Misión D Conservación de la belleza natural | Okabe & Mirika

Tema en 'Next Generation' iniciado por Ultraviolence, 13 Jun 2018.

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    Conservación de la belleza natural (D)

    Los encargados de las aguas termales han dado acceso a los estudiantes que quieran realizar su trabajo especial en sus instalaciones, permitiéndoles ser los que mantengan el rededor de las piscinas naturales reluciente; sin hojas que estorben, animales rastreros, basuras, etc. Estas labores se llevan a cabo en horas de la mañana, varias horas antes de admitir la entrada a clientes.

    Objetivos:
    -Limpiar el área común y la piscina misma antes de la hora de apertura del lugar.

    Notas:
    -Pueden aparecer distintos tipos de animales entre reptiles e insectos dentro y fuera del agua.
    -Sí habrá intervención de uno de los sensei en cualquier momento de la tarea.


    Nero.Nero. ya sabe que hacer 1313
     
  2. Autor
    Ultraviolence

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    Un palito con la punta afilada era su arma contra basura y las hojas que cayeran al agua. Quizás también serviría para atravesar a los insectos y lagartijas que osaran en aparecer. Mirika llegó a preguntarse si la punta aguda podría traspasar la piel de una iguana y de hacerlo, cuánto tardaría en morir ¿Pelearía por su vida? ¿Se quedaría quieta por el dolor? ¡Mejor aún! Quiso atrapar una y comprobar si en realidad su sangre estaba fría. Todo esto pensaba mientras, con una cesta en la espalda, semejante a una mochila, recorría la orilla empedrada en compañía de Okabe. Se suponía que la tarea consistía en eso, mantener las aguas termales limpias. Sin alimañas ni basura. Bostezó más por aburrimiento que por sueño. Era una lástima que Shinji no hubiese podido acompañarlos, seguro que con él todo sería más divertido. El Señor Orden no era un buen cómplice cuando se trataba de divertirse.

    ―Es un lugar agradable, ojalá la academia tuviera de éstas ―alargó Okabe mientras extendía la vara y atrapaba una hoja seca que flotaba en la superficie, con la misma pericia la llevó a su espalda. El vapor resultaba relajante para una mañana fresca como aquella. Dada la hora se extendía cierta tranquilidad donde solo irrumpía el murmullo del agua, las aves y algunas voces lejanas de los encargados.

    ―Si la academia tuviera no nos dejarían usarlas ―completó con cierta amargura. Comenzaba a serle fastidioso que todo estuviese prohibido, solo podían ir a nadar cuando las autoridades decían, lo mismo para para jugar, existía un horario estricto para comer y dormir ¡Que no eran máquinas! Era casi como si los preparasen para muerte, aquel no era más que una pequeña enseñanza que les hiciese entender que la vida era tediosa, monótona y sistematizada. Así enfrentar la muerte no sería tan difícil, por el contrario, para algunos resultaría un alivio. Y si no le tienes miedo, entonces puedes enfrentar casi cualquier cosa. Era así como se obtenían shinobis de calidad dispuestos al sacrificio por la patria. Lux miró su reflejo en el agua, tambaleante. Sentía que había crecido en comparación a su primer día. Quizás hasta sería más alta que Okabe y no lo sabía ―. Ven aquí ―lo llamó.

    El aludido volteó, la luz matinal hizo ver el azul profundo de sus ojos y sin comprender mucho lo que buscaba la pelirrosa, alargó los pasos. Tal vez había encontrado un nido de lagartijas, solo eso explicaría el tono tan calmo utilizado. Uchiha apareció a su lado y entonces fueron dos los reflejos pintados en el agua. Ella lo tomó del brazo y le hizo acercarse. Señaló.

    ―Mira. Ya casi soy tan alta como tú ―el azabache prestó atención a ambas siluetas. No solamente se percató de eso, sino de que él mismo se miraba diferente. Comprendía que estaba por comenzar una nueva etapa como genin y quizás su cuerpo estaba preparándose para eso. No sería fácil enfrentarse al peligro verdadero.

