Misión A Conjunta Brujería & Conquista| Kiseki Michibiki & Rinha Pawa [Oto - Arashi]

Tema en 'Naruto World' iniciado por Hathaway., 10 Ene 2017.

  1. Autor
    Hathaway.

    Hathaway. Eres muchísimo invierno.

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    La jounin deslizó con agilidad la pluma por los viejos papiros uno tras uno como una máquina repetidora. ¿Su trabajo? Firmar cada una de las cartas del puerto, su palabra era la sentencia final para darle acceso a los barcos mercantes del extranjero. Tarea que a cada minuto más del día se volvía aburrida y monótona, a pesar de que por fuera su rostro se enmarcaba de una tranquilidad imperturbable, por dentro podía sentir las ganas de necesitar gritar y no tener boca para hacerlo, queriendo desahogarse de lo irritante que se volvía su quehacer.

    Kizashi entró más de dos veces a su despacho dejando otra pila más de papeles por firmar antes de que, por primera vez en el día, Rinha pudiera sentir una experiencia distinta y fuera de la rutina. No se inmutó al instante ante el evento, no era fácil de impresionar y solo siguió realizando el papeleo. Cuando vio que la flor de luna en su maceta parecía florecer a media tarde, fue que pensó en dirigirse al causante de dicha acción.

    ¿No es malo abrir esas flores antes de su ciclo natural? ―cuestionó mientras seguía revisando unas hojas, sin girarse a ver a Kiseki.
    Yo no la abrí, señorita Pawa, ella me está recibiendo.

    Rinha no encontró lo gracioso a lo dicho por el joven, de hecho, él tampoco lo dijo con indicios de broma. La castaña detuvo sus acciones para mirar fijamente la flor, les tenía tanto respeto a las plantas que incluso ante los florecimientos y cierres de esta podía quedar hipnotizada en silencio por sus movimientos, esperando respetar seriamente que finalizara su posición en descanso para ella misma efectuar los suyos propios; aquello no pasó desapercibido para Monban, quien con pasos elegantes, agiles y serenos caminó hasta colocarse frente al escritorio de la ojimiel. Rinha seguía firmando y ordenando los papeles, con su vista concentrada en eso.

    No te sentí entrar al despacho, ni un ruido a pesar de que sí podía reconocer tu chakra, lo habrás hecho por la ventana o una de las macetas de mi plantas grandes ―informó la fémina con media sonrisa, quien luego no perdió de vista como el varón acariciaba el capullo cerrado de la flor de luna. ―¿Cómo entraste a la torre o incluso a la aldea? Encuentro inaudito que ninguno de mis ninjas te detectaran, eso solo me informa que te has vuelto un experto en misiones de sigilo y espionaje.
    Y no te lo puedo negar, aunque he tenido mis momentos ―recordó la misión de infiltración en el hospital de Konoha, Rinha alzó su rostro al escuchar la risa ligera de su amigo, encontrándose con unos ojos amarillos que la veían con la misma serenidad que podían transmitir los suyos.
    ¿Qué te trae por aquí? ―preguntó finalmente para ir al grano. Kiseki fue a sentarse a uno de los sillones del despacho con el sutil permiso de la dueña. Rinha solo fue a acompañarlo en el que estaba al frente tras finalizar con la última pila de papeles. ―No he sabido de ti en mucho tiempo a pesar de que para nadie es secreto que has desertado de la Niebla… Y ahora eres parte del Sonido. Me confundes, te creo capaz de solo venir a saludar, Kiseki.
    Por esta vez no se trata solo de eso, querida ―jugó con la mala budista blanca de su cuello, aquella que contrastaba con la oscura que llevaba Rinha en la misma zona de su cuerpo―. Necesito tu ayuda en algo confidencial del Sonido.

    La menor bufó mordazmente aunque fue incapaz de deshacer la sonrisa liviana de su equivalente en rango.

