Original Fic Beyond old Gods

Tema en 'Zona creativa' iniciado por R.E.M, 6 Sep 2017.

  1. Autor
    R.E.M

    R.E.M Yep :P Soy un trompo.

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    Buenos dias, les traigo este original Fic que estoy escribiendo espero sea de su agrado n.n

    Datos:

    Genero: Shonen.

    Subgeneros: Fantasia, Aventura, Ciencia Ficcion.

    Sipnosis: Despues de la gran guerra entre dioses y humanos, el mundo quedo devastado y en ruinas, 276 años han transcurrido desde entonces y la humanidad ha cambiado, 5 imperios se debaten el poder mientras un nuevo mal germina entre las sombras, yamato quien es una habitante del imperio volker decide entrar al torneo que se celebrara en su ciudad, lo que el no sabe es que esta desicion le traera resultados inesperados.




    CAPITULO 1: RETROSPECCION

    PARTE 1

    En el siglo III de la nueva era dentro del imperio Volker en una ciudad llamada Gedel, Yamato asistía normalmente a sus clases como cualquier otro día.
    Era un estudiante medianamente dedicado y al igual que el resto de sus compañeros, no solía destacar en nada mas allá de lo normal en alguien de su edad.
    Asistía diariamente a clases y rara vez faltaba, pasaba las horas del día haciendo sus deberes y con el poco tiempo libre que le sobraba leía mangas, escuchaba música o salía con sus dos amigos a alguna parte de la ciudad.
    Su vida era tranquila y salvo por algunos días contados, todo parecía ir bien en su día a día.
    Yamato tenía el cabello de color de color azul y los ojos de un tono purpura, cosa que no era rara pues desde terminada la gran guerra muchas personas habían nacido con características similares a la suya.
    Caminando por las mañanas y viendo el cielo rojizo arder como llamas, Yamato veía como su ciudad natal iba decayendo más y más debido a las fábricas que funcionaban las 24 horas del día, durante todos los días del año.
    La contaminación era densa y seguía aumentando, aun así, él no podía hacer nada por evitarlo.
    Pasaba el mediodía, la tarde hasta llegar el anochecer y otra jornada más había concluido.
    Se sentía insatisfecho, aburrido y con ganas de golpear el piso hasta destrozarlo.
    Todo era un ciclo repetitivo del cual no podía librarse, no importaba cuando lo intentase, todo terminaba de la misma manera de una forma u otra.
    Algún día se convertiría sino en un soldado del ejército, en un trabajado más para su país, fabricando, inspeccionando o promoviendo algo para la ingeniería bélica de su nación.
    Eso lo atormentaba de cierta manera, ¿pues era ese realmente su destino?

