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  1. El último cap... todo terminó.


    Capítulo 44: Regreso

    La operación fue casi un desastre, las instalaciones estaban mal mantenidas y poco iluminadas, su armadura estaba muy dañada así que se la tuvieron que quitar, tuvieron que desinfectarle la amputación echándole sal y también la quemaron usando metal caliente, aún estaba despierto y no había anestesia así que tuvieron que amarrarlo a la cama con correas y taparle la boca.

    También tuvieron que sacarle pedazos del tentáculo del Maestro y le tuvieron que abrir su ojo vació para podérselo sacar, costo bastante debido a que la herida fue profunda más con la gritería y movimientos bruscos, estuvo bien cerca de ser una de las peores tragedias en la historia de California, pero no lo fue.

    Por suerte no se desangró demasiado y estaría bien en unos días, pero le costaría adaptarse a su vida sin ojo ni brazo. Cuando terminó la larga operación luego de casi una hora; Aradesh, Tandi, Killian, Rhombus, Butch y Laura fueron a verlo. Perro desapareció sin dejar rastro alguno.

    Se sentaron en unas sillas de madera alrededor de él, estaban en silencio y bastante preocupados, no podían creer lo destrozado que estaba, allí estaba él arropado porque lo operaron sin camisa y no quería que le vieran.

    “¡Soldado, hiciste un gran trabajo!”. Rhombus le exclama en un tono serio para animarlo.

    “Aún puedo sentir mi brazo… me duele”. El Morador perdido le contesta a Rhombus mientras se tocaba su brazo, que no estaba.

    “¿Dolor fantasma?, tranquilo. Se te pasará en unos días”. Rhombus en un tono demasiado tranquilo le contesta.

    “¿Unos días?, mira como está, hermano. Tuvimos suerte de encontrarlo”. Aradesh le contesta a Rhombus bastante preocupado mientras le apunta al Morador.

    “Luego me iré a casa, y no haré más nada… no quiero seguir aquí”. El Morador tristemente habla mientras se agarraba el ojo.

    “Pobrecito, parece un niño”. Aradesh le dice al Morador mientras se agarra la cabeza.

    “Tranquilo papi, él es igual de duro que una piedra, nada lo doblega”. Tandi alegremente le contesta a su padre mientras le guiña un ojo al Morador.

    “Gracias Tandi, pero eso me hará crecer otro brazo”. El Morador sarcásticamente le contesta.

    “Bueno, nunca he visto a alguien recibir tanto golpe en su vida y mantener ese humor”. Killian en un tono alegre se dice a sí mismo.

    “Hablas con el tipo que mató una Garra Mortal, así que… debería darte algo de miedo”. Butch le contesta a Killian de modo burlón.

    “Cierto”. Killian le contesta rápidamente.

    “Aunque, me gustaría volverlos a ver”. El Morador algo triste habla.

    “Te debo una por salvarme, los Seguidores del Apocalipsis te adoran, gracias a ti tendremos un futuro mejor. Que te vaya bien”. Laura alegremente le habla y le da un abrazo.

    “Gracias”. El Morador le contesta el abrazo con su único brazo.

    “Bueno, nos tenemos que retirar, hiciste un buen trabajo hijo, uno muy bueno, mi pueblo está agradecido por tu heroísmo para rescatar a Tandi y los radscorpiones, cuando se enteren de todo serás una celenridad”. Aradesh le da la mano y luego se retira.

    “Descansa príncipito, o mi príncipe azul, como quieras que te llame”. Tandi se despide y le da un beso en el cachete al Morador, éste se pone rojo.

    “Chico, vas a ír lejos. Gracias a ti no estoy 3 metros bajo tierra, o peor... usado como alimento de Brahma, eres un héroe”. Killian le da la mano y se va caminando.

    “Soldado, estoy orgulloso, la Hermandad te recordará por tu actuación en Mariposa y aquí, y ser el único que me ha pateado el cuelo, pequeño bastardo con suerte”. Rhombus felizmente le da mano y se va.

    “Eres un loco chico, un buen loco, de no ser por ti, ya no tendría empleo ni trabajadores, y me has hecho rico igualmente”. Butch bromeando le da la mano e igualmente se va.

    El Morador se quedó solo en la habitación y se quedó dormido del cansancio. La poca luz ayudo a eso, aún podía sentir su ojo destrozado y su brazo arrancado, pero seguro se le iba a pasar con el pasar de los días, o mejor cuando llegará a su dulce hogar todo habrá terminado.

    Volvería a ser el chico de antes, sin brazo, sin ojo y claro pues más rudo y algo destrozado por la experiencia, pero lo superaría sin duda alguna.



    2 semanas más tarde…

    Jacoren y su secretaria estaban tranquilos realizando sus actividades cotidianas, Jacoren seguía atendiendo la seguridad y la secretaria las quejas que ocurrían. No estaban preocupados porque el Morador no aparecía, la gente les preguantaba y ellos solo respondían de que tenía una misión que cumplir y la gente se la tragaba.

    Todos menos Pat, quién sabía que Jacoren y su secretaria tramaban algo, seguramente lo querían fuera de la Bóveda por algo. Ella aún seguía atendiendo a la gente en el café y se ponía a espiar en la puerta del centro de mando tods las conversaciones para ver si obtenía algo de información, pero nunca obtuvo algo.

    No hasta éste día, ello oyó a Jacoren y la secretaria hablando, lucían muy aterrados porque “había vuelto”. Pat al oír eso estaba contenta, pero a la vez estaba asustada porque ese tono debía ser de alegría, no de miedo.

    El Morador estaba en la puerta de la Bóveda saludando con un solo brazo a la camará, estaba bastante cansando por el viaje y contento de por fín entrar. Jacoren y su secretaria estaban buscando que hacer, pero Pat no logró oírlo porque al apenas oír de que había vuelto, ella fue recibirlo con una taza de café.

    Había unas 10 personas en el primer piso esperando a que abrieran la puerta para recibir al Morador. La secretaria se quedó en el cuarto de mando para vigilar mientras que Jacoren fue igualmente al primer piso y abrió la puerta, los civiles no salieron y si lo intentaban pues no iban a poder porque la puerta se cerró inmediatamente apenas él salió.

    Jacoren confrontó frente a frente al Morador, estaba bastante mal, no podái creer que había sobrevivido, pero también estaba asustado porque había regresado con una cicatriz en la cabeza, sin un ojo y sin un brazo. Jacoren tenía una pistola en caso de que el Morador lo atacará o algo, porque se cara demostraba que estaba acabado.

    “¡He vuelto!”. El Morador en un tono alegre le dice a Jacoren mientras le da la mano.

    “¡Lo lograste chico, eres increíble!. Asombroso, no puedo creer las cosas que has tenido que pasar, o las que has soportado”. Jacoren felizmente le da un abarazo y luego se separa.

    “Lo sé Jacoren, pero he hecho el desierto un lugar mejor. Ahora todos están en paz, sin Maestro ni supermutantes”

    “La Bóveda seguramente está ogullosa. Nos salvaste a todos, creo que hasta salvaste la raza humana… pero tengo que decierte algo, he tomado una decisión”. Jacoren le habla en un tono alegre, pero pasa a uno algo triste.

    El Morador al notar el tono en que le hablabla empezó a preocuparse.

    “¿Qué pasó?”. El Morador le pregunta preocupado.

    “Eeeh… todo el mundo querrá hablar contigo, los jóvenes querrán emularte”. Jacoren le habla en un tono algo triste.

    “¿Entonces qué?, Jacoren… no me digas que me estás…”. El Morador empezó a ponerse triste al saber lo que le iba a decir Jacoren.

    “Se querrán ír. ¿Qué pasará con la Bóveda si perdemos a nuestra generación?. ¿Qué pasaría si somos el único lugar seguro del planeta?, no quiero perderlos”. Jacoren empieza a hablarle en un tono más triste.

    “¡Jacoren, pacifique el desierto!. ¡Podemos vivir afuera, solo estoy así por lo de los supermutantes, pero ya no son una amenaza!”. El Morador más triste empieza a decirle a Jacoren bastante sobresaltado.

    Jacoren se echa para atrás y empieza a asustarse.

    “He hecho decisiones duras en toda mi vida, pero está es la más fuerte hasta ahora. Nos has salvado, pero te convertiste en un monstruo. Lo siento mucho, eres un héroe, pero no podemos dejarte dentro”. Jacoren le conesta triste y empieza a caminar hacia la entrada.

    El Morador se quedó en silencio por unos segundos, no podía creerlo, su propia gente por la que peleo lo ha corrido de su lugar, estaba en shock y estaba perdido. ¿Por qué le habría ocurrido tomar esa decisión?.

    La secretaria se la había olvidado apagar el sonido y todos en la Bóveda oyeron la decisión de Jacoren, la gente de la Bóveda estaba furiosa y seguro iban a lincharlo por eso, pero los guardias los apartaron a todos. Justo cuando la iban a abrir, el Morador agarró a Jacoren por la espalda y lo arrojó al suelo.

    “¡¿Cómo te atreves?!. ¡Me atacaron bandidos, animales, mutantes y Ghouls, me apuñalaron, me dispararon, me golpearon, me arrancaron un ojo y un brazo y así es como me pagas!”. El Morador le grita a Jacoren enfurecido totalmente.

    Jacoren se levantó y le sacó la pistola. Pat logró abrir la puerta luego de empujar un guardia y vió junto a las 10 personas que lo estaban esperando, a Jacoren aputandole al Morador con una pistola. Todos empezarón a pitarle a Jacoren por ese acto, pero los guardias lograron repeler a todos menos a Pat quién ya había salido y cerraron la puerta.

    Jacoren estaba temblando con el arma en la mano, el Morador le sonrió al ver que temblaba y no estaba decidido, solo se estaba haciendo el macho.

    “¡¿Qué esperas?!. ¡Acaba con esto!”. El Morador le grita desafiante.

    Jacoren quería empuñar el gatillo pero no podía, no estaba acostumbrando. El Morador le sacó una escopeta recortada que había comprado en el Eje y la tenía en el bolsillo, le apuntó a Jacoren con ella.

    El Morador se le quedó viendo, Pat se acercó ambos y vió como Jacoren soltó el arma del miedo y se tiró al suelo.

    “¡Ok, lo admitó!. ¡No te queremos dentro por ordenes superiores!”. Jacoren le contesta al Morador asustado y echandosé hacia atrás.

    “¡¿Ordenes superiores de quién?!”. El Morador le grita a Jacoren enfurecido.

    “No puedo decirlo, solo te diré que está Bóveda no se abré hasta en 100 años”. Jacoren en un tono tembloro se echa para atrás y se pone enfrente de un pilar.

    “¡Dios, eres un ciego de mierda!. ¡Podemos vivir afuera!”. El Morador en un tono quebrante le contesta.

    “¡Afuera es nada más un nido de ratas como tú!”. Jacoren le grita al Morador.

    “¡Retractate maldito ciego!”. El Morador le grita y le apunta con su escopeta.

    “¡Ya basta ambos!”. Pat le grita a ambos asustada.

    Jacoren aprovecho de agarrar su arma y dispararle al Morador, éste por fortuna logró quitarse del medio y por instinto le dio dos tiros con la escopeta, le perforó el pecho totalmente y lo mató en el acto.

    El Morador vió como Jacoren vomitaba sangre y se ahogaba en ella hasta que murió al minuto, él en respuesta simplemente frunció el seño y puso una cara de frustración absoluta, sus sueños y esperanzas, pisados por un maldito viejo loco.

    Pat se le quedó viendo a Jacoren, no aguantó y se vomito del asco enfrente del Morador, no podía creer lo que había pasado. También vió como el Morador empezó a caminar hacia la salida de la cueva como si nada, con la cabeza abajo como si estuviera apunto de llorar y no paraba de mirar al suelo.

    Siguió caminando hasta la salida de la cueva, no alzó la mirada y siguió caminando, ya no le importaba nada, todo por lo que peleo le dio la espalda; su Boveda lo había traicionado, había perdido a sus compañeros y mejores amigos, no podía dejar de pensar en las palabras que les habían dedicado, pera que pudiera seguir adelante.

    Pat lo estaba siguiendo lentamente y evitaba caminar rápidamente o fuertemente para no llamar su atención, ella estaba en total silencio hasta que hoyó un grito repleto de tristeza y frustración que venía del Morador.

    “¡Maté decenas de personas, caminé cientos de millas, aguanté calor, viento, golpes y disparos y así me pagan esos malditos malagradecidos!”. El Morador grita al cielo mientras le pega una patada a una pequeña roca cercana, está salió volando mientras él gritaba de furia y caía de rodillas.

    Se acurrucó en el sucio suelo del desierto y siguió llorando como si no hubiera un mañana, no tenía nada. La escena nocambió hasta que Pat se le acercó cuidadosamente, se arrodilló detrás de él y le pusó la mano en el hombro para que supiera que no estaba solo; la cara de Pat entre las lágrimas y tristeza se vió como un rayo de esperanza, al ver que ella le estaba sonriendo condescendientemente.

    Pat se sentó con él y lo abrazó, estaba asustada ya que se había quedado afuera igualmente, y sabiendo que el sonido estaba encendido, era posible que no la iban a dejar entrar. El Morador le respondió el abrazo y éste empezó a calmarse poco a poco.


    “Ganaste algo”. Pat le dice en un tono tranquilo.

    Las palabras le dieron alegría al Morador, estaba triste, pero cuando Pat le dijo esas palabras, se iluminó su tenebroso mundo repleto de dolor y oscuridad, tenía a alguien que estaba de su lado, que no lo había traicinado.

    El Morador no le contesto con palabras, simplemente ese abrazo que le respondió ya era la respuesta, ambos se levantaron del suelo y luegos de unas miradas, el silencio se rompió.

    “¿Quieres ír al Eje?, necesitaremos un lugar donde quedarnos y obtener dinero, porque estamos solos en ésto”. El Morador le habla en un tono tranquilo, pero aún triste mientras camina hacia el sur con su compañera.

    “¿Cómo es?”. Pat le pregunta curiosa mientras le sigue el paso.

    “Ah, es complicado, tiene gente buena y mala, pero la mayoría es buena. Solo no te separes de mí y te enseñare”. El Morador contento pero aún triste le contesta mientras le toca la cabeza con su único brazo.

    “Entendido capitán, quizás lo haga, ¿cómo quieres que te diga?”. Pat le contesta en un tono de broma.

    “Nah, solo llamame Alexander Cole, o el Morador como quieras”. El Morador le conesta en un tono algo más contento ante la broma.

    “Bueno capitán Morador, la recluta Pat está lista para el despegue”. Pat a modo de broma le conesta y finge ser una piloto.

    “¡Entendido recluta, sigue los comandos!”. El Morador le contesta bromeando igualmente.

    Aunque el Morador perdió su hogar, obtuvo un igualmente un gran premio, alguien quién estaría con él para ayudarlo, tendría que cuidar de ella, pero ella igualmente cuidaría de él. Siguieron caminando en dirección sur mientras ambos murmuraban la canción “Who Wouldn’t Love You” de los Ink Spots, pero no se aguantaron en incluso empezaron a cantar y a bailar tomados de la mano, no había nadie mirando, pero los les iba a importar igualmente.

    Daban vueltas, giros y algunos juegos de ojos que se hacían, no les importaba lo que había pasado antes, querían pasar un buen rato, que ya se había quedado atrás en una etapa anterior, está era una nueva en donde solo eran ellos dos; podrían hacer su propia vida juntos, sin nada que los obstaculizará.

    El desierto ahora era un lugar menos sombrió desde la derrota de los supermutantes, sin duda el futuro era brillante para éste lugar creado por la tragedia de la Gran Guerra, en especial para el Morador y Pat, quienes siguieron bailando por varios minutos hasta que el Morador aprovechó de pegarle un beso de piquito, ella igualmente le respondió el beso y luego siguieron caminando hacia el sur, no importaba si había viento, sol, arena o lo que sea, no se iban a detener está parejita de moradores.
  2. Capítulo 43: Maestro

    El piso que estaba debajo de la Catedral era totalmente oscuro, olía a humedad por doquier, pero se podía apreciar que había estantes con libros por todos lados, lo cual le parecía bastante extraño porque nadie pondría estantes con libros en un cuarto así de mal iluminado.

    Daba bastante miedo el ambiente en su totalidad, porque pensaba que lo iban a emboscar. Lo cual se acabó volviendo una realidad porque empezó a oír los gritos de guerra y las pisadas de los supermutantes que vinieron a ayudar. Se asustó tanto que sudaba, temblaba y le costó correr para buscar un escondite, logró encontrar una gran abertura entre dos estantes y se metió allí como si fuera un ratón asustado.

    Los supermutantes no le prestaron atención alguna al camino, vinieron de una especie de pared que se levantaba, las pisas que hacían hacían temblar el suelo, algunos gritaban como monstruos y otros permanecían en silencio. Se movían en tandas de dos en dos debido a que eran demasiado grandes para el pasillo.

    El Morador estaba espantado al ver esa cantidad de supermutantes, eran casi 50 en total, no podía creer que ellos hubieran almacenado tantos. Cuando todos terminaron de cruzar el pasillo, el Morador simplemente salió corriendo por donde entraron sin pensarlo dos veces, y cuando salió vio algo muy familiar.

    Era una cueva, una muy similar a la de la entrada de la Bóveda 13, estaba igualmente humeada y estaba totalmente solitaria, había múltiples túneles igualmente y del mismo tamaño. Era una sensación de Deja Vu tan grande que bajo la velocidad hasta que llegó a la entrada de la Bóveda, la cual tenía la entrada abierta y estaba oxidada, tenía un número 0 inscrito, era una Bóveda de prueba hecha por Vault Tec.

    Siguió caminando y vigilando todos los rincones de la oxidada y mal mantenida Bóveda, no había nadie, ni un alma. La habían desalojado toda como si estuvieran seguros de que alguien o algo, podría matarlo.

    Cuando llegó al cuarto donde estaba el ascensor, notó que aún funcionaba, era la única cosa bien mantenida en la entrada. Se metió dentro mientras se oía la música del ascensor, que se oía bastante mal y como si estuviera a punto de apagarse, marcó el piso 3 y fue un largo caminó hasta allí.

    El viaje le tomó como 2 minutos debido a que ésta Bóveda era demasiado profunda. Cuando salió notó algo en el suelo que le dio muchísimo asco, los supermutantes o Los Niños no se habían molestado en limpiarlo para nada, como si fuera algo normal

    Había pedazos de carne y piel regados por el suelo, que iban hacia la derecha de toda la Bóveda. El Morador pensó que esos posiblemente eran los pedazos del Maestro, así que se dispuso a seguirlos mientras preparaba su pistola laser y se preparaba mentalmente para enfrentarlo.

    Cuando llegó a la zona donde se suponía que estaría la silla del capataz, se extendía un pasillo muy pequeño que estaba mucho más cochino que antes que se encontraba a la derecha de todo. Cuando empezó a caminar por allí, notó de que “algo” lo estaba empezando a molestar, era como si tuviera algo cerca de él y lo estuviera molestando.

    Siguió caminando y ese “algo” se convirtió en una molestia porque sintió que algo lo golpeo en la cara, cayó al suelo de espaldas y cuando trató de levantarse, sintió otro golpe en su cara y cayó al suelo otra vez. Logró levantarse y siguió caminando a duras penas mientras se agarraba la careta del casco.

    Estaba a medio camino cuando se topó con… Ian, su amigo que llevaba muerto casi un mes, estaba sentando en el pasillo como si nada con su ametralladora en la mano y luciendo triste. El Morador estaba tan confundido que no aguantó en decirle algo.

    “¡¿Ian?!”. El Morador confundido le dice al hombre.

    “¡Tú me mandaste a morir!”. Ian le grita enfurecido.

    Ian se levantó y le apuntó con la ametralladora y le disparo, pero desapareció de repente como si nada hubiera pasado. El Morador gritó del susto y ya quería devolverse, pero igualmente siguió adelante, solo tenía una cosa que hacer y esa era continuar, pero estaba ya demasiado asustado.

    Logró llegar a un callejón sin salida, repleto de carne y sangre y al fondo estaba la silla del capataz, pero lo que estaba montando… no era remotamente humano. El ser que estaba arriba tenía la cara de un humano, pero no tenía torso, era un montón de carne mal unida y estaba unido a 3 computadoras que estaban detrás de él, tenía un tercer ojo a su izquierda y lucía como el ojo de un sapo; tenía las ametralladoras del Capataz afuera. Ese monstruo, era el Maestro.

    El Morador al ver reverendo monstruo no aguantó más y casi se vomita, pero se lo tuvo que tragar. El Maestro le sonrió al ver esa muestra de debilidad y se dispuso a interrogarlo.

    “Así que eres el Morador, pobre patética criatura inferior. Supe lo que le hiciste al Teniente, mis guardias lo mandaron a buscar y no encontraron nada”. Una voz masculina que venía del Maestro le dice en un tono de burla.

    “¿Tú eres el maldito bastardo?, eres más feo de lo que pensaba”. El Morador le pregunta y se burla enfurecido.

    “Esa boca de rata. ¿Así que quieres, te unes a la Unidad, o mueres?. ¿Unir, morir, unir, morir?”. La misma voz masculina responde, solo para ser intervenida por otra voz masculina más agresiva y al terminar una voz femenina termina hablando.

    “¡Habrá muerte, pero no es la mía!”. El Morador le contesta enfurecido.

    “¿Oh, por favor, que plan tienes?”. Una voz femenina en un tono seductor le pregunta.

    “Pues todos están en contra de tú plan, seguramente están planeando una guerra”. El Morador responde en un tono serio.

    “Estás min… no puedo creerlo, no mientes”. El Maestro se burla, solo para cambiar a un tono algo asustado al leer un montón de mentes que él no conocía y que estaban afuera.

    “¿Qué?”. El Morador impresionado grita mientras se agarra la cabeza.

    “Acaban de cometer. ¡El peor error posible!. Ellos están mal equipados para el mundo. ¡Los supermutantes si están listos!”. El Maestro intercalando las voces de agresivo y pasivo le contesta.

    “Pues debo decirte algo, ¡ustedes no tienen ni silbato ni bollo!”. El Morador ordinariamente le conesta.

    “¿Pruebas?”. El Maestro en su voz femenina le contesta.

    El Morador le arroja el holodisco que le había dado Vree hace muchos días atrás, el Maestro lo atrapa expulsado un tentáculo de su boca y lo inserta en una de sus computadoras.

    “Debo digerir está información”. Una voz robótica del Maestro le contesta.

    “Eso, consúmela y verás”. El Morador en un tono de broma le habla.

    “Mientes, éste reporte pudo haber sido fabricado por ti. ¡Maldito mentiroso!”. El Maestro en su voz tranquila le contesta.

    El Morador pierde la paciencia y le apunta con la pistola laser, solo para que el Maestro usará sus poderes mentales y “pateará mentalmente” al Morador tan fuerte que lo hizo tirarse contra el suelo y casi lo hace llorar.

    “Espera un momento… no, no puede ser cierto”. El Maestro le contesta en su voz de mujer seductora al leer la mente de uno de los supermutantes que estaba afuera peleando.

    Ese supermutante, era Perro. Quién por error estaba pensando en cómo decirle al Maestro sobre de que eran estériles.

    “¡No, no puede ser!”. El Maestro en su voz pacifica empieza a repetir como un disco rayado.

    “¿Ves que no mentía?”. El Morador le conesta en un tono burlón mientras se agarraba la careta.

    “Sabes, me acabas de dar una idea. ¡Haré granjas de humanos, así podremos tener supermutantes de manera ilimitada, serán como animales de granja!”. El Maestro enfurecido le contesta al Morador.

    El Morador empezó a imaginarse a la gente de su Bóveda metida en una cárcel, donde seleccionarían a los más capaces y los volverían supermutantes; mujeres, hombres, ancianos y hasta niños serían separados de sus familia solo para ser parte de la raza superior, el resto sería desechado.

    “¡No, no, no!. ¡No te voy a dejar!”. El Morador enfurecido se levanta del suelo gritando de furia con los ojos llorosos, la cara roja y el cuerpo temblando.

    “¡¿Piensas de que puedes destruirme?!. ¡Destruirme, destruirme!”. El Maestro en su voz agresiva le contesta al ver esa soberbia.


    El Maestro empieza a dispararle con sus Gatlings laser al Morador, éste sale corriendo del medio mientras le disparaba con su pistola laser y gritaba como un monstruo, el Maestro trataba de atinarle pero el Morador saltaba y corría de la línea de fuego. Los disparos laser del Morador no atinaban igualmente porque él estaba corriendo.

    El Morador logró atinarle unas cuantas veces a las ametralladoras del Maestro, dañándolas un poco pero eso solo redujo su cadencia de fuego un poco, aún seguía disparando y estaba empezando a perder la concentración de tanto brinco y corrida que tenía que hacer para que el Maestro no le diera; hasta que en un momento unos cantos láseres le dieron al Morador en la pierna izquierda y lo hicieron caer al suelo por el golpe.

    Se logró levantar y éste siguió corriendo mientras disparaba con su pistola. Logró atinarle varias veces en la cara al Maestro, derritiéndole un poco la cara. Pero el Maestro logró darle muchas veces en el costado mientras trataba de correr, cayó al suelo y empezó a arrastrarse rápidamente para huir, pero el Maestro lo tenía en la mira y estaba a punto de matarlo.

    Cuando trató de rematarlo, el Maestro se quedó sin munición luego de casi dos minutos de continuó disparo, el Morador se quedó sin munición y se dio cuenta de que el Maestro había freído sus cartuchos de munición con sus poderes. También El Maestro trató de inútilmente de atacarle mentalmente, pero no podía, el Morador estaba tan furioso y lleno de determinación que El Maestro no podía entrar.

    “¡¿Sin munición?!”. El Morador le grita en un tono de broma mientras se levantaba.

    “¡Tú igual!”. El Maestro en su voz agresiva le grita.

    El Morador salió corriendo como si fuera un atleta contra el Maestro, pegó un saltó y trató de darle un puñetazo en el aire, atinó justo en la cara del Maestro, luego se fue corriendo para prepararse. Éste en respuesta, se separó de la silla, sacando unos tentáculos justo cuando cayó al suelo y gritó de una manera tan fuerte que le reventó los visores al Morador.

    El Maestro separado de su silla medía como 4 metros de alto y 5 de ancho, tenía como 10 tentáculos listos para usar y tenía en toda su cara, una expresión de odio y furia absoluta. Éste hizo que uno de los tentáculos empezará a cachetear al Morador, otros lo agarraron por los brazos y piernas y empezaron a halar para romperlos.

