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  1. Disfrutando de Frank Sinatra junto a máster blizzay [GALLERY=] IMG_20181007_050540558.jpg [/GALLERY]
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  5. La primera vez que escuche una historia, estaba ahí tirado en el césped junto a ese gran árbol en aquella hermosa colina, quien me contaba esa historia eras tú; allí tu voz se mezclaba con el cautivador sonido de las cigarras y el viento, ese viento que meneaba graciosamente tu cabello. Y tu aroma era más placentero que el de los enormes y extensos campos de flores que se extendían ante mí, y allí por primera vez me enamore de ti. Alisa Solo fluyo, como un calor acogedor desde mi pecho. Creo que fue el mismo calor que sentí cuando tú te recostaste sobre de mí, y yo jugué con tu cabello castaño. Recuerdo que lo único que nos perturbo fue una avecilla acercarse a nosotros, tú extendiste tu delicada mano y esta se posó en ella. Se te veía tan feliz, tu sonrisa más cautivante que cualquier placer en el mundo. El ave voló, y tú te preguntaste que se sentiría volar. Yo te respondí que sería como flotar, sería como si no tuvieses cuerpo alguno y te desplazaras libremente, con el horizonte extendiéndose ante ti, Sería la liberación del alma del cuerpo, de las preocupaciones, de los miedos, de la angustia, de las preguntas. Seria, como estar enamorado. Me preguntaste muy curiosamente; amo tu rostro cuando este le invade la curiosidad. - ¿Alguna vez te has enamorado?- Te mire, y por ese breve instante el tiempo se detuvo, talvez hayan pasado segundo, o años o siglos. -Sí, me eh enamorado. Me eh enamorado de un ave hermosa con un canto que haría caer hasta el corazón mas necio y duro Ese canto fue cincelando mi corazón poco a poco, hasta que por fin lo quebranto. Yo aquel que hombre testarudo que no creía mas en el amor, oh que desdicha la mía, cualquiera que no creo en el amor debería preferir mejor la muerte. Pero esa ave fue vida, me envolvió entre sus alas y me canto en una noche maravillosa Poseído por el embrujo de sus ojos me entregue totalmente a ella. Como si una inmensa ola viniese hacia mí y me arrastrara sin poder negarme a ello, si mi niña, mi necedad no quería ser arrastrada pero sucumbió. Pero no todo es un lecho de rosas. Esa criatura tenia espinas lacerantes en su corazón, que hacían sangrar profusamente sus sentimiento, y entonces me ofrecí a retirarlas. Como pago por el amor que me había sido dado Ella se negó a dejarme entrar en ese santuario, no porque se negara por orgullo, se negaba porque sabía que me heriría a mí. Yo me reúse a toda habladuría suya y clave mis manos en esas espinas Sangre igual que ella sangraba y con mis manos heridas extraje cada espina, cada dolor, cada sentimiento malo, cada lágrima, porque las espinas eran todo eso. Y no tire esas espinas Las aloje en mi nuevo corazón, para así sentir el mismo dolor que ella sentía y poder entender sus sentimientos.. Todo corazón puede sanar. A través del amor y el trabajo duro, habrá días nublados, tempestades inmensas, pero nada, nada quebrante a dos corazones unidos por el mismo dolor. Así fue como me enamore mi niña. Me volvió a mirar por un momento y pregunto, insegura. ¿Quién es esa ave de la que me hablas? Acaricie suavemente su rostro y conteste. -Tu eres esa ave, mi amadísima Alisa
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  7. Lemka Cap 2

    (El Corazón del Alma)


    “Sopor, hermosa sensación, vida, te dejare atrás por un momento más es cierto que buscare por ti al final, alma, acompáñame en cada paso que dé, libertad, no sigas huyendo de mí, si es verdad que me esperas seguiré mi camino a pesar de todo, caprichosa libertad aún recuerdo que se siente bailar entre las estrellas del cielo, mi espíritu libre en el cielo, mi jornada apenas comienza, ruego por mi alma, aunque sé que tal vez será inútil, esperanza, esperanza, es lo único que me queda, cuando crucé la puerta de mi destino no acepte lo que vi, no debe ser la verdad, yo creo que nada de esto es verdad, y que todo es permitido, así lo siento, aquí en mi corazón, yo el alma viajera que llega a este lugar, no llorare por los demás, sonreiré en los momentos oscuros, mirare el alba esperando llenar mis manos con las gotas de lluvia, y así viviré eternamente. “
    Dos actos--

    No recuerdo cuanto abre estado inconsciente, mis ideas en este momento son muy confusas, la cabeza me da vueltas y todo está muy oscuro, tuve que recargarme en un muro cercano, la luz, un poco de luz se filtraba por el techo, cuando me hube recuperado me di cuenta que seguía dentro de aquella sala.


