Original Fic Beyond old Gods

Tema en 'Zona creativa' iniciado por R.E.M, 6 Sep 2017.

  1. Autor
    R.E.M

    R.E.M Yep :P Soy un trompo.

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    Buenos dias, les traigo este original Fic que estoy escribiendo espero sea de su agrado n.n

    Datos:

    Genero: Shonen.

    Subgeneros: Fantasia, Aventura, Ciencia Ficcion.

    Sipnosis: Despues de la gran guerra entre dioses y humanos, el mundo quedo devastado y en ruinas, 276 años han transcurrido desde entonces y la humanidad ha cambiado, 5 imperios se debaten el poder mientras un nuevo mal germina entre las sombras, yamato quien es una habitante del imperio volker decide entrar al torneo que se celebrara en su ciudad, lo que el no sabe es que esta desicion le traera resultados inesperados.




    CAPITULO 1: RETROSPECCION

    PARTE 1

    En el siglo III de la nueva era dentro del imperio Volker en una ciudad llamada Gedel, Yamato asistía normalmente a sus clases como cualquier otro día.
    Era un estudiante medianamente dedicado y al igual que el resto de sus compañeros, no solía destacar en nada mas allá de lo normal en alguien de su edad.
    Asistía diariamente a clases y rara vez faltaba, pasaba las horas del día haciendo sus deberes y con el poco tiempo libre que le sobraba leía mangas, escuchaba música o salía con sus dos amigos a alguna parte de la ciudad.
    Su vida era tranquila y salvo por algunos días contados, todo parecía ir bien en su día a día.
    Yamato tenía el cabello de color de color azul y los ojos de un tono purpura, cosa que no era rara pues desde terminada la gran guerra muchas personas habían nacido con características similares a la suya.
    Caminando por las mañanas y viendo el cielo rojizo arder como llamas, Yamato veía como su ciudad natal iba decayendo más y más debido a las fábricas que funcionaban las 24 horas del día, durante todos los días del año.
    La contaminación era densa y seguía aumentando, aun así, él no podía hacer nada por evitarlo.
    Pasaba el mediodía, la tarde hasta llegar el anochecer y otra jornada más había concluido.
    Se sentía insatisfecho, aburrido y con ganas de golpear el piso hasta destrozarlo.
    Todo era un ciclo repetitivo del cual no podía librarse, no importaba cuando lo intentase, todo terminaba de la misma manera de una forma u otra.
    Algún día se convertiría sino en un soldado del ejército, en un trabajado más para su país, fabricando, inspeccionando o promoviendo algo para la ingeniería bélica de su nación.
    Eso lo atormentaba de cierta manera, ¿pues era ese realmente su destino?

    Mirando las estrellas sobre una banca de su escuela jamás encontraría las respuestas.
    No al menos que una estrella fugaz le cumpliera su deseo, ¿pero qué posibilidades había para que realmente eso ocurriera?
    Ninguna por supuesto, eso solo pasaba en los libros de fantasía, y, aun así, él se encontraba rodeado de esas criaturas mitológicas de fantasía.
    En algún lugar, en alguna fosa, en algún risco o en alguna montaña olvidada de aquel mundo, un dragón escupía fuego, una bestia devoraba tierra y un ser de oscuridad tomaba forma para ser eliminado por algún héroe.
    Esas cosas eran reales para él y para todos los demás, pero, estando atrapado en su ciudad no podía ver jamás ninguna de esas proezas con sus propios ojos y mucho menos tocarlas o ser parte de ellas.
    En vano había recibido una poderosa habilidad sin ninguna oportunidad para poder ponerla por completo en acción.
    Sí, todo era realmente aburrido.
    Bueno al menos hasta que el torneo comenzara.
    Durante esos 7 días, personas venidas de todas partes del mundo entrarían a Gedel con una sola misión.
    Formar parte del más grande torneo de toda la región, solo una vez cada dos años algunos de los mejores peleadores del globo entero se enfrentarían cara cara y puño a puño con tal de llevarse la máxima presea del evento.
    El galardón final, el titulo de gran campeón del torneo.
    Título que no solo garantizaba honor y fama a su portador sino también, la oportunidad de obtener un pase para poder ir libremente a cualquiera de las 48 de las 62 zonas que había en este mundo, zonas que para cualquiera que no tuviera el pase o fuera de rango inferior a general estuvieran bloqueadas de otra manera.
    Esa era realmente una buena razón para competir y aún más para intentar ganar.
    Aunque para Yamato, lo que más le interesaba del torneo, no era otra cosa que enfrentar al campeón actual del mismo.
    Su nombre era Shizen y jamás había conocido la derrota.
    Fue hace 4 años cuando Shizen hizo su primera aparición en el torneo y desde entonces un aura de victoria se generó alrededor suyo.
    Ganando combate tras combate, llego a la final sin mucho esfuerzo y con tan solo un golpe desbanco al anterior portador del título sin siquiera mostrarse lastimado o herido.
    Era un monstruo, uno que ni siquiera dio tiempo para que el nuevo contendiente que llego ante él hace 2 años pudiera respirar antes de caer noqueado por completo.
    Esa clase de poder tan abrumador, tan enorme, tan desquiciado y loco para que un humano lo tuviera hacia que Yamato sintiera un escalofrió recorrer su columna.
    Realmente quería pelear contra él.
    Quería sentir que era enfrentarse a alguien tan fuerte y derrotarlo antes que pudiera hacer algo para evitarlo.
    Pero para eso aún faltaban 3 días, 3 días mas y las inscripciones se abrirían a todo el público, con eso solo restaría avanzar en la escalera de participantes y llegar hasta la final.
    El principio seria sencillo, pero llegando a los últimos contendientes seguramente las cosas se complicarían, Yamato sabía, sin embargo, que sí, estando aún lejos de la gran batalla las cosas se hacían difíciles, eso solo significaría que su habilidad no era tan grandiosa como pensó, o lo que era más, que todo su entrenamiento había sido en vano.
    Yamato tenía tiempo que no entrenaba, al menos no de manera seria, pero, tiempo antes de ello el paso al menos 4 años trabajando duro para mejorar y controlar su técnica, todo ese esfuerzo debió ir a alguna parte y ahora necesitaba más que nunca ver el fruto de ese esfuerzo.
    –Parece que se ha vuelto a tardar demasiado, Sorata que crees que estás haciendo.
    Yamato entrecerraba los ojos mientras aguardaba a que su compañero terminara de hacer la limpieza dentro del inmueble.
    Horas antes su amigo Sorata había sido castigado por ensuciar el salón de clases, sin embargo, esta no era la primera vez que sucedía algo como esto, pues esto ya había ocurrido al menos 5 veces antes solo en aquel mes.
    Podría decirse entonces que aquello era más una cuestión de mala suerte que de mal comportamiento.
    El estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, no era una buena combinación en absoluto y Sorata siempre pagaba los platos rotos.
    Mientras el terminaba de limpiar, Yamato lo esperaba recostado sobre una banca.
    Los minutos pasaban y no parecía haber ninguna pista de su susodicho compañero.
    Yamato comenzaba a aburrirse e impacientarse.
    –…
    Barrer una escuela completa era difícil, pero no imposible, el que Sorata tardara demasiado comenzaba a ser molesto.
    Tal vez, tendría que ir en busca de él, pero siendo la escuela demasiado grande podría tardarse en encontrarlo, sin embargo, el estar sentado observando las estrellas y sumido en sus pensamientos no era una mejor idea.
    Quizás debió ayudarlo, para que terminara antes…
    “Si tal vez eso hubiera sido lo mejor… imaginar que tardaría tanto”
    Los pensamientos de Yamato estaban enfocados ahora.
    No había duda que tendría que hacer algo para solucionar el problema.
    –Lo primero es averiguar donde se encuentra, así que lo que tengo que hacer es…
    –Ya terminé, Yamato.
    Él estaba a punto de levantarse cuando escucho una voz.
    Volteo entonces solo para observar que se trataba de Sorata quien acababa de terminar de limpiar la escuela.
    –¿?
    –Por fin acabe, podemos irnos ya.
    –Bien, te estuve esperando un buen rato, ¿por qué tardaste tanto?
    –Fue difícil, eran demasiados salones, nunca pensé que serían tantos.
    –Hmm… pero no has hecho lo mismo ya en varias ocasiones.
    –Siii, pero ya sabes que se me olvidan algunas cosas, por cierto, ¿no estabas pensando ir a buscarme verdad Yamato?
    –no. por qué lo dices.
    –Tenía esa impresión, pero bueno, si tú dices que no, entonces te creo.
    –Bueno… vayámonos entonces.
    Yamato sabía que Sorata era alguien muy perceptivo, sin embargo, eso no significaba que tuviera una mentalidad de acero.
    Lo que era más, fácilmente cambiaba de opinión al más leve cuestionamiento.
    Pero sabía que era una buena persona, después de todo tenía bastante tiempo ya de conocerse, para ser exactos eran al menos 3 años los que habían pasado juntos en la escuela.
    Los minutos pasaron mientras hablaba con su amigo de diversos temas, sobre la escuela, sobre lo que harían en vacaciones y otras trivialidades.
    Al menos hasta que llegaron, a una estación del metro.
    –Nos vemos mañana, gracias por esperarme.
    –Sí, si cuídate tú también.
    Ambos se despidieron y tomaron rumbos distintos.
    El tren donde viajaba Yamato era muy silencioso, había ya pocas personas a esta hora, pues la mayoría se encontraban en sus casas o en el trabajo.
    Por lo que aparte de él, a lo máximo había unas 5 personas en la cabina.
    Todo pudo ser un viaje tranquillo, pero de pronto unas voces rompieron ese bello silencio.
    –Las luces de la ciudad son tan hermosas, míralas Ken.
    –Sí, son realmente hermosas, pero tu mirada es más hermosa aún.
    –ohhh, Ken, eres siempre tan romántico.
    A unos 4 metros de Yamato, una pareja de novios hablaba de manera romántica en voz alta.
    Aquello no era del todo incomodo, tampoco malo, si no fuera por un pequeño detalle, y este era que no dejaban de lanzarse cumplidos el uno al otro a cada instante.
    Yamato se sentía como un personaje secundario en un lugar como ese, era un extraño en un ambiente lleno de amor.
    Así paso el resto del tiempo, sentado en una silla observando las luces de la ciudad, e ignorando a la pareja, hasta que llego a una parada cercana a su casa.
    Por cierto, esta era una parada subterránea.
    Sin dudar un instante salió del metro.
    –Uff…
    Suspiro, tomo aire y prosiguió su camino.
    Saliendo de aquel sitio y ya más relajado que antes, camino varias calles, hasta llegar al camino que conducía a su hogar.
    –7:32, nada mal.
    Se decía así mismo, mientras miraba el reloj de su celular.
    Era tarde, pero no tan tarde para que recibiera un regaño, así fue como culmino aquel día para Yamato.




