Misión A Historia Despertar | Suicide Squad

Tema en 'Naruto World' iniciado por Krause, 12 Ene 2017.

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  1. Autor
    Krause

    Krause Leave me. Moderador

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    Ella lo había visto crecer; lo había criado, lo forjó en su camino ninja; estuvo presente en su ascenso a genin, chuunin y jounin. Y ahora, verlo en ese estado tan decadente, con la respiración dificultosa, el cuerpo inerte, muriendo lentamente… la deprimía. Su hijo estaba muriendo… estaba dejándose vencer y pasar al otro lado. Vio con tristeza como los médicos lo entubaban, y como Sein dejaba caer sus párpados; sufriendo en silencio. Ella también había sido la razón por la cual Sein pudo combatir en esa cruenta guerra contra los samurái; se culpaba por ello. Eso había agravado su estado.

    Entró a la inmaculada habitación una vez Rangu y su equipo de ninjas médicos hubieran salido, no dándole un pronóstico favorable. Su pequeño tenía doce horas de vida antes de partir. Ni los mejores jutsus médicos, ni nada podría salvarlo. Parecía estar destinado a perecer a sus dieciocho años de edad, y ninguno de ellos sabía la causa; a excepción de ella. Setsuna y Bjorn se lo dijeron cuando le entregaron en aquellos meses pasados el cuerpo comatoso de su hijo. Juntó las palmas y creó una pequeña cúpula de chakra dorado alrededor del cuerpo de su pequeño. No era medicina, pero Ai Hirin poseía algo mucho más avanzado; su línea sucesoria prácticamente se dedicaba en dar vida, desbloquear chakra y retrasar la muerte. Era la combinación perfecta entre el Yin y el Yang.

    -Deseo hablar con Setsuna y Blue. Tráiganlos por favor, aunque seguro ya deben de estar en camino.-Dijo la pelirroja, percatándose de la presencia de una enfermera detrás suyo, la cual venía a hacer las típicas rondas hospitalarias. La extraña mujer asintió, y se retiró, dejando que madre e hijo estuvieran otro rato a solas.

    Minutos después la presencia de los otros dos generales inundó la habitación. Turbados. La esposa de Seishiro no pudo sentirse peor; su hijo prácticamente los había tratado de asesinar, los había traicionado meses atrás, los había herido de diferentes formas. Y de todos modos ahí estaban, preocupados. Tratando de hacer que el cobrizo volviera en sí, de recuperarlo de cualquier forma.

    -Les debo una disculpa.-Empezó la mujer, sin apartarse del débil cuerpo de Sein.-Por todo lo que mi hijo les ha hecho.-Sentenció.

    -¿Cómo está él?-Intervino Setsuna, presurosa. Ciertamente todo lo que hubiera hecho Hunter era cosa del pasado. En esos momentos no lo vio, pero algo oscuro estaba corrompiendo a Hei.

    -Le quedan doce horas. Después de eso, morirá.

    -No tiene que pedir que lo rescatemos. Lo íbamos a hacer de todos modos.-Zanjó Blue.- ¿Doce horas es todo lo que tenemos?

    -Puedo darles dos o tres horas más, pero es todo.-Dijo la madre.-Por favor, confío en ustedes.-Una tenue lágrima resbaló por la mejilla de la mujer. No era de mostrarse débil ante nadie, pero la verdad es que su corazón se rompía en miles de pedazos cada vez que veía el estado actual de su retoño. Ellos, ellos eran su única esperanza.

    YukiiYukii Nero.Nero. Mañana en la tarde subo las fichas de la madre de Sein y de Azrael y las pongo en el primer post. Serán importantes en la trama.
    Sistema - Biblioteca de NPC [No se admiten antagonistas] | Página 10 - Naruto World | Foros Dz -Madre de Sein (En proceso)-
    Azrael/Azazel (En proceso)
     
    Última edición: 12 Ene 2017
  2. Yukii

    Yukii I hate my rhymes but hate everyone else's more. Diseñador Oficial

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    Después de la guerra las cosas no habían ido mejor, haber visto a Sein levantarse de su mal estado solo fue como una vana esperanza. En sus mentes viajaba el recuerdo de aquel fatídico día en el que se entregó a la oscuridad; las aberraciones de Sodoma y Gomorra amenazaban aun con solidificarse en sus pesadillas. Con todo, la decisión estaba tomada. Volverían. Setsuna lo supo desde que abandonaron el lugar con la ayuda de la vieja ¿Por qué? Muchas preguntas flotaban sobre su cabeza, se encogían y se extendían; a momento se despejaban y después regresaban más turbias que antes. En el fondo reconocía que el estado de Hunter era culpa suya. Nunca supo lidiar con la confesión obligada a manos de Touken, el tema nunca se profundizó y ella solo lo había rechazado. Al inicio creyó que se debía al intento de intoxicación de Bjorn, pero siendo sincera, ella lo había escogido desde antes. Jamás se dio cuenta que despertaba algo en el cobrizo, es decir, siempre tan frío y callado que no imaginó sentirse especial para él. Por supuesto que lo apreciaba, más de lo que deseaba reconocer pero no podía amarlo. Sonrió amargamente. De haber sabido todo con claridad desde un inicio tampoco hubiera sabido cómo actuar, ella misma se sentía encerrada y de no haberse visto obligada a soltarse por la situación de Blue, quizás le hubiese llevado mucho más tiempo demostrar algo.

    Sus dedos apretaron las telas de la sábana. Una sensación de impotencia se anidaba en su pecho desde hace días. Cuando Kouhei comenzó a morir. Si hubiese prestado más atención. No supo en que momento, pero terminó hiriéndolo terriblemente hasta convertirlo en un hombre lleno de rencor. De tal forma que había terminado sucumbiendo a la oscuridad, a ese lado animal que todo ser humano posee pero que nunca deja suelto, al monstruo. Todos tenían un monstruo dentro. La frustración abrió la puerta del demonio de Sein y rompió los grilletes. Inclinó el rostro. Sus largos cabellos pelirrojos escurrieron como un manto y se rozaron la sábana. Claro, ella se mantenía sentada a un costado de la camilla de Sein para vigilarlo durante la noche para que la mayor despertara. Movió los dedos y los hizo reptar hasta rozarlos con los de él, se mantenía tibio, vivo, pero se percibía la ausencia de vitalidad, como una vela mortecina que amenazaba con apagarse. La respiración era lenta, dormía. Rangu no podía hacer más por él. La luz de la luna se filtraba por la ventana y aún a través de las cortinas, manteniendo la habitación parcialmente oscurecida puesto que solo una lámpara taciturna permanecía en una esquina. Setsuna alzó el rostro, una lágrima resbalaba por su mejilla en total silencio. La limpió con el antebrazo.

    Sein. Lo siento. Debimos haberlo hablado ―enmudeció por unos segundos, tiempo en el que la culpa le revolvió el estómago ―. Cuando despiertes, porque lo harás… sí. Cuando vuelvas arreglaremos lo nuestro ―se mordió el labio con fuerza para evitar que su boca siguiente temblando ―. Yo no puedo amarte. Pero te aprecio mucho. Eres especial para mí. ¿Lo entiendes? Eres mi… mi amigo ―susurró, masticando las palabras. Amigo. Esa palabra sonaba tan lejana en su boca, jamás había tenido uno antes ―. Estarás bien. Lo prometo ―le sonrió. Y alargó la mano para acariciarle la mejilla mientras dormía. Eso le dio paz. Entonces alguien tocó la puerta, haciéndola levantar en silencio, era hora del cambio de turno. Salió rauda cuando la madre de su compañero llegó, el tiempo pasaba tan rápido dentro de ese cuarto, como si las horas se licuaran.

    Gracias ―alcanzó a decir la mayor al pasar a su lado. Setsuna solo asintió y cerró tras de sí, lastimándose con la luz del pasillo. En cuanto alzó el rostro vio a Bjorn esperándola. Se mantenía de brazos cruzados, recargado en la pared ¿Cuánto llevaba allí? Esdesu se talló los ojos y avanzó hacia él.

    No tenías que venir por mí. Casi amanece.

    No podía dormir ―mintió. En realidad no solo estaba preocupado por Sein, sino por ella. Con el paso de los días perdía frescura e incluso un par de ojeras se habían instalado en su rostro. No conocía toda la historia, pero deducía que existía un fuerte lazo entre ellos y Bjorn, uno tan fuerte que terminaba arrastrándolos a la misma decadencia paulatinamente. La imagen de Touken pasó por su cabeza de forma fugaz, el momento de la mutua confesión. La prisión. La niña. Recuerdos sueltos e inconexos. Alcanzó a envolver a la mujer entre sus brazos, recargando su mentón sobre la cabellera rojiza. El asunto los estaba consumiendo a todos. Se mantuvieron así por unos minutos, en medio del pasillo silencioso. Ese mismo día partirían de regreso a la cuidad del pecado.



    La tormenta de arena no había aminorado desde la última vez. Su ventaja consistía en que conocían el camino y qué buscar exactamente. El pilar. El viaje transcurrió en silencio y no iban solos. Un tal Azrael los acompañaba en la travesía. Bastó con compartirle una reseña de los hechos ocurridos en Sodoma y Gomorra para centrarlo en el asunto, no pareció sorprenderse ni una pizca ¿Quién era ese sujeto? De alguna forma parecía conocer a Sein bastante bien. Eso les hizo sentir que el abismo entre ellos y el cobrizo se ensanchaba.

    La serpiente enorme se deslizó a través de la tormenta, su tamaño y su peso le convertían en un ancla perfecta para atravesar la vorágine embravecida y una vez divisaron el objetivo, la musculada invocación se alzó, enroscándose para ascender y llevarlos hasta la punta. El mismo sello refulgía sobre la piedra y tras una orden mental, los tres tocaron la marca al mismo tiempo para volver a las entrañas del infierno. ¿Qué hallarían esta vez? ​


    Nero.Nero.
    OwainOwain
     
  3. Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

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    Aterrizaron en el mismo punto en el que habían caído la primera vez. Sin embargo, el panorama que los recibió fue diametralmente distinto. Ya no sólo porque no había rastros de ningún festival a las vejaciones, también porque Sodoma y Gomorra se habían transformado a tal punto en que creyeron que habían llegado a otro lugar, uno completamente familiar. En pocas palabras, ahí abajo co-existía una segunda Rakigakure no sato.

    La arquitectura y distribución de los edificios de la ciudad más tecnológica del País del Rayo habían sido recreadas concienzudamente en un despliegue de medios francamente impresionante. Incluso Setsuna que no asombraba con facilidad pareció un tanto descolocada. No obstante, todo aquello se trataba de una especie de reflejo distorsionado. Si bien en forma era igual a la aldea original, en esencia era distinta. Para empezar, el cielo negro como un profundo abismo era el mismo que cuando estuvieron ahí hacía tan solo unos meses, la única diferencia es que de vez en cuando lo atravesaban rayos que oscilaban entre los morados y los azules, pero sin un sólo rastro de nubes al rededor, salidos prácticamente de un deseo caprichoso. Habían mucha gente caminando de aquí para allá, ergo, no se trataba de la misma locura exacerbada de parejas copulando y rituales satánicos; habían insultos, peleas, vandalismo, y hasta cierto exhibicionismo, pero nada tan grotesco, daba la impresión de que era la aldea del Tenno con un poco más de desorden social y es que los verdaderos males del sitio se escondían detrás de sus paredes, con más discreción pero seguramente tan desagradables como las condiciones que aplicaba el anterior mandamás. Los colores de las construcciones, de las calles, de todo el ambiente, eran apagados, oscuros, como si a toda materia se le hubiera aplicado un filtro que opacara la luz que brindaban las estridentes pantallas gigantes y los letreros luminosos que decoraban esta nueva Raku y que, en vez de darle un aspecto vivaz, le conferían el adjetivo de sórdido.

    El contenido de dichas pantallas era también un tema de interés para el trío. Había propaganda político-militar en ella, claro, pero el actor principal en la escena no podía ser otro que Sein. El cuadro empezaba con una especie de presentador de noticias relatando que hoy y durante los próximos días, "su señor" había declarado estado de purga. Un eveno que tomaría por asalto las calles aunque no especificó más acerca de él, probablemente dando por sentado que cualquiera que viviera en el pueblo sabría en qué consistía tal purga. Luego la imagen se interceptaba con la de una figura de túnica sentada en un trono de oro macizo, la ropa asemejaba a las túnicas de los kages de las aldeas, pero negra y con vivos en rojo sangre, hasta el sombrero que le cubría parcialmente la cara era igual al de los mandatarios. Unas espadas de chakra y negro y espeso orbitaban al rededor de él mientras declaraba con voz áspera:

    ―Depuraremos Rakugakure y sólo entonces comenzaremos la ascensión. Mi palabra es hecho. Tengamos la razón o estemos equivocados.―la transmisión se iba a negros de golpe.

    ¿Rakugakure? ¿Era una declaración de guerra? ¿Eso significaban que estaban planeando de alguna forma abandonar el limbo y viajar hasta el País del Rayo? La verdadera pregunta era cómo, si el propio Triggon no había podido salir hasta que Sein le brindó el vehículo. Blue miró de soslayo a la pelirroja, la halló reconcentrada en la pantalla gigante que volvía a repetir el mismo mensaje desde el principio. Aunque no lo demostrara, podía adivinar que estaba preocupada, lo había sentido con más intensidad en los últimos días en que la rutina de la mujer era intercalar turno de vigía con la madre de Hunter. Del otro lado estaba Azrael, mirando sin mirar. El tipo no le terminaba de cuadrar, con todo y que llevaba una excelente recomendación de parte de la matriarca del clan Katsumi. En todo el viaje, que duró varios días, no había soltado más que un puñado de monosílabos y no había esclarecido su relación que Sein. Hablaba más bien poco y su cara tampoco era un libro abierto.

    De pronto, un hombre de piel oscura, vestido con una gabardina hasta las rodillas, pasó a un lado de Himekami. Ella respingó en el momento mismo en que sintió que su espacio personal era invadido.

    ―Ella sabe que están aquí.―dijo de pasada y sin detenerse puso en la mano de la pelirroja una brújula y contra el pecho del ronnin, un paraguas, para enseguida desaparecer entre el gentío. Pese a su reacción temprana no pudieron encontrarlo más con la mirada.
    ―Ojalá no hable de quién estoy pensando.―Ikari suponía que Setsuna estaba pensando en la misma persona. ¿Pero y esas cosas? El ex-samurái revisó la sombrilla por todos sus ángulos esperando que no fuera un aparato de tortura disfrazado de un objeto común. Pero nada. Era lo que aparentaba.
    ―Apunta al sur.―susurró la kunoichi, llamando la atención de Blue y, por primera vez, del peliblanco. En efecto, el aparato en sus manos no apuntaba al norte como uno normal.

