Cual es tu Película de Terror Favorita?

Tema en 'Películas, Series y Doramas' iniciado por H a r u k a, 13 Ago 2016.

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    H a r u k a

    H a r u k a ★Balor club Member★

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    Bueno el tema lo dice todo decidí abrir este tema aquí pensando en que no este repetido y en que debe ir aquí por que hablamos de películas por eso no lo puse en el foro de terror y sobrenatural, bien todos hemos visto alguna ves una película de terror de por si es un tema no ageno a nadie pero tu que las has visto hay alguna que te haya gustado mucho? o por el simple echo de que te gusto mucho la has visto muchas veces y no puedes para de verlas? pues exprésate aquí y cuéntame cuales y por que te gustaron, parto yo estas son mis favoritas:

    1.Pesadilla en la calle Elm o como es conocida por muchos Nightmare on Elm Street.
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    Un film de culto esta es mi favorita de todas no tanto por el echo de su asesino si no por el echo de que el te mata en tus sueños no hay nada mas escalofriante que eso por que de por si tu no puedes evitar dormir por mucho tiempo.

    2-La noche del Demonio.

    [​IMG]

    Tanto su ambientación como su historia son atrayentes ademas de mezclar con un niño que puede hacer viajes con su alma muy peligrosos XD

    3-Encuentros de Ultratumba.
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    Esta tiene todo lo que me gusta buen ambiente y sobretodo un encierro dimencional epico XD
     
  2. Soichiro

    Soichiro Yukino's boyfriend

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    ALMAS DE METAL / OESTELANDIA

    Una de las obras maestras de la ciencia-ficción de los años setenta, que serviría de modelo para el "Terminator" de James Cameron (ya me diréis qué os recuerda la imagen de arriba) y, ya puestos, para la fiebre cyborg de más de una década después, e incluso para el "Parque Jurásico" de Steven Spielberg, basada ésta en una novela de Michael Crichton, el director de la aquí comentada, por cierto.

    Película básica de la temática de robots asesinos, toma sin embargo el estilo y la estructura de los filmes de zombis a la usanza de "La noche de los muertos vivientes" de George A. Romero e imitaciones, sin descartar influencias de los entonces incipientes títulos sobre psicópatas implacables, para crear una atmósfera desasosegadora y escalofriante, en esa imagen que muestra de los androides, de aspecto virtualmente humano que los hace indistinguibles de las personas reales, y de aparente indestructibilidad. Yul Brynner borda maravillosamente su papel de silente robot programado para matar, en su imagen de pistolero villano vestido de negro y rostro impenetrable, que mantiene en jaque durante hora y media al personaje de Richard Benjamin y al espectador.

    La película tiene una secuela titulada "Mundo futuro" ("Futureworld", 1976) de Richard T. Heffron, ya directamente psicotrónica y decididamente inferior.

    SECUESTRADORES DE CUERPOS / USURPADORES DE CUERPOS

    El segundo remake del clásico sobre extraterrestres sustituyentes de cuerpos y almas "La invasión de los ladrones de cuerpos" ("Invasion of the body snatchers", 1956) de Don Siegel, o, si lo preferís, la tercera adaptación de la novela "The body snatchers" de Jack Finney. Si la primera versión nos sitúa en un claustrofóbico pueblo y se encarga de romper la utopía del sueño americano desde sus mismas raíces, y "La invasión de los ultracuerpos" ("Invasion of the body snatchers", 1978) de Philip Kaufman nos desplazaba a la gran ciudad, alertándonos sobre la soledad del individuo, en esta ocasión nos volvemos a encontrar en un entorno claustrofóbico y opresivo, una base militar americana por donde se mueven unos soldados disciplinados e insensibles, indistinguibles de los disciplinados e insensibles dobles alienígenas de sus originales humanos, un lugar en que los propios invasores controlan todos los dispositivos militares de armamento, transporte y comunicación.

    Lejos de conformarse con una simple parábola antimilitarista, la fábula paranoica nos lleva a los miedos infantiles al mundo adulto, al horror de todo adolescente a transformarse en esos seres ajenos y familiares, y para ello el personal Abel Ferrara logra transmitir como nunca la malignidad de los dobles alienígenas, en un tono tenebrista, sombrío y rojizo, infernalmente crepuscular, acentuado por las terribles escenas y el ambiguo y desesperanzado final, reactualizando además y con apocalípticas luces la vieja parábola social de los años cincuenta.

    ATRACCIÓN DIABÓLICA / MONERÍAS DIABÓLICAS

    Genial ejercicio de terror psicológico del director George A. Romero -el responsable de la saga sobre los zombies iniciada con "La noche de los muertos vivientes" ("Night of the living dead", 1968)-, quien aquí probó de cambiar de tercio con respecto a sus filmes anteriores, y que consigue dotar a la película de una atmósfera enrarecida y un clima claustrofóbico aún superiores a los de sus filmes de muertos vivientes, con un estupendo manejo de la tensión y una buena dirección de actores, en que el suspense despacio y suavemente va transformándose en terror, a través de un guión sólido y unos personajes interesantes lejos de estar divididos en "buenos" y "malos", sino que la perversidad se encuentra en el ambiente, llenando los caracteres.

    John Pankow, quien da vida al científico loco que ha modificado genéticamente a Ella, es uno de esos típicos secundarios que están en todos sitios y nunca logran hacerse famosos a pesar de su talento, y la imagen de la monita sonriente con una jeringuilla en su mano es una de las más estremecedoras que han pasado a la historia del cine fantástico.

    LOS ASESINOS DE LA LUNA DE MIEL / AMANTES SANGUINARIOS

    Basada en hechos reales, una película mítica para los amantes del cine de terror moderno, que coge al espectador con la guardia baja, presentando el amor y el asesinato de un modo en absoluto glamuroso, a pesar de que el argumento pudiera hacer pensar en un tono romántico. Shirley Stoler y Tony Lo Bianco son cruciales en los papeles de Martha y Raymond. Raymond quizá resulte un poco unidimensional como manipulador gigoló, pero Martha es un torbellino de energía negativa, neurosis y emoción patológica. La violencia es mínima pero impactante, con algunas secuencias que rozan lo insoportable, deslizándose por un filme duramente realista.

    Fotografiada en un clautrofóbico y contundente blanco y negro, una estremecedora historia de amor loco que mantiene intacto, a pesar de los años transcurridos, todo su poder de fascinación.

    Posteriormente se realizarían sobre esta historia otras dos versiones, "Profundo carmesí" (1996) de Arturo Ripstein, y "Corazones solitarios" ("Lonely hearts", 2006) de Todd Robinson.

