Crónica AppFes Deep Alleys [Llednar Malheur & Nieves Katsukagi]

Tema en 'Digital World' iniciado por Kira, 4 Ago 2017.

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  1. Autor
    Kira

    Kira Speed Star

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    "Deep Alleys” [AppFes]


    - NPC involucrado: -
    - Lugar donde debe ser tomada: -
    - Sinopsis: Últimamente están corriendo rumores que están poniendo nervioso a autoridades, Tamers y civiles por igual. Se trata de la "Noche de Walpurgis", un plan que busca la destrucción de la ciudad bajo un método desconocido y que será llevado a cabo por "Walpurgis", una Witchmon infame en el bajo mundo por su crueldad, mente táctica y habilidades mágicas que rayan en la modificación. Durante meses Walpurgis ha eludido la captura por parte de autoridades y mercenarios por igual, que han sido incapaces de encontrar la guarida de la bruja dentro del bajo mundo, pero las amenaza que sugiere su plan es motivo suficiente para no rendirse y dejarla por su cuenta. En esta ocasión se ha trazado un nuevo plan: Una infiltración incógnita por parte de Tamers "normales" para adentrarse al bajo mundo de la ciudad y obtener información acerca de la bruja, su plan y, más importante, la ubicación de su guarida para darle caza de una vez por todas. El tiempo corre y ustedes son los elegidos para esta misión.
    - Escenario: Ciudad - Bajo mundo
    - Objetivos:
    • Infiltrarse en el bajo mundo
    • Obtener información acerca de Walpurgis y su ubicación
    - Notas:
    • Esta Quest es parte del AppFes
    • Esta Quest es parte de la Crónica: "Walpurgis Nacht"
    • El "bajo mundo" son un conjunto de calles sin ley, rebosante de criminales y actividades ilegales de todo tipo. Es un lugar peligroso donde los intrusos y los chismosos no son bienvenidos. Tengan mucho cuidado
    • Debido al estilo de vida que se maneja, los habitantes del bajo mundo manejan información de Tamers y Digimon que pueden ser una amenaza para ellos. Los Tamers con fama acumulada corren el riesgo de ser identificados mientras más reconocimiento tengan
    • Esta es una misión de infiltración, cautela y sigilo. Deben ser prudentes en su exploración e investigación
    • La Quest termina al obtener información acerca de la ubicación de la guarida de Walpurgis
    - Recompensa:
    Completación: 150 Bits. Acceso a Walpurgis Nacht II



    ■■■
    Llednar Malheur & Dracomon [iC]
    Nieves Katsukagi & Ryudamon [D-Arc]
    Mínimo de Post: 3
    Plazo: 7 días



    Lady BeelzeLady Beelze .Mordecai..Mordecai. pueden comenzar!​
     
  2. Lady Beelze

    Lady Beelze Make a wish

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    En cuanto recibieron la notificación en su D-terminal, Nieves y Ryudamon se despidieron brevemente de Llednar y Dracmon, pues la central solicitaba de su ayuda —junto a las de otros Tamer— para llevar a cabo un trabajo “delicado”. No era usual que los llamaran directamente al D-terminal. De hecho, la última vez que habían necesitado expresamente de su ayuda había sido durante la escolta del príncipe Lopmon en las tierras de Folder, así que el llamado fue una sorpresa para Nieves. Sin embargo, el joven alemán y su compañero dragón se les apegaron inesperadamente, solicitando acompañarlos en aquella misión. Al principio la peli azul se rehusó, más por una cuestión de seguridad que por desconfiar del joven, pero después de tratarlo con su compañero, coincidieron en que Llednar y Dracomon habían demostrado sus capacidades durante su extraño viaje a la “otra isla File” y que serían de buena ayuda en aquel trabajo.

    —Muchas gracias—dijo él esa tarde, después de recibir respuesta por parte del dúo—. Dracomon y yo no les seremos de ningún estorbo; es más…

    — ¡Les va a gustar llevarnos! —
    interrumpió el rookie de color aguamarina, haciendo que el joven se avergonzara y lo hiciera callar a dos manos.

    Ryudamon arqueó las cejas y apuntó a su congénere dragón.

    —Si vas a venir, más vale que empieces a cerrar un poco la boca, Dracomon: vamos a algo muy peligroso e importante esta vez.

    Llednar y el pequeño se miraron con extrañeza y luego ambos asintieron en silencio.