    De prono, el cielo que no presentaba ninguna nube, comenzó a tronar sin parar y dejó caer algunas gotas. Himakami se quejó cuando sintió la primera de ellas en su antebrazo. El ardor que sintió fue similar a l de la cera caliente sobre la piel. A continuación, la intensidad empeotóy se convirtió en un verdadero temporal para el que sólo tenían una sombrilla, cuyo material se iba desgastando al paso de las gotas. Era, literalmente, lluvia ácida y la exposición prolongada podría caussarles graves quemaduras. Tenían que buscar refugio ya.

    ―Sigan la brújula.―demandó Azrael y sin esperar respuesta empezó a movilizarse, al parecer a él la lluvia no le hacía nada.


    _______

    YukiiYukii
    OwainOwain

    Esta es una especie de Raku oscura. Sein es su raikage. Hay Gyazaras y todo lo que hay en la aldea original pero todo es "malo", más que de costumbre. La persona de la que habla es obviamente la bruja y la brújula apunta a su casa. Mi plan es que el Sein malo quiera salir del limbo e intercambiar Raku por su propia Raku, y para eso usar el poder de almas de Setsuna. Pero lo dejo a su elección.
     
  4. Autor
    Krause

    Krause Leave me. Moderador

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    El camino parecía interminable, la lluvia ácida tampoco ayudaba, pues poco a poco deshacía la sombrilla y dentro de algunos minutos dejaría sin protección alguna a Setsuna y Bjorn contra la inclemencia. Azrael parecía no tener la misma problemática que los humanos, empezando por el hecho de que quizás no era uno. Blue lo presentía; al igual que Sein el día en que perdió su alma, el albino daba la misma sensación sombría, carente de bondad. El hecho de que permaneciera callado y no aclarada nada sólo le hacía desconfiar más, aunque por el momento ese extraño era el único que por alguna razón conocía bien aquel infierno. Azrael era actualmente la llave para poder salvar a su compañero.

    Un gran edificio negro apareció a unos cuantos metros, justo cuando los últimos girones de la tela del paraguas iban consumiéndose rápidamente. La brújula se detuvo, emitió un sonido extraño y se iluminó. Al parecer habían llegado a la ubicación. Azrael se adentró a la estructura sin dirigirles a los humanos palabra alguna, estos le siguieron aunque con más premura, pues ninguno quería que las gotas de agua quemaran su piel.

    El interior era negro, como el exterior, sin ventanas ni un rayo de luz. Olía a humedad y tierra; a simple vista parecía desolado. La brújula volvió a hacer un chirrido y brilló de nuevo de forma leve, indicando que había una presencia más al frente, a unos cuantos metros de ellos seguramente. Azrael fue el primero en acercarse, extendiendo su delgada mano hacia la oscuridad, tratando de palpar el cuerpo de la anciana que reposaba entre las sombras. Se escuchó una risilla en cuanto la extremidad del guía fue engullida por las sombras. Unos conocidos ojos le dieron la bienvenida a los shinobis; la bruja hizo una maniobra, iluminando de forma repentina toda la habitación. No había nada, en sí. El suelo, paredes y demás parecían códigos ininteligibles arremolinados en diversas posiciones, como un extraño vacío sin serlo. La estática eléctrica también adornaba los muros y formaba diversas figuras humanoides, bestiales o sin forma definida.

    -Veo que has venido con ellos, Azrael.-Comentó la mujer con cautela. Sí, sabía que desde hace algunos meses no era del todo agradable para los shinobis, pues su comportamiento era errático y bastante cambiante. Como podía ayudarlos, como podía traicionarlos; esa era la cuestión. Pero lo cierto era que ambas partas se necesitaban en ese preciso instante. Los ninjas para salvar a su amigo. Ella para seguir entreteniéndose con el mundo terrenal. A su parecer, era un intercambio justo; sin embargo, nunca se esperó que Azrael los acompañara.

    -Cuestión de negocios.-Zanjó simplemente el ángel.-Me compete el asunto tanto a ellos como a mí.

    -Supongo que ahora han visto los anuncios más recientes.-Siguió la anciana. No era una pregunta era una afirmación hecha y derecha, la cual iba dirigida hacia los ninja.-La ascensión de Raku.

    -Sí, ¿sabe algo de la ascensión?-Preguntó Setsuna, pues no comprendía del todo como se llevaría a cabo dicha mécanica, si las almas corrompidas del limbo se quedaban ahí, vagando por la eternidad, como habían visto en su visita anterior.

    -Es un evento insólito, sin duda.-Comentó ella.-Triggon en su momento quería hacer lo mismo, pero no tenía un “enlace” físico con el cuerpo terrenal. Su amigo sí; dejaron su alma, pero lo mantuvieron vivo en la tierra por un método artificial. Ese es el vínculo que su alma corrupta busca. Y lo tiene. Una vez su amigo muera, eso le dará un portal para que el limbo se eleve y corrompa a las masas.-Dijo con seriedad. Los no muertos en definitiva eran más poderosos que los humanos por una simple razón: ya no respiraban, ya no vivían. Eran como zombies en la tierra pero en pleno uso de las capacidades mentales; varios de las almas ahí retenidas eran veteranos de guerra, con una amplia gama de jutsus. Y estaban al servicio de una esencia movida por la venganza; sí, esa combinación no era buena por ningún lado.-Sin embargo, aquí no podrán hacer mucho, más que morir. Sein controla todo, es amo de todo y ve todo. De hecho, no me sorprendería que ya se haya dado cuenta de su presencia.-Agregó la bruja.

    Y de pronto, como si de una premonición torcida se tratara, alarmas se escucharon desde fuera. Sirenas, alertas; al parecer el gobernante buscaba la presencia de los intrusos y estaba dispuesto a hacer su mano derecha a aquel que le trajera la cabeza de Ikari y Himekami; aquello lo anunció segundo después. La habitación se apagó súbitamente, pasos se acercaban de forma rápida. En cualquier momento destrozarían la puerta y los atraparían.

    -Para liberar a su amigo.-La voz de la bruja comenzó a desvanecerse conforme el ruido incrementaba.-Tendrán que liberar su alma del Inferno y purgarla en el Paradiso. Es la única manera si no quieren que el caos se desate en su mundo.-Hizo un ademán leve y abrió un portal para que los intrusos escaparan.-Irán primero a Inferno, Azrael sabe muy bien el camino; ¿no es así?-Provocó, aunque no recibió respuesta por parte del invitado. ¿Qué significaba todo eso? ¿Por qué Azrael poseía dicha información valiosa?-Suerte.

    Con esas últimas palabras dichas, la mujer desapareció, la puerta se abrió y diversos hombres y mujeres entraron al recinto en busca de los humanos. Para su sorpresa, sólo se encontraron con un pequeño hoyo de color celeste, una habitación oscura y ningún rastro de los delincuentes. Silencio absoluto.

    Inferno no era ningún lugar agradable; de hecho, Blue y Setsuna lo consideraban peor que Sodoma y Gomorra en los tiempos de Triggon. Un rojo carmín con diversos toques de negro y violeta adornaba todo el entorno; demonios de diversos tamaños, formas e intenciones vagaban libremente por el lugar, comiendo y saciándose con la sangre y almas de los asesinos, violadores o cualquier otra escoria humana. Sin embargo, cuando sintieron la presencia humana su apetito se agrandó, pues no todos los días tenían oportunidad de comer y desgarrar sangre fresca.

    -Su amigo puede estar en cualquiera de los círculos infernales. Su alma está captiva aquí, porque el poder nuevo que tiene se lo dio un demonio. De alguna forma, está sujeto a la forma demoniaca de su predecesor; se puede decir que en este momento es un híbrido.-Puntualizó Azrael, sin mirarlos.-No se separen, a menos que quieran ser comidos por los habitantes de aquí.
    YukiiYukii Nero.Nero.
    Están en el primer círculo de Inferno, Sein se supone que deberá estar en el octavo/séptimo círculo. Deben llegar ahí, su alma está encadenada y ensangrentada, habrá diversos guardias demoniacos resguardandolo. Son hostiles y están hambrientos. Dado que ustedes no están muertos, serán susceptibles a las diversas tentaciones que les pueden presentar los engendros con tal de arrastrarlos con ellos. Los demonios comunes que rondan por ahí también querrán hacerles daño y comerlos.
     
  5. Yukii

    Yukii I hate my rhymes but hate everyone else's more. Diseñador Oficial

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    Aquel escenario no era para mentes débiles. Era como verlo todo a través de un filtro rojizo en el que incluso la oscuridad parecía estar teñida de sangre. Las sombras, las formas cavernosas, protuberancias e incluso los cadáveres a medio devorar estaban cubiertos por una estela de llamas que, lejos de quemarlos, les confería una nítida personalidad infernal. Como un fuego artificial creado para exacerbar la idea de corrupción eterna. Figuras anómalas y quimeras constituían la mayoría de los demonios que reposaban en el área del primer círculo, algunos de ellos los miraban con ojos profundos, hambrientos aun cuando en sus manos sostenían pedazos desgarrados de algún otro ser. Se les asomaban los dientes, semejantes a sierras; en ocasiones colmillos sobresalientes de tamaño fantástico. De fondo, no solamente resonaban el eco de sus pasos, sino el lamento de muchas almas cuyos alaridos se extendían y retorcían entre los recovecos brindando una sinfonía de terror. Y pensar que aquel solo era el primer piso del tormento, se suponía que Sein debía estar más profundo ¿Qué tanto? Solo Azrael parecía saberlo, pues era el único que se paseaba con total tranquilidad. Su boca permanecía cerrada y el gesto imperturbable, miraba al frente conociendo el sendero invisible que lo llevaría a la entrada del segundo círculo. Esperaba que los humanos comprendieran la gravedad del asunto, que entre más descendieran por los infiernos más peligrosa se tornaría la situación. La opresión era directamente proporcional al pecado cometido y Sein había traicionado no solo a sus amigos, sino que estaba por llevarse entre las patas a toda la aldea. Su nivel de maldad le confería un espacio de honor en el séptimo o quizás octavo círculo. El albino comprendía que traerlo de regreso no sería fácil, llegó a preguntarse si cargar con aquel par sería suficiente. Los miró de reojo. Lo cierto era que el hecho de que lo acompañaran ya los hacía muy valientes o muy estúpidos como para arriesgar sus vidas por aquel que había preferido traicionarles.

    Una abertura en el suelo le hizo saltar. La tierra se abría gracias a una fisura de varios kilómetros de largo cuyo fin se perdía en la oscuridad. El peliblanco no tuvo más que tomar algo de impulso y saltar para llegar al otro lado. En el fondo reptaba un hilo de lava salpicado por cadáveres que no se disolvían pero conformaban un escenario grotesco, además de que eran el aditivo perfecto para que desde lo profundo emanara un olor putrefacto. Sí. Sein siempre había tenido oscuridad dentro de sí, una ambición desbordante y un orgullo destructivo, por supuesto que lo conocía. Tan caprichoso que por uno de sus deseos podía llevarse a muchos a la ruina y causar un gran dolor. Entonces, seguía sin adivinar qué era lo que ellos veían en él. Su pie derecho tocó tierra firme y continuó avanzando, estaban cerca de la siguiente puerta. El dúo de jounin también dio el salto, ayudados por sus simbiontes y cadenas para alcanzar el otro lado. El simple hecho de pasar un par de segundos suspendidos sobre tal podredumbre les revolvió el estómago. Setsuna cayó de rodillas al aterrizar y se llevó una mano a la boca queriendo soportar el asco, el ángel les miró de reojo.

    Tú. ¿Qué relación tienes con Sein? ―su voz no sonó muy clara gracias a la obstrucción que su mano constituía. A ciencia cierta no sabía si lo que en realidad pugnaba por salir era su última comida o esa pregunta que desde hacía rato había estado conteniendo. El sujeto no le inspiraba confianza. Es más, parecía el tipo de persona que los guiaría a lo profundo del averno no para rescatar a Sein, sino para dejarlos allí atrapados también. Azrael detuvo sus pasos. Bjorn pensaba lo mismo, el único vínculo existente radicaba en la palabra de la madre de Sein. Además ¿Qué les aseguraba que los estaba guiando al lugar correcto?

    No hace falta que sepan nada de mí. Si quieren seguirme, háganlo. También son libres de seguir su propio camino.

    No entiendes. Estamos aquí para rescatar a Sein.

    Yo también. Nuestros motivos difieren pero el objetivo es el mismo. Él y yo nos conocimos hace tiempo, tenemos un vínculo especial y no me conviene perderlo. ¿Suficiente? ―no esperó una respuesta, simplemente recuperó el paso. Setsuna le dedicó una mala mirada. No podía estar tranquila con una “persona” que caminara naturalmente por el infierno. Se suponía que solo las almas “muertas” podían ingresar allí o al paraíso, dado el caso. Ellos habían sido insertados de forma artificial, pero Azrael tenía conocimientos como si se tratase de un sitio que frecuentara. Entonces ¿Qué era él? ¿Un demonio? ¿Un espíritu vagabundo? Deseó ver su alma. Estaba segura de que tenía una. Ikari la ayudó a levantarse, haciendo que sus miradas se encontraran. Allí radicaba su siguiente miedo. El infierno era un lugar de tormento donde los peores pecados cometidos en vida se repetían una y otra vez, por la eternidad. Entonces, eso hacía del sitio una especie de bodega de recuerdos, un tipo de genjutsu en el que el enemigo penetra la mente para extraer información importante para luego adaptar la ilusión a la víctima, haciéndole sufrir. Sí, eso sería lo más cercano, con la diferencia de que allí no se podía escapar jamás. No importaba el pulso de chakra ni que fueras un Meijin. No existía la salida. El sufrimiento era tan vívido que sería como tener nuevamente los pies en la tierra. Si alguna vez había escuchado la frase “sentir dolor para sentirse vivo”, allí se reflejaba muy bien su significado. Ellos no estaban muertos, pero estaban en el infierno. ¿Sería cuestión de tiempo para que el averno empezare a tratarlos como a uno de sus habitantes? La mano de Esdesu se aferró al brazo de Ikari al pensar que existía la posibilidad de quedar atrapados allí, no por Azrael, no por algún demonio, sino preso de sus propios pecados. Y bueno, no eran necesariamente buenas personas.

    Para muchos era difícil de creer todo eso, limitados a un plano terrenal en donde solo el cuerpo importa, pero si todo lo intangible no existiera no estarían allí buscando el alma de Sein. Su línea sucesoria le había hecho entender ese concepto con claridad y también el nivel de peligrosidad del evento. La situación era tal que no solo morirían ellos, sino toda la aldea y quién sabe después. Lo irónico era que, acorde a las palabras de la bruja, el cuerpo de Hunter era el vínculo al mundo terrenal. Sein estaba en Raku. Quizás si alguien sacaba el cuerpo de su compañero y lo llevase a un paraje solitario la desgracia sería menor. Tal vez quemando su cuerpo se desharían del vínculo. En cualquiera de los casos, Sein acabaría muerto. Estar allí no les aseguraba la victoria. Himekami simplemente terminó el encuentro de sus miradas con un beso, lo necesitaba para respirar en medio de tanta oscuridad. Blue apenas tuvo tiempo de responder, duró poco. No era pertinente. Además, a unos diez metros, Azrael carraspeó para llamar su atención, extendió la mano y de la nada apareció una abertura cuyos bordes eran de un azul eléctrico. Debajo de sus pies se dibujaba un círculo lleno de símbolos. Era la puerta. Los jounin desconfiaron un poco y penetraron el pasadizo.

