Misión A Conjunta Brujería & Conquista| Kiseki Michibiki & Rinha Pawa [Oto - Arashi]

Tema en 'Naruto World' iniciado por Xayah, 10 Ene 2017.

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    Xayah

    Xayah Sweet Lovin'

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    La jounin deslizó con agilidad la pluma por los viejos papiros uno tras uno como una máquina repetidora. ¿Su trabajo? Firmar cada una de las cartas del puerto, su palabra era la sentencia final para darle acceso a los barcos mercantes del extranjero. Tarea que a cada minuto más del día se volvía aburrida y monótona, a pesar de que por fuera su rostro se enmarcaba de una tranquilidad imperturbable, por dentro podía sentir las ganas de necesitar gritar y no tener boca para hacerlo, queriendo desahogarse de lo irritante que se volvía su quehacer.

    Kizashi entró más de dos veces a su despacho dejando otra pila más de papeles por firmar antes de que, por primera vez en el día, Rinha pudiera sentir una experiencia distinta y fuera de la rutina. No se inmutó al instante ante el evento, no era fácil de impresionar y solo siguió realizando el papeleo. Cuando vio que la flor de luna en su maceta parecía florecer a media tarde, fue que pensó en dirigirse al causante de dicha acción.

    ¿No es malo abrir esas flores antes de su ciclo natural? ―cuestionó mientras seguía revisando unas hojas, sin girarse a ver a Kiseki.
    Yo no la abrí, señorita Pawa, ella me está recibiendo.

    Rinha no encontró lo gracioso a lo dicho por el joven, de hecho, él tampoco lo dijo con indicios de broma. La castaña detuvo sus acciones para mirar fijamente la flor, les tenía tanto respeto a las plantas que incluso ante los florecimientos y cierres de esta podía quedar hipnotizada en silencio por sus movimientos, esperando respetar seriamente que finalizara su posición en descanso para ella misma efectuar los suyos propios; aquello no pasó desapercibido para Monban, quien con pasos elegantes, agiles y serenos caminó hasta colocarse frente al escritorio de la ojimiel. Rinha seguía firmando y ordenando los papeles, con su vista concentrada en eso.

    No te sentí entrar al despacho, ni un ruido a pesar de que sí podía reconocer tu chakra, lo habrás hecho por la ventana o una de las macetas de mi plantas grandes ―informó la fémina con media sonrisa, quien luego no perdió de vista como el varón acariciaba el capullo cerrado de la flor de luna. ―¿Cómo entraste a la torre o incluso a la aldea? Encuentro inaudito que ninguno de mis ninjas te detectaran, eso solo me informa que te has vuelto un experto en misiones de sigilo y espionaje.
    Y no te lo puedo negar, aunque he tenido mis momentos ―recordó la misión de infiltración en el hospital de Konoha, Rinha alzó su rostro al escuchar la risa ligera de su amigo, encontrándose con unos ojos amarillos que la veían con la misma serenidad que podían transmitir los suyos.
    ¿Qué te trae por aquí? ―preguntó finalmente para ir al grano. Kiseki fue a sentarse a uno de los sillones del despacho con el sutil permiso de la dueña. Rinha solo fue a acompañarlo en el que estaba al frente tras finalizar con la última pila de papeles. ―No he sabido de ti en mucho tiempo a pesar de que para nadie es secreto que has desertado de la Niebla… Y ahora eres parte del Sonido. Me confundes, te creo capaz de solo venir a saludar, Kiseki.
    Por esta vez no se trata solo de eso, querida ―jugó con la mala budista blanca de su cuello, aquella que contrastaba con la oscura que llevaba Rinha en la misma zona de su cuerpo―. Necesito tu ayuda en algo confidencial del Sonido.

    La menor bufó mordazmente aunque fue incapaz de deshacer la sonrisa liviana de su equivalente en rango.

    ¿Qué te hace pensar que no los traicionaré? ―recostó su codo en el antebrazo del sillón, ahí flexionó el suyo propio mientras la palma sostenía su rostro, la sonrisa ladina de sus labios se mantuvo a la par con la del albino― Delatarte me traería muchos beneficios con otras naciones, ¿no crees?
    ¿Tantos cómo los qué te traería trabajar con Otogakure? ―Michibiki sabía perfectamente que Grimmjow solo buscaba provocarlo sanamente, ninguna de sus palabras eran tomadas como una real amenaza para el jounin. Sin embargo, la mirada intensa que le dirigió Rinha al escuchar eso solo le hizo sonreír más ampliamente.

    Porque conocía mejor que nadie a su rival eterna, eso le permitía saber cómo jugar sus cartas, y por lo tanto, capturar su atención. Alguien como Rinha era perfecta para el papel de co-líder en su conquista de tierras, ambos ya tenían experiencia en guerras y una inteligencia aguda para las estrategias. Además, ¿quién cómo Rinha para complementar sus ideas? Alguien que no pensaría en la ética o moral de las acciones, solo dispuesta a matar a todos los necesarios para alcanzar sus objetivos. Sus superiores no especificaron métodologías a llevar, solo pidieron hacerse con el territorio… ¿A alguno de los dos realmente le importaba la cantidad de muertes que pudiera haber en el proceso? No. De hecho, por el caso de Monban, las cosas podían surgir de otro modo diferente, aquellos que merecieran morir, serían convertidos en algo más bello y puro.

    Curioso… Dime, Kiseki, ¿para qué soy buena?

    [ . . . ]

    El País de las Olas, una gran isla con forma curva ubicada al sur de Mizu no Kuni e íntimamente ligada a la nación antes mencionada por vínculos comerciales y marítimos. Su fauna y flora, idénticas a la del País del Agua, hace que se sospeche que alguna vez fueron dos tierras unidas que se separaron debido a algún desastre natural. Desde manglares hasta bosques temblados constituyen su ambiente con clima es tropical. No obstante a diferencia de Mizu no Kuni, Nami no Kuni estaba libre de neblina la mayoría del año (salvo en otoño).

    Su potente oleaje impedía que cualquier embarcación atracara en sus costas sin permiso, si no esta sería expulsada y destruida sin titubear a la sola intención de acercarse. La nación contaba con un servicio de puertos para quienes, con previa autorización, quieran ingresar en su territorio por lo que a Rinha no le pareció una idea descabellada que la veintena de hombres que ya se encontraban en el país hubiera entrado disfrazados como simples mercantes de un barco negociante mientras ellos dos tomaban formas de personas distintas con ayuda del henge no jutsu para desviar la atención de sus rostro al tratar con personas del puerto, porque sabían que fácilmente serían reconocidos por cualquiera. En los papeles políticos y legales que solía mostrar el albino a las autoridades de la zona se declaraban como barcos exportadores de Kirigakure tras la firma de algún ente importante de esa área, la castaña no dudó ni un instante cuando fue a suponer que a esa figura poderosa de la Niebla la tendrían comprada con diferentes beneficios. Asqueroso y corrupto mundo, cada vez Rinha se enamoraba más de él.

    Desde que dejaron por días el puerto atrás ahora se encontraban viajando por el país en busca del primer punto de encuentro para la expedición de búsqueda, y finalmente como querían, de conquista. Los ninja se movieron por tierra, marchando durante todo el día. La noche estaba pronta a caer y los caminos comenzaban a oscurecerse.

    El dúo de líderes sabía que más adelante ya deberían dar con el punto de encuentro para pasar la noche y abastecer fuerzas cuando dos ninjas de expedición llegaron de repente entre arboles a sus costados.

    No esperaba verlos tan pronto, ¿pasó algo? ―preguntó con autoridad pero amabilidad Kiseki luego de unos minutos de silencio.
    Dos de nuestras invocaciones de reconocimiento no volvieron y se decidió ampliar la zona de guardia unos kilómetros.
    ¿Unos? ―interpeló Rinha con seriedad.
    Varios ―contestó el otro con sinceridad a la jounin― hace un par de días un grupo de magos bajaron una docena de nuestros hombres en una aduana cercana, se capturó y se exhibieron varios de ellos, esperábamos que los demás reaccionaran ante sus compañeros mutilados, pero no fue así. Hay muchas posibilidades de que sigan en el perímetro y que dos de nuestras invocaciones no vuelvan es sospechoso.
    Ya veo… ―fue lo único que soltó el albino. Rinha alzó una ceja ante la palabra clave para ella en todo… ¿Magos? Kiseki había decidido contarle lo faltante de la misión en cuanto llegaran el campamento previamente montado por una anterior ida al país.

    [ . . . ]

    Michibiki terminó de discutir algunos puntos clave con los demás líderes justo cuando la cena estaba siendo servida.

    Le dio un leve recorrido a la caverna junto a un subordinado que hablaba del día de mañana. El lugar era tan grande como los del Sonido lo recordaban: el techo de roca estaba realmente alto y permitía que las carpas y tiendas se armaran sin ningún problema, y el fondo de la cueva tenia corrientes de aires ideales para que el humo de las fogatas se perdiera por ahí y no develaran el escondite saliendo por la entrada, aparte de eso, era muy frió y húmedo, y afuera el viento hacía sentir más la lluvia que se desataba.

    Creemos que la tormenta no durara toda la noche―comentaba el subordinado.
    Bien, entonces que el pelotón duerma y descanse de inmediato, partiremos apenas la lluvia nos deje, aun si el sol no nos ilumina, cuanto antes mejor… Ya saben las demás indicaciones.
    Sí, Monban ―contestó con cortesía y contundencia―. Usted también debería descansar. ―recomendó el hombre viendo que el albino volvía a examinar el mapa donde se señalaba los perímetros en los cuales se encontraban los territorios de conquista y áreas de las desapariciones.
    Lo haré.

    Luego de despedir al subordinado, Kiseki se dirigió al centro de la fogata donde un fornido cocinero ya llenaba los platos. Intercambió unas cuantas palabras con él y con los hombres y mujeres de ahí, dándole algunas recomendaciones para la noche y para el día que se les avecinaba, luego se despidió llevándose dos tazones.

    Entró a su tienda sin tocar y se encontró con la espalda de Rinha, quien tocaba con tranquilidad una armónica.

    A los reclutas les vendría de maravilla escucharte tocar, no desconfían de ti en términos profesionales, saben quién eres realmente pero no significa que les agrades en ámbitos sociales, en eso son personas difíciles de tratar.

    Al escuchar la voz y palabras del peliblaco, Yang ni se sobresaltó y dejó con calma la armónica de nuevo entre sus pertenencias, se dio vuelta y le sonrió de lado al saber que esa noche cenaría en compañía.

    Recibió el recipiente y observó su contenido, el tazón estaba lleno de una salsa roja oscura y se podían ver trozos de carne esparcidos en ese líquido.