    Pero el Morador tiró mucho más fuerte y arrancó los tentáculos de su lugar, haciendo al Maestro sangrar de los tentáculos y lo hace gritar del dolor. Éste se impulsa rápidamente y taclea al Morador tan fuerte que atraviesan el pasillo, derramándolo y llegan al lugar donde estaba el centro de mando de la Bóveda, destruyendo múltiples muros y computadores gigantes.

    El Morador estaba siendo aplastado por el Maestro, pero el Morador con la fuerza que le daba la armadura logró lanzar al Maestro contra el techo del centro de mando, logró quitarse girando y el Maestro cayó al suelo gritando del dolor. El Morador se levantó solo para que el Maestro usará uno de sus tentáculos para agarrarle las piernas, luego para arrojarlo contra un muro como si fuera una pelota, atravesándolo totalmente.

    “¿Algo anda mal, señor Morador?. ¿Creías que ibas a pelear contra un lunático, y en vez de eso, encontraste a un dios?”. El Maestro se burla mientras se acerca al Morador.

    “¡No, pero será mejor que tengas un dios más poderoso, porque lo vas a necesitar!”. El Morador le grita mientras trataba de levantarse.

    El Maestro trató de taclear al Morador quién apenas se levantaba, pero el Maestro solo logró recibir un puñetazo en su supuesta cara tan fuerte que le arrancó un pedazo de está, contraataca mordiéndole el brazo derecho al Morador, perforándole la armadura y el Morador gritó del dolor al sentir los dientes perforando su piel. El héroe logró sacarse al Maestro de encima agarrándole la mandíbula superior y arrojándolo hacia la derecha, el monstruo sale disparado contra una pantalla gigantesca.

    La pantalla explota creando un montón de luz como si fueran fuegos artificiales. El Maestro desde casi 20 metros de distancia, se levantó como si nada y usó sus tentáculos para agarrar al Morador por el pecho y empieza a estrellarlo contra el techo; el casco no aguantó y empezó a reventarse lentamente hasta que el Maestro se hartó y lo arrojó contra el ascensor.

    El Morador destrozó la puerta al entrar, en un ataque de pánico se quitó el maltrecho cascó, marcó el piso 1 para huir del lugar y ver si sus compañeros podría ayudarlo; el Maestro trató de entrar al ascensor para aplastarlo, pero el Morador logró evitar de que entrara pateándolo tan fuerte de que lo arrojó unos 15 metros de distancia.

    Cuando el elevador empezó a ascender y logró llegar al piso 1, salió del ascensor y lo forzó a bajar al piso 3, cuando empezó a bajar; trancó la puerta con una de sus manos, y con la otra golpeo fuertemente el cable que sostenía el ascensor y éste cayó en picado.

    El Maestro estaba subiendo por el ducto usando sus tentáculos, pero cuando el ascensor vino cuesta abajo, lo aplastó y ambos se estrellaron contra el fondo de la Bóveda. Generando un ensordecedor ruido que se podía oír desde el piso 1; el Morador se alejó hasta la entrada de la Bóveda y se sentó en ella para descansar, ahora tendría que ayudar a los que estaban afuera.

    De repente se empezó a oír un ruido de carne siendo aplastada, huesos crujiendo y un grito ensordecedor. El Morador no aguantó y se puso a llorar mientras gritaba sin parar “¿Por qué no te mueres?” una y otra vez como un loca mientras veía al Maestro subir por el ducto del ascensor.

    Cuando terminó de subir, el Maestro tenía la cara totalmente destruida, su tercer ojo no estaba, había perdido 4 tentáculos de 20 y lucía totalmente furioso. El Morador estaba totalmente congelado, esa caída lo habría tenido que matar, pero el tipo simplemente seguía y seguía peleando como si no tuviera nada que perder.

    “¡No vas a terminar con mi más grande sueño!”. El Maestro en una voz totalmente monótona le grita.

    “¡Pues mira como lo metó en una bolsa y lo pisó!”. El Morador enfurecido le grita mientras finge tener una bolsa y arrojarla al suelo.

    El Maestro inmediatamente empezó a arrastrarse a gran velocidad contra el Morador, éste se fue corriendo hacia afuera y empezó a considerar sus opciones. Pero antes de que pudiera pensar en una, el Maestro estaba afuera ya del ducto y lanzó uno de sus tentáculos que lo tiró al suelo, y contra el ojo izquierdo del Morador, éste logró atrapar el tentáculo a tiempo y con su fuerza lo arrancó, haciendo gritar al Maestro, quién luego tacleó al Morador.

    El Morador logró quitárselo de encima levantándolo como si fuera una caja y arrojándolo contra una de las columnas de roca de gran tamaño, derrumbándola y el Morador aprovecha de montársele encima y empieza a arrancarle pedazos de piel y carne para llegar a los órganos, si es que tenía.

    Pero el Maestro se dio vuelta y aplastó al Morador, luego sacó uno de sus tentáculos e hizo la peor herida hasta ahora del Morador.

    El tentáculo atravesó su ojo izquierdo, perforándolo totalmente. Cuando sacó el tentáculo, el Morador ya no tenía ojo, estaba en el suelo desangrándose y llorando por el otro ojo del dolor y de miedo.

    Luego del Maestro lo agarró por las piernas y brazos, lo alzó en el aire y empezó a burlarse de él.

    “¡Voy a arrancártelos, uno por uno!”. El Maestro enfurecido le grita.

    Allí el Maestro tiró fuertemente del brazo derecho del Morador, se empezó a oír el sonido de la piel y los huesos quebrándose, hasta que salió un grito intenso y el brazo fue separado de su cuerpo. La sangre, pedazos de musculos y huesos cayeron al suelo mientras el Morador estaba perdiendo litros de sangre en el proceso.

    El gritó fue tan intenso que se pudo oír desde afuera.

    Afuera, la batalla ya había terminado con varios de los supermutantes rindiéndose sorpresivamente cuando vinieron de "refuerzo", solo había sobrevivo 20 de ellos y estaban en el suelo heridos por balas, lanzas y explosiones. Estaban afuera de la catedral apenas con vida mientras lo vigilaban los supervivientes.

    Solo sobrevivieron pocos aborígenes, pocos bandidos y caravaneros y unos cuantos paladines. Tandi, Aradesh, Rhombus, Killian, Butch, Perro y Carnitas estaban celebrando en una mesa de madera que habían encontrado en la Catedral, estaban dentro y tomando cerveza cuando oyeron ese grito de dolor absoluto y mortal que venía de abajo.

    “¡Es él!”. Killian le grita a sus compañeros.

    “¡Bajen, bajen, bajen!”. Rhombus le grita a sus compañeros mientras agarra un lanzacohetes.

    Todos incluyendo Perro y Carnitas bajaron, cuando llegaron y encontraron el pasaje, vieron al Morador sin su brazo derecho y sin ojo llorando en el suelo como si fuera un bebé y desangrandosé como una bolsa de carne. Era un espectáculo lamentable, el Maestro se dio vuelta y empezó a burlarse mientras se comía el brazo de su agresor.

    “¡Miren a su héroe, lo rompí, cómprenme otro!”. El Maestro se burla de sus anfitriones.

    “¡Maldito salvaje!”. Aradesh le grita enfurecido.

    En un momento inesperado, se oyeron los ladridos de Carnitas que estaba muy agresivo. Éste perro saltó enfrente del monstruo y le mordió lo poco que tenía de cara y se lo arrancó. El Morador identifico los ladridos y empezó a llamar a Carnitas, los demás empezaron a atacarle con lo que tenían, Rhombus le disparaba con un lanzacohetes pero no cedía, Killian, Aradesh y Tandi le disparaban mientras que Butch aprovechó de sacar al Morador del medio.

    Aradesh logró brincar encima del Maestro y le clavó su lanza en la cabeza, pero no logró hacerle daño alguno. Logró bajarse cuando uno de sus tentáculos casi lo golpeaba, solo para que Tandi le disparará varias veces en diferentes partes del cuerpo con una Águila del Desierto con ayuda de Killian.

    Rhombus aprovechó de lanzarse contra él junto con Perro y empezaron a golpear en la cabeza, empezaron a abrirle incluso la cabeza para poder arrancarle el cerebro. Pero los tentáculos los golpeaban y los arrojaban por todos lados, dejándolos heridos y bastante cansados; incluso atravesaban columnas de rocas y tenían que quitárselas de encima, pero eso no los detenía.

    Carnitas decidió abalanzarse contra El Maestro y le arrancá un ojo de un mordisco, y no se detuvó allí, empezó a perforarle más y más, arrancándole la piel y todos los vasos sanguíneos que se contraban allí.

    Carnias en medio de la conmoción fue aplastado por el Maestro, lo último que se oyó fue ese quejido de muerte que soltó. El Maestro seguía en pie y se habían quedado sin munición los amigos del Morador, el Morador abrió su único ojo y vio a Carnitas aplastado y el Maestro comiéndoselo. El perro gritaba y lloraba mientras el Maestro lo aplastaba con sus dientes, destrozándole los órganos haciendo que saliera un montón de sangre de su boca e incluso tuvo el descaro de escupir los huesos.

    “¡¿Dónde está su dios ahora?, es un buen momento para que recen por él!”. El Maestro grita como loco pero débil.

    El Morador se puso a llorar de furia y tristeza al ver tremendo despliege. Empezó a levantarse y aunque le faltará un ojo y un brazo, estaba furioso, se mantuvo en pie, el Maestro trataba de tirarlo al suelo con su control mental, pero no funcionaba, era como si por mera fuerza de voluntad estuviera bloqueándolo.

    Todos vieron que el Morador estaba llorando lágrimas por un ojo y llorando sangre por el otro, estaba desangrandosé ante la falta de brazo e hiperventilaba como si le fuera a dar un infarto, rompió el silencio sonriendo como si estuviera loco y soltó una carcajada demencial mientras se agarraba la cabeza con su única mano, solo para luego rematar con una frase.


    “Te tengo una pregunta. ¿Qué es un dios para un no creyente?, ¡un falso que vende mentiras!”. El Morador le gritá al Maestro, furioso, débil y llorando.

    El Morador con lo poco que le quedaban de fuerzas salió corriendo y golpeo al Maestro en la cara tan fuerte que se le arrancó la mandíbula inferior, le metió su único brazo en la garganta y empezó arrancarle pedazos de carne desde allí.

    Tandi fue la primera en liberarse, le quitó la pistola a Killian y empezó a dispararle al Maestro con todo la munición que le quedaba para evitar de que éste pudiera usar sus tentáculos para apuñalarle la cabeza al Morador, estaba a punto de hacerlo pero la acción heroica de Tandi lo detuvó.

    Rhombus logró romper el control mental y se le unió junto con Perro, los dos junto con el Morador le arranaron la cabeza al Maestro combinando sus fuerzas, empezaron a arrancarle la garganta y todo lo que encontraban en medio hasta que llegaron a la caja toraxica, hasta que encontraron su corazón y el Morador lo arrancó como si fuera un azteca para luego alzarlo en el aire mientras gritaba de furia.

    El control mental desapareció y los demás vieron al Morador sin brazo derecho alzando el gigantesco corazón del Maestro, solo para aplastarlo con sus propias manos, llenando de sangre todo el piso y parte de su cara. Cayó al suelo del ataque de adrenalina, Rhombus levantó al Morador y les ordenó a todos de que evacuaran el área porque tenían a un herido crítico.

    Mientras subían por las escaleras y salían de la catedral, de repente empezó a sonar una alarma, en la pelea con el Morador, ambos habian destruído el computador que controlaba el sistema de refrigeración nuclear de la Bóveda por accidente.

    “¡Alerta, alerta, sistema de refrigeración eliminado!. Explosión en 4 minutos”. Una voz electrónica dice y repite.

    Todos los aborígenes, bandidos, caravaneros, paladines y Perro empezaron a huir de la Catedral al oír la alarma, los supermutantes que fueron capturados huyeron al este, a tierra de nadie. Todos se montaron en Brahmas porque los cientos habían sido reducidos a unas pocas docenas, Rhombus llevaba cargando al Morador mientras estaba haciendo cabalgar al Brahma.

    Cuando estaban muy lejos de la Xatedral y cerca de las ruinas de Los Ángeles. Oyeron una gran explosión nuclear, muchos se dieron la vuelta mientras cabalgaban y vieron como era una explosión así de potente antes de la guerra, luego de casi 80 años. El calor y la onda de choque se podían sentir desde esa distancia.

    Cuando llegaron a Los Ángeles, inmediatamente metieron al Morador a un hospital que antes pertenecía a Los Niños de la Catedral y empezaron a operarlo allí.
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  3. Capítulo 42: Batalla

    Los supermutantes que se encontraban afuera empezaron a disparar sus rifles contra los Brahmas para derribar a sus enemigos, los láseres volaban por todos lados, no importaban si daban o no porque los Brahmas se caían del miedo igualmente y los que no morían aplastados tenían que continuar corriendo.

    Cuando los caravaneros, bandidos y aborígenes se acercaron demasiado, los supermutantes empezaron a entrar mientras que solo 3 de ellos se quedaron afuera para pelear contra la inminente ola, corriendo como si fueran un toro de lidia enfurecido. Los aborígenes rápidamente empezaron a caer porque sus lanzas incluso cargando con los Brahmas no les hacían mucho daño, uno de ellos incluso fue mandado a volar 20 metros de distancia con Brahma y todo cuando uno de los supermutantes lo tacleo como si fuera un toro.

    Los que seguían dentro disparaban a discreción, pero estaban tan lejos que pocas veces atinaban a algo, siempre le daban a algún paladín que se encontraba muy lejos preparando su lanzacohetes, y nunca lograban dar un tiro mortal por la distancia más la armadura de poder o le daban a un aborigen, bandido o caravanero que estaba pendejo.

    Los paladines estaban con Rhombus preparando sus lanzacohetes y disparándole al edificio con ellos, matando a los su permutantes que se encontraban en los pisos superiores y arrojando escombro a todos lados, el ruido molestaba a los que estaban cerca.

    Los aborígenes que quedaban, se alejaban y daban círculos alrededor de los 3 supermutantes mientras le arrojaban piedras con tirachinas o los apuñalaban con las lanzas cuando se ponían cerca, los supermutantes no podían atraparlos, pero cuando lo hacían los mataban de una arrojándolos contra el suelo o usándolos como bates para golpearlos. Pero eran demasiados aborígenes y estaban empezando a cansarse.

    Los bandidos y caravaneros liderados por Killian y Butch se acoplaron al este, dejaron de cargar y empezaron a disparar desde 20 metros de distancia con rifles, escopetas y pistolas a los 3 supermutantes de afuera. El gran volumen de tiros lograron darle los golpes finales a los supermutantes, a pesar de que el gran volumen de polvo que venían de los cohetes que lanzaban los paladines.

    Los supermutantes recibieron tiros en la nuca, en la medula espinal y hasta en las rodillas, quedando heridos y les dio tiempo a los paladines junto con Perro de embestir junto con Rhombus y matarlos a golpes. Les destrozaron el cráneo a golpes o les rompían el cuello, pero al ponerse tan cerca algunos paladines fueron blanco de los disparos de los rifles de los supermutantes y cayeron al suelo como moscas debido a que los perforaron, algunos aborígenes fueron golpeados pero no fueron las bajas tan altas.


    Los supermutantes que estaban dentro empezaron a agruparse en filas y disparar, cada vez que una fila disparaba, se agachaba y la otra disparaba mientras la primera recargaba, lograron matar a muchos así pero cuando los paladines lograron empezaron a dispararle cohetes a los supermutantes; los que sobrevivían salían volando, solo para ser baleados y los que no explotaban en pedazos, muchos empezaron a irse hacia el fondo, uno de ellos abrió una puerta escondida y se ató un montón de explosivos, estaba a punto de hacer una táctica muy cruel pero eficaz.

    Le prendió fuego a la dinamita y salió disparado corriendo hacia la salida gritando “Larga vida al Maestro” y se hizo explotar justo enfrente de los paladines, matando a muchos de ellos junto a varios aborígenes, caravaneros y bandidos. La explosión destruyó todo el primero piso y le abrió un agujero al techo, alcanzó a Rhombus, Killian, Aradesh, Perro, Carnitas y Butch quienes estaban aún afuera.

    Cuando todo se aquieto, solo habían sobrevivido 10 paladines, 5 aborígenes, 5 caravaneros y 8 bandidos. Todos heridos de gravedad y estaban en el suelo, habían llegado los refuerzos de los supermutantes que eran 30 de ellos, muy furiosos y ellos empezaron a atar a los supervivientes para luego ejecutarlos afuera por su “soberbia”. Los líderes estaban en el suelo, sangrando, Tandi estaba llorando, Rhombus tenía una expresión de odio extremo y Butch no dejaba de temblar.

    Los ataron y los iban a ejecutar enfrente de la entrada destruida, Perro igualmente estaba herido en el suelo, abrazando a Carnitas para protegerlo. Morfeo tenía en sus manos una AK-47 repleta de munición, estaba enfurecido y bastante cansado.

    “¡¿Unas últimas palabras?!”. Morfeo les grita a sus rehenes.

    “¡Yo Perro proteger a bebé peludo!”. Perro grita al cielo, dando la espalda desde el suelo y abrazando a Carnitas.

    “Muy bien, por eso te dispararé primero”. Morfeo le contesta mientras le quita el seguro a la AK-47.

    Justo cuando Morfeo estaba a punto de dispararle a Perro en la cabeza y a quemarropa. Perro y los demás supermutantes empezaron a asustarse, empezaron a oír unos alaridos que se hacían mucho más agresivos y fuertes. Morfeo del susto empezó a echarse para atrás, y Perro empezó a ladrar mientras que Carnitas se le escapó de las manos y se fue a la dirección del sonido, norte…



    Cuando el ruido ya se había hecho ensordecedor, al horizonte se podían ver decenas… no centenas y centenas de personas, o más bien “cosas”. Eran los Ghouls de Necrópolis, eran 300 de ellos y estaban armados con palos, piedras, algunas pistolas y se veían que tenían hambre. Estaban marchando como si fueran un ejército, bueno más bien lo eran ahora.

    Set era el líder, llevaba su rifle y estaba acompañado de nada más ni nada menos que Marcus, el primer supermutante en traicionar a su gente quién estaba armado con un rifle laser.

    Set ordeno a los Ghouls que se detuvieran y luego empezó a dar un discurso.

    “Una siesta eterna ellos merecen. Atacaron nuestra gente y con la suya ellos no se irán. Nos los comeremos mientras cantamos nuestra canción de la Barriga Feliz, ¡tropa, hoy cenamos en el infierno!”. Set le grita a los Ghouls mientras saca su Leonidas interno.

    Los Ghouls y Seth empezaron a hacer alaridos mientras Marcus gritaba como fiera y corría junto con ellos. Los alaridos y los gritos se podían oír a kilómetros, los Ghouls corrían como si fueran hormigas atacando un nido rival.

    Los supermutantes preparan sus rifles y empezaron a dispararle a todos los Ghouls que podían, pero eran demasiados y no importaba si mataba uno, había cientos en su lugar que seguían corriendo, gritando y haciendo alaridos.

    Killian y Rhombus empezaron a reírse de la mala suerte de los supermutantes, iban a ser eliminados por un montón de monstruos como ellos. Morfeo se iba desahogar disparándoles, pero Carnitas regresó y lo embistió de frente, lo tumba al suelo para luego morderle el cuello aplastándolo en el instante.

    Uno de los supermutantes agarró a Carnitas y lo arrojó contra el suelo, pero cuando iba a aplastarle la cabeza, fue asesinado accidentalmente por uno de sus compañeros mientras disparaba láseres, uno de éstos le perforó la cabeza y éste cayó al suelo como si fuera un saco, permitiéndole a Carnitas huir de la escena y darle paso a los Ghouls.

    Cuando los Ghouls se acercaron demasiado, estos empezaron a disparar, otros empezaron a correr a 4 patas y Marcus aprovecho de empezar a liberar a los rehenes mientras los Ghouls entraban en el edificio y eliminaban a los supermutantes por meros números.

    La pelea no duro nada, en menos de 4 minutos los gritos de los supermutantes ya no se oían, solamente los crujidos de carne y hueso siendo destrozados. Marcus liberó a todos, incluso a Perro y se dirigieron hacia la entrada junto a los supervivientes y Carnitas, cuando llegaron, vieron a los Ghouls arrancándole los órganos a los supermutantes y comiéndoselos como si fuera un festin.

    Set estaba sentado en un montón de piedra destrozada mientras se comía el cuerpo de una Niña de la Catedral, la mujer no tenía nalgas… esa era la parte favorita de Set.


    “¡Bienaventurados sean al manjar del Set!”. Set en un tono de broma les contesta mientras deja de comer.

    “¡Asqueroso!”. Tandi le contesta mientras se aguanta las ganas de vomitar.

    “Una chica linda eres, pero estamos en el mismo bando, así que comerte no debo”. Set en un tono de broma.

    “¡Déjala tranquila!, pero igualmente… gracias por tú servicio. ¿Cómo supiste?”. Aradesh se pone protector, pero se calma rápidamente.

    Marcus se sienta en el suelo y alza la mirada sonriendo.

    “Sí, le dije lo del Morador y Set decidió atacar a los Niños. No querrán saber lo raro que me vieron hasta que les explique”. Marcos les habla seriamente.

    “¡Perro extrañaba a Marcus!”. Perro le dice a Marcus mientras le da la mano.

    “Parece que tú también te revelaste”. Marcus le contesta a modo de broma a su amigo.

    “Mala gente, muy maluca”. Perro se dice a sí mismo.

    “Sí, es algo… especial éste tipo, pero nos ayudó”. Rhombus le dice a Marcus y a Seth.

    “Bueno, parece el alma más pura que he conocido. No conoce maldad alguna”. Butch le dice a Perro en un modo de broma.

    “Sí, es un carajito”. Killian le dice a Butch en el mismo tono.

    Seth se despide de la alianza y se van con los Ghouls de vuelta a Necropolis, habían terminado de comer por suerte y ya estaban llenos de energía para el camino de vuelta a casa. Marcus igualmente se despidió y se fue en dirección noroeste, a quién sabe dónde.

    Los que se quedaron encontraron algunos vinos y cervezas en un cuarto escondido y se pusieron a celebrar, sin saber que el Morador estaba abajo, pariendo…
  4. Comienzo de la última pelea!

    Capítulo 41: Catedral


    La Catedral estaba construida al estilo gótico, tenía una puerta gigantesca de varios metros de ancho y alto para que pudieran entrar los supermutantes, tenía 4 pisos de alto, estaba pintada de negro y estaba algo mal mantenida; había muchos miembros de todas las edades porque como siempre, habían viejos, adultos y hasta niños, habían unos 4 supermutantes de piel azul, armados con rifles lasers; a las 8:00 AM era la hora de hacer la misa y por eso había tanta gente.

    El Morador dejó su Armadura de Poder escondida detrás de las ruinas de un edificio muy maltrecho y tenía puesto el traje que había tomado del cuerpo muerto de la traidora de Los Seguidores, le ordenó a Carnitas de que no lo siguiera y tampoco él alzaba la mirada más que la tenía tapada por la capucha, no quería que los supermutantes lo llegarán a identificar o algo.

    Los demás Niños lo saludaron pero él no les respondió, ni siquiera alzó la mirada para que no vieran su ceño fruncido y sus ojos vidriosos. Cuando entró, él vio que la Catedral por dentro tenía varios cuartos donde la gente “confesaba”, estaba repleto de asientos para que oyeran la misa y había un podio donde se daba esa misa, al frente tenía una pantalla con un hombre con la misma capucha diciendo cosas como “Unidad, fuerza, evolución”. El Morador logró no llamar la atención y caminó hacia uno de los cuartos.

    Allí había una mujer con una capucha igual a la de él pero marrón, estaba fingiendo estar ocupada y tampoco estaba alzando la mirada, él pensó que podría ser Laura. Era de unos 30 años y era bastante flaca.

    “¿Quién eres?”. El Morador le pregunta mientras se sienta en una silla de madera.

    “¿Yo?, me llamó Laura”. La mujer le contesta mientras se sienta en una silla igualmente, sin alzar la mirada.

    “Jinete Rojo”. El Morador sin pensarlo dos veces dice la contraseña.

    Laura se impresionó, no podía creer que por fin irían por ella. Inmediatamente alzó la mirada y mostró su rostro, era blanco y lucía bien cuidado, su pelo era largo y rubio, estaba bastante contenta.

    “¿Te mandó Nicole?”. Laura le pregunta dudosa.

    El Morador alza la mirada y ella vio como estaba su cara, tenía la cicatriz del golpe con el fierro que le había dado el Teniente, tenía los ojos vidriosos y no parecía demostrar nada más ni menos que furia.

    “Sí, ahora. Dime todo lo que sepas de éste lugar”. El Morador plano y raspado le habla.

    “No mucho, pero si le robas la insignia a Morfeo, podrías llegar con El Maestro… él está bajo tierra y vigilado. Morfeo está en el último piso, preparándose quizás”. Laura preocupada le contesta mientras se levanta de la silla y se pone la capucha.

    “¿Sabes dónde está ese lugar?”. El Morador le contesta rápidamente y se pone la capucha mientras se levanta.

    “Claro, solo sígueme”. Laura le responde rápidamente y empieza a caminar.

    Ambos caminaron hasta el podio mientras los demás oían la misa, no le prestaron la más mínima atención porque para ellos la Unidad lo era todo; cuando llegaron a una puerta, Laura la abrió dándole con una especie de llave circular de color rojo, cuando la abrió el Morador vió la gran escalera que llevaba a los demás pisos, y a la izquierda de ésta, había una puerta pero que se abría con una llave diferente, según Laura necesitabas la de Morfeo que era negra.

    “En el cuarto piso está Morfeo, tras esa puerta no sé qué hay. Pero solo Morfeo la puede abrir, te deseo suerte… no quiero que me encuentren aquí”. Laura preocupada le dice mientras se tira y le da la llave roja.

    “Entendido, ya sé que hacer”. El Morador se va caminando junto con Laura.

    Laura se fue a su cuarto, pero sin querer había llamado la atención de uno de los supermutantes con un lanzallamas que estaba vigilando la misa, era de piel verde como cualquier otro mutante y al lado suyo estaba uno de piel azul que no tenía un arma, era un novato.