    Mirando las estrellas sobre una banca de su escuela jamás encontraría las respuestas.
    No al menos que una estrella fugaz le cumpliera su deseo, ¿pero qué posibilidades había para que realmente eso ocurriera?
    Ninguna por supuesto, eso solo pasaba en los libros de fantasía, y, aun así, él se encontraba rodeado de esas criaturas mitológicas de fantasía.
    En algún lugar, en alguna fosa, en algún risco o en alguna montaña olvidada de aquel mundo, un dragón escupía fuego, una bestia devoraba tierra y un ser de oscuridad tomaba forma para ser eliminado por algún héroe.
    Esas cosas eran reales para él y para todos los demás, pero, estando atrapado en su ciudad no podía ver jamás ninguna de esas proezas con sus propios ojos y mucho menos tocarlas o ser parte de ellas.
    En vano había recibido una poderosa habilidad sin ninguna oportunidad para poder ponerla por completo en acción.
    Sí, todo era realmente aburrido.
    Bueno al menos hasta que el torneo comenzara.
    Durante esos 7 días, personas venidas de todas partes del mundo entrarían a Gedel con una sola misión.
    Formar parte del más grande torneo de toda la región, solo una vez cada dos años algunos de los mejores peleadores del globo entero se enfrentarían cara cara y puño a puño con tal de llevarse la máxima presea del evento.
    El galardón final, el titulo de gran campeón del torneo.
    Título que no solo garantizaba honor y fama a su portador sino también, la oportunidad de obtener un pase para poder ir libremente a cualquiera de las 48 de las 62 zonas que había en este mundo, zonas que para cualquiera que no tuviera el pase o fuera de rango inferior a general estuvieran bloqueadas de otra manera.
    Esa era realmente una buena razón para competir y aún más para intentar ganar.
    Aunque para Yamato, lo que más le interesaba del torneo, no era otra cosa que enfrentar al campeón actual del mismo.
    Su nombre era Shizen y jamás había conocido la derrota.
    Fue hace 4 años cuando Shizen hizo su primera aparición en el torneo y desde entonces un aura de victoria se generó alrededor suyo.
    Ganando combate tras combate, llego a la final sin mucho esfuerzo y con tan solo un golpe desbanco al anterior portador del título sin siquiera mostrarse lastimado o herido.
    Era un monstruo, uno que ni siquiera dio tiempo para que el nuevo contendiente que llego ante él hace 2 años pudiera respirar antes de caer noqueado por completo.
    Esa clase de poder tan abrumador, tan enorme, tan desquiciado y loco para que un humano lo tuviera hacia que Yamato sintiera un escalofrió recorrer su columna.
    Realmente quería pelear contra él.
    Quería sentir que era enfrentarse a alguien tan fuerte y derrotarlo antes que pudiera hacer algo para evitarlo.
    Pero para eso aún faltaban 3 días, 3 días mas y las inscripciones se abrirían a todo el público, con eso solo restaría avanzar en la escalera de participantes y llegar hasta la final.
    El principio seria sencillo, pero llegando a los últimos contendientes seguramente las cosas se complicarían, Yamato sabía, sin embargo, que sí, estando aún lejos de la gran batalla las cosas se hacían difíciles, eso solo significaría que su habilidad no era tan grandiosa como pensó, o lo que era más, que todo su entrenamiento había sido en vano.
    Yamato tenía tiempo que no entrenaba, al menos no de manera seria, pero, tiempo antes de ello el paso al menos 4 años trabajando duro para mejorar y controlar su técnica, todo ese esfuerzo debió ir a alguna parte y ahora necesitaba más que nunca ver el fruto de ese esfuerzo.
    –Parece que se ha vuelto a tardar demasiado, Sorata que crees que estás haciendo.
    Yamato entrecerraba los ojos mientras aguardaba a que su compañero terminara de hacer la limpieza dentro del inmueble.
    Horas antes su amigo Sorata había sido castigado por ensuciar el salón de clases, sin embargo, esta no era la primera vez que sucedía algo como esto, pues esto ya había ocurrido al menos 5 veces antes solo en aquel mes.
