conclusiones sobre la pedagogía del deseo de Laignelet

Publicado por T৸е VŐĨĎ en el blog El Vacío. Vistas: 352

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En la educación en artes nos vemos enfrentados a un problema, el arte es capaz de generar
conocimiento pero no se le ve de esta manera, relegado a una posición de simple objeto estético,
el arte, debe demostrar su capacidad para mantenerse como una ruta viable a la creación de
saberes tan válida como las vías de la ciencia y la tecnología.

El arte como productor de conocimiento debe hablar desde su propio lenguaje, separándose del
camino de la ciencia, proporcionando a través de la experiencia del mismo el sustrato para que un
observador pueda tener una experiencia estética y la obra hable por sí misma, más allá de la
justificación de su creador la obra debe tener las bases para que el público sienta lo que debe
transmitir, y es así como debe proporcionar su propio lenguaje, a veces rompiendo con él lenguaje
establecido

A la hora de enseñar en artes se debe distinguir que solo se puede enseñar una técnica de, mas no
una forma de (hacer el arte) ya que la capacidad de hacer arte reside en cada persona, el profesor
debe ayudar a que el estudiante encuentre su forma y lenguaje artístico y sentar algunas bases,
son las preguntas que surgen en el estudiante las que llevan a la “forma de”
“La enseñanza se centra en el maestro, el aprendizaje en el estudiante. El buen maestro se borra a
sí mismo, en el sentido de no centrarse en lo que él sabe sino en lo que el estudiante puede
aprender según su naturaleza singular y el estilo y estado de sus modos cognitivos.”.

Mientras que en oriente la formación de los artistas era un ejercicio más que nada filosófico y se
refería a las inquietudes de la mente en occidente se refería a una búsqueda un poco más extensa
“todas las artes del mundo son producidas por la mente”. Ananda k. Coomaraswamy

El arte greco romano indagaba en cuestiones desde la belleza hasta la política, dando pie a la
filosofía, sin embargo esto no duraría, con la llegada de la edad media el patronazgo de las artes
recae en la iglesia católica centrándose en el hecho de que “La educación se centró no ya en la
formación del ciudadano en este mundo, sino en la ciudadanía en el más allá.”
De cualquier manera se puede advertir que entre artesanos estas prácticas no eran tan comunes y
estos pensamientos se filtraron de manera que se empezó a elevar el pensamiento junto con la
técnica. “Se pinta con la mente, no con la mano” afirmó Miguel Ángel.
Posteriormente el Manierismo se volcaría en ideas más oscuras suponiendo un “retorno de lo
inconsciente reprimido por la racionalidad Renacentista” esta dinámica es un tira y afloja de ir y
volver de los ideales de los mecenas, a la búsqueda de la razón y a las inquietudes del artista. El

barroco vuelve a el rey una figura central, la ilustración pretende encender una antorcha y el
romanticismo da mayor libertad al artista y esto deriva en movimientos posteriores que hacen una
ruptura con la institución de la escuela de bellas artes (Bauhaus) que terminan siendo explicados
al final en la máxima de Joseph Beuys “Todo hombre es un artista” con lo cual los caminos de la
educación en artes sufren una ruptura del academicismo y se propone una relación de mutuo
aprendizaje entre el alumno y el profesor.


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En Latinoamérica el proceso de la formación en artes pasa de una imposición a copiar a una
búsqueda propia, pero, lentamente. Hay procesos que rompen con los esquemas de la escuela de
bellas artes, pero son pocos, solo hasta la intervención de Kenedy en el modelo de educación de
artes en EEUU es que se vería un supuesto avance en este campo en América Latina, incluyendo a
las ciencias sociales como parte de la visión artística.

Al enfrentarnos a la tarea de educar en artes vemos que la disciplina, como modelo de impartir el
conocimiento de manera tradicional, se ve permeada por otras formas de conocimiento menos
estructuradas que permiten al artista re interpretar realidades (el mundo en general o el mundo
propio)
“Entrar en el territorio creativo de nuevas narraciones y representaciones del sí mismo, implica
desdibujar la frontera entre objetividad y subjetividad para dar emergencia a la singularidad en un
horizonte más basto de virtualidades y actualizaciones posibles en el mundo.”
Al entrar en la institución de la universidad los artistas aceptan el método de la disciplina y el
razonamiento científico a través de las ciencias sociales, una forma de entender el arte que niega a
las maneras que el arte había acumulado gracias a las múltiples transformaciones de su forma.
“Aprender a preguntar es ciertamente un proceso fundamental del conocimiento, mas no el único.
Se nos afirma que sin preguntar un texto permanece cerrado, pero igualmente es válido callar la
mente y percibir hondamente, pues sin percepción contemplativa es la naturaleza entera la que
permanece cerrada.”
Entonces enfrentamos una pregunta incomoda, ¿de donde podemos empezar a educarnos en
artes si no es de las estructuras tradicionales? Entonces viene a nosotros la revelación que el arte
se nutre de la vida misma y la vida no es más que deseo.
“Tal vez baste con comprender para nuestro asunto que la fuerza del deseo, originado en la
potencia de vida, es anterior a toda pregunta y es particularmente huidiza de la pregunta por el
deseo mismo.”
Al indagar por deseo se enfrenta al misterio y esto desencadena una búsqueda de lo sensible,
leemos entre líneas y encontramos cosas que el autor no sabe que sabe.