    Fueron hasta la central de Tamer, en donde muchas otras parejas de jóvenes con sus Digimon se habían reunido, siendo convocados allá por los altos mandos y personal del Digital Security para asignarles su misión. Un sujeto alto, enfundado en el traje especial y de gafas oscuras, reunió a todos en una sala amplia y sin ventanas. Se presentó como Carson, encargado de dirigir la misión y dar respuestas a los Tamer que estarían involucrados en ella. Nieves, Ryudamon, Llednar y Dracomon se habían ubicado en un rincón cerca de la entrada de la sala y escucharon con atención a la explicación. Todos estaban muy serios y callados.

    —Desde hace varias semanas, Digital Security y la central han estado trabajando juntos para recabar información sobre una Witchmon que se autodenomina “Walpurgis” …

    — ¿Cómo la noche de brujas? —
    preguntó una joven rubia, alzando la mano.

    —Sí, precisamente, y hasta donde hemos podido investigar, al parecer tiene mucho que ver con esta celebración—retomó Carson, moviendo la planilla con páginas que tenía en la mano—. Esta tal “Walpurgis” ha ganado cierta fama en el bajo mundo digital por haber causado destrozos con sus “experimentos”, los que han producido bajas tanto en humanos como en Digimon. La bruja ha logrado evadir a la policía y a los Tamer que han ido en su búsqueda una y otra vez, y según lo que hemos conseguido averiguar, está ahora en ciudad File preparando su siguiente golpe.

    Miró a todos con su rictus serio, notando que varios parecían incómodos o nerviosos. Luego continuó:

    —Los rumores dicen que está planeando una especie de…destrucción masiva en isla File por medio de algunos de sus raros trabajos de hechicería y ciencia. Sea lo que sea que está tramando, Walpurgis ha demostrado ser peligrosa y estos rumores no pueden ser tomados a la ligera por nadie. Hemos decidido que necesitamos dar con su paradero ahora—terminó esto golpeando la tablilla contra la mesa en frente, consiguiendo que algunos dieran un respingo en sus asientos, Nieves y Dracomon entre ellos.

    Varios de los Tamer comenzaron a murmurar cosas con sus compañeros y conocidos. Carson les dio solo un minuto antes de decir:

    —Su tarea, Tamer y Digimon camaradas, será la de recabar información sobre esta Witchmon, precisamente su ubicación en File. Deben manejarse con extrema cautela y ser discretos; cualquier sospecha entre los Digimon de los barrios bajos podría llegar a oídos de Walpurgis y ponerla sobre alerta. Tal vez hasta escape, que es lo que no deseamos…

    —Si la asustamos sería lo mejor—
    dijo un muchacho de capucha y gesto severo—, así no intentaría esta idea de “masacre”.

    —Si se va, intentará su masacre en algún otro lugar—
    rebatió el mayor.

    — ¡Tsk! Al menos ya no sería asunto nuestro…—masculló el chico, cruzándose de brazos.

    —Los que estén dispuestos a participar de esta peligrosa misión, repórtense ahora e inicien rondas nocturnas a partir de la medianoche. No vayan en grupos muy numerosos; disfracen en lo posible sus personalidades, pues varios de aquí podrían ser reconocidos—añadió, mirando a algunos Tamer con cierta categoría presentes en la sala. Nieves se ocultó ligeramente detrás de Llednar cuando el hombre la miró a ella—. Si poseen digivice IC o dispositivos para esconder a sus Digimon, úsenlos por su seguridad, y de ninguna forma vayan a causar “situaciones” que puedan delatarlos como aliados de la central.

    Dicho esto, el sujeto empezó a responder algunas de las dudas que los interesados en participar expusieron, mientras los dos jóvenes y sus Digimon escuchaban y planeaban el cómo podrían ayudar en aquella extraña y misteriosa situación.







    .Mordecai..Mordecai. :v
     
  3. .Mordecai.

    .Mordecai. The wolf of the fuki fields

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    Las instrucciones básicas ya habían sido impartidas, motivo por el cual los distintos grupos o Tamers solitarios comenzaron a dispersarse. Tanto Llednar como Nieves fueron de los últimos en ponerse en movimiento, planeando como podrían afrontar la tarea que les estaban encargando. La falta de conocimientos de las capacidades de uno sobre el otro era innegable, así como también era dudoso que fueran a tener una buena sinergia después de un año sin verse, ese era el primer punto a tratar sin duda alguna.

