Libre Actividad Arashigakure's Databook | ¡Entra y participa!

Tema en 'Naruto World' iniciado por Blair, 30 Ene 2018.

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  1. Autor
    Blair

    Blair スパークル Moderador

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    Globos de papel. Eso era lo que podía verse por todas partes, como el adorno predominante de la aldea que parecía haber renacido de las cenizas, Arashigakure estaba en medio de un festival que celebraba justamente eso: levantarse luego de una terrible tragedia. El ataque del bijuu seguía marcado en las mentes de los habitantes de la villa, como una cicatriz, una que a la vez era portada casi con orgullo, demostrando la fortaleza conjunta para remodelar todo lo que hubo sido derrumbado anteriormente. La torre administrativa llamaba la atención desde la distancia, mucho más grande que nunca, irguiéndose con orgullo como el centro de la Tormenta. Las nuevas estructuras le daban un aire mucho más avanzado y vivo que nunca a Arashi, la gente llegaba de todas partes de Modan, turistas, reporteros, la noticia de la reapertura de la villa básicamente se extendió por todo el continente. Había ninjas recibiendo a los visitantes, asegurándose de que sus intenciones no fueran un peligro para la recién reconstruida aldea; los habitantes se disponían a disfrutar de aquella celebración de distintas maneras, haciendo conocer su negocio a los forasteros o bien, formando parte de las múltiples actividades que daban vida a aquel día en particular. El teatro, las plazas y los parques estaban llenos, las calles también, había música y eventos por doquier, el comercio también brillaba en todo su esplendor, especialmente con la comida y los objetos de edición especial que servirían como recuerdo de la festividad.

    ¡Bienvenidos! ─ Los gritos y aplausos de la gente no se hicieron esperar luego de que la voz de Rinha se escuchara por los altoparlantes, varias pantallas repartidas por la aldea reflejaban su imagen y la de su compañero fundador: ambos estaban afuera de la torre del consejo, con cámaras apuntando en su dirección y un buen número de ninjas alrededor fungiendo como guardias. Detrás del par se encontraban, en hilera, los miembros del consejo.
    Es un placer que nos acompañen en éste día, esperemos disfruten de todas las cosas que el consejo ha planeado para ustedes.
    Hoy, oficialmente, Arashigakure se levanta de nuevo. Las últimas reparaciones y remodelaciones han concluido, a partir de ahora inicia una nueva página en nuestra historia como aldea. ─ Agregó Grimmjow, quien internamente ya se saboreaba todos los miles de platillos que ofrecían los puestos alimenticios ese día; muchos de ellos eran nuevos, creaciones que conocerían el paladar del mundo por primera vez y ella no pensaba perdérselo.

    Los gritos y aplausos se escucharon a lo largo de toda la aldea, más globos se elevaron y la música se alzó por sobre todo lo demás, Taiga y Rinha saludaron a la cámara antes de que la transmisión se cortara y con ello diera inicio, oficialmente, el festival. Kizashi se acercó a los dirigentes, detrás de él venía Akisora acompañada por una persona que ninguno de los dos había visto antes.

    Lamento interrumpir ─ el de cabellos grises hizo una ligera reverencia, Rinha hizo un puchero, pues la llegada de ese par significaba que aún no podía irse a comer; Taiga, por su parte, estudiaba con la mirada al desconocido recién llegado ─, él es Hiroshima Goutaro, un reportero de calibre internacional.
    Me suena el nombre. ─ Shiba alzó una de sus cejas. ─ ¿No crees que las otras aldeas pueden verte mal por estar acá? ─ Todos los allí presentes estaban conscientes de la tensión internacional que existía en esos momentos, ciertamente, el hecho de que la noticia de su reapertura se extendiera tanto les servía también para enviar un mensaje: no tenemos miedo. Arashigakure siempre obró de la forma más correcta posible, dentro de sus estándares, evitando incluso bajas considerables en el incidente de Tensaigakure. A pesar de que el mensaje era claro, a través de su celebración y sus puertas abiertas a quien quisiera festejar con ellos ese día, las medidas de seguridad eran bastante considerables para evitar ataques en medio de la celebración. Si bien estaban permitiendo a otros entrar a la Tormenta ese día, no bajarían la guardia ni dudarían en desatar una mano dura contra quien pudiese tener malas intenciones.
    Soy un reportero, es mi trabajo ─ sonrió ampliamente ─, cubro todas las buenas historias y las hago llegar a cada rincón de Modan. Ese era su plan de todos modos, ¿no? ─ Su gesto alegre se transformó a uno más gatuno, con la mirada afilada e intensa, aunque acto seguido volvió a relajarse, transformándolo de nueva cuenta a uno más amigable.
    ¿Para qué lo trajeron? ─ Pawa soltó la interrogante que, seguramente, también revoloteaba por los pensamientos del mayor; era obvio que no lo habían escoltado hasta allí únicamente para que se presentara ante ellos. Los ojos de la castaña se pasearon entre Kizashi y su acompañante, la fémina simplemente movió la cabeza en dirección a Shimaro.
    Quiero pedirles su autorización para entrevistar a varios ninjas de la aldea, de ese modo podría hacer un buen segmento en el que se pueda conocer más a fondo a las figuras de Arashigakure ─ sonrió ─, solo pido eso. Su permiso y un sitio donde pueda grabar mis entrevistas, yo me encargaré de todo lo demás.
    ¿Conocer más a fondo? ─ Yin hizo un gesto, él era quien estaba más a la defensiva con todo ese tipo de temas, especialmente después del incidente con la organización Pan; para él, el que información se diera a conocer tan públicamente era peligroso. Yang, siendo mejor amiga del varón, leyó su gesto y agitó una de sus manos para aligerar el ambiente que se hubo tensado por el mal humor del peliverde, Hakkon mantuvo su mirada tranquila y fija en quien parecía tener la correa bien puesta alrededor del jinchuuriki.
    No es mala idea.
    ¿Rin? ─ Shiba estaba por refutar, pero una mirada de su compañera lo hizo callarse.
    Él mismo lo dijo, era nuestro plan ¿no? Dudo que vayan a contarle sus más profundos secretos sabiendo que será publicado en todo Modan. ¿O acaso te preocupa que todos sepan que te gusta…? ─ Su sonrisa juguetona apareció al mismo tiempo que el peliverde le tapó la boca para hacerla callar, estaba rojo como un tomate. Luego de asesinar con la mirada a Grimmjow, accedió a las peticiones del forastero y se fue tan rápido como le fue posible de allí, buscando evitar que algún camarógrafo captara su sonrojo que tan fácilmente había sido provocado por Rinha.

    [​IMG]

    Hiya! Bienvenido a la actividad de Arashigakure's Databook. Un evento que busca darle vida a la nueva Aldea de la Tormenta y fortalecer los lazos entre personajes del rol.

    ¿Deseas participar? En ese caso, lee con atención los siguientes datos:


    Instrucciones:

    π En un periodo, no mayor a semanal, se irán seleccionando personajes que participen del Rol libre. Al personaje seleccionado el reportero le hará una entrevista con una serie de preguntas estandar y personalizadas que todas quieran que su personaje responda (más instrucciones se irán develando al momento de iniciar las entrevistas).
    π Para empezar a participar:
    -Si eres integrante de la aldea; solo tienes que postear aquí a nivel in-rol.
    -Si no eres integrante de la aldea; debes enviar un mp a XayahXayah y BlairBlair aclarando con que personaje deseas participar (puede ser más de uno). Esto es debido a que a nivel in-rol algunas aldeas (o personajes) tienen resentimiento a la traición de Arashi a la Alianza Ninja, por lo cual tenemos que comprobar que sea lógica la forma de que tu personaje puede estar ahí, trataremos -si existe posibilidad- de ayudarte a que participes sin fallar al realismo, porque de antemano confirmamos cualquiera está invitado a entrar a la actividad.​
    π Una vez estés oficialmente participando, manda un mensaje de Discord o MP a XayahXayah con los siguientes datos (en caso de ser no-integrante de la villa, puedes usar el mismo chat o MP en el cual contactaste):
    π Mínimo post de 300 palabras. No hay límite máximo en la cantidad.
    π Si van a apartar para postear, recuerden que solo cuentan con tres horas como máximo a menos de que entre los participantes se pongan de acuerdo para esperar a otro.

    Es necesario aclarar que se espera perseverancia en la participación y no abandonar el evento tras conseguir su entrevista. Es una actividad para diversión de todos, para conocer más a fondo a nuestros personajes y los de otros mientras interactuamos con la nueva ambientación de la villa.

    Sin más preámbulo, ¡a disfrutar de la nueva Arashigakure no Sato!
     
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    Última edición por un moderador: 30 Ene 2018
  2. Rygart

    Rygart

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    Sanagi contempló con creciente impaciencia el palco donde se celebraría el acto que daba inicio a las festividades. Yumiko, la representante de su clan en el Consejo, le había pedido que la acompañara hasta allí porque "aquellos que están de servicio ya tienen bastante trabajo como para tener que escoltar a una anciana". Tenía razón, claro. Para que todos pudieran disfrutar de los eventos en mayor o menor medida se habían establecido unos estrictos turnos entre todos los shinobis. Él mismo tenía asignada una vigilancia en pocas horas. Así que allí estaba, aunque deseaba estar en otro lugar, concretamente en el Teatro, donde justo después del discurso de las fundadoras se representaría por primera vez una obra especialmente escrita para lo ocasión. Por supuesto, habría otros pases pero había tirado de su influencia para conseguir un asiento en la premiere.

    Nada más terminar las palabras de las fundadoras, y tras comprobar que Yumiko-sama estaba a salvo tras una fila de guardias y no tenía intención de alejarse de ellos (parecía estar compartiendo confidencias con el representante Shinseinaki), el joven marionetista se alejó de la plaza utilizando su entrenamiento shinobi para desplazarse en el gentío como una sombra. Antes siquiera de que terminaran los aplausos que habían provocado las pocas frases pronunciadas por Taiga y Rinha, Sanagi ya se encontraba en las callejuelas cercanas. Si quería llegar a tiempo a la obra, necesitaba avanzar con rapidez. Atravesar las avenidas principales, que estarían aun mas congestionadas que la plaza, era algo fútil dadas sus prisas. Pero ya lo había pensado: siguiendo una ruta que conllevaba dar pequeños rodeos por callejuelas secundarias e incluso el uso de Ninjutsu (dio gracias mentalmente por tener afinidad con el viento,una gran ayuda para estas lides) para ir de un tejado a otro cuando era necesario pasar al otro lado de una de las avenidas, logró llegar a la puerta del teatro instantes antes de que cerraran las puertas.

    El acomodador le lanzó una mirada furibunda, quizás no había llegado del todo a tiempo. Cogió uno de los panfletos que explicaban la historia representada de la mesa donde descansaban y se dirigió presuroso al interior. El director, un tal Kazuya, ya estaba en pleno discurso previo a la obra, así que Sanagi murmuró unas disculpas antes de pasar por delante del público para alcanzar su asiento. Cuando por fin lo logró, los espectadores estallaron en vítores; el director había terminado de hablar y la obra se disponía a empezar.

    -
    ¿Ha dicho algo interesante? - Preguntó al que se sentaba a su lado.
    -
    Lo típico. - El hombre levantó la vista de su propio panfleto y Sanagi le reconoció; Shinta Kasumi, un shinobi de la Tormenta, como él, pero de rango superior. No habían coincidido mucho, pero "Ulquiorra" tenía reputación. - Has debido correr mucho para llegar a tiempo, Kutsugu.
    - ¿Ah, si? - Sanagi enarcó una ceja, ¿como era posible que él lo supiera?
    -
    Han transmitido el acto aquí mismo. - Explicó el jounin, viendo la pregunta en los ojos del marionetista. - Incluyendo algunas tomas del público, donde te encontrabas.
    - Bueno, me gusta el teatro. - Sanagi abrió la sinopsis de la obra. - Aunque no estoy seguro de esta función, puede que sea demasiado cliché para mi gust...
    - Shhhh - Kasumi chistó a su interlocutor cuando las luces se atenuaron. - Ya empieza.

    [...]

    -
    Bueno, no ha estado mal. - Comentó Sanagi al finalizar la obra. - Aunque no ha sido lo que dice sutil. - La obra, que había resultado ser sobre un shinobi y una kunoichi embarcados en un amor prohibido, no era nada desconocido, pero tenía la suficiente originalidad como para no recordar a otras del estilo. - Ese final en el que la pareja viaja a Arashi para poder vivir como quieran...
    - En estos momentos la publicidad viene bien... - Respondió el Shinta mirando alrededor. - ... y parece que ha sido del gusto de nuestros visitantes.

    Tenía razón. Ahora que podía fijarse un poco mejor Sanagi se dio cuenta de que la mayoría del público eran extranjeros, algunos ciertamente importantes (¿no es ese el mayor comerciante del país del Té?) y todos charlaban animadamente sobre lo que acababan de ver. Si conseguían levantar la opinión que esa gente tenía de la Tormenta, mejoraría la posición de la villa en el panorama internacional.

    -
    Sigo opinando que el arte debería ser eso, arte. No publicidad. - Dijo Sanagi, algo molesto.
    -
    Toda obra es publicidad en cierto sentido. - Replicó el jounin. - No hubo interferencias por parte del Consejo con el guión, si eso te preocupa. - Continuó con una sonrisa.
    -
    Solo faltaría. - Sanagi frunció el cejo.
    -
    Ven, conozco un buen restaurante en el que podemos discutir la obra con calma...

    DrSheeranDrSheeran
     
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  3. DrPeridot

    DrPeridot

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    Sanagi abrió los ojos de par en par, esos platillos eran sin duda una hombre de arte: el olor, el color, la composición, todo era hermoso. Era como si le sirviesen una escultura tallada a mano. ¿Cómo era que querían que se comiera esa obra? Sin duda, era la pasta más refinada que jamás había visto; por fin comprobaba que todo lo que decían de Chef Kenta Enoshima, también miembro del consejo, era cierto. Su cocina era poderosa, y eso podía comprobarlo sin siquiera llevar un bocado a su boca. Se mantuvo en calma, en un intento de no babear, aunque le era difícil. Elevó su mirada, para ver como Kasumi enrolló con gran destreza la pasta carbonara en su tenedor, para llevarlos a sus labios.

    ¿Cómo hiciste para conseguir reservación aquí? Tengo entendido que está full y sin cupos por unos meses, sobretodo hoy, que solo vienen figuras muy importantes —Volteó su cabeza a ambos lados, observando definitivamente a gente de valor en Modan, como lo eran Milán Uesugi, un hombre que recién había llegado a Arashi pero ya formaba parte del clan, así como figuras importantes de teatro o empresarios poderosísimos —No es por ofender ni nada, pero dudo que alguno de nosotros tenga tanta influencia como el resto de los que están aquí.


    Bueno, no es que quiera presumir, pero Kenta es como un hermano para mí —Sonrió, aunque aun manteniendo la seriedad y serenidad en su rostro, era algo muy complicado de arrebatarle. Por un segundo divisó al marionetista de arriba abajo, sintiéndose ligeramente ofendido por el comentario final de este, ¿él sin tener contactos ni influencia? Tal vez no lo parecía, pero la verdad es que podía llegar a manejar masas si se proponía a ello gracias a su gran cumulo de contactos.


    En realidad, soy más como un padre para él —El peliazul pasó de largo por la mesa del dúo, ya que más adelante estaban unas personas con las que debía hablar sobre negocios y, para su desgracias, nadie más podía encargarse de eso.


    Shinta se encorvó sus hombros y miró a la izquierda, intentando ignorar una posible mirada burlona de Sanagi; dios mío que pena. Con los segundos, los (imaginarios) pensamientos de su compañeros pasaron por la mente del pelinegro, aumentando su vergüenza, dios mío, ¡Kenta siempre tenía que hacerlo ver como un ridículo! Tapó su cara con ambas manos, en un gesto de desesperación. Nunca más, nunca más invitaría a comer a alguien allí. El marionetista arqueó su ceja.

    Oye, ¿estás bien?


    Sí, tranquilo, yo… Solo… —Thresh empezó a susurrar cosas difíciles de entender, aunque palabras como: bien, calmarme, nervios, respirar se lograron escuchar un poco más. El Shinobi suspiró y miró hacia arriba, cosa que por suerte logró calmarse —No te preocupes, nadie está diciendo nada malo de ti, tú solo compórtate como debes —Se dijo a sí mismo —De acuerdo, ¿en qué estábamos? Ah sí, la obra.


    El Chuunin se quedó mirando fijo a su superior en rango, atónito y confundido por ese… ¿ataque de nervios repentino? Ni siquiera sabía cómo llamarlo. Aunque bueno, eso ya no importaba. Una larga y entretenida discusión empezó a llevarse a cabo, donde tanto ambos tenían opiniones distintas sobre la dramatización que recién acababan de ver: uno de ellos confirmaba que se trataba de una basura muy mala, mientras que el otro, de igual forma decía que se trataba de una basura, pero de una basura con una razón: atraer a más civiles y ninjas. Mientas que los exquisitos platos de comida iban vaciándose, los temas fueron cambiando entre sí, pasaron por cosas como la apariencia de la aldea, así como recordando ciertos momentos sobre el ataque del Nibi, además de que compartieron algunas ideas para fortalecer la villa. Hasta que finalmente se hizo la hora del postre.

    Oye, Kenta, tráeme dos pasteles de fresa con crema y un pie de limón —Pidió Shinta, en cuanto vio a su antiguo tutor pasar por al lado de su mesa, justo regresando de la fastidiosa y aburrida reunión que acaba de tener. Bostezó y miró al azabache de mala gana.


    Sí, como sea —Siguió caminando y se metió en la cocina, donde se escuché un grito —¡Llévenle al mocoso de Shinta dos de fresa y uno de limón, ahora! Me iré a acostar un rato. Frederick, estás a cargo el día de hoy.


    En seguida los postres fueron llevados a la mesa por una mujer rubia, con cara agradable, quien se disculpó por los gritos de Enoshima. Por sus palabras, lograron intuir que había tenido una discusión con uno de sus proveedores de comida. Sanagi no entendió el por qué el Jounin había pedido un pastel adicional y, además, solicitó que le llevaran una silla, ¿acaso estaba esperando a alguien? Fue entonces cuando la puerta de la entrada sonó, por lo que el ya curioso Chuunin giró su cabeza para ver de quién se trataba, mientras que Ulquiorra, quien estaba de espalda a la puerta, recostó su hombro sobre la mesa y, a la vez su cabeza sobre su mano. Sonrió ligeramente antes de hablar.

    Kiseki, te estoy esperando desde hace rato.


    RygartRygart Angelo.Angelo.

     
  4. Angelo.

    Angelo. where's the fun in playing fair? Moderador

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    El albino entró como si fuese la cosa más normal del mundo, con una sonrisa amplia en el rostro y un hermoso kimono rojo con bordados en forma de lámparas luminosas. El sonoro estaba vestido para la ocasión y ciertamente parecía estar de muy buen humor, más allá de lo que su cara decía con la mueca felina que ostentaba. Se sentó sin decir palabra alguna, pues estaba viendo detenidamente el local, preguntándose si de verdad consideraban eso comida de buena calidad o una experiencia acogedora en cualquier sentido. Se notaba que Kiseki estaba acostumbrado a la buena vida y a los lujos, por más alternativa que haya sido su vida en los últimos meses. En cuestión de segundos llegaron los postres, alegrando mucho al de pelo largo, quien había esperado un poco para comer algo, aunque tuvo muchas oportunidades de ello por las calles de Arashi.

    - Que me estés esperando sólo significa que mi llegada no es tan secreta como pensé - rió. - Aunque debo admitir que tener a unos dedicados ANBU vigilándome no es lo más discreto del mundo, especialmente si los demás ninjas de Arashi saben que entre ellos me encuentro yo.
    - Eres un riesgo de seguridad, es natural que te vigilen - comentó Shinta.
    - ¿Este es uno de tus amigos? - Preguntó, viendo directamente a Sanagi. - ¿Nos hemos visto antes? Siento que pude haber intentado matarte en algún momento del pasado - carcajeó por lo bajo. - Es una broma, no estarías vivo de ser el caso.
    - Yo... - intentó hablar el marionetista.
    - Ah, ya que estamos aquí. ¿Dónde está Rinha? Debo darle un regalo y una felicitación por el festival tan hermoso que ha montado. Me gustaría también darle un saludo a Taiga, pero tengo órdenes de mantenerme alejado de su persona. Tengo muchas cosas que hacer aquí antes de irme, y vaya que el tiempo vuela cuando uno se divierte.
    - ¿Cosas que hacer? - Shinta preguntó curioso.
    - Oh, créeme, hay muchos juegos en esta aldea que no puedo perderme. ¡Ah! Y ustedes dos están a tiempo para ser parte del primero - ladeó la cabeza de lado a lado mientras buscaba con su delicada mano algo dentro de su kimono. Al cabo de unos segundos sacó un folleto brillante, de color escarlata con escarcha del mismo tono. - He aquí algo que me llama mucho la atención: una búsqueda del tesoro organizada por un mercader local. Las reglas son simples, hay que encontrar en la aldea cinco de estos pequeños pergaminos, luego se entregan en el puesto del señor y como premio recibes un cupón de producto gratis para cualquier tienda en el sector comercial de unas cuadras más abajo. ¿No es fascinante? - dejó el folleto con la información en la mesa. A continuación, se levantó, ya habiendo comido su postre gratis.
    - ¿Quieres que juguemos eso? - Tanto Shinta como Sanagi estaban confundidos.
    - Hay algo en una tienda que quiero y no planeo pagar por ello, por eso les ofrezco este divertido juego a cambio de un premio para cada uno - cruzó las manos. - Estoy seguro que no perderán la oportunidad de ganarse un favor de la araña blanca, ¿no?

    Sin decir nada más, el albino se retiró del lugar sin darle mucha importancia a lo que cualquiera de los dos chicos quisiera decir. Estaba seguro de que de una u otra forma conseguiría su pequeño objeto, con o sin la ayuda de los arashigakurenses. Con una enorme sonrisa salió a la calle, buscando su siguiente individuo con la mirada. Desde el suelo pudo sentir, gracias a Yojimbo, la presencia de sus vigilantes, que con mucha presencia estaban listos para atacar al sonoro si se le ocurría actuar de manera inapropiada. Monban no estaba preocupado, pues él sí sabía comportarse, a diferencia de muchos shinobi en esa aldea.