    MUERTOS Y ENTERRADOS / EL DESPERTAR DE LOS MUERTOS

    Dan O'Bannon y Ronald Shusett tienen un problema de identidad. En "Alien, el octavo pasajero" ("Alien", 1979) de Ridley Scott, O'Bannon presentaba un monstruo que se incubaba en el interior de un ser humano, y un ser humano que resultaba ser un androide sin compasión. Después, ambos, O'Bannon y Shusett, crearon en "Desafío total" ("Total recall", 1990) de Paul Verhoeven un personaje con una memoria implantada, manipulado constantemente, hasta el punto de pasar de protagonista a villano y viceversa, perdiendo toda noción real de personalidad. En "Muertos y enterrados", una pequeña obra maestra del cine de terror, la moraleja es clara: todos somos zombis.

    Con un arranque extraordinario, sangriento y despiadado, y un desarrollo clásico de thriller gore y atmosférico, de ambiente casi lovecraftiano y de puro gótico estadounidense, la película es toda una pesadilla necrófila, pesimista y negra como pocas, maravillosamente macabra; una metáfora sobre la sociedad que es innecesario explicar, y un extraño y muy inquietante relato terrorífico acerca de la clásica leyenda vudú de los cadáveres transformados por la intervención de un demiurgo, pero donde éste se presenta bajo la apariencia de un tan curioso como repulsivo "mad doctor". Una buena película de culto que desgraciadamente fue pasada por alto durante su estreno, que profundiza en venas todavía no lo suficientemente explotadas por el género como es todo lo referente a la estética de la muerte, y que se permite proponer uno de los desenlaces más sorprendentes, sarcásticos y pesimistas de la historia del cine de terror.

    Como notas curiosas, la pequeña participación de Robert Englund antes de transformarse en Freddy Krueger, y el somero trabajo en los efectos especiales de Stan Winston, quien saltó a la fama con "Alien".

    AL MORIR LA NOCHE

    Sin lugar a dudas, una de las obras maestras del cine fantástico, amén de la producción pionera en cuanto a proponer distintos episodios independientes dentro de la misma cinta, a la manera de las antologías de cuentos de miedo, una película tan singular en su día como imitada con posterioridad: se entremezcla la fantasía de los sueños en su estado más puro con hipotéticas y elocuentes explicaciones psicoanalíticas, y con un final maquiavélico y subversivo que gira sarcásticamente hacia lo onírico.

    Cinco historias muy inquietantes que, aunque acreditadas en conjunto, se sabe que el primer episodio -una serie de casualidades vinculan un accidente en una carrera de coches y la frase "Sólo hay sitio para uno"- fue dirigido por Basil Dearden, al igual que las escenas de transición. El segundo episodio es un pequeño y muy sensual juego, ubicado en una fiesta de disfraces, entre una joven y un chaval desconocido muerto en esa casa tiempo atrás; fue dirigido por Alberto Cavalcanti, junto al quinto y, sin duda, el mejor, el más perverso a la par que sensato de los relatos, donde un ventrílocuo depende completamente de su muñeco hasta el punto de invertirse los papeles, con un plano final del infeliz protagonista catatónico; el tercer segmento, sobre una mujer que regala a su marido un espejo que no refleja la realidad en su presente sino lo que sucedió años atrás, fue dirigido con soltura por Robert Hamer buscando un tono donde lo cotidiano sea violentado y adonde el variable punto de vista aporte un sentido dramático imprevisto; el episodio restante lo dirigió Charles Crichton, un sketch amable, caricaturesco y cómico donde un par de amigos jugadores de golf se apuestan una mujer, con trágicas consecuencias.

    "Al morir la noche" es un clásico del género fantástico, cuyo hilo circular de los episodios remata el interés de un filme cuyo valor último estriba en estar abierto a todo tipo de interpretaciones y sugerencias.

    MORTAL ZOMBIE / EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVIENTES III / LA REVANCHA DE LOS MUERTOS VIVIENTES

    La tercera parte de la saga iniciada con "El regreso de los muertos vivientes" ("Return of the living dead", Dan O'Bannon, 1985) y seguida por "La divertida noche de los zombies" ("Return of the living dead II", Ken Wiederhorn, 1987) -especie de saga alternativa y apócrifa de la iniciada con "La noche de los muertos vivientes" ("The night of the living dead", George A. Romero, 1968)-, da un giro de 180 grados respecto a las anteriores, donde Brian Yuzna, uno de los popes de la serie B fantástico-terrorífica de los últimos tiempos, la lleva a su reino privado de Nueva Carne, efectos especiales, sexo raro, paganismo, romanticismo perverso y misoginia razonada.

    Yuzna empieza por hacernos olvidar el humor grotesco e inofensivo de sus dos predecesoras para, continuando con la línea argumental de los experimentos científico-militares con muertos vivientes, meternos de lleno en un melodrama "afterpunk" y neorromántico, especie de "Romeo y Julieta" en versión zombi, en un excelente desarrollo de personajes y con momentos de verdadero horror, en que uno se siente plenamente identificado con la pareja protagonista, aunque ella se haya convertido en una zombi, una hermosa zombi desdichadamente consciente de su situación y dolorosamente ansiosa por devorar carne humana, y de lo que encontrará un perverso, y sólo temporal, antídoto: el dolor. Cada vez que la desgraciada muchacha zombi siente el impulso de devorar a su amado, se provoca una sangrienta herida, viendo mitigado su apetito por un tiempo demasiado breve, pero consiguiendo tal vez un placentero alivio de naturaleza poco menos que sexual. La película se moverá a través de la oscura y trágica odisea urbana de los dos protagonistas, donde se homenajeará a los personajes positivos de color de las películas de George A. Romero -el bondadoso hombre practicante de vudú que ayuda a la pareja protagonista-, y a los cebonitas de "Hellraiser" ("Hellraiser", Clive Barker, 1987) y las heroínas salvajes del cine de fantasía y artes marciales de Hong Kong -Julie surgiendo en todo su esplendor de perversa diosa del dolor, atravesada por incontables piercings y alfileres-, y se exacerbará el antimilitarismo, con esa galería de los horrores subterránea, en el que los zombis, incluyendo al hombre negro y a la propia Julie, serán sometidos a embrutecedores y sádicos experimentos, que harían palidecer de vergüenza al Dr. Moreau. Los zombis nos los mostrarán más humanos en su animalidad instintiva que los humanos que experimentan con ellos, y el final, de lo más soberbio, será la guinda para esta excelente historia de amor tan maravillosamente romántica como espeluznantemente gótica.

    GARRAS HUMANAS / LO DESCONOCIDO

    Una de las excelsas películas en que colaboraron juntos el director Tod Browning y el actor Lon Chaney -colaboraciones que desgraciadamente se vieron truncadas por la muerte del segundo en 1930-, dúo que se complementaba perfectamente, con su común afecto por los personajes con falsas identidades y lo morboso. En la presente tenemos tres de las constantes en el cine de Browning: la malformación física, la citada falsa -que no doble- identidad y el mundo del circo y las ferias ambulantes, en lo que el director entraría de lleno con la también excelente "La parada de los monstruos" ("Freaks", 1932).