“Los procesos de creación de arte no son sistemáticos, ni parten necesariamente de preguntas, ni
formulan hipótesis, ni son metodológicos, ni buscan solucionar problemas, ni son explicativos, ni
objetivos, ni comunicables, ni verificables a través de mediciones, ni pueden calcular su impacto
en modo alguno, ni generan predictibilidad, ni pretenden dar cuenta de La Verdad.”
Los procesos en artes obedecen a lo inconmensurable, a verdades que no necesariamente son
universales y que si lo son, se refieren a universos personales, estas dinámicas permiten al arte
tener una visión de distintos ángulos de la sociedad y es lo que permite marcar a esta, es
imposible medir con las formas de la ciencia al arte pues no obedece a razones lógicas o al sentido
común, sino, más bien, al capricho y visión del artista, a deconstrucciones de lo establecido y
nuevas didácticas en lo social, a críticas y servicios sociales que nadie ha pedido, o solo a un
comentario salido de tono.
“los procesos de creación en arte son una forma muy rigurosa y laboriosa de indisciplina.”

El arte es un ente que no puede ser explicado por la ciencia. No puede ser medido por medios
convencionales y esto implica que educar en artes necesita, indudablemente, una ruptura en el
método tradicional de enseñanza, se debe hacer una negociación con el sistema establecido y
encontrar un lugar para que los modos artísticos puedan mostrar el conocimiento que ha
acumulado durante las eras, de modo que la individualidad y la creatividad sean reconocidas como
facultades que crean conocimiento, desestancando al modelo actual de su ignorancia de los
discursos que cada persona pueda traer al realizar e interpretar el arte.
“Una sociedad dividida entre razón instrumental o irracionalidad, no reconoce ni sabe agenciar las
pulsiones y deseos reprimidos por la cultura en general y por diversas instancias de poder, por
tanto, no sabe cómo potenciar transformaciones en la subjetividad individual y colectiva.”

La pedagogía poietica es el camino que se propone, un medio por el cual se explore la sensibilidad
del hombre y la mujer y por medio de esta sensibilidad y lo simbólico se llegue a las respuestas
que buscamos, de esta manera no se depende de los métodos analíticos de la ciencia y la
psicología sino que se abre paso a la verdadera razón de las artes más allá de las ciencias humanas.
Explorar la imaginación y dejar de centrarse en lo que “es” para buscar “lo que puede ser”.


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En la creación de “conocimiento sensible” se entrelazan conceptos (nuevas maneras de pensar),
perceptos (nuevas modos de ver y escuchar) y afectos (nuevas formas de experimentar), de
manera que la experiencia enriquezcan al observador, al participante y al autor, se debe fomentar
e implementar la intuición como un elemento del discurso al ser una capacidad del desconcierto
que lleva a una idea, la intuición no es lógica y puede ser deconstruida dando pie a múltiples
interpretaciones e incluso a nuevas intuiciones por parte de quien experimenta el arte y de quien

lo crea. La intuición nos lleva a la realización de objetos singulares que pueden romper con el
lenguaje mostrarnos la vía hacia lo inconmensurable, mostrándonos que el factor cognitivo
fundamental no es la abstracción singular de las cosas sino el conocimiento de lo singular y
especifico, lo inconmensurable en objetos y sujetos particulares.

Todo lo mencionado nos lleva a una conclusión, la forma de la pedagogía que debemos adoptar es
una pedagogía del deseo, centrándonos en las pulsiones podemos acceder al potencial creativo y
responder las interrogantes que nos surgen, liberar al deseo del lenguaje y evitar que se pervierta,
proporcionándole las herramientas para crear libremente y generar conocimiento de manera
orgánica y fluida. Liberar al deseo de las instituciones supone una apertura de creatividad y la
expresión, entender que el arte se hace, como se dice de manera romántica, mas con el corazón
que con la razón, pero entender que hacer con el corazón debe ser un acto inteligente, usando la
intuición y respetando las vías del deseo.


Kuro
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☠NOW MY LIFE IS A BIG MAKE IT OR BREAK IT!
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