Misión A Historia Despertar | Suicide Squad

Tema en 'Naruto World' iniciado por Owain, 12 Ene 2017.

  1. Autor
    Owain

    Owain Then, everything is a lie. Moderador

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    Ella lo había visto crecer; lo había criado, lo forjó en su camino ninja; estuvo presente en su ascenso a genin, chuunin y jounin. Y ahora, verlo en ese estado tan decadente, con la respiración dificultosa, el cuerpo inerte, muriendo lentamente… la deprimía. Su hijo estaba muriendo… estaba dejándose vencer y pasar al otro lado. Vio con tristeza como los médicos lo entubaban, y como Sein dejaba caer sus párpados; sufriendo en silencio. Ella también había sido la razón por la cual Sein pudo combatir en esa cruenta guerra contra los samurái; se culpaba por ello. Eso había agravado su estado.

    Entró a la inmaculada habitación una vez Rangu y su equipo de ninjas médicos hubieran salido, no dándole un pronóstico favorable. Su pequeño tenía doce horas de vida antes de partir. Ni los mejores jutsus médicos, ni nada podría salvarlo. Parecía estar destinado a perecer a sus dieciocho años de edad, y ninguno de ellos sabía la causa; a excepción de ella. Setsuna y Bjorn se lo dijeron cuando le entregaron en aquellos meses pasados el cuerpo comatoso de su hijo. Juntó las palmas y creó una pequeña cúpula de chakra dorado alrededor del cuerpo de su pequeño. No era medicina, pero Ai Hirin poseía algo mucho más avanzado; su línea sucesoria prácticamente se dedicaba en dar vida, desbloquear chakra y retrasar la muerte. Era la combinación perfecta entre el Yin y el Yang.

    -Deseo hablar con Setsuna y Blue. Tráiganlos por favor, aunque seguro ya deben de estar en camino.-Dijo la pelirroja, percatándose de la presencia de una enfermera detrás suyo, la cual venía a hacer las típicas rondas hospitalarias. La extraña mujer asintió, y se retiró, dejando que madre e hijo estuvieran otro rato a solas.

    Minutos después la presencia de los otros dos generales inundó la habitación. Turbados. La esposa de Seishiro no pudo sentirse peor; su hijo prácticamente los había tratado de asesinar, los había traicionado meses atrás, los había herido de diferentes formas. Y de todos modos ahí estaban, preocupados. Tratando de hacer que el cobrizo volviera en sí, de recuperarlo de cualquier forma.

    -Les debo una disculpa.-Empezó la mujer, sin apartarse del débil cuerpo de Sein.-Por todo lo que mi hijo les ha hecho.-Sentenció.

    -¿Cómo está él?-Intervino Setsuna, presurosa. Ciertamente todo lo que hubiera hecho Hunter era cosa del pasado. En esos momentos no lo vio, pero algo oscuro estaba corrompiendo a Hei.

    -Le quedan doce horas. Después de eso, morirá.

    -No tiene que pedir que lo rescatemos. Lo íbamos a hacer de todos modos.-Zanjó Blue.- ¿Doce horas es todo lo que tenemos?

    -Puedo darles dos o tres horas más, pero es todo.-Dijo la madre.-Por favor, confío en ustedes.-Una tenue lágrima resbaló por la mejilla de la mujer. No era de mostrarse débil ante nadie, pero la verdad es que su corazón se rompía en miles de pedazos cada vez que veía el estado actual de su retoño. Ellos, ellos eran su única esperanza.