    PARTE 2

    Al día siguiente Yamato caminaba rápidamente hasta que entro a la escuela.
    Su mirada confiada delataba la seguridad que sentía en sí mismo, saco su celular y vio la hora.
    7:54 a.m esa era la hora actual.
    –6 minutos más, y no habría llegado a tiempo.
    Su deducción era correcta, esta vez había llegado a tiempo a la escuela.
    Sin embargo, su rostro cambio rápidamente, hasta mostrarse algo incómodo.
    –Algo me dice… que este será un mal día.
    Yamato había dicho eso por una razón, esta era que normalmente él llegaba tarde a la escuela, sin embargo, todo iba bien el resto del día.
    Aplicando esa idea, si él llegaba temprano significaría que sucedería lo contrario el resto del día.
    Un buen inicio tendría un mal final, y un mal inicio tendría un buen final.
    Ese era un pensamiento sencillo, pero convincente, bueno, al menos para él lo era, tenía por decirlo de alguna manera, algunas extrañas manías dentro esa cabeza suya.
    Las horas pasaron, mientras escuchaba con atención las clases, debía hacerlo, de otra manera podría cometer un error, después de todo este era un mal día para él.
    Llegando la hora del almuerzo, todos salieron del salón rápidamente en dirección al comedor, Yamato sin embargo prefirió sentarse como de costumbre a leer un poco de manga.
    –Rayos, si sigues de esa manera no alcanzaras nada.
    Dijo Sorata quien se acercó a Yamato en esos instantes, este último se limitó a ocultar su rostro con el manga que tenía en manos.
    –Hmm... que crees que estás haciendo.
    –No puedo salir ahora.
    –¿por qué?
    –Sucede que esta vez llegue a tiempo a la escuela.
    –Ohhh, ya veo, y eso que tiene que ver.
    –…
    En ocasiones Sorata tardaba en entender la situación, por lo cual Yamato le daba tiempo hasta que este pudiera comprenderla.
    –Cierto, ya lo recordé, entonces, quieres decir, ¿que no puedes salir del salón?
    Yamato hizo una seña de aprobación a su compañero, para decirle que sus ideas eran las correctas.
    –Debiste decir eso desde un principio, pero no te preocupes, yo iré a conseguirte algo de almorzar, solo espérame.
    La determinación de Sorata era sorprendente en ese punto, realmente ayudaba Yamato ahora que este se encontraba en un gran problema.
    Tal determinación por parte de un amigo, era digna de elogiar, por lo cual Yamato acepto su proposición.
    –No te preocupes regresare pronto.
    Con estas palabras Sorata partió del salón, con rumbo al comedor de la escuela.
    Yamato confiando en su amigo, volvió a leer el manga mientras lo esperaba.
    Sin embargo, después de 10 minutos, el no regresaba, por lo cual empezó a preocuparse.
    –Faltan solo 10 minutos para que las clases comiencen.
    Las palabras de Yamato eran ciertas, sin embargo, no podía hacer nada hasta que su mala racha terminara.
    Es decir, no podía ir en busca de Sorata.
    Estaba leyendo un manga de jinsei cuando una voz interrumpió su concentración.
    –Yamato, te estaba buscando.
    El aparto el manga y observo que se trataba de Aiko.
    –Que sucede.
    –¡Tienes que ir pronto!
    –¿…?
    –Es Sorata, estaba en el comedor, cuando por accidente tiro su almuerzo sobre uno de los chicos de tercer año y…
    – ¿Se metió en problemas cierto?
    –Sí, así es, por eso vine a buscarte.
    Aiko lucia bastante preocupada, seguramente el problema era grave, por eso ella había venido a buscarlo directamente a él.
    –¿No avisaste a los profesores?
    –Lo intente, pero tú sabes que es lo que ellos responden.
    –¿te ignoraron cierto?
    –Por decirlo de una forma simple.
    –Rayos, pero eso… solo significa algo.
    –¿?
    –Que hoy es un buen día.
    Al terminar esa frase, el dejo las revistas sobre su mesa.
    Mientras ambos hablaban en el salón de clases, Sorata se encontraba frente a unos chicos de tercer año tratando de calmarlos.
    –Vamos, vamos no es para tanto, saben solo fue un pequeño accidente.
    –¿Pequeño accidente?, pero mira cómo has dejado al pobre de Yusuke.
    El sujeto de tercer año señalaba a uno de sus compañeros, quien se encontraba acurrucado en una esquina sollozando mientras su ropa estaba llena de una especie de líquido viscoso.
    Los otros chicos trataban de calmarle con palabras, pero este no dejaba de sufrir.
    –Bueno, al menos sigue completo, digo solo era ramen lo que derramé sobre él, además como lo dije fue un accidente.
    –¡Imbécil!, ¡crees que no nos dimos cuenta, el ramen que tiraste estaba hirviendo!, además tus oscuras intenciones eran visibles a simple vista.
    Mientras el sujeto de tercer año hablaba Yamato había llegado al comedor.
    “Rayos son más de 5, en que lio se habrá metido esta vez Sorata, bueno al parecer, quien tuvo el mal día, fue él y no yo”
    –Que es lo que harás ahora Yamato.
    Pregunto Aiko en esos momentos mientras el trataba de encontrar una solución al actual dilema.
    –Espérame aquí, iré a verlo.
    Yamato se acercó entonces a donde estaba Sorata, cuidando de no llamar demasiado la atención.
    Su mirada era tranquila, y realmente no parecía tener intenciones de verse envuelto en un conflicto innecesario.
    –Ya les dije como 100 veces que lo siento, ¿puedo irme ya?
    –Lo harás hasta que pagues lo que le hiciste a Yusuke.
    –Pero no tengo dinero, o algo de valor para hacerlo.
    –No estamos pidiéndote eso, lo que queremos de ti, es un favor.
    –¿Un favor?
    –Tendrás que hacer nuestras tareas por el resto del año.
    Sorata trago saliva ante las palabras del alumno de tercer año antes de responder, hasta alguien como él sabía lo que eso significaba.
    –Bueno… siendo que lo pones como un favor, pues… me niego a hacerlo jejeje…
    –¿Que te niegas?
    –Sí, es decir, si fuera una orden lo haría sin dudar, pero como dijiste de favor, pues quiere decir que yo tengo la última palabra, así que…
    La mirada incrédula del sujeto de tercer año sobre Sorata era evidente.
    –¡Maldito!, ¡quién te crees que eres…
    Este estaba a punto de golpearlo cuando alguien lo interrumpió.
    –Detente.
    Era Yamato quien había llegado a salvar a Sorata, sin perder un segundo tomo del brazo de este y se alejó unos 2 metros de los alumnos de tercer año.
