desde hace un rato, como un recordatorio de su falla anterior; meditó por un momento si aquel muchacho se encontraba bien en la ciudad, después de todo, cuando un guardia llegó hasta él con la noticia de que Alice había decaído lo dejó solo y acudió de inmediato al palacio. Mentalmente gradeció mentalmente que no ocurriera algo más allá de un susto.

    Una mujer avanzó en el pasillo e intercambió palabras con Gatomon, solicitando el ingreso para entregarle a la princesa mantas, alimento y una medicina enviada por el médico, la rubia accedió abriendo la puerta y cerrándola, con ella afuera.

    Haine miró a Strabimon, quien mantenía un semblante más bien tenso desde que se habían encontrado patrullando los rincones de Terra. Estuvo a punto de preguntarle la razón, pero Gatomon se le adelantó.

    ¿Qué tienes, Strabimon? ― Cuestionó la rubia. Gatomon tenía fama de ser bastante perspicaz.

    No localizamos ningún infiltrado en el centro de Terra ni en ningún paraje. ― Comentó al aire el digimon―. ¿No opinan que con cada segmento de la Orden del Rey escudriñando ya poseeríamos apresado alguno?

    Gatomon meditó una respuesta. La seguridad había aumentado y de alguna forma la duda de Strabimon era bastante lógica, para esa altura ya tendrían una o dos personas capturadas y en proceso de interrogación.

    ¿Sugieres que estamos buscando de una forma incorrecta? ― Cuestionó Haine.

    En el sitio errado, quizá.

    ¿A qué te refieres? ― Inquirió Gatomon.

    ¿Quiénes poseen acceso a los aposentos de la princesa aparte de ti, Gatomon? ― Preguntó observando a la rubia.

    Ustedes, otro par de generales, alguna servidumbre. ― Sus ojos se pusieron en blanco y abrió la puerta velozmente.

    En el interior la mujer extendía una copa con lo que creían era medicina y Alice la sujetaba con cuidado procurando que el líquido no se desperdiciara. Gatomon se movilizó ágilmente hasta Alice y golpeó la copa, lanzándola contra el muro y colocándose ante la princesa.

    ¡¿Gatomon?!

    La mujer retrocedió y su rostro se deformó, mostrando una mueca desagradable. Sus extremidades crecieron realizando el sonido de los huesos quebrándose en el proceso. Haine, quien comprendió los movimientos de la digimon desenfundó su espada y se abalanzó pronto a la mujer quien saltó por la ventana de la habitación. El General se acercó al borde, pero esa entidad había desaparecido.

    El digimon se acercó a la copa y la levantó, oliendo su contenido.

    ¿Qué es? ― Se apresuró a preguntar Gatomon a lado de Alice.

    Es probable que sea veneno.

    Haine se acercó a Strabimon enfundando su espada y él extendió la copa hasta el General. Ratzenger lo olfateó, el aroma era bastante agradable y no daba indicios de ser algo dañino, acto seguido Haine dio un sorbo al poco contenido que restaba en la copa. Gatomon y Alice se crisparon con temor.

    ¡¿Qué hace, General Haine?! ― Inquirió con preocupación la princesa. El aludido elevó la mano, intentando tranquilizarla.

    No tiene que preocuparse, princesa. ― Contestó―. Ciertamente es veneno, opacaron el aroma pero el sabor pertenece a una yerba muy fuerte. Basta ingerirlo o clavar una daga bañada en su esencia para matar a alguien, el más mínimo roce o pequeño sorbo es mortal.

    La mirada preocupada de Alice no menguo ni un ápice tras la explicación.

    Haine ha ingerido muchas vegetaciones deletéreas a lo largo de su existencia, su majestad. Era muy negligente durante su puericia, pero gracias a ello consiguió transigencia a las sustancias mortíferas. ― Justificó Strabimon a su descuidado humano, en una blanca mentira.

    Si bien era verdad que Haine había ingerido venenos a lo largo de su vida no había sido por un descuido, sino más bien para hacer a su cuerpo resistente a ellos evitando ser asesinado, a causa de que en algún momento él había sido un heredero.

    Así que servidumbre. ― Comentó Haine al aire.

    ¡P-Pero Clara era mi amiga! ― Se apresuró a explicar la princesa haciendo alusión a la mujer que acababa de huir―. Ella sería incapaz…

    Parece que están empleando mimetismo. ― Comentó observando el lugar donde aquella mujer estaba de pie. El rastro fúnebre que había dejado era inconfundible―. Debieron haber― guardó silencio observando la mirada de terror de Alice, decirle que seguramente habían matado a su mucama personal no sería la mejor noticia para digerir―. Strabimon, adelántate e informa al Rey que el enemigo ha ingresado suplantando a personas del interior del castillo empleando el mimetismo. Después ve por Akito, lo necesito a mi lado protegiendo la Corona, no hay nadie más en quien confíe para pedirle esto. ― Ordenó.

    Strabimon salió de inmediato.

    Haine se colocó en el balcón de la habitación, extendió su mano y llamaradas escaparon de ella, dirigiéndose al pueblo, sabía que sus llamaradas llegarían hasta ellos y los traerían al castillo, confiaba en que, como él, habrían notado a los farsantes.

    ¿Qué haces? ― Cuestionó Gatomon, observándolo.

    Necesito a los demás aquí. ― Comentó.

    ¿Generales?

    No precisamente. ― Comentó―. Si el enemigo se infiltró los primeros en ser buscados para suplantar eran personas cercanas a la Corona. Los Generales seríamos los primeros en ser blancos. ― Se acercó hasta Alice―. Permítame protegerla, princesa.

    Alice asintió casi por inercia.

    No tiene que preocuparse, nadie le pondrá una mano encima. ― Sonrió intentando tranquilizarla―. Ahora debemos poner a la familia Real a salvo.


    Tampoco se me ocurre demasiado para escribir </3 No mencioné lo de los encapuchados por si alguien más deseaba hacerlo primero ~
    Cualquier cosilla, modifico el post ~
    mimi_sakuramimi_sakura
     
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  15. Lightdow

    Lightdow Aprecia tu tiempo, que no sabras cuando se ira

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    -¡Cuidado!- Kaishin tomo a Syakomon y se alejo rapidamente con esta en brazos esquivando un cuchillo que habia impactado justo donde estaba anteriormente la digimon, Kaishin la dejo detras del mago de nombre Alastor, Kaishin le miro unos momentos al mago, nadamas con aquella mirada le habia transmitido el mensaje "Protegela" para ir nuevamente contra tres asesinos, Hyokomon con una espada de manera corrio al lado de kaishin siendo Kaishin impactando un fuerte golpe en la cara en el asesino que estaba en el medio mientras Hyokomon rapidamente ataco al de la izquierda.

    -No son nada ¡Jajajajaja! ¿creen que podran ganar?- El asesino restante miraba a Alastor el cual preparaba un hechizo, el asesino se asusto debido a que reconocia las palabras que usaba, al voltear a ver sus compañeros simplemente observo a Kotori la cual estaba mirandole con su cabeza inclinada hacia la derecha -¿eh?- El asesino confuso simplemente recibio un rodillazo en su estomago para ser tirado al suelo gracias a la peliroja, esta le habia pedido a Alastor una espada simple y aunque el hombre se queria negar debido a que la espada que escogio no era de "buena" calidad pero gracias a la insistencia de la mujer tuvo que darsela.