    -Qué demonios paso aquí, ¿Pablo?, ¿Dónde estás?- Mas nadie me respondió, me siento muy extraño, una sensación de completa ausencia recorre todo mi cuerpo al mismo tiempo que me siento muy ligero, al no visualizar a mi compañero busque la salida de aquel lugar, casi a rastras me deslice por aquel pasillo y aquellas escaleras, trataba de buscar u obtener respuesta alguna de mi amigo, esperaba que al final del pasillo encontraría a una legión de guardias dispuestos a llevarme a prisión y que Pablo ya estaba prisionero, por fin vi la salida, la luz del Sol casi me deja ciego, pareciera como si nunca la hubiese visto, aquella ceguera fue desapareciendo pero al mirar el exterior un miedo y desesperación se apoderaron de mí, me sostuve de la entrada al no dar crédito de lo que mis ojos veían, ¿el infierno?, la luz que me había cegado antes no era más que el brillo de las llamaradas que surgían de aquellas pozas llenas de magma, el ambiente era muy pesado, el olor a sulfuro casi me asfixiaba, era una enorme galería, parecía una cueva, comencé a llorar pensando que habría muerto y que este sería mi lugar de tortura eterna, me destroce completamente por dentro, me tire de rodillas y llore amargamente, comencé a percibir los sonidos de aquel lugar, el gorgoteo de aquellos ríos incandescentes, el crujir de las llamas, pero a pesar de todo esto me percate que estaba solo al igual de un camino que daba hacia una pequeña cueva, decidí armarme de valor y correr hacia aquel lugar, eran como treinta metros, los cuales se me hicieron una eternidad mientras corría en aquel camino entre la pirámide y mi destino, al llegar al otro lado comencé a reír como loco pues no podía comprender del todo lo que estaba pasando, “tal vez este soñando”, pensé, pero no parecía ser así, di un último vistazo y camine hacia el interior de la cueva, el intenso calor de aquel lugar fue desapareciendo a cada paso que daba y una brisa helada de repente mi hiso tiritar, agotado llegue a la salida de aquel lugar solo para llevarme otra sorpresa, estaba en lo que parecía ser lo alto de una gran montaña, nieve por todos lados es lo que veía, estaba oscuro y la cabeza comenzaba a dolerme por el frio.


    -¡¿Ya es suficiente no?!- grite con todas mis fuerzas en aquel lugar, no sabría a quien le gritaba solo quería que esto parara- No me parece justo- dije sollozando- Estoy cansado, ¡Ayuda! – seguí gritando desesperado mientras el frio me inutilizaba poco a poco, durante unos segundos me quede allí en espera de “algo”, lo que obtuve fue una vista maravillosa del amanecer, no cualquier amanecer ya que este cielo era iluminado por dos grandes estrellas, dos grandes soles que se comenzaron a asomar en el horizonte, el calor comenzó a recorrer mis mejillas y mi cuerpo, me desentumí por completo, aquella sensación era aún más reconfortante que el sol al que estaba acostumbrado, este calor penetraba totalmente y hacia desaparecer el frio, por fin pude levantarme, casi como nuevo, a lo lejos divise las enormes y profundas planicies del lugar, eran verdes, parecía primavera, un enorme bosque y la altura de aquella montaña, para mi sorpresa aquella nieve comenzó a desaparecer pero no se derretía, simplemente desaparecía, en ese momento di casi por sentado que era un sueño, un sendero apareció tras la nieve, había llegado la hora de salir de aquel lugar, parecía un largo camino hacia abajo.


    -Esto no es verdad- repetía incisivamente, comencé a bajar poco a poco, parecía que sería el comienzo de un largo viaje.