    ¿Qué te hace pensar que no los traicionaré? ―recostó su codo en el antebrazo del sillón, ahí flexionó el suyo propio mientras la palma sostenía su rostro, la sonrisa ladina de sus labios se mantuvo a la par con la del albino― Delatarte me traería muchos beneficios con otras naciones, ¿no crees?
    ¿Tantos cómo los qué te traería trabajar con Otogakure? ―Michibiki sabía perfectamente que Grimmjow solo buscaba provocarlo sanamente, ninguna de sus palabras eran tomadas como una real amenaza para el jounin. Sin embargo, la mirada intensa que le dirigió Rinha al escuchar eso solo le hizo sonreír más ampliamente.

    Porque conocía mejor que nadie a su rival eterna, eso le permitía saber cómo jugar sus cartas, y por lo tanto, capturar su atención. Alguien como Rinha era perfecta para el papel de co-líder en su conquista de tierras, ambos ya tenían experiencia en guerras y una inteligencia aguda para las estrategias. Además, ¿quién cómo Rinha para complementar sus ideas? Alguien que no pensaría en la ética o moral de las acciones, solo dispuesta a matar a todos los necesarios para alcanzar sus objetivos. Sus superiores no especificaron métodologías a llevar, solo pidieron hacerse con el territorio… ¿A alguno de los dos realmente le importaba la cantidad de muertes que pudiera haber en el proceso? No. De hecho, por el caso de Monban, las cosas podían surgir de otro modo diferente, aquellos que merecieran morir, serían convertidos en algo más bello y puro.

    Curioso… Dime, Kiseki, ¿para qué soy buena?

    [ . . . ]

    El País de las Olas, una gran isla con forma curva ubicada al sur de Mizu no Kuni e íntimamente ligada a la nación antes mencionada por vínculos comerciales y marítimos. Su fauna y flora, idénticas a la del País del Agua, hace que se sospeche que alguna vez fueron dos tierras unidas que se separaron debido a algún desastre natural. Desde manglares hasta bosques temblados constituyen su ambiente con clima es tropical. No obstante a diferencia de Mizu no Kuni, Nami no Kuni estaba libre de neblina la mayoría del año (salvo en otoño).

    Su potente oleaje impedía que cualquier embarcación atracara en sus costas sin permiso, si no esta sería expulsada y destruida sin titubear a la sola intención de acercarse. La nación contaba con un servicio de puertos para quienes, con previa autorización, quieran ingresar en su territorio por lo que a Rinha no le pareció una idea descabellada que la veintena de hombres que ya se encontraban en el país hubiera entrado disfrazados como simples mercantes de un barco negociante mientras ellos dos tomaban formas de personas distintas con ayuda del henge no jutsu para desviar la atención de sus rostro al tratar con personas del puerto, porque sabían que fácilmente serían reconocidos por cualquiera. En los papeles políticos y legales que solía mostrar el albino a las autoridades de la zona se declaraban como barcos exportadores de Kirigakure tras la firma de algún ente importante de esa área, la castaña no dudó ni un instante cuando fue a suponer que a esa figura poderosa de la Niebla la tendrían comprada con diferentes beneficios. Asqueroso y corrupto mundo, cada vez Rinha se enamoraba más de él.

    Desde que dejaron por días el puerto atrás ahora se encontraban viajando por el país en busca del primer punto de encuentro para la expedición de búsqueda, y finalmente como querían, de conquista. Los ninja se movieron por tierra, marchando durante todo el día. La noche estaba pronta a caer y los caminos comenzaban a oscurecerse.

    El dúo de líderes sabía que más adelante ya deberían dar con el punto de encuentro para pasar la noche y abastecer fuerzas cuando dos ninjas de expedición llegaron de repente entre arboles a sus costados.