    DrSheeranDrSheeran RygartRygart
     
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  5. Hathaway

    Hathaway Where's my pen? Bitch I'm signin'

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    El mirador de la Torre del Consejo deslumbraba un increíble paisaje a su alrededor. Desde los globos de papel a fuegos artificiales se elevaban hacia más alto del mirador en diferentes lugares de la villa, sin contar a la inmensa cantidad de gente variopinta que caminaba por sus calles, ensimismados en el gran festejo.

    Casi todos los ninjas que trabajaban en las torres se habían marchado a celebrar por lo que muy pocos se encontraban merodeando el área, este mismo hecho ayudó a que el lugar estuviera desolado de espectadores curiosos, solo ella y su mentora.

    ¿Acaso no tienes ningún compañerito con el que jugar?
    ¿De qué hablas?
    Ya sabes, lo que hacen los chicos de tu edad.

    Katsuko deshizo su rostro impasible y perdido en el mar de fiesta para observar a Grimmjow. La mayor mantuvo su expresión perezosa, recostada del barandal del mirador.

    ¿Y qué se supone que hacen los chicos de mi edad?
    Ir a beber, hacer cosas peligrosas como saltar de barrancos por curiosidad y esas tonterías.
    Pero tú también te la pasas haciendo esas cosas... —indicó con mofa la Uchiha y su superior de golpe se enojó.
    Oh, ¿con que esas te parece que son las cosas que yo hago? —el tono amenazante divirtió a la pupila—Te puedes sentar un día si quieres a firmar y leer los informes de comercio, escuchar por seis horas seguidas a los del consejo o ir a sesiones de suplementos de chakra y que te inyec… —Fue interrumpida por el gesto manual de Katsuko pidiendo pausa.
    Ya entendí, ya entendí —Deshizo su posición recostada del barandal para comenzar a dirigirse a las escaleras, rumbo a otro sitio lejos de la ahora malhumorada Jounin, quien se irguió de su sitio y la siguió con la mirada—. Diviértete con tu vida de líder, yo paso de eso.
    Por supuesto que no pasas, necesito encargarte de algo.
    ¿Eh? ¡Es día libre para todos!
    ¿Y? Soy líder de esta aldea, puedo quitarte el día libre si me da la puñetera gana.
    Le diré a Shiba.
    Dile lo que quieras, le haré creer lo contrario con un genjutsu.

    La portadora de los ojos malditos miró enfurecida a la castaña, quien chistó sobrada y sonriendo con superioridad. Uchiha contó mentalmente hasta diez para calmarse, cruzándose de brazos en su sitio y recargado la mayoría de su cuerpo en un solo lado.

    ¿Qué quieres?
    Averigua donde está Hakugaku y supervisa lo que hace.
    ¿Tu encargo es mandarme a ser niñera de un chuunin?
    Sí. ¿Algún problema? Porque si lo hay puedo darte algo más pesado y digno de tu rango—Vio a la menor negar gestualmente con su típica expresión de fastidio. —Me alegro entonces de que mi misión satisfaga tus demandas de nivel.
    ¿Para qué quieres que haga eso? —Fue directo al grano, hastiada ya de solo pensar que perdería todo ese grandioso día en vigilar a otra persona. Sabía que Rinha últimamente pasaba mucho tiempo con ese joven y el suyo juntas se había reducido a las pláticas que tenían cuando ella pasaba por su oficina. Por tal hecho la mayor había pensado en suspender su entrenamiento y dejársela un tiempo a Taiga para que aprendiera taijutsu mas Katsuko había declarado su poco interés en el tema.

    No veía el taijutsu como parte de su formación a pesar de que se suponía que estaba en la Tormenta para aprender todo lo posible. Su padre tenía estrechos negocios con la mandataria de la villa y admiraba a su persona lo suficiente como para dejarla a cargo del entrenamiento ninja de su única hija. Rinha no se mostró contrariada, bajo la perspectiva de Katsuko a Pawa pareció darle bastante igual la propuesta, aunque siempre reconoció la gran amabilidad de la ojimiel en no pedir nada cambio a su familia y mantenerla en su villa sin condiciones, ya que todos, conociendo al personaje, esperaban que pidiera un reclamo más grande de suministros en el tratado de negocio u otra cosa más en el trueque.

    Creo que puede aprender mucho de ti, es mejor que te vayas familiarizando con él y su círculo social.
    No quiero ser su amiga ni me quiero hacer cargo de él.
    La verdad no me interesa lo que tú quieras. —expresó con una agradable sonrisa que causó nauseas en la Uchiha. —Anda a hacer cosas de chicos de tu edad.
    ¿Así que era eso lo que querías no? —cuestionó, convencida de su sospecha—Me parecía muy raro que el encargo fuera supervisar a alguien que no necesita ser vigilado.
    La verdad creo que eres muy tímida y necesitas ir manejando eso, desde que has llegado a la aldea no te he visto salir con nadie y ese imbécil y su amiguita tal vez te ayuden a controlar mejor tu ansiedad social.
    ¿Q-qué estás creyendo? —la pelinegro se puso roja de la vergüenza, agradecía que finalmente Rinha fuera sincera con su interés, pero no esperaba exactamente escuchar eso. —Por supuesto que no…
    Solo ve y búscalo, diviértete un poco. Esa es mi última palabra de este asunto, ya vete. —pidió a medida que volvía a recostarse por completo del barandal, dándole la espalda a su alumna.

    Katsuko supo que no tenía chiste ya seguir contradiciéndola, podía simplemente hacerle creer que iría a hacer eso, pero seguro con el tiempo la mandataria se terminaría enterando de su trampa y el sermón y castigo posterior serían lo suficiente desagradables como para querer inventar una técnica que le hiciera retroceder el tiempo y hacer las cosas como se las pidieron. Bufó volviendo sus pasos a las escaleras para salir de la torre, terminando con el paso de su caminata por mezclarse su figura en las lejanías con la demás servidumbre.

    Yang la observó desde el mirador fijamente hasta que desapareció de su vista y por su parte no pensaba irse hasta un rato. Inicialmente había llegado con la intención de solo cerciorarse de que todo en la zona estaba en su lugar, ya que por ser un día de bandera blanca con cualquier nación que quisiera disfrutar del evento, no significaba que bajarían la guardia. Encontrarse con Katsuko en el camino solo dio pie a que terminaran compartiendo un rato en el último piso de la torre más alta.

    El día iba de maravilla a pesar de que apenas empezaba, había degustado diversos platillos tras la bienvenida que transmitió junto a su mejor amigo y charlado con algunos magnates de países limitantes, todo iba perfecto, al pie justo de como se había planeado por lo que tomarse un pequeño descanso no venía mal.

    O eso estaba pensando para cuando se comenzó a maquinar ideas turbias en su mente, ¿la causa? Sentía el porvenir de la presencia Taiga y Akisora hacia su dirección con demasiada velocidad para su gusto, incluso si se trataba de una buena noticia, iban muy rápido. En un segundo escuchó la puerta de las escaleras abrirse con fuerza desmedida y los pasos de un abrumado peliverde llegar hasta ella, Rinha giró extrañada y solo buscó respuesta en la presencia femenina que iba siguiendo al varón.

    ¿Qué sucede?
    Traté de detenerlo. —aclaró Hanamura antes que todo.
    Kiseki está aquí. —Directo y tajante, Anuar se cruzó de brazos, aunque intentaba mantenerse únicamente serio, Pawa reconocía el enojo y rechazo que cruzaba por sus ojos de solo saber eso. Estaba alterado y le costaba disimularlo frente a ella.
    ¿Y qué tiene? —Sabía que no había tomado la mejor opción como respuesta, así que se apresuró a explicar mejor su punto antes de consternar más a su compañero de equipo. —Ya sabes que abrimos las puertas para todos por hoy, porque Kiseki represente al Sonido no significa que sea nuestro enemigo.
    Ah, ¿no lo es? Querrás decir que no es tuyo.
    ¿Se te olvida que nos ayudó en la intromisión a Otogakure?
    ¿Y a ti se te olvida que nos mintió? Y no fue cualquier mentira blanca, fue una que salió muy pero muy cara, Rinha.
    Tengo derecho a confiar en él aún como tú lo haces en otras personas de su talla.
    ¿Qué estás tratando de decir? —Taiga la miró bastante sorprendido, ¿había escuchado bien?
    Michibiki no hará nada imprudente porque sabe que no se salva en esta ocasión, eso es lo que trato de decir. —Mentía, estaba dudando de que Yin cuasi entendiera su comentario anterior pero no le convenía tratar ese asunto exactamente ahorita—. Si viniste aquí esperando a que dé también mi visto bueno en que lo saquen o encarcelen, estás equivocado. No obstante, puedo apoyarte en la idea de que sea vigilado, sé que eso al menos ayudará a que tu paranoide disminuya.
    Justo Daichi y Kizashi se encuentran en eso. —informó Akisora para calmar las aguas de su homólogo en rango, quien hasta los momentos se había mantenido callada.

    Rinha entonces mantuvo su semblante apacible en el intenso de Taiga. El ojirubí se mantuvo callado por un largo tiempo, observando a su amiga como si analizara cada rasgo de su rostro. Fue tras un minuto aparentemente eterno que gruñó por lo bajo y giró sobre sus talones, rumbo a la salida.

    Si se me acerca, lo haré pedazos. —Dijo sin tapujos y alzando la voz antes de dejar solas al dúo de mujeres.
    ¿Eso qué significa? —preguntó la ANBU cuando lo creyó prudente: minutos después de estar solas y en silencio.
    Significa que no le agrada para nada la idea y su única condición es que ni lo vea. —La manipuladora de chakra estiró sus músculos— Hmm, deberían ir a avisarle a Kiseki, no creo que mienta con lo segundo que dijo.
    ¿No quieres ir a decírselo tú misma? Suyin quiere que la acompañe a celebrar y acerca de Taiga, parece ser muy temperamental.
    No lo es, solo está alerta de todo porque hay mucha gente en la villa y no es del tipo de persona que olvide, reacciona con imponencia, pero solo está buscando proteger lo que quiere y reconozco que Kiseki fácilmente resulta una amenaza. Iré hablar con él más tarde, sé que hoy viene alguien que puede distraerlo un rato. —Sonrió, recordando que también vería a una persona con la que deseaba desde hace mucho tiempo reencontrarse—Pero antes veré a Kiseki.

    Torabā asintió por inercia mientras seguía a la ojimiel hacia la salida del mirador; ambas tenían un encuentro al cual asistir.


    RuxxandraRuxxandra Autumn.Autumn. dirijo a Katsuko con ustedes owo
    Angelo.Angelo. BlairBlair

    Mi próximo post es con Haruhi
     
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    Última edición: 7 Feb 2018
  6. Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

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    —Pongámoslo así, Amane —comentó Hakugaku al tiempo que avanzaba lentamente por el rededor de la Torre del Consejo—: No quiero entrar a esas estúpidas reuniones serias del Consejo, ¿sabes? Me parece que Rinha solo quiere mantenerme cerca porque sabe que tengo algo que le interesa.
    —Tenemos algo —corrigió.
    —Tengo, ¿recuerdas que te quité las carpetas que recuperaste? —Preguntó, algo a lo que Amane solo respondió con una mirada de extrañeza—. Por supuesto que no, nunca recuerdas nada importante —ese comentario ocasionó que Amane reprochara con un puchero—. Es broma. Pero el punto es que yo tengo la información bajo mi cuidado, y a sabiendas de cómo actúa Rinha, estoy seguro de que quiere mantenerme cerca por eso… ¿Y quién sabe si por más? No creo que yo sea, en sí, un problema para ella. Pero si es tan meticulosa como siempre nos ha hecho verla, seguramente puede considerarme algo así en un futuro.
    —Le das muchas vueltas al asunto, ¿no crees?
    —Es mejor prevenir que lamentar —suspiró—. Especialmente si ya tu “enemigo” te ha advertido de que si no eres útil, te matará.
    — ¿Qué…?
    —Disfrutemos del festival.

    Tenía que demostrar que deseaba divertirse, pues sabía que su mejor amiga podría llegar a preocuparse taaaanto por él que advertiría a Taiga sobre sus pensamientos. Sin embargo, la realidad era que estar dentro del Consejo, representando a un clan que ni siquiera se encontraba en Arashigakure todavía, solo podía ser señal de que Pawa quería vigilarlo. ¿Por qué? No entendía muy bien qué quería ella de su persona, tampoco sabía en qué momento esa mujer lo había puesto a prueba como para ascenderlo a chuunin. De lo que sí estaba seguro era que tendría mucho cuidado de lo que le diría de ahora en adelante a Rinha, no quería revelar ningún dato que pudiera ser interesante para la mayor.

    — ¡Mira, ese puesto de comida vende donas! —Uno de los alimentos favoritos de Amane era ese, y por supuesto que no dudaría en utilizar la billetera de su compañero para hacerse con unas cuantas. Aunque al acercarse, Luka suspiró y se alegró mucho al saberse que, como promoción especial por la celebración, jugando dardos podrían hacerse con algunas cuantas (varias) donas gratis dependiendo de a qué número en la diana le pegaran.
    — ¿Entonces no tenemos que pagar por ellas, verdad? —Haku se alivió muchísimo al escuchar la explicación del vendedor.
    —Eso solamente si tiran y aciertan bien en este juego —explicó con una sonrisa en el rostro, una maliciosa. Al principio ninguno de los dos entendió por qué le divertía tanto verlos interesados en el juego, pero lo supieron apenas el vendedor presionó un botón y el sistema de dianas se activó, provocando que todos los "target" se movieran a una velocidad bastante rápida—. Solo tienen tres turnos cada uno. Esfuércense~

    […]

    Haruhi se veía realmente emocionada por lo que acontecía a su alrededor, y no era para menos, incluso Sona no podía evitar dejarse llevar por el alegre ambiente de Arashigakure aquel día. ¿Estaba enojada con Rinha todavía? Por supuesto que sí, pero era mejor simplemente dejar pasar las cosas. La pequeña Uchiha había insistido todo el día anterior en que fueran a la Tormenta para ese grandioso festival, siendo Taiga quien la hubiese invitado a pasar el rato.

    No tienes que preocuparte por mí, Haruhi —Sona pensó en que la muchacha se mantenía a su lado únicamente porque no deseaba que se sintiera sola. Haruhi era una chica muy buena, y sumamente solidaria con ella, su maestra, que no había dudado en recibirla en su villa ni por un segundo. Al final, la petición de Toshio respecto a que la tuviera bajo su cuidado no se tornó en algo malo. Se atrevía a decir que era el único error que no cometió Hogaku con ella: nombrar a Uchiha su alumna—. No solo puedo cuidarme sola, sino que conozco esta aldea más de lo que crees.
    —Aun así —dijo ella sin voltear a mirarla.
    Anda, ve y busca a Taiga —el rostro de la pelinegra se ruborizó muchísimo—. He notado cómo le miras...

    Y antes de que pudiera decir algo más, al girar y darse la vuelta, su maestra había desaparecido. Típico de ella cuando le jugaba alguna que otra broma: utilizar el Fuuton que conocía para desaparecerse. ¡Pero bueno! Le había dado la vía libre para hacer lo que quisiera en ese festival, al menos hasta que fuera la hora de retirarse.

    Sona terminó de observar cómo la pelinegra se adentraba más y más en el festival, sonriéndole a aquellos quienes conocía. Ella, por su lado, no tenía muchos ánimos de involucrarse con los miembros de la villa al 100%, ¿quería disfrutar el festival? Sí, pero de una manera más tranquila. Por esa razón, no dudó en avanzar a un paso muy relajado hasta uno de los puertos de la villa. Una de las cosas que más disfrutaba cuando viajaba a la Tormenta era abordar uno de los vaporetti, y ese día no sería la excepción. Algunos de los miembros de la villa la reconocieron nada más subirse al transporte, la famosa "ex-Raikage" estaba de pie frente a ellos; quisieron hacerle preguntas acerca de su retiro, pero Musa no dudó en demostrar que se sentía un poco incómoda con la sola idea de que se acercaran demasiado a ella.

    Necesitaba espacio.

    Uno de los ayudantes del capitán de aquel transporte localizó a la mandataria de las Estrellas y fue cuestión de tiempo para que la guiaran a un lugar más privado. Caminó dentro del barco, que era un poco más grande que el resto de los vaporetti, y bajó por unas escaleras que la condujeron a un camarote grande. Allí, Sona pudo visualizar una cama, una mesa con sillas para dos personas y un par de carritos de comida.

    He caído justo en la trampa, ¿no es así? —Al voltearse, la puerta estaba cerrada y frente a la misma se encontraban esos orbes mieles que para su mala suerte apreciaba—. Debí tener en cuenta que podías rastrearme tan solo con reconocer mi chakra. Mi error, Rinha.
    —Para mí también es un gusto verte, Sona —contestó sin cambiar el semblante neutral que portaba—. ¿Estás disfrutando del festival? —No se movió de su lugar.
    Sí, estaba disfrutando del festival... Tiempo pasado.
    — ¿Puedo saber por qué dejaste de disfrutarlo? —Esta vez sí se atrevió a pasear por la habitación, acercándose hacia uno de los carritos de comida. Levantó una cubierta de metal que estaba sobre un plato blanco, revelando una serie de rollos naturales de sushi—. ¿Te apatece comer mientras me cuentas...?
    Si acepté venir aquí fue porque Haruhi quería que lo hiciera, Rinha, y lo sabes bien —aquella respuesta fue suficiente para que la mandataria de la Tormenta supiera que Sona no la había perdonado todavía—. Sigo molesta contigo, Rinha, y el que estés haciendo este teatro para acercarte a mí es un simple abuso a mi privacidad. ¿No me puedes dejar tranquila por un maldito momento de tu vida? ¿No te das cuenta que estás arruinando todo poco a poco?
    —Es simplemente que no sé cómo arreglarlo —confesó en un suspiro, frustrándose por todo lo que su amada le soltó de un solo golpe—. Lamento mucho lo que pasó, ¿vale? Pero no puedo hacer nada para cambiar el pasado.
    ¡¿Y por qué me involucraste en algo que sabías que me iba a afectar a futuro?!
    —No sabía, y no creía, que te lo tomarías así. Aún no logro decifrarte del todo, Sona, ¡eres un ruido incomprensible! Uno que con los segundos se convierte en una melodía hermosa, en música, y vuelve a ser ruido —eso sorprendió a la arpista, Rinha nunca le había dicho tales cosas antes. No sabía si era que estaba desesperada porque la perdonara, o porque de verdad pensaba eso—. Y a mí ese ruido no me molesta, más bien me devuelve a la realidad y me mantiene con los pies sobre la tierra, pero el simple hecho de estar contigo hace que me eleve hacia un lugar donde no sé qué hacer; tienes un efecto muy extraño en mí —apretó los puños con fuerza— y quiero averiguar qué es exactamente, pero sino me arreglo contigo jamás lo haré —pausó por un momento, relajándose—. Quiero que me perdones, Sona. Eres lo más preciado que tengo en mi vida, y no quiero perderte.

    En consecuencia de aquel repentino vómito de palabras, que resultaron ser verdaderas, el lugar quedó en completo silencio. Sona no se atrevía ni siquiera a tocar arpegio alguno simplemente porque no sabía qué decir, estaba sorprendida por lo que Rinha le había dicho; jamás fue tan abierta como en ese momento, y seguramente sería producto de la desesperación... pero no tenía motivo para pensar que era mentira.

    Es un comienzo, supongo —soltó finalmente—. Comamos, pero no aquí —Rinha se sorprendió por la sonrisa cómplice que Sona mostró por un momento:—. Llévame a un lugar bueno de Arashi, lo exijo.
    —Te llevaré al mejor que conozco.

    RuxxandraRuxxandra te interesa la primera parte, porque es con Luka[?] Posiblemente Katsuko -si la añades pronto- pueda encontrarlos compitiendo xD
    XayahXayah te interesa la segunda, Haruhi utilizada y enviada a buscar a Taiga, y comienzo de rol RiNa.

    Luego coloreo diálogos *muere*
     
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  7. Ruxxandra

    Ruxxandra Permanently tired...

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    El castaño miró las lianas con molestia, era un estúpido juego de feria al fin y al cabo... ¡¿Pero cómo era posible que hubiese fallado todos los tiros?! Es decir, no que fuese la estrella en taijutsu pero no tenía mala puntería; debía estar trucado, no había otra explicación. De todas formas, ahora le tocaba a Amane, y no iba a negar que sería divertido verla refunfuñar por no conseguir las donas. Ella tomó uno de los dados azules comenzó a balancearlo de atrás hacia adelante, calculando la potencia y esperando por el momento exacto para arrojarlo. Paso uno, dos, tres... para el quinto minuto Joker ya había perdido la paciencia.

    ¡Ya! ¡Tira de una vez! ─ Kiwi pegó un respingo y se volteó a verlo a la vez que lanzaba su dado sin mirar con tal vez un poco más de fuerza de la necesaria.

    ¡¡Bueno, pero si no me dejas concentrarme como quieres que apunte bien!! ─ La verdad que ninguno de los dos estaba enojado, tenían la manía de molestarse el uno al otro por diversión, y lo cierto es que la oji-celeste se había tomado tanto tiempo para hacer su movimiento justamente para picarlo. Lo que si fue una sorpresa fue el hecho de que una dona se presentó ante ella, y cuando se molestó en mirar encontró que había acertado, osea si, el dado había quedado enterrado más allá de su punta afilada, ¡Pero había atinado!

    El Chunnin soltó un jadeo indignado, levantando los brazos al cielo. Ninguno de los dos se había percatado aun de la presencia que los vigilaba desde lejos, sobre uno de los árboles que decoraban las calles de la aldea. A Katsuko no le había tomado demasiado tiempo encontrarlos, a lo mucho quince minutos, y eso solo por la cantidad de gente atestando cada rincón de Arashi. Por razones obvias no alcanzaba a escuchar lo que decían, pero por lo pronto solo estaban disfrutando de las festividades- ¡Como todo el mundo ese día! Maldita fuese Rinha, ahora mismo podría estar buscando a su prima e ir a tomar té en algún local tranquilo, pero noooo... ya se iba a vengar y buscaría la forma de decirle a Taiga sin que la mandataria se diese cuenta.