    -----------

    Mis ideas se encontraban en un total caos, aquella situación me hacía pensar a cada momento que transcurría que esto no era un sueño, trate de aclarar mi cabeza por un momento, allí sentado a la orilla de aquella vereda, el aire estaba un poco escaso, me costaba un poco respirar, por fin después de unos minutos recupere el aliento y eche un vistazo a mi alrededor, aquel bosque al fondo de la cañada, al pie de estas montañas, con árboles enormes e impenetrables, parecía que no podía cruzar por aquel lugar pero no me quedaba opción alguna, mi corazón latía un poco acelerado, el olor de aquel lugar me parecía un poco desconocido, algo nuevo para mi nariz, pero aun así tras aquello distinguía el olor del bosque, aun húmedo, el olor de la mañana, aquella nieve había desaparecido completamente, si se le podía llamar nieve, me sentía un poco agotado pero aun así quería seguir adelante pero más allá del bosque solo había una espesa neblina, un horizonte brumoso, pero a pesar de ello aquel misterio me atraía aún más, al volver a la realidad comencé a captar todos aquellos sonidos y sensaciones del lugar, oí algunas aves, y algunos animales cuya naturaleza desconocía, tome un poco de aire y seguí descendiendo de aquella montaña, no era muy alta pero aun así me llevaría algún tiempo descender, cosa que comprobé al estar después de una hora al pie de aquel lugar, lo arboles parecían que habían crecido, la luz se filtraba entre algunas de las ramas de aquellos enormes árboles, estaban allí formados como enormes centinelas en espera, y allí estaba a la orilla del bosque me pareció por un momento que algo saldría de allí y me atraparía, era muy oscuro, di algunos pasos a través del pasto, eche un vistazo a aquellas flores blancas coyas hojas eran redondas y los pétalos eran un par de anillos concéntricos y sus pistilos sobresalían demasiado en proporción de la pequeña planta, de igual forma otra flor pero roja que se hallaba a un lado de la primera, el viento las balanceaba un poco hasta que sus pistilos se tocaron e instantáneamente quedaron sujetados, la flor blanca comenzó a tornarse del mismo color que la anterior un par de segundos después volvía a su color original y ambas se separaron, para otra vez volver a aquel ciclo hasta que el viento las volviese a hacerse encontrar, esto ocurría a mi alrededor con todas aquellas flores, parecía como si aquel campo latiera con vida propia, cuando el viento soplaba el campo cambiaba de color, seguí caminando a través de aquel espectáculo multicolor, hasta toparme con un pequeño riachuelo que corría en paralelo al bosque el agua era muy transparente, me acerque a la orilla y me arrodille para hacia tomar un poco de agua entre mis manos, el agua estaba muy fresca, por un momento pensé en beberla pero decidí no hacerlo ya que no sabía su origen, así que solo me refresque la cabeza con ella, el calor comenzaba a hacerse más fuerte, aquellos dos soles parecían complementarse para dar el calor justo a este lugar, así que me quite me delgado sweater azul marino y me lo sujete alrededor de mi cintura, fue cuando me percate que en mi bolsillo estaba aún mi cámara, la saque y tras haber comprobado que las baterías se habían agotado y no encendía por ello decidí guardarla un poco desilusionado, pensé que podría tomar fotos de este lugar, volví a mi camino y decidí seguir el riachuelo rio abajo, la idea de adentrarme en el bosque aun no me convencía al seguir caminando me percate que a pesar de aquella vegetación no había visto ningún tipo de insecto o animal, parecía un lugar muy solitario, a pesar de que podía oír a algunas aves no podía verles, a veces las escuchaba muy cerca, por algunos momentos creí sentir su aleteo, al prestar más atención pude oír algunos insectos, parecía muy extraño pero así ocurría, a cada paso que daba aquellos sonidos se hacían más fuertes y más intensos, llego el momento en el que fue ensordecedor y me cubrí los oídos, el chillido de cientos de aves, el zumbido de aquellos insectos, me desespere y comencé a correr tratando de alejarme de aquel sitio, y así como así el ruido ceso, todo se quedó en un total y estremecedor silencio, solo oía mis pasos, sentí algo detrás de mí, al darme media vuelta vi pasar una enorme sombra que me tumbo al suelo, cuando hube alzado la vista una especie de ave enorme estaba frente a mí, parecía una avestruz enorme pero su plumaje colorido como el de un pavo real me decía lo contrario, se detuvo frente a mí por unos segundos, observándome y analizándome, sus patas parecían enormes y peor aún tenía unas garras enormes al final de sus tres dedos, sus ojos negros y profundos me inyectaban un enorme pavor, me incorpore lentamente a lo que aquella criatura extendió sus alas para así formar una especie de doble abanico con cada una de ellas, pensé por un momento que me haría mucho daño si le molestaba, di unos pasos hacia atrás solo para percatarme que había otra de esas cosas detrás mío la segunda ave abrió su enorme pico azul para mostrar una serie de afilados dientes acomodados en hileras, en ese momento entre en desesperación y no sabía qué hacer, solo esperaba a ver en qué momento se abalanzarían sobre de mí, y así fue la primer ave se lanzó sobre de mi con un gran salto y con sus patas me derribo nuevamente, y comenzó a picotearme muy bruscamente, yo solo metí las manos por instinto y bloquee sus ataques los cuales comenzaron a causarme un gran dolor en los brazos, en ese momento la segunda ave me cogió por los cabellos y comenzó a tironearme, fue cuando solté un grito de dolor y comencé a tratar de zafarme, y de un momento a otro mi teléfono celular comenzó a sonar con aquella melodía de rock pesado, esto ahuyentó a las aves, cuando me hubieron soltado me arrastre para alejarme, yo gemía de desesperación y dolor, el sonido ceso y todo volvió al silencio del principio, me incorpore para así poder sentarme y examinar mis brazos los cuales me dolían demasiado, en efecto aquella imagen de mis brazos golpeados, cortados y sangrantes no era muy animadora, parecía que me hubiesen picado con un picahielos, si los movía un poco me dolían demasiado, con los brazos encogidos sobre mi pecho camine a traspiés hasta llegar al riachuelo en donde metí mis brazos adoloridos, el agua fresca calmo en gran medida el intenso dolor, yo respiraba agitadamente, mi corazón aun latía como loco, es un milagro que no muriese de un paro cardiaco, afortunadamente el agua pareció detener la hemorragia, al sacar mis brazos de allí estos ya no sangraron más, pero las heridas permanecían, había un corte horrible en uno de ellos, era como si hubiesen cortado con un cuchillo mi brazo, al calmarme un poco recordé a mi salvador, el celular, el cual saque de mi bolsillo, estaba totalmente apagado, trate de encenderlo pero no pude me pareció muy extraño el hecho de que haya sonado en aquel momento y aún más sin batería, me tendía sobre el pasto y trate de relajarme un poco, cosa que solo hice por un par de minutos ya que volví a escuchar aquellos sonidos ensordecedores y después de la nada volvieron a aparecer esas criaturas, me levante apresuradamente para comenzar a correr, salte el riachuelo y corrí hacia el bosque pero antes de llegar ya me habían dado alcance y resignado me prepare para otra ronda de golpes pero en vez de eso oí acercarse a alguien gritando, una silueta blanca cruzo a mi lado y me hizo caer al suelo, el voltear vi a una persona de túnica blanca con un capuchón cubriéndole la cabeza, con un bastón en mano comenzó a arremeter contra las criaturas, las cuales parecieron molestarse aún más, en ese momento de entre sus ropas saco una especie de fruta la cual pareció morder y mostrársela a la aves las cuales comenzaron a chillar y corrieron despavoridamente por el campo para de repente desaparecer.


    -Nik Tfyo Culk a Nik Tfyo- Dijo aquella persona, no entendí muy bien a ciencia cierta que dijo pero por el tono de voz di con que era un chica, lo cual comprobé al momento que se quitó la capucha y volteo a verme, yo me quede pasmado al ver de quien se trataba.