    No esperaba verlos tan pronto, ¿pasó algo? ―preguntó con autoridad pero amabilidad Kiseki luego de unos minutos de silencio.
    Dos de nuestras invocaciones de reconocimiento no volvieron y se decidió ampliar la zona de guardia unos kilómetros.
    ¿Unos? ―interpeló Rinha con seriedad.
    Varios ―contestó el otro con sinceridad a la jounin― hace un par de días un grupo de magos bajaron una docena de nuestros hombres en una aduana cercana, se capturó y se exhibieron varios de ellos, esperábamos que los demás reaccionaran ante sus compañeros mutilados, pero no fue así. Hay muchas posibilidades de que sigan en el perímetro y que dos de nuestras invocaciones no vuelvan es sospechoso.
    Ya veo… ―fue lo único que soltó el albino. Rinha alzó una ceja ante la palabra clave para ella en todo… ¿Magos? Kiseki había decidido contarle lo faltante de la misión en cuanto llegaran el campamento previamente montado por una anterior ida al país.

    [ . . . ]

    Michibiki terminó de discutir algunos puntos clave con los demás líderes justo cuando la cena estaba siendo servida.

    Le dio un leve recorrido a la caverna junto a un subordinado que hablaba del día de mañana. El lugar era tan grande como los del Sonido lo recordaban: el techo de roca estaba realmente alto y permitía que las carpas y tiendas se armaran sin ningún problema, y el fondo de la cueva tenia corrientes de aires ideales para que el humo de las fogatas se perdiera por ahí y no develaran el escondite saliendo por la entrada, aparte de eso, era muy frió y húmedo, y afuera el viento hacía sentir más la lluvia que se desataba.

    Creemos que la tormenta no durara toda la noche―comentaba el subordinado.
    Bien, entonces que el pelotón duerma y descanse de inmediato, partiremos apenas la lluvia nos deje, aun si el sol no nos ilumina, cuanto antes mejor… Ya saben las demás indicaciones.
    Sí, Monban ―contestó con cortesía y contundencia―. Usted también debería descansar. ―recomendó el hombre viendo que el albino volvía a examinar el mapa donde se señalaba los perímetros en los cuales se encontraban los territorios de conquista y áreas de las desapariciones.
    Lo haré.

    Luego de despedir al subordinado, Kiseki se dirigió al centro de la fogata donde un fornido cocinero ya llenaba los platos. Intercambió unas cuantas palabras con él y con los hombres y mujeres de ahí, dándole algunas recomendaciones para la noche y para el día que se les avecinaba, luego se despidió llevándose dos tazones.

    Entró a su tienda sin tocar y se encontró con la espalda de Rinha, quien tocaba con tranquilidad una armónica.

    A los reclutas les vendría de maravilla escucharte tocar, no desconfían de ti en términos profesionales, saben quién eres realmente pero no significa que les agrades en ámbitos sociales, en eso son personas difíciles de tratar.

    Al escuchar la voz y palabras del peliblaco, Yang ni se sobresaltó y dejó con calma la armónica de nuevo entre sus pertenencias, se dio vuelta y le sonrió de lado al saber que esa noche cenaría en compañía.

    Recibió el recipiente y observó su contenido, el tazón estaba lleno de una salsa roja oscura y se podían ver trozos de carne esparcidos en ese líquido.

    ¿Qué es? ―preguntó con curiosidad por su apetito voraz.
    Una comida típica de Otogakure ―contestó el mayor respirando ampliamente, al exhalar podía sentir como sus hombros se relajaban. No tardó mucho en buscar una botella de agua y servir para ambos de su contenido, se sentó en el suelo alfombrado con las piernas cruzadas y al instante la castaña lo imitó.
    Supongo no le dirás que es picante… ―dedujo Yojimbo, dirigiéndose a su dueño quien para su travesura solo prefirió quedarse en silencio. ―El que calla otorga.

    Kiseki se tomó su tiempo para dar su primer bocado, sabia de que iba la cena de hoy y quería ver la reacción de la mujer, no se lo iba a advertir, iba a dejar que sola lo descubra: Rinha se llevó un buen trozo de carne bañado en esa salsa a la boca, sus mejillas no tardaron nada en ponerse rojas como un tomate.