    La trama en este caso es bien sencilla -pero no poco rocambolesca-, al igual que la puesta en escena. Sin embargo, es la extraordinaria capacidad de mostrar la sordidez y los personajes que la pueblan lo que hace destacar a la película. Alonzo se nos muestra como un personaje en cierta medida repugnante, tanto por su físico como por el enloquecido amor que siente por Nanon -una jovencita Joan Crawford-, que viniendo de este personaje no cabe otra cosa que entenderlo como obsceno.

    De esta manera, la película está plagada de morbosa sugerencia. A Alonzo, su locura de amor le lleva a castrarse simbólicamente con la extirpación voluntaria de sus brazos, hecho que finalmente consigue el efecto contrario al que pretendía; Nanon, una vez ha perdido su irracional fobia, ahora sólo siente repugnancia por Alonzo al notar su falta real de brazos. El origen de la fobia de Nanon también se percibe simbólicamente como un trauma sexual, del que no conocemos su procedencia, ni en ningún momento se nos da pista alguna que pudiera siquiera inspirarnos la misma; no obstante, todo apunta a algún escabroso hecho ocurrido en la infancia. Estamos ante la sugerencia total, ante la capacidad de entregar el testigo al espectador para que todo su trasfondo malsano pueda surgir en su mente.

    LA MÁSCARA DEL DEMONIO / DOMINGO NEGRO

    Basada en la novela corta de Nikolai Gogol "El viyi" -aunque, según parece, no quedan nada más que algunos nombres-, una de las cumbres del cine fantástico, donde, más allá de una historia muchas veces narrada con pequeñas variaciones, lo mejor y más destacable es la forma en que la transmite, mediante una estética extraordinaria, un cuidado plástico inusual y una atmósfera de aterradora irrealidad, de preciosista y precisa fotografía, que magnifica el género denominado terror gótico. En particular, se juega con la contraposición de elementos. El fuego representa la muerte -esa hoguera que quema a la hechicera, esa chimenea que anuncia con su luz la muerte del príncipe, ese fuego que ilumina las pupilas vacías de Asa devolviéndola a la vida-, mientras que su contrario, el agua, simboliza la vida -la lluvia apagando el fuego de la hoguera inquisitorial, la lluvia permanente que rodea el momento de la vuelta a la vida de Asa, la lluvia como colofón de la película...-. Aparte de estos juegos simbólicos de gran eficacia, "La máscara del demonio" es una de las películas donde la cámara se pasea de una forma más armoniosa y eficaz por los decorados. Momentos ejemplares se suceden en su escasa hora y media de duración. Señalemos uno: la bajada al sepulcro de los dos visitantes es visualizada mediante un inusual plano circular de 360 grados, que nos muestra el espacio y el significado de su leyenda, ejemplificado en el féretro y la cruz que lo vigila, cruz que una vez rota por desgraciado accidente origina el despertar de Asa, previa aparición de la lluvia.

    Sin duda, "La máscara del demonio" constituye una de las obras más redondas del cine fantástico. Con ella haría su debut el magnífico director Mario Bava, quien se convertiría en una de las piezas clave del cine fantástico italiano, al igual que significó la primera película para la inquietante y turbadora Barbara Steele, quien pasaría a ser uno de los grandes mitos del cine de terror.

    LA BRUJA VAMPIRO / VAMPYR

    Las primeras imágenes de "La bruja vampiro" ya denotan el estar presenciando una obra magna, única; estamos ante una película ingeniosa, arrebatadora, visualmente situada entre lo onírico y la pesadilla, con una cadencia pausada pero rítmica y unos movimientos de cámara elegantes, sugerentes y sorprendentemente innovadores; con una bella fotografía, al servicio del tono fantasmagórico y alucinado que pretende, y unos efectos especiales que rayan la perfección, sorprendiendo la imaginación con la que están resueltos.

    Un filme extraño del género vampírico, poseedor de una sombría belleza casi insana, expresionista en el tratamiento de la imagen pero surrealista en el acabado del conjunto, en que las sombras se apoderan del cuadro y da la impresión de navegar por océanos oníricos, imposibles, transportados de las más brumosas pesadillas. Mención merecen grandes escenas como la secuencia filmada en cámara subjetiva desde el interior de un ataúd, o la muerte de los monstruos, especialmente en la que el acólito de la bruja sucumbirá en el interior de un molino, enterrado en harina, secuencias harto angustiosas que serán imitadas en no pocas ocasiones.

    Basada libremente en el relato "Carmilla" de Sheridan Le Fanu y dirigida por el maestro Carl Theodor Dreyer -responsable de otros grandes títulos de la historia del cine como "La pasión de Juana de Arco" ("La passion de Jeanne d'Arc", 1928), "Dies irae" ("Vredens dag", 1943) o "La palabra" ("Ordet", 1965)-, "La bruja vampiro" consigue la inquietud con la sugerencia, sin estridencias. Su protagonista es un personaje sensible, que se moverá por lugares inquietantes, donde las sombras bailan en las paredes y todo está dominado por las brumas y la desazón. Un personaje que será un mero observador de los hechos, de la misma forma que nosotros lo somos de nuestras más intensas pesadillas. Y es que, como explicó el propio Dreyer: "Imaginad por un momento que estamos sentados en una habitación normal y corriente. De repente, alguien nos comunica que detrás de la puerta hay un cadáver. En el instante, la habitación cambia por completo, adquiere un aspecto distinto. El ambiente y la luz, pese a ser los mismos, se han alterado".

    Una película, sin duda, acreedora de muchos logros de directores más recientes. Una enseñanza para muchos y una apertura de nuevos caminos hacia el conocimiento de la expresión cinematográfica.
     
  3. Autor
    H a r u k a

    H a r u k a ★Balor club Member★

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    Wow menuda cantidad de películas buenos títulos y algunos que no e visto anotare y mirare :3
     
  4. LordFreezer

    LordFreezer General Jose de San Martin Exterminador de Zombies

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    Hola las mias son el exorcista, viernes 13 saga, La profecia. Un saludo
     
  5. Soichiro

    Soichiro Yukino's boyfriend

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    MISS MUERTE

    Una de las obras maestras del cine fantástico español y uno de los mejores títulos del director Jesús Franco, en el que demuestra la gran inventiva visual y ritmo, y el talento, aplomo y pulso, de su mejor época, los años sesenta, antes de que sus películas cayeran en lo casposo y en el sinsentido.

    Nueva variante del tema del científico loco mezclado con elementos del tema del asesino en serie, con un tratamiento de la imagen muy deudor del admirado por Franco Orson Welles y una muy destacable fotografía, que acierta en saber extraer partido de los elementos escenográficos, como el logrado laboratorio y la máquina con garras, "Miss Muerte" es un filme que funciona sin problemas a pesar de algunos defectos -más que nada, debidos al escaso presupuesto-, gracias a la excelente unión de todos los temas afines al universo personal del director: erotismo -que cuaja aquí en un cautivador y enfermizo fetichismo-, horror, thriller y unos toques de melodrama, ciencia-ficción y sentido del humor, además de una lógica narrativa cercana al cómic. Y no olvidemos la estimable interpretación de los actores, destacando una Mabel Karr alejada de sus papeles elegantes, una inolvidable Estella Blain como la ejecutora de los asesinatos de la trama, y buenos secundarios como Howard Vernon, habitual del cine de Franco.