    Podría decirse entonces que aquello era más una cuestión de mala suerte que de mal comportamiento.
    El estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, no era una buena combinación en absoluto y Sorata siempre pagaba los platos rotos.
    Mientras el terminaba de limpiar, Yamato lo esperaba recostado sobre una banca.
    Los minutos pasaban y no parecía haber ninguna pista de su susodicho compañero.
    Yamato comenzaba a aburrirse e impacientarse.
    –…
    Barrer una escuela completa era difícil, pero no imposible, el que Sorata tardara demasiado comenzaba a ser molesto.
    Tal vez, tendría que ir en busca de él, pero siendo la escuela demasiado grande podría tardarse en encontrarlo, sin embargo, el estar sentado observando las estrellas y sumido en sus pensamientos no era una mejor idea.
    Quizás debió ayudarlo, para que terminara antes…
    “Si tal vez eso hubiera sido lo mejor… imaginar que tardaría tanto”
    Los pensamientos de Yamato estaban enfocados ahora.
    No había duda que tendría que hacer algo para solucionar el problema.
    –Lo primero es averiguar donde se encuentra, así que lo que tengo que hacer es…
    –Ya terminé, Yamato.
    Él estaba a punto de levantarse cuando escucho una voz.
    Volteo entonces solo para observar que se trataba de Sorata quien acababa de terminar de limpiar la escuela.
    –¿?
    –Por fin acabe, podemos irnos ya.
    –Bien, te estuve esperando un buen rato, ¿por qué tardaste tanto?
    –Fue difícil, eran demasiados salones, nunca pensé que serían tantos.
    –Hmm… pero no has hecho lo mismo ya en varias ocasiones.
    –Siii, pero ya sabes que se me olvidan algunas cosas, por cierto, ¿no estabas pensando ir a buscarme verdad Yamato?
    –no. por qué lo dices.
    –Tenía esa impresión, pero bueno, si tú dices que no, entonces te creo.
    –Bueno… vayámonos entonces.
    Yamato sabía que Sorata era alguien muy perceptivo, sin embargo, eso no significaba que tuviera una mentalidad de acero.
    Lo que era más, fácilmente cambiaba de opinión al más leve cuestionamiento.
    Pero sabía que era una buena persona, después de todo tenía bastante tiempo ya de conocerse, para ser exactos eran al menos 3 años los que habían pasado juntos en la escuela.
    Los minutos pasaron mientras hablaba con su amigo de diversos temas, sobre la escuela, sobre lo que harían en vacaciones y otras trivialidades.
    Al menos hasta que llegaron, a una estación del metro.
    –Nos vemos mañana, gracias por esperarme.
    –Sí, si cuídate tú también.
    Ambos se despidieron y tomaron rumbos distintos.
    El tren donde viajaba Yamato era muy silencioso, había ya pocas personas a esta hora, pues la mayoría se encontraban en sus casas o en el trabajo.
    Por lo que aparte de él, a lo máximo había unas 5 personas en la cabina.
    Todo pudo ser un viaje tranquillo, pero de pronto unas voces rompieron ese bello silencio.
    –Las luces de la ciudad son tan hermosas, míralas Ken.
    –Sí, son realmente hermosas, pero tu mirada es más hermosa aún.
    –ohhh, Ken, eres siempre tan romántico.
    A unos 4 metros de Yamato, una pareja de novios hablaba de manera romántica en voz alta.
    Aquello no era del todo incomodo, tampoco malo, si no fuera por un pequeño detalle, y este era que no dejaban de lanzarse cumplidos el uno al otro a cada instante.
    Yamato se sentía como un personaje secundario en un lugar como ese, era un extraño en un ambiente lleno de amor.
    Así paso el resto del tiempo, sentado en una silla observando las luces de la ciudad, e ignorando a la pareja, hasta que llego a una parada cercana a su casa.
    Por cierto, esta era una parada subterránea.
    Sin dudar un instante salió del metro.
    –Uff…
    Suspiro, tomo aire y prosiguió su camino.
    Saliendo de aquel sitio y ya más relajado que antes, camino varias calles, hasta llegar al camino que conducía a su hogar.
    –7:32, nada mal.
    Se decía así mismo, mientras miraba el reloj de su celular.
    Era tarde, pero no tan tarde para que recibiera un regaño, así fue como culmino aquel día para Yamato.