    Perdida en su rabieta interna no se percató de que la chica -la cual por el emblema en su espalda debía ser una Shinseinaki- ya había lanzado todos sus dardos, y por el puchero en su rostro debía ser que falló el último tiro. Suspirando, decidió que mejor aprovechaba para acercarse ahora, no vaya a ser que en algún momento de descuido la descubrieran y pensaran que era hostil.

    Estuve tan cerca...
    Tienes dos donas, no se de que te quejas.
    Solo estas molesto porque yo si atiné.
    ¡Es porque está trucado!
    ¡Claro que no! Si lo estuviese yo no-

    Tres dardos, por favor ─ La frase de Amane quedó cortada a medio camino, volteándose a mirar a la persona que casualmente se había acercado al puesto sin que ella se diera cuenta. Y por unos segundos se quedó empanada observando a la chica de largos cabellos negros, y habría seguido hasta sobrepasar el punto socialmente aceptable de no ser porque no pudo evitar seguir el movimiento de su brazo antes de que lanzara los tres dardos al mismo tiempo y diese en el blanco como si fuese lo más sencillo del mundo. Luka, por su parte, entrecerró los ojos desconfiado- a diferencia de su impresionable mejor amiga él si había notado el destello rojo en los ojos de la desconocida, un parpadeo y no se habría notado. Incluso el vendedor había quedado con la boca abierta y nerviosamente le había entregado cinco donas a la estoica Uchiha.

    ¡Eso fue impresionante! ─ Exclamó la usuaria del mokuton con estrellas en lugar de ojos, sobresaltando a la mayor, que debía admitir que no se había esperado esa reacción y ahora estaba luchando por enfriar el peligroso sonrojo que amenazaba por posarse en sus mejillas. Lo que si había logrado prever era la reacción de Hakugaku: un resoplido y los brazos cruzados.

    Ni tanto Amane-chan, si hubieses estado prestando atención habrías notado que hizo trampa ─ Acusó, provocando que una de las finas cejas de Katsuko sufriese un tic.
    Yo no hice trampa ─ Mintió, tomando su premio del mostrador ─ No es mi culpa que seas un mal perdedor.
    ¿Te piensas que no noté ese sharingan, Uchiha?
    A mi me parece que la envidia te está haciendo delirar, Hakugaku.

    La castaña había quedado en el medio, dando pequeños mordiscos a uno de sus premios, pasando sus ojos de uno a otro como si fuese un partido de ping-pong. Viendo que estaban a nada de lanzarse rayitos por los ojos optó por intervenir, extendiéndole su otra dona a su mejor amigo. Joker desvió su atención a la ofrenda y algo confundido la tomó, recibiendo unas palmaditas en la cabeza.

    Disculpalo, anda algo paranoico hoy, aunque no lo culpo...con tanta gente extranjera todos andamos algo tensos. Soy Amane, y él es Luka, aunque imagino que ya lo sabías. Me gusta tu cabello, es bonito ¿Que producto usas? ─ Inmediatamente termino la pregunta, Kiwi se forzó a parar su vómito verbal. ¡Hasta Luka la estaba mirando raro! Mierda, mierda, quería golpearse a si misma ¿Qué le pasaba? ¿Por qué había dicho eso? Mejor ya no decía nada y mantenía su sonrisa congelada, por las dudas.

    Katsuko no era una exactamente una experta en interacciones sociales, de hecho evadía hablar con la gente si no era estrictamente necesario, pero ¿Le estaban coqueteando?, no podía saberlo, nadie a parte de su madre le había dicho que su cabello era bonito. Joder, sentía el rostro caliente, seguro se estaba poniendo roja. Amane no parecía afectada y la miraba con una pequeña sonrisa, como si estuviese esperando una respuesta ¿Qué se supone que debía decir ahora? Tal vez debió haberse quedado observando desde los árboles, no era buena para esto.

    Sintiendo la incomodidad en el ambiente, Luka se propuso salvar la situación. Seguía sin gustarle esa Uchiha, pero él conocía a su caperucita y sabía que su silencio era una señal de 'por favor, salvenme'; tenía que darle crédito, la castaña podía fingir perfectamente que todo estaba bien, de no ser por esa leve tensión en todos sus músculos que fácilmente se podía hacer pasar como una señal de emoción.

    Lo que mi amiga aquí quiso decir es ¿Quién eres? ─ Preguntó poniendo ambas manos en los hombros de la Genin, sintiendo como estos se relajaban levemente.
    La pelinegra volteo hacia el chico que supuestamente debía estar vigilando, la sospecha en sus ojos era clara, pero podía trabajar con ello.
    Katsuko Uchiha ─ Acentuó su apellido ─ Como bien hiciste notar antes, Luka ─ Por la forma en la que el otro le mostró un rostro desafiante, era evidente que el desagrado era mutuo.

    ¿Ya había dicho que todo era culpa de Rinha?

    Autumn.Autumn. XayahXayah Bueno si, Luka y Kat no se llevan bien (? y Amane en el medio siendo awkward (?? <3
     
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  8. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    —Hoy fue un día bastante productivo, ¿no lo creen?
    —Como si hubieras hecho algo en todo el día —de inmediato Chiho trató de refutar las palabras de su hermana, no obstante esta había desviado su mirada hacia el lado opuesto a su familiar mientras se limpiaba un oído con su meñique.
    —En serio, naciste para joderme.
    —Yo nací antes que tú —sonrió triunfante.
    —Chiho san, Hiiro san, no discutan por favor —se interpuso entre los dos. Cada vez le costaba menos irrumpir en las discusiones de sus hermanos y eso los otros Miyazaki lo tomaban como un avance en la personalidad del monótono—. Kotaro san nos dio varios días libres para tomar un descanso, no empecemos las vacaciones mal.
    —Díselo a tu hermano, hermano —Habanero II avanzó algunos pasos por delante de ambos varones.
    —Bueno, Chiho san no tiene vacaciones —el aludido se sintió romper en mil pedacitos; otro motivo que hiciere que la fémina se riera sin piedad—. Es que debes progresar más en tus labores.
    —Nadie sabe apreciar el apoyo moral que les brindo cuando se van a alguna misión... —el trillizo mayor posó una mano sobre el hombro más cercano de su pariente.
    —Oigan —se giró hacia ellos—, iré a comprar un poco de flan de calabaza— a los dos muchachos se les ensombreció el ceño—. Si quieren algo, pasen dinero —abrió su mano y movió un par de veces sus dedos de adentro hacia afuera.

    Ninguno quiso nada, aunque Ho simplemente no contaba con tanto dinero para gastarlo en ese tipo de cosas, pues él siempre daba prioridad a otras actividades. Los Miyazaki varones se encaminaron hacia su residencia, ubicada relativamente cerca del lugar a donde iría Habanero II a comprar su antojo. Agradecía enormemente que alguien en la Nube supiera preparar uno de sus postres favoritos.

    Ya frente al mostrador donde pediría la porción (no hacía falta porque desde que la veían, sabían a qué iba), sintió de repente una corta corriente de aire chocar contra la piel de su cuello. Fue tan ligera e inesperada que no contuvo la reacción: su dermis yacía erizada a excepción de la parte inferior de su cuerpo. Además pegó un sobre salto en pos de encarar a quien se atreviera a hacerle esas cosas.

    —Maldito Ian.

    El color natural de Hiiro sobre sus mejillas se había intensificado y eso no fue ajeno al pelirrojo, quien no dejara de reír por haberla hecho molestar.

    —¿Qué quieres?
    —Te veo mejor que en muchos días pasados —Vendetta tomó el paquete e inició su recorrido hacia la casa junto al adulto—. ¿Ya te reconciliaste con él?
    —¿Quién es él? —Ni lo miró, tampoco denotó alguna emoción en su tono.
    —Él... extranjero san —pronunció tratando de imitar a Chie.
    —Ah —no parecía que diría algo más, empero se detuvo de repente para sacar su celular y revisarle; vibraba otra vez, porque otra vez el rey de Roma se estaba queriendo manifestar.

    Chihiro no apartó su mirada de la pantalla y por un instante, como siempre desde que él empezara a llamarla, se preguntó si sería mejor hablarle. Respiró hondo. Simplemente guardó el móvil, retomando su camino.

    —¿Por qué no le respondiste?
    —No quise.
    —¿Cuántas veces te ha llamado? —Y Habanero sonrió un tanto, casi perceptible. —Eres cruel.
    —Se lo merece...
    —También es mejor para mí —Hiiro no mostró ninguna sorpresa ante la confesión del marinero, solo le vio a la cara—. Sal conmigo hoy.
    —¿A dónde me vas a llevar? ¿A una pestilente taberna? —Sonreía de lado y él también.
    —Te gustan las tabernas.
    —Eso no les quita la pestilencia —la sonrisa del hombre se ensanchó más. Por la confianza que le hizo sentir ese corto intercambio entre él y la jounin, se permitió avanzar hacia ella sin que esta retrocediera.
    —No tienes de qué preocuparte —Hiiro alzó una ceja—. Iremos a otro país. En Ame está una aldea llamada Arashigakure —la kunoichi había escuchado de ella varias veces—. Tienen un festival, vamos.

    No perdía nada aceptando la oferta de Ianmaru. Salir de Kumo y del Rayo le podría sentar muy bien, ayudándola a no dejarse llevar por las horribles ganas que tenía de contestarle las llamadas a Ters. Quién sabe si en otro ambiente, más animado, se olvidaba de su realidad. Además estaría acompañada de un tipo que le resultaba atractivo y que estaba dispuesto a cambiarle su mundo.

    Ian era tan distinto a Einarr.

    [...]

    Bajo la excusa de que se dirigía hacia Iwagakure por asuntos familiares, Vendetta obtuvo el permiso de los monjes para salir de la Nube. Lo único que debía evitar hacer era demasiado ruido y eso significaba que tampoco debía dárselas de cantante o de instrumentalista. Eso era algo que el mismo Ian le había aconsejado, solo que con palabras distintas; lo que le hacía falta para relajarse un poco eran unas cortas vacaciones y qué mejor que a su lado.

    —¿Qué tal? —El varón se giró hacia la voz y lo primero que hizo fue silbar; frente a él yacía la pelirroja modelando su bien contorneado cuerpo con un pantalón corto y una blusa transparente que dejaba ver el sujetador que llevaba. Su cabello también estaba perfectamente recogido aunque alborotado; una flor de papel resistente lo adornaba. —No parezco yo, ¿cierto? —Sonrió con amplitud después de acomodarse sus gafas de sol.
    —Es imposible que pases desapercibida —Habanero hizo un puchero—. Es que eres muy atractiva.
    —Hay cosas que no se pueden disfrazar —avanzó hasta ponerse al lado de Uzumaki, apoyando sus manos bien cuidadas y relucientes sobre el barandal de la proa. En la lejanía, algo atrajo su atención y solo fue suficiente que apuntara con un dedo en dirección al cielo.
    —Ah, ¿no lo sabes? En Ame llueve casi siempre, por no decir siempre.
    —¡¿Qué?!

    Cual correcaminos se metió en el camarote que compartiera con Ian y cual histérica sacó toda la ropa que empacó. Todas tenían pinta de ser ligeras; sus zapatos eran descubiertos y para el cabello no llevo nada que le sirviera para protegerle. Chihiro tenía ganas de golpear a alguien. Fastidiada, se sentó sobre la cama que ocupaba dándole la espalda a sus cosas. Cerca de sus pompas pudo percibir la vibración de su móvil y solo después del cuarto timbrazo le tomó con mucha más molestia de la que ya sentía; ni siquiera echó un vistazo al nombre de quien le llamara:

    —¡Hija de mil puta! —Habanero separó el auricular de su oreja. La distancia que le separara no era demasiada, aun así le era sorprendente poder escuchar los insultos de Yuki tan claro, como si estuviera al lado de él. —¡Deja de hacerte la interesante de una maldita vez!
    —¿Ya terminaste de decir babosada y media?
    —¿Por qué no contestabas mis llamadas, estúpida, idiota, mal cogida!
    —¿De verdad te lo preguntas, Einarr? —Escuchó un fuerte sí al otro lado. —¿Tu mente corta no te da para pensar que no quiero nada contigo?
    —Claro, claro… si fuera cierto no hubieras contestado, Cabezona.
    —Fue un error —rodó los ojos.
    —Error el que me dejaras solo en el pueblo de mierda, estúpida.
    —¿Todavía lo recuerdas? —Ters lanzó un despectivo entre gruñidos; seguro si la tuviera en frente moriría por apretarla con sus manos hasta hacerla explotar. —¿Te dolió?
    —¡Vete a la mierda! —Y se hizo el silencio. Hiiro no podía creer que tantas llamadas de su parte era exclusivamente para desearle un buen viaje hacia donde precisamente estaba él (¿?) Quién lo diría. El gélido podía hacerle el día a Vendetta si se lo proponía, pues ella no pudo contener sus risas con tan solo imaginarse el rostro colérico del varón. Apenas llevó su celular al pecho cuando este volviera a vibrar. Otra vez era el rey de Roma. —Deja de jugar con mi paciencia, dulce Habanero.
    —¿Me extrañas, Einarr? —Su pregunta hizo que el amante de los inviernos titubeara después de haberse quedado unos segundos en silencio. Él nunca dijo un sí o un no.
    —Haré lo que quieras que haga —dijo casi inentendible hasta que Chihiro le presionó para que repitiera la frase, a lo que él le añadió un insulto en algún lado… como siempre—. Pero te advierto, escuálida, que nadie debe saber esto.
    —Eso lo decido yo.
    —Cállate y dime de una puta vez.
    —Quiero que me encuentres —sonrió con astucia. La músico tenía muchas ganas de poner a sufrir un poco más al peligris y como él seguro pensaba que la encontraría en Kumo, pues…
    —¿Crees que no podría hacerlo? —Su tono de voz transmitía bastante confianza en sí mismo. —¿Qué gano si lo consigo?
    —El sexo más asqueroso que jamás hayas hecho en toda tu vida.
    —Te voy a romper, maldita.
    —Para eso me debes encontrar.

    Su mirada se aparcó sobre una última prenda que no extrajo de su equipaje. Desde que dejara la llamada, la tomó con ambas manos y sin pensarlo la apegó a su cara y su pecho. La olió. La misma tenía todavía impregnada el aroma a menta que desprendiera Pecho Frío de forma natural… era algo bien loco, fuera de este mundo tal vez, porque no podía comprender por qué ese tipo le encantaba mucho.

    —¿Hiiro? Voy a pasar. —La jounin guardó las cosas sin acomodarlas. —¿Sucedió algo?
    —Nada especial —sintió las manos de Ian sobre sus hombros; al girar un poco para poderle ver a la cara, no pensó que la de él ya estuviera tan cerca que solo unos pocos centímetros existieran entre los dos. El pelirrojo se mostró ligeramente impresionado mas no alargó la distancia y como Miyazaki tampoco lo hizo, la besó sin pasar de sus labios.
    —Nos vamos a divertir —díjole sin separarse demasiado, permitiendo que la pelirroja pudiera descubrir su sonrisa perfecta, sin imaginarse que aquel contacto le hiciera recordar al shinobi de la Niebla. Hiiro frunció un poco el ceño; sus mejillas ardían y no precisamente porque sintiera pena de estar así con Ianmaru. Sin pensarlo posó sus manos sobre cada mejilla del muchacho para repetir el gesto anterior; él la rodeó a la altura de la cintura con delicadeza.


    VerwestVerwest ola bale :56: me dijeron que participarías (?)
     
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  9. DrPeridot

    DrPeridot

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    Viejo decrepito, ¿qué entrenamiento?

    Y allí se encontraba Ryan, refunfuñando como de costumbre. Hace pocos minutos se encontraba con el líder del clan Uesugi, Milán, quien la había obligado a buscar a una mujer que andaba de visita en la aldea para que la entrenara en el arte de las barreras. La pelirrosa bufó. Ni siquiera recordaba el nombre de aquella estúpida, ¿cómo era? Sonia, Lona, Loca. Algo así. Igual no le importaba, ella no quería usar barreras, ella quería explotar cosas. Sí, eso deseaba. ¿Cómo destruiría una ciudad con un tonto escudo? Respuesta: de ninguna forma. Para destruir una aldea necesitaría cosas poderosas como aprender la escuela del Rasengan o quizás el Chidori. Bufó. Por suerte había logrado huir del vejestorio y ahora yacía flotando por la aldea, en busca de algo divertido para hacer. Fue entonces cuando sus ojos, a lo lejos, divisaron a una fémina de cabellos cortos y castaños, sonriendo al notar que no estaba sola, ¡tenía dos amigos más!

    ¡AMANEEEEEEEEEEEE! —Ryan propulsó su flotar en dirección a Shinseinaki, quien, al escuchar los gritos de la enana, giró su cuerpo para observarla y notar que iba a gran velocidad. Para cuando quiso evitar la tackeada ya fue demasiado tarde, en cuestión de un instante terminó rodando por el suelo junto con la ejecutadora de la técnica. Para cuando se detuvieron, la victima vio como Hayley estaba justo encima de ella, con una sonrisa similar a la de un gato —Hola, Amane.


    ¿Pero qué demonios? —Luka miró aquel acto extrañado.


    Katsuko ni siquiera sabía qué pensar. Sabía que las personas de su edad actuaban de manera tonta e incontrolada, pero eso ya era mucho decir, ¿y es que la castaña también se comportaba así? Pensó que era un poco más… seria. Aunque bueno, tampoco podía juzgarla por algo que aparentemente había sido causado por otra persona, ¿no? Kiwi miró a ambos lados, aun rodeada por los brazos de la infantil que pronunciaba palabras sin cesar, las cuales ella no estaba interesada en escuchar, tan solo quería liberarse. “Dios mío, qué pena” Pensó, imaginando las cosas equivocadas que podría llegar a creer Uchiha. Finalmente pudo alzar sus pies para impulsar a la celestial hacia un lado, poniéndose de pie inmediatamente, quedando frente a frente con la discípula de Rinha.

    Vaya mirada más intensas tienen ustedes dos, ¿son novias? —Preguntó Uesugi aun en el suelo. Las aludidas desviaron sus miradas entre sí, mientras sus mejillas se coloraban ligeramente, ninguna de las dos pudo siquiera decir algo en su defensa, pues Ryan continuó con su monologo —Sería gracioso que fuesen novias, nunca he tenido una amiga lesbiana, y ahora estarías tú, Amane, con tu novia que también llegaría a ser mi amigo y ¡boom! Dos amigas lesbianas en cuestión de poco tiempo. Una vez una lesbiana quiso seducirme, pero yo le dije: nel pastel, no me gustas —Sonrió, a la vez que usaba sus habilidades de flotación para ponerse de pie.


    Muy entretenida tu historia, quien quiera que seas —Dijo Luka, tratando de cortar las palabras de la desconocida que tan incomodas estaban resultando para Shinseinaki y Uchiha.


    Hayley, me llamo Hayley.


    Ok, muy entretenida tu historia, Hayley, pero te informo que no, no son novias, así que mejor calla antes de decir cosas de más —El único varón del lugar se acercó a su amiga y le tocó el hombro una vez más, intentando que se calmara y, por suerte, logrando hacerlo. Aunque si una situación de esa calibre volvía a ocurrir, no estaba seguro si lograría relajarla con tanta facilidad —Parece que mucha gente está interesada en unirse con nosotros hoy, Amane. ¿Conoces a la enana?


    ¡Oye, no me llames enana! Mongoloide —Contestó Bubblegum.


    Sí, hace poco hicimos una misión juntas—Sonrió suave e incómodamente —Puede parecer un poco loca o habladora, pero la verdad es que es muy agradable y graciosa cuando quiere.


    Los blancos dientes de Koguma se mostraron cuando sonrió emocionada. Luka se cruzó de brazos e imitó el gesto de su amiga, solo que un poco más discreto, mientras que Katsuko, quien apenas se recuperaba de la pena, miró al trío y se encogió de hombros, un poco incómoda, no sabía qué decir o hacer en aquella ocasión. Desvió la mirada y cerró sus ojos, tal vez Rinha tenía razón y debía socializar un poco más con otras personas. Para cuando suspiró y volvió a abrir los parpados tenía a la parlanchina delante de ella, pegó un brinco al percatarse de eso.

    ¿Entonces Amane no es tu novia? Uy, pero que incomodo debió ser para ti escuchar eso, la verdad no volveré a decir eso. Si no te gusta, no te preocupes para nada, son cosas que pasan. Por ejemplo, a mi no me ha gustado nadie en toda mi vida y mírame, aquí estoy completa y sin ningún problema, sin lastimar los sentimientos de nadie más, solo de un par de niñatos, ¿pero qué más da? Lo único que importa es… —Quiso seguir hablando, pero se detuvo para soltar un quejido de dolor al sentir como Hakugaku jalaba su oreja con fuerza, alejándola de la Uchiha un poco —¡Ya, suéltame, no diré más nada raro, pero SUELTAME!


    Gracias —Susurró Kiwi a su mejor amigo, a lo que este afirmó con la cabeza —Muy bien, supongo que ahora estamos los cuatro juntos, ¿no? Tendremos que buscar algo para hacer. Escuché que por aquí cerca abrieron una pista de patinaje en hielo, creo que podría ser divertido, ¿no creen? —Su pregunta fue en plural, pero sus ojos solo veían y esperaban la respuesta de Uchiha.


    Me parece bien —Contestó Katsuko.


    ¡Sí, el patinaje debe ser muy divertido!


    Amane se encogió de brazos y empezó a guiar al grupo a donde supuestamente estaba la pista. A su lado se encontraba Katsuko, detrás yacía Luka, que escuchaba los comentarios estúpidos y sin sentido de Uesugi sin importarle aparentemente, de hecho incluso se reía de algunas de sus bobadas y le contestaba con amabilidad.

    RuxxandraRuxxandra Autumn.Autumn. XayahXayah Ya están todos justos, ahora van camino a una pista de hielo :3
     
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    Última edición: 14 Feb 2018
  10. Shulman

    Shulman No sé, me sabe a mierda

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    Honestamente no sabía qué hacía allí, parado en un lugar atestado de gente que no conocía y a simple vista le caía mal. Para él no podía ser más desagradable encontrarse en un lugar en el que no pudiera sacarle provecho a nada, y por esa razón era que odiaba tanto hacer paseos turísticos. ¿Quizá podría conseguir información jugosa? Nah, no lo creía posible; estaba en una villa reconocida por su trabajo en equipo y capacidad para mantener los secretos entre ellos. Pedirle a un aldeano que le contara alguna cosa que pudiera utilizar a su favor era como buscar su tumba en ese sitio.