    ―¿Te das cuenta que en poco terminaremos la academia?

    ―¿Y eso qué? ―sonrió de lado ―no pensé que tú también te murieras por abandonarla.

    ―No necesariamente. Temo que Shinji no pueda pasar el examen. Si no lo hace no podrá ir con nosotros.

    ―Ya veo ―el rostro de Mirika perdió la sonrisa, incluso se mostró un poco cabizbaja. Por un momento pensó en que si reprobaban a propósito entonces nadie tendría que abandonar la academia. Ciertamente no era el mejor lugar para divertirse pero… se mordió el labio, no quería separarse de ellos. Eran como sus primeros amigos. Entendía perfectamente la diferencia entre sus compañeros de salón con los que esporádicamente hacía algo y sus amigos, porque con los segundos disfrutaba cien veces más lo que hacía ―Okabe… ―él volteó ― ¿Soy tu amiga?

    ―Por supuesto. Creí que eso estaba claro ―se rascó la cabeza. No por nada sufría de malas calificaciones y la visita con la tía lo dejaba en evidencia, todo aquel que terminaba trabajando con Mirika sufría un descenso en su desempeño, le preocupó pensar que tal vez Shinji había sido víctima de ello mucho más que él. En ese momento sintió al apresar característico de un abrazo. Uzumaki lo rodeó del cuello y le miró fijamente. Okabe no pudo evitar percibir cierta aceleración en el pecho, sobre todo porque el de ella se aplastaba contra el suyo. Por supuesto, Uchiha se quedó quieto, paralizado e inmediatamente desecho cuando los ojos verdes le miraron con cierta súplica.

    ―No quiero que me abandones ―por supuesto que no lo haría, no sería coherente con la fidelidad concerniente a los amigos, pero fue incapaz de reafirmarlo con palabras, puesto que su boca pronto fue sellada por la ajena. Por inercia tambaleó, inseguro, asustado y sorprendido. No es como si deseara apartarse pero no supo cómo reaccionar, así fue como con un resbalón ambos cayeron al agua caliente. Mirika fue la primera en sacar la cabeza, entre risas. La basura que ya habían levantado en las cestas terminó esparcida por la posa, hojas y envolturas navegando entre vapor.


     
  3. Nero.

    Nero. El psy congroo.

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    ¿Qué rayos acababa de suceder? Okabe ikatardó unos segundos más en volver a la superficie pues se permitió un par de segundos para asimilar lo que acababa de pasar. Mirika lo había besado, eso estaba claro. Lo que Uchiha no entendía era el porqué de ese beso después de que ella le hubiera preguntado si eran amigos y le había pedido que no la abandonara. Los amigos no se abandonaban, eso era un hecho para Okabe, pero según su definición tampoco se besaban.

    Cuando sacó la cabeza, Mirika lo recibió arrojándole agua al rostro y riendo, contrarrestando totalmente su actitud sombría de hacía solo unos segundos. Entonces Okabe convino que la chica, fiel a su costumbre de violar el espacio personal de todo el mundo y contrariar todas y cada una de las convenciones sociales, lo había hecho para molestarle. Como un juego. Como una travesura. Ella debió saber que algo así lo dejaría con cara de tonto. Eso debía ser. Él también rió, lo había atrapado.

    En venganza salpicó a Mirika como ella lo había hecho con él, solo que esta vez una de las suciedades que flotaba en el estanque aterrizó sobre la cabeza de la pelirrosa con la privilegiada puntería que se esperaría de un ninja de alto rango. El varón no pudo evitar reírse cuándo se dio cuenta de que lo que había encontrado acomodo sobre la ropa de su compañera era un animalillo. Mirika un poco la boca y se puso la mano en la cabeza en busca de lo que sea que hubiera caído ahí. Tomó esa cosa que se sentía áspera y la colocó frente a sus ojos. De pronto su cara se transformó en una mezcla de asco, exaltación y fascinación.