    PARTE 2

    Al día siguiente Yamato caminaba rápidamente hasta que entro a la escuela.
    Su mirada confiada delataba la seguridad que sentía en sí mismo, saco su celular y vio la hora.
    7:54 a.m esa era la hora actual.
    –6 minutos más, y no habría llegado a tiempo.
    Su deducción era correcta, esta vez había llegado a tiempo a la escuela.
    Sin embargo, su rostro cambio rápidamente, hasta mostrarse algo incómodo.
    –Algo me dice… que este será un mal día.
    Yamato había dicho eso por una razón, esta era que normalmente él llegaba tarde a la escuela, sin embargo, todo iba bien el resto del día.
    Aplicando esa idea, si él llegaba temprano significaría que sucedería lo contrario el resto del día.
    Un buen inicio tendría un mal final, y un mal inicio tendría un buen final.
    Ese era un pensamiento sencillo, pero convincente, bueno, al menos para él lo era, tenía por decirlo de alguna manera, algunas extrañas manías dentro esa cabeza suya.
    Las horas pasaron, mientras escuchaba con atención las clases, debía hacerlo, de otra manera podría cometer un error, después de todo este era un mal día para él.
    Llegando la hora del almuerzo, todos salieron del salón rápidamente en dirección al comedor, Yamato sin embargo prefirió sentarse como de costumbre a leer un poco de manga.
    –Rayos, si sigues de esa manera no alcanzaras nada.
    Dijo Sorata quien se acercó a Yamato en esos instantes, este último se limitó a ocultar su rostro con el manga que tenía en manos.
    –Hmm... que crees que estás haciendo.
    –No puedo salir ahora.
    –¿por qué?
    –Sucede que esta vez llegue a tiempo a la escuela.
    –Ohhh, ya veo, y eso que tiene que ver.
    –…
    En ocasiones Sorata tardaba en entender la situación, por lo cual Yamato le daba tiempo hasta que este pudiera comprenderla.
    –Cierto, ya lo recordé, entonces, quieres decir, ¿que no puedes salir del salón?
    Yamato hizo una seña de aprobación a su compañero, para decirle que sus ideas eran las correctas.
    –Debiste decir eso desde un principio, pero no te preocupes, yo iré a conseguirte algo de almorzar, solo espérame.
    La determinación de Sorata era sorprendente en ese punto, realmente ayudaba Yamato ahora que este se encontraba en un gran problema.
    Tal determinación por parte de un amigo, era digna de elogiar, por lo cual Yamato acepto su proposición.
    –No te preocupes regresare pronto.
    Con estas palabras Sorata partió del salón, con rumbo al comedor de la escuela.
    Yamato confiando en su amigo, volvió a leer el manga mientras lo esperaba.
    Sin embargo, después de 10 minutos, el no regresaba, por lo cual empezó a preocuparse.
    –Faltan solo 10 minutos para que las clases comiencen.
    Las palabras de Yamato eran ciertas, sin embargo, no podía hacer nada hasta que su mala racha terminara.
    Es decir, no podía ir en busca de Sorata.
    Estaba leyendo un manga de jinsei cuando una voz interrumpió su concentración.
    –Yamato, te estaba buscando.
    El aparto el manga y observo que se trataba de Aiko.
    –Que sucede.
    –¡Tienes que ir pronto!
    –¿…?
    –Es Sorata, estaba en el comedor, cuando por accidente tiro su almuerzo sobre uno de los chicos de tercer año y…
    – ¿Se metió en problemas cierto?
    –Sí, así es, por eso vine a buscarte.
    Aiko lucia bastante preocupada, seguramente el problema era grave, por eso ella había venido a buscarlo directamente a él.
    –¿No avisaste a los profesores?
    –Lo intente, pero tú sabes que es lo que ellos responden.
    –¿te ignoraron cierto?
    –Por decirlo de una forma simple.
    –Rayos, pero eso… solo significa algo.
    –¿?
    –Que hoy es un buen día.
    Al terminar esa frase, el dejo las revistas sobre su mesa.
    Mientras ambos hablaban en el salón de clases, Sorata se encontraba frente a unos chicos de tercer año tratando de calmarlos.