    Miró de lado a lado esperando encontrarse con algún puesto interesante, alguna actividad que pudiera realizar, pero nada llamaba su atención en su totalidad. Estaba metido en una "boca del lobo" que de por sí consideraba muy aburrida... ¡Oh! Pero qué decir, ahora que lo recordaba, sí, la visita había valido la pena un poco: pudo reencontrarse con esa kunoichi... Amane, sí, así se llamaba. Esa chica llamó su atención por cómo peleó a su lado en aquel encuentro contra Amatista, ¿había encontrado alguna aspirante a rival? Podía ser posible. Pero no iba a dejar que ella les pisara los talones ni por un segundo.

    Le hacía gracia recordar su reencuentro.

    [Flashback]

    Caminar tan tranquilamente por las calles de Arashi sabiendo que se encontraba en territorio enemigo no era su estilo, pero debía admitir que no se sentía para nada intimidado y mucho menos asustado. Le parecía verdaderamente divertido, interesante, que Kiseki le hubiese dejado asistir con él al día en el que la Tormenta por fin se alzaba nuevamente como una potencia ninja recobrada, en proceso de mejora. Un festival lleno de alegría por lograr un objetivo que muchos aseguraban perdido: levantar la aldea. ¿Y por qué “levantarla”? A ciencia cierta no sabía del asunto, y tampoco era como si le importara demasiado el mismo, por lo que prefería mantenerse como un ignorante más hasta que fuera necesario averiguar sobre la dichosa villa.

    Pero frente a él se encontraba la persona que podría cambiar completamente su visita a la villa. Oh, ¿cómo podía ser posible que aquella castaña fuera parte de Arashigakure? No esperaba que su reencuentro fuera tan próximo. ¿Lo lamentable? En ese momento no podía buscar retarla a un combate o desafiarla; no se dejaría llevar por sus instintos hormonales y emocionales. Sin embargo, podía permitirse dejarse llevar por su pensamiento y “emboscar” a la joven para mantener una divertida y casual charla con ella. Así que eso hizo: buscó acercarse a ella de la manera más sigilosa, permitiéndose actuar como un vil acechador hasta que ésta se introdujo en un callejón con la clara intención de saber quién era el que le perseguía. Y fue en ese momento que él se dio la oportunidad de saltar al tejado de una residencia, sentándose en la orilla de éste que conectaba con el oscuro pasadizo al que Shinseinaki se aventuró, desde donde pudo observarla con una sonrisa en el rostro.

    — ¿Perdiste algo, Bella? —Preguntó con una sonrisa el Encantador, llamando la atención de quien fuera la joven que más le causó curiosidad desde su peculiar encuentro. Amane no pudo evitar alzar una de sus cejas, y estaba dispuesta a subir al tejado, pero Rakan se dio la oportunidad de bajar de un salto presentarse ante ella con una reverencia—. ¿Te acuerdas de mí?
    —Tú eres con el que me encontré en la misión de cazar a las gemas… Rakan, ¿no? —Caperucita estaba bastante desconcertada por tener frente a ella al dichoso, y aun más, por haber sido llamada de aquella forma por el mismo—. ¿Acaso ahora buscas coquetearme?
    —Oh, cómo crees —soltó una risilla, logrando que Amane se sonrojara y se preguntara por qué se había apenado—. Sé a la perfección que tengo dotes para seducir a cualquiera, si me lo propongo —a medida que hablaba, se acercaba a la muchacha. En algún punto, ignorando que pasó muy rápido para ser cierto, Rakan la tenía acorralada contra una de las paredes del callejón. Sus cuerpos estaban lo suficientemente pegados y podía sentir la respiración del varón—. Pero no eres mi tipo —fue en ese momento que él se alejó, permitiendo a la fémina respirar tranquilamente y que su cuerpo se liberase de la tensión.
    —Eres un desgraciado —soltó cuando recobró la compostura. Rakan sonrió como si se tratara de un cumplido—. ¿Viniste a medir tu fuerza contra mí?
    —Para nada —aquello decepcionó un poco a la chica—. Vine a averiguar tu nombre; nunca lo supe. No es el lugar ideal para un combate abierto, y mucho menos siendo esto un festival. Podré parecer una simple cara bonita, pero soy muy inteligente y prefiero mantenerme en bajo perfil.
    —Mi nombre es Amane.
    —Perfecto, entonces —para cuando lo notó, Rakan ya se había alejado bastante de ella—. Nos veremos en otra ocasión, Amane. No dudo en que pronto seremos compañeros.
    — ¿De qué estás…?

    Y desapareció.

    Amane no entendía por qué se encontraba con personas tan extrañas. Primero Luka, que desde el inicio fue su mejor amigo y confidente, y ahora el misterioso Rakan, al cual no le creía que ese fuera su verdadero nombre. Chasqueó la lengua con cierta y muy leve molestia. Si no le mentía, más temprano que tarde podría encontrárselo y buscar interrogarlo. Por ahora se dedicaría a reunirse con Joker y disfrutar el festival.

    [Fin del Flashback]


    —Ahora debo buscar cómo divertirme…

    Y en ese momento pudo visualizar a un chico de cabellos negros al lado de uno castaño. Ambos se encontraban con las miradas perdidas, pero cuando vio lo que tenían entre las manos lo entendió: era la marca de Kiseki Michibiki. Algo le había comentado acerca de un “juego” que tenía planeado para sus conocidos mientras éste se encontrase dentro de la aldea.

    Se acercó, curioso, y no pudo evitar pensar en que ese pelinegro era de cierta forma muy guapo. Y no parecía tonto, después de todo; ninguno tenía pinta de idiota. Quizá podría pasarla bien con esos dos.

    —Hola, ¿cómo están? Mi nombre es Geist. Los vi y parecían perdidos, ¿puedo unirme a lo que sea que estén buscando?


    RuxxandraRuxxandra Rakan hasta cohíbe a Amane. Es un verdadero encantador, después de todo[?
    RygartRygart DrSheeranDrSheeran Rakan se fue con ustedes~
     
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  11. Rygart

    Rygart

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    - ... - El chunin observó al recién llegado de arriba abajo antes de contestar. - Sanagi.
    - Y Shinta. - Añadió el jounin. - ¿Unirtenos? Es una competición abierta a todo el mundo. Eres libre de hacer lo que quieras. - Dijo pasándole el panfleto de la actividad.
    El que se había presentado como Geist le echó un vistazo rápido a las instrucciones. -
    Y, sin embargo, parece que los oriundos de Arashi tienen ventaja al conocer mejor su propia aldea.
    - Damos por hecho que los pergaminos se encuentran en las zonas más... "abiertas al público" por el festival. - Repuso Sanagi con un resoplido. - Dudo que estén en los vecindarios. Mucha gente se quejaría si sus viviendas son inundadas por turistas.
    - Así pues habría que buscar por la propia zona comercial, plazas y parques. Quizás por los alrededores de la Biblioteca, el Teatro... - Expuso el jounin.
    -
    Por no hablar de la Torre del Consejo. Puede que no dejen subir a la gente, pero hay actividades en las calles aledañas. - Terminó Sanagi.

    Los dos miembros de la Tormenta se miraron. Llevaban un par de minutos pensando por cual de esas localizaciones empezar y no parecían ponerse de acuerdo. Por supuesto, podían separarse; pero no era lo mismo pasar el festival en solitario...

    -
    Estupendo. - Dijo el encantador mientras cogía del brazo a Kasumi para llevarlo con él. - Una encantadora dama me ha recomendado que visite el parque Hitoiki, podemos empezar por ahí.
    Ulquiorra dio un respingo al contacto repentino con ese desconocido y esbozó una sonrisa nerviosa mientras buscaba una salida educada de la situación, pero Sanagi se adelantó.
    -
    LLegaremos antes en vaporetti. - Sugirió mientras agarraba al visitante para que diera la vuelta. El giro repentino le obligó a soltar a Shinta y encararse con el marionetista.
    -
    Como digas. - Dijo Geist con suavidad. - Tu conoces la ciudad mejor que yo.
    - Sí. - Replicó Sanagi en un tono amenazador perfectamente ensayado, el mismo que usaba para iniciar un conflicto por diversión. - Así es.
    El Soragakurense lo dejó pasar sin contestar y se dirigió hacia el embarcadero cercano. Shinta se encogió de hombros y le siguió, no sin antes lanzarle una mirada de agradecimiento a su kohai. El Kutsugu avanzó tras ellos. - Tsk..., dudo que pueda sacar una buena discusión con este tipo.

    [...]

    Una vez en el parque, el trío de shinobis descubrió que los caminos entre las cataratas estaban atestados de visitantes contemplando absortos el espectáculo de la naturaleza. En el mirador central un cuarteto de música contribuía al ambiente con una tonada relajante perfecta para ensimismarse con el paisaje, si bien la algarabía reinante impedía que las notas llegaran muy lejos. Su objetivo era un pergamino atado con cordel rojo, un color que sin duda destacaría en cualquier parque, pero estaban en la tormenta. Entre los farolillos, las barandillas y diversos adornos con el carácteristico color de la villa, sería dificil. Claro que de eso se trataba, suponía Sanagi. Fijándose más, había gente que contemplaba la zona demasiado concienzudamente como para estar simplemente de visita. Otros participantes, sin duda.

    -
    Sospecho que los caminos principales ya han sido examinados a conciencia. - Comentó Sanagi, señalando a los demás buscadores.
    -
    Entonces nosotros empezaremos por los caminos que recorren los saltos de agua. - Shinta sonrió. Conocía bastante bien ese parque.

    Los tres recorrieron los caminos secundarios del parque, manteniendo las distancias para cubrir más terreno. De vez en cuando se perdían de vista debido a la gente, pero nunca durante más de unos minutos. De vez en cuando se encontraban con shinobis de servicio vigilando la zona para que no hubiera problemas. Aprovechando que conocía a uno de ellos, Sanagi preguntó si había habido alguno. Aparte de lo típico durante un festival, como borrachos - ¡¿Tan pronto?! - la verdad es que estaba resultando un primer día tranquilo. Podían concentrarse en buscarse ese esquivo pergamino.


    Autumn.Autumn. DrSheeranDrSheeran Busquemos en el parque Hitoiki. Es un lugar precioso para pasar el día (?).
     
  12. Verwest

    Verwest Aquele hálito? Me faz chorar

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    Cientos de pedazos de cristal cayeron del cielo entre los globos de papel, confundiéndose la lluvia. La gente corrió hacia todas partes huyendo para evitar salir herida mientras el causante de tal conmoción caminaba con suma calma, con sus puños cerrados de lado a lado y el entrecejo severamente arrugado. Al menos su malestar se había reducido una pizca al lanzar esa enorme masa de hielo en contra de aquel anuncio publicitario hecho de vidrio y que mostraba la cara de cierta instrumentalista, próxima a presentarse en el País de la Lluvia. No obstante, cuando la escena que le ocasionaba tanto desprecio se volvió a repetir en su cabeza, sintió ansias por destrozar otra cosa...


    Treinta minutos antes:

    Te voy a romper, maldita.
    Para eso me debes encontrar.

    Era tanta la confianza que sentía en sí mismo que Einarr solo soltó un resoplido. La encontraría de la manera que sea y no porque el miembro entre sus piernas estuviese a punto de sufrir un colapso sexual, sino porque aquél ahora era un desafío personal, una lucha entre egos gigantes de la cual no podía salir mal parado; no lo permitiría. De poco en poco, el joven comenzó a despegar el artefacto tecnológico de su oído cuando de repente, escuchó voces desde el otro lado. Al instante se devolvió como si fuese efecto de un resorte. La escuálida aún no colgaba el teléfono y quizá no se había dado cuenta, o quizá sí y lo estaba haciendo a propósito.

    Nada especial —escuchó en voz de Hiiro, y a continuación, escuchó otros ruidos extraños que reconoció como dos pares de labios babosos restregándose entre ellos. Tye sintió náuseas.
    Nos vamos a divertir —dijo otra persona y las náuseas se convirtieron en furia.

    Ters lanzó su teléfono contra la pared y soltó un bramido tan estrepitoso que terminó por ahuyentar a las dos féminas desnudas que tenia a cada lado. Se puso de pie buscando su ropa y sus pertenencias entre el montón de prendas femeninas regadas por el piso y después de ponerse los pantalones, se dirigió hacia la puerta.

    Aún no has pagado —objetó una de las mujeres, como si sus palabras pudiesen impedir que el de tatuaje en su espalda se marchase. Einarr le mostró sus dientes y luego le lanzó una shuriken aparecida por arte de magia en su mano. Algunos mechones pelirrojos de la mujer se arrancaron con el filo de la estrella gélida.
    Perdonarte la vida será suficiente para ti, maldita puta —sentenció el hombre antes de dar un portazo y largarse a trompicones.

    Bajando por unas escaleras metálicas llenas de lodo, lo primero que percibió en el exterior fue la ausencia de neblina y el sinfín de globos de papel en el aire, sorteando las gotas de agua. Aunque el clima era parecido al de su aldea de origen, había algo que le parecía asqueroso; quizá era el hecho de que el aguacero no cesaba nunca. En serio, tenía una semana completa en Arashigakure no sato y la lluvia se hacía presente de día y también de noche, martillando con insulsa suavidad su pálida piel hasta generarle incomodidad. Harto de ello, se puso rápido su saco con capucha.

    Se lanzó desde las escaleras del tercer piso para aterrizar sobre un pequeño charco al nivel de la banqueta, avanzó por la calle evitando a una multitud de pueblerinos estupefactos por la celebración de su aldea y luego se apresuró para doblar por una avenida muy estrecha, casi deshabitada; gatos y perros callejeros eran lo único que impedían afirmar que en aquel lugar no había nadie en derredor. Enseguida Einarr comenzó a gritar y a expulsar un oleaje de senbons gélidos desde todas partes de su cuerpo. Estaba furioso, ¿quién diablos era la escuálida para burlarse de él? Buscó rápido en sus bolsillos hasta encontrar su shinobiphone –su pantalla se había roto como por treintava vez al haberlo lanzado contra la pared-, ¡¿por qué diablos seguía marcando su número?! Después de que la fémina se negase a atender su llamada, el varón se vació soltando otra carga de senbons que rebotaron en contra de los muros ciegos hasta esfumarse, luego procedió a patear un enorme contenedor de basura. Desperdicios salieron volando por todas partes.

    ¡Maldita puta! ¡Hija de puta! —Repitió mientras continuaba pateando el contenedor, no se detuvo hasta que el objeto adquiriese un aspecto casi plano— ¡¡Acabaré contigo!! —bramó por última vez antes de mandar a volar lo que ejercía como su entretenimiento.

    El encapuchado continuó su andar, expidiendo un aura más fría de lo normal. Las personas que pasaban cerca de él experimentaban un leve escalofrío y luego corrían despavoridas para alejarse. Y no supo por qué, pero en determinado momento, una punzada en su cuello le hizo detenerse para levantar su rostro y observar algo que colgaba de lo alto de un majestuoso edificio: entre el montón de globos de colores que se asemejaban más a una decoración de desfile gay que a una de festival de pueblo, Einarr vio un enorme anuncio publicitario hecho de cristalería y que relumbraba con intensas luces de neón color rojo. Dicha estrafalaria hacía propaganda a un grupo musical que se presentaría pronto en los dominios de Arashigakure no sato, sus integrantes eran un trío de hermanos cuyas cabelleras eran de color pelirrojo y que se apodaban Red Hot Habanero Peppers (¿). O al menos así les llamaba la gente. El frígido tragó saliva y apretó sus dientes tan fuerte que su mandíbula tembló un poco; sus ojos se volvieron un poco más cyan de lo normal.

    Súbitamente, una enorme bola de hielo sólido salió de sus manos para estrellarse en contra de aquel cartel promocional. Los pedazos de cristal cayeron por todas partes y así fue como la línea de tiempo regresó a su cauce natural.

    Pese encontrarse en medio de una celebración pacífica, aquel acto era uno violento y reprobatorio, merecedor de una sentencia o reprimenda. Pero no había nadie a quien le desinteresara tanto como a Tye, quien no tenía intenciones de quedarse ni un minuto más en aquella aldea maricona esperando que la maldita Rinha accediese a continuar con sus entrenamientos. Además, había gastado demasiado dinero en obsequios extravagantes para ella intentando convencerle; era suficiente. El chuunin iría hasta la Nube para encontrar a la culpable de sus frustraciones y descargaría su malestar en ella, haciéndole sufrir como no hubiese sufrido nunca.

    Caminó por la calle sintiéndose como una especie de demonio temido por las almas vivientes, el único que ni siquiera pestañeó ante su actitud fue Bourbon, quien le encontró a medio camino hasta el puerto más importante del pueblo.

    Imbécil, Rinha te dijo que no causaras embrollo.
    ¡Shuck! Me importa una mierda lo que diga esa puta —escupió a uno de sus costados, luego avanzó por el muelle llegando a una embarcación que se encontraba sola, aunque bien encadenada a uno de los parapetos. Debido a su condición shinobi, hubiese sido muy fácil para él desatorarla y abordarla para largarse de aquél lugar, incluso cuando no necesitaba de un transporte porque podía invocar a una de sus tortugas para que le llevase. No obstante, viajar en barco sería más cómodo, sin lugar a dudas. La idea recorrió su cabeza hasta que de pronto sintió una punzada en su espalda baja que le hizo enderezar su postura correctamente.
    Alto ahí —espetó el desconocido que le apuntaba con un kunai por la espalda, podía sentir el filo amenazando con perforar su piel— . ¿Crees que puedes escapar? Estas son celebraciones pacíficas, sin embargo no dejaremos que ningún forastero ocasione desorden en nuestra aldea.

    Bourbon gruñó por lo bajo. La invocación no tenía intención alguna de ayudar a su amo, por lo que pasó de la situación y se alejó lento recorriendo el resto del muelle. Al llegar hasta el final, su nariz comenzó a reaccionar detectando un aroma muy conocido para él, aún a pesar de que la lluvia pudiese desperdigar los olores; aquella fragancia era inconfundible.

    Como sea, hijo de soberana puta, yo ya me iba de aquí.
    Antes de eso, tendrás que hacerte responsable de tus acciones. La policía viene en camino.
    ¡Garloppo de mierda!

    Einarr se giró rápido, sacando uno de sus kunais de hielo para contrarrestar el de aquél que osaba atacarle. Un intercambio fugaz entre sus filos que delataban sus avanzadas técnicas ninja y luego ambos retrocedieron guardando una distancia. En ese entonces, el de Kiri vio el rostro de su hostigador y reconoció cierta mariconería en él, más de la normal.

    Ma-ri-cón —pronunció lento, como si ese fuese el verdadero nombre de aquél sujeto— , te daré una oportunidad de largarte.
    Silencio. Vendrás conmigo quieras o no.
    Por favor, quiero verte intentarlo —desafió Pecho frío, sonriendo de manera burlesca. Acto seguido, la temperatura alrededor comenzó a descender, provocando que las gotas de lluvia se hicieran más pesadas, más sólidas, más molestas.




    C. UnderwoodC. Underwood nuevo lugar desbloqueado para yasabesqué: el muelle :58:
     
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    Última edición: 22 Feb 2018
  13. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    En medio del contacto labial, Ian no pudo contener una sonrisa nacida por lo que estaba a punto de suceder entre él y la afamada pelirroja. La había llevado a recostar su espalda en la cama y antes de proseguir con lo evidente, se separó los centímetros que hicieran falta solo para verle a los ojos. Hiiro no hizo el intento de pestañear o de apartar la mirada; su expresión era indescifrable pese al colorado de sus mofletes. En su interior, Habanero se debatía sí de verdad quería ir más lejos con el varón… si era porque quería o por alguna razón que se negaba nombrar. Si no escogía pronto, entonces no habría vuelta de hoja. El pelirrojo se acercó a su cuello, mismo que se le fuera facilitado cuando Chihiro virara la cabeza en dirección a su celular, cosa que el creyó era por gusto pero no.

    Ella, por su parte, creyó haber escuchado un estruendo a través de él.

    Hiiro abrazó al muchacho a la altura de su nuca, invitándole a mantenerse en aquella zona de su cuerpo (su cuello) mientras que con su otra mano agarraba el celular, le alzó como quien dice detrás de la espalda de Ian solo para ver y su expresión se transformó en una perpleja. Rápidamente puso el móvil bocabajo sobre las sábanas y empujó a Uzumaki con suavidad para quitárselo de encima. Él se mostró muy confundido por el acto, sobre todo porque la kunoichi tomó asiento. También se disculpó. Eso era bastante inusual en ella.

    —Ya estamos llegando, ¿cierto? —Su acompañante también se sentó para después responder afirmativamente. —Entonces no vale la pena —le miró y encogió sus hombros.
    —¿Estás bien? —Hiiro tomó el celular antes de ponerse de pie y bordear la cama en pos de revisar que nada se le quedara en el camarote; la verdad era que quería alejarse de Ian para poder escuchar lo que captaban sus sensibles oídos.
    —Aun no has pagado —fue la voz de una mujer.
    —¿Hiiro? —Luego escuchó una especie de gritillo doble; supo identificarlo por su experiencia con asuntos de la voz. —¿Hiiro?
    —Perdonarte la vida será suficiente para ti, maldita puta. —Habanero presionó el botón de colgar la llamada.
    —¿Chihiro!
    —¿Eh? —Confundida se dio media vuelta hacia Ian; él mantenía una ceja arqueada y una mirada cargada de incertidumbre. Estaba más confundido que ella por su cambio drástico de actitud. Hasta podría jurar que el rostro de la artista yacía ligeramente pálido y sus ojos más brillantes.

    […]

    Tal y como le había comentado Ianmaru, desde que el transporte marítimo entrara en aguas del país de la Lluvia, no se hizo esperar la razón de su nombre. Fue por eso que la de Kumo optó por ponerse otro tipo de vestimenta, la más cubierta entre todas y ni siquiera le cubría demasiado; un vestido sencillo color blanco con mangas cortas y escote recto. Prefería mantener su cabellera atada, así que la dejó intacta.