    — ¿Posees algún medio para ocultar a Ryudamon? — Quien tomó la iniciativa fue el peli naranja con lo más obvio, según recordaba ella usaba un D-Arc, no un iC como él.
    — Sí, poseo un Digimon Storing Device. Tú usarás tu Digivice, ¿no? — El germano asintió, acto seguido la chica comenzó a murmurar algo. — Ahora… Sobre nuestras identidades… ¿Tienes un Change Mirror?
    — ¿Change Mirror? — El alemán alzó una ceja, tardó solo un par de segundos en figurarse cuál sería la función de aquel objeto que no poseía. Negó entonces con la cabeza. — Tal vez debamos pedir que nos suministren ellos algún medio de disfraz. ​

    La fémina estuvo de acuerdo con la idea, aunque hubo una ligera y muda discrepancia sobre quien iría a preguntar respecto a los disfraces. El Expert daba por sentado que ella sería quien fuera a imponer autoridad dado su rango y el haber sido a quien habían mandado el mensaje en primer lugar, pero notó como la chica se quedó viéndolo al ser él quien propuso la idea, generando unos segundos de silencio incomodo antes de decidir ir por sí mismo. No tardó más que unos minutos en convencer a ellos que le suministraran los insumos pertinentes, aunque casi toda su interacción se basó en el por qué él se encontraba allí. Apenas regresó con el trio que estaba aguardando sus resultados le extendió unos botes de spray a la chica.

    — Me dieron esto y unas lentillas, al menos así podremos pasar ligeramente desapercibidos. — Mientras decía esto extendía también una pequeña caja que contenía los lentes de contacto. — Aunque ojala pudiera decir lo mismo de nuestras ropas, supongo que iremos así como estamos vestidos.
    — Está bien, gracias. — Ella se hizo entonces con las cosas que le suministraban mientras veía con atención los colores disponibles. No pudo evitar reír un poco al escuchar como apenas tuvo el recipiente en sus manos su compañero comenzó a dar opiniones sobre cual elegir.

    Llednar por su parte comenzó a pintarrajearse el cabello de negro sin ningún apuro, realmente la idea no le agradaba del todo pero suponía que no tenía mucha opción, luego de ello se quitó la camisa a fin de doblarla unas cuantas veces y usarla de bandana, finalmente optó por unas lentillas lo más oscuras posibles.


    — Wow socio, disfrazado así y con tu cara de gruñón te ves como todo un infame. ¡Casi me dan ganas de arrestarte aquí mismo! — Un sonido de golpe llamó ligeramente la atención de los presentes. — ¡Auch, eso duele Zanahorio!
    — Incorregibles… — Ryudamon solo negó con la cabeza, por algún extraño motivo estaba condenado a estar rodeado de esa clase de seres. — ¿Está lista?​

    La chica ya había terminado de pintar su cabello de color castaño y ponerse unas lentillas grises para ese momento, por lo cual asintió intentando formar una sonrisa para restar importancia a la escena que los otros dos estaban haciendo. Estaba comenzando a preguntarse sobre su decisión de llevarlos con ella, aunque fuera un poco demasiado tarde para esa duda.

    []

    Para suerte de la Elite, ni bien Dracomon fuese resguardado en el Digivice y quedase a solas con el germano la coherencia había regresado en todo su esplendor. El mayor no era realmente muy charlatán por su propia cuenta y no era difícil saber que en su cabeza solo se encontraba cumplir la misión, finalmente se comportaba como ella recordaba en la aquella ocasión. En la mano de la chica se encontraba un papel con información mínima de los puntos álgidos del bajo mundo, lo que les daba al menos una idea muy general sobre por dónde empezar.

    — Una vez nos adentremos aquí debemos dar una imagen de seguridad, ¿sí? — El chico observó el papel entrecerrando los ojos al notar la cercanía a una de las calles. Indudablemente también la zona comenzaba a hacerse peor. — Aunque sea más fácil decirlo que hacerlo…
    — Sí, creo lo mismo. — Se rascaba la mejilla ligeramente, las caras que se veían simplemente no eran muy agradables.
    — ¿Alguna idea sobre por dónde empezar? ​

    Él simplemente la observó mediante preguntaba, estaba preocupado por tener que incluso hacerse cargo de ello en caso de que a la Elite le ganara el nerviosismo pero al mirarla abrió interesado los ojos. La cara de la chica demostraba una gran concentración al punto de haberse detenido en el lugar, era como si simplemente la ligera tensión de recién hubiera desaparecido. Llednar suspiró con una leve sonrisa, sus dudas según parecían habían sido completamente en vano, a pesar de todo ella era una Tamer de gran nivel y reconocimiento aunque no le gustara hacer alarde de ello.