    ¿Qué es? ―preguntó con curiosidad por su apetito voraz.
    Una comida típica de Otogakure ―contestó el mayor respirando ampliamente, al exhalar podía sentir como sus hombros se relajaban. No tardó mucho en buscar una botella de agua y servir para ambos de su contenido, se sentó en el suelo alfombrado con las piernas cruzadas y al instante la castaña lo imitó.
    Supongo no le dirás que es picante… ―dedujo Yojimbo, dirigiéndose a su dueño quien para su travesura solo prefirió quedarse en silencio. ―El que calla otorga.

    Kiseki se tomó su tiempo para dar su primer bocado, sabia de que iba la cena de hoy y quería ver la reacción de la mujer, no se lo iba a advertir, iba a dejar que sola lo descubra: Rinha se llevó un buen trozo de carne bañado en esa salsa a la boca, sus mejillas no tardaron nada en ponerse rojas como un tomate.

    ¿Está picante? ―preguntó fingiendo inocencia el del Sonido, mientras Rinha ya tomaba la mitad del vaso de agua.
    Un poco. ―contestó y ahora que veía Monban, notó que este la observaba apoyado en su palma, con una sonrisa risueña― ¿Por qué no me dijiste que era picante, imbécil? ―preguntó con irónica serenidad dándose cuenta cuál era la diversión del otro, pero el albino no cambió de postura ni habló― ¿No vas a comer?
    Oh… Sí ―contestó vagamente, saliendo de sus pensamientos. Tomó un trozo de carne del tazón y lo baño con la salsa del borde―. Siempre es más picante en el centro, la idea es tomar la carne y untarla con la salsa del borde, así hasta que avanzas al centro.
    Vaya. ―Y esperó a ver como Kiseki comía un bocado para cerciorarse y luego lo imitó.
    ¿Ahora qué tal?
    Sigue siendo muy picante ―contestó probando mejor―, pero está bastante bueno.
    ¿Verdad que si? ―preguntó el mayor y Rinha lo podía ver ahora sonriendo al plato, tenía esa expresión que le había dado hace unas horas a ella, un gesto cansado de hecho.

    Finalmente cuando terminaron de comer, y antes de dormir, decidieron sacar una vez más el enorme mapa del país con los planos que los ayudaban a guiarse por las áreas más arriesgadas del perímetro desconocido. Con un lapicero marcaban puntos de encuentro o de expedición, sabiendo Kiseki que de una u otra forma se toparían con peligros inminentes. Fue ahí cuando Rinha recordó el asunto de los “magos”.

    ¿A qué se refería el jounin de expedición con esos seres? ―cuestionó Grimmjow, Michibiki sonrió con ligereza. Extrañamente ella había tardado mucho en recordarlo.
    Tenemos entendido que hay varias villas en estos sectores que cuentan con un radar sensorial muy avanzado. Además, no utilizan chakra como tal sino magia; defenderse por medio de anulaciones es muy poco útil, ya que la magia no puede ser disipada tan fácilmente como el chakra, por eso hablaron sobre unos magos.
    Es decir que si no utilizan chakra, yo no podré anular sus ataques como naturalmente podría…

    Kiseki admiró el rostro inexpresivo que le dirigía la joven al suelo antes de levantarlo con leve ambición y excitación.

    ¿Emocionada, señorita Pawa?
    Como nunca desde hace mucho tiempo.
    Excelente.


    Brujería y Conquista (A)
    Descripción de la misión: Para nadie es noticia de último minuto que Kiseki Michibiki ha desertado de Kirigakure no Sato y se ha unido a la Aldea oculta del Sonido. Sin embargo, lo que sí es sorpresa para una castaña muy particular es que el floreado haya pasado por su aldea a "saludar", buscando el apoyo de Rinha para poder hacerse cargo de unos asuntos altamente confidenciales; Kiseki es muy inteligente, sabe que no puede encargarse de su misión solo, y la mandataria muy dispuesta ha aceptado ayudarlo con su encargo.

    ¿En qué consiste? Kiseki ha explicado que los líderes del Sonido desean expandir los horizontes de la aldea, poder abarcar tanto terreno como sea posible para realizar una cantidad impresionante de experimentos que no pueden desarrollar en su propio hogar (medidas de precaución; no utilizarán el lugar donde residen para experimentar, sería ponerse en peligro a sí mismos y sus aldeanos). ¿El problema? El lugar seleccionado por sus superiores es el País de las Olas, ¿y qué tiene de malo todo esto? Simple: varios de los ninjas que han enviado para inspeccionar e investigar la zona y asegurar los perímetros seleccionados no han podido comunicarse más, ¿qué conclusión sacamos de esto? Alguien o algo está interfiriendo. ¿Y qué acciones debemos tomar? Las más drásticas: acabar con la amenaza.

    Objetivos:
    -Investigar las desapariciones de los ninjas del Sonido.
    -Acabar con toda aquella amenaza que esté impidiendo la "conquista" de ese terreno seleccionado.

    Datos Extra:
    -Los cuadrantes seleccionados por los líderes de Oto son: I7, H7 G7; I8, H8, G8; I9, H9, G9. Como pueden fijarse en la Geografía de Modan, es un gran y oculto pedazo del territorio de Nami no Kuni.
    -Tenemos entendido que hay varias villas en estos sectores que cuentan con un radar sensorial muy avanzado. Además, no utilizan chakra como tal sino magia; defenderse por medio de anulaciones es muy poco útil, ya que la magia no puede ser disipada tan fácilmente como el chakra (esto va para ti, Rinha bonita).
    -Las villas cuentan con un total de 600 habitantes cada una, entre las tres reunen un poder militar de 200 brujos que se dividen en: 100 principiantes y 100 intermedios (Genin y Chuunin respectivamente). Los líderes de las villas Brujos Experimentados, el equivalente a rango Jounin; cuentan con distintos tipos de magias y a la hora de detectarlos no dudarán en hacerles frente.
    -Son tres villas, se hacen llamar "Triforce" por su supuesta alianza, aunque la verdad es que no se sabe si estos, al ser manipulados, puedan cometer alta traición.
    -Tienen que hacer todo lo que sea necesario para hacerse con el territorio, Kiseki no puede regresar con malas noticias.
    -Tendrán a una veintena de ninjas del Sonido acompañándolos; esa veintena se la encontrarán en el país de las Olas, van desde rango Genin a Jounin.

    CottonmouthCottonmouth oh, dulce masacre.

    FICHAS: Rinha | Kiseki
     
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    Última edición: 13 Feb 2017
  2. Angelo.

    Angelo. where's the fun in playing fair?

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    La tormenta se detuvo en la mañana, como muchos predijeron, aunque ahora una suave lluvia mantenía su presencia en vez del diluvio de la noche anterior. Los ninjas del Sonido se dividieron en escuadrones de 5, procurando ir con suficiente fuerza como para lidiar con cualquier brujo que se atreviese a cruzarles por delante. Rinha y Kiseki, por supuesto, fueron juntos, como el dúo liderante del asunto. Todos los miembros de la misión poseían radios, por lo que no iba a ser difícil mantener la comunicación... a menos, claro, de que entraran a la zona muerta donde ningún sensor o técnica de inteligencia podía funcionar correctamente.

    - Señor - un chuunin de Oto le preguntó a su superior mientras caminaban por el bosque mojado. - ¿Usted cree que haya sido sabio traer a la líder de Arashigakure con nosotros?
    - No dudo que Michibiki tenga un plan bajo la manga con respecto a esa mujer. Ella es poderosa, además, sería tonto no buscar la ayuda de alguien que conozca el país - replicó el líder de escuadrón.
    - ¿Y si ella decide que sería mejor traicionarnos? - Otro de bajo rango cuestionó.
    - No se preocupen, Michibiki no es un idiota y ya deberían saberlo.

    Esa conversación no fue escuchada por nadie más ya que los instrumentos comunicativos estaban apagados en ese momento, aunque el líder de la operación, Kiseki, ya sospechaba que sus propios subordinados estaban aprehensivos con la idea de tener a la señorita Pawa dentro de sus filas. Ella era alguien de renombre, bastante importante dentro del mundo shinobi y con una reputación impresionante tras sus espaldas. ¿Acaso podía arriesgarse a verse involucrada con los negocios ilegales de Otogakure? ¿Las otras aldeas se tomarían bien ese pequeño desvío del buen camino?

    - Llueve... - comentó Yojimbo mientras que su dueño utilizaba la mira telescópica para ver el área. La cima de los árboles era un lugar muy común para que Monban hiciese su trabajo.
    - Lo sé - el albino contestó.
    - ¿Qué? - Yang se extrañó. - ¿Hablas mucho con él?
    - Bueno, estamos unidos, es natural que conversemos sobre varias cosas.
    - ¿Cómo qué?
    - Como las maneras de matarte en caso de que decidas traicionarnos.
    - Precavido.
    - Siempre, señorita Pawa.
    - En otro tema, no creo que sea necesario que los busques con eso... si no percibo su chakra con mi sensor dudo mucho que estén cerca.
    - Ah, pero ahí es donde se equivoca...
    - ¿Ah?
    - Mira - sonrió el del kimono mientras le alargaba el arma a la castaña para que viese a través de la mira. El chico señaló en una dirección.

    En efecto, a lo lejos, bajando por una ladera, se encontraba un dúo de hombres encapuchados cuyas miradas se concentraban en el suelo. La de Arashi no entendía como podían haber pasado desapercibidos, pero el recuerdo de la palabra "magia" le hizo darse cuenta de que todo lo que ella llevaba sabiendo podía no tener mucha importancia a la hora de enfrentarse a los famosos magos de la región. Vaya problema, pero al mismo tiempo, vaya desafío.

    Actuar era una opción, pero el estratega del dúo sabía que la mejor forma de derrotar al enemigo era entendiéndolo lo mejor posible. Ambos se quedaron quietos, esperando ver lo que los brujos hacían con su travesía. Normalmente, uno esperaría ver una aburrida caminata hacia un lugar importante, pero dadas las mágicas condiciones de ese trabajo, las expectativas estaban un poco trastocadas.

    . . .
    La aldea de Arukana era la más grande de todo el grupo Triforce, por lo que era de esperarse que fuese una de las más organizadas y pulcras. Los habitantes de ese lugar tenían alta estima por los brujos, aunque ciertamente ese aprecio a veces se tornaba en miedo debido a que la manera de gobernar el asentamiento se basaba en la fuerza absoluta. El más poderoso era el más rico mientras que los más débiles eran los más pobres, eso significaba que los talentosos, los inteligentes y muchos más terminaban viviendo en condiciones relativamente miserables. Los guerreros, los archimagos y los de alto poder arcano eran los que verdaderamente superaban las expectativas de los demás y se conseguían posicionar en lo alto de la jerarquía social.

