Un blog dedicado a mis pensamientos y, quizá, un poco al día a día.
Color
Color de fondo
Imagen de fondo
Color del borde
Tipo de letra
Tamaño de letra
  1. Cada evento, igual que las partículas, se manifiesta sobre otros y sobre sí mismo; cambia, evoluciona, se equilibra y desequilibra. Así las decisiones, así las opciones del día. Cada partícula viajando al ritmo del equilibrio de sus fuerzas. Interactuando con otras similares, y con otras no tanto, llega a un punto de equilibrio final que rápida y fácilmente cambiará. Así en una secuencia continua. Por ello cada momento es un equilibrio potencial, una oportunidad, una posibilidad. Cada decisión efectuará su papel como fenómeno de sí misma y de otras más.
    Cada instante existe a mi alrededor una belleza indescifrable, vulnerable y etérea, donde campos de la ciencia no se dan abasto a explorar; que los sentidos, por si solos ignoran y que durante años fueron y seguirán siendo enigmas de la verdad.
  2. Es un juego de absoluta precisión: coordinar el cuerpo y las emociones, detener la percepción del tiempo, aparcar la indiferencia, cerrar el hilo de la existencia y obligar al otro a no ver fuera de la burbuja que atrapa nuestra esencia. Mantener el deseo, de ambos, sin hacer algo brusco, sin perder su atención, intuyendo y acertando las acciones que espera, que llevarán por el camino correcto, que culminará en la pérdida del prejuicio, del tabú, del interés de las enseñanzas del entorno, que resonará en la conciencia con la aceptación total del alma: de que en ese momento, él es un ser humano a punto de compartir sus hormonas conmigo y que haré lo mismo con él; que llevará la imagen íntima del otro, sin importar su género. Lo que importa es la alegría, la sinceridad, el júbilo del alma con una mirada; la seguridad, el respeto, la invitación, el cuidado, el detalle de amar sin el tacto del diablo; de abrazar, del libido, del corazón al ritmo del corazón enamorado.
    A Lydie y Conker les gusta esto.
  3. Dentro de un libro, me hablaba la voz desconocida de un autor quizá conocido en su tiempo.
    En mi mente se propagaba un efecto similar a un eco que, finalmente me narraba cada palabra que estaba plasmada en el texto.
    Conforme transcurrían las horas cada vez más y más ese eco se aclaraba, se convertía en el augurio de una cascada.
    Dentro de las frases literarias que en las hojas del libro yacían sólidas e inmutables aparecían, sin darme cuenta, imágenes y sonidos que iban más allá de un simple eco en mi cabeza. Era la tormenta perfecta.
    En medio de mi lectura me encontré con un agitado mar de ideas, cada una de las cuales narraba su propia historia. A veces alejada y a veces cercana a la historia del libro.
    Entender literalmente la obra que el autor trascendió era ya para mi algo complicado. Ver en cada palabra, el fantasma de una idea lejana (quizá una carta de psicología o una comparación con una clase de arquitectura) se volvió habitual hasta terminar la mitad del libro.
    ¿Cómo podía continuar la lectura si no tenía idea de lo que había pasado frente a mis ojos durante casi dos horas? – Pensé. - Quizá me distraje o simplemente divagué. Pero eso me sucede seguido. -
    Ya fuese con un cuento ficticio, ya con un compendio de historia, en mi mente se alborotan las palabras como si no tuvieran hilo ni lógica.
    Al final, en mi memoria encontraba varias frases, bosquejos e ideas que el autor había plasmado. No todas eran claras y algunas no se unían la una con la otra. Pero se entendían, de una u otra forma, para la acción en mi cabeza.