    -Son muy ingenuos creyendo que nadamas por tener una que otra modificacion puedan contra gente que ha entrenado durante años- Hablo Kotori viendo como el asesino que anteriormente habia tirado al suelo se levantaba con una mueca de furia, este se reincorporo aunque algo tambaleante y saco una daga entre su manga.

    La sujeto con fuerza y se lanzo para darle una puñalada a la espadachina, esta simplemente se hizo a un lado y golpeo con el mango de la espada al asesino haciendo que se fuera a un lado pero sin caerse.

    -Esta espada es muy buena, creo que se la comprare cuando esto termine- Dijo para si misma Kotori admirando la espada que Alastor le habia prestado, el Asesino molesto se lanzo encima de ella intentando volvera golpearla, pero con un movimiento casi natural le esquivo y dio un giro sobre si misma en el aire para darle una patada en la cara haciendole retroceder con un gran dolor en la cara.

    -¡Kotori-nee hay te va!- El grito de hyokomon llamo la atencion de Kotori la cual volteo, una vez puesta su fija a esa direccion vio como el asesino que luchaba con hyokomon venia hacia ella en el aire.

    -¡Alahop!- Aquella extraña expresion que salio de la boca de la peliroja confundio a Alastor, la peliroja guardo rapidamente guardo la espada en una vaina para hacer como si golpeara un balon de volleyball, la diferencia era que en vez de un balon era una persona, pero con la fuerza necesaria ocasiono un gran daño en el tipo, hyokomon dio un salto y le golpeo fuertemente haciendo que el asesino cayera al suelo -Esto no hace que ni sudemos- Dijo Kotori viendo a los dos asesinos para dar un paso hacia atras esquivando al otro asesino que cayo encima de los otros dos, eso fue ocurrido gracias a Kaishin que al parecer termino su combate.

    -Bien mi turno- Alastor sujeto su libro para luego terminar su hechizo y hacer que los tres asesinos sufrieran un gran daño que si fueran personas normales ya estarian muertos y hasta 5 veces mas, al terminar el daño del hechizo estos desaparecieron introduciéndose en el suelo -Hm....- Alastor desvio su mirada a otra direccion para ser mas exactos al castillo -Algo me dice que algo grande y peligroso ocurrira en el castillo.... ¿que prefieren? ¿acabar con los asesinos restantes en la ciudad o ir al castillo a ayudar?

    -¿Kotori-nee?- Hyokomon se acerco a la peliroja y observo que esta observaba a una calle en espeficico.

    -Unos encapuchados- Dijo Kotori viendo en la otra calle a escondidas unos encapuchados que luego se separaron, unos se fueron al castillo y otros se adentraron a la ciudad -¿Que hacemos?- Pregunto la femina a los dos chicos del grupo -No podemos dejar esto como lo vemos, tenemos que ir a por los que van al castillo o a los de la ciudad, o dividirnos e ir por ambos- Kotori miraba a ambos chicos -Si deciden dividirse, yo ire al castillo, entre nosotros 6, soy la que mejor conoce el castillo.... o mejor dicho mayor parte de este- Kotori le habia dado la oportunidad de que ambos chicos se decidan a donde ir y ayudar.

    ------------------------------------------
    mimi_sakuramimi_sakura KirariKirari aqui esta mi post master's, perdon si es corto pero algo es algo para poder avanzar :'3 mas tarde (o mañana mejor dicho) vere si puedo ponerle color para que se vea color
    Darkness94Darkness94 YuukuruYuukuru les doy la oportunidad a ustedes de si ir a la ciudad o al castillo, o dividirse e ir a ambos, ya es decision suya :3

    A todos, si ven algo mal que deba ser editado, diganme :'3
     
  16. Aoi Slayer

    Aoi Slayer

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    Aoi Izanagi

    Aoi se encontraba sentado en un tejado mientras comía tranquilamente un emparedado que había comprado en uno de los puestos de comida del festival.

    Realmente el preferiría pasar su día libre de otro modo, de por si a él no le interesaba mucho aquel golpe de estado contra el rey de Terra y su familia.

    Jefe no deberíamos vigilar, después de todo fue lo que nos pidió que hiciéramos aquel general — Agumon su compañero solo estaba a un costado mirando a aquel chico quien parecía no preocuparse a pesar de la actual situación.

    Realmente no me interesa, él fue el que me quiso arrastrar para proteger a la familia real — el chico solo mantenía una expresión calmada mientras hablaba, pero aun así el digimon sabía que algo le molestaba — Para empezar solo salve a la pequeña ojou-chan por capricho la ves anterior, pero no tengo interés en proteger a la familia real.

    Jefe — digo el lagarto naranja mientras veía como la expresión de su amigo era algo oscura.

    Así estuvieron varios minutos hasta que Aoi decidió levantarse e irse de aquel lugar.

    Vámonos Agumon, no tenemos más razones para estar en este lugar.

    El digimon solo siguió a su compañero aunque con algo de molestia, el llevaba tiempo con él y sabía que no solía actuar de ese modo.

    El recordaba que Aki-san le había contado muchas cosas sobre Aoi, como que siempre ayudaba a las personas a su alrededor, pero que siempre era por una razón que sería un secreto hasta que Aoi decidiera decirle y hablarle sobre eso.

    Aoi se disponía a alejarse de la zona del castillo cuando vio algo que le llamo la atención, una figura encapuchada quien ágilmente por uno de los puntos poco vigilados de aquel castillo y entraba velozmente dentro a la ves que mataba con facilidad a los dos guardias que se encontraban en aquella área.

    Aquellos movimientos llamaron completamente la atención del peli-negro al igual que el de la criatura digital y rápidamente ambos se pusieron en marcha a aquella área y sin llamar la atención y con cuidado entraron al castillo sin ser vistos por las personas de los alrededores.

    Jefe esa persona — ambos se movían sigilosamente mientras seguían buscando aquella persona, claro está que también debían manteniéndose ocultos ya que solo Haine los conocía y para el resto de los de generales al igual que los guardias sería considerado una amenaza y más con las armas que llevaba consigo.

    Lo se Agumon, también me da una mala espina, pero esos movimientos por alguna razón se me hacen familiares.

    Aoi buscaba con su mirada a aquella persona al igual que Agumon mientras ambos se mantenían ocultados. Pero ninguno esperaba que aquella persona les atacara por detrás propinándoles una fuerte patada a cada uno lanzándolos lejos, Aoi uso la fuerza de movimiento y girando su cuerpo y rodó por el suelo para recomponerse y mirar a su enemigo.

    Cuando se colocó detrás nuestro — pensó el peli-negro, él era bueno y solo conocía a pocas personas que lograrían aquella hazaña sin alertarlo y todos ellos se suponían se encontraban muertos.

    Aquella figura encapuchada volvió a lanzarse contra los dos amigos a una gran velocidad.

    Agumon estaba por lanzar una Flama Bebe pero fue detenido por Aoi ya que de hacerlo alertaría a todos los guardias que aun estuvieran en el castillo y sería malo también para ellos ya que se encontraban dentro de dicho lugar y serían considerados criminales a los cuales arrestar.