    - ¡Apártense, apártense! - Gritaba un anciano mientras hacía espacio en medio de la plaza central de Arukana. Los civiles miraban con curiosidad al hombre, reconociéndolo como uno de los líderes del consejo que lideraba la villa. Ese hombre estaba apartando a la gente para poder hacer algo que muchos ya estaban acostumbrados a ver. - ¡Pronto regresaran nuestros héroes!
    - ¡Mami, mami! - Un niño gritaba emocionado, señalando como otros ancianos se unían a la labor de abrir espacio. - ¡Un portal, van a abrir un portal!

    Seguidamente, los hombres de mayor edad comenzaron a dibujar círculos en el suelo mientras de sus bocas emanaban cánticos incomprensibles para muchos. Eso era un ritual de algún tipo, por lo que un efecto sorprendente debía a punto de suceder... esperen, ¿portal?

    Al culminar el dibujo, todos se alejaron, permitiendo ver un enorme símbolo de alta complejidad y detalle. Los ancianos presentes se dispusieron a continuar con los cánticos, cosa que pareció abrirle paso a un curioso brillo que emanó desde las líneas del dibujo.

    - ¡Abran el portal! - Gritó uno, indicando que sucediera la magia

    . . .

    Frente a Rinha y Kiseki sucedió algo maravilloso. Los magos había formado un dibujo bajo sus pies que súbitamente comenzó a brillar para luego transformar el suelo de sus inmediateces en algo similar a una tela cósmica brillante, etérea y verdaderamente hermosa. No tenía sentido lo que veían los ojos de los jounin, pero definitivamente la palabra "mágico" era algo que describía perfectamente el acontecimiento.

    Ambas figuras encapuchadas atravesaron el velo como si estuviesen en plena caída libre, lo cual sorprendió un poco al albino, quien ya estaba muy interesado en esas artes arcanas. ¿A dónde irían? El portal seguía presente, pero, tras la desaparición de sus invocadores, comenzó a cerrarse con lentitud.

    - Señorita Pawa, ¿le importaría dejar una marca en este árbol con el jutsu-shiki? - Preguntó sonriente Michibiki, viendo como una valiosa oportunidad estaba apunto de desaparecer.
    - ¿Vamos de visita?
    - Será rápido.

    Hathaway.Hathaway. mámalo por tener un post más largo

     
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  3. Autor
    Xayah

    Xayah Sweet Lovin'

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    La castaña hizo gala de sus velocidades de reacción, y tras colocar el sello en una de las ramas del árbol, bajó de lo más alto para perseguir a su compañero en la dicha de atravesar el gran portal. En el transcurso de acortar la distancia presenció como el albino creaba un clon de sombra, probablemente con la finalidad de avisarles a sus subordinados de la osadía que estaban por realizar.

    Por poco alcanzó a cruzar el portal con Kiseki, lo próximo que sintió fue su cuerpo caer en picada libre y aunque quisiera abrir sus ojos una oleada de brillo le impidió la intención, teniendo que cerrar sus parpados con fuerza para no verse sofocada por tanta luz. Cuando sintió que la gravedad dejaba de hacer su tarea natural, y que por supuesto, tendría que estar muerta ya por algún impacto con el fin del túnel. Abrió sus parpados creyendo, solo para verse parada frente a unas gigante columnas de mármol con un diseño semejante a los troncos de arboles. Cruzando el medio de esas columnas estaba de espaldas a ella los magos que había perseguido con la mira telescópica.

    Se vio tomada del hombro con fuerza y luego arrastrada a unas gruesas lianas, al ver al dueño de tan atrevidas acciones se encontró con el rostro de Kiseki concentrado en seguir el rastro de los magos. Claro, el varón la había visto anonada por la belleza del lugar, y sabiendo que no reaccionaría en el caso de que los objetivos giraran a ver hacia atrás, tuvo que tomar control de la situación antes de que algo terrible para su misión sucediera.

    Rinha aprovechó que Monban se encargaba de la importante tarea para observar desde su escondite de nuevo el lugar donde estaban: habían parado sobre una alfombra roja que ahora tenían al frente por unos metros, parecía ser una especie de puente y al final del recorrido estaban las inmensas columnas que la habían maravillado y que protegían un túnel, que desde su posición, resultaba también decorado por más de las imponentes estructuras; no podía ver el final del mismo, la oscuridad no se lo permitía.

    Aunado a todo eso, parecían estar situados sobre lo alto de una montaña o monte porque habían más relieves naturales de igual o mayor tamaño a los alrededores. El sonido del agua en picada y chocando contra algo en las lejanías los alertaba de la existencia de alguna cascada por la zona, típico del país de las Olas.

    [​IMG]

    Territorio despejado. ―informó Kiseki, quien ya había sacado su arma parasitaria para asegurarse. Luego se ayudó de la mira para inspeccionar el túnel. ―Hay una apertura del otro lado, un pequeño halo de luz en la mira me lo confirma.
    Si salimos de esta, recuérdame no involucrarme nuevamente contigo, siempre estoy a un paso de la muerte.
    Si salimos de esta… ―parafraseó con malicia.

    Ambos jounin realizaron el tan famoso henge no jutsu que les otorgó las mismas ropas que habían visto llevar a los encapuchados. Parecían túnicas con ostentaciones sagradas y un tomo que rodeaba su cuello. Para la ocasión especial, llevaban los rostros de personas de su género que habían visto alguna vez en su vida, aunque entre ambos desconocían la cara del otro. Rinha llevaba el de una pecosa rubia de ojos violeta y Kiseki el de un pelinegro de ojos ambarinos.

    ¿Y ese quién es? ―cuestionó Rinha.
    Un hombre que vi una vez comprando en un puesto de frutas. ―aclaró el shinobi, comenzado su caminata precavida por el túnel seguido de su rival eterna.
    Oh…
    ¿El tuyo? Parece una mujer de porte alegre, señorita Pawa.
    No, es una prostituta que vi muy aburrida una noche, tenía que hacer algo al respecto para verla feliz.
    Qué bondadoso de su parte ―comentó Yojimbo con gracia a su portador.

    [ . . . ]

    El camino del túnel fue tan pacífico, que en efecto, creyeron estar en alguna ilusión del rango más alto posible, acudiendo al daño físico para tratar de menguarla pero eso no revertía la situación. Luego todo se volvió más maravilloso y asombroso cuando lograron divisar con potencia el halo de luz, que desde la mira telescópica del arma parasitara de Kiseki, se observaba al final del túnel.

    Cada vez las imágenes se hacían más visibles y reconocibles, de nuevo el sonido del agua de una cascada se empezaba a escuchar con claridad, y cuando al final llegaron, sus ojos vieron una maravilla monumental y arquitectónica: estructuras civiles colocadas sobre las elevaciones de una cascada de estilo occidental, la naturaleza seguía presente en el paisaje pues los edificios parecían estar construidos con el objetivo de preservar el medio ambiente tanto como fuera posible. Todas las estructuras estaban profusamente decoradas, especialmente las que identificaban como templos.

    [​IMG]

    Personas vario pintas, pero con ropajes muy similares a los de ellos, recorrían las calles de un lugar a otro sin colocarles la más mínima atención aunque, a lo lejos, en la cima más alta del lugar, podían observar como había una concentración de multitud y si sus lógicas no les fallaban, seguramente ahí estarían los objetivos.

    No sé quién es Rinha, yo me llamo Daya. ―anunció la kunoichi, iniciando el recorrido por el lugar.
    Un placer, Daya; Varus a tu servicio. ―contestó el ilusionista siguiendo el paso.
    Un dúo de cínicos, sin duda. ―Yojimbo dijo aquello más para sí mismo que otra cosa, no evitando que Michibiki sonriera por tales palabras.

    Cuando más recorrían el ambiente, más se percataban de la energía natural y no identificable que percibían en el aire. Ambos razonaron que sería la “magia” de la que tanto hablaba el Alto Mando de Otogakure en el pergamino de su misión, y por cada paso dado, más comprendían la razón por la cual habían solicitado a Kiseki para encargarse del asunto y de igual forma, pedir la intromisión de la mercenaria de la Tormenta: se necesitaban mentes proactivas, con buenos reflejos de reacción, estrategas y profesionales en el talento de la infiltración, para atreverse a conquistar un territorio tan desconocido, uno como ese que tenía bajo su poder una energía arcana, no aun manejada por los shinobi de Modan.

    [ . . . ]

    El viejo abrazó a sus discípulos con paternidad y alegría, contento de volverlos a ver después de atreverse a dar la cara por su tierra y confrontar la amenaza de los ninja. Los civiles no tardaron en felicitarlos, bullarlos con emoción y empezar un festejo por El Placidium, lugar central de la villa para momentos como esos. Debido al ruido provocado por la fiesta, a uno de los líderes de Arukana le fue pertinente tener que llevarse a sus héroes a un área más privada y silenciosa, dentro del Gran Templo; ahí, aprovechando la ocasión, iniciaron el relato de los hechos.

    Se encuentran en el perímetro que rodea la entrada de los portales, desconocemos aún de que país sean pero no pararan hasta conquistar nuestras tierras. Perdimos a todos los demás del equipo de espionaje, no pudimos ni acércanos a los comandos aunque tampoco parecían estar en el área… ―informó Kenta, uno de los proclamados héroes de los civiles y encapuchados seguidos por el dúo de ninjas.
    Entiendo… Nuestros hermanos cayeron tratando de proteger su villa, debemos hacer un reconocimiento en sus nombres y dar el pésame a sus familias, a estas se le otorgará una sencilla mensualidad en caso de que el difunto fuera quien trajera el pan a la mesa en sus hogars.
    Tenía que verlos… Ramisho-sama. ―dijo el otro héroe, aguantando las lágrimas que amenazaban con salir de sus orbes rojos, sus puños permanecían cerrados con impotencia mientras caminaban por el pasillo hacia un lugar de descanso y aposento. ―Esas bestia exhibieron a nuestros compañeros masacrados en diferentes zonas del bosque y no pude aguantar las náuseas en ciertas ocasiones, son unos malditos salvajes.
    Controla tu ira, hijo mío, no puedes dejar que esta sea dueña de tus acciones o no habrá diferencia entre tú y ellos. ―El aludido pareció calmarse por obligación más que por voluntad, pero Ramisho no quiso iniciar otra guerra interna en el mucho. Se apoyó sobre su largo bastón mientras dejaba a los magos descansar en una habitación, dejándose luego reflejar en uno de los enormes ventanales del templo.