    -¿Sofía?, no puede ser, creo que estoy soñando, ahora sí sé que esto es un sueño- Dije emocionadamente al momento que ella cambiaba de su peculiar sonrisa a una cara de asombro y angustia, yo permanecí en el suelo hasta que ella se acercó a mí y me abrazo con angustia, comenzó a llorar en mi hombro.

    -Lo siento tanto, de verdad los siento tanto- Yo me sentí muy confundido por aquella acción de su parte, extendi mis adoloridos brazos y le abrace casi instintivamente.

    -No entiendo, ¿qué ocurre?, ¿he hecho algo mal?, me acabas de salvar, ¿por qué el llanto?, yo debería ser el que llore, te di por muerta nunca creí no volverte a ver, después de lo que me dijeron…- ella me cubrió la boca con sus dedos y agacho su mirada.

    -Veo que aún no lo entiendes, esto no es un sueño, ve tus brazos, ¿Acaso el dolor no es suficiente?, no has cambiado en nada, eres el mismo chico soñador e iluso de aquella ocasión-

    -Aún sigo sin entender nada de esto y me gustaría…- En ese momento ella se quitó la túnica y la dejo a un lado, se inclinó hacia mi lentamente y me beso, sus labios eran tan cálidos y suaves, tan llenos de vida, su olor era suave y dulce, sus ropas blancas estaban impregnadas de ese olor, es lo último que recuerdo ya que comencé a sentirme adormilado y después de ello perdí el conocimiento.


    “¿Qué tan ciego puede ser?, al amanecer mire a través de sus ojos, solo vi una gran esfera brillante, quite el velo de incredulidad que le cubría, volví a mirar a través de él y solo vi el Sol, un Sol cualquiera, me deshice de sus miedos, una vez más volví a mirar, vi un amanecer cualquiera, quite decenas de capas pero aun así seguí viendo lo mismo, entonces me di cuenta de algo, él, él estaba viendo en la dirección equivocada”


    No puedo asegurar durante cuánto tiempo estuve dormido, sería cuestión de un par de horas tal vez tres, pero a pesar de todo ello me sentía mucho mejor, hasta cierto punto fresco, la cabeza la sentía muy ligera al igual que todo mi cuerpo, no preste mucha atención en ese momento en donde me encontraba ya que mi atención se fijó directamente en mis brazos los cuales estaban vendados, lo curioso es que no me dolían en lo más mínimo y antes de que pudiese retirar las vendas fui detenido por la voz de Sofía la cual se escuchaba desde la otra habitación, fue en ese momento cuando puse atención en donde me encontraba, estaba recostado en una cama individual de metal y color blanco, la habitación de color azul cielo resaltaba mucho ya que no había nada en las paredes, solamente estaba mi cama y un pequeño taburete a mi derecha en el cual había un vaso de cristal con agua y algunas vendas limpias y sin usar, todo parecía muy normal, nada extraño para una habitación así, entonces me percate que me habían despojado de mi ropa y únicamente me encontraba en ropa interior, mis bermudas azules es lo único que me cubría, me senté en la orilla de la cama, pensé que me encontraría en algún tipo de hospital y que todo solo había sido parte de un extraño sueño, tome una bata que estaba al pie de la cama y me vestí con ella, la luz entraba abundantemente a través de una pequeña ventana con marco de madera, me dirigí a ella y me asome para ubicar el lugar donde me encontraba, afuera parecía un lugar a las orillas del bosque, aquel bosque que había visto antes, el lugar estaba rodeado por un campo verde y enorme, entonces me di cuenta que en realidad estábamos rodeados totalmente por el bosque, estaba en el segundo piso, apoye mi mano en el cristal de la ventana para sentir un poco del calor del sol, de igual forma apoye mi frente y cerré los ojos, en eso fui interrumpido por Sofí que entraba en la habitación con algo de mi ropa en sus brazos, parecía que siempre tuviese esa sonrisa en la cara, como si fuese la única cara que pudiese mostrar, vestía de manera muy hogareña, un vestido sencillo de color verde olivo sin mangas ni cuello que le llegaba a las rodillas, el cabello recogido y amarrado con un cinto blanco.


    -Si sigues durmiendo de esa manera tendré que tomar medidas drásticas- Me dijo al mismo tiempo que dejaba mi ropa en la cama, la mire por un momento y le sonreí para después dirigir de nuevo mi mirada hacia el exterior.

    -¿Qué es este lugar?- Reí tontamente por un momento- Ok creo que fue un poco tonta la pregunta pero necesaria-

    -En primer lugar eres un malagradecido, aun no me das las gracias- Me decía al momento que se acercaba a mí con mirada acusadora-

    -La gracias no se dan, se ganan – dije- pero tú te las has ganado-

    -Así está mejor, supongo- Mientras seguía viendo afuera oí como ella se sentó en la cama.-
    luces muy extraño con esa bata, y no había notado que tenías unas piernas muy bien formadas-

    -Gracias, solía hacer deporte en la preparatoria y también suelo caminar mucho- Por un momento todo se quedó en silencio, después ella me pregunto con tono muy tranquilo-

    -¿Por qué piensas tanto?-

    -Creo que esa pregunta no tiene motivo de ser, después de todo lo ocurrido-

    -Tienes razón; ¿podrías voltear a verme?- No dude en hacerlo, ella me examino con su mirada tan inquieta, como la de un científico analizando su libreta con fórmulas en busca de la respuesta a la ecuación-

    -Me estas apenando- Solté una risa tímida.