    Okabe la vio como a cámara lenta dirigir la otra mano hacia el palo de madera con punta filosa que flotaba en el agua y luego apuntarlo directamente hacia la lagartija que apresaba entre los dedos, bien dispuesta a atravesarlo como quien se hace una brocheta. A Mirika por supuesto casi que le brillaban los ojos con la idea de averiguar qué clase de muerte experimentan las lagartijas al ser empaladas.

    ― ¡Eh! Espera, espera―se adelantó Oku y sostuvo el bastón antes de que Mirika pudiera continuar con sus deseos de disección―. No hace falta que lo mates.
    ― ¿Por qué no? ―no era una pregunta con malicia ni una retórica. Sinceramente Uzumaki no entendía por qué no hacía falta matarla. Si era divertido hacerlo y no era más que un animal.
    ― Pues... no lo sé―se encogió de hombros, tampoco es que alguna vez se hubiera planteado las implicaciones filosóficas de matar o no a pequeños reptiles―. Me parece cruel.
    ― ¿Cruel?―qué tontería, interiorizó la chica. Sería como sentirse mal por matar una mosca o por marcar un árbol. Contempló la largartija que se retorcía entre sus dedos tratando de escapar. Probó a apretarla más y comprobó que no se sentía ni un poco mal por ella. Qué tontería, se repitió. Levantó el puño que sostenía al animalillo e, intempestivamente, le estrelló la cabeza contra las rocas que rodeaban el estanque hasta en tres ocasiones hasta que Uchiha intervino y la detuvo.
    ― Basta, ¿por qué hiciste eso? ―a Okabe le brotó la pregunta en un tono de reprimenda que no tenía planeado pero aquello le pareció desagradable―. Los amigos no hacen eso.
    ― ¿Estás molesto? ―se sorprendió―. Quería ver si su sangre era fría, ¿ves? ―le mostró triunfante los dedos manchados con la sangre luego de dejar el cuerpo despedazado de la lagartija sobre la roca. Luego ella misma los vio y se formuló una pregunta en voz alta que en realidad no iba necesariamente para Okabe―. ¿Crees que sepa diferente a la de nosotros? ―la sonrisa volvió a brotarle
    ― No lo sé pero no la pruebes, ¿vale?―Okabe se tranquilizó. Había sido solo una lagartija, ¿no? Tampoco debía agrandar las cosas.
    ― Neh, juguemos a otra cosa ―una sonrisa volvió a atravesar el rostro de Mirika.
     
  4. Autor
    Ultraviolence

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    Okabe le aclaró que podrían jugar una vez terminasen con la tarea y, principalmente, limpiasen el desastre que acaban de ocasionar. Si algunos de los encargados miraba el estanque así de sucio seguro tendrían problemas. Salieron de las aguas calientes, el contraste de la temperatura fue evidente así que probablemente a partir de ese momento tendrían un poco de frío si se alejaban del vapor. Uchiha apuró la vara para atrapar todas las hojas, fue cuestión de unos cinco minutos el dejar la posa sin objetos flotantes. Pasaron a la siguiente. El sendero empedrado daba la impresión de ser un puente de acceso a otra zona porque pronto el área lució mucho más costosa. Las rocas estaban pulidas y formaban un adoquín natural, desprovistas de la rugosidad y aspereza que caracterizaba a las anteriores. A un costado de las pozas existían unas maderas talladas dispuestas para la colocación de bebidas o las toallas, se asemejaba más a una piscina moderna que a una terma tradicional. Allí el vapor era más denso y despedía un aroma perfumando. Sándalo ¿Sería acaso alguna zona VIP?

    ―Sospecho que nos hemos pasado. No deberíamos estar aquí ―dedujo el azabache. Le parecía un descuido el hecho de que dejan que unos estudiantes limpiaran una zona aparentemente exclusiva. Quizás debieron girar a la derecha en el sendero. Sin embargo, Mirika se adelantó en cuanto descubrió el delicioso aroma, acercándose a curiosear cerca de las maderas; algunas parecían banquitos, otras mesitas, luego halló un carrito que tenía ropa encima, al parecer la gente que usaba esos lugares no dejaba sus pertenencias en un cajón como los usuarios normales, sino que las depositaban en esas charolas con ruedas porque ellos sí portaban cosas de valor. Levantó una de las prendas, se trataba de una camina de varón, era evidente por el tamaño, el corte y los colores.