    ¿Quién eres? — Pregunto el joven peli-negro mientras lentamente tomaba el mango de aquella Nodachi que le había comprado al mercader y se preparó para atacar en cuanto aquella persona se acercara.

    Pero sin embargo cuando Aoi desenfundo aquella larga espada fue fácilmente esquivada por aquel oponente mientras se acercaba, Agumon con un movimiento veloz desde el costado de su compañero lanzo un golpe con sus garras pero estas fueron fácilmente esquivadas al igual que la Nodachi para que luego ambos reciban una patada cada uno la cual los hizo retroceder una vez más y que el peli-negro soltara la espada.

    Eso dolio — digo el ser digital mientas se ponía de pie al igual que su compañero humano, ambos estaban siendo superados fácilmente por un solo enemigo, y el hecho de estar causando conmoción y ruido seguro atraería a los guardias y a cualquier general que estuviera en el castillo.

    Aquella persona tomo la nodachi y se lanzó contra ambos, Aoi uso su poder para mejorar la velocidad de su cuerpo al igual que su tiempo de reacción y con ayuda de sus poderes oculares se enfrentó, desviando aquellos golpes y estando a corta distancia para que no pudiera aprovechar el poder de aquella espada.

    Mientras peleaban pudo notar que estaban llamando la atención debido a que aunque algo lejos, había guardias acercándose.

    Tck Agumon, escúchame en cuanto te dé la orden quiero que te vallas y huyas de este lugar y vallas con Aki-san — El ser digital miro a su compañero con intenciones de reclamar.

    No jefe, no lo are, si hago eso usted.

    Eso no importa, escúchame estoy por usar una gran cantidad de energía, una vez lo haga apenas y me podre mover, si tratas de sacarme contigo solo seremos atrapados ambos.

    Pero — antes de que Agumon pudiera decir otra palabra aquella persona se volvió a lanzar contra los chicos, pero esta vez su velocidad era mucho mayor, Aoi no tardó en darse cuenta que estaba utilizando una magia similar a la suya para mejorar sus capacidades físicas.

    Mientras Agumon rápidamente fue contra los dos guardias que estaban llegando a aquel lugar antes de que pudieran llamar refuerzos.

    Ahora Agumon — grito el chico y el digimon empezó a dirigirse hacia el mismo muro por el que habían entrado — Esto se acaba aquí, sello liberado — al decir esas palabras unas marcas en su brazo brillaron para luego desaparecer, el joven había obtenido un aumento en su nivel de mana cosa que fue notada por aquella persona encapuchada.

    No era que Aoi tuviera un nivel de energía mágica sobrenatural, pero debido a que deseaba ocultarse había usado un sello que fue colocado por Aki su jefa para que pareciera que sus poderes eran nulos.

    EL chico freno el golpe de aquella nodachi sujetándolas entre sus dos palmas y de un segundo se produjo una explosión seguida de varios truenos que salieron en disparados hacia el cielo lo cual también causo que la atención de todos los guardias que se encontraban actualmente en el castillo se concentraran en aquella área de donde salieron los rayos y se dirigieran hacia allí junto a los generales que aún se encontraban es dicho lugar.

    Aquella espada al ser sobre cargada con dos tipos de magia sobre paso su propio límite lo cual causo que se fragmentara en varios pedazos.

    Ambos fueron empujados hacia atrás al momento de la explosión y salieron con varios daños y ambos expulsaban descargas eléctricas de sus cuerpos lo cual demostraba que aquella persona también utilizaba magia del elemento eléctrico.

    Aoi levanto la mirada y a medida que el polvo que se había levantado con la explosión se disipaba pudo notar que aquella figura era femenina y una la cual lo sorprendió. Aquellas ropas que cubrían su cuerpo y cabeza con una capucha habían sido destruidas en la explosión revelando su figura, una joven de cabello largo atado con una cola de cabello al igual que ropas negras ajustadas, dos guantes sin dedo y una espada.
    [​IMG]

    Akari-Nee!! — dijo Aoi sorprendido al ver el increíble parecido que poseía a la que alguna vez fue una amiga tan preciada para el que la había llegado a considerar como una segunda hermana mayor.

    La chica tomo el mango de su espada, lo cual puso en guardia a Aoi y este por instinto libero el sello de aquellas telas que cubrían sus espadas una vez más.

    Pero antes de que reiniciaran el combate los guardias empezaron a llegar, por lo que aquella chica emprendio una rápida huida, Aoi intento de hacer lo mismo pero su cuerpo estaba demasiado agotado, al igual que los guardias llegaron los generales que aún estaban en dicho lugar, entre ellos estaban Haine y su compañero Strabimon, Aoi solo les mando una mirada a ambos para que no hicieran nada, si se involucraba solo sería malo, ya que él debía estar con la Alice encargándose de protegerla de ser necesario, y si trataba de ayudarlo solo estaría en problemas.

    Aoi fue aprendido por los guardias, y los generales, los cuales los más antiguos de estos, al igual que los guardias reconocieron rápidamente las dos espadas gemelas y lo reconocieron como aquel asesino que en el pasado había asesinado a varios funcionarios de alto rango al igual que políticos y a dos ex generales que estaban retirados.

    De esta forma Aoi sin oponer resistencia fue encerrado, debido a la situación solo le quedaba esperar a que Agumon hubiera podido llegar hasta donde Aki-san y esperar una oportunidad de escapar antes de volverse una situación grave.

    .............................................................​

    RolOff
    mimi_sakuramimi_sakura
    KirariKirari
    Listo post puesto, lamento el retrasod pero bueno andaba medio sin idea de como armarlo bien, aprovechando los enemigos que puso light que iban hacia el castillo me e armado un combate pero el enemigo se a escapado, bueno mi pj esta encerrado y debera encontrar la forma de salir :3
     
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  17. Autor
    mimi_sakura

    mimi_sakura

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    Las palabras del General la hacían sentirse segura por lo que se limitó sólo en permanecer recostada en la cama; mientras Gatomon había salido dejando el cuidado al General Ratzenger.

    -Haine... Yo creó que deberías estar con los demás generales patrullando la ciudad. -Expresó la de ojos violáceo con una sonrisa sobre sus labios- yo estaré bien estando bajo el cuidado de los guardias.

    - Princesa asegure protegerla y lo haré -expresó el General colocando una mano sobre la cabeza de la joven y percatándose de que la fiebre había regresado causando preocupación en el mayor- necesita descansar, princesa.

    - no me pidas eso Haine -respondió inflando las mejillas y mirando a otro punto- mientras mis hermanos y mi padre no estén a salvo, no puedo si quiera conciliar el sueño en estos instantes, además también me preocupa la gente de la ciudad al igual que los generales y el ejercito de papá.

    Haine esbozo una sonrisa.

    - Princesa todo estará bien, ya lo verá -dijo el de ojos malva para tomar asiento en una banca en el que estaba sentada Gatomon.- que tal si descansa algo, le aseguro informarle cuando halla llegado el rey y los príncipes.

    Alice dudó por unos momentos hasta que solo afirmó con la cabeza, recostándose sin dejar de mirar al general

    - gracias Haine -agradeció con sinceridad- por estar siempre conmigo, estoy segura que Elliot donde sea que este debe sentirse agradecido contigo -no pudo evitar su mirada opacarse ante el nombramiento de su primer amor, el cual por desgracia le fue arrebatado su vida.