    Lady BeelzeLady Beelze
     
  4. Lady Beelze

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    A pesar de lo que pudiera percibir Llednar de la cara relativamente seria de Nieves, lo cierto era que la chica estaba nerviosa hasta la médula. Ver películas sobre sitios peligrosos, oscuros y llenos de gente rara era una cosa, pero meterse en dichos lugares era otra muy diferente. Definitivamente no era la clase de terrenos donde alguien con su carácter reservados e iría a meter, pero habían aceptado ir a ayudar, así que no quedaba de otra. El “bajo mundo” de File era algo que escapaba por completo a los conocimientos de ella, y de muchos en realidad. Nadie hubiera esperado que una isla que había alcanzado ese nivel de tranquilidad y prosperidad tuviera zonas como aquella, donde las paredes eran infinitos lienzos cargados de colores e ilustraciones surrealistas llenas de odio, quejas contra el sistema y los dueños de éste, obscenidades y rayados que no decían nada, solo eran la necesidad de alguien de expresar que también estaba allí. Las calles estaban mugrientas: los del servicio de limpieza de la ciudad no se atrevían a meterse allí, no al menos muy seguido, y los habitantes del lugar no se esforzaban mucho por recoger su basura, la que se desparramaba por doquier y estaba también apilada contra los postes de luz, la mayoría de ellos ya destruidos o doblados por choques de automóvil o peleas clandestinas. Las puertas y ventanas estaban siempre cerradas, varias de ellas destruidas por piedrazos o tableadas, en un inútil esfuerzo por mantener a los rufianes alejados. Desde los cables y tendido eléctrico colgaban toda suerte de objetos: zapatillas, ropa, cometas, rollos de más cable.

    Al principio los dos Tamer no divisaron un alma en su primer recorrido por las áreas oscuras de la ciudad. Nieves iba como siempre con las manos escondidas en los bolsillos, los puños apretados en una reacción involuntaria de nervios. Llednar lucía mucho más tranquilo y también se sentía así, fuera porque tenía más confianza en sí mismo y en sus compañeros, como porque imaginara que no tendrían taaan mala suerte en su primera noche allí metidos.

    Por fin dos siluetas aparecieron algunas calles más adelante, en aquel vertedero silencioso. Se trataba de una chica de tal vez diecisiete años, de largo cabello hasta la cintura y ropa que solo podía combinar en un cuadro de Picasso. Hablaba con un sujeto de su edad, aunque lucía más viejo debido a sus peleas que le tenían la cara marcada, y el alcohol. Ambos fumaban y cuchicheaban por lo bajo. Los dos compañeros los miraron de soslayo, recibieron una mirada desafiante de vuelta y siguieron adelante.

    “—No sean muy obvios—les había indicado Ryudamon esa tarde, mientras preparaban un plan antes de ir a meterse en esos lugares —Si se dirigen a las primeras personas que vean, obviamente se darán cuenta de que están apurados por salir de ahí y no saben a quién dirigirse. Es mejor encontrar a un montón de gente entre los cuales mezclarse y pasar más desapercibidos. No sean formales de ninguna manera—añadió, cruzando los brazos—, no digan ni por favor ni gracias; la gente de esos lugares no funciona con cortesía. Tampoco esquiven sus miradas; cuando la gente hace eso es porque intenta pasar desapercibida, que no los recuerden. Irán disfrazados, así que no tienen que preocuparse de que los vayan a reconocer.”

    “—Ustedes no irán con nosotros—dijo Llednar, escuchándolo atentamente y con cierta sorpresa de que supiera cómo manejarse—, ¿qué se supone que les diremos si nos preguntan por nuestros Digimon?”