    Sus canas denotaban su tiempo de vida en aquel mundo, seguido de su túnica blanca con detalles dorados al igual que su bastón con incrustaciones de exóticos minerales. Ramisho era el más humilde y pacifista de sus compañeros de gobierno, el más viejo y respetado por todos pero de igual forma uno de los más repudiados en secreto por la minoría que ambicionaba más el poder absoluto que él ostentaba y no “aprovechaba” según algunos.

    Ciertamente le entristecía todo lo que sucedía, quería entender tantos aptos impuros y la razón por la cual los amenazaban con quitar sus tierras, jamás en la historia de Arukana y la Triforce se habían visto involucrados en una guerra de conquistas, más exactamente de colonización por sus hogares. Pronto debería acudir a sus homólogos en rango de las otras dos aldeas y así avisar de la llegada de su equipo de expedición.

    Pronto se vio sacado de sus pensamientos por uno de los magos, que con urgía, venía casi corriendo hacia él. El hombre hizo una reverencia rápida hacia Ramisho que fue bien recibida para luego tratar la causa por la cual estaba tan exaltado.

    Señor, el sensor de energía ha detectado dos auras no identificadas en la entrada del túnel.

    El anciano pareció reflexionar lo brevemente dicho por su subordinado con sabiduría: ¿con que tenían nueva compañía? El sensor de los portales tenía memorizada toda las esencias de la villa, unas desconocidas solo significaban la intromisión de algo particular.

    ¿El sensor ha memorizado la esencia de esos seres?
    Sí, Ramisho-sama.
    En ese caso, tráiganlos con prudencia hacia mí, no quiero escándalos ni ver el espanto en la villa. No les avisen a los demás líderes, quiero conocer en privado primero a estos desconocidos, ¿entendido?
    Entendido.


    Sombra.Sombra. sigue, tenemos hasta el 14 de febrero :777:
     
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  4. Angelo.

    Angelo. where's the fun in playing fair?

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    El camino se suponía que iba a ser tranquilo y sin muchos detenimientos, pero dadas las extrañas condiciones de ese lugar era casi imposible el no pararse a admirar la extraña arquitectura y uno que otro escenario surreal. Vale, por más jounin experimentados que ambos fuesen, era ilógico para los shinobi el no sentirse fascinado ante tantas cosas nuevas, aunque claramente Kiseki lo disimulaba más que Rinha, quien claramente deseaba conocer más a fondo todo ese despliegue de maravillas. Lamentablemente, en medio de su ligera caminata, la kunoichi no pudo evitar sentir como si la estuviesen viendo de cerca, cosa que el muchacho que la acompañaba también pudo prever. Algo estaba a punto de suceder y no se necesitaba de un genio para adivinar que tenía algo que ver con los residentes mágicos del lugar.

    - No actúes - comentó Michibiki. - Al menos no ahora.
    - ¿Hay una señal? - Preguntó Pawa
    - Sí, sabrás reconocerla al instante.

    Como si fuesen invocados, al terminar esas palabras, un cuarteto de hombres encapuchados y de apariencia taciturna apareció por los costados de ambos ninjas, tal cual como si se hubiesen materializado de la nada. Sin perder tiempo, dos y dos se agruparon para tomar con fuerza las extremidades de los manipuladores de chakra y, subsecuentemente, realizar una de las cosas más impresionantes que ambos genjutsukas hayan presenciado. En cuestión de instantes, sus cuerpos se difuminaron en el aire como si estuvieran hechos de aire, aunque aún podían sentir cada pedazo de su ser moviéndose por el ambiente a una velocidad alarmante, tanto así que incluso el modista llegó a preocuparse de que partes de su cuerpo se perdieran en el trayecto. Claramente la gente de esa ciudad arcana tenía cierta fascinación con la teletransportación y el movimiento de un lugar a otro, algo que verdaderamente le parecía fascinante al floreado.

    - Así que ustedes quieren visitar este lugar sin pedir permiso - habló la voz de un hombre mayor apenas los cuerpos de ambos infiltrados se recompusieron en la escena. - Ramisho es el nombre, un placer.
    - Estaría encantado de hacer una reverencia, pero creo que si la hago caería al suelo por el mareo que esa curiosa técnica me generó - sonrió Monban, dando una apariencia plácida antes de que su Henge se desvaneciera. Ya no tenía sentido ocultarse, después de todo ya sabían que eran infiltrados. Rin hizo lo mismo y se reveló ante los presentes. - Kiseki Michibiki, un placer.
    - Rinha Pawa - la otro mantuvo corta sus presentaciones, ella sabía que el albino era mucho mejor a la hora de dialogar y hacer relaciones públicas. Además, él era el líder de la misión y no iba a andar sintiéndose la reina de la operación.
    - Asumo que ustedes tienen que estar relacionados con los hombres y mujeres que han rondado los bosques cercanos durante unos días, ¿no? - El anciano preguntó.

    Las interrogantes eran algo que al de Otogakure le gustaba mucho responder, especialmente cuando se trataba de extraños que no manejaban toda la información. ¿Qué sabían? Claramente supieron de su identidad, pero no su nexo con los otros, por lo que no conocían el paradero de los de Oto, mucho menos sus intenciones. ¿Qué más? Las relaciones entre ninjas y magos eran malas, obviamente, por lo que era seguro asumir que ni de un lado ni del otro había conocimientos extensos sobre como se realizaban las técnicas y demás cosas correspondientes a cada disciplina, ¿entonces? Sería algo bobo explicar el tema de los Kuchiyose, incluso tal vez llegaría a perder el tiempo si se describía el tema de los sensores y las radios. ¿Cómo hablar con él? ¿Cómo aproximarlo para salir de esa situación lo mejor posible?

    Actuando.

    Halago falso, humildad, reconocimiento de logros, curiosidad, insistencia, información de poco interés, ¿otra pregunta? Respuesta vaga, réplica, segunda respuesta direcciona. Sonrisa carismática, información personal, análisis de datos, asentir afirmativamente sin realmente entender. ¿Qué sigue? Mirada sutil hacia Rinha, duda fabricada, motivación ajena para sacar el tema, ¿pescas? Pescó. Procede a formular el discurso correcto y...

    - Estamos preocupados por el bienestar de su gente si se quedan en estas zonas. No dudamos que ustedes puedan trasladarse a otro lugar, tal vez incluso llevándose todo lo que tienen para otro punto del mapa. El problema surge si se se quedan aquí, no sólo por nosotros, sino por la zona en guerra que este espacio podría albergar, ¿sí? Nuestro propósito no es el de descuartizar a nadie como otros han hecho en el pasado, sólo queremos desmilitarizar el área y volverla productiva para todos los involucrados en el proceso creativo - Kiseki habló de golpe.
    - Oh... - Ramisho parecía impactado por el vómito verbal que acaba de golpearlo.
    - ¿Caerá en la red? - Yojimbo preguntó, aunque sólo su dueño podía escucharlo y sentirse divertido por la pregunta.
    - Creo que... que tienen un punto muy interesante ahí - asintió el anciano comandante antes de rascar su cabeza, pensando en lo que había hablado con el del kimono. - ¿Y qué tan perjudicial sería para mi gente el oponerse a su propuesta?
    - Bueno, como dije, no considero que nosotros seamos el enemigo. Otogakure sólo busca movilizar a los inocentes antes de que otros grupos pretendan hacerles daño. Muchos ninjas en Modan consideran valiosa esta zona y verlos dentro de ella presentaría un riesgo para lo que terceros ven como "bienes valiosos". Nosotros buscamos aliarnos con los nativos para poder llegar a una mejor conclusión de todo el asunto, protegiendo las tierras y a los adyacentes al mismo tiempo, aunqe, claro, no todo es tan fácil como mantenerlos aquí mientras que luchamos con los otros.
    - ¿Lucharán?
    - No literalmente, buscaremos la manera diplomática a través de la conversación y, como último recurso, la ligera imposición apoyada con la subjetividad popular que todos los pueblos tienen dentro de su cultura y praxis social.
    - ¿Qué?
    - Política.
    - ¡Ah! - Rió el viejo. - Entiendo perfectamente... y me parece una idea maravillosa para todos. ¿Cómo formalizamos todo?
    - Oh, no se preocupe... convenientemente tengo un mapa para señalar los lugares idóneos de relocalización - comentó el jounin haciendo un tono extraño en la palabra "señalar"

    ¡Ah! Una señal, ¿no? Pero, ¿de qué?


    Hathaway.Hathaway. me estoy quedando dormido jejejejejeggggggggggggg
     
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    Xayah

    Xayah Sweet Lovin'

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    Rinha observó interesada la zona que apuntaba el dedo del albino en el mapa, alzó luego su mirada indiferente al rostro de Kiseki que le obsequiaba un gesto de amabilidad al viejo y luego la arrastró hacia el último, quien también volteó a verla con gentileza. Elevó solo un poco las curvaturas de sus labios para demostrar empatía en el sentimiento de cordialidad y flexionó un poco su cuello para tronarlo.

    El mayor llamó con un gesto de su mano al guardia que custodiaba desde una distancia prudente el encuentro en aquella peculiar oficina: tenía muchos objetos de madera dando una sensación rústica y acogedora a pesar de que tuviera sus decoraciones con joyería preciosa. Kiseki no perdió vista de admirar el buen gusto decorativo que tenían en esa cultura, Rinha lo encontró cálido más no realizó observaciones profundas del ambiente como el del Sonido.

    Después de darle un pequeño comentario al guardia en un dialecto desconocido para ambos, el subordinado se retiró con una reverencia. Ramisho regresó de nuevo la vista a los ahora invitados de la villa, carraspeando un poco para seguidamente hablar:

    En nombre del poblado agradezco su intervención y preocupación, es un placer contar con personas como ustedes en este asunto tan turbio, es un honor ―Se rascó su mentón un momento pensativo, luego elevó la vista de nuevo a los jóvenes. ―; pero también sería un deshonor estar en medio de una mentira, ¿no cree, Michibiki-san?
    En lo absoluto ―respondió tan calmado que hasta Rinha y Yojimbo se lo creyeron.

    Ramisho los miró seriamente por unos instantes antes de volver a sonreír.

    Bien, en ese caso nos volveremos a reencontrar en los límites de los portales en el tiempo pautado y con la respuesta final acerca del tratado.
    Excelente, hasta ese entonces, Ramisho-san.