    –Descuiden, ahora se los regreso, pero antes tengo que hablar con el de algo importante.
    Las palabras de Yamato hacia los de tercer año eran inesperadas, de la sorpresa que recibieron no supieron cómo reaccionar.
    Yamato aprovecho esos momentos para hablar con Sorata.
    –¿Ahora en que problema te has metido?
    Le dijo susurrándole cerca del oído.
    –Pues, m… como decirlo, ya se, había terminado ya de comprar nuestros almuerzos cuando de repente vi una moneda en el piso.
    –¿Una moneda?
    –Sí, así es, una moneda.
    –…
    –Cuando vi la moneda me dije a mi mismo, mira una simple moneda, jajá, pero luego descubrí algo misterioso en ella.
    –¿Misterioso?
    –Sí, era una moneda antigua, algo sumamente raro y valioso.
    –Ok, ¿y después?
    –Quería tenerla en mi poder, pero cuando estaba a punto de tomarla, tropecé con algo y caí, los platos donde tenía el ramen volaron y pues, lo que sucedió después es fácil de adivinar.
    –¿Y a todo esto con que tropezaste?
    –Esa es la parte más misteriosa e interesante.
    –¿?
    A Yamato por alguna razón no le estaba gustando el rumbo que estaba tomando la conversación, en su mente imaginaba que Sorata probablemente diría algo tonto o con poco sentido…
    –Tropecé con otra moneda, esta era más antigua y valiosa que la anterior.
    ¡Y tenía razón!
    Sin embargo, todos estos sucesos le dieron la idea que necesitaba para salir del apuro.
    –¿Tomaste de ambas monedas cierto?
    –Por supuesto, era lo menos que podía hacer después de los problemas que me ocasiono.
    –¿Me darías la que es menos valiosa?
    –Si claro, aquí esta…
    En ese momento Yamato, tomo de la mano de Sorata la moneda que se veía más antigua.
    –¡No!, esa no es…
    –Descuida, te la regresare después.
    Mientras Yamato decía aquellas palabras se acercó al sujeto de tercer año, que había amenazado a Sorata.
    –Ya terminé de hablar con él, pueden seguir charlando si quieren.
    –… bien…
    Sin embargo, cuando el alumno de tercer año, iba a dirigirse a Sorata, Yamato nuevamente lo interrumpió.
    –Pero antes, de eso, ya que soy su amigo, me gustaría que me dijeran que es lo que sucedió aquí.
    Ante el cuestionamiento repentino el rápidamente respondió, lo que se le vino a la mente.
    –Aunque esto no tenga que ver contigo te lo diré, ese chico, a quien llamas Sorata, vertió ramen hirviendo sobre mi pobre amigo Yusuke.
    –¿?
    –Míralo, está en aquella esquina sufriendo descontroladamente, nuestras palabras ni siquiera sirven para calmarlo, por ello, queremos que Sorata pague por lo que hizo, no somos unos salvajes por eso solo exigimos que el haga nuestras tareas el resto del año, nada de golpes o dinero.
    Claramente todo esto era una forma de aprovecharse del amigo de Yamato, aquel chico llamado Yusuke ciertamente estaba fingiendo era fácil darse cuenta de ello con solo verlo.
    Sin embargo, Yamato no le gustaba comenzar conflictos sin una razón muy fuerte detrás, por lo que se limitó a hablar con el sujeto.
    –Pues ahora que lo dices, si parece estar sufriendo.
    –Así que lo entiendes.
    –M… ¿dijiste hacerles todas las tareas por un año verdad?
    –Es lo mínimo que pido.
    A unos metros de Yamato, Sorata miraba la escena, no sabía que decir, solo rogaba en su mente, porque su compañero lo salvara de este problema.
    –Bien, yo aceptare por él, no hay ningún problema el hará las tareas.
    Al escuchar aquellas palabras Sorata no pudo evitar derrumbarse sobre sí mismo, mientras el alumno de tercero parecía algo consternado por la rápida decisión de Yamato.
    –Como símbolo de nuestro trato puedes quedarte con esto.
    Yamato entonces lanzo una moneda hacia el chico de tercer año quien la tomo rápidamente.
    –¿Una moneda?
    –Correcto, una moneda, descuida puedes quedártela.
    –…
    –Ahora, antes que tengas a Sorata como tu socio, debo advertirte algo
    –¿?
    –Yo soy su amigo y por eso lo sé, que quienquiera que este cerca de él, sufrirá de una terrible maldición de mala suerte.
    –¿Una maldición?...
    –Así es, si uno no resiste la maldición morirá inevitablemente.
    Las palabras de Yamato sonaban como un mal chiste ciertamente, pero su tono de voz era serio y directo.
    ¿Era realmente cierto lo que él decía?
    El alumno de tercer grado no estaba seguro de ello, por lo que eligió pensar que sus palabras eran mentiras.
    –Bien… entonces, nos veremos después con él, a la hora de salida.
    Los chicos de tercer año se retiraron del lugar, mientras llevaban a su amigo entre los brazos.
    Los demás alumnos que se encontraban en el comedor siguieron entonces sus actividades normales.
    –Yamato, dime…
    Sorata se veía preocupado, y con un tono temeroso de voz.
    –Por qué le dijiste que yo haría su tarea, pensé que los vencerías a golpes o algo parecido.
    Era evidente que el no entendía la situación.
    –Bueno digamos, que encontré una mejor idea que esa cuando hablamos.
    –¿m…?, ¿una idea?
    –Solo espera a la hora de salida y ya lo veras.
    Al terminar de decir aquello Yamato se dirigió al salón de clases, aquel día no almorzó nada, sin embargo, se divirtió pensando en lo que pasaría con el chico de tercer año.
    “tal vez tropiece con las escaleras, tal vez se equivoque de baño y visite por accidente el de chicas, así lo llamaran pervertido, quizás incluso tenga problemas con los profesores”
    Sorata solo se limitó a observarlo, sin entender porque mostraba esa ligera sonrisa diabólica en su rostro.
    Al final pasaron varias horas y las clases terminaron, al salir de la escuela se encontraron nuevamente con el grupo de chicos de tercer año.
    –Aquí tienes tu moneda.
    Un chico que tenía vendado la parte superior de la cabeza le regreso la moneda antigua a Yamato, quien la atrapo rápidamente mientras aún se encontraba en el aire.
    –¿…?
    –La verdad es que… no queremos nada de parte de Sorata, no necesitamos que nos hagas las tareas.
    –Y que paso con su amigo?
    –Al parecer Yusuke se ha recuperado ya, por lo que no tenemos razón para pedir nada de ustedes.