    La neblina era oscura, la oscuridad palpable o el aire era negro, quién sabe. Pero fue como si esa cosa entrara por sus narices en aquel lapso de dos segundos antes de caer a otro paraje. Éste era distinto, se extendía una llanura polvorienta que no tenía fin. Encadenados al suelo, se hallaban un sinnúmero de víctimas pidiendo piedad a sus ejecutores, demonios multiformes e incluso seres que parecían humanos con alguna extremidad animal. Apenas al llegar el ruido, el conjunto de lamentos, fue molesto y les hizo erizar la piel. El cielo era negro, más que eso parecía un agujero sin fondo. Eso no era todo, al inicio creyeron que era su imaginación pero les era más difícil respirar. Una situación complicada de explicar, no era presión ejercida por profundidad. Más bien como si el sufrimiento existente se elevara ingrávido, llenara la atmósfera y les provocara fricción al moverse y respirar. Estaban en el segundo círculo del infierno.​


    Nero.Nero. @Krause
     
  6. Autumn.

    Autumn. No sé, me sabe a mierda

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    Una semanita, nenes. Si necesitan un poquito más (tres días cuando mucho), me lo hacen saber. <3
     
  7. Autor
    Krause

    Krause Leave me. Moderador

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    Para los mortales el tiempo era su posesión vital más preciada. Del tiempo dependía su vida, sus acciones, sus sentires; estaba arraigado a ellos como parte natural del ser y estar. Sin él, sólo eran meras cascaras vacías sin un propósito o motivo, ni meta que alcanzar. Pero en paramos eternos, dónde el placer o la tortura eran un ciclo interminable, el tiempo no importaba. Bien podían pasar días, meses o años en el paraíso o infierno y los afectados no se darían cuenta. Un segundo ahí era sumamente relativo.

    Por un momento, la matriarca de los Katsumi sintió que había cometido un gran error al enviar a los compañeros de su hijo en la búsqueda de su alma. Eran capaces, sí, pero temía que no logran cumplir el límite de tiempo. Que permanecieran buscando algo por la eternidad, cuando hace tiempo ese “algo” se desvaneció en la nada para nunca volver. Ella no era impulsiva, pero lo cierto es que la llenaba de un dolor inexplicable ver el estado de su hijo; hizo lo que toda madre haría en su lugar. Tener esperanza, rogar y esperar a la mejor de las suertes. Quiso ser positiva, de verdad que sí, pero el ver como el cuerpo de Sein era lentamente carcomido por las manchas negras de la muerte no ayuda para nada en sus pensamientos. Parte de la yema de los dedos se encontraba pudriéndose, lo mismo pasaba con las rodillas y un trozo de su mejilla diestra. El tatuaje que adornaba todo el lado izquierdo brillaba de forma tenue, como si palpitara en busca de extenderse aún más; reclamando la poca humanidad que quedaba en el Rakugakurense.

    La cúpula cristalina que mantenía alrededor de Hunter reducía las palpitaciones, evitaba que la negrura se siguiera extendiendo e incluso le había proporcionado a su hijo una especie de respirador artificial para no tener que verlo entubado. Pero ella era humana, tenía sus límites; no podría seguir manteniendo aquello por mucho tiempo, pues su chakra era consumido como agua. Se sentía cansada, adolorida y con sus ojos a punto de ceder al dominio de Morfeo. Pero resistía por ese amor incondicional que la ataba al sucesor del clan. No era su sangre, pero verlo crecer desde muy pequeño despertaba en cualquiera ese amor de madre.

    Rangu veía la escena desde el cristal de la habitación. Sabía de las capacidades de la matriarca, y no es que desconfiara de sus habilidades, pero no podía presionar a la suerte así como así. Se preparaba mentalmente para tener que interceder en algún punto y volver a entubar y estabilizar al menor de los fundadores. Se mordió el labio, haciéndolo sangrar; se sentía impotente por no poder ayudar. Él, el famoso médico, el que podía no hace mucho tratar todo con una gran rapidez y maestría. Nunca creyó que se vería superado por la situación, ni que eso sucediera de forma tan inmediata.

    -Dense prisa.-Hizo una plegaria mental, a sabiendas de que Setsuna no la recibiría, ni se enteraría; pero en ese instante deseó de que de alguna forma su pensamiento alcanzara a la pelirroja.

    […]

    Azrael sabía que esos dos ninjas dudaban de sus intenciones. Vaya, debía admirar sus capacidades de deducción, porque no se equivocaban en lo más mínimo. Sin embargo, eran simples humanos, que, de revelarse contra él no sólo quedarían atrapados en el abismo, sino que quedarían reducidos a nada. Él era un dios, con un gran poder capaz de volver cenizas un continente entero. Quizás debía aprovechas los trucos de Inferno para calmar sus instintos; no quería desvelar su verdadera forma tan pronto.

    Por gracia del destino un demonio hambriento dejó de devorar las pobres almas pecadoras para lanzarse contra los intrusos. Su cuerpo era largo como una serpiente, sus fauces filosas, sus ojos rojos, sus cuernos correaban sangre y sus patas hacían temblar todo el segundo círculo. Rugió, desesperada por probar un bocado; el aura sangrienta que desprendían los dos shinobis era un olor exquisito que Gomorrah no podía dejar pasar.

    -¡Comida!-Vociferó, dando un salto para engullir de un bocado a los humanos. Tanto Setsuna como Bjorn se soltaron de forma abrupta y se prepararon para enfrentar al monstruo. Los ataques adecuados dirigidos hacia la boca seguro harían que el demonio se alejara, quizás hasta desistiera. Pero no hubo necesidad de atacar.

    Azrael fue más rápido y con un simple movimiento de mano hizo explotar el cráneo de la bestia. Sangre, tripas y dientes salieron volando por todo el recinto, empapando a los intrusos y al resto de los habitantes. Claro, tal acción llamó la atención del resto de los carceleros y almas en pena; los primeros sorprendidos, los segundos un poco aliviados al ser privados de sus castigos divinos por un corto lapso. Una risa femenina se oyó en el horizonte; los leviatanes de menor rango reconocieron el tono de aquella voz, y volvieron a trabajar, sin prestarle ya atención a los extraños.

    -Azrael, que gusto verte.-Una ¿mujer? Se acercó al aludido. Su cuerpo estaba cubierto de escamas rojas a forma de armadura. Su cabeza era ovalada con un pequeño visor dorado que servía de “ojos”; sus uñas eran largas y filosas y de sus brazos crecían ramas de un extraño tono violeta, las cuales parecían moldearse y deshacerse según el estado de su ama.

    -No tengo tiempo para tus cosas.-Tajó simplemente el ángel caído. Pero la súcubo no se daría por vencida, ni intimidada.

    -Oh querido, pero si ibas a venir al menos avisa. Además, no sabía que ibas a traer comida contigo.-Siguió ella, desviando su rostro hacia la espalda del albino. Se relamió los labios al imaginarse el sabor de los humanos.

    Azrael no dijo nada más, quitó con una fuerza bestial al demonio de su camino, indicándole a los ninjas que la ignoraran y mejor lo siguieran. Dicho gesto enojó a Alraune. Torció los labios y bufó. Espero hasta que Azrael abriera otro portal para seguir bajando y se le ocurrió una magnífica idea: de sus brazos creó un pequeño subdito de madera demoniaca, al cual ordenó vigilar a los humanos y provocar desastres en los siguientes círculos. Azrael podría ser muy poderoso, pero se encontraba en sus dominios. Y cuando el ángel caído se viera superado y humillado, ella reclamaría su premio y comida. Disfrutaría con la esencia de esos humanos por toda la eternidad; se aseguraría de ello.

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    YukiiYukii

    Nero.Nero.
    Van al tercer círculo, lugar donde residen los glotones o los que pecaron de Gula.
    Alraune es la "reina del infierno" por decirlo de una manera y le llamaron la atención las almas/esencias de Setsuna y Bjorn, y las quiere devorar pues eso significaría un aumento en su poder al comer "carne fresca". Mandó un minion para causar disturbios en los círculos subsecuentes y que no lleguen con Sein, quiere debilitar a Azrael para que ustedes queden desprotegidos y pueda devorarlos. ​
     
  8. Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

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    El círculos de los tormentos estaba compuesto de una lluvia de espesos granizos, negruzca, mezclada con nieve, que desciende en turbión a través de la tinieblas. Un hedor pestilente lo dominaba todo y el viento que arreciaba deja poca visibilidad. Había una especie de película amarillenta, desagradable, cubriéndolo todo. Ahí convivían los glotones, aquellos que habían dejado de sentir amor por los demás y se habían entregador al placer desenfrenadamente. Los soberbios y los envidiosos también los acompañan. Todos ellos sumergidos en el fango.

    Azrael caminaba por aquel paraje con la misma soltura con que había caminado el anterior pese a que la fuerza funesta podía sentirse con mayor intensidad, corrompiéndolo todo. Para Setsuna y Bjorn era más difícil avanzar dado que el polvillo ingrávido y el granizo obstruían la vista y entorpecían la respiración.

    Bjorn ponía su antebrazo delante de sí intententando que el granizo no le golpeara la cara. Veía apenas la espalda del ángel dar pasos seguros sobre el fango en el que él se estaba hundiendo. Su mano sujetaba la de Setsuna que estaba un par de pasos más atrás. Levantaba con esfuerzo una rodilla después de la otra, ahí el chakra no era suficiente para caminar sobre la superficie del lodo. Sin embargo, se vio forzado a frenarse en seco cuando sintió que la pelirroja también lo hacia.

    ―¿Estás bien? ―inquirió volteando el rostro hacia atrás. La mujer se había detenido por completo y tenía la vista perdida en algún puntos de la inmensa ciénega.―Setsuna.―llamó su atención sacudiendo su mano mano ligeramente.
    ―Está aquí.―masculló. Se le notaba perturbada. Blue trató de seguir la línea de su mirada. Había un montón de almas y más granizo, pero no lograba identificar nada en particular.―Está aquí. ¿No lo oyes?

    El samurái entonces hizo por aguzar el oído. El sonido de la tormenta era estruendoso y los llantos se entremezclaban y perdían. asta para un Inuzuka hubiese sido complicado identificar de dónde provenían las voces y qué era lo que decían. Lo único que era fácilmente identificable era el sufrimiento, la congoja y el odio que brotaba de todas ellas. Cerró los ojos. Y entonces lo escuchó. Su corazón dio un vuelco. Era una voz tenue al principio. Un grito lejano entre tantos otros. Un timbre familiar. Luego una seguidilla de insultos. La voz crecía en intensidad y el peliazul no sabía decir si era porque se acercaba o porque cada vez gritaba más alto.

    ―... me lo merecía. Él no. Yo.―continuaba la voz. La rabia en sus palabras era palpable.―No lo entiendo. ¿Por qué el bastado debía tener toda la maldita suerte del mundo? ¿Dónde quedo yo, maldita sea? ¿Sólo debo conformarme mientras Blue disfruta de lo que alguna vez debió pertenecerme? ¿Por qué siempre tienes que ser relegado por ellos? Tiene toda la atención, la admiración, el reconocimiento. Yo sólo soy un reemplazo.―una figura humanoide emergía del barro. Conforme se irguió, el granizo fue limpiándolo.― ¿Por qué no aprovechan esta misión para largarse juntos a otro País? ¿Eh? Prometo no decir nada. Será el último favor que les haré como amigo.―se llevaba las manos a la cabeza jalando de sus cabellos, desesperado, atormentado. El nombre del sujeto asomó quedamente en los labios temblorosos de Setsuna: Sein. Y es que el shock no sólo venía de encontrarse con él, sino más bien de sus palabras, esa proposición se la había hecho la noche en que él trató de matar a Bjorn con una sobredosis, se habían quedado tatuadas a fuego en su memoria. Blue se colocó un paso delante Himekami, la mano en la katana, esperando el momento de desenvainar.―Bjorn, Bjorn, Bjorn ¡Es todo lo que te importa!

    En efecto, el cobrizo pegó un salto amplio saliendo del fango. En sus manos se formaron un par de armas de chakra con toda intención de atravesar al dúo de Raku. La habilidad del ronnin con las armas bastó para bloquear ambos ataques con un par de estocadas y, a la par, abrir la defensa de Sein para que los simbiontes le asestaran un golpe seco en la boca del estómago que lo mando a volar y en el viaje los mismo tentáculos apresaron sus extremidades. Blue entonces expulsó una nube de veneno por la boca, no quería herirlo, simplemente lograr que cayera en un genjutsu en un intento por tranquilizar la rabia asesina que lo acompañaba. Pero antes de que el gas pudiera alcanzarlo, Hunter desapareció en un destello de luz sorprendiendo a Bjorn.

    El desplazamiento había sido suficientemente rápido como para colocar a Sein entre Setsuna y Bjorn de un parpadeo. Momento que aprovechó para activar de inmediato la habilidad que le permite tapizar un campo de 20 metros con armas hechas de chakra, por lo que tanto Ikari como la kunoichi se vieron prontamente rodeados por toda clase de espadas y objetos filosos. Un sinnúmero de ellos. Era impresionante, nunca lo habían visto crear tantos. La cantidad era tal que su luz iluminó por momentos a través de la tormenta. Bjron chistó. Mierda. No saldrían a tiempo del campo de acción. Y sus simbiontes no aguantarían tamaño embate. Trató de gritar a Sein que se detuviera pero apenas separó los labios, notó la satisfacción en la cara de Hunter en cuanto éste cerró el puño y dejó que sus armas los atacaran al unísono.

    Entonces una sombra espectral atravesó la atmósfera ante la luz cegadora que las armas proporcionaban. Y la misma se frenó en frente de Sein, tomando de la garganta, levantándolo y estrujándolo hasta que su traquea se volvió pura carne molida y su sangre tiño el fango. Las armas desaparecieron en el mismo instante en el que Hunter quedó con la cabeza colgando. Azrael soltó por fin su cuello y dejó que su cuerpo cayera, hundiéndose en el lodo.