    Así pasa en la mayor parte de mis lecturas; y así pasé parte de mi carrera. Como en cierta ocasión le confesé a un amigo: que mi memoria es mala, a veces no recuerdo ni los números que escribo (como contraseñas o teléfonos); pero la sinapsis se concreta en mi cabeza y sin darme cuenta logro escribir lo que “no recuerdo” casi por arte de magia, sólo con la acción inconsciente de mis dedos. Entonces me pregunto si realmente estoy recordando cosas.
    A Zeeth le gusta esto.
  4. Donde me guardo, al ver las estrellas brillar desde su aposento, recostado en la analogía de mis deseos. Siete dulces damas, que para mi tiempo podrían deshacerse en género.
    Donde me mantengo, contemplando la luz desde lejos. Egoístas las dulces damas, con el humor ácido de un verbo.
    Donde espero, detrás de los barrotes de la prisión que me condena. Tras y sobre la oscuridad de la frontera; bajo el mutante firmamento, lleno de anhelo.
    Donde llevo un recuerdo llevo igual cientos, donde he de resarcir noches, veladas y pasiones. Que valoro y de las cuales no me arrepiento.
    Llevando de contrabando a cuestas esta soledad, colmada de baratijas y pieles de armiño, porras, alcohol, materiales de sobrepeso y otros buenos momentos escondidos entre harapos sucios y viejos.
    Un último sueño se deshizo entre mi piel, en tus labios y en los míos. Desaparecieron años de fanático engaño, repartiendo la sed del nuevo milagro: la verdad de nuestro trato.
    La última vez que te encontré sobre mi almohada, de camino a la celda bajo mis pestañas, estabas frente a mí, alcanzando una estrella. Fui feliz a pesar de observar desde lejos. Me sentí en paz, con cariño y amor profundo. Aquella vez desperté a un día que nada pudo opacar. El recuerdo vago de un momento que sucedió sólo en mi memoria fue suficiente para encontrar felicidad.
    Hoy entiendo, de aquel recuerdo, la necesidad de nombrar a la última de las 7 estrellas, así,como tu nombre en el viento. Un deseo por alegrarme al ver al cielo, y bosquejar con una palabra el rostro que no todos los días podré observar, ahí estarás, al levantar la mirada a la bóveda del final del firmamento.
    Algún día te volveré a buscar, y quizá entonces clavarás tu respuesta en la herida abierta de mis sueños, habrás de clausurar mi sincera intención. No tendré ya más que hacer. Será todo lo que podré soñar, porque la vida va a seguir como siempre lo ha hecho: como una naranja al vuelo, sin apegos. Tendré que seguir allí, en esa conciencia transeúnte. Sin ti.
    Ya di todo, esperé lo que podía esperar y fui incluso donde no emboné. Continué esperando llegar lejos y lo logré. Llegué a un lugar tan desconocido y lúgubre, que entendí que ese ha sido el lugar que, sin darme cuenta, busqué.
  5. El resumen de mi persona es ser la mano que rasca la espalda de alguien más, el hombro de alguien más, la fuerza que da masajes a alguien. Hacia mí, sólo se dirige la manita de plástico que compré barata en el mercado. Porque si no es de esa forma, mi espalda jamás sería rascada. Esa manita hoy amaneció abollada de su mango. Un descuido provocó su daño. Este daño evoca su corto periodo de vida, porque es barata y desechable. A mi sólo me queda usarla hasta que se doble y rompa porque no soy experto en componer pedazos de plástico y aluminio abollados. Si lo fuera, en esencia, terminaría siendo la mano que compone a la mano rascadora, una identidad poco grata, por ello es mejor que la cosa se gaste, se rompa, hasta resultar inútil e inservible por mi bien, y un poco de decencia, a mi esencia como ser humano.
    A (LUNA) le gusta esto.
  6. Un hombre sostiene en brazos a su primer y único hijo. Su esposa lo acompaña mientras suda, respirando la alegría de haber concebido la vida en su vientre. Ambos ríen, intercambian miradas y se besaban, olvidando por instantes que están solos, en medio de la nada, adentrados en la selva.