    ―Mira, parece que alguien dejó esto aquí.

    ―Deberíamos llamar a los encargados, no toques nada ―la zona tampoco estaba muy sucia, pero ya que estaban allí le quedaba claro que debían ser meticulosos. Retiró con rapidez un par de hojas y las llevó a la cesta. En ese momento se escuchó un sonido metálico, pero no el que se oye al tirar una lata cualquiera, sino algo más denso y quebradizo. Al remover las prendas, Mirika terminó tirando un anillo, el ruido aseguró que no se había ido al agua pero por el vapor resultaba un poco difícil saber su ubicación exacta. Ella se agachó y comenzó a tantear con las manos las rocas lisas, era una fortuna que no estuviesen llenas de protuberancias o de lo contrario se hubiese podido quedar atorado.

    ―¿Eres tu la enviada? ―hasta entonces se escuchó una voz. Pertenecía a un varón y seguramente de unos treinta años. Las palabras fueron acompañadas por un remover de las aguas, al parecer sí había alguien en la poza a esa hora y accidentalmente lo habían despertado. Mirika se quedó quieta, no sabía si responder. Por alguna extraña razón hiló los hechos con la tarea de limpieza ―, no te escuché entrar.

    ―Sí, llegué por el puente.

    ―¿Y qué estás esperando para acompañarme? ―hasta entonces la voz del hombre sonó sugerente, las aguas se removieron, el murmullo fue audible. Alargó la mano a través del denso vapor y alcanzó la de la estudiante que había estado buscando el anillo. Okabe tuvo que actuar rápido una vez comprendió lo que estaba sucediendo, sus ojos privilegiados le ayudaron a detectar el movimiento así que en un salto llegó donde Mirika y le tapó la boca para que no pronunciara ninguna palabra más y en seguida echó el cuerpo hacia atrás. Fue una suerte que el agarre del hombre fuese más una caricia que una genuina sujeción, así que la mano de la chica se deslizó de entre sus dedos, como una flor que es arrebatada ―Hey, acércate, pagué mucho por ti ―se sonrió con impaciencia, gustoso se haberse encontrado con una mano menuda, al parecer el establecimiento prometía lo que ofrecía por más que se disfrazare como un negocio decente.

    Tuvo que usar todas sus fuerzas para retirar la mano de Uchiha de su boca y es que le impedía respirar. Apenas lo logró sus pulmones se inflamaron con la entrada de aire, Okabe había presionado con fuerza con tal de que la chica no hablara nada más. Había terminado llevándola a los patios que circundaban las termas, detrás de un árbol lo suficientemente alejado. Él mismo se mostraba agitado por la premura de sus movimientos con un cuerpo a cuestas. Sudaba.

    ―¿Eh? ¿Qué pasó?

    ―Ese tipo…. ―miró por encima de su hombro para asegurarse de que nadie los seguía ―, este lugar no es lo que parece. Debieron olvidarse que tenían un cliente, por eso no restringieron el acceso. O simplemente no esperaron que estuviese despierto a esta hora.

    ―Bueno, fue un error.

    ―No es un error ―su voz emergió impregnada de tensión y cierto coraje ―, por poco te confunden con... bueno… este sitio hace cosas ilegales. Deberíamos decirle a alguien. Ojalá los profesores nos crean.

    ―¿Creer qué?

    ―Ocupan las termas como centro de prostitución ―tuvo que decírselo claramente, quizás así comprendería la gravedad del asunto ¿Y ahora qué? ¿Debían actuar como si no hubiesen visto nada hasta terminar con la tarea? ¿Debían salir corriendo desde ya?