    El Morador salió de la Catedral, cuando notó que nadie lo estaba viendo, tiró el taje al suelo mientras corría directo hacia el edificio y le gritaba a Carnitas de que se preparará; se metió en la Armadura de Poder con casco y todo, preparó su pistola laser y agarró un fierro de metal que estaba en el suelo.


    Cuando salió del edificio, vio que los mismos supermutantes y a un Niño de la Catedral estaban azotando a Laura contra el suelo por meterse donde no debía; el Niño y el mutante verde la cacheteaban, la pateaban, le escupían y el supermutante de piel verde tuvo hasta el coraje de arrancar la capa y dejarla en ropa interior. El supermutante azul muy oscuro estaba perturbado por alguna razón, lo que le pareció raro al Morador, solo Marcus era así… todos los demás eran sádicos.

    El Morador se escondió detrás de una roca y arrastró a Carnitas hasta él, completamente asustado, temblando y horrorizado ante lo que estaba viendo, quería intervenir pero si lo hacía los demás supermutantes vendrían por él.

    “¡¿Cómo te atreves Hermana Laura?!”. El Niño de la Catedral le grita enfurecido.

    Laura no dijo nada, estaba escupiendo sangre y convulsionando en el suelo del dolor como para decir algo.

    “¿Te duele?, ¡me duele mucho más a ,i!. El desacató de entrar a zonas indebidas se paga con golpes”. El Niño le sigue gritando.

    El supermutante agarró a Laura por el cuello para luego arrojarla 20 metros de distancia, raspando el suelo y dejándole la piel roja. Estaba llorando y gimiendo como las mujeres que Garl le ofreció al Morador matar.

    El Morador estaba empezando a perder la paciencia, estaba llorando por los ojos, poniéndose rojo y estaba a punto de pegar un grito, Carnitas estaba a punto de echarse a correr y estaba gruñendo.

    “¡¿No te disculpas?!”. El supermutante verde pregunta en un tono sádico.

    “¡Púdrete!”. Laura a duras penas grita.

    “¿Insultas a un superior?. Castigo supremo, Perro hazlo”. El supermutante de verde le dice al de azul y le entrega su lanzallamas.

    Ese era el nombre del supermutante de azul muy oscuro, Perro. Él era otro espécimen raro, era muy poco inteligente y era muy fuerte, pero no le gustaba pelear para nada… tenía suerte de que no lo hubieran desechado antes. Perro estaba bastante triste y temblaba, no quería matar a Laura… era muy dulce con él, mientras que los demás lo trataban como basura.

    Marcus estaba a dos metros de la mujer, cuando de repente, hizó algo increíble.

    "¡Perro no quiere!". Perro le grita a sus dos compañeros y tira el lanzallamas.


    El Morador no aguantó más, salió de su escondite pegando un grito tan fuerte que los supermutantes lo escucharon, Perro se asustó y se fue corriendo mientras el Morador junto a Carnitas salieron corriendo contra el supermutante verde y el Niño. El Niño pegó un grito y le ordenó al supermutante de que atacará a sus agresores, pero no le dio tiempo de levantar el lanzallamas… recibiendo varios disparos de la pistola laser del Morador en la cara, pecho y hasta en las rodillas.

    El Niño trató de irse corriendo, pero Carnitas le brincó encima, derribándolo y le muerde el cuello tan fuerte que lo aplasta de una sola vez. El supermutante vio lo que hizo Carnitas cuando recupero la conciencia y lo pateo fuertemente, mandándolo a volar contra un muro de un edificio cercano, derribándolo.

    El supermutante trató de esquivar el golpe del furioso Morador que venía corriendo como alma que lleva el diablo, pero éste fue más rápido y le golpea con su puño tan fuerte al supermutante en la cara que le aplastó la nariz y le rompió todos los dientes. El supermutante gritó de dolor y trató inútilmente de darle puñetazo en la cara, pero el Morador esquivó el golpe y le clavó su brazo en el estómago, luego lo sacó de allí mientras el supermutante caía al suelo muerto.

    “¡Hoy, voy pintar está catedral de rojo!”. El Morador enfurecido grita.

    Perro salió de su escondite, detrás de un edificio y levanta a Laura del suelo fácilmente, estaba asustado y temblando al ver lo que hizo Morador.

    “¡Perro va ayudar!”. Perro grita lleno de determinación y miedo.

    “¡Busca ayuda!”. El Morador le grita a Perro al ver que no lo atacaba.

    “¡Perro buscará ayuda!”. Perro grita como un loco mientras sale corriendo al norte.

    El Morador agarró el lanzallamas y se preparó a sí mismo para atacar a todos dentro, por suerte los supermutantes no eran tan fuertes como El Teniente, así que sería mucho más fácil de lo que pensó. Perro siguió corriendo y corriendo con Laura en los brazos gritando por ayuda, luego de casi una hora de correr, encontró la ayuda menos esperada.

    Cuando llegó a las ruinas de Los Ángeles, la gente allí al apenas verlo empezaron a armarse con lo que podían, le gritaban groserías como “hijo de puta”, “aborto andante” y otras cosas, pero a Perro no le importó, quería salvarla.

    La gente en los edificios se calmó al ver como él puso a Laura en el suelo y empezó a gritar.

    “¡Niños de la Catedral son malos, está lastimada, Perro quiere ayuda!”. Perro grita asustado.

    Entre la multitud, él no se esperaba de que se iba a topar con un montón de aborígenes, un montón de tipos con caras de bandidos, muchos miembros de la Hermandad de Acero y hasta Los Seguidores. Aradesh, Tandi, Killian, Butch, Rhombus y Nicole se abren pasó entre la multitud y ven al supermutante, el equipo había convencido a Nicole de que ayudará.

    “¡Laura, ¿qué le hiciste?!”. Nicole furiosa le grita al supermutante mientras chequea a Laura.

    “¡Perro no herir a mamá Laura!”. Perro asustado responde.

    “No parece haberle hecho algo, si vino aquí es por algo”. Aradesh le dice a Nicole para calmarla mientras ve que Perro se veía honesta.

    “Niños de la Catedral malos, malucos. Caballero amable y perrito, peleando contra ellos”. Perro con su limitada inteligencia trata de explicarles que el Morador y Carnitas estaban enfrentando a los supermutantes.

    “¿Espera, caballero amable?”. Tandi intentando tener la imagen en su cabeza le pregunta al supermutante.

    “¿Perrito?... no, estamos tarde”. Killian espantando le dice a sus compañeros.

    “¡Ese puto loco ya sé fue a pelear!”. Rhombus enfurecido les dice a los demás mientras prepara su Gatling y le sordena a los demás paladines que lo sigan.

    “¡Maldito loco, no nos dio ni un día!”. Butch enfurecido le dice a Rhombus mientras ordena a su tropa.

    “Me ocuparé de Laura, Seguidores acompañen a todos”. Nicole le dice a todos mientras le señala a 10 miembros de Los Seguidores, armados con escopetas y pistolas.

    La alianza estaba conformada por 10 soldados de Aradesh montados en Brahmas y llevaban lanzas y tirachinas, 15 soldados de Killian quienes llevaban Águilas del Desierto con escopetas de dos tiros e iban montados en Brahmas igualmente, 10 caravaneros de Los Lejanos armados con escopetas de 16 tiros y rifles e iban en Brahmas, 10 paladines de la Hermandad de Acero con Gatlings y lanzacohetes y los Seguidores del Apocalipsis.

    Aradesh, Tandi, Killian y Butch se montaron en sus Brahmas y fueron de frente con sus respectivas tropas, mientras que Los Seguidores y los paladines seguían los órdenes de Rhombus e iban a pie, se les unió Perro y fue corriendo junto con Rhombus.

    El suelo temblaba del volumen de gente y Brahma que había en la zona, el polvo salía volando por los aires, se oían los gritos de guerra de los soldados de Aradesh que era similar al grito rebelde de los Confederados, los tiros al aire que echaban los solados de Killian, la gritería de Los Seguidores del Apocalipsis más los paladines de la Hermandad, y el grito de monstruo que echaba perro.

    Mientras Perro estaba corriendo, el Morador estaba a punto de derribar la puerta de la catedral que estaba cerrada.

    “¡Knock, knock!. ¡¿Quién es?, yo, yo, yo, yo, yo, jajajaja!”. El Morador en una voz casi demoniaca grita.


    Los Niños oyeron ese grito casi demoniaco y la puerta salió disparada como si fuera un cohete, matando a cualquier Niño que estuviera en medio y noqueando a los supermutantes que estaban en medio. La puerta destrozó todas las sillas y separó al podio en 2 mitades, el pánico no se hizo esperar cuando vieron al Morador y a su perro corriendo mientras gritaba como un monstruo una frase.

    “¡Vine a masticar goma de mascar y a salvar el mundo, y no tengo goma de mascar!”. El Morador a todo pulmón grita mientras disparaba su pistola y sacaba su Roddy Piper interno.

    Los 3 supermutantes que estaban en las esquinas le gritaron a todos de que se armarán con lo que pudieran, el pánico reino en el lugar mientras que los Niños que lograban armarse con subfusiles o rifles y los supermutantes evacuaban a los que no pudieran pelear.

    Los Niños que se lograron armar trataron de esconderse en las habitaciones mientras rogaban de los supermutantes pudieran protegerlos. Pero el Morador deliberadamente se escondía entra las ruinas de su ataque y disparaba entre cubierta y cubierta, evitaba salir de frente porque lo fusilarían los supermutantes con sus rifles laser.

    El Morador se escondió detrás de una habitación para usarla de cubierta, pero los láseres atravesaban las paredes así que tenía que irse al fondo y cuando no había más, atacaba con sus láseres de su pistola. La espera fue tardada porque los rifles de estos supermutantes albergaban como 20 tiros, Carnitas acabó perdiendo la paciencia y se fue corriendo hacia los supermutantes.

    Cuando los láseres dejaron de volar, el Morador salió disparado corriendo, gritando mientras gastaba todo el cargador de su pistola en los supermutantes, los tiros para su mala fortuna no fueron letales y ellos simplemente cargaron sus rifles laser y se fueron corriendo hasta el Morador y su perro, quienes estaban cubiertos detrás de unas piezas de concreto que había sido arrojadas.

    Lo malo era que Los Niños de la Catedral que se quedaron a pelear aprovecharon de armarse con subfusiles de un cuarto escondido, salieron de la habitación cercana a la salida y empezaron a dispararle al Morador detrás de su cobertura. Las balas no perforaban su armadura, pero el impacto de las balas hacía que perdiera la concentración, los supermutantes se acercarán y lograran dispararle varias veces en el pecho a unos 10 metros de distancia mientras se cubrían con los pilares de las escaleras, perforando la armadura pero sin hacerle daño.

    El Morador con esos pocos tiros cayó al suelo, se hace el muerto pero Carnitas embistió a uno de los Niños de la Catedral que estaba al sur mientras recargaba, los demás entraron en pánico y trataron de dispararle a Carnitas, pero éste los mató igualmente embistiéndolos a todos con gran fuerza para luego simplemente morderles el cuello a cada uno antes de que se levantarán, murieron gritando y llorando del dolor y miedo mientras el sonido característico se oía por todo el lugar.

    Los 3 supermutantes se acercaron al cuerpo del Morador y se disponían a dispararle a quemarropa en la espalda con sus rifles laser, esto atravesaría su armadura y lo mataría, el Morador por fortuna se fijó de que uno de los supermutantes tenía el rifle muy cerca de su cara, así que mientras gritaba como una fiera lo tomó, haló al supermutante contra el suelo, fue aplastado por el gigante y lo hizó gritar, pero él acabó recibiendo el disparo en la espalda por el Morador y quedó paralizado, dejando un alarido fuerte.

    El Morador logró en un ataque de adrenalina arrastrarse, levantarse y salir corriendo contra la puerta que le había señalado Laura, la derriba corriendo y siguió corriendo escaleras abajo como si nada; los dos supermutantes quedaron en shock al ver que le habían disparo a un compañero suyo, no le dispararon al Morador mientras escapaba y solo se detuvieron a recargar y dispararle a Carnitas mientras huía del lugar, abandonando su amó porque “había sentido otros olores familiares”.

    Habían llegado tardes los refuerzos, entre ellos estaban 30 supermutantes que venían de los pisos de arriba, se tardaron demasiado en responder porque se tuvieron que armar y tenían que bajar los 4 pisos; el otro refuerzo era Morfeo, el líder de los Niños de la Catedral… los humanos, era un hombre de 50 años, de pelo negro, cara arrugada y de expresión de asesino.

    Los 30 supermutantes estaban en shock al ver cómo había quedado el primer piso de la Catedral, había sangre por todos lados, los cadáveres de Los Niños estaban sin cuello por Carnitas y los guardias menos los otros 2 estaban muertos.

    “¡¿Quién hizo esto?!”. Morfeo grito totalmente enfurecido mientras alzaba su subfusil.

    Uno de los supermutantes se levantó del suelo y se dispuso a responder, le explicó que fue un hombre con Armadura de Poder con un perro mutante, le dijo eran demasiado rudos a pesar de ser pocos y que los habían atacado por atrás.

    Morfeo se quedó atónito, pegaba con la descripción que había dado el Teniente… antes de que cesará la comunicación con él.

    “¡El maldito entrometido y su puto perro!”. Morfeo grita de furia.

    “¡Se fue a donde el Maestro!”. El supermutante le responde entre triste y asustado.

    “¡Él se encargará de él, solo es un hombre!”. Morfeo en un tono histérico le grita al supermutante.

    Uno de los supermutantes empezó a oír un montón de gritos viniendo de afuera, no eran de horror ni de miedo, eran de furia y agresión, también se oía un montón de pisadas y se podía sentir el temblor del suelo ligeramente. Empezaron a temblar de miedo, igualmente se decidieron a confirmar.

    El supermutante salió afuera y vio su peor pesadilla hecha realidad, era algo irreal para ellos. Un montón de aborígenes con lanzas y tirachinas montados en Brahmas, bandidos y caravaneros armados con armamento pesado, paladines de la Hermandad de Acero con sus Gatlings y lanzacohetes, los Seguidores del Apocalipsis armados con pistolas y escopetas y un supermutante de los suyos. Estaban solo a un kilómetro de distancia, pero se hacían más cerca, ese mal día se les convirtió en el peor año de todas sus vidas.

    Lo peor de todo era, entre la multitud, estaban cargando los cuerpos destrozados de los Niños que habían evacuado; hombres, mujeres y niños, destrozados por un ejército avanzante. No se conformaron con eso, si no que los paladines con su fuerza empezaron a arrojar los cuerpos contra la Catedral, demostrando que no tenían miedo.


    Morfeo empezó a organizar todo ante la batalla, le pidió a uno de los supermutantes de que dijera por radio de que trajeran a toda la fuerza que se encontraba en el subsuelo.

    Mientras tanto, Aradesh, Tandi, Killian, Butch, Rhombus, Perro y Carnitas estaban de frente, nerviosos pero listos para cargar. Todos los líderes menos Rhombus y Perro estaban montados en Brahmas, la organización de la tropa era en escuadrillas, primero los aborígenes, luego los guardias junto a los caravaneros y Seguidores, por último estaban los paladines de la Hermandad.

    “Nuestro héroe de la Boveda 13 está en serios aprietos, un nuevo peligro llamado los supermutantes están a unos pocos pasos de exterminar todo ser en nuestra tierra. No nos vamos a quedar de brazos cruzados y dejar a él enfrentarlos solo, o nuestro sueño de una república que le de esperanza a todos los seres será destruida por esos ogros. ¡No daremos tregua!”. Tandi grita al cielo, adelantándosele a su padre quién iba a decir ese discurso.

    La multitud conformada de aborígenes gritó al ser animada.

    “Vertedero no caerá. Mi abuelo fundó éste lugar cuando estaba perdido luego de la guerra, esos hijos de puta no van a destruir lo que él construyó. ¡Los aplastaremos como a un montón de moscas aunque ellos midan 3 metros de alto, solo necesitamos un maldito matamoscas gigante, y ese matamoscas somos nosotros!”. Killian grita sus palabras mientras alza su Águila del Desierto.

    Los guardias gritaron al oír las palabras de su líder.

    “Puede que ellos sean más. Y posiblemente muertos ustedes estarán. Pero no les vamos a dejar ganar fácil. No importa si perdemos. Lo que que importa es que a pelear iremos. Y acabaremos con los que podemos. Esas monstruosidades deben ser extintas sea como sea. ¡Hagan a sus ancestros orgullosos!”. Rhombus igualmente grita a todo pulmón.

    Los paladines alzaron la voz igualmente.

    De repente Aradesh y Tandi empezaron a hacer ruidos como si fueran un montón de perros, Carnitas les siguió el ritmo y empezó a ladrar igualmente, los aborígenes hicieron lo mismo mientras salían cargando contra el oponente.


    Los caravaneros, Seguidores y guardias gritaron "Yeehaw!" y empezaron a disparar sus armas al aire mientras cargaban detrás de los aborígenes y de Killian.


    Los paladines, Rhombus y Perro empezaron a correr igualmente, gritando “Semper Fi” varias veces seguidas.

    La mayoría de supermutantes se colocaron estratégicamente en los pisos de arriba para dispararle a los que venían, mientras que los otros se quedaban afuera con sus rifles listos para dispararle a los que vinieron, contaban que vinieran los refuerzos.
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  5. Esto ocurre cuando el Morador pelea contra los Reguladores.

    Capítulo 40.5: Alianza

    Aradesh, Killian y Tandi estaban montados en Brahmas, aguantando viento, calor y arena mientras llegaban a la entrada del Eje para hablar con Butch de Los Lejanos. Apenas acababan de llegar cuando encontraron a todo el mundo refugiándose de los vientos y el calor, no hacía mucho pero si era alarmante porque una tormenta de arena sería letal para la ciudad del Eje por lo débil de sus ruinas.

    Los 3 llevaban túnicas para protegerse, estaban cansados del viaje y tenían hambre, así que cabalgaron rápidamente hasta el centro de la ciudad y encontraron el Halcón Maltés afectado por la pelea del Morador contra los bandidos de Decker, estaba el gran agujero donde uno de los cuerpos fue arrojado y lo estaban reparando unos policías; se acercaron al lugar para ver si estaba funcional y ataron sus Brahmas en unos postes.

    “Disculpen señores, ¿el lugar todavía funciona?”. Aradesh le pregunta a uno de los policías, demostrando demasiada cordialidad.

    Uno de los policías se levantó al oír la voz de Aradesh, era el jefe de la policía con una sonrisa en todo su rostro.

    “¡Sí, lo subastamos y Los Lejanos se quedaron con el lugar!. Puedes darle las gracias al Morador por exterminar a Decker”. El jefe de policía le responde contento como si nada pasará

    “¿El Morador?, lo conozco personalmente, justo cuando apenas empezaba a aventurarse, soy el líder de Arenas Sombrías por cierto”. Aradesh le contesta tranquilamente.

    “Primera vez que oigo ese nombre, debes ser del norte. ¡Epá, hola Killian!”. El jefe de policía le contesta confundido, cambiando a un tono bien alegre cuando ve a Killian en persona.

    Killian le da la mano al jefe de policía, se conocían desde hacía tiempo debido a que el jefe de policía antes de serlo era un caravanero que iba mucho a Vertedero.

    “¿Cuánto tiempo, no?. Vinimos aquí por comida, y para hablar con Butch sobre… una alianza”. Killian felizmente le habla, para cambiar a un tono serio.

    “Bueno, esa alianza es para destruir a los Niños de la Catedral… no sé cómo son, pero Killian me ha dicho de los supermutantes que crean. Igual, solo son grandulones, entre más grandes son más duro caen”. Tandi le habla al jefe de policía haciéndose la ruda.

    “Bueno, está dentro por si quieren hablarle. Se volvió el jefe del lugar, también… aunque no me crean, Rhombus el jefe de los paladines está dentro”. El jefe les responde en un tono alegre.

    “Dos pájaros de un solo tiro”. Killian en un tono alegre le dice a sus compañeros mientras se prepara para entrar.

    “¿Paladines?... ¿eso no es de la Edad Media?”. Aradesh confundido se dice a sí mismo.

    “Quizás son príncipes azules, en el buen sentido”. Tandi ilusa le dice a su padre.

    Los 3 entran al reciento, aún habían algunos manchones de sangre y astillas causadas por el desastre que había armado del Morador, pero no les importo y se sentaron en la mesa sonde servían los tragos y la comida. El dúo padre e hija no se separó, Killian se sentó al lado de Aradesh y sin pensarlo se sentó al lado de Rhombus, quién estaba sin armadura, vestido de forma casual, algo ebrio y triste.

    Rhombus estaba algo afectado por la Batalla de Mariposa, había perdido a casi todo el escuadrón y aún podía recordar al Morador completamente roto luego de la pelea contra el Teniente y el cuerpo perforado de Tycho cayendo al vació. No paraba de tomar vino fuerte y seguía pidiendo, no fue hasta que Aradesh decidió romper el silencio.

    “Oye, si sigues tomando de esa manera no verás la luz del mañana”. Aradesh le dice en un tono de sermón pero compasivo.

    La respuesta no se hizo esperar.

    “Tienes razón, pero ojala supieran por lo que estoy pasando. Perdí a casi toda mi escuadra por culpa de los supermutantes”. Rhombus triste le contesta a Aradesh, con una falta de soberbia tremenda.

    “Nosotros perdimos a casi toda la villa cuando nos atacaron los Khans, pero logramos superarlo”. Tandi inocentemente le contesta.

    Rhombus de repente entra en sí, se acordó del cuento del Morador y de la villa que habían atacado los Khans, eran Tandy y Aradesh los que le estaban hablando, inmediatamente se serenó.

    “¡Señorita, no debes darme recomendaciones!. Pero está entendido, señorita Tandi”. Rhombus le habla en un tono serio y firme.

    “¿Sabes mi nombre?”. Tandi impresionada le contesta.

    “Seguro oyó el cuento del Morador”. Killian le dice a Tandi en un tono bien desinteresado.

    “Si, lo oí… y pelee con él y me ayudó en la Batalla de Mariposa… ese muchachito puto con suerte. ¡Capitán Rhombus se presenta!”. Rhombus en un tono muy serio les responde.

    “¿Eres Rhombus?... vaya, estás acabado”. Killian habla en un tono burlón

    “Algo así, pero vine aquí a hablar con Butch, quiero que me ayude a darle un golpe a Los Niños de la Catedral”. Rhombus les dice mientras toma otro trago.

    “Pues que jodida coincidencia”. Killian responde sarcásticamente.

    “Nosotros nos estamos preparando para lo mismo”. Aradesh anexa mientras sigue esperando al bartender.

    “Sí, estamos en el mismo bote”. Tandi añade mientras mira que el bartender se acerca.

    El bartender era Butch de los Lejanos, estaba oyendo la conversación desde el otro lado, donde preparaban la comida.

    “Así que ustedes locos quieren una pelea con Los Niños de la Catedral. Pues, estoy con ustedes”. Butch en un tono serio y altruista le habla al equipo.

    “¿Entonces estás con nosotros?”. Tandi le pregunta para cerciorarse.

    “¡Verga que sí!”. Butch contesta casi gritando.

    “Más te vale que conserves ese espíritu”. Rhombus le contesta contento ante el espíritu.

    “Parece que fue más fácil de lo que pensé”. Killian a modo de broma le dice a Aradesh.

    “Cuando me enteré de que ellos hacían los supermutantes, eso era suficiente motivo”. Butch contesta en un tono muy serio.

    “¿Tienen los recursos?, tengo a mi gente lista para pelear y Killian a los suyos”. Aradesh le habla a Butch en un tono preocupado.

    “Mis caravaneros podrán pelear, los policías quieren ayudar, si… me lo han dicho”. Butch les responde seriamente.

    “Mis paladines y caballeros quieren vengarse de las muertes en la Batalla de Mariposa”. Rhombus le responde a Butch seriamente.

    Butch se va a preparar unas sopas mientras los demás conversan.

    “Entonces solo nos faltan los Ghouls de Necropolis”. Killian se dice a sí mismo.

    “¿Los muertos vivientes que nos contó el Morador?... mala idea”. Aradesh les dice a los otros asustado.

    “Ni en broma me voy a juntar con un muerto andante…”. Rhombus responde plano y raspado.

    “Bueno, quedan fuera…”. Killian se dice a si mismo decepcionado.

    “Pasado mañana quiero que tengan a su gente lista, luego nos organizamos para acabar con ellos”. Butch llega y les dice a todos seriamente mientras le sirve una sopa a cada uno.

    “Bien, yo le diré a mis paladines a que vayan por su gente. ¿Dónde están ubicados?”. Rhombus contento les responde y saca una radio

    “Estamos ubicados en Vertedero, si ves a un montón de aborígenes con lanzas junto con unos guardias con escopetas y pistolas, son de los nuestros”. Tandi les dice en un tono de broma.

    Comieron en silencio como si nada hubiera pasado, cuando terminaron de comer Rhombus se quedó en el lugar para mandar la transmisión por radio mientras que los demás iban a caminar por el Eje para ver que descubrían.
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  6. Capítulo 40: Apocalipsis

    No había pasado ni una hora de viaje hasta que encontró un edificio de una sola planta, con muros perforados y las cabillas afuera, tenía el techo de madera y estaba perforado por todos lados, estaba siendo vigilado por unos guardias de aspecto algo intimidante que portaban chaquetas de cuero y escopetas; pero cuando vieron al Morador en armadura, se asustaron porque pensaban que iba a matarlos.

    Se tiraron al suelo y empezaron a rezar, estaban temblando y sudando como cerdos.

    “¡No por favor, no te hicimos nada!”. Uno de los guardias grita de miedo.

    “¡No somos Los Reguladores, somos Los Seguidores del Apocalipsis!”. El otro guardia dice sudando y temblando de terror.

    El Morador se les acerca sin emoción alguna y les hace un gesto con la cabeza para que se levantaran, Carnitas les ladró inocentemente para que hicieran lo mismo y los guardias obedecieron, ellos se quitaron mientras el Morador entraba al edifico junto a su perro como si nada pasaba; al entrar, Los Seguidores del Apocalipsis se le quedaron viendo entre una mezcla entre miedo y respeto, sabían lo que le había hecho a Los Reguladores.

    Los Seguidores del Apocalipsis era un grupo que se encargaba de buscar elementos del pasado para introducirlos a la sociedad actual, como libros de ciencia, historia, libros de ficción y hasta algunas ideologías, eso era sencillo porque ese edificio era antes una biblioteca. Se supone que son pacifistas, pero siempre están listos para tomar las armas en caso de que los atacaran como era el caso de Los Niños de la Catedral… quienes tenían roces todo el tiempo.