    A su alrededor, al ras de la mirada, sólo se pueden ver ramales y troncos húmedos. La luz es escasa, el frondoso follaje de los árboles oculta la claridad, salvo por algunos girones que se cuelan por entre las hojas; escasos y contados luceros. La tierra es basta y fértil. Los pasos se hunden en la naturaleza muerta, nación de incontables bichitos que se esparcen con cada cambio inesperado. La humedad se mantiene por todos lados, es imposible no verla y sentirla. Es el alma de la selva, y su soplo es agotador hasta para el más fuerte, incluso los bichitos.
    Aquí han huido los dos amantes, a una tierra que goza y se estremece con o sin ellos. Han huido de las típicas concentraciones, solidificación de corazones humanos. Han huido estimulados por el miedo, ánimo envalentonado que se sobrepuso a su temor al desconcierto. Sus mentes y corazones se motivaron al entender la vida que yacía presente desde su sangre. Nada más valdría el riesgo, nada más valdría el valor, que el amor a su primogénito.
    En el mundo existe una idea inmutable: la jerarquía de las opiniones, una evolución del derecho que poco a poco consumió la cultura, la educación y el humanismo. Un régimen totalitario, pacificador de idealistas anónimos y emancipador de mártires.
    En este lugar, la voz del padre se hizo presente con un tono paz:
    - Aquí será nuestro hogar- decía el padre a su esposa mientras la acariciaba y sostenía a su hijo en brazos. - El cielo ha querido que nuestro hijo se forme del amor y a pesar del mundo caótico del que formamos parte, el ha nacido en paz. –
    El padre le entregó el recién nacido a la exhausta madre y dijo:
    - Amada mía, has sufrido y pagado con tu sangre para que nuestro hijo vea a los ojos del rey sol, ahora te ruego lo tomes en tus brazos y nuevamente lo protejas; ahora me toca a mí, no podré en una vida pagarte el dolor que llevaste en ti para que hoy nuestro hijo exista, pero en cambio, daré hasta el último aliento de mi existencia a complacerte y a darte la vida amorosa que en este mundo se ha perdido. Comenzaré ahora, la alegría que gobierna mi alma en este momento me hace sentir la fuerza de mil hombres. No te prometo construir un templo digno de un dios, pero para ti mi reina, haré lo que mi cuerpo pueda soportar, te prometo que serás feliz y de eso me encargaré yo. –
    El padre tomó sus prendas, las arrancó de su cuerpo y con ellas hizo una cuna. Casi desnudo y con su cuerpo bañado en lodo y suciedad, comenzó a derribar un árbol tras otro con las pocas herramientas que llevaba consigo. Sus manos en ocasiones sangraban para sostener los troncos inmensos que derribaba, y con una pasión más fuerte que la tempestad de un huracán, cortaba y levantaba, frente a los ojos de su amada, la morada en la que su hijo crecería rodeado de esperanza y paz.
    - Solo espero que dios le conceda a mi bebé no conocer la esencia de las personas de aquel mundo, que lo guíe por la verdad. - Dijo la madre mientras levantaba con fe la mirada al cielo. - Que sepa vivir y continuar, sin adentrarse dentro de aquella errónea existencia que en muchas personas gobierna. –
    Y así, a inicios de un futuro tan lejano como el mañana, nació un ser, un hombre, una persona, tan frágil e indefenso que no da pie a pensar de lo que sería capaz. Sus ojos reflejan serenidad, no existe mirada más deslumbrante que la de un recién nacido observando por primera vez el mundo, revelando su inocencia y su despertar a la nueva vida, para existir, para vivir y para elegir el camino que seguirá su alma cuando su cuerpo no encuentre fuerzas para continuar.
    Lo primeros años de su existencia rebozaban de cariño, su padre le enseñaba cada día como convertirse en hombre, estaba junto a él mientras araba la tierra de la que obtenían alimento; y mientras desgranaba el maíz le contaba de sus peligrosos recorridos por la selva para conseguir carne.