    Por cortesía de los tripulantes, a cada pasajero se le entregó una capa desechable que les serviría para lidiar con el fuerte aguacero. Según los pronósticos, la lluvia debería parar en cuestión de un par de horas… aquella semana fue golpeada por una vaguada que suponía irse dentro de un rato. Muy al contrario del mal temporal, lo que no parecía marcharse era el silencio que se coronó triunfante entre los pelirrojos. Siendo el turno de los dos para descender por la rampa rumbo al muelle, Miyazaki cruzó miradas con un perro bastante familiar. No tardó en reconocerle. Por como la miraba, sabía que Bourbon tramaba algo… ¿acaso era una treta de Einarr? Él ni siquiera sabía que ella iría hacia allá. Habanero tragó en seco y antes de que Uzumaki se diera cuenta de la presencia del can, apuntó hacia una estructura que tenía por letrero algo relacionado a un hostal.

    —¿Por qué no nos hospedamos ahí por hoy?
    —¿De verdad te quieres quedar en un sitio así?
    —¿Por qué no? —Eso le tomó por sorpresa a él aunque de buena forma. Los dos avanzaron hacia allá y en cuanto pudo, Hiiro echó un vistazo hacia el peludo y este solamente se encaminó hacia un callejón para ponerse bajo el toldo de otro local. —Ya sé que soy pesada pero, ¿podrías hacerte cargo de lo que haya que hacer en lo que trato de hacer una llamada? Chie me pidió que…
    —Sí, lo entiendo —suspiró—. Tu hermano es algo sobreprotector contigo.

    De prisa se paró cerca de la entrada solo para empezar su plan improvisado. Fingió que marcaba su celular cuando lo que hacía era revisar el montón de llamadas perdidas por parte de Tye. No pudo evitar sentirse perseguida por Pecho Frío; ¿qué hacía justamente en el mismo país y la misma aldea que ella? Sin duda una mala pasada de la vida, como siempre. Algo en el maldito universo les quería ver juntos.

    Al salir del lugar continuando su acto, se asomó por el lateral para atraer la atención de Bour.

    —¿Qué haces aquí?
    —El idiota te necesita —la músico llevó ambas manos a sus caderas.
    —No es cier…
    —Como siempre se puso a hacer destrozos gracias a su mal genio y si no haces algo lo podrían llevar a prisión —Hiiro infló un moflete.
    —¡Él se lo buscó! Que se joda.
    —Pienso lo mismo —el corazón de la fémina pegó un salto. Podría ser que el can sintiera lo mismo pero por alguna razón había ido a encontrarla—. Pero todo lo que hizo fue por ti.
    —¿Q-qué? ¿Yo qué tengo que ver? —La invocación empezó a caminar rumbo a Ice y a ella no le quedó más remedio que perseguirle, dejando atrás a Ian que desconocía la situación. —Cuéntame.
    —Lleva un buen rato siendo más perro de lo que es normalmente, todo desde la vez aquella —hablaba de la ocasión en la que lucharon contra un adolescente y su obsesiva y religiosa madre, en un poblado de Mizu—. Esta más insoportable y pierde el control con ridiculez.
    —¿Y por qué eso tiene que ver conmigo? —Se quería obligar a creer que en verdad era pura inmadurez de Ters.
    —Destrozó un anuncio publicitario donde estabas —Habanero se detuvo, tan solo dando cortos pasos por encima de uno que otro charco.
    —Pues que idiota —bufó; ahora la gran molestia la sentía ella. Se cruzó de brazos, apretó un poco sus labios e incluso desvió la mirada desde que se sintiera cuestionada por Bourbon; su nariz ardía un poco.
    —Es un idiota.

    El sonido de varias cosas cayendo al suelo con estrépito y unas cuantas vociferaciones autoritarias, alertó al dueto humano y animal a acercarse más a la zona de los hechos. Al girar por la esquina que les llevaría hacia Ters, encontraron un gran espacio vuelto hielo y a varios miembros de la fuerza del orden tratando de lidiar con eso; no estaban precisamente acostumbrados a andar sobre el elemento gélido.

    —¡Dije que me largo de esta mierda de aldea y punto! —Gruñó, sintiendo una fuerte punzada a la altura de uno de sus hombros; allí yacía el sello maldito. La lluvia no menguaría el repentino cansancio que le embargó. Yuki estaba listo para arremeter con algo más fuerte si no le dejaban hacer lo que quería, sin embargo tanto él como los otros hombres escuchaban en el rededor una melodía proveniente de una flauta japonesa.

    El sonido era suave, atrapante. Parecía arrastrarse como un montón de hojas sobre el pavimento, cual caricia auditiva. Segundos de haber prestado la suficiente atención a la entonación, fueron cayendo de rodillas los guardias de seguridad, quebrando el hielo al encuentro e iniciando un coro casi sincronizado de bostezos. Por su parte, Ters estaba cada vez más convencido de que ese “ruido” musical le era conocido y que no podría ser casualidad, ¿o sí? Miró hacia el bote, después hacia algún punto en la vía. Desde detrás de una pared se dejó ver su invocación. Einarr aflojó su ceño al haber adoptado una facción ajena a cualquier sentimiento y de un salto abandonó el corto perímetro donde yacía semi rodeado por los agentes del orden, dejándoles indispuestos por el repentino sueño.

    —Perro de mierda —por la forma en la que se detuvo, dio a entender que su intención era continuar con su sarta de insultos pero, más fuerte fue lo que sintiera al verse a tan solo metros de Miyazaki.
    —¿Siempre tengo que salvar tu trasero? —Hiiro bajó su Shakuhachi, justo a tiempo para utilizar con su otra mano un kunai en pos de rebatir las estrellas heladas de Ters. —¿Qué te pasa!
    —¡Hija de la gran puta! —Su grito hizo tremendo eco; tanto que llegó a aturdir a la fémina, misma que no pudo evadir al ciento por ciento todas las agujas que expeliera el varón sin dirección exacta. El lugar se cubrió de hielo, lo que le permitió a Ice abalanzarse contra ella. No obstante, Hiiro hizo unos cuantos sellos de mano antes de tocar el suelo y desaparecer. Einarr había pegado una patada cargada de chakra justo en el lugar vacío; apenas hizo un pequeño cráter. —¡Maldita, perra inmunda! —Unas marcas negras empezaron a brotar desde el sello maldito. Tye se sentía ser consumido por su propia fuerza, algo que nunca le había hecho sentir mal hasta ese instante; su sangre hervía y cuanto más pensara en la artista, más ganas de encajar sus manos en su cuello.

    La Kunoichi apareció detrás de unas cuantas cajas. Había conseguido entrar a un almacén y si no se daba pronto los descubrirían. No ayudó al imbécil de la Niebla para tener una batalla absurda con él, sino para librarlo de un mal peor. Cuando Yuki exigiera su presencia, Chihiro se dejó ver considerablemente alejada a diferencia de antes. Lo primero que notara en él fueron las marcas; otra vez estaban allí. Definitivamente eso no era un tatuaje convencional.

    —Debemos irnos de aquí —su tono de voz era calmo.
    —¿Debemos? ¡Aquí mismo acabaré con tu maldita vida, hija de puta!
    —Entonces inténtalo —escupió mostrándose firme.

    La intención de Habanero no era más que hacerle frente sin importarle las consecuencias de ello. No era desconocido para ella la manera especial con la que lograría ayudar a Ters a entrar en razón; y sí, admitía que era la primera vez que le veía soberanamente molesto con ella. También podía casi asegurar que sea lo que tuviera en su cuerpo, esas marcas no representaban nada bueno. Siempre se manifestaban ante la cólera del muchacho.

    Los dos se encontraron de frente; sus manos chocaron con fuerza y ninguno se contuvo al demostrar quién tenía más. La músico hizo un sonido quejumbroso poco audible, mas en su rostro se veía el esfuerzo que estaba haciendo para no dejarse apabullar por el bruto de su contrario. Sentía que este en algún momento se aprovecharía de la presión que estaba ejerciendo, pues era tanta que al poco tiempo ya la hacía arrastrar los pies hacia atrás.

    —¿Te crees más fuerte que yo, escuálida? —Lo disfrutaba, mucho. —No has visto nada, ¡estúpida!
    —Basta, Einarr —sus brazos molestaban; si seguía así, podría fracturárselos. —¡Detente!
    —¡No! —Bramó sin pensarlo. —¿Qué creíste? ¿Qué podrías jugar conmigo como te diera la maldita gana, eh?
    —No sé de qué hablas —eso provocó mayor enfado en él, lo que mermó todas las fuerzas de Miyazaki; cual muñeca de trapo la atestó con fuerza contra la pared. La jounin emitió un grito de dolor. Fue tan intenso que sus ojos se llenaron de lágrimas y estas descendieron ipso facto. Gemía y temblaba. Nunca se había enfrentado contra Einarr en ese estado.
    —Sabes perfecto —acercó su rostro al de ella.

    De verdad era ella quien estaba a centímetros; una hora y media atrás, había hablado con ella como si fuese la persona más inalcanzable. Ahora la tenía allí, siendo el objeto de debate en la consciencia de un cabreado shinobi. Toda el área ensombrecida por las manchas, le picaba; se sentía como un mar de hormigas recorriendo la mitad de su cuerpo. Lo extraño y molesto era que la otra mitad también se sentía carcomer por una sensación que le invitaba a hacer una placentera locura.

    Ice T cubrió la boca de Habanero con la suya, concretando un beso profundo y forzado. Trató de doblegarla al agarrarla por los hombros, manteniéndola pegada a su cuerpo y de la pared. Hiiro buscaba cortar el beso sin éxito, lo que encendía más las ganas del chuunin de besarla hasta sangrar si era necesario. Pero fue la falta de oxígeno que le obligara a desprenderse de su boca, arrastrando consigo una fina línea transparente y viscosa. Ambos respiraban con agitación y no por la nariz. Todavía el dolor en su espalda la recriminaba de forma horrorosa, sobre todo al contacto contra el concreto. Lo peor de todo era que esa expresión le resultaba muy agradable al amante de los inviernos; la tomaba como una muestra de sumisión hacia él y sus grandes poderes. Además podía percibir cómo el cuerpo de la pelirroja evidenciaba ¿temor? ¡Por favor! Eso era lo que más le volvería loco… saber que al final él tenía el control.

    —Tú y yo nos vamos a divertir —quiso sonar repetitivo a propósito y no dio largas al pasear su fría lengua por el lado derecho del cuello de Habanero, de abajo hacia arriba; ella mordió sus labios sin lastimarse, reteniendo cualquier sonido maldito que quisiera ponerla en evidencia. Eso sería absurdo. —¿No te recuerda algo? —Habló cerca de su oreja; después lamió el lóbulo de la misma.
    —No sabía que escuchabas —tragó fuerte, procurando que su voz no la delatara. Sin quererlo, sus mejillas estaban más rojas de lo habitual.
    —¿Y quieres que crea esa mierda? —pronunció la última palabra entre dientes. —Te burlaste de mí o lo intentaste —Hiiro negó—. Pensaste que te saldrías con la tuya, ¿no? Sí, sí. Me creíste imbécil, Dulce Habanero —introdujo la punta de su lengua en su oreja, logrando que se moviera con estrépito; una corriente eléctrica viajó desde su cerebro hasta sus pies y toda su piel terminó por erizarse. Einarr se carcajeó sin separarse de allí, más bien dio un par de mordidas para retroceder hacia el cuello a base de besos posesivos. —Dije que te rompería y eso haré. —Fundió su mirada en la violeta de la kunoichi solo unos instantes, ya que su verdadera acometida era besarla y descargar su furia en ella.
    —Debemos salir de aquí.

    Bourbon estuvo todo el tiempo pendiente a la situación protagonizada por su invocador y la instrumentalista. No era algo que le provocara emoción el ser partícipe del no tan ameno reencuentro entre los humanos, mucho menos ser jodido por otros tipos en tierra extranjera. Ice maldijo por lo bajo. Una vez se separó de Habanero, esta pudo sentir algo de alivio en su espalda. No creía poder caminar sin problema, de todos modos no iba a hacerlo; sin si quiera preguntarle, el hijo de Ruura la tomó en brazos. Estar así le era igual de molesto, por lo que estuvo a punto de recriminarle hasta que pensó en el comportamiento salvaje y monstruoso de Ters. Por ahora no era sabio provocarle más, así que se dejó llevar a donde sea que él quisiese.

    Gracias a Bour pudieron evadir a unos cuantos guardias que más tarde que nunca le encontrarían, eso era seguro. Pero mientras la suerte se amparaba de ellos, la misma corría del lado de estos protagonistas. Bajo una intensa lluvia, el peligris y su compañero de cuatro patas trataron de acortar el camino tomando por vías no tan transitadas. El hospedaje del amante de los inviernos estaba relativamente cerca de uno de los puentes que unía el islote donde yacía con otro, cortesía de Rinha; era uno de los mejores lugares para quedarse siempre que él no lo destruyera.

    A solo una cuadra más, los dos gélidos detuvieron sus pasos gracias a la intromisión de una persona. Al chuunin se le hacía conocido; cuántas remembranzas en un día, pensó con cinismo. Fue el peludo quien le refrescara la memoria al decirle en qué momento tuvo el honor de agraciarse con su persona… sarcasmo.

    —Cómo pude haberte olvidado si tu olor a pescado es inconfundible —torció la boca formando una cínica sonrisa.
    —Deja a Hiiro ahora. —No había reparado en el estado de la fémina hasta un minuto después de haberla observado bien. —¡¿Qué le hiciste?!
    —Nada que no pudiera —afianzó sus manos sobre la chica—. ¿Podrías quitarte de mi camino, imbécil maloliente? Hasta estoy siendo amable para tu buena suerte, maricón.
    —No hasta que no dejes a Hiiro —sin bajar la guardia o mostrar algún otro sentimiento que pudiera hacerle ver inferior a Ters, Ian caminó hacia él. Pecho Frío afiló la mirada e inconscientemente apegó a Habanero de su pecho, como si quisiera asegurarla aún más entre sus brazos. Eso hizo que ella abriera los ojos y con ellos atrajera la mirada ambarina del de cabellera larga.
    —Ian, n-no te preocupes.
    —Chihiro… si él te hizo algo, solo…
    —Ya la escuchaste, maricón de mierda —entre los varones se produjo un duelo de miradas desafiantes—. Mueve tu pestilente trasero a otra parte, ¡lejos de mi maldita vista!
    —Lamento no seguir tus infantiles órdenes, pero no me iré sin ella —de forma natural hizo tronar su cuello, buscando la forma de relajarse un poco.
    —Ella vendrá conmigo —díjole el gélido entre dientes.
    —Hiiro no te pertenece —el de Kiri frunció más el ceño; desde hacía rato que las marcas del sello se habían retraído pero por culpa de lo que le estaba provocando el de más edad, estaba a punto de desbordar sus poderes. Y ahora que lo pensaba un poco, no había caído en cuenta en un detalle que le pondría mucho peor: esa voz, esa mierda de voz, fue la misma que escuchó por su celular. De repente su respiración se tornó pesada y la temperatura comenzó a descender. Miyazaki, que ya conocía de sobra el patrón de Einarr cuando algo le empezaba a sacar de quicio, intervino rápidamente al llamar al muchacho maldito; una vez con su atención puesta en ella, le agarró a cada lado de la cara y con esfuerzo unió sus labios con los de él.

    Ianmaru simplemente no podía creerlo.

    —Vámonos —casi susurró, aguantando el dolor.
    —Esfúmate, puto.

    El peligris movió su cabeza, indicándole a Bour que continuaran con el recorrido. La kunoichi ya tendría oportunidad de buscar a su acompañante y explicarle lo que había sucedido; no le gustaba quedarle mal, pero esperaba y abogaba por la madurez de Salamander, que comprendiera que lo había hecho para protegerle del mal genio del frígido.

    VerwestVerwest :58: primera parte.
     
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  14. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    A diferencia de rato atrás y tras un par de vueltas sobre algo muy cómodo, Chihiro abrió sus párpados sin prisa. Todavía le punzaba un poco la espalda; seguro tenía un moretón allí y no le sorprendería que así fuera. Por un minuto quiso creer que ese fatídico reencuentro entre ella y Pecho Frío solo fue una pesadilla, pero no. Dos cosas en aquel lugar le recordaban esa experiencia poco religiosa: el dolor, ya leve; y ver a su lado al de mechones grises. Estaba dormido, de lado. Frente a ella. No llevaba suéter ni otra prenda que cubriera su pecho, así que pensó que Tye pudo haber abusado de su persona… y no lo recordaba. Sin embargo, al mover un poco las sábanas se vio con toda su vestimenta intacta, salvo la capa protectora. Con cuidado levantó el manto blanco para ver si Yuki llevaba puesta su ropa interior.

    —¿Quieres verme desnudo? —De un tajo, la músico soltó la sábana como si no fuese culpable de querer revisar.
    —¿Qué es este sitio? —Sobre un gran sofá yacía Bour, al parecer descansando. —¿Te mudaste? ¿Saliste de la falda de tu mami?
    —Cierra la boca, escuálida —bastó agarrarla de un brazo para hacerla caer sobre la cama entre algunas almohadas, casi debajo de su cuerpo—. No me hagas perder la cabeza tan pronto.
    —Esa no es mi culpa.
    —Por tu maldita culpa, varios hijos de puta me quieren arrestar. ¡Claro que es tu culpa!
    —Yo no te pedí que hicieras alboroto —echó a un lado su cara para no verle a los ojos, además cerró los suyos—. Eres un niño, Tye.
    —¡¿Qué?! —Fastidiado, le agarró del mentón e hizo que le mirara fijo a la cara—. Repítelo, si te crees valiente —una parte de sí ansiaba que la pelirroja volviera a decir esa tontería, mas como si ella hubiera descubierto sus intenciones provocativas, cambió de tema:
    —¿Les pagaste? —Sí, algo bastante random para variar. Ters no comprendió la pregunta ni al minuto siguiente, ni al que le siguiera. Y Chihiro sentía acidez con tan solo imaginarse a Ice en esas… fachas.
    —¿Qué mierda hablas?
    —Ni siquiera tienes un mínimo de memoria respecto a las mujeres que se acuestan contigo… —Yuki abrió un poco más sus ojos para enseguida esbozar una mueca socarrona y en exceso petulante—. Qué horror.
    —Son solo putas, es su trabajo —introdujo una mano bajo las sábanas para alcanzar la pierna más próxima a él de Habanero—. No creo que en serio te compadezcas de ellas —paseó sus dedos sobre su piel, alzando parte del vuelo del vestido hasta dar con el borde de la ropa interior de la jounin. —Y hablando de trabajo, tú me debes uno muy grande, Cabezona —intentó besar su cuello.
    —Te equivocas —porque eso le detuvo—. No me encontraste… fue Bour.
    —Bourbon es mi maldito perro —se alejó sobresaltado, sentándose—. ¡Es la misma mierda! Y tú igualmente me la debes.
    —Bour es independiente, ni siquiera estaba contigo cuando me encontró —también se sentó.
    —Deja de llamarle Bour —hizo una mueca de desagrado—. Es demasiado maricón.
    —Él permite que yo lo haga.
    —Me vale senda mierda que te lo permita, yo te lo prohíbo.

    Y el can no era ajeno a nada. De vez en cuando se sentía bien ser el centro de discusión si se trataba de qué podría ser lo mejor para “uno”. Empero al invocado tampoco le agradaba que por andarse gritoneando como dos niños súper enamorados que lo niegan a muerte, irrumpieran su sueño. Llevaba desde temprano dando vueltas detrás de Pecho Frío, soportando la insoportable (¿?) lluvia y ahora no estaba dispuesto a tolerar demasiado ruido. Por eso gruñó, como cualquier perro enorme y casi molesto haría.

    —Hablo cuanto se me dé la putísima gana, bola de estiércol peluda —le lanzó una almohada que congeló a medias para que el golpe doliera más, pero el animal reaccionó veloz y con sus dientes atrapó el suave objeto rompiendo el hielo en infinitos trocitos. Demás podría estar decir que despilfarró la almohada, desperdigando las plumas para diversión de su dueño. —Perfecto, ya puedo culparte frente a Rinha Putawa.
    —Jódete —el can le mostró sus dientes y marchó hacia otra parte del departamento.

    […]

    Cuando la lluvia se dignó en dar un poco de tregua a aquellos que ansiaban disfrutar del festival a plenitud, las calles se abarrotaron de gente; muchos puestos de comida quedaban sin mesas y largas colas decoraban los pequeños locales de chucherías callejeras. El olor era exquisito y antojaba a cualquiera. Hiiro observaba el panorama desde una de las ventanas, pues el piso que ocupaban era uno de los más altos y desde allí se podía ver hasta el islote más próximo.

    —¿Por qué no vamos? —Supo que Einarr entró a la habitación por el sonido de sus pasos pese a que realmente no eran sonoros; al darse la vuelta le encontró todavía sin vestir. Solo una toalla cubría su masculinidad (¿?)—Será divertido.
    —¿Crees que yo quiero divertirme contigo? Ilusa —revolvió su propio cabello y como si sus piernas quisieran llevarle la contra, se acercó a la músico—. Quiero divertirme a costa tuya —acorralándola, la miró de arriba hacia abajo un par de veces. Su gesto ladino era molesto; rebosaba en autoconfianza.
    —No solo se trata de tener sexo, Tye.
    —No te quiero para más nada, Cabezona —Hiiro entrecerró sus ojos por el manto gélido que cubría al peligris, incluso trató de no verle a la cara por culpa de sus cochambrosos pensamientos que poco a poco ganaban terreno—. No te creas especial; ya te lo he dicho.
    —En ese caso —con ayuda de un empujón leve, pudo salir de la trampa—. Iré a dar una vuelta para encontrar a Ian y si el destino lo quiere, nos volveremos a ver.
    —¡Alto, estúpida! —Habanero solo levantó una mano sin detenerse, lo que hiciere que Ters se enfadara y utilizara sus habilidades en pos de provocarle espasmos—. Harás lo que yo te diga.
    —No soy de tu pertenencia y tampoco una de las putas que contratas cuando quieres coger.
    —Si no hubieras querido estar conmigo, te hubieras ido con el maloliente.
    —Ya estuve contigo suficiente tiempo —se había detenido. Tenía demasiada suerte de que Einarr no pudiera verla a la cara tras haber dicho lo que dijo por su decisión de quedarse a su lado. —¿Por qué no lo admites ya? —Solo se dio media vuelta, enseñándole una limpia y atractiva sonrisa. —Te traigo muerto.