    Notó que todos lucían como pandilleros, pero no tenían caras de malas personas, estaban leyendo libros o conversando y no estaba armados como los guardias, pero cuando vieron al Morador se asustaron e incluso unos empezaron a sudar frío del miedo.

    Una mujer de pelo teñido de verde largo, de más o menos la misma edad y tamaño que el Morador sin armadura, de una expresión ruda pero algo amable a la vez se le acercó, ella vio con malos ojos a Carnitas debido a que tuvo una mala experiencia con un perro antes.

    “¿Hey, eres el que mató a Los Reguladores?”. La mujer le pregunta en un tono serio y sonaba como retador en cierto sentido.

    Otra mujer, cercana a los 30 años, del mismo tamaño que ella y contextura, tenía el pelo tiñado de verde aunque era al estilo de un mohawk; agarró a la mujer por atrás y la alejó, ella era la líder de los Seguidores del Apocalipsis, se podía ver porque todos se le quedaron viendo cuando el Morador entró.

    “Lamento la falta de cordura. Me llamó Nicole, soy la líder de Los Seguidores del Apocalipsis. La chica que te habló se llama Katja, es una desobediente”. Nicole le habla en un tono algo nervioso, pero a la vez amable.

    “Soy el Morador, vine a hablar con ustedes sobre algo que seguramente les encantará”. El Morador le contesta a Nicole en un tono serio pero sereno.

    Nicole vio a Carnitas y se puso a acariciarlo y a decirle cositas infantiles, a Carnitas le encantó y seguía sacando la lengua de lo contento que estaba. Luego de unos segundos, ella se sentó en una silla de madera enfrente de una mesa de madera cercana y le apartó una al Morador, éste se sentó inmediatamente.

    “Buenos días, ojalá seamos de su agrado”. Nicole le habla en un tono algo alegre, como si le estuviera hablando a un invitado en vez de un tipo con fama de ser brutal.

    “De nada, bueno. No necesitó saber de ustedes, pero si de lo que saben”. El Morador en un tono algo formal le responde.

    “¿Qué quieres saber?”. Nicole amablemente le pregunta.

    “De los Niños de la Catedral, dime todo lo que sepas”. El Morador seriamente le contesta.

    “Seguro has visto sus hospitales, dicen traer paz al mundo… pero solo son mentiras y engaños”

    “Ya lo sé, esos hijos de perra me han hecho mucho daño”. El Morador en un tono algo triste le dice a Nicole.

    “¿Qué te han hecho?”. Nicole preocupada le pregunta.

    “Mataron a dos amigos míos y sus supermutantes me atacaron muchas veces; también secuestran gente para convertirlas en supermutantes, pero ya no pueden porqué acabe con su juguito de vida aunque suene bien estúpido”. El Morador en un tono algo más triste y abierto le habla a Nicole.

    “Lo mismo con nosotros, han matado de los nuestros, y nosotros hemos respondido en defensa propia. También hemos mandado espías para saber sus movimientos”. Nicole tristemente le habla al saber que su historia era similar.

    “¿Por qué les atacan?”. El Morador interesado les pregunta.

    “Sabemos de los supermutantes y les hemos advertido a la gente, los expulsamos de Los Ángeles por suerte… pero atacan los demás poblados”. Nicole mientras hace memoria le dice a medida que recordaba.

    “¿Por qué hablas en plural?, no eres una organización”. El Morador le reprocha.

    “Porque todos tomamos las decisiones, con esa boca…”. Nicole decepcionada le contesta.

    “Mala mía. Bueno, necesitaré toda la ayuda que pueda para acabar con ellos. La Hermandad de Acero me ayudó con ellos para destruirla fuente, pero aún no se han detenido los ataques del todo”. El Morador le contesta a Nicole.

    “Debes volar la Catedral en mil pedazos, pero debes tener cuidado, está resguardada por Niños de la Catedral armados con armas potentes y hay supermutantes allí, igualmente armados”. Nicole le dice asustada.

    “Por eso, ojala pudieras ayudarme. No podré ir allí, yo solo”. El Morador le contesta luciendo algo asustado.

    “Te ayudaremos en lo que podamos, te deseo suerte. En la catedral hay una mujer llamada Laura, es una espía nuestra, dile Jinete Rojo y te ayudará… solo por el amor de Dios no ataques de frente, te matarán incluso en armadura”. Nicole le responde en un tono algo inseguro.

    “No es lo que esperaba, pero gracias igualmente”. El Morador algo decepcionado le contesta y le da la mano.

    El Morador se levantó de la silla y se fue caminando hacia la salida, su perro le siguió y cuando salió afuera se fue directo al sur. Cuando pasó a los guardias y llevaba ya una hora de viaje, el vio a una de las mujeres que era miembro de Los Seguidores hablando por una radio y estando detrás de un poste, tratando de hablar en voz baja; Carnitas detectó el olor y olía exactamente igual que los Niños de la Catedral que estaban en la base militar Mariposa, y se lanzó directo contra ella.

    Carnitas tacleó a la mujer contra el suelo y le mordió la pierna izquierda tan fuerte que le partió el fémur en 2, haciéndola gritar fuertemente. El Morador se espantó al ver que Carnitas atacó sin provocación a alguien, pero cuando se acercó él vio que ella tenía la mochila abierta y en ella tenía una túnica de Los Niños de la Catedral.

    El Morador le ordenó a Carnitas de que parará y éste obedeció, la mujer aún en el suelo lloraba fuertemente y tenía al mismo tiempo una expresión de odio en su rostro.

    “¡Maldito, me descubriste!”. La mujer le grita al Morador entre dolor y furia.

    “¿Qué planeas hacer?”. El Morador le pregunta seriamente.

    “¡Mandar a los Seguidores a su muerte, ellos estorban los ideales de la Flama Sagrada!”. La mujer grita mucho más enfurecida.

    El Morador se dio cuenta de lo que ella decía, era una espía de los Seguidores que los iba a traicionar, seguramente en ese radio ya le había dicho a Los Niños de la Catedral todo lo que sabía.

    “¡La Unidad unirá todos los pueblos mediante la transformación en supermutantes!”. La mujer grita al cielo a todo pulmón.

    “¡Maldita loca!”. El Morador explota en furia al oír esa frase.

    Carnitas le ladró furiosamente a la vez que el Morador agarró a la mujer por el cuello, empezó a estrangularla y ella pataleaba para liberarse. Ella trató de gritar que la ayudarán, pero no había nadie cerca y el Morador la seguía ahorcando con un solo brazo. Estaba visiblemente furioso de oír esas cuatro palabras “La Unidad” y “Flama Sagrada”, estaba respirando fuertemente a la vez.

    “¡Cállate y metete tú Unidad y tú Flama Sagrada por el culo!”. El Morador en un tono de cólera profunda le grita a la mujer.

    El Morador le apretó el cuello tan fuerte que se lo aplastó totalmente, separándole la cabeza del cuerpo y está salió disparada como si fuera un corcho de un vino. Dejó una gran mancha de sangre en el suelo y en la armadura del Morador, pero éste no se inmuto para nada… todos los que estaban con Los Niños de la Catedral eran monstruos y demonios para él, no gente ni seres vivos.

    El cuerpo calló violentamente contra el suelo a la vez que la cabeza aterrizaba, el Morador agarró la mochila de la mujer y tomó la túnica morada, la iba usar para infiltrarse en el lugar. En caso de que descubrieran el cuerpo, él dejo de que Carnitas se lo comiera en su totalidad, dejando solo su esqueleto, le tomó solo 30 minutos mientras el Morador tomó su tiempo para leer la información que le había dado Cabbot.


    “Estoy muriendo, debo salir de aquí antes de que el dolor acabe conmigo.

    No puedo creer que haya podido salir de ese cilindro. La baba no me hizo nada, pero casi me ahogué. No sé qué habrá pasado con Harold, estaba al lado mío cuando esa grúa me tiró. O está muerto o se ha salvado. Francine está muerta, por culpa de los robots

    No sé cuánto tiempo ha pasado. Pero he logrado hackear la computadora para apagar los robots y grabar esto.

    La baba esa verde es la fuente de todos los supermutantes que mi gente y yo hemos rastreado. Mi piel se está cayendo y apesta, en otras zonas le están saliendo burbujas y está botando moco verde. En ciertos días, el dolor es tolerable.

    Puede caminar unos pases ahora… me parece inconcebible de que haya logrado salir del cilindro. Extrañamente, me siento más fuerte pero aún el dolor. Todo se está haciendo pequeño…

    Creo que acabó de consumir una de las criaturas mutantes. Sin saber lo que iba a pasar, un tentáculo salió de mi panza y atrape al animal mientras estaba con la guardia baja, creo que puedo sentir su mente. Es posible que me éste volviendo loco, no puedo distinguir entre realidad y alucinación. Quizás estoy aún en ese cilindro e imaginando esto.

    Todo ahora es más claro… está toxina me hizo más listo. Puedo entender todas las preguntas filosóficas de forma simple y directa. Me preguntó qué pasará si meto un animal ahí dentro.

    Metí a un perro y una rata juntos y se fusionaron en un monstruo, no luce como ambas criaturas solamente, es algo más. Tengo planes de unir a todos los seres en una sola idea, para así poder alcanzar un estado más que humano.

    ¡Hora de Unir!

    Una pobre alma me ha encontrado. Me lo comí como siempre, odie eso, no lo volveré a hacer. Su mente era demasiado primitiva.

    Me he estado modificando con dosis pequeñas de ese virus, se llama Virus de Evolución Forzada. Me he unido a una computadora y obtuve la información, ahora me siento mucho más inteligente.

    Otras personas han llegado y los he mutado, pero no lucen inteligentes a excepción de ese mutante de piel amarilla, ese si es bastante listo. Pero los otros apenas pueden hablar correctamente, pero son fuertes, rápidos y resistentes. Se unieron a la Unidad sin pensarlo.

    ¡He logrado crear un pequeño ejército!. Entre menos radiación tengan en su cuerpo, más inteligentes son, he convencido a un montón de ilusos con mis poderes mentales de crear un edifico donde yo pueda quedarme… lo llamaré La Catedral.

    El entrenamiento ha comenzado y ahora tengo armas de calibre militar gracias a mis investigadores y la tecnología de la base militar, nadie nos detendrá

    Firma: Richard Grey”.

    Él notó algo, el autor del diario… compartía el nombre con el amigo de Harold, incluso lo mencionó, era increíble… había sobrevivido, pero había causado el mal que acechaba el mundo. Y ahora, no era un humano la causa de los supermutantes, era un monstruo.
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  7. Se acuerdan de que la version de NES de Final Fantasy 1 era díficil?, pues yo hackie el juego para hacerlo más fácil.
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    Cambios:
    -Los personajes principales tienen los stats modificados. Arrancan a nivel 3 TODOS.
    -Los enemigos son más débiles, pero dan la misma experiencia.
    -Los jefes son más débiles, incluso los superbosses (te veó a tí War Mech).
    -La resistancia a la magia no fue cambiada.

    El resto no tiene cambios. Es solo para la versión de NES, así que necesitarán un emulador.

    Si quieren el link, pues... pasanme un mensaje privado.
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  8. Capítulo 39: Ángeles

    Era de noche, hacía un frio tremendo mientras el Morador y su perro caminaban hacia una ciudad que se encontraba al sur y cerca del mar, era la ciudad de Los Ángeles… o más bien las ruinas de ésta, por suerte el bombardeo no la destruyo enteramente atómico no la destruyo enteramente. La mayoría de sus edificios característicos estaban intactos, otros estaban en el suelo.

    Por fin veía civilización luego de casi 4 días de viaje, estaba bastante feliz de que su viaje iba a terminar. Solo que debía procurar que fuera una conclusión feliz para él, para todos en el desierto y su Bóveda, luego de esto podría volver a su vida normal.

    Pero cuando entró se llevó una decepción, los habitantes se veían tristes, lucía que tenían miedo por algo, los perros y gatos callejeros igualmente estaban tristes. Los únicos sonrientes eran unos tipos armados con pistolas y escopetas, con armadura de metal y bastante fornidos, había hombres y mujeres y era como un ejército, no tenían túnica morada así que no eran Niños de la Catedral.

    Cuando trató de entrar, dos guardias que estaban vigilando lo detuvieron al ver que tenía una Armadura de Poder, estaba armado con una Gatling y una pistola de plasma, más que tenía un perro que lucía agresivo.

    “¡Oye tú, ¿qué vienes a hacer aquí?!”. Uno de los guardias le pregunta.

    “¡No es tú problema!”. El Morador le responde en un tono agresivo.

    “¡¿Con que un rudito?!. Puedes avanzar, ve con nuestro jefe, puede te de un trabajo”. El mismo guardia le habla en un tono de broma y le permite el paso.

    El Morador obedece y camina pero nota que el guardia estaba sonriendo de forma sarcástica, esto ya le daba una buena idea de que algo andaba mal. Siguió caminando hacia el sur unos pocos metros mientras veía a la gente metiéndose en sus casas, los edificios eran iguales que los de la ciudad de El Eje, de madera o de concreto improvisado.

    Además de las casas había a la entrada una herrería que se veía ocupada y al centro y a la izquierda de todo, estaba la casa del alcalde y más al sur estaba una especie de casa donde se hacían compuestos químicos, allí se hacían las balas y la pólvora que usaban los ladrones y policías del desierto.

    Le preguntó a un guardia donde estaba la casa del alcalde, para ver qué era lo que quería, éste le señalo la dirección y el Morador obedeció y camino rápidamente hacia allá con su perro al lado, cuando entró al lugar. Encontró a 3 guardias varones, y un hombre pelado de unos 40 años, estaba bastante triste y furioso a la vez, no paraba de agarrarse la cara mientras seguía sentado en su mesa donde hacia papeleo.

    El Morador se le acercó, no sin antes saludarlo y se sentó. El tipo respondió, tenía los ojos rojos como si hubiera llorado fuertemente, también le costaba un poco hablar de lo triste que estaba.

    “Bienvenido al sector industrial de Adytum, hacemos armas. Soy el alcalde, John Zimmerman, ¿quién te envió aquí?”. El alcalde le saluda en un tono triste y roto, mientras evadía hacer contacto directo.

    “Soy el Morador… y uno de tus guardias me dijo que tenías algo para mí”. El Morador le habla en un tono parecido, pero preocupado por el tipo.

    “¿En serio?. No puedo creerlo… me caíste del cielo, chico. Sabemos de tus hazañas, sí desde matar a los Khans hasta lo que le hiciste a Decker”. Zimmerman le responde algo más contento.

    “Bien... volvamos al punto, tengo un asunto pendiente”. El Morador le responde mientras revisa su Pipboy 2000 para saber la hora.

    “Quiero que mates a Las Cuchillas… mataron a mi hijo, esos bastardos lo llenaron de explosivos y lo explotaron en mil pedazos. ¡Aún puedo oír la explosión, ver su cabeza clavada en un palo y sus gritos en mis sueños, llevó dos días así… pero no quiero que mi gente se enteré de que elimine Las Cuchillas!. Están al norte de aquí, a un kilómetro, mis Reguladores lo vieron todo.”. Zimmerman habla en un tono triste, que luego pasa a uno quebrado.

    El Morador al detectar ese nivel de brutalidad, aceptó inmediatamente; el desierto no se iba a limpiar solo, y él tenía las agallas y las herramientas. No dijo más nada que decir “Aceptó” y se levantó, sacó su pistola de plasma y llamó a su perro; Zimmerman vio la determinación del hombre y logró animarse un poco.

    Los guardias sonrieron al ver al chico salir del edifico y le desearon suerte. El Morador se despidió de los 2 guardias mientras caminaba firmemente hacia el norte, observando algo increíble… entre más lejos se alejaba de Los Reguladores, la gente se veía más alegre y parecía vivir mejor, esto le pareció raro.

    Siguió caminando hasta que se topó de frente con un edifico de una sola planta, eran las ruinas de uno de los edificios Pre-Guerra, no estaba bien mantenido además del letrero de un hombre con una hojilla que decía “Las Cuchillas”. El Morador puso su pistola de plasma en uno de los bolsillos de la armadura y saludó al guardia barbudo y de nacionalidad escocesa, era muy ingenuo y dejo pasar al Morador sin más porque no lo veía agresivo.

    Al entrar vio que Las Cuchillas no era lo que esperaba, era gente pobre, mal vestida pero alegre, no se veían como malas personas, siguió caminando por el lugar saludando como si nada a las personas allí, estaba ya teniendo sus dudas de que era una banda violenta. Siguió caminando hasta que vio un cuarto aislado, con una mujer con una parte del pelo rapado y la otra no y pintando de verde, estaba triste y al ver al Morador, ella cerró los ojos y suspiro sentada en su escritorio.

    El Morador supuso que era la líder, pero con sus dudas de que era una banda, entró al cuarto y cerró la puerta, la mujer aún tenía los ojos cerrados y empezó a lagrimear.


    “¿Viniste a matarme?”. La mujer le pregunta asustada mientras aguanta sus ganas de llorar.

    “Zimmerman me envió, mataste a su hijo, pero como tengo mis dudas. ¿Es cierto?, no lucen como una banda… no como las que he exterminado”. El Morador le responde algo preocupado mientras se sienta en una silla cercana.

    La mujer abrió los ojos al oír lo que había dicho el Morador, aun lagrimeando le respondió.

    “Yo, Razor como líder de Las Cuchillas, te juró que no lo hicimos. Solo mira nuestra gente, no es de mal vivir, no es capaz de pelear… los Reguladores fueron”. Razor le responde triste entre lágrimas de miedo.

    “Te creo por lo de tu gente, pero… ¿tienes una evidencia de que los Reguladores fueron?”. El Morador le pregunta, incapaz de tragarse la información.

    Razor no aguantó más y empezó a llorar de verdad, ya no lagrimeaba, gemía de miedo.

    “¿No ves cómo vive la gente de Adytum comparada con el resto del lugar?... tiemblan, lucen tristes. Los nuestros son más alegres. Solo míralos hablar entre ellos”. Razor responde llorando y tapándose la cara.

    La mujer igualmente le entrega un holodisco que tenía en el escritorio, no podía entregárselo a Zimmerman porque a ella le dispararán Los Reguladores; el Morador lo coloca en su Pipboy para que almacene la información y se pone a reproducirlo.

    “Mensaje enviado: ¿Regulador de patrulla a la base Regulador, copian? Cambio

    Mensaje recibido: Esta es la base del regulador, Regulador Caleb responde. ¿Informe? Cambio.

    Mensaje enviado: Señor, sí señor! Regulador de Segunda Clase Cravotta informa. Hemos atrapado al muchacho Zimmerman tratando de infiltrarse en nuestro perímetro de nuevo, señor. ¿Órdenes? Cambio.

    Mensaje recibido: Mierda! ¡De nuevo! Bueno, esa es la última vez que va a pasar. Eliminalo y haz que parezca que Las Cuchillas fueron. ¿Comprenden?.

    Mensaje enviado: ¿Señor? Uh ... lo copio correctamente, señor? ¿Mátarlo? Enseguida.

    Mensaje recibido: Eso es afirmativo, Regulador. Y lo quiero desordenado. Empálalo en los puestos de guardia, córtale la lengua para que no pueda hablar y lo hago explotar mientras intento para salvar su culo. ¿Encima?

    Mensaje enviado: Así se hará, señor. Fuera.

    Fin de la transmisión.”

    La información era verídica, era un audio y no lucía editado, además nadie allí tendría la tecnología para hacerlo. Eso solo hizó que se enfadará, agarrará el holodisco bruscamente, saliera del cuarto inmediatamente mientras decía “Ya vuelvo” y se fuera caminando a Adytum mientras Carnitas le seguía.

    Mientras el Morador hacia una caminata para acabar con Los Reguladores; Zimmerman estaba en su oficina, sentando y tratando de leer un libro, era de aventuras en una tierra fantástica, eso sin duda le ayudaría a tratar de distraerse y sentirse mejor por lo que había pasado. Justamente cuando había recién terminado el primer capítulo, el Morador se asomó por la puerta, no pudo ver su expresión porque la Armadura de Poder no lo permitía.

    Zimmerman bajó el libro y al ver que el Morador se había tardado poco, se preocupó. Los guardias se preocuparon y prepararon sus escopetas.

    “¿Lo hiciste?”. Zimmerman le pregunta al Morador, preocupado.

    “No… tienes que ver algo”. El Morador le responde triste mientras se sienta en el escritorio y le entrega el holodisco.

    Desgraciadamente, Zimmerman no tenía algo para verlo, así que el Morador tuvo que mostrarle el audio; los guardias se habían ido por suerte, así que no había nada de qué preocuparse. Cuando se terminó de oír el audio, Zimmerman colapsó en el suelo, se puso a llorar fuertemente y posiblemente todos en el lugar lo oyeron.

    El Morador no esperaba que el alcalde saliera afuera, corriendo como alma que lleva el diablo. Lo trató de alcanzar, pero cuando logró salir, vio que Zimmerman estaba golpeando a uno de sus guardias; solo para que éste lo patera y le diera un escopetazo en el pecho a quemarropa, matándolo en seco y dejando su pecho hueco y abierto.

    El Regulador cargó su escopeta y vio al Morador confundido ante tal acción.

    “¡Ya no necesitábamos a ese estúpido viejo!”. El Regulador le grita al cuerpo para luego escupirle.

    El Morador estaba en shock, la mujer no mentía para nada de que los Reguladores eran unos hijos de perra. El Morador estaba paralizado y no podía la procesar los acontecimientos bien, pero de no ser porque el mismo Regulador que le disparó a Zimmerman lo atacará, él no habría recapacitado.


    El Regulador fue corriendo hacia el Morador y trató de darle un tiro a quemarropa, pero Carnitas lo detuvo a medio camino brincándole encima y golpeándole el pecho con su cabeza, el golpe fue tan fuerte que el tipo soltó la escopeta y no tuvo siquiera un chance de procesar lo que pasaba ya que Carnitas automáticamente le mordió el cuello, aplastándoselo fuertemente y separándole la cabeza.

    El sonido del cuello siendo aplastado llamó la atención de los 10 Reguladores restantes, quienes fueron armados con carabinas, escopetas de combate y unos tenían rifles de cacería. Justamente cuando se fueron acercando poco a poco al perro y al hombre como un escuadrón de fusilación, un montón de civiles empezaron a gritar.

    El Morador pensaba que era para los Reguladores, pero se dio cuenta de algo… entre tanto ruido se podía oír que gritaban “¡Pelea, pelea, pelea!”, los gritos eran para él; no podía creerlo, la gente estaba harta de los Reguladores igualmente.

    “¿Tus últimas palabras, atravesado de mierda?”. Una Reguladora le pregunta a gritos.

    “Sí. ¡Yo no trató con hijos de puta!”. El Morador grita mientras saca su pistola de plasma y corre hacia el escuadrón de tiro.

    Carnitas corre junto con él, los Reguladores empezaron a disparar pero Carnitas simplemente se quitaba del caminó de las balas, y para el Morador rebotaban y ni se inmutaba, la estrategia era igual de eficiente que darle un tiro a Superman. El Morador embistió a uno de ellos, con su mano libre lo arrojó al suelo fuertemente haciendo un pequeño cráter, luego le disparó en la cabeza con su pistola laser a quemarropa, desintegrándole la cabeza.

    Los civiles enardecieron y seguían gritando de ánimo al ver que el Morador había matado a uno, los demás Reguladores se espantaron con ese nivel de brutalidad y se echaron hacia atrás mientras seguían disparándole, olvidándose de que Carnitas había aprovechado de irse corriendo y esconderse detrás de una casa. El Morador se quedó estático mientras recibía disparo tras disparo y disparaba sus láseres, los Reguladores sufrían quemaduras graves en varias partes de su cuerpo al recibir uno, la distancia y sus armaduras les permitía sobrevivir pero igualmente se siguieron alejando.

    Uno de ellos tuvo la mala suerte de esconderse detrás de la misma casa donde estaba Carnitas oculto, cuando se dio cuenta de que el perro lo tenía detrás, no tuvo chance ni de pegar un grito cuando el perro le brincó encima y le arrancó las tripas de un solo mordisco. Los demás Reguladores trataron de meterse a las casas, pero la gente los empujaba para afuera o el Morador les daba un tiro en un área vital y los mataba o los dejaba en el suelo muriendo.

    Poco a poco fueron cayendo, solo quedaron 3 y estaban quedándose sin balas, el Morador les seguía disparando mientras corría a toda velocidad como un toro enfurecido, los láseres no les golpeaban pero se ponían nerviosos por el ruido y corrían hacia atrás mientras en vano le disparaban con todo lo que tenían.

    En un golpe del destino, una de las balas le dio en el vidrio anti-balas de los visores que tenía la Armadura de Poder, no lo rompió ni astillo pero logró hacer de que el Morador se cayera al suelo del susto y de la perdida de equilibrio. Derrapó por el suelo, de frente pero se paró antes de que pudiera detenerse su derrape por completo.

    Los Reguladores le siguieron disparando, pero ya estaba demasiado cerca y trataron de correr, pero el Morador logró alcanzar a uno que era una mujer, le quitó la escopeta con una mano y rápidamente la usó como un garrote y golpea a la mujer en la boca, arrancándole la mandíbula inferior totalmente. La mujer cayó al suelo mientras gritaba sin boca, se metía las manos en donde estaba su antigua mandíbula y se ahogába en la sangre.

    Los otros 2 Reguladores se enfadaron ante tanta brutalidad, que uno cometió la peor idea posible, tratar de enfrentar al Morador cuerpo a cuerpo. El Regulador sacó una especie de palo que contenía muchos cables que se electrificaban, mientras que su compañero que se quedó sin munición igualmente sacó una vara de metal.

    El Morador corrió hasta ellos mientras gritaba, ellos igualmente corrieron hasta él y cuando se toparon, el Morador bajó los brazos y golpeo a ambos como si fuera un bulldozer, tirándolos al suelo. El que tenía la vara de metal logró darle varios golpes al Morador desde el suelo, pero ninguno logró abollar la armadura o el casco siquiera un poco, por suerte el que tenía la vara electrificada logró levantarse y golpeo al Morador en la cabeza.