    En definitiva, de lo mejorcito del fantástico hecho en España, y una película en la que hacen aparición todas las virtudes del director, mientras que sus defectos posteriores brillan afortunadamente por su ausencia.

    LA NOCHE DEL DEMONIO / CITA CON EL DEMONIO / UNA CITA CON EL DIABLO

    Una de las películas más celebradas de la época dorada del cine fantástico británico y del director Jacques Tourneur -autor de clásicos del género, y del cine en general, como "La mujer pantera" ("Cat people", 1942) y "I walked with a zombie" (1943)-, con guión de Charles Bennet, entonces colaborador habitual de Alfred Hitchcock -lo que, desde luego, se nota en la atrapante atmósfera de suspense y en ciertos toques humorísticos-, inspirado en el relato de M.R. James "El maleficio de las runas".

    Como ocurrió con otras personalidades como Boris Karloff, Vincent Price, Roger Corman o William Castle, Jacques Tourneur también fue reclamado por los estudios ingleses durante el boom del terror británico, si bien su visión del género excedía a la de buena parte de sus colegas; a Tourneur le gustaba más bien ser elegante, en un cine que no requiere de efectos pirotécnicos sino que se apoya en un recurso tan sutil como la ambigüedad, idea que traicionaron unos insertos del espantoso demonio pagano incluidos sin su consentimiento -por otra parte, uno de los monstruos más curiosos que nos ha ofrecido el género, auténtica maravilla de concepción y diseño-. En todo caso, que la película esté desbordante del peculiar estilo elíptico y sugerente del director no la estropea en absoluto, pues "La noche del demonio" se conserva como una de las cintas que mejor han abordado el fenómeno sobrenatural, y el ideario de Tourneur se traduce en el combate más encarnizado entre racionalismo y oscurantismo que se haya librado en la pantalla.

    LA COSA / EL ENIGMA DE OTRO MUNDO / LA COSA DE OTRO MUNDO

    Más que un remake del clásico "El enigma de otro mundo" ("The thing from another world", Christian Nyby, 1951), donde el extraterrestre que invade la estación polar es un híbrido humanoide y vegetal que se alimenta de sangre, se trata de una adaptación de "¿Quién está ahí?" ("Who goes there?"), el relato original escrito por John W. Campbell en el que se basó aquel, en el cual el alienígena es un ser poliforme, capaz de imitar la forma de cualquiera de sus víctimas, el caldo de cultivo ideal para la habitual paranoia política de los años cincuenta.

    Pero no estamos en los cincuenta, y el especialista John Carpenter olvida las manías para dedicarse al espectáculo total, dando una magnífica tensión dramática a la aparición del parásito del espacio en la soledad de una estación polar, ambientada de una forma tan efectiva que, paradójicamente, provoca una desosegadora sensación de realidad. La excelente actuación del plantel de actores -con un Kurt Russell que empezaba a alejarse de su imagen anterior como protagonista de comedias de la Disney- y los increíbles e imaginativos efectos especiales, que ilustran con brochazos de carne y sangre los viajes del monstruo a través de los cuerpos, acaban de redondear este uno de los trabajos más apreciables de su director y una de las mejores "monster movies" de todos los tiempos, una película de terror rápida, inteligente y puramente excitante desde principio a fin. Como debe ser.

    LAS MANOS DE ORLAC

    De la novela homónima de Maurice Renard, sobre el pianista que pierde sus manos en un accidente y le son injertadas las de un criminal ajusticiado, las cuales parecerán adoptar vida propia, empujando al infeliz músico al asesinato, se han realizado hasta la fecha, y dejando aparte algún que otro remake inconfeso, tres adaptaciones cinematográficas: la germano-expresionista "Las manos de Orlac" ("Orlacs hände", Robert Wiene, 1925), la bastante discreta "Las manos de Orlac" ("Les mains d'Orlac", Edmond T. Greville, 1960), y la que nos ocupa, sin duda la mejor de las tres. En todas menos en esta de 1935, la acción se centra en las vicisitudes de Orlac y sus nuevas manos, y no en el médico que se las ha transplantado. La presente consigue equilibrar pasado y presente del género de terror, exacerbando el irresistible romanticismo de la historia original para que Peter Lorre cree un científico loco de alto nivel con su Dr. Gogol.

    Probablemente el magnetismo que hoy sigue teniendo esta historia procede de la presencia de Peter Lorre, aquí en su primera interpretación estadounidense. Su cadavérica palidez y su cráneo rapado le convierten, si no en un icono reconocible para el gran público, sí en una figura inolvidable para el aficionado al género. Un científico que no es más que un alucinado, desquiciado, extrañísimo y a la vez muy vulgar enamorado.

    En cuanto a la película en sí, su riqueza reside en la acertada combinación de conceptos tan diversos como sugerentes: el ya mencionado "mad doctor", el tétrico teatro, la muñeca de cera de inquietante apariencia real y el fetichismo que el doctor deposita en ella, algunos elementos procedentes del mito de Frankenstein -por cierto, quien interpreta al atormentado pianista es Colin Clive, quien fuera el creador del monstruo en el clásico de la Universal "El doctor Frankenstein" ("Frankenstein", James Whale, 1931)-, la obsesión incontrolable que aleja al doctor de la realidad y le domina, así como el constante papel de los espejos o la metáfora de la planta carnívora, y por último, la aparición del asesino Rollo en busca de sus manos, quien, tras quitarse su gabardina, nos muestra unas manos de hierro y un cuello también de metal que une -el asesino había muerto en la guillotina- cabeza y cuerpo, figura siniestra y alucinante que no tendrá pocas referencias en el cine moderno.

    Película sabiamente conducida, abiertamente expresionista, directa e indisimuladamente inspirada en la versión anterior alemana, con una exuberante fotografía, unos atrapantes decorados -a destacar los que conforman la clínica y la casa del Dr. Gogol- y unas intensas interpretaciones, en esta inquietante historia del monstruo moral en que el amor loco puede convertir al hombre.

    LA MARCA DEL VAMPIRO

    Una desmitificación de la Metro Goldwin Mayer de las películas de terror en general y de las de vampiros en particular que por entonces llevaba a cabo la Universal, que no obstante explota muy inteligentemente la imaginería de estas, sirviéndose para ello de los mismísimos Bela Lugosi y Tod Browning, quienes poco antes habían unido talentos en uno de los hitos de dicha tendencia de la Universal, "Drácula" ("Dracula", Tod Browning, 1931).