    Haine no dijo nada solo permaneció callado viendo como la joven quinceañera volvía a descansar.

    Momentos despues se escucho voces suponiendo que eran los guardias junto con otra voz irreconocible para la princesa que se despertó y noto que Haine, ya se encontraba saliendo de la habitación.


    [​IMG]

    - Es que acaso tengo que buscar al rey para tener que venir a visitar a Mi Prometida -Expreso con suma molestia aquel hombre- es que acaso no saben a quién se dirigen...

    - no es eso príncipe -Hablo uno de los guardias el cual sentía inquietud al tener al príncipe del fuego frente a ellos- Su majestad ha prohibido la entrada a cualquiera persona.

    - Osas decir que soy cualquiera persona

    - mi compañero no quiso decir eso, en realidad...

    - en estos momentos la princesa se encuentra descansando príncipe - intervino Haine, el cual abrió la puerta y salió de la habitación, colocándose justo frente a la puerta.-no creo que sea correcto despertarla sabiendo el estado en que se encuentra.

    -Eso no quita que no pueda ver a mi prometida General o es que acaso usted también me lo va impedir -Expreso seriamente a lo cual dio varios pasos hasta colocarse frente al general- o acaso un par de inutiles soldados están desafiando mi propia autoridad

    - En lo absoluto, principe, pero debo mencionarle que mi deber es acatar las ordenes de mi rey, el cual rotundamente prohibió la entrada a otras personas eso lo incluye a usted principe, hasta que el mismo rey de nuevo aviso...

    - son unos incompetentes, deberían de castigarlos...​

    - Ya basta, te prohíbo que sigas hablando mal del General Haine y los guardias al frente mió -Intervino una aparecida Alice saliendo de la habitación- Ellos solo están siguiendo las ordenes de mi padre, no deberías desquitarte con ninguno de ellos, así que te pido que te disculpes.

    El príncipe del fuego sonrió de medio lado. Aquella expresión no salió desapercibido por Haine y los guardias que no le gustaron para nada tal actitud del proveniente del fuego

    - Me disculpare pero con una sola condición -Alice solo asintió- Que me acompañes a cierto lado sin el respaldo de nadie. Además solo quiero pasar tiempo con mi prometida -enfatizó las ultimas palabras principal mente mirando a Haine

    - La princesa no puede...

    - Esta bien -Fueron las palabras decidida de la joven princesa cortando a su Gatomon que había aparecida con una bandeja.

    - Princesa.

    - Bien me disculpó por haberlos ofendido, supongo que no volverá a suceder y agradezco que estén cuidando bien a mi prometida, pero ahora yo me haré cargo de ella -Fueron las palabras directa del príncipe que tomaba la mano de la joven para empezar a caminar.

    -General Haine!!!

    Y antes de que el pelo oscuro decidiera intervenir un grupo de caballeros llegaron

    - general, han atrapado un sospechoso a las afuera de los jardines traseros -comunicó uno de los guardias.

    Ok, estoy escribiendo desde el cell por lo q intentare escribir mas largo en mi otro post

    KirariKirari

     
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    Última edición: 28 Nov 2016
  18. Darkness94

    Darkness94 Nadie se encuentra a uno mismo sin perderse antes.

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    Alastor se palmeo la cara por el desastre que habían provocado, como era de esperarse la gente en la plaza entro en pánico al atacar a los no muerto, todo por 2 niños imprudentes que no supieron evaluar la situación, volteo a ver Aya, tenia un cara de pocos amigos, el no la culpaba, todo esto era un desastre, ambos magos tuvieron que entrar al conflicto para que no se agravara la situación, aparte que también era su culpa por no detener a sus compañeros, al final habían acabado con los asesinos de la plaza, pero el mago estaba seguro que la princesa y el general no estarían nada contentos por esto. Lo único “bueno” de esto es que la plaza se vacío, y probablemente la guardia real ya había empezado el cierre de calles por lo que el evento quedo suspendido por lo pronto.

    -Bueno me sorprendería si no nos encierran por esto.- dijo Alastor al aire y con cierto enojo.

    -Coincido contigo, pero por ahora no debería ser nuestra prioridad, ya después afrontaremos la responsabilidad por este desastre.- comento Aya con amargura.

    -Tienes razón… no hay que llorar por la leche derramada, sin embargo si me llegan a detener por esto matare a Kaishin y a Kotori antes de que me encierren .- contesto Alastor con cierto sarcasmo en su voz, Aya se solo quedo en silencio sin decir nada, Renamon solo rio divertida por la declaracion.

    En eso ambos magos sintieron algo raro viniendo del castillo.

    -Parece que hay unos cuantos mas en el castillo.- comento la pelirrosa.

    -Eso parece, aquí ya no hay ninguno asi que hay que dirigirnos hacia haya.- comento Alastor.

    Llamaron a los demás y el grupo se dirigio a las afueras del castillo, vieron como por el camino principal un grupo de no muertos se dividían, unos se dirigían al castillo y otros a la ciudad.

    -Unos encapuchados… ¿Que hacemos?- comento Kotori al ver a los encapuchado dispersarse.

    -No podemos dejar esto como lo vemos, tenemos que ir a por los que van al castillo o a los de la ciudad, o dividirnos e ir por ambos… si deciden dividirse, yo ire al castillo, entre nosotros 7, soy la que mejor conoce el castillo.... o mejor dicho mayor parte de este- hablo Kotori.

    -Es estúpido ir a la ciudad, lo mas seguro es que vallan a ver a su amo, seguirlos es difícil y si nos detectan será una pelea inútil, además no quiero que se repita lo de plaza.- Hablo Aya en un tono severo hacia Kotori, la chica y su compañera se sintieron avergonzadas ante la mención de lo que paso en la plaza, Kaishin y su compañera no estaba mejor que ellas.

    -No es momento para lamentarse, hay que ir por los que fueron al castillo, es claro que son el grupo que asesinara al rey.- comento Alastor en tono serio, entonces le dio a Aya un pequeño trozo de papel y tinta.-Aya… podrias escribir una nota dirigida al general, en la cual avises de la situación actual, y que ocupamos que desaloje a los sirvientes y si puede a la familia real cuanto antes.- la bruja rápidamente escribió la nota.

    Alastor se pincho el dedo y dejo caer una gota de sangre al suelo, entonces recito alguna palabras, un pequeño destello de luz se presento, y entonces una salamandra de unos 5 cm apareció y escalo hasta la mano de comerciante; Aya le entrego la nota a Alastor y este la amarro a la espalda del pequeño anfibio.

    -Busca una firma parecida a esta y entrégale la nota.- Alastor creo una pequeña esfera de mana y la introdujo en el animal, la salamandra rápidamente se bajo de Alastor y se interno ágilmente al castillo.

    -¿Tu familiar?- pregunto Aya al ver como el pequeño animal lo obedecía.

    -Si… ahora hay que encontrar una manera de entrar sin que nos vean los guardias, a diferencia de Kotori, no nos conocen a ninguno de nosotros.- comento Alastor.

    -Bueno hay un pasadizo que da a las cocinas, se usa para evacuar a los sirvientes en caso de algún ataque.- comento la pelirroja.

    -Muy bien entonces usémosla.- comento Kaishin.