    YukiiYukii Nero.Nero. Mañana en la tarde subo las fichas de la madre de Sein y de Azrael y las pongo en el primer post. Serán importantes en la trama.
    Sistema - Biblioteca de NPC [No se admiten antagonistas] | Página 10 - Naruto World | Foros Dz -Madre de Sein (En proceso)-
    Azrael/Azazel (En proceso)
     
    Última edición: 12 Ene 2017
  2. Yukii

    Yukii ❥❥ Queen of Disaster. Diseñador Oficial

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    Después de la guerra las cosas no habían ido mejor, haber visto a Sein levantarse de su mal estado solo fue como una vana esperanza. En sus mentes viajaba el recuerdo de aquel fatídico día en el que se entregó a la oscuridad; las aberraciones de Sodoma y Gomorra amenazaban aun con solidificarse en sus pesadillas. Con todo, la decisión estaba tomada. Volverían. Setsuna lo supo desde que abandonaron el lugar con la ayuda de la vieja ¿Por qué? Muchas preguntas flotaban sobre su cabeza, se encogían y se extendían; a momento se despejaban y después regresaban más turbias que antes. En el fondo reconocía que el estado de Hunter era culpa suya. Nunca supo lidiar con la confesión obligada a manos de Touken, el tema nunca se profundizó y ella solo lo había rechazado. Al inicio creyó que se debía al intento de intoxicación de Bjorn, pero siendo sincera, ella lo había escogido desde antes. Jamás se dio cuenta que despertaba algo en el cobrizo, es decir, siempre tan frío y callado que no imaginó sentirse especial para él. Por supuesto que lo apreciaba, más de lo que deseaba reconocer pero no podía amarlo. Sonrió amargamente. De haber sabido todo con claridad desde un inicio tampoco hubiera sabido cómo actuar, ella misma se sentía encerrada y de no haberse visto obligada a soltarse por la situación de Blue, quizás le hubiese llevado mucho más tiempo demostrar algo.

    Sus dedos apretaron las telas de la sábana. Una sensación de impotencia se anidaba en su pecho desde hace días. Cuando Kouhei comenzó a morir. Si hubiese prestado más atención. No supo en que momento, pero terminó hiriéndolo terriblemente hasta convertirlo en un hombre lleno de rencor. De tal forma que había terminado sucumbiendo a la oscuridad, a ese lado animal que todo ser humano posee pero que nunca deja suelto, al monstruo. Todos tenían un monstruo dentro. La frustración abrió la puerta del demonio de Sein y rompió los grilletes. Inclinó el rostro. Sus largos cabellos pelirrojos escurrieron como un manto y se rozaron la sábana. Claro, ella se mantenía sentada a un costado de la camilla de Sein para vigilarlo durante la noche para que la mayor despertara. Movió los dedos y los hizo reptar hasta rozarlos con los de él, se mantenía tibio, vivo, pero se percibía la ausencia de vitalidad, como una vela mortecina que amenazaba con apagarse. La respiración era lenta, dormía. Rangu no podía hacer más por él. La luz de la luna se filtraba por la ventana y aún a través de las cortinas, manteniendo la habitación parcialmente oscurecida puesto que solo una lámpara taciturna permanecía en una esquina. Setsuna alzó el rostro, una lágrima resbalaba por su mejilla en total silencio. La limpió con el antebrazo.

    Sein. Lo siento. Debimos haberlo hablado ―enmudeció por unos segundos, tiempo en el que la culpa le revolvió el estómago ―. Cuando despiertes, porque lo harás… sí. Cuando vuelvas arreglaremos lo nuestro ―se mordió el labio con fuerza para evitar que su boca siguiente temblando ―. Yo no puedo amarte. Pero te aprecio mucho. Eres especial para mí. ¿Lo entiendes? Eres mi… mi amigo ―susurró, masticando las palabras. Amigo. Esa palabra sonaba tan lejana en su boca, jamás había tenido uno antes ―. Estarás bien. Lo prometo ―le sonrió. Y alargó la mano para acariciarle la mejilla mientras dormía. Eso le dio paz. Entonces alguien tocó la puerta, haciéndola levantar en silencio, era hora del cambio de turno. Salió rauda cuando la madre de su compañero llegó, el tiempo pasaba tan rápido dentro de ese cuarto, como si las horas se licuaran.