    ¿Está picante? ―preguntó fingiendo inocencia el del Sonido, mientras Rinha ya tomaba la mitad del vaso de agua.
    Un poco. ―contestó y ahora que veía Monban, notó que este la observaba apoyado en su palma, con una sonrisa risueña― ¿Por qué no me dijiste que era picante, imbécil? ―preguntó con irónica serenidad dándose cuenta cuál era la diversión del otro, pero el albino no cambió de postura ni habló― ¿No vas a comer?
    Oh… Sí ―contestó vagamente, saliendo de sus pensamientos. Tomó un trozo de carne del tazón y lo baño con la salsa del borde―. Siempre es más picante en el centro, la idea es tomar la carne y untarla con la salsa del borde, así hasta que avanzas al centro.
    Vaya. ―Y esperó a ver como Kiseki comía un bocado para cerciorarse y luego lo imitó.
    ¿Ahora qué tal?
    Sigue siendo muy picante ―contestó probando mejor―, pero está bastante bueno.
    ¿Verdad que si? ―preguntó el mayor y Rinha lo podía ver ahora sonriendo al plato, tenía esa expresión que le había dado hace unas horas a ella, un gesto cansado de hecho.

    Finalmente cuando terminaron de comer, y antes de dormir, decidieron sacar una vez más el enorme mapa del país con los planos que los ayudaban a guiarse por las áreas más arriesgadas del perímetro desconocido. Con un lapicero marcaban puntos de encuentro o de expedición, sabiendo Kiseki que de una u otra forma se toparían con peligros inminentes. Fue ahí cuando Rinha recordó el asunto de los “magos”.

    ¿A qué se refería el jounin de expedición con esos seres? ―cuestionó Grimmjow, Michibiki sonrió con ligereza. Extrañamente ella había tardado mucho en recordarlo.
    Tenemos entendido que hay varias villas en estos sectores que cuentan con un radar sensorial muy avanzado. Además, no utilizan chakra como tal sino magia; defenderse por medio de anulaciones es muy poco útil, ya que la magia no puede ser disipada tan fácilmente como el chakra, por eso hablaron sobre unos magos.
    Es decir que si no utilizan chakra, yo no podré anular sus ataques como naturalmente podría…

    Kiseki admiró el rostro inexpresivo que le dirigía la joven al suelo antes de levantarlo con leve ambición y excitación.

    ¿Emocionada, señorita Pawa?
    Como nunca desde hace mucho tiempo.
    Excelente.


    Brujería y Conquista (A)
    Descripción de la misión: Para nadie es noticia de último minuto que Kiseki Michibiki ha desertado de Kirigakure no Sato y se ha unido a la Aldea oculta del Sonido. Sin embargo, lo que sí es sorpresa para una castaña muy particular es que el floreado haya pasado por su aldea a "saludar", buscando el apoyo de Rinha para poder hacerse cargo de unos asuntos altamente confidenciales; Kiseki es muy inteligente, sabe que no puede encargarse de su misión solo, y la mandataria muy dispuesta ha aceptado ayudarlo con su encargo.

    ¿En qué consiste? Kiseki ha explicado que los líderes del Sonido desean expandir los horizontes de la aldea, poder abarcar tanto terreno como sea posible para realizar una cantidad impresionante de experimentos que no pueden desarrollar en su propio hogar (medidas de precaución; no utilizarán el lugar donde residen para experimentar, sería ponerse en peligro a sí mismos y sus aldeanos). ¿El problema? El lugar seleccionado por sus superiores es el País de las Olas, ¿y qué tiene de malo todo esto? Simple: varios de los ninjas que han enviado para inspeccionar e investigar la zona y asegurar los perímetros seleccionados no han podido comunicarse más, ¿qué conclusión sacamos de esto? Alguien o algo está interfiriendo. ¿Y qué acciones debemos tomar? Las más drásticas: acabar con la amenaza.

    Objetivos:
    -Investigar las desapariciones de los ninjas del Sonido.
    -Acabar con toda aquella amenaza que esté impidiendo la "conquista" de ese terreno seleccionado.