    El manipulador de plantas hizo una reverencia digna de una persona elegante y educada, Rinha optó por solo asentir como “propia” reverencia y seguir en silencio la figura varonil del albino. Ramisho ordenó a uno de los magos bajo su cargo que los llevara de nueva cuenta hasta la entrada de los portales, pudiendo esta vez ambos admirar sin preocupaciones de ser espías o infiltrados con tranquilidad la forma en que formaban las runas (hacían unos cortos cantos e invocaban el portal); al final Rinha vio innecesario utilizar la técnica de teletransportación mas por precaución no deshizo el sello para algún futuro. Y s
    in embargo, justo antes de retirarse, se tomó la molestia de admirar por una última vez el gran túnel de la entrada a la villa, dejando sin que el mago que los acompañaba viera como implantaba otro sello de jutsu-shiki para la ocasión de que, si en algún futuro, debían regresar sin ayuda de los portales al lugar. Kiseki se mantuvo en silencio al reconocer la acción, a diferencia del mago que inexperto e inculto en esa artes ninjas creía que la joven solo admiraba con vista y tacto las estructuras magnificas de su hogar.

    Monban le había enseñado con el tiempo que era mejor prevenir que lamentar.

    [ . . . ]

    Ramisho era consciente que la discusión con sus homólogos de consejo no sería fácil, pero por alguna vez en su vida se tomaría la molestia de reafirmar su autoría como ente de mayor poder en la sala, admitiendo que la sugerencia que le había otorgado el jounin era la mejor: se evitaba la mayor cantidad de sangre derramada porque era imposible pelear ante un millón de ninjas, sobre todo teniendo una fría guerra entre naciones por sus territorios. Ellos tenían la ventaja de la magia, de poder mover sus pertenencias a otros lugares en un abrir y cerrar de ojos, sabía que lo único que mantenía atados a sus civiles a aquellas tierras era su alto orgullo y sentido de pertenencia al lugar que los vio crecer, pero el País de las Olas era lo suficiente grande para obsequiarles paisajes similares por diferentes lugares, sobre todo alejados de la tremenda disputada que ninguno de ellos tenía bajo su conocimiento.

    Suspiró casi ausente de la realidad por sus pensamientos, moviéndose de manera automática por los pasillos del Placidium hasta llegar a la gran puerta de la mesa redonda. Al abrirla se encontró con los demás concejales ya sentados y esperándolo, algunos pocos con mala cara y otros serenos, dando gala de la serenidad que debían tener todos. En total eran seis concejales añadiendo a su persona, quien más poder en la toma de decisiones tenía.

    Hermanos, gracias por acudir con rapidez a este llamado… Tengo una información de suma importancia para el futuro de nuestro hogar que darles.

    [ . . . ]

    Para el día siguiente en la tarde, momento en que había pautado Kiseki con Rinha el próximo reencuentro, decidieron ir a los límites de los portales con varios subordinados jounin especialistas en disfrazarse con el entorno para asegurarse de que, a fin de cuentas, nada hubiera sido una farsa para atacarlos con su máximo poder fuera de su hogar. Rinha miraba antiparabolica el horizonte naranja que se ocasionaba en el cielo por esos horarios habitualmente, Kiseki por su parte admiraba el reino plantae que gobernaba la vegetación de Nami no Kuni, encantado con que todo su plan fuera yendo al pie de la letra sin necesidad de derramar tanta sangre.

    No obstante, los gestos tranquilos de ambos jounin pasaron a una mirada filosa apenas el portal se formó en la zona dejando ver la figura de un encapuchado armado, ambos lo presintieron, Ramisho prometió ser el mismo quien se presentara al reencuentro, y por el portal abierto del cual salieron dos encapuchados más, jamás apareció el anciano.

    Caballeros… o damas, ¿con quién tengo el placer de tratar? ―cuestionó el líder albino de toda la operativa, dirigiéndose a los desconocidos, dos de ellos llevaban capas negras mientras el del centro portaba una vinotinto, Rinha frunció el ceño confundida, podía presentir energía respetable de ellos pero no detectar la cantidad exacta de poder al no ser una experimentada en sensores para ese tipo de vitalidad (si es que se le permitía llamar chakra como cualquier otra de Modan).
    Pueden decirme Chad por el corto tiempo de vida que les queda. ―Fulminante y directo, Rinha alzó una ceja al mismo tiempo que las curvas de sus labios en pose de burla, Kiseki amplió su habitual sonrisa, ¿pero qué noticias tan casuales eran esas?
    No sabía que sufríamos ahora de una enfermedad terminal… Es una información muy tardía, podría haber cogido como gata en celo un poco más antes de lo inevitable. ―comentó con cinismo la castaña, obteniéndose la mirada asqueada de uno de los encapuchados de capa ocre.
    Situaciones inesperadas. ―remarcó el florista tranquilo, acariciando uno de los matorrales cercanos. ―¿Han sido mandados por Ramisho-san?
    ¿Hablas de este viejo? ―Chad creó una luz incandescente en su mano diestra la cual luego se materializó en la cabeza pálida y sin vida del pacifista. En efecto, había sido decapitado. ―Mi jefe tuvo algunos problemas para decidir algunas cosas con él y fue necesario actuar, puedes hablar ahora que está presente, les daremos cinco minutos para hacerlo y dos más para irse de nuestras tierras si tienen personas a las cuales les dolería su muerte.
    No me resulta factible que se maten entre sí en tiempos como estos donde deben preservarse para los enemigos y que somos nosotros, ¿si captas mi idea, no? ―inquirió Yojimbo, Kiseki lo escuchaba atento aunque no pensara en responder en el momento, analizando las palabras del ente. ―No parecen ser personas de la rama justa del gobierno o incluso de la oficial.
    ¿Eso es una invitación a batalla? ―cuestionó la ojimiel cruzada de brazos serenamente.
    Es una invitación a su muerte. ―recalcó de nuevo el líder de los encapuchados.
    ¿Y qué esperas para actuar? Todos te están mirando. ―aclaró Michibiki con malicia en su tono, el encapuchado frunció el ceño bajo su mitad de rostro oculto aunque no pudieran percibirlo a simple vista los ninja, no obstante la forma en que movió bruscamente su cuerpo les confirmó que el mensaje indirecto de Kiseki había sido captado. ―No retrocedas un paso más o me obligarás a crear arte.

    Chad miró una pequeña luz redonda y rojiza a la altura de su corazón, era la mira de un objeto telescópico. Buscó con la mirada lo causante y cuando al fin lo ubicó, en las alturas de unos árboles lejanos, se encontró con una copia del albino apuntándole con un arma, poco usual en el mundo ninja al ser en su mayoría mitos. Monban carcajeó levemente, gustaba de siempre estar preparado para cualquier tipo de situación, y no solo trajo consigo subordinados ocultos, había preparado en algún punto alto y de poca visión ante la zona principal del encuentro un clon con su arma parasitaria.

    ¿Y así pensaban recibir a Ramisho? Los ninjas no suelen manetener sus promesas, por eso mismo no dejaremos que el tratado se cumpla: no abandonaremos nuestras tierras porque un viejo imbécil y pacifista crea que el mejor camino para todos es ese, porque confía en las palabras de unos rufianes que se aprovechan de su ingenuidad… Pero nosotros si hemos viajado por Modan y conocemos su reputación: Kiseki Michibiki, ninja desertor de Kirigakure y actual integrante del Sonido, una aldea que no posee muchas críticas positivas. Y Rinha Pawa, una exiliada también de la Niebla y que por lo visto, no parece aún ir por los buenos caminos, juntándose aún con escoria. ―Al principio el hombre parecía ofuscado con estar entre la espada y la pared, pero luego ambos jounin analizaron como volvía a relajarse, señal de que poseía un haz bajo la manga para la situación. ―Se acabaron los cinco minutos, lastimosamente los dos más también.

    Alrededor del dúo se comenzó a materializar una serie de esferas lumínicas, Rinha las asimiló con las técnicas sanguíneas de Taiga, y prediciendo lo catastrófico que sería recibir las explosiones de las esferas, tomó al albino de uno de los brazos y utilizó el shunshin no jutsu para escapar del evento, sin embargo, la razón principal por la cual se iniciaron las explosiones fue porque el clon de Michibiki jaló el gatillo del arma parasitaria desde su mira francotiradora con intenciones de matar al enemigo.

    El dúo antiguo de la Niebla admiró desde su nueva ubicación como el polvo de tierra levantada por la implosión comenzaba a desvanecerse, dejando visualizar una estela de holograma semejante a la de un campo de fuerza frente al mago líder contra el cual Kiseki clon había disparado.

    No la formó él, fue uno de los otros dos magos. ―aclaró Rinha afilando su mirada. Kiseki comprendió lo que quería decir: Chad no poseía tan buenos reflejos y al parecer tampoco conocimientos en la creación de magia defensiva.

    Los subordinados de Michibiki aún permanecían ocultos, eran personas entrenadas estrictamente para no perder los estribos ni en los momentos de bajas esperanzas, esperaban la señal de su líder para atacar o bien rodear a los tres objetivos pero por cómo iban las cosas no parecían tener esas intenciones.

    El mago no deshizo el campo de fuerza, atento a cualquier otro ataque a las lejanías del armado francotirador. Chad entonces comprendió que tendría que sacarlos de su territorio a la fuerza.

    Prepárense para los ataques, si es logran prevenirlos a tiempo. No habrá ningún maldito trato porque no vamos a entregar nuestro hogar a unos asquerosos ninjas. ―El portal mágico empezó a abrirse, los shinobi no tuvieron tiempo de intervenir pues por esta vez procuraron marcharse con alta velocidad y no con la tranquilidad que demostraron al inicio del encuentro.
    Pues ya está, nos declararon la guerra. Preparemos el campo de batalla. ―indicó Rinha con simpleza, Kiseki sonrió de lado, sabía a lo que se refería Rinha: estaban rodeados de vida vegetal en demasía, era el campo perfecto para que el florista explotara su “creatividad”.

    No obstante, aún quedaban muchas dudas en sus cabezas que esperaran responder pronto… ¿Quiénes era realmente esos encapuchados? ¿Un grupo radical en contra del gobierno? ¿La milicia oculta y de elite de la Triforce que acudiría en situaciones extremas a actuar sin el consentimiento de los más poderosos públicamente? ¿Si Ramisho no era el líder absoluto de Arukana, quién lo era entonces? ¿El jefe de Chad, como lo llamó el mismo, sería el verdadero líder? Esperaban pronto que todo se revolviera... Por supuesto, a sus maneras.


    Sombra.Sombra. jojojo
     
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    Última edición: 7 Mar 2017
  6. Angelo.

    Angelo. where's the fun in playing fair?

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    Ramisho, antes de morir, no se había quedado con los brazos cruzados tras escuchar la curiosa y conveniente propuesta de Kiseki, por lo que no deben sorprenderse cuando les diga que lo primero que hizo tras su reunión con los ninjas fue dirigirse de inmediato a sus homólogos, los cuales estaban siempre disponibles para hablar a través de una hermosa esfera de cristal ubicada en la recámara del mandatario. Hablar con ellos para comunicarle de sus planes no sólo era una formalidad, sino que también pretendía incitarlos a moverse de la misma manera que él.