    ―¡No!―gritó Setsuna en cólera. Apesar de la diferencia de estaturas, tomó al ángel por el cuello de la ropa.―¿Qué acabas de hacer? Pensé que querías salvarlo también. O eres sólo un maldito traidor.―las cadenas brotaron de ella, sintió un odio incontrolable por el sujeto después de ver cómo masacraba a Sein sin ningún miramiento.
    ―No era el verdadero. Era sólo un alma residual.―explicó monótonamente el peliblanco.―Sein atravesó por cada uno de estos círculos y, al hacerlo, dejó parte de su esencia en el camino. Por la naturaleza del círculos, es obvio que lo que acaban de ver fue la envidia que sintió en vida.
    ―Pero sangre parece muy real.―rebatió Blue tomando una muestra con la punta de sus dedos.
    ―Aquí todo lo parece. Pero recuerden: todos ya están muertos.―se deshizo del agarre de la mujer apartando sus brazos como si Setsuna tuviera la fuerza de apenas un niño. Luego se dio media y continuó, no sin antes dedicarles un último mensaje en tono de advertencia:―si velven a separarse, morirán. También si vuelves a tocarme.―esto último lo dijo dedicándole una mirada a Himekami.

    Siguió avanzando sin importarle que los ninjas lo siguieran. Los puños de Setsuna estaban cerrado con fuerza. Blue tomó su mano para ayudarla a sobrellevar el maltrago y continuar.

    ―No confío en él.―le confesó Setsuna en voz baja.―Si hizo esto con un residuo, ¿como sabemos que no acabará con el verdadero?
    ―No podemos encontrarlo sin él. Debemos seguirlo hasta entonces. Los espectadores ven más que los jugadores.―recitó un viejo refrán samurái. Ambos continuaron.

    Sin embargo, a Blue todo aquello también le había afectado. Estaba claro que Sein sentía envidia de Bjorn y en parte se sentía culpable de su actuar situación, pese a que francamente le sorprendió descubrir que se sentía celoso de Bjorn, y no sólo porque Setsuna lo haya preferido, sino por aquello de la "admiración y la atención". Por lo que había recopilado acerca del general Ikari, no había supuesto que era el tipo de hombre a seguir. No pudo seguir pensando en ello porque el ángel abrió un nuevo portal, esta vez hacia el cuarto círculo.


    El minion rió por lo bajo, como un niño haciendo travesuras. El residuo de Sein no había resultado y todo porque Azrael había intervenido. Muy mal, con lo que le había costado localizarlo entre todas esas almas. No importaba, para su suerte los ninjas suelen conocer a mucha gente en el infierno. ¿A quién conocían Setsuna y Bjorn en el cuarto círculo? Escudriñó sus almas desde las sombras. ¡Aja! Un par de coincidencias. Unos gemelos. Henzo y Jutaro. Los guardaespaldas de Ryunosuke que en vida lo traicionaron por un poco de dinero. Avaros sin lugar a duda. Ahora sólo tenía que encontrarlos y organizar una linda reunión.


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  9. Yukii

    Yukii I hate my rhymes but hate everyone else's more. Diseñador Oficial

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    La luz estalló delante de ellos, contrastaba enormemente con las densas tinieblas del lugar y giraba a manera de vórtice, invitándolos a atravesarlo. Obviamente, el ángel caído fue el primero en cruzar seguido del par de ninjas que, a tientas, dieron unos cuantos pasos al frente para penetrar el halo brillante que los llevaría al siguiente piso. Una silueta escurridiza se filtró con ellos.

    Apenas fueron dos segundos y la estela luminosa se desvaneció luego de cumplir su labor de llevarlos al otro lado. El panorama no fue más alentador. El suelo era sólido y agrietado, de un insulso tono gris y lleno de polvo fino que se alborotaba al simple andar de sus pasos. Otra vez el cielo era semejante a un agujero negro, parecía que si saltaban demasiado alto éste podría succionarlos. El aire se volvía más irrespirable o quizás no era necesariamente el aire, pero sí la sensación opresora que aumentaba conforme más descendían por el infierno. Los ojos del albino iban al frente, sabía lo que sucedería a continuación, había transitado por ese paraje cientos de veces y no por nada el sitio comenzaba a estrecharse, de tal manera que ellos parecían hundirse y lo que una vez fueron rocas solitarias en el camino, se convertían en una especie de muros. Un efecto embudo. De pronto solo existía un solo camino, un único sendero recto que seguir hasta el final, en donde, supusieron, hallarían el siguiente portal. Conforme más se internaban las paredes iban creciendo, el evento les recordó a la guerra, cuando se vieron en la necesidad de atravesar la grieta en medio de la montaña. Algo no apto para claustrofóbicos. De pronto, ya no sabían si aquella era una recreación de la vivencia o si de verdad habían terminado internándose dentro de una formación rocosa. Azrael no decía nada, para variar.

    Es extraño no encontrarse con almas perdidas ―habló la mujer en tono de reclamo. De por sí la confianza en él nunca fue sólida y después del último evento en el círculo anterior, pendía de un hilo. El aludido no se detuvo pero hacía unos minutos se vio en la necesidad de extender la palma de su mano para formular una llama azulosa que les servía de iluminación. Un fuego extraño que danzaba y bañaba las cercanías de una luz halógena y fría, lo suficiente para no tropezar o caer en algún agujero.

    Ya las verás. No falta mucho para que los encontremos. ―Contestó sin mucho interés. No se trataba de un tour vacacional como para tener que explicar las diferencias entre cada zona. Allá arriba las personas se comportaban de maneras distintas, peculiares; algunas podían fingir ser buenas y llevar un iracundo demonio en el corazón; otras asemejaban ser terribles pero que nunca cometieron un pecado en contra de alguien que no fuese sí mismo. Entonces, sería insípido pensar que el infierno era simplemente una parrilla para las almas perdidas. No, el bien y mal eran asuntos complejos, más de lo que una ramplona mente humana podía comprender. Por supuesto, él no tenía por qué darles los pormenores. Como por ejemplo, el hecho de que sus almas estaban más inclinadas a terminar allí que en el paraíso y que si morían en la búsqueda del desdichado de Sein, bueno… acabarían convirtiéndose en habitantes.

    Estaban en el círculo de la avaricia y por eso mismo allí no había nada. El paraje era sencillo y seco, grisáceo y triste. Actualmente, cerrado en visión de túnel. ¿Y qué era la avaricia sino el deseo desesperado y enfermizo de poseerlo todo? Un tormento seguro para quien en vida luchó por tener las manos llenas y que, al morir, descubrir que no se llevaba nada. La peligrosidad del viaje aumentaba conforme bajaban y si no estaban alertas, sus almas podrían ser atrapadas por algún avaro habilidoso. Pronto descubrirían el motivo. Allí cualquier cosa era coleccionable. La necesidad de poseer era imperiosa, de tal forma que hasta las rocas llegaban a convertirse en su más preciada posesión, aún el polvo que podían juntar con la punta de los dedos. Y qué decir si de pronto aparecían un par de almas nuevas. El ángel llegó a pensar que no sería mala idea deshacerse de ellos.

    Los pies de Azrael finalmente se detuvieron y por la luz que emanaba de él era posible apreciar que el túnel había terminado y que un amplio campo se extendía delante. Había sido como transitar por un embudo desde la parte angosta hasta la ancha. Por bastos metros se abría paso una llanura extensa donde una vez más, predominaba el gris. Era como verlo todo a través de un filtro en escala de grises. La enorme distancia plana estaba ocupada por habitantes innumerables. Almas opacas que, semejante a un ejército bien coordinado, se mantenía agachado con la espalda doblaba para mantener la vista en el suelo y juntar polvo y rocas. Los dedos agrietados raspaban el suelo incansablemente para provocar surcos y extraer su único tesoro. Uñas desgastadas, la piel dura y cascaruda, la posición miserable de siempre mirar al piso y la sensación de nunca tener suficiente. Por toda la eternidad.

    No hagan ruido ―aconsejó el albino. La imagen era impresionante. Centenares de almas secas dispuestas en un campo interminable. Les recordó a un sembradío se arroz en plena cosecha. ―Ataquen solo si es necesario. ―Pero apenas terminó de hablar, uno de los condenados elevó la mirada. Aunque más que verlos, parecía haber podido olfatear la presencia de materiales nuevos. Parpadeó un par de veces y observó a los recién llegados para constatar que no formaban parte del paisaje, no pasaron ni dos segundos para que, lanzando un gruñido, fuese tras ellos. Se trataba de un hombre de barba abundante y cabello rizado, sería imposible deducir el color puesto que allí todo era gris. Cual mono alborotado, se acercó a ellos desesperado, sus ojos estaban clavados en la sortija que colgaba del cuello de la pelirroja. No pasó mucho para que sus gruñidos alertaran a los demás. De pronto ya no era uno, sino un centenar el que se movilizaba. Con todo, muchos de ellos ni siquiera se inmutaron, parecidos a vacas resignadas a pastar. ―Tsk, mátenlos ―ordenó el ángel caído. Fue iluso de su parte pensar que no los descubrirían con un poco de sigilo. En realidad, la mayoría de las almas se trataba de gente normal pero que, dada la multitud existente, era de temer. Azrael no se alarmó demasiado, sabía que las almas más viejas, aquellas que llevaban más de un año muertas ya no tenían la misma energía que las recién llegadas como para lanzarse a la batalla. Desafortunadamente, la gente se moría todo el tiempo y los postreros reemplazaban a los primeros. Unió sus manos y de ellas emergió una esfera oscura que no dudó en lanzar contra la multitud, ésta se dilató duplicando su diámetro en el viaje de unos cuantos metros y después estalló violentamente. Los cuerpos alcanzaron fueron despedazados, los más cercanos se convirtieron en cenizas instantáneamente.

    Los que no murieron, extasiados por los miembros esparcidos, se abalanzaron a la rapiña sin saber que tarde o temprano, terminarían volviéndose polvo. El remanente que mantenía la atención en los ninja no se rindió; los kunais, la espada, el anillo, todo lucía brillante. Incluso las carnes de los intrusos. Luego, apareció una lluvia de piedras, al inicio creyeron que se trataba de un doton rango B dada la densidad del ataque, pero pronto comprendieron que provenía de los muertos en su desesperación por matarlos. Era un desenfrene. Mientras unos arrojaban sus rocas, otros se escurrían por atraparlas para quedarse con ellas. Blue evocó a sus parásitos, creando una masa endurecida sobre su brazo a forma de escudo para protegerse junto con Setsuna de los proyectiles. A momentos, la mujer se asomaba para escupir llamas de fuego que calcinaran a sus agresores, haciendo en conjunto un avance complicado. Azrael provocaba explosiones devastadoras que hacía saltar pedazos de carne secos para distraer al gentío y evitar que todos fuesen sobre ellos. Aun así los números eran apabullantes. Unos arrojaban, otros morían, otra parte levantaba las sobras, atacaban o quedaban inmóviles a falta de energía. Las voces se mezclaban y aunque no decían nada, creaban una agónica rapsodia de terror.

    Entonces dos siluetas hicieron acto de presencia, eran enormes, voluminosas y resaltaban del resto. Parecían haberse abierto paso a la fuerza, puesto que rápidamente pudieron posicionarse delante de los jounin, a Azrael ni siquiera lo vieron. Blue percibió un golpe macizo sobre su escudo, de tal forma que tuvo que echar el cuerpo hacia atrás para soportarlo, cuando el rostro de la mujer se asomó, apenas y pudo creerlo. Se trataba de los gemelos, guardianes de Ryunosuke, el político. Los mismos que lo habían traicionado por unas cuantas monedas y por culpa de los cuales casi y no se fundaba la aldea mixta. A Esdesu no le quedó más que emerger de la defensa mientras realizaba sellos de manos, Blue no tardó en percatarse de que el problema de complicaba pero jamás esperó hallar a los grandulones.

    Qué sorpresa tan poco agradable.

    Para ti ―completó el calvo, lanzando un golpazo contra el de hebras azules. Allí no tenían nada, ni sus armas, ni su chakra completo, pero sí su fuerza, una que se exacerbaba por la sed de venganza. Habían estado tan cerca de lograr su cometido y cobrar una fortuna, pero aquellos dos desgraciados intervinieron en sus planes. Ikari interpuso su brazo reforzado por la masa negra sin poder evitar que toda su humanidad temblara por el impacto. Azrael los miró de reojo, esas almas eran recientes y por lo tanto conservaban cierta fortaleza, sin embargo no podía ayudarles porque tenía que encargarse de la lluvia de piedras. Un soplido frío emergió de sus labios para detener los proyectiles antes de volver a estallarlos en mil pedazos. Lo peor era que mientras los jounin no se deshicieran de sus contrincantes, no podrían avanzar ni un paso. Desgraciadamente los condenados podrían mantenerlos allí todo un día si se lo proponían. La diestra del ronin se afiló con una punta alargada que deslizó célere para traspasar el cuerpo del gemelo, pero fue evadida. ―Me las vas a pagar, maldito. Tú y esa zorra ―bramó y después corrió tras él tal como lo haría un toro. Los simbiontes brotaron a los costados del cuerpo del yonki para fungir como extremidades extra que buscaron empalarlo, pero para sorpresa del visitante, el sujeto aún podía teletransportarse, así que logró escurrirse hasta colarse en su defensa. Cerró el puño con rabia, sus pupilas temblaron excitadas y depositó un severo golpe en el cuerpo del ninja. Blue fue propulsado hacia atrás al mismo tiempo en que el aire salía de sus pulmones por la fuerza en una sola exhalación. Su cuerpo barrió el campo y rodó, llevándose y chocando con varios de los condenados en el acto hasta que quedó tendido en el piso boca abajo. Mierda. Tosió un par de veces hasta que escupió sangre. Los seres a su alrededor se le acercaron, primero curiosos y después dispuestos a quitarle todo, de tal forma que no repararían en despedazarlo para repartirlo.

    Setsuna miró con horror cómo Blue esa separado y aunque le hubiese gustado ir corriendo inmediatamente por él, aún tenía que terminar con su oponente. Un enorme zorro de fuego fue invocado en campo abierto cuyo primer acto fue soltar una de sus colas ardientes que se ganó el gemido de los condenados al errar al atacar al gemelo. Las cadenas brotaron de la mano izquierda siendo propulsadas con fuerza y lograron tomar del tobillo a su oponente para frenarlo, pero como en el episodio anterior en el castillo, el sujeto pudo hundirse en la solidez del suelo para desaparecer de la vista de la mujer. Volteó para todos lados, al mismo tiempo también debía estar al pendiente de los condenados que pugnaban por acercarse, soltando un par de golpes y claro, no olvidar a Blue. Cuando no le miró por ningún lado, decidió acudir en ayuda del peliazul pero dos manos emergentes del suelo detuvieron su avance. A continuación, se asomó la cabeza calva del sujeto cuyo rostro dibujaba una sonrisa lasciva. Hizo sellos para electrocutarlo allí mismo, pero lejos de esconderse nuevamente como ella esperaba, el tipo emergió intempestivamente, estrellando su cabeza contra la cara de Esdesu. Ella se fue para atrás inevitablemente sujetándose la nariz y la boca, de las cuales comenzó a emanar sangre. Por poco y hubo caído de espaldas.