    –Hmm… ¿esa es la única razón para que hayas decido deshacer el trato tan repentinamente?
    –¿?
    –Si es así, entonces me niego a terminar el trato.
    –Que… ¿Pero qué has dicho?
    –Lo que oíste, ustedes recibirán sus tareas para mañana así que pásenle a Sorata sus trabajos.
    –…
    –¿Por qué dudan ahora?
    La realidad era que aquel chico de tercer año, extrañamente había tenido un mal día desde que había hablado con Yamato y Sorata.
    Había perdido su billetera cuando iba a su salón, además de que en la clase de educación física un balón de béisbol lo había golpeado en la cabeza.
    Después de eso, en la enfermería, se habían equivocado del lugar donde tenían que poner la anestesia y tenía ahora el brazo izquierdo sedado.
    Por todo eso, había decidido que la historia que Yamato le conto era cierta, y temía ahora que llegando la noche pudiera morir.
    Los segundos pasaban, y la presión sobre su mente se hizo más evidente ante la mirada fría de Yamato. Por lo que al final cedió…
    –La verdad es que, Yusuke estaba mintiendo.
    –ah?, que quieres decir con que estaba mintiendo.
    –Él no estaba sufriendo por qué le había caído ramen hirviendo sobre la ropa, en realidad, ni siquiera estaba caliente, todo esto lo planeamos para que Sorata hiciera nuestros trabajos gratis…
    –Así que querían aprovecharse de el
    –… Si así es, pero ahora estamos arrepentidos así que, por favor, dile que no queremos nada que ver con él.
    –…
    –Por favor…
    En esos momentos, tanto el sujeto que tenía vendado la parte superior de la cabeza, como sus compañeros hicieron una leve reverencia hacia Yamato y Sorata.
    –Bien, el acepta con una condición.
    –¿Realmente lo dices en serio?
    –Sí, pero a cambio, ninguno de ustedes deberá molestarlo nunca más, además dejaran de meterse con los demás alumnos.
    Las exigencias de Yamato eran muy altas, el chico de tercer año aceptaba la primera parte de la propuesta con facilidad, es decir, dejar de molestar a Sorata era sencillo.
    Después de todo pensaba que Sorata estaba maldito, y atraía la mala suerte a quienes estuvieran cerca de él.
    Por tanto, mantenerse alejado de él era primordial, casi podría decirse de vital importancia.
    Pero… ¿dejar de usar a los demás chicos de segundo y primer año?
    Él no podía entender en que pensaba Yamato al decir eso, para comenzar por que molestarse en pedir algo así, siendo que esas personas seguramente no eran ni siquiera sus amigos.
    El estaba preguntándose eso, cuando escucho una voz hablarle.
    –¿Entonces aceptas o no?
    Era Yamato, quien al parecer se había cansado ya de esperar una respuesta.
    El tiempo se acaba y tenía que tomar una decisión.
    –Yo…
    –¿Si?
    –Yo… necesito saber algo.
    –¿?
    –Quiero que me digas, por qué… ¿porque quieres que dejemos meternos con los otros alumnos?
    –¿ah?
    –Puedo entender lo de Sorata, él es tu amigo, pero, que tienen los demás, para que los protejas de esa forma.
    –¿en verdad quieres saberlo?
    Ante la pregunta de Yamato, el chico no pudo hacer otra cosa que tragar saliva, y reafirmar su postura.
    –Si…
    Yamato se encontraba ahora en una situación difícil, debía elegir bien sus palabras para convencer a aquel tipo, sin embargo, la respuesta que dio fue por decirlo de alguna manera poco ortodoxa.
    –La verdad es que no tengo una razón en específico, solo que me pareció una buena idea.
    –¡¿…?!
    –Si veras, no sé exactamente como son ustedes, pero viendo el espectáculo que armaron antes, algo me dice que si dejase las cosas como van, simplemente ya fuese mañana, pasado o incluso la semana próxima, terminarían aprovechándose de otra persona como lo hicieron con Sorata.
    –¿Y eso tiene que ver contigo?
    –No tiene nada que ver en especial, pero, no me gusta ver que las personas no pongan esfuerzo en lograr sus propias metas… es decir, imponer tus propias cargas en otros por el solo hecho de tener poder, no me parece lo correcto.
    –…
    –Siendo así, solo pido eso, si lo aceptas está bien, pero si no… pues… entrega tus tareas y nos veremos mañana.
    –Tch…
    –¿entonces?
    –…
    –Hmm?
    –Bien… lo aceptamos.
    –¿Seguros?
    –No pruebes más tu suerte, ganaste esto, dile a Sorata que no queremos nada que ver con él.
    Al final, aquel chico de tercer año comprendió que no había una solución donde el ganara, claro, aún quedaba llevar todo este asunto a un juego de palabras.
    ¿Pero que ganaría el con eso?, solo lograría postergar los problemas que venía acarreando desde hace meses.
    Durante estos había ganado una gran cantidad de enemigos y personas que lo odiaban de una u otra forma.
    Esta era pues una oportunidad de redimirse, una que el tomo después de reflexionar las cosas.
    Tal vez alguien diría que era decisión forzada debido a las cosas que sucedieron durante aquel día, pero la verdad era que él se sentía satisfecho con ella.
    Hablo entonces con sus compañeros y se retiraron sin decir nada más, dejando a Yamato y Sorata solos.
    –…
    Sorata emitía un leve sonido en esos instantes.
    –¿Huh?, ¿te sucede algo Sorata?
    –Nada… solo es que… como decirlo, todos me estuvieron ignorando mientras platicaban.
    La mirada de Sorata demostraba frustración, ciertamente todos actuaban como si el no estuviera presente.
    Como si él fuera una especie de fantasma u hombre invisible.
    Yamato lo entendió rápidamente y comprendió que, en efecto, nadie se había percatado de que Sorata estuviese allí.
    ¿Era eso quizás debido a lo tensa que había vuelto aquella platica?
    –Oh, no… no malinterpretes, lo que sucede es que…
    –¿Si?
    –Bueno, si nos dimos cuenta que estabas aquí, pero no quise involucrarte más en el problema.
    –¿En serio?
    –Si… si, por supuesto.
    –Ok, te creo entonces.
    Realmente como Yamato imaginaba, Sorata era alguien que se convencía rápido.
    Tan rápido que era algo anormal en un ser humano.
    –Bueno, entonces vámonos ya.
    –Bien…
    Después de ello, ambos se dirigieron a sus hogares, dejando la escuela.
    Aquella noche, sin embargo, Yamato no pudo dormir de forma tranquila.