    -No has cambiado en nada, físicamente, pero sigues siendo el mismo chico de siempre-

    -¿Que quisiste decir?, ¿Acaso me estás diciendo tonto o algo parecido?- Me acerque a ella a lo cual ella dio unas palmadas en la cama y me invito a sentarme-

    -Tal vez, no has madurado mucho, chico soñador e idealista-

    -Mira quien lo dice – me senté junto a ella- recuerda que yo soy el mayor

    -¿Qué edad tienes?- Yo comencé a reírme un poco confundido.

    -¿No lo recuerdas?, veintitrés-

    -Ahora yo soy la mayor chiquillo- Me reí de tal manera como si me hubiesen contado un chiste

    -Te recuerdo que…-

    -No, es la verdad- me interrumpió – si no me equivoco hace exactamente dos años que nos conocimos.

    -Estas bromeando- Me levante muy consternado y me dirigí a la ventana- me vas a decir exactamente qué está pasando y en donde estoy- le dije mientras le señalaba acusatoriamente y de manera desesperada y molesta, mi estado de ánimo cambio bruscamente, algo no me agradaba de todo esto y eso era muy claro.

    -De acuerdo, creo que es momento de que te dé una explicación, pero que te parece si primero te vistes y vamos a dar una pequeña caminata, te espero abajo- acto seguido salió de la habitación, yo estaba desesperado por una explicación y me apresure a vestirme, pantalón, camisa, calcetines, tenis, creo que nunca antes me había vestido tan rápido.

    Salí de la habitación y me encontré en un pequeño pasillo, a mi derecha había dos habitaciones, una parecía ser el baño y la otra una habitación cualquiera, el piso era de madera, a mi izquierda y casi frente a mi había una baranda en la cual corría paralelamente las escaleras hacia abajo y otras más pequeñas hacia lo que parecía ser la azotea, lucía una casa pequeña de dos plantas, pintada totalmente de blanco y decorada con cenefas de madera, de nuevo el patrón de la habitación se repetía, no había nada más en paredes o puertas, ninguna foto o decoración o cuadro, lo cual resultaba un poco extraño, me dirigí a la parte de abajo, la casa tenía un olor muy campestre y fresco, como a pino, como si hubiese pasado la lluvia y brota ese olor, pero aquel olor fue interrumpido por el olor a comida, algo se estaba cocinando, en ese momento no preste más atención al lugar y me dirigí a la cocina la cual estaba a mi derecha al fondo de la planta baja, había una mesa mediana en el medio de la habitación, era de madera hermosamente labrada, el piso era blanco, y algunos muebles igualmente rústicos, la cocina era sencilla pero hermosa y acogedora, Sofía cocinaba en una chimenea hecha de piedra rojiza, como cantera, en ella había puesto algo de leña la cual ardía vivazmente debajo de una mediana olla de metal, la cual estaba totalmente negra por el tizne, ella movía un poco el contenido del recipiente y probaba un poco.

    -Que rápido eres, permíteme un momento ¿Quieres?- Ella tomo una vara de metal y movió las brasas hasta que el fuego disminuyo hasta casi extinguirse- Bueno esto todavía tomara un tiempo en estar listo, luces muy bien, quitemos esas vendas- Ella se acercó a mí y comenzó a remover cuidadosamente las vendas, al quitarlas por completo me sorprendí al ver que no había rastro alguno del daño que había sufrido, solo había quedado una pequeña cicatriz en mi brazo derecho pero por lo demás lucia de maravilla-

    -Oye según tengo entendido esto debería estar aún sangrante y ahora que lo veo ya no hay prácticamente nada, ¿Qué demonios haz hecho?-

    -Cuida ese leguaje muchachito, te recuerdo…-

    -Te recuerdo que tenemos la misma edad- le interrumpí, hubo dos segundos de silencio y luego reímos tontamente.

    -Veo que vas asimilando la situación-

    -Al mal tiempo darle buena cara-

    -Eso me agrada de ti- Dejo a un lado las vendas y salimos de la cocina hacia la puerta principal, la sala era pequeña, igualmente algunos muebles de madera, una mesa de centro pequeña, un florero encima con algunas flores muy bellas pero extrañas, un mueble con muchos libros, las ventanas tenían cortinas muy bellas de color blanco con azul, la sala parecía el lugar más hogareño de la casa, pero aun así la casa se resumía a una palabra, “sencillo”, a esto no resistí en hacer un comentario.

    -Bonita decoración- Por como lo dije pensé que se molestaría conmigo pero su respuesta fue aún más extraña que la misma casa.

    -No me gusta tener muchos recuerdos ni bienes materiales, así me gusta- Abrió la puerta y caminamos a través de un pequeño empedrado, los dos soles aún seguían iluminando el cielo, un suave y fresco viento soplo.

    -Se siente muy bien- comente mientras caminábamos hacia el bosque.

    -Es hermoso ¿No lo crees?, esto es el paraíso.-

    -Creo que tus palabras tienen una gran verdad, es como un hermoso sueño, siempre quise estar en un lugar así, sigo sin creerlo-

    -Pues suenas como si esto ya lo hubieses visto antes- Ella me tomo del brazo y seguimos caminando.

    -Solamente en sueños, pero los he tenido tantas veces que he llegado a sentir como si de verdad estuviese allí, el olor, la sensación del viento, el calor del sol, los colores, ¿Por fin me dirás en dónde estoy?

    -Ya te lo dije, estas en el paraíso- Por un momento me detuve y seguí caminando, me quede mudo por algunos minutos mientras atravesábamos el campo y nos adentrábamos en el bosque.