    El grupo prosiguió a seguir a Kotori, sin embargo Alastor creo una esfera de mano y la lanzo dentro de los terrenos del castillos, hubo una explosión.

    -¿Por que hiciste eso?- pregunto Kotori.

    -Distraccion, los guardias empezaran a buscar afuera lo que nos permitirá entrar al castillo con menos riesgos.- comento Alastor.

    -Bien… síganme, es por aca.- indico Kotori.

    El grupo la siguió dentro del bosque, caminaron unos minutos hasta que llegaron a lo parecía una caverna, la pelirroja se interno en ella, los demás la siguieron, dentro de la cueva había unos pequeños cristales luminosos que iluminaban el camino, sin embargo era lo único que podían ver, finalmente llegaron al final del túnel, había una puerta la cual brillaba, con algo de esfuerzo la abrieron, notaron que estaban en el almacén de provisiones; Alastor y Aya se pusieron a rastrear a los instrusos.

    -Bueno parece que están perdidos, ya que se dividieron y prácticamente están buscando solo en la primera planta del castillo, eso nos da tiempo de eliminarlos.- comento Alastor.

    -¿En que posiciones se encuentran?- pregunto Kotori.

    -Pues actualmente se dividieron en 2 grupos, 1 grupo que va bajo tierra… ¿Hay calabozos, celdas o algún bunker?- pregunto Aya.

    -Si hay celdas debajo del castillo, antes se usaban para interrogación, prisioneros de guerra, traidores y aquellos en proceso de ejecución... actualmente solo se usan para los que van a interrogar, también se encuentran el núcleo encargado de la primera barrera del castillo- contesto la pelirroja.

    -¿Barrera?- cuestiono Renamon.

    -Si en las épocas de la guerra digimon-humanos el castillo tenia una barrera y una serie de protecciones , 3 barreras, las cuales evitaban que los digimon tomaran el castillo y permitia servir al castillo de refugio para los ciudadanos, tengo entendido que repelía incluso criaturas mágicas, se que la 3ra esta en un lugar accesible al rey y pero la segunda no tengo idea.- comento Kotori.

    - supongo que se han mantenido inactivas debido a las décadas de paz.- intuyo Aya, la pelirroja asintió.

    -Bueno… ¿entonces que hacemos?- pregunto Alastor.

    -Hay que dividirnos y darle caza a los no muertos antes de que encuentren al rey.- comento Aya.

    -Bueno yo voy por los que van al segundo piso.- hablo Kotori.

    -Muy bien igual planeaba ir a las celdas, parece que Aoi está encerrados o al menos siento su firma por esa zona… ¿Kotori podrias indicarme como llegar?- Kotori procedio a indicarle a Aya como llegar al subterraneo.

    -¿Y ustedes que harán?- pregunto Aya a los 2 muchachos.

    -Creo que Renamon y yo ayudaremos a Kotori con la segunda planta, ¿y tu Kaishin?- pregunto Alastor.

    -Ayadare a liberar a Aoi, dudo que las celdas estén sin vigilancia y en todo caso ocupara ayuda con los no muertos, después de liberar a Aoi los iremos a ayudar.- comento Kaishin.

    -Muy bien entonces que no los atrapen.- dijo Alastor.

    El grupo salio del almacen y se disperso a sus obejetivos, Kotori, Alastor y sus digimon se dirigieron rápidamente al segundo piso.

    -Kotori-nee, ya lo notaste.- comento Hyokomon.

    -Si, esta todo solo.- contesto Kotori en tono serio.

    -Parece que el general si recibió la nota maestro, ¿cree que ira a mandar refuerzos?- hablo Renamon.

    -Si hay que ir con cuidado, lo mas seguro es que esos monstruos ya se hayan percatado del cambio… y no estoy seguro Rena.- contesto el pelinegro.

    -Lo dudo, por lo que escuche, el príncipe del reino fuego y algunos de sus nobles y generales estaba aquí con el, estoy seguro que emplearan a los guardias para protegerlos, y teniendo en cuenta que el príncipe esta comprometido con la princesa más joven, la seguridad sera el doble para ellos.- comento Kotori.

    -Ya veo a si que la realeza de ignis esta en el castillo… procuremos no toparnos con ellos o con el lugar donde los resguardan.- comento Alastor en tono serio.

    -¿Tienes algún problema con ellos? ¿O con el reino del fuego?- pregunto Kotori, Alastor suspiro.

    -Bueno cuando aun era estudiante acabe con una casa noble de ese reino, no deje a nadie vivo.- comento Alastor con cierta amargura, la chica y su digimon quedaron sorprendidas por la declaración.

    -Ese noble mando a asesinar a mi maestro y padre adoptivo, en un ataque de ira masacre a la familia completa… no hay dia en que no me arrepienta de haber arrastrado a gente inocente.- comento el mago con cierto pesar y no queriendo entrar en mas detalles, la pelirroja se quedo callada un momento.

    -¿Y te están buscando o algo asi?- pregunto.

    -No, nunca dieron conmigo sin embargo prefiero no correr riesgos, además prefiero no toparme con nobles estirados, por lo que e escuchado el príncipe de ignis es muy soberbio, preferiría mantenerme a distancia de el.- contesto Alastor, la chica se quedo callada, y los 4 siguieron caminando a través de los pasillos y checando cada puerta del piso.

    -Este lugar es enorme… probablemente los asesinos ya estén en la cuarta planta o incluso ya hayan dado con el rey.- se quejo Hyokomon.

    -No te quejes Hyoko-chan solo nos falta el salón de eventos.- comento Kotori.

    Finalmente llegaron a un pasillo el cual se encontraba tapizado de una fina alfombra roja, a final 2 puertas conjuntas hechas de madera fina y cuidadosamente detalla, el grupo procedio a dirigiré hacia esa puerta, al abrirla fueron recibidos por varias cuchillas que se dirigieron hacia ellos, Kotori y Hyokomon rápidamente desenfundaron sus espadas y repelieron las cuchillas, Alastor ni lento ni perezoso invoco de su bastón bolas de fuegos dirigida a uno de sus atacantes, el grito no se tardo en escuchar, mientras uno de los encapuchados ardía hasta la calcinación.

    Kotori y Hyokomon sin perder tiempo y a una alta velocidad se lanzaron contra 2 de los encapuchados y los decapitaron de un corte limpio; Renamon ya había destazado a 1 con sus garras.

    -Valla que tenemos aquí… un grupo de mocosos que se interponen en nuestro camino, de verdad creen que no nos percatamos de su presencia.- comento uno de los encapuchados.

    -Bueno entonces son mas incompetentes de lo que creí, ya que ni una emboscada pueden hacer bien.- se burlo Alastor.

    -Bueno eso no importa ahora, están rodeados y superados en numero… - rio el encapuchado un poco, en la habitación había 15 personas, era mas que clara su desventaja; varios de los encapuchados revelaron sus rostros desfigurados, estos era no muertos, sin embargo el mago noto que 4 de los que aun estaban cubiertos eran humanos o al menos en su mayoria aun eran humanos.

    Alastor rápidamente resito unas palabras y un circulo dorado apareció debajo de ellos 4, entonces un aura color oro baño las espadas de Kotori y Hyokomon, asi como las garras y pies de Renamon; Kotori y su digimon miraron al mago.