    Tú me mataste ¿Lo recuerdas? Me enviaste a este lugar. ―siseó con odio ―déjame devolverte el favor ―alargó dando zancadas para tomarla del cuello y estamparla contra el suelo. La kunoichi apretó los dientes, solo percibió el duro golpe sobre su cabeza y la presión sobre su tráquea. Joder, no podía morir allí. Y no a manos de un muerto repugnante.

    Katon: Kaseigan Myaku.

    De sus poros salió fuego, provocando una oleada de llamas que no solamente lo obligó a soltarla, sino que le hizo acreedor de quemaduras dolorosas dada la cercanía. Emitió un grito y se alejó, su mano derecha estaba muy dañada, pero no lo detendría. Por supuesto que no. Fue la siguiente cola del zorro lo que terminó de encenderlo desde sus espaldas. Setsuna giró el cuerpo para intentar levantarse y es que el resto de los avaros comenzaba a cerrarse en círculo alrededor de ella.

    Bjorn ―murmuró. Pero entonces varias siluetas salieron despedidas hacia arriba víctimas de una poderosa corriente de aire que al inicio pareció como un soplo, pero que después tomó la forma de cuatro dragones enormes que giraron y que no solo se llevaron a decenas de condenados, sino al gemelo restante. El efecto era semejante al de un huracán furioso sobre un área de 50 metros, así que varios fueron levantados y arrastrados. El ronin preparó su espada y al girar de los vientos bajo su control, el filo tuvo un feliz encuentro con el cuerpo de su oponente, desgarrándole la garganta. Al mismo tiempo, el despejar del camino sirvió para que pudieran atravesar el campo de una maldita vez y tener acceso al siguiente círculo. Pues incluso a Azrael se le veía fastidiado por tener que lidiar con la basura. Los jounin apenas se dedicaron una mirada al unirse, la sangre como señal de un encuentro con su pasado cercano ¿Qué les depararía el infierno más adelante?​


    Nero.Nero.
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  10. Autor
    Krause

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    Cayó exhausta, con las manos rojas y la respiración entrecortada. Había utilizado ya la mayor parte de sus reservas de chakra; siendo optimista, le quedaban al menos un 8% de energías. Por puro milagro no murió tratando de detener el estado de deterioro de su hijo, pues cualquier otro ser humano en sus condiciones hubiera fallecido usando de forma tan “irresponsable” su chakra. Antes de que la matriarca cayera al frío piso de mármol, unas manos enguantadas la sostuvieron; Rangu no perdió ni un segundo y ordenó que la mujer fuera entubada y estabilizada, pues en caso de no actuar de forma rápida era muy posible que muriera. Sin embargo, el médico especificó también que quería que la matriarca permaneciera en una habitación adyacente a la del general. Por respeto más que nada; no tenía el corazón para negarle a la mujer estar cerca de su moribundo hijo.


    Cuando los enfermeros se llevaron a Katsumi, los ojos de Rangu se enfocaron en la anatomía del cobrizo. Las manchas negras que antes habían surcado su cuerpo a una velocidad lenta, se desataron y comenzaron a devorar todo espacio sano de piel, tiñéndolo de negro, como si la carne estuviera podrida o infectada. Aunando a ello, unos extraños tatuajes comenzaron a hacerse presentes en la parte izquierda de Sein, los cuales destilaban una luz morada cada vez más potente. ¿Qué diablos era todo eso? ¿Qué estaba pasando? Todos sus años siendo ninja médico no lo habían preparado para eso. Para empeorar aún más la situación, Kouhei comenzó a toser sangre y sus parpados comenzaron a colorearse de un azul fantasmal. Todo su cuerpo convulsionó en la cama, como si estuviera siendo poseído por algún ente demoniaco. Oh, si tan solo Rangu supiera que, en efecto, el cuerpo terrenal de Sein estaba siendo usado como un portal hacia el mundo terrenal.


    -¡Tráiganme mas morfina, y manden llamar a otros enfermeros!-Exclamó el azabache, juntando chakra en sus manos para posarlas en el corazón y pulmones, tratando de evitar que el muchacho siguiera tosiendo aquel líquido carmín vital. No obstante, no era un iluso; sabía que él sólo no podía mantener vivo por mucho tiempo a Sein. Vio de reojo el reloj; ocho horas habían transcurrido ya. Quedaban cuatro.


    -Ya vienen.-Susurró de manera casi inentendible el varón, con un hilo de sangre escurriéndole por la comisura de los labios.-Déjenme morir.-Pidió como último deseo. No quería ser pesimista, pero dudaba que Setsuna y Bjorn llegaran a tiempo rescatar su alma, pues el tiempo no les estaba jugando nada a favor. A pesar de que gran parte de su esencia se quedó en el limbo, en sus últimos alientos podía sentir una conexión sobrenatural con su parte arrancada. Un escalofrío le recorrió la columna vertebral. Aquello no podía ser nada bueno.


    […]


    Meció un poco el vino en su copa, rehusándose a tomarse el brebaje y por el contrario verlo como si fuera la cosa más interesante del mundo. A través del cristal veía como la anciana era retenida por sus guardias y torturada de las formas más crueles y sádicas posibles. Quería saber la ubicación de los intrusos, quería que abriera otro portal para él ir y acabarlos con sus propias manos. Hacer trozos sus almas y obligarlas a que vivieran para siempre en Sodoma & Gomorra, a sus órdenes. Claro, ahora veía aquello un poco imposible dado el plan que tenía preparado; pero en su estado de hibridación actual era mucho más poderoso que ellos dos –no que Azazel-, así que algo se le ocurriría para dejarlos vagando en los confines del olvido.


    -Suficiente, está claro que no nos dirá nada.-Aseveró el Jounin con voz autoritaria y grave.-Déjenla y comiencen los preparativos finales para la ascensión.-Zanjó con casi con desprecio. Quería escupirle a la anciana en su cara y pisotearle las costillas, sólo para sentirse un poco mejor consigo mismo. Sin embargo, no tenía tiempo de mostrar esos desplantes infantiles. No era dignos signos de su puesto como Raikage.-Al final, yo gano.


    -Me gusta que pienses eso.-Dijo la arrugada mujer, siendo aquella oración la primera que decía en horas.-¿Tanto te odias cómo para hacer lo que estás haciendo? Porque no lo lograrás. El mundo aún no está listo para la catástrofe.-Agregó la bruja con una sonrisa amplia, mostrando de forma grotesca como algunos de sus dientes estaban rotos, algunas partes desdentadas y la sangre era lo que mayoritariamente cubría su boca. Más que hablar, parecía balbucear y escupir.-Y aunque el mundo estuviera listo para ello, no te dejaría que me quitaras mi entretención tan fácil.


    El cobrizo levantó una ceja, incrédulo. ¿Esa vieja lo estaba amenazando? Por dios, él era más fuerte que ella por mucho. Si quería podía destruirla con sólo la palma de su mano, sus palabras no eran más que un montón de escupitajos sanguinolentos y sin importancia. Era ya demasiado tarde para que los “campeones” de la bruja recuperaran su alma, lo sintió en lo más profundo de su ser. Poco faltaba para que su “yo” real fuera muerto y corrompido.


    -Deja de decir sandeces.-Tajó, dándole la espalda y dirigiéndose hacia la explanada de su “castillo”. Debía anunciar las buenas nuevas a todos sus súbditos y perder el tiempo con esa vieja sólo lo retrasaba aún más. Se acomodó el cabello.-Tus servicios para este reino ya no son necesarios. Serás ejecutada una vez lleguemos a la superficie.


    Y con eso se marchó, dejando a la bruja tirada y manchado de sangre el inmaculado piso de mármol.


    […]


    -Esto me está jodiendo demasiado.-Dijo Azrael mientras seguía tratando de quitarse a las almas de encima. Eran demasiadas. Y si bien estaba consciente de que los ninjas podían encargarse del resto de ellas, éstas parecían insaciables. Como buenos avaros, no estarían saciados hasta poseer a Setsuna y Bjorn entre su baúl de recuerdos vacío. Como premio extra él también estaba incluido.


    Con un salto poderoso se dirigió hacia los shinobis, siendo golpeando por una brisa en la cara al ver como Blue se deshacía de los cuerpos con uno de sus jutsus. Aquel círculo se tornó mucho más complicado de lo que alguna vez pensó; tomó a Setsuna del cuello de su ropa y extendió una de sus manos para hacer lo mismo con el ex samurái. Una vez los tuvo afianzados, extendió sus alas y se elevó por los aires para evitar el montón de almas putrefactas que los estaban esperando. Por la conexión que tenía Sein con él gracias a sus tatuajes, estaba consciente de que el tiempo que les quedaba era mínimo.


    -Agárrate de mi cuello.-Le dijo a Setsuna mientras se la echaba a la espalda cual saco de papas. La kunoichi obedeció a regañadientes, más que nada porque sabía de que en caso de no obedecer, un montón de almas hambrientas la esperaban ahí abajo. Una vez Azrael tuvo una de sus manos libres, se impulsó con sus alas hacia el final del cuarto círculo, abriendo segundos antes de aterrizar el portal que los llevaría más abajo. Un círculo de color azul se abrió justo delante de ellos y el ángel caído lo atravesó con rapidez, cerrándolo después de forma casi instantánea para evitar que las codiciosas almas pasaran hacia el otro lado.


    -¿Qué son esas marcas que brillan en tu mano?-Preguntó Bjorn al ver como la diestra de Azrael parecía tintinear con un brillo azuloso, tenue. El ángel chistó, ocultando su mano detrás de su espalda en un mero acto reflejo. No tenían que saber que era la conexión que compartía con su compañero.


    -Nada de su incumbencia.-Soltó, arisco. Por primera vez Setsuna lo vio reflejar una emoción en ese rostro ilegible.-Lo único que tienen que saber es que se nos acaba el tiempo.


    YukiiYukii Nero.Nero.
     
  11. Yukii

    Yukii I hate my rhymes but hate everyone else's more. Diseñador Oficial

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    Los pies del ángel tocaron suelo pedregoso tras haber atravesado el portal que los llevó al quinto círculo del infierno. No pasaron ni dos segundos para que los visitantes se viesen abrumados por el ambiente, el calor allí era insoportable y es que hasta ese momento notaron la enorme laguna que atravesaba el paraje, aunque tal vez era un río puesto que no veían su fin, solo se apreciaba que se extendía horizontalmente. Su color era característico del fango pero despedía un olor cuya putrefacción era anormal. Eso no era todo, de él también parecía emanar ese calor. Burbujeaba. Daba la impresión de que las “aguas” tenían su nacimiento en el fondo del infierno, y por medio de sus corrientes extraía y paseaba los residuos más oscuros y podridos del averno por todo el paraje. ¿La población? Almas grises y marchitas que se tendían en un interminable desconsuelo. Eran tantos que simulaban una alfombra de mugre traslúcida cubriendo el suelo y que, al unísono, emitían un gemido tranquilo, apagado, no formado por una reverberación de sus cuerdas bucales, sino hechos de dolor. Allí no existían gritos de dolor ni pedidos de auxilio, solo una resignación callada al sufrimiento, uno que desgastaba y consumía los huesos. La depresión más absoluta. Muchas de esas almas ya no tenían sus ojos, eran habitantes antiguos, pero aún al mirar a través de sus cuencas vacías era posible hundirse en su mar de tristeza. Más allá y cercanos a la orilla de las aguas, figuras alebrestadas avanzaban rápido de lado a lado, y en ocasiones, fundiéndose en lo que parecía una pelea.

    Laguna Estigia, el lugar de los iracundos y los tristes―repasó el albino hablando para sí mismo. Hasta entonces su rostro pareció relajarse un poco, aliviado. ―Muévanse, hay que apresurarse para llegar a las aguas. Una vez allí les diré qué hacer. El par de jounin sudaba, deseando no tener que respirar por la pestilencia. Maltrechos luego del círculo anterior, se preguntaron si también tendrían que combatir contra la innumerable multitud, aunque a ciencia cierta parecían no tener ni energías para levantarse. Azrael avanzó sin reparo, no había camino, tenían que caminar a través de la alfombra de almas en pena y rozar su dolor, buscando no ensuciarse de él. ―Por cierto, no los miren a los ojos ―aconsejó sin dar mayor detalle. Alargó la pierna derecha y logró encontrar un espacio vacío, apenas del tamaño de un pie; luego repitió el acto con la izquierda, avanzando así lentamente como si de un juego se tratase. El evento requería su propia parsimonia. En silencio. Setsuna le siguió y después Blue. El trayecto aquel poseía una longitud de un kilómetro, por lo que llevaría su tiempo hasta llegar a la orilla donde revoloteaba una estampida de hombres que, conforme se fueron acercando, comprobaron que poseían piel rojiza.

    Una gota de sudor resbaló por la sien de la pelirroja. Tenía calor. Su paciencia no estaría a punto de estallar si tan solo el maldito Azrael les diese más respuestas. El sujeto solo esperaba que ellos escucharan y obedecieran. Aprovechando el silencio, pues aún parecía imprudente irrumpir en la melodía de lamentos, comenzó a pensar. El tiempo allí se alargaba, no tenía forma y el espacio tampoco, no había puertas, solo portales. Entonces, no tenía manera de calcular las horas que estaban gastando allí, quizás llevaban días y no lo sabían. ¿Qué les aseguraba que Sein no había muerto ya? No. No lo sentía muerto. Aún estaba vivo. En algún lugar. Continuó avanzando y en el cuidado de posicionar sus pies en los espacios reducidos, alcanzó a mirar que una mano se movía con lentitud. Cualquiera pensaría que la persona estaba agonizando, pero lo cierto era que ya estaban muertos. Setsuna movió la cabeza, curiosa por aquel que buscaba desplazarse a la velocidad de un caracol. Se sorprendió cuando halló en él una cara familiar. Ese rostro. Era el sujeto, era el ninja que había matado para salvar a Bjorn. Sí, el mismo que le rogó ayuda, el que creyó ver en ella la salvación. A pesar del lánguido gris que coloreaba a todas las almas, podía adivinar las facciones y la imagen original de su víctima. Un preso de la tristeza y ahora de la eternidad. Esdesu se detuvo de improviso, mirándole y conforme atendía al reconocimiento se sintió sumergida en una densa negrura que la absorbió de repente, como abstrayéndola de golpe, al mismo tiempo sus piernas flaquearon pero no fue capaz de notarlo, fue Ikari quien alargó el brazo para evitar que cayera. Entonces un rayo de luz atravesó la distancia iluminándolos a ambos, un resplandor semejante a un pequeño cometa cuya estela pasó rozando sus cabellos. ¿Había fallado? Los miel del yonki apuntaron amenazadoramente hacia el ángel ¿Acaso buscaba matarlos? El destello hizo despertar a Setsuna, devolviéndola a su realidad. Respingó y tardó un par de segundos en recordar que estaba en el infierno, pero ¿Qué era lo que había visto?