    La cantidad de corriente logró hacer algo increíble, hizo al Morador gritar de dolor y alejarse, los 2 hombres lograron levantarse y trataron de golpear al Morador otra vez, pero éste logró agarrar al que tenía la vara eléctrica justo en la mano, le rompe la mano usando su fuerza y usa su cuerpo como un saco para golpear al otro, arrojándolo docenas de metros de distancia y chocando de cabeza contra el suelo, muriendo.

    El Regulador que estaba preso en la mano del Morador estaba llorando y pidiendo piedad, fue arrojado contra el suelo y la gente enardecida gritaba “Mátalo” repetidamente; el Morador antes de hacerlo le hizo una pregunta.

    “¡¿Cuántas personas te pidieron piedad y las mataste?!”. El Morador le pregunta a gritos al Regulador.

    El Regulador no respondió y siguió gritando por piedad, pero el Morador no le quiso dar su piedad, así que le da un pisotón en el pecho, perforándolo completamente y destruyéndole todos los órganos. El Morador sacó su pie y empezó a limpiárselo, estaba algo asqueado pero considerando lo que habían hecho, se lo merecían sin duda alguna.

    Los civiles le aplaudieron y pitaron, el Morador simplemente movió sus manos en señal de agradecimiento, su perro vino por él, ladrando alegremente como si nada hubiera pasado; el Morador oía que los civiles decían cosas como “Gracias por quitarnos a esos bastardos encima”, “Zimmerman, ahora descansa en paz”.

    Eso le dio una sonrisa en el rostro, se fue caminando a una casa donde lo estaba saludando una pareja. Su perro igualmente lo siguió.



    Era un día normal en Vertedero, Killian estaba en su tienda como siempre, estaba aún repleta de artículos, desde hace muchos días no paraba de oír las hazañas del Morador, se enteró desde su victoria contra los supermutantes en Necrópolis, de la caza de la Garra Mortal, hasta oyó de unos paladines que vinieron a comerciar sobre su entrada a la Hermandad de Acero, y de que fue uno de los pocos supervivientes de la Batalla de Mariposa.

    Pero había un cuento que no dejaba de sonar, y era de que era considerado un héroe ya por todos en el desierto, los bandidos le temían debido a lo que le había hecho a los Khans, los encontronazos con supermutantes se habían reducido a casi cero y los Ghouls empezaron a ser más amables gracias a su labor como salvador. Killian sabía que ese chico iba a llegar lejos por ese chip de agua, desde que lo vio peleando contra Gizmo.

    Uno de sus guardias entró a la tienda, estaba bastante contento y alegre, era el mismo que había recibido a Ian y al Morador, pero estaba más barbudo y más curtido por el sol. Seguía llevando su escopeta, tenía buenas noticias.

    “¡Jefe, nos vinieron a visitar gente de Arenas Sombrías!”. El guardia le responde bastante alegre mientras mira su escopeta.

    “¿De Arenas Sombrías?, casi nunca vienen aquí. Quizás quieren algún arma”. Killian responde en su típico tono de broma.

    “Ok, los dejaré pasar. Son el jefe y su hija por cierto”. El guardia alegremente le contesta mientras se va.

    “¿Qué hacen fuera?, siempre mandaban a gente aquí para comerciar…. nunca venían personalmente”. Killian se pregunta mientras se sienta en una silla a pensar.

    El guardia no mentía, Aradesh y Tandi estaban en la puerta de Vertedero, tenían 2 escoltas con ellos y todos estaban montados en Brahmas, llevaban allí unos pocos minutos porque el guardia se había ido corriendo a avisarle a Killian sobre ello. Tandi estaba bastante alegre de por fin salir de su pueblo, por las buenas claro porque la última vez fue un secuestro, Aradesh por fin podría ver a Killian cara a cara, había oído de él por la gente que enviaba.

    Cuando el guardia llegó, les dejo pasar y la pequeña familia cabalgó hasta la tienda “Darkwater’s”, donde estaba Killian obviamente, él casi nunca salía de allí. Cuando se bajaron, entraron a la tienda y vieron a Killian sonriente pero a la vez confundido, éste se levantó de su silla y empezó a caminar hacia ellos.

    “¡Bienvenidos a Darkwater’s, ¿qué les interesa?!. Su anfitrión, Killian Darkwater en persona”. Killian les saluda mientras le da la mano a Aradesh.

    “¡Gracias por la bienvenida señor, Aradesh de Arenas Sombrías es mi nombre!”. Aradesh le saluda mientras le da la mano devuelta.

    “!¿Cómo anda la sopa?!. Primera vez que nos ves, soy Tandi por cierto, Aradesh es mi padre, es ok en cuanto a padres se refiere”. Tandi habla en su tono jovial mientras se sienta en una silla cercana.

    Killian termina de saludar a Aradesh y le da la mano a Tandi sentada en la silla, el guardia le trae una silla a Aradesh y los 3 se sientan en círculo para hablar.

    “¿Qué has oído de mi salvador?”. Tandi habla en un tono algo romántico para matar la seriedad.

    “Tandi, la vida no es como un cuento de hadas”. Aradesh le responde en un tono de sermoneo.

    “Pues, es salvador de otra mujer… Sinthia la comehombres. Y ella se lo dio gratis por salvarlo, me da alegría ese recuerdo… nunca la había visto tan feliz después de ese día”. Killian le responde mientras hacía memoria.

    “Bueno, parece que mi príncipe es otro”. Tandi habla tristemente mientras cruza los brazos.

    “¿Lo ves?, es salvador de muchos… de todo nuestro pueblo, lástima que Ian murió por culpa de esos supermutantes, extraño su compañía y bromas”. Aradesh les dice a ambos algo triste.

    “Por cierto, también mató a Gizmo con ayuda de Ian, Carnitas y Tycho, y mató a una Garra Mortal con ayuda de otro tipo, yo pensaba que era juego hasta que uno de mis chicos que comercia vio el cráneo en la casa de Butch en la oficina de Los Lejanos. Ese chico sin duda tiene pelotas”. Killian les dice mientras hacía memoria.

    “Vaya, creció ese pequeño chico. Me sorprende, iluso al inicio y míralo ahora”. Aradesh le dice a Killian contento, impresionado con lo que había hecho el Morador.

    “También según unos paladines que vinieron aquí, él junto a la Hermandad de Acero detuvieron a los supermutantes. Ya casi no hay encontronazos, aunque los paladines me dijeron algo… chocante por así decirlo”. Killian habla mientras hacía memoria.

    “Desde la muerte de Ian, él no era casi el mismo… digo, se notaba que estaba algo acabado pero se veía igualmente fuerte”. Tandi le responde a Killian en su tono jovial.

    “¿Qué le pasó exactamente?”. Aradesh pregunta mientras se ponía la mano en la boca.

    “Se… esfumó, según los paladines, él tenía la mirada perdida, no hablaba casi nada. Hombre, ese pobre chico debe estar roto, y también masacró unos criminales en el Eje… hizo un desastre allí, tenían miembros amputados y uno de mis enviados lo vio junto a su perro caminando fuera de la ciudad. Además, él no ha terminado, los paladines me dijeron que los Niños de la Catedral siguen sueltos y quién sabe si tienen plan de repuesto”. Killian les responde algo preocupado y haciendo memoria, él mismo no podía creer la brutalidad.

    “No… esos supermutantes lo destrozaron, a ese pasó… perderá la cabeza en poco tiempo”. Aradesh responde preocupado.

    “No se rían por lo que voy a decir, pero… solo él no puede. Deberíamos ayudarlo, unirnos, para ayudarle a pelear y encontrarlo igualmente”. Tandi les habla en un tono decisivo.

    “Requiere de muchos recursos, pero estoy contigo. Trataremos de formar un ejército, pero con nuestros pueblos solos… somos carne de cañón”. Killian le responde algo decepcionado, pero a la vez interesado.

    “Jeje, para eso están los demás sitios, ¿no?. Simplemente debemos convencerlos”. Tandi ingenuamente responde.

    “¿Cómo convencemos a la Hermandad y a los caravaneros?. Espera, la Hermandad seguro nos ayuda ya que tenían sus encontronazos”. Killian alegremente le responde cuando piensa en una idea.

    “Estaré dispuesto a ayudar, tengo una doble deuda con él. Esta será la mejor forma de sellar el trato”. Aradesh habla decidido.

    “Ok, ¿están conmigo o no?”. Tandi decisivamente se levanta de la silla.

    “Perderemos gente, pero será por un gran bien mayor, son ellos o nosotros. Si haces el bien, serás recompensado… y le toca a él”. Aradesh se levanta de la silla en un tono rudo.

    “Salvó mi pellejo de Gizmo, así que tiene mi apoyo”. Killian igualmente se levanta mientras habla en su tono serio.

    “¡Lo más temprano posible enviaré a 20 de mis guardias, escoltas… llamen a 18 ciudadanos a las armas y que vengan aquí!”. Aradesh les ordena a sus dos escoltas rápidamente.

    Los escoltas que estaban afuera se montaron en sus Brahmas y salieron galopando al norte para avisarles a los ciudadanos de que Aradesh y Killian habían formado una alianza para ayudar al Morador.

    Luego de que los guardias se fueran, Killian le ofreció a la familia de que si querían dormir un poco en el hotel, ellos amablemente aceptaron y los llevó hasta allí para que pasarán la noche y esperaran a su gente.
  9. Limpiando escoria

    Capítulo 38: Solo


    Había pasado una semana y media luego de la Batalla de Mariposa, los miembros de la Hermandad de Acero estaban realizando sus actividades normales como si nada hubiera pasado, los caballeros siguieron haciendo armas, los escribas unieron y transcribieron los reportes y los paladines siguieron vigilando.

    Los caídos tuvieron su funeral y fueron cremados en una pila funeraria, Maxson estuvo con ellos luego de que Rhombus y Cabbot explicarán lo que había pasado, el único quién no estaba allí era el Morador, su perro no estaba en la base igualmente… simplemente entró al lugar, hizo y dejo su reporte, obtuvo una armadura de poder nueva y se largó sin decir algo. Marcus no fue a la Hermandad, se separó de los demás al salir del desierto, pero hay rumores de que peleó con un paladín llamado Jacob cuando se separó del grupo… no se supó más nada de Jacob ni de Marcus.

    El Morador estaba con Carnitas en el Eje, era un día normal en la ciudad, estaban mucho más seguros ahora ya que los supermutantes estaban dejando de aparecer y atacar, los caravaneros estaban organizándose para viajar y comerciar, los comerciantes estaban como si nada vendiendo y comprando con sus clientes, los delincuentes aún seguían allí, algunos eran capturados o muertos y otros se salían con la suya.

    Ambos estaban en el bar “El Halcón Maltes”, el Morador tenía su armadura nueva puesta pero no tenía el casco puesto para beber, estaba bebiendo cerveza como si fuera un borracho, estaba aún afectado por la muerte de Tycho, no la lloró pero si estaba furioso por eso, ahora solo le faltaba acabar con su líder que estaba en la Catedral. Todos en el bar se alejaron el Morador, no solo porque tenía una Armadura de Poder, tenía una cara y aura de furia interna que no se podía calmar con palabras.

    Su perro empezó a ladrarle a un sujeto en chaqueta de cuero, fornido y de pelo marrón, era de unos 20 años y estaba vigilando el lugar, su nombre era Kane, y era el guardaespaldas de Decker. Dejó pasar al Morador, pero al ver que se quedó allí y no se iba, empezó a sospechar que él planeaba algo. Así que se le acercó mientras preparaba su pistola en caso de que se pusiera violento.

    Curiosamente, un policía mujer de pelo negro y cubierta con una armadura de metal, entró al bar y Kane al verla se puso violento.

    “¡Oye tú, será mejor de que te vayas, no queremos a gente como tú!”. Kane le dice a la policía tratando de hacerse el hombre.

    “¡¿No sabes cómo hablarle a una dama, puerco?!”. La policía le grita enfurecida.

    “Sí, así”. Kane le grita a la policía y le apunta con el arma.

    Kane le dio una patada en el pecho y la arrojo al suelo, la policía desde el suelo le sacó la pistola, pero unos tipos que estaban en el bar le apuntaron a la policía. El Morador vio que uno de ellos era la bartender, así que se puso el casco rápidamente y Carnitas silenciosamente se preparó para brincar.

    “¡Ojalá esto te enseñe modales!”. Kane le grita a la policía.

    Le dispara en la mano derecha, arrancándole el centro de la mano y haciéndola perder el arma. Ella empezó a gritar mientras Kane se le quedaba viendo y sonreía de forma burlona; el Morador al ver el despliegue de violencia se dispusó a pelear, él era el único quién podía hacer algo.

    “¡Ahora, lárgate y no digas nada o verás!” Kane le responde violentamente.

    “¡Oye, estúpido!”. El Morador le grita de forma agresiva a Kane.


    Carnitas le brinca a Kane encima y le muerde el cuello, matándolo en seco mientras que el Morador se levanta de la mesa, agarra a la bartender por uno de sus brazos y la arroja contra uno de los bandidos, la bartender choca contra un bandido y ambos atraviesan la pared, cayendo afuera y muertos en seco por laceraciones, espinal roto y daños internos.

    Los demás empezaron a caerle a tiros al Morador, pero no le hacían nada, rebotaban de su armadura mientras la policía se iba corriendo a la mesa de tragos para cubrirse. El Morador no usó sus armas, simplemente le daba un golpe en la cara a uno y salían disparado contra el muro muriendo en seco, le daba una patada en la rodilla y les partía la pierna en dos mitades, los levantaba y los arrojaba contra el suelo y no se levantaban jamás, si uno se escondía, Carnitas iba por él y lo mataba a mordiscos.

    A la larga, la policía estaba de más porque en menos de un minuto, todo el bar estaba limpio y el Morador cubierto de sangre. En una puerta escondida, un hombre de pelo marrón y casi pelado de unos 50 años, flaco y algo alto salió, estaba totalmente espantando con la escena que acababa de ver; él era Decker, el dueño del Halcón Maltés y el mafioso más grande de todo el lugar, detrás de él vinieron 4 bandidos más con escopetas de combate, estaban espantados al ver al asesino de sus tropas, cubierto de sangre y si no tuviera el casco, se podría ver su cara de loco y falta de empatía… estaba roto.

    “¡Maldito animal, ¿qué te hice para merecer esto?!”. Decker le grita y pregunta espantado.

    “¡Oí de ti y eres un tipo que merece morir!”. El Morador le grita enfurecido.

    “¡Me impresionas si lo digo enserio, no tienes escrúpulos, serías una buena adición a mi banda!”. Decker le responde bromeando.

    “¡El Morador no trata con asesinos!”. El Morador enfurecido le grita.

    Decker no esperaba que el perro del Morador corriera hacia ellos, saltará y moridera a uno de sus secuaces, Carnitas le aplastó el cuello y empezó a correr al fondo del lugar mientras le disparaban al Morador, éste no se inmutaba por los tiros, pero si lo hacían retroceder y esperó hasta que se quedarán sin balas. Decker armada con una escopeta igual que sus secuaces tratan de correr a la salida, pero el Morador se pone en medio y les corta el paso.

    Ellos corren hacia la puerta de abajo, pero la policía sale de su escondite y le dispara varias veces a uno de los secuaces con su pistola y lo mata en el acto, justo cuando ellos la iban a matar, por unos segundos se olvidaron del Morador y éste corrió hasta ellos, los tacleo como si fuera un bolo golpeando unos pinos con resultados fatales; los arrojó escaleras abajo en el proceso y los secuaces y Decker cayeron.

    La guarida de ellos estaba repleta de estanterías, repletas de armas y otros artilugios, no estaba bien iluminado, aumentando el factor de horror… excepto que el Morador, era el monstruo de la película. Él cayó por las escaleras igualmente, estaba mareado cuando se levantó y eso le dio tiempo a Decker y su gente de recargar y llenar su armadura de plomo, pero igualmente todo eso rebotó como si nada.

    El Morador se levantó, corrió hacia Decker y lo golpeo en la cara tan fuerte que lo decapitó, su cabeza salió disparada contra el muro más lejano y generó un masivo agujero allí. Los demás secuaces bajaron sus armas del miedo que tenían, empezaron a arrodillarse y a bajar sus armas; empezaron a rezarle para que no los matará.

    La policía bajó y vio al Morador con los secuaces del Decker en el suelo, ella iba a darle las gracias por salvarla. Carnitas bajó con ella y se acercaron al Morador.

    “¡Gracias, muchas gracias!”. La policía lo abraza entre lágrimas, temblando del miedo.

    “¡No hay de qué, solo hacia mi trabajo!”. El Morador le responde, aún con su tono de furia pero más calmado.

    El Morador regresó el abrazo, accidentalmente la mojó con la sangre de su armadura y de repente no hablabla, estaba totalmente callado y solo se podía oír su respiración, ella sintió que algo estaba mal con él. Simplemente cuando la soltó, hizo un gesto de su mano como diciendo adiós, abrazó a su perro y se fue por las escaleras.

    “¡¿Por suerte sabías de que íbamos a matar a Decker hoy?!”. La policía le pregunta en un grito, preocupada por su actitud.

    Ella vio que el Morador negó con la cabeza y subió las escaleras como si nada hubiera pasado; mientras él se iba, la oficial esposó a los secuaces y los escoltó por las mismas escaleras sin su pistola, estaban tan espantados por lo que el Morador había hecho que obedecieron sin más, estarían más seguros en una cárcel que afuera con el Morador alrededor.

    Cuando subió por las escaleras, ella vio al Morador caminando hacia el norte de la ciudad, tenía la mirada caída y mucha gente en el Eje al ver la masacre en el Halcón Maltés empezaron a preguntarle Casi contento y triste al oír el nombre de la persona que lo había hecho, no podía creer que ese chico se había convertido en un tipo así de violento, los asustó sin duda alguna pero estaban contentos de que Decker estaba muerto.

    El Morador se limpió la sangre con una manguera que estaba por allí, pero todo el mundo ya sabía lo que había hecho y estaban entre espantados y felices, no le dijeron nada y él no les dijo nada en cambio, simplemente se fue caminando con su perro fuera de la ciudad y con dirección al sur.

    La muerte de Tycho simplemente lo rompió, ya no hablaba con casie nadie y lo que había hecho hoy simplemente demostraba que su antiguo ser estaba muerto, ya no era un hombre positivo y alegre, ahora era una máquina de matar y no tenía algo que perder.
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  10. Duro golpe para los supermutantes!

    Capítulo 37: Fuga


    Era media noche, los pocos supermutantes que quedaban lloraban a sus muertos mientras que los prisioneros aún estaban desmayados por la masiva explosión, no les pudieron quitar las armaduras así que tuvieron que encerrarlos y sedarlos quitándoles los cascos e inyectándoles en el cuello. No los sanaron de sus heridas, así que al levantarse lo primero que sentirían serían sus heridas abiertas y el dolor.

    El supermutante que estaba de guardia era Marcus, lo habían puesto allí por lo supuestamente leal que era, pero él tenía sus propios planes; estaba hartó de los supermutantes, el lavado de cerebro no le había hecho nada, solo potencio su odio, aún recordaba cuando lo habían lanzado al cilindro mientras gritaba de horror, recordaba como arrastraban a los suyos y ellos gemían y rezaban, pero no los escuchaban.

    El primero en despertarse fue el Morador, lo pusieron al lado de Carnitas quién también se había despertado.

    “¿Qué?... donde, me duele todo…”. El Morador habla abobado mientras se levantaba y trataba de razonar todo.

    Cuando despertó, él vio a Marcus afuera de su celda. Por mero instinto se dio cuenta del campo de fuerza amarillo que tapaba su escape, así que se tuvo que aguantar las ganas de embestirlo. Los demás se levantaron igualmente, estaban en celdas separadas, seguidas y tenían el mismo campo de fuerza. El cuarto era oscuro y estaba en el mismo piso 4, estaban tan cerca de ganar y perdieron… estaban frustrados y furiosos.

    “¡Maldito animal!. ¡Cuando salga de ésta voy a arrancarte todo!”. Rhombus le grita al supermutante mientras trataba de mantenerse en pie.

    “¡Y yo voy a darte una tunda tan fuerte que hasta le dolerá a tu abuela!”. El Morador enfurecido grita mientras agarraba a Carnitas para evitar que se arrojará contra el campo.

    “Y volaremos éste lugar”. Tycho grita igualmente mientras revisaba sus alrededores.

    Marcus se fue a buscar una silla gigantesca de plástico y se sentó en ella, soltó su arma y se dispuso a hablarles.

    “No soy al que deben odiar, odien al Maestro y sus leales, yo solo estoy atascado con esos perros”. Marcus les responde tranquilamente mientras revisa su ametralladora Gatling.

    “¡Tú eres un supermutante, tú gente mató a mí…!”. El Morador le grita a Marcus

    “¡Esos eran los leales!, yo no lo soy”. Marcus le responde casi gritando.

    “¿Entonces, qué planeas hacer?. No me digas que…”. Cabbot le habla preocupado y tratando de no tartamudear de los nervios.

    “Ya veo… quieres acabar con los cabrones de raíz”. Rhombus le responde a Marcus en un tono serio.

    “Correcto, no quiero que nadie más sufra… tengo mis razones”. Marcus habla mientras sigue revisando su Gatling.

    “¿Cómo puedo saber que no mientes?... luego de que nos saques capaz nos matas”. El Morador le responde tratando de comerse su ira.

    “¿Tú crees que quise esto?, ¡no!. Me atraparon, me trataron de meter sus ideas y me arrojaron… he visto como arrojan gente allí, lloran, gritan, rezan… pero ellos no hacen caso”. Marcus responde triste mientras trata de mantener la cabeza en alto.

    “Con eso, supongo que tengo un plan. Trata de sacarnos, distraer a tu gente y buscaremos la manera de volar los cilindros, sin ellos no habrá más mutantes”. Tycho le habla mientras organiza el plan en su cabeza.

    “Ok, tienen que ir al computador al oeste del todo en el cuarto de mantenimiento… allí está el sistema. Si logran hacer que se sobrecaliente, ¡boom!”. Marcus responde y finge una explosión con sus brazos.

    “¡Me gusta tú energía!”. Cabbot responde contento mientras prepara sus piernas para correr.

    “¡Muy bien tropa, cuando éste tipo nos saque saldremos corriendo como un montón de mamitas asustadas!”. Rhombus le grita a sus compañeros.

    El Morador no se aguantó y se echó a reír ante el comentario de Rhombus, no podía creer que un líder dijera eso. De repente el Morador se dio cuenta de algo… su Pipboy 2000 no estaba en su muñeca.

    “Espera… no. No tengo el Pipboy, ¡no tengo el Pipboy!”. El Morador responde asustado, sudando mientras revisaba su celda.

    En ese mismo momento, el Teniente entró, tenía el Pipboy en la mano y estaba sonriendo. Marcus trató de fingir una cara seria para que no se sospechará nada. El Teniente se dirigió al Morador y empezó a hablarle, Carnitas empezó a ladrarle con una fuerza increíble que sonaba por todo el cuarto.

    “Soy el Teniente. Serás una buena adición a nuestro ejército. La Unidad necesita gente como tú y los que están contigo menos el perro”. El Teniente habla en tono burlón mientras le muestra el Pipboy.

    “Sí, pero tengo una condición”. El Morador le habla en un tono sarcástico.

    “¿Cuál es?”. El Teniente pregunta seriamente.

    “¡Sácame!”. El Morador grita agresivamente.

    “Pero que sentido del humor, desgraciadamente no tengo uno. Ahora… ¿quieres unirte a La Unidad y a nosotros?... o quieres morir como un perro desgraciado”. El Teniente se burla del Morador mientras le apunta al Pipboy.

    “Solo tengo una última pregunta… ¿y si no me uno?”. El Morador responde atrevidamente.

    El Teniente de repente empezó a sonreír de forma más notable y hasta soltó una pequeña carcajada.

    “Sabía que dirías eso, pues ya sabemos algo… sobre ti. Sí, se dónde está tú gente, y vamos a hacerles lo mismo, no nos detendremos hasta que todo el mundo sea supermutante, con una sola raza y sin diferencias… habrá paz”. El Teniente responde en un tono totalmente serio.

    “¡Pues déjame decirte algo!”. Rhombus le grita al Teniente furioso.

    “¡¿Qué quieres?!”. El Teniente pregunta furioso sin moverse de lugar.

    “¡No tienen pito ni bollo!. ¡Así que se joden!”. Rhombus le grita furioso.

    “¡¿No crees que ya hemos pensado en eso?!. Vamos a tener granjas de gente donde vamos a criarlos, luego los convertimos… como animales. Los supermutante son la raza del futuro”. El Teniente le responde a Rhombus furioso.

    Marcus se levantó de la silla al oír eso y empezó a dirigirse al computador que controlaba los campos de fuerza que estaba casi en la entrada del cuarto, tenía su Gatling en la mano lista para dispararle al Teniente en caso de que se diera cuenta.

    “¿Sabes algo?... tú plan está de más, porque ya nos hemos unido como especie otra vez, una guerra no nos detuvo. Así que tú plan no sirve”. Tycho le habla al Teniente en un tono serio.

    “Hay bandidos todavía”. El Teniente habla en un tono serio.

    “Pero menos que antes, porque yo… si, Ian y yo exterminamos a los Khans. No hay delincuencia en Vertedero porque yo ayude a destruirla. Ayude a salvar Necropolis”. El Morador le contesta al Teniente.

    “Por eso te necesitamos, eres de material”. El Teniente habla en un tono de broma.

    Justo cuando Marcus terminaba de desactivar los campos, se dio la vuelva con una cara de odio absoluto y hizo algo que ningún supermutante había hecho, una traición.

    “¡Tú eres la raza inferior, maldito asesino!”. Marcus grita directo al Teniente mientras presiona “Enter” en el computador para desactivar el escudo.

    “¡Guardias!”. El Teniente grita a todo pulmón mientras veía como los campos caían y los hombres se dirigían a atacarle.


    Marcus inmediatamente apunto su Gatling contra el Teniente y lo llena de balas, pero la armadura logró detener los disparos pero la potencia del disparo lo arrojó al suelo de espaldas y lo arrastra contra el suelo. Justo cuando trataba de levantarse, Rhombus se le montó encima y empezó a tratar de estrangularlo con sus propias manos mientras Tycho, el Morador, Carnitas y Cabbot estaban esperando a los guardias para matarlos aún sin armas.