    “—Habrá que inventar algo…”

    Un par de minutos luego y recorriendo calles sombrías y malolientes, empezó a escucharse ruido de música y fiesta, por lo que el dúo se miró con cierta preocupación: ojalá no fuera muy arriesgado ir a meterse allá, pero no les quedaba de otra si querían intentar obtener al menos una pista que los pusiera sobre ruedas. Se dirigieron al lugar siguiendo los sonidos y pronto desembocaron en una calle atestada de Digimon en su mayoría, se veían pocos humanos, pero se mezclaban perfectamente con ellos y se entendían a punta de insultos y risotadas. Casi todo el mundo estaba fumando y había olor a cerveza en el aire, lo que hizo doler la nariz de Katsukagi. Dos bandas estaban teniendo una disputa de break dance, y la música a todo volumen salía de un equipo en el suelo. Varios estaban allí animando y mirando, mientras otros solo estaban por ahí desparramados en las veredas, las escalinatas y portales de las casas, bebiendo, fumando, charlando y haciendo “negocios”.

    —Ven—llamó el cabello claro, ahora teñido.

    Había visto a unos sujetos tirados en el suelo, lo suficientemente dopados como para no prestarles mucha atención. Podrían conversar con ellos y así hacer creer que eran gente de esos lares, era una buena forma de empezar. Nieves lo siguió en silencio y ambos aterrizaron en el suelo, con la espalda contra un muro tapado en grafitis y dos tipos desparramados en el piso, y eso que apenas era medianoche. Tenían botellas vacías alrededor y una en la mano. Hablaban entre ellos con gruñidos. Al principio Llednar y Nieves fingieron estar metidos en su propia conversación, hasta que fue el alemán quien se volvió a ver a los otros dos primero.

    —Hey—llamó a uno, sin levantar demasiado la voz—, ¿has sabido algo de Truman? —nombre completamente aleatorio que sacó del bolsillo en ese momento.

    — ¿Er? —preguntó uno de los tipos, apenas volviendo la cabeza para verlo.

    —Truman, el calvo de los piercing; le debo dinero hace unos días y ya lo conseguí. El idiota no ha dejado de llamarme al móvil, pero ahora que lo llamo de vuelta no me contesta el cabrón.

    Nieves lo miró de reojo con cierta sorpresa: la verdad es que improvisar se le daba mejor a él. El sujeto borracho se llevó una mano a la cabeza y trató de hacer memoria inútilmente, buscando en su cabeza el personaje de ficción que se había inventado Malheur.

    —No conozco a ningún…Truman…—soltó por fin.

    —Tal vez tu amigo lo conoce, pregúntale.

    El aludido le pegó con mano torpe a su compañero para llamar su atención, y entre burbujas de saliva espesa y letargo, le preguntó al otro sobre el calvo imaginario. El sujeto también negó y volvió a echarse un trago.

    —No…nada…

    —Demonios—
    masculló Llednar, fingiéndose frustrado—, inútiles—soltó, levantándose de un movimiento e indicándole a Katsukagi que lo siguiera.

    — ¡Tu…puta madre…! —contestó el ebrio, apuntándolo desde el suelo y dejando caer el brazo inerte.

    Algunos que estaban cerca echaron un vistazo a lo que pasaba ahí. Llednar aprovechó el momento de atención para golpear levemente al sujeto con su pie, pretendiendo que estaba muy molesto. Luego cogió a la joven de la muñeca y se la llevó al arrastre, tomando desprevenida a la chica. Se alejaron un par de cuadras de la escena y el alemán la soltó para volverse a verla.

    —Disculpa eso—dijo, rascándose la cabeza—, traté de parecer algo más “normal” entre toda esta chusma.

    —Te salió bien—
    respondió Nieves, todavía algo asombrada—. Vamos a intentarlo de nuevo por ahí…

    Salieron del callejón donde se habían metido y pronto localizaron a un sujeto enfundado en cuero negro de arriba abajo, con peinado picudo de puntas pintadas, que negociaba con dos Digimon: un Insekimon y un Nanimon. El humano recibió un dinero del primero de ellos, metiendo las manos en la mochila que tenía en el suelo y sacando de allí unos frascos y bolsas con cristales blancos, los que el Digimon albino se apresuró a tomar y resguardar entre los brazos, como ansioso. Luego fue el turno del Nanimon, quien pagó y recibió unas botellas de alcohol. Nieves recordaba haber leído situaciones similares en algunos libros, por lo que se le ocurrió una idea e intercambió unas rápidas palabras con su compañero. Luego se dirigieron al sujeto y montaron una curiosa escena.

    —Oye—habló Malheur al tipo, metiendo las manos en los bolsillos de sus pantalones—, estoy buscando algo de hierba para mi novia…

    La aludida dio un respingo y se avergonzó.

    “¡No te dije novia!”