    Datos Extra:
    -Los cuadrantes seleccionados por los líderes de Oto son: I7, H7 G7; I8, H8, G8; I9, H9, G9. Como pueden fijarse en la Geografía de Modan, es un gran y oculto pedazo del territorio de Nami no Kuni.
    -Tenemos entendido que hay varias villas en estos sectores que cuentan con un radar sensorial muy avanzado. Además, no utilizan chakra como tal sino magia; defenderse por medio de anulaciones es muy poco útil, ya que la magia no puede ser disipada tan fácilmente como el chakra (esto va para ti, Rinha bonita).
    -Las villas cuentan con un total de 600 habitantes cada una, con un poder militar de 200 brujos que se dividen en: 100 principiantes y 100 intermedios (Genin y Chuunin respectivamente). Los líderes de las villas Brujos Experimentados, el equivalente a rango Jounin; cuentan con distintos tipos de magias y a la hora de detectarlos no dudarán en hacerles frente.
    -Son tres villas, se hacen llamar "Triforce" por su supuesta alianza, aunque la verdad es que no se sabe si estos, al ser manipulados, puedan cometer alta traición.
    -Tienen que hacer todo lo que sea necesario para hacerse con el territorio, Kiseki no puede regresar con malas noticias.
    -Tendrán a una veintena de ninjas del Sonido acompañándolos; esa veintena se la encontrarán en el país de las Olas, van desde rango Genin a Jounin.

    CottonmouthCottonmouth oh, dulce masacre.

    FICHAS: Rinha | Kiseki
     
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    Última edición: 11 Ene 2017
  2. Monsieur Sauron

    Monsieur Sauron You and I have unfinished business...

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    La tormenta se detuvo en la mañana, como muchos predijeron, aunque ahora una suave lluvia mantenía su presencia en vez del diluvio de la noche anterior. Los ninjas del Sonido se dividieron en escuadrones de 5, procurando ir con suficiente fuerza como para lidiar con cualquier brujo que se atreviese a cruzarles por delante. Rinha y Kiseki, por supuesto, fueron juntos, como el dúo liderante del asunto. Todos los miembros de la misión poseían radios, por lo que no iba a ser difícil mantener la comunicación... a menos, claro, de que entraran a la zona muerta donde ningún sensor o técnica de inteligencia podía funcionar correctamente.

    - Señor - un chuunin de Oto le preguntó a su superior mientras caminaban por el bosque mojado. - ¿Usted cree que haya sido sabio traer a la líder de Arashigakure con nosotros?
    - No dudo que Michibiki tenga un plan bajo la manga con respecto a esa mujer. Ella es poderosa, además, sería tonto no buscar la ayuda de alguien que conozca el país - replicó el líder de escuadrón.
    - ¿Y si ella decide que sería mejor traicionarnos? - Otro de bajo rango cuestionó.
    - No se preocupen, Michibiki no es un idiota y ya deberían saberlo.

    Esa conversación no fue escuchada por nadie más ya que los instrumentos comunicativos estaban apagados en ese momento, aunque el líder de la operación, Kiseki, ya sospechaba que sus propios subordinados estaban aprehensivos con la idea de tener a la señorita Pawa dentro de sus filas. Ella era alguien de renombre, bastante importante dentro del mundo shinobi y con una reputación impresionante tras sus espaldas. ¿Acaso podía arriesgarse a verse involucrada con los negocios ilegales de Otogakure? ¿Las otras aldeas se tomarían bien ese pequeño desvío del buen camino?

    - Llueve... - comentó Yojimbo mientras que su dueño utilizaba la mira telescópica para ver el área. La cima de los árboles era un lugar muy común para que Monban hiciese su trabajo.
    - Lo sé - el albino contestó.
    - ¿Qué? - Yang se extrañó. - ¿Hablas mucho con él?
    - Bueno, estamos unidos, es natural que conversemos sobre varias cosas.
    - ¿Cómo qué?
    - Como las maneras de matarte en caso de que decidas traicionarnos.
    - Precavido.
    - Siempre, señorita Pawa.
    - En otro tema, no creo que sea necesario que los busques con eso... si no percibo su chakra con mi sensor dudo mucho que estén cerca.
    - Ah, pero ahí es donde se equivoca...
    - ¿Ah?
    - Mira - sonrió el del kimono mientras le alargaba el arma a la castaña para que viese a través de la mira. El chico señaló en una dirección.