    -¿Acaso estoy muerto?- Por fin pregunte muy indeciso.

    -¿Sientes como si lo estuvieras?, yo creo que no, acabas de afirmarme que sentías todas esas sensaciones, yo diría que no.

    -Pero – Rápidamente el recuerdo de la pirámide y aquel lugar horrible cruzaron mi mente- debí haber muerto en ese lugar.-murmure.

    -Mira hemos llegado- al final de la vereda llegamos al final del bosque y entonces observe que estábamos a la orilla de un gran cañón, a nuestros pies había bosques, montañas, un gran rio, simplemente espectacular, mis ojos casi se salen de las orbitas, mis ojos se llenaron de algunas lágrimas.

    -Es… el paraíso- comente

    -¿Por qué lloras?-

    - Es simplemente maravilloso, me extasía ver algo así, es increíble- me quede plantado allí de pie, mirando aquel lugar, pero pronto observe aún más atento, vi lo que parecía ser un gran pueblo a lo lejos, algunas murallas que apenas se observaban por lo espeso del bosque se levantaban alrededor de ella.

    -Bienvenido a Lemka-

    -¿Lemka?, es un nombre extraño, pero creo que va acorde a lo que he visto y vivido, todo aquí es extraño y nuevo para mí.

    -Pronto te acostumbraras-

    -¿Qué quieres decir?- Le pregunte muy intrigado pero ella simplemente se dio media vuelta y volvió al bosque, yo sin más remedio tuve que seguirle, el caminar de nuevo entre los arboles me percaté de que estos lucían muy diferentes a los que había visto a mi llegada, no eran tan frondosos ni enormes, es más, era muy parecido a cualquier otro bosque que hubiese visto antes, las rocas, el follaje, el olor, fue algo que no me había preguntado hasta ese momento, al salir del bosque y llegar al empedrado que daba a la casa note que Sofía ya estaba mucho más adelante en el camino, por un instante pensé que se habría molestado por algo que hubiese dicho, en ese momento soplaba una cálida brisa la cual mecía suavemente el pasto y la vegetación, pensé en tirarme un rato en el pasto pero recordé que la comida estaría lista muy pronto así que apresure el paso hacia la casa, al llegar abrí la pesada puerta de madera la cual rechino un poco al abrirla, entre y me dirigí a la cocina donde Sofí ya estaba sirviendo lo que había preparado en unos platos de porcelana blanca, tome una de las silla de madera y me senté frente a mi plato en el cual había una especie de caldo con lo que parecían ser algunas verduras y un módico trozo de carne.


    -Que bien huele- dije al momento que aspiraba el olor dulce de aquel platillo, no parecía un olor familiar pero aun así era muy agradable y apetecible- ¿Qué es?

    -Caldo de Griko –

    -¿Griko? ¿Qué es eso?-

    -Si deseas una comparativa pues es algo así como caldo de conejo, nada más que el Griko es algo un poco más grande y menos agradable a la vista, pero adelante esta muy sabroso.


    -De acuerdo – Acepte un poco preocupado por cuál sería su sabor ¿Conejo?, nunca en mi vida había comido conejo, o eso creo, mientras yo me peleaba con estas ideas ella trajo a la mesa un par de hogazas de pan y se sentó enfrente mío, acomodando muy elegantemente su cabello y recogiendo su vestido suavemente, se sentó muy derecha y por un momento se quedó con la mirada perdida en sus pensamientos, como ausente y de repente reacciono.

    -Perdón, olvide los cubiertos- se levantó y de un cajón saco un par de tenedores y unas cucharas de lo que parecía ser plata, se sentó nuevamente y me presento los cubiertos los cuales tome y le agradecí por ello, y sin decir ni un palabra más comenzó a probar su comida, e hice lo mismo, tome una cucharada y lentamente probé el caldo para saber cuál era su sabor, sabia un poco húmedo pero pese a ello tenía un sabor entre salado y dulce, mezclado con un algo cítrico y un sabor a hierbas olorosas, era un sabor muy nuevo para mí, era como comer algo entre un caldo de gallina mezclado con pescado, era muy extraño pero sabía extraordinariamente muy bien, de verduras parecían ser zanahorias, algo que era muy parecido a unos berros, apio y papa, las hierbas parecían ser orégano y cilantro, esa es la comparativa que pude hacer, con respecto a la carne esta era suave y salada de un color rojizo.

    - Esta muy rico, te felicito por ello-
    le dije al momento que tomaba un poco de pan y lo remojaba un poco en el caldo, a lo que ella me lanzo una mirada de total desaprobación, mordí mi pan rápidamente y lo trague.

    - Disculpa, pensé que no te molestaría, es la costumbre, creo-

    -No lo vuelvas a hacer- Me contesto de una manera muy fría y un tanto siniestra, su rostro era de total seriedad y ausencia, solo se dedicaba a comer de su plato, de una forma tan monótona que parecía que cada cucharada que tomaba lo hiciera de la misma manera, pensé que de verdad estaría muy molesta, hacía que me apresure a terminar mi comida, ella termino un poco después que yo, fue una comida muy tensa, todo en silencio, solo se oía cuando tragábamos, tome una servilleta que estaba al centro de la mesa y me limpie, me puse de pie y tome mi plato y mis cubiertos y los dispuse en el pequeño lavatrastos que tenía allí, decidí salir a sentarme un rato en el pasto y dejar que aquella tensión disminuyera así que me dirigí a la salida, pero una voz muy autoritaria y seca salió de su boca y me detuve muy extraño.