    PARTE 3

    Eran ya las 11 de la noche cuando Yamato observo el reloj dentro de su habitación.
    No podía conciliar el sueño pues algo dentro de él lo estaba incomodando.
    Era una sensación de vacío y angustia similar a la que siente uno cuando pierde algo o busca algo sin encontrarlo.
    Tenía que saber a qué debía aquello y solo había un sitio donde podría obtener la respuesta, se puso su chaqueta y salió por la ventana de su habitación hasta caer sobre la calle.
    Entonces se dirigió al coliseo de Palax, lugar donde su mente le dijo que debía dirigirse, esto era quizás solo una corazonada, pero quería ante todo cerciorarse de aquello, quería saber porque sentía un leve escalofrió en su cuerpo.



     
  2. Lian lobsong

    Lian lobsong dark, darker, even darker

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    en verdad me gusto demasiado, mas el primer y segundo capitulo aunque aun tengo ciertas dificultades para lograr entender cierta parte de quien es el que habla y me pierdo en algunas partes con linea de tiempo pero a excepcion de eso todo me gusta ^^ y el nombre yamato me recuerda un poco a naruto jeje y pues me lo imagino igual pero la historia y la trama me encantan
     
  3. RHIANNON

    RHIANNON rings like a bell

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    Sería interesante lograras desarrollar cómo transcurrió el periodo de guerras o como comenzó todo ese embrollo. Aunque la introducción va bien, la verdad es coincido un poco con el vecino de arriba: haría falta separaras los diálogos del resto del texto para que la lectura sea más amena.

    Bueno, siga disfrutando el escribir esta historia.
     
  4. Autor
    R.E.M

    R.E.M Yep :P Soy un trompo.

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    Gracias por la reseña y que bien que te haya gustado, no he podido subir otros caps. pero en breve lo hare, oh ya veo lo de la separacion de textos, si tratare de cambiar un poco eso, un saludo y gracias nuevamente por leer la obra.

    Gracias por el comentario antes que nada, y si, tratare de mejorar en ese apartado hehe, bueno, lo de las guerras, es una parte crucial en la historia y espero desarrollarla bien, pero sera en capitulos futuros, ya llevo algunos escritos y se hasta cierto punto como ira la trama, que bien que te gustara, gracias de nuevo por leer el primer cap. el segundo lo pondre quizas hoy por la tarde si me es posible.
     
  5. Autor
    R.E.M

    R.E.M Yep :P Soy un trompo.

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    CAPITULO 2: ENCUENTRO CON LA OSCURIDAD

    PARTE 1

    Yamato se dirigía al coliseo para conseguir respuestas.

    La noche había llegado y las calles lucían vacías, solo la luna y las estrellas parecían hacerle compañía.

    Debido a las normas impuestas por el imperio esta era una hora restringida, las pocas personas que aún estaban despiertas eran los que trabajaban en las armerías.

    Yamato rara vez se dejaba llevar por sus emociones y era una persona calmada el resto del tiempo.

    Ahora, sin embargo, se sentía eufórico, su corazón latía rápidamente mientras corría, era como si algo lo llamara a seguir adelante.

    Camino durante varios minutos hasta pasar un gran edificio y después de este por fin pudo observarla a lo lejos.

    El gran coliseo De Palax.

    Era simplemente una estructura impresionante, construida desde hace ya tiempo, tenía una altura de 60 metros y un respetable radio de 150, lo que hacía que cupieran en el fácilmente más de 50 000 personas que acudían cada dos años a presenciar el torneo.

    Por fuera tenía además un diseño postmoderno parecido al de un estadio olímpico, de forma ovalada el coliseo poseía una amplia área dedicada al estacionamiento de autos.

    Fue en esta parte pues, donde Yamato llego en primera instancia.

    Había una cerca de malla delante de él, de al menos 3 metros de altura que impedía el paso.

    Yamato en ese momento no recordaba haberlo visto antes, seguramente lo habían puesto el último fin de semana, después de todo, los encargados del evento habían estado haciendo remodelaciones dentro del coliseo para tener todo preparado para el torneo.

    El decidió saltar aquella cerca en esos segundos, se preparó tomo impulso y la escalo rápidamente llegando al otro lado sin problemas.

    Después de eso avanzo sin más hacia el coliseo.

    El sitio estaba vacío, no parecía haber nadie más aparte de el en ese lugar, se sentía como un sitio hostil y frio, muy diferente a como lo recordaba la última vez que lo visito.

    Aun así, él siguió adelante.

    Las puertas del coliseo estaban cerradas, tal y como era de esperarse nadie en su sano juicio las dejaría abiertas.

    Yamato camino durante unos minutos preguntándose porque todo el lugar estaba tan desolado siendo que solo faltaban un par de días para que empezaran las inscripciones al torneo.

    Eso era raro, debería haber al menos un guardia haciendo turno en un lugar como este…

    Pero no había nadie.

    Solo quedaba una parte del coliseo por ver, y era la cara este de la estructura, tardo unos segundos en llegar hasta allí y para su sorpresa parecía que la puerta estaba abierta.

    “entrar o no entrar”

    Esa es la pregunta que se hizo así mismo en aquel instante.

    Pues si entraba quizás se metería en problemas, pero por otro lado si no lo hacía jamás obtendría las respuestas que necesitaba, este era un punto donde tenía que decidir qué era lo mejor para el en ese momento.

    Era obvio lo que tenía que hacerse.

    Yamato lo sabía y por eso se preparó para entrar dentro del edificio cuando de pronto sintió una presencia a lo lejos.

    Su inhóspita falta de sentido común hizo que bajara la guardia por instante y dejo que una corriente de aire frio pasara sobre su cuello en aquel instante.

    Pronto sintió un instinto asesino invadiendo todo el lugar por un segundo.

    Luego tal como había llegado tal sensación se había ido.

    Sin embargo, fue lo suficientemente fuerte como para que Yamato supiera que alguien lo estaba observando.

    Hizo como si viera en otra dirección y miro de reojo el lugar en donde él creía se había generado el suceso.

    Pero no había nada, nada aparte de unos cuantos edificios y una tienda de comida rápida que se encontraba abierta.

    Se dio cuenta entonces que no existía ya rastro alguno de aquella presencia que había sentido antes.

    Realmente era alguien profesional el que había hecho eso, el poder ocultar la presencia de una forma tan rápida y eficiente no era algo que se encontrara comúnmente.

    Esto hizo que Yamato formulara unas preguntas dentro de sí mismo.

    “¿quién pudo haber sido? ¿A quién pertenecía esa presencia?”

    Yamato no encontraba una respuesta satisfactoria a esas preguntas, sin embargo, había algo que ahora era evidente, y eso era que no podía regresar a casa ahora.

    No hasta cerciorarse que nadie lo estaba siguiendo o vigilando, tenía que cuidar sus acciones para poder salir airoso.

    Se llevó la mano hacia la nuca e hizo una expresión de cansancio.

    Realmente… él se había metido en un problema… este era un mal día después de todo.


    Los segundos pasaron rápidamente y el caminó de forma normal hacia el exterior del coliseo.

    Salto la cerca que estaba en aquel sitio y siguió adelante.

    Lo hizo todo de una forma tranquila y sin mostrar ninguna señal de nerviosismo.

    Estaba consiente que lo peor que podía hacer ahora sería el mostrar que estaba enterado de que alguien lo acechaba.

    Entro a una tienda de las que abren las 24 horas y compro un par de refrigerios antes de continuar avanzando.

    Camino de esta forma hasta que después de varias calles él estuvo seguro de que aquel individuo lo había dejado.

    Entonces fue que pudo relajarse un poco y comer de sus refrigerios.

    Pero, ¿de quién habría sido esa misteriosa presencia que lo acechaba?

    Solo había una forma de averiguarlo y esa era…

    “Cazar al cazador”

    El ahora planeaba invertir los papeles y encontrar a su perseguidor.

    Era un plan algo tonto en sí, el volver a la escena donde sintió a aquel sujeto para poder encararlo después de haber escapado de él.

    Pero si no se atrevía, jamás sabría quién era aquel hombre que lo perseguía, aún más que eso, todo este viaje habría sido en vano y terminaría con más dudas que con las que empezó.