    El olor a quemado hizo que el samurái volteara a sus espaldas, si aquello no había sido un intento para matarlos entonces ¿Qué? Más allá, y habiendo creado un espacio vacío a causa de su ataque, el cuerpecillo calcinado. El minion que los había estado siguiendo desde hacía rato. ¿En serio el desgraciado creyó que no lo había percibido? La llamada Reina del infierno lo estaba subestimando y eso comenzaba a serle ofensivo.

    Les dije que no los miraran a los ojos. ―Sentenció y dio un salto amplio que lo llevó a una zona libre, al fin. Pero también allí empezaba el área de los iracundos. Seres encorvados, semejantes a simios. Todos desnudos. De sus bocas escurría saliva y espuma. Se empujaban unos a otros, peleaban y se molían a golpes. Los ojos de aquellos también estaban inyectados en sangre, como posesos de una rabia que amenazaba con estallárselos en cualquier momento. Llegado a ese punto, Azrael no tuvo más que extender la mano para que las marcas volvieran a dibujarse y hacer emanar una corriente de energía que fácilmente despedazó a los furiosos que pugnaron por acercarse y despejar el camino. También como una forma de matar el tiempo mientras esperaba a los jounin. Apenas los percibió pisándoles los talones, evocó otra corriente de chakra que disparada en línea recta, formó un sendero hasta las aguas. Corrió y ellos hicieron lo mismo. De verdad que el infierno era un sitio difícil de entender ¿Por qué podía matar a unos y a otros no? ¿Acaso no hubiese sido más fácil hacer lo mismo con los depresivos y ahorrar tiempo para salvar a Sein? Un rugido brotó. Al inicio creyeron que provenía de la tierra, pero cuando se acercaron a las corrientes fue evidente que algo se escondía en ellas. Fue cuestión de segundos para que unos cuernos salieran de la superficie y después revelaran una serpiente cuyos dientes recordaban a los de un perro enrabietado. El cuerpo alargado y vistoso brotó, elevándose por varios metros. Abriendo sus fauces, expulsó un chorro líquido que fue repelido por una cobertura que el ángel creó, como cuando se usa un paraguas para cubrirse de un chorro de agua. Las salpicaduras alcanzaron a los simios, corroyéndolos. Humo y gemidos. Olor a carne pestilente. ―¡Sujétense! ―alzó la voz por primera vez, extendiendo una mano hacia atrás para que Setsuna la tomara, ella hizo lo mismo y Blue tomó la suya.

    Percibieron un jalón. Azrael había realizado un salto impresionante que los posicionó sobre las aguas, a un costado de la serpiente, a la cual le había arrojado una lanza que emergió de su boca. Sí, el albino era toda una caja de sorpresas sorprendentes. No hizo falta que les dijera que aguardaran la respiración, apenas y les dio tiempo de hacerlo antes de verse inmersos en las aguas del lago Estigia. No supieron si morirían, puesto que el susodicho burbujeaba y despedía calor. Vaya manera de morir: hervidos. Pero cuando fueron sumergidos el interior era distinto. Viscoso. Oscuro y frío. El cuerpo de Azrael los llevó hacia abajo, sumiéndolos en una densa oscuridad que pugnó por oprimirlos de tal forma que el aire de sus pulmones tuvo que salir por la fuerza. Cerraron los ojos. Era como licuarse. La situación duró unos treinta segundos pero para ellos fue una eternidad de dolor en la que, el agarre de sus manos por poco quedaba reducida a carne molida. ¿Sensaciones? ¿Literal? Quién sabe. En realidad se perdieron parte del asunto al no poder ver nada, pero en seguida pasaron a unas aguas mucho más líquidas. Era como haber sido víctimas de una osmosis. El impulso natural fue nadar hacia arriba apenas se pudieron mover, libres de la opresión. Se soltaron. Primero el albino, después Blue. Echó el rostro hacia atrás en un intento por acaparar la mayor cantidad de aire posible, sus músculos lo reclamaban, todo su cuerpo. Setsuna apreció en seguida. No lo notaron, pero la escena fue grotesca. Las gotas que escurrían de sus cabellos y rostro no era otra más que sangre burbujeantes, sangre fresca. Un río de sangre.

    ¿Pero qué…? ―el ronin sacó la mano, percatándose de lo ensangrentada que estaba. Y no, no estaba herido. Todo el lugar era sangre, estaban sumergidos en sangre.

    Río Flegetonte. El séptimo círculo del infierno. Usé un portal a través de ambos mantos líquidos para ahorrarnos el camino.―confesó― Francamente creí que no sobrevivirían, pero era necesario.

    Sein está muerto ¿Verdad? ―inquirió Samsara.

    Algo así.

    El trío comenzó a nadar hacia la orilla, en donde les esperaba compañía. Un grupo de minotauros les apuntaba con el arco. La verdadera batalla por el alma de Sein estaba por comenzar.​

    Nero.Nero.
    KrauseKrause
    Terminen yaa!
     
  12. Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

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    Había sido repugnante tener que nadar a través de litros y litros de sangre espesa. Setsuna, no bien llegó a la orilla, apenas tuvo fuerzas para detener sus arcadas y esquivar la primera fecha de los minotauros al mismo tiempo. Para Blue no resultó más fácil, se sacudió la ropa con desesperación como si de verdad creyera que de ese modo podía deshacerse de toda la sangre que manchaba su cuerpo.

    Todo era de un rojo intenso hasta donde alcanzaba la vista. Y el fuego estaba presente todo el tiempo, llamas que se alimentaban de la nada, repartidas por las formaciones rocosas de arena rojiza, teñida seguramente de la misma sangre del rio.

    La lluvia de flechas no hizo más que intensificarse hacer tal punto que el ángel caído tuvo que lanzar un ataque hacia los minotauros para detener su ataque. Pero por cada uno de ellos que despedido en el aire, otros más emergían desde quién sabe dónde. Los jounin escaparon gracias a un escudo de biomasa que no tardó en ser destruido, aunque al menos ya se encontraban bajo el resguardo de una especie de bosque seco, los árboles dibujaban formas retorcidas y en sus ramas no se asomaba ni una hoja, pero por lo menos bastaban como barrera natural en contra de las flechas. Blue quiso recargar la espalda en uno de ellos, sentía que con cada paso el infierno se hacía con más y más de su fuerza vital, pero apenas tocó el tronco con la espalda, sintió cómo este se movió. Alertado, el ronin respingó y giró sobre sus talones. Himekami señaló hacia lo alto del árbol. Una cara humana emergía de la corteza.

    ―Es un condenado. Cada árbol lo es.―concluyó la kunoichi. Era cierto, cada tronco que los rodeaba tenía atrapado en su interior a un hombre o mujer, juzgado por algún pecado que no supieron identificar. Pero no pudieron permanecer por más tiempo ahí porque las flechas fueron de pronto reemplazado por bolas de fuego que caían del cielo como balas de cañón, destrozando las ramas de los árboles y haciéndolos gemir de dolor.

    Los ninjas se vieron obligados a correr hasta encontrar resguardo tras una formación rocosa, lo único en ese paisaje que parecía no contener ningún tormento eterno. El ángel no tardó en alcanzarlos.

    ― ¿Dónde está Sein? ―Blue tuvo que gritar para hacerse oír pues en ese círculo el ruido era ensordecedor. El sonido del cauce del ruido se entremezclaba con las voces de condenados que no sólo gemían de dolor, también bramaban de rabia. Los minotauros bufaban exaltados. Y por todos lados se escuchaban explosiones aleatorias. Era el más agitado de los círculos que habían pisado hasta entonces.
    ― En un lugar donde no podemos acceder. ―se limitó a responder Azrael. De su mano entonces brotó un haz de luz que pronto tomó la forma de una daga, de alguna forma recordaba a las espadas de chakra que Sein producía aunque claramente no eran la misma cosa. Estiró su otra mano hacia Himekami. Ella lo miró extrañada. ―Tu mano. Dame tu mano.

    Una bola de fuego impactó de espaldas al ángel en cuanto terminó de decir aquello. El suelo entero se cimbró y los ninjas tuvieron que cubrirse para no ser víctimas de los escombros que salieron volando. Pero el albino no se movió un centímetro, parecía como para él apenas hubiera sido una brisa que le acarició los cabellos.

    ―Rápido. ―apremió el ángel aunque su tono de voz era más bien monótono.
    ― ¿Qué vas a hacer? ―inquirió la kunoichi procurando que su voz se alzara sobre el resto del bullicio. Todo aquello parecía un campo de batalla. Echó un vistazo hacia atrás, Blue tuvo un encuentro sorpresivo con uno de los minotauros, pero se defendió clavándole la katana en las costillas, eran fuertes pero no rápidos El minotauro bramó y lanzó un par de golpes a la humanidad de Ikari que éste esquivó con relativa facilidad. Setsuna quiso ir a auxiliarlo pero el de cabello blanco la detuvo en seco tomándola del antebrazo. Ella quiso zafarse, sin lograrlo. ―Suéltame. ―su mirada se clavó en la de Azazel. Estaba cansada de sus misterios.
    ―Necesito tu sangre. ―otra respuesta lacónica que tampoco esperó el consentimiento de la mujer. El ángel simplemente le giró el abrazo haciendo que su muñeca quedara hacia arriba. La daga luminosa apuntó hacia las venas de la mujer, iba a abrirle un corte profundo en una zona muy peligrosa. Como defensa, Setsuna sacó su chakram e intentó clavarlo en el cuello del varón, pero el aro, no bien estuvo a milímetros de la piel de Yamato, salió volando como despedido por alguna fuerza invisible, lo que le dio al ángel vía libre para poder clavar su draga en las muñecas de Himekami.

    La punta de la daga de Azrael tocó piel, pero no pudo continuar cortando porque la mano de Blue detuvo la del misterioso aliado de Sein y la levantó separándolo de Himekami.

    ― ¿Quieres sangre? Toma la mía. ―le propuso Ikari. En el brazo del ronnin se apreciaba un rasguño, factura de la reciente pelea con el minotauro, aunque su sangre se mezclaba con la que ya lo manchaba desde que salieron del río. A pesar de que aplicaba toda su fuerza sobre el brazo del albino, lo cierto es que a este sólo le hacía falta querer para moverse con toda libertad.
    ― No servirá. Para atraerlo es necesario la de ella. Si quieren ver a Sein, así debe ser.
    ―Mataste el residuo de Sein sin titubear y no pareces tener ningún interés en trabajar con nosotros. ¿Por qué confiaríamos en ti? ―escupió Setsuna.
    ―Porque de quererlos muertos, los habría abandonado muchos niveles atrás. Pero en algo tienes razón. Nunca busqué colaborar con ustedes. Esta es la única razón por la que los arrastré hasta acá.―volvió a tomar el brazo de la mujer con una velocidad pasmosa y lanzó la estocada con la misma daga lumínica. Por suerte, los tentáculos de Bjorn fueron lo suficientemente rápidos para envolverse en la diestra del ángel y echarlo hacia atrás con todas sus fuerzas. Mientras los simbiontes jalabn, Blue aprovechó para ponerle la katana al cuello a manera de amenaza.
    ―No.―tajó el jounin.
    ―Yo no hice nada. Fue ella misma.―Ikari casi podía jurar que Azrael le sonrió al decir aquello. Miró prontamente hacia Setsuna, sus ojos se abrieron de par en par.

    Setsuna también se miró a sí misma, más concrétamente hacia su brazo, sólo para descubrir horrorizada que ella misma sostenía la daga de luz contra su muñeca y había hecho un corte vertical. Instantáneamente soltó el arma y se llevó la mano a la herida, intentando hacer presión para disminuir la hemorragia que pronto comenzó a ser severa. Le había aplicado un genjutsu tan fuerte que ni siquiera supo cuándo empezó la ilusión. No había conocido a nadie con habilidades semejante, ni siquiera ella que se jactaba de sus habilidades en el control mental hubiera podido hacerlo mejor.

    Blue soltó al albina y se acercó apresurado hacia Himekami, arrancó un buen pedazo de tela de sus ropas con la esperanza de que sirviera de torniquete. Sin embargo, antes de que pudiera enredarlo entorno a la herida, el suelo bajo los pies dela pelirroja se cuarteó y de ella emergieron unas ramas, iguales a las del bosque eco, que comenzaron a reptar por las piernas de la mujer, pugnando por invadirla. Blue chasqueó los dientes. Trato de cortarlos con su katana pero seguían saliendo, sin descanso. Setsuna también se defendía con sus cadenas, no obstante, su piel comenzaba a tornarse pálida. No le costó comprender que el castigo de los árboles estaba destinado a los suicidas, Azrael la había engañado.

    ―B-Bjorn.―las fuerzas le abandonaban, no podía seguir peleando contra las ramas, tuvo que sostenerse del hombro del samurái para no caer. El cielo sobre sus cabezas comenzó a tronar, como si de una tormenta se tratara. Un vórtice comenzaba a formarse.
    ―Quédate conmigo. Lo arreglaremos. Sólo no te rindas.―Blue luchaba con todas sus fuerzas para controlar su miedo. Y las malditas ramas no dejaban de salir pese a que ya había hecho el torniquete sobre la muñeca de Setsuna y a que ella emanaba una película de chakra verde para intentar curarse de una herida ue a todas leguas no era normal. Mierda, mierda, mierda. El tiempo se les escurría como arena entre los dedos.
    ―Aquí viene.―susurró el albino mirando al cielo. El vórtice se transformaba en un hoyo negro de donde emergían figuras humanoides.
    ―¡Haz algo o yo mismo te mataré!―demandó el peliazul. Los simbiontes emergieron de su cuertpo en forma de miles de tentáculos listos para atacar, descontrolados.
    ―Cálmate. Él no la dejará morir.

    Ni bien lo dijo, el cielo se iluminó como si de pronto hubiese amanecido. Tanto Bjorn como Setsuna se vieron obligados a achinar los ojos a causa de la luz cegadora. De pronto, el ruido ensordecedor del lugar disminuyó hasta casi apagarse. En el cielo flotaba una figura. Un sujeto de túnica negra. Una vez se acostumbraron a la luz, pudieron identificarlo. No era otro que Sein con su túnica de Raikage. Pero además, de otro pundo en el firmamento descendió una segunda silueta, esta vez femenina. Era la mujer que los había interceptado hace bastantes niveles.

    Sein se desplazó hasta aterrizar enfrente de sus compañeros. De hecho lo único que quedaba del Hunter original eran algunos rasgos de su rostro, de no conocerlo bien hubieran jurado que se trataba de alguien más. Hizo por alargar el brazo hacia Setsuna, pero Ikari interpuso el cuerpo.