    Gracias ―alcanzó a decir la mayor al pasar a su lado. Setsuna solo asintió y cerró tras de sí, lastimándose con la luz del pasillo. En cuanto alzó el rostro vio a Bjorn esperándola. Se mantenía de brazos cruzados, recargado en la pared ¿Cuánto llevaba allí? Esdesu se talló los ojos y avanzó hacia él.

    No tenías que venir por mí. Casi amanece.

    No podía dormir ―mintió. En realidad no solo estaba preocupado por Sein, sino por ella. Con el paso de los días perdía frescura e incluso un par de ojeras se habían instalado en su rostro. No conocía toda la historia, pero deducía que existía un fuerte lazo entre ellos y Bjorn, uno tan fuerte que terminaba arrastrándolos a la misma decadencia paulatinamente. La imagen de Touken pasó por su cabeza de forma fugaz, el momento de la mutua confesión. La prisión. La niña. Recuerdos sueltos e inconexos. Alcanzó a envolver a la mujer entre sus brazos, recargando su mentón sobre la cabellera rojiza. El asunto los estaba consumiendo a todos. Se mantuvieron así por unos minutos, en medio del pasillo silencioso. Ese mismo día partirían de regreso a la cuidad del pecado.



    La tormenta de arena no había aminorado desde la última vez. Su ventaja consistía en que conocían el camino y qué buscar exactamente. El pilar. El viaje transcurrió en silencio y no iban solos. Un tal Azrael los acompañaba en la travesía. Bastó con compartirle una reseña de los hechos ocurridos en Sodoma y Gomorra para centrarlo en el asunto, no pareció sorprenderse ni una pizca ¿Quién era ese sujeto? De alguna forma parecía conocer a Sein bastante bien. Eso les hizo sentir que el abismo entre ellos y el cobrizo se ensanchaba.

    La serpiente enorme se deslizó a través de la tormenta, su tamaño y su peso le convertían en un ancla perfecta para atravesar la vorágine embravecida y una vez divisaron el objetivo, la musculada invocación se alzó, enroscándose para ascender y llevarlos hasta la punta. El mismo sello refulgía sobre la piedra y tras una orden mental, los tres tocaron la marca al mismo tiempo para volver a las entrañas del infierno. ¿Qué hallarían esta vez? ​


    Nero.Nero.
    OwainOwain
     
  3. Nero.

    Nero. Can't walk on the path of the right cause Im wrong

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    Aterrizaron en el mismo punto en el que habían caído la primera vez. Sin embargo, el panorama que los recibió fue diametralmente distinto. Ya no sólo porque no había rastros de ningún festival a las vejaciones, también porque Sodoma y Gomorra se habían transformado a tal punto en que creyeron que habían llegado a otro lugar, uno completamente familiar. En pocas palabras, ahí abajo co-existía una segunda Rakigakure no sato.

    La arquitectura y distribución de los edificios de la ciudad más tecnológica del País del Rayo habían sido recreadas concienzudamente en un despliegue de medios francamente impresionante. Incluso Setsuna que no asombraba con facilidad pareció un tanto descolocada. No obstante, todo aquello se trataba de una especie de reflejo distorsionado. Si bien en forma era igual a la aldea original, en esencia era distinta. Para empezar, el cielo negro como un profundo abismo era el mismo que cuando estuvieron ahí hacía tan solo unos meses, la única diferencia es que de vez en cuando lo atravesaban rayos que oscilaban entre los morados y los azules, pero sin un sólo rastro de nubes al rededor, salidos prácticamente de un deseo caprichoso. Habían mucha gente caminando de aquí para allá, ergo, no se trataba de la misma locura exacerbada de parejas copulando y rituales satánicos; habían insultos, peleas, vandalismo, y hasta cierto exhibicionismo, pero nada tan grotesco, daba la impresión de que era la aldea del Tenno con un poco más de desorden social y es que los verdaderos males del sitio se escondían detrás de sus paredes, con más discreción pero seguramente tan desagradables como las condiciones que aplicaba el anterior mandamás. Los colores de las construcciones, de las calles, de todo el ambiente, eran apagados, oscuros, como si a toda materia se le hubiera aplicado un filtro que opacara la luz que brindaban las estridentes pantallas gigantes y los letreros luminosos que decoraban esta nueva Raku y que, en vez de darle un aspecto vivaz, le conferían el adjetivo de sórdido.