    —Pero no de cualquiera: está recién empezando, ¿entiendes? —
    preguntó, apuntándola con el pulgar—Y sus compañeros de piso son unos chafados religiosos. Si la ven demasiado esnifada la van a echar. Buscamos algo suave, pero que haga el trabajo—sonrió—, ¿tienes?

    El hombre echó una mirada a la joven, quien puso su mejor cara de póker mientras se balanceaba en sus pies. Soltó un chasquido y empezó a buscar en su mochila.

    —No te va a salir barato—dijo el vendedor—, refinar esta porquería cuesta lo suyo—dijo, estirándole una bolsita con fino polvo blanco.

    Llednar se lo arrebató de las manos, le echó un vistazo a contraluz y asintió con la cabeza.

    —Parece buena. ¿Cuánto quieres?

    —Cinco de los grandes.

    — ¡Tsk! Acabo de pagarle a Slendy una deuda que le tenía, me pillas sin nada. Pero Walpu me debe algún dinero, es hora de ir a cobrárselo. ¿La has visto de último? Siempre se me está escabullendo esa loca.


    El aludido lo miró ceñudo un largo momento, como sospechando o preguntándose qué podía tener ese con el personaje en cuestión. Se rascó el mentón y luego se llevó una mano al cabello pinchudo: no quería tener nada que saber con Walpurgis, pero podía hacer un buen dinero si lograba meter a esa niña en sus negocios.

    —Escuché que le hizo una visita al “Smurf” hace poco…

    El castaño abrió la boca para decir algo, pero se encontró con que no tenía idea de quién podía ser ese, y no podía preguntarlo de lleno porque quedaría en evidencia que no conocían a los sujetos de esos barrios. Katsukagi llegó rápidamente a la misma conclusión y soltó:

    — ¿”Smurf”? ¿Y ese quién es? —preguntó, mirando al uno y al otro—Suena como el nombre de un pastel.

    Fingió reírse por lo bajo, a lo que Llednar le siguió el juego y se llevó una mano a la frente, pretendiendo que estaba avergonzado o impacientado. El vendedor bufó por la nariz.

    —Oye, niñita: que Smurf no te oiga diciendo eso de su nombre. Ese Cyclomon podría aplastarte a ti y a tu noviecito sin mucho esfuerzo.

    —Déjala, todavía no sabe nada—
    replicó Malheur, moviendo la mano como para restarle importancia; de todos modos ya tenían lo que necesitaban—, ¿sabes si Smurf estará libre ahora? Así puedo ir con Walpu y traerte al menos la mitad del pago.

    —Creo que está en la barraca del Tony, deberían estar echando algunos tragos antes de salir a trabajar.








    .Mordecai..Mordecai. siento que si no montaba toda la escena, no iba a ser muy creíble :vU
     
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  5. Maiku

    Maiku Mr. Nobody

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    7 días de prórroga. Como es appfes no sé si admite más prórrogas, confirmaré, pero les aviso para que no se les pase este.
    Lady BeelzeLady Beelze .Mordecai..Mordecai.
     
  6. .Mordecai.

    .Mordecai. The wolf of the fuki fields

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    Una vez tuvieron un mínimo de información fue que el dúo se retiró de dicha zona, no podían darse el lujo de quedarse allí intentando recabar datos sobre la ubicación de la susodicha barraca ya que podrían levantar sospechas con facilidad. Siguieron el mismo modus operandi que habían hecho hasta entonces para moverse: Llednar casi arrastrando a la, por ahora, castaña tras de sí como si de un saco de patatas se tratase. Tenían suerte que para todos en el lugar lograran pasar como la pareja que aparentaban ser, solo una manzana podrida más junto a una joven inocente. El objetivo por ese momento para el alemán era encontrar en primera instancia un lugar apartado en el cual poder idear un nuevo plan como antes, no era conveniente hablar esas cosas a los oídos de todos ni mucho menos moverse a ciegas por aquellas zonas. Buscaron entre ambos una zona que se acomode a sus requerimientos durante unos momentos mientras hablaban de trivialidades, con cada segundo el Expert se ponía más incómodo al ver como poco a poco los comenzaban a devorar con sus ojos, suponía que principalmente debido a la chica, así fue hasta que sintió un leve tirón en su camiseta. Nieves había encontrado una calle que daba con sus necesidades, yendo directamente para poder hablar al fin y rejuntar los datos obtenidos.