    ―No, no, no, no.―la mujer infernal lo regañó desde el otro lado del paraje, aun flotando sobre sus cabezas.―Conoces nuestro trato. Tú vas por los vivos y yo me quedo con los muertos.
    ―No está muerta.―zanjó Sein. Su voz era extraña, como distorsionada, demasiado grave para ser la del ninja original.
    ―Pronto lo estará, no te metas.― a Alraune no le hacía gracia que trataran de arrancarle un alma fresca, en especial una como aquella, su aura era muy diferente al resto de los mortales. Le encantaban las almas de los miembros del clan Samsara, en los últimos siglos habían sido todo un deleite, pero la de Setsuna Samsara no tenía igual. Tanto poder encapsulado en un cuerpo tan frágil era casi un poema. Sein lo sabía bien y por eso la quería.
    ―Es mía.―sentenció.
    ―Sein.―le llamó el ángel, hasta entonces Hunter había obviado su presencia.―Te llevaré de vuelta conmigo. A ellos también.
    ―Inténtalo.


    KrauseKrause listo, todo tuyo, termínalo. Setsuna se desangra, so, haz algo(?)
     
  13. Autor
    Krause

    Krause Leave me. Moderador

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    Con cada minuto que pasaba, la humanidad restante de Sein parecía más una masa negra de carbón que un cuerpo humano. Sus latidos descendían con cada minuto mientras las raíces negras que lo devoraban internamente se esparcían a una velocidad pasmosa; de la anatomía del varón, la única parte que aún no había sido necrosada era el pectoral izquierdo, junto con una ligera parte del pecho del mismo lado; justo donde se encontraba parte del corazón reposando. El tatuaje que había aparecido en su ser estaba resplandeciendo con una fuerte luz cegadora. Rangu tuvo que hacer un esfuerzo casi sobrehumano de sus pupilas para acostumbrarse a la tan abrupta nitidez y no perder su concentración y moldeo de chakra en el proceso. Sin embargo, a estas alturas dudaba que el jutsu estuviera haciendo efecto siquiera.


    El general estaba sedado y su cuerpo casi sudaba la morfina. Minutos antes de que el tatuaje tomara su luminiscencia actual, Hunter se había retorcido cual gusano sobre su cama, clamando de dolor; según él, el dibujo impregnado en su piel lo quemaba, lo incineraba lentamente y lo único que quería era salir de la habitación a tirarse sobre un cuerpo de agua para aplacar el ardor. Según sus palabras, era como si un fierro al rojo vivo estuviera incrustándose lentamente en su carne, para marcarlo como ganado. Rangu tuvo que necesitar al menos un equipo de los siete mejores médicos que hubiera en Raku para sostenerlo y aplacarlo, además de apresurar la absorción de la medicina por el torrente sanguíneo. Por alguna razón que todos desconocían, la fuerza del general había aumentado casi de manera descomunal y por un momento todos los presentes vieron como los ojos esmeraldas del menor se tiñeron de un extraño tono magenta.


    -Las raíces negras están tardando más en llegar al corazón.-Se dio cuenta el galeno poco después de haber observado de forma minuciosa el avance de éstas por todo el cuerpo del infectado. ¿Tendría algo que ver con la fuerza de voluntad? Se le hacía extraño que otras partes como el hígado y el intestino hubieran sucumbido en cuestión de minutos por el extraño virus –si es que así podría denominársele a lo que aquejaba al general-, los pulmones también casi habían sido consumidos. Entonces ¿por qué esa resistencia al corazón? No se lo explicaba; aunque bueno, no es como si algo de lo que estuviera ahí tuviera explicación coherente alguna.


    El Jounin sintió como el suelo bajo sus pies tembló de manera estrepitosa, hasta casi pudo jurar que el suelo se partiría bajo sus pies y la nada lo engulliría en cuestión de segundos. Por un mísero instante pensó que algunos usuarios Doton estaba atacando la aldea, pero dicha suposición fue desechada segundos después. Toda Raku se vio sumergida en un seísmo inmenso. Por la fuerza del desastre, todo su cuerpo perdió el equilibrio y cayó de espaldas hacia el suelo, pronto siendo arrastrado por la magnitud del terremoto hacia la puerta. Los artefactos médicos no resistieron mucho más que él, la cama de Sein se volcó hacia un lado mientras los cables que eran conectados hacia sus venas se caían y se zafaban de sus brazos. El respirador artificial tuvo la misma suerte, así como la pantalla que medía su ritmo cardíaco. Todo fue tirado y destruido por su fragilidad.


    En la sala contigua, Ai Hirin había podido despertar de forma muy leve de su inconsciencia. Con una vista borrosa, notó como todo a su alrededor se movía, como las enfermeras chillaban y los aparatos crujían al caerse, dejando a su alrededor una estela de metales abollados y vidrios rotos. Vio también como unas cuantas enfermeras trataban de evitar que su cama se volcase, y a unos cuantos ninjas tratando de mantener estable el techo de la instalación. Volvió a cerrar los ojos, exhausta. Había tenido un sueño acerca de una aldea oscura, la cual pugnaba por destruir Rakugakure y tomar su lugar en el mapa de Modan. En su “fantasía”, también había notado la sombra de lo que alguna vez fue su hijo, con una capa ondeante y los ojos llenos de odio y hambre de poder. Su raciocinio volvió a desvanecerse mientras pensaba que los rumores antiguos de su clan eran ciertos.


    ¿Qué mal había hecho para que su querido hijo terminara consumido por la oscuridad?


    […]


    Bjorn se encontraba bastante alterado. Vaya momento para sacar a relucir ese conflicto de intereses; sabía que no tenía ni voz ni voto en una discusión entre entes que lo superaban en fuerza mayoritariamente, pero no se podía dar el lujo de perder a Setsuna en ese lugar. Con temor veía las ramas adherirse al cuerpo de la mujer, absorbiendo su sangre y transformando su cuerpo lentamente en madera. En el rostro deformado de Alraune aquello era lo que la demonesa esperaba, pero pudo notar como la sombra de lo que alguna vez fue Hunter veía aquella acción con recelo. Quería gritar, exigirle que se moviera; pero su voz parecía cortada; de su garganta solo salían pequeños sollozos que buscaba controlar.


    -La ascensión de Raku no estará completa si no tengo con quién gobernar a mi lado.-Zanjó el mandatario, creando a su alrededor diversas espadas hechas de chakra.-Nuestro trato termina aquí, Alraune.-Dictaminó, lanzando las armas hacia la reina del infierno en un completo acto de traición. La demonio siseó se contrajo, esquivando los diversos ataques con una grácil pirueta que la alejó varios metros del “humano”.


    -Crío malagradecido.-Gruñó la mujer, con la voz distorsionada por el odio.-Yo le di poder a Triggon, yo le di poder a los dos. Estúpidos insensatos.-Sin aviso alguno enterró sus largas uñas en el suelo; del suelo salieron varias estacas curvas afiladas, las cuales se dirigían a una velocidad pasmosa hacia ellos. Blue apenas y pudo retroceder, aunque no fue suficiente para evitar que una de esas extrañas dagas le perforara la pierna; Azazel simplemente voló para alejarse del ataque desesperado de su congénere. Bufó con fastidio, no podía darse el lujo de ese berrinche por parte de Alraune y de Sein. Si se pasaba del tiempo estipulado, Setsuna sería consumida y no habría vuelta atrás, sería un rotundo fracaso.


    En su naturaleza no estaba el ayudar a Sein, de hecho, lo se esperaba que el varón también lo atacara a él por su abruto estamento momentos atrás. No obstante, Hunter se cocentraba más que nada en Alraune y ella en él; luchando para ver de quién era el más poderoso y tenía más derecho sobre el alma de Setsuna. Chistó; a veces los demonios no eran muy diferentes a los humanos. Creó dos esferas lumínicas en cada una de sus palmas y vio con el rabillo del ojo como Blue se acercaba para seguir tratando de detener la hemorragia, todo mientras la carne de Himekami iba tornándose de un color grisáceo y la textura de su piel recordaba a los troncos viejos y marchitos.


    -No será de nadie si la vaporizo a cenizas.-Dijo el ángel con aburrimiento, llamando la atención de ambos contendientes. Una vez los ojos del Jounin y la demonio se posaron en su anatomía, lanzó los proyectiles contra los ninjas aposados en el suelo. Alraune chilló, Sein se abalanzó con todas sus fuerzas para hacer de su cuerpo un escudo que evitara el impacto de las balas sobre la mujer.


    Yamato dejó que Kouhei se acercara, pero cuando vio las intenciones de la reina sobre hacer lo mismo que el poseído, Azrael interpuso su cuerpo con ella para cortarle el paso. Volteó de nuevo de forma leve y vio como Sein hacía acopió de todas sus fuerzas para inyectarle su propio chakra y restaurar la heredera del clan Samsara a su estado original. Blue se relajó un poco al ver los intentos desesperados de su compañero; pero aquel alivio se transformó en dolor cuando el menor hizo acopio de formar un pequeño cuchillo de chakra, enterrándoselo momentos después en la pierna. El mensaje era claro: “aléjate antes de que te mate”.


    -Podrías ayudarme.-Pidió Azazel, seguido de una explosión que hizo temblar todo el círculo. El choque entre poderes de ambos entes fue tan sólo una pequeña pizca de su verdadero poder. Vio como Alraune trataba de alagar una de sus manos para arrancar el la esencia de Samsara del árbol de devorarla, pero un bloqueo de Azrael le impedía alcanzar los metros necesarios para aquello.


    Su movilidad se había visto comprometida gracias al reciente ataque del cobrizo, pero no era tonto como para interponerse de forma bruta entre el choque de dos titanes. Eso sería un suicidio. Sin embargo, tampoco se veía contento con prestarle su asistencia al ángel. No después de todo lo que los hizo pasar; más tampoco se iba a quedar ahí mientras veía como Sein lo fulminaba con la mirada y los otros dos se mataban en su lucha.


    Si querían salir de ahí lo antes posible y evitar que la desgracia alcanzara a Rakugakure, debía ayudar a contener a Alraune y brindar el suficiente tiempo de distracción para que Yamato los sacara de ahí y los llevara a su última palabra: el cielo, Paradiso.


    Con una rápida secuencia de ellos, explusó otra bocanada de aire cortante. Seguro su jutsu no sería más que una brisa veraniega para el ángel, pero esperaba hacerle algo de daño a la demonio, aunque fuera unos cuantos cortes sobre su anatomía. Azrael vio tal ofensiva y cambió la posición con la reina en cuestión de milisegundos; de forma tal que la demonio estaba a forma de escudo para recibir de lleno el ataque. La piel de Alraune era bastante gruesa a pesar de su apariencia menuda; aquello se notó cuando el Futon no le hizo más que unos cuantos rasguños en su coraza. Sin embargo, la enemiga sonrió y se relamió los labios.


    -Gracias por dejarme la barra libre, Azrael.-Dijo con alegría. Blue entendió de forma inmediata la implicación de sus palabras. Un error de cálculo.


    Las garras del monstruo se extendieron rápidamente, amenazando con perforar a Sein, Setsuna y Bjorn en el proceso. Surcaban grandes distancias en cuestión de segundos, pues en poco tiempo Blue se encontró con dos de aquellas espinas apunto de clavársele en los ojos; sino fuera por sus rápidos reflejos y pensar, ya se hubiera quedado ciego a manos de aquella. Cortó con saña las extensiones de Alraune y viró rápidamente hacia donde se encontraban los otros dos; Sein había quedado vulnerable por tener toda su atención focalizada en la fémina. Casi de forma inmediata, Ikari se derrapó sobre el suelo y alzó su arma en pos de servir como una sierra dinámica antes de que las raíces pudieran lograr su objetivo.


    Su visión se vio plagada de las ramas que iba cercenando a su paso. Cuando volvió a tener un panorama nítido, se incorporó y sostuvo su arma enfrente suyo a modo de escudo. Cayó sobre su rodilla lastimada segundos después, pues la súbita acción había terminado por hacerlo sangrar más y abrir más su herida. Gruñó por lo bajo; Sein lo miró. Pasaron algunos segundos de mutuo entendimiento. Aún en su locura y corrupción, lo más importante para el cobrizo era mantener con vida a Setsuna; prioridad que Ikari también compartía con él. Se podría decir, que en los tiempos más oscuros es dónde su tregua surgió.


    Bjorn dispersó por al área diversos simbiotes, Alraune volvió a atacar haciendo acopio de sus garras. Mas el ángel ya se estaba cansando de todo aquello; los tatuajes que lo conectaban con Sein volvían a brillar, pero está vez con una intensidad nunca antes vista. Quedaban a lo mucho treinta minutos antes de que el alma de Sein quedara corrupta para siempre y Raku fuera destruida. Frunció el entrecejo, segunda vez que mostraba una emoción. Con una bestialidad sorpresiva, el ángel usó sus garras para torcer el cuello de la mujer, incrustándole sus garras y lanzándola contra el suelo. El ataque de Alraune entonces cesó, pero aquello no quería decir que estaba derrotada.


    -¡ES MÍA!-Rugió con locura. Su cuerpo comenzó a crecer y ensancharse, de su boca comenzaron a brotar colmillos y su cuerpo tomó la forma de una serpiente alargada con cuatro patas. Yamato aprovechó ese ínfimo momento para echar un vistazo hacia los mortales; Setsuna estaba recuperando el color en su rostro mientras Sein estaba a punto de desmayarse por la cantidad de energía utilizada. Blue no aguantaría mucho más tampoco.


    Era un todo o nada para abrir el portal.


    Con una velocidad monstruosa, Azrael cruzó la distancia sobrante en menos de segundos. Se echó a Setsuna a la espalda cual saco de papas y a Bjorn igual. A Hunter lo tuvo que agarrar del cuello de su capa para llevárselo consigo también. Abrió una de sus manos y creó un pequeño círculo azul dónde tiró rápidamente a los ninjas mayores. Volteó hacia atrás, Alraune ya había completado su transformación.


    -NO SE ESCAPARÁN.-Gritó con voz distorsionada, alargando otra de sus nuevas extremidades para capturar a Yamato y a Sein en el proceso. Pero ya era demasiado tarde; Azrael sólo se había quedado atrás para provocarla, burlarse de ella; en cuanto vio su ataque desesperado, sonrió y cruzó el portal. Éste se cerró justo en el instante en que la extremidad también estaba cruzando, cortándola de forma sorpresiva. Lo último que oyó Ryuonosuke fueron los gritos de dolor de la reina del inframundo.


    Para Himekami e Ikari, el cambió de realidades se sintió de forma instantánea en su organismo. Se sentían revitalizados, más ligeros y sin dificultades. El ambiente también era muy distinto.


    En vez de ríos de sangre y demonios atormentando a las almas, se encontraron con un cielo azul puro, con algunas nubes flotando de aquí por allá. Los ángeles, en vez de ser criaturas celestiales con facciones envidiables, eran un tipo de monstruos metálicos enormes, pero que en contraste con sus contrapartes demoniacas, se les notaba un aura gentil y serena.