    El contenido de dichas pantallas era también un tema de interés para el trío. Había propaganda político-militar en ella, claro, pero el actor principal en la escena no podía ser otro que Sein. El cuadro empezaba con una especie de presentador de noticias relatando que hoy y durante los próximos días, "su señor" había declarado estado de purga. Un eveno que tomaría por asalto las calles aunque no especificó más acerca de él, probablemente dando por sentado que cualquiera que viviera en el pueblo sabría en qué consistía tal purga. Luego la imagen se interceptaba con la de una figura de túnica sentada en un trono de oro macizo, la ropa asemejaba a las túnicas de los kages de las aldeas, pero negra y con vivos en rojo sangre, hasta el sombrero que le cubría parcialmente la cara era igual al de los mandatarios. Unas espadas de chakra y negro y espeso orbitaban al rededor de él mientras declaraba con voz áspera:

    ―Depuraremos Rakugakure y sólo entonces comenzaremos la ascensión. Mi palabra es hecho. Tengamos la razón o estemos equivocados.―la transmisión se iba a negros de golpe.

    ¿Rakugakure? ¿Era una declaración de guerra? ¿Eso significaban que estaban planeando de alguna forma abandonar el limbo y viajar hasta el País del Rayo? La verdadera pregunta era cómo, si el propio Triggon no había podido salir hasta que Sein le brindó el vehículo. Blue miró de soslayo a la pelirroja, la halló reconcentrada en la pantalla gigante que volvía a repetir el mismo mensaje desde el principio. Aunque no lo demostrara, podía adivinar que estaba preocupada, lo había sentido con más intensidad en los últimos días en que la rutina de la mujer era intercalar turno de vigía con la madre de Hunter. Del otro lado estaba Azrael, mirando sin mirar. El tipo no le terminaba de cuadrar, con todo y que llevaba una excelente recomendación de parte de la matriarca del clan Katsumi. En todo el viaje, que duró varios días, no había soltado más que un puñado de monosílabos y no había esclarecido su relación que Sein. Hablaba más bien poco y su cara tampoco era un libro abierto.

    De pronto, un hombre de piel oscura, vestido con una gabardina hasta las rodillas, pasó a un lado de Himekami. Ella respingó en el momento mismo en que sintió que su espacio personal era invadido.

    ―Ella sabe que están aquí.―dijo de pasada y sin detenerse puso en la mano de la pelirroja una brújula y contra el pecho del ronnin, un paraguas, para enseguida desaparecer entre el gentío. Pese a su reacción temprana no pudieron encontrarlo más con la mirada.
    ―Ojalá no hable de quién estoy pensando.―Ikari suponía que Setsuna estaba pensando en la misma persona. ¿Pero y esas cosas? El ex-samurái revisó la sombrilla por todos sus ángulos esperando que no fuera un aparato de tortura disfrazado de un objeto común. Pero nada. Era lo que aparentaba.
    ―Apunta al sur.―susurró la kunoichi, llamando la atención de Blue y, por primera vez, del peliblanco. En efecto, el aparato en sus manos no apuntaba al norte como uno normal.

    De prono, el cielo que no presentaba ninguna nube, comenzó a tronar sin parar y dejó caer algunas gotas. Himakami se quejó cuando sintió la primera de ellas en su antebrazo. El ardor que sintió fue similar a l de la cera caliente sobre la piel. A continuación, la intensidad empeotóy se convirtió en un verdadero temporal para el que sólo tenían una sombrilla, cuyo material se iba desgastando al paso de las gotas. Era, literalmente, lluvia ácida y la exposición prolongada podría caussarles graves quemaduras. Tenían que buscar refugio ya.