    ―Ya veo… ―terminó sentándose en la hierba, pensativa, incapaz de comprender dónde estaba la gravedad ¿Acaso las tipas no estaban por gusto? Okabe se escurrió por el tronco del árbol hasta quedar sentado también. Era un asunto serio y abrumador. Quizás si salían corriendo en ese momento podrían salvar a una chica. Alzó el rostro y observó a Mirika. Podría ser ella, podía ser cualquiera, no debía permitirlo. Apretó los dientes y se armó de valor.

    ―Salgamos de aquí y avisemos a los profesores ahora mismo…


    Nero.Nero.
     
    Última edición: 17 Jun 2018
  5. Nero.

    Nero. El psy congroo.

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    Mirika se dejó guiar por Uchiha hacia la salida de las termas, no porque entendiera la gravedad del asunto o compartiera la preocupación de su comapñerp, simplemente porque se le ocurrió que eso sería más divertido que seguir limpiando la tonta terma. A lo mejor incluso por el camino podía convencer a Oku de olvidarse de esa tontería e ir a jugar a otro lado.

    Entre tanto, el azabache se apresuró por los pasillos del lugar con su compañero tomada de la mano. Cuando estaban por grirar la última esquina para dirigirse hacia la entrada, escuchó la voz del dueño del lugar, la conocía porque había sido él quien los había recibido en primer lugar. Por lo que raudo buscó cobertura colocando la espalda contra la pared e indicó a Mirika que hiciera lo mismo.

    ― Okabe, esto es aburrido ―susurró la chica.

    Uchiha pensó en la posibilidad de volver a taparle la boca con la mano para que callara, Uzumaki no era una compañía precisamente silenciosa. El varón se asomó un poco por la esquina. En la entrada el dueño, un tipo alto y calvo enfundado en un yukata, hablaba con una mujer de cabllo corptocastaño. Estaban demasiado lejos para escuchar lo que decían. Sus ojos eran capaces de ver los movimientos de labios de ambos pero ni era usuario de Sharingan aun como para descifrarlos ni su clan lo había entrenado aun para leerlos. Con ambos apostados en la puerta no podrían pasar, la idea era salir sin ser vistos para que el gerente no preguntara por la limpieza de las termas.

    De pronto tanto el dueño como la mujer entraron en el recinto y se encaminaron por el largo pasillo hacia la posición de Mirika y Okabe. Este último se pegó a la pared antes de ser visto. Tenía que pensar rápido. ¿Irían hacia las termas o tomarían dirección hacia los cuartos?

    ―Okab...

    La voz de Mirika se ahogó sobre los labios de Okabe. El muchacho la había besado intempestivamente ante la llegada de los adultos quienes al encontrarlos se sorprendieron.

    ― ¿Pero qué hacen? ¿Así los entrenan ahora en la academia? Vaya educación.


    Poderes argumentales actívense. En forma de: cliché
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    La cara del dueño se congestionó ¡Vaya muchachitos! Hizo amago de alzar la mano como para separarlos bruscamente pero se detuvo y simplemente se llevó los dedos al ceño, frotando con fuerza buscando calmarse. En ese momento, Okabe se separó y fingió cara de sorpresa, de susto, de haber sido atrapados con las manos en la masa. Tomando a Mirika de los hombros la apartó un poco y luego juntó las manos para pedir una disculpa.

    ―¡Lo-lo-lo siento mucho! ―agachó la cabeza y habló lo más fuerte que pudo fingiendo un temblor. Mirika parpadeó, no comprendía nada así que se limitó a saborearse los labios luego de la pequeña travesura ―¡No se lo vayan a decir a los tutores! ¡Por favor, por lo que más quiera, no nos acuse con la academia! ―de reojo miró a su compañera campante, así que alargando la mano la colocó sobre la melena rosada obligándola a inclinarse también. Ella no opuso resistencia, así que en un momento, ambos estaban pidiendo disculpas. El hombre bufó y pronto su esposa hizo aparición, por supuesto que la voz de Uchiha había sido audible.

    ―¿Qué pasa, querido?