    –Vamos, vamos no es para tanto, saben solo fue un pequeño accidente.
    –¿Pequeño accidente?, pero mira cómo has dejado al pobre de Yusuke.
    El sujeto de tercer año señalaba a uno de sus compañeros, quien se encontraba acurrucado en una esquina sollozando mientras su ropa estaba llena de una especie de líquido viscoso.
    Los otros chicos trataban de calmarle con palabras, pero este no dejaba de sufrir.
    –Bueno, al menos sigue completo, digo solo era ramen lo que derramé sobre él, además como lo dije fue un accidente.
    –¡Imbécil!, ¡crees que no nos dimos cuenta, el ramen que tiraste estaba hirviendo!, además tus oscuras intenciones eran visibles a simple vista.
    Mientras el sujeto de tercer año hablaba Yamato había llegado al comedor.
    “Rayos son más de 5, en que lio se habrá metido esta vez Sorata, bueno al parecer, quien tuvo el mal día, fue él y no yo”
    –Que es lo que harás ahora Yamato.
    Pregunto Aiko en esos momentos mientras el trataba de encontrar una solución al actual dilema.
    –Espérame aquí, iré a verlo.
    Yamato se acercó entonces a donde estaba Sorata, cuidando de no llamar demasiado la atención.
    Su mirada era tranquila, y realmente no parecía tener intenciones de verse envuelto en un conflicto innecesario.
    –Ya les dije como 100 veces que lo siento, ¿puedo irme ya?
    –Lo harás hasta que pagues lo que le hiciste a Yusuke.
    –Pero no tengo dinero, o algo de valor para hacerlo.
    –No estamos pidiéndote eso, lo que queremos de ti, es un favor.
    –¿Un favor?
    –Tendrás que hacer nuestras tareas por el resto del año.
    Sorata trago saliva ante las palabras del alumno de tercer año antes de responder, hasta alguien como él sabía lo que eso significaba.
    –Bueno… siendo que lo pones como un favor, pues… me niego a hacerlo jejeje…
    –¿Que te niegas?
    –Sí, es decir, si fuera una orden lo haría sin dudar, pero como dijiste de favor, pues quiere decir que yo tengo la última palabra, así que…
    La mirada incrédula del sujeto de tercer año sobre Sorata era evidente.
    –¡Maldito!, ¡quién te crees que eres…
    Este estaba a punto de golpearlo cuando alguien lo interrumpió.
    –Detente.
    Era Yamato quien había llegado a salvar a Sorata, sin perder un segundo tomo del brazo de este y se alejó unos 2 metros de los alumnos de tercer año.
    –Descuiden, ahora se los regreso, pero antes tengo que hablar con el de algo importante.
    Las palabras de Yamato hacia los de tercer año eran inesperadas, de la sorpresa que recibieron no supieron cómo reaccionar.
    Yamato aprovecho esos momentos para hablar con Sorata.
    –¿Ahora en que problema te has metido?
    Le dijo susurrándole cerca del oído.
    –Pues, m… como decirlo, ya se, había terminado ya de comprar nuestros almuerzos cuando de repente vi una moneda en el piso.
    –¿Una moneda?
    –Sí, así es, una moneda.
    –…
    –Cuando vi la moneda me dije a mi mismo, mira una simple moneda, jajá, pero luego descubrí algo misterioso en ella.
    –¿Misterioso?
    –Sí, era una moneda antigua, algo sumamente raro y valioso.
    –Ok, ¿y después?
    –Quería tenerla en mi poder, pero cuando estaba a punto de tomarla, tropecé con algo y caí, los platos donde tenía el ramen volaron y pues, lo que sucedió después es fácil de adivinar.
    –¿Y a todo esto con que tropezaste?
    –Esa es la parte más misteriosa e interesante.
    –¿?
    A Yamato por alguna razón no le estaba gustando el rumbo que estaba tomando la conversación, en su mente imaginaba que Sorata probablemente diría algo tonto o con poco sentido…
    –Tropecé con otra moneda, esta era más antigua y valiosa que la anterior.
    ¡Y tenía razón!
    Sin embargo, todos estos sucesos le dieron la idea que necesitaba para salir del apuro.
    –¿Tomaste de ambas monedas cierto?