    Seguro que Ice T dejó de respirar ante esa declaración con altas dosis de provocación, mas no se detendría a esperar una reacción ya conocida: primero bramaría como una bestia, expelería hielo a montón y seguro trataría de llegar a ella en un movimiento, rutina que se le ocurrió romper al echar un vistazo hacia un cuarto contiguo dentro de la habitación principal. Tye solo pudo escupir un despectivo, porque su frustración se vio mermada gracias a lo que hiciera Chihiro: grácil, se deshizo de las mangas de su vestido y quitó los broches de la parte trasera, dejándole caer. Sacó sus pies de la vestimenta deteniéndose en el umbral de la puerta del baño.

    —Pensándolo mejor, podríamos dar una vuelta en la noche —mordió su labio inferior en lo que sonreía.

    El shinobi de la Niebla caminó con cierta calma, casi idiotizado pero con hartas ganas de desquitarse con quien le excitara tan fácil. ¿Por qué debía caer? ¿Por qué ante ella? En conclusión, le valió madre haberse bañado antes; entre besos mordaces se metieron en el cuarto de ducha, dejando que el calor de sus cuerpos se espabilara a duras penas con el agua.

    […]

    Bajo el ritmo de tambores que daban un toque tribal al espectáculo que muchos admiraban, unas personas danzaban sujetando una vara gruesa de madera. Esta tenía ambas esquinas incendiadas y con ella hacían malabares que ponían en vilo a más de uno, sin duda el acto no era para cardiacos.

    Desde una distancia prudente, dos shinobi eran espectadores del show. Por petición de la mujer del dueto no se acercaron más hacia los acróbatas. No por nada especial, cabía destacar. Sin embargo, estar cerca del elemento ígneo no le permitiría mantener su propia temperatura en niveles bajos. Y su anfitrión estaba más que dispuesto a hacer lo que fuere necesario para agradarle y para que se llevara una buena impresión de su villa.

    —Si te apetece hacer otra cosa, tú dime —Issei no respondió inmediatamente, pero que se pusiera de pie y después buscara la mirada de su acompañante, bastó para que él reaccionara de igual manera—. ¿Sucede algo?
    —Es que… tengo hambre.

    Akenuri solo mostró una sonrisa, enseguida pidió a su invitada que le siguiera e incluso ofreció su mano para que no se perdieran entre la muchedumbre. Iz se lo pensó un poquito, empero por andar de descuidada casi que perdía de vista a Ringo gracias a un montón de gente que de repente salió de un local. Pudo leer el nombre que rezaba el letrero: era un teatro. La presentación: Kabuki. El amante de los zorros díjole que algún día deberían entrar allí porque las obras valían la pena; para entonces, su mano y la de la albina yacían unidas.

    —¿Y qué quieres comer? —La miró a los ojos; el zorruno reparó en lo brillantes que eran. Ese color intenso le era demasiado familiar en combinación con la tez pálida de la muchacha.
    —Dulces. Me gustan los dulces… —no quería ser descortés pero, prefirió mirar el rededor antes que aparcar su vista sobre la del varón.
    —Perfecto. Conozco un lugar muy bueno, vamos.

    Se emocionó tanto que tiró de la mano de Iz sin prestar atención en el llamado cuasi quejumbroso de ella, nada del otro mundo tampoco. En segundos le pudo llevar el ritmo al de mayor rango.

    […]

    —Tengo hambre.
    —Nada nuevo. —Einarr bufó. Estrelló la puerta del refrigerador al no encontrar nada que pudiera calmar sus tripas. Hiiro no se sorprendía de aquella actitud porque no era la primera vez que después de intimar con él, este tuviera la necesidad de reponer fuerzas o energía… lo que sea. Por un lado le parecía hasta un tipo de halago, pero por el otro podría tornarse un gran problema si el amante de los inviernos no lograba aplacar la necesidad de su impaciente estómago. —Salgamos por ahí. Yo también quisiera comer algo.
    —Yo elijo el sitio —se puso los pantalones y tomó una polera lisa y fresca—. ¿Vas a usar solo ese vestido, escuálida? —Preguntaba con tono burlón.
    —No —agarró un suéter de Ters que había visto entre sus cosas—. Me pondré esto también.
    —¡Qué? —Habanero avanzó hasta la puerta, dejando atrás los alaridos de Einarr y el montón de insultos que pudiera escupir. A veces le daba la impresión de que a él simplemente le gustaba decir malas palabras por amor a la nada.

    Para llegar al lugar que Tye conocía, era necesario tomar un pequeño barquito que les transportara de un lado hacia el otro. Le parecía un método sublimemente maricón pero, no tenían de otra. Por suerte no había nadie de su clan que le pusiera en vergüenza por ciertas cosas, como el estar sentado al lado de Miyazaki… y ser confundidos más de una vez como pareja. Bourbon también les acompañaba.

    La músico se mostraba sorprendida por lo bonito y la armonía que desprendía el ambiente. Las luces de los bombos de papel rojo brindaban una sensación relajante, hasta acogedora se podría decir. ¿Por qué no? También romántica. Solo que esa última parte se destrozaba con alguien como Pecho Frío a su lado, quien se hurgara la nariz sin vergüenza y tuviera una pose tan característica de gente aburrida o despreocupada mil. ¿Qué sucedería si le descubrían andando con alguien como él?

    —Hemos llegado, jóvenes —fue amable al ofrecer su mano para ayudar a la instrumentalista. Tye y Bour se valieron de un simple salto. —Que disfruten su cita.
    —Esta la disfrutara —le mostró el dedo mayor de su mano izquierda, algo que le sacó un soplido a la pelirroja.
    —¿Puedes comportarte normal?
    —Es lo que siempre hago, ser yo mismo —y tenía razón después de todo. —Allá está, todo lo que puedas comer —miró al peludo con dejo de fastidio—. Tendrás que quedarte afuera, bola de pelos.
    —Mientras no me dejes morir de hambre.
    —No será así, Bour.
    —Sí, si quieres cómete a la escuálida —la agarró de los hombros, poniéndola entre él y el can.
    —No quiero que estés llorando después, maricón.
    —¿Me crees nenaza, hijo de puta?
    —¿Tye?

    Ese tono de voz tan peculiar y tremendamente maricón a su juicio no podía ser de alguien más… El aludido y Habanero se dieron la vuelta casi al mismo tiempo. Einarr esbozó un gesto entre malicioso y burlesco, mientras que Chihiro se sorprendió al ver a Akenuri allí. Desde la guerra no le había vuelto a ver.

    —¿Chihiro? ¡Cuánto has crecido! Tú y… —ladeó su mirada entre el par de la Nube y la Niebla—. Oh.
    —¡No te hagas ideas mariconas, maricón!
    —Sí, solo coincidimos aquí —Ringo fingió creerles, pues se había dado cuenta que la fémina hasta llevaba puesto un suéter que a la vista podría ser del frígido.
    —Chihiro —Issei abrió sus ojos casi como dos platos. Ya conocía a la jounin desde hacía rato.
    —¿Qué haces aquí? —Las dos preguntaron al unísono. —Solo estoy de paseo.
    —Ah… yo igual —soltó una risilla.
    —¿Y ella quién es? —Ters adoptó una postura semi analítica. Como siempre, danzó su vista y su mejor mirada pervertida a la peliblanca; no debía perder ni un detalle de ella. Tenía cintura, la formación de sus piernas era atractiva… pero había algo que no terminaba de hacerle clic en toda esa apariencia de niña bien. —¿Tu novia? —Ni siquiera dejó que los otros dos objetaran. —Qué lindo, un par de lesbianas.
    —¡Oye! —Ice levantó un tanto su mentón, agregándole altivez y saña a sus palabras. Issei era más bajita que Hiiro, por lo que eso le hacía sentir por mucho más superior.
    —No le hagas caso —Akenuri rio casi divertido—. Así de especial es.
    —¿Qué dices, maricón de mierda? —De repente, Hiiro le tomó de un brazo para obligarle a entrar al local. —¡Suéltame, escuálida! Puedo andar solo.
    —¿Quieres cerrar la boca?
    —¿Ustedes van a comer aquí? —La pelirroja asintió; el peligris gruñó. Ahora la comida le podría caer mal. —Entonces nos vamos a unir.
    —¿Hablas en serio? —El chuunin de Arashi miró a la genin; tras un suspiro, Iz y él también entraron.

    Los cuatro yacían en una misma mesa: Einarr cubría parte de su enseriado rostro con su mano izquierda mientras observaba hacia el exterior, visiblemente incómodo; Hiiro se encontraba a su lado, tratando de no llamar la atención de los demás comensales producto de su fama. Akenuri le mostraba el menú a su visita personal e Issei se exigía a sí misma dar lo mejor de sí para no dar una primera mala impresión.




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    Última edición: 22 Feb 2018
  15. Dee.

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    [Un par de días antes.]

    ¿Estás segura que dice eso? — Preguntó el mayor extrañado mientras miraba su sobrina entrar a la cocina.

    Issei asintió ante la pregunta de él, estaba nerviosa pues nunca llegó a mentirle de esa manera al viejo y realmente tenía razones de sobra para hacerlo y más si fue invitada a esa aldea de parte de alguien que, por muy poco de conocerlo ya le tenía algo de confianza. Se había inventado que de regreso a casa después de unas compras ligeras para la cena, la interceptaron entregándole la misión, que según consistía en custodiar a un par de ancianos comerciantes a una aldea retirada de Kumo, por lo que sería un viaje largo tanto de ida y regreso.

    Limita tus técnicas al máximo, no las uses solo porque sì.
    …​

    El viaje hasta Arashi había sido largo y agotador. Y a pesar que no quería ser descortés con Akenuri, permaneció gran parte del tiempo con su camarote. El vaivén de las olas contra el barco le tenía mareada, así que la única manera de menguar ese malestar era hacer lo que mejor hacía: dormir.

    Cuando escuchó el toc toc en su puerta abrió los ojos, susurró un siga y ahí estaba el causante de su mareo constante. Ringo apareció con una sonrisa marcada en su rostro, llevaba una pequeña mochila en sus hombros mientras asintió a su contraria indicándole que habían llegado.

    Era bueno sentir tierra firme y más al percatarse que el clima del lugar le agradaba, la lluvia no le molestaba en nada si permanecía cubierta con la capa que le habían entregado al salir. El amante a los dangos sonrió al mirar la cara de sorpresa de su compañera; estaba emocionada.

    …​

    No entendía por qué se sentía extraña ante el agarre de su mano con la de èl, si solo era para que no se perdieran. Akenuri volteaba a mirarla cada vez que le indicaba un establecimiento llamativo del lugar, prometiéndole que la llevaría después de comer, sin embargo lo que ella lo que más deseaba en ese instante era endulzar su paladar con algún dulce. Sin embargo, cada que pasaban junto a un local de comida sus ojos bailaban de un platillo a otro y, fue ahí que el ardor en su estómago le hizo recordar lo poco que había consumido en el trayecto hasta la villa, ansiando llegar rápido donde fuera que la llevara el mayor.

    Ya estamos llegando — informó èl al percatarse que ella llevaba su mano a su abdomen, el sabía lo poco que había comido. —¿Tye?

    El encuentro con Chihijo y su acompañante mal hablado la había sorprendido, no esperaba encontrarse con alguien de su aldea en un lugar tan apartado de su villa, sin contar que estaba sola, sin ninguno de sus –custodios- hermanos. No le prestò mayor importancia cuando fue reparada por Tye, ella solo quería comer lo que no pudo en el viaje así que no tuvo de otra que aceptar y unirse al par que tenían al frente.

    Una vez dentro y ubicados en la mesa más alejada del lugar se sentía lo incomodos que se estaban la pelirroja y los dos Yuki, Akenuri por el contrario estaba gustoso mostrando el amplio menú a su acompañante, la cual no dejaba de observar los nombre tan raros que tenían unos simples platos de comida.

    ¿Y bien, ya se decidieron? — Preguntó la camarera por tercera vez, pues ya le habían dicho anteriormente que les diera un plazo más para hacer su pedido. El de Kiri viró su rostro solo para volver a observar el cuerpo femenino de quien les atendía, así bien morboso, de tal manera que Hiiro solo le diò un codazo en su costado. Los otros dos aun no quitaban su vista del menú.

    Me rindo, pide lo que quieras por mí, todo se ve exquisito. — Rendida dijo ella, dejándole a libre elección el plato que probaría, estaba bastante cansada para elegir y dejó escapar un pequeño bostezo mientras se encogía de hombros.

    Akenuri gustoso pidió el plato mediano de ramen de la casa y para èl tres órdenes de dangos con diferentes tipos de salsa. Vendetta solicitó también el plato de ramèn y como postre dos partes de pastel de calabaza.

    ¿Y usted que desea comer? — Interrogó la muchacha una vez escribió el pedido de los otros tres ninjas.
    A ti, — dijo Pecho frío acompañado de una sonrisa coqueta, la chica tan solo se sonrojó y miro a Hirro apenada, como si creyera que la cantante fuera su novia. Ella tan solo inflo sus mofletes y dio nuevamente un codazo al costado de Tye, pero esta vez más fuerte.
    ¿Qué te pasa maldita escuálida?
    Tráele también una orden de ramen, el más grande que tengan.
    ¿Qué te crees pidiendo por mí, estúpida? Le daré ese puto plato a Bourbon — Escupió sin más.
    Atrévete… — Desafió la mayor en rango, estaba por decir algo más pero al notar que Issei y Akenuri los miraban divertidos se calló y sin más dirigió su mirada a otro lado.
    Que el ramen de mierda esté frío, sino te lo echare encima. — Escupió el procedente de Kiri a la camarera, la cual le recorrió un escalofrió en su espalda cuando oyó la petición del mal hablado chunnin.

    Media hora después el cuarteto se encontraba degustando sus platillos. Bueno todos menos Iz, la cual no había probado bocado aún, pues su ramen estaba prácticamente hirviendo y el vaho que expedía no era mucho de su agrado. Akenuri no dejó de disculparse por creer que había solicitado un plato que a ella no le gustaba, más Issei tuvo que decirle que estaba esperando que se enfriara un poco. La Jounnin sorbía los fideos sin importar que tan caliente estuviera su comida, el hambre lo podía todo. Y entre chanza y chanza o mejor dicho chanza y madrazo de parte de los chicos, la raiton se enteró que Einarr era de Kirigakure, chunnin al igual que Akenuri.

    Cuando la Yuki preguntó de donde se conocieron los tres, se desató un sinfín más de insultos y juramentos de muerte cuando relataron más de un recuerdo, Iz aprovechó que los presentes estaban distraídos para tomar su plato y enfriarlo mientras lo acercaba. Percibió que Akenuri volteo a verla comer por lo que ella le sonrió al darse cuenta que este también lo hacía.

    Y ustedes dos ¿Dónde se conocieron? — Pregunto Vendetta apuntándolos con el par de palillos entre sus manos, el tono de voz que utilizó no fue uno que solo denotara curiosidad, sino que también complicidad. Iz por poco y se atraganta al alzar sus orbes y mirar la cara con la que los observaba.
    Fue en Tensai, cuando pasó todo eso de…
    Ya sabemos esa historia de mierda — interrumpió el otro varón tirando los cubiertos dentro del plato — ¿Solo con esa vez ya le aceptaste una cita a este marica? — Pues ese acontecimiento no había sido hace mucho, y por primera vez desde que se encontraron se dirigió a la que sin saber era del mismo clan suyo.
    Si fuera un marica no sería una cita… — dijo fastidiada la gennin, estaba harta de oír tantas malas palabras en tan solo una hora, si ella estaba ahí no era precisamente porque viera todo como una cita. Pero eso no tendría que explicarlo.

    Tye sonrió ampliamente al percibir el disgusto de Issei ante él, estuvo por contestarle pero una patada bajo la mesa le hizo callar.

    Bueno, — habló el mayor del grupo, carraspeando un poco mientras miraba a Miyazaki — ¿Tú e Issei de dònde se conocen?
    Fue en una misión, — respondió llevando un poco de su postre a la boca — de hecho fue en ella que nos enteramos que había otro del elemento Hyoton en la aldea, creímos que era del mismo clan de Ivan pero…
    ¿Hmm? — Musitò el Yuki un poco más serio, presentando un poco más de atención.

    Iz se tensó al escuchar la historia de su contraria, no sabía por qué sentía que eso no debía contarse pero aun así no creyó que tuviera mayor importancia. Que equivocada estaba.

    Oh, ¿Ese es tu elemento? Ahora entiendo por qué propusiste congelar aquella bomba. De hecho este pedazo de idiota también maneja el Hyoton… — Y con las últimas cuatro palabras fue disminuyendo el volumen de su voz, conectando todo lo que estaban diciendo y por lo tanto la magnitud de la información.

    Issei miró de inmediato al varón que estaba junto a ella, luego al otro, ¿Si él también poseía ese elemento significaba lo que ella estaba pensando y por eso Akenuri había dejado la última palabra al aire? No podría ser tanta coincidencia, podrían existir ms clanes con el mismo elemento ¿No? Se paró de inmediato, hizo una leve reverencia disculpándose pues necesitaba ir al lavado.

    Akenuri se parò también para dejarla pasar siendo imitado por el de Kiri, quien no le quitaba la mirada a la pequeña Iz.

    C. UnderwoodC. Underwood LionelLionel VerwestVerwest
     
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    Última edición: 24 Feb 2018
  16. Lionel

    Lionel While we can dream, there always be hope

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    Akenuri estaba seguro que podría meterlo en un genjutsu para hacerle olvidar el detalle anterior, había sido algo descuidado y había bajado la guardia. Pero, estaba también seguro de se anularía en cuanto se le hiciera recordar el asunto e iba a ser peor. Iseei estaba en el baño y él tenía que buscar algo para hacerle desviar la atención al pecho frío.

    ──Bueno, eso fue incomodo ──mencionó quitándole importancia al asunto o haciendo que eso pareciera.
    ── ¿Qué me ocultas marica? ──preguntó viendo que el albino estaba tratando de cambiar el tema, ya había trabajado lo suficiente como para saber la forma de actuar de Ringo y Ringo la suya, esto no pintaba nada bien para Iz. Byakko miró a Hiiro para que le ayudara a zafarse de esa situación, pero estaba tratando de también ver que hacer.

    ──Está bien, me lo permites... prometo no robártelo ──le mencionó la pelirroja y ella asintió.
    ──Suéltame, no quiero que me contagies nada ──añadió en su tono cínico como siempre.
    ──Tranquilo ──le dijo ya afuera y este pareció molestarse más en la tardanza del albino de Arashi en responderle.

    ──Así que no me vas a decir... ──aquello pareció una amenaza.
    ──Está bien... ──Ringo echó un suspiro largo llevándose una mano a la cien y sobarla, luego miró que Issei bajó a su puesto quedando detrás suyo y luego tomar su asiento. Akenuri se había dado a la tarea de investigar a Tye después de haber salido de aquella isla fantasma para buscar que causó el hecho de su transformación ya que no lo sabía, pero no halló nada con respecto a eso en los manuscritos que había del clan Yuki de Kirigakure, sin embargo, otras cosas interesantes encontró que lograron que su imagen del chico y su familia se distorsionara un poco. Pero él no era nadie para juzgar, no obstante, Iz estaba bajo su cuidado ese día y no permitiría que algo como lo que leyó, le sucediera así que inventó algo para convencerle──, verás... es algo complicado, pero en resumen, ella tiene una implantación de tu línea de sangre pero sin pertenecer a tu clan. Es más, sospecho que alguien dentro de tu clan pudiera estar implicado en el asesinato de sus padres quienes tenían un gran secreto de tu clan y por ello los mataron y le implantaron eso para que la mataran si supieran de línea de sangre.

    ──Eso suena lógico... ──meditó Tye y Ringo pareció darle un sonrisa, sin embargo, él no pareció conforme.──, ¿pero por qué fingiste que no sabías nada de eso, maricón?

    ──La verdad es que ella me contó algo sobre ello, pero realmente hay varios clanes del mismo elemento y lo sabes. Sin embargo, como reaccionó supongo que ella sabe que tiene que ver con el tuyo ──añadió colocando una mirada seria──. No tienes porque tomarla como enemiga, vela como una victima de algo que oculta tu clan y que no sabes.

    ──Todavía no te creo mucho ──replicó dudoso de la historia, que en cierto sentido era verdad.

    ─────────────​

    Ringo venía con Iseei desde la aldea de Kumo, estaban de camino a la entrada de Arashi. Parecía algo incomodo y para el romper el hielo decidió hacerle conversación ya que parecía algo cohibida o quizás tenía sueño (?). Echo un suspiro y la miró para luego susurrarle si estaba bien y esta asintió.

    ──Por cierto, tus padres no se preocupan por ti... ¿que se vaya con un extraño? por ejemplo ──cuestionó a la chica quien pareció causarle desanimo al escuchar aquello.

    ──Ellos murieron cuando era pequeña ──le dijo con una cara que no le había visto, había rastros de tristeza en su rostros pero no era algo tan deplorable. Sin embargo, compuso una sonrisa para seguir su línea de diálogo──. Pero, tú no eres un extraño ya para mí.

    ──Lo siento ──Ringo mostró empatía en cuanto escuchó eso──. Mi madre también murió cuando yo era pequeño, la mató mi abuelo. Mi padre desapareció y lo único que me quedó fue mi hermano menor. Nosotros nos criamos en las calles de Kirigakure cuando eramos pequeños ya que mi abuelo nos exilió del clan, así que fuimos huérfanos por un buen tiempo. Pero la Mizukage nos ayudó con nuestro ingreso a la academia y nos enderezó en el camino Shinobi.

    ──Eso debió ser una infancia difícil ──ahora la que pareció sentir triste fue ella al albino de Arashi──, no sabía que te habías criado en Kirigakure.

    ──Si, aunque dejé la aldea hace tiempo, estoy en buenos términos con todos ──le dijo con una sonrisa. Ella pareció seguirle el juego y también le dedicó una sonrisa cómplice antes de hablar.

    ──Bueno, yo me quedé con un familiar. Mi viejo siempre cuidó de mí, principalmente por mi flojera ──mencionó riendo recordando sus buenos momentos──, pero recientemente me enteré de los de mis padres y supuestamente hallaría una respuesta acá. Pero del clan que provengo supuestamente, mataría a cualquiera que no sea de la aldea.