    ―Estos… ―sacó aire por la nariz, queriendo buscar el mejor adjetivo para no ofenderlos por más ganas que tuviera ―, estos muchachitos estaban fuera de sus deberes. La academia los envió para apoyar la limpieza y aprovechan para hacer sus ―añadió con desdén―fechorías.

    ―¡Por favor no se lo mencione a la academia! ¡Si lo hace nos expulsarán y estamos por terminar el curso! ¡Si quiere podemos venir toda la semana a limpiar gratis, pero n---

    ―¡Basta ya! ―interrumpió ―, solo… solo no quiero volver a mirarlos por aquí. Váyanse de una vez, no quiero que me causen problemas.

    ―¿Pero no nos va a reportar, verdad?

    ―Váyanse rápido antes de que me arrepienta ―en ese instante Oku tomó de la mano a su compañera y se aseguró de llevarla rápido hasta la salida, donde siguieron corriendo sin detenerse hasta una distancia segura, bajando la ladera, por un sendero distinto al camino oficial. El chico miró varias veces atrás para asegurarse que nadie los siguiera. De cualquier forma nadie lo hacía, los ojos del tipo calvo lo vigilaron solo hasta la entrada.

    ―Estos niños con cada vez más precoces.

    ―No te quejes, cariño, es normal, este sitio es un nidito de amor ―susurró acercándose para besarle el cuello, quizás haciendo alusión al negocio oculto que había debajo de la fachada de las aguas termales.

    Cinco minutos pasaron desde la fatídica despedida.

    ―Es como jugar a las escondidas ¿No? ― preguntó la fémina, para ella todo resultó de lo más divertido, miró el beso como una especie de juego personal, ahora le tocaba a ella besarlo la próxima vez cuando menos se lo esperara. Sin embargo su compañero no se veía para nada sonriente.

    ―Bien, pudimos salir de allí, ahora vayamos a la academia para avisar. De verdad espero que nos crean. Andando. Y… lo siento, de verdad no… no quería hacerlo ―dijo, refiriéndose al beso intempestivo, sentía un poco de vergüenza por haberlo hecho solo para despistar al dueño, pero francamente fue lo primero que se le ocurrió. Lux le sonrió para su desconcierto ¿Es que acaso no tenía nada qué decir? Su teoría de que no era una chica normal comenzaba a reafirmarse.




     
  7. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Holap! Los dos ganan 100 Ryos, 100 XP y 1,5 PRs. Dejen acá las nuevas descripciones si suben de nivel. UltraviolenceUltraviolence Nero.Nero.
     
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  9. Nero.

    Nero. El psy congroo.

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    Subo de nivel pero además tengo 3 puntos por asignar y un punto para taijutsu, entonces pongo 1 en resistencia, 1 en fuerza, 1 en ninjutsu, 1 en velocidad y el que está asignado a taijutsu.

    Resistencia 11: Tolerancia al dolor físico, mental y estados alterados destacada. Su capacidad para hacer esfuerzos prolongados (combates, carreras, etc.) es también destacada, sufriendo agotamiento desde los 120 minutos. Requiere 20 horas para recuperarse totalmente del cansancio experimentado.

    Fuerza 5: Levanta 90 kg con dificultad a medida que se acerca al límite. Asesta golpes débiles, que ocasionan moretones dolorosos. Estos golpes pueden romper una tabla de madera.

    Ninjutsu 5. Malo: Conocimientos rudimentarios. Puede defenderse de un aprendiz.
    Gasto en técnicas Ninjutsu -> D: 18 puntos. C: 38 puntos. B: 58 puntos. A: 78 puntos. S: 98 puntos.

    Velocidad 4: Corre a 6 m/s. Capacidad de reacción y agilidad de un ninja por debajo del promedio de su rango.

    Taijutsu 2. Nulo: Es un lastre tendente al error. Soltura nula en el combate cuerpo a cuerpo. Puede defenderse de alguien muy malo.
    Gasto en técnicas Taijutsu -> D: 24 puntos, C: 44 puntos, B: 64 puntos, A: 84 puntos, S: 104 puntos.

    Oficiales | Compendio de Fichas
     
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