    -Siéntate- Me dijo, al verla sus ojos habían perdido toda brillantes y se clavaban fijamente en mi rostro.

    -¿Por qué he de hacerlo?, si te ha molestado algo necesito que me lo digas ya, no me parece justo que me trates de esa manera, me tienes muy sorprendido y a la vez preocupado, ¿Qué es lo que te ocurre?-

    -He dicho que te sientes-

    -No lo hare, no al menos hasta que me des una explicación- Ella se puso de pie y azoto sus puños contra la mesa, yo di un pequeño paso hacia atrás y trague saliva, bipolar...(?)

    -Yo no te debo explicación alguna, tú me debes muchas otras explicaciones-

    -No te entiendo, yo…-

    -¡cállate!, odio cuando dices eso, nunca entiendes nada- Dijo gritando, las orbitas de sus ojos parecían casi salirse y su ceño parecía más que fruncido, era la expresión pura de la ira- Vas por ahí diciendo que lo sabes todo, alardeando de cosas que desconoces y que nunca has entendido ni entenderás, ¿Por qué no me explicas el por qué me has hecho esto?-

    -¿Hacerte qué? ¿Demonios, que te ocurre?- ella se me acerco amenazadoramente, yo camine hacia a atrás hasta toparme con el marco de la puerta en donde me recargue y entonces ella me señalo con el índice-

    -¿Sabes cuánto tiempo llevo aquí?, no, que vas a saber, llevo años aquí por culpa tuya y te apareces de repente sin saber nada, fingiendo, yo sé que estas fingiendo, pero sabes una cosa, a mí no me engañas, habrás engañado a muchos otros, pero a mí no, esto se acabó.

    -Sigo sin entender, ni siquiera sé dónde estoy ni como llegue aquí, esto es una locura- Ese caldo de Griko tendra que esperar...

    -Trate de ser amable, pero se acabó – ella me sujeto del cuello de la camisa y pego su rostro contra el mío y pude sentir su respiración agitada y su mirada llena de rabia- si puedes, si no eres tan tonto y eso espero, necesito…- se quedó callada como esforzándose para tratar de decir aquellas palabras, yo le sujete de los brazos y logre que me liberara, di un paso atrás y se dio media vuelta, agachando la mirada y apretando los puños muy fuertemente, yo simplemente me quede perplejo y le mire por unos segundos hasta que tome valor para preguntarle lo único que podía preguntarle-

    -¿Qué necesitas?-

    -Necesito… yo… necesito… que me dejes ir- su voz se apagó a manera de súplica, yo me quede sin palabras y pensando, tratando de asimilar aquello que me había dicho, ella seguía de espaldas y había dejado de apretar los puños, por un instante miro sus manos y se abrazó como tratando de consolarse, yo muy lentamente me acerque y coloque mi mano en su hombro temiendo que reaccionara muy tempestivamente, pero al contrario de ello ella simplemente se quedó ahí, abrazándose y sollozando.

    -¿Qué te deje ir?- le pregunte en voz baja- no te molestes pero si supiese de lo que me hablas ya hubiese hecho algo y…

    -Y después que, ¿Qué ibas a hacer?, ¿Encerrarme en este lugar nuevamente?-

    -Eso aún no lo entiendo pero…-

    -No, no trates de portarte condescendiente conmigo, no lo entiendes aun, aun no has visto la verdad-

    -¿La verdad de qué?- Ella se dio media vuelta y me abrazo fuertemente.

    -Dime que aun recuerdas lo que me dijiste aquella vez en la playa-

    -¿Viajar a las estrellas?-

    -No, cuando éramos pequeños- Mi mente dio un vuelco total para tratar de recordar rápidamente, pero eso era extraño-

    -Pero la única vez que he visitado la playa fue en aquella ocasión que te conocí y eso fue hace tres días-

    -Veo que lo has olvidado- Le abrace y le sujete contra mi pecho, pensé que estaría muy alterada y no coordinaba bien sus ideas yantes de que pudiese decir alguna otra cosa ella prosiguió- Dijiste que estaríamos juntos para siempre y que no me abandonarías nunca, después de eso desapareciste, mejor dicho te alejaron de mí, y cuando te volví a encontrar en aquella playa creí que todo iría mejor, pero yo no había que eras tú, había olvidado todo, así como tú lo has hecho, pero al llegar aquí todo se aclaró, me dijeron la verdad pero solo se eso, que alguien me dijo la verdad y que debía esperar a que aparecieras de nuevo y me liberaras de este lugar, este sueño tuyo donde me has tenido encerrada durante tanto tiempo, nunca me olvidaste, muy en el fondo nunca lo hiciste, y este lugar es una prueba fehaciente de ello, ¿no es así?, Lycus.-


    Al oír ese nombre algo surgió en mi mente, como una luz, como si todo de repente se volviese más claro, yo había escuchado ese nombre antes, en algún lugar, muchas ideas comenzaron a surgir en mi mente, de la nada, muchos recuerdos, la solté y me dirigí a la sala en donde me senté en uno de los sofás, Sofía me siguió de cerca y se acomodó a un lado mío, por mi mente pasaban muchas imágenes, rostros que no conocía, imágenes de lugares desconocidos, olores, sonidos, voces, sentimientos.