    En efecto, a lo lejos, bajando por una ladera, se encontraba un dúo de hombres encapuchados cuyas miradas se concentraban en el suelo. La de Arashi no entendía como podían haber pasado desapercibidos, pero el recuerdo de la palabra "magia" le hizo darse cuenta de que todo lo que ella llevaba sabiendo podía no tener mucha importancia a la hora de enfrentarse a los famosos magos de la región. Vaya problema, pero al mismo tiempo, vaya desafío.

    Actuar era una opción, pero el estratega del dúo sabía que la mejor forma de derrotar al enemigo era entendiéndolo lo mejor posible. Ambos se quedaron quietos, esperando ver lo que los brujos hacían con su travesía. Normalmente, uno esperaría ver una aburrida caminata hacia un lugar importante, pero dadas las mágicas condiciones de ese trabajo, las expectativas estaban un poco trastocadas.

    . . .
    La aldea de Arukana era la más grande de todo el grupo Triforce, por lo que era de esperarse que fuese una de las más organizadas y pulcras. Los habitantes de ese lugar tenían alta estima por los brujos, aunque ciertamente ese aprecio a veces se tornaba en miedo debido a que la manera de gobernar el asentamiento se basaba en la fuerza absoluta. El más poderoso era el más rico mientras que los más débiles eran los más pobres, eso significaba que los talentosos, los inteligentes y muchos más terminaban viviendo en condiciones relativamente miserables. Los guerreros, los archimagos y los de alto poder arcano eran los que verdaderamente superaban las expectativas de los demás y se conseguían posicionar en lo alto de la jerarquía social.

    - ¡Apártense, apártense! - Gritaba un anciano mientras hacía espacio en medio de la plaza central de Arukana. Los civiles miraban con curiosidad al hombre, reconociéndolo como uno de los líderes del consejo que lideraba la villa. Ese hombre estaba apartando a la gente para poder hacer algo que muchos ya estaban acostumbrados a ver. - ¡Pronto regresaran nuestros héroes!
    - ¡Mami, mami! - Un niño gritaba emocionado, señalando como otros ancianos se unían a la labor de abrir espacio. - ¡Un portal, van a abrir un portal!

    Seguidamente, los hombres de mayor edad comenzaron a dibujar círculos en el suelo mientras de sus bocas emanaban cánticos incomprensibles para muchos. Eso era un ritual de algún tipo, por lo que un efecto sorprendente debía a punto de suceder... esperen, ¿portal?

    Al culminar el dibujo, todos se alejaron, permitiendo ver un enorme símbolo de alta complejidad y detalle. Los ancianos presentes se dispusieron a continuar con los cánticos, cosa que pareció abrirle paso a un curioso brillo que emanó desde las líneas del dibujo.

    - ¡Abran el portal! - Gritó uno, indicando que sucediera la magia

    . . .

    Frente a Rinha y Kiseki sucedió algo maravilloso. Los magos había formado un dibujo bajo sus pies que súbitamente comenzó a brillar para luego transformar el suelo de sus inmediateces en algo similar a una tela cósmica brillante, etérea y verdaderamente hermosa. No tenía sentido lo que veían los ojos de los jounin, pero definitivamente la palabra "mágico" era algo que describía perfectamente el acontecimiento.

    Ambas figuras encapuchadas atravesaron el velo como si estuviesen en plena caída libre, lo cual sorprendió un poco al albino, quien ya estaba muy interesado en esas artes arcanas. ¿A dónde irían? El portal seguía presente, pero, tras la desaparición de sus invocadores, comenzó a cerrarse con lentitud.

    - Señorita Pawa, ¿le importaría dejar una marca en este árbol con el jutsu-shiki? - Preguntó sonriente Michibiki, viendo como una valiosa oportunidad estaba apunto de desaparecer.
    - ¿Vamos de visita?
    - Será rápido.

    Hathaway.Hathaway. mámalo por tener un post más largo

     
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