    Su madre estaba con el cuándo su padre se ausentaba. Le enseñaba a tejer y a cocinar, le mostraba como curarse las heridas que, por el simple hecho de ser niño, se ocasionaba de vez en cuando. En ciertas ocasiones, también le platicaba de su fe en dios y de lo poco que conocía sobre su historia con los hombres en la tierra.
    Todos los días son una bendición, es lo que la madre soñó, el niño vive con una sonrisa en el rostro y no conoce la cruel realidad que es aquel mundo.
    La ciudad más cercana se encuentra muy lejos de allí, a días y noches de distancia. Nadie se aparecería en este lugar. Nadie puede, todos son obligados a existir aprisionados, a no rebelarse contra la idea de libertad de sus más poderosos líderes, obligados a una soledad en multitud y a creer en las más infames mentiras que rigen sus vidas como leyes escritas en tinta y papel. Haber escapado de aquella multitud fue un milagro que pocos han podido recibir.
    Es de noche. Es hora de dormir para el pequeño. La madre le contará una historia, como cada día que termina. Todas ellas son de autoría de la imaginación de la madre, formadas con la esperanza que en ella latía durante su vida en la ciudad. Por ello me atrevo a decir que eran su refugio al terror, todo lo que no era lo narra en forma de cuento para su hijo, una historia de amor.
    Por desgracia su mente es aun un laberinto entre el presente y el pasado, de vez en cuando pasa la línea de su imaginación y comienza a hablar de la realidad; a contar más de lo que su mente puede soportar: detalla el cruel mundo del que ahora no forman parte, cada vez más, adentrándose poco a poco en algún recuerdo, hasta que su mirada queda perdida visualizando en silencio las atrocidades que había presenciado.
    – ¡Mamá!, ¡Mamá! – Le decía el niño moviendo su mano para despertarla del trance. –Después, ¿qué pasó? –.
    La mujer sonríe, fingiendo que nada ha pasado. Recupera el aliento y el sentido de la realidad continuando con su cuento; y para que su hijo no se dé cuanta que lo que dijo era más que una historia, termina como terminan casi todas sus historias: con el mismo final y el mismo personaje.
    – Fue entonces que la esperanza se volvió humana, tomó el amor que quedaba en el corazón de un pequeño niño, lo volvió arco y flecha y ciegamente apuntó al odio y la avaricia mientras eleva su mirada a dios. Soltó su mano, dejó al amor llevarse hacia su destino atravesando una inmensa multitud de hombres de ciencia, convirtiendo la razón en polvo y llegando a lo más profundo del alma del odio. Mientras este saborea su muerte lentamente, la avaricia llora a sus pies desvaneciéndose en el aire. – La madre sonríe observando al niño mientras queda recostado en su cama de mimbre y paja.
    Ya cuando el niño está a punto de quedar profundamente dormido, pregunta:
    – ¿Quién era ese niño mamá? –
    – Eras tu hijo, recuerda que mientras haya amor, habrá esperanza y siempre se podrá acabar con el odio, que es el sentimiento que más consume a los hombres cuando creen tenerlo todo.
    Para cuando la madre acaba la frase el niño está completamente dormido. La mujer entonces se levanta de la orilla de la cama, toma la vela que ilumina la habitación y sale silenciosamente.
    – Dios te bendiga hijo, que solo él conoce la verdad de tu camino. –
  7. De noche, de nuevo, tentando la imagen de un porvenir. De una doncella, de una flor. Saboreando un poco del néctar aficionado de su valle corporal. De una vehemencia incorpórea, de una ilusión. Mentira soñadora acariciada por mi deseo.
    Límite de satisfacción, límite de pensamiento, sexo, emoción, combinación, hechos y armas, atentados de pasión.
    Cantos de una luna transeúnte, visionaria de mi mendiguez. Aura lúgubre y febril conectada y poseedora del más profundo lado de mi ser. Lado que tiene un nombre...