    Para lograr su plan, primero tenía que alejarse un poco más, hasta que la otra parte no tuviera dudas de que él se había ya marchado.

    Entonces lo hizo, paso varios minutos alejándose del lugar.

    Cuando por fin se alejó lo suficiente oculto su presencia mediante una técnica que había aprendido años atrás, lo hizo de una forma lenta y precisa.

    Reduciendo al mínimo no solo el sonido de sus pasos y movimientos, sino también el de su corazón y respiración.

    Tal como lo pensó, aun recordaba la técnica de su antiguo maestro y pudo usarla sin problemas.

    Cuando estuvo listo y preparado para el asalto, escalo a través de un edificio que tenía unas mallas al lado donde se apoyó y se dirigió rápidamente al sitio donde estaba el coliseo.

    Pasaron unos pocos minutos para que pudiera llegar al lugar en el cual esperaba encontrar a su acechador…

    Pero, no había nadie…

    El lugar estaba vacío.

    Quizás ya había abandonado esa zona o quizás estaba oculto.

    Era peligroso quedarse más tiempo sin hacer ningún movimiento, Yamato estaba por retirarse para intentar mirar desde otro Angulo cuando sintió algo a punto de rozar su mejilla.

    En ese instante por puro instinto esquivo el ataque y retrocedió varios metros detrás de sí.

    –…

    Era una especie de dardo metálico lo que le habían lanzado a Yamato.

    Él lo había podido evadir y el dardo siguió su camino hasta estrellarse en la pared donde el solo impacto creo una enorme perforación, así como un ligero estruendo en el aire.

    No eran proyectiles normales, estaban cargados indudablemente con alguna especie de energía mágica alrededor suyo.

    Eso había estado cerca, una décima de segundo más en reaccionar y las cosas habrían sido diferentes.

    Cuando Yamato volteo a ver el lugar de donde provenía el dardo ya no había nadie allí.

    Tan pronto como termino de atacar, su agresor había procedido a ocultarse.

    Era alguien inteligente sin duda, había descubierto su presencia y elaborado una estrategia a partir de ese hecho para así poder asesinarlo.

    Sin embargo, el que fallara le mostro a Yamato que él también tenía una carta para ganar este combate, solo tenía que mantenerse alerta.

    Se paró en el centro del edificio y espero el siguiente movimiento de su adversario.

    Pasaron solo 3 segundos para que este lanzara otro dardo, esta vez desde una dirección totalmente diferente y con una velocidad mucho más alta que la anterior.

    –Tch…

    Sin un arma con que repeler la aguja metálica, Yamato solo podría limitarse a esquivar a su oponente.

    Lo hizo por supuesto y después de eso planeo su siguiente movimiento.

    Esta vez todo sería diferente…

    Un dardo fue lanzado ahora desde la dirección contraria.

    Yamato lo esquivo con más facilidad que antes y mientras lo hacía corrió tras su adversario una velocidad sorprendente.

    Su mirada confiada demostraba que estaba listo para atacarlo.

    Pese a que estaba a 50 metros de él, lo alcanzo en poco más de 3 segundos.

    Yamato solo necesitaba conectar un solo golpe para decidir la batalla, pero…

    …En ese instante el sujeto quien tenía una capa cubriendo y ocultando su cuerpo, lanzo un tercer dardo y después de ello arrojo su capa sobre Yamato.

    El esquivo fácilmente el primer ataque y rodeo el lugar a donde se dirigía la prenda antes de percatarse que una lluvia de agujas se dirigía en dirección suya.

    Sorprendido, pero aun así no perdiendo a su objetivo de vista, uso rápidamente su pie izquierdo y se impulsó del suelo para saltar y esquivar la lluvia de proyectiles.

    En esos cortos segundos pudo al fin vislumbrar el rostro de su agresor.

    Era un tipo de al menos 30 años, algo alto y gordo, con poco pelo sobre la cabeza, parecía tener un uniforme parecido al que usaban los militares con varias tiras de tela atadas sobre su cuerpo.

    En ellas había una hilera de dardos que había lanzado anteriormente con su mano.

    La sonrisa que tenía aquel hombre irradiaba locura y degeneración mental a un nivel sumamente grande, no había duda que ese tipo era peligroso, ¿pero que hacia un loco como el suelto dentro de una ciudad tan segura como Gedel?

    Acercándose Yamato intercambio unos golpes con el extraño quien parecía prever sus movimientos y los neutralizaba en el último instante, entonces se alejó nuevamente.

    Había algo raro en aquel hombre y era como podía saber dónde atacaría Yamato.

    Sin ese conocimiento en mente, el ya estuviera acabado para aquel instante.

    Aun así, ya nada de eso importaba, Yamato había logrado hacer contacto físico con su rival y eso era suficiente para ganar la batalla.

    Ciertamente era un hombre loco y perdido… riendo sin parar el extraño sujeto caminaba sin notar lo que su cuerpo sufría.

    Yamato no pudo entenderlo.

    ¿Acaso él no se daba cuenta de lo que le estaba ocurriendo?

    Pasaron 5 segundos y entonces sucedió…

    Aquel el hombre cayó al suelo y quedo inconsciente.

    –Uff…

    Yamato suspiro y dio por finalizada la pelea.

    Había ganado, pero, seguía sin respuestas sobre lo que había pasado, miro entonces la luna que se encontraba a su derecha.

    Era hermosa y a diferencia de días anteriores, parecía más grande de lo usual.

    Después de verla, se acero al cuerpo del extraño sujeto para ver si tenía algo que le diera una pista acerca de su origen.

    Se puso a un lado de él y se arrodillo para poder voltear su cuerpo.

    Estaba a punto de hacerlo, cuando presintió que algo andaba mal…

    Entonces estando su mano a unos 30 centímetros del hombre, este se volteo y lo observo mientras sonreía.

    Instantes después cientos de dardos como los que había lanzado anteriormente salieron de su pecho en contra de Yamato destrozando el abrigo del hombre en el proceso.

    –Tch…

    Yamato trato de esquivarlos, pero era tarde, y algunos de ellos atravesaron su chaqueta impactando contra su brazo.

    “maldición…”

    Una mirada de odio se formó en el rostro de Yamato junto con aquella palabra en su mente.

    Había bajado la guardia por instante y las heridas en su brazo eran el castigo por haberlo hecho.

    Quitándose los dardos mientras un ligero hilo de sangre se formaba en su piel, Yamato observo a su perseguidor.

    El dolor que sentía ahora era intenso, pero no mostro señales de estar sufriendo, más bien era justamente lo contrario lo que emergía dentro suyo.

    –Vaya… eres más fuerte de lo que pensaba…

    Dijo con un tono lascivo en su voz mientras se acercó en un instante ante su oponente.

    Antes que este pudiera reaccionar Yamato había tomado impulso, dio un salto en el aire y en un parpadeo tomo al hombre por su cabeza antes de estrellarla fuertemente contra el piso.

    –¿Puedes sentirlo verdad?, tú no eres rival para mí, pero aun así intentaste vencerme.

    Mientras destrozaba poco a poco el concreto que cubría el techo del edificio con la cabeza del hombre, Yamato continuaba la conversación, hablaba fríamente y lo miraba de forma compasiva.

    –Pero no pudiste hacer nada… alguien como tú ya estaba muerto desde antes que me dieras ese golpe.

    En ese instante, el hombre ceso de moverse y cayo inconsciente, esta vez de manera definitiva.

    Yamato se quedó observándolo unos segundos antes de por fin soltarlo.

    –Tch… realmente me he pasado nuevamente.

    Tomando entonces una de las tiras de tela que tenía aquel sujeto, se hizo una venda con ella parta cubrir su herida, pero al ver que esta era tan leve que apenas había un rozón dejo de hacerlo.