    -Una pequeña ayuda, bañe sus armas con energía sagrada, por lo que sus espadas serán mas letales contra estos engendros, su regeneración será nula a las heridas que le provoquen, aun asi acábenlos de un golpe, ya que el hechizo en temporal.- ellas asintieron y rápidamente se lanzaron a hacia los no muertos.

    Uno de los no muertos se cubrió de un aura color violeta y con una velocidad descomunal se lanzo hacia la pelirroja, sin embargo la chica, con gran maestria, esquivo el ataque y decapito al no muerto antes de decapitar a otro que había llegado a atacarla; Hyokomon al ser mas rápida que su tamer había puesto a la defensiva a alguno de los no muertos, quienes a duras penas se defendían, pese esto los asesinos muerto la estaban rodeando, de un momento a otro el digimon ave decapito al grupo que la había rodeado con un movimiento muy rápido; Renamon ya había despedazado a algunos de los no muertos con sus garras.

    -Touhakken- susurro la digimon, entonces su manos se encendieron en fuego azul, el cual rápidamente se torno dorado al combinarse con la energía del hechizo.- Souzan- volvió a susurrar, entonces la digimon ataco a alta velocidad acabando con sus oponentes.

    Alastor encendió la punta de su bastón con fuego, y procedió a defenderse de los no muertos, quienes al entrar en contacto con el fuego eran impregnados por las llamas rápidamente. Rapidamente solo quedaron 4 oponentes frente a ellos.

    -Bueno eso fue fácil, ¿ no es asi Kotori-nee?- comento Hyokomon.

    -Si, ni siquiera fue divertido.- comento Kotori.

    En eso 3 de los encapuchados procedían a irse del el lugar.

    -Son mas fuertes de lo que crei… encárgate de ellos.- comento uno de los que dejaban el lugar; una presencia maligna impregno el salón, venia del ultimo encapuchado, varios círculos mágicos aparecieron por todo el salón, de ellos emergieron varias sombras con forma humanoides.

    -Esto no es bueno.- dijo Alastor.

    Kotori y Hyokomon rápidamente se lanzaron en un ataque coordinado contra el encapuchado, y dando un corte limpio lo decapitaron, o eso parecía, ambas fueron lanzadas por los aires por una fuerza invisible, entonces voltearon a ver y vieron un rostro deforme sonriéndoles de manera tétrica y burlona, el no muerto estaba ileso.

    Las sombras se lanzaron hacia ella, pero rápidamente Hyokomon las elimino, entonces mas sombras emergieron, Kotori se unio al combate eliminando a las sombras, la cuales al ser destruidas, aprecian mas, Renamon y Alastor actualmente se estaban defendiendo del grupo de sombras, entonces una cadena salio de las mangas de Alastor y despejo un poco su área, dándole mas movilidad a Renamon quien empezó a destruir mas sombras, el mago entonces se lanzo al no muerto y lo apreso con su cadena.

    El no muerto rio desquisiadamente y para sorpresa de los 4 este se convirtió en humo y se soltó de agarre.

    -¡Que demonios!- grito Alastor.

    -Jajajaja verán mocosos, tengo la habilidad de cambiar de estado, puedo volverme liquido o gas a voluntad.- dijo el no muerto, Alastor fue repelido por un golpe de energía.

    -No podrán ganar, mejor ríndanse y ahórrense esta pelea inútil, cada vez que destruyen una sombra aparecerán mas, eventualmente cederán al cansancio y entonces los mataremos, el resultado será el mismo no importa que.- se burlo el no muerto.

    Alastor creo un anillo de fuego alrededor de el y sus compañeros para protegerlos temporalmente.

    -Bueno, ¿alguna idea?.- pregunto Hyokomon preocupada.

    -Ninguna, no podemos tocarlo y las sombras nos están empezando a abrumar.- contesto Kotori igual de preocupada.- Alastor, ¿no tienes un hechizo para herir a ese monstruo?- pregunto.

    -No, y aunque lo tuviera dudo que funcionaria, si puede cambiar su estado significa que puede alterar su densidad, puede tan denso que nos sea imposible atravesarlo o lo opuesto volviéndose aire prácticamente, además el hecho de alterar su cuerpo de esa manera sin sufrir daños me dice que su regeneración es sumamente alta, su cuerpo es teóricamente indestructible.- comento Alastor analizando.

    -¿Entonces que aremos?, a este paso moriremos.- hablo Kotori, entonces Alastor reacciono.

    -Tengo una idea pero ocupo que me cubran y ocupo que alguien me ayude con el.- comento el mago.

    -Muy bien, yo te ayudo.- hablo Kotori.

    Alastor disperso el circulo de fuego, Renamon y Hyokomon empezaron a destruir sombras lo mas rápido que podían, mientras tanto Kotori se lanzo hacia el no muerto, la espada lo traspaso, y se volvió a hacer solido listo para atacar a la chica, un par de hechizo lo golpearon, sus heridas se cerraron rápidamente, Kotori entonces lo corto, y lo mismo, sus heridas se volvían a cerrar.

    Kotori volvió a atacar, pero ahora su espada ahora no le causo ni un rasguño, otro hechizo se dirigió hacia el no muerto quien ahora se desvaneció, y apareció detrás de la Kotori, la chica reacciono y procedió a decapitarlo con su espada, la espada atravesó al monstruo sin mas, el cual rápidamente se materializo y procedió a atacar a la espadachín, la chica ya no vio la manera esquivar el golpe, sin embargo un cadena aprecio de un portal quien atrapo el brazo de monstruo, varios portales mas aparecieron y varias cadenas apresaron al no muerto, varias runas empezaron a brillar a lo largo de las cadenas, el no muerto intento hacerse intangible para soltarse pero sus poderes no respondían, intento con fuerza bruta soltarse pero entre mas fuerza usaba mas lo apretaban las cadenas.

    -Ni te molestes, estas cadenas sellan la magia de quienes atrapan.- dijo Alastor.

    Kotori tomo su espada y procedió a decapitar al no muerto, este se regenero aun mas rápido que antes, para sorpresa de la chica.

    -Parece que no afecto tu regeneración, de hecho hasta se acelero.- comento el mago, el no muerto sonrio.

    -La única forma de acabar contigo es destruirte hasta que no quede nada mas que moléculas, pero eso probablemente destruiría el castillo completo y me mataría en el proceso...- comento Alastor.- asi que mejor hare esto.- Alastor saco un cuchillo, y se corto la palma de su mano dejando caer algo de sangre al suelo.

    -Kotori aléjate un poco.- ordeno el mago, la pelirroja obedeció, el mago empezó a cantar distintos hechizos, Kotori observo con temor como la sangre empezó a formar patrones hasta formar un circulo alrededor del no muerto, Alastor entonces saco un 2 cubos de cuarzo transparente, y lo puso junto al circulo, y siguió cantando, el ambiente se torno muy denso por la cantidad de mana en el lugar, el circulo brillo y una bruma negra emergió envolviendo al no muerto quien se retorcia de agonía, después de unos segundos la bruma desendio a uno de los cubos y se introdujo dentro cambiándolo de un color transparente a un violeta, entonces las sombras de la habitación desaparecieron, el ambiente volvió a ser el mismo, las cadenas liberaron el cuerpo que cayo al suelo sin mas, Alastor entonces quemo el circulo y bebió una poción para sanar su herida.