    –Por supuesto, era lo menos que podía hacer después de los problemas que me ocasiono.
    –¿Me darías la que es menos valiosa?
    –Si claro, aquí esta…
    En ese momento Yamato, tomo de la mano de Sorata la moneda que se veía más antigua.
    –¡No!, esa no es…
    –Descuida, te la regresare después.
    Mientras Yamato decía aquellas palabras se acercó al sujeto de tercer año, que había amenazado a Sorata.
    –Ya terminé de hablar con él, pueden seguir charlando si quieren.
    –… bien…
    Sin embargo, cuando el alumno de tercer año, iba a dirigirse a Sorata, Yamato nuevamente lo interrumpió.
    –Pero antes, de eso, ya que soy su amigo, me gustaría que me dijeran que es lo que sucedió aquí.
    Ante el cuestionamiento repentino el rápidamente respondió, lo que se le vino a la mente.
    –Aunque esto no tenga que ver contigo te lo diré, ese chico, a quien llamas Sorata, vertió ramen hirviendo sobre mi pobre amigo Yusuke.
    –¿?
    –Míralo, está en aquella esquina sufriendo descontroladamente, nuestras palabras ni siquiera sirven para calmarlo, por ello, queremos que Sorata pague por lo que hizo, no somos unos salvajes por eso solo exigimos que el haga nuestras tareas el resto del año, nada de golpes o dinero.
    Claramente todo esto era una forma de aprovecharse del amigo de Yamato, aquel chico llamado Yusuke ciertamente estaba fingiendo era fácil darse cuenta de ello con solo verlo.
    Sin embargo, Yamato no le gustaba comenzar conflictos sin una razón muy fuerte detrás, por lo que se limitó a hablar con el sujeto.
    –Pues ahora que lo dices, si parece estar sufriendo.
    –Así que lo entiendes.
    –M… ¿dijiste hacerles todas las tareas por un año verdad?
    –Es lo mínimo que pido.
    A unos metros de Yamato, Sorata miraba la escena, no sabía que decir, solo rogaba en su mente, porque su compañero lo salvara de este problema.
    –Bien, yo aceptare por él, no hay ningún problema el hará las tareas.
    Al escuchar aquellas palabras Sorata no pudo evitar derrumbarse sobre sí mismo, mientras el alumno de tercero parecía algo consternado por la rápida decisión de Yamato.
    –Como símbolo de nuestro trato puedes quedarte con esto.
    Yamato entonces lanzo una moneda hacia el chico de tercer año quien la tomo rápidamente.
    –¿Una moneda?
    –Correcto, una moneda, descuida puedes quedártela.
    –…
    –Ahora, antes que tengas a Sorata como tu socio, debo advertirte algo
    –¿?
    –Yo soy su amigo y por eso lo sé, que quienquiera que este cerca de él, sufrirá de una terrible maldición de mala suerte.
    –¿Una maldición?...
    –Así es, si uno no resiste la maldición morirá inevitablemente.
    Las palabras de Yamato sonaban como un mal chiste ciertamente, pero su tono de voz era serio y directo.
    ¿Era realmente cierto lo que él decía?
    El alumno de tercer grado no estaba seguro de ello, por lo que eligió pensar que sus palabras eran mentiras.
    –Bien… entonces, nos veremos después con él, a la hora de salida.
    Los chicos de tercer año se retiraron del lugar, mientras llevaban a su amigo entre los brazos.
    Los demás alumnos que se encontraban en el comedor siguieron entonces sus actividades normales.
    –Yamato, dime…
    Sorata se veía preocupado, y con un tono temeroso de voz.
    –Por qué le dijiste que yo haría su tarea, pensé que los vencerías a golpes o algo parecido.
    Era evidente que el no entendía la situación.
    –Bueno digamos, que encontré una mejor idea que esa cuando hablamos.
    –¿m…?, ¿una idea?
    –Solo espera a la hora de salida y ya lo veras.
    Al terminar de decir aquello Yamato se dirigió al salón de clases, aquel día no almorzó nada, sin embargo, se divirtió pensando en lo que pasaría con el chico de tercer año.
    “tal vez tropiece con las escaleras, tal vez se equivoque de baño y visite por accidente el de chicas, así lo llamaran pervertido, quizás incluso tenga problemas con los profesores”