    ──Ah sí, he conocido de esos ──rió Ringo recordando a su propio clan antes de su liberación y al de Tye y esa tonta política──, pero no te preocupes, yo te ayudaré si llegara a pasar algo así.

    ────────────​

    Ringo había calmado a Tye y este pareció creerle, por los momentos pareció pasible ante el asunto de Iseei. Cuando regresaron vieron a Iz y a Hiiro hablando tranquilamente. Seguramente la había tranquilizado con que Ringo iba a hablar con Tye y recordó lo que él mismo le había mencionado. Byakko pareció colocar una enorme sonrisa cuando entró, halló una forma de molestar un poco al pecho frío con algo frío.

    ──Oye, Tye, se te enfrío el Ramen ──le dijo riendo un poco y este pareció molestarle.
    ──Maldita camarera, ¿dónde está? ──interrogó molesto haciendo que los demás rieran, por lo menos el ambiente había recuperado su colorido.Ringo se sentó de nuevo al lado de Iz mientras Vedetta fue a reclamar un mal servicio o algo así, o quizás a ligarse a la chica. Por lo que Hiiro lo siguió para traerlo de vuelta, seguro pediría algo más.

    ──Gracias ──dijo apenada sin verle mucho la cara a Ringo.
    ──Te dije, yo te cuidaría si pasara algo, ¿no? ──le revolvió los cabellos haciendo que ella se sonrojara un poco para luego voltearse con su mofletes hinchados haciendo que Ringo se riera por cómo reaccionó.

     
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    Última edición: 28 Feb 2018
  17. DrPeridot

    DrPeridot

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    Goutaro caminaba tranquilamente con un cuaderno y lápiz, sonriente como de costumbre, miraba a la derecha o a la izquierda, en busca de su primera víctima. Detrás de él había una mujer elegante, con lentes oscuros y cabello corto, castaño, en sus brazos llevaba un estuche donde parecía guardar una cámara. La fémina se mantenía en silencio, no decía nada, tan solo escuchaba los comentarios de su jefe y afirmaba de vez en cuando. El albino se cruzó de brazos, tenía un montón de posibles ninjas a los que entrevistar, que partían desde Shinobi que habían ganado fama en los últimos días, como lo era Shinta Kasumi, hasta invitados que, por rumores, había escuchado que rondaban por Arashi por el festival que se celebraba, si Kiseki Michibiki y Chihiro Miyazaki estaban allí, sin duda debía hablar con ellos.

    ¿Has visto a alguien de la lista, Masami? —Preguntó Hiroshima, volteando su cabeza un poco para ver a la dama que le seguía, pero esta solo negó. El sujeto estuvo a punto de suspirar por aburrirse de tanto caminar, pero al regresar su mirada hacia el frente sus ojos brillaron, allí estaban, no era solo uno, sino dos grandes promesas ninjas juntas, caminando en dirección recta. Su cuerpo se agitó con felicidad y sin duda corrió en dirección recta —¡Amane Shinseinaki, Luka Hakugaku, esperen!

    Los aludidos giraron su cabeza al escuchar su nombre, mientras que Katsuko se cruzó de brazos, la más enana del cuarteto siguió caminando, ignorando todo lo que estaba sucediendo porque, bueno, ella tan solo siguió hablando, ni siquiera se percató de que se había quedado sola. Goutaro corrió lo más rápido que podía, acercándose a los que parecían iban a ser sus primeras víctimas, estuvo algo agitado cuando llegó hasta a ellos por el cansancio, pero la felicidad que le invadía repentinamente le llenó de mucha energía.

    ¡Amane Shinseinaki, Luka Hakugaku, ustedes serán los primeros entrevistados!

    ¿Qué? —Preguntó Dylan, arqueando su ceja.

    Sí, sí, Rinha me permitió entrevistar a varios ninjas de la aldea, entre esos están ustedes, ah, esa niña que va caminando también, parece que será la próxima líder del clan Uesugi, pero ya luego iré con ella. Los más importantes ahora son ustedes.

    ¿Ryan será la próxima líder de su clan? Espera, ¿qué? —Amane estaba totalmente confundida, mas poca relevancia le tomó el albino a responder sus preguntas, él tan solo tomó a ambos chicos de la mano y empezó a correr en dirección hacia el lugar que le habían prestado para realizar su trabajo en mayor intimidad. La camarógrafa, aun serie y serena como ya se había mostrado, siguió a su jefe con gran velocidad, incluso a pesar de no ser ninja.

    Está bien, yo, los espero en la pista de patinaje, supongo —Dijo Uchiha, viendo como arrastraban al par a la fuerza.

    ¡KATSUKO! —La azabache pegó un brinco, giró su cabeza para ver a Ryan sonriente, suspiró disgustada.



    [​IMG]


    Instrucciones:

    π
    Por elección aleatoria, Amane Shinseinaki fue elegida como la primera victima de las entrevistas de Hiroshima Goutarou. RuxxandraRuxxandra deberás responder, a modo de rol, una serie de preguntas estandar que se anexarán en este post.
    π Tras el siguiente post de RuxxandraRuxxandra , cualquier usuario puede anexar preguntas, que la entrevistada puede o no incluir (ella lo decide).
    π Mínimo post de 300 palabras. No hay límite máximo en la cantidad.
    π Tienes una semana para contestar todas las preguntas (las estandar y las que los usuarios hagan personales a tu personaje).
    π Si bien en el post se colocó que Luka irá después de Amane, esto será cronológicamente, no necesitariamente Autumn. será entrevistado luego de RuxxandraRuxxandra .

    Preguntas al entrevistado:

    1. Si no fueses ninja, ¿en qué otra cosa trabajarías y por qué?
    2. ¿Quién te gustaría que fuera tu mentor?
    3. ¿Cómo te ves a tí mismo dentro de veinte años?
    4. Cuéntanos, ¿cuándo y cómo hiciste tu primer Jutsu?
    5. ¿Cómo fue tu niñez?
    6. ¿Cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta la fecha?
    7. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser un ninja?
    8. Si pudieses elegir otra línea sanguínea, ¿cuál elegirías?
    9. ¿Cuál es el origen de tu nombre?
    10. ¿Qué misión te ha marcado más durante todo tu camino como ninja?
    11. ¿Con qué jugabas en tu infancia?
    12. ¿Cómo crees que actuarías si la única forma de salvar a la aldea es matar a una persona muy importante para ti?
    13. ¿Cuáles son los orígenes de tu clan?
    14. ¿Has pensado en hacerte un cambio de look?
    15. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
    16. ¿Cuál persona es la que más admiras? ¿Por qué?
    17. ¿Cuál es la persona que más desprecias? ¿Por qué?
    18. ¿Cuándo y dónde has sido más feliz?
    19. ¿De qué es lo que más te arrepientes?
    20. ¿Cómo te gustaría morir?

    Ficha del entrevistador: Hiroshima Goutaro

     
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  18. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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  19. DrPeridot

    DrPeridot

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    ¿En serio quieren hacer esto?

    Sanagi y Geist giraron sus cabezas para observar al mayor en rango, quien parecía estar algo aburrido con respecto a esa estúpida búsqueda del tesoro. Pasar su día yendo de un extremo al otro de Arashi no era su mejor plan para pasarla bien durante la fecha, por más que un favor de Kiseki estaba en sus manos. Además, sabía que de ser necesario, podría recurrir o llegar hasta el albino, de alguna forma u otra lograría conseguir su ayuda. Suspiró y llevó sus manos a la nuca, esperando por una respuesta del marionetista y el encantador, no iba a ser un maleducado e irse sin avisar, además, tampoco es como que tuviese problemas en llevar a aquel par a donde pensaba ir.

    Yo solo busco entretenerme —Indicó Kutsugu, cruzándose de brazos.


    ¿Tienes alguna otra idea? —Preguntó Geist.


    La verdad, tengo una cita dentro de minutos en un lugar cerca de aquí y no pienso llegar tarde, no me gusta hacer esperar a las personas —Abrió los ojos, ¿había dicho cita? Se sintió repentinamente incómodo con aquella palabra, y las cosas no se hicieron más fáciles al notar que sus acompañantes le miraban coquetamente. Arqueó sus hombros —N-no es esa clase de cita, solo voy a ir a una fiesta con una amiga, cerca de aquí.


    Vaya, tenemos un seductor aquí —El encantador soltó una risa lujuriosa.


    No… Yo… Ella… Solo prometí que le ayudaría con unas cosas —Desvió la mirada, ruborizado.


    ¿Ayudar? O sea, ¿es organizar una fiesta o algo así? —Antes de que el encantador pudiera hablar, que por el movimiento de sus labios, ambos tormentosos pudieron deducir que iba a hacerlo, Sanagi se interpuso, ya salvando al azabache por segundo vez aquel día. Mientras que el afectado arqueó su ceja, algo disgustado por ser interrumpido en lo que solo sería una frase seductora, Kasumi sonrió ligeramente al marionetista.


    Sí, exactamente eso —Se dio la vuelta —Como sea, Geist, si no quieres venir…


    Nunca dije que no quería —Sonrió, iniciando un caminar acelerado, superando al azabache que, en un susurro, maldijo al de soragakure. El marionetista se posó a un lado de Ulquiorra y le dio un par de golpes en la espalda, en un intento de darle valor y consolarle. El azabache suspiró, se enderezó e intentó de recordar el entrenamiento de Rinha: olvidar los sentimientos, debía dejar de lado esa tonta incomodidad —Vamos, Shinta, conozcamos a tu novia —Kasumi frunció el ceño e inició su andar, junto a Kutsugu, dirigiéndose a una sala de sushi no muy lejana, tal vez a tres o cuatro cuadras del parque Hitoiki.


    [. . .]

    Ustedes dos, muévanse con las cajas del almacén y tráiganlas para acá —Sayuri señaló al par que se encontraba acompañando al psíquico, tras lo que aplaudió con autoridad, no pidiendo, sino que exigiendo que la obedecieran como miembro de consejo que era. Ya no era una simple Kunoichi, ya no más, ahora era una figura importante y, por ende, debía meterse en el papel de una —¿Qué rayos están esperando? ¡Muévanse!

    Pero nosotros solo…


    ¡Que se muevan!


    Entonces tú eres el pasivo, ¿no? —Preguntó Rakan, serio aunque con una sonrisa, tras lo cual hizo un movimiento de ojos a Sanagi para que se fueran a buscar el paquete que pedía la rubia, quien de inmediato se giró a gritarle a un hombre fornido, de más o menos 30 años, porque había puesto el cartel de luces neón ligeramente torcido. Y por supuesto que ella no iba a dejar que esa fiesta fuera criticada por un detalle tan absurdo como este, esa celebración debía ser absolutamente perfecta, esa había sido lo que prometió para el festival como representante de cultura y desarrollo social, lo cual para ella solo significaba festejos, que a su vez era comprendido como tragos, baile y mucho, muuucho sexo, obviamente. La fémina entonces se regresó a la entrada, donde yacía Thresh, algo tímido, rascando su nuca —Te has tardado, príncipe.


    Te he dicho que no me digas príncipe —Rio, ¿por qué tanta incomodidad? Solo se trataba de Yuri, ya la conocía desde hace años, solo era una amiga a la que pensaba ayudar con su trabajo. Sí, solo se trataba de eso, o al menos eso quiso creer durante ese momento —El lugar te está quedando muy bonito, Yuri, se te da bastante bien esto de organizar fiestas.


    Por supuesto, soy perfecta —La rubia se cruzó de brazos y sacudió su cabello, tras lo cual miró al mentalista de arriba abajo, tenía tiempo sin pasar demasiado tiempo con Shinta, pero podía notar que había cambiado bastante. Arqueó su cejo y sonrió al notar como los músculos del varón estaban bien marcados dentro de su camisa carmín de a cuadros —Tú tienes un trabajo diferente al resto de patanas de aquí, serás mi compañero personal, verificaras que todo salgas correcto, te dará algunas directrices en mi oficina, espera, te llamaré en unos minutos.


    Y tras sus palabras, la fémina se marchó en un elegante caminar, por cierto, lo hacía muy bien incluso con los tacones larguísimos que tenía. Shinta tragó saliva, desde Haruhi no había sentido esa extraña atracción, era incomoda, pero a la vez satisfactoria, esos pantalones ajustados solo hacían que ese deseo aumentara muchísimo más. Se estaba deleitando con Sayuri como nunca antes lo hizo antes, ¿o tal vez sí lo hizo? Arqueó sus hombros, mas luego se frenó, ¿por qué? ¿Por qué debía sentirse tan incomodo si era tan solo algo que quería? Cerró su puño con fuerza y una sonrisa se dibujó en su rostro al notar como la rubia, antes de entrar a su oficina, giró su cabeza para guiñarle un ojo. Afirmó para sí mismo, ya era hora de dejar la timidez, tenía una misión ese día: coquetear y acostarse con la diva de Arashi.

    RygartRygart Autumn.Autumn. Olvídense del puto reto ladilla de Arashi, no pienso hacer que Shinta camine por todo la aldea (?)
    Angelo.Angelo. Ya Shinta va con todo lo que tiene para seducir a Sayuri.

     
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  20. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Y pensar que las cosas no se tornarían extrañas pero cuando se estaba con personas muy especiales, cualquier cosa podría suceder. Milagro que la que alborotara las cosas fuera otra y no la más famosa entre todos en aquella mesa (por su reputación musical). Issei se dirigió al baño como si su vejiga fuera la más pequeña del universo, ipso facto los dos hombres allí no aparcaron la mirada de ella hasta que no se perdiera al doblar por el pasillo que le llevaría al lavado. Hiiro solo ladeó sus ojos entre Akenuri y Tye y a este último le miró por muchos más segundos. Se había dado cuenta que las cosas se tensaron de repente tras el comentario del zorruno: “Hyoton” fue la palabra clave en todo el embrollo. Y tal como había dicho, sabía que la albina contaba con esos poderes gélidos muy similares a los de Ivan y a su vez muy parecidos a los de Ters y su retorcida familia. No iba a negarlo. Ella también llegó a pensar en que la más bajita del grupo podría ser…

    —Bueno, eso fue incómodo…
    —¿Qué me ocultas marica? —Otra vez, Habanero regresó la mirada hacia el chuunin de Arashi. Él la había visto de regreso con dejo algo suplicante mas ella no entendía qué se suponía quería que hiciera. Él metió la pata solo.
    —Está bien, me lo permites… prometo no robártelo.

    ¿Robárselo? ¿Qué estaba insinuándole? La fémina se concentró en terminar su pastel con toda la calma del mundo. Bajo ese mínimo lapso de paz, podía darse el gusto de percibir los sabores de los ingredientes que componían su postre, pudiendo así realizar una comparación entre los muchos otros de ese mismo tipo que ya había probado antes en otros lugares. Sin dudas el de Kumogakure era mejor.

    —¿Qué no es esa Mata Hari?
    —No lo sé, se ve parecida pero no creo que sea ella… ¿o sí? —Miyazaki trató de no llevar su mirada hacia el centro de los murmullos que ponían en duda su imagen; se suponía que la chaqueta de Einarr le ayudaría a desviar la atención de las personas pero, nada se escapa ante los ojos de los fanáticos o de la gente meramente curiosa. —Oye, ¿es Mata Hari?
    —La verdad no me di cuenta —esa era la voz de la camarera que servía en su mesa. Mierda. Justo, la mujer se giró hacia la pelirroja descubriéndola sola y con el plato medio vacío. Había otros en la mesa, excusa perfecta para arribar e indagar un poco. A los pocos pasos de alcanzarle, Iz y ella casi tropiezan. —¡Discúlpeme señorita! No la vi. Lo siento.
    —Sí, sí —Kazuki rodó los ojos y solo tomó asiento cuando la otra fémina se marchara a continuar con su trabajo—. Qué torpe —comentó al aire. Rápido se dio cuenta que la jounin esbozó una sonrisa ante sus palabras, lo que le llevara a querer casi retractarse pese a que el adjetivo descalificativo no iba dirigido hacia ella.
    —No importa —llevó una cucharada de pastel a su boca y dejó que se deshiciera dentro antes de proseguir—. Es la verdad.
    —¿Te sucedió algo con ella? —Su pregunta inocente se ganó la atención directa de la otra fémina, mas Iz recordó lo que pasó al momento de hacer los pedidos. El acompañante de Vendetta parecía ser uno muy problemático si de mujeres se trataba. —Ah… lo de los piropos de tu…
    —¿Huh? —No tardó en hacer memoria. —No. Lo que haga Tye es asunto suyo. —La de poderes gélidos no iba a cuestionar los términos bajo los que estuviera pautada la relación sentimental entre su compatriota y el de Kirigakure. Definitivamente era extraña. —No somos novios.
    —¿Ah no?
    —Me gusta molestarlo. Por eso le he pegado de vez en cuando pero nada… nada personal —centró su vista en lo poquito que le quedaba del postre—. Igual no es la primera vez que creen que tenemos algo.
    —Es que sí parece que tengan alguna relación más allá de amistad —Hiiro entrecerró sus ojos sin apartarlos de lo que ya veía antes; amistad era una palabra bastante fuerte si se trataba de su bizarra relación con Yuki hombre. En todo el tiempo que lleva conociéndole, nunca se planteó ser su amiga o hacerle pasar como uno en su vida. Estaba casi segura que a él ni siquiera le interesaba serlo; era fácil intuirlo. Einarr no era del tipo de persona que iba haciendo amigos por la vida, sino de aquellos que sin saberlo formaban parte de la tuya. —Hasta llevas su chaqueta, ¿no? Lo sé porque no te queda a la medida. —Issei acercó un poco más su cuerpo hacia la mesa, queriendo que lo que iba a susurrar sonara confidencial—. Además, estoy casi segura que es el dueño del suéter que a veces usas en Kumo.
    —¡Es de su hermano!
    —¿Su hermano? —¿En serio se le tuvo que ocurrir mencionar a ese otro patán? ¿Por qué? Chihiro movió su cabeza de arriba hacia abajo en silencio. —No debe ser fácil tenerlo como cuñado.

    En ese instante, la albina se dio cuenta que los varones que las acompañaban regresaban hacia ellas. Sin esperar a que Pecho Frío regresara a su lugar, el de Arashi quiso jugarle una broma y eso (con su respectiva consecuencia) llevó a Einarr a querer encontrar a la camarera que nada malo había hecho. A modo de espabilarse, la instrumentalista fingió que le iría a buscar empero optó por desviar su camino desde que se diera cuenta que la genin y el chuunin que la acompañaba no la estaban viendo. Necesitaba un poco de aire fresco o más bien aquietar a su pobre y acelerado corazón.

    Cada vez más le costaba hablar del frígido frente a los demás. Si lo pensaba un poco, no tenía razón alguna para haber mentido. O bien pudo haber encontrado otra mejor cosa que decir. ¡O quedarse callada, joder! No era obligatorio responder. Pero todo eso le pasaba por andar de inconsciente; tentando a las miradas y a las opiniones diversas sobre su vida personal, todo por el hermetismo. Sin darse cuenta de lo que hacía exactamente, una persona le agarró de un brazo para que detuviera su caminata cargada de preocupación. Habanero le miró a la cara con sus ojos bien abiertos y de un jalón liberó su extremidad, reprendiendo al desconocido que se quedara embelesado al saber quién era la mujercilla.

    —No puedo creerlo, ¿Mata Hari? —Chihiro negó rápido pero el sujeto continuó insistente. —¡Sí, sí eres tú! ¡No sabes cómo me encanta verte bailar!
    —No soy esa persona… debo irme —trató de pasar por su lado mas no pudo porque se interpuso, intentado sujetarla de los dos brazos esta vez—. Apártate.
    —No puedo dejar pasar esta oportunidad —avanzó hasta ella de golpe; si Miyazaki no hubiera usado sus manos para mantener centímetros de distancia, quién sabe lo que hubiera pasado—. Me encantas.
    —Déjame en paz —le empujó con algo de fuerza haciéndole caer de nalgas.
    —¿Así tratas a tus fans? —gritaba. —¡Falsa! —Quiso seguir proliferando insultos y blasfemias para que los que estuvieran por allí empezaran una sarta de murmuraciones en contra de la pelirroja, sin embargo lo único que consiguió fue que los demás le miraran extraño y más aún cuando él mismo decidiera callar al sentir un aire bastante gélido cerca. También un gruñido.
    —No es la gran cosa pero sirve para engañar el hambre que tengo —Bour fue mostrando cada vez más sus grandes colmillos. El desconocido no sabía qué hacer. Miró con súplica desmedida a la artista; no podía controlar sus propios temblores.
    —Bour, no lo hagas.

    Al can le valía muy poco lo que le pudiera ocurrir a su invocador, tal vez lo que le pudiera también ocurrir a la pelirroja si por decisión suya se decantaba por atacar a quien la estuviera molestando. No obstante, no quiso meterla en problemas. Contuvo sus ganas de descuartizar al hombre ahí mismo solo para que Chihiro no saliera embarrada, así que lo más que hiciere fue ladrar tan fuerte como pudiera para ver cómo el tipo se orinaba en los pantalones y salía espantado.

    Hiiro agradeció casi en un tono muy bajo.

    —Esperaba que hicieras más —la invocación se sentó frente a ella y si no fuera porque siempre se le podía percibir con una expresión temeraria, Hiiro podría decir que la observaba con pizca de decepción.
    —Yo misma lo esperaba… no sé qué me pasó.
    —¡Cabezona! ¿Crees que voy a pagarte la cuenta?

    Tenía algo de suerte de que Tye no solía llamarla por su nombre. Apenas pudo tocar parte del lomo del gran perro antes de que este le recordara que todavía continuaba esperando su “cena” o merienda nocturna. Si fuera por su propio amo, el pobre Bour debía ingeniárselas por sí mismo y eso no pintaba a ser algo bueno para lo que exigía su dieta diaria y exótica.

    Más tarde, los cuatro y Bourbon recorrieron unas cuantas calles llenas de restaurantes. A diferencia de cualquier grupo normal que podría estar queriendo conocer los platillos de esos sitios, lo que les llevara a recorrer la senda era algo muy distinto: Chihiro había decidido no ocultarse más y apoyada de su popularidad conseguía carne sobrante para que así el de pelo blanco pudiera comer. Al principio los cocineros se lo encontraban raro pero, se le hizo fácil a la músico pasar a Bour como su mascota (a regañadientes de Ters) para convencerles más rápido.