    Desgraciadamente el Teniente logró zafarse del agarre de Rhombus y lo arroja contra Marcus antes de que éste pudiera quitarse del medio, ambos chocaron contra el muro cerca del computador, agrietando el muro y creando un gran agujero en un solo instante. El Teniente logró levantarse y se dispone a dispararles a todos con su Gatling que disparaba láseres, por suerte los guardias entraron por la puerta, los héroes se quitaron y fueron ellos los que sufrieron los disparos, muriendo en el acto.

    El Morador sale disparo contra el Teniente cuanto termina de disparar y empieza a golpearlo en la cara fuertemente con ganchos, sacándole algo de sangre pero no era muy efectivo; Carnitas se le une y le brinca al Teniente por la espalda y le muerde el cuello. No fue efectivo y el supermutante simplemente sacó al perro y lo usó como garrote para golpear al Morador, el golpe fue tan fuerte que le abolló la armadura, lo hizo atravesar un muro y calló hacia la planta donde estaba el líquido que mutaba.

    Dando al Morador y a Carnitas por muertos, los demás decidieron dar el último gran golpe, sin importar si fuera el único que pudieran dar.

    “¡Síganme, esos eran los últimos supermutantes!”. Marcus les grita a todos mientras corre hacia la sala de ordenadores de mantenimiento.

    Todos hicieron caso y fueron corriendo hacia la sala de ordenadores para buscar una manera de sobrecalentar el sistema y destruirlo, eso destruirá la fuente de “reclutamiento” y estarían en una muy grande desventaja.

    Cayó junto con Carnitas cerca de un andamio del oscuro y fétido lugar, estuvieron a menos de 3 centímetros de tocar uno de los cilindros, por suerte tuvieron el tiempo de levantarse porque el Teniente empezó a dispararles con su Gatling hacia el andamio donde caminaban. Lograron quitarse de la lluvia de láseres que estaba destruyendo su suelo, brincando a otro andamio cercano, estaba en una zona circulas y bastante grande, ahí sí podrían maniobrar y buscar una manera de derribar al Teniente.

    El Teniente le sigue disparando sin detenerse por nada del mundo, ni siquiera se detuvo a pensar que los otros iban a volar el lugar, estaba simplemente tan furioso que lo único que quería hacer era matar lo que tenía en frente… y el Morador y Carnitas estaban en medio. El duo de hombre y perro simplemente lo único que podía hacer era correr y esconderse detrás de algo, y jurar de que se le acabará la munición para así matarlo a golpes.

    Mientras tanto, los demás lograron apagar el campo de fuerza que cerraba el cuarto de mantenimiento, cuando entraron vieron a un montón de miembros de Los Niños de la Catedral, estaban asustados, nerviosos e incluso se arrodillaron para que no los mataran, había hombres, mujeres y hasta algunos adolescentes.

    “¡No, por favor, solo trabajó aquí!”. Uno de los Niños grita y se arrodilla mientras llora.

    “¡Solo hice lo que me mandaron!”. Una de los Niños grita igualmente mientras se esconde detrás de un computador.

    “¡Muy bien, todos ustedes, quiero que sobrecalienten el sistema para hacerlo volar o juró que los voy a matar uno por uno!”. Rhombus le grita a todos los Niños mientras flexiona sus músculos.

    Uno de los Niños se atrevió, trató de darle un golpe a Rhombus pero fue interceptado y Rhombus en una muestra de su superioridad, lo agarró por la cabeza y se la reventó con solo presionarla. Quedaron pedazos de sesos, cráneo y sangre por el suelo mientras el cuerpo caía inerte. Los Niños se espantaron mientras Cabbot y Tycho se aguantaban las ganas de vomitar al ver reverenda muestra de brutalidad.

    “¡Lo oyeron, háganle caso!”. Cabbot finge un tono agresivo mientras, ocultando su asco.

    “Hablamos en serio…”. Tycho grita fingiendo no estar asqueado.

    Los Niños de la Catedral se pusieron a trabajar, empezaron a buscar en los códigos uno donde se pudiera poner a sobretrabajar el sistema para hacerlo reventar, estaban totalmente sumisos porque no querían terminan como su amigo… perdiendo la cabeza. Marcus estaba sin palabras, los Niños no podían dejar de mirarlo, un supermutante los había traicionado.

    Mientras todo esto ocurría, el Morador y Carnitas estaban a punto de enfrentar al Teniente mano a mano ya que se había quedado sin munición. Éste se les acercó cautelosamente mientras ponía sus manos en pose de guardia para protegerse, el Morador igualmente hizo lo mismo, Carnitas se mantenía detrás del Morador para atacar luego de que él lo hiciera. El Teniente lucía muy furioso, se le podían ver los ojos vidriosos y estaba escupiendo mientras hablaba.

    “¡Atacaste nuestra base, mataste a decenas de los nuestros y ahora te escapas!. ¿Qué te hicimos para que hagas esto?”. El Teniente le grita al Morador, escupiendo saliva, lloroso y furioso.

    “¡Mataste docenas de personas, las secuestraste y las convertiste en… bestias!. Tus hijos de perra me atacaron, mataron un amigo al cual quería mucho y son un peligro para mi Bóveda” El Morador responde a gritos igualmente furioso.

    “¡Suenas como el típico niñito que quiere hacerse el héroe!. Solo te voy a decir algo, y es que no eres mejor que nosotros”. El Teniente le responde enojado mientras se acercaba.

    “¡¿Qué no soy mejor que ustedes?!. Yo no secuestro gente, las destruyo mentalmente, y solo he matado por defensa”. El Morador enfurecido le grita mientras se acercaba.

    “¡¿Y eso de que quieres exterminarnos entonces?!. Sí, te hemos espiado… quieres eliminar a los Niños de la Catedral solo porque te hicieron algo”. El Teniente pregunta en tono burlón mientras prepara un puñetazo.

    “Lo hago porque son estériles y van a autodestruirse, y si no los detengo, se llevaran a toda la gente y las convertirán en monstruos, o las mataran… y cuando mi Bóveda se abra. Solo los encontrarán a ustedes, no es solo por mí, es por los de mi Bóveda”. El Morador le responde seriamente.

    El Teniente se hartó y le dio un puñetazo en el casco al Morador, abollándolo fuertemente y haciéndolo casi perder el equilibrio, por suerte el Morador logró reponerse y quitarse del medio ante de que una patada frontal le diera en el pecho y lo sacará de la plataforma. El Teniente trató de agarrarlo por uno de los brazos para arrojarlo, pero el Morador logró esquivarle el agarre y le dio un puñetazo directo al estómago.

    El Morador logró quitarse para que Carnitas le brincará encima al Teniente y le mordiera la rodilla izquierda, el dolor y daño no fue suficiente y solo hizo que el Teniente se enfureciera, se sacará a Carnitas y lo arrojará contra el Morador; el perro gritó fuertemente al impactar contra el Morador, ambos chocaron contra un muro de metal cercano, doblándolo y rompiéndolo instantáneamente. Por suerte estaban en una zona fuera de la masiva caída de 4 pisos, pero quedaron bastante abobados por el golpe.

    “¡Muerdes más de lo que puedes comer, niño!”. El Teniente grita corre hacia el Morador para darle un buen puñetazo en la cabeza.

    “¡Y tú eres pura palabra y nada de acción!”. El Morador responde el insulto mientras se levanta.

    Justo cuando el Teniente iba a golpear al Morador desde el suelo, éste logró levantarse, se agacha para esquivar el directo y le da un muy buen gancho al estómago del Teniente, tan fuerte que lo separó del suelo y lo arrojó 20 metros de distancia y contra el suelo. Carnitas corrió hacia el Teniente para morderlo, brinca y le muerde en el rostro antes de que éste se pudiera levantar, le arrancó parte del labio inferior en unos segundos, pero igualmente el Teniente se lo sacó de encima y lo arrojó contra una ventana que estaba arriba y a lo lejos mientras el Morador gritaba del espanto.

    Carnitas atravesó justamente la ventana del cuarto de mantenimiento; Marcus, Rhombus, Rycho y Cabbot se espantaron al ver al perro ensangrentado atravesando la ventana y luego tratando de pararse. Los Niños se asustaron al ver al perro salir despedido igualmente, y siguieron trabajando aterrados.

    “¡Detengan al perro, Tycho ven conmigo a buscar armas, Marcus dispárale a todo lo que veas, Cabbot quédate aquí y que los Niños no hagan nada!”. Rhombus grita las ordenes.

    “¡Señor si señor!”. Todos gritaron al unísono.

    Marcus levantó su Gatling del suelo y empezó a dispararle al Teniente mientras peleaba puño a puño con el Morador, como se esparcían de las balas no logró dar buenos golpes al Teniente. Pero las pocas balas que le llegaban lograban distraerlo y herirlo lo suficiente como para que el Morador pudiera hacerle una buena cantidad de daño, incluso logró marearlo de tanto golpe, lo agarró por uno de los brazos y lo trató de arrojar al vació.

    El Teniente logró agarrarse de uno de los bordes y subió en menos de lo que canta un gallo mientras sonreía ante el intento patético del Morador para terminar la pelea. El Morador esperó a que el Teniente hiciera un movimiento para poderlo golpear, pero en vez de eso el Teniente agarró un pedazo de metal de casi un metro y afilado y corrió hacia el Morador, él no logró esquivar el golpe y el fierro lo golpea fuertemente en el casco, dejándolo inútil y arroja al Morador contra el suelo, haciendo un cráter en el metal de su mismo tamaño.

    El Morador luego sigue siendo golpeado por el fierro múltiples veces hasta que el Teniente se cansa, luego éste decide usar la parte afilada para apuñalarlo en la cara, por suerte el Morador vio que el Teniente estaba aún mareado por el golpe, así que rápidamente le da una patada tan fuerte en la rodilla que le mueve el hueso y le da una patada tan fuerte en el pecho que saca volando al Teniente mientras gritaba de dolor.

    El Teniente salió despedido unos 20 metros hasta que chocó contra un muro de metal y casi lo atraveso, desde el suelo se agarra la rodilla mientras ve como el Morador se levantaba, se quitaba el casco mostrando que el fierro le había alcanzado la cabeza, ahora tenía un masivo magullón en la frente con la forma de la barra de metal, que no se quitaría.

    El Teniente trató de levantarse, pero el Morador simplemente lo agarró por la misma pierna donde le había movido la rodilla y lo arrojó contra la misma ventana a duras penas, pero falla y en vez de eso le da una pared, la atraviesa y patina por el piso hasta que lo detiene el otro muro de la sala de mantenimiento. Marcus le apunta con la Gatling y estaba a punto de dispararle, pero el Teniente logró patear la Gatling fuera de las manos de Marcus, luego de eso se levanta rápidamente y noquea a Marcus, agarrándole la cabeza y estrellándola contra el suelo, generando un gran hueco.

    Por suerte Cabbot logró recuperarse del susto, y le dio una patada traicionera en la espalda que manda al Teniente donde estaba el Morador, disparado por los aires como una bala de cañón. Justamente en ese momento, uno de los Niños de la Catedral había encontrado el sistema de control, le avisó a Cabbot y a Marcus quién se acababa de levantar.

    “¡Bien, ahora sobrecaliente el sistema!”. Cabbot le grita al Niño que había encontrado los códigos.

    “¡Y no intentes nada!”. Marcus habla en un tono serio.

    Justamente en ese momento, Tycho y Rhombus venían con los rifles laser que llevaban los supermutantes, se pusieron en el agujero que había hecho el Teniente y empezaron a dispararle a éste, quién estaba dominado al Morador.

    El Teniente tenía una rodilla desplazada y la mandíbula destrozada, el Morador tenía un gran magullón en la cabeza que se veía que le dolía y tenía toda la armadura abollada. Pero incluso obviando esos daños, los 2 se la pasaban golpeándose como si nada del mundo los detuviera, se arrojaban contra el suelo mediante su propio cuerpo, se lanzaban pedazos de escombros de metal o concreto que fácilmente pesaban una tonelada, y aun así la pelea no parecía que fuera a tener final alguno.

    El Morador logró agarrar un pedazo de metal afilado y corrió hasta el Teniente para clavárselo, pero éste reacciono más rápido y le dio una patada en el pecho que le rompió la armadura y logró romperle 4 costillas. El Teniente vio que la armadura de poder ya no servía, ahora el Morador tenía la fuerza de alguien normal, así que el Teniente se dispuso a golpearlo en el pecho para matarlo finalmente.

    Lo malo era que Rhombus y Tycho le empezaron a disparar desde el cuarto de mantenimiento, los láseres le perforaron el pecho con una facilidad tremenda, el Morador aún desde el suelo sostenía su fierra afilado así que con la poca fuerza que le quedaba se pone de pie y se lo clava directamente en el cuello, para luego sacarlo rápidamente.

    Marcus se asomó y vio que su predicción se hizo real, el Teniente empezó a convulsionar mientras se ahogaba en su propia sangre, se agarraba el cuello para tratar de detener la hemorragia, pero era inútil y se seguía desangrando, se podía oír sus gritos llenos de sangre y horror mientras trataba de mantenerse vivo, había perdido toda conexión sanguínea, pero no se iba a ir así sin más. Así que con lo que le quedaba de fuerza agarró un pedazo de metal y se disponía a arrojarlo.

    “¡Eso fue por Ian, animal!”. Tycho le grita al moribundo Teniente mientras levantaba su rifle.


    El Teniente le arrojó ese pedazo de metal a Tycho, con resultados fatales, el pedazo de metal perforó su armadura y atravesó su pecho, pulmón y corazón. Todos gritaron de terror al ver como el cuerpo inerte de Tycho caía al fondo de todo como si fuera una bolsa de basura.

    “¡Tycho!”. El Morador grita de miedo y tristeza al ver a su amigo morir.

    Rhombus en un ataque de furia se bajó su lugar de tiro, fue personalmente hacia donde estaba el Teniente, lo golpeo en el estómago haciéndolo caer al suelo y empezó a pisotearle la cabeza. Rhombus siguió pisoteándolo hasta que no quedó nada de su cabeza, solo pedazos de cráneo regados en el suelo.

    El Morador se tiró al suelo a llorar, había perdido a otro amigo suyo, se puso a golpear el suelo furioso mientras hacia ese berrinche.

    “¡No es tiempo de llorar, vamos a terminar con esto!”. Rhombus le dice al Morador triste mientras le da la mano y éste la toma.

    Ambos suben por unos andamios hasta una sala contigua, el Morador recupera su Pipboy de la zona de las celdas y los 2 caminan hasta la sala de mantenimiento, Rhombus le inyecta una medicina que permite reconstruir heridas y logró curar sus costillas rotas, pero el magullón en su cabeza era ya una cicatriz así que eso no se curó, llegan a la sala y el Niño activa el sistema de sobrecalentamiento. Una alarma empieza a sonar.

    “¡El sistema de enfriamiento se ha apagado, si no se activa se sobrecalentaran y exploraran los sistemas en 2 minutos!”. Una voz sintetizada dice.

    “¡2 minutos, vámonos de aquí!”. Marcus le dice a sus compañeros mientras corre asustado.

    “¡No dejaremos que Tycho y los demás que hayan muerto se hayan ido en vano!”. Cabbot grita mientras empieza a correr.

    “¡Todos síganme!”. Rhombus da la orden y marca la milla, levanta a Carnitas del suelo y sale corriendo.

    “Entiendo… vámonos de éste maldito infierno”. El Morador le dice a sus compañeros triste mientras marca la milla a duras penas.

    Los demás corren hacia el ascensor, los Niños los perseguían para tratar de llegar primero, pero éstos se quedaron atrás y los demás lograron entrar al ascensor. Marcan el piso 3, pero luego de bajarse, Cabbot destruye el sistema de marcado de pisos de un golpe para que nadie pudiera bajar o subir otra vez. Corren hacia el otro ascensor que se encontraba al otro lado del piso, entran en menos de 10 segundos y marcan el piso 1.

    Luego de llegar al piso 1, empezaron a correr hacia la salida y cuando logran salir siguen corriendo, no sabía el rango de la explosión así que mínimo debían estar muy lejos. Por suerte estaba lloviendo afuera así que el calor no era un problema, pero sí el fango porque se caían cómicamente, daban vueltas y hasta aterrizaban de cara.

    Cuando ya estaban a un kilómetro de distancia, ven como una gran explosión sale de una parte de la base, la explosión no destruye la base entera porque se podía ver que la fachada estaba intacta, pero los cilindros fueron destruidos totalmente, ya nadie podría hacer supermutantes allí.

    Todos incluso Carnitas empezarán a celebrar, ya sea gritando, pegando brincos o incluso aullando de la felicidad por varios segundos, la euforia estaba llenando a todos allí. Ahora solo tendrían que destruir la Catedral y la amenaza sería erradicada en su totalidad.

    Luego de celebrar un poco, el Morador revisó en el Pipboy un camino hacia La Hermandad de Acero, por suerte Marcus traía comida así que solo tendrían que compartirla.

    “Ojala no me maten porque perdí a casi toda la tropa…”. Rhombus les dice a todos mientras camina tranquilamente al son de la lluvia.

    “Seguro lo entenderán, ellos sabían el riesgo. Aunque sí, solo tenemos una cosa más que hacer”. Cabbot les dice a todos triste, pero feliz de que lo lograron.

    “Por cierto, tengo un holodisco que les puede servir. Es del origen del Maestro, ¿lo quieren ahora?”. Marcus les habla en un tono contento mientras le muestra el disco.

    El Morador lo agarra y lo mete en su Pipboy, éste copia la información pero no la iba a leer ahora, no era el momento, la prioridad era llegar a la Hermandad de Acero a pie, cosa que tardaría casi una semana, pero iban a vivir para ver el sol. Pero había algo que Rhombus, Cabbot y Marcus no habían notado… el Morador tenía la mirada perdida y no había dicho ni una sola palabra.
    A Gabe le gusta esto.
  11. Y todo iba tan bien

    Capítulo 36: Supermutantes


    En el piso 4, el último piso y donde se ubicaban los cilindros con el líquido verde que transformaba los humanos en supermutantes, un supermutante estaba monitoreando las cámaras del lugar y estaba aterrado incluso después de dar la alarma, habían paladines en el piso 2 que habían subido y un escuadrón de caballeros y un paladín con un 13 en el piso 3; era de piel verde y con unos granos que parecían tumores en su labio superior, era igual de alto que los demás, tenía unas gafas de combate en su frente listas para ser colocadas, tenía una armadura de metal y tenía un rifle laser en su espalda.

    Su nombre era Marcus, era un “rarito” comparado con los demás, porque él nunca quiso apoyar al Maestro incluso después del lavado de cerebro donde te forzaban a verlo de cara, todos los que lo veían a la cara se volvían locos y sus títeres, pero en él no sirvió pero lograba fingirlo sin problema, su mirada no era agresiva como los supermutantes, pero si serio; vio como los supermutantes tiraban gente a los cilindros, aún tenía pesadillas con sus gritos y plegarias.

    Veía como sus compañeros se preparaban armándose, él ya estaba armado pero al ver que no se posicionaba, El Teniente se le acercó para preguntarle qué estaba haciendo. El Teniente estaba vestido como siempre, con su armadura de metal, monóculo de color rojo, su Gatling que disparaba lasers en su espalda; estaba visiblemente furioso.

    “¡Marcus, alístate!”. El Teniente le grita al supermutante.

    “¡En un momento, estoy tratando de ver como los podemos emboscar!”. Marcus le responde al Teniento.

    “¡Nada de peros, conmigo!”. El Teniente le grita y lo hala por la espalda.

    Lo tira al suelo y luego lo alza, Marcus se levantó y obedeció a regañadientes, no sin antes murmurar...

    “Ojala te mueres ahogado en sangre”. Marcus se dice a sí mismo mientras iba con sus compañeros.

    Mientras tanto, Rhombus, Cabbot y los paladines estaban ocupados peleando contra los supermutantes del piso 2; había 20 en el cuarto masivo donde dormían y estaban armados hasta los dientes con rifles laser y Gatlings, pero solo 4 tenían armadura anti balas, el resto estaba en tarzaneras. En éste piso dormían los supermutantes y allí era donde los entrenaban igualmente, había dos robots de combate allí pero estaban ya destruidos a disparos por los paladines.

    Los paladines rompieron los escudos del cuarto con explosivos, pero esa onda de humo provocó su más grande error; los supermutantes con rifles aprovecharon para dispararles a los paladines, matando a los 2 que habían puesto los explosivos, pero cuando el humo se fue, ellos fueron atacados por los paladines con lanzacohetes. Los supermutantes entraron en pánico al ver los cohetes volar, chocar contra varios de sus compañeros y muriendo, perdieron a 3 de ellos, destrozados en mil pedazos y con sus órganos esparcidos por todo el cuarto.

    “¡A la carga, unidades de asalto!”. Rhombus le grita a sus compañeros.

    Cabbot y los paladines entraron al cuarto y empezaron a dispararle a todos los supermutantes que encontraban, a pesar de que mataban a muchos, las pérdidas eran grandísimas, los supermutantes con sus Gatlings y rifles lograban darle a muchos de los paladines e incluso matar a muchos. Los paladines estaban cayendo fuertemente, pero los supermutantes lo estaban pasando peor, era como un tiroteo en el viejo oeste pero con muchas más balas perdidas, más muertos, y con tecnología alta.

    Unos paladines fueron acorralados cuerpo a cuerpo, las peleas eran breves y casi siempre ganaba el paladín porque no peleaba limpio, siempre golpeaba al cuello y a la cabeza para matarlo. Pero las pocas veces que ganaba el supermutante, el resultado era horrible porque los paladines quedaban literalmente sin cabeza o sin armadura rescatable. Y a veces quedaba en un empate porque eran baleados en medio del tiroteo que no se detenía.

    Ambos equipos se escondían entre las camas o usaban los cuerpos como escudo porque no había una pared en donde esconderse, había pocas pausas para recargar y el tiroteo duró muchos minutos hasta que los supermutantes cayeron, ningún bando se iba hacia atrás, no iban a dejar que su respectivo sueño se destruyera por culpa de un grupito.

    Los resultados fueron terribles, perdieron a casi todos los paladines en ese ataque, solo quedaban 4 contando a Cabbot y Rhombus; Cabbot estaba llorando por la masacre que había ocurrido solo quedó un supermutante que estaba baleado a más no poder, no tenía ni un solo lugar en el cuerpo ileso, estaba desagriándose e incluso estaba llorando. Estaba en una esquina agarrando los pedazos y cuerpos de sus compañeros; pero Rhombus no le iba a tener piedad, antes de terminar con él, quiso interrogarlo.

    “¿¡Porque lloras maldito?!. ¡Mira lo que le hiciste a mi tropa!”. Rhombus le grita al supermutante, agarrándolo por el cuello, ahorcándolo y alzándolo.

    “¡Yo no… quería esto!”. El supermutante le grita llorando mientras apunta a sus compañeros.

    “¡Maldito mentiroso!”. Rhombus le grita al supermutante mientras lo arroja al suelo.

    “¡Me obligaron… lo juró, no quería estar aquí!”. El supermutante responde entre sollozos de miedo, tristeza y dolor.

    “Quiero que hables. Dime, ¿dónde está su líder?”. Rhombus le grita.

    “En… la catedral… de Los Ángeles…”. El supermutante responde entre gemidos mientras empieza a perder la conciencia.

    “¿Los Ángeles?”. Rhombus responde casi gritando pero en shock, no podía creer que su líder estuviera tan lejos.

    El mutante murió del desangre a los segundos de decir eso; Rhombus, Cabbot y los otros dos paladines se dispusieron a verificar todo el lugar en busca de superviviente.

    Uno de los supermutantes en un desespero, se escondió en una habitación oculta y agarró un montón de dinamita y empezó a atársela al cuerpo para realizar un ataque suicida contra los paladines por eliminar a sus compañeros, estaba llorando y gruñendo como un animal del monte. No se detuvo hasta que literalmente se colocó una tonelada de dinamita esparcida por todo su cuerpo, podía moverse y caminar más no correr o pelear, así que tendría que esperar a que lo encontraran.

    Los 4 paladines dejaron el piso al no encontrar la puerta oculta y se pusieron a llamar al ascensor, sin saber de qué el supermutante estaba caminando hacia ellos con una cara de desprecio absoluto, no logró alcanzarlos y ellos entraron al ascensor, se dieron la vuelta para marcar el piso 3 pero no vieron al supermutante porque se ocultó en el cuarto.

    En el piso 3 no estaba fácil igualmente, solo habían 5 supermutantes allí armados hasta los dientes, los caballeros, el Morador y Tycho pensaban seguramente el resto estaba en el cuarto piso resguardando algo. El piso era bastante espacioso y estaba repleto de minas, que desgraciadamente muchos pisaron y murieron, los 3 supermutantes tenían armadura y tenían sus rifles listos, estaban aprovechando cualquier rincón en ese grande piso para atacar.

    Los caballeros le disparaban a todo, incluso al gran piso descubierto que estaba cubierto de minas, levantando grandes cantidades de humo y ruido al punto de que nada de podía oír. Cuando el humo se calmó, los supermutante aparecieron disparando sus rifles como locos, estaban nerviosos pero igualmente acertaban. Se tuvieron que esconder todos detrás de los muros para evadir cualquier herida, pero igualmente habían perdido a mucha de la tropa, solo quedaban 10 caballeros.

    “¡¿Qué hacemos?!”. Tycho le grita a uno de los caballeros, asustado.

    El Morador en un desespero salió de su cubierta, pistola laser en mano y con Carnitas al lado.

    “¡Lo que éste mundo me enseñó!”. El Morador grita al aire mientras saca su pistola laser y empieza a disparar hacia los supermutantes.


    Tycho vio que el Morador ordenó a Carnitas a que corriera contra los supermutantes, era un movimiento estúpido y arriesgado pero funciono; Carnitas corrió mientras ladraba y gruñía, los supermutantes acabaron desviando su atención y fueron golpeados por los láseres de la pistola, no mató a ninguno pero logró atontarlos lo suficiente como para que Carnitas se le montará a uno encima y le mordiera el cuello por atrás, no lo mataría pero lo entretejió lo suficiente como para que los caballeros y Tycho lograrán salir de sus escondites y empezarán a disparar con sus fusiles.

    Los supermutantes no pudieron responder ante el ataque masivo y fueron destrozados, miembro por miembro eran despedazados por los tiros. No importaba si gritaban, lloraban y gemía, ellos no paraban, incluso el Morador le siguió disparando a un cuerpo muerto de la rabia que tenía. Tycho notó que el Morador estaba furioso incluso aunque no pudiera ver sus acciones, siguió disparándole al cuerpo hasta que se quedó si munición para el láser.