    Sorata solo se limitó a observarlo, sin entender porque mostraba esa ligera sonrisa diabólica en su rostro.
    Al final pasaron varias horas y las clases terminaron, al salir de la escuela se encontraron nuevamente con el grupo de chicos de tercer año.
    –Aquí tienes tu moneda.
    Un chico que tenía vendado la parte superior de la cabeza le regreso la moneda antigua a Yamato, quien la atrapo rápidamente mientras aún se encontraba en el aire.
    –¿…?
    –La verdad es que… no queremos nada de parte de Sorata, no necesitamos que nos hagas las tareas.
    –Y que paso con su amigo?
    –Al parecer Yusuke se ha recuperado ya, por lo que no tenemos razón para pedir nada de ustedes.
    –Hmm… ¿esa es la única razón para que hayas decido deshacer el trato tan repentinamente?
    –¿?
    –Si es así, entonces me niego a terminar el trato.
    –Que… ¿Pero qué has dicho?
    –Lo que oíste, ustedes recibirán sus tareas para mañana así que pásenle a Sorata sus trabajos.
    –…
    –¿Por qué dudan ahora?
    La realidad era que aquel chico de tercer año, extrañamente había tenido un mal día desde que había hablado con Yamato y Sorata.
    Había perdido su billetera cuando iba a su salón, además de que en la clase de educación física un balón de béisbol lo había golpeado en la cabeza.
    Después de eso, en la enfermería, se habían equivocado del lugar donde tenían que poner la anestesia y tenía ahora el brazo izquierdo sedado.
    Por todo eso, había decidido que la historia que Yamato le conto era cierta, y temía ahora que llegando la noche pudiera morir.
    Los segundos pasaban, y la presión sobre su mente se hizo más evidente ante la mirada fría de Yamato. Por lo que al final cedió…
    –La verdad es que, Yusuke estaba mintiendo.
    –ah?, que quieres decir con que estaba mintiendo.
    –Él no estaba sufriendo por qué le había caído ramen hirviendo sobre la ropa, en realidad, ni siquiera estaba caliente, todo esto lo planeamos para que Sorata hiciera nuestros trabajos gratis…
    –Así que querían aprovecharse de el
    –… Si así es, pero ahora estamos arrepentidos así que, por favor, dile que no queremos nada que ver con él.
    –…
    –Por favor…
    En esos momentos, tanto el sujeto que tenía vendado la parte superior de la cabeza, como sus compañeros hicieron una leve reverencia hacia Yamato y Sorata.
    –Bien, el acepta con una condición.
    –¿Realmente lo dices en serio?
    –Sí, pero a cambio, ninguno de ustedes deberá molestarlo nunca más, además dejaran de meterse con los demás alumnos.
    Las exigencias de Yamato eran muy altas, el chico de tercer año aceptaba la primera parte de la propuesta con facilidad, es decir, dejar de molestar a Sorata era sencillo.
    Después de todo pensaba que Sorata estaba maldito, y atraía la mala suerte a quienes estuvieran cerca de él.
    Por tanto, mantenerse alejado de él era primordial, casi podría decirse de vital importancia.
    Pero… ¿dejar de usar a los demás chicos de segundo y primer año?
    Él no podía entender en que pensaba Yamato al decir eso, para comenzar por que molestarse en pedir algo así, siendo que esas personas seguramente no eran ni siquiera sus amigos.
    El estaba preguntándose eso, cuando escucho una voz hablarle.
    –¿Entonces aceptas o no?
    Era Yamato, quien al parecer se había cansado ya de esperar una respuesta.
    El tiempo se acaba y tenía que tomar una decisión.
    –Yo…
    –¿Si?
    –Yo… necesito saber algo.
    –¿?
    –Quiero que me digas, por qué… ¿porque quieres que dejemos meternos con los otros alumnos?
    –¿ah?
    –Puedo entender lo de Sorata, él es tu amigo, pero, que tienen los demás, para que los protejas de esa forma.
    –¿en verdad quieres saberlo?
    Ante la pregunta de Yamato, el chico no pudo hacer otra cosa que tragar saliva, y reafirmar su postura.