    —¿Qué les gustaría hacer? —preguntó Ringo muy afable, mirando de lleno a su invitada de honor.
    —Me gustaría lanzarte un montón de agujas de hielo y ver cómo te desangras —solo Akenuri soltó una risilla ante eso; Iz irónicamente sintió escalofríos.
    —Algo menos problemático, Tye.
    —Qué maricón.
    —¿No hay juegos mecánicos? Creo que vi una noria…
    —Ese juego es para maricones como tu novia —para cuando los aludidos vieron a Ice, le encontraron con una sonrisa bastante burlona; había interrumpido a la de pelo blanco—. Prefiero hacer otras cosas.
    —No tienes que venir si no quieres —la pequeña pero no tanto de edad le miró con dejo desafiante, lo que le llevara a fruncir el ceño—. Total, nadie te necesita.
    —Pequeña niña rata, ¿quién mierda te crees que eres? —Bajó la temperatura a propósito, algo que no le afectó en lo absoluto a la de Kumo. Akenuri se interpuso entre ellos, casi colocando una mano en el pecho de Ice T para evitar que diera un paso más. Por su parte, Ters evitó el contacto.
    —Issei, ya que Tye y Chihiro andan juntos…
    —No, Akenuri —continuaba mirando al otro chuunin a la cara sin temor y cierto cansancio por su forma de hablar y ser; no comprendía cómo o por qué su anfitrión no le ponía un alto a esa bocota de su conocido—. No andan juntos. No son nada, ella misma me lo confirmó.
    —Hasta que la escuálida hace algo bueno —se mofó—. Y es cierto, yo tampoco los necesito a ustedes para pasarla bien, idiotas.
    —Podemos llegar a un acuerdo y pasarla bien todos, sin problemas.
    —Qué bueno que no salga contigo —también se burlaba Kazuki pero del chuunin de la Niebla—. Lástima que igual te tenga de cuñado, porque eres ¡ugh! Insoportable.
    —¿Qué me tenga como qué?

    Otro intento fallido por parte de Tye de lucir amenazante frente a la de poderes iguales a los suyos y todo porque el zorruno no dejaba de ser su muralla. El de Kiri lo miró bastante molesto e insistió que se quitara de su camino si no quería pagar él los platos rotos de Iz; estaba tan decidido a golpear a Akenuri que lo hizo notar al hacer que parte de aquel callejón se recubriera de un manto blanco que le hizo trastabillar. Si no lo hubiera ayudado Issei, se hubiera caído con estrépito. Chihiro y Bourbon regresaron en ese momento y más que nada por esa discusión que se escuchaba de tanto en tanto a lo lejos.

    —¿Qué está pasando?
    —¿Qué hiciste ahora, maricón? —Ese fue el perro preguntándole a su amo. Einarr chasqueó la lengua. Se alejó del otro chuunin solo unos pasos, dándole la espalda al resto y revolviendo su cabellera gris. De repente empezó a reír como un lunático sin hacer demasiado escándalo; al girarse dejó ver una sonrisa bastante espléndida como ensombrecida.
    —Tienes suerte, zorra.
    —¡Deja de llamarle así! —Y en vez de usar palabra alguna, el de sello maldito invocó una tripleta de senbon de hielo que lanzó sin resquemor en dirección a Kazuki. Todos fueron rebotados en direcciones varias gracias a que Hiiro invocó uno de sus Tessen. El de Arashi había usado su propio cuerpo para cobijar a la albina.
    —Deberías controlarte un poco más, ¿no te parece?
    —Tú no me dices qué hacer, hija de puta.
    —Akenuri se ha portado bien contigo, imbécil y tú… solo te la pasas diciendo pestes.
    —Si a él le vale una mierda que le trate así, ¿por qué tienen que meterse tú y la rata esa? Es un maricón —sonrió aunque estuviera muy enfadado por tener incluso a la pelirroja recriminándole. Einarr se relamió los labios en lo que miraba directo a los violetas de la jounin; quería golpear a alguien, quería desquitarse con algo. En su interior se obligaba a guardar la compostura para no atraer la atención de los guardias y reanudar la absurda persecución de mierda del muelle. —Quítate mi chaqueta —Chihiro se mostró algo desconcertada por la petición y no esperó a que se lo repitiera. Con fastidio, le lanzó la prenda.
    —¿Estás enojado por algo, Tye? —Este miró al otro varón; el chuunin de la Tormenta preguntaba con el más genuino e ingenuo interés.
    —Cuándo no —contestó Habanero, logrando que Ters bufara. —Es mejor dejarle solo hasta que se le pase la regla.
    —¿Por qué mejor no dejas de decir estupideces? —Había caminado para cruzar por su lado y por el lado de los otros dos; Ringo hizo un movimiento casi por instinto al poner a Issei casi detrás de su espalda cuando Ice cruzara cerca. El hijo adoptivo de Ruura tan solo vio de reojo a la peliblanca y solo cuando estuvo metros alejado vociferó—: ¿Se van a quedar ahí como monigotes? —Solo Bourbon le había seguido los pasos. —Si quieren hacer sus mariconerías, háganlo y ya está.
    —Supongo que en el fondo no quiere estar solo —las únicas que le escucharon fueron las kunoichi. De la nada, Vendetta se topó con la mirada del chuunin peliblanco; su expresión denotaba ¿pena? ¿Compasión? Hiiro sintió un vuelco en el estómago. —No es fácil lidiar con alguien como Tye, lo sé… pero creo que en realidad es un buen tipo.
    —¿Por qué me lo dices? —Los dos miraron a Pecho Frío, su espalda mejor dicho.
    —Porque te importa.

    Él y la chica de coleta larga avanzaron sin acercarse demasiado al amante de los inviernos. La artista no comprendía por qué el shinobi de menor rango asumía esas cosas, como si no sirviera de nada aclarar una y otra y mil veces más que entre ella y el peligris no existía nada. Qué pereza. Sin más, caminó detrás del par, ignorando muchas cosas a su alrededor por andar sumida en sus propias reflexiones.

    Lo más próximo del festival eran precisamente distintos juegos de feria, máquinas que te otorgaban premios instantáneos, otras de uso directo como carruseles, había una hasta para tomar fotografías y uno que otro puesto de chucherías como algodón de azúcar o palomitas de maíz. La noria se encontraba detrás de todos los puestos, muy cerca del mar de aquel islote.

    Tye se detuvo frente a uno en el que unos niños intentaban pescar un globo. La mecánica era justo esa: simple. Si lo lograbas, te lo quedabas. Su aura fría alertó a los infantes, quienes le miraron con algo de temor al no lucir tan sociable. Como no era de sorprenderse, Ice pidió a los engendros (como les llamó) que se quitaran del medio y que aprendieran del mejor. Tomó una de las varias cañas y lanzó el gancho cerca de donde le quería; Akenuri, Iz y Chihiro le miraban de cerca.

    —Te estás tardando —soltó Ringo a modo cómico para enervar la vena competitiva de Ters.
    —Tú te estás tardando en ser un hombre de verdad, hijo de p… —chistó. No iba a perder su tiempo insultándole.

    Mientras tanto, Hiiro encontró un puesto de tiro al blanco que tenía un premio que le llamó la atención. Su cualidad de kunoichi debería venirle bien, así que pensó que sería jodidamente sencillo. ¡Y no importaba la distancia impuesta! Lo lograría. Quien cuidara el sitio le entregó cinco dardos.

    Lanzó el primero.

    Achicó su mirada e infló un moflete. El proyectil no pegó en el centro como creyó que sería. Definitivamente había sido un lanzamiento basado en la extrema confianza de sus habilidades ninja. Así que tomó el segundo, esta vez utilizando sus dedos como puntero. Uno, dos, tres, ¡uy! Segundo intento fallido.

    —Mierda… —susurró estupefacta. Rápido se compuso porque no se iba a rendir.
    —¡Ajá, pez hijo de puta! —Tye lanzó el globo hacia arriba para atraparle con su mano izquierda. —¿Qué te dije, mari…
    —Quizás pudiste haberlo hecho más rápido pero te felicito —Akenuri no se había dado cuenta de que su receptor no le estaba prestando atención por tenerla fija en otra parte, tan solo unos diez metros más atrás. Issei, quien sí lo notó, observó lo que Tye veía sin entender muy bien qué le había sucedido.

    El gélido muchacho congeló en un santiamén el globo lleno de agua, mismo que lanzó con fiereza desde esa gran distancia tan solo para entorpecer el lanzamiento perfecto que casi lograba Habanero… con ayuda de un recién aparecido Ian. Todos los que observaban se cubrieron las caras ante la ruptura en muchos pedacitos de hielo del objeto. Incluso el zorruno e Iz se mostraron impresionados por la brillante puntería de Einarr. Bourbon se puso a su lado.

    —¡Einarr! ¿Qué basurita te impide pensar? —Él solo avanzó hasta la instrumentalista y su conocido sin emitir palabra. Bajo sus pies se iba creando un sendero helado que dotaba el ambiente de un poco más de dramatismo. —¿Ein… ¡oye! —Tiró del brazo de ella para que no le estorbara. Ianmaru, a diferencia suya, se mostraba bastante tranquilo pero desafiante. Hiiro sabía muy bien que ninguno de los dos se soportaba ni un gramo; también que si no hacía algo antes de que Ian provocara demasiado a Ice, muchas cosas saldrían rotas esa noche. —Oye, ¿por qué te metes en mi juego? Quiero ganar algo.
    —Con que tienes puntería, ceviche podrido.
    —Puedo decir que sí, quizás no sea el mejor pero mejor que tú sí. —Pecho Frío afiló la mirada.
    —Eso ya lo veremos, maloliente —creó una shuriken de hielo y la tiró en un parpadeo hacia el blanco, sin siquiera mirarle.
    —El que pierda será mi merienda madrugadora —por más que se refiriese a los dos, Bour miró directo al pelirrojo.
    —¿Cuál es el punto de todo esto?

    Ninguno le respondió. Habanero se cruzó de brazos; ¡malditos hombres! Pensó. No se iba a quedar a esperar a que alguno dejara de ser tan tonto para continuar disfrutando del festival, por lo que junto a Iz y Akenuri se marchó a otros juegos. La genin de la Nube hablaba con más soltura con el amante de los zorros. Se le veía también más animada aunque no pudo controlar un gran bostezo. No estaba acostumbrada a estar despierta hasta muy tarde, ni siquiera al realizar misiones. Muchas personas que se encontraban por allí no dejaban de mirarles y eso fue algo que Kazuki no pudo pasar por alto; su amigo apenas caía en cuenta de que eran objetos de miradas curiosas y hasta de muchas personas eufóricas. Juraba que se estaban conteniendo para no abalanzárseles encima. Fue el varón que preguntara a Chihiro si también se había percatado de que eran observados sin disimulo y la jounin, ni tonta ni perezosa, que sí sabía que sería imán de la atención de muchos en el lugar, aprovechó el detalle para decir una pequeña mentira blanca:

    —Seguro los ven a ustedes porque lucen bien juntos —añadió un toque coqueto a la frase, cómplice hasta cierto punto. Las mejillas de Iz se tiñeron de rosa claro, las de Ringo por igual.
    —N-no es cierto —la albina le dio un poco la espalda al muchacho de orejas zorrunas. —Somos amigos y ya. Te miran a ti por ser cantante y conocida —pese a hablar sin titubeos, sus mejillas continuaban coloradas.
    —¡Por favor, danos un autógrafo! —Un montón de personas rodearon al trio, tornando la situación más incómoda para los peliblancos, pues de tan poco espacio terminaron muy cerca el uno del otro. Inconscientemente, Iz hizo de su tacto uno más frío de lo normal.
    —Vale, vale, solo no sean tan bestias.

    Era tanta gente que esperaba obtener algo de Vendetta que al final optó por crear un par de clones de sombra que tomaran su lugar. Tan rápido como les dieran las piernas, ella, la genin y el chuunin corrieron hacia otro punto del festival más retirado de la muchedumbre.

    Tomaron asiento en una banca que por suerte yacía desocupada. Aquello estuvo muy loco; qué difícil era ser artista, pensó Kazuki e incluso comentó luego de recuperar el aliento. Minutos más tarde, Ian se presentó ante ellos mas solo fue Miyazaki quien se mostrara expectante… no quería decirlo con palabras, empero cuestionaba a Uzumaki sobre el paradero de Tye. Qué tonto. A él le valía un rábano donde estuviera metido Pecho Frío.

    —Hola, soy Ian —extendió su mano hacia Akenuri y la otra kunoichi que también se presentaron con sus nombres de pila—. Amigo de Hiiro.
    —Oh, genial —respondió con gentileza el zorruno—. Estamos dando vueltas a lo tonto, ¿te unes?
    —Si no hay problema.
    —Ian, ¿qué sucedió? —Ella evitó que él caminara detrás de los otros dos.
    —Nada de qué preocuparse —pasó por su lado, como si quisiera evitarla.
    —¡Dime! —Y se detuvo.
    —Unos guardias querían saber su paradero y les indiqué dónde podían encontrarle.
    —¿Por qué…? No tenías que haber hecho eso.
    —Hiiro, ¿te estás escuchando? Hizo destrozos y burló a varios guardias, eso es lo correcto —quiso sujetarla de los hombros pero ella se sacudió antes de tan siquiera sentir sus manos—. A ver, ¿qué tanto te importa él?
    —¿Qué pregunta es esa? ¡No se trata de esas cosas, Ian!
    —Claro que sí, Chihiro —echó un vistazo hacia atrás y a los lados para ver que nadie estuviera viéndoles discutir—. Se suponía que íbamos a estar juntos y qué resulta… aparece el tipo este y ya te olvidas del resto, haces lo que a él le dé la gana y ni siquiera pareces darte cuenta de algo esencial aquí —gran parte del rostro de Vendetta se tornó rojo; apretaba sus manos tan fuerte, casi clavándose las uñas—. Estás enamorada de él. —Tomó asiento en la banca. —Ayer no contestabas ni una de sus llamadas y hoy hasta le besas como si nada.
    —No tengo que darte explicaciones.
    —Es cierto, pero tampoco tienes que jugar con los dos.
    —No lo hago —miró hacia otra parte.
    —Entonces deja de jugar contigo misma y decide de una buena vez qué es lo que quieres…

    Los dos se retuvieron la mirada por unos largos segundos en los que reinó el silencio. La jounin no estaba dispuesta a decir algo que fuese en contra de lo que pensaba y creía era lo mejor para ella, por lo que el primero en ceder fue el más adulto. Ian quiso encontrarla para saber cómo estaba; viéndola tan repuesta supuso que haber estado con Einarr no le sentó nada mal. Tampoco se mortificaría pensando qué tanto habían hecho esos dos durante toda la tarde. Parte de su intención sí era hacer que atrapasen a Ice T, sobre todo por algo que en un principio consideró no comentarle porque podría hacer mella en Habanero pero, al verla darse la vuelta para ir a buscar a Tye, lo mencionó sin ningún tipo de lubricante:

    —Dos mujeres se querellaron de él porque no les pagó —la músico abrió los puños—. Eran prostitutas.
    —¿Y crees que eso me duele?
    —Quieres jugar al mismo juego que él, Hiiro.
    —¿Algún problema? —Giró a medias su torso para poderle encarar. —Porque para jugar no te necesito. Si no eres tú, será otro.
    —¿Y cuándo piensas parar? —Ella se encogió de hombros. —Me vas a volver loco.
    —Lo siento, Ian… diles a Akenuri e Issei que nos veremos en otro momento.

    […]

    Duró un par de horas tratando de localizar al ninja de la Niebla sin éxito. Hasta pensó en ir a los separos para cerciorarse de que no estuviera en alguno o de estarlo saber en cuál. Al final terminó cerca de una playa en la que no había demasiadas personas como para descubrirle sola. Mojarse los pies en la orilla y llenárselos de arena, le hizo recordar que sus cosas estaban con Ian… tendría que buscarle en algún momento. Verle otra vez. Qué molesto era pelearse con él.

    De la nada, una mano cubrió su boca.

    —Le salió muy mal la jugada al idiota maricón del pescado andante —hablaba cerca de su oreja izquierda; su tono de voz medianamente grave provocó que toda la piel de la pelirroja se erizara. —La próxima vez que le vea, Bourbon se lo comerá y no dejará ni una sola hebra de su pestilente cuerpo. —La dejó libre; retrocedió solo unos pasos al tiempo que ella se daba la vuelta. —Me molesta su asquerosa existencia.
    —¿Por qué? —Le daba gusto verle aunque no fuera a manifestarlo.
    —Porque es una piedra en el camino… una gran piedra de mierda que me estorba —estaba y hablaba muy serio y en serio—. ¿Por qué tuvo que venir? —Miró a la fémina como si le exigiese una explicación, una que su mente creó lo bastante rápido como para permitirse continuar parlando—. Claro, es mi reemplazo. ¿Te metes con ese imbécil mal parido cuando no estás conmigo? ¡Respóndeme, escuálida! —Lo primero que hiciere Habanero fue soltarse con exabrupto. Tye era el menos indicado para reclamarle ese tipo de cosas.
    —Puedo estar con quien quiera sin tu permiso —Pecho Frío caminó hasta ella sin poderla alcanzar porque a medida avanzaba, la músico retrocedía—, sin tu aprobación o lo que sea que te haga sentir como si yo te perteneciera.
    —¿Y no me perteneces? —Sonrió con astucia. A continuación hizo que de sus pies afloraran sus poderes congelantes con la intención de atrapar los de la pelirroja al convertir el agua en hielo. Hiiro trató de romper la coraza mas no le serviría de nada intentarlo si ya tenía al causante de sus males demasiado cerca. Ters la apegó a su cuerpo al reposar su mano dominante en la espalda baja de la kunoichi y con la que yacía libre le agarró del mentón para mantener su cabeza inclinada hacia arriba. Y ya que no podía demostrar su desacuerdo, Chihiro emitió un sonido que se pudiera interpretar como negativo aparte de entrecerrar sus ojos. —Te reto a decir que no, Cabezona.

    Adrede dejó libre la parte baja de su rostro. Su intención no era otra que terminar de empujar el cuerpo de la de Kumo tanto como pudiera hacia el suyo para no darle oportunidad a nada. En el momento en que Habanero quiso reprocharle, Tye la calló con un beso. Los dos retuvieron sus labios sin ningún movimiento de por medio y solo unos segundos más tarde, Miyazaki permitió que el varón terminara de introducir su lengua en su boca.

    Aquel beso les permitía darse cuenta por enésima vez que sin “aparente” razón, ninguno de los dos era absorto del otro; que no importaba cuántas veces hubiesen estado juntos antes… siempre se sentía como si nunca hubieran coincidido; como si nunca se hubieran probado, saboreado y querido comer entre voraces caricias. La jounin se agarró fuerte del cuello de la chaqueta del peligris, lo que llevara a Ice a alzarla con tal fuerza que los pies de ella terminaron por romper el hielo que los mantenía cautivos. Por supuesto que eso le causó dolor a la artista, empero ese dolor se compensaba de forma gratificante siempre que Einarr la hiciera suya y él fuese de ella.

    Sin problema apretó sus piernas de las caderas de Pecho Frío. Se separó de él unos cuantos centímetros, encontrándose perfectamente reflejada en su mirada azul. Con morbo él miró los labios pálidos pero brillantes de su amante; Hiiro también miró los de Tye de la misma manera y hasta con un toque más seductor.

    —Quítame la ropa.
    —¿Y si no quiero, qué? —Pegó su nariz de la de ella; todo el cuerpo de la instrumentalista ardía y eso anulaba el aura fría del ninja.
    —Me bajarás y me dejarás ir —no intentó verle a los ojos o saber cuál era exactamente su expresión porque reclinó su cabeza para besar el cuello del chuunin y rozar su nariz en su piel; le gustaba mucho el olor a menta que desprendía de forma natural.

    […]

    Akenuri e Issei terminaron por enterarse de la retirada inesperada del otro par por parte de Ian, a quien no veían precisamente “animado” a comparación de minutos atrás. Los tres se encontraban cerca de una barra informal en la que aprovecharon para tomar algo antes de llegar a la despedida por aquella noche tan peculiar.

    —No tienes mucho viviendo en Kumogakure, ¿o sí? —La genin negó con su cabeza ya que tomaba un trago de su coctel. —Con razón no te había visto.
    —¿Tú eres de allá?
    —No —tomo un poco de su cerveza—. Pero me he quedado en la villa por unos meses.
    —¿Motivos personales? —Ian soltó una carcajada amena. —La pegue, ¿eh?
    —Lo dejaré en un tal vez —Iz rio un poco.
    —¿Eres un ninja, Ian? —Akenuri llevaba un par de minutos en silencio a diferencia de los otros dos. Su receptor volvió a negar ante la pregunta, explicándole más o menos a qué se dedicaba: “era un navegante que solo gustaba de viajar por todo el continente”. —O sea que no…
    —Por supuesto que tengo habilidades y conozco varias técnicas.
    —¿Conoces muchos lugares? —La albina se mostró bastante interesada en ese detalle.
    —Claro… también hay otros que todavía me faltan por conocer, por supuesto.
    —Seguro vienes de una familia bastante acomodada económicamente —acotó el zorruno.
    —Para nada —Kazuki formó una o con su boca—. Viajo en mi propio barco la mayor parte del tiempo y me las arreglo como pueda en cada sitio que voy. Aprendí desde pequeño a ser solvente con lo que tenga a la mano.
    —Vaya… —mencionó la fémina cual suspiro—. Me encantaría conocer muchos lugares distintos.
    —Podrías venir conmigo alguna vez —le sonrió con bastante simpatía.

    La plática le había asentado bien al navegante… tan bien que desde que notara que la música era una bailable, invitó a la gélida muchacha a ir a la pista. De repente le entró un ataque de vergüenza que no pudo disimular muy bien e irónicamente, pese a que en sus deseos estaba el querer evitar bailar, no tardó en ceder a la petición del pelirrojo. Ian le extendió su mano y ella la tomó; los dos se mezclaron entre las demás personas en un santiamén bajo la mirada expectante de Ringo.


    VerwestVerwest LionelLionel SawakoSawako :Aja::56:
    Ficha de Ian: http://fdzeta.com/temas/biblioteca-de-npc-no-se-admiten-antagonistas.70431/page-14#post-2791392
     
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    Última edición: 1 Mar 2018
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