    “¡Sigamos, no dejen a nadie vivo!”. El Morador le grita a sus compañeros mientras camina al lado de Carnitas hacia un ascensor que estaba al sur de la habitación.

    “¡Señor, si señor!”. Los 10 caballeros gritaron al unísono.

    “¡Entendido y comprendido!”. Tycho le responde al Morador mientras carga su escopeta.

    Curiosamente cuando ellos estaban caminando, Rhombus y Cabbot llegarón jutno a los 2 paladines. Estaban cansados, con la cara repleta de sangre y los paladines estaban aguantándose las ganas de llorar, los caballeros se espantaron al ver los paladines así de dañados.

    “¡¿Qué pasó?!”. El Morador pregunta espantando al ver sus compañeros así.

    “Perdimos… a… casi toda la tropa. Eran demasiados, deberíamos… retirarnos”. Rhombus responde entre inhalaciones y exhalaciones.

    “Votó por eso. Son muchos, son demasiado rudos”. Cabbot habla cansado mientras se sostiene el pecho.

    “Estamos cerca del final, solo aguanten un poco más”. Tycho les habla mientras apunta a los caballeros para demostrar que estaban bien.

    “¡Insolente!”. Rhombus le grita a Tycho furioso.

    El Morador y los caballeros vieron al único supermutante sobreviviente de la batalla en el piso 2, estaban cubierto de explosivos, cansado y caminaba lentamente. Por instinto empezaron a dispararle como si fuera un linchamiento, pero se hizo el muerto y estaba con una caja de fósforos en la mano, listo para morir por su ideal.

    “¡Corran!”. El Morador le grita a sus compañeros de horror al ver la llama del fosforo encenderse.

    Todos empezaron a buscar cubierto en algún sitio, incluso intentaron meterse al ascensor, pero era muy tarde.

    “¡Larga vida al Maestro!”. El supermutante grita al aire, a duras penas audible mientras enciende la dinamita.

    La explosión fue tan poderosa que destruyo el techo, todos los cuartos y los ascensores. La onda de choque, el grandísimo calor y los escombros mataron a todos los caballeros menos a Tycho, Carnitas fue herido gravemente por el calor que le quemó toda la piel y perdió todo el pelo, Rhombus perdió el casco más todo el pelo y la explosión acható su armadura, el Morador sufrió los mismos daños pero se desmayó, los otros 2 paladines menos Cabbot murieron.

    A los pocos segundos, el Morador abrió los ojos y vio a dos figuras musculosas en el humo, eran del supermutante Marcus quién estaba asustado y triste y el Teniente que estaba sonriendo al identificar la cara del Morador; era el mismo tipo que vio saliendo a ese lugar inhóspito hace muchos días atrás.


    “¡Vaya, estoy impresionado contigo, niño, mis compañeros me dijeron que eras rudo, y no mentían!”. El Teniente le dice en un tono sarcástico al apenas vivo Morador mientras lo levanta del suelo con una mano.

    “Estos están vivos, incluso el perro”. Marcus le habla al Teniente mientras agarra a Cabbot y a Rhombus y le apunta con la cara al perro y al anciano.

    “Llévatelos, incluso el perro, serán útiles para La Unidad”. El Teniente le responde a Marcus.

    Lanzaron a los prisioneros por el masivo hueco que se había creado en el techo por la explosión, llegando al piso 4 donde estaba la cárcel y los cilindros con el líquido. Los encerraron en celdas e iban a esperar a que se despertaran para meterlos.
  12. Por America, digo por la raza humana!


    Capítulo 35: Mariposa


    Luego de casi 6 días de viaje, los paladines y caballeros aunque tuvieran muchos días caminando, llevando sol y arena, estaban totalmente preparados para pelear contra el masivo peligro que les esperaba. No se toparon con ninguna patrulla supermutante por suerte, pero si encontraron cuerpos podridos y esqueletos regados por el suelo, eran de la gente que se revelaba y los supermutantes los mataban.

    Rhombus, Cabbot, El Morador y Tycho estaban dirigiendo a los caballeros y paladines como cuando entraron, en grupos separados, con las mismas armas y organización sin ningún cambio. Todos estaban totalmente serios, firmes y motivados, incluso Cabbot que antes tenía miedo ahora estaba totalmente serio y decidido.

    Cuando llevaban varias horas de caminata, ya era medio día y estaban avisando una especie de base militar que estaba a varios kilómetros, estaba repleta de escombros desde lejos, se veía bastante arruinada por los años y las bombas pero seguía en pie como si nada, la pintura se le caía, varias de sus paredes estaban destrozadas pero aún la mayoría se mantenía. Parecía de una sola planta, pero como todo era de esperarse, poseía plantas subterráneas.

    Uno de los caballeros con binoculares divisó a 5 supermutantes en la zona, tenían los rifles laser y los lanzallamas como los de Necrópolis, estaban con una armadura de metal y lucían de muy mal humor, seguramente no querían hacer de guardia hoy y justamente hoy les iba a venir una tormenta de furia. Fácilmente podría haber más dentro, así que tenían que tomar sus precauciones y evitar muchas pérdidas de vidas.

    “¡Divisé a 5 supermutantes, tienen armas de fuego pero no sé de qué tipo!”. El caballero le habla a sus compañeros que estaban en el suelo o escondiéndose detrás de piedras.

    “Muy bien, ¿juntos o separados?”. El Morador le pregunta al caballero sin despegarse del suelo.

    “El de la entrada está solo, los demás al fondo están juntos”. El caballero les responde seriamente.

    “Ok, nos acercaremos un poco y cuando entremos en un rango respetable, lanzaremos un cohete contra el de la entrada. Eso alertará a los otros”. Rhombus le responde a sus compañeros.

    “¿Y luego?, simplemente tendrás a 4 supermutantes furiosos”. Tycho le reprocha a Rhombus.

    “Podremos mandar a los que tienen escopetas y rifles de asalto a que causen daño, junto con los paladines con Gatlings, atacaremos por el lado donde no miren”. Rhombus le contesta a Tycho.

    “Eso o podríamos disparar más cohetes, luego mandar a Carnitas de distracción y luego atacamos así como dijiste, así no podrán pedir ayuda”. El Morador le responde a Rhombus seriamente.

    “Suena mejor, se quedarán pendejos peleando con el perro”. Rhombus le responde seriamente.

    “Sí, aunque tendría que ponerse lejos. Pero sabiendo que ha logrado sobrevivir a e incluso matar gente armada, no debe tener problema”. Cabbot anexa mientras mira los alrededores.

    “Ok…¿oyeron el plan, niñas?!". Rhombus le grita a sus compañeros.

    “¡Señor, si señor!”. Los caballeros y paladines gritan al unísono.

    Un trío de paladines caminando uno pegado del otro se fue acercando poco a poco a la base, mientras los caballeros con rifles y escopetas iban delante de ellos caminando en conjunto y uno al lado del otro, sin quedarse ninguno delante ni detrás; mientras ellos caminaban, el Morador, Tycho y Carnitas estaban detrás de los paladines para esperar el ataque y allí ayudarles.

    En un momento inesperado, Rhombus y Cabbot se unieron a los paladines rápidamente e incluso empezaron a cantar mientras marchaban para que todos se animaran a la lucha. Era la canción de las hormigas, sin duda algo nada esperado por el Morador quién solo oía esa canción por los niños de la Bóveda. Rhombus fue el primero en esperar, el hombre más rudo de la Hermandad cantando, Tycho casi se reía pero se la aguantó.


    “¡Las hormigas marchan de una en una, urrá urrá!”. Rhombus canta casi gritando y a todo pulmón.

    “¡Las hormigas marchan de dos en dos, urrá urrá!”. Cabbot sigue cantando igualmente a todo pulmón.

    “¡Las hormigas marchan de tres en tres!”. Un paladín mujer canta a toda fuerza.

    “¡La pequeña en el árbol se trepa bien!”. Un caballero hombre cantaba eufórico.

    El Morador y Tycho se animaron e igualmente empezaron a cantar.

    “¡Y las otras marcharán!”. El Morador empieza a cantar lleno de determinación.

    “¡Por la tierra, de la lluvia saldrán!”. Tycho se les une, desafiando un poco pero se notaba el espíritu.

    Empiezan a golpear fuertemente el piso, se levantaba el polvo como si nada y los paladines hacían huecos en el suelo que tuvieron que evadir los 2 hombres y perro. Carnitas incluso empezó a ladrar la misma melodía sin detenerse.

    “¡Las hormigas marchan de cuatro en cuatro, urrá urrá!”. El Morador canta, casi gritando a todo pulmón y saca su pistola laser.

    “¡Las hormigas marchan de cinco en cinco, urrá urrá!”. Tycho canta mientras saca su escopeta de 16 tiros.

    “¡Las hormigas marchan de seis en seis!”. Un caballero canta mientras prepara si rifle de asalto.

    “¡La pequeña junta ramitas bien!”. Rhombus canta fuerte mientras saca su ametralladora Gatling de su espalda.

    “Y las otras marcharán”. Cabbot canta mientras saca su Gatling de su espalda.

    El canto fue oído por los supermutantes cuando ya estaban a menos de un kilómetro, uno de los supermutantes notó a los paladines, caballeros y perro marchando como un ejército, éste último logró agarrar su rifle laser y empezó a caminar hacia ellos mientras gritaba como loco dando la alarma.


    “¡Nos atacan, un escuadrón de los tipos con armadura, son como 20!”. El supermutante grita un micrófono que tenía mientras prepara su rifle para disparar.

    El escuadrón de 32 personas sin contar a Carnitas empieza el ataque, los paladines con ametralladoras se fueron lejos de la entrada mientras que uno de los paladines con lanzacohetes empezó a disparar, el supermutante logró dar un tiro con su rifle pero el cohete igualmente le dio de frente y lo golpeo justo en el frente. El cohete destrozo la cara, el pecho y todos los órganos encontrados en el tórax, abriéndoselo entero y arrojando su decapitada cabeza contra sus compañeros.

    Carnitas empezó a correr contra los supermutantes mientras los caballeros cargaban gritando disparando sus rifles mientras que los que tenían escopetas se ponían detrás y vigilaban a los paladines. Desgraciadamente, el paladín que había disparado el cohete quedó con su armadura perforada en el pecho, pero igualmente corrió con los demás.

    El supermutante que tenía rifle empezó a dispararle a los miembros de la Hermandad de Acero y al perro rápidamente, no le importaba recibir disparos de rifle porque su deber era mantenerse allí y pelear, además ni siquiera los sentía; solo pudo matar a 3 caballeros quienes fueron mutilados por los disparos de láser, sus miembros volaron por los aire y algunos caballeros del susto y asco se empezaron a separar, los paladines no perdieron a nadie pero uno de los disparos logró darle en el pecho y empujar a Cabbot y tirarlo al suelo.

    Rhombus quién estaba detrás de él dio un salto sobre sobre compañero en el suelo y empezó a disparar su Gatling corriendo junto a los demás paladines, logrando todos darle al supermutante en varias partes pero no murió hasta que Carnitas quién estaba cerca logró saltarle encima y morderle el cuello. Los otros 3 supermutante que quedaban empezaron a correr hacia dentro de la base, pero tenían que abrir la puerta con un código, así que dos se pusieron de escudo humano a recibir disparo tras disparo mientras echaban hacia atrás a los que estaban cerca con sus lanzallamas, lograron alcanzar a un paladín y lograron fundir su armadura, dejándolo sellado dentro para luego le pisaran la cabeza.

    El Morador quién estaba algo atrás porque fue a ayudar a Cabbot a levantarse, sacó su pistola laser y disparó mientras corría y se dirigía a la puerta, los láseres le dieron varias veces a los supermutantes, pero no valía la pena porque estaban ya siendo baleados y destrozados por los paladines y caballeros, entre ellos Tycho quién no dejaba de disparar su escopeta. Desgraciadamente el supermutante se quedó sin escudos humanos y fue baleado hasta morir, dejando su espalda expuesta con todos los órganos afuera.

    Todo quedó cubierto de sangre y órganos, había algunos sesos en el suelo del paladín aplastado y unos miembros de los caballeros que murieron. Perdieron a 4 caballeros y un paladín, pero no había ninguna pérdida de ánimo en lo absoluto.

    “¡¿Cuántos perdimos?!”. Rhombus se pregunta mientras revisa los cuerpos de los supermutantes.

    “Señor, perdimos… 3 caballeros. Mutilados”. Cabbot le responde a Rhombus, con ganas de vomitar del asco mientras cuenta los cuerpos.

    El Morador se le acerca a Rhombus con el holodisco que tenía la clava para entrar a la base, lo mostraba a la vista de todos para luego insertarlo en su Pipboy, luego lo saco y el Pipboy asimilo la información.

    “¡Que esas 3 muertes no sean en vano, porque vamos a entrar!”. El Morador les grita a los paladines y caballeros mientras se acerca a la puerta.

    “¡Los paladines entran primero, luego los caballeros!. Si ven algo que respire, dispárenle, Morador y Cabbot quédense cerca mío”. Rhombus le ordena a los paladines y caballeros.

    “¡Apunten a la cabeza, no anden con rodeos ni con lloriqueos, solo dispárenles!”. Tycho le grita a los caballeros mientras se pega a la pared.

    El Morador nota algo, la base se llamaba “Base Militar Mariposa”, lo tenía escrito en un letrero de metal que estaba arriba de la puerta; el apunto hacia arriba para vieran el letrero, los caballeros y paladines se asustan porque en esa base fue donde arranco la Hermandad de Acero, así que los supermutantes fácilmente allí tenían los materiales para hacer un ejército.

    Tycho ve al Morador al abrir la puerta insertando el código de seguridad, cuando está se abre de forma horizontal salen un montón de disparos de ametralladoras Gatling y rifles laser, eran los supermutantes que estaban esperándolos desde el otro lado; estaban escondidos en varias esquinas. El Morador rápidamente se quitó al apenas ver las balas volar, estás desafortunadamente le dieron a un paladín y le perforaron la armadura, las balas y lasers la abrieron completamente mostrando su pecho abierto pulverizado, no pudo ni siquiera gritar y lo único que quedó de él fueron su cabeza y sus piernas.

    Rhombus en un ataque le quita el lanzacohetes a uno de los paladines, lo carga y lo dispara contra la puerta. El cohete logró darle a muchos supermutantes, pero no mató a ninguno porque solo sufrieron la explosión y no el impacto. Mientras trataban de recuperarse, Cabbot y el Morador entraron con sus Gatlings y empezaron a dispararles a todos allí.

    Los supermutantes no tuvieron chances de contraatacar de forma eficiente cuando los 2 hombres en armadura con sus Gatling empezaron a triturarlos con las balas, pedazos de piel y litros de sangre salían disparados por todas partes del masivo pisa repleto de pasillos y supermutantes. No dejaron de disparar hasta que se quedaron sin munición, de allí se retiraron y observaron de que todos los supermutantes que estaban allí acampados estaban muertos… con los órganos afuera, los miembros repartidos por todas partes de la habitación.

    Cabbot no agauntó y salió disparado a vomitar, el Morador logró aguantarse las ganas pero en el fondo estaba feliz, por fin estaba dándole una paliza a unos monstruos sacados del infierno.

    “¡Unidad de caballería y canina, entren!”. Rhombus le grita a los caballeros y a Carnitas.

    “¡Entendido!”. Los caballeros gritan mientras entran soplados al lugar.

    Tycho juntos con los caballeros y Carnitas atravesaron el pasillo donde estaban los supermutantes muertos, el Morador se les unió a los segundos por si acaso los atacaban; al terminar de cruzarlos vieron que la base era muy industrializada como era de esperarse, estaba muy bien mantenida por dentro, habían otros pasillos y muchos cuartos resguardados por unos campos de fuerza de colores rojos y amarillos, estos eran apagados toqueteando un teclado pero era difícil de saber cómo hacerlo. Había un total de 4 cuartos y al fondo había un elevador al noroeste, así que tenían que proceder hacia allá.

    En esos cuartos se podía ver que había munición de armas pesadas, así que el Morador aprovecho de recargar su Gatling con esas balas y sacó su pistola laser para continuar escaneando la zona. Carnitas empezó a ladrar de repente cuando se acercaron al elevador, el grupo se alertó al ver que de repente le dispararon y lo hirieron un poco, forzándolo a huir, pero no eran supermutantes… eran los robots del cuento de Harold.

    “¡Los robots!”. El Morador grita al ver a los robots acercarse.

    Los 3 robots eran de un metro de alto, tenían 2 brazos hechos de un material plástico, con 5 dedos y llevaban en sus manos una AK-47 cada uno, sus piernas eran unas ruedas similares a las de un tanque, tenían el cpu en su cabeza protegido por un casco de vidrio blindado, no tenían cara ni facetas humanas. Lo único que decían era “Exterminar, exterminar” y no paraban de repetirlo como un disco rayado.

    Empezaron a disparar sus armas como si no hubiera un mañana, lograron darles a varios caballeros y mataron a 3 de inmediato. Todos empezaron a esconderse entre los muros mientras disparaban sus armas, Tycho estuvo cubierto hasta que empezó a oír los ruidos de que no habían balas en las armas de los robots, así que salió rápidamente y empezó a dispararles varias veces con su escopeta, impidiéndolos recargar o responder a la amenaza.

    Aguantaban bastante y Tycho cuando se iba a quedar sin munición se tuvo que esconder, dándole tiempo a que recargaran para que fueran interceptados por Carnitas quién empezó a taclearlos y morderles los brazos, no les hacía mucho daño pero lo hizo para distraerlos y le dio tiempo al Morador de dispararle a uno con su pistola laser, le disparo unas pocas veces y lo explotó cuando perforó su CPU.

    Uno de los robots logró recargar en ese tiempo y le disparo al Morador en el pecho, no perforó la armadura de paladín pero lo echó para atrás y casi lo hace caer, por suerte se quedó sin munición y los demás caballeros lo destrozaron volándolo en pedazos. Solo quedaba uno que estaba huyendo y el Morador corrió hasta él y le dio una patada tan fuerte que lo sacó volando 20 metros de distancia, destrozándolo en centenas de pedazos al caer al suelo.

    “¡Goooool!”. Tycho grita de entusiasmo mientras alza sus brazos.

    Justo cuando iban a entrar, unos 4 supermutantes salen de un cuarto donde estaban atrincherados y les apuntan con Gatlings. Por suerte los paladines oyeron los tiros y entraron, empezaron a dispararle a los supermutantes con sus Gatling y lanzacohetes, pero éstos lograron quitarse. Entre los tiros, Tycho y el Morador oyeron a Rhombus gritar que entraran al elevador y se adelantaron, luego ellos les seguirían el paso.

    Obedecieron y por suerte los supermutantes estaban tan ocupados con los paladines, en el elevador podían caber unas 10 personas sin problema aun considerando de que uno llevaba una armadura de poder. Entraron y decidieron marcar el piso 3 porque era el último, allí posiblemente estaría el sistema de control para volar la base en pedazos como tenía en mente el Morador; el sonido de los tiros desapareció mientras el ascensor bajaba, los caballeros sudaban de miedo, otros temblaban y estaban aferrados a sus armas, el Morador estaba también pegado a Carnitas y a Tycho, no se iba a separar de ellos por nada.
    A Gabe le gusta esto.
  13. Para la gran batalla vamos!


    Capítulo 33: Marcha

    Era la mañana siguiente, todos los caballeros y paladines que iban a pelear estaban comiendo toda clase de alimentos, desde huevos fritos hasta unos sándwiches que estaban hechos de carne de res frita, queso amarillo y muchos vegetales. Tenían que comer bastante porque tenían que marchar por el desierto para ir a la base militar y no sabrían si la comida les bastaría, así que tenían que marchar mucho y comer poco.

    Rhombus había terminado de comer su sándwich y sus huevos fritos, de repente se levantó mientras el Morador y el Tycho seguían comiendo todavía, Carnitas estaba al lado de ellos comiendo igualemente. Se le quedaron viendo mientras él se ponía firme, ponía su mano en el pecho y se preparaba para dar un discurso.

    “Parece que Rhombus va a animar a su gente, veamos qué tan bueno es”. Tycho le habla al Morador mientras apunta a Rhombus, contento.

    “Ojala hable mejor que cuando pelea”. El Morador le responde a Tycho a modo de broma, refiriéndose a su pelea.

    “Sshh, ya parece que está listo”. Tycho le responde mientras apunta a Rhombus.

    Rhombus toma un trago de aire, frunce el ceño y se prepara para hablar. Estaba bastante firme, no lucía que tuviera miedo alguno pero si preocupación.

    “Hermanos, hermanas e invitados. ¡
    Hoy es el día en que emprenderemos una marcha contra el peligro de los supermutantes, ellos han causado ya muchos daños, desde atacar los Ghouls de Necropolis y hasta asesinar a nuestra gente, no vamos a dejar de que se lleven otra vida!. ¡No en nuestra guardia, nosotros juramos traer estabilidad al lugar, y eso vamos a hacer ahora mismo!. ¡Vamos a eliminarlos, todos de una vez como se hace con un tumor… lo eliminas de golpe, así podremos reconstruir la civilización como se debe!. ¡Así que vamos a matar a tantos supermutantes, que él que quiera hacer algo parecido vea lo que nosotros les hicimos y se eche para atrás!. ¡Si mueren, no importa, habrán muerto por una causa muy grande y serán recordados por siempre como héroes!”. Rhombus grita a todo pulmón, haciendo su discurso audible para todos en la sala.

    Los paladines y caballeros aplaudieron, Tycho y el Morador igualmente lo hicieron, hasta Carnitas le ladró para animar a todos en la sala; los que aún estaban comiendo terminaron y se fueron al piso 1 en tandas de a 3 porque no cabían. El Morador y Tycho fueron los últimos y subieron al piso 1 junto con Carnitas.

    Allí vieron a los caballeros y paladines agarrando armas del almacén, obviamente bajo vigilancia de unos guardias en armadura de poder para evitar que se las robarán. Los caballeros solo tenían permitido agarrar escopetas de combate de 16 tiros, rifles de asalto y como armas cuerpo a cuerpo tenían o un cuchillo alguna porra; los paladines llevaba el armamento más pesado, llevaban ametralladoras Gatling como arma principal o un lanzacohetes, como armas cuerpo a cuerpo llevaban un Guante de Poder que se cargaba de energía de una celda de poder al golpear. A todos les dieron mucha munición.

    El Morador tuvo tiempo de ponerse su armadura de poder y le dejaron recoger una ametralladora Gatling, no recogió más nada porque tenía su pistola laser y solo tuvo que recoger la munición de está junto a la de la Gatling. A Tycho le dieron una escopeta de 16 tiros y una porra, ya tenía munición guardada de su escopeta vieja pero igualmente agarró un poco y se dirigió junto al Morador al ascensor, Carnitas estaba al lado de ellos y no se separaba para nada.

    Cuando subieron al piso de afuera, no vieron al caballero de antes, pero por desgracia Cabbot estaba entre las filas. Lucía visiblemente asustado aunque llevará una Gatling en sus manos y tuviera puestos los guantes de poder, se puso el casco no sin antes saludar a Tycho y al Morador con una cara que trataba de fingir que no tenía miedo.

    El Morado y Tycho se pusieron cerca de él y empezaron a hablar.

    “¿Te encuentras bien Cabbot?”. El Morador le pregunta, preocupándose por el guardia.

    “¡Yo no quería pelear!”. Cabbot le responde al Morador casi gritando y asustado.

    “Solo obedece órdenes y quédate cerca de Rhombus o de nosotros, imagina que los supermutantes mataron a tú familia en frente tuyo, eso te quitará el miedo”. Tycho le responde tranquilamente.

    “A mí me funciona cada vez que peleo, pero yo si tengo un muerto en mi conciencia”. El Morador le responde a Cabbot para calmarlo.

    “Pensaré en eso… veré si sirve”. Cabbot le responde mientras se pone con los demás paladines y caballeros.

    Rhombus organiza a los caballeros y paladines en filas y columnas independientes, Rhombus lideraba, los caballeros tenían sus escopetas y rifles afuera y cargados, los paladines estaban con las Gatling y lanzacohetes afuera. Los paladines estaban cerca, uno al lado del otro y uno atrás del otro, los que tenían las Gatlings iban de primero y los que tenían los lanzacohetes iban detrás de todos, los caballeros que tenían las escopetas iban de primero y los de rifle de asalto atrás.

    Los paladines eran un grupo de 4x4 incluyendo al Morador, los caballeros eran igualmente un grupo de 4x4 incluyendo a Tycho quién llevaba la armadura de ellos. Estaban los grupos separados por 4 metros cada uno, para evitar tropiezos y mezclas.

    “¡Compañía, marchen!”. Rhombus grita mientras alza su Gatling y empieza a marchar.

    “¡Señor, si señor!”. Todos los paladines y caballeros gritan a todo pulmón.

    El Morador tuvo tiempo de sacar su walkman y puso la cinta de la canción “Cuando Johnny llegue marchando a casa”. Todos los paladines y caballeros empezaron a marchar al unísono, directo al noroeste y con armas listas. El Morador y Tycho siguieron el paso, incluso Carnitas quién estaba detrás de ambos grupos los siguió silenciosamente y bastante alegre.

    No hacía mucho calor por suerte, pero el desierto estaba bastante desolado al punto de que daba miedo, no aparecía ningún caravanero o algún animal como un radscorpión o alguna rata. Esa parte del desierto no era frecuentada por nadie debido a que era fácil perderse, pero eso no iba pasar porque los paladines tenían un aparato similar a un Pipboy 2000 en sus muñecas y los caballeros igualmente, solo tenían que seguir el GPS y el problema era solucionado.

    No había plantas incluso, solo dunas y más dunas, y bastantes rocas erosionadas por el viento que era mucho, pero eso no los iba a detener por nada del mundo, incluso los caballeros que tenían menor protección no les importaba para nada la arena cayendo en frente de su cara, simplemente cuando tocaban sus lentes protectores los limpiaban con algo de agua de su cantimplora y un trapo.

    El Morador y los paladines estaban teniéndola más fácil junto con Rhombus, el casco les protegía del viento y la arena, pero tenían que de vez en cuanto limpiar los vidrios que hacían de visor, pero su armadura no sufría daños por la arena, eran un tanque que podía correr rápido y aguantar mucho. Los caballeros serían como las unidades a caballo, no hacen mucho daño pero causan estragos.

    Rhombus estaba totalmente imparable, el viento ni la arena lo detenían, su misión era recuperar el honor que perdió ante la derrota del Morador y vengar la muerte de los guardias por los supermutantes. No le importaba perder su vida, porque moriría con éxito demostrando que era un peleador que se debía respetar y temer, lo importante era que lo recordarán.