    –Si…
    Yamato se encontraba ahora en una situación difícil, debía elegir bien sus palabras para convencer a aquel tipo, sin embargo, la respuesta que dio fue por decirlo de alguna manera poco ortodoxa.
    –La verdad es que no tengo una razón en específico, solo que me pareció una buena idea.
    –¡¿…?!
    –Si veras, no sé exactamente como son ustedes, pero viendo el espectáculo que armaron antes, algo me dice que si dejase las cosas como van, simplemente ya fuese mañana, pasado o incluso la semana próxima, terminarían aprovechándose de otra persona como lo hicieron con Sorata.
    –¿Y eso tiene que ver contigo?
    –No tiene nada que ver en especial, pero, no me gusta ver que las personas no pongan esfuerzo en lograr sus propias metas… es decir, imponer tus propias cargas en otros por el solo hecho de tener poder, no me parece lo correcto.
    –…
    –Siendo así, solo pido eso, si lo aceptas está bien, pero si no… pues… entrega tus tareas y nos veremos mañana.
    –Tch…
    –¿entonces?
    –…
    –Hmm?
    –Bien… lo aceptamos.
    –¿Seguros?
    –No pruebes más tu suerte, ganaste esto, dile a Sorata que no queremos nada que ver con él.
    Al final, aquel chico de tercer año comprendió que no había una solución donde el ganara, claro, aún quedaba llevar todo este asunto a un juego de palabras.
    ¿Pero que ganaría el con eso?, solo lograría postergar los problemas que venía acarreando desde hace meses.
    Durante estos había ganado una gran cantidad de enemigos y personas que lo odiaban de una u otra forma.
    Esta era pues una oportunidad de redimirse, una que el tomo después de reflexionar las cosas.
    Tal vez alguien diría que era decisión forzada debido a las cosas que sucedieron durante aquel día, pero la verdad era que él se sentía satisfecho con ella.
    Hablo entonces con sus compañeros y se retiraron sin decir nada más, dejando a Yamato y Sorata solos.
    –…
    Sorata emitía un leve sonido en esos instantes.
    –¿Huh?, ¿te sucede algo Sorata?
    –Nada… solo es que… como decirlo, todos me estuvieron ignorando mientras platicaban.
    La mirada de Sorata demostraba frustración, ciertamente todos actuaban como si el no estuviera presente.
    Como si él fuera una especie de fantasma u hombre invisible.
    Yamato lo entendió rápidamente y comprendió que, en efecto, nadie se había percatado de que Sorata estuviese allí.
    ¿Era eso quizás debido a lo tensa que había vuelto aquella platica?
    –Oh, no… no malinterpretes, lo que sucede es que…
    –¿Si?
    –Bueno, si nos dimos cuenta que estabas aquí, pero no quise involucrarte más en el problema.
    –¿En serio?
    –Si… si, por supuesto.
    –Ok, te creo entonces.
    Realmente como Yamato imaginaba, Sorata era alguien que se convencía rápido.
    Tan rápido que era algo anormal en un ser humano.
    –Bueno, entonces vámonos ya.
    –Bien…
    Después de ello, ambos se dirigieron a sus hogares, dejando la escuela.
    Aquella noche, sin embargo, Yamato no pudo dormir de forma tranquila.



    PARTE 3

    Eran ya las 11 de la noche cuando Yamato observo el reloj dentro de su habitación.
    No podía conciliar el sueño pues algo dentro de él lo estaba incomodando.
    Era una sensación de vacío y angustia similar a la que siente uno cuando pierde algo o busca algo sin encontrarlo.
    Tenía que saber a qué debía aquello y solo había un sitio donde podría obtener la respuesta, se puso su chaqueta y salió por la ventana de su habitación hasta caer sobre la calle.
    Entonces se dirigió al coliseo de Palax, lugar donde su mente le dijo que debía dirigirse, esto era quizás solo una corazonada, pero quería ante todo cerciorarse de aquello, quería saber porque sentía un leve escalofrió en su cuerpo.



     

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