    -¡¿Qué acaba de de pasar?¡- pregunto Kotori sorprendida.

    -Era un ritual de sellado para bestias oscuras, separe el alma del cuerpo y la aprisione dentro del cubo, sin romper toda la conexión con el mismo.- comento Alastor mientras se dirigía al cuerpo y lo sellaba en el otro cubo.

    -¿Qué harás con el cuerpo?- pregunto Kotori.

    -Se lo llevare al general para que lo examine y rastree a su amo, por eso no corte la conexión, para que no desapareciera como los demás.- contesto Alastor.

    -¿Y que haremos con los que escaparon?- pregunto la chica.

    -Deberíamos ir tras ellos, pero urge mas encontrar al general, ademas encontrándolo a el, encontramos a la familia real, por lo que podremos protegerlos directamente ya que los que se nos escaparon van por la familia real, así que es seguro que no los encontramos de nuevo.- contesto el muchacho, mientras rastreaba el mana Haine o de Alice, al ser tan grande el castillo le costaba trabajo encontrarlos.

    -Bueno vallamos hacia ellos, no suela tan mala idea, además si llegamos antes podemos descansar un poco, esta batalla me dejo molida, ¿no es así Hyoko-chan?- la digimon solo asintió ante las palabras de su compañera.

    -Bueno hay que dirigirnos hacia haya, tu guías.- le contesto Alastor con una sonrisa leve y mientras le decía por dónde percibió el mana de Haine, Kotori asintió y los 4 se dirigieron hacia donde se encontraba Haine.
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    LightdowLightdow Altere un poco los hechos de tu post para incluir a Aoi KuranAoi Kuran, ademas que es una multitud, no creen que seria lo mas lógico esa reacción ante un conflicto contra seres sobrenaturales.
    Aoi KuranAoi Kuran Espero y no te moleste sacar a Aoi SlayerAoi Slayer de prisión o al menos intentarlo xD.
    Aoi SlayerAoi Slayer Espero y eso no interfiera con tu post, en todo caso avisame.
    YuukuruYuukuru Aun te tome en cuenta, no tuve el valor para matarte sorry u_u.
    KirariKirari Bueno ya vamos hacia donde esta Haine, otra vez a reunirnos :3.
    mimi_sakuramimi_sakura a ver con quien nos tomamos primero contigo o con Haine.
    Bueno saludos, y cualquier detalle me avisan.
     
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    Última edición: 5 Dic 2016
  19. Autor
    mimi_sakura

    mimi_sakura

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    El rey no podía evitar sentirse inquieto, y aunque sabia que estaba exponiéndose él y sus hijos, su deber como el soberano del reino le dejaba claro, que debía actuar como si nada estuviera en contra de su vida y su familia, más que nadie sabia que si posponía el festival, llamaría la atención de su gente y de los ajenos a este. Observo en algunos puntos a los generales y varios caballeros que custodiaban la zonas asignadas. Parecía que no había ningún otipo de alteración o inesperado ataque enemigo y solo pedía a los dioses que así fuera hasta que terminase el festival y la celebración en el palacio.

    Sin embargo esa sensación se había vuelto angustiante, por alguna razón como si supiese que algo ocurriría en cualquier momento le carcomía por dentro. Pudo notar la llegada de Strabimon, el cual conversaba con dos de sus generales y notando la ausencia del General Haine, normalmente Haine no abandonaba su posición y menos su compañero digimon. Se levanto abruptamente hasta llegar a ellos, los cuales se inclinaron ante su presencia.

    - ¿Que ocurre? -Fue directo con la mirada clavada en el joven.

    - Su majestad, hemos detectado enemigos en el palacio -informó el muchacho- iban contra la princesa, aun no sabemos cuantos más han podido adentrarse. El general Haine sugirió lo mejor regresarlo a usted y a los príncipes de vuelta al palacio.

    - Alice ¿como se encuentra? -Pregunto el hombre seriamente observando al digimon.

    - El General Haine se está encargando de cuidar de ella junto con los guardias que usted ha enviado en protegerla -comunico Strabimon.

    Observo a su alrededor la cantidad de personas que habían en el festival, suspiro para dirigir su atención hacia los dos generales, los cuales no necesitaban palabras para comprender.

    ......
    Lo único que quería era poder volver a ver a su padre y hermanos, los cuales aun seguín fuera del palacio, por lo que había sido muy fácil librarse del príncipe del fuego, el cual cuando estaba reprendiendo a otros guardias por privarle en sacarla a ella, había tomado la iniciativa en salir corriendo tomando un atajo y alejarse del príncipe y los guardias.

    Se recargo en una pared suspiro cansino colocando su mano sobre su pecho. Observo el pasillo que parecía vació sin señal de guardias o generales. Empezó avanzar por el pasillo pero al escuchar voces no lo pensó para esconderse dentro de una habitación vacía al ver a tres guardias rondar el pasillo.

    - en la zona Sur encontraron aun sujeto desconocido -informo uno de ellos- al parecer el general Ryoko es quién se encargara de interrogarlo y como ya sabemos el general no tiene nada de tacto con los capturados dentro del palacio.

    - que hacen ahí conversando -Hablo una imponente voz

    - General Sanada!!!

    - En estos momentos el rey viene de regreso con los príncipes, por lo que los generales Sleipmon y Dukemon necesitaran que tomen sus puestos en la ciudad, dos de ustedes vayan, el que se quede seguirá patrullando los pasillos.

    Y como era de esperarse los tres guardias habían seguido las ordenes de su superior. Aquel general suspiro para encaminarse por el pasillo hasta colocarse frente a una puerta
    [​IMG]

    - Alice-hime se que está ahí

    - General Sanada. ¿Como es que...? -Avergonzada bajo la mirada para mirar a otro punto

    - Princesa debe...

    Y antes de que pudiera decir algo la presencia de una tercera persona alerto al general, el cual sujeto y esquivo una flecha que iba directamente hacia la joven princesa alertando a los presentes dentro del palacio.


    i

    KirariKirari Darkness94Darkness94
     
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    Última edición: 5 Ene 2017
  20. Aoi Kuran

    Aoi Kuran Tan corto es el amor y tan largo el olvido

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    Luego de separarnos de Alastor y de la niña caballero, el escolta Kaishin y yo nos dirigimos a los niveles inferiores en busca de Izanagi Aoi. En lo poco que habíamos hablado, Kaishin me había parecido un gran tipo: era muy amable, caballeroso y sin contar que era bastante atractivo jejeje. En fin, seguimos charlando amistosamente hasta que llegamos al piso más bajo en donde había un cruce de caminos. Siendo sincera me hubiera gustado ir con aquel chico, pero debíamos encontrar rápido a Izanagi y para ello lo mejor era cubrir más terreno separados


    - Kaishin-san separémonos, yo registro el pasillo de celdas de la izquierda y tú el de la derecha- le sugerí a aquel pelinegro, quien amablemente acepto mi sugerencia antes de separarnos, aunque no sin antes decirme que tuviera mucho cuidado y que lo contactara por si acaso necesitaba ayuda. Mientras avanzaba por aquel lugar podía ver lo horrible que era, aunque no podía decir que era peor: si la propia cárcel o los prisioneros que estaban en ese nivel