    -Llévenlo al final de la escalera. El tiempo que nos queda es poco.-Comandó Azrael.-Se encontraran con un estanque al final, metan a Sein ahí. Yo no puedo acompañarlos.-Zanjó y a los ojos de la pelirroja parecía notar en las facciones del ángel un deje parecido a la tristeza. Se preguntó el porqué aquel extraño ente no podía cruzar más allá de las puertas del paraíso. Pero no exteriorizó su duda. Era mejor así, sin su presencia de por medio; a estas alturas del viaje, todo parecía un sueño bastante surreal. Hace unos instantes se encontraba luchando por su vida, muriendo desangrando en un paramo desolado; ahora se hallaba ante los el dominio de alguna deidad creadora, con las fuerzas renovadas, con Bjorn a su lado y Sein siendo depositado en sus brazos. Se notaba que el ambiente celestial estaba haciendo mella en el cuerpo corrupto de Kouhei; su respiración era agitada y temblaba como si estuviera en medio de un ambiente congelado.


    Comenzaron con la última parte del ascenso. Los seres celestiales les prestaron muy poca atención y los dejaron pasar sin ningún problema. Eran comprensivos e indulgentes, estaban dispuestos a recibir en la fuente de la depuración a todo aquel que quisiera liberarse de sus pecados y quedar en paz con su alma y el mundo exterior. Al contrario que con el infierno, el trayecto no se les hizo pesado a los ninjas; es más, cada paso los llenaba de energía y determinación, se sentían como si estuvieran andando entre nubes. De hecho, una vez llegaron a la fuente, se dieron cuenta de lo corto que les había parecido el trayecto. Sin esperar más, sumergieron el cuerpo de Hunter en esas aguas sagradas y lo dejaron reposar.


    Vieron con asombro como el líquido se iba tornando morado, después negro y como después se empezó a desbordar. Su falta de conocimientos de acontecimientos sobrenaturales les impedía saber si aquella reacción era buena o, si por el contrario, habían llegado demasiado tarde para cumplir el objetivo de la misión. Uno de los ángeles se acercó hacia su ubicación; por su tan abrupta aparición, ambos ninjas estuvieron a punto de atacarlo como mero acto reflejo.


    -Relájense, hijos míos.-Dijo el celestial.- Su amigo será purificado de toda la maldad y corrupción que lleva en su alma.-Mas los ninjas sabían que la misión no podía terminar así, y que los celestiales no podían ser tan “comprensivos”. Su ideología les había enseñado que para ganar algo, había que entregar otra cosa a cambio.


    -¿Cuál es el “pero” de todo esto?-Preguntó rápidamente Samsara. Quería que la pesadilla acabara de una vez por todas.


    -Qué perspicaz, hija mía.-Sonrió el ser, si los ángeles tuvieran emociones su gesto podría interpretarse como malicia.-Será humano, volverá a la vida, pero pagará un precio; la sangre dejará de correr por sus venas para convertirse en chakra. Sus venas quedarán expuestas, dejando al aire libre sus puntos de presión. Todo su cuerpo sufrirá dolor tan siquiera por respirar; y su pago será que los tatuajes que obtuvo por su conexión con Azrael, se fundan como hierro sobre su piel y dejen gran parte de sus tejidos expuestos. Esa, esa será su condena.-Dictaminó con aire solemne. Sí, los ángeles no eran seres buenos y bondadosos como todas las culturas y religiones del mundo los hacían ver; favor se pagaba con castigo, dependiendo de la gravedad de la falta. A Sein le había salido una condena al menos “tolerable” pues el ángel bien pudo quitarle la vida y condenarlo al limbo por la eternidad; no como su señor ni regente, sino como una más de las almas que vagaban en pena en esa tierra de nadie, siendo sometido al olvido y tortura eternas. Había sido indulgente.


    Bjorn y Setsuna bufaron, dicho trato no les agradaba para nada. ¿Osea que habían pasado por ese tormento sólo para que Sein terminara sintiendo un dolor indescriptible en vida? No, jamás. Era como conformarse con el premio más bajo y corriente de la feria.


    -Saben que pudo ser peor.-Dijo el ser, adivinando sus pensamientos.-Bien pude negarle su acceso y mandar su alma de regreso; o, peor aún, mandarlos a ustedes con él.-Aseveró.-Así que lo que les ofrezco es mejor que nada.-Culminó para después desaparecer de forma inmediata. En el pecho de los shinobis se instauró una sensación de fracaso.


    -Está bien así.-Se escuchó una voz desde el estanque. Poco a poco las aguas negras estaban tomando una consistencia mucho más líquida y cristalina a comparación de la negrura mohosa de momentos antes.-Agradezco su ayuda. No se preocupen. Ya pueden regresar.-Agregó Sein con algo de tristeza en su tono.-Raku estará bien a su regreso.


    […]


    Rangu vio como las estructuras negras que se habían alzado hace tiempo, circulando Rakugakure, cesaban de tratar de romper los edificios y la tierra para hacerse espacio. El temblor paró a su vez y todo se desvaneció ante su vista atónita. ¿Qué demonios había pasado? ¿qué había sido eso? Echó un vistazo hacia el cuerpo del cobrizo y se encontró con que las raíces negras que amenazaban por consumir el corazón del general, se habían replegado y la piel del susodicho volvía a verse llena de vida. La respiración del paciente se normalizó, sus latidos también. Sin embargo algo parecía fuera de lugar en la anatomía del menor; sus tatuajes, antes mera tinta que circundaba su cuerpo, se habían fundido de tal manera a su piel que le era posible ver los conductos de chakra del Jounin y el intercambio de energía que se llevaba a cabo detro de su cuerpo.


    Al parecer Setsuna y Bjorn habían logrado lo imposible.








    Nero.Nero. YukiiYukii ACABAMOS!
     
  14. Miyamura

    Miyamura

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    Perdonen por el retraso, paso a dejarles la corrección:


    Despertar | Suicide Squad

    KrauseKrause

    Al igual que Nero tuviste varios errores de tipeo, y eso es algo que ensucia mucho tu trabajo; es una lástima que no hayas prestado atención a esos detalles -incluso tardé en hacer esta evaluación...podrías haber editado- pareciere que sólo querías finalizarla a como de lugar.

    Pasando de eso, no tomaré en cuenta el primer post para la corrección pero, puedo decir que es una buena forma de poner en órbita al lector y que cumple con su propósito, da una buena apertura de trama y nos deja expectantes al desarrollo. Ahora sí pasaré a lo que nos atañe:

    Interpretación: En este apartado, a pesar de pequeños errores, te has lucido. Tuviste una gran participación, ya que manejaste una gran diversidad de personajes -Pude sentir la preocupación de la Madre de Sein, la determinación de Setsuna y Blue, la frialdad y sadismo de Azrael, incluso las intenciones de Alrune. En casi la totalidad de la misión te manejaste como moderador. Quedé muy conforme con tu trabajo. No tengo nada para criticar.
    10/10

    Verosimilitud: No he encontrado errores.
    10/10

    Trama: Obviamente supiste como llevar el desarrollo de la misión -es tu MH y se nota-, diste un acotado pero buen inicio, agregaste complicaciones en el camino, manejaste los distintos planos en donde se desarrollaba la misión, incluso el final supo ser muy bueno. Si hubiese algo que debo marcar, es un problema que pareció aquejar a los tres, y fue la celeridad de los hechos, no sé si por tiempo han estado complicados o qué, pero es algo que por un lado me desconcertó como lector.

    Por ejemplo: En tu segundor post nos encontramos lo siguiente...

    Es tan escueta la participación de Gomorrah que incluso es casi rrelevante. Es algo demasiado fugaz que podría haber sido aprovechado mejor.

    9/10

    Ryos: 531
    Pr: 2

    YukiiYukii

    Pequeña aclaración: Al inicio del primer párrafo ya nos das varios detalles que verdaderamente sirven para poder entender de que va la misión. Como lector y evaluador lo agradezco muchísimo, teniendo en cuenta que esta es una MH y está ligada a eventos pasados, tu trabajo como primer post ha sido impecable. Lamentablemente, teniendo en cuenta que tu nivel es algo fuera de lo promedio, mi crítica tiene que ser aún más certera y fina a diferencia para con otros usuarios. Cuando leemos algo “mediocre” dejamos pasar muchos errores ya que, en definitiva, es lógico que allí estén; en tu caso, los pequeños errores resaltan, y eso es por que nunca debieron estar allí.

    Interpretación: Perdóname si no conozco tu personaje en profundidad, no he seguido tu historia y sinceramente es la primera vez que te leo de forma crítica, por lo que mi única referencia sobre tu personaje es lo que está plasmado en la ficha.

    Ni bien leo tu apartado de personalidad me encuentro con esto: “Es una mujer poco convencional y hasta cierto punto, difícil de tratar. Su rostro permanece con una expresión seria y calmada. No es el tipo de personas que pierda la cordura ni la paciencia, por el contrario, siempre mantiene la cabeza fría… Si eres su compañero de equipo sencillamente has tu trabajo y todo estará bien. De hecho, a veces pareciera que es como una máquina. Pocas cosas le producen alguna emoción, nunca demuestra cansancio ni estados de ánimo. Es bastante neutral.”

    Luego de entender eso, imagina mi desconcierto al leer tantos problemas emocionales pasando por la mente de tu personaje. Impotencia, culpa, remordimiento, incluso lágrimas. Como dije, perdón si no conozco verdaderamente la relación con Sein, pero la dicotomía entre la ficha y ya el primer post me descolocaron. Sería bueno que puedas editar tu ficha mostrando el crecimiento y la madurez de tu personaje, al menos eso es lo que mostraste...

    Por otro lado, no te centras mucho en el personaje de Nero, pero si has sabido plasmar la personalidad la manipulación y los esquivos de Azrael y eso es algo agradable; se ve una persona misteriosa, callada, seria y, si bien su participaciones son acotadas, siempre has sabido llevarlo con naturalidad y buen ritmo.
    8/10

    Verosimilitud: A lo largo de los post no he encontrado incongruencias, por lo que quedé muy conforme en varios aspectos.
    10/10

    Trama: Ya en el primer post noté algunos errores, principalmente en el tiempo in-rol en el que estaban narrados. Cuando leemos la apertura de Krause vemos a la madre de Sein que manda a llamar a los dos generales y así encargarles la difícil misión, para la cual sólo tienen 12 horas. El problema fue ver que tu personaje perdía tiempo valioso acompañando y llorando al Jounin. No sólo eso, narras como Blue viene a buscarla, y mencionas que ya casi amanece ¿Cuando sucede todo lo narrado por Krause? ¿En la noche? ¿No sucede?

    Luego cuando narras que Azrael los acompaña desde el inicio del viaje; En el enunciado de la misión, claramente dice que esto sucedería recién en el plano espiritual. Cómo dije, si bien en otros podría dejarlo pasar, tu nivel me obliga a marcarlo, ya que el problema es algo básico. No deberías tener problemas de comprensión a la hora de desarrollar una trama.

    Otro problema fue la rápida transición entre los círculos del infierno, los primeros cuatro pasaron volando.. Aunque, yendo un poco más adelante en el desarrollo de los post, tus descripciones son admirables -en realidad envidio tu nivel- el círculo de la avaricia fue algo sublime. Nunca me hubiera imaginado algo tan perfecto, mientras más leía más me sumergía en el ambiente. Chapeau! Sin embargo, perdón, no todas son rosas. Lo diré a modo de sugerencia y no de crítica, hubo momentos donde el ritmo era sumamente célere y otros donde se volvía denso. En tu segundo post, al inicio mencionas esto:


    Pero ya en el segundo post:


    Es decir que el primer círculo del infierno pasó sin penas ni glorias, sin ser relevante en ningún sentido. Literalmente, se pasó volando. En el mismo post, al final, el ritmo se vuelve mucho más pesado por cosas como estas:


    Tres lineas después, en el mismo párrafo:


    Ese es uno de los ejemplos que puedo darte, si es necesario podría detallar más, pero creo que entiendes mi punto.

    Una sugerencia más, en las descripciones te centraste demasiado en lo visual y capaz algo en lo auditivo, pero descuidaste otros aspectos sensoriales que pueden enriquecer aún más tus descripciones.
    8/10

    Ryos: 476
    Pr: 2



    Nero.Nero.

    Al igual que Yukii debo decir que es una lástima que deba evaluarte con exactitud. Tus post fueron muy interesantes, agregaste cosas muy importantes para el desarrollo de la misión, pero la cantidad de errores de tipeo y pequeñas incongruencias a la hora de postear ensucian y mucho tu trabajo. Es una verdadera lástima que alguien con tu nivel cometa este tipo de errores.

    Interpretación: Una vez más, al igual que con Yukii, pido disculpas por no conocer a profundidad tu personaje. Y sí, sólo debo manejarme por tu ficha y encuentro lo siguiente: "Es un completo yonki...impaciente, muy nervioso, paranoico y descuidado...siempre hará referencias a su dios Tomo-sama... tiene hábitos extraños como rascarse constantemente, tics, caminar dormido, tener pesadillas despierto” el problema es que me encuentro con otro Blue, en tus post hay un Jounin preocupado, atento, cuerdo, sobrio, que en ningún momento hace referencia a Tomo-Sama. Esperaba algo totalmente distinto de lo que me presentas. Pregunté y me comentaron que tu personaje perdió la memoria, por favor edita la ficha ya que en definitiva es ésta la que cuenta a la hora de hacer las evaluaciones.

    A diferencia de Yukii no te centraste solamente en tu personaje, supiste como llevar a Azrael, la envidia de Sein, el minion y sus actitudes pícaras de Alraune, a Setsuna y los distintos enemigos que fueron apareciendo. Un gran trabajo sinceramente.
    8/10

    Verosimilitud: No hay errores que remarcar. Muy bien!
    10/10

    Trama: Hubo un error, algo extraño, demasiado notorio:
    ¿Cómo que el viaje duró varios días, si solo tenían doce horas para cumplir la misión?


    Aparte de eso, como ya he dicho, tus aportes fueron muy nutritivos para el desarrollo de la misión: La segunda Raku, el minion, los minotauros, las descripciones de los ambientes, sinceramente parece que hayas escrito más de tan solo tres post. El error lo noto sí, y es que pareciera que roleaste bajo presión, el tiempo no te ayudó y tus aportes hicieron que la misión avance a pasos agigantados. Me hubiera gustado que puedas postear más veces y así poder desarrollar aún más la trama, aunque es algo personal a modo de sugerencia.
    7/10

    Ryos: 458
    Pr: 2



    Aldea:
    PP: 3
    Ryos: 825

    Por entregar tarde la corrección no tengo Ryos para mí.

    SakuraSakura DrNikoDrNiko Blackbird.Blackbird. JolieJolie UnderwoodUnderwood
     
    Última edición: 26 Feb 2017
  15. Ninshuu

    Ninshuu Gran abuelo

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