    — Al menos ya no estamos tan a ciegas. — El mayor aprovechó entonces para quitarse la camisa utilizada como bandana, acomodándose el cabello antes de volver a colocarla. — Buena salvada allí.
    — Gracias… — La japonesa por su parte aprovechó para suspirar y relajar los hombros al fin, toda la situación era demasiado para su corazón. — No pensé que tuvieras tanto valor para encarar así a esa gente.
    — ¿La verdad? Yo tampoco… — Ahora era él quien exhaló y aflojó las rodillas, generalmente era incapaz de mantener charlas. Solo el ser una misión y ante gente que le desagradaba era aliciente para comportarse con esa soltura. — Supongo que no había otra opción.
    — Aunque no te dije que digas que era tu novia allí…
    — Ah, ¿eso? Disculpa, solamente creí que era mejor decirlo de esa manera. ¿O preferías arriesgarte a que traten de ligar contigo? — El alemán se limitó a levantar una ceja en interrogación, aunque sabía la respuesta de antemano.

    Durante unos segundos ambos se miraron antes de volver a suspirar y encogerse de hombros frente a la molesta situación que se encontraban, ninguno de los dos podía decir que todo eso no era la definición de incordio. Recopilando los datos que lograron obtener sabían que su primera tarea era encontrarse con el Cyclomon apodado “Smurf”, aquí fue el ingenio de la menor la que ayudó en mayor causa. Según parecía hacia algún tiempo un miembro de su Guild había enfrentado a un miembro de dicha especie, motivo por el cual conocía los rasgos básicos sobre este, mientras que por su apodo suponía que debía tratarse de alguna clase de versión pequeña del común. A Llednar en primera instancia le sorprendió la imaginación de ella, pero luego de barajar lo dicho le encontró un gran sentido pese a que sonaba como algo que Dracomon diría. Ya de acuerdo con una idea general decidieron ponerse en marcha.

    Salieron del callejón decididos a llegar al mencionado lugar, el cual suponían que debía ser medianamente sencillo de ubicar dado la soltura con la cual se lo habían nombrado. Para el Expert todo indicaba por el nombre que era una especie de antro, lo que significaba a su vez que el cumulo de gente seria cuanto menos intenso. Lo principal para ambos humanos fue ver el afluente de gente en la calle, sabían que debían de provenir de la zona donde se organizaba la fiesta y el tráfico entre dealers y consumidores menores, siguiendo esa lógica entonces debían encontrar otro flujo estacionario de seres alrededor de un local para dar con la “barraca de Tony”. No tardaron demasiado en figurar hacia donde tenían que ir al escuchar a no pocos el sugerir ir a embriagarse en cierto lugar.

    Los jóvenes luego de apurar el paso lograron llegar allí, recordaban que debían ser veloces no solo por su propia incomodidad sino para darle caza al objetivo antes de que comenzara a “trabajar” y lo perdiesen de vista del todo. No se podía negar que ambos Tamers estaban acostumbrados a algo como los cafés o un restaurant que a aquello, aquel tugurio iba muy lejos de sus pretensiones al solo contar con una entrada a una casa abandonada la cual nadie cuidaba quien entraba y quién no, invitándolos a entrar sin demasiados problemas. Ya adentro la fachada acompañaba la propia del exterior, poseyendo únicamente una barra de madera mohosa y desgastada donde se retiraban los tragos y luego cada quien hacia su camino sin detenerse demasiado tiempo. La posibilidad de haber llegado tarde por un momento los carcomió, pero de pronto la Elite observó al objetivo el cual se encontraba en una esquina de la barra completamente solo bebiendo. Luego de indicarle al mayor su posición fue que volvió a su postura menos activa, siguiéndolo cuando él fue al encare.


    — ¿Qué pasa nenaco? ¿Te debo algo? — Llednar alzó la ceja, realmente le sorprendía la frase viniendo de un Adult que no superaba bajo ningún caso el metro cuarenta. Al ver como no se inmutaba decidió meterse con quien se veía más frágil. — ¿Y tú bonita? ¿Una vuelta con los chicos?
    — Hey, negocios conmigo. Ella está fuera de la conversación, ¿entendido? — Nieves dio otro respingo al ver como nada de esa situación parecía encajar con su forma habitual de ser, Cyclomon por su parte soltó una senda carcajada.
    — ¿Negocios? ¿Contigo? Escúchame chico, 15 años muy joven y 2 vidas muy pobre para decir algo así frente a mí. — El ciclope seguía desternillándose de la risa, solo deteniéndose al ver al alemán parado ahí con completa seriedad frente a él, como si el Digimon fuera el que lograba el ridículo. — ¿Qué tienes para ofrecer? Pero te aviso que si eres otro muerto de hambre como todos los de este barrio te voy a reventar aquí mismo.
    — Tsk, contigo no imbécil. Me dijeron que viste a Walpurgis, tengo el dinero de la mierda que vende y realmente no ando de humor de esperar a que se le ocurra contactarme. ​