    ―Sigan la brújula.―demandó Azrael y sin esperar respuesta empezó a movilizarse, al parecer a él la lluvia no le hacía nada.


    _______

    YukiiYukii
    OwainOwain

    Esta es una especie de Raku oscura. Sein es su raikage. Hay Gyazaras y todo lo que hay en la aldea original pero todo es "malo", más que de costumbre. La persona de la que habla es obviamente la bruja y la brújula apunta a su casa. Mi plan es que el Sein malo quiera salir del limbo e intercambiar Raku por su propia Raku, y para eso usar el poder de almas de Setsuna. Pero lo dejo a su elección.
     
  4. Autor
    Owain

    Owain Then, everything is a lie. Moderador

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    El camino parecía interminable, la lluvia ácida tampoco ayudaba, pues poco a poco deshacía la sombrilla y dentro de algunos minutos dejaría sin protección alguna a Setsuna y Bjorn contra la inclemencia. Azrael parecía no tener la misma problemática que los humanos, empezando por el hecho de que quizás no era uno. Blue lo presentía; al igual que Sein el día en que perdió su alma, el albino daba la misma sensación sombría, carente de bondad. El hecho de que permaneciera callado y no aclarada nada sólo le hacía desconfiar más, aunque por el momento ese extraño era el único que por alguna razón conocía bien aquel infierno. Azrael era actualmente la llave para poder salvar a su compañero.

    Un gran edificio negro apareció a unos cuantos metros, justo cuando los últimos girones de la tela del paraguas iban consumiéndose rápidamente. La brújula se detuvo, emitió un sonido extraño y se iluminó. Al parecer habían llegado a la ubicación. Azrael se adentró a la estructura sin dirigirles a los humanos palabra alguna, estos le siguieron aunque con más premura, pues ninguno quería que las gotas de agua quemaran su piel.

    El interior era negro, como el exterior, sin ventanas ni un rayo de luz. Olía a humedad y tierra; a simple vista parecía desolado. La brújula volvió a hacer un chirrido y brilló de nuevo de forma leve, indicando que había una presencia más al frente, a unos cuantos metros de ellos seguramente. Azrael fue el primero en acercarse, extendiendo su delgada mano hacia la oscuridad, tratando de palpar el cuerpo de la anciana que reposaba entre las sombras. Se escuchó una risilla en cuanto la extremidad del guía fue engullida por las sombras. Unos conocidos ojos le dieron la bienvenida a los shinobis; la bruja hizo una maniobra, iluminando de forma repentina toda la habitación. No había nada, en sí. El suelo, paredes y demás parecían códigos ininteligibles arremolinados en diversas posiciones, como un extraño vacío sin serlo. La estática eléctrica también adornaba los muros y formaba diversas figuras humanoides, bestiales o sin forma definida.

    -Veo que has venido con ellos, Azrael.-Comentó la mujer con cautela. Sí, sabía que desde hace algunos meses no era del todo agradable para los shinobis, pues su comportamiento era errático y bastante cambiante. Como podía ayudarlos, como podía traicionarlos; esa era la cuestión. Pero lo cierto era que ambas partas se necesitaban en ese preciso instante. Los ninjas para salvar a su amigo. Ella para seguir entreteniéndose con el mundo terrenal. A su parecer, era un intercambio justo; sin embargo, nunca se esperó que Azrael los acompañara.

    -Cuestión de negocios.-Zanjó simplemente el ángel.-Me compete el asunto tanto a ellos como a mí.

    -Supongo que ahora han visto los anuncios más recientes.-Siguió la anciana. No era una pregunta era una afirmación hecha y derecha, la cual iba dirigida hacia los ninja.-La ascensión de Raku.

    -Sí, ¿sabe algo de la ascensión?-Preguntó Setsuna, pues no comprendía del todo como se llevaría a cabo dicha mécanica, si las almas corrompidas del limbo se quedaban ahí, vagando por la eternidad, como habían visto en su visita anterior.