    Maldita casualidad que últimamente me ha hecho dudar de las decisiones que he tomado. Aparenta la existencia de un camino que parece guiar a algo a lo que podría llamar felicidad. Me lleva encantado, de la mano, como apostando que el sendero correcto "es este", aunque no parezca el mejor. Lo demás fue solo un desvío temporal (muy largo, pero temporal).
    Me complazco de esa luz que parece iluminar mi viaje y guía; pero de nuevo me pregunto: ¿dudar o no dudar? Luce muy difícil el contexto.

    Acaso... ¿todo lo que abarco es pensamiento?
  8. Enamorarse en secreto, atendiendo la interrogante conciencia del ser, del alma adolescente contempladora de la infinita riqueza del mundo. Enamorarse en silencio, como pregunta sin rostro, floreciente del fondo inconsciente y deformada por el manto superficial. Enamorarse vacilante, entre infancia y juventud, entre acertijo y desazón; pulcra y desentonada belleza, inocente apreciación, luz que emana, de nuevo, de la conciencia del ser… del ser inerte que asegura su decisión con duda y temor.
    Asombro, indiferencia, valentía, coraje para estar ahí… ahí, en las perdidas páginas del amor, de un canto sin son, de una alegría furtiva y una duda indomable; de un rostro que hiere y se destroza, inclinado sobre un rio de reflexión, un instante oculto, pasajero, solitario, tendido por corazón y cometa. Olvidado e imposible.
    Enamorarse…”sabiendo que todo está perdido”… sólo con fe. Con fe de un recuerdo sin sed, con agua turbia hecha de mar y soledad. Turbia e inconstante pero fresca, perfumada, colmada de pasión, abrigadora, amiga y aconsejante, lazo que une una espina y una flor.
    A EMERY08, Mitsuryouku y EdwardXD14 les gusta esto.
  9. Si los objetivos que persigues son claros, los métodos no deberían ser confusos. No puedes creer que las actitudes maquiavélicas tendrán un resultado eficiente. Cuando distorsionas la realidad puedes lograr algo de lo que quieres, pero tarde o temprano las fuerzas tenderán al equilibrio y suprimirán las acciones y sus resultados. Sin embargo el mayor problema no es esta tendencia al equilibrio, sino la fuerza de contracción o expansión que le acompañará. Será igual que una liga que intenta regresar a su forma inicial después de haberla estirado: tendrá movimientos de ida y vuelta que no representarán la verdadera forma del objeto hasta después de cierto periodo de tiempo.
    Desde luego las personas pueden ser impacientes, y esperar a que la situación sea explícita será difícil, por lo cual seguirán aplicando fuerzas para reducir o contrarrestar las expansiones y contracciones, creando nuevas distorsiones y nuevas fuerzas de repulsión.
    Al final, bajo métodos confusos, las valoraciones serán insensatas y los objetivos serán entes inestables.
  10. Hola.