    La conversación fue cordial, manteniéndose estrictamente dentro de los márgenes de lo político y de vez en cuando divagando a temas más sociales. El líder de Arukana sutilmente mencionó sus planes para captar la atención de sus iguales, Shomira y Mishora, hombres de avanzada edad y aspectos diferentes, uno era completamente negro como el carbón y otro tan pálido como la nieve. Los otros dos líderes del Triforce lentamente se vieron engatusados por los ideales pacifistas de Ramisho, quien jamás pretendió dejar a las demás aldeas atrás.

    ¿Pueden creer que el trío de jefes se puso de acuerdo para trasladarse en conjunto? La colaboración entre ellos jamás había tenido una magnitud como esa, pero una serie de pensamientos sobre el progreso, la convivencia y la transformación pudo movilizar sus mentes para hacerles aceptar la idea de que sus vidas, y las de sus ciudadanos, serían mejores en un lugar alejado de todas las contiendas entre shinobi, las cuales realmente iban a comenzar a surgir en ese pequeño espacio de tierra del cual no estaban muy atados. ¡Irse parecía ser una de las mejores soluciones!

    - Han perdido la cabeza - un espía del consejo de Arukana comentó tras escuchar toda la charla.
    - ¿Qué hacemos? No nos queda de otra más que obedecer - comentó otro de los consejeros, sorprendido y abatido por la información recién recibida.
    - No te preocupes, sólo dame unos minutos y arreglaré esto.
    - Espera... ¿vas a llamar a los demás?
    - Es hora de tomar acción.

    Y eso fue lo que sucedió.

    Cuando tres pequeñas naciones coexisten en un mismo lugar sólo es de esperarse que surjan pequeños grupos relacionados entre poblaciones. En el bajo mundo del Triforce se había formado un contado pero poderoso conglomerado de magos renegados que deseaban la separación del trío territorial con el fin de volver a cada una de sus aldeas una potencia independiente, o por otro lado, unificar todas las villas y volverlas una enorme utopía mágica donde se busque dominar a todo lo que no esté a su favor. ¿Su nombre? El Magisterio.

    Sus acciones fueron rápidas ya que tenían núcleos esparcidos por cada pueblo, sin mencionar que sus miembros venían de los estratos más pobres y de los más ricos, posicionándolos de la manera más adecuada para generar un triple golpe de estado que dejó al Triforce en las garras de los radicales, los cuales tenían un apoyo muy fuerte dentro de cada cámara de gobierno, facilitando mucho su entrada y acomodación en el poder, cosa que no duró más de una mañana. Subsecuentemente se hicieron planes para buscar a Kiseki y a Rinha, sin mencionar que también se dieron órdenes para la caza y ejecución inmediata de todos los colaboradores que hayan venido con ellos (los ninjas de Otogakure).

    . . .

    El bosque donde la guerra había sido declarada parecía estar tan apacible como siempre, pero todos los involucrados en los preparativos del combate sabían que la realidad estaba muy alejada de eso. Un estratega como Michibiki no iba a perder el tiempo mientras que los magos se lanzaban contra ellos, por lo que desde el primer momento comenzó a formular uno de sus macabros planes para destruir a todo aquel que pensase siquiera en ponerle una mano encima a él o a sus subordinados. ¡Ah! Pawa también ayudó un poco, aunque el modista no se preocupó por ella ya que tenía bien claro lo resistente que la chica podía ser en ocasiones de combate.

    Trampas ocultas, cientos de ellas se encontrabas dispersas por el paisaje, esperando pacientemente a que un incauto pisase el lugar equivocado... aunque, vamos, no piensen que las artimañas del albino se iban a limitar a simples creaciones con hilo y metal, para nada. Venenos, filos, animales, bombas, invocaciones, ilusiones, escuadrones ocultos, órdenes de jutsus combinados, etc, etc, etc. ¡Todo iba a ser un verdadero espectáculo para cualquiera que posase los ojos sobre el campo de batalla!

    - Verdaderamente horroroso - comentó Yojimbo, ya al tanto de todos los juguetes que su amo había puesto en el lugar.
    - ¿Qué cosa? - Preguntó el floreado.
    - Lo que sucederá aquí.
    - ¿Acaso el comentario viene a raíz de ellos o de nosotros?
    - De ambos.
    - Todo listo - La castaña portadora del sello maldito informó, ya habiendo terminado de darle una a mano a los shinobi ocultos por el bosque. - ¿Conversando con el fantasma?
    - Te sorprendería lo nutritivo que puede ser contactar con el más allá.
    - Tiendo a no apegarme a las cosas del pasado.
    - ¿
    Por eso estás y no estás con la Raikage?

    Silencio.

    - ¿Disculpa? - Rin parecía haberse descolocado un par de segundos
    - La pequeña Idara tiene una boca muy suelta y yo tengo más de dos oídos por todo Modan - sonrió Monban, señalando la vegetación. - Los rumores corren muy rápido cuando tienes amantes, especialmente si dichos amantes parecen disfrutar en exceso tu compañía.


    El batir de las hojas llamó la atención de ambos ninjas, quienes no rompieron contacto visual en ningún momento.

    - Ya es hora - dijeron los dos al instante... su conversación tendría que esperar.

    Blackbird.Blackbird. mami pilla ese beta que te lanzó Kiseki #bebruja yo no me la calo
     
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  7. Autor
    Xayah

    Xayah Sweet Lovin'

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    Rinha miraba como las hojas de los arboles danzaban al ritmo del viento, totalmente absorta en sus pensamientos por los anteriores comentarios del otogakurense… ¿Esta y no estar con la Raikage? ¿Pero por qué ese comentario le afectaría? No le molesto, eso es difícil en ella… Le incómodo. No es como si apenas llegara a la Tormenta fuera a empotrar contra una de las paredes a Idara y hacerle saber por sus sexuales y sádicos métodos de que no debía ser tan impertinente, porque desde un principio sabía que la rubia siempre se aprovecharía de decir que era su mujer para obtener diferentes beneficios lujosos ante cualquier civil de la aldea, ante cualquier figura famosa como si no fuera suficiente con decir que es una Idara.

    Por alguna razón, prefería que Sona no se enterara de la situación, porque primero se tenía que arreglar internamente a ella para saber qué carajo responder y qué hacer, no sabía exactamente cómo actuar, inconscientemente sin saberlo, ella estaba huyendo del problema y no afrontando sus más profundos sentimientos.

    No lo pienses mucho ahorita, te necesito atenta a lo que está al frente. ―Dijo el jounin con siseo. Rinha le dedicó una mirada larga y fría por unos segundo desde atrás aunque sin ninguna intención negativa (seguía pensativa), luego la regreso al frente y mientras Kiseki arreglaba su sniper especial, ella ya desenvaina su katana y reajustaba uno de guantes punzantes para la mano libre de armas.
    Me adelantaré al asunto con una de las tropas ocultas, cuídame la retaguardia que aún tengo cosas que hacer en la vida.
    Corrección: aún tienes que solucionar tu vida. ―aclaró el varón, siempre dando en el clavo y haciendo que Rinha suspirara hondo. Sonrió ladino al ver esa acometida y como se alejaba velozmente de él para evitar seguir conversando, no insistió más, no era su estilo y preparó el camino de Rin desde su mira telescópica.

    Desde ahí pudo observar cómo se perdía con su velocidad habitual por el bosque esquivando trampas; ya la tenía a un kilómetro de él entre una docena de ninjas jounin escondidos cuando explotó el asunto: una de las trampas se activó a unos metros de la castaña dándole la alerta de los enemigos, cuando el humo se dispersó se encontraron uno de esos campos de fuerza anteriormente vistos por ellos que les hizo percatarse de que había salido por poquito ilesos de esas. Rinha alzó una ceja inquieta al fijarse en la cantidad desmesurada de enemigos que habían aparecido, podía jurar que eran más de cincuenta y fue por eso que dando una señal clave a las tropas ocultas en ese terreno soltaron varias de sus técnicas combinadas para desatar una devastadora técnica del sonido mezclada con katon para dejar un poco menos de la mitad enemiga deshabilitada. Ahí inicio la confrontación directa donde la docena de ninjas buscaba esquivar y analizar las técnicas ofensivas de estas etnias y como neutralizarlas, con su mira telescópica también pudo percatarse de que, entre todo el revoleteo enemigo, existían dos figuras con capuchas y capaz rojas, similares a las de Chad, a quien aún no identificaba entre tantos rotros.

    ¿Te diste cuenta? Sus campos de fuerza parecen un intervalo de tiempo entre cada uso que les pueden dar, ya que no pudieron defenderse a la segunda ofensiva clave. ―Kiseki asintió ante lo informado por Yojimbo.
    Confío en que la señorita Pawa se haya percatado… Mientras, tengo un blanco en la mira más importante. ―susurró al final fijando con precisión su sniper hacia el punto donde venían nievas tropas enemigas, ahí tenía otra serie de trampas exquisitas que admirar al igual que la otra mitad de las tropas ocultas. Esta vez se percató que la cantidad de magos era igual o hasta más grande que la anterior, ¿el asunto? Seguía sin encontrar a Chad. No perdió tiempo y disparando hacia la zona dio con facilidad a uno de los explosivos adjudicados a una tronco de árbol que inicio nuevas explosiones y con esos la activación de otras trampas venenosas, habían pisado la zona más letal de sus macabros planes, con miles de seres plantae a sus disposición para nunca dejarlos escapar de ahí.

    Sintió la cercanía de un proyectil a alta temperatura acercándose por su retaguardia y por inercia saltó sin pensarlo de árbol cayendo, en la caída detecto la ráfaga de luz que le habían lanzado y con eso reconoció a su enemigo: Chad.

    ¿Te escondes como un cobarde del combate? ―Dijo con desprecio el encapuchado, activando otras de sus magias lumínicas. ―No escaparas de mí, maldito ninja.

    [ . . . ]

    Rinha trató de reducir las magias ígneas del enemigo con las propias anulaciones sanguíneas, pero lo único que recibió con exactitud fue una ráfaga de fuego incendiando en llamas su antebrazo diestro, gruñó tratando de aguantar el dolor mientras el Meiton: Saisen hacía su trabajo y se defendía al mismo tiempo con la espada de los ataques físico de los dos encapuchados.

    Finalmente uno de los dos subordinados del Sonido logró acabar con sus blancos enemigos y ayudó en la causa de uno versus dos a la jounin para mantenerlo parejo; Rinha deshizo en demasía el estrés viéndose más apoyada, permitiendo ahora pensar mejor los siguientes pasos y percatándose de que llevaban la misma capa que Chad: rojas. ¿Se trataba entonces de tres líderes de la guerra y mientras que “jefe” jamás existió? Dejaría al final a una de las escorias vivas para torturarlas hasta que soltaran toda la verdad o murieran de un shock emocional porque empezaba a fastidiarse de asuntos confusos e inconclusos.