    El trataba de encontrar una razón por la cual todo esto había sucedido, es decir, la razón del porque alguien estuviera vigilando la zona de esa manera.

    –Si una persona común se hubiera encontrado con él las cosas habrían sido diferentes, pero, ¿y si es realmente es porque pensó que tenía algo que ver con el torneo que me persiguió hasta llegar a este punto?

    Yamato busco entonces en la ropa del hombre, para saber si tenía alguna identificación o algo que pudiera darle pistas de su origen.

    –Perfecto…

    Encontró su billetera.

    Dentro estaba una tarjeta con sus datos.

    –Así que se llama Frank Yamevier… ¿…?

    Yamato detuvo sus palabras en ese instante mientras asimilaba la situación.

    “Él es… un guardaespaldas del patrocinador del torneo?… ¿pero entonces?, ¿porque estaba aquí?”

    Se dijo así mismo Yamato mientras miraba el cuerpo caído de aquel hombre.

    Su nombre era Frank Yamevier, Frank era un guardaespaldas de Nicholas Ihsnar, uno de los tres principales patrocinadores del torneo que se celebraría en Gedel.

    Sin embargo, como su título lo indica, él debía estar al lado de Nicholas y no en un sitio tan alejado como las afueras del coliseo.

    Y, aun así, aunque se le hubiese ordenado estar allí, ¿porque ataco a Yamato?, ¿Por qué estaba solo y sin apoyo? y ¿Por qué sonreía de esa manera?

    Tantas preguntas, pero ninguna respuesta…

    Algo estaba sucediendo, algo andaba mal con todo esto.

    Pero que podía hacer Yamato en una situación así...

    “Fue extraño que me atacara de pronto, pero, el hecho de que estuviera solo, sumado a que las puertas del coliseo estuvieran abiertas y sin nadie cerca aparte de él, solo me deja una opción”

    Se dijo Yamato así mismo.

    “no debo tener dudas ahora, no en un momento como este”

    Y llego a una conclusión.

    –Algo está ocurriendo antes de que empiece el torneo, y este algo involucra al patrocinador del evento, pero, ¿qué será?... ¿acaso el junto a sus guardaespaldas fueron atacados o traicionados sin que nadie se diera cuenta?

    Yamato sabía que si contaba todo esto a la policía ellos se encargarían del resto, pero si todo esto fuera un malentendido o si los que estuvieran detrás del ataque ocultaran sus pistas, solo se metería en más problemas de los que necesitaba.

    Esto solo dejaba una respuesta segura a la cual ir.

    Tenía que borrar su presencia de aquel lugar e irse de allí lo antes posible.

    Si nadie se enteraba de que estuvo en aquel sitio no tendría ningún problema en el futuro.

    Se acercó entonces a Frank y estaba a punto de posar su mano izquierda sobre su frente cuando escucho una voz provenir desde la distancia.

    –¿Qué crees que estás haciendo?

    El volteo entonces y pudo verla a lo lejos.

    Parada sobre una columna de hierro que se erguía enfrente de la luna a una chica que portaba una espada enorme sobre su espalda.

    Su cabello azul pálido brillaba como la estrellas y se mecía con el viento del este, sus ojos era de un tono rojizo como los rubíes y su piel era tan clara como la nieve.

    Tenía puesto una chamarra de invierno y unos guantes de seda sobre las manos, una minifalda oscura y medias en color blanco.

    –¿No dirás nada entonces?

    Yamato no respondió a la pregunta de la chica, pues quería que ella fuera la primera en dar respuestas acerca de su presencia en aquel sitio tan alejado del centro de la ciudad.

    –¿No dirás nada?

    Dijo la chica mientras avanzaba en su dirección, aunque se encontraba a una gran distancia de Yamato, ella salto entre los edificios hasta encontrarse frente a él.

    –Sabes… sé que te estarás preguntando ahora mismo.

    Le susurro la chica.

    –¿Te estarás preguntándote quien soy yo cierto?

    Esa afirmación era verdad, Yamato lo sabía, pero siguió guardando silencio, pues si ella estaba con el enemigo no dudaría en atacarlo en cuando bajara la guardia, cualquier movimiento en falso podría ser el último.

    –Ves, el que no respondieras solo me dice que tengo razón, pero no te preocupes, no vengo con este sujeto al que le acabas de ganar.

    Pasando de lado la chica le dio la espalda mientras observaba el horizonte.

    –Estoy aquí porque pensé que necesitarías mi ayuda, pero veo que pudiste vencer a este tipo antes de yo llegara.

    –…

    –Bueno, ¿entonces no me dirás que hacías en un lugar como este a una hora como esta?, según tengo entendido casi nadie puede salir a las calles cuando sale la noche y mucho menos deambular encima de los edificios o invadir propiedad ajena.

    Viendo a donde iba la situación, Yamato rápidamente contesto.

    –¿No debería decirte lo mismo?, ¿a juzgar por tus palabras no pareces ser de la ciudad?, además de eso, dijiste que viniste a ayudarme, pero, desde esta perspectiva nadie que este sobre las calles puede vernos y viceversa, eso quiere decir que sabias de antemano donde estábamos o que estabas acechándonos desde un principio…

    La joven al oír aquellas palabras dio una ligera carcajada mientras respondió con una mirada intimidante.

    –Correcto, así es, has atinado a ambas posibilidades con tus palabras, veo que eres alguien listo para ser aun tan joven, pero antes de continuar con esto déjame decirte una cosa.


    –¿Me dirás una cosa?

    –Sí, la verdad es que estoy aquí porque estaba buscando a este sujeto, pero ahora que todo ha terminado solo me resta hacer una cosa en un lugar como este…

    –Espera un momento, pensé que habías dicho que viniste a ayudarme.

    –Peleaste con este hombre y aun no lo entiendes, esta no fue una batalla normal, aun ahora me sorprende que pudieras vencerlo de una forma tan sencilla.

    Desenvainando su enorme espada mientras un aura congelante emergía de ella, la chica alzo el arma en lo alto del aire.

    –Tu deberías estar muerto, pero aun sigues con vida, eso quiere decir que tu poder de batalla excede al de los títeres creados por mi presa, aun así, es una lástima que te hayas involucrado en asunto como este.

    La energía que desprendía la espada se volvía más densa mientras la atmosfera se hacía más sofocante, Yamato, aun así, no sentía ninguna sed asesina en su oponente.

    –Por tanto, yo te daré dos opciones y tu tendrás que elegir una de ellas, la primera es enfrentarte a mí y morir en batalla, así nadie jamás sabrá lo que ocurrió en este sitio.

    –¿Y la segunda?

    –Seguir mis órdenes y jurarme lealtad eterna, esa es desde mi punto de vista la opción más conveniente para ti en estos momentos.

    Yamato al escucharla comenzó a reír de forma leve entonces.

    Sabía que sus palabras eran serias, ella no estaba bromeando.

    Aunque, lo que le hacía más gracia en ese instante era el hecho de que si ella en verdad peleara contra él, el alboroto que se armaría en toda la zona en derredor seria lo contrario a lo que ella realmente deseaba en un principio.

    Eso solo significaba que la chica tenía un as bajo la manga para evitar aquello o que en verdad pensaba que él le juraría lealtad eterna.

    –Bien, ya he escuchado suficiente.

    –Entonces has tomado ya una decisión?

    – Así es, peleare contigo… pero no ahora.

    –¿Qué quieres decir con no ahora?

    –A que combatiré contra ti cuando en verdad quieras hacerlo, ¿viendo la manera en que se comporta tu aura tu no quieres enfrentarme a mí en este instante, cierto?

    La chica al oír esas palabras encendió el aura blanca que rodeaba su espada haciendo que brillara tanto como el sol al atardecer.

    –Cierto, has hablado correctamente.

    Y entonces volvió a enfundar su arma antes de proseguir.