    - Izanagi....Izanagi Aoi, ¿me escuchas?, soy amiga de Aki-san- lo llamaba una y otra vez diciéndole que era conocida de aquella que lo tenía bajo su ala, aunque era imposible que él no conociera mi voz pues ambos teníamos una reputación en los barrios bajos. Al cabo de unos minutos escuche algo que me llamo la atención, era una voz, pero no pertenecía a quien yo estaba buscando, sino que me era muy familiar


    - Aya-sama…mi ama ¿es usted? - esa voz definitivamente me era muy familiar, pero ¿cómo era posible que el estuviera aquí? En cuanto aquella voz estuvo muy cerca de mí, pude saber con certeza que efectivamente se trataba de mi fiel asistente y digimon: Guilmon


    - ¡Guil!, en verdad eres tú, menos mal que estás bien


    - así es, Akito-sama fue muy bueno conmigo y me protegió- me contestó mi niño de orbes verdes mientras señalaba a una figura que se hallaba detrás de él


    - ¿así que fuiste tú el que lo trajo hasta acá, caballero? - dije al ver a la familiar silueta que estaba detrás de Guilmon: era el caballero de cabellos castaños que había visitado mi tienda acompañado de una noble rubia, era ese mismo caballero al que había seguido mi Guil, pero la pregunta es ¿qué es lo que hace el aquí?


    - así es, pero no me esperaba que estuvieras tú en este lugar, ¿qué hacen todos ustedes en la prisión real?, ¿acaso buscan liberar a alguien? - me preguntó aquel sujeto con una mirada de total desconfianza. Teniendo en cuenta lo que estaba pasando era muy probable que este chico ya supiera lo que estábamos tramando


    - ya veo, intenta detenernos, pero...- pensé al ver aquella mirada seria en los ojos del caballero. Si debía luchar para liberar a Izanagi estaba dispuesta a hacerlo, después de todo no permitiría que la nobleza se saliera con la suya. Al ver mi silencio, el caballero de cabellos castaños se impaciento


    - respóndeme señorita del tarot, ¿qué es lo que quieres en este lugar? - de nuevo preguntó aquel chico mientras que Guil se aferraba a mis medias haciendo gestos de que no buscara problemas. por lo que veo no sirve de nada seguir guardando apariencias con este caballero, seré directa con él y si se interpone no tendré otro remedio más que matarle, después de todo sujetos de su clase valoran el honor y la gloria por lo que no perderá la oportunidad de hacernos algo a mí y a Guil para conseguir renombre ante el rey


    - y si fuera así ¿qué piensas hacer? ¿luchar con una chica y un niño solo por el honor del reino y de la nobleza? típico de las basuras de tu clase- le contesté con un tono de voz hostil y agresivo. Por fin estaba empezando a dejar salir mi verdadero ser ante este...noble, le estaba mostrando todo el odio que sentía hacia los de su clase.


    - esta mujer, ¿cómo se atreve a decirte eso sin saber lo que has pasado?, Akito- de repente apareció otro niño a quien no había visto antes. A diferencia de Guil, este era un poco mayor y su carácter era más explosivo, además de tener la misma aura de Guil. ¿acaso ese niño también era un digimon?


    - déjala Dorumon -suspiro- así que esa es la razón por la que actúas así de hostil conmigo...te equivocas señorita bruja, no lucho por esas cosas tan mundanas ni mucho menos por gente egoísta como la maldita burguesía ya que al igual que tú los odio. En mi caso lucho por las personas inocentes, me consideraría más un "defensor del pueblo". Hay alguien limpio de culpas encerrado en este lugar y he venido a liberarlo sin importar que- fue la respuesta de aquel joven caballero de ojos y cabellos castaños. La verdad me había dejado impresionada, ya que hasta ahora nunca escuché a un caballero hablar de esa forma. Estaba dejando el honor de lado y se estaba preocupando por salvar a alguien más que no fuese el mismo, además dijo que odiaba a la nobleza. Debo admitirlo, este caballero...este noble era diferente a los otros que conocí antes. Por un momento me quedé callada reflexionando hasta que me vino a la mente las palabras que había dicho este joven


    - ¿limpio de culpas? será posible que venga también por Izanagi...además ¿cómo diablos se enteró de que soy una bruja? no me digas que...- pensé algo alterada antes de que él soltara una ligera sonrisa


    - jajaja que ironía, parece que venimos a liberar a la misma persona, señorita, en ese caso hay que encontrarlo rápido antes de que guardia real y los generales se den cuenta de que venimos aquí a liberar a alguien...no me agradaría mucho el tener que luchar contra ellos ni mucho menos el tener que ver morir a alguien de nosotros aquí- fue la respuesta de aquel caballero, quien ya no me inspiraba odio como antes, después de todo podía ver y sentir que era diferente


    - vaya, creo que estaba muy equivocada con respecto a este chico, no es como esos otros cerdos burgueses que han venido a visitar mi puesto...es más agradable y humilde por lo que veo, sin contar que en sus ojos también se refleja resentimiento hacia los nobles- fue la conclusión a la que llegué en mi mente con respecto a este chico. Definitivamente él era alguien en quien podía confiar, incluso Guil, quien no era de socializar fácil, veía en el a alguien digno de ofrecer su amistad. En cuanto despeje mis dudas sobre él, decidí comenzar desde cero por lo que sonreí ampliamente antes de dirigirme de nuevo hacia el castaño


    - guárdate tu señorita para las damas nobles a las que sirves, llámame Aya a secas, caballero- le dije con una expresión más amigable en mi rostro dándole a entender que dejara sus formalidades a un lado y que nos lleváramos bien en lo que estaríamos juntos a lo que él también sonrió antes de contestarme


    - me agrada mas así, en ese caso te pido que hagas lo mismo, caballero es algo incómodo así que solo dime Akito


    - estás consiente de que si haces esto puedes ser tratado como un criminal, ¿verdad Akito? - le pregunté curiosa de saber. Tenía que asegurarme de que podía contar con él por si lo peor llegaba a suceder


    - sí, lo sé, pero descuida, no puedo caer más bajo de lo que ya estoy...y en caso de que si pues valdría la pena verlo- me contestó Akito con una expresión algo amarga al final que también puso el niño o mejor dicho el digimon que lo acompañaba, Dorumon, lo que me causo intriga, pero decidí dejarla para después puesto que teníamos que salvar lo más pronto posible a Izanagi


    - de acuerdo, entonces no perdamos más tiempo y vayamos por Izanagi, aunque conociéndolo ya debe de haberse zafado de la celda- le dije a mi nuevo e inesperado compañero antes de apresurar el paso en aquella prisión



    Listo, post subido, lamento mucho la demora (estos dias me han pasado cosas de peso que me han hecho ausentar):61:

    [​IMG]@mimi_sakura
    [​IMG]@Yuukuru Hice que Kaishin se separara pues no tuve el valor ni las ganas de matarlo o desaparecerlo forzadamente
    [​IMG]@Alex Knightblade Ya acorte distancias entre nosotros com habiamos acordado (o por lo menos ya no te odia tanto XD). Ahora que estamos los dos ya puedes movernos hacia donde esta el personaje de Sla
    [​IMG]@Aoi Slayer No te libere pues vi en el chat que tu ya te estabas escapando solo de la carcel
    [​IMG]@Darkness94
    [​IMG]@Lightdow

     
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