    Solo quería decirte que haces mi vida especial, a pesar de todo. Aun cuando soy yo el que me equivoco, aun cuando actúo como no debiera, aun cuando estoy ausente. Te amo, y cada día recuerdo y lo vuelvo a grabar en mis venas.

    Esta es la canción que nos tocó bailar juntos, y no seré el primero en irme de la fiesta. Seré el último. Aun después de que los músicos se hayan marchado. Seré el último. Aun después de que todos se hayan ido.

    A mi modo, a mi manera, con los pasos que fueran, me quedaré en el escenario siempre que tú quieras seguir bailando, con los dos brazos alrededor de tu cuello, y volviendo cada vez que haya una pausa, incluso aquella que se queda eterna.

    Me quedo, y espero verte entendiendo, que no importa el color del escenario, yo te seguiré queriendo.
    A chris wolf le gusta esto.
  11. El lenguaje, tan limitado, sólo me deja hablar del pasado. Cuando termino una frase, una palabra, y pienso, montado en la corriente del presente, creo que no he escrito nada, porque todo se plasmó cuando lo pensé hace rato. A eso me acostumbro. Hasta en mi mente los pensamientos se han vuelto sucesivos, temporales y finitos. Me molesta, me estresa, ¿porque la imaginación deja de sobreponer las ideas? - Arréglalo – escuché un día. Significa que debo poner todo a su tiempo, pero así se pierde la emoción de los pensamientos, así dejo de tomar interés hasta del recurso más estúpido.

    Aquí están mis recuerdos, los que verdaderamente deseo. Aquí está el nombre que sinceramente pienso conservar. La verdad y la alegría son las definiciones que no quiero soltar. Sencillez y simpatía, amabilidad y filantropía, todo eso con una verdad: me pertenecen y son lo que soy. Conservaré la humildad como huella y destino. Conservare la verdad de la simplicidad como fuente de cariño. Nada me falta, todo lo tengo. Y no necesito ponerlo como una obra maestra, solo necesito escribirlo, con alegría y con emoción sincera. Espero que siempre sirva de algo.

    No me estuve viendo, pero vale la pena admirar el tiempo despierto y olvidar el tiempo escondido; forma parte de un miedo. Y como miedo tiene oído, y boca, y cielo. Todo es no todo, y aquello que no lo es, formará parte del todo. Insistí, me di el tiempo de intentarlo, de entenderlo, de aceptarlo; pero los tiempos cambiaron y mi objetivo es otro. No me resigno ante escenarios inmutables, tomo decisiones que antes que nada sometí a juicio. Y para acabar, tan solo elegí una, aunque no signifique que así lo deseara. Lamento que mi acción parezca certera, pero no lo es. Este es el camino, la decisión, que está más cerca de la verdad. Llegar hasta aquí no es en vano. Cada punto y cada coma fueron puestos en el lugar correcto, solo que con el fin incorrecto. Retiro mi oferta del juego y acepto las consecuencias. Tal parece que el hecho de no ver funciona... no actúo.

    No es que quiera colocarme una meta inmiscuida, solo quiero estar un paso un poco cerca de la ira. Hace tiempo descubrí que me motiva a intentar cosas que de otro modo yo no haría. Tengo miedo de sentir la misma espina, con el rostro encaretado de mil formas indistintas, ya que hago lo que hago por sentir que es cosa mía... pero el mundo se retorna con enlaces de otras vidas. Se halla intenso, se halla inmenso. Tan eterno y firme en otro tiempo, pero de esta misma disciplina, que domino y que conquisto a pesar de mis partidas. Se halla un nudo en mi garganta suprimiendo mis mentiras, pues mis propios enemigos son presentes sin cabida. Leo un mundo, veo un tiempo, y sin más que una idea, dejo solo al pensamiento. Ojalá y lo leas, ojalá y comprendas, porque no puedo explicarte sin temor a que no entiendas. Son palabras de mil letras que al final no dicen nada, pero el mundo aquí en mi mente siente que lo ha dicho todo. Arruino ese momento porque tengo miedo al pensamiento. ¿Qué hago de nuevo? ¿Me atrevo o no me atrevo? No quisiera equivocarme y atornillar un engranaje negro
  12. Un hombre nació como todos los demás,
    a la orilla del vientre de su madre y en la cama de un hospital.

    Los doctores lo golpearon y de su padre un grito se oyó:
    - !Es un varón¡ !Felicítenme, dios mío, es un varón¡
    A esa exclamación de orgullo se le olvidó mencionar,
    que él estaba vivo, que eso importaba aún más.

    Pasaron los años y de ellos este niño aprendió,
    a como la traición se redujo a un engaño y la verdad a una ficción.
    No quedó más a su 16 años que encaminarse a buscar,
    pero tendría que empezar por sí mismo, saber si lo que es… era verdad.