    -Lycus, recuerdo ese nombre, solo sé que soy yo, pero no recuerdo por qué-

    -Ese es tu verdadero nombre fue el nombre que utilizaste en tu primer círculo de la vida, y así todos te llegamos a conocer, pero cuando moriste te dimos por perdido, pero algo me decía que te volveríamos a ver, y ahora que estas aquí, es algo muy confuso para mí, quisiera abrazarte fuertemente y decirte tantas cosas.

    -Aun así no recuerdo nada, mejor dicho, nada es claro aún-

    -Lo mismo me ocurrió a mí, pero los recuerdos llegaron poco a poco, y fueron tan dolorosos que por ese motivo no conservo nada más que recuerdos, este lugar, es un sueño creado por ambos, un lugar donde deberíamos ser felices juntos, este era el paraíso que soñamos, pero al final se convirtió en todo un martirio ya que tu faltabas, y ahora que estas aquí, todo será mucho mejor.

    -Necesitamos salir de aquí, hay algo de todo esto que no me agrada, todo es casi perfecto, es lo que no me gusta, y si de verdad todo es como tú dices nuestra prioridad será salir de aquí, vayamos a aquella ciudad que vi.

    -No se puede- Me interrumpió- Yo trate de hacerlo pero no pude, mejor dicho, tu no me has dejado, me mantienes aquí, atrapada, si vamos a salir de aquí es solo cuestión de tiempo hasta que me dejes ir-

    -Pero ¿Por qué dejarte ir si ya te tengo aquí?, podemos irnos juntos-

    -Tu nunca aceptaste una cosa, mi muerte, ya te dije, yo solo soy como un recuerdo, soy el alma de Sofía si así quieres verlo, pero me amaste tanto que nunca aceptaste que yo me alejara de ti, así que me encerraste aquí, ¿Ahora lo entiendes?

    - No te puedo dejar aquí, no puedo – le dije desesperadamente, con una desesperación que no era mía, algo en mi corazón rechazaba aquella idea, era extraño, me dolía mucho el simple hecho de pensar aquello-

    -Querido, es hora de que nos separemos, tal vez, algún día…- la mire con los ojos llenos de lágrimas, sus ojos expresaban tal tristeza y resignación que yo comencé a llorar, todo comenzó a volverse turbio, muy borroso, sentía mucho dolor en mi pecho, mi vista comenzó a nublarse, la imagen de Sofía desaparecía muy lentamente mientras me hablaba.- Algún día, nos veremos, nuevamente, ten fe en ello, yo tengo fe en eso, aun así si no fuese así, fui muy feliz a tu lado, me diste muy hermosos momentos, veo que por fin lo has entendido, veo que tu amor es muy grande, eso me hace feliz, adiós.

    -No, ¡No!, ¡Kriska!-

    -Aun lo recuerdas… mi nombre, que feliz soy…- Todo se volvió oscuridad, silencio, todo estaba en blanco, todo desapareció, todo se desvaneció, tan rápido y fugaz, tan incomprensible, tan súbito, la nada y después de eso… una voz conocida, llamándome a lo lejos, una voz familiar.

    -Lycus... Lycus despierta, por todos los Dioses despierta- Era la voz de Pablo, aquella voz, después un zumbido largo y todo se aclaró, comencé a oír varios gritos, estruendos, mi vista se aclaró poco a poco, el rechinar y golpeteo del metal contra el metal, y en eso un gruñido ensordecedor termino de volverme a la realidad.

    -¿Pablo?- Pregunte al momento que abrí completamente los ojos y observe su rostro sucio, lleno de hollín, su cabello ahora largo y descuidado, vestía una armadura metálica y me sostenía entre sus brazos, fue cuando oí el rechinar nuevamente, era el de su armadura contra la mía.

    -Estas bien por lo que veo, me diste un gran susto, ¿Y quién demonios es Pablo?, yo soy Filtos, creo que el golpe te afecto demasiado, ¿Puedes ponerte de pie?-

    -Creo que si- Con un poco de dificultad me puse de pie, di un traspié y me topé con un bulto en el suelo, era el cuerpo de una persona, me hice a un lado asustado pero volví a tropezar con algo, era otro cuerpo el cual yacía bocabajo, inmóvil, como todos aquellos otros cuerpos que observe a mi alrededor, era un campo de batalla, definitivamente así era y antes de que pudiese hacer otra cosa Pablo me dio una gran espada la cual tome y observe desconcertado.

    -¿Estás listo?-

    -¿Listo para qué?, ¿Dónde estoy?- Alce la vista y cientos de figuras desconocidas para mí se acercaban, como sombras a lo lejos, en aquella pradera, en medio de la noche, a mi lado pasaron varias siluetas, eran personas que gritaban y corrían hacia aquellas sombras, el sonido de aquellas armaduras, los gritos de guerra, la estampida de cientos de hombres, parecían muy jubilosos, no entendía el porqué.

    -¿Qué haces?, sígueme, sé que es difícil, pero lo lograremos, no nos des otro susto como esos- Mi mirada se perdió totalmente en aquella escena tan confusa, mi mente comenzó a dar muchas vueltas, en eso sentí que volvía al suelo pero una mano en mi hombro me detuvo, voltee a observarle pero no le reconocí, su rostro bajo el casco era casi idéntico al de todos los demás.

    -Vamos Lycus, ¿Acaso eres un cobarde?, no te paso nada-

    -¿Quién demonios…Donde mierda…?- Mi mirada estaba aún perdida y mi cuerpo y mente aun somnolientas, en eso me jalo el brazo y lo alzo.

    -Lucha junto a mí ¡Por Lemka!-
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