    Surgida como remake de un filme de la etapa muda de su director, "La casa del horror" ("London after midnight", Tod Browning, 1927), "La marca del vampiro" es una mera trama detectivesca con asesinato vampírico y desenlace esclarecedor. Pero esta es alimentada y enriquecida por un Browning que se siente a gusto con las atmósferas góticas y opresivas, en las que se respira la inquietud que nos depara lo desconocido, y dispone del mejor Lugosi para llenar la pantalla de todo tipo de espectaculares retablos de horror. La expresiva y cuidada ambientación gótica, poseedora de unos vampiros con un alto grado de convicción -a destacar la primera aparición de Lugosi, junto a la joven actriz Carroll Borland, quien interpreta a la condesa Luna, bajando las escaleras del castillo- y del miedo y la superstición que se respira en la comarca; unos efectos especiales clásicos algunos, sorprendentes otros; y ciertos toques de humor negro, junto al buen hacer del reparto -cabe mencionar a Bela Lugosi, envuelto en su imagen clásica, quien vuelve a demostrar que es el rey; el siempre eficaz Lionel Atwill en el papel de inspector de policía; a un imponente Lionel Barrymorre como el obstinado profesor Zelin, todo un trasunto de Van Hellsing; y a Holmes Herbert, en el personaje asesinado y convertido en ser de la oscuridad-, crean una trama contundente, atrapante y nada cómplice con el espectador, con el que juega a su antojo, y dando lugar a una de las mejores películas de vampiros de la historia del cine, pese a su inesperado y quizá algo tramposo giro final.

    EL FOTÓGRAFO DEL PÁNICO / TRES ROSTROS PARA EL MIEDO

    Para entender el revuelo que "El fotógrafo del pánico" causó cuando fue estrenada en 1960, hemos de tener en cuenta a lo que las audiencias de aquella época estaban acostumbradas a ver cuando iban al cine. Inocentes historias de amor, épica histórica, westerns de acción y coloristas musicales era la principal dieta cinematográfica del momento, donde no estaban presentes oscuros, turbadores e intensamente violentos thrillers de asesinatos como este. Lo que probablemente agitó aún más a los cinéfilos coetáneos fue el hecho que una película de esta clase pudiera venir de un estimado y venerado director como Michael Powell. El equivalente a la actualidad sería como si Steven Spielberg hiciera un filme explícito y ultrajante sobre la pedofilia o el bestialismo, lo que en consecuencia no le permitiría nunca más estar detrás de una cámara otra vez. Cuando "El fotógrafo del pánico" llegó a la gran pantalla, fue rechazada por el público y crucificada por la crítica, y dejó la hasta entonces gloriosa carrera de Powell en la ruina.

    Mark es un cámara de cine que tiene una enfermiza obsesión con el miedo y, en particular, con la expresión de la gente en su rostro durante dichos momentos. En ello tiene que ver que fuera usado como conejillo de indias por su padre -interpretado por el propio Michael Powell- en una serie de experimentos psiconalíticos sobre los síntomas del miedo. Como resultado, Mark en sus ratos libres se dedica a filmar tomas guarrillas de modelos y actrices a las que asesina con un complejo mecanismo del trípode mientras las filma. Ni siquiera el amor de su vecinita conseguirá salvarle de su infierno.

    "El fotógrafo del pánico" es uno de esos pocos filmes de terror que aún mantienen su poder perturbador pese al tiempo transcurrido. El actor Karl Boehm está excelente como el asesino cuya perspectiva ha sido tergiversada por los experimentos de su padre. También resulta impresionante Anna Massey como la confiada y frágil novia del asesino. Powell dirige la película brillantemente, usando claros y deslumbradores colores para acentuar las horribles atrocidades que lo salpican. Es entendible que el filme no fuera bien recibido en su tiempo, pero en retrospectiva, es una cinta de vital importancia y poder, que ahonda y reflexiona maliciosamente no ya solo sobre el voyeurismo y el hecho cinematográfico, sino acerca de la propia condición de cinéfilo. La cinta asentaría con inteligencia las bases de un nuevo terror, el psicopatológico, seguida por títulos como "Psicosis" ("Psycho", Alfred Hitchcock, 1961), "Repulsión" ("Repulsion", Roman Polanski, 1965) o "El estrangulador de Boston" ("The Boston strangler", Richard Fleischer, 1968), y que haría carrera en las décadas siguientes. Una película de visión imprescindible para todo cinéfilo, y para quien quiera comprobar cómo han degenerado las buenas ideas en el actual cine de terror.

    LA SANGRE DEL VAMPIRO

    Sadismo, agresividad, crueldad... "La sangre del vampiro" es uno de los filmes más sádicos de todo el terror gótico británico que se llevó a cabo entre finales de los años cincuenta y principios de los setenta. Sus agresivos tonos rojos y verdes no contribuyen lo más mínimo a suavizar la atmósfera de crueldad reconcentrada. A diferencia de otras películas de la época, aquí no nos adentramos en las oscuras profundidades de los mitos -"Drácula" ("Dracula", Terence Fisher, 1958)-, ni en la procaz sordidez de turbios sucesos históricos -"Jack the ripper" (Monty Berman/Robert Baker, 1959)-, sino que las motivaciones que alientan la película dirigida por Henry Cass echan sus raíces en la visceralidad, en la repulsión física, en la truculencia del melodrama. Y, ante todo, "La sangre del vampiro" es un hábil ensamblaje de las más sólidas convenciones del género gótico, cuando estas aún no se habían convertido en clichés insustanciales: la prisión/castillo de lúgubres muros; el científico loco entregado febrilmente a sus experimentos; el sicario monstruoso; la damisela en apuros; el héroe martirizado por la injusticia; torturas, bisturís, quirófanos, probetas y líquidos indescriptibles... Por ello, la catalogación de "La sangre del vampiro" como un clásico del cine fantástico británico viene dada por su portentosa construcción visual, capaz de crear iconos altamente sugestivos: empezando por la imagen de la heroína en ropa interior victoriana, vulnerable, provocadora y encadenada en una húmeda mazmorra, y llegando al rostro sombrío del Dr. Callistratus, ataviado con un intimidatorio delantal de cuero y con modales de "gentleman".

    Desde el tenebrista tratamiento de la luz y el color, hasta la grotesca presentación de espacios y personajes, pasando por las controladas explosiones de violencia y horror, "La sangre del vampiro" es un extraño cruce entre Matthew G. Lewis, Charles Dickens y el cine expresionista alemán que, todavía hoy, deleita y sorprende.