    El jocoso y burlón traficante de pronto se quedó completamente en silencio al escuchar aquel nombre, no podía creer lo que estaban diciendo justo enfrente de él con tanta impunidad. Llednar por su parte sacó su Keychain, como si quisiera indicar que allí se encontraba la parte de la bruja. Esto llamó poderosamente la codicia del Adult que golpeó con su brazo dominante la barra, llamando la atención de varios y extendiendo su garra hacia él con violencia.

    — Oye, hay un límite entre los faroles y la idiotez. No sé a quién tratas de vender esa historia pero no hay chance de que ella confié en un pendejo como tú, dámelo a mí y si es verdad yo se lo alcanzaré. — Casi apenas terminar de decir esto intentó arrebatarle el dispositivo al muchacho que lo alejó de su mano, con gesto molesto.
    — Escucha, ¿qué intentas? — La voz alzada del alemán asustó ligeramente a Nieves, aún más que el asunto de que su fachada se viese descubierta. — Sabes la mierda que te va a pasar cuando la bruja esa vea que intentes estafarle dinero, ¿no? ¡Creo que no lo sabes! Pues noticia… ¡Estarás jodido! Así que deja de intentar tocarme los nervios y hasta tal vez me haga el tonto sobre esto.
    — … — Cyclomon en un primer momento había intentado dejarlo en evidencia o como un impostor delante de todos, pero era el hecho de ver su ímpetu y aquel descaro de hacer clara referencia a ella lo que estaba volteando las tornas. Ahora eran a él quien veían como alguien que intentaba robarle a la reina del bajo mundo. — S-Sabes chico, yo no la vi hoy. Lo podemos arreglar, en serio.
    — ¿En serio? — Ahora era la japonesa que aún en el aire de inocencia que fingía se metía con él. — Porque nos han dicho que te vieron con ella, ¿no es tonto mentir cuando sabemos la verdad?
    — Esperen, no la he visto a Walpurgis, lo juro. — Otro golpe resonó sobre la madera, ahora era el humano que mostraba un rostro irritado hasta la medula. El traficante entonces supo que la última chance de poner sus garras sobre el dinero se había ido. — Yo me junté con su consorte, Mercuremon. Me encontré con él en ese hotel abandonado de siempre, si alguien sabe dónde esta es él.
    — ¿Sabes?... ¡Podrías haber empezado por allí! — El alemán pateó las banquetas cercanas con gesto enervado mientras tomaba la muñeca de la chica por enésima vez en la noche. — ¡Vámonos, lenta!​

    El dúo entonces salió del bar armando aquel ligero alboroto en el cual varios los miraban, generando gran incomodidad entre todos ante el posible vínculo con la Perfect. Aun así tenían a su favor el hecho de que las broncas eran demasiado comunes en ese lugar, así como también el constante movimiento de gente que compraba sus ilegalidades en entrada y salida que sirvió de perfecta manera para escabullirse. Una vez logrado salir por la puerta principal el pelirrojo se quitó la camisa usada en su cabello y se la lanzó a la chica, quitándose a su vez las lentillas e indicándole a ella que hiciese lo mismo. Aunque el spray en el cabello lamentablemente fuese a durar un poco más debían cambiar lo más posible de sus apariencias, ya habían logrado en base a sus planes en el momento acercarse bastante al objetivo, pero parecía que de allí en adelante los engaños no iban a surtir realmente gran efecto.

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    KiraKira fin.
     
  7. Autor
    Kira

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    Lady BeelzeLady Beelze .Mordecai..Mordecai. antes que nada disculpen la tardanza, me surgieron ciertos contratiempos, pero ya está. Todo en orden con la crónica, muy buena ambientación y la información que lograron recabar.

    MasaruMasaru done
     
  8. Masaru

    Masaru "さあ、往こうか" Supermoderador

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