    Todo lo que se encuentra escrito es y será
    la realidad que los hombres se enfrascan en concebir cómo verdad.
    Nótese que no hay respuesta que llegue a saciar la humana curiosidad,
    pero debemos intentar hallarla, eso es lo que podemos legar.

    De ahora en adelante todo lo que conoce es mentira
    y toda la mentira es una traición,
    por eso ni el tiempo ni la ignorancia pueden permitirle mentir y engañar.

    Mentir en un tiempo lo que en otro se prometió,
    es convertir todo lo que hablas en una grave traición,
    el someter a tus palabras a conformarse con la realidad,
    te deja ciego a lo que realmente es bueno. Te hace sufrir aún más.

    Y en aquel niño una cosa perdura:
    No se promete encontrar, pero nunca dejará de buscar.
    A tostada frita y chris wolf les gusta esto.
  13. Si fuera verdad esa magia tan falsa que se esconde debajo de un sombrero, detrás de un telón y frente a un público inexperto. Me habría dado cuenta que no he perdido la ilusión del mundo perfecto.
    Por desgracia, el orden que impone el humanismo correcto, me obliga a ser racional, a ser real y a no ser incrédulo.
    ¿Qué loco o demente ha de sentirse esclavo de los límites de la moral actual? ¿Cuán libre soy y cuánto puedo ser más, bajo las normas de la sociedad? ¿He ofendido a Dios, o a caso esas normas son tan falsas que solo existen para que algo más exista?
    La magia existe. Por que para un niño que no conoce los límites de la realidad, una palabra significa ser parte de lo que en un futuro llamará imposible.
    La magia existe y existirá, siempre que una persona que ha dejado de ser infante encuentre nuevamente el significado de esa palabra, y se de cuenta que siempre formó parte de de ella.
    Los límites han sido impuestos, pero la libertad siempre existió, y lo extraordinario siempre ha figurado como una opción.
    A chris wolf le gusta esto.
  14. Fueron figuras, como las brasas.
    Quemaron lo que tenían que quemar.
    Se apagaron.
    Hicieron del lugar un infierno
    y perdieron todo hasta ser polvo.
    Fueron, se quedaron y dejaron de existir.
    Amo el sombrero de todos los días.
    Amo lo admirable.
    Amo los girones de aurora,
    y odio las gotas que deja el rocío.
    Echo de menos los pasos, el misterio,
    las pasiones, dos dudas, un pie,
    las andanzas, todo, nada y el camino a la escuela.
    La memoria de lo que queda sin ser juzgado.
    Fueron tres, son cuatro, serán seis.
    Funciona si lo cuentas al revés.
    Te equivocas si lo tratas de restar.
    Las sumas son las mismas hacia delante y hacia atrás,
    pero cambia el número al final.
    De continuar, debería pasar la maleta por el detector.
    Si quedan armas, bajaré del avión.
    Si me voy, pagaré en otro lado.
    No servirá de nada el viaje, me voy y me quedo.
    Fuego y no es fuego.
    Uno se quema, el otro vive.
    Buscar tendría que ser un vuelo,
    andar sería un lugar.
    El fuego es la llama eterna que nunca se apaga.
    Ambas piezas son figuras del viento,
    siendo el viento el tiempo.
    Fuimos amigos y fuimos, quizá, algo que no sabría cómo llamar.
    Una mentira o un sentimiento que se oculta para parecer valentía.
    Fuimos tanto y tan poco, porque se queda la duda de saber dónde empieza lo primero y termina lo segundo.
    Se fue algo y se queda lo importante. Lo que vale la pena que exista.
    Tiene un nombre pero llamarlo podría hacer que desaparezca.
    Funciona mejor que sea y no esperar a que sea.
    Lo que siempre debió haber sido.
    Se llama Angélica.
    Debería darle un mejor nombre, pero ese le queda para desviar la atención.
    A JackBox357 y chris wolf les gusta esto.
Cargando...