    SUCESOS EN LA CUARTA FASE / FASE IV: DESTRUCCIÓN

    Una tan extraña como fascinante mezcla de documental entomológico y película de ciencia-ficción, que se rebela como una de las obras maestras de dicho género, alejándose a conciencia del cine que por aquella época explotaba el tema de la rebelión animal -desde "El enjambre" ("The swarm", Irwin Allen, 1978) a "Tiburón" ("Jaws", Steven Spielberg, 1978), pasando por "Squirm: Gusanos asesinos" ("Squirm", Jeff Lieberman, 1976) o "El día de los animales" ("Day of the animals", William Girdler, 1976), entre muchas otras-, agarrándose a un realismo que, en definitiva, ofrece resultados mucho más inquietantes que cualquier efecto especial, y desarrollando su premisa desde una perspectiva intencionadamente abstracta y desalmada, como si de un informe científico se tratase. La minuciosa observación de los insectos devorando cables y estropeando conductos de aire acondicionado revela la posibilidad de un universo completamente desconocido para el hombre, una nueva civilización que, en su conciencia grupal, puede derrotar los esfuerzos individuales de dos científicos que no comprenden la extrema complejidad de su sistema organizativo, y que plantarán cara al adversario cada uno a su manera -uno será partidario de destruirlo, el otro de entablar el diálogo-. No hay veneno que destruya a las hormigas: desde su pequeña condición, establecen sofisticadas estrategias no solo para sobrevivir sino también para perpetuar su especie -a señalar el tan desesperanzador como impresionante desenlace-. El abstracto nihilismo de la película, que retrata a los hombres como una raza inferior incapaz de hacer frente a la implacable solidaridad de las hormigas, se corresponde con una habilidad para concebir imágenes de una impactante plasticidad -las figuras geométricas creadas por los insectos-, a veces casi surrealista -la hormiga saliendo por la mano de un cadáver-.

    Mención merece la gran labor con las hormigas de Ken Middleham, de resultados verdaderamente escalofriantes, y que dirige Saul Bass, reputado diseñador gráfico aquí en su primer y único trabajo como director de largometraje -y es una lástima-.

    EL CUERVO

    Uno de los más notables filmes terroríficos producidos por la Universal de sus buenos tiempos, que como en "La novia de Frankenstein" ("The bride of Frankenstein", James Whale, 1935), "Satanás" ("The black cat", Edgar G. Ulmer, 1934) y tantos otros títulos de la época de la compañía, nos muestra la relación entre el monstruo físico y el monstruo moral, en que el segundo resulta mucho peor que el primero, con una pareja de enamorados implicada por medio.

    Igual que ocurre con "Satanás", el título extraído de un texto de Poe no implica una adaptación del mismo -en este caso, el popular poema homónimo-, sino solo una vaga inspiración. "El cuervo" contiene a Poe en un sentido de homenaje por su iconografía y en cierta visión romántica del sadismo como consecuencia del amor no correspondido, en una atmósfera construida a partir de un sadismo y una demencia brutales e implacables presidiéndolo todo.

    Los míticos Boris Karloff y Bela Lugosi están perfectos en sus caracterizaciones, intercambiándose los roles que habían interpretado en "Satanás". Si en aquella Karloff era el malvado que sometía a otro malvado, Lugosi, que en el fondo era un buenazo, aquí Lugosi hace una de las mejores actuaciones de su dilatada carrera, combinando perversidad, refinamiento e hipócrita bondad a partes iguales, incorporando cierta vis cómica que se encuentra en sintonía con los detalles propios de comedia de enredo con que caracterizaba la Universal a algunos de los personajes secundarios de sus cintas de terror.

    En "El cuervo" hay diversión, suplicio, fetichismo alrededor de Poe y de la temática de científicos locos, así como suspense y unas sorpresas muy bien dosificadas, en un caos de pasillos trucados y puertas y suelos falsos, alcanzando el clímax en un sótano en el que hay instalado un péndulo mortal. Una película, por otra parte, típica de la serie B terrorífica de la Universal, pues "El cuervo" no es, ni mucho menos, una obra cara como lo fueron "Drácula" ("Dracula". Tod Browning, 1931) o "El doctor Frankenstein" ("Frankenstein", James Whale, 1931), pero el estilo que le da su director, Lew Landers, curtido en los seriales de bajo presupuesto, es impecable: simple pero no simplista, eficaz, y con un sentido envidiable de la acción sin descuidar el ritmo narrativo.

    Los decorados son todo un acierto: aunque no haya en ellos nada de la atmósfera habitual de los clásicos de la Universal, el laboratorio aséptico y ordenado supone un contraste preciso y destacable con la visión arquetípica de esos clásicos.

    En resumen, un duelo interpretativo en la cumbre, unos valores técnicos irreprochables, referencias tan injustificadas como bienvenidas al autor terrorífico por excelencia y un argumento típico de serie B de lo más refrescante. No va más.

    EL TESTAMENTO DEL DOCTOR CORDELIER

    Es arriesgado afirmar que "El testamento del Dr. Cordelier" es la mejor versión que se ha hecho del clásico de Robert Louis Stevenson "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde", así como que Jean Louis Barrault compone el mejor Mr. Hyde -aquí llamado Opale- de los múltiples monstruos que se han inspirado en la novela original. Es arriesgado porque John Barrymore -"El hombre y la bestia" ("Dr. Jekyll and Mr. Hyde", John S. Robertson, 1920)-, Fredic March -"El hombre y el monstruo" ("Dr. Jekyll and Mr. Hyde", Rouben Mamoulian, 1931)- y Spencer Tracy -"El extraño caso del Dr. Jekyll" ("Dr. Jekyll and Mr. Hyde", Victor Fleming, 1941)- cuentan con el consenso de crítica y público.

    Sin embargo, la que nos ocupa es la película, y esto sí que se debe afirmar sin reparos, que mejor ha adaptado la novela de Stevenson. A pesar de no seguir de forma lineal los sucesos del original, el filme de Jean Renoir cuida dos aspectos que le acercan a él. El primero lo conforman las actividades delictivas de Opale. En la novela, recordémoslo, en Mr. Hyde la gente ve algo malvado, pero no es capaz de expresar el qué. Lo realmente malvado en él es el concepto, no los actos. En la película, todo el mundo se convence de que Opale es el mal encarnado, y todo ello debido a que su sola presencia, y no su aspecto deforme, como en anteriores versiones, inspira desconfianza. Antes de que comience sus tropelías, no se sabe muy bien por qué, Opale desprende maldad.

    El segundo punto, apuntado e intentado en otras películas, pero excelentemente conseguido aquí, es el contar la historia desde una tercera persona. El Dr. Cordelier es tan enigmático para el espectador como para el personaje de su amigo Joly, con el que se puede identificar quien contempla sus descubrimientos progresivos. Esto da lugar a que la crítica que se emprende contra la clase burguesa sea más efectiva, y por otra parte hace que, aunque la historia del Dr. Cordelier sea confesamente análoga a la del Dr. Jekyll, que el espectador se olvide completamente de esta y se sorprenda como si no supiera nada de la misma.
    La crítica a las clases elevadas, como ya se ha dicho, es implacable y se destroza tanto los principios religiosos de Cordelier como la falta de los mismos de su colega y rival el Dr. Severin, pasando por los absurdos principios morales de Joly. Por su parte, Opale no es el mal, sino la persona que Cordelier tiene dentro. Ha trabajado duro para liberar sus sentimientos primarios, los cuales resultarán incompatibles con la vida burguesa.

    "El testamento del doctor Cordelier" es una película compleja, importante para entender el cine de Jean Renoir -uno de los grandes directores franceses-. Funciona muy bien a muchos niveles, incluso al de mero entretenimiento -aunque es muy fácil rascar un poco en la superficie-, y cualquier elogio que se le aplique será insuficiente. Obra maestra.
     