    Luego muchas horas de marcha les cayó la noche, no tenían más opción que descansar y comer un poco para levantar la moral, tenían muchos frutos secos por suerte y agua de sobra para los días de viaje.

    Los paladines y caballeros dormían en sacos de dormir hechos específicamente para que pudieran caber en las armaduras, así no tendrían que quitárselas los paladines por la incomodidad de éstas, el Morador tenía que sufrir con eso cuando viajo al Eje para interrogar a Harold y el viaje de regreso.

    El Morador, Tycho, Carnitas y Cabbot estaban durmiendo juntos, se pusieron cerca para hablar.

    “Morador, sé que esto lo haces por venganza, pero luego de que destruyamos todo el lugar… ¿volverás a tú casa?”

    “Lo siento pero no, voy a ir a la Catedral y la destruiré igualmente. Los Niños de la Catedral no deben caminar por el desierto, por el bien de todos y para honrar la memoria de Ian”. El Morador le responde tranquilo mientras mira al cielo y ve las estrellas.

    “Yo estoy con él, Los Guardianes del Desierto no me dejarían irme de aquí si esos tipos siguen caminando”. Tycho le responde a Cabbot seriamente.

    “Oh, bueno. Por cierto Morador, ¿cómo ha sido tú estadía aquí en el desierto?”. Cabbot le pregunta al Morador.

    “Tortuosa, pero lo bueno que me pasa me pone alegre. Digo, hay pueblos, gente que te puede ayudar, se pueden defender y comercian… eso me alegre, no es una tierra de nadie, menos después de que elimine a los Khans y ayude con Gizmo. Todo será estable, pero sí la he pasado terrible… me han apuñalado, disparado, golpeado, etc… pero siempre me levanto”. El Morador le responde a Cabbot mientras mira al cielo.

    “A mí lo mismo, tuve que torturar y matar gente a sangre fría, pero lo hice por un bien común. Además, los que maté, yo no los considero gente para nada… solo monstruos”. Tycho le responde a Cabbot.

    “Bueno, eso me lleva a que no les fue muy mal. Incluso hicieron cambios en el lugar por lo que oigo. Bueno, debemos ahorrar fuerzas para mañana, así que duérmanse temprano”. Cabbot les habla en un tono soñoliento mientras se tira a dormir.

    El Morador y Tycho le hacen a Cabboy y se echan a dormir igualmente, les costó un poco debido a que afuera, estaban acostumbrados pero siempre se levantaban a la hora que les daba la gana pero aquí se tendrían que levantar a la hora que le diera la gana Rhombus. La noche los abrazó sin problema a pesar del bajón de temperatura tremendo, no pasaron animales para molestarnos, no pasaron bandidos, ni siquiera se pasó un alma por allí exceptuando el paladín o caballero que se quedaba de guardia y siempre cambiaba cada 2 horas.

    A la mañana siguiente, todos los paladines y caballeros oyeron a Rhombus gritar “A levantarse” de forma tan fuerte que seguramente se podría haber quedado ronco, pero no lo hizo y se quedó con el mismo tono. Todos los hombres y mujeres que estaban durmiendo, se levantaron rápidamente y empezaron a recoger las provisiones del desayuno, para luego de comérselas rápidamente porque tenían que caminar muchos kilómetros más.
  14. Armandosé!


    Capítulo 32: Laser


    Habían pasado dos días luego de la charla con Maxson, desgraciadamente los paladines no tenían más información además de la que habría proporcionado el Sabio, pero gracias a la charla con él lograron enviar 2 patrullas compuestas de caballeros y paladines armados, una para la base y otra para El Eje para que se enteraran de que Harold no mentía.

    El caballero que había ayudado al Morador y Tycho, estaba en la mañana ocupado en el taller reparando una especie de pistola de color plateado y mucho más larga que una normal, estaba en bastante mal estado, como si la hubieran aplastado o golpeado fuertemente contra el suelo, los demás caballeros estaban en sus otras mesas, trabajando en otros proyectos como un puño que se cargaba con una celda de energía que luego explotaba cuando tocaba una superficie.

    Curiosamente, el Morador y Carnitas pasaron por el tallar y vieron al caballero tratando de disparar el arma, pero no hacía nada, solo se ponía roja y se apagaba de inmediato, así que se puso a desarmarla nuevamente con destornilladores, sin que los demás caballeros fueran a ayudarlo. El Morador no llevaba su armadura, estaba en ropa casual y estaba en buena salud.

    El Morador se acercó al caballero para ayudarlo, le llamó la atención esa pistola y quería ver de qué se trataba. Sería una buena adición a su arsenal anti supermutantes sin duda alguna. Se sentó en una silla de metal cercana y Carnitas se puso al lado de él, acostado tranquilamente.

    “¡¿Qué te traes entre manos?!”. El Morador pregunta interesado mientras trataba de verle la cara y no el arma.

    “¡Hey Morador!. Estoy reparando está pistola laser, es un arma muy buena debo decirlo”. El caballero responde mientras muestra el arma abierta en dos mitades.

    “¿Dijiste laser?. ¿Cómo los de las películas y comics?”. El Morador pregunta contento al oír la respuesta del caballero.

    “Sí, es una Watzz 1000. Pero de uso civil, la militar… se perdió en el tiempo”. El caballero habla en un tono medio decepcionado y medio alegre.

    “Oh, es civil. ¿Armas de láser para civiles?... ¿pero qué mierda?”. El Morador responde completamente confundido.

    “No tengo idea igualmente, además hemos probado estás cosas en seres vivos… con resultados muy buenos, los parten en 2”. El caballero habla mientras sigue revisando la pistola.

    “¿Espera, puede partir a alguien en 2?. Eso me da más preguntas, pero… ¿te ayudo a repararla?”. El Morador le responde impresionado.

    “Bueno, unas dos manos más no estarían demás. Ok, solo debemos buscar la manera de enderezarle todo”. El caballero alegremente responde mientras se pone a trabajar.

    El caballero y el Morador notaron de que la pistola laser no estaba en pérdida total, solo tenían el gatillo roto y los conductores que disparaban la bala de energía que venía de unas baterías en donde se colocaba la munición estaban aplastados, solo deberían fundir nuevo material para suplantarlo… lo malo era de que iba a tardar mucho, y un error grave podría hacer que la pistola explote en el tiro.

    El Morador se encargó de quitar el material dañado, usando unas pinzas especiales, se puso a quitarle los conductores que ayudaban a mantener la trayectoria, estaba algo nervioso porque un solo error y podría dañar el conductor y todo el esfuerzo igualmente; tomo los pedazos que estaban doblados y los coloco cerca del caballero para que dibujara los pedazos que debería crear con metal fundido.

    Su puso a remover el gatillo, incluso las partes que unían el gatillo con la “chispa” estaban doblados, así que tuvo que quitarlos igualmente y se los dio igualmente. Luego de quitar todas las partes del gatillo, el notó que el resto del arma estaba ilesa, como si la hubieran pisado por “casualidad” y no apropósito como si fuera un ataque. Pensó que quizás uno de los paladines la aplastó o un supermutante la pisó de casualidad, porque un humano era incapaz de hacer esto.

    “¿Sabes que pasó con el arma?, parece que un gordo de una tonelada pensó que era un inodoro”. El Morador pregunta a modo de broma.

    “No tengo idea, solamente me la dieron para que la arreglará. Así sin más”. El caballero responde sin darse la vuelta mientras se pone a fundir un pedazo de metal grande para luego cortarlo en los pedazos que faltaban.

    “Bueno, quizás un paladín se le sentó encima… así de grande deben tener esas nalgas”. El Morador responde a modo de broma.

    El caballero estaba fundiendo el pedazo de metal del tamaño de en el horno, cuando se puso lo suficientemente rojo, lo vertió en un cubo con agua y de inmediato empezó a dibujar en ella las dimensiones de las piezas que estaban doblados, usaba una tiza para ello y los cortaba con las dimensiones que necesitaba usando un soplador que usaba una llama súper concentrada para hacerlo rápido.

    El Morador se puso a observar como cortaba todo, con una buena gracia, como cuando estaban haciendo la armadura. Le gustaría tenerlo de compañero, pero él tenía una vida aquí que él no quería quitarle, además que él lucía más como un mecánico que un peleador. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Carnitas se puso a hacerle cariño con su cabeza, subiéndole el ánimo más de lo que ya estaba.

    El caballero cuando terminó de cortar todas las partes del pedazo de metal, le pidió al Morador de que le ayudará a montarlas, usando un soplete ambos hombres se empezaron a turnar para soldar un pedazo, ambos tenían que revisar el trabajo del otro en caso de que uno se equivocará. Pero eso no pasó por fortuna, ya que algunos pedazos eran muy obvios y el caballero le decía al Morador que partes iban en cual lado.

    El ensamblaje tardó muchos minutos, pero no superaron la hora. Solo quedaba colocar la batería energética donde se colocaba la munición, se colocaba de la misma manera que una munición normal porque eran un montón de células energéticas unidas entre sí. La pistola tenía la capacidad de disparar 12 tiros, no era mucho pero considerando lo letal que era valía la pena.

    Luego de terminar de ensamblarla, solo quedaba probarla para ver su funcionaba.

    “¿Dónde crees que podemos probarla?”. El Morador le pregunta mientras se levantaba de la mesa.

    “Aquí mismo amigo, solo déjame buscar esa placa de metal”. El caballero le responde mientras camina hacia una placa de metal que era igual de grande que él, pero mucho más gruesa.

    El Morador ve como el caballero levantaba la placa de metal altísimo y gruesa, medía casi dos metros y era como 3 personas de la gruesa que era, pero el caballero lo cargaba sin problemas incluso sin armadura de poder. Luego de levantarla sobre su cabeza, logra caminar y colocar enfrente de una de las paredes del taller, allí simplemente se quitó y caminó hacia el Morador, lo puso a 5 metros de distancia y le dio la orden.

    “Dale un tiro, si la atraviesa estamos bien”. El caballero le habla al Morador contento.

    “Ok, ya estaba listo. Digo, es como una pistola cualquiera… y si, si se disparar un arma por si preguntas”. El Morador responde en un tono altanero mientras preparaba su arma.

    Cuando aprieta el gatillo, una luz roja sale disparada contra la pared, iba tan rápido que ni siquiera una bala se le podía comparar, la luz golpeo la pared y la atravesó casi totalmente. El agujero eran del tamaño de un puño humano, comparado con la luz que salía que era igual de fina que un dedo; Carnitas se asustó al ver la luz iluminar el pasillo más el sonido del láser, que fue como una explosión pero muy pequeña.

    “¡Woohoo!. Está arma me encanta”. El Morador grita al cielo mientras pega un brinco con el arma en mano.

    “Puedes quedártela si quieres, pero debes pedir la munición en el piso 1. No hacemos mucha así que agarra mucha y guárdala bien”. El caballero le habla al Morador mientras mira el agujero que había hecho el arma.

    Carnitas al notar el entusiasmo de la gente, se puso contento igualmente y le pidió al Morador que lo acariciara y eso hizo. Ahora el Morador tenía un arma que seguramente mataría a los supermutantes y los atravesaría, sería como un cuchillo atravesando mantequilla caliente en su mente.

    Justo cuando estaban celebrando, Maxson y Vree estaban revisando el taller y vieron a los dos comportándose así, al mismo tiempo vieron la placa perforada por el arma, así que no les dijeron nada. Pero igualmente se les acercaron porque tenían que decirle algo al Morador, y no era bueno.

    Maxson y Vree le pidieron al Morador de que se sentará en la mesa, éste obedeció y estaba aún contento por el arma, pero no se esperaba lo que le iban a decir para nada cuando el Sabio y Escriba se sentaron, no tenían buena cara para nada.

    “¿Qué pasó?... con la cara que tienen, sé que no es bueno.

    “Tenemos unas muy malas noticias. Una de las patrullas que enviamos… la encontramos muerta cuando uno de nuestros guardias se salió de la ruta, sus armaduras estaban perforadas perfectamente por algo”. Vree le habla al Morador, estaba asustada y tenía el informe con las fotos de los soldados muertos.

    “También tienen abolladuras, fueron los supermutantes ya que una Garra Mortal simplemente los habría arañado como tú nos has dicho”. Maxson responde triste mientras le apuntaba a la foto.

    “¿Qué?... no, ¿la armadura no sirve entonces?... fui a ese maldito infierno por nada”. El Morador responde en un tono de sorpresa y rabia.

    “Pero dieron pelea, encontramos 4 supermutantes muertos con ellos. Estaban llenos de balas y estaban unos perforados por puñetazos, nuestras armaduras si sirven… niño”. Vree le reprocha al ver como se estaba comportando.

    “Harold no mentía. Le hicieron la prueba y salió que no mentía, mañana organizaremos el ataque… no vamos a vagar por más tiempo”. Maxson le habla al Morador triste pero decidido, tratando de no en esos paladines muertos.

    “¿Cuántos vamos a mandar?. Necesitaremos bastantes… yo iré por supuesto, tengo una cuenta que saldar con ellos”. El Morador responde en un tono entre decidido y algo asustado, no podía creer que eso hubiera pasado.

    “Mandaremos unos 15 paladines, incluyendo a Rhombus y a ti. Mandaremos a 15 caballeros igualmente. Todos estarán armados hasta los dientes, si fallamos les habremos dado un golpe duro… pero si ganamos, pues lo obvio”. Maxson le responde decidido mientras le apunta.

    “¡Estaré en esas filas mañana!. El viaje es… de una semana según Harold, así que. ¿Tienen las provisiones?”. El Morador habla en un tono decidido mientras apunta a su pistola laser.

    “Sí, ya están listas… comida de todo tipo y no perecedera”. Vree le responde en un tono muy franco.

    “Gracias por la información Vree. Nos vemos en la mañana, ¿no?”. El Morador habla en un tono con algo de duda.

    “Sí, luego del desayuno. Carnitas irá igualmente, éste perro sin duda será útil. A Tycho ya le dijimos, así que no te preocupes”. Maxson anexa mientras se levanta.

    Carnitas cómicamente se puso a ladrar en respuesta. Maxson y Vree se retiran no sin antes despedirse del Morador; el caballero de antes estaba nervioso, no quería ir para nada, él era un mecánico pero no un peleador contrario a los paladines y otros caballeros, el Morador estaba preocupado pero tenía todas las ganas del mundo de ir y matar a los supermutantes en nombre de Ian.

    Llegó la hora del almuerzo y ambos hombres se fueron a comer como si nada hubiera pasado, pero el caballero tenía que esconder su miedo para evitar burlas.
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  15. Yupi, volví!

    Capítulo 32: Confianza


    Luego de unos pocos días de cabalgue en Brahma, el Morador estaba ya en la entrada de la Hermandad de Acero, Cabbot y el otro guardia estaban allí resguardandose. Desgraciadamente, estaba empezando a llover que rara vez pasaba en el desierto, no era ácida por suerte además si aun así lo fuera su armadura lo protegería sin ningún problema, pero estaba tronando como si no hubiera mañana.

    No se podía ver mucho debido a la gran cantidad de agua, incluso era difícil caminar porque la arena se volvía fango muy rápido. Pero logró llegar a la entrada gracias a las luces que salían de los cascos de Cabbot y el paladín, él también activo la suya en un botón que estaba en la frente.

    Cuando logró acercase, se dispuso a hablar con Cabbot y el guardia un poco para preguntar si se había perdido de algo, ellos estaban a punto de meterse al elevador para resguardarse dentro cuando vieron al Morador en su armadura, que era fácilmente destacable porque tenía un 13 pintado en el pecho y otro en la espalda.

    “¡Hola Morador!. ¡Tremendo palo de agua nos llegó!”. Cabbot le grita al Morador entre tanto trueno y lluvia, feliz de verle.

    “¿Cómo andas Cabbot?. Tengo una información muy útil para Los Sabios”. El Morador grita a todo pulmón a Cabbot, feliz de verlo mientras se metía al elevador con él.

    El elevador cierra la puerta y baja hasta el piso 1, cuando salen del elevador fueron detenidos por unos caballeros quienes traían 3 toallas para secaran sus armaduras. Eso hicieron y fueron al piso 3 en el elevador para comer algo, era ya la hora del almuerzo así que había que aprovechar; las mesas estaban llenas, pero lograron caber los 3 incluso después de que fueran a sus cuartos a quitarse las armadura.

    Allí el Morador pudo ver como lucía Cabbot sin armadura, era algo flaco como el Morador pero lucía algo fornido a la vez, tenía puesto una camisa u jeans como si nada.

    Cuando El Morador y Cabbot se sentaron en la mesa, Tycho y Carnitas decidieron unírseles ya que se habían quedado sin puesto alguno; estaban de buen humor así que seguramente tenían algo bueno entre manos. El Morador estaba comiendo una sopa de pollo, Cabbot una carne de cerdo frita con puré, Tycho llevaba carne de pollo frita con puré y Carnitas llevaba un filete de Brahma en la boca.

    “¡Tycho, tienes algo entre manos!”. El Morador saluda a Tycho, bastante alegre de ver al viejo tan feliz.

    “Claro que si amiguito, sabemos dónde salen los mutantes”. Tycho responde alegre mientras se sienta en la mesa y empieza a comer.

    Carnitas menea su cola y le ladra al Morador alegre, éste responde acariciándole la cabeza y hablándole como si fuera un bebito al ver tanta alegría.

    “Ah, iba a decirte eso igualmente. Mandamos a una tropa al noroeste y encontraron una base militar, repleta de supermutantes, no entraron ni los enfrentaron… pero hay muchas patrullas en el desierto”. Cabbot le habla al Morador en un tono inseguro.

    “Harold no mentía… increíble, ese viaje a El Eje valió la pena sin duda alguna”. El Morador habla impresionado

    “¿Ese viejo si sabía entonces?. Entonces solo nos queda decirle a los Sabios”. Tycho responde bastante orgulloso de que el contacto del Morador tuviera razón.

    “No entraron, así que no sabemos además de los supermutantes a que nos enfrentamos”. Cabbot responde algo decepcionado y preocupado por la situación.

    “Robots, sí… hay robots de combate activos según Harold”. El Morador le responde a Cabbot en un tono alegre.

    “¿Robots?... y yo pensaba que Nueva Vegas solo los tenía. Si eso es cierto, necesitaremos lo más básico… más armas”. Tycho responde impresionado ante lo que había dicho el Morador.

    “Y más gente, y más entrenamiento… rayos, sin duda los rumores eran reales”. Cabbot se dice a si mismo preocupado.

    “Pero si logramos destruirla, Ian podrá descansar en paz… y claro, todo será más estable”. El Morador se dice a sí mismo, por error en voz alta para luego disculparse agregando lo último.

    “Sí, además… esas cosas no deben morar en la tierra, son un peligro. Son una bomba con patas”. Tycho responde seriamente, mostrando su preocupación.

    “Y repletas de puro músculo y nada de cerebro, es decir tiene el cráneo todo lleno de…”. El Morador habló en un tono determinado.

    “¡Estamos comiendo, amigo!”. Cabbot le reprende mientras termina su plato.

    “Sí lo sé, no me aguante a decir eso”. El Morador responde en un tono de broma.

    Cuando terminaron de comer, dejaron sus platos en la mesa para que se los llevarán mientras ellos iban en camino al elevador para bajar al piso 4 y entregarle la información a los sabios. Cabbot y el Morador fueron casualmente, no quisieron ponerse las armaduras porque ya molestaba tener esos kilos de más en el cuerpo por horas en caso de Cabbot y días para el Morador, tenía que dormir con la armadura puesta cuando viajaba al Eje por temor a que la robaran.

    Desgraciadamente, los 3 hombres y perro no cabían, así que tuvieron que dejar a Carnitas en el cuarto del Morador y Tycho, por suerte el perro no se quejó ésta vez comparado con las anteriores. Cuando finalmente entraron al elevador y bajaron rápidamente al piso 4, encontraron allí a Rhombus conversando con Maxson, no era audible pero si lucían preocupados.

    Caminaron hacia la sala de Maxson que estaba a la derecha y a varios metros del ascensor, era gigantesca porque allí estaban sus secretarios y consejeros, sentados en varios escritorios coordinando todo lo que pasaba en la Hermandad, desde quién salía hasta quién entraba, hasta la comida que tenían y faltaba.

    Maxson estaba sentado en un escritorio que se encontraba al centro de la habitación, Rhombus estaba al frente del escritorio y no cabía en la silla sin armadura, el jefe de los paladines medía como 2 metros de alto, era muy fornido y estaba vestido como militar.

    Maxson vió a los 3 hombres acercándose, y le señalo a Rhombus para les saludaré, quién lo hizo a regañadientes y fingiendo estar alegre al ver al Morador era uno de los que venía, aún no superaba de que un novato le hubiera podido ganar de alguna manera u otra.

    “¿Qué traen chicos, algo nuevo?”. Maxson les habla en un tono ocupado, pero estaba feliz.

    “Bueno noticias creo, y no soy un chico… soy un vejete de 50 años”. Tycho saluda mientras apunta al Morador.

    “Maxson, señor. Tenemos información nueva además de la que obtuvimos, no sabemos si es cierta, pero el Morador dice que viene de una fuente confiable”. Cabbot se inclina en respeto y luego habla en un tono alegre.

    “¿El chico éste eh? Más te vale que sea cierta...”. Rhombus responde fingiendo sonar de forma natural, aún tenía ganas de darle un golpe al Morador.

    “Vino de alguien que fue para allá, está en el Eje. Pueden ir a preguntarle si quieren confirmar”. Cabbot le responde a Rhombus algo cohibido, tratando de no sonar desafiante.

    “Vino de un viajero llamado Harold. Allí está la fuente de los supermutantes, en unas especies de cilindros que contienen una baba, él cayó allí y se volvió uno de ellos… tranquilos es de nuestro lado. Vio supermutantes en la base vigilando, así que allí es donde son creados”. El Morador les habla mientras saca su libreta y se pone a resumir lo que leyó.

    “No se contradice con el informe del equipo de exploración, hay supermutantes allí afuera. No sabemos que hay adentro, pero te daremos voto de confianza… mientras tanto, mandaré a unos paladines a que hablen con Harold”. Maxson le habla en un tono algo orgulloso.

    “Pero la información, vino de un supermutante. Así que no sabemos si está mintiendo y luego nos tienden una trampa; pero no miente con lo de que hay supermutantes allí. No confiaré en ti, pero haré lo mismo que Maxson… con un detector de mentiras”. Rhombus habla en un tono serio mientras veía al Morador fijamente, como para quebrarlo.

    “Lucía honesto diciendo todo, pero…”. El Morador le contesta tratando de defenderse.

    “No llevas ni un año aquí afuera… te podría engañar fácilmente”. Rhombus le contesta desafiante.


    “Amigo, hablas con el que se cargó los Khans, mató a Gizmo, salvó los Ghouls de Necropolis y mató una Garra Mortal… ¿dónde está mi respeto?”. El Morador le contesta desafiante.

    “Eso solo muestra una cosa… que eres un bruto salvaje”. Rhombus le contesta desafiante.

    “¿Se razona con un bandido?... no, le metes un tiro en el cerebro. ¿Se razona con un mafioso?... no, lo matas. ¿Se razona con un supermutante?, imposible, lo matas”. Tycho contesta para defender a su amigo.

    “Además, logré entrar aquí convenciendo a Cabbot de que me dijera que hacer. Y descubrí lo de los supermutantes buscando información

    “Rhombus… cálmate, no quiero que te pateen el culo de nuevo”. Maxson le contesta a Rhombus para calmarlo.

    Rhombus se shockeo ante lo que había dicho Maxson, de alguna manera el Sabio se había enterado de que el Morador y él habían peleado. Se puso rojo de rabia y empezó a ahogarse con su saliva mientras preparaba su respuesta.

    “¡¿Quién fue el maldito soplón que te dijo?!”. Rhombus pregunta enfadado y escupiendo saliva.

    “Rhombus… eso no es tú problema, y tengo mis contactos. Bien, mandaremos dos patrullas… una para interrogar a Harold y otra para que espíen el lugar a fondo, si lo que dice el Morador es cierto mandaremos un ataque masivo”. Maxson habla tranquilamente como si Rhombus no le hubiera gritado.

    Rhombus se calmó, no sin antes mirar a Cabbot con una cara de odio… él fue, Cabbot fue el que le dijo a Maxson sobre la pelea, no podía aguantar ningún secreto por lo libro abierto que era. Tenía ganas de hacerle una sesión de entrenamiento donde lo pusiera a pelear con sus mejores paladines, pero seguramente Maxson se enteraría y habrían consecuencias.

    “¿En qué quedamos entonces?”. Cabbot pregunta mientras trataba de ignorar la mirada de odio absoluto de Rhombus.

    “El Morador tiene un voto de confianza temporal, su información podría ser verdad o no, no hasta que se pruebe”. Maxson responde tranquilamente mientras anota en un papel su plan.

    “Gracias por darme el voto viej… digo señor”. El Morador alegre le responde a Maxson, casi insultándolo pero cambia justo a tiempo.

    “De nada…”. Maxson responde alegremente mientras le ordena a Rhombus que se retire.

    Antes de irse, Maxson les dijo unas últimas palabras a Tycho.

    “No tenemos más armaduras, así que tendrás que conformarte con una de caballero, y si te la doy… Rhombus se enfadaría, apenas él aceptó al Morador”. Maxson le dice a Tycho en un tono decepcionado.

    Rhombus se les queda viendo unos segundos y se va inmediatamente al ascensor. Mientras él ascensor lo llevaba al piso 1, los 3 hombres hablaban mientras esperan el regreso de éste.

    “Bueno, parece que el plan sigue en pie. La has hecho buena Morador”. Tycho le responde alegre al Morador mientras se retira.

    “A medias Tycho. Pero es algo, lo malo es que Rhombus va a estar oliéndonos la cola… jejejeje”. El Morador habla entre risas ante el chiste que contaba.

    “Bueno, Carnitas no es el único perro. Jeje”. Tycho responde el chiste entre risas.

    “Solo les queda esperar, pero Rhombus seguro la va a pagar conmigo”. Cabbot responde algo asustado ante lo que Rhombus iba a hacer para desquitarse.

    El ascensor llega y los 3 hombres se meten en él para ir al comedor, querían ver si podían conversar con los paladines que fueron enviados al noroeste para obtener más información sobre lo que vieron.
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