    –Estoy en medio de una misión y no tengo el lujo de revelar al mundo mi existencia aun, realmente me gustaría dejarte ir y decir que este encuentro jamás ocurrió, pero para eso necesito que tú me des una garantía que no le dirás a nadie de todo esto.

    –¿De todo esto?

    –Me refiero a lo que le ocurrió a este hombre y al hecho de que te encontraras conmigo en un sitio como este.

    Yamato se dio cuenta entonces de que la única razón por la cual la joven se había mostrado ante él era porque quería dejar en claro que no debía contarle a nadie de lo ocurrido aquella noche.

    Esto sin embargo significa también que ella nunca tuvo intenciones malignas en contra suya, ella pudo simplemente atacarlo por la espalda e intentar matarlo, pero, el que se mostrara de aquella manera era simplemente para dejar en claro su postura sobre aquel tema.

    –Bien, ¿y como piensas asegurarte de que no diré nada?

    –Con esto me asegurare de ello.

    Cuando la chica termino sus palabras sobre la mano de Yamato apareció algo parecido a un reloj de juguete.

    Parecía estar hecho de plástico y tenía la figura de un gato en un extremo, y a su lado un contador numérico en una pequeña pantalla.

    –Hum… ¿y esto que es?

    Dijo Yamato sorprendido por unos segundos antes de alzar el reloj y observarlo desde diferentes ángulos.

    –Una mezcla de una bomba de tiempo y un amuleto de protección por supuesto.

    Dijo la joven mientras ponía una mirada algo dulce.

    –¿Una mezcla?... espera dijiste que es algo como un amuleto de protección?

    Dijo Yamato despreocupadamente mientras seguía observando el reloj.


    –Naturalmente no puedo estar siempre vigilando que es lo que harás y que es lo que no harás, por eso, le he implantado una orden simple a este dispositivo y esa orden es “Explota si tu portador revela alguna información importante”, como sabes con información importante me refiero a todo lo ocurrido en esta noche.

    –¿Y la parte del amuleto es?

    –Que, como compensación de mi parte, este reloj impide todo tipo de manipulación mental que haya alrededor tuyo en un rango de 10 metros.

    Al decir esas palabras la chica guardo silencio esperando una respuesta.

    Yamato por otra parte se mostró interesado en esa última frase.

    “¿Con que anula la manipulación mental he?, ¿un momento eso no significaría que la habilidad de esta chica tiene que ver con algún tipo de habilidad mental o sí?, si eso fuera cierto ella podría ver todos mis pensamientos”

    Comprendida la situación el color del rostro de Yamato cambio ligeramente mientras la chica pregunto.

    –¿Te sucede algo?

    –No, no es nada.

    Al parecer no podía leer la mente, aunque fue un ligero susto para el después de todo.

    –Bien, entonces me voy, quizás nos veamos cuando todo esto termine.

    Dijo la chica mientras parecía estarse preparando para marcharse.

    –Bien… espera un segundo, aun no me has dicho cuando podre deshacerme de este objeto.

    Dijo Yamato refiriéndose al reloj.

    –Hum… no te preocupes por ello, cuando mi misión termine este simplemente desaparecerá y no tendrás más problemas además de ese, por otro lado, aun cuando intentes librarte de este objeto este siempre volverá a tu lado sin importar que tan lejos lo lances.

    Yamato entonces para comprobar las palabras de la chica lanzo el reloj a una enorme distancia mientras ella parecía muy confiada.

    –Y supongo tampoco puedo romperlo o me equivoco.

    Dijo Yamato sorprendiéndose al ver como el reloj reaparecía a un lado suyo para que el pudiera tomarlo.

    –Puedes destruirlo, pero lo mismo pasara que si lo aventaras.

    –Ok… por cierto, aun no me has dicho cual tu nombre.

    –¿Mi nombre?

    –Sí, ¿debes tener un nombre no?, ya que me haces ponerme esto, supuse que al menos me darías tu nombre por involucrarme en todo este asunto de tu misión.

    –¿Involucrarte?, ¿hasta donde vi todo este tiempo tu estuviste metiéndote en problemas por ti solo y ahora dices que es en parte mi culpa?

    –M… sí.

    –…

    –…

    –…

    –…

    –Bien, entonces te lo diré, mi nombre es Hibiki Rika, la numero 3 de 7 en Himitsu no tokei.

    Yamato había escuchado ese nombre antes, Himitsu no tokei era uno de los 8 grupos más fuertes en este mundo y miembro de la alianza formada por estos mismos 8.

    Ellos estaban solo detrás de los generales del imperio en poder y mantenían el equilibrio de fuerzas en este mundo.

    Sin su existencia el balance que equilibraba a cada uno de los reinos se perdería de forma irremediable.

    El que la chica que estaba enfrente suyo perteneciera a uno de esos grupos lo tomo por sorpresa, aunque a decir verdad no sabía aun si creerle una afirmación como esa.

    Después de todo, ¿qué misión debería tener ella para estar en un lugar como este?

    Los minutos pasaron y Hibiki se había marchado de la zona mientras Yamato volvía por fin a casa.

    En todo este tiempo ella le había contado los puntos más importantes acerca de lo que estaba ocurriendo alrededor suyo.

    Estos eran 3 principalmente y se podían definir de la siguiente manera.

    1.- Ella estaba en una misión de caza, es decir que ella tenía que atrapar a un objetivo y llevarlo ante la justicia de su imperio, esta persona restaba decir se encontraba en la ciudad de Gedel.

    2.- Su objetivo tenía alguna clase de poder mental y Rika fue escogida de entre todo su grupo porque era inmune a esta clase de habilidades.

    3.- El objetivo además había dominado la mente de varias personas que tenían que ver con el torneo como el guardaespaldas que enfrento Yamato anteriormente, esta era quizás la parte más importante de todas, pues suponía que probablemente en el futuro se encontraría con más
    sujetos como aquel tipo.

    Después de reflexionar un poco las cosas Yamato concluyo que era mejor actual normalmente y no llamar demasiado la atención durante el torneo, al menos no hasta saber realmente quien era el que estaba detrás de todo eso.

    Al final de cuentas había resuelto algunas preguntas, pero había nuevas que necesitaban solución, solo era cuestión de tiempo para que las cosas se aclararan por completo y entonces el completaría su propia misión.

    Derrotar al oponente más fuerte que existiera y así coronarse como el mejor.

    Si, su único anhelo en ese momento era enfrentarse al campeón.

    Aquel que seguía invicto y era llamado vagamente como el destructor.

    Faltaban solo tres días y todo comenzaría.

    Si en tres días el gran torneo daría inicio.

    Las luces de la ciudad parecían luciérnagas arremolinándose en el horizonte.

    Acobijado bajo el tenue brillo de la luna llena un hombre de mediana edad descansaba a las afueras de una pequeña cabaña.

    Estaba durmiendo hasta hace poco y algo lo había perturbado hasta despertarlo de una manera brusca.

    Se acomodaba su ligera cabellera negra y suspiraba por un instante.

    Había tenido una pesadilla donde moría cruelmente, era extraño en verdad, pero desde que tenía memoria siempre había tenido ese sueño cada noche, todas las noches sin poder escapar.

    Un caballo negro como las sombras que traía una carroza detrás y de la carroza emergía un fuego dorado que devoraba todo a su paso.

    El huía de la carroza, pero no podía evitar ser consumido por aquellas llamas que quemaban hasta sus entrañas y sus huesos.

    Se sentía tan real, tan vivido que siempre despertaba alborotado.

    Después de eso siempre tomaba también una pastilla de color azul y rezaba por unos minutos antes de continuar su paso.

    Él era un errante pues, uno especialmente peligroso.

    Su nombre era Heydan Becreux, el último hombre en recibir el Mint Anima, una de las pocas llaves de dios.
     

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