  6. MasterHorror

    MasterHorror

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    holaaa suscribanseee pls.
    sin duda estas peliculass!!! wow!!

     
  7. Soichiro

    Soichiro Yukino's boyfriend

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    LA VENGANZA DE FRANKENSTEIN / LA REVANCHA DE FRANKENSTEIN

    El éxito de "La maldición de Frankenstein" ("the curse of Frankenstein", Terence Fisher, 1957) y "Drácula" ("Dracula", Terence Fisher, 1958) generó rápidamente la lógica intención por parte de la británica Hammer de continuar con sus correspondientes secuelas. Es así como llegó rauda esta segunda y aun mejor entrega del ciclo dedicado al barón Frankenstein que llevó a cabo dicha productora.

    Hay que decir que el enrevesado guion encaja a la perfección. No deja un solo cabo suelto y tampoco deja respirar al espectador. El tratamiento del director Terence Fisher se sigue basando en el trasplante de cerebro que otorga una nueva identidad al paciente: la principal diferencia se encuentra en la figura del barón, que ahora se ve librado de su criminalidad; incluso, de ser una persona de crueldad extrema aunque refinada y elegante, pasa a ser un sensible mártir que vive a la sombra de una sociedad que se mantiene estancada y que tiene un claro tinte conservador. Con una impactante ironía -el doctor finalmente se convertirá él mismo en su criatura-, se ponen sobre el tapete las innegables cualidades de Fisher como narrador, y su excelente pulso para el detalle maligno y la ambigüedad argumental.

    El filme está repleto de esa poética de lo malsano que tanto gusta a su director. Nos muestra un laboratorio que parece apartado del mundo, lleno de recipientes que llevan trozos humanos, lo que contribuye a la sensación de aprisionamiento que transmite la película, conseguido sobre todo por la utilización de los colores, adecuadamente contrastados con los sórdidos decorados. A pesar de todo, "The revenge of Frankenstein" fue un fracaso comercial, y la Hammer no volvería a echar mano del doctor y su criatura hasta ocho años después.

    Y el monstruo, a pesar de que Fisher dio más importancia al mítico científico, es posiblemente aquí donde alcanza una dimensión más humana. La criatura quiere ser un hombre y, a pesar de que su imagen no ha pasado a la galería de monstruos clásicos, sin duda merece un recuerdo, aunque solo sea por su desmedido deseo de sentirse... normal.

    LAS NOVIAS DE DRÁCULA

    "Las novias de Drácula" fue ideada en principio como la primera secuela de la exitosa "Drácula" ("Dracula", Terence Fisher, 1958), pero, no obstante, Christopher Lee, quien interpretó al vampiro titular en aquella, rechazó el papel por miedo al encasillamiento -si bien el actor acabaría interpretando al mítico vampiro en seis ocasiones más, y eso sin contar las veces fuera de la productora Hammer-. Ante esa circunstancia, se decidió variar el guión haciendo desaparecer cualquier alusión al personaje de Drácula, a excepción del título, claro: el componente comercial obliga.

    Cuentan las crónicas que en su momento fue toda una decepción para el público y la crítica el engañoso título y que además el vampiro central no fuera interpretado de nuevo por el magnético Christopher Lee, sino por un perfecto desconocido, David Peel, lo que hizo que la película fuera recibida con cierta frialdad. Sin embargo, como ocurre con todas las grandes películas, con el paso del tiempo "Las novias de Drácula" ha encontrado su lugar que le corresponde como uno de los mejores títulos del cine fantástico británico. La suntuosa fotografía, los magníficos decorados, la sólida interpretación de Peter Cushing, recuperando su papel del cazador de vampiros Van Helsing, y el cuidado extremo puesto en cada detalle, caracterizan "Las novias de Drácula". La película se revela, más que nada, como la más inquietante producción de la especializada en fantástico-terrorífico Hammer: la manera en que el joven barón, de aspecto ambiguo y aniñado, ordena a su madre acercarse hacia él; las cadenas que liberan un ataúd del que emerge una joven y lívida muerta; la anciana sirvienta arrastrándose por el suelo y exhortando a la vampira a desenterrarse... El terror gótico en su quintaesencia. En manos del formidable Terence Fisher, esta obra significa, en definitiva, un brillante reflejo del horror en su estado más puro y un despiadado retrato de la perversión de la nobleza, dos temas recurrentes y favoritos del director.

    EL ESTRANGULADOR DE BOSTON

    Un clásico absoluto. Narrada en forma de "flashbacks" a través de las confesiones del asesino, el director Richard Fleischer compone un estremecedor relato de increíble frialdad y sobriedad, con un estilo documentalista que no excluye ni la ternura ni la ambigüedad. Tony Curtis, en la mejor interpretación de su carrera, donde se propuso y logró romper su frívola imagen anterior, encarna al maníaco sexual esquizofrénico que desgrana sin afectación su ristra de crímenes, quien, aunque aparece menos tiempo en pantalla que el detective encarnado por un no menos estupendo Henry Fonda, domina sin ningún problema la función, en especial en los últimos veinte minutos.

    Basada en el homónimo "best seller" de Gerold Frank, que recoge el caso real de Albert DeSalvo, la película, de una tremenda crudeza, es caligrafiada con pulso firme por Fleischer, el cual combina con gran destreza una interesante historia detectivesca con una atrapante mirada a la enfermedad mental y la violencia, llegando a utilizar en determinados momentos recursos como la pantalla partida para remarcar los distintos puntos de vista bajo los que escuda su narración. A destacar el plano final del asesino, perdido entre los colores blancos de su celdilla, que expresa con fuerza inusitada las insuficiencias de cualquier terapia para penetrar en la patología criminal.

    Imprescindible.

    EL BESO DEL VAMPIRO

    Entre las películas más significativas que la Hammer dedicó al mito del vampiro, en este caso fuera de la saga dedicada a Drácula, tenemos en "The kiss of the vampire" un ejemplo delicioso, donde una especial comunión de fotografía, música y decorados genera grandiosos momentos atmosféricos, dignos del paladar del cinéfilo más exquisito. Don Sharp, si bien no es uno de los grandes directores que trabajaron para la histórica productora británica especializada en cine de terror gótico, se reveló, en esta su primera película para dicha compañía, como un artesano cuidadoso y sobresaliente, logrando una de las películas más conseguidas y sugestivas de toda la producción Hammer.