    Sombra.Sombra. termina
     
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  8. Angelo.

    Angelo. where's the fun in playing fair?

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    Más ráfagas lumínicas intentaron dar contra Kiseki mientras que éste se las arreglaba para saltar de árbol en árbol y esquivar todos los ataques que Chad lanzaba sin piedad alguna. La potencia de aquellas luces era tan intensa que varias, al rozar las cortezas húmedas de los troncos, generaron pequeñas llamaradas que lentamente se comenzaban a expandir por todo el follaje cercano. La idea de estar encerrado en un círculo de flamas inclementes no era lo más agradable que se lo ocurría a Michibiki, pero igualmente todo lo que estaba sucediendo parecía seguir dentro de sus planes, por lo que no se alarmó en ningún momento.

    - ¡Asqueroso ninja! - Gritó el mago, uniendo sus manos y disparando un poderoso rayo de energía lumínica continua.

    El haz de luz fue tan intenso que Monban tuvo que cerrar los ojos unos instantes mientras que aprovechaba el impulso de uno de sus saltos para disparar a Yojimbo en una dirección aleatoria, consiguiendo ser propulsado por la retracción del proyectil. Su movimiento fue suficiente para evadir por escasos centímetros el encantamiento misterioso, pero eso no lo salvó de recibir una quemadura por proximidad a la fuente de calor. Parte del abdomen del modista se encontraba adolorido, sin mencionar que sus ropas habían sido calcinadas al tan sólo presenciar de cerca la luz. ¡Vaya poderes tan interesantes!

    - Ya no tienes a donde correr - comentó Chad, viendo como el floreado caía de pie en el suelo, con la espalda mirando a una enorme formación rocosa que le impedía salir de ahí con otro de sus simples saltos ágiles. Obviamente ese hombre no tenía muy claras las capacidades de teletransportación que tenía Kiseki, pero no era el momento de explicarle, además, tampoco era el momento para utilizar dichas técnicas. - ¿Última palabras?
    - Xixi - sonrió el jounin.


    Súbitamente, la tierra, los árboles, las flores, los arbustos, las hojas y todo lo verde que se encontraba en las cercanías comenzó a agitarse con violencia antes de revelar la verdadera identidad de gran parte del bosque donde estaban luchando. La invocación floral de nivel 4 que Kiseki poseía se estaba haciendo ver, generando una enorme reacción por parte de los capuchas rojas que aún se mantenían vivos y peleando dentro de ese pequeño continente de guerra. ¿Esa planta había estado todo el tiempo ahí sin que nadie la viera? El poder la simbiosis vegetal era algo verdaderamente monstruoso que no podía ser pasado por alto, ni siquiera por los más experimentados en ilusiones. Después de todo, no hablábamos de algo mental, sino de un proceso de camuflaje bastante natural y real.

    Las raíces de Xixi comenzaron a azotar el suelo cercano al mago, pero éste consiguió tomar acción antes de que la ofensiva llegase a él y lo fulminase con una fuerza nunca antes vista por él. El Kuchiyose no planeaba darse por vencido, mucho menos decepcionar a su amo que tanta paciencia y cariño le tenía, por lo que, sin necesidad de utilizar palabras, se entendió con su dueño y procedió a emanar una nube de gas tóxico que se esparció por la zona circundante en cuestión de segundos. Todo aquél que respirase iba a sufrir de varios efectos secundarios, pero Michibiki no se preocupó por sus hombres o por Rinha. Él sabía que ella y los demás eran perfectamente capaces de entender los pelgrios del momento y que, por ende, no se quedarían quietos al momento de que Xixi entrase en acción.

    Lamentablemente, para Chad, sus conocimientos de las habilidades de Xixi no eran tan amplios, por lo que su intento de escape a través del humo (que confundió por una simple distracción) le comenzó a generar dolorosos espasmos a través de todo el cuerpo, aunque ésto no fue lo suficiente como para dejarlo inhabilitado en el suelo. Su determinación era admirable, sin duda alguna, sin embargo no era suficiente como para mantener su vida segura y alejada de ellos quienes no se detendrían a ningún costo para hacerse con lo que deseaban... ¡oh! Curiosamente Monban no era un bárbaro sin escrúpulos, por lo que su sonrisa pacífica se mantuvo aún mientras caminaba en medio de la ponzoña gaseosa hacia su objetivo.

    - ¿Hablamos o mueres? - Preguntó con calma.

    . . .

    Pawa y los demás miembros del Sonido parecieron mantener todo bajo control a una distancia segura de la enorme planta asesina que Kiseki había invocado. La castaña ordenó mantenerse alejados de la zona peligrosa hasta que una señal indicase que era seguro retornar. Cuando Xixi se desvaneció, dejando atrás una nube blanca, todos supieron que ese era el momento de reunirse con su líder y retomar el trabajo hasta donde se había quedado. Obviamente había heridos, muchos, pero los médicos del pelotón no iban a quedarse de manos cruzadas mientras que sus compañeros morían.

    - ¡Kiseki! - Llamó la portadora del sello maldito, aunque su grito fue proferido muy pronto. La figura elegante, pero ligeramente magullada del albino se encontraba de pie frente a un desfigurado Chad, quien no parecía tener más ánimos de pelear. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿15 minutos? ¿Por qué alguien tan feroz como ese mago se reduciría a un pequeño y dócil animal como el que estaban viendo ahora? No cabía duda de que algo había hecho el floreado para dominar fuertemente la voluntad de ese enemigo, pero no era el momento de hacer preguntas. - Nosotros también tenemos a uno de ellos.
    - Perfecto, tráelo para hablar con él. Estoy seguro que Chad tiene unas cosas que decir.
    - De acuerdo.

    Una cosa más grande que el miedo a morir es el miedo a que todas las personas que ames mueran dolorosamente sin ningún tipo de rescate posible. Lo que el dueño de Yojimbo vendió a los rehenes era algo simple: si no quieren ver como masacramos a todo el mundo en sus pueblos mágicos, lárguense. El intento inicial de llevarse bien con los orgullosos magos radicales no salió bien, por lo que ahora era adecuado sacar las garras y demostrar que la gente de Otogakure podía ser razonable y brutal al mismo tiempo. Su fuerza shinobi era suficiente como para aniquilar a los magos del Triforce si no cooperaban, por lo que con una sonrisa felina, Kiseki consiguió llegar a un acuerdo. Ellos se irían en menos de 72 horas al lugar designado por el albino, además, tendrían apoyo del Sonido si necesitaban algo específico como comida, protección, infraestructura, etc, pero a cambio debían prometer mantenerse alejados de los asuntos de la villa, colaborando si era necesario o desapareciendo de su vista en caso de querer un "cambio" de aires. ¿El mensaje llegó a los rehenes? Bastante, aunque se requirió de un poco de violencia para hacerlos entrar en razón sobre ciertos puntos... un genjutsu por aquí, un dedo menos en esta manos y unos susurros cariñosos fueron más que suficiente como para dejar el mensaje claro.

    . . .
    - Sonría, señorita Pawa. Los objetivos han sido logrados - comentó Venus en su camino de regreso.
    - Sí, lo logramos.
    - Y si me permite otro comentario... debería tener cuidado con eso - señaló el lugar en su cuerpo donde el sello reposaba.
    - Yo...
    - Como alguien que me agrada le diré que todos los juegos de poder se paga con sangre. Lo que usted porta en su cuerpo podría terminar con algo mucho más valioso que su vida. Téngalo en cuenta.
    - ¿Lo dices por experiencia?
    - Lo digo porque no quiero enterarme de que se suicidó tras asesinar a sus seres queridos.
    - Jamás haría eso.
    - Estos placeres violentos tienen fines violentos, ¿no?

    Un escalofrío recorrió las espinas de ambos.

    Monstruos, al fin.

    Blackbird.Blackbird. LO LOGRAMOSSSSSSS

     
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  9. Hevans~

    Hevans~

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    Aviso que la correción va a estar lista para máximo el 28/02/17, la moderación y el staff ya sabe las razones de mi tardanza -se va a morir tranquilo a otro lado-

    Disculpen las molestias.
     
  10. F. Underwood

    F. Underwood One nation... Moderador

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    Buenas, voy a ayudar aquí a mi compañero fantástico Hevans~Hevans~ porque ha tenido imposibilidades para corregir. En un par de días estará la corrección.
     
  11. F. Underwood

    F. Underwood One nation... Moderador

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    Como comentario general, deseo decir que la historia se desarrolló de más a menos. Comenzó verdaderamente bien, con una introducción perfecta por parte de Hathaway, el encuentro y relación brillante entre dos personajes tremendamente compatibles, y un mundo nuevo. No obstante, considero que a mitad de la misión todo comenzó a decaer, específicamente, desde que Kiseki convence a Ramisho en dificultad Novato, y después, la “guerra”. El contexto daba para muchísimo más, no se exploraron apenas las aldeas de Triforce, no se hizo hincapié nunca más en sus costumbres, no se demostró en la guerra las habilidades variopintas de sus miembros, el conflicto diplomático y golpe de estado fue muy lineal, y realmente, una trama con un potencial tan rico y complejo se convirtió en un carril hasta la meta. El aspecto interpretativo les quedó a ambos fenomenal, y la trama, pues aprobó por encima de la media, pero pudo haber sido muchísimo más. Tenían todas las herramientas a su disposición, como ya dije: personajes, mundo nuevo, política, habilidades… ¿Y qué pasó con todo eso? Les recomiendo que para la próxima lo tengan más en cuenta, por lo menos un poco de curiosidad descriptiva. Finalmente, debo afirmar que la peligrosidad de la trama no se corresponde cónsonamente con el rango de la misión –no hubo peligro-, y estaría tentado a bajarla a rango B si no fuera porque ha habido mucha tardanza en la corrección. Seré equilibrado y no les daré paga máxima, pero el encargo conservará su rango.

    Ojo: no estoy diciendo que lo han hecho mal, ¡al contrario! Solo que cuando no se refleja la peligrosidad en la historia, el evaluador tiene que ser consecuente.