    -Es un evento insólito, sin duda.-Comentó ella.-Triggon en su momento quería hacer lo mismo, pero no tenía un “enlace” físico con el cuerpo terrenal. Su amigo sí; dejaron su alma, pero lo mantuvieron vivo en la tierra por un método artificial. Ese es el vínculo que su alma corrupta busca. Y lo tiene. Una vez su amigo muera, eso le dará un portal para que el limbo se eleve y corrompa a las masas.-Dijo con seriedad. Los no muertos en definitiva eran más poderosos que los humanos por una simple razón: ya no respiraban, ya no vivían. Eran como zombies en la tierra pero en pleno uso de las capacidades mentales; varios de las almas ahí retenidas eran veteranos de guerra, con una amplia gama de jutsus. Y estaban al servicio de una esencia movida por la venganza; sí, esa combinación no era buena por ningún lado.-Sin embargo, aquí no podrán hacer mucho, más que morir. Sein controla todo, es amo de todo y ve todo. De hecho, no me sorprendería que ya se haya dado cuenta de su presencia.-Agregó la bruja.

    Y de pronto, como si de una premonición torcida se tratara, alarmas se escucharon desde fuera. Sirenas, alertas; al parecer el gobernante buscaba la presencia de los intrusos y estaba dispuesto a hacer su mano derecha a aquel que le trajera la cabeza de Ikari y Himekami; aquello lo anunció segundo después. La habitación se apagó súbitamente, pasos se acercaban de forma rápida. En cualquier momento destrozarían la puerta y los atraparían.

    -Para liberar a su amigo.-La voz de la bruja comenzó a desvanecerse conforme el ruido incrementaba.-Tendrán que liberar su alma del Inferno y purgarla en el Paradiso. Es la única manera si no quieren que el caos se desate en su mundo.-Hizo un ademán leve y abrió un portal para que los intrusos escaparan.-Irán primero a Inferno, Azrael sabe muy bien el camino; ¿no es así?-Provocó, aunque no recibió respuesta por parte del invitado. ¿Qué significaba todo eso? ¿Por qué Azrael poseía dicha información valiosa?-Suerte.

    Con esas últimas palabras dichas, la mujer desapareció, la puerta se abrió y diversos hombres y mujeres entraron al recinto en busca de los humanos. Para su sorpresa, sólo se encontraron con un pequeño hoyo de color celeste, una habitación oscura y ningún rastro de los delincuentes. Silencio absoluto.

    Inferno no era ningún lugar agradable; de hecho, Blue y Setsuna lo consideraban peor que Sodoma y Gomorra en los tiempos de Triggon. Un rojo carmín con diversos toques de negro y violeta adornaba todo el entorno; demonios de diversos tamaños, formas e intenciones vagaban libremente por el lugar, comiendo y saciándose con la sangre y almas de los asesinos, violadores o cualquier otra escoria humana. Sin embargo, cuando sintieron la presencia humana su apetito se agrandó, pues no todos los días tenían oportunidad de comer y desgarrar sangre fresca.

    -Su amigo puede estar en cualquiera de los círculos infernales. Su alma está captiva aquí, porque el poder nuevo que tiene se lo dio un demonio. De alguna forma, está sujeto a la forma demoniaca de su predecesor; se puede decir que en este momento es un híbrido.-Puntualizó Azrael, sin mirarlos.-No se separen, a menos que quieran ser comidos por los habitantes de aquí.
    YukiiYukii Nero.Nero.
    Están en el primer círculo de Inferno, Sein se supone que deberá estar en el octavo/séptimo círculo. Deben llegar ahí, su alma está encadenada y ensangrentada, habrá diversos guardias demoniacos resguardandolo. Son hostiles y están hambrientos. Dado que ustedes no están muertos, serán susceptibles a las diversas tentaciones que les pueden presentar los engendros con tal de arrastrarlos con ellos. Los demonios comunes que rondan por ahí también querrán hacerles daño y comerlos.
     

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