    Frente a las siempre más físicas y sensuales películas de la saga dedicada específicamente a Drácula, aquí encontramos, como factores determinantes de su peculiaridad y como unas de las mayores bazas en las que reside su importancia, una descripción del vampirismo en términos de decadencia social y moral, y un inusual recital de silenciosa tensión psicológica que en algunos momentos recuerda al cine de Alfred Hitchcock. Y es que la violencia que siempre han mostrado los productos Hammer, sobre todo con vampiros de por medio, inusitada para la época y curiosamente permitida por la censura, destaca en este caso por ser más moral que física. Lo cual quizá cause cierta indefinición conceptual en cuanto a la naturaleza de los villanos, donde se mezcla la inmortal imagen del vampirismo clásico con otro tipo de vampiros, más cercanos a una concepción naturalista de la depravación y la decadencia moral que a la concepción fantástica del vampiro de colmillos puntiagudos. Por otro lado, resulta curioso, y novedoso, el presentar a los chupasangres como una especie de sociedad secreta o secta religiosa que, para más sorpresa, en sus ceremonias visten de blanco, no del negro asumido por la tópica tipología vampírica. Y jugando con el encuentro entre la mediocridad de los personajes del matrimonio y la turbia sensualidad de los vampiros, la película logra también interesantes toques de humillación sadomasoquista y de sadismo -a destacar el final, una de las secuencias de culto para los fans de la productora-.

    Una película, pues, más que destacable dentro de la Hammer y hasta cierto punto en el terror de la época, y que incluso sus espléndidas soluciones visuales servirían de inspiración: no hay más que ver filmes como "El baile de los vampiros" ("The fearless vampire killers", Roman Polanski, 1967) -el propio Polanski lo confesaría- y "El abominable Dr. Phibes" ("The abominable Dr. Phibes", Robert Fuest, 1971).

    EL DIABLO SE LLEVA LOS MUERTOS

    Baraja española, baraja de póker, baraja de tarot. El diablo juega con las vidas humanas como si fueran cartas. Y, al final, se lleva los muertos. Los créditos iniciales resumen a la perfección una trama que, desde una perspectiva racionalista, parecería embarullada y llena de puntos incomprensibles. Acusando la influencia del tema de la relación materno-filial dominante y obsesiva transitada por títulos como "Psicosis" ("Psycho", Alfred Hitchcock, 1961) o "La residencia" (Narciso Ibáñez Serrador, 1969), "El diablo se lleva los muertos" supone curiosamente una de las obras menos reivindicadas del gran director de terror italiano Mario Bava. Sin embargo, brilla como una película espléndida, una pesadilla a la vez asfixiante y lúdica, opresiva y barroca, delirante e irónica. Con tan solo nueve personajes y el romanticismo decadente, fatalista y necrófilo característico de Bava y de otros clásicos italianos del género, la figura que más destaca es el mayordomo Leandro -genial Telly Savalas-, amante del humor negro, propietario de las mejores frases de la película y quien se define como "pobre diablo". Cabe mencionar también la impresionante atmósfera de ciudad fantasma que se otorga a Toledo, el empleo del "Concierto de Aranjuez" de Joaquín Rodrigo, y una dirección artística que incluye detalles soberbios: la lámpara formada por un racimo de cabezas humanas, o los maniquíes con el rostro de los personajes que van muriendo de las más variopintas maneras. "El diablo se lleva los muertos" es la última gran película de Mario Bava.
     
  8. Rémy.

    Rémy. Comashipper | Plus Ultra ♥

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    Pues veamos...
    Freddy vs Jason
    Nightmare on Elm Street
    Friday 13th
    La masacre de Texas
    Halloween
    El aro
    Saw
    La colina roja (algo asi se llama)
    Carrie (la de 1970 por ahí)

    Y yap!
     
  9. MasterHorror

    MasterHorror

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    magnificoo buen aporte
    hay varias q mencionan que no eh visto les echare un vistazo...
    los invito a suscribirse a mi canal
     
  10. Darkdevil

    Darkdevil the fall of a god and the rise of the devil

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    las de viernes 13 ,scream y la llamada aunque suenen retro
     
  11. Lunafreya

    Lunafreya spooky, huh?

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    creepy hide and seek. es japonesa y es buenísima. sinister también, aunque la segunda parte no me gustó.
     
  12. Yukihara

    Yukihara Titans! TITANS!

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    Me encantó el nombre del tema, además de que me viene perfecto para responder: Scream. Cualquiera de sus cuatro entregas.
    Precisamente '¿Cúal es tu película de terror favorita?' Es la mítica pregunta que Ghostface hacía telefónicamente a sus víctimas.

    [​IMG]
     
  13. Midnight_Lord45

    Midnight_Lord45 魔女の路線

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    Ufff sin duda mi película de terror es The witch ame ese suspenso, la fotografía es hermosa, el score. Las bases en las que se inspiraron para esa película y como se creía la existencia de estas. Ya si hablamos de una peli antigua, sin duda, el exorcista. Y en genero slasher pues, amo la saga Sacream <3
     

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    the-vvitch-by-vance-kelly.jpg
  14. Sebastianfsl

    Sebastianfsl

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    Insidious 3
     
  15. Jules

    Jules ★★★★★

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    La mejor aunque no de precisamente miedo, para mi es Kwaidan de Masaki Kobayashi, es más bien una película visual y literaria que va dejando muchas cosas a la imaginación. Luego hay otras divididas en relatos y de comedía negra que me gustán: La trilogía Indisidius, Trick Or Treat, Creppshow, Terror Tract, 100 cloberfield lane, Masters of Horror: Cigarette Burns, Body Bags, They live, En la Boca del Miedo, 1408, Actividad Paranormal, Digging up the marrow, Thales From de Kript, It el payaso asesino, The Habitants, la saga SAW.
     
  16. Lunafreya

    Lunafreya spooky, huh?

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    Agrego Shallow Ground, Milo, Atticus Institute y The eye 10 (llevaba AÑOS buscándola, pero la encontré y es buenísima)
     
  17. Kurai

    Kurai

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    Nightmare on Elm Street, Friday 13th, La masacre de Texas, entre otros
     
  18. LoriAtom

    LoriAtom

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    The Omen o la profesia pero la original no la mentada que hicieron años después

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    y su tema quedo perfecto

    [/spoiler}
     
  19. Liv Moore

    Liv Moore ✦The Queen of Seven Seas✦

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    Hay tres peliculas que podria decirse que son de todas las que mas me han gustado, una de ellas era la de los...

    13 FANTASMAS, me gustaba la idea de que hubiese cada fantasma con su propio nombre que los caracterizaban... algo explicita y un poco chafita, pero no se... algo tiene que me gusta.

    Otra seria la de "Cuando un Extraño Llama", que es mas bien de suspenso, pero uff si que hace tener los nervios de punta, me dejo un poquito traumadilla ya que no queria contestar por telefono xDD ok no, pero si, me dejo impactada!!

    Y la de el Exorcismo de Emily Rose, hasta hace poco no me habia atrevido a ver la pelicula del Exorcista, pero cuando la vi me quede como "enserio?? Esto es lo que tanto me ha dado miedo?? Es SUPER CHAFO" aunque debo decir que lo unico que da miedo es el maquillaje de la niña pero el resto es basura, me voy mas por Emily Rose que realmente es una pelicula que me da miedo y a la vez la historia es interesante, sobretodo la historia real en la que se basa.
     
    Última edición: 20 Oct 2017
  20. ElprofesorFrancoRomano

    ElprofesorFrancoRomano

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    Psicosis de Alfred Hitchcock aunque no es tan de miedo
     

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