    HathawayHathaway

    Interpretación: Tu primer post es maravilloso en todos los aspectos, especialmente en interpretación. Rinha y Kiseki se manifiestan como personajes completamente vivos, lúcidos, representados de una manera impresionantemente fiel. ¡No son palabras vacías! En primer lugar, los entornos donde ocurrió la interacción fueron muy bien descritos, desde un enfoque directo (es decir: describo el alrededor) e indirecto (es decir: a través de acciones de los personajes, doy detalles que construyen una imagen mental del entorno). Eso permitió ubicar a los personajes en un espacio, y allí, brillaron con luz propia. Rinha es Rinha y Kiseki es Kiseki. Rinha parece Rinha y Kiseki parece Kiseki. Es tal la lucidez del escrito que ambos personajes parecen engendrados por una misma mente. La compenetración entre ambos es resaltante, sus movimientos/lenguaje corporal es el adecuado y está plasmado; sus reacciones, su emoción, su forma de ser, todo está en tu primer escrito. El lector puede entender a los personajes y lo que los mueve; son ocasionales los comentarios que develan las opiniones y posiciones de los personajes con relación a los acontecimientos. Recursos como el de la flor para “entender” a Kiseki son geniales. Interpretativamente hablando, estamos frente a uno de los mejores post jamás escritos en la historia de NW. Felicidades. Sigues a buen nivel denotando siempre la sólida relación entre los protagonistas, su sentido del humor sutil y cínico, sin perder de vista la descripción de los entornos, aun valiéndote de imágenes para enriquecer el escrito de tal manera que fue cómodo. Ramisho fue presentado como un anciano pacífico y sabio, y sus aldeanos a cargo, como personas aparentemente victimizadas que no comprenden el mundo ninja. Continuando con tu tercer post, al menos “salvaste la patria” al plasmar pequeñas dudas de Ramisho en el acuerdo, quien, aun siendo pacifista, eso nunca debe hacerlo un tonto. Más sabe el viejo por viejo que por diablo. En tu último post no puedo decir nada, salvo cuestionar que no se hizo un esfuerzo por describir, al menos someramente, el campo de batalla.

    10/10.

    Verosimilitud: Tu primer post no es evaluable. En tu segundo post percibí una incoherencia temporal, puesto que cuando los magos se introducen en el portal, hay dos opciones: a) ustedes ingresan en segundos, por lo que los magos debieron percibir su arribo, o b) ustedes tardaron suficiente tiempo en llegar para que los magos avanzaran suficiente en el AMPLIO territorio posterior como para no percibirlos. En cualquier caso, es evidente que un portal no va a sostenerse tanto conveniente tiempo, y que esa incoherencia temporal mereció un pequeño ajuste que la racionalizara. En tu último post, batalla campal, percibo dudoso que un ataque Ototon+Katon haya deshabilitado a la mitad de las fuerzas mágicas, siendo que, es una misión rango A y su rango debe “protegerles”; luego, si funcionó la primera vez entonces no hay razón para repetir la operación y acabar con todos, al menos matemáticamente hablando. Además, cuando Rinha recibe el impacto del fuego al final, se intuye que trató de anularlo con su Línea Sucesoria, sin éxito, pero la narración establece que va a recibir el ataque y de hecho, lo recibe, pero no de lleno. ¿Por qué? Si Rinha confía en sus habilidades, habrá pensado que no era necesario moverse, y el fallo debió condenarla a un impacto directo. Y si solo le dio en el antebrazo, entonces pudo moverse un metro y evitar el gasto de chakra innecesario. No hay coherencia tras su accionar en ese momento.

    7/10.

    Trama: Tu primer post sienta los cimientos de la trama, el reencuentro de los personajes, y lo hace a través de una impronta, de un ritmo, sensacional, adecuado, que no se anticipa ni retrasa el continuo desenvolvimiento de los acontecimientos. Te recomiendo que en este tipo de misiones, siempre apliques ese ritmo, espero que no sea desgastante pues no te he visto escribir tan bien nunca. Tu mejora es perceptible y muy sólida. Todo tiene un sentido, una estructura, inclusive situaciones que pueden ser erróneamente catalogadas como relleno contribuyen a crear caldo de cultivo de un ambiente progresivamente tenso. El siguiente transcurre en el tránsito de Rinha y Kiseki a la aldea, pero pronto cambia de perspectiva para asentar la personalidad de Ramisho y sus subordinados, quienes, repito, aparecen victimizados en el escrito, como seres pacíficos azotados por los malvados ninja. Esta postura es interesante y es agradable el respiro de posturas maniqueístas. En tu tercer post, la respuesta al “tratado” sucede “saltándose” la propuesta de ese tratado; Kiseki y Ramisho debieron discutir muchísimo más para llegar a un acuerdo concreto, y parece que no lo hicieron o no fue narrado, sin siquiera hacerse una referencia. Recomiendo que hagas estas referencias al menos dedicándole un párrafo, o narres la situación íntegramente. El lector quisiera enterarse de la propuesta. El giro de tuerca de la misión sucede con el asesinato de Ramisho y la toma de poder por parte de grupos bélicos, lo cual fue una genial sorpresa para imprimir un ritmo vertiginoso a los acontecimientos. Ha sido una excelente decisión no narrar la muerte de Ramisho, sino tomar por sorpresa al lector con su cabeza decapitada. Hay puntos de vista en las historias que merecen jamás ser escritos, para crear estos golpes de impacto. Desde luego, no se esperaba una resolución fácil en una misión de este calado. En tu último post se desarrolla una batalla campal pero aquí quiero detenerme y hacerte una sugerencia: profundiza. Prácticamente, despachaste en un párrafo a la mitad de las fuerzas enemigas y no mostraste interés por sus habilidades, las cuales tenían el potencial de deslumbrar al lector siendo que se trata de magos. No hubo inteligencia, cooperación, nada: los ninja lograron diezmar al adversario con solo un movimiento. El ritmo se tornó brusco al no haber una concatenación más o menos sólida de los hechos. Te recomiendo que incluso en combates, te explayes en lo que sucede sin llegar a aburrir. Puedes también narrarlo desde la perspectiva de un personaje, quien se percatará en un rato de que el enemigo ha sido diezmado, por ejemplo. Si vas a narrar en tercera persona, se necesita describir algo más de variedad en el combate. Finalmente, no se plasmó la peligrosidad de la trama en el encargo.

    7/10.

    Total: 440 Ryo’s y 5 PR.

    Sombra.Sombra.

    Interpretación: En tu primer post y en adelante has interpretado bien a ambos personajes y su relación; los diálogos son los adecuados. Cuando introduces al lector en la primera aldea, ha faltado descripción física del entorno; sin embargo, sí has sido esmerado en describir, por ejemplo, la jerarquía política, económica, el darwinismo social imperante… Es importante hacer mención de esos aspectos, no solo la descripción física, de tal manera que permitiste una mejor comprensión del lugar. Te recomiendo que continúes por ese camino pero también introduzcas una breve descripción física; por ejemplo: puedo imaginar que era una aldea/tribu en medio de una jungla, también las construcciones, pero ese grado de suposición estaría mejor cubierto con una mención –puede ser breve- a los aspectos generales de la apariencia de dicha aldea. Tu siguiente post sigue por estos derroteros (o “victorieros”), no obstante presenta un aspecto de Ramisho incoincidente con lo expuesto anteriormente en la misión: cuando Kiseki habla con él, es sorprendentemente convencido, sin dudas, cavilaciones, ¡nada!, acerca de las bondadosísimas intenciones de Otogakure. Es un hecho que un líder “sabio” de una aldea así, alguien paranoico por el aparente azote ninja, no va a ser convencido tan fácilmente. Lo correcto habría sido, si querías convencerlo, que Ramisho demostrara oposición y suspicacia al principio, cayendo progresivamente en la telaraña del Jounin. Nada de esto sucedió. En tu siguiente escrito transcurre una conversación entre Kiseki y Rinha donde se menciona su relación con Sona, aunque tal vez la situación no fue la mejor, y encajó con calzador; el último escrito fue un broche que no merece comentario. El estilo de combate de Kiseki se plasmó en su enfrentamiento contra Chad.

    8/10.

    Verosimilitud: Nada negativo que acotar. Te manejaste bien en este aspecto, pero considero que se debe a que no manejaste prácticamente situaciones de combate. No temas arriesgarte y colocar más peligro; después de todo, hablamos de una misión rango A donde el personaje debe salir, por lógica, malherido y exigido.

    10/10.

    Trama: La relación entre ambos protagonistas construye el caldo de cultivo perfecto para la trama. Su primer encuentro con nativos (me supongo a esas alturas) desde lo lejos permite a Rinha razonar que sus habilidades no serán de mucho uso allí. Además, se plasma la desconfianza de Oto a cooperar con Rinha y muy importante: se vira desde la perspectiva de los nativos para ver cómo es su sociedad, y ya destaqué en interpretación que la descripción societaria fue la adecuada. El ritmo también fue correcto y equilibrado en este primer post. Pero aquí hay un pero: ¿los personajes en serio decidieron introducirse al portal? Es una estrategia sumamente descuidada, impropia de estos personajes, máxime cuando no hay ninguna explicación que logre justificarlo. Simplemente, somete al lector a aceptar que Kiseki y Rinha han decidido lanzarse por una táctica potencialmente suicida, acompañando a los magos a, quizá, su hogar, lo cual: a) advierte a los nativos –confirma la proximidad inminente- de su presencia (es muy distinto patrullar la zona y advertir presencias enemigas a verlos llegar) y b) es un riesgo incluso con el jutsu-shiki. En tu siguiente post se suceden la captura de los infiltrados y la conversación de Kiseki con Ramisho, pero dado que este se dejó convencer tan rápido, ha sido imposible apreciar un buen desenvolvimiento de los hechos sino al contrario: apresurado y poco creíble. Recomiendo que cuando trates de convencer a un personaje de ese corte, o lo presentas como un ingenuo desde el principio, o haz honor a la coherencia y convéncelo progresivamente, no desde el principio. Tu tercer post consiste en la explicación –innecesaria, en mi opinión, pero al ser mi opinión no te perjudicará- sobre lo sucedido a Ramisho, pues era mejor dejarlo a la imaginación y abordar la explicación del Magisterio de otra forma. Te recomiendo que sepas distinguir cuándo es oportuno narrar una situación y cuándo es oportuno dejar que el lector se sorprenda, pues es vital en casi cualquier historia no describir todo lo que sucede, sino “puntos ciegos” en la narración. ¿Entiendes? Tu último post transcurre en un combate contra Chad, bien llevado, pero con una superioridad infinita de Kiseki sobre él. Y el acuerdo definitivo que expulsará a los magos de esas tierras. Finalmente, no se plasmó la peligrosidad de la trama en el encargo.

    6/10.

    440 Ryo’s y 4 PR.

    275 Ryo’s y 1 PP para Arashi.

    No requiero recompensa.

    SakuraSakura DrNikoDrNiko SphinxSphinx HathawayHathaway
     
    Última edición: 10 Mar 2017
  12. Sakura

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